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                  <text>�241

preferencia á la consulta de escasas noticias existentes en bibliotecas y archivos y que bien pocas son las exploraciones que, con
el fin de ampliar estos informes documentarios, se han emprendido
en las que fueron pertenencias de aquel Imperio.
Aunque el dominio tepaneca _fué en ocasiones de gran extensión, como á raíz del sojuzgamiento de la nación aculhua y durante la servidumbre de los mexica, este estudio sólo se refiere al
territorio comprendido en lo que con propiedad debiera llamarse
imperio neo-tepaneca, que empieza durante el período de liberación del reino aculhua, decae con la toma de Atzcapotzalco por
las fuerzas aculhua-mexicanas y tiene su resurgimiento al constituirse la alianza tepaneco-azteco-aculhua, pasando los reales
privilegios de aquella capital á la nobilísima corte de Tlacopan,
Tacuba, cuyo regio « icpalli » ocupó el monarca elegido por el
vencedor.
Al NO. de la villa de Tacuba se extienden las feraces cementeras de la hacienda de Clavería, cortadas en varios puntos de su
superficie por extensos zanjones que han sido abiertos para explotar
un lecho arenoso allí existente. Esta sábana, constituída por silicatos, se encuentra á profundidades variables entre uno y tres metros,
y limita la capa superior de tierra vegetal con las inferiores de naturaleza arcillosa. Sobre éstas, y confundiéndose con el lecho de
siliza, aparecen, en gran profusión, diversos vestigios de una cultura pasada. .Acompaño á este estudio tres fotografías de algunos de
los ejemplares que encontré en estas excavaciones y en otras pequeñ.as que hice.
Deseoso de conocer la extensión del terreno que ocultaba tales
restos, efectué numerosos sondeos, que sacaron á luz idénticos vestigios, en los siguientes lugares: Atzcapotzalco, Tacuba, Popotla, San
Joaquín, SanJuanico, Sanctórum, San Miguel, Los Reyes, SanBernabé, Camarones, San Martín, Santa Apolonia. etc., etc.; así como
en los terrenos de la hacienda de San Isidro, San Antonio y otros
lugares.
Donde la profusión de ellos se hace verdadf'ramente notable,
es en los mencionados terrenos de Clavería, que están situados en
el triángulo que forman las poblaciones de Atzcapotzalco, Tacuba
y Popotla.
Transcribo aquf las cuestiones expuestas con anterioridad:
¿Tacuba, Atzcapotzalco y Popotla forman parte de un único y
extenso poblado cuya importancia fué olvidada posteriormente,
como todo lo que se refiere á la familia tepaneca? ¿En qué época
tuvo lugar ese florecimiento?
ANALES,

31

�242
¿Cuáles son los verdaderos límites que alcanzaron las aguas en
esos lugares?
Muy sumariamente voy á considerar estas cuestiones, dado el
corto tiempo empleado en su estudio, así como la limitada extensión de este trabajo; en la inteligencia de que tan íntima debe ser
la unión entre ellas, que, refiriéndose á una, es forzoso incluir á las
dos restantes.
Comenzaré por describir los ejemplares hallados en los sitios
que originan la discusión, dividiéndolos en varios grupos.
GRUPO N. 0 1.-20 cabecitas ó mascarillas humanas. Interpretación probable, según sus atributos:
1.-Xiutecutli-tletl (Dios Jel fuego). Teotlecuili en el pecho y volutas de humo en el tocado. 2.-Tláloc (Dios del agua). Anteojeras
(Seler). 3.-Toci (Abuela de los hombres). Tocado y ornato facial.
4.-Diosa agrícola. Tocado de íxcatl ó algodón. 5.-Chalchiutlicue
(Diosa del agua). 6.- -Cabeza de diosa. 7 á 19.-Representaciones
de dioses penates y de ofrendas étnicas que se depositaban en los
túmulos. 20·-Representación rudimentaria del rostro humano, semejante á las que existen de Casas Grandes y de los cliffs del SO.
americano.
GRUPO N.0 2.-12 malacates labrados, uno de los cuales representa un corte del joyel de Ehécatl.
GRUPO N. 0 3.-Armas: 2 hachas de piedra y 2 flechas de obsidiana. Nótanse claramente los procesos de percusión y pulimento
en la factura de las dos primeras.
GRUPO N. 0 4.-Instrumentos de música: 4 embocaduras de chirimías ó flautas y una de trompeta.
GRUPO N. 0 5.-Motivos de ornato en relieve y pintados: 20 piezas. Distínguense: 1 trozo de cemento 6 mortero desprendido en el
montículo de Sanctórum (Tacuba), un fragmento de «cuéyetl,» ó
enagua de típica ornamentación, y un trozo de penacho, además
de algunas grecas en los restos de alfarería y una curiosa representación del «huitztli» ó púa del sacrificio.
GRUPO N. 0 6.--Partes del cuerpo: 10 piezas que comprenden
bustos, piernas, etc., etc., siendo las principales un pie y un busto,
en cuya parte posterior aparece el apéndice que, según Orozco y Berra, servía para fijar tales objetos en las cavidades de los muertos.
GRUPO N. 0 7.-Cascabel de cobre, hueso de coyol labrado, con
dueto de pipa y pequeña ánfora de barro. Los dos primeros ejemplares son de importancia, pues el primero dará alguna luz á la historia de la metalurgia indígena y el segundo remonta á tiempos
pre-hispánicos el arte de labrar hijesos de frutos.

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MALACATES DE BARRO ENCONTRADOS EN CLAVERIA, TACUBA
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D. F .

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�HACHAS DE PTEDRA Y PUNTAS DE OBSIDIANA ENCONTRADAS EN CLAVERIA, TACUBA 1

D. F.

�243

N. 0 8.- Restos animales y vegetales: vértebra humana,
quijada de coyote, trozos de madera y de maguey.
GRUPO N. 0 9.-Asas de recipientes, dos de las cuales ostentan
labrados.
En estos ejemplares se notan las características de la cultura
nahoatlaca primitiva (armas de piedra, motivos de arte elemental,
cerámica primitiva, etc., etc.), influída por el espíritu post-tolteco- aculhua, que no sólo le hizo abrazar sus creencias míticas y
esculpir los personajes de su olimpo, sino le impuso hasta los más
nimios detalles de su portentosa civilización. Esto indica que el pueblo de que fueron tales vestigios, existió en el «tepaneca-tlalli,»
cuando ya los súbditos de Quetz alcoatl esfumaban su personalidad en las páginas de la historia.
No hay datos que permitan suponer que los tolteca ocuparon
alguna vez aquel territorio. En cambio, la nación aculhua sí plantó
allí sus pendones desde remotos tiempos, pues no cabe imaginar el
que hubiera desdeñado cultivar tan fértiles tierras, que eran el florón más precioso del Imperio.
Caseríos chichimecas fueron los primeros poblados, y dieron
nombre á varios lugares, siendo el principal Atzcapotzalco, que ya
existía cuando el príncipe 6 caudillo Aculhua 1.0 obtuvo del monarca Xólotl carta de ciudadanía y dominio señorial sobre las
tierras que circundaban d dicha población. Aun no se sabe á ciencia cierta si la familia tepaneca llegó acaudillada por Aculhua 1.0 ,
ó con posterioridad se refugió en Atzcapotzalco, sujetándose á la
soberanía de ese tecutli. Queda sí aceptado que el origen de la noble ciudad se remonta á la época del primer florecimiento chichimeca, alcanzando después un progresivo é ilimitado desarrollo (la
expansión de la ciudad era más fácil y rápida que la de México,
pues se verificaba en terreno firme y plano, en tanto que la cimentación sobre pantanos era tarea laboriosa en esta última) hasta llegar á ser, en tiempo que sujetó á Aculhuacan, la primera y maravillosa capital del Anáhuac. Extendiéndose al N. y al P. de ella lomeríos poco adecuados para la const:rucción, y al O. las aguas del lago, forzosamente debió prolongar su población hacia el S., ó sea
hacia Tacuba. Esta población, de origen idéntico al de Atzcapotzalco, debió seguir, aunque en menor escala, un proceso de expansión
semejante al de Atzcapotzalco, que tendía, por razones naturales,
hacia el N. y algo hacia el NO.
Después de la derrota de Maxtla por mexicanos y aculhuas, la
residencia del tecutli tepaneca se transladó á Tacuba; esta ciudad
debió adquirir gran importancia, extendiéndose aún más sus límiGRUPO

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tes, que probablemente se confundieron con los de Atzcapotzalco
(hay que notar que ái¡rualdad de población, las villas indígenas eran
más grandes que las nuestras, pues cada habitación estaba enclavada en el centro de un solar, donde eran cultivadas legumbres,
flores, etc., etc.).
En cuanto al manto arenoso tantas veces citado, me permito
opinar que no es lecho antiguo del lago, cuando menos en la parte
correspondiete al subsuelo de Atzcapotzalco y Tacuba, puesto que
dichas ciudades nunca fueron lacustres en su larga historia.
Más justificado sería atribuír el origen del lecho á las frecuentes avenidas de los torrentes vecinos, como los de Los Remedios,
Consulado, Cuautitlan, etc., etc., que hasta la fecha inundan, en
ocasiones, los terrenos del P. de la Capital.
Resumiendo lo anterior, creo que las ciudades de Atzcapotzalco y Tacuba, separadas en un principio (primer florecimiento chichimeca, siendo X6lotl monarca), fueron paulatinamente extendiéndose, la primera hacia el S., la segunda hacia el N., hasta confundir
sus suburbios.y formar en realidad un extenso y largo poblado, que
tenía por cuarteles principales los antiguos núcleos de las primitivas ciudades.

vleNe/lo.5 de .A'/;;c~aáa/co f láCtL.Óa, en Ctl·
fO eSt¡,ÓJt¿e/o e,XÍr5le/l &lt;?17 9'/-C'/ll IU.ltnero Q'l'l/i ~

guoe5 re~/oJ Q'e lct c/Lllkra TSPAll.ECA.

. l •.

Algunas aclaraciones referentes al itinerario que siguió Hernán
Cortés en su retirada de Tacuba al lugar donde hoy existe el
Santuario de Los Remedios.

.CL.JIV~.R.l.!!.

T.RCVB.R.
1

En la Historia de Ja Conquista hay un pasaje que ha quedado
por esclarecer en los comentarios que se han hecho hasta hoy á los
preciosos relatos de sus dos grandes actores é historiógrafos: Cortés y Berna! Dfaz.
Me refiero á la interpretación que se ha dado á sus palabras en
lo relativo á la desastrosa retirada de las huestes españolas entre
Tacuba y el Santuario de Los Remedios. Se impone también rectificar la omisión cometida al no citar la villa de Tlalnepantla (Teocalhuican de los otomíes ), como aposento donde se albergaron aquéJlos, temporalmente, al retirarse de Los Remedios.
Numerosas y muy doctas plumas han referido la epopeya que
tuvo su período álgido en la noche de sangre del 30 de junio de
1530; mas creo acertado referirme sólo á Cortés y del Castillo, ya
que fueron actores de sus relatos y que los hechos que refieren ambos son indiferentes á su amor propio de guerreros, circunstancia
única que podía orillarlos á desvirtuar ú omitir.

1

•

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Cortés, en su carta II, relata así el mencionado pasaje:
«Y llegado á la dicha ciudad de Tacuba (día 1. 0 de julio de
1520), 1 hallé toda la gente remolinada en una plaza, que no sabían
dónde ir; á los cuales yo di priesa que saliesen al campo antes que
se recreciese más gente en la dicha ciudad y tomasen las azoteas,
porque nos harían desde ellas mucho daño. E los que llevaban la delantera dijeron que no sabían por dónde habían de salir, y yo los hice quedar en la rezaga, y tomé la delantera hasta los sacar fuera de
la dicha ciudad, y esperé en unas labranzas; y cuando llegó la rezaga
supe que habían recibido algún daño, y que habían muerto algunos
españoles y indios, y que se quedaba por el camino mucho oro perdido, lo cual los indios cogfan; y allí estuve hasta que pasó toda la
gente, peleando con los indios, en tal manera, que los detuve para
que los peones toniasen un cerro donde estaba una torre y aposento fuerte1 el cual tomaron sin recibir daño alguno, porque no
me partí de allí ni dejé pasar los contrarios hasta haber ellos tomado el cerro, en que Dios sabe el trabajo y fatiga que allí se red
bió, porque ya no había caballo, de veinticuatro que nos habían quedado, que pudiese correr, ni caballero que pudiese alzar el brazo,
ni peón sano que pudiese menearse; y llegados al dicho aposento,
nos fortalecimos en él, y allí nos cercaron y tuvieron cercados hasta la noche sin nos dejar descansar una hora (Esta noche fué la del
1.0 de julio de 1520).
«En este desbarato se halló por copia que murieron ciento y
cincuenta españoles y cuarenta y cinco yeguas y caballos y más de
dos mil indios que servían á los españoles, entre los cuales mataron
al hijo y hijas de Muteczuma y á todos los otros señores que traíamos presos.
«Y aquella noche, á media noche, creyendo no ser sentidos, salimos del dicho aposento muy calladamente, dejando en él hechos
muchos fuegos, sin saber camino ninguno ni para dónde íbamos, más
de que un indio de los de Taxcaltécal nos guiaba, diciendo que él
nos sacaría á su tierra si el camino no nos impedían; y muy cerca
estaban guardas que nos sintieron, y asimismo apellidaron muchas
poblaciones que había á la redonda, de las cuales se recogió mucha
gente, y nos fueron siguiendo hasta el día; y ya que amanecía (día
2 de julio de 1520) cinco de caballo, que iban adelante por corredores, dieron en unos escuadrones de gente que estaban en el camino, y mataron algunos de ellos; los cuales fueron desbaratados, creyendo que iba más gente de caballo y de pie. Y porque vi que de
1 He creído conveniente señalar fechas á los sucesos.

�246
todas partes se recrecía gente de los contrarios, concerté allí la
de los nuestros, y de la que había sana para algo, hice escuadrones
y puse en delantera y rezaga y lados, y en medio los heridos, é asimismo repartí los de caballo; y así fuímos todo aquel día, peleando
por todas partes, en tanta manera, que en toda la noche y día no
anduvimos más de tres leguas. E quiso Nuestro Señor, ya que la
noche sobrevenía, nwstrarnos una torre y buen aposento en un cerro, donde asimismo nos hicinws fuertes/ é por aquella noche nos
dejaron, aunque casi al alba (3 de julio de 1520) hubo otro cierto rebato, sin haber de qué, más del temor que ya todos llevábamos de
la multitud de la gente que á la continua nos seguía ·el alcance.&gt;,
En este pasaje de la carta de Cortés hay tres puntos de alta
importancia que serán la esencia de los razonamientos subsecuentes.
1. º -Dirigiendo á sus soldados (el día sigui en te al de la «Noche
Triste,» ó sea el 1.0 de julio de 1520), que salían de Tacuba sin saber qué rumbo adoptar, 1Ieg6 á unas labranzas, donde esperó á los
rezagados y contuvo el impulso de los indios, en tanto que «tomasen (los soldados que con él habían salido primeramente) un cerro
donde estaba una torre y aposento fuerte.»
En este asilo, que fué el primer lugar donde aliviaron algo su derrota los fugitivos, permaneció Cortés hasta la media noche: «Y
aquella noche, á media noche, creyendo no ser sentidos, salimos
del dicho aposento .. . .. »
0
2. -En las primeras horas del día 2 de julio, emprendieron la
retirada de ese cerro, dirigidos por un indio tlaxcalteca: «más de
que un indio de los de Taxcaltécal nos guiaba, diciendo que él nos
sacaría á su tierra..... »
Fueron tan recios los combates, que dice: «en toda la noche y
día no anduvimos más de tres leguas.»
0
3. -El segundo y más seguro refugio que deparó el destino á
los conquistadores, y en el cual permanecieron l.a noche del 2 y
madrugada del 3 de julio, fué aquel que Cortés señala así: «E quiso nuestro Sefior, ya que la noche sobrevenía, mostrarnos una torre
y buen aposento en un cerro, donde asimismo nos hicimos fuertes ..... »
Bernal Díaz, sobre el mismo particular, asienta, en el capítulo
CXXVIII de su historia, lo que sigue:
« .... y diré cómo estando en Tacuba, se habían ajuntado muchos guerreros mexicanos de todos aquellos pueblos y nos mataron
allí tres soldados: acordamos lo más presto que pudiésemos, salir
de aquel pueblo, y con cinco indios taxcaltecas, que atinaban al

247

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camino de Taxcala, sin ir por camino, nos guiaban con mucho
concierto, hasta que llegábamos á unas caserías que en un cerro estaban, y allí junto, un cu, su adoratorio, como fortaleza, á donde
reparamos: quiero tornar á decir que seguidos que íbamos de los
mexicanos y de las flechas y varas y pedradas que con sus hondas nos tiraban, y como nos cercaban, dando siempre en nosotros,
es cosa de espantar, y como lo he dicho muchas veces y estoy harto de lo decir, los lectores no lo tengan por cosa de prolijidad, por
cauza que cada vez ó cada rato que nos apretaban y herían, y clavan recia guerra, por fuerza tengo de tornará decir de los escuadrones que nos seguían y mataban muchos de nosotros: dejémoslo
ya de traer tanto á la memoria, y digamos que nos defendíamos:
en aquel cu é fortaleza nos albergamos y .... hicimos una iglesia,
que se dice Nra. Sra. de Los Remedios. »
Teniendo en cuenta los datos señalados en el relato de Cortés
y comparándolos con los que ofrece el de Bernal Díaz, se ve inmediatamente que el primero menciona con toda claridad el hecho de
haberse fortificado, en esa parte de su retirada, en dos distirttos
cerros coronados por torres (serían teocallis) y aposentos fuertes.
Berna! Díaz (con él todos los autores que han hecho historia de
la conquista) menciona sólo un cerro como refu¡óo donde se aposentaron: «y con cinco indios taxcaltecas que atinaban al camino
de Taxcala, .... nos guiaban .... hasta que llegábamos á unas caserías que en un cerro estaban, y allí junto, un cu, su adoratorio.
como fortaleza, á donde reparamos ... . » lugar que poco después
identifica colocándolo donde posteriormente se levantó el Santuario de Los Remedios.
Dos cuestiones se imponen desde luego: ¿cuál de los dos teocallis que describe Cortés corresponde al citado por Berna] Díaz? El
teocalli anónimo del relato cortesiano ¿cuál es? ¿en dónde está?
Intrigado por tan interesante problema histórico, emprendí el
reconocimiento de los lugares que están ligados al itinerario seguido por los conquistadores, de Tacuba á Los Remedios, á fin de obtener datos reales que dieran fuerza y claridad á las informaciones
de fuente histórica.
Siguiendo un orden cronológico, precisa considerar en principio la dirección que siguió Cortés al abandonar la plaza de Tacuba. Según lógicas presunciones, adoptó el rumbo del P.; en efecto, el encarnizado y constante ataque de los contrarios, debe haber hecho que su retirada de aquella plaza siguiera por natural
impulso hacia el P., puesto que los grupos más numerosos y hostiles del enemigo venían (6, al menos, era lógico que Cortés lo ere-

�249

248

yese así) á la retaguardia, siguiendo la dirección de la calzada de
Tenoxtitlan, es decir del O. Tal providencia era la más conveniente, dadas las circunstancias, puesto que al N. tropezarían con
Atzcapotzalco, la capital tepaneca, aliada de los mexica, donde
serían destrozados, en tanto que por el S. llegarían á Tacubaya
y Chapultepec, puestos mexicanos. A valorizar mi aserto viene
un dato muy importante: hace algunos años fué explorada concienzudamente una eminencia que se encuentra al SO. de la plaza
de Tacuba y que era llamada «Cerrito de Tacuba,» habiéndose hecho buen acopio de lanzas, corazas, espadas, macanas, flechas, restos humanos, etc.; no parece aventurado suponer que ese lugar (sobre la eminencia fué construído desp1:1és un hermoso chalet), constituyó el primer eslabón en la retirada de Tacuba, indicando el rumbo que siguió (croquis, núm. 1).
Sigamos al caudillo hacia el P.: « .... tomé la delantera hasta los
sacar fuera de la dicha ciudad, y esperé en unas labranzas . . . . y
allí estuve hasta que .... los detuve para que los peones tomasen un
cerro donde estaba una torre .... » Claramente se comprende que
el teocalli á que alude este pasaje, estaba á una distancia relativamente corta de Tacuba, puesto que Cortés, desde unas labranzas
intermedias, esperaba á los rezagados y contenía al enemigo. mientras que los soldados de la avanzada asaltaban al teocalli.
Los comentadores de Cortés .dicen unánimes que ese primer
teocalli se erguía en el cerro donde hoy queda el Santuario de Los
Remedios, y es llamado indistintamente de Moctezuma, de Totoltepec y de Otonteocalco ú Otoncapolco (debiéndole corresponder,
como ya expuse, este último nombre).
Tal error histórico aparece en todas las relaciones y comentarios que se han hecho de la Conquista. En seguida expongo algunos razonamientos que creo ayudarán al esclarecimiento de ese
obscuro pasaje.
El teocalli mencionado en primer lugar por Cortés no fué el
que estuvo en el cerro de Otoncapolco, como quedará comprobado
por las siguientes consideraciones:
Cortés no menciona en su relación el Santuario de Los Remedios como sucesor del teocalli en la cúspide de ese primer cerro.
No Jo coloca lejos de Tacuba, pues dice que sacó á los soldados
de la ciudad y esperó en unas labranzas á los rezagados, ayudando
indirectamente al asalto del cerro, «porque, dice, no me partí de allí
ni dejé pasar los contrarios hasta haber ellos tomado el cerro.»
¿Cómo pudiera Cortés auxiliar á la vez á rezagados que huían
de la ciudad y á asaltantes del cerro, tratándose del de Los Reme-

II.

EN LA REGIÓN DE SAMAHIL.

( Partidos de Hunucmá y Maxcani't.)

•

l.
2.
3.
4.
5.
6.
7.
8.
9.

Tetiz-Kinchil.
Kinchil-Te;)b.
Te;)b-Samahil.
Kinchil-Samahil.
Chunya hasta el camino de Kinchil á Texán.
Chucabchén-Texán-Calaxám-Chúm.
Samahil-Cuchel.
San Miguel-Kinchil.
Samahil-Chúm-Bolón-Chocholá.

.t·
,,

6

111.

EN LA REGIÓ~l DE UMAN.

( Partidos de Hunucmá y Mérida.)
l.
2.
3.
4.
5.
6.

Umán-Chucabchén.
Umán-Poxilá.
Poxilá-Umán (por otro camino).
Umán-Cansap-Xleppen-Umán.
Umán-Itzincab-Umán.
Umán-Tixcacal-Mérida.

IV.

EN LA REGIÓN DE MÉRIDA.

( Partidos de Mérida, Progreso, Hunucmá, Tixkokob
y Akanceh.)
l.
2.
3.
4.
5.
6.

Caucel-Ucú-Hunucmá.
:)ibilche-San Ignacio.
San Ignacio-Santa Rosa.
:)ibilche-Cosgaya.
Papacal-Hobonya-Ubilá-Hunucmá.
Mérida-San Ignacio.
AsALl!S.

•

T. II.-32 .

�250

251

7. Chuburná-Xunchunchil.
8. Mérida-Caucel.
9. Itzimná-Chablekal.
10, Mérida-Tixpeual.
11. Mérida-Tepich.
12. Mérida-Subinkancab-Akanceh.
13. Mérida-Tah::&gt;ibichen-Tekik.
14. Mérida-Molas.

V.

3. Baca-Yaxkukul.
4. Baca-Motul.
VIII.

(P artidos de Tixlwlwb y JJ!Jotul.)
l. Tixkokob-Chacabal.

2. Tixkokob-Yaxkukul.
3. Tixkokob-Motul.
4. Tixkokob-Cacalchen.
EN LA REGIÓN DE CHIXULUB.

( Partidos de Tixkokob, Mérida y Progreso.)

IX.

EN LA REGIÓN DE MOTUL.

(P artidos de Jfotul y Temax. )

l. San Ignacio-Chixulub.
2. Chixulub-Progreso.
3. Chixulub-Santa María.

VI.

E N LA REGIÓN DE TIXKOKOB.

l.
2.
3.
4.
5.
6.

EN LA REGIÓN DE CoNKAL.

Motul-Cacalchen.
Motul-Bokobá.
Motul-Cansahcab.
Motul-Telchac.
Telchac-)emul.
)emul-Motul.

(Partidos de Tixkokob y Motul)
X.
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•••

l.
2.
3.
4.
5.
6.
7.
8.
9.

Conkal-Chablekal-San Ignacio.
Chablekal-Minesbalán.
Conkal-Chixulub.
Conkal-Ixil.
Ixil-Mocochá.
Ixil-Too-Mocochá.
Mocochá-Conkal.
Conkal-Chacabal.
Ixil-)emul.

(Partidos de l zanial, .Afotul y Temax)

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l.
2.
3.
4.
5.
6.

Cansahcab-Teya-Izamal.
Izamal-Tekantó-Bokobá.
Tekantó-Citilcum.
Izamal-Citilcum-Cacalchen.
Izamal-Kumbil á-Hoctún.
Hoctún-Cacalchen.
'.

XI.
VII.

EN LA REGIÓN DE BACA.
• 1.

(Partido de Motul.)
l. Baca-)emul.
2. Baca-Mocochá.

EN LA REGIÓ:\1 DE lZA;\IAL.

EN LA REGIÓN DE SEYÉ-T AHMEK.

(Partidos de Alwnceh, lzamal y Motul.)
l. Seyé-Tahmek.
2. Tahmek- Cacalchen.
3. Cacalchen-Motul.

�253

252

XII. EN LA REGIÓN DE AKANCEH.
( Partidos de Mérida y Akanceh.)
l.
2.
3.
4.
5.
6.
7.
8.

Akanceh-Tecoh.
Akanceh-Timucuy-Tekik.
Timucuy-Tecoh.
Akanceh-Subincancab.
Akanceh-Seyé
Akanceh-Ticopó.
Seyé-San Bernardino.
San Bernardino-Ticopó-Tepich.

CONSIDERACIONES GENERALES
ACERCA DE LA CONSTITUCIÓN DEL SUELO YUCATECO

La península yucateca es una de las regiones naturales más ca·
racterísticas del mundo. Es una de las raras penínsulas que están
dirigidas al Sur-Norte, cuando casi todas las otras tienen la dirección
aproximada de Norte-Sur (India, Indo-China, Arabia, Grecia, Italia,
España, Escandinavia, etc., etc.). Su suelo lo componen únicamente
el terreno calcáreo y los productos que resultan de la destrucción
de éste por las intemperies. Forma una llanura de pendiente casi insensible en la parte Norte, pero que aumenta un poco más rumbo
al Sur, y cuya monotonía se ve interrumpida por formaciones montañosas de muy poca importancia. 1 Su parte oriental es poco conocida; pero parece que Honduras Británica difiere mucho, desde
el punto de vista de la Geografía Física, de las otras partes de la

•.

.

1 Acerca de esas formaciones quiero presentar aquí las conclusiones
que emití en un informe anterior:
•Haré observar que, siendo las capas del Petén septentrional casi segura·
mente de la misma edad que las de Yucatán, es muy probable que las sierri·
tas de este último país deban tener también la misma edad que las ondulaciones del Petén. Pero como esas capas son, con toda probabilidad, pliocénicas,
los movimientos que las han afectado han de ser forzosamente más recientes
que miocénicos, contrariamente á lo que dice el ilustre K. Sapper. Las debe·
mos considerar como postpliocénicas y admitir que el último modelado de la
región guatemalteco-yuca teca ha sido el resultado de los últimos movimientos en la Sierra del Pacífico, movimientos que han hecho sentir sus efectos

r

península. Los otros límites de la región natural yucateca deberían
ser: al Sur, las montañas de Alta Vera Paz; al Sur-Oeste, el Alto
Usumacinta y la región regada por los ríos que van á dará Laguna
de Términos, mientras que, al Oeste y al Norte, los constituiría el
rr.ar. La región oriental es poco conocida.
En toda esta región, que parece corresponder, más ó menos,
como extensión territorial, á Rumanía, se puede decir que casi toda la circulación de aguas se hace subterráneamente. La única
excepción la constituiría el río de Champotón, tan poco conocido,
que es casi imposible decir nada seguro acerca de su curso. No
tomo en consideración los rfos San Pedro Mártir y de La Pasión,
que pasan por los confines de la península yucateca, donde las
condiciones geológicas empiezan á cambiar. Eso se aplica, con mayor razón, á los de Honduras Británica y del Petén oriental, que
son muy mal conocidos, al menos en toda la parte de su curso
que no está en la colonia inglesa.
Es que el suelo yucateco está constituído por una caliza no com·
pacta, sino agrietada y fisurada de tal manera, que las aguas de
lluvia, en lugar de permanecer y de formar ríos, se infiltran en dicho
suelo y se acumulan en su interior. Pero los ríos que no pueden
formmse al aire libre, se forman en el subsuelo, y las aguas, después de haber circulado en las entrañas de la tierra yucateca, vienen á salir al mar, es decir, en donde su nivel viene á confundirse
con el del Océano. En Yucatán no hay ríos, y esta condición tan
especial de una naturaleza tan rara por sí misma, ha traído, á su
vez, condiciones muy especiales para la evolución del suelo yucateLo, para la habitabilidad de este suelo y también, como consecuencia forzosa, para la evolución de las sociedades humanas.
Las aguas que circulan en una caliza, tienen sobre esa caliza
una acción física y una acción química, una ayudando á la otra, y
siendo el resultado final la constitución de un pequeño relieve superficial. La erosión y la corrosión debidas al trabajo de las aguas
hasta en Yucatán. Estos efectos han sido naturalmente tanto más atenuados
cuanto más nos acercamos á la costa Norte de diclia región natural. Por esta
razón es por lo que en Yucatán se observan solamente ondulaciones de mínima amplitud.
«Por otra parte, los movimientos que, según Sapper, tuvieron lugar durante el Pliocénico en la región de Honduras Británica septentrional y de
Quintana Roo meridional corroboran la edad que atribuyo á las ondulaciones yucatecas. Las dos direcciones que se observan en estas últimas se explicarán por la influencia de movimientos venidos del Sur, por una parte, y
del Este, por otra.•

�254

circulantes. cavan en el interior del suelo importantes oquedades; pero las bóvedas superficiales, dejadas sin puntos de apoyo, se derrumban, y así se modela el relieve, que llamaré sec~ndario, del suelo yucateco. Las cavidades, debidas á este trabaJo. de
las aguas, son de forma extraordinariamente irregular y constitl~yen una especie de valles de poca extensión. Cuando estas cavidades llegan hasta el nivel de las aguas, forman los cenotes. y estos cenotes han sido siempre los puntos indicados por la naturaleza para el establecimiento de grupos humanos. El agua: que es
una necesidad absoluta para todos los hombres, puede decirse que
lo es más todavía para los yucatecos, por su extraordinaria l(mpieza· de modo que el hallazgo de un cenote siempre ha deb1do
considerarse como de gran importancia y ha sido muchas veces
el origen de la formación de un pueblo.
.
Pero la evolución de la península yucateca pudiera haber terminado desde hace tiempo ya, si no hubiera habido intervención
de otro gran fenómeno, del cual voy á hablar. Es el movimiento
lento de levantamiento de todo Yucatán, que viene comprobado de
varios fenómenos: por ejemplo, la desaparición del agua de ciertos
cenotes; la desecación de lagunas; la aparición al ai~e libre de capas formadas en los cenotes, seguida de la destrucción de.las formaciones superficiales, etc. El resultado de este levantamiento es
el cambio de nivel de las aguas y una modificación constante del
régimen de la circulación subterránea..
.
Si la mayoría de las aguas de lluvia se abisman en las entrañas del suelo yucateco, no se puede decir que sea asf para todas.
En ciertos lugares, la presenciR de un depósito de arcilla, resultante de la descomposición de la caliza por las aguas cargadas de
ácido carbónico, ha provocado la formación de lagunas generalmente poco extensas. Sin embargo, hay tres de éstas que sobresalen por su superficie: son la de Chichank-hanab, cuyas aguas
son salobres; la de Bacalar, 1 que comunica con el mar, y la de Itzá, verdadero lago, muy honqo en ciertas partes, con islas, de las
que una fué la cuna de la civilización itzae y la ocupa hoy la pequel"ia ciudad de Flores, Capital del Petén. Es posible que estos lagos
sean testigos ele una antigua ocupación de la penínsu(a por el mar.
Seo-ún los mapas publicados y según las observac10nes hechas,
es pr;bable que casi la totalidad de las formaciones ~e la península pertenezca á la edad terciaria. El cretáceo. empieza á .aparecer solamente en el alto Usumacinta y en la región de La L1ber1 No lo conozco de visu.

255

J

)

., .

·1
.
'

tad y de Flores (Petén). En las costas y en ciertas partes del interior, hay formaciones pertenecientes al Cuaternario, de las cuales
volveré á hablar.
Las capas terciarias son quizá todas de edad pliocénica. 1 Las
forma una caliza bastante caracterizada por los fósiles siguientes:
Anomia sinzplex d'Orb.
Plicatula aff. filamentosa Conr.
Pecten gibbus L.
Arca aff. Deshayesi Hanl.
Pecten hemicyclus Rav.
Pectunculus sp.?
Venus Campechiensis Gm.
n
Campechiensis Gm. var.
" mercenaria L.
Oliva literata Lk.
Dolium Verrilli Dall.
Pyrula reticulata Lk.
El Cuaternario se presenta en Yucatán bajo tres formas principales: cuaternario marino, cuaternario lacustre y cuaternario
constituído por depósitos de cenotes.
0
1. -Cuaternario marino.-Forma una faja más 6 menos ancha
alrededor de las costas y se compone de una caliza más 6 menos
compacta, conteniendo algunas veces bastante arena y empastando numerosísimas conchas marinas.
En Champotón, el cuaternario marino está caracterizado por
Venus Cancellata Lk. y Venus Campechiensis Gm.
En la parte Norte de la península, las mismas capas contienen
una fauna más variada, que llega á la mayor variedad en El Cuyo, 2 cerca del límite con Quintana Roo. He aquí la lista de la fauna de El Cuyo:
Astrea bella?
Balanus sp.?
Plicatula gibbosa Lk.
"
filamentosa? Conr.
Mytilu s exustus L.
Arca sp.?
Pectunculus pectinatus Gm.
1 Sapper (Karl). - Grundzüge der Gebirgsbau von Mittelamerika. Eighth
International Geographic Congress. P. 233.
2 El Cuyo de Ancona no está situado en la laguna como lo indican erróneamente los mapas, sino que está en el mar.

•
. .

.

�256

Car dita floridana Conr.
Chania involuta? Guppy.
Venus cancellata L.
,,
Woodwardi Gnppy.
,, cubaniana d'Orb.
Solenucurtus gibbus Sprengl.
Mactra lateralis Say.
Lucina orbicularis L.
cribaría Say.
" trisulcata Conr.
"
speciosa Rogers.
"
sp.?
Corbula sp. nov.
Tellina cequistriata Say no Sow.
Tellina sp. nov.
Cumingia aff. California Conr.
Planorbis Liebnzanni? Dunk.
Tornatina canaliculata Say.
Bulla occidentalis Adams.
Olivella sp.? fragm.
Drillia sp. nov.
Cancellaria sp. nov.
Daphnella ( Raphitoma) sp. nov.
J!arginella apicina Menke.
,,
avena Val.
~Mitra sp. nov.
Fulgur perversum L.
Melongena corona Gm. var.
Nassa Hotessieri d'Orb.
Colmnbella pusilla? Sow.
,,
avara Say.
,,
( anachis) sp. nov.
Bittium alternatum Say.
Bittmn nígrum Totten.
Seila Adamsi H. C. Lea.
Modulus basileus Guppy.
Ccecum regulare Carp.
Crepidula Jornicata L.
"
plana Say.
,,
aculeata Gm.
Natica canrena L.
Ríssoina Chesneli Mich.
)I

..

257

Rissoina Johnsoni Dall.
,,
sp. nov.
,,
sp. nov.
Scalaria cuatro especies nuevas.
Turbonilla nívea Stimps.
,,
interrupta Totten.
,,
sp. nov.
Odontostomía aff. lt:evigata d'Orb.
Fissurella su/fusa Reeve.
Glyphis alternata? Say.
2. 0 -Cuaternarío lacustre.-En el Yucatán antiguo había más
lagunas que en el actual, y esta disminución se explica por el lento
levantamiento del suelo, que ha interrumpido ciertas comunicaciones con el mar, y al que se ha venido á agregar la desecación progresiva. He encontrado trazas de antiguas lagunas, hoy desecadas, en El Fetén, en Santa Rita, y en Yucatán, en la hacienda de
Temozón, 1 cerca de Mérida. Los depósitos lacustres los forma
una caliza blanca empastando conchas, entre las cuales aparece
más abundante Ampullaria, aff. Dysoni Hanley y un Helix no determinado todavía. Estas dos formas viven actualmente y se encuentran en abundancia en todo Yucatán. La Ampullaria especialmente vive en el lago de Itzá y alcanza un desarrollo notable.
La presencia del Helix, concha terrestre, en una formación lacustre, no debe sorprender, puesto que el Heli.x es un molusco que le
gusta vivir en las hierbas que abundan alrededor de las lagunas ó
en las mismas lagunas.
En San Simón, cerca de Venecia, en la parte de la costa occidental en donde colindan los dos Estados de Yucatán y de Campeche, hay una antigua laguna, no enteramente aterrada todavía,
en la cual se notan muchos ejemplares de Ampullaria aff. pyrum
Küster.
En fin, el tercer tipo de cuaternario es muy raro por su modo de
formación. En muchos lugares de Yucatán, se observan capas muy
superficiales de una caliza arenosa basta, generalmente colorida
de rojo y conteniendo conchas terrestres: Chondropoma Grateloupi Pf., Orthalicus undatus Brug. etc., que viven todavía en Yucatán. He aquí cómo se explica la formación de dichos depósitos.
Las aguas de lluvia, cuando caen en abundancia, se llevan la tierra
roja, resultado de la descomposición de la caliza. así como todas las
1 Esta última observación se debe al señor F. Urbina, mi excelente amigo y compañ.ero de viajes.
ANALES.

..

T. IJ.-33.

�258

conchas que se encuentran mezcladas con ella, y se abisman con
tierra y todo en las grietas, que no tardan en llenar. Cuando vienen
las sequías, esta tierra bastante arcillosa se endurece y forma una
especie de brecha. Es lo que sucedió durante los tiempos cuaternarios; pero como hubo levantamientos repetidos del suelo, las
capas superficiales se destruyeron y estos depósitos brechoides,
primitivamente formados en el interior del suelo, llegaron á la superficie, donde los encontramos ahora.
Para terminar con la historia de Yucatán y de sus formaciones
geológicas, debería hablar ahora de los médanos, etc.; pero como
el objeto del presente informe es rendir conclusiones acerca de la
presencia del hombre cuaternario, en Yucatán, y como los datos
geológicos expuestos no tienen más objeto que preparar dichas
conclusiones, no hablaré de estas formaciones modernas.
Mis exploraciones detalladas no me han permitido encontrar ni
un solo vestigio del hombre fósil en la región recorrida. Eso se
explica perfectamente si recordamos que diclra región estuvo cubierta en gran parte por las aguas del mar cuaternario y que, en los
lugares donde no llegaban las aguas de este último, había lagunas
más ó menos extensas y en comunicación más ó menos directa
con .éJ.
El límite aproximado entre las formaciones del cuaternario marino y las del pliocénico, en la región estudiada, pasa por el paraje
San Mateo, en el camino de Hunucmá á Tetiz; sigue rumbo al Oriente hasta llegar á la hacienda de Chel; se dirige después hacia el Poniente y traza, alrededor del pueblo de Hunucmá, una figura irregular para subir después hacia el N. E., pasando por Bella Unión,
Cosgaya; atraviesa el ferrocarril de Mérida á Progreso en el kilómetro 20; pasa por la hacienda de Tamanché y se va acercando á
la costa hasta el ferrocarril de Chixulub á Progreso, en el kilómetro 33.
No llamará la atención que en toda la región· que queda entre
esta línea y el mar, no haya encontrado huellas del hombre fósil,
puesto que, durante el Cuaternario, estuvo cubierta por el mar.
Pero este límite no es sino el que actualmente separa el Cuaternario del Plioceno. Siendo el primero constituído por una roca de
poca consistencia, las acciones de las intemperies Jo han destruído
en muchos lugares; de modo que puedo asegurar que en toda la
región que visité, no hay talleres de silex tallados, ni restos cualesquiera del hombre cuaternario.
Este resultado no está en oposición con el del descubrimiento
que tuve la buena fortuna de hacer, en 1909, en Concepción (Estado

259

de Campeche). El mar cuaternario, si penetró algo en la península,
no llegó nunca á cubrirla toda, y sus depósitos no han formado sino
una faja de poca amplitud alrededor de las costas. Todas las partes interiores de la península han podido ser habitadas y colonizadas por el hombre primitivo, que es lo que vemos sucedió en Concepción.
Ahora lo que queda por hacer es deslindar definitivamente las
regiones que han podido ser habitadas de las que no lo han podido
ser, y trazar un mapa que dé aproximadamente la configuración
de las costas yucatecas en la época cuaternaria. Es lo que espero
hacer en los años futuros de trabajos, si esa Secretaría se sirve de.
signarme otra vez para desempeñar tan honrosa comisión.

t

�SISTEMA SILÁBICO
EN LAS LENGUAS

DE LA FAMILIA MIXTECO-ZAPOTECA-OTOMI,
POR EL LIC. FRANCISCO BELMAR.

J

t

..

..

�SILABISMO.

•

...

• 1 •

Uno de los múltiples fenómenos de las lenguas indígenas del
territorio mexicano es el silabismo de sus voces, al que poca importancia, si no es que ninguna, se le ha dado en el estudio de
aquéllas y el que, de una manera más ó menos directa, contribuye á establecer las relaciones de unas con otras y, por ende, de
las familias lingüísticas. Al hablar de la familia mixteco-zapoteca
y de sus relaciones con el otomí, apunté ligeramente el hecho,
por mí observado, de que el silabismo decrece de las lenguas más
cultas á las menos cultas; esto es, de las lenguas más evolucionadas á las menos evolucionadas y que menor perfección han alcanzado en el sistema á que pertenecen, ó que se encuentran en el
período de regresión. Este fenómeno está. evidenciado en las lenguas de la familia mixteco-zapoteca-otomí, en que, dejando aparte
las palabras formadas á capricho por los gramáticos y doctrinarios
en estas lenguas, se ve que el zapoteco, en su rama principal, y el
hablado antes por los reyes de Zaachila, constan de voces en sumayor parte polisilábicas. Es un principio de las lenguas de esta familia, el de que los elementos silábicos se formen del sonido consonante, precediendo al sonido vocal. y pugnan contra las leyes
fonéticas de dichas lenguas las terminaciones consonantes, como:
ticlzaa, palabra.
kc-llr:-pr:-tao, infancia.

tr:-na, ver:
nar.-ch( amado.

�264

'

.

Este fenómeno se presenta siempre el mismo en las diferentes
lenguas de la familia.
En chatino: gaa, palma.
hoo, santo.
ka-yu, cinco.
bi-loo, ojo.
shu-nna-ya, mi perro.
gui-na-lte, adelgazar, etc.
En chinanteco: gua, manos.
ha, algodón.
li-ba, cuando.
za-ba-cha, está bien.
mui-kia-nno, tu mujer, etc.
En papabuco: ro-loo-ki, acusar.
bee-se, abeja.
ni-si, agua.
En amuzgo: tsa-ha, blanco.
thuu, año.
ke-tiu-nkui, año.
ke--tsu-ma, borrego.
En mixteco: ñu-ko-yu, México.
nu-ndua, Oaxaca.
ya-ka, troje.
ti-yo-ko, hormiga, etc.
En cuicateco: ya-ka, pino.
yu-ku, calabaza.
ngu-chi, lumbre.
ba-ku, casa.
tia-ka, plátano.
ndu-ku, anona.
En mazateco: di-ha, cuerno.
yo-ho, cuerpo.
tsi-ki-nga, brincar, etc.
En popoloca: haa-na, el popoloca.
ku-nia, perro.
ri-ye-nda, ablandar, etc.
En otomí: di-hua-di, yo acabo.
nu-ga, yo.
na-me-tí, el suyo.
ze-tu, abeja.
de-he, agua.
do-gua, cojo.

265

no-tsí, pequeño, etc.
En algunas lenguas estropeadas por los mismos naturales, parecen accidentalmente los sonidos consonantes finalizando sílaba.
Esto se debe á que en el trato común, los indios suprimen la vocal
final de las palabras 6 la consonante inicial de sílaba, usando de la
trasposición de los sonidos. En el idioma papabuco, por ejemplo,
tenemos las voces:
,
er-sha-la, por re-sha-la, abrir.
r-zu-bi, por rí-zubí, amolar, etc.,
y en chatino: ga-ni-lín, por ga-ni-li-ni, acortar.
sh-ka-la, por she-ka-la, el sueño, etc.
Este hecho, expresado en los conceptos anteriores, tiende á de
mostrar de una manera tangible que las lenguas separadas del
tronco común, al entrar en el período regresivo, pierden los elementos silábicos ó alteran éstos de una manera substancial. El zapoteco de Loxicha presenta este fenómeno en mayor grado, encontrándose sus palabras con pérdida de sílabas y especialmente
de los sonidos vocales, vgr.:
yed, por ye-da, pan.
lass, por la-ssa, bravo.
kub, por ku-bi, nuevo.
bak, por b·a-ke, perro.
psin, por psi-na, venado.
yek, por ye-ke, cabeza.
ned, por ne-da, camino, etc.

POLISILABISMO.

Examinando el sistema silábico de las lenguas de la familia mixteco-zapoteca-otomf, se nota la tendencia de las más distantes del
tronco común, á desprenderse de sus elementos silábicos para presentar la desnudez del aparente monosilabismo, 6, en otros términos, la tendencia de rechazar en el período regresivo las formas
de la polisíntesis y de la incorporación. El zapoteco hablado en
los tiempos virreinales, se presenta sobrecargado de sílabas, mostrándonos claros ejemplos de ello los nombres de formación secundaria:
pe-ni-hue-za-ke-ta-xti-la, panadero.
hue-zaa-la-chi, misericordioso.
ke-la-ti-gui-guee-la, voluntad.
ke-la-hue-chie, maldad, etc.
ANALES.

I

T. II.-34.

�266

267

El número de sílabas decrece en los dialectos de este idioma,
que tienden, como hemos dicho, á desprenderse de su complicada
vestidura. Muchas palabras de dos ó más sílabas han perdido alguna de ellas. Así, la palabra kella, de significación abstracta, usada en la formación de los vocablos derivados, pierde la sílaba ke
en serrano, como:
la-shre-ni, por ye-la-shre-ni, grandeza.
la-tu, por ye-la-tu, unidad.
la-na-tse, por ye-la-na-tse, bondad, etc.
El papabuco muestra al zapoteco en su período de regresión,
como se verá por las palabras siguientes:
zuu, por be-zoo, adobe.
rza, por ro-ze-te, enseñar.
uñie, por nia-sho-bi, alacrán.
gaa, por gui-shia-gaa, alguacil.
rya, por ri-yo-la, estar en alto.
keche, por na-ga-che, amarillo.
rzubi, por ri-zo-bia, amolar.
bee, por bee-to-pe, cangrejo, etc.
La lengua mazateca usa del polisilabismo, tanto en las palabras
de formación secundaria, como en las de formación arcaica, y revela, como el zapoteco, la evolución del sistema lingüístico á que
pertenece. Las palabras
tsu- mi-ye-ndi-ku, amenazar;
ti-tsi-ndu- bua, anidar;
ni-nda-tu-ku-ni--kie calavera·
'
'
shi-ti-ku-nda-du-bu--yia
carcelero·
'
dyu-te-ntsu-chi-chi, carnero, etc., '
nos muestran cómo el idioma mazateco agrupa el mayor número
de sílabas en la formación de sus voces. El amuzgo presenta también el polisilabismo, como:
tchi-ntsi-tiu-ke, amagar.
tchi-ntsia-ti-kia, anidar.
ke- tsu-ma, carnero, etc.
Por lo mismo, estas lenguas, en las cuales el silabismo decrece
de una manera poco perceptible, deben colocarse en el grupo de
polisilábicas.

sílabas en la formación de los vocablos. Estos se presentan en una
forma más simple, más elemental; así, si comparamos las palabras
titsindubua, del mazateco, y tchintsitikia, del amuzgo, con ndidaka, anidar, del cuicateco, se ve desde luego que esta palabra ha
perdido dos sílabas. El chatino pierde sus elementos aglutinantes,
como:
kua, acaecer.
slia, algodón.
daa, andar, etc.
Y este procedimiento siguen el mixteco, el chocho, el popoloca
y principalmente el primero, como:
na-yu, temblar.
ta-wi, asar.
taa, escribir.
ku-wi, ser.
si-to, mirar. etc.
Siguiendo, pues, la evolución de las lenguas que hoy forman
la familia mixteco-zapoteca-otomí, en su sistema silábico, se ve de
una manera clara la relación que existe entre el silabismo y el modo de formación de las palabras, decreciendo aquél en las lenguas
que se encuentran en su período regresivo y perdiendo, como una
consecuencia natural, ó disminuyendo, el polisintetismo y la incorporación. Por eso, en las lenguas polisilábicas, como el zapoteco,
mazateco y amuzgo, la polisíntesis y la incorporación ocupan el primer grado, en tanto que en el cuicateco, mixteco, trique, chicho y
popoloca, en los cuales el silabismo decrece, la yuxtaposición
aumenta.

p AULOSILABIS.MO.

Siguiendo el examen de las lenguas de la familia que estudiamos, se encuentra que las otras que pertenecen á ella, pierden sus

PsEUDO}IONOSILABISnIO.

(

El monosilabismo, segun la teoría de los filólogos y lingüistas, es la forma elemental de las lenguas, es el primer estado en
que cada palabra es una raiz. «Sus palabras, en efecto, dice Hovellac, están formadas de simples raíces monosilábicas aisladas,
independientes en principio las unas de las otras.» En las lenguas
de la familia mixteco-zapoteca-otomí no hay ninguna que pertenezca al grupo lingüístico monosilábico. Sin embargo, las apariencias de monosilabismo hicieron considerar el otomí como
perteneciente á este grupo. Don Manuel Crisóstomo Nájera, en
su obra ·de Othomitorum Lingua Disertatio, dice: «De dónde
vinieron, pues, los otomites? Por qué países transitaron? Cuáles
lenguas aprendieron y olvidaron? Cuál es esa á la que llamaron

�•

268

1

1
t

r

I

hiu, la permanente? He aquí, agrega, cuestiones cuya solución, en
parte, podrá darnos la lengua misma, con tal que conozcamos primero su naturaleza. Aun hay otras que averiguar, y son, la primera, ¿la lengua de los othomites tuvo creces, ó más bien pérdidas en
nuestro suelo? ¿Tuvo en él alguna hermana? En Jo que sí ninguna
duda debe cabernos es en que ningún parentesco la une con la Mexicana, con la Huaxteca, con la Tarasca, con la Tarahumara, con
la Zapoteca, con la Matlatzinca, ni con la Pirinda; éstas, pues, y
aquéllas son ramas de distintos troncos.'&gt;
Por estas palabras del autor citado, se ve el prejuicio con que
escribió su notable disertación, haciendo esfuerzos para demostrar
el monosilabismo del otomí, aventurándose hasta afirmar de una
manera dogmática el ningún parentesco de esta lengua con las
demás habladas en el territorio mexicano. «Si aquella lengua, dice,
en la que cada una de las sílabas es una palabra, debe llamarse
monosilábica, como ha demostrado en varios escritos suyos el sabio Du Ponc;eau, el othomite merece ese nombre, puesto que en
ella no hay una sílaba que no sea un signo, y signo no indicante,
sino significativo de una idea, si exceptuamos aquel corto número
de partículas á las que dimos el nombre de «vacías.» Desde 1845,
en que vió la luz pública la preciosa disertación de Nájera, la lengua otomí ha sido considerada por etnólogos, tanto propios como
extraños, como aisladora. Pimentel, en su Cuadro descriptivo y
comparativo de las Lenguas Indígenas de México, publicado en
1862, acepta sin reserva ninguna la tesis sustentada por Nájera. «La
lengua otomí, dice, es esencialmente monosilábica, pues aunque
hay algunas voces de dos sílabas y muy raras de tres, en unas y
otras cada sílaba es una palabra que conserva su significado.»
Pone como ejemplos los mismos rebuscados por N ájera, tales como:
da-me, marido, de da, maduro, y me, madre.
da-nsu, mujer, de da, maduro, y nsu, hembra.
ti-nsu, hija, de ti, retoño, y nsu, hembra.
ba-tzi, hijo, de ba, engendrar, y tzi, retoño.
ksi-ta, abuelo, de ksi, corteza, y ta, padre.
me-ti, rico, de me, señor, y ti, riqueza.
ta-si, plata, de.ta, blanco, y si, superficie.
ka-sti, oro, de ka, rubio y sti, superficie.
mo-he, lago, de mo, cavidad, y he, agua.
da-he, rio, de da, mucho, y he, agua.
yo-hmi, pérfido, de yo, dos, y hmi, cara.
si-ne, labio, de si, hoja, y ne, boca.
kua-ne, lengua, de kua, adentro, y ne, boca.

269

(

(

yu-he, acueducto, de yu, camino, y he, agua.
ne-hia, locuaz, de ne, boca, y hia, palabra.
pe-he, fuente, de pe, brotar, y he, agua.
da-tsu, niña, de da, florido, y tsu, retoño.
do-do, tonto, de do, piedra.
do-gua, cojo, de do, piedra, y gua, pie.
go-da, ciego, de go, piedra, y da, ojo.
Jzia-di, sol, de hia, luz, y di, producir.
hia-tsi, dia, de hia, luz, y tsi, hacer.
gui-da, lágrima, de gui, yugo, y da, ojo.
Nájera funda, pues, su tesis, en el supuesto falso de que todos
los nombres de la lengua otomf constan de una sílaba, y como él
mismo dice, á lo más de dos, y muy raros se componen de tres, y
de que éstos, la mayor parte, sospecha, no asegura, se han formado después que la lengua ha sufrido algunas ligeras alteraciones, por la comunicación más estrecha de los othomites con los
otros indios y con los españoles; mas en todos, agrega, cada una de
las sílabas de que el nombre se compone, conserva el significado
que tiene separado, y sólo forma el tercero por el enlace de las
ideas. Supone, por lo mismo, que los índices de la conjugación: ni,
nza, hma, na, ga, significan, como voces aisladas, el presente, el
pasado y el futuro. Por eso las formas verbales
ni-di-ma, yo amo;
ma-di-ma-hma, yo amé;
na-ga-ma, yo amaré,
las traduce por
al presente, yo amar;
antes, yo amar;
en lo futuro, yo amar.
Todo verbo es, para el citado autor, de una sola sílaba, pues si
el imperativo tiene dos, éstas conservan su significado. El sistema
de conjunción del otomí, dice, ni es antiguo entre los otomfes, ni es
conforme á la naturaleza de su lengua, y las partículas que se aglutinan á la raíz verbal, no componen ni descomponen las palabras;
son, dice, «una cosa que se junta á ella, pero no se enlaza ni entreteje ni confunde con la misma.»
Mas, del examen del sistema silábico de dicha lengua, se ve que
sus palabras son monosilábicas unas, disilábicas la mayor parte y
polisilábicas, pocas. La Gramática del Padre Cárceres, impresa
recientemente por el Prof. Dr. Nicolás León, pone de relieve que
la lengua otomí no puede pertenecer al grupo de las aisladoras:
En efecto, dicha lengua, como todas las de la familia mixteco--za-

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270

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poteca-otomí, tienen afijos indicativos de número, de tiempo, de
persona, irreductibles á un significado aislado; como, por ejemplo,
las partículas de singular ana y no, y ya y yo, de plural, como:
me-he, hombre; ya-mehe, hombres.
hia-di, sol; ya-hiadi, soles.
sana, luna; ya-sana, lunas, etc.
Son irreductibies también á un significado aislado los prefijos
de formación abstracta, como:
ta-shi, blanco; na-nta-shi, blancura,
y el ma para formar los nombres que significan el hacedor, el instrumento ó aparato con que se hace algo, como:
mu-hu-ni, chilmolera, etc.
El pseudomonosilabismo del otomí se ha fundado también en
que la mayor parte de las palabras de formación secundaria emplean en ella la yuxtaposición de voces de significado aislado é independiente. como:
da-ngu, rata;
tzu-pa-ngu, ratón;
o-ki-du, sepulcro;
da-ma-she, tarántula;
do-mi-tzu, tórtola, etc.;
pero este modo de formación ni es especial del otomí, ni constituye por sí sólo el monosilabismo que se le ha atribuido.
El chinanteco corre parejas con el otomí y rechaza las partículas • de relación, presentando la desnudez silábica de las leno-uas
b
ag-lutmantes en su período de regresión. La mayor parte de las
palabras de formación primitiva son monosílabos con diferentes
significaciones. Así:
cha significa: pita, poner, levantar, responder, mezquino, en
medio, hondura, pozo, cabo de arriba, cacao, guajinicuil, tener,
madre, etc.
cho significa: bueno, arriba, lamer, quebrar, etc.
gua significa: iglesia, tierra, lagarto, hechizar, cuchara, etc.
hii significa: guayaba, agrio, oler, arma, tiempo, pescado, etc.
hon significa: tocante. morir, mentir, besar, lado de la boca, etc.
ha significa: llano, algodón, espuma, dientes, danza, gusano, etc.
mui significa: mujer, grano, culebra, agm1, cántaro, etc.
nii significa: allá, tres, él, quitar, hongo, etc.
no significa: casa, lodo, bobo, mucho, fregar, frijol, cerda, adentro, etc.
. ta significa: carbón, aguacate, plátano, agujero, trabajo, tira,
teJer, etc.

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La yuxtaposición forma en chinanteco, como en otomí, palabras de dos ó más sílabas, conservando cada una de ellas su significado ideológico, como:
ma-eu, bastón, de ma, palo, y eu, detener.
na-ta, telar, de na, pedazo, y ta, tejer.
cho-yi, cocina, de cho, arriba, y yi, lumbre, etc.
Este modo de formación se emplea principalmente en los nombres geográficos, como:
Mua-mu, Cerro verde.
Mua-kii, Cerro del colibrí.
Mua-chiu, Cerro del gavilán.
Mua-sain, Cerro del chivo.
U-hiu, Usila.
Ho-ta, Paso de escalera, etc.
El sistema de conjugación chianteco es más sencillo que el
otomí. El presente es la raíz pura del verbo, indicándose las personas con los pronombres, como:
nia-koe, yo doy.
niu-koe, tú das.
ire-kue, él da, etc.
El pasado reconoce el prefijo ga, como:
nia ga-koe, yo di.
niu ga-koe, tú diste, etc.
La partícula a "es indicativa de futuro, como:
a nía-kuoe, yo daré, etc.
Ambas lenguas, la otomí y la chinanteca, presentan la apariencia del pseudomonosilabismo por ser su estructura rudimentaria,
y con este hecho queda comprobado que el silabismo decrece en
las lenguas menos cultas de la familia mixteco-zapoteca-otomí.
Sin embargo, esto no quiere decir que ellas hayan alcanzado su
mayor desarrollo ó que sean las más antiguas, porque para asegurar ó suponer ese hecho, faltan datos; peru lo que sí puede asegurarse es que ellas son desgajamientos remotísimos de un tronco
común y que el sistema silábico de la familia mixteco-zapotecaotomí corresponde al mayor ó menor grado de polisíntesis y de
incorporación en las lenguas que la forman, ocupando el ~r~mer
lugar la zapoteca, y el último, el chinanteco, en el cual el pohsmtetismo es insignificante.

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CASA NillIERO 19 DE LA CALLE DE DON JUAN MANUEL DE LA CIUDAD DE MEXICO, D.

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naloé pintados, 1 candelabros de cristal azul turquí dorado, bombas
de cristal blanco con sus cadenillas para colgar y pinturas de va~
lor. 2 El mismo buen gusto aparecía en su vajilla de Sajonia, en.sus
vasos de cristal dorado, en sus cucharas, cucharones, tenedores,
cuchillos, braserito, candeleros, saleros y vinagrera, todos de plata, 3 y principalmente en los útiles y enseres que sólo ella usaba,
como su rosario de perlas y oro, de siete misterios; sus escobetas con guarnición de seda y plata, para peinarse; su partidor de
plata y sus peines de carey; sus fundas de almohada hechas de cambray y entretejidas con lazos de listón; su almohadilla de madera
de bálsamo con chapita y llave de plata; su dedal de oro; sus devanadores de carey con seda y su caja de pinturas muy finas, maqueada. 4
Los gastos que Leona hizo para instalarse;en su nueva casa, resultaron excesivos con relación al capital de 107,000 pesos que había heredado de sus padres, y del cual una porción considerable
era. improductiva, porque consistía en alhajas y muebles. De manera que muy pronto Leona no contó en realidad, para vivir, sino con
un capital de 85,400 pesos, impuesto al 5.% sobre el peaje y avería
del camino de Veracruz, y que por lo mismo sólo le proporcionaba una renta anual de 4,270 pesos. Esto no debe de haber pasado
inadvertido de don Agustín Pomposo, que llevaba sus cuentas con
minuciosa exactitud; pero sí de Leona, que jamas había administrado bienes algunos; por Jo que continuó gastando como gastaba
su madre cuando don Gaspar, hábil para los negocios, acrecía sin
cesar su fortuna. Doña Camila fué probablemente muy gastadora
también; nos consta, á lo menos, que gustaba asimismo de usar
valiosas cosas de exquisito gusto; su cigarrera, por ejemplo, era de
oro y de brillantes: 5 sabido es que entonces las señoras fumaban.
Leona, así, pedía y pedía sin tasa fuertes partidas de dinero á don
Agustín Pomposo, quien, por querer ejercer para e:lla «los oficios
de padre y madre,» según expresión suya, 6 tuvo la debilidad de no
1 A. P. Fernández de San Salvador. Razón de los bienes que dejó doña
.María Leona Vicario en esta casa número 19 de la calle ele don Juan Manuel,
donde habitaba en mi compañía, aunque teníamos separadas familias y habitaciones. Abril 28 de 1815. En causa citada, instruída contra la misma Leona.
2 A. P. Fernández de San Salvador. Cuenta y Razón citadas.
3 Ibídem.
4 A. P. Fernández de San Salvador. Razón citada.
5 A. P. Fernández de San Salvador. Cuerpo de bienes citado.
6 Alegato en defensa de su sobrina doña María L eona Martín Vicario.
(Sin fecha.) En causa citada, instruída contra la misma Leona.
ANALES,

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negarle nada. No es de extrañar. pues, que Leona consumiera en
los tres primeros meses de su orfandad, no completos, ó sea desde
el 10 de septiembre hasta el 31 de diciembre de 1807, la excesiva
cantidad de 11,777 pesos; 1 diremos en su abono que, aparte de los
fuertes gastos de los funerales de doña Camila, de lutos, de compra de muebles nuevos, de apertura de cochera y otros igualmente necesarios, tuvo que pagar 8,000 pesos á don Juan Antonio
Cobián por el traspaso de Ja casa de Don Juan Manuel, 2 donde él
había hecho por cuenta propia mejoras muy costosas, poniendo vidrieras con cristales grandes y finos, cielos rasos de mirriñaque,
cajonerías embutidas en la pared, etc., etc.; 3 agregaremos que durante el siguiente año de 1808, Leona se redujo á gastar 6,900 pesos en números redondos, 4 suma que, si bien se saldaba aún con
un déficit cuantioso, permitía en cambio esperar un equilibrio
próximo entre las rentas y los gastos, que para nadie es fácil de
realizar repentinamente; todavía podríamos añadir en favor de Leona que no Ilegó á gastar en alhajas un solo medio, á pesar de que
cualquiera otra joven rica, en su caso, hubiera comprado muchas;
cierto es que Leona no las necesitaba, pues poseía las muy valiosas de su madre, como un aderezo formado de un collar de cincuenta y una perlas y una calabacilla con lazo de brillantes, y dos
aretes también con calabacilla y estrellitas y lazos de brillantes.5
Empero, si Leona en sus gastos se mostró ligera, puso en todo lo demás excepcional cordura, cual correspondía á la educación
perfecta que había recibido de sus excelentes padres, á quienes
continuó amando como si vivieran; este amor se manifestaba de
un modo especial con las misas que frecuentemente hacía decir para sufragio de sus almas. 6
Sucede generalmente que quienes tienen puestos sus ojos de
continuo en la divinidad infinita y perfecta, al volverlos sobre este
mundo de miserias, encuentran despreciables á los insignificantes
y defectuosos seres que lo pueblan; pero no sucedió así con Leona, que á la par que abrigó siempre un intenso misticismo, según
diremos luego, alentó hasta su muerte acendrados sentimientos altruistas, que le hicieron profesar vivísima simpatía á todos sus

prójimos, á quienes indistintamente socorría en su pobreza, á veces «con gruesas sumas de dinero;» 1 curaba por su propia mano
en sus enfermedades; 2 mantenía en su vejez desvalida, 3 y perdonaba cuando le hacían algún mal. 4

1 A. P. Fernández de San Salvador.
2 Ibídem.
3 A. P. Fernández de San Salvador.
4 A. P. Fernández de San Salvador.
5 A. P. Fernández de San Salvador.
6 A. P . Fernández de San Salvador.

1 C. M. de Bustamante. Necrología citada.-A. P. Fernández de San Salvador. Cuenta citada.-Copia del testamento de doña Leona Vicario. 30 de
marzo de 1829. M. S. en mi poder.
2 A. P. Fernández de San Salvador. Alegato en defensa de doña María
Leona Martín Vicario. (Sin fecha.) En causa citada, instruída contra la misma Leona.
3 C. M. de Bustamante. Necrología citada.
.J. A. P. Fernández de San Salv?tdor. Cuenta y Razón citadas.

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Cuenta citada.
Razón citada.
Cuenta citada.
Razón citada.
Cuenta citada.

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�CAPÍTULO IV.
SU RELIGIOSIDAD.

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La piedad religiosa que infundieron á Leona sus padres, no decayó en ella después de que murieron.
Las pinturas que adornaban las paredes de la casa que habitó
en la calle de Donjuan Manuel, dos hechas por su mano, eran de
la Virgen :Madre de Dios y de Santos y de Santas, y en su pequeña biblioteca dominaban las novenas y otros impresos místicos, escogidos en su mayor parte con singular acierto, pues entre ellos
figuraban las Epístolas de San Gerónimo, los Avisos de Sanjuan
de la Cruz, las Obras de San Francisco de Sales y la Semana Espiritual por nuestro donjuan de Palafox y Mendoza. 1 No nos consta, sin embargo, que Leona leyese estas obras, aunque debemos
presumirlo.
Sí sabemos con evidencia que Leona profes aba igual devoción
á Ntra. Sra. de los Remedios y á Ntra. Sra. de Guadalupe. Para
poder apreciar de manera debida este curiosísimo modo de ser de
1 A. P. Fernández de San Salvador. Razón citada.

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su religiosidad, necesitamos recordar aquí las singulares historias
de ambas Vírgenes.
Ntra. Sra. de los Remedios es española á no dudarlo, pues antes de que se apareciera en la Nueva España, había siclo traída de
la Penfnsula una imagen suya, tallada en madera y que medía «poco más de cuarta,» por un soldado de Hernán Cortés, muy probablemente Juan Rodríguez de Villafuerte, según conjetura el Maestro fray Luis de Cisneros, primer historiador de esta Virgen. 1
Es de cuerpo erguido, carga en el brazo izquierdo á su hijo y
empuña un cetro en la mano derecha, levantada hasta la altura del
hombro con ademán imperioso; tiene abundante cabellera rizada,
que baja sobre la espalda y ambos hombros; rostro redondo, blanco y terso; frente dilatada y recta; ojos garios, graves, de gran
pupila, muy abiertos y que al mirarlos imponen; nariz adelgazada
y boca severa, de labios gruesos; luce rica corona festoneada, que
remata en una cruz, y viste túnica y manto suntuosamente bordados y de faldas demasiado anchas: 2 su actitud general es la de una
soberana acostumbrada á mandar con dominio absoluto.
Hay quienes aseguren que Ntra. Sra. de los Remedios se apareció en México desde los primeros combates que libraron los españoies contra los indios; pero fray Luis de Cisneros solamente
quiere hablar de su portentosa aparición verificada durante la Noche Triste, que fué la del 30 de junio de 1520, cuando los pocos españoles que lograron huir de la gran Tenochtitlan, perseguidos y
destrozados por los mexicanos, llegaron hasta el cerro Totoltépec
y se atrincheraron allí en el cu Otoncapulco y otras construcciones
indígenas inmediatas. Agotados por el cansancio, las heridas, la
1 Historia del principio, y origen progresos venidas á Mexico, y milagros
de la Santa Imagen de Nuestra Señora de los Remedios, extramuros de Mexico. (México.) 1621. (Escrita hada 1616, fecha de la aprobación de la obra, ó
poco antes.) Fols. 25 vto. y 35 vto.; este último aparece como 45 por errata de
imprenta.
:~ Hemos tenido á la vista el grabado que ilustra La Milagrosa invención
de un thesoro escondido en su campo; que halló un venturoso Cazique y escondió en su casa, para gozarlo á sus solas. Patente en el santuario de los
Remedios en su admirable imágen de N. Señora; por el P. Francisco de Florencia. (México.) 1685; la descripción que pone Cisneros en su obra citada, fol.
35 vto., y la imagen original, que, por bondad del señor Párroco de su Santuario, don S. Garza Treviño, pudimos estudiar muy de cerca: desgraciadamente está ya un tanto desfigurada por la acción de los siglos y el exceso de
adornos que le han puesto. Véase la reproducción que publicamos de esta
imagen, según fotografía directa que nos hizo el inteligente artista, señor Profesor don Antonio Cortés.

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IMAGEN ORIG~NAL DE NTRA. SRA. DE LOS RElVIEDIOS, QUE SE VENERAEN SU SANTUARIO, EN EL PUEBLO DE SU NOMBRE MUNICIPALIDAD DE SAN BARTOLO NAUCALPAN, DISTRITO DE TLALNEPANTLA
ESTADO DE l\'IEXICO.- SEGUN FOTOGR.AFIA DIRECTA TOMADA RECIENTEMENTE.
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falta de alimento y la desmoralización, resistían ya muy débilmente á sus incansables perseguidores, y se habrían rendido muy
pronto, seguramente, si en aquellos momentos de suprema angustia no hubiese bajado del cielo Ntra. Sra. de los Remedios, acompañada del Apóstol Santiago, á detener á los denodados indios con
rayos y puñados de tierra, que les echaba á los ojos para cegarlos, mientras el aguerrido Apóstol, bien armado sobre su caballo
blanco, hacía «gran matanza de ellos.» 1 Quizá se juzgue que los
conquistadores eran indignos de esta ayuda celestial, porque injustamente y sin el motivo más leve habían robado á los mexica sustesoros cuantiosos, reunidos durante siglos; profanado sus templos,
que miraban con la mayor veneración; aprisionado á sus reyes, que
adoraban como á dioses; raptado y prostituído á sus mujeresmás
bellas; asesinado á incontables de ellos, sólo para infundir terror, y
oprimido más y más duramente á las poblaciones todas; pero semejante juicio no será hecho de seguro por quienes ciegamente crean
que la divinidad no se equivoca nunca, y que sus altos designios son
inescrutables para los míseros hombres.
Después de la Conquista, Ntra. Sra. de los Remedios se apareció varias veces. hacia 1540, á un indio noble llamado, en su gentilidad, Quauhtli 2 y, al ser bautizado, don Juan de Tovar, natural
del pueblo de San Juan Teocalhuican, sito al Poniente y á corta
distancia del cu Otoncapulco. 3 Le!, Virgen quería que su pequeña
imagen, perdida ó enterrada de propósito por Rodríguez de Villafuerte en aquel cu, la misma Noche Triste, y que se conservaba
intacta aún milagrosamente, tuviera allí una ermita propia, donde pudiera recibir el culto que merecía como reina del cielo y especial protectora de los conquistadores de México, que sin ella habrían perecido indefectiblemente casi al comenzar su obra. Pero
la Virgen no se dignó hablar al indio don Juan; por Jo que éste no
pudo adivinar sus propósitos. La Virgen tampoco caía en cuenta
de que el indio don Juan era de una simplicidad extraordinaria.
Así transcurrieron muchos días hasta que el indio don Juan, anclando de caza, encontró casualmente á la imagen debajo de un gran maguey, crecido en la cima del repetido cu. Saludóla con las mejores
palabras de comedimientos y de amores que podía decir, é inmediatamente la llevó á su choza con reverencia suma; la colocó so1 L. de Cisneros. Historia citada. Fols. 7 vto., 8 fte. y vto. y 31 fle. y vto.
2 Águila.
3 L. de Cisneros. Historia citada. Fols. 31 fte. y vto.-F. de Florencia.
La Milagrosa invención citada. Fol. 2 fte.

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bre una arca, lo·menos malo de sus pobres muebles, y le destinó el
lugar más decente de su miserable hogar. Empero, nada de todo
esto satisfizo á la Virgen, que prefirió regresar á su olvidado cu,
y abandonó luego al indio donjuan. Lleno éste de loca desesperación, la buscó afanosamente por montes, llanuras y poblados hasta que logró hallarla en su primitivo puesto. Con tiernísimas palabras respetuosas le manifestó su resentimiento, porque lo había dejado, y nuevamente la trajo á su casa; su gran inocencia Je hizo
atribuir la escapatoria de la Virgen á falta de alimento y precaución, y por esto le puso qué comiese y qué bebiese y la encerró
dentro de una caja; el bienaventurado indio ignoraba que los seres
divinos no comen ni beben, y que nada terreno resiste á su omnipotencia. La Virgen, pues, volvió á escaparse día á día, y el indio don
Juan, que la amaba entrañablemente y no podía resignarse á perderla, día á día iba también al cu á recuperarla. No de otra suerte
transcurrieron doce años. Viendo al cabo de ellos el indio don Juan
que ninguna cosa adelantaba con su perseverancia, sus ruegos, buenos tratos, ofrendas y precauciones, y cansado ya de las muchas
personas que de continuo concurrían á su reducida choza para visitar á la Virgen, arregló con don Alvaro Tremiño, primer Maestrescuela de la Catedral de México, que Ntra. Sra. de los Remedios
fuese transladada á una ermita del propio pueblo de San Juan Teocalhuican, de donde «todavía se solía ir• al cu antedicho. Enfrióse
tanto con esto en su fervor por la Virgen el indio donJuan, que poco
después, al enfermarse de gravedad, no quiso implorarla, y optó
por acudir á Ntra. Sra. de Guadalupe, que lo recibió sonriente, le
devolvió al punto la salud, le dijo con dulzura que no debía haber
olvidado á Ntra. Sra. de los Remedios y le descubrió sin reservas
que esta Virgen deseaba tener una ermita en el cu Otoncapulco. El
indio don Juan, que sin duda tenía alma de santo, depuso al instante su justificado resentimiento, y edificó violentamente la ermita,
al Poniente del cu, como á cien pies de distancia, con paredes de
piedra y barro y techo pajizo, que pronto se arruinaron; pero años
después, la ermita fué reconstruída y ensanchada de una l'nanera
perdurable por la Nobilísima Ciudad de México, á instancias de su
Regidor y Obrero Mayor don García de Albornoz, que cuidó de
que se levantara la capilla principal sobre el mismo punto donde la
Virgen había permanecido enterrada pacientemente durante el
largo espacio de cinco lustros. Allí continúa aún la Conquistadora
heroica. 1
1 L. de Cisneros. Historia citada, fols. 31 á 33, 35 y 38 á 40.

281

cirse con seguridad que no ha habido raspaduras; pero si se notan
puntos opacos, hay que suponerlas y que presumir que éstas fueron encubiertas con sandaraca, brea ó alguna resina ó substancia
sobre la cual no tuvo acción el agua. Si hay lugares más transparentes que el papel, nos indicarán que las raspaduras fueron enmascaradas con substancias que son solubles en el agua, como
almidón, grenetina, alumbre, etc.
3.ª manipulación.
Déjese secar el papel y humedézcase de nuevo con alcohol ele
87º, siguiendo el mismo procedimiento que el empleado para el
agua; y si hubo empleo de resinas, éstas se disolverán en el alcohol y se volverán transparentes las raspaduras.
4.ª manipulación.
Séquese nuevamente el papel y colóquese debajo de una hoja de papel de seda muy delgada, pasándole en seguida una plancha de hierro bien caliente; esta operación es en muchos casos suficiente para que aparezcan las letras que han sido parcialmente
borradas. '
5.ª manipulación.
Mójese un papel tornasol y colóquese con alguna presión sobre
el lugar sospechoso, y si nos da una reacción ácida, tal vez esto
nos dé un indicio de la presencia del ácido hipoclórico ó del alumbre. Pero hay que tener en cuenta, al hacer esta prueba, que muchos papeles son decolorados en su fabricación con hipocloritos;
así es que hay que cerciorarse, en una esquina, de la acidez original del papel.
6.ª manipulación.
Colóquese de nuevo el papel sobre el cristal, y con una solución de tanino ó, mejor aún, de ferrocianuro al 1% tóquense con
un pincel los puntos sospechosos donde se presuma que ha habido letras borradas, y si la tinta es realmente antigua, la letras
tomarán una coloración azul. En ocasiones hay que aplicar la solución repetidas veces para que aparezcan las letras y aún para
ello se necesitan meses.
Debe tenerse en cuenta que las tintas antiguas, hechas con tanato de hierro, son más difíciles de hacer desaparecer que las modernas; por eso es muy probable la reaparición de escritos antiguos que han sido borrados por el tiempo.
El arte fotográfico, en este género de investigaciones, ha prestado grandes ayudas, descubriendo fraudes y alteraciones que
habían pasado inadvertidos aún á las vistas más perspicaces.
Un caso, que servirá de ejemplo para otros análogos que pueANALEs.

T. II.-36.

�283

282

. ..

dan presentarse, nos dará idea de cuán útil puede ser para el historiógrafo de sano criterio la concurrencia de una prueba química.
Supongamos que un individuo presenta un manuscrito que dice ser de la época inquisitorial; dicho documento está hábilmente
falsificado: la letra, el estilo, el papel, todo parece corresponder á
la época susodicha. El historiador ya ha verificado toda clase de
pruebas paleográficas, históricas, etc.; el texto corresponde á los
hechos relatados; no encuentra anacronismos; en fin, por los medios que están á su alcance ha llegado á un acuerdo perfecto entre los hechos y sus ideas. Pero el químico, viniendo en su ayuda,
raspa un punto, una coma, un fragmento de letra, y sujeta esta partícula al exámen microquímico, y si re¡mlta que la tinta usada en la
escritura es de base de anilina, adiós autenticidad del documento: ya se podrá decir que se trata de una hábil copia de un hecho histórico ó no, pero que la escritura es moderna; y con la ayuda de un
diccionario de Química se puede fijar hasta la edad probable del descubrimiento de la anilina, y entonces decir que la escritura ha sido
verificada de tal día á la fecha en que fué entregado el documento.
Vamos á exponer con toda rapidez otros ejemplos en los que
puede tener intervención directa la Química.
Se trata de la venta de un códice, y el arqueólogo manda el
ejemplar á un químico con el cuestionario respectivo, es decir:
l.º ¿Sobre qué clase de papel está hecho el códice?
2. 0 ¿Qué clase de pintura fué la usada en los jeroglíficos?
El químico toma un pequeñ.ísimo fragmento del papel, lo lleva
al microscopio, y después de algunas reacciones, determina que el
papel no es análogo al usado en otros códices y que la pintura son
lacas solubles y no de bases minerales naturales, sino de procedencia sintética.
Como los códices están hechos de papel de fibra de maguey y
pintados con colores minerales insolubles que proporcionaba la
naturaleza á los antiguos mexicanos, ya se podrá asegurar, basados en un hecho científico, que el ejemplar en estudio es falso, y
el arqueólogo se evita todo trabajo ulterior de investigación.
Casos de investigación científica, muy curiosos, se deben á la
Química. Cuando se trató de investigar la probable procedencia
de nuestros grandes monolitos arqueológicos, se hizo un análisis,
y por su tamaño y composición se puede suponer que fueron piedras tomadas del Ixtaccíhuatl; pues, en cuanto al tamaño, no se
encuentran en otro lugar más cercano que el mencionado, y en
cuanto á la composición, es idéntica á las susodichas.
En esta clase de investigaciones, se ha pensado que, para cer-

í

•

dorarse de si la llamada piedra de los sacrificios, sirvió ó no realmente para verificarlos en la antigüedad, se haga el análisis de
dos fragmentos diferentes de la roca: uno, de la parte por la cual
se supone que escurría la sangre, y otro, de un lugar que no hubiera sido tocado por ella, pero que estuviera lo más cercano posible al anterior. Si hubiera sangre, se encontraría mayor cantidad de fierro en uno de ellos, debido á la hemoglobina, y el estado
de oxidación en el cual se encontrara el fierro, sería al máximo,
estado que rara vez alcanza en las rocas. Lo mismo podemos decir
del vaso sagrado de los corazones.
Hay un grupo de falsificadores bastante hábil que especula con
la sofisticación de monedas y medallas antiguas, procurando, al
hacer su venta, ponderar el valor histórico del objeto y pidiendo
un precio elevado para que el comprador se distraiga y no fije su
atención en el valor intrínseco de la reliquia.
En objetos de plata, cobre, latón ó bronce, lo que se falsifica
únicamente es el troquel, pues el metal sí es bueno, debido á subajo precio, en relación con el de la medalla ó moneda, considerada
como reliquia histórica; pero cuando se trata de objetos de oro, la
falsificación alcanza hasta el metal.
El reconocimiento de una liga de buena ó de mala ley está casi al alcance de todos; pero hay ciertas ligas, como una descubierta por Daloz, en las monedas de plata, falsificadas, las cuales tenían todos los caracteres físicos de la plata: sonoridad, dureza,
brillo y, más aún, no era fácilmente atacable esa liga por el agua
fuerte. Inútil es decir que la composición de esta fórmula ha permanecido en secreto por razones obvias.
Muchos casos de Qurmica legal podrían ser citados, tratándose de auxiliar á los museos; se podría escribir un extenso diccionario
de alteraciones y falsificaciones; pero, para terminar, citaremos un
caso que con demasiada frecuencia se presenta.
Una persona posee un documento auténtico en el cual se describe una bandera histórica que prestó sus servicios por los años
20 y 25 del siglo pasado; esta persona presenta para su venta una
bandera que concuerda con la descripción del documento.
El historiador recurre á un químico, quien la somete al siguiente estudio:
Las sedas de hace 20 6 30 años tienen sericina en sus fibras,
por defecto de preparación; las modernas tienen, generalmente,
óxidos de zinc ó de estaño ó metaestanatos, por exceso de fraude.
Los mordentes, Jo mismo que las materias colorantes, han variado mucho con el transcurso de los años.

�284
Y, si al estudiar esta reliquia, resulta que no hay sericina, que
tiene óxido de estaño y que uno de sus colores está dado con cloruro de rosanilina, por ejemplo, diremos que se trata de una bandera fabricada con materiales cuya edad data de 30 años á esta parte.
Con una prueba tan patente, el perito historiador ya no tiene
que someterse al rudo trabajo de investigación documental; pero
supongamos que resulta la seda de la misma época de la bandera: la afirmativa en estos casos no da valor á la autenticidad del
objeto, pues que del análisis de una moneda resulte que ésta realmente es de oro, no se deduce que sea auténtica.
Bibliografía consultada: Istriati, Traite de Chimie.--Fresenius, Chimie analitique.-La Nueva Enciclopedia.-Naquet's Legal Chemestry.
Bibliografía citada por este último autor: Lucas, Chem. Central,
1868-1517; Knecth Senefelder, Technol. XXVI-143; Monde, Comp.
Rend. LVIII, 371; Ding. poly Jour. CLXXII, 390; Vonverk Ding. poly
Jour. CLXXII, 158; Berl. ind. Z, 1864-41.

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CUAUHTEMOC

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SU NACIMIENTO Y EDUCACION,

POR

ROBERTO AR GÜELLES BRI N GAS
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DE CUAUHTEMOC.

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Sobre el fuerte tlatocaicpalli, en que reflejos hialinos y metálicos recamaban policromías vivaces y fastuosas, Moctezuma Xocoyotzin ungía su austera humanidad con divina preeminencia, y,
absorto y rígido en la convicción de su origen divino y en la seguridad de su poder terrestre, regía con ademán augusto y mirada
profunda la supremacía de su raza guerrera y devota sobre pueblos sencillos, artistas, longevos y distantes.
Ciñó á sus sienes febriles la diadema áurea de los emperadores,
tras larga vida de meditación en los teocallis/ y, al despertar sonámbulo de su éxtasis 1 junto á terribles divinidades de entrañas
desoladas y ele sed insaciable de sangre victimada, vióse frente á
frente de horizontes surcados de nubes de opulencia y llenos de
fulguraciones regias como pompas de crepúsculo fantástico; Y,
afirmando el cactli ele oro, y envuelta el alma en sombra densa y
trágica, se puso en pie lentamente, y fatalmente marchó entre círculos de fuego de ambición desenfrenada; y de la mano de apetitos

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brutales de poder, y apoyado, como en robusto báculo, en hipócrita sagacidad, marchó sobre el destino tenebroso, agrandando
con tiránica firmeza su religiosidad y su soberbia ante la humildad
de sus súbditos, condenada á bajar los ojos á su paso.
Pontífice, ejemplificó devoción y penitencia; guerrero, ilustró
valor y audacia; monarca, hizo esperar para la Nación Méxica claros días de gloria, luengos campos de conquista, inexhaustos tesoros de tributos, interminables cadenas de cautivos.
Los dioses, á su exaltación, debieron alegrar sus rostros fatales
con muecas pavorosas de agradecimiento.
El poderoso tecuhtli había sido el confidente de los númenes; y
por su boca sagrada salieron los sapientes oráculos que la muchedumbre acogía con respetuoso terror. Fué, entre los sacerdotes,
el predilecto de los dioses; y durante las negras horas de la noche,
mudo ante el fuego inquieto de los altares, estremecido por el hondo viento desencadenado en la selva mitológica, abrumado bajo
la solemnidad augusta de las constelaciones silenciosamente fulgurantes en el recogimiento de la tiniebla solitaria, recibió, en la
ansiedad de su espíritu trémulo eternamente, las confidencias divinas, á veces, misteriosas, suaves; á vegadas, como brisas sobre flores; de cuando en cuando, graves, como murmurios de ahuehuetes.
y con frecuencia, henchidas de iracundia estrepitosa, como inmensas amenazas de huracanes.
Llegó, pues, el valiente Moctezuma. de los rojos misterios de
la religión, por las gradas del templo patinadas de sangre y olientes á sacrificio, hasta el trono sostenido por una añeja fidelidad
rendida; y recogió la vasta herencia que le dejaba el bravo y cruel
Ahuítzotl, cuando aun no se apagaban en su fervor supersticioso
los ecos de los secretos de los dioses,·y su mano con movimiento
ritual parecía elevar continuamente á la faz formidable de Huitzilopochtli, el sacro sahumador chisporroteante y oloroso, de cazoleja exornada á maravillas de dibujo y de esbelto y elegante mango que sonaba con el extraño ruido de las guijas que en rítmico
rodar chocaban en su hueco interior de barro. Y, como su más alta
aspiración ostensible había sido enaltecerá todo trance el culto
sangriento y procurar la mayor esplendidez de las fastuosas prácticas de las liturgias pavorosas, la clase sacerdotal lo acató á su
advenimiento al trono, con unánime beneplácito, viendo en él la
encarnación solemne de su ideal obscuro, y confiando en que sabría acrecentar el terror de las tremendas divinidades en el sobrecogimiento de los fieles, y el respeto de los sacerdotes en la consideración de los siervos.

Los guerreros esperaban de él grandes hazañas, ya que lo habían visto, en múltiples y gloriosas ocasiones, atravesar en la arrogancia rugiente de su alto rango de Tlacochcálcatl, por entre la
furia enemiga, semejante á Tlálloc, el que lleva en _su frente la to~menta y desata con sus dientes de rayos la desolación y el exterminio, y lo habían seguido, con ímpetus_ de ráfagas, en sus d~vast~dorcs triunfos á través de pueblos ardientes, de bosques ate1 radosi
de dinastías muertas, de razas abatidas.
.
.
Los mercaderes ejercitaban sus músculos y su res1stenc1a, para
pojer salvar las enormes distancias que los cansarían ~n ~u_s futuros viajes por regiones fabulosas, en busca de plum~Jes, 1_nsados:
de piedras rutilantes, de frutos exquisitos, de mantas nqms1mas, de
o de oro de plata de cobre, de joyas, de perfumes, con que
Caca
(',
'
'
. fl"'l
llenar sus alforjas y doblar sus espaldas al regreso tnun a a a
patria prestigiada.
Los niacehuales, atados á las clases superiores por el pacto de
Atzcapotzalco, y pacientes servidores de los próceres, s_e pre~araban, en el abandono de su hambre y desnude_z, á ren_dir su ignorancia y su ruindad transportando desde agnos confines los ?loques ciclópeos que darían cuerpo y prestarían ornato á macizas
construcciones, indudablemente trazadas en el ensueño de orgullo
del rey, para su mayor gloria y la conservación de su recuerdo en
las pósteras generaciones estupefactas.

***
'1
&gt;

Aun recordaba el Gran Consejo Electoral-reunido á raíz de
las exequias de Ahuítzotl para escoger á aquel que debía pro~eguJr
aumentando el poderío azteca-el aspecto humilde y la apanencia
resignada con que Moctezuma, irguiénd~se de prez intens_a, oyó
el resuitado que lo favorecía; y no se olvidaban los propósitos ~e
aobernar bien y siempre fiel á la tradición de sus mayores, que diJo
:n arenga suave con voz dulce, temblorosa en lágrimas, mientras
sus oyentes inclinaban las frentes pensativas, sintiendo correr por su
silenciosa actitud el estremecimiento de la visión de los memorables sucesos, que, para ellos, presentaba un futuro de grandeza_s
evocado y presentido en la persona del joven Gran Sacerdote amigo de los dioses.
.
.
El sabio rey Netzahualpilli y el modesto Totoloqmhuatzm apro·
baron de cortés manera la acertada elección.
ANALES,

T. II.-37.

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291

Excesivo aumento de fe en la idoneidad del nuevo rey hubo en
el interés público, cuando aquel Señor sañudo dió los primeros
mandatos de su voluntad, disponiendo un cambio radical en altas
dignidades, con substitución de mandatarios que erigiera su antecesor, por hombres adictos á su persona, y condenación á muerte,
sin apelación, de todos aquellos que osaren desatender ó discutir
sus órdenes tiránicas. Y al verlo enriquecer en amplio perímetro su
lujoso palacio, y rodearse de una corte numerosa y magnífica, regida por un ceremonial estricto y aparatoso, la expectación tendió
sus miradas ávidas al porvenir, en espera de épocas gloriosas de
bienestar y riqueza para la Nación, que era incansable en su continuo guerrear y estaba dispuesta á todas horas á mantener, sobre
la resistencia de las demás agrupaciones políticas y etnológicas,
contrarias á su preponderancia, la supremacía moral que llevó á
la raza méx'.ica, conducida desde dolorosos siglos atrás, por el vidente Ténoch, entre naciones enemigas y soportando vicisitudes
sin cuento y saliendo ilesa, aunque á veces afligida y vacilante, de
todos los fracasos y todas las esclavitudes, hasta encontrar al águila real que marcó, con su heráldico gesto destructor de sierpe rastrera, el sitio donde fundar la ciudad que más tarde sería la señora de estas tierras; cuyos hijos, después de quebrantar, con espanto
de los reyes sus dueños, yugo pesado y duro, á un esfuerzo acusador de energía amenazante, surgieron poco á poco de su abyección, levantando en sus robustos hombros la pesadez de noche
infinita de su cosmogonía rectificada en Tollan, y la crueldad espantosa de su creencia mística alimentada de vidas de hombres;
levantando en vilo su pasado errante y heroico, irremisible, irrecusablemente, á la vista de extensos reinos cubiertos de una sombra siniestra de estupor.

sol postrero los rayos zenitales. Su poder no tuvo límites en su
vasto imperio. A sus pies regaban sendos tributos, en señal de vasallaje, todas las zonas geográficas abarcadas por su ademán adusto. Su orgullo no se satisfizo hasta hacerse divino. Era igual al
mayor de sus dioses. Su absolutismo lo encaminaba en tan buen
sentido, á p~sar de los extravíos crueles y pérfidos de su política,
que es dable pensar habría sido quien procurara establecer en
dilatadas regiones pobladas de razas disímbolas, la hegemonía de
su nación, magüer los cimientos de tal hegemonía fueran amasados con el rencor y el odio de los esclavos pueblos, y se asentaran
en deleznable suelo que amenazara abrirse en hondas simas irritadas, en la convulsión con que cualquier impulso de libertad engendraría en común el descontento de servidumbre tan intolerable.
Era el quinto sol de la humanidad.
La mísera tribu llegada hacía trescientos años, de su origen
oculto en Chicomóztoc, se había multiplicado, y fuerte y viril, había
hecho de sus antiguos dueños altivos, feudatarios humildes ó aliados serviles.
Sus recaudadores invertían largas jornadas para irá arrancar á
los tesoros de los pueblos más lejanos, la contribución de objetos
preciosos ó de productos industriales á que estaban obligados con
los tecuhtlis tenochcas,· y si estos pueblos, con alguna rebelión
pretendían evadir la pesada exigencia, allá iban las nguerridas milicias á dar escarmiento, que casi siempre se cumplía con incendio
de templos, tala de bosques, saqueo de palacios, repartición de terrazgos, muerte de nobles y encadenamiento de prisioneros para su
sacrificio en las fiestas de la terrible religión, cuyo culto, desde el
alma de Tenochtitlan batía enormes alas de amenaza, como de
noche infernnl, sobre los tristes y desolados núcleos humanos habitantes de las fértiles llanuras, de las montañas bravías, de los
lagos luminosos que se extendían, se elevaban, se adormían bajo la
mirada aguileña y la garra leonina de Moctezuma.

)

f
***
Era el quinto sol de la humanidad. Era la quinta edad del mundo. Las cuatro primeras habían sido otras tantas grandes catástrofes que conmovieron y renovaron la tierra.
Cuando el poder méxica parecía estar en su apogeo, se desarrollaba en el Anáhuac el último período sucedido á la misteriosa caída de Teotihuacan.
Moctezuma sabía esta oculta distribución de los tiempos, y pudo
haber tenido la vanidad de creerse el señalado para recibir de este

l

***
La energía indomable de la raza azteca había logrado arrebatar á las naciones cultas con quienes tuvo contacto durante sus
miserables peregrinaciones, su ciencia, su arte, su progreso; y de
la confusa mezcla de distintas supersticiones, compuso su Mitología siniestra, así como con los elementos más vistosos de arqui-

�\

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1

¡'

f .

tecturas varias, llegó á ordenar el imponente y grave estilo de sus
fábricas; y de la misma manera penetró en los conocimientos científicos cultivados en los santuarios por los sacerdotes nahoas, y
pudo arreglar su Cronología maravillosamente y estar atenta á los
movimientos de los astros para la perfec;:ta división y el cómputo
preciso de sus años. Con esta rara cualidad de asimilación, fué el
azteca paciente artífice, sabio cronista, astrónomo consciente,
agricultor fecundo, arquitecto suntuoso, escultor intenso, platero
y orífice inimitable; con cuyas múltiples cualidades y magníficas
disposiciones para toda significación de cultura, nada tuvo de extraño que llegara, entre las tribus pobladoras del país, á ocupar la
supremacía, máxime cuando sus variadas inteligencias se desenvolvían sobre una base de valor y de perseverancia en las luchas
y en las fatigas, que ningún fracaso, ninguna derrota pudieron
amenguar. ¡Tres siglos errante en busca del sitio en que tener definitivo asiento, á través de penalidades infinitas, de hambres abrumadoras, de pesadas esclavitudes, para llegar al fin á erguirse
sobre todos los pueblos comarcanos y distantes, con el corazón
lleno de impetuosos deseos de dominio y la frente bañada por el sueño de la grandeza; actitud feroz con la que salió del fondo de1 lago que recibió la esperanza de su ciudad, y gesto viril y enérgico
con que se reveló á. las razas que lo persiguieron y lo odiaron,
amenazándolas con sacrificarlas á su invencible Huitziiopochtli
si no se le entregaban atadas de pies y manos! ¡Tres siglos de pugna cruenta y tenaz-después de su establecimiento entre potencias hostiles-contra todos aquellos que se oponían á reconocer
la superioridad con que llegó á tomar tales creces, y que iba dejando perfectamente manifiesta con hondas huellas de rencor en
sus conquistas rápidas y asoladoras!

293

,.r

***
La grandeza méxica parecía estar en todo su esplendor bajo
los primeros años del reinado del Sañudo.
Era este pueblo el heredero del toltécatl/ al menos, así se reputaba; sólo que era más capaz de sostener su preponderancia, porque á su fino sentido artístico y á su tesón de adelanto intelectual,
aunaba un valor inquebrantable; y no sería él quien se dejara arrebatar por bárbaros enemigos el producto de las manos intelectua-

les, fuertes y sabias de su esfuerzo constante y consciente: su ciencia, su arte, su poder.
La capacidad para acometer las empresas más difíciles, inclinando de antemano á su favor las mayores probabilidades de buen
éxito, que en las más precarias situaciones hizo resaltar la tribu,
se guiaba en todos casos, y bajo las manifestaciones más complejas de su vida, con un trascendental carácter de originalidad, que
era como el sello de su personalidad multiforme, grabado indeleblemente en las producciones á que dió ser, así fueran éstas leyes
civiles de inflexible espíritu de rigor, de cuyo cumplimiento cuidaban tribunales implacables y mandatarios probos, 6 sabias medidas de organización política y económica, que hacían desarrollar
y converger al supremo punto del engrandecimiento y el respeto
de la nación las energías individuales, como el único fin á que debían tender particular y colectivamente todos los esfuerzos y las
voluntades de los méxica.
A este encauzamiento de las fuerzas vitales, perseguido sistemáticamente, primero por la teocracia y después por la monarquía, debióse que en corto lapso, el paria, el perseguido, el odiado, el oculto entre los cañaverales de la laguna, alimentado cautelosamente de asquerosos insectos y de yerbas malsanas, lograra presentarse, ante la fuerza estable de rivales señoríos, como
digno heredero del toltécatl, de aquella gente benévola y artista
que dejara portentosas señales de su predominio, en grandiosos
monumentos y en regueros de luz en las conciencias de las naciones, cuando desapareció en la sombra, como un regio cadáver
empurpurado, sangriento, incinerado, para llenar una vasta leyenda que aun hojea la investigación arqueológica, y para no presentará las manos temblorosas de la avidez científica otra apariencia que los lineamientos luminosos y la consistencia brumosa
de un inmenso fantasma que parece llorar en exilio eterno el abandono que arrastra, la soledad que padece, el olvido que soporta,
la ignorancia en que pena entre sus gigantescas ruinas, entre los
escombros de su potestad, entre las tumbas de sus grandezas sin
remedio, sin alivio, sin rehabilitación, sin esperanza, sin venganza! ....

***
De Acamapichtli á Moctezuma II, apenas en treinta lustros, el
Imperio Azteca se había puesto á la cabeza de todos los reinos
indígenas, por su pujanza militar. Y si no por la densidad de su

..

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295

población, sí por su carácter conquistador, hacía sentir su arrogancia desde el bravío confín tarasco hasta el Chacnovitan esplendoroso y ardiente, y desde el cálido Hueztecapan hasta los aromosos bosques de Cuauhtemallan. El robusto Imperio desenvolvía
su asombrosa consistencia sobre anchos espacios territoriales y á
través de una infinita variedad de climas y de una abigarrada multitud de feudos pequeños, de ciudades florecientes, de afíejas aristocracias, de antiguas comarcas extensas y abundantes, de dilatados dominios en que pululaban gentes extrañas y distintas: bárbaros moradores de cavernas tenebrosas en selvas enmarafíadas
'
pacíficos y negligentes pobladores de costas áridas y sudorosas, citadinos arrogantes de países cultos y ricos; y el robusto Imperio, á semejanza del ilustre emblema de su ciudad capital, después de hacer pedazos con fuerte garra de soberbia, como á una
serpiente, la animadversión de los pueblos que pretendieron detenerlo, enderezaba sobre la resistencia de su espíritu, como sobre
cacto hostil, la audacia de su poder, como un águila caudal, como
el águila caudal de su blasón, que parecía envolver la atonfa de
cien naciones con la sombra de sus grandiosas alas abiertas ampliamente en triunfo espléndido, reflejado en la serena admiración
del lago azul que se adormecía en ensueños de luz á las caricias
heroicas de Tonatiuh, el buen padre de los hombres valerosos.
Florecía el espíritu tenochca en una gran exuberancia de hechos gigantes, prontamente, como si hubiera sido fecundado por
una lluvia de dones celestiales; y su organización política y su exteriorización religiosa le hacían esperar el absoluto señorío sobre
todos los países que hasta entonces habían escapado al golpe de
su macuáhuitl, como Michoacán, que aun conservaba su actitud
de reto en las mágicas esplendideces de sus lagos sugestivos y en
la fertilidad múltiple de su suelo; Tlaxcalla, que, gracias al convenio de la guerra florida, podía vivir sin temor de ser encadenada,
á condición ele proporcionar alimento de víctimas á los dioses de
Tenochtitlan cada vez que abrían sus bocas famélicas con terribles bostezos de deseos de sangre humana; y la sabia y magnífica provincia de los mayas, llena de prodigiosos misterios y de desconocidas ciencias, y que, sin embargo, ya se había estremecido
en su grandeza legendaria al oir los triunfales pasos del ejército
azteca, cuando al mando de Ahuítzotl asoló las regiones del Xoconoxco.
Pero Moctezuma tenía el propósito de no respetar más las conveniencias á que tuvieron que sujetarse sus antecesores, y, á seguir alumbrado por el favor del quinto sol deslumbrante y vivifi-

cador, tendería, esta era su convicción sin duda, la silueta de su
autoridad inmensa, como la única tiniebla de tiranía digna de ocultar la derrota y el oprobio de las indecisas civilizaciones que pretendiesen seguir levantando suntuosidades de edificios y libertades
de regímenes ante su ceño fruncido altivamente en gesto de desdén
y de ambición voraz y terca.
Así condensaba el extraño tecuhtli y resumía todas las aspiraciones de su pueblo y todos los deseos de sus dioses. Con su
despotismo intransigente y absoluto sobre aquése, satisfacía en
toda su plenitud la sombría voluntad de aquéstos, impulsando á la
vez á la cumbre del éxito, con tenacidad hábil duramente directriz
la fuerza colectiva de que disponía, cuidando' al mismo tiempo del'
prolijo servicio de la religión, con el alma perpetuamente encendida en fuego tierno, como uno de los braseros que sin cesar quemaban copali delante de las rojas aras.
La población de Tenochtitlan, de trescientos á cuatrocientos
mil habitantes, que bullía en casas agrupadas en amplios barrios
al rededor de templos majestuosos; que hervía inquieta y sonora,
en tráfico tumultuoso, sobre las tersas ondas no cansadas de soportar, en sus lomos cristalinos y con la crin de espumas revuelta
al aire, frágiles ó pesadas canoas cargadas de verduras y rebosantes de flores y de luz; la población que se apiñaba en los atrios
sagrados con el terror en los ojos fijos intensamente en alguna ceremonia lívida y siniestra ó en alguna danza complicada y brillante; la población que oraba y se sacrificaba á todas horas; que se
ejercitaba en el manejo de las armas y en gimnásticas violentas;
que escribía anales pormenorizados sabiamente, en largas tiras
adobadas y lustrosas, con pinturas y dibujos extraordinarios y locuaces; que jugaba á la pelota; que esculpía, en bloques enormes,
estatuas formidables ó leyendas y crónicas, 6 enseñanzas y cronologías; que siempre estaba dispuesta á abandonar sus lares para ir
ü recoger á cautivos en campos de muerte; que observaba los astros; que cantaba cosas bellas en rimas misteriosas, y lloraba hondas tristezas con música pobre y lúgubre; que hundía miembros
flacios y desnudos en fango obscuro y doloroso, y lucía altivez y
compostura en festejos y pompas regocijadas, con vestimentas áureas y plúmeas fantásticamente hermosas; esa población estaba
henchida de un fiero orgullo por ser la esclava de un rey tan sabio, tan valeroso, tan devoto, tan enérgico, tan fastuoso, tan amigo
de los dioses.
¿Y las potestades celestes? El Ilhufcatl debía rebosar gozo en
sus do~e senos profundos y exorbitantes, plegados y superpues-

J

�296

1

1

,¡
!

tos sobre la tierra de Anáhuac desde el principio del mundo, con
sus hondas maravillas cosmogónicas.
Allí Citlaltonan y Citlamina fulgurarían en las albas y en los
ocasos con sonrisas beatíficas derramadas en bendiciones luminosas, mientras sobre su apacible dicha las Tzizinime descarnadas,
macabramente inmóviles en mutismo y asombro que no les permitirían roer sus óseas fealdades y pavuras, meditarían vaga y trágicamente en la inutilidad de sus esfuerzos siniestros y nocturnos,
y esperarían, en negra calma, noches dolorosas para sus empresas
vampíricas y sus éxitos impuros; y más arriba, los cuatrocientos
guardianes amarillos, negros, blancos, azules. colorado·s, dioses
todos nacidos del cerebro omnipotente y terrible de Tezcatlipoca,
soñarían sueños de deleites divinos; y más arriba, una alegre pajarera de todos los pájaros habidos, vitorearía, en coro digno de
selvas milenarias y de paraísos imprevistos, á la felicidad eterna;
y más arriba, las serpientes de fuego, los crótalos encendidos en
iluminaciones mágicas y pirotécnias fluídas en milagrosas confusiones de matices y coloraciones infinitas, los monstruos alados,
semejantes á creaciones de magos deslumbrantes, con sus largas
caudas cuajadas de chisporroteos y de igniscencias poderosas é
inimaginadas, las quimeras de extravagancias fulgurantes, pasando en el vértigo de una danza como de torbellino, revolviéndose en
mare mágnum agitado, cegador de ojos y aterrador de fantasías, como si en un insondable océano de fulgores rodaran en desorden
cósmico los cometas, los soles, las nebulosas, los días, las mañanas
más límpidas, los crepúsculos más confusos, los mundos más enardecidos; y más arriba, un ruido atroz, un fragor ensordecedor, inaudible, como el que tienen algunas profecías y algunos mares de pasión;
un enorme estrépito, más grande que el de cien batallas reñidas por
millonfs de cóleras; un imponderable acúsmato, más grande que el
de cien pueblos gritando frenesíes con música de millones de trompetas, como si Quetzalcóatl llamara á todos los ámbitos con el
estruendo de su voz formidable; y más arriba, una espesa brumosidad gris y revuelta, como si se hubieran agitado escombros de
creaciones gigantescas plasmadas en sólidos sistemas estelares,
y hechas pedazos en cataclismos sobrenaturales; un tumulto, un
caos de polvaredas donde toda forma se confundiera, donde todo
ser desapareciera en un sudario de pliegues sin desgarraduras, sin
resquicio, sin entrada, sin salida; y más arriba, el lugar donde tenían sus asambleas las divinidades; la sala de consejo, pavorosa,
silenciosa, llena de vagos misterios en eterna gestación, poblada de
un ambiente de tremenda palpitación, como si los seres, los muer-

ÍNDICE DE Í\IA TERIAS.
Pág.

Lic. GENARO GARCÍA. - In troducción. . . . . .. . . . . .. . . . . .. . . . . . . . . . . . . .. . . . VI

Bibliografía.
Lic. V1croRIANO SALADO Á LVAREz.- Breve noticia de algunos manuscri·
tos de interés histórico para México que se encuentran en los archivos y bibliotecas de Washington, D. C. . .. ... . .... .. . ...... . .. .. . .

Epigrafía.
VALENTÍN F. FRíAs.- Epigrafía Queretana. Colección de inscripciones antiguas de monumentos, templos, fuentes, pinturas, sepulcros, etc.,
etc., en la ciudad de Santiag o de Querétaro. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 67

•
Cronología.
PAUL HENNING.-Estudio sobr e la fecha «-i Ahau• y la cronología basada
en ella, escr ito con motivo de la desobstrucción de la antigua T eotihuacán ..... . ..... : . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 25
P. CAMILO CmvEr.u .-Ensayo para reducir años, meses y días de la era
greg oriana á la azteca ... . . . .. . . .. . . . . ... . . . . . ... . . . .. . . . .. ... . .... 459

Etnología.
PBRO. CA:'&lt;UTOFLOREs.- ~Jodo de elegir esposa entre los indios naturales
del pueblo de San Gaspar, E stado de México . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . 59
¡\.NALHS,

T J.-76.

�604

605

Arqueología.

Historiu.

Pág.

Págs.

Líe. V1cTORIANO SALADO ÁLVAREz.-La conjura de Aaron Burr y las primeras tentativas de conquista de México por los americanos del
Oeste................................ , ............... . ............ 119
ELíAs AMADOR.-El clero mexicano en la revolución de la Independencia .................. . ............. . .... . ........................ 177
BR. _JosEPII NAVARRO DE VARGAs.-Padron del pueblo de San Mateo
Huitzilopochco, inventario de su iglesia y directorio de sus obvenciones parroquiales................................................... 553
Barrio de la Santísima Trinidad Tzapotlan. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 557
Parrochia Antigua y principal de este pueblo, que (h)oy llaman Theopantzolco .......... .. ............ . ................................ 558
Culebra de piedra que veneraba la gentilidad y que yo halle ......... 563
Otros tres ídolos que saque en el Barrio de San Miguel. .............. 566
Muerte lastimosa de vn Yndio que tuvo á mal el descubrimiento de los
tres Y dolos..... . .......................... . ..................... 567
l\Iodo que tuve de deshacer y destruir estos Y dolos .................. 568
Estado que (h)oy tiene la Yglecia Parrochial que existe; los Curas Vicarios que ha tenido ............................................... 569
Curas Vicarios: el primero de que hay rasson1 el Licenciado Pedro Sanchcs de Hervas ................................................. . . 570
Segundo Cura Vicario, el Licenciado l\Ie~chor Gomes de Velasco ..... 571
Tercero Cura Vicario, el B.r D.n Luis de Castro ..................... 572
Fundacion de la hermita de las Animas .............................. 572
Cuarto Cura Vicario, el B.r D.n Alonso Coronado .................... 574
Quinto Cura Vicario, el B.r D.n Thomas Butron Mugica .. . ...... . ..... 575
Sexto Cura Vicario, el B.r D.n Bernardo de Peñalossa Rincon ........ 575
Septimo Cura Vicario, el B.r D.n Fransisco Xavier García de Velasco. 576
El Colateral Mayor del Presbiterio ..................... ............. 578
Octavo Cura Vicario, el B r D. 0 Joseph Navarro de Bargas............ 579
Ydolo Principal lle el Pueblo, que llamaron Huitzilopochtli, y que yo
saque ............................................................ 579
Vna piedra que tenía embutida en el hombligo ....................... 581
Barrio de el Calvario Thegpant.wlco (sic), Nue\·o ..................... 581
Bar(r)io de San Pedro Cotzotlan, San Miguel Ahuehuetitlan y Jerusalen, V nidos ......................... . ............................. 583
Y dolos que saque de este Barrio.................................... 584
Barrio de Santa María Pochtla y Convento de los Reverendos Padres
descalsos de Nuestro Padre San Francisco, dentro de este Pueblo de
San Matheo Apostol y Evangelista Huitzilopochco, que el Bulgo llama Churubusco . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 586
Vn Sapo de Piedra que hallaron los Padres descalsos bajó de la Peaña
de la Crus. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 586
Barrio de San Juan Theocolhuacan y antes Hucicolhuacan ............ 591

•

ALFRED P. MAUDSLAY.-Plano hecho en papel de maguey, que se conserva en el Museo Nacional de México.... . .. .. . .. .. .. . .. . .. . .. .. . .
ING. ANTONIO GARCÍA CunAs.-Informe relativo al plano hecho en papel
de maguey, que se conserva en el Museo Nacional de l\[exico.. . . . . .
Lic. R,utóN MENA.-Caballos que trajeron los conquistadores ...........
MANUEL GA~no.-Restos de la cultura tepaneca .........................

-l9
55
103
233

Biografía.

•;5

• •

•

Lic. GEN ARO GARCÍA.-Leona Vicario, heroína insurgente ........... . ... 255
Advertencia.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 257
Cap. 1.-Sus padres y nacimiento .... .. .... . . . .... . .. .. . . .... . ...... 261
Cap. II.- Su educación ............................ . ........ .. .... . .. 265
Cap. III.-Sus primeros años de orfandad . . ............. ......... ... 271
Cap. IV.-Su religiosidad. . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . ... .... . ..... 277
Cap. V.-Sus entretenimientos y estudios . .. . . ........ . .... . ... . ..... 287
Cap. VI.-Don Octaviano Obregón ................... . .............. 297
Cap. VIL-Don Andrés Quintana Roo .... .. ... ........... ....... . . . . 307
Cap. VHI.- Leona insurgente ......... ... .. . .... . ..... . ... .. ... . . 315
Cap. IX.-Su fuga ................ . .... .. ............ . ............... 327
Cap. X.--Su reclusión y proceso ..... . ..... . .... . .. ........ ....... . . 339
Cap. XL-Su evasión y vida entre los insurgl:ntl's ... ...... ..... . .... 361
Cap. XII.-Su indulto ..................... . . .......... .. ... . ...... 375
Cap. XIII.- Su vida posterior...... . ............................. 385
Apéndice ................................................. . ......... 39q
Documento L.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 403
Documento JI. . . . . . . . . . . . .. . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . .. . . . . . . . . . -l05
Documento III ....... ............................................ ! .. -l07
Documento IV ................... . ...... . .......... . .. ....... ..... .. 419
Documento V. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . 429
Documento VI. .................................................... .l31
Documento VIL.. . . . . . . . . . . . . . ...... .... .. . ................... . ... -l33
Documento VIII. . ........ . ........ .. . . .................... ......... 437
Documento IX .................................. . ...... .. ....... . ... .l39
Documento X.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ................................ -l.J3
Documento XI.. ................ . ..... . .. . ... .. . . .... . .......... .... . 447
Documento XII ... . ...................... .. ..................... .. 451
Documento XIII.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 455
Documento XIV.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . -l57

�606

Genealogía.
PAgs.

FILIACIÓN DEL CAPiíAN JUAN DE LA TovILLA. Extracto del Libro de Blasones de la Familia Tovilla, ele San Cristóbal Las Casas........... . .. 495
DR.JosÉ MARÍA DE LAFUENTE.-Apuntes y documentos sobre las familias
Hidalgo y Costilla, Gallaga Mandarte, y Villaseñor.. . . . . .......... 531

ÍNDICE DE ILUSTRACIONES.
Retratos de personas.
PAgs.

Aaron Burr ........... ..... .... . ....................... .
Theodosia Burr .... .. . . . .. ... . .. ... ...... . .. . . ...................... .
Leona Vicario .......... . .. . .... ..... .... ........... . .... . . . ........ . .
Lic. Andrés Quintana Roo .............................. . ... .. ... . ... .
Leona Vicario ... . .......... . .... ..... . . ... . ... . .. ........ .. .. .... . . . .

120
162
256
306
366

Fotografías de lugares y edificios.

•

Montículo prehispánico de Sanctórum, D. F ... . ........ .. . . .... . ....... 240
Chalet construído sobre el «Cerrito de Tacuba,» D. F ....... . .......... 248
•Torreblanca,» quinta construída en un montículo que existe al S. O. de
Tacuba, D. F, ... .. ... ............................................ 250
Casa núm. 19 de la calle de Donjuan Manuel, de la ciudad de M~xico,
D. F . ............................................................. 272
Pueblo ele San Juanico, D. F ...... . ........................ . ... . .... . .. 330
Esquina N. E. de la esquina de la huerta del antiguo convento de San Joaquín, en el pueblo de este nombre, D.F ........ ... ... .. . . .......... 330
Pueblo de Huisquilucan, E. de Méx ........... .. .... .. .. .. . ..... . ...... 332
Edificio que ocupó antiguamente el Colegio de San Miguel de Belén y que
hoy sirve para Cárcel Pública de la ciudad de México, D. F . . .. .. . .. 338
Casa de Apatzingán, E. de Mich., donde se juró el Decreto Constitucional
expedido el 22 de octubre de 1814 ...... . ............ . . ..... .. . .. . .. 372
Casa núm. 2 de la antigua 3.ª calle de Santo Domingo, huy llamada de
los Sepulcros de Santo Domingo, de la ciudad de México, D. F . . ... 388
Ciudad del Saltillo, hoy llamada de 4Leona Vicario,• E. de Coah ... . ... 388

Fotografías de objetos.
Fragmentos de la plancha jeroglífica núm. 2. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 28
Mascarillas de barro encontradas en Clavería, D. F .. .. .. ..... ..... .... 242

�608
Págs.

Malacates de barro encontrados en Clavería, D. F .....................
Hachas de piedra y puntas de obsidiana encontradas en Clavería, D. F ....
Imagen original de Nuestra Señora de los Remedios ...................
Imagen original de Nuestra Señora de Guadalupe ..... .... ..... .......
Pupitre que usó Leona Vicario.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ..
Piedra llamada del Calendario Azteca ... : ... ... .... . .... .. .......... . .

242
2~2
278
280
398
460

Cartas geográficas,

Plano hecho en papel de maguey, que se conserva en el Museo Nacional de México . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 50
Mapa de la sección comprendida entre México y Veracruz.. . . . . . . . . . . . 164
Plano de los terrenos de Atzcapotzako y Tacuba, D. F ................. 244
Croquis de las eminencias artificiales existentes entre San Bartolo.y Tacuba, D. F.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 248
Plano de la ciudad de México y de los pueblos de SanJuanico y San Joaquín, D'. F., y de Huisquilucan, E. de Méx .......................... 336
Itinerario del Congreso Insurgente .................................... 374
Plano del rancho de Tlacocuspa y del pueblo de Tejupilco, E. de Méx .... 380

Facsímiles de códices y documentos.

Caballos que trajeron los conquistadores (siete láminas) .. . . . . . . . . . . . . . 116
Cifras encontradas entre los papeles de Leona Vicario ..... .. .......... 354
Cifras y clave encontradas entre los papeles de Leona Vicario ......... 35+
Carta de Morelos al Lic. Bustamante, fechada el 21 de octubre de 1813.... 368
Acta solemne de la declaración de la Independencia de la América Septentrional.. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. . 368
Firma de Cristóbal Hidalgo Costilla.. .. .. .. . .. .......... .. ........... 535
Firma del Lic. Cristóbal Hidalgo Vendával ......... .... .... .. .... .. ... 5.U
Firma del Br. Vicente Gallaga ... . ....... . ... . ... . ............ . ........ 5+8

Arboles genealógicos.

De la familia Tovilla, por el Dr. Francisco Orozco y Jiménez ............ 530
Del Benemérito Cura de Dolores, D. Miguel Hidalgo y Costilla, por el
Dr. José María de la Fuente ....................................... 532

o

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