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Ciudad de 'México, Juli-0 4 de 1897.

Ai~O XII.-Tomo XII.-NúKERo 584

El Hijo de

El Ahuizote
MÉXICO PARA LOS MEXICANOS.

Semanario de o¡IÓfl!dón fnos 4 lntnuu,lcente con todo lo IQ)o.

Jl'undador, Director '1 Propietario D.lJUJ;L
1DJHOCtÓII:
Calle de Cochmla a6m. 11,-Ap«rlado 4'!•
CURDA

LA BONDAD DE UN DESOtrnRJZNm®trO.
ES PROBADA.

\;&lt; ~\\) \t\\\\t~)

~-'\
~ /

=----

--Parece, señor compañero, que dttermen los e.xpedientes y
proyectos.
--Seña,• Presidente: así ,io se equivoca uno y no sale l'tt ca,.
ricaturas.

�Núm. 581--TI

El Hijo del Ahuizote.
Á VER Á

QUIÉN DEL GOBIERNO

LE VIElWE ESfA. UABT.il,
.v.¡

'• ~

-

.....

TRAJINA.
.;,
Junio',SO M 1897.::...-Mi desconocido:
· ~~. . . ~""
··- ~CoRRESPONDENciA

SE~OR
Muy señor mi.~ y i:ni, d.~SC?llOcido:
Vámonos entendienqó/ Porqu~ es· .. _ ., .
__
lo importante; que nos entendamos,
¿Hasta cuándo prohibe su m•rcé
¿Y después.., . .'l Después, Dios dirá. . con arreglo al princ~pio liberal Por ahora, vengamos á cuentas; y
que todo el elemento clerical
después de arreglar esas mismas cuensiga aando el ejemplo que yo ·sé?
Ida,L
.19 La
¿Transgresiones'/ ¿i\bt.1Csos? Mire ustl&gt;,
1e9..L... ¿L-a ?1·gua
tas, ¿qu'dé sa
1
d?
E
t
,
o
que
aquiben la :apita!
. vemos
.
f raterm a . "; a uni 6n. ?•syamos a
graCJa t~ene,_le so ra !);l~ch~ sat;
un volado: ¿laurel ó águila. no sa- - y el gendarme que mira menos ve.
hemos que vales.
Ya nos hacen, señor. bastante bú
Eso. Ya lo babia dicho, le andasin que nadie les diga: ¡f.l~sta! ¡nó!
mos dando vuelta á lo qu~ no tiene
Que no siga este odioso tt'i por tú.
~alida. Callejón de una entrada, troHacen ahora lo que nadie vió.. ....
pieza con la pared. ·
Ah, si cayeran en mis manos, ¡uh!
Pero no es ese el golpe; porque alfin
¡Con qué contento los colgara yo!

(lo bernador del Distrito?

~

6 te rompo:e1 esp!nazo
ó te romro la nariz.
Esla ley que ,·;i á imperar ahora:
g:,.rrotazo y tente tieso .
J)ió et primer ejempl,o un diputadli de Michoacán y el segundo ejem·vio lo acq~amos ele rer aquí mismito..,.
en la capital. ¿Para qué queremo3
una nueya demostr, c;ión?
-. Ahora, .mi señor desconocido,te-·
nemos que traer la pi tola muy cerquita para que en cuanto-nos veamos
frente á un enemigo ¡zas! á vaciarla
y si algo gm ·e sucede; qué diablo!
· ¡:os tem·d'l. en 1os p.es 1a nueva teor:a
.
d
rió 1i:o,; que el &lt;,ro1Jierno pa.,rra:
"
¿A.liuno té peia? ¡Fuego! •
¿á qué la Comisaría,
el Juzgado, la Alc:aidía
y el jurado luego luego?
Vámopos haciendo justicia por
nues1ras manos en cnanto se nos pe-.
gue la gana . .'¿Habrá cosa más sen-

&amp;iª1r:~01a:!: ;, e_~ret:;o e~~~;d~J~;
· '
~
- cil~:ro esto eS;QJonstruoso, mi seíior
que busque esquina meJor.,desconocidg . . &amp;Que dice el Ministro
Y vamos dándole .al asunto, porque amenaza guedarse de Justicia? ¡,Qué el de Goherliac:,ón? ¿AnJamo3 ya á cero
manido . .~
•
mata á cero? Hemos de andar con-el re,·ó!rer en la cintura
Lo dicho en pocas palabras es quizá lo más decente.
para meterle. un ploma'!O al primero que venga en son de
¿Se enleró vd. mi señor desconocido de esa nueva ley que guerra? Pues no faltará quien esté dispu€sto á ello; pero nó
defiende el más mejor ele los gobiernistas? i Qué hacemos vengan, mi seiíor desconcido, con r1ue está fué cireunscon esa l~y, ó qué hacemos con ese legislador?
tancia agrarante.
Dice un dicho de mi tierra.
Cuando periódicos del gobierno dicen y aplauden y reco,'
Atórale que'es mangana.
m iendan, el q~e cada quién se lasavedgüe como pueda ¿c_on
:;
al filo del medio día;
qué de ec;ho ull juez dirá r.p el jurado que hay circ)-urstan•··
que se te va, Chavaría,
cias agra\'antes y homic:1dÍ_oi cáhficados'/ ,
y es tarde para mañana.
Andamos trastrabillando, mi señor desconocido, en acha.'
. . .
.
que~ de ju,tlcia. Quiera Dios que no nos caiga1nos.
Y los mte_resados no qmeren deJarfo pará después, hacen
Yo de.mí sé decir que me. ouadra eso di;) la:rernluf,a y del
bien. Más vale-una toma que dos te dar~, y más vale pájaro motín .... pero sin que me acomoden lo:más. pe!'jt1dicial.
en mano que bilitre volando, y más vale un huantzontle que · · ¿A como corre el maiz, se11or de,conocic~o? ¿No3 atenemo§
maíz poelrido en zontle. Ya me lo figuraba yo. á la justicia ó andan á trompadas íos q11e. tenrran fuerza
El caso ea-estando á qué pirles vientre, tripitas y lo q_ue •Y~- tiros con sus copsecuencias, atenuante, por° cierto, los
se éntre~ que no sabemos con qué caer: si con copas, ó que·s~an débiles? .
con tropas.
¡,Hay sóciedad organiZ'lCla ó vivirpo, entre salvajes?
Decíase que gobernaba la ley y qµe cuando el Sol salía,~Vd. me lo dirá, sei'íór de8cQn1JciJo; y si vd. no puede delia para tod?s ¡~apas, puras papas! ¡;S~ acuerda mi querido círmelo .. . . ya re~olverán el ~Itnislro de Gobernación, el Mi•
señor desconocido de todo el belén qne se armó cuando el . nistro de Justicia&gt; ó·el Presidente de la Repúlica. ·
duelo Verást~ uí.+Romeroi
Queda agu~rdando,
· Entonces,, -quien no hace memoria s~ va á la gloria, y
EsPIRIDIÓN TRAJINA.
quien no se'mues!ra tierno.se vaderecho·al'infiert\o; enton- ◄
ces hubo niu,cbo peri'odísmo científico que habló de que na'
~fr.\'\
die podía ni _tlebfa:hacerse justicia ror su mano.. ¡Cristo! Lo ,
~·~
que dijo l!ñesos'días ·el periodismo sabio. Vino el jl,lrado, y·
Las crracias de los curi las.
ese misrn.o periQdismo sabio cuando hubo lo 1e la casación,
· u n ·padrecito fué sentenciado en Ciudad Juá1·ed tres años
siguió pidiepdo qüe cayera la ley sobre cualquiera caliezael buen juez.por su casa empieza, aunque parezca verso- y veinte días de prisión ...... ¿por qué, dirán ustedes? pues na~
que anduvieran en Belén cuantos habían andado en aquel da 'menqs que por haber robadp un cáliz.
El di•cípulo de San ()-esta.5 fué conducido á la cárcel .como
famoso dramitá.
.
.
º
éra
natural, pér&lt;1 tanlo lloró y tanto imploró, que se 1~ trasUno es cantar en la esqt1ina y otro oír lo que re~hina.
ladó
á la Comandancia de Policfa, loiró inspirar confianza,
Esos mismos vales- óiganlo bien los aparceros ministros-tan
logró-que
se le &lt;l~jase ir por su comida_y una bella noclt8
pronto corpo'J)udieron- méter baza, la metíe1ón y"se han en•
el
pa~lor
emprendió
el vuelo dejandortí las autoridades con
soberbecido. Tan hombres son que repiten lo de no hay más
un
palmo
de
narices.
yo que yo y malhaya quien se juya.
En la noche de autos el patei· pidió permiso para irá comAclaremos paradas, que para eso son las letras y entre
prar
atol~. y luego se pwo-á cantar:
chicanas las tretas.
.
.. •
Yengan á tomar atole
Esos mü,rños periódicos que el gobierno sostiene ton los . .
_ . todos Jo.s que yan pasando .....
que fütán: diciendo que no debe haber más ley que la del ga- los que pasaron fueron sus amigos, lo metieron en un lren
rrote.
y . . . • ¡ojos que te ·vieron!
O como dijo el otro, y el otro era de }Jelo en pecho:
Ahora, fíense ustedes de los curas que quieren atole. Será
para dárselo á uno con· el dedo.
No me eches papas, manís:
En cojer11. de perro,
si yo te doy un guamazo,

· ·'

ATi'UJZOTADAS
.ª.
,

III-Núm . 584

El Hijo del Ahuizote

lágrimas de mujer,
y atole de curn,
no hay que creer.
L~ remoción de jefes polílicos en la ínsula de D. Aristeo,
no tiene m;,iy contentos á los michoacanos.
Pero en la tierra de la ley garrote, dícese lo que en todas
las de n~estrn país: el q~1e m_anda manda y pur. to en boca.
En Pa tzctrnro ha reca1do e1 nombramiento en un abocrado
inteligente y.honra~o á ~a1 ta cabal . _. pero demasiado jo~•en.
Hay que d1~tingu1r. 1an nl3lo es encomendar un carrro-de
i~1portanci? á los que están ya riejos J achacosos, com; á la
«.1 mentud mexperta. &gt;&gt;
P~~·a .Tacán b~ro f'u.~ rlesig-nado un Sr. Mesa, de quien el
Pet(o~l1co O(,rirtl d1,10 qu~ ((había pres'ado -importantes
serv1c10s en el I amo de Ilaoenda y total. . . . cantimp ora.
L? que menos ha hecho el Sr. Mesa es sentarse á la mesa de
mngún ramo de Haci•n.la ni de nrnrruno olro.
Y_por último, se dice con in,i&amp;le~cia que D. Manuel D.
Bonilla, a)udanle de D. Aristeo, &gt;erá nombrado Prefecto de
Puruándiro, c0ntanclo co!l.O mérito admmistralil'o el de haber administrado el Hotel Oseguera.
. La perwna que. i~forma lo an!tfior, agrega que «se resiste
a ~reer en tal noticia,» pero que todo es pos1b'e si C\Se encapricha como de coEtumbre,» el Sr. Mercado.
De &lt;!onde se deduce que es caprichudo, 11e1· se, D. A:isteo.
La pitó D. Aristco
en eso de la Instrucción,
Y' sigue eI pitarla feo
tan seguido y sin razón,
que. su Estado, ya lo creo,
es el peor &lt;le la nación.
. ¡Péro qué talento el del periódico de los más grandes sab10~ que en el mundo h¡¡n sido!
El de~carsa rnbre salomónicas columnas recibe día tarde
y noche las inspiraciones del Espíritu Sant~ poi· 1110;. de la
Secretaría de Gobernación·, y todo para m;ter la pala dí 1
tarde y noch.e
'
Muy o!'ondo y con su suficiencia y todo asienla lo si11uienle, desde la primera de sus piramidales do!umnas est~reolipadas:
«Ecos de la guerra Grecq-Ilelénica. &gt;
&gt;
- ¿Quiénes son los griegos, n1onín?
-Los helenos.
•
- ¿Y qui~nes son los helenos, cachito de gloría?
-Los griegos.
,
-¿Y con quién se pelean les gríegos 6 hrlenos, turrón de
almen1ra?
-Con los turco~
- Entonces, ¿en qué piensas, merenguito de á centarn?
Yo os quiero confesar, don Juan, primero
que todo ese saber del rotatirn
'
viene á ser casi, casi, negatil'o
y que este hue,•o nos resulta huero(

419

cia á )os pueblos de su gobierno, puede acontecerle lo que á
un obispo de Veracruz al llegará una población de cuyo nombre no quiero acordarme.
El cuento i,s el siguiente:
Llegó el obispo á 'f, pongamos por caso, v al recibir:o el
alcalde. le uijo:
•
- Bienvenida sea Su Santísima Trinidad.
-No tanto, hijo, yo soy mi mísero pastor contestó el
prelado.
·
•
.
'
Terminó Monseñor su visita pasloral y dirirrió,e á la pohlaciói:i inmediala, sea A .
'
,;,
El a_lcalde ~Id este punto le ¡JÍjo:
-D1énvemdo sea Su Sei'íoria Ilustrísima.
-¡Vaya, gracias -~,Dios que me dan mi tratamiento!. •••
- ¿Pues qué le d1Jeron á usted en 'f . ... ?
-¡Santísima Trinidad!
·
....:.¡Valientes brulos! La Santísi01a Trinidad es hembra y
Su Señoría Ilustrísima es macho!
Conque, cuidado Sr. Í3andala con ser tan moroso en las
vi~itas oficiales.
Ya se pacificó el yaqui .
Sa 1-io~i? !etabiate con toda su gente, y .. ... ya nos cuenta un penorl1co sonorense que por esos ru mlJos hay algo asi
como la esclavitud en todo su aporreo.
Los indios s~n c~nsid~r~dJs confo mercarrcías y se los traspasan. los prop1etar10s 111 más ni menos que si fueran costales
de paJa.
Un ind_ígena debe á su patrón alguna cantidad en efectivo
y se convierte en esclal'o.
_,En c_ambio_ te~emos Constitución ·que ampara y protege á
esos mismos rnd1os.
Pero las autóridades de_ Sonora, que han protestado hacer
iuardar la ley1 se han olvidado que en nuestro primer Código hay un articulo que dice textualmente que nadie puede
ser preso por deudas de un carácter civil&gt;y han inventado el
ele que esas deudas se paguen con la esclavitud.
Por el bien de Sonora
que es importante,
debe este asunto odioso
de remediarse;
pues no sería muy raro
que Tetabiate
por no ver esas cosas
volviera á alzarse,

Tal parece que en Tepic no ha dado chispa el Sr. Rocha y
Porlu&gt; ó que t~rtavía no vuell'e de su apoteosi•.
IJasla la fe .ha todo está tal y como lo encontró el nuev:&gt;
funcionario, lo que tiene cfü,guslados á los tepiqueños que esperaban más iniciativa de parte. c;lel Sr. Rocha.
'
De pu_ro ~~,espera~os_s~ muerden ya un codo, porque en
el ramo Judicial hay rnd1V1dt103 que en su vida abrieron un
libro de Derecho, y de aqí puede verse en qué manos tan inhabiles está el pandero. ·
No fS obra de romanos ni mucho menos
La fiesta de San Pedro ha pasado de$rtpe,·cibida que diría
gobernar territorio tan reducido;
además que son blandos los lepiqueiios
algún redactor científico.
y son para las leyes siempre sumisos.
Pocos, ó JOfjor dicho, ningún Ped1·0 e~tá en el candeforo,
con excepción ele mi sefior don Pedro Orclóf1ez.
Qué e!,camado, pero qué escarnado ha de estar á estas hoPero como el bueno del Sr. Ordóñez es modesto allá
ras don Leandro Fernández.
mi felicitación muy corclial y m11y sincr,·a .
'
f:1, q~e se pasaba RU vida tan tranquilo en la C3sa de MoAnnque mr llere el clw.h11i.rtlc,
neda&gt; d1strayé.;do'o tan sólo el rclinlin dP. los pesos, los tosy me quede sobre el paxtla,
tones y las pesetas!
·
se la doy con tepona:rlle
ó con una arpa de i.clle.
Y a!iora tan banqueteado, y tan traqueteado y sobre todo
tan cli;:c11rseado y b1·in&lt;lisearlo!
Después de algunori ai'íos -de clesgobierno rn decidió el
No le dejaron al buen señor momentos de reposo ante~
Sr. Bandala á hacer la visita oficial de sus do~inios.
en y ~e~pués del viaje.
'
,,
Por lo que, un colega oficioso ele Srn Juan Bau tista felici$alió como lo prono~licamos en o limero ant· rioc del Hijo.
ta ~ los vecinos de la,C~ontalpa que tuvieron la «oportunidad
Lleg~~a á una e~tac1ó~, y así fuPra la hora en que el gallo
(~1lagro fué que no d1,1era la honra y laconcomitanciai1.me- le canto a San P~dro, alh estaba el alcalde con el fusil dicro
.
o '
diata) de conocer y tratar de cerca al Gobernador.&gt;&gt;
con_ e,l d1scurso
preparado .. ... y no babia 'm:ís remedio' queMutatis mutccndi, si el Gobernedor no Y'Isita con frecuen- rec1 b1r tan espontáne:s pruebas de afecte.

"ª

�La última pincelada.
HISTORIETA GRÁFICA,

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Original de 11no Tinajero para "El Wjo del Ahalzote ·"

,

�El Hijo del .4.huiiote
Qué tal seria el mareo del Sr. Fernfo&lt;lez, y qué tales los
brindis que de contestar hubo, que en la Pedriseiía, lugar
apartado, Eé produjo del tenor sig11ienle:
«Si en los centros de población es difícil arreglar un bmquete para muchas personas..•.»
Pues no hay tales dificultades. En aflojando la mosca, se
acahln las dificultades.
«Con más razón lo es en luga• es tan aislados de esos centros, como sucede hoy, ofreciendo un banqu.!te espléndido
que es la mejo1· ,nnesli'a c?e /(( e~ponlnncída&lt;l !J ele lci estimación que imne,·eciclamentc se me tiene!»
¡Adiós de mi dinero! Eso se pUEde traducir en lo síguiente: «Mi estómago os da rendido las gracias.ii
¿Conque la mejor mueslra de popularidad es un lanquete? En mala hora lo dijo. Los amislo:sos de Durango no lo
van á dejar pMar una semana sí.n nuel'e comelilones!
¡Oh, Durango, la dichosa
ciudad de los alacranes!
pocos serán tus afanes,
y te verás anhelosa
para dar mesa sabrosa
ni nuevo t:obernador.
Le causarás un dolor
si sus viandas no varia~,
11i le das todos los días
dos festines en su honor.
'YO f UIERO SER DIPUTADO ......
E~TRE:dES.

L 1ego me ofreció una suplencia. Bueno, conte-té, pero que
sea del más viejo. Et Minislro selló el trapo á reir y me prometió que en el próximo período no sería suplente sino propietario.
¡Digno hombre de Estado que reconoce mis merecimientos!
Por lo pronto me contentaré con mamar y beber !€che,
con perdón de ustedes, hasta c¡ue '"ªYª á ocupar mi curnl.
¿No es verJad c¡ue e:"lo e.s yalor civil y firmela de principios? (Mutis).
Lugardita Pérez, moza de buenos bigotes, y Baldomero
Caslrejón, m:!mo hasta caerse.
Luaa1·ditn.-¡Uf, vengo sofocada! ¡Cómo cansan eslasescaleras!
Baldonwo.-¡,A. dónde fuiste hijita?
Lu:1cmlita.-Al ministerio.
Bahlo111e,·o.-¡,Y qué hubo'!
Luaa,-ditH.-Lo que hub:i! ...... Que don Ricardo, que
como lú sabe~ es el dedo chi11uito del señor 1linistro, me dijo que ya tu asunto es'.á arreJla&lt;lo. Q 1e lt ngas paciencia, y
sobre todo, caclrnw ..... Q 13 no se te imp:&gt;rle un cuerno .....
fl,¡,/c/ ,me ·o-¡lhh!
LttgcmWa.-Un cuern:&gt;, el que no haya, s:ilidJ e:eclo
por los habitantes de S:in OiPJ-O dd Aire; rpe para los ot·o,
comicios saldrás p')r Scw Jo~,; Amiiril/u.
flr¡/ 10111~1'0.-¡,Pt?rJ es sP'JUrJ?
LHJctNlita.-Tan saguro que p1ra arran~ade la p1·ome·
sa me he lardado tanto.
BaldomCt'o.-¡ Esta n'.)licia me abr~ el apelito! ¿Comem'ls?
L1tyfl1'clitc,.-A. la me;a. Mira tú si n) es p,·olí(,co don
Rícardo. s, bmó la moleslia de c¡ 11e YiniPra en co~he; lo paró en la p1stelel'ia france.:;1 y mandlJ qu~ hici·1ran una cabeza de carne1·0 al horno para &lt;¡ue de puro gu-lo le cl1up1ra~
los cleJo~....
Bctld01ni•,·o.-¡Oh mi buen amigo don Ricardo! ¡Hija, no
te olvides de ir á \"el' mariana á &lt;lon lli.:ado!

El autoi'.-Respetable público: es costumbre iO\'elerada
que al final de una representación se llame á escena al que
gracias á su talento ha proporcionado un ralo de solaz; j'O,
hoy, rompo con esa costumbre y anuncio que este entrt'més
será variado, porque en la variedad eslá el gusto; y que si
no hay quien ria, es porqne tiene dolor de ec:;tómago. Aquí
no se va á tratar de telepatía, ni de óperas venant de Ftwice, ni de otros infundios que á ciencia y p1ciencia toleramos
á los que como langosta han acabado con el teatro en .MéxiEl General Bum-Bum.
co; sin esperanza dP, remedios, aquí se lratz de un cinemaló·
-¡Rayos y trneooo;! ¡Con un1 caria de callllleria conl1·a
grafo patente ..... la cortina va á descorrerse.
los chinaco~! Esto no ei política de concilhcicín, esto es . ...
atole! Yo no mandé fu,;ilar á na&lt;lie, como :\Lírquez, ni tu\'e
Policarpo Salmerón sale á la escena.
que ver en el ·11 de Abril. Yo fui rno;:ho. . . • porque me
-Nada, estoy decidido! Que no me vengan con jacobinis- fallaba un brazo. Pero adoraln á ~1iramón. ¡Con lri!s mi 1
mos ni antiguallas, ni Carla Magna. Es cierto que yo tengo de á caballo! Olroi que eran mis suHallernos hoy son ha,la
un talento hasta ah!.. ... Que JO valgo mucho, que peso, y excelenti:;imos señores, como se decía en tiempo de Santaque me caen, ó mejor dicho, me c1ian pesos en d bolsilto.
¿Por qué di ,blos, si señor, por qué diablos yo c¡ue tengo Anna!
Me he quedado con mi banda para espantar las moscas,
tanto de aquí (señalándose la frente) no he de buscar lama- y es1 que levanté más ,le mil imbéciles para echar abajo á
nera de subir. ¡La manera! ¡Vaya, vaya! Lo disfrazo. Ayer don Sebaslián ! ¡~¡ quien me diia por ahí t~ pudra:;! .....
dije que todo lo que emanaba de Tuxtepec era una b:u:bari- ¡Por vida del brazo ((U" per,li. ... al caerme en un barranc·o!
dad;~ pues hoy digo que rnn unos bárLaros los que reniegan Ya se me han perdido las ilu-iiones el·&gt; se,· Gobernarlor, aun•
de Tuxtepec. No sé si fué el Sr. Bulnes ó don Trinidad que fuera del Palacio Naaional ó de Ulúa ó Je Perol!'; p sé
Sánchez Santos el que dijo que de sabios era cambiar de opi- que no temlré á mis ó1· lene:; nin,,tún cuerpo, co1uo no sea el
nión. El'r,o, yo cambio de ideas, soy rnbio. Claro, muy cla- mio ..... ¿c¡ué haré'?
ro, como la luz meridiana.
¡Ajá! ...... ¡Ya di en el clavo! \'oy á decir poi: lo las parY v:•mos á ver, ¿,para qué nal'Í yo'?
tes que fui challlbelán de )Iaximiliano; r¡11e por poco me conAquí debo cantar como en el Ca,.amclo:
vierto rn bestia para tirar de la carroz1 irnperial; &lt;¡ue aplauE,· día en que yo nací
&lt;lí como un ener¡¡úflleno la l"y del :1 d~ O ·luhre; qu' le hele oí cleli1· it mi 11111 re:
so el anillo á JÍOnEe11or L:ihasliela ro1110 l&lt;' Les1rb la panlulla
-Jesú y que co::a más 111onr, ele,
al Papa .... . y ,uo: ho y loJu, nie ehihot,,aré á co~tillasde los
seis millone,; oue nos solirau,·unosdo,ciento:; pe:--illos al fil'!-'.
Les di••o
á
u~tedes
que
me
llernrcn
al
b1(1lfo/1•t'i11,
como
0
dicen las sabios, sin m1 voluntad ; porque de-de chico era li- ¡Por vila riel c1i1ón ~Ion.ll'agón, 1¡ue se c:uwt por la cnleta!
•
bre peDEa&lt;lor, como que no pensaba en nada.
Yo aprendí las primeras letras, las cuatrorec,.das, lnegoera
El crnlo,·.-Señores: la comédia e fi11ilct.
yo un primor para traducir aquello &lt;le Víctor Bugo del Carillon; me enteré de toda la literalura ele Campillo y Correa;
~
Cuántas horas felices y tram1uilas
me afilié en la escuela ele Valbuena y con tantos bagajes me
¡r:1sará de ti enfrentr,
sentí útil á la patria.
el que pued:t vi,ir eternamente,
Persigo un ideal: ser diputado.
asomado al halcún de tus pupilas!
¡Todo por la patria y poi· los doscientos del águila!
R f,1 C.\)ll'O.\)Jon.
lle visto ·l Ministro. Al principio me recibió 1:on ernsirns,

El Hij&lt;&gt; del Ahvt~t,

423

VII-Núm. 5Si
====:;;::;;;::=================:::::;::=====::::::=::::;::::::::====:::.:::=.==:====·
NOTITAS EXTB..INJER..IS.
Mal haya el cab'e que nos trae ahora con él Jesús en la
boca.
Que en Europa se repela y fuerle, por la anexión de las
islas IJawíi á·los Estados Unidos y que esa Jnisma Európa
comienza á ,·er con malos ojos, mejor dicho, comienza á Yer
con peores ojo.Q, que el famo~o tío Samuel meta la mano en
el Oceano Pacilico y se embolce en sus ya grandes fallriqueras í!l archipiéla~o de aquel nombre. Una de las más disgustadas en ~n~lntrrra. Mny justo. Tenía la Gran Bretaiia, como f!,peciahuad, el apoderarse por fas ó por nefüs de islas y
nun de porciones de tierrA firme, y ahora a&lt;ll'ierte que otra
nación ,e dedica á cullivar la misma e:;pecialidad. De otro
modo, á M". John Bull le ha salido al paso un ria!, y nadie ;
acepta rivales.
Que el de~ash·a de la c, lle Jean Goujon fué debido á un
simesh'e deplorable y todo, pero casual; sino á una horrible
atrocidad anarqaista, junto de la cual son bobadas los horrores de Ravachol ó de Pallá~; y hélenos meditando acerca de
los Jesalm1do3 reforma lores de la sJcie'1ad y cilense ustedes
y al Dr. Flores cop un di -cur~o y al Ing. Bulnes con otro
para en c;uanto hallen aliím discípulo complaciente.
Otras veces, tenemos-el alma en un hilo y momrntos después soltamos un ¡ah! rle rnfüfocción y regocijo. Vaya un
ejemplo. füc:;ultó un tiesto de hojalata puesto al pié de la estatua c1e Slrashourg, con todas las aparienéias de bomba de
dinamif~. (El leclol' comienza á poner,s·e grave, naturalmente). Llegan lo~ ~endarmes, recogen aquello en todo cuidado
(el corazón late con premura) y al Laboralcrio de Policía.
Allí ¡oh. ft!lici,lad! !óe ad\'ierte que el relleno no fS ae dinamita ni de co~a que lo l'a)ga, sino de arena, Obra ele un cims•
co, amigo de cHvertir~e con lo, rnponcios de los demás.
Por supueslQ. gue ef,lo de los cablegr:tmas se parece mucho al mentir de las es\rellas, que, según se dice, es. un gra.'
cioso mentir-porque ninguno ha de ir-á preguntárselo á
ellos.
Echa al cable á rnlar alguna grilla y ahí nos tiene ustedes
preocupados pata rato.,
En cambio, otras veces anuncia verdades, y no falla inlé·
re8adó qüe se afane en demostrar c )( b que no hay tales
carneros.
Ejemplo al cauto: las noticia~ dé la guerra de Cuba y aqu•l
empefio de El Cort'eo Paidzcmo para desmenlir.
Si el cable dice que rle1 rotaron á Weyler, miente el cable
los derrotados fueron los mamlii~e~; pero si st- habla de una
,icloria de D. Valeriano 6 ele los subordinadqs de &lt;lon. Valeriano, entonces dice verdad, mucha rerda&lt;l.
Y la cosa eRtá que se arde.
:
La rerolu~ión eslab~ s~fucada . En Las V,Has, Matanzas, y
aun en la misma provwcia rle la Habana, no había ní un inrnrrecto. Pinar del Río ¡puh! 111ás limpio que una patena ...
y sin emLar:~o, !'e necesit· ñ unos 20,000 hombres, a~i á lo
pobre, ¿para qué•) preguntarán uste,les. l,Para la guerra? G-í
la guerra ya acabó. Para que se diviertan paseando en la l;;~
la y comiendo dil'inameote. El C:ipitán General D. Va'criano _qu-i tiene enlraña'&gt; como de rharamusca con mantequilla,
_qmere que 20,000 homhres dt&gt;Jen por un añilo, menos ó
más, lo~ ~insabores y ainaq;uras ·ite labrar la tiei•ra v rengan á América á conoeer liciTa!:', que es un re&lt;Jocijo,' y·á des•
cansar, que es una glo1 ia.
D:os se lo pague.
Do~ CL.rnE;-;c10.

no

--Quién es ese caballero~
--l'n amigo de 111i marido. ¡Oh, una pt'rsona mu, discreta!
--¡,Si"?
•
--Dbcrctbi111a. Fiiürate que en un mes que lleva de visitarnos, no ha tenido más que una prelrnsión. Ya ,·es· una sola.
-¡, \ cu{tl~
'
-La de r1uc hu1•cra con i•I.

EL ' '..1.LEDOB Y EL GEND..I.BME~
En un zaguán de la calle.
apartada de Pachito
daba un valedor al aire
inaguantables. cantidos.
Con el són de su vihuela
déslemplada como un grilló
de:;Yelaba al vecindario
que al cielo ponía ~us gritos.
Y cantó la p,./111cH•ua,
la OdalisNi y el JHclío.
la Témpcstad y MMina,
y hasta aquel Gentil Spirto
que han destrozado tenores
hace meses en el Circo.
Dábanse á todos'los diahlos
los infelices vecino'&gt;
eil iugar de p,ncomendarle
al beato S:m Espedito
que mandara un aguacero
para que le diera el lifo
al cantor inoportuno
y fuera con sus berr;dos
ú la páiJa más ardiente
de satánicos dominios.

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1

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Dentro arruin.ada vivienda
\ ..
en el Puente del Molino
el gendarme estalla haciendo
, .: .""
con una gata de Yiso
excursiones.atmosféricas
rociadas con un liquido
que aquí le. llaman el pulque
f' •
«porque del cielo nos vino.»
~' .
La moza daba. señales
de impaciencia ... no desvlo,
por la enseiianza objetiva
,.
'
que afü recibiera mi¡mo.
'
-1.Qué le pasa, Romual&lt;lita,
no te guc:Lan mis pellizcos? ·
-No es eso, 1lanuel de mi'alma,
no es eso, Manuel querido!
-?os, ¿por qué estás cual un roto
cuan lo re encuentra bebido?
¿por qué estás tan intrat)quil:i
cual dorais en':4;hangarrito,
que teme que paoe, el jefe
y lo ponga peor que !- un chino~ '- :
Iba á contestar la g~a, ·
·"
cuando en tono enronquecido
dió así al \'ienlo sus canciones
el contento borrachito: .
-¡Ay quién fuera polecfc,,
quién fuera germán iiidino,
para beher ha la cái,·se
como cualesquier yecinol
Oyó el ~endarme la puya,
. ,.
echóse á buscar al critico,
y cogiéndole de un brazo ~. "
con tono airado le dijo:
-¿No sabe que no se puede? · • •
¿No sabe que está prohibido?
-¿Qué jel'e? Sly suidcidmw
en mis hbres ejercicio,
..• •..;
-¡Ciudadano! ¡Yaya! ¡Vaya! • ,',
.-0compáf1eme o·N( rffismo...... ,. •.

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Hasgó el.ébrio~la Yihuela ' ....
y exel.~raó Ürny·compla~i&lt;lo:
-¿Que lo acompaf,e'!..... Pos lueyo.
¿En qué lono, jefecito'!
ft:R:-i.\~DO fü\'EIL\ Fuc~TES,

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�420

El Hijo dtl Ahui:ote
Elí SUEÑ O DE UN 1.WIÑO.

Pon Cu.\nLES D1c1-rn'.\'s.
Había una vez un niño que iba de aquí para allá, y pensaba en
muchas cosas Ese niño tenía una hermanita que, su constante
compañera, lo seguía por todas partes.
Durante el día entern, juntos se maravillaban de todo. Se maravillaban de la belleza de las flores; se maravillaban ele la altura y del azul del cielo; se mam·illabnn de la profundidad del
agua brillante; se maravillaban de la bondad de Dios que hizo
un mundo tan hermoso
Algunas veces se decían:
- Si muriera!) ledos los ni11os de la tierra ¿no llorarían las
flores, el agua, el cielo?
Sí que llorarían.
- ~orque, decíanse, los botones son los hijos de las flores; los
arror1tos 4?º juegan en las co_lina~, son los hijos del agua; y los
puntitos brillantes que en el c1e'o .1uegan por la noche á las escondidillas, so11 de seguro, los hijos de las estrellas; pues todos
llorarían si mu rieran sus compañeritos los hijos de los hombres.
Había también una estrella brillante, muy hermosa, que tenía
la costumbre de dejarse ver en el cielo, antes que todas las demás, cerca de la to~re de la iglesia. nrrilia de las tumbas. Ern
más grande y más hermosa, así la veia)1 ellos, que todas las demás; y no había noche en que, mano entre mano, no fa espiaran, de pie, junto de la ventan~.
El que primero la percibía gritaba:
- ¡Ya veo la estrella!.
·
Con frecuencia gritaban los dos á un mismo tiempo: tan bien
sabían cuando y donde aparecería.
Suceuió, entonces, que fue ron graneles amigos de la estrella:
antes de irá acostarse la veían por última vez para darle las
buenas noches; y cuando se. rnlteaban para dormir, tenían la
costumbre de decir:
- - ¡Bendiga Dios la estrella!
Pero cuando todal'ia era joven, tnn joren ¡ay! tan jo1•en, la
hermani ta se marchitó y •e puso tan drl,il que no poclia ya estar en la noche cerca de la ventana. El niño, ~olo, wía con tristeza, y cuando apare.cía la estrella, volviéndose deciale á la enfermita de _rostro pálido:
. .-¡Ya veo la estrella!
" Entonces renia una sonrisa al rostro pálido, y se escuch~ba
una vocecilla que decía:
·
- ¡Bendiga Dios á mi hermano y á In estrella!
Y llegó un tiempo, muy ap1isa poi· cierto, en que el r.i110 miró solo, er. que ya no hubo .rostro pálido, y en que entre las
tum bas, había una qlle no estala antes. Ytia la cstre'la á t1 arés
de sus lágri mas, y la estrella le en1iaha largos rayos luminosos.
Ahora bien, esos rayos eran tan bri llanrb v parecían trazar
del cielo i la tierra una senda fan luminosa, que cuando el n:ño
fué á su lecl10 solita1'io, soñó con la estrella; y en su sueño vió
que por la senda iba una larga procés:ón guiada por án~elcs: la
estrella, abriéndose, le dejó renrn mundo de luz en el que otros
ángeles esperaban á la prncesión para recibú·la. Todos los ángeles que esperaban, volvían sus ojos rauiantes hacia los que lle-.
gaban, algunos apartándosr, a~:-azaban á los recicn llrgados, los
besaban con temura y se ib,rn con d 05 en medio de avenidas
de luz Parecían lan felices que el nii\o lloraba de alc¡l'l'Ía.
Empero había otros ángeles que no se iban y entre e~tos alguno qne él conocía. El rost1·0 p,ílido estaba ahora glorificado y
radiO$O. El corazón le dijo que era su hermani:a, que quedó á
la entrada de la estrella y le preguntó á uno de lo·s guías.
- ¿No ha veniclo mi hermanito?
Y e!.ángel dijo:
.- :Ko.
All í quedó llena do esperanza. El niño le tendió los brazos y
exclamó:
- ¡Aqu estoy llérnme!
Entonces rnclre ella hacia él su mirada radiosa-ya era de noche-y la estrella alumbra y le envía largos rayos luminosos. Como cuando la miraba á tra1·i•s de sus lágrimas.
A partir de e~a hora, el nir'io miró la estrella como el asilo
donde iría cuando llegara su ,·cz, y pensaba que no era ya sólo
ele la tie rra, sino que tambii•n de la estrella, puesto que su hermanita liallia ido allá antrs que él.
Un chiquitín 1ino al mundo para ser hermano del niño; pero
antes de q ue creciera, cuando aun no había pronunciado una palabra, te ndió su cuerpecito y mu,ió.
De nuP.1·0 soi1ó el niño que la estrella se abría y vohió á ver
lo s ojos luminosos que reían á los que llegaban.
t;u hermanita le preguntó á uno de los guhts:

Núm. 584 X

-¿Yíi ne ahora mi hermanito?
Y el {mgel dijo:
-No el que tú agu'l.rdas; otro.
Cuando el nino vió á bu hermano muerto, en los brazos de su
hermana, exclamó:
- ·-¡Aquí es,oy; llévame!
Yohiose elh, ~onnó, y brilló la r~trella ....
El niiio se transformó en joven. E:studiaba cuando un viejo sirvient{), ino á decirle:
. -Tu madre ya no existe. Le trai~o su bendic' ón al hijo querido.
En esa noche vió la estrrlla, y vió los que llrgaban.
f.
Su hermanita le prrguntó á nno de los guias:
-¿Virne ahor• mi hei:man1to'!
Y el ángel dijo:
-Nó; tu madre
Un inmcns.o grito de nlegri:t r,sonó en la estrella porque la
madre se había reunido á sus hijos.
El jovrn1 tener rndo los brnzo~, exclamó:
-¡Madrr, hen11ana, he mano: ac1uí estoy; llél'enme!
Y le respond ernn.
- -¡Aun nó!
Era homh~e. hombre cuyos cabello~ hlanqueahan, y hallábase
sentado rn su sillón cerca drl fueio, rntu111ecido de tristeza, IJañado el rostro por fas lágrimas, cuando la estrella se abrió una
vez má~.
Su hermanita le p: eguntó á uno de los guías:
- ¿E~ mi hermanito el que ha llegado'?
Y el ángel, dijo:
-Kó; su hija.
Y el hombre que había sido nii'io, rió á la hija que acababa J e
perder, una criatura celestial, y dijo:
- La cabeza de mi hija está sobre el pecho de mi hrrmanita;
sus brazos colgados del cuello d~ mi madre; y con sus JIÍ('s juega
el chiquitín que murió cuando aun no hablaba. Puedo soportar
el encontrarme separado de ella. Dio, sea alabado.
El hombre se transformó rn ,·iejo. Su rostro ter~o antes, se cubrió de arrugas, su paso e·a lento y débil; su e-;;palda se encorvó.
Una noche en que estaba acostado en su lecho y rodeado de
sus hijo~, exclamó como en otras ocasiones:
-¡Yeo la estrella!
Sus hijos dijeron en rnz Laja:
-Se muere.
Y añadió él:
.
--Sí, me muero. Mis aiio3 me dejan, y avanzo á la estrella como si fuera niño. Ahora ¡oh Padre mio! que se abra para que me
reciban los que tanto quiero y que mo esperan.
Y la estrella que brillaba, brilla aun sobre su tumba.
Jo::;f; P. Rin;R.\1 trad.

LO QUE PIENS&amp;. EL OB ELISVO.
Pon ExmQtE Josf; VAnoxA.
Todo era glacial aquella tarde. Detrás de los enormes crista
les, cerca del calentador que erugia de cuando en cuando, la
blanca per~pectiva que se espaciaba ante mis ojos me atería el
espíritu. Nada bullía á mi alrrededor. El edificio colosal se había
ido 1·acianclo poco á poco del enjambre rumoroso que lo llenaba.
Parecíame sin embargo, que el aire helado y sutil que debía silbar ruera rnheaba sobre mi rostro v me hacía estremecer.
No podía separar la vbta del g1·a·n monolito que e,taba allí á
pocos pasos, inmóvil y erguido sobre centenares de esq ueletos
de árboles, que se sacudian, dejando caer en largos canelones
la níe1·e cuajada en sus ramas sin hojas. Se me antojaba que éorrían fugaces escalofríos por la piel rugosa de nquella mole hecha por siglos á lo~ ardores del sol africano y al hál ito abrasado
del desierto. ll.rigid:t por la rnnidad hu111ana en un suelo de clima casi tropical, la había trasplantado á un surlo de clinn casi
boreal. El frio de 1ni alma me figuraba que debía morder sus
entrañas de piedra.
Lo 1·eia allí, como espectro de edades rcmotísimas, erncado
por la universal desolación de la naturaleza, privado del calor
fecundante; para ser testigo de otra vida en otro mundo diverso.
El que ,ió desfilar, graie y mudo, las pompas g-uerrcras d • los
Tbutmés yde los Hamsi·s, rPyes hijos de diosrs r dioses risibles ellos mismos, miraba ahora la procesión intrrminable, abigarrada y brillante de otros hombres que obedecen á reyes impalpables y reverencian 11 dioses imisibles.
La tierra estaba n,uerta; pero el hombre hormigueaba vigoroso en su superficie helada. En lomo, delante del obelisco, pasa-

J!,l Hijo

XI-Núm. 58!

421

del Ahui:ote

(DE GUILLEnMo PRIETO.)
han veloces magníficos trineos, arraslrodos por soberb'os tríos
de corceles con vistosos penachos, y atestados de mujeres y homIV
bres arr~bujados en pieles, deslizándose sin parar uno y otro y
otro y mi l, á cual más bri llante, á cual más rico, á cual más rápi~o, aguijados pur no sé cual imperioso afán de il' adelante, de
prisa, en pos_de algo inaccesible que se dibujaba en la blanca
(Continúa.)
lontananza, sm dud1 para desvanecerse, pues IJ carrera silenciosa no paraba jamá~.
Sr. D. Ma11uel Romero.-Solreo de palo~ como el que tengo
sin poderlo evitar, prestaba yo mis pensamientos exóticos recetado á este rejete. no lo ha de sospechar ·ni el ángel de su
al merte abelisco, y me parecía que los extra11os signos que ta- guarda. ¡Qué maldito! Y á veces me da lástima. No lo com •
túan sus caras hablnban y decían:
prendo.
«Yo he visto mu ltitude~ afanosas, con brazos y pies dP.snudos
Es de estos 1·iejos que ú todos hablan en diminutivo, de
en la tierra que el limo del sagrado Nilo fertiliza; yo las he vis~ du lces maneras y mirar humilde; gasta en e:! convento, ayudanto, en fila interminable, ir abrumadas á depositar su &lt;;.'lrga como do misas, algunas horas de•la mañana; anda sin hac~rruido, y
una ofrenda ante el dcspota que temían y wneraban para levan- á no ser yo que lo espío, nadie sospecharía nada de él.
tar monumentos imperecederos á su soberbia mortal Apenas
Pero, mosqu muerlo malvado, tú no me la das.
caía uno en el camino arenoso, otro ocupaba el hueco; y la taCon sus conversaciones de vidas de santos y sus elogios del
rea y el afán no cesaban nunca. A no ser por el tamaño, hubie- otro tiempo, y sus sermones contra los libertinos, tiené á los
ra conf~ndid~ aquellos hombres con la diminuta hormiga que Yiejos embobados. A la ni1h no le dice /e a1110; pero ya -dizque
pasa as1 _la existencia colaborando en obras gigantescas é inútiles. tiene polvo en la gola y se lo limpia, descarriando su mar10 haselle visto después precipitarse sobre ellos como tromba impe- ta el cuello, á ciencia y paciencia de todos; ya provoca_conversatuosa, hordas de gente extraña, que pusieron el alfanje en sus ciones de los que son l1&lt;1cos ó gordos, y se cerciora de la duremanos, y los arrastraron á una nuc1·a tarea de esfuarzo y de san- za de los brazos; ya al subir una ~esta se queda atr-ás s.ofocado
gre, para levantar otros monumentos en que inscrib.ieron en por la tos, y pasea su mirada 1i·1brica por los pies de fas concuotra lengua otros nombres. Pasaron predicando, saqueando y rrcntes, ya pone á la niiia unas hojas de rosa en las sienes y le
mafando, y siguieron á otras comarcas para predicar, saquear y hace un c:tri1io; pero todo esto á presencia de los d,emás y con
matar. Y su obra de destrucción y edificación no se detenía una sangre fria inaudita.
· ••
nunca.
Lo que más me pued ~ es que no se compromete jamás. Para
'.'N~ sé cuantos años, ni cuantos siglos pasaron. A mis piés hacernos quedar 1nal á mí y á D. Aniceto se vale de los muchaw1a siempre sucederse, como las olas de un mar sin orillas, las chos para que á mi me hablen de mis arranqueras y al otro lo
generaciones de hombres, siempre encorrndos en una carrera ridiculicen por su poca cortesania. Cuando esto sucede, ríen tosiñ fin, para irá rematar una obra interminable.
dos: á él se le conoce el regocijo, pero no ríe como todos, y finaUn día su afán rnsensato se volvió contra mi. Me arr:rncaron ge dar otro girn á la conversación para defendernos.
del suelo .en que se amasó la roca que me forma, y me trajeron
Yo á mi vez invento juegos para poner en ridículo á este trasá un;i rei1ón extraña, donde todo es dil'erso. ¿Qué iba á ver en to: ya son los pilare11, en que él no entra porque no sabe correr;
torno mío? Cuando empecé á familiaritarme con estos hombres )'ª le mando en un jupg·o de penitencia que pida celos; ya saco á
nuevos, cuando supe interpretar el rumor de trueno subterrá- colación su peluca que, cuando se duerme. suelo extraer de su
neo que sale de esas inmensas colmenas que desde aquí descuc aposento Y amanece meciéndose en un árbol del jardín; ya ponbro, y las trepidaciones que pl'Oduccn á s11 paso l)~Os monstruos go en evidencia su 111e1.quindad; pero á l'Cces me da lástima, lo
e!Ilpenachados de humo que vuelan sin alas entre la tierra y r l satisfago, Y esto sirve para que el siempre gane.
cielo, PI especiáeulo de esta marea humana que viene á romperLo de La11reanita va vien•o en popa . .Me am'l; me lo ha dicho
SP contra mí base inmoble nada me dijo que ya no supiera. Es- con esa harmonía inefable de su voz; me lo dijo, y yo la idolatos hombres no van descalzos, ni se hu millan ante un tirano tro. Conversaciones sin piés ni cabeza; pero ardientes y apasioam_a~ado ~e. su mismo barro, ni ensangrientan la tierra por una nadas, un oprimir su m·rno con blandura, un voluptuoso wals en
q~1111era 1r1sada y fulgurante&gt;; pero van sin embargo mis pre- que se reclit1a lánguida y faligad.1 en mi brazo feliz, una prefe11110s0s, con más ahinco, con mayor fatiga, .devorando el espacio, rencia: esto C?~1pensa todo._
.
reco1:taneo, mutilando, abreviando el t·empo, al mismo frn inCuando r~c1b1 tu carta quise decu:l~ qu_e D Canuto era casado,
cóg111to, erigiendo trofeos más altos, que han de caer no obstan- que_ es un p1caro 0111·esor de su familia virtuosa; pero no, no es
te, amontonando edificios más altaneros, que se derrumbarán · pos1.ble que, haya u~ ho,m_bre t~n perv~r~o que ~e va~a de esas
al cabo, engarzando, encadenando poblaciones para formar ciu- mtrigas_., ¡~o e1:3 m.1s facil .batirse! ¡~en! A .ve111te pasos, y el
da~es provincias, que caerán al fin en ruinas; queriendo hacer qu~ salio ~on bien se 9u~do _con la chica.
.
mas y 1~ás prento y mejor quo ·10s pasados, y haciendo á la posEl bauzan de D. Amce)o llene un asunto con el Gob.1e_rno, ~ de
tre lo mismo: afanar, afanar, desvariar, pret~nder rolar, y al ca- puro bobo creo que lo pierde; c~dl!, v~z que va á .~{~x1co v1me
bo en u~ insta_nte _desaparecer.
.
desesperado: los porteros I? endrlg:m_a las cabal~ rf?,as, -~os em«lle 11sto, s1, mil lones de hombres en millares de años· los he plead1llos lo mofan, los de 1mportanc1a no le dan 01d_o; a todos
~·isto cambiar de traje, de moradas, de gestos. de Jeng~aje, de h~bl_a de su expediente no sabe reforir 1:1u asunto, y et propi?
1de~s . .N'~ los he 1isto cambiai· de apetitos, ni de pasiones. ¡,De m1111stro aunque lo ha escuclndo no lo comp_rend•. ¡Infeliz! vaa
'J.~e le~ s11·1•e c01:rer, deslizarse, prPcipitarse, miar con tan rego- perder su asunto por no saber hablar.
.
. . .
c1Jado 1mpetu, srn querer parar si no pueden parar cuando quiEl me hace una guerra franca .\.hora esta de 111t1m1dad con
sieran?»
'
D. Canuto que apal'enta proteger sus arnores, y recom·edandole
Caía la )loche y los ültimos reílejos de la tarde fría se quebra- se toma ~on Laureanita libertades que ¡nl:lga!o Dios!-Juliín
ron en c_l11spas sobre el gorro de zinc dorado que cubre el ápice Pol'la(zml.
(Corltinuart\.)
del obelisco. Me pareció que pestañeaba el ojo triste de un cíclope melancólico.

AMOR DE VERANO.

y

*

ILUSIÓN.
Cuando la barca de la orilla deja
la vecindad querida,
engañado el que 1oga cree que huye
de su esquife la orilla.
La juventud iguales espejismos
insensata acaricia:
ella se aparte de la orilla, y cree
que la que huye es la vida.
llODEíl'fO BuE:XO.

En un examen de Patología:
- ¿Podría usted decirme cuál es el signo precursor de la
muertP en el domicilio de un enl'ermo?
--Si señor; la llegada del médico.

Cn amigo pedía un préstamoáotro, más como éste se negase,
insistió el primero diciendo:
_
-Considera que, bien mirado, lo que te pido ~s w1a bicoca,
- Por la mis1ua r:izón, es una bicoca lo que te ruego.

*

- Diga Vd. D. Nicomedes, empapado como está Vd. con el espiritismo, ¿no recuerda Vd. haber sido animal nunca?
-Sólo recuerdo haberlo sido una rcz.
- ¿En qué ocasión~
-Cuendo presté á Vd. aquellos cinco pesos.
~

Decíanle á ~n perezoso que estaba muy tronado;
--¡,Y iin que emplea:; fu tiempo?
-·Pues .. . . por la maiw1a, así que me levanto, llamo.
--Pero ..... ¿tienes algún criado'/
- -~ó, ¡,ero tengo campanilla.

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jefe!
¿Qué
en_la
no hay duda. ¡Es un jefe/ ¡éabo e· guardia/ ¡Ronda
_ _ _ _•_
___
__
_ _hará
_ _alli
__
_puerta?
_ _ _ _ _....!.
• _.L.~~~ia
, Yyor/

--¡ . •...... 11

P.&amp;BLA)'IIE1'T'I'ABl81'IO E8PUOL.
A propóaito del lncblente Tetuú-OOmaa.

CóMO SALEN DEL SENADO.

CóMO ENTRAN AL SENADO.

·~

\...

" ~ ---

--

-- -

---~----~ - --•.

·- -

- --

----

--

�El Hiio del Ahuizote

Núm. 584-XI\"

~º~= =.:..:~ ---=-~---==:=....:::::=======-- - -==--'----=:..___--=--=====-==========-- ~=----'---retiró hasta donde fué posible de la sociedad, pero cuando s_e
veía obligada por sus deberes sociales á pre~entarseanle susa'.!11NITO
gas, Ja veían mantenerse separada de ellas o sentada en no
I m-

eón, muy seria y con la boca cerrada, como la puerta de una
cárcel.
1. l . d s ·Que cam
1·Pobrc condesa! decían algunos ma m enc1ona o • 1
bi1~ee1~!uchamps senlia que su cariño disminuía po~o á poco. Parecía que comenzaba á cornprcnder que lo q_ue mas amaba en ella era su sonrisa, sus chanzas, su alegna, Y se puso
triste también.
Un día ya desesperado fué á ver ~-la condesa.
-Luisa, diJ' 0 arrojándo.~e_ á sus pies ¡,no _me amas ya1
-Te he jurado amarte siempre, contesto.
-¡,Quicrés proba1·m&lt;¡ la sinceridad de tus palabras?
- N J de¡¡co otra cosa.
.
- Bueno,.- entonces, ai me quieres, haz que el dentista te pon-

Cel·ca deÍ Parque de Monceau, existe__una precío_sa. casít:r,dque
parece esconderse tras de una agrupac_io•~ de cIe~at1 das, y onde habita una encantadora viuda de vcrnt¡d6s abnlcs, llamada la
CoLnadec.so.ªnddecº.\ª.elreyn.ía un constante compañero, un delicado pe_rr:to
.,
lanudo muy blanco, al cual se le dab~ por único alimento un tt
rrón de azúcar por la mafü;na y un bizcocho por la noche. 1
animal se llamaba Nito.
. •
. ,
Eral'\ las cuatro de la tarde. Lmsa estaba en su Jardm paseando entre los rosales, y deteni_éndosr dé c_uando to cuando, para
aspira'r el pei;fu1~e de un boto~;·ecien abierto.
··d d
Nito seau1a Jugueteando, a su·, ama, dando ladu os e contento. 'A v~ces' apretaba entre sus dien_tcs lá falda ,de_l \:estido de
la condesa, y cargándose sobre las patitas traseras, _tiraba con to- ga~'~odji~~c~~~tidijo Luisa solloiando. Tenía yo razón cuando
das sus fuerzas.
.
. l\f d TI .• te. diJ!e~q. uc me &lt;teJ·a.rías de nuerea, Así son ustedes los hombres.
En medio de aquellos juego,$, se presento un ,e1ia · • e eau¡Y rr¡e t~chabas di) capnchosa.1
cbamps.
.
.. - d
b
" . . 1· .;. •
-Luisa, te ruego que me perdones. Maldigo mis celos, mis
La viudita al verle se escond10 tras e un ar ,usto. _-ret 8 f! •r,,cién llegado se dirigió hácir ella y la besó en la frente, .. ... . ,.
-~!s::lf~i::~, realmente deploras la debilidad con qne accedí
-·,Ah, M. de Be_auchamps! exclamó la Condes!). Eso no esta
~
i
'á tu capi·icho?
. ,
.oien.
· ,· ' ·
.
·
, Estoy desolado y arrepentido: . .
.
.
Luisa e.i·a.."de inediana estatura. Tema manos Y. pies muy pe--Reconoces la crueldad de tu JOJusta ex1genc1a?
queño~, blancos hombros y cabellos muy negrns.. • . .
-1\Ie la echaré en cara toda mi vida.
Sus dientes eran tan blancos, que. cuando se reia l:mUaban cob d .d ?
roo perlas. Era una viuda deliciosa. Luisa se apoyó en e_l brazo
-¡,Se~ías feliz ~i ~e hu~ici'~ 1rso e eci 0
de l\L de Beau~hamp :, y_ se dirigi~ron á 4a antesala, seguidos de
LaD;~~d~~f!qs~~~ ~~~'l\~~~ajad~da, enseñando todos sus dicnNito que arroJaba miradas ilernts de celos.
. ._
L~isa y su amigo se aYenian tan bien, {JUe habían resuelto ca- te.s coQmp_1et_os .. ,, . t ? . ,,,nto' ~r de Beauclramps tcnier.do
·
d fecto 1\f. de
-¿ ue s1gn111ca es o. prq¡.,
il •
,
·I
sarse. Sin embargo, cada uno d!} e11os tc~ia un e
. •'
. entre
sus dedos el medalJóri-en el cual estaba evgastada la pe1 a
Beauchamps era celoso, y la condesa ~e 1i ery, coquet~:
.
del sacrificio.
.
..
-Luisa, dijo él, me vas á_arra~trar a la desesperac,on. D,c~s
La condesa abrió-el hocico de1 perro y drJo:
que me quieres, pero cómo voy a ·c1·eerlo cmando veij_q~ed son-lié aquí'la víetitna. .
ríes á todos tus admir3:dores? Cuunclo te , veo e.n ~pcie a , tan
d D
h
·,Nunca me has querido!
llena de vida y de alegría y esccícho tu. rt~a a~·gcntma ent~e un • -¡Oh! exclamó 6 Jeatíc nmos.
PAuL BouncET.
circulo de ardientes adoradores, JtoJn~ es .I?P.s1ble expresarte la :
tortura y }aan~u,t_ia que cxperíméntol. ,
.
.
'
·-Pues ¡,que qu1~res q~o haga? r~pl1co Lu_1sa. Soy aleg'.e'. es
cierto, poro ¡,eso es un cnmen? ¡,'Y. PO;' q~e he ¡l~ _m_ostrnrm_e
EL A.1'l0R.
fría con aquellos que sólo se acerc~n a nu para dmgrrme ch1-_
coleos?
. •
.
-Tú eres una coquetuela, y tu nsa me desespera; porque s1 .Se trata del Sr. Cupido, hijo de doña Yenus y deudo de Antú ríes así contra de mis deseos, debe ser únicamente por ense- fitride.
.
.
?ña,· tus di~ntes: Sabes -perfecta1'!1ente cu{m hcn:nosa ~stás, cuanCuando se piensa en el amor, ¡,en que se piensa
do al reír con un objeto dctermlllado echas bác1a atras tu cabe~a
La ¡)regunta ·parece inocente; sin embargo, cuarrdo se- hace. en
. tt nta edad, se observan
y muestras tu p1·ecioso cuello a1abastrino.
presencia de varias personas de d1s
' 101•
-Pero ¡,qué debo_hacer ~~ra probai:te mi ~ariño? ?ídeme lo presiones muy diversas. .
.
.
.
r
que quieras, pero .no me cx1JaS q.uc deJe de re111nc. Solo soy fe11 niña de doce, baja los oj~s, la de die~ y seis SOJrie ~~ 1~
liz cuando estoy alegre y con libe:1tad de e~tarl9.
ciosamente la de treinta pestanea con rap1~ez. La senora JO e
M. de Beauchamps se puso seno ..
se ríe enseflando todos los dientes, la de cierta edad lanza un
_ Una noche me digiste; exclamó con tono solemne, que p_or suspiro, la retirada por vieja hace una ~meca.
·~
.
mí sacrificarías tu vida. No te pido tanto; mas, escuc_ha. ¿QU1e•
En el hombre el efecto es siempre igual. El nrno ª~1e 1os
•
·
d'f
c·a
el
marido
res hacerme el hombre más dichoso de la tierra~
.,
ojos con curiosidad, el Joven oie con 1~ ~ eren 1. , .
.en.
-No tienes más que hablar.
trado en años alza los hombros, y el v1cJO decrepito lanza mua- ¡,Aun tenie:ndo ,que sufrir?
das ardientes.
-Sí· me decido a todo.
-B~eno sacrifica un diente por m(.
- ·Qué r:ie pides! ¡Eso es una barbaridad!
.
C.il.NTA.RES.
-~olo un diente; el más pequeño de adelante. Ydespues puedes reír cuanto gustes.
-Pero tú creerás que estoy fea y ya no me que~·rás: .
Siempre me anda usted ?icícndo
-Te juro que sólo de esa manera asegurarás m1. fehc1dad.
que se muere usted por mi;
-Bien· todo lo sacrifico por tu amor.
muérase usted, lo veremos,
La condesa tocó el timbre.
.
y después diré que s1.
Juan, su criado, recibió sus órdenes, y regreso un cuarto de
hora más tarde, con un hombre que llevaba.en la mano un estuAyer tarde me alargaste
che de cuero semejante al que usan los dentistas.
por la ventana un limón;
-¿Quién ¡s ese señor? preguntó M. de Beauchamp3.
lo partí, y estaba seco:
-Es Mr. James el dentista, contestó la condes~.
¿y está así tu corazón?
La cóndesíta entró en el tocador, ·seguida de Ni~o, el cual llevaba la cola entre las piernas, como si comprendiera que algo
serio iba á suceder.• Luisa regresó al poco rat? ave:gonzada y
.Tulián es extraordinariamente obeso, y su hermano Celestino
humillada, y entregó á M. de Beauchamps,. u_n d1entec1to, blanco
muy flaco.
. .
como la leche, que el amante besó con delmo.
Los
dos
se
fueron
á
consultar
á
un
medico.
Luisa al ver ese tributo de afecto, echó á correr.
--A usted Je conviene-decía el doctor-tirar mucho al saM. de'Beauchamps mandó colocar el diente en un medallón
ble, al florete ..... estar siempre en combate.
.
ue llevaba colgado al cuello como un recuerd~.
.
--Entonces á mi me convendrá--repuso el flaco--~star siemq Desde aquel día la condesita se puso muy triste. Solo _en raúsimas ocasiones se iluminaba _su semblante con una sonrisa. Se pre dando satisfacciones á todo el mundo para no batirme.
i
. m

XV-Núm. 58'i

El Hijo del Ahui~ote

PROCESOS POLÍTICOS.
El nuevo proceso sobre los inacabables escáadalos d 1 Panamá hace recordar que durante este siglo no han escaseado ciertamente los procesos políticos en Francia.
El pri_n~e1:o fué el del gen~1:~1 Pich:gru, que se libró de la condena smc1dandose en su pns1on, mientras Cadoudal, era ejecutado.
l\Ioreau fué condenado á dos afíos de prisión y desterrado después, y el conde Julio de Polignac y ministro de Carlos X--fué
también condenado á dos aiios de prisión y recluido arbitrariamente hasta 18·13.
El dutlue d'Enghien, detenido en el extranjero contra el derecho de g,•ntes, y conducido á Vcrsa.!les, fuó fusi lado en los fosas
del, castillo,. como si se tratase de ocultar tan bárbaro atropello.
El proceso del gcncr~I l\fc,lel tuvo gran resonancia. Este general-que merecía haber nacido cspaiiol tenía dispuesto lo que
a-quí llamamos una ,·evolución y contaba para sublevarse con casi todos los altos funcionarios del imperio.
Sorprendido á tiempo, fué condenado á muerte y ejecutado
con sus cómplicés.
Por cierto que Malet demostró conocer ei corazón humano.
Preguntado por el tribunal que quiénes eran sus cómplices,
contestó:
-Todos vosotros si hubiera triunfado.
El ·IJ de Febrero de 1821 fué asesinado por Louvelcl duque
de Berry. ¿Tuvo Louvel cómplices? ¡,Obró por órden de las logias? ¿Fué lanzado por una mano oculta? Nada s e pudo ayeri~
guar. Lournl murió con su secreto. ·
Después de 1830, el gran proceso político fué la acusación del
ministerio Poligfiac.
, ..
La Cám:ira de los pares, que ya juzgó y conélenó al mariscal
Ney y l1 Louvcl, sentenció á los ministros á muerte foil y prisión
perpetua, conmutada en 1836 poi· destierro. füte desgraciado
Potignac, ·cuando no ~taba preso lo andaban buscando; catorce
aiios de su vida se los pasó encerrado. .
.
·
,
Ficschi, queriendo malar á Luis Felipe, mató al mariscal
Morlier.
·
En 1870, et príncipe Pedro Bonaparte, abofeteado pQ.r e) periodista Víctor Noir, mató á éste de un tiro de revólver. El tribunal tuvo la bondad de absolver :il príncipe.
En 1873, proé.eso del mariscal Bazaine. El Duque d'Aumale
presidía el consejo de gl}ena
. ,
Interpelado el mariscal sobre su conducta ·cn Mc'tz, dijo:
--Ya no quedaba nada.
El duque d'Aumale le replicó:
--Quedaba la Francia.
Por último, el proceso de Boulang~r, biµn reciente, cierra la
serie de los más notables.
.
En España han sido también numerosos los procesos políticos y se ha derramado mucha sangre. . ·
En tiempo de Fernando VII caían los libe1·ales ahorcados por
racimos, con el reinado de Isabel II, los moderados enviaron
buenas .cuerdas de deportados á Ultramar y en sus postrimerías
ne respetaron ni á los más esclarecidos políticos y generales.
El atentado del Cura Merino y los fusilamientos y sentencias
de muerte no cumplidas. por la fnga de los condenados á consecuencia de los sucesos del 23 de Junio, fueron acontecimientos
de tristísima recordación.
El fusilamiento del bravo y caballeroso general León fué una
página negra en la historia del general Espartero.
Y del proceso famoso de los concejales ¡,Para qué hablar?
Peo1· es nuneallo.-ARGOS.

.

MISCELANEA.

Jlihliografía.-Ultimamentc hemos recibido los folletos.y
publicaciones del calce:
,,La Un!versidad, )) de c:uatemala, órgano del Instituto Nacional del 1_111smo nombre; contien~:. Zornia anlidisentérica, por el
Dr. AleJan,dro ITe~nandez; Orac,_ou fúnebre pronunciada pol' el
Dr, D. ,lose Antomo Cevallos al 111humars~ en la ciudad de Nuevo San Salvador, lo~ restos del Dr. D. Carlos M. Castro· Ofensas
.Y actos de hostilidad, ejecutados por particulares cont;a un csta_do cx~ranjero, po'1· ill Or: Ed~ardo Ctunet; Sección escolar, por
Flladeflo Azuceno, y la m1scelanea de literatura y ciencias De
omne re scíbili.
·
i&lt; Boletín de b Sociedad Agl'Ícola l\fekicana.&gt;&gt; Contiene: Actas
de la Socjedad. Lr.y general de ingresos de las Municipalidades
de México y foráneas del Distrito l&lt;'cderal. (ContinJación.) La
Piña Arbolado. Cultivos, El régimen de bosques en México.
Fen:ocarril del Pacífico, Diamantes buenos y falsos Betún para
~l Ca1za~o¡ ~l. ~ i_ágara y s u fuerza mot.iiz. El té y 'el café, La
1110uénc1a lug1emea de los vegetales, Las dos mitades del cuerpo, Las muiiecas, FMracción de agujas. Arboles históricos Los
árboles 111-ás ~ltos del m¡mdo. Crónica. Sumario: De trasce~dencia, La agricultura progresa, Para la sericiculturn, El CitlaltéFt:tl1 Casa _tle com1lrcio mexicana en el Jap?n, Impulso á la ,agricultuta,. D1a de árboles, Aumento de prec10s, Llu 1·ias La cosecha de ca{xlo, Ta!a dE( bosques.
_'
«Revista de· Chihuahua,,, número correspondiente ·ai mes de
Marzo. Contiene: Introducción al tomo III; panegíriéos del St.
Enrique C. Cree!, por e1 Sr. Lic. S~vero I. Aguirre y por el Sr.
Dr. Porfirio Parra; datos relativos á las costumbres etc. ¡le
los scmínoles, por Washington Irving, traducción dei' Sr. Íng.
Manuel.Yal(l.l'io !.lrtega; ~l moderno Teatro, trabajo de critica
d~·amática,_ p~r D. An_dres Clemente Vázquez; Chihuahua, artículo descnpllvo µubhcado_ en el Hct17Je1•'.s Nei~ M-ontly .Magazine, de New York; conclusión de Obl1gac1ones mternacionalei:::en
,relación ~on las enfermedaUes epidémicas, discuí·so pronu.n.ciado
en el S~gundo Congreso Pa~-americano por el Dr. WalterWayman; .cm,ular de la Secretam de Fomentó referente á solicitudes de concesión de pertenencias mineras; 1J datos estadisticos
del Banco Mincrq de Chihuahua.
. -.
.
Damos las gracias á los editores ó directores de las publicaciones referidas por los ejemplares que 1.iltimamente se ha ser•
vido enviarnos.
Pa1•a_u11 i11ioma inter~a~iónal.--Acabamo; de re~
cibir un folleto en el cual se aboga por el establecimiento de
idioma internacional. El folleto dice entre otras .cosas:
. _«Es ,upéi:fluo decir_ que este idio_ma no tienqe á suplantados
1d10qtas n~c10nales ex1s!entes. ~u papel se limitará á librarnos .
de la cons1~e1:able párd1da de tiempo que nos impóne el estudio
de ~uchos 1d1omas: E~ verdaderamente extra.fio que se {los vea
asp1rando·á comumcac1ohes con los demás planetas cuando aun
no podemos comunicarnos con nosotros mismos.»
Los que deseen cooperar al establecimiento de este· idioma
ínternrcional, ó referirse. á él en cualquier sentido, diríjanse á
L. Lomenhof (fundador de la lengua internacional Esperanto)
Grodno, Rusia.
- ,
Las col!mnica~ones pu~~en ir e~c~·itas eñ cualquier idioma.- · ·
Dah•11non10.- -El 2o del prox1mo pasado Junio se unie•
ron en matrimonio, en esta Capital, el Sr. Dr. Aurelio Urrutia y
y la Srita. Luz Femández.
Eterna luna de miel deseamos á los nuevos cónyuges.
«El Constitueional». --Acerca del periódico de este nom~
que actualmente se publica en la ciudad ele ZJcatecas nos dicen ·
Había un señor muy poco amigo de perder el tiempo en con- en un retnítido, los Sr~~ ,Manuel Pu~Q.íe, F. l\foren~ y B. G~rversaciones inútiles, y tuvo que recibir un criado nuevo.
za, redar.tores del penod,co que con igual nombre y en la pro• ,
--Advierto á usted, le dijo, que quiero que me entienda áme• pia ciudad publicaron en 1895-1896, que son completamente
dia palabra. Cuando quiera afeitarme, por ejemplo, no pronun- agenos á la nueva publicación y que así lo desean hacer constar.
ciaré más que la palabra «barba, J&gt; con lQ cual adivinará usted
que debe traerme las na.rajas, el jabón, la: brocha, el agua caliente, etc.
·
Celaya, Guanajuato, Dicieml&gt;re 5 de 1892.~Seilores Scott y Bowne, NueEl criado respondió lacónicamente _
va York,
.
.
- Enterado:
,
Muy Señores bUos:-LaEmulsión de Scott es el medicamento que gene•
ulmente presor1bo á mis enfermos escrofulosos ó de temperamente ¡¡ 0 •
Aconteció una maiiana que, al entrar el chocolate á su amo, fático, y com~ he obteuido,siempre muy l&gt;uehos resultados con-ella, me
éste separó la J·Ícara c~n ]a mano, diciendo:
comptaico en manifestarlo para satisfacción de Ydes.,...Su A'tto. s. s.,J)octor J . Castro.
-No me siento bien.
La legitima Emulsión de S&lt;!ott es la que produce fuerzas y orea carnes,
· El criado desapareció y á la hora volvió a entrar en el cuarto
de su amo, y se expresó asi:
- lle comprendido á media palabra. Detrás de mí suben la Im1•renta "Cuauhtemoe" de Daniel Cabréra,
escalera el médico, el confesor con la Santa Unción, y los ente
rradores.
EN GUADALUPE IIIDALGO,

,

un ·

...'

�EL HIJO DEL AHUIZOTE.

OTRO EJEMPLO DEL DESCUBRIMIENTO.

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i QUE APROVECHE !

Mlf\\lSTE.Rro DE

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                <text>Revista de sátira fundada por Daniel Cabrera Rivera y Manuel Pérez Bibbins, posteriormente fue editada por Ricardo y Enrique Flores Magón, se caracterizó por su crítica y oposición al régimen porfirista por medio de caricaturas. </text>
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              <text>El Hijo del Ahuizote, 1897, Año 12, Tomo 12, No 584, Julio 4</text>
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              <text>Cabrera, Daniel, 1858-1914, Director y Propietario</text>
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              <text>Revista de sátira fundada por Daniel Cabrera Rivera y Manuel Pérez Bibbins, En 1902 los hermanos Flores Magón arrendaron la publicación y se encargaron de su edición. Se caracterizó por su crítica y opisición al régimen porfirista por medio de caricaturas. </text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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