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                  <text>Ciudad de México, Agosto 8 de 1897.

AÑO XII.-Tomo Xll.-Nú1umo 599

El Hijo de ·

eró
su

ted
mo
l'i·

1b

El Ahuizote
MÉXICO PARA LOS MEXICANOS.
- - - - - - - - - - --

~

- - --

S.-manario de opo,it i,\n feroz é lntrllnsi¡ente con todo lo malo.
'fl'nnda,lor, Director y Propietario DÁ~IF.L C.,Rlll!TU
DIRF.CCIÓli: Calle de Cocheras aum 1~-- A¡1Crl11do

- --

41!·

------------

PREGUNTA CURIOSA Y RESPUESTA OPORTUNA.
DONDE LAS TOMAN LAS DAN.

de
era
dio
SU•
l'Dj
C'X,•

MINISTERIO DE GOBERNJ\CI ON

l' l'

rei16

•

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su

el

RI
io.

ele

- Dígame, seño,· Lirenciado ,qué noticicu iiui·v&lt;t., tie11e u.~ll'il
·
-Señor General. &lt;Wn ,w he leído 1¡1u! dicen lOH't'pórtn·H,

de eso del P. Tortolcro'!

..

�498

El Hijo del Ahuizote.

Núm. 589-Il

ó en la casa de un amigo;
CON 1IOTIVO
~
~ laurant,
por efecto ele la lll iaga, i:e cayó; pasa
nE LA
~
~ un rala, le roLa la le\'ila ó el saco, ó
lo que traiga y ¡adiós papeles! y p:r
MUERTE DEL P.TOP.TOLEIW. ~~~SEMANARIO . ~ ~
lo mismo ¡adiós seguridad de que
CORRESPONDENCIA TRAJl:XA.
~
,·uelra uno á su casa aunque sea en
México, Agosto 4 de 1897.-Seíio"
calidad de difunto/ ~ada de eso. ¿Se
Por los falsos liiterales ·c111e se
Gobernador del Distri 1o.-Presenle.
están baeientlo tle la situaresti ró? pues ya se saLe el procedieión.
miento: hospital, Escuela de MediciMi Licenciado:
Es hora liberal quien monarquista
na y carro fúnebre de cortinas de
Quiero yo que su ñ1ercé se fije en
esto de la dernparición del P. Torayer se presentó, coDcieocia vasta
palo.
que todo, sí, todo Jo permite, hasta
Me parece que estoy montado en
tolero, porque e,; asunto que tieser republicano é imperialista.
buen caballo y que la razón está de
ne más picos que una custodia, y
Se da humos, y más, de cholla lista
mi parle.
muchos ágilis móJilis.
quien
antes
fuera
de
cabeza
basta,
Hágame us'.eJ farnt &lt;le seguirme
.No es todo el que la policía no suy no extraiia, no choca, ni contrasta
oyendo.
piera desde el principio que el muerque á éste se le llame progresista.
HaLló un periódico, con motivo de
to por congestión alcohólica, que yo
Natural me parece, nada cuesta
tal
camlJio
realizar;
y
me
asusta
las
muertes en estado de Lorrachera
me figuro que ha de ser com·o á mo110
que el pueblo los conozca: me alebresta
que suceden ó pueden suceder en las
do de exceso de c:,imisturria, era naQue, hipócritas, escóndanse la fusta
comi.;¡¡rías, de las malas condiciones
da meno;, que el mi5mí;;imo padre
y
ven.,an
luego
á
sacudirla;
esta
higiénicas en que encierran á los heTorlolero. Nó, no sef1or, no es esto
"ª siendo en mí creencia algo robusta.
breos faltosos y averiguaderes, y al
todo, por más que yo colijo que si espunto salió 81:1,btiencionado chico.
to fuera todo, p tendríamos pararacon
la I atochada de ¡lo~ pobrecitos
to y sarca que rascar.
ebrios! y que se ped:a para ellos el
Pero, en fin, comencemos por aquí,
oro y fl moro, y mucho lujo y quién
que principio quieren las cosas, ycosabe cuántas cosas más.
iner y rascar todo es empezar.
De Yeras que ese vale anda trascordado y le falla en la i:eEs muy duro de '!ocer eso de que un hombre por tener la
sera
m13 de un tornillo.
barba cre;;ida, 4ue siempre no lo sería tanto que no se coVenir á hacer guasita de lo que es serio, como la posible
nociera que aco;;tu~1liralia rap.Ár5ela seguido, y que por tener oculta la coro01lla, que tarnp:-i.:o la tendría tanto que no ó la segura muene de un homLre por falla de cuidados, pose cor¡ociera su e~1stencia; ea muy duro de cocer, voy dicien- drá se~ de mucho ingenio, pero es también una prueba de
•
do, rui sei1or licen;iado, eso de que nada más por e:;as dos carencia total de buenos sentimientos.
¿Verdad mi señor, que la pitó e.se Subv.mcionado cliiud
circunstancias se vaya un cristiano al acrujero como si fuera
lJero u:;t·d no la pilarú y e5 secruru oue habrá ele fijar.e en
de eso'&gt; que no tienen padre ni marlre 1ti perro que les ladre.
esa pési:na higiene que le han cl"enuociado y que procurará
Sí, mi sef1or Licene,iadJ. Arl.mito que la barba del pobre r¿mediarlo á la mayor hrev¿clad, como también le dará un
padre estaba qne ni la de un mis:onero, y que &lt;le tonsura LO tironcito de orejas á esa famo5a policía que tan verde la
babia nada; bueno, y el porte del indtviduo, y su ropa exterior, y su ropa in tenor, ¿no estaban diciendo claramente este troncha.
Y ,·amos al final, mi Señor Licenciado.
g.,llo no es cualquier emp 1umado? ¿No traía papeles PU la
Unos dicen que el P. Tortolero está lª Lienmuerto y bien
Jio\sa que indicasen, siquiera que indicac;en, que el diíunto eo~errado, otros dicen c¡ue lo vieron, por ejemplo el Sr. Lic.
no era tan fun i~ que mereciese ir en la capirotada?
Pnda; otros aseguran que murió en·,enenado, y para no haUsted me di1á que la polici:t no t tene la culpa de carecer cer el cuento largo, un periódico apuesta que hubo algo de
de saJacidad y si á mano Yiene que no eslá obligada á andar faldas en el asunto: lo único que le faltaba al infeliz P. TorJiu,canrlo el domicilio de na.iie y meuo.-el de trompeto;;; y yo tolero para ser un calavera hecho y &lt;.ler~cho.
respondo que ahí e$ dowle ~l:í. la mancha, porque si la saCuando lanto se dice, ¿no cree usted de oportunidad que el
gacidad no ha de e5lar en la p:ilicía, ya no sé yo en quién juzgado debiera mandar exhumar el cadáver para que te,do
dehe estar; y si todo el que llene la desgracia de cáer en una quede más claro que mañanita de Abril? Yo pregunto al que
comisaría, aunque sel pol' haberle metido al re con lí y otros más sabe, y por eso me le dirijo.
caldos más ó menos sal.irosones, es un candidato á que lo
No Yale, por supuesto, ni tiene significación el certificado
enjareten en el carro prieto, y remanezca en el hoyo común, de au topsia, p'.lrque él lo que más puede probar es que al
porque no hay qrnen se lome el trabajo de saber quién es sac~rdote, causa de este b~rengeoal, 1.0 le mfirieron herida
uno, ya está que yo no en tiendo de la misa la media.
alguna; pero de envenenamiento m,da, porque los señores
Por,1ue, mi licenciado, nad ie está zafo &lt;le agarrar una peritos no hicieron, al menos que se sepa, la menor indagatranca el día menos pe,1sad) y estacar la zalea por eso de la ción en e.se sentido.
con~estión alcohólica, preci,.:amente porque no acostumbra
Sólo me cabe esta duda:
Haciendo una excepción, ¿se atende•á á la prensa en espegarle á Cháve~ duro y seguido; y menos de que le dé un
patalús en media calle que se lo llere TaLelifo padre. Le da ta vez?
á uno un atcidenle, pon~o por ejemplo, al salír de un baiio
Allá veremos.
abrigailo ¡;o~aménle con una capa, mac-farlán, o lo que se
De vd. atento S. S.
EsPmmróN TRAJINA,
quiera, la cueJión es que no se lrai¡ran papeles consigo; pues
como la sagacidad no reza con la policía, despué:5 de que ésla lo recoge d ~ la cal e ,z\s! á San Pahlo para que lo abran
en canal y luego, corno no bay quien haute por él, á la Escuela de 1fcd,cina para que lo de!cuartice!1 y aprendan los
Los temblores de Oaxaca,
muchaehos á corlar brazos ó piernas; con lo que no sólo se
digo, el horror de estos días,
corre el rief'go de ir en monlón al agujero, sino que también
nos traen acongojados,
el de llegar allá incompleto. Le digo á ni. que al pensar en
con
el alma entristecida.
estas cota se me escarapela el cuerpo. Y creo que no seré
No ganamos para sustos
~-o el único.
con las terribles noticias,
Como este ejemplo del accidente, podría poner el de una
y hasta el cuerpo se nos pone
turca cogida inesperadamente en una canlina, en un re3-

111-Nüm. 589
como carne do crallina
Lo de León y Sinaloa ·
Yaun las inundadas 1i'1inas
de Pach uca y Real del Monte
~ue~on 1ai cosa sencilla
'
,Junto de e3to que ahora
110s enferma y aniquila.
La Caridad ~e espereza
Yella que estaba abatida
~e enlu:;ia~ml\ y fal'orece
ª las tlesddiadas víctimas
de los t~mblores, ~ue quedan
en la mas tremenda ruina
¡Qué desborde de soc0rrosÍ
¡Qué emulación ¡Santa Rita!
para ·1llegarse limosnas
por co~tales y barcinas!
Es tanto lo recaudado
ya el?- esl~s horas precisas,
qu~ 1magmo que bien pronto
serao personas muy ricas
aque!la~_que en su desgr;cia
la miseria retorcía.
La Caridad es erran co~a
¡Oh tú Caridal divina- '
debiera!1 pintarte cieg~
como pmtan la Justicia!
En_ menos que canta un gallo
qumce mii pesos reunían
para ali vio de desgracias,
de penas y de desdichas
de dolores, c;ufrimiento;
la_s gentes cari tali vas .... :
S1 esto no es ser dadivoso
que baje Dios y nos diera
lo contrario, si se atre~e.
¡A que no! ..... Ya lo sabía.
Ustedes dirán lectores
si no á rreditar ~onvida
tan grande desprendi mieuto
tal portento y maravilla.
'
Pues la solución es fácil
Y cualquiera la adivina;
la cosa pasó en Oaxaca,
Y como Oaxaca priva
por ser la lierra del Jpfe
~
.
'
s1• senor,
su tierra
misma,
es oportuno que él l'ea
cuál repercuten las cuitas
eotie todos sus ami,ros
Y cuánlo ¡ay! los lastiman.
Ju ro á Dios, lectores míos
con p~labra llana y lisa, '
que s1 en Altata naciera
el f.eñor general Díaz'1
esos quince mil del ¡j &lt;ruila
allá los recibirían °
'
Y en Oaxaca se quedaran
lo mi~míto que 1a víspera
del d1a d~ las desgracias,
de las penas y de.;dichas.

TAMBORAZO

:~==~==~==~~~

◄AHUIZOTADAS @\@)

El Hijo del Ahuiiote

r

Ahora que ~a Sra. Stodard ha dado unas conferencias acerde la emlmaguez, ~y:.idándose de la linterna mágica para
acer más clar?s l~s eJemplos en que apoya sus tesis es cuando l~ ha ocumdo a El Mundo que ese procedimiento d .
segmrse en las escuelas.
po ria
. Natur~lmente, le rE:comi~~da el empleo de la linterna mágica al Director de Instruccwn Pública.
Ahora falla que pida las :!lbricias
por lo que él cree sin duda gran in~enlo·
atrasado está El Mundo de noticias
'

•

49(.J

p_ues há tiempo que &lt;licho pensamiento
m:de aquí sus fur.ciones tan propicias.
En ~uanto comiencen usteJes á leer lo u ·cr
tende, an que quien habla e· La Tr d u~ ~ s,cue, ya en-L d •
:,
roz e me.xico·
m~&lt; 3s octnnads del liberalismo extendidas hoy· por todo el
0 0, no pue en menos de prod
· ¡ f
tán recogiendo día á día..
uc1r os rulos que se es«_¡~ es naturall Se hace comprender . 1 .
Religión (así con ma, úscula
a. a .1uventud que la

p

fue1·a la ünica i·eligiJn ·qué c~mo_ si la secta católicci
cos!) es un mito que la
r!: ens_10s0s son los fcmátiL
'
ria e:, un ldPal etc etc »

Pat .

o que son laq cosas, precisamente

ui~n

a"· .

es el clero católico que ha tran,formado\1 C . ~-1 ~ portan

ta sí es la !·elirrión más pura 1~ R r .ó
ns iamsmo, esen _un indigno''y vil comerci~, y re~i;:a~
anto~omasía,
quiera que ésta se&amp;, para declararse sibtlit;s de pRtria, cual~
orna.
. senores, esto será
hipocresía ó tontera·
n:ias también equiv;ldrá,
s1, á trep:irse en la higuera. ..

lº~

Vaya este trocito de histotia pat ,
.
sudo redactor de El l m arcial r1~ ,escnto por algún sede la: clases analfabética{
' qu1za para uso y provecho
((_No hay más que recorrer la hi~tor· d I d . .
loma!, para tropezar á cada pas
ia e a. ommac1ón co. t .
o con antarrornsmos p 1 -1
t es, m r1gas y ao-itaciones nacidas t d l 1 .
a p1 anel clericalismo pretendía ;¡ercer sob~e
e a rngerencia que
y no hay un sólo ejemplo histór'
poder temporal.»
grioa afirmación del sabio científic~~o que ampare esta perePero ·par
é
¡·
la Sabidtrí/e~uél?apoyo ustórico, cuando la Ciencia es él,. 'J

ª!1

Pues parodiemos á Quintana:
. y si quereis que el Universo os crea
digoo_s del lauro en que ceñís la frente
menlld! m~ntid abiertamente
y menlir digno dt: la Ciencia sea.

El lYacíonal no creee en la Dem
.
¡~or supuesto! en la Democracía qu~crpaucd1~1,Y mhucbho meo,; ,
x1co.
~ra a er en !\fo.
Pero ¿es que mtedes saben de alrro
.
manso y seráfico Nticional her º
q~e !1:i.ya cre1do rl
El Tiempo y &lt;le La Voz d~ M tano e ~ ult1m~ hora ¡':;1
. . , ux1co, católicos ranc10s?
E~ta opin10n será mala
pero yo creo rle ocasión '
decir que en la Mari~cala
creen sólo en la subrención.

e3

Otro rasponcilo á El Jmpai·cicil
científico y el mejor informado en quet e~ ah?ra el sahio
llejeras.
pun a maJaderías ca-

°

Habla el Diario O(icial que es nada
no «del supremo Gobierno de los E t dmeUs. que el ói:ganM, » digo, el inmediato su erior s a os Didos Mextcariodísticos, de El llfundo
I' al m~nfs en _achaque3pelulo de «El Conseio Superior de nS~plalrc!dª d' y d;ce baJo el líN
·
J
a u i11 a »·
« os _remite para su publicación lo q ~ . . .
ccMéx1co Julio 31 d !8!)
, _
u_, sigue.
El Ditt1·io 'O(icial. _ ; re.-~n~~-S~1or
D:rector_
en J efe &lt;le
«E I N t )
· 1 uy senor m10·
n as « o as 1,eporteriles» que Ir El.
de hoy, figura una diciendo ue f- p_u J ica ' Impai·cirtl
tifo en. e~ta Capital durante ~I me~I ~ciei°n _300_ p~rsonas tlr?
tal not1c1a no es exacta y cau,ará ra: urno ult1m?; _como
do que se crea que estamos sufrí g de ala~ma,. or1g10:rnlla enfe1;medad; el Censejo suplic:nfºv~na ep1_der~na deaqucque se sn·va hacer una aclaración "
.' ~or_ . m1 co~1ducto,
p~esando que lo!'. datos oficiales de 1~ ~o~~~~~o Ofici_al, exb_l.cados y correspondientes al citado ~ , ~ por lifo, pucwnes, y el número de personas ata:d:s' ad1er0Jan 721efunesa ellleroie-

/Et

�EN EL MAR.
. D ON MEMO.

UN PERCANCE EN LAS RIBERAS DEL NILO.

-Me parece que e! agua es-

t. más (t'Ía que el ano pasado.

Opuede ser q1te tenga yo la cabeza más caliente.

-Si yo fuera poeta, ¡qué
ocasión se me p,·esentaba p~ra
solt arle un. pa,· de •endecas1la1
bos á esa ola qtte ,nene.

- Si 'cor1•esp,mdicra11 lÍ mir.uriño, Lau,.¡ta, le ponllria tu casa con tres pisos y dos coches, y
hm-ía por ti todo cuanto hacen
las pe1·s0tias mayo1·es.
C..I.BIC..I.TIJB..1.8 ESP..1.ÑOL..I.H.
SITUACIÓN DE W EYLER.

~------=="---

~~~

'

-.:::.::::=::::~
·~

yida.•

.~

-~
_-

. - ¡·A·"
et cangrejo q~ me
:,•
¡ ·E d

. . el «110 pasa, o. ¡ s
PU:º
ue estú mfrando,Brí.com1smol m,
mo dicipndo: • te conozco,

SAGASTA EN EL PAOLAMENTO

~

~
~
.._______
__::::,-&lt;'.'.'."
---::.__.7----

-

-.A qué lado cae1·á1

- No;li,·á]).Ar1tonio que
no trcito /Jicn .~u geMión ett
el Gobierno. Véase laclast.

�Núm. 589-VI

El Hilo tkl Ahuiiote

•

nad, de que t~vo conocimiento el mismo Con~ejo en todo el
repetido mes, llegó á 238.
.
«Anticipando á usted las gracias por esta molestia, me repito su afectisimo y atento S. S.-José Ramh·ez, secrefar io.»
¿Comentamos? Pues comentemos:
Señores, aritmética curiosa .
la que esas buenas gentes aprendieron;
¡oh científicos sabios,
insignes y portentos
que engrandeceis la Patria,
y la llevais camino clel progreso!
¡,Por qué, por qué decidme
•
jugais con los números enteros,
't ese setenta y dos, que me des~el l
hacéis igual ¡oh dioses! de tresciento~?
,
Y en verdad os dio-o que esta pregunta no tiene mas respu·esta que aquello d~ la zarzuelita Niña Paneha:
MisteJios rlel organism:&gt;
que nun,ca la ciencia explica.
Co!aS de don Victoriano Agüeros,
,
Cuando yo digo que no se ha de creer una palabff a los
clericales.
¿Vieron ustedes en lineas anteriores có_mo despotricó La
Voz de México? Pues vean ahora á El Tiempo que es su
su hermano gemelo:
«¿Qué enseña el liberalismo? ..... Los más grandes errorf;.", y comete al tratarse de la consumación de la In_dependencia una de las injusticias más grandes que registra la
hi::itoria de las ingratitudes humanas.»
..
Todo para defender á Iturb_ide qu~ por amb1c1oso fué fusi'ado, y con sobra de razón, en Pa_d11la.
,
El clero en~eña verdades. Por e.1emplo la de que Hernan
C'Ntés es el Padre de la Patria. VerdaJ &lt;le que se declaró
:iclalid un filósofo chaparro de cuerpo y de ~erebrc, que anda por ahí, y. á quien, afortunadamente, mnguno le hace
¡,Qué estás ya perdiendo el juicio,
ó chocheas, Victoriano?
procura curarle, hermano,
y agradece este servicio;
de lo contrario, el perjuicio
de la santa religión,
y de su propogación,
¡ay! será tan furibundo,
que abajo se vendrá el mundo
sin que nadie hal:e perdón.

Y sigue el ilustrado y nunca bien ponderado Victori~no:
,,En la época de la Reforma y después de la Intervención,
lo3 historiadores liberales han echado el resto .....
Pero ¡hombre! ¿es español esto?
iTe parece españ ,l propio?
Tú sí que nos das el opio;
de veras que echas el resto. ·
...... como vulgarmente se dice. Allí sí que han fraguado
una historia que está tan lejos de la verdad, com? la luna lo
está de la tierra (así, con minúsculas.) Propói,1tos, planes
y sucesos; hombres, gobiernos y batallas; todo lo ha tras:ornado á sabiendas, al grado que todo lo que era negro, hoy lo
presenta blanco y v!c•·-:-v~r~a._» .
Y tiene razón el rns,gne V1ctor1ano.
La verdad histórica es e-ta:
Los autores del pronunciamiento de Tacubaya fuP.ron los
liberales. Nada menos Zaragoza fué el que proclamó el plan.
Un bandido liberal, D. Ignacio ilamírez, fué el que entró
á la Le2'ación inc:rlrna ,,. se lle,ó los fondos que allí esta"
J
han. "
Miramón derrotó á G&lt;inzález Ortega en Calpulálpam.
D. Sebastián Lerdo le pidió á Napoleón III que nos mand.u·a un emperador.
·

D. Juan Antonio de la Fuente, D. Ignacio M. Al~amirano, D. Sóstenes Rocha, D. Manuel Dohlado_ y.~- Guillermo
Prieto faeron á Miramar en busca de Max1m1hano.
Juá;ez lo sentó en la Presidencia .
Hubo entonces una paz y _se. distinguieron por. mansos de
corazón y su bondad de senbm1entoc; Leonardo Marqucz, llamado la paloma de Tacubaya; y Méndez_ que le tuvo g~an
afecto á Arteaga y Salaz1r y d~más com~aueros; y un senor
De Potier cuya memoria todav1a se bendice.
El 3 de Octubre de 1865 se dió una ley por la cual se abolió terminantement~, y s:n excusa ni pretexto, la pena de
muerte.
M .
Finalmente Juárrz vendió á la República y como ax1miliano era la' ley. lo cogió y fusiló en el cerro &lt;'le las
panas, junto con Escobédo y Porfirio Díaz, el 19 de Julio
de 1867.
Esta es la Historia que sabe El Tiempo, y la q~e en_señará algún día, porque sé¡.,anse uste,lP_s qu~ cresa historia (la
de que hacen iiso los liberciles) sera derribada por la msroRIA VERDADERA para la cual estamos (don Victooiano y los
suyos) acumulando materiales que serán debidamente aprovechados.»
Dios nos coja confesados el día en que estos amigos publiquen su Historia.
•
Con franqueza, yo, Ilijo del Ahuizote, prefiero otra cosa.
Que muramos ¡oh Padre del Arcano!
con' sin i¡rual do'or,
antes de qu~ señor don Victoriano
se meta á hi: tonador.
Sí, porque ese día indudablemente que va á ser el día del
juicio.
¡Ay, nanita!

Can:-

Ahora resulta que á pesar de los b11fid~s de Weyl~r y &lt;'le
las papas de D. Antonio Cánovas del Casllll_o, E~ Libel'al,
periódico mismamente esp:iñol que se publ_,ca m1~mam~nte
en Madrid, empieza á opinar, seKún se .?tce y ru1e, que J?
aun no leo el número en que tanto se d1,10, porque Es~a na
deje en paz la Isla de Cuba y ya no ga;;te en retenerla DI un
hombre ni un peso.
¿Sí, eh? Pu ,s con permiso de Triste T,·es y demás paidzanos de suerpo entero:
Pero hombres ¡,no contaron q11e ganaban?
¿No tenían la victoria cierta?
Perdieron el albur casi á la puerta .....
Aprendan ora los que así triunfc1ban.
PRIMER ALBOROTO

EN LA REDACCION DE "EL MUNDO.''
Al comemar la escena se hallan en el salon muy pl'incipal
de El Mundo (a) El Imparcial, ó vice versa, el cbaparrito
inteligente (?) y el último sabio, mornso pero entrón.

El último sabio mocoso pe1'o enfrón. - E~ irritante la
manera con que no; trata e:Ste Reyes Spín~ola. Valido de
que es oaxaqueño y de que ahora Oaxaca priva:...
.
El chapa1·rito inteligente.-Pues no se queJe Ahora_d1cen qlle es usted el que les c0nviene porque hace los ed1t~riales cuando Bulnes ó Flores M se pt'&lt; sentan por aqu1.
Mientrac; que yo .. .• Mire le daré un cona;ejo . .•
El último sabio, etc. - (Po,e las manos sob,·e la mesa,
se le enderezan los chinos aplacados p:n· cosméticos 11 pomadas, alza la mano i::qnierda para que se vea ung1·ueso sm·tijón mueve nerviosamente la pie1·na de1·echa y taconea con ~l zapato que termina en pico de pa_lo )--No
me venga con consejos, que no se los he pedido. Es ust~ un
'inverecundo infeliz. Entre yo, Betancourt y García F1gueroa metimrs en un zapat,1 á los positivistas de El Siglo ~IX.
El chaparrito (ínterrumpiendo)·-Entonces hace llempo que_sabe usted de esto del positivismo.

VII - Núm. 580

El Hijo del Ahu !ota

503

El último, etc.-¡,Por quién me toma usted! Me he aso- - Pues yo opino que se &lt;lebe h:icer al¡p ¿ó no? (.1parte:mado á las obra~ de Se1· Charles Darwin para averiguar has- Cómo pensamos al uní.sano).
ta qué punto tenía razón en hacernos descender del mono ...
Sr. Día::. Dufoo,-Vamos discuféndo en lo que se hace.
El chapar1·ito.-Pero es que Darwin no dice ern. Yo le
Sr. Peña Idiár¡ue:::..-Yo sería de opinión rrue le diérahe oírlo contar al Dr. Flores que es ern una calumnia que le mos un almuercito de mole negro ¡pobre! ya lo ha de tener
levantan.
,
en Pntojo.
El últi ... ... etc.-¡Qué caso le hace usted al Dr. Flores!
Sr. Reues Spíndola.-Sí, pero no me le diga ¡pobre! al
No es más que el e:)o clt' Bulnes, y ya mted rnbc que Bulnes Señor PreFidenle por'}ne no lo con~iente el Sefíor Ministro ...
dice y sostiene lo que ,e le anloj1. Si lo conoceré, que sien- no yo tampoco.
do él libre-cambista me in,piró un ar lículo proteccionisS,·. Flo1•ej.-¡,Y Ri lo consintiera el Señor Ministro?
ta! .... LP. decía, porque es uslel muy ignorante, que me . S,·. Reues Spindolet .-¡Ah! pue::; entonces estaría lJien
he n!:.omado ft Ser Charles Darwin ....
dtcho.
Ch'lpa1•1·ito.-¿Y por dónde tenía la ventana?
Sr. Flores.-¡Claro! s~ rnioría, falible como hombre, no
El úl .... etc.-¡Vaya usted á paseo! Su estupidez está lo es nunca como mioü,tro.
en razón dP. su cuerpo . ..•
Si·. Bulnes.-¡,Y ese mole nep;ro se come con los dedos?
El chaparrito (dándose aii-es de hombi·e, se 1·estl'e:Jct
Sres. ReyPs Spíndola y Pei'ta Idiáque::. - ¡Naturalezal
las manos en los costados extei·ioi•és de los pantalones;
Si·. Día,z Dufoo (apai·te.)-La cosa se pone grave.
sintiendo que las tiene secas, las ciel'ra, pega solm~ ln
SI'. Bulnes (escandaliuulo, bl'inca, hace wt molinete
mesa para apa1·ece1• valiente, y hace im gran esfttel'zo con el bastón !J amenaw la cabezci del 81·. Pe11ci ldiár¡ue~
que le híncha las t'enas de la ¡i·cnte.) - Ern no me lo dice que no ve bien.)-¡¡¡¡Comer con !es dedcs el SI'. Presien el tra~patio ... . (Parn sí) No ha &lt;le fallar prensista que dente!! !!
nos ~epare.)
Peñaidiár¡tte::, escapando milagrosamente.-Hom.El .. . .. elc.-Uoos con los torneos de la inteligencia y bre, precisamente con los &lt;ledos, no: eso se come con torotros los torneos del sahPr. Su f11rrza 1:stá en razón de lo que tilla.
le sudan las mano~. (Apai·te: «Con estJ lo halago, no sea
Di·. Flores, metienclosc instintivamente los dedos en el
que de veras me pegue»).
bolsillo del chaleco.-Se creerá que no hemos tenido para
EnlrA el Sr. fü:yes Spíndola acompañado &lt;le los Sres. Díaz hacc1· una ~nscririón decente. En Florencia, en Nápoles, en
Dufoo, lng. Bulnes y Dr-s. Flores y Peña Idiáquez. Diri- Homa, en Venecia, nunca vi yo tcrtillas.....
giéndose al chaparrito:
S1·. Pena Idiáquez. -Pero vió usted el mole negro por-Ya he dicho que aquí cólo entramos, sólo entramos na- qu~ ese es el rey de los moles .. ...
S,·. Flores.-Usted cree que Oaxaca es to,Jo el mundo.
da más los srfiores (señalando á los acabados de mencionar) y el seiior Prc&lt;:idenle ruando venga, conque qu:? no se
S,·. Reyes Spínclola.--Pero despnés de lodo, como el Sevuelva á rt-petir . . .. y s'. se repilr, tendrá usted que enlec- ñor Pre~idente no ha estadú en esa Florencia y demás ciudaderse con con Fausto. (Aparte: Qu'! no me pueda de~hacer des de Paríf' ..... Lien le podemos tbr las tortillas. Con eso
y con un brindif' que le eche .....
de PSte posma .... )
Y en seg•1ida ú eL .. . etc.
~1•. Díaz Dufoo. --Y si no le ~usta el mole negro ...... Yo
-Mire, ahi en el Gran Cafr. de la PJz (no sé cómo se pro- opinaría por un chimolilo de jaibas con aguacates de la Annuncia en francés) le aguarda una cerveza grande que ya es- tigua.
tá pagada.
Dr. Peña Td1áquez.--Protesto ..... Las jaibas y los aguacatrf&lt; son fríos y pudieran hacerle daño al Sefíor Presidente.
(Mutis del ch1par1'ito !J de El.. .. etc.)
Sl'. Bulnes&gt; con afre doctol'al.-Pues entonces unos
Sr. Reyes Spíndola, ce1Tando cuidadosamente la puei'- Jielarlos.
.
ta.- Caballeros ¿qué hacemo,? Va á venir el Presidente.
81'. Reyes Spíndola, 1·esueltamente.--A probad .....
S1•. Bulnes, morrli,,ndo el pniío del bastón y ent1·ece1·mndo los ojos.- Q11é oportunidad para un discurso y como . SI'. Peña Idiaquez, intenumpiendo.--Nó, señor Licenc1_ado, n?: la nieve _es caliente .... . si lo sabré yo que soy méno me ha oírlo en la Cámara .. . .
dico y d1 en el Insl1tuto la clase de Botánica.
Si·. Reyes Spíndola.-Ni lo oi,á á usled aquí, porque el
S1·. Díaz D1.1foo.--1;Qué hacemos entonc&lt;s?
Dirrct, r ilt-&gt; El .lhmdo rny ye&gt;, y no me dejo.
Sr. Reyes Spíndola.--E:so, Carlitos ¡,qué hacemos?
Si•. Diaz Dufoo.-Bueno fiafael; pero sepamos á qué vieS1·. Bulnes, moviéndose de adelante afrás --Yo digo que
ne el señor Presidente.
n_o esta, ía demás un discursito en que yo le dijera que yo he
SI'. Pe11a Idiáqtwz, viendo de soslayo -Viene á salu- 11do uno de los que n,ás se ha preocupado, porque yo ....
dará sn&lt;: paisano~.
~i'. Reyes Spíndola.--Ese yyuo, Y!J!Jª le costó caro,~inSI'. Flo,,es (aparte.)- ¡Qué lástima que no sea yo oaxa- gen,ero.
queño! ¡Ccimo le probaría la influencia de la raza zapoteca
S('· Bulnes, pei'{ectamtmte pal'aclo.--Pero ya estoy coen los dei:linos de la naeión!
rr~1do.
Si·. Bulnes, sacudiendo el saco azm.-¿Y cómo vamos
Sr. Díaz Dufoo.--Seiiort's, se ha hecl.o tarde, y aun no
á r&lt;1cibirlo?
hemos resuelto nada.
Sr. I'eiía Idiáquez. 1n·ofundameute indígnado.-Eso
S1·. Reyes Spíndola. -Carlitos tiene razón. Lo mejor seno tiene que rei:ollerlo el Sr. Bulnes. Los oaxaqueños sa- rá que t?d?s ustede~_riensen esta noche qué de1)e hacerse, y
bremos reciLir al Se11or Prn,idente como se merece.
en la prox1ma reu~wn re"Olvamos; pero no se b:igan de roS1·. Flores, ctfligidJ.-Pi&gt;ro, señores, fíjense ustedes en gar, porque la venula del Señor Presidente uo dilata.
Todos .-Apro!Jado.
qu' yo no soy oaxaque110 aunq 1e ahora quisiera serlo sólo
(,lfttl is gene,·al.)
para demostrar mi adhesir n.
SI'. Díaz Dufoo.-Pero hay t.¡ueconformarse, doctor. Ha~
ga usted méritos.
JIEil'UDEil'VIA.S.
S1·. R, yes Bpíndola.-Y viene acompañado de su GaLi\
nele.
En
cuestiones
de
amor,
r
entil
l\Iada,
S1·. Pena ldiáquez, abriendo la boca y ce1·,·ando los
soy algo interesado, lo confieso;
,jo; y echándose :iacia alrás.-¡Aaahhb!
porque..te doy un beso cualqaier día,
S1·. Flores, pidiendo la a¡i,-obación clel SI'. Bulnes.y te ex1JO después; paloma mía,
¿No le parece Pancho que aquí se &lt;lehe hacer algo?
el pago de los réditos del beso.
Sr. Bulnes, solicitando la)p1'obación dei Si·. Floi·es.
R.\KÓ'.'! At-ENSIO !hs.

s,.,

•

�EL HUO DF..L AHUIZOTE.

nNO BAY CO 1110 . OAXACA 11
SOCORROS PARA HACER RICOS Á LOS POBRES EN TIEIIPO DI TEMBLORES

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1 SI tuvlerl\ tiempo y el .A httizol~ en•
tenrtederRA. le rlemo•trarll\ qne el Rrte
en E•DRtl.l\ está'ñ mu,:ha altura tanta
que él e.• lncapa.z &lt;le dlstln¡:nirla'.
,.y •e lo demostraré ru•ndn Je nlu-

CI\ 0 -TRISTE TRES. RI Co1'rPO F,pa,.

"º!·
demi~rcnles 4 rt~ A¡¡;ostn de 1897.Num. 2,158-Tomo XI.-Atl.o ....r (as!
en el periódico.)

r'

ra~d~s ~e place, Y e.stfcro que el martes próximo ya estaré llod' .
derrota, exactamente lo mismo que lloró bajo del tra8;~1t~~ªn a~ue.l:,ue~ de Popotla aquel Hemán Cortés. cap;¡án que
v
· mi 10 stelar no tuvo rh-al en PI hacer y en el preen e1proSv~er. Y fuer~n unos tristes indigenas quienes Jo de•
ron.... .. m eomentarws ¿verdad?
•
ce!~~opvamo s ª! g~a~o, mi querido Triste T,•es, y al ir, comen0re1 pnuc1p10
·.
1evantar, este guante que me arro• Este zipizape. que qU1eres
J~s Y que recoJo C?n entero gusto, porque en cuanto hay discu0
13iestºY en mis glorias, no depende sino de que el lijo no
:p:' _a haceNr fos reproduccienes, a los autores de las caricaturas
1
yano/s
º. hay más, eso t'ué todo.
esdas partido por la mitad, Triste Tres N'o te quepa la menor d u a.
Aquí, aunque te parezca raro, hay quien entienda de cuando
produdcción es ori1ina!, P;SP"ntánea y verdadera obra de are, tcuan Q es venl¡1dera 1m1tación.
.
m!•Jate Y veri'le cómo ~uando de Grévin se trata, cuidamos muy
d ~ho de que con~e el nombre; pero se trata ele Grévin ¿entiene~. yFei:te gran :ll'hShl -francés no es ningtln Xaudaró ni cu~l·
• Gorzáloz-apursto á que tam"
·qmf'r
. - brade ra. El mismo
Mehtón
~~o ~á es ~ómo se
el que se esconde tras de este seudó•I
V quien ustrdcs tienen por un !!'MIO oril!'inal, no sostiene
t,¿~e a_á S?stencr. la m~nor comparación, no digo con Grévin ó
GR,11r 11, con cualqU1cra de los buenos actuales dibujantes
eu~opeos nort_eamnicanos: Forain ó Howartb, p r ejemplo.
s·ctelante, Tt1.~te Tn•, adelante.
C 1 ed,'a manera di! Xauelaró veS-$\l!)Oniendo que Yeas-la de
aran ~che-no Camn el'Aché ¿ch?-¡.cómo irliahlos! quieres
qu~ e1Ji¡o s.c haga ~olidario de la mistificación? Y porque no
~e~ difuso nada te dig? ~~ quc_á la ~&lt;'jo~ e~ n~a composil desyanola aparecen rcmm1scenc1as, s1 no 1m1tac1ones scrvitel, f e 89 frandcs i;Mir11s y hnmorismos de las principales revisas rancesas, alemanas ó inglesa~.
f 1Hombr.e! pues cuando estas cosas se notan á primera vista
1en,i¡rac1a q~e tú, paid-:_ano ilustre, te enfullines porque u~
pe~ ico mex1c~no no quiere ponersP en ridículo.
no se pondrá, te lo protesto. El día en que vea un tipo en
cbya factura se revPle un procedimiento enteramente origi~al
o ra española, lo cita, no te quPpa la rrenor duda.
'
Ahora vamos al arte. ¡.Por dónde empezamos? ¿Por los poetas? _Pues no hay más que dos v medo, se¡nin Clarin. Por los
~r.0 ~ st ªs: Resulta que deRpués de que hayamos mencionado :i Pé1e1. ,aldos y á. P&lt;'r&lt;'da. v a Rueda, Pn prímer trrmino, y en segu~do á Palacio Valdes, á Fcrnándcz Flores y á Pérez Nieva·
qmero completar la mPrlía elocenn, nos quPdamossin gente. ¡,Po~
lo!!. oradores? nespués de Pi, ~almerón v Silvel 1- de Castelar ni
Úuien se ac~•erde-no hay mas á qui n cítar. ¡Por los escultores'/
no es el digno de mención: el ilustre autor del provecto de monur~ento á L11s Ca~as. ¡,r?~ los pintores? ¡Recórcbolis' Han necesit~do ustedes de un filipmo para conqmstar ¡doria .....
¿~1go? A j!'ran altura anda el arte en una nación que no cuenta _sino con_ dos p~etas y medio-de ésto~, uno, plagiario desore;ado se1_s pros1st~~• ningún ciitico, tres oradores y un escultor.
Salud, y que te dll'lcrtas, Triste fres.

r~iJ
8!f:

f~ª

"ª"'.ª

.º

6

¿~•:ro

DoN C1.AnENC10.

NOTA .-Ten en cuenta cuanelo r~crib· s ¡oh sabi~! que sólo se
emplea debe1• ele en las fras&lt;'s duhitatirns.-Vale.

-ores de un Peso Duro.
Este .era un Peso, señores,
que quiso tener amor&lt;:s,
suyos, 1iropios, personalel',
de esos amores carnales,
hermosos y tentadores.
La idea del y_o inextinguible,

poderosa, irresistible,
se apersonó de su sér,
acostumbrado á queret·
con voluntad inflexible.
A vucita de mil rawnes
concluyó sus reflexiones
sentando quo es cosa triste
y desgarbada y sin chiste
vivir sólo ontre varones.
Y so decía el peso fuerte
que era una especie de muertc
contribuirá los guisados
d.e un sin fin de enamorados,
sm tener parle en la suerte.
Pero oigamos la función
de retórica y dicción
que entre nosotros entabla,
el pobre Peso, quien habla,
en su defensa: ¡atenci{m!
~ Yo en el carn:i.val amante,
juegc, un papel im¡;ortante,
dando y pidiendo consejos,
y prestigiando á los viejos
con mi presencia sonante.
e Yo rendí más de una bella
graciosisima doncella;
mas si fueron mios los lazos,
eran agenos los brazos
en que fué á caer aquélla.
• «lle observado en el cando,·,
(porque soy observador)
que, ó recha1.a n n is cariños,
ó no me buscan los niños
para sus tratos de amor.
«Por lo demás, es usual
que mi extirpe señorial
sin nadar entre dos aguas,
en los asunto- do enaguas
sea cosa principal
«Vale mucho, de seguro,
ser como yo, Peso Dure:
en los lances plateados
¡á cuántos enamorados
he saqdo del apuro!
rPcro ¡,qué gano de aquí
después de todo? ¡Ay de mil
Ser un testigo envidioso
de tanto lance dichoso
CJmo pasa por ahí.
«He sido tan desdichado
á veces, que, por menguado,
ni finnld elacomed~
me aprisic,nan en la media
mientras me dan ni mercado.
«Y ¡basta ya del quietismo
que me conduce al abismo!
IHaré rle hoy más lo que quiera,
como cualquier calavera
para servirme á mi mismo!»
Esto dicho, alegre el Peso,
cual joven de poco seso,
lustre se dió en el cogote
bruñendo mucho: el bigote
dejó con pomadas tieso,
agudo, con ha1 to brillo,
como el bigote de un pillo
en amores, y perverso,
el anverso y el reverso
se limpió con un cepillo.
Aderezado el tunante
á más con el blanco guante
y con len tes retrecheros,
se aventuró por Plateros
mny pimpante y muy campante,
con la intención concebida
primera vez en su vida,
de volar con propias alas
y conquistar con sus galas
á su soñada queL"ida.
No quiso á la iglesia ir
por cautela; al presumir
que si le viera un Abad

-

ll-Nt1m. 580
du la nueva cristi_¡¡.ndad
no le dejára salir.
Y.. ... consumó la victoria
que le_ condujo á la gloria
conquistando los amores
hermosos y tent •dores
que nos refiere esta historia.
Por Plateros, diligente,
una Peseta raliente
(est:, es verdad como un puiio
porque en saliendo del c•1ño '
so echó á correr la insolent •)
pasando cerca del peso,
trastornóle todo el seso
por limpia, fresca y bonita,
por coqueta y nuevecita .. ....
precigamente por eso.
En el momento oportuno
pa~ó cerca _de mi tuno,
qmen no hizo más que mirarla
y en el instante adorarla
como no adoró á ninguno.
Y deteniéndola al raso
con el apremio del caso
la declar? sin segundo,'
su amor mtcnso, profundo,
amo,• de peso, y de paso.
Con argumentos como esos
tan redondos como quesos
y otros de la misma tela,
el Patacón, de su abuela
juróle amor por los hues~s.
Resollando corto y fuerte
como quien su fuego invierte
le asió con dulzura el cuello '
besóle PI águila, el sello, '
y pregresó de esa suerte.
La pesetita ligera
escuchó tan lisongera
narración, y entus(asmada,
contestó la muy taimada
de la siguiente manera:
«¡Oh, Señor! ¡Agusto Peso!
¿Podéis decirme qué es eso
nunca soñado ni visto?
Oh, dadme, que no resisto,
donde querais, otrn beso.
•Cómo resistir, señor,
vuestro poder triunfador,
vuestro infinito poder?
No habrá en. el mundo mujer
que os escatime su amor.
«Tenéis de duro la fama
y hoy dais de blando la gama:
¡,es que al entrar en la liza
del amor, él os suaviza
al acercaros su llama?
«Mas yo no tengo recelo
ni tengo de tonta un pelo
y si os agradare así,
'
un sol sereis para mi
tan grande como el del ciclo.
• Yn sabré por siempre daros
días dichosos y claros,
que á vuestro lecho de plata
no llevais ninguna ingrata
para engordar ni en¡aiñaros.
,y mi sonido argentino,
que muchos juzgan divino,
será sólo para vos,
puesto que os coloca Dios
en mitad de mi camino.
rlgnoro si por bondad
ó por m ra caridad
me babeis hablado de amor;
mas no me importa, Señor,
soy toda vuestra: ¡mandad!»
Así con lenguaje tierno
fingiendo un amor eterno
la peseta discurría,
mientras poc dentro reia
con la risa del infierno.

ro7

.Ml Bi;o dll ,Uuuou
El Peso Duro escuchaba
y se le caía la baba:
su entusiasmo ya no esconde,
y lleva su dama adonde
la dicha les esperaba.
'

(

......... ..

'

Esto~ puntos suspensivos
tan redondos y expresivos
no indican en este caso
lo que creyeran acaso
los lectores reflexivos.
Nó, señor, porque esta historia
ele que guardo fiel memoria, '
concluyó de otra manera. . .
convirtiendo tfl\icionera
en derrota la vietoria.
En camino--J con apurodel hogar, el Pe,¡, Duro,
se dió fatal trapezó11
con un sesudo Tostón
que espiaba cerca de un muro,
embozado en su jorongo,
el cual llamó al pobre Bongo
y lo dijo en voz discreta:
«De que es falsa esa peseta
á Dios por testigo pongo.»
Y en tanto se convencía
el pobre Peso, Pscribb.
en sangrientos caracteres:
«¡ved lo que son las mujeres!
¡Ay del que en ellas se fía!»
El golpe fué tan certero,
que decidiéndole, austero,
a colgar los pantalones
y á vivir entre varones,
se nos marchó el extranjero.
Marchóse el Peso, señores,
causando lo'I sinsabores
de toda su descendencia:
¡llorará su eterna ausencia
el autor de estos A~IO!\ES!

A. Qumoz.

GIUSEPPINA.
¿Me detendré un momento en casa de Nasala?
Por .boquetes de limpi&lt;la luz en el océano de verdura, miro
aun leJO!.'I, en la parte baja, la casa del siciliano la casa de made•
ra, hojalata y rastrojo.
'
Estoy en la Berbería risueña, en la que no se conC1ce, en la
que no quiere verse cuando de Argel se va á la carrera á Tune1.,
por el tren que toca en B:skra. No es el Oriente banal de tintes
leon~dos y violeta~; de aterradora temperatura. °E-3 la venerable,
apacible y fresca Khrumiria: espeso!! sotos, valles misterioso~,
~ondonadas severas, gritos melancólicos de aves, sonidos extra•
nos lan1.ados por voces desconoc:das, bMtia~ salvajes que se ven
p~sar como relámr,agos ó se escuchan sin mirarlas y que causan
miedo, fuentes ro,pza~, rocas gigantescas que se alzan de repente como inquieto~ vigías por entre las encinas zcens, encinas
enormes sembradas en capas profundas de hojas secas; acianos,
unos en postura de atletas vigorosos, moribundos otros que sucumben roidos por los musgos y desfallecientes buscan apoyo
en los vecinos y, bajo las copas rle lo~ vivos, los que perecieron
á manos de los siglos, como interminable fila de cadáveres de
ti~ta51 cenicient~s ..... El bosque maravilloso, embalsamado, te•
ñi~o con los mil matices que producen los reflejos de una luz
mil veces atenuada, que cae aqui en grandes pl11cas metálicas,
allá en lluvia de estrellas; tajas de helechos, matorrales espinosos; l!'rtlflOS de ~etam B; espemras d, mirto~, brezo3 y m1droño'l.
¡,Me detendre un momento en casa de Nas'\la?
Me siento como oprimido, pero no es el cuerpo el que siente
ese sufrimiento indefinible; al contrario, goza vida nueva, se dilata é impregna con los perfumes de una brisa que arrulla. Nó,
es el alma la que sustenta ese peso extraño, el aniquilamiento
de e~s cosas muy elevadas ó muy hondas, y de ahí el deseo, la
neces1d~d de emergrr y espaciar la mirada en las llanuras en
donde viven los hombres. Experimento esa Qecesidad á cada paso, por lo cual casi nunca recorro estos sitios sin detenerme un
momento en la casa de Nasala el Palermitano.
;)¡E

La casa está en un claro del bosque, á orillas del lecho de un

!.

�LA GAI,LTNA CIEGA.

LA GAI,IJNA CIEGA.

HISTORIETA GRÁFICA..

HISTORIETA GRÁFICA. ,

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�El Hijo del Ahuirnte

XV-Núm. 589
arroyo de \'erano que, marcado con guijarros y laul·eles realts,
5irve de frontera entre Argelia y Tú~~z. Cas:i, claro, ouedy frontera, ocupan el fondo de una depres,on entre dos cerros opuestos. En ese embudo, lo primero que se siente es el espanto: sobre las faldas elevadas y pendie~tes bajan por millares grandes
árboles que, en el fondo, se detienen y parecen obsenarse: diríase las l'Ísperas de un combate. El hombre, aquí, se siente muy
pequeño, á punto de ser aplastado en1re esas sombrías masas
convergentes y, para apaciguar ese miedo y calmar esa aoaustia no queda otro consuelo que la bóveda del ci lo azul qu~ se
redondea-tan alto y tan lejos--entre las dos cimas.
· Allí edificó Nasala una vivienda de arquitectura primitirn. A
hachazos, medio labró troncos muertos y los clavó en tiC:rra yuxtapuestos, cubriendo las jun~uras c?n trozos de cajas de petróleo· en el interior de ese recinto apisonó el suelo y Jo cubrió con
otr~s maderos atravesados sobre los primeros, encima de los
cuales extendió buena capa de ram~je y _de esos dardos agudos
que produce el Dyss. La _casa despide millares de rayos luminosos cuando el sol se refleJa en los centenares de pedazos de zinc.
Cuando Nasala se estableció en este lugar, con su mujer y su
hijo no tenia más fortuna que una marrana en buen estado, la
cuai' á poco le obsequió diez lechoncillos y hoy ... la descenden~ia es in~umerable. Solta,dos en el bosque esos animales, pululan y han adquerido un aspecto singular: jabalíe~ y jabatos,
tan ágilllS como fecundos, no1os nflran tr.1aly Juntos t:1scan e) pasto primaveral ó escarban _el humus al p1e de las e~mas, de donde una raza con cerdas enzadas en el lomo, colmillos salientes
y rayas trasversales en el costado, una raza de fisonomía sospechosa de aspecto salvaje y cola mal retorcida.
Na~a enviudó hace un año y, en ese desierto, vive ahora con
sus dos hijos, Pas~u~l y la pequeñita Gii:seppina. Con el hijo,
caza á la vez que vigila sus puercos: el ano pasado se habló mucho de la enorme pantera que mataron en el boquerón de M'caief
no sin que el jóven sufriera ancha herida en un pierna.
'
:)1(

Entre las sendas que cruzan_ la falda ~igo la que guia á Ja casa,
y aflojo la rienda al caballo m1entras pienso en mi última visita
á Nasala todavía no hace dos meses; tengo desagradable recuerdo de la batalla que me fue preciso sostene_r contra los tres perros del italiano, mientras amarraba la bestia á la entrada· después llamé tres veces~ Nasala_ y~- Pasc~al, defendiéndomd á pedradas Nadie contesto padre e h1Jo debran estar en el bosque y
no tuve más remedio que cerrar la puerti de la casa en las n~rices de los mastines, y trancada en firme por dentro.
Pero también recuerdo con uxlrem:i. dulzura la impresión de
lo que pasó Juego en esa vivienda.
Bajo Ja techu~~re de rastrojo_ reinaba la. &lt;:3lmada sombra de
una ermita· la vmda luz se deshzaba en fin1s1mos rayos por las
rendijas. E~ el muro, veíanse clavados el altanero retrato de Umberto Re y varias imágenes de la Madona; en el cuarto, por todos muebles, se contaban una m~sa y tres escabeles. Estaba solo: no podia hacer otra cosa que irme; pero como tenia necesidad de renovar el agua de mi cantimplora, y en esa parte de la
habitación no hallé botijo, cántaro ni odre, levanté una especie
de cortina de una tela estampada, y entré á lo que pudiera llamarse la pieza vecina.
.
Allí vi tendida en el lecho, ó meJor en el ancho camistrajo de
los espo;os Nasala, á la pequeña Gtuseppina .... solita. Esa era
la razón por la cual los dos l~ombr_es no ~1abian cerrado la puerta.
-Eh! picciola, buenos d1as, Gmseppma ...
Ah! cuán pálida estabat En su rostro ucían unos ojos agrandados con aire de asombro, y realzados por intensas ojeras.....
Me re~onoció y no era mied? lo ~~e ~en\a, era liebre.
.
-¿No me dices buenos d~as, lims1ppma? .
y al mismo tiempp la cogi la 1~1anec1la ardiente que ocultaba
bajo la colcha. Bella, adorable mña, de blondos rizos, de lineas
purísimas de miembros ird~ira_b!emen~e mode!ados parr sus tres
años. y solita... solita la ch1qu1tma, ¡sm mama! ¿Cuando volvérían los cazadores? ¿Cuándo? . .. Esperándoles estaba entre dos
trapos sola con la fiebre de los bosques . : ..
-¿Estás ~nferma, mi querida Giuseppina?
No comprendía ni jota de franc~s y yo no sé ni dos palabras
de italiano. Nada me respondió, pero poco á poco se serenó,
bien veía cómo la.agradaba tener quién la acompañara .... lo
comprendl en la dulce presión de sus dedos caldeados por la
fiebre.
En el bolsillo tenia una naranja. La niña me vió mondar el
hermoso fruto color de oro con alegria golosa que avivó su palidez, y sin levantar la cabeza, chupó uno á uno, lentamente, los
gajos que le daba.
¡.Que hacer? . . • ¿Partir? Esta idea me pareció cruel . , . sin

embargo, me levanté del escabel en que me halJía sentado, cerca al lecho; pero en el acto la manecita de la niña se crispó entre 1a mia y fué más elocuente que los labios, de los cuáles salió un apagado grito. Yolvi á sentarme
-Duerme, Giuseppina, no seas tonta.
La niña estaba muy agitada, y se volvía de un lado del colchón
al otro; de golpe se levantó y arrojó !ejos la colcha: la vi de pié,
tambaleante, porque se enredaba en la camisa de dormir, y brin .
có sobre mis rodillas ....
-¿Qué haces, Giuseppina?
Ella se agazapó en mis brazos, la cobijé con una punta de la
colcha y se durmió lranquiíamente después de lanzar un profundo suspiro.

*

.... Mi caballo relincha de repente y siento repercutir, no
muy lejos, el ruido regular y fuerte del paso de otra bestia que
trepa la cuesta.... Algún e &gt;ntral andista árabe . . . . Nó! es
Nasala. Por un claro del bosque le he reconocido sobre su yegua rucia Se dirige hacia Ghardiman, el Lordj fronterizo á donde tambien me dirijo yo. Vamos, sabiendoJ¡ne no esat en su ca~a no tengo pretexto para ir á_golpe~rle la puerta. Clminaremos
Jun•os..•. Deseo saber de Gm~epprna .....
-Boeno'S días Nasala!
-Báenos dias, signor.
Y se (Jllllll el sombrero, un sombrero chico, flojo, descolorido,
rolo, de alas caídas, y me presenta descubierto su rostro austero y prolongado, con arrugas h'1gubres, barba desgreñada, cabellos irizados y ojos pequeños, movibles y sombríos: le noto una
gravedad extraña. Viste el traje de los días festivos: pantalón
ajustado de piel curtida y blusa de terciopelo, con costados, que
apena le llega á la cintura, adornada con sendas presillas en los
hombros, botones de metal y á ambos lados grandes bolsillos
festoneados. Una armr. terrible, un largo puñal de cacería, en
una vaina de madera, bramante y piel, cuelga por detrás de su
cintura.
Seguimos viaje, juntos, sin hablar palabra. La yegua de Nasala,
poco más grande que un asno, es una bestia de primera calidad
y va cargada de un modo espanto30: lleva un enorme zembil ó
albarda con dos grandes cuévanos de alfa (esparto); el de la derecha rebosa de legumbres que Nasala venderá en el bordj; el de
la izquierda tiene cerrada ia tapa y no.se ve su contenido. Pero lo
que domina á la bestia, es el robusto cuerpo de Nasala, á horcajadas entre los cestos, llevando delante un corpulento jabalí
embarrado y sangriento, y sobre el animal, el fusil atravesado.
-Ah! Ah! la hiena pasó por aquí, digo inclinándome sobre la
montura para mirar las huellas muy nítidad en el polvo del sendero.
-Si, responde Nasala, con indeferencia .... no os engañais,
signoi·.
Y salimos de entre los grandes zeens y penetramos entre los
alcornoques. Estos árboles se arrugan, se retuercen, se abotagan, esponjosos, con follaje escaso. Algunos muestran aún la
ancha herida roja del demasclaje (quitar el corcho á la encina).
El suelo mal protegido casi no sustenta vegetación bajo sus copas. Más adelante atravesamos un porción de bosque incendiada
el año anterior; el espectáculo es triste: los troncos medio carbonizados, dan vida á pesar de lodo á algunas raquíticas hojas,
testigos de su agonía, las cuales perecerán el año próximo. El
calor de Africa abrasa esas faldas desnudas. Me detengo para
beber en un hilo de agua que se desliza por un lecho rojizo entre dos rocas.
-Nasala, digo al volver- i montar, ¿que tal sigue la cl¡iquilla?
¿Se alentó Giuseppina?
-Di Gane ¡exclama el italiano y levanta el puño cerrado; su
voz es ronca, blasfema. Después al1,a la tapa del cuévano izquierdo del zembil y me dice:
-Mirad, signcr!
¡Cielo santo! ¿Qué veo? Veo á Giuseppina, el cadáver de Giuseppina en el cesto.
Oh! pobre niña, querida .... está en el fondo sobra una almohada con f.rnda muy limriia; tiene un traje blanco, con ancho
en~aje en torno del cuello y de las muñecas y un cinturón de
satín rosado; un vestido que le babia arreglado su mamá. Y pa·
rece dormir como el otro día cuando descansó sobre mi pecho¡
pero por entre las pestañas rubias; no bien unída5¡ aparece el
blanco inmóvil del ojo para indicar que está muerta .... los deditos enjutos, las mejillas hundidas, el tinte pálido azuloso y en
los labios la sonrisa desgarradora de la muerte....

*

Conmovido, trastornado sigo la yegua rucia con la vista clan•

da sobre el cué\'ano cerrado. Desde una amplia depresión del
terreno, en El Ferdio, puesto de guarda-bosques, veo al pie 'de
la Khrumiria, como un tapiz leonado salpicado de manchas~..
curas, la llanura del ~ledgerdah que exhala un soplo ardiente
bacía las nubes, en las que se pierde la brisa perfumada que,
por las entalladuras de la mañana, llega del mar y de los l:igñs
ae La Calle. El horizonte vibra lleno de polvo. Ghardiman, el
miserablé villorrio, se ralcína con el incendio que brota de la
11anura y á él llegamos al entrar la noche sin haber pronunciado
ona sola palabra .... Un pobre carpintero que tiene su establecimiento en una de las barracas de la aldea-también de palos con pedazos de lata en las junturas--arregla en breve rato
un ataúd con unos viejos cajones de ajenjo .... El cemente1·io no
está lejos .... alll dejamos solita á Giuseppina ....
PAUL DUMAS.

(DE GUILLERMO Pl\IETO.)

IV

AMOR DE VERANO.
(Continúa.)

5H

blando sclo, y le cuenki á los árb6'es, á las piedras y hasta á
Otelo, mi caballo, cuanto me pasa. Y lloro, y soy feliz, y un hom- .
bre feliz corre, y el c:1ballo paga todo. ¡Cuánto lo quiq.ro!
Ahora te digo én serio, ¿cómo he de pensar en rii\t,idt&gt;n
Canuto? Lo dicho, dicho. l!..n nombre de mí madre ria; ~ó secreto sobre su esposa y todo lo demás, y lo t e ~ ~
parte. Bien quisieTa cojerlo mal parado, y sacudirle et· polvo con la
espada; pero eso de dilaciones y chismes, qflédesc para él.
El me dijo que lo perdía, y yo no sé pe,'d r á ninguno. Bueno serla que no fuera tan pícaro, por lo d~más estamos á mano.
El coronel me quiere ¡si será recomendación un pinchazo!
Tu primo romántico -Portafusil.
Negrito mío: ¡Que desgraciada soy! Sí, )'O soy la desgracia en
persona. Esta mañana estuvo aquí e1 canónigo 11. con U. Aniceto. Vinieron á pedirme.; .P'f)á dijo que consultaría conmigo.
Desrués me llamó á aol~s y me dijo:-Mira, hija, ya estás en
edad en que sabes en lo que caen las cosas. Ese homore te quiere y pide tu mano. Dios me libre de forzar tu voluntad. Tu eres
la hija de mis entrañas, tienes en tus venas la sangre de mi corazón, á mi no me pests, encanecido estoy por trabajar para ti·
cuando m~ faltes, la silla en que te sientas, el lugar en que co~
mes, las \'randas que me preparas, todo traspasará mi corazón,
y así no te hago fuerza. Tu amor á ese díscolo es imposible. Las
Jóv~nes algo han ~e hacer. En todos los estados puede servirse
á Dios; yo estoy pisando Jas puertas del sepulcro ¿y qué haces
sola? Mi padre no pudo seguir, lloraba como un 'niño yo tenla
sus dos manos contra mi pecho y _también las bañaba ~on lágrimas. Su vo~ ¡e_ra tau dulce, su ~1rada t:tn cariñosa y apacible,
padre de m1 vida .... pronuncie tu nombre, y su mirada lanzó
un ;elámpa~o de ira .... dejóme sola ~iciéndome que respondena que S), que la dulzura me era noC11a; y vi, si, vi quP. contrajo su labio como para recoger la maldición que me iba á dis .
parar.
(Concluia1·á)

Adorada Laureanita.--Tlalpam, Setiembre de 18 .... -¿Yes
cierto vida mia que tú me arnas como siempre? ¿Y el dolor que
por ti padezco acibara tu vida} te arranca sobresaltada de tu sueño? ¡Ah! Nó, yo lo quiero, yo lo pido en nombre del vehemente
amor que te profeso, yo lo quiero por egobmo, porque vivo con
111 dicha y respiro con la esperanza de ser tuyo.
O1,ida, idolatrada mía, los funestos sucesos que de tu lado
me arrancaron; si nada le hubiera sacrificado, si ningún csfuerlll me costara la conquista de tu mano, ¿qué ofrecería ahora en
ti altar de nuestro mutuo cariño? Bien mio, cielo mio, vida de
mi alma; tu que has comunicado prestigio á mi existencia frivola, tú que con la presencia de tu imagen y el perfume de tu alienlo has santificado los recuerdos que de tí conservo tan tiernos,
tan mios.
Me persigue tenaz la calumnia, dicente que he vuelto á mi vida licenciosa. ¿Lo crees tú? Esa juventud descarriada y tumultuosa, es la juventud del fastido, es la ausencia de un objeto
A'!lllgo, Dl~érese un poeo.-Dados á Gestas están en OaxaCJ\ con la pre•
amado, es la carrera frívola del niño que huella todas las llores, 1e11c1a ~e un visitador que tr"~ á muy i_nal t:aer á los empleados de la Jefatura
de Haciend~•.Y aun segu~ se dice, al mismo Jéfe de la oflrma. Es el caso que su
porque no fija su atención en ninguna.
~llor!a el vmtador le exige á los e~pleados que tr~bajen en horas t:xtra.ordinaEse don Canuto es un pillo de siete suelas, huye de su com- naa sm aume~to de sueldo ni gratiticación. por supuesto. Hasta 88 dió el caso
de que IOli obligara á turMrse en la poco 11.j(rada.ble labor de conserje
pañia y no lo creas.
Ddlicwso, altamente delicioso.
•
Adios, mi linda, te quiero mocho; miento, te idolatro, y para
Co8ae lle un &amp;.dmlnll&lt;tndor del Tlmbre.-Segán hemos silbido el Ad
prueba ¡zas! seguiditos van estampados en ala después de mi mioistr,.dor-0d Timbre &lt;le Teziutláo, Puebla, se ha negado á recibir roiÚilfea~
clones de rellt·•B al menude1 en el comercio a.l pormenor, e.llas tendejones
pul esos besos con que te dice adios-Tu Julian.

MISCELANEA.

t.

Sépalo, pu111, la t-lecr•tarla. de H!l.Cienda.
•
■ I a8unto entre menorl!ll,-A lo dicho por varios colegas acerca de la Cltflll•
tión suscit&amp;dl\ lht.ce alg,\n tiempo entre el Ayuntamiento de la Villl\ y el de .au.
xico, por cu..,&amp;ión de a.guas deoemos hacer a1gunas aclaraciones.
No es exacto que exi•t• eutablllda demanda alguna del primero contra el aegundo. Se nos lriform!l que va habiendo el mejor acuerdo entre ambaa corpon.
ciones.
No es cierto que las rep~rl\ciones que dejó de b~cer el de México Importen
il,200, sino que se oocula que el cosco de ellas será de $12,()()1).
Lo que si e,i exacto es_que el 81 de Julio ,terminó el contrato de aguaa, quedando nna parte de la ciudad, esto es, la mitad más grande, que elijo el general
de marras, sin gota de agua, sólo porque al !facha de México fil no le plugop&amp;•
tar diez ó doce pesos diarios que es lo que le cue'!ta surtir ele sgua ti los 1'eeúiOI
que, dicho sea entre paréntesis, ó mejor sin paréntesis, papn su contrlbuc:Wt,•
(•ora digno de elogio. -Lo es sin duda el Pbro. D. Aristeo A,uuar cura
párroco de la \'illa de Ouaclalupe Hidalgo· ••1 30 del próximo pasado adornó coa
coronas el monumento que el Je~ttimo .Padre ilustre de la Patria Slene en
aquella población.
¡Cómo contrasta est&amp; conduct&amp; con la &lt;le las clecrépit&amp;! dignidacles et!leslútlCAS de Catedral, qne empelladas en zaherirá Hidalgo, han colocado junto de
,enerand~s r88to&amp; un• e,itatua. que representa al 1anto Pedro Arbuk, loqulatdor
mayor de Sevilla!
c;omo en Uerra cooqulstada.-SI sellor, as( estu,o mi amo D. Teleeforo
Gucla en la. reunión oaxaqueili\ que se cdebró para 11r1litrar rec~rsos á fuor de
las victimas de los k!mlllores de Tehnantepec,
Cuantoe hablaron 18 pusieron ele pie, aa( por la 1101~
acto como eo

Sr. D. Manuel Romero.-¿Y ahora, romántico primo? ¿Qué
epioas? ¿Qué opinas de mí? ¡Qué vida de fastidio! En este pueWo la mayor parte del día voy á la tienda, juego malilla, tratallOS de carreras y de colas, inquieto á tal cual jovencilla induslraial de esta fábrica de mantas; pero luego que la noche tiende
• manto, ¡oh, entonces, soy el heroe, soy el lodo!
Toca el clarín 1etreta; aderezo mi corcel batallador, que es
lle(l'o como el ébano y audaz como mi pecho; ciño mí tizona,
lle afirmo en los estribos y galopo .... ¡Oh! en una noche de
lana, esos campos solitarios en donde duerme el ruido, y el vientecillo es semejante al aliento de un niño que reposa en su cuna,
los picos de los montes, y.las quiebras de este pedregal austero
aalvaje .... Mi caballo relincha de gozo, su crin flota, y yo
,ns
to porque mi corazón va rebozando placer.
La Luna, plateando las aguas, los árboles distantes, los pueillos, todo lo recorro cantando los versos de Calderón:
Amor á las bellas
y gloria al valor.
Esas calles de árboles frutales de Tizapán, esa humilde casca- pn,,.
D. Telesforo. qu6 ea las vecet ea qne htz0 uso de la ~ - . . o , bien Cl!
da del Cabrío; llego al pueblo, dejo el caballo, espero las once, d&amp;ne
aemadito.
~- .r
Jallá por un callejón excusado que tiene un dOl!el de los árboSe&amp; por Dio¡, 1 venga m ' ! t _ ~
:.A.
les frutales de la huerta, se abre una ventanilla y ri\'al en mo-,~•tt11eo ..t
· y el clero.-Ahora ittllJtJ
el
ae cfoadal(jara t.u,o parte impo
• -el buen éxito d e l ~ 11,.
tilia y apostura del astro nocturno, sale Adela, ya sabes. A!lí elin'o
dico que 18 rlllhió en aquella Capital.
.
•
• conversacíon insustancial de monosilabos y suspiros¡ alli ese
sea todo i,,ra mayor bon@ y proveabo de la Iglesia ...... , de la poWlca de
concillacióa.
·
~
IIN:ir lo que siempre se dice, con novedad, con armonla, con un
Üloo de arcángeles en los labios.
Oelaya.;Guanajuato, Diciemb_re ó de 18ln.-8ellore~ 1'cott y Bc¡wne, Nue•
El más leve incidente se reviste de encanto, la expresión fu. va York;
Muy Seño.res Mios:-L&amp;Bwulslón de Scottu el medicamento que gene•
(ili,a se comenta, un rumor interrumpe la coaversacióo, el pe- r,.llneote
pP~scr,bo ~ mis eufürmos escrofulosos ó de temperamento liJ1•
lp,, la anima, y una mano se desliza por entre la verja estoica, fático, y com~ he obteuido siempre muy buenos resultados con ella, me
complazco en manif~starlo para 11D.tiBfacc1ón de Vdes.,-Su Atto. s. 8.,Jesa mano se lleva á ~os labios, y con labios se divinizan, y en- Dodor
J. Cll$tro.
tonces el rubor retira 1a mano y uno si tiene dos dedos de frenLs legítima Bmulslón de !!cott es la que produce fuerus y crea carnea•
leexrira de pasión.
As vuelan las horas. Son siempre cortas las de la ventura, Imprenta "Cuauhtemoe" de Daniel Cabrera,
EN GUADALUPE HIDALGO,
llegreso con su pañuelo, con una flor, con un dulce, y voy ha•

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do~,.,,.,••~•""""_,'",,•-.,._

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                <text>Revista de sátira fundada por Daniel Cabrera Rivera y Manuel Pérez Bibbins, posteriormente fue editada por Ricardo y Enrique Flores Magón, se caracterizó por su crítica y oposición al régimen porfirista por medio de caricaturas. </text>
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              <text>Cabrera, Daniel, 1858-1914, Director y Propietario</text>
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              <text>Revista de sátira fundada por Daniel Cabrera Rivera y Manuel Pérez Bibbins, En 1902 los hermanos Flores Magón arrendaron la publicación y se encargaron de su edición. Se caracterizó por su crítica y opisición al régimen porfirista por medio de caricaturas. </text>
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              <text>Fondo Fernando Díaz Ramírez</text>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Amor de verano</name>
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      <name>Periódico El Mundo</name>
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