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                  <text>..
Núu.
r.uerno, pero quedó en las astas de la justicia y fué conducido , la
cárcel.
El que mejor se portó de todos los vichos Cué el señor presidente,
que estuvo muy amable, acordándose seguramente de la rechifla que
llevó su mal aconsejado antecesor, á quien el pueblo soberano calificó de lo que era á voz en grito.

TEATROS.
ánimo de censurar la eon~
docta de los ilustrados capitalistas que emplean sus caudales
para conciliar su lucro con los
progresos de }a civilizacion espaiiola, sin ánimo de ajar el mérito de los eminentes artistas
estrangeros, no podemos menos
de lamentarnos de que mientras
.
se premia con escesiva profusion
á los alumnos de Eulerpe y Terp•
sicore, se deje al teatro español abandonado á sus propios esfuerzos.
Dignes de elogio son los desvelos de los señ&amp;res empresarios de 111
Cruz y del Circo en benefieio del público¡ pero este .pl!blico es español, y si bien es verdad que algunos necios, los mas de eUos nacidos
en pobre y plebeya cuna, creen que la delicadeza aristocrática, la
moda y el buen tono ( que no conocen) escluir deben de la escena
elegante, las compañías de verso; nosotros, y con nosotros cuantos
ti.el)en apego á los adelantamientos. nacionales, nosotros que no&amp; reímos soberanamente de las preocupaciones y debilidades humanas,
estamos seguros que si eon ese oro que con tanta profusion se derra-ma, se form,áran hu enas compañtas de declamacion, se premiasen
decentemente las producciones de los poetas nacionales, y hubiese
en el aparato escénico de las funciones dramáticas que alternasen con
las óperas y baile.s, el lujoso fau.sto que en estos e.spectáculos se ostenta, estamos seguros, repetimos, que quedaría el público mas
complacido, porque en estas materias sabido e~ que la variedad es el
S1N

IBA\11\1
1

to

-113-

¡.alma de los goees. Con esto lograrian las empresas las mismas ó aea-

so mas crecidas ganancias, al paso que elevarían nuestra cultura al
mayor grado de perfeecion. Esa juventud sedienta de gloria, que arr.oja por do quier destellos de las mas lisonjeras esperanzas, hallaría
el premio de su aplicacion: descollarían ingenios dignos de rivalizar
con los que hacen el orgullo de las naciones mas avanzadas en lileratura; y sobre todo, no se vería ese contraste boch9rnoso que ofrece
( generalmente hablandQ) la pobreza de un eminente actor español
con los millones de un cantor ó de un danzarín estrangero.
Huélguense enhorabuena los díletanti en arrojar coronas y ramos
de flores á lós piés de un estrangero. Hay ovaciones cuya exageracion
no solo las desvirtua, sino ·que las convierte en farsa ridícula. Nos.otros, admiradores de los talentos de nuestra patria, reservamos tambien nuestro entusiasmo para las glorias nacionales. Hemos admirado
y apla,udjdo el mérito de Rubini, de Moriani, de Ronconi ... Oh! el que
IJO .es seQsible á las delicias de la música, no tiene corazon; pero tambien ~a divina Matilde nos encanta, tambien nos entusiasman los acierto,¡ de Romea.
.
Merced á los afanes, desvelos y sacrificios de este eminente actor,
la compañía del teatro del Príncipe, abandonada á sus propias fuerzas, rivalizar puede con las mejores del estrangero. Así lo comprende
el piJblico , pués á pesar de no haberse dado. ninguna representacion
nueva basta el dia en que escribimos este artículo , con motivo de la
peligrosa enfermedad del distinguido cuanto apreciable actor don Cárlos Latorre, lucida ·y numerosa concurrencia ha favorecido todas las
funciones,
Cuando el señor Romea apareció en la escena despues de haber estado ausente de ella un aiío, cuando se presentó la inimitable Matilde,
tras de una larga enfermedad, prolongados aplausos resonaron por tod9s los ángulos del coliseo. Esta ,ovacion fué unánime, espontánea,
sincera y sobre todo merecida.
.
No creemos que en ningun teatro de Europa.salgan con mas perfeceion las representaciones. ·En las de la Segunda Dama Duende, y Ban•
dera negra, fueron llamados á la escena todos los actores.
El teatro del Príncipe, aunque reducido, acaba de ser reformado en
sus localidades y adornos con inteligencia y primor. El nuevo telones
de una sencillez de esquisito gusto, las lunetas cubiertas de terciopelo
azul zafiro, son cómodas y holgadas. Todo en fin es bello y lujoso. No
vacilamos en asegurar que es el mas elegante de todos los _teatros de
~~~

,.

SALE

VEINTE

UN A VEZ

REALES

AL MES.

AL AÑO.

..

.

.

WENCl!SLAO AYGUALS DE Izco.

11■ &amp;CCII■.

Enelelopedla platoresea universal, A.i.io sesando.

C!c.spaña

e:

~

los tstrangeros.

--•-iill001911'iitiiii---

(coNCLUSION.)

• l ,

• l

'

Arde en mil dudas su mente l.,,
y vacila! ... y se despeina! •••
la ambicion triunra insolente 1,,,
lanza la llave al · torrente,
y pronuncia: fa 'º// reina.

n '

_·¡
11

, ·n
'

t.• DE JUNIO DE 1840.

.

,

El conde del Almirez
oprime lleno de enojo
á su famillia ¡ par diez 1
como siJuera un manojo
de espárragos de Aranjuez.
A. de I,

.

MADRID-SOCIEDAD l,ITERARJA-,.1845.
IMPRENTA. DE DON WÉNC~$LAO AYGUAl,S DE l~CO, CJ\,LLE DE SAN ROQUE, NÚM. 4-•

•

_ qué ciencia, á qué arte no llegó la
ilustracion filosófica del fecugdo Vives?
En los teólogos y juristas que este
formó, halló Grocio los materiales con
que ordenó el código de las naciones .Y
la jurisprudencia de los monarcas.
Ilabíanos venido de Francia el inepto gus(o á los libros de caballería, que
tenían como en embeleso á la ociosa
curiosidad del vulgo inli~o y supremó. Clama
Vives contra el abuso: escúchale -Cervantes:
intenta la destruccion de tal peste : publica el
Quijote, y ahuyenta como á las tinieblas la
'- luz al despuntar el sol , aquella insípida é
insensata caterva de caballeros, despedazadores
de gigantes y conquistadores d~ reinos nuóca
oidos.
Y no osaré yo afirmar que el verdadero espíritu filosófico, mas racional y menos insolente que el ponilerado de nuestros dias, comunicado á todas las profe,siones y artes _en aqu,el meditador ~iglo, verfcccionó tambien las que sirven a la ostentac10n del poder humano,
que copiaµ los vivos séres de la naturale~a; que levantan
soberbios lestimonios de la inventora necesidad del hombre? Pudo ser Herrera el arquitecto del Escorial sin filosofía? Sin ella Rivera, Murillo, Velazqucz con breve
pincel, los émulos del poder di vino ?.. . .
.
Mi men\e embebecida con la contemplac1on de su
grandeza misma , manifestada en las obras de tan insignes

la pluma, que detenida con
g enios ' mueve nerezosamente
•
. mas que .pro duce
el letargo
de lal considerac1on
! adn:11ra
y, refiere. No oh ida, pasa en s1l~nc10 de propós1l? ot!os
muchos y s(lñaladísimos benefic10s, .que. en las c1enc1.as,
artes y profesiQ11es de p1Jra convemenc1a .ha producido
el i11genio español,

flN,

Al. DÓBIII&amp;
LAURA Y YO.
Yo •• , • • • • Dime ~_eor ~ué, Laura hermosa,
á mi carrno srncero
t,i muestras tan desdeñosa?
ELL-'· , • • • • Si me l¡ace el amo~ en prosa
á ningun amante quiero.
Cor azon· con ilusiones ,
•
de un vate ansioso do gloria
habrá de mi amor los dones,
solo porqu~ en s11~ cancionea
eter11ice m1 memoria.
y 0 • • • • • • • No te precies de. indiscreta
pagándote de oropeles,
mira que amor de p~eta .... ·
ELLA. • • • • • Es yugo que se suJeta
con lazos de sus laureles.
yo •• , • , • • Mas repara que en el día
··
beben tantos los encantos
de la dulce poesía
que yo no sé, vida mia,
si habrá gloria para tantos.
ELLA . • , • • • D~me de su númen señas,
•
y mis amores le doy.
_
Yo • • • • • • • Pues que si no, me desd~nas,
sabe al fin, ya que te empenas
que tambien, Laura, lo soy.
Mirasme con malicia y te sonries?••••
que el númen, crees, me negó su v,eoa? .
pues qué? ¿no bastan á que en m1 coolies
mi poblada_y larguísi~a melen~,
y en mi cara, del gemo marav1lla,

�,

..
-114-

el espeso bigote y la perilla?
~ dudas, porque en tímido rccaln,
Jamás un solo verso le haya escrito?
He sido por callarlo, un mentecato;
pero, Laura, soy vale, lo repito;
y hoy, dejando tao rígido ~ecrcto,
al palenque saldr~··· te lo pro1ne10,. •.•

...

Y á fin de cumplir in nómin,
m~ pro\uesa original,
me puse á escribir al Dómine
el adjunto memorial.

Memorial.
Escclente señor, Dómine amante.
Yo 11ovel aspirante
cuyo nombre ni patria hacen al caso
que jamás en la cuerda be dado un p;so
á bailar en la cuerda me dispongo,
'
y hoy an,te usla con respeto espongo:
Que .d ebiéndole dar por compromiso
á la ~ella que en prosa no me quiso,
en mis versos la prueba mas completa
de que soy como tantos, un poeta:
• •
A usía le suplico reverente
que á la muestra pr~sente
sirva dar en sus pági,1as cabida
i'avor _q ue apreciaré mas que la ~ida;
y además de fa l'O r ¿ no será justo
dará la·bella que lo exige gusto, .,
y evitar para mi males tamaños?
Guárdele Dios á usía muchos años
( en lo cual todo gusto se confirma}
aquí por conclusion pongo la füma.
}l. Z. CA:ZllBIIO.

D. PED~O DE CASTILLA.
i

( COl.'nlNUACION.)

embargo de esto, llegó á
prestarse fácil para unas vis.
las de una y otra parle en Tejadillo, lugar entre Toro . y
. Morales ; en ellas el rey á los
\ caballeros, ricos hombres é
infantes que habian formado
liga , eslrañó ~u (accion , y
ellos le respondieron con bu.
mildad , haciéndole presente
lo JUSlo de sus demandas de que se juntase con doña
Blanca. Acordó el rey que se nombrasen cuatro caballe..:.
ros de una ~arte y olra para arreglar este y otros puntos;
pero mas cmd?•de irá ver á doña María Padilla , que estaba en el castillo de Ureña, á donde la habia dejado.
Pesóles esta delermiuacion del rey · unióse la reina
madre doña María al parHdo, atrajo á ~í á la reina doña
JN

~

Leonor y á la condesa doña Juana , ~uo-er del conde don
Enrique, y á doña Isabel de Meneses: viuda va de don
loan Alfonso_ de Alburquerque I que babia mÜerto poco
antes en ~P.d1~a del Campo: llamó 'á los coligados, que
ya $e parlian a Zamora , y se declaró abiertamente por su
causa y la de 1~ !eina doña Bla~c~. En.vió mensageros y
carlas al rey, d1c1endo que~se vm1ese a Toro para que
de- una vez se acabasen estas cosas. Obedeció ¡, su madre
vino al palacio de Toro, y entre las enhorabuenas bállas;
s?rprendido; aprisionan á sus privados, múdanle los oficios, ! no le dejan trata~ con los que babia traido. Contemplabase preso y oprimido ; solo bailaba alrruna soltura, permitiéndole ir á caza, á que era muy aficionado.
El ~ey por su parte conte1_1tal,a á muchos, re1)artiéudoles
haciendas; con cuyo motivo se iba deshaciendo la lío-a y
se le arrimaban los mas, escepto sus hermanos doui,E~rique, don Fadrique y don Tello, con don Fernando de
Castro, que no hacían diligencia de unirse con él. Viéndose el re~ tan eng&lt;1ñado, oprimido y desconfiado de
todos, un d1a de espesa niebla que salia á caza, se adelar!tó con. ~lgunos confidentes hasta perder de vista la demas. com1t1va, Y. bu16' á Segovia, desde donde envió á
pedir su cbancilleria y sellos, á fines del aiio de 1354.
. A vista de esto, unos siguieron al rey, olros se retiraron ; pero sus hermanos don Enrique, don Fadriqull
y don Tello maquinaban guerra contra él. Para defenderse el rey, ó para reducirlos á su obediencia fué á
Burgos á principios del año de 1355 · juntó ;lounos
h!d~lgos ~e algunas ~iudades; espúsole~ su nece~idad,
p1d1óles dmero y auxilio, y así pudo recorrer alrrunas
gentes de armas. Partió con su hueste á ceriar á Toro
donde se ~aliaban sus ene~igos; peleóse de una y otr~
~arte', no sm sangre derramada, pero sin fruto. Así empezó a encenderse la guerra; fué á soserrar á los de Toledo, que se habian alzado por la reina d~iia Blanca. El
conde don Enrique con su gente, ll1•gó antes ; renovósc
la ~alalla y hubo !Duchas muertes; huyó don Enriqu1t
y trrnnfó el rey don Pedro.
~-a tenia vejote J un aiios.el rey, y al paso que crecía
e~ v1~or. de su edad, se aumentaba el rigor de su justi- ·
cia, a vista de tantas ·rebeliones. Mandó quitar la vida á
~ucbos de los partidarios en aquellas ciudades que hab!an .tomado la vo:z contra él; y porque nunca le parecía
bien presa la rema doña Blanca , de Toledo la envió á
Sigüenza: la reina doña María, su madre , asustada del
terror de tantas desgracias, se fué á Portuo-al con s~
padre, donde murió á principios del aiio de 1357.
El conde don Enrique se babia pasado huyendo á
Francia, á donde fué llamado por el rey de Aragon . para
que le ayudase á rechazar las hostilidades que le uacía el
rey don Pedro de Castilla, que le liahia declarado la
guerra porque un almirante de Aragon .babia apresado
unas _naves en nn puerto del re:y don Pedro. Un internunc.io del papa, llamado don Guillen, apenas podia consegmr algunas treguas para aplacar la ira de don Pedro;
ape•~as bastaba su autoridad par:1 que perdonase algunos
ca~t1gos, y nunca pudo conseguir que se juntase con la
1:e1_na d?ña _Blanca; Sie~pre precipitado don Pedro, ya
depba a dona Maria Pad1ll&lt;;l, ya enamoraba á otras , fue-sen casadas ó solteras, ya quería acabar con todos sus
enemipos, anhelando siempre dar muerte á lo~ que los
sosteman, que eran sus hermanos y primos, de los cuales dejó á vida muy pocos.
. RoD?~ierou los d~ Aragon las treguas, y resucitaron
las ~o~tJhdades; mediaba el cardenal de Boloña don Gui..,.
do, y no podía concordar á los reyes; aliúbase el fuego
de la guerra , y cuando el rey de Castilla no tenia buenos
.sucesos, daba contra la causa de ellos, pagándolos la
sangre aun de sus mas cercanos. Nunca desistía el rey
don Pedro de buscar sus contrarios, á los cuales en 1360
desbarató á vista de Nágera ; y de resultas, dejando fronteros contra Aragon, s~e retiró á hacer castigos en los

-115partidarios, y apoderarse de las riquezas de su tesorero 1
Simon Leví , judío , y de i;us parientes.
En el año de 1361 hizo p~ces con un rey moro de
Granada, llamado Abusa id el Bermejo, que babia destronado á Mahomad, y se babia aliado con el rey de Aragon;
y quitándole este auxilio, restauró la guerra; pero se vió·
obligada á hacer paces, cediendo mucho contra su voluntad. La reina doña Blanca babia sido llevada de prision en prision , de Sigüenza á Jerez, y de aquí á Medina Sidonia, en donde la mandó quitar la vida á la
edad de veinte y cinco años; jóven á quien, además de
acompañarla la hermosura y gracia, la ádornaban mucho
juicio y gran cristiandad en el sufrimiento y constancia
de las prisiones y trabajos.
Ya libre de las guerras del de Aragon, tomó las armas para vengarse del rey moro. A este fin hizo tratos
&lt;:.&lt;m Mahomad, á quien el. Bermejo babia destronado; y
juntando unos y otros sus tropas, se entraron talando
la vega de Granada, en cuya espedicion el rey don Pedro
ganó muchos lurrares ;,ara sí segun el pacto hecho. El
rey Bermejo, vié°ndose perdido, vino á Sevilla á ponerse
á discrecion del rey don Pedro. Este dió muestras de
querer componerle con Mahomad; pero mandó prenderle
con todos los qu~ trajo en su comitiva; lomóles las joyas
y dineros; hízoles causa á título de ser los que babian
muerto á Ismael, antecesor de Mahomad; de haber destronado á este· de haberse aliado con el rey de Aragon, y
de haber sido Ía causa de que el rey don Pedro hiciese
vergonzosas paces con aquel, y envió las ca,bezas de los
principales al rey Mabomad, que ya había sido restituido
al trono de Granada.
En este intermedio babia muerto en Sevilla de muerte
ñatural doña María Padilla con gran sentimiento del rey
don )?edro, la cual fué sepultada en Astudillo en u,n monasterio de Santa Clara, que ella babia fundado co~. el
fin de retirarse á él. Había dejado al rey cuatro b1JOS,
don Alfonso, doña Beatriz, doña Conslanza y doña Isabel. Hallándose, pues, el rey don Pedro en ~e villa descansando de la guerra que acababa de hacer, y de la
muerte del rey Bermejo; juntó á los principal~s del reino
que allí se hallaban, y les declaró con formalidad y testigos de buena nota , que él se hab_ia casado por P?labras de presente con doña l\Iaria Padilla antes que v1r:iiese la rein11 doña Blanca; que si habia celebrado bodas
con esta, habia sido por evitar disturbio~ en el reino
por el partido de los que aborrecían á los parientes de
doña María; que no estaba legítimamente casado con
aquella, y si con es.la; y por consiguiente, que era verdaderamente reina, y sus hijos infantes de Castilla; por
lo cual d~bian llamarse así en adelante, y jurar por heredero de los reinos al hijo varon el infante don Alfonso;
juráronlo así, y á su consecuencia m~ndó traer el re~ do~
Pedro el cuerpo de doña María Padilla desde Jlstud11lo a
Sevilla , y se la hizo pomposÓ funeral como á reina, año
de 1362.
(Se continuará.)

..

&lt;ttncnto tpigtamótico.
Por yo no sé qué pecado
un dia cierto marqués
dió una tunda á su criado
el cual se llamaba ándrés.
De su casa Andres salió
con intencion iracunda
y á un gallego que encontró
le dió tambien una tunda.
ombrado el marqués
a casualmente
6 al buen Andrés:
"¿ de cuándo acá tan valiente ?J&gt;
- A lo que este contestó:
«allá en ,·alor nos andamos.
Señor amo, usted y yo
sabemos á quien pegamos.»
J. M'.. V1LLERGAS,
ft

1

1

,.

---=~ClI!---ARTICULO QUINTO DE LA NAVA
Y PRIMERO DE ALAEJOS.

,s lectores tendr5n presente lo que llevo dicho de la
Nava del Rey que dió márgen al artículo de don Juau
de la Rosa Gonzalez, en ví.ndicacion de su pueblo. Vi ndicacion, que sea dicho de paso, no me satisfizo por entonces; pues por dejar dicho señor de la Rosa en bue1~
lugar-al suyo; quiso poner en mal lugar á otros lugares,
haciendo cargar con el mochuelo á Medina del Campe r
Alaejos. Yo, á la verdad, no qoedt convencido por entonces,
porque tal fé me merecen las personas á quienes be pedido
informes siempre que be tratado de pintar las costumbres
de la Nava, que no podia dudar de su veracidad. En este concepto, había me puesto á redactar el articulo quinto de la Nava de 1 Rey, cuando me hicieron variar de rumbo algunos incidéntes de que hablaré despues, y há aquí por dónde mi artículo presente ha venido á correr 111 suerte de un rey famoso por sus hazañas
belicosas: hablo del famoso emperador Cárlos V, que siendo quinta
de Alemania vino á convertifse ~n primero de España. Rara coincidencia! Al escribir yo, el articulo quinto de ](I Nava y primero de
Alaejos, me he zambullido en un conveDto ni mas ni menos q?t el
emperador Cárlos V, que des pues de pasar á rey Cárlos I, se metió en
un convento donde murió hecho un fraile, sepultando en la soledad
del claustro todas la3 glorias de su espada omnipotente .. Yo I yo que
siempre he sido tan poco amigo de los reyes y tan ene~1go declarado
de los frailes, he venido á seguir las huellas de un fraile rey l!I Maravillas son estas q11e solo puede comprender el que está en todas las
maravilla, de nuestra caza maravillosa.
Babia pues enristrado la péñola y cscrilo «Articulo V.» cuando entró la criada y me dijo;
-Siete cuartos!
-Para qué? ,
-Para el cartero.
Dí los sietes cuartos y leí la carta que me trala, que aunque no lo
dice supongo será de Medina, y es como sigue,
Señ,or D. Juan Martinez Villergas.
«lle visto el artículo de Rosa perteneciente á Medina, y como soy
natural de él me resiento por ser inexacto cuanto dice; pues aunque
no pertenecí¡ los realistas (1), ~o es verdad que los realistas de aquí
tiraron del coche de Fernando 1)1 tampoco que la plaza se esterára,,.
Esto sin que mi paisano lo jure se lo creo; pues la plaza de Medina es tal, que para esterarla no bast~ria_ tod_a la pleita _que produce el
reino de Valencia. Escusada era la vrnd1cac1on de Medma e.n esta segunda parte. Pero veamos cómo sigue la. carta.
«Pues que los de Medina saben muy bien que las esteras son propias de invierno,y cuando pasó el rey era en agosto.»
,
Con que es decir, que si hubie.ra pasado _en ener? tal vez se hub1~ra esterado la plaza? Esta es una pifia~ pa1sa!10 mio; y es necesano
andarse con cuidado, que nuestrús vec1110s n~ales nos acechan con
encono y podríamos muy bien ser víctimas de una imprudencia.
Mi paisano me habla al mismo ti_empo de un lance muy particular que tuvo ocasiou en la Nava en tiempo de los franceses, el cual,
aunque todo no se puede decir, tampoco debe quedar en silencio todo. Es el caso, que un dragon fr~ncés es~aba en la Nava, y l_a _pat~ona
hubo de soltar no sé qué depósito de alfe corrupto que b1~1ó vivamente al órgano odorífero del francés_. Este se _tapó la~ nan_ces, ~_la
patrona observando el efecto que babia producido su hcenc1a, d1Jo:
perdone'usted monsieur; yo he cometidt&gt; esta falla_ porque como es
usted francés, pensé que no enleJ!dia nada del espanol.
.
Despues de haber escrito «Articulo V,&gt; lel la carta y continué «de
la Nava. •••.,&gt; pero autes de poner «del Rey» oi .ti!ar fuertemente. de l_a
campanilla. Abrieron la puerta y vi entrar prec1p1tadam1:nte _á m1 am,go don Juan de la Rosa Gonzalez, todo. em~olvad~ Y l11!1p1ándose el
sudor que corria por su frente. Tomó m1 ~migo asiento sm responder
é. ·ninguna de las preguntas que yo le hacia, porque tal era su estad11

(1) Yo me alegro de que mis paisanos se sacudan de ta11 fH
mancba.
¡I

•

�...

.-116-

-117-

de_sofocac\on y cansan_cio que no pc,dia respirar apenas, y como la
dona Pauhta del Médico á Palos tenia secuestrada la facultad de
hablar.
---: Pero hom~re, de dónde viene usted tan agitado? le pregunté, y
haciendo un violento esfuerzo para satisfacer mi ansiedad contestó
con mucho trabajo:
'
. -DeSimancaslll
-De Simaocas? Con que ha estado usted en Simancas? Y qué hay
de nuovo por Simancas?
Poc~ á poco fué seren~ndose el señor tocayo mio, y sacando de cada bols11lo un gran legaJo de papeles, los eché sobre mi mesa esclamando con cierta actitud dramática.
·
-Nava del Rey.... ya estás vindicada !!I . ,
-Pero qué quiere decir todo esto?
-Quiere. decir que vengo del Archivo de Siro cas, donde be ·est~rlo re_v~lv1endo pape.les una semana, á fin de vindicar á mi pueblo
de las m¡ustas acusaciones que se le han hecho. Aquí tiene usted documentos justilicativos que prueban tan claro como l.a lu~ del dia que
cuanto en El D6mine 'Lucas se ha dicho de la Nava, no ha sucedido
en la Nava sino en Alaejos.
Empecé yo con asombro á bojear aquellos papeles, muchos de los
cuales habrán estado en el Archivo centenares de años, y vi con
trañeza que mi amigo tenia razon. En dichos documentos, son tales
los chascarrillos, las anécdotas , las locuras, la! estravagancias que
se re~ereo de Alaejos, que ya tengo materiales para llenar unos cuantos pliegos del D6mtnc con la simple relacion de todas estas maravill_as verdadera!Uente maravillosas. Lo primero que me llamó .la atenCJOII, fué un hbro compuesto por un literato de aquel pueblo, .cuye
titulo es: Arte de tocar las castañuelas.
Curioso yo de examinar una obra tan original, abrl el libro por la
primera boja y ví que decía:
Articulo 1.• Caso de tocarlas, mas vale tocarlas bien que tocarlas mal.
. •Confieso que al leer este primer articulo no tuve fuerzas para segmr adelante, y tomando la pluma añadí al epigrafe que empezaba
« Articulo V de la Nava» lo siguiente: «y I de Alaejos:» escribí lo que
ust~des han leido, y prometí á mi amigo dejar ~n paz á la Nava para
de~1carme esclusi vamente á narrar los prodigios de Alaejos, en una
série ~e artlculos que durará todo Jo que permitan los datos estraidos
por m1 amigo don Juan de la Rosa, del Archivo de Si mancas.

es-

J. l\l.

VtLLl!RGAS,

EPIGRAMAS.

Dijo un tuerto á un jorobado,
á quien vió al romper el alba:
Muy pronto, amiguito mio,
camina usted con la carga. ,
Temprano debe de ser,
respondió el otro con calma,
cuando tiene usted abierta
solamente una ventana.

CAPITULO V.
El bosque de las maravillas.
os primeros rayos del sol doraban las crestas y los
picos de las montaiías ( que no solo los gallos y
gallin~s tienen picos y crestas) coan1l0 emprendimos. nuestra marcha hácia el Bosque ele la, maratnllas, que era donde nos habíamos propuesto
llev~r nuestra gran cacerla á efecto. Mas ay I á la
me~1a hor~ ~e nuestra salida vimos que venían
foriosos hacia nosotros una infinidad de toros de
.
. .
la~ ~as acreditadas ganaderías, pues flotaban por
el aire sus dmsas ~e d1~trntos col?res y conocimos por ellas que sus
cuernos correspond1an a la alta aristocracia, pues eran de los seiíores duque.s d_e. Ve raguas y Osuna, condesa de Salvatierra y marqués
de Casa Gavma.
. -Zo!1zoniche,_ dijo_Montes, y no hay que tener canguelo por cemeJante bicoca. Qmetec1yo too cr mundo.
~l decir esto se adelantó nuestro impávido compañero, y conforme iban llegando (os loros, que con el cansancio y la ira le embestian
con tanta boca abierta, Montes, con aquella serenidad propia de los
grandes hombres, me~ales todo su brazo derecho por la boca . sacaba
la mano por la veotan!lla trasera del animal, cogiaJe del rabd y retirando el brazo le volv1a como un calcetín; y haciendo lo mismo con
todos fué ~acinándoles á uu lado, con lo que nos quedó el paso enter•~ente J1~re. Este _lanoe llenó de asombro á Listz, O'Connell y .Luia
Feli~e, (_IU1enes tuner~n q!le co~f~sar que la tauromaquia es una de
las ciencias mas humanitarias y otiles á que puede dedicarse la inteligencia de los filántropos.
Llegamos, sin otra novedad que digna de ser referida sea al delir.ioso Bosque de las wiaraviUas.
'
Es_ preciso renunciar á la idea d~ hacer una exacta pintura de esta
mansion e~c~n.tadora. ~ara ello sena preciso que nos inspirára el númen que dmnizó los pinceles de Morillo. Este alumno de Apeles sabia dar á sus _pinturas ~anta verdad, que una Cuente de callos pintada P?r ,él, abria e~ apetito al hombre mas displicente.
. F1gurese el curioso lector que los gilgueros y ruiseñores se zambulhan en los charcos, al paso que los sapos l" las ranas, jugueteando
entre las ramas de los pomposos árboles, saludaban al sol amaneciente con trinos y gorgeos ~elodiosos. Mil, arroyuelos se cruzaban; pero
~stos arroyuelos que salpicaban _de rub1es, topacios y esmeraldas los
rnmensos planteles de nabos que adornaban aquel recinto eran arroyuel_os -de n~yó, yerba buena y marrasquino. Una gran n~ria tirada
por seis conseJeros d_e la corona, .suministraba abundante riego de
1:afé co~ !eche. Multitud de oaranJos embalsamaban la atmósfera con
sus dehc1osos frutos; pero •.•• cosa estraña ! las naranjas no tenían
1:orteza, ~or maner~ que e~ aquel de!icioso bosque, nadie se resbalaba, nadie se romp1a la crisma, nadie se dislocaba el brazo.
· Los peñascos eran allí todos de mazapan, las piedras eran caramelos, confites y merengues. Las pared.es eran de turron de Alicante.
Absortos contemplábamos todas estas maravillas cuando un ruiilo sonoro llamó nues_tra atencion . Alzamos los ojos' y.•.. oh prodigio!
una bandada de perdices e.scabechadas pasaba por cima de nuestras
cabezas.
Lo creyeras, lector amado? En aquel mágico país abundaba la
taza que era una beodicion de Dios, y lo mas asombros~ era que tod_as las piezas estaban e!1 sazon de poder comerse. Allí veían~e correr
liebres estofadas, coneJos asados, y hasta se cruzaban por el aire
bandl}das de tordos en arroz y pollos con tomate.
Cargamo~ nuestras escopetas é íbamos á empezar la caza, cuando
una detonac100 atronadora nos llenó de estupor. La ti~rra se ahrió á
muy corta distancia de nos6t ros· y en pos de una llamarada que apestaba á azufre, salió de los abismos un escribano.

L;

1

Canta, que el cielo te dará colores
y podrás tus cantigas modular,
su fiel coróla te abrirán las Dores,
su abismo impenetrable el ancho mar
Cantal ... La aurora te dará armonía,
su luz prestará el sol al corazon,
!' la noche al cerrar triste y sombria
Ju:z te dará tu rica inspiradon.
Sigue, muger: abierto está el camino,
ya tes huellas impresas hay en él ,
y ·s i s
I mundo á tu destino
arre
undo tu laurel.
Si
tu trova meiodiosa ,
tus
paiía escuchará,
lira congojosa
par España llorará.
VICTOR BAUGUER.

PALMETAS.
DIÁLOGO

XIU.

'EL DÓl\llNE LOCAS Y CARTAPACIO.

! como hoy es domingo trataba de a.cicalarse para .r con las autoridades á misa mayor.
.
.
_
.
-A misa mayor con el demonio? Pues qué I hay misas en el in• fiero o?
-No ha de haber? dijo el escribano, pues de qué han de ,ivir los
frailes y •curas de qae está aquello atestado?
-Ya veo yo., dijo O'C:onoell, qae ha!( en el infierno mas reli;gion
que por acá.
-Dejémonos de cuestiones inútiles, repliqué yo, y venga la carta.
-Ahí va la carta, dijo el escribano, y tomando un a~pecto grl\'e
añadió e11 tono solemne: ahora debo cumpiir las órde11es 4e Sa.tanás.
Infelices I temblad 1 «Oh de vosotr.os .espirilos malignos 1 Hágase la
voluntad de Satanás.!»
_ Al decir esto retumbaron tres detonaciones. A la tercera desapareció el sol con todas las maravillas de aquel sitio encantador. Los
manzanos se volvieron alcor.noques, y los conejos, las liebres, perdices y demás aves y cuadrúpedos que corrían ó volaban escabechados,
fritos ó en salsa blanca, volviéronse .:orno 1o,; de por
pero los
conejos adquirieron la ferocidad del tigre, lt. dest1'eza y hflilidad del
hombre. Todo esto era seguramente resultado de la maldicioo .del reverendo padre Villergas.
Aterrados y llenos de estupor abrimos et pliego que desde el in6ec-no nos dic~ia Ribot, y leimos lo q11e ,er.áo nuestros lectons e11
el siguiente capít.alo.
Wli.NCESLAO A1'GUALS IIB Izco.

Dómine Lucas. Qué le parece á usted, Cartapacio
ami.g o, del. caso que han hecho algunos de los malos comisionados de la Sociedad Literaria, de la amistosa ad~.erlencia que les hicimos en el número anterior?
Cartapacio. Que es una burla que se hace de nosotros, y en consecuencia no merecen eonsideraeion alguna. y es preci&amp;o, sacar sus nombres á la públiea ¡'ergüenza par.a escarmiento de malandrines.
Dómine Lucas. Así es la verdad , y tan resuelto estoy
á ello que desde hoy se abre una seccion de remolones
eoo.su correspondiente viñeta, y el nombre que se estampe bajo 1as tres cabezas de asno, seguirá saliendo en todos
los números hasta que et individuo satisfaga sn deuda.
Cartapaci(). Que me place.
Dómine Lucas. Esto es de rigurosa justicia, porque publicando los nombres de los que no cumplen, se deja en
bues lugar á la mayoría de los señores comisionados, de
cuyo celo, aelividad y honradez eslá la Sociedad Literaria plenamente satisfecha.
Cartapacio. Y se ponen todos de una -vez?
Dómine Lucas. Desgraciadamente no es posible por
falta de espacio; pero ern11ezaremos por TRES y en el
próximo número irán los demás si antes no pagan lo que
deben.
Cartapacio. Perfectamente. Esto es muy bueno para
totlt&gt;s, porque así sabrán los establecimientos literarios
de quiénes pueden fiarse, y los buenos comisionados
pueden estar segal"Oi ·de -que -se les tendrá todo linage

de consideraciones.

aw

•

Á DOÑA ÁNGELA GRASSI,

.,

con motivo de la representacwn de su obra
AMOR T

Gl!RÓNIHO

Emborracbóse Facundo
! dijo, la boca abriendo ,
¿sabeis lo que estoy temiendo?
4ue se va á acabar el mundo.
Esto dijo y se cayó,
y un andaluz que le .oia
contestó con ironía:
«para ozté ya ze acabó.»
J. M. YtLLl!IIGAS,

.,

- Nosetros somos, dijo Luis Felipe.
-Por el acento, replicó el escribano, conozco que sois el héroe de
las barricadas, á quien los diablos aguardan con impa~iencia.
-En efecto, soy un héroe, dljo con modestia Luis Felipe~ pero vos
q.iiién sois?•.• d.e dónde nnis ?•.. quién os envía?
-Yo soy un escribano; vengo del infierno, y me envía Satanás.
-Qué decís !ll .esclamamos todos á la vez.
-Escribano y habeis ido al infierno? dige yo, parece imposible1
-Y es en,;a Satanás? preguntó Listz.
-El mismo Satanás para complacerá su secretario.
-Y quién es su secretario? dijo O' GonneH.
-Don Antonio Ribot y Fontseré, resp(\ndió el escribano.
-Con que nuestro amigo ha alcanzado ya su cacho de turron en el
infierno? Y cómo le va poc aquellas tierras del diablo?
-Tan ricamente! ••• Por .él mismo lo sabreis; pu.es me ha mandado
entregaros esta carta. Co111pañeco, m-e Ita dicho, de órden de nuestro soberano Satanás, toma este papel y llévale al Bosque de las maraoilfos, en donde enconlra,rá11 á mis antiguos camaradas. Le entregarás al mas barbudo y te volverás despues de haber egecutado las
órdenes que te dará nuestro soberano. Yo entre tauto voy á que me
ricen el pelo.
-Segun eso, hay peluq11eros en el infierno?
-Los peluqueros son como nosotros los escribanos, que no podemos
ir á otra parte.
-Y tan elegante se ha vuelto Ribot eo.tre los diablos 1:
-Mucho .••• ha tenido que arreglar5e i las costumbres del país •••••

ORGIJLLO.

Dulce y bello es vivir c~n alma henchida
de gozo, de .entusiasmo é inspiracioo,

-Buenos días, señores, nos dijo con notable amabilidad. Sois lt11
cazadores de Madrid amigos de mi amigo y compañero el &amp;eñor Ribot ?

•

y sentir nueve ser y nueva vida
que rebosa en araiente ~orazon 1
Dulce y beUo ·es vivir! ..•. Tu ,.ida es bella
pues rica elevas la orgullosa sien,
J en ella luce cual brillante estrella
el genio que del hombre es _el eden.

REMOLONES.
· 'Don Hannel Dl11z Cantlllo , de t.o•ea,
Don Franelseo Oliveras 1 CJoloD1er , de Fl•
soeras.
·
Don .;José Parra, de Velez llála3a.
( Se continuará.) _

�-118-

"

-119señores Cabrera y LaLTore, de M~laga. De ~sta acreditada imprenta sale la traduccion de las llfemorias ?e un Angel·, que ya tuvimos el gusto de recomendar a nuestt·os
lectores. Ahora lo hacemos de Los tres ltlosqueteros, preciosa novela de Alejandro Dumas, perfectamente traducida por don Antonio Benigno Cahrera.
Los tres Mosqueteros es acaso la tnejor obra del. fecundo Dumas, y la traduccion es tan exacta'. ~u estilo tan
elegante, su diccion tan pu_ra, que el or1g111al. nada. ha
perdido en manos del acreditado traductor. La 1mpres10n
es limpia y correcta.
.
_ . .
La empresa del Suspiro, acred1~ado pr;r1ód1co qu~ se
·publica en Zaragoza, ofrece bellas litograf1as, y ha abierto suscricion á una marrnífica lámina de las armas de Aragon, que recomendamgs encarecidamente á nuestros lec¼~.
•
Don José V clazquez Sanchez., direct~r del _salado Dominguero, que ve la luz ~n S~v•ll?, e~ta publicando co~
merecido éxito una novelita lustónca titulada Zurbano, )
una buena traduccion de Los misterios de la Inquisicivn.
Las· biorrrafías de rnurrcres célebres que está escriº amigo el señor
" Diez
. Canscco, o f recen cahiendo nuestro
da dia mayor interés.
.
.
Se anuncia una obra de alta importancia: tal es La
ciencia const·itucional y política esplicada en lecciones, p~r
don Camilo Alonso Valdespino. Recomendamos la adqu1sicion de esta obra de suma utilidad.

Los seráficos andan que beben los vientos desde que ,•ieren asistirles en el espediente que se les está siguienel fraile de Roma se hace el sueco.
do en- la secretaría de CAUTAP.\ClO de esta córte, sobre
su demencia é ignorancia, y alegar lo que crean conveniente antes de ser condenados ,á redusion en alguna
de las jaulas de Zaragoza.

Perdió apuntando Solero
seis doblones en dos manos,.
y dijo muy placeutero :
¡qué chasco le dí al banquero!
eran faltos de dos granos.
A. RIBOT Y FOll"TSl!RIÍ.

Usted gordo, nunca enfermo,
me decia don Facundo;
y es que engullo, bebo, duermo,
y al verá lanto estafermo '
me rio de todó el mundo.
ÁYGUAL5

w.

t

Ahora tratan de prohibir el Jumo EnnANTE. A buena hora! Esto es querer aumentar el número de lectores á esta preciosa novela.
En el Diario de Madrid de 23 de mayo de 1845 se
lee lo siguiente :
.
, .
«Se cita, llama y emplaza por primero y umco término de quince dias, á los editores, impresores ó interesados en las· obras tituladas qovela del Judio Errante
y diccionario de la Religion Cristiana ó Teologí~ portatil, por Mr. el abale Berguier, para que acudan á usar
de el derecho que vieren asistirles en el espediente que
se está siguiendv en la Vicaría eclesiástica de esta córte, sobre su censura y prohibicion.»
No sabemos con qué derecho se mete la Vicaría en
hopalandas de once varas. Es de esperar que el gobierno
le meta el resuello en el alzacueJlo; pues si se la -deja
vibrar impunemente el hisopo, no va á dejar títere
con cabeza. Estamos ya en tiempos de la inquisicion?
O es la ley de España elástica,
ó en este asunto diabólico
va á coger de rabia un cólico
;,
la Vicaría eclesiástica
~
y su organillo el Católico.
Los periódicos de todos colores_ han censurado esta
escandalosa cuanto ilegal providencia. Hé aquí 11.&gt; que
ha dicho el Heraldo :
·
«No sabernos nosotros con arreglo á qué ley se hace el anterior
'emplazamiento, porque hemos recorrido la de imprenta y en ninguno de sus artículos hemos encontrado autorizados los procedimientos
41ue esa citacion revela. Así, pues, ~ientras n~s enteramos del estado de este negocio, llamamos sobre el la ateac1on del gobierno, porque es mas grave que Jo que á primer~ Yista apare~e; y damos al mismo tiempo á sus promovedores el amistoso conse¡o de que no cor·ran·
tanto que vayan á dar en algun precipicio. Si tuvieran siquiera mas
ealma, tal vez nos cogerían poco apercibidos; pero mostrando tan á
]as clat'lls sus pretensiones, estén persuadidos de que estamos resueltos á combatirlas de todos modos.»
«Entre tanto nosotros no debemos correr, sino proceder con mucha calma en este escandaloso y trascendental asunto.»

Nosotros no reconocemos tampoco facultades debajo
de ningun solideo para semejante proc(ldimiento, así es
que hemos hecho de él el mismo caso que de los gestos
del papion del Retiro, y aseguramos á nuestros suscritores que la traduccion de don Wenceslao Ayguals de
J-zco no cesará por semejante bestialidad,

J::l\lPLAZA1'IIENTO.
Se cita, llama y emplaza por primero y único término de 1ñ dias á los iD;teresados en que, no se digan las
verdades que contra las . avechuchos .de.faldas dice el
Judío Errante , para que acudan á usar del derecho que

1
DJI

1

lz~o.

Hablando á una jóven bella
en cierta noble reunion,
negó un oficial collon
que hubiese alguna doncella.
Mas la jóven indignada
por la indecencia 11ue oyó,
una al menos, contestó:
.
- ¿Cuál señora?-Vuestra espada.
MIGUEL P.t.STORFIDO•
- «:Triunfó la patria'» decía
Megía al darle un empleo
trás una revuelta impía.
-¿ Triunfó la patria? yo creo
que quien triunfó fué .l\legía.
A. RIBOT Y FoNTSl!RÉ,
Si jo 't donés un petó
¡,qué •m donarías tu, Ignés?
-Com de ningú admeto res,
tel tornaría, Caló.
JosÉ Rtaor.

•
Esta novela, original del áventajado jóven dem~crata don Alfon'a Te¡·ero ha obtenido-la mas favorable acogida. Apenas se ha
so Garc1
,
•
.,, t d 1
,,. d
ublicado el tercero y último tomo, se esta _ya a00 _an o a se.,un a
Pd. · . Nósotros no estrañamos tan buen éxito, poi que los tres toe 1c1on.
"
·
.
• · · 1·•· 1
mos están sembrados de 'sales epigramáltcas Y pri!1c1p1os 1uera es
que nada dejan que desear. El PILLUELO DE_ .l\iADRID dice verda_des de á
puño, particularmente en la chistosa secc1on de Sombras chinescas.

dos de esta obra, cuyos ci1atro tomos se veo den á 20 reales en Madrid y 2i en las provincias.

En el Pasatiempo de Lérida del 11 de mayo se lee lo siguiente:
«Si es mucho el aprecio y aceptacion que justamente disfrutan los
Misterios de Paris ¿11ué diremos del efecto que produce el Judi11
Errante? Nada: que casi hace olvidará aquellos. Siete ú ocho imprentas diíerentes se ocupan á la vez en dar á conocer á los españoles et
Zurriago de tos Jesuitas. Aquí la imparcialidad nos obliga á manifestar que en nue
ender la traduccion mas esmerada y recomendable por I
pres ion y propiedad de lenguage, es la de
don Wen.ceslao
co.ii
'{

En la Revista Literaria de Córdoba se lee lo que sigue:
«En el Avisador de este día, y en su Jugar respectivo, se anuncian
las MAGNIFICAS LITOGR.\FIAS que está publicando la Sociedad Literaria bajo la direccivn del señor don Wenceslao Ayguals de Izco. Remo~ tenido ocasion de.examiuarlas detenidamente, y no hemos visto '
cosa que con mas razon pueda apellidarse magnifica. Las cuatro láminas que representan escenas del Judio Errante, y forman la primera entrega, son de un mérito sobresaliente: están litografiadas á dos
tintas con una perfcccion admirable, un dibujo correctísimo, y una
limpieza sorprendente. Los retratos de los señores Ayguals, Villergas '
y Araüelles están perfectamente e~ecutados: todos en fin son de un
mérito indisputable. Felicitamos á la indicada Sociedad y á su infati0able director por el buen éxito de su em¡,resa, y nos congratulamos
co"n ellos por ver en España egecutados trabajos litográ~cos de tanto
mérito como los mejores del estraniero, y todo por artistas españoles. Creemos que nuestros compatriotas sabrán apreciar en lo que
valen estos adelantos y se apresurarán á adquirir- estas· láminas.»

MARIA, LA Hta DB UN JORNALERO: novela original que está escribiendo nuestro colaborador el señor Ayguals de Izco, se publicará
con estraordinario lujo. El testo irá intercalado de grabados preciosos
y de elegantes láminas litografiadas. Hé aquí lo que sobre esta produccion ha dicho un acreditado periódico:
«Recomendamos encarecidamente á nuestros lectores la novela que
está e~cribientlo don Wenceslao Ayguals de Izco con el título de MARIA LA HIJA nE UN JonNALllRo: describe en ella las coslumbres madril~ñas las fiestas y grandes acontecimientos políticos ocurridos
desde 1a' promulgarion del Estatuto: tenemos entendido que el señor
Ay••ualsal escribirla farnrece las clases meneste"rosas, descorriendo
el ~elo que encubre á criminales muy encop~tados.»
,
«Bosta s,, lói el nombre del autor paro servir de garant1a á esta produccion, el seüor Ayguals ha alcanzado ya muchos lauros y coronas
artísti,éas.»

ltJOVIMIENTO 1.JTERARIO.
CoN placer notamos los progresos
que hace en España la literatura.
Una juventud laboriosa destella por
todas partes lodos los elementos de
gl.oria {)Ue han de colocar en breve
á esta nacion al nivel y acaso al
,.
♦~ f.rente de las mas adelantadas de
,
f&gt;.J Europa .
Cuando reftexionamos que hace poquísimos años que
se tenia Á,_,Moratin por inimitable y al insignificante y frívolo Marlnez de la Rosa por buen poeta ,_y vemos ahora que ál primero solo se le concede naturalidad en el
lenguage de sus soporiferas composiciones, y al segundo
nada, porque efectivamente M:artinez de la Rosa no ha
escrito ninguna obra maestra, no podemos menos de re conocer los adelantamientos de la época. Mil señoritas que
empiezan á versificar, componen en el_ dia versos eróticos llenos de gracia y ternura que aventajan en mérito á
los del autor, de la fabez.a Encant~da,. 1 qu-e s1 alguna celebridad adquirió, lo debe á la fortuna de escribir cuando nadie escribía.
Multiplícanse cotidianamente los establecimientos tipográficos , y vem?s con pla1;e1,' que las obras originales
empiezan á reemplazar las malas traducciones que habían
invadido la escena es.pañola.
, No hay ya capital ó pueblo de alguna importancia
que no .tenga su periódico, y observamos con gUsto que
la mayor parte de estas publicaciones están escritas con
inteligencia y erudicion.
Merece particu~ar mencion el establecimiento d@ l~s

Nada harmas d,•scahcllado en España que los artículos de Toros,
~ªY.ª peluqueros segun lo descabelladas que auJau ciertas cabezota,. t.;uu todo no hay persona de
importancia ,¡u11 110 se ha~a rizar las mclcuas.

y eso que parece &lt;1uc en_esta tierra no

1,8 lectura de esta obra popular es sumam_ente interesan~c, tanto
por su mérito literario como ¡,orla amena variedad de los ob¡ctos que
comprende. Recomendamos esta publicacion á _n uestros lectores. T?&lt;ld
la obra no cuesta mas que 15 reales en Madnd y 18 en las provincias franca de porte. La impresion es esmerada y _con grabados.

- ~~ ·- ~ -.._·_
....__. --·~ ~-~~-...:·;,-=-=-~

}~~;::;.

:::::&gt;'~-:r--.. - - ~

EL COMENDADOR DE MALTA.
El célebre Eugenio Sue, autor de esta interesante n_o vela,. ha _d!rigido una carta autógrafa al traductor don Juan de C?pua, rnd1v1duo de la Socr&amp;DAD L1TERAJ!IA, en que le coln_ia de elog1os_por la elegancia y exactitud con qu~a hecho la version de esta rnteresante
11ovela.
.
d
d' s la
La SoctEDAD LITERARIA tendrá concluida dentro e pocos 1a .
segunda edicion del Comendador de M"alta. Pueden hac~rse los ped1-

..

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.,.._llJ)., Y..G~ . --

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- ~ ·- - -

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-.::::::::--..:.,. 1,- 1

Pero ya que la moda ó el mal gusto exige que se· ~mpiecen los articulos de toros con lo que menos analogía tenga con ellos, daré r,,
principio á mi tarea por las cortezas de naranja, porque está muy
puesto en el órden que cada quisque resuelle por su herida,
Si 110 tu vieran corteza
la5 naranjas y melones,

..

�•
-120NúM. t6.
vivirían mas seguros
en este mundo los hombres. ,
Con el brazo derecho en cabestrillo, triste consecuencia de una
caida espantosa que me le dejó aplastado, castigo de la Divina Providencia por haber hecho burla del Católico y la Censura, puedo levantar la voz mejor que nadie, ya que no puedo levantar el brazo,
contra el abuso que de mucho tiempo á esta parte se consiente, de
m·onda~ las naranjas para comerlas. Dónde estamos? Qué tiempos son
estos? Cuándo habrá scgurid~d en España? El gobierno debiera obligará los consumidores de melones y naranjas, á no comerlas, ó comerlas con coterza, único medio de evitar que las aceras de las calles de Madrid estén sembradas de estos fr
os homicidas que
amenazan acabar eon la raia humana. Y
en Madrid tantos guío ..... (Dios me perdone!) que na
drian armarse
de un gancbito C'omo los traperos y rec
ue no sea mas
que para ganar con u\ilidad su salario.
Y si tan perjudiciales son á la salud l
que no se comen, qué di remos- del escándalo que se repite en todas las corridas de
toros por algunos afici0nados que desde los -tendidos tienen la gracia
de arrojarlas á la plaza? Sin duda se aguarda á ·q ue haya alguna víctima para castigar tan bárbara atrocidad.
·
Ven ustedes como de las r:orlezas hemos venido á parar en Jo5 toros? Sépase pues, que las últimas corridas han sido buenas. Plaza
llena, pero mal senida. Miserable en demasía está la empresa. Sigue
el escandaloso y arbitrario aumento en los precios de los billetes tomados con anticipacion. Señores empresarios, cumplan ustedes
como Dios manda, toda vez que la aficion del público les hace el
caldo gordo. No me sean ustedes ingrat&lt;,s.
El Chiclanero y Gallardo llaman cada vez mas la ateneion . Este
por su atrojo , y el primero por la inteligencia, destreza y gracia española con que acredita la escuell! de J\lontes, cuya eelebridad oscurecerá en breve, pues notamos eq este salao torero t(ldas las r:ualidades que su profesion requiere. Una sola vez le hemos visto saltar al
trascuerno; pero en regla, por e11cima de las mismas astas, y no á
diei varas de distancia como otros. En el manejo de la muleta es in!-mitable, y en el capeo nada deja que desear. Sentimos que algunos
bárbaros silbe_n cada vez que el diestro se _prep~ra para lucirse en _estas suertes. Piensan con esto echarla de mtehgentes y se acreditan
de a_vestr~ces, porque ~~sde Pepe Illo, hasta. Montes, donde se ha conoc1Jo siempre la hab)lldad del torero ha sido en el capeo, y esto es
lo que _mas gusta tamb_ien á los espe~tadores ,en. general, y. no ~orque chillen cuatro necios se ha de privar al publico de esta d1vers1on,

TEATROS.
Dos comedias originales se han puesto en escena desde nuestro último número. Ls entTada en el Gran .'!:fundo, del señor Rubi, y Las
mocedades de Hernan Cortés, del señor Escosura:
En la primera, como en las mas del mismo autor, hay muchas
lu~es, baile, y orquesta que se oye mientras los actores hablan. Además babia fa~olitos de colores y un ruiseñor que trina ha, de modo
q~e_la com_edra era linda;. pero no buena, porque nada 11uevo había
m en el oLJcto moral, ni en el argumento, ni en los caracteres~
Las mocedades de Hernan Cortés es una imitacion de las comedias
antiguas, donde todo- se anegla á estocad~. l\lugeres tapadas, hom-

.. ir. 1

h r,

n r
cj 1 ,f

, O;,sí
1
-....r
bres embozados, amores, celos, una vieja alcahueta y un criado bufon, son los elementos de cs\a composicion surnamenfe escasa de
mérito.
La egecucion de _ambas P!ezas ha sido perfecta, particularmente
de parte d_e do:n Ju han Romea_. _El aparato teatra\ de mucho Jujo.
Desearramos que no se rcprttesen tanto los accesorios de las funclones nuevas_; "!'ues el público sabe_ya de memoria y por ¡ 0 mismo
ven con íast1d10, las Ventas d:i Cardenas, las Tramas de Garulla
la Familia Improvisada y otras piezas de que no se sabe salir, cuan~
do hay tantos sainetes graciosísimos que se han abandonado, acasó
porque su orígenes puramente español. Tambien observamos que Jas
piezas que van por' fin de fiesta suelen representarse muy mal porque los bi,ienos actores no toman parte en ellas.
Hacemos estas observacion&amp;s porque deseamos que el teatro naciona\ descuelle sobre las óperas y llailes.
_

¡

SAL.E

VEINTE

UNA -VEZ

REALES ·

AL MES .

' , .) ,

..

1,
Enelelopedla platoresea universal, Año segnndo.

-l:l:A\'1111

..

B■ .I.ICII■

El holgazan que soez
suele levantar el codo
con el l\lálaga ó Jerez,
ostentará de este modo
las gracias de la vejez.

A. de l.

MADRm-socIEDAD LITERARI.4-i8ti-n.

IMPRENTA DE DON ·wENCESLAO AYGUALS .DE IZCO, CALLE DE SAN ROQUE, NÚM. i .

l '

t

."

1'.

bien herederas y sucesoras, y otros dos habidos en una
dueña.
A vista de todo esto, los de Burgos ofrecJero~ la ciudad á don Enrique, y él se coronó allí en la iglesia de las
( Conclusibn. )
Huelgas con mucha ·pompa y festejos. Así alenta~o ~on
ENIA el rey por nulas las paces que Enrique, ya iba en seguimiento del rey don Ped~o, a q~ien
hacia con el rey de Aragon , y así usa- casi todos le habian dejado;, por cuy~ razon se VI? p~ec1saba de todos los pretestos y ardides pa..: do á huir de España con sus bijas, dmero y alhaps a busra hacerle guerra. Por espacio de tres car auxili-o en el príncipe de Gáles, que se . ballab~ en_
años peleó contra él, no sin ventajas, Guiena de Francia, dominio de Inglaterra. Don Enrique
,_ . .
..
ha$ta que por falla de víveres crm que con esta ocasion , corrió por casi todas las ciudades del
- . ·
no pudo socorrer á Monviedro, que reino, atrayéndolas á su partido; juntó córtes e~ ~urgos,
babia antes ganado, los caballeros q'ue la defendían entre- hizo jurar por heredero á su hijo_ don Juan, y p1d1éudoles
garon la plaza, y temeros&lt;•s del rey don Pedro, se queda- dinero, otorgáronle el tributo de la decena.
Al año si¡:(uiente de 1367 volvió el rey don Pe~~o,
ron en el parti4o del conde don Enrique, que ayudaba al
acompañado del príncipe de Gáles, con un alentado ~Jerrey de Aragon, á fines del año de 1365.
El rey de Aragon babia ajustado ya mucha gente aven- cito; entró por Vizcaya; y yendo á buscar á don _Enrique,
turera de Francia, que babia hecho pacto anteriormente que se hallaba acampado á la vista de Nágera, d1óse en el
oou don_Enrique de ayudarle, cuando la hubiera menes- dia 3 de abril de aquel año una cruda batalla, en que fué
ter, pero venia capitaneada de caballeros, hombres nobles desbaratado el ejército de don Enrique, y muertos m~y aguerridos . Entre ellos llevaba la voz ~fosen Behran de chos principales del reino que le asistian, y muchos pr_iClaquin, natural de Bretaiia: todos se unieron al •mando sioneros. Don Enrique, huyendo, no paró hasta Francia,
del_ conde dou Enrique·, que con tan gran poder pensó ya donde se entretuvo algun tiempo en juntar dineros y g~nqmtar el reino al rey don-Pedro. Púsose don Enrique en te para volver á la empresa, y el rey don Pedro se retiró
Calahorra, que se le entregó sin resistencia, y al instante á. Buro-os con el príncipe de Gáles y sus huestes. Apenas
~e hizo aclamar rey , y como tal disponer de muchas tier- este s~ volvió á Guiena, no muy contento del rey d?n Peras que aun no babia usurpado , y hacer merced de ellas á dro, movió de Francia don Enrique, bien prevemdo de
dineros y tropa francesa, y muy confiado en e_l afecto qu~
varios caballeros, á principios del año de 1366.
El rey don Pedro de Castilla, que á la fama de esta le conservaban algunos ricos hombres en _Castilla, que fue
asonada, babia ido á Burgos á disponer su defensa con el creciendo con las noticias que olros tenpn de su vuelta
.
mayor ardimiento, luego que supo la aclamacion de don contra el rey don Pedro.
Llegó don Enrique á Calahorra , y fué al punt? adm_1Enrique, manifestó turbarse y en lugar de armarse y salir
al opósito á don Enrique que venia á Burgos,. ó mante- fido y reconocido; pasó á Burgos, hízole poca res1s~enc!a;
nerse firme eo la ciudad, mas presto se percibió á partir corrió el reino de Leon, pocos le negaron ~~ obediencia;
donde tenia su corazon en Sevilla , es{o es ·, en sus tesoros diéronscte asimismo la mayor parte de as~u~rnnos y al guy sus hijos; de los cuales babia ya muerto el jurado he- nos galleuos. Vino á Toledo; pern se res1s11ó con·vn lor y
redero don Alfonso, y vivían las otras hij:is , juradas taro- esfuerzo; púsola sitio, y no podia vencerla. Ent1·e tanto el

D. PEDRO DE CASTILLA..

El jugador inmoral
medra á costa de los bobos;
pero derrocha el caudal
y las camorras y robos
le preparan el dogal.

r

•

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