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                  <text>�Ciencia UANL
Una publicación bimestral de la Universidad Autónoma de Nuevo León

Dr. Santos Guzmán López
Rector
Dr. Mario Alberto Garza Castillo
Secretario general
Dr. José Ignacio González Rojas
Secretario de investigación científica y desarrollo tecnológico
Dr. Guillermo Elizondo Riojas
Director Ciencia UANL
Melissa del Carmen Martínez Torres
Editora
Consejo Editorial
Dr. Sergio Estrada Parra (Instituto Politécnico Nacional, México) /
Dr. Miguel José Yacamán (Universidad de Texas, EUA) / Dr. Juan Manuel Alcocer González (Universidad
Autónoma de Nuevo León, México)/
Dr. Bruno A. Escalante Acosta (Instituto Politécnico Nacional, México)
Redes y publicidad: Jessica Martínez Flores
Diseño: Orlando Javier Izaguirre González
Corrector de inglés: Alejandro César Argueta Paz
Servicio social: Aleydis Anahí Franco de Anda
Olga Margarita González Nieves

Auxiliar administrativo: Samantha Jaqueline Zavala Salas
Corrección: Luis Enrique Gómez Vanegas
Portada: Francisco Barragán Codina
Fotografía de portada: Manuel Edgar Moreno Quintanilla
Webmaster: Mayra Silva Almanza

CienciaUANL, Año 28, Nº 133, septiembre-octubre de 2025. Es una publicación bimestral, editada y distribuida por la Universidad
Autónoma de Nuevo León, a través de la Dirección de Investigación. Domicilio de la publicación: Av. Manuel L. Barragán 4904,
Campus Ciudad Universitaria, Monterrey, N.L., México, C.P. 64290. Teléfono: + 52 81 83294236, https://cienciauanl.uanl.mx,
revista.ciencia@uanl.mx. Editora responsable: Melissa del Carmen Martínez Torres. Reserva de derechos al uso exclusivo
No. 04-2021-060322550000-102, ISSN impreso: 3061-8401, Licitud de Título y Contenido: 14914, ambos otorgados por el
Instituto Nacional del Derecho de Autor; ISSN-E: 3061-841X. Registro de marca ante el Instituto Mexicano de la Propiedad
Industrial: 1437043. Responsable de la última actualización de este número: Melissa del Carmen Martínez Torres. Impresa por:
Serna Impresos, S.A. de C.V., Vallarta 345 sur, Centro, C.P. 64000, Monterrey, Nuevo León, México. Fecha de terminación
de impresión: 01 de septiembre de 2025, tiraje: 1,400 ejemplares. Fecha de última modificación: 01 de septiembre de 2025.
Las opiniones y contenidos expresados en los artículos son responsabilidad exclusiva de los autores y no necesariamente
reflejan la postura del editor de la publicación.
Prohibida su reproducción total o parcial, en cualquier forma o medio, del contenido editorial de este número.
Publicación indexada a LATINDEX, CUIDEN, PERIÓDICA, Actualidad Iberoamericana, Biblat.
Impreso en México
Todos los derechos reservados
© Copyright 2025

2

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.118, marzo-abril 2023

COMITÉ ACADÉMICO

COMITÉ DE DIVULGACIÓN

CIENCIAS DE LA SALUD
Dra. Lourdes Garza Ocañas

CIENCIAS DE LA SALUD
Dra. Gloria María González González

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

CIENCIAS EXACTAS
Dra. Ma. Aracelia Alcorta García

CIENCIAS EXACTAS
Dra. Nora Elizondo Villarreal

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

CIENCIAS AGROPECUARIAS
Dra. María Julia Verde Star

CIENCIAS AGROPECUARIAS
Dr. Hugo Bernal Barragán

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

CIENCIAS NATURALES
Dr. Rahim Foroughbakhch Pournavab

CIENCIAS NATURALES
Dr. Marco Antonio Alvarado Vázquez

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

CIENCIAS SOCIALES
Dra. Veronika Sieglin Suetterlin

CIENCIAS SOCIALES
Dra. Blanca Mirthala Taméz Valdés

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

INGENIERÍA Y TECNOLOGÍA
Dra. María Idalia del Consuelo Gómez de la Fuente

INGENIERÍA Y TECNOLOGÍA
Dra. Yolanda Peña Méndez

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

CIENCIAS DE LA TIERRA
Dr. Carlos Gilberto Aguilar Madera

CIENCIAS DE LA TIERRA
Dr. Héctor de León Gómez

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

�ÍNDICE
6 EDITORIAL
8

CIENCIA Y SOCIEDAD
Ser mujer, un factor de riesgo para desarrollar Alzheimer
Diana Patricia Quijano-Guerrero, Viviana Chantal-Zomosa
Signoret

18

OPINIÓN

26

EJES

43

48

36

SECCIÓN ACADÉMICA

37

Mandatos sociales, género e identidad: un análisis a partir de redes
semánticas modificadas
Rocío Delfina García-Moreno.

CIENCIA DE FRONTERA
Trabajar e investigar las desigualdades: la carrera académica,
docente y de vinculación de la doctora Laura Flamand
María Josefa Santos-Corral

El enamoramiento es una adicción
Ofir Picazo, Erika Alejandra Cabrera-Reyes

Nuestra forma de consumo está destruyendo el planeta
Karen Gabriela García-Colín

Análisis geoespacial de la percepción de inseguridad en el campus
Ciudad Universitaria de San Nicolás de los Garza
Octavio Quintero-Avila, Omar Alejandro Hernández-Valdez, Miguel Ángel
Soto-Muñoz

62

SUSTENTABILIDAD
Microplásticos: un desafío ambiental contemporáneo
Pedro César Cantú-Martínez

74

COLABORADORES

�EDITORIAL 133

¿Ciencias
sociales
hoy?
Carolina Irene Márquez-Méndez*
ORCID: 0000-0003-1035-4614

* Investigadora independiente, Red Nodo Norte.
Contacto: carolinairenemarquez@gmail.com

¿

Ciencias sociales hoy? Qué importante
sostener este modo de reconocer, habitar y gestar saberes y conocimientos
sobre la complejidad del mundo en el
que vivimos. Especialmente en estos
tiempos que corren, caracterizados
por una polarización en las distintas capas de
relaciones. Habitamos la paradoja en la que la
desinformación y la despolitización coexisten
con un desarrollo tecnológico que podría servir
para conectarnos. En un periodo histórico sui
géneris, con múltiples fracturas a un sistema
que se perfiló insostenible desde sus cimientos.

ello como dato clave para reconocer, sopesar
e integrar estas diferencias como parte de una
riqueza biocultural que nos sostiene.
Eso significa que las ciencias sociales tienen
relevancia no sólo en la producción de datos o
en su labor de documentar y pensar el mundo
de manera sistemática. El reconocimiento de
los procesos de construcción de saberes y conocimientos se pueden leer como parte de un
micelio más amplio. Me refiero a la importancia
de dar cuenta de los sentidos que toman distintos caminos dentro de un mismo entramado común. Y la manera en que eso suma a la
amplitud afectiva y relacional que nos impulsa
a apreciarnos sólo por el hecho de coexistir en
el planeta. Es valorar lo que nos ayuda a abrir
la comprensión y la posibilidad de compartir
en unidad aquellos sentidos que nos permiten
atravesar nuestras propias fronteras por medio
del aprendizaje en conjunto.

Entre las derivas más relevantes de esta complejidad, se encuentran la vulneración y la violencia múltiple que trastocan de forma diferenciada
los cuerpos humanos y los ecosistemas vivos. Es
una cuestión ante la cual todos los abordajes científicos y disciplinares tenemos parte responsiva.
Especialmente para gestar movimientos que nos
permitan trascender los sesgos que se reproducen
fuera y dentro de los campos disciplinares. Sobre
Esa misma comprensión colectiva tiene una
todo, la reflexión sobre lo social es una invitación vuelta al mundo en múltiples dimensiones de
básica a desarraigar aquellas pautas que respon- la vida. De ahí que las ciencias sociales tomen
den al interés privado utilitario e instrumental.
un rol al sumar a las condiciones de posibilidad
que definen y resuelven cómo sostenemos lo
Las ciencias sociales cultivan la expansión común. Me refiero a la corresponsabilidad desde nuestra comprensión. Cada investigación y de un sentido comunitario para hacer la vida
debate nos permite apreciar una compleja rea- más digna y vivible para todas las corporalidalidad que habitamos desde distintos cuerpos y des humanas y las ecosistémicas con quienes
formas de vida. De ahí que resulta vital cultivar compartimos el entorno. Así, las hibridaciones
la receptividad, la curiosidad por cómo acon- de lo social con otras disciplinas y modos de
tece lo relacional, cómo se traman los afectos, conocer también tienen la potencialidad de
los sentidos, las acciones, los acontecimientos ampliar nuestro margen de acción en aras de
sociales y cómo se construyen marcos de reco- construirnos presentes y futuros que sean vianocimiento. La posibilidad de forjar el discerni- bles, poniendo al centro el sentido de dignidad,
miento descansa en la experiencia viva que es cuidado y, en suma, la apreciación de todas las
sistematizada y la oportunidad de darle lugar a formas de vida y corporalidades.
Descarga aquí nuestra versión digital.

6

CIENCIA UANL / AÑO 28, No.133, septiembre-octubre 2025

CIENCIA UANL / AÑO 28, No.133, septiembre-octubre 2025

7

�Ser mujer,

CIENCIA Y SOCIEDAD

Ciencia y sociedad

un factor de riesgo

Fotoarte: Edgar Moreno

para desarrollar

Diana Patricia Quijano-Guerrero*
ORCID: 0009-0008-7205-9833

Viviana Chantal Zomosa-Signoret**
ORCID: 0000-0002-0643-5318

https://doi.org/10.29105/cienciauanl28.133-1
* Universidad Autónoma de Nuevo León, San Nicolás de los Garza, México.
Contacto: diana.quijanogu@uanl.edu.mx
**Universidad de Monterrey, San Pedro Garza García, México.
Contacto: viviana.zomosa@udem.edu

8

CIENCIA UANL / AÑO 28, No.133, septiembre-octubre 2025

Alzheimer
CIENCIA UANL / AÑO 28, No.133, septiembre-octubre 2025

9

�EDAD
CIENCIA Y SOCIEDAD

U

na de las principales causas de discapacidad
que afecta a más de 55 millones de seres humanos en el mundo es la demencia. Se trata
de un conjunto de síntomas relacionados con
el deterioro de las funciones cognitivas, es
decir, aquellos procesos que dependen de la
capacidad del cerebro para obtener, analizar y
almacenar información: la memoria, el lenguaje y la concentración. Estos síntomas se deben a un daño en
las neuronas provocado por una lesión o alguna enfermedad,
siendo el Alzheimer la causa más frecuente al relacionarse con
el 60-70% de los casos de demencia (WHO, 2025).
El Alzheimer se caracteriza por la acumulación anormal de
proteínas en el cerebro, en particular de la tau y la proteína
pequeña o péptido beta-amiloide (Aβ). Tales acumulaciones
o agregados son tóxicos y son responsables de inducir otros
procesos patológicos y de provocar la muerte de las neuronas. La neurodegeneración resultante se evidencia en síntomas del tipo pérdida de memoria, confusión y desorientación,
cambios en el comportamiento y el ánimo, además de dificultad para realizar actividades simples: hablar, caminar y comer
(Alzheimer's Association, 2025a).

Aunque hay un riesgo similar en mujeres y hombres a manifestar demencia, ellas tienen más probabilidades de padecerla
e incluso de manifestar síntomas y un deterioro cognitivo más
severos (Ali et al., 2023). En Estados Unidos dos de cada tres
personas con Alzheimer son mujeres (Alzheimer's Association,
2025b), mientras que en México la brecha podría ser mayor
(Cisneros et al., 2017). En este artículo se describirán algunos
de los factores que parecen contribuir a esta predisposición.

10

CIENCIA UANL / AÑO 28, No.133, septiembre-octubre 2025

El principal agente de riesgo es la edad. El mayor porcentaje de
los casos ocurre en personas que superan los 65 años (una de 10).
Además, a partir de esa edad las probabilidades aumentan cada
año (Liu et al., 2024).
Las mujeres viven en promedio cinco años más que los hombres (Dattani y Rodés-Guirao, 2023). En México, la esperanza de
vida en 2025 se calcula en 79 años para ellas y en 72.6 para ellos
(Conapo, 2023). Si consideramos que una mayor cantidad de mujeres alcanza edades avanzadas en las que existe una amenaza
más alta en el progreso de la afección, la diferencia en la longevidad podría explicar la disparidad en la prevalencia del Alzheimer.
Aun así, en algunos estudios la discrepancia en el riesgo se mantiene al comparar grupos de la misma edad, probablemente por
la influencia de otros factores (Andrew y Tierney, 2018).

HORMONAS
Una de las principales distinciones entre hombres y mujeres son las
hormonas que predominan en su desarrollo. En las féminas existe
una mayor cantidad de estrógenos, por ejemplo, el estradiol, los
cuales se producen en los ovarios. Además de participar en la diferenciación sexual femenina, el estradiol cumple funciones importantes en el cerebro que se relacionan con la patología del Alzheimer. Tiene un efecto neuroprotector y favorece la eliminación del
exceso de proteína tau y del péptido Aβ en regiones del cerebro
particularmente afectadas por la enfermedad, como el hipocampo
donde ocurre el establecimiento de la memoria. En la menopausia,
y después de una ooforectomía, es decir, de la extracción quirúrgica de los ovarios, los niveles de estradiol disminuyen y, por lo
tanto, también se reducen sus efectos protectores provocando un
aumento en el riesgo a presentar Alzheimer (Sato et al., 2023).

CIENCIA UANL / AÑO 28, No.133, septiembre-octubre 2025

11

�CIENCIA Y SOCIEDAD

Considerando lo anterior, se ha sugerido que la suplementación con estrógeno durante la menopausia permite mantener los
niveles y beneficios de la hormona en el cerebro y disminuir la
amenaza de patologías neurodegenerativas. Sin embargo, en la
práctica dicha estrategia ha resultado más compleja. En general, la
terapia hormonal tiene efectos positivos cuando se administra durante la etapa de la perimenopausia, la cual abarca desde antes de la
menopausia y hasta un año después del último sangrado menstrual.
Por el contrario, el tratamiento con estrógenos en la posmenopausia
llega a ser perjudicial al aumentar el peligro de desarrollar demencia. Este efecto de “ventana de oportunidad” podría deberse a que
la capacidad del cerebro para responder al estradiol disminuye con
la edad (Ali et al., 2023; Valencia‐Olvera et al., 2023).

GENÉTICA
En el Alzheimer se ha identificado la influencia de varios factores
genéticos, siendo el rol del gen APOE uno de los más reconocidos y mejor caracterizados. Éste contiene la información necesaria para producir una proteína denominada apoliproteína E
(APOE), la cual se encarga de transportar lípidos a los tejidos del
cuerpo. En el cerebro dicha actividad facilita la correcta transmisión de sinapsis o señales entre las neuronas y contribuye a la
eliminación de Aβ. Existen tres principales versiones o alelos del
gen: ϵ2, ϵ3 y ϵ4. Las proteínas generadas por las distintas variantes se distinguen únicamente por uno o dos aminoácidos, pero
esta pequeña diferencia puede modificar enormemente su función. En específico, la proteína APOE4 codificada por el alelo ϵ4
contribuye en los procesos patológicos del Alzheimer, incluyendo
la formación de los agregados tóxicos de Aβ (Raulin et al., 2024).

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CIENCIA UANL / AÑO 28, No.133, septiembre-octubre 2025

Más de la mitad de los pacientes con Alzheimer manifiesta al menos una de dos copias del gen APOE del tipo ϵ4, además, en éstos la
enfermedad se adelanta de cinco a 15 años. En las personas con una
réplica para APOE4 el riesgo incrementa de dos a tres y hasta 10 veces
más cuando hay dos copias, esto al compararlos con aquellas que tienen dos réplicas del alelo más común ϵ3. Sin embargo, las mujeres con
una o dos copias de APOE4 presentan una amenaza superior frente a
los hombres con estos mismos genes, además de efectos más severos
como una reducción del volumen del hipocampo. La causa de tal susceptibilidad aún no se conoce, sin embargo, se cree que podría existir
una interacción entre APOE4 y los estrógenos (Ungar et al., 2014).
Asimismo, aún en ausencia de los alelos APOE4, otros factores genéticos pueden contribuir a la predisposición al Alzheimer. En particular, el
gen MGMT produce una enzima que se encarga de reparar el daño en
el ADN causado por agentes alquilantes, los cuales son compuestos químicos que alteran la estructura del ADN al añadir grupos alquilo, lo que
puede interferir con su funcionamiento normal y provocar mutaciones.
En mujeres negativas a APOE4 se han encontrado cambios en el gen
MGMT que provocan su inactivación y se asocian con el daño cerebral
observado en la demencia. Sin embargo, aún se desconoce por qué
ocurre sólo en esta población (Kisby et al., 2023; Chung et al., 2023).

SALUD
Aunque también llegan a formar parte de su sintomatología, se
ha encontrado que quienes obtienen un diagnóstico previo de
depresión, ansiedad o insomnio tienen mayores probabilidades
de presentar un deterioro cognitivo y Alzheimer. Aún no está clara la razón de dicha predisposición, pero podría relacionarse con
la inducción de cambios en el cerebro (Méndez, 2021). Notablemente, estas tres patologías son más prevalentes en mujeres. En
México, en 2024, 73.4% de las personas atendidas por ansiedad
fueron femeninas y el 78.8% en el caso de depresión (Conasama,
2024). A su vez, en 2016 se reportó que 22.8% de las mujeres
padecían de insomnio contra el 14.3% de los hombres (Guerrero-Zúñiga et al., 2018).

CIENCIA UANL / AÑO 28, No.133, septiembre-octubre 2025

13

�CIENCIA Y SOCIEDAD

Por su parte, existe una alta conexión con la diabetes, incluso
llegando a denominar el Alzheimer como diabetes tipo III. Los
altos niveles de glucosa y la resistencia a la insulina, además de
ser propios de la diabetes, también se han encontrado en el cerebro de los pacientes con Alzheimer (Nguyen et al., 2020). En
general, padecer diabetes tipo II incrementa las probabilidades
de demencia, principalmente en las mujeres (Chatterjee et al.,
2016). En México es un importante problema de salud y son ellas
las más afectadas, con 5.1 millones frente a 3.4 de varones. A
su vez, los estratos de edad con incidencia superior coinciden
con las de mayor riesgo para manifestar Alzheimer, con un 35.6%
entre los 60 a 69 años y un 32.7% entre los 70 y 79 (Inegi, 2021).

EDUCACIÓN
En el caso del Alzheimer, la educación tiene un efecto protector, a mayor número de años de estudios menor riesgo. Se cree
que éste se relaciona con la denominada “reserva cognitiva”, la
cual se refiere a la capacidad del cerebro para tolerar una patología gracias a la existencia de múltiples conexiones entre neuronas que pueden compensar el daño (Seyedsalehi et al., 2023).
Afortunadamente, la brecha educativa de género ha disminuido
notablemente y cada vez más mujeres se encuentran cursando
en todos los niveles educativos. Incluso, a partir de 2023, representan la mayoría de la población universitaria. Sin embargo, la
situación es diferente en zonas vulnerables y las féminas de edad
avanzada cuentan con significativamente menos años promedio
de educación que los hombres de la misma edad (Inmujeres,
2024). Por lo tanto, éste sigue siendo un factor relevante en el
desarrollo de Alzheimer.

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CIENCIA UANL / AÑO 28, No.133, septiembre-octubre 2025

CUIDADORAS
Considerando que el deterioro cognitivo en los pacientes con Alzheimer los vuelve dependientes de supervisión y ayuda constantes, otro aspecto en el que la enfermedad afecta de forma desigual
es en las labores de cuidado, pues son ellas quienes mayormente
asumen esa responsabilidad. El escenario en México es complicado, existe poca o nula infraestructura de atención a pacientes con
demencia y el 76.4% de las personas que realizan cuidados son
mujeres (Conasami, 2024). Esta brecha es fomentada por roles de
género y expone a las responsables a vulnerabilidades económicas y a afecciones físicas y mentales. Aunque aún faltan estudios
que determinen la relación entre las labores de cuidado y la incidencia de demencia en mujeres, se ha identificado que quienes
asisten a los enfermos están expuestas a estrés crónico que las llevan al desarrollo de síntomas de deterioro cognitivo (Corrêa et al.,
2019), además de ser más susceptibles a presentar algunos de los
factores de riesgo para el Alzheimer anteriormente mencionados
(Alzheimer's Association, 2025b).

CONCLUSIONES
A pesar de representar casi la mitad de la población mundial,
las mujeres están infrarrepresentadas como sujeto y objeto de la
ciencia. La investigación médica se ha basado mayormente en
modelos masculinos, por lo que existe poca comprensión sobre
cómo las diferencias biológicas y sociales alteran la manifestación y el progreso de una misma enfermedad en las mujeres. El
caso del Alzheimer es significativo pues, a pesar de afectar mayormente al género femenino, uno de los medicamentos recientemente promovidos para su tratamiento parece no ser efectivo
en ellas (Kurkinen, 2023).

CIENCIA UANL / AÑO 28, No.133, septiembre-octubre 2025

15

�CIENCIA Y SOCIEDAD

La identificación de la influencia de la edad, los niveles de
estrógeno, los problemas de salud y la educación es un avance
en el entendimiento y atención de la susceptibilidad femenina al
Alzheimer, pero aún queda mucho camino por recorrer. Futuras
líneas de investigación podrían profundizar en la manera en la
que actúan éstos y otros factores, el modo en el que interaccionan entre sí, y su influencia en posibles tratamientos. A su vez,
este conocimiento destaca la necesidad de políticas que reconozcan y aborden la brecha de género desde la investigación

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what-is-alzheimers/women-and-alzheimer-s

Recibido: 19/03/2025
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�Opinión

OPINIÓN

El

enamoramiento
es una adicción

Ofir Picazo*

ORCID: 0000-0003-4320-4997

D

iversos investigadores han propuesto que el amor romántico se
puede explicar como un fenómeno
de adicción, el cual apareció hace
más de cuatro millones de años y
sirvió (y sigue funcionando) a manera de mecanismo de supervivencia para fomentar los lazos de pareja y aumentar la reproducción entre los homínidos. Este “sentimiento”
comparte muchas semejanzas con algunas de las
llamadas drogas de adicción. Respecto a esto último, los estudios derivados de imágenes cerebrales muestran que los sentimientos amorosos
intensos, al igual que la cocaína u otras sustancias de adicción, activan las mismas áreas que en
conjunto forman el “sistema de recompensa”,
constituido por regiones antiguas generalmente
ubicadas en el tallo y la base del cerebro.
En dichas zonas se encuentran neuronas que
producen neurotransmisores (moléculas que
utilizan para comunicarse entre sí): serotonina,
noradrenalina, dopamina, etcétera; además de
sus acciones conocidas en la fisiología general,
también ejercen un papel importante en el surgimiento de relaciones amorosas. Por ejemplo, se
sabe que, si las personas enamoradas ven fotos
de sus parejas, inmediatamente aumentan sus
niveles de dopamina en las regiones cerebrales
mencionadas, por esto se dice que produce sentimientos de placer y motivación. El fenómeno
también se presenta al consumir líquidos o alimentos placenteros (Blumenthal et al., 2023).

Erika Alejandra Cabrera-Reyes*
ORCID: 0000-0003-4110-1660

https://doi.org/10.29105/cienciauanl28.133-2
* Centro de Investigaciones y Estudios Avanzados del IPN, Ciudad de México, México.
Contacto: rifo99mx@gmail.com, alejandra.cabrera@cinvestav.mx

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CIENCIA UANL / AÑO 28, No.133, septiembre-octubre 2025

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�OPINIÓN

UN COCTEL DE NEUROTRANSMISORES
Y HORMONAS
Los conocimientos actuales nos permiten concluir que para que se dé una relación amorosa
deben participar, además de la dopamina, otros
neurotransmisores: adrenalina (también con función de hormona), serotonina y varias hormonas:
estradiol, testosterona, oxitocina y vasopresina, entre otras. El papel general de cada uno de los componentes de este coctel ya ha sido identificado.
Por ejemplo, la testosterona se ha asociado con la
lujuria; el estradiol, la adrenalina y la dopamina con
la atracción física, mientras que la oxitocina y la vasopresina se han vinculado con el apego.
Estas dos últimas se liberan en el torrente sanguíneo desde la hipófisis (una pequeña región
que se ubica en la base del cerebro) y tienen
funciones muy específicas ligadas con el sistema
cardiovascular y con la contracción durante el
parto. Sin embargo, ahora se sabe que también
participan en el establecimiento de las relaciones de pareja. Aunque ambas presentan una estructura química muy parecida, la oxitocina lleva
el papel protagónico durante el apego, por algo
se le conoce como la hormona del amor.
Figura 1. Romeo y Julieta en el balcón (Frank Dicksee, 1853-1928),
una hermosa representación del amor romántico.

No se sabe bien en qué momento aparece
en escena la oxitocina, pero todo indica que lo
hace tardíamente, es decir, cuando una pareja
lleva cierto tiempo. Ésta se libera al estar juntos
(sobre todo en un clímax sexual), pero también
en el instante en que una madre da pecho a su
bebé; en otras palabras, está en correlación con
la liga que surge entre la madre y su hijo y en
este caso con dos personas enamoradas. Un

dato curioso derivado de estudios en animales
es que el viagra, al menos en ratas, también libera oxitocina, una observación que implica demasiada reflexión ¿no lo crees?
Todas las células tienen dispositivos moleculares (receptores), casi siempre ubicados en su superficie, que les permiten interpretar los mensajes
enviados por otras. Por ejemplo, si una célula carece de receptores para dopamina, no responderá
por más que aumenten los niveles de este neurotransmisor. Por el contrario, su respuesta será
máxima si éstos se encuentran activos y en gran
número.
Varios estudios en ratones monógamos indican que la verdadera fidelidad es una cuestión de densidad de receptores. Así, aquellos
con mayor cantidad para dopamina y oxitocina en el cerebro son más fieles que los que
presentan menos. Además, se ha observado
que para establecer la relación monogámica,
estos animales requieren que ambos tipos de
receptores sean estimulados por sus respectivos ligandos (dopamina y oxitocina), mientras
que el bloqueo de uno solo de ellos inhibe
la fidelidad y promueve la promiscuidad. Obviamente, dichos hallazgos producen muchas
preguntas sobre la fidelidad humana: ¿todo es
cuestión de niveles hormonales?, ¿o de densidad de receptores?, ¿soy promiscuo porque
no produzco oxitocina?

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La buena o mala noticia, según quien nos
lea, es que esto ocurre sólo en algunos animales de laboratorio. En los humanos participan
otros factores y muchas más sustancias, como
la androstendiona y la testosterona, dos hormonas
masculinas que se pueden detectar
en el

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semen, el sudor y la saliva. Así, cuando una
mujer huele una de éstas produce cortisol, la
hormona del estrés, que en este caso aumenta su excitación y mejora su estado de ánimo
momentáneamente (alrededor de una hora).
Aún más, ciertas mujeres sienten más atracción por los hombres que tienen un olor (por
ejemplo, el de la camisa) similar al del sudor
paterno. Tal observación ha dado pie a ideas
nuevas sobre el enamoramiento, incluso se dice
que es algo parecido al complejo de Electra.
Se han descrito otras sustancias asociadas a
éste: la beta-feniletilamina y la vasopresina. Al
igual que con la dopamina y la oxitocina, se
dice que la beta-feniletilamina se origina al
iniciar, mientras que la vasopresina se empieza a producir cuando una relación se vuelve más
estable y menos apasionada. Lo cierto es que
sus efectos se han confundido con los producidos por las anfetaminas, y no tienen conexión
con el enamoramiento, mientras que los de la
vasopresina como responsable del apego parecen complementar las acciones de la oxitocina.

Y TAMBIÉN LA SEROTONINA

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Como se mencionó antes, otro neurotransmisor
involucrado en el enamoramiento es la serotonina. Aunque los datos disponibles acerca del
papel de esta molécula sobre dicho fenómeno
son escasos, se sabe que disminuye su concentración durante las primeras etapas de una relación; un hallazgo que se ha repetido en varios
estudios y que es idéntico al que presentan los
pacientes depresivos o con trastorno obsesivo-compulsivo. Lo más interesante es que éstos
y los enamorados generan 40% menos serotonina cerebral que una persona normal, tienden a
ser más ansiosos, más enamoradizos y más activos sexualmente (Marazziti et al., 1999).

Creado con:
Figura 2. Algunos de los actores que participan tanto en el enamoramiento como en la adicción farmacológica.

En otras palabras, el enamoramiento, además de asociarse con sensaciones placenteras,
comparte “síntomas” con ciertos trastornos cerebrales asociados con el estado de ánimo. Sin
embargo, en los amantes, las sensaciones cambian constantemente dependiendo del nivel de
apego de cada uno, ya que conforme avanza la
relación entran en acción otras hormonas y otros
neurotransmisores.

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Volviendo al punto de la semejanza amor-adicción, se puede decir que la sintomatología en
ambos fenómenos es muy similar. Así, los adictos, del mismo modo que los enamorados, se

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LA ABSTINENCIA EN LOS
ADICTOS Y LOS AMANTES

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centran en la sustancia o en el ser amado y lo
ansían. Se ponen eufóricos si lo ven o piensan
en él y a este nivel en farmacología ya se habla
de intoxicación. A medida que crece la relación,
el amante intenta interactuar con su pareja cada
vez con más frecuencia, parecido al adicto con
su droga (tolerancia farmacológica). Si ésta rompe el vínculo, el amante también experimenta
los síntomas habituales de la abstinencia: ansiedad, protestas, ataques de llanto, letargo, insomnio o hipersomnia, irritabilidad y sentimientos de soledad.
Igual que la mayoría de los adictos que mueren por conseguir una dosis, los amantes rechazados suelen llegar a situaciones extremas para
recuperar al ser amado. En general, los enamorados despreciados recaen del mismo modo
que los drogadictos en recuperación. Así, luego
de mucho tiempo de la separación (de la droga o del amado), cada lugar, música, persona y
evento asociado a esa relación puede desencadenar reacciones psíquicas y físicas que impulsan al implicado a iniciar la adicción o el romance, independientemente de las consecuencias

negativas que pudiera tener ese reencuentro.
Otro ejemplo de esta similitud es que tanto monos como humanos consumen más alcohol si se
sienten aislados socialmente que cuando tienen
pareja o viven en sociedad; por esta razón es difícil hacer adictas (al menos a las anfetaminas) a
las ratas de laboratorio, que se caracterizan por
ser muy sociables y amorosas.
El enamoramiento, en otras palabras, se parece mucho al consumo de las sustancias de
abuso, ya que su retiro también produce serias
repercusiones mentales; en este sentido, los estudios de imagenología han demostrado que la
parte de la corteza cerebral encargada de regular el dolor se activa cuando los amantes abandonados ven fotos del ser amado.
Hace una década, Wudarczyk et al. (2013) hicieron experimentos con oxitocina con el objetivo de probar si la hormona administrada por
vía nasal era capaz de influir sobre el estado
anímico de la persona. Sorprendentemente, en
contextos imaginarios o reales, encontraron que
fortalecía, en hombres y en mujeres, los vínculos

románticos y reducía los celos cuando era administrada a personas enamoradas. Recientemente se ha utilizado dicha técnica con bastante
éxito como tratamiento en personas autistas, ya
que promueve la interacción social.
Para finalizar ¿será que el estudio del enamoramiento no recibe apoyo monetario?, o ¿que
el amor romántico es tan complejo como la predicción del clima? Resulta que, en comparación
con otros aspectos de las neurociencias, el estudio de este sentimiento compartido por toda
la humanidad ha tenido un avance real mínimo.

CONCLUSIONES

REFERENCIAS
Blumenthal, Sara A., Young, Larry J. (2023). The
neurobiology of love and pair bonding from human and animal perspectives, Biology, 12(6):844,
https://doi.org/10.3390/biology12060844
Marazziti, Donatella, Akiskal, Hagop, Rossi, Alessandro, et al. (1999). Alteration of the platelet serotonin transporter in romantic love, Psychological
Medicine, 29(3):741-745, https://doi.org/10.1017/
s0033291798007946
Wudarczyk, Olga, Earp, Brian, Guastella, Adam,
et al. (2013). Could intranasal Oxytocin be used
to enhance relationships? Research imperatives,
clinical policy, and ethical considerations, Current
Opinion in Psychiatry, 26(5):474-484, https://doi.
org/10.1097/YCO.0b013e3283642e10

El consumo de sustancias de abuso y el enamoramiento son fenómenos complejos, pero dan
la impresión de estar regulados por las mismas
regiones cerebrales, tan es así que la separación
en cualquiera de los casos produce síntomas similares y cambios neurales semejantes a largo
plazo. Por otro lado, las llamadas hormonas del
amor, como la oxitocina, parece que aumentan la interacción social, al igual que lo hacía el
“soma” que tomaban los ciudadanos del Mundo feliz de Aldous Huxley. Esperemos que en el
futuro las drogas del amor sean la base del coctel que se sirva para mejorar las interacciones
humanas y disminuir la violencia.

Recibido: 19/03/2025
Aceptado: 03/07/2025
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Figura 3. Los síntomas comunes tras la ruptura amorosa y el retiro de las drogas.

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Nuestra forma de consumo está

el planeta

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a población en México ha aumentado
poco más de cuatro veces en los últimos 70 años; en 1950 había 25.8 millones de personas, mientras que en 2020
llegó a 126 millones (Inegi, 2020). Tal
crecimiento se traduce en el incremento de la
demanda de artículos para satisfacer las necesidades y esto implica una mayor extracción
de recursos naturales. Es un círculo de consumo y producción que se mantiene, ocasionando daños al entorno (Frías-Cienfuegos, 2024).
Todas las cosas que compramos tienen una
huella ecológica, un indicador del impacto
que genera su fabricación, distribución y comercialización. En el contexto de la crisis a la
que nos enfrentamos, crece la preocupación
por un futuro sostenible, por lo que es fundamental reflexionar sobre nuestras decisiones
de uso y explorar alternativas que promuevan un estilo de vida más respetuoso con el
medio ambiente.

Karen Gabriela García-Colín*

https://doi.org/10.29105/cienciauanl28.133-3

* Universidad Autónoma de Querétaro, Querétaro, México.
Contacto: kgarcia15@alumnos.uaq.mx

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LA TRAMPA DEL CONSUMO
EN EL CAPITALISMO
El consumo, que en esencia es una actividad económica de adquisición, se ha convertido en la práctica
central de muchas sociedades. Esto implica que, además de la fabricación y el uso masivo, se adquieren
bienes innecesarios, no tanto por su utilidad, sino con
el fin de satisfacer el deseo de adoptar un estilo de
vida y alcanzar un estatus social mediante la posesión
de objetos materiales. Una sociedad consumista sólo
puede existir en una economía que produzca bienes y
servicios en gran cantidad. Aunque el dispendio siempre ha sido parte del ser humano, es en el siglo XX
cuando se reconoce que vivimos en una sociedad basada en utilización masiva (Tinel, 2015).
La necesidad de comprar responde, en gran parte,
al deseo de mantener cierto estatus social y cumplir
con lo que se considera primordial para pertenecer.
El capitalismo ha impulsado una homogeneización
global basada en el llamado “sueño americano”, promoviendo la idea de que, a través del derroche y los
objetos materiales, se puede alcanzar el éxito, lo que
ha derivado en excesos y abusos (Tinel, 2015).

(Imagen: García-Colín, 2025).

La industrialización masiva no ha logrado el prometido futuro de crecimiento económico, en cambio han
aumentado las desigualdades tanto entre regiones
globales como dentro de los países. Bajo el modelo
consumista, varias culturas y formas de vida que difieren de éste han desaparecido, y otras están en riesgo
de hacerlo (Carosio, 2010). El 1% más rico de la población mundial contamina lo mismo que el 66% más
pobre, ya que utilizan una mayor cantidad de combustibles fósiles, por ejemplo, a través de sus aviones privados, invierten en industrias contaminantes y
ejercen una influencia mediática, política y económica
que fomenta ese estilo de vida (Soto, 2023).

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Desde el inicio de la industrialización y la fabricación
en masa, la mercadería de consumo se vuelve obsoleta a corto plazo, por una falla programada o bien una
deficiencia incorporada de origen, cuya finalidad es
obligar a comprar otro. A partir de esta situación, también surge una obsolescencia percibida por el usuario,
es decir, se crea la necesidad de adquirir un producto
“novedoso” que reemplace el que ya tienen, incluso
si éste aún funciona, esto ocurre debido a la publicidad y a los mensajes que promueven un estatus social
superior al obtener lo más nuevo o exclusivo.
Para fabricar los equipos tecnológicos se requiere
de una gran extracción de recursos naturales como
minerales y metales, después de poco tiempo éstos
se desechan y, si no se reciclan, terminan generando
un impacto negativo al ambiente (ríos, mares, suelo
y atmósfera); además, muchos de los materiales pueden ocasionar severos daños a la salud humana si no
se manejan adecuadamente: mercurio, plomo, litio,
zinc, cadmio (Fernández-Rey, 2014).

LA INDUSTRIA DE LA MODA
RÁPIDA Y EL COSTO
AMBIENTAL

(Imagen: García-Colín, 2020).

LA OBSOLESCENCIA
PROGRAMADA

En la actualidad, el consumismo y la obsolescencia se pueden observar en la llamada
fast fashion o "moda rápida", un modelo
de negocio que produce de forma masiva
ropa a bajo costo. De acuerdo con datos
de la Fundación Ellen MacArthur y
la ONU, cada año se generan
más de 100,000 millones de

Este término se origina en 1932, cuando Bernard London propuso terminar con la crisis de la Gran Depresión a través de la obsolescencia planificada; London
planteó la asignación de fechas de caducidad en artículos específicos y que los usuarios los entregaran
para su reemplazo aunque funcionaran correctamente
(Martínez y Porcelli, 2017).

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prendas, de las cuales el 70% es desechada antes de
llegar a los 10 usos; además, la industria textil es responsable del 8% de las emisiones de gases de efecto
invernadero y del 20% de uso mundial de agua dulce
(Mellas, 2025).
Recientemente, en Francia se aprobó una ley anti
fast fashion que busca regular el negocio de los grandes operadores extranjeros de moda ultra rápida, es
decir, aquellos grupos económicos que basan su rentabilidad en la venta masiva de prendas para lanzar
una cantidad desmedida de colecciones por temporada. La ley tiene como finalidad proteger el medio ambiente y salvaguardar el comercio local (Mellas, 2025).

EL IMPACTO DEL CONSUMISMO
PARA LA VIDA EN LA TIERRA
El actual modelo de producción y acumulación de riqueza económica está basado en el supuesto de que
los recursos naturales son infinitos; sin embargo, se
considera que hay un déficit planetario del 40% que
se estima alcanzará el 100% a mediados de 2030, estos patrones de hiperconsumo son insostenibles. La
ONU, en la Agenda 2030, alerta sobre las consecuencias del ritmo acelerado de consumo y la cultura del
desecho. El objetivo es lograr que el desarrollo económico, social y tecnológico estén en armonía con la
naturaleza (Martínez y Porcelli, 2017).
En la actualidad vivimos una crisis ambiental, la
contaminación es uno de los principales problemas y
se origina sobre todo por la explotación de recursos
no renovables, como el petróleo o diversos minerales,
la industria, la agricultura, la ganadería y los vertederos de basura (BBC Mundo, 2017). Los modelos de
producción insostenibles y poco éticos contribuyen

(Imagen: García-Colín, 2025).

a la contaminación del agua, suelo y aire, debido a
que se acumulan residuos y desechos derivados de
enseres fabricados con materiales no biodegradables,
además de la contaminación que se genera durante el
proceso (Martínez y Porcelli, 2017).
En 2019 se estimó que la contaminación del aire en
las ciudades y zonas rurales causa cada año, debido a
la exposición a materia particulada fina, 4.2 millones
de muertes prematuras por enfermedades cardiovasculares y respiratorias, así como cánceres (OMS, 2024).

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El planeta se encuentra en un estado crítico, las
problemáticas ambientales se deben abordar con urgencia para revertir los daños y mitigar los efectos que
se han generado, el secretario de la ONU declaró que
“la humanidad está destruyendo la biodiversidad a un
ritmo vertiginoso, como consecuencia de la contaminación, la crisis climática, la destrucción de los ecosistemas y, en última instancia, los intereses a corto plazo
que alimentan el uso insostenible de nuestro mundo
natural”. Actualmente, un millón de especies están en
peligro de extinción, el 75% de los ecosistemas terrestres y dos tercios de los marinos han sido alterados significativamente por la actividad humana (ONU, 2025).

CONCLUSIÓN
El ritmo de vida actual nos ha llevado al consumismo,
sin detenernos a reflexionar sobre lo que realmente
necesitamos para vivir de manera digna y en equilibrio
con la Tierra. Las crisis ambientales que enfrentamos nos
exigen cambiar hábitos y adoptar acciones responsables: reducir la frecuencia de compra de ropa y equipos
electrónicos, optar por productos locales, generados de
forma ética y sustentable. A todos nos gusta disfrutar de
la naturaleza, pero el estilo de vida está afectando estas
áreas, es nuestro deber tomar medidas que protejan el
planeta y lograr un futuro más sostenible, sin embargo,
también es necesario promulgar políticas públicas que
regulen las acciones de las grandes empresas que causan daños irreversibles al medio ambiente.

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REFERENCIAS
BBC Mundo. (2017). Acuerdo de París: cinco
cifras que muestran la magnitud de la contaminación que genera Estados Unidos en el planeta, BBC NEWS MUNDO, https://www.bbc.com/
mundo/noticias-internacional-40126746
Carosio, Alba. (2010). La cultura del consumo
contra la sostenibilidad de la vida, Revista Sustentabilidad (es), 2(1), 02-03.
Erill-Soto, Berta. (2023). El 1% más rico de la
población contamina como el 66% más pobre,
y no sufre casi las consecuencias, National Geographic España, https://www.nationalgeographic.com.es/medio-ambiente/1-mas-rico-poblacion-66-mas-pobre-consecuencias_21109
Fernández-Rey, Laura. (2014). La obsolescencia
programada: sus consecuencias en el ambiente
y la importancia del consumo responsable, Terra Mundus, 1.
Frías-Cienfuegos, Leonardo. (2024). La gente consume cada vez más agua, electricidad
y recursos naturales, Gaceta UNAM, https://
www.gaceta.unam.mx/la-gente-consume-cada-vez-mas-agua-electricidad-y-recursos-naturales/
Instituto Nacional de Estadística y Geografía.
(2020). Población total (número de habitantes),
https://cuentame.inegi.org.mx/poblacion/habitantes.aspx
Martínez, Adriana N., Porcelli, Adriana M..
(2017). Consumo (in) sostenible: nuevos desafíos frente a la obsolescencia programada como
compromiso con el ambiente y la sustentabilidad, Ambiente y Sostenibilidad, 105-135, https://doi.org/10.25100/ays.v0i0.4294

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Mellas, Rocío. (2025). Ley anti Shein: Francia
aprueba histórica norma contra el fast fashion,
LexLatin, https://lexlatin.com/noticias/ley-antishein-francia-contra-fast-fashion
Organización de las Naciones Unidas. (2025). La
pérdida de biodiversidad exige medidas urgentes a escala mundial, https://news.un.org/es/
story/2025/05/1538951
Organización Mundial de la Salud. (2017).
Contaminación del aire ambiente (exterior)
y salud, https://www.who.int/es/news-room/
fact-sheets/detail/ambient-(outdoor)-air-quality-and-health
Tinel, François-Xavier. (2015). Desarrollo e hiperconsumo: la producción de lo efímero, Campos en Ciencias Sociales, 3(1), 79-96.

Recibido: 20/03/2025
Aceptado: 11/07/2025
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�SECCIÓN ACADÉMICA

SECCIÓN
ACADÉMICA
Mandatos sociales, género
e identidad: un análisis a
partir de redes semánticas
modificadas

Análisis geoespacial de la
percepción de inseguridad en
el campus Ciudad Universitaria
de San Nicolás de los Garza,
Nuevo León

Mandatos sociales, género e
identidad: un análisis a partir de
redes semánticas modificadas
Rocío Delfina García-Moreno*
ORCID: 0000-0003-1806-5606

https://doi.org/10.29105/cienciauanl28.133-4

RESUMEN

ABSTRACT

Este estudio explora las reacciones emocionales
de mujeres y hombres ante los introyectos y mandatos sociales, identificados como “deberías”,
vinculados a la identidad de género y las expectativas sexuales. Desde un enfoque cualitativo
transversal, apoyado en teoría fundamentada y
principios gestálticos, se aplicaron redes semánticas modificadas a nueve participantes. Los resultados muestran que estos mandatos desencadenan sensaciones de conflicto, malestar emocional
y limitaciones en la autoexpresión. Se concluye
que cuestionar y resignificar los introyectos es
esencial para el desarrollo personal y social.

This study explores the emotional reactions of
women and men to introjects and social mandates, identified as “ought to be” linked to
gender identity and sexual expectations. Using
a cross-sectional qualitative approach supported by grounded theor y and Gestalt principles,
modified semantic networks were applied to
nine participants. The results show that these
mandates trigger feelings of conflict, emotional
distress, and limitations in self-expression. The
study concludes that questioning and reinterpreting introjects is essential for personal and
social development.

Palabras clave: redes semánticas, normas sociales, estereotipos de
género, análisis de contenido, identidad de género.

Keywords: introject, internalization, social norms, gender stereotypes, content analysis, gender identity.

Desde la infancia, las personas internalizan introyectos y mandatos sociales que dictan cómo deben comportarse según su género (Careaga y Cruz,
2004; Álvarez-Gayou, 1986). Estas imposiciones,
aunque a veces funcionales, pueden generar conflicto cuando no son cuestionadas. La presente investigación explora cómo mujeres y hombres viven
estos introyectos, afectando su identidad, sexualidad y vida cotidiana. Este análisis se basa en la
perspectiva gestáltica y existencial humanista, que
resalta la importancia de revisar las creencias asumidas para permitir un desarrollo más auténtico.

MARCO TEÓRICO
La introyección es un proceso que, según Polster
y Polster (2009), consiste en aceptar elementos
externos sin crítica, integrándolos al yo. Muñoz
(2014) señala este mecanismo clave en las relaciones y la adaptación social, aunque puede volverse
disfuncional. Perls, Hefferline y Goodman (2006)
enfatizan que los introyectos deben ser “masticados” para asimilarlos realmente y evitar rigide-

* Universidad Autónoma de Nuevo León, San Nicolás de los Garza, México.
Contacto: roxiogamo@gmail.com

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�SECCIÓN ACADÉMICA

ces. El género, como construcción (Lamas, 2002),
impone roles difíciles de romper, los cuales generan angustia y malestar emocional. En este sentido, Serret (2023) propone repensar esta categoría
desde tres niveles: el simbólico, el imaginario social y el subjetivo, destacando que “la velocidad
con la que cambia el mundo de los géneros exige
una actualización categorial que nos permita pasar de la sorpresa a la comprensión” (p. 73), lo que
invita a entender que las identidades de género
son procesos dinámicos y no estructuras fijas.

METODOLOGÍA
Se aplicaron redes semánticas modificadas, se denominan así debido a que, a diferencia de las simples, incorporan un componente jerárquico en las
respuestas. En este tipo de técnica, quien participa
responde a una frase estímulo escribiendo las primeras palabras que vienen a su mente y posteriormente asigna una jerarquía a cada una de ellas, numerándolas del 1 al 10, donde el 1 es el mayor grado

de representatividad respecto al concepto evocado.
Además, se agrupan palabras que son consideradas
sinónimos o expresiones equivalentes, lo que permite evidenciar núcleos de sentido compartido. Esta
modificación metodológica no sólo posibilita el acceso a los contenidos semánticos evocados, también
al peso subjetivo que cada persona les asigna.
El estudio se llevó a cabo con nueve participantes (cinco mujeres y cuatro hombres), cuyas
edades oscilan entre los 23 y 44 años. En cuanto
a su nivel educativo, la mayoría contaba con estudios de licenciatura, y dos de ellas con posgrado.
La diversidad en el estado civil fue representada
por personas solteras, casadas, divorciadas y en
unión libre. Respecto a la orientación sexual, se
registraron heterosexuales, homosexuales y pansexuales. Asimismo, hubo variedad en cuanto a
la afiliación religiosa, se incluyeron personas católicas, evangélicas, agnósticas y sin religión. La
mayoría dijo tener hijos, aunque también hubo
colaboradores que no los tenían. Esta diversidad
permitió enriquecer el análisis sobre la construcción de mandatos sociales, identidad y género
desde distintas trayectorias de vida.

Se aplicó un instrumento cualitativo con 90
minutos de duración por participante con frases estímulo: identidad de género, mandatos
sociales y deber en la sexualidad. Las sesiones
individuales se llevaron a cabo en un entorno
confidencial y cómodo, con condiciones que
permitieran la libre expresión. En todos los casos se explicó previamente el objetivo del estudio, se firmó consentimiento informado y se
garantizó el anonimato de los datos proporcionados.
Las respuestas fueron jerarquizadas y analizadas mediante valores semánticos (SAM), medios (VMT) y factores de mayor grado (FMG),
obteniendo gráficos interpretativos (figura 1).
Se generó una nube de palabras con los 50 términos más frecuentes de los participantes, utilizando el software MAXQDA (2024). Este análisis visual refuerza los resultados cualitativos,
mostrando conceptos clave como fuerza, obligación, tristeza, enojo, responsabilidad y amor,
los cuales evidencian la carga emocional y social
asociada a los introyectos y mandatos sociales.

RESULTADOS
Los participantes asociaron la identidad de género
(figura 2) con términos binarios, “hombre” y “mujer”, vinculados a vestimenta y reconocimiento
social. En los mandatos sociales (figura 3), surgieron palabras como “comportamiento”, “familia” y
emociones de enojo y angustia. En lo sexual (figura
4), predominó la percepción de obligación, provocando desánimo y conflicto interno. Las redes so-

Figura 2. Identidad de género.

bre el concepto de “hombre” destacaron fuerza,
proveedor y trabajador, mientras que “mujer” se
asoció con fuerza, maternidad y protección.
La red semántica sobre identidad de género
muestra que los conceptos más frecuentes fueron
hombre y mujer, lo que refleja un marcado binarismo presente en el pensamiento colectivo. La identidad de género continúa vinculándose a la apariencia
externa, la aprobación y la validación del entorno,
así se observa en los términos vestimenta, humano y
reconocimiento. También aparecen las palabras discriminación, sexualidad y preferencia, que evidencian tensiones entre la autodefinición y las normas
sociales. La presencia de familia y rol señala la presión por cumplir expectativas tradicionales. En conjunto, el análisis revela cómo la identidad de género
sigue siendo moldeada por estereotipos y mandatos
colectivos, limitando la autoexpresión auténtica.

Figura 1. Nube de palabras con más frecuencia repetidas en la investigación.

38

CIENCIA UANL / AÑO 28, No.133, septiembre-octubre 2025

CIENCIA UANL / AÑO 28, No.133, septiembre-octubre 2025

39

�SECCIÓN ACADÉMICA

Figura 3. Mandatos sociales.

La red semántica revela que el vocablo deberías
es el más frecuente, indicando que los mandatos sociales son percibidos como obligaciones impuestas y
difíciles de cuestionar. Palabras del tipo evaluación,
familia y preocupación reflejan cómo dichas normas
son reforzadas por expectativas sociales constantes. Las emociones enojo, coraje y angustia muestran
la inquietud interna que estos mandatos generan. Al
mismo tiempo, malestar, ética y orden evidencian el
conflicto entre la búsqueda de autenticidad y la presión
por ajustarse a lo establecido. La aparición de comunidad y aceptación señala que, pese a la incomodidad,
existe un deseo de pertenencia que obliga a ceder ante
las imposiciones, afectando la libertad individual.

El término obligada/o (FMG 100) es el más frecuente, lo que indica que las personas asocian el
ámbito sexual cuando está mediado por el “deber
ser”, con imposición y falta de libertad. Los adjetivos desanimada/o, enojada/o, temerosa/o y ansiosa/o reflejan el impacto emocional adverso que
generan estos mandatos. La percepción del deber sexual se convierte en una fuente de tensión,
frustración y ansiedad. La mención de expresiones como ausente, afecto (en baja frecuencia) y
sentimental sugiere una desconexión emocional,
donde el acto sexual pierde sentido afectivo y se
convierte en una carga o en un cumplimiento.
La poca frecuencia de los calificativos curiosa/o y entregada/o muestra que, aunque algunos
participantes mantienen un interés o disposición,
éste se ve opacado por la presión y la sensación
de deber. La gráfica evidencia un conflicto interno entre el deseo sexual genuino y la percepción
de obligación, lo que afecta la espontaneidad, el
placer y la autenticidad en las relaciones íntimas.
La red semántica confirma que el “deber” en lo
sexual genera malestar, sentimientos negativos y
desconexión emocional, resaltando la importancia
de promover una sexualidad libre de imposiciones,
basada en el deseo y la comunicación asertiva.

CONCLUSIONES

Figura 4. En lo sexual.

40

Los introyectos, aunque necesarios para la socialización, pueden limitar el desarrollo personal;
su cuestionamiento favorece la autenticidad y libertad en la vivencia del género y la sexualidad.
Identificarlos y resignificarlos en terapia contribuye a mejorar la salud mental, prevenir conductas
violentas y reducir actitudes discriminatorias. Los
resultados muestran tensiones emocionales entre

CIENCIA UANL / AÑO 28, No.133, septiembre-octubre 2025

expectativas sociales y deseos personales, aportando valiosa información para la psicología, criminología y estudios de género.

NOTA DE REDACCIÓN

Serret, Estela. (2023). Hacia una redefinición de
las identidades de género, GénEroos, 18(9), 71-98,
https://revistasacademicas.ucol.mx/index.php/generos/article/view/1333
OpenAI. (2024). Asistencia técnica en redacción y
corrección ortográfica mediante inteligencia artificial, Herramienta de soporte técnico para optimización de documentos, https://openai.com

La revisión de estilo y corrección ortográfica
de este documento contó con el apoyo técnico
de herramientas de inteligencia artificial, utilizadas como complemento para optimizar la
redacción. Todas las decisiones sobre el contenido, análisis y conclusiones corresponden exclusivamente a la autora.

REFERENCIAS
Álvarez-Gayuo, Juan L. (1986). Sexo terapia integral, Manual Moderno.
Careaga, Gloria, Cruz, Salvador. (2004). Sexualidades diversas, aproximaciones para su análisis,
Programa Universitario de Estudios de Género
PUEG.
Lamas, Marta. (2002). Cuerpo: diferencia sexual y
género, Taurus Pensamiento.
Martínez, Yaqui. (2017). Psicoterapia existencial,
teoría y práctica para un mundo post-cartesiano.
Volumen 2, Circulo de Estudios en Psicoterapia
Existencial.
Muñoz, Miriam. (2014). Los ocho modos de relación o interacción, Instituto Humanista de Psicoterapia Gestalt.
Perls, Frederick, Hefferline, Ralph, y Goodman,
Paul. (2006). Terapia Gestalt: excitación y crecimiento de la personalidad humana, CTP.
Polster, Erving, Polster, Miriam. (2009). Terapia
gestáltica, Amorrortu.

CIENCIA UANL / AÑO 28, No.133, septiembre-octubre 2025

Recibido: 15/03/2025
Aceptado: 30/05/2025
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�SECCIÓN ACADÉMICA

Análisis geoespacial de la
percepción de inseguridad en el
campus Ciudad Universitaria de San
Nicolás de los Garza, Nuevo León
Octavio Quintero-Avila*

Omar Alejandro Hernández-Valdez**

Miguel Ángel Soto-Muñoz*

ORCID: 0000-0003-3922-9964

ORCID: 0009-0005-8734-7502

ORCID: 0009-0007-7176-5210

https://doi.org/10.29105/cienciauanl28.133-5

RESUMEN

ABSTRACT

En este estudio cuantitativo-descriptivo (n = 413) se
empleó muestreo estratificado y georreferenciación
en Google My Maps y ArcGIS Pro (WGS-84 UTM
zona 14 N) para mapear n = 597 puntos de temor en
el campus Ciudad Universitaria de San Nicolás de los
Garza. El análisis de densidad identificó hotspots en
paradas de autobús (38. 7 %), paraderos de taxi (33.2
%) y estación de metro (28.1 %). El contraste con Envipe 2023 reveló que 64. 4% de los estudiantes se sintió
totalmente inseguro en el transporte público y 37.0%
abandonó su uso por temor a la victimización. Estos
resultados inesperados sustentan la necesidad de intervenciones de criminología ambiental focalizadas.

This quantitative-descriptive study (n = 413) employed stratified sampling and georeferencing using
Google My Maps and ArcGIS Pro (WGS-84 UTM
zone 14 N) to map n = 597 fear points in the Ciudad Universitaria campus from San Nicolás de los
Garza. Kernel density analysis revealed hotspots at
bus stops (38. 7 %), taxi stands (33.2 %) and metro stations (28.1 %). Comparison with Envipe 2023
data showed that 64. 4 % of students felt completely
unsafe using public transportation and 37.0 % discontinued its use due to fear of victimization. These
unexpected results underscore the need for focused
environmental criminology interventions.

Palabras clave: análisis delictivo, criminología ambiental, geoespacial,
percepción de seguridad, transporte público.

Keywords: crime analysis, environmental criminology, geospatial
analysis, security perception, public transportation

El transporte público se ha identificado como un
espacio de alta vulnerabilidad urbana. La Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre
Seguridad Pública (Envipe) del Instituto Nacional
de Estadística y Geografía (Inegi) (2023a) reporta
que el 68.4% de las personas de 18 años o más

se siente insegura al utilizar autobuses y metro.
De manera congruente, la Encuesta Nacional de
Seguridad Pública Urbana (ENSU) del mismo instituto (2023b) indica que el 64.2% de los usuarios
experimenta temor en dichos medios de transporte. En el ámbito local, la encuesta “Cómo vamos

* Universidad Autónoma de Nuevo León, San Nicolás de los Garza, México.
** Universidad Autónoma de Querétaro, Querétaro, México.
Contacto: oquinteroa@uanl.edu.mx, ohernandez@entropiamx.com, miguel.sotomn@uanl.edu.mx

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CIENCIA UANL / AÑO 28, No.133, septiembre-octubre 2025

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�SECCIÓN ACADÉMICA

Nuevo León” (2023) revela que el 18.2% de los
habitantes de la zona metropolitana percibe riesgo en el transporte urbano.

METODOLOGÍA

RESULTADOS

Sentirse en peligro combina juicios subjetivos y condicionantes ambientales (Jasso-López,
2013). Barrantes (2021) desarrolló los “mapas de
rastro de plática” para cartografiar este temor,
transformando relatos colectivos en puntos georreferenciados mediante caminata-entrevista y
evaluación temática. Desde la criminología ambiental y CPTED, factores como iluminación, visibilidad y control de accesos son determinantes
en la sensación de seguridad (Newman, 1972;
Crowe, 2000). Además, los “mapas mentales” de
Lynch (1960) y las reflexiones críticas de Kwan
(2002) evidencian cómo distintas poblaciones
por género o movilidad interpretan de manera
heterogénea el espacio público.

Se realizó un trabajo cuantitativo, descriptivo y
transversal con n = 413 alumnos de licenciatura del
campus San Nicolás de los Garza de la UANL. Se
establecieron los siguientes criterios:

Entre los hallazgos inesperados de la exploración
de georreferenciación se identificó que la mayor
concentración espacial de percepción de vulnerabilidad se asoció con lugares próximos a nodos
de transporte público. Con el objetivo de evaluar
esta relación se contrastaron dichas ubicaciones
con las respuestas de la encuesta Envipe. En total participaron n = 413 estudiantes de la UANL,
de los cuales 146 (35.3 %) fueron mujeres y 267
(64.7 %) hombres.

Nuestros estudios previos han evidenciado la
utilidad del análisis delictivo como herramienta
en la prevención social y delincuencial (Quintero
y Caballero, 2025), y han cartografiado hotspots
de violencia de género y sitios de desconfianza
asociados al transporte colectivo mediante reportes del 911 y sistemas geoespaciales (Quintero
et al., 2024; Quintero, 2024). En este contexto,
se aplicó un muestreo estratificado (n = 413) y
se describió en detalle el proceso de georreferenciación en ArcGIS Pro (WGS-84 UTM zona 14 N)
de los “puntos de temor” en el campus Ciudad
Universitaria (CU) de San Nicolás de los Garza.
De manera inesperada, los resultados revelaron
que la proximidad a ciertas paradas de autobús y
estaciones de metro exhibe niveles de percepción
de inseguridad significativamente superiores a los
reportados en la bibliografía previa, lo cual subraya la necesidad de estrategias de diseño ambiental
focalizadas en estos nodos de transporte.

•

Inclusión: alumnos activos de cualquier
facultad y turno (matutino, vespertino, nocturno); edad 18 años o más;
consentimiento informado por escrito.

•

Exclusión: estudiantes de intercambio
o visitantes temporales; personas que
no completaron por lo menos 80% de
los ítems de la encuesta Envipe 2023.

•

Eliminación: registros con coordenadas fuera del polígono definido de
CU; respuestas duplicadas o con tiempos mayores a 5 minutos.

La encuesta Envipe 2023 (Inegi, 2023), con validez y confiabilidad aceptables, se aplicó en Microsoft Forms (tiempo de respuesta 10-15 min; Hernández-Sampieri et al., 2014). Posteriormente, cada
participante georreferenció, desde su dispositivo
móvil, los lugares donde experimentaba sensaciones de miedo: primero se trazó en Google My Maps
el polígono perimetral del campus y luego se registraron n = 597 “puntos de temor”. Los archivos .kml
resultantes se importaron a ArcGIS Pro v. 3.0, se
proyectaron al sistema WGS-84 UTM zona 14 N y
se ejecutó un análisis de densidad de Kernel para
identificar hotspots en proximidad a estaciones de
autobús, taxi y metro. Finalmente, se calcularon frecuencias absolutas (f) y porcentajes (%) con el fin de
describir la distribución por turno, la percepción de
peligro y el abandono del transporte público.

Para construir el mapa de temor, se delimitó
la zona de CU mediante un polígono en Google
My Maps. Posteriormente, los alumnos georreferenciaron n = 597 sitios en el mapa, indicando
las áreas donde experimentaban sensaciones de
miedo (figura 1). De éstos, 199 (33.3%) correspondieron al turno matutino, 197 (33.0%) al vespertino y 201 (33.7%) al nocturno (tabla I).
Tabla I. Puntos georreferenciales en el mapa del temor.
Variable

f

%

Matutino

199

33.3

Vespertino

197

33.0

Nocturno

201

33.7

Total

597

100

Figura 1. Georreferenciación percepción de inseguridad (elaboración
propia, 2024).

El análisis de densidad de Kernel realizado en
ArcGIS Pro (WGS-84 UTM zona 14 N) identificó
tres hotspots significativamente vinculados con
infraestructuras de transporte público (figura
2). De los n = 597 lugares georreferenciados,
231 (38.7%) se situaron a 50 m o menos de parabuses, 198 (33.2%) en proximidad a paraderos de
taxi y 168 (28.1%) cerca de la estación del metro,
lo cual indica que estos nodos actúan como determinantes espaciales críticos de la percepción de
inseguridad en el campus Ciudad Universitaria de
San Nicolás de los Garza. En consecuencia, resulta
imperativo diseñar intervenciones de criminología
ambiental como mejoras en iluminación, vigilancia natural y señalización focalizadas en dichos
puntos que mitiguen la sensación de riesgo.

Puntos
georreferenciados en
el mapa del temor

Fuente: elaboración propia. n = 597.

Figura 2. Hotspot de percepción de inseguridad (elaboración propia, 2024).

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�SECCIÓN ACADÉMICA

La evaluación de las respuestas de los N = 413
estudiantes mostró que n = 266 (64.4 %) se autodeclararon “totalmente inseguros” al utilizar el
transporte colectivo (figura 3). Este nivel de riesgo
excede los valores medios reportados en artículos
universitarios previos y sugiere la influencia de
factores contextuales propios del campus de CU.
Si se desea comprender mejor estos resultados,
será necesario examinar variables moderadoras
como la frecuencia de uso, experiencias previas
de victimización, apreciación de la eficacia de las
medidas de seguridad y características físicas de
las paradas de transporte.

Figura 3. Se siente seguro o inseguro en el trasporte público (elaboración propia, 2024).

Se evaluó si el temor a ser víctima de un delito condicionó la discontinuidad en el uso del
transporte urbano; de los N = 413 estudiantes,
n = 153 (37.0 %) reportaron haber abandonado
su uso por este motivo. Tal comportamiento evidencia la dimensión conductual de la amenaza
y subraya la necesidad de desarrollar intervenciones focalizadas en los trayectos y nodos de
transporte público más allá de los límites del
campus que garanticen una movilidad segura de
la comunidad universitaria.

46

CONCLUSIÓN
Este análisis exploratorio, basado en n = 413 alumnos de la UANL, confirma que la sensación de peligro se concentra en hotspots vinculados a nodos
de transporte público: 231 puntos (38.7%) cerca
de paradas de autobús, 198 (33.2%) en paraderos de taxi y 168 (28.1%) junto a la estación del
metro. Asimismo, 266 participantes (64.4 %) se
declararon “totalmente inseguros” al usar dichos
medios, y 153 (37.0 %) reportaron haber abandonado su uso por temor a la victimización.
Estos resultados guardan coherencia con el aumento de la inseguridad en San Nicolás de los Garza, que pasó de 14.9%, en junio de 2023, a 21.1%
en septiembre del mismo año (Inegi, 2023b). La
concordancia entre datos oficiales y nuestra georreferenciación refuerza la validez de los hallazgos y
subraya la necesidad de intervenciones específicas
de criminología ambiental. Se recomienda implementar mejoras en alumbrado, vigilancia natural
y señalización en los nodos críticos identificados,
además de reconfigurar rutas peatonales y fortalecer la colaboración entre autoridades universitarias y municipales. Estas acciones, orientadas a
las zonas de mayor percepción de riesgo, pueden
contribuir de manera efectiva a mitigar la sensación
de peligro y a promover una movilidad más segura
para la comunidad estudiantil.

REFERENCIAS
Barrantes Ch., Laura. (2021). Mapas de rastro de
plática para cartografiar el temor al delito, Revista Latinoamericana de Criminología, 10(2), 45-63,
https://doi.org/10.15517/ra.v10i2.45421

CIENCIA UANL / AÑO 28, No.133, septiembre-octubre 2025

Cómo vamos Nuevo León. (2023). Encuesta de
percepción ciudadana, https://www.comovamosnl.org
Crowe, Tim. (2000). Crime Prevention Through
Environmental Design: Applications of Architectural Design and Space Management Concepts,
Butterworth-Heinemann.
Fernández-Collado, Carlos, Hernández-Sampieri,
Raúl, Baptista-Lucio, Pilar. (2014). Metodología de
la investigación, McGraw-Hill.
Instituto Nacional de Estadística y Geografía.
(2023a). Encuesta Nacional de Victimización
y Percepción sobre Seguridad Pública Envipe
2023, https://www.inegi.org.mx/programas/envipe/2023/
Instituto Nacional de Estadística y Geografía.
(2023b). Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) septiembre 2023, https://www.
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Jasso L., José. (2013). Percepción de inseguridad y
victimización, Editorial UNAM.
Kwan, Mei-Po. (2002). Is GIS for women? Reflections on the critical discourse in the 1990s. En
Thomas Joseph Cova, Michael Edward Goodchild,
Helen Hearnshaw (Eds.), Geographical Information Science (pp. 231-246), Taylor &amp; Francis, https://doi.org/10.1080/0966369022000003888
Lynch, Kevin. (1960). The Image of the City, MIT
Press.
Newman, Oscar. (1972). Defensible Space: People
and Design in the Violent City, Macmillan.
Quintero A., Octavio. (2024). El análisis y mapeo
delictivo para el desarrollo de políticas públicas de
seguridad en México, Constructos Criminológicos,
4(7), 159-170, https://doi.org/10.29105/cc4.7-86
Quintero A., Octavio, Caballero D., Juan A.
(2025). El análisis delictivo como herramienta en
la construcción de estrategias de prevención social y delincuencial, Constructos Criminológicos,
5(8), 55-74, https://doi.org/10.29105/cc5.8-101

CIENCIA UANL / AÑO 28, No.133, septiembre-octubre 2025

Quintero A., Octavio, Caballero D., Juan A., Hernández V., Omar A., et al. (2024). Estrategias metodológicas para el análisis y mapeo delictivo en
las ciencias sociales, Perspectivas, 9(24), 257-280,
htt ps://doi.org/10.26620/uniminuto.p ersp ectivas.9.24.2024.257-280

Recibido: 26/01/2024
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�Trabajar e investigar
las desigualdades:

CIENCIA DE FRONTERA

Ciencia de frontera

L

aura Flamand tiene una licenciatura en
Política y Administración Pública por El
Colegio de México (Colmex); una maestría y un doctorado en Ciencia Política por
la Universidad de Rochester en Estados
Unidos. Fue estudiante doctoral visitante en la
Universidad de Oxford. Desde 2012 es profesora
titular del Colmex y a partir de 2017 es la coordinadora general de la Red de Estudios Sobre
Desigualdades. Sus áreas de especialidad son
desigualdades y evaluación de políticas sociales,
de salud, educación, medio ambiente, públicas
y de género; sobre estos temas ha publicado
libros, capítulos de libro y numerosos artículos.
Asimismo, ha participado en más de 30 proyectos de investigación desde la perspectiva de las
ciencias sociales con financiamiento externo. La
doctora Flamand es docente tanto en temas metodológicos como en análisis y evaluación de políticas públicas, y ha impartido cursos y dirigido
a estudiantes de posgrado. Ha obtenido varias
distinciones, entre las que destaca investigadora principal en el consorcio Mecila en Sao Paulo,
Brasil, ser seleccionada por convocatoria pública
para desempeñarse como consejera en la Coordinación Nacional de Evaluación de la Política de
Cambio Climático del gobierno federal en México
y ser invitada a presidir el Consejo de Intersecta,
una organización feminista mexicana que impulsa
el ejercicio igualitario de los derechos humanos.

la carrera académica,
docente y de vinculación de
la doctora Laura Flamand
María Josefa Santos-Corral*
*Universidad Nacional Autónoma de México, Ciudad de México, México.
Contacto: mjsantos@sociales.unam.mx

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CIENCIA UANL / AÑO 28, No.133, septiembre-octubre 2025

CIENCIA UANL / AÑO 28, No.133, septiembre-octubre 2025

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�CIENCIA DE FRONTERA

¿Cuándo descubre
su vocación por la
investigación?
Crecí en un ambiente propicio para pensar
en ella. Mis padres tenían antecedentes en el
tema, laboraban en hospitales de alta especialidad; mamá era enfermera y papá médico
cirujano. También mis abuelos, aunque de una
manera más empírica, pues se dedicaban a hacer intervenciones sociales desde el gobierno
en los años cincuenta. A ellos les tocaron las
primeras campañas de vacunación en el estado de Hidalgo, los desayunos escolares y una
variedad de actividades de apoyo social. Creo
que de ahí me viene la idea de que la labor
comunitaria, ligada a la gubernamental, puede hacer diferencia en la vida de las personas.
Ellos nunca se preguntaron si valía la pena darles desayunos escolares a estos niños, estaban
siempre muy orgullosos de lo que hacían. Por
otro lado, mi papá, si bien se dedicó más a
la gestión y a la práctica médica, hizo mucha
investigación durante su especialidad, incluso
publicó en revistas académicas.
Entonces, desde muy pequeña era frecuente
escuchar frases del tipo “estamos terminando el
protocolo de investigación para los residentes
nuevos”, “ya ingresó la nueva generación de especialistas de enfermedad pediátrica” y cuestiones por el estilo. Sumado a ello, me encantaban
las novelas policiacas de Arthur Conan Doyle, en
las que Sherlock Holmes estimulaba mi capacidad lógica y de deducción a partir de preguntas
como: ¿quién había sido el asesino?, ¿cuál era el
móvil?, y hasta ¿qué significado tenía que cierto
personaje entrara por una puerta y no por otra? Y

50

"Mis padres
nunca se
preguntaron
si valía la
pena darles
desayunos
escolares a
estos niños,
estaban
siempre muy
orgullosos de
lo que hacían."

CIENCIA UANL / AÑO 28, No.133, septiembre-octubre 2025

bueno, considero que de ahí me viene el afán
por investigar. Cuando estudié la licenciatura
en el Colmex, donde laboro ahora, también
me deslumbró la figura de las y los profesores
que dedican gran parte de su tiempo a hacer
investigación sobre diversos tópicos que me
parecían muy relevantes, como la historia de
los partidos políticos o la política social. Así
que, aunque ingresé a la licenciatura pensando en ser funcionaria, en el Colmex se abrió la
puerta de la investigación con el doctor Luis
Aguilar Villanueva, quien me impulsó a hacer
un posgrado en el extranjero. Asunto para el
cual mis papás y abuelos me motivaron.

CIENCIA UANL / AÑO 28, No.133, septiembre-octubre 2025

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�CIENCIA DE FRONTERA

¿Qué la motiva a
decantarse por las
desigualdades?
Aunque a la distancia se ve claro, al principio
de mi carrera no lo era tanto. Lo primero que
me interesaba era la ciencia política, muy vinculada a la intervención gubernamental, específicamente a las políticas públicas, tema sobre
el que hice mi doctorado, ligada a cómo cambió el sistema federal en México cuando las
elecciones se volvieron más competitivas en
los años noventa. Después llegué a mi primer
trabajo como profesora en el Colef, en Tijuana, donde las primeras invitaciones que recibí
para participar en proyectos y clases eran menos de ciencia política y más de política pública con un componente regional.

52

CIENCIA UANL / AÑO 28, No.133, septiembre-octubre 2025

"Ahí incluimos la
desigualdad, yo le
agregué el plural,
desigualdades,
para que no se
centrara en el
ingreso, que era
lo que, en aquel
entonces, se
estaba trabajando
muchísimo. El
tema fue muy
conveniente pues
se podía estudiar
desde varias
disciplinas"
CIENCIA UANL / AÑO 28, No.133, septiembre-octubre 2025

Comencé a colaborar con una compañera economista, Sárah Martínez Pellegrini, en
2004, en un proyecto financiado por Conacyt
de aquel momento y la Secretaría de Gobernación, que se planteaba construir un índice de
desarrollo municipal con un componente que
rastreara cómo funcionaban las instituciones
gubernamentales, además de los indicadores
más tradicionales de niveles de ingreso, acceso a la salud y a la educación. Esa investigación
me reveló las enormes brechas entre los municipios en México: algunos presentaban índices
de pobreza extrema que se equiparaban a los
de los países más vulnerables de África; mientras que otros en la CDMX tenían datos semejantes a los de paises europeos.
Ya en el Colmex, me invitaron a participar
en un proyecto muy grande en el cual debía
evaluar el funcionamiento del Seguro Popular,
indagar la manera en que se respondía a la
implementación descentralizada de ese programa. ¿Por qué funcionaba mejor en unos
estados que en otros? Ahí encontramos que,
si bien los apoyos se parecían, las condiciones
de partida en infraestructura y de las personas
aseguradas eran muy distintas. El apoyo llega
a lugares con diferentes necesidades, situaciones asimétricas y capacidades gubernamentales desiguales.
En 2015, cuando arribó la primera mujer
a la presidencia del Colmex, la doctora Silvia
Giorguli, y me invitó a trabajar con ella en la
Coordinación General Académica, un pequeño grupo de colegas comenzamos a pensar en
líneas que pudiesen ser interesantes a todo el
claustro de El Colegio, pero que, además, fueran pertinentes socialmente. Ahí incluimos la
desigualdad, yo le agregué el plural, desigualdades, para que no se centrara en el ingreso,
que era lo que, en aquel entonces, se estaba
trabajando muchísimo. El tema fue muy conveniente pues se podía estudiar desde varias
disciplinas: historia, sociología, relaciones internacionales, etcétera.

53

�CIENCIA DE FRONTERA

¿Cómo comienza a
involucrarse con actores
de distintos ámbitos
de la sociedad?
Otra vez fue un proceso muy natural, debido a
dos factores: mi formación y las personas que
me criaron que eran funcionarios públicos. Recuerdo que, desde la preparatoria, en la clase
de psicología, fuimos a hacer entrevistas a unas
estancias infantiles públicas, privadas y a vecinas que cuidaban niños en su casa en lugar de
llevarlas a la guardería. Luego, durante la licenciatura, también hice trabajo de campo para
mi tesis que, al ser sobre políticas públicas, tenía que estudiar, platicar y revisar los datos de
los beneficiarios y del funcionariado. Lo mismo
ocurrió en el doctorado, acerca del federalismo,
específicamente la manera
de operar de
los programas
g u b e r-

namentales en diferentes contextos. Así que
tenía que hacer entrevistas con funcionarios,
aunque en aquel momento me involucré menos con las personas beneficiarias.
Ya en el Colef y más tarde en el Colmex participé en proyectos de evaluación de políticas
públicas, lo que necesariamente me vinculaba
con distintos grupos. Era la época en que la
política social en México y en América Latina
estaba muy ligada a organizaciones de la sociedad civil. En el Seguro Popular, por ejemplo,
mucho tiempo hubo un instrumento que se llamaba Aval Ciudadano, encargado de monitorear cómo funcionaban las unidades médicas.
Asimismo, cuando laboré en el Coneval entrevisté a quienes operaban el programa a diferentes niveles y tuve que aprender a dialogar y
hacerme útil a esas personas, de tal forma que
la investigación tuviera incidencia.

¿Cómo ha construido
sus redes para participar
y coordinar proyectos
de evaluación?
Creo que fue un poco de crianza y de formación,
pues al estar mi familia orientada al sector salud,
han sido personas metódicas, sistemáticas y muy
disciplinadas. Lo anterior tiene muchos beneficios si eres estudiante de pregrado, de posgrado y luego investigadora. Pronto aprendí que los
proyectos de investigación eran más potentes si
los hacíamos en grupo y más si eran multidisciplinarios. Para ello se requiere trabajar de manera
sistemática, meticulosa y buscando que todos se
beneficien, hay que abrir espacios de creatividad.
Tienen que planearse muy bien y con cierto control, pero sin menoscabo de la inventiva de las
personas porque, de lo contrario, los investigadores y estudiantes no disfrutan participar.

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�CIENCIA DE FRONTERA

Desde muy temprano en mi carrera académica me tocó interactuar con gente que lideraba proyectos grandes, por ejemplo, el doctor
Enrique Cabrero en el CIDE y Laura Velasco en
el Colef, y me di cuenta de que eran muy hábiles para fomentar la curiosidad. Ese tipo de
trabajo me gustó. Después tuve oportunidad
de coordinar programas siendo relativamente
joven, como el del índice de desarrollo municipal, en el que de las tres personas involucradas yo era la menor y la única con doctorado,
por lo que cuando lo registramos, me vi en la
necesidad de que quedar como responsable
técnica a mis 30 o 31 años, aunque lo hicimos
de manera colegiada Sárah Martínez, Alberto
Hernández y yo, fueron mis pininos en liderar
un proyecto así y me encantó.
Otras veces me ha tocado coordinar con alguien más o ser participante y que otro dirija.
Me gustan dichas modalidades también. He
aprendido mucho de trabajar en grupo, con
gente más grande que yo, con más experiencia, con menos y desde diferentes disciplinas.

¿Qué reto supone trabajar en proyectos con
aplicaciones sociales?

de corto plazo que pedían dichos proyectos con
mi agenda de investigación y mi producción académica. Entonces intenté ser lo más cuidadosa
posible para que las invitaciones que me hacían
a participar o dirigir programas con financiamiento externo, embonaran en mi área de expertise,
claro, haciéndola crecer un poco. Comprendí que
puedo llevar a cabo propuestas con cierta incidencia social, vinculándolas con mi producción
académica y práctica docente.
Otro asunto es que en ocasiones juega una
la figura de consultora, y también tienes que
aprender a precisar los planes de quien contrató o está patrocinando, porque no necesariamente tienen tan claro qué es lo que quieren
y cuál es el alcance. Aprendí muy pronto a establecer la diferencia entre visibilizar un tema
o incidir, son dos cosas que implican tiempos
distintos. Hay que dialogar con el patrocinador
sobre lo que se puede o no hacer y no siempre
ha sido fácil. Pero yo estoy muy contenta porque muchas de mis amistades más sólidas surgieron de mi trabajo en proyectos. También he
procurado, y creo que lo he logrado con éxito,
ser lo más transparente posible en las cuestiones presupuestales.

Son más complicados porque hay varios actores
involucrados. Por un lado tienes a alguien que patrocina el estudio con ciertas necesidades y propósitos. Luego están las personas beneficiarias
del programa o de la política pública en particular. Otro grupo son los compañeros, el equipo y, si
es pertinente, el alumnado involucrado. Además,
como soy investigadora en el Colmex, tengo que
cumplir con mis publicaciones, lo mismo que en
el SNII. Esto último me costó trabajo. Creo que
me tardé más de cuatro años en entender que
tenía que ser capaz de enganchar los resultados

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�su circunstancia. Bueno, en el Colmex la verdad
he tenido muchísima fortuna, me han tocado excelentes estudiantes. Con ellos me vuelvo especialista en diversos temas y eso me gusta.

CIENCIA DE FRONTERA

¿Cómo se enriquecen
sus investigaciones y su
práctica docente al participar en ellos?

¿Qué le ha dado
El Colegio de México
a la doctora Flamand
y usted que le ha
aportado al Colmex?

Me gusta muchísimo la docencia. Comencé
muy chica en preparatoria dando clase de oratoria a niños. Fueron mis pininos. Después, en
el doctorado en Estados Unidos, parte de los
requisitos al obtener el grado es que impartas
al menos una asignatura, primero como asistente y luego como titular. La docencia siempre
me ha parecido super estimulante, procuro hacerla lo más interactiva posible, desde lo que
se llama coconstrucción del conocimiento.
Al principio, al planear mi clase, debía pensar
en un ejemplo muy concreto de cómo acompañar
la parte conceptual, más abstracta, porque entonces no tenía tanta experiencia en investigación,
me acababa de doctorar. Con el tiempo, pues sí,
preparo la sesión y tengo un ejemplo, pero en el
diálogo con el grupo se me ocurren un montón
de cosas de mi experiencia de alrededor de 21
años que, sumados a los del doctorado, son casi
25. ¡La mitad de mi vida haciendo investigación!
Siento que eso me fortalece muchísimo como
docente. Siempre digo a mis alumnos de diseño
de investigación o seminario de tesis que “mi
única ventaja sobre ustedes es que me he enfrentado a la nebulosa de un tema nuevo más
veces, y me es igual de confuso, sólo que yo
ya sé un poquito cómo caminar y tengo la experiencia de haber salido numerosas ocasiones
de ella. No es un ejercicio lineal y voy a acompañarlos si se atoran”.
Por otro lado, me gusta mucho dirigir tesis. Al
principio pensaba que la profesora o el profesor
tenía su estilo y a todos los guiaba igual, ahora
creo que se asemeja un poco a bailar en pareja:
te tienes que adaptar y acomodar a tu alumno en

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Pues mira, El Colegio para mí ha sido siempre un
espacio de desarrollo, desde que era estudiante,
y en los casi 17 años que llevo ahí como profesora; un crecimiento académico, humano y social.
Llegué cuando el doctor Javier Garcíadiego era
presidente, empezaba el cambio generacional,
fui parte en la primera ola. Me ha tocado recibir
a muchos colegas en el Centro de Estudios Internacionales (CEI) al que me encuentro adscrita
y en otros centros. Colaboro con personas muy
diversas, prácticamente he escrito o impartido
clase con todas las personas del CEI de mi generación y más jóvenes. Estoy muy agradecida por
el modelo Colmex. He aprendido tanto de mis
compañeros y como del estudiantado.
Por fortuna, más o menos la mitad del tiempo
que he estado en El Colegio he tenido posiciones de gestión académica. Me tocó coordinar
las licenciaturas de Relaciones Internacionales
y Política de Administración Pública, cuatro o
cinco años. Fue una labor muy cercana a los
alumnos y al profesorado. Me dediqué a institucionalizar y documentar muchos de los
procesos que seguíamos. Esta actividad
se ha fortalecido en las siguientes gestiones de manera que los procedimientos
son menos artesanales, más codificados y claros.
Por otro lado, el tiempo
que estuve trabajando en la
Presidencia, en la Coordinación

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�CIENCIA DE FRONTERA

Así que creo que al Colmex le he dado la inteligencia y
creatividad que he podido, cuando me han tocado posiciones
de liderazgo y también cuando me toca ser investigadora de
a pie haciendo mi trabajo de investigación y de docencia con
toda la energía posible.
General Académica, creo que fue una oportunidad de
devolverle mucho a El Colegio en términos de creatividad, y hubo espacio para hacer varias cosas. Lanzamos
de manera colegiada la Red de Estudios Sobre Desigualdades, montamos el Programa Internacional de Verano,
el de postdoctorantes propio del Colmex, el modelo de
igualdad de género con un diagnóstico del cual acaba de
salir la segunda versión, donde encontramos que en El
Colegio existen problemas de desigualdad de género y
de clase muy severos que necesitamos atender.

Muchas gracias por la entrevista
doctora Flamand.

De igual forma, después del sismo de 2017, con la comunidad de El Colegio montamos un centro de acopio
potente, muy bien organizado y recibimos recursos de
una agencia de cooperación japonesa para apoyar a una
población muy afectada en Oaxaca.

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�E

Micro

SUSTENTABILIDAD ECOLÓGICA

Sustentabilidad ecológica

ntre los cambios ambientales generados por el avance y progreso de la sociedad humana se encuentra
uno de los más recientes,
cuya omnipresencia y perennidad
le distingue sobre la superficie
del planeta: la aglomeración,
desintegración y propagación del material plástico (Hammer et al.,
2012). En un lapso
muy corto, cuando
se comenzó a utilizar, dejó entrever
que la forma en
que lo producimos,
aprovechamos,
transportamos
y desechamos,
ha transitado
paulatinamente a la acumulación en diferentes entornos
naturales que,
además, afecta la
salud ambiental y
humana, por lo cual
se está constituyendo
en una actividad insostenible (Buteler, 2019).

plásticos:
un desafío ambiental

contemporáneo
Pedro César Cantú-Martínez*

¿Pero cuál es la
magnitud de este problema? El Programa de
las Naciones Unidas
para el Medio Ambiente ha señalado que en el
mundo se generan “más
de 430 millones de toneladas de plástico al año, dos tercios de las cuales son productos
de vida corta que en poco tiempo se convierten en desechos que
inundan los océanos y, a menudo, invaden
la cadena alimentaria humana” (PNUMA, 2023a). Este

ORCID: 0000-0001-8924-5343

* Universidad Autónoma de Nuevo León, San Nicolás de los Garza, México.
Contacto: cantup@hotmail.com

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�SUSTENTABILIDAD ECOLÓGICA

mismo organismo internacional ha señalado
que de manera particular, hoy en día, los
microplásticos son una gran eventualidad
para el entorno. Destaca que se generan
500 mil toneladas al año de este material,
tan sólo por la actividad cotidiana de lavar
nuestras prendas de vestir. Por esta razón,
abordaremos en este manuscrito qué son,
sus efectos y finalmente algunas consideraciones finales.

EFECTOS DE LOS
MICROPLÁSTICOS
La manufactura de grandes cantidades de productos de consumo con plástico proviene desde 1940 (Montero y Mejía, 2008). A partir de
ese año la problemática de contaminación ambiental se ha ido incrementando, así como sus
estragos en distintos entornos. De esta forma,
sus residuos –comparados con otros– se han
transformado en los más frecuentes y numerosos en el mundo. Por ello, los microplásticos
son un inminente problema de orden global,
particularmente para la estabilidad ecológica
de los sistemas terrestres y acuáticos, y la salud
humana. Estos contaminantes tienen efectos
de forma rápida y a largo plazo sobre las personas y los seres vivos a distintas escalas. Por
mencionar algunos, van desde el contexto molecular y genético hasta el mayormente perceptible de orden poblacional. Es así que la aparición
en el agua, el suelo, el aire, la cadena trófica, así
como la huella que deja en la salud de las personas, se torna sumamente importante conocerla.

¿QUE SON LOS
MICROPLÁSTICOS?
De manera general son partículas menores
a 5 mm, lo que las hace imperceptibles.
Estos polímeros pequeñísimos –de escala
nonométrica– cuentan con la capacidad de
traspasar las paredes celulares. Debido a lo
cual es difícil evaluar su impacto. Su génesis
parte de la degradación de los plásticos o
bien del empleo directo de los materiales de
este tipo, donde se utilizan pellets y microperlas para la elaboración de una gran variedad de productos. Estas micropartículas
pueden provenir primariamente de polietileno, poliestireno, polipropileno, cloruro
de polivinilo y otras resinas sintetizadas
(Montero y Mejía, 2008).

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Aguas oceánicas
Sin lugar a dudas, la orientación consumista y
la misma explotación de estos medios marinos ha conllevado, lamentablemente, una gran
cantidad de eventualidades sobre éstos, entre
las que se encuentra, al presente, la basura. Alrededor de 45 millones de kilogramos de plástico se vierten en las aguas oceánicas, tan sólo
provenientes de los elementos utilizados por la
pesca comercial (PNUMA, 2023a). La problemática se sigue agravando, sobre todo por las
pequeñas partículas menores a 5 mm que se
hallan en muchos lugares en los océanos (De
la Torre, 2019). Éstas se localizan en la superficie y en el lecho marino, pero además se
les ha encontrado desde el hielo polar ártico
hasta las corrientes de la Antártida (Barnes
et al., 2009).
Sus particularidades varían de los elementos naturales ya que alteran significativamente –con el tiempo– el entorno oceánico, por
lo que controlar su descarga, determinar el
transporte de microplásticos en los océanos y

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�SUSTENTABILIDAD ECOLÓGICA

sus patrones de aglomeración demandan
trabajos adicionales de orden específico
y hondamente multidisciplinarios. Ya que
se ha demostrado la increíble vulnerabilidad del entorno natural oceánico frente a
estos elementos contaminantes.

Suelo
El uso dilatado de plástico en muchos
procesos ha inducido un incremento
en la cuantía de residuos que se depositan en la naturaleza, y más tarde
se deshacen en minúsculas fracciones.
Durante la pasada década se llevaron
a cabo estudios para demostrar los
peligros potenciales de las partículas
de este material en el medio edafológico (Andrés-Bercianos et al., 2024).
Se ha comprobado que los suelos están sumamente contaminados y, ade-

más, se sabe que la acumulación de microplásticos altera sus características y
cualidades fisicoquímicas, por ende, su
eficacia productiva.
De esta manera se ha confirmado la presencia de microplásticos, por lo cual se han
convertido en una eventualidad medioambiental de carácter mundial, dada su presencia en el ambiente. Asimismo, se han
encontrado altas concentraciones en tierras donde se maneja el acolchado plástico
y además los cultivos agrícolas adicionalmente se humedecen con aguas residuales
o tratadas. De tal forma que promueven
impactos inmediatos e indirectos en la biota del suelo pues aminoran la diversidad
biológica existente y estimulan un efecto
negativo en el crecimiento de las plantas
cultivadas (Gutiérrez et al., 2023).

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Aire
La alteración de la calidad del aire es un
tema de creciente inquietud social debido
a los alcances que conlleva en la salud humana. Particularmente cuando se vuelven
vehículos de transporte de otros contaminantes biológicos (bacterias patógenas) y
metales pesados. El incentivo para monitorear estos contaminantes en la atmosfera se está acrecentando debido a que las

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micropartículas suspendidas son aspiradas
directa y constantemente por las personas
(Oporto et al., 2021). En tanto, sus niveles
de concentración, transporte y dispersión
en el aire estriban de la génesis productiva
o actividad económica que la emita.
Tal eventualidad es mayormente grave
en las grandes áreas urbanas, donde es indiscutible que la intensificación de las actividades industriales y una mayor densidad
de población son promotoras de la presen-

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�SUSTENTABILIDAD ECOLÓGICA

con las condiciones de la naturaleza fisicoquímica de las micropartículas. Por lo
común, los materiales más diminutos son
más sencillos de engullir o absorber, ya
que pueden tener varias rutas fisiológicas, logrando alcanzar almacenamiento en diversos tejidos o
partes orgánicas (Rojo-Nieto y
Montoto, 2017).

cia y acumulación de microplásticos suspendidos en el aire, con lo cual aumentan
la persistencia y se incrementa la toxicidad.
Este riesgo se agranda no sólo en el ambiente exterior, pues en los interiores también se halla alterada, lo que genera una
mayor intranquilidad social, ya que las personas pasan en promedio más tiempo en
espacios cerrados (Gasperi et al., 2018).
Por ejemplo, al ser inhalados contribuyen
al surgimiento de distintos padecimientos
pulmonares. Inclusive son portadores de
otros contaminantes, al inspirarse permiten que estas sustancias pasen al torrente
sanguíneo, y sus consecuencias perjudiciales se incrementan, esencialmente al
estar emparentadas con la desorción de
otros constituyentes nocivos (Torres-Agullo et al., 2021).

Entre los efectos negativos se
ha documentado, en ciertas especies, un descenso de la ingestión y
aptitud para la alimentación, la ineficiencia de la adsorción de nutrientes, así
como daños perceptibles en la motilidad,
lo que ha llevado a la debilidad y más tarde la muerte de los organismos (PNUMA,
2023b). Además, al realizar el análisis de
estos ejemplares se ha caracterizado que
los microplásticos han estimulado respuestas inflamatorias, alteración y destrucción
del sistema nervioso.

Cadena trófica

Salud humana

Las publicaciones toxicológicas, mayormente llevadas a cabo en especies acuáticas, han expuesto la abundancia de
microplásticos en numerosos grupos de
organismos. Los cuales se han circunscrito a la biota planctónica, especímenes
vertebrados e invertebrados (Fabra et al.,
2021). Dichos estudios han revelado que
la acumulación en éstos se encuentra explícitamente relacionada, en gran parte,

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Los microplásticos, como se ha documentado, se hallan en el agua de mar, aguas
residuales, inclusive en el agua dulce y el
suelo; por lo tanto, en los alimentos y el
aire que respiramos. El ser humano moder-

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�SUSTENTABILIDAD ECOLÓGICA

REFERENCIAS

no los aspira, consume y bebe. Al respecto, se ha comentado que la ingesta promedio se encuentra en el intervalo de 0.10 a
5 g/semana, y de 15 a 287 g/persona/año
(Padilla, 2020; Olea, 2024). Lo anterior ha
desencadenado mucha preocupación en
el ámbito de la salud pública, demostrándose que existen evidencias de su presencia en el binomio placenta-feto, en tejido
nervioso y hematológico (Olea, 2024).
Por otra parte, se ha evidenciado además que su presencia en las personas
promueve daño celular, alteración de la
flora, disfuncionalidad intestinal, estimula
deterioro hepático, fibrosis pulmonar y
muy peligrosamente la alteración de la
capacidad funcional del sistema inmunológico (Ruiz-Santoyo et al., 2025).

CONSIDERACIONES
FINALES
Los productos fabricados con materia
prima plástica se han vuelto muy
baratos, satisfactorios y se emplean en muchas áreas en
la vida diaria, por esto, en
los próximos años, parece
ineludible que la hu-

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manidad prescinda de dichos bienes. Principalmente por la enorme versatilidad de sus
propiedades y usos, a tal punto que coexisten 80 mil clases de polímeros en el sector
industrial (Rojo-Nieto y Montoto, 2017).
Por consiguiente, es pertinente, con carácter urgente, aplicar medidas en el contexto internacional que generen una enérgica
disminución en su uso, escudriñando disposiciones que reduzcan su génesis, sustituyéndolo por elementos más inocuos y
sustentables; a la vez que se desplieguen
procedimientos regulados que velen y protejan el ambiente más exhaustivamente,
para evitar su proliferación.

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CIENCIA UANL / AÑO 28, No.132, julio-agosto 2025

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�COLABORADORES
Carolina Irene Márquez Méndez
Doctora en Estudios del Desarrollo, Problemas y Perspectivas Latinoamericanas por el Instituto Mora.
Maestra en Acción Pública y Desarrollo Social, con especialidad en Género, Violencia y Derechos Humanos por
El Colef. Psicóloga clínica por la UANL. Fundadora de la
Red Nodo Norte y cofundadora de La Verde Morada, un
espacio para el cuidado de la vida.
Diana Patricia Quijano Guerrero
Licenciada en Biotecnología Genómica; maestra en
Ciencias, con orientación en Biología Molecular e Ingeniería Genética, y doctoranda en Ciencias, con orientación en Inmunobiología, por la UANL. Su investigación
abarca los mecanismos de toxicidad del péptido β-amiloide y la aplicación del nemátodo Caenorhabditis elegans como modelo de la enfermedad de Alzheimer.
Erika Alejandra Cabrera Reyes
Investigadora posdoctoranda del Departamento de Biomedicina Molecular del Cinvestav-IPN. Se dedica al estudio de la prolactina como hormona neuroprotectora.
Karen Gabriela García Colín
Licenciada en Biología por la UAQ. Ha publicado artículos y participado en exposiciones de divulgación científica. Su línea de investigación versa sobre la emisión de
sonidos en peces de la especie Skiffia lermae en condiciones de cautiverio.
María Josefa Santos Corral
Doctora en Antropología Social. Su área de especialidad
se relaciona con los problemas sociales de transferencia
de conocimientos, dentro de las líneas de tecnología y
cultura y estudios sociales de la innovación. Ha trabajado con distintos colectivos que van de las grandes em-

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presas mexicanas a las pequeñas producciones agrícolas, pasando por las bibliotecas y los pequeños negocios
de migrantes mexicanos en Estados Unidos. Imparte
las asignaturas de Ciencia y Tecnología para las RI en
la Licenciatura de Relaciones Internacionales y Desarrollo Científico Tecnológico y su Impacto Social en la
Maestría de Comunicación.
Miguel Ángel Soto Muñoz
Pasante de la Licenciatura en Criminología de la Facdyc
-UANL. Diputado juvenil en el 15° Parlamento de la Juventud, segundo lugar en el Hackathon UANL 2023, delegado en el Modelo de las Naciones Unidas UANL 2023,
líder juvenil.
Octavio Quintero Ávila
Licenciado, maestro y doctorado en Criminología
por la UANL. Profesor en la Facdyc-UANL. Investigador en el CICDDyC-UANL. Evaluador en el Centro
Conocer-Facdyc. Miembro de la International Association of Crime Analysts (IACA) y del SNII, nivel
Candidato.
Ofir Picazo
Investigador de la Escuela Superior de Medicina-IPN.
Se dedica al estudio de la relación entre hormonas y
fármacos. Miembro del SNII, nivel II.

Pedro César Cantú Martínez
Doctor en ciencias biológicas. Doctor Honoris Causa,
con la Mención Dorada Magisterial, por el OIICE, y en
Bioética, por la UANL. Trabaja en la FCB-UANL y participa en el Iinso-UANL. Su área de interés profesional
se refiere a aspectos sobre la calidad de vida e indicadores de sustentabilidad ambiental. Fundador de la
revista Salud Pública y Nutrición (RESPyN). Miembro
del Comité Editorial de Artemisa del Centro de Información para Decisiones en Salud Pública de México.
Rocío Delfina García Moreno
Doctora en Criminología, psicóloga clínica y sexóloga.
Profesora e investigadora en la Facdyc-UANL. Sus líneas de investigación incluyen violencia de género, sexualidad y seguridad humana. Miembro del SNII, nivel
Candidato.
Viviana Chantal Zomosa Signoret
Química farmacéutico bióloga y doctora en Ciencias
Biomédicas por la UNAM. Realizó estancia postdoctoral en Francia, enfocada en el estudio del plegamiento
y toxicidad de la proteína priónica de hámster. Profesora adjunta de la Escuela de Medicina-UdeM. Su investigación se centra en el estudio del plegamiento del
péptido beta amiloide relacionado con el Alzheimer.
Miembro del SNII, nivel I.

Omar Alejandro Hernández Valdez
Analista delictivo, licenciado en Criminología por la
UAQ. Maestro en Psicología Jurídica Forense por la UCJyS (incorporada a la UAQ). Maestro en Criminología,
Criminalística e Investigación Criminal por el Instituto Superior de Ciencias de Ciudad Juárez. Miembro
y embajador de la International Association of Crime
Analysts (IACA).

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�Lineamientos de colaboración
Ciencia UANL
La revista Ciencia UANL tiene como propósito difundir y divulgar la producción científica,
tecnológica y de conocimiento en los ámbitos académico, científico, tecnológico, social y
empresarial.
En sus páginas se presentan avances de investigación científica, desarrollo tecnológico y
artículos de divulgación en cualquiera de las siguientes áreas:
• ciencias exactas
• ciencias de la salud
• ciencias agropecuarias
• ciencias naturales
• humanidades
• ciencias sociales
• ingeniería y tecnología
• ciencias de la tierra

• El artículo deberá contener claramente los siguientes datos: título del trabajo, autor(es),
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de estudiantes sin adscripción laboral, referir la institución donde realizan sus estudios) y
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CIENCIA UANL / AÑO 28, No.132, julio-agosto 2025

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CIENCIA UANL / AÑO 26, No.118 marzo-abril 2023

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