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                  <text>Revista de divulgación científica y tecnológica
de la Universidad Autónoma de Nuevo León

Año 28, número 134

noviembre - diciembre 2025

ISSN: 3061-8401

¿Es recomendable beber el agua de lluvia?
Bagazo y cáscara de naranja,
modelo de economía circular
Año 28,
Número 134
noviembre - diciembre 2025

Microbios superhéroes
Lodo residual, combustible
renovable para aviación

�CienciaUANL
Una publicación bimestral de la Universidad Autónoma de Nuevo León

Dr. Santos Guzmán López
Rector
Dr. Mario Alberto Garza Castillo
Secretario general
Mtro. Mario Emilio Gutiérrez Caballero
Abogado general
Dr. José Ignacio González Rojas
Secretario de Investigación Científica y Desarrollo Tecnológico
Dr. Guillermo Elizondo Riojas
Director CienciaUANL
Melissa del Carmen Martínez Torres
Editora
Consejo Editorial
Dr. Sergio Estrada Parra (Instituto Politécnico Nacional, México) /
Dr. Miguel José Yacamán (Universidad de Texas, EUA) / Dr. Juan Manuel Alcocer González (Universidad
Autónoma de Nuevo León, México)/
Dr. Bruno A. Escalante Acosta (Instituto Politécnico Nacional, México)
Redes y publicidad: Jessica Martínez Flores
Diseño: Orlando Javier Izaguirre González
Corrector de inglés: Alejandro César Argueta Paz
Servicio social: Aleydis Anahí Franco de Anda
Olga Margarita González Nieves

Auxiliar administrativo: Samantha Jaqueline Zavala Salas
Corrección: Luis Enrique Gómez Vanegas
Portada: Francisco Barragán Codina
Webmaster: Mayra Silva Almanza

CienciaUANL, Año 28, Nº 134, noviembre-diciembre de 2025. Es una publicación bimestral, editada y distribuida por la Universidad
Autónoma de Nuevo León, a través de la Dirección de Investigación. Domicilio de la publicación: Av. Manuel L. Barragán 4904,
Campus Ciudad Universitaria, Monterrey, N.L., México, C.P. 64290. Teléfono: + 52 81 83294236, https://cienciauanl.uanl.mx,
revista.ciencia@uanl.mx. Editora responsable: Melissa del Carmen Martínez Torres. Reserva de derechos al uso exclusivo
No. 04-2021-060322550000-102, ISSN impreso: 3061-8401, Licitud de Título y Contenido: 14914, ambos otorgados por el
Instituto Nacional del Derecho de Autor; ISSN-E: 3061-841X. Registro de marca ante el Instituto Mexicano de la Propiedad
Industrial: 1437043. Responsable de la última actualización de este número: Melissa del Carmen Martínez Torres. Impresa por:
Serna Impresos, S.A. de C.V., Vallarta 345 sur, Centro, C.P. 64000, Monterrey, Nuevo León, México. Fecha de terminación
de impresión: 03 de noviembre de 2025, tiraje: 1,400 ejemplares. Fecha de última modificación: 03 de noviembre de 2025.
Esta publicación, en su integridad, y los derechos contenidos en ella, están protegidos por la Ley Federal de Derecho de
Autor y la Ley Federal de Protección a la Propiedad Industrial, por lo que no podrá ser reproducida con fines comerciales
sin autorización del editor. Asimismo, queda prohibido cualquier uso sobre esta publicación, sea total o parcial, con fines
de entrenamiento de cualquier clase de inteligencia artificial, minería de datos y textos, incluyendo, pero no limitado, la
generación o publicación de obras derivadas o contenidos basados total o parcialmente en esta publicación y cualquiera de sus
partes pertenecientes a la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través de la Dirección de Investigación. Las violaciones
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reflejan la postura del editor de la publicación.
Impreso en México
Todos los derechos reservados
© Copyright 2025

2

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.118, marzo-abril 2023

COMITÉ ACADÉMICO

COMITÉ DE DIVULGACIÓN

CIENCIAS DE LA SALUD
Dra. Lourdes Garza Ocañas

CIENCIAS DE LA SALUD
Dra. Gloria María González González

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

CIENCIAS EXACTAS
Dra. Ma. Aracelia Alcorta García

CIENCIAS EXACTAS
Dra. Nora Elizondo Villarreal

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

CIENCIAS AGROPECUARIAS
Dra. María Julia Verde Star

CIENCIAS AGROPECUARIAS
Dr. Hugo Bernal Barragán

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

CIENCIAS NATURALES
Dr. Rahim Foroughbakhch Pournavab

CIENCIAS NATURALES
Dr. Marco Antonio Alvarado Vázquez

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

CIENCIAS SOCIALES
Dra. Veronika Sieglin Suetterlin

CIENCIAS SOCIALES
Dra. Blanca Mirthala Taméz Valdés

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

INGENIERÍA Y TECNOLOGÍA
Dra. María Idalia del Consuelo Gómez de la Fuente

INGENIERÍA Y TECNOLOGÍA
Dra. Yolanda Peña Méndez

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

CIENCIAS DE LA TIERRA
Dr. Carlos Gilberto Aguilar Madera

CIENCIAS DE LA TIERRA
Dr. Héctor de León Gómez

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

�ÍNDICE
6 EDITORIAL
8

46

AL PIE DE LA LETRA
Pasteur, la ciencia como una forma de vida
Zeferino Simón Galarza-Brito

CIENCIA Y SOCIEDAD
De la nube al vaso: ¿es recomendable beber el agua
de lluvia?
Jannette Bahena-Ramírez, Giovanni Hernández-Flores,
Erik Yoel Carreto-Morales

52

20

OPINIÓN

28

EJES

Los microbios superhéroes: cómo los hongos y bacterias salvan el suelo
Perla Xóchitl Sotelo-Navarro

Más allá del jugo: valorización del bagazo y cáscara de
naranja hacia un modelo de economía circular
Carlos Escamilla-Alvarado, Brenda Nelly López-Hernández,
María Guadalupe Paredes-Figueroa

60

38
39

Producción de combustible renovable para aviación utilizando lodo
residual como materia prima
Enrique Contreras-Vázquez, José J. Cano-Gómez, Gerardo A. Flores-Escamilla,
José de los S. López-Lázaro, Magín Lapuerta-Amigo

CIENCIA DE FRONTERA
Un lienzo para potencializar el trabajo de los microorganismos:
la carrera académica de Karla Muñoz
María Josefa Santos-Corral

Economía circular en la acuacultura: una nueva visión
hacia la sostenibilidad
Luis Alfredo Ortega-Clemente, Martha PatriciaHernández-Vergara,
Carlos Iván Pérez-Rostro

SECCIÓN ACADÉMICA

CURIOSIDADES

68

SUSTENTABILIDAD
Evaluación de impacto ambiental: clave para la sustentabilidad
Pedro César Cantú-Martínez

80

COLABORADORES

�El ambiente y la bioenergía
como ejes del
EDITORIAL 134

Editorial

6

desarrollo en México
Carlos Escamilla-Alvarado*
ORCID: 0000-0003-2152-7912

* Universidad Autónoma de Nuevo León,
San Nicolás de los Garza, México.
Contacto: carlos.escamillalv@uanl.edu.mx

M

éxico posee cerca del 70% de la
diversidad de animales y plantas
del mundo, siendo el quinto país
con mayor biodiversidad (Gobierno de México). Sin embargo, de
acuerdo con el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático, es también uno de los
que están en riesgo elevado frente al cambio
climático, ese peligro inminente que un sector
de la población todavía no comprende. La ciencia derivada del método científico ha demostrado su valor en rescatarnos del oscurantismo
de las épocas en que vivieron Giordano Bruno
y Galileo Galilei y llevarnos hasta un progreso
tecnológico sin precedentes. Sin embargo, el
capitalismo salvaje y el consumismo desenfrenado que conllevan la sobreexplotación de los
recursos, aunado a las enfermedades reemergentes –ocasionadas, entre otros, por factores
ambientales–, nos han acercado a lo que muchos científicos consideran el borde de la extinción. Si queremos, como especie, sobrevivir y
seguir nuestro desarrollo, necesitamos cuidar el
planeta; el único que tenemos.

Para lograr esto, debemos hacer valer la ciencia con sentido más humano y social, pero la
comunidad también tiene que acercarse a ella.
Aplicada al medio ambiente, es preciso despojar los términos como sostenibilidad y circularidad de la letra muerta y palabra de moda en
que muchos las han convertido, y regresarlas a
su esencia original: “buscar el desarrollo de las
generaciones presentes sin comprometer el de
las futuras, manteniendo el mejor beneficio ambiental, social y económico” –en ese orden–, y
"aprovechar nuestros recursos de la manera más
eficiente, exhaustiva y ecológicamente posible".
Éstos y otros conceptos, debemos ponerlos en
contacto con toda la sociedad, desde amas de
casa, personas cuidadoras, niños y jóvenes de
curiosidad infinita, abuelos llenos de enseñanzas y sabiduría; hasta políticos y empresarios, en
quienes recae una gran parte de la responsabilidad del modo en que marcha la colectividad.
En esta búsqueda por la subsistencia humana,
la energía y sus formas de obtención representan
un pilar fundamental. Sin ella, el funcionamiento
de la sociedad contemporánea y las actividades
cotidianas –por ejemplo la alimentación o la comunicación– no serían posibles. La ciencia habitualmente aborda su generación y transformación, pero debe insistir en el ahorro y la eficiencia
energética, ya que la mejor forma de cuidar nuestro planeta es aprovechando inteligentemente
los recursos naturales. En el mismo sentido, el
desarrollo de las bioenergías tiene que ser visto
en México como una herramienta más que ayu-

CIENCIAUANL / AÑO 28, No.134, noviembre-diciembre 2025

de a reducir importaciones y a lograr la soberanía
energética que la geopolítica actual demanda.
Para comprender cómo el cuidado del medio
ambiente y el desarrollo de las bioenergías contribuyen al bienestar y progreso del país, es necesario
ahondar en los quehaceres de la ciencia. Desde la
Asociación de Biotecnología Ambiental y Energías
Renovables, Asociación Civil (Abiaer, A.C.) buscamos acercar a los investigadores, profesionistas,
estudiantes y audiencias no especializadas, para
dialogar sobre los distintos campos del quehacer
científico, siempre bajo el enfoque del cuidado al
entorno y la sostenibilidad. De nuestra reunión del
año pasado, el Simposio Ambiente y Bioenergía
2024, te compartimos, en este número que tienes
en las manos, trabajos que conectan la labor científica que llevamos a cabo con la sociedad.

Descarga aquí nuestra versión digital.

En ese esfuerzo, los presentes artículos muestran a la comunidad universitaria temáticas diversas, relacionadas con la biorremediación, los residuos sólidos urbanos, el agua de lluvia, los recursos
acuícolas, los bioenergéticos y los bioproductos
obtenidos bajo principios de economía circular, así
como la vinculación entre la evaluación de impacto
ambiental y la sostenibilidad. Finalmente, pero con
igual relevancia, reseñamos el libro Pasteur. Vida y
obra, para descubrir por qué su ejemplo ha inspirado a generaciones de científicos sobre lo que una
persona puede aportar a su país y a la humanidad.
Esperamos así, con tales contribuciones, seguir vinculando ciencia y ambiente con la sociedad, esta
última… la razón de todo.

CIENCIAUANL / AÑO 28, No.134, noviembre-diciembre 2025

7

�Ciencia y sociedad

CIENCIA Y SOCIEDAD

De la nube
al vaso:

¿es recomendable beber
el agua de lluvia?
Jannette Bahena-Ramírez*
ORCID: 0009-0004-3416-8386

Giovanni Hernández-Flores**
ORCID: 0000-0001-8464-832X

Erik Yoel Carreto-Morales*
ORCID: 0009-0003-7226-2800

Ilustración: Edgar Moreno.

https://doi.org/10.29105/cienciauanl28.134-1

8

* Universidad Autónoma de Guerrero, Acapulco de Juárez, México.
Contacto: br.jannette@gmail.com, erikyoelcarretomorales@gmail.com
** SECIHTI-Universidad Autónoma de Guerrero, Taxco de Alarcón, México.
Contacto: ghernandez@secihti.mx, ghernandez@uagro.mx
CIENCIAUANL / AÑO 28, No.134, noviembre-diciembre 2025

CIENCIAUANL / AÑO 28, No.134, noviembre-diciembre 2025

9

�CIENCIA Y SOCIEDAD

E

n el instante en que el agua de lluvia se
forma en la nube, es tan limpia que no debería contener partículas disueltas ni otras
impurezas. Esto significa que en su forma
más pura –antes de entrar en contacto con
el aire o cualquier superficie–, ni siquiera
contiene los minerales necesarios para hidratar nuestro cuerpo y ayudar al correcto funcionamiento de los órganos (Mora-Barrantes et al.,
2021). En contraste, estos minerales sí están presentes en
ríos, lagos, pozos y acuíferos a consecuencia de la interacción natural que se da entre el agua, el suelo y las rocas por
donde escurre. Es decir, cuando entra en contacto con los
minerales que forman las rocas, logra desprender o deslavar de ellas pequeñas cantidades de calcio, magnesio,
sodio, potasio, etcétera, elementos indispensables en el
correcto funcionamiento del cuerpo (Villalba et al., 2024).
En concreto, las nubes únicamente precipitan agua
libre de los elementos mencionados –que bien podría
quitarnos la sed al instante, pero con nulos beneficios
a la salud–. Por otro lado, un aspecto que se debe considerar es su peligrosa capacidad de arrastrar microorganismos que puede encontrar a lo largo de su viaje y
que podrían causar infecciones gastrointestinales si se
ingieren (Sánchez et al., 2015). Por esta razón, es necesario por lo menos desinfectarla con métodos sencillos al
alcance en el hogar si no se tiene otra opción para beber.

10

CIENCIAUANL / AÑO 28, No.134, noviembre-diciembre 2025

EL AGUA COMO
LA MOLÉCULA MÁS
SOCIABLE: UNA
VIRTUD PELIGROSA

¿Alguna vez te has topado con ese amigo(a) al que todo
el mundo acepta, ese que a donde lo invites siempre
va y es muy llevadero con todos a su alrededor? En el
mundo de la química, el agua (H2O) es ese amigo. Tiene
la capacidad de disolver y arrastrar una gran variedad de
compuestos presentes en distintas fases (sólidos, líquidos, gases) y microorganismos patógenos. Esta característica le otorga el título o propiedad química conocida
como “el solvente universal”. Es decir, es el medio ideal
para que las reacciones químicas y biológicas se lleven
a cabo en la naturaleza (Reichardt, 2003). Sin embargo,
tiene un defecto –o virtud–: no distingue buenas o malas amistades, o cuáles sustancias con las que se mezcla
benefician nuestra salud o bien son altamente tóxicas
cuando la bebemos.

CIENCIAUANL / AÑO 28, No.134, noviembre-diciembre 2025

11

�CIENCIA Y SOCIEDAD

Ahora que sabemos que el agua de lluvia es ese amigo
que se junta con la mayoría de los niños en el parque… es
importante considerar que, por sí sola, aunque no tiene
contaminantes, es ligeramente ácida. Entonces, ¿es malo
tomarla porque es ácida? Calma… estamos hablando de
agua ácida inofensiva que no causa efectos negativos a
nuestro cuerpo. Incluso… ¿sabías que el consumo cotidiano de sustancias ácidas es más común de lo que imaginas? Las ingerimos al tomar una aspirina porque contiene
ácido acetilsalicílico o al beber un vaso de agua de limón,
naranja o piña (frutas que contienen ácido cítrico).
A lo que queremos llegar es que, al igual que estas
sustancias, el agua de lluvia también posee u obtiene una
acidez natural debido a su interacción y disolución de un
gas –que no podemos ver ni oler, pero que siempre se
encuentra en el aire–: el dióxido de carbono (CO₂). Reflexionemos un poco… por encima de nuestras cabezas
en la atmósfera o “al aire libre”, como comúnmente nos
referimos, están ocurriendo un sinfín de procesos que
no logramos percibir; uno de éstos, de los más comunes
y que suceden diariamente, es la mezcla del CO₂ con
el agua, juntos forman el ácido carbónico (H₂CO₃), pero
tranquilos, porque este proceso es natural y no implica
ningún riesgo. Sin embargo, no todo es miel sobre hojuelas –o lluvia sobre aire limpio–.
Existen ciertas regiones en donde el oxígeno que
respiramos se encuentra mezclado con otras partículas,
gases o microorganismos –que también pueden formar
parte de su composición– que son “dañinos para la salud” si se mezclan con la lluvia y esta se ingiere. Nos
referimos a partículas de polvo, aerosoles, gases contaminantes (dióxido de azufre, óxidos de nitrógeno, amoniaco, etcétera), bacterias, hongos, parásitos y virus que
tienen el poder de mezclarse con el agua mientras cae
sobre la tierra. Por esta última razón, en zonas urbanas,
industriales o con actividad volcánica, la lluvia ácida es
más propensa a contener niveles de contaminación muy
altos (García-Martínez et al., 2020) y no se recomienda
usarla –ni siquiera en la ducha– sin antes analizar su composición y así descartar cualquier riesgo.

12

CIENCIAUANL / AÑO 28, No.134, noviembre-diciembre 2025

ENTONCES…
¿EN DÓNDE ES MÁS
SEGURO BEBER EL AGUA
DE LLUVIA, EN ÁREAS
RURALES O URBANAS?

El agua de lluvia es generada por uno de los procesos de
purificación más eficientes que existen en nuestro planeta: el ciclo del agua. Es una fuente natural y limpia, pero
su calidad varía significativamente dependiendo del entorno en el que se recolecte (las condiciones atmosféricas, actividades humanas y el contacto con mascotas o
fauna silvestre). La diferencia más marcada se observa
entre áreas urbanas y rurales, debido a varios factores
que discutiremos a continuación.
Las zonas urbanas, con su alta concentración de edificios, vehículos, industrias y, en consecuencia, mala calidad del aire, presentan un mayor riesgo a que el agua de
lluvia se mezcle con sustancias peligrosas en su trayecto
desde la nube hasta antes de hacer contacto con alguna
superficie (figura 1). Además, cuando la lluvia cae en zonas urbanas e interacciona con superficies como techos,
azoteas o terrazas donde la gente comúnmente ubica a
sus mascotas, arrastra partículas de polvo de diferente
naturaleza, productos químicos que son generados diariamente y por supuesto heces de mascotas y fauna silvestre (aves, ratas, cucarachas e insectos) que aumenta el
grado de contaminación (Sánchez et al., 2015).

CIENCIAUANL / AÑO 28, No.134, noviembre-diciembre 2025

13

�CIENCIA Y SOCIEDAD

En algunos sitios incluso puede contener niveles peligrosos de metales pesados: plomo, mercurio, cadmio,
hierro, zinc y cobre, que provienen de las estructuras metálicas de los edificios, pinturas, de la industria o de la
combustión de vehículos automotores (Ali et al., 2003).
Estos factores contribuyen aún más con la acidez y la convierten en una fuente de riesgo potencial hacia nuestra
salud. Entonces, si además de darle un uso doméstico
al líquido recolectado en las grandes ciudades también
quisiéramos hacerla apta para consumo, tendríamos que
realizarle análisis fisicoquímicos y microbiológicos que
consideren diversos parámetros: sólidos disueltos totales, pH, coliformes totales, coliformes fecales, presencia
de nitratos, sulfatos y cloruros (Sánchez-Montoya et al.,
2019; SSA, 2021).

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CIENCIAUANL / AÑO 28, No.134, noviembre-diciembre 2025

Ilustración: Edgar Moreno.

En el caso de que estas pruebas de calidad resultaran positivas, tendríamos que someterla a un tratamiento
complejo con procesos específicos de filtrado de partículas dañinas, eliminación de bacterias y así hacerla segura
para el consumo (García-Martínez, 2018). Por otro lado,
en zonas rurales y periurbanas, generalmente el agua
de lluvia tiende a ser más limpia. La razón: una menor
cantidad de fuentes de contaminación en el aire y una
mayor concentración de vegetación que contribuye con
la fijación de carbono. Estas regiones suelen estar más
libres de sustancias industriales y vehículos, reduciendo
la posibilidad de que la lluvia arrastre sustancias nocivas. Es decir, si se presentara la necesidad de ingerirla…
¡claro que podríamos! Sin embargo, al igual que en las

CIENCIAUANL / AÑO 28, No.134, noviembre-diciembre 2025

15

�CIENCIA Y SOCIEDAD

urbanas, en zonas rurales también se recomienda analizar la calidad fisicoquímica y microbiológica de la lluvia
porque, aunque en el campo sea menos propensa a contaminarse, esto no significa que esté exenta de riesgos.
Generalmente las áreas rurales se caracterizan por tener una predominancia de espacios abiertos y naturales
(bosques, campos y praderas), sitios adecuados para la
existencia de vida silvestre y animales domésticos que
también pueden ensuciar el agua de lluvia con sus heces. Por esta última razón, independientemente de la
zona –urbana o rural– donde se colecte, se recomienda
realizar análisis microbiológicos con el objetivo de descartar la presencia de bacterias, parásitos o virus antes
de ingerirla. Si los análisis microbiológicos no fueran posibles, la Secretaría de Salud (SSA, 2015) promueve un
par de soluciones preventivas eficientes: 1) hervirla por
al menos cinco minutos (contar el tiempo a partir del
primer hervor) y mantenerla en un recipiente cerrado, o
2) agregar dos gotas de cloro de uso doméstico (hipoclorito de sodio 6%) o plata coloidal recomendada en la
desinfección de verduras por cada litro.
Otra razón por la cual no se recomienda beber el
agua de lluvia en zonas rurales, aunque sea más limpia,
en comparación con la que cae sobre las ciudades, es
porque carece de sales y minerales esenciales como el
calcio, magnesio, sodio, potasio, entre otros elementos
que deben estar en menor proporción (figura 1).

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CIENCIAUANL / AÑO 28, No.134, noviembre-diciembre 2025

Figura 1. La composición y calidad del agua que ingerimos varía dependiendo del entorno en donde sea recolectada.

Esto significa que tomar agua de lluvia para saciar
nuestra sed sería parecido a utilizar un salvavidas roto en
una tormenta. Aunque su función sea “salvar vidas”, el
hecho de que esté roto lo hace inútil e inservible. De forma similar, aunque la lluvia no deja de ser agua, cuando
una persona la consume completamente desmineralizada por largos periodos, es muy probable que presente
un desequilibrio mineral en su cuerpo. Por esta razón, no
se recomienda beberla directamente. La consecuencia
de tomarla –excesivamente– sería una alteración de funciones como el ritmo cardiaco y la presión arterial, incremento en las afecciones respiratorias (asma, bronquitis y
síndrome de Krupp) y un aumento en los casos de cáncer
(Garcés Giraldo y Hernández Ángel, 2004).
Aunque sí, quita la sed –por el hecho de ser agua–, la
falta de los minerales que mencionamos anteriormente
reduce la capacidad de nuestro cuerpo de absorber y
retenerla eficientemente en el organismo. Si quisieras reemplazar la del garrafón con agua de lluvia, cometerías
un grave error. Esto nos llevaría a un cuadro de deshidratación crónica si se consume en exceso.

CIENCIAUANL / AÑO 28, No.134, noviembre-diciembre 2025

17

�CIENCIA Y SOCIEDAD

PERSPECTIVAS

El agua de lluvia inevitablemente se mezcla con otros
componentes presentes en el aire y lo que entra en contacto con ella al caer sobre la Tierra –porque es su naturaleza–. El agua no es selectiva y puede incorporar metales
pesados y bacterias dañinas que se pueden encontrar
en el aire y en las superficies de captación. Simplemente, cual esponja… absorbe todo a su paso. Entonces…
¿podemos beber agua de lluvia y no morir en el intento?
Sí…, no…, depende.
En muchas ocasiones no hay otra fuente de abastecimiento más que la proporcionada por la lluvia e independientemente de su calidad, las circunstancias nos orillan
a beberla sin importar las posibles consecuencias que
pueda traer a la salud. La recomendación sobre ingerirla
o no es un poco complicada. Antes de arriesgarnos a
tomarla lo ideal sería por lo menos realizar análisis microbiológicos para descartar la presencia de microorganismos causantes de infecciones gastrointestinales, por
ejemplo, Escherichia coli. Sin embargo, a pesar de que
estos análisis son necesarios, son tardados e imprácticos
en zonas urbanas y rurales.
En su lugar, se proponen algunas estrategias de tratamiento preventivas y altamente efectivas para eliminar
microorganismos patógenos como la desinfección por
ebullición o la cloración. Finalmente, aunque el agua de
lluvia que cae en entornos rurales y urbanos puede ser
una aliada o amenaza, está en nuestras manos el saber
adaptarnos a lo que la naturaleza nos ofrece.

18

CIENCIAUANL / AÑO 28, No.134, noviembre-diciembre 2025

REFERENCIAS
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https://doi.org/10.1016/j.atmosenv.2004.02.055
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de Investigación, 1(2), https://www.redalyc.org/
articulo.oa?id=69510211
García-Martínez, Rocío, Carrillo-Chávez, Alejandro, Torres-Jardón, Ricardo, et al. (2020). Chemical composition of rainwater collected from 2006
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doi.org/10.22201/cgeo.20072902e.2020.1.1101
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de la CDMX, no apta para consumo humano
directo, Boletín UNAM-DGCS-670 Ciudad Universitaria, https://www.dgcs.unam.mx/boletin/
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Mora-Barrantes, José C., Sibaja-Brenes, José P.,
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org/10.18845/tm.v34i1.4806
Reichardt, Christian, Welton, Thomas. (2003).
Solvents and Solvent Effects in Organic Chemistry, Weinheim, Germany: Wiley-VCH.
Sánchez, A.S., Cohim, E. y Kalid, R.A. (2015). A
review on physicochemical and microbiological
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Sánchez-Montoya, Guadalupe, Talavera-Mendoza, Oscar, Hernández-Flores, Giovanni, et
al. (2019). Potentially toxic elements determination and chemical-microbiological analysis

CIENCIAUANL / AÑO 28, No.134, noviembre-diciembre 2025

of potable water in Taxco de Alarcón, Guerrero, Revista Mexicana de Ciencias Geológicas, 36(2), 147-158, https://doi.org/10.22201/
cgeo.20072902e.2019.2.927
Secretaría de Salud. (2021). Norma Oficial Mexicana NOM-127-SSA1-2021. Agua para uso y
consumo humano. Límites permisibles de la calidad del agua, https://sidof.segob.gob.mx/notas/docFuente/5650705
Secretaría de Salud. (2015). Consumo de agua:
desinfección para consumo, https://www.gob.
mx/salud/documentos/consumo-de-agua-desinfeccion-para-consumo
Villalba, Esteban, Carretero, Silvina, Tassi, Franco. (2024). Procesos hidrogeoquímicos asociados
a la interacción agua-Roca en el valle Manchana
Covunco, sistema hidrotermal Domuyo, Patagonia Argentina, en Agua subterránea: retos para
una gestión sostenible. Tomo II: Hidroquímica,
calidad y contaminación, 195- 201, http://sedici.
unlp.edu.ar/handle/10915/174956

Recibido: 13/06/2025
Aceptado: 27/08/2025
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19

�Más allá
del jugo:

OPINIÓN

Opinión

valorización del bagazo y
cáscara de naranja hacia un
modelo de economía circular
Carlos Escamilla-Alvarado*
ORCID: 0000-0003-2152-7912

Brenda Nelly López-Hernández*
ORCID: 0000-0003-3400-0474

María Guadalupe Paredes-Figueroa**
ORCID: 0000-0002-6640-8581

L

a naranja es el cítrico más consumido en
el mundo, alcanza el 60% de la producción general de este tipo de fruto. México es su tercer mayor productor, Veracruz, Tamaulipas, San Luis Potosí, Puebla
y Nuevo León son las entidades líderes en su
cosecha, comprendiendo entre ellos el 85% del
total nacional (DGSIAP, 2024).
Después de la extracción del jugo, aproximadamente entre 50 y 60% del peso de la fruta permanece en la cáscara y el bagazo. Las industrias
productoras de néctar suelen aprovechar estos
residuos para obtener aceites esenciales y pectina. Sin embargo, cuando el bagazo y la cáscara se
generan a menor escala –en hogares o establecimientos pequeños–, comúnmente se llevan a sitios de disposición final donde se originan gases
de efecto invernadero (particularmente metano,
un gas con alto potencial de calentamiento glo-

https://doi.org/10.29105/cienciauanl28.134-2

* Universidad Autónoma de Nuevo León, Apodaca, México.
** Universidad de Monterrey, San Pedro Garza García, México.
Contacto: carlos.escamillalv@uanl.edu.mx, brenda.lopezhe@uanl.edu.mx,
maria.paredesf@udem.edu

20

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�OPINIÓN

bal), contaminación del agua y del suelo (Albalate-Ramírez et al., 2024). Además, se pierde la
oportunidad de convertirlos en biocompuestos
y bioenergéticos de valor agregado (López-Hernández et al., 2025).
Ante esta situación, las biorrefinerías se presentan como una estrategia adecuada en la
valorización de residuos orgánicos. Se trata de
complejos que permiten transformar la biomasa en múltiples productos de valor agregado
–biocompuestos, bioenergía y abonos– en un
esquema de aprovechamiento en cascada (Poggi-Varaldo et al., 2014). Este concepto consiste en priorizar la obtención de los compuestos
más valiosos y, posteriormente, destinar el residuo remanente a otras aplicaciones, por ejemplo, bioenergía o fertilizantes, maximizando así
el rendimiento integral y reduciendo al mínimo
la generación de desechos. De esta manera,
la figura 1 muestra el aprovechamiento convencional de la naranja en la elaboración de
jugo incorporado al concepto del modelo de
biorrefinería, que incluye la valorización de su
cáscara y bagazo para la extracción de aceites
esenciales y pectina, junto con la producción
de bioenergéticos y abonos (López-Hernández
et al., 2025).
El desarrollo de biorrefinerías para residuos
cítricos responde a la necesidad de obtener
bioenergéticos como el biometano, el bioetanol y el biohidrógeno, que representan alternativas renovables a los combustibles fósiles y
contribuyen a la mitigación del cambio climático y al progreso de la economía circular.

22

BIOCOMPUESTOS
VALIOSOS: MÁS
QUE SÓLO JUGO
Desde hace décadas se aprovecha el bagazo y
la cáscara de naranja para la obtención de aceites esenciales y pectina, dos biocompuestos con
una variedad de aplicaciones industriales.
Los aceites esenciales conforman aproximadamente 1.5% del peso del bagazo y la cáscara
(Calabrò et al., 2015). El d-limoneno es una molécula terpenoide que constituye alrededor del
90% de los aceites esenciales presentes en la
cáscara, concentrándose en la capa externa llamada flavedo. Gracias a su aroma característico
son muy demandados en la industria alimentaria
(saborizante), en la cosmética, perfumería y en
la farmacéutica (Arango-Manrique et al., 2024).
El prensado en frío es la técnica preferida
para extraer los aceites esenciales de la cáscara
de naranja. Es un método mecánico que no requiere calor ni solventes químicos, lo que ayuda
a mantener mejor los compuestos aromáticos,
la calidad sensorial del producto y la economía
del proceso. Consiste en someterla a presión suficiente para liberar el aceite contenido en las
glándulas del flavedo, que luego se separa mediante centrifugación o decantación.
En cuanto a la pectina, es un polisacárido
complejo presente en la pared de las células vegetales de frutas y verduras. En los cítricos se en-

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�OPINIÓN

¿Y DESPUÉS? ENERGÍA
Y ABONO A PARTIR DEL
RESIDUO REMANENTE

Figura 1. Esquema del aprovechamiento convencional de la naranja, de su bagazo y cáscara, incorporado al concepto del modelo de biorrefinería.

cuentra principalmente en la parte blanca y esponjosa de sus cáscaras, llegando a representar
entre 15 y 40% del peso de una naranja seca.
Se utiliza sobre todo como agente gelificante y
espesante en alimentos del tipo mermeladas y
jugos, y es un estabilizador de textura en diversas formulaciones. Además, tiene aplicaciones
en la industria farmacéutica –encapsulación y
liberación controlada de fármacos– y cosmética
–estabilizador y espesante en cremas y lociones–.
El método habitual de extraer pectina es
la hidrólisis con ácidos inorgánicos diluidos:
clorhídrico, nítrico o sulfúrico. Luego se clarifica, se precipita con alcohol y se somete
a centrifugación o filtración para recuperarla,
finalmente se seca y pulveriza (Zegada Franco, 2015). La fibra insoluble –celulosa y lignina– permanece en el residuo y puede ser

24

aprovechada en etapas posteriores del proceso de biorrefinería.
En México, los procedimientos de obtención de
pectina y aceites esenciales se aplican comúnmente en la industria del jugo de naranja, aunque todavía no se realiza su integración bajo el marco formal
de las biorrefinerías con producción de biocombustibles. Hacerlo permitiría no sólo continuar con
la extracción de aceites esenciales y pectina, sino
también dar un paso más hacia la economía circular en el cultivo de este fruto. Por ejemplo, a partir
del trabajo de López-Hernández et al. (2025), se
demostraron esquemas de aprovechamiento de la
cáscara y bagazo, en los cuales, tras la obtención de
aceites esenciales y pectina por hidrodestilación, se
conseguían rendimientos favorables de biohidrógeno por la ruta fermentación oscura-fotofermentación, y de metano por digestión anaerobia.

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Una vez recuperados los aceites esenciales y la
pectina, el residuo restante –principalmente fibras insolubles– conserva un alto potencial energético. Bajo un modelo de biorrefinería, este
material puede transformarse en bioenergéticos,
por ejemplo el biometano –obtenido por digestión anaerobia–, utilizado como combustible al producir
electricidad o calor (Poggi-Varaldo
et al., 2014), el bioetanol –que se
crea a partir de la fermentación
de azúcares e hidrolizados– es un
buen biocombustible en mezclas
con gasolina (Ríos Fránquez et al.,
2018), y el biohidrógeno –generado
mediante fermentación oscura o fotofermentación–, que tiene uso de carburante vehicular o gas de síntesis (López-Hernández
et al., 2025).
Estos bioenergéticos destacan por su capacidad para sustituir combustibles fósiles y
reducir emisiones de gases de efecto invernadero. Además, los subproductos de dichos
procedimientos –por ejemplo el digestato o los
residuos sólidos del proceso de fermentación–
pueden aprovecharse como biofertilizantes,
cerrando así el ciclo de circularidad al reincorporarse a la producción agrícola, en particular a
los cultivos cítricos.

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�OPINIÓN

DESAFÍOS Y OPORTUNIDADES DE SU USO
EN BIORREFINERÍAS
La aplicación de modelos de biorrefinería para
residuos cítricos tiene un gran potencial ambiental, económico y social. Sin embargo, su implementación enfrenta retos importantes: i) escasa
participación ciudadana en la separación de los
sobrantes en la fuente de generación (Piñar et
al., 2024), ii) falta de infraestructura en el procesamiento de los desechos orgánicos (Tsydenova
et al., 2018), y iii) ausencia de políticas públicas
e incentivos que promuevan las prácticas de circularidad (Albalate-Ramírez et al., 2024).
Estudios previos han señalado que estas limitaciones representan barreras significativas
en la adopción de estrategias de economía circular en países como México. Superarlas requerirá inversión en infraestructura, programas de
educación ambiental y marcos normativos que
impulsen la innovación tecnológica y la creación
de mercados verdes.
Sin embargo, otro aspecto positivo del desarrollo de los biocombustibles en el contexto de
las biorrefinerías es que su producción industrializada aportaría a la matriz energética del país para
lograr la autosuficiencia o independencia, que en
el escenario geopolítico actual es buscada por
muchos gobiernos (Secretaría de Energía, 2025).

26

Por lo tanto, considerando la importancia de
la naranja en México y en el mundo, la transformación de esta industria hacia un modelo de
biorrefinería que aproveche sus residuos, priorizando la obtención de biocompuestos de alto
valor –por ejemplo, aceites esenciales y pectina–,
y posteriormente en bioenergéticos que coadyuven en la transición y autosuficiencia energética,
de esta manera finalmente generar fertilizantes
que regresen al campo, se visualiza con un elevado potencial para enarbolar el enfoque de
circularidad que favorezca al mismo tiempo la
protección del medio ambiente y la creación de
empleos ecológicos en sectores clave.

REFERENCIAS
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The application of the biorefinery concept for an
integral use of raw material, Processes, 12(10),
2298, https://doi.org/10.3390/pr12102298

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Calabrò, P. S., Pontoni, L., Porqueddu, I., et al.
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oil on orange peel waste biomethanization:
Preliminary batch results, Waste Management,
48,
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https://doi.org/10.1016/j.wasman.2015.10.032
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Agroalimentaria y Pesquera (DGSIAP). (2024).
Estadística de producción agrícola, Gobierno
de México, https://nube.agricultura.gob.mx/datosAbiertos/Agricola.php
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https://doi.org/10.1016/j.ijhydene.2025.02.358
Piñar, María de los A., Mondragon, Itzel L. (2024).
Participación social y sensibilización ambiental para el manejo de residuos municipales en
Banderilla, Veracruz, México, Revista Electrónica
en Educación y Pedagogía, 8(14), 108-124. https://doi.org/10.15658/rev.electron.educ.pedagog24.02081407
Poggi-Varaldo, Héctor M., Munoz-Paez, Karla M., Escamilla-Alvarado, Carlos, et al. (2014).

Biohydrogen, biomethane and bioelectricity
as crucial components of biorefinery of organic wastes: A review, Waste Management &amp;
Research: The Journal for a Sustainable Circular Economy, 32(5), 353-365, https://doi.org/10.1177/0734242X14529178
Ríos-Fránquez, Francisco J., Rojas-Rejón, Oscar, Escamilla-Alvarado, Carlos. (2018). Chapter
13. Microbial enzyme applications in bioethanol producing biorefineries: overview, in Ray, R.
(Ed): Bioethanol production from food crops,
249-266, Academic Press, Netherlands, https://
doi.org/10.1016/B978-0-12-813766-6.00013-8
Secretaría de Energía. (2025). Balance nacional
de energía 2023, Subsecretaría de Planeación y
Transición Energética, Dirección General de Planeación e Información Energéticas, Gobierno de
México.
Tsydenova, Nina, Vázquez Morillas, Alethia,
Cruz Salas, Arely A. (2018). Sustainability assessment of waste management system for México
City (México)-based on analytic hierarchy process, Recycling, 3(3), 45, https://doi.org/10.3390/
recycling3030045
Zegada Franco, Vanesa Y. (2015). Extracción de
pectina de residuos de cáscara de naranja por
hidrólisis ácida asistida por microondas (HMO),
Investigación &amp; Desarrollo, 1(15), 65-76.
Recibido: 16/06/2025
Aceptado: 27/08/2025

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�Economía circular
una nueva visión
en la acuacultura: hacia la sostenibilidad

EJES

Ejes

L

a economía circular, a diferencia del
modelo lineal de “tomar, hacer y desechar”, busca maximizar el uso de recursos y promover su reutilización en
manera continua. La granja integral china, ejemplo histórico de acuacultura integrada,
combina especies acuáticas con otros sistemas
productivos en un ciclo cerrado, donde los
desperdicios se convierten en insumos, optimizando el uso de los suministros.

Luis Alfredo Ortega-Clemente*
ORCID: 0000-0002-1894-7425

En acuacultura, esto implica diseñar modelos que reciclen nutrientes, agua y residuos,
transformándolos en materiales útiles. Prácticas diversas, por ejemplo, recirculación de líquido, valorización de desechos como fertilizantes
orgánicos y la incorporación de cultivos mediante acuaponía y sistema multitrófico integrado (IMTA) que reducen la basura, disminuyen la
dependencia de insumos externos y mejoran
la sostenibilidad ambiental y económica. Además, fortalecen la resiliencia de las operaciones
acuícolas (figura 1), promoviendo prácticas más
responsables y sustentables a largo plazo (Fraga-Corral et al., 2022; Kardung et al., 2021).

Martha Patricia Hernández-Vergara*
ORCID: 0000-0002-1589-1913

Carlos Iván Pérez-Rostro*
ORCID: 0000-0002-8899-2002

En la acuacultura, en México, se promueven
procedimientos sostenibles como el reciclaje y
la valorización de residuos orgánicos, además
del uso eficiente del agua para alimentación
animal o fertilizantes. Estas acciones ayudan
a reducir el impacto ambiental, fortalecen las
economías locales y fomentan la innovación en
técnicas más responsables, contribuyendo a la
conservación de los ecosistemas marinos.

https://doi.org/10.29105/cienciauanl28.134-3

* Tecnológico Nacional de México/ITBOCA, Boca del Río, México.
Contacto: luisortega@bdelrio.tecnm.mx, marthahernandez@bdelrio.tecnm.mx, carlosperez@bdelrio.tecnm.mx

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�EJES

RECICLAJE DE NUTRIENTES
EN LA ACUACULTURA
En la acuacultura, el reciclaje de nutrientes es clave si se
busca una producción más sustentable. Los desechos
de peces (el alimento no consumido y los excrementos) se convierten en recursos útiles (figura 2a). Éstos
pueden usarse como fertilizantes (nutrientes) naturales
que se utilizan en cultivos terrestres, enriqueciendo el
suelo y reduciendo la dependencia de químicos. Además, en sistemas integrados, estos compuestos sirven
para alimentar otros organismos acuáticos: plantas
o crustáceos capaces de absorber hasta el 48% del
nitrógeno y el 42% del fósforo (Sri-uam et al., 2016),
creando un ciclo cerrado que optimiza recursos y minimiza residuos.

a)

b)

c)

d)

e)

f)

Figura 2. Uso de residuos, innovación tecnológica, reciclaje de nutrientes, beneficios ambientales, sistemas integrados aplicados en la economía circular acuícola.

Figura 1. Esquema gráfico de los principios y procesos de la economía circular aplicados al sector de la acuacultura.

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�EJES

Este enfoque ayuda a mantener el equilibrio ecológico, reduce el uso de insumos externos y hace la
acuacultura más eficiente y respetuosa con el medio
ambiente. En definitiva, se trata de una método que
beneficia al productor y al ecosistema, al fomentar una
práctica más responsable (Dauda et al., 2019).

USO DE RESIDUOS

Tabla I. Beneficios de la economía circular en la acuicultura.
Categoría

Situación actual (lineal)

Situación bajo economía
circular

Datos / ejemplos

1. Reducción de residuos y
aprovechamiento de subproductos.

Hasta el 70% de los nutrientes
en el alimento no son retenidos
y se liberan como desechos.

Residuos utilizados como fertilizantes o insumos para producir
microalgas; menor contaminación.

IMTA en México: retención de
80% N y 60% P (Omont, 2022).

2. Producción de energía
renovable.

Lodos y restos se acumulan
como desechos.

Digestión anaerobia convierte
residuos en biogás (metano), generando electricidad y reduciendo
costos.

1 tonelada de lodo → 200–400
m³ de biogás (1.2–2.5 MWh)
(Zhang et al., 2019).

3. Uso eficiente del agua.

Sistemas abiertos consumen
grandes volúmenes de agua.

RAS circulares reducen consumo
en 90-95%.

Beneficioso en zonas con escasez hídrica (Badiola et al., 2012).

4. Valor agregado y diversificación de productos.

Residuos pesqueros poco aprovechados o descartados.

Transformación en harinas y
aceites de alta calidad; alimentos
funcionales y nutracéuticos.

+30% ingresos potenciales
(FAO, 2020). Noruega: &gt;80%
de subproductos de salmón
reutilizados.

5. Beneficios ambientales.

Descargas de nutrientes generan eutrofización y emisiones
de CO₂.

Captura de CO₂ y menor eutrofización por reutilización de nutrientes.

1.8 t de CO₂ capturados por
cada t de biomasa seca (Chisti,
2007). Descarga de nutrientes
reducida 50-60% (Troell et al.,
2009).

6. Competitividad y sostenibilidad económica.

Altos costos de alimento y baja
diferenciación en el mercado.

Reducción de costos (15-25%) y
ventaja comercial en mercados
sostenibles.

Consumo de “seafood verde”
en la UE creció 30% en la última década (EUMOFA, 2021).

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La economía circular aplicada a la acuacultura representa una estrategia de aprovechamiento de los residuos: cabezas, espinas y vísceras, que antes se descartaban, transformándolos en elementos de alto valor
(harinas y aceites nutritivos). Estos derivados permiten
crear alimentos más orgánicos para animales y también se usan en biocombustibles y bioproductos ecológicos (Ronza et al., 2019). Así, se fomenta un ciclo de
producción más eficiente y respetuoso con el medio
ambiente, alineado con los principios de una economía circular sostenible en el sector acuícola (figura 2b).

SISTEMAS INTEGRADOS
EN LA ACUACULTURA
La acuacultura puede combinarse con sistemas acuapónicos e IMTA, que reciclan nutrientes al cultivar especies de distintos niveles tróficos (Lee et al., 2019;
Joyce et al., 2019; Sri-uam et al., 2016), donde los residuos de una sirven de recurso para otra, reduce el
impacto ambiental, la dependencia de fertilizantes,
productos químicos, y puede adaptarse a diferentes
escalas, desde huertos urbanos hasta unidades comerciales, siendo una opción accesible en muchas comunidades (figura 2c).

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�EJES

BENEFICIOS AMBIENTALES

DESAFÍOS

La implementación de prácticas de economía circular
en la acuacultura genera beneficios ambientales importantes. Mitiga la contaminación al disminuir residuos y
promover la reutilización y el reciclaje, lo que ayuda a
mantener ecosistemas más saludables y a reducir los
agentes dañinos en agua, suelo y aire. También eleva
la eficiencia en el uso de recursos como el agua, crucial
ante la escasez y el cambio climático. Adoptar estos
modelos fomenta un desarrollo responsable y sostenible, protegiendo el entorno y garantizando un mejor
futuro para las próximas generaciones (figura 2d).

Aunque la economía circular en la acuacultura trae
muchos beneficios, también enfrenta desafíos importantes. Uno de ellos es la inversión inicial, ya que implementar las nuevas tecnologías y prácticas requiere
recursos económicos, lo que puede ser difícil para la
micro y pequeña empresa. Otro reto es capacitar a las
personas, es fundamental ofrecer formación y asesoría
con el objetivo de que comprendan y apliquen correctamente dichos conceptos.

INNOVACIÓN Y TECNOLOGÍA
La innovación tecnológica fortalece la economía circular al permitir una gestión más eficiente y sustentable
de los recursos. Con sensores y monitoreo en tiempo real, se controlan parámetros como la calidad del
agua y la temperatura, optimizando el uso de agua y
energía, y manteniendo la salud de los organismos.
Estas tecnologías facilitan decisiones rápidas al prevenir enfermedades y mejorar el rendimiento, mientras
que la inteligencia artificial y el análisis de datos anticipan tendencias y ajustan operaciones con mayor
precisión (figura 2e, f). Esto aumenta la rentabilidad
y reduce el impacto ambiental, siendo clave para una
acuacultura circular y sostenible (Fraga-Corral et al.,
2022; Sun et al., 2019).

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Además, la aceptación del mercado de productos
reciclados o derivados de procesos circulares aún es limitada, ya que muchos consumidores y distribuidores
tienen prejuicios o desconocen sus ventajas. Para superar estos obstáculos, es clave promover campañas
de sensibilización, establecer normativas de apoyo y
fortalecer la colaboración entre gobiernos, sector privado, instituciones educativas y comunidades. Juntos,
podemos avanzar hacia una acuacultura más sostenible, innovadora y resiliente.

PERSPECTIVAS
La economía circular representa una alternativa innovadora y necesaria para transformar la acuacultura, promoviendo procesos más sostenibles y responsables. Al
reciclar nutrientes, aprovechar residuos y adoptar tecnologías como la acuaponía e IMTA, se disminuye el
impacto ambiental y se fortalece la resiliencia económica de dicha industria.

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�EJES

Aunque su implementación requiere inversión, capacitación y sensibilización, la colaboración entre sectores es clave si se desea superar estos desafíos. La
economía circular en acuacultura reduce residuos en
un 70%, mejora la eficiencia en el uso de agua (9095%), genera energía renovable (200-400 m³ de biogás/tonelada), aminora los costos del alimento (hasta
25%) y crea valor agregado (+30% ingresos potenciales), además de mitigar impactos ambientales como
eutrofización y emisiones de CO₂ (tabla I). En definitiva,
no sólo es una opción viable, sino el camino hacia un
modelo productivo más equilibrado, resistente y sustentable para el futuro.

REFERENCIAS
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s11802-019-3837-2
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Ecological engineering in aquaculture-Potential
for integrated multi-trophic aquaculture (IMTA)
in marine offshore systems, Aquaculture, 297(14), 1-9, https://doi.org/10.1016/j.aquaculture.2009.09.010
Zhang, Cunsheng, Su, Haijia, Baeyens, Jan, et
al. (2019). Reviewing the anaerobic digestion of
food waste for biogas production, Renewable
and Sustainable Energy Reviews, 38, 383-392,
https://doi.org/10.1016/j.rser.2014.05.038.
Recibido: 16/06/2025
Aceptado: 27/08/2025
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�SECCIÓN ACADÉMICA

SECCIÓN
ACADÉMICA

Producción de combustible renovable
para aviación utilizando lodo residual
como materia prima
Enrique Contreras-Vázquez*

José J. Cano-Gómez*

Gerardo A. Flores-Escamilla**

ORCID: 0000-0003-3761-7736

José de los S. López-Lázaro**
ORCID:0000-0002-6461-1623

ORCID: 0000-0002-7810-098X

Magín Lapuerta-Amigo***
ORCID:0000-0001-7418-1412

https://doi.org/10.29105/cienciauanl28.134-4

Producción de combustible
renovable para aviación
utilizando lodo residual como
materia prima

RESUMEN

ABSTRACT

El 2% de las emisiones de gases contaminantes globales se generan en la aviación civil, y la bioturbosina (BJF)
es una alternativa prometedora para reducir dichas emisiones. El hidroprocesamiento de ácidos grasos (HEFA)
permite su producción a partir de diferentes materias
primas como lodos residuales. En este trabajo, se investiga el HEFA de lodos residuales en la producción de
BJF utilizando Cu/SAPO-11 como catalizador. El rendimiento máximo para la producción de BJF fue 57%, con
una carga de 6%Cu/SAPO-11 a 300ºC, 20 bar de N2 y 5
h. Este proyecto destaca el uso de lodos residuales para
la producción de bioturbosina.

Civil aviation accounts for 2% of global pollutant
emissions, and biofuel turbocharging (BJF) is a
promising alternative for reducing these emissions. Hydroprocessing of fatty acids (HEFA)
allows its production from different feedstocks,
such as waste sludge. In this work, HEFA from
waste sludge is investigated in the production of
BJF using Cu/SAPO-11 as a catalyst. The maximum yield for BJF production was 57%, with a
6% Cu/SAPO-11 loading at 300°C, 20 bar N2, and
5 h. This project highlights the use of waste sludge for bioturbosine production.

Palabras clave: biocombustible, catalizadores, HEFA, valorización,
emisiones.

Keywords: biofuel, catalysts, HEFA, valorization, emissions, bioturbosine.

Distintos reportes han esclarecido que el sector de
aviación civil contribuye con aproximadamente 2%
de las emisiones de gases de efecto invernadero que
se liberan a la atmósfera a nivel mundial (Intergovernmental Panel on Climate Change, 2022). Por lo anterior, distintos organismos como la Organización de
Aviación Civil Internacional han establecido metas,

por ejemplo el Fly Net Zero, en busca de alcanzar
cero emisiones netas en el sector. La bioturbosina
(BJF) es un combustible sustentable para la aviación
que podría reducir hasta en un 80% las emisiones
de CO2 en todo su ciclo de vida comparado con la
turbosina fósil (International Air Transport Association, n.d.). Tan sólo en 2021, cerca de 140 millones

* Universidad Autónoma de Nuevo León, San Nicolás de los Garza, México.
** Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, Cunduacán, México.
*** Universidad de Castilla-La Mancha, Ciudad Real, España.
Contacto: enrique.contrerasvzqz@uanl.edu.mx, jose.canogmz@uanl.edu.mx, gerardo.florescm@uanl.edu.mx,
adminojs@ujat.mx, magin.lapuerta@uclm.es

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�SECCIÓN ACADÉMICA

Por su parte, Ayandiran et al. (2019) obtuvieron
de litros de bioturbosina fueron generados a partir de
fuentes vegetales y aceites animales, principalmente. hasta un 60% en rendimiento para la producción
de bioturbosina, donde se emplearon catalizadores
No obstante, hoy en día, distintos gobiernos a de Cu/SiO2-Al2O3, destacando que el Cu presentanivel mundial promueven la transición del uso de ba mayor selectividad a la remoción de moléculas
fuentes vegetales hacia los residuos industriales de oxígeno de enlaces C=O presentes en los ácidos
como materia prima en los procesos productivos de grasos libres y triglicéridos. El objetivo de este trabiocombustibles. El lodo residual (LR) es un dese- bajo es sintetizar bioturbosina empleando catalicho que proviene de la planta de tratamiento de zadores de Cu soportados sobre zeolita SAPO-11,
aguas, y puede ser la materia prima en la manufac- utilizando lodo residual como una nueva fuente de
tura de bioturbosina debido a su alto contenido de materia prima.
ácidos grasos libres (80%) (Shafer et al., 2006). Una
planta puede producir hasta 40 metros cúbicos de
METODOLOGÍA
LR al mes.
Actualmente, estos LR son confinados y representan cerca del 50% de los costos operativos de una
planta de tratamientos de agua. Los procesos de
Fischer-Tropsch y el de alcohol-a-turbosina han sido
empleados como rutas de síntesis de bioturbosina,
no obstante, su demanda energética y de insumos, y
la discrepancia en la composición de la bioturbosina
generada, las mantiene en vías de investigación. Por
otro lado, la metodología de hidroprocesamiento de
ácidos grasos (HEFA), la cual utiliza catalizadores
de metales soportados, ha sido una de las rutas de
producción de bioturbosina aprobadas para su uso
en vuelos civiles alrededor del mundo (Vedachalam
et al., 2021).

El proceso de síntesis de bioturbosina se describe a
continuación. Se recolectaron lodos residuales de la
planta de tratamiento de aguas residuales de Agua
y Drenaje de Monterrey, ubicada en el municipio de
Apodaca, Nuevo León. Los LR se filtraron y se sometieron a un baño ácido (6% v/v, H2SO4) a 80ºC
durante una hora, con agitación constante (950 rpm)
para promover la separación de fases. Al finalizar
el baño ácido se obtuvieron tres fases (Moreno-Caballero, 2020): i) ácidos grasos libres (AGL) en la
fase superior, ii) materia orgánica (tierra, grasa sin
separar, entre otros) en la fase intermedia, y iii) sales
inorgánicas (CaCO3) en la fase inferior. Los AGL extraídos se llevaron a un proceso de un solo paso esterificación-transesterificación a 60°C, cuatro horas,
relaciones 10:1 metanol:grasa, 0.1:1 catalizador (cloruro de colina y ácido tolueno sulfónico):grasa, y 350
rpm. El producto obtenido (biodiésel) fue empleado
en las reacciones de hidroprocesamiento.

La bioturbosina sintetizada mediante HEFA se ha
convertido en una alternativa de su homologó fósil
debido a su alta densidad energética y menor requerimiento de insumos que otras rutas de síntesis
(Niu et al., 2019). Vedachalam et al. (2021) sintetizaron bioturbosina a partir de cera residual mediante
HEFA en presencia catalizadores de Pt soportados
en material a base Si y Al. Los autores destacaron la
La zeolita SAPO-11 fue utilizada como soporte en
importancia de los sitios ácidos en los catalizadores la reacción de HEFA, la cual se sintetizó con base en
empleados en reacciones HEFA, ya que se favorecen el procedimiento propuesto por Lok et al. (1987)-Palos procesos de hidrocraqueo e hidroisomerización. tente 4440871. Se uso isopropóxido de aluminio, sí-

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lica coloidal y ácido fosfórico a manera de precursores
de Si, Al y P en cantidades adecuadas para obtener
una relación molar de producto de 0.032 Al: 0.042 P:
0.006 SiO2. El resultado obtenido fue sometido a tratamiento hidrotermal a 200°C por 48 h. Posteriormente,
se filtró, se lavó, se secó en aire a 60°C y se calcinó
en flujo de aire a 600°C por 24 h. Finalmente, el Cu
es soportado en la zeolita SAPO-11 aplicando el método de impregnación húmeda incipiente. Se utilizó
Cu(NO3)2•5(H2O) como precursor para lograr cargas
nominales de 4 y 6% en masa en los catalizadores.
Las muestras fueron secadas a 65ºC, se calcinaron a
350ºC durante una hora y se redujeron en una mezcla
de H2/N2 (10%H2/90%N2) a 350ºC por dos horas. Una
vez sintetizado el catalizador de Cu/SAPO-11 se realiza
el hidroprocesamiento de los AGL tratados (biodiésel).
Para las pruebas de reacción HEFA se añadieron los
AGL pretratados en el proceso de esterificación-transesterificación y el catalizador a dos diferentes relaciones 20:1 y 30:1 (Contreras-Vázquez, 2024). Asimismo,
se estudió el efecto de la atmósfera reactiva en el sistema: a)100%N2 y b) 35%H2/65%N2. Los productos
de la reacción fueron separados a través de destilación fraccionada y los compuestos que conforman la
bioturbosina fueron analizados por cromatografía de
gases, empleando un detector de ionización de flama
y una columna Agilent J&amp;W GC column (30 m x 0.25
mmID x 0.25 mm). La tabla I muestra los códigos
empleados en la bioturbosina sintetizada dependiendo
de las condiciones de reacción de cada experimento
realizado en este trabajo. Con la ecuación (1) se determinó el rendimiento (%m/m) en la generación de BJF.

γ=

BJ,ƒ
x 100
B100,o

Tabla I. Claves, catalizadores y condiciones de reaccióna.
Catalizador

Relación
biodiésel/
catalizador

Atmósfera
reactiva

BJFN-1

20:1
30:1
4%Cu/SAPO-11

100%N2

35%H2/65%N2

30:1
20:1
30:1

BJF-2
BJFN-3

20:1
6%Cu/SAPO-11

BJFN-2
BJF-1

20:1
30:1

Clave

100%N2

35%H2/65%N2

BJFN-4
BJF-3
BJF-4

a Temperatura de reacción = 300°C, Presión total = 20 bar. Tiempo de
reacción = 5 h.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Los resultados en la figura 1 indican que la relación
masa de biodiésel:catalizador (20:1 y 30:1) y la carga de catalizador (4% y 6% Cu) no tienen un efecto significativo sobre el rendimiento de producción
(desviación porcentual &lt;13%) de la bioturbosina bajo
la atmósfera de mezcla (35%H2/65%N2). Esta condición sugiere el poder utilizar menor cantidad de catalizador, obteniendo rendimientos de alrededor del
50%. Por otro lado, bajo atmósfera de reacción de
N2 puro y carga de 6% de Cu, se logran rendimientos de 50% y 48% a relaciones masa de 30:1 y 20:1,
respectivamente. Este comportamiento concuerda
con los resultados obtenidos en atmósfera de mezcla
(35%H2/65%N2) para cargas de 6%Cu/SAPO-11.

Donde γ es el rendimiento másico para la producción de bioturbosina; BJ,ƒes el peso final de bioturbosina obtenido después de las reacciones HEFA;
B100,o es la masa inicial de biodiésel utilizado como
materia prima en las reacciones HEFA.

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�SECCIÓN ACADÉMICA

Figura 1. Rendimiento (%) para la producción de bioturbosina a 300°C en atmósfera de a) 100%N2 y b) 35%H2/65%N2; ■/■, 20:1 relación peso biodiésel:catalizador. ■/■, 30:1 relación peso biodiésel:catalizador.

El mayor rendimiento en la producción de bioturbosina fue de 57% utilizando N2 puro, 4%Cu/
SAPO-11, y relación 30:1. Estos resultados nos indican la posibilidad de sustituir atmósferas reactivas
de H2+H2 por N2 puro, disminuyendo los riesgos
operativos y el consumo de insumos con mayor
costo. El alto rendimiento obtenido por este catalizador podría ser atribuido a una mejor interacción
entre sus sitios activos y el biodiésel durante la
reacción. La figura 2 muestra el efecto de la carga
del catalizador sobre la distribución de cadenas de
hidrocarburos (C8-C16) en ambas atmosferas reactivas. Ambas atmosferas presentan las mismas cadenas de hidrocarburos (C8-C16), sin embargo, se
presenta un incremento de aproximadamente 0.2
en la fracción mol del C20 para una carga de catalizador de 20:1 y una atmosfera de N2, mientras
que en las cadenas de C19 esta diferencia es menor
a 0.1 fracción mol.
Sin embargo, conforme las cadenas de hidrocarburos aumentan a C18-C20, el efecto de la carga del
catalizador es más evidente. El Cu, a diferencia de
catalizadores como el Ni y Co, muestra una selectividad mejor distribuida hacia cadenas de hidrocar-

42

buros de C8-C16, características de la turbosina de
origen fósil. Esto se asocia a la propiedad de los catalizadores de Cu para promover la desoxigenación
del grupo C=O presente en los ácidos grasos esterificados, lo cual favorece la producción de hidrocarburos, mismos que posteriormente se dividen en
compuestos más ligeros por reacciones secundarias
de hidrocraqueo y craqueo térmico.
Este tipo de reacciones también pueden promover la formación de cadenas de hidrocarburos más
grandes (C17-C20) (figura 2; Contreras-Vázquez,
2024). No obstante, este tipo de hidrocarburos no
son deseables de la turbosina fósil y deberían ser
separadas por destilación. Raza et al. (2021) mencionan que las cadenas de hidrocarburos deseables
en la turbosina se encuentran entre C8 y C16. La
presencia de cadenas más largas no es favorable,
ya que eleva el punto de congelación, aumentando
el riesgo de formación de cristales de cera a bajas
temperaturas, lo que puede obstruir filtros y tuberías. Además, estos compuestos presentan menor
volatilidad, dificultando la atomización y la combustión eficiente, lo que reduce la eficiencia del
motor y aumenta las emisiones.

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Figura 2. Perfiles de hidrocarburos de la bioturbosina a 300°C en atmósfera de a) 100%N2 y b) 35%H2/65%N2; ■/■, 20:1 relación peso biodiésel:catalizador; ■/■ 30:1 relación peso biodiésel:catalizador.

CONCLUSIONES
Las cargas de catalizador de Cu (4 y 6%) en las reacciones de HEFA muestran diferencias menores al 0.1
fracción mol en las cadenas de (C8-C16), permitiendo utilizar cargas al 4%. El máximo rendimiento
en la producción de bioturbosina fue de 57% en
atmósfera de nitrógeno puro, lo que sugiere que

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pudiera reducirse parcial o totalmente el uso hidrógeno en este tipo de reacciones. Se observó que la
bioturbosina generada en este trabajo se compone
de hidrocarburos de (C8-C16), representativos a la
turbosina de origen fósil. Esta condición se asocia a
una mayor remoción de enlaces C=0, característico
de los sitios activos del Cu. Este estudio resalta el
uso potencial de lodos de aguas residuales en la
generación de bioturbosina, promoviendo la valorización de desechos.

43

�SECCIÓN ACADÉMICA

FINANCIADOR
Agradecimiento a la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti) por el
financiamiento otorgado para el desarrollo del presente proyecto con el número CBF2023-2024-1830.

REFERENCIAS
Ayandiran, Adewale A., Boahene, Prince E., Dalai, Ajay K., et al. (2019). Hydroprocessing of oleic
acid for production of jet-fuel range hydrocarbons
over Cu and FeCu catalysts, Catalysts, 9(12), 1051,
https://doi.org/10.3390/catal9121051
Contreras-Vázquez, Enrique. (2024). Producción y
caracterización de mezclas bioturbosina a partir
de ácidos grasos libres presentes en lodos residuales: análisis de impacto ambiental (tesis de
maestría), Universidad Autónoma de Nuevo León.
Intergovernmental Panel on Climate Change.
(2022). Aviation and the global atmosphere. IPCC,
https://www.ipcc.ch/report/aviation-and-the-global-atmosphere/
International Air Transport Association. (s.a). Developing sustainable aviation fuel (SAF), https://
w w w.iata.org/en/programs/environment/sustainable-aviation-fuels/
Liu, Qiang, Zuo, Hongmei, Zhang, Qiang, et al.
(2014). Hydrodeoxygenation of palm oil to hydrocarbon fuels over Ni/SAPO-11 catalysts, Cuihua
Xuebao/Chinese Journal of Catalysis, 35(5), 748756, https://doi.org/10.1016/S1872-2067(12)60710-8
Lok, Benjamin M., Messina, Charles A., Patton,
Ronald L., et al. (1987). Crystalline silicoaluminophosphates (Patent No. US4440871A), United
States Patent and Trademark Office.

44

Moreno-Caballero, Brayan S. (2020). Efecto de los
óxidos metálicos sobre las propiedades fisicoquímicas del biodiésel producido a partir de aguas residuales (tesis de maestría), Universidad Autónoma
de Nuevo León.
Niu, Haibo. (2019). An overview on performance
characteristics of bio-jet fuels, Fuel, 237, 916-936,
https://doi.org/10.1016/j.fuel.2018.10.079
Raza, Muhammad, Anwar, Ahmad, Ashraf, Muhammad, et al. (2021). Chemical composition and
low-temperature fluidity properties of jet fuels, Processes, 9(7), 1184, https://doi.org/10.3390/pr9071184
Shafer, Louis M., Striebich, Richard C., Gomach,
James, et al. (2006). Chemical class composition
of commercial jet fuels and other specialty kerosene fuels, Energy &amp; Fuels, 20(4), 1743-1749, https://doi.org/10.1021/ef050407e
Vedachalam, Soundararajan, Boahene, Prince,
Dalai, Ajay K. (2021). Production of jet fuel by
hydrorefining of Fischer–Tropsch wax over Pt/AlTUD-1 bifunctional catalyst, Fuel, 300, 121008,
https://doi.org/10.1016/j.fuel.2021.121008
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�AL PIE DE LA LETRA

Al pie de la letra

Pasteur,
la ciencia como
una forma de vida
Martínez Baez, Manuel (2023),
Pasteur, vida y obra, México, Fondo
de Cultura Económica.
https://doi.org/10.29105/cienciauanl28.134-5
Zeferino Simón Galarza-Brito*
*Universidad Politécnica del Estado de
Guerrero, Taxco, México.
Contacto: zeferino.galarza@upeg.edu.mx

C

uando era joven llegué a escuchar a un eminente especialista decir que, a pesar de ser
químico de formación, se ocupaba en la investigación en la línea de la microbiología.
Su excusa era esta: “Si Pasteur fue químico,
y se dedicó a la microbiología, ¿por qué yo no?”. Esto
me dejó un interés por la vida de este personaje. Si
bien hoy es posible inclinarse por dicha área desde la
licenciatura, debe tenerse presente que, en el tiempo
de este científico francés, esta rama de la ciencia no
existía o, para ser más precisos, no tenía nombre.
Sédillot, inspirado en el trabajo de Pasteur, sugirió
usar la palabra “microbio” en 1878, y todos aquellos
grandes personajes: Leeuwenhoek, Dutrochet, Raspail,
Koch…, quienes estudiaron “pequeños animales”, o
“infusorios”, como solían llamarles a veces, compartían
una pasión por una disciplina emergente que cambiaría la manera de interpretar el funcionamiento de la naturaleza y la forma de actuar frente a las enfermedades.
Si a usted le interesa la historia de la biología, y desea
saber cómo se establecieron algunas de las bases de
la microbiología, o el origen de la relación entre esta y
la industria (que se convirtió en biotecnología, con el

Ilustraciónes: Olga Margarita González Nieves.

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�AL PIE DE LA LETRA

paso de los años), le recomiendo leer Pasteur,
vida y obra, de Manuel Martínez Báez. En este
libro aprenderá sobre el legado imperecedero
del gran físico-químico francés, en el contexto
de la agitada época intelectual que le tocó
vivir, y a la que pudo guiar, en cuestiones
como la generación espontánea, la cura de
la rabia, la inocuidad alimentaria basada en
la pasteurización, la vida sin aire (sin oxígeno), entre otras.

"profetizar" que las moléculas de los seres vivos
tienen una quiralidad preferencial (a izquierda o
derecha o, en sus palabras, levógiro o dextrógiro), y que algún día podrían sintetizarse biomoléculas con el enantiómero opuesto, algo que
hoy se llama Mirror Life, o vida espejo, tópico
que en fechas muy recientes ha puesto en alerta
a la comunidad científica internacional por sus
implicaciones o riesgos.
En esta sección también se discute el punto final que puso a la “teoría de la generación
espontánea”. Si bien él no fue el primero en
aproximarse al tema y en demostrar que tal
propuesta no resiste una prueba experimental,
sí fue quien zanjó la cuestión para siempre, con
sus famosos matraces tipo cuello de cisne y sus
redomas desinfectadas y selladas al fuego. A
pesar de los años, aún siguen estériles y pueden apreciarse en París.

El texto está dividido en tres secciones: “La
vida”, “La obra” y “La personalidad”, cuyo conjunto suma veintisiete capítulos que exploran
el trabajo del sabio y profeta científico. En la
primera, Martínez Báez expone algunos detalles
íntimos de la biografía de Pasteur, como este
consejo que le diera su madre en una carta:
“Suceda lo que suceda, nunca dejes que te domine la pena”. Esto podría ayudar a comprender el tesón que lo caracterizó en su afán por
acercarse a la verdad, a pesar de las dificultades
que encontró, incluyendo la pérdida de seres
amados. Se descubre también que no todo fue
fácil para él. Adquirir el puesto de profesor, por
ejemplo, no lo logró en su primer intento. Tuvo
que abrirse camino entre la élite de académicos
y científicos, algunos de los cuales eran reacios
a cambiar su concepción sobre la naturaleza y el
origen de las enfermedades.

En la tercera sección, “La personalidad”,
se comprende por qué es tan grande figura. Luis Pasteur honraba a su patria a través
del trabajo arduo y meticuloso en favor de la
humanidad. Lograr esto incluía ser, en parte, un actor político. Aquí lo podemos ver en
busca de nobles ideales, más allá de la ciencia, pero su incursión en este ámbito no fue
fructífera. A pesar de ello, pocos como él se
esforzaron tanto en la creación de centros de
investigación y en la implementación de formas modernas de aprendizaje, por ejemplo,
las prácticas experimentales (en manos del
estudiante) en laboratorio, con la finalidad
de corroborar la teoría vista en el aula. Por
lo antes expuesto, perdura su nombre y legado hasta nuestros días y, por la misma
razón, en la presentación del texto en

En la segunda sección, “La obra”, se puede
apreciar el genio experimental de nuestro personaje, planteado en temas particulares, como
el estudio de la fermentación, que atribuyó a
los microorganismos del tipo de las levaduras,
que observó a través del microscopio. Pasteur
también abordó la cristalización e isomería de
compuestos orgánicos, esto le permitió

Ilustraciónes: Olga Margarita González Nieves.

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Ilustraciónes: Olga Margarita González Nieves.

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�AL PIE DE LA LETRA

cuestión, Ruy Pérez Tamayo escribió que Pasteur es “uno de los más grandes benefactores de la humanidad”.
Como cereza de pastel, este libro culmina
con algunos apéndices, entre ellos “Pasteur y
México”, en el que se puede aprender que el
sabio francés recomendó la creación de un instituto antirrábico en nuestro país. Otro, “En defensa de Pasteur”, escrito por Adolfo Martínez
Palomo, nos recuerda que no hay que dejarse
influenciar por la pseudociencia o pseudohistoriadores, que tratan de echar tierra sobre las bases científicas comprobadas y verificables, o que
buscan difamar a las figuras de la ciencia. Esto
es algo que no debe omitir considerarse, especialmente ahora, pues debido a los movimientos negacionistas se está viendo el resurgimiento de enfermedades que ya estaban erradicadas
por el esquema de vacunación.
La inmunización, particularmente desde el
tiempo de Pasteur, ha sido una práctica inmunoprotectora ampliamente utilizada en aras de
mejorar la calidad de vida o, incluso, salvarla.

Vida y obra de Pasteur se presenta como un
clásico interesante para la comunidad científica
y el público en general. A través de sus diferentes capítulos tendrán felices lecturas que les serán de gran provecho.

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Ilustraciónes: Olga Margarita González Nieves.

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51

�superhéroes:

CURIOSIDAD

Curiosidad

Los microbios

L

a contaminación del suelo reduce la fertilidad y afecta el crecimiento de plantas, impactando la producción
agrícola. Además, podría liberar sustancias tóxicas que
dañan la salud humana y los ecosistemas, ¿sabías que
hay pequeños seres invisibles que pueden sanear la tierra cuando se ensucia con petróleo y otros elementos
peligrosos? ¡Sí! Se trata de bacterias y hongos, microorganismos
que cumplen un papel clave en la depuración de superficies.
Éstos realizan un proceso conocido como biorremediación (Vizuete-García et al., 2020), al ser utilizados para sanear terrenos
de forma natural (figura 1).

¿CÓMO AYUDAN ESTOS
MICROBIOS?
Podemos imaginar que el suelo contaminado es un espacio
alterado por sustancias tóxicas que deben ser eliminadas.
Estos microbios actúan como agentes que transforman los
contaminantes en compuestos menos dañinos. Lo mejor es
que trabajan sin descanso, día y noche, para dejarlo limpio
otra vez.

cómo los hongos
y bacterias salvan el suelo
Perla Xochitl Sotelo-Navarro*
ORCID: 0000-0002-1179-4884

https://doi.org/10.29105/cienciauanl28.134-6
* Universidad Autónoma Metropolitana-Azcapotzalco, Ciudad de México, México.
Contacto: perlaso@azc.uam.mx

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LAS BACTERIAS:
LOS LIMPIADORES RÁPIDOS
Algunas bacterias, por ejemplo, Pseudomonas y Alcanivorax, son expertas en “comerse” la suciedad. Se
alimentan del petróleo y lo transforman en cosas que
no dañan la naturaleza (Mekonnen et al., 2024). Es
como si tuvieran un apetito gigante por la cochambre del suelo. Las bacterias son tan pequeñas que no
podemos verlas a simple vista, pero si las observáramos con un microscopio, veríamos que presentan
diferentes formas: unas parecen bastones, otras son
redondas y algunas tienen colitas que las ayudan
a moverse. ¡Estas bacterias realizan procesos naturales sorprendentes que les permiten transformar y
eliminar contaminantes del ambiente!

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53

�CURIOSIDAD

¿CÓMO SE USAN ESTOS
MICROBIOS EN LA LIMPIEZA DEL
SUELO?
Hay diferentes modos de ayudar a los microorganismos a
hacer su labor (figura 2).

Figura 1. Microorganismos superhéroes que limpian el suelo.

LOS HONGOS:
SUPERTRANSFORMADORES
Los hongos, en particular los del género Trametes,
producen una especie de jugo característico que
rompe los contaminantes en partes más pequeñas
(Dinakarkumar, 2024). Así, el suelo puede volverse
sano otra vez. A diferencia de las bacterias, éstos
crecen formando largas hebras llamadas micelios,
que se extienden de manera análoga a las raíces
de las plantas. Estos micelios también favorecen la
conectividad en el terreno, facilitando la actividad
de otros microorganismos.

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•

Dándoles comida y aire: si la superficie tiene
los nutrientes y el oxígeno que necesitan, trabajan más rápido (Marín, 2024); es como cuando tú comes bien, tendrás energía para jugar.

•

Agregando más microbios, parecido a una enfermedad en la que requerimos una inyección:
a veces se ponen más bacterias y hongos para
que la limpieza sea más efectiva. Es equivalente a reforzar el sistema con más microorganismos y así aumentar la eficacia del tratamiento.

•

Usando refuerzos: algunas plantas tienen raíces que ayudan a los microbios a absorber,
extraer, degradar, filtrar o estabilizar los
contaminantes. Así se convierten en superhéroes que trabajan en equipo.

Limpiando ahí mismo o llevando el suelo a
otra área: dependiendo del problema, el proceso puede hacerse en el sitio específico o
llevándolo a un lugar especial donde
tratarlo. A veces es más conveniente
removerlo y de esta manera sanearlo bien y luego devolverlo (figura
3). Este procedimiento se llama
biorremediación, in situ cuando
emplea microorganismos directamente en el espacio contaminado,
mientras que ex situ si traslada el
material afectado a otro lugar para
su tratamiento controlado.

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�CURIOSIDAD

biorremediación, dichos lugares volvieron a
llenarse de vida y pudieron ser habitados por
animales y plantas nuevamente.
Un caso relevante ocurrió en el derrame
de petróleo en el Golfo de México en 2010,
provocado por la explosión de la plataforma
Deepwater Horizon operada por BP. El desastre liberó más de 4 millones de barriles de
crudo al océano, afectando gravemente la
vida acuática, las costas y la economía local.
Por lo que los investigadores utilizaron bacterias marinas que ayudaban a descomponer
el petróleo. ¡La naturaleza tiene sus propios
limpiadores secretos!

Figura 2.Condiciones para la limpieza del suelo.

Otro ejemplo relevante es el uso de hongos y bacterias en zonas contaminadas por
metales pesados y residuos mineros, como
ocurrió en ciertas áreas de la región del Amazonas en Brasil y en sectores industriales de
India y China. En estos sitios, microorganismos resistentes fueron empleados para transformar o inmovilizar metales tóxicos: plomo,
arsénico y cadmio, reduciendo su movilidad
y toxicidad en el suelo.

La biorremediación tiene muchas ventajas: es
natural y no contamina más el suelo ni el agua, es
más barata que otros procedimientos, ayuda a que
el terreno vuelva a estar lleno de vida, con plantas,
insectos y diversos organismos que dependen de
un ambiente sano. Pero también hay algunos retos:
puede tardar un poco más que los demás métodos,
no todas las superficies y sustancias se depuran igual
de rápido, hay que vigilar que todo salga bien y que
así el proceso sea efectivo, en ciertos casos es necesario incluso retirar la tierra afectada, luego es transportada para ser tratada con los microorganismos.
Finalmente, ya saneado es devuelto al sitio y permite el crecimiento saludable de vegetación (figura 3).

EJEMPLOS ASOMBROSOS
DE BIORREMEDIACIÓN

Figura 3. Proceso de limpieza del suelo.

En algunas partes del mundo, los científicos han
usado estos microbios superhéroes para eliminar
grandes derrames de petróleo en playas, o en
áreas contaminadas cerca de fábricas. Gracias a la

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También destaca su uso en derrames
de petróleo en Alaska tras el accidente del
Exxon Valdez en 1989, uno de los primeros
ensayos masivos de biorremediación. Allí, se
aplicaron fertilizantes en la costa para estimular el crecimiento de bacterias nativas degradadoras de hidrocarburos, acelerando el
proceso natural de descontaminación. Estos
ejemplos muestran el potencial de la biorremediación como un alivio ecológico efectivo
ante distintos tipos de desastre ambiental.

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�REFERENCIAS

CURIOSIDAD

REFLEXIONES FINALES
Los microorganismos son diminutos, pero realizan
un trabajo enorme: ayudan a limpiar la contaminación sin necesidad de químicos peligrosos. Gracias
a ellos, la naturaleza puede regenerarse y ofrecer
soluciones frente a desafíos como la degradación
de suelos, la restauración de ecosistemas y los efectos del cambio climático.
La próxima vez que observes el piso, recuerda
que allí habita un mundo invisible lleno de bacterias
y hongos que trabajan sin descanso. ¡Son héroes silenciosos que contribuyen a la salud del planeta y a la
construcción de un futuro más resiliente y sostenible!

Dinakarkumar, Yuvaraj, Ramakrishnan, Gnanasekaran, Reddy, Koteswara, et al. (2024).
Fungal bioremediation: An overview of the
mechanisms, applications and future perspectives, Environmental Chemistry and Ecotoxicology, 6, 293-302, https://doi.org/10.1016/j.
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org/10.22507/rli.v17n1a19

Recibido: 16-06-2025
Aceptado: 05-08-2025

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�CIENCIA DE FRONTERA

Ciencia de frontera

Un lienzo para potencializar el
trabajo de los microorganismos:
la carrera académica de Karla Muñoz

K

arla Muñoz es maestra y doctora en Ciencias, con especialidad en Biotecnología Ambiental, por el Centro de
Investigación y Estudios Avanzados del IPN. Realizó una
estancia posdoctoral en la Unidad Académica Juriquilla,
del Instituto de Ingeniería de la UNAM, en donde funge
como investigadora por México desde 2018. Sus áreas de especialidad son: enriquecimiento y purificación del biogás, revalorización
de corrientes gaseosas ricas en CO2, revalorización de residuos orgánicos, producción de biocombustibles gaseosos, en las que ha
publicado más de 25 trabajos científicos. Además, la Dra. Muñoz
imparte activamente clases en el Programa de Licenciatura en
Ingeniería en Energías Renovables de la ENES-Campus Juriquilla, y en el Programa de Maestría y Doctorado en Ingeniería de
la UNAM. En 2024 obtuvo el reconocimiento “Mujer Promesa en
la Transición Energética” 2024-2025 que otorga la embajada de
Francia en México, el IFAL y ENGIE. Asimismo, es investigadora
nacional, nivel II, del SNII.

María Josefa Santos-Corral*
*Universidad Nacional Autónoma de México, Ciudad de México, México.
Contacto: mjsantos@sociales.unam.mx

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�CIENCIA DE FRONTERA

¿Cómo descubre la
doctora Muñoz su
vocación por la ciencia?
Desde la secundaria comencé con esa inquietud. Ahí conocí a un profesor que impartía la clase de ética y que se
preocupaba mucho por el entorno. Era alguien especial,
muy comprometido con en el cuidado del ambiente,
que nos transmitía este interés más allá de lo que los
libros señalan. De ahí me empezaron a gustar esas cuestiones. Por esa razón estudié ingeniera ambiental.
Lo que sí no tenía muy claro es que me quería dedicar
a la investigación y no tanto porque no me llamara la
atención, sino porque no sabía bien qué se hacía ahí. Así
que lo que me decantó por este trabajo fue la cercanía
del Centro de Investigación y Estudios Avanzados del
IPN (Cinvestav) a la Unidad Profesional Interdisciplinaria
de Biotecnología del Politécnico, donde cursé la licenciatura. En ese entonces teníamos que hacer un proyecto terminal que implicaba una estancia de investigación
o estadía en alguna empresa. Conocí a una persona que
la estaba llevando a cabo con el Dr. Héctor Poggi y ahí
terminé realizando el proyecto para la licenciatura, posteriormente la maestría y el doctorado.
Al concluir la licenciatura trabajé un rato en una empresa, lo mismo cuando terminé la maestría, pero me
di cuenta de que lo que más me gustaba era la ciencia,
porque en ella siempre se está aprendiendo y descubriendo cosas nuevas que ayudan a solucionar problemáticas ambientales. Sin embargo, el haber participado
en la industria me permite aplicar una visión distinta a
mis investigaciones.

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¿Qué la hace decantarse
por la biotecnología
ambiental?
Siempre me gustó trabajar en la conservación del ambiente. Me acuerdo que, cuando era adolescente, podías entrar
a una asociación y pagar cuotas mensuales para colaborar
en la protección de la naturaleza. Ya después, en la licenciatura, me entusiasmé con el tratamiento del agua y del aire,
pero al llevar a cabo la estancia de investigación descubrí
de lo que son capaces los microorganismos y me parecieron
maravillosos. Nos pueden ayudar a remediar, a crear otras
cosas, como la producción de biocombustibles a partir de
la valorización de residuos orgánicos, mi tema de estudio.
Entonces se me hacía increíble que nosotros les diéramos lo que llamamos basura y ellos lo transformaran en
bioenergía. Me parecen maravillosos porque hacen de
todo, pero también terribles por la misma circunstancia. Por
tal motivo debemos encontrar la forma de dirigir su metabolismo hacia donde queremos y así obtener lo que buscamos. Es grande el reto que une esta parte de ingeniería con
la de procesos, y otros temas como el control automático. A
mí me impresionan los microorganismos, su capacidad para
generar y hacer muchas cosas y de resistir todas las condiciones a las que los sometemos. Conocer esas propiedades
fue lo que me decantó a trabajar con ellos.

¿Qué implica el trabajar
con residuos orgánicos?
Desde pequeña me gustaba la separación de la basura y reciclar; sin embargo, cuando vas creciendo y profundizando en el tema necesitas ir más lejos. Clasificar
es parte de la solución, pero la basura se tiene que ir a
algún lado, y se debe hacer algo con los desechos separados. Al utilizar los residuos orgánicos, con ayuda de los
microorganismos, se puede reducir la cantidad, su volumen y eso mejora su manejo. Adicionalmente, trabajar
con desechos orgánicos es un reto para ellos, ya que podrían venir compuestos que dificultan que se dirijan a la
ruta metabólica que necesitamos. Además, ya dentro de
la economía circular cambia la visión pues el residuo se
vuelve una materia prima susceptible de ser utilizada en
la generación de otras cosas.

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Con eso se logran dos cosas: generamos combustible
que podría ser usado a lo mejor en los camiones que están
en el propio tiradero, pero también reducimos las emisiones a la atmósfera. Varios de esos procesos ya se hacen en
México, en algunos rellenos que de igual manera entran en
planes de créditos de carbono. Se puede obtener financiamiento para éstos y así disminuir sus emisiones de metano
a la atmósfera. La opción que yo estoy desarrollando es con
procedimiento biotecnológico y, a diferencia de los fisicoquímicos que requieren membranas, es un poco más barata.

¿Qué aplicaciones tiene
el trabajo con residuos
orgánicos más allá de
los laboratorios
universitarios?
En este momento estoy enfocada a los residuos orgánicos,
y la manera en que a partir de éstos se genera biogás y
enriquecerlo. Por ejemplo, de una concentración del 60
al 70 de metano, queremos llevarlo a más del 90, para
convertirlo en un sustituto del gas natural. Eso diversifica
sus aplicaciones, porque el gas natural lo podemos utilizar
en las casas, y en otros lugares, tiene una gran variedad de
usos. Lo anterior es una alternativa que se trabaja en muchos países y empieza a explorarse en México. Un detalle
importante es que puede favorecer el uso del gas que se
produce de los rellenos sanitarios.
El relleno sanitario si bien es una opción más controlada en el manejo de los residuos que los tiraderos a cielo
abierto, de todas maneras se origina un gas proveniente
de la descomposición de la materia orgánica enterrada y,
en algunos lugares, lo que se hace es quemarlo, debido
a que el metano contamina más que el propio CO2 y este
biogás tiene metano. Entonces, una alternativa es tomar
el biogás que se forma y purificarlo para después producir
electricidad o calor, no obstante, se puede enriquecer y
llevarlo hasta biometano.

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¿Qué retos encuentra
para la transferencia de
sus investigaciones?
Yo no he hecho transferencia aún. El proceso que investigo se encuentra en una etapa temprana de desarrollo.
Es parte de un proyecto de ciencia de frontera costeado
por la Secihti, que está en su tercer año de ejecución. Con
éste se probó el concepto y se están centrando las bases
para su posterior escalamiento. Ahora estoy en la búsqueda de un nuevo financiamiento para poder llevarlo a piloto
y en algún momento probarlo en campo. No he logrado
la transferencia por dos cosas: la primera es que es una
investigación joven, por así decirlo, y la segunda, por falta
de financiamiento que me permita llegar a los niveles necesarios para transferirlo.

¿Qué habilidades se necesitan para formar e integrarse a redes internacionales de investigación?
Pues la verdad es salir un poco de lo común, y valerse de las
redes sociales tradicionales en la academia. En mi caso empecé a usar la red de LinkedIn, donde conocí a más investigadores, descubrí opciones de trabajo en las que me podía
involucrar, lo que me ayudó a conectarme con otras personas. Dentro de éstas, di con la información del premio que
gané el año pasado, el de “Mujer Promesa en la Transición

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�CIENCIA DE FRONTERA

Energética”, que otorga la embajada de Francia en México y Engie, ahí lo publicitaban. Ahí ubiqué a una colega,
la Dra. Diana Martínez Casilla, quien había ganado el año
anterior, la felicité, y el siguiente año me compartió la convocatoria y apliqué. También encontré diferentes redes,
como las de Women in Carbon, que estaba integrado el
capítulo de México, y solicité ser una de sus embajadoras.
Asimismo, me ha permitido tener conexión con otros colegas, que luego veo en congresos y es difícil contactarnos de
otra manera. La verdad las redes sociales me han ayudado
a moverme fuera del Instituto de Ingeniería de Juriquilla.

¿Qué le ha dado la
UNAM a la doctora
Muñoz y usted qué le ha
dado a esta Universidad?

Yo le he dado mucho empeño, me he esforzado, he tratado de responder de la misma forma, siempre me gusta
mostrar los productos de mi trabajo como parte del quehacer de la UNAM. Entiendo muy bien que aquí tengo el
contexto que me ayuda a desarrollarme, es una gran plataforma de despegue. Por ello busco ser buena profesora,
buena investigadora, para poner en alto el nombre de la
UNAM. Quiero hacer una pintura bonita en ese lienzo que
me otorgaron.

Muchas gracias doctora Muñoz.

Todos mis estudios los cursé en el Politécnico, comencé
con la vocacional, luego fue la licenciatura, de ahí al Cinvestav que también forma parte del Politécnico. En la UNAM
realicé un posdoctorado y después me quedé como investigadora por México, entonces es realmente donde me he
desarrollado como tal. La UNAM me abrió las puertas, me
ha dado una familia académica, con mis colaboradores,
gente de la que he aprendido muchísimo. Me ha otorgado
las herramientas para poder investigar y desenvolverme
de manera personal y académica. Creo que fue la tela en
la que he podido escribir mi labor científica. En suma, me
regaló un lienzo en blanco.
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�SUSTENTABILIDAD ECOLÓGICA

Sustentabilidad ecológica

Evaluación
de impacto
ambiental:
clave para la
sustentabilidad

L

a evaluación de impacto ambiental (EIA) se considera una de las disciplinas
clave de la gestión ecológica y, al mismo tiempo, un componente importante
de las actividades prácticas empresariales en apoyo al entorno, a partir de las
cuestiones financieras que desempeñan (Barrow, 1999a). Este tipo de valoraciones cuenta con un enfoque socioambiental para resguardar el hábitat natural, la salud y bienestar de todos sus elementos, y con ello brindar una seguridad que
permita resolver las eventualidades inherentes al desarrollo económico y procesos
modernos de carácter tecnológico (Franco, 2015).
El problema de la protección del medio ambiente es uno de los más urgentes, puesto que la vida, la calidad sanitaria y ecológica de éste dependen directamente de su
solución. Por este motivo, la evaluación cualitativa y cuantitativa a través de la EIA de las
actividades económicas que se proyectan hacer es el procedimiento más importante
para establecer el grado de seguridad ambiental, ya que permite prever y resolver

Pedro César Cantú-Martínez*
ORCID: 0000-0001-8924-5343

* Universidad Autónoma de Nuevo León, San Nicolás de los Garza, México.
Contacto: cantup@hotmail.com

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�SUSTENTABILIDAD ECOLÓGICA

los problemas anticipadamente (Gómez de
Balugera et al., 2018). Esto gracias a acciones de monitoreo y generación de sistemas
que protejan los ecosistemas y las personas
del efecto negativo del avance de las actividades empresariales.
Por consiguiente, en la actualidad, la
EIA se ha convertido en una evaluación
con carácter estratégico en el concierto internacional, y el proceso mismo de valoración de impacto se está transformando de
puramente ecológico a uno socioecológico-económico (Trejo, 2021). Así, en el presente manuscrito abordaremos cuál es el
origen de la EIA, qué es y cómo se conforma al proveer los aspectos relevantes que
se relacionan entre el avance del desarrollo
urbano y económico con las implicaciones
de orden ambiental, qué métodos de valoración emplea y terminaremos con algunas
apreciaciones finales al respecto.

GÉNESIS DE LA EIA
La EIA fue contemplada como una medida
universal a partir de la Declaración de Río
llevada a cabo en junio de 1992. Y particularmente hace mención, en el Principio 17:
“Deberá emprenderse una evaluación del
impacto ambiental, en calidad de instrumento nacional, respecto de cualquier actividad propuesta que probablemente haya
de producir un saldo negativo considerable en el medio ambiente y que esté sujeta a la decisión de una autoridad nacional
competente” (Naciones Unidas, 1992). De
esta manera, en los años
subsiguientes, una

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gran cantidad de países fueron incorporando paulatinamente a sus legislaciones
el procedimiento de la EIA. Sin embargo,
su planteamiento emerge en su enunciación –por primera ocasión– en los Estados
Unidos, a través de la aprobación de un ordenamiento legal en 1969 (Barrow, 1999b;
Wood, 2003). A partir de entonces, la EIA
se fue diseminando en el concierto internacional hasta alcanzar la difusión mundial
mediante la Declaración de Río sobre el
Medio Ambiente y el Desarrollo.
El paradigma que subyace en el
Principio 17 es que las EIA se conviertan en un valioso procedimiento
con carácter sustentable. Que juntamente con el monitoreo y otras formas de
supervisión, optimicen la comprensión de
la efectividad de las disposiciones explícitas en políticas socioambientales; además
de favorecer una rendición de cuentas
por las autoridades gubernamentales
y financiadores de proyectos productivos que, de manera general, conlleven
a fundamentar legalmente las decisiones
y compromisos contraídos por los promoventes y funcionarios públicos. Adicionalmente, estas EIA allegarán información de
cómo se asignaron las autorizaciones para
el surgimiento de emprendimientos que
impulsan prioritariamente el bienestar social y ambiental.

¿QUÉ ES LA EIA?
La EIA es una herramienta indagatoria que
protege el medio ambiente. Su principal
objetivo es averiguar la manera en que lo
puede afectar un plan o acción antes de
llevarse a cabo. Esto nos ayuda a tomar

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�SUSTENTABILIDAD ECOLÓGICA

mejores decisiones y a planificar un futuro
sostenible. Sin embargo, Garmendia et al.
(2005: 27) comentan lacónicamente que
la EIA es “una valoración de los impactos
que se producen sobre el ambiente por
un determinado proyecto. Ésta nunca será
objetiva, ya que tiene siempre connotaciones subjetivas debido a que la referencia es la calidad ambiental, un concepto
subjetivo”. Es importante hacer énfasis
en que una EIA se debe realizar antes de
empezar cualquier proyecto, no después.
Así se pueden prevenir, predecir y mitigar
los efectos potencialmente perjudiciales,
para asegurarnos de que estamos cuidando el entorno natural, la calidad sanitaria y
la salud humana (Conesa, 2009).
En términos de Perevochtchikova (2013:
284), su fin se centra en percatarse de
los factores que producen la “presión antropogénica y de la situación ambiental
en general en un territorio y tiempo
determinados; lo que permite evaluar
la magnitud de los cambios sucedidos,
detectar sus dinámicas evolutivas y proponer las medidas adecuadas de
respuesta al respecto”. De esta
manera, en el concierto internacional, las naciones que han
implementado la EIA como un
procedimiento administrativo y
legal, lo consideran una forma de
control y política ambiental (Pardo,
2002; Toro-Calderón et al., 2013),
un notable instrumento que permite
tomar disposiciones acerca de proyectos
de aprovechamiento e infraestructura privada, obras públicas y actividades productivas, que de modo plausible provocarán impactos de carácter significativo.

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ESTRUCTURA
DE UNA EIA
La estructura de una EIA puede variar según
el marco referencial administrativo que lo
solicite; asimismo, podría ser distinta en diferentes naciones (Gómez y Gómez, 2013).
Sin embargo, por lo general tendrá que contener ciertos elementos mínimos para constituir un documento que se conste como
tal (Cantú-Martínez, 2023; Cantú-Martínez,
2025). En primera instancia, contar con los
datos del proyecto a realizarse, juntamente con la información del promovente de
la obra y del responsable que lleva a cabo
la evaluación. Segundo, describir a detalle
las obras, actividades y planes de desarrollo futuro. Tercero, dar a conocer la relación
existente de la propuesta con estos planes
y ordenamientos de carácter jurídico vigentes que permitan su viabilidad. Cuarto, especificación del entorno natural en el que
irrumpirá el nuevo emprendimiento.

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�SUSTENTABILIDAD ECOLÓGICA

¿QUÉ METODOLOGÍAS EMPLEAN
LAS EIA?
Adicionalmente, la EIA
tendrá un quinto apartado:
identificar, referir y valorar
las alteraciones potenciales,
detallando cuáles serán puntuales, acumulativos o bien residuales.
Sexto, dar a conocer las instrumentaciones y medidas de mitigación o
compensatorias que disminuirán los
efectos negativos vinculados con los
procedimientos normativos y legales
vigentes. Séptimo, plantear los escenarios que se producirán con el nuevo emprendimiento, además de hacer
constar si se consideró el estudio de
alternativas a la instalación de la obra
referida. Octavo, establecerá las disposiciones de un plan de seguimiento
y monitoreo de las condiciones ambientales, haciendo énfasis durante la
preparación del sitio, construcción y
operación del emprendimiento. Noveno, conclusiones en relación con la
perspectiva y posibilidad de implementación de la obra. En décimo lugar, hacer constar qué procesos de
carácter técnico utilizó para llevar
a cabo la EIA, así como el sustento
documental de la información que se
ha dado a conocer en los apartados
anteriores.

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Las metodologías empleadas en una EIA
son muy variadas y distintas. Algunas
acciones son generales, mientras que
otras son más específicas. Pero independientemente del procedimiento
que se maneje, hay técnicas realmente útiles en el cálculo del impacto ambiental. Incluso se diseñaron inicialmente en proyectos particulares, sin
embargo, podrían ser ajustadas para
el plan en turno, por lo cual continúan
siendo objetivamente válidas (Garmendia et al., 2005). Por otra parte, se
aduce que mayormente los métodos
empleados pueden catalogarse de la
siguiente manera: a) ad hoc, b) listas
de cotejo, c) redes de causa-efecto, d)
sistemas de interacciones, e) matrices
causa-efecto, f) análisis de amenazas,
g) análisis de sistemas, h) sistemas de
información cartográficos y, finalmente, i) técnicas sustentadas en indicadores e índices (Mora-Barrantes et al.,
2016; Cantú-Martínez, 2023).

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�SUSTENTABILIDAD ECOLÓGICA

Los principios que rigen estas metodologías se hallan en la valoración estimativa y de aproximación a la realidad
implicada. Para esto es forzoso contar
con fuentes de suministro de información sobre el entorno a intervenir como
las connotaciones públicas resultantes
de éste desde las perspectivas de los
factores fisicoquímicos, biológicos y socioeconómicos derivados en gran parte
de las disposiciones legales, normativas
y administrativas existentes. Con el objetivo, claro está, de proteger la diversidad y el balance natural de los sistemas,
la base y garantía en un desarrollo sustentable que busque abatir la pobreza
extrema (Astorga et al., 2007).

no natural proveedor de suministros
con alto valor estético. Esta pretensión
se traduce en la búsqueda de mejores
planes y oportunidades productivas de
progreso, con la finalidad de encontrar las vías hacia un desarrollo humano sustentable, con el impulso de una
gestión sostenida en el tiempo de los
recursos naturales.
Así, la correcta elaboración de una
EIA influye grandemente para que las
autoridades competentes tracen y esbocen las autorizaciones respetando la dinámica natural, el estímulo del progreso
y el beneficio socioeconómico derivado
de la operación de las actividades productivas que connotan un naciente emprendimiento. De esta manera la EIA se

CONSIDERACIONES
FINALES
Como se ha evidenciado, la
EIA es el protocolo que contiene la documentación primordial que ayuda a valorar el impacto de un nuevo
emprendimiento sobre las
distintas dimensiones que
constituyen el ambiente: el
ámbito social, económico
y ecológico. Es transcendental subrayar que este
registro se transforma en
una fuente de mediación
entre las personas que desean invertir en un proyecto y la sociedad que espera
la implementación de éstos
respetando los procedimientos
administrativos y legales, en aras
de seguir contando con un entor-

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�SUSTENTABILIDAD ECOLÓGICA

yergue como aquel procedimiento administrativo, legal y técnico que incentiva
valores humanos: honradez, igualdad, inclusión e imparcialidad, principios que se
pueden denominar éticos socioambientales. Finalmente, la EIA tiene el propósito de asegurar el cometido social, de
salvaguardar el entorno natural con el
objetivo de encaminarse al tan anhelado
desarrollo sustentable, y que se plasme
en un ambiente salubre, equilibrado,
particularmente apto para el desenvolvimiento de las generaciones futuras.

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del impacto ambiental y social para el siglo XXI, teoría, procesos, metodología,
Ed. Fundamentos.
Perevochtchikova, María. (2013). La evaluación del impacto ambiental y la importancia de los indicadores ambientales,
Gestión y Política Pública, 22(2), 283-312.
Toro-Calderón, Javier, Martínez-Prada,
Renson, Arrieta-Loyo, Gabriela. (2013).
Métodos de Evaluación de Impacto Ambiental en Colombia, Revista de Investigación Agraria y Ambiental, 4(2), 43-53,
https://doi.org/10.22490/21456453.990
Trejo, Luis A. (2021). Evaluación de impacto ambiental: enfoque gerencial del desarrollo sostenible, Ecoe Ediciones.
Wood, Chris. (2003). Environmental impact assessment: a comparative review,
NY. Routledge.

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CIENCIAUANL / AÑO 28, No.134, noviembre-diciembre 2025

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�COLABORADORES
Brenda Nelly López Hernández
Doctoranda en Ciencias, con Orientación en Procesos Sustentables, en la UANL. Miembro del Grupo de Ingeniería
y Bioprocesos Sustentables. Su área de investigación se
centra en el desarrollo de procesos sustentables, bajo un
enfoque de economía circular, para la valorización de residuos orgánicos en esquemas de biorrefinería que incluyan
la extracción de biocompuestos y producción de biocombustibles, así como la evaluación de impactos ambientales.

Gerardo Antonio Flores Escamilla
Doctor en Ciencias en Ingeniería Química por el Instituto Tecnológico de Celaya. Profesor-investigador en la
FCQ-UANL. Su área de investigación es catálisis heterogénea, incluyendo la síntesis y caracterización de nanomateriales con aplicaciones en reacciones de valorización de CO2, producción de compuestos de alto valor
y tratamiento de contaminantes gaseosos. Miembro del
SNII, nivel I.

Carlos Escamilla Alvarado
Profesor-investigador en la FCQ-UANL. Investiga biorrefinerías, producción de biocombustibles, bioprocesos
y análisis de ciclo de vida. Imparte cursos en licenciatura
y posgrado en las áreas de termodinámica, biotecnología, petróleo y petroquímica, ambiente y sostenibilidad.
Miembro del SNII, nivel I.

Giovanni Hernández Flores
Doctor en Ciencias en Biotecnología Ambiental, Investigador por México de la Secihti, comisionado a la UAGro.
Su investigación principal se centra en la utilización de
dispositivos bioelectroquímicos para dar tratamiento
al agua residual municipal y al drenaje ácido de mina,
así como en la caracterización de lodos residuales generados por una planta de tratamiento de agua residual
municipal y recuperación de agua a partir de fuentes no
convencionales. Miembro del SNII, nivel I.

Carlos Iván Pérez Rostro
Doctor en Ciencias en Recursos Naturales y profesor-investigador titular “C” en el TecNM, campus Boca del Río.
Coordina la Maestría en Ciencias en Acuacultura. Su línea de investigación se centra en la genética, fisiología
y producción de organismos acuáticos bajo esquemas
sostenibles como la acuacultura multitrófica integrada,
sistemas biofloc y acuaponia. Miembro del SNII, nivel I.
Enrique Contreras Vázquez
Ingeniero químico. Maestro en Ciencias, con orientación
en Procesos Sustentables por la UANL. Su trabajo de investigación se ha enfocado en procesos de producción de
biocombustibles a partir de procesos de revalorización
de residuos evaluando su impacto ambiental mediante
análisis de ciclo de vida.
Erik Yoel Carreto Morales
Licenciado en Geología. Maestro en Ciencias en Recursos Naturales y Ecología. Cursa el Doctorado en Ciencias
Ambientales en la UAGro. Su línea de estudio consiste en
evaluar el potencial de los lodos residuales como enmienda orgánica para un suelo agrícola donde se cultiva maíz.

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Jannette Bahena Ramírez
Licenciada en Geología. Maestra en Gestión para el
Desarrollo Sustentable. Cursa el Doctorado en Ciencias Ambientales en la UAGro. Su investigación se
centra en generar un modelo integral de un sistema de
captación de agua de lluvia comunitario como fuente
de abastecimiento para uso y consumo humano en una
comunidad rural.
José de los Santos López Lázaro
Ingeniero químico por la UJAT. Maestro en Ciencias
en Ingeniería Química y doctor en Ingeniería Química por el Instituto Tecnológico de Celaya. Su trabajo de investigación se ha enfocado en la medición y
análisis de propiedades termodinámicas, así como en
procesos de extracción sólido-líquido, incluyendo la
extracción con dióxido de carbono supercrítico, aplicada tanto a la obtención de aceites esenciales como a
la remediación de suelos contaminados. Miembro del
SNII, nivel I.

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José J. Cano Gómez
Profesor de tiempo completo en la FCQ-UANL. Sus líneas de investigación versan sobre la valorización residuos para la producción de biocombustibles incorporando solventes eutécticos profundos. Estudia el efecto
de aditivos sobre las propiedades fisicoquímicas de los
combustibles. Miembro del SNII, nivel I.

sas mexicanas a las pequeñas producciones agrícolas,
pasando por las bibliotecas y los pequeños negocios de
migrantes mexicanos en Estados Unidos. Imparte las
asignaturas de Ciencia y Tecnología para las RI en la licenciatura de Relaciones Internacionales y Desarrollo
Científico Tecnológico y su Impacto Social en la Maestría de Comunicación.

Luis Alfredo Ortega Clemente
Ingeniero bioquímico, maestro y doctor en Ciencias, con
especialidad en Biotecnología y Bioingeniería. Profesor-investigador del TecNM campus Boca del Río. Jefe
del Laboratorio de Biotecnología de Microalgas y Bioenergías de los programas de Maestría y Doctorado en
Ciencias en Acuacultura. Sus investigaciones se orientan
al cultivo de microalgas en efluentes residuales acuícolas
con potencial en la producción de biocombustibles. Cuenta con perfil deseable Prodep. Miembro de SNII, nivel I.

Martha Patricia Hernández Vergara
Doctora en Ciencias, con especialidad en Nutrición Acuícola, por el Cinvestav-IPN (Unidad Mérida). Profesora-investigadora titular C en el TecNM, campus Boca del
Río. Su línea de investigación se centra en la nutrición y
fisiología de crustáceos, uso de proteínas alternas y desarrollo de biotecnología para el cultivo de especies nativas. Coordina el Laboratorio de Cultivo de Crustáceos
Nativos. Es integrante de redes como Alcarcinus, WAS y
BioRed-Conacyt, y asesora en la AVAC A.C. Miembro del
SNII, nivel I.

Magín Lapuerta Amigo
Catedrático de la Universidad de Castilla-La Mancha,
España. Ha dirigido el Grupo de Combustibles y Motores
desde 1996, cuyas líneas de investigación se centran en
la combustión y emisiones diésel, con especial atención
al efecto del uso de combustibles residuales y renovables
de diferentes materias primas en las emisiones de gases
y partículas de los motores. Premio del gobierno de Castilla-La Mancha a la Innovación Tecnológica. Miembro del
Comité Científico Español de Normalización en Combustibles y Lubricantes (UNE) y del Comité de Biocarburantes de la Asociación Española de Productores de Energías
Renovables (APPA).
María Guadalupe Paredes Figueroa
Profesora-investigadora de la UdeM. Se ha enfocado
en el desarrollo de proyectos sustentables, relacionados a cambio climático, emisiones de gases de efecto
invernadero, análisis de ciclo de vida y sostenibilidad.
Directora de la División Técnica de Análisis de Ciclo de
Vida de la Asociación Mexicana de Ingeniería, Ciencia
y Gestión Ambiental, A.C. (AMICA). Miembro del SNII,
nivel I.
María Josefa Santos Corral
Doctora en antropología social. Su área de especialidad
se relaciona con los problemas sociales de transferencia
de conocimientos, dentro de las líneas de tecnología y
cultura y estudios sociales de la innovación. Ha trabajado
con distintos colectivos que van de las grandes empre-

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Pedro César Cantú Martínez
Doctor en ciencias biológicas. Doctor Honoris Causa, con
la Mención Dorada Magisterial, por el OIICE, y en Bioética, por la UANL. Trabaja en la FCB-UANL y participa
en el Iinso-UANL. Su área de interés profesional se refiere a aspectos sobre la calidad de vida e indicadores de
sustentabilidad ambiental. Fundador de la revista Salud Publica y Nutrición (RESPyN). Miembro del Comité
Editorial de Artemisa del Centro de Información para
Decisiones en Salud Publica de México
Perla Xóchitl Sotelo Navarro
Licenciada en Ingeniería Ambiental, maestra y doctora
en Ciencias e Ingeniería Ambiental por la UAM Azcapotzalco. Coordinadora de la Licenciatura en Ingeniaría
Ambiental en la UAM Azcapotzalco. Tiene amplia experiencia en temáticas como microbiología ambiental,
gestión y tratamiento de residuos sólidos urbanos,
lixiviación de residuos electrónicos, digestión anaerobia, fermentación oscura y composteo, incursionando
en temas de análisis de ciclo de vida, economía circular
y sostenibilidad aplicados a tratamiento de residuos
orgánicos y procesos de biorrefinería. Miembro del
SNII, nivel I.
Zeferino Simón Galarza Brito
Ecólogo de formación, maestro en Ciencias en Biología
Celular y Molecular. Profesor de la carrera de Ingeniería
Ambiental y Sustentabilidad en la UPEG.

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�Lineamientos de colaboración
Ciencia UANL
La revista Ciencia UANL tiene como propósito difundir y divulgar la producción científica,
tecnológica y de conocimiento en los ámbitos académico, científico, tecnológico, social y
empresarial.
En sus páginas se presentan avances de investigación científica, desarrollo tecnológico y
artículos de divulgación en cualquiera de las siguientes áreas:
• ciencias exactas
• ciencias de la salud
• ciencias agropecuarias
• ciencias naturales
• humanidades
• ciencias sociales
• ingeniería y tecnología
• ciencias de la tierra

• Las referencias no deben extenderse innecesariamente, por lo que sólo se incluirán las referencias utilizadas en el texto; éstas deberán citarse en formato APA, incluyendo nombre y
apellidos de la autoría.
• Se incluirá un resumen en inglés y español, no mayor de 100 palabras, además de cinco ideas
y cinco palabras clave.
• Los autorores deberán revelar el uso de contenidos generados por IA y herramientas asistidas por IA en su proceso de escritura.

Criterios específicos para artículos académicos
• El artículo deberá ofrecer una panorámica clara del campo temático.

Asimismo, se incluyen artículos de difusión sobre temas diversos que van de las ciencias
naturales y exactas a las ciencias sociales y las humanidades.

• Deberá considerarse la experiencia nacional y local, si la hubiera.

Las colaboraciones deberán estar escritas en un lenguaje claro, didáctico y accesible, correspondiente al público objetivo; no se aceptarán trabajos que no cumplan con los criterios
y lineamientos indicados, según sea el caso se deben seguir los siguientes criterios editoriales.

• No se aceptan reportes de mediciones. Los artículos deberán contener la presentación de
resultados de medición y su comparación, también deberán presentar un análisis detallado
de los mismos, un desarrollo metodológico original, una manipulación nueva de la materia o
ser de gran impacto y novedad social.

Criterios generales
• Sólo se aceptan artículos originales, entendiendo por ello que el contenido sea producto del
trabajo directo y que una versión similar no haya sido publicada o enviada a otras revistas.
• Se aceptarán artículos con un máximo de cinco autores (tres para los artículos de divulgación), en caso de excederse se analizará si corresponde con el esfuerzo detectado en la investigación. Una vez entregado el trabajo, no se aceptarán cambios en el orden y la cantidad
de los autores.
• Los originales deberán tener una extensión máxima de cinco páginas, incluyendo tablas, figuras y referencias. En casos excepcionales, se podrá concertar con el editor responsable una
extensión superior, la cual será sometida a la aprobación del Consejo Editorial.
• Para su consideración editorial, el autor deberá enviar el artículo vía electrónica en formato
.doc de Word, así como el material gráfico (máximo cinco figuras, incluyendo tablas), fichas
biográficas de máximo 100 palabras y código identificador ORCID de cada autor, ficha de
datos y carta firmada por todos los autores (ambos formatos en página web) que certifique
la originalidad del artículo y cedan derechos de autor a favor de la UANL.
• Material gráfico incluye figuras, dibujos, fotografías, imágenes digitales y tablas, de al menos
300 DPI en formato .jpg o .png y deberán incluir derechos de autor, permiso de uso o referencia. Las tablas deberán estar en formato editable.

82

• El artículo deberá contener claramente los siguientes datos: título del trabajo, autor(es),
código identificador ORCID, institución y departamento de adscripción laboral (en el caso
de estudiantes sin adscripción laboral, referir la institución donde realizan sus estudios) y
dirección de correo electrónico para contacto de cada investigador.

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• Sólo se aceptarán modelos matemáticos si son validados experimentalmente por el autor.
• No se aceptarán trabajos basados en encuestas de opinión o entrevistas, a menos que aunadas a ellas se realicen mediciones y se efectúe un análisis de correlación para su validación.

Criterios específicos para artículos de divulgación
• Los contenidos científicos y técnicos tendrán que ser conceptualmente correctos y presentados de una manera original y creativa.
• Todos los trabajos deberán ser de carácter académico. Se debe buscar que tengan un interés
que rebase los límites de una institución o programa particular.
• Tendrán siempre preferencia los artículos que versen sobre temas relacionados con el objetivo,
cobertura temática o lectores a los que se dirige la revista.
• Para su mejor manejo y lectura, cada artículo debe incluir una introducción al tema, posteriormente desarrollarlo y finalmente plantear conclusiones. El formato no maneja notas a
pie de página.
• En el caso de una reseña para nuestra sección Al pie de la letra, la extensión máxima será
de dos cuartillas, deberá incluir la ficha bibliográfica completa, una imagen de la portada del
libro, por la naturaleza de la sección no se aceptan referencias.

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�Notas importantes
• Sólo se recibirán artículos por convocatoria, para mayor información al respecto consultar nuestras redes sociales o nuestra página web: http://cienciauanl.uanl.mx/
• Los autores deberán declarar que en el proceso de elaboración de la investigación o redacción
del documento no hubo conflictos de intereses; en caso de haberse presentado, deberán indicar
los acuerdos que efectuaron. Asimismo, de haber contado con financiamiento, deberán anotar la
institución o el nombre del fondo de dónde provino.
• Todas las colaboraciones, sin excepción, deberán pasar por una revisión preliminar, en la cual se
establecerá si éstas cumplen con los requisitos mínimos de publicación que solicita la revista,
como temática, extensión, originalidad y estructuras. Los editores no se obligan a publicar los
artículos sólo por recibirlos.
• Todos los números se publican por tema, en caso de que un artículo sea aceptado en el dictamen,
pero no entre en la publicación del siguiente número, éste quedará en espera para el número más
próximo con la misma temática.
• Una vez aprobados los trabajos, los autores aceptan la corrección de textos y la revisión de estilo
para mantener criterios de uniformidad de la revista.
• Todos los artículos de difusión recibidos serán sujetos al proceso de revisión peer review o
revisión por pares, del tipo doble ciego; los documentos se envían sin autoría a quienes evalúan, con el fin de buscar objetividad en el análisis; asimismo, las personas autoras desconocen el
nombre de sus evaluadores.
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CIENCIA UANL / AÑO 26, No.118 marzo-abril 2023

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                <text>La revista Ciencia UANL tiene como propósito difundir y divulgar la producción científica, tecnológica y de conocimiento, de la Universidad Autónoma de Nuevo León en los ámbitos académico, científico, tecnológico, social y empresarial. Ciencia UANL está dirigida al público abierto, con y sin preparación universitaria, a científicos, académicos, tecnólogos, investigadores y estudiantes de todas las áreas profesionales, así como a alumnos de bachillerato y secundaria interesados en aumentar sus conocimientos y fortalecer su perfil cultural.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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