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                  <text>ISSN-E: 3061-841X

�CienciaUANL
Una publicación bimestral de la Universidad Autónoma de Nuevo León

Dr. Santos Guzmán López
Rector
Dr. Mario Alberto Garza Castillo
Secretario general
Mtro. Sergio Manuel Sánchez Trejo
Abogado general
Dr. José Ignacio González Rojas
Secretario de Investigación Científica y Desarrollo Tecnológico
Dr. Guillermo Elizondo Riojas
Director CienciaUANL
Melissa del Carmen Martínez Torres
Editora
Consejo Editorial
Dr. Sergio Estrada Parra (Instituto Politécnico Nacional, México) /
Dr. Miguel José Yacamán (Universidad de Texas, EUA) / Dr. Juan Manuel Alcocer González (Universidad
Autónoma de Nuevo León, México)/
Dr. Bruno A. Escalante Acosta (Instituto Politécnico Nacional, México)
Redes y publicidad: Jessica Martínez Flores
Diseño: Orlando Javier Izaguirre González
Corrector de inglés: Alejandro César Argueta Paz
Servicio social: Sofía Rangel Rodríguez
Roberto Esparza Alonso

Auxiliar administrativo: Samantha Jaqueline Zavala Salas
Corrección: Luis Enrique Gómez Vanegas
Portada: Francisco Barragán Codina
Webmaster: Mayra Silva Almanza

CienciaUANL, Año 29, Nº 139, septiembre-octubre de 2026. Es una publicación bimestral, editada y distribuida por la Universidad
Autónoma de Nuevo León, a través de la Dirección de Investigación. Domicilio de la publicación: Av. Manuel L. Barragán 4904,
Campus Ciudad Universitaria, Monterrey, N.L., México, C.P. 64290. Teléfono: + 52 81 83294236, https://cienciauanl.uanl.mx,
revista.ciencia@uanl.mx. Editora responsable: Melissa del Carmen Martínez Torres. Reserva de derechos al uso exclusivo
No. 04-2021-060322550000-102, ISSN impreso: 3061-8401, Licitud de Título y Contenido: 14914, ambos otorgados por el
Instituto Nacional del Derecho de Autor; ISSN-E: 3061-841X. Registro de marca ante el Instituto Mexicano de la Propiedad
Industrial: 1437043. Responsable de la última actualización de este número: Melissa del Carmen Martínez Torres. Impresa por:
Serna Impresos, S.A. de C.V., Vallarta 345 sur, Centro, C.P. 64000, Monterrey, Nuevo León, México. Fecha de terminación
de impresión: 01 de septiembre de 2026, tiraje: 1,400 ejemplares. Fecha de última modificación: 01 de septiembre de 2026.
Esta publicación, en su integridad, y los derechos contenidos en ella, están protegidos por la Ley Federal de Derecho de
Autor y la Ley Federal de Protección a la Propiedad Industrial, por lo que no podrá ser reproducida con fines comerciales
sin autorización del editor. Asimismo, queda prohibido cualquier uso sobre esta publicación, sea total o parcial, con fines
de entrenamiento de cualquier clase de inteligencia artificial, minería de datos y textos, incluyendo, pero no limitado, la
generación o publicación de obras derivadas o contenidos basados total o parcialmente en esta publicación y cualquiera de sus
partes pertenecientes a la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través de la Dirección de Investigación. Las violaciones
a estas disposiciones constituyen una infracción en materia de comercio, derechos de autor y un delito.
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reflejan la postura del editor de la publicación.
Impreso en México
Todos los derechos reservados
© Copyright 2026

2

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.118, marzo-abril 2023

COMITÉ ACADÉMICO

COMITÉ DE DIVULGACIÓN

CIENCIAS DE LA SALUD
Dra. Lourdes Garza Ocañas

CIENCIAS DE LA SALUD
Dra. Gloria María González González

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

CIENCIAS EXACTAS
Dra. Ma. Aracelia Alcorta García

CIENCIAS EXACTAS
Dra. Nora Elizondo Villarreal

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

CIENCIAS AGROPECUARIAS
Dra. María Julia Verde Star

CIENCIAS AGROPECUARIAS
Dr. Hugo Bernal Barragán

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

CIENCIAS SOCIALES
Dra. Veronika Sieglin Suetterlin

CIENCIAS SOCIALES
Dra. Blanca Mirthala Taméz Valdés

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

INGENIERÍA Y TECNOLOGÍA
Dra. María Idalia del Consuelo Gómez de la Fuente

INGENIERÍA Y TECNOLOGÍA
Dra. Yolanda Peña Méndez

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

CIENCIAS DE LA TIERRA
Dr. Carlos Gilberto Aguilar Madera

CIENCIAS DE LA TIERRA
Dr. Héctor de León Gómez

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

CIENCIAS NATURALES
Dr. Marco Antonio Alvarado Vázquez
(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

�ÍNDICE
6 EDITORIAL
8

36

CURIOSIDAD
El chip que quiere brillar, GaAs sobre silicio: el camino
hacia chips con luz integrada
Esteban Cruz-Hernández

CIENCIA Y SOCIEDAD
Más allá de tus cinco sentidos: hipersensitividad
tecnológica para explorar el universo
Martín Santiago Domínguez-González,
Abraham Luna-Castellanos

52
16

OPINIÓN

24

EJES

Cuando la radiactividad se convirtió en moda
Roberto Carlos López-Solís, Luis Carlos Juárez-Martínez,
Alejandría Denisse Pérez-Valseca

De la animación a la electroquímica:
la evolución de las baterías desde Los Supersónicos
Raquel Garza-Hernández, Fabián Ambriz-Vargas

60

32

SECCIÓN ACADÉMICA

CIENCIA DE FRONTERA
Cadenas de enseñanza y aprendizaje. El “suministro”
del doctor Benito Sánchez Lara a la formación
de los ingenieros
María Josefa Santos-Corral

Flammam, tradición y ciencia: el nuevo Laboratorio
de Análisis de Destilados de la UANL
Deyani Nocedo-Mena, Eduardo Gerardo Pérez-Tijerina

31

CONCIENCIA

66

SUSTENTABILIDAD
Ciencia para la sostenibilidad
Pedro César Cantú-Martínez

Un mal escondido en un EEG: detección de epilepsia con
ayuda de inteligencia artificial
Luis Filiberto Regino-Medina, Juan Manuel González-Calleros,
Alina Santillán-Guzmán

74

COLABORADORES

�Aprender
también implica saber cuándo
descansar
Editorial

María Aracelia Alcorta García*

teamiento distingue dos modos complementarios
de procesamiento cognitivo: uno enfocado y otro
difuso, conceptos ampliamente difundidos por
Barbara Oakley y colaboradores en el ámbito de
la investigación sobre el aprendizaje.
El modo enfocado se activa cuando la atención
se centra en una tarea específica, como resolver
un problema matemático, desarrollar una demostración o analizar información compleja. Este tipo
de trabajo exige un alto nivel de concentración y
resulta indispensable para el razonamiento analítico. Sin embargo, mantener tal estado durante
periodos prolongados puede generar fatiga cognitiva y dificultar la identificación de nuevas estrategias al momento de resolver un problema.

EDITORIAL 139

* Universidad Autónoma de Nuevo León,
San Nicolás de los Garza, México.
Correo: maria.alcortagr@uanl.edu.mx

En contraste, el modo difuso entra en acción
cuando la mente se aleja temporalmente de la tarea. Actividades como caminar, descansar brevemente o dormir favorecen un procesamiento más
amplio de la información, permitiendo establecer
conexiones entre ideas previamente aisladas. Es
frecuente que, después de una pausa o incluso al
despertar, aparezca con claridad la solución de un
problema que parecía irresoluble horas antes.
Lejos de interpretarse como una interrupción improductiva, estos periodos de descanso constituyen
un componente fundamental del aprendizaje. Diversas investigaciones en neurociencia cognitiva han
mostrado que la alternancia entre concentración y relajación favorece la consolidación de conocimientos,
la creatividad y la resolución de problemas complejos.
Esta perspectiva ofrece una enseñanza valiosa
para alumnos y docentes de cualquier disciplina.
Aprender de manera eficaz no depende exclusivamente de dedicar más tiempo al estudio, sino también de reconocer la importancia de equilibrar el
esfuerzo intelectual con momentos de recuperación cognitiva. Comprender este proceso
permite afrontar los retos académicos con
estrategias más eficientes y con un mejor
cuidado del bienestar personal.

A

lo largo de mi trayectoria académica he observado que el
aprendizaje de las matemáticas representa un desafío
para un amplio sector
del estudiantado. Mientras algunos
alumnos cuentan con una sólida formación y habilidades que les permiten avanzar con relativa facilidad,
otros alcanzan los mismos objetivos
mediante un proceso de mayor dedicación y esfuerzo. Ambos perfiles
pueden desarrollar competencias
matemáticas exitosamente; sin embargo, con frecuencia el principal
obstáculo no radica únicamente
en los conocimientos previos, sino
en la forma en que se enfrentan los
mecanismos de aprendizaje y la resolución de problemas.

Promover hábitos de estudio que
integren periodos de concentración y
descanso constituye una herramienta
sencilla, respaldada por la investigación
educativa, que puede contribuir significativamente al desarrollo académico y
profesional de quienes enfrentan diariamente el desafío de aprender.
Descarga aquí nuestra versión digital.

Durante diversos cursos de actualización docente ofrecidos por la Universidad Autónoma de Nuevo León,
en colaboración con Banco Santander e
impartidos por especialistas de instituciones estadounidenses, conocí un enfoque
sobre el funcionamiento del aprendizaje que
transformó mi práctica pedagógica y mi manera de abordar los retos intelectuales. Dicho plan-

6

CIENCIAUANL / AÑO 29, No. 139, septiembre-octubre 2026

CIENCIAUANL / AÑO 29, No.139, septiembre-octubre 2026

7

�Más allá de tus
cinco sentidos:

CIENCIA Y SOCIEDAD

Ciencia y sociedad

hipersensitividad
tecnológica para
explorar el universo
https://doi.org/10.29105/cienciauanl.v29.139.492

Martín Santiago Domínguez-González*
ORCID: 0000-0001-9506-4768

N

uestra comprensión del mundo comenzó a través de los cinco
sentidos más elementales: la vista, el olfato, el oído, el tacto y el
gusto. El conocimiento se fue formando con la observación directa y el contacto con el entorno, que con el tiempo nos fueron
dotando de capacidades para interpretar más información de la
que tenemos y que ocurre a nuestro alrededor: sonidos, colores, luces, olores, sabores y texturas. Sin embargo, aunque los sentidos tienen limitaciones, gracias al desarrollo de la ciencia y la tecnología han logrado expandir
de manera asombrosa sus capacidades y nos han llevado a descubrir más allá
de lo que podemos percibir naturalmente.
Está comprobado que ocho de cada diez cosas que aprendemos las adquirimos por el sentido de la vista, el oído aporta una más y nos provee de
información de vibraciones que viajan por algún material como el aire o el
agua. La última la obtenemos por nuestro olfato, tacto y gusto. El olfato ha
servido a los humanos para reconocer sustancias químicas que se transportan en el aire. El tacto nos brinda detalles sobre la textura y la temperatura
de los objetos y, finalmente, el gusto nos da la oportunidad de poder identificar la composición química de los elementos en nuestro entorno con el que
tenemos contacto (Admiravisión, 2015).
En la actualidad, los vehículos Rover, colocados en Marte, llevan instrumentos que analizan el suelo y detectan su composición química, lo que
permite a los científicos interpretar esos datos dando la oportunidad de
identificar y examinar los elementos que conforman dichos compuestos con
los conocidos en la Tierra, convirtiéndose en algo similar al gusto, tacto y
olfato humanos (NASA/Jet Propulsion Laboratory, 2012). En el espacio, los
astronautas experimentan microgravedad, por lo que los fluidos corporales
se redistribuyen y cambian los sentidos. En particular, muchos reportan que
el gusto se modifica, la comida les sabe más suave, por lo que prefieren alimentos más picantes o condimentados (Romanoff, 2009).

SUPERPODERES EN LA ASTRONOMÍA

Abraham Luna-Castellanos*
ORCID: 0000-0002-3922-6168

En la astronomía, una de las herramientas que causaron un hito en la historia
fueron los telescopios, ya que nos permitieron explorar galaxias que están
a distancias inimaginables y con sensores creados con el fin de detectar radiación invisible para el ojo humano. En conjunto, nos otorgaron formas extraordinarias de reconocer el universo. En cierto modo, hemos desarrollado
herramientas que nos dan “superpoderes” con los que podemos ampliar la
manera de conocer el Cosmos.

* Instituto Nacional de Astrofísica Óptica y Electrónica, Puebla, México.
Contacto: martin.dominguezg@inaoep.mx, aluna@inaoep.mx

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CIENCIAUANL / AÑO 29, No.139, septiembre-octubre 2026

CIENCIAUANL / AÑO 29, No.139, septiembre-octubre 2026

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�CIENCIA Y SOCIEDAD

El astrónomo Edwin Hubble, uno de los más grandes en su campo, dijo que la ciencia se hace con los cinco sentidos. El hecho de que el hombre haya pisado la Luna o
que podamos recoger con nuestras propias manos un meteorito que seguramente llegó
a la Tierra tras un largo viaje interplanetario, son ejemplos que ponen de manifiesto que
el tacto ha contribuido en la investigación astronómica. ¿Será posible que un astrónomo
pueda saborear u oler una estrella? Claramente no; es muy complicado conocer directamente a qué sabe un planeta o el olor del polvo de un cometa. ¿El oído aporta en el
estudio del cosmos? ¿Podemos escuchar algo que proviene del espacio exterior?
El sonido es una onda mecánica capaz de moverse a través de un medio elástico,
como lo hace en el aire a 300 metros por segundo, o en el agua o algún sólido, sustancias que contienen cientos de billones de partículas por centímetro cúbico. Sabiendo
esto, ¿qué medio elástico hay entre las estrellas? Ninguno parecido a los antes citados.
Entre ellas hay un vacío que no puede transmitir el sonido audible: unas pocas miles
de partículas por centímetro cúbico.
En resumen, prácticamente estamos limitados a ver la luz que se desplaza desde
las galaxias lejanas y analizarla con los telescopios y sus instrumentos. Debido a que la
luz es una onda electromagnética, diferente del sonido, que viaja incluso en el vacío y
más veloz que ninguna otra cosa, a aproximadamente 300 mil kilómetros por segundo,
condición necesaria para explorar el vasto universo que nos rodea y, aun así, el recorrido de estas señales puede tomar millones de años en llegar a nuestros telescopios
(Rodríguez, 1995).

RADIOASTRONOMÍA EN MÉXICO:
EL GRAN TELESCOPIO MILIMÉTRICO (GTM)
La astronomía es una disciplina ancestral para el caso mexicano, y una de sus subdisciplinas es la radioastronomía, que se encarga de analizar el universo a través de las ondas de
radio que provienen más allá de nuestra atmósfera y en la que México tiene reconocidos
exponentes y grupos de investigación (López, 2021; DGCS UNAM, 2020; Poy, 2019).
Se cuenta con radiotelescopios como el GTM, una maravilla de la tecnología en México ubicado en el Volcán Sierra Negra. Este es un ejemplo de un instrumento astronó-

Figura 1. Vista panorámica del GTM en lo alto del Volcán Sierra Negra, a la derecha el volcán Pico de Orizaba (El País, 2009).

mico de muy alta sensitividad (anglicismo del término en inglés sensitivity), capaz de
localizar señales extremadamente débiles del universo (Wrobel y Walker, 1999: 171).
El GTM no detecta ondas electromagnéticas de luz que son visible a nuestros ojos,
sino aquellas cuya longitud de onda es de milímetros, parecidas a las del wifi del Internet, un tipo de radiación electromagnética que nos permite identificar emisión de
moléculas, del polvo en el espacio. Con el GTM, los astrónomos han podido ver lo
que antes era imperceptible: lugares “oscuros” donde nacen las estrellas, el interior
de galaxias y los entornos a agujeros negros supermasivos, e incluso rastros de moléculas que podrían estar relacionadas con el origen de la vida (Poy, 2019).
Su ubicación, en la cima de un volcán, a 4,600 metros de altura en el centro de
México, se debe a que la atmósfera de la Tierra interfiere con las ondas milimétricas,
es decir, que mientras más alto, menos vapor de agua hay en el aire, lo que permite
una mayor observación. Además, desde la latitud a la que se encuentra, se tiene una
mejor vista del corazón de nuestra galaxia, la Vía Láctea. Su construcción tomó más
de una década, requirió del trabajo y esfuerzo de científicos, ingenieros, técnicos,
empresas y estudiantes de México y Estados Unidos (GTM, s.f.).

“OJOS” EN MICROONDAS PARA TODOS
¿Cómo podríamos acercar a los jóvenes a la ciencia y tecnología del GTM? Esta pregunta logró impulsar la construcción de una antena especial, pensada como una ventana a lo invisible y una herramienta económica, didáctica y formativa para iniciarse
en radioastronomía. Este proyecto dio lugar al pequeño radiotelescopio educativo
SMART II (por sus siglas en inglés), capaz de detectar ondas electromagnéticas centimétricas que no se aprecian a simple vista.
El SMART II funciona a manera de escáner de objetos que descubre emisores en la
tierra y en el cielo, que normalmente no podemos percibir, como si fuera un investigador de lo imperceptible. Mapea su entorno de forma dinámica y activa, adaptando
con precisión su antena y receptor según las necesidades que se requieran al momento del estudio, y es poco dependiente de condiciones climáticas. Su desarrollo
fue gracias a la colaboración de un equipo de trabajo que integró las disciplinas de
astrofísica, sistemas digitales y programación.

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�CIENCIA Y SOCIEDAD

El SMART II brinda una visualización interactiva que lo convierte en un recurso valioso para poder fomentar la curiosidad científica y el estudio de nuestro universo.

REFERENCIAS
Admiravisión. (2015). El aprendizaje visual en los niños, Admiravisión, https://admiravision.es/el-aprendizaje-visual-en-los-ninos/?utm_source=chatgpt.com
DGCS UNAM. (2020). Logran primera detección de exoplaneta mediante uso de ondas de radio, Dirección General de Comunicación Social: Boletín UNAM-DGCS-641
Ciudad Universitaria, https://www.dgcs.unam.mx/boletin/bdboletin/2020_641.html
El País. (2009). Grandes telescopios para observar el espacio, El País, https://elpais.
com/elpais/2009/08/06/album/1249540668_910215.html#?prm=copy_link
GTM. (s.f.). Gran Telescopio Milimétrico Alfonso Serrano, http://lmtgtm.org/?lang=es
INAOE. (2025). Expandiendo el rango espectral de OAGH y las oportunidades para
jóvenes universitarios, Difusión y divulgación INAOE, https://inaoep.mx/noticias/?noticia=1352&amp;anio=2025#cuerpoNota
INAOE-AGC. (2025). TALLERMM-TNT2025, Instituto Tecnológico Superior de Cananea (ITSC), https://www.inaoep.mx/~tallermmtnt/2025/
López, Patricia. (2021). Reconocimiento mundial en radioastronomía: estudiar la
formación de nuevas estrellas y sus planetas le valió importante distinción. Gaceta
UNAM: Comunidad, https://www.gaceta.unam.mx/catedra-karl-g-jansky-a-luis-felipe-rodriguez/
Figura 2. Etapas básicas del funcionamiento del SMART II. (1) Foto general mostrando la montura, el plato colector y el detector. Dos
elementos localizados en la parte inferior de la montura son: (2) el detector de la señal y (3) la caja con la electrónica análogo-digital
y de control del movimiento de la montura. Todo se comunica y retroalimenta desde una computadora (4) mediante el software
de usuario y produce los mapas de emisión (5). En él se distingue un entorno con árboles (verde), cielo (azul), satélites artificiales
(rojos) y regiones no censadas (blanco).

Opera como un robot que lee coordenadas desde el programa Stellarium, software de planetario virtual gratuito y de código abierto con el fin de ubicar objetos del
cosmos, puede seguirlos o generar un barrido de lecturas para formar un mapa de la
emisión. Estas funciones se seleccionan en una interfaz de usuario en una computadora
y se elabora una imagen de “falso color”, como una fotografía, pero de esa radiación.
El SMART II ha permitido acercar a los jóvenes a trabajar en equipo y en áreas STEM
que en español se refiere a Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, un enfoque
educativo interdisciplinario que integra estas ramas del conocimiento con el objetivo
de fomentar habilidades como el pensamiento crítico y la resolución de problemas,
preparando a los estudiantes para carreras innovadoras en un mundo digital (López
et al., 2020; Palacios et al., 2022). Se ha presentado en diversos espacios educativos,
desde nivel primaria hasta posgrado, ayudando a los alumnos a iniciarse como exploradores en la radioastronomía y la tecnología (INAOE, 2025; INAOE-AGC, 2025).

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�CIENCIA Y SOCIEDAD

López, Víctor, Couso, Digna, Simarro, Cristina. (2020). Educación STEM en y para el
mundo digital: el papel de las herramientas digitales en el desempeño de prácticas científicas, ingenieriles y matemáticas, Revista de Educación a Distancia (RED),
20(62), 1-29, https://doi.org/10.6018/red.410011
NASA/Jet Propulsion Laboratory. (2012). Mars rover’s ‘SAM’ lab instrument suite tastes
soil, ScienceDaily, https://www.sciencedaily.com/releases/2012/11/121113142230.htm
Palacios, Alicia, Pascual, Virginia, Moreno, Daniel. (2022). El papel de las nuevas
tecnologías en la educación STEM, Bordón. Revista de Pedagogía, 74(4), 11-21,
https://doi.org/10.13042/Bordon.2022.96550
Poy, Laura. (2019). Mexicanos, entre los premiados por obtener la primera imagen de
un agujero negro, La Jornada, Ciencias, https://www.jornada.com.mx/2019/09/11/
ciencias/a02n2cie
Rodríguez, L. (1995). Un universo en expansión, astronomía ciencia para todos, Instituto
Latinoamericano de la Comunicación: Biblioteca digital Fondo de Cultura Económica, https://bibliotecadigital.ilce.edu.mx/sites/ciencia/volumen1/ciencia2/01/html/ununiver.html
Romanoff, Jim. (2009). When It Comes to Living in Space, It’s a Matter of Taste, Scientific American, https://www.scientificamerican.com/article/taste-changes-in-space/
Wrobel, J. M., Walker, R. C. (1999). Sensitivity, en G. B. Taylor, C. L. Carilli, R. A. Perley
(Eds.), Synthesis Imaging in Radio Astronomy II (Astronomical Society of the Pacific
Conference Series, Vol. 180, pp. 171-176), Astronomical Society of the Pacific, https://
adsabs.harvard.edu/full/1999ASPC..180..171Weste%20fuente

Recibido: 08/10/2025
Aceptado: 29/03/2026

Más allá de tus cinco sentidos:
hipersensitividad tecnológica
para explorar el universo

Beyond your five senses:
technological hypersensitivity
for exploring the universe

RESUMEN

ABSTRACT

La percepción, a través de los sentidos, ha sido
fundamental para conocer el entorno inmediato.
Sin embargo, la ciencia y la tecnología han logrado
expandir nuestra capacidad de exploración del micro y macrocosmos. Por ejemplo, el Gran Telescopio
Milimétrico (GTM), un proyecto binacional México-EE UU, ha permitido avances científicos en
astrofísica y en tecnología de detectores de muy
alta sensitividad. Con el objetivo de aproximar
el mundo científico-tecnológico a jóvenes estudiantes, con un enfoque constructivista STEM,
así como para fomentar la curiosidad científica y
el desarrollo de habilidades en investigación tecnológica, se diseñó el Small Radio Telescope II
(SMART II), una herramienta educativa asequible.

Perception, through the senses, has been fundamental to understanding our immediate surroundings. However, science and technology
have expanded our capacity to explore the micro
and macrocosm. For example, the Large Millimeter Telescope (LMT), a binational Mexico-USA
project, has enabled scientific advances in astrophysics and in highly sensitive detector technology. With the aim of introducing the world of
science and technology to young students, using
a constructivist STEM approach, and fostering
scientific curiosity and the development of technological research skills, the Small Radio Telescope II (SMART II), an affordable educational
tool, was designed.

Palabras clave: ciencia, tecnología, radiotelescopio, herramienta educativa.

Keywords: science, technology, radio telescope, educational tool.

Descarga aquí nuestra versión digital.

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CIENCIAUANL / AÑO 29, No. 139, septiembre-octubre 2026

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�OPINIÓN

Opinión

De la animación a la electroquímica:

la evolución de las
baterías desde
Los Supersónicos

Raquel Garza-Hernández*

https://orcid.org/0000-0003-1854-595X

Fabián Ambriz-Vargas*

https://orcid.org/0000-0002-9069-9710

https://doi.org/10.29105/cienciauanl.v29.139.665
* Centro de Investigaciones en Óptica A.C., Guanajuato, México.
Contacto: rgarza@cio.mx , fambriz@cio.mx

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¿

Te acuerdas de la caricatura de Los
Supersónicos, en donde todo se movía solo en la ciudad? Si no lo recuerdas es que tal vez eres muy joven, pero en
1962 se emitió el primer capítulo de una
serie animada llamada Los Supersónicos,
quienes vivían en una urbe totalmente automatizada (Wikipedia, 2025). El coche volador
de Sónico, el papá de la familia, arrancaba al
tocar un botón, su casa inteligente obedecía
al instante y su robot doméstico solucionaba
todo con eficiencia. Era un mundo movido
por energía “invisible”. Pero la caricatura
nunca dijo qué hacía funcionar esa sociedad
automatizada. Hoy sabemos que no hay futuro tecnológico sin un buen sistema de almacenamiento de energía.

CIENCIAUANL / AÑO 29, No.139, septiembre-octubre 2026

17

�OPINIÓN

Una de las cosas más sorprendentes en la serie era ver los medios de transporte aéreos por
todo el cielo. ¿Puedes imaginarte llegar a tu lugar de trabajo o escuela en un coche volador?
Indudablemente, te volverías el más conocido de tu colonia. Esto, pues, ya no es solo ficción,
muy pronto será una realidad. Xpeng Aeroht llevó a cabo la primera prueba del Xpeng X2, un
auto diseñado para vuelos breves, en Dubái, en octubre de 2022 (Xpeng, 2022).
En concreto, un vehículo necesita una fuente de energía con baja masa y alta densidad energética si se quiere volar. Por lo tanto, el Xpeng X2 cuenta con un sistema de almacenamiento
que se apoya en baterías de iones de litio, con una capacidad aproximada de 95 kWh. Esto le
posibilita alcanzar una duración máxima de 35 minutos o cubrir una distancia de 75 km. Otra de
las propiedades relevantes es que tiene una carga rápida, logrando casi el 80% en solo media
hora, y fue diseñado utilizando fibra de carbono para disminuir su peso (figura 1).
La autonomía se ve afectada de manera directa por cada kilogramo adicional en una batería
aérea. Por esta razón, la investigación actual se enfoca en electrolitos más estables (Li10GeP2S2,
Li10La3Zr2O12), ánodos con mayor capacidad (Si, Li4Ti5O12, Li) y nuevos materiales catódicos
(LiNi0.8Mn0.1Co0.1O2, LiNi0.5Mn1.5O4).
Para que un automóvil volador despegue de manera eficaz y sin peligro térmico, requeriría
este tipo de química avanzada. Además, el auto no emite dióxido de carbono durante el vuelo,
lo que favorece el progreso en la búsqueda de un transporte limpio. En esta perspectiva, el
auténtico “motor” de Los Supersónicos no sería un propulsor futurista, sino más bien una estructura electroquímica mejorada.
Robotina era la automatización perfecta: se movía autónomamente por la casa, realizaba
tareas y parecía no tener límites en su energía. Hoy no hay androides surcando la cocina,
pero sí contamos con algo sorprendentemente similar en su función: las aspiradoras robóticas de piso (figura 2).

Figura 1. Comparación entre el automóvil de Los Supersónicos y el Xpeng X2.

La diferencia no está en el grado de inteligencia, ya que ambas se pueden programar, se encuentra en la fuente de su independencia. La caricatura tenía energía eterna e invisible; sin embargo, en la actualidad la autonomía de los artefactos de limpieza depende de baterías de iones
de litio recargables. Cada recorrido circular por la sala, cada retorno automático a la base de
carga es posible por el movimiento reversible de los iones en celdas electroquímicas pequeñas.
En realidad, si Robotina simbolizaba el sueño de la ayuda en el hogar de manera autónoma,
las aspiradoras actuales demuestran que eso no se lo debemos a la robótica, sino a la miniaturización y eficiencia energética prevalentes en las baterías de hoy en día, que son posibles gracias
a su alta estabilidad cíclica. En otras palabras, lo que era magia futurista se sustenta hoy sobre
principios electroquímicos.

Figura 2. Comparación entre Robotina y una aspiradora robótica moderna.

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CIENCIAUANL / AÑO 29, No.139, septiembre-octubre 2026

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�OPINIÓN

Asimismo, en dicha serie pudimos ver por
primera vez los relojes digitales, no solo capaces de informar sobre el tiempo, además eran
medios de comunicación y agenda personal,
ligeros, compactos, siempre conectados y listos
para ser utilizados.

En Los Supersónicos nada se descargaba
inesperadamente. No había pérdida de capacidad, resistencia interna aumentante, ni formación de dendritas. Lo cierto es que cada
ciclo de carga modifica ligeramente la química interior de una batería. La formación de la
capa secundaria en la interfase (SEI, por sus
siglas en inglés), la degradación del cátodo
y la descomposición del electrolito son procesos ineludibles que limitan su vida útil.

Lo que no se mostraba era el desafío energético detrás de tal miniaturización. Ya sabemos
cómo son los relojes inteligentes que llevamos
en nuestra muñeca, capaces de realizar funciones muy parecidas, por ejemplo, el monitoreo
cardíaco, GPS, conectividad continua, sensores
biométricos, etcétera. Todo ello basado en baterías de ion litio, con una densidad energética
volumétrica muy elevada, con almacenamiento de energía suficiente en un espacio de
apenas algunos milímetros de espesor, sin
sacrificar comodidad y seguridad (figura 3).
Desde el punto de vista científico, el desafío consiste en minimizar el tamaño de la
batería, maximizar la proporción superficie/
volumen y, por lo tanto, potencializar ciertos procesos de degradación interfaz. Cada
notificación, medida de pulso y cada sincronización inalámbrica define un microciclo de carga y descarga. Con el transcurso del tiempo, el
desarrollo y el seguimiento de la interfase de
electrolito sólido, los cambios en el cátodo y
el estrés mecánico debido a microvibraciones
impactan el rendimiento. Además, dado que
estos dispositivos operan en un ambiente en
contacto directo con el cuerpo, la estabilidad térmica y seguridad electroquímica son
consideraciones prioritarias.

A medida que avanzamos con vehículos eléctricos, almacenamiento de
energía renovable y microbaterías para
dispositivos médicos e Internet de las
cosas, nos dirigimos lentamente hacia el
mundo imaginario de Los Supersónicos.
Pero el avance no se manifestará como
una ciudad en el cielo. Lo encontraremos
en la formulación de materiales con control atómico, la estabilidad de una interfaz
o la optimización de un electrolito.

Por lo tanto, Samsung Electro-Mechanics desarrolló en
2024 una ultrapequeña batería de estado sólido para dispositivos portátiles con una densidad energética de 200 Wh/L.
Los prototipos podrán ser utilizados en relojes inteligentes en el
cuarto trimestre de 2027 (Seon-il, 2025). Mientras, las baterías de
estado sólido tienen la ventaja sobre las de iones de litio (con
electrolitos líquidos), al contar con electrolitos sólidos y reducir el
riesgo de incendio. Además, poseen altas densidades energéticas
y altos grados de libertad de forma. Lo malo de todo esto es que
resulta más caro y compromete su rentabilidad.

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CIENCIAUANL / AÑO 29, No.139, septiembre-octubre 2026

Si alguna vez vemos autos volando por
el aire será solo porque hemos entendido
algo mucho más pequeño: el comportamiento ordenado de iones en sólidos cuidadosamente diseñados. Por lo tanto, el futuro
no se encontrará únicamente en circuitos más
diminutos, sino en baterías más inteligentes.

Figura 3. Comparación entre el reloj comunicador de Los Supersónicos y
un reloj inteligente contemporáneo.

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�OPINIÓN

REFERENCIAS
Seon-il, Yoo. (2025, April 1). Samsung desarrolla
baterías de estado sólido para dispositivos wearables, MoneyToday, https://www.mt.co.kr/industry/2025/04/01/202504011351537000
Wikipedia Contributors. (2025). Los Supersónicos, https://es.wikipedia.org/wiki/Los_Supers%C3%B3nicos
Xpeng. (2022). XPENG X2 completes first
global public flight in Dubai, https://www.
xpeng.com/news/0183c70e409582358aaf2c9e2324117a7

Recibido: 05/03/2026
Aceptado: 08/05/2026
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De la animación a la electroquímica:
la evolución de las baterías desde
Los Supersónicos

From animation to electrochemistry:
the evolution of batteries since
The Jetsons

RESUMEN

ABSTRACT

La serie animada de Los Supersónicos, lanzada en
1962, presentó la visión de una sociedad futurista
llena de automóviles voladores, robots y tecnología
inteligente. Aunque nunca se explicó qué tipo de automatización era aquella que permitía que los autos
volaran y que los autómatas fueran tan inteligentes,
sabemos que muchos de esos aparatos se basarán
en el desarrollo de técnicas de almacenamiento de
energía avanzadas, como las baterías. Hoy en día,
podemos ver cómo algunas de esas tecnologías se
están volviendo realidad al generar acumuladores
de iones de litio que permiten almacenar energía a
gran escala en dispositivos cada vez más pequeños y
ligeros. Desde el punto de vista científico, esto se logrará gracias al desarrollo de nuevos materiales que
se utilicen en los cátodos, ánodos y electrolitos de
las baterías, también con métodos emergentes como
las de estado sólido. Aunque aún queden muchas
barreras que superar, por ejemplo, el agotamiento
de dichos dispositivos durante los ciclos de carga
y descarga, mejoras constantes nos están trayendo
cada vez más hacia el futuro tecnológico que se nos
presentó en Los Supersónicos.

The Jetsons animated series, released in 1962,
presented a vision of a futuristic society filled with flying cars, robots, and intelligent
technology. While the specific technology
enabling flying cars and intelligent robots was
never explained, we know that many of these
technologies will rely on the development of
advanced energy storage technologies, such as
batteries. Today, we can see some of these technologies becoming a reality thanks to the
development of lithium-ion batteries, which
allow for the storage of large amounts of energy in increasingly smaller and lighter devices. From a scientific perspective, this will be
achieved through the development of new materials used in batter y cathodes, anodes, and
electrolytes, as well as emerging technologies
like solid-state batteries. Although many barriers remain to be overcome, such as batter y
depletion during charge and discharge cycles,
constant improvements are bringing us ever
closer to the technological future envisioned
in The Jetsons.

Palabras clave: baterías, vehículo eléctrico, tecnología, reloj inteligente.

Keywords: batteries, electric vehicles, technology, smartwatch.

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23

�Flammam,

EJES

Ejes

tradición y ciencia:

el nuevo Laboratorio de Análisis
de Destilados de la UANL
Deyani Nocedo-Mena*

ORCID: 0000-0001-8061-8609

Eduardo Gerardo Pérez-Tijerina*
ORCID: 0000-0001-9742-4093

https://doi.org/10.29105/cienciauanl.v29.139.504
* Universidad Autónoma de Nuevo León, San Nicolás de los Garza, México.
Contactos: deyani.nocedomn@uanl.edu.mx, eduardo.pereztj@gmail.com

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E

l mundo de los destilados artesanales en Nuevo León vive un
momento histórico con la reciente instalación del Laboratorio de Análisis de Destilados de
la Universidad Autónoma de Nuevo León
(UANL). Este espacio de investigación y
certificación nace con el propósito de garantizar la calidad de
Flammam, empleando
como referencia técnica
la Norma Oficial Mexicana
NOM-070-SCFI-2016 utilizada para
evaluar las especificaciones fisicoquímicas
del mezcal (Diario Oficial de la Federación,
2016). Aunque Nuevo
León aún no forma
parte de la Denominación de Origen Mezcal
(DOM), la adopción de
estos parámetros analíticos permite asegurar
la calidad, autenticidad
y reproducibilidad de
Flammam bajo estándares reconocidos.

FLAMMAM : UNA JOYA
ARTESANAL DE LA REGIÓN
El concepto de desarrollo económico y social regional basado en el conocimiento,
impulsado a través del programa de turismo científico en el Observatorio Astronómico Universitario, dio
origen a un proyecto
orientado al aprovechamiento sustentable del agave en el
sur de Nuevo León.
Las particularidades
del predio y del propio observatorio, junto con la presencia
de pinos, cactáceas y
diversas especies de
maguey, despertaron
el interés por explorar otras líneas de conocimiento. En consecuencia, surgió el
proyecto “Tlapiani”,
posteriormente nombrado Flammam, que
incluye la elaboración de un destilado
artesanal producido
en la fábrica escuela
inaugurada en 2023
en Iturbide, Nuevo
León (FCFM, 2023).

La apertura del
laboratorio reafirma
el compromiso de la
UANL con la ciencia
aplicada y la sostenibilidad. Provisto con
Flammam repretecnología de punta Figura 1. Áreas del Laboratorio de Análisis de Destilados de la UANL
y respaldado por un para el control de la calidad de Flammam. (1) Espacio de trabajo para senta un esfuerzo
equipo multidisciplina- muestras vegetales, (2) y (3) análisis de muestras por FTIR, (4) zona integral que busca
rio, se proyecta como con cromatógrafo de gases-FID para determinar la calidad volátil, (5) rescatar saberes ancestrales y generar
un aliado estratégico entrada al laboratorio.
impacto socioeconópara productores lomico en la región. Dicho proyecto abarca
cales e investigadores. Su infraestructura
acciones que van desde la gestión para la
no solo fortalece la calidad del destilado de
inclusión de Nuevo León en la DOM, hasagave Flammam, también apoya iniciativas
orientadas al aprovechamiento sustentable
ta planes de capacitación, reforestación y
de los magueyes nativos del sur del estado,
transferencia del conocimiento a las comupromoviendo el desarrollo social y económinidades. En tal sentido, con el fin de gaco desde la universidad (figura 1).
rantizar la continuidad y sostenibilidad del

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25

�EJES

programa, se creó el Laboratorio de Propagación
y Conservación in vitro de Agaves, también como
parte del proyecto Flammam. Este espacio cuenta con la participación de la Facultad de Ciencias
Biológicas (FCB), que se suma al esfuerzo para fortalecer la subsistencia, multiplicación y el desarrollo sostenible de las especies de Agave en Nuevo
León (Armendáriz, 2025).
Por otro lado, el destilado Flammam, presentado durante el 90 aniversario de la UANL, representa la riqueza natural y cultural del sur del estado.
Este producto artesanal se elabora exclusivamente
a partir de agaves nativos (A. gentryi, A. asperrima
y A. americana), que crecen de manera silvestre en
el Cerro de Picachos, en Iturbide, Nuevo León, y
que no coinciden necesariamente con las especies
empleadas en los estados con DOM.
Aunque la NOM-070-SCFI-2016 no define
especies estrictas, establece parámetros aplicables a cualquier destilado de agaves silvestres
o cultivados dentro de las zonas reconocidas.
Para la obtención de Flammam las piñas seleccionadas se procesan mediante métodos tradicionales que imprimen una identidad única al
producto final. El resultado es un mezcal joven,
incoloro, con un suave tinte platinado y un característico aroma ahumado (FCFM, 2023).

UN LABORATORIO AL SERVICIO
DE LA TRADICIÓN Y LA CALIDAD
La producción de destilados de agave es un arte
que combina ciencia y herencia ancestral. Su calidad depende de múltiples factores: la madurez de
la planta, el método de cocción, la fermentación,
destilación y el almacenamiento. La elaboración
del mezcal es artesanal y varía según la región, y
aunque las técnicas tradicionales preservan el legado cultural, no siempre garantizan una calidad
constante en cada botella. Si bien existen estudios
sobre la composición del agave (Molina-Guerrero
y Estrada-Baltazar, 2007) y los métodos de producción del mezcal, aún es necesario profundizar en la
variabilidad química y metabolómica de magueyes silvestres asociados a las condiciones ambientales. Para garantizar su autenticidad, seguridad y
excelencia sensorial, resulta fundamental evaluar

26

distintas etapas del proceso de fabricación (Chávez-Parga et al., 2016). La apertura de este laboratorio de control de calidad representa un gran
avance, permitiendo monitorear y certificar con
rigor científico cada fase de producción del destilado de agave Flammam (figura 2).
Con el objetivo de cumplir dicho propósito, el
laboratorio dispone de infraestructura analítica de
vanguardia que incluye un espectrómetro FTIR
Thermo Scientific Nicolet iS50 de alto rendimiento y
formato compacto. Sus prestaciones comprenden,
entre otras, el accesorio Specac Pearl, auxiliar en la
caracterización de líquidos, desde destilados hasta
matrices de alta viscosidad. La tecnología analítica
se completa con un cromatógrafo de gases Thermo Scientific Trace 1610 con detector de ionización
de flama (FID), para la determinación precisa de
aldehídos, ésteres, metanol y alcoholes superiores,
conforme a la NMX-V-005-NORMEX-2018.
La aplicación de esta norma permite la cuantificación de los compuestos anteriores y corresponde a
materias primas para bebidas alcohólicas, muestras
en proceso y productos finales comercializados en
México (Diario Oficial de la Federación, 2020). Actualmente, se trabaja en la implementación de otras
técnicas analíticas que cumplan las normas NMXV-050-NORMEX-2010 (determinación de metales),
NMX-V-004-NORMEX-2018 (determinación de furfural) y NMX-V-006-NORMEX-2019 (determinación
de azúcares). Estas acciones permitirán establecer
un control más estricto de la calidad, fortaleciendo
así el respaldo científico y legal del proceso productivo aplicable a cualquier destilado de agave (Diario
Oficial de la Federación, 2016).
Al margen de esta tecnología analítica ya instalada, el Laboratorio de Análisis de Destilados busca incorporar enfoques innovadores basados en
quimiometría y metabolómica, con el objetivo de
realizar estudios más avanzados y precisos sobre
la calidad de destilados de agave, la detección de
posibles adulteraciones y la reducción de impurezas
(Quintero Arenas et al., 2020; El-Hawary et al., 2020;
López-Aguilar et al., 2021; Franco, 2022;). La implementación de estos métodos en el proceso productivo de Flammam permitirá mejorar el perfil organoléptico y garantizar la consistencia del destilado final
(López-Aguilar et al., 2025).

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Figura 2. Etapas para el monitoreo analítico en la producción del destilado Flammam y su normativa aplicable (modificado de Nocedo-Mena y Pérez Tijerina, 2025).

Entre las actividades desarrolladas en el Laboratorio podemos citar el monitoreo de las fracciones (punta, centro y cola) obtenidas durante
la destilación, así como un estudio preliminar de
tres especies de Agave mediante espectroscopía FTIR (figura 3). Estos ejercicios se realizaron
con la participación de alumnos de la UANL y
de la Universidad Tecnológica Cadereyta. Todos
los espectros FTIR fueron adquiridos utilizando
el módulo de reflectancia total atenuada (ATR) en
la región del infrarrojo medio (MIR).
El análisis FTIR de las fracciones obtenidas permitió identificar variaciones composicionales a lo largo del proceso (figura 3a).
La punta presentó bandas O–H y C–H más
intensas, indicando una mayor proporción

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de compuestos volátiles e hidroalcohólicos.
El centro mostró un espectro más estable y
uniforme, característico de la porción de destilado con estructura más constante y elevada predominancia de etanol. En cuanto a la
fracción cola, su espectro refleja la presencia
de compuestos menos volátiles o de mayor
peso molecular. En conjunto, tales diferencias
espectrales permiten monitorear de manera
efectiva la evolución química del destilado y
constituyen un indicador útil para el control
de calidad del proceso.
En cuanto a la comparación de los espectros
de A. gentryi, A. asperrima y A. americana se
percibieron perfiles similares, reflejando la composición estructural característica de estas espe-

27

�REFERENCIAS

EJES

cies (figura 3b). En el intervalo de 3500–3200 cm-¹
se aprecian las bandas anchas de estiramiento
pertenecientes a los grupos -OH. A continuación
se observan señales a ~2900 cm-¹ (estiramiento
alifático), atribuibles a las fracciones lipídicas o
componentes alifáticos, sin diferencias significativas entre las especies. Trabajos previos coinciden en que estas regiones no resultan adecuadas para realizar estudios comparativos en
dichas plantas (López Aguilar et al., 2024).
No obstante, las bandas presentes en la zona
de huella dactilar (1500-900 cm-¹) proporcionan
información relevante sobre los enlaces C-O,
C=O, C-C y pueden contribuir a discriminar entre
especies, sobre todo si se combina con técnicas
de estadística multivariada. De hecho, esta región
espectral ha sido utilizada previamente por Mellado-Mojica y López (2015) para el estudio del perfil
de carbohidratos de A. tequilana y A. salmiana, un
tipo de análisis que también buscamos desarrollar
en nuestro laboratorio.

LABORATORIO PARA
EL DESARROLLO REGIONAL
La creación del Laboratorio de Análisis de Destilados de agave se integra a una estrategia más
amplia que busca promover el desarrollo socioeconómico del sur de Nuevo León. En esta región
semiárida, caracterizada por su biodiversidad única, investigadores de la Facultad de Ciencias Físico
Matemáticas (FCFM) de la UANL han identificado
el potencial de dicha planta como recurso para impulsar iniciativas productivas sustentables y fortalecer las economías locales.
El Laboratorio ofrecerá servicios analíticos a pequeños y medianos productores, permitiéndoles
evaluar y certificar la calidad de sus destilados y
facilitando su acceso a nuevos mercados. De esta
manera, la Universidad no solo fomenta la investigación científica, también fortalece los lazos con la
comunidad, creando oportunidades de crecimiento económico para los habitantes de la región. Por
otro lado, la colaboración con otras facultades y
laboratorios del país permitirá la formación de estudiantes de licenciatura y posgrado, generando
recursos humanos especializados y proyectos de
innovación con impacto social.

28

Figura 3. a) Monitoreo por FTIR del proceso de destilación de
Flammam (28-01-2025); b) análisis FTIR para la diferenciación
preliminar de tres especies de agave.

CONSIDERACIONES
FINALES
La apertura del Laboratorio de Análisis de
Destilados consolida el compromiso de la
UANL con la unión de la ciencia y la tradición.
Este espacio garantiza la calidad de Flammam
y otros destilados artesanales, fortaleciendo
su autenticidad y proyección en mercados nacionales e internacionales.
El destilado de agave Flammam representa un
símbolo de identidad regional, capaz de preservar
el valor cultural de estas especies y, al mismo tiempo, impulsar el desarrollo científico, económico y
social de las comunidades del sur de Nuevo León.

AGRADECIMIENTOS
Deyani Nocedo-Mena agradece a la Secihti, proyecto CBF-2025-I-2029.

CIENCIAUANL / AÑO 29, No.139, septiembre-octubre 2026

Armendáriz, Esperanza. (2025). Trabajan en la
conservación del agave para el destilado Flammam, Vida Universitaria (abril 11), Universidad
Autónoma de Nuevo León, https://vidauniversitaria.uanl.mx/expertos/trabajan-conservacion-del-agave-para-destilado-flammam/
Chavez-Parga, María del C., Pérez-Hernández, Elia, González-Hernández, Juan C. (2016).
Revisión del agave y el mezcal, Revista Colombiana de Biotecnología, 18(1), https://doi.
org/10.15446/rev.colomb.biote.v18n1.49552
Diario Oficial de la Federación. (2016). Norma
Oficial Mexicana NOM-070-SCFI-2016, Bebidas
https://
alcohólicas-mezcal-especificaciones,
www.dof.gob.mx/normasOficiales/6437/seeco11_C/seeco11_C.html
Diario Oficial de la Federación. (2020). NMX-V-005NORMEX-2018 Bebidas alcohólicas-determinación
de aldehídos, ésteres, metanol y alcoholes superiores.
El-Hawary, Sheam S., El-Kammar, Heba A., Farag, Mohamed A., et al. (2020). Metabolomic
profiling of five Agave leaf taxa via UHPLC/PDA/
ESI-MS in relation to their anti-inflammatory, immunomodulatory and ulceroprotective activities,
Steroids, 160, 108648, https://doi.org/10.1016/j.
steroids.2020.108648
Facultad de Ciencias Físico Matemáticas. (2023).
Destilado de agave. Un desarrollo científico de
la UANL, Universidad Autónoma de Nuevo León,
https://www.fcfm.uanl.mx/destilado-flammam/
Franco, Jaqueline M. (2022). UPLC-HRMS for
discriminant metabolomic studies of Tequila (tesis de maestría), Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey.
López Aguilar, Rosa, Hernández Núñez, Emanuel, Hernández Montes, Arturo, et al. (2024).
Differentiation of mezcales from four agave
species using FT-MIR and multivariate statistical analysis, Biotecnia, 26, 293-305, https://doi.
org/10.18633/biotecnia.v26.2210
López-Aguilar, Rosa, Hernández-Núñez, Emanuel, Hernández-Montes, Arturo, et al. (2025).
Volatile composition and sensory profiles of
ancestral and artisanal mezcals from Oaxaca,
Mexico obtained from Agave potatorum, Agave angustifolia, and Agave karwinskii, Journal
of Food Science and Technology, https://doi.
org/10.1007/s13197-025-06470-1

CIENCIAUANL / AÑO 29, No.139, septiembre-octubre 2026

López-Aguilar, Rosa, Zuleta-Prada, Holber,
Hernández-Montes, Arturo, et al. (2021). Comparative NMR Metabolomics Profiling between
Mexican Ancestral &amp; Artisanal Mezcals and Industrialized Wines to Discriminate Geographical Origins, Agave Species or Grape Varieties
and Manufacturing Processes as a Function of
Their Quality Attributes, Foods, 10(1), 157. https://doi.org/10.3390/foods10010157
Mellado-Mojica, Erika, López, Mercedes G.
(2015). Identification, classification, and discrimination of agave syrups from natural sweeteners by infrared spectroscopy and HPAECPAD, Food Chemistry, 167, 349-357, https://
doi.org/10.1016/j.foodchem.2014.06.111
Molina-Guerrero, J. A., Estrada-Baltazar, J.
E. (2007). Compuestos volátiles en el mezcal.
Revista Mexicana de Ingeniería Química, 6(1),
41–50.
Nocedo-Mena, Deyani, Pérez Tijerina, Eduardo. (2025). Biotecnología y ciencias agropecuarias-T II, en M. E. Sánchez Morales, G. V.
Vázquez García (Eds.), Avances científicos y
tecnológicos en México II (pp. 162,168), Temacilli Editorial.
Quintero Arenas, Mónica A., Meza-Márquez,
Ofelia G., Velázquez-Hernández, José L., et al.
(2020). Quantification of adulterants in mezcal
by means of FT-MIR and FT-NIR spectroscopy
coupled to multivariate analysis, CyTA-Journal
of Food, 18(1), 229-239, https://doi.org/10.10
80/19476337.2020.1740327
Recibido: 16/10/2025
Aceptado: 12/02/2026
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29

�EJES

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Flammam, tradición y ciencia:
el nuevo Laboratorio de Análisis
de Destilados de la UANL

Flammam, tradition and science:
the new Distillates Analysis
Laboratory of UANL

RESUMEN

ABSTRACT

El Laboratorio de Análisis de Destilados de la
UANL representa un hito en la integración de la
ciencia y la tradición en Nuevo León. Su creación
tiene un propósito específico: garantizar la calidad del destilado de agave Flammam. Provisto
con tecnología analítica de vanguardia y tomando
como referencia la NOM-070-SCFI-2016, permite
monitorear el proceso productivo de Flammam.
El laboratorio avanza, además, hacia la implementación de absorción atómica, quimiometría y
metabolómica, fortaleciendo la investigación, la
detección de adulteraciones y la mejora del perfil
organoléptico. También contribuye a la formación
de estudiantes y a la colaboración con productores
locales, promoviendo el desarrollo económico y
social regional, basado en el conocimiento.

The UANL Distillates Analysis Laboratory represents a milestone in the integration of science
and tradition in Nuevo León. Its creation aims to
ensure the quality of the Flammam agave distillate. Equipped with cutting-edge analytical
technology and using NOM-070-SCFI-2016 as a
reference, it enables the monitoring of Flammam’s production process. The laborator y is
also advancing toward the implementation of
atomic absorption, chemometrics, and metabolomics, strengthening research, adulteration
detection, and the improvement of the organoleptic profile. It also contributes to student
training and collaboration with local producers,
promoting regional economic and social development based on knowledge.

Palabras clave: Flammam, destilados de agave, control de calidad,
desarrollo regional, mezcal.

Keywords: Flammam, agave distillates, quality control, regional
development, mezcal.

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SECCIÓN
ACADÉMICA

Un mal escondido en
un EEG: detección de
epilepsia con ayuda de
inteligencia artificial

CIENCIAUANL / AÑO 29, No.139, septiembre-octubre 2026

31

�SECCIÓN ACADÉMICA

Un mal escondido en un EEG:
detección de epilepsia con
ayuda de inteligencia artificial
Luis Filiberto Regino-Medina*
ORCID: 0000-0001-9813-0812

Juan Manuel González-Calleros*
ORCID: 0000-0002-9661-3615

Alina Santillán-Guzmán*
ORCID: 0000-0001-5165-4889

https://doi.org/10.29105/cienciauanl.v29.139.540

RESUMEN

ABSTRACT

El cerebro envía señales eléctricas que se miden
con electroencefalogramas (EEG) para diagnosticar enfermedades como la epilepsia. Las ondas
cerebrales reflejan distintos estados y sus anomalías pueden indicar problemas. La inteligencia artificial (IA) mejora el análisis de EEG, detectando
eventos epilépticos con alta precisión, pero debe
apoyar al juicio clínico, no reemplazarlo. La colaboración y formación continua son clave para integrar eficazmente la IA en la medicina.

The brain generates electrical signals that are
measured with electroencephalograms (EEG) to
diagnose disorders such as epilepsy. Brain waves
reflect different states, and abnormalities in them
may indicate problems. Artificial intelligence (AI)
enhances EEG analysis by detecting epileptic
events with high accuracy, but it should support
clinical judgment, not replace it. Collaboration
and continuous training are key to effectively integrating AI into medicine.

Palabras clave: epilepsia, electroencefalograma, inteligencia artificial, detección.

Keywords: Epilepsy, electroencephalogram, artificial intelligence,
detection.

El cerebro es un órgano fascinante. Es el comandante que envía señales a través de nuestro organismo con el objetivo de generar respuestas
rápidas y coordinadas frente a los cambios del entorno. Estas señales se producen gracias al impulso eléctrico de las neuronas, células especializadas
que reciben, procesan y transmiten información
dentro del sistema nervioso. Además, el cerebro
envía potenciales de acción para llevar a cabo labores cotidianas como caminar, comer y ver, entre
muchas otras.

En condiciones normales, dicha onda eléctrica
ocurre de manera ordenada; sin embargo, cuando se
altera, pueden presentarse señales neuronales anormales que modifican temporalmente el movimiento, la conciencia o la percepción. Tales alteraciones
pudieran estar relacionadas con la epilepsia, una
enfermedad neurológica caracterizada por la predisposición del cerebro a generar crisis epilépticas,
las cuales pueden manifestarse mediante comportamientos extraños, ausencias o gestos involuntarios
de brazos y piernas.

LA EPILEPSIA Y EL
PROBLEMA ESCONDIDO
La epilepsia es la enfermedad nerviosa crónica del
cerebro más común en el mundo, afecta a personas de cualquier raza, edad o nivel socioeconómico.
Se caracteriza por convulsiones recurrentes (también
puede ser del tipo no convulsiva) no provocadas.
Suele presentarse en pacientes con antecedentes
de traumatismos durante el nacimiento, lesiones o
infecciones cerebrales, aunque en algunos casos no
se identifica la causa específica. No es transmisible
de una persona a otra.
Es el resultado de una señal eléctrica anormal en
el cerebro y se manifiesta de dos formas principales:
convulsivas y no convulsivas. Las primeras se caracterizan por movimientos repentinos e incontrolables,
como rigidez en las extremidades y temblores; las
segundas pueden causar cambios en el estado mental, por ejemplo, la epilepsia de ausencia, quien la
presenta parece quedarse mirando fijamente sin responder a su entorno. La Organización Mundial de
la Salud (WHO por sus siglas en inglés) estima que
alrededor de 50 millones de personas en todo el orbe
padecen algún tipo de dicha enfermedad.

DESAFÍOS EN EL
DIAGNÓSTICO DE EPILEPSIA
El diagnóstico preciso de la epilepsia se realiza mediante la evaluación clínica de un especialista en
neurología y con el respaldo de pruebas como el
electroencefalograma, que muestra las ondas anormales asociadas con la enfermedad.
Uno de los desafíos importantes en el dictamen y
manejo de este padecimiento es la disponibilidad limitada de especialistas en neurología, lo cual puede
llevar a una proporción desfavorable entre profesionales de la salud y población. Esto se traduce en una

carga de trabajo significativa para los facultativos,
sobre todo en el análisis e interpretación de los resultados de los electroencefalogramas.
Dado el número limitado de médicos y la alta
demanda, existe la posibilidad de errores humanos ocasionados por fatiga, monotonía, estados
de ánimo o descuidos. Además, los neurólogos no
solo atienden a pacientes con epilepsia, también a
personas con otras enfermedades cerebrales, nerviosos e inclusive musculares, lo que aumenta su
carga de trabajo.
Para abordar dicha problemática, es necesario
impulsar la formación de más especialistas y mejorar la infraestructura y los recursos destinados a la
atención neurológica. Además, el uso de tecnologías
y algoritmos de IA en el análisis de los EEG podría
ayudar a aliviar el volumen laboral y optimizar la
precisión en los diagnósticos.

CÓMO INTERPRETAR LAS
SEÑALES CEREBRALES
Como se mencionó anteriormente, el cerebro genera
señales que pueden medirse con electrodos colocados sobre el cuero cabelludo (no invasivas) o dentro
del cráneo (invasivas). Estos las registran y permiten
estudiar sus patrones y funciones.
De acuerdo con Risqiwati et al. (2024), el electroencefalograma (EEG) muestra la señal eléctrica
cerebral mediante electrodos colocados en el cuero cabelludo y permite observar señales onduladas
a lo largo del tiempo, conocidas como ondas o ritmos cerebrales. Entre ellas se encuentran las alfa,
beta, theta y delta; las alfa predominan cuando la
persona está despierta, relajada y especialmente
con los ojos cerrados. Las beta se relacionan con
estados de vigilia activa, concentración y pensamiento profundo; las theta se asocian con somnolencia o estados de transición hacia el sueño, y
las delta, de menor frecuencia, aparecen principalmente durante el sueño profundo.

* Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Puebla, México.
Contacto: luis.reginome@correo.buap.mx, juanmanuel.gonzalez@correo.buap.mx,
alina.santillan@correo.buap.mx

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�SECCIÓN ACADÉMICA

Cuando ocurren cambios anómalos en estas, podría ser indicativo de padecimientos cerebrales como
la epilepsia, para la cual, el EEG puede mostrar señal
eléctrica anormal: picos y ondas rápidas, características de las crisis epilépticas. El análisis de las ondas
cerebrales en el EEG es una herramienta de apoyo
en el diagnóstico y seguimiento de enfermedades
neurológicas, incluida la epilepsia, ya que permite
revisar estudios extensos, destacar áreas de interés
médico y asistir en el diseño de planes de tratamiento adecuados.

IA AL RESCATE
La inteligencia artificial es una rama de la informática
que permite desarrollar sistemas capaces de realizar
tareas que normalmente requieren del razonamiento
humano: analizar datos, reconocer patrones, aprender de la información y apoyar la toma de decisiones.
La aplicación de IA en medicina ha mejorado varios
de estos puntos. En este contexto, un algoritmo es
un conjunto ordenado de pasos que permiten procesar informes, identificar patrones y generar resultados a partir de lo analizado.
Por ejemplo, Liu mostró su capacidad en el reconocimiento de edema macular diabético mediante
imágenes de la retina. Asimismo, en el área de la
epilepsia ya existen herramientas que apoyan el análisis de EEG autorizadas por la FDA, como Ceribell,
Persyst o Encevis, que contribuyen a la identificación
de segmentos con posible actividad epiléptica para
su revisión clínica. Estos algoritmos ayudan a interpretar datos complejos y reconocer patrones sutiles
que podrían pasar desapercibidos.
En la evaluación de EEG en epilepsia, la IA ofrece
herramientas esenciales que detectan eventos epilépticos con precisión. El uso de un algoritmo que auxilie el análisis de un EEG puede seguir varios pasos:
(1) preprocesamiento, para eliminar artefactos no
deseados (musculares u oculares); (2) procesamiento
de señales, transformando el EEG en datos representativos y obteniendo características relevantes; (3)

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reconocer patrones, buscando rasgos que distingan
señales convulsivas de las no convulsivas mediante aprendizaje automático o técnicas de IA, y (4)
resultados, mostrando los lugares donde se identifican eventos epilépticos. La investigación de Bai,
Litscher y Li sugiere que los algoritmos de IA utilizados en el EEG muestran un alto potencial en
la detección de crisis epilépticas y funcionan como
herramientas de apoyo para la valoración temprana,
aunque requieren mayor validación clínica antes de
su aplicación generalizada.
El uso de algoritmos basados en IA puede acelerar y automatizar el análisis de EEG, permitiendo
revisar grandes volúmenes de registros en menos
tiempo, aliviar la carga laboral y aumentar la precisión y eficiencia del dictamen.
Los algoritmos de IA en medicina no buscan reemplazar a los especialistas, sino apoyarlos y mejorar
la efectividad en el estudio y diagnóstico de enfermedades, incluida la epilepsia. La atención médica es
un proceso complejo que requiere evaluación clínica,
experiencia y juicio humano. Aunque los algoritmos
pueden detectar patrones y señales en los EEG, no
toman decisiones clínicas por sí solos. El dictamen y
tratamiento deben ser realizados por profesionales
de la salud capacitados, considerando múltiples factores como el historial, los síntomas y resultados de
otras pruebas complementarias. En este sentido, la
IA colabora en el trabajo clínico y puede contribuir a
mejorar la calidad de la atención al combinar experiencia médica y herramientas tecnológicas.

La integración responsable de estos algoritmos,
junto con capacitación continua e investigación interdisciplinaria puede contribuir a dictámenes más
oportunos y a una atención neurológica más eficiente. No obstante, el uso de la IA en la práctica clínica presenta desafíos como la validación de
los algoritmos, la protección de datos médicos y el
riesgo de falsos positivos o negativos.
La inteligencia artificial no reemplaza el diagnóstico, pero representa una herramienta valiosa
de apoyo para los profesionales de la salud, por lo
que debe utilizarse bajo supervisión médica y como
complemento del juicio clínico, porque no es un
sustituto del especialista.

REFERENCIAS
Bai, Lin, Litscher, Gerhard, Li, Xiaoning. (2025). Epileptic seizure detection using machine learning: A
systematic review and meta-analysis, Brain Sciences,
15(6), 634.

Liu, Xinle, Ali, Tayyeba K., Singh, Preeti, et al.
(2022). Deep learning to detect optical coherence
tomography-derived diabetic macular edema from
retinal photographs: a multicenter validation study,
Ophthalmology Retina, 6(5), 398-410, https://doi.org/10.1016/j.oret.2021.12.021
United States Food and Drug Administration. (2025,
April 9). Ceribell Seizure Detection Software: 510(k)
premarket notification K241589, https://www.accessdata.fda.gov/cdrh_docs/pdf24/K241589.pdf
Risqiwati, Diah, Wibawa, Adhi D. Pane, Evi S., et al.
(2024). Effective relax acquisition: A novel approach
to classify relaxed state in alpha band EEG-based
transformation, Brain Informatics, 11, 12.
Organización Mundial de la Salud. (2024). Epilepsia, https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/
detail/epilepsy
Recibido: 09/02/2026
Aceptado: 29/05/2026

Descarga aquí nuestra versión digital.

CONCLUSIONES
El EEG es una ventana al comportamiento eléctrico del cerebro, pero su interpretación pudiera ser
demandante cuando los registros son extensos y
los eventos sutiles. Los algoritmos basados en IA
acelerarían el análisis y reducirían la probabilidad
de omitir segmentos relevantes, siempre que se utilicen con validación adecuada, transparencia y supervisión clínica.

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�El chip que quiere brillar,

Curiosidad

CURIOSIDAD

GaAs

sobre silicio:
el camino hacia chips
con luz integrada
Esteban Cruz-Hernández*

ORCID: 0000-0001-7004-7638

E

l silicio es el rey de la electrónica, pero no nació para brillar.
Cada vez que mandamos una foto, abrimos una videollamada o consultamos algo “en la nube”, millones de señales cruzan procesadores, memorias y servidores repartidos por el
planeta, y todo ese trasiego utiliza energía: en 2024 los centros de datos del mundo consumieron cerca de 415 teravatios-hora
de electricidad –alrededor del 1.5 % de toda la generada en el orbe–,
una cifra que se proyecta duplicar con creces hacia 2030 (IEA, 2025).
Pero lo más revelador aparece al hacer zoom hasta el interior del chip.
Ahí, mover un bit de un punto a otro puede gastar más energía que
la operación que se realiza con él, y traerlo desde la memoria externa
genera un costo cientos de veces mayor que el cálculo en sí. En la
electrónica moderna, transportar la información puede costar tanto o
más que procesarla (Miller, 2017; Horowitz, 2014).

https://doi.org/10.29105/cienciauanl.v29.139.569
* Universidad Autónoma de San Luis Potosí, San Luis Potosí, México.
Contacto: esteban.cruz@uaslp.mx

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�CURIOSIDAD

Durante décadas, esas señales han viajado como corrientes eléctricas por autopistas metálicas. Funciona,
pero a cada bit que se desplaza se le cobra un peaje en
energía y calor, y este se vuelve prohibitivo cuando se exige más velocidad. De ahí una de las grandes apuestas de
la tecnología actual: mover información con luz no solo en
las fibras ópticas de larga distancia, sino dentro y entre los
propios chips.
El obstáculo aparece al intentar llevar esa idea al corazón de la microelectrónica. El silicio fabrica transistores y
circuitos a una escala industrial sin rival, pero no genera
luz de forma eficiente. Para producir luz al interior de un
chip hacen falta materiales con otra física, como el arseniuro de galio (GaAs), la estrella de los láseres, los diodos
emisores y los fotodetectores. La pregunta suena sencilla
y es de las más difíciles de la fotónica: ¿cómo lograr que
la plataforma industrial del silicio y el talento óptico del
GaAs trabajen en un solo chip, al igual que dos piezas de
una misma máquina?
El objetivo de este artículo es explicar, desde una perspectiva divulgativa pero físicamente fundamentada, por
qué la unión de GaAs sobre silicio representa una ruta
atractiva hacia los chips con luz incorporada, qué incompatibilidades la dificultan y qué estrategias se han propuesto
para acercar ambos materiales dentro de una misma arquitectura. El argumento central es que integrar no equivale
a apilar: entre el GaAs y el silicio existe un conjunto de
tensiones cristalinas, térmicas, químicas y electrónicas que
deben resolverse antes de que el dispositivo final pueda
emitir luz con la calidad que las aplicaciones exigen.
El artículo recorre ese problema en etapas. Comienza
con el contexto energético y tecnológico que hace urgente la fotónica integrada; continúa con un examen de
las fortalezas y limitaciones del silicio frente a las ventajas

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ópticas del GaAs, y dedica su sección central a las tres incompatibilidades fundamentales entre ambos materiales:
desajuste de red, expansión térmica diferencial y polaridad cristalina. A partir de ahí se presentan cuatro rutas
de integración –capas de amortiguamiento, ingeniería de
orientación y superficie, nanoestructuras y ensamblado
híbrido– vinculadas cada una con los componentes ópticos que pueden habilitar. El artículo cierra con las aplicaciones potenciales y las conclusiones.

UN MUNDO QUE PIDE MÁS
VELOCIDAD Y MENOS CALOR
La respuesta que persigue la industria es llevar la luz cada
vez más cerca del chip. En las distancias largas hace décadas que confiamos en ella: la información que cruza océanos viaja a manera de pulsos de luz por fibras
ópticas, no como electricidad por cables, porque la luz
transporta enormes cantidades de datos con muy poca
pérdida y casi sin calentarse. El reto actual es acercar esa
ventaja al corazón del cómputo: entre servidores, entre
tarjetas, entre procesadores e, idealmente, dentro de un
mismo circuito.
Ese es el territorio de la fotónica integrada: fabricar sobre un chip los componentes capaces de generar, guiar,
modular y detectar luz. En el fondo se trata de reconstruir
en óptica un juego de herramientas igual que el que la
electrónica ya domina, y hacen falta cuatro piezas: una
fuente que produzca la luz –un láser o un diodo emisor–;
guías de onda que la conduzcan por trayectorias grabadas
en el propio material; moduladores que graben información sobre ella, variándola a gran velocidad y fotodetectores que la reciban y la traduzcan de vuelta a señales

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�CURIOSIDAD

eléctricas. De las cuatro, una se resiste: el silicio sabe
guiar, modular y, hasta cierto punto, detectar luz; lo que
no puede llevar a cabo bien es producirla. Y sin una fuente eficiente, las otras tres piezas se quedan sin nada que
hacer. De ahí el interés en sumarle materiales del grupo
III-V como el GaAs, que sí emiten luz de manera óptima
(Liang y Bowers, 2010).

SILICIO: EL CAMPEÓN DEL
COSTO, LA ESCALABILIDAD
Y LA CONFIABILIDAD
El silicio hizo posible la era del microchip por una combinación casi irrepetible de virtudes. Es abundante hasta lo
absurdo: se extrae de algo tan común como la arena y es
el segundo elemento más frecuente de la corteza terrestre.
Se purifica con un control extraordinario, grados de pureza
que pocos materiales alcanzan. Forma de manera natural
un óxido aislante casi perfecto –el SiO₂–, una especie de
superpoder discreto que simplificó enormemente la fabricación de transistores. Y, lo más importante, alrededor de
él se construyó una infraestructura industrial colosal, capaz
de generar millones de dispositivos idénticos con calidad
uniforme y a costos cada vez menores. El silicio es, sin duda
alguna, el componente de la producción masiva.
Pensemos en un chip optoelectrónico como un robot
de dos partes. El silicio es el chasis: el cuerpo robusto que
lo sostiene todo y que, lejos de ser pasivo, hace el trabajo
pesado –la lógica, el cómputo, el control– a una escala
que ningún otro elemento iguala. Es fiable, se fabrica en
serie y se “repara” con procesos bien conocidos. Lo que
le falta es la mano fina capaz de una operación muy específica: producir luz.

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Y esa carencia no es un capricho de ingeniería, sino de
física. El silicio es un semiconductor de banda prohibida
indirecta. En la práctica, eso significa que cuando uno de
sus electrones cede energía para “caer” a un nivel inferior, debe satisfacer dos condiciones a la vez –de energía
y de momento– que casi nunca coinciden. La consecuencia es que esa energía tiende a escaparse en forma de calor, no de luz. El silicio puede manipular la luz que recibe,
pero generarla por sí mismo le resulta antinatural. Por eso
fabricar un láser hecho solo de silicio sigue siendo enormemente difícil, y por eso la búsqueda apunta hacia un
material que aporte justo la función que le falta.

GaAs: EL ESPECIALISTA
EN LUZ Y VELOCIDAD
Si el silicio falla justo donde se le pide luz, el arseniuro
de galio brilla precisamente ahí. El GaAs pertenece a la
familia de los semiconductores compuestos III-V, y su diferencia clave con el silicio está en un detalle de su estructura electrónica: tiene una banda prohibida directa. Es el
reverso exacto del problema que vimos. En el GaAs, un
electrón puede caer a un nivel de menor energía y entregarla como un fotón sin necesidad de que “encajen” a la
vez energía y momento; la coincidencia que en el silicio
es rarísima, en el GaAs es la regla. Por eso transforma
electricidad en luz con gran eficiencia, lo cual lo convierte
en el material natural de los láseres, los LEDs y los fotodetectores (Del Alamo, 2011).
A esa virtud óptica suma otra: en el GaAs los electrones se mueven con más soltura que en el silicio, lo que lo
hace idóneo para dispositivos de muy alta frecuencia. Luz
y velocidad: de ahí su fama de especialista. De hecho, el
GaAs ya forma parte de la vida diaria aunque rara vez lo

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�CURIOSIDAD

notemos –está en los amplificadores de radiofrecuencia
de la mayoría de los teléfonos celulares, en los láseres de
los enlaces ópticos de los centros de datos y en las celdas
solares de alta eficiencia de muchos satélites–.
Pero el especialista cobra caro. El GaAs no es abundante y barato como el silicio, tampoco se fabrica en obleas
de gran tamaño ni con procesos tan maduros. Generar un
chip entero de GaAs sería comparable a construirlo todo
con piezas de relojería: exquisito y, a escala industrial, inviable. De ahí la estrategia que ha guiado al campo durante décadas: no sustituir al silicio, sino sumarle el GaAs
solo donde de verdad es necesario: ¡la fuente de luz!
Esa es, en una sola imagen, la idea que ha movido a la
fotónica integrada: el silicio como chasis robusto y barato
que hace el trabajo pesado, y el GaAs a manera de módulo óptico de precisión montado sobre él, encargado de
generar la luz (figura 1).

POR QUÉ NO EMBONAN:
TRES INCOMPATIBILIDADES
DE RAÍZ
Montar el módulo de GaAs encima del chasis de silicio
no es un “atornillar y listo”. El problema de fondo no es
apilar un material sobre otro, sino lograr que dos cristales convivan pese a regirse por realidades internas distintas, como dos piezas fabricadas con especificaciones que
nunca se pensó encajaran entre sí. La figura 2 reúne los
tres choques que aparecen en esa unión: desajuste de
red, expansión térmica y polaridad.
El desajuste de red: en un cristal, los átomos se ordenan formando una rejilla tridimensional regular. Para crecer bien un material sobre otro, ambas rejillas deberían
tener espaciados casi idénticos. Los del silicio y el GaAs
no lo son: difieren alrededor de un 4%. Suena a poco,
pero a escala atómica es enorme. Significa que, más o
menos cada 25 átomos, las dos rejillas dejan de coincidir
por completo –parecido a dos peines de dientes ligeramente distintos que, tras un tramo corto, se desfasan–.
Cuando una capa de GaAs intenta acomodarse sobre la
del silicio, esa discrepancia genera tensión, y si esta se
acumula, el cristal se relaja creando defectos, como dislocaciones, que degradan la emisión de luz y minan la confiabilidad del dispositivo (Li y Lau, 2017; Du et al., 2022).
La expansión térmica: todos los materiales se dilatan
con el calor y se contraen con el frío, pero no en igual
proporción. El crecimiento de semiconductores ocurre a
temperaturas altas; al enfriar la muestra, el GaAs y el silicio se contraen en medida diferente, lo que introduce
esfuerzos en la interfaz, aunque las rejillas hubieran encajado a la perfección. Es el mismo principio del bimetal de
un termostato: dos láminas distintas unidas que, al variar
la temperatura, se doblan porque cada una “quiere” cam-

Figura 1. El chip optoelectrónico como un robot de dos partes: el silicio es el chasis –robusto, fabricable en serie, a cargo de la lógica, el control
y el cómputo–, mientras que el GaAs es el módulo especializado que aporta la herramienta óptica: generar luz (láser/LED) para la comunicación óptica. La interfaz entre ambos simboliza el reto central: hacer convivir materiales con propiedades mecánicas, térmicas y electrónicas
distintas dentro de una misma arquitectura.

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�CURIOSIDAD

alguna región el patrón arranca “con el pie cambiado”,
dos zonas del tablero se encuentran fuera de fase, y en la
costura aparece una frontera antifase: una línea donde la
secuencia correcta se invierte. Esas fronteras actúan como
defectos y estropean la emisión de luz y el transporte
eléctrico. Por eso los primeros instantes del crecimiento
–los primeros planos atómicos– son decisivos.

CUATRO MANERAS DE
MONTAR EL MÓDULO
SOBRE EL CHASIS

Figura 2. Las tres incompatibilidades entre GaAs y silicio. (a) Desajuste de red: los parámetros de red del Si y del GaAs (aSi y aGaAs)
difieren alrededor de un 4%, lo que tensiona la interfaz y puede generar dislocaciones. (b) Expansión térmica: sus coeficientes de
dilatación (αSi y αGaAs) son distintos, de modo que al enfriar tras el crecimiento cada material se contrae en distinta proporción. (c)
Polaridad: al crecer GaAs (polar) sobre Si (no polar) pueden formarse fronteras antifase. Las tres son fuentes de tensión o desorden
que degradan la calidad óptica del dispositivo.

La integración GaAs/Si ha sido explorada por varias rutas
que no compiten entre sí: cada una ataca un problema
distinto. En el fondo hay dos filosofías: una insiste en hacer crecer el GaAs sobre el silicio pese a los tres choques
–amortiguando la tensión, asentando bien la primera
capa o encogiendo las piezas hasta que se acomoden–;
la otra renuncia al crecimiento y, sin más, monta encima
del chasis un módulo óptico ya fabricado. La tabla I las
resume y la figura 3 las ilustra.

biar de tamaño a su propio ritmo. En un chip, esa curvatura se traduce en grietas o en tensiones internas que se
congelan en el material.

Tabla I. Rutas de integración GaAs/Si y su relación con dispositivos ópticos en chip.

La polaridad: el GaAs está hecho de dos átomos diferentes –galio y arsénico– que no atraen a los electrones
con la misma fuerza, así que la carga no se reparte de
forma simétrica: el galio queda como un centro ligeramente positivo y, el arsénico, negativo. El silicio, formado
por átomos todos iguales, no tiene esa alternancia: es no
polar. El choque surge al crecer el GaAs, polar, encima del
silicio, no polar. Conviene imaginar que el GaAs es un tablero de ajedrez en el que las divisiones deben intercalarse estrictamente galio-arsénico-galio-arsénico, colocado
sobre un piso de silicio de casillas todas idénticas. Si en

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Ruta de integración

Analogía divulgativa

Qué problema intenta resolver

Componentes que puede
habilitar u optimizar

Capas intermedias y buffers.

Un amortiguador entre dos
rejillas rígidas.

Absorben la tensión del desajuste de red y atrapan dislocaciones antes de que lleguen a la
región que emite luz.

Láseres, LEDs, fotodetectores
y capas emisoras de mayor
calidad cristalina.

Ingeniería de orientación
y superficie.

Asentar bien la primera capa
desde el primer contacto.

Controla los primeros planos
atómicos, reduce defectos de
interfaz y ayuda a domar la
polaridad.

Plantillas más limpias para
fuentes de luz, detectores y
circuitos optoelectrónicos.

Nanohilos y nanoestructuras.

Piezas pequeñas que se acomodan mejor que una placa
entera.

Su geometría reducida permite
relajar la tensión sin generar
tantos defectos como una capa
plana extensa.

Nanoemisores, fotodetectores
compactos, sensores ópticos
y estructuras para fotónica
integrada.

Integración híbrida
o heterogénea.

Montar sobre el chasis de silicio
un módulo óptico ya fabricado.

Evita exigir un crecimiento
epitaxial perfecto sobre toda la
oblea y aprovecha dispositivos
III-V ya optimizados.

Láseres integrados, amplificadores ópticos, transceptores,
peines de frecuencia y sistemas
fotónicos para centros de
datos o LiDAR.

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�CURIOSIDAD

La ruta híbrida tiene incluso fecha fundacional. En septiembre de 2006, un equipo de UCSB dirigido por John
Bowers, junto con Intel, presentó el primer láser híbrido
sobre silicio bombeado eléctricamente: en lugar de pelearse con el crecimiento cristalino, pegaron un emisor
III-V –fosfuro de indio, primo cercano del GaAs– directamente en una guía de onda de silicio, de modo que la luz
nacía en el III-V y se acoplaba al silicio. Aquella prueba de

concepto abrió la línea que hoy produce los dispositivos
más avanzados del campo, a cambio de nuevos retos de
alineación, empaquetado y manufactura (Roelkens et al.,
2010; Xiang et al., 2022).
Más allá de la ruta elegida, todas chocan con la misma
pregunta práctica: ¿cómo conseguir una región que emita
luz con la calidad cristalina, la eficiencia y la confiabilidad
suficientes para sobrevivir dentro de un sistema real?

¿QUÉ SE GANA
SI LO LOGRAMOS?
La motivación no es solo abaratar. El silicio ya fabrica barato y a gran escala; lo que la integración con GaAs añade
es desempeño: más ancho de banda, menos calor y energía por cada bit transmitido, dispositivos más pequeños
y funciones ópticas nuevas dentro del propio chip. Es, en
el fondo, atacar de frente el cuello de botella con que
abrimos: si mover información por cobre cuesta caro en
energía y calor, hacerlo con luz puede costar una fracción.
El terreno más inmediato son las comunicaciones
ópticas. Una fuente de luz integrada permite construir
transceptores compactos –los dispositivos que traducen
señales eléctricas a ópticas y de vuelta– sobre la misma
plataforma que ya realiza el cómputo. Aquí, los centros
de datos son el caso estelar: enormes volúmenes de información que deben viajar entre servidores gastando la
menor energía posible. En lugar de depender de láseres
externos y módulos separados, la idea es acercar el láser,
la guía de onda, el modulador y el detector a un mismo
chip –e incluso al mismo encapsulado que el procesador–.
En términos llanos: cambiar parte del tráfico eléctrico por
carriles de luz, dentro y entre los chips.

Figura 3. Rutas esquemáticas de integración GaAs/Si para dispositivos ópticos en chip. (A) Capas intermedias o buffers, que reducen la tensión y atrapan defectos; (B) ingeniería de orientación y superficie, que controla la interfaz y la polaridad; (C) nanohilos y
nanoestructuras, que relajan la tensión mediante geometrías pequeñas, (D) integración híbrida o heterogénea, que monta módulos
III-V ya fabricados sobre plataformas fotónicas de silicio.

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El sensado es otro frente prometedor. Integrar óptica
en silicio abre la puerta a la espectroscopía en chip: un
laboratorio diminuto que ilumina una muestra y lee su
“huella” óptica con el fin de identificarla. Las aplicaciones
van de la salud –análisis de aliento o de sangre– al monitoreo ambiental, la industria química o la seguridad. Y en
cómputo y tecnologías emergentes, la fotónica integrada
se explora para interconexiones de baja pérdida, procesamiento óptico de señales, LiDAR miniaturizado –el “ojo”
láser de los coches autónomos– y plataformas compatibles con las comunicaciones cuánticas.

CIERRE: NO BASTA CON
ATORNILLAR EL MÓDULO;
ES CIENCIA DE MATERIALES
EN ACCIÓN
Integrar GaAs sobre silicio no es un mero reto de empaquetado. Es un problema de compatibilidad cristalina,
térmica, química y electrónica a la vez: hay que convencer
a dos materiales con reglas internas distintas de convivir
en una misma arquitectura sin que los defectos arruinen la
función óptica. Por eso no lo resuelve una sola disciplina,
sino el cruce de varias –ciencia de materiales, física de
semiconductores, epitaxia, nanofabricación, diseño fotónico y manufactura avanzada–.
Cada especialidad aporta una capa de comprensión
distinta. La ciencia de materiales revela qué ocurre en la
frontera entre ambos cristales: cómo se acumula la tensión, cómo se forman los defectos y qué condiciones favorecen una interfaz estable. La física de semiconductores
explica por qué el silicio procesa información con enorme
eficiencia, pero no emite luz de forma natural, mientras el
GaAs sí convierte electricidad en fotones. La epitaxia desarrolla estrategias para hacer crecer capas cristalinas con

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el mayor orden posible; la nanofabricación las transforma
en dispositivos reales mediante patrones, contactos y estructuras de escala nanométrica. El diseño fotónico define
cómo debe generarse, guiarse, modularse y detectarse la
luz dentro del chip. La manufactura avanzada, finalmente,
busca garantizar que todo eso no funcione solo en una
muestra de laboratorio, sino en procesos reproducibles e
integrables escala industrial.
La imagen del robot resume el desafío. El silicio es el
chasis robusto que ya sostiene a la microelectrónica del
planeta entero; el GaAs, el módulo de precisión capaz
de generar luz con eficiencia. El arte completo radica en
montar ese módulo sobre el chasis sin que se quiebre ni
pierda su ventaja industrial. Si se consigue, los chips del
futuro no solo procesarán información: también podrán
comunicarla, medirla y manipularla con luz. No basta con
atornillar el módulo al chasis: hay que entender, átomo
por átomo, por qué se resisten a encajar.

CONCLUSIONES
El cuello de botella de las próximas décadas no será solo
cuántos transistores caben en un chip, sino cómo construir arquitecturas híbridas que combinen cálculo, comunicación óptica, sensado y procesamiento de información
sin desperdiciar energía ni generar calor. En ese escenario, casar electrónica y fotónica deja de ser una curiosidad
de laboratorio para volverse una apuesta estratégica.
No hay una sola ruta ganadora; existe una familia de
soluciones, y cada una responde a un problema distinto.
Todas apuntan, sin embargo, a un horizonte semejante:
chips más rápidos, eficientes y versátiles, capaces de brillar desde el corazón mismo de la tecnología de silicio.

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�CURIOSIDAD

REFERENCIAS
Del Alamo, Jesús. (2011). Nanometre-scale
electronics with III-V compound semiconductors, Nature, 479(7373), 317–323, https://doi.
org/10.1038/nature10677
Du, Yong, Xu, Buqing, Wang, Guilei, et al. (2022).
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Horowitz, Mark. (2014). Computing’s energy
problem (and what we can do about it), 2014
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doi.org/10.1109/ISSCC.2014.6757323
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AI: World Energy Outlook Special Report, International Energy Agency, https://www.iea.org/
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Miller, David. (2017). Attojoule optoelectronics for low-energy information processing and
communications, Journal of Lightwave Techno-

50

logy, 35(3), 346–396, https://doi.org/10.1109/
JLT.2017.2647779
Roelkens, Günther, Liu, Liu, Liang, Di, et al.
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intra-chip optical interconnects, Laser &amp; Photonics Reviews, 4(6), 751–779, https://doi.
org/10.1002/lpor.200900033
Xiang, Chao, Jin, Warren, Huang, Duanni, et
al. (2022). High-performance silicon photonics
using heterogeneous integration, IEEE Journal of Selected Topics in Quantum Electronics,
28(3), 8200515, https://doi.org/10.1109/JSTQE.2021.3126124

Recibido: 16/02/2026
Aceptado:24/06/2026
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CIENCIAUANL / AÑO 29, No.139, septiembre-octubre 2026

El chip que quiere brillar,
GaAs sobre silicio:
el camino hacia chips
con luz integrada

The Chip That Wants
to Shine GaAs on Silicon:
The Path Toward
Light-Integrated Chips

RESUMEN

ABSTRACT

El silicio es el esqueleto de la microelectrónica moderna: abundante, económico y fabricable a escala
industrial. Pero arrastra una limitación de origen: no
emite luz de manera eficiente. El arseniuro de galio
(GaAs), en cambio, posee una estructura electrónica que favorece la emisión óptica y permite construir
láseres, diodos emisores de luz y otros dispositivos
optoelectrónicos de alto desempeño. La fotónica integrada persigue un objetivo aparentemente sencillo:
montar ese módulo que emite luz sobre el esqueleto
de silicio, dentro de un mismo chip. La dificultad estriba en que ambos cristales se rigen por reglas internas distintas. Este artículo explica, mediante una
analogía mecánica accesible y fundamentos físicos
claros, por qué GaAs y silicio no embonan de forma
natural –desajuste de red, diferencias de expansión
térmica y polaridad del material– y revisa las principales rutas de integración (capas intermedias, ingeniería de orientación, nanoestructuras e integración
híbrida) junto con los componentes ópticos que cada
una habilita: láseres integrados, fotodetectores, guías
de onda y transceptores. Lograr esta integración abriría la puerta a chips más rápidos y eficientes, capaces
de comunicarse mediante luz, con impacto en centros
de datos, comunicaciones, sensado y procesamiento
de información.

Silicon is the backbone of modern microelectronics: abundant, inexpensive, and manufacturable
at industrial scale. Yet it carries a built-in limitation: it does not emit light efficiently. Gallium
arsenide (GaAs), by contrast, has an electronic
structure that favors optical emission, enabling
high-performance lasers, light-emitting diodes,
and other optoelectronic devices. Integrated
photonics pursues a deceptively simple goal: to
mount that light-emitting module onto the silicon
backbone within a single chip. The difficulty is
that the two crystals obey different internal rules.
Using an accessible mechanical analogy and clear
physical foundations, this article explains why
GaAs and silicon do not fit together naturally —
lattice mismatch, thermal-expansion differences,
and material polarity— and reviews the main integration routes (intermediate buffer layers, orientation engineering, nanostructures, and hybrid integration) together with the optical components
each one enables: integrated lasers, photodetectors, waveguides, and transceivers. Achieving this
integration would open the door to faster, more
energy-efficient chips able to communicate with
light, with impact on data centers, communications, sensing, and information processing.

Palabras clave: silicio, arseniuro de galio (GaAs), fotónica integrada,
integración heterogénea, epitaxia III-V sobre silicio, láseres en silicio,
optoelectrónica.

Keywords: silicon, gallium arsenide (GaAs), integrated photonics,
heterogeneous integration, III-V-on-silicon epitaxy, silicon lasers,
optoelectronics.

CIENCIAUANL / AÑO 29, No.139, septiembre-octubre 2026

51

�Conciencia

CONCIENCIA

Cuando la radiactividad se
convirtió en moda
https://doi.org/10.29105/cienciauanl.v29.139.538

Roberto Carlos López-Solís*

ORCID: 009-003-0272-3026

Luis Carlos Juárez-Martínez**
ORCID: 0009-0006-2494-1683

Alejandría Denisse Pérez-Valseca***

ORCID: 0000-0001-7254-2384

E

n 1898, Marie y Pierre Curie aislaron y clasificaron dos
nuevos elementos químicos: el polonio (Po) y el radio (Ra)
(Brues y Kirsh, 1977; Orci, 2013). Estos hallazgos tuvieron
un impacto inmediato en distintas áreas del conocimiento, particularmente en la medicina, que ya había experimentado una transformación poco antes con el uso de los rayos X.
El radio (Ra) es un elemento natural y radiactivo que, desde su
descubrimiento, llamó la atención por sus propiedades inusuales. Su isótopo más común, el radio-226 (226Ra), tiene una vida
media de alrededor de 1,600 años; es decir, su actividad se
reduce a la mitad en ese tiempo. Emite principalmente
partículas alfa y, debido a su semejanza química con el
calcio, puede acumularse en los huesos cuando ingresa al organismo. Existen numerosos ejemplos de productos a base de radio que se promocionaban como
milagrosos o con supuestos efectos medicinales. En
este artículo se describen tres de los mercados que, a
juicio de los autores, resultan especialmente representativos: terapéuticos, cosméticos y alimentos.

* Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares, Ocoyoacac, México.
** Universidad Autónoma de Chihuahua, Chihuahua, México.
*** Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa, México.
Contacto: roberto.lopez@inin.gob.mx, ljuarezm@uach.mx,
alepv@xanum.uam.mx

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53

�CONCIENCIA

Debido a este efecto, los especialistas de
la época vieron en dicho elemento una alternativa para tratar diversas enfermedades,
y comenzó a utilizarse a manera de terapia
en tumores que no respondían a los procedimientos disponibles (Genet, 1998). Aunque los resultados solo fueron parcialmente satisfactorios, los tratamientos a base de
radio se generalizaron rápidamente. Las revistas médicas de aquellos años publicaron
numerosos artículos dedicados a estudiar y
documentar sus posibles efectos terapéuticos (Genet, 1998).
Además de su uso directo en terapias,
el radio se hizo popular en productos dirigidos al consumo rápido, como alimentos y
cosméticos, amén de dispositivos diseñados
para uso continuo. Entre todos estos destacaron el radioendocrinador y el percolador
de radio (ORAU, 2026a; Genet, 1998).

Artículos terapéuticos
Los efectos médicos de la radiación se observaron inicialmente de manera accidental. Henri Becquerel olvidó
una fuente radiactiva en el bolsillo de su chaleco durante varios días y posteriormente notó una lesión similar a
una quemadura en la piel debida a la radiación ionizante. Tal hallazgo fue reproducido y confirmado por otros
investigadores, entre ellos Pierre Curie. Toda radiación
ionizante es aquella que puede extraer electrones de
átomos que conforman la materia, como en las células
de un organismo, lo cual lesiona tejidos, por eso Bequerel y Curie notaron una quemadura en el área. Sin
embargo, el daño depende del tipo de radiación y el
medio que la absorbe, por ejemplo, una partícula alfa
(entre otras, las emitidas por 226Ra) no tiene la capacidad de penetrar más allá de las primeras capas de piel.

54

El primero consistía en una pequeña placa, similar en tamaño a una tarjeta, que contenía una fuente de radio encapsulada. Se
colocaba sobre distintas partes del cuerpo,
generalmente alrededor del pecho mediante un collar, y se promovía como tratamiento ante supuestas alteraciones endocrinas.
Existía incluso una versión denominada
Scrotal Radioendocrinator, que se utilizaba
junto con un suspensorio para irradiar el área
genital masculina con fines terapéuticos.

Alimentos

Cosméticos
La popularidad de los tratamientos médicos con
radio llevó a considerar que pequeñas dosis incorporadas en artículos de uso diario podrían ser
benéficas a largo plazo, lo que dio origen a una
línea de cosméticos con contenido radiactivo.
Aunque hoy resulta poco común imaginar
el uso de productos en cuyos ingredientes se
encuentren elementos radiactivos, a principios
del siglo XX diversas compañías, como las francesas Tho-Radia y Ramey, o las británicas Artes
y Radior (Diaz-Diaz et al., 2020), desarrollaron
y comercializaron artículos de belleza que incluían radio en su formulación, entre otros, se
encontraban cremas para la piel, polvos faciales, jabones, lociones capilares, pasta dental y
sales de baño.

Por su parte, los percoladores eran recipientes con sales insolubles de radio. El usuario los llenaba con agua y la dejaba en contacto con el material radiactivo durante varias
horas; posteriormente, el líquido se bebía
y el contenedor se rellenaba para repetir el
proceso al día siguiente. A pesar de la popularidad de este producto no existen indicios
que sugieran algún efecto terapéutico.

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Al igual que los cosméticos, también se distribuyeron alimentos y bebidas que contenían radio. El caso más conocido es el Radithor (cuyo
inventor es el mismo del radioendocrinador),
un líquido energético elaborado con agua destilada y pequeñas cantidades de radio disuelto.
Se promocionaba como remedio para diversos
padecimientos: dolores de cabeza, trastornos
mentales, diabetes, anemia, estreñimiento y
asma (Prisco, 2020).
Radithor se produjo entre 1918 y 1928 y generó controversia tras la muerte del empresario
y figura pública Eben Byers en 1932, quien consumía varias botellas al día y durante años presentó efectos asociados a la exposición prolongada al radio (Brues y Kirsh, 1977; Genet, 1998).
Es importante destacar que los costos de refinación de este llevaron a que dichos productos no
fueran alcanzables para el ciudadano común,
por decir algo, un frasco de Radithor costaría
alrededor de 16 USD el día de hoy.
La incorporación de radio en alimentos fue
tan popular que aun algunos artículos que no
lo contenían sugerían lo contrario. Un ejemplo
es la mantequilla “Radium Brand Creamery Butter”, manufacturada por Nucla Creamery (de
Nuclea, Colorado). No existe evidencia de que
incluyera radio en su composición; sin embargo, el uso del término “Radium” en su nombre
buscaba asociarlo con la modernidad y el prestigio científico de la época (ORAU, 2026b).
Estos productos se comercializaron en Estados Unidos sin restricciones hasta 1938,
cuando la Ley de Alimentos, Medicamentos y
Cosméticos prohibió el uso de empaques con
afirmaciones engañosas.

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�CONCIENCIA

CONSIDERACIONES
FINALES
Aunque no existían pruebas que respaldaran los beneficios que se les
atribuían a los productos con radio,
tampoco sus efectos negativos eran
inmediatos o suficientemente evidentes para justificar su prohibición, resultando en una zona gris que permitió
su existencia.

Figura 1. Radioendocrinador.

Con el tiempo se hizo palpable que el uso
indiscriminado del radio y otros elementos
radiactivos en tratamientos médicos y objetos de uso cotidiano tuvo consecuencias graves, incluidas muertes directas e indirectas,
tanto por el uso de estos productos como
por su fabricación. Sin embargo, resulta difícil
establecer una cifra definitiva. Tal incertidumbre se debe, entre otras razones, a que no
siempre es posible atribuir un fallecimiento
exclusivamente a la exposición al radio, pues
pudieron intervenir padecimientos previos
o diversas causas médicas. Aunque algunas
fuentes sugieren que el número total podría
ascender a varios miles (Moore, 2018), dichas
estimaciones deben interpretarse con cautela. Como ejemplo de esta dificultad, un estudio de 1971 examinó a 5,000 pacientes con
sospecha de incorporación interna de radio
y confirmó su presencia en poco menos de
2,000, incluidos individuos que se encontraban en relativamente buen estado de salud
(Brues y Kirsh, 1977).

Gracias a regulaciones más estrictas que exigían a
los fabricantes presentar pruebas científicas que demostraran la seguridad de sus productos y restringían
el etiquetado con declaraciones falsas o inexactas,
como los supuestos beneficios del radio. Tal endurecimiento en la legislación limitó considerablemente
la promoción de artículos radiactivos, aunque algunos continuaron circulando incluso en la década de
1960. Este simple acto de severidad legal aplicable
nos muestra la importancia de una adecuada regulación en temas como la energía nuclear. En México, el
encargado de emitir estas normas es la Comisión Nacional de Seguridad Nuclear y Salvaguardas (CNSNS).

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La radiación forma parte de la vida diaria y
no debe provocar un temor irracional. El riesgo
aumenta cuando el radio entra al organismo,
por ejemplo, al ingerirse y acumularse en los
tejidos; precisamente lo que ocurrió al añadirlo a alimentos, bebidas y cosméticos. A principios del siglo XX, la escasa regulación sanitaria, la falta de evidencia científica y el limitado
pensamiento crítico favorecieron la difusión de
estos productos milagro, como los mostrados
en este artículo.

57

�CONCIENCIA

DEFINICIONES Y NOTAS
•

Radiación ionizante: partículas
o radiación electromagnética
capaz de alterar átomos y moléculas al interactuar con ellas.

•

Radiactividad: fenómeno físico y
nuclear donde núcleos atómicos
inestables pierden energía de manera espontánea al desintegrarse. Durante este proceso, emiten
partículas o radiación electromagnética (rayos X o rayos gamma).

•

Radionúclido: átomo con un núcleo que libera energía en forma de radiación al transformarse.

•

Radiotoxicidad: es la capacidad de
un radionúclido de causar daño a un
organismo al ser absorbido por él.

•

La exposición puede ser externa,
si la fuente está fuera del cuerpo, o
interna, si el material radiactivo se inhala, ingiere o entra por una herida.

Moore, Kate. (2018). The Radium Girls: The Dark
Story of America’s Shining Women, Naperville,
USA, Sourcebooks Incorporated.
ORAU Museum of Radiation and Redioactivity.
(2026a). The Radiendocrinator (ca. 1924-1929),
https://orau.org/health-physics-museum/collection/radioactive-quack-cures/radioactive-pads/
radiendocrinator.html
ORAU Museum of Radiation and Redioactivity.
(2026b). Radium Brand Butter Carton (ca. 1930s),
https://orau.org/health-physics-museum/collection/brands/radium-butter.html
Orci, Taylor. (2013). How We Realized Putting
Radium in Everything Was Not the Answer,
The Atlantic, https://www.theatlantic.com/
health/archive/2013/03/how-we-realizedputting-radium-in-everything-was-not-theanswer/273780/
Prisco, Jacopo. (2020). When beauty products
were radioactive, CNN, https://edition.cnn.
com/style/article/when-beauty-products-were-radioactive/index.html

Recibido: 03/10/2025
Aceptado:15/04/2026
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REFERENCIAS

Cuando la radiactividad
se convirtió en moda

When radioactivity
became a fashion

RESUMEN

ABSTRACT

A finales del siglo XIX, el hallazgo y refinamiento
de ciertos materiales con propiedades nunca antes vistas impulsó a la sociedad a utilizarlas en
su vida diaria incluso sin comprender totalmente sus efectos. Así nació una tendencia de incluir
compuestos de radio y torio en artículos de uso
cotidiano y en tratamientos médicos, con consecuencias no previstas: numerosos casos de enfermedad y muerte asociados a la exposición prolongada a estos materiales radiactivos. Este artículo
ofrece, de manera imparcial, una breve descripción del surgimiento y declive de esta tendencia.

At the end of the nineteenth centur y, the discover y and refinement of certain materials
with previously unseen properties led society
to use them in daily life, even without fully
understanding their effects. Thus emerged a
trend of incor porating radium and thorium
compounds into ever yday products and medical treatments, with unforeseen consequences:
numerous cases of illness and death associated
with prolonged exposure to these radioactive
materials. This article offers an impartial brief
account of the rise and decline of this trend.

Palabras clave: radio, radiación, radiactividad, envenenamiento por radiación, radiotoxicidad.

Keywords: radium, radiation, radioactivity, radiation poisoning,
radiotoxicity.

Brues, Austin, Kirsh, Israel. (1977). The Fate of
Individuals Containing Radium, Transactions
of the American Clinical and Climatological
Association, 211-218.
Díaz-Díaz, Rosa, Garrido-Gutiérrez, Carolina,
Maldonado-Cid, Paola. (2020). Cosméticos radioactivos. La belleza “radiante”, Actas Dermo-Sifiliográficas, 863-865.
Genet, M. (1998). Radium: a miracle cure! Radiation Protection and Dosimetry, 1-4.

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�CIENCIA DE FRONTERA

Ciencia de frontera

Cadenas de enseñanza y aprendizaje.

El “suministro” del doctor
Benito Sánchez Lara a la
formación de los ingenieros

B

enito Sánchez Lara es ingeniero químico por la Universidad Autónoma de Puebla y obtuvo los grados de maestría y doctorado en Ingeniería de Sistemas (Planeación) en el Programa de
Posgrado en Ingeniería de la UNAM. Es profesor de la División
de Ingeniería Mecánica e Industrial donde imparte, a nivel de
posgrado, cursos sobre sistemas, planeación y transporte.
Ha incursionado en diferentes líneas de trabajo e investigación, pero
recientemente se ha centrado en la caracterización y funcionamiento de
las cadenas de suministro, en particular aquellas denominadas cadenas
inversas enfocadas en la valorización de residuos sólidos urbanos. Sobre
este tema ha publicado artículos, capítulos de libro y ha dirigido tesis de
licenciatura, maestría y doctorado. Actualmente administra un proyecto
de investigación y vinculación con el apoyo de la Secretaría de Ciencia,
Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti), orientado al manejo de
residuos en la cuenca del río Lerma.

María Josefa Santos-Corral*

*Universidad Nacional Autónoma de México,
Ciudad de México, México.
Contacto: mjsantos@sociales.unam.mx

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CIENCIAUANL / AÑO 29, No.139, septiembre-octubre 2026
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�CIENCIA DE FRONTERA

¿En qué circunstancia descubre
su vocación por la ingeniería?
En la secundaria me gustó la química por cómo me la enseñó un profesor.
Cuando ingresé a la licenciatura opté por ingeniería química, asumiendo
que encontraría un fuerte componente de química, pero me di cuenta
de que el enfoque era más hacia la ingeniería, lo cual no me desagradó,
me fue fácil adaptarme a las materias de esa área. Por dicha circunstancia
llegué a la ingeniería. Al pasar los semestres descubrí que combinar la
química y la ingeniería fue la mejor opción. Con la ingeniería obtuve una
formación más robusta en física y matemáticas.

¿Cómo llegó a interesarse
en las cadenas de suministro?
Como muchas de las cosas en la vida, uno va tomando oportunidades. En
2012 me invitaron a formar una asociación sobre logística y cadenas de
suministro, de lo que en ese momento no sabía tanto. Fue mi formación
en sistemas y planeación lo que me permitió entender y adentrarme en
ese campo disciplinario nuevo para mí.

¿Cómo contribuye la ingeniería
al análisis y apuntalamiento de
las cadenas de suministro?
Muchas de las disciplinas asociadas a las cadenas de suministro las estudian y diseñan a partir del entendimiento de las transacciones comerciales, los negocios internacionales y la comercialización. Desde la ingeniería
se abona al análisis de las cadenas de suministros observando los flujos
de información y de mercancías. Estos permiten identificar los eslabones
que las constituyen, pero siempre teniendo en mente que una cadena de
suministros es un sistema que no se puede reducir a las partes.
Un segundo aporte desde la ingeniería es la cuantificación o parametrización de variables determinantes del comportamiento de las cadenas.
Muchos problemas en estas se resuelven conociendo qué hay, qué no
hay, qué funciona y cómo lo hace. Saberlo facilita identificar dónde incidir,
mejorar, optimizar y cambiar las cosas.

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¿Qué ha impulsado el doctor
Sánchez Lara desde la Asociación Mexicana de Logística y
Cadena de Suministro?
Como mencioné, la Asociación Mexicana de Logística y Cadenas de Suministro (AML) me abrió las puertas a un nuevo campo de conocimientos.
Empecé a colaborar en 2012 y entre 2018 y 2019 fui presidente. Durante
mi dirección impulsé la participación de grupos estudiantiles, llamados capítulos al interior de la AML. Mi intención fue difundir, vincular y ampliar el
área de saber entre jóvenes alumnos interesados.
En la actualidad, muchas instituciones tienen carreras sobre logística y
cadenas de suministro, algunas no llevan ese nombre, aunque tratan estos
temas, por ello es propicio crear capítulos estudiantiles. Ahora funjo como
coordinador de capítulos y es grato ver cómo se integran las diferentes
licenciaturas. Las cadenas de suministro cada vez más se abordan desde
otras aristas, entre ellas los procesos industriales.

¿Como ha armado su red
de investigación?
Aunque a veces digo que soy antisocial, no es cierto, en realidad me gus-

ta interactuar y colaborar con distintas personas, especialistas con experiencia en temas diferentes a los que yo conozco, esa es la razón de haber
ampliado mi red. Cuando me invitan a involucrarme en programas o actividades, no soy de los que dice no, muchas veces digo sí, cada proyecto
implica un reto y un compromiso que me enriquece. La mayoría de las
ocasiones participo simplemente por gusto, por interés y eso va abriendo
camino y abonando a la red de contactos, personas y claro, amigos.

¿Cómo le ha hecho para
crear equipos de trabajo y
cómo se dividen las labores?
Los equipos de trabajo están integrados por estudiantes de distintos niveles académicos. Justo ahora estoy coordinando un proyecto en el que
participan alumnos de doctorado, maestría y licenciatura, con diferentes
propósitos e intereses. Algunos lideran y contribuyen de acuerdo con su

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�perfil y con lo que quieren llevar a cabo. Es decir, abonan desde sus disciplinas, donde se ubiquen ellos mismos y se sientan más cómodos, por supuesto.
CIENCIA DE FRONTERA

Hay muchachos que son el soporte de las investigaciones. Les toca hacer
la parte analítica, no por eso su esfuerzo y labor es menor. El concepto bajo
el que trabajamos en los grupos es el de comunidad de práctica, esto es, una
comunidad constituida desde el valor compartido de las personas que la integran. El interés común facilita la colaboración.
También, los miembros de los programas ganan de cierta manera, es decir,
procuro que algunos se involucren haciendo sus tesis usando los datos del
proyecto. La información está abierta a los participantes. Así, se logra su interés, obtienen nuevos conocimientos y se benefician titulándose u obteniendo
reconocimiento por su tarea, doble utilidad para los muchachos.
Algo grato que me sorprendió al leer los formatos del servicio social es que
ellos describen las ventajas del programa más allá de lo que ven en sus cursos. A
partir de su asistencia a los proyectos descubren y aprenden cosas que superan lo
estudiado hasta entonces en su formación escolar, esto me llena de satisfacción,
parece que su participación tiene una incidencia fuerte en su proceso formativo.

¿Qué le ha dado la UNAM al
doctor Sánchez Lara y usted
qué le ha dado a la UNAM?

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La UNAM me ha puesto en charola de plata los recursos para mi
formación, con ello he obtenido ganancias en reconocimiento y
privilegios como docente y académico. He sabido aprovechar
lo que la UNAM brinda. En correspondencia ofrezco a la UNAM
mi labor universitaria de la manera más seria posible. A veces los
estudiantes me agradecen el apoyo que les doy, les respondo
diciendo que yo soy profesional, me pagan por hacer mi trabajo.

Cadenas de enseñanza y aprendizaje. El “suministro” del doctor Benito Sánchez Lara a la
formación de los ingenieros

Teaching and learning chains.
The “supply” of Dr. Benito
Sánchez Lara to the training
of engineers

RESUMEN

ABSTRACT

La trayectoria académica del doctor Sánchez Lara se
vincula a la aplicación de la ingeniería en la solución de
problemas sobre cadenas de suministro. En esta área
ha impulsado la incursión de estudiantes, quienes, desde distintas disciplinas y trabajando bajo el sistema de
comunidad de práctica, pueden aportar al análisis y
solución de problemas de las cadenas de suministro, a
la vez que se forman en este campo del conocimiento.

Dr. Sánchez Lara’s academic career is linked
to the application of engineering to solving supply chain problems. In this area, he has encouraged students from diverse disciplines, working within a community of practice systems,
to contribute to the analysis and resolution of
supply chain issues while simultaneously developing their expertise in this field

Palabras clave: cadenas de suministro, comunidad de práctica, optimización
logística.

Keywords: supply chains, community of practice, logistics optimization.

Más que motivación o vocación hay compromiso. Siendo sincero, en mi juventud nunca me pasó por la mente la docencia;
sin embargo, aquí estoy. Empecé a dar clases cuando estaba en
el doctorado. Tampoco pensé ser académico en la universidad,
no tenía esa meta, pero aquí estoy, muy contento y satisfecho
con lo que hago.

Aquí está. Pues muchísimas gracias,
Dr. Benito Sánchez Lara.
64

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�SUSTENTABILIDAD ECOLÓGICA

Sustentabilidad ecológica

Adentrarse en una ciencia para la sostenibilidad conlleva pensar y realizar acciones
científicas que se opongan a la actividad hegemónica actual de practicar un desarrollo
económico que se caracteriza por una franca explotación del entorno a gran escala,
que cuenta, además, con políticas orientadas a la expoliación de los recursos naturales (Klare, 2008). Ejercicio que trastornará y perturbará en el futuro el cumplimiento
de las funciones colectivas y ecosistémicas que efectúan los recursos naturales. Este
movimiento científico para la sostenibilidad aspira a promover una actividad que permita inscribir las bases de un nuevo sistema social que ayude a enmendar y abordar
las eventualidades de la degradación ambiental e inseguridad que coexisten.

Ciencia
para la sostenibilidad

Pedro César Cantú-Martínez*

ORCID: 0000-0001-8924-5343

* Universidad Autónoma de Nuevo León, San Nicolás de los Garza, México.
Contacto: cantup@hotmail.com

66

L

a actividad científica como ocupación es distintiva del ser humano. Esta se convierte en campo práctico de la investigación
que se erige en un pensamiento social que fortalece la conciencia de los individuos, fomenta el conocimiento de la naturaleza,
en sus múltiples magnitudes, y sus intrincadas interrelaciones.
Dicha acción científica, desde diferentes perspectivas culturales, puede desarrollarse de manera distinta con intervenciones que se sujetan a las capacidades dialécticas de quienes la llevan a cabo. Por lo cual se observa una vinculación de los procesos naturales y sociales. En este último aspecto sobresalen
los valores de justicia social e inclusión de todas las personas en el contexto de
la sostenibilidad (Martínez-Alier, 2001).

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Particularmente, por la preocupación creciente debida al cambio climático
que se ha convertido en un desafío ecológico por la implementación de las actividades productivas del ser humano. Por ello, en el contexto internacional brota
la necesidad de enlazar los propósitos de investigación científica a los del desarrollo sostenible, con el objetivo de armonizarlos (Jiménez-Munive et al., 2022).
Así, esta ciencia para la sostenibilidad se contempla como un agente con trascendencia histórica, creciente y transformable que conserva en su esencia los
preceptos del desarrollo sostenible.
Por consiguiente, en este artículo nos centraremos en comprender qué es la
ciencia y el marco en que se desenvuelve en el desarrollo sostenible al contar
con precedentes orientadores, para posteriormente concluir con algunas consideraciones finales.

¿QUÉ ES LA CIENCIA?
La ciencia es un conjunto de saberes y conocimientos que se logran y obtienen
mediante la observación, la experimentación y el uso del método científico
para describir y explicar todo aquello que acontece en el entorno natural y en
el mundo social en que nos desempeñamos (Bunge, 2014). Por esta razón es
el artificio más complejo jamás creado por la humanidad, el cual cuenta con
connotaciones cognitivas universales. Su fundamento se halla en crear modelos que provoquen una visión objetiva y demostrable de la realidad, además
de emplear ese saber en la solución de dificultades en ámbitos económicos,
sociales y ambientales, y establecer un mejor porvenir. Para tal efecto, Cantú-Martínez (2010:6) asevera:

CIENCIAUANL / AÑO 29, No.139, septiembre-octubre 2026

67

�SUSTENTABILIDAD ECOLÓGICA

La ciencia se constituye como la principal forma de
generar conocimiento, y desempeña una función
trascendente en nuestra sociedad, a través de su
primordial actividad: la investigación científica,
con lo cual proporciona las bases de las creencias
y el criterio de certidumbre de las colectividades

Por otra parte, Ziman (2003) la contempla, en
su esfera temporal, como aquella que nos permite
remontarnos a escenarios históricos para darnos cuenta del desarrollo y avance del ser humano acompasado con las permutaciones en
el ámbito natural, que adicionalmente se recrea
y extiende en la vida cotidiana en el presente.
Asimismo, advierte: “La tecnología es ciencia en
aplicación: [y] la ciencia en acción es investigación. Esto indica un marco en la dimensión de la
práctica” (Ziman 2003: 25).
En dicha sentencia se observa que su construcción es una exploración paulatinamente minuciosa y sistemática en aras de conseguir el fin
último que es mejorar la condición de vida de
las personas, ya que siempre se ha previsto su
función social para satisfacer las necesidades
más apremiantes del ser humano. Esta se puede
advertir en las contribuciones en el área de la salud y en la búsqueda del bienestar
general. Acor-

68

de con lo antes expresado, el desarrollo científico y tecnológico es uno de los elementos más
omnipresentes y eficaces que rigen hoy en día
la sociedad moderna.
Dicha ciencia es tan inestimable que algunos
gobiernos, empresas trasnacionales y colectividades intentan apropiarse de ella para sus
fines particulares y privativos. De ahí que Huerga-Melcón (2006: 1) advierta que:
a pesar de que sólo en el siglo XX podemos decir
que las ciencias se han encarnado en la sociedad
de manera prácticamente universal (aunque esta
universalidad no significa que dicha encarnación
haya sido justa, igualitaria, proporcionada, etcétera, sino, tal vez, todo lo contrario) encontramos
a lo largo de la historia distintas teorías acerca
del valor social que debería cumplir la ciencia.

Por tal motivo, además, se hace palpable en
la actualidad una experiencia científica mayormente individual que no trasciende lo grupal y
con esto no surgen manifestaciones de cambios
cualitativos con propensión colectiva. Es de esta
forma que se extravía su rol primordial que apunta al mejoramiento de las condiciones de vida
y del entorno, es decir, de su papel
social (Vizioli et al., 2024). Desde
otro punto de vista, gran parte
de la crisis civilizatoria que
padecemos es producto,
si bien de un modelo socioeconómico, también
del desarrollo tecnocientífico que subvalora a la naturaleza, por
lo tanto, se hace
pertinente
una
ciencia para la sostenibilidad.

CIENCIAUANL / AÑO 29, No.139, septiembre-octubre 2026

CIENCIA PARA EL
DESARROLLO SOSTENIBLE
El concepto de sostenibilidad se establece en la
comprensión de la complejidad ambiental, que
promueve una tregua con mayor entendimiento
de la relación dialéctica existente entre el ser
humano y la naturaleza. Instituida en
un nuevo orden social y económico, que también involucra
una profunda reorientación
de la ciencia. Esencialmente pretende una
reconfiguración de las
maneras de coexistir, que requiere
una moderna conciencia social que
redireccione
las
acciones gubernamentales e institucionales en el ámbito internacional.
Entre estas iniciativas se puede aludir la ciencia para la
sostenibilidad. ¿En qué
consiste dicho campo semántico? Reside fundamentalmente en una nueva articulación de la ciencia y de su anclaje en
los principios de la ecología y la diversidad cultural. Este enfoque pretende aprovechar
las aportaciones de la investigación en ciencia
y tecnología con el fin de encontrar maneras
de lograr los objetivos del desarrollo sostenible
(Berdoulay y Soubeyran, 2014). En tal correspondencia, contamos con trabajos pioneros que
han sentado las bases de la ciencia para la sostenibilidad, entre estas aportaciones orientadoras
se hallan las siguientes:

CIENCIAUANL / AÑO 29, No.139, septiembre-octubre 2026

Ecología de la mente
Noción elaborada por Gregory Bateson (1972),
la cual considera que cualquier grupo de eventos y hechos que surja en derredor de un individuo
es sumamente complicado e intrincado, debido a
las conexiones de causa y efecto que interactúan
con este energéticamente. Pero también asegura
que tales vínculos tendrán características que
se juzgan inicialmente como mentales.
Con esto advierte que la mente
es un sistema necesariamente
complejo e interconectado que se proyecta y
deriva hacia el ámbito
natural y social que
le circunda.

Teoría
de Gaia
Argumento determinado
por
James E. Lovelock
(1972), que traza la
revolucionaria idea
de que la vida en la
Tierra funciona como
un único organismo autorregulado, en el cual la
biosfera, atmósfera, océanos
y suelo están integrados. De tal
manera que esta unificación se ha conservado activamente con el fin de sostener las
circunstancias más estimables que promueven la
vida, donde se destaca el enfoque holístico. Se
enfatiza, además, que la existencia misma averigua cómo abrirse paso a las renovaciones y perturbaciones que se dan en ella, fijando y manteniendo condiciones adecuadas para subsistir y
afirmarse como un sistema cohesionado, estable
y que persiste a lo largo del tiempo.

69

�SUSTENTABILIDAD ECOLÓGICA

Ecología profunda
Proposición generada por Arne Naess (1973) que
hace hincapié en que las normas o pautas ecológicas no deberían centrarse solo en situaciones como
la contaminación y el consumo de recursos. Hay
cuestiones y escenarios igual o más importantes
en las que pensar, entre esas encontramos el cómo
asegurarnos de que contemos con una diversidad
biológica, mantener el equilibrio y una estabilidad
biosférica e impulsar la capacidad de coexistir y
cooperar para dejar que los sistemas naturales y
sus comunidades tomen sus propias providencias.

Ecología social
Postura determinada por Murray Bookchin
(1982), la cual indica que la sociedad actual y la
crisis ambiental están conectadas. Es decir, los
problemas que enfrentamos con el entorno en
realidad comienzan en las eventualidades sociales. En particular, es censurable observar relaciones de poder y control entre las personas y
los colectivos. Condición que se constituye en
la raíz de la verdadera causa de las dificultades
ecológicas, donde han trascendido los incidentes demenciales y caóticas del ser humano.

El pensamiento complejo
Esta
propuesta
de Edgar Morín
(1992) establece
que
necesitamos
una nueva forma de
comprender y organizar el conocimiento.
Tal
cambio significa usar un tipo
de pensamien-

70

to que genere un ciclo de retroalimentación en
un espacio donde las concepciones de la realidad se mantienen unas a otras. Esto concurre
cuando se piensa en cosas que son opuestas,
pero también se complementan e integran, tan
equivalente al todo y el fragmento, al orden y el
caos, o bien con lo que acontece con los elementos y el sistema. Así, este direccionamiento del
pensamiento científico desafía la forma en que la
ciencia a menudo separa y simplifica las cosas.

La trama de la vida
Tesis encauzada por Fritjof Capra (1996) en la
cual hace referencia a un cambio radical de paradigma en la ciencia y la asimilación del mundo,
transitando de una visión mecanicista a una sistémica, ecológica, interrelacionada y con transformaciones dinámicas. La trama de la vida señala
que es evidente que los principales inconvenientes contemporáneos no pueden ser percibidos y
comprendidos aisladamente, advirtiendo que estos están interconectados y son, además, interdependientes.
Como se ha podido observar, las perspectivas
anteriores nos dan la pauta conceptual de manera
esencial de cómo se debe entender la naturaleza
de la vida y la interrelación existente entre los sist e m a s naturales y el desarrollo del ser humano para alcanzar una estructura basada en la sostenibilidad.

CONSIDERACIONES
FINALES
Finalmente, la ciencia para la
sostenibilidad es un dominio
de estudios transdisciplina-

CIENCIAUANL / AÑO 29, No.139, septiembre-octubre 2026

rios y encaminados a la acción, cuyo propósito es
conocer y comprender la intrincada relación dinámica entre los sistemas humanos y ecológicos. Con
un objetivo particular: desarrollar medios y soluciones prácticas en aras de obtener un futuro sustentable. Integra holísticamente las ciencias naturales,
sociales y económicas con el fin de abordar complejas eventualidades del escenario existente de la
vida para generar cambios colectivos positivos.

REFERENCIAS
Bateson, Gregory. (1972). Steps to an ecology of
mind: Collected essays in anthropology, psychiatry, evolution, and epistemology, Jason Aronson.
Berdoulay, Vincent, Soubeyran, Olivier. (2014).
Adaptation, science de la durabilité et pensée planificatrice, Natures Sciences Sociétés, 22, 114-123.
Bookchin, Murray. (1982). The Ecology of Freedom. The Emergence and Dissolution of Hierarchy, Ed. Cheshire Books.
Bunge, Mario. (2014). La ciencia, su método y su
filosofía, Ed. Sudamericana.
Cantú-Martínez, Pedro C. (2010). Ciencia y conciencia humana, Ciencia UANL, 13(1), 6-10.
Capra, Fritjof. (1996). The Web of Life, NY, Anchor Books.
Huerga-Melcón, Pablo. (2006). La función social de
las ciencias. Notas sobre las cuatro modulaciones
básicas del concepto de ciencia de Gustavo Bueno
y su despliegue histórico, Nómadas, 13, 1-25.
Jiménez-Munive, José M., Luna-Nemecio, Josemanuel, Jiménez-Munive, Cayetano. (2022).
Empoderamiento social y organizacional como
un modelo de investigación para alcanzar la sustentabilidad, Revista de Investigaciones Universidad del Quindío, 34(1), 138-145.
Klare, Michael T. (2008). Planeta sediento, recursos menguantes: la nueva geopolítica de la
energía, Ed. Tendencias.
Lovelock, J.E. (1972). Gaia as seen through
the atmosphere, Atmospheric Environment,
6(8), 579-580, https://doi.org/10.1016/00046981(72)90076-5

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Martínez-Alier, Joan. (2001). Justicia ambiental, sustentabilidad y valoración. Ecología Política, Cuadernos de Debate Internacional, (21), 103-134. https://
portalrecerca.uab.cat/es/publications/justicia-ambiental-sustentabilidad-y-valoraci%C3%B3n/
Morín, Edgar. (1992). From the concept of system to the paradigm of complexity, Journal of
Social and Evolutionary Systems, 15(4), 371-385,
https://www.sciencedirect.com/science/article/
abs/pii/1061736192900248
Naess, Arne. (1973). The Shallow and the Deep,
Long-Range Ecology Movements: A Summary,
Inquiry, 16, 95-100.
Viziolí, Nicolás A., Milicich, Federico, Rozas,
Lara L., et al. (2024). ¿Qué es ciencia y qué no
lo es? Panorama actual del problema de la demarcación científica, Perspectivas Metodológicas, 24 (28), 1-10, https://doi.org/10.18294/
pm.2024.4615
Ziman, John. (2003). ¿Qué es la ciencia?, Cambridge University Press.

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71

�SUSTENTABILIDAD ECOLÓGICA

Ciencia para la sostenibilidad

72

Science for sustainability

RESUMEN

ABSTRACT

Forjar el conocimiento científico es algo que solo los
humanos consiguen llevar a cabo. Esta actividad se
concibe como una exploración donde aprendemos
sobre el mundo que nos rodea y cómo se conecta
todo pertinentemente. Al investigar, nos volvemos
más conscientes del entorno y entendemos mejor la
naturaleza y nuestras actuaciones. Así, advertimos
la manera en que la naturaleza y la sociedad están
incorporadas, y eso se hace ostensible mayormente mediante las actividades científicas. Por ello, nos
adentraremos en qué es la ciencia y los antecedentes
orientadores de una ciencia para la sostenibilidad.

Forging scientific knowledge is something that
only humans can do. This activity is conceived
as an exploration where we learn about the
world around us and how ever ything is pertinently connected. By researching, we become
more aware of our surroundings and better understand nature and our actions. Thus, we notice how nature and society are incorporated,
and this is made evident mainly through scientific activities. Therefore, we will delve into
what science is and the guiding background of
a science for sustainability.

Palabras clave: sostenibilidad, ciencia, ciencia para la sostenibilidad,
actividad científica.

Keywords: sustainability, science, science for sustainability,
scientific activity.

CIENCIAUANL / AÑO 29, No.139, septiembre-octubre 2026

CIENCIAUANL / AÑO 29, No.139, septiembre-octubre 2026

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�COLABORADORES
Abraham Luna Castellanos
Licenciado en Física por la BUAP. Doctor en Astrofísica
y maestro en Ciencias por el INAOE. Autor de diversos
artículos de investigación y material didáctico. Director
de tesis de licenciatura y posgrados. Líneas de investigación: medio interestelar, polarización y enseñanza
de las ciencias. Divulgador de las ciencias y miembro
del SNII, nivel II.
Alejandría Denisse Pérez Valseca
Doctora en Ciencias (Energía y Medio Ambiente)
por la UAM Unidad Iztapalapa. Profesora-investigadora visitante en el Departamento de Ingeniería
de Procesos e Hidráulica de la UAM-I. Sus líneas de
investigación se centran en el análisis y simulación
de reactores nucleares de generación IV, reactores
modulares y microreactores, desarrollo de modelos
de termohidráulica de reactores nucleares y de sistemas energéticos.
Alina Santillán Guzmán
Doctora en Ingeniería por la Universidad de Kiel, Alemania. Profesora-investigadora de la FCE-BUAP. Sus líneas
de investigación incluyen procesamiento de bioseñales,
sensores biomédicos y proyectos inclusivos. Miembro
del SNII, nivel I.
Deyani Nocedo Mena
Doctora en Ciencias, con orientación en Farmacia. Se dedica a la aplicación de ciencias multidisciplinarias en la
investigación integral de productos naturales con énfasis en salud humana y ambiental. Estancia de investigación UPV/EHU, España; postdoctoral UANL/Empresa Azul Natural S.A., y académica UPV/EHU, España.
Miembro de la Asociación Mexicana de Investigación
en Productos Naturales, de la Sociedad Mexicana de
Materiales y del SNII, nivel I.

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Eduardo Gerardo Pérez Tijerina
Licenciado en Física, maestro y doctor en Física de Materiales por CICESE-UNAM. Profesor investigador de la UANL.
Sus líneas de investigación abarcan la nanociencia y la astrofísica. Es líder del programa universitario de turismo científico de la UANL y del Proyecto Flammam. Es miembro del
SNII, nivel III y de la Academia Mexicana de Ciencias.

Luis Filiberto Regino Medina
Mecatrónico por la BUAP y maestro en Ciencias de la
Electrónica (opción Automatización). Becario Conahcyt,
candidato a doctor en Ingeniería del Lenguaje y del Conocimiento por la BUAP. Sus intereses incluyen el procesamiento de bioseñales, análisis de EEG e inteligencia
artificial aplicada a la salud.

Esteban Cruz Hernández
Profesor-investigador en la UASLP. Su trabajo se enfoca
en materiales semiconductores y nanoestructuras, con
énfasis en crecimiento epitaxial, integración de compuestos III–V con silicio y aplicaciones en fotónica y
dispositivos avanzados.

María Aracelia Alcorta García
Doctora en Ingeniería Física Industrial, con especialidad en Control Automático, por la UANL. Realizó estancia posdoctoral en la Universidad de California en
San Diego. Catedrática en la FCFM-UANL. Fundadora
del Posgrado en Ciencias, con orientación en Matemáticas. Sus áreas de investigación son diseño de filtros
y controles óptimos de procesos no lineales estocásticos, especialmente risk-sensitive, matemáticas aplicadas y educativas. Miembro del SNII, nivel I.

Fabian Ambriz Vargas
Doctor en Ciencias de la Energía y los Materiales en el
Institut National de la Recherche Scientifique (INRS),
Canadá. Realizó estancia posdoctoral en el Centro de Investigación de Plasma de la Universidad de Concordia.
Investigador en el área de almacenamiento de energía
en el CIO. Miembro del SNII, nivel I.
Juan Manuel González Calleros
Investigador en interacción humano computadora e inteligencia artificial, con experiencia en el desarrollo de
sistemas aplicados a educación e industria. Trabaja en
temas de usabilidad, diseño de interfaces y adopción
responsable de tecnologías de IA con impacto en entornos académicos y organizacionales.
Luis Carlos Juárez Martínez
Doctor en Ingeniería (Energía) por la UNAM. Profesor-investigador en la FCQ-UACH. Sus intereses de
investigación incluyen la física y dinámica de reactores
nucleares, la cogeneración nuclear y el modelado y simulación de sistemas energéticos. Miembro del SNII, nivel I.

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María Josefa Santos Corral
Doctora en Antropología Social. Su área de especialidad
se relaciona con los problemas sociales de transferencia
de conocimientos, dentro de las líneas de tecnología y
cultura y estudios sociales de la innovación. Ha trabajado con distintos colectivos que van de las grandes empresas mexicanas a las pequeñas producciones agrícolas, pasando por las bibliotecas y los pequeños negocios
de migrantes mexicanos en Estados Unidos. Imparte
las asignaturas de Ciencia y Tecnología para las RI en la
Licenciatura de Relaciones Internacionales y Desarrollo
Científico Tecnológico y su Impacto Social en la Maestría de Comunicación.
Martín Santiago Domínguez González
Ingeniero en Comunicaciones y Electrónica y maestro
en Ciencias en Ingeniería de Cómputo por el IPN. Maestro en Administración por la UAA. Doctor en Sistemas

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y Ambientes Educativos por la BUAP. Realiza estancia
posdoctoral con el proyecto “Trabajo cooperativo e interdisciplinario con estudiantes y docentes de la Maestría
en Enseñanza de Ciencias Exactas del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica”. Es miembro del
SNII, nivel candidato.
Pedro Cesar Cantú Martinez
Doctor en Ciencias Biológicas. Doctor Honoris Causa,
con la Mención Dorada Magisterial, por el OIICE, y en
Bioética, por la UANL. Trabaja en la FCB-UANL y participa en el Iinso-UANL. Su área de interés profesional se
refiere a aspectos sobre la calidad de vida e indicadores
de sustentabilidad ambiental. Fundador de la revista Salud Publica y Nutrición (RESPyN). Miembro del Comité́
Editorial de Artemisa del Centro de Información para
Decisiones en Salud Publica de México.
Raquel Garza Hernández
Licenciada en Química Industrial por la UANL. Maestra y
doctora en Ciencias de los Materiales por el CIMAV. Realizó estancia posdoctoral en el Center for Plasma-Material Interactions de la University of Illinois. Investigadora tecnóloga en el CIO, en el área de almacenamiento
de energía. Miembro del SNII, nivel I.
Roberto Carlos López Solís
Licenciado en Física por la UANL. Maestro y doctor en
Ingeniería en Energía por la UNAM, y maestro en Administración por la UCNL. Labora en el ININ, donde se desarrolla como investigador. Sus líneas de investigación
incluyen el modelado y análisis de reactores nucleares,
diseño de combustible nuclear, neutrónica y termohidráulica de reactores y estudios de expansión del Sistema Eléctrico Nacional. Miembro del SNII, nivel I.

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�Lineamientos de colaboración
CienciaUANL
La revista CienciaUANL tiene como propósito difundir y divulgar la producción científica,
tecnológica y de conocimiento en los ámbitos académico, científico, tecnológico, social y
empresarial.
En sus páginas se presentan avances de investigación científica, desarrollo tecnológico y
artículos de divulgación en cualquiera de las siguientes áreas:
• ciencias exactas
• ciencias de la salud
• ciencias agropecuarias
• ciencias naturales
• humanidades
• ciencias sociales
• ingeniería y tecnología
• ciencias de la tierra

• Las referencias no deben extenderse innecesariamente, por lo que sólo se incluirán las referencias utilizadas en el texto; éstas deberán citarse en formato APA, incluyendo nombre y
apellidos de la autoría.
• Se incluirá un resumen en inglés y español, no mayor de 100 palabras, además de cinco ideas
y cinco palabras clave.
• Los autorores deberán revelar el uso de contenidos generados por IA y herramientas asistidas por IA en su proceso de escritura.

Criterios específicos para artículos académicos
• El artículo deberá ofrecer una panorámica clara del campo temático.

Asimismo, se incluyen artículos de difusión sobre temas diversos que van de las ciencias
naturales y exactas a las ciencias sociales y las humanidades.

• Deberá considerarse la experiencia nacional y local, si la hubiera.

Las colaboraciones deberán estar escritas en un lenguaje claro, didáctico y accesible, correspondiente al público objetivo; no se aceptarán trabajos que no cumplan con los criterios
y lineamientos indicados, según sea el caso se deben seguir los siguientes criterios editoriales.

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ser de gran impacto y novedad social.

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extensión superior, la cual será sometida a la aprobación del Consejo Editorial.
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76

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• Sólo se aceptarán modelos matemáticos si son validados experimentalmente por el autor.
• No se aceptarán trabajos basados en encuestas de opinión o entrevistas, a menos que aunadas a ellas se realicen mediciones y se efectúe un análisis de correlación para su validación.

Criterios específicos para artículos de divulgación
• Los contenidos científicos y técnicos tendrán que ser conceptualmente correctos y presentados de una manera original y creativa.
• Todos los trabajos deberán ser de carácter académico. Se debe buscar que tengan un interés
que rebase los límites de una institución o programa particular.
• Tendrán siempre preferencia los artículos que versen sobre temas relacionados con el objetivo,
cobertura temática o lectores a los que se dirige la revista.
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pie de página.
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de dos cuartillas, deberá incluir la ficha bibliográfica completa, una imagen de la portada del
libro, por la naturaleza de la sección no se aceptan referencias.

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• Sólo se recibirán artículos por convocatoria, para mayor información al respecto consultar nuestras redes sociales o nuestra página web: http://cienciauanl.uanl.mx/
• Los autores deberán declarar que en el proceso de elaboración de la investigación o redacción
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los acuerdos que efectuaron. Asimismo, de haber contado con financiamiento, deberán anotar la
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establecerá si éstas cumplen con los requisitos mínimos de publicación que solicita la revista,
como temática, extensión, originalidad y estructuras. Los editores no se obligan a publicar los
artículos sólo por recibirlos.
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pero no entre en la publicación del siguiente número, éste quedará en espera para el número más
próximo con la misma temática.
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para mantener criterios de uniformidad de la revista.
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nombre de sus evaluadores.
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CIENCIAUANL / AÑO 29, No.139, septiembre-octubre 2026

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.118 marzo-abril 2023

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                <text>La revista Ciencia UANL tiene como propósito difundir y divulgar la producción científica, tecnológica y de conocimiento, de la Universidad Autónoma de Nuevo León en los ámbitos académico, científico, tecnológico, social y empresarial. Ciencia UANL está dirigida al público abierto, con y sin preparación universitaria, a científicos, académicos, tecnólogos, investigadores y estudiantes de todas las áreas profesionales, así como a alumnos de bachillerato y secundaria interesados en aumentar sus conocimientos y fortalecer su perfil cultural.</text>
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      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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              <text>Ciencia UANL, 2026, Año 29, No 139, Septiembre-Octubre</text>
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              <text>La revista Ciencia UANL tiene como propósito difundir y divulgar la producción científica, tecnológica y de conocimiento, de la Universidad Autónoma de Nuevo León en los ámbitos académico, científico, tecnológico, social y empresarial. Ciencia UANL está dirigida al público abierto, con y sin preparación universitaria, a científicos, académicos, tecnólogos, investigadores y estudiantes de todas las áreas profesionales, así como a alumnos de bachillerato y secundaria interesados en aumentar sus conocimientos y fortalecer su perfil cultural.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Evolución de las Baterias</name>
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      <name>Sustentabilidad</name>
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