<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="2872" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/2872?output=omeka-xml" accessDate="2026-06-10T17:51:35-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="1891">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/8/2872/Anales_del_Museo_Nacional_de_Arqueologia_Historia_y_Etnologia._1910-1911._Vol._2_No._6-8._Noviembre-Enero._200200003ocr.pdf</src>
      <authentication>680dca97b51dd46d492db09659005024</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="117071">
                  <text>�,

LA QUIMICA
COMO AUXILIAR

DE LAS CIENCIAS QUE SE CULTIVAN EN NUESTRO MU&amp;EO,
POR EL PROF. MANUEL M. URBINA.

A '.'IALES.

T. 11.-35.

�•

)

,

..
1

Los antiguos llamaron Afuseum al templo de las musas y sólo
se estudiaba allí lo que estaba consagrado á ellas; e. d.: las Bellas
Letras, las Bellas Artes y las ciencias. Tal fué el Museo de Alejandría, que Ptolomeo de Philadelfos hizo edificar hacia la mitad del
siglo III antes de]. C. y que estaba formado por la famosa biblioteca, las galerías y las salas de estudio para los profeso res. Hoy,
los museos han ensanchado sus dominios, pues constan de colecciones de obras de arte, de objetos de curiosidad, de productos
industriales y naturales, etc.; pero la palabra 1nuseu1n, en sentido
recto, sólo se aplica á las colecciones de Historia :\latural.
Nuestro Museo, por las colecciones que encierra y por las ciencias que cultiva, queda dividido en dos grandes secciones: Museo
de Antropología y Museo de Historia Natural.1 La primera enseña
al pueblo la gloria de su patria, la veneración que debe á sus héroes y la civilización de sus antepasados; la segunda da ~ conocer
ia riqueza de la «tierra, » estudiando sus productos naturales y dividiendo este estudio en la parte técnica y en la parte aplicada.
La Arqueología, Etnología, Numismática, etc., ven hacia el pasado
(Historia); la Botánica, Zoología y Mineralogía miran hacia el futuro (Industria).
1 El presente estudio fué escrito antes de que el l\Iuseo Nacional quedara dividido en los dos establecimientos, independientes entre sí, que existen
ahora, á saber: Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnología y Museo Nacional de Historia Natural.

..

•.

�276

277

Veamos ahora qué lugar ocupa la Química en la escala de los conocimientos humanos, para darnos cuenta de la relación que gmu-da esta ciencia con las demás.

Las ciencias matemáticas son independientes de la noción de
materia; el espacio y el tiempo son suficientes para su estudio. Los
resultados á que llegan estas ciencias nos sorprenden por su exactitud, y con sólo citar un ejemplo, nos convenceremos de ello. Los
astrónomos, por medio del cálculo. anuncian de antemano el instante preciso en que se realizará un eclipse.
La Mecánica Racional, si bien es que parte de la mecánica práctica, no exige tampoco la noción de materia para la discusión matemática de sus problemas.
La Astronomía, por su parte descriptiva (Astronomía Física),
establece una transición entre las ciencias matemáticas y las físico-naturales.
La Cristalografía nació del estudio de los cristales que se encuentran en la naturaleza. Por su parte geométrica pertenece á
las Matemáticas y sirve de transición entre ésta y las ciencias físicas.
Jamín decía, en 1883, que la Química es un capítulo de la Física
y ésta lo es, á su vez, de la Mecánica Racional.
Las ciencias físicas son especialmente de observación y aunque
están subordinadas á la materia, el adelanto y progreso científicos
las conducen al camino de la emancipación, como nos lo demuestra la Física estableciendo leyes independientes de la observación
y experimentación.
La Mineralogía se le ha colocado en un lugar aparte, por costumbre y como consecuencia de ciertp.s 11ecesidades especiales y
no porque sea una ciencia aparte, pues !os min~rales se estudian
desde el punto de vista geométrico, físico y químico.
Las ciencias naturales puedefl. aún considerarse como ciencias
descriptivas; pero la Fisiología y sus estudios no se limitan al campo de la observación y experimentación, sino que tienden á abarcar horizontes más amplios, principian á formular leyes biológicas
y á darse cuenta de la vida.
La vista, el oído, el movimiento son fenómenos físicos; mientras que la digestión y la respiración son fenómenos químicos, los
cuales constituyen las partes esenciales del estudio fisiológico en
Biología.
La Geología, en sus dos ramas, la Estratigrafía y la Paleontología, sirve de punto transitorio para el estudio entre las ciencias
físicas y las naturales. La primera es la continuación de la Mineralogía, cuando se ocupa del estudio físico de la tierra, y la Paleontología, estudiando la flora y fauna fósiles, entra de lleno en el
terreno de la Botánica y en el de la Zoología, las cuales no sólo estu-

Desde remotos tiempos se ha tratado de establecer ligas y encadenamientos entre las diversas, numerosas y variadas ramas
del saber humano.
Descartes, en sus estudios y escritos, demostró que las investigaciones científicas, cualesquiera que sean, tienen por objeto definitivo el conocimiento de la verdad y que las ciencias pueden ser
clasificadas según los resultados á los cuales nos conduzcan cada
una de ellas por separado; conforme á los métodos usados y fundamentos seguidos, llegaremos á tener verdades absolutas y verdades relativas. Las primeras por sí solas subsisten y se convierten
en axiomas; las segundas necesitan de un dogma.
Is. Geoffroy Saint-Hilaire colocó los estudios de Física, Química
y ciencias sociales entre las verdades relativas y sólo admitía entre las absolutas á las Matemáticas.
Augusto Compte, el gran enciclopedista, reunió la Astronomía
con las Matemáticas é interpuso la Biología en las ciencias físicas
y las sociales. La tabla siguiente nos dará una idea de esta clasificación.
Is. Geoffroy St.-Hilaire.

Augusto Comptc.

Conocimientos actuales.

l. Matemáticas

cJ)

W·

absolutas ·{Matemáti-{Matemáticas.fCiencias ma·
A s t ronomia.
cas.
temat1cas.

!

OI

l

&lt;J

Q
~

w
;&gt;

1

lrelativas.

l

F' .
lSlCa.

··

{Física.
Química.

{Ciencias Físicas.

{B' 1ogia..

{Ciencias naturales.

10

Cien~ias {sociología.
sociales.

flCiencias
dales.

[

puras.
2. Me~ánica RaA c1onal· ,
3. stronomia.
.i. Cristalografía.
5. Física.
6. Q~ímica.
7. Mineralogía.
8. Fisiología.1
Paleontología.
9. Geología.
Estratigrafía.
10. Botánica.2
11. Zoología.
12. Antropología. 3
13. Ci~ncias juríd1cas.
1-i. Ciencias econGmicas.

¡

so-

1 A la Fisiología se reunen la Patología, la Higiene, &amp;.
2 A la Botánica, la Bacteriología.
3 A la Antropología, la Arqueología,Historia,Literatura,BellasArtes,&amp;.

)

,

�.. .

'

.·

278

279

dian los animales y plantas que existen en la actualidad, sino también los que existieron en épocas remotas.
El hombre, no por un egoísmo particular, sino por la necesidad
de conocerse mejor, se ha visto obligado, al hacer su propio estudio, á salir del cuadro de la Zoología, al grado de constituir hoy una
ciencia especial, pues la Zoología estudia al hombre como bestia; y
la Antropología, con sus grandes capítulos, Arqueología, Historia,
Etnología, Filología, Música y Bellas'Artes, lo estudia desde el punto de vista del progreso, civilización é industria.
Las ciencias sociales son, entre los conocimientos humanos, las
que tienen fundamentos más dudosos, como pasa en laJurispru·
dencia y la Teología, que están basadas en principios convencionales; y ya en estos tiempos, tal vez las ciencias económicas lleguen á
ser una excepción, pues se están relacionando íntimamente con las
leyes biológicas, tomando caracteres ele ciencias exactas.

Pero el análisis del agua y el del aire, la teoría de la combustión y respiración, la separación de los cuerpos simples de los compuestos; en fin, una serie de grandes descubrimientos transformó
el arte antiguo en una ciencia moderna en un lapso de tiempo menor
de 15 años, y esta evolución se debió al poderoso esfuerzo de un
solo hombre: Lavoisier.
Muy largo y casi imposible sería describir paso á paso el adelanto de la Química hasta llegar á su estado actual de progreso,
contando hoy con leyes precisas é invariables, las cuales, aplicadas á los cuerpos por medio del análisis, nos dan la ficha signalética de cada uno de ellos, para que en un momento dado puedan
caracterizarse por medio de sus constantes físico - químicas.

El progreso y adelanto de la Química actual son una garantía
suficiente para tomar en cuenta las verdades obtenidas por medio
de sus estudios. Es una ciencia que se meció en la cuna de la Alquimia, designación que se daba al supuesto arte de la transmutación de los metales en oro y en plata. El libro griego de la Química Metálica es un libro de los más antiguos que tratan de ese
arte, y comprendía: la Chryoscopía ó arte de fabricar oro, la Argyropía ó arte de fabricar plata, el procedimiento para fijar el
mercurio (amalgamas), la mezcla de los metales (ligas), los vidrios
y esmaltes y el modo de teñir de púrpura las telas. Total, seis capítulos compuestos de recetas 4ue sólo eran conocidas de los
adeptos á esta casi religión.
La historia de la Química es demasiado obscura; es una ciencia sin precedente alguno que se nos manifiesta de repente, á la
caída del Imperio Romano, y toma su verdadero desarrollo durante toda la edad media, siempre marchando rodeada de misterios y símbolos y sin dejar de ser una doctrina oculta y perseguida; los historiadores y filósofos de aquella época llegan á confundirá los alquimistas con los alucinados, con los falsificadores y
aún con los envenenadores y monederos falsos.
Con tales fundamentos, era imposible todo progreso para la
Química; el más absoluto empirismo reinaba entonces, y si á esto
se agregan los innúmeros fraudes que cometían los charlatanes y los
embaucadores de la época, cualquier hecho basado en una manipulación química, no se tenía en cuenta para estudio alguno.

(

En el Museo Británico de Londres cada jefe de departamento
debe conocer la parte de Química que se relaciona con su especialidad; en el Museo del Instituto Smithsoniano hay una sección especial de Química Analítica, anexa á los departamentos de Geología
y Mineralogía, y los demás departamentos acuden á ella cuando
la necesitan en sus investigaciones.
El laboratorio de Química mejor montado en estos e~blecimientos, es, sin duda alguna, el que existe en el Museo de Historia Natural de París, donde se han educado algunos de los más
eminentes químicos del mundo científico, como Moissan y su maestro Fremy.
Nimio sería tratar de demostrar que á la Historia Natural le es
indispensable el auxilio de la Química; la Geología, una vez que determina el estudio de la región, emprende el estudio químico de ella;
e. d.: investiga la composición química de los elementos constituyentes de las diversas capas del terreno. Muchas veces se llega al
conocimiento de esta composición por el estudio comparativo, bajo el microscopio, de las rocas laminadas; pero es indispensable
confirmar este conocimiento por medio de las reacciones químicas.
Cosa análoga se puede decir de la Mineralogía: por la Cristalografía se llega en la mayoría de los casos á suponer y hasta afirmar qué clase de mineral es el que se observa; pero por la intervención química se llegará á la más completa certidumbre.
Hoy, en la clasificación botánica, se hace uso de las reacciones
histoquímicas al estudiar los elementos constitutivos del vegetal,
por tener los caracteres organográficos microscópicos alguna
analogía entre ciertos géneros y especies que pueden ser causa

�.

.

280

241

de confusión. La Zoología, en sus estudios, también recurre á la
Histología é Histoquimia para ayudarse en los estudios de clasificación en determinados casos.
Para demostrar lo útil que sería la investigación química en las
demás ciencias que se cultivan en nuestro Museo Nacional, bastará citar algunos casos prácticos que pueden presentarse en los estudios de Arqueología, Historia, etc.
Comenzaremos por la aplicación de la Química legal á los manuscritos, que, ya con el carácter de auténticas, ya como documentos históricos, son alterados con el ánimo de cometer un fraude.
Estas alteraciones pueden tener dos orígenes: uno de carácter
mecánico, raspaduras, y otro de carácter químico, lavados con
substancias decolorantes.
Las raspaduras, como medio más sencillo, es la operación con
más frecuencia usada en este género de fraudes; pero es bien sencillo, muchas veces, reconocer esta alteración, máxime cuando ha sido
hecha con alguna brusquedad; y viéndolo por transparencia se encontrará donde el papel esté más delgado á causa de lo raspado.
Algunos falsificadores más avisados cubren las raspaduras con
sandaraca, alumbre, almidón, etc., para dar al papel su original
espesor é ~mpedir que el fraude sea notado por transparencia;
pero como estas substancias poseen propiedades bien distintas á
las del papel, pueden ser puestas de manifiesto sin que el papel
sufra alteraciones. El lavado por medio de los hipocloritos decolorantes también es usado con frecuencia, y este tratamiento hace
el papel muy esponjoso, lo cual es bastante difícil de enmascarar; y
acostumbran encubrir esto, bañando el papel con una solución débil de grenetina ó con una mezcla formada con jabón, resina y
alúmina.
Vamos á procurar dar una idea del procedimiento que se puede seguir para descubrir un fraude en un documento sospechoso:
1.a El papel se examinará cuidadosamente por transparencia
y en todas di1·ecciones, y con ayuda de una lente se procurará descubrir las raspaduras y las huellas de letras lavadas, y si no se nota
algo sospechoso, pasaremos á la
2.ª manipulación.
Colóquese el papel sobre un cristal perfectamente limpio y sin
burbujas; humedézcase uniformemente con agua, sin que ésta quede en exceso, teniendo cuidado de que, al humedecer el escrito, no
haya deslizamientos ó frotamientos que alteren la escritura. Se
examinará el papel de nuevo, con la lente; si la transparencia es
uniforme y no hay partes más claras ni más obscuras, podrá de-

se trata de la imagen de la diosa de la tierra, lo prueba su sitio en
el lado inferior de la estatuita.

FIGURA

)

13.ª

El aspecto agradable de la tierra como mujer fecunda, es representado por la diosa nazoltéotl ó Teteo innan, que también tiene la denominación Tlalli iyollo, corazón de la tierra. Ella es lamadre de los dioses y la patrona de las mujeres. Como representante de la fertilidad, ella es la diosa de la voluptuosidad y de los
pecados carnales.
LA VfA LAcTEA. 1
Los dioses de la VfaLáctea son Tonacatecutli, el Señor de nuestra carneó Señor del sustento, y su mujer, Tonacacíhuatl 2 ó Xochiquétzal. Ellos viven en Tamoanchan, que es entonces la galaxía. 3 La figura 14.ª (del Cód. Land, fol. 37) representa uno de los

FIGURA

14.ª

1 He tratado más extensamente sobre este objeto en •Tamoanchan, das
altmexikanische Paradies.» Anthropos, vol. III, pp. 870-874.
2 Cód. Vat. Nr. 3738, fol. 12 verso.
3 Chavero llegó á la misma conclusión, partiendo de que los dioses baANALES.

..

T. n.-31.

�242

243

dibujos convencionales de este lugar. Es un árbol grueso con ramas cortas, como realmente es la forma visible de la Vía Láctea
La hendedura existe en la galaxfa desde la constelación del Cisne
hasta el Centauro y Escorpión.
Según Pedro de Ríos, Tamoanchan quiere decir casa donde
abajavan. El otro nombre que tiene, Xochitlicacan, donde están
sus rosas levantadas, la significa como tugar de fertilidad, de
abundancia. Y el trigésimo cielo, la residencia de la vieja pareja divina, era considerado como lugar de la vida y fecundidad.
De aquí Tonacatecutli, que también tiene el nombre Ometecutli,
Señor del dos ó Señor de la Dualidad, envía la influencia y calor
con que se engendran los niños y niñas en el vientre de sus madres. t Otra denominación del más antiguo dios es Citlallatonac,
hombre-estrella.
Como morada de los dioses de la generación y fecundidad,
Tamoanchan es atribuído al sur, á la región de la fertilidad. 2

En el atlas de la Historia de Durán (Tratado I, lámina 24.a), el
cometa que vió Motecuhzoma Xocoyotzin, en el año 1516, tiene la
forma de la figura 17.ª

FIGURA

17!

El cometa era para los aztecas un pronóstico de la muerte de
algún príncipe ó rey, ó de guerra ó hambre. 1
Nos dice Fray Bernardino de Sahagún que denominaban á
la inflamación ó exhalación del cometa: citlalintamina, la estrella
tira saeta lfig. 18.a, del susodicho manuscrito de Madrid). Pero

Los COMETAS.
A los cometas los mexicanos llamaban citlalpopoca, estrella
humeante. La figura 15.ª representa un dibujo de los materiales
originales del Padre Sahagún, que se conservan en la Biblioteca
del Palacio en Madrid.

FIGURA

18.ª

como trata el Padre, en su libro VII, de toda la Astronomía de los
mexicanos, es posible que la «estrella tirando » sea lo mismo que el
«shooting star» de los ingleses, es decir, el aerolito ó meteoro.
FIGURA

15.ª

Otro nombre para el cometa es xiititl y la figura 16.ª muestra
el del año 1489 (matlactli calli), representado en la hoja 39 verso
del Códice Tell.- Rem .

1 Sahagún L. c., libro VII, cap. 4.

1

..

.

·•• !

FIGURA

..

..

•

1

16.ª

bían sido creados en la Vía Láctea y de que P. de Ríos dice que fueron crea-

dos en Tamoanchan.
1 Sahagún. L. c., libro 10, cap. 29.
2 Códice Fejérváry-Mayer, fol. l.

..

~

�INFORME
SOBRE

UNA EXCURSIÓN PREHISTÓRICA EN EL ESTADO DE YUCATÁN,
PRESENTADO POR

JORGE ENGERRAND,
MU!MBRO CORRESP01"SAL DE LA ESCUELA Y DE LA SOCIEDAD ANTl!OPOLÓGICA DE PARÍS
Y PROFESOR EN LA UNIVERSIDAD NUEVA
DE BRUSELAS Y EN EL MusKO NACIONAL DE

MÉuco.

�Habiendo dispuesto la Secretaría de Instrucción Pública que
hiciese yo un estudio prehistórico de la parte de Yucatán que iba á
recorrer en mi carácter de geólogo, procuré arreglar el trabajo
de tal modo, que el reconocimiento prehistórico se llevase á cabo
al mismo tiempo que el geológico.
La Comisión Geológica de Yucatán 1 debía empezar en este
año el levantamiento del mapa geológico del Estado. Una primera
campaña, hecha en 1908, me había permitido, gracias á la ejecución
de tres cortes de dirección Sur-.'forte al través de dicho Estado,
darme cuenta de las principales formaciones que existen allí. Una
segunda campaña, efectuada en 1909, me había dado una idea más
completa de la constitución de toda la península, puesto que la había atravesado desde el alto Usumacinta y Flores hasta Mérida. Se
podía comenzar ya el estudio detallado de manera de poder presentar al público un mapa geológico no definitivo, por supuesto,
pero sí suficientemente exacto por una primera edición.
Presentaba grandísimas ventajas el poder hacer un estudio
prehistórico al mismo tiempo que el geológico. Las necesidades
del levantamiento detallado, obligando al explorador á recorrer
todos los caminos á pie, facilitaban de un modo inmejorable las

I '

1 La componían los señores Ing. de Minas Julio Baz y Dresch y Fernando Urbina y el autor de este informe.

..

�248
investigaciones acerca de antiguas estaciones ocupadas por el
hombre. Además, la abundancia del terreno cuaternario y la necesidad de separarlo del Plioceno eran una oportunidad más para
hacer estudios prehistóricos. De modo que las relaciones teóricas,
tan evidentes, que existen entre la Geología y la Prehistoria, se
aplicaron también al estudio práctico en el terreno.
Para hacer un mapa geológico se necesita en primer lugar poseer un mapa topográfico detallado y exacto, verdadero canevds
sobre el cual viene á bordar el geólogo. El mapa topográfico de
Yucatán está bastante lejos todavía de acabarse: ninguna hoja está
terminada y á las más adelantadas les faltan detalles. Aproveché
Jo que tenía á mi disposición y procuré manchar con los colores
característicos, admitidos internacionalmente, las hojas de la Comisión Geográfico- Exploradora que tuve á mi disposición.
El reconocimiento geológico- prehistórico se hizo en los partidos de Hunucmá, Maxcanú, Mérida, Progreso, Tixkokob, Motul,
Temax, Izamal y Akanceh. No todos los caminos se pudieron estudiar, por no tenerlos todavía los mapas de la Comisión Geográfico- Exploradora; pero casi todos los de los partidos de Hunucmá,
Progreso y Mérida sí se han podido estudiar.
He aquí una lista de las excursiones hechas:

...

~

.i;

ci
·t
"'::,u
&lt;

E--&lt;

z

11.1

,.

&lt;

u"'

::,

&lt;
C""
11.1

A

{

o¡..
¡;;

~

u

o

e,

:::

&lt;

...-1

o

u

z

l.

EN LA REGIÓN DE HUNUCMÁ.

&lt;
i&gt;,

"'i
1

( Partido de Hunucmá.)

11.1

"'

¡,..

o

...

•

l. Hunucmá- Hunkanab.
2. Hunkanab-Hunucmá (por otro camino).
3. Hunucmá- Chel.
4. Chel- Chac.
5. Chac-Hunucmá.
6. Hunucmá-Bella Unión.
7. Bella Unión-Buenavista-Xkalhá.
8. Xkalhá-Tacubaya- Hunucmá.
9. Hunucmá-San Joaquín- Sisal.
10. San Joaqufn-Cacacohó.
11. Cacacohó-Hunucmá.
12. Hunúcmá- Yaxché- San Esteban.
13. San Esteban-Nohuay,:n-Tetiz.
14. Tetiz-Hunucmá.
15. Hunucmá-Chunya.

::,

u

¡:;

z

o

;:;

,-l

ll.l

w

"e

"'
&lt;I)

o

8::,
~

&lt;I)

:,:

o

u

¡..
ll.l

...&lt;
:i:

u

�249

dios, que está á ocho kilómetros aproximadamente de Tacuba (ero
quis, núm. 5).

"JIAS

.lfleT!Jr.íCJAL.ES
SN. BJJieTOLO

'ENTES ENTJeE

~

#4
ir,

Y T!JCUB.l!.

�dios, que estáá ocho kilómetros aproximadamente de Tacuba (ero
quis, núm. 5).

/ ~-·-· ..

/~

/~!
~/
SAN BARTOLO NJfVC'JrlJ'Jf

v

C.IeOQUIS IJ.E L.lfS EM!NENC!fIS

rfleTJ/l'.íC.íALES
SN. B.!!JfJTOLO

EXISTENTES ENTieE

Y TACUBA.

�250

empleo que de las noches del 2 de julio al 30 de junio hizo Cortés:
día 3 de julio recibe hospitalidad de los otomfes en Teocalhuican
ó Tlalnepantla. Noche del 2 de julio y madrugada del 3, se aposenta en Otoncapolco (Los Remedios). Noche del 30 de junio, «Noche
Triste,» entre México y Popotla. Ahora bien, la noche del 1.0 de
julio ¿no abrigó á Cortés con sus sombras? Si la hubiera pasado en
plena retirada, ¿no lo diría, como lo hace al referirse á la «Noche
Triste·? Afirma concisamente en su relación que desde el atardecer
(de un día cuya fecha no menciona, pero que es inconcusamente el
1.0 de julio) hasta la media noche permaneció fortificado en un teocalli, que debía estar cerca110 á Tacuba, pues se sobreentiende por
la relación de Cortés que desde las «labranzas» inmediatas á dicha
villa observó el asalto á la eminencia, en tanto llegaban los rezagados.
Creo suficientemente demostrado que el teocalli á que aluden
Bernal Díaz é historiógrafos posteriores, corresponde al segundo
de los mencionados por Cortés, debiendo referirse, por tanto, la nota que sitúa en Los Remedios al último y no al primero.
En cuanto á la segunda parte, que consiste en identificar el primer teocalli donde Cortés hizo la primer escala desde su salida de
Tenoxtitlan, voy á suministrar datos para indentificar la pirámide ó montecillo artificial que debió sustentar entonces aquel teocaZli. Para ello me permitiré indicar el itinerario que en mi opinión
siguió Cortés hasta Los Remedios.
Por las razones expuestas en otro lugar, dije que D. Remando
salió de Tacuba (croquis) por el P., temeroso de marchar por los caminos reales, que dificultaban las maniobras de la cabailería y debían ser muy concurridos en esos días de revolución para el Anahuac, y que desvió su retirada un poco hacia el S. del camino que
comunicaba á San Bartolo Naucalpan con Tacuba, como lo atestiguan los vestigios (lanzas, cor.azas, flechas, arcos) de los sangrientos combates que sostuvo en las inmedié!,ciones del «Cerrito de Tacuba~ ya mencionado (croquis, núm. 1), que hoy está enclavado en
plena villa, hacia el SO.; allí es probable que haya existido el teocalli principal de Tacuba, y desde el cual pudieron hacer los indios
gran mortandad á los fugitivos, siendo tal vez esa parte de la refriega aquella á que alude Cortés diciendo «y esperé en unas labranzas;
y cuando llegó la rezaga supe que habían recibido algún daño y

que habían muerto algunos españoles y indios.»
Llegamos á la parte más interesante de la cuestión: Cortés, inmediatamente después de reunir á los rezagados, escaló con ellos
el cerro y teocalli que los de la avanzada hacía poco habían asal-

'

.
¡,.;

o

&lt;
iXI
::,

u

&lt;

f-&lt;

~

A

o
vi

..,

&lt;

~

¡.,
~
K

¡.¡
~

::,

o
..,o
::,

u

¡::
z
o
;¡,

z

::,
¡.¡

ª
orf)
&lt;
A
5

"'

¡.,
rf)

7.

o

u
&lt;
¡.,

.,

z
5
o·
&lt;u
z
..,&lt;
iXI
~

"'o

"'
f-&lt;

�251

\

¡

tacto. Sólo hay en ese rumbo de Tacuba una eminencia de factura
indfgena, pre-hispánica, que reuna para el caso las condiciones de
tiempo, lugar, estructura y distancia, necesarias á la explicación
satisfactoria del relato cartesiano y al cómputo preciso del tiempo
que empleara desde su salida de Tacuba hasta su llegada á Los
Remedios.
Este monumento, cuya altura aproximada es de 12 á 15 metros,
está situado al SO. de Tacuba (croquis, núm. 2), á menos de un
kilómetro de distancia é inmediato al pueblo de San Joaquín. Existe
en su cúspide una construcción que pertenece, así como el monumento y el solar que lo contiene, al Sr. Lic. D. Francisco Hernández,
Secretario del Gobierno del E. de Hidalgo. Un examen superficial
de la eminencia revela claramente su estructura de hiladas de adobe indígena ó «xámitl» de los aztecas. Las lluvias lo han deslavado
en algunas partes; no obstante, se reconoce su estructura piramidal,
así como la perfecta orientación tan frecuente en los monumentos
pre-hispánicos. Vulgarmente se conoce esta construcción con el
nombre de «Torreblanca.»
En esta eminencia, cuyas condiciones de identidad he repetido
numerosas veces, se irguió el «aposento» que menciona Cortés (pues
la torre á que alude debe haber sido probablemente el basamento
de aquél, que era el teocalli) y en el que resistió el empuje del enemigo desde la tarde del 1.0 de julio hasta las primeras horas del
2, en que lo abandonó sigilosamente, dejando prendidas grandes
fogatas.
Vagaban desorientados en su fuga los españoles, cuando algu_
nos indígenas, de los aliados tlaxcaltecas, se ofrecieron, según Cortés y Berna! Díaz, á encaminarlos, por senderos poco frecuentados,
á terrenos de la República Tlaxcalteca.
Probable es que los guías indicaran una dirección paralela á la
del camino que une á Tacuba con San Bartolo y Los Remedios,
pues así evitaban, dejándolos hacia el S. y SO., los caseríos de indígenas hostiles, que existieron donde hoy se encuentran los pueblos
de SanJoaquín, SanJuanico y Sanctórum, y á los que se refiere
el caudillo extremeño diciendo: «que él nos sacaría (el guía tlaxcalteca) á su tierra .... y muy cerca estaban guardas que nos sintieron, y asimismo apellidaron muchas poblaciones que había á la
redonda .... » Debieron entonces tropezar con otro monumento
pre-hispánico que existe al NO. del pueblo de Sanctórum, ó al menos avistarlo, por ser la eminencia dominante en esos lugares (¿Este monumento fué teocalli, fuerte ó túmulo, ó más bien observatorio, idéntico á los que sabemos eran construídos en las goteras de

/

�252

253

los poblados, y desde las cimas de los cuales espiaban centinelas
ó guardias? La exploración y descripción particular que de él hice,
aparecen al principio de este estudio) (croquis, núm. 3).
Siguiendo su retirada hacia el P., se ve obligado Cortés á organizar escuadrones por la constancia y ensañamiento del ataque
enemigo, que sólo le permitió adelantar en ese día tres leguas (distancia hipotética que debe haber exagerado la mente de Cortés. por
la espantosa brega que mantuvo ese día) y llegar al segundo teocalli: «en toda la noche y día (es decir, desde la madrugada del 2 de
julio hasta el atardecer del mismo día) no anduvimos más de tres leguas. E quiso Nuestro señor, ya que la noche sobrevenía, mostrarnos una torre y buen aposento en un cerro .... é por aquella noche
nos dejaron, aunque casi al alba (del dfa 3 de julio) hubo otro cierto rebato .... »
Bernal Dfaz es más explícito en la descripción del lugar donde
estaba dicho segundo teocalli: «hasta que llegábamos á unas caserías que en un cerro estaban y allí junto un cu, su adoratorio, como fortaleza, adonde reparamos .... y digamos cómo nos defendíamos en aquel cu é fortaleza. . . . y en aquel cu y adoratorio, después de ganada la gran ciudad de México, hicimos una iglesia que
se dice Nra. Sra. de Los Remedios .... » (croquis, núm. 5).
En esta parte del itinerario ocurre una duda: al pie de la colina de Totoltepec ó Moctezuma (en cuya cima está el santuario de
Los Remedios) y hacia el O., por donde venían los castellanos,
se extiende la población de San Bartolo Naucalpan (del mexicano
nahui, cuatro; calli, casa; y pan, lugar de, sobre, en: «Lugar de las
cuatro casas»), tributaria de la monarquía azteca y relativamente importante, pues en su parte SO. aun existe un montículo artificial denominado «Cerro del Conde,» que tal vez fué observatorio, tal vez pirámide, que sustentó el teocalli principal de la población (ya describí sumariamente este monumento al referirme en
otro lugar al de Sanctórum).
¿No será esta población (que, repito, está al pie de la colina de Los
Remedios) aquella cuyas caserías menciona Berna] Díaz, y el «Cerro del Conde,» el basamento del teocalli, donde, según Bernal y
Cortés, se aposentaron la noche del 2 de julio? La cúspide de la colina llamada Otonteocalco por el autorizado Sabagún, si albergaba algún poblado, era de mucho menor importancia que Naucalpan, pues el terreno es muy quebrado é impropio para asiento de
una ciudad, no existiendo allí, por otra parte, vestigios que, como
los del monumento del Conde, nos muestren la categoría del lugar.
Aquí debiera terminarse mi estudio en lo referente al itinerario

de Cortés; pero me creo obligado á continuarlo algo más, por ser
oportuno indentificar la villa de Tlalnepantla, como la población
donde fueron albergados los españoles en la noche del día 3 ele
julio.
El itinerario que siguió Cortés durante el día 3 de julio, lo refiere la historia con relativa claridad; acepto á ese respecto la opinión de Sahagún, quien asevera que, aprovechando el Capitán español la buena disposición que habían mostrado los indios procedentes de Teocalhuican, se dirigió de Otoncapolco á ese pueblo,
encontrándose á su paso con Acueco, Palacoayan, Atizapan (donde
hoy se encuentra el actual Atizapan de Zaragoza) y por último Teocalhuican, poblado entonces por otomíes sujetos al poderío azteca.
Teocalhuican ha sido un nombre de lugar que menciona en tal
ocasión la historia; pero que había carecido de significación por ignorarse el sitio preciso que ocupó la población, hasta que una excursión verificada por el personal de la clase de Arqueología de
este Museo, esclareció inesperadamente la obscuridad del punto histórico en cuestión.
En efecto, examinando el frontispicio de la iglesia parroquial de
Tlalnepantla, encontramos dos lápidas que mostraban esculpidos
el nombre Teocalhuican y su escudo, consistente en varios símbolos del «calli,» casa, bajo los cuales se distinguían otros tantos signos numerales. Los mismos símbolos aparecen esculpidos en la superficie de un «cuahuxicalli/&gt; que hace veces de pila en el bautisterio.
La colocación de esas lápidas (que conmemoraban un nombre
gentil) en sitio tan honorífico del cristiano templo (en el frontispicio,
sobre la puerta principal), es sólo explicable como muestra de gratitud de los conquistadores hacia el pueblo que les impartió precioso auxilio en Totoltepec, durante la fatal noche del 2 de julio, y les
brindó franco hospedaje el día 3.
Poca importancia habíamos dado á nuestro hallazgo, hasta que
al emprender este estudio lo recordé y procedí á hacer una justa
identificación, que reviste de gran interés histórico á la olvidada
villa de Tlalnepantla.
Terminado este estudio, debo advertir que distintas circunstancias me impidieron documentarlo convenientemente. Cuando pueda publicar un opúsculo que estoy haciendo sobre el itinerario seguido por los españoles en su retirada de Tenoxtitlan, agregaré
amplia documentación, rectificando ó ratificando los conceptos aquí
expuestos.

�GENARO GARCÍA

LEONA VICARIO
1

HEROINA INSURGENTE

���ADVERTENCIA.
Tres son los estudios biográficos que conocemos
acerca de Leona Vicario: el primero, publicado por
su amigo el Lic. don Carlos María de Bustamante, en
«El Siglo XIX» del jueves 25 de agosto de 1842; el segundo, por
don Francisco Sosa, en las páginas 1069 á 1073 de sus « Biografías
de Mexicanos Distinguidos,» impresas el año de 1884, y el tercero,
por don Jacobo María Sánchez de Ja Barquera, en «La Patria Ilustrada» del 1.0 de octubre de 1894.
Desgraciadamente ninguno de esos estudios encierra una investigación amplia y seria, sino que todos se limitan á trazar, á
grandes rasgos y no fielmente, la colaboración de Leona en la obra
de la Independencia; asf, por ejemplo, de manera unánime omiten
tratar de los antecedentes hereditarios, educación, vida íntima y
primeros amores de Leona, y unánimemente también aseguran que
ANALB~

33

�259

tacto de Coahuila, que nos remitió una copia de las actas de las sesiones del Congreso local, en las que fué discutido y aprobado por aclamación el proyecto de decreto que presentaron los señores Diputados don José Manuel Cárdenas y don José Ignacio Sánchez, el 24
de octubre de 1827, á fin de que la villa del Saltillo se denominara
en lo sucesivo ciudad de Leona Vicario.
AJ señor Canónigo Lic. don Vicente de P. Andrade, que buscó
y copió para nosotros, en los archivos eclesiásticos de esta capital,
las actas de bautismo y de sepultura de Leona.
Y al señor don José María de Agreda y Sánchez, Subdirector de
la Biblioteca Nacional, que revisó el archivo de la extinguida Real
Universidad de México, conservado allí, para comunicarnos las fechas en que el Dr. don Agustín Pomposo Fernández de San Salvador fungió como Rector de la misma.

258

sacrificó sus alhajas y cuanto poseía, con el objeto de auxiliará los
insurgentes, acción hermosa, pero que contradicen los inventarios y las cuentas que de los bienes de Leona formó en distintas
épocas su tío y curador el Dr. don Agustín Pomposo Fernández
de San Salvador. Comúnmente nuestros historiógrafos no han hecho más que reproducir los trabajos ya impresos, similares á los
suyos, sin introducir en ellos modificación substancial, por falta de
tiempo ó de voluntad para emprender nuevas investigaciones, inevitablemente lentas y penosas: á causa de esto, la historia patria
presenta aún los mismos errores y deficiencias de que adolecía
cuando comenzó á escribirse.
Empero, muy ajenos estamos de pensar que hemos corregido todos l0s errores y llenado todas las deficiencias de los estudios suso.dichos; antes bien, vemos claramente que nuestro trabajo se reduce á simples apuntes sin hilación, hipotéticos en
gran parte, y condenados de seguro á efímera vida; pues no obstante nuestras pacientes pesquisas, fueron tan incompletos los documentos que pudimos coleccionar, que frecuentemente nada nos
dijeron respecto de largos lustros y nos obligaron i inferir, de aquellos inventarios y de aquellas cuentas, sentimientos, ideas, hechos
y costumbres de Leona, no teniendo absolutamente ninguna otra
fuente de donde sacarlos: por lo cual nuestra tarea resultó un poco
difícil y sobradamente ingrata.
Antes de concluir, queremos dar aquf un público testimonio
de gratitud á las siguientes personas, que del modo más generoso se sirvieron prestarnos su valiosísima ayuda en el presente trabajo:
Al finado Monseñor don Joaqufu J. de Aráoz, que puso á nuestra disposición la causa original instruída contra Leona Vicario y
sus cómplices, que, aunque únicamente se refiere á un breve período de la vida de nuestra heroína, ha sido el documento que principalmente hemos aprovechado.
Al señor Lic. don Ramón Vicario, que nos facilitó un antiguo
retrato de Leona y unos apuntes genealógicos de la familia Vicario.
AJ señor Lic. don Joaquín Obregón González, Gobernador de] Estado de Guanajuato, que nos proporcionó diversas noticias biográficas del Lic. don Octaviano Obregón, novio de Leona, recogidas
por los señores don José M. García Muñoz y don Jesús D. !barra.
Al señor don Melchor G. Cárdenas, Gobernador Interino del Es-

1

•

•

�CAPÍTULO I.

,

SUS PADRES Y NACIMIENTO.

En la Capital de la Nueva España, á los 23 días del mes de junio de 1787, don Gaspar Martín Vicario, español oriundo de la villa
de Ampudia, del Corregimiento de Palencia, en Castilla la Vieja,
casó en segundas nupcias 1 con la joven doña Camila Fernández de
San Salvador y Montiel, natural de la ciudad de Señor San José
de Toluca. 2
Don Gaspar había venido á la Nueva España en busca de fortuna; dedicándose al comercio con un trabajo asiduo, una economía rigurosa y también seguramente una inteligencia no común,
logró hacer en pocos años un capital de algo más de ciento sesen-

,

1 Fué su primera mujer dofia Petra Elías Beltrán, fallecida el 3 de enero
de 1786, de la cual tuvo una hija llamada María Luisa, que casó con don Antonio Guadalupe Vivanco, Marqués de este nombre. (Ramón Vicario. Apuntes
genealógicos de la familia Vicario.)
·
2 Copia del acta de bautismo de doña Leona Vicario. 15 de abril de 1789.
-M.S. en mi poder.

�262
ta mil pesos, que en aquellos tiempos se podía reputar por muy
considerable. 1 El hecho ele que don Gaspar alcanzara aquí los distinguidos cargos de Familiar de Número del Santo Oficio de la Inquisición, de Regidor Honorario de la Nobilísima Ciudad de México, e.le Cónsul del Tribunal de Mercaderes y de Conjuez de Alzadas del Tribunal de Minería, 2 prueba que cumplía fielmente con
sus deberes de católico, era hombre ilustrado y disfrutaba de la
estimación general de las diversas clases sociales de la Nueva España.
Los padres de doña Camila fueron don Casimiro Fernández de
San Salvador y El Risco, natural de Zacatecas, y doña Isabel Montiel García de Andrade, nacida en esta capital; 3 se establecieron
en Toluca y tuvieron cinco hijos: don Agustín Pomposo, don Fernando, doñaJuana Agustina, doña Camila y donJosé Arcadio; 4 don
Casimiro murió desde temprano, dejando pobres y niños todavía
á sus hijos. Don Agustín Pomposo, que aunque era el mayor, sólo
contaba trece años de edad, se vió obligado á trabajar afanosamente para mantener á su madre viuda y á sus pequeños hermanos. 5
Doña Isabel tuvo extraordinarias dotes para educar á sus hijos
y hacer de todos ellos hombres útiles y respetables. Su hijo don
Fernando siguió y terminó la carrera de Licenciado, por lo que logró matricularse en el Ilustre y Real Colegio de Abogados, el 16 de
mayo de 1782; 6 después recibió, entre otros, el honrosfsimo cargo

1 Doña Camila dejó al morir la cantidad de ciento veinticuatro mil pesos.
(Agustín Pomposo Fernández de San Salvador. Cuerpo de bienes de doña
Camila Fernández de San Salvador. 12 de enero de 1809. En Causa instruida
contra doña Leona Vicario y sus cómplices. 1813 y siguientes. M. S. en mi
poder.) Esta suma fué heredada en su totalidad de don Gaspar, pues la familia Fernández carecía de bienes. (Copia del testamento de doña Isabel Montiel, viuda de Fernández de San Salvador. 4 de mayo de 1813. En Causa cita·
tada, instruida contra Leona.) Como de la misma suma correspondieron á
Leona, hija de doña Camila y don Martín, 41 1000 pesos (A. P. Fernández de
San Salvador. Cuerpo de bienes citado), y María Luisa, la primera hija de don
Gaspar, debió heredar otro tanto, resulta que la fortuna de éste ascendía á
$ 165,000, por lo menos.
2 Copia citada del testamento de doña Isabel Montiel, viuda de Fernández de San Salvador.
3 A. P. Fernández de San Salvador. Cuerpo de bienes citado.
4 Copia citada del testamento de dofia Isabel Montiel, viuda de Fernández de San Salvador.
5 Ibídem.
6 Lista de los Abogados que se hallan matriculados en el Ilustre y Real
Colegio de Abogados. (México.) 1792. Pág. 8.

263
de Oidor Honorario de la Real Audiencia. 1 Don Agustín Pomposo,
sin embargo de que casi no disponía de ningún tiempo libre para dedicarlo al estudio, también consiguió matricularse en aquel Colegio,
el 16 de septiembre del propio año de 1782; 2 posteriormente ocupó
altos puestos en la Real Audiencia y en la Real y Pontificia Universidad, y mereció que ésta informara en su favor al Rey de España, el año de 1803, á fin de que se dignase premiar sus loables hechos con plaza togada en la Real Audiencia. 3 Don Agustín Pomposo y don Fernando escribieron varias obras que fueron muy leídas. Don José Arcadio, por último, si bien no adquirió título profesional, se educó de manera análoga, y desempeñó en distintos puntos el delicado empleo de Administrador de Rentas Reales . ..J.
Ahora bien, como las madres atienden por igual la educación
de sus hijos é hijas, debemos suponer que doña Isabel cuidó también con eficacia de la de doña Juana Agustina y doña Camila; y
como, por otra parte, serfa arbitrario pensar que éstas tuvieran
una inteligencia y un carácter muy inferiores á los de sus hermanos, pues en las herencias psíquicas suele haber individuos mejorados en quinto y tercio, pero no proscritos de una manera absoluta, debemos creer que doña Juana Agustina y doña Camila llegaron
á ser tan aprovechadas y estimables como sus tres hermanos.
Don Gaspar y doña Camila contaban de casados poco menos
de dos años, cuando, el 10 de abril de 1789, vino al mundo á estrechar más los lazos de su unión, una hija que fué bautizada solemnemente, cinco días después, con los nombres de María de la Soledad Leona Camila, en la Parroquia del Arcángel San Miguel, de
esta ciudad, y apadrinada por su honorabilísimo tío materno don
Agustín Pomposo. 5 Desde entonces todos llamaron sencillamente
Leona á la niña.

•
•

1 Mariano de Zúñiga y Ontiveros. Calendario Manual y Guía de Foras·
teros para el año de 1813. México. Pág. 53.
2 Lista de los Abogados citada. Pág. 9.
3 Méritos y Servicios del Doctor D. Agustín Pomposo Fernández de San
Salvador, Abogado de la Real Audiencia de l\Iéxico. (Sin lugar ni fecha de
impresión.) Fol. 2.-Nuestro ejemplar tiene una nota autógrafa de uon Agus·
tín Pomposo que dice que esta relación fué publicada por el Oidor D. Ciriaco
González Carvajal.
4 Copia citada del testamento de doña Isabel Montiel, viuda de Fernández
de San Salvador.
5 Copia citada del acta de bautismo de doña Leona Vicario.

�CAPÍTULO II.
SU EDUCACIÓN.

Siendo sus padres buenos é ilustrados, ya se colige con cuánta
diligencia cuidarían de educarla bien.
Si hoy día la educación de la mujer dista mucho de ser satisfactoria, no obstante que pensadores y gobiernos le consagran continua atención, en aquellos años, que casi nadie se preocupaba por
ella, era de tal modo deficiente y viciosa, que á las mismas mujeres de las clases ricas dejaba condenadas á una existencia de ignorancia y naderías. Para educarse, les bastaba aprender de memoria el Catecismo de la Doctrina Cristiana; á leer de corrido y
mal escribir; á bordar con chaquira, pero no á coser, porque no habían de mantenerse de la costura; á comer con limpieza; vestirá la
moda; andar de manera airosa; bailar campestres, boleros, contradanzas y valses, y á tocar y cantar un poco y no b.ien. Hay que
convenir en que con esto tenían bastante, y aún en que les salía
sobrando la lectura y la escritura, pues, según decía uno de los escritores más sinceros y profundos de aquella época, con que las
ANALBS,

34

�266
señoritas del alto lúrio supieran aliñarse al estilo del día, tocar el
fortcpiano y bandolón, cantar una polaca, danzar con compás un
campestre y bailar una contradanza sin escrúpulo, no necesitaban
más para casarse con algún hombre de su rango. 1 El propio
escritor nos descubre que las damas de la alta sociedad, para rematar con su ejemplo la perniciosa educación que recibían sus hijas, se levantaban tarde; perdían mucho tiempo en asearse y vestirse con el objeto de salir á pasear por la Alameda, muellemente
recostadas sobre los blandos cojines de sus carruajes, 6 á hacer
compras en las tiendas de ropa del Parián; volvían á sus casas al
medio día; almorzaban; recibían visitas hasta las dos y media; co.
mían y dormían siesta; se levantaban á las seis; tomaban chocolate;
salían nuevamente á pasear, 6 se entretenían en ataviarse basta las
ocho, hora en que solían ir al Coliseo 6 á algún baile; volvían ya
muy avanzada la noche, cenaban y se acostaban. Esta vida tan
acabadamente estéril. no sufría variación sino cuando las señoras
se enfermaban, ó daban tertulia en sus propias casas. Así que, ocupadas siempre en comer, vestirse y distraerse, jamás tenían tiempo para dedicarlo á otra cosa, siquiera fuese la lectura de algún libro diminuto. 2
Respecto de las mujeres pobres, se puede decir sin hipérbole
que carecían de educación por falta de escuelas públicas. En 1790,
verbigracia, la ciudad de México contaba 56,932 mujeres, fuera de
una pequeña porción no empadronada, y no obstante que solamente las mujeres solteras de 8 á 16 años de edad alcanzaban el considerable número de 8,753, los colegios establecidos para ellas eran
seis meramente, á saber: el Real de San Ignacio de Loyola, vulgarmente llamado ele las Vizcaínas, con 266 alumnas; el de Belem, con
235; el de Gu2.dalupe de Indias, con 125; el de la Enseñanza, con 60;
el de Jesús María, con 40, y el de las Niñas, con 33; 6 sea un total
de 759 educandas, 3 que no equivalía ni á la oncena parte del mínimo de la población escolar femenina.
Justo es decir que la Monarquía no cuidaba mejor de la educación de la mujer en la Península, donde, según el Censo Español,

1 Suplemento al Pensador (Mexicano. Periódico publicado por don Joaquín Fernández de Lizardi. México). Lunes 29 de noviemhre de 1813. Púg. 92.
2 (J. Fernández de Lizardi.) La Quixotita y su Prima. Por el Pensador Mexicano. Méxic~ 1818. Tomo I, págs. 161-162.
3 Estados secular y eclesiástico de los habitantes de la Ciudad de México, empadronados en el año de 1790. Ejecutados por el Br. don José Antonio
Alzate y Ramírez. M. SS. en mi poder.

267
ejecutado de orden del Rey, comunicada por el Exmo. señor Con'de de Floridablanca, Primer Secretario de Estado y del Despacho
en el año de 1787, existían numerosas provincias de más de cien mil
habitantes, como Avila, Palencia y Loria, y aún de más de doscientos mil, como Ciudad Real, Cuenca y León, sin un solo colegio para niñas nobles ni para niñas pobres; la misma Capital de la Península tenía únicamente seis colegios para niñas nobles y dos para
niñas pobres, con 249 y 206 alumnas, respectivamente. 1
De los colegios para niñas pobres establecidos en la Nueva España, el menos mal organizado era el de San Ignacio, cuya educación consistía en habituar á las colegialas al recogimiento y al silencio constantes, sin permitirles salir de sus viviendas, inquietar
á sus compañeras, ni hacer ruido alguno; á levantarse diariamente á las cinco y media, oír misa á las seis y ocupar la mañana en
aprendizajes de lectura y escritura y principalmente de costura y
bordado, «6 semejantes honestos exercicios,» que se hacían mientras las primeras, 6 sean las colegialas mayores y más discretas,
leían en alta voz libros espirituales; á comer en silencio é inmediatamente dar gracias á Dios y dormir la siesta; á repetir, ya avanzada la tarde, las labores de la mañana y descansar breve rato; á ir
á los coros, al sonar la oración, para hacer allí «disciplina, con las
puertas cerradas y sin luz,» los lunes, miércoles y viernes, y para
rezar, los días restantes, rosarios, coronas, letanías, novenas y devociones particulares hasta las siete y media, en invierno, y hasta
las ocho y media, en verano; á cenar á las nueve y acostarse en
seguida. 2 Excelente método para aniquilar el delicado sistema
muscular de la mujer é hipertrofiar, en cambio, su ya excesivo sistema nervioso, por falta de aire, de sol, de gritos, de movimientos
y de juegos; para anonadar su espíritu por falta asimismo de estímulo y de expansión y por exceso de ideas abstractas de religiosidad extremada, y para romper, en fin, su frágil carácter con aquellas prácticas rigurosas y abrumadoras que las convertían en autómatas inertes. Era, pues, plausible que las escuelas de niñas no se
multiplicaran en la Nueva España.
Tampoco resultaba necesaria aquí en manera alguna la instrucción de las mujeres pobres. El eminente escritor á quien nos hemos
referido antes, hacía notar que les bastaba con aprender á coci·

l

,

~

1 Véase el Estado General anexo á dicho Censo, en el cual queda sintetizado todo éste.
2 Constituciones del Colegio de S. Ignacio de Loyola de Mexico. Madrid.
(Sin fecha. Constitución XXV.) Págs. 21-22.

1 •

1

�268

269

ríar un poco, coser una camisa, bordar al tambor y dar una escobada. Manifestó esto con motivo de una nueva escuela que una señorita profesora estableció en el callejón de la Olla, de la Capital,
animada del noble propósito de ensanchar considerablemente la
educación de la mujer, reducida hasta entonces «á sólo la escritura y costura.» Nuestro eximio escritor juzgó que aquella escuela
no tendría alumnas, y asf lo dijo, porque no sabía mentir. 1
Empero, don Gaspar y doña Camila fueron de los poquísimos
padres que en la Nueva España procuraron educar á sus hijos de
la mejor manera posible, comprendiendo que no hay otro medio más
eficaz de desarrollar las virtudes, de corregir los vicios, ni de suplir las deficiencias de los individuos. Y como don Gaspar y doña
Camila no volvieron á tener otro hijo, pudieron consagrarse enteramente á educar á Leona, que, para colmo de ventura, vino al
mundo dotada de un «natural talento,» 2 manifestado en sus discursos infantiles, donde las cosas y los hechos quedaban calificados con admirable distinción, 3 y dotada también de una bondad y
de una energ"fa asimismo naturales, de las que dió sobradas pruebas durante toda su vida.
Aunque no sabemos positivamente cuáles fueron los procedimientos de la educación de Leona, sus felices resultados nos revelan que don Gaspar y doña Camila cuidaron, ante todo, de ajustarse de manera estricta al supremo mandamiento de la ley divina, que,
según la palabra de Jesús, fielmente conservada por el Evangelista San Mateo, nos obliga: primeramente, á amar á Dios con todo
el corazón, con toda el alma y con todo el entendimiento (ex toto
corde tuo, &amp; in tota anima tua, &amp; in tota mente tua), y después, á
amar al prójimo como á uno mismo (sicut te ipsum). 4 Fué propiamente el P. Maestro Gerónimo Ripalda quien divulgó aquí esta doctrina con su Catecismo, obra popularísima que ha alcanzado entre
nosotros innumerables ediciones.
Y efectivamente, don Gaspar y doña Camila lograron hacer de

Leona una perfecta cristiana, habituada á las prácticas más puras
del culto católico y á las mejores muestras de amor hacia nuestros
semejantes, que son las que tienden á aliviar los males de los oprimidos, los dolientes y los pobres. Pero no se contentaron con esto:
velaron, además, por la salud y el desarrollo físico de Leona, condiciones esenciales del bienestar individual; disciplinaron y robustecieron su voluntad para formarle un carácter, sin el cual no es
fácil mantenerse siempre dentro de la senda de la virtud; instruyéronla tan completamente como les fué dable, á fin de librarla de
los infinitos males de la ignorancia y del error, y, ¡: -.-último, cultivaron en ella el buen gusto, que con sus plácidas emociones aumenta nuestro natural amor hacia la vida.
De tal suerte, los gérmenes de bondad, energía é intelig-encia
que, hemos dicho, Leona trajo al nacer, brotaron y crecieron armoniosa y espléndidamente por virtud de la cotidiana savia de aquella educación ejemplar.

1 J. Fernández de Lizardi. Suplemento citado. Págs. 89-92.

2 Carlos María de Bustamante. Necrología (de la Sra. D.ª Maria Leona
Vicario de Quintana). En cEl Siglo XIX• del jueves 25 de agosto de 1842.
~ Jacobo M. Sánchez de la Barquera. Biografía de la Heroína Mexicana
Doña Maria Leona Vicario de Quintana. México, 1900. Pág. l.
4 Sanctvm Iesv Christi Evangelivm Secumdum Matamm. Caput XXJJ.
En Biblia Sacra. Ad optima quceque veteris, vt vocant, tralationis exemplaria summa diligentia parique castigata. His adiecimvs Hebrai'Corum, Chaldceorum, Grcecorum q. nominum interpretationem, Cum lndicibus copiosissimis. Lvgdvni, M.D.LXII. Pág. &lt;l36.

•J

1
•

1

�CAPITULO III.
SUS PRil\IEROS AÑOS DE ORFANDAD.

l

•

Era ya una joven Leona, cuando fallecieron, primero, don Gaspar y, poco después, el 9 de septiembre de 1807, doña Camila. 1 Ambos debieron de morir tranquilos, pensando que su hija quedaba
con las armas de la virtud, de la inteligencia y del saber, para salir
victoriosa en las luchas del mundo.
Don Agustín Pomposo se hizo entonces cargo, como curador,
de la persona de Leona y de sus bienes hereditarios, conforme lo
dispuso doña Camila en su testamento, considerando que don Agustín Pomposo había sido un verdadero padre para ella, desde sus
primeros años hasta su muerte, y por tener demasiada experiencia del honor y el desinterés de tan noble hermano. 2

l A. P. Fernández de San Salvador. Cuerpo de bienes citado.
2 El testamento fué otorgado en l\Iéxico, el 12 de junio de 1802, y afiadido, el 12 de agosto de 1807. M. S. en mi poder.

�272

Con el objeto de cuidar mejor ele Leona. don Agustín Pomposo
pensó que debía vivir á su lado; pero como á la vez quiso que Leona disfrutase de la mayor libertad posible, alquiló una casa muy
grande. la número 19 de la calle de Don Juan J-1anuel, que fué
la que más gustó á Leona, entre muchas que vió, y allí formó don
Agustín Pomposo dos viviendas separadas: una que destinó éÍ
Leona y otra que reservó para sí y su familia; no obstante que esta segunda habitación era muy inferior á la primera, don Agustín
Pomposo resolvió pagar de su propio peculio la mitad de la renta
de la casa, 1 que ascendía en junto á 366 ps. 6 rs., por cada tercio
anual. Esto y el haber pagado espontáneamente don Agustín Pomposo. de su propio peculio también, la mitad de los gastos de los funerales de doña Camila, que importaron 1,700 pesos, y que Leona
se empeñaba en sufrirlos todos ella sola, 2 permitían augurar que
don Agustín Pomposo administraría con escrupulosa honradez los
bienes hereditarios que le había confiado su hermana.
Leona debió haberse transladado de la casa murtuoria, ubicada
en la calle del Angel, á su nueva casa, muy poco después del 3 de
noviembre, día en que se firmó el contrato de arrendamiento correspondiente. 3 Leona llevó consigo á su antigua servidumbre,
que era numerosa, y desde luego se ocupó en vestirla de luto; .t. dedicóse á la vez á compr(j.T y.mandar construir muebles nuevos. porque su madre había fallecido de enfermedad contagiosa y ordenado que ninguno de los suyos tomara Leona; por último, distrajo
un tanto su orfandad reciente con el arreglo de su casa, donde con·
virtió una bodega en cochera para guardar sus clos carruajes, pintó algunas puertas, abrió nuevas é hizo otras composturas. 5 Habituada Leona á toda clase de comodidades domésticas, cuidaba
naturalmente de conservárselas.
Desplegó exquisito lujo para amueblar su casa con canapés
que tenían cojines forrados en seda; mesas grandes, rinconeras, sillas, cómodas y aguamaniles de madera de bálsamo y embutidos;
espejos grandes con otros ovalados en los copetes; baúles ele Ji-

1 A. P. Fernández de San Salvador.Cuenta de mi sobrina doña l\laría
Leona Mntín Vicario, desde el dia de la muerte de su madre, doña Camita
Fernández de San Salvador, acaecida la noche del 9 de septiembre de 1807
26 de abril de 1815. En Causa citada, instruída contra la misma Leona.
2 Ibídem.
3 Ibídem .
.i Ibídem.
5 Ibídem.

!

DIAGEX ORIGINAL DE ~TRA. ~R.\. DE GTUD.\LFPE, QlJE SE VENERA
EX HlT R\HlLIC.1.. , EN L.\ CH' DAD DE GUAD ,\LUPE IIIDALGO, D. F.
SECll! N füTOGLUFU DlRECTA TO}UD.\ RE&lt;.:IENTEMEN'l'E.

�281

Ntra. Sra. de Guadalupe era enteramente mexicana; «sagrada
criolla» la nombra su historiador insigne, el Bachiller Miguel Sánchez, á quien tocó la gloria de descubrir el celestial origen de su
imagen. 1
No tiene á su hijo en los brazos; une piadosamente las manos
sobre el pecho; su cabellera lisa queda oculta bajo un manto
que le cubre la cabeza, inclinada hacia abajo y hacia un lado en
señal de mansedumbre; su rostro es de color moreno, graciosamente ovalado, y sus ojos son grandes, poco abiertos y de mirada
reconcentrada y triste, que mueve á místico amor; su nariz perfectamente delineada; su boca fina y de gesto bondadoso; tiene corona formada de rayos sencillos, y viste túnica y manto modestos,
cuyas faldas se recogen mucho para cubrir los pies: 2 revela en
todo su ser un recogimiento y una humildad infinitas.
No se apareció en actitud guerrera para matar ni para herirá
nadie, sino en santa paz, con el objeto único de consolar y de alentar á los infelices indios, poco después de la Conquista, cuando parecían condenados á perecer totalmente por el inhumano trato de
los españoles, que sólo veían en ellos á bestias abominables; el benemérito Fray Julián Garcés no alcanzaba aún de Su Santidad Paulo III que los declarase seres de razón. La Virgen entonces, hondamente apiadada de aquellos desdichados, que no tenían culpa, los
adoptó por hijos con la más sublime ternura, y para tenerlos muy
cerca de sí y consagrarse á ellos enteramente, dejó, á principios
de diciembre de 1531, al hijo de sus entrañas, que ya no necesitaba del maternal regazo, y vino á posarse blandamente, acompañada de inofensivos ángeles. en la cima de un «cerro tosco, pedregoso é inculto» del solitario Tepeyácac, sobrenaturalmente bella sin
majestad imponente, circufda de un nimbo de rayos de luz que no
deslumbraban, prodigiosa sin atemorizar, destacándose con modestia suma sobre el azul purísimo de un horizonte inmenso y tranquilo. Se anunció, no por el estrépito de una matanza horrenda, sino
por músicas y coros más dulces que los conciertos de los gorriones, clarines, calandrias, centzontles y ruiseñ.ores, y para comunicarse con sus hijos adoptivos, esperó paciente á que pasara por allí,

•

1 Imagen de la Virgen Maria Madre de Dios de Guadalupe, Milagrosamente Aparecida en la Ciudad de México. México. 16-IB Fol. pr. 11 fte.
2 Hemos tenido á la vista la imagen original, existente en Tepeyácac, y
varias copias hechas antes de que la profanase un famoso sacerdote, haciendo
que un pintor mexicano borrara irreverentemente la corona que tenía. Véase
la reproducción que publicamos de esta imagen, según reciente fotografía directa.
ANALl!S.

36

�283
282

•

La Virgen no volvió á aparecerse áJuan Diego; tampoco lo necesitaba ya; su imagen era ella misma y quedaba aquí por los siglos de
los siglos para consuelo y amparo de él y de todos los suyos, los
antes desvalidos mexicanos, y de cuantos otros quisieran implorarla. Y allí permanece, apacible, humilde y triste, haciendo propias las
penas de todos.
Indicado estaba que los españoles, que eran los dominadores,
los señores fuertes y orgullosos, adoptaran como patrona á Ntra.
Sra. de los Remedios, de carácter altivo y acciones temibles; y que
los indios, que eran los dominados, los siervos débiles y sumisos,
eligieran de soberana única á Ntra. Sra. de Guadalupe, de índole
mansa y dulces hechos: no podían amar á las otras divinidades,
porque se hablan mostrado invariablemente duras y crueles con
ellos, y, á causa de esto, sólo á la ermita guadalupana acudieron,
aunque desde temprano hubo en todas partes numerosas iglesias. 1
Fatalmente tuvo que surgir, pues, un abierto antagonismo entre ambas Vírgenes, que amparaban tan opuestos intereses, y al
fin se vieron una y otra frente á frente, como dos entidades perfectarnente distintas, cuando estalló la guerra de Independencia:
Ntra. Sra. de los Remedios fué la Capitana Generala de los realistas, ó sea la sostenedora omnímoda del antiguo régimen de opresión y despotismo; Ntra. Sra. de Guadalupe fué sencillamente la
compañera de los insurgentes, su estandarte sag-rado, su emblema de libertad, el símbolo de la nacionalidad mexicana que nacía.
Sucedió entonces que mientras los mexicanos supieron respetar
siempre á Ntra. Sra. de los Remedios, no obstante que no podían
haber olvidado los tremendos males que les causó durante la conquista, los españoles, que ningún daño habían recibido de Ntra.
Sra. de Guadalupe, hiciéronla blanco de sus odios y aún llegaron
hasta fusilarla varias veces, 2 á ella, la Virgen inofensiva y tierna,
la que había dejado su mansión celestial, no para matar ni para herir á nadie, sino para remediar las necesidades de cuantos la buscasen, indios ó españoles, nobles ó plebeyos, ricos ó pobres.

no un caballero ni un noble, sino el niacehual 1 Juan Diego, uno
de tantos plebeyos indígenas de limpio corazón, recién convertidos
á la religión católica. Pasa éste al fin, y luego lo llama «por su propio nombre» y le manifiesta claramente sus deseos, porque no
pretende que los adivine ni tampoco rehusa dejarle ofr su divina
voz; además, le da el título de hijo: «Sabe, hijo, le dice, que yo soy
María, Virgen Madre de Dios verdadero (todavía los indios adoraban divinidades falsas), quiero que se me funde aquí una casa y
ermita, Templo en que mostrarme piadosa Madre contigo, con
los tuyos. con mis devotos, con los que me buscaren para el remedio de sus necesidades.» A nadie exceptuba, ni á los verdugos de
sus nuevos hijos: quienesquiera que la buscasen, alcanzarían remedio para sus males. Y la Emperatriz soberana de todos los mundos
no mandaba al despreciado macehual Juan Diego, sino que le decía con infinita mesura: «te pido, encargo y ruego.» Y si este indio
rehusaba verla, corno sucedió cierta vez que, por tener que ir violentamente á Santiago Tlaltelolco en busca de confesor para su
tío agonizante, no acudió á una cita que le había dado la Virgen,
la Virgen, lejos de ofenderse, bajaba solícita con sus delicados pies
de aquel áspero cerro para alcanzar á Juan Diego y consolarlo
maternalmente, asegurándole que su tío estaba ya sano y salvo.
Dos veces Juan Diego había hablado de la Virgen al Ilustrísimo
señor don Fray Juan de Zurnárraga, primer Obispo de México; pero corno este prelado dudara de que la Madre de Dios se apareciese á un miserable indígena, recién aliviado «de la carga y peso
de los Demonios de la idolatría,» y prudentemente pidiera, para
creerlo, alguna prenda ó seña de tan extraordinario prodigio, la Virgen, en aquella misma ocasión que bajó á alcanzar á Juan Diego,
hizo brotar en pleno invierno, de los peflascos y pedernales de su
árido cerro, como de fecundas tierras de un vergel exuberante en
tiempos de primavera, fragantes rosas, azucenas, claveles, violetas, romeros, jazmines, retamas y lirios, flores todas de esplendente
hermosura, que dió por prenda áJuan Diego, quien. embelesado, las
puso en su tilmatli1 ó pobre manta mal hilada, y las trajo al Ilustrísimo señor Zumárraga; al entregárselas, descubrió, para mayor
portento, la fiel imagen de la Virgen. milagrosamente impresa en
su manta con las inimitables tintas de aquellas flores. El prelado
no pudo dudar más ante ambas señales divinas, y edificó la ermita que quería la Virgen, y puso en ella su maravillosa imagen. 2
•

1 Maceualli.
2 M. Sánchez. Imagen de la Virgen María, citada. Fols. 19, 20, 22, 23, 26,
27 y 30.

•

•

l

•

1 Fray Bemardino de Sahagún. Historia General de las Cosas de Nueva
España. México. 1829-1830. (Escrita en el Siglo XVI.) Tomo m, pág. 322.
2 Ilustrador Americano del sábado 12 de diciembre de 1812. Pág. 117.Carlos María de Bustamante. Disertación Guadalupana. En Relación de la
Conquista de esta Nueva España, por Fray Bernardino de Sahagún. (Publicada por el mismo Bustamante con el arbitrario título de La Aparición de Nuestra Señora de Guadalupe de México.) México, 1840. Pág. X.

�284
Por todo lo cual era muy raro que Leona, mexicana de nacimiento y de pleno corazón, resultara igualmente devota de dos Vírgenes tan distintas. Quizá no ignoraba, en su vasta ilustración,
que San Bernardo había dicho que la Madre de Dios, bajo todas
sus advocaciones, «abre á todos el seno de su misericordia (omnibus misericordice sinum aperit) para que todos tomen de su plenitud: el cautivo, redención; el enfermo, salud; el triste, consuelo;
el pecador, perdón; el justo, gracia.» 1 Leona tal vez sabía también
que no contradecfan esto las encontradas historias de Ntra. Sra.
de los Remedios y de Ntra. Sra. de Guadalupe, porque ambas sólo descansaban en la deleznable tradición, que con sus millones de
bocas disímiles da como cierto lo falso y adultera la verdad; Fray
Luis de Cisneros confiesa ingenuamente que, á pesar de sus muchas
diiigencias, no pudo «hazer bastante prueva de manera que quede
asentado con fixeza el principio y origen de esta Santa Imagen
,de los Remedios), aunque lo he inquerido de los annales, y cosas
que ay escritas de conquistas, y historias de esta tierra, de los archivos de la Ciudad, y rebuéltolos todos, (y) de los indios antiguos de
aquel contorno donde está;» 2 el Br. Miguel Sánchez declara á su
vez con franqueza: «Determinado, Gustoso y Diligente busqué Papeles y Escritos tocantes á la Santa Imagen (de Guadalupe) y su
milagro; no los hallé, aunque recorrí los archivos donde podfan
guardarse.'&gt; 3 Y si bien el angélico Santo Tomás había declarado
con su palabra sapientísima que la verdad no está ligada á una
misma manera de prueba, .i de aquí no se infería que las pruebas
fuesen innecesarias, sino sólo distintas, y, por tanto, nada obligaba
á creer en las historias de Ntra. Sra. de los Remedios y de Guadalupe sin ninguna clase de prueba; por lo contrario, era lícito dudar
de ellas, precisamente porque no estaban probadas de ningún modo. Consiguientemente, caía por falta de base aquel supuesto antagonismo que separaba de manera radical á las dos Vírgenes, y Leona podía mirar en ambas á la misma Madre de Dios, inalterablemente bondadosa para todos.
Asf nos explicamos que Leona, de igual manera que mandaba
decir misas frente á los altares de Ntra. Sra. de Guadalupe, 5 hacía
1 Aurifodina Universalis Scientiarum divinarum atque humanarum
exfontis aureis Santorum Patrum Parisiis, 1888. Tomo III, pág. 33.
2 Historia citada. Fols. 23 vto. y 2-t. fte.
3 Imagen de la Virgen .María, citada. Fol. pr. 11 vto.
4 En Fray L. de Cisneros. Obra citada. Fol. 25 vto.
5 A. P. Fernández de San Salvador. Cuenta citada.

285

considerables donativos á Ntra. Sra. de los Remedios. 1 No obstante, consta que la pintura de mayor valor que tenía en su casa, representaba á la imagen guadalupana. 2
•

1 Ibídem.
2 A. P. Fernández de San Salvador. Escrito sin fecha, pero posterior al
16 de octubre de 1816. En causa citada, instruida contra Leona Vicario.

.....

'

�•

•
CAPÍTULO V.
SUS ENTRETENI:\llE:\TTOS Y ESTUDIOS.

'

.....

•

,

·~

'

No satisfecho aún el poderoso espíritu de Leona con aquel altruísmo y aquella religiosidad, buscaba nuevas esferas de acción,
igualmente grandes y nobles, para gastar en ellas sus exuberantes
energías. De aquí que Leona cultivara las bellas artes, las ciencias
y la literatura .
Tuvo como maestro de dibujo y de pintura al pintor Tirado,
probablemente cuando fué niña; 1 después , de joven, continuó practicando sola ambas artes; adornaban su casa varios cuadros y retratos hechos de su mano, unos dibujados y otros pintados, 2 que
indicaban una mano hábil 3 y que, sin llegar á ser obras verdaderamente excelentes, no habrían parecido mal, sin embargo, en una
galería de cuadros de mérito . .i
l A. P. Fernández de San Salvador. Razún citada.
2 Ibídem.
3 J. M. Sánchez de la Barquera. Biografía citada. Pág. 2.
4 C. U de Bustamante. Necrología citada.

�288
Gustaba de cantar, y aunque ella decía que cantaba «muy mal,» 1
como era sumamente modesta, no debemos darle crédito ~n
esto.
·
Leona se complacía con estudiar la historia patria, y llegó á conocerla ;2 ignoramos desgraciadamente cuáles fueron las obras históricas que leyó, y sólo sabemos que guardaba entre sus papeles
un escrito anónimo, donde se combatía tan rudamente la conquista
de la Nueva España por los españoles, que, según el decir del señor
Oidor don José Ignacio Berasueta, tal escrito podía causar á la religión y al Estado su total ruina; 3 no hay que olvidar, sin embargo,
que las autoridades realistas identificaban siempre á la Monarquía
con la Divinidad, y que por esto decían que quien contrariaba al
Rey, impugnaba á Dios.
Leona sintió gran afición por los libros que trataban de política,
y en ellos pudo adquirir conocimientos que, conforme manifestaba
el Lic. don Carlos María de Bustamante en 1842, habrían hecho entonces la felicidad de los mexicanos, «si como ella cuidó de adquirirlos, ellos cuidaran de practicarlos.» 4 Uno de dichos libros fué la
obra maestra de Fenelón, de la cual hablaremos después.
Estudiaba la «Idea del Universo,» que contiene la historia de
la vida del hombre, elementos cosmográficos, viaje estático al mundo planetario é historia de la Tierra, por el P. Jesuíta Lorenzo Hervas y Panduro, Q qui~n antes de escribir su obra, impresa en Cesena, durante los años de 1778 á 1787, consagró muy largo tiempo
al estudio y á la meditación. No obstante, la «Idea del Universo» resultó muy inferior á la «Historia Natural General y Particular,» por
Georges Louis Leclerc Buffon, Conde de Buffon, publicada desde
1749 hasta 1804, que igualmente estudiaba Leona, 6 y que es un monumento de enseñanzas profundas sobre el origen, desarrollo, variaciones y degeneraciones del globo y de los seres que lo pueblan,
desde el infusorio hasta el hombre: obra de la cual dicen los escritores de aquella época que fué acogida favorablemente por las mu1 Confesión con cargos que se le tomó. En la causa ya citada, instruída
en su contra.
2 C. M. de Bustamante. Necrología citada.-]. M. Sánchez de la Barquera. Biografía citada. Pág. 2.
3 Confesión con cargos, citada, de la misma Leona.
4 Necrología citada.
5 Declaración de doña Francisca Fernández. 15 de marzo de 1813. En cau·
sa citada, instruída contra Leona Vicario.
6 Declaración citada de doña Francisca Fernández.-Declaración de doña Mariana Fernández. 15 de marzo de 1813. En la propia causa.

..

....

�</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="8">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2937">
                <text>Anales del Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnología</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3349">
                <text>Publicación que recopila y difunde cien años de trabajo de la antropología en México (1877-1977). Contiene documentos y manuscritos arqueológicos, antropológicos, históricos, geológicos, botánicos y lingüísticos.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="76054">
            <text>Anales del Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnología</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="76056">
            <text>1910</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="55">
        <name>Tomo</name>
        <description>Tomo al que pertenece</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="76057">
            <text>2</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="76058">
            <text>6-8</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="76059">
            <text>Noviembre</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="76060">
            <text>1</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="76073">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaBasica&amp;bibId=1753036&amp;biblioteca=0&amp;fb=&amp;fm=&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="76055">
              <text>Anales del Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnología, 1910-1911. Tomo 2, No. 6-8. Noviembre-Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="89">
          <name>Accrual Periodicity</name>
          <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="76061">
              <text>Anual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="76062">
              <text>Antigüedades mexicanas</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="76063">
              <text>Historia de México</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="76064">
              <text>Etnología</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="76065">
              <text>Publicación que recopila y difunde cien años de trabajo de la antropología en México (1877-1977). Contiene documentos y manuscritos arqueológicos, antropológicos, históricos, geológicos, botánicos y lingüísticos.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="76066">
              <text>Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnología</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="76067">
              <text>1910-11-01</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="76068">
              <text>Revista</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="76069">
              <text>text/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="76070">
              <text>2002000003</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="76071">
              <text>Fondo Hemeroteca</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="76072">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="38">
          <name>Coverage</name>
          <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="76074">
              <text>México</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="76075">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="76076">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="10414">
      <name>Estado de Yucatán</name>
    </tag>
    <tag tagId="10415">
      <name>Leona Vicario.</name>
    </tag>
    <tag tagId="10413">
      <name>Prof. Manuel M. Urbina</name>
    </tag>
    <tag tagId="7288">
      <name>Química</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
