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                  <text>��Una publicación de la
Universidad Autónoma de Nuevo León
Dr. med. Santos Guzmán López
Rector
Dr. Mario Alberto Garza Castillo
Secretario General
Dr. Jaime Arturo Castillo Elizondo
Secretario Académico
Dr. José Javier Villarreal Álvarez-Tostado
Secretario de Extensión y Cultura
Lic. Antonio Jesús Ramos Revillas
Director de Editorial Universitaria
Mtro. Sergio Manuel Sánchez Trejo
Abogado General
M.C. Joaquín Gerardo Alaníz Ramírez
Director de la Escuela Preparatoria Núm. 3

Dra. Susana Guadalupe Pérez Trejo
Editora Responsable

Índice
Vida Universitaria: equilibrio periodístico, visión humanística y científica
(1951-1960) / Ernesto Castillo

5

A 40 años del silencio de acero / Alberto Casillas Hernández

9

Nuestra gente: el linarense Filiberto Medina Montelongo (segunda parte:
poesía) / José Roberto Mendirichaga

12

El delito de genocidio/ Erasmo Castillo Reyna

14

Un pequeño esfuerzo hoy, un gran futuro mañana: el poder invisible del
interés compuesto / José Carlos Espinoza

17

La última batalla del general Mariano Escobedo / Sergio González de León 20
La función metafórica, según Max Black y la ciencia, su actividad y difusión
23
/ Juan Granados Valdéz
La menopausia y sus efectos en la participación laboral de las mujeres /
Jesús Alberto Sánchez Valtierra

30

Lic. Alondra Guadalupe Murillo Casillas
Diseño

Participación femenina y activismo en el Comité Ecológico Pro-bienestar
del Fraccionamiento Bernardo Reyes / Grecia Abigahil Rodríguez Sáenz

36

Susana J. Acosta Badillo / Linda A. Osorio Castillo /
Clemente A. Pérez Reyes / Enrique Puente Sánchez /
Emely Edith Rodríguez Manzano/ Yasmín A. Santiago
González / Francisco Javier Treviño Rodríguez / Jaime
César Triana Contreras / Juan A. Vázquez Juárez
Consejo Editorial

Crítica y reseña histórica del museo La Milarca / Mario Domingo Morales
Gutiérrez

42

Vasconcelos, su lugar en la frontera / Antonio Guerrero Aguilar

52

M.C. Susana Julieth Acosta Badillo
Editora Adjunta

Reforma Siglo XXI, Año 32, Núm. 127, Julio - Septiembre
2026. Fecha de publicación: 15 de Septiembre de 2026. Revista
trimestral, editada y publicada por la Universidad Autónoma
de Nuevo León, a través de la Escuela Preparatoria Núm. 3.
Domicilio de la publicación: Avenida Madero y Félix U. Gómez,
Monterrey, Nuevo León, México, C.P. 64000. Teléfonos: +52
8181919036, +52 81 83559921. Impresa por: Impresos Báez, Ma.
de los Ángeles Báez Acuña, ubicado en Jesús M. Garza No 3219
Ote., Col. Fco. I. Madero, C.P. 64560, Monterrey, Nuevo León,
México. Fecha de terminación de impresión: 25 de septiembre
de 2026. Tiraje: 300 ejemplares. Distribuida por: Universidad
Autónoma de Nuevo León, a través de la Escuela Preparatoria
Núm. 3, Avenida Madero y Félix U. Gómez, Monterrey, Nuevo
León, México, C.P. 64000.
Número de reserva de derechos al uso exclusivo del título Reforma
Siglo XXI otorgada por el Instituto Nacional del Derecho de
Autor: 04-2022-111015213600-102, de fecha 10 de Noviembre
de 2022. Número de certificado de licitud de título y contenido:
14,922, de fecha 23 de agosto de 2010, concedido ante la Comisión
Calificadora de Publicaciones y Revistas Ilustradas de la Secretaría
de Gobernación. ISSN 2007-2058. Registro de marca ante el
Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial: 1183058.
Las opiniones y contenidos expresados en los artículos son responsabilidad
exclusiva de los autores.
Esta publicación en su integridad y los derechos contenidos en ella,
están protegidos por la Ley Federal de Derecho de Autor y la Ley
Federal de Protección a la Propiedad Industrial por lo que no podrá
ser reproducida con fines comerciales sin autorización del editor.
Asimismo, queda prohibido cualquier uso sobre esta publicación, sea
total o parcialmente, con fines de entrenamiento de cualquier clase de
inteligencia artificial.

Impreso en México
revistareformaprepa3@gmail.com

Reseña: Management y tecnología alemana de Alberto Casillas Hernández
59
/ Bryan Yair Ramírez Garza
Recopilan sabiduría de historia oral / Rubén Hipólito

61

Marcel Proust: En busca del tiempo perdido (séptima parte): “El tiempo
recobrado” o la epifanía en la génesis de la creación literaria proustiana /
Clemente Apolinar Pérez Reyes

63

Caligramas pintados en la caverna (prólogo a la obra) / Isaac Gasca Mata

75

Poemario / Brenda del Carmen Ramos Bautista

81

Colisión / Yuleisy Cruz Lezcano

83

La unión / Ricardo D. Aguirre Garza

84

Programas de televisión / Nora Carolina Rodríguez Sánchez

85

¿Quién como Fidencito? / J.R.M. Ávila

87

Del Tecolote a Reforma / Susana Acosta Badillo

90

��Presentación
El pasado 10 de junio de este año 2026 rendí mi protesta como director de la Preparatoria 3 ante el Rector
de nuestra Máxima Casa de Estudios, el Dr. med. Santos Guzmán López, miembros de la Honorable Junta
de Gobierno de la UANL e integrantes de mi querida comunidad Prepa 3. En aquel acto protocolario adquirí
protesta como director con la firme convicción de que nuestra Preparatoria 3 tiene ante sí una extraordinaria
oportunidad de crecimiento y consolidación, en seguimiento de los planes, proyectos y marcos institucionales
de nuestra Máxima Casa de Estudios. Así, con pleno conocimiento de que la promoción a la Cultura es uno
de los pilares de toda actividad que se presuma universitaria, es para mí un orgullo presentar el número 127
de nuestra revista emblema, Reforma Siglo XXI, que con este ejemplar llega a sus 33 años de publicación
ininterrumpida.
Soy parte de esta institución desde el año 2003. Provengo de una familia universitaria con más de
cuatro décadas de servicio a la UANL. Conozco la Preparatoria 3 en su dimensión académica, administrativa
y humana, y es precisamente este conocimiento el que me permite reconocer la importancia de mantener la
producción de este esfuerzo editorial, pues tres décadas de trabajo se dicen fácil, pero detrás de ello está
el compromiso de cada uno de los exdirectores que me han antecedido desde 1993. Un compromiso que
adquiero para darle continuidad.
El texto que abre este número es de autoría del maestro Ernesto Castillo y gira en torno a otra publicación
periódica emblemática de nuestra UANL: Vida Universitaria. Después, le sigue un breve ensayo de corte
histórico sobre la vieja Maestranza que conmemora los 40 años del cierre de la Fundidora de Fierro y Acero de
Monterrey. Por su parte, José Roberto Mendirichaga, da continuidad a sus textos sobre la figura del linarense
Filiberto Medina.
Enseguida, el lector encontrará una serie de artículos y ensayos sobre temas como el genocidio,
lamentablemente parte de nuestra historia presente; economía personal y la importancia de aprender a invertir;
las teorías del filósofo Max Black; y la menopausia y sus efectos colaterales en el crecimiento laboral de las
mujeres, un tema tabú aun en este siglo.
Los textos de corte histórico son una parte fundamental de nuestra revista, pues desde su fundación,
historiadores y cronistas han colaborado continuamente entre las páginas de Reforma Siglo XXI. Entre los
escritos, contamos con dos elaborados por futuros historiadores, estudiantes de la Facultad de Filosofía y
Letras: “Participación femenina y activismo en el Comité Ecológico Pro-bienestar del Fraccionamiento Bernardo
Reyes”, de Grecia Abigahil Rodríguez Sáenz; y “Crítica y reseña histórica del museo La Milarca”, de Mario
Domingo Morales Gutiérrez. Por su parte, el cronista Antonio Guerrero Aguilar, nos presenta “Vasconcelos, su
lugar en la frontera”.

�La sección de reseñas contiene, en esta ocasión, dos reseñas de libros recientemente presentados y la
continuidad de los comentarios en torno a la monumental obra de Marcel Proust, con su última parte, sobre
el libro “El tiempo recobrado” de la saga En busca del tiempo perdido, a cargo del maestro Clemente Apolinar
Pérez Reyes.
Por último, nuestra tradicional sección de Literatura presenta un nutrido repertorio a cargo de autores
como Isaac Gasca Mata, Brenda del Carmen Ramos Bautista, J.R.M. Ávila, Yuleisy Cruz Lezcano, Nora
Carolina Rodríguez Sánchez y Ricardo D. Aguirre Garza, quien hace su debut en nuestras páginas.
Sin más que agregar, agradezco profundamente el apoyo de la comunidad Prepa 3, que me reforzó su
confianza al momento de mi toma de protesta. Asimismo, reconozco el apoyo de nuestro Señor Rector, Dr. med.
Santos Guzmán López quien, en su política de apoyo a la cultura, presta continuo respaldo a la publicación de
esta revista que, repito, con este número llega a su 33 aniversario, lo que significa 127 números y alrededor de
tres mil textos editados, publicados y divulgados. Larga vida a Reforma Siglo XXI, a sus autores y lectores, y
¡felices 33 años!
Atentamente,
M.C. Joaquín Gerardo Alanís Ramírez
Director

�Reforma Siglo XXI

Vida Universitaria: equilibrio periodístico,
visión humanística y científica (1951-1960)
█

L

a primera etapa de Vida Universitaria fue todo
un acontecimiento cultural. Al frente de la
edición estuvieron dos grandes personajes:
Manuel L. Barragán y Alfonso Reyes
Aurreocochea; Barragán, gran experiencia
periodística y Aurrecoechea, visión estética y
humanística.
Don Manuel L. Barragán contaba con una amplia
trayectoria como periodista y editor de revistas y
periódicos, y fue quien lideró este proyecto denominado
Vida Universitaria. En junio de 1918, como ejemplo
de su amplia experiencia editorial, publicó la revista
mensual Actividad , órgano de la Cámara Nacional
de Comercio, Industria y Minería de Nuevo León.
Posteriormente, estableció su propio taller de imprenta,
Sistemas y Servicios Técnicos, en el cual llegó a
editar Solidaridad (1922), órgano del Círculo Mercantil
Mutualista y algunos libros, entre los que destacan
Fue por México (1968), de su autoría, y Los cañones
de Pancho Villa (1968) y El agiotista (1970), de Irma
Sabina Sepúlveda, cuentista regional. También fue
director del periódico Excélsior de México de 1929 a
1931.
Por su parte, el maestro Reyes Aurrecoechea fue
profesor de Dibujo Natural en la Escuela Industrial y
Preparatoria Técnica “Álvaro Obregón”; enseñó dibujo
anatómico y fue jefe de la Sección de Artes Plásticas del
Departamento de Acción Social Universitaria; participó
en el Departamento de Dibujo, Pintura y Modelado
del Instituto de Investigaciones Científicas de la
Universidad de Nuevo León, y fue jefe de Exposiciones
de la Escuela de Verano de la UNL desde su fundación.
Su extraordinaria habilidad para el dibujo ha dejado
rastro en muchas publicaciones. En el periódico El
* Egresado del Colegio de Letras de la Facultad de Filosofía y Letras de
la UANL. Colaboró en el suplemento Cultural “El Volantín” de El Diario
de Monterrey; en el suplemento cultural “Aquí Vamos”, del periódico
El Porvenir; revista OFICIO y en La Jornada, sección Zacatecas. Ha
publicado La oruga en la rosa (1998), ensayos de crítica literaria como
La escritura de la ciudad (2006) y Arnulfo Vigil, Vocación periodística y
literaria (2025). En 2016, se le otorgó el reconocimiento Libros UANL.

5

Ernesto Castillo*

Tiempo, de Monterrey, publicó una sección titulada
“Arcón del pasado”, en la que asentó datos biográficos
de notorios personajes nuevoleoneses. En septiembre
de 1951 recibió el nombramiento de director de Vida
Universitaria, periódico ya en circulación en todo el
país y en el extranjero con un tiraje ambicioso de 10
mil ejemplares. En junio de 1960, tras haber coordinado
482 números, renunció al mismo. En octubre de 1959,
se le organizó la exposición “Rostros de Monterrey”, al
respecto leemos:
Con la asistencia del Rector de la Universidad de
Nuevo León, Arq. Joaquín A. Mora, maestros y
estudiantes, y numerosas y distinguidas personas
de todos nuestros círculos sociales, se inauguró
la noche del viernes dos de septiembra actual la
exposición “Rostros de Monterrey”, nutrida con
magnificos retratos al crayón realizados por el
profesor Alfonso Reyes Aurrecoechea, director de
nuestro semanario “VIDA UNIVERSITARIA”.1
Consideramos que la experiencia periodística de
Manuel L. Barragán y los conocimientos artísticos
de Alfonso Reyes Aurrecoechea hicieron posible
un periódico con amplias virtudes como fue Vida
Universitaria en sus priemros años (1951-1960), y
sus características se reflejan en la distribución de la
información, en lo impecable de su diseño, en el trato
que se le dio a la fotografía y, en general, a la proyección
cultural universitaria. A lo anterior agreguemos el
equipo de redacción que también se distinguió por su
profesionalismo.

Vida Universitaria es un paradigma en la cultura
editorial universitaria, pues gracias a su información
tenemos una guía y conocimientos de los hechos
académicos, científicos y culturales universitarios.
Desde sus inicios, el semanario se interesó en
promover la cultura literaria a través de sus páginas,
comentando las novedades bibliográficas, consignando
concursos literarios de la localidad y de otros lugares
1 Vida Universitaria, 1959, número 446, p. 8.

�“Morelos”; hace una apología al prócer, incluye
un poema de su autoría, el cual transcribimos los
primeros fragmentos:
Surgiste del barro:
como un primer Paricutín altivo.
El surco hendió tus manos y tu frente
y de la tierra luminosa y pura,
aprendiste a dormir soñando estrellas
y aprendiste a llorar soñando ríos.
La lucha encaneció tus dedos
y el arado infantil y vocinglero,
pusiste pólvora y metralla,
para arar el camino de la Gloria,
entre un temible palpitar de dedos.
Fuiste pájaro agorero,
que cantó en el linde de una historia
hecha de oprobios y de duelos ...
¡Y sin embargo tu canto fué Victoria!2

del país, y otorgando espacios a la poesía y otras
manifestaciones relacionadas con la escritura.

Llama la atención el equilibrio informativo que
lograron consolidar en Vida Universitaria. En sus
primeras páginas había información relacionada con
el desarrollo académico, notificaciones en ese rubro
a nivel local, nacional e internacional, la actualización
en la que se invoulcraba el cuerpo docente,
programas de estudios. Sin faltar lo relacionada
con un gran evento: La Escuela de Verano, que
se realizaba cada año y en la cual participaban
conferencistas de diferentes latitudes. Otro evento
trascendente fue:
La Universidad de Nuevo León será sede del
Congreso Nacional de Matemáticas. Asisten
connotadas personalidades que estudiarán
y conocerán los últimos adelantos científicos
en el campo de la ciencia matemática. Será
uno de los eventos más destacados del “año
del Colegio Civil”. La sede del Congreso
será la Universidad de Nuevo León, en cuya
Aula Magna se efectuarán las ceremonias
de apertura y clausura; en tanto que los
trabajos -que se prolongarán hasta el día 25se desarrollarán en el Salón de Conferencias
“Prof. Francisco M. Zertuche” y las labores de
las Secciones en las aulas de la Facultad de
ingeniería Civil.3

Todo un acontecimiento los números
especiales: a Sor Juan Inés de la Cruz, Alfonso
Reyes, a la ciudad de Monterrey, el Centenario de la
Facultad de Medicina, al Centenario de Colegio Civil,
Primer Congreso de Cardiología, entre otros. Entre
colaboradores de primer nivel podemos enlistar a
Alfonso Reyes, Nemesio García Naranjo, Francisco
M. Zertuche, Carlos Monsiváis, Santiago Roel, Pedro
Garfias, Alfonso Rangel Guerra, Humberto Flores
Espinoza, Franz Bouchispies, Eduardo Aguirre
Pequeño, Daniel Cossío Villegas, José Alvarado,
Ignacio Chávez y Salvador Toscano, entre otros.
Por ejemplo, el historiador Santiago Roel
participó con la columna “Presencia del Pasado”
y contribuía con otros textos, uno de ellos fue

2 Vida Universitaria, 1958, número 396, p. 5.
3 Vida Universitaria, 1951, número 303, p. 1.

6

�Resaltan las columnas del doctor Eduardo Aguirre
Pequeño titulada “Educación, Ciencia y Cultura”,
“Desde la Cátedra” por Héctor Garza Moreno, la
sección “Libros” a cargo del doctor Guillermo Cerda
G., quien reseñaba novedades bibliográficas y
libros de cultura general, “Documentos históricos
de Nuevo León” de Israel Cavazos Garza, “Ámbito
Universitario” de Horacio Salazar Ortiz, “La ruta
de los libros” de Alfonso Rangel Guerra. Sin faltar
la poesía, intercalaban textos líricos de distintos
autores. Interesante la sección deportiva, donde se
destacaba la participación de los universitarios en
las distintas actividades deportivas que se realizaban
en la Universidad y su participación en a nivel local,
nacional e internacional.

Cuantas veces nos hemos entristecido al
darnos cuenta de la poca confianza y el pésimo
error de creer a los deportistas Universitarios
como gentes sin facultades, sin responsabilidad
y que carécen de entusiasmo.

Los cronistas narran de manera amena los
acontecimientos deportivos, se refleja su experiencia
y conocimiento. En este recuento destaca el gran
cronista deportivo: Humberto Flores Espinoza,
quien hace un balance de cómo se veía al deporte
universitario a principios de la década de 1950:

Todas esas frases dichas posiblemente sin
dolo, representan en sí, lo que se piensa en los
medios deportivos locales, la falta de unidad, la
carencia de responsabilidad, el poco cariño a
sus colores y peor aún, la resistencia a hacer un
determinado programa de acción en la cuestión

7

Hemos escuchado de ellos frases como las
que siguen: “Los atletas de la Universidad
están muy mal, no tienen preparación, les
falta sentido de responsabilidad por lo cual no
deseamos competir contra ellos” […] Dicen
algunas personas cuando se les propone hacer
un duelo “Nos gustaría competir con Uds. pero
queremos que haya pelea y no vayan a hacer
el ridículo”.

�deportiva hace creer que aún nos falta mucho
tiempo para ver que las cosas deportivas, en
la Universidad de Nuevo León cristalicen en un
sentido práctico y eficiente.4

Recientemente, el poeta español Don Pedro
Garfias presentó en una conferencia en
la Galería de Arte A. C., la obra de cuatro
poetas jóvenes que se han iniciado en el duro
camino de la poesía, precisamente, en esta
ciudad de Monterrey. Son ellos cuatro jóvenes
universitarios: Ernesto Guerra, Ernesto Rangel,
Luis Horacio Durán y Salvador Alcántara.5

Un gran crítico literario: Juan
Antonio Ayala
Otro colaborador fue Juan Antonio Ayala, crítico
literario y gran estudioso de nuestra literatura
local, nacional e internacional. Llama la atención
sus estudios críticos sobre literatura mexicana o
europea, pues abordaba temas lingüísticos con
pasión. En octubre de 1959, dedicó varios artículos
a la importancia de leer y poco interés de los
regiomontanos hacia ello. Consignó lo que ocurría
en las letras locales en su texto “Poesía joven en
Monterrey”; escribió:

4 Vida Universitaria, 1951, número 11, p. 4.

Sin pasar por alto a un gran intelectual: Francisco M.
Zertuche, quien organizó un número monográfico en
Vida Universitaria para Sor Juana Inés de la Cruz,
colaboró con múltiples artículos de literatura, fue
reconocido docente e impulsor de la Escuela de
Verano, tema que merece un texto aparte.

5 Vida Universitaria, 1959, número 392, p 7.

8

�Reforma Siglo XXI

A 40 años del silencio de acero
█

E

l 9 de mayo de 1986 no murió solamente
una empresa. Aquella fecha partió en dos la
memoria industrial de Monterrey. Ese día, en
un juzgado lejano de la capital del país, se
decretó en frías hojas judiciales la quiebra
de la gigantesca Compañía Fundidora de Fierro y
Acero de Monterrey. Pero mientras en los escritorios
gubernamentales se hablaba de deudas, productividad
y tecnología obsoleta, en el norte del país se apagaba
algo mucho más profundo: una forma de vida.
La decisión ya estaba tomada desde meses
atrás. Desde enero de 1986, cuando Fernando Hiriart
entregó al presidente Miguel de la Madrid el reporte
sobre la industria siderúrgica nacional, el destino
de Fundidora parecía escrito. Trescientos millones
de dólares de deuda externa, problemas sindicales,
rezago tecnológico y una economía nacional golpeada
por las devaluaciones fueron los argumentos que
sellaron la suerte del llamado “elefante de acero”. Pero
ningún informe técnico podía medir lo que realmente
significaba Fundidora para Monterrey y para miles de
familias del norte de México.
Porque Fundidora no era únicamente una
siderúrgica. Era el silbato que marcaba las madrugadas
de la ciudad. Era el resplandor azul del Horno Alto Núm.
3 iluminando la noche regiomontana como un faro de
fuego. Era el ruido del acero naciendo entre chispas,
sudor y disciplina obrera. Era el orgullo de entrar a
trabajar donde habían trabajado el padre, el abuelo y
el hermano mayor. Fundidora fue escuela, maternidad,
barrio y destino.
Miles de hombres y mujeres provenientes de
Nuevo León, Coahuila, San Luis Potosí, Zacatecas,
Tamaulipas y Durango encontraron entre aquellos
* Licenciado en Historia por la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL
y maestro en Humanidades, Línea Formación Docente (especialidad
Gestión del Patrimonio Cultural) por la Universidad Autónoma de
Zacatecas. Jefe del Archivo Histórico de Fundidora y autor de diversos
libros sobre la siderúrgica y patrimonio industrial.

9

Alberto Casillas Hernández*

hornos una oportunidad para transformar su vida. Ahí
crecieron generaciones enteras bajo una identidad
obrera profundamente regiomontana, donde el trabajo
duro era una forma de dignidad.
Muchos aprendieron a leer en las escuelas “Adolfo
Prieto”. Otros nacieron en la maternidad de la empresa.
Algunos encontraron becas para estudiar y romper las
barreras sociales de su tiempo. La historia de la acerera
terminó por mezclarse con la historia íntima de miles de
familias. Por eso, cuando la noticia llegó a Monterrey el
9 de mayo de 1986, no se sintió como el cierre de una
fábrica. Se sintió como un duelo colectivo.
Las llamaradas del horno dejaron de verse. El
silbato dejó de sonar. Y la ciudad comprendió, quizá
por primera vez, el tamaño del vacío que dejaba
aquella mole de acero. Sin embargo, cuarenta años
después, Fundidora sigue viva. Vive en la memoria
de los antiguos trabajadores que todavía recuerdan
el calor infernal de los hornos y el orgullo de portar
el uniforme acerero. Vive en los hijos y nietos que
heredaron fotografías, historias y una ética del trabajo
forjada entre acero líquido y jornadas interminables.
Vive en los investigadores, archivistas e historiadores
que se sumergen en sus documentos para reconstruir
no solamente una empresa, sino el nacimiento mismo
de la industrialización del norte de México.
Porque Fundidora no desapareció del todo.
Sobrevive en sus anales, en sus planos, en sus
expedientes técnicos, en las nóminas amarillentas y
en los edificios, chimeneas y máquinas herramientas
donde aún puede escucharse el pulso de una época
que creyó en el progreso industrial como motor de
nación.
Sobrevive también en símbolos que parecieran
pequeños, pero que contienen una memoria
gigantesca. Uno de ellos es el Elefante de Acero de
la Facultad de Contaduría y Administración Pública
de la UANL, heredero silencioso de aquella identidad

�Fundidora en pleno auge, s.f. Cortesía del Archivo Histórico de Fundidora.

obrera y educativa construida por la siderúrgica. No
es casualidad que el contador Ramón Cárdenas
Coronado —hijo de trabajadores de Fundidora y
becado por la empresa— terminara fundando una
de las instituciones académicas más importantes
del norte del país. Fundidora también fabricó
profesionistas, maestros y ciudadanos.
Y quizá ahí reside su legado más profundo. No
solamente produjo acero, también produjo movilidad
social, identidad colectiva y ciudad. Hoy, cuando
los antiguos terrenos industriales son recorridos
por familias, ciclistas y visitantes, pocos imaginan

que debajo de esos senderos aún late la memoria
de miles de obreros que levantaron con sus manos
el Monterrey moderno. Cada rincón del antiguo
complejo industrial guarda ecos de aquel tiempo en
que la ciudad respiraba al ritmo de los hornos altos.
El 9 de mayo sigue siendo una herida, una
cicatriz industrial y emocional, pero también es una
fecha para recordar con orgullo. Porque, aunque los
hornos se apagaron, la memoria siderúrgica jamás
pudo ser extinguida. Fundidora Monterrey dejó de
producir acero en 1986, pero continúa produciendo
identidad, nostalgia y orgullo cuarenta años después.

10

�El valor social de Fundidora, a través de sus trabajadores, es incalculable. Cortesía del Archivo Histórico de Fundidora.

11

�Reforma Siglo XXI

Nuestra gente: el linarense Filiberto Medina
Montelongo (segunda parte: poesía)
█

¿Qué es lo que determina que un texto sea o no
poético? ¿Cuándo se da el verso consonante y cuándo
el verso asonante? ¿Sigue siendo válido el apotegma
de que ‘El poeta nace y el orador se hace’? ¿Dónde y
cómo aprendió el joven Filiberto Medina a versificar?
Es difícil responder (y más, acertar) a estas preguntas,
particularmente la última, pero vamos a intentar, a partir
de los versos de Filiberto Medina, acercarnos a esta
cuestión.
Si atendemos a los años que el niño Filiberto
estuvo en los Estados Unidos, no se encontraron
libros ni libretas correspondientes a sus estudios en
San Antonio, pero tenemos un hermoso poema que,
al parecer, no fue llevado a creación musical. Aquí se
incluye como nota, el que está mecanografiado (mimeo)
y no lleva fecha.1
Vamos a tomar la primera canción que Tomás
Vogel Morales (música) y Filiberto Medina Montelongo
(letra) compusieron. Se trata de “Soledad” (1937),
bolero. Dice así:
¡Si tú supieras
cómo yo sufro por tu ausencia
y cuando a solas
yo me lamento sin tu amor…!

José Roberto Mendirichaga*

–y bien lo sabes–
que por tu amor yo moriré!
¡En este mundo
yo he de seguir sufriendo así
esclavizando
todo mi amor por ti!
No hay una medida perfecta, pero el poema es bello.
En su mayor parte hay asonancia. Ya en la letra, el
poema quedó con cambios mínimos a la primera
versión. Con esto, se quiere advertir al lector que
Filiberto Medina tenía varias versiones de sus poemas
y que los cambiaba con facilidad, al paso del tiempo
y de las circunstancias. De esta composición habría
decir, además, que hay un arreglo de Pedro Cortinas
de Santiago para saxofón, trompeta y trombón; y un
segundo arreglo, éste ya de 1990, por Javier Barbosa.
Aparentemente, no hay registro de la canción en
la Sociedad de Autores y Compositores de México
(SACM), ni tampoco hay grabación en disco. Existen
partitura y varias copias mecanografiadas de la letra,
sin variación sustancial.
Con relación a la poética, puede tomarse en
cuenta lo que establece Luis Alberto Sánchez acerca
de la poesía. Que ésta “no depende de la forma –prosa
o verso–, sino de la inspiración y desarrollo […]”; que
“la distinción entre la prosa y el verso, que tan difícil
es en adecuados ejemplos de la enseñanza escolar,
se torna casi imposible en ciertas formas intermedias
[…]”; y que “el verso moderno ha vuelto a la unidad
conceptual. Cada verso es un concepto. Predomina la
armonía interior sobre la armonía verbal”.2

¡Si tú sintieras
cómo yo siento tu abandono
calmara tu regreso
mi dolor!
¡Si tú supieras
cómo yo extraño tus caricias
* Maestro en Letras Españolas por la UANL y doctor en Historia por la
UIA. Profesor emérito de la Universidad de Monterrey.
1 “I am in love / in such a way, nobody / has ever loved / with all his
soul and body. // The words sound new / but are the same as ever / and
they will be / for ever more / sweet to the heart. // Hoping that you / do
feel the same I do / oh, love me so / as I love you. // I am in love / with
all my heart and thinking / with all my strength / I am in love only with
you”. Mimeo, s/f.

¿Qué modelos poéticos habría seguido el niño y,
luego, el joven poeta? Seguramente los de su época,
que en lengua castellana recitaba de memoria en casa
y escuela; eran los versos de Ramón de Campoamor
(Por una mirada, un mundo / por una sonrisa, un cielo);
2 Luis Alberto Sánchez, Breve tratado de literatura general, Ercilla,
Santiago, 1965, tercera parte y, particularmente, pp. 113-116.

12

�Gustavo Adolfo Bécquer ( Volverán las oscuras
golondrinas / en tu balcón los nidos a colgar…);
Gaspar Núñez de Arce (¿Te acuerdas? Seis años
hace / cuando por la vez primera / eterno amor nos
juramos…); o Félix María Samaniego (Un león, en
otro tiempo poderoso / ya viejo y achacoso…).
O los poetas hispanoamericanos como Juan de
Dios Peza, el ‘Poeta del Hogar’, con aquellos versos
de: Señorona pequeñita / mi hechicera Margarita
/ ven aquí […]; Manuel Acuña (¡Pues bien! / yo
necesito decirte que te adoro…); José Martí (Yo soy
un hombre sincero / de donde crece la palma…);
Manuel Gutiérrez Nájera (Pobre verso condenado /
a mirar tus labios rojos / y en la lumbre de tus ojos /
quererse siempre abrasar…); o Amado Nervo (Todo
amor nuevo que aparece / nos ilumina la existencia /
nos la perfuma y florece…).
Hoy día, ¿es cursi esta poesía posromántica?
Ciertamente, pero no lo era a principios del siglo
veinte y siguió siendo válida por mucho tiempo,
hasta que llegaron Ramón López Velarde, José
Juan Tablada y luego los poetas contemporáneos.
Habría que tomar en cuenta también lo escrito por
Gastón Bachelard, quien apunta: “La poesía es un
acontecimiento del lenguaje. Aproximadamente cada
diez años la poesía cambia de carácter. ¿Cómo es la
poesía en la década actual, o en qué se convertiría
si la dejáramos llegar a ser lo que ella debe ser? He
aquí una pregunta”.3

3 Gastón Bachelard en entrevista con Madelaine Chapsal. Ver:
Prosa ajena (aunque no tanto), de Miguel Covarrubias, Col. Ensayo,
UANL, Monterrey, 2015 , p. 31.

Para Enrique Anderson Imbert: “[…] varios
poetas dormían en postura académica, en una
convalecencia neoclásica. Por eso, cuando en
estos años surja una nueva poesía –en cierto
modo equivalente a la renovación que habían
realizado en Europa los parnasianos franceses y
los prerrafaelistas ingleses– será una reacción, no
contra el romanticismo, sino contra ese yacente
neoclasicismo”.4
Anderson Imbert señala, igualmente, que
José Martí “es la presencia más gigantesca en todo
este periodo”. Para el primero, “el romanticismo se
había recargado con los años de mucha retórica:
cuando Martí desnudó en Ismaelillo su ternura, esa
desnudez, aunque romántica, pareció nueva, y los
modernistas la consideraron inaugural”.5 Y de Manuel
Gutiérrez Nájera, el mismo crítico advierte que “sus
imágenes, desconcertantes para los lectores de
entonces, estaban concertadas entre sí, en una
melodía de perfecta unidad […]”.6
Poco de esto estudió Filiberto Medina, pero su
poesía la llevaba en el alma y habría de manifestarse
en muchas letras de melodías que cantaron al amor
y al dolor, al gozo y al desaire, a la vida y a la muerte.

4 Enrique Anderson Imbert, Historia de la literatura
hispanoamericana, Vol. I, CB 89, FCE, CDMX, 1987, p. 344.
5 Ibid., p. 358.
6 Ibid., pp. 361-362.

13

�Reforma Siglo XXI

El delito de genocidio
█

Introducción

E

n este artículo abordamos uno de los
delitos penales más interesantes que se
han presentado en el mundo, pues a pesar
de haber sido admitido como delito por la
Organización de las Naciones Unidas (ONU)
casi desde su fundación, muy pocos personajes han
sido llevados a juicio por su ejecución. El genocidio fue
conceptualizado y tipificado como delito por la ONU en
1948 y en enero de 1951, durante la Convención para
la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, al
reconocer que en todos los periodos de la historia el
genocidio ha infligido grandes pérdidas a la humanidad.
En dicha convención en su artículo III establece:

Erasmo Castillo Reyna*

La competencia de la Corte se limitará a los crímenes
más graves de trascendencia para la comunidad
internacional en su conjunto. La Corte tendrá
competencia, de conformidad con el presente Estatuto,
respecto de los siguientes crímenes:
a). El crimen de genocidio
b). Los crímenes contra la humanidad
c). Los crímenes de guerra
d). El crimen de agresión

b). La asociación para cometer genocidio

Existe otro órgano de carácter internacional, la Corte
Internacional de Justicia, cuyo campo de acción es el
derecho internacional de los Estados miembros de las
Naciones Unidas. Su actividad consiste en resolver
controversias entre los Estados nacionales y la emisión
de dictámenes sobre cuestiones jurídicas que le
someten los integrantes de la ONU, para que tengan
autorización de efectuarlas.

c). La instigación directa y pública a cometer
genocidio

El mundo actual

d). La tentativa de genocidio

La existencia de estos organismos internacionales no
garantiza la paz en el mundo. La ONU, la Corte Penal
Internacional y la Corte Internacional de Justicia, y otros
que han sido creados con ese propósito, no logran
contener las ambiciones de los países poderosos, así
como el dominio que han mantenido las potencias
occidentales en el mundo, encabezados por Estados
Unidos de Norteamérica, lo que es denigrante y
vergonzoso. Chomsky (2017), en su libro ¿Quién
domina el mundo?, narra el cinismo con el que actúan
los órganos de impartición de justicia: “Las muertes que
provocan son accidentales, de ahí que no alcancen el
nivel de depravación moral de sus adversarios. Ese fue,
por ejemplo, la posición del Alto Tribunal de Justicia
de Israel cuando autorizó el severo castigo contra el
pueblo de Gaza”. Así es como han actuado en todos
los continentes, imponiendo y sometiendo por la fuerza
el control, y en América Latina han dejado a su paso
destrucción y muerte.

Serán castigados los actos siguientes:
a). El genocidio

e). La complicidad en el genocidio
En el preámbulo del Estatuto de Roma de 1998, se
especifican las bases fundamentales para la creación
de la Corte Penal Internacional con la finalidad de
garantizar que la justicia internacional sea respetada y
puesta en práctica en forma duradera. En el artículo 5
“Crímenes de la competencia de la Corte”, dice:

* Facilitador certificado por el Instituto de Mecanismos Alternativos
para la Solución de Controversias del Poder Judicial del Estado
de Nuevo León; docente en la Facultad de Derecho y Criminología.
Responsable del Centro de Mediación y Difusión de la Cultura de Paz
de la Preparatoria 3 de la UANL. Correo electrónico: erasmo.castillor@
gmail.com

14

�Como agentes de paz y promotores de los
mecanismos de resolución pacífica de controversias,
no podemos permanecer callados, pues el hacerlo
nos hace cómplices de estos horrores. Es lamentable
que en pleno siglo XXI, se sigan cometiendo estos
actos tan deplorables y deprimentes. La denuncia
es fundamental, hacer visibles estos atentados,
pero, también impulsar la creación de organismos
que realmente impartan justicia, que se escuche a
los que no tienen voz y no permitir más muertes de
inocentes.

emancipación de derechos, y de igual manera, las
independencias Iberoamericanas de principios del
siglo XIX, que impulsaron una nueva conciencia
social de dignificación de la persona humana. Las
consignas enarboladas en estos movimientos
sociales lograron marcar el rumbo y atemperar la
manera en que se venían desarrollando las formas
de castigar las conductas de los individuos. En este
sentido, la desaparición de los viejos esquemas en la
aplicación de las leyes fue dando paso a la evolución
y transformación del derecho:

Urge un llamado a la paz y utilizar el
diálogo como herramienta efectiva para lograr un
entendimiento. En un conflicto de la naturaleza que
sea, se tienen que encontrar soluciones, quizás
parcial o totalmente, pero se deben implementar
este tipo de mecanismos alternativos con expertos
en el manejo y gestión de conflictos. En ocasiones,
cediendo se gana.

No puedo por menos de esperar que se
acerque el tiempo en que la horca, la picota, el
patíbulo, el látigo, la rueda, se considerarán, en
la historia de los suplicios, como las muestras
de la barbarie de los siglos y de los países y
como las pruebas de la débil influencia de la
razón y de la religión sobre el espíritu humano.
(Rush citado por Foucault, 2009)

El genocidio
La forma de castigar a quienes cometen un acto
ilícito o alteran el orden establecido ha evolucionado
a lo largo del tiempo, por lo tanto, la tipificación de
los delitos también se ha actualizado y a la postre se
ha convertido en una especie de carrera: conductas
consideradas delitos, tienen aparejadas sus
respectivas sanciones o castigos. Michel Foucault
(2009) narra magistralmente la evolución de los
castigos en su libro Vigilar y castigar, nacimiento
de la prisión. Las sanciones hacia las conductas
delictivas datan de la antigüedad y un ejemplo muy
claro lo encontramos con la aplicación de la ley del
talión, ojo por ojo y diente por diente, cuyo paradigma
fundamental indica que la sanción debe equiparar
al daño causado, tal como lo establecía el Código
Hammurabi (Castillo, 2024). El camino que se ha
transitado desde los tiempos del suplicio corporal,
como norma efectiva para castigar y que servía de
ejemplo para los demás, hasta el surgimiento en
tiempos posmodernos de la defensa y protección
de los derechos humanos, el respeto a las garantías
individuales, la inclusión y la no discriminación, ha
sido largo pero lleno de avances.
La reivindicación de mejores condiciones de
vida proviene de las demandas proclamadas en
los diversos movimientos sociales que irrumpieron
en el mundo, como la Revolución Francesa que
contribuyó en gran medida a la expansión y

Una vez que terminaron las guerras mundiales, no
se tenían los conceptos adecuados de cómo llamar
a las atrocidades cometidas, como la gran cantidad
de persecuciones registradas, por motivos de origen
étnico, cultural o religioso, así como los excesos,
abusos y matanzas cometidos. Cuando fueron
visualizados los enormes daños y la gran cantidad de
pérdidas de vidas humanas, Winston Churchill llegó a
decir que eran “crímenes sin nombre”.
Rafael Lemkin, creador del concepto genocidio
(raza, tribu o nación) y el sufijo latino cide (matar),
y quien era de nacionalidad polaca de origen
judío, sufrió en carne propia el antisemitismo y la
persecución promovida por el nazismo alemán.
Entonces, el genocidio no había sido considerado
como tal, es decir, se carecía de un lenguaje jurídico
que enmarcara perfectamente los horrores, los
asesinatos masivos, masacres y desplazamientos
forzosos, cuya perpetración se consigne con
excesiva violencia, con el objetivo de exterminar a un
determinado grupo de personas.
A Lemkin, en su juventud le llamó la atención
el caso de los asesinatos cometidos por los Jóvenes
Turcos, encabezados Talaat Pashá, principal
causante de la persecución y exterminio del pueblo
armenio. Ya en la debacle del imperio otomano,
Pasha residía en Berlín y no había sido llevado a
juicio, y para el 15 de marzo de 1921 fue asesinado
por Soghomon Tehlirian, ciudadano armenio, suceso

15

�que el joven Lemkin consideró digno de estudio,
en el entendido de que no existía un tribunal con
facultades suficientes para que lo pudieran castigar,
siendo Tehlirian una persona que había ordenado
asesinatos masivos y persecuciones con fines de
exterminio contra el pueblo armenio. Lo paradójico de
este asunto, es que el asesinato de este personaje y
el castigo efectuado al ciudadano armenio marcaba
diferencias desproporcionadas, es decir, el asesinado
había orquestado miles de muertes y no había sido
llevado nunca a juicio, en cambio, al ciudadano
armenio se le aplicó todo el rigor de la ley. Para
Lemkin, existía una desproporción en la manera de
castigar y este caso le ayudó a seguir investigando
para fundamentar el delito de genocidio. Finalmente,
después de varios esfuerzos, sus propuestas fueron
admitidas por la ONU.
Anexo
Convención para la Prevención y la Sanción del
Delito de Genocidio
Las Partes contratantes,
Considerando que la Asamblea General de las
Naciones Unidas, por su resolución 96 (I) de 11 de
diciembre de 1946, ha declarado que el genocidio es
un delito de derecho internacional contrario al espíritu
y a los fines de las Naciones Unidas y que el mundo
civilizado condena. Reconociendo que en todos
los periodos de la historia el genocidio ha infligido
grandes pérdidas a la humanidad. Convencidas de
que para liberar a la humanidad de un flagelo tan
odioso se necesita de la cooperación internacional.
El documento suscrito en la convención citada
se establece en sus 19 artículos las bases para
sancionar y castigar el delito del genocidio, así como
su tipificación. Entró en vigor el 9 de diciembre de
1948.
En México

CAPITULO II
Genocidio Capítulo adicionado DOF 20-01-1967
Artículo 149-Bis.- Comete el delito de genocidio el
que con el propósito de destruir, total o parcialmente
a uno o más grupos nacionales o de carácter étnico,
racial o religioso, perpetrase por cualquier medio,
delitos contra la vida de miembros de aquellos,
o impusiese la esterilización masiva con el fin de
impedir la reproducción del grupo.
Por tal delito se impondrán de veinte a cuarenta años
de prisión y multa de quince mil a veinte mil pesos.
Si con idéntico propósito se llevaren a cabo ataques
a la integridad corporal o a la salud de los miembros
de dichas comunidades o se trasladaren de ellas a
otros grupos menores de dieciocho años, empleando
para ello la violencia física o moral, la sanción será
de cinco a veinte años de prisión y multa de dos mil a
siete mil pesos. Párrafo reformado DOF 09-03-2018.
Se aplicarán las mismas sanciones señaladas
en el párrafo anterior, a quien con igual propósito
someta intencionalmente al grupo a condiciones de
existencia que hayan de acarrear su destrucción
física, total o parcial.
En caso de que los responsables de dichos delitos
fueran gobernantes, funcionarios o empleados
públicos y las cometieren en ejercicio de sus
funciones o con motivo de ellas, además de las
sanciones establecidas en este artículo se les
aplicarán las penas señaladas en el artículo 15 de
la Ley de Responsabilidades de los Funcionarios y
Empleados de la Federación.

Bibliografía
Castillo Reyna, E. (2024). Los tipos de castigos en diferentes
sociedades (primera parte). Reforma Siglo XXI, 30(117),
59–63. Recuperado a partir de https://reforma.uanl.mx/
index.php/revista/article/view/370
Chomsky, N. (2017). ¿Quién domina el mundo? España: Ediciones
BSA.

Código Penal Federal

Foucault, M. (2009). Vigilar y castigar. México: Editorial Siglo XXI.

Nuevo Código Publicado en el Diario Oficial de la
Federación el 14 de agosto de 1931(texto vigente a
última reforma publicada DOF 16-07-2025)

16

�Reforma Siglo XXI

Un pequeño esfuerzo hoy, un gran futuro
mañana: el poder invisible del interés compuesto
█

El problema de solo pensar en el
presente

José Carlos Espinoza*

El poder del interés compuesto

I

magine que tiene que tomar una decisión respecto
a las siguientes alternativas: recibir $100,000.00
hoy por un trabajo que va a realizar durante dos
años o recibir $120,000.00 justo después de haber
concluido el trabajo realizado. Esta elección encierra
uno de los principios más poderosos de las finanzas
personales: el interés compuesto.
En la vida cotidiana, la mayoría de las personas
tiende a privilegiar el presente sobre el futuro, lo
cual tiene sentido. Sin embargo, las decisiones de
consumo inmediato no siempre deberían imponerse
sobre el consumo del futuro. Si bien, los beneficios
futuros parecen lejanos y, sobre todo, inciertos, el ser
humano debe incorporar en su toma de decisiones el
componente intertemporal.
Ignorar el valor del tiempo en las decisiones
financieras, ya sea en las finanzas personales,
corporativas o públicas, no permite aprovechar una
herramienta capaz de transformar pequeños esfuerzos
en resultados significativos futuros. Como bien lo
señalan Brealey et al. (2010), el valor del dinero en
el tiempo es uno de los conceptos fundamentales
dentro de las finanzas, ya que permite entender
cómo una cantidad modesta puede crecer de manera
considerable si se le da el tiempo suficiente.
Por lo tanto, el verdadero problema no es la falta
de recursos, sino la falta de perspectiva temporal. En
este contexto, comprender el interés compuesto no solo
es una cuestión técnica, sino una habilidad esencial
para construir un mejor futuro financiero.
* Doctor en Ciencias Políticas, maestro en Finanzas, maestro en
Actividad Física y Deporte, licenciado en Economía, licenciado en
Física y estudiante de Doctorado en Ciencias Matemáticas por
la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL). Profesor de la
Facultad de Economía de la UANL. Miembro del Sistema Nacional de
Investigadoras e Investigadores (SNII) nivel Candidato.

El interés compuesto puede entenderse de forma
sencilla, es el proceso mediante el cual el dinero genera
rendimientos y esos rendimientos, a su vez, generan
nuevos rendimientos. En otras palabras, no solo se
ganan intereses sobre lo que se invierte inicialmente,
sino que, además, estos intereses generan más
intereses que se irán acumulando con el tiempo. Este
proceso se expresa mediante la fórmula:

Donde el valor futuro (VF) depende del valor presente
(VP), la tasa de interés (i) y, de manera crucial, el
tiempo (t). Tal como explican Ross et al. (2012), esta
relación refleja cómo el crecimiento del dinero no es
lineal, sino exponencial, lo que implica que los efectos
más significativos se observan conforme transcurren
más periodos.
Para ilustrarlo, supongamos que una persona
decide invertir los $100,000.00 a una tasa anual del
10%. Después de un año, tendrá los $100,000.00 de
capital más el rendimiento generado por dicho capital,
que en éste caso sería el 10% (en decimales este
porcentaje es igual a 0.1) de los $100,000.00 pesos,
por lo cual tendría un total de $110,000.00:
$100,000.00+$100,000.00(0.1)=$100,000.00+$10,000.00=
$110,000.00
Si mantiene esta inversión, al segundo año no solo
ganará otros $10,000.00 como en el año previo, sino
también obtendrá rendimientos por los rendimientos
ya obtenidos, en consecuencia tendría un total de
$121,000.00:
$110,000.00+$110,000.00(0.1)=$110,000.00+$11,000.00=$
121,000.00

17

�Esta dinámica puede generalizarse al tiempo (t) a
través de la fórmula anteriormente expuesta, la cual
representa el principio fundamental de las finanzas.
Retomando la situación inicialmente planteada,
usted tomará una decisión racional al aceptar los
$100,000.00 hoy (ya que equivalen a $121,000.00
dentro de 2 años, que son mejor que los $120,000.00
de la alternativa), siempre y cuando la tasa de interés
del mercado (su costo de oportunidad) sea igual al
10%. Es importante considerar que, para distintas
tasas de interés, el comportamiento del valor del
dinero a través del tiempo es distinto y por ende la
decisión también debe serlo.

En la figura 1 se observa el valor del dinero a
través del tiempo considerando el interés compuesto
para distintas tasas de interés, donde se destaca la
cantidad de dinero (valor futuro) en el año 2 (como
el ejemplo) para cada tasa de interés, con lo cual,
se puede establecer que en el caso de que exista
una tasa de interés del 8% en el mercado, la mejor
decisión sería elegir los $120,000.00 dentro de
2 años (ya que los $100,000.00 equivaldrían a
$116,640.00), a diferencia de los otros dos casos de
tasa de interés (10% y 12%).

Figura 1. Valor del dinero a través del tiempo.

Fuente: elaboración propia.

Como se puede notar, con el paso del tiempo el
efecto del interés compuesto se amplifica, es decir,
el poder del interés compuesto es mayor cuando
transcurre el tiempo. Por otro lado, entre mayor sea
la tasa, mayor será la diferencia en el valor futuro.
De lo anterior surge un hecho digno de resaltar y de
considerar en las finanzas personales: aunque las
cantidades iniciales pueden parecer pequeñas, lo
verdaderamente relevante es cómo crecen con el

tiempo. Este comportamiento es similar a una bola
de nieve que, al rodar, incrementa su tamaño de
forma cada vez más acelerada.

El factor tiempo es la clave
El análisis del interés compuesto revela una
idea fundamental, el factor más importante en la
acumulación de riqueza no es necesariamente la

18

�cantidad inicial invertida, sino el tiempo durante el
cual esa inversión puede crecer. Con esto en mente,
usted puede mejorar sus finanzas personales y
puede concluir que, pequeñas decisiones financieras,
aparentemente insignificantes en el presente, pueden
traducirse en resultados sustanciales en el futuro si
se sostienen de manera constante. Por el contrario,
posponer el ahorro (la inversión) implica renunciar a
uno de los recursos más valiosos: el tiempo.

En última instancia, el mensaje es claro,
no se trata de realizar grandes sacrificios, sino
de reconocer que incluso un pequeño esfuerzo
hoy puede convertirse en un gran futuro mañana,
intercambiar un poco de consumo de hoy, por
mucho más consumo futuro. El tiempo, cuando se
aprovecha de forma adecuada, puede ser el aliado
más poderoso en la construcción del bienestar
financiero futuro.

En este sentido, el interés compuesto no
solo es una herramienta técnica financiera para
las instituciones y el gobierno, sino también una
invitación a replantear la forma en que se toman
decisiones personales intertemporales.

Referencias
Brealey, R. A., Myers, S. C. y Allen, F. (2010). Principios de
Finanzas Corporativas. Cuarta edición. Mc Graw Hill.
Ross, S., Westerfield, R. W. y Jaffe, J. F. (2012) . Finanzas
Corporativas. Novena edición. Mc Graw Hill.

19

�Reforma Siglo XXI

La última batalla del general Mariano Escobedo
█

A

la muerte del presidente Benito Juárez,
Sebastián Lerdo de Tejada, siendo
presidente de la Suprema Corte de Justicia
de la Nación, conforme a la ley, ocupó la
presidencia de la República por cuatro años
y cumplidos éstos, hizo proselitismo para reelegirse.
El 1 de enero de 1876, Porfirio Díaz aprovechó la
situación para levantarse en armas mediante el Plan
de Tuxtepec. El 10 de enero del mismo año, modificó
el Plan en Palo Blanco, Tamaulipas, y reconoció a José
María Iglesias como presidente interino, mientras Lerdo
trataba de asegurar la reelección; la rebelión triunfó en
la Batalla de Tecoac, Tlaxcala. Así, don Sebastián se
vio en la necesidad de declinar y abandonó el país en
enero de 1877 acompañado de Mariano Escobedo. La
permanencia del general Escobedo al lado de Lerdo de
Tejada en Nueva York se prolongó más de un año:
Fiel partidario del culto estadista que acompañara
a Juárez en su peregrinaje, le reconocía como el
espíritu mismo de la defensa que el partido liberal
había sostenido contra el Imperio de Maximiliano
y continuaba en el extranjero trabajando por su
reinstalación en la Presidencia de la República.
(Cavazos, 2015, p. 16)
A finales de 1877 se planeó desde Nueva York la
incursión armada. En la primera acción, Escobedo
fue tomado preso en Texas y liberado. En el segundo
intento, el gobierno de Estados Unidos había
reconocido al gobierno de Porfirio Díaz por lo que se
complicaron los preparativos de la campaña y el cónsul
Benavides, en Nueva York, informó a Canales sobre
movimientos del general Escobedo. Extracto:

Sergio González de León*

se ha establecido [...]. Obtuvimos, por fin, el
reconocimiento oficial del gobierno de la Casa
Blanca [...]. Aquí se cree que en ese desaguisado
han metido la mano los enemigos del gobierno
para suscitar nuevas dificultades. El centro de
este movimiento ha sido Galveston, en donde
Escobedo ha estado reclutando, armando y
preparando la expedición que ha de tomar
posesión de la frontera en el curso de este mes,
y de la capital de México en agosto, según los
rumores que circulan [...]. R. Benavides. (Archivo
PD, v XXIIIV, pp. 57-58-59)
El siguiente comunicado de prensa en San Antonio
menciona la presencia de Escobedo en el Puerto de
Galveston:
San Antonio, Texas, mayo 1 de 1878.
Hay en los Estados del norte de México grandes
preparativos contra el gobierno de Díaz. El Gral.
Escobedo salió ayer de Galveston, sin saberse
adónde. Ha comprado armamento y pagado al
contado. (Archivo PD, p. 59)
Gerónimo Treviño, leal al presidente Díaz le comunicó:
Monterrey, abril 12 de 1878

De Nueva York a Matamoros, mayo 2 de 1878
Sr. General don Servando Canales
[...] en Washington me han instruido con
satisfacción del acuerdo que entre ellos y Ud.

Muy señor mío y respetable amigo: Hasta ayer
llegué a ésta de vuelta de Durango, esto es, de
aquel Estado, porque a Durango no llegué, sino
hasta Villa Lerdo [...]. Por acá han comenzado
ya de vuelta las operaciones de los lerdistas
filibusteros, y ya tengo dos columnas en marcha
para hacerles una persecución activa y tenaz
hasta exterminarlos. Sin más, bien sabe Ud.
cuanto lo aprecia su amigo y afmo. servidor
Q.B.SS.M. (Archivo PD, v. XXIV, p. 35).

* Investigador. Ha publicado en varias revistas temas históricos y 12
libros impresos. Socio de número de la Sociedad Nuevoleonesa de
Historia, Geografía y Estadística de Nuevo León. Medalla al Mérito
“Capitán Alonso de León”.

La respuesta del presidente a Treviño es inmediata, lo
felicita y agradece un obsequio que le envió referente a
los señores Madero:

20

�R. Veo por su apreciable de 12 de abril último
que ha regresado sin novedad de Durango: No
dudo que las determinaciones que ha dictado
tengan toda su eficacia para reprimir los
intentos de los lerdistas que se han puesto en
armas [...] (Archivo PD, v. XXIV, p. 36).

Mexicanos: Porfirio Díaz y los que lo ayudan
en la contienda que hemos iniciado, no son ni
nuestros hermanos, ni nuestros compatriotas,
sino criminales y traidores ante la ley, que nos
impone el deber de castigarlos con la pena de
muerte. No lo olvidéis. A las armas mexicanos
[...]. Venid una vez más a probar que sabéis
defender vuestros derechos. En el cerro de
las Campanas supistéis castigar al ambicioso
Maximiliano y a los traidores Miramón y Mejía.

El siguiente comunicado de Servando Canales a
Díaz deduce que los pronunciados al mando de
Escobedo ya estaban activos en Texas preparando
la incursión armada. Extracto:

M. Escobedo. Campo en La Florida, junio 11
de 1878, Eagle Pass. (Archivo PD, p. 127) [La
proclama fue firmada en Guerrero, Coahuila].

De Camargo, Tamps. a México, abril de 1878
Estimado amigo y compañero:
Inmediatamente que recibí su estimada, fecha
8 del corriente, empecé a disponer todo para
dejar establecida la mejor vigilancia posible
sobre la orilla del río Bravo y emprender mi
marcha a la plaza de Matamoros para ver qué
forma ese rumor de futuros trastornos que
conservan los lerdistas en el vecino Estado de
Texas. (Archivo PD, v. XXIV, pp. 51-52)
El general Escobedo proclamó un letal manifiesto
en el cual tildaba al presidente Porfirio Díaz de
“usurpador y traidor”, criminalizando el movimiento
emanado del plan de Tuxtepec:
Llamamiento al pueblo mexicano
La circunstancia de conocer bien las
maquinaciones políticas del usurpador y
traidor degradado Porfirio Díaz, me sugiere
la idea, que a todos los mexicanos ha de
sugerir también, de que esta invasión viene
de acuerdo con el hombre que atenta contra la
existencia de la república; que conociendo su
insuficiencia para tomar la ofensiva, acude al
amparo del ejército americano para combatir
contra las tropas constitucionales, que en
toda la república proclaman la restauración
del ilustre C. Lic. Sebastián Lerdo de Tejada,
como el único presidente constitucional de
la Nación, elegido unánimemente en 1876.
Porfirio Díaz, el cabecilla de los vagamundos y
de los salteadores se asocia al gobierno de los
EE.UU. para provocar una guerra internacional.
Qué podía esperarse de un hombre de tan
notorios antecedentes y de un gobierno tan
inmoral como el que representa Hayes.

Con una fuerza de alrededor de 130 hombres,
Escobedo cruzó la frontera a la altura de Texas, por
Guerrero, Coahuila, pero al tocar Nuevo León fue
derrotado por el general tuxtepecano Gregorio Soto,
haciéndole 17 muertos, 7 heridos y 23 prisioneros. La
mayoría de sus gentes regresaron a Texas, mientras
que él con una pequeña partida se refugió en una
ranchería cercana al arroyo Los Amoles, contiguo
a Nacimiento, cercano a Múzquiz, Coahuila. De
Monterrey salió una partida de militares para darle
cacería, esto solo provocó que los pocos hombres
que le seguían escaparan con rumbos diferentes.
Escobedo intentó buscar refugio en la Sierra de
Santa Rosa, pero ahí fue descubierto por la gente
de Jerónimo Treviño, quien avisó al presidente Díaz,
a lo que éste inmediatamente ordenó a todos los
gobernadores colindantes del estado de Coahuila
pusieran todos sus esfuerzos en capturar a Escobedo
(Riva Palacio, 1970, t. VI, p. 310). El presidente
hace mención del pueblo en donde se encuentra
Escobedo:
México, junio 22 de 1878.
Telegrama en cifra, a los gobernadores y jefes
de las fuerzas federales en San Luis Potosí,
Zacatecas y Durango y al comandante militar
de Michoacán: Don Mariano Escobedo solo,
huyó rumbo a Cuatro Ciénegas. De allí debe
dirigirse a alguno de los Estados limítrofes con
Coahuila: espero que Ud. ordene la vigilancia
respectiva a fin de conseguir la aprehensión de
dicho individuo, dando cuenta con el resultado.
(Archivo PD, p, 162).
El coronel Ponciano Cisneros, obedeciendo
oportunamente las disposiciones de estos dos jefes

21

�(Treviño y Naranjo) y sabiendo que Escobedo se
encontraba en la hacienda de Dolores, forzó sus
marchas. logrando llegar a ese lugar, pero Escobedo
había salido a Cuatro Ciénegas. En dicha población
fue protegido por Jesús Carranza, cuya casa fue
cateada por Cisneros días después y, encontrando
en el patio los caballos del jefe revolucionario,
Carranza fue detenido. Sabido esto por Escobedo
inmediatamente ofreció presentarse si se ponía
en libertad a su generoso protector, cumpliendo
fielmente su palabra al someterse a Cisneros el día
20 de julio de 1878. Cinco días después llegaba
custodiado a Monterrey (Cavazos, 2019, p. 106).
Existe información referente a que don Jesús
acompañó a su amigo hasta Monterrey a
caballo a fin de garantizar el respeto de su
vida. El Gral. Naranjo lo escoltó de Monterrey
a San Luis y el Cap. Bernardo Reyes hasta
México. “Cautivo en marcha para la capital de
la República, el general Escobedo encuentra
en el camino a los hijos de Jesús Carranza,
Emilio y Venustiano que regresaban a Cuatro
Ciénegas”. (Martínez Sánchez. 2008, p, 27).

Conclusiones
La epopeya de Mariano Escobedo resultó ser una
misión imposible, un salto frustrado al vacío. La
posición de Jesús Carranza da una lección de
patriotismo y honor digna de ser contada y repetida
por quienes transitamos en los caminos de Clío.

Fuentes
Archivo del General Porfirio Díaz. Memorias y documentos.
Catálogo. http://www.historicas.unam.mx/publicaciones/
publicadigital/libros/archivo/diaz29.html
Cavazos Garza, Israel. Mariano Escobedo: El glorioso soldado de
la República. Tercera edición 2019. Fondo Editorial Nuevo
León, Universidad Autónoma de Nuevo León, México, 150
páginas.
Martínez Sánchez, Lucas. De Monterrey a Cuatro Ciénegas. 2008.
R. Ayuntamiento de Monterrey, 150 páginas.
Riva Palacio, Vicente. México a través de los siglos: Historia
general. 1970. Séptima edición, t. VI. (G. S. López
edición).
Tamayo, Jorge L. Selección y notas, Benito Juárez. Documentos,
discursos y correspondencia. SPN, México, 1967, tomo 9.

22

�Reforma Siglo XXI

La función metafórica, según Max Black y la
ciencia, su actividad y difusión
█

Resumen

E

l objetivo del texto es esbozar cómo la teoría
de la interacción y la función de las metáforas
y los modelos en la ciencia de Max Black
se aplica a las metáforas científicas, las
actividades de la ciencia y comunicación
pública de la ciencia. Especialmente en este último
caso permite a los comunicadores usar metáforas de
manera estratégica y responsable, reconociendo tanto
su poder creativo como sus límites críticos. Según
Black, las metáforas son procesos cognitivos donde
un asunto principal interactúa con uno subsidiario,
proyectando implicaciones acompañantes que
redescriben la realidad. En la ciencia, esto permite crear
modelos teóricos (como el átomo como sistema solar)
que funcionan como recurso para generar hipótesis.
Asimismo, la actividad científica se dota de sentido
mediante metáforas de exploración, construcción
o lucha. En la divulgación, estas figuras generan
fascinación y facilitan la comprensión de conceptos
abstractos. No obstante, hay contrastes críticos. En
contra de asumir el recurso que aporta Black sobre las
metáforas existe el riesgo de imprecisión conceptual,
visiones románticas poco fieles a la realidad y el peligro
de confundir metáforas con conceptos.
Palabras clave: interacción, metáfora, modelo, ciencia,
actividades científicas, comunicación pública de la
ciencia.

Introducción
Las metáforas, en el lenguaje científico, sirven para
comunicar ideas. Son, también, recursos cognitivos
para el pensamiento y la generación de hipótesis.
Las metáforas permiten comprender y explicar
universalmente fenómenos complejos y abstractos
al relacionarlos con conceptos familiares. “Como lo
resalta Max Black, en su libro Modelos y metáforas,

Juan Granados Valdéz*

muchos modelos científicos (que, por ser tales, tienen
universalidad) son metáforas afortunadas (como la de la
selección natural, de Darwin; la del sistema solar, para
el átomo, de Rutherford, etcétera)” (Beuchot, 2013, p.
139). Las ciencias recurren, asimismo, a metáforas
para expresar su actividad.
De entre las teorías de la metáfora destaca la
de Max Black (1909-1988), aunque sin demérito de
otras como la de George Lakoff y Mark Johnson (1998
[1980]), conocidos por su libro Metáforas de la vida
cotidiana. Max Black, discípulo de L. Wittgenstein,
fue filósofo y matemático, y despuntó en la filosofía
analítica. Contribuyó a la filosofía del lenguaje, la de las
matemáticas, la de la ciencia y la del arte. Su aporte al
estudio de las metáforas en las ciencias se encuentra
en su libro Modelos y metáforas, de 1962, con el cual
se opuso a que las metáforas sólo ilustren conceptos
abstractos por medio de comparaciones, y en cambio
se interesó por los modelos teóricos subyacentes a
las teorías científicas y que tienden a ser metafóricos,
como el “éter”, en la física decimonónica, y el “campo”,
en la física moderna. Estos modelos, más abstractos,
funcionan como las metáforas, ya que crean un marco
conceptual para comprender los fenómenos: “Max
Black demuestra que los mejores modelos científicos
son metáforas afortunadas” (Beuchot, 2018, p. 107). La
fuerza de las metáforas radica en su capacidad para
redescribir la realidad, lo cual motiva a hacer preguntas
e inferir propiedades.
Para este ensayo me propongo esbozar la
aplicación de la teoría de la interacción y la función de
las metáforas y los modelos en la ciencia de Max Black
a las metáforas científicas, las actividades de la ciencia
y comunicación pública de la ciencia. Además de la
conclusión, cierro con balance crítico.

* Facultad de Bellas Artes de la Universidad Autónoma de Querétaro.

23

�Las teorías de la interacción y la
función de las metáforas… según
Max Black
Max Black (1966), en Modelos y metáforas , se
propone entender por qué y cómo las metáforas y los
modelos son recursos esenciales para las ciencias.
Para ello propone entender las metáforas desde su
teoría de la interacción o enfoque interactivo. De
acuerdo con dicha teoría o enfoque las metáforas no
son sólo adornos retóricos o sustitutos de un lenguaje
literal, esto es:
Max Black se opone al análisis comparativo
(como el de Aristóteles) y postula, siguiendo
a I. A. Richards, un enfoque “interactivo”. La
metáfora no se basa en semejanza o analogía,
sino en que la misma palabra o frase apoya
dos pensamientos de cosas distintas en una
actividad simultanea y cuyo significado es una
resultante de su interacción. Se trata de una
conexión de significados en una expresión.
(Beuchot, 1980, p. 121)
De manera muy sucinta Max Black señala que:
[…] el enfoque interactivo se embarca en las
siete reivindicaciones [principios] siguientes:
1) El enunciado metafórico tiene dos asuntos
[subjects] distintos: uno «principal» y otro
«subsidiario».
2) El mejor modo de considerar tales asuntos
es, con frecuencia, como «sistemas de cosas»,
y no como «cosas».
3) La metáfora funciona aplicando al asunto
principal un sistema de «implicaciones
acompañantes» característico del subsidiario.
4) Estas implicaciones suelen consistir en
«tópicos» acerca de este último asunto,
pero en ciertos casos oportunos pueden ser
implicaciones divergentes establecidas ad hoc
por el autor.
5) La metáfora selecciona, acentúa, suprime y
organiza los rasgos característicos del asunto
principal al implicar enunciados sobre él que
normalmente se aplican al asunto subsidiario.
6) Ello entraña desplazamientos de significado
de ciertas palabras pertenecientes a la misma
familia o sistema que la expresión metafórica;
y algunos de estos desplazamientos, aunque
no todos, pueden consistir en transferencias

metafóricas. (Mas las metáforas subordinadas
han de leerse menos «seriamente»).
7) No hay ninguna «razón» sencilla y general
que dé cuenta de los desplazamientos de
significado necesarios: esto es, ninguna razón,
comodín de que unas metáforas funcionen y
otras fallen. (Black, 1955, pp. 53-54)
Es decir, para Max Black, una metáfora no es solo
una comparación, sino, más bien, un proceso
interactivo en el que dos conceptos se superponen
e influyen mutuamente, a saber, el “asunto principal”
o “el concepto a explicar” y el “asunto subsidiario”
o “la metáfora utilizada”. Las “implicaciones
acompañantes” del asunto subsidiario se proyectan
sobre el asunto principal, lo que produce un nuevo
entendimiento. Esto aclara el concepto y genera
nuevas perspectivas y formas de pensar. Así pues,
Max Black nota que las metáforas científicas se
explican desde su teoría de la interacción y la función
de las metáforas y los modelos (escalares, análogos,
teóricos) en la ciencia.

Metáforas científicas
Presentaré ahora, para ejemplificar, algunas
metáforas de uso común en algunas teorías
científicas sobre la naturaleza. La física, la biología,
la ecología y otras recurren, pues, a metáforas para
dar sentido algunos de sus conceptos clave. Anoto
la metáfora y, enseguida, una breve explicación,
siguiendo la teoría de Max Black.
a) “El danés Niels Bohr (1885-1962) fue uno de
ellos… [tomó] la idea de Rutherford de que la masa
de los átomos está en su mayor parte comprimida en
su pequeño núcleo y aplicó una nueva herramienta
conocida como «física cuántica» para desarrollar algo
que denominó «átomo de Bohr» en 1913. Se trataba
de un modelo que visualizaba lo que ocurría en el
interior del átomo, utilizando la mejor información de
la que disponían los científicos en la época. Según
este modelo, el átomo tenía una estructura similar
a la de nuestro sistema solar; el Sol / núcleo se
encontraba en el centro y los planetas / electrones
giraban a su alrededor en órbitas […]” (Bynum,
2014). La del “átomo como sistema solar” es la más
citada en su discusión sobre los modelos científicos.
Se trata de un modelo analógico: que el átomo se
conciba como sistema solar significa que sobre él
se proyectan las implicaciones acompañantes al
sistema solar, esto es, los planetas orbitando un sol,

24

�fuerzas de gravedad, espacio vacío. Sin embargo la
metáfora, como todas, tiene sus límites. Puede dar
lugar a malentendidos, como, por ejemplo, que los
electrones se piensen como planetas y por ende
que se imagine que orbitan como ellos, cosa que
no es así, ya que no tienen órbitas fijas ni lo que los
mantiene en su lugar es la gravedad.
b) “Un gas es un conglomerado enorme de pequeñas
bolas de billar en movimiento constante” (GarcíaColín, 2002). En la física del siglo XIX se imaginaban
las moléculas de “los gases como pequeñas bolas
de billar” que rebotaban o chocaban entre sí.
Esta metáfora es un modelo y a la vez una ficción
heurística que permitió pensar las propiedades
de un fenómeno complejo, como la presión y la
temperatura, de forma más familiar.
c) “Las leyes del movimiento abrieron la posibilidad
de ver el universo como una máquina gigante y
uniforme, como un reloj que mide el tiempo gracias
a sus resortes, palancas y movimientos” (Bynum,
2014). Para la mecánica clásica “el universo es
un reloj”. El “asunto subsidiario” (el reloj) proyecta
implicaciones de orden, causalidad, determinismo y
regularidad.
d) “La teoría de la relatividad general demostraba
que el espacio, o mejor el espacio-tiempo, era
curvo” (Bynum, 2014). Para la teoría de la relatividad
general “el espacio-tiempo es un tejido curvo”. El
“asunto principal” es el espacio-tiempo, y el “asunto
subsidiario” es un tejido flexible. El tejido proyecta la
idea de una superficie que puede ser deformada.
e) “Si la comprensión del ADN nos había
proporcionado «el secreto de la vida», la intención
del Proyecto Genoma Humano era leer «el libro
de la vida», pues eso es lo que es el genoma: los
genes de todo lo que eres, desde el color de tus
ojos hasta la forma del meñique del pie (Bynum,
2014). Para la genética molecular ‘el ADN es un
libro de instrucciones o un código’”. Esta metáfora
proyecta la idea de que el ADN contiene información
que puede ser leída, copiada y utilizada para
construir un organismo. Se habla de “leer el código
genético”, de “errores tipográficos” (mutaciones) y
de “genes que contienen las instrucciones”. Para
la teoría de la evolución ésta es “una escalera”. El
“asunto subsidiario” es una escalera de ascenso,
que proyecta las implicaciones de progreso,
dirección y jerarquía. Sin embargo, los biólogos
evolutivos rechazan esta metáfora por engañosa.

En su lugar, prefieren la metáfora del “árbol de la
vida”, que muestra la evolución como un proceso de
diversificación ramificada sin una dirección o meta
final.
f) “Es nuestro gran ejército de defensa, y si bien la
vacunación es la herramienta más rápida y más
poderosa que tenemos para protegernos ante
diversas situaciones epidemiológicas, el sistema
inmune en sí mismo tiene la capacidad de ayudarnos
ante cualquier microorganismo al que nos vamos
a enfrentar, simplemente tenemos que otorgarle al
sistema inmune las condiciones para que él haga
lo que tiene que hacer” (Velázquez, 2022). Para la
inmunología “el sistema inmune es como un ejército”.
El “asunto principal” es el sistema inmune, y el
“asunto subsidiario” es un ejército. Las implicaciones
acompañantes incluyen: soldados (glóbulos blancos
[linfocitos, macrófagos, etc.], defensas [barreras
físicas como la piel o las mucosas], intrusos/
invasores [patógenos como bacterias y virus], armas
[anticuerpos], inteligencia [capacidad de memoria
del sistema inmune para reconocer y responder a
ataques anteriores]).
g) “Existen distintos modelos teóricos que tratan de
explicar el funcionamiento de la mente humana. Uno
de ellos es el modelo o la teoría computacional de
la mente, que utiliza la metáfora del ordenador para
fundamentar la idea de que nuestro sistema cognitivo
procesa la información del mismo modo en que lo
hace una computadora” (Aso, 2019). La metáfora de
la psicología cognitiva, la informática y la inteligencia
artificial de “la mente como una computadora” ilustra
la estructura y la operatividad del pensamiento. El
asunto principal es la mente. El asunto subsidiario
es el telar o la computadora. Este segundo asunto
implica, en el segundo caso, procesamiento,
almacenamiento y lógica. Esta metáfora no sólo
compara el telar o la computadora con la mente, sino
que reorganiza la forma de pensarla o concebirla.
h) “Los ecosistemas funcionan como una máquina,
en la que cada interacción de los seres vivos es una
pieza que la mantiene en funcionamiento. Y cuantas
más piezas hay, menos daños se registran si una
de ellas falla” (National Geographic, 2022). Para la
ecología un ecosistema es “como una máquina”.
Esta metáfora resalta la estabilidad, el equilibrio y
la interdependencia. Sin embargo, ha sido criticada
por no dar cuenta de la complejidad, el caos y la
imprevisibilidad de los sistemas naturales.

25

�Metáforas de la actividad
científica
En lo que sigue ejemplificaré el fomento de la
participación del público con algunas metáforas
relativas a la actividad científica. Las metáforas para
expresar la actividad científica pueden destacar la
exploración y el descubrimiento, la construcción, la
lucha y el combate y la relación con la naturaleza de
las ciencias. Anoto, como anteriormente, la metáfora
y, enseguida, una breve explicación, siguiendo la
teoría de Max Black.
Artigas (2009) dice, por ejemplo, que “cuando
los especialistas de un área se aventuran a establecer
conexiones con otras áreas diferentes, con frecuencia
extrapolan la mentalidad propia de su especialidad a
ámbitos que exigen conceptos y métodos diferentes”
(p. 53). También hay expresiones como: “El camino
de Darwin hacia este descubrimiento vital estuvo
lleno de aventuras y largas horas de reflexión”
(Bynum, 2014). La metáfora que hace de la ciencia
“un viaje, una expedición o una aventura” describe a
los científicos como “exploradores” que se aventuran
en “territorios inexplorados” y a los descubrimientos
como “tesoros escondidos” o “tierras nuevas”.
El mismo Artigas (2009) dice: “el peligro del
enfoque sociológico-histórico es olvidar que el
problema central de la ciencia es la búsqueda de
la verdad” (Artigas, 2009, p. 88). La metáfora de
la ciencia “como búsqueda de la verdad” hace
concebir al científico como un buscador incansable,
incluso como un detective que sigue “pistas” para
resolver los “misterios” del universo. La metáfora que
compara la ciencia con “la pesca o la caza” describe
búsquedas específicas, deliberadas y metódicas,
como cuando se dice en genética que se “pescan
genes” o se “cazan mutaciones”. Estas metáforas
hacen ver a la ciencia como una aventura o un viaje
a lo desconocido y el conocimiento es un territorio
inexplorado.
Siguiendo con Artigas: “La construcción
de sistemas teóricos tiene gran importancia,
especialmente en la física matemática, y es más
difícil en las ciencias, como la química y la biología,
que se sitúan en un nivel de organización natural
mayor” (Artigas, 2009, p. 165). La metáfora de la
ciencia “como una construcción” hace imaginar
a la ciencia como un edificio que se construye

con el paso del tiempo, lo que implica que los
descubrimientos y las teorías con los ladrillos, los
cimientos y las vigas. Se habla de “construir sobre el
trabajo de otros” o de “derrumbar viejas ideas para
construir nuevas”. La metáfora de la ciencia “como
rompecabezas” propone que cada evidencia o
descubrimiento es una pieza para encajar en él. Esta
metáfora destaca la naturaleza incremental, gradual
y, a veces, fragmentada de la investigación científica.
La metáfora “como una red o un tejido” describe
el conocimiento como una red interconectada de
ideas, teorías y datos. Los científicos son tejedores.
Estas metáforas describen, pues, la ciencia como un
proceso acumulativo y colaborativo. El conocimiento
se construye pieza a pieza.
En continuidad, Artigas (2009) dice que: “Kuhn
afirma que la competencia entre paradigmas no es
el tipo de batalla que pueda resolverse por medio
de pruebas” (pp. 86-87). La metáfora de la ciencia
“como una batalla o guerra” imagina la investigación
científica como una guerra contra la ignorancia. Los
científicos “luchan” por resolver problemas, “atacan”
hipótesis” y “defienden” teorías.
Asimismo, “Chalmers califica como «estrategia
positivista» el intento de «proporcionar una
concepción general de los métodos y normas a los
que apelar en tal defensa» (de la ciencia)” (Artigas,
2009, 159). También se usa, pues, el lenguaje militar,
como “estrategias de investigación” o “ataques a
una teoría”. La metáfora de la ciencia “como un
deporte o un juego” hace de los científicos jugadores
que compiten por resolver un problema y por el
reconocimiento derivado. Se habla de “carrera
espacial”, por ejemplo. “Las reglas del juego” son
el método científico. Estas metáforas resaltan el
desafío, la competencia y el conflicto inherentes a la
ciencia.
Darwin mismo habló del árbol de la vida para
describir la evolución de las especies. La metáfora
de la ciencia “como un árbol” hace ver las teorías
científicas como árboles, cuyo tronco es la teoría
principal y las ramas se extienden a las aplicaciones.
La metáfora de la ciencia “como evolución”,
inspirada en el darwinismo, hace ver a la ciencia
como un proceso en el que las ideas compiten y las
fuertes sobreviven. La teorías que se adaptan a la
evidencia prosperan y las que no, mueren. Estas
metáforas describen la ciencia como algo que crece
y evoluciona, negando que sea estática.

26

�Las metáforas en la comunicación
pública de la ciencia
La comunicación pública de la ciencia se
compone de prácticas, en sentido amplio, para
divulgar el conocimiento científico a audiencias
no especializadas. Sus objetivos son fomentar la
comprensión, el interés y la participación del público
en la ciencia y establecer un diálogo entre la ciencia,
la tecnología y la sociedad. Para conseguir sus
objetivos puede involucrar actividades de divulgación,
periodismo científico, interacción en línea y eventos
presenciales, como charlas o conferencias, por
mencionar algunas. Ahora bien, la comunicación
pública de la ciencia puede servirse de metáforas
para su cometido. Lo común es que su uso implique
la adaptación del lenguaje y el formato del mensaje
científico para que sea accesible y comprensible para
un público amplio.
La teoría de la interacción de las metáforas de
Max Black tiene, por lo menos, cuatro aplicaciones
a la comunicación pública de la ciencia: para
comprender el poder y los límites de las metáforas
científicas, para usar modelos para la redescripción,
para evitar las trampas de la metáfora y para
fomentar la participación del público.
En primer lugar, para comprender el poder y los
límites de las metáforas científicas un comunicador
eficaz de la ciencia debe esforzarse por tener claro lo
que trata de explicar o asunto principal y qué recurso
metafórico está usando o asunto subsidiario. Tener
clara la distinción le permitiría guiar a su público
para que se centre en las implicaciones útiles y no
se pierda o atasque en las irrelevantes o incorrectas.
En segundo lugar, para comprender el poder y los
límites de las metáforas científicas un comunicador
eficaz de la ciencia debe, también, tener clara las
implicaciones acompañantes de la metáfora electa.
La analogía no sólo debe ser parecida, sino relevante
y poco engañosa. Hablar del ADN como “libro de la
vida” destaca que contiene información codificada,
pero oscurece su dinámica compleja, su mutabilidad
y su influencia.
Para usar modelos (análogos o a escala) para la
redescripción, el comunicador público de la ciencia ha
de admitir que los modelos científicos, según la teoría
de la interacción de Max Black, no son copias de la
realidad, sino recursos heurísticos para redescribir un

dominio complejo. El modelo de la doble hélice del
ADN, por ejemplo, ayuda a redescribir su estructura
molecular de forma tridimensional y tangible. Las
metáforas, pues, crean nuevos significados, lo que
puede abrir otras formas de pensar un fenómeno. Así
pues, un comunicador de la ciencia puede usar esta
capacidad creativa de las metáforas para generar
fascinación y animar al público a pensar un problema
desde nuevas perspectivas.
A pesar las bondades de las metáforas para
exponer los dominios científicos, su plasticidad
implica que el comunicador debe ser honesto y
transparente sobre los límites de ellas, esto es,
debe evitar las trampas de las metáforas. No basta
con decir que, por ejemplo, “el cerebro es como
una computadora”, sino que deben explicarse
los aspectos similares, como el procesamiento
de información, y lo que no lo son, como que las
computadoras no tienen sentimientos ni conciencia.
Así se evitan los malentendidos y se fomenta un
pensamiento crítico. Un comunicador puede guiar
al público a preguntarse: “¿Qué aspectos de X (el
concepto científico) son similares a Y (la metáfora)?”,
pero también “¿Qué aspectos de Y son incorrectos
o engañosos cuando se aplican a X?”. Explicar
por qué las implicaciones de la metáfora o asunto
subsidiario no aplican al asunto principal fortalece
la comprensión del concepto científico y evita la
simplificación exagerada. Esta aproximación se
basa directamente en la teoría de Black y ayuda a
la audiencia a no quedarse con una visión superficial
del tema.
La teoría de la interacción de Max Black admite
que las metáforas son polisémicas, es decir, son
susceptibles de múltiples significados y, por ende, de
varias interpretaciones. Un comunicador de la ciencia
puede usar esto para fomentar la participación del
público o, también, para invitarlo a compartir sus
interpretaciones y discutirlas. De esta manera la
comunicación de la ciencia se vuelve un diálogo que
no se queda en la mera transmisión de información.
Con esto, además, se hace posible no presentar a
la ciencia como un conjunto de hechos inmutables,
sino como una investigación dinámica. La búsqueda
científica, por ejemplo, puede describirse como un
“rompecabezas” a armarse poco a poco, con piezas
que no siempre encajan o se pierden en ocasiones.
Así lo concebía Thomas Kuhn:

27

�La «ciencia normal», en la interpretación de
Kuhn, es el tipo de actividad científica que
se da cuando la comunidad científica admite
determinadas teorías sin discusión; entonces,
los científicos se esfuerzan por estudiar y
resolver problemas concretos a la luz de esas
teorías. La actividad de la ciencia normal es
una especie de «resolución de rompecabezas»
(puzzle-solving), ya que no se plantean
cuestiones básicas acerca de las teorías
utilizadas, sino solamente cuestiones concretas
dentro del ámbito de esas teorías: cómo encajar
las piezas (problemas y soluciones) dentro
de la teoría generalmente aceptada. (Artigas,
2009, p. 85)
Las metáforas, pues, no sólo simplifican, sino que
estructuran el pensamiento científico.

Balance
Para Black, las metáforas no son sólo adornos
lingüísticos. Son procesos cognitivos, en los que
un asunto principal interactúa con un asunto
subsidiario. Las metáforas de la ciencia, la actividad
científica y la comunicación de la ciencia, a la luz de
la teoría de Max Black, proyectan un conjunto de
implicaciones acompañantes, ya que resaltan los
aspectos de riesgo y descubrimiento o se enfatiza
la solidez y la acumulación del conocimiento,
además de que pueden dar lugar a generar nuevas
hipótesis. Ejemplos clásicos incluyen ver el átomo
como un sistema solar o el ADN como un libro de
instrucciones.
El uso de una metáfora u otra tiene un impacto
profundo en la forma en que el público y los propios
científicos entienden la naturaleza del trabajo
científico. Además, hay metáforas usadas en algunas
teorías científicas sobre la naturaleza en las que el
asunto subsidiario (o la metáfora) ayuda a dar sentido
al asunto principal (el concepto científico).
La teoría de Max Black sobre modelos y
metáforas ofrece, pues, un marco teórico para
entender las teorías científicas, la actividad de la
ciencia y la comunicación pública de la ciencia. En
este último caso, al entender que las metáforas son
recursos cognitivos que interactúan con el concepto
explicado, los comunicadores pueden utilizarlas
de manera estratégica y responsable, no solo para
simplificar temas complejos, sino para fomentar una
comprensión profunda, crítica y participativa.

La teoría de Black fomenta la idea de que una
metáfora puede ser un punto de partida para una
conversación más profunda. Al menos esa es la
intención. La metáfora inicial no es el punto final de
la explicación, sino una herramienta para involucrar
a un público. A partir de ella, el divulgador puede
deconstruir las partes que no encajan para enseñar
los matices del concepto real.
En otro sentido las metáforas no son solo
recursos para comunicar ideas a un público no
especializado; son elementos constitutivos del
pensamiento científico. Ofrecen un marco inicial,
porque estructuran el pensamiento científico,
para entender fenómenos complejos y, a menudo,
el progreso científico implica criticar, refinar o
reemplazar una metáfora por otra que se ajuste
mejor a las nuevas evidencias.

Discusión
Pese a su utilidad, la teoría de Black presenta
debilidades. Se le pueden adjudicar una falta de
precisión conceptual entre metáforas, modelos y
conceptos epistemológicos. Por ejemplo, algunos
modelos, como el de Rutherford, pueden ser poco
fieles a la realidad. De igual manera, ideas como la
ciencia como construcción son conceptos teóricos
más que metáforas literales, en el supuesto de que
son muchas las cosas las que se construyen y no en
todos los casos se trata de edificar.
De este señalamiento se sigue que el uso
de metáforas en la ciencia, la actividad científica y
la comunicación pública de la ciencia no ha de ser
entendido como una simplificación didáctica. Se trata
de un proceso de interacción cognitiva que requiere,
efectivamente, de una vigilancia epistemológica,
para no desvirtuar los conceptos científicos (si bien,
a la letra, pueden seguir siendo metáforas). Según la
teoría de Max Black, una metáfora funciona mediante
la interacción de un asunto principal y un asunto
subsidiario, por vía de semejanza, como ocurre con
las metáforas poéticas, lo cual permite redescribir
el primero por las implicaciones del segundo. Ahora
bien, sin embargo, la efectividad de este recurso
depende del reconocimiento de que las metáforas
son modelos heurísticos y no copias fieles de la
realidad, en el supuesto realista de que la ciencia se
las tiene que ver con la realidad.

28

�Dicho de otra forma, la teoría de la interacción
de Max Black es un recurso poderoso para producir
conocimiento y hacer divulgación científica, no
obstante, su eficacia se ve limitada por, puede
ser, una falta de rigor por parte de los usuarios del
recurso en la distinción entre metáforas, modelos y
conceptos teóricos. Las metáforas son útiles para
que conceptos abstractos se vuelvan asimilables y,
más aún, generen nuevas hipótesis. Sin embargo,
el énfasis en las metáforas puede descuidar las
fronteras conceptuales. Si no se delimitan, pues,
las fronteras entre el concepto (lo que es), el
modelo (la estructura de supuestos) y la metáfora
(el paralelismo), se corre el riesgo de generar
malentendidos o visiones románticas pero inexactas
del fenómeno.

Referencias
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consiste?” en https://psicologiaymente.com/inteligencia/
teoria-computacional-de-la-mente
Beuchot, M. (1980). “Análisis semiótico de la metáfora” en Acta
poética 2, pp. 113-126.
Beuchot, M. (2013). Ontología y poesía en el entrecruce de
la hermenéutica y la analogía. México: Universidad
Iberoamericana.
Beuchot, M. (2018). Teoría estética. México: Orfila.
Black, M. (1966). Modelos y metáforas. Madrid: Tecnos.
Bynum, W. (2014). Una pequeña historia de la ciencia. Barcelona:
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García-Colín, L (2002), Y sin embargo se mueven... Teoría cinética
de la materia. México: FCE; en https://bibliotecadigital.ilce.
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subraya%20la%20experta.
Velázquez, A. (2022). “Inmunología: el ejército de las defensas y
cómo fortalecerlo” en https://www.expomedhub.com/nota/
innovacion/inmunologia-defensas

29

�Reforma Siglo XXI

La menopausia y sus efectos en la participación
laboral de las mujeres
█

Resumen

Jesús Alberto Sánchez Valtierra*

cualquier empresa u organización con trabajadoras de
entre 45 y 60 años.

L

a menopausia es una etapa biológica inevitable
en la vida de toda mujer. Sus efectos, sin
embargo, van mucho más allá de lo clínico. Los
síntomas asociados –sofocos, insomnio, fatiga,
dificultades cognitivas, irritabilidad, ansiedad–
afectan de manera directa el desempeño laboral, la
productividad y, en consecuencia, los ingresos de
millones de mujeres en edad productiva. Pese a ello,
el entorno laboral sigue sin dar respuesta adecuada
a esta realidad. El presente artículo analiza, mediante
una revisión narrativa de la literatura científica publicada
entre 2019 y 2025, cómo la menopausia impacta
la vida económica de las mujeres trabajadoras, los
factores que agravan esa vulnerabilidad –incluyendo el
edadismo y la discriminación de género– y qué medidas
concretas pueden adoptarse desde las organizaciones
para revertir esta situación.
Palabras clave: menopausia, salud laboral femenina,
productividad laboral, desigualdad de género,
discriminación por edad.

Introducción
Cuando se habla de inclusión laboral, diversidad
o bienestar organizacional, rara vez aparece en la
conversación una palabra: menopausia. Y eso, en sí
mismo, ya dice algo. En México y en buena parte del
mundo hispanohablante, la menopausia sigue siendo
tratada como un asunto estrictamente privado, médico
o incluso vergonzoso (Zelaschi, 2003; Sarduy et al.,
2019). Sus efectos, sin embargo, cruzan las puertas de
* Ingeniero en Alimentos por la Universidad de Guanajuato. Licenciado
en Administración de empresas por la Universidad de León. Maestría
en Educación por el Centro Universitario Trilingüe. Profesor de
asignatura virtual en la Universidad Virtual del Estado de Guanajuato y
Coordinador del Plantel Irapuato Espigas del Centro Universitario del
Centro de México. Correo: jesanchez@uveg.edu.mx. ORCID: https://
orcid.org/0009-0005-7198-1197. Línea temática: Administración y
organizaciones.

La menopausia se caracteriza por la finalización
definitiva de la función menstrual, diagnosticada
después de doce meses consecutivos de amenorrea
que marca el fin de la etapa reproductiva de la
mujer. El proceso que la antecede –conocido como
perimenopausia o climaterio– puede durar entre cuatro
y ocho años e ir acompañado de síntomas físicos,
emocionales y cognitivos que, en un entorno laboral, se
traducen en ausentismo, menor concentración, fatiga
crónica y pérdida de confianza personal (Sarduy et al.,
2019).
La edad media de inicio de la menopausia natural
se sitúa alrededor de los 51 años, lo que implica
que millones de mujeres atraviesan esta transición
durante una etapa caracterizada por altos niveles de
productividad y consolidación profesional dentro de sus
organizaciones (Sarduy et al., 2019).
Es raro que en las organizaciones se hable de
esto. No está en los protocolos de recursos humanos,
no forma parte de las políticas de bienestar, no se
menciona en las evaluaciones de desempeño. Este
silencio organizacional genera consecuencias tangibles:
pérdida de talento experimentado, disminución en los
niveles de productividad y reducción de los ingresos
percibidos por las trabajadoras. Diversos estudios
señalan que los síntomas asociados a la menopausia
impactan negativamente el desempeño laboral y que,
en la mayoría de los casos, las mujeres no reciben
apoyo institucional suficiente para gestionar esta
transición dentro del entorno de trabajo (Coronado et
al., 2025; Sarduy et al., 2019).
En el contexto latinoamericano, la situación
presenta características particulares. La combinación
de culturas organizacionales todavía marcadamente
patriarcales, sistemas de salud ocupacional con
escasa perspectiva de género y una baja producción de
evidencia local sobre el tema configura un escenario de

30

�invisibilidad casi total. No hay datos precisos sobre
cuántas mujeres en México, Colombia, Argentina
o Brasil han reducido su jornada, abandonado su
empleo o rechazado un ascenso a causa de los
síntomas menopáusicos. Esa ausencia de datos
no significa que el problema no exista; significa que
nadie lo está midiendo.
El objetivo de este artículo es analizar la
intersección entre la menopausia, el trabajo y los
ingresos mediante una revisión narrativa de la
literatura científica reciente. Para ello, se consultaron
publicaciones indexadas en bases académicas
internacionales con especial énfasis en estudios
situados en el contexto latinoamericano.
La búsqueda se centró en trabajos publicados
entre 2019 y 2025, incorporando asimismo
aportaciones clásicas relevantes para el abordaje
sociocultural del fenómeno. Los criterios de selección
consideraron la pertinencia temática, la actualidad
científica y la relevancia de las contribuciones para el
análisis del ámbito laboral en la región.
A partir de esta revisión, se plantea que el
silencio organizacional frente a la menopausia no
constituye una posición neutral, sino una práctica que
produce consecuencias económicas observables
tanto para las trabajadoras como para las propias
organizaciones. El artículo se organiza en torno a
tres ejes: los efectos clínicos de la menopausia en el
desempeño laboral, el impacto económico individual
y organizacional de esta transición, y el papel del
edadismo como factor estructural que amplifica la
vulnerabilidad de estas trabajadoras.

Síntomas menopáusicos y su
expresión en el entorno laboral
Hablar de los síntomas de la menopausia en el
contexto laboral no es exagerado. Es nombrar
una realidad que muchas mujeres viven sin poder
decirlo. Los sofocos, los trastornos del sueño, la
niebla mental, la irritabilidad y la ansiedad son
manifestaciones clínicas documentadas que
impactan directamente la capacidad de una persona
para rendir en su trabajo (Coronado et al., 2025).
Estos síntomas no son uniformes: su intensidad,
duración y combinación varían considerablemente
entre mujeres, lo que dificulta cualquier aproximación
homogénea por parte de las organizaciones.

Una mujer que no duerme bien por las
sudoraciones nocturnas no llega al día siguiente en
las mismas condiciones que alguien que descansó
correctamente. Las alteraciones del sueño, uno de los
síntomas más frecuentes durante la perimenopausia,
generan un ciclo de fatiga acumulada que afecta
la memoria de trabajo, la capacidad de toma de
decisiones y la regulación emocional. Una mujer con
dificultades de concentración no puede sostener el
mismo nivel de atención en tareas cognitivamente
exigentes. Esto no es debilidad; es una consecuencia
fisiológica bien documentada que el entorno laboral
tiene la obligación de reconocer.
Coronado et al. (2025), en su análisis de los
datos recogidos por la aplicación “Mi Menopausia”,
documentan que la calidad de vida de las mujeres
en peri y posmenopausia se ve afectada de forma
significativa en dimensiones que incluyen el
bienestar físico, el funcionamiento cognitivo y la salud
emocional. Los síntomas vasomotores (sofocos y
sudoraciones) son los más prevalentes, pero también
los que generan mayor estigma en los espacios de
trabajo porque resultan visibles para compañeros
y superiores, lo que incrementa la angustia de las
trabajadoras afectadas.
Bon et al. (2019) analizaron los efectos
del trabajo a turnos en enfermeras de urgencias
hospitalarias de entre 55 y 65 años en etapa de
menopausia y posmenopausia. Los resultados son
claros: el trabajo nocturno y los turnos rotativos
agravan los síntomas menopáusicos, deterioran la
calidad del sueño y afectan el estado emocional de
manera significativa. Se configura un proceso circular
en el cual las demandas laborales incrementan los
síntomas y estos repercuten negativamente en el
desempeño, lo que a su vez puede traducirse en
sanciones informales o evaluaciones negativas que
refuerzan la vulnerabilidad de la trabajadora.
Tampoco puede ignorarse el entorno físico
de trabajo como variable relevante. Paz-Muñoz
y Jiménez-Álvarez (2025) señalan que el cambio
climático está modificando la intensidad y frecuencia
de los síntomas vasomotores de la menopausia,
lo que implica que las condiciones del espacio
de trabajo –especialmente en contextos de calor
ambiental extremo, frecuentes en muchas regiones
latinoamericanas– pueden convertirse en un
factor que agrava aún más la situación de estas
trabajadoras. Entornos sin climatización adecuada,

31

�uniformes poco transpirables o ausencia de pausas
regulares son variables que las organizaciones tienen
capacidad de modificar y que afectan directamente la
experiencia de estas mujeres.
Por su parte, el análisis de Baeza-Correa
(2025) agrega una dimensión psicosocial relevante:
las mujeres en etapa de menopausia recurren a
grupos de apoyo en redes sociales para hablar de
lo que no pueden decir en su trabajo ni con sus
médicos. El espacio digital se convierte en el único
lugar seguro para nombrar lo que viven. Este dato
no es anecdótico; es revelador de la magnitud del
silencio organizacional que rodea a esta etapa. La
necesidad de recurrir a la anonimidad de internet
para gestionar una transición biológica universal
evidencia que el problema no está en las mujeres,
sino en las organizaciones que no han generado las
condiciones para reconocerla y abordarla.

Impacto económico a nivel
individual y organizacional
El impacto económico de la menopausia sobre las
mujeres trabajadoras opera en dos niveles que se
retroalimentan mutuamente. A nivel individual, los
síntomas generan ausentismo, reducciones en la
productividad, decisiones de abandonar el empleo de
manera prematura y, en algunos casos, el repliegue
hacia empleos de menor exigencia o remuneración
(Vargas Pacheco et al., 2025; Prince-Torres, 2024).
A nivel organizacional, se traduce en una pérdida
importante de talento experimentado, mayor rotación
de personal y un incremento en los costos de
reclutamiento y formación de reemplazos.
El abandono prematuro del mercado laboral es
quizás el efecto más costoso e irreversible. Cuando
una mujer de 52 años con 20 años de experiencia
en su organización decide retirarse anticipadamente
porque sus síntomas menopáusicos no están siendo
gestionados adecuadamente, no solo pierde ella sus
ingresos y sus contribuciones a sistemas de pensión:
la organización pierde capital humano acumulado
durante décadas que no puede recuperarse de
manera inmediata. En economías con sistemas de
pensión contributivos, el retiro anticipado impacta
también en la calidad de vida de estas mujeres en
la vejez.

El problema es que este costo permanece
invisible porque nadie lo mide. Las organizaciones
generalmente no cuentan con indicadores sobre
menopausia. Los departamentos de recursos
humanos no tienen protocolos al respecto. Y las
propias trabajadoras evitan mencionarlo por temor
a ser percibidas como menos capaces o como
candidatas a la salida. Esta combinación de silencio
institucional y autocensura individual crea un costo
que existe, pero no aparece en ningún informe.
Suárez Ortega et al. (2025), en su estudio
sobre exclusión sociolaboral en mujeres adultas
rurales, documentan cómo las necesidades de salud
específicas de las mujeres en transición menopáusica
quedan sistemáticamente fuera de los diagnósticos
organizacionales. El estudio pone de manifiesto que
la exclusión no siempre adopta formas explícitas de
discriminación, sino que opera también a través de
la omisión: no preguntar, no medir, no incluir. Esta
forma de exclusión por omisión es en especial difícil
de combatir precisamente porque no es percibida
como discriminación por quienes la ejercen.
Vargas Pacheco et al. (2025) aportan evidencia
sobre la participación laboral de mujeres adultas
mayores en contextos de trabajo informal en
México, mostrando que las decisiones de inserción
y permanencia en el mercado laboral de mujeres en
esta etapa están profundamente condicionadas por
su estado de salud y por las condiciones del entorno.
La informalidad, muy extendida en Latinoamérica,
agrava la situación porque implica ausencia de
protección laboral, acceso limitado a servicios de
salud ocupacional y mayor exposición a condiciones
físicas adversas.

El edadismo como factor
estructural de amplificación
Además de los efectos propios de la menopausia,
existe una realidad estructural que intensifica la
vulnerabilidad de estas trabajadoras: el edadismo.
Las mujeres en esta etapa no solo enfrentan los
desafíos fisiológicos asociados a la transición
hormonal, sino también los prejuicios vinculados con
la edad dentro del mercado laboral.
El concepto de edadismo engloba creencias
estereotipadas, prejuicios y formas de discriminación
asociadas a la edad, constituyendo una forma de

32

�violencia que con frecuencia permanece invisible
(Estrada Albeño y Oviedo de Artero, 2025). En el
contexto laboral latinoamericano, este fenómeno
adopta diversas expresiones: preferencia por
perfiles más jóvenes en los procesos de selección,
exclusión de oportunidades de capacitación y
desarrollo profesional, asignación de funciones
menos relevantes, y presiones implícitas para
el desplazamiento de trabajadoras mayores. Lo
que diferencia al edadismo de otras formas de
discriminación es su elevado grado de normalización
social: la mayoría de las personas no lo perciben
como discriminación.
La discriminación basada en la edad hacia
las mujeres adultas mayores va más allá de la
desigualdad laboral y se inscribe dentro de las formas
de violencia de género (Prince-Torres, 2024; Suárez
Ortega et al., 2025). Las mujeres enfrentan una doble
penalización –la de ser mujeres y la de tener más
de 45 años–, y esa intersección produce exclusión
sociolaboral real, con consecuencias concretas
sobre sus ingresos y su autonomía económica. Esta
doble vulnerabilidad ha sido conceptualizada en la
literatura feminista como “doble discriminación” o,
en el caso específico de las mujeres mayores, como
“gerontosexismo”.
Turró-Garriga et al. (2025) y Marrero Vega,
Yeves y Bargsted (2025) coinciden en señalar que el
edadismo se encuentra profundamente normalizado
en las organizaciones latinoamericanas, lo que
explica la persistencia de limitaciones significativas
en los mecanismos orientados a su evaluación y
prevención. Marrero Vega et al. (2025) realizan,
además, un análisis comparativo de las escalas
de medición disponibles para evaluar el edadismo
laboral en el contexto latinoamericano, concluyendo
que ninguna de las herramientas existentes captura
de manera adecuada la intersección entre edad y
género que experimenta específicamente la mujer
trabajadora en etapa menopáusica.
En este escenario se configura una dinámica
perversa: aquello que no es reconocido de manera
explícita queda fuera de los procesos de medición y,
por ende, tampoco puede ser objeto de intervenciones
efectivas. El edadismo en combinación con el silencio
sobre la menopausia crea un entorno en el que las
trabajadoras afectadas no encuentran ni el lenguaje
ni los mecanismos institucionales para nombrar y
gestionar lo que les ocurre. El resultado, en muchos
casos, es la autoeliminación del mercado laboral.

Intervenciones organizacionales:
evidencia y propuestas
Las acciones para transformar esta realidad son
posibles, concretas y accesibles. No se necesita un
presupuesto extraordinario; se necesita voluntad
institucional y una cultura organizacional informada.
La literatura revisada ofrece respaldo para las
siguientes líneas de intervención:
a). La capacitación de líderes y áreas de recursos
humanos es el punto de partida ineludible.
Comprender qué es la menopausia, cuáles son
sus síntomas y cómo impactan el desempeño
elimina estigmas y crea las condiciones
básicas para un diálogo informado. Cuando un
gerente entiende que la fatiga o la dificultad de
concentración de una trabajadora pueden tener
una causa fisiológica transitoria, su respuesta
cambia cualitativamente. Esta capacitación no
requiere convertir a los líderes en especialistas
médicos, sino dotarlos de comprensión suficiente
para no penalizar lo que no comprenden.
b). El diseño de políticas de flexibilidad laboral
representa una segunda línea de acción de alto
impacto y bajo costo. La posibilidad de ajustar
horarios para evitar los picos de síntomas,
trabajar de manera remota en días de mayor
intensidad sintomática, o contar con pausas
adicionales en entornos de trabajo físicamente
exigentes puede marcar la diferencia entre una
trabajadora que permanece en su puesto y una
que lo abandona. Estas medidas benefician,
además, a toda la organización, dado que la
flexibilidad laboral es uno de los factores más
valorados por los equipos de trabajo en general.
c). La revisión de los procesos de evaluación
de desempeño es igualmente necesaria. Los
sistemas de evaluación que no consideran el
contexto de salud de las trabajadoras pueden
penalizar síntomas transitorios y manejables
como si fueran déficits permanentes de
competencia. Una evaluación de desempeño que
castiga la reducción temporal en la velocidad de
respuesta de una mujer que lleva seis meses con
insomnio severo no está midiendo competencia;
está midiendo el impacto de una condición de
salud no atendida.
d). El establecimiento de protocolos de salud
ocupacional que incluyan de manera explícita

33

�la salud menopáusica es una necesidad que los
departamentos de recursos humanos pueden
comenzar a implementar de forma inmediata.
Estos protocolos pueden incluir desde la
facilitación de acceso a orientación médica
hasta la creación de canales confidenciales
para que las trabajadoras comuniquen sus
necesidades. La confidencialidad es un requisito
indispensable: el temor a la estigmatización es
uno de los principales obstáculos para que las
mujeres busquen apoyo en su entorno laboral
(Baeza-Correa, 2025).
e). Finalmente, la promoción de redes de apoyo
internas o la vinculación con grupos externos de
apoyo puede contribuir a reducir el aislamiento
que muchas mujeres experimentan durante
esta etapa (Vigué, Castells y Soriguera, 1999).
Estos espacios tienen un valor terapéutico
documentado y contribuyen además a
normalizar la conversación sobre menopausia
en los contextos laborales. Paralelamente, es
necesario eliminar del lenguaje y las prácticas
organizacionales los estereotipos de edad
que operan en detrimento de las trabajadoras
mayores (Marrero Vega et al., 2025).

Conclusiones

hasta las políticas de flexibilidad laboral, desde los
protocolos de salud ocupacional hasta las redes de
apoyo internas; hay un camino claro hacia entornos
laborales más justos y eficientes. Lo que ha faltado,
en la mayoría de los casos, no son los recursos sino
la decisión de actuar.
Esta revisión pone también de relieve la
existencia de importantes vacíos en la producción
científica latinoamericana sobre el tema. Se requiere
investigación transdisciplinar –entre administración,
salud pública, psicología y economía– que genere
evidencia robusta sobre la magnitud del impacto
económico de la menopausia en el contexto de la
región. Se necesitan datos desagregados por sector,
nivel de formalidad del empleo, tipo de organización
y país. Sin datos, el silencio continuará; y sin romper
el silencio, ninguna política podrá sostenerse.
El compromiso con la igualdad sustantiva en el
mundo del trabajo pasa también, necesariamente,
por reconocer y atender la menopausia como
un hecho biológico universal con consecuencias
económicas y sociales que ninguna organización
responsable puede seguir ignorando.

Referencias

La menopausia no constituye únicamente una
cuestión clínica reducida a la relación entre la
mujer y el ámbito médico. Sus efectos se extienden
también al espacio laboral, donde impactan en la
productividad, los ingresos y la permanencia de
millones de trabajadoras. Su falta de reconocimiento
implica costos reales tanto para las mujeres como
para las organizaciones, los cuales permanecen
insuficientemente medidos en el contexto
latinoamericano.
El edadismo y la discriminación de género
operan como multiplicadores del impacto negativo de
la menopausia en el trabajo. Las mujeres enfrentan
una doble vulnerabilidad que las organizaciones
tienen la responsabilidad moral y, progresivamente,
legal de reconocer y combatir. No como un gesto
de generosidad, sino como una obligación derivada
de cualquier política seria de trabajo decente,
igualdad de oportunidades y salud ocupacional con
perspectiva de género.
Las acciones para revertir esta situación
existen y son viables. Desde la formación de líderes

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cuerpos: menopausia y climaterio en grupos de Facebook.
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34

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35

�Reforma Siglo XXI

Participación femenina y activismo en el Comité
Ecológico Pro-bienestar del Fraccionamiento
Bernardo Reyes
█

Introducción

D

urante las últimas décadas del siglo XX,
diversas ciudades latinoamericanas
experimentaron un crecimiento urbano e
industrial acelerado que generó importantes
transformaciones económicas, sociales
y ambientales. En este contexto, la contaminación
industrial, el deterioro de los espacios públicos y
la insuficiente atención de las autoridades a las
problemáticas vecinales impulsaron la organización
de distintos sectores de la sociedad civil. Entre estos
actores destacaron grupos de mujeres que, desde
sus colonias y comunidades, comenzaron a participar
activamente en la búsqueda de soluciones para mejorar
las condiciones de vida de sus familias y de su entorno
inmediato.
En la ciudad de Monterrey, Nuevo León, la
expansión industrial produjo beneficios económicos
para la región, pero también múltiples afectaciones
ambientales para las comunidades cercanas a las
zonas fabriles. Ante esta situación surgieron diversas
formas de organización vecinal, entre ellas el Comité
Ecológico Pro-bienestar del Fraccionamiento Bernardo
Reyes, constituido formalmente en 1990 por un
grupo de mujeres residentes de la colonia. Aunque
sus primeras acciones estuvieron orientadas al
mantenimiento de áreas verdes y la mejora de espacios
recreativos para niñas, niños y familias, con el paso del
tiempo sus integrantes ampliaron su campo de acción
hacia la denuncia de problemáticas ambientales, la
defensa de espacios comunitarios y la interlocución con
autoridades municipales, estatales y federales.
El objetivo de este trabajo consiste en analizar
cómo las integrantes del Comité Ecológico Probienestar transformaron preocupaciones relacionadas
con el cuidado de sus familias y de su comunidad en
formas de participación pública y activismo ambiental.
Para ello se emplean testimonios orales y bibliografía

Grecia Abigahil Rodríguez Sáenz*

especializada en participación femenina en ámbitos
públicos. A partir del estudio de este caso se busca
visibilizar el papel desempeñado por las mujeres en la
construcción de espacios de participación social dentro
del contexto urbano de Monterrey durante las últimas
décadas del siglo XX.

Mujeres y espacio público: una
aproximación teórica
La Historia de las Mujeres surgió como respuesta a la
escasa presencia femenina dentro de las narrativas
históricas tradicionales. Durante mucho tiempo, la
historiografía privilegió el estudio de acontecimientos
políticos, militares y económicos protagonizados
principalmente por hombres, mientras que las
experiencias y acciones de las mujeres permanecieron
en gran medida invisibilizadas. Frente a esta situación,
diversas historiadoras comenzaron a cuestionar
los criterios mediante los cuales se definía qué era
relevante para la investigación histórica, planteando
la necesidad de recuperar a las mujeres como sujetos
históricos y de analizar las relaciones de género
como elementos fundamentales para comprender las
sociedades del pasado.
Entre las principales representantes de esta
corriente se encuentra Joan Scott, quien sostiene que
la Historia de las Mujeres no debe limitarse a incorporar
figuras femeninas a relatos ya existentes, sino que debe
cuestionar los mecanismos que produjeron su exclusión
de la historiografía tradicional. Para Scott, la historia
que se presentaba como objetiva, neutral y universal
ocultaba en realidad una visión parcial del pasado,
construida a partir de experiencias predominantemente
masculinas. En este sentido, la autora señala que la
Historia de las Mujeres representa una crítica a las
formas tradicionales de producción del conocimiento
histórico, al poner en evidencia que la ausencia

* Estudiante del Colegio de Historia de la Facultad de Filosofía y Letras
de la UANL.

36

�Protesta del comité contra el proyecto Distrito Monterrey Norte, 2021. Fuente: Voces de la ciudad.

femenina en los relatos históricos no fue casual,
sino el resultado de procesos específicos de
invisibilización.1
Desde esta perspectiva, el concepto de
género adquiere una relevancia particular para el
análisis histórico. Scott propone entender el género
como una categoría que permite examinar cómo
las diferencias entre hombres y mujeres han sido
construidas social e históricamente, y cómo dichas
construcciones han influido en la organización de la
vida política, económica y cultural.2 De esta manera,
las funciones, expectativas y espacios asignados a
mujeres y hombres dejan de considerarse naturales o
inmutables para ser comprendidos como el resultado
de procesos históricos específicos.
Por su parte, Rosa Belvedresi amplía esta
discusión al introducir el concepto de agencia
femenina . La autora sostiene que la historia
es producto de la acción de diversos agentes
históricos que actúan dentro de contextos sociales
determinados, los cuales pueden limitar o favorecer
1 Joan W. Scott, Género e Historia (Ciudad de México: Fondo de
Cultura Económica, Universidad Autonóma de la Ciudad de México,
2008), 33-41.
2 Scott, Género e Historia, 65-74.

determinadas posibilidades de acción. Sin embargo,
dichas condiciones no eliminan la capacidad de los
sujetos para intervenir en su realidad. En el caso
de las mujeres, Belvedresi argumenta que éstas no
deben ser entendidas únicamente como receptoras
pasivas de estructuras de dominación, sino como
agentes capaces de tomar decisiones, generar
estrategias y producir transformaciones dentro de los
espacios en los que se desenvuelven.3
La noción de agencia resulta útil para
analizar la participación femenina en espacios que
históricamente fueron considerados ajenos a las
mujeres. Durante gran parte de la historia occidental,
las actividades femeninas fueron asociadas al ámbito
privado, especialmente al hogar, la maternidad y las
labores de cuidado, mientras que la participación
política y la toma de decisiones se identificaban con
el espacio público y con la actuación masculina. No
obstante, distintas investigaciones han demostrado
que las mujeres encontraron diversas formas de
intervenir en asuntos colectivos sin necesariamente
romper de manera inmediata con los roles
tradicionales que les eran asignados.
3 Rosa E. Belvedresi, “Historia de las mujeres y agencia femenina:
algunas consideraciones epistemológicas”, Epistemología e
Historia de la Ciencia 3, no. 1 (2018): 7-10, http://www.memoria.
fahce.unlp.edu.ar/art_revistas/pr.10037/pr.10037.pdf.

37

�En este sentido, Elsa Chaney desarrolló el
concepto de la “supermadre” para explicar cómo
numerosas mujeres latinoamericanas ingresaron al
espacio público mediante la extensión de funciones
tradicionalmente vinculadas a la maternidad. Desde
esta perspectiva, la preocupación por el bienestar de
los hijos podía ampliarse hacia la protección de la
comunidad, la educación, la salud pública o la mejora
de las condiciones de vida de un vecindario.4
Maxine Molyneux ha señalado que muchas
formas de participación femenina en América Latina
se desarrollaron a partir de demandas relacionadas
con la vida cotidiana y las responsabilidades de
cuidado. La autora observa que la ciudadanía de
las mujeres en la región ha estado estrechamente
vinculada con sus funciones como madres
y cuidadoras, lo que permitió que diversas
movilizaciones femeninas encontraran legitimidad
social a través de discursos centrados en la
protección de la familia y el bienestar colectivo.5
A partir de estas consideraciones, resulta
posible comprender la participación femenina no
solamente como una incorporación a espacios
previamente definidos por los hombres, sino como
una forma específica de agencia que permitió
a muchas mujeres transformar preocupaciones
cotidianas en acciones colectivas con impacto
social. Desde esta perspectiva, el estudio del
Comité Ecológico Pro-bienestar del Fraccionamiento
Bernardo Reyes permite analizar cómo un grupo
de mujeres trasladó prácticas asociadas al cuidado
familiar y comunitario hacia formas de organización
vecinal y activismo ambiental en el Monterrey de
finales del siglo XX.

4 Elsa M. Chaney, “Supermadre: Women in Politics in Latin America”
citado en Tine Davids, “Identidad femenina y representación política:
algunas consideraciones teóricas” en La voluntad de ser. Mujeres
en los noventa, comp. María Luisa Tarrés (Ciudad de México: El
Colegio de México, 1992), 227. https://doi.org/10.2307/j.ctv5139r7
5 Maxine Molyneux, “Mobilization without Emancipation,
Womens’ Interests, State and Revolution in Nicaragua” en Tine
Davids, “Identidad femenina y representación política: algunas
consideraciones teóricas” en La voluntad de ser. Mujeres en los
noventa, comp. María Luisa Tarrés (Ciudad de México: El Colegio
de México, 1992), 227. https://doi.org/10.2307/j.ctv5139r7

El surgimiento del Comité
Ecológico Pro-bienestar del
Fraccionamiento Bernado Reyes
A finales de la década de 1980, los habitantes del
Fraccionamiento Bernardo Reyes, ubicado al norte
del municipio de Monterrey, enfrentaban diversas
problemáticas relacionadas con el deterioro de su
entorno urbano. Entre las principales preocupaciones
se encontraban la proliferación de talleres mecánicos
y pequeños establecimientos que se instalaban
en zonas habitacionales, generando ruido,
contaminación y afectaciones a la tranquilidad de
los vecinos. 6 Estas actividades modificaban las
dinámicas cotidianas de la colonia y contribuían
al deterioro de espacios que los residentes
consideraban fundamentales para la convivencia
comunitaria.
Sin embargo, los conflictos que enfrentaba
la comunidad no se limitaban a la ocupación de
espacios residenciales por actividades comerciales.
La cercanía del fraccionamiento con las instalaciones
industriales de CYDSA y AKRA representaba una
preocupación constante para los habitantes. Ambas
empresas se encontraban ubicadas a una calle de
distancia de la colonia y sus procesos productivos
generaban emisiones y olores que afectaban la
calidad de vida de los vecinos. De acuerdo con el
testimonio de Perla Valdivia, uno de los principales
problemas era la presencia constante de olores
asociados a sustancias químicas como el ácido
sulfhídrico utilizadas por estas industrias, los
cuales provocaban molestias físicas y reforzaban
la percepción de riesgo entre quienes habitaban la
zona.7
En este contexto surgieron las primeras formas
de organización vecinal. Según recuerda Valdivia,
la iniciativa comenzó de manera informal cuando
varias mujeres del fraccionamiento se reunieron con
el propósito de mejorar las áreas verdes y mantener
en buenas condiciones los espacios públicos de la
colonia. Entre ellas destacó la participación de María
de Jesús Marqueda, vecina quien tenía interés en el
cuidado de los parques del sector. Inicialmente, estas
acciones se centraron en la limpieza y conservación
6 Perla Dunia Valdivia Cavazos, entrevistada por Grecia Abigahil
Rodríguez Sáenz, 24 de noviembre de 2025.
7 Perla Dunia Valdivia Cavazos, entrevistada por Grecia Abigahil
Rodríguez Sáenz, 24 de noviembre de 2025.

38

�de plazas y jardines, actividades que respondían al
deseo de contar con espacios adecuados para la
convivencia familiar y el esparcimiento de niñas y
niños.8
No obstante, conforme las vecinas identificaron
nuevas problemáticas que afectaban a la comunidad,
las actividades del grupo comenzaron a ampliarse.
La preocupación por el estado de las áreas verdes
se transformó gradualmente en una defensa más
amplia de su entorno. Las integrantes empezaron
a organizar reuniones vecinales, redactar oficios
dirigidos a las autoridades municipales y denunciar
públicamente aquellas situaciones que consideraban
perjudiciales para la colonia. Entre sus principales
demandas se encontraba la regulación de
problemáticas que alteraban al fraccionamiento y
la atención a los problemas ambientales y de salud
generados por CYDSA.
Fue en este proceso de organización
comunitaria que, en junio de 1990, doce mujeres,
entre ellas María Marqueda y Perla Valdivia,
constituyeron formalmente el Comité Ecológico Probienestar del Fraccionamiento Bernardo Reyes.9 La
creación del comité representó la formación de una
red vecinal que ya venía desarrollando acciones
colectivas en defensa de la comunidad. Más allá
de una organización enfocada exclusivamente en
cuestiones ambientales, el comité se convirtió en
un espacio desde el cual sus integrantes buscaron
mejorar las condiciones de vida del fraccionamiento
y defender aquello que consideraban indispensable
para el bienestar de sus familias.

Mujeres y participación vecinal
La participación de las mujeres dentro del Comité
Ecológico Pro-bienestar trascendió progresivamente
las actividades relacionadas con el mantenimiento de
áreas verdes y la mejora de su entorno habitacional.
Conforme el comité consolidó su presencia dentro
del fraccionamiento, sus integrantes comenzaron a
involucrarse en procesos de denuncia, negociación
con autoridades y organización comunitaria que
les permitieron intervenir de manera más activa
en asuntos públicos relacionados con el desarrollo
8 Perla Dunia Valdivia Cavazos, entrevistada por Grecia Abigahil
Rodríguez Sáenz, 24 de noviembre de 2025.
9 Perla Dunia Valdivia Cavazos, entrevistada por Grecia Abigahil
Rodríguez Sáenz, 24 de noviembre de 2025.

urbano, la contaminación industrial y la defensa de
sus espacios.
Desde la perspectiva de Belvedresi,
esta experiencia puede entenderse como una
manifestación de agencia femenina, es decir, de
la capacidad que poseen las mujeres para actuar
dentro de contextos sociales determinados y generar
transformaciones en su entorno. 10 Aunque las
integrantes del comité continuaban desempeñando
actividades asociadas al ámbito doméstico y
familiar, su participación dentro de la organización
les permitió adquirir conocimientos, construir redes
de apoyo y desarrollar estrategias colectivas frente
a problemáticas que afectaban directamente a
su comunidad. De esta manera, las vecinas del
Fraccionamiento Bernardo Reyes no permanecieron
como receptoras pasivas de las afectaciones
ambientales y urbanas, sino que actuaron de manera
organizada para defender las condiciones de vida de
su colonia.
Uno de los aspectos más significativos del
comité fue que gran parte de sus motivaciones
surgieron a partir de preocupaciones vinculadas
con el bienestar cotidiano de las familias y de la
comunidad. Como menciona Perla Valdivia, las
primeras acciones estuvieron orientadas a conservar
“parques bonitos donde fueran nuestros hijos a
jugar” 11 y evitar la instalación de negocios que
alteraran la tranquilidad del sector. En este sentido,
las actividades impulsadas por las vecinas reflejan
lo señalado por Chaney respecto a cómo muchas
mujeres latinoamericanas ingresaron al espacio
público mediante la extensión de responsabilidades
tradicionalmente asociadas a la maternidad y al
cuidado familiar.12 La preocupación por el bienestar
de los hijos y por la conservación del entorno
cotidiano permitió que actividades relacionadas
originalmente con el ámbito doméstico adquirieran
una dimensión comunitaria y política.
Conforme las problemáticas ambientales y
urbanas se intensificaron, las integrantes del comité
comenzaron a desarrollar formas de participación
más complejas. Redactaban oficios, acudían
a dependencias gubernamentales, realizaban
10 Belvedresi, “Historia de las mujeres y agencia femenina”, 7-8.
11 Perla Dunia Valdivia Cavazos, entrevistada por Grecia Abigahil
Rodríguez Sáenz, 24 de noviembre de 2025.
12 Chaney, “Supermadre”, citado en Davids, Identidad femenina y
representación política, 227.

39

�para sostener sus denuncias. Valdivia señala
que María de Jesús Mejía, debido a su actividad
laboral, poseía amplios conocimientos sobre
legislación ambiental y utilizaba estos recursos para
cuestionar las decisiones gubernamentales y exigir
el cumplimiento de las normas correspondientes. Sin
embargo, este aprendizaje no se limitó únicamente
a la presidenta del comité. Con el paso del tiempo,
otras integrantes también comenzaron a involucrarse
en la lectura de documentos oficiales, consultas
públicas y proyectos urbanos relacionados con el
desarrollo de su fraccionamiento y de su entorno
cercano.15

denuncias públicas y organizaban protestas para
exigir atención a sus demandas e, incluso, como
recuerda Valdivia, en diversas ocasiones recurrieron
al bloqueo de avenidas como Ruiz Cortinez para
presionar a las autoridades ante la falta de respuesta
a sus demandas. 13
La experiencia del comité también refleja lo
planteado por Molyneux respecto a la participación
femenina en América Latina. La autora sostiene que
muchas formas de organización impulsadas por
mujeres surgieron a partir de demandas relacionadas
con la vida cotidiana y las responsabilidades de
cuidado, permitiendo que numerosas mujeres
construyeran espacios de ciudadanía y participación
comunitaria.14 En el caso del Comité Ecológico Probienestar, las integrantes legitimaron gran parte de
sus demandas mediante discursos centrados en
la protección de las familias, la tranquilidad vecinal
y la defensa de áreas destinadas a la convivencia
comunitaria.
Ante la constante negativa o indiferencia de
las autoridades, las integrantes comenzaron a
familiarizarse con reglamentos urbanos, normativas
ambientales y procedimientos legales necesarios
13 Perla Dunia Valdivia Cavazos, entrevistada por Grecia Abigahil
Rodríguez Sáenz, 24 de noviembre de 2025.
14 Molyneux, “Mobilization without Emancipation”, citado en Davids,
Identidad femenina y representación política, 227-8.

La participación dentro del comité permitió
que diversas mujeres adquirieran herramientas y
conocimientos que tradicionalmente no formaban
parte de los espacios asociados al ámbito
doméstico. La experiencia dentro del comité las
llevó a establecer relaciones con periodistas locales,
funcionarios, activistas y otros comités vecinales
cercanos,16 ampliando gradualmente sus redes de
participación más allá del fraccionamiento. Asimismo,
el reconocimiento que el comité recibió por parte de
algunos sectores de la comunidad y de instituciones
públicas evidencia el impacto que tuvo su labor
dentro del municipio. Un ejemplo de ello fue el
homenaje póstumo realizado por el H. Congreso del
Estado de Nuevo León a María de Jesús Marqueda,
en reconocimiento a su trayectoria y participación
dentro del Comité Ecológico Pro-bienestar.17
El Comité Ecológico Pro-bienestar logró
consolidarse como un espacio de organización
vecinal y participación ciudadana encabezado
principalmente por mujeres. Desde la perspectiva de
la Historia de las Mujeres, esta experiencia permite
observar cómo actividades inicialmente relacionadas
con el cuidado cotidiano y el bienestar familiar se
transformaron en formas de acción pública y defensa
comunitaria. Más que abandonar completamente los
roles tradicionalmente asignados a las mujeres, las
integrantes del comité ampliaron dichos espacios
hacia la esfera pública, convirtiéndose en actoras
15 Perla Dunia Valdivia Cavazos, entrevistada por Grecia Abigahil
Rodríguez Sáenz, 24 de noviembre de 2025.
16 Perla Dunia Valdivia Cavazos, entrevistada por Grecia Abigahil
Rodríguez Sáenz, 24 de noviembre de 2025.
17 H. Congreso del Estado de Nuevo León, “Rendirán homenaje
póstumo a activistas socio-ambientales,” H. Congreso del Estado de
Nuevo León, 18 de febrero de 2020, https://www.hcnl.gob.mx/sala_
de_prensa/2020/02/rendiran_homenaje_postumo_a_activistas_
socio_ambientales.php.

40

�fundamentales dentro de la defensa ambiental y
comunitaria del Fraccionamiento Bernardo Reyes.

Referencias

Belvedresi, Rosa E. “Historia de las mujeres y agencia femenina:
algunas consideraciones epistemológicas.” Epistemología
e Historia de la Ciencia 3, no. 1 (2018): 5-17. http://www.
memoria.fahce.unlp.edu.ar/art_revistas/pr.10037/pr.10037.
pdf.
Davids, Tine. “Identidad femenina y representación política:
algunas consideraciones teóricas.” En La voluntad de ser.
Mujeres en los noventa, compilado por María Luisa Tarrés.
Ciudad de México: El Colegio de México, 1992.

H. Congreso del Estado de Nuevo León. “Rendirán homenaje
póstumo a activistas socio-ambientales.” H. Congreso del
Estado de Nuevo León, 18 de febrero de 2020. https://
www.hcnl.gob.mx/sala_de_prensa/2020/02/rendiran_
homenaje_postumo_a_activistas_socio_ambientales.php
Scott, Joan W. Género e Historia. Ciudad de México: Fondo de
Cultura Económica y Universidad Autónoma de la Ciudad
de México, 2008.
Valdivia Cavazos, Perla Dunia, entrevistada por Grecia Abigahil
Rodríguez Sáenz, 24 de noviembre de 2025.

41

�Reforma Siglo XXI

Crítica y reseña histórica del museo La Milarca
█

Introducción

E

l museo de La Milarca, inaugurado en 2023,
y ubicado en el Parque Rufino Tamayo dentro
del municipio de San Pedro Garza García, se
convirtió de inmediato en uno de los museos
más importantes del estado de Nuevo León.
El proyecto del museo fue impulsado por el empresario
y exalcalde del municipio, Mauricio Fernández Garza,
en colaboración del gobierno del estado.
A pesar del papel protagónico que el empresario
toma dentro del museo, tema del que se hablará más
adelante, la administración del espacio se encuentra a
cargo del gobierno del estado, por lo que el carácter
del museo es público y no privado.1 Sumado a esto, el
museo fue clasificado como Patrimonio del Estado de
Nuevo León y a su vez parte del proyecto “4 museos”
del mismo Estado.2
El museo, cuya estructura replica la estructura
de la antigua casa del empresario, contiene varias
salas de exhibiciones con distintos artículos que
pertenecieron a la colección personal del personaje.3
Dentro de las instalaciones se encuentran las salas
de exhibición de “El estudio del coleccionista”, “El
gabinete de Mauricio”, “México 86”, “Numismática”,
“Policromado Palencia Siglo XIV”, y el “Salón Oaxaca”.4
A lo largo del presente trabajo, se hará una revisión –y
en algunos de los casos interpretación– de las salas
* Es estudiante de la Licenciatura en Historia de la UANL. Ha
presentado varios trabajos a manera de ponencia en el Encuentro
Nacional de Estudiantes de Historia, en sus ediciones 46 y 47, y ha
publicado en la revista estudiantil de historia Bloch.
*1 “Crece oferta cultural de NL; Asume Estado Operación del Museo
La Milarca”. Gobierno de Nuevo León, 4 de mayo de 2024. https://
www.nl.gob.mx/es/boletines/crece-oferta-cultural-de-nl-asume-estadooperacion-del-museo-la-milarca
2 “Declara Gobernador patrimonio cultural del Estado a Museo La
Milarca”. Gobierno de Nuevo León, 24 de septiembre de 2025. https://
www.nl.gob.mx/es/boletines/declara-gobernador-patrimonio-culturaldel-estado-museo-la-milarca
3 “Sobre la Milarca”, La Milarca, https://museolamilarca.mx/acerca/
4 “Salas”, La Milarca, https://museolamilarca.mx/sala/

Mario Domingo Morales Gutiérrez*

de manera individual, para después buscar y señalar
aspectos generales encontrados en todas las salas. Se
repasarán sus contenidos, artefactos, la conservación
de estos, organización, paneles y su conjunto en el
guion museográfico para así elaborar una reseña del
museo.
El propósito de esta revisión es establecer,
justificar o cuestionar la denominación del museo
como patrimonio del estado tras su breve periodo de
operaciones. Esto a través de una revisión del concepto
del patrimonio cultural, buscando abrir un debate a
partir de este. En primer lugar, se hará la mencionada
revisión de las salas y otros aspectos del edificio,
también a través de conceptos encontrados dentro de
la disciplina de la museología, como lo son museografía
y curaduría.

La museografía de La Milarca
Es importante empezar por definir ciertos conceptos
que se observarán implícitos en el presente apartado.
Dentro de la museología, la disciplina encargada del
estudio de los museos, se trabajan los elementos
que los competen. Estos elementos pueden ser: la
historia de los museos; sus diferentes elementos
arquitectónicos y la distribución de estos; su relación
con la sociedad; y las técnicas que se utilizan dentro
de estos, como la conservación o la construcción de
guiones.5 En este último punto, las técnicas, es en lo
que se centrará en este caso.
Iniciando con el concepto de museografía –el cual
es importante no confundir con museología–, se trata
del conjunto de técnicas que se utilizan en el museo,
las herramientas y métodos utilizados por el museo
para comunicar de manera eficiente la información que
poseen y quieren transmitir.6 Dicho de manera concreta,
5 Alejandra Mosco, Curaduría Interpretativa, un modelo para
la planeación y desarrollo de exposiciones, Ciudad de México,
Publicaciones Digitales ENCRyM, 2018. 18-22.
6 Alejandra Mosco, Curaduría Interpretativa, 2018. 18-22.

42

�la museografía es uno de los elementos que se
encuentra dentro de la disciplina de la museología.
Otra de las técnicas que existe dentro de esta
disciplina, mas no exclusiva de esta, es la curaduría.
La actividad de curar tiene multitud de definiciones,
desde aliviar los dolores y malestares de alguien,
realizar una actividad de conservación, como en el
caso de curar algún alimento, hacer un tratamiento
para la utilización de pieles o de tejidos como
lienzo, y el cuidado de alguien o de algún objeto.7
Dentro del contexto museológico, por extraño que
parezca, el papel del curador engloba la mayoría
de las definiciones adaptadas al dicho contexto. La
figura del curador se dedica a realizar actividades
de conservación para prevenir el gasto de los
artefactos del museo, realizar trabajos restauración
en elementos dañados, investigar los artefactos a su
disposición para catalogarlos y facilitar la transmisión
de conocimientos a base de ordenarlos. De esta
forma, al realizar esta variedad de actividades,
se puede decir que la quintaescencia del trabajo
del curador es, como otra de las definiciones del
concepto, el cuidado de los documentos.8
a) Sala “Numismática”
Al entrar al museo y recorrer el primer pasillo, al
final de este encontraremos la puerta de la primera
sala del edificio, la sala de numismática. En esta
se encuentran en exhibición monedas que datan
de tiempos de la Colonia hasta la época de la
Posrevolución. Esta sección del museo es la que
cuenta con varios paneles museográficos más
elaborados, probablemente debido al hecho de
la naturaleza monótona de la exhibición. Estos
paneles, exhibidos en las paredes con imágenes
de personajes y eventos, aportan contexto sobre
el periodo en el que se producían las monedas
exhibidas.
Las monedas están organizadas dependiendo
del periodo en el que fueron producidas. Al entrar se
encuentran las monedas de tiempos de la colonia
en la pared derecha y al dar una vuelta por la
habitación siguiendo el recorrido de la pared, se irá
avanzando en temporalidad. Dentro de cada vitrina
que seccionan las monedas en temporalidades, hay
una organización propia, generalmente ordenados
7 “Curar I Definición”, Diccionario de la lengua española
RAE, https://dle.rae.es/curar
8 Alejandra Mosco, Curaduría Interpretativa, 2018, 30.

conforme a la procedencia de las monedas o
elementos distintivos, como símbolos o inscripciones,
que puedan relacionarlas entre sí.
Complementando lo anterior, uno de los
aspectos más curiosos en la organización de la
exhibición es en la manera en la que se destacan
monedas que son especialmente extrañas. Estos
señalamientos no se encuentran dentro del grueso
del texto de los paneles museográficos donde se
incluyen el contexto de los periodos, sino solo con
inscripciones del tipo “muy rara” o “solo se conocen
otras dos” junto a la moneda correspondiente.
b) Sala “México 86”
En la entrada contraria a la sala de numismática se
encuentra la sala llamada “México 86”. Es la sala
más grande que se encuentra dentro del museo,
pero de forma contraintuitiva, es de las salas menos
llamativas en contenido y disposición. Los artefactos
que se encuentran son piezas de arte en cerámica,
como jarrones, esculturas y grandes platos, todos
con decoraciones coloridas y detalladas. Estas
pertenecían principalmente al Centro Cultural de
Arte de Televisa, junto con otras obras mexicanas de
diversas procedencias.9
La disposición de la sala es curiosa, al entrar se
encuentra un gran espacio de dos niveles, el primero
se encuentra vacío y solo cuenta con grandes
ventanales que dan vista hacia el exterior, donde
se ve la ciudad y montañas detrás de un espejo de
agua de estilo andaluz, además de otro ventanal
que da hacia el patio interior. Ya en el segundo nivel
es donde se encuentran las piezas de la exhibición
“México 86”, sin embargo, apenas hay información
que les haga referencia en la sala, pues solo se ubica
un cuadro informativo en una de las paredes que
señala con un párrafo la procedencia michoacana de
varias piezas.
Uno de los aspectos más impresionantes del
espacio es la sala en sí misma. Como se mencionó,
es la sala más grande y alta del museo, pero está casi
vacía, no obstante, en el techo existe otro elemento
de tendencia andaluza. Gracias a la disposición de la
sala con un segundo nivel elevado y un área amplia
y espaciosa, se enfatiza y se hace más fácil apreciar
el decorado del techo. Esta estructura que utiliza
9 “México 86” La Milarca, https://museolamilarca.mx/salas/
mexico-86/

43

�Figura 1. Vista desde el ventanal de la sala “México 86”.

la técnica de par y nudillo10 fue desmantelada en
1920 de un antiguo convento del sur de España con
alrededor de 500 años de antigüedad, para en 1979
ser comprado por Mauricio Fernández e instalado en
La Milarca original.11
c)Sala “Policromado Palencia Siglo XIV”
Los elementos de este salón se centran de nuevo en
artefactos de cerámica, en esta ocasión abarcando
una temporalidad más amplia desde el virreinato
hasta el siglo XXI.12 En exhibición se encuentran,
de nuevo, desde jarrones de uso popular hasta los
10 Tipo de estructura característica del arte mudéjar, caracterizado
por maderos en declive paralelos unidos por hileras y sostenidos
con nudillos y tirantes, con muchos de estos elementos contando
con ornamentaciones. “Par y nudillo”, glosario ilustrado de arte
arquitectónico, https://www.glosarioarquitectonico.com/glossary/
par-y-nudillo/
11 Miguel Fernández, “Techo de par y nudillo” panel en Museo La
Milarca, consultado el 22 de noviembre de 2025. En una parte de la
descripción se lee: “Originalmente este techo procede de Almargo,
en el sur de España, donde fue instalado en el antiguo convento de
la Universidad del Rosario”; además, detalla las dimensiones del
techo: 36 metros de largo y 13 de ancho.
12 Miguel Fernández, “Salón Policromado” panel en Museo La
Milarca, consultado el 22 de noviembre de 2025; “Sala Policromado
Palencia Siglo XIV”, La Milarca, https://museolamilarca.mx/acerca/

más decorativos llenos de detalles y dibujos, figurillas
de animales y personas de diversos tamaños. No
se exhiben cédulas de los objetos por separado
de manera física dentro de la sala, pero cada
vitrina cuenta con un código QR que redirige a una
presentación en línea con las cédulas de los objetos.
El título de “Policromado” no lo consigue la
sala por el uso de cerámica policromada en sus
artefactos, sino por el techo del salón que, una
vez más, es traído desde Europa. De modo más
específico, la procedencia del techo se establece en
España, del palacio de los Marqueses de la Vilueña,
en Palencia. El techo, fechado del siglo XIV, posee
numerosos detalles a color, desde decoraciones
con elementos vegetales hasta una gran cantidad
de blasones pertenecientes a diferentes familias de
aquella región española.13
d)“Salón Oaxaca”
El “Salón Oaxaca” es otra de las áreas más
modestas del museo, contando con solo unas vitrinas
13 Miguel Fernández, “Techo Policromado” panel en Museo La
Milarca, consultado el 22 de noviembre de 2025.

44

�Figura 2. “Techo de par y nudillo”.

con cuadros de distintos artistas contemporáneos
relacionados, como el nombre indica, con el estado
de Oaxaca. Se encuentran varias pinturas de artistas
como Francisco Toledo o Rufino Tamayo, quien da
nombre al parque donde se encuentra el museo.
Lamentablemente, la sala no incluye información
sobre los cuadros más allá del nombre de quien los
realizó.
La sala ubica, de igual manera, uno de sus
principales protagonistas al mirar hacia arriba, en un
techo datado del siglo XVI importado desde España,
también de técnica de par y nudillo, más reducido
en tamaño que el del salón principal, pero en este
caso con el añadido de tener azulejos como parte de
la estructura. La autoría del techo y de la cerámica
pintada se le atribuye al artista italiano Francisco
Nicoluso.14

e)Sala “El gabinete de Mauricio”
Sin duda, esta sala se trata de la principal exhibición
del museo, es la que contiene más elementos de
mayor rareza y la que protagoniza buena parte de
las imágenes del museo al buscarlo en internet.
A manera de museo de historia natural, esta sala
muestra una gran diversidad de objetos: fósiles,
minerales en formaciones extrañas, animales
disecados, esqueletos de diferentes especies,
figurillas y otras artesanías interesantes.
Es innegable que los objetos expuestos
son impresionantes y poseen un gran valor para
la humanidad. La manera en la que está hecha la
disposición de los artículos es interesante, pues
buscan emular un fenómeno llamado “gabinete de
curiosidades” de la época renacentista, llevándolo

14 Miguel Fernández, “Techo de par y nudillo”.

45

�en el mismo nombre de la exhibición.15 Un gabinete
renacentista era una colección, principalmente
privada, especializados en diversos temas al igual
que las distintas exhibiciones del museo. Estos eran
creados por nobles y burgueses de la época, en
donde buscaban mostrar objetos exóticos de diversas
partes del mundo que habían coleccionado.16
No se incluyen paneles que otorguen mucha
información sobre la inmensidad de artefactos
en exhibición, pero a pesar de eso, al pie de los
objetos en la gran vitrina se encuentran cédulas que
mencionan qué es cada elemento. Sumado a eso,
al principio de la sala se muestra un QR con el que
se accede a un sitio en línea que da explicaciones
breves de los objetos de la sala, lamentablemente,
el día al que se acudió al museo, esta característica
mostraba fallos.
f)“El estudio del coleccionista”
Aunque se marque como una exhibición separada,
en la práctica está incluida dentro del “Gabinete de
Mauricio”. Si el gabinete se enfocaba principalmente
en la historia natural, el “estudio” se enfoca en
mostrar artículos históricos, como antigüedades y
piezas de arte. Se incluyen elementos como espadas
de diferentes personajes históricos, como Hernán
Cortés, piezas de joyería, muebles antiguos con
decorados, primeras ediciones de libros clásicos,
pinturas de artistas como Diego Rivera y Frida Kahlo,
entre otros.
Los problemas de la falta de información,
estando esta limitada a las cédulas, y con la página
en línea presentado fallas, se continúa viendo en
esta sección. El único panel con el que cuenta la
exhibición trata –con una intención de homenajear
a la persona– sobre cómo Mauricio Fernández
formuló la idea del museo combinando elementos
de su colección de artes y ciencias. Aunque los
15 Miguel Fernández, “El gabinete de Mauricio” panel en Museo La
Milarca, consultado el 22 de noviembre de 2025.
16 J. M. Sadurní, “Los Gabinetes de Curiosidades, un mundo
mágico y misterioso”. Historia National Geographic, 20 de abril de
2023. https://historia.nationalgeographic.com.es/a/los-gabinetesde-curiosidades-un-mundo-magico-y-misterioso_19438#google_
vignette. Los gabinetes tenían 4 categorías principales: Naturalia,
elementos naturales tanto minerales, animales y vegetales;
Artificialia, artefactos realizados por el hombre como artesanías y
pinturas; Exótica, articulos artísticos o naturales de tierras exóticas;
Scientifica, artefactos y mecanismos complejos dedicados a la
ciencia como Telescopios, Astrolabios, entre otros.

objetos visibles son francamente impresionantes, no
se encuentra posibilidad de conocerlos fácilmente a
mayor detalle.
g)Otros espacios con exhibiciones
Al salir al patio exterior del edificio, además de la vista
de los alrededores, se pueden apreciar esculturas de
mujeres de la autoría de Francisco Zuñiga, las cuales
se pueden ver enmarcadas desde dentro de varias
salas a través de las ventanas. También se encuentra
una escultura de Rufino Tamayo y junto a él, un ya
mencionado espejo de agua en el que se refleja un
arco ojival gótico.
En el patio también se encuentra una torre
que no está enumerada en la lista de salas de
exhibiciones, en la que se muestran un pequeño
número de esculturas humanas. De nuevo, el
protagonista de la torre vuelve a ser el techo, que es
otro antiguo techo español importado, categorizado
como techo octagonal y fechado alrededor del año
de 1350. Este elemento vuelve a destacar por sus
simétricos ornamentos llenos de ángulos intrincados,
característicos del arte mudéjar.
El último espacio por destacar es la tienda de
regalos del museo, la cual es una exhibición en sí
misma. Además de pequeños elementos que se
pueden adquirir, como dientes de tiburón o dientes
fosilizados, también se encuentran raras formaciones
rocosas en venta con precios elevados, e incluso
un esqueleto completo de un antiguo hipopótamo
famoso del siglo XX, el cual también está disponible
a la venta.17 En una sala adyacente, hay una sala
de proyecciones que reproduce un video acerca del
concepto del gabinete de curiosidades.

La arquitectura y diseño del
museo
Si se tuviera que catalogar de manera simple y
breve el edificio, se usaría la palabra “bonito” pues
está claro que su estética es apreciable a la vista.
Aunque la mansión pueda calificarse de moderna, es
una combinación de diversas arquitecturas clásicas.
No solo la estructura simula técnicas tradicionales de
17 Se trata del Hipopótamo Bonton, que participaba en los rodeos
del actor Cowboy Tom Mix; se encuentra en venta por la cantidad de
2,420,000 pesos mexicanos.

46

�Figura 3. Hipopótamo Bonton y precio.

construcción, como tejas de barro y pisos de madera,
si no que cuenta con elementos originales extraídos
de estructuras históricas. Están, por ejemplo, los
arcos ojivales de estilo gótico, de entre los siglos XIII
y XIV;18 el arco principal ubicado al lado de la entrada
principal cuenta con un rosetón conformado por flores
de tres pétalos; y el resto de los arcos del edificio
que, aunque no son iguales entre ellos, comparten
la característica de ser menores en tamaño y estar
ornamentados con figuras más simples compuestas
por flores de cuatro pétalos.
La parte más impresionante de la arquitectura
del edificio son sin duda los techos interiores,
constantes protagonistas de las salas de las que
forman parte. Todos y cada uno de ellos son de
estilo mudéjar, arte característico árabe que puede
encontrarse en muchos lugares de la Península
Ibérica. Los cuatro techos, todos siendo obras a
la par de impresionantes, datan de alrededor del
siglo XIV al XVI y son provenientes de aquella área
geográfica ya mencionada.
18 “Sobre la Milarca”, La Milarca, https://museolamilarca.mx/
acerca/

No obstante, uno de los aspectos relativamente
negativos que se encuentran del museo es la
disposición de las distintas salas dentro del edificio.
La Milarca, al ser una réplica de la antigua casa
de Mauricio Fernández, está distribuida como
un espacio de vivienda y no es ideal para trazar
el recorrido de un museo. Más de una vez se ve
necesario retroceder en el recorrido para acudir a
una sala diferente, por ejemplo, para acceder al patio
interior y a las salas en este, es necesario pagar la
entrada y rodear la fachada principal, sin embargo,
la entrada se paga en el recibidor de la casa, por lo
que es necesario salir para verlas justo después de
haber entrado.

Aspectos negativos de la
museografía
Aunque no hay nada que criticar sobre la calidad de
los objetos que contiene el museo, pues cuentan
con un estado de conservación extraordinario y una
variedad impresionante de artefactos, la forma en la
que están exhibidos si tiene aspectos que señalar.
Exceptuando el área de numismática, se encuentra
continuamente una falta de detalles en la información

47

�transmitida a través de paneles y cédulas, contando
con áreas enteras de artefactos sin descripción
alguna. No se otorgan datos suficientes sobre
las distintas piezas de cerámica o sobre artículos
destacados en la sección del gabinete, aunque
esta última proporciona un enlace que redirecciona
a un sitio multimedia, éste, como se mencionó con
anterioridad, tiende a fallar.
Las secciones del gabinete y el estudio, las
cuales se presumen como la exhibición principal
del museo, tienen un fallo de gravedad que es difícil
de cuestionar, pues se podría decir que es hasta
un dilema ontológico de aquellas salas. Como se
estableció, con estas salas se busca reproducir el
modelo de gabinete de curiosidades de la época
renacentista, lo cual se puede decir que logra con
éxito, pero genera dos problemas principales:
primero, es un ejercicio de vanidad, lo era en la época
renacentista y, aunque ahora esté abierto al público
general, lo sigue siendo; segundo, este ejercicio de
vanidad provoca que la catalogación y descripción
de los artefactos no sea la prioridad. La principal
prioridad del gabinete es maravillar –o apantallar–
con su variedad y cantidad, por lo que la mencionada
falta de detalles puede ser una consecuencia de este
factor.
El gabinete, como antecedente a los museos,
queda un poco obsoleto para la museografía moderna,
si bien es verdad que los objetos presentados en la
exhibición siguen cierto ordenamiento temático a
partir de las categorías tradicionales del gabinete
(naturalia, artificialia, exotica y scientifica) 19 la
presentación de estos no está lo suficientemente
seccionada en distintos espacios para la mayor
comprensión de las categorías y este mal uso
del espacio, a su vez, complica que se pueda
presentar suficiente información sobre los artículos
en particular. A pesar de esto, no cabe duda de que
la visita del museo sigue valiendo completamente la
pena por la riqueza cultural que alberga y que gracias
a sus elementos de estructura y de su colección, es
innegable que La Milarca tiene un lugar dentro de los
museos más importantes del estado de Nuevo León.

19 J. M. Sadurní, “Los Gabinetes de Curiosidades, (…)”. Historia
National Geographic.

La polémica figura de Mauricio
Fernández
La labor de político y empresario lo ha llevado a
ser reconocido como uno de los más importantes
promotores culturales del Estado de Nuevo León.
Ahora bien, es un personaje del que se puede
debatir mucho debido a una variedad de factores.
Mauricio Fernández Garza pertenecía a la familia
más poderosa de la Zona Metropolitana de
Monterrey, siendo su abuelo Roberto Garza Sada,
junto con su hermano, Eugenio Garza Sada, dos de
los empresarios más importantes en la historia del
estado.20
Debido a esto, se puede llegar a cuestionar el
mérito de sus obras, siendo uno de los argumentos
más fuertes la duda de si puede ser catalogada la
colección personal de un millonario de la ciudad
como patrimonio del estado. Para fortalecer este
argumento, está el hecho de que la colección haya
sido privada durante prácticamente toda su vida, por
lo que la intención original no era la utilidad pública
que el museo pudiera tener. Además, acciones
como el nombrar a una especie del cretácico
Mauriciosaurus Fernandezi, también “levantas cejas”
sobre las intenciones de los actos del empresario.21
Cuando se realizaba la construcción de La
Milarca original, que sería la casa del empresario
durante alrededor de 20 años, estaba en curso de
forma paralela el proyecto de construcción de la
Macroplaza de la ciudad. Durante el proyecto de
la plaza, se vio necesario destruir gran parte del
centro histórico de la ciudad de Monterrey para su
realización. En una entrevista realizada en 2008, el
empresario diría que:
Afortunadamente, por esos años había
muchísima madera disponible como resultado
de la demolición de una gran cantidad de
casas y edificios en el centro de Monterrey […]
No recuerdo cuántas vigas compramos para
construir piezas incompletas como el alero,
marcos de puertas y ventanas; creo que con
20 “¿Quién era Margarita Garza Sada de Fernández?” Quién, 18
de Julio de 2014. https://www.quien.com/sociales/2014/07/18/quienera-margarita-garza-sada-de-fernandez
21 Eberhard Frey et al., “A new polycotylid plesiosaur with extensive
soft tissue preservation from the early Late Cretaceous of northeast
Mexico”, Boletín de la Sociedad Geológica Mexicana 69, n.º 1
Ciudad de México, Universidad Autónoma de Nuevo León, 2017. 94.

48

�Figura 4. Panorama de la sala de los gabinetes. Fuente: nl.gob.mx

facilidad adquirimos –aproximadamente– unas
mil vigas. Gracias a esto podemos decir que
en el proyecto de La Milarca también sobrevive
parte de la historia de nuestro Monterrey
antiguo.22
Una cita como esta, donde equipara conservación del
antiguo centro de la ciudad a su uso como material
dentro de su propiedad privada, es otro aspecto que
hace que se pueda cuestionar el título de promotor
cultural que se le suele otorgar. Para empeorar la
situación, al preguntar a uno de los guías del museo,
qué partes concretamente eran del antiguo centro
de la ciudad, comentaron que, con la demolición
del edificio original y la construcción de la réplica, el
registro (si es que había) de en qué se emplearon
estos materiales, se perdió, como si de un barco de
Teseo se tratara.23
Otra de las críticas posibles es respecto al
enfoque del museo en sus artículos, caso similar a
las críticas comunes que recibe el Museo Británico,
22 Mauricio Fernández, “La Milarca”, Preprensa Digital, Ciudad de
México, 2008. Citado en José Prieto, Patrimonio moderno y cultura
arquitectónica en Monterrey: claves de un desencuentro, Monterrey,
Fondo Editorial Nuevo León, 2014. 71.
23 Diario de campo, 22 de noviembre de 2025.

aunque buena parte de los elementos son de
origen mexicano, como las espadas de personajes
históricos o el arte en cerámica, pero las más
llamativas que se destacan en la exhibición, como
el cráneo de tiranosaurio, los huevos de velociraptor,
obras de taxidermia, pinturas, mapas y esculturas,
así como los techos y arcos del edificio, son de origen
extranjero. Esta cuestión revive la duda sobre si es
posible considerar dicha colección como patrimonio
de los mexicanos, al ser ajenos a la historia y
memoria mexicana.
Existen otros ejemplos en el país que presentan
un caso similar. En la ciudad de Zacatecas se
encuentra el museo de Pedro Coronel, ubicado en
un antiguo colegio jesuita de la ciudad. El museo,
administrado por el gobierno del estado, lleva el
nombre por el artista mexicano Pedro Coronel,
quien poco antes de su muerte donó su colección
personal, que ahora se exhibe en el museo.24 Entre
su colección también se encuentran variedad de
artefactos de distintas partes del mundo, sarcófagos
egipcios, esculturas de la antigua Grecia, bocetos
24 “Museo Pedro Coronel”, Museo Pedro Coronel, Zacatecas,
Archivado en Wayback Machine, https://web.archive.org/
web/20151208042326/http://pedrocoronelbienal.com/el_museo

49

�de Picasso y otras obras artísticas de más culturas
exóticas de Asia y África. El inmueble en el que se
encuentra el museo, que está clasificado como
patrimonio de la ciudad, se presta mucho mejor
para seccionar la colección en salas temáticas. Pero
fuera de eso, la colección, pese estar administrada y
resguardada por el INAH, no está considerada como
parte del patrimonio del Estado de Zacatecas.25
De esta manera encontramos dos figuras muy
similares entre Pedro Coronel y Mauricio Fernández,
pero también diferencias. Por un lado, Pedro Coronel
era pintor y escultor de profesión, una labor mucho
más ligada a la producción y difusión de la cultura en
comparación a la de Mauricio, quien era empresario
y político. Sin embargo, este argumento tampoco
es conclusivo, pues se acerca mucho a una falacia
ad verecundiam, ya que la autoridad que el oficio
artístico le otorgue a Coronel tampoco debería ser un
motivo para validar su obra museística.
Entonces, si la colección del artista Pedro
Coronel no está clasificada como patrimonio, pero el
edificio con 249 años de antigüedad sí, se retoma la
incógnita: A pesar de su mismo carácter de colección
privada y la reciente construcción del edificio, ¿es
posible considerar a La Milarca y su colección como
patrimonio? Se discutirá en el siguiente apartado.

¿Es La Milarca patrimonio del
Estado de Nuevo León?

por los sistemas de creencias, ideas y valores
compartidos en una comunidad.27
De esta forma, podemos cuestionar si La
Milarca, el museo, el edificio y su contenido, entran
dentro de los aspectos individuales que engloba
la definición. Con certeza se puede decir que son
un conjunto de bienes heredados desde Mauricio
hacia al estado, pero no podemos asegurar si han
influido en las ideas y valores de la comunidad
nuevoleonesa. Puede que, en casos concretos de
ciertos artículos del museo sí, como los fósiles que
fueron encontrados en territorio del estado.
En cuanto a los demás artículos y el edificio en
su totalidad, aunque cuente con piezas y elementos
con gran valor histórico, creo que su título como
patrimonio es cuestión de tiempo. Para que el museo
y sus elementos se formen como parte del imaginario
colectivo de la comunidad al pensar en la “cultura
del estado” y que se consolide como uno de los
principales museos del estado, a la par del Museo
de Historia Mexicana o del Museo del Obispado, se
requiere que pasen los años y permee en la memoria
del ciudadano nuevoleonés. El edificio, su colección,
e incluso el personaje a quien está dedicado, como
también su familia, tienen la capacidad de ser
recordados y mantenerse relevantes como símbolos
culturales de Nuevo León.

Recapitulación y conclusiones

Estrictamente, sí, pues se le dio ese título
recientemente,26 pero la discusión puede y debe
extenderse. Primero, es importante definir lo que es
el patrimonio cultural. La autora Beatriz Santamarina
define el patrimonio cultural a través de los conceptos
por separado: patrimonio, desde el diccionario
etimológico de María Moliner; y también cultura, de
Clifford Geertz. Una definición compuesta por las dos
anteriores sería: conjunto de bienes y costumbres
adquiridos por herencia que influyen y son influidos

25 “Pedro Coronel Museum”, Lugares INAH, https://lugares.inah.
gob.mx/en/pagina-de-elemento/4477
26 “Declara Gobernador patrimonio cultural del Estado a Museo
La Milarca”. Gobierno de Nuevo León, 24 de septiembre de
2025. https://www.nl.gob.mx/es/boletines/declara-gobernadorpatrimonio-cultural-del-estado-museo-la-milarca.

Se ha confirmado que los propósitos establecidos al
principio del trabajo son con certeza difíciles de tratar,
pero considero logrado el formular un debate sobre
distintas cuestiones del museo. Claramente, no es un
debate que pueda estancarse pronto, cada uno de
los aspectos del museo y del personaje de Mauricio
pueden ser analizados con una mayor profundidad, y
hay argumentos válidos para todas las perspectivas
que se propongan. Por estos motivos se invita al
estudio y a la investigación de, por ejemplo, partes
puntuales que se han discutido, pues faltan detalles
de cómo muchos de los elementos del museo fueron
adquiridos, pues también sería de sumo interés
contar con ese tipo de información.

27 Beatriz Santamarina, “Una aproximación al patrimonio cultural”
en La memoria construida: patrimonio cultural y modernidad,
Valencia, Tirant lo blanch, 2005.

50

�El análisis museográfico del museo
también es de gran utilidad, pues, si se usa como
retroalimentación, puede mejorar la difusión
de la información y el interés de sus visitantes.
Personalmente, he de agregar que por la rico e
impresionante de su colección, es una visita obligada
de la Zona Metropolitana de Monterrey.
Aun siendo en ciertos momentos un homenaje
a ciertos personajes de la familia más poderosa de
Nuevo León, la pertinencia e importancia que ésta
colección tiene para el resto de la población, fuera

de si entra o no dentro del concepto de patrimonio
cultural, es de gran interés y no creo que ningún
debate moral deba implicar una auto restricción
para el disfrute de sus contenidos. A pesar de
haber llamado al gabinete un ejercicio de vanidad,
la interpretación puede ser errónea, porque, por
ejemplo, en la colección numismática y en aquellas
monedas “muy raras” la intención de estas etiquetas
pudo haber sido no la de presumir, si no la de un
apasionado compartiendo sus intereses con los
demás.

51

�Reforma Siglo XXI

Vasconcelos, su lugar en la frontera
█

Antonio Guerrero Aguilar*

Introducción

Vasconcelos y la frontera

lgo tienen estos lares situados entre el
Trópico de Cáncer y el Río Bravo, y eso que
consideran a la porción norte como alejada
y poco propensa a la cultura. Coahuila
cuenta con grandes escritores: Miguel
Ramos Arizpe, Vito Alessio Robles, Julio Torri y Artemio
de Valle Arizpe nacieron en Saltillo. Ambrosse Bierce
se fue a morir a Sierra Mojada, Daniel Sada pasó su
infancia en Sacramento, al igual que Vasconcelos en
Piedras Negras.

José Vasconcelos (1882-1959) llegó a Piedras Negras,
Coahuila con tan solo seis años, ahí permaneció hasta
1895 cuando su familia se trasladó a otra ciudad. La
narrativa de los primeros años de su vida, fue publicada
en la obra “El Ulises Criollo”, tratada como una analogía
de la clásica “Odisea”. Entonces asumió el calificativo
de “Criollo”, como símbolo del ideal vencido de la patria.
En esa etapa vivió en la entonces Ciudad Porfirio Díaz
y estudiaba en Eagle Pass, Texas. En ese lapso, a
fuerza de tanto cruzar por el puente internacional del
Río Bravo, se convirtió en símbolo obsesivo de su
nación: un bastión pequeño e improvisado como única
civilización en mitad del desierto. Se hizo escritor como
ideólogo, en un espacio que forjó su personalidad en
una contradicción: el norte violento y criollo y el sur
sometido entre la civilización y la barbarie.

A

A Vasconcelos se le admira por su trayectoria, su
obra, sus anhelos como fracasos, una vida complicada
como repleta de claroscuros. Precisamente abordó
su biografía después de la derrota electoral en las
elecciones de 1929. Posiblemente en su intención
por dejar constancia de los primeros recuerdos que
tuvo. Primero, su etapa infantil que comienza en “un
retozo en el regazo materno” y la otra vida que quiere
presentarnos como justificar. Esas líneas se presentan
en este escrito.
El diario acontecer del protagonista, coincide
en la frontera, en el desierto, en el clima extremoso y
en la otredad que se tiene, por estar expuesto a una
nación que por su peso geopolítico impone. A la vez
repleta de personas como experiencias, de sitios y
viajes, de ideas como ideales. El trayecto se cumple
sobre una línea de frontera, donde con un solo paso,
se va y se regresa. Dibuja formas y los recuerdos, los
define como hilos, ríos, remotos paisajes y escaleras:
“Viajar es ir repartiendo pedazos del corazón. Este
crece después y se renueva, pero de pronto tenemos la
sensación del agotamiento sentimental. Es muy difícil
conocer un pueblo y no amarlo. La gente también, si
nos asomamos a su intimidad” (Vasconcelos, 1937).
* Es originario de Santa Catarina donde cada mañana distribuye notas
culturales como históricas en el grupo de “Orgullo Norestense” por
redes sociales. Es actualmente beneficiario del programa “Financiarte
2025” del Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León.

El desierto y los bárbaros
Vasconcelos escribió su obra de “Ulises criollo”,
publicada por la editorial Botas en 1935. Relata su
vocación peregrina, de andar de saltimbanqui de allá
para acá. Nacido en la ciudad de Oaxaca el 27 de
febrero de 1882, hijo de Ignacio Vasconcelos Varela, un
boticario oaxaqueño convertido en empleado aduanal y
de Carmen Calderón Conde. Don Ignacio fue destinado
a Sásabe, Sonora, en el Valle de Altar en frente de
un territorio que se perdió con la famosa venta de la
Mesilla el concluir el año de 1853. De aquel lado de la
línea fronteriza, está Sásabe, Arizona, perteneciente al
condado Pima (Rosado Zacarías, 2015).
Dejaron su ciudad natal para evitar las plagas de
la malaria. De pronto, se ve en la comarca de los indios
Pápagos que tienen su epicentro sagrado en el cerro de
Baboquivari. El contexto trae los primeros recuerdos,
hace una diferencia de la memoria objetiva y la emotiva,
que lleva a una impresión del desierto que nos envuelve.
Con el correr del tiempo, se hizo filósofo, abogado,
escritor, activista político, ideólogo revolucionario

52

�maestro de juventudes, rector de la Universidad
Nacional de México, ministro de Educación Pública
y un personaje controvertido, viendo a sus orígenes:
“El hilo tenue de la personalidad se va rompiendo sin
que se logre reanudarlo la memoria” (Vasconcelos,
1937).
Un niño arrancado del paisaje del Istmo,
de pronto se ve en medio de un ambiente que no
le pertenece y a la vez le es hostil: después de la
cena, descansando de las faenas y evitando los
calorones, de repente todos se alteraron. Una noche,
unas sombras se confundieron con los mezquites:
“Acariciada por la luz se plateaba la lejanía y de
pronto clamó una voz. Ahí vienen los indios”. Los
encerraron, rezaron frente a una imagen de la virgen
un magníficat y le prendieron un cirio a la virgen de la
Perpetua. Sintió la balacera en carne propia, con la
angustia de que el fuego le perforara la piel. Después
del tiroteo todo volvió a la calma y anunciaron que se
trataba de contrabandistas (Vasconcelos, 1937).
La guerra viva se recrudeció después
de los Tratados de Guadalupe Hidalgo. Los
norteamericanos comenzaron a perseguir a los
llamados “indios bárbaros”, dedicándose a los
albazos como a las incursiones. Como una forma de
prevención, la mamá lo asiste. Evocó las palabras
amorosas como aleccionadoras de su madre,
advirtiéndole de los peligros en torno a la región
vastísima de arenas y serranías, seguía dominada
por los apaches, enemigo común de las dos castas
blancas y dominadoras, la hispánica y la anglosajona.
Al consumar sus asaltos, los salvajes “atacaban”,
vejaban a las mujeres, a los niños pequeños los
estrellaban contra el suelo y a los mayorcitos
los reservaban para la guerra, los adiestraban y
utilizaban como combatientes. Reiteró: “si llegan
a venir, no te preocupes: no nos matarán, pero a ti
te vestirán de gamuza y pluma, te darán tu caballo,
te enseñarán a pelear y un día podrás liberarte”
(Vasconcelos, 1937).
Si vienen los apaches y te llevan consigo no
te preocupes, nada temes, vives con ellos,
sírvelos, aprende su lengua y háblales de
nuestro Señor Jesucristo. Cuando crezcas
un poco más y aprendas a reconocer los
caminos, toma el camino hacia el sur, hacia la
Ciudad de México y pregunta por un tío. Si no
puedes escapar y pasan los años y prefieres
quedarte con ellos, no olvides que hay solo

un Dios verdadero. Pero no hay mucho por
qué temer, ya van siendo los pocos insumisos.
(Vasconcelos, 1937)
Un día llegó un regimiento de los Estados Unidos
y les hizo saber que la aduana estaba en territorio
de ellos, por eso se fueron. Los responsables de
la aduana mandaron un telegrama a la Ciudad de
México, avisando que nada podía hacerse. La línea
divisoria cambió o la modificaron a su antojo. En
otra remembranza, se ve en Ciudad Juárez-El Paso,
con sus frondosos y temblorosos álamos, el paseo
a la orilla de los canales, llenos de agua corriente,
fangosa, casas de azul y blanco, aroma de tierra
mojada. “Aflora el río subterráneo de repente y nos
descubre otro remoto paisaje” (Vasconcelos, 1937).

En la región del Río Escondido
A mediados del siglo XIX, una guardia cívica se
instaló en enfrente del fuerte Duncan inmediato al
Paso del Águila, en donde se formó una villa que
ensalzaba la riqueza del subsuelo, la del carbón
natural. Eran yacimientos rodeados de motas,
como le dicen a los bosques extensos de regular
tamaño. Para evitar el contrabando de algodón,
armas y alimentos, fundaron una aduana, esencial
en la economía regional al enlazar a Monterrey con
Matamoros, Tamaulipas.
Entre las dos ciudades gemelas, Piedras
Negras y Eagle Pass, se dio cuenta de su facilidad
al estudio, como a la filosofía y la expresión de los
ideales, aún a costa y peligro propio. Allá se gestaron
los elementos que seguían como derrotero a cumplir.
El nacionalismo expuesto con la misma intensidad,
aunque a veces con distintos sentidos. En pleno
auge porfiriano, Piedras Negras cambió de nombre a
Ciudad Porfirio Díaz en 1888, año que coincide con
la llegada de la familia Vasconcelos Calderón y del
niño José de tan solo seis años. Don Ignacio primero
buscó acomodo para los suyos y luego pensó en
escuelas. Por lo pronto, decidieron por una situada
en lado americano, en la ciudad de Eagle Pass,
Texas.
El niño se sintió fuera de lugar. Un aula como
extensión de otra nación, en donde sus compañeros
hablaban otro idioma, pensaban distinto y tenían
otra tez de piel. Acudió precavido, sabedor de que
lo van a molestar y hasta golpear, por lo tanto debió

53

�ganarse un prestigio en base de no dejarse vapulear.
Tuvo pleitos a puñetazos, para no ser escarnio de
los más grandes. Son muchas las andanzas en el
plantel, en donde aprendió la historia de México vista
desde la perspectiva de los norteamericanos. Por lo
tanto, abordó pasajes de guerras e intervenciones y
la tristemente célebre y mitificada pérdida de la mitad
del territorio. Cuando veía los mapas, se imaginaba
que un día iba al frente de un ejército para caer sobre
Washington y cobrarse la afrenta. De aquellos años,
recuerda la inauguración de la aduana con un baile.
su primera novia, del despertar de su libido, cuando
vio las piernas de una señora que se sentó en el piso
para limpiar algo. De los juegos de lucha campal y
jugar béisbol.

de la frontera, tan rica y apreciada, tanto que una vez
un nadador rescató una de la corriente aún a costa
de su vida. Las flores y las plantas dan fragancia
acentuadas, por el contraste de los arenales que la
conforman.

“El pueblo de mis recuerdos”
La región norte de Coahuila adoptó al niño y el niño
se hizo suyo:

Tiene presente respecto al periodo de
primavera, la cual comienza temprano en las tierras
bajas de Coahuila y Texas, aunque desérticas, se
forman vegas en los ríos, las nogaleras “prenden”,
los cañaverales altos, los sembradíos de trigo, de
alfalfa y de maíz, de sandías, consideradas el orgullo

54

Cerca de Piedras Negras se vierten en la
corriente abundante y cenagosa del Bravo, el
torrente cristalino del río de la Villita, la comarca
de la confluencia es un vergel y de la misma
margen del río Grande delante de la casa que
habitábamos, se convierte en un extenso prado
de amapolas, violetas silvestres y margaritas.
Se podían ver los quebraplatos, las azucenas
blancas y azules que forman enredaderas.

�La población contaba con un pequeño templo de
tan solo una nave, techado de madera con una
portada barroca humildísima. A la izquierda un
arquito sostenía una campana. Con dos plazas, la
del Comercio y la del Cabrito por el guiso predilecto
que preparaban. En el centro la casa de los Riddle,
también una casa en ruinas que decían de los
murciélagos, porque salían muchos al pardear. La
calle del Comercio comunicaba la iglesia con la
estación (Vasconcelos, 1937).
Las dos poblaciones divididas por el río Bravo o
Grande del Norte, ofrecían ventajas de dos modos de
vida. Cuando bajaba el nivel del caudal, se agarraban
a pedradas de un lado como del otro. No había más
diversión, que los convites entre los amigos. Le
disgustó el sentido de inferioridad frente al yanqui:
“En la frontera se nos había acentuado el prejuicio
y sentido de raza, por combatida y amenazada, por
débil y vencida”. Le gustaba pasear por las calles
principales de Eagle Pass y ver los mostradores de
las tiendas, en donde vio reflejada su imagen: “Frente
al espejo en una vidriera convexa” y se preguntó:
“¿quién soy?” (Vasconcelos, 1937).
Consideró: “Ellos iban un paso adelante, mejor
traza urbana, más orden como limpieza”. Pero justifica
a su pueblo adoptivo: “Los pueblos en decadencia se
complacen en la mentira que les sirve para ir tirando”.
Lamentó que los fronterizos no conocen el interior de
México ni la capital, pero se van a gastar su dinero
a San Antonio. Durante mucho tiempo el tono social
lo hacía Eagle Pass, en cuya traza urbana se podían
apreciar edificios de tres o cuatro pisos, avenidas
asfaltadas. En cambio, Piedras Negras se distinguía
por sus fiestas y jolgorios, con basura y encima de
ruinas de construcciones urbanas. Aunque admiraba
a la población vecina por su desarrollo y riqueza,
se complacía al señalar que la piedra labrada
siempre vale más que el cemento, por más que los
sobrepusieran al piso.

La vida por el puente
Parece extraño que por el puente o el viejo Paso del
Águila, se trasfieran y se comuniquen dos culturas
de dos naciones en lo general e identidades y
ámbitos regionales en lo particular. Definió al puente
como el río Bravo, una arteria “salto audaz sobre el
abismo de dos naciones, ruta suspendida en el aire”
(Vasconcelos, 1937).

Para cruzar el río en un chalán y luego en el
puente, al que recuerda haber pasado en la mañana,
en la tarde y en la noche infinidad de veces. El torrente
formaba remolinos donde fácilmente se ahogaban los
nadadores. Supo que, en dos ocasiones, el caudal
se llevó el puente de casi un kilómetro de largo. Las
crecidas se llevaban los botes, el ganado, arrancaba
troncos, todo lo que estaba a su paso.
Ese tramo que cruzó infinidad de veces en
la mañana, al medio día, al atardecer como al
anochecer. Una ocasión fue testigo de un hecho
inusual casi al medio día: “No cabe duda, los discos
giraban, se hacían esferas de luz. Se levantaban
de la llanura y subían, se acercaban casi hasta el
barandal con el que nos apoyábamos. Vieron unos
puntos en el horizonte comenzaron a brillar, que
conforme avanzaban se hacían más grandes como
esferas luminosas: asistíamos al nacimiento de seres
de luz” (Vasconcelos, 1937).

La temprana vida intelectual
El hecho de estar en medio de otros y ser minoría,
lo llevaron irremediablemente a destacar entre
los demás. El papá tenía libros y los leyó todos.
En la escuela aprovechaba todo lo que podía y lo
recomponía de acuerdo a su incipiente concepto
de nación que se forjó en la diferenciación infantil
como desigual de lo que vivió o le decían sucedió en
Oaxaca. Por ejemplo, su abuelo curó a Porfirio Díaz
y le protegió mientras se recuperaba. ¿Se imaginan
vivir en la Ciudad Porfirio Díaz, que un ancestro
alivió?
Una ocasión los visitó un tío materno, cuando
se fue, la mamá le dio a quemar unos libros
prohibidos. Participó en una obra de teatro “El
tenorio”. Era considerado el niño más aplicado de
todo Piedras Negras. El chico más leído del pueblo,
por eso una vez le pidieron que leyera un discurso en
una ceremonia patriótica, pero se puso nervioso y el
papá lo regañó. La mamá le dijo: “No eres tú para la
oratoria; serás escritor y eso vale más” (Vasconcelos,
1937).

55

�Del clima del Istmo al desierto y
las llanuras
Cuando escribió el “Ulises criollo” tuvo presente la
temperatura: “En Piedras Negras el clima extremoso
parece saludable. Se vive la mayor parte del año
puertas afuera”. Añade: “El verano fronterizo es
polvoriento y sofocante. Alivian las temperaturas
altas con baños al aire libre con una manguera”.
Cuando el calor arreciaba, sacaban catres al patio
y se pasaban viendo el cielo nocturno repleto de
estrellas (Vasconcelos, 1937).

encima de la misma. Lo que más tenemos en las
vivencias, son las personas que aparecen y se van,
solo permanece la familia. A la distancia los demás
quedan como fantasmas, presencias esfumadas casi
imperceptibles. Los nombres se pierden, solo quedan
las circunstancias que tuvimos. No había más
diversión que la convivencia y juegos que tenían. Así
se refirió a la gente de la frontera:
Inseguros del mañana, olvidados del ayer,
los nuestros derrochaban con desprecio de
la previsión, indiferentes aún al aseo”. Los
residentes de Piedras Negras aspiraban ser
como los de allá pasando el río. La aduana y
el ferrocarril dejaron un progreso, entonces
parecía que se estaba igual: “Ahora nuestra
fortuna corría pareja con el pueblo que
acrecentaba sus recursos y que se regodeaban
de que estaban progresando. En aquella
región se desconoce la miseria, los cocheros
y aguadores entraban a la misma cantina que
el funcionario de la aduana. Por ser zona libre,
los recursos entraban sin tanto costo y se podía
conseguir lo que se quería. Había comercios
locales, pero la gente prefería comprar ropa
en el otro lado, comer allá, la moda de vinos
importados y beber cerveza. (Vasconcelos,
1937)

De todos los goces de la frontera, el mejor es
pernoctar al aire libre, el clima caliente y seco hace
más limpia la bóveda celeste. En aquella topografía
de llanuras devastadas, el cielo es más ancho que en
otros sitios de la tierra y las constelaciones refulgen
dentro de una inmensidad engalanada por estrellas
fugaces:
En aquellos cielos nuestros, desprovistos
de literatura, la mente sondea, libre de
sugerencias, como si recién descubriese el
cosmos. Entonces la memoria distraída repite
sin atención los nombres de la media docena
de constelaciones, que la abuela conocía: la
osa, el abanico, las siete cabrillas y el lucero.
En la dulzura de la noche, perdida toda noción
finita, el tiempo ya no corre porque se hizo
eternidad. (Vasconcelos, 1937)
Los inviernos crudos se padecían, “aún a pesar de
las estufas de carbón encendidas al rojo. Calaba
el viento helado y el vaso de leche de almendras
pasaba de mano en mano, aliviando partiduras
en el rostro como en las manos. Vientos del norte,
soplaban ululantes” (Vasconcelos, 1937). A veces
duraban 24 horas sin parar, levantaban remolinos
de polvo y basura, sacudían el puente. Tras los
huracanes llegaban las heladas que congelaban el
agua, formaban candelilla si llovía, aunque rara vez
nevaba. Una ocasión pasó por el puente con la mano
tocando el acero del pasamanos y llegó a la escuela
sin sentirla. Las tenía entumidas y sin sentirlas, por lo
que una maestra debió atenderlo.

La gente de Piedras Negras

Por la plaza del Comercio paseaban obreros con
overol de mezclilla, muchachas bien polvoreadas,
niños con sus papás y vecinos de Eagle Pass
que salían de allá para divertirse un poco en lado
mexicano. Muy seguido, los texanos cruzaban el
puente. Le fascinaba ver a las norteamericanas
pasear en “buggies”. Después de la cena, el
fronterizo goza el fresco sentado en las banquetas y
con las puertas abiertas.
Una o dos veces a la semana, una banda militar
amenizaba en el kiosco de la plaza. Tocaba sones
cargados de la ciudad con sus luchas y victorias. Ahí
los vecinos se saludaban cuando se cruzaban, niños
jugaban, mientras se ponía aparte, en sus cosas:
“me conurbaba en lo mío, se me deshacía el corazón
como con llanto, me pesaba sobre los hombros la
tarea que solo el trascurso de los años va haciendo
factible” (Vasconcelos, 1937).

Hay una etapa en nuestras vidas donde la geografía
no importa, más bien lo que se genera y se vive

56

�La comida de Piedras Negras y el
origen de la barbarie
El intelectual acostumbrado a la buena mesa y de
buen diente como dicen, consideró a la cocina
fronteriza como primitiva, de tortillas de harina,
crudeza de guisos locales, pero con la ventaja de que
llegaba de todo a Eagle Pass y ahí su abuela le podía
preparar alimentos como los de su natal Oaxaca,
como pipián, moles, garbanzos y arroces. Ahí comían
cabrito como platillo predilecto, aparte del cordero,
tamales rellenos de pollo, pasas y almendras, todo
con café de olla con mesas cubiertas con manteles
de hule e iluminados con un quinqué.
Pero la frase vasconceliana pesa y es una
lápida encima para justificar que no hay cultura en
la llamada Gran Chichimeca y somos bárbaros. El
origen está cuando siendo secretario de Educación,
recorrió la sierra de Querétaro y le prepararon
diversos guisos con pollo. Tal vez para congraciarse
dijo: “Donde termina el guiso y empieza a comerse
la carne asada, comienza la barbarie”. Luego el
paisano Pepe Alvarado de Lampazos y ex rector
de la Universidad de Nuevo León lo contradijo, al
señalarle que la fritada era el platillo más refinado y
exquisito que hay. Otros cuentan que Vasconcelos la
propició porque los empresarios regiomontanos no le
dieron recursos para su campaña presidencial.
Los coahuilenses refrendan su comida y me
precio de haber probado la de todos sus municipios.
Algunos parientes lejanos de don Venustiano
Carranza, residentes en Cuatro Ciénegas, señalan
con orgullo que se despertaba muy temprano, salía
a montar con su caballo, regresaba y le daban
para almorzar chile con queso, cabeza de carnero
tatemado al horno, carne asada su taza de café.
Una ocasión acudió a Querobabi, Sonora. Un
ranchero de nombre José María Suárez agasajó a
los invitados y comenzó a servir diversos cortes de
carne asada y se asombró como el Ulises Criollo
no hizo mala cara ni gestos a los bocados. Cuando
terminaron de comer, el anfitrión le reclamó como
solo los norteños lo hacen: “Maestro ¿no nos dice
usted en su libro que somos unos bárbaros porque
comemos carne asada? No veo que le haya hecho
usted asco, y antes creo que le ha gustado a usted
mucho, pues ha comido usted igual que nosotros”.

La ocurrencia fue festejada con una sonora
carcajada, a lo que Vasconcelos le respondió sin
enfado ni empacho: “No tome usted a pecho lo que yo
escribo, pues jamás lo vuelvo a leer ni a acordarme
de lo que dije, y sobre todo, la carne está muy buena,
así es que no haga usted caso de eso de la barbarie y
esas tonterías y de todas maneras celebro la lección
que me ha dado” (Rodríguez Espinoza, 2019).

La partida
El clima y la escuela fueron decisivos para salir
de Piedras Negras. Un día, su papá decidió entre
quedarse o salir. En cierta forma, Vasconcelos
justifica el proceder de su progenitor: “Permanecer
en Piedras Negras, era arrostrar la nieve y los vientos
en los despachos aduanales, en los almacenes
y plataformas del ferrocarril o derretirse bajo el
sol ardiente cualquiera en el páramo fronterizo”.
Prefirieron buscar nuevos horizontes para que los
Vasconcelos estudiaran. Cuando el director de la
escuela de Eagle Pass lo supo, le ofreció mandarlo
a estudiar a Austin con una beca. El papá se enojó.
Prepararon la partida, buscando un destino
que ubicaron en Toluca. Conforme llegaba el tiempo,
llegó la melancolía, trajo a su mente los recuerdos
de las bajadas por el río, antiguo paso de aguadores
que parecía tener jirones de una personalidad,
el puente, la plaza. Dejó Ciudad Porfirio Díaz, su
Piedras Negras del alma, en 1895. Vasconcelos con
medio siglo de vida a cuestas, añoraba el solar donde
creció: “Ya fuera, lloraba por regresar un día. Pero ya
no estaría lo que él vio y vivió, ahora lujosos edificios,
calles pavimentadas, un Piedras Negras nuevo, pero
ya no mío” (Vasconcelos, 1937). Era “irreemplazable
la ciudad infantil, parte irrecobrable de mi alma”.
Recorrió Coahuila siendo candidato a la
presidencia de la República, pero no le fue tan bien:
el Torreón se tiró al piso cuando oyó balazos, en su
frustrado viaje a San Buenaventura vio moros con
tranchetes y en la región carbonífera le gritaron: “Ya
no nos hables de Grecia, háblanos de Sabinas”. O
cuando se refirió a Viesca, Parras y General Cepeda
como las villas castizas del norte.

57

�Infancia es destino

Referencias

Vasconcelos es el hombre con el que Homero
comienza la narración de la “Ileada” y la Odisea”: “Oh
musa cántame y cuéntame la historia de ese hombre
atormentado hasta el fin de los tiempos”. Después del
gran fracaso que tuvo, víctima de un fraude electoral
a favor de Pascual Ortiz Rubio, salió del país rumbo
al exilio, al que consideraron una traición y renuncia
a la lucha. Ya en la última etapa de su vida, el
“Ulises criollo” vio a sus cicatrices, que conforme
envejecemos se vuelven surcos que determinan
nuestro camino y el modo en que enfrentamos las
adversidades. Vasconcelos se hizo fuerte en Piedras
Negras.

Guerrero Aguilar, A. (2007). “El Noreste mexicano en la obra de
Manuel Payno”. Revista de Humanidades del Tecnológico
de Monterrey (22), 13-44.
Rodríguez Espinoza, H. (2019). Vasconcelos y la carne asada.
Primera Plana.
https://www.primeraplanadigital.com.mx/blog/2019/10/07/
vasconcelos-y-la-carne-asada-2/
Vasconcelos, J. (1937). Ulises criollo, vida del autor escrita por el
mismo. Ciudad de México: Botas.

58

�Reforma Siglo XXI

Reseña: Management y tecnología alemana de
Alberto Casillas Hernández
█

E

Bryan Yair Ramírez Garza*

ste libro pertenece a la Colección Memoria del
Noreste del Centro de Estudios Humanísticos
de la Universidad Autónoma de Nuevo León y
fue presentado en 2023. Fiel a la línea temática
de su autor, Alberto Casillas Hernández,
historiador formado en la Facultad de Filosofía y Letras
de la UANL y jefe del Archivo Histórico de Fundidora,
la obra aborda la relación entre la tecnología alemana
y la acerera, desde una perspectiva de la arqueología
industrial.

Schuckfert Werke, un turbogenerador eléctrico A.E.G.
de 2,000 kwh, de 2,300 kwh y de 6,000 kwh; y cabe
señalar que, para la ejecución o el uso de estos
elementos, fue importante la colaboración de Fundidora
con ingenieros y casas consultoras alemanas, quienes
tuvieron la función de asesorar y hacer que fuera de su
alcance, es decir, que les proporcionaran las facilidades
para que terminaran por usarse. A lo largo del capítulo,
se muestran fotos de las máquinas en la actualidad y
durante su funcionamiento en la fábrica.

En su primer capítulo, “Influencia alemana en la
siderúrgica de Monterrey”, el autor plantea la primera
relación mediante la compra y uso de materiales de
construcción provenientes de marcas alemanas, como
la cementera Dyckerholff o la fabricante de grúas
Oreinstein &amp; Koppel, para la instalación de rieles, tan
necesarios en el transporte de materiales. Asimismo,
destaca la importante presencia de alemanes en las
filas trabajadoras de la empresa, en gran parte, por
su experiencia en el trabajo del acero, industria en la
que Alemania tenía experiencia. Por otro lado, el autor
recupera la figura del fotógrafo mexicano de origen
alemán, Guillermo Kahlo, quien fue contratado para
fotografiar todo lo relacionado a la empresa, a modo
de publicarlo en los principales diarios del país como
publicidad comercial. Se dice se recupera, pues Casillas
publicó con anterioridad un perfil del fotógrafo a través
del libro Guillermo Kahlo. Fotógrafo de Fundidora (EK
Editores, 2017).

Estas máquinas tuvieron, cada una, una
capacidad diferente de kilovatio-hora (kwh), por lo
que se destinaron a diferentes departamentos de
la siderúrgica. Entre mayor cantidad contenía el
aparato, mayor demanda requería el área, puesto que
había lugares en donde había mayor movimiento o
dinamismo que en otros. Por lo mismo, fue vital que
existiera una relación entre Fundidora, y los ingenieros
y casas comerciales alemanas, ya que, de esta
manera, la factoría podía manifestar las necesidades o
requerimientos, mientras que los asesores extranjeros
se encargarían de proponer la maquinaría necesaria,
con la composición de la estructura y los beneficios que
ofrecerían al ser usada.

En el segundo capítulo, “La tecnología del
departamento de fuerza motriz y el management
alemán”, el autor se concentra en la maquinaria que
se empleó en la siderúrgica regiomontana, tecnología
que fue vendida por empresas alemanas como la
Allgemeine Elektricitats-Gesellschaft. En las décadas
de 1920 y 1930, en Fundidora se usaron diversas
tecnologías, como los turbogeneradores Siemens* Egresado de la Licenciatura en Historia y Estudio de las Humanidades
en la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL. Ha publicado en las
revistas Academia Semper, Atisbo y Sillares.

Por último, en “Diversificación productiva y
modernización productiva”, Casillas habla sobre
diferentes tecnologías de origen alemán que se
usaron en Fundidora. Cabe señalar que primero se
utilizaron maquinarias estadounidenses al inicio de las
operaciones, pero la obsolescencia de la tecnología
norteamericana hizo que la siderúrgica se inclinara por
la alemana, que se caracterizaba por ser más eficiente.
Los ejemplos que se pudieran destacar fueron el
convertidor Bessemer y las calderas M.A.N., así como
los puentes-grúas. Asimismo, la empresa, al principio,
importaba ladrillos estadounidenses para construir
la infraestructura, como los hornos y las estufas,
pero los elevados precios causaron que desistieran
de importar más, para después fabricar sus propios
ladrillos mediante técnicas alemanas; aunque luego, en
la década de 1950, esto se interrumpió y se alió con

59

�una empresa productora americana. Adicionalmente,
gracias a la adquisición de más maquinaria del país
europeo, se produjeron cantidades altas de tornillos
y remaches, sin embargo, se tuvo concretado el
empleo de maquinaria de teutona para hacer telas
de alambre y tubos, aunque no se hizo.
Indudablemente, la maquinaria alemana tuvo
un papel importante en el dinamismo de Fundidora
durante gran parte de su existencia. Se usaron
diversas tecnologías en diferentes departamentos
de la factoría, por lo que las máquinas cumplían

con tareas específicas, roles que se desempeñaban
mejor que la tecnología estadounidense, utilizada
al principio y que fue reemplazada. Este cambio de
usos se debió a los altos costos de los materiales,
por lo que la empresa pensó en invertir cantidades
más accesibles para que las ventas de sus productos
fueran rentables. La innovación de los aparatos
alemanes ayudó a que la fábrica intensificara la
producción y tuviera un mejor desarrollo. Este
capítulo de cierre demuestra que se hizo realidad
la utilización del ingenio alemán, pero expone el
contraste con unos proyectos que no se cumplieron.

Management y tecnología alemana: produciendo acero para México. El caso de la Compañía
Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, S.A., 1906-1940. Centro de Estudios Humanísticos, 2023.

60

�Reforma Siglo XXI

Recopilan sabiduría de historia oral
█

A

l presentar el libro de entrevistas Ecos de un
tiempo inolvidable, historiadores y cronistas
destacaron la sabiduría que encierra la
historia oral. El libro surgió como tarea de la
materia Historia de México, donde alumnos
del tercer grado de secundaria del Instituto Francisco
Javier Mina, de San Nicolás de los Garza, Nuevo León,
escribieron entrevistas con sus familiares, compiladas
por el Dr. Juan Antonio Vázquez Juárez.
En la presentación del libro impreso, el historiador
y cronista Héctor Jamie Treviño Villarreal, escribió: “La
historia oral es la técnica que se utiliza para obtener
testimonios verbales de personas que fueron testigos o
actores de sucesos, acontecimientos y hechos, que han
dejado huella en el devenir de un pueblo”. Y agregó:
“Leer estas entrevistas nos permite acercarnos a la
vida cotidiana de otros tiempos, rescatar anécdotas,
acontecimientos personales, costumbres, juegos,
oficios y profesiones varias, en fin, toda una cauda de
conocimientos que le dan identidad cultural y raigambre
a nuestras comunidades”.
Los entrevistados y entrevistadas, 47 en total,
29 mujeres y 18 hombres, representan una amplia
diversidad de experiencias, oficios y profesiones,
señaló en el prefacio del libro el Dr. Vázquez Juárez.
Entre ellos encontramos ingenieros, licenciados,
docentes de distintos niveles educativos, enfermeras,
secretarias, comerciantes, obreros, empleados y amas
de casa, afirmó. En complemento, el compilador del
libro menciona: “Cada uno aporta una mirada distinta
del mundo y de la época que le tocó vivir, enriqueciendo
este mosaico de recuerdos que hoy ponemos en manos
del lector”.
*Licenciado en Derecho y Ciencias Sociales por la UANL. Miembro de
la Asociación de Periodistas de Nuevo León "José Alvarado Santos",
Cronista Honorario de la Asociación Estatal de Cronistas Municipales
de Nuevo León "José P. Saldaña", A. C. y cronista adjunto de Cedral del
Consejo de la Crónica de los Municipios del Estado de San Luis Potosí.
Originario de Cedral, SLP, investiga su historia y ya ha publicado el libro
Personajes, Crónicas y Leyendas de Cedral, primera y segunda parte,
en 2019 y 2021; además Confieso que he corrido (Crónicas de mis
maratones) en 2022 y recientemente, en 2025, Los Hipólito de Cedral

Rubén Hipólito*

Historia en la cotidianidad
En el prefacio de la obra, el maestro Vázquez Juárez
también explica que, en el marco de la asignatura de
Historia, los alumnos “descubrieron que la historia
no sólo habita en los grandes acontecimientos que
aparecen en los libros, sino también en las experiencias
cotidianas que se conservan en la memoria de nuestros
seres queridos […] Ecos de un tiempo inolvidable está
dedicado a todos ellos y a quienes, al recorrer estas
páginas, descubren que las historias más valiosas
suelen encontrarse muy cerca de nosotros: en la voz
de quienes nos aman y de quienes más amamos”.
La publicación de los alumnos de la generación
2023-2026 contiene entrevistas a sus familiares,
coordinados por la Profra. Ruth Rodríguez Román
y el Profr. Roberto González Astorga. El libro de 230
páginas lleva los sellos de la Sociedad Nuevoleonesa
de Historia, Geografía y Estadística, A.C. (SNHGE) y
del Centro de Historia Oral de Nuevo León, encabezado
por el Mtro. Héctor Jaime Treviño Villarreal, quien
también destacó la importancia de dejar un legado a
las nuevas generaciones a través de las entrevistas
de los estudiantes. Desde 1984, el Centro de Historia
Oral de Nuevo León ha publicado más de 300 libros, de
los cuales se han editado diez con las entrevistas del
Instituto Francisco Javier Mina.

Legado humano-cultural
La Dra. Enriqueta Zapata Espinosa, Inspectora de
la Zona 69 de Secundarias Estatales y autora del
prólogo del libro, dirigió un mensaje de felicitación a
los autores: “Ustedes son los depositarios del legado
humano-cultural de quienes les han precedido”. Por
su parte, el genealogista Benicio Samuel Sánchez
García, presidente de la Sociedad Nuevoleonesa de
Historia, Geografía y Estadística (SNHGE), que edita
el libro, dijo: “A través de la técnica de la historia oral,
los estudiantes se convirtieron en reporteros del pasado
y puentes hacia el futuro, sentándose a escuchar con

61

�paciencia y admiración los relatos de sus seres
queridos […] Al recorrer este mosaico de recuerdos,
es imposible no conmoverse con la sinceridad de
sus relatos. Cada historia seleccionada nos deja una
lección profunda de vida […] Son relatos de infancias
arduas estoicamente superadas, de paseos en burro
por la sierra, de tardes de matiné y de añoranzas por
un Monterrey de palmeras en la Calzada Madero

que ya sólo vive en la memoria colectiva […] A todas
las abuelitas, abuelitos, padres y familiares que
abrieron el baúl de sus recuerdos y compartieron su
corazón: gracias, gracias por recordarnos el valor del
trabajo honesto, la perseverancia y la importancia de
mantener unida a la familia. A los alumnos: gracias
por saber escuchar”.

62

�Reforma Siglo XXI

Marcel Proust: En busca del tiempo perdido (séptima
parte): “El tiempo recobrado” o la epifanía en la
génesis de la creación literaria proustiana
█

Introducción

En busca del tiempo perdido
Primer volumen: “Por el camino de Swann”

“El tiempo recobrado” constituye el séptimo y último
volumen de En busca del tiempo perdido. Su narrativa
se ambienta en el París de la Primera Guerra
Mundial, presenta el deterioro de los personajes y las
consecuencias que el transcurso del tiempo ha dejado
en ellos.

Primera parte: “Combray”
Segunda parte: “Unos amores de Swann”
Tercera parte: “Nombres de tierras: El nombre”
Segundo volumen: “A la sombra de las
muchachas en flor”

Lo anterior representa el plano visible o superficial
de la obra; el plano profundo o “iceberg”, es la génesis
literaria surgida del recuerdo involuntario, provocados
por elementos como la magdalena, la losa desigual en
la entrada del hotel de la princesa de Guermantes, el
crujido de la servilleta almidonada y el tintineo de la
cuchara en el plato, escuchados (estos dos últimos) por
primera vez en Balbec. El recuerdo de dichos elementos
reaparece de manera constante en diversos episodios
de la obra, aunque el recuerdo más preciso, la epifanía1
que lo retrotrae a los recuerdos más remotos con
todos sus detalles ocurrió en la biblioteca del palacio
de la princesa de Guermantes. La magdalena y la losa
dispareja ocurrieron en París, la servilleta almidonada y
el golpe de la cuchara en el plato, en Balbec.
En “La fugitiva”, sexto volumen de la novela,
analizado en el número anterior de Reforma Siglo
XXI (número 126, publicado en junio de este año),
advertimos cómo Proust aceleró la acción y presentó
el destino final de algunos de los personajes, y de otros
describió el principio de su etapa postrera, su deterioro
físico y moral sin que éstos estuvieran exentos de
sorpresas mayúsculas para los lectores que hayan
tenido la paciencia de recorrer, línea por línea las más
de tres mil páginas de esta novela catedral.
*Licenciado en Letras Españolas por la Facultad de Filosofía y Letras
de la UANL. Maestro “Medalla Rafael Ramírez”. Fundador y editor
responsable por más de 15 años de la revista Reforma Siglo XXI de
la Preparatoria No. 3. En 2017 recibió el reconocimiento Libros UANL
por su contribución al libro y la lectura por editar la revista Reforma
Siglo XXI. En 2019 la UANL lo nombró Profesor Emérito. Actualmente
maestro jubilado de educación media básica y media superior.
1 Manifestación, aparición o revelación.

Clemente Apolinar Pérez Reyes*

Primera parte: Gilberta Swann y Odette de Crecy
Segunda parte: Balbec y las muchachas en flor
Tercer volumen: “El mundo de Guermantes”

Primera parte:
En el hotel de los Guermantes y el salón de la
señora de Villeparisis
Segunda parte:
Capítulo primero: Enfermedad y muerte de la
abuela de Marcel
Capítulo segundo: Los zapatos rojos de la
duquesa
Cuarto volumen: Sodoma y Gomorra

Primera parte
Capítulo único: La homosexualidad del barón de
Charlus al descubierto
Segunda Parte
Capítulo primero: Las intermitencias del corazón
(El salón de la princesa de Guermantes y el recuerdo
de la abuela)
Capítulo segundo: Los misterios de Albertina
Capítulo tercero: Las tristezas del barón de
Charlus
Capítulo cuarto: Brusca mudanza con relación a
Albertina

63

�Quinto volumen: La prisionera
El quinto tomo externamente tiene dos
secciones, pero internamente tiene una estructura
de sonata: exposición desarrollo reexposición.
Primera sección: Los celos de Marcel hacia
Albertina (exposición)
Segunda sección: El salón Verdurín
(desarrollo). Los celos de Marcel hartan a Albertina
(reexposición)
Sexto volumen: La fugitiva
Primera parte: La desaparición de Albertina
Segunda parte: El anhelado viaje a Venecia
Séptima parte
Primera parte: El regreso a Combray
Segunda parte: La guerra
Tercera parte: La matiné de la princesa de
Guermantes. Recuperación del Tiempo. Epifanía de
la creación literaria.

Episodio final de “La fugitiva”
La muerte de Proust, particularmente por las
circunstancias en que ocurrió, favorecen que
este autor francés sea uno de los escritores peor
editados. Esta obra, en su séptima parte, alcanza su
conclusión, es decir, el final de En busca del tiempo
perdido.
He trabajado con la edición de Alianza Editorial,
traducción iniciada por Pedro Salinas, continuada por
José María Quiroga Pla y finalizada por Consuelo
Berges. Sin embargo, la edición más destacada
es la de Mauro Armiño, para la editorial Valdemar
quien integró en el cuerpo de la narración las tarjetas
añadidas por Proust al revisar los últimos tomos,
que “La Pléiade”, editorial de donde provienen las
versiones de Alianza, incluyó como notas al pie de
página.
Agrego aquí el final de “La fugitiva”, por
considerarlo de mucha importancia para tener una
visión completa de la estructura social a la que Proust
tanto criticó y para tener íntegro el caleidoscopio
social parisiense de la época de la Tercera República
Francesa y el Segundo Imperio Alemán, rivalidad que
llevó a la Primera Guerra Mundial.
Como ya es habitual en Proust, el inicio de este
último libro “El tiempo recobrado” es el episodio final
de “La fugitiva”, es decir, se traslapa con “El tiempo

recobrado”. Este final aborda el regreso del narrador
con su madre del viaje de Venecia, que comenté muy
apresuradamente en la colaboración anterior.
Durante el trayecto de regreso el narrador
y su madre realizan comentarios acerca de dos
matrimonios sorprendentes: el primero es el de
Roberto de Saint-Loup con Gilberta Swann, quien
había adoptado el nombre del nuevo marido de
Odette de Crécy, el conde de Forcheville. Gilberta es
ahora Gilberta de Forcheville, sí, de aquel Forcheville
que le provocó en “Unos amores de Swan” crisis de
celos a Charles Swann. ¡Oh, ironía!, con él termina
casándose Odette. Por lo tanto, la duquesa de
Guermantes, quien juró que nunca conocería a la hija
de Swann, ni mucho menos a la esposa, es ahora tía
de Gilberta porque se casa con su sobrino Roberto
de Saint-Loup. Con este matrimonio, la odiada hija
de Swann se convierte en una Guermantes. Ironía
sobre ironía.
El segundo matrimonio sorprendente es el de
la sobrina de Jupien, quien, abandonada por Morel,
había sido adoptada por monsieur de Charlus y le
había otorgado un nombre nobiliario: mademoiselle
D’Oloron, a quien los bonos en la bolsa de valores
social le crecen desmesuradamente pues acaba
casándose con el hijo de los Cambremer. A su
muerte, una semana después de su boda, se reúne
toda la realeza europea, desfilando en condolencia
sin fin:
En la esquela de defunción figuraban, junto
a nombres como Jupien, casi todos los más
grandes de Europa, como los de los vizcondes
de Montmorency, de S. A. R., la condesa de
Bourbon-Soissons, del príncipe de ModeneEste, de la vizcondesa de Edumea, de Lady
Essex, etc. Seguramente el nombre de todas
estas grandes alianzas no podía sorprender, ni
siquiera a quienes sabían que la difunta era hija
de Jupien. Porque lo importante es tener una
gran alianza. (Proust, 2021, pp. 326-327)
El caso de este desfile se debe a las grandes alianzas
europeas, conocido como casus foederis:

64

De este modo, interviniendo el casus foederis
[el motivo de la alianza], la muerte de la
pequeña plebeya pone en luto a todas las
familias principescas de Europa. Pero muchas
personas de las nuevas generaciones, y que

�no conocían las posiciones reales, aparte de
que podían tener a María Antoinette D’Oloron,
marquesa de Cambremer, por una dama de la
más alta estirpe, podrían cometer otros muchos
errores leyendo aquella esquela de defunción.
(Proust, 2021, p. 327)

Combray donde se narra la visita que Marcel realiza
a Gilberta de Saint-Loup en Tansonville, visita que
permite al narrador recordar su infancia y por lo tanto
resignificarla:
Ocurría que Gilberta me dejaba caminar sin
ella, y yo me adelantaba, dejando atrás mi
sombra, como un barco que sigue navegando
a través de las superficies encantadas;
generalmente me acompañaba. Estos paseos
solían ser mis paseos de niño: ¿Cómo no
iba a sentir más vivamente aún que antaño
camino de Guermantes el sentimiento que
nunca sabría escribir, al que se sumaba otro,
el de que mi imaginación y mi sensibilidad se
habían debilitado, cuando vi la poca curiosidad
que me inspiraba Combray? ¡Qué pena
comprobar lo poco que revivía los años de otro
tiempo! ¡Qué estrecho y qué feo me parecía el
Vivonne junto al camino de sirga! No es que
yo notase grandes diferencias materiales en lo
que recordaba. Mas, separado de los lugares
que atravesaba por toda una vida diferente, no
había entre ellos y yo ninguna contigüidad en
la que nace, incluso antes de darnos cuenta,
la inmediata, deliciosa y total deflagración del
recuerdo. (Proust, 2017, p. 8)

De esta manera termina “La fugitiva”, de sorpresa en
sorpresa, para iniciar “El tiempo recobrado”, con un
caleidoscopio social sorprendente y con un narrador
que asume como nunca el papel de narrador en
primera persona, para acceder subjetivamente a la
revelación final de su vida.

El regreso a Combray
El tiempo tiene carácter circular. En En busca del
tiempo perdido se manifiesta en muchas situaciones.
Esta característica de circularidad se hace presente
en la primera parte que provisionalmente, a falta
de capítulos o secciones, la he titulado el regreso a

Los dos episodios de Combray, el de la niñez y el
del Marcel adulto, son como dos pilares o columnas.
El episodio correspondiente a la niñez, contenido en
“Por el camino de Swann” y el del Marcel adulto (pilar
dos), presente en “El tiempo recobrado”, “constituyen
un díptico literario que preparan arquitectónicamente
para coronar esta catedral de palabras que es ‘En
busca del tiempo perdido’” (Pimentel, 2022).
El segundo pilar (Combray 2) nos rectifica y
resignifica lo vivido por el narrador en su infancia.
Los caminos no son opuestos, como siempre
pensó Marcel. Por el contrario, geográfica, irónica
y socialmente se unen, pues Gilberta, la hija de
Swann se convierte en una Guermantes gracias a su
inmensa fortuna y a su matrimonio con Roberto de
Saint-Loup:

65

Pero, y esto no afecta a su valor propio,
recuerdo que en aquellas conversaciones que
teníamos en el paseo, varias veces me causó
gran extrañeza. Una de ellas, la primera,
diciéndome: «Si no tuviera usted mucha
hambre y si no fuera tan tarde, tomando ese

�camino de la izquierda y girando luego a la
derecha, en menos de un cuarto de hora
estaríamos en Guermantes» […]2 Y la tercera
fue cuando Gilberta me dijo: «Si quiere,
podremos de todos modos salir un día después
de almorzar y podemos ir a Guermantes, yendo
por Méséglise, que es el camino más bonito»,
frase que, trastrocando todas las ideas de mi
infancia, me enseñó que uno y otro camino no
eran tan irreconciliables como yo creía. (Proust,
2017, p. 9)
Así, “Le coté de chez Swann” (“Por el lado de
Swann”, traducida “Por el camino de Swann”)
representa la burguesía, es decir, los ricos sin ningún
título nobiliario y “Le coté de Guermantes” (“Por el
lado de Guermantes”) la nobleza, los que terminan
uniéndose, como Gilberta y Saint-Loup.
En este volumen el narrador describe la
epifanía que experimentará y lo llevará a la literatura.
Han pasado seis volúmenes y la vida para Marcel
tiene sentido gracias al arte y a su vida social en los
diversos salones parisinos: Guermantes, Villeparisis,
Verdurin, etc. Desde el primer tomo confiesa su
afición literaria. Acude con Bergotte, quien le pide
que escriba y le muestre lo que ha escrito, pero no
logra convencer al maestro. Cuando se despide de
Gilberta de Saint-Loup se lleva prestado el Diario de
los hermanos Goncourt en el que, en una entrada,
se describe una fiesta en el salón Verdurin. Se
desencanta de la prolija descripción de personas
y objetos que realizan los Goncourt y empieza a
meditar en las dificultades de la creación literaria.
Sobre todo, las que él experimentó a lo largo de
su vida. (Recuérdese que en “La prisionera” hay
una mención en el sentido de que el periódico Le
Figaro le había publicado un artículo y que Albertina
constantemente le pedía que se pusiera a escribir).
En París, a su regreso de su visita a Combray,
escribe:

2 La segunda sorpresa (que omito en este trabajo para evitar
su elongación) se refiere a las fuentes del río Vivonne, que
corría paralelo al camino de Swann, que Marcel niño creía tan
extraordinario y en el regreso a Combray se lo encuentra como
ha sido siempre: un riachuelo cuyas fuentes “no era más que un
lavadero cuadrado del que salían burbujas” (Proust, 2017, p. 9).

Estas ideas, que tendían unas a disminuir,
otras a aumentar mi pesar por no tener dones
para la literatura, no se presentaron nunca en
mi pensamiento durante los largos años en
los que, por lo demás, había renunciado por
completo al proyecto de escribir y que pasé
lejos de París, en un sanatorio, hasta que
este sanatorio no pudo ya encontrar personal
médico, a principios de 1916. Entonces volví a
un París muy diferente de aquel al que ya había
vuelto una vez, como se verá en seguida, en
agosto de 1914, para una consulta médica,
después de lo cual retorné a mi sanatorio.
(Proust, 2017, p. 48)
Lo interesante del Diario3 de los Goncourt es que
el texto que leyó Marcel y que le provocaron tantas
dudas acerca de su capacidad para escribir, no
es de los hermanos Goncourt, sino que Proust
mismo lo escribió imitando el estilo de los Goncourt
atribuyéndoselo a éstos. Es decir, lo que el lector
encuentra en las páginas proustianas es solo un
pastiche, no pretenda buscarlo en el Diario de los
Goncourt, pues ellos no lo escribieron.
Allá en Combray, en el Combray de su
idílica infancia, Marcel había abrigado la ilusión de
convertirse en escritor. Luz Aurora Pimentel (2022),
describe este recuerdo de la siguiente manera:
[…] la contemplación de los campanarios de
Martinville lo habían llevado al éxtasis y al
atisbo de la vocación que culminó en un acto
de escritura. Aquí, en el segundo Combray,
tantos años después, en la vejez, la lectura del
Diario de los Goncourt, lo lleva al nadir de la
desesperanza. Si este registro puntual de los
objetos de la realidad con un barniz estético es
la literatura, entonces para el narrador ya no
hay esperanza porque es un camino que no
le interesa recorrer, ni ese ni el de la literatura
realista que pretende ser un fiel reflejo de la
realidad y no es otra cosa que el inventario
banal de los objetos que pueblan el mundo de
lo real.

3 Los hermanos Edmond y Jules de Goncourt fueron precursores
del naturalismo francés, destacando por sus novelas detallistas y su
monumental Diario (1887-1896), retrato de la vida parisina del siglo
XIX. Información recuperada de Wikipedia, el 1° de marzo de 2026.

66

�La guerra
La desesperanza de Marcel es la transición hacia
la segunda parte de “El tiempo recobrado”. Nos
encontramos de pronto con que el narrador entra y
sale de los sanatorios. Esta circunstancia coincide
con la guerra y, en sus breves regresos, Marcel
puede apreciar que no obstante encontrarse un
París devastado por la guerra, mantiene la misma
mundanidad de siempre: han cambiado muchas
cosas, principalmente los temas, que ahora se
refieren sobre todo a asuntos relacionados con la
guerra.
Esta parte inicia con un episodio donde
reaparece el barón de Charlus en plena decadencia.
En “La prisionera”, dos libros atrás, en el salón
Verdurin, se produce la estrepitosa caída de Charlus:
una caída pura y estrepitosamente social. En nuestra
colaboración del número 125 de Reforma Siglo XXI,
dimos cuenta de cómo su prima, la reina de Nápoles,
lo rescató del escarnio al que lo había sometido
madame Verdurin, por no haberla presentado a
los aristócratas que Charlus había invitado. Cayó
enfermo el barón, estuvo a las puertas de la muerte,
pero se recuperó y ya no lo volvemos a ver ni en “La
prisionera” ni en “La fugitiva”, hasta muchos años
después, en plena guerra, cuando Marcel, en una
de sus salidas del sanatorio, al dirigirse a casa de
madame Verdurin, casualmente lo encuentra:
Resulta, pues, que queriendo ir a casa de
madame Verdurin, me encontré con monsieur
de Charlus. Y desde luego, no lo hubiera
encontrado en aquella casa como antaño;
su enfado no había hecho sino agravarse
y madame Verdurin aprovechaba hasta los
acontecimientos presentes para desacreditarlo
más. Había dicho ya hacía mucho tiempo que le
encontraba gastado, acabado, más pasado de
moda en sus pretendidas audacias que los más
pompiers, y ahora resumía esta condenación y
la alejaba de todas las imaginaciones diciendo
que era «de antes de la guerra». Para el
pequeño clan, la guerra había hecho, entre él y
el presente, un corte que le relegaba al pasado
más muerto. Por otra parte –y esto se dirigía
más bien al mundo político que estaba menos
enterado–, le presentaba como tan ridículo,
tan fuera de la circulación como posición
mundana que como valor intelectual. «No ve a

nadie, no le recibe nadie», le decía a monsieur
Bontemps, al que convencía fácilmente. Desde
luego, había algo de verdad en estas palabras.
La posición de monsieur de Charlus había
cambiado. Cada vez menos interesado por
el gran mundo, indisponiéndose siempre con
todos por su carácter quisquilloso […] vivía en
un relativo aislamiento que no se debía, como la
soledad en que murió madame de Villeparisis,
al ostracismo impuesto por la aristocracia, pero
que para el público resultaba peor por dos
razones. (Proust, 2017, pp.100 y 101)
En tanto, ¿qué pasa con otro de los Guermantes,
Roberto de Saint-Loup? Como sabemos, Saint-Loup
es el gran amigo del narrador, pero también un noble
que desdeña su alcurnia y prefiere la dimensión
artística (literatura, pintura, etc.) como todos los
Guermantes. Saint-Loup es uno de los personajes
poliédricos y contradictorios de En busca del tiempo
perdido. En el último volumen de esta singular novela
aparece casado con Gilberta Swann, aquel gran
amor adolescente del narrador. Ahora, transcurridos
los años, está casado con Gilbertte o Gilberta, pero
no por amor, sino por su enorme fortuna y dándole
celos a Rachel, la novia que utiliza como pantalla
para ocultar su gran pasión por los hombres, porque
al final, en “El tiempo recobrado”, Roberto de SaintLoup, sobrino de Charlus, se enamora perdidamente
de Morel. Sí, improbables lectores: “Se lo bajó al
tío”, como desenfadadamente expresa Luz Aurora
Pimentel (2022).
Saint-Loup también sufre de celos por el
violinista, pues éste lo engaña, tanto con hombres
como con mujeres. En este contexto de la Belle
Époque y de la alta sociedad parisina, en el que las
infidelidades era cosa de todos los días y de lo más
normal, es explicable la actitud de Gilberta ante la
conducta de Saint-Loup. Gilberta estaba tan celosa
de Rachel, pero para agradar a Roberto se maquilla
y se viste como ella para ver si el desleal y traidor
la quiere un poquito. Esta ilusión o esperanza de
Gilberta es del todo inútil, pues ya a estas alturas
ambos, Rachel y Roberto, ya no se aman. Ese amor
es más que una leyenda, una pantalla.
Aunque ya no es sorpresa, porque al final de
“La fugitiva” Roberto le había confesado a Marcel sus
inclinaciones sexuales, Marcel se sorprende al ver a
Saint-Loup salir del burdel de hombres y perder allí
su cruz de hierro de héroe de guerra:

67

�Una cosa me impresionó, y no fue su cara,
que yo no veía, ni su uniforme, disimulado
en una gran hopalanda, sino la extraordinaria
desproporción entre el número de puntos por
donde pasó su cuerpo y los pocos segundos en
que se realizó aquella salida, que parecía la de
un sitiado que intentara escapar. De modo que
pensé, aunque no lo reconocí formalmente, no
diré ni siquiera en el tipo, en la esbeltez, en el
modo de andar ni en la rapidez de Saint-Loup,
sino en la especie de ubicuidad que le era tan
característica […] Los asistentes [al burdel de
hombres, a donde el narrador había ingresado
pues en la oscuridad de París se había perdido
y entró con el fin de pedir algo de beber, pues
la caminata le había producido sed] estaban
muy preocupados por una cruz de guerra que
se había encontrado en el suelo y no se sabía
quién la había perdido, a quien devolverla para
evitar un castigo. (Proust, 2017, pp. 160 y 170)

Pero a pesar de todo las conversaciones de
la sociedad parisina, en el fondo no difieren de la
época anterior a la guerra. El tono era el mismo,
solo cambiaba ligeramente el tema. El cambio que
presupone la guerra está solo en la imaginación
de los contertulios. El cambio imaginario tal vez
se deba a que el salón de madame Verdurin sigue
operando, aunque ahora con un prestigio que
nunca tuvo, ostentando una nueva localidad, con
un lujo renovado. Las distracciones de la burguesía
y la nobleza han dado un giro: impulsado por la
caridad se toma té en torno a una mesa de bridge.
El Louvre, el famoso museo, ha sido cerrado por la
incompatibilidad del arte con la guerra. Proliferan
los desfiles de moda, cuyos diseños pasan de la
sofisticación a la sencillez:
Estaban cerrados el Louvre y todos los museos,
y cuando se leía en el título de un artículo de
periódico: «Una exposición sensacional», se
podía estar seguro de que se trataba de una
exposición no de cuadros, sino de vestidos.
(Proust, 2017, p. 49)
[…]
En cuanto a la caridad, pensando en todas
las miserias nacidas de la invasión, en tantos
mutilados, era muy natural que se viera
obligada a hacerse «más ingeniosa aún», lo
que obligaba a las damas de alto turbante a
pasar el final de la tarde en los tés alrededor de
una mesa de bridge. (Proust, 2017, p. 51)

Allí perdió su condecoración militar, aunque de todos
modos acaba su vida de una manera heroica pues
su extraordinario valor y entrega lo llevan a dar la
vida para salvar a sus hombres en alguna de las
inmortales batallas de esta guerra.
Marcel, quien ha estado enfermo e internado
en un sanatorio (Maison de santé) regresa a París
en 1916 para encontrarse con una sociedad inmersa
en el chismorreo de la guerra. En esta sección se
asume un narrador testigo que no está involucrado
en la acción bélico-social. Esta modalidad le permite
al narrador no involucrarse en acciones de guerra
ni sociales. De allí este gran hueco en la narración,
pues el narrador ha estado confinado en una casa de
salud por lo menos cuatro años si no es que más, ya
que éste menciona dos fechas (algo inusitado en En
busca del tiempo perdido): 1914 y 1916, los años de
la Primera Guerra Mundial.

De esta manera la sociedad parisina en general
construye un nuevo discurso social para reproducir
una participación de manera análoga o metonímica,
apropiándose de la guerra para justificar sus
actividades más vacías. Con este contexto ambas
actividades, la social y la bélica, continúan:

En estas fechas, dos salones sobresalen
en París: el de madame Verdurin y el de madame
Bontemps. Han quedado en una posición privilegiada
lo que les permite convertirse en centros de
información autorizados “a los que acuden en
tropel toda la alta aristocracia francesa que antes
los había desdeñado” (Pimentel, 2022). Es decir,
en la ciudad Luz la aristocracia y la gran burguesía
continúan ofreciendo recepciones solo que la época
exige cambiar de temas, aunque se continúe con las
formas vacías, es decir, siguen siendo los salones de
la nada.

68

Mientras tanto la guerra se prolongaba
indefinidamente y los que habían anunciado
de buena fuente, desde que ya hacía
algunos daños, que habían comenzado las
negociaciones de paz, específicamente las
cláusulas del tratado, no se tomaba el trabajo,
cuando hablaba con nosotros, de disculparse
por sus falsas noticias. Las habían olvidado y
estaban dispuestos a propagar sinceramente
otras que se olvidarían con la misma rapidez.
Era la época en que había continuamente
incursiones de los gothas; el aire chisporroteaba
continuamente con una vibración vigilante y

�Proust en el Boulevard Bineau, en Neully-Sur-Seine, en 1891. Fuente: El Mundo.

sonora de aeroplanos franceses. Pero a veces
resonaba la sirena como una desgarradora
llamada de Walkure –única música alemana
que se oyera desde la guerra– hasta que los
bomberos anunciaban que había terminado
la alarma, mientras a su lado la fajina, como
un chicuelo invisible, comentaba a intervalos
regulares la buena nueva y lanzaba al aire su
gusto de júbilo. (Proust, 2017, p. 117)
Salvo algunas excepciones, los personajes de En
busca del tiempo perdido que viven el instante, su
universo de valores está valorado negativamente
porque el presente no tiene sentido si se desliga del
pasado, ya que son incapaces de proyectar el futuro.
Los seres que viven exclusivamente en el presente,
sacerdotisas de la nada –como es el caso de la

duquesa de Guermantes y de madame Verdurin–
oficiando para los reyes del instante, viven una vida
separada en sí mismas, una vida sin sentido.

La matiné de la princesa de
Guermantes
Esta última parte no solo lo es de “El tiempo
recobrado”, sino de todo En busca del tiempo
perdido. Se constituye como un gran final sinfónico
de todos los temas que Proust desarrolló a lo largo
de toda la obra. Es también la liquidación de sus
personajes, de su destino final, con excepción del
narrador, quien también fue un personaje y gracias
a que experimenta una epifanía que complementa
la experiencia de la magdalena narrada en el primer
volumen de la obra, recupera, mediante la memoria

69

�involuntaria, el recuerdo límpido de su vida hasta ese
momento. Así es como Marcel, ya al final de sus años
y ante las puertas de la muerte, se dispone a narrar
todas sus vivencias, gracias a tres experiencias de
memoria involuntaria más: El tropiezo con la baldosa
en el patio, el tintineo de una cuchara al chocar
con un plato y el crujido de una servilleta al ser
desdoblada. Lo que el lector ha leído, entonces, aún
no se ha escrito, lo conocerá gracias a la circularidad
del tiempo y a la memoria del narrador. A su vez,
Proust procede a la liquidación de una época, de
una sociedad decadente, porque “[...] La historia del
mundo contada a lo largo de toda La Recherche no
es otra cosa que la historia de una decadencia [...]”
(Flor Méndez, 2016).

vivido en su infancia en Combray es recordado en
rápida sucesión. Todo Combray desfila por su mente.
Sin embargo, no es esta la epifanía que lo sacará
de su imposibilidad creadora. En esta ocasión,
ya envejecido, en el patio del hotel del príncipe de
Guermantes, le ocurre otra situación semejante a la
de la magdalena:
Pero a veces, en el momento en que todo
nos parece perdido, llega la señal que puede
salvarnos; hemos llamado a todas las puertas
que no dan a ningún sitio, y la única por la que
podemos entrar y que habríamos buscado
en vano durante cien años, tropezamos con
ella sin saberlo y se nos abre […] Rumiando
los tristes pensamientos que decía hace
un momento, entré en el patio del hotel de
Guermantes, y en mi distracción no pude ver
un coche que avanzaba; el gro del watman solo
me dio tiempo para apartarme bruscamente,
y retrocedí lo bastante para chocar sin querer
contra el pavimento bastante desigual tras el
cual estaba la cochera. Pero en el momento
en que, rehaciéndome, puse el pie en una
losa lo bastante alta que la anterior, todo mi
desaliento se esfumó ante la misma felicidad
que, en diversas épocas de mi vida, me dio la
vista de los árboles que creí reconocer en un
paseo en coche alrededor de Balbec, la vista
de los campanarios de Martinville, el sabor de
una magdalena mojada en una infusión, tantas
otras sensaciones de las que he hablado y que
las últimas obras de Vinteuil me parecieron
sintetizar. Igual que en el momento en que
se saboreaba la magdalena, desaparecieron
toda inquietud sobre el porvenir, toda duda
intelectual. Las que me asaltaron un momento
antes sobre la realidad de mis dotes literarias
y hasta sobre la realidad de la literatura
se disiparon como por encanto. Sin haber
hecho ningún razonamiento nuevo, sin haber
encontrado ningún argumento decisivo, las
dificultades, insolubles un momento hace,
perdieron toda importancia. (Proust, 2017, pp.
233 y 234)

Luz Elena Pimentel (2022) señala que este
último volumen se aborda desde una perspectiva
filosófica. Marcel Proust integra temas filosóficos,
sociológicos y psicológicos a través de personajes y
situaciones, y demuestra gran habilidad como crítico
literario. Sin embargo, su enfoque filosófico no es
sistemático, sino que está integrado en la narrativa
y los acontecimientos. Dos figuras de esta célebre
novela, a quienes apenas hemos hecho referencia
de manera incidental a lo largo de las más de 150
páginas del presente ensayo, son Legrandin y
Bloch, representantes paradigmáticos de formas
contrapuestas de esnobismo. Bloch, amigo judío de
Marcel, expresa opiniones originales principalmente
sobre política y sociedad, que Marcel narra con
admiración. Como otros personajes de En busca
del tiempo perdido, sus ideas evolucionan a lo largo
de la obra. Todo se analiza desde una perspectiva
filosófica:
Marcel Proust hace una filosofía narrativamente
encarnada, es decir, la filosofía encarnada en el
tiempo, válida para los sucesos como para los
personajes […] Pero a diferencia de Montaigne,4
los ensayos filosóficos de Proust no se dan en
el espacio definido por el tema a desarrollar
en un solo capítulo, sino que evolucionan
junto con los personajes y los acontecimientos
que vuelven para ser resignificados, para ser
repensados. (Pimentel, 2022)
Marcel había experimentado, ya adulto, el episodio
de la magdalena que le despertó involuntariamente
sus recuerdos más remotos, en los que todo lo
4 Literato francés creador del ensayo como género literario.

El narrador menciona dos lugares significativos en
los que vivió experiencias memorables: Combray
y Venecia. Señala que, aunque no comprende del
todo el motivo, la muerte parece perder relevancia
ante la intensidad de esa felicidad: “Mas ¿por qué en
uno y en otro momento, las imágenes de Combray

70

�y de Venecia me dieron un goce parecido a una
certidumbre y suficiente, sin más pruebas, para que
la muerte no me importara?” (Proust, 2017, p. 235).

hizo espejear una sensación […] a la vez en
el pasado, lo que permitía a mi imaginación
saborearla, y en el presente en donde la
sacudida efectiva de mis sentidos por el ruido,
el contacto de la servilleta, etc., añadió a los
sueños de la imaginación aquello de lo que
habitualmente carecen: la idea de existencia,
y, en virtud de este subterfugio, permitió a mi
ser lograr aislar, inmovilizar –lo que dura un
relámpago– lo que no se aprecia jamás: un
poco de tiempo en estado puro […] Pero si un
ruido, un olor, ya oído o respirado antes, se oye
y se respira de nuevo, a la vez en el presente
y en el pasado, reales sin ser actuales, ideales
sin ser abstractos, en seguida se encuentra
liberada la esencia permanente y habitualmente
oculta de las cosas, y de nuestro verdadero yo
[…] se despierta y se anima al recibir el celestial
alimento que le aportan. Un minuto liberado
del orden del tiempo ha recreado en nosotros,
para sentirlo, al hombre liberado del orden
del tiempo. Y se comprende que este hombre
sea confiado en su alegría, aunque el simple
sabor de una magdalena no parezca contener
lógicamente las razones de esta alegría; se
comprende que la palabra muerte no tenga
sentido para él: situado fuera del tiempo ¿qué
podrá temer del futuro? (Proust, 2017, pp. 240241)

El milagroso paso en falso le provoca una
sensación idéntica a la que sintió en Venecia, al
pisar las baldosas de la plaza de san Marcos. Este
tropiezo le devuelve la realidad de la vida al ponerlo
en comunicación íntima y total con un fragmento
de tiempo en estado puro. En la experiencia de las
baldosas del palacio del príncipe de Guermantes,
todas las condiciones que le preceden repiten la
experiencia de la magdalena, experiencia fundadora
de todo el relato. Las etapas son la felicidad
inexplicable, el intento de repetir la sensación
volviendo sobre sus pasos, y el facsímil espiritual. La
diferencia es que ahora las etapas mencionadas se
abrevian, se suceden vertiginosamente.
Un poco más tarde, ya en la biblioteca del
príncipe de Guermantes, vuelve a experimentar esa
sensación milagrosa que lo conecta con el pasado.
El crujido de la servilleta almidonada al contacto con
sus labios le trae todo Balbec. El ruido y la cuchara
contra el plato lo regresa al momento en el tren hace
apenas unas horas, cuando constataba con tristeza
que había perdido la capacidad de sentir conectarse
espiritualmente con las formas del mundo.
Simultáneamente y sin que la percepción estuviera
en el centro de su atención, sus oídos percibieron
el ruido de un martillazo contra las ruedas del tren.
Ahora, una impresión auditiva semejante, el ruido
metálico de una cuchara en un plato lo regresa de
inmediato a ese ruido metálico que escuchó en el
tren. Esas repeticiones de la memoria involuntaria
lo llevan a un éxtasis y a la necesidad de un
esclarecimiento final. El paso en falso atrajo todas las
demás experiencias idénticas que se han repetido a
lo largo de la vida y lo llevan a momentos del pasado:
¿Nada más que a un momento del pasado?
Acaso mucho más; algo que, común a la vez al
pasado y al presente, es mucho más esencial
que los dos. En el transcurso de mi vida, la
realidad me había decepcionado muchas
veces porque, en el momento de percibirla,
mi imaginación no era mi único órgano para
gozar la belleza, no podía aplicarse a ella, en
virtud de la ley inevitable que dispone que solo
se puede imaginar lo que está ausente [… ] Y
he aquí que, de pronto, el efecto de esta dura
ley quedaba neutralizado, suspendido, por un
expediente maravilloso de la naturaleza que

Volvamos atrás un momento. Estas meditaciones las
realiza Marcel en la biblioteca del palacio del príncipe
de Guermantes. Había llegado a pie al patio del
palacio, porque deseaba caminar un poco. Lo recibe
un criado, pero no lo pasa al salón porque la princesa
de Guermantes ha ordenado no abrir porque los
músicos están ejecutando una pieza musical.
Marcel medita en la biblioteca. Llegó
caminando al palacio de Guermantes y un criado
lo había recibido, pero no le permitió entrar al salón
debido a una orden de la princesa, que no deseaba
interrupciones mientras los músicos ejecutaban
una pieza musical. Cuando al fin pasa al salón su
sorpresa es mayúscula. No reconoce a nadie, no
sabe quién es el príncipe de Guermantes, ni identifica
a ninguno de los contertulios. Todos han envejecido
y han cambiado físicamente de una manera drástica.
Pareciera estar frente a muñecos, por la rigidez que
la edad ha traído a sus movimientos y a la blancura
de su barba y bigote en los hombres y en el cabello
rizado de las mujeres:

71

�Muñecos sí, pero muñecos que, para
identificarlos con lo que habíamos conocido,
había que leer en varios planos a la vez,
situados detrás de ellos y que les daban
profundidad y obligaban a un trabajo mental
ante aquellos viejos fantoches, pues había
que mirarlos al mismo tiempo que en los ojos,
con la memoria. Muñecos inmersos en los
colores inmateriales de los años, muñecos
que exteriorizaban el Tiempo, el Tiempo que
habitualmente no es visible y que, para serlo,
busca cuerpos y, allí donde los encuentra, los
captura para proyectar en ellos su linterna
mágica. Tan inmaterial como antaño Golo sobre
el picaporte de mi cuarto de Combray, así el
nuevo y tan irreconocible Argencourt estaba allí
como la revelación del Tiempo […] Y yo, que,
desde mi infancia, vivía al día, y había recibido
de mí mismo y de los demás una impresión
definitiva, me di cuenta por primera vez, por
las metamorfosis que se habían producido en
todas aquellas, del tiempo que había pasado
por ellos, lo que me perturbó por la revelación
de que aquel tiempo había pasado también
para mí (Proust, 2017, pp. 306 y 309)

sobre la realidad de mis dotes literarias y hasta
sobre la realidad de la literatura se disiparon como
por encanto” (Proust, 2017, p. 233) y “[…] lo que me
perturbó por la revelación de que aquel Tiempo había
pasado también para mí” (Proust, 2017, p. 309).
Así pues, descubiertas las dotes literarias del
narrador y de que la edad avanzada de sus amistades
también él la sufría, era importante ponerse a escribir
antes de que la muerte lo sorprendiera por lo que se
dedica a redactar febrilmente. Es decir, ha llegado el
tiempo de recobrar el tiempo perdido. Marcel pone
punto final a su narración con la convicción de que lo
que ha narrado es universal, algo que afecta no solo
a sus personajes, sino también a sus lectores:
[…] porque a mi juicio, no serían mis lectores,
sino los propios lectores de sí mismos
[…] mi libro, gracias al cual les daba yo el medio
de leer en sí mismos, de suerte que no les
pediría que me alabaran o me denigraran, sino
solo que me dijeran si es efectivamente esto,
si las palabras que leen en ellos mismos son
realmente las que yo he escrito. (Proust, 2017,
pp. 442 y 443)

Se ha hecho notar por la crítica literaria que la
estructura de En busca del tiempo perdido presenta
una estructura parecida a una colcha parchada,
en alusión al gran hueco narrativo en el que nada
pasa. Marcel estuvo internado mucho tiempo en
un sanatorio y en el ínterin no sabemos nada de él
ni de los demás personajes. Marcel menciona que
salió de la casa de salud en 1912, pero no nos dice
desde cuando se había recluido y nos menciona su
salida en 1916, justamente la duración de la Primera
Gran Guerra, únicas fechas que menciona en toda la
novela. Sabemos que los personajes han envejecido
¡y cuánto! Extendería demasiado el presente artículo
si describiera las transformaciones que han sufrido
cada uno de los personajes. Proust alargaba cada
episodio de “A la recherche…” casi indefinidamente
y este último episodio no es la excepción, pero no
entraré en detalles.

Conclusiones

Para comprender cómo logró Marcel superar
ese desencanto de su improductividad literaria, y
a las puertas de la muerte se dispusiera a escribir
para recuperar el Tiempo, es necesario rescatar dos
frases que encierran o explican la génesis de la obra
literaria en Marcel: “…todo mi desaliento se esfumó
[…] Las [dudas] que me asaltaron un momento antes

El recuerdo involuntario, en cambio, sobreviene
espontáneamente, motivado por un estímulo que
despierta en la mente del sujeto que la experimenta,
una serie vívida de sucesos, en la que intervienen,
en el caso muy particular del narrador, la dicha
inexplicable, el deseo de repetir la experiencia y el

Según Proust hay dos tipos de recuerdos: el
voluntario y el involuntario. El primero es como el que
se describe en una de las entradas del Diario de los
Goncourt, donde se publica una reseña de una fiesta
realizada en casa de madame Verdurin; se realiza
el inventario detallado y realista de los personajes,
sus acciones y el ambiente que los rodea. Estas
descripciones realistas, detalladas y sin alma no son
lo que él (Marcel) piensa que es la literatura, porque
no tienen vida, no tienen alma. En otra reflexión
relata la ocasión en que se pone a mirar una serie
de fotografías y el recuerdo que le despiertan es un
recuerdo de sucesos y personas sin emoción, sin
vida. Este descubrimiento lo desanima en su afán de
ser escritor. Si eso es literatura, dice, renuncio a mi
afán de convertirme en escritor.

72

�deseo de aislar un “poco de tiempo en estado puro”,
según Proust.
La experiencia de la magdalena mojada en el té
de tila le despierta a Marcel todo Combray, el pueblo
normando donde pasaba de niño sus vacaciones
de verano. El tropezón en la baldosa dispareja en
el patio del príncipe de Guermantes, le evoca las
bellezas de la plaza de san Marcos en Venecia.
El crujido de la servilleta almidonada al momento
de desdoblarla para llevarla a los labios le trae el
recuerdo de Balbec, el pueblo costero en que pasaba
el verano cuando era ya adulto joven, y el tintineo
de la cuchara de plata, el golpe del martillo contra la
rueda del tren.
Cada uno de estos recuerdos vienen
acompañados de los personajes que pueblan su
novela y con ellos la trama. Mencionarlos a todos
es una tarea titánica, pues son más de setecientos,
todos inventados, salvo dos a los que Proust quiso
reconocer su honestidad y sencillez. Así, desfilan
en las páginas de “A la recherche…” la madre, la
abuela (el padre se menciona, pero nunca aparece),
Charles Swann, Odette de Crecy, Gilberta, SaintLoup, Oriana, madame Villeparisis, Basin, Charlus,
Morel, Jupien, Albertina, madame Verdurin, Bergotte,
Elstir, Vinteuil, mademoiselle Vinteuil, Andrea,
madame de Sazerat, etcétera, y con ellos todas sus
problemáticas.
Gracias a que se repite la experiencia de la
magdalena, pero con otras situaciones sensoriales,
la servilleta almidonada, el choque de la cuchara
con el plato y el tropiezo con las losas desiguales
del patio del hotel de los Guermantes, se produce en
Marcel una experiencia casi mística en la que logra
visualizar todo lo vivido desde su niñez hasta su edad
adulta, comprende lo que es la verdadera literatura:
la literatura es vida. Pero justamente vida es lo que
menos le queda. Lo comprende tardíamente y se
dedica de lleno a recuperar el tiempo vivido.
Proust desconfió durante mucho tiempo de
sus capacidades y, por otra parte, sus ocupaciones
sociales le consumían mucho tiempo. Su atención
estaba dispersa en duquesas y princesas y en la
vida de los salones literarios donde se desarrollaba
la vida social parisina, que no le daba un instante de
reposo. La literatura exige soledad y recogimiento,
lo que Proust entendió muy tarde, pero lo aceptó
y escribió hasta sus últimos días para recuperar el

tiempo perdido. Inició su “A la recherche…” el mes
de julio de 1909. Aquel hombre frívolo, perezoso y
débil, al fin se había propuesto iniciar una obra que
no ofrece respiro a su autor y al lector. Como lectores
nos preguntamos de dónde saca el autor tanta
capacidad y voluntad de narrar, tan vivo entusiasmo
por su destino.
Alcanzó a ver publicados los primeros cuatro
volúmenes de su inmortal novela. “La prisionera”,
“La fugitiva” y “El tiempo recobrado” se publicaron
póstumamente. Las abundantes papeletas que
Proust añadía después de revisar las galeradas
son muy notorias en las últimas tres partes de su
obra. Algunas papeletas están fuera de contexto.
Una edición cuidadosa las ha integrado en el lugar
correspondiente.

Referencias
Méndez, F. (2016). El tiempo recobrado de Marcel Proust.
Letralia, tierra de letras. https://letralia.com/articulos-yreportajes/2016/11/17/el-tiempo-recobrado-de-marcelproust/
Pérez Reyes, C. A. (2025). “Marcel Proust: ‘En busca del tiempo
perdido’ (cuarta parte): ‘Sodoma y Gomorra’ o el mundo de
la homosexualidad en la aristocracia finisecular francesa”.
Reforma Siglo XXI, 32 (124), 71-81.
Pérez Reyes, C. A. (2025). “Marcel Proust: ‘En busca del tiempo
perdido’ (quinta parte): “La prisionera” o los celos como
tema literario universal. Reforma Siglo XXI, 32 (125), 7787.
Pimentel, L. E. (2022). “Muerte y transfiguración de un gran autor.
El legado de Marcel Proust” [Ciclo de conferencias, sesión
6]. culturaendirecto.www.unam.mx
Proust, M. (2017). En busca del tiempo perdido 7: “El tiempo
recobrado”. Alianza Editorial.
Proust, M. (2018). En busca del tiempo perdido 2: “A la sombra de
las muchachas en flor”. Alianza Editorial.
Proust, M. (2019). En busca del tiempo perdido 4: “Sodoma y
Gomorra”. Alianza Editorial.
Proust, M. (2021). En busca del tiempo perdido 3: “El mundo de
Guermantes”. Alianza Editorial.
Proust, M. (2021). En busca del tiempo perdido 5: “La prisionera”.
Alianza Editorial.
Proust, M. (2021). En busca del tiempo perdido 6: “La fugitiva”.
Alianza Editorial.
Proust, M. (2022). En busca del tiempo perdido 1: “Por el camino
de Swann”. Alianza Editorial.

73

�Un joven Marcel Proust (izquierda) con amigos en los jardines de la mansión Cour Brûlée en 1892, en una demostración de su vida cotidiana
de clase alta, de la que tanto habla en su monumental obra. Fuente: El Mundo.

74

�Reforma Siglo XXI

Caligramas pintados en la caverna (prólogo a la
obra)*
█

C

uando el poeta chileno Vicente Huidobro
escribió en su Arte Poética “Por qué
cantáis a la rosa, ¡oh, Poetas! / Hacedla
florecer en el poema”, probablemente tenía
conocimiento del entusiasmo que genera la
lectura de caligramas. El lirismo de la palabra escrita
trasciende los límites tradicionales del verso cuando
se presenta como un dibujo de lo que expresa. Es
decir: fondo y forma fusionados en un solo sentido.
El resultado es poderoso, cautivador, deslumbrante.
Sin embargo, la plasticidad de la poesía visual es
un reto que pocos se atreven a asumir debido, entre
otras cosas, a las largas horas de paciencia, esmero
y corrección que se necesitan para lograr que la rosa
florezca en el poema.
Desde los primeros caligramas en la poesía
latinoamericana, desarrollados de la mano de José
Juan Tablada, distintos autores de habla hispana
incorporaron este concepto en sus creaciones. Algo
tiene la poesía visual que acapara la atención de los
autores pues, aunque es difícil realizar caligramas
debido a la exigencia interdisciplinaria que requieren,
los poetas no cesan de intentar la imagen perfecta, la
que sintetice el pensamiento y la palabra, el significado
y el significante. Al escribir caligramas el poeta no
solo expresa una idea, también dibuja con las letras
del poema el perímetro del objeto que representa.
Tarea rigurosa y extenuante, pero, de ser exitosa, con
resultados notables.
El caligrama se ubica en la frontera entre la
poesía y el dibujo, entre la palabra y la visión, el
discurso y el cuerpo. Los lectores de poesía son seres
analíticos, sensibles y visuales, quizá esa es la razón
*Ediciones Puebla, 2025. Poemario ganador de la beca PECDA 2019,
en el rubro poesía.
** Maestría en Literatura Hispanoamericana, con mención Cum Laude,
por la BUAP; Maestría en Enseñanza y Aprendizaje, y Licenciatura en
Lingüística y Literatura Hispánica. Es autor de los libros. Laboró en
escuelas públicas y privadas de Monterrey, Nuevo León, y Los Cabos,
Baja California Sur. Actualmente es docente de Humanidades en un
proyecto académico que atiende estudiantes destacados de Nuevo
León.

Isaac Gasca Mata**
Ut pictura poesis
Horacio

de la fascinación que provocan pues el dibujo poético
satisface estas tres características. Si agregamos que
el caligrama evita necias verborreas y tiene un diseño
exquisito, estaríamos hablando de que no solo la rosa
floreció en la hoja, también los elefantes barritaron, los
barcos navegaron, los cocodrilos mordieron y el león
rugió. Ese es el poder del caligrama: la impresión visual
que no logran los versos tradicionales.
Los caligramas no son un invento de las
vanguardias francesas ni de las japonerías del
Modernismo, aunque las obras de Guillaume Apollinaire
y José Juan Tablada lo sugieran. Los caligramas
acompañan al quehacer poético desde sus orígenes.
Pensemos en el poeta Simmias de Rodas quien ya en
el 300 a.C. escribía poesía visual con forma de huevo,
hacha o un par de alas con las que el poeta trascendió
a la posteridad como el primer occidental en dibujar
poesía. Esta escuela sorprende más en Occidente
que en Oriente debido a que la mayoría de lenguas
de origen europeo heredaron el alfabeto fonético de
los helénicos y no el ideogramático que impera en
las lenguas asiáticas como el chino o el japonés. En
Occidente estamos acostumbrados a representar
los fonemas de nuestra oralidad mediante símbolos
que no cambian. La “T” será “T” así se encuentre al
principio o al final de la palabra y sonará igual sin
importar qué letra la anteceda o cuál la suceda. En
las escrituras ideogramáticas esto no ocurre pues sus
signos representan conceptos, no sonidos. Durante
un viaje a Japón el poeta modernista José Juan
Tablada se percató de esta peculiaridad de los Kanjis
nipones e intentó reproducirla utilizando la escritura
fonética del español. En sus poemas vemos que antes
de dibujar la luna sobre Li Po, o el pajarillo que trina
sobre una rama, el mexicano escribió sobre caracteres
japoneses sin lograr el efecto deseado. Fue una labor
de depuración y ensayo lo que llevó finalmente al poeta
a lograr que “la rosa floreciera en el poema”, tal como
quería Huidobro. Por esos mismos años Guillaume

75

�Apollinaire desarrolló en París su propia innovación
estética: los caligramas. El escritor vanguardista
bautizó su propuesta con el nombre con el que ahora
se conocen y cuya etimología griega significa “Bella
letra”. El lector relacionado con el tema recuerda el
retrato de la novia de Apollinaire o la silueta de la
torre Eiffel dibujados con letras con tan buen gusto
que hicieron escuela.
El barco de Cristina Peri Rossi, la cola de
ratón de Lewis Carrol y el deforme espantapájaros
de Oliverio Girondo son muestras de lo que las Cali
grammas aportaron al panorama de la poesía visual
occidental.
En la escritura española usamos caligramas
todo el tiempo. Un rápido vistazo al origen de las
letras nos mostrará que, por ejemplo, la letra A
en fenicia se llamaba Aleph
y representaba la
cabeza de un toro que con el tiempo su grafía en
los distintos alfabetos, primero griego y luego latino,
giró hacia la derecha hasta convertirse en la letra A
mayúscula con la que ahora escribimos, solo que los
cuernos de ese toro abstracto ya no están de lado
sino que ahora apuntan hacia abajo. Tal parece que
la necesidad de las sociedades antiguas de compartir
conocimiento con seres de otros lugares y tiempos
las motivó a inventar un método de comunicación
capaz de trascender las limitaciones humanas: así
nació la escritura.
En principio la escritura necesitaba referentes
para la representación del entorno: rosas, toros,
leones, venados y seres humanos fueron los primeros
signos lingüísticos marcados con una mezcla de
sangre, vegetales y excremento en las paredes
de las cavernas neolíticas como la de Chauvet en
Francia, Loreto en México o Altamira en España.
En el documental La cueva de los sueños olvidados
(2010) Werner Herzog filmó por primera vez el
interior de uno de estos tesoros de la humanidad
que permaneció intacto durante 30,000 años. La
caverna de Chauvet no está abierta al público debido
a la fragilidad de los signos rupestres, rudimentaria
escritura, que conservan sus paredes. Osos, caballos,
rinocerontes y leones son hermosos vestigios de la
comunicación que desarrollaron los seres humanos
en aquella región hace treinta milenios y que de
alguna manera se conservaron hasta la actualidad.
Mensajes son las escenas de caza, las manadas
de felinos, las manos superpuestas impresas en la
roca, el bisonte esperando embestir; mensajes son

las flechas simuladas en el tórax de los herbívoros,
las marcas de sangre manifiestas en el cuello de
los carnívoros. Tales pinturas rupestres son dibujos
y escritura… como los caligramas. En este punto
sería inconcebible omitir aquel poema de José Emilio
Pacheco llamado Prehistoria donde el poeta declara:
“En las paredes de esta cueva/ pinto el venado/ para
adueñarme de su carne,/ para ser él,/ para que su
fuerza y ligereza sean mías/ y me vuelva el primero/
entre los cazadores de la tribu./ […] En este ladrillo/
trazo las iniciales,/ el alfabeto con que me apropio del
mundo al simbolizarlo./ La T es la torre y desde allí
gobierno y vigilo”. Pintura y escritura: una sola desde
el comienzo.
Las imágenes rigen la cultura contemporánea.
A mediados de la tercera década del siglo XXI
somos más visuales que nunca. Parecieran lejanas,
irreconciliables con nuestro mundo actual, aquellas
figuras plasmadas en las cavernas. No obstante,
a más de trescientos siglos de distancia aquella
escritura se presenta otra vez en la cultura de las
redes sociales, de las apps que resuelven la vida
de las personas con un solo click, del navegador de
internet. El ser humano actual (Homo memes) otorga
total atención a su pantalla de teléfono para encontrar
mensajes qué interpretar. Si una imagen atrapa su
atención más de cinco segundos es probable que la
persona lea la publicación y valore si vale la pena
profundizar en ella. La imagen impacta, conmueve o
al menos atrapa. La imagen comunica tanto como los
leones de Chauvet o la rosa de Huidobro.
En conclusión: escribir caligramas es retornar
al origen de la poesía, ahora que estamos tan cerca
de su fin. Ya sea en una caverna o en el celular, la
creación lírica-visual continúa vigente. A continuación,
cinco de los cincuenta y ocho caligramas que
constituyen la obra.

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�Reforma Siglo XXI

Poemario
█

Brenda del Carmen Ramos Bautista*

Receptáculo

La isla exánime que arma y
desangra

Hay un mundo allá fuera
y no sé lo que significan la mitad de las cosas,
dejé de entenderlo hace tiempo,
y dejé de querer hacerlo.

Se habla de la tierra de donde vengo:
la sangre ajena corre en nuestras venas,
balas que surcan mi tejido tengo

¿En qué momento me convertí
en este recipiente al que todo se le escapa
y sólo conserva la gélida oscuridad que punza
hasta los extremos más agudos?

canciones que sepan aliviar penas
serenan las jornadas estrelladas
y alivian el peso de las cadenas.
Sudan mis paredes con sus miradas
que taladran lágrimas en los cuerpos
que yacen entre flores cultivadas.

Soy recipiente roto
que sólo sabe llenarse con vacío.
No me queda nada de valor
y no sé quién se lo llevó.
Camino en esta habitación
y no hago más que toparme con el eco,
estallar en un silencio
que sólo sabe llenarse con más vacío.

Navegamos en este oscuro mar
donde se encarnan nuestros rezos
que el llanto en risas quiere transformar.

Resoplo con desgana y hastío
que me cubre esta gruesa capa
que no me permite tocar lo que amo
porque los antídotos ya no saben
cumplir su función.
Vuelvo a gritarle a la cuerda
que bloquea la pared faríngea,
estalla
y el vacío
sigue adherido a las paredes internas.

*Estudia Letras Hispánicas en la Universidad Autónoma de Nuevo
León. Algunos de sus poemas están publicados en El Ventanillo –
Suplemento Cultural de Interfolia y está interesada en seguir mejorando
sus habilidades como poeta.

81

�Desamparo
Repaso exasperada tu ausencia
tu rostro es mi memoria;
te dibujo a mi lado en mi cúpula oscura;
memorizo la línea de tus labios.
En tu ausencia dejas un frío en mi sórdido
lar que permea la columna
que sostiene a mi hogar;
permanezco indefensa y aquí espero.
Todo robaste, pérfido ladrón,
y bajo esta penumbra te busco a tientas
cubierta por un velo pesadísimo
que se encarna
y yo ya no logro encontrarme.
Hay un vacío que me abrasa
y se impregna en mis muros.
Sigo sin caber, sin pertenecer,
no hay espacio que te contenga,
pero a pesar del vacío
no hay rincón en que no te guarde.

82

�Reforma Siglo XXI

Colisión
█

Yuleisy Cruz Lezcano*

Entre lo que envejece y lo que no envejece se estira el
silencio como un universo sin bordes, nadie pregunta
por el principio porque
toda respuesta llega tarde.

Quizá otro yo eligió otro camino,
quizá otro mundo nunca colisionó,
quizá si la verdad se fragmenta
cada vez que intentamos nombrarla.

Hay burbujas de tiempo flotando en la nada,
universos que nacen sin memoria,
otros que mueren sin haber
sido mirados sin testigos respiras como
gusanos en la cáscara de una nuez.

Entre lo que envejece y lo que no,
queda este instante suspendido,
sin testigos, sin certeza, sin regreso,
ardiendo como un error necesario.
Y aún así decimos “mañana”,
como si el tiempo nos perteneciera,
como si el universo esperara
a que por fin lo entendiéramos.
Y sin embargo, en otra burbuja,
esos mismos ojos recuerdan distinto,
no buscan, no tiemblan,
no temen a los demonios que aquí nombramos.
Puede ser que la memoria sea una trampa
y el deseo una forma de gravedad
que arrastra todas las vidas posibles
hacia un mismo error luminoso.

¿Dónde ocurre la verdad última?
Tal vez en la grieta entre dos realidades,
en la colisión invisible de lo
posible con aquello que nunca sucedió.
Envejece la materia,
se desgasta la forma,
pero no envejece la pregunta
ni el vértigo de no saber.
Somos apenas una ondulación mínima
en una espuma que no tiene nombre,
un temblor en la piel de algo inmenso
que jamás sabrá que existimos.
Somos la desarmonía de las calles
que otros matan
un grano pequeño pequeño
en el cuerpo de una ballena.

Entre lo que envejece y no envejece
cruza una señal imperceptible,
una huella de colisión antigua
en el fondo del ser.
Quizá somos ese eco,
la distorsión de algo mayor,
la cicatriz de dos infinitos
que se rozaron sin entenderse.

Y sin embargo, pensamos,
y al pensar abrimos grietas,
y en esas grietas se cuela la sospecha
de que todo podría ser distinto.

*Nació en la isla de Cuba el 13 marzo de 1973. Vive en Marzabotto
(Bolonia, Italia). Estudió en la Universidad de Bolonia y consiguió el
título en “Ciencias enfermerísticas y obstetricia”. Obtuvo, además,
un segundo título en “Ciencias biológicas”. Ha publicado 16 libros de
poesía en Italia, dos de los cuales han sido bilingües, y un libro de
narrativa. Su obra ha sido traducida a distintos idiomas y compilada en
diversas antologías y revistas italianas e internacionales. El año 2024
fue candidada al Premio Strega en Italia, con su último libro Di un’altra
voce sarà la paura, que fue presentado en el Salone Internazionale del
libro di Torino y en otros foros literarios importantes de Italia.

83

�Reforma Siglo XXI

La unión
█

I.

Ricardo D. Aguirre Garza*

III.

Desde aquí se extiende un bosque oscuro e
inmensoun laberinto de coníferas que es
anhelado en las pupilas y eclipsado
por mis párpados.

Aquí hay un sinfín de raíces que me
reptan la garganta, que andan sin reloj
y sin una extensión definida,
pero que degustan un líquido salitroso
que las purga del sol.

II.

Duele, quema y el líquido arde al abrir los ojos
y la tierra se cuela en ellos,
y entre las costillas deje un amargo sabor
que escala hasta la garganta y corta el aire.

El bosque tiene encinos, tiene pinos,
tiene maderas de árboles perenes
y flores escondidas.
Su viento es un milagro frio entre las
noches de tonalidad muerta:
entre las sábanas de ese azul ocaso siento
cómo una rama quebrada deambula
entre las raíces y su único indicio es sentirla
entre la columna.

IV.

¿Tiene remedio saborear el trino de un petirrojo
cuando el aire ya no habita entre la
cavidad torácica y el cuerpo?

V.

En ese momento una espada, una rama,
un árbol perenne
en acto tembloroso repta entre las piedras
y alumbra la piel viva.

Monterrey, 1992. Docente y doctor por la Universidad Autónoma
de Nuevo León. Primer Lugar del Certamen de Literatura Joven
Universitaria 2016, finalista en el Concurso de Poesía “José García
Nieto” 2018, aparece en Monterrey 24 (Casa del Libro UANL, 2018);
y cuenta con publicaciones académicas y creativas en revistas
nacionales (Humanitas) e internacionales (Carátula, Montaje). Es
columnista en El Ventanillo, suplemento cultural de Interfolia.

84

�Reforma Siglo XXI

Programas de televisión
█

L

e preocupaba sinceramente que a su esposa
le gustaran tanto los programas de asesinatos.
La veía disfrutar conociendo las diferentes
maneras que usaban los asesinos... y las
asesinas también. ¿Tendría ella instinto
asesino? Nunca conoce uno a la gente, pensaba.
Nunca. Ya imaginaba que un día le daría veneno,
que compraría un revólver y lo iba a encañonar, y hasta
que podría hacerlo pedacitos, una vez muerto. Sobre
todo lo imaginaba cuando la veía en la cocina cortando
la carne concienzudamente, quitando pellejitos o
nervios al bistec.
Podía pasar toda la tarde viendo programas de
asesinos seriales, asesinos por encargo, asesinos
casuales y otra cosa que le encantaba eran los
programas de hospitales. Uf, parecía disfrutar viendo
cómo tenían que extirpar órganos, revivir al herido y
eso de trasplantes era especialmente atractivo para
ella. No le gustaban los que simulaban de más, como
Dr. House, no. Solo sabía hablar de anastomosis. Eran
mejores los programas donde eran médicos reales
los protagonistas. Y si las mujeres eran las doctoras,
mejor. Luego la observaba: con cuanto ahínco lavaba
la cocina después de preparar la carne. Hasta tenía
un frasco con cloro, de esos que tienen un aspersor
que se puede regular para que el líquido salga en un
rocío fino, o casi como un reguero de líquido. Limpiaba
concienzudamente toda la cocina y él pensaba:
así destruiría todo rastro de sangre. Además ella le
contaba cómo descubrieron a tal o cual matón porque
usaban ese líquido llamado luminol, que hacía no sé
qué reacción y la sangre salía a relucir en lo oscuro.
Caramba, limpiaba tan bien que de seguro, si lo mataba,
no se vería ni con el tal luminol ese. Trataba de ser un
buen marido y la cuidaba mucho, le compraba todo lo
que mas le gustaba, iban de vacaciones una vez al año
todos en familia, hasta llevaba a la suegra, quería ser
*Autora del libro Lo que parece, es. Ha colaborado en publicaciones
como A lápiz, Nosotras, Conciencia Libre, La Quincena, así como
en varias antologías de cuentos. Nacida en Monterrey en 1957.
Profesional de la Educación.

Nora Carolina Rodríguez Sánchez*

bueno nomás para que no se le fuera a ocurrir matarlo.
Ni siquiera era capaz de tener pensamientos con otra
mujer, antes de hacerlo, hasta se imaginaba que ella
podría adivinar su pensamiento. Ella nunca se imaginó
que a él le daba miedo eso. Porque para ella era
divertido ver los motivos que tenían los que mataban.
Que si por dinero, que si por venganza, muchos para
controlar a alguien. Hombres o mujeres. Un día vio
un programa que especialmente la dejó pensando
por varios días. Porque era una mujer transgénero
que vivía en una granja y tenía cerdos, entonces, ella
mataba a la gente por lo que fuera y echaba los restos
a los animales para que se los comieran. El caso la
dejó impactada y se lo contaba al marido una y otra
vez, cómo los marranos se comieron los cuerpos y él
agradecía sinceramente vivir en la ciudad, lejos de ese
ambiente campirano con granjas y esas cosas. Pero no
tenía ni ganas de matar ni a él ni a nadie. Solo quería
ver programas buenos, entretenidos.
Hasta que su amiga Leonora la invitó a tomar una
clase de dibujo. Lo cierto es que le gustaba dibujar y
pensaba que no era tan mala haciéndolo. El problema
era que quería dibujar lo que veía en esos programas y
la profesora, que era una mujer mayor, quería dibujos
de frutas, de gatitos o de cosas del bosque o del mar,
mientras ella pensaba en los cerdos comiéndose un
brazo. Imposible dibujar aquello. La profesora podría
tener un colapso. Entonces seguía las indicaciones de
la profesora y después, ya sola en casa, daba rienda
suelta a su inspiración y dibujaba escenas terribles.
Un corazón humano tirado enmedio del lodo, un ojo
masticado por el animal. Se le empezó a ir el sueño. Las
imágenes eran terribles. Empezó a soñar asesinatos, a
verse en un quirófano siendo masacrada por una legión
de médicos zombies. El marido se preocupó, pensó que
no era buena idea la clase y que debía detenerse en
esa afición a los programas sangrientos. Ya no temía
por su vida, sino por la estabilidad de su mujer. Ofreció
afiliarse al Disney Chanel o al Nat Geo. Discovery
channel era buena opción también.

85

�Eso hicieron y ya no volvió a las clases.
Demasiada realidad. Se enfrascó en cosas de la
naturaleza. En verdad descansó. Aunque había
pequeñas dosis de matazones o desastres, era más
llevadera la vida.

86

Para qué atormentarse.
Él también descansó.

�Reforma Siglo XXI

¿Quién como Fidencito?
█

E

l tren se detiene en Espinazo por más
tiempo del que acostumbra. Nadie se explica
el porqué de la demora. Como nada hay
por hacer mientras se espera el alivio, los
acompañantes de los enfermos se apiñan para
enterarse de lo que sucede. Al parecer, los pasajeros
que debían bajar, ya lo han hecho. Sin embargo, hay
trajín adentro del tren.
¿Ha muerto alguien? ¿Esperan a que llegue
alguna autoridad a dar fe? Todo se va en especulaciones
hasta que alguien dice: “Es un gordo con el que están
batallando, porque apenas lo pueden mover”. “Que
es un gordo que está inválido”. “Que es un gordo que
traen en una camilla y no pueden bajarlo ni entre seis
hombres”. “Que es un gordo y pesa más porque viene
dormido y no lo pueden despertar”. El rumor cunde, se
tergiversa y provoca más incertidumbre todavía.
Finalmente aparece un hombre obeso, aunque
no tanto como el rumor se ha empeñado en hacer
creer. Ni va en camilla ni dormido ni es inválido. Se ha
incorporado con dificultad para bajar y acomodarse en
una silla de ruedas. Apenas la echan a rodar, un silbato
se deja oír y se reanuda el viaje del tren. ¿Qué sucede
con este hombre? ¿Cómo es que se queja tanto si no
se ve grave?
Ante el revuelo, los enfermos que esperan desde
hace días le ceden el lugar, pues suponen que lo de
ellos es un dolor de nada, sin importancia. Fidencio lo
conduce a su humilde consultorio y quienes esperan
se ven ávidos de saber cuál es la dolencia del recién
llegado. Lo que más asombra es que la quejumbre
del hombre se silencia apenas queda a solas con
*Fragmento del libro Fidencio, el Niño, publicado por el Centro de
Información de Historia Regional-Hacienda San Pedro, UANL, 2026.
Autor de los libros Ave Fénix, Relámpagos que fueron y La Guerra
Pérdida. Ha publicado en las revistas Entorno, Política del Noreste y A
Lápiz de la UPN Unidad 19B de Guadalupe, N. L.; Entorno Universitario
de la Preparatoria 16, Reforma Siglo XXI de la Preparatoria 3,
Polifonías de la Preparatoria 9 y Conciencia Libre.
Correo: jrmavila@yahoo.com.mx

J.R.M. Ávila

el curandero. “¡Qué tan bueno para curar no será
Fidencito!”, dice alguien, mientras los ojos contentos se
ven unos a otros, con esperanza creciente.
Una de las ayudantes entra con una vasija llena
de agua y al salir le preguntan de qué está enfermo
el hombre. “De váriz”, dice, y nada más agrega. Se
miran extrañados. Debe ser una enfermedad de
ciudad. “¿Y eso qué es?”, dice un niño. “Es cuando las
venas se hinchan. Dicen que duelen mucho porque la
sangre como que se cuaja y no se mueve. Por eso el
hombre casi llora”. “Mi abuela murió de eso. Dizque
es enfermedad de mujeres, sobre todo cuando están
embarazadas”. “No, si uno se la pasa de pie, sea mujer
u hombre, le da. Y siempre se carga en las piernas y en
los pies”.
Tras hora y media, sale Fidencio y sigue
atendiendo enfermos. Así se la pasa hasta el oscurecer,
en que regresa a su consultorio. La gente se dispersa
para cenar según sus posibilidades y a dormir tratando
de no escuchar cómo se agravan los enfermos y se
retuercen en quejidos y llanto en la oscuridad. Entre
los pocos que no pasan mala noche se encuentra el
varicoso. Dos días después, radiante, aborda por su
propio pie el tren, que se detiene justo el tiempo que
acostumbra. Quedan sólo rumores: que el hombre
tenía várices desde niño, que había consultado con
los doctores de México sin buenos resultados, que
ni siquiera en Nueva York le habían hallado remedio.
“¡Qué tan bueno para curar no será Fidencito!”, dice el
eco.
***
Llegan enfermos a quienes nadie se atreve a ver, tocar
o auscultar. No por miedo a contagiarse, ni por asco, ni
porque vienen boqueando o al borde de la muerte. Es
por miedo a empeorar la situación del paciente. ¿De
qué sirve obrar una curación si en lugar de mejorarlo se
le manda a la tumba? ¿Cómo va a arriesgar un médico
así su reputación?

87

�Por más preparado que esté un médico, no
intenta apaciguarlos con palabras de esperanza.
Al contrario, emite su diagnóstico casi como una
sentencia, sin ponerse por un momento en el
lugar de estos enfermos. Sus frases de desahucio
son contundentes. Matan más que la mismísima
enfermedad: “Es inútil intentar una operación, usted
ya no tiene remedio”, dirá alguno. “¿Qué anda
haciendo aquí exponiéndose a morir en la calle?”,
dirá otro. “Lo único que puedo hacer es aconsejarle
que se vaya a su casa a bien morir”, será otra atroz
perla de sabiduría médica. “Mejor váyase a morir
cómodo en un rincón de su casa”, será otra frase que
pretende ser misericordiosa.

***
Una de las enfermedades más temibles en los
tiempos que corren es la lepra. Nadie sabe cómo
se contagia. Aunque mucho se dice que se contrae
al tener contacto con un leproso, sigue siendo un
misterio porque a veces aparece en una persona
mucho tiempo después, cuando ya ni se recuerda
al leproso con que se tuvo contacto. Es como un
hechizo oscuro, una especie de castigo cuya razón
se desconoce.

Y el enfermo, que nada sabe de medicina, pero
se ha doctorado en dolor, no puede más que aceptar
la sentencia. ¿Cómo va a saber más un enfermo
terminal que un médico que se ha pasado tanto
tiempo quemándose las pestañas en la universidad?

La enfermedad no respeta a pobres ni a ricos.
No se necesita mucha ciencia para darse cuenta
de que es más complicado para los pobres evitar el
contagio. Los ricos pueden aislarse en aposentos
seguros y lujosos mientras los pobres trabajan por
ellos y para ellos. Los pobres no tienen quién trabaje
a su favor. Nadie hará su trabajo si no lo hacen ellos
mismos.

Además, ¿cómo va a aspirar al alivio un
enfermo que se encuentra en la miseria, sin trabajo,
sin medios para pagar un servicio de salud? Por
supuesto, el médico pone por delante el tema del
pago. No lo acepta en especie. Lo que cuenta es el
dinero: monedas sonantes y billetes contantes que
compensen sus estudios. Es la merecida retribución
que pretende obtener en premio a sus desvelos de
estudiante.

Basta pronunciar la palabra lepra para
estremecerse. ¿Cómo no temerle si en la iglesia
se habla de ella como castigo de Dios? ¿Cómo
no rehuirle si los leprosos pobres son intocables y
ni siquiera tendrán el consuelo de ser sepultados
en tierra bendita? Podía tenerse la esperanza,
en tiempos antiguos, de que Jesús los limpiara de
esa enfermedad, pero en estos tiempos, ¿quién se
atrevería a intentarlo, si no es Fidencio?

La medicina que cuesta poco se deja para
instituciones que dan a cambio una salud que por
barata no puede durar. ¿Cómo perder el tiempo
tratando de curar a los pobres que salen hasta por
debajo de las piedras y no en ricos que pueden
pagar por una mejor muerte? Al fin, los deudos de
los ricos no reclaman una muerte, al contrario, hasta
la esperan con tal de heredar. En cambio, los pobres
están desahuciados mucho antes de enfermar. ¿Qué
caso tiene gastar el tiempo en ellos?

Curar un tumor o evacuar de pus a un
enfermo es operación para la que no se necesita
mucha sabiduría, comparado con curar la lepra.
No se trata de sobreponerse a la repugnancia que
esa piel blancuzca y carcomida provoca, sino de
soportar el aspecto de la nariz, una plasta de carne
descompuesta o cicatrizada a medias. ¿Quién se
atreve a acercarse a estos enfermos? Nadie más que
Fidencio.

Ante este panorama, ¿cómo no va a llegar
la marabunta ante Fidencio? Él no les niega sus
servicios, no los da por perdidos ni por muertos, no
les escatima la esperanza ni les cobra por rescatarlos
de la muerte. No teme contagiarse de sus males ni
empeorar su situación. Como si separase maíz de
frijol, opera heridas purulentas y las desembaraza
de puses o tumores. El médico de los miserables
no se porta como los médicos acreditados por sus
estudios. Por eso los pobres lo buscan.

Para él no hay obstáculo que le impida ver a
un leproso como lo más natural del mundo. Nada
lo detiene para tocarlo como si su piel fuera tersa y
sana. Si para el resto del mundo es imposible, para
él no tiene complicación. No se limita a tocar su piel,
sino que se detiene en ella dejándole una caricia.
Cualquiera diría que toca a los leprosos como si
estuviera en su lugar, él que jamás ha recibido una
caricia y sabe lo que se siente. Ahí parece empezar
el alivio. No hay rechazo sino aceptación. Para él son
personas normales.

88

�¿Cómo va a hacer lo que los otros? ¿Cómo
va tener una actitud de rechazo que raye en un odio
como el de los demás? Gracias a este acto de piedad
y de empatía, estos enfermos condenados a vivir en

soledad, a permanecer alejados de familia y amigos,
son vueltos a la vida, rescatados de una muerte
prematura que a nadie se le desea. “¿Quién como
Fidencito?”.

89

�Reforma Siglo XXI

Del Tecolote a Reforma
█

L

a Escuela Nocturna para Trabajadores, hoy
Preparatoria 3 de la Universidad Autónoma
de Nuevo León, tuvo desde sus inicios un
sello cultural muy particular. Por sus aulas
pasaron personajes como Francisco M.
Zertuche, Alfonso Reyes Aurrecoechea, José Ángel
Rendón Hernández, Mateo A. Sáenz, Genaro Salinas
Quiroga y Máximo de León Garza, entre muchos otros,
pero ¿por qué se destacan estos nombres? Porque
dejaron huella en la historia cultural de la Universidad
y sus respectivas carreras en el ámbito iniciaron, o se
entrelazaron en algún punto, con la Nocturna o Prepa 3.
Por ejemplo, poco se sabe o se comenta que la
Escuela de Verano prácticamente comenzó en aulas
de la Escuela Nocturna de Bachilleres cuando esta
moraba en Colegio Civil, pues antes de que el programa
fuera tomado a escala institucional por la Universidad,
Francisco M. Zertuche organizó cursos de verano e
invierno, con conferencias especiales y presentaciones
culturales en el seno de la Escuela Nocturna, programa
cultural que tomó la Universidad para convertirlo en lo
que hoy es la Escuela de Verano, con ya 80 años de
tradición. Así lo atestiguó Raúl Rangel Frías:
Hice la promoción de crear varios departamentos
[cuando habla de su nombramiento como jefe
del Departamento de Acción Social en 1943]:
editorial, artes plásticas, música… otro era
el Departamento de Extensión propiamente
universitaria, que se organizó con cursos de
invierno y se tomaron algunas ideas de lo que
venía haciendo el profesor Zertuche en la Escuela
Nocturna de Bachilleres…
Zertuche ingresó a la Nocturna como profesor de
Literatura y pronto su entusiasmo por la Cultura le
* Licenciada en Historia y maestra en Arquitectura por la Universidad
Autónoma de Nuevo León. Sus líneas de investigación son historia de
las universidades, de la educación y de la arquitectura escolar del siglo
XX. Ha ejercido la docencia en los niveles medio superior y superior.
Actualmente se desempeña como docente de la Preparatoria 3 de la
UANL y editora asociada de la revista Reforma Siglo XXI, que produce
la misma institución.

Susana Acosta Badillo*

convirtió en un promotor importante. Su compañero y
amigo, Alfonso Reyes Aurrecoechea destacó su trabajo
como organizador de veladas, la más recordada de
ellas, cuando trajo al poeta español Pedro Garfias, para
interpretar versos de su compatriota asesinado por
el franquismo, Federico García Lorca. Esa invitación,
emitida desde oficinas de la Nocturna de Bachilleres,
fue, también, motivo de otro gran hito en la historia
cultural de la Universidad: la estancia del bardo español
en Monterrey.
Pocos años después de aquella década clave
en el nacimiento de la Escuela de Verano, en los años
de 1940, llegó a la Nocturna un estudiante que, a su
modo y alcance, sembró la primera semilla para lo
que después sería una larga tradición editorial de la
Preparatoria 3. Oriundo de Charcas, San Luis Potosí,
José Ángel Rendón Hernández forjó su nombre en
la UANL como bibliotecario, periodista y editor. Nació
en 1927 y veintitrés años después, radicaba en
Monterrey, Nuevo León, donde fue obrero y vendedor
de relojes antes de inscribirse a la Escuela Nocturna de
Bachilleres en 1950.
Joven inquieto, Rendón se enroló en la Sociedad
de Alumnos con el cargo de secretario de prensa y bajo
su dirección nació el periódico estudiantil El Tecolote,
un mito editorial en la historia de la Preparatoria 3. ¿Por
qué se dice que es un mito? Porque no hay registro
físico del periódico, pero se sabe de su existencia
por el mismo testimonio de Rendón, a través de sus
escritos periodísticos y de una entrevista que le
concedió al profesor Carlos Ruiz Cabrera para el libro
conmemorativo del 40 aniversario de la Nocturna, La
misma oportunidad para todos, publicado en 1978.
Aunque de corta duración, El Tecolote es un
referente en la historia editorial de la preparatoria, no
solo por ser el primer esfuerzo sólido en el periodismo
estudiantil o el primer aliento en la producción editorial,
sino también, porque entre sus páginas se registró
la primera historia formal del plantel. El nombre del
impreso demuestra la identidad de la escuela, nocturna

90

�y fomentado, con diversos periódicos de corte
institucional o estudiantil, e incluso, boletines de corte
político, cuando en temporada de elecciones, se solía
publicar folletos informativos y de contracorriente
entre las planillas contenientes, como lo fue ¡Debate!,
boletín de la coalición “Corriente democrática
estudiantil y magisterial”, publicado durante la
temporada de elecciones de 1981.

para trabajadores, por medio de un animal noctívago,
tal y como en la actualidad lo es el vampiro para la
Prepa 3, aunque ya no sea exclusivamente nocturna.
Tras su paso por la preparatoria, Rendón
ingresó a Medicina, también en un grupo nocturno
que lograron armar entre compañeros trabajadores
pero que lamentablemente se desintegró en el
segundo año. Así, dejo su meta de ser médico
y años después, sus experiencias de vida lo
devolvieron al aula universitaria, pero ahora en
Filosofía y Letras. No obstante, durante su paso
por Medicina, en conjunto con compañeros de
otras facultades, fundó el periódico estudiantil El
Universitario, medio independiente, no afiliado a
ninguna dependencia, que fue crítico acérrimo de
la administración universitaria. Años después, sería
uno de los “reyistas” más importantes de la entidad
y el país, autor de diversos libros en torno a la obra
del Regiomontano Universal y custodio de su acervo
como bibliotecario de la Capilla Alfonsina, donde
también retomó su trabajo como editor con Armas y
Letras, e Interfolia.
Con las bases culturales que se acaban de
explicar no es de extrañar el transito editorial que
la Preparatoria 3 ha experimentado, producido

Así, y atendiendo la brevedad de este texto
conmemorativo, llegamos a Reforma Siglo XXI, que
con este número que el lector tiene en sus manos
llega a su aniversario número 33, fácil de decir y
escribir, pero no de trabajar. Reforma nació como
una revista que, en su tiempo, 1993, buscaba cumplir
con un objetivo de agenda, pues por el 60 aniversario
de la UANL y enmarcado en la Reforma educativa
del mismo año– de allí el nombre de la revista –,
se solicitó a todas las dependencias universitarias
que produjeran algún tipo de medio informativo o
divulgador de las labores investigativas, culturales,
deportivas y académicas de la institución. La
Preparatoria 3, entonces dirigida por la contadora
Martha Arizpe, respondió con esta revista que, a decir
de sus primeros colaboradores, editores y equipo de
trabajo, no se esperaba que pasara del número 1,
como había pasado con muchos otros intentos, entre
folletos, boletines, periódicos o revistas. Hoy, esta
revista publica su número 127.
De periodicidad trimestral, Reforma Siglo XXI
no tardó mucho en encontrar su público tanto lector
como colaborador. Dalia Valdez dice que una revista,
o cualquier tipo de publicación, tiene elementos
de lectura más allá de los artículos o textos que
conforman el número. Tenemos los paratextos
autorales y los paratextos editoriales, y prácticamente
todo elemento de una publicación se puede “leer”. Si
hacemos un recorrido por los números de la revista,
podemos observar la evolución tanto de su contenido,
como de su diseño, cantidad de páginas e, incluso,
de su materialidad, si nos ponemos especiales.
Los primeros números recogieron textos de
ponencias presentadas por profesores de la misma
Preparatoria en diferentes congresos, coloquios
o seminarios, espacios de intercambio intelectual
que también se aprovecharon para invitar a otros
ponentes a publicar. Así, por ejemplo, podemos
encontrar artículos de autores nacionales e
internacionales, como el abogado, intelectual y
político Pablo González Casanova, también exrector

91

�de la UNAM y pionero en los sistemas de educación
a distancia. Con 33 años de trecho andado, Reforma
Siglo XXI se ha consolidado en el gusto regional,
entre escritores y lectores, entre jóvenes y veteranos,
y mantiene una estrecha red de colaboración con
grupos e instituciones de renombre como la Facultad
de Filosofía y Letras de la UANL, la Sociedad de
Historia, Geografía y Estadística de Nuevo León,
los consejos de cronistas y, claro está, su propia
comunidad de profesores, que en los últimos años
han regresado a las páginas de esta revista.
Como visión a futuro, Reforma Siglo XXI
está a cuatro años de cumplir cuatro décadas
de publicación ininterrumpida y si lo logra se
consolidará, sin oportunidad de refutación, como
la publicación universitaria más longeva, con más
años de publicación sin cortes e interrupciones en
la historia de la Universidad pues, aunque Armas y
Letras contabilice 80 años de historia, de manera
ininterrumpida en su primera época fueron 33 años,
de 1944 a 1977– hasta que se retoma en 1996 –, y

Vida Universitaria, 36 años, de 1951 a 1987, siendo
reeditada en 1997, mientras que Humanitas, otra
de las grandes revistas universitarias, experimentó
periodos de “sequía” prolongada entre las décadas
de 1970 a 1990, cuando también se recuperó para
una periodicidad más estable y continua.
Antes de concluir, invitamos a nuestros lectores
a consultar los números de la revista que pueden
encontrar por medios tanto digitales como físicos. En
el primer rubro, está nuestra página web y, además,
la Hemeroteca Digital de la UANL, administrada
por la Capilla Alfonsina y que contiene la colección
completa, de 1993 a la actualidad, tras un esfuerzo
conjunto realizado durante la conmemoración del
30 aniversario de Reforma, en el año 2023. En la
cuestión física, diversas bibliotecas universitarias y
de la localidad, tienen números de nuestra colección,
pero nuevamente la encuentran completa tanto
en la Capilla Alfonsina como en nuestra biblioteca
particular, “Ing. Gregorio Farías Longoria”. Ahora sí,
me despido no sin antes decir: ¡Feliz cumpleaños y
larga vida Reforma Siglo XXI!

92

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              <text>Reforma Siglo XXI nació en 1993 como un órgano de difusión cultural para la comunidad escolar de la Preparatoria 3 de la Universidad Autónoma de Nuevo León, gracias a su distribución a nivel local y nacional recoge en sus páginas colaboraciones de académicos de otras preparatorias y facultades de nuestra universidad, así como de distintas instituciones educativas nacionales e internacionales. La temática de sus páginas es muy variada, destacando sobre todo los temas de educación, economía, historia, sociología, literatura y cultura en general. También tienen cabida manifestaciones literarias como el cuento y la reseña. Se mantiene activa con una frecuencia trimestral. ISSN: 2007-2058.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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