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                  <text>1.;

'l 25 ,le 1897.
GiudaddeMki,.. ,Ab"

El B

'

de

:,10

~

MÉXICO PA R

A LOS MEXICANOS.

• .

z ·Ü .t .e

AÑO XII.-Tomo XII -

JOHN BUI.L CON ELTRATADO
Ó UN ROC~DITO PARA
. ISCAL-SPENCEH .
MAR

574

Semanario t~=r y ProJ'~~m. 1~.-Aparla
;,
DIIU.:CCI
FnndadoÓrN.•• Callé de Col' .
___

P ATA EN FIA1'1BRE
'
»
11

N.MERO
u
.

· , _
-===..:._-11

�Núm. t74-ll

El·Hijo dtl Ahmzote.

258

EISe11adoyelasuntodeDeliee. ~...-T,,..A..,.,,,..,........,MB_,..,OR..,...A........,..,...ZO !'11, reusar si es )meno '6 malo,-sinO:re~
l,!!S cordando que en los tiempos que coI rren el que ¡se ~duern:ie no cena, el
CORRESPON~ENCIA TRAJINA.
r, MAN AR 1 o . ~l§~ ' que es tonto nt de U10s goza y que
México, Abril 20 de 1897,:...._A·los
.
....,__..,_,.. ~
l bay_que arrimarse á buen árbol pa- m¡jnÍses q\tesque eligu-,;on sen.a d~
..ldios, Deliee, tl" Jlen,ron... ..
ra encontrar buena sombra; que seres.-En toda la República.
LOS INGLESES.
ría_quedarse sin cenar, no gozar de
Dios.,ni topar buena sombra, repro1
Manises:
Hace aquí Tuxtepec lo que e place,
1Jar,:ese tratado, sólo ¡:orque as1. 1o
( A lo menos así me ¡0 parece,
A la hora de esta ya sabrán uste, (yen cualquiera negocio que se ofrece,
~ pecHan~unos cuantos periodiqueros,
des en qué paró el famoso negocilo j A su antojo discurre. hace y deshace.
} que se empeñaron en citar fechas y
aquel del territorio de Belice y etcé- t No es raro ver que complaciente aplace , argumento~; y unos cuantos íluws
tera, este etcétera quiere decir los ( Algún asunto que á la patria escuece,
J que creen que la luna P.S queso y que
terrenitos que estaban junto de Be- ~ Pero es para salirse con sus trece
, los pericos maman: digo, que hay
lice.
_ .•
SEn el instante. en que el silencio se hace.
quien hace raso de las discm,iones
1
Pues sí, valencia11os, los meros
y ~!!J:~~¿;ii r:gl~t~~r~~~~¿noce
sinceras y basta patrióticas.
del Senado echando de deveras el mo- ( Derecho de que más nos hosL,lice.
Agregan en seguida que no hay tal
co en el ato e, apruLaron ya que los j Tal vez será para el gobierno un goce,
f mejor solución ni Cristo que lo funingleses sean los duel'los de ese cachi- ! Mas no hace á ta nación nada felice
dó, sencillamente ¡,orque hasta ahoto ue tí rra nada 111ás porque sí, y ~ E$O de que Caireles la destroce.
ra una atroc1dod no es una solución
porque en materia de terreuos que · ~
~ mejor: al menos en tierra de indios y
pertenecen á otros, los in~leses son 161__..............,....,...,._.....,....,_...,..,,
~ á donde do:. y dos sran cuatro.
mu ysu~rtosos µara 4uedar,,,e é n ello,,
............... .,., .. ,_..
Y ábranse, que lleva bala, manises.
Bn ti:e;; patadas y un volteado arr,glaron los valps senadoSe me antoja, como se le ha antojado á otros, que los vares tan 1üfíc11 y delicado asunto. No parec:e siuo que como les del ~euadt no eran los que pod,an entender de este neestá1.iamos en ~emana Santa y t"n días de Pascua cuaudo de gocio. N1 muguno en la Repúbhca; porque esa facultad de
eso se discutió, el Espmtu ::ianto hubo de ilum,uarle- el ca- ceJer un pedazo de tel'l'itor10, aunque fuera del tamaño de lo
letre para qut. llic,erau una obra que se¡;ún ellos e:; 111ás me- negro de una uila, no la tieue nadie en este páis de ree!ecjor que una ocLva maravilla. D.cen ot1os-habladurías de ción y de política de couciliación: parece ver:;o y es ve1dad.
1as gentes-que los vale:; senadores lt: han hecho al páis una Y era claro como ma11anilas de Auril y Mayo que nadi,. pozacuallipana aprobando e:Se convenio qu no tieue ralón de dría tener esa facu1tad. ¿Cómo ¡diablos! se ,le iba á ocurrir á
ser. Puede; p1:ro si •sto e_; verdad, la cü pano es del indio, los meros coustitulenles de 1857 ó á los parcias de 1874que
de quien lo hace su compadre.
en las alnb11c10ne:; del Cougreso ó en las atribuciones del
Vamos mirando, 1uan1se:;, en qué se apoyan unos y en S,mado enti:aría la de re¡;alal' una faja de terrc-no el día en
que S't: apoyan otro~. Yu barrnuto que esto no Jo tomarán á que ·a,uanecieran cou hun1or de hacer caravanas con soromal Jo:; vale,; seuadores, porque el que:'tlada Jebe nada te- Lrero aJeuo'! Manises, para mi este conquián no tiene salime, y palabrdS no rompen cabezas, y porque la verJad á na- da: el que te1Jga gam1s de dar que dé lo SU)O, pero no lo que
die ofeude.
•
es de todos.
Ea, pue_¡, ~eñora ahogada nuestra, que dice mi aparcero
Uev1:.e quien de ustedes quiera la Constitución, y veJarauta -cuando comienza sus devociones.
rá como eu nmguna parte se habla de cesión de lerritoSegún me han dicho, y yo lo creo, basta ahora el único rios; y dice quien lo sabe ó qúien lo vió, que cuando en
que se ha lomado et ti abajo de del'ender al Senado fué el el famoso Cougreso Constituyente se trató de la facultad que
hermano l\'acionat. Mal prmciµio t1e semaua tiene el que tendria el 1'..jecut1vo para cetebrar tratados 6 convenciones
ahorcan en lunes, manises. Esa defensa es sos, echo a, por- diplomáticas, no obsLante que hubo una discusión reñida, á
que para nadie es uu m1:;terio 4ue como el ht:rmano de la .nadie se le ocurrió estalítecer que se impidiera todo tratado
Mari:::i(:ala eslá á partir un piñóu ·con la Sxretal'Ía dtl He1a- cuya I.Ja:;e fuera la cesióu de uu pedazo de tierra. Pues es
cioues, pues .... uada m,s jus ~ 4ue .. . uiilede.s me .en- clarm y ILma al orden: .eso ltuL1er.a sido un absurdo y no se
tiel).deu y yo me enl1e11Llo. \ a1uí es dollde e.s á la lllam:ha legi:,ia pa1 a ab urdos. l'apehto jabla, según decía el mdio,
y doude :,alió Ju ro111p1t1ilo: el llermauo lego dijo t1ue el tra- y 4u11:u quiera convencerse no tteue mas que echarle una
tacto era bue1,o, prit11ero por'-iue era la 111~JOf sulucwn que 11:~1:,Lrada á la Coust1tuc1ón y otra a la Historia cte Don
se le daba al asuuto, y de::pué.-3, porque rewu(!Ui::tar á JJellce l'aucbo Zarco.
era una 4u1mera.
., . Vamu::, andando, que el diablo se lleva al muerto porque
Co1111euzo por decirles que esto me recuerda aquello de la cruz se dobló.
este era uu gato qu~ tenía los pies de Lrapb y los ojos al réDecía et trat~Jo muy form~lote y muy aquello1 q~e los
vés ¿4u1ere:; que te Jo c. ente otra ,·ez'I ...• l'ues e::ie era an derechos de MexH.:o ol.Jre Be1we estaban muy turb10s j' que
gato que tenía los pies de trapo y los ojos al revé.s ¿quieres en tal coucepto, lo mejor era deddir que lieltce fuera inglés
que te lo cuente otra vez? ..... Pues este era un gato, etc., de una vez por todas, con lu cual :::e lograr.a fijar los límites
etc., etc.
tle esa cuña y que ya LO siguieran apanaudo llerritas los vaEl tratado de Belíce es bueno parque da la mej0r solución, les güer1to.;, 1'..:::a es la famosa wlución mejor del hermano
y esta solución es la mejor, por que es la que da el tratado Nacional.
¿quieres que te Jo cuente otra vetl
lJnes no hay de piua, porque d alguna cosa estaba como
Y esa es toda ta defensa. ¿No les parece, manises, que peor patc,da d~ macho _e1?n J?S dere~hos de ~éxico sobre. lo que
está que estaba y que hay que decirle al hermano lo que el en un pnnc1p10 Jue Belice. Nada les digo yo, mamses, toindio del cuento á su abogado: no me defienda compadle? cante á lo que se YO\vi? después por los aumentos_ diarios.
Porque defenseres de e:;le pelo salen contraproducentes.
Una cosa es un l'IOIJO y olr~ cosa es una gu_ttarra; una
Vámoslo viendo,
cosa es que se quiera decir que están turbios_los deRepelan los que se opusieron á es} tratado, es decir, los ·1 ed10s, y utra ~uy ~istinla que verdadera~enle lo estén. Es
iudependientes, los que no tienen pepita en la lengua y los lo que Iº he dicllu s1e1J1pre: bueno es qu1,ar la caspa, p7ro
que te van derechamente al bullo, y_dicen qui:! e,,,e con veuio no ar, aucar et pelo. Yl'º lan_teo, como los que se opoman
es malo por sus cuatro costados.
al tralauo, que los valt:; del Seriad~ han hecho lo segundo,
Por prmc1pio de cuentas aseguran que los ,·ales del SenaCut:nta:; claras hacen bL!e1_1os a1111g~s.
.
do lo aprobaron, no porque ~e ~aran tomado el trabajo de
Que e~o aseguralJa el Mm1~tro Mariscal. ¿Y qué? c~mo ~!~

~@J.:~s

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l

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. . . . .-

. . .. . , . . , . .

III-Núm. 574

El Ilijo del Ahuizote

jo Uraga. El señor Mini tro po:Ha equivocarse, y los va1es
senadores, estahan en la obligación de inquirir si en efecto
estaban turbios lo;; derechos de México. ¿O esC's vales e lán
tan tapados en achaques de historia nacional qne no saben
lo que se escribió en París, Londre,; y Ve1salles y lo que se
escnbió cuando el reconoci1menlo de nue!':tra inclependencia? .... No se ía raro. En este mundo no hay más imposibles que dejar de comer y no morirse.
Sí, manises, en los tratados celebrado~ en los sitios ya dichos, quedó más listo que un cerillo y más tirante que un
tambor, que Belice era de E~p:iiia, y si lue~•,, al reconocerse
nuestra independencia, resultó que era de Mt'!xico todo lo que
había sido posesión e::pafíola en e-tas tierras ...... avísenme
si estarán turbios los derechos de México. Cuando yo digo
que llueve es porque veo caer las gotas, valencianos.
Nada, que los vales del Senado se frunci eron y nos fruncieron á nosotros.
Ahora falta nada mús lo que diga el porvenir cuando rn
le ocurra ac1Jrdarse del S~nado y del G. b1erno. Habrá que
poner tablados para oírlo.
Lo crudo ha sido que ni siquiera nos quedó el derecho de
protestar, que e;; una especie ele derecho de pataleo. Solitos,
en Se!ión secreta, se arrejuntaron lo~ vales del ~enado, y repitieron lo de yo soy como Juan Palomo, yo me lo guiso yo
me lo como. Arreglaron su pastel, lo sazonaron y lo aprobaron ..... di~o, 1;e lo comieron.
¿Protestar abora? ¿Para qué? ~ería tanlocomo venirá tapar el pozo después de ahogado el niño y pone.-los arcos de:::pués de la lem¡,eslad.
Manises, hasta moxtla.
Su acuache que los quiere
ESPIRIDIÓN TRAJINA.

◄ABUIZOT~DAS 00

259

libertad de sufragio no es allí una broma, ni la lucha lectora! un sainete diverl do, sino una hermosa realidad ..
Mas todo aquel que quiera
Las cosas entender de esta manera
Y piense que aquí existe el ciudadano,
Un cha$cote se lleva soberano.
Es cierto, hay sanliaguilos
En aquellas incógnitas regiones,
Y hay conciertos de flautas y de pitos,
Y se lanzan aJ.JÓStrofes y gritos,
Y hay retos, y patadas, y ovaciones.
Pero esa bulla que hasta acá resuena
Es un rato de asueto que le han dado,
Por recompensa, al obediente Estado
Que sin darse á la pena,
El yugo soportó con faz serena
Del último cacique, hoy olvidado.
Ya que se haya Durango divertido,
El Supremo Elector irá poniendo,
Así .... como queriendo .... y JlO queriendo,
En medio del palenque un consentido,
Hasta entonces oculto, por supuesto,
Que resultando VC1'0 candidato,
Sin mucho trabajar se gane el puesto
Y dP ¡t los cc•iulidotcs un mal rato.
Estos golpes teatrales son de estilo
En el ed¿n de 0 3 Paz Trancazo,
Dama feroz que en ademán tranquilo,
Al mismo tiempo que nos saca el quilo,
Nos propina porrazo tras porrazo.
Sí, señores, yo creo que, mala la comparación, está haciendo Tuxlepec con el pueblo dnrangueño lo que los pescadores de peces eléctricos para atrapar P._sos animales. Como
el extraño poder de éstos los hace tem1blef, los pescadores
echan en el agua en que aquellos se rP.bullen cierto número
de caballos, contra los cuales desahogan los p ces todo su
furor lanzánd--les multitud ele descargas eléctric.'\s. Cuaodo
á fuerza de agitación y de sacudidas han agotado sus baterías naturales, los pescarlore&gt;&lt; les echan mano con confianza
y hacen lo que quieren de los ante~ temibles animalillos.
Así tambiPn el Elector Supremo
Deja á los gladiadores de Durango
Que se cansen, luchando ha~la el extremo
Por conseguir el anhe 1ado rango,
Pues una vez rendidos de fatiga,
Y ya con entereza nula ó pocá,
Aceptarán lo que el Caudillo diga,
Sin pestañear y sin abrir la boca. .

La gente cristiana, que en el anirersario de la muerle de
Cri,;to se enlregó al dolor y á la melancolía atracándose de
comida de vigilia, rociada con ba::tanle vmillo para que no
hiciei·a daño, conservó en la semana de Pascua cierto resabio de pe~cado y muchos resabios de pereza. En las escuelas,
en las oficinas y hasta en los talleres parecía que l • gente
estaba desconyuntada, 6 quJ no había dormido una semana
completa: todo era abrir la b ca, e1.trecerrar los ojos, e-l(rar tos brazos y propender al reposo. Verdad es que solemmdad religiosa y jolgorio magno ca,si siempre van juntos.
Esa lucha electoral duranguei'ia ha venido á divulgar cier¿Me dirá el gremio que reza
tos preceptos de la Com;titución local, que son verdaderamenSi acaso la santidad
Hermana es de la pereza,
te curiosos. Uno de ellos es el contenido en el Art. 54 acerLa gula y la ociosidad1
ca de la edad que debe tener el gobernador. Dice así ese articulo: «Para ser gobernador de' Estado se requiere ser ciuEn cuanto á mí, no lo :ié, ni tengo el derecho de averi- dadano en el ejercicio de sus derechos: de trei?ita a,ios de
guarlo; pero sí ha~o constar, porque nos interesa á todos, edad, originario de la República, ele.» Así es que, conforque la vagancia de s ~mana Santa halla en el gobierno que me á esta prescripción, ni el Sr. Fernández, ni el Sr. Gónos rige un complaciente protector. S:ilurado ?orno se _ha!la mez Palacio pueden ser gobernadores, porque ningum de
de misticismo, comenzó por ordenar qu , la pohcia se vistie- los dos tiene tn inta, sino más de treinta años,
ra de gala en los más g_i·a1;d~s de los_días sanlo_s, p~ra inDe modo, cab~Jleros,
clin r el ánimo de 1&lt;1 cmdad a la oración, la penitencia y el
Que lo acertado
bacalao; luego dispu;:o que la mayor parle de las oficinas de
Es dejar los trabajos
En tal estado,
Palacio susp2ndieran sus tabores; además, permitió que en
Pues al fin para ustedes
el Correo no se pagaran los giros posla·es el viernes s, nlo; y
No habrá elección,
por último, sugún afirmación de un periódico, en el Club de
Porque su edad se sale
la Opera se prohibieron las apneslas entre jugado1es dti biDel cartabón.
llar, el jueves y víernes de la semara mayor, de orden de la
autoridad.
Un obstáculo,· y este sí va en serio, para la rlección del Sr.
Síg,i-s vi~ibles son lodos esos
De que el ¡¡-obierno libera/o e
Fernández es que le falta el re~rns1lo de vecindad, termiEstá infurl1do de monigote
nantemente rxi¡.ddo por la C..n,;t1tución de Duran~o. El Sr.
Hasta la médula de los huesos.
Fernánd,,z res1d,.. en esta ca,,itol de,;(le hace mw·hos :iños, y
la ley fur.damenlal dnranguPt\a pre-cribe qne el c-ancl,dato
á
sacarreal ha de tener ~uando menos cinco años de residen•
Cualquiera diría, vienuo lo que pasa en Duranio, que la

��282

El Hijo del Ahui!Ote

Núm. t,74 Yl

cía en el Estado al tiempo de hacerse la elección Pero no
Entonces cesó el sofoco
hay cuidado,
'
Que Pachito les cansara,
Fuera formal este veto
Volviéndoles poco á poco
Si á la ley algún respeto
Los colores á la cara.
Tuviern todo mandón,
Mas una Constitución,
¿Que es aquí si no un folleto?
ENFEBMED..lDES ENDEM:IC..lS DE l'flEXU'O.
Los ve~inos de Valles, San Luis Potosi, ya no saben con
la que pierden por lo que toca á la conducta de su curita.
Se carga mu~ho ~ 1~ manta fiada e~ eso de ~acarles las platas á la~ oveJas doc1les, con cualquier pretexto; y en cuanto
á las anscas que no le r\nden pleito homenaje ni le dan para su chocolate y sus b1scochos, desquita su cólera contra
ellos llamándolas á voz en cuello. desde la «cátedra sarrrada»
bru~o~, malditos, bestins, herejes, de~g-raciados, etc." Contenlls11no h11 de estar lpand1·0 Acaico con él. Esos simpáticos frailecitos .•. .
Que tienet} ílna la lengua
Y bastante ancha la manga,
De la religión son mengua,
Pues la vuelven mogiganga.

DESC.\NSO CRÓNICO.

La madre patria España nos enseñó, en los tiempos &lt;'le su
dominación sobre norntros, á gan, rnos la gloria eterna con
más facilidad qne el pan de ca 1a día. Nos enseñó á pronunciar conslantemente el nombre de Dios; tant0, Que hJ1&lt;ta para dar una puiialadila exclamaba el foragido, dánclose golde pecho, p rsignándose hratífic:imenlc y elevando los
cjos al cielo:-¡Ayúdame, Dios mío! Nos enrnñó ~ poner
i,anlon ha,ta en los garitos, las tabernas y la~ c~,as frecuen/11rlas por las muchachas alrgres; nos acostumbró á rezar del
día á la noche; nos hizo tomar g11s1o á la obl gación de gua,•dai· los dias de fiesta, en tregándonos á la holganza, á la
oración y al pulque con cua'quier pretexto rf'ligioso; y sólo
se oll'idó de enseñarnos á tra!-ajar y de inspirarnos un :saluSan Luis Potosí ha resentido los efectos de la cuare;;ma. dable horror al dolce farniente.
Se fu~ á confesar en los días santos, y ~u director espiritual
Por el contra io, como ~ente floja es gente esclav11, nos
le h,a _1mpursto por pe, ilrncia qne lo desgohit&gt;rne Carlos el inspiró el culto á lo flojera, para seguirno~ poniendo el pie
Fa!1d1co otro~ cuatro llñit. s Per&lt;', señor ;ta·n rrrandes se- en el pescuezn. Y como ya nos habíamos vuelto santurrones,
. 1os pecados de San Luis qne :-:e le ha' !-eñalado
"
ti
ran
ca~tigo y como para llegará t,oJgazán no se nece ita mucha escuela,
tan aterrador? . .. Los niñns de la Cuna politica potosina le ba-tó inventar tres ó cuatro refrancitos en forma de ver(a) los amistosos, no con;;ideran, por supuesto, aquel azot; síc11Jos, para convrrtiroos en profesores de holgazanería y de
como u~a penitencia sino como una bendición: Y para cele- vagancia: «no se mueve la hoja del árbol sin h vol untad de
brarla dignamente, imaginaron, entre otras cursilerías amis- Dios,» «el tem r de Dio , es el principio de la sabiduría,»
tosas, dos S'lrenatas, un banquete, varios repiques, suficien- etc. Con e-las magníficas enseñanzas, y con nu• stra excet~s besaman?s y un partido ele pe ota. La~ fiestas reelecio- lente disposición á apr-0Yecharlas, tom:imos al trab&amp;jo una
mstas han sido, pues, de las tres b. b. b. Buenas, bonitas y santa aversión qu" nos dura hasta el día.
baratas. Baratas s •hre todo, porqu ... la hábil administración
¿Tr Lajar, economizar, llernr nna ,·ida arreglarla p3ra prode D. Carlos ha dejado á los potosínos en un petate, que curarse comodidades y ha·ta ri~ueza? No, sel'ior; ~as son
de segu~o perderán en el cur~o del nuevo reinado. ¡P bre tentaciones que no~inspira el drmonio para perdern• s. Si
San Lu s! Lo han condenado á muerte. Ca1•0/us César: ¡ Es- ya ,stá de Dios que~eamos 1icos, o seremos sin t•ahajar;
tatus motitw·í te salutat!
y si Dios ha disl'úeslo que seamos pobres, para probar nuesEs de veras lo que creo:
tra pacienci~, annque tiahajemos como negro,, pobrrn heCon lo dispue.sto en Palacio,
mos de ser toda la vírla. Enll'fguémonos, pues, á la oración
Va San Luis al pataleo
y á 'a holg~zanería, y•hágase 1a vo·untad de Di, s.
Más' aprisa que despacio.
Hé .ihi t-) patrimonio intelectual ymoral que I spaiia nos
dejó, y que nosotro~ con~ervamns con más ,enerarión que el
Habl~ndo El lmpa,·cial (diario protegido con 52,000 pe- fueio ~agrado las antiguas ve, tales. ¡,Que ll&lt;?g·· el día de San
~s ~ac1on~Ies)rle los fallecimientos por inanición que la esta- J osé? No fe tr~baja porque es día grande. ¿,Que hoy es día
&lt;l1shca registra, se lamenta de que la gente de México sea de la Purísima? Es fiesta de guardar, no se trabaja. ¡,Que
tan caritativa; pues en concepto del diarito gobiernero,. es llegan los días de San Juan Bautista y Snn Pedro Apósto! y·
por .el exceso de caridad de los ricos hacia los desdichados San Antonio Planearle y demás divimd:i.des de la Iglesia?
por lo que pro~pera el 1·amo de infdices. ¡Exceso de caridad, Pues no se trabaja, porque son &lt;lías de dos cruces, ó de cruz
y los pobres perecen por falla de un mendrugo que comer! y estrella, ó ele estr, lla so!amente, ó solamente de cruz, pero
No sabíamos que mientras más generosamente se procege á que se deben gua1•dq1•, porqur, ¡,pnra qué es uno católico?
una clase, más exruesta se halla á mor,r de hambre,
Lo más digno de llamar la atención en esta aterradora proPero el hecho es general
cesión de dias de fiesta, es que los más celo~os en guardarDesde que el docto I mpa1·cial
los snn los hijos del Erario. Hoy no h~y despacho en las ofiMete su cuchara en todo,
cinas, ó lo hay á medias y de mala ga-a, P"rque es día de
Para ganarse el apodo
San Cu·lmas. Pas do mañana tampr co lo hay porque se.
De sabio descomunal.
abren las velaciones El jueves. idem, porque está Nues~ro
Amo
manifiesto. El sábado lo mismo, porque hay función
Como los candidatos al pan grande de Durango tienen tantoa lados flacos, en cada transeunte que los mira temen ha- solemne en la iglesia inm diata, Ple.
Con personas tan de lleno invadidas por el microbio del
llar un afortunado competidor. Figúrense ustedes, pues, el
catoli,
isrno y de la ho'gazan ría, se comprePdc cuán lenta y
s?stazo q~e llevarían cuando vieron p:ir alltí, como caído del
cielo, á m1 general D. Pachito Arce, ex-gobernador de Gue- torpemente han de de.•pachar¡:e en las oficinas públicas los
rrero, éx-&amp;enador y rx . . .. comulgado, con la circunstancia asuntos que les esláu encomendados. Y esto sucede muy en
especial cuan,lo los días fe.-tivos no Vlenen salteados sino junagravante de ser hijo de Durango.
·
tos varios de ellos. Tal ocu rió en la última Semana Santa.
_¡Dios de Dios! Dijeron ellos
Luego
que el C: udi 1lo se marchó á" Morelos á cp.z,r leones
¡Nos partió ya O. Francisco!
africanos, los &amp;&gt;cretarios de Estado cerraron sus carteras y
Y erizados de cabellos
se dijrrón complarinos:
Lo empezaron á ver bizco.
-Bendito ~er Dios. Ya se fué el tío á matar tiburones.
Después supieron que Pancho
No aspiraba á necesario,
Ahora sí podemos descansar un tanto y entl'fgarnos á las
Sino que iba á ver un rancho
expansiones naturales.
De que e¡s allí propietario.
Dicho lo cual, salieron de Palacio con aire cal~verón;ro-·

res

0

203

El Hijo del Ahuiiote

VII Núm. 574

ño un motivo para enderezar una ~e°:s~ra, y_no lo enconlrais.
mo muchachos á quienes sé)es prese11ta la oportunidad de
1
No Lay mácula en este :--eríodo_ adm'.n~~~:~;~de todo lo criahombrear un poco.
s
b
¡ · ~ ex
i J endito_ y alabadodsela par~ slo1esmqp~: nos permite asistir á
En cuanto ralieron los Secretarics, los u secre ano, , •
do el omrnpotenle e os c1e '
. 1
clamaron:
1
· · l •os? 1 por tan' singulares benefi cws
· .
.
ro aaad de gente en
-La ley h11 de Eer p&amp;reja. ¡,Se van os m1ms I
o
Id' amados hermanos mios, &lt;lid'. y pi a~o; y las alabanzas
qué nos hemos de gu~dar no!'iolros?
su sombrero, y á "'ente las Yerdades que acabo e rneu c
y cierran con garbo su bufete, toman
:n que he prorrumpido.
EL PADRE JARAUTA, (•)
la r!~\mpleados subalternos levanta°: la c~}eia, r 1i.:1~e1;
la vista por todos lados, Yen que_ esL~n areª .s le
~li.
DI...1.LOGOS EN L...I. BED...I.CCION.
tirantlo la pluma sobre el escnlor10 se pomn de p

\e

cicndo:
· t ·endo la
-·1y nosotros qué somos para quedarnos aqu~. &lt;&gt;m
.
, S .
llo"-º
va,·a'monos
nosotros larnbien.
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eña
¿
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wn
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'
J
11
·
•
•
P .
. tei:: por su parte se hacen esla re ex1on.
Los escr1·¡)ien
-,
'
¡
b n oncilos
-Habiéndose ido ya los cabezones y os ca e z .
¡
·c¡ué pitos nos quedamos á locar aquí nosotros? ¡A la calle.
1,
.
y hacen mut1s.
.
· llá co
Quedan unos cuantos empleados d1~perrns aqm y a . .'
mo moscas desveIadª"· No'lalo el .mozo. encarrrado
. . " . de ahrn,
. r barrer las oficinas, y se d1cí' a s1 mismo.
.
c~rra Qy é a· bl 1 ·Por qué me he ele quedar todo el dia por
-¡ u 1a o. 1,
• ¡ l\f · t
· 1
estos perro1,les de huizache1·os cuando m eá
JS r~ m
otros m;ndones están ya aquí? Yo los "ºY ec iar, ope e
lo que topare.
·
·
ndo las
Dicho y hecho, empieza á recorrer 1as piezas sona
llaves y diciendo:
á
. ,
-•Zásl que voy á cerrar. ¡Zás! que vor cer1a1 ..
i 11 es la i::eñal de la completa ret11ada. Un instante
Aque
ael Ministerio
,
. l o. y lo que Pª"ª
dei::puéi::
esta. elesier
, en
&lt;l los
Mi'uist;;ios asa en las demás oficina¡:, Ylo qu~ ?u~e _e
.
p de en todas· las
suce
. drpendencias admm1shíllivL
1a!&gt; n(l1crnas
·Qué amor al dolc11 farr1,1ente.1
1 .
~eñora Doña OliYa de la Paz, ¿no sería bueno _que_ e qm(de comemencia) que
tara vd . á •u
, pipiolera..ern devoción
. bl'
tanto perjudica al serv1c10 pu ico.9

tf

º!

e:

)'O

también de caza.
que su mereé an dª bª .
E · ·d'ó

El Di1·ecto1•.-No, amigo don spll'l i n.

No soy de esos.

Al contrario, cu~lquieMr. día ,dnie pe:~:~; que ahora han dejado
Don Cla1·encw.- ire' ·,
en paz á los periodista,;. fi .
t'empo de arruas y en Jo
Trajirw.-No _hay que a1se en i
" '
más seg~ro hay r1rN;go.
11ayan dejado en paz á la prensa.
El Du·l'ctol'.- 0 es qu:
1 Gol ierno ha de
Es que ya todos fe desenganaron de que e
hacer f:U santísima voluntad·: ••
Jarauta. - y si alguno quiere oponerse. - • • ~o le
T .. -Canilelazo y ~1 que se queme que •. p •
E~ªa:11~~ Ahuizotadas.-Volvie~do á lo de lN caza, téntase ue eslurn r~ia; digna de los tiempo~ de r¡ emro .. - •
Tr1jina.-¡.Quién fué ese gallo, CO!l1Pªd.ero. 1 Garza GaEl de las Ahuizotadas:-:-~mo quien e\cir:sidente hizo
que . lán •le Babilonia don Espmdion
' que forman época en la h1stor1ao;res onde
unos· tiro, de e~os
Jarauta (sentenciosa y gravemente, cofº· e . ·l ~ eá su eftado y condición).-Vale.!l1ás creer o que n o a av
riguar; ¡,qué dice el hermano Tra.1ma? ,ºód'co El Popula·r
Cl
io -Al menos un peu I T
•
Don
. saern_eansc, tr~e una suculenta y apetitosa revista de los
para
mas

;..

días de caza.
d' · · éf •o
·
El Directo1·.-Entonces es el iano crneg ic . 1 hl
..
C1n • , •• 1,·qué'I· Jián-ame
favor de no ia ar en
o
Tra3ina.-

P..lB...I. L..l P..l~CU...I..
PLÁTIG.\ QUE SOSTENDRA· EL

Tra1'ina (dirigiéndose al _Dfrectoi· que entrci).-Creia

p · JARAUTA El' DOMINGO
' .

grin"'o

El de las

· 'd'ó
Ahuizotadas.-Cinegético, don Espm J n, es

lo que se refiere_ á la c~za. b d n· desde los cazadores
Don Clareucio.-S1, hom re e ws,
·
Amados hermanos míos:
•
haf:1a lo cazado,
h cazado
Ved qué espectáculo tan agradaLle el que verr.os por todas
Trajina.-fntonces los jue~s y lod_ods 1o,s quleD. antor
.
eso e•o qué ec1a e 1rec ,
son cm •·
' ·
t,
Ahora estaparyteas:e cumple la lev "ª se respeta á les. ciudadanos, ya no á pPricdi:-&lt;la!'l,
Jara11ta -No, hermano. esa e~ o Ja caza.
'
·" J
hay quien
se queje de
atrope11 os a· 1os p1·eceplos de la Re- mos hablando de la cacería de Sem~~a San~:tá enterado de
Trajina.- Y dígame, padre, us
en días santos1
forma..
•Q11e rrr::nc1e es Méx1·co
• t· Yo os lo decía.
. : mados¡ hermanos
· J esas cosas, ¿qué no se r.ondena~ llos ~~: dirán de eso el Arzo,1 . Rt&gt; d dl y ahora cómo r.e dilata el a ma vien o
Jorauta.-Hombre, yo no se o _q
m10s . ecor arda·1
o.
G b'
1 i'ta
Lispo Alarcón y Monseñor Averard1.
.
.r
_
que es una ve u el prorrrec::o
" - .y que el o terno no e qt 1
El de las Ahuizotadas (á rlon Claren~~)-_-i,No .le pa
á los ciudadanos sus prerrog~ti_v,as. • . .
.
.á ui::ted que estando en época de conc1hac1ón seria conVenid perit&gt;d islas de op0s1c1on • i, Qn~ teneis qdue ce~su
'
·ah,? T, nía entend100, ama os 11e1ma- . ~:~11entP- qne el pater lo averiguara? Es bueno que lodo$ se.., "··
rar·/ ¿_De qué oáslqneJ .,l·r·e hal.J1an de confesar~e derrotados
nos m10" que a po,
.
d . .
pamo~ á qné atrnernrs.
d Co uu
Do;i Clai·encio -Snp~nga u~ted que se.1 pe~ o. n - .
estos pr~terrnc; que pasaron su existe~cia censlu,(l·anto ~ml.1uc~~
. .
. ,
b 11 º I oado ~ea Dios que 3 m ce".&gt; e
permisito par11. cualquie1· rnfracc16n .í cu~lqme1 ley df R~{or
t1cm y., io~o y e o,o. ~
¡ L .-ó. ~ la luz Sahe tres ,•ece3 ma, 1::e ianan al¡runos:-cj.ías ?e indulgencia y se salva a s1 uara76n de Estas gentes Y o a 11 ª
·
'
ción. ¿Qué opina su patermdad?
salve..
•t'd los OJ·os al cuaresma: político y decidme
Jm·aut,i.-Ese es un asunto de alta teología. . .
,
Ahora conve1 1 •
.
• f · · · •t
El Director.-Pero yo entiendo que lo proh1L1do es ti ac::i ·o no ~e había equivocado también ' .y s1 no u1 ID.JU, o en
;l.;una de mis apreciaciones. Errare humanmn est, ama- bajar, no divertirse.
"'
.
'El de las Ahuizotadas.-Peor.
dos hermanos mios.
'd
· F
El Señor nos dió los ojos para ver y los OJ os para o;r- e:
Jarauta.-En efecto.
,
Don Clarencio.--Miren. usted~sy-~a a Ilegal' un-.momento
licitémonos porque así nos es dado contempla~ todas as
ravillas que á diarió ee suceden én nuestro M~x1co, y escuc ia1
(') Advertimos r¡ue por un laps11s calami? vulgo error dd ~lu¡
todas las alabanws que caurgen por _donde quiera.
•
. Oh edad feliz la nue' tra ! Los crndada~os v?tan, se ha_cen rna, no pus~ el p. Jar~uta que esta es «plállca que sosten ia e
..
efe'ctivas las re~ponsahilidades á los func10m1n o~ c~alqu1era último domingo del siglo entrante.»
aseaurar que es tal la errata, porque en. ~º-º;versac1011
ue sea su cale"'oría· no hay abusos, no hay exacciones, no nosPodernos
qijo lo que iba á escribir. / Solci de la Redaccwn.
~ª)' el menor d;sorden. Buscais con el má_s absoluto empeDE PASCUA DEL ENTRANTE.

º~:za~

jª,

�SEMANA- SANTA.

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slonea ver1flcada. eo e1 .,, r

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- No hubo novedad en las Tres-ea1·das
' ' ini General..

O SIN NOVEDAD.

�El Hijo del Ahui:ott

906

en que no nos entenderemos. Dej, n esas jerigonza~ ecle iást icas para los frailes, que siemprP están desocupado s.
El Dfrector.-De acuerdo. Y hablemos entonces de Durango. Los sef1ores palacistas y fernandistas acaban de lle
var el susl-:&gt; más grande de su vida.
Jaraula.-No lo sé!
Don Clai·encio. - ¿Cómo fué?
E l de ras Ahuizotadas.-¿Qué pasó?
Ti·ajina.-Amigos, nada de G1'an Vía, que ya ern es viejo, y además ahor~ no estamos para zarzuelas.
El Di1·eclor.-Poca cosa, amigos m:os: Yieron llr.gar al
general Arce y creyeron que él sería el gobernador. Prime
ro porque tiene la talla necesaria, tres metros corridilos; y
después porque ya conoce el oficio.
T1'ajina.-Vaya; esperaban sola, pomzo y lirnpa.
Don Cla1'encio.-Pue3 es gana de aSU' Larse, porque á lo
que parece, el general ya cayó de la gracia. Ha la de ~enador
lo qu itaron.
El Direct01·.-Si; pero ahora no es esa una seguridad.
El de las Ahuizotadas.- No hubiera sido raro que hubiese vualto á estar en gracia. Podríamos cita ejemplos. Me
parece que D. Justo Benilez ....
Jaruuta.- Soy de opinión que no se nombren personalidades.
·
Trajina.-Cabalilo. Que se diga el milagro pero no ti
~nto.
El Director -SI hecho e3 que se aclaró que ci general
Arce iba á asuntos parlicularei', y á todos les Yoldó el alma
i:.J cuerpo.
Traji11a.-Buen proYecho.
Ja!'aula.-¡,Dice usted eso porque ya tiene hambre?
Tl'ajina.-¡,F:s usted arlivino?
Jaraiita.-Alp:o más, el que invita . .•. (á los demás) ustedes 1-(Uslan &lt;le almorzar'?
Todos.-Gracias.

(Sa!en.)

La cuestión de Belice.1
De El Tiempo.

Ahora que con motivo de estar otra vez en el Senado el tratado
de limites que hace tres años fué retirado por repugnarlo la opinión pública, ha vuelto á agitarse la cuestión de Belice, es oportunidad de señalar una particularidad muy notable é inexplicahle
que hace que esa cuestión sea única en nuestra historia y que
más tarde inspiraría amargas reflexiones y conceptos duros'á los
que se ocnpen de estudiar la presente época.
Esa cuestión de Belice que hoy se quiere resolver es tan vi(•ja
como nnestra independencia, y- nadie se habla preocupado de re•
solverla porque á nadie le causaba inquietud; para el público en
~eneral era totalmente desconocida, pues tanto por la lejanía de
Belice como por las continuas revueltas que absorbían toda la
atención de los me'Xicanos, pocos ó casi ninguno sabía que teníamos por vecinos á los inglrscs, y apenas en uno que otro librillo
de geografía se decía, después de hablar de la península ynca1eca: «Belice, colonia ingleEa cuyo territorio pertenece á la RcpüLlica.»
Dada esta igncrancia, lo natural rs creer que si á cualquiPra
gobierno de los que hemos tenido dc:;dc 1821 hasta ·18~3 se le
hubiera ocurrido celebrar un trntado por el cual se reconociera
la soberaní.a de Inglaterra, ningtin mexicano habría levantado la
voz clamando contrn ese reconocimiento Esto supuesto, ¿por
qué razón cuando últimamente se trató de recouocer esa sobcrnnia y de cclchrar el tratado de limites, la prensa se preocupó tanto con la cu~stióu, por q:ié hubo protestas á millares y se agitó
F.ste artfcnh lué publicado el oía 18 de Abril y al clía si11uiente, 19, c•~i sin
di•cusión, filé Rprobado en la Cámara de Senadores el tratac\o de 8 de Jubo de
1898, conocido con el nombre ele TrRtAclo Mai-iscal-Spencer.
36 senaclores votaron en pro del tratado y sólo 7 en contra. Los opositores
fueron los siguiente•: Lic. Alfonso T,ancaster Jones, J,ic Rafael J&gt;ondé, Coronel
Jesús f.011.eu, Dr. Francisco Mar tlnez Calleja, Agustín R. González y Jesús
CMtaileda.
Excusado es decir que la poca ¡¡ente que boy se ocupA. de la política en nues•
tro desventurado país, ha recibido la aprobación del tratado con el má~ proluo•
do dl•J!u•to.
Pero no hay remedio. En la patriA. de Juárez ya nos ocupamos solamente de
obedecer álAverardi y de hacer arcos ele la paz á los t[Jreuin~ pacificadores.
;Guar del c¡ue proteit~!
·

Núm. 574-X

la opinión ptíblica á tal punto que fué necesa~·io re~irar ~l tratado
y dejar que pasara el tiempo en que el Gobierno deseo que lo
ratificara el Senado?
·
Sendllamcnte porque el Gobierno dejó de cumplir con su deber y hubo necesidad de que el público lo llamara al orden Yle
enseñara cuál era ese deber.
En efecto, nuestros gobernantes ele los primeros tiempos_ después de la independencia no entendían gra~ c?sa ele cuestiones
administrativas· pero sabían lo que era pntnottsmo; por eso el
primero que h~bló de relaciones exteriores, el con?~ de Casa de
Heras Soto en su informe á la Soberana Junta Prov1s1onal gubcrna1iva, rendido en los primeros dias del aüo de ·1822, dijo: qBclicc pertenece á México.»
.
Pasó esa Junta, pasó la Tiegencia y el P!'i)11ct· Impeno, se constituyó el país en República federal y se l11c1e~on_dos _tratados con
Incrlatcrra el primero de los cuales, que no fue ral1ficatlo, conteiía Ja d~claración expresa de que respecto Íl Belice quedaban
vigentes los tratados celebrados con .E?paña:. en el segundo, !f·
glatcrra estuvo ele acuerdo en que Mex1co rallficar~. la conces1~n
de España, y por lo tanto, aqne!los ~e nue?t_ros poli! 1c_os,. q~c aun
eran muy ignorantes en matenas d1plo1,1allca.s, C?~s1gu1e1on no
obstante q.,e la idea de que Belice perteuece a Mex1co permaneciera incólume.
En 1839 no había ya República federal , sino que imperaba el
centralismo: los ingleses invaden el terreno llamado Estero Azu!
(BLui, CmmK), y el gobierno mexicano se queja y dice que Ya a
enviar un Comisionado; el represctanle de Ingl~terra contesta que
el Comisionado seria bien recibido y que apreciaba mucl~o que se
le enviara porque su viaje contribuiría ú que se remov1~se t~da
dnda acerca de los límites asio-nados al corte en 1786. S1 Belice
hubiera sido ya tierra extranj~ra. ¡,que tenia que irá_ hacer u~~º.;
misionado v cómo era posible que fuera á hacer una 111formac.10n.
Luco-o el o-obicrno central también hizo que quedara en pie el
prin~ir,io &lt;le que Belice pertenecía á llfé~ico.
..
Pasó la República central, se estableció Ja fed~,-a_~1on y por fin
vino la dictadura en 1854; después de una ne~ociac1on '!lny laboriosa. Lord Clarcndon dijo en una nota al gobierno mexicano que
no haLia necesidad de que se hiciera nuevamente Ja de_marcación de límites, porque en el articulo 14 del tr:1tado de 1826 _se
ha Lía adoptado la demarcada en el. de 17H?· ~s.1 es que la D_1ctadura también sostuvo con ventap el prmc1p10 de qu~ Belice
pertenece á México, pues desde el momento en que los 1_ngleses
reconocían la vigencia de la Convención de 1786, rcconoc,an que
no eran más que usufructuarios del terreno. .
Se estableció el Imperio de Maximíliano, vit)O á gob~rnarnos
un extranjero.qur., según los lib~1:3les. sólo fue un usurpador~ Y
no obstante, éste en 1865 defend10 tenazmente y sostuvo que Belice pertenece á Mexico.
. ,.
En 1878, once años después de restaurada la RPpuLo1ca, el g~bierno del "eneral Díaz sostiene en una notable nola c1uc sus~nbe el Sr. v:uarta, el mismo principio, qne á su vez fue sostem~o
por la administración del general G~nzález e~ ·1883, cua~1do .ctcc,a
que el Gobierno mexicano es.taba d1sp~esto a ha~cr al mgles las
mismas concesiones que le hizo el Gobierno espanol y qut le fueron revalidadas en 1826.
Por manera que tenemos que la regencia, 1~ federaci~n, el cen•
tralismo, la dictadura, el imperio_ y la república _con~o\1dada sostuvieron el principio de que Belice pertenece a Mex1co, Yque
sólo hasta últimas fechas se ha venido á sostener que no hay tal
cosa.
L'
He aquí explicada la razón por qué la nación nos? ha "' preo
cupado por la cuestión¡ P?rqu~ sabía _que el neg?•:10 csta~a en
buenas manos y que func101iar1os patnotas soste.man el dC'tecl~?
de :\léxico; el público se preocupó de la cuest1on liasta que vio
que ya no había patrioti~mo en el gobierno; naturalm~utc se aprestó á ·defender sus derccl1os, y de aquí que los J!art1cu(arn~ Y la
prensa protestasen y disrui.ieseu, y pruuasen al hn la ehcac1a Y la._..
fuerza de sus derechos.
.
Ahora bien, una ve1, a,·criguacla la causa d_e la act1t_u1, de la
sociedad y de su oposición al tratado, y conocida la op1111on _de
todos ·1os goucrnantes mexicanos: desde el Emperador lturbtde
hasta el Presidente Diaz, lo natural es que. ocurra prc_guntar:
·.quiénes tienen la razón, · los que han sosterndo que Belice pcrfenece á México ó los que niegan tal cosa?
.
.
Los que de setenta y cinco años á la fecha v1en~n Sfsten1cndo
el derecho de ~Jéx co soure Tlelicc, no se han metido a hacer esa
afirmación sin habrr estudiado la cncstión y consultado lo_s datos de que disponían en los archivos nacionales, luego tuv1c1:on
algun fundamento para afirmarlo, en tanto que los que hoy 111egan el derecho de Méx!co, ¿que razones dan?
.
· Recurren á autores mgleses para negar la prop_,edad, y co1~10
último recum..traen al Sr.nado el oc~1rso,de la L~1slatura de 1 u-.

XI-Núm. 574

11,t Hifo del Ahuiiote

~l~n y las peticiones de ochenta Ayuntamientos ó juntas municipales de aquel Estado. Con tal fárrago ele papeles se atreven á
decir: «la opinión pública en el Estado desea que se ratifique el
tratado.»
Nuestros lectores y el público en general comprenderán la
poca fe que merecen c5as ochen1a actas si recuerdan como se
hacen en México las cosas y sí aquilatan como deben la circunstancia de que esas actas fueron le1·a11tadas en todo Yucatán en
el término de cuarenta días, desde el 22 de Enero hasta 28 de
Febrrero de ·1~94. ¿Tan imperiosa, tan urgente, tan perentoria
fué la necesidad r¡ue sintió Yucatán en esos días de que se arreglara el asunto, después d • que habían pasado setenta y tantos
años sin que se acordaran de él? ¿La escuadra inglesa bombardeaba á Progreso? ¿Los bárbaros ocupaban casi todo el Estado
y amenazaban á Mérida, como sucrdió en 1848, y no había otra
manera de detenerlos que ratificando el tratado?
Nada de eso bubo, y se comprende desde luego que se dió orden á los Ayuntamientos para que en un término perentorio se
levantasen esas actas á fin de remitirlas en tiempo oportuno al
Senado y ellas sirvieran de argumento ya que no se tcnian razones para defender el tratado.
Pero el Senado cou su buen sentido estaba dispuesto á rechazar el tratado, y esta vez sucederá lo mismo si no quieren los Senadores que lo aprueben cubrirse de ignomi nia y ser maüana
señalados con la nota infamante de faltes ele patriotismo, nota
que también tiene otra denominación que no nos atrevemos á
estampar, porque creemos que no babrá ningún senador que
la qniera merecer.
~

La hora de comer.
POR LUIS TABOADA.

"I

-¡,"Está Don Fulano?
--No, señor.
- ¡Dcmontre! ¿A qué hora vendrá?
-No tiene hora fija.
- 1Hcdiós! ¿A qué hora come?
- ,\ eso de las siete.
- Uueno. Vendré á las siete en punto.
Y en efecto, á la hora de comer, cuando csti1 usted entregado
á la dulce tarea de «hacer por la l"ida, y cree tener derecho i1
esta expansión inocente, tras muchas horas de trabajos y disgustos, virnc un cualquiera á turbar su reposo y á darle la &lt;data.»
- -¿Ha venido ílon Fulano?
- Sí; ~cñor; está comiendo.
-¿Se le puede ver?
Usted oye en el comedor este di·\logo, y como persona fina se
lcYanta al encuentro del visitante y le dice con la mayor cortcsia
del mundo:
-Pase usted, pase usted á mi despacho ..... Manuela, trae una
luz ..... Siéntese usted.
- lle venido varias veces y no he tenido el gusto de encontrarle.
- Lo siento.
-No está usted en su casa nunca.
-¡ Homure! ¡Tanto corno nunca!
-Nunca ..... pero, en fin, yo vengo á leerle ú usted algo de lo
que tengo escrito, para que recomiende al di rector de El Dici....
Ustrcl no me conoce.
,
- No, señor.
- ¿Se acuerda usted de uno que se cayó al estanque del Retiro y lo sacaron entre un perro y dós señoritas? Pues era yo.
:..-]\fe alegro mucho.
--Primero voy á leer ::i usted una oda á la Yirgcn del Carmen.
-Debo advertirá usted que no he comido.
-Es cortito. Verá usted:
«Oh, !tí, madre de Dios inmaculada,
Que tieues como trono el áerco asiento ..... ~
Y quieras que no, el vate náufrago le encaja á usted toda la
oda, mientras su esposa de usted se descspt'ra en el comedor y
los niños piden á voces la comida y la muchacha dice con malos
modos:
- -Dcspurs querrán ustedes que esté bueno el arroz, y hace
una hora que lo he retirado de la lumbre.
En cualquier otro país que no sea el nuestro, cada ciudadano
es rey en su casa, y el respeto al domicilio se impone con fuerza
irrcsistiule.
La hora de comer es sagrada, y nadie osa turbar la placidez
de esta operación solemne é importantísima. Aqui ocurre todo
lo contrario: con la mayor naturalidad del mundo nos vamos á

hacer visitas á la hora de comer, y decimos á la criada que nos
abre la puerta:
--¿Conque están comiendo, ·eh? pues dígales usted que está
aquí Gorgor:llo.
l\Tuchas veces ni aun damos lugar á que se nos introduzca en
la sala, y nos plantamos de buenas á primeras en el comedor,
diciendo lo siguiente:
--Nada, nada, no se levanten ustedes por mi, que no me caeré
en la sopa.
La señora de la casa, que no esperaba aquel fisgoneo inoportuno, no sabe qué hacer para ocultar la fuente de cocido despostillatla y las m:rncl1as del mantel, que parece mapa de Europa.
--Pues nada, dice el visitante, me he venido á estas horas porque sé que es cuando puedo echarle á usted la vista encima, amigo Lópc1.. Por mí no ~e molesten ustedes; sigan comiendo con
calma que no tengo prisa.
La se11ora no quiere que el visitante sepa que en aquella casa
no se come principio, y procura echarle de allí á toda costa.
--Pero pase usted á la sala, que estará allí más cómodo, dice
ella.
--Aquí estoy perfectamente, contesta él.
Entonces la señora llama aparte á la chica y le da sus instruc•
cioncs en voz baja.
Momentos después aparece ésta con una tortilla. Los niños se
miran con asombro y pregnnta uno de ellos:
--l\Iami1, ¿por qué comemos tortilla hoy? ¿Estamos de días?
--Anda, anda--ai'iade otro--;qué fuente tan bonita, mamá! ¿Es
nuestra esta fuente?
A la pobre señora se le suben los colores :i la cara y pellizca
por debajo de la mesa á los dos imprudentes, que se ponen á llorar en duo, mientras el Iisitante coge por su cuenta al amo ele la
casa y le refiere el objeto de su visita.
--Yen't ustcd--dice.--Yo quiero dar un concierto en el teatro
de la Alhambra, y me he acordado de usted para que me coloque algunos b;lletes entre los amigos. Tocarán el piano las hermanas Chambrín y cantará un joven tenor, que está empleado en
un tranvía del barrio de Salamanca. Yo pienso hacer juegos de
manos y mi niña recitará un poema. La función la damos para
redimir del servicio al novio de mi niña, porq ue está pasando las
de Caín con un teniente que le ha puesto la proa y Je corta él
mismo el pelo al rape ....
--Bueno, pero yo tengo pocas relaciones.
--¿Cómo? ¡,Usted? No me d.iga usted eso, po~ Dios ..... ~sted
puede servirme de mucho, y a eso vengo precisamente: a que
hable usted con Taconcillo, el de Palacio, á fin de que asistan
Sus l\lajestadcs y Altezas reales. Aquí le dejo á usted siete palcos y d·os filas de_butacas, y pas~do mañana á esta mism~ hora
vendré por el importe, porque sm cobrar antes no podre dar el
concierto .. ..
El due1'io de la casa no consigue convencer al visitante, y éste
abandona por fin el comedor, satisfecho de su visita, y diciendo
con aire de triunfo:
--¿Ve usted qué bien hice en venir á la hora de comer? Ya ~aLia yo que era el tinico momento de epcontrarle ..... .Me servll'á
de regla para lo sucesivo
.
..
· ·i Y á mi también!--murmura en voz bap el padre de fannlta,
Después, dirigiéndose á la criada, le dice: . . .
--Óyelo bien ¡Desde hoy no ~stoy para nadie! S1 viene alguua
visita á la hora de comer ..... la tiras por las escaleras!

El luis de Oro.
Pon F11..1.~c1sco CooPÉE.
Cuando Luciano tic Hem víó su último billete de ·l O francos
arrastrado por la raqueta del banquero, y s~ 1:vantó de la mesa.
ele la ruleta donde acababa tic perder los -ult1mos restos de su
pequeito caudal 1 r~unidos p~r él para_ est~ suprema batalla, experimentó un vcrt1go y crcyo que se iba a caer.
Con la cabeza aturdida y las piernas débiles, fué á echarse sobre el lar"º banco de cuero que rodeaba la mesa de ,juego. Durante alo-:nos minutos miró vagamente el garito clandestir:o donde habí~ malgastado los hermosos años de su juventud, reconoció
cabezas descompuestas de los jugadores, alumbradas ~penas por las tres grandes lámparas; escuchó el gr~ndc frotam~ento del oro sobre rl tapete, pensó que estaba arrumado, pcrd1~0,
y recordó que tenía en su casa, en un cajón de la cómoda, las J?1stolas de ordenanza qnP. su padre el general Hem, enton~es simple capitán, babia usado en_ ,el ataque de Saatcba;_ despucs, rendido por la fatiga, se durm10 en un profundo sueno.

'ª'"

�.

EN

~

CAMlllO EN 1,A CABEZA.

LA GUEllllA.

~

-

~

~
~
~

,,

o

-¡Llena eres de gracia!
-¡Dios te salve, Maria!
.

-¡ Está el sellor Di
-lQllé de'leffba :¡tor?
-Soy el 1Dlll!8t u;¡ !

-No, ""flor:

n:esl.

- ¡Caramba' Lo •

&amp;.cuela de.
.

.....

I

VdOII.
á tffierle
siento. Porqae
acabo
-P&amp;se
nstad,UD
~neno
recuerdo

de heredar !lO mil l
- , A wl o al nocue;::!f'; el sellor 01....ctor teDdrA mucho gnsto
uroe,en
¡u.be
birlo, y
reclusted!

--Veinte mil homb res van sob re .f mus
. • 1•Qmen
.. fuera a· l mus!

EN

CUARESMA.

-El Scnor
~
es cont·1go.

';::~

::::

~

,..

--~·

:::::
-Bendita tü eres entre todas 1as muJeres.
.

por ...... ele·-: .... " En cuanto á lo del fruto 1o supnmnnos
gancia.
. .

~,
AVE MA RIA
· GRÁFICA

( DE

«LA

PATRIA.»)

--

;::.:~

r1J
· L,OS

. -Gracias á D" ~-==--===
~,n estos· d'"' d,tos
quP pu d' ""' ona
muoho
d,d;o,;:.;"
·
q u~ la ha hullicio
corrido O ' lucde
meno -sus devociones

~

d

. , tos me lo perdo!et acordarse dele;

�El H~·o del Ahuizote
Despertó con la boca pastosa; conoció por una mirada que lanzó al reloj, que habia dormido media hora apenas, y sintió una
necesidad imperiosa de respirar el aire de la noche. Las agujas
marcaban en la esfera las doce menos cuarto. Al levantarse descsperezándose, Luciano recordó que era vispera de Reyes, y
por un juego irónico de la memoria,[se volvió á ver de repente
niño, poniendo sus botines en el balcón antes de acostarse.
En ese momento el viejo Dronski, mirón de garito, el polaco
clásico, se acercó con su gabán raido á Luciano y refunfuñó algunas palabras mientras se atusaba la sucia barbilla gris.
- Prestadme una pieza de cinco francos. Hace dos días que no
me muevo del circulo, y hace días que no ha salido el t&lt;diecisiete.... » Burlaos si quereis, pero yo me dejaría co1iar la mano si
al sonar las doce en punto no saliera el número.
Luciano Hem se encogió de hombros; ya no tenia en su bolsillo ni aún con que comprar ese impuesto que los frecuentadores
del garito llamaban t&lt;los cien sons del polaco.» Pasó á la antecámara, se puso su soml3rero y su sobretodo y bajó por la escalera
con la agilidad de las personas que tienen fiebre.
En las cuatro horas que Luciano había estado encerrado en el
garito, la nieve habia caído abundantementl', y la calle, una del
centro de París, demasiado estrecha y con altas casas, estaba completamente blanca. En el cielo tranquilo, de un azul obscuro, brillaban pálidamente algunas estrellas.
El jugador arruinado tiritó bajo su abrigo y se puso en marcha, rodando siempre in su espíritu pensamientos de desesperación, y pensando más que nunca en la caja de las pistolas que
le esperaban en el cajón de su cómoda; pero después de haber
andado algunos pasos, se detuvo bruscamente ante un espectáculo.
Sobre un banco de piedra, colocado sr.gún la costumbre antigua cerca de la puerta monumental de un palacio, una niña de
seis á siete años, mal cubierta con vestido nuevo, en harapos, estaba sentada en la nieve. Se había dormido allí á pesar del frío
cruel, en una actitud dolorosa de fatiga y postración; y su pobre
cabecita y su linda espalda estaban como incrustadas en el ángulo del muro y reposaban sobre la piedra helada. Uno de los
zuecos con que estaba calzada se había caldo de su pie, que col-

gat~~

Núm. 574-XlV

ruleta, estaba magnetizada, fascinada por la voluntad de aquel
juaador, y le obedecía. Este había recobrado en una docena de
goipes los billetes de mil francos, sus últimos recursos, perdidos
aquella noche al principio de la jugada. Apuntando ahora dos ó
trecientos luises á la vez, y favorecido por aquella racha fantástica iba á recobrar pronto, y quizá con exceso, su fortuna derrocada: iba á reponer su caudal.
En su impaciencia por jugar no se había quitado el abrigo, ya
habia llenado todos los bolsillos de grandes fajas de billetes de
Banco y de paquetes de monedas de oro; no sabiendo después
donde guardar las gan:mcias, descosía los forros del chaleco y
del pantalón y los rellenaba de papel, incluso la petaca, el pañuelo, el sombrero, todo lo que podía servirle de recipiente.
Y seguía ,jugando y seguía ganando, como un furioso, como
un hombre ébrio; arrojaba puñados de luises sobre la mesa de
azar, con un gesto de seguridad y desdén, y con el mismo levantaba sus más enormes ganancias del tapete.
Solamentesenlia como una brasa en el corazón, pensaba en la
pequeña mendiga dormida en la nic1·e, en la niña que él había
robado.
-¿Estará todavía en el mismo sitio? ¡SI, debe estar! Dentro
de un rato ... sí, cuando suene la una ... ¡lo juro! .... saldré de
aquí, iré á buscarla.... la eojeré en mis brazos, dormida, la acostaré en mi cama y la adoptaré, la educaré, la amaré como si fuera hija mia, y no la abandonaré nunca, nunca!
Pero el péndulo dió la una y el cuarto y la media y los tres
cuartos .... y Luciano permanecía sentado todavía á la mesa infernal.
Al fin un minuto ántrs de las dos el banquero se paró bruscamente, y dijo en voz alta:
-La banca ha saltado, señores. ¡No va más por hoy!
De un salto se puso Luciano de pie rechazando bruscamente
á los jugadores que lo felicitaban, rodeándole con envidiosa admiración. Partió vivamente, bajó la escalera, y corrió hasta el
banco de piedra.
De lejos á la luz que proyectaba un farol distinguió á la joven.
- ¡Que dicha! la encontró todavía.
Se acercó y le cogió la mano.
-La tiene helada. ¡Pobre criatura!
Tomóla en brazos y la levantó para llevársela. La cabeza de la
niña se inclinó hacia atrás, sin que se despel'lara:
-¡Cómo se duerme en esa edad!-murmuró.
La apretó contra su seno para calentada, y presa de. una vaga
inquietud quiso, á fin de sacarla de ese sueño pesado, besarla,
como en otro tiempo á su hermanita.
.
Pero entonces advirtió cou terror que los párpados de la niña
estaban entreabiertos y dejaban ver á medias las rupilas vidriosas, apagadas, inmóviles. Luciano, herido su ce1·ebro por una sospecha terrible, puso su boca pegada á la boca de la pequeñuela ...
no respiraba.
Mientras con el luis de oro robado á la mendiga Luciano ganaba una fortuna en el juego, la niña abandonada había muerto,
¡había muerto de frío!
Ahogado por la angustia más horrible, Luciano quiso gritar,
y en el esfuerzo que hizo se despertó de su pesadilla sobre la
banqueta del círculo donde se había dormido poco antes de la
media noche y donde el mozo del garito, yéndose el último á las
cinco, lo había dejado tranquilo por compasión al arruinado.
Una aurora brumosa de diciembre hacía palidecer los vidrios
de las ventanas. Luciano salió, empeñó su reloj, tomó un baño,
se desayunó y fué á la oficina de reclutamiento á firmar un compromiso voluntario en el primer regimiento de cazadores de
Africa.
Hoy Luciano de Hem es teniente, no tiene más que su sueldo
para vivir, pero la pasa muy bien, siendo un oficial muy ordenado y no cogiendo nunca una carta. Y aun parece que ha encontrado medio de hacer economías; porque el otro día Angel,
uno de sus camaradas, que lo segu1a á algunos pasos de distancia en una calle de Kasca, le vió dar limosna á una niña española, dormida en una puerta, y cometió la indiscreción de mirar lo
que Luciano había dado á la pobrecita.
El curioso quedó muy sorprendido de la generosidad del teniente.
Luciano había puesto un luis de oro en In mano de la niña.

un movimiento maquinal, Luciano de Hem llevó la mano
al bolsillo, pero recordó que hacia un instante había encontrado
una eieza de veinte sous olvidada y que no había podido dar la
propma al mozo del círculo. Movido no obstante por un impulso instintivo de piedad, se aproximó á la niña, é iba quizá á llevarla en brazos y darle asilo por la noche, cuando en el zueco
caido en la nieve vió una cosa brillante.
Una persona caritativa, una mujer sin duda, había pasado por
allí, habla visto en esta víspera de Reyes el zueco delante de esta niña dormida, y recordando la conmovedora é inútil tradición,
había puesto allí, con mano discreta, una magnifica limosna. para, que la pequeñita abandonada creyera en los regalos hechos
por sus majestades Gaspar, Melchor y Baltazar de paso para Belem, y conservara en medio de su desgracia, alguna esperanza de
la Pro videncia.
¡Un luis! Representaba varios días de reposo y de riqueza para la mendiga, y Luciano estaba á punto de despertarla para decirla eso, cuando oyó cerca de su oreja, como en una alucinación,
una voz, la voz del polaco ,que le decía con su acento insinuante:
«Hace dos días que no sale el dícisiete .... Me dejaría cortar
una mano· si al sonar las doce no saliese ese número&amp;
Entonces aquel jóven de veinlitres años que descendía de una
raza de gentes honradas, que llevaba un soberbio nombre y que
nunca había faltado á su honor, concibió un pensamiento espantoso. Con una mirada se aseguró de que estaba completamente
11010 en la calle descubierta, y doblando, la rodilla adelantando
con precaución su mano temblorosa, robó el luis de oro del zueco caido! Después, corriendo con todas sus fuerzas, volvió á la
casa de juego, subió la escalera á zancadas, abrió de un golpe la
puerta acolchada de la sala maldita, entró en el momento preciso en_ que el péndulo daba el primer golpe de las doce, puso la
moneda sobre el tapete verde y gritó:
-¡En pleno al diecisiete!
El «diecisiete, ganó.
Volviendo la mano, Luciano puso los 36 luises sobre el rojo.
El rojo ganó.
Dejó los 72 luises en el mismo color. El rojo salió otra vez.
IWUE8TB.18 OFICIIW.&amp;8.
Hizo la misma jugada dos veces, tres veces, siempre con la
misma suerte. Tenía.ahora delante, suyo, un montón de oro y de
Participamos al público que desde el día 15 &lt;lel pasado
billetes: se puso á cubrir la carpeta frenéticamente. La docena,
mes
de Marzo, el Despacho del Hijo del Ahuizote ha queda•
la columna, el número, acertaba en todas las combinaciones.
do establecido en la caAA N.15 &lt;le la calle de Cocheras (entre
Ira un acontecimiento inusitado, sobrenatural.
Ri!i~e &lt;¡ue h bolit¡1 de marfil1 saltando_ en las co.silla15 de la lo~ Sepulcros de Santo Domingo y la 4' calle del Reloj).

271

· · · · El Hijo del Ahuizote

XV-Núm. 574

« El Hijo del .&amp;lauizote »
Por vía de experiencia acabarnos ele hacer un contrato con una casa ~xtranjer" para ¡,. compra del
papel de nuestro semanario. Como verán los Jecto•
res, desde el presente ní1niero la buena. c,lidad de
ese papel es una mejora importa~te que ~ara nos
otros si¡rnitlca la bas~ de una s_erie ele. me¡oras q~e
nos proponemos reahzar en la 1mpre•1ón de los &lt;hbujos, tanto como en la del texto, que ganan en
limpieza y finura.
. .
Repetimos que &amp;e trata de una .expenenc1a y no
nos comprometemos :\ emplear siempre ese papel,
porque resulta caro. Si se realir.~ el rumor que cir•
cula, de qne ,•an 1\ ser aumentados los derechos de
importación al papel extranjero (derechos escanda!c,samentc altos ya), ser:\ imposible para nosotros
usar este papel.
Para compensar en peqneua p,ltte et aumento de
gasto que el nuevo 11a¡,el nos da (8 pesos en milhn·
ile hoj ,s) suprimimos ahora los fondos de color en
las ilustrac,ones, cuyo a&lt;loruo verd,der mente no
afectn ni á la intención 1le las caricaturas, ni al
mérito de los dibujos que publicam~s.
..
Dijimos que se tratad~ b_acer rneJoras e_n E_l Tll;o
del Ahuizote, y estas cons1stlrán en la. pubhcac1ón ele
fotograbados de retratos y v,st ,s. así como viñetas
introdacidas en el texto. J)ibujos de este género
sólc, pueden imprimirse con buen éxito en papel de
la clase q11e hoy usamos, y (lo decimos con pena)
s6lo puede conse¡¡uirse en tas fábricas extranjeras,
porque las de ~léxico, aunque muy adelantadas y
cómodas en precios, no producen 11ún mercancía de
esta calidad.
Para terminar (y á esto viene todo lo dicho en este parrafo) diremos á nuestros lectores que necesita·
mos su aynda para los propósitos indicados.
El HijO del Ahuizote, es verdaderamente. la OBRA
DF.L l'ÚIILJCO MEXICA~O. Este lo ha sustamdoclest.le
su fondación: Jo ha alentado con su apoyo; y le ha
proporcionado elementos para vivir en medio &lt;le luchas formid,~l~s con el gobienw t'!xtepecano, enemigo irreconc,hable de esta pubhcac1ón honrada. Ac·
tualmente luchamos con el elemento gachupín pr.edominante en nue,tro país, por de•gracia, y esta·
mos en luch" abierta con el clero (•alvo honrosí,imas excepciones de sacerdotes sabios y virtuosos,
que aceptan nuestro programa de honradez contra
los pillos).
La guerra de los clérigos y de los gachupines es
terrible. Sorda y encubierta, pero tenaz. Nosotros
la rechazamos con persistir en nuestro pro¡¡rama.
Solamente decimos al público y al pueblo hberal,
cuya obra es este periódico: 'l'uxtepec, el fraile y el
gachupín, he allí á los enemigos de tu obra.
El, EDITOR,

MISCELANEA.
I.&amp;l! aguas deGulldalupe Dldalgo,-Con moti
vo de diticultades suriddas entre el Ayuntamiento
de lléxieo y el de la Villa, que arrienda á aquél una
parte de las ~guas que surte1i el rumbo Norte d~ 1:1Capital, la primera Corporación, en u_no de los ult1•
mos cabildos, formuló amenazas ~embles con~r:1- el
Sr Coronel ~·austo Romero, 1'rll:!1dente Mumc1pal
de la Villa. atribuyéndole la escasez de las referidas
aguas y la respon.abilidad de ciertos acuerdos para
provee,· de ,gua á ambas poblaciones durante estos
días de grande escasez, dictados, no P?r el Sr. P?rO•
nel Romero, sino por toda la Uorporac1ón l\Jumc1pal
de Guadalupe. Aparte de que hay hechos entera·
mente falsos entre los que se leen en las notas pu.
hlicadas por el Ayuntamiento de México,.ha)'. e_n es•
ta. Corporación una falta completa de Just1c1a al
atribuirá Guadalupe la escasez de agua que se lamenta., porque el Ayuntamiento de l\léx,co es el
único respou,able de e,a falta, y vamos á demos
trarlo, basándonos en los informei que hemos podido reooger.
T1·es son las causas principales que originan la.falta del agua mencionada.: los dem,mes por deterioro
del acueducto; la toma que del agua hacen muchos
vecinos en el trayecto que recorre el acueducto, to•
ma indebida, porque no tienen derecho para hacer,
la ni pagan mula, y (tercera causa de escasez) la
toma que los dueños de muchas haciendas, por don•
de el acueducto pasa, hacen excediéndose en la cantida&lt;l que les corresponde.
.
Pues bien, para remediar los dos prnneros mates,
el Ayuntamiento de la Villa tiene celeb1ado con el
de México un con trato por el cual ésta' Corporación está obligada d reparar el acuedu~to en toda
la parte destruida y d vigilai·lo para evitar el robo
del agua. El Ayunt11,miento de México no ha cumplido en 14 al'ios esas cláusulas del contrato, lo
mismo que algunas otras que por ahora callamos.
El Ayuntamiento ele la Villa por conducto del Sr.
Coronel Romero, persona de honradez y energía,
ha querido hacer cumplir esas cláusulas ~l de lléxico y ,le aquí vienen las dificultades surgidas entre
las do$ corporacionas municipales.
Con suma cortesía el Ayuntamiento de la Vill&amp;
pidió al de México el cumplimiento de su &lt;)eber,
marcántlale los males que su falta poctJa ocas~ona.r,
y seis ú ocho comunicaciones resp~tuosas de¡d nn
conte,tacwn el segundo.
.
La ignorunci&amp; é ineptitud que caractenza á 1&amp;
p¡aror!a, df los re~dores generalment~, hace que éf!,

tos no eotén al tanto de lo que pasa en muchos ne
gocios y dejan qne los e3cribieutes ó empleados. subalternos resuelvan ó acuerden lo que les conviene
[á los escribientes] y son los que ar111an estos mito•
tes. No se comprende qne pur:iona seria. y de educa•
ción deje sin contestaruig comunicaciones referentes
á negocios tan importames como el de la provbion de
agua• á la Capital, c·,municaciones que se refo, !an
á males que ctescuidaclos traerían los porjuicius que
el cabildo de )léxico quiso hacer recaer sobre _el J::'re•
sidente Municipal de uuadalupe, Pues negoc10s ur,
gentfsimos como esos. a:raves responsabilidades,
cortesía, etc., etc., nacla valió en mucho tiempo para que el Ayuntamiento de hléxico hubiera contcs,
ta&lt;lo esas comunicaciones que le fueron dirigidas.
Conociendo estos antecedentes es f,ieil cledurir
quiénes serán los responsables ele todos los pcrjui•
cios que sobrevengan al vecindario por la falta del
agua en la \'illa) en la ciudad de illt!xico.
• 1rttra10 de :11aceo. -TerminAtla la impresión
&lt;le uuestra Prima número 21, será repartida la se,
mana entrante. Los snscritores de la capital la re•
cibirán por conducto del 1·epartidor D. Agapito
Montes, quienes por medio de él reciban sema,
nariamente el periódico, y lo! demás en el Despa·
cho (Cocheras tó) pre•entanclo 11\ colección de los
números correspondientes á Enero, Febrero, :Marzo
y Abril del a1\o en curso.
«La Gralllud ruclonal,ll-Aquella sociedad
ha designudu el d1" 8 dél ¡m\xímo mes dd Mayo
para que las Escuelas ¡,rimarias do Méx,co riudun el homenaje de costumbre s-,gún el fin de
la institución organiiada p~r "La G,·atitud ~acional" á los restos do los hcroes de la .1-'atna,
deposit:idos en la Catedral de Méxic~.
Recvrdamos que la manifestación organizad:i.
el año ¡,a,;ado µor lvs ~rofos,,rcs fué de las m~s
soleurnes que se han visto; en el presente ano
ya comicuzan á organiz.trse los tr¡¡,bajos para
que sea hoy digna de la anterior.
L:t Academ,a de Prvfesc,res ha hecho el nom ·
brnmieuto do ,a comisión orgnuiz .dora eu las
¡,erson:is siguientcsl Juan Leyv", M,gucl Ccr·
vautcs i'&lt; c,rclia y Luis de !.1 Brcua.
correspondencia cerllflcada.- Suplicamo~ á
los a~eut,,• suscritores o otras per:ionas que tengan
correspondencia ce1·titicada que dirigir a la Admi•
ni,tración ó redacción del "l:liju del Ahuizote," que
dicha correspondencia sea dirigida exclusivamente
al Sr. Daniel Cabrera con el tin de .implificar las
tramitaciones del caso'al sacar del correo dicha correspondencia.
Aguaicalientes, A. C., Agosto 5 de 1892.-~eilore~ Scott y Bowue, Nueva Yurk.-Muy Senores
Mios: -Teugo el gusto de mamfo,;tar á Vdes,
que siem¡,rn que he u•ado la Emulsión de !!cott
de aceito ele hígado de bac,ilno me J1a &lt;lado resultados satisfactorios en los casos en que esté.•
especialu1e11te 11u.licada,rSoy de Vdes. Atto, S,
s-, F. c. Ma,·tos.-L I Emul~ión de Scutt curn devolviendo al sistema las fucrzaa y carnes per•
dida~.

de los alimentos. Tratándose del pan, por
ejemplo, encontramos que en Rusia ca~a
cabeza consume 535 libras; en Alemama,
560; en Francia, 540¡ en lispaña, 481 ; en
Italia, 400; en Inglaterra, 380.
Tratándose de carnes: en Inglaterra se
consumen 109 libras por año y por habitante· en Francia, 7i libras por año y por
habit~nto; en Alemania, 61; en Rusia, 51;
en Italia, 2G.
Entre otros detalles curiosos, la estadística nos enseña que el inglés consume cinco veces más awcar que el francés ó el
alemán, y diez veces m:ís que rl rnso.
Y sin embargo, ¿cnál rs el pueblo qne
se ;utrc mejor? iEs el inglés, el francés ó
el alemán? Dejamos al lector la respuesta,
inclinándonos ante el sabio precepto que
proclama que no hay que discutir respcct(l) de gustos ó de colores.
*
;UNA FIESTA EN LA CORTE DE DIOS.
Cierto día tuvo Dios la idea de celebrar
una fiesta en su palacio azul.
Todas las virtudes fueron invitadas, pero sólo las virtudes; los caballeros no fueran convidados, nada más que las damas.
Acudieron muchas virtudes, grandes y
pequeñas. Las pequeñas virtudes.eran más
agradables y corteses que las grandes; pero todas parecían muy contentas y conversaban urbanamente unas con otras, como
conviene entre personas unidas por la intimidad y hasta por el parentesco.
De pronto reparó Dios en dos damas que
parecían no conocerse.
El dueño de la casa cogió á una de esas
damas de la mano y la condujo hacia la
otra.
-La Beneficencia-dijo señalando á la
primera.-La Gratitud-añadió, mostrando á la sogunda.
Asombráronse lo indecible ambas virtudes. ¡Desde que el mundo es mundo (yya
había llovido de entonces acá), era la primera vez que se encontraban!-Turguenef.

•
LO QUE NO DEBEN HACER LAS NIÑAS.
MÁXIMAS• MORALES.
-t-namorarse de los necios y de los
La pereza es la madre de todos los vibuenos mozos.
cios.
Hablar mucho.
La honradez y la amabilidad constituyen
JJreguntar lo que no les importa.
el patrimonio de los pobres.
Burlarse de los pobres.
La adulación es una red en la que caen
Tomar novio para pasar el rato.
todo g: nero de peces.
Preferir el dinero á la educación.
Lo que se calla se puede decir, pero lo
Leer novelas naturalistas.
que una vez se dice ya no puede callarse.
Ser entusiasta por el lujo.
El sentimiento es la esencia de la poesía.
Tropezar con frecuencia.
La alegría del corazón es hija de la tranC,sarse sin adorar al marido.
quilidad de la conciencia.
Bailar después de casadas.
•
Tener criadas ¡,or confidentes.
Tratar de averiguar los secretos de su
QUINCE VECES• •en la vida
Se alegra el hombre de veras,
espeso.
Valerse de amigos para averiguar dichos
Y son, lector, las siguientes:
secretos.
Cuando ya no va á la escuela,
Pasar algunas horas en el locador, teCuando Je visten de hombre,
niendo la casa desarreglada
Cuando termina una décima,
Rogar mucho á Dios y dejarse tentar
Cuando le guiña á una niña
por el diablo.
Y la niña le contesta,
• .
Cuando se fuma un cigarro
Y el humo no le marea,
La Pall },fall Gawtte tiene por espeCuando escucha el primer si,
cialidad las estadísticas picantes, Acaba de
Cuando el bigote se afeita,
darnos una nueva, que tiene por objeto
Cuando se libra de quintas,
determinar cuál es el pueblo que mejor
.Cuando acaba su carrera,
se nutre. Y resulta que un inglés gasta
Cuando se casa á su gusto,
anualmente en su nutrición 240 francos;
Cuando la mujer l)S buena,
un francés, 235; un alemán, 210; un espaCuando tiene el primer hijo,
ñol 165· un itaiiano, 120; y un ruso, 115.
Cuando éste dormir le deja1
iras n~ se puede deducir de estas cifras
Cuando saca el premio gorcto,
que el pueblo mejor nutrido es el que ga~Y cuando muei·e su sue~ra.
ta más, porque hay que atender al precio

..

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POLlTíCA EXTRANJERA
EL JUEVES SANTO EN CR~;TA.

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La VIEJA EunoP.\ poniendo el tiltimo adorno al l',lonumento
tlrigido en la isla á la Paz Universal.
Orlglnlll l\d Tino Tln•jero para El H,jn iltl A 1111,izot,

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        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                <text>Revista de sátira fundada por Daniel Cabrera Rivera y Manuel Pérez Bibbins, posteriormente fue editada por Ricardo y Enrique Flores Magón, se caracterizó por su crítica y oposición al régimen porfirista por medio de caricaturas. </text>
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              <text>Revista de sátira fundada por Daniel Cabrera Rivera y Manuel Pérez Bibbins, En 1902 los hermanos Flores Magón arrendaron la publicación y se encargaron de su edición. Se caracterizó por su crítica y opisición al régimen porfirista por medio de caricaturas. </text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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