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                  <text>�ISSN: 3061-7553

Revista: Políticas Sociales Sectoriales

Universidad Autónoma de Nuevo León
Facultad de Trabajo Social y Desarrollo Humano

Mayo – Agosto 2025

2

�UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
Dr. Santos Guzmán López
Rector
Dr. Juan Paura García
Secretario General
Dr. Jaime Arturo Castillo Elizondo
Secretario Académico
Dr. José Javier Villarreal Tostado
Secretario de Extensión y Cultura
Lic. Antonio Ramos Revillas
Director de Editorial Universitaria

M.T.S. Laura González García
Directora de la Facultad de Trabajo Social
y Desarrollo Humano.

DIRECTORIO DE LA REVISTA Y CONSEJO EDITORIAL
M.T.S. Lydia del Carmen Ávila Zárate
Editora Responsable
Dr. Adelaido García Andrés
Co Editor

3

�Consejo
Editorial
2025

M.T.S. Laura González García

Dr. Jorge Carlos Rangel Moya

M.T.S. Reyna Hernández Hernández

Dra. Yuri Marisol Lara

M.T.S. María Francisca García

Hernández

Ramos

M.C. Marlene Yáñez Soto

M.C. Tabita Balderas Rodríguez

M.T. Liliana Mercedes Aguilar

M.T.S. Imelda Sarahí Retana

Alemán

Hernández

Dra. Laura Nallely Olvera

Dra. Elizabeth Mendoza Cárdenas

González

Dra. Juanita Josefina Rodríguez

Mtra. Angela Leticia Flores

Cerda

Martínez

Dra. Sandra Rubí Amador Corral

Mtra. María Luisa Castellanos

Dra. Luz Alejandra Escalera

López

Silva

M.T.S. Elida María Cerda

Dra. María Angélica Rocha

Pequeño

Valero
Dra. Patricia Vitela
Hernández
Mtra. María Guadalupe
Alvarado De Santiago
Colaboradores

Lic. Fernanda Mayela Alanís

de Edición

Armendáriz

4

�Editora Responsable: M.T.S. Lydia del Carmen Ávila Zárate,
Coeditor. Dr. Adelaido García Andrés
Políticas Sociales Sectoriales, Vol. 3, Núm. 2, Mayo – Agosto 2025. Es una publicación
cuatrimestral, editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través de la Facultad de
Trabajo Social y Desarrollo Humano. Domicilio de la publicación: Facultad de Trabajo Social y
Desarrollo Humano, Avenida Universidad s/n Cd. Universitaria, San Nicolás de los Garza, Nuevo
León, México, C.P. 66451. Teléfono: +528183521309.Fax: +528183521309.
http://www.ftsydh.uanl.mx. Editora Responsable:
M.T.S. Lydia del Carmen Ávila Zárate, Coeditor Dr. Adelaido García Andrés. Reserva de derechos al
uso exclusivo No. 04-2024-060417031400-102. ISSN 3061-7553. Ambos otorgados por el Instituto
Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de este Número, Unidad de
Informática INDAUTOR, Ing. Juan José Pérez Chávez, calle Puebla, 143, Col. Roma, Delegación
Cuauhtémoc, C.P. 06700, fecha de última modificación, 30 de diciembre de 2009. Responsable de la
última actualización de este Número, Facultad de Trabajo Social y Desarrollo Humano, M.T.S. Lydia
del Carmen Ávila Zárate, Coeditor Dr. Adelaido García Andrés. Colaboradores de Edición Lic.
Fernanda Mayela Alanís Armendáriz. AV. Universidad s/n C.P. 66451, San Nicolás de los Garza,
Nuevo León, México. Fecha de la última modificación: 02 de octubre de 2025.
Las opiniones expresadas por los autores no necesariamente reflejan la postura del editor de la
publicación.

Prohibida su reproducción total o parcial de los contenidos e imágenes de la publicación sin previa
autorización del Editor.
Todos los derechos reservados

© Copyright 2025 dirección.fts@uanl.mx
https://politicassociales.uanl.mx/index.php/pss

5

�PRESENTACIÓN
La revista arbitrada POLÍTICAS SOCIALES SECTORIALES en su edición Vol. 3 Núm. 2
(2025) publica 23 interesantes artículos que se complace en poner a consideración de la
comunidad académica, científica y del público en general.

Todos los trabajos que configuran este número fueron presentados en el marco de un
importante evento internacional que conjuga las políticas sociales sectoriales, la investigación
e intervención en trabajo social y la responsabilidad social –el cual constituye un hito
trascendental en el aporte al desarrollo social y bienestar de la población--, y escogidos para
su publicación por su calidad científica y/o académica, a través del escrutinio y dictaminación
de un Comité Editorial Científico que se configuró para tal efecto.
Los artículos están realizados por investigadores, docentes y profesionales interesados en la
investigación, las políticas sociales y la construcción del bienestar social, así como en
difundir el conocimiento.

Para su mejor comprensión, el contenido se divide en siete ejes estructurales:
Emprendimiento y Responsabilidad Social, Políticas Sociales, Grupos Vulnerables, Trabajo
Social e Intervención Social, Familia y Género, Educación y Salud

Esperamos que la lectura de estos documentos estimule la reflexión y el debate, a fin de
favorecer el desarrollo y aplicación del conocimiento científico-social. Así mismo,
agradecemos y felicitamos a los autores por su invaluable contribución y los invitamos a seguir
participando, pues la publicación es uno de los medios más importantes para la difusión del
saber.

6

�ÍNDICE
Políticas Sociales
No. de

Artículos y Autores

Páginas

Artículo
1

2

Incidencia legislativa en el reconocimiento del cuidado
como derecho fundamental
Gabriela Fuentes Reyes
Carlos Bañales Rodríguez
Liderazgo Clínico del Equipo Multidisciplinario,
Competencia Esencial en la Atención Centrada en el
Paciente
Miguel Basurto Mata
María Guadalupe Interial Guzmán
Blanca Araceli Gloria Delgado

13 - 34

35 - 58

Grupos Vulnerables
No. de

Artículos y Autores

Páginas

Artículo
3

4

5

6

Atención a Víctimas en la Unidad de Medidas Cautelares
y Salidas Alternas, en el Estado de Aguascalientes,
México.
Ana María Urzúa Salas
Mariam Goretti Guzmán Zacarias
Reflexión teórica sobre el estudio de la violencia
intrapolicial en torno a las relaciones de poder en
corporaciones de seguridad pública
Mayra Janeth Martínez García
Luis Everardo Castro Solís
Percepciones sobre factores psicosociales en familias de
mujeres militares con movilidad frecuente
Martha Soledad Hernández Maqueda
Alin Jannet Mercado Mojica
Sandra Luz Hernández Mar
Actividad física; un aspecto fundamental para la calidad
de vida de los adultos mayores
Andrea Arlenis Sánchez Ponce
José González Tovar

7

60 - 82

83 - 110

111 - 132

133 - 153

�7

8

Diferencias en estilos de afrontamiento y sobrecarga de
los cuidadores en familias mexicanas con hijos con
discapacidad
Sollberger Aldrete, Adrienne Marie
González Tovar, José
Carrillo Cervantes, Ana Laura
Superviviente de suicidio, entrevista sobre las
afectaciones personales y el proceso de duelo
Felipe Sebastian Balderas Pérez
Karla Patricia Valdés García

154 - 172

173 - 190

Trabajo Social e Intervención
No. de

Artículos y Autores

Páginas

Artículo
9

10

Repensar la intervención social desde la reflexividad
espiritual: una epistemología situada
Danna Ruth Eunice Rivas Martínez
Formación de los profesionales del trabajo social y la
intervención con familia: de lo funcional estructural a la
propuesta socio-constructivista
Ruth Lomelí Gutiérrez
Victoria Colmenares Ríos
Noemí Macedonio Toledo

192 - 218

219 - 240

Familia y Género
No. de

Artículos y Autores

Páginas

Artículo
11

12

13

Aborto en mujeres saltillenses: un análisis comparativo
de experiencias con y sin acompañamiento.
Laura Anahí Salgado-Espinosa
Mayra Lizeth Salgado-Espinosa
Percepción de los roles de las masculinidades, en un
contexto universitario.
Ana Cecilia Escribano Reyes
Expresiones del amor romántico en relaciones de pareja
y su relación con la violencia de género e impacto
psicológico en mujeres adultas en México
María Cristina Torres Martínez
Laura Karina Castro Saucedo
8

242 - 265

266 - 285

286 - 309

�14

Marina Duque Mora
Violencia íntima de pareja en mujeres del Sureste de
Coahuila: análisis cuantitativo desde la psicología de la
salud y enfoque feminista
Laura Anahí Salgado-Espinosa
Hiram Reyes Sosa
Verónica Alexandra Molina Coloma

310 - 330

Educación
No. de

Artículos y Autores

Páginas

“Educación derechohumanista para el siglo XXI a partir
de filosofías basadas en la calidad de vida”
Gisela García Garza
Jesús Manuel Martínez Torres
Transparencia y Rendición de Cuentas en la Universidad
Autónoma de Tamaulipas: Análisis de las Solicitudes de
Información
José Alberto Cárdenas de la Fuente
María Concepción Placencia Valadez
Rodrigo Cárdenas de la Fuente
Más allá del aula: Habilidades Socioemocionales del
Docente
(Beyond the Classroom: Teacher´s Socioemotional Skills)
Laura González García
Ana Victoria Delgado Ortiz
De la educación tradicional a la educación activa: Nuevas
estrategias para mejorar el aprendizaje en el aula del
nivel Medio Superior
Tabita Balderas Rodríguez
Mario Alberto Hernández Araujo
Fernanda Azucena Suárez Ayala

337 - 358

Artículos y Autores

Páginas

Embarazo de alto riesgo en mujeres del Hospital General
de Calvillo.
Ana maría Urzúa Salas

417 - 440

Artículo
15

16

17

18

359 - 376

377 - 399

400 - 415

Salud
No. de
Artículo
19

9

�20

21

22

Mónica Guadalupe Luévano Ramírez
Creencias, enfermedad y salud psicosocial. Evaluación
teórica de la aplicabilidad del Modelo de Creencias de
Salud (MCS) en población expuesta al riesgo
Leonardo Fabio Fernández Torres
Joel Zapata Salazar
Rafael Armando Samaniego Garay
Impacto del cambio climático en la incidencia de dengue
en Hidalgo, México: Un enfoque desde el Trabajo Social
comunitario.
Felipe de Jesús Cenobio García
Satisfacción sexual y autoestima en universitarios de la
ciudad de Barranquilla
Yudy Cardona-Jaramillo
Alejandra Shai Pizano Gutiérrez
María Fernanda Mendoza cueto

441 - 470

471 - 488

489 - 508

Emprendimiento
No. de

Artículos y Autores

Páginas

“Relación entre el acompañamiento académico y el
desarrollo de emprendimientos en estudiantes universitarios”
Jorge Antonio Espíndola Álvarez,
Valeria Carolina León Ramírez
Esmeralda López Garza

510 - 537

Artículo
23

10

�11

�12

�Incidencia legislativa en el reconocimiento del cuidado como
derecho fundamental
Gabriela Fuentes Reyes1
Carlos Bañales Rodríguez2

Resumen
Este artículo aborda la conceptualización integral de los cuidados como una actividad
esencial para la sostenibilidad de la vida y el bienestar colectivo. Desde un enfoque
cualitativo, se empleó una revisión documental y normativa que permitió abordar el
fenómeno desde una perspectiva general hasta llegar a las particularidades del contexto en el
Estado de México. De ahí que, se argumenta que los cuidados no se limitan a la atención
directa de las personas en situación de dependencia, sino que constituyen una dimensión
estructural del entramado social, político y económico. A partir del análisis de diversas
clasificaciones, se identificaron los principales tipos de cuidados, así como sus niveles de
complejidad, que van desde las tareas cotidianas hasta los cuidados especializados. El análisis
también aborda el papel históricamente invisibilizado de las mujeres en la provisión de
cuidados no remunerados y reconoce los avances en el diseño de marcos jurídicos orientados
a visibilizar, redistribuir y garantizar el derecho al cuidado, destacando instrumentos como
la Ley Modelo Interamericana de Cuidados y diversas reformas constitucionales impulsadas
en México. En este marco, el caso del Estado de México cobra particular relevancia, ya que,
frente a la persistente desigualdad en la distribución de tareas de cuidado, se plantea la
necesidad urgente de una solución estructural que, bajo un enforque de derechos humanos,
perspectiva de género e inclusión, transforme la organización social del cuidado.

Palabras clave: Cuidados, Sistema de Cuidados, visibilización
Introducción
1

Profesora, Investigadora de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma del Estado de
México. Correo: gafure@hotmail.com ORCID: 0000-0001-9354-5314.
2
Alumno de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma del Estado de México. Correo:
cbanalesrodriguez@gmail.com

13

�El cuidado, como actividad esencial para la sostenibilidad de la vida y el bienestar
colectivo, ha sido históricamente invisibilizado y relegado al ámbito privado, recayendo
principalmente sobre las mujeres. Sin embargo, en los últimos años, ha cobrado relevancia
en las agendas políticas, sociales y económicas como un derecho humano fundamental y un
pilar clave para el desarrollo de sociedades más justas, equitativas y sostenibles. Reconocer,
valorar y redistribuir el trabajo de cuidados se ha convertido en un imperativo ético y político
para enfrentar las desigualdades de género, promover la corresponsabilidad y construir
sistemas integrales que garanticen el bienestar colectivo y la dignidad de todas las personas.
En este contexto, diversos marcos normativos internacionales y nacionales han
impulsado avances importantes en la materia, estableciendo estándares y recomendaciones
para la protección y promoción de los derechos relacionados con el cuidado. No obstante, en
muchos lugares, como el Estado de México, aún existen desafíos pendientes en materia
legislativa, de implementación y de políticas públicas que requieren atención y acción
decidida. El presente artículo tiene como finalidad analizar estos desafíos y proponer
soluciones estructurales que, bajo un enforque de derechos humanos, perspectiva de género
e inclusión, transforme la organización social del cuidado para avanzar hacia un sistema de
cuidados más justo y equitativo en el Estado de México.

Conceptualización de los cuidados
En los últimos años, el reconocimiento del cuidado como elemento para el bienestar
individual y colectivo ha adquirido una importancia creciente en el ámbito de las políticas
públicas y los derechos humanos. Cuando hablamos de cuidados, no nos referimos
únicamente al trabajo que las personas realizan cuando atienden directamente las necesidades
físicas y emocionales de los demás, sino que son también “una capacidad y una actividad
social que implica facilitar todo lo necesario para el bienestar y la prosperidad de la vida”
(The Care Collective, 2021, p.12).
En ese manifiesto, el término “cuidados” incluye tanto el cuidado familiar como las
labores que desempeñan las trabajadoras y trabajadores en residencias para personas adultas

14

�mayores, hospitales y centros educativos, así como los servicios cotidianos brindados por
otros sectores. Pero también refiere al cuidado que:
Ponen los activistas en la construcción de bibliotecas de objetos, las cooperativas
alternativas y las economías que cuidan, y las estrategias políticas que mantienen
bajos los costes de la vivienda, recortan el uso de combustibles fósiles y amplían los
espacios verdes (The Care Collective, 2021, p.12).
Los cuidados son entonces la capacidad que tenemos, tanto a nivel individual como
colectivo, de crear y sostener las condiciones políticas, sociales, materiales y emocionales
necesarias para que los seres humanos y criaturas vivientes de este planeta puedan
desarrollarse plenamente, en equilibrio con el entorno natural.
Michel, et al. (2020, como se citó en Gobierno de la Ciudad de México, s.f., p.4)
refiere que existen tres tipos de cuidados, a saber:
1.

Cuidados personales: refiere al apoyo proporcionado para asegurar la

higiene personal, la alimentación y el funcionamiento (limpieza y administración) del
hogar en el que habita la persona que requiere cuidados.
2.

Cuidados para el desarrollo: alude a la asistencia que es brindada

para garantizar el desarrollo físico, cognitivo, social y emocional de la persona con
necesidad de cuidados.
3.

Cuidados de la salud: es la asistencia brindada para garantizar la

asistencia médica de la persona con necesidad de cuidados.
Por su parte, Garfias (2021, como se citó en Gobierno de la Ciudad de México, s.f.,
p.4) clasifica los cuidados en cuanto al tiempo, esfuerzo y conocimiento de la siguiente
manera:
1.

Cuidados simples o cotidianos: se llevan a cabo diariamente en

cualquier hogar y cualquier persona; pueden realizarse de forma autónoma y no
requieren formación previa.
2.

Cuidados intensos y extensos: implica una mayor demanda de

tiempo, trabajo y esfuerzo debido a la etapa de vida (infancia, vejez, enfermedad,

15

�recuperación o convalecencia); son proporcionados por otra persona porque quien los
necesita no puede satisfacerlos por sí mismo.
3.

Cuidados especializados y a largo plazo: requieren de un

conocimiento y desarrollo de habilidades especializadas, igual que los cuidados
intensos y extensos, son proporcionados por otra persona, por la falta de autonomía
psíquica, física, motriz y sensorial de la persona que lo requiere.
En ese tenor, el cuidado va más allá de la atención directa a personas dependientes,
pues se presenta como una actividad social, política y económica indispensable para
garantizar una vida digna, el bienestar colectivo y la sostenibilidad en el entorno.

El papel de las mujeres en los cuidados
El trabajo de los cuidados ha sido fundamental para la sostenibilidad de la vida
humana y social, aunque ha permanecido invisibilizado y escasamente valorado. La familia
nuclear tradicional sigue siendo el prototipo de los cuidados que derivan de ramificaciones
míticas del primer “vinculo materno” (The Care Collective, 2021, p.12). Sin embargo, el
núcleo familiar no puede ser la unidad básica que se asuma para los cuidados, ni la
subcontratación del mercado puede ser la solución a la desigualdad de género en las
expectativas o las prácticas actuales de los cuidados. Mucho menos puede aceptarse que este
conjunto de tareas continúe recayendo de manera desproporcionada sobre las mujeres, ya sea
en un ámbito privado o profesional. Esta distribución desigual no es casualidad, sino que es
el resultado de construcciones sociales y culturales profundamente arraigadas que asocian a
las mujeres con el rol de cuidadoras.
De acuerdo con la CEPAL (s.f.), las dinámicas de trabajo se desarrollan bajo una
gama de relaciones diversas que incluyen los vínculos de parentesco, de amistad,
comunitarios o laborales, sin embargo, debido a las desigualdades sexo-género son
mayoritariamente las mujeres quienes proveen cuidados, sea de forma no remunerada en los
hogares o remunerada en el ámbito laboral.
En América Latina, el cuidado se lleva a cabo en un entorno marcado por profundas
desigualdades, convirtiéndose en un ámbito donde se perpetúan y acentúan brechas
16

�socioeconómicas y de género (CEPAL, s.f.). Estas desigualdades se ven reflejadas tanto en
las condiciones bajo las cuales se brinda el cuidado como en la disponibilidad y calidad de
los servicios y mecanismos de cuidado, al existir un acceso limitado a la protección social,
la falta de reconocimiento y una remuneración justa para quienes trabajan en este sector.
La Organización Internacional del Trabajo (s.f.) en el documento denominado “El
trabajo de cuidados y los trabajadores del cuidado para un futuro con trabajo decente” señala
que:
A nivel global, sin excepción, las mujeres asumen cerca del 76,2% del total de horas
destinadas al trabajo de cuidados no remunerado, lo que equivale a tres cuartas partes
de esta labor. En ningún país del mundo existe una distribución equitativa entre
hombres y mujeres en este tipo de cuidados. En promedio, las mujeres dedican 3,2
veces más tiempo que los hombres a estas tareas: aproximadamente 4 horas y 25
minutos diarios frente a 1 hora y 23 minutos en el caso de los hombres. Anualmente,
esto representa el equivalente a 201 días de trabajo para las mujeres, en comparación
con 63 días para los hombres, considerando una jornada de ocho horas. Esta
desigualdad se presenta en todas las regiones, variando desde una brecha de 1,7 veces
más tiempo en América hasta 4,7 veces en los Estados árabes (pp. 3 y 4).
En ese orden de ideas, la imposición cultural que asigna a las mujeres la
responsabilidad de realizar tareas de cuidado, en su mayoría sin remuneración, junto con la
falta de reconocimiento social de esta responsabilidad colectiva, conforman un escenario
desfavorable, generando obstáculos para que las mujeres accedan al mercado laboral en
condiciones de igualdad, refuerza las desigualdades y divisiones propias del sistema sexogénero en la sociedad, y amplifica las disparidades en el acceso y la calidad de los servicios
de cuidado, según las diferencias socioeconómicas.
En una dimensión global, el principal motivo indicado por las mujeres en edad de
trabajar para estar fuera de la fuerza de trabajo es el trabajo de cuidados no remunerado,
mientras que para los hombres el principal motivo es -estar estudiando, enfermo o
discapacitado-. De ahí que:

17

�para 2018, 606 millones de mujeres en edad de trabajar señalaron que no estaban
disponibles para trabajar o que no estaban buscando un empleo debido al trabajo de
cuidados no remunerado, mientras que solo 41 millones de hombres estaban inactivos
por la misma razón. Las cuidadoras no remuneradas a tiempo completo constituyen
el 41,6 por ciento de los 1400 millones de mujeres inactivas en todo el mundo, en
comparación con tan solo el 5,8 por ciento de los 706 millones de hombres inactivos.
(Organización Internacional del Trabajo, s.f. pp. 7 y 8)
De esta forma, las mujeres dedican más del triple de tiempo que los hombres el trabajo
de cuidados no remunerado. Esta brecha se traduce en menos tiempo para el desarrollo
profesional y educativo, lo que perpetúa su desventaja económica y social. Por ello, resulta
importante repensar el modelo de organización social del cuidado, en donde se distribuyan
estas tareas entre el Estado, la comunidad y las familias, con un enfoque de equidad de
género, justicia social y derechos humanos.

Marco jurídico en materia de cuidados
En los últimos años el reconocimiento del cuidado como derecho y necesidad social
ha ido cobrando relevancia en la agenda pública y de derechos humanos, impulsando la
creación de marcos normativos que buscan regular, garantizar y redistribuir las
responsabilidades del cuidado, superando su invisibilización y carga desproporcionada hacia
las mujeres. En ese contexto, resulta crucial analizar el marco jurídico existente en materia
de cuidados, tanto a nivel internacional como nacional, para comprender los avances,
desafíos y obligaciones que tienen los Estados en la construcción de sistemas integrales
equitativos de cuidado.
A nivel internacional, en 2015 se adoptó por la Asamblea General de las Naciones
Unidas la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, misma que:
está compuesta por 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y 169 metas que
pone la dignidad y la igualdad de las personas en el centro y llama a cambiar nuestro
estilo de desarrollo, respetando el medio ambiente. Además, invita a los
representantes de los Gobiernos, la sociedad civil, el ámbito académico y el sector
18

�privado a apropiarse de ésta, a debatirla y a utilizarla como una herramienta para la
creación de sociedades inclusivas y justas, al servicio de las personas de hoy y de
futuras generaciones. (CEPAL, 2018, p. 5)
En este marco, el trabajo de cuidados (principalmente el no remunerado) ha sido
reconocido como un componente clave para lograr la igualdad de género y desarrollo
sostenible, al señalar en la meta 5.4 del Objetivo 5 que:
Objetivo 5. Lograr la igualdad de género y empoderar a todas las mujeres y las niñas
5.4 Reconocer y valorar los cuidados y el trabajo doméstico no remunerados mediante
servicios públicos, infraestructuras y políticas de protección social, y promoviendo la
responsabilidad compartida en el hogar y la familia, según proceda en cada país.
(CEPAL, 2018, p. 32)
Por su parte, la Secretaría General de la Organización de los Estados Americanos
(SG/OEA) expidió en 2022 la Ley Modelo Interamericana de Cuidados elaborada por la
Comisión Interamericana de Mujeres (CIM) y la Organización de los Estados Americanos
(OEA), a través de la cual:
se busca la resignificación del trabajo de cuidados, al sentar las bases de una
comprensión de la organización social y de la economía y al enfocarse en los procesos
que sostienen la vida, situando a los cuidados en la base de la estructura social y de
los procesos económicos, a partir de la centralidad de la dimensión de los cuidados
en nuestra naturaleza biológica y social, relevando su carácter estructural en la
construcción de nuestras sociedades. (OEA, CIM, 2022, p. 14)
Por ello, tiene por objeto la regulación de los cuidados, su redistribución, provisión y
promoción, el reconocimiento del trabajo de cuidados no remunerado como trabajo, así como
el reconocimiento y garantía universal de todas las personas al acceso y el disfrute del
derecho al cuidado, esto es, el derecho a cuidar, ser cuidado y al autocuidado, con base en el
principio de la interdependencia social de los cuidados y la corresponsabilidad social entre
mujeres y hombres, familias, comunidad, sector privado, sociedad civil organizada y el
Estado.

19

�De acuerdo con la Comisión Interamericana de Mujeres (CIM) y la Organización de
los Estados Americanos (OEA) (2022) son tres las premisas básicas en la nueva
resignificación de los cuidados.
1. Los cuidados dan cuenta de nuestra vulnerabilidad: al ser parte de nuestra
condición humana nos permiten crecer, socializar, adquirir un lenguaje, unos valores
y una identidad y autoestima básicas, tendiendo lugar a través de los bienes, servicios
y cuidados tanto biofísicos como emocionales, históricamente producidos
fundamentalmente por mujeres en o desde los hogares.
2. Nuestra vulnerabilidad da cuenta de nuestra dependencia. Ser dependiente es
parte de la naturaleza humana: no es una situación excepcional ni el resultado de
decisiones o actuaciones individuales. La autosuficiencia solo se puede lograr si se
ocultan todas las cosas de las que cada uno depende y el trabajo de quienes se
preocupan de resolver esas dependencias. La falacia de la autosuficiencia niega la
relevancia de los cuidados como un trabajo, como una dimensión de la vida y como
una tarea socialmente imprescindible.
3. Los cuidados sostienen el sistema económico. El trabajo de cuidados, además de
sostener y reproducir la vida diaria y generacional, participa de manera relevante en
la reproducción de la fuerza de trabajo, absolutamente necesaria para la producción y
la continuidad del sistema económico. (pp. 14-16)
A partir de estos principios fundamentales, la Ley aborda cinco nudos críticos
identificados por la Comisión Interamericana de Mujeres (CIM), los cuales representan tanto
desafíos como oportunidades para el cambio y la transformación social:
el derecho de las personas a recibir cuidados; el respaldo a las familias a través de los
sistemas de protección social; la participación activa de los hombres en las tareas de
cuidado; el funcionamiento de las cadenas de valor vinculadas al sector productivo;
y la incorporación del cuidado como eje transversal en las políticas públicas. (OEA,
CIM. 2022, p.15)
Esta ley, contiene 58 artículos estructurados en cinco capítulos, entre los cuales
destacan algunos de los aspectos más relevantes que se mencionan a continuación:
20

�Capítulo I sobre los “Principios y disposiciones generales”:
En su artículo 1° define al trabajo de cuidados como “la función social que sostiene
la vida del conjunto de la sociedad y del entorno natural en el que se despliega, basada en la
interdependencia y vulnerabilidad esencial de la condición humana […]” (Ley Modelo
Interamericana de Cuidados, Artículo 1, 2022).
Por su parte, en el artículo 4° precisa que los cuidados constituyen un amplio conjunto
de actividades cotidianas de gestión y sostenibilidad de la vida, que se realizan dentro o fuera
del ámbito del hogar, y que permiten el bienestar físico, biológico y emocional de las
personas, y en especial, de aquellas que carecen de autonomía para realizarlas por sí mismas
(Ley Modelo Interamericana de Cuidados, Artículo 4, 2022).
. Señalando cuatro dimensiones constitutivas del trabajo de cuidados:
1.

El autocuidado

2.

El cuidado directo de otras personas

3.

La provisión de las precondiciones en que se realiza el cuidado

4.

La gestión del cuidado

El Capítulo II, relativo al Reconocimiento y Valoración de los Cuidados (artículos 19
al 24), establece la obligación del Estado de desarrollar cuentas satélite específicas para el
trabajo doméstico y de cuidados no remunerado, y dispone que se garantice su frecuencia y
operacionalización en el diseño de políticas públicas.
Por su parte, el Capítulo III consagra el Derecho al Cuidado (artículos 19 al 24),
reconociendo el derecho de las personas en situación de dependencia a recibir cuidados, y el
derecho de las personas cuidadoras a cuidar, con independencia de si esta labor es
remunerada o no. Asimismo, reconoce la calidad y dignidad de las tareas de cuidado,
considerándolas trabajo en pleno derecho.
El Capítulo IV, relativo a la Redistribución de los Cuidados y la Corresponsabilidad
(artículos 25 al 35), señala la necesidad de reducir la carga desproporcionada de cuidados
que recae sobre las mujeres y promover su redistribución equitativa, impulsando la transición
hacia un paradigma de corresponsabilidad social y familiar en el cuidado, desarrollando
ampliamente el rol activo de los hombres en el ámbito doméstico. También, establece un
21

�régimen de licencias y permisos fundamentado en estándares internacionales y en las mejores
prácticas de los países de la región.
El Capítulo V, referido al Sistema Nacional de Cuidados (artículos 36 al 49), señala
que el reconocimiento del derecho al cuidado se materializa mediante la creación de un
sistema nacional, corresponsable, de acceso público, universal y con financiamiento
solidario. Este sistema articula distintas modalidades de prestación de servicios de cuidados
—públicas, tanto nacionales como locales; privadas; y comunitarias— garantizando su
integración y complementariedad.
Por último, el Capítulo VI, sobre Cuidados y Cadenas Globales de Valor (artículos
50 al 58), incorpora la corresponsabilidad social de los actores económicos involucrados en
las cadenas globales de valor, y otorga al Estado un papel central como promotor e impulsor
de medidas que reconozcan y valoren el trabajo de cuidados en este contexto.
Como se ha visto, los instrumentos normativos internacionales representan un avance
fundamental para visibilizar, valorar y transformar la organización social de los cuidados,
componente históricamente invisibilizado y desigualmente distribuido. Por ello, en un
contexto global marcado por el envejecimiento poblacional, las transformaciones del
mercado laboral y las persistentes brechas de género, contar con marcos normativos como
estos resulta crucial, para avanzar hacia sociedades más igualitarias e inclusivas, y fortalecer
el tejido social y económico al reconocer y valorar el trabajo de cuidados como una función
esencial para la vida y el bienestar colectivo.
Sin embargo, uno de los retos más importantes en la conquista legislativa del derecho
al cuidado es que su reconocimiento en diferentes ordenamientos jurídicos no ha sido
nominado como tal, sino que ha sido a través de la labor interpretativa de instrumentos como
la Declaración Universal de Derechos Humanos, la Convenció n para la Eliminació n de Todas
las Formas de Discriminació n contra la Mujer, la Convenció n de los Derechos del Niño o la
Convenció n sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad que se han generado
criterios específicos sobre el derecho de grupos sociales o etarios determinados a recibir
cuidados y la corresponsabilidad del Estado para generar estrategias y políticas públicas que
garanticen el ejercicio de esta actividad.
22

�Marco jurídico en América Latina en materia de cuidados
De acuerdo con ONU MUJERES (2019, como se cita en Kánter, 2024) en América
Latina y el Caribe, diversos países han emprendido acciones legislativas y de políticas
públicas para reconocer el derecho al cuidado y promover su corresponsabilidad, siendo
Uruguay el primer país que reconoció, en 2015, el derecho al cuidado y el bienestar de las
personas en situación de dependencia y de las personas que cuidan, además de construir un
Sistema Nacional Integrado de Cuidados (SNIC), que sirvió como referente para países como
Argentina, Chile, Colombia, Cuba, Ecuador, Panamá, Perú y República Dominicana.
Al respecto, las aportaciones generadas desde el Sistema Interamericano de Derechos
Humanos y la cooperación internacional de los países de la región resultan sumamente
valiosas para propiciar referentes comunes en torno al reconocimiento del cuidado. En ese
sentido, es necesario referir la importancia de la Convención Interamericana sobre la
Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, pues representa el primer
instrumento jurídico en la región donde se reconoció el cuidado como un derecho específico,
que engloba la provisión de servicios sanitarios, alimentarios y sociales.
En ese sentido, América Latina ha logrado conquistas importantes a través de sus
avances legislativos para visibilizar la importancia del cuidado de las personas, pues países
como Bolivia, Ecuador, Venezuela y República Dominicana han reconocido en sus textos
constitucionales el papel que representa el trabajo doméstico no remunerado como una
actividad fundamental en la construcción de sociedades justas, prósperas y con bienestar,
favoreciendo con ello la creación de leyes específicas o políticas públicas en la materia a lo
largo de toda la región dirigidas a sumar esfuerzos para revalorizar la importancia del cuidado
como derecho humano que han permitido avanzar en la consolidación de sistemas garantes
articulados tanto a nivel nacional como local.
Algunos de los logros alcanzados en diferentes países latinoamericanos hasta ahora
para reducir las brechas asimétricas entre las personas que desempeñan labores de cuidado
no remuneradas y quienes se dedican a otras actividades por las cuales perciben alguna
percepción salarial son las licencias por maternidad o paternidad, las políticas públicas
23

�encaminadas a la valorización de la lactancia materna, las licencias parentales o las licencias
para el cuidado de personas adultas mayores y en situación de dependencia, por mencionar
sólo algunos de los ejemplos.

Marco jurídico en México en materia de cuidados
En el tema de cuidados, nuestro país presenta importantes avances, un ejemplo
destacado es la Ciudad de México, que el 17 de septiembre de 2018 implementó su
Constitución Política, reconociendo en su artículo 9 inciso B, el cuidado como un derecho
fundamental y la necesidad de establecer un sistema de cuidados (Constitución Política de la
Ciudad de México, Artículo 9, 2017), siendo la primera Constitución del mundo en reconocer
este derecho, al señalar que:
ARTÍCULO 9 Ciudad solidaria
[…]
B. Derecho al cuidado
Toda persona tiene derecho al cuidado que sustente su vida y le otorgue los
elementos materiales y simbólicos para vivir en sociedad a lo largo de toda su vida. Las
autoridades establecerán un sistema de cuidados que preste servicios públicos
universales, accesibles, pertinentes, suficientes y de calidad y desarrolle políticas
públicas. El sistema atenderá de manera prioritaria a las personas en situación de
dependencia por enfermedad, discapacidad, ciclo vital, especialmente la infancia y la
vejez y a quienes, de manera no remunerada, están a cargo de su cuidado.
[…] (Constitución Política de la Ciudad de México, Artículo 9, 2017).
Aunado a lo anterior, el 15 de julio de 2024, en la Gaceta Oficial de la Ciudad de
México se publicó el Decreto por el que se expide la Ley del derecho al bienestar e igualdad
social para la Ciudad de México; reconociendo entre otras cosas el derecho humano al
cuidado (Congreso de la Ciudad de México, 2024).
Por su parte, en 2022 el Congreso local de Jalisco aprobó una reforma al artículo 4°
de la Constitución Política de la entidad a través de la que se reconoce el derecho de “las
personas en situación de dependencia a ser cuidadas de manera digna y a recibir los elementos
24

�materiales y simbólicos que sustenten su vida para vivir en sociedad” (Constitución Política
del Estado de Jalisco, Artículo 4, 2024).
Igualmente, se reconoce a los cuidados como un pilar del desarrollo y el bienestar
social al garantizar el reconocimiento, reducción y redistribución de los cuidados; así como,
de las condiciones dignas para todas las personas involucradas en el cuidado, evitando
establecer relaciones de dependencia y promoviendo su autonomía, promoviendo la igualdad
de género y la participación laboral de las mujeres (LXIV Legislatura del Congreso del
Estado de Jalisco, 2024).
Además, en febrero de 2024, el Congreso aprobó también la Ley del Sistema Integral
de Cuidados para el Estado de Jalisco que norma la construcción del Sistema Integral de
Cuidados para la entidad.
En lo que respecta, al Estado de México, en febrero de 2024, el grupo parlamentario
de Morena presentó una Iniciativa con Proyecto de Decreto por la que se reforma el artículo
4 y se adiciona las fracciones II Bis y II Ter al artículo 11 de la Ley de Desarrollo Social del
Estado de México, sin embargo, la misma se encuentra en comisiones para su análisis.
A nivel federal, en los últimos años se han tenido avances significativos en materia
de cuidados (Kánter, 2024), siendo algunos los siguientes:


El 18 de noviembre de 2020, la Cámara de Diputados, en lo general y

en lo particular, aprobaron el Dictamen que reforma y adiciona los artículos 4º y 73
de la Constitución Política, que consagra el derecho al cuidado y obliga al Estado a
establecer un sistema nacional de cuidados. Actualmente, se encuentra en proceso de
aprobación por la Cámara de Senadores.


El 20 de marzo de 2024, la Cámara de Diputados aprobó un Proyecto

de Decreto por el que se reforman y adicionan diversas disposiciones de la Ley
General de Desarrollo Social para definir el trabajo de cuidados y elaborar una
Política Nacional de Cuidados.


El 01 de septiembre de 2024, senadores del grupo parlamentario de

Morena presentaron al Presidente del Senado de la Republica una iniciativa con

25

�proyecto de decreto por el que se expide la Ley General del Sistema Nacional de
Cuidados.
Como puede vislumbrarse, con estas propuestas se busca transformar estructural y
jurídicamente la organización de los cuidados en nuestro país, reconociéndolos como un
derecho humano, como componente esencial del desarrollo social y como un pilar para la
igualdad de género y bienestar colectivo.
Cabe destacar que el reconocimiento del cuidado también ha avanzado en las sedes
judiciales, pues la Suprema Corte de Justicia de la Nación se pronunció por primera vez sobre
este derecho en el amparo directo 6/2023, donde se estableció que todas las personas tienen
derecho a cuidar, a ser cuidadas y al autocuidado, a la par del papel trascendental que juegan
las instituciones públicas para asegurarse de que grupos como las infancias, las personas
adultas mayores o las personas con discapacidad gocen una vida plena e independiente que
les permita participar plenamente en la vida de la sociedad.

La importancia de regular los cuidados en el Estado de México
Regular los cuidados en el Estado de México es una necesidad urgente para garantizar
el bienestar de la población, avanzar en la igualdad sustantiva entre mujeres y hombres, y
construir un modelo de desarrollo social más justo e inclusivo.
El cuidado, es una función esencial para la reproducción de la vida y del tejido social.
Sin embargo,

estas tareas han sido

invisibilizadas,

subvaloradas

y asumidas

desproporcionadamente por las mujeres, en condiciones precarias, no remuneradas y sin
reconocimiento institucional.
La Constitución Política del Estado Libre y Soberano de México en su artículo 5
párrafo noveno reconoce el derecho al cuidado digno como un derecho fundamental,
entendido como:
el conjunto de actividades, apoyos y servicios que otorguen los elementos materiales
para vivir en sociedad destinados a satisfacer las necesidades básicas de las personas
que por razones vinculadas al ciclo de vida, condiciones transitorias o crónicas, o
situaciones permanentes, requieren apoyo para garantizar su desarrollo e integración
26

�social y orgánica cotidiana. (Constitución Política del Estado Libre y Soberano de
México, Artículo 5, 1917)
A pesar de este reconocimiento constitucional, el avance en la legislación secundaria
ha sido limitado. En febrero de 2024, el grupo parlamentario de Morena presentó una
Iniciativa con Proyecto de Decreto para reformar el artículo 4 y adicionar las fracciones II
Bis y II Ter al artículo 11 de la Ley de Desarrollo Social del Estado de México. Sin embargo,
no se han registrado avances significativos desde entonces. Esta omisión representa una
problemática estructural que afecta a millones de personas. Aunque el Estado de México es
la entidad más poblada del país, los cuidados continúan tratándose como una responsabilidad
privada y femenina, sin una política pública que los reconozca, valore y organice de manera
integral.
Es, por tanto, fundamental que el Estado impulse una ley especializada en cuidados
o, en su defecto, incorpore un capítulo específico en la legislación vigente, que establezca las
bases jurídicas y operativas de un Sistema Estatal de Cuidados. Este sistema debe garantizar
el bienestar de las personas que requieren atención, así como las condiciones dignas para
quienes las cuidan.
El mismo artículo 5 de la Constitución Política del Estado Libre y Soberano de
México establece que:
El Estado establecerá el Sistema de Cuidados del Estado de México que coordine la
prestación de servicios públicos universales, accesibles, pertinentes, suficientes, de
calidad y desarrolle políticas públicas de cuidados, en el ámbito Estatal y Municipal
en los términos que establezca la ley, basado en los principios de progresividad,
universalidad, calidad, igualdad, accesibilidad y corresponsabilidad entre hombres y
mujeres, que atenderá las particularidades de cada grupo poblacional, respetando su
dignidad y autonomía, en coordinación con la sociedad civil organizada y el sector
privado, de conformidad con las obligaciones internacionales en materia de derechos
humanos […] Constitución Política del Estado Libre y Soberano de México, Artículo
5, 1917)

27

�Sin embargo, hasta la fecha, dicho sistema no ha sido implementado, y la carga del
cuidado sigue recayendo mayoritariamente en las mujeres. Por ello, su creación e
implementación debe abordarse como una prioridad política y social, tomando como base los
siguientes principios rectores:


Igualdad sustantiva: consiste en que todas las personas accedan de

manera afectiva al derecho humano al cuidado, reconociendo sus contextos y
condiciones, más allá de la igualdad normativa.


Universalidad: se deben adoptar medidas para asegurar el acceso de

las personas que requieren cuidados y cuidadoras, en igualdad de condiciones, a la
satisfacción de sus necesidades implícitas o explicitas.


Corresponsabilidad social: exige el reparto equitativo del trabajo de

cuidados entre las instituciones del Estado, los municipios, el sector privado, las
comunidades, las familias y entre hombres y mujeres.


Perspectiva de género y generacional: se debe tener en cuenta las

distintas necesidades de mujeres, hombres y grupos etarios, promoviendo la
superación cultural de la división sexual del trabajo y la distribución de las tareas de
cuidados entre todos los actores de la sociedad.


Sostenibilidad y sustentabilidad: consiste en mantener en el curso

del tiempo, prácticas equilibradas que no comprometan el futuro de la otredad,
incluyendo la sustentabilidad de la vida y el medio ambiente, promoviendo fincar
otras formas de producción que no se basen en la sobreexplotación del tiempo y el
cuerpo de las personas, así como de los recursos naturales.


Perspectiva interseccional: consiste en reconocer las distintas

condiciones y categorías que traviesan a las personas tales como su sexo, edad,
género, orientación sexual, clase, raza, origen étnico para facilitar y posibilitar el
ejercicio pleno de derecho al cuidado.


Inclusión: consiste en que todas las personas deben tener las mismas

oportunidades y participar plenamente en la sociedad. Esto implica eliminar las
barreras que impiden la participación equitativa de todos los grupos poblacionales.
28

�

No discriminación: todas las personas deben ser tratadas de manera

igualitaria, sin distinción o restricción arbitraria para acceder al derecho al cuidado.
(Cámara de Diputados LXV Legislatura, 2020, pp. 10 y 11)
Empero a lo anterior, el Sistema Estatal de Cuidados no puede limitarse únicamente al diseño
normativo o institucional, sino que requiere de acciones concretas que operen los principios
previamente señalados, empleando la colaboración activa y corresponsable del Estado, las
familias, la sociedad civil y el sector privado, entendiendo que el cuidado no es una
responsabilidad individual ni exclusiva de las mujeres, sino una función social compartida.
Por ello, algunas acciones prioritarias son las siguientes:


Diseño e implementación de campañas educativas y de sensibilización dirigidas a la
población en general que promuevan una transformación cultural que fomente la
corresponsabilidad en el ámbito familiar, comunitario e institucional.



Puesta en marcha de programas de capacitación para personas cuidadoras, con la
finalidad de reconocer y valorar el trabajo que realizan, mejorando sus condiciones
laborales, promoviendo el principio de equidad, la inclusión y la igualdad de
oportunidad.

Estas acciones, articuladas desde un enfoque de derechos humanos, constituyen pasos
fundamentales para avanzar hacia un sistema de cuidados justo, equitativo y funcional, que
atienda las necesidades de la población del Estado de México.

Conclusión
El cuidado como elemento central para garantizar el bienestar individual y colectivo
debe ser reconocido como un derecho humano fundamental para las personas que requieren
cuidado y las cuidadoras. Su conceptualización abarca desde los cuidados personales hasta
los especializados, reconociendo su función política, económica y social. Históricamente ha
sido invisibilizado y desigualmente distribuido, especialmente entre mujeres y hombres, el
trabajo de cuidados no remunerado perpetúa la desigualdad de género y limita las
oportunidades de desarrollo para las mujeres.
A nivel internacional, nacional y local, se han dado pasos significativos hacia la
construcción de marcos normativos que reconozcan, valoren y redistribuyan las tareas de
29

�cuidado, destacando iniciativas como la Agenda 2030, la Ley Modelo Interamericana de
Cuidados y los avances en países como Uruguay y México. Sin embargo, en entidades como
el Estado de México, persiste una deuda legislativa que urge ser atendida para garantizar un
sistema integral, equitativo y sostenible de cuidados. Por ello, es indispensable avanzar hacia
un modelo de corresponsabilidad social que involucre al Estado, las familias, la comunidad
y el sector privado, bajo principios de equidad, sostenibilidad, inclusión y perspectiva de
género, con el fin de transformar estructuralmente la organización social de los cuidados y
asegurar una vida digna para todas las personas.

30

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33

�Suprema

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de

Justicia

de

la

Nación.

(2023).

Amparo

directo

6/2023.

https://transparencia-ciudadana.scjn.gob.mx/sites/default/files/page/202501/sentencia-ad-6-2023.pdf
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(J. Sáenz del Álamo, Trad.). Balleterra Edicions.

34

�Liderazgo Clínico del Equipo Multidisciplinario, Competencia
Esencial en la Atención Centrada en el Paciente
Miguel Basurto Mata3
María Guadalupe Interial Guzmán4
Blanca Araceli Gloria Delgado5

Resumen
La atención en el entorno hospitalarios se otorga por un equipo multidisciplinario que
generalmente no se coordina, lo que repercute negativamente en el paciente, para lo cual, se
ha observado el liderazgo clínico una estratégica esencial para mejorar la calidad y seguridad
en la atención centrada en el paciente. Este enfoque implica no solo una ejecución individual
del profesional, sino un trabajo coordinado por el equipo multidisciplinario con competencias
de liderazgo compartido, bajo una comunicación y colaboración efectiva para enfrentar los
desafíos actuales del sistema de salud. Esta investigación documental, cualitativa y
exploratoria analiza la importancia del liderazgo clínico dentro de los equipos
multidisciplinarios como elemento clave para lograr una atención centrada en el paciente. Se
emplea el marco de competencias Clinical Leadership Competency Framework (CLCF)
propuesto por el NHS, que contempla cinco dominios fundamentales: cualidades personales,
trabajar en equipo, gestión de servicios, mejora de servicios y establecer de dirección. Es a
través del análisis de literatura que se identifican los conocimientos, habilidades y actitudes
esenciales para que el equipo multidisciplinario desarrolle liderazgo clínico, entre ellas se
destaca el empoderamiento, la comunicación efectiva, el pensamiento crítico, la planificación
estratégica, la toma de decisiones basada en evidencia y la construcción de relaciones

3

Universidad Autónoma de Nuevo León. Facultad de Enfermería.
miguel.basurtomt@uanl.edu.mx
4
Universidad Autónoma de Nuevo León. Facultad de Enfermería.
maria.interialgz@uanl.edu.mx
5
Universidad Autónoma de Nuevo León. Facultad de Enfermería.
blanca.gloriadl@uanl.edu.mx
35

�colaborativas entre los miembros del equipo y con los pacientes. A su vez, se proponen
estrategias orientadas para el fortalecimiento de dichas competencias en los miembros del
equipo multidisciplinario, con énfasis en la mejora continua, la participación de
pacientes/cuidadores, y la generación una atención centrada en el paciente. Se concluye que
el liderazgo clínico no solo debe ser una habilidad individual, sino una práctica compartida
dentro de los equipos multidisciplinarios, además de establecer políticas institucionales que
favorezcan el bienestar de los pacientes y lograr servicios seguros, éticos y sostenibles.

Palabras clave: Competencias, Liderazgo Clínico, Equipo Multidisciplinario, Atención
Centrada en el Paciente.

36

�Introducción
El liderazgo es un tema relevante; se reportan diferentes estilos; por lo tanto, en el
presente trabajo se plantea necesario analizar los diversos estilos de liderazgo que se han
implementado en las instituciones de salud y reflexionar a profundidad el impacto del
liderazgo clínico considerando el conocimiento, las habilidades y las actitudes, es decir, las
competencias necesarias para que los equipos multidisciplinarios brinden una atención de
alta calidad y seguridad centrada en los pacientes, quienes son el eje central; es importante la
constante búsqueda de la mejora continua y la innovación, ya que son parte esencial que
llevarán al progreso de las instituciones de salud.
Por lo cual, es necesario que se cuente con equipos multidisciplinarios calificados
para la toma de decisiones de manera crítica relacionadas con el diagnóstico, tratamiento y
rehabilitación de los pacientes, la cual inicia al momento del ingreso a la institución de salud.
Este equipo multidisciplinario debe demostrar competencias de liderazgo centradas en el
paciente que favorezcan una atención de calidad y seguridad durante la estancia; a fin de
prevenir riesgos innecesarios durante su atención (Ozyurt et al., 2021).
El liderazgo consta de diversas conceptualizaciones, Northouse (2015) establece
cuatro directrices: 1) donde el liderazgo es un proceso, 2) implica la influencia de diferentes
maneras y la existencia de diferentes grupos; así como 3) tener una visión y 4) un objetivo
claro y en común. Sin embargo, las instituciones de salud, en su contexto, se ven afectadas
por factores políticos, económicos, sociales y medioambientales, lo cual repercute en el tipo
de liderazgo, el cual se ha enfocado en puestos gerenciales (Mrayyan et al., 2023), lo que no
permite un estilo necesario para el ambiente organizacional y los equipos multidisciplinarios
(Niki et al., 2021).
En base a lo anterior, las investigaciones han tomado mayor relevancia en el liderazgo
clínico (Savage et al., 2020). Este tipo de liderazgo establece la necesidad de que los
integrantes del equipo multidisciplinario tengan los conocimientos, las habilidades y las
actitudes, que permitan responder a las demandas de los pacientes, aun con las limitaciones
en los recursos. Al respecto, Savage et al., (2020) reportan que los hospitales que
implementan el liderazgo clínico fortalecen la estructura del capital humano, optimizan los
37

�recursos económicos, fomentan los equipos efectivos de trabajo, lo que incrementa la calidad
y la satisfacción de los equipos multidisciplinarios y en la atención en los pacientes.
Yousaf et al., (2021), señalan la atención centrada en el paciente como un reto en los
entornos hospitalarios; afirman que debe de ser el eje central y sobre el cual, los equipos
multidisciplinarios deben trabajar coordinadamente para lograr un resultado favorable. Para
lo anterior, es necesario que las instituciones de salud establezcan una infraestructura interna,
sistemática y disciplinada, basada en una comunicación colaborativa entre los profesionales,
a fin de optimizar el tiempo de los procesos, mejorar la atención centrada en el paciente y sus
resultados. (Drew &amp; Pandit, 2020). Por lo tanto, es fundamental que el personal
multidisciplinario desarrolle las competencias del liderazgo clínico que le permitan lograr
una atención de calidad centrada en el paciente.
En contraparte, otros estilos de liderazgo, como el autocrático, conllevan a una
deficiente comunicación colaborativa entre el equipo multidisciplinario, que repercute en el
trabajo del equipo involucrado y propicia un ambiente desfavorable que impacta en la
atención que no está centrada en el paciente (Yousaf et al., 2021), por ende, lleva al
incremento en los costos de los sistemas de salud (Elkomy et al., 2020) y en muertes
derivadas de la deficiencia en la atención en un aproximado de tres millones (Organización
Mundial de la Salud [OMS], 2023). Por lo tanto, es fundamental el impulso del liderazgo
clínico en el personal multidisciplinario para desarrollar las competencias que le permitan
mejorar la atención centrada en el paciente.
Es por lo anterior, que los investigadores e instituciones de salud, han analizado
formas en las que el liderazgo clínico conduzca al progreso en la atención centrada en el
paciente, a través de equipos multidisciplinarios que trabajen a la par, generen un ambiente
propicio para brindar una atención de calidad, oportuna y segura a los pacientes con el fin de
disminuir costos a las instituciones de salud, a los pacientes/familiares; así como evitar
muertes futuras (Yousaf et al., 2021).
Por lo tanto, en el presente trabajo, se plantea reflexionar respecto al liderazgo clínico
como eje esencial para lograr que cada integrante del equipo multidisciplinario otorgue una
atención centrada en el paciente, basada en la valoración e implementación de acciones en
38

�conjunto; a su vez, definir propuestas que puedan generar un impacto en las instituciones de
salud.

Metodología
El presente trabajo pretende abordar una problemática específica, como lo es la
ausencia de liderazgo clínico y su impacto en la atención centrada en el paciente, a través de
la revisión de investigaciones previas y que permita otorgar posibles acciones que aporten al
cambio; por lo cual se cataloga como una investigación cualitativa exploratoria-descriptiva
(Gray &amp; Grove, 2021).
Se ha observado que las instituciones de salud presentan dificultades para atraer y
retener capital humano que cuente con las competencias de liderazgo clínico necesarias para
cumplir con las demandas que el paciente exige (Ozyurt et al., 2021) y para mejorar la
atención y la seguridad, de acuerdo con los estándares de acreditación y calidad. A su vez, se
ha detectado la ausencia de comunicación colaborativa en los equipos multidisciplinarios,
como uno de los principales factores que obstaculizan la identificación de necesidades en el
paciente y atenderlas de manera oportuna; esta característica es vital en el liderazgo clínico
y que recomienda establecer un marco centrado en la seguridad, en la eficiencia, la mejora
continua de la atención que se brinda en las instituciones de salud (Xing et al., 2020).
Por otro lado, contar con el apoyo de la alta gerencia es esencial, a fin de disponer
con el equipamiento y las herramientas necesarias, además del compromiso y el
empoderamiento, rasgos esenciales, en los equipos multidisciplinarios en la atención al
paciente. (Drew &amp; Pandit, 2020). Por lo cual, las acciones dirigidas a la gestión y el desarrollo
del liderazgo del equipo multidisciplinario son fundamentales, ya que establecen procesos
que permiten atender las necesidades de los pacientes, basados en el conocimiento, juicio
clínico y toma de decisiones por del equipo multidisciplinario, con el fin de favorecer la
optimización de los recursos materiales y humanos (Drew &amp; Pandit, 2020).
Sin embargo, la literatura muestra diversos tipos de liderazgo, lo cual dificulta la
unificación en las instituciones de salud; entre los que se encuentran: el liderazgo directivo y
participativo, que se caracteriza por mejorar la comunicación a través de preguntas y que
39

�favorece la toma de decisiones; el liderazgo transformacional, donde el líder utiliza su
carisma y motiva a el equipo para lograr los objetivos y generar un autointerés.
El liderazgo compartido y colectivo, que se enfoca en el cambio según la situación
actual para el desarrollo del equipo o atención; el liderazgo de acercamiento, el cual fomenta
la participación en la toma de decisiones para la reducción de barreras; y el liderazgo
inclusivo, que a manera individual se muestra accesible y disponible para la comunicación y
a nivel grupal, considera al equipo para tomar decisiones (Yousaf et al., 2021; Smith, et al.,
2020).
Estos estilos de liderazgo previamente mencionados demuestran su funcionalidad, sin
embargo, muestran vacíos en el desarrollo de competencias para la mejora en la atención
centrada en el paciente. Es a través de este análisis, que el Servicio Nacional de Salud
(National Health Service [NHS por sus siglas en inglés], 2011) de Reino Unido, propone el
liderazgo clínico como vital para los equipos multidisciplinarios de las instituciones de salud.
Este liderazgo clínico, brinda estructura a las instituciones de salud a través de normas de
calidad y acreditación y mediante la gestión de los procesos, lo cual prioriza la mejora de la
atención y el cuidado centrado en el paciente; lo anterior, mediante un modelo compartido y
distribuido en la prestación de servicios de las instituciones de salud y equipo
multidisciplinario (Ozyurt et al., 2021).
El equipo multidisciplinario se encuentra conformado por personal médico, de
enfermería, trabajadores sociales, laboratoristas, nutricionistas, psicólogos, imagenología,
entre otros, los cuales deben otorgar confianza, calidad y eficiencia, así como mostrar
competencia en la responsabilidad para la toma de decisiones, a través de un juicio clínico,
sobre los procesos que involucran al paciente. (Ozyurt et al., 2021).
Estas competencias se encuentran divididas en tres rasgos: Conocimiento, entendido
como los hitos acumulados en el transcurso del tiempo de cada individuo (Biblioteca Virtual
en Salud, s.f); Habilidad, la capacidad de realizar de manera adecuada, eficaz y eficiente, las
tareas de las que se es responsable, en este caso, de la atención al paciente (Biblioteca Virtual
en Salud, s.f); y Actitud, la predisposición al comportamiento ante una situación, a la cual no
se pretende reaccionar de la manera esperada (Biblioteca Virtual en Salud, s.f). El desarrollo
40

�de estas competencias es esencial para el desarrollo de liderazgo clínico en cada miembro del
equipo multidisciplinario (Mrayyan, 2023).
A mayor detalle, el conocimiento se describe como: 1) el desarrollo de atributos
personales, como brindar las mejores prácticas, comunicación efectiva y tener inteligencia
emocional; 2) capacidad para trabajar en equipo a través de otorgar confianza y compromiso,
demostrar enfoque y valorar las habilidades del equipo; y 3) las capacidades, como
relacionarse con el equipo, tener claros los objetivos a conseguir y mantener una cultura de
contribución con los demás (Mrayyan, 2023). Por otro lado, las actitudes muestran la visión
para innovar a través de las oportunidades y la reducción de riesgos (Ozyurt et al., 2021);
basado en las creencias, valores y ética profesional de cada miembro, lo cual brindará mayor
seguridad y atención de calidad a los pacientes (Mrayyan, 2023).
Mientras tanto, las habilidades a desarrollar se enfocan en: 1) observación clínica,
para lo cual debe ser experto en el área, fundamentar el conocimiento basado en la evidencia,
comprender el liderazgo y la toma de decisiones; 2) simpatizar con el equipo, lo cual engloba
el ser un soporte, tener una comunicación efectiva y empoderar a cada uno de los miembros
del equipo multidisciplinario; y 3) cualidades personales que estén enfocadas en el
compromiso de la práctica además de mostrar iniciativa para generar cambios (Mrayyan,
2023).

Marco Teórico
Para brindar un mayor soporte a la investigación y a través de la exploración de
estudios realizados por otros investigadores, los cuales se encuentran en otros contextos
culturales, es que se opta por la utilización del Marco de Competencias de Liderazgo Clínico
(Clinical Leadership Competency Framework [CLCF por sus siglas en inglés], NHS
Leadership Academy, 2011), el cual agrupa las competencias necesarias para los miembros
de los equipos multidisciplinarios y el desarrollo liderazgo clínico durante la planeación,
entrega, mejora y desarrollo de la atención centrada en el paciente (Ozyurt et al., 2021). Sin
embargo, el marco puede presentar dificultades, pues la manera de adquirir las competencias

41

�se vuelve compleja dependiendo a la etapa profesional que se encuentre el integrante del
equipo multidisciplinario.
El CLCF consta de cinco dominios, los cuales definen las competencias de los líderes
clínicos a fin de mejorar los procesos y la atención al paciente hospitalizado (Ozyurt et al.,
2021). De estos cinco dominios, cada uno a su vez consta con cuatro elementos, los cuales
describen la competencia a demostrar por cada uno de los miembros del equipo
multidisciplinario.

Demostrar las cualidades personales
El miembro del equipo multidisciplinario debe de basar su conocimiento y práctica
en sus propios valores éticos y morales, fortalezas y capacidades para brindar una atención
centrada en el paciente. Las competencias por demostrar son: 1) autoconciencia, donde se
involucran los valores individuales, sentimientos, razonamiento, destreza y barreras, y cómo
estos repercuten en los demás miembros del equipo multidisciplinario y en sí mismo; 2)
autocontrol, donde se pone en orden y se prioriza la necesidad del paciente, equipo e
individual; 3) crecimiento personal, lo cual implica una comunicación efectiva entre los
integrantes del equipo multidisciplinario a través de la experiencia y retroalimentación; y 4)
comportamiento íntegro, que involucra una conducta ética, honesta, responsable y con una
apertura a la comunicación de quienes conforman el equipo (NHS, 2011).

Trabajar en equipo
Los miembros del equipo multidisciplinario, de manera individual, deben demostrar
un liderazgo clínico a través de un trabajo colaborativo, con el fin de garantizar una atención
centrada en el paciente y optimizar los servicios de salud. Es vital que cada miembro muestre
competencias en: 1) establecer vínculos estratégicos, mediante la cooperación de los
pacientes, familiares/cuidadores y los miembros del equipo para el fortalecimiento de la
atención centrada en el usuario; 2) desarrollar y consolidar relaciones profesionales, lo cual
involucra habilidades de escucha activa, confianza, empatía y apoyo entre el equipo
42

�multidisciplinario; 3) promover la participación activa, con la generación de un entorno que
contribuya a la mejora continua de los servicios; y 4) fomentar el trabajo en equipo, donde
se garantice un coordinación efectiva entre los miembros del equipo multidisciplinario, con
el fin de mejorar la atención centrada en el paciente (Ozyurt et al., 2021).

Gestionar los servicios
La atención centrada al paciente debe de estar alineada hacia los objetivos de las
instituciones de salud a través de una administración eficiente y que garantice calidad y
seguridad en los pacientes. El equipo multidisciplinario debe de evidenciar competencia en:
1) planificación estratégica, lo cual implica la comunicación efectiva para diseñar y ejecutar
planes guiados a cumplir las metas del equipo y servicio; 2) gestión de recursos, en donde la
utilización de los recursos es segura y se otorga una distribución adecuada según las
necesidades de los pacientes; 3) gestión del talento humano, que incluye como el liderazgo
de los miembros del equipo multidisciplinario gestionan al personal, se evalúa el desempeño,
motivan a los demás y generan un ambiente de equidad e inclusión; y 4) evaluación del
desempeño, a través de la comunicación efectiva sobre los resultados obtenidos para así,
mantener una mejora continua y centrada en el paciente.

Mejorar los servicios
Los equipos multidisciplinarios deben de generar un impacto significativo en la
mejora de los servicios y en la atención centrada en el paciente. Es vital que se evidencie a
través de las competencias, las cuales son: 1) garantizar la seguridad del paciente, que se
observa mediante la identificación, resolución, evaluación y gestión de riesgos generados a
partir de la atención al paciente; 2) desarrollo del pensamiento crítico, el cual requiere de un
análisis de manera sistemática con el fin de identificar puntos de mejora continua en el equipo
multidisciplinario; 3) fomento de la innovación y la mejora continua, a partir de la generación
de un ambiente que promueva la educación continua, adaptación e implementación de
protocolos centrados en el paciente y optimizar la atención; y 4) facilitación del cambio
43

�organizacional, mediante una comunicación y participación efectiva del equipo
multidisciplinario en los procesos del cambio con el fin de mejorar la atención centrada en el
paciente (NHS, 2011).

Establecer la dirección
El liderazgo clínico contribuye a la formulación y ejecución de medidas
institucionales, en donde el equipo multidisciplinario actúa de acuerdo con los valores de la
institución de salud y garantizan una atención centrada en el paciente. Lo anterior se ve
reflejado con el dominio de las siguientes competencias: 1) identificación del contexto para
el cambio, en donde se realiza un análisis integral del ambiente laboral que genera una
influencia en la atención al paciente; 2) aplicación del conocimiento y la evidencia científica,
a través de la cuestión de los sistemas y procesos por el equipo multidisciplinario para obtener
oportunidades de mejora continua.
3) Toma de decisiones basada en la evidencia y los valores éticos, brindado seguridad
y prioridad a decisiones que respondan a las necesidades del paciente, quién es el centro, y
al equipo multidisciplinario; y 4) evaluación del impacto; donde los resultados son evaluados
de manera rigurosa y brindan la pauta para implementar medidas correctivas y la generación
de nuevas estrategias para la mejora en la atención centrada en el paciente (NHS, 2011).
El CLCF establece que es vital que el equipo multidisciplinario demuestre
competencia en los cinco dominios con el fin de garantizar la prestación de los servicios de
salud, la cual se sitúa como eje central del Marco, y que se encuentra centrado en los
pacientes, familiares/cuidadores y comunidad en general (Ver Figura 1). Dado que el término
“prestación de los servicios” es poco abordado por el CLCF y basado en la evidencia
científica, es por lo que se buscará ampliar el conocimiento a través del concepto atención
centrada en el paciente.

Resultados

44

�En el siguiente apartado, a partir de la reflexión y análisis de las investigaciones en
los diversos contextos culturales, se plantea el deber-ser del equipo multidisciplinario que
demuestra liderazgo clínico, a fin de lograr una atención centrada en el paciente de alta
calidad y seguridad, lo anterior de acuerdo con el CLCF. A continuación, se presenta una
discusión teórica y propuestas en cada uno de los dominios del CLCF, con el fin de aportar
estrategias dirigidas a la mejora continua en la atención centrada en el paciente.
Figura 1
Marco de Competencias de Liderazgo Clínico
Demostrar
las
cualidades
personales
Establecer
la
dirección

Prestación
de los
servicios

Mejorar
los
servicios

Trabajar
en equipo

Gestionar
los
servicios

Nota: Se realiza la adaptación del Marco de Competencias de Liderazgo Clínico al idioma
español (NHS, 2012). Para fines de este estudio, se utiliza el termino Atención Centrada en el
Paciente en lugar de Prestación de Servicios

Demostrar las cualidades personales para centrar la atención en el paciente
El equipo multidisciplinario debe demostrar competencias vitales para mejorar la
atención centrada en el paciente, por lo cual el modelo opta por mostrar habilidades dirigidas
a la autogestión personal. Es indispensable el desarrollo individual de los integrantes del
45

�equipo sobre sus creencias, emociones, valores éticos y morales y que a su vez reconozcan
sus fortalezas y limitaciones. Para ello, es necesario reflexionar en estos aspectos para
identificar áreas de oportunidad e implementar acciones que permitan mejorar esta
competencia, debido a que impacta en el ambiente laboral y en los integrantes del equipo
multidisciplinario. La finalidad es otorgar una adecuada atención centrada en el paciente.
A su vez, es indispensable que el miembro del equipo sea capaz de organizar las
necesidades de manera prioritaria. Estas se encuentran divididas en interpersonales y
colectivas. Las necesidades interpersonales son aquellas que el integrante del equipo
multidisciplinario presenta durante la prestación de los servicios y que estas pueden llegar a
generar situaciones de estrés que afecten al ejercicio de sus labores. Para un adecuado
desarrollo de esta competencia, de manera individual, el miembro del equipo debe de
gestionar y priorizar sus actividades laborales con el fin de optimizar tiempos, crear y/o
mejorar el entorno y favorecer la atención centrada en el paciente.
Por otro lado, las necesidades colectivas, son todas aquellas que se enfocan al
paciente, en donde, de igual manera que las necesidades interpersonales, se debe de
jerarquizar y diligenciar con el fin de evitar consecuencias en la estancia hospitalaria, salud,
diagnóstico, tratamiento y rehabilitación de los pacientes, quienes, a final, son el eje central
de la atención. Con el fin de lograr estos objetivos, es vital que el equipo multidisciplinario
(de manera individual y colectiva) se encuentre en desarrollo continuo de sus competencias,
las cuales se desarrollan a través de la experiencia adquirida en el entorno académico y
laboral mediante la participación con los demás miembros y el encuentro cercano y centrado
en la atención al paciente, y, donde al final, es necesaria la retroalimentación para prevenir
riesgos en la atención.
Por último, es necesario que cada integrante del equipo multidisciplinario muestre
competencias en la integridad individual, lo cual quiere decir que el líder clínico debe de
mostrar un comportamiento honesto, ético y abierto a la comunicación efectiva, con el fin de
integrar el trabajo individual de cada miembro el cual terminará por repercutir en el paciente
y recordando que, esta atención, siempre debe de ser centrada en él. En la tabla 1 se desglosan
las actitudes, conocimientos y habilidades indispensables para el equipo multidisciplinario.
46

�A partir de lo anteriormente descrito, para el presente estudio se hace la siguiente
propuesta.
Tabla 1
Actitudes, conocimientos y habilidades vitales para los miembros del equipo
multidisciplinario para el dominio demostrar las cualidades personales
Dominio

Actitudes

Conocimientos

Habilidades

Reflexión sobre los
propios valores
Constante
Demostrar
cualidades
personales

de
las Capacidad
actualización
mantener la calma
Aplicar los aprendido
Pedir opinión
Respeto

Planificación del trabajo
de

acuerdo

con

las

necesidades
Establecer

una

comunicación efectiva

mutuo

entre el equipo
Fuente: Elaboración propia
Propuesta 1: Capacitación del personal multidisciplinario en el desarrollo
competencias como la autoconciencia, el aprendizaje continuo, la autogestión y el actuar con
integridad para reforzar el liderazgo clínico. Esta estrategia permite que cada integrante del
equipo multidisciplinario sea capaz de organizar las acciones de cuidado de manera eficiente,
realizar una toma de decisiones fundamentada y promover un ambiente laboral colaborativo
para obtener como resultado final, una atención centrada en el paciente.

Trabajar en equipo para la atención centrada en el paciente
El CLCF enfoca también el desarrollo de competencias para el trabajo en equipo, con
el fin de otorgar una atención centrada en el paciente que se encuentre en constante mejora
continua. Es fundamental que los integrantes del equipo multidisciplinario formen vínculos
entre ellos mismos y en conjunto con los pacientes y familiares/cuidadores con el fin de
implementar estrategias que fortalezcan la atención centrada en el usuario principal. Esto
47

�anterior basado en una comunicación activa y efectiva que genere confianza, empatía y
brinde apoyo entre los miembros del equipo multidisciplinario.
Cada uno de los integrantes del equipo debe demostrar una participación constante,
la cual garantice la actualización de las necesidades y estado actual de cada uno de los
pacientes y contribuya a generar un entorno de mejora continua en cada uno de los servicios
y en la institución de salud en general, con el fin de fomentar el trabajo en equipo entre los
integrantes del equipo multidisciplinario y los pacientes y que garantice una atención
centrada en este último. En la tabla 2 se pueden observar las actitudes, conocimientos y
habilidades que cada uno de los miembros del equipo multidisciplinario debe de desarrollar.
Tabla 2
Actitudes, conocimientos y habilidades vitales para los miembros del equipo
multidisciplinario para el dominio trabajar en equipo
Dominio

Actitudes
Compartir
información entre el

Trabajar en equipo

Conocimientos

Habilidades

Dirección de equipos

Comunicación

Identificar

equipo
Reconocer el esfuerzo
del equipo

oportunidades
trabajar en equipo

forma clara y eficaz
para Afrontamiento
conflictos

Fuente: Elaboración propia
Conforme a lo anteriormente descrito, se formula la siguiente propuesta para el
presente estudio.
Propuesta 2: Capacitación del equipo multidisciplinario en el desarrollo de
competencias para el trabajo en equipo, con sustento en la comunicación efectiva, la
generación de confianza y la comprensión para favorecer el vínculo entre los integrantes del
equipo multidisciplinario, los pacientes y sus familiares/cuidadores, lo cual permite la
implementación de estrategias orientadas a la mejora continua y que garanticen la atención
centrada en el paciente.

48

de

de

�Gestionar los servicios en la atención centrada en el paciente
Dentro del CLCF es vital que el equipo multidisciplinario se encuentre en sintonía
con los objetivos que la institución de salud establece, con el fin de garantizar una
administración eficiente de los recursos materiales y humanos además de la atención centrada
en el paciente. Los integrantes de equipo deben de implementar estrategias que le permitan
planificar sus actividades, esto a través de la comunicación efectiva, lo cual ayudará a diseñar
y ejecutar planes cuyo fin sean guiados a cumplir con las metas del equipo, servicio e
institución de salud. El líder clínico a su vez y de manera individual y grupal, es capaz de
gestionar y distribuir los recursos de forma adecuada según las necesidades de los pacientes
en el momento.
La evaluación del desempeño, un ambiente equitativo e inclusivo y la motivación
constante de los miembros del equipo multidisciplinario es importante dentro de las
competencias del líder clínico y esto se garantiza mediante la comunicación efectiva de los
resultados que refleja la atención centrada en el paciente, con el fin de mantener un entorno
de mejora continua dentro del equipo, servicio e institución de salud. En la tabla 3, se
establecen las actitudes, conocimientos y habilidades que el miembro del equipo
multidisciplinario debe de desarrollar para un liderazgo clínico óptimo.
Tabla 3
Actitudes, conocimientos y habilidades vitales para los miembros del equipo
multidisciplinario para el dominio gestionar los servicios
Dominio

Actitudes

Conocimientos

Generación de juicio

paciente, familiares y

clínico
Gestionar
servicios

los

Utilizar opiniones de

equipo
Comunicación
Establecer propósitos

efectiva

y objetivos claros en el
equipo
Fuente: Elaboración propia
49

Habilidades
Brindar

cuidados

seguros y eficaces
Toma de decisiones
para la mejora de los
cuidados

�Conforme a lo antes expresado, se formula la siguiente propuesta para el presente
estudio.
Propuesta 3: Capacitación del equipo multidisciplinario en el desarrollo de
competencias que se encuentren alineadas a los objetivos de la institución propicia a una
administración eficiente en los servicios de salud y fortifica la atención centrada en el
paciente, esto a través de estrategias de planificación, comunicación efectiva y gestión
adecuada de los recursos materiales y humanos, lo cual llevará a un ambiente de mejora
continua entre los integrantes del equipo multidisciplinario.

Mejorar los servicios en la atención centrada en el paciente
Las competencias por desarrollar de acuerdo con el CLCF deben de generar un
impacto favorable para la mejora de los servicios, calidad y seguridad que se encuentre
centrada en el paciente y repercuta de manera positiva en los equipos multidisciplinarios y
en las instituciones de salud. Por lo cual, es vital que cada integrante del equipo otorgue
seguridad en el paciente y el familiar/cuidador a través de la identificación de riesgos, así
como brindar una resolución para posteriormente evaluar y gestionar la situación e
implementar barreras para mejorar la atención centrada en el paciente.
El pensamiento crítico es una competencia indispensable de los miembros del equipo
multidisciplinario, ya que permite realizar un análisis de manera sistemática que permite
identificar factores que atenten contra la integridad de los pacientes y sus
familiares/cuidadores y que dan la pauta a las creaciones y/o mejora de las estrategias y
cuidados en las instituciones de salud. A su vez, es importante implantar un ambiente de
educación continua, lo cual lleva a la innovación, adaptación y optimización de la mejora
continua en la atención centrada en el paciente. La comunicación y participación efectiva es
un pilar indispensable en las competencias del líder clínico y que el equipo multidisciplinario
debe demostrar, los cuales se desarrollan en la tabla 4, con el fin de analizar los procesos en
la atención centrada en el paciente y que permitan la mejora en los servicios de salud.
Tabla 4

50

�Actitudes, conocimientos y habilidades vitales para los miembros del equipo
multidisciplinario para el dominio mejorar los servicios
Dominio

Actitudes

Conocimientos

Trabajar en equipo y
evaluar
constructivamente la
Mejorar los servicios

Actuar de acuerdo con
Análisis de la práctica

en

uno

mismo y motivar al
equipo

las deficiencias

con el fin de mejorar
Utilizar la opinión de
Fomentar las ideas,

atención
Enfoque

Habilidades

pensamiento

crítico

para

mejora

la

pacientes, familiares y
el equipo

para la

mejora del cuidado

continua

Fuente: Elaboración propia
De acuerdo con lo anterior, se realiza la siguiente propuesta para el presente estudio.
Propuesta 4: Capacitación de competencias que favorezcan la atención centrada en
el paciente y su seguridad, mediante la identificación y gestión de riesgos, el uso del
pensamiento crítico, la actualización constante y la comunicación efectiva por parte del
equipo multidisciplinario.

Establecer la dirección en la atención centrada en el paciente
El CLCF, además de beneficiar las competencias en los integrantes del equipo
multidisciplinario, favorece a las instituciones de salud al fijar sus propios valores y objetivos
para la formulación y ejecución de estrategias que garanticen la atención centrada en el
paciente y le otorguen seguridad en todo proceso. El líder clínico es capaz de realizar un
análisis completo del ambiente laboral con el fin de proponer cambios centrados en la
atención del paciente. Estos cambios serán sustentados a través del conocimiento y evidencia
científica, donde se pondrá en juicio todo proceso para garantizar la mejora continua en los
servicios de salud.

51

�Además de la evidencia científica y conocimientos, se deben de considerar los valores
éticos, los cuales otorgarán seguridad en las necesidades del paciente, las cuales deben de ser
priorizadas para progreso en la atención centrada en el paciente. Es vital someter lo anterior
a un proceso de evaluación y su impacto de manera rigurosa, para así, brindar medidas
correctivas y establecer barreras de seguridad, mejoras e innovación en los procesos de la
atención centrada en el paciente. Es por lo anterior que en la tabla 5, se establecen las
competencias vitales a desarrollar por los miembros del equipo multidisciplinario
Tabla 5
Actitudes, conocimientos y habilidades vitales para los miembros del equipo
multidisciplinario para el dominio establecer la dirección
Dominio

Actitudes

Consultar

Conocimientos

con

el

equipo

Establecer
dirección

la para la toma
decisiones

los

generadores

de Asumir

social,
de

Prever retos futuros

Identificar

la

(político, responsabilidad en los

cambio

multidisciplinario

Habilidades

económico, nuevos enfoques para

etc.)

la práctica de trabajo

Utilización de bases Evaluar el impacto en
Participación en los

de datos

procesos informales y
Conocimiento basado

formales

en evidencia

los cambios en los
pacientes y atención
centrada

en

estos

mismos

Fuente: Elaboración propia
Para el presente estudio, se realiza la siguiente propuesta para establecer la dirección
en las instituciones de salud y mejorar la atención centrada en el paciente.
Propuesta 5: Capacitación de competencias que promuevan las fortalezas en el
equipo multidisciplinario y favorezcan a las instituciones de salud, a través de cambios
sustentados en la evidencia científica basado en los valores, objetivos y principios éticos,
52

�para lograr una atención centrada en el paciente y otorgar la máxima seguridad en los
procesos.
Para una mejor comprensión del marco de competencias de liderazgo clínico, se
puede visualizar también en dos grandes divisiones: 1) dominios que requieren el desarrollo
individual del profesional de la salud, como lo es demostrar las cualidades personales y 2)
dominios que deben desenvolverse de manera colaborativa o en equipo, como lo son trabajo
en equipo, gestión de los servicios, mejora de los servicios y establecer la dirección. El
dominio demostrar las cualidades personales se toma como un cimiento sólido para el
desarrollo de los otros dominios que llevaran progreso en la ejecución del liderazgo clínico
y, como resultado final, la mejora de la atención centrada en el paciente (Ver Figura 2).
La atención centrada en el paciente se fortalece al realizar la adaptación y unificación
de las competencias de liderazgo clínico en la práctica diaria, mediante la comunicación
efectiva, la toma de decisiones compartidas y a través del pensamiento crítico y juicio clínico
enfocados en las necesidades, prioridad y aptitudes de los pacientes.
Lo anterior no solo permite otorgar una mejor atención que esté centrada en el
paciente, si no que, brinda mayor seguridad, calidad y con una baja probabilidad de perder la
continuidad del cuidado. A su vez, la contextualización e implementación de estrategias de
liderazgo clínico, tales como el que propone la NHS, repercuten de manera positiva sobre las
instituciones de salud, ya que promueven una cultura organizacional con fundamento en la
ética, participación y búsqueda de la innovación constante.
Figura 2
Representación gráfica de los dominios y su influencia para la generación del liderazgo
clínico y la mejora de la atención centrada en el paciente.
Dominios

Dominios en equipo

Resultados

individuales
Trabajar en equipo

Mejora

Gestionar los
Demostrar las
cualidades personales

servicios
53

Liderazgo

de la

clínico

atención
centrada

�Mejorar los servicios

Establecer la
dirección
Fuente: Elaboración propia
Nota: El dominio individual funciona como cimiento para el correcto desarrollo de
los dominios en equipo y que llevaran a la generación del liderazgo clínico y como producto
final, la mejora en de la atención centrada.
El objetivo de este tipo de liderazgo es implantar herramientas que lleven al
empoderamiento y lograr una cohesión entre los miembros del equipo multidisciplinario, lo
cual repercutirá en la generación de entornos sanos y eficaces, la gestión adecuada de los
recursos materiales y humanos y adecuación a los retos de la práctica diaria.
Por lo cual, es indispensable el fortalecimiento de liderazgo clínico y no solo verlo
como una estrategia formativa académica y de salud, al contrario, generar un compromiso
por parte de las instituciones de salud que brindan la pauta a la contribución social y lograr
una sostenibilidad, mejora continua y atención centrada en el paciente.

Conclusiones
Es esencial el desarrollo de competencias en el liderazgo clínico de manera individual
y en el equipo multidisciplinario, ya que es un componente fundamental para fortalecer las
instituciones de salud, para otorgar atención de calidad, oportuna y segura acorde a las
necesidades prioritarias de los pacientes, quienes son el eje central en la prestación de
servicios.
La mejora continua en habilidades, tales como el trabajo en equipo, demostrar las
cualidades individuales, la gestión y mejora de los servicios y el establecimiento de la
54

�dirección, las cuales son descritas por el modelo de la NHS, llevan a los profesionales de
salud a formar equipos multidisciplinarios altamente preparados para responder ante
cualquier situación y brindan la pauta para la atención centrada en el paciente. Es prioritario
establecer políticas institucionales dirigidas a los profesionales de salud para desarrollar el
liderazgo clínico que promueva una atención integral centrada en la persona y un trabajo
colaborativo del equipo multidisciplinario para favorecer el bienestar del paciente y de los
sistemas de salud.

Recomendaciones
A continuación, se realizan una serie de recomendaciones que sirvan de base para el
desarrollo de políticas de salud centradas en el desarrollo de los equipos multidisciplinarios
para fomentar la atención centrada en el paciente.
1. Diseñar e implementar en las instituciones de salud políticas sobre liderazgo clínico
como una competencia esencial para el desarrollo de equipos multidisciplinarios; la
finalidad es crear y mantener la cultura organizacional de una atención centrada en el
paciente.
2. Implementar programas para fortalecer las políticas de liderazgo clínico, con sustento
teórico de algún modelo, como el marco de Clinical Leadership Competency
Framework (CLCF); se requiere considerar tanto a los profesionales que se
encuentran laborando como a los que están en formación, para impactar en el
desarrollo individual y holístico de conocimientos, habilidades y actitudes.
3. Establecer instrumentos que permitan evaluar las competencias de liderazgo clínico
y realizar retroalimentación de manera periódica, para identificar fortalezas y áreas
de oportunidad en todos los integrantes de los equipos multidisciplinarios, lo cual
permitirá fortalecer el trabajo en conjunto con una comunicación efectiva y
colaborativa. Este hecho permite otorgar una atención centrada en el paciente y
reducir los riesgos.
4. Involucrar a los pacientes y familiares/cuidadores durante el proceso de atención, ya
que es un punto clave para establecer planes de cuidado individualizados, esto permite
55

�mejorar la atención al paciente, reforzar la cultura de seguridad tanto para los equipos
multidisciplinarios como para el paciente y/o familiar.
5. Desarrollar investigaciones con esta temática de liderazgo clínico que aporten a la
evidencia científica, ya que, en el país, es un tema poco abordado, enfocado al área
gerencial, con los diferentes profesionales de la salud y no como equipo
multidisciplinario que otorga atención directa con el paciente. Este tipo de
investigaciones aportarían a evaluar los resultados enfocados en salud, satisfacción
del paciente y el desempeño de las instituciones de salud, con el fin de estar en una
mejora continua del sistema de salud.

56

�Referencias
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58

6(1).

106-119.

�59

�Atención a Víctimas en la Unidad de Medidas Cautelares y Salidas
Alternas, en el Estado de Aguascalientes, México.
Ana María Urzúa Salas6
Mariam Goretti Guzmán Zacarias7

Resumen
El presente estudio, es una investigación de tipo descriptivo, que plantea como objetivo,
identificar si la Unidad Estatal de Medidas Cautelares y Salidas Alternas brinda atención
adecuada a las víctimas y da seguimiento a su caso. Para tales efectos, se empleó un
instrumento con un total de 15 ítems de opción múltiple; aplicado a 25 personas víctimas
registradas en UEMCSA de Aguascalientes, México. Los resultados muestran que el que el
72% de las víctimas encuestadas, respondieron que la UEMCSA, sí les ha dado seguimiento
requerido, como así también el 76%, considera que sí han recibido información clara,
accesible y oportuna.

Palabras clave: Delito, Víctima, Imputado, UEMCSA.

6

Profesora e investigadora de la Benemérita Universidad Autónoma de Aguascalientes.
maria.urzua@edu.uaa.mx, amurzua@corre.uaa.mx
7
Estudiante. Universidad Autónoma de Aguascalientes. al334563@edu.uaa.mx

60

�Introducción
La Unidad Estatal de Medidas Cautelares y Salidas Alternas (UEMCSA), es una
institución gubernamental que se encarga de supervisar el cumplimiento de las medidas
cautelares y la suspensión condicional del proceso penal; verifica que el imputado cumpla
con las medidas cautelares impuestas por el juez, supervisa el cumplimiento de las
condiciones para la suspensión condicional del proceso y realiza un análisis del imputado
para determinar el riesgo de la víctima, la sociedad y el proceso penal.
La institución le brinda atención y apoyo a la víctima, informando del proceso penal
y sus derechos, se evalúa el riesgo para determinar el nivel de peligro y se pueden recomendar
medidas de protección, como la prohibición de acercamiento del imputado, la custodia
policial o la reubicación de la víctima. Por otro lado, la institución verifica que el imputado
cumpla con lo impuesto por el Juez, a través de las evaluaciones de riesgo. (Cámara de
Diputados, 2024)
Considerando lo anterior y de acuerdo con los datos recopilados por el Secretariado
Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (Del Sistema Nacional de Seguridad
Pública, 2024), el Diagnóstico de Seguridad 2023 (Secretaria de Seguridad Pública del
Estado, 2023) y el Instituto Nacional de Estadística y Geografía. Se ha identificado en
Aguascalientes, la tasa de víctimas de delito por cada 100 mil habitantes en el año 2023 es
de 23,323 habitantes siendo una cifra disminuida considerablemente a comparación del año
2017, el cual tenía una tasa de 29,746 habitantes. (INEGI, 2024)
De igual forma, se ha destacado que, de acuerdo a la tasa de víctimas de delito por
cada 100 mil habitantes, según el sexo en el año 2023 en Aguascalientes, son mayor número
las víctimas de sexo hombre, teniendo una diferencia de casi mil víctimas de delito entre
mujeres y hombres, señalando además que en los últimos 10 años se ha registrado a los
varones con mayor frecuencia como víctimas de delitos. (INEGI, 2024)
Continuando con las estadísticas del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de
Seguridad Pública, el delito con mayor incidencia a nivel nacional son las lesiones culposas,
es decir aquellas que se cometen de forma involuntaria, considerando solo los primeros
cuatro Estados de la estadística se reportan 13,068 incidencias en el 2023, señalando a el
61

�Estado de México como el primero de la lista, siguiéndolo el Estado de Jalisco, Ciudad de
México y Nuevo León. ( Sistema Nacional de Seguridad Pública, 2024)
Analizando a nivel Estatal, de acuerdo al archivo Diagnóstico de Seguridad 2023,
“Evaluación y avances en seguridad pública”, el delito con mayor incidencia es el robo de
domicilio y comercio, considerando que Aguascalientes tiene una población de más de un
millón de habitantes, lo cual se le atribuye a su alta incidencia. (Secretaria de Seguridad
Pública del Estado, 2023)
En conformidad con lo anterior y de acuerdo a Ander-Egg (2016), un delito es la
acción u omisión voluntaria de una persona el cual infrinja en el derecho o este penado por
la ley, si alguna acción no es definida por la ley, no es delito.
En este mismo tenor, el delito es una conducta humana que se opone a lo que la ley,
esta es quien establece que hechos son un delito, quien designa y fija caracteres delictuales a
un hecho. Estas acciones se sancionan y se dividen en dos, de fuero federal el cual hace
referencia a aquellos delitos en que las autoridades federales se encargan de investigar y
sancionar delitos financieros, electorales, fiscales, migratorios, en contra de la integridad
corporal, cometidos por servidores públicos, delincuencia organizada y lo que implica las
armas de fuego y explosivos. Y los delitos de fuero común son investigados, perseguidos y
sancionados por las autoridades estatales, como lo pueden ser robo, homicidio, violación,
lesiones, fraude, despojo y narcomenudeo. (Machicado, 2010)
Continuando, los delitos en México se clasifican en tres grupos principales, las cuales
son conductas típicas, antijurídicas y culpables pero los delitos contra las personas son
conductas de forma individual o familiar, los delitos contra la sociedad siempre en contra del
entorno social y los delitos contra el Estado son las que afectan el desempeño de las funciones
y la alteración de los elementos. (Dorka, s. f.)
En este contexto y de acuerdo a la Ley General de Víctimas, en México, se le reconoce
como víctima de un delito o violación de derechos humanos, aquella persona que ha sufrido
daño físico, verbal, emocional, financiero, mental o que ha visto vulnerados sus derechos
humanos, esta ley es de orden público e interés social, la cual obliga a las autoridades de

62

�todos los ámbitos de gobierno a proporcionar ayuda, asistencia o reparación integral a las
víctimas. (Congreso de la Unión, 2013)
Además, en México se ha creado el “Modelo Integral de Atención a Víctimas”
(MIAV), el cual tiene como objetivo beneficiar a las víctimas del delito o de violación a los
derechos humanos, a partir de la ayuda inmediata, las medidas de asistencia y la reparación
integral; ya que se basa en un enfoque de derechos humanos, psicosocial, de género y
diferencial y especializado. El MIAV busca garantizar que las víctimas reciban atención
oportuna y efectiva, acceso a la justicia, reparación integral del daño, protección contra la
revictimización y apoyo para reconstruir sus vidas, en este proceso se involucran
instituciones como la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas, la cual tiene como
objetivo brindar apoyo a las víctimas en la que cuenta con la “Unidad de Atención Inmediata
y de Primer Contacto”, la “Asesoría Jurídica Federal”, el “Registro Nacional de Víctimas”,
el “Comité Interdisciplinario Evaluador” y el “Fondo de Ayuda, Asistencia y reparación
Integral”. (Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas, 2015)
En conformidad con lo anterior el con el Código Nacional de Procedimientos Penales
reconoce al imputado como aquella persona señalada por el Ministerio Público como posible
autor o participe de un hecho que la ley señala como delito. (Justicia México, 2024)
Así también, la Unidad Estatal de Medidas Cautelares y Salidas Alternas (UEMCSA),
es una institución penitenciaria, la cual busca ser un elemento para el Sistema de Justicia
Penal, a partir de recabar, elaborar y proporcionar información a las partes que lo soliciten.
Su misión es garantizar los derechos humanos de los involucrados y de acuerdo a la Ley del
Sistema Estatal de Seguridad Publica, articulo 58-A. la Unidad cuenta con dos objetivos: I.
La administración, ejecución y vigilancia de las medidas cautelares; y II. El cumplimiento de
las condiciones impuestas con motivo de la suspensión condicional del proceso.
(Aguascalientes, H. Congreso del Estado (2010)

Materiales y métodos
El estudio se efectúo de octubre 2024 a mayo de 2025, con una investigación de tipo
descriptiva dado que permite especificar la situación de la población en estudio y se utilizan
63

�herramientas estadísticas para describir las tendencias entre las variables y contribuye a la
toma de decisiones. Para tal efecto, se elaboró un cuestionario compuesto por 15 preguntas
cerradas, divididas en 4 bloques, el primero de ellos hace referencia al trato respetuoso, el
segundo al seguimiento continuo, el tercero a la respuesta a solicitudes y el cuarto a la
coordinación interinstitucional. Se estableció como objetivo, identificar sí la Unidad de
Medidas Cautelares y Salidas Alternas (UEMCSA), brinda atención adecuada a las víctimas
y da seguimiento a su caso. Para efectos de la muestra, se optó por una muestra no
probabilística, en tanto ya se tenían seleccionados a 25 personas identificadas como víctimas
de un acto ilícito.
Una vez que se finalizó con la recolección de información, se procedió a organizar
los cuestionarios, asignando un número de folio a cada uno de ellos con el fin de identificar
cada uno con mayor facilidad. Una vez que cada cuestionario tiene su folio, se comenzó con
la captura de datos, el programa que se optó para el registro fue Excel.
En primer momento, se llevó a cabo el vaciado de datos de todos los instrumentos
que se aplicaron. Dentro del programa se elaboraron gráficas las cuales permitieron la
comprensión de información de forma adecuada, sin omitir la información que más
relevancia se tiene para la investigación.
Gráfico 1.
Delito al que pertenece la víctima
Ursupación de funciones

4%

Violación a la intimidad

4%
8%

Violación/Violación equiparada

16%

Robo calificado

4%

Incumplimiento de las obligaciónes
Amenazas

8%

Lesiones dolosas calificadas con ventaja

8%

32%

Violenciafamiliar

16%

Daño en las cosas doloso

0%

5%

10%

64

15%

20%

25%

30%

35%

�Fuente: Entrevista realizada a víctimas de UEMCSA. Marzo 2025, Aguascalientes.
Elaboración propia.
La gráfica 1, muestra que el 32% de los cuestionarios aplicados fueron a personas
víctimas de violencia familiar. El 16% fue aplicado a personas víctimas de robo y daño en
las cosas doloso respectivamente. Mientras que víctimas de delitos como violación/violación
equiparada, amenazas y lesiones dolosas calificadas fue un 8% de cuestionadas
respectivamente. De acuerdo con Machicado (2010) y Dorka (s. f.), el delito es una conducta
humana que se opone a lo que la ley establece, así también, son las acciones que son
sancionadas por las leyes penales. Los tres grupos de delitos atentan contra las personas, la
sociedad y el Estado.
Gráfico 2.
¿Usted considera que lo han tratado con respeto?

En desacuerdo

Ni de acuerdo ni en desacuerdo

0%

16%

De acuerdo

84%
0% 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80% 90%

Fuente: Entrevista realizada a víctimas de UEMCSA. Marzo 2025, Aguascalientes.
Elaboración propia.
La gráfica 2, nuestra que el 84% de las víctimas señalan que han recibido un trato
respetuoso por parte de los supervisores, mientras que el 16% no lo consideran respetuoso ni
irrespetuoso. Rodríguez (2006), señala que, la victimoasistencia es el conjunto de actuaciones
dirigidas a la víctima, la ayuda inmediata y disminución de problemas psicológicos, sociales,
jurídicos o económicos, es proporcionar atención integral. La ausencia de respuestas
negativas al trato irrespetuoso es un dato positivo que indica una posible efectividad de las
intervenciones de apoyo a víctimas, considerando el tamaño de la muestra. La atención
integral implica una respuesta coordinada que involucra diferentes profesionales y recursos,
65

�para asegurar que las víctimas reciban el apoyo adecuado en todas las áreas afectadas por el
evento.
Gráfico 3.
¿Se sintió escuchado y/o comprendido?

En desacuerdo

4%

Ni de acuerdo ni en desacuerdo

24%

De acuerdo

72%
0%

10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80%

Fuente: Entrevista realizada a víctimas de UEMCSA. Marzo 2025, Aguascalientes.
Elaboración propia.
En la gráfica 3, se indica un alto nivel de satisfacción entre las víctimas que han tenido
contacto con la institución, un 75% reporta sentirse escuchadas y comprendidas. Esto sugiere
que los servicios de asistencia a víctimas están cumpliendo con su objetivo principal de
brindar apoyo y orientación a quienes han sufrido algún tipo de violencia. Sin embargo, el
4% de los encuestados que no se sienten escuchados destaca la necesidad de mejorar la
atención a las víctimas, especialmente en aquellos casos donde las necesidades individuales
no estén siendo plenamente atendidas.
El marco teórico de Dussich (2007) establece que los servicios de asistencia a
víctimas se dividen en tres: Las funciones primarias integran la provisión de seguridad y
asistencia inmediata, mientras que las funciones secundarias puntualizan el apoyo
psicológico y la orientación legal. Las funciones terciarias, por su parte, buscan la reinserción
social y la restauración de la autonomía de las víctimas.
Aplicando este marco, es crucial que los servicios de asistencia no solo escuchen y
comprendan a las víctimas, sino que también ofrezcan un apoyo integral que aborde todas
sus necesidades. Esto implica mejorar la capacitación del personal, asegurar la disponibilidad
de recursos adecuados y fomentar una comunicación efectiva y empática. De esta manera, se
66

�puede garantizar que todas las víctimas reciban el apoyo necesario para superar su situación
y reintegrarse plenamente en la sociedad.
Gráfico 4.
¿Ha recibido información clara, accesible y oportuna?

En desacuerdo

4%

Ni de acuerdo ni en desacuerdo

20%

De acuerdo

76%
0%

10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80%

Fuente: Entrevista realizada a víctimas de UEMCSA. Marzo 2025, Aguascalientes.
Elaboración propia.
La gráfica 4, muestra una alta satisfacción del 76% con la información proporcionada
por la unidad a las víctimas, es un claro indicador del cumplimiento de la Ley General de
Víctimas (Congreso de la Unión, 2013), especialmente el artículo 12 del capítulo IV, el cual
garantiza el derecho de las víctimas a recibir información clara y accesible sobre sus
derechos. Sin embargo, el 20% de respuestas son neutras, lo cual sugiere que aún hay margen
para mejorar. Este dato resalta la necesidad de evaluar y mejorar continuamente la calidad de
la información y la forma en que se comunica a las víctimas.
Es crucial que la información sea comprensible para todos, independientemente de su
nivel educativo o cultural, y que esté disponible en múltiples formatos, como folletos, videos
y plataformas digitales, para asegurar un acceso amplio y efectivo. Además, se podría
considerar la capacitación continua del personal encargado de brindar esta información, para
que puedan adaptarse a las necesidades específicas de cada víctima y garantizar que se
sientan apoyadas y comprendidas en todo momento.
Gráfico 5.
¿El personal respondió a sus preguntas con paciencia?

67

�En desacuerdo

8%

Ni de acuerdo ni en desacuerdo

20%

De acuerdo

72%
0%

10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80%

Fuente: Entrevista realizada a víctimas de UEMCSA. Marzo 2025, Aguascalientes.
Elaboración propia.
En la gráfica 5, el 72% de las víctimas encuestadas, están de acuerdo con la forma en
que los supervisores han respondido sus preguntas, y el 8% de las víctimas señalan que las
preguntas no fueron respondidas con paciencia. La atención personalizada es crucial para
asegurar que todas las víctimas se sientan comprendidas y apoyadas. Esto implica que los
supervisores deben recibir capacitación continua en habilidades de comunicación empática
y manejo de crisis.
Además, es fundamental que la información proporcionada sea accesible en diversos
formatos, como folletos, videos y plataformas digitales, para atender a personas con
diferentes niveles educativos y capacidades. La implementación de un sistema de
retroalimentación constante puede ayudar a identificar áreas de mejora en la atención y
asegurar que las víctimas reciban un trato digno y respetuoso en todo momento. De esta
manera, se puede cumplir con los estándares establecidos por la Ley General de Víctimas
(Congreso de la Unión, 2013) y garantizar que los derechos de las víctimas sean plenamente
respetados y protegidos.
Gráfico 6.
¿Recibió seguimiento por parte de la unidad después de su primera interacción?

68

�No

28%

Si

72%

0%

10%

20%

30%

40%

50%

60%

70%

80%

Fuente: Entrevista realizada a víctimas de UEMCSA. Marzo 2025, Aguascalientes.
Elaboración propia.
La gráfica 6, muestra que el 72% de las víctimas encuestadas recibieron seguimiento
por parte de la unidad después de su primera interacción. Esto indica que la Unidad Estatal
de Medidas Cautelares y Salidas Alternas está cumpliendo con su función de brindar
seguimiento a las víctimas y ofrecerles apoyo continuo. Es importante destacar que la unidad,
como institución penitenciaria, juega un papel fundamental en el Sistema de Justicia Penal,
ya que es la encargada de recabar, elaborar y proporcionar información, además de
administrar, ejecutar y vigilar las medidas cautelares y la suspensión condicional del proceso
impuestas por el juez. (Justicia México, 2024)
El seguimiento continuo a las víctimas es esencial para asegurar que reciban el apoyo
necesario durante todo el proceso judicial, lo que puede incluir asistencia psicológica,
orientación legal y ayuda para acceder a otros servicios sociales. Este enfoque integral no
solo ayuda a las víctimas a recuperarse de su experiencia traumática, sino que también
fortalece la confianza en el sistema de justicia penal.
Gráfico 7.
¿Cuántas veces ha tenido llamadas o vistas por parte de la unidad?

69

�5 o más

3a4
1a2
Ninguna
0%

5%

10%

15%

20%

25%

30%

35%

40%

Fuente: Entrevista realizada a víctimas de UEMCSA. Marzo 2025, Aguascalientes.
Elaboración propia.
La gráfica 7, se muestra que el 35% de las víctimas han tenido 5 o más llamadas o
visitas por parte de la unidad. El 24% de las víctimas han tenido entre 3 y 4 llamadas o visitas,
mientras que el 36% han tenido entre 1 y 2 llamadas o visitas. Solo el 5% de las víctimas no
han tenido ninguna llamada o visita por parte de la unidad. La Comisión Ejecutiva de
Atención a Víctimas (CEAV, 2015), y el Modelo Integral de Atención a Víctimas se
desarrollaron en tres aspectos, uno de ellos habla de las “Medidas de Asistencia”, en el que
se ofrecen servicios a largo plazo, como la educación, salud, acceso a la justicia, apoyo
económico y programas de desarrollo, lo que permite proporcionar un apoyo integral y
sostenido a las víctimas.
Además, se incluyen programas de capacitación laboral y apoyo psicológico, que son
fundamentales para la rehabilitación emocional y la reintegración social de las víctimas. La
CEAV también colabora con otras instituciones para garantizar que las víctimas tengan
acceso a servicios especializados y personalizados, adaptados a sus necesidades específicas.
La unidad, por lo tanto, no solo se enfoca en la asistencia inmediata, sino también en el
bienestar a largo plazo de las víctimas.
Gráfico 8.
¿Considera que el seguimiento fue suficiente?

70

�No

24%

Si

76%

0%

10%

20%

30%

40%

50%

60%

70%

80%

Fuente: Entrevista realizada a víctimas de UEMCSA. Marzo 2025, Aguascalientes.
Elaboración propia.
La gráfica 8, muestra que el 76% de las víctimas han tenido un seguimiento en la
atención, lo que indica que la unidad está cumpliendo con su función de brindar apoyo y
orientación a las víctimas. Sin embargo, el 24% de las víctimas que no consideran haber
tenido un seguimiento, sugiere que aún hay espacio para mejorar la atención y garantizar que
todas las víctimas reciban el apoyo que necesitan. El modelo Integral de Atención a Víctimas,
que se basa en enfoques de derechos humanos, psicosocial, género y Diferencial y
Especializado, busca atender las necesidades específicas de cada víctima. (Comisión
Ejecutiva de Atención a Víctimas, 2015)
Dentro de la unidad se realiza un seguimiento especial para cada víctima dependiendo
la situación en la que se encuentre, sin embargo, es importante analizar si la unidad está
aplicando algún modelo de manera efectiva para garantizar que las medidas de atención y
reparación se adapten a las necesidades individuales de cada víctima.
Gráfico 9.
¿Cuenta con números de contacto para comunicar alguna incidencia o molestia?

71

�No

20%

Si

80%

0%

10%

20%

30%

40%

50%

60%

70%

80%

90%

Fuente: Entrevista realizada a víctimas de UEMCSA. Marzo 2025, Aguascalientes.
Elaboración propia.
En la gráfica 9, se muestra que el 80% de las víctimas si cuentan con números de
contacto para informar alguna molestia o incidencia por parte de la otra parte, sin embargo,
el 20% de las víctimas no tienen los números de contacto. Todos los modelos de atención a
víctimas varían a partir de la institución donde se encuentren, sin embargo, en todos los
modelos se señalan servicios mínimos que se les deben brindar como la asesoría legal, apoyo
durante la investigación, ayuda psicológica, atención medica directa o indirectamente,
servicios funerarios, servicios de prevención del delito, apoyo posterior a la sentencia, entre
otros apoyos. (Malvido, 2006)
La disponibilidad de números de contacto facilita la comunicación y el acceso a estos
servicios, lo que puede ser crucial en momentos de crisis, es importante que las instituciones
encargadas de la atención a víctimas cuenten con personal capacitado y sensible a las
necesidades específicas de cada caso. Además de la implementación de programas de
seguimiento y evaluación de los servicios ofrecidos puede ayudar a identificar áreas de
mejora y asegurar que las víctimas reciban el apoyo necesario de manera oportuna y efectiva.
Gráfico 10.
¿Ha solicitado apoyo a la unidad debido a alguna incidencia?

72

�No

48%

Si

52%

46%

47%

48%

49%

50%

51%

52%

53%

Fuente: Entrevista realizada a víctimas de UEMCSA. Marzo 2025, Aguascalientes.
Elaboración propia.
La gráfica 10, muestra que un poco más de la mitad de las víctimas (52%), han
solicitado apoyo a la unidad debido a alguna incidencia. Esto sugiere que la unidad está
siendo utilizada como un recurso para las víctimas que necesitan asistencia. La unidad está
desempeñando un papel importante en la provisión de estos servicios, ya que casi la mitad
de las víctimas han solicitado su apoyo, sin embargo, es importante considerar que la atención
a las víctimas debe ser integral y adaptarse a las necesidades específicas de cada caso.
Malvido (2006)
Para mejorar la atención integral a las víctimas, la unidad debe implementar
estrategias que garanticen un acceso equitativo a todos los servicios disponibles, esto incluye
la creación de protocolos claros y eficientes para la solicitud de apoyo, así como la
capacitación continua del personal en temas de sensibilidad y empatía. Además, es crucial
establecer mecanismos de evaluación y retroalimentación que permitan identificar áreas de
mejora y adaptar los servicios a las necesidades cambiantes de las víctimas.
Gráfico 11.
¿Qué tipo de apoyo ha solicitado?

73

�Ingreso al cereso

8%

Picologico

12%

Policia

32%
0%

5%

10%

15%

20%

25%

30%

35%

Fuente: Entrevista realizada a víctimas de UEMCSA. Marzo 2025, Aguascalientes.
Elaboración propia.
La gráfica 11, muestra que solo el 36% de las víctimas solicitaron apoyo a la unidad,
con un 32% pidiendo asistencia policial y solo el 4% buscando apoyo psicológico. El 60%
restante no solicitó ningún tipo de apoyo. Esto sugiere que la unidad no está siendo utilizada
por la mayoría de las víctimas, a pesar de que existen diversos servicios disponibles, como
asesoría legal, apoyo durante la investigación, ayuda psicológica, atención médica, servicios
funerarios, servicios de prevención del delito y apoyo posterior a la sentencia.
La información de Malvido (2006), permite comprender que la atención a las víctimas
es compleja y varía según la institución. En este caso, parece que la unidad se limita a brindar
asistencia policial a domicilio, sin canalizar a las víctimas a otros tipos de apoyo. Esto podría
deberse a falta de conocimiento de los servicios disponibles, falta de confianza en la unidad
o a la percepción de que otros servicios no son relevantes para sus necesidades. Es importante
investigar las razones por las que las víctimas no solicitan apoyo a la unidad y explorar
estrategias para mejorar la accesibilidad y la calidad de los servicios ofrecidos.
Gráfico 12.
¿Recibió respuesta a su necesidad?

74

�No

12%

Si

36%

0%

5%

10%

15%

20%

25%

30%

35%

40%

Fuente: Entrevista realizada a víctimas de UEMCSA. Marzo 2025, Aguascalientes.
Elaboración propia.
La gráfica 12, muestra que, aunque el 36% de las víctimas reportaron haber recibido
respuesta a sus necesidades, un 12% indicó no haber recibido respuesta, lo que sugiere que
aún hay margen de mejora en la atención a las víctimas. Es importante considerar que el 48%
de las víctimas sí respondió a la pregunta, en tanto el 52% no respondió, lo que podría indicar
que no se sienten cómodas o no confían en el proceso de atención. La falta de respuesta
podría estar relacionada con la ausencia de conocimiento de los servicios disponibles, la
desconfianza en la institución o la percepción de que no recibirán una respuesta adecuada.
El enfoque del MIAV en derechos humanos busca garantizar que las víctimas tengan
acceso a la justicia, a la verdad y a la reparación integral (Comisión Ejecutiva de Atención a
Víctimas, 2015). Sin embargo, los resultados de la gráfica sugieren que este objetivo no se
está cumpliendo completamente, ya que una parte significativa de las víctimas no está
recibiendo la atención que necesitan.
Gráfico 13.
¿Cuánto tiempo tomó en cubrir sus necesidades?

75

�Nunca hubo

8%

Una semana

4%

Tres días

4%

Dos día

12%

Un día

12%

0%

2%

4%

6%

8%

10%

12%

14%

Fuente: Entrevista realizada a víctimas de UEMCSA. Marzo 2025, Aguascalientes.
Elaboración propia.
La gráfica 13, muestra que el 24% de las víctimas reportaron que sus solicitudes se
atendieron entre uno y dos días, mientras que el 8% indicó que nunca se atendió su solicitud.
Aunque el 24% de las víctimas recibieron una respuesta relativamente rápida, el 8% que no
recibió atención es un indicador de que la atención inmediata no siempre se está brindando
de manera efectiva. La Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (2015) y el MIAV,
resaltan la importancia de la Ayuda Inmediata, que busca brindar ayuda rápida a las víctimas
en áreas como atención médica, psicológica, alimentación, alojamiento, transporte y asesoría
legal.
Sin embargo, la gráfica sugiere que la atención inmediata no siempre se está
cumpliendo, ya que algunas víctimas no recibieron atención o tuvieron que esperar más de
dos días. Es importante analizar las razones por las que algunas víctimas no recibieron
atención inmediata y buscar mecanismos para mejorar la eficiencia de la respuesta a las
solicitudes de las víctimas.
Gráfico 14.
¿Consideras que la respuesta fue satisfactoria?

76

�No

28%

Si

20%

0%

5%

10%

15%

20%

25%

30%

Fuente: Entrevista realizada a víctimas de UEMCSA. Marzo 2025, Aguascalientes.
Elaboración propia.
La gráfica 14, muestra que solo el 20% de las víctimas consideran satisfactoria la
respuesta a sus solicitudes, mientras que el 28% la considera no satisfactoria. Este resultado
indica que la atención a las víctimas no está cumpliendo con las expectativas de un porcentaje
significativo de las personas que buscan apoyo. La Ley General de Víctimas (Congreso de la
Unión, 2013), en su artículo 12, establece que las víctimas deben ser informadas de manera
clara, precisa y accesible sobre sus derechos, y que deben recibir una respuesta rápida, clara
y oportuna. La gráfica sugiere que la unidad no está cumpliendo con estos requisitos, ya que
la mayoría de las víctimas no están satisfechas con la respuesta que recibieron. Es importante
investigar las razones por las que las víctimas no están satisfechas con la atención recibida y
buscar mecanismos para mejorar la calidad de la respuesta, asegurando que se cumpla con
los requisitos establecidos en la Ley General de Víctimas.
Gráfico 15.
¿Solicitó la colaboración con instituciones públicas como policía estatal o municipal?

No

36%

Si

64%

0%

10%

20%

30%

40%

77

50%

60%

70%

�Fuente: Entrevista realizada a víctimas de UEMCSA. Marzo 2025, Aguascalientes.
Elaboración propia.
La gráfica 15, se evidencia una brecha significativa en la búsqueda de ayuda por parte
de víctimas, donde el 64% recurrió a la policía municipal o estatal, mientras que un 36% no
lo hizo. El Modelo Integral de Atención a Víctimas, al priorizar la ayuda inmediata —
atención médica, psicológica, alimentaria, alojamiento, transporte y asesoría legal— debería
enfocarse en reducir esta brecha, garantizando que todas las víctimas tengan acceso rápido y
eficiente a los recursos necesarios (Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas, 2015). La
falta de solicitud de ayuda en el 36% de los casos sugiere posibles barreras de acceso, falta
de confianza en las instituciones o desconocimiento de los servicios disponibles, aspectos
que requieren una investigación más profunda y la implementación de estrategias para
fortalecer la confianza y facilitar el acceso a la ayuda.
Gráfico 16.
¿Considera que la coordinación fue eficiente?

No

4%

Si

60%

0%

10%

20%

30%

40%

50%

60%

70%

Fuente: Entrevista realizada a víctimas de UEMCSA. Marzo 2025, Aguascalientes.
Elaboración propia.
En la gráfica 16, de acuerdo a la información, se identifica que de las 16 víctimas que
solicitaron atención a la policía municipal o estatal, el 60% percibe la respuesta como
eficiente, lo que sugiere un nivel de satisfacción con el servicio recibido y posiblemente
indica la efectividad de las instituciones en la atención de casos de violencia. Sin embargo,
el hecho de que solo el 4% de las víctimas no considere eficiente la ayuda resalta un margen
78

�de mejora que podría explorarse para consolidar aún más la confianza en estos servicios.
Además, al vincular esto con el Modelo Integral de Atención a Víctimas (MIAV), es
fundamental recordar que la atención no debe limitarse a las víctimas, sino que también debe
extenderse hacia los victimarios
Tal como señala Malvido (2006), esta dualidad en la atención es crucial para abordar
de manera integral la problemática de la violencia, ya que implica no solo ayudar a quienes
han sufrido, sino también implementar estrategias de rehabilitación y prevención para los
perpetradores, contribuyendo así a un ciclo de atención que busque disminuir la incidencia
de futuros delitos.

Conclusiones
Una vez que se obtuvieron y analizaron los resultados se deduce lo siguiente:
La percepción positiva sobre el trato respetuoso recibido por parte de los supervisores
indica un nivel de calidad en la atención brindada, sin embargo, es esencial mantener y
mejorar la forma de conducirse del personal para garantizar que todas las víctimas se sientan
comprendidas y apoyadas en todo momento. La atención integral implica una respuesta
coordinada que involucra diferentes profesionales y recursos, asegurando que las víctimas
reciban el apoyo adecuado en todas las áreas afectadas por el evento.
La satisfacción de las víctimas sobre la información que reciben afirma el
cumplimiento de la Ley General de Víctimas, sin embargo, es de suma importancia que la
información sea comprensible y esté disponible en múltiples formatos para asegurar un
acceso amplio y efectivo. La implementación de programas de seguimiento y evaluación de
los servicios ofrecidos puede ayudar a identificar áreas de mejora y asegurar que las víctimas
reciban el apoyo necesario de manera oportuna y efectiva.
El seguimiento continuo a las víctimas demuestra un compromiso con el apoyo
integral, pero la existencia de barreras en el acceso a los servicios sugiere la necesidad de
implementar estrategias que garanticen un acceso equitativo y eficiente a todos los servicios
disponibles.

79

�Finalmente, la confianza en las instituciones como la policía municipal o estatal es un
indicador positivo, la colaboración entre diferentes entidades y la creación de redes de apoyo
comunitario, pueden mejorar significativamente la calidad de la atención brindada,
asegurando que todas las víctimas reciban el apoyo necesario para superar su situación y
reintegrarse plenamente en la sociedad.
Por lo anterior, se puede concluir que la Unidad Estatal de Medidas Cautelares y
Salidas Alternas (UEMCSA) juega un papel fundamental en la atención a las víctimas de
delitos en Aguascalientes. La prevalencia de víctimas de violencia familiar destaca la
necesidad de enfoques específicos y adaptados para abordar este tipo de delito, asegurando
que las víctimas reciban el apoyo integral necesario para su proceso y recuperación.

80

�Referencias
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seguridad

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81

�Justicia

México.

(2024).

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Nacional

de

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delictiva.

82

�Reflexión teórica sobre el estudio de la violencia intrapolicial en torno a
las relaciones de poder en corporaciones de seguridad pública

Mayra Janeth Martínez García

8

Luis Everardo Castro Solís9

Resumen
En el país existen 394,435 policías Estatales y Municipales (Instituto Nacional de Estadística
y Geografía, 2015), quienes desempeñan su labor en condiciones precarias, sometidos a
jornadas extenuantes, estrés extremo y condiciones violentas al interior de sus corporaciones.
En la sociedad actual, el tema de seguridad es constantemente criticado, pone bajo el reflector
el actuar de las corporaciones policiales y evidencia la violencia con la que actúan, sin
embargo, una perspectiva en menor medida atendida es la que muestra la violencia que nace
y permanece al interior de la misma corporación, encarnada en cada uno los policías y
abrazada como parte de su identidad. La violencia forma parte de la dinámica dentro de las
corporaciones policiales, esta dinámica tiene su propio ritmo y reglas y no se asemeja a la
sinergia de cualquier ambiente laboral. La policía es una estructura burocrática, jerárquica y
disciplinaria que basa su organización en la cohesión y el orden. El poder presente en esta
estructura constriñe la conducta de los policías para lograr una dominación, es decir, para
conseguir que se acepten y se cumplan las disposiciones impuestas y con ello garantizar la
estabilidad y el funcionamiento de la corporación. Se impone utilizando la violencia como
instrumento, pero ¿Es esta violencia un elemento fundamental en la construcción de las
relaciones en las instituciones policiales? La investigación precisa comprender cómo es que
se configura esta violencia en el interior de las corporaciones policiacas.

Palabras clave- Policía, poder, violencia intrapolicial.
8

Universidad Autónoma de Coahuila martinez-mayra@uadec.edu.mx ORCID 0009-0000-6364-5808

9

Universidad Autónoma de Coahuila

lucastros@uadec.edu.mx ORCID 0000-0002-1543-9871

83

�84

�Introducción
En el presente texto de carácter teórico reflexivo, se analizan dos grandes aspectos cuya
consideración es importante en el estudio del fenómeno de la violencia intrapolicial: 1) la
génesis de la policía como aparato y su función institucional, y 2) la estructura funcional y
diversidad de formas de violencia que aparecen en su espacio de posibilidades, que
materializan su aparición y permanencia como poder burocrático instituido en la realidad
contemporánea.
La policía surgió como elemento clave en la interacción Estado-individuo,
consolidándose como una práctica gubernamental que está orientada a garantizar los intereses
de los grupos de poder y trabaja bajo la consigna de preservar el orden en pro del bien común,
esto posicionó a la policía como la institución que materializa el poder legítimo del Estado,
que regula la aplicación del monopolio de la violencia legitima y que ejerce atribuciones de
intervención en la vida cotidiana.
Las corporaciones policiacas son estancias donde el poder está presente. Este poder
circula, atraviesa las relaciones sociales y garantiza la operación de la corporación a través
de estructurarse en torno a tres pilares fundamentales: La burocracia, la jerarquía y la
disciplina.
La burocracia es una forma de organización en que se prioriza la racionalidad y la
búsqueda de la eficiencia, está regida por lineamientos claramente establecidos, cada
funcionario dentro de esta burocracia tiene un rol específico y tareas asignadas acordes a su
posición en la estructura. Por su parte, la jerarquía implica establecer estratos en los cuales
los cargos más altos dominan a los inferiores, configurando una pirámide, en donde cada
peldaño es dominado por el peldaño superior. Aunado a ello, la disciplina, que surge a partir
de la disciplina militar, le permite a la estructura moldear los hábitos y regular la conducta
de los policías, privándolos de autonomía y formando un espíritu de cuerpo a través de una
coacción calculada que perpetua la dominación.
Tanto la burocracia, como la jerarquía y la disciplina son instauradas como
dispositivos que permiten la dominación de los sujetos al interior de la corporación, sin

85

�embargo, siempre que hay poder hay resistencia y es en este punto, que la violencia se
manifiesta como instrumento que permite realinear las conductas que se salen de lo esperado.
La violencia aparece en la asimetría de las relaciones sociales y sirve al poder para
crear, extender y perpetuar su dominio. Esta violencia puede aparecer en distintas formas y
en el contexto de la presente reflexión teórica, es contemplada la violencia en sus formas:
simbólica, directa y estructural. Mismas que pueden y generalmente coexisten.
En la violencia simbólica, el dominador presenta una realidad ante el dominado, en
la cual es naturalizada su condición de subordinación, en la violencia estructural la
explotación es la pieza central y cosifica al sujeto, privándolo de su humanidad; mientras que
en la violencia directa, el sujeto interioriza la instancia de dominación externa y la convierte
en parte de sí mismo a través de la coacción y la coerción que internalizan la violencia por
medio de una intervención discreta pero que penetra al individuo.

Génesis y función social de las corporaciones policiales
Al entrar al estudio de las corporaciones policiales es pertinente el abordaje desde la
génesis para lograr un mayor entendimiento de las dinámicas en las corporaciones policiales
modernas. Los primeros esbozos que asemejan la vigilancia policial tuvieron origen en el
núcleo de la familia, el clan o la tribu, estos se organizaban para imponer sus propias reglas
y castigar a quienes las transgredían, en este modelo todos los miembros gozaban de cierta
autoridad, que era limitada por la autoridad del otro, frecuentemente las respuestas del clan
a la trasgresión de reglas eran desproporcionales, tanto como cortar la mano de quien robaba
o cortar la lengua de quien cometía injurias, el fin de esta época en el recorrer histórico de la
policía mutó a raíz del surgimiento de las ciudades-Estado griegas y romanas (Novak et al.,
2017).
Fue aproximadamente en el 594 a. C. en Grecia y el siglo III a. C. en Roma, que se
dio el cambio en el modelo y el orden público pasó a ser una tarea a cargo de magistrados
designados por los gobernantes, estos magistrados no percibían remuneración y aún eran de
índole privado (no derivados del Estado, sino de la misma comunidad), no fue hasta el año
27 a.C. que apareció en Roma el primer oficial de policía público y remunerado, el puesto se
86

�denominó Prefectus Urbi y a partir de este punto, el concepto de policía proliferó de tal
manera que en Roma, la policía pública patrullaba calles día y noche.
Después de la caída del imperio romano se instauró en las comunidades una anarquía
que no tendría fin hasta los siglos XII y XIII, cuando los reyes comenzaron a asumir la tarea
de administrar la justicia para proteger sus intereses, en Inglaterra los reyes determinaron una
organización jerárquica simple, un sheriff por cada comunidad con 2 alguaciles bajo su
mando, con la finalidad de imponer multas, investigar delitos, entregar citaciones, órdenes
judiciales, hacerse cargo de los prisioneros y supervisar por las noches, este sistema se
mantendría vigente hasta inicios del siglo XIX, cuando la revolución industrial provocaría
que miles de familias se concentraran en ciudades fabriles, en este punto, la ineficacia de la
policía se tornó insostenible, era un problema que venía incrementándose pero al crecer las
ciudades se volvió evidente.
Novak et al. (2017) refiere que los policías eran generalmente mal pagados, ancianos
y con poca educación, eran ineficientes, marcando la imagen del sistema policial como
ineficaz e inexperto, por esta razón los delincuentes no temían consecuencias, incrementó el
crimen y el Estado se vio forzado a desarrollar cuerpos policiales más sofisticados, se crearon
grupos especializados, se dividieron tareas puntualmente, creció el número de policías y en
1829 se impulsó una ley en Inglaterra para transformar radicalmente a la policía, conocida
como la “Ley de la Policía Metropolitana”, que dio paso a la creación de la policía moderna
y estableció las bases de lo que hoy conocemos cómo corporaciones policiacas. Es a partir
de este momento histórico en el desarrollo de la policía que muchas otras naciones adoptaron
y reprodujeron de los modelos policiales.
El concepto de policía, que informan algunos textos de superficie, por ejemplo, la
Real Academia de la Lengua Española (s.f, definición 1) la define como: “Cuerpo encargado
de velar por el mantenimiento del orden público y la seguridad de los ciudadanos, institución
que está a las órdenes de las autoridades políticas”. Definición que indica la clara relación
entre policía-Estado.
Especialistas, como Manuel Martín Fernández, conceptualizan la sociología de la
organización policial a partir de una función conservadora: “En una sociedad democrática,
87

�la figura de autoridad política es el Estado y el mantenimiento del orden debe entenderse
como el equilibrio entre las diferentes fuerzas sociales” (Fernández, 1992:208). Se puede
aseverar entonces que la policía es intrínsecamente una extensión del poder del Estado para
conservar el statu quo, que “se puede analizar como una función del Estado, [pero también]
como una profesión o como una organización” (Fernández, 1992:205).

La policía como una función del Estado
Una idea central en la presente reflexión es el hecho de que, ya desde el siglo XVI y
comienzos del XVII emerge la relación entre la función policial orientada al control de la
relación del hombre con el Estado, desde la perspectiva de una práctica gubernamental
bastante relacionada con una racionalidad mercantilista que proponía para el Estado, una
optimalidad entre población, salario y precio competitivo para exportar en donde la policía
encarna el modelo característico de intervención estatal sobre la vida cotidiana, como
dispositivo tecnológico característico de la nueva forma de gobernar, vale decir, conservador
de la dinámica de fuerzas que hacen posible el mercado sin que exista ruptura del conjunto
productor. (Foucault, 2006:362)
En ese sentido, Bobbio et al puntualizan:
La policía es una función del Estado que se concreta en un instituto de
administración positiva, orientado a hacer valer las limitaciones que la ley impone
a las libertades de los individuos y de los grupos para la salvaguarda y la
conservación del orden público, en sus varias manifestaciones: de la seguridad de
las personas a la propiedad, de la tranquilidad de los conglomerados humanos a la
protección de cualquier otro bien tutelado con disposiciones penales. (2005:1203)
Puede decirse entonces que, la policía nació con la aparición de las ciudades-Estado,
atiende al poder político y económico y cumple la función de preservar el orden público, esto
la posiciona como una institución que materializa el poder legítimo que ostenta el Estado y
regula la aplicación del monopolio de la violencia legitima.
El Estado puede constituirse de muchas maneras, pueden existir cambios en la
estructura del mismo, pueden sobrevenir diferentes ideologías y diferentes formas de
88

�organizarse, sin embargo, en todos los casos, limitar la libertad individual y regular la
conducta anteponiendo a la colectividad y los intereses de quien domine, es la función que
adoptará quien tenga el poder, esa es la función que administra el Estado y el instrumento
para lograr imponer las normas que imperen será la institución que en nuestro contexto se
denomina policía (Heller, 1961).

La policía como profesión
Es un colectivo funcionarial con actividades asignadas, con estructura jerárquica y
dotado de autoridad que emana del Estado, la cual le es trasferida junto con la encomienda
de preservar el orden, está integrado por seres humanos y es denominado cuerpo policial.
Volviendo a Fernández (1992), éste señala que el sistema policial presenta una gran
incoherencia entre responsabilidad social y capacidades profesionales, pues, existe un
máximo poder coercitivo que el Estado delega en un funcionario-trabajador de bajo nivel: el
policía; a quien, por una parte, se le concede poder discrecional, se le da la capacidad de
intervenir en la vida social y privada de los ciudadanos, puede ejercer coacción física y en
casos extremos privar de la vida en aras de sus funciones, y por otra, es un funcionario que
no dispone de autonomía real ni herramientas adecuadas que le permitan ejercer ese poder
apropiadamente. El poder discrecional es entonces ejercido por policías que generalmente
tienen perfiles poco idóneos, esto genera que la percepción del policía sea siempre la de un
funcionario que no resuelve y que nunca es suficiente, de ahí la imperiosa necesidad de que
los cuerpos policiales sean profesionales, entendiendo profesional como alguien que está
instruido en un complejo cuerpo de conocimientos, que aplica estos conocimientos de una
manera discrecional que posee un alto nivel educativo, alto nivel de especialización, un
cuerpo de conocimientos propio, la sublimación de la propia misión, un largo periodo de
entrenamiento, un código de ética, una licencia especial para ejercer en su materia, un control
autónomo de la propia función, la defensa de la calidad del servicio ofrecido, el orgullo de
sus miembros por pertenecer a su profesión y reconocido prestigio social.
Al pretender que los policías sean profesionales y cubran los puntos antes
mencionados, se exige un cambio en la visión del policía, que pasaría de ser un peón que sólo
89

�debe acatar órdenes a un agente dotado de autoridad y capaz de ejercer su poder discrecional.
Implica trasformar al policía y asignarle además los medios reales para realizar su labor,
implica una revolución desde las bases, que incluyen el adiestramiento, la filosofía y el
adoctrinamiento de los cuerpos policiales, implica un giro de 180 grados.

La policía como organización
Fernández (1992) refiere que “las organizaciones policiales son entidades herméticas,
rígidas y cerradas sobre sí mismas, tienen una manera de comportarse en público y unas
prácticas privadas que difícilmente se perciben al exterior”. (p. 215) Precisamente, estas
prácticas dibujan el negativo de lo que construye, alimenta y retroalimenta el funcionamiento
de una corporación policial. Señala además que en el trascurso de la evolución de la policía
como organización se han implementado diversos tipos de sistemas, cada uno con objetivos,
formas de organizarse y estructuras diferentes, estos diferentes sistemas se pueden agrupar
en grandes modelos policiales: El tradicional, el burocrático o militarizado, el profesional, el
comunitario y últimamente los modelos llamados mixtos., Fernández describe cada uno de
ellos de la siguiente manera:
El modelo tradicional es el cuerpo de policía que funciona en torno a objetivos
delimitados por los grupos que dominan, como partidos políticos, caciques, grupos
religiosos, sindicatos, etc. La policía en este modelo se caracteriza por mostrar dependencia
a los grupos que ostentan el poder y esta dependencia influye en todos los niveles de
organización, la burocracia en estos modelos es rudimentaria y las líneas jerárquicas están
difusas en la práctica, este modelo es totalitario y propicia la aparición de corrupción y
desviación del poder de una manera muy sencilla, era un modelo muy utilizado a principios
del siglo pasado.
Durante los años 50´s emerge el modelo burocrático o militarizado, su característica
principal es la jerarquización y centralización del poder, se trasforma el funcionamiento de
la organización en procesos burocráticos que buscan garantizar la imparcialidad, los
objetivos que desarrollan atienden al Estado o a la ley, son normativos, cerrados y limitan las
influencias del exterior. La rigidez de este modelo hizo aparecer en los años 70´s el modelo
90

�profesional, que comparte los objetivos con el modelo burocrático: cumplimiento de la ley y
defensa del Estado, pero la profesionalización de los agentes permitió adecuar la actuación
policial en necesidades sociales, este modelo incide en la selección y formación de los
agentes como elemento básico de la eficacia policial pero presentó fallas al tratar de otorgar
facultad a los agentes de definir los problemas a tratar y el campo de acción para resolverlos,
además fue difícil conciliar la pretendida profesionalización con las estructuras fuertemente
jerarquizadas.
El siguiente modelo en aparecer fue el comunitario, en el cual prevalecía la idea de
que los objetivos de la policía debían ser definidos por la comunidad e implementaron para
ello a los llamados equipos de barrio, los cuales debían integrarse en la comunidad, detectar
los problemas que los aquejaran y adoptar respuestas propias del entorno y contexto. Dichas
respuestas serían oportunas y adecuadas, pero este modelo fracaso debido a que las
comunidades presentaban actitudes xenofóbicas, racistas y en muchos casos fascistas y ante
sus propios juicios de valor esperaban que los equipos de barrio tomaran acciones.
En los años 80´s a partir de la experiencia con los anteriores modelos, se estructurar
los modelos mixtos que se materializan como organizaciones flexibles y adaptables a la
complejidad social, uno de estos modelos es denominado modelo integral y en él se considera
a la policía como un conjunto de profesionales con un mismo cuerpo de conocimiento y
objetivos generales pero encuadrados en organizaciones distintas, formando un sistema de
seguridad integral en donde, el objetivo es la seguridad pública, el bien común y la resolución
de conflictos particulares. Se consolida una mezcla entre el modelo burocrático y el
comunitario.
El modelo integral implica separar la actuación de la policía según los niveles de
administración establecidos en la constitución: local, estatal y federal, permanecer
burocráticos y además una lograr una gran adaptación a la comunidad y un alto cumplimiento
de los intereses generales o de Estado.
En este punto, según el modelo policías descrito, la policía no puede ni debe estar
únicamente al servicio del Estado, sino mantenerse también cerca de la comunidad. El
modelo integral de policía funciona bajo un esquema jerárquico y burocrático.
91

�De esta manera, las corporaciones policiacas contemporáneas funcionan en torno a
modelos integrales que pretenden unificar dos grandes aspectos, por un lado, el servicio al
Estado, en virtud de que la policía contemporánea no logra desvincularse de los intereses de
quien ostenta el poder y desde temprano en su evolución histórica se configura como
instrumento contrainsurgente, aspecto que continúa prevaleciendo. Por otro lado, el propósito
de servir a la comunidad y coadyuvar en la resolución de conflictos entre particulares,
buscando mantener cierta paz.
El poner en marcha estos dos aspectos puede resultar en una tensión permanente que
erosiona a las corporaciones policiacas. Además, es importante remarcar el hecho de que,
una vez instaurada la jerarquización en las organizaciones policiales y la burocracia
establecida en sus procesos no hubo marcha atrás ni alternativa para cambiar estos aspectos,
pese a la evolución de los modelos se puede establecer que la base de la organización actual
de la policía es jerárquica y burocrática. Pero falta un elemento igual de relevante que los
anteriores, el carácter disciplinario de las corporaciones policiales, que nace de la disciplina
militar y es fundamental en el desarrollo de estas.

Poder institucional: jerarquía, burocracia y disciplina
Bobbio et al. (2005) siguiendo la tradición del pensamiento de Foucault, definen el
poder no como una cosa que pueda poseerse, sino como una relación entre individuos, misma
que es triádica y asimétrica e incluye a quien lo ejerce, a quien es sometido y a la esfera de
poder en donde se manifiestan estas relaciones.
Lo anterior hace plausible entender la relación triádica configurada a partir de los
mandos policiales como el elemento que ejerce el poder, a los policías subordinados como el
elemento que es sometido al poder y la corporación policiaca como la esfera del poder donde
se dibujan los límites de ese ejercicio. Esta conceptualización relacional de poder, como ya
hemos notado, proviene de la planteada por Foucault (2002) en tanto se determina al poder
como algo que no puede poseerse, que se despliega y es dinámico, el poder como una relación
que se ejerce y nunca aparece en singular toda vez que siempre está en dinámica con otras
fuerzas.
92

�En este sentido, Deleuze señala tres grandes tesis de Foucault respecto al poder:
El poder no es esencialmente represivo (puesto que incita, suscita, produce); se
ejerce más que se posee (puesto que sólo se posee bajo una forma determinable,
clase, y determinada, Estado); pasa por los dominados tanto como por los
dominantes (puesto que pasa por todas las fuerzas en relación). (1987:100)
Además refiere que en el ejercicio del poder, cada fuerza existente tiene la posibilidad
de afectar o ser afectado, es decir, el mismo sujeto que en una interacción puede imponer, en
otra interacción puede ser el sometido, una misma persona puede ser tanto dominador como
dominado, dependiendo de con quien se establezca la relación de fuerza, esto se debe a que
el poder circula (Deleuze 1987). El mismo autor, menciona que para Foucault, desde su
pensamiento postestructuralista crítico del poder y del conocimiento, siempre que exista
poder habrá resistencia, proceso antihegemónico que Bobbio (2005) desde el liberalismo y
el positivismo jurídico llama, intento fallido del ejercicio de poder.
Se establece en tanto que el poder atraviesa a los sujetos, no se posee, circula y se
ejerce en las relaciones. Weber (1993) al referir que el poder, en alemán Macht, es “la
probabilidad de imponer la propia voluntad, dentro de una relación social” (p. 43), hacer que
mi voluntad prevalezca sobre la de otros, lograr que se haga lo que quiero, eso es tener poder,
sin embargo, puntualiza que esto es genérico y no contempla la motivación para actuar, tanto
del que ejerce el poder como de quien obedece, para tratar de aclarar este punto, es que utiliza
el termino en alemán Herrschaft (dominación) como una especificación del concepto tan
amplio que implica poder.
Herrschaft es usado por Weber para conceptualizar un tipo especifico de poder en el
que existe previamente una relación de mando-obediencia, en la que, quien manda cuenta
con la obediencia de quien recibe el mandato, porque existe un motivo previo y que aparece
desde el inicio de la relación entre dominado y dominador, en donde “debe entenderse por
dominación, la probabilidad de encontrar obediencia dentro de un grupo determinado para
mandatos específicos” (Weber, 1993:170) y determina que el motivo de la obediencia en este
tipo especifico de poder es que quien acata los mandatos considera legitimo el poder de quien
emite la orden.
93

�La diferencia entre los términos Weberianos Macht y Herrschaft se suele expresar en
términos de español como poder (Macht) y dominación (Herrschaft) que implica un poder
aceptado y obedecido. El poder imperante en las corporaciones policiacas corresponde al de
la dominación y Weber (1993) lo conceptualiza como la probabilidad de que en un grupo de
personas, las órdenes dadas por los superiores jerárquicos encuentren obediencia.
Para Weber la dominación puede tener diversas bases tanto legítimas como
ilegítimas; a las formas legítimas de dominación las denomina autoridad y propone tres bases
sobre las que la autoridad se legitima ante los seguidores: racional, tradicional y carismática.
La autoridad legitimada sobre fundamentos racionales nace de la legitimidad de un
sistema legal establecido y descansa en la creencia de la legalidad de las
ordenaciones y de los derechos de mando, la autoridad legitimada sobre
fundamentos tradicionales se basa en la creencia cotidiana en la santidad de las
tradiciones inmemoriales y la legitimidad de los señalados por esa tradición para
ejercer la autoridad y finalmente la autoridad legitimada por medio del carisma es
la devoción de los seguidores hacia el carácter excepcional, santo, ejemplar o
heroico de los líderes. (Ritzer, 1993:240)
Pese a la clara definición teórica, de las bases sobre las cuales descansa la autoridad
legítima propuesta por Weber, en la práctica pueden no estar claramente dibujados los límites
entre los diversos fundamentos, incluso pueden mezclarse. Por esto, se establece que las
corporaciones policiacas son estructuras donde circula el poder bajo la forma de dominación,
específicamente de autoridad legítima, misma que puede estar basada en fundamentos
racionales, tradicionales y/o carismáticos.
Se parte entonces del concepto de dominación como relación entre individuos que
están en asimetría de posición, en la cual es probable que determinadas órdenes, o todas las
órdenes, encuentren obediencia debido a la subordinación de los dominados ante la autoridad
legítima. A esta estructura en particular se le denomina jerarquía y “La jerarquía es una
estratificación superpuesta de la autoridad en forma vertical. Es un sistema de liderazgo
graduado”. (Greco, 2008, p. 232)

94

�En esta forma de organización, basada en el poder, se establecen estratos en los cuales
los cargos más altos dominan a los inferiores. Para Weber, la jerarquía reposa en la autoridad
legal y define a la autoridad legal como “aquella en la cual se obedecen las ordenaciones
impersonales y objetivas legalmente establecidas y las personas por ellas designadas, en
méritos éstas de la legalidad formal de sus disposiciones dentro del círculo de su
competencia” (1964:170). La jerarquía es el establecimiento de órganos de control y
supervisión en función de una pirámide, donde cada cargo tiene a su vez un cargo superior y
un cargo inferior, de modo que el cargo inferior tenga el derecho a recurrir a su superior para
cualquier situación. En el caso de la imposición de quejas debe ser un proceso racional y
deben existir reglas técnicas.
Pero no es suficiente tener una base de autoridad legal, sino, lograr además un sistema
de orden normativo que permita que las disposiciones ordenadas por los mandos superiores
se cumplan, es decir, lograr la dominación; esto lo permite una estructura que la respalde y a
esta estructura Weber la llama: burocracia y la consideró el tipo más puro de autoridad legal.
La burocracia es la organización basada en normas y procedimientos, donde cada
individuo tiene su especialidad, su responsabilidad y su división de tareas, es un
sistema de administración, impersonal y jerarquizado. Sujeto a un conjunto formal
de reglas, con una clara división del trabajo. Conformado por un grupo de
funcionarios de cierto nivel de competencia técnica y previsibilidad en la ejecución
de sus tareas. (1964:173-180)
Entre las características que señala Weber al describir la burocracia refiere que el
superior, obedece al dar instrucciones y ordenes, puesto que es parte de las encomiendas que
derivan de su puesto, así al obedecer las reglas de su cargo ordena y da instrucciones, pero
estas son de carácter impersonal. Mientras que el que obedece estas ordenanzas, lo hace en
el entendido de que es miembro de una organización y solo obedece a la autoridad en ese
contexto, de hecho un aspecto importante es las estructuras burocráticas es que los
subordinados o dominados se perciben libres y solo sometidos a obediencia al estar en el
ámbito de acción de sus puestos, dentro de sus funciones y en el contexto de sus relaciones

95

�contractuales, además perciben que las ordenanzas son impersonales y las cumplen por
obligación.
El cuerpo de policía es una burocracia, es una organización que está basada en sus
normas y procedimientos, cada elemento adscrito a la corporación tiene su especialidad, su
responsabilidad y su tarea, están asignados y divididos tanto en grupos administrativos como
en zonas territoriales, ostentan diversos cargos, están estratificados, su labor es remunerada
y de carácter impersonal, asignando a cada caso que atienen un folio y funcionan como una
estructura jerarquizada.
La dominación burocrática significa socialmente en general:
1) Una tendencia hacia la nivelación a favor de una base de reclutamiento lo más
amplia posible de entre personas con la máxima cualificación especializada.
2) Una tendencia a favor de que el aprendizaje profesional dure lo más posible.
3) El predominio de un espíritu personal formalista; es decir, el funcionario ideal
realiza su oficio sin odio ni pasión, y por lo tanto sin amor ni entusiasmo, bajo la
presión de la idea estricta del «deber»; se comporta sin acepción de personas, dando
un trato formalmente igual a cualquiera, es decir, a cualquiera que se encuentre en
una misma situación de hecho. (Weber, 1993:179)
En el ambiente policial, los sujetos que están bajo el mando se encuentran sometidos
a dominación, a través de una estructura burocrática. Para que funcione la estructura debe
existir una voluntad de obediencia, toda vez que “obedecer es esencial en toda relación de
autentica autoridad” (Weber, 1964:170).
Sin embargo, la policía no solo es jerárquica y burocrática. Las corporaciones de corte
militarizado, como lo son las corporaciones policiacas, además son disciplinarias.
El carácter disciplinario de las corporaciones policiacas surge a raíz a la disciplina
militar. Para Foucault (2002), la disciplina implica imprimir el poder en el cuerpo de los
dominados, se enfoca en moldear los hábitos y regular la conducta. El cuerpo se manipula a
disposición del dominador, se convierte en el objetivo del poder, entonces se obtiene el
control.

96

�La disciplina entonces “implica una coerción ininterrumpida, constante, que vela
sobre los procesos de la actividad más que sobre su resultado y se ejerce según una
codificación que retícula con la mayor aproximación el tiempo, el espacio y los
movimientos” (Foucault, 2002, p. 83), para Foucault la disciplina es el método que permite
controlar la conducta, que garantiza la sujeción e impone una relación perpetua de docilidadutilidad. La disciplina se convirtió en una fórmula general de dominación:
El cuerpo humano entra en un mecanismo de poder que lo explora, lo desarticula y
lo recompone. Una “anatomía política” que a la vez es “una mecánica del poder”
que define cómo se puede hacer presa en el cuerpo de los demás, no simplemente
para que ellos hagan lo que se desea, sino para que operen como se quiere, con las
técnicas, según la rapidez y la eficacia que se determina. La disciplina fábrica así
cuerpos sometidos y ejercitados, cuerpos dóciles. (Foucault, 2002:83)
La disciplina le concede al poder el control de toda la actividad, señala Foucault. Se
dispone del tiempo, se establecen ritmos, se obliga a determinadas ocupaciones y se
implantan ciclos de repetición, las actividades se hallan ceñidas cada vez más por las órdenes
a las que siempre hay que responder de manera inmediata, pues “el poder se articula
directamente sobre el tiempo; asegura su control y garantiza su uso” (2002:97).
La disciplina fabrica individuos; es la técnica específica de un poder que se da a los
individuos a la vez como objetos y como instrumentos de su ejercicio. No es un
poder triunfante que a partir de su propio exceso pueda fiarse en su superpotencia;
es un poder modesto, suspicaz, que funciona según el modelo de una economía
calculada pero permanente. (Foucault, 2002:104)
También para Foucault, el poder disciplinario se apoya en gran medida de tres
instrumentos: la supervisión jerárquica, la sanción normalizadora y el examen.
La supervisión jerárquica coacciona a los subordinados a través de la vigilancia
continua y asegura a su vez el cumplimiento de la disciplina. El objetivo de la jerarquía en
instituciones disciplinarias es el de lograr una vigilancia homogénea que se traduce en una
supervisión jerarquizada, donde los vigilantes son al mismo tiempo vigilados, el poder es
concentrado en los dominadores, pero estos a su vez son dominados, estableciendo un ciclo
97

�de relaciones que es atravesado por el poder y de esta manera una mirada disciplinara única
que posa a su vez en relevos (Foucault, 2002:104-108).
Por su parte, la sanción normalizadora es diseñada para calificar y reprimir un
conjunto de conductas. Se configura una micro penalidad del tiempo, de la actividad, de la
actuación, de la palabra y del cuerpo, que se traduce en el castigo por alejarse de lo
establecido; la micro penalidad del tiempo sanciona las ausencias, los retrasos o las
interrupciones. La micro penalidad de la actuación sanciona la descortesía, la desobediencia,
el no saludar al mando con la debida reverencia. La micro penalidad de la palabra sanciona
la insolencia y la micro penalidad del cuerpo castiga la suciedad, el no estar presentables, el
no portar un uniforme debidamente. Bajo el término de castigo se realizan prácticas tanto
establecidas en un reglamento, como instauradas a través de la tradición y la costumbre, pero
no reguladas propiamente, que van desde el castigo físico leve, el ejercicio extenuante, las
privaciones, las humillaciones, la indiferencia o la segregación. Castigar es reafirmar la
dominación (Foucault, 2002:108-112).
Finalmente, el examen es un ritual que se despliega por el ejercicio del poder e
invierte la economía de la visibilidad, esto implica que quien será visto es el examinado, que
es subordinado y dominado. Mientras que el dominador permanece invisible. El hecho de ser
visto sin cesar mantiene sometido al individuo y el poder de ver, medir, calificar, en sí
examinar, garantiza el dominio del poder que se ejerce sobre ellos. Se convierte en una
ceremonia política donde se exhibe el triunfo de un poder disciplinario que hace entrar la
individualidad del sujeto en un campo documental, coloca al individuo en un espacio de
vigilancia exhaustiva, donde será comprobada su subordinación completa, los somete a un
sistema de registro intenso y los convierte en casos, números y expedientes, los vuelve
objetos movibles, reemplazables o desechables (Foucault, 2002:112-118).
La dominación entonces esta completa, penetra al individuo e introyecta la docilidad
y utilidad. Circula, se mueve a través de la estratificación, se reproduce de tal manera que el
mismo escalón en la jerarquía se torna víctima de la dominación del escalón superior y al
mismo tiempo dominador y victimario del escalón inferior, es en esta dinámica que la
dominación se perpetua.
98

�La violencia instrumental al ejercicio de poder
En el recorrido que se ha hecho sobre las corporaciones policiacas, ya se esboza la
violencia como enredadera que abraza las relaciones asimétricas enmarcadas en el contexto
del ejercicio del poder jerárquico, burocrático y disciplinario. Sin embargo, como lo refiere
Bobbio et al. (2005) la violencia en todas sus manifestaciones es siempre ilegitima, aun
cuando, a discurso del dominador, sea necesaria o justificada, siempre es negativa para quien
la recibe, implica una relación de asimetría y se manifiesta en la mayor parte de los espacios
sociales.
La violencia está inmersa en el tejido de la sociedad, no puede contemplarse como un
fenómeno aislado porque sus manifestaciones permean tanto a las estructuras como a las
relaciones sociales, por ello, ser simplista al tratar de abordar este fenómeno nos deja lejos
de alcanzar a comprender el verdadero sentido de la violencia y su papel en la construcción
de las sociedades, pues como nos señala Arendt (2005) en su clásico estudio sobre la
violencia, esta es un instrumento, es un medio para conseguir un fin y se emplea para
perpetuar las relaciones de poder.
La violencia entonces puede describirse como “Un proceso social cuya función es
negociar y reconfigurar una relación” (Beck, 2011, p. 349); definición que sigue teniendo
implícito el carácter instrumental sugerido por Arendt. Sin embargo, este proceso se moldea
por el principio estructural de asimetría, por el intento de crear una diferencia posicional entre
los actores involucrados, entre arriba y abajo, por lo tanto, la violencia es una “técnica social
que utiliza el cuerpo para marcar o reproducir una constelación asimétrica en la que la
posición inferior se asocia con la experiencia del sufrimiento mientras que la posición
superior se asocia con la experiencia de infligir el sufrimiento” (Beck, 2011, p. 349).
Esta diferencia es situacional porque las posiciones de quien sufre y quien infringe el
sufrimiento pueden invertirse dependiendo del contexto, sin embargo, en la dinámica de
asimetría, la diferencia puede dejar de ser situacional y puede perpetuarse; cualquiera que
sea el caso, la violencia genera sujetos con identidades complementarias: el perpetrador y la
víctima o como la autora Beck (2011) señaló: el ejecutante y el objetivo. Cabe hacer mención
99

�que cada una de estas identidades complementarias experimentan de manera distinta la
violencia, para quien la padece las experiencias se asocian al daño, al menoscabo, la
pasividad, la inferioridad y el sufrimiento, mientras que para quien la ejerce se asocia al
poder, a la intencionalidad, a la superioridad y a la acción.
Esta visión dinámica del proceso social de la violencia se ajusta al modelo en que las
corporaciones de policía están organizadas, toda vez que, al ser jerarquías, hay mandos que
a su vez son subordinados, ocupando el papel de objetivo en unas interacciones y de
ejecutantes en otras, padeciendo y asumiendo en la misma estructura diversas formas de
experimentar la violencia. Se puede decir que la violencia se entrelaza al poder, de manera
que todos en la corporación experimentan violencia desde una identidad u otra, desde la
identidad del objetivo o del ejecutante. Sin embargo, aún queda otra identidad que se une a
la ecuación y que toma relevancia en la construcción de relaciones en torno a la violencia.
Esta otra identidad es la del observador.
En una primera instancia, los modos complementarios (ejecutante y objetivo),
pudieran parecer suficientes para hacer un análisis completo de la violencia ya que permiten
reconstruir la dinámica relacional de la situación, empero tomando en cuenta la violencia
como un proceso social se tiene que contemplar más allá de la confrontación entre el
ejecutante y el objetivo en el acto violento y se incluye un tercer modo de experiencia, la del
observador (Beck, 2011).
Esto nos deja un panorama más amplio sobre el fenómeno en el que no sólo están
inmersos el ejecutante y el objetivo, sino que aparece un nuevo modo de experimentar la
violencia. Dejando como consecuencia un proceso social qué evoluciona de ser diádico a
convertirse en triádico. En las corporaciones policiales, el observador constituye a todos los
policías que presencian el acto violento, el ejecutante es quien inflige el daño y el objetivo es
el subordinado en quien recae la acción. La violencia es relacional y acompaña al ejercicio
de poder en las interacciones asimétricas.
El papel del observador es crucial en las dinámicas de violencia porque la cuestión de
establecer si un acto es violento y en el caso de que lo sea, asignarle una severidad, no debería
definirse mediante criterios objetivos, más bien debe depender de la perspectiva del
100

�observador. Considerando siempre que la identidad del observador es dinámica. Ese mismo
observador en otra interacción puede ser el objetivo o bien el ejecutante. Como es referido a
continuación:
La violencia es una dinámica triangular que evoluciona entre un ejecutante, un
objetivo y un observador. Marcar la pauta para establecer el significado y el juicio
de la violencia es precisamente función del observador. Esta perspectiva integra la
dimensión instrumental y expresiva de las interacciones violentas; permite concebir
la violencia como un instrumento que satisface las necesidades prácticas y
simbólicas del ejercicio del poder y convierte a la acción violenta como una forma
de crear y perpetuar relaciones asimétricas. (Beck, 2011:355)
De esta manera, queda establecido que la violencia, como instrumento, sirve al poder
para crear, extender y perpetuar su dominio. Esta violencia puede aparecer en distintas
formas, como la simbólica, la directa o estructural, mismas que pueden y generalmente
coexisten. La cuestión en este punto es, ¿Cómo se manifiestan estas violencias en el contexto
del ejercicio del poder burocrático, jerárquico y disciplinario?

Violencia simbólica
“La violencia simbólica nace a partir de los sistemas simbólicos, que son instrumentos
de comunicación y de dominación y hacen posible el consenso lógico y moral, al mismo
tiempo que contribuyen a la reproducción del orden social” (Fernández, 2005:11). Se
configura una realidad en la que, quien ejerce el poder, impone una visión que perpetua las
mismas relaciones asimétricas. El concepto de violencia simbólica se utiliza para describir
como en las relaciones de poder, el dominador ejerce violencia indirecta en contra de los
dominados, quienes no son plenamente conscientes de esta violencia, tornándose en
ocasiones cómplices de la dominación a la que están sometidos, Bourdieu &amp; Wacquant
(1995) enfatizan el modo en que es aceptado como legitimo el hecho de ser dominados,
porque es lo que conocen, lo aceptan como natural e interpretan la realidad a través del mundo
creado por los dominadores.

101

�La violencia simbólica [puede verse como] esa coerción que se instituye por
mediación de una adhesión que el dominado no puede evitar otorgar al dominante,
cuando sólo dispone para pensar en su relación con él de los instrumentos de
conocimiento que comparte con él y que hacen que esta relación se presente como
natural. (Bourdieu, 1999:224)
Esta violencia además de ser velada utiliza todo el aparato del dominado para hacerlo
creer que la relación de sumisión que tienen con el dominador es válida y legitima. De esta
forma, al instaurar violencia simbólica se imponen significados legítimos e ilegítimos, estas
imposiciones ocurre a manos de un poder que permanece oculto y que se fortalece con este
proceso de suavizar la dominación y hacer creer a los dominados que ellos tienen una
autoridad legítima. Como lo refiere Moreno:
Así, pues, el poder se oculta detrás o, mejor dicho, por todos lados mediante la
creación de autoridad. Autoridad que sólo existe como tal cuando es otorgada por lo
dominados, es decir, cuando éstos la constituyen, la aceptan, cuando éstos se atan a
ella. (2006:3)
Por su parte, Bourdieu señala:
Es una violencia que se ejerce sin coacción física, a través de las diferentes formas
simbólicas que configuran las mentes y dan sentido a la actuación. La raíz de la
violencia simbólica se halla en el hecho de que los dominados se piensan a sí mismos
con las categorías de los dominantes, se ejerce por medio de las vías de la
comunicación racional y los dominados no tienen más remedio que otorgar su
consentimiento a la arbitrariedad de la fuerza racionalizada. (1999:112)
Se establece un cuerpo de normas, se institucionaliza una creencia, se estipula que es
verdadero y con base en ello se determina lo que será falso, se crea un mundo alrededor de
las relaciones de poder que ejercen esta violencia. Los policías abrazan están violencia como
parte de su identidad, porque es lo que les fue presentado, es lo que conocen y es el orden
natural de su condición.
La violencia simbólica es real y significativa, produce efectos negativos y reproduce
las relaciones de dominio-sumisión a través de narrativas, argumentos, mensajes, imágenes
102

�y conductas que configuran la realidad a conveniencia de quien ejerce el poder y a costa de
quien es dominado. Para Bourdieu (1995), este tipo de violencia es sutil y eficaz; se basa en
la internacionalización de las estructuras de poder por parte de los dominados.
Mientras que según Fernández (2005) la violencia simbólica actúa a través de las
mentes y de los cuerpos, no se trata solo de una normalización ejercida por la disciplina de
las instituciones, sino también, por la opresión constante que muy comúnmente pasa
inadvertida e implica el orden común de las cosas, los condicionamientos impuestos y las
comunicaciones inadvertidas. Así es como funciona, así es como siempre ha sido. Se puede
decir que esta violencia simbólica está presente en las interacciones, tanto con sus pares como
en sus relaciones asimétricas e involucra directamente al lenguaje.

Violencia estructural
La violencia estructural ocurre en las situaciones en las que se produce una afectación o daño
en las satisfacciones de las necesidades básicas, sin necesidad de cualquier forma de violencia
directa, es una violencia invisible, en la cual es difícil identificar al agresor y tiene como
causa los procesos de estructuración social, desde los que se producen a escala macro, hasta
los procesos de estructuración que se dan en las interacciones individuales, pasando por todas
aquellas estructuras, entre las cuales se encuentran las corporaciones policiales (Parra y
Tortosa, 2003).
Para Galtung (2016), desde una perspectiva de su análisis de la violencia tanto directa
como estructural y cultural, la pieza central de la violencia estructural es la explotación. La
clase dominante tiene muchos más beneficios de la interacción en la estructura que el resto y
llama a esta interacción intercambio desigual. Galtung enumera 4 formas en que se puede
presentar esta explotación: el adoctrinamiento, el ostracismo, la no formación de consciencia
de clase y la alienación. Lo refiere de la siguiente manera:
El adoctrinamiento, mediante la implantación de élites creadoras de opinión dentro
de la parte más débil, por así decirlo, en combinación con el ostracismo, esto es,
manipulando la percepción de la ciudadanía con una visión muy parcial y sesgada de
lo que sucede, adormeciendo el sentimiento del reconocimiento personal y el sentido
103

�de la dignidad personal y social, evitando la formación de conciencia de clase. Y la
alienación, esto es, la utilización de factores externos, sociales, económicos o
culturales para desmotivar, limitar o condicionar la libertad personal y colectiva de la
sociedad que, combinada con la desintegración del tejido social, evitando la cohesión
de sus componentes, lo que evitaría su posible movilización. (Galtung, 2016, p.153)
La clase dominante perpetua el poder a partir de la violencia estructural y deja en
claro que tanto la explotación como la represión son violencias que la mayoría de las veces
van de la mano.
En la violencia estructural, el individuo es cosificado, la explotación es un proceso
que deshumaniza al considerar al otro (dominado) un sujeto privado de humanidad, entonces
“El escenario está listo para cualquier tipo de violencia directa, de la que se culpa a
continuación a la misma víctima” (Galtung, 2016, p. 160).
En las corporaciones policiacas, el policía es visto con un elemento más, un número,
a quien explotar sin contemplar su humanidad, jornadas laborales extenuantes, ninguna de
menos de 12 horas diarias, muy por encima de lo regulado por la ley, sin espacios apropiados
ni oportunidades para sus necesidades biológicas como la comida o el sanitario, sin tomar en
cuenta las demás necesidades básicas, como la de supervivencia, la de bienestar, la de
reconocimiento y la de libertad, pues son expuestas sus vidas en el ejercicio de sus funciones,
sin derecho al descanso digno, privados de sueño, de recreación, de salud, en muchas
ocasiones sometidos a la indiferencia o la segregación y condenados a vivir en represión.
No solo en la violencia estructural se deshumaniza y cosifica, sino que, los que están
arriba (dominadores) se les otorga más derechos y privilegios. Fortaleciendo con ello la
jerarquía, es decir, la estructura y permitiendo la perpetuación de la dominación. Una vez
más, siendo la violencia, en este caso estructural, una herramienta del poder.

Violencia directa
Por violencia directa, Jiménez &amp; Muñoz (2004) entienden que es toda situación de violencia
en que una acción causa un daño directo en el destinatario. Es la violencia que se manifiesta
a través de agresión, tal como lo refiere Galtung (2003), la violencia directa es la violencia
104

�manifiesta. Es tangible, lo opuesto a la invisibilidad de la violencia estructural y su
manifestación puede ser física, verbal o psicológica. Existen muchos actos de violencia
directa, desde los sucesos macro como las guerras hasta las instancias micro como los golpes,
la mutilación, la tortura, sin embargo, esta violencia directa no queda ahí, ha presentado un
cambio que asegura su reproducción. Según señala Byung-Chul Han “La violencia directa
opera como insignia del poder. En este caso la violencia no se oculta. Se hace visible y se
manifiesta. No tiene ningún tipo de pudor. No es muda ni se muestra medio desnuda, sino
elocuente y sustancial” (2018:3).
Byung-Chul Han explica que antes de la modernidad, la violencia directa era
omnipresente, se ejercía en público y de manera cotidiana, a través de la imposición de la
muerte, la tortura, los castigos de azotes, incluso las prácticas de espectáculo como los
gladiadores, existía un teatro de la crueldad, mismo que es referido por Foucault (2002) al
describir las penas que eran impuestas en esa época, en su obra Vigilar y Castigar. La
violencia directa constituía una parte fundamental del ejercicio de poder y dominación, el
soberano blandiendo la espada es la mayor representación de la violencia como instrumento
de poder, sin embargo en la modernidad, la violencia directa se repliega y pierde legitimidad
en muchos de los ámbitos sociales, por lo que busca ser practicada de manera más cautelosa,
las ejecuciones en lugares privados, las muertes en cámaras de gas, los golpes y la tortura en
secreto, lejos de la vista del público, estas prácticas de la violencia directa permanecen aún,
pero además mutan a espacios mentales e íntimos, “Se desplaza de lo visible a lo invisible;
de lo directo a lo discreto; de lo físico a lo síquico; de lo material a lo mediado y de lo frontal
a lo viral” (Byung-Chul Han, 2018, p. 7) y en el espacio íntimo siguen presentes, a través de
la interiorización física como resultado del desplazamiento topológico de la violencia directa.
El combate ya no solo se libra fuera del yo, sino también dentro, en forma de conflicto
interior y la agresión contra el exterior se convierte en agresión contra uno, este es el
mecanismo de dominación que usa la interiorización de esa violencia a través de coacción,
Foucault (2002) lo denomina poder disciplinario y Byung-Chul Han (2018) lo refiere como
la manera en que el individuo obediente interioriza la instancia de dominación externa y la
convierte en parte de sí mismo. Con esta transformación de la forma de violencia directa a
105

�una violencia ahora introyectada, resulta más sencillo para el dominador ejercer poder y
reproducir su dominio. En las corporaciones policiales, esta violencia es naturalizada a través
de técnicas disciplinarias que internalizan la violencia por medio de una intervención discreta
pero que penetra al individuo. A través de la coacción. “La violencia masiva de la
decapitación que impera en la sociedad de la soberanía, da lugar a una deformación sucesiva
y subcutánea” (Byung-Chul Han, 2018:8).
Derivado de lo anterior, es cómo la violencia directa se manifiesta a través de la
coacción. Por definición, coacción es la violencia que se hace a alguien para obligarlo a que
diga o ejecute algo (Real Academia Española, s.f., definición 1) y esto se alinea con lo
expuesto por Galtung (2016) al señalar que la amenaza de violencia también es violencia.
En el contexto de la presente reflexión, la violencia directa es una constante en el
actuar de un policía, esto en su interacción con la sociedad existen innumerables quejas y
registros de abuso de autoridad que implican violencia directa como tortura, violación, golpes
y la muerte, sin embargo en su interacción al interior de la corporación policiaca, la violencia
directa es mejor representada a través de la coacción y la coerción, como lo denomina
Foucault (2002) al describir al poder disciplinario; en el que se establece el dominio en el
cuerpo, en los hábitos y en la conducta de los dominados, a través de una coacción
ininterrumpida, constante y calculada, por medio del castigo físico leve, el ejercicio
extenuante, las privaciones y las humillaciones.

Reflexión preliminar: La violencia intrapolicial aparece como un proceso
conservador de un orden normativo
En la naturaleza humana no es sencillo lograr la alineación de todos los sujetos a las normas
establecidas, la disciplina aunque pretende ser totalmente abarcadora no es infalible, por lo
que la autoridad hace uso, una vez más, de la violencia para establecer el orden normativo en
aquellos que se desvían de la conducta esperada. Parsons (1964) puntualiza que la autoridad
busa lograr esta alineación a través de la violencia presente en tres mecanismos: la disuasión,
el castigo y la demostración simbólica; estos tres tipos de uso de la fuerza tienen como
principio común el control social.
106

�1. Castigar, si es que acaso el dominado no acató la instrucción, en el poder
disciplinario implica el alejamiento de la orden establecida.
2. Demostrar, que implica enseñarle a los demás que es lo que puede pasar si no se
subordinan, usar de ejemplo el acto de violencia para mostrar la conducta como adecuada.
3. Disuadir, para que los dominados no ejecuten acciones indeseadas, que implica la
amenaza de violencia para moldear la conducta.
La violencia es intrínsecamente negativa para quien la recibe y en una corporación
burocrática, jerarquizada como proceso de vigilancia permanente y ceñida por la
disciplinariedad como mecanismo de control, la violencia está presente y se torna una
herramienta para mantener el orden y perpetuar el poder, de esta forma, la violencia se
entrelaza al poder y permea las relaciones asimétricas.
Se establece entonces que la violencia es un instrumento del poder presente en
corporaciones burocráticas, jerárquicas y disciplinarias, para lo cual, el Estado ostenta el
poder y tiene un discurso en el que legitima el uso de la violencia. Determina la violencia
como un instrumento que le permite perpetuar su dominio, sin embargo la violencia en todas
sus manifestaciones es siempre ilegítima, pese a que quien la ejerza pueda considerar la
necesaria y justificada. La violencia tiene un origen en una desigualdad, en una posición de
asimetría y es utilizada para destruir, para mantener o para dramatizar las relaciones de poder.
La violencia aparece de distintas maneras, sin embargo en el caso de esta reflexión
teórica se planteó la violencia desde su forma simbólica, directa y estructural, mismas formas
que pueden coexistir.
La violencia simbólica configura una realidad en la que quien está ejerciendo el poder
impone una visión que le permite perpetuar las mismas relaciones asimétricas que fueron
implantadas, se establece un cuerpo de normas, se institucionalizan una creencia, se estipula
qué es verdadero y qué es lo que se debe creer. Los policías abrazan esta violencia como
parte de su identidad, porque es lo que les fue presentado, es lo que ellos conocen y es el
orden natural de la condición en la que se encuentran.
En tanto que, la violencia estructural es un proceso cuya pieza central es la
explotación. La explotación cosifica, desprovee de la naturaleza humana y contempla a los
107

�individuos como meros objetos. Este fenómeno de cosificación aparece en las dinámicas de
las corporaciones policíacas porque el policía es visto como un elemento más, como un
número a quién explotar, no contemplando su humanidad, les imponen jornadas laborales
muy largas, por encima de lo regulado por la ley, no tienen espacios apropiados ni
oportunidades para necesidades fisiológicas básicas, como alimentarse o ir al sanitario. Es
una profesión en donde sus vidas están expuestas en el ejercicio de sus funciones. Tomando
en cuenta que no tienen descansos dignos y que constantemente están privados de sueño, de
recreación, de salud y en muchas ocasiones son sometidos a la indiferencia y a la segregación.
Son condenados a vivir represión, explotados y sometidos a violencia estructural.
Respecto a la violencia directa, evolucionó en dos formas importantes, de la violencia
pública y teatralizada, a la violencia silenciosa y privada, para luego encontrar una violencia
introyectada, donde el topos se localiza en el interior de los dominados.
La interiorización de la violencia directa a través de coacción y coerción, que para los
policías es un proceso que se instaura a través del poder disciplinario. Resulta mucho más
sencillo para el dominador seguir ejerciendo poder y reproducir su dominio. En las
corporaciones policiales, esta violencia es naturalizada a través de técnicas disciplinarias que
interiorizan la violencia por medio de una intervención discreta, pero que penetra la
conciencia y el cuerpo del policía.
Cuando se está inmerso en una estructura burocrática, jerárquica y disciplinaria como
la policía, en la que se espera obediencia de parte de los dominados, se hace imperante, desde
el discurso de quien ejerce el poder, del uso de instrumentos, como la violencia, para lograr
establecer el orden y perpetuar la dominación. La violencia es un instrumento del poder.

Referencias
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Arteaga, N., &amp; Arzuaga, J. (2015). Sociologías de la violencia. Estructuras, sujetos,
interacciones y acción simbólica. México: FLACSO.
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Journal of Conflict and Violence, Vol. 5 (2), pp. 345- 356
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Bourdieu, P &amp; Wacquant, L. (1995). Respuestas por una Antropología Reflexiva. Editorial
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110

�Percepciones sobre factores psicosociales en familias de mujeres militares
con movilidad frecuente
Martha Soledad Hernández Maqueda 10
Alin Jannet Mercado Mojica11
Sandra Luz Hernández Mar 12

Resumen
La familia es la generadora de las reacciones, como de las interrelaciones de las personas
desde sus primeros años hasta la adultez, en este sentido permean las condiciones
psicosociales, debido a que suele brindar protección o en caso contrario ser un factor de
tensión, lo cual desde la disciplina del Trabajo Social permite repensarla a la sociedad en
torno a las dinámicas que favorece, pero también sobre aquellas que generan opresión dentro
de las misma. Para la Organización Internacional del Trabajo (OIT) los factores psicosociales
en el trabajo son: el medio ambiente, satisfacción y las condiciones de la organización, así
también las capacidades del trabajador, sus necesidades, su cultura y su situación personal
fuera del trabajo (OIT 1984, p.12) por lo que todos estos factores repercuten en el rendimiento
y la satisfacción percibida en el ambiente laboral. Ante estos hechos surge el interés de
realizar una investigación cualitativa con un enfoque hermenéutico que hace hincapié en el
análisis interpretativo de textos, comunicaciones e interacciones humanas con mujeres
militares que presentan movilidad frecuente, quienes por su dinámica de trabajo cambian en
múltiples ocasiones de residencia (movilidad, despliegue o retorno), analizando desde su
percepción los factores psicosociales que impactan su dinámica familiar, resaltando la
ejecución doble de roles, que satisfacen las necesidades básicas al interior de la familia. Entre
los principales resultados se perciben implicaciones en los factores psicosociales, como la
ausencia física, la comunicación y manejo de conflictos, así como el tiempo de ocio y
10

Universidad Veracruzana- Facultad de Trabajo Social.marthahernandez04@uv.mx/ORC ID: 0000-0001-8487793
11
Universidad Veracruzana- Facultad de Trabajo Social. amercado@uv.mx /ORC ID: 0000-0002-7174-1573
12
Universidad Veracruzana- Facultad de Trabajo Social. sanhernandez@uv.mx/ORC ID: 0000-0001-7162-9963

111

�esparcimiento, dado que, las largas jornadas laborales, el compromiso de cada actividad y
desempeño laboral, impactan directamente en la dinámica familiar, perdiendo comunicación
efectiva, alterando los roles, y adaptabilidad, los cuales repercuten en el trabajo, familia y
entorno social.

Palabras clave: Movilidad, mujeres militares, factores psicosociales.

112

�Introducción
A lo largo del tiempo, la familia ha sido considerada como un pilar fundamental en la
formación de los individuos dentro de su entorno sociocultural. Su evolución y
transformación han generado la necesidad de replantear su conceptualización,
reconociéndola no como una entidad estática, sino como una institución dinámica que se
adapta a las diferentes exigencias de la sociedad.
Los cambios en las estructuras familiares han sido evidentes: los modelos
tradicionales han evolucionado, han surgido nuevos tipos de familia y la composición interna
ha variado significativamente. Esto requiere una redefinición que refleje su diversidad y
permita comprender su papel en el tejido social. En el caso de México, los fenómenos sociales
han impactado directamente en el núcleo familiar, con efectos visibles en las tasas de
natalidad y mortalidad, que han generado transformaciones en el crecimiento demográfico.
Estos cambios, a su vez, influyen en la organización y dinámica familiar, afectando aspectos
económicos, de salud y desarrollo social.
El análisis de la familia en la actualidad abarca una multiplicidad de factores tanto
internos como externos, derivados de su complejidad estructural. Para entenderla a
profundidad, es imprescindible considerar variables cualitativas y cuantitativas que den
cuenta de su contexto sociocultural, histórico, político y económico; además, es necesario
explorar su organización, sus componentes y su evolución dentro de su entorno. Así, la
familia debe ser definida y comprendida según el contexto en el que se desarrolla.
Es evidente que las familias han atravesado una profunda reestructuración,
modificando sus modelos, composición e integración interna. Ante estos cambios, resulta
esencial actualizar los conceptos que las definen, permitiendo una visión más amplia y
precisa sobre esta institución clave en la sociedad.
En el presente artículo se realiza un análisis sobre como las dinámicas laborales
influyen en la conformación familiar y en la distribución de los roles de género dentro de los
hogares. Este fenómeno se observa especialmente en familias cuyas jefas de familia laboran
en las fuerzas Armadas de México, estos núcleos familiares, la estructura laboral no sólo
delimita la organización interna del hogar, sino que también moldea las interacciones entre
113

�sus integrantes. Las exigencias del trabajo, el cumplimiento de normas estrictas y la constante
presencia de valores como la obediencia y la disciplina pueden generar dinámicas familiares
particulares, en algunos casos afectadas por la presión y la rigidez del entorno.
Cuando un militar asume el rol de padre o jefe de hogar, la estructura familiar se ve
impactada por las demandas de su profesión. La exigencia de tiempo y dedicación a la labor
militar limita su capacidad de agencia, lo que inevitablemente afecta la autonomía y dinámica
de su familia.
Además, la estabilidad y organización del núcleo familiar se ven alteradas, debido a
que el militar que se encuentra en activo debe considerar su vida dentro de un marco de
servicio a la patria y la nación. Esta responsabilidad implica una constante negociación entre
el deber profesional y el bienestar familiar, generando desafíos en la toma de decisiones y en
la distribución de roles dentro del hogar. Así, el modelo tradicional de familia se ve
influenciado por factores externos que redefinen la convivencia y la construcción de vínculos
familiares; considerando que la constante movilidad, consecuencia de despliegues y cambios
de destino, redefine el concepto de estabilidad, afectando tanto la vida personal como la
social de sus integrantes.

Planteamiento del problema
El ser humano, por naturaleza, es un ser social cuya identidad y desarrollo dependen
de la interacción con su entorno. La convivencia con otros permite la construcción de
vínculos y el sentido de pertenencia dentro de la sociedad. Desde una visión amplia, los
factores sociales incluyen la estructura comunitaria, las normas culturales, las instituciones,
la identidad personal y las dinámicas interpersonales, todos ellos esenciales para la
integración y evolución del individuo en su contexto social.
Los factores psicosociales influyen en la interacción del individuo con su entorno,
afectando su desarrollo personal y social. Elementos como el apoyo familiar, la
estabilidad emocional y las condiciones laborales determinan la manera en que las
personas construyen su identidad y enfrentan los desafíos cotidianos (Luna-Chávez
et al., 2021).
114

�Los factores psicosociales juegan un papel crucial en la formación y modificación de
la conducta individual, ya que surgen de la interacción con el entorno social y las relaciones
interpersonales. Comprender estos factores es esencial para abordar el bienestar emocional y
social de las personas, permitiendo el desarrollo de estrategias de atención psicosocial que
consideren la influencia de las dinámicas colectivas en la construcción de identidad. A través
de los procesos de comunicación y el intercambio social, se generan respuestas comunitarias
que fortalecen la cohesión y facilitan soluciones adaptadas a las necesidades del grupo.
La vida en una familia militar demanda fortaleza emocional, compromiso y una
profunda conexión con el deber nacional. La constante movilidad, consecuencia de
despliegues y cambios de destino, redefine el concepto de estabilidad, afectando tanto la vida
personal como la social de sus integrantes.
Si bien este estilo de vida conlleva desafíos, también fomenta una sólida comunidad
de apoyo entre las familias militares, quienes comparten experiencias, valores y resiliencia.
A lo largo de los años, el sacrificio es reconocido mediante beneficios especiales que buscan
mejorar su calidad de vida, durante el servicio activo como en la jubilación. Esta dinámica
única crea una red de solidaridad donde el sentido de pertenencia y la adaptación se
convierten en elementos esenciales.
Las familias compuestas por militares activos tienen sus propias dinámicas debido a
las demandas misionales y a las características propias del trabajo que realizan en el
cumplimiento de su deber, es decir, los militares se ven sujetos a diferentes cambios que
pueden afectar su dinámica familiar e incluso la estabilidad necesaria en sus relaciones de
pareja (Cabrera et al., 2021, p. 160).

Justificación
De acuerdo al Boletín N°7 del Instituto Nacional de mujeres (2019) En la actualidad, existen
25,495 mujeres (11.9%) y 188,762 hombres (88.1%) en el Ejército y Fuerza Aérea. Por otro
lado, en 2018 la Secretaría de Marina (SEMAR) reportó un total de 64.866 personas, de las
cuales, 11,029 eran mujeres (17%) y 53,837 hombres (83%).
Figura 1.
115

�Distribución porcentual de mujeres y hombres en la Secretaría de Marina

Fuente: Datos abiertos sector Marina. Publicados por la plataforma Nacional
Transparencia (PNT)
Figura 2.
Mujeres y hombres en la Secretaría de Marina, por cargo o jerarquía (2018)

Fuente: Marina datos abiertos. Publicados por la plataforma Nacional de Transparencia
(PNT)
116

de

�De acuerdo con las gráficas presentadas con anterioridad se puede observar que,
existe una distribución porcentual mayor de hombres dentro de la Secretaría de Marina, así
como los cargos o jerarquías entre los mismos.
El doble rol de la mujer que es madre y pertenece a un medio militar es un desafío
que requiere equilibrio, disciplina y compromiso. Las mujeres en las fuerzas armadas no sólo
cumplen con su deber de proteger y servir, sino que también enfrentan la responsabilidad de
criar y cuidar a sus hijos.
Muchas mujeres militares han expresado que ser madre les ha dado una perspectiva
más amplia sobre su labor, permitiéndoles combinar el amor y la protección con la disciplina
y el liderazgo. En el Ejército Mexicano, por ejemplo, algunas mujeres han compartido cómo
la maternidad ha sido un impulso para salir adelante, a pesar de las exigencias de su profesión.
El reto radica en administrar el tiempo entre las responsabilidades militares y
familiares, lo que a menudo implica sacrificios, como perderse eventos importantes en la vida
de sus hijos. Sin embargo, muchas encuentran satisfacción en saber que su trabajo contribuye
a un futuro mejor para sus familias y su país.
Las familias de militares suelen enfrentar una serie de retos únicos que pueden alterar su
dinámica. Algunos de estos desafíos incluyen:


Desplazamientos frecuentes: Los cambios constantes de ubicación pueden dificultar
la estabilidad familiar y la integración en nuevas comunidades.



Despliegues prolongados: La ausencia de un miembro de la familia por largos
períodos puede generar sentimientos de soledad y estrés, afectando la vida de un
soldado y la tranquilidad de su familia.



Adaptación a la vida cotidiana: Las rutinas familiares pueden verse alteradas, lo que
requiere un esfuerzo adicional para mantener la cohesión.

El impacto de la vida militar en la dinámica familiar es significativo y multifacético.
Comprender estos efectos puede ayudar a las familias a adaptarse y encontrar formas de
mantener la conexión y el apoyo mutuo en tiempos de dificultad. La comunicación abierta y
la búsqueda de recursos son claves para navegar los retos que presenta esta experiencia única.

117

�Las familias de militares experimentan una serie de desafíos emocionales únicos que
pueden afectar profundamente su bienestar y su dinámica familiar. La vida militar implica
constantes cambios y adaptaciones que impactan no sólo al soldado, sino también a sus seres
queridos.
A continuación, se detallan algunos de los principales retos que enfrentan las familias
que se encuentran en la presente investigación.
1.- El impacto de las ausencias prolongadas: dentro del medio militar existen misiones y
despliegues, lo cuales pueden extenderse durante meses, lo que genera una serie de
emociones complejas en los familiares. Entre los efectos más comunes se encuentran:
Ansiedad: La incertidumbre sobre la seguridad del militar puede causar preocupación
constante.
Soledad: La ausencia física del ser querido puede llevar a sentimientos de aislamiento.
Estrés: La carga emocional y las responsabilidades adicionales pueden resultar
abrumadoras.
2.- Adaptación a los cambios: cuando un militar regresa a casa tras una misión puede ser
tanto un momento de alegría como un período de ajuste. La reintegración a la vida familiar
puede presentar desafíos significativos, tales como:
Reajuste de roles familiares
La dinámica familiar puede cambiar durante la ausencia del militar. Al regresar, puede
ser necesario un proceso de reajuste, donde se deben considerar aspectos como:
Responsabilidades: La distribución de tareas y roles puede haber cambiado, lo que
requiere negociación y adaptación.
Comunicación: Es esencial establecer canales de comunicación abiertos para abordar
cualquier malentendido o conflicto.
La vida militar, aunque desafiante, puede ser también una fuente de fortaleza y resiliencia
para las familias. Los testimonios compartidos reflejan cómo el apoyo mutuo y la adaptación
pueden ayudar a enfrentar las dificultades que surgen en este estilo de vida. Al escuchar y
aprender de estas experiencias, se puede encontrar un sentido de comunidad y pertenencia
que hace que el camino sea más llevadero.
118

�La vida en el ámbito militar presenta desafíos únicos que impactan no solo a los soldados,
sino también a sus familias. A continuación, compartimos testimonios de familias militares
que han vivido en carne propia las complejidades y recompensas de esta experiencia. Estos
relatos ofrecen una visión auténtica sobre cómo la vida militar afecta las dinámicas
familiares, y brindan apoyo y comprensión a quienes se encuentran en situaciones similares.

Objetivo general
El objetivo principal de la presente investigación se centra en analizar desde
percepción de tres mujeres militares, los factores psicosociales que impactan su dinámica
familiar, resaltando la ejecución doble de roles, que satisfacen las necesidades básicas al
interior de la familia.

Teoría
Factores biopsicosocial
Los referentes a lo biopsicosocial se refieren a la interacción y la influencia mutua de
los aspectos biológicos, psicológicos y sociales en la salud y el bienestar de una persona. Este
enfoque holístico reconoce que la salud es el resultado de una combinación de factores que
abarcan diversos aspectos de la vida humana.
Existen múltiples determinantes individuales, sociales y estructurales que pueden
interactuar para proteger o perjudicar la salud mental. Entre los factores sociales más
relevantes que afectan negativamente se encuentran los problemas económicos y laborales
(Maitta et al., 2018). Las presiones socioeconómicas, desigualdad de género, racismo,
exclusión social, falta de acceso a la educación, hábitos de vida no saludables, y cambios
sociales drásticos también influyen (OMS, 2019; Ortiz et al, 2015.). De Roda y colaboradores
(2001) subrayan la clase social y la integración social como factores determinantes de la
salud mental colectiva.
Por otro lado, el apoyo social es uno de los factores más investigados en relación con
la salud mental y el bienestar psicológico. Numerosas investigaciones han evidenciado que
119

�este factor no solo genera un impacto benéfico inmediato, sino que también desempeña un
papel protector frente a circunstancias desfavorables. A demás, variables como los estilos de
afrontamiento y la autoestima desempeñan un papel fundamental en la capacidad de las
personas para enfrentar el estrés y mantener un estado de salud mental adecuado (De Roda
et al., 2001).
Estudios como los de Lodoño et al. (2010) y Campo-Arias et al. (2008) Señalan que
el deterioro del apoyo social (como pérdidas familiares, divorcios, cambios de hogar o
sobreprotección) está relacionado con trastornos como depresión, ansiedad generalizada,
fobia social, trastornos por angustia y abuso de sustancias. Además, el ámbito laboral (estrés,
conflictos laborales, desempleo o insatisfacción) se vincula con la fobia social y la depresión,
mientras que las dificultades habitacionales (acceso limitado, vecindarios insalubres o falta
de hogar) representan un importante factor de riesgo para desarrollar depresión.
Las familias de trabajadores militares enfrentan una serie de desafíos únicos debido a
la naturaleza de su trabajo y movilidad. Estos desafíos abarcan desde la adaptación cultural
hasta la estabilidad económica y emocional. Comprender estos factores es clave para
ofrecerles el apoyo necesario.
Las motivaciones para emigrar están profundamente vinculadas a la familia, tanto en
su sentido nuclear como extenso, y a menudo proceden de estrategias familiares que
trascienden las visiones clásicas puramente economicistas. De hecho, la teoría de la
nueva economía de la migración laboral ha enfatizado el rol que corresponde a la
familia en las decisiones migratorias, de modo que, aunque se ejecuten de forma
individual, tales decisiones constituyen el resultado del esfuerzo común de todos sus
miembros (García 2019, Pág. 45).
- Movilidad constante:
Al igual que las familias migrantes, las familias militares a menudo deben mudarse
de un lugar a otro en busca de mejores oportunidades laborales. Esto puede afectar la
educación de los niños, la integración social y la estabilidad emocional de toda la familia.
- Barreras culturales:

120

�La adaptación a diversos valores, creencias, comportamientos y normas sociales entre
personas de diferentes grupos o regiones, pueden afectar la comunicación, la interacción
social, especialmente en contextos de diversidad étnica y lingüística, estas barreras son una
realidad para muchas familias militares.
- Condiciones laborales y económicas:
Muchos trabajadores militares enfrentan varias dificultades, incluyendo desafíos en
el clima laboral, y discriminación laboral, donde el uso excesivo de la fuerza y posibles
violaciones a derechos humanos generan condiciones difíciles, lo que impacta directamente
en el bienestar de sus familias.
- Impacto en la salud mental:
La separación familiar, el estrés por la estabilidad económica y la adaptación cultural
pueden generar altos niveles de ansiedad y depresión. Ofrecer servicios de salud mental
accesibles y programas de integración comunitaria puede contribuir al bienestar emocional
de estas familias.
Movilidad
Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), citada en
publicaciones recientes: "La movilización de personas de un lugar a otro en ejercicio de su
derecho a la libre circulación. Se trata de un proceso complejo y motivado por diversas
razones (voluntarias o involuntarias), que se realiza con la intencionalidad de permanecer en
el lugar de destino por períodos cortos o largos, o incluso, para desarrollar una movilidad
circular. Este proceso implica el cruce de los límites de una división geográfica o política,
dentro de un país o hacia el exterior"(OIM, 2012, citado en 2025).
Otra visión contemporánea se encuentra en la conceptualización de Glick-Schiller y
Salazar (2013), retomada en estudios actuales, quienes plantean que: "Las posibilidades de
que una persona sea turista, migrante, empleada de alto nivel que viaja por todo el mundo o
estudiante que se forma en el extranjero, están condicionadas por su ubicación dentro de los
regímenes de movilidad que operan a escala global".
Características clave


Incluye migrantes, refugiados, desplazados, turistas, estudiantes y nómadas digitales.
121

�

Se fundamenta en el derecho humano de libre circulación.



Es motivada por factores económicos, sociales, ambientales, educativos, familiares y
políticos.



El concepto también abarca tanto la movilidad internacional como la interna.

Rol de género
El rol de género en la movilidad de personas marca diversas diferencias sociales y
culturales entre hombres y mujeres, intervienen en sus experiencias migratorias y de
desplazamiento, afectando sus motivaciones, riesgos, recursos y posibilidades, y resaltando
la necesidad de abordajes con enfoque de género para promover equidad.
Bautista, I. (2023) menciona que el enfoque de género reconoce estas diferencias y busca
visibilizar y corregir las asimetrías de poder entre hombres y mujeres en contextos de
movilidad. Por ejemplo, las mujeres enfrentan más barreras relacionadas con el cuidado
(acompañar a familiares), inseguridad en el transporte público, y menor acceso a recursos
como ingresos o vehículos personales.
Pero cuando se presenta la migración existen transformaciones en los roles tradicionales,
con un aumento significativo de mujeres migrantes que asumen roles económicos activos,
aunque continúan desempeñando roles reproductivos y de cuidado.

Metodología
Para lograr la presente investigación, se llevó a cabo un análisis de las familias que
pertenecen al medio militar, es importante señalar que representó un desafío para el
levantamiento de la información y del hermetismo que se maneja por parte de las militares.
En este sentido se realizaron tres estudios a jefas de familia militares, de las cuales se
encuentran una oficial y dos rangos clases y marinería (clasmar); debido a que se generan
percepciones, roles y funciones diferentes en cada clase a la que se pertenece. Dichos
testimonios fueron analizados y sistematizados desde el enfoque cualitativo, el cual es
frecuentemente utilizado en las humanidades y las ciencias sociales, pues permite analizar
discursos, documentos, acciones, testimonios y opiniones de un individuo, un grupo social o
una comunidad histórica, y proceder a su interpretación. Así, contribuye a proponer ideas,
122

�hipótesis o explicaciones sobre el fenómeno de investigación y sobre su contexto social o
cultural.
El enfoque hermenéutico es un método de investigación cualitativa que hace hincapié
en el análisis interpretativo de textos, comunicaciones e interacciones humanas. Enraizado
en la tradición de la hermenéutica, este enfoque se ocupa de comprender los significados que
encierran los textos, las palabras, las acciones sociales e incluso los artefactos culturales. Se
basa en el principio de que estos significados no son evidentes, sino que se construyen e
interpretan en contextos históricos, culturales y personales específicos. La investigación
hermenéutica es particularmente adecuada para explorar fenómenos sociales complejos,
profundizando en temas en los que las experiencias subjetivas, las creencias y los
antecedentes culturales de los individuos desempeñan un papel crucial.
Desde una reflexión ética del trabajo de campo realizado para la presente
investigación, el trabajo desarrollado con las mujeres militares se facilitó debido a que una
de las investigadoras estuvo laborando dentro del Hospital Naval de Tuxpan, permitiendo así
establecer comunicación, confianza y los consentimientos de las entrevistadas, para el
desarrollo de la presente.
Cabe señalar que es un primer acercamiento, a un escenario en el que la disciplina de
Trabajo Social tiene un área potencial y en donde puede desarrollar múltiples roles y
funciones, dependiendo de la unidad en dónde sea designada. Además, de la importancia de
visibilizar el doble y arduo trabajo de hombres y mujeres al servicio de la nación, de sus
diversas necesidades, así como la de sus familias y las propias del servicio que se
desempeñan.

Resultados
El trabajo de investigación permitió analizar desde percepción de 3 mujeres militares
los factores psicosociales que impactan su dinámica familiar, resaltando la ejecución doble
de roles, que satisfacen las necesidades básicas al interior de la familia.
Tabla 1
Perfil sociodemográfico de las mujeres militares
123

�Participantes

Rango

Edad

militar

Edo

No de

Civil

hijos

Escolaridad

Residencia

Tipo de

de base

movilidad

Entrevistada 1

Oficial

54

casada

2

Posgrado

Tampico

Pendular

Entrevistada 2

Clases

26

unión

1

Formación

Ciudad de

Retorno

técnica

México

Preparatoria

Tuxpan,

libre
Entrevistada 3

Marinería

31

casada

2

Despliegue

Ver.

Fuente: Elaboración propia
Se inicia con la presentación de una tabla que muestra información recopilada a
través de las entrevistas, por medio de las etiquetas de entrevistada 1, entrevistada 2 y
entrevistada 3 lo que permitió conservar el anonimato de las participantes, pero si asociar sus
respuestas.
Las familias que se analizaron para el presente estudio son familias tradicionales, de
las cuales las que pertenecen al medio militar son proveedoras, es importante puntualizar que
las familias que tienen un integrante militar enfrentan mayor complejidad, debido a los
múltiples cambios que se experimentan durante su vida militar, debido a la movilidad,
despliegues, así como los retornos al seno familiar.
Pertenecer a las Fuerzas Armadas mediante el Instituto de Seguridad Social conlleva
una serie de beneficios y bienestar económico a los militares que se encuentran en el activo
y a los retirados, debido a que en ella se encuentran plasmados los beneficios e implicaciones
tanto para el militar como para sus familias.
Lo antes señalado permite visualizar el apoyo con el que cuentan los militares, sin
embargo, a nivel familiar, los cambios y las reconfiguraciones a nivel interno, la toma de
decisiones, aunado a las demandas propias de cada servicio los posiciona en una situación de
vulnerabilidad.
Ausencia física y emocional
El cambio de destino y la necesidad de trasladarse por órdenes institucionales es una
realidad constante en la vida de una familia militar. Esta experiencia, aunque enriquecedora
por la diversidad de lugares y culturas que se conocen, también implica un reto emocional y
social, donde la estabilidad y el arraigo se ven continuamente interrumpidos. La movilidad
124

�permanente no sólo afecta la construcción de una identidad cultural única, sino que también
genera un sentimiento de incertidumbre ante cada nueva reubicación.
Entre los testimonios recopilados, se destacan vivencias relacionadas con la ausencia del
militar dentro del núcleo familiar, como fue señalado:
Entrevistada 1 (comunicación personal 1 marzo) “Para mis hijos ha sido
complicado, el constante cambio de escuela, volver a hacer amigos les ha molestado, aunque
yo no quería ese cambio para ellos, para mantener mi familia unida decidí solicitar mi
cambio a la misma unidad que mi esposo”
Entrevistada 2 (comunicación personal 22 marzo) “Deje a mi hija con mi papá,
pero esto afecto su desempeño escolar, mi ausencia le generó problemas de conducta, tanto
que ahora mi hija recibe terapia”
Entrevistada 3 (comunicación personal 29 marzo) “Cuando mis hijos estaban al
cuidado de mi suegra, tomaban decisiones sin tomarme en cuenta, aunque entiendo que
muchas veces era difícil localízame”
Por lo que se puede observar que los constantes traslados, motivados por decisiones
estratégicas en pro de la seguridad y defensa nacional, impactan directamente en la dinámica
afectiva de la familia, creando momentos de adaptación abrupta y separación inesperada. La
imposibilidad de planificar a largo plazo, la necesidad de reconstruir vínculos en cada nuevo
destino y la sensación de vivir en tránsito son aspectos recurrentes en los relatos de quienes
han experimentado esta realidad.
Comunicación y manejo de conflictos
Dentro del contexto militar, la comunicación dentro de la familia puede verse afectada
por múltiples factores. Uno de los principales obstáculos es la dificultad de acceso a redes de
comunicación cuando el militar se encuentra fuera de una zona geográfica establecida, es
decir, cuando opera en el “área” de influencia misional. Esta limitación tecnológica y
logística impide una comunicación fluida, lo que genera períodos de desconexión que pueden
afectar las relaciones familiares.
Entrevistada 3 (comunicación personal 29 marzo) “Una vez solicitaron mi
presencia como militar, por enfermedad de riesgo de mi hijo de cuatro años, ya habían
125

�pasado varios días y yo estaba de operativo, más los días de traslado, llegué mucho tiempo
después a cuidar a mi hijo que había pasado por una cirugía…me sentí muy mal, mala
madre, por no poder estar en el momento que más me necesitaba”
Entrevistada 3 (comunicación personal 29 marzo) “En una ocasión, mi hijo
adolescente se salió de la casa porque había sido regañado por mis papás…me tuvieron que
localizar de emergencia y pedí apoyo a compañeros del área técnica para su localización”
Entrevistada 2 (comunicación personal 22 marzo) “En mi ausencia el papá de mi
hija se la llevo de casa de mi papá y no la regreso…mi actual pareja tuvo que localizarme
de emergencia porque la niña no aparecía, tuve demandar”
Por lo anterior la falta de involucramiento en la vida cotidiana del hogar, ya sea por
falta de interés o por la exigente carga laboral que afronta el militar es factor para la
generación de conflictos. En muchas ocasiones, el exceso de trabajo y las responsabilidades
operacionales dificultan la participación en las dinámicas familiares, dejando un vacío
emocional en quienes permanecen en casa. Esta distancia, tanto física como afectiva, puede
generar desafíos en la estabilidad y en el sentido de pertenencia dentro del núcleo familiar.
Tiempo de ocio, esparcimiento en familia y pareja
La convivencia familiar dentro del contexto militar se ve significativamente afectada
por diversas circunstancias, entre ellas la gestión del tiempo y los conflictos derivados de su
distribución. La naturaleza de las funciones militares exige una dedicación constante a
misiones de seguridad y defensa, lo que limita considerablemente la posibilidad de participar
en actividades de ocio y esparcimiento con la familia.
Como se señala en los siguientes testimonios:
Entrevistada 1 (comunicación personal 15 marzo) “La verdad mi esposo primero
piensa en sus necesidades, sin considerarnos a mí y nuestros hijos, eso me molesta mucho y
nos ha llegado ocasionar conflictos como pareja”
Entrevistada 2 (comunicación personal 22 marzo) “Me es difícil que coincidan mis
descansos con las actividades escolares de mis hijos, el protocolo para solicitar permisos es
complejo y requiere de mucho tiempo, limitando el tiempo de ocio y convivencia familiar”

126

�Quedando en evidencia que la reducción del tiempo compartido genera una dinámica
en la que el militar, a pesar de su rol fundamental en el núcleo familiar, no puede ofrecer una
presencia constante. La ausencia prolongada y la imposibilidad de establecer rutinas
familiares sólidas pueden generar tensiones en la pareja y en la crianza de los hijos, quienes
deben adaptarse a una realidad de interacciones esporádicas y comunicación a distancia.
Realización personal y laboral
Para las mujeres la realización personal puede ser alcanzada de diferentes formas,
algunas la encuentran en la maternidad, en su desempeño laboral, o en sus relaciones
personales (matrimonio). El medio militar no es la excepción, donde muchas mujeres luchar
por destacar en la milicia, aunque esta llegue afectar su vida personal y familiar; como fue
señalado por las participantes:
Entrevistada 1 (comunicación personal 15 marzo) “Por mi grado militar y
especialización he tenido oportunidad de laborar en un hospital de alta especialidad en la
ciudad de México, pero he preferido estar en zonas cercanas a la zona de trabajo de mi
esposo, lo que ha limitado mí crecimiento y desempeño profesional”
Entrevistada 2 (comunicación personal 22 de marzo) “No he podido ascender de
rango, porque en cada reenganche me exigen tener por lo menos la licenciatura, pero
tampoco puedo estudiarla por falta de tiempo y recursos, por lo que veo difícil alcanzar un
grado como oficial”
Entrevistada 3 (comunicación personal 29 de marzo) “Mi esposo no me ha
permitido dar continuidad a mis estudios, la falta de confianza, sus celos y los quehaceres
del hogar han sido factor que me han limitado a buscar oportunidades para estudiar una
licenciatura y poder ascender”.
Por lo que a pesar de ser mujeres que han forjado un carácter como militares, se
identifica que sus parejas y el entorno familiar ejercen opresión que repercute en poder
alcanzar su máximo potencial personal y profesional.
Tabla 2
Otros factores psicosociales que enfrentan las mujeres militares con movilidad frecuente, en
el núcleo familiar.
127

�Factores/Indicadores
Nostalgia,

inseguridad,

Descripción

ansiedad Impacto del entorno militar en el bienestar

anticipatoria, fatiga, estrés emocional emocional,

generado

por

incertidumbre,

separación y demandas.
Apoyo familiar

Percepción del respaldo social y familiar para
enfrentar la movilidad y las exigencias laborales.

Adaptación familiar

Modificaciones en roles familiares debido a la
movilidad frecuente de la mujer militar.

Limitación de actividades sociales, Aislamiento social o dificultades para mantener
pérdida de amistades, problemas de relaciones sociales estables debido a la movilidad.
integración
Depresión,

ansiedad,

insomnio, Manifestaciones emocionales y psicológicas

síntomas de agotamiento

relacionadas con el estrés laboral y familiar.

Conflictos horarios, impacto en la Dificultad

para

equilibrar

las

demandas

educación y cuidado de los hijos, profesionales con las necesidades familiares.
carga emocional
Estrategias de afrontamiento

Mecanismos empleados para manejar el estrés y
adaptarse a la movilidad y demandas militares.

Fuente: Elaboración propia.
Esta tabla sistematiza otros factores que emergen en el estudio sobre mujeres militares con
movilidad frecuente y sus familias, destacando como relevantes en su experiencia cotidiana,
el estrés, apoyo y roles familiares, salud mental y estrategias de adaptación, entre otros.

Conclusiones
Con la presente investigación, se analizó el papel de los factores psicosociales en la
vida cotidiana de las mujeres quienes prestan servicio militar, con especial énfasis en la
familia como núcleo esencial en sus dinámicas sociales. En el cual se aborda la influencia
del entorno familiar y su impacto en la estabilidad emocional, su adaptación en los contextos
sociales del ser humano.

128

�A partir de la presente investigación se puede costar que de los casos analizados se
perciben implicaciones directas en los factores psicosociales, como es el caso de la ausencia
física y emocional comunicación y manejo de conflictos, así como el tiempo de ocio y
esparcimiento, lo cual son fundamentales para el desarrollo de las competencias en el trabajo,
familia y entorno social.
Si bien es cierto, como se analizó dentro del desarrollo, el entorno militar proporciona
habilidades sociales, de acuerdo a su formación y disciplina, aunado a las prestaciones,
servicios y programas con los que se cuenta. Sin embargo, las largas jornadas laborales, el
compromiso de cada actividad y desempeño laboral, impactan directamente en la dinámica
familiar, perdiendo comunicación efectiva, alterando los roles, y adaptabilidad.
Es evidente que factores como la adaptación y modificación en las redes de apoyo
familiar, movilidad, desplazamiento, de comunicación impacta significativamente en los
integrantes de la familia y la cohesión familiar. Principalmente en la desintegración familiar,
los conflictos al interior de las familias, la toma de decisiones, generados a partir de la
dinámica de trabajo, los movimientos y de las exigencias del entorno laboral.
Realizar un análisis sobre la percepción de las familias, entorno a los cambios en las
interacciones, nos permite diseñar intervenciones sociales, que potencialicen las capacidades
al interior de las familias para reconstruir el equilibrio, bienestar y fortalecimiento familiar.
Sin dejar de lado el crecimiento familiar y laboral de las mujeres jefas de familia, que se
encuentran dentro del medio militar, permitiendo su desarrollo y crecimiento.
De ahí que desde el trabajo social se generan las siguientes propuestas:


Crear programas de apoyo escolar y redes comunitarias que puedan ayudar a mitigar
estos efectos.



La educación intercultural y el acceso a programas de enseñanza de fomento la cultura
o leguas originarias pueden hacer una gran diferencia,



La regulación de derechos laborales y la creación de programas de apoyo económico
pueden ayudar a mejorar su calidad de vida.



Al igual que con las familias militares, es importante que las familias de trabajadores
migrantes reciban apoyo estructural y comunitario para enfrentar estos desafíos.
129

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132

221–228.

�Actividad física; un aspecto fundamental para la calidad de vida de los
adultos mayores
Andrea Arlenis Sánchez Ponce1
José González Tovar2

Resumen
La actividad física es considerada un factor indispensable para mantener y mejorar la salud
en la vejez, se ha asociado con múltiples beneficios físicos, psicológicos y sociales. Algunas
investigaciones han destacado su relación con la calidad de vida, entendida esta última como
un concepto amplio que incluye la percepción de un individuo sobre su posición en la vida,
en el contexto de su cultura y sistema de valores, en relación con sus objetivos, expectativas,
normas e intereses. El presente estudio tuvo como objetivo explorar la posible relación entre
el tiempo dedicado a la actividad física diaria y la calidad de vida en adultos mayores. Se
utilizó un enfoque cuantitativo, con un diseño no experimental, transversal, descriptivo y de
alcance exploratorio-comparativo. La muestra se conformó por 119 adultos mayores de 60
años de Saltillo, Coahuila. Se utilizó el instrumento WHOQOL-OLD para evaluar el nivel de
calidad de vida, y el nivel de actividad física fue autoreportada mediante una pregunta
cerrada con opciones de respuesta relacionadas con el tiempo diario de ejercicio: nada, 15
minutos, 30 minutos o más de una hora. Los resultados sugieren que existe una tendencia
positiva entre mayor tiempo de AF y una mejor percepción de calidad de vida, aunque las
diferencias observadas entre grupos no son ampliamente marcadas. Se realizaron análisis
descriptivos y comparativos básicos que respaldan estas observaciones. Este estudio aporta
información y evidencia que refuerza la importancia que tiene fomentar estilos de vida
saludables incluyendo la AF en la vejez para tener mejor nivel de calidad de vida. Se
recomienda seguir con investigaciones con diseños longitudinales y herramientas específicas
para medir el nivel de AF13

1 Universidad Autónoma de Coahuila, andrea.sanchez@uadec.edu.mx 0009-0005-52843856
2 Universidad Autónoma de Coahuila, josegonzaleztovar@uadec.edu.mx 0000-0002-2507-5506

133

�Palabras clave: Calidad de vida, actividad física, adultos mayores, WHOQOL-OLD,
estilo de vida saludable

134

�Introducción
El envejecimiento se puede definir como un proceso de deterioro funcional, que
involucra cambios físicos, psicológicos y sociales, así como un aumento en el riesgo de
enfermedades. Este proceso es variable, inevitable y multidimensional (Organización
Mundial de la Salud [OMS], 2016).
El grupo etario que experimenta más cambios asociados al envejecimiento está
conformado por personas de 60 años y más. En las últimas décadas, este grupo ha crecido
significativamente a nivel mundial, superando el ritmo de crecimiento de otros sectores
poblacionales. En 2020, se registraron aproximadamente 1,000 millones de adultos mayores,
y se estima que para el año 2030 esta cifra supere los 2,100 millones. Este grupo es
considerado vulnerable y requiere atención especial para asegurar una buena calidad de vida
( OMS, 2023; Rojas et al., 2022).
La calidad de vida (CV) es un concepto que integra el bienestar percibido, la
satisfacción y la felicidad. Depende tanto de factores objetivos, como el ambiente, como de
aspectos subjetivos, entre ellos la satisfacción personal, los procesos cognitivos y la actitud.
Se trata, en esencia, de una valoración personal que surge de la percepción individual de las
condiciones de vida (Cornejo, 2016).
La OMS define CV como la percepción personal de la propia situación en la vida,
dentro de su contexto cultural, valores, metas y expectativas. Como un concepto
multidimensional influido por la salud física, el estado psicológico, la autonomía, las
relaciones sociales y el entorno. La evaluación se basa en la valoración que cada persona
hace de su funcionamiento, habilidades y nivel de satisfacción en seis dimensiones: medio,
independencia, física, psicológica, relaciones sociales, y espiritualidad

(World Health

Organization [WHO], 1998).
Dentro de la dimensión medio se encuentra el constructo participación en actividades
recreativas y de ocio y oportunidades al respecto en el que se incluyen la capacidad para
participar en actividades de ocio o pasatiempos, como deportes, leer, convivir, ver programas
de televisión, o pasar el tiempo sin hacer nada. A su vez, dentro de la dimensión
independencia se encuentra el constructo movilidad donde se encuentran la capacidad y
135

�habilidad para desplazarse independientemente, ya sea de un lugar a otro o dentro de un
mismo sitio. Y por último en la dimensión física se encuentra el constructo energía y fatiga
en el que se incluyen el nivel de energía, entusiasmo y la resistencia que se tiene para realizar
actividades cotidianas y actividades recreativas, entre otras (World Health Organization
(WHO), 1998).
Desde esta perspectiva son evidentes la importancia y la presencia que tiene la
actividad física dentro de la CV, siendo la definición de actividad física (AF): cualquier
movimiento del cuerpo que implique contracción musculo esquelética y que genere un
aumento del gasto energético por encima del nivel que se tiene en estado de reposo.
Es importante mencionar algunas categorías o formas de AF:
-Actividades cotidianas. Caminar, subir escaleras, limpiar, o barrer.
-Transporte activo. Caminar o usar bicicleta como medio de desplazamiento, o patinar.
-Actividades recreativas o de ocio. Bailar, jugar con mascotas, deportes informales o juegos.
-Ejercicio estructurado. Correr, trotar, caminata, nadar, deportes, o rutinas de gimnasio.
-Actividades laborales. Trabajos con esfuerzo físico, construcción, cargadores, agricultura o
movimientos repetitivos (Organización Mundial de la Salud, 2016).

Actividad física
Diversas revisiones sistémicas han demostrado que la AF puede contribuir a mejorar
el funcionamiento cognitivo de los adultos mayores, posicionándose como un factor
determinante para la CV (Fuentes, 2023; Romero et al., 2021; Russo et al., 2020). En esta
línea, en España se logró la desaceleración de la pérdida de capacidades funcionales a través
de un programa específico de ejercicios de AF para adultos mayores, lo cual evidencia un
impacto positivo sobre la esfera funcional (Guillem-Saiz et al., 2021).
Similar a esto, en Perú se identificó una relación negativa significativa entre la AF y
el deterioro cognitivo, es decir, a mayor AF, menor es el deterioro cognitivo observado en
esta población (Mamani et al., 2023).
Otras relaciones se observaron en Colombia, donde se encontró relacionado el nivel
de AF baja con hábitos de estilos de vida no saludable como el consumo de alcohol y tabaco,
136

�y a su vez, con enfermedades como diabetes e hipertensión arterial (Hernández-Carrillo et
al., 2021).
En Argentina se reportó que las personas con mayor nivel de AF también
manifestaron una mayor satisfacción con su CV, evidenciando una asociación positiva entre
la AF y la percepción del bienestar (Vázquez et al., 2023).
Por su parte, en México se han documentado beneficios relacionados con la AF. Por
un lado, se encontró una relación entre AF y la ingesta diaria de frutas y vasos de agua, al
igual que los adultos mayores que realizan AF presentan hábitos de vida saludable
(Rodríguez et al., 2022; Salazar-Barajas et al., 2020). Además, quienes realizan AF en un
nivel moderado tienden a presentar emociones positivas como alegría, mientras que los que
realizan AF en un nivel bajo pueden presentar emociones negativas como ansiedad, depresión
e ira (Mejía et al., 2020). Finalmente se encontró una relación negativa significativa entre AF
y el malestar psicológico (Nuñez et al., 2020).

Calidad de vida
En una muestra de adultos mayores en Nepal, se encontró que la CV está fuertemente
relacionada con la disponibilidad de ingresos suficientes, el apoyo social y la accesibilidad a
los servicios (Chandra et al., 2020). De manera similar en Grecia, la CV se encontró
influenciada por el apoyo social recibido, observándose una relación positiva significativa
(Sarla et al., 2020).
En Ecuador los hallazgos señalaron que la convivencia en el hogar tiene una relación
importante con la CV. Así mismo, se identificó que los individuos con depresión presentan
factores asociados niveles bajos de CV (Acosta et al., 2022). Además, en personas jubiladas,
se encontró una relación positiva entre el nivel de CV y el nivel de autoestima (García y LaraMachacado, 2022).
Por otro lado, en Guatemala se encontraron múltiples determinantes de la CV. Entre
ellos se destacan la salud general, la realización personal, el entorno familiar y comunitario,
el marco legal y derechos y la presencia de sarcopenia, definida como la disminución de masa

137

�y fuerza muscular, más la función esquelética, relacionadas con la edad. (Chiroy y Muñoz,
2023).
Finalmente, en México diversos estudios han abordado los factores que influyen en
la CV en la vejez. Uno de ellos encontró una relación positiva leve entre CV y las actividades
de la vida diaria, entendidas como aquellas conductas que tiene una persona para cuidar de
sí misma con autonomía e independencia (Pérez et al., 2021). Otro estudio concluyó que la
CV en el envejecimiento depende del estilo de vida adoptado desde etapas tempranas de la
vida (López et al., 2020).
Así mismo, en personas cuidadoras de nietos se encontró que la edad y la cantidad de
hijos están negativamente asociadas con la CV (Carrillo et al., 2022). Finalmente, también
se evidenció una relación entre la autoeficacia, los niveles de actividad y condición física, los
cuales se identificaron como predictores de la independencia funcional y de la CV (GongoraMeza y Sanchez-Lopez, 2022).

Objetivo
El objetivo de esta investigación fue explorar la posible relación que existe entre el
tiempo dedicado a la AF diaria y la CV. Si bien se han encontrado relaciones importantes y
determinantes clave para CV dentro de nuestro país, es fundamental contar con más
información en nuestro contexto social y conocer la forma en la que se relacionan estas
variables en habitantes de nuestra ciudad. Lo anterior con el fin de dar pie a futuras
investigaciones y generar información base para posibles propuestas de programas que
fomenten la CV de los adultos mayores en Saltillo, Coahuila.

Metodología
Este estudiose realizó desde un corte cuantitativo, con un diseño no experimental,
transversal, descriptivo y de alcance exploratorio comparativo. La muestra se conformó por
119 adultos mayores, 79 mujeres y 40 hombres con edades de 60 a 95 años. Como criterios
de inclusión se incluyeron tener 60 años o más, ser residente de Saltillo, Coahuila y no tener
deterioro cognitivo.
138

�Instrumentos
Para determinar si el participante podía contestar el cuestionario se aplicó como parte
de tamizaje para evaluar el deterioro cognitivo el cuestionario Montreal Cognitive
Assessment Basic (MoCA-B) (Nasreddine, 2010) para personas con niveles bajos de
educación. Evalúa las funciones cognitivas con tarea que no requieren lectura ni escritura. Se
divide en 6 secciones principales: 1) orientación temporal y espacial, 2) memoria inmediata
3) atención y concentración 4) lenguaje 5) funciones ejecutivas y abstracción 6) memoria
diferida.
El puntuaje total es de 30 puntos, los valores asignados a cada ítem van desde 1 a 6.
Una puntuación de 26 o más, de considera normal, una puntuación menor de 26 indica algún
grado de deterioro cognitivo. La validación de esta escala en México mostró un alfa de
Cronbach de 0.89.
Por otro lado, para evaluar el nivel de CV se utilizó el cuestionario WHOQOL-OLD
desarrollado por el WHOQOL Group, 2006. Su validación en México obtuvo un alfa de
Cronbach de 0.84 (Acosta et al., 2013)
El cuestionario está formado por 24 reactivos, se puntúan en una escala de 1 a 5,
donde 1 indica “nada” o “insatisfecho” y 5 indica “totalmente” o “muy satisfecho”. Está
divido en 6 dimensiones:
Capacidad sensorial (ítems 1, 2, 10 y 20).
Autonomía (ítems 3, 4, 5 y 11).
Actividades pasadas, presentes y futuras (ítems 12, 13, 14 y 19).
Participación social/aislamiento (ítems 15, 16, 17 y 18).
Intimidad (ítems 21, 22, 23 y 24).
Muerte y agonía (ítems 6, 7, 8 y 9).
Las puntuaciones por dimensión can desde 5 a 20 puntos, la dimensión total del
cuestionario va de 24 a 120 puntos, en donde a mayor puntuación obtenida, mayor nivel de
CV (WHO, 2006)

139

�Es importante destacar que antes del cálculo total del cuestionario es necesario
invertir las puntuaciones de las dimensiones capacidad sensorial y muerte y agonía. (Acosta
et al., 2013). Finalmente, el alfa de Cronbach en esta muestra fue de 0.86
Finalmente, el nivel de AF fue auto reportado por los participantes mediante una
pregunta cerrada con opciones de respuesta relacionadas con el tiempo diario de ejercicio:
nada, 15 minutos, 30 minutos o más de una hora.

Procedimiento
Los cuestionarios se aplicaron de forma individual, a modo de entrevista. La
participación fue voluntaria, antes de responder, cada participante otorgó su consentimiento
informado, en el que se les explicó el propósito del estudio y se les garantizó la
confidencialidad de la información obtenida.
Los cuestionarios se aplicaron en diversos entornos como el centro de la ciudad, en
filas públicas de bancos de pensiones, fuera de domicilios, en centros comerciales, en lugares
donde se juega lotería, en distintos puntos de la vía pública. También con el permiso de la
directora, se acudió a un asilo y a una institución de educación integral del adulto mayor.

Plan de análisis de datos
El análisis de datos se realizó utilizando el software estadístico JASP, versión 0.19.
Se aplicaron pruebas de estadística paramétrica, sustentadas en el Teorema Central del
Límite, dado el tamaño de la muestra (Alvarado y Batanero, 2008). En primer lugar, se llevó
a cabo estadística descriptiva mediante frecuencias, medias y desviaciones estándar para
caracterizar a la muestra y describir los niveles de CV. Posteriormente, para analizar la
relación entre el tiempo dedicado a la AF y la CV, los participantes se agruparon en cuatro
categorías según el tiempo autorreportado: no realiza AF, 15 minutos, 30 minutos y más de
una hora diaria. A partir de esta clasificación, se realizaron análisis comparativos mediante
la prueba ANOVA. Finalmente, se llevó a cabo un análisis correlacional para explorar la
relación entre las variables de estudio.

140

�Resultados
Los datos sociodemográficos de los participantes indican que el 66 % fueron mujeres
y el 34 % hombres. En cuanto a la edad, el 34 % se encontraba en el rango de 60 a 65 años,
el 23 % entre 66 y 70 años, el 22 % entre 71 y 76 años, y el 21 % tenía entre 77 y más de 86
años.
Respecto a la estructura familiar, el 97 % reportó tener hijos y solo el 3 % no los tiene.
En relación con los nietos, el 76 % afirmó tener nietos, mientras que el 24 % no. En cuanto a
la ocupación actual, el 49 % mencionó estar pensionado, el 29 % se dedica al hogar y el 22 %
continúa trabajando.
En relación con el tipo de vivienda, el 25 % de los participantes vive solo, el 23 %
con su pareja, el 20 % con pareja e hijos, el 14 % únicamente con sus hijos, el 12 % con otras
personas y el 6 % con otros familiares. En cuanto al estado civil, el 48 % está casado
actualmente, el 33 % es viudo, el 10 % soltero, el 7 % separado y el 2 % vive en unión libre.
En el ámbito educativo, el 28 % cuenta con estudios de secundaria, el 26 % con nivel
preparatoria, otro 26 % con primaria, el 17 % con estudios universitarios, el 2 % con
posgrado, y el 1 % no tiene ningún nivel de escolaridad. Finalmente, en cuanto a hábitos de
consumo, el 79 % indicó que no fuma, mientras que el 21 % sí lo hace. Asimismo, el 77 %
no consume bebidas alcohólicas y el 23 % sí reportó consumo.
En la tabla 1 se observan los datos descriptivos en relación con el tiempo diario
dedicado a la AF y los niveles percibidos de CV. Se observa que la mayoría de los
participantes reportaron realizar 15 minutos diarios de AF. En segundo lugar, se encuentran
en igual proporción quienes indicaron no realizar AF y quienes reportaron 30 minutos.
Finalmente, el grupo menos representado fue el que realiza 60 minutos o más al.
En cuanto al nivel de CV, la mayoría se ubicó en el nivel medio, mientras que los
niveles bajo y alto se presentaron en la misma proporción. Estos datos sugieren una tendencia
general hacia una percepción moderada de CV en la muestra, con una distribución
relativamente equilibrada en la realización de AF, aunque con menor representación en los
extremos (ninguna o 60 minutos o más).
Tabla 1.
141

�Descriptivos de actividad física
¿Realiza actividad física?

Frecuencia

Porcentaje

Nada

32

26.89

15 min

36

30.25

30 min

32

26.89

60 min o más

19

15.96

Bajo

21

17.64

Medio

77

64.70

Alto

21

17.64

Calidad de Vida

Nota. Elaboración propia.
La Tabla 2 muestra los puntajes promedio obtenidos en cada una de las subescalas
del instrumento WHOQOL-OLD, donde se puede identificar la percepción de los dominios
de la CV. La subescala con mayor puntuación promedio fue "Muerte y agonía" lo que sugiere
una menor preocupación o mayor aceptación respecto al final de la vida por parte de los
adultos mayores participantes.
Le siguen en orden descendente "Participación social/aislamiento y "Capacidad
sensorial" lo que indica una percepción relativamente positiva de sus sentidos y una buena
integración social. Asimismo, "Autonomía" obtuvo un puntaje medio, indicando un nivel
adecuado de percepción sobre la toma de decisiones y control personal.
En contraste, las subescalas con menor puntuación promedio fueron "Actividades
pasadas, presentes y futuras" e "Intimidad" lo cual indica que se experimenta mayor
limitación o insatisfacción en la realización de actividades significativas o en el
establecimiento de vínculos emocionales cercanos.

142

�Tabla 2.

Univariado de subescalas de Calidad de Vida
Válido

Ausente

M

DE

Mínimo

Máximo

Capacidad sensorial

119

0

14.32

2.57

8.00

20.00

Autonomía

119

0

14.21

3.13

6.00

20.00

119

0

13.69

3.11

7.00

20.00

119

0

14.39

3.24

5.00

20.00

Intimidad

119

0

13.40

4.63

4.00

20.00

Muerte y agonía

119

0

15.31

4.17

4.00

20.00

Act. Pasadas, presentes
y futuras
Participación
social/aislamiento

Fuente. Elaboración propia
En la Tabla 3 se observa una diferencia estadísticamente significativa en los puntajes
de calidad de vida según el tiempo dedicado a la AF. Específicamente, quienes reportaron
realizar 60 minutos o más de AF diaria obtuvieron puntajes promedio más altos en
comparación con aquellos que no realizan AF o solo realizan 15 minutos. No obstante,
aunque la diferencia es significativa, el tamaño del efecto indica que se trata de una magnitud
pequeña.
Tabla 3.
ANOVA de medias de Calidad de Vida en actividad física
Actividad
física

N

M

DE

ET

Coeficiente

de F

p

ω²

variación

Nada

32 1.813 0.592 0.105 0.327

15 min

36 1.944 0.583 0.097 0.300

30 min

32 2.094 0.530 0.094 0.253

60 min o más

19 2.263 0.653 0.150 0.289
143

2.773 0.045 0.043

�Fuente. Elaboración propia
En la Tabla 4 se observan correlaciones positivas y estadísticamente significativas
entre el tiempo dedicado a la AF y CV, así como con varias de sus subescalas. Las relaciones
más destacadas se dieron con la subescala de participación social/aislamiento, seguida por
autonomía y actividades pasadas, presentes y futuras. Estas correlaciones, aunque
clasificadas como débiles a moderadas, sugieren que un mayor nivel de AF podría estar
relacionado con una percepción más positiva de aspectos como la independencia funcional y
la integración social en la vejez.
Por otro lado, no se encontraron asociaciones significativas con las subescalas de
capacidad sensorial e intimidad, lo que indica que estos dominios no se ven directamente
influenciados por la cantidad de AF realizada. Este hallazgo podría deberse a que estos
aspectos están más determinados por condiciones de salud específicas o factores relacionales
más complejos.
Tabla 4
Correlación Calidad de Vida y Actividad Física

Activi
Calida
d

de

vida

Capaci

dades

Participac

dad

Auton

pasada

ión

Intimi

Mu

sensori

omia

s

social/aisl

dad

erte

present

amiento

al

es

y

futuras
Acti
vida

R de

0.

0.

d

Pear

33

04

fíisic

son

4

0

0.267

a
144

0.381

0.344

0.077

0.22
3

�Activi
Calida
d

de

vida

Capaci

dades

Participac

dad

Auton

pasada

ión

Intimi

Mu

sensori

omia

s

social/aisl

dad

erte

present

amiento

al

es

y

futuras
Val
or p

&lt;.

0.

00

66

1

8

0.003

&lt; .001

&lt; .001

0.407

0.01
5

Fuente. Elaboración propia

Discusión
El objetivo de este estudio fue explorar la relación entre el tiempo diario dedicado a
la AF y el nivel de CV en adultos mayores. Los resultados indican la existencia de una
relación positiva, aunque débil, entre ambas variables en la muestra analizada.
Este hallazgo es consistente con lo reportado por Vázquez et al. (2023), quienes
encontraron que adultos mayores de clase media en Buenos Aires que realizaban mayor AF
diaria también reportaban mayores niveles de satisfacción con su CV. Es importante
considerar que las diferencias entre los instrumentos utilizados para evaluar la CV pueden
influir significativamente en los resultados y su interpretación. En el estudio de Vázquez et
al. (2023), se utilizó un instrumento centrado en la funcionalidad y la independencia, lo que
proporciona información valiosa sobre aspectos físicos y de autonomía, pero puede dejar
fuera dimensiones igualmente relevantes para los adultos mayores, como la participación
social, la actitud ante la muerte o la percepción de intimidad.
De manera similar, los resultados obtenidos en este estudio se alinean con lo reportado
en la revisión sistemática de Fuentes (2023), donde se evidenció que la AF determina en gran

145

�medida el nivel de CV en adultos mayores. Del mismo modo, las revisiones sistemáticas de
Romero (2021) y Russo (2020) concluyeron que la AF de cualquier tipo tiene una influencia
positiva para las funciones cognitivas de los adultos mayores y disminuye el riesgo de
padecer enfermedades neurodegenerativas. Estos beneficios, tanto físicos como mentales, se
reflejan directamente en una mayor percepción de bienestar, autonomía y satisfacción
general, elementos clave que conforman un nivel más alto de CV en la vejez.
Por otra parte, los hallazgos de esta investigación coinciden con lo reportado por
Góngora-Meza y Sánchez-López (2022), quienes encontraron que la AF actúa como un
predictor significativo de la CV global en adultos mayores que residen en centros geriátricos
del estado de Yucatán, México. En dicho estudio, los autores utilizaron una batería de
instrumentos especializados para evaluar distintas dimensiones: el Cuestionario de Actividad
Física de Yale para medir la frecuencia y tipo de actividad realizada, el Senior Fitness Test
para valorar la condición física, el Índice de Barthel para la independencia funcional, y el
WHOQOL-OLD para evaluar la CV.
Si bien los resultados mostraron una relación estadísticamente significativa entre la
AF y la CV, el tamaño del efecto fue moderado. Esto puede estar relacionado con el tamaño
reducido de la muestra (n=55), lo cual limita la generalización de los hallazgos. Sin embargo,
la inclusión de instrumentos específicos permitió una evaluación más detallada de los
distintos aspectos que influyen en la CV, lo que enriquece el análisis.
Una observación interesante de ese estudio es que las mujeres obtuvieron
puntuaciones más altas en el nivel de AF comparadas con los hombres, un patrón que también
se observa en la presente investigación: el 77 % de las mujeres y el 67 % de los hombres
reportaron realizar AF de forma regular. Este dato resalta la necesidad de seguir explorando
las diferencias de género en el envejecimiento activo y cómo los distintos estilos de vida
pueden influir en la percepción del bienestar.
Además, los hallazgos de este estudio coinciden con lo reportado por VillarrealAngeles et al. (2021), quienes evaluaron los efectos de un programa de pilates en adultos
mayores en Durango, México. La intervención consistió en sesiones de 50 minutos, tres veces
por semana, durante 12 semanas. Utilizando el cuestionario WHOQOL-BREF, observaron
146

�una mejoría significativa en cinco de las seis dimensiones evaluadas, destacando
especialmente relaciones sociales, salud general y CV global. De manera similar, en la
presente investigación se encontró que realizar AF se asoció con mayores niveles de CV,
particularmente en las subescalas de participación social/ aislamiento, autonomía y
actividades pasadas, presentes y futuras.
Es importante señalar que, aunque ambos estudios coinciden en sus hallazgos,
utilizaron instrumentos diferentes para medir la CV: el WHOQOL-BREF en el estudio de
Villarreal-Angeles y el WHOQOL-OLD en el presente trabajo. Mientras el WHOQOLBREF evalúa dominios generales como salud física, salud psicológica, relaciones sociales y
entorno, el WHOQOL-OLD se enfoca específicamente en dimensiones relevantes para la
vejez, como autonomía, intimidad, capacidad sensorial, actividades pasadas, presentes y
futuras, participación social/ aislamiento y muerte. Esta diferencia metodológica puede
explicar la variación en los tamaños del efecto y resalta la importancia de utilizar
instrumentos adecuados a la población objetivo. Aun así, ambos estudios refuerzan el papel
de la AF como un componente importante en el bienestar integral de las personas mayores.
Aunque este estudio aporta evidencia sobre la relación entre AF y CV en adultos
mayores, presenta algunas limitaciones que deben considerarse. En primer lugar, el muestreo
no probabilístico y la recolección de datos en espacios públicos de la ciudad podrían haber
introducido un sesgo de selección, dado que las personas más activas o funcionales tienen
mayor probabilidad de encontrarse en estos espacios. Esto podría limitar la representatividad
de la muestra frente a adultos mayores con movilidad reducida o en condiciones de mayor
dependencia.
Por otra parte, la medición del tiempo dedicado a la AF fue autorreportado, lo cual
puede haber afectado la precisión y confiabilidad de los datos, debido a posibles sesgos de
memoria o deseabilidad social.
Además, dado que el estudio se realizó solo en una ciudad del norte de México, el
contexto geográfico restringe la posibilidad de generalizar los resultados a otras regiones con
características socioculturales distintas.

147

�Conclusiones
De acuerdo con los resultados obtenidos, se concluye que la mayoría de los adultos
mayores evaluados presenta un nivel medio de CV (64.7%), mientras que una proporción
menor muestra niveles bajos y altos, ambos con un 17.6%. En relación con el objetivo
principal del estudio, se identificó una correlación significativa, aunque débil, entre el tiempo
dedicado diariamente a la AF y la CV, específicamente en tres dimensiones: actitud hacia la
muerte, participación social/aislamiento y autonomía. Estos hallazgos sugieren que la AF
podría influir positivamente en aspectos clave del bienestar y en la CV en esta población.
Para futuras investigaciones, se sugiere ampliar el tamaño de la muestra y extender el
alcance geográfico del estudio. Incluir participantes de diferentes regiones del país permitiría
comparar patrones de AF y CV en diversos contextos socioculturales, y mejorar la capacidad
de generalización de los hallazgos.
En cuanto a la medición de la AF, se recomienda emplear instrumentos
estandarizados y validados, o bien complementar el autorreporte con herramientas objetivas
lo cual aumentaría la precisión y confiabilidad de los datos.
Por último, se propone incluir variables adicionales que puedan influir en la CV, tales
como el estado nutricional, las redes de apoyo social, el grado de independencia funcional,
la presencia de enfermedades crónicas y el acceso a servicios de salud, ya que estas podrían
interactuar con la realización de AF y ofrecer una visión más integral del bienestar en la
vejez.
En términos de política pública, los hallazgos de este estudio respaldan la necesidad
de diseñar e implementar programas comunitarios accesibles y sostenibles que promuevan la
AF regular entre adultos mayores. Esto podría incluir la creación de espacios seguros para el
ejercicio, la oferta de actividades físicas grupales en centros comunitarios o parques, así como
campañas de concientización sobre los beneficios de mantenerse activos.
Además, se recomienda que las autoridades locales y de salud integren la AF como
componente clave en las estrategias de envejecimiento activo, especialmente en poblaciones
con recursos limitados, para contribuir a una mejor CV en esta etapa.

148

�149

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153

�Diferencias en estilos de afrontamiento y sobrecarga de los cuidadores en
familias mexicanas con hijos con discapacidad
Sollberger Aldrete, Adrienne Marie 14
González Tovar, José15
Carrillo Cervantes, Ana Laura 16

Resumen
El objetivo de este trabajo fue determinar si existen diferencias estadísticamente
significativas entre los estilos de afrontamiento y la sobrecarga de los cuidadores primarios
en familias mexicanas con hijos con discapacidad. Se utilizó una metodología cuantitativa,
con un diseño transversal de alcance comparativo. Se recolectó una muestra de 342
cuidadores primarios, de los cuales el 94% fueron mujeres y el 7% hombres, con una edad
promedio de 40 años. La cantidad promedio de horas dedicadas al cuidado fue de 15 horas.
Los resultados indicaron que el 25% de las personas dependientes de cuidados presentaban
discapacidad física o motora, el 9% discapacidad sensorial, el 42% discapacidad intelectual
y el 22% presentaban multidiscapacidad. Para medir los estilos de afrontamiento, se aplicó
la Escala de Reacciones de los Cuidadores - Adaptada (CRI-A 48). La recolección de datos
se llevó a cabo a través de la plataforma Google Forms®. Además, se obtuvo el
consentimiento informado de todos los participantes. Se emplearon estadísticas descriptivas
y comparativas, utilizando la prueba t de Student para comparar medias entre grupos
independientes y el ANOVA para comparar tres grupos o más. Los resultados mostraron
diferencias estadísticamente significativas en ambos procedimientos, revelando diferencias
entre los estilos de afrontamiento de los cuidadores de personas atendidas en instituciones
públicas y privadas, así como variaciones en relación con el nivel de escolaridad del cuidador
y el tipo de discapacidad de la persona dependiente. El propósito de este estudio fue explorar

14

Facultad de psicología, Universidad Autónoma de Coahuila. s.adrienne@uadec.edu.mx
Facultad de psicología, Universidad Autónoma de Coahuila. josegonzaleztovar@uadec.edu.mx
16
Facultad de psicología, Universidad Autónoma de Coahuila. anacarrillo@uadec.edu.mx
15

154

�si existen diferencias significativas en las estrategias de afrontamiento y la sobrecarga de los
cuidadores primarios, en función de diversas variables sociodemográficas, tales como el
nivel máximo de escolaridad del cuidador, el tipo de discapacidad de la persona dependiente
y el tipo de entidad en la que la persona dependiente recibe principalmente atención.

Palabras clave: Estilos de afrontamiento, cuidadores primarios, discapacidad.

Abstract
The objective of this study was to determine whether there are statistically significant
differences in coping styles and caregiver burden among primary caregivers in Mexican
families with children with disabilities. A quantitative methodology was used, with a crosssectional, comparative design. A sample of 342 primary caregivers was collected, of which
94% were women and 7% were men, with an average age of 40 years. The average number
of hours dedicated to caregiving was 15 hours per day. The results indicated that 25% of the
care recipients had a physical or motor disability, 9% had a sensory disability, 42% had an
intellectual disability, and 22% had multiple disabilities. To assess coping styles, the
Caregiver Reaction Inventory – Adapted (CRI-A 48) was applied. Data collection was carried
out through the Google Forms® platform. Informed consent was obtained from all
participants. Descriptive and comparative statistics were used, including the Student’s t-test
for comparing means between independent groups and ANOVA for comparisons among
three or more groups. The results showed statistically significant differences in both tests,
revealing variations in coping styles between caregivers of individuals receiving care in
public and private institutions, as well as differences related to the caregiver's educational
level and the type of disability of the dependent person. The purpose of this study was to
explore whether there are significant differences in coping strategies and caregiver burden
based on various sociodemographic variables, such as the caregiver's highest educational
level, the type of disability of the dependent person, and the type of institution where the
dependent person primarily receives care
155

�Keywords: Coping styles, primary caregivers, disability.

156

�Introducción
De acuerdo con Rivas &amp; Ostiguín (2011), el concepto de “cuidador” surgió en la
década de 1970 y ha cobrado una relevancia particular a lo largo de los años. Sin embargo,
en la actualidad se emplean diversos términos que, aunque se usan como sinónimos, en
realidad encierran implicaciones teóricas más profundas. Estos términos aluden a los
distintos roles que desempeñan los cuidadores y reflejan las complejas dinámicas
emocionales, sociales y laborales que subyacen a la práctica del cuidado; la figura del
cuidador emerge del núcleo familiar como principal recurso a través del cual se brindan
cuidados específicos, e incluso especializados, a personas dependientes. Este rol suele
implicar un profundo compromiso, al depositar en el cuidador la responsabilidad de preservar
la vida y el bienestar del otro.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que la salud mental es un derecho
humano fundamental y la define como el estado de bienestar mental que permite afrontar los
momentos de estrés que se presentan en la vida. Además, involucra el desarrollo de
habilidades, el aprendizaje, el trabajo y la contribución a la mejora de la comunidad (OMS,
2022).
La discapacidad es una construcción sociocultural e histórica, que no solo impacta a
las personas en situación de discapacidad, sino también, a sus cuidadores. No solo la persona
que vive con la discapacidad experimenta rectos y afectaciones, sino también, su entorno y
los cuidadores (Giaconi et al., 2017).
De acuerdo con Otero et al. (2021), la discapacidad no solo afecta a la persona que
vive con esa realidad, sino que también afecta en una gran medida al cuidador, siendo en la
mayoría de los casos un familiar quien asume dicho rol, así también, recalcan que en su
mayoría las personas que tiene dos o más limitaciones tienden a presentar una dependencia
casi absoluta del cuidador primario.
En este mismo sentido Guzmán et al. (2020), señalan que la familia funciona como
una unidad interactiva, por ende, cualquier evento o situación que se presente en alguno de
los integrantes tendrá un efecto en la familia en general, en este sentido, la discapacidad no
solo es afrontada por la persona con la condición, sino por todo el núcleo familiar y los
157

�factores como: tipo de discapacidad, contexto sociocultural de la familia, accesibilidad a
información y conocimientos sobre la discapacidad, influyen en la forma que la persona
dependiente de los cuidados y cómo la familia afrontan la discapacidad.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática (2009),
en México, la tarea de cuidar, tanto en su modalidad formal como informal, recae
mayoritariamente sobre las mujeres. En línea con esta observación, García et al. (2004)
destacan que factores como el género y el parentesco son determinantes a la hora de asignar
el rol de cuidador dentro del núcleo familiar.
Los cuidadores de personas dependientes, que proporcionan cuidados durante tiempo
prolongado, sin recibir remuneración económica tienden a cumplir un perfil muy
característico: esposas o hijas, nivel socioeconómico y educativo bajo con síntomas de
sobrecarga, ya que asumen ellas solas las responsabilidades del cuidado con poco o nulo
apoyo. Por ende, el afrontamiento implica que el cuidador lleve a cabo un proceso cognitivo
que permite ampliar sus posibilidades de adaptación (Daza et al. 2022).
En el mismo sentido, Everly y Lating (1989), definen el afrontamiento como los
esfuerzos realizados con el fin de reducir y mitigar los efectos nocivos del estrés a través de
esfuerzos conductuales y psicológicos. De igual forma, señalan que las estrategias de
afrontamiento pueden clasificarse en adaptativas y desadaptativas. Las estrategias adaptativas
tienen un efecto positivo, ya que actúan como reductores de estrés y favorecen la salud y
bienestar de la persona. En contraste, las estrategias desadaptativas, aunque alivian el estrés
a corto plazo, pueden generar efectos perjudiciales sobre la salud a largo plazo.
Quintero et al. (2020) describen el afrontamiento en familias con hijos con
discapacidad como la capacidad de la familia para implementar acciones que respondan a los
cambios generados por la situación, orientándose a estabilizar el núcleo familiar y garantizar
el bienestar de sus integrantes. En este contexto, el afrontamiento se define como un conjunto
de actitudes y comportamientos que promueven la salud, actuando como reguladores
enfocados en el desarrollo físico, cognitivo y social de la familia.
La sobrecarga es un concepto diverso que abarca múltiples aspectos, tales como las
respuestas emocionales derivadas de la labor de cuidado, la percepción del cuidador respecto
158

�a los factores que considera estresantes, y cómo estos se relacionan directamente con las
tareas de cuidado. Además, incluye el impacto general del rol, el grado de involucramiento
del cuidador y las alteraciones de su vida social (Zarit et al. 1991).
Por otro lado, Izzaguirre et al. (2021), señalan que la sobrecarga experimentada por
los cuidadores informales se caracteriza por una profundo agotamiento y desgaste, resultado
de la exposición prolongada a factores de riesgo psicosociales asociados a las demandas
inherentes a la labor de cuidado.
En este contexto Torres et al. (2017), señala que la sobrecarga del cuidador es un
fenómeno de alcance global que afecta profundamente el bienestar de los individuos
encargados de este rol. Este fenómeno impacta negativamente en diversas áreas, como la
salud física, emocional y social.
El propósito de este estudio fue explorar si existen diferencias significativas en las
estrategias de afrontamiento y la sobrecarga de los cuidadores primarios, en función de
diversas variables sociodemográficas, tales como el nivel máximo de escolaridad del
cuidador, el tipo de discapacidad de la persona dependiente y el tipo de entidad en la que
la persona dependiente recibe principalmente atención.

Metodología
Diseño
Estudio cuantitativo de tipo transversal con un alcance descriptivo-comparativo, con
muestreo no probabilístico de tipo intencional (Ato et al., 2013).
Participantes
Se empleó un muestreo no probabilístico de tipo intencional para la selección de la
muestra, que se conformó por 342 cuidadores primarios de niños y adolescentes con
discapacidad. De este grupo, el 94% mujeres, mientras que el 6% hombres, con una edad
promedio de 40 años. Con relación al estado civil el 71% tenían pareja y el 30% no tenían
pareja.
La cantidad promedio de horas dedicadas al cuidado fue de 15 horas. Los resultados
indicaron que el 25% de las personas dependientes de cuidados presentaban discapacidad
159

�física o motora, el 9% discapacidad sensorial, el 42% discapacidad intelectual y el 22%
presentaban multidiscapacidad.
Para el estudio se establecieron los siguientes criterios de inclusión: contar con 18
años cumplidos, residentes en la República Mexicana, se cuidador primario de personas con
discapacidad. Por otro lado, los criterios de exclusión fueron: ser menor de edad y no
proporcionar el consentimiento informado para participar en el estudio.
Instrumentos
Para medir las estrategias de afrontamiento utilizadas en los individuos cuando
enfrentan situaciones estresantes se utilizó el Inventario de Respuestas de Afrontamiento
CRI-A. El inventario consta de 48 ítems que se distribuyen en varias dimensiones, tales como
la búsqueda de ayuda y soporte, la evitación y la reevaluación positiva. Las respuestas a cada
ítem se clasifican en una escala tipo Likert de 1 a 4 donde 1 indica “Nunca” y 4 “Siempre”.
Este instrumento se seleccionó debido a su capacidad para capturar una amplia gama de
respuestas de afrontamiento. El CRI-A ha demostrado una alta consistencia interna con un
coeficiente alfa de Cronbach de 0.85 (Mikulic &amp; Crespi, 2008).
Para medir la sobrecarga se utilizó la Escala de Sobrecarga del Cuidador. Este
instrumento evalúa la carga del cuidador en individuos que brindan atención a personas con
enfermedades crónicas o discapacidades. El cuestionario consta de 22 ítems que miden la
percepción del cuidador sobre la carga física, emocional y social que se experimenta ante el
rol de cuidador. Las respuestas se clasifican en una escala Likert de 0 a 4 donde 0 indica
“Nunca” y 4 “Casi siempre”. Este instrumento fue seleccionado por su que ha sido
consolidado como una herramienta de referencia en la medición de la carga del cuidador
mostrando indicadores robustos, mostrando un alfa de Cronbach de 0.88 (Flores et al. 2019).

Plan de análisis
Los datos fueron procesados en el paquete estadístico JASP versión 29.0, se realizó
un análisis de confiabilidad alfa de Cronbach para cada una de las escalas, por otro lado, se
realizaron análisis descriptivos para obtener las características de los participantes (media,

160

�desviación estándar, asimetría y curtosis), se ejecutó la prueba de normalidad de ShapiroWilk.
Se realizó prueba de hipótesis para muestras independientes (t de Student) para tipo de
institución y estado civil, por último, se realizó un análisis de varianza (ANOVA) para nivel
de escolaridad del cuidador y tipo de discapacidad de la persona dependiente de los cuidados.

Resultados
Se evaluó el supuesto de normalidad para determinar el tipo de pruebas estadísticas a
utilizar. La prueba de Shapiro-Wilk rechazó la hipótesis de normalidad para las subescalas
del Inventario de Respuestas de Afrontamiento CRI-A. Sin embargo, la asimetría y curtosis
no fueron superiores a dos puntos, por lo que se asume que las subescalas que conforman el
inventario presentan una distribución cercana a la normal. Por otro lado, en el caso de la
Escala de Sobrecarga del Cuidador se observó una distribución normal (p &gt;.05).
En la tabla 1 se presentan los análisis de medias, desviación estándar, asimetría y
curtosis correspondientes a las subescalas del Inventario de Respuestas de Afrontamiento y
la Escala de Sobrecarga del Cuidador. De acuerdo con los resultados las obtenidos las medias
más altas se observaron en las subescalas: Solución de problemas (M=12.383, DE=3.639),
Búsqueda de guía y soporte (M=11.067, DE=3.797) y Reevaluación positiva (M=10.658,
DE=3.723), con una variabilidad moderada alta. Por otro lado, las medias más bajas del
inventario se presentaron en las subescalas: Evitación cognitiva (M=6.860, DE=3.639),
Aceptación-resignación (7.099, DE=3.673), Búsqueda de recompensas (M=7.272,
DE=7.272), con una variabilidad moderada alta. Dentro de la misma tabla se puede observar
el análisis para la puntuación total de Sobrecarga (M=35.804, DE=15.646), con una
variabilidad alta.
Tabla 1.
Descriptivos de estilos de afrontamiento y sobrecarga

161

�Reevaluación
positiva
Búsqueda de
guía y soporte
Solución

de

problemas
Evitación
cognitiva
Aceptaciónresignación
Búsqueda de
recompensas
Descarga
emocional
Análisis
lógico
Sobrecarga

M

DE

As

K

Mín.

10.658

3.723

-0.404

0.130

0.000

18.000

11.067

3.797

-0.366

-0.208

0.000

18.000

12.383

3.639

-0.561

0.405

0.000

18.000

6.860

3.691

0.246

-0.391

0.000

16.000

7.099

3.673

0.282

-0.402

0.000

18.000

7.272

3.528

0.231

-0.458

0.000

17.000

7.708

3.293

0.127

-0.162

0.000

18.000

8.775

3.648

-0.203

-0.092

0.000

18.000

35.804

15.646

0.037

-0.405

2.000

80.000

Máx.

Nota. Elaboración propia

En la tabla 2 se presentan los resultados de la prueba t de Student. Se identificaron
diferencias estadísticamente significativas en función del tipo de institución del tipo de
institución en la que la persona con discapacidad recibe atención (pública o privada), en
relación con los niveles de sobrecarga y los estilos de afrontamiento empleados por el
cuidador.
Los cuidadores que principalmente acuden a instituciones privadas presentaron las
medias más elevadas en Análisis lógico (M=9.492, p=.007), Evitación cognitiva (M=7.458,
p=.0.27), Descarga emocional (M=8.275, p=0.19), todas con un tamaño del efecto pequeño,
162

�a su vez, presentaron la media más alta en Sobrecarga (M=42.167, p=&lt; .001) con un tamaño
del efecto mediano, todas con un intervalo de confianza del 95%. Los cuidadores que
principalmente acuden a instituciones públicas presentaron la media más elevada en:
Búsqueda de guía y soporte (M=11.392 p=.031) con un tamaño del efecto pequeño y un
intervalo de la confianza del 95%.
Tabla 2.
Prueba de hipótesis por tipo de institución a la que acuden de manera prioritaria

Opción
de
respuesta
Análisis

Pública

lógico

Privada

Levene
F[P]

M

t

gl

p

d-Cohen

-2.696

340

.007 .305

2.162

340

.031 .245

-2.218

340

.027 .251

-2.359

340

.019 .267

-4.809

340

&lt; .001.545

8.387
2.108[.147]
9.492

Búsqueda de
guía

y Pública

11.392
.342[.559]

soporte
Privada
Evitación

Pública

cognitiva

Privada

Descarga

Pública

emocional

Privada

10.467
6.536
.642[.423]
7.458
7.401
.213[.645]
8.275

Pública
Sobrecarga

32.905
1.394[.239]

Privada

41.167

Nota. Elaboración propia

En la tabla 3 se presentan los resultados de la prueba t de Student. para estilos de
afrontamiento en relación con el estado civil del cuidador (con pareja o sin pareja). La prueba
de Levene indicó diferencias significativas en la varianza p &lt; .05 para las subescalas de
Reevaluación positiva y Solución de problemas, por lo tanto, se utilizó la versión ajustada de
Welch en ambas subescalas.
163

�Los cuidadores sin pareja presentaron las medias más elevadas en Reevaluación positiva
(M=11.320, p=.023), Solución de problemas (M=13.020, p=.021), Búsqueda de recompensas
(M=7.880, p=.040) con un tamaño del efecto mínimo y un intervalo de confianza del 95%.
Tabla 3.
Prueba de hipótesis por estado civil del cuidador
Opción
de
respuesta
Reevaluación

Con pareja

positiva

Sin pareja

Solución

Búsqueda

F[P]

de Con pareja
Sin pareja

t

gl

p

d-Cohen

10.384
-2.294 220

.023 .119

-2.316 234

.021 .119

-2.059 340

.040 .119

11.320
12.120
5.292[.022]

Sin pareja

recompensas

M

5.534[.019]

de Con pareja

problemas

Levene

13.020
7.021
0.011[.915]
7.880

Nota. Elaboración propia

En la tabla 4 se presentan los resultados del análisis de varianza ANOVA con relación
nivel máximo de escolaridad del cuidador en relación con los estilos de afrontamiento y el
nivel de sobrecarga del cuidador. La prueba de Levene indicó diferencias significativas en la
varianza p &lt; .05 para los estilos de afrontamiento. En el caso de la sobrecarga se utilizó la
versión ajustada de Welch, por otro lado, para identificar las diferencias especificas se utilizó
la prueba post-hoc con la corrección de Tukey para las subescalas de afrontamiento, en el
caso de sobrecarga se utilizó el ajuste de Games-Howell.
A partir de los resultados de la prueba de ANOVA es posible identificar la presencia
de diferencias estadísticamente significativas entre los grupos de Educación básica y
Educación superior con Análisis lógico (d = .460, p= .003), Descarga emocional (d = .379,
p= .018), Búsqueda de recompensas (d= .442, p= .008), todas con un tamaño del efecto
pequeño. En el caso de la sobrecarga se encontraron diferencias estadísticamente

164

�significativas con Educación básica y Educación media (d= .585, p= .001) y Educación
básica con Educación superior (d= .585, p= .001) ambas con un tamaño del efecto mediano.
Tabla 4.
ANOVA por nivel máximo de escolaridad del cuidador primario

M[t]
gl (efecto, F

(tipo

de

EMS

ES

Análisis lógico ᵇ

7.699

8.471

9.352 2, 339

5.919 (clásico)

.003 .034

Descarga emocional ᵇ

6.918

7.437

8.154 2, 339

4.141 (clásico)

.017 .024

Búsqueda de recompensas ᵇ 6.292

7.241

7.835 2, 339

4.570 (clásico)

.011 .026

Sobrecarga ᵃᵇ

29.301 36.138 38.253

error)

2.000,
176.581

ANOVA)

P

η²

EB

11.764 (welch) &lt;.001.050

Nota. EB: Educación básica, EMS: Educación media Superior, ES: Educación Superior

ᵃ Diferencias estadísticamente significativas entre el grupo EB y EMS;
ᵇ Diferencias estadísticamente significativas entre el grupo EB y ES;
ᶜ Diferencias estadísticamente significativa entre el grupo EM y ES.
Elaboración propia
En la tabla 5 se presentan los análisis de varianza ANOVA con relación al tipo de
discapacidad que presenta la persona dependiente del cuidador y los niveles de sobrecarga
del cuidador. La prueba de Levene indicó diferencias significativas en la varianza p &lt; .05.
A partir de los resultados de la prueba de ANOVA es posible identificar la presencia
de diferencias estadísticamente significativas entre discapacidad física o motora y
discapacidad intelectual (d= .500, p= .001) y discapacidad física o motora con
multidiscapacidad (d= .595, p= .001), con un tamaño del efecto mediano para ambos casos.
Tabla 5.
ANOVA por tipo de discapacidad de la persona dependiente.

165

�M

F/M

ANOVA
S

I

Ml

gl (efecto, error)

Sobrecarga ᵇ ᶜ 29.818 37.265 37.472 38.921 3, 338

η²

F

P

6.216

&lt;.001 .052

Nota. F/M: física o motora, S: sensorial, I: Intelectual, Ml: multidiscapacidad.
ᵃ Diferencias estadísticamente significativas entre el grupo F/M y S;
ᵇ Diferencias estadísticamente significativas entre el grupo F/M y I;
ᶜ Diferencias estadísticamente significativa entre el grupo F/M y M.
Fuente: Elaboración propia

Discusión
El presente estudio buscó analizar las diferencias en las estrategias de afrontamiento
y la sobrecarga experimentada por los cuidadores primarios de personas con discapacidad,
considerando variables sociodemográficas como el estado civil, el nivel de escolaridad del
cuidador y el tipo de discapacidad de la persona dependiente de los cuidados. A través de la
aplicación de pruebas de hipótesis y análisis de varianza (ANOVA), se puede identificar si
existían diferencias significativas en estas dimensiones. Además, previó a estos análisis de
manera descriptiva se analizaron las subescalas que conforman el inventario de afrontamiento
y los niveles de sobrecarga reportados por los cuidadores, con el fin de obtener una visión
detallada de cómo se distribuyen dentro de la muestra estudiada.
Los hallazgos del estudio reflejan que los cuidadores en la muestra tienden a emplear
estrategias de afrontamiento activas y adaptativas, como la Búsqueda de guía y soporte, y la
Solución de problemas, las cuales pueden ayudar a reducir el impacto negativo del estrés
asociado al cuidado (Folkman et al. 2004). La reevaluación positiva, también presentó una
media relativamente alta, indicando que los cuidadores de este estudio tienden a presentar
intentos cognitivos para reestructurar el problema, lo cual también resulta ser una estrategia
de afrontamiento adaptativa.

166

�En cuanto a la sobrecarga reportada en la muestra es alta, lo que indica que muchos
de los cuidadores experimentan estrés y fatiga relacionado con las demandas propias del
cuidado, la desviación estándar es elevado, lo que indicaría que hay una gran variabilidad en
la percepción de carga entre los cuidadores, lo que sugiere que los cuidadores experimentan
el cuidado de maneras diferentes, dependiendo de factores como el tipo de discapacidad entre
otros. Este hallazgo es concordante con estudios previos que señalan que los niveles de
sobrecarga no solo se relacionan con las demandas propias del rol, sino también por las
herramientas y capacidad del cuidador para enfrentarlas (Zarit et al. 1980).
Los resultados de la prueba de hipótesis por tipo de institución donde la persona con
discapacidad se atiende de manera primordial evidenciaron diferencias estadísticamente
significativas en los estilos de afrontamiento y la sobrecarga presente en el cuidador primario,
los cuidadores que acuden a instituciones privadas presentaron mayor sobrecarga y utilizaron
más estrategias relacionadas con intentos cognitivos pata prepararse mentalmente para el
evento estreso y sus posibles consecuencias, además de mayores intentos para evitar pensar
en el problema de una manera realista. Por otro lado, los cuidadores que acuden de manera
primordial a instituciones públicas mostraron mayores puntuaciones en la subescala de
Búsqueda de guía y soporte, esto podría indicar mayor accesibilidad a recursos y redes de
apoyo dentro de estas instituciones. Lo cual concuerda con el estudio realizado por Dobbie
et al. (2008) donde señalan que el apoyo social es determinante en la disminución de los
niveles de sobrecarga en el cuidador.
Los resultados para la prueba de hipótesis por estado civil del cuidador evidencio que
los cuidadores sin pareja utilizan más los intentos cognitivos para reestructurar un problema,
así también, mayor incidencia en los intentos conductuales para resolver problemas e
implicarse en actividades que generen nuevas fuentes de satisfacción. Este hallazgo resulta
contrario a la investigación realizada por Villavicencio-Aguilar et al. (2021) donde
evidenciaron que las madres sin pareja hacían mayor uso de estrategias desadaptativas como
descarga emocional.
En los resultados del análisis de varianza por nivel de escolaridad del cuidador se
observaron diferencias significativas entre los cuidadores con educación básica y con
167

�educación superior, en el análisis lógico, descarga emocional y búsqueda de recompensas;
en cuanto a la sobrecarga se encontraron diferencias significativas entre Educación básica y
Educación media, así también, entre Educación básica y Educación superior, con un tamaño
del efecto mediano. Estos hallazgos indican que un mayor nivel educativo se asocia con
menor percepción de sobrecarga.
Por otro lado, el análisis de varianza por tipo de discapacidad de la persona
dependiente, señalo que los cuidadores primarios de personas con discapacidad física o
motora perciben un nivel de sobrecarga significativamente mayor en comparación con los
cuidadores de personas una multidiscapacidad o con discapacidad intelectual. Esto podría
indicar que las demandas físicas relacionadas con una discapacidad física o motora afectan
en mayor medida el bienestar del cuidador primario, aunque el tamaño del efecto que
presento el análisis fue mediano.

Conclusión
Este estudio permitió identificar diferencias significativas con relación a las
estrategias de afrontamiento y los niveles de sobrecarga del cuidador, de igual forma,
permitió

explorar

las

diferencias

presentes

de

acuerdo

con ciertas

variables

sociodemográficas, como el tipo de discapacidad de la persona dependiente, el nivel de
escolaridad del cuidador y su estado civil. De manera general, los cuidadores mayor nivel de
escolaridad y pareja presentaron patrones de afrontamiento muy específicos, mientras los
cuidadores de personas con discapacidad física o motora presentaron niveles más elevados
de sobrecarga. Esto sugiere que el entorno y el contexto del cuidador influye en el estrés
percibido.
A pesar de las diferencias halladas dentro del estudio, las magnitudes del efecto en su
mayoría fueron pequeñas o medianas. Sin embargo, el estudio resalta la importancia de
considerar en futuros estudios las variables sociodemográficas del cuidador primario y su
efecto sobre el bienestar del cuidador.
Seria relevante para estudios futuros explorar cómo las estrategias de afrontamiento
puede ser implementadas mediante grupos de apoyo de una manera integral considerando las
168

�características sociodemográficas y tomando en cuenta otros contextos y culturas con la
finalidad de poder comprender más a fondo la condición del cuidador primario de personas
con discapacidad con la intensión de generar redes de apoyo eficaces de acuerdo a las
necesidades particulares que se presentan en este tipo de cuidadores.

169

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172

�Superviviente de suicidio, entrevista sobre las afectaciones personales y el
proceso de duelo
Suicide survivor, interview about the personal affections and grief process
Felipe Sebastian Balderas Pérez 17
Karla Patricia Valdés García 18

Resumen
Las experiencias de duelo de supervivientes al suicidio pueden llegar a ser complejas, aunque
algunas teorías sobre el duelo explican los procesos que implica su elaboración, en casos de
suicidio se requiere analizar las diferencias y particulares de esta pérdida. Como objetivo se
buscó describir las afectaciones personales y el proceso de duelo que ocurre después de vivir
la pérdida de una persona cercana por suicidio.

La investigación fue cualitativa

fenomenológica, en la cual participó una persona que perdió a su expareja por suicidio, se
recolectó la información a través de una entrevista profunda semiestructurada. Los resultados
muestran afectaciones a nivel físico tales como insomnio y falta de concentración;
emocionalmente el entrevistado enfrenta ansiedad y desesperación; conductualmente
surgieron hábitos poco saludables como el tabaquismo y el aumento en la ingesta de
alimentos. Conocer las afectaciones y el proceso de duelo en personas supervivientes de
suicidio brindará información sobre cómo desarrollar una intervención terapéutica oportuna
y más eficiente.

Palabras Clave: Suicidio, Duelo, Superviviente, Afectaciones, Experiencia.
17

Maestría en Psicología Clínica, Universidad Autónoma de Coahuila.
felipeperez@uadec.edu.mx
ORCID: https://orcid.org/0009-0003-2741-297X
18

Vinculación e Innovación Productiva, Universidad Autónoma de Coahuila.
karlavaldes@uadec.edu.mx ORCID: https://orcid.org/0000-0002-1681-1954

173

�Abstract
The grieving experiences of suicide survivors can be complex. Although some theories about
grief explain the processes involved in cases of suicide, it is necessary to analyze the
differences and specificities of this loss. The objective was to describe the personal effects
and the grieving process that occur after experiencing the loss of a loved one to suicide. The
research was qualitative and phenomenological, in which a person who lost their ex-partner
to suicide participated. Information was collected through an in-depth semi-structured
interview. The results show physical effects such as insomnia and lack of concentration;
emotionally, the interviewee faces anxiety and despair; behaviorally, unhealthy habits such
as smoking and increased food intake emerged. Understanding the effects and the grieving
process in suicide survivors will provide information on how to develop a timely and more
effective therapeutic intervention.

Key Words: Suicide, Duel, Survivor, Effects, Experience.

174

�Introducción
El suicidio, definido por la American Psychological Association (APA , 2023) como
“el acto de quitarse deliberadamente la vida, poseer la intención y causar su propia muerte”,
ha generado numerosos estudios científicos, programas gubernamentales, campañas e
instituciones dedicadas específicamente a la atención de este fenómeno; todo esto en
respuesta a la necesidad del entorno y la sociedad para encontrar formas efectivas para su
prevención y atención.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) confirma que más de 720,000 personas
al año cometen suicidio alrededor del mundo (OMS, 2025). En México, según datos del
Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), durante el 2023, 8,832 personas
murieron por suicidio, en promedio 25 personas por día (INEGI, 2024).
Estas personas que se quitan la vida dejan detrás relaciones cercanas que tendrán que
pasar por un proceso de duelo: los supervivientes, según Naranjo et al., (2023) los
supervivientes de suicidio son “aquellos vinculados afectivamente a quien fallece por
suicidio, pueden ser familiares, amigos, compañeros”.
En cuanto a los datos estadísticos de los supervivientes, existen diferentes resultados
sobre cuantas personas sufren las consecuencias de un suicidio; por ejemplo, Cerel et al. en
2019 (citado en Etxenike, 2022) afirmaron que por cada muerte por suicidio se ven afectadas
hasta 135 personas, por otro lado, Berman (2012 citado en Etxenike, 2022) concluyó que de
forma directa o indirecta existen de 45 a 60 personas afectadas. Andriessen et al. en 2017
(Etxenike, 2022) tras la realización de un metaanálisis concluyeron que el 21.8%,
aproximadamente una de cada cinco personas, durante algún momento de su vida van a tener
una experiencia relacionada con el suicidio de alguien conocido.
Independientemente de la exactitud de los números, los supervivientes de suicidio
constituyen una considerable cantidad de población que desafortunadamente, en muchas
ocasiones se ha visto ignorada por los sistemas de salud públicos y privados. Se ignoran sus
necesidades emocionales y su salud mental, por lo que se podría considerar a los
supervivientes como una población en riesgo, puesto que el suicidio de un vínculo cercano

175

�es en sí mismo un factor de riesgo, por que somete a los supervivientes a malestar emocional
y a una situación de duelo difícil.
Para definir este duelo, se retoma la teoría del tratamiento del duelo de James William
Worden (2013), más específicamente se consideran las consecuencias que el autor describe
como normales en un proceso de duelo, las cuales agrupa en cuatro categorías:
Sentimientos: Incluye tristeza, ira, ansiedad, culpa, soledad, fatiga, desamparo y/o
shock.
Sensaciones físicas: Tales como náuseas, opresión en el pecho, dificultad para
respirar, debilidad muscular y/o falta de energía.
Cogniciones: Engloba pensamientos de incredulidad, confusión y/o preocupación.
Conductas: Se manifiestan trastornos del sueño, trastornos de la alimentación,
conducta distraída, retraimiento y/o llanto.
Dichas conductas están presentes en mayor o menor medida y con menor o mayor
intensidad dependiendo de la persona; en el caso específico del duelo por suicidio Worden
(2013) menciona que este duelo es más duradero e intenso que el duelo por otro tipo de
pérdidas y puede estar frecuentemente relacionado con estrés postraumático; identifica como
principales componentes de este duelo la vergüenza, la ira, la culpa y el miedo, además de
una fuerte presencia de distorsiones cognitivas.
Los supervivientes sufren, además, afectaciones en diferentes dimensiones de su vida,
pues la muerte por suicidio de una persona cercana no solo supone un proceso emocional
difícil, sino también la adaptación a un nuevo estilo de vida en el que adecúa su entorno, sus
hábitos y su día a día a la falta de esta persona; para explicar esto se utiliza el concepto de
ruptura biográfica que definen Jones at al. (2004) como el impacto de una situación (en su
caso de una enfermedad crónica) en la vida física, psíquica, relacional y temporal de una
persona. Es decir, la situación genera una interrupción en la biografía de la persona que marca
un antes y un después (Luxardo y Alonso, 2007).
El ejemplo del concepto de ruptura biográfica en los supervivientes de suicidio se
puede identificar en el estudio realizado por Sánchez y Buenaño (2023), quienes pretendían
comprender las vivencias de familiares supervivientes de suicidio categorizando sus
176

�resultados en secciones; en una de estas secciones identificaron afectaciones significativas
en el área emocional, social y laboral de los supervivientes después de la muerte.
Un estudio con conclusiones similares fue el de Bustillos (2021) quien tenía como
objetivo identificar los efectos del suicidio en supervivientes; mediante entrevistas, en dónde
identificó cuatro categorías principales en las que se englobaban la mayoría de las
afectaciones: Proceso de duelo, separación, emociones y salud.
Estas afectaciones han sido exploradas por diversos autores que analizan las vivencias
de las personas supervivientes de suicidio, uno de ellos (que también utiliza la metodología
cualitativa) es Hernández (2022) quien, mediante la realización de entrevistas con mujeres
supervivientes de suicidio, encontró que las principales emociones que se presentan a raíz
del suicidio de alguien conocido son la ira, vergüenza, frustración y culpa. Flores y Ruiz
(2020) trabajaron con familias que experimentaron la pérdida por suicidio de un hijo menor
de edad, encontrando que los padres experimentan sentimientos de culpa, angustia y enojo.
Otros autores que investigaron las emociones son Chumbiaca y Vidal (2021), quienes
realizaron un estudio en seis supervivientes de suicidio con el fin de averiguar qué factores
facilitan o dificultan el perdón, encontrando que el componente más importante es el
sentimiento de culpa, pues este modifica los sistemas afectivos, cognitivos y conductuales
del superviviente de forma negativa. Se puede concluir con base en estos estudios, que la
afectación por el suicidio de una persona cercana es evidente en los esquemas emocionales
y afectivos.
De la misma forma en la dimensión física también existen consecuencias, como las
descritas por Perdomo et al. (2021), quienes mediante una revisión de producciones
científicas relacionadas con supervivientes del suicidio encontraron que las afectaciones
físicas más comunes después de la perdida de una persona cercana por suicidio son pérdida
de apetito, pérdida súbita de peso, mareos, náuseas y dolor muscular,.
Un autor más que exploró los padecimientos físicos en familias supervivientes fue
Baños-Chaparro (2022), encontró que existieron consecuencias físicas como náuseas,
vómitos, dificultad para respirar, taquicardia, entumecimiento, incapacidad para estar de pie
y problemas de insomnio.
177

�Estas consecuencias emocionales, físicas y conductuales no vienen solas, ya que
muchas veces pueden ser explicadas por el proceso de duelo forzoso e irremediable que están
transitando; la investigación realizada por Chaverra et al. (2019), indaga el proceso de duelo
y su elaboración en personas que perdieron a su pareja por suicidio, encontró que este se
relaciona directamente con disfunciones emocionales, conductuales y somáticas que
eventualmente (de no ser tratadas) desembocan en duelo crónico o trastorno de duelo
complejo persistente.
Al respecto del duelo, Ruiz-Osorio y Díaz-Facio Lince (2023) mediante un estudio
en supervivientes de suicidio, concluyen que los principales componentes de este proceso
son el estigma social del suicidio, las preguntas sin respuesta que rodean la decisión de la
persona fallecida y de ser así, la perturbación del encuentro del cadáver.
Se concluye, después de la revisión literaria de exploraciones en supervivientes, que
existen afectaciones después del suicidio de una persona cercana, si bien cada persona es
diferente y vive su proceso de duelo con distintos tiempos y características, la presencia de
emociones que generan malestar al igual que la indisposición física están presentes.
Por ello el presente estudio tuvo como objetivo explorar el proceso de duelo y las
afectaciones personales a nivel emocional, físico y conductual de una persona superviviente
del suicidio de una persona cercana.
Tipo de Metodología
La investigación se realizó desde la metodología cualitativa y el análisis temático,
definido por Braun y Clarke (2006) de la siguiente forma:
El análisis temático es un método para identificar, analizar y reportar patrones (temas)
dentro de los datos. Como mínimo organiza y describe en detalle el conjunto de datos. Sin
embargo, con frecuencia, va más allá e interpreta diversos aspectos del tema de investigación.
Participante
Se decidió proceder con un estudio de caso único que brindara una comprensión
profunda de las particularidades del duelo en el contexto del suicidio, este enfoque permite
probar la aplicabilidad de los instrumentos de recolección, identificando fortalezas y áreas de
mejora para futuras investigaciones; así como la realización de hipótesis iniciales que sirvan
178

�como base para estudios posteriores con muestras más amplias. Por lo tanto, a través de un
muestreo no probabilístico por conveniencia, se entrevistó a un hombre de 25 años,
cumpliendo el criterio de inclusión de haber sufrido la pérdida de una persona cercana por
suicidio.
Técnica Utilizada
Como técnica para la recolección de la información se utilizó una entrevista en
profundidad individual y semiestructurada, la cual consiste en obtener información oralmente
mediante una conversación profesional con una persona, con el fin realizar un estudio
analítico de la información recolectada. Se puede utilizar la definición de Robles (2011):
La entrevista en profundidad sigue el modelo de plática entre iguales, "encuentros
reiterados cara a cara entre el investigador y los informantes", orientadas hacia la
comprensión de las perspectivas que tienen los informantes respecto de sus vidas,
experiencias o situaciones, tal como las expresan con sus propias palabras.

Procedimiento
Para iniciar la investigación, se realizó una revisión y análisis de la literatura a partir
del cual se seleccionó la teoría del duelo de Worden (2013); dicho modelo teórico apoyó en
la realización de la delimitación de los temas a tratar durante la entrevista: con el fin de
explorar la experiencia del duelo, se consideraron como temas relevantes los sentimientos,
las sensaciones físicas y las conductas; por otra parte, con el fin de averiguar cómo es la
intervención de profesionales, se realizó la inclusión de los tópicos de intervención social,
intervención gubernamental, intervención social e intervención psicológica.
Tabla 1.
Operacionalización de las variables.
Categoría

de Ejes de análisis

Categorías

Análisis

179

Subcategorías

�Duelo
sobrevivientes

en Experiencia

de Sentimientos

del duelo

¿Qué sentimientos y
de qué forma se

suicidio.

presentaron en los
primeros días del
suceso/evento?

Sensaciones Físicas

¿Qué

sensaciones

físicas y de qué
forma se presentaron
en los primeros días
del suceso/evento?

¿Qué pensamientos
Cogniciones

se presentaron en los
primeros días del
suceso/evento?

¿Qué conductas se
Conductas

presentaron en los
primeros días del
suceso/evento?

Intervención

de Intervención médica

profesionales

Después del acto, y
de ser así, ¿En qué
forma intervinieron
los

médicos

y

enfermeros?

Intervención social

Después del acto, y
de ser así, ¿En qué

180

�forma intervinieron
las dependencias de
bienestar social?

Intervención

Después del acto, y

gubernamental

de ser así, ¿En qué
forma intervinieron
las

dependencias

gubernamentales?

Después del acto, y
Intervención

de ser así, ¿En qué

psicológica

forma intervinieron
los psicólogos?

Posteriormente se realizó la búsqueda de sujetos, por la característica del tema a tratar
muchas veces estigmatizado, ocultado y tratado con vergüenza, resultó complicado encontrar
un superviviente del suicidio que estuviera dispuesto a participar. Por medio de la referencia
de una colega, se logró contactar con un sujeto que cumplía con las características deseadas
y que, más allá de estar dispuesto, tenía interés y entusiasmo por participar en la expresión
de su experiencia como superviviente del suicidio de su expareja.
Al momento de la realización de la entrevista se explicó el objetivo y propósito del
uso de los datos, se solicitó la firma del consentimiento informado, se protegió la
confidencialidad de la identidad del participante y no se proporcionó compensación
económica ni de otro tipo por su participación, se buscó que el participante siguiera asistiendo
a atención terapéutica en momentos posteriores a la entrevista; la reunión tuvo una duración
de 50 minutos, el audio fue grabado por medio de un dispositivo electrónico para su posterior
transcripción.
Para el análisis de datos se llevó a cabo un proceso de codificación, los códigos fueron
generados a partir de la narrativa del participante y cada uno de estos se asignó a un segmento
181

�de texto que contuviera palabras, frases o ideas relevantes para las categorías a explorar
(consecuencias del duelo y posvención). Una vez codificada la entrevista, los datos se
exportaron a un archivo de Microsoft Excel para organizar y sintetizar la información, en este
archivo se identificaron los códigos con mayor densidad de información, es decir, aquellos
con mayor presencia en la narrativa.
Posteriormente, se revisaron las citas asociadas a estos códigos para identificar temas
emergentes que agruparan la experiencia del participante. Finalmente, los temas identificados
se organizaron en tablas para facilitar su interpretación y presentación en los resultados del
estudio.

Resultados
A continuación, se exponen los resultados de la exploración del proceso de duelo y
las afectaciones personales en una persona superviviente del suicidio de su expareja. Para
una mejor claridad se organizarán los resultados en las siguientes categorías: sensaciones
físicas, conductas, emociones, proceso terapéutico y proceso de duelo.
Sensaciones físicas.
Dentro de las afectaciones a nivel físico del duelo por el suicidio, tanto a corto plazo
con el dolor de cabeza y los temblores como a largo plazo con el insomnio y la falta de
concentración, se observan las consecuencias y somatizaciones del momento de angustia
emocional que la persona estaba viviendo. Estas consecuencias se presentan en la tabla 2.
Tabla 2.
Afectaciones físicas

Subcategorías

Citas

Dolor de cabeza

“Traía un dolor de cabeza insoportable, y agregándole que traía un
cubre bocas que me apretaba las orejas, no me quedaba”

182

�Temblores

“En cualquier momento, me van a temblar las piernas y me voy a
caer”
de “No me podía concentrar en absolutamente nada”

Falta
concentración
Insomnio

“Cuando llegué aquí fue cuando ya no pude dormir, allá sí dormía
muy bien, ya estando aquí en mi casa fue cuando ya no pude dormir”

Cansancio

“Cansado todo el tiempo, todo el tiempo estaba cansado, así durmiera
todo el día”

Nota. Elaboración propia
Emociones.
Dentro de esta categoría se realizaron hallazgos interesantes puesto que existió un
amplio rango de emociones que van desde el shock hasta la culpa, incluso existen
sentimientos que continuaban presentes al día de la entrevista como la tristeza, desesperación
y ansiedad.
Tabla 3.
Afectaciones emocionales

183

�Subcategorías

Citas

Desesperación “Entonces... fue muy desesperante, fue... desesperante, vamos a ponerle,
en palabra clava, desesperante”
Tristeza

"Emociones como tal, estaba triste”

Ansiedad

“Otras emociones como la tristeza, como el desespero, la ansiedad,
todavía aparecen, todavía están”
“Muy culpable, me sentía muy culpable porque... temía que haya sido mi

Culpa

culpa, aunque no haya sido, ¿sabes? Como no sabía, y batallé muchísimo
para quitarme esa culpa, culpa que desde el principio no debí de haber
tenido, porque no era mía”
Nota. Elaboración propia.
Conductas.
Acerca de las conductas, se destaca en un sentido nocivo la presencia de tabaquismo
y aumento en el consumo de alimentos. Una consecuencia positiva a raíz del suicidio fue la
decisión de pasar más tiempo con su familia y seres queridos.
Tabla 4.
Afectaciones conductuales
Subcategorías

Citas

Tabaquismo

“Fumaba mucho, muchísimo” “Todo el tiempo estaba fumando”

Aumento

en

consumo

el “Empecé a comer de más” “Todo el tiempo estaba comiendo”
de

alimentos
Redes de apoyo

"Empecé a pasar más tiempo con mi familia, eso sí fue un cambio
así súper importante porque era algo que yo no hacía, nunca,
entonces empezar a hacerlo sí fue muy relevante”

Nota. Elaboración propia.
Proceso de duelo
Dentro del proceso de duelo se encuentra el recuerdo de palabras dolorosas de amigos o
familiares de la persona fallecida, los sentimientos más desagradables se presentaron al inicio
184

�del proceso del duelo, pero también refirió cierto miedo a terminar su duelo y así dejar de
recordar a su expareja.
Tabla 5
Proceso de duelo
Subcategorías
Palabras

Citas

que “Lo primero que me marcó, fue... se me había olvidado, fue el día que

marcan

yo llegué con su papá, antes de eso, previo a eso, habíamos entrado
en pandemia, yo no podía ir. Y me acuerdo mucho de que me dijo su
papá: Si tan solo hubieras venido antes, tal vez esto no hubiera
pasado. Entonces… sí me cargó muchísima responsabilidad en ese
momento”

Miedo a terminar “Siento que nunca lo voy a terminar, pero no me siento incómodo con
el duelo

eso, porque siento que, si un día lo termino, ese día ella ya no va a
estar, y no quiero que no esté”

Autoevaluación

“Siento que mi proceso de duelo fue muy... positivo, o sea, de hecho,

del duelo

siento que fue muy rápido, siento que alguna vez tuve retrocesos, pero
ni eran seguidos, ni eran graves”

Nota. Elaboración propia.
Proceso terapéutico.
El sujeto había acudido con una tanatóloga que lo acompañó e instruyó en el duelo,
lo que él considera facilitó su proceso y le ayudó a la elaboración de emociones que
generaban mucho malestar, además de brindarle herramientas que podía utilizar para reducir
estas mismas al momento de no estar en consulta.
Tabla 6
Proceso terapéutico
Subcategorías

Citas
185

�Herramientas

“Y realmente las herramientas que se me mostraron en la terapia,

adquiridas

intenté aplicarlas todas, o sea, de verdad que todas, todas, todas.
Cualquier cosa que me decían que podría funcionar, cualquier
herramienta que pudiera utilizar, siempre he intentado usarla”

Adherencia

al “Sí le doy todo el crédito a la tanatóloga, porque primero empecé

tratamiento

yendo a terapia una vez a la semana, una vez a la semana, una vez a la
semana. Ya cuando empecé a ir una vez cada 15 días, sentí que estaba
avanzando muchísimo”

Nota. Elaboración propia.

Discusión
Esta investigación tuvo como objetivo explorar las afectaciones personales y el
proceso de duelo en un superviviente de suicidio, en base a los resultados expuestos
anteriormente, se considera el objetivo como cumplido.
En el área de emociones se reporta presencia de desesperación, tristeza, culpa y
ansiedad; resultados similares a los obtenidos por Hernández Ruiz (2022), quien concluyó
que las principales emociones que se presentan en los supervivientes son vergüenza,
frustración y culpa. Lo cual se interpreta bajo el supuesto de que los supervivientes comparten
muchos sentimientos por la particularidad de la muerte de su ser querido. Estas emociones
requieren ser identificadas y elaboradas para que la persona sobreviviente pueda realizar de
la forma más saludable posible su duelo y no llegue a generar complicaciones emocionales
o creencias irracionales que incrementen o hagan que perdure demasiado el malestar. Sobre
todo, la emoción de culpa puede diferenciarse de los duelos que se presentan en muertes por
otras causas, el pensar que se pudo haber hecho algo para evitar el suicidio puede ser una
carga emocional difícil de trabajar.
Para las sensaciones físicas se retoman los hallazgos del estudio de Baños-Chaparro
(2022), pues reportaron la existencia de consecuencias físicas dentro de las cuales se
identificaban el entumecimiento, la incapacidad para estar de pie y los problemas de
186

�insomnio. Muy similares a lo rescatado en este estudio como la dificultad para conciliar el
sueño, el cansancio y la presencia de temblor en las piernas. Estas sensaciones físicas pueden
incrementar el malestar emocional, así mismo sería importante indagar en estos elementos
de forma más profunda, es decir si una persona por ejemplo no puede dormir, que sucede en
ese tiempo, podría ser que se presente rumiación, llanto, consumo de sustancias, etc. Por ello
el explorar e investigar las afectaciones físicas más allá de identificarlas es fundamental para
el tratamiento del duelo en supervivientes de suicidio.
Así mismo, Chaverra et al. (2019) afirmaron que existen disfunciones conductuales
derivadas del proceso de duelo, esas disfunciones podrían ser las descritas en este estudio, el
tabaquismo y el aumento en el consumo de alimentos, conductas que podrían llevar a
problemas de salud y trastornos alimenticios. Sin embargo, en este estudio también se
identificaron conductas de conexión y acercamiento a las redes familiares, lo que resulta
relevante, pues el tener estos comportamientos puede facilitar el proceso del duelo y puede
llevar a las personas a resignificar y valorar positivamente sus relaciones interpersonales.
El superviviente entrevistado había asistido a un proceso terapéutico el cual
expresaba haberle funcionado para tener un mejor proceso de duelo, más positivo y menos
doloroso. En cuanto a las intervenciones psicoterapéuticas en supervivientes de suicidio que
hayan demostrado efectividad percibida y estadística, existen propuestas como las terapias
de tercera generación, más específicamente desde la terapia de aceptación y compromiso, por
ejemplo, Domínguez (2018) realizó una intervención en supervivientes de suicidio, donde
observó una reducción significativa del sufrimiento, así como la reducción de sintomatología
depresiva y ansiosa, y un mejor desempeño físico y cognitivo.
En este mismo sentido y utilizando la técnica del Mindfulness, Alonso-Llácer et al.
(2021) abordaron un trastorno de duelo complejo persistente en un superviviente del suicidio
que perdió a su hijo; consideraron su intervención como exitosa pues la paciente, al terminar
la intervención, no puntúo en trastorno de duelo complejo o sintomatología ansiosa
persistente y aumentó su autocompasión. Desde el abordaje cognitivo conductual, Castillo
(2022) realizó una intervención en un paciente con ansiedad y problemas conductuales
relacionados a la pérdida de su pareja por suicidio, observó un resultado positivo pues se
187

�redujeron los problemas conductuales relacionados a la ansiedad y adquirió herramientas de
comunicación asertiva y regulación emocional.

Conclusiones
Como se puede observar, las intervenciones psicológicas son empíricamente
funcionales para la atención del duelo en supervivientes de suicido, tal como lo refirió el
participante de esta investigación, quien tuvo una mejoría en sus síntomas.
En cuanto a las limitaciones del estudio encontramos que solo se reporta un caso y
sería necesario repetir dicha entrevista y análisis con más personas para incrementar la
información en relación con la forma en que se vive y elaboran los duelos en caso de muertes
por suicidio en diferentes edades, con perspectiva de género y frente a la perdida de diferentes
tipos de personas y relaciones, no solo la de la pareja.
Además, se requiere seguir analizando los elementos que pueden beneficiar en la
elaboración del duelo por suicidio, ya que se ha reportado en la literatura que el suicidio de
una persona cercana en algunos casos se vuelve en un factor de riesgo para una muerte por
suicidio del superviviente, sin embargo, una atención oportuna y efectiva puede reducir el
riesgo para quien vive este tipo de pérdidas.
Se concluye en base a los hallazgos del estudio que las afectaciones tanto a nivel
emocional, físico y conductual en los supervivientes de suicidio es algo existente que debería
de ser más divulgado por las disciplinas relacionadas con la salud mental, con el fin de ayudar
a esta población a transitar un proceso de duelo positivo, reducir el malestar emocional y
mejorar la calidad de vida. Si bien cada persona es única y vive el duelo de forma diferente,
se encuentran similitudes en las conclusiones de esta investigación y otras relacionadas, que
pueden ser utilizadas para el desarrollo de estrategias e intervenciones psicoterapéuticas,
sociales y comunitarias.

188

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190

�191

�Repensar la intervención social desde la reflexividad espiritual: una
epistemología situada
Danna Ruth Eunice Rivas Martínez 19

Resumen:
Este artículo propone repensar la intervención en Trabajo Social desde una perspectiva crítica
que incorpore la reflexividad religiosa y espiritual del sujeto como dimensión
epistemológica, ética y política. Parte de una pregunta central: ¿cómo puede el Trabajo Social
intervenir de manera pertinente en contextos donde la religión y la espiritualidad estructuran
el sentido, la agencia y los vínculos comunitarios?, con base a esta pregunta, el propósito se
encamina a construir un modelo de análisis que permita comprender e integrar estas
dimensiones simbólicas en la práctica profesional en trabajo social superando los enfoques
positivistas o reduccionistas. A partir de aportes antropológicos —con énfasis en autores
como Clifford Geertz, Victor Turner, Roberto DaMatta y Manuel Marzal—, se argumenta
que la espiritualidad debe entenderse como una práctica cultural encarnada, situada y
resignificada, puesto que no se trata solo de creencias, sino de formas vividas de comprender
el mundo que se expresan en ritos, cuerpos, memorias y comunidad, estos elementos resultan
fundamentales en contextos de sufrimiento social y exclusión estructural. Y desde el
paradigma sociocrítico y la epistemología situada, se plantea que el Trabajo Social requiere
una reconfiguración en sus análisis que lo lleven a reconocer que también al sujeto como
actor simbólico. Ejemplos como el de las madres buscadoras o los rituales de sanación
comunitaria ilustran cómo las prácticas espirituales pueden ser espacios de dignidad, agencia
y reconstrucción del tejido social. Se espera que este análisis ayude a integrar la espiritualidad
vivida como horizonte interpretativo y ético, para una intervención comprometida con la
transformación social.

19

Universidad Veracruzana, danrivas@uv.mx, Licenciada en Trabajo Social, con posgrados en Antropología

social y Ciencias Políticas https://orcid.org/0000-0003-0781-7032

192

�Palabras clave: intervención social, antropología de la religión, reflexividad,
epistemología situada.

193

�Introducción
En el campo del trabajo social, la intervención social ha sido tradicionalmente entendida
como un conjunto de acciones orientadas a transformar situaciones de vulnerabilidad,
exclusión o injusticia social, estas intervenciones, históricamente construidas desde
perspectivas racionalistas, estructurales o psicológicas, han privilegiado enfoques positivistas
orientados a la resolución de problemáticas visibles o medibles (Tello y Ornelas 2014;
Fernández, 2015). No obstante, esta visión ha demostrado limitaciones significativas al dejar
fuera aspectos esenciales de la subjetividad humana, como las emociones y sentimientos
inmersos en la espiritualidad y la religiosidad, los cuales constituyen marcos simbólicos
fundamentales para darle sentido a la realidad y construir una identidad (Bernal, 2022).
El riesgo de ignorar la dimensión espiritual o religiosa en las intervenciones sociales
puede generar prácticas culturalmente limitadas, incapaces de dialogar con las
cosmovisiones, afectividades y valores que configuran la vida cotidiana de los sujetos. En
contextos como el mexicano, donde estas expresiones poseen una presencia activa y
compleja, su exclusión impide comprender las formas simbólicas desde las cuales se
enfrentan el sufrimiento, la marginalidad y la esperanza.
Con base al Censo de Población y Vivienda 2020 del INEGI (Instituto Nacional de
Estadística y Geografía, 2023), México cuenta con aproximadamente 98 millones de
personas que se identifican como católicas, mientras que 14 millones se identifican como
protestantes o cristianos evangélicos. Además, más de 13 millones de personas afirmaron no
tener religión, y otros 159 mil se consideran creyentes sin adscripción formal. Existen
también minorías religiosas significativas como el judaísmo, el islam, las religiones
orientales y los espiritualistas. En el estado de Veracruz, 6,053,044 personas se identifican
como católicas, 1,191,127 como protestantes o evangélicos, 2,099 como espiritualistas y
640,829 personas no profesan ninguna religión.
Estas cifras reflejan un país crecientemente plural en creencias y formas de
espiritualidad vivida e invitan a ir más allá de la estadística y analizar cómo estas creencias
y prácticas espirituales impactan de forma directa en el ámbito de la salud, social, político y
cultural de las personas (Bernal 2022; pág.428), desde luego, lo que se tiene enfrente plantea
194

�un desafío para el trabajo social, porque exige comprender esta pluralidad espiritual como
una realidad dinámica que atraviesa la subjetividad, la organización comunitaria y las
relaciones de poder, pero, por otro lado, se requiere reconocer el potencial político de las
instituciones y actores religiosos en el espacio público.
Desde la antropología de la religión, se ha demostrado que iglesias y grupos religiosos
tienen una influencia activa en la esfera pública, participando en el diseño de políticas
públicas, debates legislativos y en la formación de opinión sobre temas como el aborto, los
derechos LGBTIQ+, la educación sexual y la eutanasia (Blancarte, 2015). Aunque México
se define como un Estado laico desde el siglo XIX, lo religioso sigue irrumpiendo en lo
político, ya sea por presión externa o por invitación interna (Blancarte, 2015, pp. 667–668).
En particular, el crecimiento del protestantismo evangélico —especialmente en sus
corrientes más conservadoras— ha generado nuevas formas de movilización política y social,
estas incluyen marchas masivas, campañas moralizantes y alianzas estratégicas con partidos,
con el objetivo de influir en procesos legislativos y programas gubernamentales (Rivas,
2020), dentro de este escenario, muchas de estas iglesias buscan alcanzar los mismos
privilegios históricos de la Iglesia católica, extendiendo su presencia institucional y
capacidad de influencia (Blancarte, 2015).
Este fenómeno evidencia que lo religioso no permanece confinado al ámbito privado,
sino que se constituye como un campo activo de disputa por el sentido común y los valores
públicos (Rivas, 2020), para el Trabajo Social, esta realidad plantea el desafío urgente de
comprender críticamente el papel que juegan las expresiones religiosas en la configuración
del orden social, y desarrollar una práctica profesional situada, ética y sensible a los marcos
simbólicos que estructuran las vidas de los sujetos y comunidades con las que se interviene.
Por lo tanto, más allá del análisis estructural, este trabajo propone centrar la atención
en la vivencia concreta del sujeto social y para esto se recurre a la antropología de la religión,
la cual entiende la espiritualidad no como una doctrina institucional, sino como un conjunto
de prácticas simbólicas, rituales y afectivas que permiten a los sujetos resignificar su historia,
dolor y lucha en la vida cotidiana (Corpus, 2019, p. 129). Estas espiritualidades, según Bernal
(2022), son vividas y reconstruidas activamente, muchas veces al margen de las ortodoxias
195

�religiosas. También, Morales (2018, pp. 18–43), indica que la religión influye en las
conductas sociales y sexuales, aunque no siempre determina una adhesión total a sus normas,
es decir, las prácticas religiosas y las formas de no-creencia moldean decisiones, vínculos
afectivos y trayectorias vitales específicas, lo que genera desafíos para la intervención social
y la formulación de políticas culturalmente pertinentes.
Por otra parte, Sánchez (2018, p. 85), menciona que “cuando hablamos de lo religioso
debemos contemplarlo no solo en su dimensión institucional y formal, sino también como un
sistema de creencias al que las personas adhieren en mayor o menor grado” y que influye en
las decisiones personales, afectando también las formas del ver el mundo y por supuesto que
impactan en las relaciones sociales. Por lo tanto, es necesario reconocer al otro como alguien
que tiene necesidad de pertenencia religiosas, así como las espiritualidades, que pueden tanto
aceptar las normas religiosas y sus estructuras pero que a la vez las reconfiguran y las adaptan
a su núcleo espiritual “entendiendo que su relación con lo religioso no es pasiva, sino activa,
crítica y situada en contextos particulares”.
Desde esta perspectiva, resulta indispensable echar un vistazo de cómo las
espiritualidades funcionan en múltiples niveles: como redes de contención comunitaria,
como fuentes de resiliencia o resistencia simbólica, pero también, en ciertos casos, como
barreras que dificultan el acceso a los procesos de intervención caso-grupal-comunitario o
refuerzan estructuras de exclusión. Esta ambivalencia pide que los profesionales del trabajo
social desarrollen competencias críticas y éticas para reconocer, interpretar y dialogar con
los sistemas de creencias de los sujetos, sin caer en la imposición ni en el rechazo por
principio.
Este artículo propone, por tanto, una revisión crítica y propositiva de la intervención
social desde el trabajo social, integrando la reflexividad religiosa y espiritual del sujeto como
una herramienta epistemológica, ética y política, que se sitúa en la antropología de la religión,
para ampliar el modelo desde el cual se piensa la intervención, y contribuir al diseño de la
práctica profesional. El objetivo es construir un enfoque analítico e interpretativo que permita
entender cómo las creencias religiosas y las espiritualidades configuran la agencia, el sentido

196

�de vida y las prácticas sociales de los sujetos intervenidos, y cómo esto interpela al trabajo
social en su misión de acompañar procesos de transformación.
A partir de ello, se formulan las siguientes preguntas de investigación teórica: ¿Cómo
integrar de manera crítica, situada y respetuosa la lectura de las espiritualidades de los sujetos
sociales en los procesos de intervención?; ¿Qué aportes pueden ofrecer la antropología de la
religión para enriquecer los fundamentos teóricos y éticos del trabajo social?; ¿Cómo
construir una contribución teórica que visibilice la espiritualidad como un componente
estructurante —y no accesorio— del sujeto y su entorno? Desde esta base, se propone una
revisión crítica de la intervención, fundamentada en el paradigma sociocrítico, la
antropología de la religión y una epistemología situada

Metodología y postura epistemológica
Este trabajo se enmarca en la categoría de ensayo teórico-crítico, con una clara orientación
interpretativa y propositiva, por lo tanto, no pretende ser una recolección de datos empíricos,
sino la construcción de un modelo analítico y reflexivo que articule la intervención social
con la dimensión simbólico-espiritual, fundamentado en la antropología de la religión, la
epistemología situada (Haraway, 1995) y el paradigma socio crítico
Entonces lo que se presenta es una revisión crítica y propositiva, en tanto que integra
conceptos, autores y perspectivas teóricas para elaborar una propuesta de modelo de
intervención social con la intención de desarrollar una postura epistemológica propia,
buscando repensar el Trabajo Social desde la reflexividad espiritual y el análisis simbólico.
De esta forma y mediante un análisis hermenéutico y narrativo (Porta y Flores, 2017;
Arango, y Ortega, 2020), se busca interpretar la espiritualidad como un fenómeno cultural,
afectivo y político que se debe considerar en los procesos de intervención en Trabajo Social.
Así la hermenéutica permite desentrañar los significados y sentidos presentes en los
ritos, memorias y prácticas espirituales de los sujetos, mientras que la narrativa crítica articula
estas interpretaciones con los marcos teóricos de Geertz (2003), Turner (1988), DaMatta
(2002), Marzal (2002), y autoras decoloniales como Haraway (1995), esto privilegia una

197

�lectura situada y reflexiva, reconociendo que el conocimiento se genera desde una posición
holística, histórica y afectiva específica, tanto del sujeto social como del profesional.
En cuanto a la selección de autores se realizó bajo un criterio de pertinencia
epistemológica y afinidad con el enfoque simbólico, espiritual y crítico que sustenta la
propuesta, en el cual se integró un corpus interdisciplinario que articula la antropología de
la religión, la epistemología situada y el paradigma sociocrítico en el Trabajo Social.
Asimismo, mi posición como autora con el binomio de trabajadora social y
antropóloga social, ha sido determinante en la elección de este andamiaje; ya que mi
propia experiencia profesional y académica me impulsa a buscar marcos interpretativos que
reconozcan la dimensión simbólica, cultural y espiritual en la intervención social. Esta
implicación consciente refuerza la coherencia del modelo propuesto, al estar construido
desde una perspectiva crítica, situada y reflexiva.

Dimensión simbólica y espiritual en Trabajo Social: una aproximación antropológica
crítica
Reconocer la dimensión simbólica y espiritual en la intervención social exige romper con los
enfoques reduccionistas que han concebido al sujeto como objeto de diagnóstico positivista,
por lo que se recurre a la mirada antropológica, inspirada en Geertz (2003) y Turner (1988;
Gueist, 2002), para analizar la espiritualidad y la religiosidad como sistemas culturales
complejos que configuran sentido, agencia y comunidad, puesto que tales dimensiones
atraviesan los cuerpos, las emociones, los rituales y las memorias colectivas, constituyéndose
en ejes fundamentales para comprender el sufrimiento social y las formas de resistencia. En
este marco, el Trabajo Social se ve llamado a reconfigurar sus herramientas interpretativas y
éticas, integrando la espiritualidad vivida como una vía legítima para acompañar procesos de
transformación social:

Religión como sistema simbólico y cultural
Este modelo de análisis resulta clave para lograr el objetivo central de este artículo,
proponer una revisión crítica y propositiva de la intervención social, integrando la
198

�reflexividad religiosa y espiritual del sujeto como herramienta epistemológica, ética y
política, desde esta premisa lo que se pretende es recuperar los aportes de la antropología de
la religión para concebir al sujeto como portador de sentido, como actor simbólico cuya
espiritualidad y religiosidad son elementos estructurantes de su experiencia vital, su agencia
y sus relaciones sociales (Monroy, 2015; Bernal 2022).
Comenzando por Clifford Geertz (2003), proporciona un punto de partida al definir
la religión como “un sistema de símbolos que obra para establecer poderosas, penetrantes y
duraderas disposiciones y motivaciones en los hombres, formulando concepciones de un
orden general de existencia” (2003, pág. 89). Esta comprensión culturalista desborda los
límites de la creencia institucional para mostrar que la religión organiza la experiencia,
modela las emociones, ofrece marcos interpretativos y justifica decisiones prácticas.
En el trabajo social, esta lectura sugiere reconocer que la intervención acontece
siempre en un campo de sentido preexistente, donde los sujetos comprenden su situación —
y también a los profesionales— desde esquemas simbólicos que pueden incluir imaginarios
religiosos, visiones providenciales o cosmologías propias. Tal como plantea Marzal (2002),
“la religión no es sólo un sistema de creencias, sino también un campo afectivo y simbólico
en el que los sujetos encuentran herramientas para interpretarse a sí mismos” (p. 84).
Ejemplos de ello pueden encontrarse en contextos donde ciertas tradiciones religiosas
legitiman formas de violencia simbólica o física, en tales casos, los trabajadores sociales se
han llegado a enfrentar cosmovisiones religiosas interiorizadas en comunidades donde se
considera que la disciplina corporal severa hacia mujeres o niños es "voluntad divina" o
forma de corrección moral, en este sentido, es crucial que el profesional del trabajo social
comprenda que estas posturas no son simplemente individuales, sino que están sostenidas
por universos simbólicos profundamente enraizados, que median la manera en que las
personas entienden el bien, el mal y la justicia.
Comprender este nivel de significación permite intervenir sin imponer, pero tampoco
sin renunciar al compromiso ético con la dignidad y los derechos de todas las personas. En
este sentido, podemos ver que la violencia estructural, los nuevos desafíos y problemáticas
sociales no son episodios materiales y aislados, sino que son episodios dramáticos que
199

�requieren de formas rituales de interpretación y, por supuesto, de acción. Así, el trabajador
social en su intervención tendrá que comprender que muchas de estas problemáticas no son
únicamente materiales, sino que están interiorizadas en la subjetividad del sujeto y mediadas
por su universo simbólico.
Un caso especialmente complejo y contemporáneo es el de las formas de religiosidad
ligadas al narcotráfico, como la adoración a la Santa Muerte o a figuras como Jesús Malverde
y Angelito Negro, estas expresiones religiosas, aunque no son institucionalizadas, poseen un
poder simbólico intenso que articula códigos de lealtad, protección, castigo y justificación de
la violencia (Gaytán, y Valtierra, 2023; pág. 37-38). En ciertos contextos de México, estas
devociones funcionan como cosmologías completas desde las cuales se interpreta el
sufrimiento, la justicia o la traición.
Para el trabajo social, esto representa un enorme reto: ¿cómo intervenir en contextos
donde la violencia no solo se ejerce, sino que se justifica espiritualmente? comprender que
estas religiones no oficiales también configuran una visión del mundo una
“Weltanschauung” (Turner citando a Dilthey en Geist [compilador] 2002, pág. 124-125),
sobre todo que permite al profesional reconocer que no se trata únicamente de criminalidad,
sino de formas culturalmente específicas de sentido, identidad y poder. Intervenir sin
comprender este trasfondo simbólico puede resultar no solo ineficaz, sino contraproducente.

Espiritualidad encarnada, vivida y resignificada
La espiritualidad, más allá de los dogmas o credos formales, se manifiesta como una
experiencia vivida, situada y resignificada en la cotidianidad de los sujetos, es una forma de
comprender el mundo que se encarna en el cuerpo, en las emociones, en los vínculos y en las
prácticas sociales. En esta línea, la obra de Víctor Turner (1988; 2002, como se cita en Geist,
comp.) resulta central, ya que propone una antropología del rito y del performance donde la
espiritualidad es performada, es decir, escenificada, dramatizada y reinterpretada por los
propios actores sociales.
Turner (Geist, 2002; Díaz, 2014), retoma y profundiza las perspectivas rituales de
Gluckman (1958; Díaz, 1998; Lube, 2012), aportando una teoría compleja del drama social,
200

�el rito de paso y la liminaridad. Su modelo secuencial comparte con Gluckman (2009) una
lógica procesual, pero le añade una dimensión reflexiva y simbólica más elaborada. En los
rituales, según Turner (1988; Gueist 2002) no solo se reproduce el orden social, sino que
también lo tensiona, lo dramatiza y lo transforma. La fase liminar —ese estado de transición
donde el sujeto ha dejado atrás un rol, pero aún no ha asumido otro— se convierte en un
espacio de ambigüedad y potencialidad.
Allí, en ese “entre”, emerge la communitas, una forma de comunidad basada en la
igualdad simbólica, la apertura emocional y la creatividad cultural (Geist, 2002; pág. 49-53).
Para el trabajo social, esto permite leer muchos procesos personales y colectivos, como el
duelo, la migración, la salida de violencias o el tránsito por instituciones, como experiencias
espirituales liminares, que exigen acompañamiento no solo técnico, sino también simbólico
y existencial, comprendiendo que esta espiritualidad no se vive solo en espacios religiosos
tradicionales sino en la vida diaria.
Así el concepto de performance, entendido como una forma de acción simbólica en
la que los sujetos escenifican sentidos, emociones, memorias, resistencias y visiones del
mundo. Tal performance ritual, incluye también formas liminoides —más abiertas, creativas
y propias de las sociedades modernas— como el arte, el carnaval, el teatro, la protesta o el
activismo político. En todos estos espacios, los sujetos dramatizan sus conflictos y
esperanzas, resignifican su lugar en el mundo, y encarnan, expresar y viven su espiritualidad
a través de lo simbólico (Da Matta, 2002; pp. 27-54; Geist, 2002; pp. 103-141).
En este sentido complejo, al que Turner incorporó de la filosofía hermenéutica de
Wilhelm Dilthey, especialmente el concepto de Weltanschauung o “cosmovisión”, retomado
por Geist (2002, p. 121), permite comprender que toda experiencia humana está estructurada
por tres dimensiones fundamentales: pensamiento, sentimiento y voluntad. De este modo,
esta trinidad epistemológica es clave para entender los procesos rituales y performativos no
como simples actos simbólicos o expresivos, sino como modos integrales de conocimiento y
acción, donde los individuos interpretan y transforman su realidad. Así, la performance se
configura como un espacio privilegiado en el que se articulan el saber, la emoción y la

201

�agencia, abriendo posibilidades tanto para la reproducción cultural como para la
transformación social.
Un ejemplo concreto desde el trabajo social puede observarse en comunidades
indígenas urbanas desplazadas por violencia estructural, donde las mujeres organizan
círculos de sanación y rituales de agradecimiento a la tierra en espacios públicos. Tal es el
caso del Movimiento de parteras Nich Ixim (Movimiento de Parteras de Chiapas, México; s.
f.), este colectivo, compuesto por parteras tradicionales, ha sido fundamental en la resistencia
contra propuestas regulatorias que excluyen la partería tradicional indígena, y otro, es la
Organización K’inal Antzetik (Guerrero A. C.; Bekaab, 2022), en el cual se le reconoce a
Hermelinda Tiburcio, trabajadora social y defensora de los derechos de las mujeres
indígenas, quien forma parte de esta organización que lucha y visibiliza la situación de
exclusión, violencia y discriminación que sufren las mujeres indígenas en México
(Hermelinda Tiburcio: Incansable Defensora de los Derechos de las Mujeres Indígenas;
ONU-DH, s. f.)
Estos organismos han implementado prácticas de sanación y rituales comunitarios
como parte de su trabajo comunitario y de intervención, y aunque estos actos pueden no estar
registrados como rituales oficiales ni pertenecer a religiones formalizadas, para las
participantes constituyen un espacio de reencuentro con su identidad, sus memorias
familiares, ancestrales y su dignidad colectiva.
Allí, el ritual es también performance, se canta, se narra, se cocina, se agradece, se
llora. Y tales casos, el trabajador social que acompaña este proceso no actúa como mediador
externo, sino como facilitador de un proceso simbólico en el que la espiritualidad resignifica
la historia y habilita un nuevo horizonte de acción. Por lo tanto, estos espacios no solo
reafirman la agencia de las mujeres, sino que funcionan como prácticas de reconstrucción del
tejido comunitario y de elaboración del trauma, desde claves culturales propias.
De esta forma la teoría de Turner (1988; Geist, 2002), porta que estos procesos
sociales, no operan solo en el plano racional, sino también en el afectivo y volitivo, y por
ende la espiritualidad desde esta perspectiva, es una forma de conocimiento integral y situada,
especialmente valiosa en contextos donde el sufrimiento no puede ser nombrado
202

�racionalmente, pero sí expresado simbólicamente. Así entendida, la espiritualidad no es una
adhesión pasiva a un sistema religioso, sino una práctica cultural activa, una forma de
resistencia, de recomposición del yo, de construcción de comunidad y de dignidad. Es, en
muchos casos, el único espacio donde el sujeto excluido puede aún nombrarse con poder.
Para una intervención social crítica, reconocer esta dimensión es condición indispensable
para acompañar auténticos procesos de transformación.

El rito, la memoria, el cuerpo y la comunidad como ejes de sentido
Comprender la espiritualidad como una dimensión vivida, encarnada y resignificada
implica reconocer que no se trata de un fenómeno puramente mental o doctrinal, sino de una
experiencia socialmente compartida, transmitida y actualizada mediante prácticas
simbólicas. En este marco, el rito, la memoria, el cuerpo y la comunidad emergen como ejes
centrales a través de los cuales los sujetos no solo expresan su espiritualidad, sino que la
configuran activamente, le otorgan continuidad histórica y la proyectan como forma de
pertenencia, resistencia y acción colectiva.
Desde una perspectiva antropológica, el rito no es únicamente una ceremonia
religiosa institucionalizada, sino una forma de acción simbólica y social, según Víctor Turner
(Geist, 2002; Díaz, 2014), los rituales funcionan como “procesos de reflexión social”, donde
se negocian significados, se manifiestan tensiones estructurales y se abren espacios para la
transformación cultural. Los rituales, entonces, no solo reproducen normas, sino que pueden
también impugnarlas, resignificarlas o subvertirlas. Para el trabajo social, esto implica
reconocer que muchas prácticas simbólicas —religiosas, comunitarias o populares— pueden
ser leídas como formas rituales contemporáneas que acompañan tránsitos vitales, permiten
reconstruir sentido y median procesos de duelo, pérdida o migración.
Uno de los componentes fundamentales del rito es su anclaje en la memoria, lejos de
ser una práctica aislada, el rito conecta el presente con el pasado y el futuro, como lo afirma
Martínez (2010), las comunidades indígenas no comprenden el tiempo como una secuencia
lineal, sino como una dimensión relacional donde la memoria se activa en la práctica

203

�colectiva y ritual. Así, en contextos marcados por la violencia estructural o el despojo
territorial, los rituales se convierten en actos de memoria y dignificación.
Desde este contexto el cuerpo cumple un rol central en estos procesos, pues es en el
cuerpo que se inscriben las experiencias de dolor, exclusión o espiritualidad, pues es a través
de él que se llora, se canta, se bendice, se ofrenda o se arrodilla, y es también en el cuerpo el
espacio donde se experimenta lo sagrado.
Con esta postura, Marzal (2002; pp. 21-38) reconoce que el fenómeno religioso se
encarna en dimensiones afectivas, sensibles y rituales que difícilmente pueden ser traducidas
por completo a esquemas racionales. Para el trabajo social, esta afirmación es clave, porque
ignorar la dimensión corporal de la espiritualidad es limitar la comprensión de los sujetos en
su totalidad, intervenir desde una lógica únicamente técnica o verbal puede bloquear los
canales simbólicos a través de los cuales las personas elaboran sentido, identidad y agencia.
Entonces los rituales de conmemoración, las peregrinaciones, las ceremonias
agrícolas o los círculos de palabra constituyen espacios donde las heridas históricas se narran,
se resignifican y se comparten por medio del cuerpo y desde una atmosfera comunitaria. Esto
último, constituye el tejido donde estos elementos se entrelazan. Se puede decir que la
espiritualidad vivida es esencialmente comunitaria. No es un acto individual aislado, sino
una práctica relacional sostenida en vínculos de reciprocidad, afecto y pertenencia. En este
sentido, la comunalidad —concepto clave en el pensamiento indígena contemporáneo—
representa una forma de vida que articula el trabajo, la organización, la fiesta y el ritual
(Martínez, 2010). Esta concepción exige al trabajo social una mirada intercultural, sensible a
formas comunitarias de producción de sentido que desafían los modelos individualistas y
positivistas de intervención.
Un caso especialmente potente es el de las madres buscadoras, mujeres organizadas
en México para encontrar a sus hijas e hijos desaparecidos. Sus acciones, que combinan
trabajo forense y denuncia política, están profundamente atravesadas por prácticas rituales,
tales como, colocar fotos al pecho, oran mientras cavan, bendicen la tierra, encienden velas,
invocan a la Virgen o a la Santa Muerte. Estas prácticas resignifican el duelo en lucha, la
maternidad en resistencia y el silencio en clamor simbólico. Sus caminatas, excavaciones y
204

�vigilias no solo son actos materiales de búsqueda, sino también performances espirituales de
memoria y justicia, donde se reconfiguran el cuerpo doliente, la comunidad en duelo y el
derecho a la verdad. Como afirma Bernal (2022), en estos procesos:
Por un lado, las experiencias subjetivas nacen como fruto de prácticas de interacción
social, por lo que esa individualidad se da solamente en un cierto grado, nunca
absoluto, y asociado a las trayectorias de compartir con grupos o comunidades. Por
otro lado, en las religiones también ha operado la capacidad de decisión y acción
individual y, aunque adscritas a religiones tradicionales, las personas viven la
experiencia religiosa, en mayor o menor medida, de forma subjetiva y particular.
Baste con recordar el recorrido interior de grandes místicos, como santa Teresa o
san Juan de la Cruz en el catolicismo, como prueba indiscutible. Por todo ello, a
pesar de que estas nuevas espiritualidades se definan por su énfasis en la autoridad
interna, la experiencia y la subjetividad, estas no son únicamente individuales ni
autónomas (pp. 443-444).
Para el trabajo social, acompañar estas experiencias requiere no solo herramientas técnicas o
jurídicas, sino una comprensión profunda del rito como medio de transformación colectiva,
del cuerpo como archivo del sufrimiento, y de la comunidad como sostén espiritual. Estas
mujeres no sólo buscan a sus hijos, también reconstruyen, desde su espiritualidad vivida, un
orden moral alternativo al abandono institucional y al silencio social. Están reconfigurando
el sentido de justicia desde prácticas simbólicas que no pueden ser ignoradas por una
intervención social verdaderamente comprometida con la dignidad y la reparación.
Con este modelo de análisis interpretativo se pretende enfatizar la necesidad de
considerar el sentido religioso y espiritual de la persona y su entorno comunitario. Es
fundamental comprender que parte de sus formas y estilos de vida están sostenidos por su
cosmovisión y ethos (Geertz, 2003), los cuales modelan su forma de vida y no pueden ser
ignorados por el trabajador social en su proceso de intervención. También es necesario
entender que las personas pueden estar afiliadas e integradas a marcos normativos religiosos
interinstitucionales, a los cuales obedecen, pero que, al mismo tiempo, impregnan con sus
propias formas de vivir y sobrellevar sus creencias.
205

�Por ello, el trabajador social debe estar abierto a reconocer que lo que posiblemente
se percibe como una barrera para la intervención puede, en realidad, ser una práctica
espiritual significativa para la persona, la cual debe ser comprendida en profundidad. A su
vez, este mismo sentido de espiritualidad y religiosidad puede convertirse en la base para una
intervención más efectiva. Ahora bien, esto no implica que el trabajador social deba asumir
el rol de facilitador de dichas espiritualidades, sino que debe ser capaz de comprenderlas, ya
que también pueden constituirse en un recurso útil para fortalecer redes de apoyo y lograr
una mayor efectividad en el manejo y gestión de recursos.

La reflexividad espiritual del sujeto social como epistemología situada en el paradigma
sociocrítico.
A lo largo de su historia de Trabajo Social en México, ha transitado por distintas
posturas que reflejan transformaciones profundas tanto en la sociedad como en el Estado y
en la propia disciplina, desde la postura tradicional, centrada en un enfoque asistencialista e
individualista subordinado a modelos conductista, pasando por la reconceptualización crítica
influida por el pensamiento latinoamericano de los años setenta, hasta su incursión en la
formulación de políticas públicas. En tales etapas descritas por Tello y Ornelas (2014), han
configurado no solo las formas de intervención, sino también los marcos epistemológicos
que las sustentan.
Pensar en estos primeros comienzos de la profesión es considerar que la postura
tradicional emerge precisamente en el contexto del Estado benefactor, en donde se
institucionalizan formas de asistencia a sectores considerados en “situación de necesidad”. A
lo que Tello y Ornelas (2014) advierten que “el trabajo social aparece como profesión con
las mismas características, en cualquier lugar y en cualquier tiempo, cuando los gobiernos
multiplican las instituciones de asistencia social como respuesta a circunstancias concretas
de carencia y necesidad social” (p. 13), convirtiendo este modelo asistencial al trabajador
social como un operador subordinado, ejecutor de funciones técnicas y administrativas en
contextos dominados por posturas positivistas.

206

�Ante este panorama, es fundamental recuperar el horizonte disciplinar del Trabajo
Social, como sugiere Tello (2008):
…la perspectiva de nuestro abordaje es siempre desde lo social, no importa cuál sea
el problema que enfrentemos, nuestro nicho de intervención es lo social.
Reconocernos en él, ubicarnos y no perdernos en funciones de apoyo es esencial
para la intervención en trabajo social (p. 12).
Esta afirmación resalta la urgencia de diferenciar el ejercicio profesional de las lógicas
instrumentales que históricamente han limitado su potencial transformador de la profesión,
así, a pesar de la influencia significativa de las distintas corrientes del paradigma crítico en
el Trabajo Social, su impacto en las prácticas profesionales ha sido desigual y, en muchos
casos, limitado por marcos institucionales tradicionales.
No obstante, en los últimos años ha comenzado a consolidarse una postura que plantea
el cambio social como una construcción colectiva y situada. Esta perspectiva rompe con
enfoques centrados exclusivamente en la atención de carencias visibles o en la medición de
impactos cuantificables, para poner en el centro a los sujetos sociales como portadores de
sentido, historia, espiritualidad y agencia simbólica. Este hilo de transformación requiere una
reflexividad profesional profunda y la adopción de una epistemología situada, condiciones
indispensables para sostener una práctica ética, contextualizada y comprometida con la
dignidad humana.
Por lo tanto, la reflexividad en el Trabajo Social implica mucho más que una revisión
técnica de la práctica, puesto que se trata de una disposición ética, política y epistémica
mediante la cual el profesional interroga y cuestiona sus propios marcos teóricos, afectivos,
simbólicos y culturales, en otras palabras, deconstruye para construir; y se ubica
conscientemente en relación con los saberes y experiencias de los sujetos con los que trabaja.
Lo que lo lleva a reconocer o identificar que toda mirada está situada, anclada en trayectorias
históricas, identidades sociales y horizontes afectivos.
En consonancia con lo anterior, “la reflexividad crítica es una posición
epistemológica, ética y política fundamental para el desarrollo de un trabajo social
emancipador” (Aguilar y Buraschi, 2023, p. 19), reconocer la espiritualidad del sujeto —y
207

�del propio profesional— no es una concesión humanista opcional, sino un imperativo para
evitar reduccionismos tecnocráticos, imposiciones simbólicas o violencias epistémicas.
Esto requiere abandonar el mito de la objetividad neutral e incorporar una
epistemología situada (Haraway, 1995), sosteniendo que desde el paradigma crítico el
conocimiento se produce desde un lugar, una historia, un cuerpo, lo que implica para el
Trabajo Social, apropiarse que la intervención es siempre un acto cargado de sentido, cultura
y emoción; tal como señala Aguilar y Buraschi (2023):
la reflexividad tiene una larga tradición en ciencias sociales, sobre todo relacionada
con la necesidad de analizar críticamente la producción del conocimiento científico
en un campo en el cual la persona que investiga es parte del tema que quiere
comprender. En el ámbito del trabajo social, la reflexividad no se ha centrado solo
en la construcción del conocimiento (por ejemplo, en la fase de diagnóstico o de
evaluación de la intervención social), sino en cómo los valores, los supuestos
implícitos de las profesionales influyen en la metodología de intervención (pp. 1920)
Esta observación refuerza la idea de que intervenir no es solo aplicar procedimientos
técnicos, sino actuar desde una posición ética, simbólica y relacional, que requiere vigilancia
constante sobre los marcos desde los que se actúa y se sitúa.
A partir de ello, adquiere relevancia traer a escena la reflexividad espiritual y
simbólica, una que no aluda a la religión institucional como sistema dogmático, sino a la
espiritualidad como una dimensión culturalmente situada que permite a las personas
interpretar el mundo, abordar el sufrimiento, resignificar la memoria y construir las propias,
en este sentido reconocer la espiritualidad del sujeto —y del propio profesional— no es una
concesión humanista opcional, sino un imperativo ético para evitar reduccionismos
tecnocráticos, imposiciones simbólicas o violencias epistémicas.
Esto requiere abandonar el mito de la objetividad neutral e incorporar una
epistemología situada, tal como ha sido desarrollada por autoras como Donna Haraway
(1995) y los enfoques decoloniales, donde hacen hincapié que todo conocimiento se produce
desde un lugar, una historia, un cuerpo, desde esta propuesta para el Trabajo Social, para el
208

�profesionar implica posesionarse que la intervención es siempre un acto cargado de sentido,
cultura y emoción.
Los aportes de la antropología de la religión enriquecen profundamente esta
propuesta, autores como Clifford Geertz (2003), Victor Turner (1988), o Roberto Da Matta
(2002) han mostrado que la religión no debe entenderse como sistema cerrado de creencias,
sino como un complejo entramado de prácticas simbólicas, rituales y afectivas que
estructuran la vida cotidiana. En este modelo interpretativo, los sujetos no solo padecen
necesidades, sino que dramatizan y performan su experiencia a través de lenguajes rituales y
cosmovisiones espirituales. Por ejemplo, Turner, conceptualizó el ritual como performance
simbólica que resignifica el dolor y habilita una acción transformadora, actos como cavar en
busca de restos humanos, rezar en colectivo, bendecir la tierra o encender velas se convierten
en formas de espiritualidad encarnada que movilizan sentido, dignidad y comunidad, así que
ignorar estos marcos es intervenir de forma fragmentada y culturalmente ciega (Díaz, 2014).
Con esta articulación de un modelo interpretativo, desde una perspectiva critica
epistemológica situada, la espiritualidad del sujeto y la del profesional deben entrar en un
diálogo reflexivo, donde el profesional de trabajo social también actúa desde una
cosmovisión, desde afectos, desde creencias, como propone Bernal (2022), la intervención
bajo una perspectiva crítica debe ir más allá de lo técnico e incorporar ontología afectiva, que
permita reconocer cómo se construyen sentidos desde los territorios simbólicos de cada
sujeto. Este enfoque permite superar las limitaciones de las posturas históricas anteriores en
contraste al asistencialismo de la postura tradicional, se plantea una mirada integral y
simbólica del sujeto que incorpore la dimensión espiritual como fuerza de agencia tomando
en cuento una praxis hermenéutica, ética y emocional, en coherencia con la postura del
cambio social como construcción situada, que sostenga que no hay transformación social sin
transformación simbólica y espiritual.
Por tanto, una intervención crítica, espiritual y situada no se limita a “atender
necesidades”, sino que co-construye horizontes de sentido con los sujetos. Exige
profesionales capaces de interpretar rituales, reconocer silencios, acompañar duelos y
sostener esperanzas inscritas en la memoria y el cuerpo. Solo así, el Trabajo Social podrá
209

�afirmarse como una disciplina humanista, simbólicamente consciente y políticamente
transformadora, capaz de responder a la complejidad del sufrimiento social desde un
paradigma que integra lo estructural, lo espiritual, lo cultural y lo político en un mismo acto
de intervención.
Con base a lo anterior, resulta clave recuperar la figura del trabajador social como un
agente con capacidades tanto teóricas como prácticas, capaz de moverse con soltura entre el
análisis crítico, interpretativo, hermenéutico con una intervención situada y directa (Tello y
Ornelas; 2014, p. 14), permitiendo que el Trabajo Social se afirme como una disciplina
humanista, simbólicamente consciente y políticamente transformadora, capaz de responder a
la complejidad del sufrimiento social desde un paradigma que integra lo estructural, lo
espiritual, lo cultural y lo político en un mismo acto de intervención.

Hacia una intervención simbólico-espiritual situada
A partir del recorrido analítico desarrollado, se propone una concepción de la
intervención social que incorpore de manera explícita la dimensión simbólica y espiritual del
sujeto como un eje estructurante de la práctica profesional, desde esta perspectiva reconoce
que toda intervención ocurre en contextos cargados de sentido, atravesados por
cosmovisiones, memorias, ritos, vínculos afectivos y experiencias espirituales que no pueden
ser ignoradas ni reducidas a indicadores cuantificables. Se reafirma, que lejos de representar
un aspecto secundario o decorativo, lo simbólico-espiritual se constituye como un espacio
desde el cual los sujetos resignifican el sufrimiento, reconstruyen su agencia y elaboran
horizontes de esperanza.
Esta propuesta se sostiene en tres pilares interrelacionados: en primer lugar, una
epistemología situada que comprende el conocimiento como encarnado, históricamente
localizado y afectivamente implicado, tanto en el sujeto como en quien interviene; en
segundo lugar, una reflexividad con una perspectiva crítica espiritual que habilita un
posicionamiento ético y hermenéutico para dialogar con los sistemas de creencias de los
sujetos sin imposición, pero con compromiso político y ético. Además, se plantea que es
necesario una práctica interpretativa y performativa que reconozca que los rituales, gestos,
210

�silencios y narrativas, son expresiones simbólicas fundamentales de dignidad, resistencia y
agencia subjetiva.
Por otra parte, reconocer que el profesional también es un sujeto situado, con su
propio horizonte simbólico y espiritual, no significa diluir los roles ni confundir los marcos
de sentido, más bien, demanda una ética de la autorreflexión, desde la cual se pueda
identificar cómo sus creencias, emociones y referencias culturales inciden en el proceso de
intervención. No se trata de una pretendida neutralidad técnica y objetiva, sino de asumir una
posición consciente, responsable y respetuosa que permita acompañar sin imponer,
comprender sin juzgar y transformar sin violentar los sentidos vitales del otro.
Tabla 1.
Modelo de intervención situada y reflexiva
Nivel Dimensión
1

Contexto
Sociocultural

Relación/Acción

Aspectos Clave

↓ (Condiciona)

Diversidad religiosa y espiritual

y

Exclusión estructural

Político
2

Subjetividad
Sujeto Social

Conflictos simbólicos
del ↔

(Relación Cosmovisión / creencias religiosas

dialógica)

Espiritualidad encarnada (cuerpo,
memoria, comunidad)
Dimensión afectiva y simbólica

3

Profesional

del ↓ (Interviene con)

Trabajo Social

Reflexividad crítica y espiritual
Epistemología situada
Posicionamiento ético y político

4

Procesos

de ↓ (Conduce a)

Intervención

Reconocimiento
simbólico:

del

ritos,

universo

símbolos

y

performances
Reconocimiento
espirituales de apoyo

211

de

redes

�Diseño de estrategias culturalmente
pertinentes
Acompañamiento ético y situado
5

Transformación

↺ impacta en la Empoderamiento

Social

estructuras

Reconfiguración de sentidos
Justicia social con dignidad cultural

Nota: La tabla representa un modelo de intervención social que articula cinco niveles
interrelacionados —desde el contexto sociocultural hasta la transformación social—
integrando la espiritualidad, la reflexividad crítica y la dimensión simbólica como ejes
fundamentales de una práctica ética, situada y culturalmente pertinente. Fuente: Elaboración
propia, abril 2025
La intervención social integrando una perspectiva simbólico-espiritual situada, lejos
de fragmentar lo social en niveles aislados, propone una articulación integral de cinco
dimensiones que estructuran la vida y la acción colectiva: lo estructural, lo simbólico, lo
espiritual, lo cultural y lo político. Lo estructural remite a las condiciones materiales e
institucionales de exclusión; lo simbólico, a los marcos de sentido que organizan la
experiencia; lo espiritual, a las vivencias encarnadas del sufrimiento y la esperanza; lo
cultural, a las formas compartidas de significación y resistencia; y lo político, a los sistemas
de poder que atraviesan e interpelan todas las anteriores. Comprender esta intersección es
condición necesaria para que la intervención no sea mecánica ni superficial, sino
profundamente transformadora.
Figura 1
La intervención social desde integrando una perspectiva simbólico-espiritual situada

212

�Nota: La figura representa un modelo cíclico de intervención social donde se
articulan cinco dimensiones clave —desde el contexto sociocultural hasta la
transformación social— en una dinámica relacional y reflexiva que integra lo
simbólico, espiritual y ético en el quehacer del Trabajo Social. Fuente:
Elaboración propia abril 2025
El Trabajo Social contemporáneo se enfrenta a una disyuntiva decisiva: continuar
subordinado a modelos centrados en la eficiencia cuantificable y al control burocrático, o
asumir una práctica ética, situada, integral y transformadora que recupere la complejidad
simbólica y espiritual del sujeto. Esta decisión no es menor porque requiere romper con
inercias institucionales y apostar por una intervención que, además de eficiente, sea
humanizante. En este horizonte, la incorporación de la reflexividad espiritual del sujeto y de
una epistemología situada no puede ser entendida como un anexo opcional, sino como una
base epistemológica, indispensable para una práctica coherente con los principios
fundacionales de la profesión.

213

�Como se ha demostrado a lo largo del texto, la espiritualidad —entendida más allá de
la religiosidad institucional— constituye un campo de sentido desde el cual los sujetos
interpretan su realidad, resignifican el sufrimiento y proyectan caminos posibles de
transformación. Ignorar esta dimensión no solo empobrece la comprensión del sujeto, sino
que limita gravemente la potencia de la intervención profesional.
La epistemología situada, por su parte, ofrece una mirada crítica que rechaza la falsa
objetividad del positivismo al reconocer que todo conocimiento y toda acción se construyen
desde una localización cultural, histórica y afectiva concreta que permite recuperar la
dimensión humana del saber profesional.
Así el Trabajo Social, desde esta perspectiva, debe renunciar a toda pretensión de
neutralidad descontextualizada y asumir su lugar como disciplina situada, relacional y
comprometida. En sí, toda intervención, por tanto, debe partir del reconocimiento del sujeto
como portador de un horizonte simbólico, espiritual y político.
Esto implica a la vez que el profesional interpele sus propios valores y afectos,
reconociendo que su práctica no emerge del vacío, sino desde una biografía situada que debe
ser reflexionada constantemente “un deconstruir para construir”, a lo que invita al profesional
a desarrollar herramientas interpretativas capaces de dialogar con sistemas de creencias,
símbolos y performances comunitarias, sin reducirlas a exotismo ni imponer racionalidades
ajenas, llevándolo a diseñar estrategias culturalmente pertinentes lo que significa, reconocer
que los universos simbólicos no deben adaptarse a los modelos positivista de intervención,
sino que es la intervención la que debe adaptarse a los mundos simbólicos de los grupos con
los que se trabaja.
Siendo así que, lo ritual, lo corporal y lo afectivo no son meros accesorios: son formas
de agencia, de memoria viva, de acción política, la espiritualidad vivida —cantada, llorada,
encarnada— es, en muchos contextos, la vía más potente para resistir la opresión, resignificar
la herida y reorganizar la vida, la participación, la unión comunal.
Aunque claro, es necesario distinguir con claridad, no toda espiritualidad emancipa,
puesto que algunas formas simbólicas pueden reforzar sistemas de dominación y exclusión,
y para ello, la mirada crítica debe acompañar cada intervención con sensibilidad, pero
214

�también con firmeza ética, evitando tanto los juicios coloniales como los relativismos
paralizantes.

A modo de comentarios finales
En suma, el Trabajo Social necesita una reconfiguración profunda, tanto ontológica
como epistemológica, tal reconfiguración no exige abandonar lo objetivo, sino trascenderlo,
lo que requiere devolverle a la práctica su alma, es decir una práctica encarnada, afectiva,
simbólica, situada. Solo así será posible responder, con honestidad y dignidad, a los desafíos
éticos que nos plantea el sufrimiento humano en contextos marcados por la desigualdad, la
exclusión y la violencia estructural.
En este recorrido se han abordado de manera transversal las preguntas formuladas al
inicio, la interrogante sobre cómo integrar de manera crítica, situada y respetuosa la lectura
de las espiritualidades en la intervención ha sido desarrollada a partir de una práctica
reflexiva que reconoce lo simbólico y lo ritual como marcos legítimos de interpretación y
acción. Asimismo, la pregunta sobre los aportes de la antropología de la religión al Trabajo
Social ha sido respondida mostrando cómo sus herramientas conceptuales permiten leer las
prácticas espirituales como performances culturales cargadas de sentido, identidad y poder
colectivo.
Finalmente, se ha sostenido que visibilizar la espiritualidad como un componente
estructurante —y no accesorio— del sujeto social implica comprender que el sufrimiento y
la esperanza no se configuran solo en lo material, sino también se redefine y se encuentra en
la práctica colectiva dentro de las atmosferas simbólicas de lo ritual y lo corporal. Estos
elementos no son decorativos, son en sí el núcleo mismo desde donde puede nacer una
intervención profundamente transformadora.

215

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218

�Formación de los profesionales del trabajo social y la intervención con
familia: de lo funcional estructural a la propuesta socio-constructivista
Ruth Lomelí Gutiérrez20
Victoria Colmenares Ríos21
Noemí Macedonio Toledo 22

Resumen
La presente comunicación, tiene como objeto de estudio, las formas y modos en que la familia
como categoría teórica ha sido situada y explicada en el contexto de la formación de los
profesionales del Trabajo Social. Es recurrente observar y escuchar que las variables
referentes de su estudio tienen una marcada perspectiva biologicista, toda vez que se hace
visible a través de la exposición de sus funciones o roles, estructura, y, su identificación como
célula de la sociedad, visión que determina sin duda alguna, un sentido estandarizado que
excluye reprime y estigmatiza a los grupos que no cumplen con las condiciones
predeterminadas. En este contexto el objetivo de este trabajo es ofrecer como resultado de un
análisis a lo planteado, una mirada alterna a los discursos predominantes o identificados
como convencionales, de tal suerte que motive a la construcción de procesos donde sus
integrantes sean reconocidos como sujetos potencialmente cognoscentes y expositores de su
realidad. En términos metodológicos para su construcción, representa los resultados de una
investigación documental que ha permitido la recuperación y análisis de realidades teóricasempíricas relativas a la categoría familia, por lo que se tiene como punto de partida, la
revisión de literatura que ha favorecido el registro de información para fines de análisis,
reflexión a través de la localización, extracción de información. Como resultado se traza una

20

Universidad Veracruzana rlomeli@uv.mx

21

Ibid. vcolmenares@uv.mx

22

Ibid. nmacedonio@uv.mx

219

�mirada alterna fundamentada en el socio- constructivismo, la educación social como método,
así como técnicas y herramientas que permiten recuperar las interpretaciones de los sujetos
con la intención de trascender hacia una opción innovadora en la formación y ejercicio
profesional de los Trabajadores Sociales en la intervención con las familias.

Palabras claves: metarrelato, intencionalidad, construcción social.

220

�Introducción
En lo general la familia históricamente ha representado un foco de atención para las
diversas disciplinas que hacen posible a las llamadas Ciencias Sociales y Humanas, de
manera particular para la disciplina de Trabajo Social, la familia se reconfigura como un
objeto concreto de atención por la tarea para la reproducción biológica del género humano
legalizada y legitimada a través del matrimonio y las significaciones en torno a ello.
Sin duda en esta apreciación convergen un conjunto de posturas teóricas, que han sido
aprobadas como las maneras y formas en que hay que observar, analizar y atender a la familia,
entre ellas se torna de interés el análisis de (Ritzer, 2012) sobre la teoría sociológica de
Comte, en la cual, al hablar de los fenómenos colectivos, expone la configuración del
individuo en relación con el contexto general denominado macrosocial como lo es la familia,
la cual considera el pilar de la sociología. “La verdadera unidad social es, ciertamente, la
familia” (Comte 1830, citado por Ritzer 2012, p.118)
Es posible identificar, que, desde estas contribuciones se asigna a la familia una serie
de conceptos, propios del campo de la biología, desde la configuración macroscópica, la
función para la integración del individuo, y la analogía bajo la que expresa el grupo como
“verdadero germen de las diversas características del organismo social” (Comte 1830, citado
por Ritzer 2012, p.118). Lo interesante de esta apreciación es lo determinante que resulta la
familia para la enunciación del sistema macroscópico llamado sociedad y que ha dado sentido
al estudio de la familia hasta nuestros días, en la medida en que expone como la posible
generadora de la estabilidad y continuidad de la sociedad en general.
En el marco de estas ideas, se ha encontrado, por ejemplo, que Durkheim (1892)
consideró en su momento que la familia representaba una entidad moral cuya tarea era
generar cohesión social y su función principal era educar y mantener la moralidad social.
Davis, (1937) observa que la Familia cumple funciones de reproducción y mantenimiento
del orden social y con ello garantiza la continuidad de la sociedad. Estos autores en
coincidencia con Comte coinciden en que una forma de mantener a la sociedad con un sentido
de estabilidad, orden, progreso y continuidad la formación en lo moral juega una tarea
sustantiva de la familia.
221

�Autores como Murdock (1949) quien alude que la familia representa una institución
social de carácter universal, dotándola de funciones esenciales tales como la socialización de
los hijos, la regulación sexual, reproducción y provisión económica. Merton (1964) apunta
que la familia actúa como un sistema social, que desempeña funciones manifiestas y latentes
en la sociedad ayudando a la estabilidad social. Es importante recordar, que para este autor
las funciones manifiestas representan las consecuencias intencionadas y a la vez reconocidas
por los miembros de la sociedad, por lo que en este sentido son conscientes, mientras que las
latentes de manera contraria son inconscientes pueden beneficiar o ser perjudicial para la
sociedad. Parsons &amp; Bales (1955) expone que la familia representa una unidad funcional,
que en relación con la socialización de los hijos y afianza a los adultos. Entre las funciones
que se le atribuyen se encuentra las de carácter instrumental relativo a lo económico y el
expresivo dimensionada a lo emocional.
En su conjunto estas miradas convergen el sentido de la familia representa el grupo
bajo el cual es posible la sociedad, a partir de las acciones concretas asignadas como grupo,
constituyéndose en verdades absolutas, universales, reconocidas y legitimadas para decir lo
que es la familia y su papel su contexto histórico social, si bien en un principio la distinción
en la formación de lo “bueno” o “malo” llamado moral en la actualidad denominada
formación en valores. Cualquiera que sea el caso, representan una orientación sobre el cómo,
la familia educa, socializa y forma personas para el contexto social y en respuesta a ese
contexto.
Bajo este contexto, el presente artículo tiene como intención, socializar un análisis
reflexivo, sobre los posicionamientos teóricos e instrumentales bajo los cuales se forman los
trabajadores sociales para la intervención con las familias y exponer una propuesta, donde se
sitúa y reconoce a este grupo como una construcción social y en congruencia con las formas
y modos de intervención profesional.

La perspectiva naturalista en la formación
El contexto actual, obliga a los profesionales y académicos del trabajo social, a un
dialogo con la disciplina. Los cambios políticos, culturales y económicos están confrontando
222

�la capacidad de respuesta ante los problemas y necesidades sociales en lo general y en lo
particular a los cambios que se observan en los grupos sociales llamados familias.
El interés dominador de las teorías sociales paradójicamente con cánones de las
ciencias naturales ha sido contenido obligado en los planes de estudio que forman a los
trabajadores sociales. Melano (2001) por ejemplo, al recuperar el devenir de la profesión
alude que “En su evolución histórica, en Trabajo Social se ha direccionado hacia prácticas
asistenciales y de rehabilitación o correctivas”. (p. 30)
De manera particular la influencia positivista en el caso de chile, Rodríguez (2008)
menciona: “En el trabajo social chileno proviene internamente de su inclusión desde la
sociología naciente en los planes de estudio de las escuelas a través del perfeccionamiento
académico, especialmente en el área de la investigación de docentes chilenos en Estados
Unidos (p. 50)
Sin duda estas prácticas han de estar a la vez articuladas a lo socialmente esperado,
por un lado, la asistencia en la demarcación de que el amor a las personas es un valor
inherente al ejercicio, la “caridad” del estado por su carácter benefactor. La rehabilitación o
corrección implica la contribución al equilibrio y armonía de la sociedad, lo que nos da el
acercamiento a la creencia que lo que no funciona es posible reparar. Y, por otro lado, la
demarcada inclinación por orientar los procesos de investigación sustentados por el método
científico.
En palabras de Mendoza (2002) El pensar que la vida social responde analógicamente
al mundo de la naturaleza determina que la intervención no ejerce modificaciones esenciales
sino solamente secundarias, las que son, sin embargo, “la base principal del poder efectivo
de la ciencia” (p. 19) Rodríguez (2008), describe a través de una matriz, la influencia que ha
tenido el positivismo en lo que llama la perspectiva de trabajo social, al referirse a la
metodología operativa expone: “los pasos de investigación en T.S. corresponden a los pasos
generales del método científico, definición de variables, determinación de instrumentos,
aplicación de experimento, análisis y elaboración de conclusiones. (Aylwin et al., 1977,
citados por Rodríguez, 2008, p. 65)

223

�Sin duda, la perspectiva positivista sigue permeando en los procesos de formación
académica toda vez, que, desde los clásicos del trabajo social, la metodología cuantitativa es
privilegiada cuando se trata de analizar aspectos de la realidad social
Bajo este contexto, es importante rescatar los supuesto que han formado parte del
lenguaje de los profesionales del trabajo social y bajo los cuales se ha narrado el carácter
científico del hacer profesional, tales como el significado de la objetividad, bajo el cual se ha
creído que el estudio de las realidades se hace de manera tal, que se capta como es y no como
podría creerse, bajo el argumento que la teoría a través de sus categorías de aplicación
universal, las cuales representan el blindaje de cualquier subjetividad humana y se hace
manifiesta un posicionamiento neutral y con ello la verificación como criterio de búsqueda
de las verdades únicas.
Otros criterios del positivismo anclado en la narrativa de los académicos y
profesionales del trabajo social, es la explicación causal, la cual indica un estado de relación
lineal entre las dimensiones de la realidad social estudiada, así como apremiando la
racionalidad sobre la intuición. Si bien lo es la intención ser exhaustiva en un análisis
profundo de la perspectiva positivista, si lo es el hecho de recuperar esos pensamientos
cobijados en el contexto de la profesión.
A partir del sistema de creencias (supuestos) expuesto, se puede argumentar que, para
el diseño, estructura y contenidos de los programas de estudio y las asignaturas propias de la
disciplina del Trabajo Social, se han alimentado de la perspectiva positivista que
posteriormente se pondrán en práctica para orientar y sustentar en lo general la intervención
social en particular en la intervención con las familias.

El papel de la métrica en intervención con familias
La mirada biologicista, predominante como el discurso bajo el cual se analiza y
estudia a la familia, ha favorecido a la construcción de instrumentos que contribuyen a la
métrica bajo la cual hay que analizar el cumplimiento de la “función social” de la familia. En
el marco y contexto de la Ciencia Moderna, se ha creído históricamente que es la única forma
para la construcción del conocimiento científico.
224

�En este contexto autores como Popper (1959) al hablar de la ciencia menciona que
representa un sistema de conocimiento y que este es acumulativo y se autocorrige, que su
objetivo es explicar y llegar a la predicción de los fenómenos mediante leyes universales.
Para Kuhn (1962) la Ciencia Moderna tiene como carácter esencial el uso del llamado método
científico, determinado para el análisis de la realidad empírica, la confirmación de hipótesis
y con ello la elaboración de teorías basadas en evidencias. En coincidencia con Popper
(1959), en el caso de la Ciencia Normal considera que su fin es el conocimiento acumulativo.
En los diversos ámbitos en los que sitúe al “individuo”, dominación que se le ha dado
desde una mirada conservadora a la persona, a modo de separarla, aislarla de otras personas
y del contexto donde configura y reconfigura. En apariencia referirlo y explicarlo como una
unidad y que en lo general su actuar puede ser entendido y comprendido desde la también
denominada unidad familiar. “Como tal la familia es la matriz de la identidad y del desarrollo
psicosocial de sus miembros, y en este sentido debe acomodarse a la sociedad y garantizar la
continuidad de la cultura a la que responde” (Quintero, 2004, p. 18)
Bajo estos principios, y con el fin del estudio científico del grupo, se elaborado una
serie de instrumentos que contribuyen a la medición de las formas en que los integrantes
reproducen las acciones que la definen como tal grupo. A continuación, se presentan a
manera de ejemplo aquellas que se identifican como las más utilizadas.
La escala de evaluación de las Relaciones Intrafamiliares (ERI) presentada por Rivera
y Palos (2010) en tres versiones larga, intermedia y corta con 56, 37 y 12 reactivos
respectivamente.

Las

autoras

definen

las

relaciones

intrafamiliares

como

las

“interconexiones que se dan entre los integrantes de cada familia, incluye la percepción que
se tiene del grado de unión familiar, para afrontar problemas, para expresar emociones,
manejar las reglas de convivencia y adaptarse a situaciones de cambio” (Rivera y Palos, 2010,
p.17)
En sus resultados (Alto, Medio Alto, Medio, Medio Bajo y Bajo) de acuerdo con las
autoras es posible valorar la interacción familiar en termino de expresiones emocionales, la
unión y apoyo, así, como la percepción de dificultades o conflictos. Esta última dimensión
estima los aspectos individuales o por lo socialmente legitimados como indeseables,
225

�negativos, problemáticos o difíciles, lo que permite interpretar la sujeción de los integrantes
de la familia a pautas de comportamientos normados en el todo social.
Otro instrumento importante de recuperar es la Escala de funcionamiento Familiar,
expuesta desde la mirada de García, et al. (2017), quienes realizan modificaciones a las
propiedades psicométricas en una muestra mexicana, los autores determinan cinco variables
a las que llaman factores para el estudio del funcionamiento de la familia:
Ambiente familiar positivo se asume como la satisfacción con la relación y el
intercambio y el intercambio de ideas que favorecen las interacciones familiares y las
manifestaciones de afecto entre los miembros de la familia. Conflicto, se caracteriza
por patrones de relación en el que prevalece el antagonismo y la no solución de
problemas. Diversión, se refiere a las actividades realizadas por los integrantes de la
familia, asociados por el esparcimiento. Hostilidad, se distingue por el predominio
del malestar, desacuerdo y crítica hacia los demás, lo que limita la expresión de afecto
entre los integrantes de la familia. Coaliciones, se refiere a las alianzas entre los
integrantes de la familia para obtener beneficios de otro (s). (García, et al., 2017, p.24)
Los factores construidos desde la mirada los autores, orientan el análisis de la familia
como una unidad y un sistema a la vez, en las cuales es posible identificar patrones en las
relaciones que favorecen o posibilitan el cambio. Lo que permite observar que la naturaleza
del grupo responde a un todo en continuo movimiento y fuerzas positivas o negativas que
favorecen o no al cumplimiento de las funciones socialmente asignadas al grupo y no
determinadas por el mismo.
Otros ejemplos que favorecen a la fundamentación del predominio de la objetividad,
y aceptación, creencia y vedad respecto a que la familia es similar a los objetos de las
llamadas ciencias duras, es la Escala de Evaluación de la Cohesión y Adaptabilidad Familiar,
validada por Martínez, et al. (2011) en su análisis exponen que además de que representa un
instrumento de evaluación lineal del funcionamiento familiar, tiene como limitación “…la
imposibilidad de captar niveles extremos superiores de la cohesión y de la adaptabilidad, por
lo que debe ser aplicado en población normalizada, en la cual a más cohesión o adaptabilidad
mejor funcionamiento familiar” (p. 163).
226

�De acuerdo con los autores, la cohesión es posible de ser analizada a través de
variables como la asertividad, liderazgo y control, disciplina y negociación, lo que permite
identificar conceptos que aluden a patrones requeridos en un contexto donde hay que
“brillar”, “ser competente”, contribuyen en un sentido estricto a la de sobrevivencia en
relación con las exigencias del sistema social.
Solo con el fin de ilustrar, variables bajo las cuales se analizan las situaciones que
viven las familias desde el Trabajo Social, se presenta un cuadro que cronológicamente
organiza lo identificado en las producciones científicas en el contexto de la Red Nacional de
Trabajo Social y Familia.
Tabla 1
Variables aplicadas en el estudio de la familia
Año

Variable

La narrativa

2019 Funcionamiento

Las formas en que a través de

Influencia del ámbito familiar. estas variables se mira y
Familia monoparental.

analiza a la familia, están

Institución reproductora.

determinadas por funciones

Implicaciones familiares.

esperadas, en términos de la
estructura.

2022 Sistema Familiar
Estructuras familiares.

Es considerada como una

Rol

causa y determinante del

Funcionalidad

funcionamiento

Trayectorias vitales.

contextos, como la escuela,

Dinámicas familiares.

la comunidad.

Monoparentalidad

Como un ser vivo cuyo fin es
la

2023 Socialización

reproducción,

Acontecimientos vitales.

enferma

La unión familiar.

secuelas.

Roles de las mujeres.
Sistema familiar.
227

y

de

otros

que

se

manifiesta

�Factores sociofamiliares.
2024 Secuelas familiares.
Dinámica Familiar
Nota: Elaboración propia, recuperando información del
cuaderno de notas como asistente a los Seminarios de la Red
Nacional de Trabajo Social y Familia y considerando como
unidades de análisis los contenidos de las producciones
relacionadas al tema en la plataforma de la Academia Nacional
de Investigación en Trabajo Social (2025)
Fuente: Elaboración propia
La recuperación de las variables del cuadro anterior permite observar las categorías
universales, absolutas que han legi timado el abordaje y análisis a la familia. La aceptación
de características biologicistas representadas en la adquisición del lenguaje como el
cumplimiento de funciones, institución “reproductora” de individuos, su formación analógica
al ciclo de la vida orgánico y su condición de ser causa de lo que sus miembros manifiesten
en el exterior del grupo, (causa, los acontecimientos que se den en la familia, el efecto el
comportamiento manifiesto de sus integrantes en el exterior)
Es importante mencionar, por ejemplo, que para Quintero (2004) la familia representa
una especie de matriz de la cual tiende a la formación de la identidad y la dimensión
psicosocial de sus integrantes con la intención de que responsan bajo un proceso de acomodo
a la sociedad y propone tres componentes básicos que permiten el conocimiento integral y
coherente de la familia:
Estructural: hace referencia a las formas de unión de la pareja, tamaño,
personas incluidas, parentesco, evolución histórica.
Interaccional o funcional: es lo relativo a las formas de relacionarse el
hombre y la mujer, comunicación, distribución de roles, afecto y
adaptabilidad.
Evolutiva: ciclo vital o modelo evolutivo propuesta moderna desde el
enfoque sistémico. (p.18)
228

�En esta propuesta, se puede decir en otras palabras, que se atribuye a la familia la
responsabilidad de adaptación a los requerimientos de la sociedad, además que en sus
elementos de análisis se le atribuye una condición biologicista al pensar que la familia va
generando cambios a lo largo del tiempo reconocidos universalmente de manera
analógicamente como un organismo vivo como lo es el nacimiento/origen, la reproducción y
la muerte.
En términos de la intervención, ante las dificultades que presentan las familias, se ha
recurrido a la terapia, concepto derivado del campo de la medicina y que alude a la cura de
una enfermedad, en este sentido a continuación se exponen algunos modelos expuestos por
Quintero (2004), que sin duda han sido narrados como útiles en la intervención de familias
para los trabajadores sociales
Tabla 2
Modelos terapéuticos en la intervención con familias
Modelo

Objeto de atención

Derivado

de

la

Problemas derivados de la comunicación.

comunicación
De la terapia estratégica

Comportamientos problemáticos originados en

breve

una secuencia.

Modelo estructural

Presupone que la estructura mal adaptada o mal
alineadas constituyen el problema en la familia.

Del grupo Milán

Los problemas son soluciones a otros problemas.
Enfatiza el principio de la neutralidad.
Enfatiza en los procesos evolutivos normales.
Función y disfunción.

Modelo
evolutivo

cibernético

- Los problemas son restricciones que impiden al
sistema evolucionar en otra dirección.

229

�Se puede resaltar que, en los modelos expuestos, se encuentran los principios de
causalidad, la adaptación, la neutralidad y el sentido de los cambios esperados por el
grupo. Fuente: (Quintero, 2004, pp 154- 157)
Los relatos sobre lo que es ciencia y conocimiento científico, ha trascendido tiempos,
distancias y territorios, en este sentido, es posible observar que, en lo general en los
escenarios actuales de socialización del conocimiento producidos por la academia de trabajo
social, observemos que existe una influencia significativa de productos con fundamentos en
el discurso positivista. Mardones y Ursúa (1982) al exponer la ciencia como explicación
causal, relatan la importante la demarcación numérica y numérica dada a los fenómenos. En
su pretensión el positivismo históricamente ha pretendido construir ciencia social,
reconociéndole que “La amenaza que le ronda es cosificar, reducir a objeto todo, hasta el
hombre mismo” (p.22)
Bajo este sentido y formas en la se ha legitimado lo científico en el contexto de la
realidad social, donde sin duda pertenecen las familias, con una explicación universal,
verdades absolutas como que la familia funciona a semejanza a un organismo vivo, la idea
de que la estructura nuclear es el modelo “idóneo” para la sociedad, que la familia da
protección amor y seguridad, los relatos sobre los roles de género apegados en las
tatarabuelas y posiblemente abuelas, antes no vistas como una carga, sino como el alcance
de las expectativas de las mujeres a tal forma que significaron esta práctica como una
ocupación categorizada como “ama de casa”.
Sin duda estos metarrelatos han limitado al reconocimiento de la familia como un
grupo construido socialmente y por lo tanto sus transformaciones no responden a una
disfunción, más bien, a un sentido de reconocimiento a una diversidad que responde a un
contexto y a los aprendizajes de las personas situados en un territorio y tiempo en particular.

La ruptura de la narrativa y la propuesta socio-constructivista
Uno de los retos por desafiar en los procesos de formación profesional es la ruptura
con los principios absolutos heredados de la ciencia moderna. Como punto de partida, el
cuestionamiento a la llamada objetividad y con ello las verdades universales y absolutas lo
230

�que ha llevado por ejemplo a pensar en modelos estructurales del grupo familiar, al
conceptualizarla como célula o núcleo de la sociedad bajo la cual se ha posiciono a la familia
nuclear como el modelo legitimado y esperado socialmente como grupo.
Otras aportaciones generadas por la ciencia moderna que nos han hecho creer que las
composiciones representadas por los individuos dan forma a la familia y en este sentido,
seguimos la reproducción de contenidos que han aportado otras disciplinas, como la
sociología estructural funcional con las diversas clasificaciones en las que se han etiquetado
a la familia como por ejemplo: nuclear, monoparental, extensa, compuesta, reconstruida,
homoparentales y hasta se han llegado a escuchar voces sobre la posible existencia de la
“familia multiespecie” priorizando en esta última la estima afectiva en quienes la conforman,
lo que sin duda no entra en debates en los estudiosos de la familia en México, esto último
basado en el hecho de que nos falta discusión desde los posicionamientos ontológico,
epistemológico, sumando categorías que caracterizan nuestras narrativas, bajo las cuales
manifestamos nuestra llamada “construcción científica sobre los temas de familia”
La reflexión emergida de la práctica mediante la cual se observan las explicaciones y
comprensiones sobre el grupo social demanda la necesidad de reconocer que la familia está
integrada, no por individuos, sino de personas que construyen conciencia en su relación con
su entorno y que su reconfiguración responde a las características de su contexto, lo que
implica la aceptación de la pluralidad de verdades y no de una verdad absoluta.
Sin duda estimar la posible ruptura de esas grandes historias con las que se ha contado
de manera científica los sucesos de las familias y la construcción de historias particulares
expuestas por el trabajador social, representa un proceso trascendental en la profesión. El
dialogo con la producción científica construida desde el Trabajo Social y el ejercicio de la
profesión, dan cuenta de por lo menos cuatro escenarios observados como importantes para
quienes escriben este texto:
a) La recurrente práctica reproductora y acumulativa de categorías, principios y
modos de ver la realidad social y a los sujetos desde otras disciplinas, como por
ejemplo la psicología, la sociología, la antropología y sus diversas dimensiones
teóricas;
231

�b) El predominante estudio de objetos identificados como problemas o necesidades
sociales; y
c) La utilización de la medición para determinar los problemas y necesidades en la
familia;

Fundamentos y propuesta metodológica
Se parte del hecho que, desde el Trabajo Social, se ha pronunciado que es en la
realidad social donde identificamos, construimos y hacemos posible la intervención
profesional. En este dicho para quienes escriben, en lo general la comprensión del significado
de una categoría representa una condición necesaria ya que de esta representación se
articulará el qué de esta realidad social, nos compete intervenir y el cómo intervenir.
En este sentido por su naturaleza (condición ontológica), a la realidad social en lo
general y a la familia en particular, se le asignan como elementos esenciales para su existencia
objetivada, las acciones y aprendizajes colectivos, la trayectoria histórica y cultural como
constructo humano, el lenguaje traducido en comportamientos observables, bajo los cuales
se interpretan y explican los acontecimientos y situaciones de la vida cotidiana, por lo que en
sí misma la realidad social puede ser entendida en una dualidad subjetiva-objetiva. Para
Berger y Luckmann (2003)
El mundo de la vida cotidiana no solo se da por lo establecido como realidad por los
miembros ordinarios de la sociedad en el comportamiento subjetivamente
significativo de sus vidas. Es un mundo que se origina en sus pensamientos y
acciones, y que está sustentado como real para estos (p.35)
La vida cotidiana, su origen y reproducción, se enmarca en las dimensiones de un contexto
histórico y particular; en donde las significaciones logran su legitimación como producto de
las interacciones de los sujetos que las crean. “la realidad es, pues, percibida, como un todo
indivisible de entidad y significados, y está implícitamente comprendida en la unidad de los
juicios de existencia y de valor” (Kosík, 1967, p. 43).
La metacognición sobre lo expuesto revela el menosprecio de los profesionales del
Trabajo Social, sobre la capacidad cognitiva del sujeto de vida cotidiana, en el sentido que
232

�seguimos creyendo que ellos, tienen y reconocen los problemas y/o necesidades que el
profesional desde fuera “piensa” se deben abordar.
Siguiendo con el mismo autor se puede decir que la realidad se reconoce como “un
todo estructurado, que se desarrolla y se crea, el conocimiento de los hechos, de conjuntos
de hechos de la realidad, viene del a ser el conocimiento del lugar que ocupan en la totalidad
de esta realidad” (Korsik, 1967, 62) Para Sandoval (2012) por ejemplo no hay más realidad
que aquella de la que nos apropiamos con nuestros actos prácticos y conceptuales.
Estas dos expresiones dan la oportunidad al profesional del Trabajo Social de
reconocer como fuente de conocimiento, las manifestaciones concretas del contexto, y, por
otro lado, la condición generalizadora, como lentes para descifrar “la realidad”. Es un hecho
que la formación de los trabajadores sociales es posible por las construcciones teóricas de las
disciplinas de las Ciencias Sociales en general y en particular de la psicología conservadora,
esta condición ha limitado de alguna manera la construcción de una representación propia y
con ella categorías bajo las cuales pudiera dar un sello distintivo a la profesión, además
también ha limitado el reconocimiento de considerar como productor de conocimiento en vez
de reproductor de conocimiento.
Palabras como las de Duque (2018) al referirse a la intervención profesional “basada
en un sistema de conocimientos teóricos en el área de las ciencias sociales y humanas, sobre
las cuales sostienen su contribución a la transformación de la realidad” (p.23) ha convencido
a los académicos quienes toman las decisiones sobre el qué y cómo los trabajadores sociales
analizan la realidad social y a los sujetos que la hacen posible.
Por su parte para García (1999) las Ciencias Sociales representan “un campo
diversificado de argumentación teórica y de herramientas metodológicas, de la cuales la
nueva profesión extrae un “préstamo” conceptos y técnicas que pasan a constituir su saber
especializado. (p. 31) para la autora quien ha contribuido a explicar los componentes y el
sentido del saber especializado del Trabajo Social, este “préstamo” no implica
necesariamente estar sujeto a las disciplinas que componen a las Ciencias Sociales.
Bajo estas aportaciones, y principios construidos por las autoras los cuales se
exponen a continuación, se traza un ejemplo sistemático de construcción metodológica bajo
233

�la orientación de la propuesta metodológica de la profesora Mendoza (2002) articulando la
orientación teórica, métodos, técnicas, instrumentos:
Principios
1. Naturaleza de la familia
La familia es un grupo social, formados por personas, por lo que en su
reconfiguración es importante reconocer que sus integrantes construyen en el
contexto de su cotidianidad una serie de interacciones que significativamente la hacen
familia.
2. Su formación no es lineal, está sujeta a una diversidad de formas, modos y su
construcción histórica es determinada por el contexto inmediato.
3. Como grupo social, es capaz de construir significaciones basadas en creencias y
experiencias expresadas por los lenguajes y traducidas en comportamientos
concretos.
Tabla 3
Proceso

Fuente: Elaboración propia
234

�Como puede observarse, el ejemplo muestra un esfuerzo para la recuperación de las
narrativas de las personas que integran la familia, no se busca información que cuadre en
categorías genéricas y universales, más bien representa proceso que indistintamente puede
recabar información, tantas familias, historias y contextos donde se sitúen se representan y
se reconfiguran.
La intervención con la familia trasciende el hecho de resolver necesidades o
problemas a un acto educativo, con una intensión que demanda la construcción de procesos
reflexión, encuentros cara a cara, diálogos entre las personas, recuperación y análisis de las
experiencias colectivas del grupo y el ejercicio para la identificación del origen de las
situaciones vividas.
En este mismo sentido, se piensa en la pertinencia de las técnicas y herramientas
transversalizadas en cada uno de los momentos del proceso, se les otorga un valor sustantivo,
ya que representan el medio para provocar la sistematización del lenguaje bajo el cual, las
personas que integran el grupo familiar exponen, describen e interpretan su realidad.

Discusión
Bajo esta intencionalidad del cambio, es importante centrar la atención, ya que
representa el qué y sobre el qué, el profesional del Trabajo Social ejerce su intervención con
las familias y bajo la cual tendría la manifestación de un rasgo distintivo respecto a otras
profesiones.
Falla (2017) expone un análisis bajo la mirada de la teoría de la acción social de Max
Weber para significar la intencionalidad de la intervención profesional, la cual reconoce
como una acción social que se hace manifiesta en una realidad social, que es construida
socialmente a través de las relaciones entre los sujetos que la componen, sus formas en la que
estos sujetos hacen visible a través de la comunicación sus experiencias y en conjunto su
mundo simbólico. Para la autora el profesional del Trabajo Social requiere lograr:
… la capacidad para superar visiones simplificadoras de la realidad, en la búsqueda
de insumos teóricos que permitan trascender el pragmatismo y los lleve a asumir de
manera coherente una postura que caracterice la práctica profesional para evitar la
contradicción entre el decir y el hacer (p. 126)
235

�Las visiones simplificadas de la realidad, traducidas en representaciones simbólicas
numéricas, realidades pensadas desde las propias miradas del profesional del Trabajo Social,
decidiendo que problemas y/o necesidades son los que los que hay estudiar en los sujetos y
desde marcos explicativos generalizados construidos en contextos ajenos donde se sitúa el
objeto a conocer y a intervenir, la operación y puesta en marcha de las generaciones, la
medición de realidad, y, las creencias que las Politices Sociales, las cuales en México,
normativamente responden a un orden ideológico-político gubernamental, representan
condiciones para reflexionar, sí bajo estas formas o modelos utilizados los trabajadores
sociales generamos lo que significamos como el cambio.
En este contexto Tello (s/f) por ejemplo escribe que “la intervención intencional es
apertura, es posibilidad, es desear lo antes no pensado, lo no nombrado; es reconstrucción en
un mundo que no nos satisface, es una propuesta elegida, creativa, alterna a lo dado.” (p.86).
En este sentido se puede decir que el reto que plantea Falla y Tello, representan un
posicionamiento trascendental que conlleva a renunciar a la reproducción y acumulación del
conocimiento de otras disciplinas, restando con ello, la posibilidad de construir lo propio.
Así, se propagan falsos mitos, ataduras que impiden el pleno desarrollo del
trabajo social y, más aún lo convierten en una disciplina subordinada a marcos
teóricos, políticas y normas institucionales ajenos a una profesión que se
construye día a día en el hacer de la cotidianidad, dimensión ninguneada,
invisibilizada en la búsqueda de lo científico. Aún más, se generaliza el objetivo
del cambio y se afirma unívocamente que es el bienestar social, la transformación
de la sociedad o incrementar la calidad de vida de la población, sin tomar en
cuenta que éstos son principios orientadores y responsabilidad de toda sociedad,
no de una profesión. (Tello, s/f, p, 86)
Es muy interesante este sentido de subordinación de la profesión expuesto por la
profesora Tello, dado que el ejercicio profesional en lo general se ejercita en el contexto de
las instituciones del Estado, el cual ha identificado que problemas y/o necesidades hay que
atender y cómo atender desde el Trabajo Social, a través de lineamientos y modelos

236

�preestablecidos fuera de fundamentos teóricos y metodológicos bajo los cuales fue formado
académicamente el profesional.

Conclusiones
Sin duda, la presente reflexión teórica, conlleva a una incipiente propuesta de
intervención con familias en el contexto de la formación de las y los profesionales del trabajo
social, sin embargo, representa para las autoras una provocación, para estimar que en los
contenidos curriculares en lo general y en particular con las familias se requiere trascender
los procesos convencionales, tradicionales heredados de la modernidad a las miradas
subjetivas, pensar, estar, percibir lo concreto y reconocer que las personas a través del
lenguaje concretizado en el comportamiento reflexionado pueden también trascender y
transformar su sentidos de vida.
Es importante que, en los procesos de formación, se capacite con una intencionalidad
clara epistemológica y metodológicamente, que las familias no son universales, no son
homogéneos ya que responden a sujetos y contextos particulares, a este principio le
corresponde entonces reconocer la que la realidad social es una construcción humana y por
lo tanto las familias por sus propias historias, resultan una pluralidad aún en un mismo
contexto.

237

�Referencias
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239

�Tello N. (s/f) VI. El Cambio en Trabajo Social: Intención, rupturas, y estrategias
https://neliatello.com/docs/el-cambio-en-trabajo-social-intencion-rupturas-yestrategias.pdf

240

�241

�Aborto en mujeres saltillenses: un análisis comparativo de experiencias
con y sin acompañamiento.
Laura Anahí Salgado-Espinosa23
Mayra Lizeth Salgado-Espinosa24

Resumen:
El aborto es un asunto de salud pública que representa el derecho a decidir para las mujeres
y personas gestantes frente al estigma, la romantización de la maternidad, así como las
expresiones misóginas para castigar el ejercicio de su sexualidad. Aún con toda esta carga,
las mujeres eligen abortar y requieren de la misma atención y cuidados que quiénes eligieron
gestar. El objetivo fue comparar experiencias de mujeres saltillenses antes, durante y después
de abortar con o sin acompañamiento. La investigación fue cualitativa, con enfoque
fenomenológico y corte transversal. Se contó con la participación de 25 mujeres saltillenses
mediante entrevista semiestructurada virtual con atención en aspectos éticos y se realizó el
análisis de contenido de relatos. Los hallazgos fueron: media de edad de 22.92 años (D.E.=
3.69) cuando vivieron el aborto. Fueron 13 mujeres acompañadas por otras mujeres, mediante
colectiva feminista (4), amigas (2), familiares (4) y persona particular (3); siendo WhatsApp,
el medio de contacto virtual y en 7 casos también fue presencial. En las experiencias previas
al procedimiento, se hallaron sentimientos de miedo al procedimiento o consecuencias,
confianza, seguridad, confusión o ambivalencia emocional, contexto de violencias o coerción
sexual, prejuicio y estigma interiorizado. Durante el proceso reportaron dolor físico y
emocional, sensación de soledad, recepción de contención emocional, certeza en la decisión
y dificultades con el procedimiento. Posterior al proceso, se ha identificado en los relatos
desde alivio y empoderamiento hasta culpa, miedo o arrepentimiento. Algunas presentaron

23

Facultad de Psicología, Universidad Autónoma de Coahuila. laurasalgado@uadec.edu.mx
https://orcid.org/0000-0002-6133-4069
24

Escuela de Psicología, Universidad de Monterrey. mayra.salgado@udem.edu
https://orcid.org/0000-0002-6916-1094

242

�consecuencias médicas adversas o dificultades para acceder a atención médica. El
acompañamiento, resultado de la sororidad frente al abandono institucional, particularmente
brindado por colectivas feministas, tuvo incidencia como factor protector emocional
significativo, indicando sentimientos de apoyo, alivio y resignificación positiva de la
experiencia. En contraste, su ausencia se asoció significativamente con experiencias
traumáticas, incremento en la vulnerabilidad emocional y mayor probabilidad de
complicaciones físicas
.

Palabras claves: aborto, mujeres, Saltillo, acompañamiento, experiencias.

243

�Introducción
El aborto representa una situación de salud pública compleja debido a la imbricación de
factores sociales, culturales y personales, que influyen en la toma de decisión en torno a la
interrupción del embarazo, además de contribuir a la experiencia emocional antes, durante y
después de llevarlo a cabo.
La Organización Mundial de la Salud (2021) reporta que cada año se provocan 73
millones de abortos a nivel mundial y que, el 61% de los embarazos no deseados son
interrumpidos de forma voluntaria; considerando, además, que el 45% de los procedimientos
se llevan a cabo en situaciones de riesgo, siendo uno de los factores predisponentes los
obstáculos que se presentan para poder acceder a ellos a través de instituciones de salud.
En México, desde el 2007 hasta el 2024, se reconoció la interrupción legal del
embarazo (ILE) en dieciocho entidades federativas, incluyéndose dentro de ellas Coahuila,
antes de las 12 o 13 semanas de gestación; lo que implica que las mujeres pueden tener acceso
a este procedimiento a través de instituciones de salud pública. Adicionalmente, en 2023, la
Suprema Corte de Justicia de la Nación dio a conocer su postura respecto a la
inconstitucionalidad de la criminalización del aborto (Consejo Nacional de Población
[CONAPO], 2024), al considerarse una vulneración a los derechos humanos de las mujeres
y personas gestantes, contemplando el libre desarrollo de la personalidad, a la salud (sexual
y reproductiva) y a una vida libre de violencia.
Lo anterior quiere decir que los abortos inducidos son atenidos cuando son producto
de violencia sexual (sin condicionar con requisitos previos, como el contar con una
denuncia); cuando hay riesgo a la vida, por cuestiones económicas, por alteraciones
congénitas o genéticas, acto imprudencial o inseminación artificial no consentida (Secretaría
de Salud, 2021).
Las estadísticas en nuestro país son limitadas en torno al aborto inducido. El Gobierno
de la Ciudad de México (2024) reportó que desde el año 2007 hasta la primera mitad del
2024, se han llevado a cabo en dicha ciudad 277 268 ILEs; de las cuales 57 usuarias provenían
del estado de Coahuila. En el mismo informe, se indica que, de la totalidad de las mujeres
que solicitaron la ILE, el 45% tenían entre 18 y 24 años, seguido del grupo de 25 a 29 años
244

�con un 24%; el 43% tenía la preparatoria como último grado de estudios terminado, el 54%
era soltera y el 29% se encontraba en unión libre; y, respecto a la ocupación, el 30% se
dedicaba al hogar y otro 30% era empleada.
Especificando en el contexto estatal en el que se enmarca la presente investigación,
en 2021, en Saltillo se expuso un informe a través de medios sociodigitales (Instagram y
Facebook) por parte de la Red Aborto Seguro Saltillo (2021), informando el acompañamiento
brindado a 385 mujeres residentes en Saltillo, Torreón, Ramos Arizpe, Parras de la Fuente,
Acuña, General Cepeda. Frontera, Muzquiz, Nava, Arteaga y Monclova, con edades
oscilantes entre 18 a 40 años, siendo el grupo de 18 a 20 años, el de mayor prevalencia; el
procedimiento se indicó mediante uso de medicamentos, a partir del protocolo indicado por
la OMS (2014).
Según Landeros (2024), el área de oportunidad en primera instancia que existe en
Coahuila, corresponde al número de unidades de salud pública donde se aplican los abortos,
en contraste con las necesidades sociales. Por lo tanto, frente a los avances en la garantía del
derecho a decidir en las mujeres y personas gestantes, existen al día de hoy cambios
necesarios tanto para el Estado como en la articulación de las colectivas feministas que
brindan acompañamiento sororalmente.
En torno a los estudios que abordan el impacto del aborto, Arequipa-Reatiqui et al.
(2024) realizaron una revisión sistemática de las consecuencias psicológicas y emocionales
del aborto inducido, y encontraron que el estigma social es un factor relevante que impacta
negativamente en la salud mental de las mujeres, limitando también la búsqueda de redes de
apoyo emocional o social, debido al estigma.
Por otro lado, López y Carril (2010) refieren en su revisión que el aborto voluntario
o inducido “no es causa suficiente para la posterior aparición de problemas en salud mental
en las mujeres” (p. 25), sino que se pueden presentar factores previos que puedan incrementar
o disminuir la probabilidad de presentar trastornos psicológicos, como pueden ser el mismo
contexto socio-legal en torno al aborto, el estado de salud mental previo (tanto al aborto como
al embarazo mismo), la forma en la que se percibe el hecho en el entorno social, ausencia de
apoyo social, presión recibida por parte de la pareja para continuar o no con el embarazo, etc.
245

�Continuando con las redes de apoyo, Ballesté et al. (2025) realizaron una
investigación cualitativa en mujeres de Huejotzingo, Puebla que acudieron al Hospital
General a realizar la interrupción del embarazo y encontraron que sus principales redes de
apoyo en el proceso fueron la pareja y la familia, aunque en este último caso, refirieron que
no se tocaba el tema, relacionado a los estigmas en torno al embarazo no deseado y al
procedimiento en sí mismo.
Nagy y Rigó (2019) sostienen que el apoyo social es un factor determinante en el
período posterior al aborto, especialmente si el apoyo se recibe por parte de la pareja,
disminuyendo el riesgo de presentar sintomatología ansiosa, conductas autolesivas y la
angustia post-aborto.
Sin embargo, la cultura juega un papel importante, a través del estigma, que perpetúa
que el aborto sea una práctica que se vive en soledad y en silencio, siendo el acompañamiento
desde la sororidad y el cuidado, un espacio de escucha y creación de un vínculo, donde se
tiene una comprensión integral de la vivencia y factores propios de las mujeres que han
decidido interrumpir el embarazo (Burton y Peralta, 2021), trascendiendo del enfoque
tradicional de la salud física antes, durante y después del procedimiento, reconociendo y
abordando el impacto psicológico de la experiencia.
A partir de lo revisado previamente, el objetivo de la investigación fue comparar las
experiencias de mujeres saltillenses antes, durante y después de abortar con y sin
acompañamiento.

Método
Este estudio se realizó bajo un enfoque cualitativo con diseño fenomenológico y corte
transversal. El enfoque fenomenológico permitió explorar en profundidad las experiencias
vividas de las participantes desde su propia perspectiva, centrándose en el significado que
atribuyen a dichas experiencias (Husserl, 1970; Creswell, 2013). Al ser de corte transversal,
la recolección de datos se llevó a cabo en un solo momento en el tiempo, lo que permitió
captar una fotografía interpretativa de las vivencias narradas.

246

�Participantes
La muestra estuvo conformada por 25 mujeres originarias de Saltillo, Coahuila,
seleccionadas mediante un muestreo no probabilístico por conveniencia. Los criterios de
inclusión fueron: ser mayor de edad, haber llevado a cabo una interrupción voluntaria del
embarazo, residir en Saltillo y contar con disposición para participar en una entrevista virtual.

Técnica
Se empleó la entrevista semiestructurada como técnica principal de recolección de datos, la
cual se llevó a cabo en formato virtual, dada la conveniencia y accesibilidad que ofrece este
medio. Este tipo de entrevista permitió combinar una estructura básica de preguntas guía con
la flexibilidad necesaria para profundizar en aspectos emergentes durante la conversación.
Las categorías y subcategorías estuvieron fundamentadas en la revisión bibliográfica
para este proyecto de investigación, así mismo contemplando el uso adecuado de la sintaxis
de las mismas con enfoque en derechos humanos, interseccional, feminista y de género.
Dentro de las temáticas abordadas en la entrevista se encontraron la edad al momento
de realizar la interrupción voluntaria del embarazo, si recibieron acompañamiento y, de ser
así, por parte de quién lo recibieron y de qué manera (virtual o presencial), la percepción del
apoyo recibido, la experiencia antes, durante y después del procedimiento.

Procedimiento
Las participantes fueron contactadas mediante redes sociales. Una vez aceptada su
participación, se les proporcionó información detallada sobre los objetivos del estudio y se
programó una sesión virtual individual. Las entrevistas se llevaron a cabo a través de
plataformas de videollamada, con una duración aproximada de 45 minutos cada una.
Posteriormente, se realizó un análisis de contenido de tipo temático inductivo sobre
los relatos obtenidos, identificando unidades de significado relevantes y agrupándolas en
categorías emergentes, de acuerdo con el enfoque fenomenológico propuesto por Colaizzi
(1978).

247

�Consideraciones Éticas
Se tomaron en cuenta los principios éticos establecidos por la Sociedad Mexicana de
Psicología (2009) dentro del Código Ético del Psicólogo. Las participantes firmaron un
consentimiento informado digital antes de iniciar la entrevista, en el cual se garantizó la
confidencialidad, el anonimato y el derecho a retirar su participación en cualquier momento
sin consecuencias. Los datos fueron almacenados en dispositivos protegidos y solo accesibles
al equipo investigador.
Con el fin de garantizar la confidencialidad y el anonimato de las participantes, se les
asignaron identificadores alfanuméricos (P1, P2, P3, etc.), donde la letra "P" hace referencia
a "participante" y el número indica el orden en que fueron incorporadas al estudio.

Resultados
La media de edad de las participantes al realizar el procedimiento de interrupción del
embarazo fue de 22.92 años (D.E.= 3.69). El 48% de las mujeres no recibió ningún tipo de
acompañamiento durante el proceso; mientras que, el 52% sí recibió algún tipo de
acompañamiento, se muestra de quiénes recibieron el acompañamiento en la Tabla 1.
Tabla 1
Acompañamiento durante el procedimiento del aborto.
Agente

Frecuencia

%

Colectiva feminista

4

30.8%

Amigas

2

15.4%

Familiares

4

30.8%

Persona particular

3

23.0%

Fuente: Elaboración propia.
En la Tabla 1 se observa que el 30.8% de las mujeres recibió el acompañamiento por
parte de una colectiva feminista y otro 30.8%, por parte de familiares. El 53.8% recibió dicho
acompañamiento de forma presencial y el 46.1%, virtual, a través de WhatsApp.
248

�En términos generales, las mujeres percibieron el acompañamiento recibido de forma
positiva, en la Tabla 2, se reporta la percepción y categorías que emergieron del análisis de
contenido.
Tabla 2
Percepción del acompañamiento durante el procedimiento del aborto.
Categoría
Información

Descripción
del “Fue de gran apoyo saber que tenía el respaldo de alguien, sobre todo

procedimiento

después de que el médico me diera información incorrecta” (P2, 22 años,
Persona particular).

Atención
Cuidado / Apoyo

/ “Siempre estuvieron al pendiente de mí, antes y después, me indicaron
cómo realizar el proceso y se preocuparon por mi salud y sentimientos”
(P4, 23 años, Colectiva feminista).
“Le avisé a dos amigas para que estuvieran al pendiente de mí. Durante el
proceso, mi esposo estuvo conmigo en todo momento y cuidando a nuestra
hija” (P14, 24 años, Amiga).
“Siento que hubiera sido una experiencia más difícil de lo que ya es.
Definitivamente no es algo fácil y si necesitas de un apoyo emocional
inmenso. Pasan meses y aun me siento mal pero no me arrepiento gracias
a la persona que me apoyó y acompañó en todo el proceso” (P22, 25 años,
Familiar).

Fortaleza
Tranquilidad
Seguridad

“Me sentí fuerte” (P7, 27 años, Familiar).
/ “Me hizo sentir más segura y tranquila, tenía mucho miedo de que me
pasara algo” (P12, 16 años, Amiga).
“Mucho más segura, tenía miedo de no entender las señales de mi cuerpo
en caso de que algo no saliera bien” (P16, 27 años, Colectiva feminista).

Soledad

“Me sentí bien con el acompañamiento, aunque me seguía sintiendo sola”
(P11, 21 años, Persona particular).

Fuente: Elaboración propia.

249

�En la Tabla 2, se muestra que la categoría de atención, apoyo y cuidado fue la más
prevalente en las mujeres que recibieron acompañamiento en el procedimiento, no se
identifica que alguna categoría sea diferenciada en torno al agente del que recibieron el
acompañamiento.

Experiencias Previas al Procedimiento
En el análisis de las respuestas proporcionadas por las mujeres en torno a la experiencia
previa al procedimiento destacan el miedo en torno al procedimiento y sus complicaciones,
así como al pensar en que su familia podría enterarse, esto se presentó en mujeres con y sin
acompañamiento.
“Al principio me daba miedo no hacerlo bien, pero seguí todas las indicaciones y
pensé la razón por qué decidí hacerlo” (P1, 24 años, Colectiva feminista).
“Tenía miedo, no quería decirlo a mi familia” (P7, 27 años, Familiar).
“Tenía mucho miedo, confusión, nervios, prácticamente estaba llorando desde antes
de hacerlo” (P5, 27 años, sin acompañamiento).
“Nervios, miedo a arrepentirme y ponerme mal de salud, pero sobre todo mucho
miedo” (P6, 22 años, sin acompañamiento).
Cabe mencionar que las mujeres que recibieron acompañamiento, mencionaron con
mayor frecuencia el sentirse decididas y seguras de la decisión de interrumpir su embarazo,
refiriendo el no sentirse listas para la maternidad, la responsabilidad en torno al bebé y la
relación de pareja, así como la cuestión económica.
“Me encariñé, pero sabía que no tenía posibilidad de ofrecer una vida digna, y no se
me hacía justo traer a alguien a sufrir” (P4, 23 años, Colectiva feminista).
Dentro de las consecuencias reportadas por la Organización Panamericana de la Salud
(2018) de la violencia íntima de pareja, se encuentran las relacionadas a la salud sexual y
reproductiva de las mujeres, como lo es el embarazo no deseado. Al respecto, la participante
8 reportó encontrarse en una relación con dinámica violenta, motivo por el cual decidió
interrumpir el embarazo.

250

�“Una parte de mi quería conservarlo, pero no quería unir mi vida con ese hombre.
Después de que decidí que era lo mejor para mi, para mi familia, mis estudios y para
mi hijo no nacido, porque, ¿Quién quiere ser hijo de una madre ´pendeja´ y un padre
abusivo que ya tenía otro hijo y no te quería? Sentí desesperación de no conseguir
rápido las pastillas, pero nunca dudé en tomarlas” (P8, 21 años, sin
acompañamiento).
Continuando con el papel de la pareja masculina en la decisión de interrumpir el
embarazo, resalta que dos mujeres reportaron haberse realizado el procedimiento por presión
social por parte de su pareja.
“No quería hacerlo, pero sentí la presión de que no era el momento adecuado, y la
persona de la que me embaracé no quería continuar” (P9, 28 años, Persona particular).
Al respecto, se presenta este otro relato de la participante 11:
“Yo me sentía muy feliz, estaba emocionada por decidir tenerlo, pero el
problema era mi pareja, él dudaba en tenerlo. Al final me sentí orillada a decidir
abortar por la crisis económica, la situación tan horrible en la que me veía
sentimentalmente con mi pareja por su nula comprensión y el hecho de sentirme muy
mal físicamente por el embarazo” (P11, 21 años, Persona particular).
A partir de la información proporcionada, coincide con lo reportado por Nagy y Rigó
(2019), quienes consideran que, dentro de las razones para la toma de decisión de abortar, se
encuentran la percepción de no contar con el apoyo de la pareja para continuar con el
embarazo o el encontrarse en una relación abusiva.
En la Figura 1, se muestra el gráfico de la frecuencia de emociones reportadas en las
participantes al cuestionarlas respecto a la experiencia previa al procedimiento.
Figura 1
Experiencias antes de llevar a cabo el procedimiento.

251

�Fuente: Elaboración propia.
En la Figura 1, se muestra que en ambos casos (con y sin acompañamiento), lo más
reportado fue el miedo y el sentirse decididas. Sin embargo, se encuentran diferencias en las
frecuencias de la tercera emoción más reportada, en las mujeres con acompañamiento fue la
presión social y, en las mujeres sin acompañamiento, la tristeza y soledad.

Experiencias durante el procedimiento
Durante el procedimiento, la emoción más presente en las participantes fue la de
miedo a las complicaciones ligado a la vergüenza en caso de tener que reportar la situación
a alguien más para poder recibir la atención médica.
“Miedo de morir en el proceso, de que algo saliera mal, que la gente se tuviera que
enterar, vergüenza, tristeza por no tener las condiciones para tener ese bebé” (P5, 27 años,
sin acompañamiento).
Tal como se ha referido previamente, la decisión de interrumpir el embarazo es
compleja, ya que involucra aspectos psicosociales (además del biológico). En el caso de la
participante 11, mencionó como factor que contribuyó a la decisión, la infidelidad por parte
de su pareja, presentando emociones ambivalentes.
252

�“Me sentía cansada, me sentía deprimida por haberme enterado de las infidelidades
de mi pareja incluso todavía hasta ese día, por eso me decidí en hacerlo de una vez en
ese momento. Ese mismo día vi el eco de 8 semanas del feto y se me partió el corazón,
pero lo vi como lo mejor para mí. El procedimiento fue doloroso para mi por los
cólicos y la temperatura que tuve, pero salió sin ningún problema, fue un
procedimiento exitoso” (P11, 21 años, Persona particular).
Para identificar las experiencias durante el procedimiento, se muestran las categorías
identificadas en el discurso, en la Figura 2.
Figura 2
Experiencias durante el procedimiento.

Fuente: Elaboración propia.
En la Figura 2 se reportan diferencias entre las participantes que recibieron
acompañamiento, quienes indicaron con mayor frecuencia experimentar preocupación/miedo
en lo que implicaba el procedimiento y el riesgo de ser descubiertas y, por otro lado, la
seguridad y alivio. Por otro lado, quienes no recibieron acompañamiento experimentaron un
conjunto de emociones como preocupación/miedo, tristeza, vergüenza, seguridad/alivio y
dolor físico.

Experiencias después del procedimiento

253

�En torno a los discursos de la experiencia después de haber llevado a cabo la
interrupción del embarazo, las participantes refirieron sentirse aliviadas, mayormente
vinculado a haber realizado el procedimiento de forma exitosa.
“Cuando vi la bolsa expulsada, sentí gran alivio, sentí mucha paz, me sentía mal de
ocultárselo a mis papás, pero era mejor así, estaba muy agradecida de que todo hubiera salido
bien” (P2, 22 años, persona particular).
“Me sentí tranquila, que recuperaba mi cuerpo y mi mente que de nueva cuenta era
yo” (P17, 28 años, familiar).
En otros casos, refirieron haber tenido que acudir al hospital derivado de
complicaciones médicas. Según Krauss (2023), además del estigma interiorizado en las
mujeres frente a la decisión de abortar, se encontraba también las barreras al acceso a
servicios de salud debido a capacitación insuficiente o involucrar percepciones personales.
“Tuve una complicación fatal a causa de un aborto mal practicado con misoprostol
ya que yo tuve que realizarlo por mis propios medios dure una semana hospitalizada
con una fuerte infección ya que dos meses después de haberlo realizado no salió en
su totalidad a pesar de que sólo tenía 4 semanas” (P3, 23 años, sin acompañamiento).
A continuación, se presenta la Figura 3, de las experiencias mencionadas después de
llevar a cabo la interrupción voluntaria del embarazo.
Figura 3
Experiencias después de llevar a cabo el procedimiento.

254

�Fuente: Elaboración propia.
En la Figura 3 se observa que el alivio fue lo que mayormente refirieron las mujeres
(con y sin acompañamiento). Para las mujeres que tuvieron algún tipo de acompañamiento,
la vergüenza, el miedo y la tristeza fueron las siguientes emociones más mencionadas;
mientras que, en mujeres que no tuvieron algún acompañamiento, se reportó en segundo
lugar, mayores complicaciones de salud, la culpa y la tristeza.

Acceso a redes de apoyo
Es importante mencionar que, dentro de las respuestas proporcionadas por las participantes,
se encuentra de forma recurrente la preocupación de que personas cercanas se enteraron del
embarazo o del procedimiento.
“Emocionalmente, cuando era más pequeña (16-20 años), era algo que me apenaba, me
sentía mal por haberlo hecho y no sentirme culpable, porque la mayoría de las personas
cercanas a mí lo veían como algo extremadamente malo” (P12, 16 años, amiga).
La experiencia del procedimiento tiene efectos identificados tales como la diarrea,
fiebre, náuseas y sensación de hinchazón entre otros; sin embargo, el factor del apoyo social
informal frente a este proceso también tiene efecto en la percepción de esta vivencia.
“Me puse muy mal, días con fiebre, más los juzgamientos terribles de las pocas
personas a las que les conté. Ha sido de lo más duro que he pasado en mi vida” (P15, 27 años,
sin acompañamiento).
La autogestión del conocimiento sobre aborto se identificó en el relato de la
participante 15 como un recurso para establecer con seguridad la decisión, aún cuando
existieron dudas por realizar el proceso sin conocimientos médicos.
“Recordé todas las conferencias de la secundaria y prepa donde nos decían que las
mujeres que habían abortado sentían una culpa infinita y querían suicidarse, tuve mucha
introspección porque yo jamás me sentí así (...)También recuerdo que en su momento tuve
miedo que alguien descubriera lo que había hecho porque a pesar de que mi carrera es en el
área de la salud, pues no soy ginecóloga y no estaba segura de que tanto podría saber la dra

255

�al examinarme, leí mucho me informe bastante y todo salió bien” (P15, 27 años, Colectiva
feminista).
En el discurso de la participante 15 destaca la información que recibió durante su
adolescencia en secundaria y preparatoria, que contribuye al estigma en torno al aborto. En
este aspecto, destaca la investigación de Cerda et al. (2021), quienes reportaron en su estudio
con docentes, que presentaban una alta prevalencia de mitos y tabúes en torno a la sexualidad,
incrementando con esto el riesgo de transmitirlo a los estudiantes.
También, destacan la experiencia positiva en torno a la atención brindada por parte
del personal de salud.
“El ginecólogo fue muy comprensible me imagino se dio cuenta que fue provocado a
pesar de haberlo negado, pero no cuestiono y solo me ayudo” (P6, 22 años, sin
acompañamiento).
Cabe destacar que, al experimentar el proceso, las participantes reportaron
indicadores de Crecimiento Postraumático (CPT), derivado del haber enfrentado una
situación de crisis como lo representa el embarazo, la decisión de interrumpirlo y el
procedimiento del aborto, donde se hace notar cómo ha cambiado la percepción de sí mismas,
de los otros y en su filosofía de vida (Radusky y Mikulic, 2024).
“Me gustaría tener hijos, pero con la diferencia que ahora soy más madura y estable,
y es algo que deseo” (P12, 16 años, amiga).
“Mi pareja y yo estamos seguros de no querer tener bebés por ahora, tenemos una
relación estable, trabajo estable, carreras universitarias y una familia que apoya nuestras
decisiones y que me acompañó durante el proceso” (P18, 26 años, familiar).
“Me siento triste por todas las que no tienen las mismas condiciones que yo y que no
pueden realizarse un aborto de forma segura” (P18, 26 años, familiar).
“Incluso apoyaría a las mujeres que desean realizarlo con tal de que no pasen por una
situación como la mía y que no se sientan juzgadas todas tenemos nuestros motivos
y sea como sea es nuestra decisión ya que es nuestro cuerpo” (P3, 23 años, sin
acompañamiento).

256

�Los recursos personales de las mujeres que han elegido abortar, son claves para lograr
un CPT; no obstante, se ha reconocido que no sólo es suficiente la estrategia de las mujeres
en esta situación sino aspectos como el perdón hacia sí mismas, reconocerse con potencial
de cambio, basado en el Modelo de Janoff-Bulman (1992), el cual está sustentado en su
Teoría de los Supuestos del Mundo, en inglés conocido como Shattered Assumptions Theory,
que explica el efecto de los eventos traumáticos en la cosmovisión de las mujeres en la
percepción de la benevolencia del mundo, su significado y valía.

Conclusiones
La presente investigación ha tenido como objetivo contribuir a la visibilización de
experiencias de mujeres que han decidido interrumpir su embarazo, destacando que es un
fenómeno complejo donde se integra el nivel micro y macrosocial, desde la familia, pareja,
escuela (a través de la educación sexual), instituciones de salud y la cultura, y que inciden de
forma directa en el impacto y la manera en la que se construye la narrativa en torno a la
experiencia y el proyecto de vida de las mujeres.
En cuanto a la experiencia antes, durante y después del procedimiento, destacan las
diferencias en lo reportado en las participantes con y sin acompañamiento. En la parte previa,
reportaron diferencias en la tercera palabra más mencionada, que fue para las mujeres con
acompañamiento la presión social, esto debido a los casos que referían que las parejas les
habían presionado para ello; mientras que, en mujeres que no recibieron algún
acompañamiento, experimentaron la tristeza y soledad, lo que podría explicarse debido a que
el apoyo social funciona como un amortiguador frente al evento estresante que representa el
someterse al procedimiento (Hendrix et al., 2023).
Durante el procedimiento, resalta el papel del estigma social percibido, debido a que
el miedo o preocupación experimentado por las mujeres con y sin acompañamiento, estaba
orientado a ser descubiertas o tener que pedir ayuda si se presentaba alguna complicación.
Adicionalmente, en las mujeres sin acompañamiento se encontró que sentían vergüenza, esto
debido a sus propias creencias en torno al aborto, siendo esto producto de los significados
socio-culturales negativos en torno al hecho (Roseth et al., 2024). Resaltando con esto el
257

�papel protector que parece tener el acompañamiento en torno a que, en esos casos, no se
reportó la vergüenza durante el procedimiento.
En torno al aspecto de incidencia social, es importante resaltar que parecen existir
diferencias en torno al acompañamiento en la experiencia posterior al procedimiento del
aborto, debido a que las mujeres que no recibieron el acompañamiento, reportaron con mayor
frecuencia las complicaciones de salud, que llevó a que requirieran atención médica, además
de la culpa y la vergüenza, lo que puede relacionarse al estigma en torno a la interrupción
voluntaria del embarazo. Al respecto, Krupkin (2017) refiere que estas últimas dos
emociones, son factores de riesgo que incrementan la probabilidad de la angustia emocional
en las mujeres, además del pobre apoyo social y, el autor también hace mención de la presión
por parte de la pareja, aspecto que también se identificó en dos participantes.
Es importante mencionar que, en las mujeres sin acompañamiento que tuvieron
complicaciones de salud incluyó, en todos los casos, la búsqueda de atención médica en
hospitales y, en donde, en uno de los casos percibió discriminación por parte del personal de
salud, esto también fue reportado por Roseth et al. (2022) quienes identificaron que las
mujeres se habían sentido objetificadas, vulnerables, expuestas y juzgadas al solicitar
atención antes, durante o después del procedimiento, debido a la atención que habían recibido
por parte del personal de salud. No obstante, por otro lado, se identificó otro caso donde la
atención que había recibido fue positiva, lo que lleva a reflexionar la importancia de una
formación basada en derechos humanos para el personal de salud, y que, de esta forma, la
atención recibida sea satisfactoria en cualquier caso.
Adicionalmente, es importante resaltar lo reportado por dos participantes, quienes
refirieron que su pareja las presionó para interrumpir el embarazo. Esto coincide con la
investigación de Nagy y Rigó (2019), quienes refieren que en un porcentaje alto de casos
donde se realizan abortos voluntarios tienen que ver con la negativa por parte de la pareja
masculina para continuar con el embarazo. En el mismo estudio, se encontró que esta
situación era más común en mujeres con educación terciaria, solteras y/o víctimas de una
relación de abuso.

258

�Al día de hoy, es innegable la persistencia del estigma proveniente de los mandatos
de género atribuidos a las mujeres y personas con capacidad de gestar, así lo plantea Cardona
(2020), debido a que se ha considerado a la maternidad como un proceso y vivencia
naturalizado dentro del proyecto de vida. Esto se observa en las participantes del estudio,
quienes han reportado como parte de la experiencia durante el procedimiento la preocupación
de que otras personas se enteraran, en caso de que llegaran a requerir atención médica.
Inclusive, quienes rechazan este constructo, han sido y son víctimas de técnicas de
dominación como: la invisibilización de la decisión de no continuar con el embarazo, la
ridiculización a través de comentarios misóginos asociados a incluir la gestación como un
castigo por haber tenido relaciones sexuales, la objetificación de los cuerpos desde su
instrumentalización para parir, al ocultar información veraz con el fin de persuadirles de no
abortar, las amenazas sin fundamento legal respecto a encarcelarles por decidir, con las
paradojas respecto al empoderamiento de las mujeres hasta que se aborda la decisión desde
la autonomía y, la culpabilización antes, durante y después del procedimiento (As, 2004).
A través de diversas formas de incidencia social desde la intervención comunitaria,
horizontal y con perspectiva de género, que han tenido el objetivo de sensibilizar,
concientizar e informar a la sociedad; pero específicamente a las mujeres y personas con
capacidad de gestar, el discurso se ha transformado desde considerarlo una elección
individual, a una elección cimentada en los derechos humanos (Encarnación, 2022).
El aborto, como derecho sexual y reproductivo, requiere la misma atención y análisis
interseccional que la maternidad al ser decisiones con importantes efectos en la vida de las
mujeres; inclusive, como ética del cuidado donde se incluye la sororidad y la integración de
políticas públicas con perspectiva de género, feminista, interseccional y de derechos
humanos. Además, el derecho a decidir de las mujeres y personas con capacidad de gestar
fue reconocido por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN, 2021), cuando
determinó como inconstitucional la criminalización del aborto, al ser una acción que atentaba
contra el derecho humano del libre desarrollo de la personas y vinculado con otros como el
derecho a la salud, una vida libre de violencia y derechos sexuales - reproductivos.

259

�Para las mujeres acompañantes en el derecho a decidir, la despenalización es el piso
mínimo para establecer las condiciones suficientes desde la dignidad para asegurar a las
mujeres y personas con capacidad de gestar, un entorno de cuidados y seguimiento adecuado
libre de estigmas (Austria, 2024). Antes de la resolución de esta instancia, el reconocimiento
del derecho a decidir se ha priorizado a través de las colectivas feministas y de personas
aliadas que han sostenido con respeto, a las mujeres a lo largo de la historia.
En este sentido, las colectivas feministas se han convertido en recursos de apoyo que
brindan información y contención emocional a las mujeres que deciden interrumpir su
embarazo, desde una forma de trabajo de relación horizontal, de mujeres cuidando a otras
mujeres, creando con ello redes de acompañamiento para el ejercicio de los derechos sexuales
y reproductivos en un contexto cultural adverso (Rojas et al., 2022).
Específicamente en el caso de Saltillo, colectivas feministas como Red Aborto Seguro
Saltillo, Saltillo Decide, Aborto Libre Saltillo, Furia Coahuila y Frente Feminista de Saltillo,
así como mujeres feministas independientes, han sido espacios seguros para la asesoría y
seguimiento desde la capacitación sustentada en el Manual de práctica clínica para un aborto
seguro de la OMS (2014, pp. 22); dichas organizaciones de mujeres han tejido redes
autogestivas para brindar información actualizada y procurando el bienestar de quiénes les
han solicitado apoyo.
La autonomía de las mujeres y personas con capacidad de gestar representa el derecho
a garantizar; mientras que el acompañamiento, una estrategia para la reapropiación y
resignificación de los cuerpos como territorios que pertenecen a quiénes los habitan,
irrumpiendo y confrontando posturas capitalistas, coloniales y misóginas (Bustamante,
2023).
El derecho al aborto desde la despenalización y legalización, no obliga nadie a hacerlo
sino que establece la asistencia en la decisión de quiénes sí, para estar al alcance de todas las
mujeres y personas con capacidad de gestar; donde el acompañamiento permita el acceso
integral a la información, lejos de prácticas patriarcales que invisibilizan, patologizan y
culpabilizan el derecho a decidir mediante distorsión de información, tal es el caso del

260

�planteamiento del “síndrome postraumático post aborto”, que representa la epítome de una
carente perspectiva biopsicosocial, contextual y de género.
Este paradigma revictimizante, ha intentado evitar el reconocimiento de los factores
individuales (fortaleza y confianza en sí misma) y ambientales son elementos imprescindibles
en la consolidación de un estilo de afrontamiento dirigido a la adaptación, con resultado
favorable al Crecimiento Postraumático (CPT) (Quezada-Berumen y González-Ramírez,
2020); aunado al reconocimiento de sí mismas permite la conciencia de la experiencia vivida
y la construcción de una narrativa desde sus recursos personales (Gaete et. al, 2023); en este
caso del proceso en sí del aborto y de la incidencia del acompañamiento o su ausencia para
procurar su salud integral y proyecto de vida.

261

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265

�Percepción de los roles de las masculinidades, en un contexto
universitario.
Ana Cecilia Escribano Reyes

25

Resumen
Este escrito tiene como objetivo principal explorar las diversas formas en que los hombres
asumen sus roles en respuesta a las expectativas culturales (Masculinidad Hegemónica),
cambios sociales (Masculinidad alternativa) y los cambios institucionales (Equidad de
Género). Donde se muestra de qué manera estas representaciones de las masculinidades
pueden contribuir a la construcción de la equidad de género en el ámbito universitario. Es
en este contexto que, se exploran los roles de las masculinidades de los trabajadores de la
Universidad Veracruzana (UV) región Coatzacoalcos-Minatitlán. Metodológicamente se
trata de un trabajo con enfoque cualitativo donde se utilizó un diseño no experimental, con
alcance descriptivo y transversal. Se seleccionaron una muestra intencionada por
conveniencia de cuatro trabajadores de un total de 424, que representan diversas categorías
laborales (dos académicos, un técnico académico y un administrativo).

Palabras claves: Masculinidades, Género, Roles.

25

Facultad de Trabajo Social, Universidad Veracruzana. aescribano@uv.mx

266

�Introducción
La búsqueda de equidad de género representa un esfuerzo constante por tratar de
sensibilizar a las personas en el respeto de los derechos humanos, la libertad de expresión,
la libertad de tomar decisiones y de manifestar la preferencia sexual sin temor a la
discriminación. Sin embargo, este proceso ha tenido contratiempo debido a la postura de la
masculinidad hegemónica o también conocida como tradicional. Se entiende este término,
como aquella relación del hombre con su masculinidad dotada de pautas culturales que
rigen su comportamiento.
En el manual Género y masculinidades: miradas y herramientas para la
intervención, elaborado en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO)
Uruguay (2016), se caracteriza a la masculinidad hegemónica por las siguientes “reglas
disciplinadoras”:
No expresar afectos y privilegiar lo racional y la acción; no expresar dependencia ni
debilidad; tener mucho deseo sexual, dirigirlo exclusivamente a las mujeres y
mostrar a otras pruebas de sus actos (hiper) heterosexuales; tener un buen
rendimiento sexual a través de un erotismo cuantitativo y un desempeño exitista, lo
que cosifica misóginamente a las mujeres; vivir el propio cuerpo desde un registro
desafectivizado; ser homofóbico y misógino; ser proveedor; cultivar el honor;
privilegiar la acción por sobre la palabra; basada en negaciones y prohibiciones; una
paternidad distante (p. 14-15). Las cuales se han perpetuado a lo largo del tiempo.
En oposición a la masculinidad hegemónica, surgen las masculinidades alternativas,
subversivas o subalternas aquellas que “abarcan expresiones masculinas que se expresan
de forma sensible y afectuosa, no competitiva, no heterosexual o de maneras que
desconfirman el prejuicio masculino de un arrollador y siempre presente deseo sexual
(FLACSO Uruguay, 2016, p. 12). Esta se caracteriza por ser distintas y estar en constante
transformación. “También abarca a las masculinidades no violentas, vistas como
feminizadas y/o infantilizadas, habitando cuerpos de mujeres, así como también a aquellas
masculinidades desplegadas por hombres transgénero” (Campero, 2014, como se citó en
FLACSO, 2016).
267

�En la actualidad, la existencia de esta dualidad y debido a que se ha puesto en la
agenda pública la búsqueda de la equidad de género y la lucha contra las manifestaciones
machistas y misóginas es necesario realizar un análisis de los hombres y sus expresiones de
roles masculinos actuales.
La masculinidad subalterna o las nuevas formas de expresión masculina aún
enfrentan poca aceptación en el entorno social, debido a que existe una “vigilancia”
y “auto vigilancia” que precozmente se realiza sobre los varones para que “se hagan”
hombres y no “unas nenitas lloronas” (FLACSO, 2016).
Para lograr una aproximación más cercana al esfuerzo de la búsqueda de la equidad
de género, este estudio se enmarca en el contexto institucional educativo de la Universidad
Veracruzana (UV). Para esta institución ha sido importante explorar las diversas
manifestaciones de la masculinidad, reconocer la diversidad, fomentar la aceptación y el
respeto hacia todas las expresiones de género, la UV (2019), presentó El Protocolo para
Atender la Violencia de Género en la Universidad Veracruzana, donde expresó:
Impulsado por la Coordinación de la Unidad de Género y como resultado de talleres,
foros y actividades en colaboración con las y los Representantes de Equidad de
Género en las diversas entidades y dependencias de la Universidad; el cual fue
aprobado por el Honorable Consejo Universitario General el 21 de agosto de 2020
(p. 6).
Este protocolo contiene los lineamientos para proceder en la atención de las
violencias de género en las entidades académicas y dependencias de la Universidad
Veracruzana. Es a través de la difusión de este, donde la universidad ha hecho esfuerzos
institucionales para sensibilizar sobre la prevención de las violencias, promover la equidad
de género y el respeto a la diversidad sexual en la comunidad universitaria de todas las
regiones universitarias.
Es en este marco contextual y laboral, donde se explorarán las expresiones
masculinas de los integrantes de la UV, para identificar las posturas de las masculinidades
y su papel ante la equidad de género de los sujetos sociales ante las expectativas cambiantes.

268

�Lo anterior se realizó a través de un análisis cualitativo que profundiza en los
significados y representaciones sociales de las masculinidades. Este escrito fue sustentado
teóricamente a través de un enfoque fenomenológico que facilitó la construcción de una
descripción sobre la actitud de los sujetos de estudio, para alcanzar el objetivo de explorar
las diversas formas en que los hombres asumen sus roles en respuesta a las expectativas
culturales (Masculinidad Hegemónica), cambios sociales (Masculinidad alternativa) y los
cambios institucionales (Equidad de Género).

Metodología
Esta investigación cualitativa por sus alcances responde a un diseño no
experimental de alcance descriptivo y transversal. Se basó en una muestra de cuatro
hombres seleccionados de una población total de 424 individuos. Como criterios de
inclusión se determinó que estuvieran de acuerdo ser informantes en este estudio de manera
voluntaria. Como instrumento de campo se elaboró una entrevista semiestructurada con 10
ítems, que facilitó la construcción de un panorama sobre los roles de las masculinidades en
el contexto universitario, con un análisis mediante del paradigma hermenéuticofenomenológico para profundizar más sobre la percepción de los hombres en las nuevas
expresiones masculinas.
Para el diseño del instrumento, se utilizaron las siguientes categorías, subcategorías
y unidades de análisis.
Tabla 1
Categorías analíticas
Categorías
Masculinidad hegemónica

Subcategorías
Imaginarios

Unidad de análisis
Modelo masculino
Roles masculinos

Masculinidad alternativa

Expresiones no tradicionales

Sensibilidad emocional
Cuidado y paternidad
Emociones

269

�Participación

en

tareas

tradicionalmente femeninas
Equidad de género

Evolución de roles de género

Percepciones dentro de la

en la institución

institución
Opiniones y Adaptaciones

Fuente: Elaboración propia (2025)

Resultados
De los cuatro participantes, tres se identificaron con la identidad de cisgénero, es
decir, que la identidad de género concuerda con el sexo asignado al nacer, y uno manifestó
ser transgénero, esto es, que hay una discordancia entre el sexo y el género.
Tabla 2
Datos sociodemográficos de los sujetos de estudio
Sujetos

Edad

Identidad

Estado Civil

Ocupación

A

55

Cisgénero

Casado

Académico

B

63

Cisgénero

Casado

Académico

C

34

Cisgénero

Casado

Técnico
Académico

D

31

Transgénero

Soltero

Administrativo

Fuente: Elaboración propia (2025)

Masculinidad hegemónica
En esta categoría se explora como subcategorías los imaginarios sociales que se tienen en
función de cómo debe ser un hombre, donde se tiene como unidades de análisis el modelo
masculino y los roles asignados a las mujeres y los hombres.
En el proceso de la identificación de los modelos o estereotipos tradicionales de
masculinidad, los entrevistados señalaron que los hombres deben tener las siguientes
características:
“Un hombre debe ser fuerte, independiente y proteger a su familia”, (sujeto A,
comunicación personal, 10 de marzo de 2025)
270

�“Creo que un hombre deber ser autosuficiente, tener éxito profesional y sobre todo
varonil”, (sujeto B, comunicación personal, 12 de marzo de 2025)
“Ser hombre es ser un varón funcional, heterosexual y que provea a su familia”,
(sujeto C, comunicación personal, 14 de marzo de 2025)
“Para mí ser hombre es ser proveedor, protector, valiente y fuerte”, (sujeto D,
comunicación personal, 18 de marzo de 2025)
Como se visualiza en los resultados los hombres perciben la necesidad de tener
“independencia y autosuficiencia”, también encabeza el “éxito profesional y “los roles de
proveedor y protector”, estos patrones de roles género aún están arraigados.
Como señala el Instituto de Estudios sobre Desarrollo y Cooperación Internacional
(2012), los roles tradicionalmente asumidos por las mujeres y los hombres son:
Tabla 3
Comparativo de roles tradicionales
ROLES FEMENINOS

ROLES MASCULINO

Reproductoras (madres y responsables del

Jefes de familia (proveedores, protectores,

bienestar familiar)

autoridad)

Productoras/trabajadoras secundarias

Productores/trabajadores

Gestoras comunitarias

Autoridad comunal

Fuente: Elaboración propia, recuperado del Diccionario de Acción Humanitaria y
Cooperación al Desarrollo (2012)
Por su parte, Kimmel (1996) refiere que "los estereotipos tradicionales de
masculinidad presionan a los hombres para que sean fuertes, dominantes y exitosos en el
ámbito profesional, mientras limitan su expresión emocional y los desalientan de participar
en actividades consideradas 'femeninas” (p. 29).
En cuanto “vigilancia o auto vigilancia” señalada en FLACSO Uruguay (2016), se
les preguntó a los sujetos de estudio quiénes son sus modelos para seguir y el impacto que
tienen sobre el desarrollo de su masculinidad. Lo que dio como resultado que:
“Mi modelo a seguir es mi padre”, (sujeto A, comunicación personal, 10 de marzo
de 2025)
271

�“Considero que los científicos, son modelos a seguir”, (sujeto B, comunicación
personal, 12 de marzo de 2025)
“Mi padre ha sido mi modelo, él me ha enseñado a ser hombre” (sujeto C,
comunicación personal, 14 de marzo de 2025)
“Mi papá, es mi modelo e inspiración” (sujeto D, comunicación personal, 18 de
marzo de 2025)
Esto significa que, más de la mitad de los sujetos sociales han recibido una
influencia masculina de la figura paterna, Bonino (1989) explica que principalmente esta
influencia masculina se registra:
[...] a través de su transmisión por las figuras de apego que rodean al recién nacido,
de las que depende vitalmente en su proceso de desarrollo. Esas figuras, en un
trabajo de imposición simbólica, implantan sus contenidos en los nuevos cuerpos y
mentes en construcción, y van otorgando legitimidad a la forma de ser y hacer
resultantes y deslegitimando otras posibles. Esa implantación se realiza desde lo
emocional-vincular, a través del discurso y de la acción por los que se transmiten
las representaciones mentales de las expectativas de masculinidad (deseos y
temores de que sea o no sea de tal manera en tanto futuro hombre) de estas figuras
(p. 6).
En cuanto a los roles masculinos, se les preguntó ¿Qué tan fuerte sientes la presión
por cumplir con las expectativas masculinas tradicionales?, donde los cuatro sujetos sociales
expresaron lo siguiente:
“Nada en absoluto”, (sujeto A, comunicación personal, 10 de marzo de 2025)
“Pues no siento ninguna presión, me siento cómodo siendo hombre”, (sujeto B,
comunicación personal, 12 de marzo de 2025)
“En algunas ocasiones sí siento mucha presión, más en lo económico”, (sujeto C,
comunicación personal, 14 de marzo de 2025)
“Sí siento una gran presión, más en mi familia, porque ser homosexual, no es lo
que se esperaba”, (sujeto D, comunicación personal, 18 de marzo de 2025)

272

�Al respecto, Tomasi et al (2022), en Masculinidades Corresponsables Promoviendo
la participación de los varones en los trabajos de cuidados, explica que la […]
Socialización de género es opresiva porque, aunque no nos demos cuenta, va
condicionándonos poco a poco a desear unas cosas y rechazar otras, a jugar con
unas cosas y no otras, a expresarnos, a vestirnos, a desarrollarnos según un guion
que establece “qué es de varón y qué es de mujer”. De ese modo, vulneran nuestros
derechos a desarrollarnos libremente (p. 9).

Masculinidad alternativa
Por otra parte, a los participantes se les preguntó sobre la identificación de las
expresiones no tradicionales o subalternas de la masculinidad, a través de tres preguntas:
¿Consideras que manifiestas tu sensibilidad emocional?, ¿Ejerces cuidado y paternidad
activa? ¿Cómo te sientes al manifestar tus emociones como tristeza, alegría, frustración?,
los resultados obtenidos fueron:
Tabla 4
Expresiones subalternas de la masculinidad
Sujeto
A

Sensibilidad emocional
“No, no es necesario”

Cuidado y paternidad

Emociones

“Sí, los cuidé cuando pude,

“No,

no

estoy

ahora ya son mayores”

acostumbrado a esas
expresiones”

B

“En ocasiones sí, pero no

“Sí, soy papá divorciado,

“Sí, no siempre, pero

siempre”

pero sí convivo con ellos”

cuando me gana la
emoción si la expreso”

C

“No soy muy sensible,

“Sí, cuido y protejo a mi hijo”

procuro tener fortaleza”
D

“Sí,

pero

no

con

cualquiera”.

“Sí, soy muy expresivo,

“No, no tengo hijos, pero soy

“Sí, aunque a veces soy

demasiado”

muy

muy

niñero

sobrinos”
Fuente: Elaboración propia (2025)

273

con

mis

explosivo

emocional”

o

�Estas expresiones no tradicionales de la masculinidad permiten visualizar el avance
hacia la aceptación de una gama más amplia de comportamientos y características como
válidas dentro de lo que significa ser masculino. Estas diferencias pueden incluir la
aceptación de la sensibilidad emocional, la expresión de vulnerabilidad, el cuidado de otros,
roles que históricamente se han asociado más con lo femenino.
Para identificar en qué aspecto se han experimentado cambios, se les preguntó sobre
su participación en tareas que tradicionalmente han sido consideradas femeninas: Las
labores domésticas, La educación y actividades extracurriculares de los hijos y El cuidado
de los enfermos, los resultados se pueden observar en la siguiente tabla:
Tabla 5
Participación en tareas que tradicionalmente femeninas
Sujeto

A

Labores domésticas

La educación y actividades

El cuidado de los

extracurriculares de los hijos

enfermos

“No, se hace cargo mi

“No, mi esposa fue la encargada

“Solo se ha enfermado

esposa”

de los niños e ir a la escuela”

mi padre muy fuerte, y
lo cuidó mi hermana”

B

“Anteriormente no me

“No tuve tiempo de hacerme

“Pues a mi suegra y mi

hacía cargo, pero ahora

cargo de esas actividades, por

madre que han estado

a veces, si ayudo”

mis horarios laborales.

enfermas las ha cuidado
mi señora”

C

D

“No, quizá los fines de

“Sí, trato de acudir a los eventos

“Cuando mis hijos se

semana ayudo un poco”

escolares,

enferman los cuida mi

entrenamientos

y

apoyar en las tareas”

esposa”

“Sí, en ocasiones ayudo

“No, no tengo hijos, y en las

“Cuando se enferma mi

a mi madre”

tareas no soy bueno, pero trato

mamá

de ayudar a mi sobrino”

hermana”

la

cuida

mi

Fuente: Elaboración propia (2025)
En estos resultados sobresalen los patrones de los hombres que perciben y asumen
o no, la responsabilidad de tres ámbitos de la vida familiar: las labores domésticas, la
educación y actividades extracurriculares de los hijos y el cuidado de los enfermos, donde
274

�se pude identificar que, la mayoría de los hombres entrevistados no asumen plenamente la
responsabilidad doméstica, suelen ver su participación como “ayuda” o un “favor”, no
como una corresponsabilidad familiar, las tareas del hogar siguen feminizadas, es decir,
atribuidas a la esposa, madre o hermana, algunas respuestas revelan algunos avances, pero
aún en un marco de colaboración ocasional o limitada.
Al ocuparse de los roles tradicionales masculinos, Tomasi et al (2022), en
Masculinidades Corresponsables Promoviendo la participación de los varones en los
trabajos de cuidados, explica al respecto lo siguiente:
Uno de los mandatos que mayor peso tiene en nuestras ideas sobre la paternidad es
el vinculado a ser el proveedor de la familia, a garantizar que no “falte nada”. Pero
es frecuente que esa garantía se reduzca, en el mejor de los casos, a que no falte
nada a nivel material, porque, como ya hemos visto, los mandatos sobre la
masculinidad distribuyen de manera desigual las distintas dimensiones y tareas del
cuidado (p.35).
Con estos resultados se puede percibir un leve cambio en estas prácticas
hegemónicas, una apertura a la participación paterna y el compromiso que muestra una
apertura hacia la participación del padre y su compromiso en el proceso. Este cambio marca
un avance, sin embargo, aún persiste la asignación de roles feminizados.

Equidad de Género
En relación con el contexto universitario, donde se ha dado difusión al Protocolo
para Atender la Violencia de Género en la Universidad Veracruzana, se les preguntó sobre
la evolución de los roles de género en la institución, para explorar la categoría de Equidad
de Género, la subcategoría de evolución de roles de género dentro de la institución, a través
de la percepción, opiniones y adaptaciones.
Se les planteó la pregunta: ¿Consideras que los roles de género han cambiado dentro
de la Universidad?
“Sí han cambiado ahora existen más compañeras maestras”, (sujeto A,
comunicación personal, 10 de marzo de 2025)
275

�“Sí han cambiado bastante, desde el ingreso de estudiantes mujeres, hasta
directivas” (sujeto B, comunicación personal, 12 de marzo de 2025)
“Sí definitivamente existe mayor presencia femenina, más en la facultad de
ingeniería que anteriormente era mayormente para hombres” (sujeto C,
comunicación personal, 14 de marzo de 2025)
“Sí, tengo compañera y compañeros que desempeñan roles distintos como ser
maestras, intendentes, etcétera”, (sujeto D, comunicación personal, 18 de marzo de
2025).
Los sujetos sociales expresan las transformaciones significativas en los roles de
género en la universidad, ellos coinciden en que ha existido una evolución en función a la
inclusión y participación de las mujeres en espacios que anteriormente eran
predominantemente masculinos. Por ejemplo, se expresa una mayor presencia de
profesoras, directivas y estudiantes mujeres en facultades como ingeniería, donde antes su
participación era escasa. Esto pone de manifiesto la superación de estereotipos de género
que tradicionalmente había limitaron el acceso de las mujeres a ciertas áreas del
conocimiento y funciones dentro de la estructura universitaria.
Para dar seguimiento a la subcategoría, se les ¿Cuáles son los cambios en los roles
de género que han notado en la institución?
“Principalmente en la presencia de mujeres como maestras, directivos, y alumnas”,
(sujeto A, comunicación personal, 10 de marzo de 2025)
“Pues tuvimos una rectora mujer, y al ser el máximo cargo en la universidad, pues
representa una apertura a las mujeres” (sujeto B, comunicación personal, 12 de
marzo de 2025)
“Creo que, en la apertura de las mujeres como líderes, también en la equidad del
salario, porque aquí se gana igual seas hombre o mujer” (sujeto C, comunicación
personal, 14 de marzo de 2025)
“Definitivamente se ha visto cambios en los roles porque, así como tenemos
secretarias, hay secretarios, intendentes y directivos de ambos sexos” (sujeto D,
comunicación personal, 18 de marzo de 2025)
276

�A través de estas respuestas se puede identificar que se reconoce que actualmente
hombres y mujeres desempeñan una diversidad de roles, desde labores
administrativas y de intendencia hasta cargos docentes y de liderazgo académico.
Este cambio refleja un proceso de apertura institucional y de cambio cultural y
social, además que dentro de la institución se promueve, aunque de manera gradual,
una distribución más equitativa de los espacios y responsabilidades,
independientemente del género.
Para identificar la forma en que los sujetos sociales asimilan estos cambios, se les
preguntó ¿Cómo describirías tu reacción ante los cambios de los roles dentro de la
institución?, los resultados se pueden observar en la siguiente tabla:
Tabla 6
Reacción ante los cambios de roles dentro de la Universidad
Reacción

Narrativa

expresada
por el sujeto
social

“Pues estoy en proceso de adaptación, porque trabajar con mujeres no es sencillo”,
(sujeto A, comunicación personal, 10 de marzo de 2025)
“Las he adoptado con

“Pues normal, yo me

“Pues

una

abierta

ajusto a las nuevas

positivamente,

bueno

formas de ver la vida”,

evolución del pensamiento

(sujeto

humano que no ha dado más

actitud

siempre

es

aprender”

(sujeto

B,

C,

de

manera
apoyo

(sujeto

la

comunicación personal,

comunicación personal,

derechos”

D,

12 de marzo de 2025)

14 de marzo de 2025)

comunicación personal, 18 de
marzo de 2025)

Fuente: Elaboración propia (2025)
En estas respuestas, se ha identificado el reconocimiento de un cambio o avance en
equidad de género y el respeto a los derechos humanos, este cambio implica una adaptación
y actitud positiva en el reconocer la importancia de la igualdad de género en la vida social
y laboral en la institución, esto permite reconsiderar los roles y estereotipos de género que
históricamente han limitado el desarrollo pleno y la autonomía principalmente de las
mujeres.

277

�Como se puede observar tres de los participantes tienen una actitud favorable hacia
los cambios en los roles masculinos y femeninos. Están dispuestas a aceptar y adaptarse a
nuevas formas de pensar y comportarse en relación con lo que se espera.
En materia de la búsqueda de la equidad de género, en algunas ocasiones se puede
percibir como una imposición que pone en desventaja a la masculinidad, por este motivo,
se planteó la pregunta sobre en qué medida los individuos han sentido presión para cumplir
las normas de género vigentes, ¿Cree que ha experimentado presión por apegarse a las
normas de equidad de género dentro de la institución? los resultados revelaron lo siguiente:
Tabla 7
Experiencias de presión ante la equidad de género
Narrativa
“Sí, un poco, porque tenemos alumnos que quieren ser nombrados como
mujeres y eso complica un poco el saber cómo dirigirme a ellos” (sujeto

A, comunicación personal, 10 de marzo de 2025)
“A veces sí me he sentido presionado porque debo tener cuidado de no cometer
Presiones
manifestadas

errores o decir algo machista hacia las mujeres” (sujeto B, comunicación personal,

por los

12 de marzo de 2025)

sujetos

“No, hasta ahora no, creo que el

“No, al contrario, me he sentido más libre,

mantenerme informado ha ayudado a

porque ya se puede expresar con libertad

estar a corde a los cambios (sujeto C,

nuestra identidad de género sin miedo a ser

comunicación personal, 14 de marzo

juzgado

de 2025)

comunicación personal, 18 de marzo de

sociales

o

sancionado”

(sujeto

C,

2025)

Fuente: Elaboración propia (2025)
Estas respuestas revelan que la implementación de normas de equidad de género
puede generar diferentes grados de presión o incomodidad, esto depende de la preparación,
apertura y contexto personal de los individuos, dos sienten presión por temor a equivocarse
o por no saber cómo actuar, mientras los otros dos lo viven como un avance positivo que
favorece la libertad y el respeto por la diversidad ya que existe una disposición positiva

278

�para transitar en la búsqueda de la equidad de género y el respeto a los derechos humanos.
Al respecto, Bachelet (2011) ha expresado que:
La equidad de género y el respeto a los derechos humanos son indispensables para
construir una cultura de justicia y respeto. No se trata de imponer cambios, sino de
reconocer y valorar la diversidad como un motor de progreso y desarrollo humano
(p. 23).
Para identificar, en términos generales, el resultado de los esfuerzos de la
Universidad Veracruzana sobre la promoción y sensibilización sobre la equidad de género
y la prevención de las distintas formas de violencia, se les preguntó sobre si conocen las
iniciativas de la UV que abordan la equidad de género y su opinión al respecto, lo que dio
como resultado lo siguiente:
Sí, estoy informado sobre las iniciativas de la UV porque nos dan curso
constantemente” (sujeto A, comunicación personal, 10 de marzo de 2025)
“Sí, aquí en la universidad se habla mucho de eso” (sujeto B, comunicación
personal, 12 de marzo de 2025)
“Sí, en la facultad tenemos una coordinadora de género que nos ha dado cursos”
(sujeto C, comunicación personal, 14 de marzo de 2025)
“Sí, constantemente tenemos eventos relacionados con la equidad de género, la
diversidad sexual y los derechos humanos” (sujeto D, comunicación personal, 18
de marzo de 2025).
Dentro de la Universidad Veracruzana se encuentra establecido el protocolo para
atender la violencia de género la cual de acuerdo con la Universidad Veracruzana (2021)
menciona que: “tiene como propósito establecer las bases de actuación para aplicar de
manera efectiva los procedimientos para atender las violencias de género en las entidades
académicas y dependencias de la Universidad Veracruzana”. (p.7).
La cual es atendida con una perspectiva de género que reconoce y considera las
diversas expresiones de identidad de género y orientaciones sexuales, como mujeres,
hombres, lesbianas, gays, bisexuales, transexuales, queer, y otros grupos de la comunidad
LGBTTTIQ+. Estos grupos enfrentan una mayor vulneración por sufrir violencia debido a
279

�las construcciones sociales y normas de género establecidas. Por lo tanto, es necesario
abordar la violencia de género desde una perspectiva inclusiva que tome en cuenta las
experiencias y necesidades de las personas, independientemente de su identidad u
orientación sexual.
El objetivo del protocolo es informar y orientar a la comunidad universitaria sobre
las diferentes formas de violencia, proporciona pautas para identificar situaciones de
violencia, así como las personas y recursos a los que pueden recurrir. También se busca
brindar información sobre el proceso que se sigue para abordar y atender la violencia, con
el fin de propiciar el bienestar y la seguridad de todos los miembros de la comunidad
universitaria.

Conclusiones
Los sujetos analizados, manifiestan resultados significativos sobre la exploración de
las posturas de las masculinidades actuales y su relación ante la equidad de género. Al
analizar el desempeño de los roles tradicionales masculinos, se observa un cambio en las
prácticas hegemónicas; se indica una apertura a la participación paterna y el compromiso
en el proceso; lo que constituye un avance en el compromiso en la crianza y el cuidado de
los hijos.
1.-La inclusión de todos los géneros en el esfuerzo por la igualdad de género es
necesaria para generar una sensibilidad concreta. Para impulsar una perspectiva de género
efectiva, es necesario una inclusión integral sin distinción del sexo, en las actividades
académicas, familiares y sociales.
La pluralidad de distintas posturas sobre la masculinidad (ya sea hegemónica o
alternativas) es necesaria en la promoción de la equidad de género, al afrontar y ampliar
los saberes tradicionales de lo que significa ser hombre. Desde enfoques feministas hasta
estudios de masculinidades coadyuvan al conocimiento e identificación de las practicas
sociales lo que permite reconocer las complejidades y variaciones de la experiencia
masculina en distintos contextos.

280

�La teoría feminista, por ejemplo, ha destacado cómo las expectativas de
masculinidad tradicional pueden reforzar las desigualdades de género al promover la
dominación y la violencia contra las mujeres. Como señala Connell (1995) en su libro
"Masculinidades", estas normas de masculinidad hegemónica están arraigadas en el poder
y la subordinación, lo que perpetúa la desigualdad de género.
Por otro lado, las investigaciones sobre masculinidades alternativas, como el
enfoque de la "masculinidad pro-feminista" promovido por Kaufman (2011), han
demostrado cómo los hombres pueden afrontar las normas patriarcales y abogar por la
igualdad de género, lo que permitirá romper patrones y roles tradicionales.
Además, el trabajo de investigadores como Connell, Hearn y Messerschmidt (2005)
destacan la importancia de reconocer la diversidad de masculinidades dentro de una
sociedad y cómo ciertos grupos de hombres pueden ser marginados o excluidos por no
cumplir con las expectativas dominantes de masculinidad, que a veces son descalificados
y cuestionados sobre su sexualidad.
2. En relación con las estrategias implementadas por la Universidad Veracruzana
en cuanto al marco normativo de perspectiva de género:
Es indiscutible promover la permanente divulgación del protocolo, ya que esto
fortalecerá el conocimiento entre los trabajadores y las trabajadoras (sin olvidar a los
alumnos y las alumnas), permitiéndoles brindar una atención institucional respetuosa e
inclusiva a todas las personas, sin discriminación ni prejuicios. Esto contribuirá a mejorar
la calidad de la dinámica universitaria y a garantizar el pleno ejercicio de los derechos.
Es importante destacar que las creencias y estereotipos de género machistas son
perjudiciales y contribuyen a la perpetuación de la violencia contra las mujeres. Por lo cual,
es necesario no bajar la guardia, afrontar y cuestionar estas construcciones sociales que
limitan y objetivan a las mujeres, así como reconocer que nadie tiene derecho a ejercer
violencia o control sobre otra persona.
Por lo cual es necesario promover una educación, principalmente desde la
universidad, basada en la igualdad de género y el respeto mutuo y colectivo, donde se
fomente la libre expresión de cada individuo, sin importar su género. Esto implica romper
281

�los estereotipos de género y esforzarse hacia una sociedad que asimile la diversidad, la
equidad y el respeto hacia todas las personas.
La Universidad Veracruzana, como institución de educación superior, cuenta con
la facultad y capital humano para comprender este movimiento social que tiene diferentes
estrategias y enfoques. Kalev (2019) sostiene que:
La promoción de la diversidad sexual y de género en los espacios laborales son
necesarios para la creación de entornos laborales inclusivos. La investigación
muestra que cuando las organizaciones priorizan la diversidad y la inclusión, no solo
mejoran la satisfacción y el compromiso de los trabajadores, sino que también
experimentan un mayor rendimiento organizacional en términos de innovación y
productividad (p. 10).
3.- En función de la equidad de género y la masculinidad, se observa un panorama
en constante cambio, donde se reconoce la importancia de involucrar a los hombres en la
promoción de la igualdad de género y en la redefinición de las nociones tradicionales de
masculinidad, Katz (2006) señala que:
Los hombres deben ser parte de la solución, no del problema. A menudo se les
enseña a los hombres que ser masculinos significa ser dominante y agresivo. Pero
ser hombre significa ser humano. Ser un hombre es una identidad social construida,
y, por lo tanto, puede ser reconstruida (p. 3)
La equidad de género no solo implica empoderar a las mujeres, sino también
afrontar las expectativas y roles de género que pueden ser dañinos para los hombres y que
los someten a cumplir con lo esperado de la masculinidad hegemónica.
Messner y Greenberg (2015) sostienen que "la equidad de género no es solo un
problema de mujeres. Implica a todos nosotros, hombres y mujeres, en la redefinición de
las relaciones de género y en la creación de una sociedad equitativa para todos" (p. 25).
Es por ello, importante fomentar una masculinidad positiva, alterna, que no esté
basada en la dominación, la agresión o la supresión de las emociones. En cambio, se
promueve una masculinidad que abarque la expresión emocional, la empatía, el cuidado y
el respeto hacia las mujeres y otras identidades de género.
282

�Discusión crítica
Este estudio representa el esfuerzo por comprender cómo se manifiestan los roles de
las masculinidades en los espacios universitarios, se realizó a través de las aportaciones de
teorías feministas, estudios de género y masculinidades, y la ejecución del enfoque
fenomenológico que permitió explorar a profundidad la subjetividad de los sujetos sociales,
no obstante se reconoce que el tamaño de la muestra reduce la posibilidad de generalizar los
hallazgos, pero al ser un tema sensible, se dificultó la disposición de los participantes en el
estudio por las jornadas laborales.
En cuanto a los hallazgos, se puede identificar que se pone en evidencia que los
modelos tradicionales siguen siendo dominantes: proveedor, fuerte, racional, poco expresivo,
etc. Los participantes pusieron en manifiesto que sus referentes masculinos, son sus padres,
lo que demuestra una transmisión intergeneracional de los mandatos patriarcales, sin
embargo, la participación de una persona transgénero aporta diversidad los resultados.
En cuanto a las masculinidades alternativas, se visualiza prácticas de cuidado,
expresión emocional y reconocimiento de la equidad de género de forma marginal o como
“ayuda” en lugar de corresponsabilidad, aunque la masculinidad alternativa es notoria, aún
no ha sustituido a la hegemonía.
Con respecto, a la Universidad Veracruzana, su protocolo y constantes capacitaciones
ha permitido una cultura institucional más informada y sensible en el ámbito institucional,
sin embargo, en la práctica cotidiana a un siguen anclados los roles tradicionales, es decir, el
cambio es parcial, pero está en movimiento.
Para finalizar, este estudio sólo exploró dos tipos de masculinidades: Hegemónico y
Alternativo, para una observación exploratoria, sin embargo, se reconoce que la masculinidad
no es un comportamiento estático o uniforme, la intención no es dicotomizar, sino reconocer
que existen entrecruces, contradicciones y ambigüedades: hombres que no lloran, pero que
sí cuidan; que no hacen tareas domésticas, pero educan con compromiso; esto invita a pensar
en las masculinidades situadas y fluidas.

283

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Violencia-de-Genero-en-la-Universidad-Veracruzana-b.pdf

285

�Expresiones del amor romántico en relaciones de pareja y su relación con
la violencia de género e impacto psicológico en mujeres adultas en México
María Cristina Torres Martínez 26
Laura Karina Castro Saucedo27
Marina Duque Mora28

Resumen
El concepto de amor romántico es un término construido en bases sociales y culturales a lo
largo de la historia, se ha difundido e influenciado a través de los medios de comunicación
promoviendo una idea del amor específica y única que se asocia con características
idealizadas hacia la relación de pareja y suele perpetuar estereotipos de género. Estas
expectativas poco realistas, en conjunto con la violencia de pareja, pueden impactar
psicológica y emocionalmente en las mujeres que asumen este modelo. El presente trabajo
de investigación tiene como objetivo analizar las expresiones del amor romántico en
relaciones de pareja y su relación con la violencia de género e impacto psicológico en mujeres
adultas en México, desde el enfoque cuantitativo no experimental de diseño correlacionalcausal y con la participación de 108 mujeres entre los 18 a los 66 años. Se obtuvo como
principales resultados que las participantes presentan niveles medios de aceptación del amor
romántico y de percepción de las consecuencias de la violencia, así mismo, niveles medios
de manifestación de violencia masculina y femenina, sin embargo, presentan niveles bajos
de percepción de creencias de la violencia. Por otro lado, a través de diferentes modelos de
regresión lineal, se establece que la manifestación de la violencia masculina y las

26

Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Psicología, cristina.torresmnz@uanl.edu.mx, orcid;

https://orcid.org/0009-0009-2535-5055
27

Universidad Autónoma de Coahuila, Facultad de Trabajo Social, karinacastro@uadec.edu.mx, orcid:
https://orcid.org/0000-0002-3658-6301
28

Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Psicología, marina.duquemr@uanl.edu.mx

286

�consecuencias de la violencia mantienen una correlación significativa, además de estar
correlacionadas directamente con la manifestación de la violencia femenina. Sin embargo, el
amor romántico mantiene una correlación directa con las creencias de la violencia, pero no
con las consecuencias de la violencia.

Palabras clave: amor romántico, relación de pareja, violencia de género

Abstract
The concept of romantic love is a term built on social and cultural foundations throughout
history, has been disseminated and influenced through the media promoting a specific and
unique idea of love that is associated with idealized characteristics towards the couple's
relationship and often perpetuates gender stereotypes. These unrealistic expectations, in
conjunction with intimate partner violence, can impact psychologically and emotionally on
women who assume this model. The objective of this research is to analyze the expressions
of romantic love in couple relationships and their relationship with gender violence and
psychological impact on adult women in Mexico, from a quantitative non-experimental
approach with a correlational-causal design and with the participation of 108 women between
18 and 66 years of age. The main results obtained were that the participants presented average
levels of acceptance of romantic love and perception of the consequences of violence, as well
as average levels of manifestation of male and female violence, however, they presented low
levels of perception of beliefs of violence. On the other hand, through different linear
regression models, it is established that the manifestation of male violence and the
consequences of violence maintain a significant correlation, in addition to being directly
correlated with the manifestation of female violence. However, romantic love maintains a
direct correlation with the beliefs of violence, but not with the consequences of violence.

Keywords: romantic love, couple relationship, gender-based violence

287

�Introducción
Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (2014), la
violencia de pareja se define como daño físico, sexual o psicológico por parte de una pareja
o cónyuge actual o anterior. Aunque este tipo de violencia puede ocurrir dentro de parejas de
todas las edades, los jóvenes parecen estar particularmente en riesgo.
Las creencias patriarcales no solo han subordinado el rol de la mujer, al conferirle la
realización de tareas muy específicas dentro y fuera del hogar, sino que también han
acentuado el control que el hombre tiene sobre las mujeres (Hunnicutt, 2009). Incluso, en las
sociedades altamente patriarcales se presentan, principalmente entre los hombres, altos
niveles de creencias en favor de la violencia contra las mujeres, así como estereotipos que
desvalorizan el rol de la mujer en la sociedad (Hargreaves et al., 2006).
Como consecuencia del predominio del hombre, ha sido posible justificar la violencia
contra las mujeres cuando estas trasgreden las normas socialmente establecidas (Tang et al.,
2002). Después de un extenso análisis de los resultados encontrados en más de sesenta
investigaciones alrededor del mundo, Waltermaurer (2012) confirmó que las personas que
tienen una gran adhesión a las creencias patriarcales tienden a justificar el uso de la violencia
contra las mujeres, especialmente cuando juzgan que la mujer ha fallado en sus
responsabilidades.
En las edades más jóvenes, observamos que las bases de la violencia de género siguen
regenerándose y presentan nuevas formas de socialización afectivosexual no muy diferentes
de las de otras épocas. Se trata de formas de socialización que llegan a “justificar” la violencia
en nombre de lo que denominan “amor”.
Estos mitos sostienen ideales de un modelo amoroso; son una preconcepción de ideas
que muestran una especie de “verdades compartidas” que perpetúan los roles desiguales y las
asimetrías de poder de hombres hacia mujeres y que se asumen en los noviazgos como parte
de la relación. Son falsas creencias que “suelen poseer una gran carga emotiva, concentran
muchos sentimientos, y suelen contribuir a crear y mantener la ideología del grupo, por ello,
suelen ser resistentes al cambio y al razonamiento” (Ferrer et al., 2010).

288

�En el ámbito del amor romántico estos mitos producen creencias compartidas acerca
del “verdadero amor”, de la verdadera naturaleza del amor. Sin embargo, la existencia de
mitos que sustentan el ideal de amor romántico puede considerarse como un factor de riesgo
en las relaciones amorosas (Luzón, 2011). Los estudios sobre el ámbito de la violencia de
género afirman que su raíz está ligada al contexto cultural y a nuestro sistema de valores,
trasmitidos a través de los agentes de socialización.
Un estudio realizado por Mizrahi et al. (2022), tuvo por objetivo profundizar la
comprensión del sesgo de positividad como un mecanismo subyacente a la asociación entre
amor apasionado y conductas de mantenimiento de relaciones en parejas románticas.
Utilizando una metodología cuantitativa, se llevaron a cabo dos estudios de experiencias de
relaciones diarias entre parejas de novios y recién casados, con una muestra total de 376
participantes.
En este estudio se exploró cómo el amor apasionado contribuye a un comportamiento
diario más positivo en la relación y cómo las opiniones idealizadas de la pareja influyen en
esta conexión. También se analizó si el amor apasionado tiene un impacto único en el
comportamiento de apoyo a la relación, independientemente del compromiso relacional.
Sus resultados mostraron que las percepciones positivas sesgadas actuaban como
mediadoras

entre

el amor

apasionado

y el comportamiento

de la

relación,

independientemente del nivel de compromiso. Contrariamente, el compromiso relacional no
predecía el comportamiento de apoyo a la relación más allá del amor apasionado. Estos
hallazgos subrayan cómo las percepciones positivas influyen en la relación entre el amor
apasionado y las acciones diarias, sugiriendo que los comportamientos impulsados por el
amor apasionado pueden beneficiar los objetivos a largo plazo del mantenimiento de la
relación.
Otro de los estudios realizado por Guay et al. (2016), cuyo objetivo fue investigar las
causas percibidas de la violencia de pareja perpetrada entre parejas de adultos jóvenes de la
comunidad; utilizó una metodología cuantitativa administrando cuestionarios y entrevistas
estructuradas a 233 parejas jóvenes heterosexuales que respondieron la Escala de Tácticas de

289

�Conflicto (CTS-2), escala de percepciones de agresión (POAS) y la entrevista de Percepción
del impacto de la agresión (PIAI).
Los hallazgos revelaron que la causa percibida de la ira fue la explicación más
frecuente para la agresión de la pareja. Además, las mujeres reportaron la ira como una causa
percibida de su violencia con más frecuencia que los hombres, mientras que los hombres
reportaron pérdida de control y venganza con más frecuencia que las mujeres.
Además, los análisis de clasificación dieron como resultado tres perfiles de
perpetradores de violencia de pareja según las causas percibidas de su violencia: (1) reactivo,
(2) común y (3) hostil. El perfil Reactivo se caracteriza por las causas percibidas de
autodefensa y pérdida de control. Los individuos de este perfil también perpetraron el mayor
número de diferentes conductas físicamente violentas. Los individuos en el perfil Común no
informaron una causa percibida particular de violencia significativamente más que los otros
perfiles.
Estos individuos fueron los menos violentos. Finalmente, el perfil Hostil se
caracteriza por las causas percibidas de alcohol o drogas, dominación, provocación, celos e
intimidación. Estos individuos perpetraron el mayor número de conductas psicológicas y
físicamente violentas y percibieron el impacto de su violencia de manera más negativa.
Proponer una tipología de perpetradores de violencia de género en la población adulta joven
contribuye a una mejor comprensión de las causas percibidas y las situaciones de alto riesgo,
permitiendo así una posible prevención de actos de agresión más graves en años posteriores.
Por su parte, Orozco Vargas et al. (2021) realizaron un estudio con el objetivo de
determinar la relación entre las creencias acerca de la violencia y la prevalencia de la
violencia en el noviazgo. Utilizaron una metodología de corte cuantitativo, transversal y no
experimental, y un diseño correlacional-explicativo. Se contó con una muestra de 420
estudiantes de dos universidades públicas mexicanas por medio de un muestreo no
probabilístico e intencional, que respondieron el Inventario de creencias acerca de la
violencia hacia la esposa, el Inventario de conflictos en las relaciones de noviazgo, y un
cuestionario de información sociodemográfica.

290

�Con respecto a los resultados del análisis de correlación canónica, en general se
encontró que hay una correlación significativa entre el conjunto de las creencias hacia la
violencia y el conjunto de los tipos de violencia en el noviazgo. Los resultados mostraron
que, para la primera función, las variables de criterio más significativas fueron la violencia
física y la violencia sexual, con una contribución secundaria de la violencia emocional y las
amenazas. Con esta información se puede concluir que la violencia física presentó la
magnitud más importante en las variables de criterio. Adicionalmente, con excepción de la
variable de amenazas, los tres tipos de violencia tuvieron el mismo signo, lo cual indica que
la violencia sexual, emocional y física están relacionadas positivamente.
Por otra parte, respecto a los cinco predictores en la primera función, destacan la
justificación y el apoyo hacia las víctimas como los predictores de mayor impacto, mientras
que, con una aportación secundaria, se encuentran las ganancias-beneficios que podría
obtener una víctima de la violencia en el noviazgo. Se pudo concluir que la justificación del
comportamiento violento es percibida como la creencia más importante en comparación con
las ganancias-beneficios que puede obtener la víctima, el apoyo que se les brinda a las
víctimas, el castigo hacia el agresor y la responsabilidad del agresor. Por último, los
resultados en la segunda función mostraron que solo la violencia emocional tuvo una
aportación relevante; mientras que, con respecto a los predictores, el castigo al agresor y el
apoyo hacia la víctima presentaron la mayor magnitud.
Finalmente, como resultado del análisis de correlación canónica en ambas funciones,
concluyeron que se obtuvo suficiente evidencia empírica para fundamentar la relación entre
las creencias y la violencia en el noviazgo.
En otro estudio realizado por Ruiz (2016), con el objetivo de indagar las causas y
mecanismos que sostienen y sustentan la violencia de género en la adolescencia a través de
los discursos de las chicas que la han sufrido y los chicos que la han ejercido. Se utilizó una
metodología cualitativa, realizando 28 entrevistas en profundidad a chicas adolescentes que
han sufrido violencia de género y a chicos adolescentes que la han ejercido.
En ese estudio encontró que, al inicio de la relación, el mito de los celos no se percibe
como forma de control explícita, sino que se presenta como parte de una muestra de amor e
291

�interés; sin embargo, con el tiempo estos celos se transforman en bromas, discusiones o
peleas que los chicos utilizan para imponer sus propias reglas. Por esta razón, gran parte de
las chicas y chicos que participaron no distinguían entre celos “buenos” (pocos) y celos
“malos” (excesivos), pues intentaban justificar su presencia dentro de ciertos límites que
consideraban manejables. Sin embargo, el verdadero peligro radica en que no existe tal límite
y que el grado de celos va aumentando sin que lo perciban.
Así mismo, en un estudio de Méndez (2022) se tuvo como objetivo analizar la
influencia de la percepción de violencia en la pareja y la presencia de reacciones emocionales
en mujeres, utilizando una metodología de enfoque cuantitativo de diseño correlacional
paramétrico con una muestra obtenida de manera no probabilística, integrada por 236 mujeres
con una media de edad de 36.36 años, de diverso estado civil, ocupación y escolaridad;
ademán asegurándose que las participantes hubieran vivido con su pareja al menos un año y
se hubieran separado de ella en máximo 6 meses previo al estudio. Se utilizaron dos
instrumentos previamente validados: el Cuestionario de Respuestas Emocionales a la
Violencia y la Escala de Violencia.
Los resultados indicaron que la violencia de pareja que más experimentan las
participantes es la violencia psicológica, seguida de la física, física severa y, finalmente, la
violencia sexual. Las reacciones emocionales que más presentan las mujeres son la depresión,
seguida de ansiedad, humor irritable y ajuste psicosocial.
Se encontró que la presencia de violencia psicológica y sexual se asocia con síntomas
emocionales de depresión, ansiedad, ajuste psicosocial y humor irritable. En cuanto a la
violencia física, se vincula con depresión, ansiedad, humor irritable y ajuste psicosocial.
También se observa que, a pesar de solo haber tenido una participante sin escolaridad,
ella percibe violencia psicológica severa, violencia sexual y violencia física severa; las
participantes con primaria y carrera técnica son también las más violentadas disminuyendo
la violencia al tener una licenciatura o posgrado.
Además, las mujeres que más perciben violencia fueron las divorciadas, las casadas,
las que viven en unión libre y finalmente las solteras. En relación con la ocupación de las
mujeres, las que sufren más violencia psicológica son aquellas que se dedican al hogar o son
292

�empleadas, las que experimentan más violencia sexual son amas de casa, profesionistas y
empleadas; mientras que las mujeres que más padecen violencia física y física severa son las
comerciantes, estudiantes, seguidas de las amas de casa, empleadas y disminuye en las
profesionistas.

Método
Participantes
La muestra está conformada por 108 mujeres mexicanas adultas entre los 18 a los 66
años. El muestreo fue seleccionado mediante el método no probabilístico y por conveniencia,
entre quienes se encontraban mujeres que residen en los Estados de Nuevo León, Baja
California, Estado de México, Puebla, Chihuahua, CDMX, Morelos y Chiapas.
El núcleo familiar de las participantes, en específico de las personas con las que
residen en la misma vivienda, está conformado en su mayoría por sus padres, padres y
hermanos/as (uno o más), su pareja y su mamá. En menor medida, hay participantes que
viven solas, con su pareja e hijos/as, con diversos familiares (abuelos, tías, primas, sobrinas,
nietos, yerno, padrastro, etc.) o con roomies. En cuanto al estado civil de las participantes, la
mayoría menciona estar en una relación o estar soltera actualmente. En menor medida, están
casadas, separadas o viven en unión libre. Así mismo, la mayoría refiere no tener hijos.
Así mismo, la mayoría tiene como escolaridad licenciatura terminada, preparatoria,
secundaria, y cursando licenciatura actualmente. El resto de las mujeres, en menor medida
ha estudiado preparatoria técnica, ingeniería, secretariado, secundaria técnica o está cursando
maestría. Con base a esto, hay respuestas variadas respecto a qué se dedican las participantes:
estudiantes, psicólogas, se dedican a su hogar, recursos humanos, maestras y desempleadas
actualmente. En menor medida, hay mujeres que refieren ser intendente, chef, arquitecta,
comerciante, actriz, odontóloga, tarotista y secretaria.
Sobre las relaciones de pareja que han tenido las participantes a lo largo de su vida,
la mayor cantidad se concentraba en los rangos de 1 a 3 parejas. En menor medida se
encuentran mujeres que refieren haber tenido entre 4 a 12 relaciones de pareja. Así mismo,
la mayoría refiere encontrarse en una relación sentimental actualmente.
293

�Del total de las mujeres que se encuentran en una relación de pareja, hay una visible
variedad de respuestas en cómo perciben y están viviendo su situación actual. En su mayoría
la describieron como buena, cómoda, tranquila, estable, formal, sana, de confianza, respeto
y apoyo mutuo. Sin embargo, una menor cantidad utilizó palabra como inestable, tóxica,
difícil, complicada, montaña rusa, sin comunicación, monótona. Por el contrario, respecto de
su relación de pareja anterior, la mayoría la refiere como violenta, caótica, compleja,
desobligada, abusiva, distante, inmadura, inestable, dependientes, tormentosa, malas,
intensas, inseguras, controladoras y banales.
Instrumento
El instrumento utilizado para la realización de este estudio está conformado por un
cuestionario de datos sociodemográficos y cuatro escalas: la Escala de Mitos del Amor
Romántico (SMRL), el Inventario de creencias acerca de la violencia hacia la esposa
(IBWB), el Inventario de conflictos en las relaciones de noviazgo (CADRI) y el Cuestionario
de respuesta emocional a la violencia doméstica y sexual (REV); los cuales, para fines de
este estudio, se han divido en cinco apartados, como se describe a continuación:
1. Cuestionario de datos sociodemográficos. Se incluyó un breve cuestionario de
carácter sociodemográfico en el que se preguntaba a las mujeres participantes
sobre su edad, el Estado de residencia, las personas con las que vive, el estado
civil, el último grado de estudios, la ocupación, la cantidad de hijos (en caso de
tenerlos), describir su situación sentimental actual y sus relaciones de pareja
pasadas.
2. Escala de Mitos del Amor Romántico (SMRL). La escala está compuesta
originalmente por 11 ítems que miden la aceptación de los mitos románticos.
Tiene un formato de respuesta tipo Likert con 5 alternativas: 1, completamente en
desacuerdo; 2, en desacuerdo; 3, ni de acuerdo ni desacuerdo; 4, de acuerdo; y 5,
completamente de acuerdo. Todos los ítems tienen una dirección directa, por lo
que las puntuaciones altas suponen mayores niveles de acuerdo. Los mitos del
amor romántico pueden medirse de forma independiente a través de sus

294

�indicadores o de forma conjunta a través de la puntuación total en la escala
(Bonilla y Rivas, 2020).
Así mismo, se utilizó un reactivo del Cuestionario sobre Mitos de Amor
Romántico, uno de los ítems que vincula el amor con el maltrato (Lara y GómezUrrutia, 2021). Está compuesto originalmente por 10 ítems y, al igual que el
anterior, tiene un formato de respuesta tipo Likert con 5 alternativas: 1, muy en
desacuerdo; 2, en desacuerdo; 3, ni de acuerdo ni en desacuerdo; 4, de acuerdo; y
5, muy de acuerdo. Todos los ítems tienen una dirección directa, por lo que las
puntuaciones altas suponen mayores niveles de acuerdo.
Para fines de esta investigación, se integró y se le dio por nombre “Escala de amor
romántico”, conformada por 12 ítems con un formato de respuesta tipo Likert con
4 alternativas: 1, muy en desacuerdo; 2, en desacuerdo; 3, de acuerdo y 4, muy de
acuerdo. Igualmente, todos los ítems tienen una dirección directa, por lo que las
puntuaciones altas suponen mayores niveles de acuerdo.
3. Inventario de creencias acerca de la violencia hacia la esposa (IBWB). La
escala está conformada originalmente por 38 ítems divididos entre 5 subescalas:
A. Los golpes a la mujer están justificados; B. Las esposas ganan con las palizas,
C. Se debe prestar ayuda; D. El agresor debe ser castigado y E. El agresor es
responsable (Saunders y Cols., 1987)
Tiene un formato de respuesta tipo Likert con 7 alternativas: 1, muy de acuerdo;
2, de acuerdo; 3, ligeramente desacuerdo; 4, ni de acuerdo ni en desacuerdo; 5,
ligeramente en desacuerdo; 6, en desacuerdo; y 7, muy en desacuerdo. Los ítems
de las secciones A, B y C tienen una dirección directa, por lo que las puntuaciones
altas suponen mayores niveles de acuerdo con que las mujeres son merecedoras
de sufrir violencia, sin embargo, en las secciones D y E los reactivos se refieren a
la responsabilidad del agresor en la violencia que ejerce, por lo que las
puntuaciones altas suponen mayores niveles de acuerdo con esa afirmación.
Para fines de esta investigación, se seleccionaron los reactivos pertinentes y se le
dio por nombre “Escala de creencias sobre la violencia”, conformada por 22
295

�ítems con un formato de respuesta tipo Likert con 4 alternativas: 1, muy en
desacuerdo; 2, en desacuerdo; 3, de acuerdo y 4, muy de acuerdo. Igualmente, se
conservó en los reactivos la característica antes mencionada: los primeros 14
reactivos tienen una dirección directa, por lo que las puntuaciones altas suponen
mayores niveles de acuerdo, sin embargo, en los reactivos restantes las
puntuaciones altas suponen mayores niveles de acuerdo con la responsabilidad
del agresor en la violencia que ejerce.
4. Inventario de conflictos en las relaciones de noviazgo (CADRI). Este
instrumento fue diseñado para evaluar múltiples formas de comportamiento
abusivo que pueden ocurrir entre parejas. El abuso se conceptualizó originalmente
en términos de cuatro factores principales: abuso físico, amenazas, abuso sexual
y abuso verbal o emocional (Wolfe et al., 2001). Originalmente está conformado
por 35 ítems, donde cada pregunta se formuló dos veces (cambiando solo el
pronombre), la primera en relación con el comportamiento de la encuestada hacia
su pareja sentimental, y la segunda en relación con el comportamiento de la pareja
sentimental hacia la encuestada. Tiene un formato de respuesta tipo Likert con 4
alternativas: 1, nunca; 2, rara vez; 3, algunas veces y 4, a menudo.
Para fines de esta investigación, se organizó como dos secciones: “Escala de
Manifestaciones de Violencia Masculina” y “Escala de Manifestaciones de
Violencia Femenina”, donde cada uno estuvo conformado por 12 ítems con un
formato de respuesta tipo Likert con 4 alternativas: 1, nunca; 2, rara vez; 3, a veces
y 4, a menudo. Todos los ítems tienen una dirección directa, por lo que las
puntuaciones altas suponen mayores niveles de acuerdo.
5. Cuestionario de respuesta emocional a la violencia doméstica y sexual (REV).
Este cuestionario se presenta como un cuestionado heteroaplicado destinado a la
detección y evaluación de depresión, ansiedad, ajuste psicosocial y estado de
ánimo irritable en mujeres que han sido víctimas de violencia doméstica por parte
de sus parejas actuales o anteriores, así como en mujeres con antecedentes de
abuso o agresión sexual (Soler et al., 2005). El instrumento está originalmente
296

�conformado por 22 ítems y tiene un formato de respuesta tipo Likert con 4
alternativas: 0, nada; 1, algo; 2, bastante y 3, mucho.
Para fines de esta investigación, se le dio por nombre “Escala de Consecuencias
de la Violencia”, conformada por 19 ítems con un formato de respuesta tipo Likert
con 4 alternativas: 1, nada; 2, poco; 3, bastante y 4, mucho. Igualmente, todos los
ítems tienen una dirección directa, por lo que las puntuaciones altas suponen
mayores niveles de acuerdo.
Procedimiento
El presente estudio fue realizado en el país de México, donde se aplicaron los
instrumentos a través de un formulario de Google, con la finalidad de que las mujeres
participantes pudieran contestar la encuesta desde cualquier dispositivo con acceso a internet.
La participación en el estudio fue voluntaria y anónima. Las personas participantes fueron
informadas de los objetivos y las características de la investigación.
Esta investigación tiene un enfoque cuantitativo no experimental, es decir que
mediante la recolección de datos que prueban hipótesis, con base en la medición numérica y
el análisis estadístico se planeta establecer patrones de comportamiento, además de realizar
el estudio sin la manipulación deliberada de variables.
Con la finalidad de conocer la percepción del amor romántico en mujeres adultas y
su relación con el impacto psicológico causado en conjunto con aspectos como violencia de
pareja y violencia de género, se aporta al estudio los resultados y el análisis que respondan a
la relación y el comportamiento de cada dimensión respecto a las mujeres, basada en un
diseño correlacional-causal.
El procedimiento que se aplicó para la recolección de datos, viabilidad y confiabilidad
del instrumento fue mediante la prueba Alfa de Cronbach con los reactivos finales
desglosados y las opciones de respuestas utilizadas, así como la especificación de los análisis
estadísticos correspondientes al tratamiento de los datos en el Programa de Estadísticas para
las Ciencias Sociales SPSS.

Resultados
297

�En el caso de la medición del amor romántico en esta población de mujeres, este
instrumento obtuvo una confiabilidad de .771 de coeficiente Alpha de Cronbach con 9
reactivos. Al aplicarlo, se tuvo una media de calificación de 15.18, con una desviación
estándar de 3.69. Considerando de la calificación mínima que se obtuvo era de 9 y la máxima
de 27, podría interpretarse que la aceptación del amor romántico está mayormente dirigida
hacia una proporción de baja calificación, sin embargo, una población representativa de
mujeres sí están presentando una aceptación alta de amor romántico.
Por otro lado, en la medición de creencias de la violencia, este instrumento obtuvo
una confiabilidad de .929 de coeficiente Alpha de Cronbach con 14 reactivos. Al aplicarlo se
tuvo una media de calificación de 15.38, con una desviación estándar de 3.47. Obteniendo
una calificación mínima de 14 y una máxima de 38, se podría decir que la gran mayoría de
esta población se inclina hacia bajas calificaciones de creer que las mujeres son, de alguna
forma, merecedoras de ser víctimas de violencia; sin embargo, es importante señalar que una
proporción menor pero significativa sí está presentando una calificación alta a favor de la
violencia.
Así mismo, en el caso de la medición de manifestación de violencia masculina, este
instrumento obtuvo una confiabilidad de .876 de coeficiente Alpha de Cronbach con 9
reactivos. Al aplicarlo se obtuvo una media de calificación de 15.81, con una desviación
estándar de 6.14. Teniendo una puntuación mínima de 9 y una máxima de 35, podría
interpretarse que una proporción considerable se inclina ligeramente hacia calificaciones
bajas de percepción de manifestación de violencia masculina, sin embargo, una población
representativa de mujeres presenta calificaciones altas.
Sin embargo, en la medición de manifestación de violencia femenina, este
instrumento obtuvo una confiabilidad de .559 de coeficiente Alpha de Cronbach con 8
reactivos. Al aplicarlo se tuvo una media de calificación de 15.17, con una desviación
estándar de 3.71. Considerando una calificación mínima de 9 y una máxima de 24, se podría
decir que la mayoría de la población se inclina hacia una baja percepción de manifestación
de violencia femenina.

298

�En el caso de la medición de las consecuencias de la violencia, este instrumento
obtuvo una confiabilidad de .970 de coeficiente Alpha de Cronbach con 17 reactivos. Al
aplicarlo se obtuvo una media de calificación de 36.40, con una desviación estándar de 15.41.
Considerando que la calificación mínima que se obtuvo es de 17 y la máxima de 68, se podría
interpretar que la población se inclina hacia una alta proporción de percepción en las secuelas
que lleva consigo la violencia.
Tabla 1
Análisis estadísticos

Válido
Perdidos
Media
Desv.
Desviación
Asimetría
Curtosis
Mínimo
Máximo
N

Aceptación
del amor
romántico
108
0
15.1852
3.69933

Percepción de
creencias de la
violencia
108
0
15.3889
3.47443

Percepción de
manifestación de
violencia masculina
108
0
15.8148
6.14946

Percepción de
manifestación de
violencia femenina
108
0
15.1759
3.71617

Percepción de
consecuencias
de la violencia
108
0
36.4074
15.41030

.826
1.046
9.00
27.00

4.246
20.711
14.00
38.00

.988
.451
9.00
35.00

.728
-.090
9.00
24.00

.491
-.957
17.00
68.00

Nota: Elaboración a partir de los datos estadísticos generados por el instrumento de medida

Dentro del análisis se encontró una asociación entre la variable de creencias de la
violencia y la variable de amor romántico (B=.390; p=.000), esto significa que las creencias
en torno al comportamiento de la mujeres sobre su forma de hablar, su vida sexual y la
responsabilidad sobre la violencia que recibe, desde negarse a mantener relaciones, castigos
por infidelidades sexuales o que merece ser agredida si miente a su pareja; y por el otro lado
la asociación que creer esto en ciertos niveles tiene con el amor romántico, es decir, ante la
presencia de estas creencias existe vinculación con la percepción sobre que no se puede ser
feliz si no se encuentra una pareja que complemente, que los celos son una demostración de
amor, que el amor verdadero termina en matrimonio, que amar es sufrir, entre otras.
Así mismo, se encontró una asociación entre la manifestación de la violencia
masculina y la manifestación de la violencia femenina (B=.533), esto quiere decir que
cuando se presentan actitudes masculinas a favor de amenazar con destruir algo, ridiculizar
299

�o burlarse de alguien, uso de violencia física con patadas, golpes o puñetazos; tiene
asociación con actitudes femeninas de sacar a relucir algo malo del pasado, amenazar con
terminar la relación, comportamientos para provocar celos, entre otros.
Además, se encontró una asociación entre la manifestación de la violencia masculina
y las consecuencias de la violencia (B=.755), lo cual indica que ante actitudes masculinas
como las mencionadas anteriormente, hay una asociación con las consecuencias que se
generan a raíz de la violencia en las mujeres, es decir, provoca sentimientos de inseguridad
e inutilidad, irritabilidad, sensación de ahogo, baja autoestima, disminución de actividades
agradables y convivencia social, entre otras.
De igual manera, existe una asociación entre la manifestación de la violencia
femenina y las consecuencias de la violencia (B=.480), donde se indica que las actitudes
femeninas a las que ya se ha hecho referencia están asociadas con consecuencias como
desesperanza hacia el futuro, sensación de confusión, sentimientos de fracaso, cambios de
humor, presión en el pecho, entre otros.
Tabla 2
Análisis de correlaciones

Aceptación del
amor
romántico
Percepción de
creencias de la
violencia
Percepción de
manifestación
de violencia
masculina
Percepción de
manifestación
de violencia
femenina
Percepción de
consecuencias
de la violencia

Correlación
de Pearson
N

Aceptación
del amor
romántico

Percepción de
creencias de la
violencia

Percepción de
manifestación
de violencia
masculina

Percepción de
manifestación
de violencia
femenina

Percepción de
consecuencias
de la violencia

1

.390**

-.089

-.027

.021

108
1

108
-.052

108
-.081

108
-.097

108
1

108
.533**

108
.755**

108

108

1

.480**

Correlación
de Pearson
N
Correlación
de Pearson
N
Correlación
de Pearson
N
Correlación
de Pearson

108
.

.

Nota. ** = la correlación es significativa en el nivel 0,01 bilateral
300

1

�Nota: Elaboración a partir de los datos estadísticos generados por el instrumento de medida
En el modelo de regresión lineal del amor romántico, creencias de la violencia,
manifestación de la violencia masculina, manifestación de la violencia femenina,
consecuencias de la violencia y edad de las participantes, se obtuvo un nivel de significancia
aceptable (p=.000; F=5.44; gl=5), con una fuerza explicativa adecuada (r 2=.172), donde se
establecieron relaciones predictivas de la variable dependiente de amor romántico con las
variables independientes de creencias de la violencia (B=.367) y la manifestación de
violencia masculina (B= -.270).
Tabla 3
Modelo de Regresión de amor romántico
Coeficientes no estandarizados

Modelo
1

(Constante)
Percepción de creencias de
la violencia
Percepción de
manifestación de violencia
masculina
Percepción de
manifestación de violencia
femenina
Percepción de
consecuencias de la
violencia
¿Qué edad tienes?

Coeficientes
estandarizados

t

Sig.

B
7.458
.391

Desv. Error
2.170
.097

Beta
.367

3.436
4.043

.001
.000

-.162

.085

-.270

-1.918

.058

.026

.105

.026

.251

.802

.056

.033

.234

1.718

.089

.069

.038

.162

1.790

.076

Nota. a. Variable dependiente: Aceptación de amor romántico
Nota: Elaboración a partir de los datos estadísticos generados por el instrumento de medida
Por otro lado, en el modelo de regresión lineal de las consecuencias de la violencia,
manifestación de la violencia masculina, creencias de la violencia y amor romántico, se
obtuvo un nivel de significancia aceptable (p=.000; F=49.33; gl=3), con una fuerza
explicativa adecuada (r2=.575), donde se estableció una relación predictiva de la variable
dependiente de consecuencias de la violencia con la variable independiente de manifestación
de la violencia masculina (B=.761). Sin embargo, hay una relación considerable entre la

301

�variable dependiente de consecuencias de la violencia con la variable independiente de amor
romántico (B=.130).
Tabla 4
Modelo de Regresión de Consecuencias de la violencia
Modelo

1

Coeficientes no estandarizados

(Constante)
Percepción de
manifestación de violencia
masculina
Percepción de creencias de
la violencia
Percepción de amor
romántico

Coeficientes
estandarizados
Beta

t

Sig.

.761

.918
12.026

.361
.000

B
5.372
1.906

Desv. Error
5.850
.159

-.479

.303

-.108

-1.577

.118

.544

.286

.130

1.902

.060

Nota. a. Variable dependiente: Percepción de consecuencias de la violencia
Nota: Elaboración a partir de los datos estadísticos generados por el instrumento de medida

Discusión
Con relación al primer objetivo, en el que se planteó describir las expresiones del
amor romántico en relaciones de pareja en mujeres adultas en México, en esta investigación
se encontró que en general se observa una tendencia hacia una baja aceptación del amor
romántico, sin embargo, una parte representativa de las mujeres evaluadas muestra una alta
aceptación de estas creencias. Esto coincide con lo planteado por Ruiz (2016), quien señala
que los mitos del amor romántico siguen siendo ampliamente aceptados entre muchas
mujeres jóvenes, lo que puede influir en su percepción de las relaciones de pareja y en la
normalización de conductas de control o dependencia emocional.
Respecto al segundo objetivo, donde se planteó caracterizar la violencia de género en
mujeres adultas en México, se encontró que, si bien una parte considerable de las
participantes tiende a percibir en menor medida la manifestación de violencia masculina,
también se identificó un grupo representativo de mujeres que reporta una percepción alta de
este tipo de violencia. Según Méndez et al. (2022) las mujeres presentan distintas formas de

302

�interpretar la violencia de pareja, ya que mientras algunas minimizan las agresiones, otras las
identifican claramente y reaccionan con fuertes respuestas emocionales.
En el tercer objetivo se planteó analizar el impacto psicológico de la violencia de
género en mujeres adultas en México. Se encontró que la población se inclina hacia una alta
proporción de percepción en las secuelas que lleva consigo la violencia. Esto coincide con lo
planteado por Méndez et al. (2022), quienes encontraron que muchas mujeres identifican
claramente las secuelas emocionales derivadas de la violencia de pareja, como el miedo, la
tristeza o la confusión, lo que evidencia una alta percepción de sus consecuencias.
Siguiendo esa misma línea, según la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las
Relaciones en los Hogares [ENDIREH] (INEGI, 2022), una parte considerable de las mujeres
que han vivido violencia reconocen afectaciones emocionales como tristeza, miedo o baja
autoestima, lo que evidencia su percepción clara sobre las consecuencias de esa violencia.
Por otro lado, en relación con el cuarto objetivo y para dar respuesta a la pregunta de
investigación, que es el punto central de este estudio, se propuso establecer la relación del
amor romántico en relaciones de pareja con la violencia de género y su impacto psicológico.
Se encontró una correlación entre la aceptación del amor romántico con la percepción de las
manifestaciones de violencia masculina, así mismo, que existe una correlación entre las
consecuencias de la violencia con percepción de la manifestación de la violencia masculina.
Esto coincide con lo planteado por Ruiz (2016), quien refiere que las ideas en torno
al amor romántico profundamente arraigadas en la sociedad, así como invisibilizan y
legitiman la violencia, dificultando que las mujeres identifiquen conductas abusivas como
tales. En esta misma línea, Orozco et al. (2021) encontraron que las creencias distorsionadas
sobre el amor y la violencia están relacionadas con una mayor tolerancia a comportamientos
agresivos en las relaciones de pareja, lo que puede aumentar la prevalencia de violencia
psicológica, física o sexual.
Ambos trabajos evidencian cómo las construcciones culturales del amor influyen
directamente en la perpetuación de la violencia de género y en sus efectos psicológicos, ya
que muchas mujeres internalizan estas dinámicas como parte natural de una relación afectiva.
Limitaciones del estudio
303

�Una de las principales limitaciones de este estudio radica en que la muestra se
conformó mayoritariamente por mujeres con un nivel educativo medio-superior y superior,
lo que implica una posible falta de representación de sectores con menor acceso educativo,
donde las creencias patriarcales y la aceptación de mitos del amor romántico podrían
manifestarse de forma diferente.
Otra limitación importante es que el uso de instrumentos de autoinforme podría haber
influido en la precisión de las respuestas, dado que temas como la violencia de pareja, el
amor romántico y las creencias patriarcales suelen estar cargados de componentes
emocionales y sociales que pueden llevar a sesgos de deseabilidad social o subestimación de
experiencias personales.
Implicaciones y Futuras Investigaciones
Los hallazgos de este estudio evidencian la importancia de abordar las expresiones
del amor romántico como un factor de riesgo que perpetúa dinámicas de violencia de género
en las relaciones de pareja. Las creencias y mitos asociados al amor romántico no solo
refuerzan estereotipos de género, sino que también dificultan la identificación y el
reconocimiento de conductas violentas, lo que agrava el impacto emocional y psicológico en
las mujeres.
Por ello, es fundamental que las intervenciones en prevención de la violencia de
pareja incorporen programas de educación afectiva y deconstrucción de estereotipos
amorosos, especialmente dirigidos a mujeres jóvenes y adolescentes, quienes se encuentran
en etapas tempranas de socialización afectivo-sexual.
Así mismo, este estudio demuestra la necesidad de generar políticas públicas que
consideren la dimensión cultural de la violencia de género, reconociendo que la erradicación
de las creencias patriarcales debe ser parte de toda estrategia integral de prevención. Las
campañas de sensibilización deben focalizarse no solo en la denuncia de la violencia
explícita, sino también en cuestionar los modelos de amor que normalizan la desigualdad y
el control.
Para futuras investigaciones, se sugiere ampliar el tamaño y la diversidad de la
muestra, incorporando mujeres de distintos contextos socioeconómicos y niveles educativos,
304

�a fin de obtener un panorama más representativo de la población mexicana. También sería
pertinente incluir la perspectiva masculina en estudios similares, con el propósito de analizar
las creencias y actitudes de los hombres respecto al amor romántico y la violencia de pareja.

Conclusión
El presente estudio evidenció cómo las expresiones del amor romántico, sustentadas
en mitos y creencias tradicionales, continúan ejerciendo una influencia significativa en la
percepción y vivencia de las relaciones de pareja en mujeres adultas en México. A pesar de
observarse, en general, una tendencia hacia una baja aceptación de estos mitos, existe un
sector representativo de mujeres que interioriza estas creencias, lo cual se asocia con la
normalización de conductas violentas en sus relaciones.
Los resultados mostraron que las creencias patriarcales sobre la violencia tienen un
vínculo directo con la aceptación del amor romántico, visibilizando cómo las estructuras
culturales y sociales perpetúan dinámicas de desigualdad y control a través de la transmisión
de estereotipos y mitos en torno al amor. Así mismo, la violencia de género, tanto masculina
como femenina, mostró correlaciones significativas con las consecuencias emocionales en
las mujeres, como depresión, ansiedad, baja autoestima y aislamiento social.
Estos hallazgos refuerzan la necesidad de desarrollar estrategias de prevención y
educación afectiva que permitan cuestionar y desmontar los mitos del amor romántico desde
edades tempranas, así como promover programas de intervención que aborden no solo la
violencia explícita, sino también las creencias y actitudes subyacentes que la legitiman. De
igual manera, resalta la importancia de visibilizar el impacto psicológico de la violencia en
las mujeres, generando espacios de atención integral que consideren sus experiencias y
necesidades específicas.
En conclusión, el amor romántico, cuando está cargado de mitos y concepciones
erróneas, no solo reproduce estereotipos de género, sino que también se convierte en un factor
de riesgo que puede facilitar la violencia de pareja y profundizar sus consecuencias
emocionales y sociales.

305

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309

�Violencia íntima de pareja en mujeres del Sureste de Coahuila: análisis
cuantitativo desde la psicología de la salud y enfoque feminista
Laura Anahí Salgado-Espinosa29
Hiram Reyes Sosa 30
Verónica Alexandra Molina Coloma 31

Resumen
La Violencia Íntima de Pareja (VIP) es una problemática compleja con implicaciones
psicosociales y de salud pública predominantemente contra las mujeres dentro de relaciones
marcadas por estructuras patriarcales y dinámicas que han evolucionado con el tiempo. Este
estudio tuvo como objetivo analizar el ciclo de la VIP en mujeres del Sureste de Coahuila.
Se aplicó un cuestionario ad hoc, diseñado a partir de una revisión de investigaciones previas,
con enfoque cuantitativo, descriptivo, correlacional y de corte transversal. Participaron 152
mujeres mediante un muestreo no probabilístico por conveniencia. La edad promedio fue de
29.9 años (DE = 10.18), y la duración media de las relaciones de 5.6 años (DE = 6.74). Los
resultados descriptivos revelaron 21 combinaciones distintas de tipos de violencia, siendo la
psicológica frecuentemente presente en el 29.6% de los casos, en combinación con violencia
sexual (13.2%), económica (11.8%) y física (8.6%). Esta violencia fue también la principal
causa de intención de ruptura. El 64.4% de los agresores solicitaban perdón, a través de
comportamiento amoroso temporal, minimización del conflicto, culpabilización y/o coerción
sexual. En el análisis correlacional se identificaron las siguientes correlaciones: a mayor
edad, las relaciones tienden a ser más duraderas y la percepción de la gravedad de la violencia
es más alta. Además, se encontró que una menor distancia entre episodios violentos se
relaciona significativamente con una mayor percepción de gravedad (ρ = -0.164, p = .044).

29

Facultad de Psicología, Universidad Autónoma de Coahuila. laurasalgado@uadec.edu.mx
https://orcid.org/0000-0002-6133-4069
30
Facultad de Psicología, Universidad Autónoma de Coahuila. hiram.reyes@uadec.edu.mx
https://orcid.org/0000-0001-6763-847X
31
Facultad de Psicología, Universidad Autónoma de Coahuila. v_molina@uadec.edu.mx
https://orcid.org/0000-0002-0017-3695

310

�Se concluyó que la VIP contra las mujeres del Sureste de Coahuila se manifiesta
principalmente de forma psicológica y en combinación con otros tipos de agresión. La
frecuencia y duración de las relaciones influyen significativamente en la percepción de
gravedad de la violencia vivida. Las amistades son una red significativa de apoyo informal;
mientras que el perdón funge como facilitador para la persona agresora en la prolongación
de la relación.

Palabras clave: violencia de pareja, mujeres, psicología, feminismo, Coahuila

311

�Introducción
La Violencia Íntima de Pareja (VIP) es una problemática compleja con
implicaciones psicosociales y de salud pública predominantemente contra las mujeres
dentro de relaciones marcadas por estructuras patriarcales y dinámicas que han
evolucionado con el tiempo.
La Organización Mundial de la Salud [OMS] (2021) identifica a esta modalidad de
violencia como cualquier acción dentro del contexto de pareja que genera daño en el ámbito
físico, maltrato psicológico, conductas coercitivas asociadas a la esfera sexual y dispositivos
de control; infligidas por la pareja actual o expareja. Tal como lo propone Walker (1979), el
ciclo de maltrato presenta características puntuales que sustentan la realidad de las mujeres
desde un sentido de indefensión o la internalización de constructos que fijan a la persona en
percibir su realidad totalmente distinto con un alto grado de la vulnerabilidad donde el efecto
visible es el número de intentos de una mujer para dejar una relación abusiva.
Los estudios sobre violencia a nivel global han permitido conocer el panorama sobre
los tipos y modalidades, en México, el 70.1% de las mujeres mayores de 15 años ha vivido
un evento o varios eventos violentos a lo largo de su vida, donde las expresiones sobre
prevalentemente de tipo psicológica y sexual; donde específicamente, lo han vivido el 72.3%
de las coahuilenses, según la Encuesta Nacional sobre las Dinámicas de las Relaciones en los
Hogares [ENDIREH] (Instituto Nacional de Estadística y Geografía [INEGI], 2021).
La integración de la perspectiva feminista en el análisis de la violencia íntima de
pareja, implica la visibilización de la articulación teórica a un movimiento social,
considerado un hijo impertinente de la Revolución Francesa en el siglo XIX (Varela, 2013),
catalizador de cambios significativos (Amorós, 2000); a través de la concientización sobre el
escenario en el que se presenta el feminismo con un concepto adyacente como el
empoderamiento, pareciera ser un enfoque con tintes paradójicos a lo que se persigue, la tarea
de la deconstrucción de la percepción patriarcal sobre el poder ha creado una reticencia a
comprender la verdadera esencia del empoderamiento, tomándose como una amenaza y no
como una oportunidad para ir contrarrestando las expresiones de violencia de género y
cuestionando las estructuras establecidas sobre los derechos humanos de las mujeres y la
312

�búsqueda por encontrar la igualdad. A las mujeres que lucharon por reivindicar esta postura
encarnada de la sociedad de exclusión e invisibilización, terminó en la guillotina, la social y
la letal. Así con este turbulento inicio, comenzó el movimiento feminista, al pie de lucha,
constante y resiliente para todas las que han pertenecido, así como para las que no alcanzaron
a encontrarse con la materialización de las consignas por las que alzaron la voz.
Una herramienta de análisis crítico ponderada por el pensamiento feminista ha sido
la interseccionalidad, con el fin de integrar las categorías sociales que intersectan a las
mujeres víctimas de violencia íntima de pareja y con ello, facilitar la comprensión de las
complejidades presentadas en cada caso. Frente a estas áreas de incidencia, es relevante
estudiar desde la perspectiva interseccional las bases de donde se sostiene la vulnerabilidad
de las mujeres a partir de factores específicos que determinan el grado y progresividad de las
manifestaciones de violencia en sus vidas (Aretio et al., 2023).
Con el aporte de Erazo (1999; cómo se citó en Varela, 2013), se profundizó en el
efecto de colocar los relatos de las mujeres sobre experiencias de violencia íntima de pareja,
al centro como un discurso con ejes asociados al autocuidado, la responsabilidad afectiva y
la prevención en favor de otras mujeres frente al riesgo de también ser víctimas de esta
modalidad de violencia.
Cabe destacar, el abordaje feminista incentiva a la concienciación del impacto de lo
público en las áreas privadas individuales y establecer nuevos paradigmas acerca de los
recursos personales de cada mujer, facilitando la capacidad emancipadora frente a la opresión
patriarcal. El patriarcado, es un término usado para definir la condición sociológica en que
los miembros masculinos de una sociedad tienden a predominar en posiciones de poder;
mientras más poderosa sea esta posición, más probabilidades hay de que un miembro
masculino retenga esa posición (Martínez, 2022).
Mientras que, el machismo es un conjunto de actitudes que sostienen que el hombre
es por naturaleza superior a la mujer. Con respecto a los micromachismos, el origen de la
palabra viene definido por micro, al decir de Foucault, de lo capilar, lo casi imperceptible, lo
que está en los límites de la evidencia. Y en alusión al lenguaje popular, con una connotación
negativa de los comportamientos de inferiorización hacia la mujer (Bonino, 2004).
313

�El sexismo es el conjunto de todos y cada uno de los métodos empleados en el seno
del patriarcado para poder mantener la situación de inferioridad, subordinación y explotación
del sexo dominado: el femenino (Sau, 2000). La visión sexista relacionada a las condiciones
sociales y biológicas de los grupos humanos, así es el patriarcado, que se caracteriza por las
actitudes hostiles del hombre hacia la mujer, pero que a su vez se retroalimenta con el control
de la mujer sobre el plano afectivo, sexual y familiar, a través de actitudes positivas para
entrar en la imagen de ser una criatura buena, pura y necesaria, lo que refuerza su posición
de subordinación, remarcando la idea de ser el “sexo débil”, inferioridad y dependencia del
hombre para cuidar de ella (Marques- Fagundes et al., 2015).
Al final, este factor representa, la visión machista y patriarcal, donde se considera al
hombre por encima de la mujer, en su capacidad natural de razonamiento a través de la toma
de decisiones. En nuestra sociedad, la norma hegemónica de la libertad es clasista y
patriarcal: burguesa, machista, heterosexual, heteroerótica y misógina (Lagarde, 2005); por
lo tanto, las relaciones de pareja también son espacios donde se reproducen estos paradigmas,
al ser socializados desde edades tempranas y se impregnan en la vida de las personas.
Desde la psicología de la salud, el estudio de la VIP ha ido transformándose desde la
aplicación teórica a través del análisis del Modelo Transteórico del Cambio (MTC) de
Prochaska y DiClemente (1982), vinculado con la violencia íntima por pareja presenta
congruencia con respecto a las fases o etapas por las cuales una víctima de violencia vive y
posteriormente, al salir de la relación con dinámica violenta.
En la Figura 1, se presentan las etapas correspondientes a esta teoría y una breve
descripción desde la vinculación con la violencia íntima por pareja con el estudio de
Cordobés y Halle (2020), donde la etapa de pre-contemplación corresponde a las mujeres
que debido a la falta de información o por la normalización de esta modalidad de violencia,
deciden por: supervivencia, desmotivación o desconocimiento, permanecer en la relación; la
etapa de contemplación, se vislumbra un cambio con posible intento de conductas dirigida a
ello pero cuenta con recursos personales, instrumentales o sociales para salir de ella; la
preparación, reconoce experiencias y ha evaluado los “pros” y “contras” de continuar con el
vínculo de pareja; en la acción, existe un nivel mayor de autoeficacia a la par del riesgo de
314

�recaída; el mantenimiento, se promueve a través de la conciencia del entorno violento y se
sostiene de las redes de apoyo informal o formal para evitar el regreso con la pareja agresora;
y finalmente, la recaída, debido a la ineficacia de la estrategia y la confluencia de otros
factores como tener hijos o hijas, gastos, nula o poca autonomía económica, justificación de
las manifestaciones de la violencia, desconfianza en las instituciones especializadas en la
atención a casos de violencia contra las mujeres.
Figura 3
Etapas del Modelo Transteórico del Cambio aplicado a la violencia íntima por pareja
Pre
contemplación

Contemplación

Recaída y
finalización

Preparación

Mantenimiento

Acción

Nota: Adaptado de “Violencia de género y el Modelo Transteórico del Cambio”, por C.
Cordobés y F. Halle, 2020, Tesis de Licenciatura, Pontificia Universidad Católica
Argentina.
En este contexto, la violencia de pareja se considera un fenómeno multicausal, ya
que está influida por factores psicológicos, económicos, culturales, genéticos, ambientales,
familiares y personales (Ocampo y Amar, 2011); contemplar estos factores permitieron
analizar a profundidad las diferencias entre cada uno de los casos de violencia, ya que aun
cuando se presentan algún tipo o modalidad, las particularidades corresponden a todas las
categorías sociales que intersectan en un mismo caso.
315

�Desde la Teoría Social Cognitiva (TSC), se reconoce la agencia de las mujeres
sobrevivientes de violencia mediante una triada recíproca de causación, la cual es el
resultado de la interacción entre lo intrapersonal, el comportamiento y las fuerzas
ambientales que inciden en su respuesta frente a los efectos de dicha problemática
(Bandura, 1998), por lo que se considera “un modelo multidimensional que representa el
comportamiento humano como dinámico” (Nehl et al., 2015).
Tal como lo desarrolló Bandura (1977), los aspectos psicológicos se desarrollan a
partir del comportamiento traducido en acciones y condiciones dirigidas referido como la
confluencia entre los elementos: persona, ambiente y conducta. Por lo tanto, la TSC,
aunque se enfoca principalmente en la esfera de influencia interpersonal, también abarca
factores vinculados a los niveles intrapersonal, institucional y comunitario (Berlín et al.,
2013), para explicar las diferencias entre individuos en cuanto a los comportamientos
realizados.
Asimismo, la TSC provee una mejor comprensión y conocimiento para predecir el
comportamiento, e igualmente, comprender las raíces de las rutas de acción de las mujeres
víctimas de violencia desde el condicionamiento tanto clásico como operante, y el
moldeamiento de las conductas (Riley et al., 2015).
En la Figura 2, en algunos dominios, las creencias de autoeficacia varían en nivel,
fuerza y generalidad. Los resultados que fluyen de algún curso de acción dado pueden tomar
la forma de efectos positivos o negativos en lo relacionado al aspecto físico, social o
autoevaluativo (Bandura, 1998).
Figura 4
Factores de la Teoría Cognitiva Social

316

�Nota. Tomado de “Health promotion from the perspective of social cognitive theory”, A.
Bandura, 1998, Psychology and Health, 13(4).
Desde la perspectiva de Berlín et al. (2013), se indican los constructos de la TSC en
intervenciones para la salud, a continuación, se muestra esta apreciación aplicada al estudio
de las mujeres sobrevivientes de violencia íntima por pareja: capacidad comportamental para
adquirir conocimiento y habilidades necesarias para el reconocimiento de las manifestaciones
violentas; las expectativas, adquiriendo creencias sobre la probabilidad de obtener resultados
positivos y en favor de una vida libre de violencia; locus de control, la percepción de quién
refuerza el comportamiento sobre las estrategias para romper el vínculo con la persona
agresora; el determinismo recíproco, con la interacción en las personas y su ambiente; el
refuerzo, identificar opciones para el reconocimiento como víctimas y el mantenimiento de
pautas de seguridad y autocuidado; en la autoeficacia, la capacidad y disposición por
aprender otras estrategias más allá de la violencia sufrida; y la respuesta de afrontamiento
emociona, las mujeres sobrevivientes manejan sus recursos y ansiedad por la incomodidad
frente a un nuevo episodio de violencia. Dichos constructos involucran componentes que han
demostrado ser exitosos al ser implementados en las intervenciones dirigidas a la atención de
casos de violencia íntima por pareja.
Es por ello que, el objetivo de esta investigación ha sido analizar cuantitativamente la
violencia íntima de pareja en mujeres del sureste de Coahuila desde la psicología de la salud
y enfoque feminista.

317

�Método
La presente investigación fue de diseño cuantitativo, descriptiva, correlacional y de
corte transversal. Se aplicó un muestreo no probabilístico por conveniencia. La elección de
la estrategia de investigación y sus características está cimentada en el planteamiento de Ato
et al. (2013), respecto a la relevancia de la investigación dentro del campo de la psicología
atendiendo a criterios como el diseño cuantitativo tipo descriptivo y correlacional para
conocer las características de un fenómeno en este caso la VIP, desde la información
compartida por las mujeres participantes; además, de ser un estudio que toma las respuestas
en un solo momento, es decir, de corte transversal.

Participantes
Se contó con la participación de 152 mujeres residentes de la región Sureste de
Coahuila (Saltillo, Arteaga, Ramos Arizpe y Parras de la Fuente); con una edad promedio de
29.9 años (DE=10.18) y con duración de la relación de pareja de 5.6 años (DE= 6.74). Las
mujeres participantes tenían un estado civil de soltera (56.6%), unión libre (14.5%), casada
(19.1%), divorciada (8.6%) y viuda (1.3%).
Los criterios de inclusión consistieron en tener una edad de 18 años o más, residir en
la región Sureste de Coahuila, haber vivido una relación de pareja en la cuál se identifica
violencia íntima y ser mujer. Los criterios de exclusión se dirigieron a no considerar para este
estudio a personas menores de edad, residentes de otras regiones en Coahuila y no reportar
la experiencia de esta modalidad de violencia en su dinámica de pareja.

Técnica
Se aplicó un cuestionario ad hoc a partir de la fundamentación teórica revisada para
el desarrollo de este trabajo de investigación, con la intención de conocer los datos
sociodemográficos (edad, estado civil y ciudad o municipio de residencia en la región
sureste).

318

�Respecto a información de caracterización de la violencia íntima de pareja, se abordó
respecto a tiempo de relación de pareja, solicitando la información en años y meses; tipo de
violencia vivida, permitiendo elegir más de una opción para conocer la combinación según
cada participante y considerando la violencia física, económica, patrimonial, sexual y
psicológica; mientras que, en la variable de distancia psicológica entre episodios violentos,
se revisó sobre la frecuencia en la que las mujeres participantes consideraron terminar la
relación de pareja con opciones disponibles de: “nunca”, “casi nunca”, “a veces”, “casi
siempre” y las respuestas a las pregunta: “¿Cuánto tiempo aproximadamente llegó a pasar
entre una agresión y otra?”; para conocer la percepción de gravedad, se presentó una escala
lineal a 10 puntos desde “nada grave” a “extremadamente grave”, así como la pregunta:
“¿Cuál tipo de violencia consideras fue contundente para considerar la separación aun cuando
no se hubiera concretado en ese momento?” y para conocer sobre su red de apoyo informal,
se realizaron las preguntas: “Mientras te encontrabas en esta relación dónde existía violencia,
“¿Qué tan frecuentemente le contabas a alguien sobre las agresiones vividas?” y “¿A quién
le contaste sobre las agresiones vividas?”.
Finalmente, para profundizar en la actitud posterior al perdón por parte de pareja
agresora, se realizaron las preguntas: “¿Qué tan frecuentemente la persona agresora pedía
perdón por esas agresiones?” y “¿Cómo se comportaba la persona después de otorgarle el
perdón?”.

Procedimiento
La aplicación del instrumento de evaluación se efectuó a través de formulario de Google ®, el cual
estuvo dividido en datos sociodemográficas, caracterización de la violencia íntima de pareja, distancia
psicológica, gravedad percibida, actitudes posteriores al perdón y redes de apoyo informal.

La difusión se realizó a través de redes sociales-digitales, tales como Facebook, WhatsApp
y Instagram, donde se compartió un gráfico en conjunto con el enlace del instrumento. La
duración aproximada para la resolución del cuestionario fue de 10 – 15 minutos y
especificando al inicio, sobre el objetivo y consideraciones éticas del estudio.

319

�Análisis de datos
Para el análisis de datos, se utilizó el Statistical Package of Social Sciences (SPSS)
en su versión 22, con el cuál se realizó el procesamiento de la información recopilada
mediante el formulario de Google ® y posteriormente la conformación de la base de datos
en Excel con su conducente codificación. Posteriormente, se procedió a la revisión de los
datos de caracterización de la muestra y de las respuestas emitidas. Se propuso el desarrollo
del análisis de tipo descriptivo, con uso de medias, desviación estándar, frecuencias y
porcentajes y correlacional, con uso de Rho de Spearman, debido a que no se cumplió con el
supuesto de la normalidad en la distribución; esto, alineado con los objetivos de este trabajo
de investigación.
Con respecto a la revisión de comportamientos de las personas agresoras posteriores
al perdón, se realizó un cotejo de forma cuantitativa respecto a las categorías en las respuestas
reportadas por las mujeres víctimas de violencia íntima de pareja, con el fin de integrar la
caracterización de las mismas, a través de porcentajes.

Consideraciones éticas
En la parte inicial del instrumento de investigación, se incluyó un aviso de privacidad,
confidencialidad y consentimiento informado, donde se explicó con claridad los objetivos
del estudio, la naturaleza voluntaria de la participación, el anonimato de las respuestas y la
posibilidad de abandonar el cuestionario en cualquier momento sin consecuencia alguna. Las
participantes accedieron libremente a responder, sin ningún tipo de coacción, y se garantizó
que la información proporcionada sería utilizada exclusivamente con fines académicos y de
investigación. Además, se compartieron datos de contacto institucional de la investigadora
con el fin de brindar transparencia del proceso y de mantener el vínculo, para compartir la
publicación en su momento.
Asimismo, se respetaron los principios de confidencialidad y protección de datos
personales, en concordancia con la Ley General de Protección de Datos Personales en
Posesión de los Sujetos Obligados (Congreso de la Unión, 2017). No se recolectó ningún

320

�dato que permitiera identificar directamente a las participantes, como nombres, correos
electrónicos o ubicaciones específicas.
Dentro de este estudio también se ha priorizado la aplicación de la Norma Oficial
Mexicana [NOM-012-SSA3-2012] del Gobierno de México (2013), con la finalidad de
aplicar el más alto estándar referente al manejo de la investigación en salud dirigida a
personas, así como por la naturaleza de la problemática estudiada.
Esta investigación se sustenta en los principios éticos establecidos por el Código Ético
del Psicólogo en México (Sociedad Mexicana de Psicología, 2010), que exige respeto por la
dignidad, autonomía y bienestar de los sujetos. También se integra un enfoque feminista
interseccional que reconoce las desigualdades estructurales que atraviesan la experiencia de
la violencia y busca visibilizarla desde una postura crítica, empática y transformadora
(Lagarde, 2005).

Resultados
A partir del estudio realizado, se presentan los resultados obtenidos con la técnica de
recolección aplicada a la muestra correspondiente a las mujeres participantes.
Tipo de violencia en el contexto de pareja
En la Tabla 1 se identifican los tipos de violencia reportados por las mujeres participantes
en el estudio, siendo 21 combinaciones respecto a la presencia de agresiones o episodios
durante la relación de pareja. La violencia psicológica tuvo mayor presencia al respecto de
las otras formas de agresión; sin embargo, el hallazgo de la interdependencia de las
violencias permitieron vincularlo con las otras variables del estudio con especificaciones
puntuales.
Tabla 1
Tipo de violencia frecuente
Frecuencia

Porcentaje

Psicológica

45

29.6

Física

9

5.9

321

�Sexual

1

.7

Económica

3

2.0

Patrimonial

1

.7

Psicológica y Sexual

20

13.2

Psicológica y Física

13

8.6

Psicológica y Económica

18

11.8

Psicológica y Patrimonial

2

1.3

Psicológica, Sexual y Física

9

5.9

Todas menos V. Sexual

4

2.6

Todas menos Patrimonial

2

1.3

Psicológica, Física y Económica

2

1.3

Todas menos Física

2

1.3

Psicológica, Sexual y Patrimonial

2

1.3

Psicológica, Física y Patrimonial

2

1.3

Todas las violencias

8

5.3

Psicológica, Económica y Patrimonial

3

2.0

Todas menos Económica

1

.7

Psicológica, Sexual y Económica

4

2.6

Sexual y Económica

1

.7

152

100.0

Total
Fuente: Elaboración propia
Intención de ruptura

En la Tabla 2, se muestra la distribución de respuestas a una escala de frecuencia
respecto a una conducta o fenómeno evaluado en una muestra de 152 participantes. La
mayoría de los encuestados indicaron que dicha situación ocurre con frecuencia, ya que el
44.1% respondió “Casi siempre” y el 20.4% “Siempre”, lo que representa un 64.5% del total,
evidenciando una alta prevalencia. En contraste, solo un pequeño porcentaje refirió que la
situación “Nunca” (3.9%) o “Casi nunca” (5.9%) ocurre, sumando un 9.8%, mientras que un
25.7% señaló que sucede “A veces”.
322

�Tabla 2
Frecuencia en la intención de ruptura de la relación de pareja
Frecuencia

Porcentaje

Nunca

6

3.9

Casi nunca

9

5.9

A veces

39

25.7

Casi siempre

67

44.1

Siempre

31

20.4

Total

152

100.0

Fuente: Elaboración propia.
En la Tabla 3 se muestra los tipos de violencia que las mujeres identificaron como
motivo principal para terminar una relación de pareja violenta. La violencia psicológica
destaca significativamente como la más determinante, siendo mencionada por el 55.9% de
las participantes. En segundo lugar, aparece la violencia física con un 17.8%, seguida por la
sexual con un 14.5%, lo que indica que, aunque estas formas de violencia son más explícitas
y socialmente reconocidas, no siempre son el factor decisivo para que la víctima ponga fin a
la relación. La violencia económica (8.6%) y patrimonial (3.3%) tienen menor peso como
motivo de ruptura, posiblemente por su normalización o por la dependencia económica que
muchas veces limita la capacidad de acción de las víctimas.
Tabla 3
Tipo de violencia como motivo de ruptura
Frecuencia

Porcentaje

85

55.9

Física

27

17.8

Sexual

22

14.5

Patrimonial

5

3.3

Económica

13

8.6

Total

152

100.0

Válido Psicológica

Fuente: Elaboración propia
323

�Redes de apoyo informal
En la Tabla 4, se muestra que la mayoría de las personas encuestadas reportan baja
comunicación con su red de apoyo: el 25.7% indicó “Nunca” y el 43.4% “Casi nunca”,
sumando un 69.1%. Solo el 15.1% señaló que se comunica “Casi siempre” o “Siempre”.
Estos datos reflejan una limitada interacción con redes de apoyo, lo cual podría influir
negativamente en su bienestar emocional y capacidad para afrontar situaciones difíciles.
Tabla 4
Frecuencia de comunicación con redes de apoyo informal
Frecuencia

Porcentaje

39

25.7

Casi nunca

66

43.4

A veces

24

15.8

Casi siempre

16

10.5

Siempre

7

4.6

152

100.0

Válido Nunca

Total
Fuente: Elaboración propia

Distancia psicológica y perdón de solicitud de perdón por persona agresora (Luna de
miel).
La Tabla 5 muestra la frecuencia con la que ocurren las agresiones dentro del grupo
de personas encuestadas (n=152). El dato más significativo es que el 42.8% de las personas
señaló que la distancia entre una agresión y otra era de días, lo que indica que, en muchos
casos, la violencia es sistemática y se repite con una frecuencia preocupantemente alta.
En segundo lugar, un 28.9% refiere que el intervalo era de semanas, lo cual, aunque
representa una menor frecuencia que la anterior, sigue enmarcando una dinámica continua y
repetitiva de agresión. Tanto en las respuestas de "horas" (9.2%) como de "meses" (también
9.2%) aparecen con la misma proporción. En el primer caso, esto implica una violencia muy
intensa y constante; en el segundo, puede reflejar relaciones en las que los ciclos de agresión
tienen una periodicidad más espaciada, pero que persisten a lo largo del tiempo .
El 3.9% identificó que pasaban años entre una agresión y otra sugiere dinámicas
324

�menos frecuentes, aunque no por ello menos significativas, ya que pueden estar asociadas a
relaciones de larga duración o ciclos prolongados de tensión. Mientras que, un 5.9% dijo no
recordar la distancia entre las agresiones, lo que podría relacionarse con la confusión, el
bloqueo emocional o la normalización de la violencia, lo que dificulta reconstruir con
claridad los episodios vividos.
En conjunto, los datos refuerzan la idea de que la violencia en las relaciones íntimas
no es un hecho aislado, sino que ocurre con regularidad, muchas veces con lapsos cortos
entre cada episodio, lo que genera un entorno crónico de daño psicológico y físico. La
distribución observada también sugiere que los programas de intervención deben contemplar
la variabilidad en los ciclos de agresión para diseñar estrategias más efectivas
Tabla 5
Distancia entre agresiones
Frecuencia

Porcentaje

Horas

14

9.2

Días

65

42.8

Semanas

44

28.9

Meses

14

9.2

Años

6

3.9

No lo recuerdo

9

5.9

152

100.0

Total
Fuente: Elaboración propia

Perdón dentro de la dinámica de violencia íntima de pareja
La Tabla 6 reportó la frecuencia con la que las mujeres víctimas de violencia íntima de pareja
reportaron que sus agresores les solicitaron perdón. Los datos indican que esta práctica es
común: un 43.4% de las participantes indicó que "Casi nunca" el agresor pidió perdón, y un
25.7% señaló que "Nunca" lo hizo, sumando un 69.1% que reporta una ausencia o mínima
presencia de disculpas. Solo un 15.8% manifestó que esto ocurrió "A veces", mientras que
los porcentajes más bajos corresponden a quienes dijeron que el agresor "Casi siempre"
(10.5%) o "Siempre" (4.6%) solicitaba perdón.
325

�Tabla 6
Solicitud de perdón de la persona agresora

Válido

Frecuencia

Porcentaje

Nunca

23

15.1

Casi nunca

30

19.7

A veces

37

24.3

Casi siempre

33

21.7

Siempre

28

18.4

Total

152

100

0

0

152

100.0

Perdidos Sistema
Total
Fuente: Elaboración Propia

En la Tabla 7, se muestran los datos recopilados de las mujeres participantes quiénes
indicaron que posterior a un episodio de violencia o agresión, las personas agresoras
solicitaban el perdón, a lo cual se les solicitó reportar cómo era la forma en la que se actuaban;
en primer lugar, fue el comportamiento cariñoso/amoroso/ atento con un 6.6%, en segundo
lugar, de forma compaciente/condescendiente con un 3.9% y en tercer lugar, los regalos o
detalles materiales con un 2.6%. No obstante, la suma de las otras conductas relacionadas
con cambio temporal, mantenimiento de conductas violentas, no expresar arrepentimiento y
la manipulación emocional, la cual puede vincularse con la actitud comprensiva o empática,
suman en total un 7.2%.
Tabla 7
Comportamiento de la persona agresora posterior al perdón
Frecuencia Porcentaje
Cariñoso / Amoroso / Atento

10

6.6

Complaciente / Condescendiente

6

3.9

Regalos / Detalles materiales (flores, peluches, chocolates, etc.)

4

2.6

Indiferente / Grosero

2

1.3

326

�Frecuencia Porcentaje
Mantenía conductas violentas (humillación, chantaje, insultos)

3

2.0

Cambio temporal seguido de recaída en violencia

2

1.3

No hubo arrepentimiento / No pidió perdón explícitamente

3

2.0

Actuaba como si nada hubiera pasado

2

1.3

Manipulación emocional (llanto, chantaje emocional)

2

1.3

Actitud comprensiva / empática (real o aparente)

2

1.3

Nota: Datos obtenidos de una muestra de 152 mujeres. Las respuestas fueron codificadas a
partir de testimonios abiertos y categorizadas por contenido temático. Algunas respuestas
pudieron ser clasificadas en más de una categoría.
Fuente: Elaboración propia
Análisis correlacional de la violencia íntima de pareja en mujeres del Sureste de Coahuila
En la Tabla 8, Se utilizó la correlación de Spearman para analizar la relación entre
variables ordinales. Se encontró una correlación positiva y significativa entre la duración de
la relación y el tipo de violencia frecuente (ρ = .408, p &lt; .001), así como entre la duración de
la relación y la gravedad percibida de la violencia (ρ = .263, p &lt; .01).
Además, la edad se correlacionó negativamente con la fase de luna de miel posterior
a los episodios de agresión (ρ = –.251, p = .002). Esto sugiere que, a mayor edad y duración
de la relación, es más probable que la víctima perciba con mayor gravedad la violencia y
experimente con menor frecuencia conductas de arrepentimiento por parte de la pareja.
Tabla 8
Correlaciones de Spearman entre variables relacionadas con la Violencia Íntima de Pareja
(VIP) en una muestra de 152 Mujeres
1
Rho
de

Edad

Coeficiente de
correlación

1.000

327

2

3

4

5

6

7

�Spear Duración de la

Coeficiente de

man

relación

correlación

Tipo de

Coeficiente de

violencia

correlación

.633** 1.000

.345** .408** 1.000

frecuente
Intención de

Coeficiente de

ruptura

correlación

Luna de miel

Coeficiente de

(perdón de

correlación

.000

.071

.188* 1.000

-.251** -.040 -.011

.117 1.000

agresor)
Gravedad

Coeficiente de

percibida de la

correlación

violencia íntima

.263** .263** .384** .274** -.009 1.000

de pareja
Distancia entre

Coeficiente de

agresiones

correlación

.123

.198* -.111 -.116

.068 -.164* 1.000

Nota: Se utilizó el coeficiente de correlación Rho de Spearman. p &lt; .01 (indicado con **);
p &lt; .05 (indicado con *).
Fuente: Elaboración propia

Conclusiones
La Violencia Intima de Pareja (VIP) es un problema de salud pública y una grave
vulneración a los derechos humanos de las mujeres, en donde el ámbito público y privado se
ven involucrados tanto en acción como en omisión. Por lo tanto, el abordaje de esta
problemática requiere de la sinergia entre todos los espacios sociales, ya que, desde los
diversos territorios, es necesario transversalizar la perspectiva de género, víctimal, feminista,
interseccional y de derechos humanos; inclusive desde edades tempranas y con efecto en
entornos escolares, ya que la cosmovisión sobre la violencia y las mujeres pueden promover

328

�sesgos de género o comenzar a erradicarlos (Bonilla-Algovia y Rivas-Rivero, 2021).
En el presente estudio, se cumplimentó con el objetivo general de analizar
cuantitativamente la violencia íntima de pareja en mujeres del sureste de Coahuila desde la
psicología de la salud y el enfoque feminista, a través de examinar las características de la
muestra mediante los datos sociodemográficos presentados; el tipo de violencia frecuente,
donde se encontró la prevalencia de la violencia psicológica en combinación con las otras
formas: física, sexual, económica y patrimonial.
En la revisión sobre la intención de ruptura, se encontró que un amplio porcentaje de
las 152 mujeres participantes, han considerado terminar con la relación de pareja donde existe
dinámicas de violencia, casi siempre y a veces. Ha sido la violencia psicológica el motivo de
plantear esta decisión; esto coincide con la investigación de Puente-Martínez et al. (2023),
donde concluyeron que el miedo estaba relacionado con las agresiones físicas y psicológicas,
derivado del riesgo a sufrir de otras manifestaciones que pudiesen colocarlas en la posibilidad
de perder la vida y la búsqueda por solicitar apoyo en sus redes. No obstante, en las mujeres
del sureste de Coahuila se identificó que eligen en mayor medida, no compartirlo con sus
redes de apoyo informal; dicho hallazgo se puede explicar desde el análisis de Medina y
Medina (2019), debido a que las mujeres desde temprana edad son víctimas de violencias, es
decir, de la violación a sus derechos humanos, a través de entornos inmediatos como la
familia y de la comunidad; coincidiendo con Bonilla-Algovia y Rivas-Rivero (2021) respecto
a la creencia de considerar que la violencia de pareja es un tema del ámbito privado por
perpetrarse en el hogar y ahí es donde debe quedarse en lugar de ser asociado a un problema
social.
Desde la investigación de Rodríguez et al. (2023), se ha identificado que el curso de
las fases del ciclo de la violencia y la interacción con las redes de apoyo que normalizan,
invisibilizan o minimizan constructos relacionados con la permisividad de sufrir violencia,
promueven la rumiación y obstaculizan la flexibilidad cognitiva en las mujeres.
Esto concuerda con Medina et al. (2020), que confirmaron que la violencia íntima por
pareja conlleva a creencias relacionadas con la expectativa de cambio de la otra parte,
considerar el sacrificio para mantener un esquema de familia tradicional, el acceso de
329

�recursos económicos, mitos del amor romántico y redes familiares, que en otros casos pueden
fungir como mediadores a través de la validación de la incomodidad de las víctimas de
violencia íntima por pareja; dichos aportes corresponden a la distancia entre las agresiones
vividas dentro del contexto de pareja y la función del perdón como dispositivo para la
consolidación de un ciclo de violencia continuo y cada vez más grave.
Cabe destacar que, en su mayoría las personas agresoras solicitaron el perdón por
parte de las mujeres víctimas mediante comportamientos orientados a entregar detalles y
mostrarse complacientes, así como cariñosos. En otros casos, no hubo arrepentimiento y se
inviabilizaban los episodios de violencia.
De tal forma que, como señala Rosenthal et al. (2023), la permanencia en la relación
de pareja con manifestaciones violentas se debe a las dificultades tanto intra como
interpersonales mediante la culpa, vergüenza y la autoculpa; acciones como la solicitud del
perdón imposibilitan la finalización del vínculo y tienen una mejor adaptación posterior, tanto
en su proyecto de vida como en las implicaciones a la salud de este fenómeno.
Finalmente, el análisis correlacional arrojó que la edad tiene incidencia en el rechazo
a la solicitud del perdón y, paradójicamente, se permanece en estas relaciones violentas aun
cuando se ha percibido una gravedad significativa; esto puede explicarse desde la perspectiva
de Cortez y Palencia (2024), donde al ser predominante la violencia psicológica, las mujeres
víctimas integran un sentido culpa por las actitudes y agresiones de su pareja y durante estas
vivencias permeadas por los mitos del amor romántico y las creencias sexistas, se considera
como medida del amor a la tolerancia y resistencia de los abusos (Figueroa y Luna, 2024).
Actualmente, el Estado de Coahuila de Zaragoza se ha posicionado en el octavo
lugar nacional de reincidencia de violencia familiar y de pareja, de tipo psicológica y sexual
(Acosta, 2025); esto representa un compromiso para futuras investigaciones donde se
profundice en el engranaje complejo de las realidades de las mujeres víctimas de esta
fenómeno social y crisis de salud pública.
La Violencia Íntima de Pareja requiere ser analizada desde un enfoque de género,
interseccional, feminista, victimal y de derechos humanos, puesto que, aunque es una
problemática ampliamente estudiada, ningún caso es igual y sus efectos en la salud integral
330

�son diversos. Otro de los aportes de esta perspectiva integral, se ha encaminado al
reconocimiento de la perpetuación de la violencia aun cuando la relación de pareja haya
terminado, es decir, el acecho como delito que fue tipificado en Coahuila, frente a la
urgencia de nombrar este remanente en la vida de las mujeres que han decidido finalizar
cualquier tipo de unión con la persona agresora.
En las limitaciones ponderadas desde la presente investigación, se identifica que la
muestra pueda ser ampliada tanto en la región como a nivel estatal, para robustecer los
indicadores y la caracterización de este fenómeno. Además, de instar a la reformulación de
las estrategias para la prevención, identificación, acción y erradicación de la violencia
contra las mujeres, atendiendo a las convenciones internacionales, de las cuales México es
Estado-parte.

331

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335

�336

�“Educación derechohumanista para el siglo XXI a partir de filosofías
basadas en la calidad de vida”
Gisela García Garza32
Jesús Manuel Martínez Torres33

Resumen
La investigación examina la relación entre la calidad de vida y la educación, centrándose en
cómo las posturas pedagógicas adoptadas por las instituciones educativas pueden impactar
las condiciones de vida de los individuos y las comunidades. La problemática central radica
en que las estrategias pedagógicas tradicionales se limitan a la transmisión de conocimientos
específicos, sin considerar un enfoque integral que favorezca el desarrollo de competencias
socioemocionales y habilidades necesarias para enfrentar los retos del Siglo XXI. En este
sentido, se plantea que la educación debe ir más allá del simple aprendizaje académico,
impulsando el crecimiento personal de las y los estudiantes. El objetivo es analizar cómo los
y las estudiantes de licenciatura perciben las herramientas pedagógicas que su institución les
ofrece para desarrollar habilidades críticas y emocionales, con el fin de reflexionar sobre la
importancia de implementar estos enfoques pedagógicos. Lo anterior debido a que este tipo
de competencias no solo les podría permitir un mejor rendimiento académico, sino que
también contribuir a su bienestar emocional, construyendo un puente hacia una mejor calidad
de vida tanto a nivel individual como colectivo. Los resultados obtenidos mediante una
encuesta aplicada a estudiantes de licenciatura de la Universidad Autónoma de Coahuila
muestran la percepción del alumnado sobre cómo las filosofías pedagógicas actuales integran
o no el desarrollo holístico en los currículos. La conclusión de la investigación subraya que,
la educación debe evolucionar y orientarse hacia una formación integral que trascienda la

32

Universidad Autónoma de Coahuila. giselagarcia@uadec.edu.mx https://orcid.org/0000-0002-0265-8071

33

Universidad Autónoma de Coahuila. torresmanuel@uadec.edu.mx https://orcid.org/0000-0002-2268-6686

337

�mera transmisión de conocimientos técnicos, promoviendo el desarrollo de habilidades
socioemocionales que fomenten el bienestar personal y colectivo del estudiantado.

Palabras clave: Educación integral, calidad de vida, competencias socioemocionales,
educación humanista.

338

�Antecedentes de la investigación:
Sobre la importancia de las instituciones educativas en el Siglo XXI
La sociedad del siglo XXI afronta retos inimaginables hace tan solo algunas décadas:
globalización y comunicación en tiempo real; la generalización del uso de la inteligencia
artificial en tareas profesionales y de investigación en muchos campos del conocimiento
(González, 2023, pp. 55-58); o la automatización de procesos industriales que antes se
hubieran pensado como exclusivas de las capacidades humanas. Por otro lado, al mismo
tiempo, se mantiene abiertos temas que son el resultado de una herencia cultural resultado de
la evolución de las ideas revolucionarias de tiempos anteriores: entre ellas el pensamiento
humanista y los propósitos de la educación para una mejor calidad de vida (Beade, 2011, pp.
103-105).
Desde el punto de vista social, la educación es importante debido a la posibilidad de
transmitir conocimiento a nuevas generaciones, así como valores culturales que muchas
veces no se llegan a interiorizar cuando no se pertenece a este tipo de organizaciones 34. Una
vez dentro del campo educativo, principalmente en el ámbito universitario, se presentan
oportunidades únicas que luego se ven reflejadas en las actividades y la ética que las y los
graduados reflejan en su trabajo profesional y en el servicio público (Baraldi y Corsi, 2017,
pp. 42-43).
Específicamente en el campo del estudio del derecho, la relación entre la enseñanza
y la práctica de la profesión funcionan como una suerte de fundamentación del derecho
positivo vigente (Luhmann, 2002, pp. 61-64). Tomando en cuenta que la ciencia jurídica
tiene por objeto de estudio un conjunto cambiante y altamente cargado de valores culturales,
el sistema jurídico aprende no solo casuísticamente, creando jurisprudencia o inaplicando

34

Por organizaciones nos referimos a sistemas cerrados de comunicación, en donde la información producida
permanece dentro de las fronteras del propio sistema de referencia. Por lo tanto, la interacción de las personas
con el significado, utilidad y vigencia de los valores y símbolos utilizados deben ser aprendidos por los
miembros de la organización mediante la interiorización del sentido utilizado, y no por la comprensión de
algún tipo de universal (Arnold-Cathalifaud, 2008, pp. 94 y ss.). “Así, desde una aproximación etimológica,
universidad sería el punto donde todo se une y gira; es totalidad de estudios y estudiosos —profesores y
estudiantes— que se mueven, que cambian, pero, a la vez, mantienen la unidad” (Ruiz y López, 2019, pp. 35).

339

�leyes, sino que su propia esencia va cambiando según los hitos morales y tecnológicos que
se incorporan a nuestra vida cotidiana. En este contexto, las filosofías humanistas convergen
con la función social del sistema educativo y las expectativas del sistema jurídico de contar
con profesionales comprometidos con la sociedad.
La educación humanista y su relación con la calidad de vida
Desde el punto de vista de la filosofía humanista y su adopción como filosofía del
aprendizaje (Aizpuru, 2008, pp. 35-38.) la educación se presenta como un medio para lograr
revelar el potencial de ser humano a partir de la revelación de los caminos más aptos para
transitar parar lograr una optimización de la calidad de vida de las personas. Para los enfoques
humanistas la enseñanza universitaria no son la excepción para incorporar una visión
principialista —que mantiene a la persona humana como la máxima prioridad—, pero
también le permiten abrirse hacia su entorno35 y aprender de su propia comunidad 36.
Incluso antes de las corrientes de pensamiento que caracterizan el pensamiento
ilustrado del idealismo europeo, el sentir humano y la visión de que un mundo pactado bajo
principios morales puede perpetuar las ventajas de vivir en una sociedad para desarrollar la
facultad del “yo” y la practicidad del pensamiento racional para alcanzar nuestro objetivo de
manera óptima (Molano, 2016, pp. 15-20). De esta manera, el objetivo pedagógico que se
debería perseguir en las aulas y espacios académicos sería el de proyectar un plan de acción
para aprender de las y los estudiantes, y de sus necesidades más inmediatas.
Por otro lado, aunque la tradición de pensamiento humanista se podría relacionar
principalmente con la educación que se brinda en las ciencias sociales, también se incluye en
los objetivos del desarrollo a todas las ciencias duras (Utrilla et al., 2020, pp. 8-9); y aunque
esta aclaración no se realiza con la intención de problematizar en paradigmas epistémicos, sí
tiene la intención de enfatizar una visión transversal en la función del sistema educativo en
35

En este punto, al hablar del entorno del sistema educativo se hace desde el punto de vista de la perspectiva
funcionalista-estructural desarrollada por la teoría general de sistemas sociales, según la cual es posible
definir un sistema mediante la diferencia que el propio sistema realiza de sí mismo y su entorno (Luhmann,
2006, pp. 40-55).
36
Este enfoque permite destacar que la educación constituye un espacio diferenciado de la sociedad, así como
también lo sería el derecho o la política (Corsi, 2002, pp. 93-104). La ventaja que rescatamos de una teoría
totalizadora para definir la educación implica que la comunidad estudiantil puede diferenciarse a su vez de la
propia institución y saberse dentro o afuera del espacio a que nos referimos.

340

�lo general. Las filosofías basadas en la calidad de vida incluyen, por su puesto, el contenido
teórico que se enseña en los cursos, pero no necesariamente se debe limitar al aula, sino al
entorno social —simbólico y material— al que se acude a estudiar.
En lo que sigue, se presenta un estudio realizado a una comunidad de estudiantes de
derecho, cuyo programa de estudios incluye una perspectiva de derechos humanos y de
derecho internacional: los resultados obtenidos permitirán, luego, desarrollar una definición
abierta de las filosofías basadas en la calidad de vida, de manera que haremos uso del
paradigma humanista (Aristizábal y Flores, 2022, pp. 38-42) para hablar de la necesidad de
buscar ofrecer una formación que integre a la transmisión de conocimientos técnicos, el
aprendizaje de habilidades socioemocionales que fomenten el bienestar del estudiantado.

Planteamiento del problema
Análisis del impacto educativo en la enseñanza del derecho
A partir de los supuestos planteados, se identificó la necesidad de explorar las
herramientas pedagógicas que las instituciones educativas proporcionan para fomentar el
desarrollo de habilidades críticas, creativas y de gestión emocional en el alumnado. Esta
exploración consideró determinar si las y los estudiantes perciben que la educación que
reciben incorpora enfoques filosóficos orientados a su calidad de vida.
El enfoque principal de este estudio radica en identificar la percepción del alumnado
sobre el papel que desempeña la educación en el desarrollo integral de sus habilidades
personales y profesionales. Para ello, se exploraron diversas dimensiones de su experiencia
académica, tales como el fomento del pensamiento crítico, la capacidad de análisis reflexivo
y la toma de decisiones fundamentadas.
Asimismo, se indagó en qué medida el entorno escolar impulsa la creatividad, la
innovación y la generación de soluciones originales ante problemas. Otro eje central del
estudio fue la evaluación de las oportunidades que ofrece la formación universitaria para
fortalecer habilidades comunicativas, tanto orales como escritas, así como para preparar a las
y los estudiantes en el manejo de situaciones sociales y profesionales complejas.

341

�También se consideraron aspectos relacionados con la adaptabilidad, la gestión del
estrés y la presión académica, así como el desarrollo de competencias emocionales,
incluyendo la empatía y la resolución de conflictos. Finalmente, se analizó si la educación
que reciben contribuye al fortalecimiento de la autonomía en el aprendizaje y si proporciona
herramientas que favorezcan una vida equilibrada, satisfactoria y emocionalmente saludable.
Este estudio se llevó a cabo con una población deliberadamente específica y reducida
con el propósito de profundizar en la percepción del alumnado que, en principio, ha sido
formado bajo un enfoque educativo orientado al reconocimiento y respeto de los derechos
humanos. La elección de esta muestra no pretende ser representativa de la totalidad del
estudiantado universitario, sino que responde al interés de explorar, en un contexto particular,
cómo se vive y se percibe la incorporación de principios formativos centrados en la dignidad
humana, la justicia social y el desarrollo integral del individuo.
Al enfocarse en estudiantes que han sido expuestos a modelos pedagógicos
fundamentados en la promoción de los derechos de las personas, se busca identificar con
mayor claridad las fortalezas, limitaciones y áreas de oportunidad en la implementación de
estos enfoques dentro del entorno educativo. Esta delimitación permite generar hallazgos
más precisos y relevantes que contribuyan al análisis crítico sobre la efectividad real de una
educación que se asume comprometida con la formación ciudadana y el respeto a los
derechos fundamentales.

Diseño de la investigación
Objetivo
El objetivo de esta investigación es analizar la perspectiva de estudiantes de derecho
de la Universidad Autónoma de Coahuila (dentro del contexto mencionado en el apartado
anterior) respecto a las herramientas pedagógicas que les proporciona su institución para el
desarrollo de habilidades críticas, creativas y de gestión emocional.
Método
Para llevar a cabo el presente estudio, se utilizó un enfoque metodológico
cuantitativo, el cual brinda una visión general sobre las percepciones del estudiantado. Se
342

�recurrió a la técnica de encuesta como principal instrumento de recolección de datos, que
consistió en la aplicación de un cuestionario respondido por una muestra representativa de
estudiantes de la Universidad Autónoma de Coahuila.
La elección de un estudio cuantitativo descriptivo respondió a la necesidad de
identificar de manera objetiva y medible, las herramientas pedagógicas que el alumnado
reconoce como facilitadoras en el desarrollo de sus habilidades críticas, creativas y
emocionales. Igualmente, precisa los niveles de satisfacción que tienen, respecto a los apoyos
pedagógicos que reciben en su formación académica.
Población
El instrumento de encuesta fue aplicada a 40 estudiantes de licenciatura de la
Universidad Autónoma de Coahuila. De acuerdo con los análisis de frecuencias, se puede
constatar que, de la población encuestada, el 25.00% son hombres (n=10), el 75% son
mujeres (n=30), El rango de edad de la muestra oscila de 17 a 21 años, siendo la mayoría de
17 a 19 años, con un 75% de frecuencia (n= 30).
Validación y aplicación del instrumento
El instrumento desarrollado para llevar a cabo esta investigación fue sometido a una
fase de prueba piloto con el propósito de evaluar su funcionamiento preliminar y asegurar
que cumpliera con los estándares requeridos de calidad metodológica. Posteriormente, el
instrumento fue validado por dos personas expertas, cuyas observaciones permitieron ajustar
y estructurar el contenido en dos secciones principales: variables señaléticas (datos
generales) y veintiún variables simples, organizadas en torno a tres ejes temáticos: desarrollo
de habilidades críticas, habilidades creativas y habilidades de gestión emocional.
Es importante señalar que las variables seleccionadas para el desarrollo del presente
artículo fueron escogidas cuidadosamente con base en un análisis riguroso, tanto cuantitativo
como cualitativo, con el fin de garantizar la pertinencia y relevancia de los resultados
obtenidos. Estas variables no fueron elegidas de manera aleatoria, sino que emergieron del
proceso investigativo como las más representativas de las características, comportamientos,
condiciones o percepciones predominantes dentro de la población objeto de estudio.

343

�Su inclusión en el análisis se justifica debido a que reflejan de manera paradigmática
los patrones y tendencias más importantes dentro del fenómeno investigado. Permiten una
mejor comprensión del contexto específico abordado, y funcionan como referentes para el
desarrollo de interpretaciones teóricas más amplias.
Como resultado de este proceso de validación preliminar, se logró alcanzar un valor
global del coeficiente Alfa de Cronbach de 0.96. Una vez realizadas las modificaciones
pertinentes y confirmada la solidez del instrumento, se procedió a su aplicación definitiva en
la muestra de estudio.

Análisis de resultados cuantitativos
Frecuencias y porcentajes
Para comprender la percepción del alumnado respecto a su formación académica, se
realizaron análisis de frecuencias y porcentajes en relación con una serie de afirmaciones
diseñadas para evaluar distintos aspectos del proceso educativo. Estas afirmaciones
abordaron temáticas como el desarrollo del pensamiento crítico, la creatividad, la innovación,
el trabajo colaborativo, las habilidades comunicativas, la adaptabilidad, la autonomía, la
gestión emocional y la preparación para una vida equilibrada.
Entre ellas se incluyeron enunciados como: "La educación que me brinda mi
profesorado desarrolla habilidades críticas que me permiten analizar y cuestionar
información de manera reflexiva" (Afirmación 1); "En la educación que recibo en mi escuela
se fomenta el pensamiento crítico y la capacidad de tomar decisiones fundamentadas"
(Afirmación 2); y "El entorno académico de mi escuela favorece el desarrollo de mi
creatividad y la exploración de nuevas ideas" (Afirmación 3), entre otras; la cuales debían
ser valoradas por las personas encuestadas con una puntuación del 1 al 4. Estas afirmaciones
permitieron obtener una visión detallada de cómo el estudiantado valora su formación en
competencias clave para su desarrollo personal y profesional.

344

�A partir de los análisis de frecuencias y porcentajes realizados a todas las variables
del instrumento, se encontraron puntos disyuntivos significativos37. Primeramente, entre las
variables 9 (La educación que recibo me prepara para interactuar eficazmente en situaciones
profesionales y sociales) y la 11 (en mis clases se me brindan herramientas para manejar el
estrés y la presión en mi vida académica y personal). Igualmente, entre las variables 16 (la
educación que recibo actualmente me permite desarrollar una capacidad autónoma para
tomar decisiones y gestionar mi aprendizaje) y la variable 18 (en mi escuela se me ha
brindado el apoyo necesario para desarrollar la capacidad de manejar mis emociones,
especialmente en situaciones de estrés o presión académica). Derivado de dichas
disyunciones, se puede inferir que estas relaciones reflejan patrones consistentes dentro del
fenómeno estudiado.
Estos contrastes evidencian la importancia de establecer una relación conceptual y
práctica entre las dimensiones analizadas, ya que ofrecen indicios significativos sobre el
modo en que dichas áreas se encuentran interconectadas dentro del enfoque educativo objeto
de estudio. En este sentido, la vinculación de ambos aspectos no solo enriquece la
comprensión del fenómeno educativo, sino que también orienta posibles líneas de mejora
para avanzar hacia una formación más holística, pertinente y humana.
Cabe destacar que la realización de análisis de frecuencias sobre estos resultados
implica un mayor grado de confiabilidad en la interpretación de los datos, lo cual fortalece la
posibilidad de aplicar (con fundamentos más sólidos) dichos hallazgos a otras poblaciones
que compartan contextos o características equivalentes.

Relación entre las variables 9 “La educación que recibo me prepara para
interactuar eficazmente en situaciones profesionales y sociales” y 11 “en
mis clases se me brindan herramientas para manejar el estrés y la presión
en mi vida académica y personal”.

37

La disyuntiva que se presenta toma en cuenta que, la investigación se realizó con un grupo
intencionalmente acotado y definido, con el objetivo de analizar en profundidad la percepción del
estudiantado que, en teoría, ha sido formado dentro de un modelo educativo centrado en el respeto y la
promoción de los derechos humanos.

345

�Las frecuencias y porcentajes correspondientes a la variable 9, que mide la opinión
del alumnado respecto a la afirmación de que recibe una educación que lo prepara para
interactuar eficazmente en situaciones profesionales y sociales, se presentan en la tabla 2.
Tabla 1.
Análisis de frecuencias y porcentajes de la variable “la educación que recibo me prepara
para interactuar eficazmente en situaciones profesionales y sociales”.
Respuesta

f

%

Totalmente en desacuerdo

2

05.00%

En desacuerdo

4

10.00%

De acuerdo

14

35.00%

Totalmente de acuerdo

20

50.00%

Fuente: Elaboración propia
El 5.00% de las y los participantes (n = 2) expresó estar totalmente en desacuerdo con
la afirmación, mientras que el 10.00% (n = 4) manifestó estar en desacuerdo. Por otro lado,
el 35.00% (n = 14) indicó estar de acuerdo, y finalmente, el 50.00% restante (n = 20) expresó
estar totalmente de acuerdo. En este sentido, la inferencia es que el paradigma propuesto
tiene su representación en personas que están de acuerdo con que “la educación que recibo
me prepara para interactuar eficazmente en situaciones profesionales y sociales”, lo que
implicaría un mayor grado de confianza al aplicar estos resultados a otras poblaciones con
características similares.
En el mismo sentido, en la tabla 3 se presentan las frecuencias y porcentajes
correspondientes a la variable 11, que mide la opinión del alumnado respecto a la afirmación
de que en sus clases se le brindan herramientas para manejar el estrés y la presión en su vida
académica y personal.
Tabla 2.
Análisis de frecuencias y porcentajes de la variable “En mis clases se me brindan
herramientas para manejar el estrés y la presión en mi vida académica y personal”.
Respuesta

f

346

%

�Totalmente en desacuerdo

12

30.00%

En desacuerdo

17

42.50%

De acuerdo

10

25.00%

Totalmente de acuerdo

1

02.50%

Fuente: Elaboración propia
El 2.50% del alumnado encuestado (n = 1) expresó estar totalmente de acuerdo con
la afirmación, y el 25.00% (n = 10) manifestó estar en de acuerdo. Por otro lado, el 30.00%
(n = 12) indicó estar totalmente en desacuerdo, y el 42.50% (n = 20) en desacuerdo. Se infiere
que la mayoría de las personas están en desacuerdo con el paradigma que refiere que en las
clases se les brindan herramientas para manejar el estrés y la presión académica y personal.
A partir de los resultados anteriores, muestra un área de oportunidad formativa de
suma importancia, ya que identifica la necesidad de integrar una conexión congruente entre
las dos percepciones del alumnado. Sugiere que, la educación que les otorga la institución
educativa a la que pertenecen actualmente, brinda orientación formativa centrada en el
desarrollo de competencias interpersonales y profesionales (aspecto académico-cognitivo) y,
por el contrario, carece de enfoque del bienestar emocional y psicosocial dentro del proceso
educativo al no brindarles herramientas para manejar el estrés y la presión académica y
personal (aspecto fisiológico-emocional).
La congruencia entre ambas dimensiones radica en que, preparar al alumnado para
enfrentar con éxito los desafíos del mundo profesional no puede desligarse de su capacidad
para manejar las exigencias emocionales y personales que acompañan el proceso educativo
y la vida cotidiana.
Esta doble dimensión (social-profesional y emocional-personal) refleja la
complejidad de los retos actuales que enfrentan los estudiantes. Por un lado, la formación
profesional exige competencias comunicativas, colaborativas y éticas que les permitan
integrarse efectivamente en contextos laborales dinámicos y diversos. Por otro lado, el
desarrollo personal y emocional se ha vuelto una prioridad pedagógica, dado el aumento de
los problemas de salud mental, ansiedad, desmotivación y abandono escolar vinculados al
estrés académico.
347

�Relación entre las variables 16 “la educación que recibo actualmente me
permite desarrollar una capacidad autónoma para tomar decisiones y
gestionar mi aprendizaje.” y 18 “en mi escuela se me ha brindado el
apoyo necesario para desarrollar la capacidad de manejar mis emociones,
especialmente en situaciones de estrés o presión académica”.
Las frecuencias y porcentajes correspondientes a la variable 16, que mide la opinión
del alumnado respecto a la afirmación de que recibe una educación que le permite desarrollar
autonomía para tomar decisiones y gestionar mi aprendizaje, se presentan a continuación.
Tabla 3.
Análisis de frecuencias y porcentajes de la variable “La educación que recibo actualmente
me permite desarrollar una capacidad autónoma para tomar decisiones y gestionar mi
aprendizaje”.
Respuesta

f

%

Totalmente en desacuerdo

0

00.00%

En desacuerdo

8

20.00%

De acuerdo

25

62.50%

Totalmente de acuerdo

7

17.50%

Fuente: Elaboración propia
El 20.00% (n = 8) manifestó estar en desacuerdo. Por otro lado, el 62.50% (n = 25)
indicó estar de acuerdo, y el 17.50% restante (n = 7) expresó estar totalmente de acuerdo. En
este sentido, la mayor representación radica en estar de acuerdo con que la educación que
reciben les permite desarrollar autonomía para tomar decisiones y gestionar mi aprendizaje.
La afirmación anterior se encuentra sólidamente respaldada por el hecho de que el
0.00% de las personas encuestadas (n = 0) manifestó estar totalmente en desacuerdo con
dicha afirmación, lo que refuerza la validez de la tendencia observada en las respuestas.
En cuanto a la variable 18, que mide la opinión del alumnado respecto a la afirmación
de que en su escuela se les brinda el apoyo necesario para desarrollar la capacidad de manejar
mis emociones, especialmente en situaciones de estrés o presión académica, se presentan los
resultados del análisis de frecuencias y porcentajes en la tabla 5.
348

�Tabla 4.
Análisis de frecuencias y porcentajes de la variable “En mi escuela se me ha brindado el
apoyo necesario para desarrollar la capacidad de manejar mis emociones, especialmente
en situaciones de estrés o presión académica”.
Respuesta

f

%

Totalmente en desacuerdo

6

15.00%

En desacuerdo

15

37.50%

De acuerdo

14

35.00%

Totalmente de acuerdo

4

10.00%

Fuente: Elaboración propia
Los resultados muestran que el 10.00% de los participantes (n = 4) manifestó estar
totalmente de acuerdo con la afirmación, mientras que el 15.00% (n = 6) indicó estar
totalmente en desacuerdo. Llama la atención que las respuestas de "en desacuerdo" (37.50%)
y "de acuerdo" (35.00%) se presentan en proporciones muy similares, lo que sugiere una
aparente división de opiniones. Sin embargo, al sumar los porcentajes de quienes expresaron
alguna forma de desacuerdo (37.50% en desacuerdo + 15.00% totalmente en desacuerdo), se
obtiene un total del 52.50%. Esto indica que la postura predominante entre los encuestados
tiende hacia el desacuerdo con el paradigma planteado, a pesar de la cercanía entre algunas
categorías de respuesta.
Los resultados obtenidos revelan una relación significativa entre dos dimensiones
clave del proceso formativo: por un lado, el desarrollo de la autonomía en el aprendizaje, y
por otro, el apoyo institucional para la gestión emocional en contextos de estrés académico.
En cuanto a la afirmación relacionada con la autonomía para tomar decisiones y gestionar el
propio aprendizaje, los datos muestran que una amplia mayoría del alumnado se posiciona
de forma positiva.
Esta postura sugiere que el enfoque pedagógico de la institución fomenta, en términos
generales, la autonomía estudiantil, lo cual constituye una fortaleza importante del modelo
formativo actual. Sin embargo, este panorama contrasta con los resultados obtenidos en torno
a la afirmación vinculada al apoyo emocional que reciben los estudiantes para manejar el
349

�estrés y la presión académica. En este caso, se observa una distribución mucho más
fragmentada. Esta distribución indica que, si bien algunos estudiantes perciben un cierto
grado de apoyo emocional, la tendencia mayoritaria refleja una carencia en este ámbito.
Estos datos permiten establecer una relación importante: aunque el modelo educativo
parece lograr con éxito el desarrollo de la autonomía académica, esta no va necesariamente
acompañada de una educación socioemocional eficaz. Es decir, los y las estudiantes pueden
sentirse con preparación para tomar decisiones en torno a su aprendizaje, pero no
necesariamente cuentan con el respaldo emocional necesario para sostener dicho proceso de
forma saludable, especialmente en momentos de presión.
De acuerdo con los resultados obtenidos, se refleja un modelo educativo que ha
logrado avances importantes en el plano cognitivo y formativo, pero que aún presenta retos
significativos en lo afectivo-emocional. Atender este desequilibrio podría ser clave para
avanzar hacia una formación verdaderamente integral, centrada en el bienestar y la autonomía
plena del estudiantado.

Análisis de resultados cualitativos
El sentido subjetivo de las experiencias
Con el propósito de ampliar la comprensión de los resultados obtenidos en la encuesta,
en este apartado se presentan y analizan las observaciones proporcionadas por las y los
participantes. A diferencia de los ítems cerrados, estas observaciones ofrecen la posibilidad
de explorar en profundidad el sentido subjetivo que las personas encuestadas atribuyen a sus
vivencias en el contexto educativo estudiado. A través de sus propias palabras, las y los
estudiantes expresan percepciones, valoraciones y matices que no siempre son captados por
las escalas estructuradas, lo cual permite enriquecer el análisis y aportar una mirada más
integral sobre los fenómenos abordados. Este ejercicio interpretativo busca, por tanto, rescatar
la voz del alumnado y revelar significados relevantes que emergen desde su experiencia
concreta.
Para realizar el análisis anterior, se empleó un enfoque temático-fenomenológico. Lo
anterior con el objetivo de comprender la realidad educativa desde la perspectiva del
350

�alumnado y su incidencia en su rendimiento académico. El análisis consistió en varias etapas:
en primer lugar, la lectura comprensiva de las reflexiones expresadas por las y los
participantes. En una segunda etapa, como segunda etapa se realizó una codificación
inductiva, lo que permitió identificar los factores que presentaban interrelación.
Finalmente, los elementos identificados fueron agrupados en categorías temáticas, lo
que permitió el reconocimiento tanto de los patrones compartidos como de las
contradicciones significativas entre las respuestas. Es importante destacar que el proceso de
análisis buscó contraponer las ideas expresadas por las personas encuestadas además de
ordenar la información, con el propósito de poner en evidencia los significados que nacen de
las experiencias relatadas por las y los estudiantes.
Cabe señalar que las encuestas fueron aplicadas de forma anónima; por ello, las
respuestas presentadas a continuación se transcriben de manera textual, sin hacer referencia
a los nombres ni a ningún dato identificativo de las personas que las emitieron. Esta medida
garantiza la confidencialidad de las y los participantes y respeta los principios éticos de la
investigación.
En relación con la “variable 16”, la cual afirmaba que, “la educación que recibo
actualmente me permite desarrollar una capacidad autónoma para tomar decisiones y
gestionar mi aprendizaje”, las respuestas de las y los alumnos encuestados en donde se
evidenciaron interrelaciones fueron las siguientes:
1. “Porque nos dan las herramientas suficientes para que nosotros
gestionemos nuestro aprendizaje.” (Encuesta núm. 3).
2. “Porque nos enseñan a desarrollarnos y crear nuestra propia opinión
para así tomar decisiones bien pensadas.” (Encuesta núm. 4).
3. “Porque me inculcan a aplicar e interpretar de manera crítica mis
pensamientos al tomar una decisión, gestionando mi aprendizaje, de manera que
me vuelva más consciente y sensible.” (Encuesta núm. 7).
4. “Porque te permiten tener una perspectiva clara sobre las situaciones
que requieren decisiones fundamentales.” (Encuesta núm. 9).

351

�5. “Sí, porque tengo este marco de decisión sobre cómo quiero gestionar
mi aprendizaje, no puedo decir que totalmente de acuerdo, pero estoy satisfecha”
(Encuesta núm. 10).
6. “Ya que en la carrera [se] brinda un enfoque más humano y realista de
la sociedad, en el ámbito jurídico el cual me ha brindado una introspección en mi
capacidad de decidir y crear mi propio criterio acerca de decisiones personales
como escolares.” (Encuesta núm. 12).
7. “Porque a un futuro y actualmente en la escuela nos fomentan a
participar, hablar y crear tus propios debates.” (Encuesta núm. 15).
8. “Porque me hacen ver mi realidad y diferentes puntos de vista para yo
misma tomar lo que a mi parecer es más efectiva.” (Encuesta núm. 19).
9. “Porque me ha enseñado a cómo argumentar, criticar mi pensamiento;
para así tomar una decisión eficaz.” (Encuesta núm. 25).
Finalmente, los elementos que permitieron reconocer patrones de contradicción sobre
las respuestas anteriores se identificaron en la “variable 18” la cual afirmaba que, “en mi
escuela se me ha brindado el apoyo necesario para desarrollar la capacidad de manejar mis
emociones, especialmente en situaciones de estrés o presión académica.”. Al respecto, las
respuestas fueron las siguientes:
1. “Se cuenta con tutor o tutora, pero no es suficiente para algunas
personas.” (Encuesta núm. 6)
2. “No, tanto que no se menciona mucho de estos temas o lo mencionan
muy por encima.” (Encuesta núm. 9).
3. “Hay momentos repentinos que te dan un bajón emocional y personal
que necesitas ayuda, y no responden de manera rápida y eficaz, además de sus
respuestas no tan eficaces y críticas.” (Encuesta núm. 11).
4. “No se me han brindado casi para nada las herramientas para gestionar
y manejar el estrés y emociones, sino que solo se concentran en lo académico.”
(Encuesta núm. 19).

352

�5. “No creo que le den importancia necesaria en 4 semestres solo recuerdo
un taller de gestión de emociones.” (Encuesta núm. 21).
6. “A veces es mucha frustración, porque en trabajos no sabemos qué
hacer.” (Encuesta núm. 25).
7. “Siento que son temas que casi no se toman a menos de que acudas con
la psicóloga.” (Encuesta núm. 29).
8. “Hemos tenido talleres referentes al manejo de emociones, pero no los
suficientes.” (Encuesta núm. 36).
9. “Creo que no, en general, se nos dice que es lo que tenemos que hacer,
‘que somos universitarios’, y [que] debemos acostúmbranos, No nos ayudan con
el estrés y siento que a veces fomentan más la presión académica.” (Encuesta núm.
38).
A partir de este análisis, podemos inferir que, si bien las y los estudiantes perciben
que el programa educativo contribuye significativamente en el desarrollo de su autonomía,
esta percepción contrasta con la evaluación menos favorable del apoyo recibido para el
manejo de sus emociones. Las respuestas en torno a la variable 18 evidencian una tensión
entre la formación académica orientada a la autonomía cognitiva y la insuficiencia percibida
en el acompañamiento emocional, particularmente en contextos de estrés o presión
académica. Aunque reconocen algunos esfuerzos institucionales, como la existencia de
tutorías o talleres, estos son señalados como escasos, poco accesibles o con impacto limitado.

Discusión
De acuerdo con la información obtenida, y considerando que la oportunidad de la
pregunta genera también la empatía hacia la respuesta, las reflexiones finales buscan enfatizar
las ventajas de adoptar un compromiso adicional de manera transversal por parte del sistema
educativo para con la población estudiantil. En el momento en que la universidad se permite
preguntarse a sí misma sobre las posibilidades de implementar un enfoque holístico, basado
en la persona humana, es cuando las necesidades se pueden considerar desafíos para la
enseñanza desde el punto de vista del docente (Asúna et al., 2013, pp. 58-59), pero también
353

�posible reflexionar sobre otros aspectos clave, como el paradigma a través del cual se enseña
(Patiño, 2012, pp. 24-25; Chanto y Durán, 2014, p. 28). Esto sin importar el contenido
temático de los cursos o del área del conocimiento que se enseñe de la institución educativa
de que se trate.
La relación de la calidad de vida con una perspectiva humanista en la educación
implica, entonces, que las herramientas que se brindan en la universidad deben permite el
desarrollo de la autonomía de los estudiantes y el apoyo necesario para manejar e interpretar
sus propias emociones; esto implicaría, también, una responsabilidad mayor que la visión
tradicional basada exclusivamente objetivos de enseñanza aprendizaje (Solano, 2020, pp.
204-205; Orozco et al., 2019, pp. 75-76); por lo que implica, también, el fortalecimiento de
la cada Institución de Educación Superior (IES) como espacio para la reflexión, la
colaboración social y el crecimiento personal bajo un contexto de libertades, no
discriminación e inclusión.

Conclusiones
Una educación con formación humanista planeta un compromiso de las y los docentes
en destacar el factor del liderazgo y la empatía, pero también del conocimiento práctico. En
el mismo sentido, la perspectiva de derechos humanos en la educación universitaria cumple
la función fomentar la tolerancia y la no discriminación, así como la inclusión de personas
en ámbitos fuera del alcance individual, sino que mediante la creación de espacios de
colaboración para fines colectivamente deseables. Ambos enfoques permiten hablar de una
preparación integral de la comunidad universitaria.
Las filosofías de la calidad de vida reflejan el carácter humanista de la educación del
Siglo XXI, en tanto buscan incorporar visiones holísticas en la solución de problemas
inmediatos a las y los estudiantes. Es decir, bajo un enfoque integral, la educación
universitaria debe comprometerse a la fomentar la inclusión, la no discriminación, la
perspectiva de género y el respeto a los proyectos personales de cada uno de quienes
formamos parte de los espacios académicos y de formación (García, 2022, pp. 7-11). Así,
entonces, se concluye que la discusión de temas el cuidado personal o la confrontación de
354

�límites es una tarea del desarrollo personal, pero también de la función social que desempeña
el sistema educativo.
De esta manera, se define a la educación derechohumanista como la integración de
una perspectiva de derechos humanos en el estudio del derecho que sea capaz de brindar un
espacio relacional amplio, libre de discriminación, pero con la posibilidad de escuchar y
aprender de sus propios estudiantes. Por otro lado, aunque parecería que el esfuerzo de
introducir canales de comunicación pudiera implicar un mayor esfuerzo para las instituciones
educativas, se debe también tomar en cuenta que una falta de atención a los contextos
individuales contribuye en el sentido contrario de los objetivos de una visión social
transformadora.
Finalmente, insistimos en que ejercicios como la escucha y la percepción de las
necesidades comunidad estudiantil puede transcender la mera transmisión de conocimiento,
por lo que el paradigma de la calidad de vida como valor transversal en la educación
universitaria implica la consideración de un paradigma centrado en la persona, su contexto y
su proyecto de vida. Importa la cultura y la historia; importan las matemáticas y la lógica;
importan también saber actuar y saber pensar; importan las personas y su capacidad para
afrontar el fenómeno humano en todas sus dimensiones.
En consecuencia, un enfoque de educación integral y holístico se compromete no solo
en enseñar los conocimientos esenciales, básicos, de una ciencia en particular, sino que
también implica la formación de personas con una mirada social y valores éticos. Esto no
implica que una persona docente deba tener todos las aptitudes o conocimiento previamente,
sino que es esta misma perspectiva basada en la calidad de vida la que imprime en el sentir
y la reflexión de las y los estudiantes y de la propia planta docente la que permite, en todo
caso, generar la sinergia necesaria para llegar más allá del enfoque tradicional. Sobre todo,
debido al hecho de que cada generación que ingresa al sistema educativo tiene la oportunidad
de colaborar en la actualización y mejora de los enfoques pedagógicos, siempre y cuando se
les pregunte y sean escuchados con el objetivo de conocer contextos, necesidades y
situaciones específicas de cada alumno y alumna.

355

�Por las razones anteriores, invitamos a replicar y mejorar el presente estudio; de
manera que el futuro permita generar redes para colaborar en la captación de las necesidades
e inquietudes de todas las personas involucradas en los espacios académicos universitarios.

356

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358

7(14),

1-13.

�Transparencia y Rendición de Cuentas en la Universidad Autónoma de
Tamaulipas: Análisis de las Solicitudes de Información
José Alberto Cárdenas de la Fuente 38
María Concepción Placencia Valadez 39
Rodrigo Cárdenas de la Fuente40

Resumen
El derecho a la transparencia y acceso a la información pública constituyen un aspecto clave
para que en las Universidades se garantice una gestión ética, eficiente, orientada siempre a
velar por lo que establece la norma en la materia evitando actos de corrupción o el mal manejo
de los recursos; y partiendo de ello, dichas instituciones ejercen recursos públicos, por lo cual
tienen la obligación de rendir cuentas, sin duda es un elemento clave para que cualquier
persona pueda acercarse y conocer el quehacer institucional, desde la norma suprema, la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, se instituye tal obligatoriedad. Por
lo que en el presente trabajo se tiene como objetivo general identificar los principales temas
y áreas de mayor interés de la ciudadanía en materia de transparencia a través de las
solicitudes recibidas en la Universidad Autónoma de Tamaulipas en los años 2019 y 2022;
lo anterior, utilizando el método de investigación documental y posteriormente realizar el
análisis comparativo. Esta investigación se justifica en las atribuciones de fortalecer la cultura
de la transparencia y rendición de cuentas en las Instituciones de Educación Superior, en
concordancia con lo que establece la Ley General de Transparencia y Acceso a la
Información Pública y Reglamento de Transparencia Acceso a la Información y Protección
de Datos Personales de la UAT. Los resultados de la investigación dejarán en claro el
38

Facultad de Derecho y Ciencias Sociales Victoria, Universidad Autónoma de Tamaulipas;
jacardenas@docentes.uat.edu.mx
39
Facultad de Derecho y Ciencias Sociales Victoria, Universidad Autónoma de Tamaulipas;
cplacencia@docentes.uat.edu.mx
40
Facultad de Derecho y Ciencias Sociales Victoria, Universidad Autónoma de Tamaulipas;
rocardenas@docentes.uat.edu.mx

359

�comportamiento de las solicitudes, la participación ciudadana y la observancia de los
principios de accesibilidad, máxima publicidad y responsabilidad institucional.

Palabras clave: Transparencia, Solicitudes, Institución de Educación Superior.

360

�Introducción
Al referirnos a la Transparencia, es ineludible no hablar de política pública, ya que es a través
de la cual, el gobierno de manera positiva comparte la información a las y los ciudadanos en
general, lo que conlleva a poner a disposición de cualquier persona, los datos trascendentes
sobre las formas de actuación cotidianas para que sean conocidas y analizadas. Por lo tanto,
una política de transparentar, nos indica que la información debe estar al alcance de todas las
personas, de manera accesible y que dicha información tenga relevancia, oportuna, que sea
comprensible y de calidad.
En la etapa inicial, la transparencia estaba bajo las burocracias con determinadas
renuencias, había un enfoque procesal, podríamos denominarlo pasivo y minimizado, donde
la respuesta era preguntar qué información requiere para darle lo que consideraban y solo en
la cantidad necesaria. El derecho a la transparencia fue evolucionando hasta lo que es en la
actualidad, la obligación que tiene toda democracia, con sus características inseparables de
informar, rendir cuentas y poner a disposición de los ciudadanos la información pública.
En ese sentido, se parte del artículo 6º Constitucional, donde estipula la necesidad
imperante de transparentar las obligaciones conferidas, de tal forma que las propias
Instituciones de Educación Superior están obligadas a llevarla a cabo, bajo ciertos principios,
el de accesibilidad, máxima publicidad y responsabilidad institucional; elemento esencial
para su desarrollo.
La Universidad Autónoma de Tamaulipas cumple con lo establecido en la norma
específica, por lo que es significativo realizar el análisis de las solicitudes de los años 2019
y 2022; se toman como referencia ambos años, por ser fundamentales en el periodo de la
pandemia COVID-19; el análisis comparativo permitirá conocer las principales temáticas de
interés, áreas y la participación ciudadana.
En observancia de esta obligación, la Universidad cuenta con el Reglamento de
Transparencia, el cual es de observancia obligatoria para las Unidades Administrativas,
Académicas y Deportivas, Escuelas, Facultades, Institutos, Divisiones, Centros y
Direcciones, así como en general para todas aquellas entidades que formen parte de la misma.

361

�Antecedentes en México
Fue en el mes de diciembre de 1977 que se adicionó la parte final del artículo 6º de
la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (Cámara de Diputados, 1917) para
incluir una nueva oración: "El derecho a la información será garantizado por el Estado".
Posterior a la adición, se inician los sucesivos intentos por reglamentar en los años 1980,
1995 y 1998 tal disposición constitucional y actualizar la legislació n en materia de
información y comunicación social.
Es hasta el 11 de junio de 2002 que se expide la Ley Federal de Transparencia y
Acceso a la Información Pública Gubernamental, dando un gran avance en materia
normativa, después, en el año 2007, surgió una reforma constitucional en la que se fijaron las
bases y principios para el ejercicio efectivo del derecho de acceso a la información pública
(Guadarrama, 2003).
Durante diez años de vigencia de la Ley de Transparencia (2002), y cinco de la
reforma constitucional fueron suficientes para determinar que existía una asimetría territorial
evidente en la garantía del derecho de acceso a la información, eran 33 leyes con distintos
niveles de protección, algunas más progresivas, otras incluso inconstitucionales (INAI,
2022).
Había un régimen de excepción como sujetos obligados para fideicomisos y fondos
públicos, partidos políticos, así́ como sindicatos, personas físicas y morales que recibían y
ejercían recursos públicos o ejercían actos de autoridad.
Los sujetos obligados a transparentar y dar acceso a la información no estaban
obligados a documentar todo lo relacionado con sus facultades, competencias y atribuciones,
por ello es que no existía un control puntual.
Si bien, se encontraba en funciones el Instituto Federal de Acceso a la Información y
Protección de Datos [IFAI] y los organismos garantes locales, no eran en su mayoría
constitucionalmente autónomos y el primero solo era competente respecto a las entidades de
la administración pública federal, las resoluciones de los organismos garantes eran
constantemente impugnadas por los sujetos obligados. El proceso de designación de los

362

�representantes de los organismos garantes, específicamente del IFAI, ponía en riesgo su
independencia pues recaía principalmente en el Poder Ejecutivo (Ruelas, 2016, p.4).
El 21 de noviembre del año 2013, se aprobó la reforma constitucional en materia de
transparencia en el Senado y, posteriormente en la Cámara de Diputados (2013), para
finalmente publicarse en el Diario Oficial de la Federación el 7 de febrero de 2014.
Una vez publicada la reforma constitucional, el Senado convocó a la instalación del
equipo que redactaría la Ley General y se iniciaron oficialmente los trabajos.
Con la aprobación de la Ley General de Transparencia y Acceso a la Información
Pública (Cámara de Diputados, 2015) se abrieron nuevos procesos e implicaciones de
grandes cambios, no solo para cada ciudadano que busca información, sino también para los
funcionarios públicos que conciben la gestión pública como algo reservado, fuera del
escrutinio público y la participación ciudadana.

La Importancia de la Transparencia
Toda democracia se caracteriza por ciertos aspectos que son inseparables, el primero
de estos es el incremento de la participación ciudadana, el Estado debe diseñar, proponer e
implementar los mecanismos necesarios para fortalecerla, es mediante la promoción de estas
prácticas que se logra obtener resultados positivos, otro aspecto parte de la premisa de
conocer la gestión pública, los recursos y actividades deberán ser acordes a lo planteado en
los planes de desarrollo, evitar actos constitutivos de la corrupción e impedir los abusos del
quehacer público.
Una vez establecidos los principales aspectos en el tema de transparencia, en
Instituciones de Educación Superior, a pesar de la autonomía con la que cuentan, tienen la
obligación de transparentar y rendir cuentas, debido a que ejercen recursos, y como toda
institución, se rige con la normativa aplicable.
Para entender la importancia de la transparencia y rendición de cuentas en las
Universidades, una interpretación fiel del espíritu de esa autonomía estaría relacionada con
un cumplimiento irrestricto, señalando al respecto:

363

�Hoy en día cumplir con el derecho a la información y el acceso a la documentación
pública por parte de las universidades autónomas es una obligación constitucional y
legal para éstas. Pero es algo más; es una responsabilidad ética, porque las
universidades públicas deben ser y dar ejemplo de transparencia, la cual es [...] un
principio propio de las democracias. Las universidades públicas son parte esencial de
la conciencia crítica del país. En consecuencia, tienen que ser paradigma de
transparencia [...] el derecho constitucional de la autonomía universitaria es cien por
ciento compatible con el de la transparencia y el acceso a la información pública. Los
dos son especialmente valiosos. Los dos cumplen una función social. Lo único que
hay que lograr [...] es su armonización (Carpizo, 2009, como se citó en Buendía y
Salas, 2020).
Congruente a Rodríguez, (2024), la transparencia y la rendición de cuentas son
esenciales para varios aspectos clave del sistema educativo, incluyendo la calidad de la
educación, la equidad en el acceso y la eficiencia en el uso de recursos. Algunos de los
beneficios más importantes son:
Mejora de la calidad educativa: La transparencia y la rendición de cuentas permiten
una evaluación objetiva de la calidad de la educación ofrecida por las instituciones.
Esto facilita la identificación de áreas de mejora y la implementación de estrategias
para elevar los estándares académicos.
Fomento de la confianza pública: Cuando las instituciones educativas son
transparentes y responsables, se genera confianza entre los estudiantes, sus familias
y la sociedad en general. Esto es fundamental para el apoyo continuo a la educación
superior y para asegurar la legitimidad de las instituciones.
Garantía de equidad: La transparencia en los procesos de admisión, evaluación y
asignación de recursos ayuda a garantizar que todas las personas tengan acceso
equitativo a las oportunidades educativas, independientemente de su origen
socioeconómico o demográfico.
Eficiencia en el uso de recursos: La rendición de cuentas asegura que los recursos
públicos y privados se utilicen de manera eficiente y eficaz, evitando el despilfarro y
364

�la corrupción. Esto es especialmente importante en contextos donde los recursos para
la educación superior son limitados.
Las instituciones de educación superior se encuentran atentas a los cambios y se
adaptan a éstos, así como en el sector de Gobierno, establecerán las pautas para ser
Universidades abiertas, en concordancia con ello:
El Gobierno abierto surge como un nuevo paradigma y modelo de relación entre los
gobernantes, las administraciones y la sociedad: transparente, multidireccional,
colaborativo y orientado a la participación de los ciudadanos tanto en el seguimiento
como en la toma de decisiones públicas, a partir de cuya plataforma o espacio de
acción es posible catalizar, articular y crear valor público desde y más allá de las
fronteras de las burocracias estatales (Ramírez, 2011)
El derecho de acceso a la información pública permite a toda persona el acceso a la
información generada, administrada o en poder de los entes públicos. Toda persona
tiene el derecho de solicitar información a cualquier instancia gubernamental u
organización política, y no te podrá ser negada, salvo en los casos que prevé la propia
ley (Millán, A., 2016).
El acceso a la información pública es un derecho fundamental en dos sentidos:
primero, porque protege el acceso de las personas a información relevante como un bien
básico que garantiza su autonomía individual: La información relevante permite a las
personas elegir y desarrollar los proyectos de vida que más les convengan; segundo, porque
el acceso a la información en posesión de los órganos del Estado es una condición básica
para el ejercicio de los derechos políticos y las libertades de expresión, asociación, reunión
y opinión, a efecto de participar en la creación de la voluntad colectiva.
Este derecho implica el reconocimiento de un instrumento legal para que las personas
soliciten ésta a sus gobernantes, quienes tienen la obligación de responder, sin ningún tipo
de discriminación por condición social, nacionalidad, edad, sexo o filiación política.
La transparencia del actuar y el derecho de acceso a la información pública nos
permiten identificar los mecanismos que puedan contribuir a fortalecer la democracia y el
estado de derecho haciendo exigible una verdadera rendición de cuentas. A través de estos
365

�derechos se establecen mecanismos que obliguen al poder público a informar sobre sus
decisiones y a justificarlas, así como la capacidad de sancionar a funcionarios en caso de que
hayan vulnerado sus obligaciones públicas.

Marco Legal
La relevancia de la reforma al artículo 6° constitucional reside en que establece los
principios, bases mínimas y universales que dan contenido al derecho de acceso a la
información, los cuales deberán regir a todos los órganos públicos del Estado mexicano
(Cámara de Diputados, 1917).


Toda persona tiene derecho al libre acceso a información plural y oportuna, así como
a buscar, recibir y difundir información e ideas de toda índole por cualquier medio de
expresión, establecido en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos



El Estado garantizará el derecho de acceso a las tecnologías de la información y
comunicación, así́ como a los servicios de radiodifusión y telecomunicaciones,
incluido el de banda ancha e internet. Para tales efectos, el Estado establecerá́
condiciones de competencia efectiva en la prestación de dichos servicios.



Toda la información en posesión de cualquier autoridad, entidad, órgano y organismo
federal, estatal y municipal es pública, y sólo puede ser reservada temporalmente de
manera excepcional, por razones de interés público. Toda persona tendrá́ acceso
gratuito a la información pública, a sus datos personales o a la rectificación de estos,
sin necesidad de acreditar interés alguno o justificar su petición. Asimismo, se señala
que en la interpretación de este derecho deberá́ prevalecer el principio de máxima
publicidad.



Constituye, además, mecanismos de acceso a la información y procedimientos de
revisión expeditos; el que este derecho pueda ser exigido ante órganos garantes del
acceso a la información especializados e imparciales, a través de procedimientos
gratuitos y sencillos, lo hace estratégico para hacer realidad otros derechos
fundamentales.

366

�

Un elemento clave de la reforma constitucional es que prevé sanciones a la
inobservancia de las disposiciones en materia de acceso a la información pública.
Los Sujetos Obligados tienen la responsabilidad de transparentar sus gestiones y

rendir cuentas a la sociedad; prevaleciendo el principio de máxima publicidad, favoreciendo
en todo tiempo a las personas la protección más amplia, atendiendo al principio pro persona
y garantizando que la entrega de la información sea accesible, actualizada, completa,
congruente, confiable, verificable, veraz, integral, oportuna y expedita, por lo que atenderá
las necesidades del derecho de acceso a la información de toda persona.
La Ley General de Transparencia y Acceso a la Información Pública (Cámara de
Diputados, LXVI Legislatura, 2015), reglamentaria del artículo 6º Constitucional, tiene por
objeto: establecer los principios, bases generales y procedimientos para garantizar el derecho
de acceso a la información en posesión de cualquier autoridad, entidad, órgano y organismo
de los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial, órganos autónomos, partidos políticos,
fideicomisos y fondos públicos, así como de cualquier persona física, moral o sindicato que
reciba y ejerza recursos públicos o realice actos de autoridad de la Federación, las Entidades
Federativas y los municipios.
Esta legislación surge como una herramienta clave para el funcionamiento de una
buena gestión al garantizar el derecho de acceso a la información pública y promoción de la
transparencia.
En la Universidad Autónoma de Tamaulipas, se expidió el Reglamento de
Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales en el año 2014,
estableciendo en el artículo 11 la obligación de mantener información pública vía internet,
disponible, completa y actualizada para su consulta, lo siguiente (Gaceta Universitaria,
2014):
I.

Estructura orgánica, atribuciones por unidad administrativa y servicios que
prestan;

II.

Leyes, reglamentos, decretos administrativos, manuales de organización y de
procedimientos y, en general, la normatividad vigente de carácter administrativo;

III.

Programa de trabajo, en su caso;
367

�IV.

Directorio oficial de servidores públicos, desde el nivel de jefe de departamento
o sus equivalentes hasta el titular del ente público;

V.

Nombre, domicilio oficial, dirección electrónica y horario de trabajo, en su caso,
del titular de la Unidad de Información Pública;

VI.

Lista general del personal que labora, incluyendo la naturaleza de su relación de
trabajo o contratación y, en su caso, puesto nivel, adscripción y rango de sueldo;

VII.

Lista general de jubilados y pensionados, incluyendo el monto de la pensión que
perciban;

VIII.

Presupuesto autorizado y avance de su ejercicio por trimestre;

IX.

El estado de ingresos y egresos;

X.

Relación de subsidios y subvenciones que otorgue y sus beneficiarios;

XI.

Convocatorias para la licitación de adquisiciones, contratación de servicios u obra
pública, así como sus resultados;

XII.

Relación de vehículos oficiales e identificación de los mismos;

XIII.

Informe anual de actividades.

Estadística
A continuación, se observará el comparativo de las solicitudes recibidas en la
Universidad Autónoma de Tamaulipas, en cuanto a la cantidad, temática y área:
Gráfica 1.
Cantidad de solicitudes de información

368

�Año 2019

Año 2022

133

181

Fuente: Elaboración propia.
Algunos de los temas que destacan en las solicitudes, se pueden apreciar los
siguientes:


Cantidad de estudiantes



Matrícula del personal Académico



Matrícula del personal administrativo



Número de licenciaturas ofertadas



Aportaciones de estudiantes



Presupuesto anual



Temas relacionados con materias de tronco común



Periodo escolar



Cantidad y nombres de escuelas



Cursos, seminarios, diplomados o conferencias impartidos



Contratos y convenios



Estados financieros



Cantidad total de personal que labora en la Universidad
369

�

Relación de gastos de representación



Procedimiento para tener acceso a expediente de trayectoria escolar



Becas



Protección de datos personales.



Sueldos, salarios, montos, percepciones, bonos, etc.



Historial de pagos o aportaciones hechas a INFONAVIT



Promedio general de alumnos egresados



Analítico de plazas



Programas de formación continua



Presupuesto destinado en materia de deporte



Medicamentos y vacunas comprados



Destino de las cuotas escolares



Estatus o condición administrativa



Plan de estudios



Tabulador salarial.
En el presente estudio se incluyen cuatro áreas que concentran la mayoría de las

solicitudes de transparencia, considerando diversos factores, entre ellos el realizar una
valoración más detallada sobre los temas que despiertan el interés en los ciudadanos y en ese
mismo sentido, se identifican las principales temáticas y preocupación de la rendición de
cuentas.
Estos datos son imprescindibles a la hora de tomar decisiones por parte de la
Universidad, en el fortalecimiento de la transparencia y rendición de cuentas, la mejora
continua de los procesos y actualización normativa.
En la Gráfica 2 se puede visualizar el total de solicitudes por área, de los años 2019
y 2022, se concentraron para establecer cuál es el área que mayormente recibió solicitudes
de información:
Gráfica 2.
Total de Solicitudes por Área
370

�Secretaría de Finanzas

Secretaría de Administración

Unidad de Transparencia

Secretaría General

12%

38%
24%

26%

Fuente: Elaboración propia.
El año de 2019 se eligió por ser un periodo con declaratoria de pandemia, entonces
resulta interesante conocer los datos de un año con grandes cambios, sobre todo en la forma
de realizar las actividades académicas y administrativas:
Gráfica 3.
Solicitudes por Área en el año 2019
Secretaría de Finanzas

Secretaría de Administración

Unidad de Transparencia

Secretaría General

14%

43%

20%

23%

Fuente: Elaboración propia.
En comparación con el año 2019, en el año 2022 se observa un incremento de
solicitudes al área de Secretaría de Administración, la cual se encarga de contribuir al
371

�desarrollo de las funciones sustantivas, al crecimiento de la Universidad y al
aprovechamiento eficiente y responsable de los recursos humanos institucionales (UAT,
2022); si bien se posiciona en el primer lugar, la cifra no difiere mucho de las solicitudes que
recibió la Secretaría de Finanzas:
Gráfica 4.
Solicitudes por Área en el año 2022
Secretaría de Finanzas

Secretaría de Administración

Unidad de Transparencia

Secretaría General
2%
32%

32%

34%

Fuente: Elaboración propia.
Resaltando lo anterior, las solicitudes de transparencia dirigidas a la Universidad
Autónoma de Tamaulipas durante los años 2019 y 2022, existe una tendencia de temas
relacionados con la Secretaría de Finanzas, encargada de optimizar la gestión y distribución
adecuada del ejercicio del presupuesto, la emisión del pago oportuno a los diferentes
beneficiarios del recurso y minimizar los tiempos en los diferentes procesos en relación con
el sistema académico y financiero, mediante la automatización y creación de una plataforma,
así como el cumplimiento oportuno de las obligaciones respectivas para evitar todo tipo de
sanciones (UAT, 2022).
Lo que significa que el hecho de que la mayoría de las solicitudes de información se
dirijan a esta área, es el reflejo de la preocupación d ellos ciudadanos respecto al manejo
adecuado de los recursos que recibe la Institución de Educación Superior y pone de
manifiesto la necesidad de mejorar la disponibilidad de la información financiera.
372

�Conclusiones
A raíz del estudio de las solicitudes de información en materia de transparencia y
rendición de cuentas en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, se concluye con la
importancia de fortalecer una gestión centrada en los principios básicos, alineados en todo
momento con la normativa específica donde se resalta la obligación clara de la Universidad
para rendir cuentas a la ciudadanía.
El principal hallazgo encontrado en el comparativo es la evolución en los temas de
interés de las personas, los cuales giran en torno al uso de recursos financieros, procesos de
contratación, políticas internas, programas educativos y resultados de gestión académica y
administrativa. Se observa, además, que hubo una disminución de solicitudes en el año 2022,
factor fundamental lo fue la pandemia por COVID-19, principalmente atribuido a la
reducción del ejercicio de recursos, los cuales regularmente están destinados a cuestiones
académicas, organización de ciertos eventos, congresos, capacitaciones presenciales y demás
actividades operativas de la Institución.
Esto redujo la necesidad de la ciudadanía de solicitar información relacionada a los
temas financieros, y en cambio estuvieron más interesados en conocer la forma de realizar
las actividades académicas y administrativas por la Pandemia.
El derecho a la transparencia y el acceso a la información no solo es un mandato legal, sino
que es un pilar que fortalece la confianza de las personas con la actividad diaria de los sujetos
obligados, con responsabilidad, ética y compromiso. El claro ejemplo del estudio de las
solicitudes recibidas en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, demuestra que se avanza
hacia una gestión mayormente transparente para contribuir al desarrollo social e institucional.

373

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375

Solicitudes

de

Transparencia.

�Universidad

Autónoma

de

Tamaulipas

(2022).

https://www.uat.edu.mx/transparencia

376

Solicitudes

de

Transparencia.

�Más allá del aula: Habilidades Socioemocionales del Docente
(Beyond the Classroom: Teacher´s Socioemotional Skills)
Laura González García41
Ana Victoria Delgado Ortiz 42

Resumen
En el presente artículo se analiza la importancia de las habilidades socioemocionales en los
docentes, quienes a menudo, son percibidos como figuras distantes y como si no tuvieran una
vida personal, a pesar de que son seres humanos con necesidades, emociones y, sobre todo,
una vida social y familiar fuera del aula. Estas habilidades permiten a los docentes conocerse
mejor, regular sus emociones y establecer relaciones positivas. En el ámbito educativo, es
crucial que los docentes comprendan y apliquen estas habilidades, ya que también
experimentan emociones y desafíos personales. El artículo se plantea desde el
reconocimiento de una brecha significativa, la escasa visibilidad y atención institucional
hacia el bienestar socioemocional de los docentes. El enfoque adoptado en este artículo es el
análisis reflexivo de la literatura. Se concluye que promover las competencias
socioemocionales, favorecen el bienestar del docente, el clima escolar, la calidad del proceso
de enseñanza y su vínculo con los estudiantes.

Palabras clave: Habilidades socioemocionales; docentes; enseñanza - aprendizaje.

41

Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Trabajo Social y Desarrollo Humano
laura.gonzalezgc@uanl.edu.mx
42
Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Trabajo Social y Desarrollo Humano
adelgadort@uanl.edu.mx

377

�Abstract
This article analyzes the importance of socioemotional skills in teachers, who are often
perceived as distant figures, as if they did not have a personal life, despite being individuals
with needs, emotions, and, above all, a social and family life outside the classroom. These
skills enable teachers to better understand themselves, regulate their emotions, and establish
positive relationships. In the educational field, it is crucial for teachers to understand and
apply these skills, as they also experience emotions and personal challenges.
The article is framed around recognizing a significant gap, the limited visibility and
institutional attention to the socioemotional well-being of teachers. The approach taken is a
reflective analysis of the literatura. It concludes that promoting socioemotional competencies
benefits teachers' well-being, the school climate, the quality of the teaching process, and their
connection with students.

Keywords: Social-emotional skills; teachers; teaching - learning.

378

�Introducción
En el artículo se presenta el análisis reflexivo sobre la importancia del desarrollo de
las habilidades socioemocionales en los docentes, estas habilidades además de contribuir a
su bienestar individual impactan de forma positiva en sus relaciones pedagógicas y en el
desarrollo integral de los estudiantes, promoviendo una educación más humana y empática.
“Los docentes operan como guías y modelos de las reacciones, relaciones y vínculos
interindividuales que se generan en el ambiente escolar” (Gutiérrez y Buitrago, 2019, p.170).
Es por lo que se espera que los docentes, además de facilitar los conocimientos a los alumnos,
también se preocupen por el bienestar integral de los jóvenes; para ello, se requiere que
posean habilidades socioemocionales que le permitan comprender las emociones,
percepciones y expresiones de los estudiantes para crear un ambiente de confianza; es decir,
se atribuye la responsabilidad al docente de ser el modelo a seguir de sus estudiantes para
inspirarlos a desarrollar estas habilidades, esto puede representar la suma de un estresor más
a la vida profesional del docente.
Sin embargo, el papel de las habilidades socioemocionales en los docentes no se
limita a su relevancia en el proceso de enseñanza-aprendizaje, sino que son importantes para
el bienestar del docente, debido a que en su vida profesional se enfrentan a diversas
responsabilidades que les exigen mantener el equilibrio entre su quehacer profesional y su
vida personal.
Este artículo plantea como objetivo desarrollar una reflexión acerca de la importancia
de desarrollar y aplicar estás habilidades socioemocionales en los docentes en el ámbito
escolar general, analizando cómo su crecimiento personal y profesional impacta directamente
en la educación y el desarrollo integral de los estudiantes. Al final, el compromiso de los
educadores en este proceso no solo transforma sus vidas, sino también las de aquellos a
quienes enseñan, subrayando la responsabilidad inherente a su labor en la formación de
futuros ciudadanos. A través de una metodología cualitativa, sustentada en una revisión
narrativa de literatura académica sobre el tema.

379

�Desarrollo
La inteligencia emocional es fundamental para reconocer y gestionar nuestras
emociones además de contribuir a la mejora en las interacciones sociales. Uno de los modelos
teóricos más influyentes al hablar de habilidades socioemocionales es el propuesto por
Salovey y Mayer (1990), quienes ofrecen la siguiente definición:
Definimos la inteligencia emocional como el subconjunto de la inteligencia social
que implica la capacidad de supervisar los sentimientos y emociones propios y ajenos,
de discriminar entre ellos y de utilizar esta información para guiar el pensamiento y
las acciones propias. (p. 189)
De acuerdo con el modelo de inteligencia emocional propuesto por Salovey y Mayer
(citado por Fernández y Extremera, 2005), se considera que la inteligencia emocional se
compone de cuatro habilidades que son la percepción emocional, la facilitación emocional,
la comprensión emocional y la regulación emocional, se definen a continuación:
La percepción emocional: es la habilidad para identificar y reconocer tanto los
propios sentimientos como los de aquellos que te rodean.
La facilitación o asimilación emocional: implica la habilidad para tener en cuenta los
sentimientos cuando razonamos o solucionamos problemas.
La comprensión emocional: implica la habilidad para etiquetar las emociones y
reconocer en qué categorías se agrupan los sentimientos.
La regulación emocional: implica la capacidad para estar abierto a los sentimientos,
tanto positivos como negativos, y reflexionar sobre los mismos para descartar o
aprovechar la información que los acompaña en función de su utilidad. (p.69)
Las habilidades socioemocionales, ampliamente abordadas en el marco de la
inteligencia emocional, son un conjunto de competencias que permiten reconocer y regular
las emociones de manera eficaz en la vida cotidiana. Goleman (1995) refiere:
380

�Entre estas habilidades destacan el autocontrol, el entusiasmo, la perseverancia y la
capacidad para motivarse a uno mismo. La inteligencia emocional nos permite tomar
conciencia de nuestras emociones, comprender los sentimientos de los demás, tolerar
las presiones y frustraciones que soportamos en el trabajo, acentuar nuestra capacidad
de trabajar en equipo y adoptar una actitud empática y social, que nos brindará
mayores posibilidades de desarrollo personal. (p.8)
En el ámbito educativo, estas competencias resultan fundamentales, ya que no solo
favorecen el bienestar personal del docente, sino que inciden directamente en la calidad de
las interacciones dentro del aula. En este sentido, Bisquerra y Pérez Escoda (2007) señalan
que “las habilidades socioemocionales constituyen un conjunto de competencias que facilitan
las relaciones interpersonales. Estas competencias sociales predisponen a la constitución de
un clima social favorable al trabajo en grupo productivo y satisfactorio” (p.31).
Existen diversos modelos de competencias socioemocionales, por ejemplo, el modelo
propuesto por Bisquerra y Pérez Escoda (2007) que establece cinco dimensiones, que
incluyen las siguientes competencias:
Conciencia emocional: implica conocer las propias emociones y las emociones de los
demás.
Regulación emocional: significa dar una respuesta apropiada a las emociones que
experimentamos. Consiste en establecer un equilibrio entre la expresión y la
supresión emocional.
Autonomía emocional: es la capacidad de no verse seriamente afecta do por los
estímulos del entorno social y ambiental.
Competencias socioemocionales: constituyen un conjunto de competencias que
facilitan las relaciones interpersonales y sociales.
Competencias para la vida y el bienestar: son un conjunto de habilidades, actitudes
y valores que promueven un comportamiento positivo al interior de la familia, en el
trabajo, como miembros de una sociedad y para el uso del tiempo libre u ocio. (p.7074)

381

�En lo que respecta al docente como profesional, es muy común que pensemos en los
maestros como personas ajenas a nuestro entorno, como si estuvieran en una dimensión
diferente a la nuestra, sabemos y estamos conscientes que deben tener familia, sentimientos,
necesidades y emociones como todos los demás, sin embargo, no son escenarios comunes en
nuestros pensamientos, algo así como si no existieran. En un cuento infantil llamado
“Encerrada en la escuela”, - donde suele retratarse la realidad- se habla de cómo nos
sorprendemos cuando los vemos fuera de su escenario conocido que es el aula y la escuela
porque en el inconsciente creemos que viven ahí.
En realidad, si sabemos que los maestros – como todos- tienen esa vida paralela y
simultánea a la que llevan en el aula, por esto, es también importante para los propios
docentes dominar las competencias socioemocionales, que son aquellas que influyen, no solo
en el desarrollo de procesos cognitivos o mentales, sino también en las áreas afectivas como
la conciencia y la gestión emocional, según Mórtigo y Rincón (2018) estas habilidades
permiten a las personas conocerse más, regular sus emociones, asignarse metas y construir
mejores relaciones con su entorno. En la actualidad, este es un tema que requiere del
conocimiento de todos los profesionales, sin embargo, en el ámbito educativo, los docentes
necesitan saber aplicarlo y desarrollar de manera efectiva en los estudiantes, he ahí la
importancia de reflexionar y analizar las emociones y sentimientos, así como las habilidades
socioemocionales ligadas a estos, y si, los maestros también tienen emociones, también
tienen familia, alegrías y sentimientos y sí, los docentes también lloran.
A pesar de que existen diversas investigaciones que reconocen que la labor del
docente es una de las tareas más estresante y el contexto posibilita el desarrollo de síntomas
de ansiedad, depresión y síndrome burnout docente (Fernández y Extremera, 2005).
Se considera que se le brinda menor visibilidad al desarrollo e implementación de las
habilidades socioemocionales como parte de la formación del docente y su relación con el
bienestar del profesional. De acuerdo con Aragundi y Game (2023), la educación ha estado
centrada en el conocimiento científico y técnico:
La formación del docente en los últimos años se ha centrado en el desarrollo
cognitivo, de conocimientos y en cuanto a herramientas de información, no obstante,
382

�se ha olvidado la importancia de las habilidades socioemocionales en los educadores
las cuales posibilitan mejores relaciones y facilitan su labor; esto sumado a la alta
carga laboral, desmotivación, disminución del tiempo libre, entre otros factores
repercuten en los ambientes de aprendizaje. (p.158)
Hay que recalcar que, un docente emocionalmente sano podrá interactuar de manera
positiva con los estudiantes y manejar los conflictos en el aula; regular y gestionar las
emociones propias para generar respuestas acertadas que moldeen indirectamente las
conductas de los estudiantes y aportar en temas como empatía, resolución no violenta de
conflictos y asertividad (Becker et al., 2015).
Además, se debe tener en cuenta que “los alumnos en el ámbito escolar aprenderían
en gran medida por imitación, siendo su maestro uno de los modelos de comportamiento a
seguir” (Putrino et al., 2018, p.59), así que un docente con habilidades socioemocionales, a
través de su ejemplo, se convierte en un facilitador para el desarrollo de estas habilidades en
los estudiantes.
A su vez, “favorece el clima del aula positivo porque es capaz de comprender y
responder de manera adecuada a las necesidades emocionales de los estudiantes” (Segura,
2024, p.31), un docente que posee habilidades socioemocionales es capaz de crear un espacio
seguro para facilitar el proceso de aprendizaje y permite que los estudiantes puedan
identificar sus emociones y comunicarse de manera asertiva para resolver conflictos en el
aula, promoviendo una convivencia sana.
Por otro lado, Pacheco (2021) argumenta que las habilidades socioemocionales en los
docentes también contribuyen a mejorar los aprendizajes, tanto, que considera son un
requisito en cualquier experiencia educativa, porque de esa manera, aumentan las habilidades
cognitivas y existe interacción positiva entre docentes-alumnos, esta interacción debe tener
como base la comunicación y diálogo abierto para que intercambien ejemplos, ideas y
experiencias y así, construir el conocimiento, al considerar a los estudiantes como seres
activos en el proceso (Granja, 2013). Además, al cultivar habilidades de empatía, reflexión,
regulación emocional y tolerancia en los maestros, es posible crear un sistema educativo
compasivo y solidario que beneficie a todos los involucrados (Lizárraga, 2022). Es
383

�importante que el docente sea consciente de sus responsabilidades y esforzarse por el
crecimiento tanto personal como profesional para lograr una formación integral (Mórtigo &amp;
Rincón, 2018).
En la actualidad, el docente debe reorientar sus funciones y ser dinámico ante los
cambios y desafíos del ámbito educativo, Sanz y González (2018) destacan que, entre las
principales funciones esperadas de los docentes están: vocación por la enseñanza, motivar el
aprendizaje, actualización constante, acompañamiento, guía en el proceso de enseñanza y
valores morales, intelectuales y sociales.
De acuerdo con Torres (2018) los docentes con creencias favorables de autoeficacia
y suficientes habilidades socioemocionales tienden a rehuir al burnout, logran menor
agotamiento emocional y mayor vinculación con el quehacer pedagógico. Así mismo,
recomienda estrategias efectivas para fomentar las habilidades socioemocionales en los
docentes como: autoconciencia emocional, autogestión emocional, empatía, habilidades de
relación, conciencia cultural y diversidad, y por último ética y responsabilidad profesional.
“Cuando hablamos del docente no podemos olvidar que es una persona y que la
dimensión personal es crucial para un adecuado desempeño profesional” (López y Pérez,
2020, p.6); con frecuencia se percibe al docente únicamente como alguien encargado de
transmitir conocimientos a los estudiantes y se asume que son profesionales dedicados
exclusivamente a su trabajo, por lo que se ignora que el docente también es un ser humano
que tiene vida propia, emociones, sentimientos, preocupaciones, aspiraciones y que como
cualquier otra persona mantiene responsabilidades personales y familiares; ya que por regla
general se cree que el estudiante y el padre de familia son el centro de atención, por ello solo
importa su satisfacción.
Sin embargo, es necesario considerar la falta de valoración y preocupación por el
bienestar de los docentes, puesto que los aspectos personales de la vida del profesional
impactan directamente con la forma en la que se desempeña en el aula y en su manera de
interactuar con sus compañeros, estudiantes y padres de familia.
Por lo tanto, es importante considerar el impacto del estrés familiar en el ámbito
laboral. Al respecto, Acebo y Samada (2020) señalan:
384

�Una de las causas fundamentales que afectan el rendimiento laboral es el estrés
familiar trayendo como detonante, consecuencias inmediatas en el trabajador que
incide directamente en sus niveles de atención y motivación, desembocando en un
incremento de errores a la hora de ejecutar las tareas. (p.103)
Se suele esperar que los docentes lleguen al aula listos y en las mejores condiciones
para enseñar a los alumnos porque “además de las competencias técnicas necesarias para
desarrollar cualquier profesión con precisión, resulta necesario incorporar recursos
individuales y sociales” (Charbonnier‐Voirin y Roussel, 2012). Sin tener en consideración
que ellos también pueden presentar preocupaciones en su hogar y que estas tienen un impacto
en su salud mental, generando fatiga emocional y estrés, lo cual puede ser trasladado al aula
afectando su motivación para continuar con su labor, de manera que la forma en que se
relacionan con sus estudiantes o llevan a cabo el proceso de enseñanza se puede ver afectado
negativamente.
Entonces, “algunos docentes traen las tristezas de la casa al interior del aula, otros ‘la
dejan afuera’ de ella, algunos se llevan las tristezas del aula a sus casas, mientras que otros
la experimentan a medida que transcurre el acto educativo” (Henao y Marín, 2019, p.203), si
el docente no cuenta con las herramientas necesarias para gestionar sus emociones al
presentar situaciones en su vida personal que le generan tristeza, es posible que la exprese
durante su desempeño en el aula, dado que puede sentirse abrumado al estar en su trabajo e
interactuar con sus estudiantes en un momento en el cual no se encuentra en la mejor
condición emocionalmente, lo cual sin duda afecta su capacidad para conectar con los
estudiantes.
Poco se habla sobre que “la educación es una de las profesiones consideradas más
estresantes dentro de la sociedad” (Rivera et al., 2018, p.82), las expectativas
desproporcionadas que se le otorga a la profesión genera estrés en los docentes que no cesa
cuando finaliza el turno y abandonan el aula, sino que les acompaña a su hogar infiltrándose
en su vida personal, familiar y social impactando negativamente en el tiempo asignado a su
descanso, autocuidado y convivencia con su familia, amigos u otros seres cercanos, puesto
que en ocasiones las tareas del aula como la planificación, revisión de tareas, conflictos en
385

�aula, así como con compañeros de trabajo invade sus tardes y fines de semana impidiendo
dedicar tiempo a sí mismo para relajarse y pasar tiempo con sus seres queridos de manera
que si el docente no cuenta con habilidades que le permitan gestionar el estrés, su estilo de
vida se vería afectado.
Lo cual destaca la importancia de las habilidades socioemocionales en los docentes,
pues estas permiten que no reaccionen impulsivamente, sino que sean capaces de adaptarse
a las exigencias, la presión y los cambios constantes en su labor, reconociendo sus propias
emociones y respetando las de los demás; en el ámbito educativo es fundamental para
relacionarse con los alumnos y compañeros, construyendo relaciones sanas.
“La formación de habilidades socioemocionales desde la ética del cuidado de sí es un
aporte importante para la innovación educativa, así como para catalizar la revaloración y la
rehumanización del docente” (Reyes et al., 2022, p.1); el autocuidado de los docentes es un
aspecto invisibilizado, pues erróneamente se ha construido una representación del docente
como alguien que siempre debe estar a disponible y cuidar de los demás, entregando todo de
sí mismo, olvidándose de su propia vida; debido a esta representación el autocuidado del
docente y el disfrute de su tiempo libre pueden ser considerados como un acto egoísta, sin
embargo, el autocuidado es una responsabilidad, es necesario que los docentes sean capaces
de poner límites claros, reconocer las señales de agotamiento y manejar el estrés para
mantener el equilibrio entre sus responsabilidades en el ámbito académico y su vida personal
de manera que su bienestar emocional y físico no se vea comprometido.
Los desafíos y cambios son constantes en la vida cotidiana de los docentes, entonces
“la autorregulación emocional es indispensable para afrontar conflictos de manera asertiva,
controlar la impulsividad y la frustración, expresar las emociones apropiadamente y mejorar
la calidad de vida y el bienestar subjetivo” (García y Niño, 2023, p.1). Es importante que los
docentes comprendan que no es beneficioso reprimir lo que sienten y que deben ser capaces
de entender sus emociones e identificar lo que las causa para canalizarlas adecuadamente sin
dañarse a sí mismos o a los demás, lo cual fortalece su bienestar emocional.
Dicho lo anterior, “el comportamiento expresivo o conductual de las emociones puede
llegar a ser más evidente de lo que se cree y estando ejerciendo de manera ética se deben ser
386

�moduladas en el sentido profesional que no afecte a los alumnos” (Cano, 2024, p.4); la falta
de habilidades socioemocionales como la autorregulación que permiten responder
adecuadamente a las demandas de la labor docente y los conflictos que surgen en las
interacciones diarias afectan el desempeño profesional, debido al cansancio de la rutina o los
problemas personales sin darse cuenta se pueden trasladar las emociones al aula y sin tener
la intención al no saber regularse, el estado de ánimo se manifiesta en la forma en la que se
imparte la clase y se interactúa con aquellos que no son responsables del malestar, la falta de
paciencia puede llevar a responder con enfado a los alumnos generando tensión en el aula.
El impacto de la falta de autorregulación puede tener más consecuencias que un mal
día en el aula; un docente emocionalmente inestable genera un ambiente tenso e inseguro
para el diálogo abierto y la participación en la clase, lo cual puede facilitar que los estudiantes
se sientan poco valorados y desarrollen un pensamiento negativo sobre el docente, perdiendo
el interés por la clase.
De manera que “considerando el impacto que tiene en la vida de los estudiantes la
relación con sus maestros se vuelve esencial poder trabajar en el bienestar emocional del
docente” (Moreira et al., 2022, p.141); es necesario contemplar la relación docente-alumno
desde una visión más humana, pues el docente es más que un profesional que imparte una
clase, es alguien que puede brindar acompañamiento, apoyo y aprendizajes significativos a
sus alumnos es por ello que el bienestar del docente no es un aspecto individual, sino un
asunto en el que influyen las autoridades, alumnos y padres de familia así que si se espera
que el docente contribuya a la formación integral de los estudiantes se debe reconocer que la
calidad de su labor no implica solamente seguir el programa académico, sino cuidar de quien
enseña.
En consecuencia, se considera fundamental sensibilizar a la comunidad y a todos los
actores del proceso de enseñanza aprendizaje sobre el bienestar del docente, dado que las
expectativas erróneas sobre esperar que el profesional se encuentre accesible en todo
momento, sobreponiendo los intereses de los estudiantes y padres de familia sobre su vida
personal, le afecta negativamente.

387

�La profesión del docente ha sido considera como una de las más respetadas en la
sociedad, pues estos profesionales tienen la tarea de educar a generaciones; sin embargo, los
docentes pueden percibir este hecho como una gran carga sobre sus hombros, pues además
de desempeñar las actividades propias de su profesión, en ocasiones se enfrentan a la falta de
respeto y de autoridad por parte de los alumnos y padres de familia lo cual agrega dificultad
a su desempeño y genera tensión, Es por ello que se considera que este tipo de situaciones al
no ser gestionadas adecuadamente pueden afectar la salud mental y física de los docentes.
Por ende, los docentes se enfrentan a múltiples presiones sociales que afectan su
bienestar. Cajiga (2020) destaca:
Estos profesionales se encuentran expuestos a las grandes presiones que entraña su
propia profesión, presiones que provienen de todos los componentes de la sociedad,
políticos, sindicales, medios de difusión, así como la propia institución educativa,
padres de familia y los mismos estudiantes (p.21).
Los docentes en su labor enfrentan el peso de las diversas expectativas y demandas
que le exige la sociedad, las cuales pueden resultar contradictorias dado que, por un lado,
deben cumplir con las políticas de la institución educativa, pero también tomar en cuenta las
exigencias de los padres de familia y las necesidades de sus estudiantes; esto les expone a
diversas fuentes de presión que eventualmente, tienen un impacto negativo en su entorno
laboral volviéndolo estresante.
Por lo tanto, es necesario considerar el impacto de la dimensión emocional en la
práctica docente. Vaillant y Marcelo (2021) mencionan:
Es necesario reconocer que gran parte de los problemas de desequilibrios,
desmotivación y abandono que se producen en la educación, en muchos países, están
relacionados con la escasez de adaptación, de madurez personal y emocional, así
como de estrategias para afrontar las situaciones personales difíciles (p.59).
Así que se destaca la conexión entre el bienestar emocional de los docentes y su
capacidad para enfrentar los desafíos presentes en su quehacer profesional, por tanto, es
importante que cuenten con habilidades que les permitan gestionar sus emociones y
adaptarse.
388

�Dicho lo anterior, se añadió otro factor estresante a la labor de los docentes debido a
la pandemia por el SARS-CoV-2 porque las condiciones de trabajo fueron modificadas para
hacer frente al cierre de las instituciones educativas y el distanciamiento social; sin embargo,
“la mayoría de los profesores no estaban preparados para este cambio tan brusco. Muchos
tuvieron que adquirir conocimientos sobre el uso de tecnologías y enfoques pedagógicos para
llevar adelante sus actividades, aumentando aún más su carga laboral.” (Casali y Torres,
2021, p.423).
Por consiguiente, “los docentes han tenido que encarar nuevos retos no solos
académicos sino también emocionales, compaginando sus actividades laborales con las
personales, a la vez que se han visto inmersos en un proceso continuo de capacitación.”
(Cevallos et al., 2021, p.132); a causa de la pandemia los docentes se vieron forzados a
adaptarse lo más rápido posible a los cambios en el sistema educativo, sumado a la
insuficiente capacitación en el uso de las tecnologías y estrategias pedagógicas actualizadas,
por ende, los profesionales se vieron en la necesidad no solo de aprender a utilizar las
plataformas digitales y a modificar los métodos de enseñanza, sino también a gestionar su
bienestar emocional y a lidiar con el de sus estudiantes.
Por lo tanto, los docentes no se encuentran exentos a presentar afectaciones en su
salud mental, como se mencionaba anteriormente, se encuentran expuestos a desarrollar el
síndrome de burnout o síndrome de desgaste profesional, este es el resultado a largo plazo
del estrés laboral crónico y tiene impacto negativo en lo personal y en su entorno laboral.
Gurumendi et al. (2021) refieren:
El síndrome burnout se presenta en los profesores universitarios con su
sintomatología típica de agotamiento emocional, pérdida de sentido de la profesión,
despersonalización e incapacidad de comunicación, aspectos que obstaculizan
esencialmente la labor misma de la educación y tiene repercusiones en la calidad de
vida del educador, así como en la del servicio educativo. (p.217)
Los docentes se encuentran vulnerables debido a que “el estrés en el trabajo es un
problema creciente en nuestra sociedad y aparece asociado de forma característica a aquellas
profesiones cuyos trabajadores se ven sometidos a un alto nivel de carga psíquica” (González,
389

�2008). Ante la gran cantidad de tareas, las expectativas altas, la falta de autocuidado y un
ambiente laboral negativo, los docentes se encuentran expuestos a presentar agotamiento
emocional, pues la presión constante puede llevarlos a perder la pasión por su profesión,
afectando no solo su salud, sino también su desempeño, al verse afectada su motivación, los
docentes comienzan a percibir su trabajo y a los estudiantes como una carga, lo cual perjudica
la relación entre docente y estudiante.
Por lo que “para que el docente desarrolle sus actividades con mejores niveles de
desempeño, resulta necesario que conozca mecanismos de manejo del estrés” (Rodríguez et
al., 2018, p.18), debido al entorno dinámico de los docentes, es necesario que cuenten con
herramientas efectivas para hacer frente al estrés y la presión presente en su labor; el manejo
del estrés, además de beneficiar su desempeño laboral, tiene un impacto positivo en su salud
mental dado que al ser capaz de afrontar los desafíos cotidianos podrá desarrollar resiliencia
y adaptarse a los cambios.
Por otro lado, es necesario que se reconozca el aspecto socioemocional, pues no se
debe olvidar que “la enseñanza está basada en las relaciones y afloran gran cantidad de
sentimientos” (De la Cueva y Montero, 2018, p.34), es decir, el proceso de enseñanza es más
que la ejecución de métodos o técnicas, es un acto con connotación humana en el cual las
relaciones interpersonales y las emociones forman parte del proceso educativo; la alegría, la
tristeza, la frustración, el enojo, etc. no se encuentran aisladas del aula, pues son parte del día
a día de los docentes y los alumnos. Es por ello que los docentes, además de compartir
conocimientos, deben lidiar con su propio estado de ánimo e incluso acompañar
emocionalmente a sus alumnos.
En los últimos años se ha prestado atención a la educación socioemocional como una
oportunidad para promover en los estudiantes el desarrollo productivo en el aula y un
mecanismo de prevención contra riesgos sociales importantes; en ese sentido, en 2017 la
Secretaría de Educación Pública formuló un nuevo plan y programa de estudios para la
educación básica, Patiño (2017) destaca:
La propuesta pedagógica de la Secretaría de Educación Pública concibe a la
educación socioemocional a partir de la articulación de cinco dimensiones: el
390

�conocimiento de uno mismo, la autorregulación, la autonomía asociada a la capacidad
de tomar decisiones y actuar de manera responsable, la empatía y la colaboración.
(p.7)
Dicha propuesta representa un avance significativo para la educación socioemocional
porque se reconoce que la enseñanza no debe limitarse al desarrollo cognitivo, sino que
además implica fortalecer la formación integral de las personas. Sin embargo, Ruiz (2017)
señala:
No existe una estrategia explícita e integral para promover, cuidar y recuperar el
bienestar de las y los docentes. Sin ellos, no podremos lograr que las habilidades
socioemocionales sean sustancia de aprendizajes imprescindibles, y al mismo tiempo,
parte constitutiva del proceso de aprendizaje. La política de educación
socioemocional refleja, por paradójico que suene, la omisión del maestro. (p.6-7)
Es por ello que se considera que ocurre una gran omisión en el sistema educativo
respecto al reconocimiento de la importancia de las habilidades socioemocionales de los
docentes, pues existe mayor enfoque en la formación del docente y se presta poca atención
al bienestar emocional. Debido al contexto educativo exigente y rígido, los docentes deben
controlar o enmascarar sus emociones y aparentar estar bien en sus interacciones con los
alumnos y responder a las exigencias de la profesión; esto representa un desgaste emocional.
Por lo cual resulta preocupante la falta de reconocimiento hacia la vida personal y emocional
de los docentes, la sociedad les ha asignado expectativas y responsabilidad sobre aspectos
que superan su función de docente, volviéndolos el blanco de duras críticas y perpetuando
una visión que no reconoce la humanidad del docente.
En este sentido, las autoridades e instituciones educativas desempeñan un rol
fundamental en la planificación de las políticas educativas que permitan la creación de
condiciones que promuevan el desarrollo socioemocional de los docentes; la falta de ellas
implica la ausencia de una visión institucional que reconozca el desgaste emocional y la
importancia del bienestar emocional en la labor de los docentes. De igual manera, las
escuelas tienen una responsabilidad para con sus docentes, generar un ambiente positivo ya
que este crucial para el bienestar y desarrollo de los docentes.
391

�Desde luego resulta contradictorio pretender y otorgar la responsabilidad a los
docentes de formar a los estudiantes en el desarrollo de las habilidades socioemocionales sin
garantizar que los profesionales sean los primeros en desarrollar dichas competencias y
cuenten con entornos escolares seguros que cuiden de su bienestar emocional.
Por ello, es necesario reflexionar sobre las expectativas que se depositan sobre los
docentes. Acosta y Martínez (2019) afirman:
En ocasiones damos por sentado que los docentes son conocedores de estas
habilidades, y demandamos que desarrollen una educación integral en sus alumnos
aumentando el peso de las responsabilidades, no obstante, no se les ha dotado de los
medios necesarios para ello. (p.46)
Erróneamente se asume que los docentes por el hecho de estar al frente del grupo
tienen el conocimiento absoluto y se ha idealizado que son un profesional perfecto que
siempre debe estar dispuesto a resolver cualquier situación, desde una visión externa se
olvida que los docentes son personas con emociones, dudas, que enfrentan diversos desafíos
y que no son una enciclopedia sino un profesional que también puede cometer errores y
necesitar formación continua para actualizar sus conocimientos y desarrollar habilidades
socioemocionales las cuales son necesarias para su desempeño en el ámbito académico,
familiar y social.
Todo esto evidencia la importancia de fomentar y desarrollar en los docentes
habilidades socioemocionales y la necesidad de contar con las herramientas para el buen
desarrollo laboral del profesor del siglo XXI, debido a sus aportes que tienen en el escenario
escolar y la incidencia de manera directa en el bienestar e identidad docente (Becker et al.,
2015).
Freire (1970) desde hace más de medio siglo destacó que la educación es "un proceso
de diálogo entre educador y educando, en el que ambos aprenden mutuamente, implicando
compromiso, respeto mutuo y un profundo sentido de responsabilidad social"(p. 61), es decir
con seres humanos en formación, en este proceso transformamos y somos transformados, lo
cual reviste una gran responsabilidad, este compromiso inicia con el docente, considerado
como una herramienta en sí mismo para el logro de esa transformación.
392

�Conclusión
En conclusión, en el presente artículo se destaca la importante necesidad de fomentar
y reconocer las habilidades socioemocionales en los docentes, como un factor determinante
en el éxito educativo, además como una herramienta para su desarrollo profesional y
personal.
La percepción común de los maestros como figuras distantes e inalcanzables debe ser
superada, entendiendo que, al igual que sus estudiantes, ellos también enfrentan un conjunto
de emociones y desafíos. Estas habilidades no solo mejoran la interacción en el aula, sino
que también contribuyen a la creación de un ambiente educativo más empático y solidario,
que potencia el aprendizaje y el bienestar general.
Al abordar las competencias socioemocionales, los docentes no solo se protegen del
agotamiento emocional, sino que también se convierten en agentes de cambio en el proceso
educativo, promoviendo un aprendizaje significativo y un desarrollo integral de sus
estudiantes. La formación continua y el autoconocimiento son, por tanto, elementos
esenciales para que los docentes puedan adaptarse a los retos contemporáneos, asegurando
que su influencia en la vida de los estudiantes sea positiva. Este enfoque integral es
fundamental para transformar el aula en un espacio de crecimiento y aprendizaje mutuo,
donde tanto docentes como estudiantes puedan desarrollarse plenamente en un entorno de
respeto y colaboración.
Por ello, a partir de los hallazgos de la revisión narrativa para este artículo, se
considera que las instituciones educativas deben desempeñar un rol activo en la promoción
del bienestar del docente; sería oportuno que la Secretaría de Educación Pública integre la
educación socioemocional que contemple las competencias como la conciencia emocional,
la regulación emocional, la autonomía emocional, las competencias socioemocionales y las
competencias para la vida y el bienestar, dirigida a los docentes en su formación académica
como una formación preventiva previa a la práctica de la docencia para evitar que cuando se
enfrenten por primera vez a desafíos en el aula carezcan de los recursos para afrontarlos, de
igual manera fomentar el continuo aprendizaje sobre la inteligencia emocional.
393

�La limitación implica que este trabajo se constituye de un artículo teórico reflexivo
elaborado a través de la revisión de literatura y no se integra el estudio empírico; no obstante,
con él se insta a reflexionar sobre la importancia de las habilidades socioemocionales en el
bienestar de los docentes.
Para finalizar, se sugiere continuar desarrollando líneas de investigación cualitativas
que exploren los desafíos que enfrentan los docentes en su práctica profesional, así como su
percepción sobre la aplicación y utilidad de las competencias socioemocionales.

394

�Referencias
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399

�De la educación tradicional a la educación activa: Nuevas estrategias para
mejorar el aprendizaje en el aula del nivel Medio Superior
Tabita Balderas Rodríguez43
Mario Alberto Hernández Araujo44
Fernanda Azucena Suárez Ayala

Resumen
El presente artículo analiza la transición de un modelo de educación tradicional hacia un
enfoque de educación activa en el nivel medio superior. El objetivo principal es identificar
las percepciones y necesidades de los estudiantes en relación con las estrategias cognitivas
y metacognitivas. Además, busca reflexionar sobre necesidades y motivaciones de los
estudiantes para construir su aprendizaje. Se aplicó un cuestionario semiabierto a 43
estudiantes de una institución de asesorías académicas, cuyos resultados evidencian un bajo
nivel de conocimiento sobre dichas estrategias, así como una marcada preferencia por
métodos prácticos de aprendizaje. Los hallazgos destacan la necesidad de integrar
metodologías activas que promuevan la autorregulación y la motivación estudiantil. Se
concluye que la implementación de talleres y materiales educativos sobre estrategias
cognitivas y metacognitivas es esencial para favorecer un aprendizaje significativo.

Palabras clave: educación activa, metacognición, aprendizaje significativo y estrategias
de enseñanza.

43

Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Trabajo social y Desarrollo Humano, Secretaría
Administrativa. E mail: tabita.balderasrdz@uanl.edu.mx
44
Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Trabajo Social y Desarrollo Humano, Coordinación de
Arte y Cultura. E mail: mhernandeza@uanl.edu.mx

400

�Introducción
Este estudio busca identificar las percepciones y preferencias de los estudiantes de
nivel medio superior frente a diferentes estrategias de enseñanza-aprendizaje, a fin de
aportar evidencia empírica que permita fortalecer la transición hacia un modelo pedagógico
más activo y significativo.
La adquisición de nuevas estrategias para aprender es una de las exigencias formativas
que nuestras sociedades están generando, “es una labor donde el docente debe iniciar con el
desarrollo de herramientas que le permitan ejecutar en el aula diversas metodologías para
incentivar el aprendizaje de los educandos” (Pozo, 1996, como se citó en Jaramillo y Osses,
2008). De acuerdo con el Instituto Latinoamericano de Estudios de Posgrado (2021), el
término “cognición” se puede definir como la capacidad de algunos seres vivos de obtener
información de su entorno y, a partir de su procesamiento por parte del cerebro, de
interpretarla y darle un significado. En este sentido los procesos cognitivos dependen tanto
de las capacidades sensoriales como del sistema nervioso central.
Por otro lado, el concepto de la metacognición se refiere principalmente a dos aspectos.
El primero corresponde al conocimiento que adquiere la persona en relación con su propia
actividad cognitiva: capacidades, habilidades y experiencias en realización con la ejecución
de las diversas tareas, también sobre la naturaleza de las tareas y sus características que
influyen en su abordaje, y el conocimiento sobre las estrategias que pueden ser utilizadas
para solucionar determinado tipo de tareas (Flavel, 1987; como se citó en Klimenko y
Alvares 2009). Las estrategias cognitivas muestran un aumento y mejora en los productos
de nuestra actividad mental, favoreciendo la codificación y almacenamiento de
información, su recuperación posterior y su uso en la solución de problemas. Las
estrategias metacognitivas, en cambio, se emplean para planificar, supervisar y evaluar la
aplicación de las estrategias cognitivas. Se infiere, por lo tanto, que las estrategias
metacognitivas constituyen un apoyo para las estrategias cognitivas.
En consecuencia, para que el conocimiento de las estrategias cognitivas y
metacognitivas se transforme en acción, tiene que ir acompañado de las intenciones o metas
apropiadas y de un patrón de creencias positivas sobre los propios recursos para llevarlas a
401

�cabo. De estas afirmaciones se desprende que el aprendizaje autorregulado resulta del
concurso interactivo entre cognición, metacognición y motivación.
De acuerdo con lo anterior, se sugiere un cambio hacia métodos más participativos y
conscientes entre el rol del docente-estudiante. La premisa es destacar la necesidad de que
los estudiantes activen conscientemente sus habilidades, gestionen su aprendizaje y se
motiven. Es decir, pasar del aprendizaje pasivo a uno autorregulado y activo. Por medio, de
la guía del facilitador quien es un transmisor de saberes se podrá lograr un aula móvil
motivada por la curiosidad, la experimentación, la imaginación y la creación.
Con el propósito de ofrecer soluciones a diversas problemáticas educativas que
enfrentan los jóvenes mexicanos cuando necesitan aprobar un examen estandarizado de
selección o acreditación, existen instituciones que brindan soporte académico. Proceso que
le permite al estudiante avanzar en su progreso individual, fortalecer sus conocimientos y
desarrollar las habilidades necesarias para alcanzar sus metas.
El documental “de panzazo” de Juan Rulfo y Carlos Loret de Mola (2012) muestra un
panorama de la educación en México. Algo triste con una brecha de desigualdad que aleja
la realidad que se desea alcanzar. Un sistema educativo poco convencional, arraigado a una
tradición de un magisterio. Sin embargo, invita a trabajar por una mejora continua, al paso
de los años podemos observar que se implementan estrategias para el desarrollo de
habilidades entre docentes y estudiantes.
En la educación activa mencionar a Piaget, Vygotsky o Montessori es hablar de
aquellos que apostaron por centrar la educación en el individuo. El sujeto actor principal
del modelo educativo. Un agente de cambio capaz de revolucionar su entorno a través de la
sensibilización cognitiva, convivencia actitud democrática y el desarrollo socioafectivo. La
reflexión del vídeo ¿Qué es el modelo de Escuela Nueva Activa? De la Fundación Escuela
Nueva (2016) es una oportunidad para trabajar en la transformación del quehacer como
docentes en el modelo pedagógico.
De acuerdo con lo anterior, se realizó un diagnóstico para identificar las principales
necesidades de los participantes para la recolección de datos se realizó un cuestionario

402

�semiabierto en dos partes, la primera conformado por once preguntas diseñadas con
respuesta tipo Likert. Mientras, en la segunda parte, contiene preguntas de opción múltiple.

Metodología
El estudio se desarrolló en una institución privada de asesorías académicas en el
estado de Nuevo León, México. La población estuvo conformada por estudiantes que se
preparan para presentar exámenes de selección a nivel superior. Se aplicó un cuestionario
semiabierto con dos secciones: la primera con 11 ítems tipo Likert y la segunda con
preguntas de opción múltiple. El instrumento fue revisado por docentes de la institución
para garantizar su pertinencia.
La muestra final estuvo compuesta por 43 estudiantes (53% hombres y 47% mujeres),
con edades entre 17 y 21 años. Los datos se analizaron mediante estadística descriptiva,
presentando frecuencias y porcentajes en tablas.
Se acudió con las autoridades de la institución para obtener su validación y poder
aplicar el instrumento. En cuanto se obtuvo la aprobación se contó con el apoyo de los
docentes para la difusión y aplicación. Se tomó esta decisión ya que las asesorías son la
línea en que los maestros tienen contacto directo con los alumnos. Se deja en claro que la
información proporcionada en esta investigación es meramente confidencial. Así pues, el
formulario con las preguntas diseñadas fue compartido por parte de los maestros de la
institución hacia los estudiantes.

Resultados
El cuestionario aplicado obtuvo una muestra de 43 participantes de los cuales se
obtuvieron los siguientes resultados. A continuación, se presenta la gráfica 1 porcentual de
participación por género en la aplicación del instrumento:
Gráfica 1.
Participación porcentual de hombres y mujeres

403

�SEXO

Hombre

47%
53%

Mujer

Fuente: Elaboración propia.
De las 42 personas que respondieron el cuestionario, un poco más de la mitad (53%) se
identificaron como hombres, mientras que el resto (47%) se identificaron como mujeres.
En la Gráfica 2, se presenta la distribución de edades:
Gráfica 2.
Edades de los participantes

404

�Fuente: Elaboración propia.
Se aprecia una concentración significativa en las edades de 17 y 18 años, contando con
14 y 9 individuos respectivamente. A partir de los 19 años, se observa una disminución
considerable en la frecuencia, con sólo 3 individuos reportando esta edad. Las edades
restantes presentan una distribución más dispersa, con una o dos personas por cada
categoría de edad. En la Gráfica 3, los resultados muestran un bajo nivel de conocimiento
entre los participantes acerca de las estrategias cognitivas y metacognitivas:
Gráfica 3.
Conocimiento acerca de las estrategias cognitivas y metacognitivas

Fuente: Elaboración propia.
Poco más de la mitad (51%) expresó inseguridad respecto a las estrategias, y un 30%
adicional indicó no estar familiarizado con estos conceptos. Sólo una minoría (19%) afirmó
conocerlas. En los resultados de la Gráfica 4, se revela una diversidad de preferencias en
cuanto a los métodos de enseñanza:
Gráfica 4.
Preferencias de aprendizaje sobre un nuevo tema

405

�Fuente: Elaboración propia.
Si bien las actividades prácticas lideran con un 45%, también existe un interés
significativo en otras modalidades como la exposición detallada del profesor (31%), la
lectura de materiales de apoyo (14%) y la discusión en grupo (10%). En la Gráfica 5 los
resultados de la encuesta muestran una clara predilección por las actividades prácticas:
Gráfica 5.
Actividades que disfrutan más los estudiantes durante las clases

406

�Fuente: Elaboración propia.
Dado que el 45% de los estudiantes encuestados indicaron que prefieren realizar
ejercicios prácticos en clase, esta inclinación sugiere una preferencia por un aprendizaje
más dinámico y participativo. En contraste con métodos más tradicionales como escuchar y
tomar apuntes (48%), leer y resaltar textos (5%) y realizar trabajos grupales (2%). En la
Gráfica 6, acerca de la preparación para un examen:
Gráfica 6.
Formas de prepararse para un examen

Fuente: Elaboración propia.
La estrategia de estudio más popular entre los estudiantes es repasar las notas de clase
con un 55% de preferencia. A pesar de esto, un porcentaje considerable (38%) opta por
realizar ejercicios prácticos para reforzar los conocimientos. Por otro lado, el estudio en
grupo y el estudio individual a través de la lectura del libro de texto son las opciones menos
elegidas, con un 5% y 2% respectivamente. Relacionado a la pregunta anterior referente al
aprendizaje, la Gráfica 7 aborda los materiales para ello:
Gráfica 7.
Materiales más útiles para el aprendizaje

407

�Fuente: Elaboración propia.
Se observó una clara preferencia por los videos explicativos (76%), dejando en un
segundo plano a otras opciones como textos escritos y conversaciones en grupo (con 12%
cada una). Obteniendo un significativamente menor porcentaje hacia modelos o maquetas
(0%). En la Gráfica 8, se cuestionó acerca qué es lo que hacen los estudiantes al tener
dificultades en su aprendizaje:
Gráfica 8.
Acciones de estudiantes al no entender alguna indicación

408

�Fuente: Elaboración propia.
La mayoría (37%) busca la información en libros o internet. Un porcentaje
significativo (24%) intenta resolver el problema con ejemplos prácticos, mientras que el
24% prefiere consultar con el profesor. Por último, el 15% restante les pregunta a sus
compañeros. En el análisis de la Gráfica 9, que hace referencia a cómo los estudiantes
prefieren que se les den las instrucciones de una tarea, se muestra una diversidad de
preferencias en cuanto a la forma de recibir las instrucciones:
Gráfica 9.
Preferencias al momento de recibir instrucciones

Fuente: Elaboración propia.
Si bien las explicaciones orales son las más populares (47%), también hay interés en
recibir ejemplos prácticos (36%) y en tener las instrucciones por escrito (17%). La opción
de discutir las instrucciones en grupo no fue seleccionada por ningún estudiante.
El análisis de las preferencias estudiantiles respecto al tipo de tareas, en la Gráfica 10
se muestra una marcada inclinación:
Gráfica 10.
Tipo de tareas que son más sencillas de realizar

409

�Fuente: Elaboración propia.
Las tareas manuales o prácticas contaron con el 41% de los encuestados eligiendo esta
alternativa. No obstante, un grupo considerable de estudiantes (31%) también encuentra
sencillas las actividades que implican escuchar y memorizar. Las opciones de lectura,
redacción de textos y proyectos en equipo recibieron un porcentaje más bajo con 21% y 7%
respectivamente. La Gráfica 11 abordó las preferencias de retroalimentación:
Gráfica 11.
Preferencias para recibir la retroalimentación de trabajos

410

�Fuente: Elaboración propia.
La mayoría de los estudiantes (38%) prefiere una retroalimentación práctica. Le sigue
en preferencia la escrita, detallada y personalizada (26%) y la interacción directa con el
profesor (26%). Las discusiones en grupo son la opción menos popular, con sólo un 10% de
preferencia. La Gráfica 12 consistió en la preferencia sobre los tipos de exámenes:
Gráfica 12.
Preferencias respecto al tipo de exámenes

Fuente: Elaboración propia.

411

�La mayoría de los estudiantes prefieren los exámenes escritos con un 50%. Le siguen
los exámenes prácticos con un 38%. Las presentaciones grupales o proyectos obtuvieron un
12% de preferencia, mientras que ningún estudiante eligió exámenes orales.
Para concluir, respecto a la Gráfica 13, la gráfica presentada muestra un resultado
unánime acerca de las estrategias de enseñanza-aprendizaje:
Gráfica 13.
Interés acerca de las estrategias de enseñanza-aprendizaje

Fuente: Elaboración propia.
El 100% de los encuestados expresó interés en conocer diversas estrategias de
enseñanza-aprendizaje para determinar cuál se adapta mejor a sus necesidades.
Discusión:
Los hallazgos sugieren que los estudiantes muestran preferencia por metodologías activas,
como actividades prácticas y el uso de recursos audiovisuales, en contraste con métodos
tradicionales. Esta tendencia coincide con investigaciones previas que destacan la
efectividad del aprendizaje activo para fomentar la motivación y la autorregulación
(Quesada, 2012; Klimenko y Álvarez, 2009).

412

�El desconocimiento de estrategias cognitivas y metacognitivas constituye un área de
oportunidad para la planeación educativa. Incorporar talleres, guías prácticas y recursos
digitales puede contribuir a que los estudiantes desarrollen habilidades de autorregulación,
fundamentales para enfrentar los retos académicos.

Conclusiones
El estudio permitió identificar que los estudiantes de nivel medio superior presentan
un interés unánime por conocer nuevas estrategias de enseñanza-aprendizaje, aunque
muestran un bajo nivel de familiaridad con los conceptos de cognición y metacognición. Se
recomienda implementar talleres, integrar contenidos sobre estrategias de aprendizaje en el
currículo y promover materiales educativos accesibles. De esta manera, se favorecerá una
transición efectiva hacia un modelo pedagógico activo y centrado en el estudiante.
Con los datos obtenidos de la encuesta realizada a los estudiantes, revelan un
consenso unánime y contundente respecto a su interés en explorar diversas estrategias de
enseñanza-aprendizaje. El 100% de los encuestados manifestó su deseo de conocer y
comprender las diferentes metodologías pedagógicas que podrían optimizar su proceso de
aprendizaje.
Aula practica (1989) menciona que como docentes se “tendrá que entender algo que
probablemente pasaron por alto en la Escuela de Magisterio: que el colegio es una
institución social y política”. Ante la falta de conocimiento acerca de las estrategias
cognitivas y metacognitivas en los alumnos de la institución educativa se propone lo
siguiente: Implementar talleres y capacitación sobre estrategias cognitivas y
metacognitivas: Estos pueden ser dirigidos tanto a estudiantes como a docentes, lo que
brinda formación práctica para identificar y aplicar en el proceso de aprendizaje.
Según Ponce (2005) “los profesores con experiencia saben que cada clase tiene su
propia dinámica, su propia personalidad colectiva, su propia “química”. Otra estrategia es
el desarrollo de materiales educativos. Crear y distribuir materiales educativos que
expliquen claramente las estrategias cognitivas y metacognitivas. Los materiales pueden

413

�incluir guías, videos y ejercicios interactivos diseñados para ayudar a los estudiantes
comprender estas técnicas de manera efectiva.
La integración en el currículo es una estrategia más. Incorporar la enseñanza de
estrategias cognitivas y metacognitivas en el currículo académico. De acuerdo con Quesada
(2012) “Aprender es un proceso complejo que demanda del aprendiz una participación
activa”. Por lo que es importante promover actividades, incentivar la participación y
evaluar las habilidades de aprendizaje.
La identificación de recursos y medios permite desarrollar material impreso o
digital que describa las principales estrategias cognitivas y metacognitivas, con ejemplos
prácticos de cómo aplicarlas en el contexto educativo. Finalmente, incorporar estrategias
cognitivas y metacognitivas en las unidades del plan de estudios, asegura de que se usen en
distintos contextos y materias.

414

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415

�416

�Embarazo de alto riesgo en mujeres del Hospital General de Calvillo.
Ana maría Urzúa Salas45
Mónica Guadalupe Luévano Ramírez 46

Resumen
El presente estudio, es una investigación de tipo descriptivo y correlacional que plantea como
objetivo, identificar los principales factores que condicionan el embarazo de alto riesgo. Para
tales efectos, se empleó un cuestionario estructurado, integrando variables como; edad,
enfermedades crónicas, estado emocional y acceso a la información, con un total de 27
preguntas cerradas y una abierta, mismo que se aplicó a una muestra de 41 mujeres gestantes
del Hospital General de Calvillo del Estado de Aguascalientes, México. Los resultados
reflejan que el grupo con mayor presencia fue el de mujeres entre 20 y 35 años (58.5%), pero
también se identificaron riesgos en adolescentes y mujeres mayores de 35 años, como
preeclampsia, partos prematuros y diabetes gestacional. El 39.1% de las encuestadas presentó
estados emocionales negativos, y enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión y
afecciones tiroideas impactaron el embarazo. Además, el 49.3% nunca recibió información
sobre embarazos de alto riesgo.

Palabras clave: Embarazo de alto riesgo, enfermedad, factores.

45

Profesora e investigadora de la Benemérita Universidad Autónoma de Aguascalientes.
maria.urzua@edu.uaa.mx, amurzua@corre.uaa.mx.
46
Estudiante. Universidad Autónoma de Aguascalientes. al275149@edu.uaa.mx,

417

�Introducción
La Organización Mundial de la Salud, (OMS, 2018), crea una iniciativa, con la finalidad de
reducir los riesgos del embarazo, para lograr una maternidad sin riesgo y tiene una base
conceptual principalmente de la carta de Ottawa de 1986, que promociona y fomenta la salud
de la madre y el recién nacido. En este tenor, hace referencia que cada año quedan
embarazadas cerca de 210 millones de mujeres, unos 30 millones sufren complicaciones y
5,15000 de estas mujeres mueren, 3 millones de bebes son mortinatos, unos 4 millones
mueren en el primer año de vida y millones sufren alguna discapacidad, bien se sabe que
estas tragedias son evitables.
Por otra parte, el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del
Estado (ISSSTE, 2024), ha reportado que ha atendido 127,240 embarazos normales, además
de 5,043 urgencias ginecobstetricias de Código Mater, 9,246 embarazos de alto riesgo y
15,771 complicaciones en embarazos de pacientes a nivel nacional.
Continuando el ISSSTE (2024), estima que casi el 50% de las mujeres embarazadas
en México presentan alto riesgo obstétrico, lo que puede resultar en graves daños a la salud
o poner en peligro la vida de la madre y el feto. Las principales causas de esta alta incidencia
incluyen el elevado número de embarazos adolescentes, los embarazos en mujeres mayores
de 38 años, así como la obesidad relacionada con diabetes gestacional y preeclampsia. Por
ello, se subraya la importancia de la planificación y la vigilancia médica en estos casos.
En este tenor y de acuerdo con los datos recopilados por el Instituto Nacional de
Estadística y Geografía (INEGI, 2021), Aguascalientes lidera la lista de estados con la tasa
más alta de defunciones fetales, registrando un promedio de 10.6 muertes de fetos por cada
10,000 mujeres de entre 15 y 49 años. Este problema está estrechamente relacionado con el
alto riesgo obstétrico, que afecta a casi el 50% de las mujeres embarazadas en el país. Entre
las principales causas de estos embarazos de alto riesgo se encuentran el elevado número de
embarazos adolescentes, así como los embarazos en mujeres mayores de 38 años, y
condiciones como la obesidad, que puede derivar en diabetes gestacional y preeclampsia.
Las entidades con mayor incidencia de defunciones fetales son Aguascalientes
(10.6), Guanajuato (9.5) y San Luis Potosí (8.9). En contraste, los estados con las tasas más
418

�bajas de muertes fetales son Sinaloa (3.1), Oaxaca (3.8) y Michoacán (4.0), además, en 2020
se presentaron 414 defunciones fetales en Aguascalientes. A nivel nacional fueron 22 mil.
(INEGI, 2021)
En este sentido, comprender el embarazo desde una definición institucional permite
establecer las bases para su clasificación y atención. De acuerdo con la Universidad
Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH, 2020), y en base a la OMS (2018), señala que el
embarazo también conocido como gestación, es el periodo de aproximadamente nueve meses
en el que el feto se desarrolla dentro del útero materno. Esta etapa representa una experiencia
significativa en la vida de una mujer, ya que conlleva una serie de transformaciones tanto
fisiológicas como psicológicas.
Continuando con la UAEH (2020), menciona que los cambios físicos más comunes
se encuentran el crecimiento del útero, el aumento del tamaño de los senos y del volumen
sanguíneo, lo que puede ocasionar una anemia fisiológica. Además, se presenta un aumento
progresivo de peso, una mayor frecuencia cardíaca y alteraciones en los sistemas respiratorio,
urinario, digestivo y musculoesquelético.
Asimismo, el embarazo suele manifestarse con signos comunes como la ausencia de
menstruación, náuseas, fatiga, sensibilidad en los senos, micción frecuente, cambios de
humor y otros síntomas que, si bien son frecuentes, pueden estar relacionados con otras
condiciones, por lo que es fundamental acudir al médico para una evaluación adecuada. El
embarazo inicia con la fecundación, cuando un espermatozoide se une al óvulo en las trompas
de Falopio. El óvulo fecundado viaja al útero y se implanta en el endometrio, marcando el
inicio del desarrollo fetal. (UAEH, 2020)
Por otra parte, este proceso ocurre durante la ovulación, la fase más fértil del ciclo
menstrual. La gestación tiene una duración aproximada de 40 semanas. Las primeras ocho
semanas son cruciales para la formación de los órganos del embrión. A partir del segundo
trimestre, comienzan los cambios físicos evidentes en la madre, y se distinguen los órganos
sexuales del feto, concluyendo así la etapa más delicada del embarazo. (Cerdán, 2016)
En este contexto, es importante distinguir aquellos embarazos que, por sus
características, se clasifican como de alto riesgo, debido a la presencia de factores que
419

�comprometen la salud materno-fetal. De acuerdo con el Instituto Nacional de la Salud Infantil
y Desarrollo Humano, Eunice Kennedy Shriver (NICHD, 2020), define el embarazo de alto
riesgo como un peligro para la salud o la vida de la madre o el feto, lo que requiere atención
especializada. Algunas mujeres ya presentan factores de riesgo antes del embarazo, mientras
que otros embarazos se vuelven de alto riesgo con el tiempo. La atención prenatal temprana
y continua ayuda a reducir complicaciones y promueve un embarazo y parto saludables.
Por otro lado, de acuerdo a la revista Top Doctors España (2023), menciona que los
síntomas de un embarazo de riesgo varían, pero hay señales de alerta que requieren atención
médica inmediata: fiebre alta (de 28°C o más) durante varios días, dolor abdominal unilateral
al inicio (podría indicar embarazo ectópico), molestias y sangrado al orinar, vómitos
persistentes, sangre al toser, diarrea prolongada con posibles rastros de mucosidad o sangre,
dolores de cabeza intensos con visión borrosa o destellos, inflamación en manos, tobillos o
cara (posible preeclampsia), dolor abdominal similar a contracciones intensas, sangrado
vaginal abundante, y, a partir del quinto mes, una notable disminución en el movimiento del
feto.
Es por ello, que las causas de un embarazo de riesgo incluyen la edad de la madre,
siendo mayor el riesgo en mujeres mayores de 35 años o menores de 15, ya que se incrementa
la probabilidad de preeclampsia o complicaciones cromosómicas. El peso también influye;
madres con bajo peso (menos de 45 kg) pueden tener bebés con bajo peso, mientras que la
obesidad puede llevar a diabetes gestacional o parto prematuro. (Top Doctors España, 2023)
En este contexto, NICHD (2020), establece que los factores de riesgo durante el
embarazo se dividen en cuatro grandes categorías, las cuales son, condiciones médicas
preexistentes, edad materna, estilo de vida y complicaciones propias del embarazo.
Enfermedades como la hipertensión, diabetes, trastornos tiroideos o autoinmunes pueden
afectar el embarazo si no se controlan adecuadamente. El peso también es clave, tanto la
obesidad como el bajo peso incrementan el riesgo de complicaciones como diabetes
gestacional, partos difíciles o bajo peso al nacer. Incluso en casos de VIH, un tratamiento
adecuado puede reducir la transmisión al bebé.

420

�Asimismo, NICHD (2020), refiere también que la edad también es un factor
determinante, en donde las adolescentes tienen mayor riesgo de parto prematuro o anemia,
mientras que las mujeres mayores de 35 años pueden enfrentar complicaciones como
preeclampsia, cesáreas o alteraciones genéticas en el bebé, al igual que el estilo de vida tiene
un papel crucial, ya que el consumo de alcohol, tabaco o la exposición al humo ajeno puede
provocar abortos, malformaciones o muerte fetal. Además, los embarazos múltiples y la
diabetes gestacional requieren un seguimiento más estricto por el riesgo de parto prematuro
y otras complicaciones. Por todo ello, el control prenatal oportuno es esencial para reducir
riesgos y asegurar la salud de la madre y el bebé.

Materiales y métodos
El presente estudio se llevó a cabo en el Hospital General de Calvillo, específicamente
en el área de Obstetricia, de septiembre de 2024 a de marzo de 2025. La investigación es de
tipo descriptivo, ya que permite analizar e interpretar los factores condicionantes asociados
al embarazo de alto riesgo, brindando un panorama claro de la situación actual que enfrentan
las mujeres gestantes en esta condición. Asimismo, presenta elementos de investigación
correlacional, al buscar establecer la relación entre distintas variables biológicas,
psicológicas, sociales e informativas.
Se consideraron como criterios de inclusión: estar en estado de gestación, haber
presentado algún factor de riesgo durante el embarazo, y aceptar participar voluntariamente
en el estudio. El instrumento utilizado fue un cuestionario estructurado, compuesto por 27
preguntas cerradas y una abierta, con escala tipo Likert de 3 a 5 opciones de respuesta. El
cuestionario se dividió en cuatro secciones, primero, datos generales y antecedentes
reproductivos, segundo, enfermedades crónicas y condiciones de salud, tercero, factores
psicológicos y emocionales, y cuarto, conocimiento y acceso a información sobre el
embarazo de alto riesgo. Se estableció como objetivo identificar los factores condicionantes
del embarazo de alto riesgo en mujeres gestantes.
Para asegurar la validez del contenido, el instrumento fue sometido a un proceso de
jueceo por parte de profesionales del área de trabajo social y salud, quienes evaluaron la
421

�pertinencia de los ítems y su relación con las dimensiones a medir. Los resultados indicaron
una alta concordancia entre los jueces respecto a la adecuación del contenido.

Muestra
41 mujeres en estado de gestación con embarazo de alto riesgo, en el Hospital General
de Calvillo, Aguascalientes, México.

Procesamiento de la información
Una vez finalizada la recolección de información, se procedió a concentrar y organizar los
cuestionarios aplicados a las 41 mujeres en estado de gestación con diagnóstico de embarazo
de alto riesgo. Cada instrumento fue revisado y codificado para su registro en una base de
datos elaborada en Excel. Posteriormente, se capturaron todas las preguntas y sus respectivas
respuestas en la hoja de cálculo, realizando un conteo de frecuencias por opción de respuesta.
Este proceso permitió identificar la prevalencia de determinadas condiciones o factores entre
las participantes.
Los datos fueron organizados por secciones del cuestionario y sistematizados para
generar un resumen cuantitativo de las variables estudiadas, tales como edad materna,
antecedentes médicos, factores psicológicos, conocimiento del embarazo de alto riesgo y
seguimiento prenatal. Así también, se elaboraron tabulados con especificaciones precisas,
que reflejan de manera más clara el comportamiento de las variables, al tiempo que se
construyeron las gráficas y tablas pertinentes para una mejor comprensión de la información.
Gráfico 1.

422

�¿Cuál es tu edad actual?
30
58.5%

Mujeres embarazadase

25

20

15

19.5%

10

5

0

12.1%

9.7%

Menos de 16 años

16- 19

20-35

Más de 35 años

Fuente: Instrumento aplicado a mujeres en embarazo de alto riesgo en el Hospital General
Calvillo. Marzo 2025, Calvillo, Aguascalientes. Elaboración propia.
La gráfica 1, nos proyecta cómo se distribuyen los rangos de edad en relación con la
temática analizada. Se observa que el porcentaje más alto corresponde al grupo de mujeres
de 20 a 35 años, con un 58.5%. Le sigue el grupo de mujeres de 16 a 19 años, con un 19.5%,
mientras que el rango de más de 35 años representa un 12.1%. Finalmente, el porcentaje más
bajo corresponde a las mujeres menores a 16 años, alcanzando un 9.7%. Según el NICHD
(2020), señala que la edad materna es un factor de riesgo. Las adolescentes tienen mayor
probabilidad de hipertensión, anemia y parto prematuro. Por su parte, las mujeres que tienen
su primer hijo después de los 35 años pueden enfrentar cesárea, hemorragias, parto
prolongado y riesgo de anomalías genéticas en el bebé.
Es por ello y partiendo de los resultados dados por las gráficas, la mayoría de los
casos se concentran en mujeres de entre 20 y 35 años, seguidas por las de 16 a 19. En cambio,
las menores de 16 y mayores de 35 tienen menor participación, lo que indica que el interés y

423

�la presencia en el tema varían según la etapa de vida, siendo más frecuentes en mujeres
jóvenes adultas.
Gráfico 2.
¿Cuántos embarazos has tenido en total?

18

16

41.5%
36.6%

Mujeres embarazadas

14
12

1
21.9%

10

2a3
4 o mas

8
6
4

2
0

Fuente: Instrumento aplicado a mujeres en embarazo de alto riesgo en el Hospital General
Calvillo. Marzo 2025, Calvillo, Aguascalientes. Elaboración propia.
La gráfica 2, nos muestra la distribución del número total de embarazos en mujeres
con embarazo de alto riesgo Se observa que el 41.5% de mujeres entrevistadas ha tenido un
solo embarazo, por otra parte, se observa que el 36.6% de mujeres entrevistadas, ha
experimentado entre dos y tres gestaciones. y finalizamos con el 21.9% de mujeres que ha
tenido cuatro o más embarazos, representando el grupo con menor porcentaje. La mayor
proporción de las mujeres entrevistadas (41.4%) han tenido un solo embarazo, lo que sugiere
que el embarazo de alto riesgo puede presentarse incluso en primeras gestaciones,
posiblemente debido a factores como condiciones de salud preexistentes o falta de atención
prenatal adecuada.

424

�Es por ello, que de acuerdo con Barker (1998), indica que la cantidad de embarazos
está vinculada a factores de salud materna e infantil. Su estudio sugiere que el número de
embarazos y la duración de la lactancia pueden afectar la salud a largo plazo de la madre,
especialmente en aspectos cardiovasculares y metabólicos.
Gráfico 3.
¿Has tenido abortos espontáneos?
25
51.2%

Mujeres embarazadas

20
34.1%
15

10
14.6%
5

0

NO

1

2 O MAS

Fuente: Instrumento aplicado a mujeres en embarazo de alto riesgo en el Hospital General
Calvillo. Marzo 2025, Calvillo, Aguascalientes. Elaboración propia.
En la gráfica 3 se puede observar los abortos espontáneos que han tenido las mujeres
entrevistadas en estado de gestación, donde el 51.2% indicó que no ha tenido abortos
espontáneos, representando la mayoría de la muestra. Por otra parte, un 34.1% respondió que
ha tenido uno, mientras que un 14.6% reportó haber tenido dos o más abortos espontáneos.
Estos resultados reflejan que la mayoría de las encuestadas no ha experimentado esta
situación, pero una parte significativa ha vivido al menos un aborto espontáneo, y una
fracción menor ha enfrentado esta experiencia en más de una ocasión.

425

�Asimismo, Barranquero (2022), menciona que el aborto espontáneo, también llamado
natural o involuntario, ocurre generalmente antes de la semana 20 de gestación. Después de
esa etapa, se considera muerte fetal intrauterina. Sus causas no siempre son claras, pero
suelen clasificarse en fetales y maternas.
Gráfico 4.
¿Has tenido antecedentes de parto prematuro?
30
60.9%

Mujeres embarazadas

25

20

15
24.3%
10

14.6%

5

0

NO

SI, 1 VEZ

SI, MAS DE 1 VEZ

Fuente: Instrumento aplicado a mujeres en embarazo de alto riesgo en el Hospital General
Calvillo. Marzo 2025, Calvillo, Aguascalientes. Elaboración propia.
Los datos arrojados en la gráfica 4, manifiestan los antecedentes de parto prematuro
reflejo que el 60.9% de las mujeres encuestadas, indicó que no ha tenido antecedentes de
parto prematuro, mientras que el 24.3% reportó haber tenido una sola vez, y el 14.6%
mencionó haber tenido más de un parto prematuro, es por ello, que estos datos reflejan una
mayoría de respuestas negativas, con una proporción menor de casos que reportan una sola
vez o múltiples episodios de parto prematuro.
Continuando con el Instituto Nacional de la Salud Infantil y Desarrollo Humano
Eunice Kennedy Shriver (NICHD, 2020), señala que ciertas condiciones del embarazo, como
426

�los embarazos múltiples o la diabetes gestacional, pueden aumentar los riesgos de
complicaciones como parto prematuro, bajo peso al nacer y problemas de salud en el bebé,
especialmente en mujeres mayores de 30 años o que han usado tratamientos de fertilidad.
Gráfico 5.
¿Padeces alguna enfermedad crónica?
30

25

Mujeres embarazadas

60.9%
20

15

10
17%

5

9.7%

0

NO

Diabetes

Hipertensión

2.4%

9.7%

Enfermedad autoinmune

Epilepsia

Fuente: Instrumento aplicado a mujeres en embarazo de alto riesgo en el Hospital General
Calvillo. Marzo 2025, Calvillo, Aguascalientes. Elaboración propia.
En la gráfica 5, se observa la prevalencia de enfermedades crónicas en las mujeres
encuestadas, en donde la mayoría de las mujeres, con un 60.9%, afirmó no padecer ninguna
enfermedad crónica, lo que indica que más de la mitad de la muestra se considera saludable
en este aspecto. Sin embargo, el 39.1% sí reportó padecer alguna condición crónica. Dentro
de este grupo, la enfermedad más frecuente es la diabetes, con un 17% de los encuestados,
seguida por la hipertensión y la epilepsia, ambas con un 9.7%. En menor medida, un 2.4%
indicó padecer alguna enfermedad autoinmune.
En este sentido, el NICHD (2020), señala algunas condiciones de salud previas
pueden complicar el embarazo, como la hipertensión no controlada puede dañar los riñones
427

�y aumentar el riesgo de preeclampsia y bajo peso en el bebé, al igual que el síndrome de
ovario poliquístico eleva la probabilidad de abortos espontáneos, diabetes gestacional,
preeclampsia y partos prematuros, así como también, enfermedades autoinmunes como el
lupus o la esclerosis múltiple pueden aumentar el riesgo de parto prematuro o muerte fetal.
Gráfico 6.
¿Tienes alguna enfermedad tiroidea diagnosticada?
40
85.3%
35

Mujeres embarazadas

30
25
20
15

10

12.1%
2.4%

5
0

NO

Hipotiroidismo

Hipertiroidismo

Fuente: Instrumento aplicado a mujeres en embarazo de alto riesgo en el Hospital General
Calvillo. Marzo 2025, Calvillo, Aguascalientes. Elaboración propia.
La grafica 6, muestra la prevalencia de enfermedades tiroideas en las mujeres
encuestadas, en donde se observa que la gran mayoría, el 85.3% de mujeres en gestación,
indicó no tener un diagnóstico de enfermedad tiroidea, lo que sugiere que este tipo de
padecimientos no son tan comunes dentro las mujeres en embarazo de alto riesgo. Sin
embargo, el 14.5% sí reportó alguna alteración en la tiroides. Dentro de este porcentaje, el
12.1% señaló tener hipotiroidismo, mientras que el 2.4% mencionó padecer hipertiroidismo.
En este sentido, el NICHD (2020), indica que, aunque algunas mujeres con
enfermedades crónicas mejoran durante el embarazo, otras pueden presentar recaídas o
428

�efectos adversos por los medicamentos, los cuales podrían afectar al feto. Además, los
trastornos tiroideos no controlados, como el hipotiroidismo o hipertiroidismo, pueden
provocar complicaciones en el desarrollo del bebé, como problemas cardíacos, bajo peso o
malformaciones.
Grafico 7.
¿Cuál es tu estado nutricional según tu peso y estatura? (De acuerdo con la OMS)

35
70.7%

30

Mujeres embarazadas

Bajo peso (IMC menor de 18.5)
25
Peso normal (IMC de 18.5 a 24.9)
20
Sobrepeso (IMC de 25 a 29.9)
15
Obesidad (IMC de 30 o más)
19.5%

10
5

7.3%

2.4%

0

Fuente: Instrumento aplicado a mujeres en embarazo de alto riesgo en el Hospital General
Calvillo. Marzo 2025, Calvillo, Aguascalientes. Elaboración propia.
La gráfica 7, refleja la distribución del estado nutricional de acuerdo con el índice de
masa corporal (IMC), siguiendo los criterios establecidos por la OMS (2018), se destaca que
la mayoría de las mujeres evaluadas (70.7%) presenta un peso dentro del rango normal, lo
cual sugiere una adecuada condición nutricional en gran parte de la población. No obstante,
el 19.5% presenta sobrepeso y el 2.4% obesidad, lo que podría incrementar el riesgo de
desarrollar enfermedades metabólicas y cardiovasculares. Además, un 7.3% de las mujeres
se encuentra por debajo del peso adecuado, situación que podría estar asociada a deficiencias
nutricionales o mayor vulnerabilidad ante ciertas enfermedades.
429

�Es por ello, que, en este contexto, la revista Top Doctors (2023), señala que el peso
corporal de la madre representa un factor determinante en la aparición de embarazos de alto
riesgo, en donde las mujeres con bajo peso (menos de 45 kg) tienen una mayor probabilidad
de dar a luz a bebés con bajo peso al nacer, lo que puede comprometer su desarrollo y salud.
Por otro lado, el sobrepeso y la obesidad durante el embarazo se asocian con complicaciones
como la diabetes gestacional y el parto prematuro, lo que incrementa el riesgo tanto para la
madre como para el bebé.
Gráfico 8.
¿Consumes tabaco, alcohol o alguna otra sustancia regularmente?

40
85.3%
35

Mujeres embarazadas

30
25
20
15
10
12.1%
5

2.4%
0

0

No consumo ninguna

Tabaco

Alcohol

Otras sustancias

Fuente: Instrumento aplicado a mujeres en embarazo de alto riesgo en el Hospital General
Calvillo. Marzo 2025, Calvillo, Aguascalientes. Elaboración propia.
La gráfica 8 refleja el consumo de tabaco, alcohol u otras sustancias de manera
regular. Se observa que la gran mayoría de las mujeres encuestadas (85.3%) no consume
ninguna de estas sustancias, lo que indica un bajo nivel de exposición a factores de riesgo
asociados a su uso. Sin embargo, un 12.1% reportó consumir alcohol y un 2.4% tabaco,
mientras que el consumo de otras sustancias fue del 0%.
430

�Según Algar y Mendoza (2021), el consumo de alcohol durante el embarazo puede
causar graves complicaciones como aborto espontáneo, parto prematuro, bajo peso al nacer
y afectaciones en el bebé como hendiduras orofaciales, parálisis cerebral y Trastornos del
Espectro Alcohólico Fetal, los cuales implican daños neurológicos, malformaciones y rasgos
faciales específicos, siendo una de las principales causas prevenibles de discapacidad
intelectual.
Gráfico 9.
¿Cómo describirías tu estado emocional durante este embarazo?
30
63.4%

Mujeres embarazadas

25

20

15

10

17%

14.6%

5

4.8%

0

Tranquila

Ansiosa

Estresada

Depresiva

Fuente: Instrumento aplicado a mujeres en embarazo de alto riesgo en el Hospital General
Calvillo. Marzo 2025, Calvillo, Aguascalientes. Elaboración propia.
En la gráfica 9, se observa que la mayoría de las mujeres embarazadas encuestadas
describen su estado emocional como tranquilo, representando el 63% de las respuestas. Un
17% manifestó sentirse ansiosa, mientras que el 4.8% expresó experimentar estrés. Por otro
lado, el 14.6% señaló que su embarazo ha estado acompañado de sentimientos depresivos.
En este sentido, la Secretaría de Salud (2024), menciona que es una etapa crucial que
implica profundos cambios emocionales en la vida de las mujeres, y se estima que una de
431

�cada dos experimenta algún grado de malestar psicológico durante la gestación, siendo la
depresión y la ansiedad los trastornos más frecuentes según especialistas de la Coordinación
de Psicología y Psiquiatría del INPer, quienes han identificado estos padecimientos mediante
tamizajes; en el marco del Día Nacional de la Salud Mental Materna, celebrado el 1º de mayo,
se resaltó la necesidad de generar conciencia en la sociedad y visibilizar los problemas de
salud mental que pueden surgir en esta etapa.
Gráfico 10.
¿Has experimentado episodios de depresión o ansiedad durante o antes del embarazo?

25

56%

Mujeres embarazadas

20
NO
15
29.2%

Si, antes del embarazo
Si, durante el embarazo

10
12.1%
5

Si, antes y durante el
embarazo

2.4%
0

Fuente: Instrumento aplicado a mujeres en embarazo de alto riesgo en el Hospital General
Calvillo. Marzo 2025, Calvillo, Aguascalientes. Elaboración propia.
La gráfica 10, muestra que el 56% de las mujeres con embarazo de alto riesgo no ha
presentado episodios de ansiedad o depresión en ningún momento, mientras que un 2.4%
señaló haber vivido estas dificultades antes del embarazo, lo que indica la presencia de
antecedentes emocionales previos a la gestación; además, el 12.1% manifestó haber
experimentado estos síntomas durante el embarazo y un 29.2% los reportó tanto antes como
durante esta etapa, lo que evidencia que una proporción considerable de las encuestadas ha
enfrentado estos trastornos en distintos momentos de su vida.
432

�Continuando con la Secretaría de Salud (2024) señala que el embarazo y la
maternidad demandan un gran esfuerzo emocional y, sin el acompañamiento psicológico
necesario, pueden desencadenar episodios de tristeza o ansiedad; además, los estigmas sobre
la salud mental dificultan que muchas mujeres busquen ayuda, siendo la depresión posparto
uno de los trastornos más comunes, muchas veces derivado de una depresión no atendida
durante el embarazo.
Gráfico 11.
¿Te han explicado los signos de alarma de un embarazo de alto riesgo?

18

39%

Mujeres embarazadas

16
14

31.7%
29.2%

12

NO
Si, pero no los recuerdo bien

10

Si, y los tengo claros

8
6

4
2
0

Fuente: Instrumento aplicado a mujeres en embarazo de alto riesgo en el Hospital General
Calvillo. Marzo 2025, Calvillo, Aguascalientes. Elaboración propia.
En la gráfica 11, se puede observar que el 31.7% de las mujeres embarazadas no ha
recibido información sobre los signos de alarma de un embarazo de alto riesgo, lo que indica
una falta de orientación en una parte significativa de la población. Por otro lado, el 39%
mencionó que sí recibió la información, pero no la recuerda bien, lo que sugiere que la manera
en que fue proporcionada podría no haber sido clara o suficientemente reforzada. Finalmente,
el 29.2% señaló que sí le han explicado estos signos y que los tiene claros, lo que representa

433

�un porcentaje menor en comparación con quienes no cuentan con este conocimiento de
manera efectiva.
En este sentido, la educación prenatal es fundamental para detectar a tiempo posibles
complicaciones durante el embarazo, ya que la ausencia de información adecuada puede
hacer que las mujeres gestantes no identifiquen señales de alerta, lo que incrementa el riesgo
de problemas tanto para la madre como para el bebé. (González, 2018)
Gráfico 12.
¿Tienes acceso a servicios de salud especializados en embarazo de alto riesgo?

31.7%

14
29.2%

29.2%
NO

Mujeres embarazadas

12

Si, en mi comunidad
10

Si, pero están lejos

8

Si, pero no los he utilizado

6

9.7%
4
2

0

Fuente: Instrumento aplicado a mujeres en embarazo de alto riesgo en el Hospital General
Calvillo. Marzo 2025, Calvillo, Aguascalientes. Elaboración propia.
En la gráfica 12, se muestra que el 29.2% de las mujeres no tiene acceso a servicios
de salud especializados en embarazo de alto riesgo, lo que representa una parte considerable
de la población que podría carecer de la atención necesaria en caso de complicaciones; un
29.2% indicó tener acceso a estos servicios dentro de su comunidad, lo que sugiere que
muchas mujeres pueden recibir atención especializada cerca de su hogar. Sin embargo, el
31.7% mencionó que tiene acceso, pero los servicios están ubicados a distancia, lo que podría
dificultar su uso por los costos y el tiempo de traslado, mientras que el 9.7% señaló que tiene
acceso, pero no los ha utilizado, lo que podría deberse a barreras como falta de información,
434

�confianza o la percepción de no necesitarlo.
Asimismo, la Organización Panamericana de la Salud (2014), menciona que la
mayoría de las muertes maternas son prevenibles con la atención adecuada, por lo que es
fundamental que todas las mujeres tengan acceso a atención prenatal, especializada durante
el parto y apoyo postparto, ya que la salud materna y neonatal están interrelacionadas; en
2015, 2.7 millones de recién nacidos murieron y 2.6 millones nacieron muertos, siendo la
atención profesional en el parto crucial para salvar la vida de la madre y el bebé.
Gráfico 13.
¿Conoces las consecuencias de un embarazo de alto riesgo tanto para la madre como para
él bebe?

30

Mujeres embarazadas

NO

58.5%

25

Si, pero solo
algunos

20

Si, completamente
15
26.8%

10

14.6%

5

0

Fuente: Instrumento aplicado a mujeres en embarazo de alto riesgo en el Hospital General
Calvillo. Marzo 2025, Calvillo, Aguascalientes. Elaboración propia.
La gráfica 13, refleja el nivel de conocimiento sobre las consecuencias de un
embarazo de alto riesgo tanto para la madre como para el bebé, en donde se muestra que el
26.8% de las mujeres embarazadas no conoce las consecuencias de un embarazo de alto
riesgo, lo que refleja una falta de información importante, el 58.5% tiene conocimiento
parcial, lo que indica una comprensión limitada, y solo el 14.6% dice conocer completamente
435

�los riesgos, mostrando que pocas mujeres están plenamente informadas sobre las posibles
complicaciones para ellas y sus bebés.
Asimismo, Díaz (2015), refiere un embarazo sin control, representa un riesgo para la
madre y el bebé, por lo que el Ministerio de Salud Pública recomienda acudir al servicio de
salud más cercano para recibir atención e información adecuada; el control puede iniciar
desde la etapa preconcepcional e incluye evaluaciones, análisis y ecografías que permiten
monitorear la salud materna y fetal, siendo recomendable realizar al menos cinco controles
prenatales según la evolución del embarazo y el criterio médico.
Gráfico 14.
¿Consideras que la información que te han proporcionado sobre el embarazo de alto
riesgo ha sido suficiente?

46.3%

20

Mujeres embarazadas

18
16

34.1%

NO

14
12

si, pero me gustaria
mas

10

19.5%

8

si, ha sido suficiente

6
4
2

0

Fuente: Instrumento aplicado a mujeres en embarazo de alto riesgo en el Hospital General
Calvillo. Marzo 2025, Calvillo, Aguascalientes. Elaboración propia.
La gráfica 14, muestra la percepción de las personas sobre la suficiencia de la
información recibida acerca del embarazo de alto riesgo. Los resultados reflejan que un
34.1% considera que la información no ha sido suficiente, mientras que un 46.3% señala que
436

�sí ha sido útil, pero le gustaría recibir más. Por otro lado, solo un 19.5% menciona que la
información proporcionada ha sido suficiente. Esto indica que, aunque una parte de la
población ha recibido información sobre el tema, existe una tendencia mayoritaria a
considerar que aún hace falta mayor orientación o profundización.
En este sentido, Cigna (2022), considera que las mujeres con embarazo de alto riesgo
deben recibir seguimiento por un especialista perinatólogo o materno-fetal que puede
complementar o asumir su atención médica; es fundamental acudir a todas las consultas,
mantener una dieta balanceada con proteínas, lácteos, frutas y verduras, consultar cualquier
cambio alimenticio con el médico, tomar los suplementos recomendados como hierro, ácido
fólico y vitaminas, y evitar la automedicación para proteger tanto su salud como la del bebé.

Conclusiones
Una vez obtenidos y analizados los resultados se encontró lo siguiente:
La mayoría de las mujeres se encuentran dentro del rango considerado como edad
reproductiva, también hay presencia de embarazos en etapas más tempranas o tardías, lo que
incrementa la vulnerabilidad ante posibles complicaciones. Asimismo, es relevante señalar
que gran parte de las encuestadas ha tenido al menos un embarazo previo, lo cual permite
suponer cierto grado de experiencia, pero no necesariamente de acompañamiento adecuado
o seguimiento especializado.
Por otra parte, un punto preocupante es la cantidad de mujeres que han manifestado
haber tenido abortos espontáneos y antecedentes de parto prematuro, ya que estas
condiciones médicas previas representan un alto factor de riesgo en embarazos subsecuentes.
A esto se suma la existencia de enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión, epilepsia
o enfermedades autoinmunes, así como alteraciones en la función tiroidea que, sin un control
médico adecuado, pueden afectar el desarrollo saludable del embarazo, asimismo, el estado
nutricional también muestra una tendencia hacia el sobrepeso, lo cual, junto con la presencia
de enfermedades mencionadas, puede derivar en complicaciones tanto para la madre como
para el feto.
En el ámbito emocional, muchas mujeres han expresado sentirse ansiosas, estresadas
437

�o incluso en estado depresivo, lo cual también debe ser considerado como un factor de riesgo,
ya que salud mental durante el embarazo es fundamental, y su descuido puede generar
consecuencias graves. Aunado a esto, se detectó una falta de conocimiento sobre los signos
de alarma de un embarazo de alto riesgo, así como un acceso limitado a servicios de salud
especializados, especialmente en comunidades más alejadas. El 31.7% de las participantes
aseguró no tener conocimiento claro sobre los signos de alarma, lo cual revela una deficiencia
importante en la difusión de información preventiva y en la educación en salud materna.
Finalmente, si bien muchas mujeres afirmaron tener cierto conocimiento sobre las
consecuencias de un embarazo de alto riesgo, una proporción importante reconoció que la
información que han recibido ha sido insuficiente. Esto evidencia la necesidad de fortalecer
una política social de salud, a través de la prevención de embarazos de alto riesgo, por medio
de estrategias de orientación, comunicación y prevención dentro y fuera del hospital,
mediante la implementación de materiales educativos, folletos, charlas y acompañamiento
personalizado que les permita a las mujeres conocer a profundidad los cuidados necesarios,
los factores de riesgo y las acciones a seguir ante cualquier síntoma de alarma.
Es por ello, por lo que un sistema de salud más informado, cercano y sensible puede
marcar la diferencia en la vida de muchas mujeres y sus hijos, favoreciendo embarazos más
seguros y con mejores resultados tanto médicos como emocionales.

438

�Referencias
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2020),

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Promueve

Issste

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de

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439

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Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo. (2020). Condiciones Biológicas Ideales para
un Embarazo Exitoso. https://uaeh.edu.mx/onutmi/condiciones-biologicas.html

440

�Creencias, enfermedad y salud psicosocial. Evaluación teórica de la
aplicabilidad del Modelo de Creencias de Salud (MCS) en población
expuesta al riesgo

Leonardo Fabio Fernández Torres47
Joel Zapata Salazar 48
Rafael Armando Samaniego Garay49

Resumen:
La comprensión de los procesos de salud-enfermedad en contextos de alta exposición al
riesgo, como lo es el caso el de la Policía Nacional, en Colombia, exige marcos teóricos
capaces de articular lo individual con lo institucional, lo psicológico con lo social. Aunque
este grupo no ha sido tradicionalmente considerado vulnerable, estudios han documentado
que los policías activos enfrentan condiciones laborales críticas —estrés crónico,
exposición a violencia, desgaste emocional, estigmatización del autocuidado y acceso
limitado a servicios psicosociales— que configuran una vulnerabilidad estructural. En este
contexto, el objetivo general de la investigación es evaluar la aplicabilidad del Modelo de
Creencias de Salud (MCS) en poblaciones policiales y proponer una ampliación teórica de
sus alcances. Se trata de un estudio de diseño teórico-documental con alcance explicativo.
El procedimiento metodológico consistió en una revisión analítica de fuentes académicas
indexadas que abordan el uso del MCS en poblaciones específicas, así como el cruce
conceptual con el enfoque biopsicosocial y la teoría de los sistemas complejos, con el fin de
valorar la coherencia interna y externa del modelo, así como su validación empírica. Como
resultado, se identifica que el MCS permite describir algunas creencias individuales
47

Centro de Estudios e Investigaciones Interdisciplinarios (CEII), Universidad Autónoma de Coahuila.
leonardo.fernandez@uadec.edu.mx https://orcid.org/0009-0006-4589-7677
48
Centro de Estudios e Investigaciones Interdisciplinarios (CEII), Universidad Autónoma de Coahuila.
joel_zapata@uadec.edu.mx https://orcid.org/0000-0002-7315-716X
49
Facultad de Psicología, Universidad Autónoma de Zacatecas. rasaman@uaz.edu.mx
https://orcid.org/0000-0002-7877-0959

441

�relacionadas con la salud; sin embargo, para explicar los procesos de enfermedad
psicosocial, presenta limitaciones importantes en contextos institucionales jerarquizados, al
no considerar factores culturales, organizacionales y estructurales que condicionan las
decisiones preventivas. Ante ello, se propone una integración conceptual con modelos más
amplios que permitan una lectura compleja, dinámica y contextualizada de los procesos de
salud-enfermedad en los cuerpos policiales. Se concluye que el modelo evaluado, con sus
ajustes, puede servir de base para desarrollar intervenciones preventivas más sensibles a la
realidad institucional, aportando al diseño de estrategias interdisciplinares de salud pública
con enfoque crítico.

Palabras clave: Modelo de Creencias de Salud; Policía Nacional; Salud-Enfermedad;
Enfoque Biopsicosocial; Sistemas Complejos.

442

�Introducción
La comprensión de los procesos de salud y enfermedad en poblaciones sometidas a
condiciones de alta exigencia física, cognitiva y emocional, como ocurre en los cuerpos
policiales, representa un desafío complejo para las ciencias de la salud pública y la psicología
aplicada. A pesar de que la Policía Nacional en Colombia no ha sido tradicionalmente
reconocida como un grupo vulnerable, algunas investigaciones han documentado que sus
integrantes enfrentan factores de riesgo acumulativos, tales como el estrés crónico, la
exposición frecuente a violencia, el desgaste emocional sostenido, la estigmatización del
autocuidado psicológico y las dificultades de acceso a servicios de apoyo psicosocial
(Benavides et al., 2020; Montero-Yaya et al., 2020). Estos elementos configuran un patrón
de vulnerabilidad estructural, en el cual las condiciones laborales, organizacionales y
simbólicas determinan tanto los estados de salud como las posibilidades reales de adoptar
conductas preventivas (Tarimo et al., 2018).
Frente a esta problemática, se hace necesario evaluar la capacidad explicativa de los
modelos tradicionales de cambio conductual en salud, particularmente aquellos diseñados
desde una perspectiva individualista y racionalista. En este contexto, el Modelo de Creencias
de Salud (MCS) —uno de los marcos ampliamente utilizados en salud pública— se presenta
como una herramienta analítica de interés, dado que intenta explicar por qué las personas
deciden, o no, adoptar conductas preventivas en función de sus percepciones subjetivas de
riesgo, beneficios, barreras y autoeficacia (Alyafei y Easton-Carr, 2024; Rosenstock, 1974).
No obstante, su aplicabilidad en poblaciones institucionalizadas como la policial resulta
cuestionable, en tanto ignora factores contextuales, como la cultura organizacional, las
relaciones jerárquicas, el estigma institucional y las normas implícitas que moldean el
comportamiento (Carpenter, 2010).
A partir de esta tensión entre la utilidad del modelo y sus limitaciones estructurales,
el presente documento tiene como objetivo evaluar la aplicabilidad del MCS en poblaciones
policiales y, con base en dicha evaluación, proponer una ampliación teórica que permita
integrar variables culturales, organizacionales y sociales, articulando lo individual con lo
institucional, lo psicológico con lo estructural. Para ello, se desarrolla una investigación de
443

�carácter teórico-documental con alcance explicativo, fundamentada en el análisis de fuentes
académicas indexadas que abordan el uso del MCS en diversas poblaciones, particularmente
en contextos de riesgo institucional, así como en el cruce conceptual con el enfoque
biopsicosocial y la teoría de los sistemas complejos (Engel, 1977; García, 2006).
El documento se estructura en seis apartados. El primero presenta los antecedentes y
fundamentos del MCS, su evolución teórica y su validación empírica. Posteriormente, se
exponen los hallazgos del análisis documental, identificando tanto los aportes del modelo
como sus vacíos en contextos institucionales. En tercer lugar, se discuten sus limitaciones
epistemológicas y metodológicas, a la luz de modelos alternativos y propuestas teóricas
contemporáneas. Finalmente, se presenta una propuesta de ampliación conceptual del MCS,
orientada a la formulación de estrategias preventivas más sensibles al entorno laboral y social
de los cuerpos policiales.

Origen y evolución del Modelo de Creencias de Salud
El Modelo de Creencias de Salud (MCS) fue formulado en los años cincuenta por
psicólogos sociales del U.S. Public Health Service con el propósito de explicar por qué las
personas no utilizaban servicios preventivos de salud, incluso cuando estos eran accesibles y
gratuitos (Rosenstock, 1974). Su desarrollo se inspiró en la necesidad de fundamentar
campañas de detección temprana de enfermedades crónicas como la tuberculosis, y desde
entonces se ha consolidado como uno de los modelos más utilizados en la promoción de la
salud a nivel internacional.
En su formulación original, el MCS planteaba que las conductas preventivas estaban
determinadas por cuatro dimensiones cognitivas principales: (1) susceptibilidad percibida, o
creencia personal sobre la probabilidad de contraer una enfermedad; (2) severidad percibida,
o creencia sobre las consecuencias negativas de esa enfermedad; (3) beneficios percibidos de
adoptar una conducta preventiva; y (4) barreras percibidas que dificultan dicha conducta
(Rosenstock, 1974). A partir de la década de 1980, se añadieron dos componentes
complementarios: la autoeficacia, es decir, la confianza del individuo en su capacidad para
ejecutar una conducta deseada (Bandura, 1977; Janz y Becker, 1984), y las señales de acción,
444

�entendidas como eventos internos (síntomas) o externos (recordatorios, mensajes) que
disparan la conducta de salud (Alyafei y Easton-Carr, 2024).
El MCS se inscribe dentro de los modelos cognitivos racionalistas, donde la conducta
se interpreta como producto de procesos mentales deliberativos. Este supuesto le ha
permitido operacionalizarse con facilidad en estudios cuantitativos y ha sido aplicado en
múltiples contextos: vacunación, autoexploraciones, detección de cáncer, prevención de
VIH, diabetes y enfermedades cardiovasculares (Champion y Skinner, 2008).
No obstante, con el paso del tiempo han surgido críticas conceptuales y
metodológicas que señalan la excesiva centralidad de la agencia individual y la escasa
consideración de variables emocionales, culturales y estructurales (Carpenter, 2010; Ogden,
2003). Además, estudios muestran que su validez predictiva es limitada, especialmente
cuando se utiliza de manera lineal y aislada, sin considerar mediadores sociales ni
contextuales (Carpenter, 2010). Estas limitaciones han motivado propuestas de ampliación
del modelo, así como su articulación con enfoques más integradores, como el enfoque
biopsicosocial y los modelos ecológicos.

Validación empírica del modelo: aportes y límites
Desde su formulación, el MCS ha sido ampliamente utilizado en contextos de salud
pública, demostrando su aplicabilidad en diversas conductas preventivas. Por ejemplo, ha
orientado intervenciones para promover la detección temprana del cáncer de cuello uterino
(Yirsaw et al., 2024), la mamografía para el cáncer de mama (Moreira et al., 2020), así como
el autoexamen de mama (Ojeda et al., 2025). Asimismo, el modelo ha sido empleado en
programas para la cesación del tabaquismo (Moore et al., 2017), el uso de anticonceptivos
(Matzumura et al., 2022), la prevención de enfermedades como la osteoporosis (Ahn y Oh,
2021), el fomento de la salud bucodental (Olave et al., 2021) y la adopción de hábitos de
alimentación saludable (Aguilera et al., 2023). La solidez del modelo ha sido evidenciada
por su capacidad para predecir y explicar una amplia gama de comportamientos de salud en
poblaciones diversas (Carpenter, 2010), así como por su uso recurrente en el diseño de
intervenciones efectivas en salud pública (Torres, 2021).
445

�Estos estudios permiten concluir que el MCS es útil para diagnosticar perfiles
perceptivos individuales, y puede ser efectivo como marco educativo inicial. No obstante, su
capacidad explicativa y predictiva es baja en instituciones policiales donde la conducta está
condicionada por normas jerárquicas, estigmas organizacionales, mandatos de género y
ausencia de señales institucionales de acción. Por tanto, su aplicación exige una ampliación
conceptual y metodológica, especialmente cuando se trata de fenómenos como la salud
psicosocial o el autocuidado emocional en cuerpos policiales.

Comparación con modelos alternativos
Aunque el MCS ha sido uno de los marcos más influyentes en la promoción de
conductas preventivas, su enfoque individualista y racionalista ha generado múltiples
críticas, especialmente cuando se intenta aplicarlo a contextos institucionales complejos. En
consecuencia, algunos autores han propuesto modelos alternativos o complementarios que
incorporan dimensiones sociales, emocionales, motivacionales y contextuales. Entre ellos
destacan el Modelo de la Acción Razonada (Fishbein y Ajzen, 1977), el Modelo de la
Conducta Planificada (Ajzen, 1991), el Modelo de Información-Motivación-Habilidades
Conductuales (Fisher y Fisher, 1998) y el Modelo Transteorico del Cambio (Prochaska y
DiClemente, 1983) (Tabla 1).

Modelo de la Acción Razonada (MAR)
Desarrollado por Fishbein y Ajzen (1977), el MAR sostiene que el comportamiento
es precedido por la intención conductual, determinada a su vez por dos factores: la actitud
hacia la conducta (evaluación de sus consecuencias) y la norma subjetiva (percepción de las
expectativas sociales). Este modelo introduce un elemento clave ausente en el MCS: la
influencia normativa. En poblaciones policiales, donde las decisiones están altamente
condicionadas por la cultura institucional, la presión grupal y las jerarquías, este componente
resulta indispensable para explicar la disonancia entre creencias individuales y conductas
reales (Lane et al., 2022).
446

�Modelo de la Conducta Planificada (MCP)
El MCP es una extensión del MAR que añade una tercera variable: el control
conductual percibido, equivalente a la autoeficacia. Según Ajzen (1991), esta percepción
influye tanto en la intención como en la ejecución de la conducta, especialmente cuando
existen obstáculos estructurales o limitaciones externas. Como destaca Barra (2001), este
modelo resulta especialmente útil cuando se trata de poblaciones que no tienen control total
sobre sus decisiones de salud, como ocurre con los policías frente al estrés, la exposición al
riesgo o la estigmatización del autocuidado.

Modelo de Información-Motivación-Habilidades Conductuales (MIC)
Desarrollado por Fisher y Fisher (1998), el MIC propone que la conducta en salud se
basa en tres componentes: información relevante, motivación personal y social, y habilidades
conductuales específicas. A diferencia del MCS, este modelo asume que la información por
sí sola no es suficiente, y que es necesario incorporar la capacidad real de ejecución (Barra,
2001). En contextos policiales, donde la presión operativa y el desconocimiento técnico
pueden limitar el autocuidado, el MIC ofrece un marco más funcional para diseñar
intervenciones efectivas y culturalmente sensibles.

Modelo Transteórico del Cambio
Desarrollado por Prochaska y DiClemente a partir de investigaciones con personas en
procesos de cesación del tabaquismo. Este modelo propone que el cambio conductual ocurre
a lo largo de una secuencia de etapas: precontemplación, contemplación, preparación, acción
y mantenimiento, permitiendo así adaptar las intervenciones según el estadio en que se
encuentre el sujeto (Prochaska y DiClemente, 1983). Su principal aporte radica en reconocer
que el cambio no es un acto puntual, sino un proceso evolutivo que puede avanzar o
retroceder. En contextos policiales, esta visión resulta útil para comprender los diferentes

447

�niveles de disposición hacia el autocuidado, la búsqueda de ayuda psicológica o la adopción
de hábitos saludables.
Tabla 1.
Síntesis comparativa modelos psicosociales de salud
Modelo

Enfoque central

Aportes

Limitaciones

Modelo de Creencias de

Percepciones

Operacionalización

Ignora

Salud

individuales sobre salud

sencilla, útil en educación

normativa y contexto

presión

institucional
Modelo

de

Acción

Razonada

Actitudes

+

normas

subjetivas

Integra

componente

social

No

considera

emociones ni control
conductual

Modelo de la Conducta

Intención

Planificada

percibido

+

control

Mejora

predicción

en

contextos estructurados

No

capta

factores

emocionales

ni

históricos
Modelo de Información-

Información

+

Enfoque

práctico

y

Requiere

adaptación

Motivación-Habilidades

motivación + habilidades

contextualizado

Modelo Transteórico del

Cambio conductual en

Permite

Cambio

etapas

intervenciones según la

adecuadamente

disposición al cambio del

contexto institucional

individuo

ni

cultural

Conductuales
adaptar

No

considera
el

factores

estructurales

Nota. Elaboración propia. Se presenta una síntesis comparativa de modelos teóricos
utilizados en estudios sobre conducta preventiva y salud, se busca enfatizar sus enfoques
centrales, sus aportes explicativos y las restricciones que enfrentan al aplicarse en
poblaciones expuestas a riesgo como la policía.

Metodología
El diseño de estudio de la presente investigación se enmarca en un diseño teóricodocumental con alcance explicativo, orientado a analizar la aplicabilidad del Modelo de
Creencias de Salud en contextos institucionales de riesgo, específicamente en poblaciones
policiales. Esta modalidad de estudio tiene como finalidad examinar, sintetizar y reinterpretar
448

�marcos teóricos y evidencias empíricas previas, con el objetivo de identificar las
potencialidades y limitaciones del modelo y proponer una ampliación conceptual
fundamentada.
El enfoque explicativo adoptado busca ir más allá de la mera descripción de estudios
existentes, proponiendo una reconstrucción teórica del MCS desde una perspectiva compleja
y situada, que permita su adecuación a escenarios donde la conducta de salud está
condicionada por estructuras organizacionales, normas jerárquicas,

y dinámicas

psicosociales particulares, como ocurre en las fuerzas policiales (Engel, 1977; García, 2006).
El procedimiento de análisis documental se estructuró en dos fases: una revisión de
literatura y una interpretación crítica de fuentes. En la primera fase, se realizó una búsqueda
dirigida de literatura científica indexada en bases de datos especializadas como Scopus,
PubMed, ScienceDirect y Scielo, utilizando combinaciones booleanas de palabras clave
como: “Health Belief Model”, “police health”, “psychosocial risk”, “preventive behavior” y
“structural vulnerability”. Se incluyeron artículos publicados entre 2015 y 2025 que aplicaran
el MCS en población policial en idioma inglés y español.
En la segunda fase, se procedió a una lectura analítica y comparativa de los textos
seleccionados, identificando: Tipo de estudio (cuantitativo, cualitativo, mixto), variables del
MCS evaluadas, conductas analizadas (salud física, salud mental, conductas preventivas),
resultados principales y limitaciones reconocidas por los autores.
Adicionalmente, se incluyeron textos teóricos fundacionales y críticos del MCS, así
como modelos alternativos y propuestas de ampliación conceptual. Todo el corpus
documental fue organizado mediante matrices de análisis temático, lo que permitió la
posterior triangulación conceptual con el enfoque biopsicosocial y la teoría de sistemas
complejos.

Criterios de categorización y análisis
Para garantizar la coherencia analítica del estudio, se establecieron cuatro ejes de
categorización principales: 1. Validez predictiva del MCS en contextos reales de intervención
(efectos empíricos de sus variables centrales). 2. Coherencia interna y externa del modelo en
449

�su aplicación a poblaciones policiales. 3. Capacidad de integración de factores estructurales,
organizacionales y normativos, no contemplados en su formulación clásica. 4.
Compatibilidad teórica con enfoques ampliados como el modelo biopsicosocial y la teoría de
los sistemas complejos.
Estos criterios permitieron reorganizar los hallazgos documentales no solo en
términos de frecuencias o resultados, sino también desde una lógica explicativa y
reconstructiva. A partir de ellos, se formularon interpretaciones teóricas sobre las
condiciones bajo las cuales el MCS puede ser útil, insuficiente o superable, especialmente en
contextos de vulnerabilidad estructural como el de la Policía Nacional (Tabla 2).
Tabla 2.
Síntesis de estudios empíricos del Modelo de Creencias de Salud en policías
Autor

País

Conducta

o

Uso del MCS

Hallazgos

Creencias sobre

Marco conceptual

Las creencias sobre el estrés predicen

al.

el

complementario

bienestar más que percepción de riesgo.

(2020)

bienestar
Salud general y

Modelo

La regulación emocional media el

espiritualidad

variables

variable
evaluada
Keech et

Ameri et

Australia

Irán

al.

estrés

y

(2024)
Tanzania

al.

Prevención VIH

Marco

y género

combinado

(2018)
Países

Autocontrol

al.

Bajos

estrés

(2025)
México

al.

(2015)

y
con

Las normas de género y jerarquía
limitan la prevención racional.

Versión ampliada

La

al.

Namibia

autoobservación

mejora

del MCS

autoeficacia, pero no siempre cambia la
conducta.

Prevención VIH

Modelo

El cambio depende más de normas

y

transcontextual

organizacionales que de creencias

(incluye MCS)

individuales.

Marco explicativo

El estigma institucional bloquea la

de

conducta preventiva.

seguridad

ocupacional

Haufiku

(2024)

con

tecnologías

Strathdee

et

inicial

género

Vries et

et

efecto de creencias en salud.

metacognitivas

Tarimo
et

parcial;

Acceso
programas
salud mental

a
de

barreras

simbólicas

450

�Lane

et

Canadá

Actitudes hacia

Comparación

La disposición depende de experiencia

al.

la búsqueda de

indirecta

(2022)

ayuda

creencias en salud

con

previa y entorno, más que de creencias.

profesional
Kartal et

Turquía

al.

Autoexploración

Aplicación directa

Alta percepción de barreras inhibe

testicular

del MCS

conducta pese a conocimientos.

Intervención

El MCS mejora percepción, pero tiene

basada en el MCS

impacto

(2024)
Saffari et

Irán

Prevención

de

al.

riesgo

(2020)

cardiovascular

limitado

en

indicadores

clínicos.

Nota. Elaboración propia. Se presenta una síntesis de nueve estudios que aplican o adaptan
el MCS en contextos policiales entre 2015 y 2025, se recopila información sobre país de
realización, conducta o variables evaluadas, uso específico del modelo y hallazgos.

Resultados del análisis documental
Uno de los principales aportes del MCS radica en su capacidad para estructurar y
operacionalizar creencias individuales relacionadas con la adopción o evitación de conductas
preventivas. Su marco teórico ha permitido identificar de manera sistemática variables
subjetivas como la susceptibilidad percibida, la severidad esperada, los beneficios percibidos,
las barreras anticipadas, la autoeficacia y las señales de acción. En contextos policiales,
donde la salud física y mental suele quedar supeditada a normas operativas y presiones
estructurales, el MCS ha servido como herramienta útil para captar las percepciones
individuales que subyacen a las decisiones de cuidado personal, aunque con ciertas
limitaciones que se abordarán más adelante.
En el estudio de Keech et al. (2020) realizado con policías australianos, se adaptó
una versión del MCS para explorar cómo las creencias sobre el estrés influían en el bienestar
físico y psicológico. Los autores encontraron que variables como la percepción del estrés
como una amenaza o como un desafío tenían efectos diferenciados en la autoeficacia y en las
estrategias de afrontamiento. Aunque no se midieron explícitamente todas las variables del
modelo clásico, los resultados respaldan la utilidad del MCS para identificar marcos

451

�cognitivos que median entre la percepción del riesgo y la conducta. Se concluyó que las
creencias individuales, en particular las relacionadas con la interpretación del estrés, eran
predictoras más fuertes del bienestar que factores contextuales generales.
Asimismo, el estudio cuasiexperimental de Saffari et al. (2020), aplicado a policías
iraníes, ofrece evidencia directa de la utilidad del MCS en el diseño de intervenciones
preventivas. Mediante sesiones educativas estructuradas según los seis componentes del
modelo, los autores reportaron mejoras significativas en las puntuaciones de percepción de
riesgo, beneficios y autoeficacia, acompañadas de reducciones en barreras percibidas hacia
la adopción de prácticas saludables. Aunque los efectos fisiológicos (como presión arterial o
glucosa) fueron menos marcados, el cambio en las creencias sugiere que el MCS puede ser
eficaz para iniciar procesos de reestructuración cognitiva en torno a la salud.
En una línea similar, Kartal et al. (2024) aplicaron la escala Champion, basada en el
MCS, para evaluar el conocimiento, actitud y práctica respecto a la autoexploración testicular
en policías de Turquía. Aunque el nivel de conocimiento fue bajo, los participantes
reconocieron la gravedad de la enfermedad y los beneficios de la autoexploración, pero
también reportaron altos niveles de barreras percibidas y baja autoeficacia. Este hallazgo
corrobora el valor diagnóstico del MCS para identificar desequilibrios entre el conocimiento
y la acción, así como para diferenciar entre creencias racionales y componentes afectivos que
bloquean la conducta.
Finalmente, en el estudio de Ameri et al. (2024), aunque el análisis se enfocó
principalmente en las creencias metacognitivas, se utilizó el MCS como marco base para
explorar su relación con la salud general y espiritual de los policías iranies. Los autores
hallaron que las creencias de control emocional y la autoeficacia eran predictores importantes
de salud percibida, lo que refuerza la relevancia de integrar el MCS con otros marcos
psicológicos más dinámicos. El MCS, en este caso, sirvió como puente conceptual para
vincular variables tradicionales de salud con constructos más complejos como la regulación
cognitiva.
Estos estudios demuestran que el MCS continúa siendo una herramienta pertinente
para estructurar las creencias individuales en salud, facilitando tanto la evaluación
452

�diagnóstica como el diseño de intervenciones psicoeducativas. Su uso ha permitido
identificar con claridad las representaciones cognitivas de riesgo, beneficio y dificultad
percibida en policías de distintos países y culturas. No obstante, como se analizará en el
siguiente apartado, el paso de la percepción a la conducta no siempre ocurre de manera lineal,
especialmente cuando las condiciones institucionales imponen restricciones o estigmas sobre
las decisiones de cuidado personal.

Limitaciones del MCS en contextos institucionales jerarquizados
Si bien el MCS ha demostrado ser útil para identificar creencias individuales
relacionadas con la salud, su aplicabilidad en contextos institucionales jerarquizados, como
el de las fuerzas policiales, presenta limitaciones tanto en su capacidad predictiva como
explicativa. Estas limitaciones se derivan, principalmente, de la falta de integración de
variables estructurales, culturales y organizacionales que median o inhiben la relación entre
percepción y acción.
En el estudio de Kartal et al. (2024), aunque los policías turcos reconocían la
gravedad del cáncer testicular y los beneficios de la autoexploración, menos del 15% había
realizado la práctica. El análisis mostró que las barreras percibidas, la baja autoeficacia y la
falta de señales institucionales de acción obstaculizaban la conducta preventiva. A pesar de
contar con un conocimiento básico adecuado, la presión cultural y la falta de normalización
organizacional de estas prácticas de autocuidado actuaban como frenos estructurales no
contemplados en el modelo.
Un estudio similar fue reportado por Tarimo et al. (2018) en policías de Tanzania.
Aunque muchos oficiales reconocían la necesidad de prevenir el VIH y mostraban
disposición inicial a participar en ensayos de vacunas, sus decisiones estaban condicionadas
por mandatos de género, la cultura de la fuerza y el temor a juicios por parte de sus superiores.
Estas normas tácitas generaban un conflicto entre la racionalidad preventiva (descrita por el
MCS) y la lealtad institucional, lo que evidencia que el modelo no capta la dimensión
simbólica y normativa del entorno organizacional.

453

�La investigación de Haufiku et al. (2024) en Namibia reafirma esta observación. Al
estudiar el acceso a programas de salud mental dentro de la policía, los autores encontraron
que el principal inhibidor no era la falta de conciencia sobre la utilidad de dichos programas,
sino el estigma institucional que asociaba la búsqueda de ayuda psicológica con debilidad,
incompetencia o incapacidad para el servicio operativo. Estas barreras, profundamente
enraizadas en la cultura policial, no son abordadas por las dimensiones tradicionales del
MCS, que asumen una racionalidad individual desvinculada del contexto.
En el caso de Canadá, Lane et al. (2022) exploraron las actitudes de policías hacia la
búsqueda de tratamiento profesional en salud mental. A diferencia de lo que postula el MCS,
los factores más determinantes para buscar ayuda no fueron las percepciones de riesgo ni los
beneficios percibidos, sino la experiencia personal con problemas de salud mental, el
entrenamiento recibido y el nivel de apoyo institucional. Este hallazgo indica que el MCS no
contempla factores experienciales, formativos ni de legitimación organizacional, que resultan
centrales en ambientes jerárquicos.
Por otro lado, estudios que emplearon tecnologías para fomentar el autocuidado,
como el de Vries et al. (2025), demostraron que la conciencia individual sobre el estrés y la
autoeficacia pueden incrementarse mediante intervenciones digitales, pero estos cambios no
necesariamente se traducen en modificaciones conductuales si el entorno no los valida o
respalda. Es decir, el paso de la cognición a la acción exige condiciones de posibilidad
externas que el MCS clásico no aborda.
Finalmente, el Proyecto ESCUDO, desarrollado en México y descrito por Strathdee
et al. (2015), aplicó un modelo transcontextual que incluía al MCS, pero lo combinaba con
componentes del Modelo de la Acción Razonada y de la Teoría de la Autodeterminación.
Los autores observaron que las creencias individuales eran necesarias, pero no suficientes:
los cambios sostenibles requerían modificaciones en el entorno organizacional, incluida la
formación de superiores, el ajuste de protocolos internos y la redefinición de lo que se
considera conducta profesional esperada.
La evidencia analizada permite afirmar que el MCS, en su forma clásica, no posee la
complejidad necesaria para captar los determinantes conductuales en instituciones policiales.
454

�Su enfoque individualista y racional, aunque útil como punto de partida, subestima el peso
de los factores sociales, normativos, jerárquicos y simbólicos que condicionan las decisiones
de salud en entornos organizacionales cerrados y fuertemente reglamentados. Estas
limitaciones justifican la necesidad de una ampliación teórica del modelo, que incorpore
dimensiones contextuales, culturales y dinámicas.

Contraste de hallazgos en contextos policiales
Figura 1
Contraste de hallazgos empíricos por dimensión del Modelo de Creencias de Salud en
contextos policiales

Nota. La figura indica la cantidad de estudios identificados por dimensión y el nivel de
utilidad empírica asignado (escala de 1=bajo a 5=alto), informando las dimensiones de mayor
relevancia en la evidencia disponible.
La figura 1 muestra una síntesis visual de la utilidad empírica de cada una de las seis
dimensiones centrales del MCS, según los hallazgos analizados en estudios realizados con

455

�poblaciones policiales. El nivel de utilidad se expresa en una escala del 1 al 5, donde 1 indica
baja relevancia práctica y 5 representa una alta capacidad explicativa o predictiva (Figura 1).
Los resultados revelan que las barreras percibidas y la autoeficacia son las
dimensiones más sólidas en términos empíricos. Estas dos variables se repiten de forma
consistente como predictores de conducta o inhibidores clave en la mayoría de los estudios
revisados. Por ejemplo, en los trabajos de Kartal et al. (2024), Haufiku et al. (2024) y Lane
et al. (2022), se identificó que el temor al estigma, la presión institucional o la falta de
entrenamiento adecuado actuaban como barreras estructurales que no solo limitaban la
conducta, sino también la percepción de capacidad para actuar.
Los beneficios percibidos también mostraron un valor explicativo moderado-alto
(nivel 4), particularmente en estudios donde se aplicaron intervenciones educativas (Saffari
et al., 2020). No obstante, los beneficios fueron significativos solo cuando se acompañaban
de condiciones organizacionales favorables, lo que indica una dependencia contextual de esta
dimensión.
En contraste, dimensiones como la susceptibilidad percibida y las señales de acción
presentan baja utilidad empírica en entornos policiales. La susceptibilidad fue reconocida en
varios estudios, pero su presencia no se tradujo en acción preventiva. Tal como reporta
Carpenter (2010), esta variable ha sido históricamente débil en el modelo. Las señales de
acción, por su parte, fueron poco o nada identificadas en las intervenciones analizadas,
debido a su escasa operacionalización o a la ausencia de disparadores institucionales reales
en el entorno de trabajo.
Finalmente, la severidad percibida mostró una utilidad moderada, especialmente en
lo relacionado con enfermedades crónicas o riesgo de salud mental, pero sin efectos
consistentes sobre la conducta, lo que refuerza la idea de que reconocer un problema no
implica necesariamente actuar sobre él, especialmente en contextos donde existen
restricciones normativas o culturales. La figura ilustra cómo el MCS puede ser útil para
mapear creencias individuales en policías, pero al mismo tiempo revela su insuficiencia para
explicar la transición creencia-conducta en entornos organizacionalmente complejos.

456

�Discusión y propuesta de ampliación del Modelo de Creencias de Salud
Las limitaciones teóricas del MCS en poblaciones institucionales, quedan manifiestas
en los resultados del análisis documental, mismos que revelan que, aunque el MCS ha sido
una herramienta útil para describir creencias individuales sobre salud, presenta limitaciones
estructurales cuando se traslada a contextos institucionales jerarquizados. Su formulación
original parte de una visión racionalista e individualista del comportamiento, en la que el
sujeto actúa con base en percepciones de riesgo, utilidad, barreras y autoeficacia. Esta
concepción no contempla la complejidad de los factores psicosociales, normativos, afectivos
y estructurales que median las decisiones de cuidado en entornos como el policial.
Como han evidenciado estudios aplicados en Tanzania, Irán, Namibia, Turquía y
Canadá (Haufiku et al., 2024; Kartal et al., 2024; Lane et al., 2022; Saffari et al., 2020;
Tarimo et al., 2018), los oficiales de policía reconocen el riesgo y los beneficios de ciertas
conductas preventivas, pero no las adoptan debido a restricciones culturales, jerárquicas y
simbólicas. En estos casos, el modelo falla porque omite variables como el estigma
institucional, la presión normativa, la experiencia emocional y la falta de señales
organizacionales legítimas para actuar.
Además, la dimensión señales de acción ha demostrado ser débil y poco
operacionalizada, especialmente en entornos donde el entorno institucional no provee
activadores reales ni simbólicos que validen la acción preventiva (Vries et al., 2025). En este
sentido, el modelo no solo es limitado en su alcance explicativo, sino que puede invisibilizar
los determinantes sociales de la conducta, atribuyendo la responsabilidad del cambio
exclusivamente al individuo.

Elementos para una ampliación teórica del MCS
La revisión teórica y empírica realizada sugiere que el MCS, en su forma clásica,
resulta insuficiente para abordar la complejidad de los procesos de salud-enfermedad en
contextos institucionales como los cuerpos policiales. Su estructura original —centrada en
percepciones individuales racionales— no incorpora dimensiones contextuales, estructurales

457

�ni dinámicas fundamentales para explicar la conducta preventiva en escenarios jerarquizados,
normativamente rígidos y emocionalmente demandantes.
Desde una perspectiva epistemológica, esta limitación puede ser comprendida a la luz
del modelo biopsicosocial propuesto por George Engel (1977), quien planteó la necesidad de
reemplazar el paradigma biomédico reduccionista por un enfoque que integre los factores
biológicos, psicológicos y sociales de forma sistémica. Engel sostenía que el modelo
biomédico predominante excluye de su estructura conceptual los aspectos conductuales,
sociales y culturales que intervienen en los procesos de salud y enfermedad (Engel, 1977).
Esta crítica es plenamente aplicable al MCS, que comparte con dicho paradigma una base
individualista, racionalista y ahistórica.
La propuesta de Lugg (2022) actualiza estas tensiones, al destacar que el modelo
biopsicosocial no solo es una integración conceptual, sino una crítica al pensamiento clínico
fragmentado. Lugg advierte que, si no se define claramente su estructura y
operacionalización, el enfoque biopsicosocial corre el riesgo de convertirse en un “modelo
abierto pero desarticulado”. Por ello, cualquier ampliación del MCS debe estructurarse sobre
una base coherente que articule variables individuales con determinantes estructurales,
procesos emergentes y mediadores afectivos.
Siguiendo esta línea, Rolando García (2006) aporta un marco epistemológico más
robusto: la teoría de sistemas complejos. Desde esta perspectiva, las creencias individuales
en salud no pueden comprenderse como entidades fijas, sino como configuraciones
dinámicas co-construidas que emergen de la interacción entre los sujetos y sus entornos
organizacionales, simbólicos e históricos. García sostiene que los sistemas complejos
abiertos, como lo son las instituciones policiales, requieren un análisis multiescalar, no lineal
y relacional. Esto implica que las dimensiones clásicas del MCS deben ser
reconceptualizadas como nodos dentro de una red dinámica, y no como variables
independientes.
Además, el enfoque biopsicosocial actualizado por Borrell-Carrió et al. (2004),
introduce una dimensión relacional importante: la autoconciencia del sujeto, su narrativa
personal, y el entorno afectivo que moldea su conducta. Estas variables han sido ampliamente
458

�confirmadas en estudios empíricos como el de Kelley et al. (2019), quienes mostraron que el
desempeño policial bajo estrés depende más de la percepción subjetiva de desafío o amenaza
(según el modelo biopsicosocial de reactividad) que de indicadores objetivos de riesgo.
En la dimensión estructural-organizacional, investigaciones como las de Douma et
al. (2018, 2019) evidencian que la exposición a condiciones laborales disfuncionales —como
dolor lumbar crónico, carga física prolongada y escasa autonomía— impacta no solo la salud
física, sino también la calidad de vida mental de los policías. Estas condiciones, sin embargo,
no suelen ser conceptualizadas como barreras percibidas en el MCS, lo que limita su
aplicabilidad práctica.
Asimismo, el modelo propuesto por Gutschmidt y Vera (2021) refuerza la noción de
que el estrés policial es una construcción organizacional, no solo una respuesta individual.
Sus hallazgos destacan que el afrontamiento inadecuado, el silencio emocional y la represión
institucional forman parte de una ecología del malestar que debe ser reconocida como parte
del sistema salud-enfermedad.
Finalmente, estudios con fuerte base metacognitiva como el de Ameri et al. (2024)
han demostrado que variables como la regulación emocional, las creencias de control y las
estrategias cognitivas median fuertemente la relación entre creencias en salud y calidad de
vida. Este tipo de evidencia señala que el MCS puede ampliarse de forma productiva si
incorpora factores afectivos y psicológicos de segundo orden, que modulan la autoeficacia,
la percepción del riesgo y la disposición a actuar.

Modelo propuesto: MCS ampliado para contextos policiales
A partir de los hallazgos presentados, se propone una reconfiguración conceptual del
MCS que lo transforme en una herramienta útil para contextos institucionales altamente
estructurados como el policial. El modelo ampliado se basa en tres principios rectores:
complejidad sistémica, integración biopsicosocial y relacionalidad estructural.
El punto de partida es reconocer que los componentes del MCS tradicional —
susceptibilidad percibida, severidad, beneficios, barreras, autoeficacia y señales de acción—
, si bien son relevantes, resultan insuficientes para explicar o predecir la conducta preventiva
459

�en cuerpos jerarquizados. La evidencia empírica demuestra que estas dimensiones están
moduladas por factores afectivos, estructurales y contextuales, y que su peso varía
dinámicamente según la trayectoria del sujeto, la cultura organizacional y la situación vivida
(Douma et al., 2019; Gutschmidt y Vera, 2021; Keech et al., 2020).
En consecuencia, el modelo ampliado propuesto —denominado aquí MCSContexto— se concibe como un sistema complejo adaptativo compuesto por tres niveles
analíticos interrelacionados:
1. Nivel interno – Creencias individuales en salud
Este nivel conserva las dimensiones centrales del MCS clásico: Susceptibilidad percibida,
severidad percibida, beneficios esperados, barreras percibidas, autoeficacia y señales de
acción.
Estas variables funcionan como el núcleo cognitivo del modelo y permiten
diagnosticar las percepciones subjetivas en torno a riesgos, acciones y capacidades. No
obstante, en el MCS-Contexto, este núcleo no es autónomo ni determinante por sí solo.
2. Nivel intermedio – Moduladores psicosociales y afectivos
Aquí se integran variables de segundo orden que median la relación entre las creencias y la
conducta: Regulación emocional y afrontamiento (Ameri et al., 2024; Kelley et al., 2019),
narrativas identitarias y vocacionales (Gutschmidt y Vera, 2021), motivación autónoma vs.
Controlada (Strathdee et al., 2015), sentido de autoeficacia situado (Vries et al., 2025),
experiencias previas y capital simbólico acumulado (Lane et al., 2022).
Este nivel reconoce que las creencias no operan en abstracto, sino que están afectadas
por el estado emocional, la trayectoria de experiencia, la identidad profesional y el nivel de
reconocimiento simbólico del autocuidado dentro de la institución.
3. Nivel externo – Condicionantes estructurales e institucionales
Este nivel incluye factores organizacionales y contextuales que limitan, inhiben o potencian
las decisiones preventivas: Normas culturales de la subcultura policial (Gutschmidt y Vera,
2021), estigma hacia el cuidado mental y físico (Haufiku et al., 2024), condiciones
ergonómicas y exposición al dolor crónico (Douma et al., 2019), jerarquías, políticas

460

�internas, y disponibilidad de servicios (Saffari et al., 2020; Tarimo et al., 2018), legitimación
institucional del autocuidado como acción profesional válida.
Este nivel responde al llamado de Engel (1977) y Rolando García (2006) a considerar
los sistemas estructurales como determinantes reales del comportamiento de salud,
reconociendo que la acción del sujeto está siempre situada y condicionada.

Lógica sistémica del modelo
A diferencia del MCS clásico, el MCS-Contexto no funciona bajo una lógica lineal
ni acumulativa. Su estructura se basa en la interacción recursiva entre niveles, donde los
flujos de influencia pueden ser ascendentes o descendentes. Por ejemplo: Un policía puede
tener alta autoeficacia individual, pero no actuar si el estigma institucional es alto (bloqueo
estructural descendente). Asimismo, la validación institucional del autocuidado puede
aumentar la motivación autónoma y, por ende, modificar la percepción de barreras
(modulación ascendente).
Este diseño permite entender por qué las creencias individuales son necesarias, pero
no suficientes para la acción preventiva en cuerpos jerarquizados. También posibilita
intervenciones más precisas, que actúan sobre el nivel más afectado en cada contexto.

Implicaciones para la intervención y la salud pública
La propuesta de un Modelo de Creencias de Salud ampliado para contextos policiales
—denominado MCS-Contexto— no solo representa una transformación conceptual, sino que
conlleva implicaciones directas para el diseño, implementación y evaluación de
intervenciones en salud pública, particularmente en poblaciones sometidas a riesgo
estructural y presión institucional. A continuación, se presentan las principales orientaciones
derivadas de cada uno de los niveles del modelo.
a) Intervenciones dirigidas al nivel individual (núcleo del MCS clásico)
Las dimensiones tradicionales del MCS (percepción de susceptibilidad, severidad,
beneficios, barreras, autoeficacia y señales de acción) siguen siendo fundamentales para el
diseño de intervenciones psicoeducativas. Sin embargo, en cuerpos policiales, estos
461

�componentes deben: (1). Ser contextualizados según el perfil operativo y la etapa profesional
del policía. (2). Incorporar materiales culturalmente sensibles que aborden las barreras
simbólicas al autocuidado. (3). Aplicarse en formatos experienciales o simulados, que
permitan transferir las creencias a escenarios operativos reales.
Por ejemplo, como demostraron Saffari et al. (2020) y Kartal et al. (2024), las
intervenciones basadas en el MCS pueden modificar creencias de salud si se acompañan de
ejercicios prácticos, testimonios entre pares y contenidos personalizados.
b) Intervenciones dirigidas al nivel psicosocial-afectivo
El modelo MCS-Contexto reconoce que la conducta preventiva está mediada por el
estado emocional, la experiencia acumulada y la identidad profesional del agente. Por ello,
las estrategias deben: (1). Incorporar módulos de regulación emocional y afrontamiento,
como los utilizados en el modelo biopsicosocial de desafío y amenaza (Kelley et al., 2019).
(2). Incluir espacios narrativos de descompresión simbólica (sesiones guiadas de
procesamiento emocional, reconstrucción de experiencias críticas). (3). Fomentar la
autoeficacia situada, es decir, aquella que se ancla en experiencias reales del entorno laboral.
Esto implica pasar de una pedagogía de transmisión de contenidos a una pedagogía
de la experiencia y el reconocimiento mutuo, donde el aprendizaje se produce en la
interacción entre pares, y se valida desde la realidad operativa.
c) Intervenciones dirigidas al nivel estructural-institucional
Uno de los aportes más decisivos del modelo ampliado es el reconocimiento de que
sin transformación institucional, las intervenciones individuales tienen un alcance limitado.
Por tanto, se proponen estrategias como: (1). Revisión y ajuste de protocolos operativos y
ergonómicos, en línea con los hallazgos de Douma et al. (2018, 2019), que vinculan dolor
crónico con salud mental y desempeño. (2). Desestigmatización del autocuidado y de la salud
mental a través de campañas lideradas por mandos superiores, formación a jefaturas, y
normalización del acceso a servicios psicológicos (Haufiku et al., 2024). (3).
Reconocimiento institucional del autocuidado como conducta profesional válida,
incorporando criterios de salud integral en los sistemas de evaluación y promoción laboral.

462

�Además, siguiendo a Gutschmidt y Vera (2021), se sugiere que el estrés institucional
sea abordado como un fenómeno ecológico, mediante modificaciones en la cultura
organizacional, los liderazgos medios y los tiempos de recuperación emocional.
d) Intervenciones multiescalares integradas
El valor central del MCS-Contexto es su capacidad de orientar intervenciones
multiescalares. Estas acciones deben: (1). Diseñarse de manera interdisciplinaria,
involucrando a profesionales de la salud, mandos policiales, psicólogos organizacionales,
sociólogos y expertos en políticas públicas. (2). Evaluarse con metodologías mixtas, capaces
de capturar cambios cognitivos, afectivos, conductuales y estructurales. (3). Implementarse
como estrategias de transformación institucional progresiva, más que como campañas
puntuales de cambio de conducta.
La ampliación del MCS hacia un modelo complejo, situado y biopsicosocial permite
avanzar desde una intervención centrada en el individuo hacia una salud pública,
contextualizada y sensible a la realidad institucional. Esta perspectiva es especialmente
pertinente en poblaciones policiales, donde los procesos de salud-enfermedad son modelados
por la interacción constante entre lo emocional, lo simbólico y lo estructural.

Conclusiones
Los resultados obtenidos a partir del análisis de fuentes académicas y estudios
empíricos indican que, si bien el MCS ha sido útil para estructurar creencias individuales
relacionadas con la salud, su enfoque racionalista y aislado resulta insuficiente para explicar
las decisiones preventivas en instituciones jerárquicas y culturalmente normadas como la
Policía Nacional.
El modelo, en su forma clásica, carece de sensibilidad teórica para captar las barreras
estructurales, los estigmas institucionales, la represión emocional y las condiciones laborales
materiales que modulan la conducta preventiva en agentes del orden. En ese sentido, su
utilidad diagnóstica no se traduce en una capacidad predictiva o transformadora sólida, tal
como se evidenció en estudios revisados en diversos contextos (Irán, Tanzania, Namibia,
Turquía, Canadá y México).
463

�Como alternativa, se propuso una reconfiguración del MCS en clave sistémica,
contextual y biopsicosocial, integrando tres niveles analíticos interrelacionados: (1) las
creencias individuales, (2) los moduladores psicosociales-afectivos, y (3) los condicionantes
estructurales e institucionales.
Este modelo ampliado —denominado MCS-Contexto— se basa en una lectura
compleja y dinámica del proceso salud-enfermedad, inspirada en los aportes de Engel,
Rolando García y otros autores, y validada empíricamente en estudios recientes. La lógica
no lineal, la adaptabilidad contextual y la integración de factores estructurales permiten una
comprensión más precisa de los obstáculos y posibilidades para la promoción de la salud en
cuerpos policiales.
Finalmente, se concluye que el modelo MCS-Contexto puede servir como una
herramienta conceptual y práctica para orientar intervenciones multiescalares en salud
pública, centradas en la transformación institucional, la formación afectiva y el
fortalecimiento de la autonomía en la toma de decisiones preventivas. Su aplicación no solo
contribuiría a mejorar el bienestar integral de los policías, sino también a consolidar una
cultura de cuidado coherente con los principios de la salud pública, interdisciplinaria y
situada.

Responsabilidades Éticas
Conflicto de Intereses
Los autores declaran que no tienen conflictos de intereses, que se organizaron y
presentaron los resultados de acuerdo con los elementos metodológicos declarados, cuidando
la representación de los distintos grupos poblacionales encontrados sin menoscabo de los
grupos menos representados en la literatura. Asimismo, el uso de la tecnología para la
búsqueda y organización de la información se guio por los principios éticos correspondientes
a la investigación en el área.

464

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1294.

�Impacto del cambio climático en la incidencia de dengue en Hidalgo,
México: Un enfoque desde el Trabajo Social comunitario.
Felipe de Jesús Cenobio García 50

Resumen
El cambio climático ha exacerbado la transmisión de enfermedades vectoriales como el
dengue, particularmente en regiones tropicales. En Hidalgo, México, el aumento de las
temperaturas (2007-2021) ha prolongado la temporada de reproducción del Aedes aegypti.
Este estudio analiza la correlación entre variables climáticas y casos de dengue, junto con los
desafíos para la intervención social. A partir de la proyección de escenarios epidemiológicos
para lo años 2025-2026, mediante modelos ARIMA en R Studio, se visibiliza la importancia
del rol de los profesionales de trabajo social en el ámbito de la salud. Entre los resultados
destaca que la temperatura máxima en Hidalgo alcanzó 34.7°C (2024), con un incremento
estacional que coincide con picos de dengue (300-600 casos/mes). Según los modelos, en
2025 la transmisión se prolongará, aunque con menor intensidad que en 2024. Las barreras
identificadas en las campañas de prevención incluyen: enfoques verticales, falta de
mediación profesional del Trabajo Social y omisión de determinantes como género y
pobreza. De ahí que, el cambio climático amplifica la vulnerabilidad al dengue en Hidalgo,
requiriéndose intervenciones comunitarias con enfoque participativo. En este sentido, el
Trabajo Social debe integrar metodologías como la investigación-acción y la educación
popular para transformar prácticas preventivas.

Palabras claves: Cambio climático, dengue, Trabajo Social comunitario

50

Jefatura de Oficina deInvestigación en Salud. Coordinación Estatal IMSS-BIENESTAR Hidalgo. Servicios
de Salud de Instituto Mexicano del Seguro Social para el Bienestar (IMSS-BIENESTAR), e mail:
felipe.cenobio@imssbienestar.gob.mx, ORCID 0000-0002-0604-865X

471

�Introducción
El presente trabajo fue resultado del análisis realizado para el seminario denominado
procesos para la intervención en sustentabilidad, llevado en formato híbrido en el Área
Académica de trabajo Social de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo en marzo
de 2025.
El año 2024 fue atípico en la propagación del dengue, en octubre la Organización
Panamericana de la Salud (2024) emitió la alerta epidemiológica ante el aumento de casos,
ya que los registrados durante el primer semestre del 2024 superaron al número de casos
reportados en un año, de todos los años anteriores registrados. Este hecho visibilizó una
problemática urgente de atender, ya que coincidió con el inicio de la temporada de dengue
en Sudamérica.
Con estos antecedentes, este estudio se propuso examinar el vínculo entre el cambio
climático y la salud humana, centrándose en el dengue como caso paradigmático en Hidalgo.
Para ello, se emplearon datos de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA)
(temperaturas) y la Dirección General de Epidemiología (casos de dengue). Con los datos se
crean dos escenarios predictivos: temperaturas y casos de dengue, en el programa R Studio
versión 2024.12.1.
Los modelos ARIMA pronostican para 2025 un pico de casos menor al de 2024,
aunque con una transmisión prolongada que alcanzaría cerca de 400 casos mensuales. Si bien
los modelos predictivos de casos de dengue son útiles en la planificación de escenarios, es
importante considerar e incorporar a los modelos de entrenamiento características
ambientales como la humedad, así como variables sociales: el género, la edad, el número de
campañas e intervenciones comunitarias a nivel municipal o por localidad.
Posteriormente se analiza el quehacer de las y los trabajadores sociales en este ámbito
de competencia. Las investigaciones evidencian barreras en la participación comunitaria,
como la percepción de que el dengue es problema del gobierno, el enfoque vertical de los
programas, no se menciona la mediación de trabajadoras sociales para facilitar procesos
participativos, tampoco se consideran las características como género, edad o incluso la etnia

472

�y cómo influyen en la participación, o la organización comunitaria existente, además se debe
tomar en cuenta el papel de las mujeres como principales cuidadoras del espacio doméstico.
Existen retos para los profesionales de la salud que propicien el desarrollo de
habilidades que les permitan facilitar procesos participativos. En el caso particular de las y
los profesionales en Trabajo Social es necesario implementar técnicas de mediación y
educación popular para evitar enfoques paternalistas, promover la participación genuina
utilizando metodologías como la investigación-acción. Los trabajadores sociales deben
gestionar recursos y abordar determinantes estructurales, como la falta de agua potable o
saneamiento.
Por otra parte, desde la perspectiva de los profesionales de la salud, se identifica un
desafío adicional: la apatía de la población hacia las acciones de saneamiento y la escasa
participación ciudadana. Ante esto, resulta fundamental promover espacios de reflexión
crítica que, mediante procesos participativos, permitan a la comunidad reconocer el riesgo
de contraer dengue, tomar conciencia sobre la magnitud del problema y fortalecer su sentido
de pertenencia. Solo así será posible transformar los hábitos, costumbres y actitudes
relacionados con las prácticas de prevención.

El cambio climático y su relación con la salud humana
El cambio climático antropogénico impacta negativamente en el ambiente y la salud
humana, especialmente en poblaciones vulnerables (adultos mayores y personas en pobreza).
La evidencia sugiere que éste sumado a los procesos de alteración y contaminación del
entorno se revierten sobre la salud de la población, manifestándose en el incremento y grado
de severidad de patologías vinculadas a la calidad ambiental (Ochoa et al., 2015; León-Cortés
et. al 2018, Zamora-Ramírez et. al, 2020) ya que las modificaciones generales que el cambio
climático puede ocasionar sobre la salud de las poblaciones pueden ser clasificadas en
directas (el incremento esperado en la mortalidad y morbilidad por la mayor intensidad y la
duración de las olas de calor y por la contaminación del aire), e indirectas, las cuales abarcan
desde el incremento de la transmisión de enfermedades infecciosas por vectores, como

473

�resultado de ampliaciones de los límites geográficos y de la estacionalidad para los
organismos vectores (Ochoa et. al, 2015).
De manera cronológica se identificaron algunas evidencias del impacto del cambio
climático en la salud humana. Por ejemplo, entre 1970 y 1995, el número anual de epidemias
de dengue en el Pacífico Sur se correlacionó positivamente con las condiciones del ciclo de
La Niña (mayor calor y humedad) (Anyamba et al., 2006 citado por Sánchez et. al, 2009).
Mientras que en Jones et al. (2008) se examinaron los patrones y factores que impulsan la
aparición de enfermedades infecciosas emergentes (Emerging Infectious Diseases EID),
donde se destaca el aumento de las EID transmitidas por vectores (mosquitos y garrapatas)
coincide con anomalías climáticas en la década de 1990, lo que sugiere un vínculo potencial
entre el cambio climático y la aparición de enfermedades (dengue, malaria). Casi dos décadas
después, Ochoa et. al (2015), describieron los efectos directos e indirectos del cambio
climático en la salud, incluyendo el aumento de enfermedades infecciosas y problemas
respiratorios.
Para analizar la relación entre el cambio climático y el dengue, es necesario primero
describir la enfermedad. El dengue (fiebre quebrantahuesos) es una infección vírica que se
transmite de los mosquitos a las personas. La mayoría de las personas no tienen síntomas, no
obstante, cuando aparecen suelen ser fiebre alta, dolor de cabeza y en otras partes del cuerpo,
náuseas y erupciones en la piel. En la mayoría de los casos se mejora en una o dos semanas,
pero algunas personas desarrollan dengue grave y necesitan atención hospitalaria ya que en
los casos graves, el dengue puede ser mortal. Cabe destacar que las personas que se infectan
por segunda vez corren más riesgo de que la enfermedad se agrave, entre los síntomas se
encuentran dolor abdominal intenso, vómitos persistentes, respiración acelerada,
hemorragias en las encías o la nariz, vómitos o heces con sangre, entre otros (OMS, 2024).
Dentro de esta relación, el incremento de la temperatura amenaza con convertirse en
un factor de cambio abiótico importante, que lo haría más “favorable” a la supervivencia,
reproducción y expansión de vectores y hospederos intermediarios de agentes infecciosos
causantes de enfermedades como el dengue (Zamora-Ramírez et. al, 2020, Jones et al. 2008),
ya que el clima influye de manera crucial en diferentes aspectos fisiológicos y etiológicos
474

�tanto de larvas como adultos y en la relación del vector con los patógenos y así mismo con
el huésped, lo que convierte a la transmisión de arbovirosis humanas en un proceso altamente
sensible al ambiente, ello sugiere que la temperatura es el factor más importante en la tasa de
infección del dengue (López, &amp; Neira, 2016).
La propagación está en función de la variabilidad ambiental: cambio climático,
temperatura, humedad relativa, precipitaciones pluviales (León-Cortés et. al 2018). Cuando
el mosquito pica a una persona infectada, este se replica en el intestino medio del mosquito
antes de diseminarse hacia tejidos secundarios, como las glándulas salivales. Por lo que el
tiempo que transcurre entre la ingestión del virus y la transmisión a un nuevo hospedador se
denomina periodo de incubación extrínseco, y cuando la temperatura ambiente oscila entre
25 C y 28 C dura entre 8 y 12 días (OMS, 2024). Es necesario mencionar que no solo la
temperatura ambiente influye en las variaciones del periodo de incubación extrínseco; existen
varios factores, como la magnitud de las fluctuaciones diarias de temperatura, el genotipo del
virus y la concentración vírica inicial pueden influir también en el tiempo que tarda un
mosquito en transmitir el virus (OMS, 2024).
Otro aspecto relevante es el impacto en la vida de las personas debido a la mortalidad,
a los días que requieren para recuperarse, también se ha hablado del impacto económico de
la enfermedad. Un estudio llevado a cabo en México mostró que el impacto es
proporcionalmente mayor en el ámbito rural que en el urbano; que las mujeres se ven más
afectadas que los hombres; los niños y jóvenes se ven más afectados que los adultos y adultos
mayores y que un nivel de marginación alto o muy alto agrava el impacto del dengue (Torres,
2018).

Temperaturas en Hidalgo
En 2024, Siliceo-Cantero et al. mostraron que la temperatura ambiental en Hidalgo
aumentó aproximadamente 2 °C en el periodo 2007 -2021, con temperaturas más altas entre
marzo y julio. Los autores ya asociaban este incremento con un aumento en casos de
deshidratación, agotamiento por calor y golpes de calor a partir de 2019. Sin embargo,
también mencionaban que antes de ese año, las afecciones más comunes fueron hipotermia,
475

�intoxicación y quemaduras, siendo la hipotermia la principal causa de muerte relacionada
con la temperatura.
Para el análisis de datos de las temperaturas se utilizaron datos de la Comisión
Nacional del Agua CONAGUA (2025). Durante el periodo 2020- 2024, las temperaturas
máximas se encuentran entre los 21 y 34.7 grados. Las temperaturas máximas promedian los
27 grados (± 2.7), alcanzando sus puntos máximos durante abril y mayo. No obstante, durante
los últimos dos años, se han prolongado hasta junio y en 2023 se tuvo un pico importante en
el mes de septiembre con una temperatura máxima de 30.2 grados.
Figura 1
Temperaturas máximas en Hidalgo 2020-2024.
36
34

32
30
28
26
24
22

2021

2022

2024

Fuente: elaboración propia con datos de CONAGUA 2025.
Los métodos de proyección histórica o de series de tiempo utilizan un análisis
detallado de los patrones de la demanda anterior en el transcurso del tiempo y proyectan tales
patrones hacia el futuro (Corres et. al., 2009). En este caso los modelos ARIMA, modelos
autorregresivos e integrados de promedios móviles, son una generalización de los modelos
ARMA, los cuales surgen ante la presencia de series de tiempo no estacionarias pero que
pueden llegar a serlo mediante la toma sucesiva de diferencias de la serie original (Sisniega,
2015). En el análisis de series de tiempo se observa el comportamiento de la temperatura
476

Noviembre

Septiembre

Julio

Mayo

Enero

Marzo

Noviembre

Julio

2023

Septiembre

Mayo

Enero

Marzo

Noviembre

Julio

Septiembre

Mayo

Enero

Marzo

Noviembre

Julio

Septiembre

Mayo

Enero

Marzo

Noviembre

Julio

2020

Septiembre

Mayo

Enero

Marzo

20

�máxima, la tendencia la cual tiende al incremento, la estacionalidad y la aleatoriedad del
fenómeno.
Figura 2
Análisis de temperaturas máximas en Hidalgo.

Fuente: elaboración propia.
En la figura 3 se observa la predicción de las temperaturas máximas a dos años, no se
esperan incrementos superiores a los ocurridos en 2024, tampoco se esperan niveles como
los del año 2020. En el acmé del año 2025 se esperan temperaturas máximas superiores a los
32 grados Celcius cercanas a los 35 grados, sólo en el año 2026 es posible superar los 35
grados Celsius.
Figura 3
Predicción de temperaturas máximas en Hidalgo.

477

�Fuente: elaboración propia.
Con lo que respecta a los casos de dengue, de acuerdo con la Secretaría de Salud
(2024), en nuestro país se registraron 54,406 casos de dengue en el año 2023, mientras que
para 2024 ascendió a 83, 997. Con respecto a las defunciones ocurrieron 203 en 2023 y 478
en 2024, por lo que la letalidad fue de 0.79 defunciones por 100 casos para el año 2023 y de
0.84 para 2024.
En Hidalgo, de acuerdo con datos de la Dirección General de Epidemiología (2021),
en 2020 se registraron 767 casos de dengue sin defunciones, cuyos picos se presentaron en
junio, julio y agosto (cerca de 200 casos en cada uno de los últimos dos meses). Después de
dos años de una incidencia muy baja, 20 casos en 2021 y 2 casos en 2022 , sin defunciones
en ambos años (Dirección General de Epidemiología 2023), se tuvo un reporte de casos en
2023, con 632 casos sin defunciones y cuyos picos ocurrieron en los meses de septiembre y
octubre con cerca de 250 casos cada uno, y para el 2024 casi el triple con 1870 casos y una
defunción, los picos ocurrieron en agosto (superando los 300 casos) septiembre con casi 600
casos y octubre con más de 400 (Dirección General de Epidemiología 2024).

478

�Figura 4
Casos de dengue en Hidalgo 2020-2024.
600
500
400
300
200
100

Jan-20
Mar-20
May-20
Jul-20
Sep-20
Nov-20
Jan-21
Mar-21
May-21
Jul-21
Sep-21
Nov-21
Jan-22
Mar-22
May-22
Jul-22
Sep-22
Nov-22
Jan-23
Mar-23
May-23
Jul-23
Sep-23
Nov-23
Jan-24
Mar-24
May-24
Jul-24
Sep-24
Nov-24

0

Casos_Dengue

Fuente: elaboración propia con datos de la Dirección General de Epidemiología.
En la figura 5 se observan las temperaturas mínimas, medias, máximas (escala a la
izquierda) y los casos de dengue en Hidalgo (escala derecha), donde el aumento en la
temperatura se registra en los meses de abril y mayo, prolongándose hasta junio en los años
2021 y 2023. Son perceptibles los picos en la temperatura en los meses mencionados y
posteriormente el aumento en los casos de dengue en agosto, septiembre y octubre.
Figura 5
Temperaturas mínimas, medias, máximas y casos de dengue en Hidalgo 2020-2024.

479

�40

600

35

500

30
400

25
20

300

15

200

10
100

5

0

0

Temperatura_Maxima

Temperatura_Media

Temperatura_Minima

Casos_Dengue

Fuente: elaboración propia con datos de la Dirección General de Epidemiología y
CONAGUA.
Con respecto a la descomposición temporal de los casos de dengue se observa una
tendencia al incremento.
Figura 6

480

�Temperaturas mínimas, medias, máximas y casos de dengue en Hidalgo 2020-2024.

Fuente: elaboración propia.
En cuanto a la predicción mediante el modelo ARIMA en el año 2025, se espera que
el pico del número de personas con la enfermedad sea menor al observado en 2024, no
obstante, se aprecia un crecimiento que se prolonga durante más meses del año y con un acmé
cercano a los 400 casos.
Figura 7
Temperaturas mínimas, medias, máximas y casos de dengue en Hidalgo 2020-2024.

481

�Fuente: elaboración propia.

El quehacer del Trabajo Social
Dada la proyección anterior donde no se espera que el comportamiento de los casos
de dengue disminuya considerablemente a los niveles del periodo 2021-2023, aunado a que
los casos se prolongan en gran parte del año, se lleva a cabo una breve revisión literaria para
identificar el papel de los profesionales de Trabajo Social en este escenario.
En

2006 en el estudio llevado a cabo en Cuba por Toledo-Romaní et. al, la

participación comunitaria se interpretó como un acto pasivo, como una colaboración y no
como un proceso activo de toma de decisiones. Se evidenció una desconexión entre las
necesidades percibidas por la población y las estrategias verticales del programa de control.
Desde dos perspectivas, los profesionales de la salud criticaron la baja participación
ciudadana; si bien la población reconoció el riesgo del dengue, cerca de la mitad de los sujetos
de estudio delegaron la responsabilidad al sector salud.
El trabajo de Toledo-Romaní et. al (2006) no se menciona la mediación de
trabajadoras sociales para facilitar procesos participativos en este escenario, tampoco se
consideran las características como género, edad o incluso la etnia y cómo influyen en la
participación, considerando el papel de las mujeres como principales cuidadoras del espacio
482

�doméstico. En dicho trabajo Toledo-Romaní et. al, (2006) se evidencía el por qué falla la
participación activa al identificar barreras clave como la percepción de que el dengue es un
problema del gobierno ya que la población considera que el control del mosquito es
responsabilidad exclusiva de los profesionales de salud, los fumigadores, por ejemplo. Otra
barrera es el enfoque vertical de los programas, por ejemplo el diseño de campañas sin
consultar a la comunidad. También se agrega la limitación de recursos y formación, ya que
en dicho estudio (Toledo-Romaní et. al., 2006), solo 30% de los médicos encuestados conocía
técnicas de participación activa.
En Cuba, Hoyos (2011), menciona el fracaso de las campañas preventivas
tradicionales, aspersión de insecticidas de efecto adulticida, se ven como un fracaso que ha
obligado a plantear nuevas perspectivas de posible solución para el problema. De acuerdo
con el autor las intervenciones comunitarias son el método más efectivo de control de la
enfermedad. Hoyos (2011) identifica algunas causas de la ruptura entre el conocimiento y la
práctica: la población no valora el riesgo de enfermar de dengue y le restan importancia a las
medidas para eliminar los criaderos, no tienen conciencia de la magnitud del problema, no
tienen sentido de pertenencia comunitaria y no han modificado los hábitos, costumbres y
actitudes asociados a las prácticas de prevención y eliminación de los criaderos.
Otro ejemplo es el estudio de

Valencia et. al (2021) quienes se propusieron

documentar el rol de la familia como entorno constructor de capacidades en la prevención y
control del dengue, destacando su participación, compromiso y empoderamiento. De acuerdo
con los autores, la familia es un actor clave pero con participación pasiva, por lo que
requieren acompañamiento estatal y reconocimiento de sus prácticas autónomas. Al igual
que en el estudio de Toledo-Romaní et. al (2006), los autores identifican barreras como la
falta de motivación, condiciones de vida precarias y delegación de responsabilidades al sector
salud. También resaltan la necesidad de contextualizar las intervenciones, considerando la
cultura y los determinantes sociales, por lo que urgen políticas públicas con enfoque
intersectorial y participativo para prevenir el dengue.
Desde esta perspectiva y desde el quehacer del Trabajo Social se hacen necesarias las
intervenciones basadas en comunidad como promover talleres de educación popular para
483

�transformar prácticas preventivas. Así como la abogacía para incidir en políticas que integren
a las familias en el diseño de programas, sin dejar de lado la interseccionalidad, para
considerar características como el género, la etnia y la pobreza en las estrategias de
prevención.

Conclusiones
El cambio climático influenciado por actividades humanas tiene un impacto negativo
en el ambiente, así como en la salud humana, dentro de esta relación las más afectadas son
las poblaciones más vulnerables (adultos mayores y pobres). El incremento de la temperatura
amenaza con convertirse en un factor de cambio abiótico importante, que propicia la
supervivencia, reproducción y expansión de vectores y hospederos intermediarios de agentes
infecciosos causantes de enfermedades como el dengue. En el escenario del año 2025 para el
estado de Hidalgo, a través del modelo ARIMA, los casos se prolongan durante el año y se
esperan picos que superen los 300 casos mensuales, sin superar el comportamiento del 2024.
En este sentido, existen publicaciones que han evidenciado la existencia de barreras
en la participación activa de la población, como la percepción de que el dengue es problema
del gobierno, el enfoque vertical de los programas, no se menciona la mediación de
trabajadoras sociales para facilitar procesos participativos, tampoco se consideran las
características como género, edad o incluso la etnia y cómo influyen en la participación,
considerando el papel de las mujeres como principales cuidadoras del espacio doméstico o
la organización comunitaria existente.
Aunque los modelos predictivos son útiles para planificar escenarios, es fundamental
incorporar variables ambientales (como la humedad) y sociales en su diseño, como el género,
la edad, el número de campañas e intervenciones comunitarias a nivel municipal o por
localidad. Existen retos para los profesionales de la salud que propicien el desarrollo de
habilidades que les permitan facilitar procesos participativos. En el caso particular de los
profesionales en Trabajo Social es necesario implementar técnicas de mediación y educación
popular para evitar enfoques paternalistas, promover la participación genuina utilizando
metodologías como la investigación-acción, para que las campañas de descacharrización
484

�sean una práctica habitual y no reactivas ante el aumento de casos. Otros aspectos relevantes
que deben considerarse, son los determinantes estructurales e implementar la gestión de
recursos para abordar problemas como la falta de agua potable o saneamiento, que son causas
de los criaderos o reservorios de los mosquitos.
Por otra parte, desde la perspectiva de los profesionales de la salud, se identifica un
desafío adicional: la apatía de la población hacia las acciones de saneamiento y la escasa
participación ciudadana. Ante esto, resulta fundamental promover espacios de reflexión
crítica que, mediante procesos participativos, permitan a la comunidad reconocer el riesgo
de contraer dengue, tomar conciencia sobre la magnitud del problema y fortalecer su sentido
de pertenencia. Solo así será posible transformar los hábitos, costumbres y actitudes
relacionados con las prácticas de prevención.

485

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488

�Satisfacción sexual y autoestima en universitarios de la ciudad de
Barranquilla
Yudy Cardona-Jaramillo 51
Alejandra Shai Pizano Gutiérrez 52
María Fernanda Mendoza cueto53

Resumen
La etapa universitaria representa una etapa crucial en el desarrollo de la identidad personal y
sexual, donde factores como la autoestima y la satisfacción sexual juegan un papel
fundamental en el bienestar psicológico de los jóvenes. Estos aspectos están estrechamente
vinculados con la calidad de las relaciones interpersonales y la percepción de sí mismos,
influyendo en la salud mental y emocional. Objetivo comparar los niveles de satisfacción
sexual y autoestima en estudiantes universitarios de la ciudad de Barranquilla. Método: Esta
investigación es de tipo cuantitativo de tipo transversal y con alcance comparativo; se
analizaron las respuestas de 326 participantes (163 mujeres y 163 % hombres), a quienes se
les aplicaron la escala de autoestima de Rosenberg y la nueva escala de satisfacción sexual.
Se calcularon estadísticos descriptivos y se realizaron análisis de contingencia y pruebas de
Chi-cuadrado para explorar diferencias por sexo, así como una prueba t para muestras
independientes. Resultados: Los descriptivos mostraron una media de satisfacción sexual de
69.534 (DE = 21.430), con una distribución levemente asimétrica negativa, mientras que la
autoestima presentó una media de 28.706 (DE = 4.438) con ligera asimetría positiva. El
análisis de contingencia reveló diferencias significativas en los niveles de autoestima según
el sexo (χ²= 10.50, p = .005), siendo más común una autoestima baja en mujeres (63.8 %)
que en hombres (36.2% %). Se encontraron diferencias estadísticamente significativas en los
niveles de satisfacción sexual entre hombres y mujeres (χ² = 6.106, p = .047) con un tamaño

51 Universidad de la Costa correo yudycardonaj@gmail.com. https://orcid.org/0000-0001-7443-8126
52
53

Universidad de la Costa correo: apizano@cuc.edu.co https://orcid.org/0009-0004-9878-695X
Universidad de la Costa correo:mmendoza@cuc.edu.co https://orcid.org/0009-0006-6701-5022

489

�de efecto pequeño. Conclusión: Los hallazgos reflejan diferencias importantes en autoestima
entre los sexos, destacando la necesidad de desarrollar intervenciones que promuevan el
bienestar emocional y la equidad de género en contextos universitarios.

Palabras clave: Satisfacción sexual, autoestima, universitarios.

490

�Introducción
La sexualidad es una dimensión inherente al ser humano, que va desde la condición biológica
como seres sexuados, hasta el proceso de socialización diferencial. Cabe destacar, que esta
se expresa de forma única en cada persona, debido a que, la vivencia de la sexualidad abarca
factores emocionales, psicológicos y socioculturales, donde a través de la interacción con el
entorno se construye la subjetividad sexual, que abarca la identidad de género, los roles de
género, la orientación sexual, el erotismo, el placer, la intimidad y la reproducción (Peñafiel
et al., 2022).
Por su parte, la satisfacción sexual es una experiencia subjetiva que trasciende el
ámbito físico e involucra aspectos afectivos y emocionales profundos. Se define como la
respuesta emocional que surge de la evaluación personal de las interacciones sexuales y la
percepción de haber alcanzado la satisfacción del deseo erótico. No se trata simplemente de
un acto mecánico, sino de un estado de bienestar y ajuste frente a la intimidad sexual, que se
manifiesta a través de reacciones emocionales gratificantes y una comunicación fluida, tanto
verbal como no verbal, con la pareja (Rodríguez, 2010).
La satisfacción sexual femenina se ve influenciada por la interacción de factores
individuales, interpersonales y socioculturales; A nivel personal, variables como la edad, el
nivel educativo, las creencias y actitudes hacia la sexualidad moldean la vivencia placentera
de la intimidad. Asimismo, los comportamientos sexuales específicos, tales como la
frecuencia de las relaciones, la capacidad de alcanzar el orgasmo y la iniciativa sexual,
desempeñan un rol determinante (Sánchez et al., 2014).
En el ámbito relacional, la calidad de la relación de pareja, la satisfacción y el
compromiso mutuo son elementos clave que impactan en la satisfacción sexual femenina.
Finalmente, el entorno sociocultural ejerce su influencia a través de creencias, valores y
normas sociales asociadas a la sexualidad femenina, moldeando las expectativas y
experiencias de las mujeres en este ámbito (Sánchez et al., 2014). Por otro lado, Estudios
recientes confirman que la satisfacción con aspectos intrapersonales del sexo tiende a ser un
predictor más fuerte de calidad de vida en hombres, mientras que la satisfacción con factores
interpersonales resulta más predictiva en mujeres (Burke &amp; Kettrey, 2025).
491

�Las diferencias de género en la expresión sexual han sido ampliamente documentadas
en la literatura científica. Por su parte, la sexualidad femenina presenta mayor plasticidad
erótica que la masculina, debido a que históricamente han soportado la presión que ejercen
los estereotipos de género asociados a estándares de belleza sobre la expresión erótica, la
sexualización y cosificación de sus cuerpos en mayor medida que los hombres. Es así, como
la sexualidad femenina no se mantiene rígida o estática, sino que se adapta según las
experiencias, contextos y etapas vitales de cada mujer. Esta plasticidad erótica permite a las
mujeres explorar y redefinir su sexualidad de acuerdo con sus necesidades y deseos
individuales (Espitia, 2016).
Estudios recientes han confirmado que los hombres universitarios tienden a reportar
mayores niveles de satisfacción sexual que las mujeres, siendo el sexo un predictor
significativo de estas diferencias; estos hallazgos se alinean con estudios que demuestran que
los hombres cisgénero experimentan generalmente mayor satisfacción sexual que las mujeres
cisgénero, sugiriendo la existencia de factores estructurales y socioculturales que influyen en
estas disparidades (León et al., 2021).
La epidemiología de las disfunciones sexuales revela diferencias sustanciales entre
géneros. En cuanto a la prevalencia de las disfunciones sexuales femeninas, se evidencia que
en América esta problemática afecta a un rango que oscila entre el 43% y el 65% de las
mujeres (Valadares et al., 2016; Chedraui et al., 2012). Además, se estima que alrededor del
40% de las mujeres experimentarán a lo largo de su vida algún tipo de trastorno sexual
(Shifren et al., 2008). Específicamente en Colombia las investigaciones revelan una
prevalencia del 32,97% de disfunciones sexuales en la población femenina. siendo el
trastorno del deseo sexual la disfunción más común (32,97%), seguido por alteraciones del
orgasmo (21,93%) y disfunciones en la excitación sexual (16,79%). Destacando que, en la
mayoría de los casos, las mujeres experimentan más de una disfunción sexual
simultáneamente (8,69%) (Espitia, 2018).
Los mecanismos a través de los cuales la autoestima influye en la satisfacción sexual
son complejos y multifacéticos. La autoestima se define como las evaluaciones positivas o
negativas que realiza un individuo sobre sí mismo, constituyéndose como un factor
492

�psicológico fundamental que impacta diversos aspectos de la salud sexual, como las
conductas sexuales seguras, dinámicas de las relaciones y la comunicación sexual (Clapp &amp;
Syed, 2021; Sakaluk et al., 2019). Una autoestima baja puede generar en muchos casos
ansiedad, depresión y problemas comportamentales o de comunicación dificultando tener
relaciones sexuales satisfactorias (Zayed &amp; El-hadidy, 2020), debido a que la autoestima
media diferentes variables fundamentales para una sexualidad optima como la excitación
sexual, la satisfacción sexual obtenida entre relaciones sexuales, también se ha visto
relacionada con el deseo sexual, el bienestar psicológico, estilos de apego y vinculo de pareja
(Challco &amp; Salvador, 2021); adicional a esto se destaca la relevancia de la autoestima
específicamente en las mujeres en quienes los niveles bajos de autoestima se ve en términos
de auto percepción e imagen corporal puede generar menor satisfacción sexual (Zayed &amp; Elhadidy, 2020; Martinez-Borba et al., 2018).
Mientras algunos estudios no encontraron relaciones significativas, la mayoría
identificó relaciones positivas significativas, aunque estos resultados permanecen
inconclusos debido a la heterogeneidad potencial en las variables independientes y
dependientes (Kong et al., 2024; Sakaluk et al., 2019). Por ejemplo, existe evidencia de que
las personas con mayor autoestima tienden a tener relaciones sexuales más satisfactorias,
aunque se conoce poco sobre cómo los cambios en la autoestima de las personas se relacionan
con la evolución de sus experiencias sexuales (Weber et al., 2024); mientras que la
autoestima baja se ha identificado como moderadora de la relación entre satisfacción sexual
y apariencia sexualizada (Janicka &amp; Jarecka, 2025), sugiriendo mecanismos complejos de
interacción entre estos constructos. Estos hallazgos subrayan la importancia de considerar la
autoestima no solo como un predictor directo, sino como una variable que puede modificar
las relaciones entre otros factores psicológicos y la satisfacción sexual.
A pesar de los avances significativos en el campo, la literatura científica ha
identificado importantes limitaciones que impiden la generalización de resultados y la
determinación de relaciones causales definitivas. En contraste con la evidencia que apoya la
relación positiva entre autoestima y satisfacción sexual, existen estudios que cuestionan esta

493

�asociación, lo que subraya la necesidad de continuar abordando esta problemática en
investigaciones futuras (Kong et al., 2024; Sakaluk et al., 2019).
La etapa universitaria representa un período crucial en el desarrollo de la identidad
personal y sexual, donde factores como la autoestima y la satisfacción sexual adquieren
particular relevancia para el bienestar psicológico de los jóvenes. La universidad se
caracteriza por ser una etapa crítica donde los estudiantes experimentan su sexualidad a través
de un rango de relaciones, consolidando su personalidad y rol sexual a partir de estas
experiencias. Estos aspectos están estrechamente vinculados con la calidad de las relaciones
interpersonales y la percepción de sí mismos, influyendo significativamente en la salud
mental y emocional. Teniendo en cuenta el panorama anterior y considerando la importancia
del estudio de las relaciones humanas, el presente estudio se propone contribuir al
conocimiento científico mediante el análisis comparativo de los niveles de satisfacción
sexual y autoestima en estudiantes universitarios de la ciudad de Barranquilla. La
investigación busca aportar información que permita una mejor comprensión de estas
variables en el contexto cultural colombiano, proporcionando fundamentos para el desarrollo
de intervenciones efectivas y programas de fortalecimiento del bienestar psicológico
estudiantil.

Método
Diseño
Esta investigación se enmarca en el paradigma empírico analítico que reconoce como
único conocimiento válido aquel que puede medirse y replicarse; es de corte cuantitativo con
diseño no experimental de tipo transversal y con alcance comparativo debido a que los datos
fueron recolectados en un solo momento, no hubo manipulación de variables y la finalidad
es únicamente comparar los niveles de satisfacción sexual y autoestima en hombres y mujeres
(Ato et al., 2013).
Participantes
Mediante un muestreo no probabilístico intencional se seleccionaron los participantes
de esta investigación los cuales debían cumplir con los criterios de inclusión ser mayores de
494

�18 años y tener entre 18 y 15 años, ser estudiantes activos en un programa universitario,
residir en la ciudad de Barranquilla se analizaron las respuestas de 326 estudiantes (163
hombres y 163 mujeres) de la ciudad de Barranquilla; el 78% de los participantes refiere que
se dedica exclusivamente a sus estudios y el 22% restante trabaja y estudia. Respecto al
estado civil, el 91% reportó ser soltero/a; en cuanto al nivel socioeconómico el 19% se
encuentra en el estrato 1 (bajo), el 30% en estrato 2 (medio-bajo), el 31% en estrato 3 (medio),
el 15% en estrato 4 (medio-alto) y el 21% y 012% en estrato 5 y 6 (alto).
Instrumentos
Escala de autoestima de Rosenberg (RSE) (Rosenberg,1965): Tiene como objetivo
evaluar elementos que definen la autoestima como la autoconfianza, la autoaceptación, la
autopercepción, el sentimiento de valía personal y la satisfacción con uno mismo, cuenta con
10 ítems que se contestan en una escala de cuatro puntos que va de muye en desacuerdo a
muy de acuerdo sus puntuaciones van de un rango entre 10 y 40 puntos siendo 26 o menos
baja autoestima, entre 26 y 30 autoestima moderada y mayor a 30 alta autoestima. en su
versión colombiana presenta evidencias de validez y confiabilidad adecuadas Alfa de
Cronbach (α) de 0.95 (CFI = .912 and RMSEA = .079) (Gómez-Lugo et al., 2016).
Nueva escala de satisfacción sexual NSS (Stulhofer et al., 2010): Está conformada
por 20 ítems cuyo objetivo es evaluar el grado de satisfacción sexual con la pareja, se
responde en una escala tipo Likert de cuatros puntos de 1 a 5 pudiendo elegir entre: 1 que es
Nada Satisfecho, 2 poco satisfecho, 3 satisfecho, 4 muy satisfecho, 5 que es extremadamente
satisfecho, de tal manera que a mayor puntuación mayor nivel satisfacción sexual los rangos
comprendidos entre 29-59 representa el nivel de satisfacción bajo; de 60-69 el nivel de
satisfacción es medio; de 70-79 nivel de satisfacción es alto y puntuaciones entre 80-98 es
nivel alto. En su versión española cuenta con un Alfa de Cronbach (α) de 0.94, lo que indica
una alta fiabilidad (Pérez, 2013).
Procedimiento
La recolección de los datos se realizó mediante un formulario de Microsoft forms®,
que se aplicó en varias aulas de una institución de educación superior de la ciudad de
Barranquilla Colombia -con previa autorización de decanatura-, este enlace contenía los
495

�instrumentos utilizados (antes mencionados), un cuestionario sociodemográfico- en el que se
exploró nivel socioeconómico, estado civil, edad, ocupación - y el consentimiento informado
que contenía la información relacionada con el objeto de estudio y en el que se garantizaba
la participación voluntaria, la privacidad y la confidencialidad de los estudiantes, todo esto
en atención a los lineamientos de la declaración de la declaración de Helsinki de la asociación
Médica Mundial (2008) y a las Pautas Éticas Internacionales para la Investigación
Relacionada con la Salud con Seres Humanos propuestas por la Organización Panamericana
de la Salud y Consejo de Organizaciones Internacionales de las Ciencias Médicas (OPS y
CIOMS, 2016).
Plan de análisis
Los datos se analizaron con el paquete estadístico JASP® 0.19.3, en primer lugar se hizo el
cálculo de los estadísticos descriptivos para identificar las características de los participantes, se
realizó la prueba de hipótesis y se asumió normalidad atendiendo los requisitos del teorema central
de límite (Alvarado y Batanero, 2008) ya que la asimetría y la curtosis fue menor a 2, seguido a esto
se realizó una tabulación cruzada de las puntuaciones de autoestima y satisfacción sexual según el
sexo, mediante estadístico chi cuadrado asumiendo la significancia x²=&lt;.05 y para medir el tamaño
del efecto se usó el coeficiente V de Cramer (0-.9 = nulo, .10 - .29 = Pequeño, .30 - .49 = mediano y
mayor a .50 grande). También se ejecutó un análisis comparativo mediante una prueba t para muestras
independientes asumiendo una significancia de &lt;.05, se midió el tamaño del efecto con la d de cohen
(0.20-0.49= efecto pequeño, 0.50 a 0.79: efecto moderado, 0.80 a 1.29: efecto grande ≥ 1.30: efecto
muy grande).

Resultados
En la tabla 1 se presentan los estadísticos descriptivos de las puntuaciones totales de
la escala de autoestima y la escala de satisfacción sexual, en la prueba de normalidad de
shapiro wilk el valor de probabilidad rechazó la hipótesis para todas las variables &lt;.050, sin
embargo, los valores de la asimetría y la curtosis se reportan menores a 2 puntos por lo que
los datos se tratarán con estadística paramétrica.
La variable Satisfacción sexual muestra una media ME=69.534 y una desviación
DE=21.430, indicando una dispersión moderada en las puntuaciones; es decir que los
496

�participantes reportaron un nivel relativamente alto de satisfacción. En cuanto a la autoestima
se reporta una media ME= 28.706 y una desviación DE=4.438, lo que permite identificar una
menor variabilidad entre los participantes en comparación con la satisfacción sexual.
Tabla 1.
Estadísticos descriptivos de la autoestima y la satisfacción sexual
ME

DE

AS

K

Shapiro-

P

Wilk
Satisfacción 69.534

21.430

-0.676

-0.166

0.940

&lt; .001

4.438

0.487

1.198

0.940

&lt; .001

sexual
Autoestima

28.706

Fuente: Elaboración propia
La tabla 2 se presenta la tabla de contingencia con estadístico chi cuadrado χ² y con
coeficiente V de Cramer como tamaño de efecto de las diferencias de los niveles de
autoestima según el sexo de los participantes, se puede ver que hay diferencias significativas
entre hombres y mujeres (χ² = 10.505, p = .005) aunque con un tamaño de efecto pequeño
v=0.180, lo que permite entender que el sexo se relaciona con los niveles de autoestima, se
observa que una mayor proporción de mujeres tiene autoestima baja (63.8%), respecto a los
hombres (36.2%), en contraste los hombres tienen unos mayores niveles de autoestima
elevada (60%). En el nivel medio de autoestima, las proporciones son más equilibradas
ubicando a las mujeres en un 52.3% y a los hombres en un 47.8%.
Tabla 2
Tabla de contingencia de los niveles de autoestima según el sexo
Autoestima

Sexo

Χ²

V

0.180

Mujer

Hombre

44 (63.8%)

25 (36.2%)

10.505

Autoestima media 69(52.273%)

63(47.8%)

(p=0.005)

Autoestima elevada 50 (40%)

75 (60%)

Autoestima baja

497

�Fuente: Elaboración propia
Del mismo modo, se realizó una tabla de contingencia de los niveles de satisfacción
sexual y según el sexo (ver tabla 3) sí como los resultados del análisis de chi cuadrado (χ²) y
el coeficiente de V de Cramer (v) para estimar el tamaño de efecto de la asociación.
En el grupo de baja y alta satisfacción sexual se evidenció una ligera predominancia
femenina, en el nivel bajo las mujeres presentan el 53.2%y los hombres 46.8% y en el nivel
alto el 58.5% son mujeres y el 41.5% hombres. En el nivel moderado las proporciones entre
mujeres (52.3%) y hombres (47.8%) presentan similitudes.
Se encontraron diferencias entre la satisfacción sexual y el sexo (χ² = 6.106, p= .047)
sin embargo estas son pequeñas v=0.137, esto permite analizar que las mujeres presentaron
mayor proporción en los niveles bajos y altos de satisfacción en comparación con los
hombres quienes presentaron niveles moderados.
Tabla 3
Tabla de contingencia de los niveles de satisfacción sexual según el sexo
Satisfacción

Sexo

sexual

Mujer

Baja satisfacción 58 (53.2%)

v

6.106

0.137

Hombre
41 (46.8%)

sexual
Satisfacción

Χ²

(p=0.047)
57(52.273%)

78(47.8%)

sexual moderada
Alta satisfacción 48 (58.5%)

34 (41.5%)

sexual
Fuente: Elaboración propia
Finalmente, en la tabla 4 se presenta el análisis comparativo de las medias de
satisfacción sexual y autoestima con hombres y mujeres como variable de comparación,
mediante el estadístico prueba t para muestras independientes incluyendo los grados de
libertad t el tamaño del efecto d de cohen.
En la variable satisfacción sexual, la prueba t no mostró diferencias estadísticamente
significativas entre hombres y mujeres (t = -0.248, gl = 324, p = .804) lo que indica que
498

�ambos grupos presentan niveles similares de satisfacción sexual; además obtuvo un tamaño
de efecto d=-0.027 lo que indica un efecto nulo.
En este resultado solo se encontraron diferencias significativas entre hombres y
mujeres en los niveles de autoestima (t = -3.451, p &lt; .001), con un tamaño del efecto pequeño
a moderado (d = -0.382). Se encontró que los hombres reportaron mayores niveles de
autoestima (M = 29.54, DE = 4.72) en contraste con las mujeres (M = 27.87, DE = 3.97) (Ver
tabla 4).
Tabla 4
Análisis comparativo de la satisfacción sexual y la autoestima en hombres y mujeres
Variable

Sexo

M (DE)

t

gl

p

d

Satisfacción

Mujeres

69.239

-0.248

324

0.804

-0.027

-3.451

324

&lt; .001

-0.382

sexual

(22.060)
Hombres 69.828
(20.845)

Autoestima

Mujeres

27.871
(3.974)

Hombres 29.540
(4.724)
Fuente: Elaboración propia

Discusión
Este estudio tuvo como principal objetivo comparar los niveles de satisfacción sexual
y autoestima en estudiantes universitarios de la ciudad de Barranquilla, los resultados
mostraron diferencias significativas en los niveles de autoestima según el sexo siendo más
común una autoestima baja en mujeres que en hombres aunque la mayor proporción se
mantuvo en el nivel moderado, esto contrasta con estudios realizados por Pérez-Pedraza et
al. (2025), Cortaza et al (2022) y Sigüenza et al (2019) quienes reportaron que en hombres
y mujeres estudiantes universitarios se suelen presentar niveles similares de autoestima
499

�especialmente en los niveles moderado y alto, estas puntuaciones pueden verse explicadas
por la etapa del desarrollo que está marcada por grandes cambios en las relaciones, la
transición de la vida académica y laboral entre otros considerando que también se puede ver
mayor energía, y grandes expectativas frente a la vida laboral. En este sentido, es importante
resaltar que en la medida en que las personas crecen los niveles de autoestima tienden a
incrementarse (Vega, 2018).
La distribución por niveles de autoestima revela un patrón particularmente relevante:
mientras que el 63.8% de las mujeres con autoestima baja contrasta con el 36.2% de hombres
en esta categoría, en el nivel elevado los hombres representan el 60% frente al 40% de
mujeres. Esta distribución asimétrica sugiere que las mujeres parten de una valoración social
inferior que la de los hombres y por esa razón, la baja autoestima se encuentra más
frecuentemente en mujeres, especialmente en aquellas que han crecido en una familia con
roles tradicionales.
En ese sentido, el tamaño del efecto encontrado (d = -0.382) es consistente con metaanálisis previos que han documentado diferencias de género en autoestima con magnitudes
similares (Zuckerman &amp; Hall. 2016; Bleidorn et al., 2016). La investigación de Orth et al.
(2018) en un estudio longitudinal multinacional encontró diferencias comparables,
sugiriendo que estas disparidades de género en autoestima son robustas y trascienden
contextos culturales específicos.
Otros estudios han reportado que los niveles de autoestima en las mujeres suele ser
ligeramente menor que en los hombres o mantenerse de forma moderada (Alomaliza y Flores,
2023; Aquino-Canchari et al., 2022) y esto puede verse mediado por variables como la
autonomía económica, física y de toma de decisiones que enfrentan las mujeres; aunque los
movimientos feministas y de igualdad de género han logrado avances muy importantes aún
son evidentes las desigualdades subjetivas en el bienestar emocional producto de las
desigualdades estructurales existentes padecer violencia de género (Medina-Hernández et al.,
2021).
Respecto a la satisfacción sexual, los hallazgos evidenciaron diferencias entre
hombres y mujeres sugiriendo que hay variabilidad en las experiencias sexuales de los
500

�participantes puesto que los hombres se concentraron en niveles moderados mientras que las
mujeres variaron entre niveles bajos y altos, estos resultados son similares a lo reportado por
Carcedo et al. (2020), Lin y Lin (2018) quienes reportaron que las mujeres tienden a tener
menores niveles de satisfacción sexual en comparación con los hombres, este fenómeno
puede ser explicado por la forma de vinculación que tienen los hombre y las mujeres y lo que
para ellos significa la satisfacción sexual, muchas veces para las mujeres esta satisfacción se
enmarca en el grado de vínculo afectivo que identifique mientras que los hombres pueden
relacionarlo con la frecuencia de los encuentros sexuales; por otro lado los mandatos sociales
suponen una limitación en la expresión sexual femenina y el autoconcepto físico (RoblesFernández, et al., 2024; Tamayo y Vargas, 2023; León et al., 2021).
La literatura reciente apoya esta interpretación de variabilidad diferencial. Diamond
&amp; Huebner (2012), en su revisión sobre satisfacción sexual, proponen que las mujeres
experimentan mayor heterogeneidad en sus reportes debido a la naturaleza multifacética de
la sexualidad femenina, que integra componentes físicos, emocionales y relacionales de
manera más compleja que en los hombres. McClelland (2010) argumenta que esta
variabilidad puede reflejar diferencias en los constructos subyacentes de satisfacción sexual
entre géneros.
La concentración de hombres en niveles moderados podría explicarse por lo que
Meston &amp; Buss (2007) denominan "homogeneidad de criterios masculinos", donde los
hombres tienden a evaluar la satisfacción sexual primariamente en términos de
funcionamiento físico y frecuencia, generando reportes más consistentes y centrados en
rangos medios.
Notablemente, otros factores más allá de las auto-evaluaciones de las personas
podrían haber limitado la fortaleza de asociaciones entre género y satisfacción sexual. Como
se ha planteado, las personas pueden deliberadamente elegir o verse forzadas a participar en
experiencias sexuales menos satisfactorias de lo usual debido a múltiples razones no
relacionadas con su experiencia de intimidad y aceptación social. Por ejemplo, cambios
ambientales como presiones académicas, trabajo, o responsabilidades familiares pueden
limitar la cantidad de tiempo y energía emocional que puede gastarse en intimidad sexual
501

�(Twenge et al., 2017). También, cambios en el bienestar y felicidad de las personas pueden
generar cambio intraindividual en su satisfacción sexual, y viceversa (Muise et al., 2016).

Conclusiones
En conclusión, la autoestima y la satisfacción sexual suponen ser aspectos centrales
en el desarrollo humano e implicados en el bienestar físico y emocional de las personas. Las
similitudes evidenciadas en la satisfacción sexual en este estudio sugieren un avance en la
autonomía en la experiencia y la vivencia del placer en ambos sexos, sin embargo sigue
reflejando desigualdades de género persistentes y expone la necesidad de continuar
desarrollando programas de psicoeducación en salud sexual integral centrados en la
socialización, el cuerpo, el rol del cuidado con un enfoque en el placer, el consentimiento y
el desmonte de creencias heteropatriarcales.
Los hallazgos reflejan diferencias importantes en autoestima entre los sexos,
destacando la necesidad de desarrollar intervenciones que promuevan el bienestar emocional
y la equidad de género en contextos universitarios con perspectiva de género.
Las principales limitaciones de este estudio se centran en el carácter trasversal que
impiden reconocer la influencia que pueden tener algunas variables exógenas sobre la
evolución a lo largo del tiempo sobre la satisfacción sexual y la autoestima; también el
tamaño de la muestra que impide la generalización de los resultados y el análisis sobre las
características sociodemográficas. Se sugiere para futuros estudios integrar otras variables
que pueden aportar a una mejor compresión de estos fenómenos mediante estudios
predictivos y explicativos como la asertividad sexual, satisfacción corporal y distrés sexual
o situaciones adversas y como esto influye en las vivencias de la satisfacción y la autoestima
sexuales.

502

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508

�509

�“Relación entre el acompañamiento académico y el desarrollo de
emprendimientos en estudiantes universitarios”
Jorge Antonio Espíndola Álvarez,54
Valeria Carolina León Ramírez 55
Esmeralda López Garza56

Resumen
En México, la esperanza de vida de un negocio naciente es de aproximadamente cinco años;
sin embargo, al superar esta etapa inicial, sus probabilidades de consolidación y permanencia
pueden duplicarse. Bajo esta premisa, se reconoce que un emprendedor con formación
académica adecuada incrementa sus posibilidades de éxito. La presente investigación analiza
la importancia del entorno educativo en el desarrollo del emprendimiento universitario,
destacando el papel que juega la formación institucional en la consolidación de proyectos
productivos. Se trata de un estudio cuantitativo, de tipo transversal, con una muestra por
conveniencia conformada por estudiantes universitarios que actualmente desarrollan un
emprendimiento. A través de un cuestionario estructurado, se recolectó información sobre
aspectos demográficos, características del negocio, prácticas de gestión, apoyo institucional
recibido y motivaciones personales. Los resultados muestran una relación positiva entre el
acompañamiento académico y variables clave como el control financiero del negocio, la
motivación para continuar emprendiendo y la percepción de utilidad de los conocimientos
adquiridos en el aula. Estos hallazgos refuerzan la necesidad de que las instituciones de
educación superior fortalezcan las estrategias de acompañamiento, formación práctica y
vinculación con el ecosistema emprendedor. Promover una cultura emprendedora desde el
ámbito universitario no solo contribuye al desarrollo profesional del estudiante, sino también
a la generación de empleo formal y al crecimiento económico local.

54

Universidad Autónoma de Tamaulipas, jorge.espindola@docentes.uat.edu.mx

55

Universidad Autónoma de Tamaulipas, valeria.leon@docentes.uat.edu.mx

56

Universidad Autónoma de Tamaulipas, elgarza@docentes.uat.edu.mx

510

�Palabras clave: Emprendimiento, Emprendimiento Universitario, Educación,
Universidades.

511

�Introducción
Fomentar la productividad formal representa una oportunidad estratégica para garantizar el
acceso a servicios básicos como la salud y el empleo de calidad para miles de familias. En
este sentido, las pequeñas y medianas empresas representan más de la mitad de la generación
de empleo formal (Banco Mundial, 2016). La importancia de generar estas oportunidades de
empleo está estrechamente vinculada con la empatía y la responsabilidad social de los
empresarios. Sin embargo, esta empatía puede verse limitada por la falta de conocimientos y
habilidades emprendedoras, mismas que a menudo no se desarrollan adecuadamente desde
las instituciones académicas, ni desde las políticas públicas (Secretaría de Educación Pública
[SEP], 2015).
En México, la esperanza de vida de los negocios suele ser menor a cinco años, lo cual
evidencia la necesidad de preparar mejor a los futuros emprendedores para que comprendan
los factores que integran un modelo de negocios. En el mejor de los casos, esta preparación
puede conducir a la creación de empresas innovadoras y socialmente responsables (Instituto
Nacional de Estadística y Geografía [INEGI], s.f.).
Los emprendedores son un factor clave en la productividad del mercado empresarial;
sin ellos, los modelos de negocio no se gestan (UNESCO-UNEVOC, s.f.). Sin embargo, los
programas educativos en educación superior suelen orientar sus planes de estudio hacia la
formación de empleados, presentando esto como la única vía profesional legítima. Como
consecuencia, apenas el 6.2 % de los jóvenes universitarios en México son emprendedores,
frente a países como Japón, Alemania y Estados Unidos, donde las tasas de emprendimiento
universitario superan el 10 % (SEP, 2015).
La necesidad de generar emprendimientos liderados por empresarios con habilidades
sólidas y herramientas de calidad ha sido reconocida en diversas iniciativas recientes.
Universidades y gobiernos en todo el mundo han emprendido esfuerzos por atender esta
demanda. Tal es el caso de la Universidad Global de Handong, que ha establecido alianzas
para impulsar el emprendimiento a través de instituciones educativas, generando programas

512

�de apoyo a la creación de startups en el contexto de la Asociación de Naciones del Sudeste
57

Asiático (Naciones Unidas, s.f.).
En México, varias universidades desarrollan esfuerzos similares mediante

incubadoras de empresas que apoyan tanto modelos tradicionales como propuestas de alto
impacto, fomentando la creatividad y la estructuración de modelos de negocio.
Paralelamente, el Gobierno ha implementado iniciativas como el Curso de Emprendimiento,
impartido de forma gratuita y digital, que busca acercar herramientas teóricas y prácticas a
personas interesadas en fortalecer sus modelos de negocio mediante conceptos como Lean
Canvas, Design Thinking, creatividad e innovación (Comisión Nacional para la Protección y
Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros [CONDUSEF], s.f.).
El rol de las universidades, en sinergia con instituciones públicas, puede marcar la
diferencia en el fortalecimiento y la especialización de los esfuerzos de emprendimiento. La
relación entre la generación de conocimiento y el emprendimiento ha sido documentada en
estudios recientes (Pérez et al., 2016). En congruencia con ello, la Universidad Autónoma de
Tamaulipas, a través de la Unidad Académica Multidisciplinaria Reynosa Rodhe (UATUAMRR), ha reconocido esta necesidad e incorporado programas de fomento al
emprendimiento universitario en sus planes educativos. De ahí surge la presente
investigación: ¿Cómo pueden las instituciones educativas fomentar la generación de
emprendimientos y modelos de negocio de calidad?
El objetivo de este estudio es analizar el papel del acompañamiento académico en la
consolidación del emprendimiento universitario, a partir de la experiencia de estudiantes
emprendedores. Se plantea como hipótesis que el acompañamiento académico a través de la
asesoría institucional y los conocimientos adquiridos en el aula influye positivamente en la
consolidación del emprendimiento universitario.
Esta investigación se fundamenta en la aplicación de un instrumento basado en el
modelo de capacidades de absorción, entendidas como la transformación y aplicación de

57

Jorge Antonio Espíndola Álvarez, Universidad Autónoma de Tamaulipas, jorge.espindola@docentes.uat.edu.mx
Valeria Carolina León Ramírez, Universidad Autónoma de Tamaulipas, valeria.leon@docentes.uat.edu.mx
Esmeralda López Garza, Universidad Autónoma de Tamaulipas, elgarza@docentes.uat.edu.mx

513

�nuevo conocimiento que, en el mejor de los casos, deriva en innovación. Este modelo
58

contempla tres dimensiones: cognitiva (conocimientos teórico-prácticos), institucional

(apoyo académico) y entorno (influencia familiar y social) que se relacionan con la
generación de emprendimiento (Zapata y Hernández, 2018),
Antes de la aplicación de este instrumento, se llevó a cabo una investigación
exploratoria sobre la relación entre capacidades de absorción y emprendimiento universitario
en la UAT-UAMRR (Espíndola et al., 2024), la cual evidenció una correlación significativa
en la dimensión institucional. Con base en estos hallazgos, se diseñó el presente estudio,
centrado exclusivamente en estudiantes universitarios que ya tienen un negocio (en etapa de
formación) y que han participado en programas impulsados por la universidad, como el Bazar
Bravo. Este programa, organizado entre una y tres veces por año, ofrece a los estudiantes
emprendedores la oportunidad de presentar sus modelos de negocio, generar ventas y ampliar
su base de clientes. Además, se imparten materias como Emprendimiento, Creatividad e
Innovación a todos los programas educativos de la universidad, fortaleciendo así el desarrollo
emprendedor desde la formación académica.
Desde esta premisa, se plantea un estudio cuantitativo de tipo exploratorio, con el fin
de identificar la relación entre el acompañamiento académico y el desarrollo del
emprendimiento universitario. El propósito último es contribuir a la formación de futuros
emprendedores con modelos de negocio más consolidados y empresas sostenibles a largo
plazo, capaces de generar empleos de calidad y fomentar la productividad económica.

Revisión de Literatura
La creación constante de nuevos negocios es un componente esencial de una
economía activa. En un entorno cada vez más dinámico, globalizado y digitalizado, los
emprendedores se enfrentan a un mercado complejo y competitivo. En este contexto, el
desarrollo de habilidades emprendedoras se vuelve crucial para establecer modelos de

58

Jorge Antonio Espíndola Álvarez, Universidad Autónoma de Tamaulipas, jorge.espindola@docentes.uat.edu.mx
Valeria Carolina León Ramírez, Universidad Autónoma de Tamaulipas, valeria.leon@docentes.uat.edu.mx
Esmeralda López Garza, Universidad Autónoma de Tamaulipas, elgarza@docentes.uat.edu.mx

514

�negocio sostenibles y fortalecer la capacidad de los individuos para mantener su
emprendimiento a largo plazo (Pérez et al., 2016).
Según el Banco de México (s. f.), los emprendedores son personas dispuestas a asumir
riesgos con el objetivo de ofrecer al mercado un producto o servicio, buscando como
resultado una retribución económica. Más allá del beneficio individual, el emprendimiento
genera impactos positivos en las comunidades, promoviendo el desarrollo local y la
59

innovación (UNESCO-UNEVOC, s. f.).
No obstante, se debe destacar que el emprendimiento de alto impacto aquel que

introduce innovación, escalabilidad y sostenibilidad requiere una formación integral desde
etapas tempranas. En este sentido, las universidades desempeñan un papel fundamental, no
solo como espacios de transmisión de conocimiento, sino como catalizadores de proyectos
emprendedores con visión social y económica (Pérez et al., 2016).
Bravo Bravo et al. (2021) argumentan que la intención de emprender puede surgir
también en aquellos jóvenes que, habiendo adquirido experiencia como colaboradores o
empleados, deciden transformar su conocimiento en ideas propias, generando así un círculo
virtuoso de aprendizaje práctico y aplicación real. Sin embargo, no todos los estudiantes
universitarios se sienten atraídos por el emprendimiento como camino profesional. Por ello,
establecer un ecosistema emprendedor requiere la colaboración activa entre universidades,
gobierno y sector privado, una tarea compleja que ha sido objeto de estudio en diversos
contextos. Este esfuerzo conjunto ha permitido que el conocimiento emprendedor comience
a consolidarse como parte integral de los planes de estudio en muchas instituciones
académicas (OECD, 2013).
El emprendimiento ha sido analizado desde distintas perspectivas, incluyendo la
intención de emprender, su origen y los factores que la influyen (Bravo Bravo et al., 2021).
Un enfoque útil para comprender cómo se genera el emprendimiento universitario es el
propuesto por Rideout y Gray (2013), complementado por López Castro (2022), que

59

Jorge Antonio Espíndola Álvarez, Universidad Autónoma de Tamaulipas, jorge.espindola@docentes.uat.edu.mx
Valeria Carolina León Ramírez, Universidad Autónoma de Tamaulipas, valeria.leon@docentes.uat.edu.mx
Esmeralda López Garza, Universidad Autónoma de Tamaulipas, elgarza@docentes.uat.edu.mx

515

�identifica tres dimensiones educativas desde las cuales los estudiantes se vinculan con el
emprendimiento: educación sobre, educación para y educación a través del emprendimiento.
Este marco permite observar cómo los universitarios acceden al conocimiento
60

emprendedor, lo interiorizan y, en los mejores casos, lo implementan (ver tabla 1).

Tabla 1
Perspectivas educativas en el desarrollo del emprendimiento universitario
Factor

Explicación

Educación sobre el

Enseñanza tradicional donde el profesor imparte conocimientos

emprendimiento

teóricos sobre el emprendimiento y la creación de modelos de
negocio.

Educación para el

Evolución de la etapa anterior, en la que el estudiante comienza

emprendimiento

a desarrollar técnicamente su idea de negocio.

Educación a través

Etapa en la que el estudiante aplica el conocimiento mediante

del emprendimiento

experiencias reales, desarrollando y, en algunos casos,
formalizando su emprendimiento.

Fuente: Elaboración propia con base en Rideout y Gray (2013) y López Castro (2022).
En este contexto, en México, diversas universidades han asumido el compromiso de
promover entornos y ecosistemas de emprendimiento que no solo brinden conocimientos,
sino que también generen experiencias significativas de aprendizaje para los futuros
empresarios universitarios. Esta visión ha convertido al emprendimiento en una herramienta
clave dentro de la formación académica, inspirando a los jóvenes a crear modelos de negocio
innovadores y con impacto social. A través de incubadoras, centros de innovación, centros

60

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516

�de emprendimiento, congresos, talleres y programas de capacitación, el emprendimiento ha
dejado de ser únicamente una asignatura más en el currículo para convertirse en una
oportunidad real de transformar ideas en soluciones sostenibles para las comunidades
(Guatemala y Echeverría, 2022).
Como se observa en la Tabla 2, diversas universidades, tanto nacionales como
internacionales, han implementado estrategias robustas para fomentar el emprendimiento en
61

sus comunidades. Instituciones como Harvard y el Tecnológico de Monterrey destacan por

sus ecosistemas de innovación con alcance global, mientras que universidades públicas
mexicanas como la UNAM, UANL, UAT y UTCH, desarrollan programas enfocados en la
incubación, desarrollo tecnológico y responsabilidad social.
Tabla 2
Universidades con espacios de emprendimiento e innovación
Universidad

Espacio o

Características principales

Programa

Acceso a recursos físicos e intelectuales, asesorías,
Harvard
Business
School

Laboratorios de
Innovación

talleres,

incubación

Emprendedor

y

y

cursos

Lanzamiento

como
de

Gerente
Empresas

Tecnológicas (Harvard Business School, s.f.).

Conecta a estudiantes, docentes e inversores.

Tecnológico

Ecosistema de

de Monterrey Emprendimiento

Promueve ideas con impacto positivo a través de una
red de apoyo para startups (Tecnológico de Monterrey,
s.f.).

61

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517

�Red de 15 unidades de incubación, incubadoras de base
tecnológica e innovación social, y vinculación
UNAM

Sistema

universidad-industria

(Universidad

InnovaUNAM

Autónoma de México, s.f.).

Nacional

Promueve cultura de innovación, propiedad intelectual,
Universidad
Autónoma de
Nuevo León

y desarrollo empresarial con impacto social y
Dirección de

tecnológico (Universidad Autónoma de Nuevo León,

Emprendimiento

s.f.).

Fomenta habilidades competitivas, responsabilidad
62

social y cultura emprendedora desde la formación

Universida

d Autónoma

Emprendimiento

integral

estudiantil

de

y Desarrollo

Tamaulipas, s.f.).

(Universidad

Autónoma

de

Tamaulipas

Brinda asesorías especializadas para convertir ideas en

Universidad
Tecnológica

Incubadora de

negocios formales, disminuyendo riesgos y

de

Empresas

fortaleciendo modelos empresariales (Universidad

Chihuahua

Tecnológica de Chihuahua, s.f.).

Fuente: Elaboración propia
El compromiso de las universidades por formar emprendedores con visión en
modelos de negocio socialmente responsables, productivos, generadores de empleos de
calidad y, en el mejor de los casos, de alto impacto, se ha hecho cada vez más evidente en

62

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518

�los últimos años. Este compromiso se refleja en múltiples actividades y estrategias de
fortalecimiento impulsadas por las instituciones públicas (Instituto Tecnológico de Sonora,
2022).

Metodología
La presente investigación adopta un enfoque cuantitativo, con un diseño transversal
y un alcance exploratorio-descriptivo. Se empleó un cuestionario estructurado, previamente
validado, con el objetivo de identificar la relación entre el acompañamiento académico y
diversas variables asociadas al desarrollo del emprendimiento universitario.
El instrumento fue aplicado a la totalidad de estudiantes que participaron como
emprendedores en el evento institucional Bazar Bravo, organizado por la UAT-UAMRR. La
recolección de datos se realizó en un único momento, durante la realización del evento, lo
que caracteriza al estudio como de corte transversal.
Dado que se encuestó a todos los estudiantes que participaron activamente con un
emprendimiento (N = 22), se empleó un muestreo censal, es decir, se trabajó con la población
completa involucrada en el fenómeno de interés en este contexto específico.
La Tabla 3 presenta la matriz de operacionalización de variables que guía el diseño
63

del instrumento de recolección de datos. Esta tabla se enfoca en aspectos clave del perfil

del estudiante emprendedor, incluyendo datos sociodemográficos, características de su
emprendimiento, así como su percepción y experiencia en relación con las actividades
institucionales de apoyo al emprendimiento. Las dimensiones consideradas abarcan desde
información básica como género, edad, semestre y promedio académico, hasta variables
relacionadas con su experiencia emprendedora, formalización del negocio, prácticas de
control financiero, influencia familiar y participación en eventos como el Bazar Bravo.
Asimismo, se incluyen indicadores sobre la percepción del impacto de estos eventos, la
utilidad de la formación académica y las expectativas a futuro respecto a su emprendimiento.

63

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519

�Tabla 3
Variables de operalización
Dimensión

Variable

Indicador

Tipo de

(Pregunta

variable

Escala

representativa)
Datos

Género y edad

sociodemográficos

¿Cuál es tu género y

Categórica

Opciones

rango de edad?

nominal /

fijas

ordinal

Formación

Semestre y

¿Qué semestre

Categórica

académica

promedio

estudias y cuál es tu

ordinal

Rangos

promedio actual?

Experiencia

Tiempo con el

¿Cuánto tiempo

Categórica

Rangos /

emprendedora

negocio y tipo

llevas con tu

ordinal /

libre

de producto

emprendimiento y

nominal

qué tipo de producto
o servicio ofreces?
64

Formalización

del negocio

Registro ante el

¿Tu negocio está

Categórica

Opciones

SAT y razones

registrado ante el

nominal

múltiples

SAT? Si no, ¿por
qué motivo?

64

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520

�Registro de

¿Llevas un control

Categórica

Escala de

ingresos, costos

financiero del

ordinal

control

y gastos

negocio?

Influencia

Apoyo e

¿Tu familia ha

Categórica

Sí / No /

familiar

historial de

influido en tu

nominal /

Escala

emprendimiento

decisión de

ordinal

Likert

familiar

emprender? ¿Tienen

Frecuencia

Control financiero

un negocio propio?

Participación

Frecuencia en el

¿Cuántas veces has

Categórica

institucional

Bazar Bravo

participado en el

ordinal

Bazar Bravo?

Impacto de

Motivación por

¿En qué medida te

Categórica

Escala

eventos

el Bazar Bravo

han motivado los

ordinal

Likert

eventos organizados
por la Coordinación
de Emprendimiento
a continuar con tu
negocio?

Aplicación de

Utilidad de la

¿Consideras útiles

Categórica

Escala

conocimientos

formación

los conocimientos

ordinal

Likert

académica

adquiridos en tus
clases para tu
emprendimiento?

521

�Proyección del

Planes a futuro

¿Cuáles son tus

Categórica

Tipos de

emprendimiento

con el negocio

planes a futuro

ordinal

intención

respecto a tu
emprendimiento?
Fuente: Elaboración Propia
Para evaluar la fiabilidad interna del instrumento, se calculó el coeficiente alfa de
Cronbach, obteniéndose un valor de α = .361. Este resultado se considera bajo, lo cual puede
atribuirse al reducido tamaño de la muestra (N = 22), ya que este coeficiente es sensible tanto
al número de ítems como al número de casos. Se recomienda aplicar el cuestionario a una
muestra más amplia en futuras investigaciones, con el fin de mejorar la evaluación de su
consistencia interna y validar sus dimensiones de forma más robusta.

Resultados
A continuación, se presentan los resultados obtenidos a partir de la aplicación del
instrumento durante el evento de emprendimiento Bazar Bravo, realizado en octubre de 2024.
En cuanto a las características sociodemográficas y académicas de los participantes, se
observa una alta participación del género femenino, representando el 72.7 % del total de
estudiantes emprendedores. Este dato destaca la creciente presencia y liderazgo de las
mujeres en espacios de emprendimiento universitario.
Respecto al rango de edad, la mayor participación se concentra en el grupo de 21 a
22 años, con un 40.9 %, seguido del grupo de 18 a 20 años (31.8 %). Estos resultados reflejan
que el emprendimiento se está desarrollando principalmente en estudiantes jóvenes, en una
etapa intermedia o final de su formación profesional.
En cuanto al nivel académico, el 50 % de los participantes cursa el séptimo semestre,
lo cual indica una participación significativa de estudiantes próximos a egresar. Esta
tendencia puede estar relacionada con una mayor madurez académica, experiencia y claridad
respecto a sus intereses profesionales.
Sobre el rendimiento académico, se observa que más del 60 % de los estudiantes
reportan promedios superiores a 8, siendo el 31.8 % quienes tienen un promedio entre 8 y 9,
522

�y otro 31.8 % con promedio mayor a 9. Este hallazgo constituye un primer indicador de
desempeño académico sobresaliente entre los estudiantes emprendedores, lo que sugiere una
posible relación positiva entre alto rendimiento académico y participación en iniciativas
emprendedoras.
65

Tabla 4

Características demográficas y académicas
Variable

Categorías

Género

Femenino

16

72.70%

Masculino

6

27.30%

18-20 años

7

31.80%

21-22 años

9

40.90%

23-24 años

1

4.50%

25-26 años

2

9.10%

27 años o más

3

13.60%

Primero

2

9.10%

Tercero

3

13.60%

Quinto

4

18.20%

Séptimo

11

50.00%

Noveno

2

9.10%

Promedio actual en la

Entre 6 y 7

2

9.10%

universidad

Entre 7 y 8

6

27.30%

Entre 8 y 9

7

31.80%

Mayor a 9

7

31.80%

Edad

Semestre que estudia

65

Frecuencia

% aproximado

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523

�Fuente: Elaboración Propia
Tras identificar que la mayoría de los estudiantes emprendedores participantes en el
Bazar Bravo cursan los últimos semestres y reportan un desempeño académico sobresaliente,
se procedió a realizar un análisis de correlación entre variables clave relacionadas con su
experiencia emprendedora, su formación académica y sus expectativas a futuro.
Los resultados muestran una única correlación estadísticamente significativa y
positiva entre la utilidad percibida de las clases y la motivación por eventos institucionales
(r = .589, p &lt; .01). Este hallazgo sugiere que los estudiantes que valoran positivamente su
formación académica tienden a sentirse más motivados por la experiencia práctica promovida
66

a través de eventos como el Bazar Bravo.
Esta sinergia entre teoría y práctica refuerza el papel de la universidad como

promotora del emprendimiento, a través de una combinación efectiva de formación curricular
y experiencias extracurriculares. Si bien no se identificaron correlaciones significativas entre
las demás variables, se considera importante presentar estos resultados para documentar el
comportamiento estadístico observado, reconociendo que la técnica de correlación no
siempre captura la complejidad de la relación entre variables como los planes a futuro.
Tabla 5
Correlaciones entre variables clave del emprendimiento universitario
Variables

1

1. ¿Cómo calificarías las ventas realizadas durante el Bazar

—

2

3

Bravo en comparación con tus ventas habituales?
2. ¿Consideras que los conocimientos adquiridos en tus

0.202

—

0.349

.589**

clases han sido útiles para tu emprendimiento?
3. ¿En qué medida los eventos organizados por la
Coordinación de Emprendimiento te han motivado a seguir
con tu emprendimiento?

66

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524

—

4

�4. ¿Cuáles son tus planes a futuro con respecto a tu

−.059

−.024

0.043

—

emprendimiento?
Nota. *p &lt; .05, **p &lt; .01, ***p &lt; .001.
Fuente: Elaboración propia con base en los datos del cuestionario aplicado.
Complementando el análisis anterior sobre las motivaciones y percepciones de los
estudiantes emprendedores, se exploraron aspectos clave relacionados con la naturaleza del
emprendimiento, su formalización, nivel de profesionalización y su evolución temporal. De
acuerdo con los resultados presentados en la Tabla 6, se observa que la mayoría de los
modelos de negocio estudiantiles responden a esquemas tradicionales, como la venta de
alimentos y bebidas (22.7%), joyería y accesorios personales (18.2%), productos de belleza
(13.6%) y ropa (13.6%). No obstante, destaca un grupo de estudiantes (31.9%) que han
apostado por productos diferenciados y con intervención tecnológica, como la impresión 3D
o artículos personalizados, lo cual refleja el impacto positivo de la intervención institucional
al fomentar modelos de negocio con mayor grado de innovación y potencial de escalabilidad.
En relación con el grado de formalización, se identificó que el 95.5% de los
67

estudiantes no están registrados ante el SAT, lo cual es consistente con el hecho de que la

mayoría se encuentran en una fase inicial del emprendimiento. Solo el 4.5% reporta tener
más de tres años con su negocio, mientras que más del 80% de los emprendimientos tienen
menos de dos años de existencia, lo que indica que se trata de proyectos en etapa de prueba
o reciente implementación. Las principales razones para no formalizarse incluyen
desconocimiento del proceso (31.8%), falta de recursos (18.2%) y la percepción de que no
es necesario (27.3%), lo cual evidencia una oportunidad importante para fortalecer la
educación financiera y fiscal de los estudiantes.
Respecto a la generación de empleo, más del 80% de los negocios son gestionados de
forma individual, y solo el 18% reporta tener entre uno y cinco colaboradores, lo que reafirma
que se trata principalmente de microemprendimientos unipersonales. En cuanto a la gestión

67

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525

�financiera, el 95.5% de los participantes afirmó llevar algún tipo de control básico de
ingresos, costos y gastos, usualmente a través de métodos sencillos como libretas o archivos
en Excel. Este comportamiento puede estar asociado con los conocimientos adquiridos en el
aula, y representa un primer paso hacia la adopción de herramientas de gestión empresarial
más robustas.
Finalmente, uno de los hallazgos más significativos del análisis es que más del 80%
de los emprendedores reportaron un aumento en sus ventas durante el Bazar Bravo en
comparación con un día de ventas habitual, siendo el 18.2% quienes calificaron las ventas
como "mucho mejores", y un 31.8% como "un poco mejores". Esto confirma que la
participación en este tipo de eventos institucionales no solo fortalece la motivación, sino que
también tiene un impacto económico tangible en los proyectos estudiantiles.
Tabla 6
Datos de Control sobre emprendimiento del Universitario
Variable

Categorías

Frecuencia

%
aproximado

Producto o servicio ofrecido
68

Alimentos y bebidas

5

22.70%

Joyería y accesorios personales

4

18.20%

Artículos de belleza y

3

13.60%

Ropa y accesorios

3

13.60%

Otros (Impresiones 3D,

7

31.90%

No

21

95.50%

Sí

1

4.50%

cosméticos

peluches, termos, etc.)

Registro ante el SAT

68

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526

�Razones para no registrarse

No sé cómo hacerlo

7

31.80%

ante el SAT

No tengo recursos

4

18.20%

No creo que sea necesario

6

27.30%

Otros (varias combinaciones)

5

22.70%

Ninguno (soy único

18

81.80%

1-2 empleados

2

9.10%

3-5 empleados

2

9.10%

Control de ingresos, costos y

Llevo control básico

21

95.50%

gastos

(libreta/Excel)
No llevo ningún control

1

4.50%

Entre 1 y 2 años

12

54.50%

Iniciando negocio

6

27.30%

Menos de 1 año

2

9.10%

Más de 3 años

1

4.50%

Entre 2 y 3 años

1

4.50%

Número de empleados

propietario)

Tiempo con el negocio

69

69

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527

�Calificación de ventas en Bazar

Mucho mejores

4

18.20%

Bravo vs habitual

Similares

10

45.50%

Un poco mejores

7

31.80%

Un poco peores

1

4.50%

Fuente: Elaboración Propia
Una parte fundamental del análisis del emprendimiento universitario radica en
comprender los factores que inspiran, motivan y sostienen la actividad emprendedora de los
jóvenes, así como el papel que desempeñan las instituciones educativas, las familias y los
propios estudiantes en la proyección futura de sus negocios.
Los resultados de la Tabla 7 evidencian que la participación en eventos como el Bazar
Bravo ha sido constante para una parte importante del estudiantado: el 40.9% ha participado
entre dos y tres veces, y un 18.2% lo ha hecho en más de cinco ocasiones. Esta recurrencia
sugiere una vinculación activa con los espacios institucionales de emprendimiento, lo cual
puede interpretarse como un indicador de compromiso y motivación para continuar
desarrollando sus proyectos.
En relación con la formación académica, más del 80% de los estudiantes
emprendedores consideran que los contenidos de las asignaturas relacionadas con el
emprendimiento les han resultado útiles para la puesta en marcha y gestión de sus negocios,
distribuidos entre quienes están totalmente de acuerdo (50%) y de acuerdo (31.8%). Estos
datos reflejan la relevancia de la formación escolar y reafirman la pertinencia de mantener e
incluso fortalecer las materias con enfoque práctico y aplicado.
Adicionalmente, los eventos organizados por la Coordinación de Emprendimiento de la
universidad son percibidos como un importante factor motivacional: el 59.1% de los
estudiantes señala sentirse "muy motivado" por estas actividades, y otro 4.5% menciona
sentirse "extremadamente motivado", lo que indica que la universidad actúa como un agente
activo que impulsa el desarrollo de ideas de negocio con impacto social y potencial de
crecimiento.
En cuanto al entorno familiar, según la Tabla 8, el 72.7% de los jóvenes indica que
su familia influyó considerablemente en su decisión de emprender, y la mitad proviene de
528

�hogares con negocios propios. Esta influencia refuerza la hipótesis de que la socialización en
contextos empresariales familiares puede fomentar desde edades tempranas el interés por
70

crear un negocio propio, y en algunos casos, facilitar habilidades básicas o acceso a

recursos.
Asi mismo, los datos de la Tabla 9 permiten visualizar las aspiraciones de los jóvenes
respecto a sus emprendimientos. Aunque el 31.8% considera su proyecto como un ingreso
complementario sin intención de formalizarlo, el 36.4% desea combinarlo con un empleo
tradicional y un significativo 27.3% aspira a que su emprendimiento se convierta en su
principal fuente de ingresos y dedicación a tiempo completo. Este último grupo representa
un núcleo con alto potencial de consolidación empresarial, especialmente si se les brindan
herramientas adecuadas de gestión, financiamiento y acompañamiento institucional.
Tabla 7
Factores institucionales
Variable

Categorías

Frecuencia

%
aproximado

7

31.80%

2-3 veces

9

40.90%

Más de 5 veces

4

18.20%

1 vez

2

9.10%

Utilidad de conocimientos adquiridos

Totalmente de

11

50.00%

en clases

acuerdo
7

31.80%

Participación en Bazar Bravo

Esta es mi primera
vez

De acuerdo

70

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529

�Ni de acuerdo ni

3

13.60%

En desacuerdo

1

4.50%

Motivación que brindan eventos de la

Mucho

13

59.10%

Coordinación

Neutral

7

31.80%

Extremadamente

1

4.50%

Poco

1

4.50%

desacuerdo

Fuente: Elaboración Propia
71

Tabla 8
Entorno Familiar
Variable

Categorías Frecuencia

%
aproximado

Influencia familiar en decisión de

Mucho

16

72.70%

emprender

Neutral

6

27.30%

Sí

11

50.00%

No

11

50.00%

Familia con negocio propio

Fuente: Elaboración Propia
Tabla 9
Planes a futuro con respecto al emprendimiento
Planes a futuro

Frecuencia

%
aproximado

71

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530

�Considero mi emprendimiento como un ingreso extra, sin

7

31.80%

8

36.40%

6

27.30%

1

4.50%

pretensiones de formalizarlo.

Me gustaría combinar mi emprendimiento con un empleo
tradicional.

Mi objetivo es que mi emprendimiento sea mi principal
fuente de ingresos y dedicarme a tiempo completo.

Aún no estoy segura si continuaré con mi emprendimiento.
Fuente: Elaboración Propia

Con el propósito de complementar el análisis estadístico, se consideró la satisfacción con la
organización del Bazar Bravo como un indicador perceptual de la consolidación del
emprendimiento universitario, al representar la valoración de los estudiantes sobre su
experiencia emprendedora en un entorno formativo.
Se realizó un análisis de regresión lineal múltiple para evaluar la influencia de dos
72

componentes del acompañamiento académico: la utilidad de los conocimientos

adquiridos en clase y la motivación institucional para emprender, sobre la satisfacción
con el emprendimiento.
Variable dependiente:
Satisfacción con el Bazar Bravo (y)
Variables independientes:
• Utilidad de los conocimientos adquiridos en clase (X₁)
• Motivación institucional para emprender (X₂)
Tabla 10
Modelo de regresión lineal

72

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531

�Indicador

Valor

Coeficiente de correlación múltiple (R) 0.854
Coeficiente de determinación (R²)

0.729

R² ajustado

0.703

Error típico del estimado

0.715

N (Observaciones)

24

Fuente: Elaboración propia
El modelo fue estadísticamente significativo (F(2, 21) = 28.24, p &lt; .001) y explicó el
72.9% de la varianza en la satisfacción (R² = .73, R² ajustado = .70).
La motivación institucional mostró una relación positiva y significativa con la satisfacción
(β = 1.61, p &lt; .001), indicando que los eventos y apoyos institucionales fortalecen la
percepción positiva del emprendimiento.
En contraste, la utilidad de los conocimientos adquiridos presentó una relación
negativa significativa (β = –0.98, p &lt; .001), lo cual puede interpretarse como una tensión
entre los contenidos teóricos y su aplicación en escenarios reales. Este hallazgo sugiere que,
73

si bien el aula aporta herramientas, la experiencia práctica en espacios como el Bazar Bravo

configura un ecosistema emprendedor que es percibido con mayor relevancia por los jóvenes
emprendedores.

Conclusión
Los resultados de este estudio permiten comprender que el emprendimiento
universitario no es una práctica aislada ni responde únicamente a necesidades económicas o
académicas. Por el contrario, emerge como una expresión compleja de múltiples dimensiones
que incluyen factores personales, familiares e institucionales, los cuales convergen en la
construcción de un proyecto de vida. Esta perspectiva integral destaca la importancia de

73

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532

�concebir el emprendimiento como un fenómeno vinculado al desarrollo humano, más allá
del rendimiento económico.
Los datos obtenidos confirman, en términos generales, la hipótesis planteada, el
acompañamiento académico, tanto a través de los conocimientos adquiridos en el aula como
mediante los espacios institucionales de apoyo, influye significativamente en la
consolidación del emprendimiento universitario. Esta relación se manifestó, por ejemplo, en
la percepción positiva de los estudiantes hacia la utilidad de los conocimientos aprendidos,
el manejo básico de herramientas contables, y la participación activa en eventos como el
Bazar Bravo, los cuales funcionan no solo como plataformas de comercialización, sino como
verdaderos laboratorios de aprendizaje experiencial.
No obstante, el análisis estadístico reveló también un aspecto importante a considerar,
la utilidad percibida de los conocimientos teóricos mostró una relación negativa con la
satisfacción con el emprendimiento. Este hallazgo sugiere la necesidad de revisar la forma
en que se integran los contenidos académicos con las experiencias prácticas, con el fin de
evitar un desfase entre la formación en el aula y las realidades del ecosistema emprendedor.
Es decir, aunque los conocimientos adquiridos son valorados, su aplicación efectiva parece
estar sujeta a otros factores como la motivación institucional, el acompañamiento docente y
la oportunidad de aplicar lo aprendido en contextos reales.
De este modo, se evidencia que la universidad cumple un rol estratégico, no solo
como generadora de conocimientos, sino como promotora de habilidades emprendedoras,
entornos de apoyo y redes de colaboración. Este acompañamiento resulta fundamental para
74

fomentar no solo la creación de negocios, sino la formación de liderazgos comprometidos

con el desarrollo sostenible y la transformación social.
Sin embargo, este estudio también reconoce sus limitaciones. La muestra estuvo
conformada por estudiantes con emprendimientos activos, lo cual responde a la naturaleza
exploratoria del estudio pero restringe la generalización de los resultados. Además, aunque

74

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533

�se incorporó un modelo de regresión lineal para fortalecer la robustez del análisis, futuras
investigaciones podrían beneficiarse del uso de métodos mixtos, enfoques longitudinales o
estudios comparativos entre universidades con distintos niveles de institucionalización del
emprendimiento.
Finalmente, el acompañamiento académico debe entenderse como un proceso que
trasciende lo técnico y lo curricular. Implica construir una cultura emprendedora basada en
la confianza, la creatividad, el compromiso ético y la colaboración. En este sentido, formar
emprendedores no debe limitarse a enseñar a crear empresas, sino a inspirar a jóvenes que
lideren proyectos transformadores, con impacto positivo en sus comunidades y una visión
crítica del entorno que habitan.

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