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~:======~
omBCTOBI

.A.DMINISTn.&amp;.DOB1

A, hteb.an Abella,
'&lt;"===== ~
Alfo II.-N9 23

TOMO IV

11

MEXICOl"Año, $6,00; Semestrei $1,00; Número suelto, $0,50, - UTRANJfRO: Año, 24 francos; Semeslrei 12

AÑO NUEV

.i

Capillt Alfo._

I

1

1

N año más!

Nos
hemos despedido, no sin
cierta tristeza del año
que ha expirado y vemos ya en nuestro almanaque la primera
hoja, la primera página del año que empieza.
''Feliz año nuevo"
dicen las tarjetas de
felicitación que nos envían nuestros amigos,
y al leer esta frase, tan
gastada, que enlama- f
yoría no produce ya li
impresión ninguna, no podemos
menos de meditar un poco y pensar si en realidad nos traerá alguna dicha el año que nace.
-Por muchas que sean nuestras penas, hay siempre en el
fondo de nuestra alma alguna
esperanza de felicidad, algo así
como un rayo de luz que algunos
ven muy cerca, c~si al alcance
de la mano, en tanto que para
otros está lejos, muy lejos; pe-

B ~ ~ -..~ - -

ro, cerca o lejos, para·
todos existe, para todos brilla.
Al mirar la aurora
del año nuevo, parece
como que esa luz surge con más claridad,
y contemplándola con
los ojos del alma, soñamos, espernmo::. y_ue
en este año, habrá de
trocarse en realidad
esa esperanza.
No es i usto recordar
aquí con cruel excepticismo las .des-ilusiones
que otros anos nuevos" nos han traído. P ensemos,
esperemos que éste nos traiga
felicidades, que nos ofrezca una
vida sonriente.
Para nuestros lectores, -para
los amables lectores de COSMOS
Magazine, así lo deseamos de todas
veras. Que el amanecer de este
año, sea para ellos el despertar
de n n año de ventura, que sus
ilu~iones se realicen, que la vida
les sea grata. ¡Feliz año nuevo!
...

\

1

\.

1

''

-

�WOODROW WILSON

•

""' .

Woodrow Wilson, dictador

I

Por el Dr. LUIS LARA PARDO

I

quienes todavía piensan que
el Gobierno de los Estados
Unidos representa la más avan·
zada y perfecta forma de gobierno democrático, el solo título de es·
tas líneas resulta una herejía. ¿ Cómo es
posible, se dirán, que en el país de la Jj.
bertad, la cuna del gobierno republicano en su moderna forma y después de
un siglo de funcionamiento de esta organización política avanzada, pueda florecer aquí una dictadura? ¿No se nos ha
dicho que éstas son frutos de otros climas, de otros suelos, de las embriona·
rías y deformes democracias latinas de
América?
·
Y sin embargo, W oodrow Wilson es
un dictador. No lo es a la manera de los
nuestros, que pasan sobre las formas lo
mismo que sobre los principios, grandes
o pequeños, fundamentales o secunda·
rios; que reprimen a fuerza de sable la
opinión pública, disuelven a cañonazos
congresos, legislaturas, ayuntamientos;
derrocan ruidosamente autoridades; aprisionan y fusilan caudillos.
Woodrow Wilson es dictador a lamanera yankee .
La fórmula americana · ha sido siem·
pre el gobierno por un partido, la cual
no es ciertamente la más avanzada, que
ARA

I

se realiza únicamente cuando todos los
intereses, grandes o pequeños, tienen
representación, voz, participio en el fun·
cionamiento gubernamentar: La democracia americana se ha detenido-en
cuanto se refiere al organismo nacionalen la etapa del gobierno por un grupo
que se supone representante de los inte·
reses de la mayoría, y que hace abstrae·
ción completa de la minoría restante.
Pero aun dentro de esta fórmula misma, el gobierno de Wilson ofrece una
anomalía curiosa. En las elecciones que
lo llevaron al poder la votación fué co·
mo sigue:
Wilson, demócrata . .. ... 6.293. 120
Taft, republicano . . . . .... 3 .485.082
Roosevelt, progresista
(facción de los republicanos) ...... . ........ 4. n9.582
Debs, socialista. . .. . . . .. 901.839
Otros candidatos. . . . . . . . 235.000

-'l

Es decir: que de un total de más de
15 millones de votos, Wilson recibió

únicamente algo más de seis millones, o
sea casi un 40% de los votos.
La victoria de Wilson se debió, indu·
dablemente, a la desorganización de los
republicanos que se dividieron . en dos
facciones, una en favor de Roosevelt y

I
Recibido a última hora este trabajo de nuestro estimado amigo y colaborador el Dr. Luis/"-~ 1_.
I;ara Pardo, retiramos nuestro artículo sobre La Políti'ca del Dallar, que insertaremos en el número
~
próximo, para dar cabida al del Sr. Lara Pardo, de suma actualidad en estos momentos.
'•

la otra de Taft. Entre ambas recibieron de Taft: «El país está en plena prosperi·
más de 7 millone~ y medio de votos, o dad, no quíere experimentos aduanales
sea un millón y cuarto más que Wilson. peligrosos». Y ~n la esquina inmediata
Por la misma causa, agravada con el el orador socialista vociferaba con igual
anticuado sistema electoral en vigor, los crudeza contra las dos grandes facciones
demócratas quedaron dominando en el de la burgues:a opresora; pero también
Congreso. Así resulta que los siete y vanamente: el socialismo político no
medio millones de votantes republica • prospera donde el oro corre a raudales y
nos, conservadores y progresistas, no es la ambición suprema de "todos.
tienen más que 144 diputados y 45 seEntre los mismos demócratas, los hanadores, mientras los seii millones de bía de diversos matices, y Wilson era
votantes demócratas están representados elemento radicalismo. No era popular.
por 49 senadores y 291 diputados, y el Prueba de ello es que al comenzar lavomillón de socialistas, que representa un tación en la asamblea nacional democrá·
8% de la población total, no tiene repre· tica, recibió menos votos que Champ
sentación alguna en el Congreso.
Clark, el brillante corifeo parlamenta·
El presente gcbierno de los Estados rio, hábil político que desde hacía vaUnidos es, pues, un gobierno de la mi- rios años mantenía en alto la bandera
noría demócrata, impuesto por una serie del democratismo en la Cámara de dipude circunstancias fortuitas. Todavía, tados. Pocas convenciones ha habido en
Woodrow Wilson representa unafacción que la votación sea más reñida. Los
dentro de esa minoría. Wilson encarna· delegados en sesión permanente, sooor·
ba, en la campaña electoral reciente, taron 46 votaciones y la mayoría espe·
ciertos principios radicales, teóricamen· raba que de un momento a otro surgiera
te muy avanzados pero, como todos los un candidato de transacción.
principios avanzados, fuera del alcance
Fué sólo al declarar Bryan casi abierdel gran público.
tamente que se apartarían, él y sus muDestacábase en•su plataforma la cues· chos amigos personales, sino se nom·
tión aduana!. Cierto, ciertísimo que la braba a Wilson, cuando finalmante la
tarifa proteccionista es un im,trumento convención cedió, temero,c;a de un fraca·
de injusticia para despojar al público en so más tremendo y desastroso del que
beneficio de una clase. Pero una de las había ocurrido días antes en la convenclases beneficiadas es la de los agricul • ción republicana.
tares. La otra, la industrial, pregonaba
Así entró Wilson a la Presidencia.
que sin la protección aduana! se vería
En el poder ha desplegado dominado·
obligada a reducir los salarios. El agri- ra influencia, más que ni:igún otro presicultor se veía, pues, amenazado de com- dente, más que Jackson y t!Roosevelt,
petencia extranjera y el obrero tenía la sobre las cámaras ·legisladoras. Confiado
consecuencia inmediata, la única tangi- en su influencia personal, que considera
ble para él: la disminución de los sala- decisiva, introdujo desde luego una inonos.
vación: la de entrar en comunicación
Contra estos sentimientos, y en medio personal y directa con los miembros de
de la prosperidad general, nada podían ambas cámaras, presentándose él mismo
los discursos académicos. las estadísti · en los salones del opulento capitolio, ya
cas comparati vas, las argumentaciones sea a leer sus mensajes, ya a conferende los oradores. Los administradores de ciar privadamente con las comisiones. La
la campaña electoral quisieron emplear tibia oposición de.los desconcertados re·
un sistema objetivo Abriernri. una.expo- publicanos y progresistas, llama irónicasición con el pavoroso título de «El cuar- mente a sus mensajes, «discursos de la ·
to de los horrores», donde intentaban corona», µor la intención de subrayarlos
demostrar que sin 12. tarifa proteccionis- y reforzarlos con todo el prestigio persota ciertos artículos bajarían de precio. nal del ] efe del Estado.
No llamó la atención. La gente entraba,
El congreso, como en nuestras dictaduveía aquello y salía escéptica, y pocos ras, murmura, cuchichea, apenas esboza
pasos adelante tropezaba con el gran le- gestos de impaciencia, y al fin se some·
trero, el arma verdaderamente efectiva te. La supuesta independencia de los

�COSMOS

poderes preconizada por la constitución, oposición que en ciertas localidades des·
piertan las medidas radicales, extraordi·
no existe; no puede existir. Detrás de la
narias, tiránicas de Mr. vVilson. Tal
ley suµrema están los reglamentos parlaaconteció con algunas cláusulas de la
mentarios, hábilmente hechos para concentrar el dominio de las cámaras en tarifa reciente, y lo mismo ocurre ahora,
unos cuantos hombres. Bajo el régimen más intensamente, con la reforma bancaria. Diputados y senadores ha habido
republicano, era el presidente el «SpPa·
ker», quien dominaba gracias al regla- que, recibiendo notificaciones explícitas
de sus resp ctivos distritos, exigiéndoles
mento y al control de una comisión encarla oposición a ciertas medidas, so pena
gada de preparar los detalles del prograde perder la esperanza de reelección, se
ma parlamentario. El di1mtado Cannon
decidan a oponerse con tenacidad. Confu é a!-Í durante mucho., años el «Czar d,-1
tra éstos, el dictador Wilson esgrime
congreso». El · mismo viejo parlamenta·
una arma poderosa, el llamado caucus, y
rio acaba de decir con mucha gracia: «Mt
un argumento escolar, sofístico desde el
llamaron Czar del ct&gt;ngreso, pero a decir
punto de vista general, pero efectivo des·
verdad. Woodrow Wilson me ha dejado
de el punto de vista político- «Nosotros,
pequeñito».
dice Wilson, venimos al poder por la
Es que Wilson ha abandonado resuel- fuerza de un partido, debemos, pues,
tamente los viejo3 métodos por los cua - obrar como partido y no individualmenles la infüiencia presidencial se ejercía te»,-nueva forma de expresar lo que
indirecta, reservada, discretamente sobre Luis XIV dijo en galana y original for·
el congreso, respetando en lo posible las ma: el Estado soy yo. El caucus es una
fórmas prescritas por el principio funda- conferencia de partido, que se efectúa
mental de la división de poderes. vVilson entre los diputados o senadores de una
proclama ahora que siendo éste un go- misma designación política, ya sea en
bierno de partidos, el dominio absoluto público o en secreto, y en la cual to·
corresponde al jefe· del partido.
dos se comprometen solemnemente a so·
¿ Cómo puede hacerlo en este país, que meterse de antemano a las decisiones de
se supone libérrimo? El medio es muy la mayoría, aun en contra de sus convicsencillo: por la distribución de em¡.,leos. ciones personales. Gracias a esta triquiEl presidente, en conformidad con la ley, ñuela ha podido Wodrow \i\Tilson domiy a veces sin este requisito, dispone de nar en absoluto en el Congreso. La
un número muy considerable de empleos mayoría, especialmente en el senado, es
que de propósito se han dejado fuera de tan exigua, que la deserción de cuatro o
lo que se llama el «Servicio Civil», o sea cinco demócratas daría al traste con el
el escalafón sujeto a reglamento especial. programa Wilsoniano. Espíritu eminen·
A esos empleos que . forman el botín de temente dominador, Wilson no ha repa·
toda campaña presidencial, se les da el rado en recurrir a medios casi pueriles,
nombre de patronag-e, y se distribuyen para imponer su voluntad al congreso.
invariablemete por conducto de los dipu· Ha impedido que las cámaras se clausutados y senadores, que a su vez los em· ren temporalmente par.a las vacaciones
plean para favorecer a los iefés de parti· de Navidad; ha mantenido ambas cámado, en sus respecti.:os dist~itos. Es claro ras abiertas continuamente, en sesión
que el patronag-e no se da a ciegas, sino extraordinaria primero, y en ordinaria
que va directamente a los adictos. ¿ Có· ahora, como para castigar la rebeldía &lt;le
mo podría un diputado o un senador que los republicanos, que han de ser sus
por la mañana ha estado en la Casa naturales opositores y de unos cuantos
Blanca implorando lugares en el presu- demócratas cuya influencia en las localipuesto, pa"ra sus electores, ir en la tarde dades de origen, peligra por ciertos rasa votar en contra de cualquier medida gos de la legislación bancaria pendiente.
que Wils · n recomiende por medio de su
Y así va la farándula. Así se mueve
reconocido portavoz, el diputado Under· este mecanismo político que, visto a distancia, nos deslumbra con sus oropeles y
wood?
Hay casos, sin embargo, en que los nos aturde con ~us fanfarrias de libertad
beneficios del patronag-e no compensan la y de justicia.

NOTAS EXTRANJERAS
Por MANUEL MUZQUIZ BLANCO

Las mujeres Y el Sport

Las lectoras, y también algunos lecto·
res de los que nos bravucone~ por esas
eminismo tiene manifestaciones calles de Dios, sentirán un cierto calos -.
menos esca_ndalosas Y menos peligrosas frío de horror al leer que estas señoritas .
-para las mo~.,.,,,.-=-=---.__,___
hicieron 1:1 na 1•
centes cuando
-,,,:ff
•
..
/
'
ascenc'íón de
más de cuatro
mil metros ,
La ascenci6n
fué en el J ung·
frau, en uno de
los sitios más
peligrosos que
se conocen; y
e llas, sor¡: d"'·
do, la sa ~ 0
sel, ;;as, smo
lo tJ .cho, see dos corala C)
El f

~:,nte,

co~o
ter sue copian
a c~~olario de
to, f casaron
cecitr e~taban
ti ero o del otro
lugar, ~l vivir
como gimnas tas, como nadadoras y como alpinistas,
en los grandes
concursosmundiales.

Una de las más atrevidas proezas del alpinismo femenino.

Esta página nos muestra a dos .óve1
nes a I emanas, entregadas a un peligroso
deporte: el del Alpinismo.

de S•
guía lcÍo de
más de u\ncie·
gedia del los
nismo.
la
Como la r
jer siga fot

, . en los peligros y el
taleciendo
e
espmtu
cuerpo en los
deportes, mala la van a pasar los hombres del siglo próximo.

�COSMOS
CRONICA EXl'RANJERA

Del Canal de Panamá

I

¡

El jalifa de Tetuán, acompañado de su séquito, saliendo de la Mezquita
después de celebrar la Pascua del carnero.
'

,

'

t

De la exposición panameña, cuyos trabajos acaban
de inaugurarse, saben ya
bastante nuestros lectores
por las frecuentes informaciones periodísticas .
Hoy damos en esta pági na dos interesantes fotof;ra·
fías de aquellos I ugares:
una del momento en que el
Presidente de la República
de Panamá inaugura solemEl Presidente de la República de Panamá, inaugurando los
nemente los trabajos de
oficialmente los trabajos de construcción de la
construcción de la Exposi Exposición Nacional.
ción Nacional y otra del dique Gamboa, que el Presidente Wilson, desde .su palacio de Was- ma de alta política, y bajo cada una de
hington, hizo volar.
estas novelas amorosas, que tienen por
La importancia mundial de este faro, escenario los palacios reales y las playas
que mano de hombre ha abierto para que de moda, suele haber todo un «caso» diunan sus aguas los océanos, da intere- plomático resuelto gracias a la carita in·
santísima actualidad a todo lo referente génua de una princesa rubia y a la sana la Exposición de Panamá.
gre ardorosa de un príncipe galán. Pero
aquí ha habido algo más para que la voluble atención europea no abandone a la
Boda de Príncipes
real pareja: la notoriedad del padre de la
Después de muchas semanas, las re- desposada, ese Kaiser de bigotes altivos
vistas europeas aparecen llenas de infor- de soldado de Flandes y de espíritu libémaciones gráficas sobre el enlace de la rrimo y audaz, y sobre todo, que la boda
princesa Victoria Luisa, hija del Kaiser, de estos príncipes jóvenes no ha salido
con el Príncipe de Cumberland.
toda del misterio de las cancillerías, sino
Estas bodas principescas siempre son también, un poquitillo, o un mucho, seacontecimientos de resonancia en la bue- gún las gentes, del misterio de dos corana Europa tradicionalista, como que en zones.
cada una se resuelve más de un probleSe enamoraron sencillamente, como
dos burgueses que copian
.,~ cartas del Epistolario de
los Amantes, y se casaron
por eso, porque e~taban
enamorados el uno del otro
y no les venía mal vivir
juntos.
Así que, si al Palacio de
Brunswick, donde encie·
r:.ran su vida amorosa los
nuevos soberanos, no va la
razón de Estado a deformar
la pureza de su amor, los
príncipes serán felices, en
pleno alcázar, como dos
campesinos enamorados bajo el techo de paja de una
Dique Gamboa, que hizo volar el Presidente Wilson,
cabaña.
desde su Palacio de Washington.

�LA EXPOSICION UNIVERSAL DE PANAMA

La Exposición

de Panama y

Universal

el Pacifico
Por N.O. GUILLE

El Palacio de fiestas, capaz para

~

la extensa llanura que
media entre el Presidio y el puesto militar
de Fort Mason, en las
or illas de la pintores·
ca bahía de San Francisco, en la parte in·
terna y muy cerca de
su Puerta de Oro, y limitada al Sur por
el vistoso anfiteatro de la parte alta de
la ciu dad, vese ya surgir la que ha de
ser en 1915 la ciudad mágica de los pa·
lacios de la 'g randiosa Exposición Uni •
versal de Panamá y el Pacífico, cuya
magnificencia ha de ser digna del gran
acontecimiento que está llamada a con-

10,000

los lectores que se propongan gozar en
1915 de un espectáculo nunca visto y di fícil de repetirse, que ha de formar épo·
ca en los anales de la historia de los
acontecimien tos mundiales, y que al
mismo tiempo sea para los que no puedan por sí mismos admirarlo una repro·
ducción tan exacta, que les permita go·
zar en su imaginación desde su residencia, de todo cuanto ha de realizar se en
San Francisco, desde el 20 de Febrero
a l 4 de Diciembre de r9r5.
Y para que no ocurra en la futura lo
que en muchas de las pasadas exposi·
ciones ha suce'.iido,que el día de su aper tura muchos de los más importantes de partamentos se han exhibido incompletos
y no pocos de los más hermosos detalles
sin concluir, todas las disposiciones necesarias están tomadas para que el faus to día de la solemne inauguración, la
ciudad nueva de los regios palacios dP.
la Puerta de O ro, se presente ante e l
mundo ataviada por completo con todos
sus maravillosos adornos y soberbias ga l as, de tal forma que las mi riadas de vi ·
s itantes que vengan a gozar de la alegre

'

espectadores.

memorar la apertura del Canal de Panamá, la obra maestra de la Ingeniería
moderna, soberbio y saliente corona·
miento de todos los adelantos y maravillas del presente s iglo .
Aunque los trabajos en mayor escala
sólo han comenzado hace muy poco
tiempo la actividad que se nota ya en
toda la esplanada de la futura exposición, sobre ser interesante en su estado
actual, demuestra con toda evidencia que
en el plazo previamente fijado de mediados de Julio del año próximo venidero
de 1914, han de quedar concluidos todos
los proyectos estudiados y detallada·
mente realizados por una comisión de lo

El Patio de Festejos, una de las obras arquitectónicas más bellas de la Exposición.

1289

Una de las torres que marcarán la entrada
al Patio de las Palmas.

~ás selecto entre los arquitectos, ingemeros, constructores, artistas y organ izadores de la gran feria mundial, que
hace más de un año vienen trabajando
en ellos y que por sus interesan tes y
~cabados bocetos, permiten prever, con
igual certeza cual si se tratara de una
construcción ya en pie, lo que será una
v:e.z terminada la inmensa .c0lonia 1nter,
nacional, la esplendente exhibición de
todos los adelantos y perfeccionamien·
tos de la humanidad, albergados en sunt~osos edificios de gigantescas proporciones y belleza sin igual.
Dejando para otros artículos subsiguientes detallar cada una de las difer~n~es secciones de la Exposición, nos
limitaremos en este compendioso avance
a dar una idea general de su distri bu·
c ión, de su importancia y de su organización, que rermita concebir noción
exacta de su conjunto y sirva como de
ír_idice sumario de las futuras descripc10nes, a modo de guía antici pada para

El Patio de las Palmas mirando al Sur hacia
el Palacio de Horticultura.

�!290

r

COSMOS

fastuosidad de la apertura, encuentren y
puedan admirar la Exposición sin la más
mínima deficiencia.
Los terrenos destinados a la celebra ción de la feria del mundo alcanzan una
superficie de próximamente 250 hectá·
reas, con un frente sobre la bahía de
unos cinco kilómetros por un fondo de
un kilómetro y medio, más una parte de
la jurisdicción del Presidio y otra, al lado opuesto, al Sur de Fort Mason. Este
vasto emplazamiento estará dividido,
por decirlo así, en tres grandes secciones. Formará la parte central de la
Exposición un inmenso rectángulo
constituido por los palacios de las
exhibiciones de Agricultura, Artes Liberales, Manufacturas y
Medios de Transporte, los
cuatro que encerrarán el
gran patio central de di-

primeramente dichos de Agricultura y
Artes Liberales al lado opuesto.
La fachada Norte del patio de honor
estará abierta a la bahía por una amplia
avenjda, en cuya entrada se halJará la
columna colosal del Esfuerzo Humano;
la fachada Sur del mismo patio conten ·
drá el alarde arquitectónico más notable
y atrevido de la Expo~ición, la gigantesca torre del Palacio de la Administración, de 122 metros de altura, que, dominando todo el conjunto, será un prodigio de arquitectura, con una ornamentación de estatuaria, frisos, columna·
tas, frescos y mosaicos del mayor mérito y exceucional riqueza, coronada
por un inmenso y artístico grupo
de figuras sosteniendo un g lobo colo~al, símbolo del mundo. A ambos lados del patio
' central darán acceso a los

El hermoso Palacio de Ho_rtÍC\lltura, que será en su mayor parte de cristal,

ti

mensiones iguales a la Plaza de San Pedro de Roma, que será el Patio de Honor, denominado el Patio del Sol y de
las Estrellas, cuyo tema arquitectónico
será la unión de Oriente con Occidente
a través del Canal de Panamá. Otros
dos grandes patios laterales, encerrados
así mismo dentro del gran rectángulo
central, serán, el del Este el Patio de
los Festejos, rodeado por los palacios de
Minería y Metalurgia e Industrias Varias, al Este, y los ya enumerados de
Transportes y Manufacturas al lado
opuesto; y el Patio del Oeste o de las
Cuatro Estaciones, que limitarán en su
parte occidental los palacios de Educación y Productos Alimenticios, con los

patios del Este y del Oeste dos regios
arcos triunfales, mayores que el del mismo nombre existente en París, cuya arcada medirá 30 metros de altura, y que
por sus preciosos bajorrelieves y bella
estatuaria simbolizarán respectivamente
el Oriente y el Occidente.
Al Norte del gran rectángulo central
de los ocho palacios enumerados se ex·
tenderá una vasta esplanada, a modo de
&lt;parterre&gt;, de 90 metros de anchura,
desde donde podrán contemplarse las
fiestas marítimas, como las revistas na·
vales, las regatas y los fuegos artificiales acuáticos. Esta esplanada estará limitada al Este .por los desembarcaderos
de los Ferris de la Exposición y por el

LA EXPOSICION UNIVERSAL DE PANAMA

1291

puerto especial para los servicios de la una reproducción de las célebres y granmisma, y del lado Oeste por otro puerto diosas termas de Adriano y Caracalla de
destinado a los yates, el cual dará fren- la antigua Roma. Al Sur de la sala de
te a otro gran «'parterre&gt;, cuyo lado oc- máquinas estará el Palacio de los Autocidental limitará el hermoso y caracte- móviles, así mismo de grandes dimenrístico edificio de los Condados de Cali- siones y cuya arquitectura y tema de orfornia, construido según el estilo de las namentación serán una apoteosis del
antiguas misiones.
triunfo colosal del hombre sobre la tieAl Sur del rectángulo central se ex- rra, con un extenso friso en bajorrelieve
tenderá un inmenso jardín tropical en el representando la historia de los medios
que estarán emplazados, al Este el Pa- de transporte, desde la vetusta carreta
lacio de Fiestas,
hasta el moder·
con una inmensa
nísimo automósala capaz para
vil. Detrás de es·
contener cómo·
tos dos palacios
dament~ más de
estará el recinto
diez mil espectade las llamadas
dores, y al Oesconcesiones y el
te el Palacio de
de los recreos y
H ortic u I tura,
divertimientos,
grandiosa consdonde el más
trucción de crisexigente en contal, cuya enorme
t rar á cuantos ·
cúpula, brillanmedios de solado a los reflejos
zarse puedaimadel sol, o a los
ginar, estando
esplendores de
,
esta parte de la
la profusa ilumi;.. ,Jt:xposición en el
nación noctur·
'~v·extremo Este de
. .,..
na, será una de
sus terre0os, prelas notas más ricisamente al Sur
sueñas de la Ex·
de Fort Mason
posición. A la
y dándole accesalida de los dos
so inmediato la
patios interiores
gran avenida
del Este y del
Vanness, una de
Oeste dando aclas principales
ceso al jardín
víasdeSanFran·
tropical del Sur,
, cisco para con habrá otros dos
&lt;lucir a la ciupatios, que con
d_ad de los palasendas torres
cios.
italianas y suor·
El ala Oeste
Arco de triunfo del lado Este del gran Patio de Honor.
namentación cade la Exposición
racterística se·
estará ocupada
rán dos verdaderas maraviÚas de arqui. por el Palacio de Bellas Artes, edifitectura y vegetación.
cio de forma semicircular, al frente de
Completarán este grand ioso cuerpo cuya fachada principal habrá un incentral de la Exposición las dos alas la- menso estanque con grandes grupos de
terales, conteniendo la del Este el gi • estatuaria y plantas acuáticas. Detrás de
gantesco Palacio de Máquinas, el mayor este palacio, bordeando una gran avenide los edificios de madera construidos da así mismo semicircular, en la parte
hasta el día, ya casi totalmente en pie al más próxima a la bahía estarán los papresente, que mide 320 metros de longi · bellones_ de .los estados de la U nión y
tud por 120 de anchura y 40 de alto, y más hacia tierra los de las naciones excuya suntuosa arquitectura romana será tranjeras, que constituirán en conjunto

I

�LA EXPOSICION UNIVERSAL DE PANAMA

COSMOS

duda alguna la más grandiosa de cuantas han tenido lugar hasta el día, para
cuya celebración se ha destinado lo cifra
fabulosa de cincuenta millones de dólares.
Aparte de la Exposición se construirá
en el centro cívico de San Francisco un
suntuoso &lt;Auditorium» destinado a gran·
des fiestas musicales y a los congresos
mundiales ele todo género que han de celebrarse en 19 r 5, cuyo costo será de un
millón de dólares.
No ha de ser posible que exista quien
no sienta interés por esta gran fiesta del
mundo y por presenciar todas las cele·
braciones que han de formar su nutrido
y atractivo programa, en el que no ha·
brá de faltar nada de cuanto pueda ima •
ginarse en todos y cada uno de los ramos

1293

del saber, de la industria, de las artes,
de los deportes, de las diversiones, atrae·
tivos y curiosidades. Y como la Exposi·
ción será tan compendiosa que lo abar·
cará todo y al par tan metódica que lo
exhibirá todo con el debido orden rela tivo y una completa progresión escalo·
nada; y los palacios de la nueva ciudad
de la Puerta de Oro, además de ser un
portento de arquitectura, de pintura, de
escultura, serán con sus patios y jardines otro portento de jardinería y esta·
tuaria, con su grandiosa, nueva y sor·
prendente iluminación; formarán todos
juntos una verdadera y viviente encielo·
pedía, la mejor y más completa de las
bibliotecas donde poder encontrar todas
las enseñanzas de la vida, presentadas
de un modo insustituiblemente sugestivo.

El Palacio de los Autom9viles, uno de los mayores edificios que se construyen.

gran camp0 de maniobras del Presidio,
donde tendrán lugar las revistas milita·
res de que formarán parte tropa.s de to·
das las naciones en competencia, com·
pletarán el ala occidental del vastí~i~o
emplazamiento de la futura Expos1c1ón
Unive~sal de Panamá y el Pacífico, que
como puede verse por el resumen que ~e
su distribución queda hecho, será srn

un barrio verdaderamente regÍO de resi·
dencias señoriales. Más lejos Y ~e la
parte del mar tendrá su e,mplaza~uento
la exposición de ganadena y ammal~s
domésticos, que ocupará una superficie
de m'ás de ocho hectáreas y será la más
comµleta que se ha.ya presentado en to·
das las exposisiones. Y finalmente, un
campo de aviación, un hipódromo y el

BIBLIOGI~A:B'IA
Sistemas Modern()S se titula una importante revista que en la actualidad está
publicando la casa Max Otto. Hemos
recibido el cuarto número de esta publicación y con gusto celehramos esta oportunidad que nos permite hacer mención
de ella. Sistemas Modernos abunda en
lecturas de gran interés para los hombres
de negocios, y esperamos que éstos le
"'presten la atención que se merece.
Entre los artículos que contiene el número a que hacemos mención, hay uno
titulado La Iniciativa en el empleado, escrito a propósito de una interesante car·
ta del Sr. Alberto R. Thomson. Este
artículo encierra observaciones de posi •
tiva importancia.
~

**

Acusamos igualmente recibo de las si-

El gigantesco Palacio de Máquinas será una reproducción de las célebres Termas
de Adríano y Caralla,

\

guientes pub! icaciones, de las que no ha·
cemos comentario especial por ser ya bien
conocidas del público.
Gakuto, importante magazine que se
publica en Tokío; América, revista de
Nueva York; Mercurio, magazine de Nueva Orleans; Cuba y América, de la Habana; Boletín Oficial de la Secretaría de
Relaciones Exteriores, número correspondiente a septiembre, con abundancia de
datos; Revista Dental, de la Habana;
Renacimiento, notable publicación de
Buenos Aires, y Revista Comercial, de
Sevilla.

***
Nebulosas, libro de poesías, original
del señor Atenedoro Gámez. A última
hora hemos recibido esta publicación.
Algo diremos de ella en nuestro próximo
número.

�En la _Catedral

de Colonia
NOTAS DE VIAJE

L

alegres campanas de Colonia
despiertan al viajero español con
un halago que evoca la patria: el cam·
paneo de la Catedral, del Seminario, de
veinte iglesias más, suena a Avila, a
Toledo, a León la romántica; suena a
teinos viejos, a ca1les silenciosas, a plazas donde nace la hierba, a canónigos
graves que van al coro. Es domingo; el
viajero, alegre como un pájaro, entra en
la Catedral. Entonces está henchida con
el canto solemne del Credo católico: las
voces de los niños de coro salmodian el
gozoso artículo de la resurrección: Y reAS

sucitó al tercer día, seg-ún las Escrituras:
y luego,: i Yascendzó a los cielvs! congozo sobreagudo, que engendra en el alma
una emoción hacia lo alto, perfumada,
leve, como nube de incienso. Eritre las
hoja.s de cardo y roble que están enguirnaldando las ojivas, hay una indudable
palpitación jugosa;, rojos, oros y azules
se estremecen en los ventanales heridos
por las voces pueriles; la Catedral ente·
ra vibra con el coro; y el Oficio, como
una melodía, se desenvuelve lentamente
en curvas de río, movientes y ondulantes; aún suavizadas por el oro viejo so·
bre el morado de los ornamentos en este
tiempo de penitencia. Luego, el silen·
cio; el pueblo fiel desciende con runrun
de abeja las escalinatas, sale a la plaza
bañada en sol primaveral; la Catedral se

ha quedado sola; en la honda y alta nave se va entrando el silencio; y entonces
se oye el rumor de fuera, la ciudad que
vive, el viento que se enreda en el encaje de arbotantes, pináculos, torres y
cresterías, como el rui~o del mar ... idel
mar! Y el viajero solitario se siente dentro del templo maravilloso como en una
nave, traído y llevado sobre las aguas;
sí, en los ventanales se pintan sombras como de vela; mirando a lo alto fijamente, los nervios que se enclavijan en los
rosetones como manos cruzadas para la
oración, los haces de columnas, los muros que se adivinan frágiles, parecen ondular y mecerse. La ilusión de los ojos
lleva al alma dentro de la nave mística y
allí la enclava en arrogante gesto de
buen navegador, firme, ¿ sobre la roca?
¿sobre las olas?; de to.dos modos, bien
cerca del trajín de las aguas, adivinando espumas que no ve, aspirando bocanadas de un aire nuevo y fresco, de una
fragancia abrileña y salina, formando a
compás del imaginario vaivén, mientras
los labios rezan y las manos se juntan,
pensamientos con olas en los que va toda la gaya policromía de los rayos de
sol que han pasado por los ventanales y
que ahora se destrenzan sobre las piedras grises.

G.

MARTÍNEZ SIERRA,

�LA OPERA EN MEXICO

LA OPERA EN MEXICO

~11
,
1f fft
1

vetusto Coliseo, que en más
de una ocasión,' ha abierto sus
~ puertas para dar paso a la troupe de artistas, que de allende los mares,
nos han traído, con el prestigio de su
nombre, su exquisito arte, pregonando
así, y de un modo elocuente, la cultura
artística de la vieja Europ3., alberga por
hoy a un grupo de artistas mexicanos,
que sin más anhelo que el de laborar en
pro de nuestro incipiente arte racional, ni
más ambiciones que rendir culto ferviente a los maestros que han inmortalizado
su nombre, como Verdi, Bellini, Donizzeti, Puccini, etc ., se
han congregado en homogénea compañía
que preside la distinguida cantante vera·
cruzana María M. de
la Fraga, quien, pri·
mero en el Teatro Colón, y ahora en el Arbeu, ha escuchado el
aplauso del público,
que ve en ella, no ya
una esperanza, sino
una verdadera gloria
del teatro nacional, ya
que posee todas las
José G.
cualidades que para
ser una cantante de
primo carie/o exijen los cánones del arte.
La lucha para ascender por la escala
del triunfo en un medio tan difícil como
el nuestro, tiene que ser formidable, y el
que sale avante de la prueba, debe ostentar en sus sienes el galardón de la Vic·
to ria.
María de la Fraga es una artista a
quien, aun los públicos más exigentes de
Europa, consagrarían. En «Lucia de Lamermour» luce los prodigios de su garL

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I

1

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1!

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1

.1

ganta, y en el famoso «rondo», de esta
obra, lleno de dificultades, como es bien
sabido, demuestra sus excepcionales facultades, al grado de que, el público, sin
hacer comparaciones que siempre resultan odiosas, juzga que no desmerf'ce de
los cantantes que, como la genial Luisa
Tetrazzini, lo han enloquecido cantando
ese bellísimo «spartito».
María de la Fraga ha hecho una verdadera creación de «Sonámbula». En
«Rigoleto» ha conquistado uno de sus
triunfos más seguros, y en el «Baile de
Máscaras» ha hecho
tales prodigios, que
sus éxitos anteriores,
con haber sido tan
bien ganados; han empalidecido, pues la interpretación del bello
«sµartito» Verdiano,
~uperó a los anterio·
res,
La Compañía de
Opera cuya labor brevemente reseñamos
dejando para plumas
más idóneas la difí·
cil tarea de hacer la
verdadera crónica, ha
merecido la protección del culto MinisAragón.
tro de Instrucción Pú·
blica y Bellas Artes, Lic. D. Nemesio
García Naranjo, quien no obstante_ las
árduas labores que pesan sobre él, con·
sagra, como buen artista que es, sus horas de recreo, a dar al espíritu breve
solaz. Que:
«Jo spirito ama l'arte
como gli ucceli Je fiori».
El señor Lic. García Naranjo, no obstante las aflictivas circunstancias por que

1297

ciendo cuanto de noble, cuanto
de alto habíamos conquistado!
Debe también mencionar el
reseñador, los nombre5 de dos
artistas que, por manera exquisita h~n. .. cooperado para
que la Compañía de Opera de
Arbeu, continúe en su alta labor de cultura: el elocuente tri·
buno D. José María Lozano
actual Ministro de Comunica:
ciones, Y honra del Parlamen·
to mexicano, y su Secretario
Particular, el reputado v ta·
lentoso poeta D. RafaeÍ Ló·
pez, cuyas jqyas literarias han
en.gal~nado casi todas las pu.
bhcac1ones literarias de América, y cuyo astro brilla esplend~~te, ocupando preferente
sitio en la literatura nacional.
.·-· DPl grupo d/ artistas mexicanos que la Co'mpañía de ~e.
ra ha admitido en su seno, fy
que han me.reciclo ya las paj·
mas del tnunfo, mencionaremos a las señoritas Soledad
·;:::;;;~~a~;;i Abaunza, Adriana
Delgado y María
Luisa Espinosa
...
-'
que se pre!'entó en
«Aida» últimamenMaría de la Fraga
te, y cuyas facultases, si bien aún no
desarrolladas, sí muv
la patria adolorida y
estimables,
y en cre'ensangrentada atra"cendo
si
continúa
deviesa, ha tenido el
dicándose
con
fervor
noble rasgo de con.
a tan noble arte.
ceder una modesta
El barítono Servín,
subvención a la
que
en tiempo relati·
Compañía de la Sra.
vamente
corto ha hede fa Fraga, y cual
cho
brillante
carrera y
nuevo Mecenas, ha
cuya
irreprochable
escontribuido así, a la
cuela
de
canto,fuéjusvez que a llevar un
tamente elogiada duauxilio oportuno pa.
rante
su presentación
ra estimular a esa
en
el
«Renato» del
pléyade de artistas
Máscaras&gt; ·
«Bai
:e
de
nacionales, que se
Silva, Lejarazu y An:
afanan por rendí r
gel R. Esquivel, éscul~o a I arte, por ( , , f'
te, ~rtista de gran porª.mrnor.ar la angus ~
·•
vemr por su correcta
ha nac10nal, que, co--,;;. ·~ •,,- dicción, bellísima y
m o un a inmensa
, , angelina Isunza.
fresca
voz y excepciomar.cha, va envilenales facultades para

o

2

�COSMOS

1298

LA OPERA EN MEXICO

1299

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1

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Alfredo Martínez Vieyra.

1

Eduardo Lejarazu.

Edmundo Anaya.

Angel Fernández Ferreiro.

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!In,

¡ UI

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David Silva.

Luis G. Saldaña.
José Servín.

Angel Esquive!.

�COSMOS

1300

Director de la Orquesta ensa·
yó tan difícil como hermoso
spartito a los que lo interpreta·
ron. Hay que oír esta obra.
No hemos podido aún apre·
ciar la labor del tenor Martínez Vieyra, ya que no se ha
decidido a presentarse formalmente en escena; pero diré de
él lo que posee bella,aunquepequeña voz.
Mendoza López, que debutó
en «Rigoleto», posee bella voz.
Sería aventurado decir más
acerca de este novel cantante.
Cumplió discretamente con su
, parte de «Ducca de Mantua»
en la obra Verdiana, y aunque
dejó entrever sus facultades

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LA OPERA EN MEXICO

María Luisa Espinosa

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la escena, le han valido un enorme éxito en su difícil papel de
Amonar en «Aida», han coope·
rado con su labor a los triunfos
de la Compañía.
Un cumplido elogio merece el
estudioso maestro Aragón, a
quien se debe, en primer térmi
no, el éxito artístico de la Com·
pañía, ya que veclzio /upo de la
escena, sabe instrumentar y con·
certar con rapidez y acierto las
obras que son representadas por
los noveles artistas. El infati gable maestro Aragón es, segura·
mente, uno de los más valiosos
elementos con que cuenta el cuadro de artistas de Arbeu, y a él
corresponde,. por modo muy es·
pecial, el aplauso que el ¡.iúblico
les tributa. La hábil batuta del
maestro Aragón ha salvado en
más de una vez, de amarga y segura caída, a los debutantes; y
para hacer de él un cumplido elogio, diré que «LacKemé&gt;, la última ópera cantada en Arbeu, constituyó un éxito artístico enorme,
.debido a la dedicación con que el

Soledad Abaunza.

para la escena, juzgo prematuro . todo
1u1c10. Sí cabe decir que es uno de los
tenores que más promete en el cuadro de
Arbeu. ,
El te11or Anaya es el más versado en
achaques escénicos. Tiene poca voz, pero conoce los recursos del bel canto y se
aprovecha de ellos para salir avante. No
siempre lo logra, aunque su labor es muy
aceptable. En el «Baile de Máscaras» se
esforzó por agradar y lo consiguió. y
cuen.ta que, el tercer acto, tiene escollos 1rr.rnchos escollos! En su «Radamés»
de «A1da» logró impresionar mejor. Tien~ defectos gráves que la práctica corregirá.
El bajo Saldaña posee una extensa y
bella voz. Su dicción es defectuosa, ad¿.

1301

Ieee como todo principiante, de notables
defectos. Es un cantante sin embargo
'
que s1. persevera, llegará á' triunfar.
De los elementos secundarios de la
Compañía, sólo diré lo que de los pájar?s de la leyenda «Cantaron lo que ·s u·
pieron y volaron lo que pudieron».
El Empresario, señor de la Fraga, es
un ~mateur q.ue con un deinterés sui-glnerzs en los tiempos que corren,- sostiene
la temporada con merma de sus intereses·
pero.ampliamente queda compensado cod
el triunfo dé la Sra. de la Fraga, su esposa, que honra el arte nacional y que
en época, quizás no remota, figurará en~
tre los artistas de primer orden en el
mundo del arte.

�pronto nuevos y envidiables triunfos.

EL GENERO CHICO

*** '

L.

zarzu~la ligera,
que tiene gran
número de partidarios
y que las más veces produce buenos éxitos a
las empresas, a los artistas y a l-0s autores,
lleva ahora buen público a algunos de los teatros de la metrópoli.
En el Colón ha tri un·
fado nuevamente y en
toda línea Chole Alva·
rez, que hoy como antes, es la mimada del
público. Un buen amigo nuestro elogiaba en
días pasados la voz de
la señora Alvarez; alguien mostró a I g un a
sorpresfl,. Chole Alvarez había escuchado
siempre nutridos aplausos conquistados en
buena lid por su gracia,
por su magnífica figura y por su talento pa·
ra interpretar los papeles que en cada ol5ra le
correspondían; pero su
voz no había sido motivo de grandes elo·
gios. Y sin embargo,
nuestro amigo tiene razón: Soledad Alvarez
canta bien, tiene facultades, y si éstas no se
habían mostrado ampliamente antes, culpa
era sin duda de la falta
de estudio; ahora, la
señora Al varez ha a delan tado grar.dementeen
este punto y su voz merece citarse ya entre
las de las arti:;tas que
figur~n como buenas
cantantes en el género
ligero. Si continúa estudiando y si hace esfuerzos por cultivar
más sus aptitudes, probable es que alcance

En el Principal, la
señora Segarra,· la Morin y Mimí Derba se
reparten noche a noche
los aplausos. Las obras
que se han puesto en
\. escena en estos últimos
\ días han tenido en su
mayor parte buen éxi \ to. Celebramos decir, al
"¡) tocar este punto, que
? entre los estrenos que
han conquistado palmas, hay algunos de
autores mexicanos, los
que nos han presentado
producciones, que si no
son precisamente obras
de arte, sí reunen los
requisitos indis pensables que marcan los cánones del «género chico» para obtener l_a
aprobación del público.
«El Colegio Militar» y
«La Cuarta posada»
entran en el número de
esas obras. En ellas
tenemos que elogiar,
entre otras cosas, el
acierto en los tipos mexicanos. Casi todos están bien hechos. Los
autores muestran un
buen espíritu de observación que les ha
permitido aprovechar
la parte cómica de esos
tipos, para dar la necesaria gracia a las obras
estrenadas .

A

***

Sra. Soledad Alvarez

En el Lírico obtiene
también buen éxito el
aludido género de zar·
zuela. Los artistas forman un cuadro que por
su homogeneidad merece elogios. De este teatro hablaremos algo
más extensamente en
nuestro próximo nú·
mero.

La Temparada de Opera
en el Teatro Real de Madrid
Despedid3 de Zacconi

1

.,.;

:

fr .os.

periódicos que nos llegan de
Madrid hablan con entusiasmo
del gran éxito obtenido por la Compañía
de Oµera Italiana que en estas últimas
semanas ha venido actuando en el Real.
El público, el selecto, el que ama la
buena música, el que busca el verdadero
arte; ha estado-allí noche a noche, admirando la labor de lo::. inteligentes artistas
y deleitándose en escucha r los números
de- las óperas más notables del repertorio
alemán, así como del italiano.
Entre los artistas que han obtenido
mayor é)..ito en esta vez en el Real, hay
que citar especialmente a la señorita Ana
Fitziu, de la que hacen las revistas ma·
drileñas grandes elogios, recomendándola como exquisita soprano; la señorita
Tere~a Burchi, que reúne delicada voz y
gran bellt-za; la señorita Teresa Tellae·
· che, notable como contralto ; la Campiña,
cuya presencia es siempre saludada con
aplausos, la señorita M,,ría Murillo, mezzo·soprano de orígen español, lo mismo
que' la señorita Luz de Rugama, prime·
r3 soprano de la Com pañía.
La dirección de escena ha merecido, a
la par que los artis tas, muy calurosos
elogios, ya por el acierto con que ha llevado a la vida del teatrq cada una de las
obras que se han ofrecido, ya por el lujo
y la propiedad con que ha n sido presen·
tadas.
Juntamente- con estas líneas, publica·
mos algunás. fótogfafías ·ae ·1as· ñotables
artistas que hemos venido citando.

~

La despedida de Zacconi
El gran acto¡; italiano, al decir de una
puhlicación europea, abandonará el teatro para siempre. El alejamiento de Za·
cconi del mundo teatral, será sin duda
grandemente sentido por todos los amantes del arte, y especialmente por aquellos
que tuvieron oportunidad de conocer y
aplaudir al eximio actor. La revista de
donde tomamos esta nota, al comentarla,
dice lo siguiente:
«Se da por cierto que Zacconi, des·
pués de una ex:::ursión por América.
abandonará el teatro. Son, pues, si es·
ta noticia se confirma, sus · act1.1ales representaciones en la Comedia las últimas
en que le admiraremos, y dejarán en
nuestro ánimo el profundo dolor de lo
irreparable, la intensa sensación de lo que
perdemos par~ siempre, bien seguros de
que con la retirada de Zacconi no volve·
remos a sentir estas grandes conmocio·
nes del espíritu que el a rte genialísimo
del actor italiano despertó en nosotros.
No recuerdo entre todos los artistas que
he tenido ocasión de ver, otro que le haya superado en tan ,perfecta y asombrosa I
conjunción de verdad, de arte, de meca·
nismo y de matices; de cuantos elementos, en fin, colaboran de modo eficaz para que la expresión del gesto y de lapa·
labra en el comediante sea convincente , ,
yedl~ en _Za~conj: no 4a_y U!!_ solo momento que no viva en toda su vibración
el per~onaje cuyo~ sentimientos. y pasio•

�COSMOS/
-EL 'ifEATRO EN EL EXTRANJERO

Srita. Fidela Campiña, Primera soprano.

del rayo sobre las cumbres, es· de una
fiereza salvaje, dE; pasional ímpetu, pero
sin gritos ni modalidades de latiguillo;
en Almas solitarias-icon qué gusto le
volveríamos a ver en esta obra!-la voz
de Zacconi da por contraste, la serena
impresión de un lago, la melancolía de
un jardín c,toñal; es reposadá, quieta, de
Srita. Teresa Tellaeche, Primera contralto.

nes exterioriza, aislándose de toda influencia ajena, siempre dentro del papel,
posesionado, identificado, en situ ·ci6n,
con alma y cuerpo. Su voz, de amplia
gama, tiene en Otelo la violencia de la
tempestad, ruge y estalla, en un desbordamiento de torrente; tiene la grandeza

Srita. Ana Fitziu, Primera soprano,

Srita. Luz de Rugama, Prim~ra soprano.

Srita. Teresina Burchi, Primera soprano.

Srita. María Murillo, Primera mezzo-soprano.

�COSMOS

un~ persÜasión íntima, tal como debe¡re· ·galante, ·dulce, como-hecha a -las mie~es
fleiar aqu&lt;:&gt;l ánimo de hondo recogimiento del poema.
*
su actitud de resignado fatalismo a todo
* de
* Zacconi, el tea·
Con la separación
impulso de una voluntad yacente; recortro
pierde
uno
de
sus
más grandes artisdad la voz de Zacconi en el deliciosb y
tas.
En
cambio,
el
notable
actor se pro·
agridulce Cántico de cánticos, de Cavalo·
porcionará
el
placer
del
dtscanso,
en
tti, digno de la pluma de un Eca de
Queiros. La voz de Zacconi es tersa, lu- verdad merecido después de una labor
mi~osa, de una refinada espiritualidad, de tantos años.

EN EL .EXTRANJERO

t

AS carreras de caballos no cabe
M d ·¿duda de que van arraigando en
a n • Basta con ver lo animado
que está el Hipódromo l~s tar1e~ en que se celebran. Las
ul~1mas tesultaron muy bonitas ,
e interesantes, pues en cada
una de las cinco que se corrieron r~sul~ó muy bien hecha la
CO!lJbmac1ón de caballos por
lo que los aficionados ~ las
a~~e~tas veíanse en situación
dihc!l de acertar con el ganador. Sarbalakio I I volvió
/ ·~ r,;.,por ~us perdidos laureles, ··~
venc1endo a sus competidores 41ert, Orag-e Il'I y
Aran;uez; pero, en honor de .
la verdad, ganó la carrera el jinete de Sa1·b~lakio, D. Celedo- r
· : ,,
n1,o Febrel, que lo lle,
vo como un verdadero
.
profesor· Vendimiada .
ganó en la segunda t¡
,
.

Romero, por Jo bien que llevó la
carrera. Y, por último, la cuadra
del conde de la Cimera venció en
la final con Fripon III¡
por muy poco, pues Floria_n V estuvo a punto de
qmtarle el premio,
Ju_góse un interesante
partido de joot· ball de
los eliminatorios pa;a el
campeonato de España
Los equipos del Athleti~
Y del Madrid lucharon
Componían el primero Ira:
susta-Smit, Pérez -Arango, Mandiola, Aspe, Muguruza, Del Monte, Caruncho Y Quirós. y el se·
gundo Cárcer Irureta,Bernabeu· Rositzky, Machimbarrena, Castell·Rodríguez, Armas, Vickerss ·
taf, Prast y Aranguren
El Madrid ganó, apuntán~
d?se dos g-oals, por
:arrera. Lo bonito de
n.rnguno de los contra.
esta fué que los nueve ¡
nos; pero, en justicia
caballos que corrieron '
:.
hay que consignar qu;
sali_eron en pelotón y ·
\. I f4;t'
todos jugaron muv
casi en pelotón entra- · ~V'°"(J"
""' t ,Ir.
'
!
.
bien, mas la fortuu;
ronmuy
en lafrecuente
meta, cosa
,.
f1 1t''1,
00
~ ue. todo lo décide, s;
en ;', /";''-;
.
J h'
t
mchnó algo de parte
;.sernet
ipódromos.
, . ' ~.., • , , ~
d~ los vencedores. En
la terceraGanó
ca-· - t_ --~
- -· Bilbao jugaron el mi~ :~er~, dla cuarta fué
, \" ,, ,·-:_ 1
mo día, Y para dicho ·
t
uci
lucha en·
'\ 1i, '
!
c_ampeonato, el Athle;e Arbiter Y Bustes
·
f
I
tlc de Bilbao y Ja Real
rown; P_erdió éste,
• \/1 . i ,f
Sociedad de San SePero lo~ mteligentes
El ciclista Osear
~' / j If
bastián, venciendo ésaplaudieron
. ._ L b
'' i
cia al ··
coniusti n;d~ªe~cpri~:;~~!~
J
ta por tres g-oals por
rnontab ¡rnDete que lo m10 en la carrera s.
,'&lt;::"....
•~.......- uno,. y el equipo del
a,
· Manuel Sebastian-.Madrid.
Racmg Club contra

f .j

CONMOVEDORA FIESTA INFANTIL
Nuestro colega La Ilustración Smz.anal organizó el día de Navidad una deli·
cada fiesta en el Teatro Mexicano a fin d!'l celebrar dignamente la clausura del Con· '
curso Infantil que, con buen éxito llevó á cabo.
Patrocinó esta fiesta la respetable señora Esperanza Alcacer de Capilla, y el
programa que se. desarrolló fué de lo más agradable. Entre los nómnos de este
programa, son dignos de mención el discµrso pronunciado por el conocido escritor
don Gilberto F. Aguilar; la recitación de, «Fusiles y Muñecas» por el niño Carlos
Barri9s Gómez; la distribución de premios a los niños vencedores en el concurso, y
el reparto de juguetes que, para celebrar la Navidad, hizo el niño ] oaquín Antonio
Capilla,
d
d
·
· ·
·
·
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S ~n~~mos no po er e~_t.~~ - ernos ampliamente en esta nota ~or escnb1rla yaeo¡
momentos en que está próximo a entrar en prensa nuestro ·magazme y carecer poi
lo mi mo de espacio suficiente para dar cabida a una crónica en forma.

r

·J

-~·~·&amp;

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ª

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ª

A

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�1308

COSMOS

el de Irún, que quedaron empatados a
dos g-oals.
El raid ciclista San Sebastián • Madrid
tu o su final en la tarde del domingo 16.
Un gentío inmenso situóse en el kilómetro 4 de la carretera de la Coruña, donde
estaba el jurado de llf'gada, para presendar la entrada de los corredores. Con
poquísima diferencia de tiempo, casi se·
gundos, entraron en la meta Osear Le·
blanc, Fuentes y Antón, por el indicado
orden, siendo recibidos por la concurrencia con una gran ovación; poco después
llegó Soto.
La afición al ciclismo no está en España todo lo desarrollada que en otras
naciones, donde es la bicicleta el medio
de locomoción generalmente empleado por
todos, desde el acomodadísimo burgués
al simple menestral.. Quizá sea la causa
el estado en que se encuentran aquellas
carreteras, poco transitables para esta
clase de máquinas, y bien valía la pena
de hacer algo para favorecer el desarrollo de este sport, utilísimo y práctico co-

mo el que más, siquiera sea el más mo·
desto de ellos.
Francia cuida de los deportes corno pocas naciones del mundo; bien es verdad
que la industria gana muchísimos millones al año al amparo de ellos. Y al mis·
mo tiempo que fomenta el sport, se cuida
de que la industria prospere. Ejemplo
práctico es el concurso que ha abierto el
périódico Auto, con el título «Progreso
a realizar. ¿ Cuál será el progreso más
interesante, más sensacional que podrá
llevarse actualmente al automóvil?:. Es·
ta es la cuestión que somete al público y
que el público va a -tratar de resolver.
No cabe duda que el concurso no puede
ser ni más práctico ni más interesante. '.
Toledo y Avila tuvieron unas simpáti·
cas fiestas con motivo de tomar la prome·
sa a los boy scouts, de dichas capitales; de
Madrid fueron a presenciarlas, entre otros
los señores Iradier y García Molinas.

¡

I
1

RUBRYK.

UN REGALO PRACTICO
Bajo el título de «Almanaque para las familias, 1914&gt;, la casa de Farbenfa·
briken vorm. Friedr. Bayer &amp; Co., de Elberff'ld y Leverkusen , Alemania, una de
las primeras de la Industria Química del mundo, reparte un calendario ilustrado'
muy práctico, que, por su presentación y contenido interesante, despertará segura·
mente el interés de todos sus lectores,
Además del calendario. el almanaque contiene espacio para apuntes, cliver•
sas novelitas, cuentos ilustrados, poesías, chistes, etc., etc., reuniendo así lo inte·
resante a lo útil y práctico.
Los representantes de la casa «Bayer&gt;, los señores Fedo, Ritter y Cía.,
Apartado 92, de ésta, facilitarán un ejemplar a todos aquellos de nuestros lectore
que lo pidan. Como se dispone sólo de una cierta cantidad de estos calendarios,
tienen más seguridad de obtenerlo los que lo pidan a vuelta de correo.

¿Puede haber "Partidos" donde no hay competidores?

�13ro

COSMOS

despierta ni ante el pelígro más inminen- totalidad de los aficionados reconocemos,
te, lo cual hemos podido apreciar cuantos es inadmisible, es ilógico, es necio, quelo hemos visto torear y de ahí que ni rer establecer partidos, cuando no cabe
por asomos pierda la serenidad y pueda establecer comparaciones en la ejecución
ser siempre dueño de sí mismo, habian- de una misma suerte del toreo consuma·
do, en su propio instinto, libre de toda da por uno y otro de los diestros citainfluencia nerviosa, una salvación que dos. Ko hay gradación posible en ello,
porque nadiP. puede decir cuál verónica,
muchas veces es inexplicable
Por esa diametral diferencia entre am- cuál navarra, cuál pase del mismo génebos diestros, pero nadie negará que Gao- ro, es mejor, pues que uno y otro conna es un manojo de nervios siempre suman esos lances con igual maestría,
prontos a revelarse en forma clara, no es pero con distintos métodos.
No cabe más que una opinión, un paradmisible que se quiera establecer com·
tido
que proclaman unánimemente, que
paración entre ellos.
Cada uno en el sistema que su tempe· los dos diestros son dos fenómenos, dos
ramento les hzi hecho adoptar, son dos mónstruos en el" arte de lidiar toros, pefenómenos que, como las corrientes de ro con características distintas que ale· '
agua dulce y agua salada, podrán mu- jan todo punto de comparación.
Sería llevar al ridículo la cuestión, en
chas veces caminar juntos y con igual
el
fondo de esas divisiones asomara la I
pujanza, pero sin revolverse, sin amalroñosa
oreja, el jumento de una patriogamarse el uno con el otro.
El día que Gaona pretendiera invadir tería tonta y vergonzosa, que daría muy
el terreno que tan absolutamente domina pobre idea de los aficionados mexicanos,
Belmonte, no alcanzaría sino un fracaso que no sabían ver toros oí apreciar la
seguro y otro tanto sucedería a Belmon- verdadera labor de los diestros, que es a
te si quisiera violentar sus facultades lo que el aficionado verdad, debe acudir
innatas y tratara de apelar al arte afili- a una plaza de toros.
granado de su colega.
DON PACO.
Por esto, que la generalidad, si no la

LO QOE HA MlJE(¿ ro
Mientras yo contemplaba sus .-.onro3os,
,.
.
una tarde, mi novia me decía:
«jamás ha de olvidarte tu María~
Y clavaba sus ojos en mis ojos.
De ese amor, sólo quedan los despojos
dulces recuerdos para el alma mía:
•
sus cartas Y sus flores, las que un día
besó el capullo de sus labios rojos.

.............................. .
Huyeron para siempre esos amor~~.' .. . .... .
han quedado las cartas y las flores

'

cubiertas por el polvo de l olvido,
y hoy que evoco el pasado • Y que desp1erto
.
todos esos recuerdos, he aprendido
ique es muy triste pensar en lo que ha muerto!
G . GALVÁN y GONZÁLEZ.

�EL REY, EL PINTOR Y EL RETRATO

r3r3

-¡No quiero recibir a nadie!-dijo e
blancas, de amapolas y margaritas que en
ellos florecían.
maestro a Melzi.-¿Me entiendes? ....
¡A nadie, absolutamente! Dí que estoy
Por encima de la torre más alta del castillo real·de A1nboise, un estandarte borda- enfermo.
do de plateadas flores de lis flotaba anunY, rápidamente, corre al fondó del ta]ler,
llevando impresa en el semblante la ansíeciando la presencia del rey.
Leonardo, al contemplar el pavoroso ho- .dad que le domina, y cubre con- un velo un
rizonte de la Turena, se acordaba de aque- admirable retrato de mujer, de sonrisa exlla lejana Lombardía donde había soñado, traña ......
Melzi regresa con los brazos en alto, los
imaginado y sufrido tanto.
Las aguas del Loire le r@cordaban la co- ojos brillantes y con mezcla de respeto y
rriente del Adda y la tranquilidad de sus alegría, exclama:
riberas, cuyas sinuosidades azuladas con
-¡Maestro, es el Rey.!
tan exquisito
Francisco I,
seguido de nuarte había sameroso acombido trasladar
pañamiento de
al fondo de alguno de sus
poetas y de nobles, entra en
cuadros.
el estudio, raSin poder
Hoy, que según nos dice la prensa de i_nfor·
mación ha sido recuperada por el Gohter!)O
explicarse el
diante de aleFroncés la famosa obra tle Leonardo de Vm·
. gría y de supor qué, enci. nos ha parecido oportuno publicar el pre·
sen te artículo que en gran oar te se refiere al
contraba en el
gestiva cortemagnífico cuadro que desapareció hace más de
paisaje fransía.
dos años del Museo del Louvre,
El viejo arcés un resurgir de juventista intenta
tud, de bondaarrodillarse
contraídos, revelaba toda la amargura y el
dosa y sana
ante el joven
desencanto de un alma dolorida por las mualegría, en essoberano, pechas desilusiones experimentadas en su vi·
ro éste se lo
te germinar
da de artista insuperable. Con su rostro páde la Naturaimpide con un
lido, su voz grave y sus lentos gestos, Leo·
leza, como demovimiento
nardo tenía el aspecto de un alquimista qt:e
casi filial, y le
coración aproha encontrado la piedra filosofal y que, a su
piada para el
abraza llamánpesar, ,sigue en la investigación.de algo que
renacimiento
dole •su pasatisfaga sus insaciables deseos de progrede una nación.
dre», según
so hacia el ideal y de dominación de lo real.
El maestro
costumbre obTal se mostraba en esta primaveral masentía deseos
se;:vada desde
ñana del año de 1517, como nosotros podede trabajar, y
su primera enmos verle, hoy día aún, leyendo los mara·
dirigiéndose a
trevista.
villosos párrafos donde él mismo se retrasu fiel FranEl vencedor
ta, sirviéndose &lt;le un espejo para describir
cisco Melzi, le
de· Marignan,
los rasgos característicos de su fisonomía,
ordenó colocael apuesto caautorretrato que se conserva en las colec·
se sobre un capitán, armado
ciones de la BiIDlioteca de Turín.
ballete su cuacaballero por
AlgmJas de las máximas consignadas en . dro de San
Ballardo en el
sus interesantes manuscritos afluyen a su I Juan Bautista.
mismo campo
memoria y medita, una vez más, sobre
Apenas hade batalla, conEl gran Leonardo de Vinci.
ellas. El alma del artista debe ser semejanbía comenzado
taba, por ente a un espejo, que refleja con exactitud tosu trabajo para
tonces, veintidos los objetos, todos los movimientos, to:
la terminación de esta figura misteriosa trés años, y era, no tan sólo el rey de
dos los colores, pues ella, como el espejo,
del adolescente precursor, sonriente ante Francia sino que también el príncipe de la
vive impasible, resplandeciente y pura.
las delicias de la tierra y que no por eso juventud ..... .
L'ingegno dell'pittore voul essere a simili- dejaba de señalar al Cielo, como in.dicando
-Micer Leonardo, hace mucho tiempo
tudine del specchio. Los sentidos pertenedónde se encuentra la verdadera felicidad, que no he tenido el placer de veros. ¿Hacen a las cosas terrestres: sensi soho tese oyeron fuertes golpes en la puerta del
rrestri; la ragione sta fuor di quelli, quan- castillo. Al mismo tiempo alegres voces y béis hecho alguna otra obra maestra?
-Casi nada, señor. Pobre de mí, estoy
do contemplq; la razón es celestial cuando
risas juveniles turbaron el augusto silencio continuamente enfermo. Ya soy viejo ...
contempla.
que envolvía la señorial mansión, haciendo
-¡Qué exageración!
El Sol se eleva serenamente iluminando
revolotear por encima de los altos espinos
las riberas del Loire y sus verdes prados,
que rodeaban el patio del castillo una banEl rey observó que mie&amp;tras hablaba, e
salpicados de multitud de manchas rojas y
dada de palomas.
pintor se esforzaba en 'alejar la vista de los

El Rey, el Pintor Y'el Retrato

un día de la primavera del año
1517. Micer Leonardo, natural de
.J ~ Vinci, Toscana, pintor, escultor, arquitecta, ingeniero, mecánico y filósofo, en
el apogeo de su fama, trabajaba en su magnífico estudio del castillo del Cloux, cerca
de la villa de Amboise, entre Tours y Blois:
Esta linda residencia, de ladrjllos rosa y
blancas piedras, fué en otro tiempo habitada por el armero del difunto rey Luis XII, y
pertenecía ento:i.ces al inmortal autor de la
Cena y de la Virgen de las rocat, por donación del nuevo rey de Francia, Francisco I,
vencedor de los suizos, aliado de los venecianos, entusiasta admirador de las mu·
jeres, gran amigo de los poetas y protector
de las Bellas Artes.
Leonardo de Vinci, aunque por esta época contaba solamente sesenta y seis años,
· tenía el aspecto de un anciano achacoso,
cansado de la vida, y que, resignado con
su suerte espera con calma el momento de
abandonarla.
Sus conocimientos en todos los ramos del
saber le colocaban en primera línea entre
los hombres de su tiempo, y, a pesar de
esto, su espíritu se abismaba frecuentemente en dolorosa reflexión al considerar
lo limitado del entendimiento humano. He
aquí el motivo por el cual, con frecuencia,
una nube de melancolía velaba la brillantez
de sus ojos, profundamente hundidos en
las órbitas, a la sombra de sus espesas y
largas pestañas.
La expresión de sus labios, ligeramente

E
!

RA

I

3

�COSMOS

visitantes de un cuadro cubierto por com-¡Hace diez años!
pleto con un velo.
-¿Y se conserva aún tan bella?
-Qué es eso?
-La Gioconda ha muerto, señor.
-¡Oh! poca cosa, señor .... Un antiguo
-¡Por Dios! señores- exclamaba el rey
retrato. Yo creo que vuestra majestad lo caballero, volviéndose a su acompañamien·
conoce.
to de poetas y cortesanos-yo deseo que
-¡Qué importa! Veámoslo. Vuestros cua- ella viva y quiero que la Gioconda, resucidros, maestro, son tan maravillosos, que tada gracias al genio del maestro Leonar·
cuanto más se les ve la admiración au- do, sea el principal adorno de nuestro samenta.
lón de fiestas. Sin damas una reunión de
Un poeta del acompañamiento del rey, artistas es como una primavera sin flores.
Mellín de ~aint Gelais, como buen cortesa- No es suficiente ver allí príncipes, grandes
no, se dirigió
capitanes, genhacia el cuatiles hombres
dro, y rápidae individuos
mente levantó
del consejo y
el velo que lo
oirles hablar
cubría ..... Un
de guerra, del
rostro de muEstado, de la
jer apareció secaza... Todas
mejante a una
estas converrevelación disacionesllegan
vina.
a cansar al poLeonardo
co tiempo. Suinclinó la cabecede todo lo
za con gran
contrario
desaliento. El
cuando son las
rey sentóse en
damas las enun sillón y concarga das de
templó aquella
amenizar la
magistral figufiesta.
ra largo tiemY prosipo.
guiendo su
El silencio
proposición
fué solemne;
con la elocuennadie se atrecia y el encanto
vió a despegar
natural que
los labios. Una
tanto le distinespecie de heguía, dijo con
chizo había imviveza:
puesto silencio
-Maestro
a esta reunión
Leonardo,•
de jóvenes alecuando se va
gres y bullicioa la guerra o
sos.
se emprende
-Maestro,
un viaje peli.
-exclamó por
groso, lo más
fin el rey, con
ambicionado
singular acenpor un hidalgo
to de gravees llevar un redad,-sin discuerdo de su
La
célebre
«Gioconda~.
puta, esta es la
dama. Las hermujer más admosas hacen a
mirable que he visto en mi vida ... -¿Quién los nobles de mi corte tan fuertes como
es ella?
sus espadas.
-Monna Lisa... Es napolitana, de una
Yo quiero que todas las damas francesas
nobilísima familia. Su padre se llamaba An- puedan parecerse a esta Gioconda, que es matonio Geraldini. .. Casó con Francisco del ravillosamente espiritual. Saggia e cortese,
Giocondo, noble florentino, viejo ya... de nella sua grandezza ... Maestro, os daré cuanbastante más edad que ella... En su país la . to queráis, pero deseo adquirir 12 Gioconda.
lam·a n la Gioconda.
-Señor, mis propósitos son no separar·
-¿Cuándo la habéis pintado?
me de ese retrato...

EL REY, EL PINTOR Y EL RETRATO ·

-Mañana enviaré por la Gioconda, a
cambio de un presente real que será digno
de ella y de vos. Cuatro mil e.seudos de oro
por lo pronto...
-¡Oh! señor, vuestra majestad sabe que
no soy ambicioso, y que sólo por la gloria
trabajo.
-Justamente; maestro. La gloria os la
dará la Gioconda; será la admiración de
cuantos puedan contemplarla en mi palacio. ¡Oh! estad tranquilo, maestro Leonar-

1315

do, e,scogeré un sitio digno de ella; ~ere
quien la conserve para que la posteridad
pueda admirarla.
.
Cuando el rey abandonó el castillo, Leonardo de Vinci miró por última vez su
Gioconda. Se sintió inconsola~le hasta su
muerte. El deseo de terminar su San Juan
Bautista le sostuvo algún tiempo aún, y se
.extinguió dulcemeñte aquella vida el 2 de
Mayo de 1519, después de dictar su testamento ante el notario Bereau de Amboise.

•

AGRADECIMIENTO

A los Periódicos que publicaron el sumario de COSMOS del mes de Diciembre
de 1913: El Correo de Sonora, de Guaymas, Son.; El Paréntesis, deOrizaba, Ver.;
La Fraternidad, de San Luis Potosí, S. L. P.; La Vanguardia, de Celaya, Gto.;
Heraldo de Occidente, de Mazatlán, Sin.; El Heraldo, de Morelia, Mich.; El Día,
de Irapuato, Gto.; Verdad y Justicia, de Zamora, Mich.; El Centinela, de Morelia,
Mich.

I

1

�CUENTO DE REYES

Por ENRIQUE MENENDEZ PELA YO

l

os dos niños eran a cual más
gracioso y hechicero.
Luis llevaba a Carmen un
año, y Carmen a Luis un dedo
de estatura. Así que cuando Luis quería
presumir de mayor, su hermana no se
apuraba gran cosa, porque si él re~lmente lo era, ella en cambio lo parecía: total
igual, como decía la niña echando atrás
con picaresco mohín su hermosa melena.
Como digo, los dos eran muy guapos.
El muchacho tenía los ojos grandes, osados, y negro también el pelo, el cual llevaba rapado como un romano, en señal
de austeridad y desprecio del mundo. La
niña, puesta al sol, era rubia y le brillaban como oro los ricillos de la frente y
la parte alta de la melena: en la penumbra, su pelo castaño casi llegaba a negro,
y al sol y a la sombra era una monada
de chiquilla.
El parecía, con aquella mirada altiva
y aquel aire apuesto, querer mandar sobre todo un imperio, y así lo tenía pensado para cuando fuera grande. Ella,
para entonces, se contentaría con mandar en su casa, que es el más grande imperio del mundo.
Cuandos los chiquillos se dirigían a pa-

seo, custodiados por la vieja criada que
ya había zagaleado a su madre, pues mis
dos personajes florecieron en un tiempo
en que aún no había hayas, Luisito lle·
vaha un aire un poquillo pedante y Carmen otro un poco meditabundo. Así habían de ser luego en la vida.
Luis parecía un sabio; pero, bien mirado, no lo era: ella sí que lo era, aunque no lo parecía. El trataba de humillarla, y hacíala burla, porque en su
colegio se daba una Geografía atroz de
grande y la de la niña parecía un catecismo. Carmen le cedía de buen grado
todos los laureles reservados al saber, y
se limitaba la pobre a imponerle su san·
tísima voluntad siempre que jugaban.
El cómo sucedía esto no se sabe, pero lo
cierto es que el gran geógrafo jugaba a
las muñecas y a las casas, y dejaba dormir en su lecho de cartón más de tres
docenas de soldados de diferentes armas.
La rubita, en fin, empezaba a mostrar
aquel sexto sentido que un diputado an·
daluz echaba de menos en su señoría, y
es el de hacerse carl[o.
Claro está que Luisito no sabía nada
de estos misterios, pues de otro modo no
se hubiera visto quizás en la ridícula situación que he de contar para afrenta del
sexo.
Era la víspera de los Reyes. Rezadas
sus oraciones con toda la formalidad que
podía exigirse en tal noche, dormían ya
los niños, cuando un ligero ruido, que
venía del gabinete inmediato, sacó a
Luis de su sueño. Mas como, a par con
el ruido, entraba por las junturas de la
portiére el resplandor de una luz, fuése
aplacando el miedo que en un principio
sintió y haciendo Jugar a la curiosidad.
Prestó, pues, atención, y, no bastán·
dale toda la que ponía, ni tampoco alar·

gar el ·cuello, para averiguar la causa de
aquel rumor, al fin se atrevió a saltar
cautelosamente de la cama y a aplicar la
cara, toda hecha ojos, a la rendija de las
cortinas.
iSanto cielo, lo que vió! Había para
morirse: había al menos, y no sé cuál es
peor, para renegar de la vida. Una persona, en cuyo magestuoso contorno Luis
reconoció pronto el de su madre, iba sacando cosas ,de una gran cesta que la
criada vieia sostenía con ambas manos.
Después, cubriéndose la
boca con una punta de
la toquilla, la señora iba sacando todo
aquello al balcón y
colocán&lt;;iolo en
el suelo ... .
iAl balcón,
donde él y su
hermana habían dejado sus
zapatos!
En el rostro
soñoliento del
pobre Luis se
pintó el asombro, casi el te·
rror . . .. ¿ Conque no eran
l os Re yes?
¿conqu_e los
adorados soberanos, en cuya
l argueza él
creía a puño
cerrado, eran unos impostores que se daban tono a costa del bolsillo de su ma •
dre? ¿Conque no venían a media no.:he,
uno negro y dos btancos, ni cabalgaban
por los aires, ni tenían tal almacén de
juguetes? ... . !Oh rabia!
Y Luisito se volvió a la cama, a ocultar su vergüenza entre las sábanas y¿ lo diré, Dios santo? -a llorar, a llorar
aquella ilusión desvanecida.
Hasta que al cabo de un rato pensó
que todavía, en medio de sus tristezas,
le reservaba el destino su dedada de
miel, el último goce: contar el chasco a
su hermana, despertarla en aquel mismo
instante; para privarla de aquella ilusión
tan acariciada. iOh niño precoz, capaz
ya de toda la generosidad de un hombre!
Llamó, pues, en voz baja:-lCarmen!

1317

-Y la niña contestó en seiuida. No
dormía
-Calla,-dijo a su hermano-que te
'
van a sentir.
_¿Quiénes? ¿ Los Reyes?-preguntó
él con un terrible tono de ironía.
-NC?, hombre; mamá, que está sacando los juguetes.
AquPllo era ya demasiado. !Carmen
sabía que los juguetes no venían de manos de los Reyes! iEs decir que él era
tonto, to~to de remate, puesto que su
hermana, que tenía un año menos
que él y estudiaba en una Geografía de cuatro páginas, encontraba muy natural que los regalos
aquellos se compraran en
la tienda!
_¿ Pero tú lo sabías?
- preguntó a Carmen estu·
pe facto.
~-Y a hace dos años.
-iY no decías nada!
-Tonto ¿no
ves que enton·
ces no nos hubieran vuelto a
poner jugue·
tes?
Luis calló,
asombrado de
tanta sabiduría. Pasados
unos momen·
tos, expresó de
este modo la
síntesis de sus pensamientos:
-Yo no vuelvo a creer nada de lo que
me digan.
· Casi al mismo tiempo exclamaba ella:
-iQué buena es mamá! ¿verdad,
Luis?
He aquí cómo un mismo suceso puede
dar origen a bien distintos comentarios.
Y, pensando en lo buena que era su
madre, comenzaba a dormirse plácidamente la niña, en tanto que Luis, luchando también con el sueño, murmura- .
ha entre dientes:
-iLos Reyes! .... !Buenos están los
Reyes! .... Oye, Cirrmen: yo soy republicano. ¿y tú?
-Vaya,-dijo Carmen,-calla y déjame dormir. Verás mañana qué rico caballo te ha traído Melchorcito . ...

�LA VIDA EN LOS CAMPOS

Por PEPE ROJAS

Carta Octava (x)

INTERESANTE NARRACION DE CARLOS.-COMO SE PORTABAN. LOS REBELDES EN
SUS CAMPAMENTOS.-PEPE ROJAS LLEVA A SU FAMILIA A LA CAPITAL.
LA CAIDA DE CIUDAD JUAREZ.-APRECIACIONES SOBRE EL
EX-PRESIDENTE GENERAL DIAZ.

~ º!~udí muy de mañana a vi·

~ T o habla ofreddo a Cados
de informarme del estado de
. sus heridas y de lo que había dicho el médico procuré
alejar a su pobre mujer, y me habló así
el herido:
-Don José de mi alma, su merced no
sabe lo que va a pasar si la gente de C.
.M. logra entrar en Las Tres Estrellas.
La mayoría de los que vienen con él son
peones poblanos y de la sierra, que se
pasan la vida en una borrachera conti •
n.ua.
Los que nos escapamos de aquí por
temor a lo que el Prefecto hiciera con
nosotros, si caía en sus manos la lista
d·e los apuntados, llegamos a las faldas
de la Malinche y en un jacal hallamos a
la J esusa, que es la que venía por el
parque que compraba Moisés, y ella nos
dejó en una cañada mientras avisaba al
Jefe de la fuerza y al barbero.
~

Má¡; de dos horas estuvimos allí muertos de frío y de hambre, y casi de ma drugada sentimos acercarse varios hombres con la Jesusa y nos . dijeron que los
siguiéramos. Todos venían ar!nados y
algunos con dos fusiles, pero no sólo no
nos dieron ármas sino que nos pusieron
en medio de ellos como si fuéramos presos. Aquello nos dió que pensar y más
cuando nos dimos cuenta de que todos
estaban borrachos.
Al fin, casi de día.claro nos dieron el .
«alto&gt; desde unas breñas y después de
reconocer a los que nos conducían nos
dejaron pasar por un barranco y a poco
estábamos en el cuartel general del Jefe
de aquella fuerza.
El «general&gt; no se había levantado y
fueron en l;&gt;usca. del coronel Moisés que
llegó todavía con la cruda de la borrachera que había cogido la noche 'ante·
rior.
Nos recibió con mucho aparato, nos
habló muy fuerte porque éramos poc~s y

Véanse las anteriores publicadas en los números de Mayo a Diciembre de 1913.

1319

a Dionisio, después de sacudirlo de la nos de un capitán llamado Juan Órtíz
camisa, porque le habló de tú, como que mandaba unos treinta hombres, y
siempre, por poco lo manda arrestado, casi otras tantas mujeres entre las que
perdonándolo con la condición de que en figuraban cuatro o cinco que formaban
lo sucesivo todos le daríamos el trata- su serrallo y lo servían de criadas por
miedo a los golpes que les daba con el
miento de coronel.
Al fin dispuso que nos dieran un poco menor pretexto.
café y . un plato de frijoles y nos envió ! Las mujeres servían no sólo para
con un capitán que se hizo cargo de ,preparar las tortillas y hacer el rannuestra instrucción en el manejo de los cho en latas de petróleo sino para car·
fusilE:s. El jefe que nos di6 tenía a su gar el petate, las mantas y los trastos
cargo catorce hombres y de éstos tomó de cocinar. A nosotros, como no había
los fusiles para que hiciéramos la ins· fusiles, ni teníamos so/daderas que nos
trucción. En menos de media hora, y hicieran de comer, nos encargaron de
despu_és de maltratarnos mucho porq~e las seis mulas que cargaban el parque y
no entendíamos pronto, nos declaró lis- de ayudar a las.mujeres que tenía para
tos para incorporarnos a la fuerza, pero su servicio el capitán .Ortíz.
Todos estábamos resueltos a escaparsin más armas que machetes viejos, hasnos en la primera ocasión pero se nos
ta que hubiera fusiles. ·
.
Mientras nos presentaban al Jefe no5 vigilaba como a presos y nos hubieran
dejaron en un caserón medio derribado y alcanzado antes de llegar a las avanzalos cabos nos obligaron a barrer los pa· das.
tios, traer agua del barranco para los
Entre la gente se decía que muy proncaballos y otros servicios d~mésticos.
to «caeríamo.s» sobre Las Tres Estrellas;
Cerca de medio día sonó una corneta que Moisés era el que iba a mandar la
y todos corrieron a coger los fusiles for- expedición, pero mi &lt;capitán&gt; estaba
mándose en el patio. Era que se acerca- empeñado en ~er de la partida a lo que
ba el &lt;general&gt; el cual entró rodeado de se oponía el barbero.
diez o doce jefes más, con muchas canaPor la noche, y mientras lavaba yo
nas, pistolas y sables de toda!:&gt; formas los trastos de la casa pregunté a una jo·
y tamaños. Er:a el estado mayor del &lt;ge- ven de las que servían al capitán, por
neral&gt; y entre éste venía el barbero.
qué reñían éstP. y el barbero.
Nos hicieron formar, y Moisés nos
La infeliz me hizo señas de que callapresentótal jefe y a los que lo acampa· ra y cuando se alejaron las demás me
ñaban.
dijo entre lágrimas que el lépero de su
El «general&gt; nos habló con mejor modo hombre el capitán, quería venir a Las
que el barbero; se enteró de si nos ha- Tres Estrel/as,-aquí Carlos me miró y
bían dado el desayuno, y ordenó que se no sabía cómo contin1,1ar.
-Vamos,-le dije,-¿qué interés tenía
nos incorporara a la fuerza de Moisés,
pero éste se negó a ello alegando que aquel malvado en ser de los que nos
éramos muy &lt;parejéros&gt; e indiGa°:do al asaltaran?
_¿ Qué quiere su merced que· le diga,
&lt;general&gt; que mejor nos repartier~ en l~s
compañías. El muy perro no hah1a olv1· si a mí «mero~ me dió espanto oirlo?
¡\.q uel sin vergüenza es pe raba poderse .
dado la confianza de Dionisio que no lo
· llevar a la niña Rosa, y el barbero no
llamó «coronel&gt;.
El &lt;general&gt; se encogió de hombros y quería que lo acompañara, según él deel mismo Moisés nos fué llamando Y en cía porque no quería que se les hiciera
grupos de dos o tres nos ei¿tregó como daño· a ustedes,· pero la mujer aquella
borregos a los cabos y sargentos de ca· me dijo que en sus borracheras, su hombre y el barbero ya se habían dado de:
da grupo.
·
Todos estábamos arrepentidos · de ha- golpes por quién se llevaría a Rosita.
Aunq1,1e esperaba esta infamia, te di~
bernos unido a aquella partida de faci·
nerosos que ciaban un trato infame a los go, Manolo, que sentí mi frente cubrirse
revolucionarios y a nosotros nos toma· de sudor frío; una nube pasó por mis.
ojos y sin poderlo evitar apreté el hraw, .
ron como criados.
Dionisio, yo y Pancho caímos en ma- de Carlos preguntándole:

�1320

COSMOS
LA VIDA EN LOS CAMPOS

-Y ese hombre está todavía con Moisés?
-No, don José,-me dijo Carlos,-el
maldito fué de los primeros que murieron en el asalto.
Según he sabido, por las mujeres, con·
tra las órdenes del «general» se adelantó
a Moisés y atacó la casa de la Adminis-

estaban en Córdoba y esto causó mucha
alegría entre las infelices esclavas del
lépero de mi capitán, que cada vez que
volyía con alguna nueva presa maltrataba a las que tenía y aun me dijeron que
las vendía o las cambiaba a ohos tan
infames como él.
El día que vinieron al asalto acompa·

Don José de mi alma, su merced n@ sabe lo que va a pasar.

tración, para que mientras su gente se
entretenía saqueando la tienda, él con
los que tenía dispuestos para ésto, se
proponían subir a la casa y hacer allí
otro tanto llevándose desde luego a la
niña Rosa.
Cuando ya se habían venido para acá,
Moisés por un lado y mi capitán por
otro, se supo en el campo que las· niñas

~- - J

ñaban al barbero, que era el jefe de la
expedición, u~os 300 hombres, aunque
no todos iban armados, y el plan era
atacar el trapiche para qlie mientras
acudían en su socorro los rurales y la
gente de la finca, otro grupo manda·
do por el mismo Moisés atacara la Hacienda.
Según decían los que llegaron derro·

fados con el barbero, la culpa del fracaso fué sólo de mi capitán que sin estar
&lt;le acuerdo con nadie se lanzó al asalto
de la Administración con tan mala suer·
te que .fué de los primeros que fueron
heridos y luego el mulo que montaba lo
.arrastró colgado del estribo hasta hacerlo pedazos entre las piedras del barranco.
Recordando los incidentes del asalto,
no me cupo duda de que fué el viejo que
vimos llegar por el puente y que herido
él y el mulo que montaba nos horrorizó
ver a la caballería correr desbocada
arra~trando entre las breñas al ginete
basta caer muerto en la vega.
Carlos continuó así su narración:
La llegada del barbero y .el resto de
su gente al cuartel general causó una
especie de motín, porque el fgeneral» in·
sultó a Moisés y lo llamó cobarde; algunos de los jefes que acompañaban al
barbero lo acusaron también de torpe y
pusilánime y poco faltó para·que entre
todos no lo hubieran acabado a golpes.
Moisés se defendía culpando del de·
sastre a mi capitán por haberse adelantado, y al fin después de muchos gritos
mi compañía, hombres y mujeres, fué
entregada al sargento, nombrado capitán para esto, y que se hizo cargo de
hombres y mujeres en el acto.
Aquella noche y con motivo de haberse hecq,¡;¡ cargo de mi compañía el sar·
gento, i! celebró una orgía escandalosa
y mientras yo cuidaba' la comida que es·
taban haciendo las mujeres 'del nuevo
capitán, se me acercó la que me había
hablado el día antes de las atrocidades
y porquerías del capitán Ortíz y me propuso fugarnos cuando saliera la campa·
ñía de nuevo para Las Tres Estrellas
que se proponía atacar el mismo «general&gt; con toda su fuerza.
La infeliz me dijo que ella había sido
raptada de una hacienda del Estado de
Tlaxcala por el capitán Ortíz, que mató
a uno de sus hermanos que la defendía;
que la había hecho su querida y que por
nada lo sería ahora del sargento nom •
brado capitán aquel mismo día.
Yo callaba por temor a que fuera al·
guna acechanza aquello, pero tanto lloró
la pobre mujer que la dije que lo pensaría.
Después de media noche y cuando ya
habíamos comido las sobras de la orgía,

1321

y nos habían dado aguardiente en abun-

dancia, casi todos los de la compañía
estaban tirados por el suelo borrachos,
cuandó sonaron gritos en el jacal que
servía de cuartel al nuevo ~apitán y a
poco salió la mujerque me había habllado y corrió hacia donde estábamos algu·
nos lavando. los peroles de la comida,
refugiándose entre nosotros. Detrás venía el capitán con un cuchillo en la mano, la mujer se agarró a mi camisa y yo
no hice sino abrir los brazos para defenderla cuando sentí un golpe en la cabeza que me hizo caer y otro en la rodilla.
Aquel bárbaro me hubiera rematado sin
la intervención de las demás mujeres y
algunos de 'la compañía que calmaron al
capitán y se · lo llevaron, dejándome a
cuidado de Dionisio y Pancho,
De la mujer no supe lo que fué, y
cuando me quise incorporar sentí que
me caía la sangre de la frent~ y de la
rodilla, donde había recibido µna puñalada. La única cura que me pudieron
hacer fué atarme· una tira de manta a la
pierna y otra en la cabeza. Muy de ma. ñana me dijeron que la fuerza safía para
otro sitio, pero no para Las Tr&lt;s Estre·
!las, porque se había recibido un soplo
de que. rurales y soldados de la federa·
ción se aproximaban por el lado de Córdoba.
En efecto, a poco comenzaron a formarse grupos o compañías y se fueron
alejando por varios rumbos, Para medio
día todos se habían alejado y yo quedé
en el jacal donde me habían metido la
noche antes sin haber tomado ni agua
desde que me hirió aquel canalla.
Apremiado· por la sed, que me devoraba, quise moverme y no pude hacerlo
porque la pierna se me había hinchado y
no podía levantarme.
' A rastra salí a la puerta y no ví a na·
die. Todos se habían marchado y sólo
se veía algunas humaredas donde se
coHsumían restos de leña de haber cocinado el desayuno·.
Grité y nadie me contestó: con mil trabajos llegué a donde estaba la lumbre y
en una lata vacía, de petróleo, hallé un
poco de agua sucia que me calmó la sed,
y allí m~smo quedé privado por la calentura que me quemaba la frente.
Todo el día lo pasé entre privado y
medio despierto y ví llegar la noche sin

�COSMOS

Detrás venía el Capitán con un cuchillo.,··

que nadie asomara por aquel barranco.
Al caer la tarde pude andar un poco, pero volví a quedar privado.
Los ladridos de un perro me despertaron y ví c rca de mí un bulto que se di0

rigía al jat~l que había servido de cuartel
a mi capitán .
,
Hice un esfuerzo y grité pidiendo SO"'
corro.
El primero que llegó · a donde estaba

LA VIDA EN LOS CAMPOS

1323

tirado fué el perro, que era el mismo otra, había ido a buscarl9 para pqderse
que seguía a mi compañía, y a poco la pagar el tren hasta Puebla donde pensapobre mujer causa indirecta de mi he· ba hallar algún pariente.
rida.
El perro la había seguido y a esta ca- .
. Me reconoció y, llorando, me dijo que sualidad debí yo el no morinpe allí sin
al fin se había escapado del poder de auxilio.
aquella gente, y que había regresado al
Agradecida a lo que suponía que hice
campamento para recoger algo que tenía por ella, cuando la perseguía el capitán,
enterrado. Le pedí que no me dejara mo- me ofreció ayudarme a buscar algún jarirme allí como uu perro, y la pobre mu- cal.habitado y dejarme allí.
jer me ofreció hacer lo que pudiera, por
Para esto me buscó un palo en el que
que ella también tenía que huir antes de me apoyaba, y a media noche emprendique la buscaran, si la echaban de menos. mos la marcha para buscar el camino de
Me dió un trago de · aguardiente, me Córdoba.
lavó la frente, de la sangre que tenía
Ella no quería llegar a ninguna parte
seca, y me ayudó a ponerme en pie habitada, · y lo único que conseguí fué
aunque con grandes dolores.
que me dejara a la vista de un jacal en
Agarrado a ella, fuimos al jacal que el que se veía luz, para que al salir, en la
había ocupado el capitán, y en el corral mañana, la gente que lo habitara, pudieque había a su espalda escarbó en varios ra yo gritarles y que me socorrieran.
lugares y sacó un atado que contenía Antes de dejarme me dió un billete de
una pistola de escuadra. varia cajas de cinco pesos, varias monedas de cobre y
parque para la misma y algunos paquetes un cuchillo, por si tenía que defenderme.
que contenían alhajas, un reloj, monedas
No había traspuesto la loma que subía,
y billetes.
•
cuando comenzó a clarear el día y salió
Me confesó que aquello era suyo y al- del jacal una mujer. Grité y la mujer me
go de otra compañera de cautiverio; que vió; entró ·a su casa y volvió á salir con
lo habían reunido quitándolo a los muer- un hombre y una niña que vinieron a mi
tos que habían registrado en el asalto de encuentro.
una hacienda.
Aquella pobre gente me preguntó de
Luego me. explicó cómo había escadónde
venía; les confesé que era peón
pado.
de Las Tres Estretlas; que me habían
Aquella mañana habían salido para arrastrado los revolucionarios y que me
internar!e en el estado de Puebla, pero habían dejado herido en el camino.
a poco de salir habían llegado varios soMe pareció que no me creían, pero tan•
plos de que los rurales los seguían , y el to les supliqué que acabaron por llevar•
q-general~ dispuso que se dispersaran para me a su jacal, me dieron café y tortillas,
reunirse en un punto de Puebla, dentro y les rogué que me hicieran llevar a cualde una semana: que su compañía se ha· quier parte para que me curaran la
bía dispersado y ella había tenido que pierna.
seguir al nuevo capitán cori otra de . sus
Ellos también temían que se presentaqueridas, y que al medio día habían he- ran los de C. M., y no querían llevarme
cho alto en un barranco, donde habían a Córdoba a presentarme al Prefecto,
comido, pero que el capitán había bebido por miedo a los líos de la justicfa, por lo
más de la cuenta y se había quedado que todo lo que pude conseguir fué que
dormido, como casi todos los que lo se- por dos pesos para el que me trajera a
guían. Ella y la otra mujer, con el pre- · 1a cañada de Las Tres Esrtellas y un
textp de buscar agua para beber se ha- tostón para la' muchacha, me dejaran en
bían alejado poco a poco y se habían un lugar cercano a la Hacienda y la niña
internado en el monte, ocultándose hasta le trajera a mi mujer un papel que yo le
que se hizo noche.
daría.
La otra se había ido para buscar el
Así se hizo y ya sabe su merced lo de·
camino de Huatusco, donde tenía fami- más.
lia, y ella iba a ver el modo de llegar a
Aquel buen hombre y su hija me traje· Córdoba, pero como tenía enterrado aquel ron has.ta El Rancho de los Pericos
dinero, y sabía dónde estaba el de la desde allí vino la niña a la hacienda ;,

�I 324

COSMOS

LA VIDA EN LOS CAMPOS

que me había dicho Carlos, pero a pesar
de todo, aquella misma tarde se hicieron
los preparativos para la marcha a la Capital.
Los peones escaseaban más cada día,
porquP sobre los que se fueron con el
barbero, algunas familias después del
asalto se habían despedido para refugiarse en la cabecera del cantón.
Al siguiente día se envió a Córdoba el
equipaje, y en la tarde salimos toda la
familia para esa Capital, dejando la ha·
cienda a cargo del Administrador y del
Padre Rafael que no quiso por nada dejar la escuela.
Tú recordarás los días en que llegamos
a esa. Fué en los primeros de Mayo de
1911, y después de dejar instalada la fa.
milia en tu casa, yo regresé a Las Tres
Estrellas para estar al cuidado de la cosecha.
Para tranquilizar a fas mujeres ofrecí
y así lo hice, quedarme todas la·s noche~
en c. donde suponían se gozaría de más
seguridad.
·
Del barbero y su gente no volvimos a
saber, y así pasó la primera quincena de
Mayo. Las noticias que se recibían del
Norte eran cada día más malas para el
gobierno del general Díaz, y cuando se
supo la caída de Ciudad J uárez fué cuando yo fui a esa para estar al lado de la

familia en los acontecimientos que se esperaban ya de un día a otro.
En esos últimos días que estuve en
esa, fué cuando tuve la honra de ser recibido por el general D. Porfirio, y sus
declaraciones en aquella noche memorable serán objeto de mi próxima carta.
En estos momentos y cuando se ve el
peligro que corre México, de tener una
complicación con los Estados Unidos, es
cuando se puede apreciar el patriotismo
y la abnegación de aquel hombre supe·
rior por el que •tú sabes que yo he tenido
y tengo verdadera veneración.
Hemos discutido y hablado tanto sobre lo que tú 'llan:iabas dictadura,· tiranía
y otras calificaciones por el estilo, que
ahora que el tiempo me ha dado la razón
me propongo recordarte aquella visita
que me causó tan honda impresión y cuyos detalles tengo siempre en la memo·
ria.
Quizá en mi próxima cometa algu na
indiscresión, pero la bondad del anciano
caudíllo y la de los amigos y parientes
que estaban presentes aquella noche,
perd?narán a este viejo cualquier impru·
dencia que ya no puede empeorar la si·
'tuación.
,
. Hacienda de Las Tres Estrellas, Noviembre de 1913.
PEl"E ROJAS •

•

Aquella pobre gente me pregÚnt6 ....

&lt;lió con mi mujer que me mandó decir
que al siguiente día iría por mí; entonces
le dejó a su merced los chamacos y fué
a buscarme, pero cuando 'llegó ya tenía
yo la pierna tan mala que tuvimos que
quedarnos en el mesón del rancho dos
días, hasta que anoche logramos que me
pudiera sostener en· un burro que nos alquilaron y en él llegamos a la. solana, de
donde Cristobal me trajo a la hacienda.
Ahora, ya sabe su merced lo que pasa.
Moisés y el cgeneral&gt; C. M. no dejan de

pensar en el asalto a la hacienda, y yo
le pido por lo que más quiera su merced,
que mande las niñas a Córdoba o mejor
a México y que también se vaya usted
con ellas y toda la familia.
La relación de Carlos me acahó de re·
solver a enviar la familia a México, aun·
que aquella tarde volvió el Prefecto y
me dijo que fuerzas de la Federación se·
guían muy de cerca a C. M. y el barbe·
ro y que ya los habían obligado a dis·
persarse. Esto venía de acuerdo con lo

1325

'

•

�ARTE MODERNO

ARTE MODERNO

DARIO DE REGOYOS
Continuamos en est~ número la sec• ción de arte contemporáneo, que en números anteriores hemos empezado.
A Darío de Regoyos, exquisito pintor
hispano, de:iicamos la primera parte de
esta sección, reproduciendo al efecto un
bellísimo fragmento de un estudio en
extremo interesante debido a la pluma
de un notable crítico de arte, cuya fir·
ma encontrarán nuestros lectores al pie
del propio artículo.

L
.

o que conviene observar en la pintu-

·ra contemporánea, sea española o
eJ ~ ~ extranjera, son las manifestaciones
nuevas; lo que importa estudiar son los artistas que van en búsqueda de un camino
que no sea el trillado. A esos pertenece,
.sin duda alguna, Darío de Rogoyos: su obra·
personal, inesperada y sincera,-es de las
merecedoras de toda suerte de atención. Se
ha desviado de la veneranda rutina; ha de1Tibado antiguas barreras; ha luchado, y
aún sigue luchando, ¿pero no es esa lucha
necesidad inexorable, y anuncio de la victoria definitiva? Sus lienzos, que por su noveciad, sorprendieron al público _timorato
hace algunos años, no le aturden ahora tanfo. Al autor no le preocupa esto: en el recogimiento y la soledad, distante de los
aplausos que ya empiezan a oírse y de las
griterías que van apagándose, se da cuenta
de su fuerza. Por lo demás, nadie como él
odia y desprecia el reclamo; huye desde
mucho tiempo de la baraúnda de las ~posiciones, donde su pintura no tiene nada
que hacer. Con tal que pueda trabajar incesantemente, queda satisfecho.
Por raro que desde luego parezca, la obra

de Darío de Regoyos constituye la verdadera tradición de la pintura: bajo las apariencías de un novador, damos con un clásico.
Siguiendo el ejemplo de los maestros, bus·
ca no lo que éstos hicieron, sino cómo Jo
hicieron. Parece haber meditado y puesto
en práctica aquel admirable precepto de
Puvis de Chavannes, que dice: «De _los
maestros han de imitarse las virtudes; no
las formas». Efectivamente: no se trata de
contemplar la naturaleza a través de las
producciones de nuestros antepasai:los, según los cuadros de los museos, cuyos colores alteraron el tiempo y los barnices ennegrecidos y mugrientos.
·
Al arte de sus predecesores añadió Darío
de Regoyos su personalidad un poco intran·
sigente, su temperamento suavemente obstinado, su observación violenta, y, al mismo
tiempo, ingénua, aplicada casi exclusiva·
mente al aire libre. Huelga, en efecto, decirlo: no es Regoyos de los que en su taller
van buscando, a favor de ropajes cuidadosamente arreglados, una claridad rara, una .
disposición agradable, para conseguir la
aprobación de los aficionados y suscitar sus
. aplausos. Huye de la habilidad, de la des·

trez~ de ~~ pincelada, de la complacencia en algunos apuntes biográficos acerca del pinla e1.ec~c10n, que fueron tan del agrado de to~
.
los imitadores de Fortuny. Se diría que
· N~ció Darío de ;Regoyos en Rivadesella,
P?r el contrario, quiere mostrarse poco há: en
tierra de Asturias. A los veinte años en
b1I Y aun torpe; para reaccionar de los.jue- 1877,
fué a Madrid, donde entró en la 'Esgos de J~s .acróbatas y los exagerados fue- cuela Superior de Pintura, Eséulturay Gragos ª:b~1e1ales del autor de La Vicaría y bado, y en el taller del paisista Carlos de
'
sus d1sc1pulos.
~a~~s, quien principió, en la Península, a
Darío de Regoyos tildado de violento por dmgi~
alumnos por la vía fecunda del
af.gun?s, es, en rigor, un sincero. Su vi- estud10sus
de
la
No sabemos sifué
~10n, J.u~t~ y sana, de los seres y las cosas, ese pr~f~sor, naturaleza.
de
orígen
flamenco,
le
1mpos1b1hta en su obra el uso de moldes re- aconseJo marchara a ·estudiar a quien
Bélgica.
buscados, de convénciones sempiternamenP~ro, en 1879, después de permanacer dos
te empl~~as. Su estu?i~ de la luz, del tono an~s en ~adrid, atravesó Francia, y fijó su
real, ~UJetale a,proced1mientos nuevos: Lo
repetimos; esta Regoyos convencido de esa res1~~nc1a.en Bruselas, donde muy pronto
verdad, demasiado olvidada, de que inútil se d10 a conocer, logrando la consideración
unos ~uan~os jóvenes pintores enamoraes volver a empezar lo que ha sido hecho, de
dos
del a1re hbre y de la libertad: Formó
de repetir 1o que ya se hizo.
parte, desde la fundación, del grupo del
En ocaEssor, cusiones 1e
yas expoecharon
siciones,
en cara
presto orque sus
ganizadas
cuadros
no pasaquedaban
ronporaldemasiato al púd o abreblico inteviados. Es
1i gen te,
un error.
suscitanPocos pindo no potores buscas concaron la
troversias
sutileza de
y discula expresiones. Al
sión, tanpoco tiemto como
po, varios
él. En sus.
lienzos,
de los del
los porEss.or, enmenores
contr¡rndo
yuxtaanticuapuestos y
REGOYOS.
das las
Salida de las lanchas.
fundidos
ideas de
algunos
dan por resultante una síntesis. El hecho
~art1eul~r, anecdótico, tiene la importan- ~ompaneros, constituyeron otra asociación
cia extr1ctamente indispensable. Si repro- mtegrada por veinte mi~mbros, a la cuai
d!,lce escenas de la vida rural o urbana por eso llam~ron Le~ Vzn¡¿t. Darío de Resiempre. ane~a en el c0njunto al ser hu: goyoJ ~ el pmtor _griego Pantazis, fueron
mano o 1rrac1onal. De ahí que se vea en lps um~~s extranJeros admitidos en esa
sus obras, l?ºr lo general, que el homb;e es a~rup~c10n. No era absolutamente necesa~enos cautivador que la naturaleza exte- rio ser d~ ''.Los Veinte» para tomar parte en
rior. Además, a fuerza de querer el artista las expo~1c10nes que celebraban. Pero lo!;
abandonar ~ todo trance las formas consa- ot~os ar~istas que en éstas figuraron,-los
gradas, la figura humana adquiere en sus mas emmentes maestros del arte moderno
Ptnturas algo de primitivo, de bárbaro de en el v~rdadero sentid,) de la palabra: De:
una ~bsoluta simplificación. Esta des~ada gas, W1sthler, Mal}et,_ Renoir, Sisley, Pissasenc111ez 1 siempre origipal y atrevida, hace rro, etc.!-fueron mVItados. Las exposicioque la~ f(guras alcancen, a veces; innegable nr reahzada~ durant~ diez años, de 1883 a
grand10s1dad: ~¡ car~cter forjado en la rú- 1. ~3, favorecieron eficazmente la propagaen Flandes de las ideas sobre arte modeza, y la apariencia de lo por concluir. Pe- c10n
derno.
ro, antes de proseguir, ¿no fuera útil dar
En 1890 salió Darío de Regoyos de Bélgi-

�ARTE MODERNO

COSMOS

ca para regresar a España. Desde Bruselas,
habíase llegado a Holanda, a Inglaterra,
y viajado por Francia. En París se entusiasmó con las obras de Millet, Corot, Rousseau, Díaz y Puvis de Cbavannes, y aumentó su admiración hacia las de Manet,
Degas, Monet, Renoir, Pissarro, etc., de
quienes, según hemos ya manifestado, había visto algunas producciones en las exposiciones de «Los Veinte•; en Bruselas.
Desconocidos durante muchos años, empezaban esos
maestros a ser
mu y apreciados.. Su trato
con los pintbres franceses,
sus relaciones
con los jefes
de las escuelas
modernas,
ejercieron en
Regoyos una
influencia muy
provechosa.
Su paleta, un
poco negra en
los lienzos pintados en Bélgica, se ilumina al contacto
de Pissarro; su
colorido se matiza merced a
Renoir. Al
igual que esos
maestros,
aprende a expresar el movimiento de
los seres y de
las cosas al resplandor de la
luz; el aspecto
de un rincón
frondoso, de
los árboles y
de 1 agua, según la hora del
día; el ardor
más o menos
. intenso del sol,
Mezquita de San
REGOYOS.
según las nubes, etc.
«Hombre humilde y errante•, como le llama Juan de la Encina, uno de sus críticos,
pasa Darío de Regoyos su vida, des'de que
volvió a su patria, andando cie un lado a
otro: va donde le atrae su capricho pictórico. Recorre Castilla, ·Andalucía; hoJ está
en Navarra, mañana pasa el Bidasoa y permanece unas semanas en el Bearn o en las

Landas. Ultimamente se instaló en el bonito pueblo de las Arenas, cerca de Bilbao.
¿Hasta cuándo? Nadie, ni él, puede decirlo,
Hombre humilde-nadie más sencillo-y
errante, puede ser que se marche mañana.
Interpreta su país, de Cádiz a Irún, de modo incomparable. En sus correrías por España, parecen las provincias vascongadas
haberle sujetado y conmovido más que las
restantes de la península, todas aún tan distintas e interesantes. En ese privilegiado
rincón que se
halla entre el
Bidasoa y el
N ervión, ha
descubierto
sus más notables motivos,
sus asuntos
más expresivos «El otro
día, - escribía
a un amigo
desde Madrid,
donde se hallaba de paso,
-estuve en el
Pardo y entre
aquellos árboles que h-an
crecido mu·
cho, no pensé·
en Goya, ni en
sus majas, ni
en Velázquez,
ni en sus princesas que algún día pasa·
ron por allí en
litera; pensé
en un pedacito
de campo verde de Guipúzcoa o Vizcaya,
y que, entre
caseríos, bajo
un cielo gris,
me dejaran pacer como las
vacas.» - «Na·
ció mi arte en
las provincias
Millán de la Gogulla, Rioja.
vascongadas»,
añadía Regoyos. No nos debemos, por consiguiente, sor·
prender de que haya observado y copiado
con.atractivo tan especial y tan particular, las
cumbres eternamente coronadas de nieve de
los Pireneos cantábricos, cuyas líneas rectas
u onduladas, desarróllanse en un cielo purí·
simo y resplandeciente; de que siga con amo·
rosa atención la carrera de la sombra en

r329

las arrugas de las montañas, el temblor del se esfuman entre claridades tr¡rnsparenviento en las frondosidades de los robles tes.
de las hayas, de los abetos y de los casta~
Evoca a menudo el pintor la hora del meños agrupados en aquellas pendientes.
diodía, y separa entonces con crudeza los
En ese país bienaventurado, presenta objetos .sin me~ias tintas, iluminados por
amenudo la naturaleza una energía áspera un sol implacable que cae perpendiculary montaraz. No son siempre las sierras mente, :y suprime las sombras. De algunos
amables y ris~eñas. Darío de Regoyos in- de sus henzos emana tan intenso calor una
terpreta con igual fortuna, la tristeza de impresión tan fuerte de ahogo, que dirías(! .
sus cimas, el ruido de sus torrentes la des- carecen de aire. -«Mejor, -exclamaría Deolación de
'
gas, -es in:-,= = •..
sus valles
. l útil la atdurante los
mósfora•.
largos inLo sabeviernos
mos;
no le
fríos y bruimportan
a
mosos. Sus
Regoyoslas
árboles,con
convenciohojas odesnes de compojados de
posición,
el
ellas, coequil.i brio
rresponden
de líneas.
perfectaNo le inmente al tequieta
ni le
rreno donperturba
de están
nada un priplantados;
mer térmisus ca bano enterañas, sus camente
recseríos aletilíneo, regres o trispresen tati~
.tes, viejos o
vo de un
recién edicampo de
(icados; sus
coles o de
chozas y
patatas,
de
sus alqueunas planrías, risuetasde maíz,
ñas o mede un muro
lancólicas,
' . de cascajo.
viejas o flaNo elige su
mantes, son
visión,
la
la prolonrecibe. La
gación neejecució·n
cesaria,
incisiva
y
obligada del
áspera de
suelo que
D arí o de
ocupan y
Regoyos,
que aprisiopresta a los
na sus ciobjetos un
miento s.
relieve no
Sus cielos
REGovos ·
. Convento de la Madre de Dios, Córdoba.
exento de
se presensequedad;
tan ligeros, profundos, respirables; o tiem- por ~sto, desde cerca, son frecuentemente
blan cargados de l&gt;orrascoso calor· o se sus l!enzos rugosos. ¿Qué importa? A dise~pacían en nubes prensadas cuandb sopla tancia c_onveniente, vibran; y por. ellos, coviento, o se deshacen en aguacero. Sus rre el aire, se propaga el sol, se volatiliza la
campos, según las regiones, las estaciones luz.
del año, y las circunstancias, son amarillos
San sus paisajes o marinas perfectos
verdes, r9jos, violáceos; saturados de agu~ trasuntos de la naturaleza: el sincero, foro convertidos en carrizales; sus lejanías va- mal y absoluto estudio de la realidad los
po_rosas o firmes, sus peñas ásperas se dota de emoción inolvidable. Las dimensioerigen en medio de sombras siniestras o nes, que f!.º buscó el artista con particular

..

I

4

�1330

cos~os

;

ARTE MODERNO

1331
empeño, son adecuadas a los lugares, al tremadura», «La procesión de Fuenterra•
método con que fueron estudiados. La jus- bía», «Carretera de Miranda», «Al salir de
vicción, tan ingénuo .y docto al mismo tiemintensidad con que se trata que se manifiestedad de los valores, la exquisita sensibili· los toros en San Sebastián», «En la orilla de
po, tan desligado de convenciones de docdad de las líneas, lo indeterminado de su un río guipuzcoano». No olvidemos unas
trina, de en_señanzas oficiales, es hijo (ya lo te la impresión que el actor recibiera y que
deseó reflejar sin paliativo, mediante' acorclaridad les dan una importancia sin par. cuantas vistas de un pueblo castellano con
hemos mamfestado) del arte de los admira- de relación de colores.
Alcanza el artista a expresar lo dramático a su iglesia maciza, especie de fortaleza, sus
bles maestros españoles del siglo XVII;
Esas obras tienen por tal circunstancia la
fuerza de sencitlez, de sinceridad y de vo- altas murallas, sus casuchas arruinada~ y
tiene el mismo sentimiento del colorido· cá·
!untad, para ver únicamente lo que se debe sus campos estudiados en . diversos aspee- , !ido: el propio amor a las harmonías lumi- cualidad de aparentar cosas· vistas rápidaver. Fué Darío de Regoyos de los primeros tos: por la mañana, al mediodía, por la nonosas. Al igual que sus antepasados, quiere mente, y rápidamente anotadas para conservar íntegra toda la fuerza expresiva que
en nuestra época que sintió y tradujo la ex- che. ¿No ha pintado Monet diez o quince
el autor ver en la nnturaleza, únicamente lo
presión plástica de la luz sobre los objetos fachadas de la cat~dral de Ruán, a distintas
que tiene verdadera importancia, expresar de súbito hiriera al artista. Quizá sea ésta
que ilumina, en los espacios que llena; y horas del día?
solamente lo esencial, lo definitivo· no in- una de las facetas más particulares del tatambién ha sentido y traducido la descoloHablemos ya de los dibujos de Darío de
sistir más' que en lo imprescindible.' Conoce ~ento d~ Darío ~e. Regoyos, que acierta a
1mpres10narse fac1lmente, y sabe traducir
ración que produce esa misma luz.
Regoyos, notas rápidas y expresivas. Los
la importancia capital de los sacrificios. Co·
con
no menor facilidad la impresión que le
Quizá piensa, con Pissai;ro y los demás más representan tipos característicos y esmo sus antecesores, trata de alcanzar la produjo,
ya un violento contraste de luz ya
pintore; franceses a quienes hubo un mo- cenas si~ificativas de las regiones donde
verdad, y de expresarla sin omisión ni añala suavidad del misterio' que esfuma s:res
mento que se les calificó de iritransigenfes, pasó. De_ los más sencillos, a veces avivadidura.
y eosas.
que la luz es amarilla y la sombra morada · ~dos con ligeros toques de pastel o de agu,aToda clase de innovaciones, dicho se esCon solo pasar revista a .las obras suyas
quizá abuda, red u·
tá, desconcierta. Lo que viene contra las ql:e re~roducimos, es dable comprobarlo.
sa tal vez
cense esos
costumbres, la rutina, el medio ordinario dé D1vers1ones populares y ceremonias relidel anarandibujos a
pensar o de vivir, es una mortificación para· giosas, paisajes y marinas se ve que adquiej ad o . Sin
unas cuangran
número. Por eso flecesitan los aficio- ren valor de arte en la producción pictórica
e m bar g o,
tas lín~as
dados, el público, algún tiempo oara enten- que las evocan, gracias a la emoción con
conviene
nada mas;
der la obra de Darío de Regoyos, para ad- que fueron ".istas. He ahí, pues, cuanto
decir en su
pero siem·
vertir que es un adelantamiento la evolu- no~ ha _sugerido_ la labor, ya copiosa, del
p r e ,s o n
favor, que
·ción que notamos en sus obras. Muchos así artista mdepend1ente, que da el ejemplo de
casi únicaesas !meas
lo entienden: con el tiempo serán cuantos haber mantenido en toda ocasión sus conmente usa
buscadas y
se interesan por las cosas de arte.
queridas.
vicciones, ~ de marchar resueltamente por
esas coloraPasando la mirada por los grabados que' dond~ considera que no contradice su perciones en la
Luego que
acompañan estas líneas, cabe formar con- s.onahdad. Resultado de la convicción que
interpretalogró la excepto de parte de la extraordinaria labor fiene de que su credo artístico podrá no ser
ción de los
presión que
realizada por Darío de Re{!oyos. Merced a s_ustentado por los demás, pero que, en reacam p os
se propuso,
ellos se verá la diversidad de los temas que hd~d,. es .el que cua~ra a su idiosincrasia
burgaleses,
s e detiene
le ~an interesado, y cómo la vida inmediata arhshca, ~on _la. mul~1tud de pinturas suyas
el artista en
cuyas t in.
fue la que le atrajo a reproducirla en sus lien- en qu~ ~a mdlVlduahdad del pintor es bien
tas son unisu l a b o r.
zos: El artista es como un paseante que se categoncamente puesta de manifiesto. Ser
¿Por qué
formemendeb~ne un momento para gozar de un es- personal, y mantener la personalidad aun a
t e a m a ri·
insiste más?
pectaculo popular o de un efect€&gt; transitorio costa de sinsabores, ha sido lo que se ha
Has. Le so- .
Otras líneas
de la naturaleza. Por esto sus cuadros ad- impuesto el artista a todo trance. .
bra, en este
serían in·
quieren u11 sello distintivo, que nace de la
caso, la raútiles, qui·
PABLO LAFOND.
zón. En las
zá perjudi·
c om p o s i ·
ci
a
1
e
s;
el
REGovos.
El Manzanares y el Guadarrama.
, .
ciones donu n 1c o re·
d e impera
sultado fue·
la figura humana, siempre muestra Darío ra hacer fatigoso el dibujo sin ventaja algu·
de Regoyos su simpatía por los humildes y na. Dicen lo que han de decir, y basta. Son
los pobres. Es el pueblo el que sírvele ca- esas obras de Regoyos, vistas de montes,
si exclusivamente de modelo.
playas, escenas de campo, interiores de ta·
Señalemos, de paso, algunos lienzos de~ bernas, carros con bueyes uncidos, episodios
artista: «Una calle de. Burgos», »El monte de procesiones, regresos de romerías, tipos
de Haya», «Un pueblo vascongado»,-cua- de pescadores o de pescadoras, de aldeanos,
dros que figuraron, durante el invierno de de campesinas, de ancianos mendincantes,
1906, en una exposición de la galería Druet, de viejas mujeres vascongadas, tan arruga·
de París, con otras impresiones de Castilla das Y hechas una pasa que, según observa el
y del país vascongado,-«El baile del anti- escritor belga Emilio Verhaeren, parecen
guo San Sebastián», «El día de difuntos», haber asistido a la agonía de Cristo. De se·
«El Tajo de Ronda», «Otoño•,-exhibidosen mejantes dibujos está lleno el libro que, e?
una exposición bilbaína formada de dn- colaboración con este último literato, pubh·
cuenta obras de Regoyos y efectuada en có Regoyos con el título: España negra.
Noviembre de 1909. «El túnel de Pancor·
Llegó el momento de resumir. El arte de
bo», «La Sierra de Béjar», •Mercado en Ex- Darío de Regoyos, tan sincero, de tanta con·

..

�E L ARTE EN L A AR G E NT INA

1333

es· en elogio del artista, es tambi én en , desprestig io del públ ico .

EL . ARTE·.EN. LA ARGENTINA
NOTAS DE BUE.NOS Al.RES
POR R. LEGUIZMON

q:E xtasis», cua dro de O. P into. ·

~~u-._.;y...,.NA

emoción del paisaje, sauce que se inclina hacia un regazo in·
poético y penetrante; una visible, el álamo suspirante, la fro nda,
sensación pagana .delco- la senda, el lago; elementos y aspectos de
lor; un espíritu , enamo· la poesía abandonada de los parques. ....
radodel al•
Octavio Pinto es un ena·
ma de las
morado de la belleza místicosas; un poeta que pinta
ca de las cosas, un poeta
y un pintor que sueña ....
que sabe interpretar con fi.
Adolescente que al entu·
delidad y evocar con emo;
siasmo juvt&gt;nil une la disci·
ción. De ahí que haya en
plina serena de su· arte,
sus telas un alma, vigorosa
\ a pesar de la debi lidad emo·
Octavio Pinto, el meritorio
I
artista de Córdoba, ha reacional en que se en vuelve.
lizado ya una obra bella i
En el actual Salón de Be·
que vale tanto por lo que
llas Artes, ha expuesto Pin·
represen ta como por lo q ne
to tres hermosas telas que
augura. Un viaje místico a \,
han merecido el aplauso de
Bolivia-el misticismo de \
los entendidos , despertan·
las almas intensas frente a \
do emociones dig nas del
la naturaleza abrupta y de- ,
ideal que interpreta. Pinto,
solada--inspir6 a Pinto te·
destinado a grandes éxitos,
las luminosas y dibujos,
afirma con ello su persona·
sombríos valles sonrientes,
lidad.
paisajes roqueños, cielos
fantásticos, ruinas seculaO. Pinto.
res. Largas horas de medi.tación y ensueño en sus jarEn el salón W itcomb ha
dines cordobeses, comunicaron a sus expuesto una serie de obras interesantísi·
apuntes ese ambiente melancólico de la mas el pintor don José A. Merediz, quien
belleza µensativa .... Porque Octavio regresa al país después de lárgos años de
Pinto es tan poeta con la pluma como con ausencia.
el pinceL Y sus temas predilectos son la
Merediz ha hecho 'al go más que pintar,
fuente que llora no se sabe qué pena, el llegan do, a dar forma concreta al ensue·

ño. Sus telas, de 'm odesta
proporción, caneen tra n
enorme suma de idealidad
artística, r1egando a dar la
sensación de lo perfecto.
Educado ep la observa·
ción de los grandes maestros ha disciplinado s u es·
píritu, y así, en vez de perder su tiempo en vulgares
ensayos, ha ll t&gt;gado en su
. primera exposición a la
obra casi perfecta, . por lo
menos en los paisaj~s, a los
que ha sabido dar toda la
sorprenden te vitalidad de
recias obras construidas.
El juicio más perfecto
que sobre Merediz se ha heeho, consta en el prólogo
de su catálogo, debido al
gran crítico Charles Murice y que bien merecería re producirse si no fuese ya
suficientemente conocido.
Es de lamentar que ha·
hiendo obtenido los aplau- J
sos más entusiastas de la
crítica, el público se haya
mostrado un tanto rehacio
para sus obras. E~to, que

El 21 del corriente se inauguró el II Salón Nacional de
Bell as Artes que nos merecerá detenido estudio en el próximo número, debiendo lin1itarn os por hoy a consignar que
. é l señala un relativo adelanto, d igno de atención.
Figuran en las siete rnlas
337 obras.
L os artistas nacionales que
se pre.;entan a concurso en el
salón, son 109; los demás son
extranjeros o b ien están fut ra ·
Je concurso por haber sido ya
premiados.

&lt;Muchacha de Sevilla&gt;. oor José M. Merediz .

�ESCRITORAS MEXICANAS

Por ALBA HE~~ER..A V OGAZON

Chinería.

\~~~s~AJO el póttico de frágil potcelana que re·

~

1335

plomo sobre los arrozales blondos, derrama sus rayos
múltiples como lluvia de chispas, espolvoreando fa tie·
rra de oro fino, coloreando el follaje y las flores con to·
dos los tintes prismáticos. Sus rojizos rayos, al deslizar·
se sobre la vegetación van suavizándose, apagándose,
disolviéndose en estelas luminosas que vaporizan lfü
lejanías, y prestan a las perspectivas infinitas una brumosa vaguedad opalina. Sobre los regueros de jazmi
nes, -nieve arornática,-las mariposas tornasoladas, lfü
abejas de corseletes bruñidos, chupan almíbar; enjam
bres de verdes moscas revolotean en el jaspe de laf
fuentes, a.traviesan el aire trazando fosforecentes zigzags con el metálico brillo de sus alas. En el ramaje enmarañado desenvuelven los faisanes sus plumas de ex·
quisita seda, que r~medan flores fabulosas. Agítanse ,
al viento, con una música argentina, las campanillas de
plata suspendidas a las torres a~udas, al tejado frágil, ..,,,·../. ,
a las f!echa~ _de al~bastro Y. nacar que florecen en ) ~
":':\i
aquel cielo VlVldo, cielo de Oriente....
..
)t:J'
Y Dui-nai, la misteriosa y tímida, la diminuta prince- •"),;:.
sa de los párpados oblicuos y los piececillos de bebé,
.:
acurrucada bajo el pórtico imperial, improvisa baladas
al ritmo del «Yakú», y apura incontables tazas de té
amargo ....

Abanico ~uis XV.

corta la albeante silueta de sus 1orrecillas
Un rincón de parque. Los castaños rozan con su ··( 1
en un cielo de .Oriente; acum¡cada entre
manto de follaje el banco de mármol a relieves com- ~}-' L' , .·i,, .
~~J,~~~ cojines de sedas policro,mas, golpea ~aden·
plicad~s y mi.tol~gicos, dopde descansa, y se ol~ida _en ?º"\/\'::"'\
k
ciosamente en el «Yaku»-tamborc11lo de
alambicado fhrtaJe, una marquesa Watteau. F1gur1lla
: ... · ;
~
ébano ynácar,-lamisterio§aDui-nai, una
decorativa y galante; encantadora cabeza empolvada,
., ,;,/~
chuchería de ámbar vivo, con párpados de forma oblícua,
rostro fino, espiritual, claros ojos ·picarescos, sonrisa
' )'-,
y piececitos de bebé. -Una túnica de brocado azul, bordaimpertinente y voluntariosa. El talle menudo se dibu/ -.:':.;,'.,"'''
da de rosas se adhiere a las formas de la adolescente, que
ja, bajo el corpiño de damasco; exageran las caderas
ostenta e~ ~l monumental peinado el más exquisito museo
los «panniers» voluminosos, y los piececillos, forrados
de alfileres, dijes, horquillas,-bara~ijas artísticas de oro
en chapines de raso a g-randes tacones, se adelantan
.
y carey, consteladas de piedras pre~1osas.
coquetamente fuera de la falda. Una mano, revestida
A su alrededor, primorosos atnbu_tos. Un b~Qmbo _de
de blanco mitón, juguetea con el bastoncillo de marfil,
sándalo y raso, decorado con incrustaciones de ~acar e m·
la otra sostiene la indolente y risueña cabeza, apoyado
mensos dragones-erizados de corales; en el pavimento, esel codo en el brazo monumental el.el banco.
terillas finísimas que armonizan, en sus colores, c0n las
A sus pies, en el tapiz del fino musgo que sirve de
fantásticas pinturas e inscripc(ones de la~ paredes. Un~
mesilla labrada como un enca¡e, ofrece te amargo en m1· engaste a un redondel de agua estancada y verdosa,
el indispensable galancete de peluca blanca y pantalón
núscul~s tazas y en bandejitas de muñeca, pastillas de
gengibre y n¡lumb\~; un tibor de lerho~a. porcelan_a se corto, teniend'o en sus manos afeminadas, llenas de
desborda en profus1on de pl~nta~ estr~mbohcas. L~ 1ma· oyuelos, una mandolina frágil, engalanada con cintajos de brillantes tintes: el rostro imberbe de muñeco
~-::::;:::,. gir~.ación o~iental h1:.conceb1do 1mpos.1bles coloracwnes:
de porcelana, estirado por una somisHla lánguida . ...
~ linos purpureos, temdos de sangre, cnsan_temas enormes,
~ centifolias, ·bermejas, verdes y az~les, mmensas rosas
En la sombra mate de una enramada espera una Ji.
~ quiméricªf~n'\nétalos de todos matices .... En el aposen· tera fastuosa, guarda~a por dos · pajes galonfados,
· 411 '/J1 to interjói' ' m.Jylf~isible, resplandece sobre un altar de Alamedas de tilos se extienden en todas direcciones, -;,.
~' t /' ~1il viejt un Budha gig~ntesco, cubierto de_oro; b~illan
van a perderse a lo lejos en bosquecillos, en floresh, ; io~·~ngos plateados que sirven para acompan~r l.as ~nvo· tas, en pabellones de incomparable verdor. En el cen- ,:"
, '.t acíones, y los braserillos de bronce exhalan su mc1enso tro de una glorieta luminosa se divisa una hermosa
,
. ,¡i+ . . v~i'tl. Del techo se desprenden algunos adornos raros,
fuente con g-rupo de tritones esculpido sobre el zócat;,: '''/. :!}) ,,·
, 1;', .. ?' ~'{~!.~folm~tálicos, farolas d1 porcelana pintada, caracoles y lo: el agua brilla con burbujas espumosas, asciende
.~
. 'G.·
~ ''f:·:·'.._· J)aJaros monstruosos....
,
.
en flechazo plate.ado hacia el cielo teñido de rosa, y
..,,--/,... : ····:~·-~ •.. .. ,,.:: · · Las ventanas, con batientes de s;mdalo, domman l?ers· recae con lluvia de gotitas chispeantes que remeda
/
·i.,., ;f.-:·::.: ·:.. -~'.';"·. . ·: peetivasde.arbóledas y plantaciones, descubren hor1zon, catarata de pedrerías... Y en el fondo, las tórres del se·
· ,,,.,...
les de cielo azul, azul vívido. ... El sol candente cayendo a
ñorial castillo, cubiertas de yedra, románticas, pintorescas, doradas divinamente por el
último golpe de sol vespertino . ...

*

,,

\

�COSMOS

Mayólica
Un oasis. El plumaje abrasado de _algu~~; c:~:re:i:g~:
sombra al árabe 9-ue, demdasmdo exh~~f¡f Erota de las peñas
vivificante, agomza cerca e un mana
.
n hueco
el líquido fresco Y delicioso pa_rad enchar~~~~a~~ojas; el hi·
roduciendo, al
de la tierra bordeado de tamar!n os Y ane
lo diamantino se desprende, vivo Y/b!f~!sica un argencaer en la charca tra~sparente, una e 1 onios~ que llega
tino chapoteo, un ntorndelo t!nu'doy d~Íbeduinb sediento.
rebro con imágecomo1caricia enloquece ora a o1
Ese claro rumor de agua trastorna su cernes ojos que han
nes fulgurantes; ante sus obscuros { enbr'llantes Y ardoroconservado el estupor de l?s arep~ es nllamarada del sol
sos el anhelo de los oasis eden~cos, la rtarias desfilan
ine~orable, en las vastas extens10nes so \ d recuerdos
perspectivas de espl~ndores con_fusos, !1a:avillosos ara:
-mitad visiones dealucmado_. · · · MmarJtess fuentes d~ mobescos de filigrana, mezqmtas marmor;::- ~ silenciosos resaico hundidas e~ el ver~or 3e /ºs hd l~s lentiscos, ~ultitiros floridos baJo la bove a. resca \umo aromático que
colora claridad de h~rem,kesp~ales del y las cazoletas doracomo · 1a vaga
ascienden de las «ch1bouc as» e cora

~;~~~~~

~~~~~ie~~i:,i~:r~e;br~~~~~r~ct~!f!ne~~;fe~ de~
:~
su fantasía finge ~l aguda rmdt~exy~~~º~;rrmlllo pastoril,
'
d
la ·oración, . . .
ella un monotono ntmo e. ama la voz triste del «muezzm» conv?can o ·ª
d 1 s huerLe habla ese ~uido cristalino _de la cm~!d
;al~eras y
tos de ensueno, de los surhdo~~5" q
rficie a manera
lentiscos, extendidos sobre su d1afana supe
de sombras bienhechoras. . . . . .
1 . 1 sus enormes ojos
y el árabe moribundo levanta a c1e o toda una vieja
negros donde se desarrol\_confusa:er:: sus tonalidades
leyenda oriental, con s~s c ispazos \en~da por el opio y
diversas, su voluptuosidad acre,enve
el harsich.

;!l:~~~

LA REALIDAD QUE VUELVE
Por EDUARDO TOLEDO Y TOLEDO

~

UANDO la alondra remontaba el
~vuelo, y el ruiseñor lanzaba sus lechuzas de cocorbada nariz y boca hunprimeros t·rinos en la floresta cercana; dida, asíduas concurrentes, se habían
cuando el Sol, envolviendo en olas de agregado casadas aún garridas y mozas
fuego los elevados picos de la sierra, ha- casaderas. Todas dirigían miradas al
cía cambiar en brillantísimos colores las mismo punto: las viejas con expresión
gotas de rocío que titilaban en las hier- codiciosa, las casadas con lástima, las
becillas del valle, y la campana de la más jóvenes con asombro. Aquel día su
iglesia saludaba al alba con su lengua conversación fué un cuchicheo del que
de bronce, las viejas vecinas del lugarejo, sólo llegaron a mis oídos palabras sueltocadas las cabezas con negra mantelli- tas y exclamaciones admirativas como las
na y luciendo el refajo granate,marchaban siguientes: &lt;iMuy hermosa! iVaya qué
presurosas al templo para oír la primera lujo! iEJ coche es mejor que el del señor
misa y congregarse a la salida bajo los Abispo que vino el año pasado!&gt; Y con
álamos de la plaza a comentar los suce.· estos y otros comentarios, fuéronse dessos del día anterior o murmurar de los parramando por las sucias cailejuelaE de
ausentes. Y como en el pueblecillo nun • dos en dos y de tres en tres, volviendo
ca ocurría nada, dicho está que la mur- todas la cabeza hacia el castillo. Sólo
muración era el pacto cotidiauo de aque- una quedó en la plaza con la mirada fija,
luciendo unos brazos tostados y robusllas buenas almas. .
Desde mi ventana oía su charla gárru- tos, las .manos enlazadas por detrás de
la y sempiterna, sus voces estridentes su lindo cuello, entreabierta la boca y los
como el ruido de la caña que se rompe, ojos soñadores. &lt;iGuapa y rical-excla •
su tos de catarrosas incurables, Las oía . mó-iMaña, qué suerte!&gt; Y por sus mejil~as, frescas y rojas, res~alaban dos lásiempre, aunque jamás las escuchaba. grimas
.
iTenía su convesación tan pocos atracIndudablemente
ocurría algo extra·
tivos! Para ellas el cura era un egoistón,
ordinario
y
yo
que
nunca
me ocupaba de
el médico un ignorante y el alcalde un
bribón de tomo y lomo: ni había ver- ·10 que en torno mío sucedía, sentí tregüenza .e n ~l pueblo, ni paz en las fami • mendas ansias de enterarme, deseo irrelias, · ni h.o nor eo las personas. i Eran sistible de saber. Esperé, pues, la eva·
poración de aquellas lágrimas (que a
unas pobrecillas_aquellas abuelas]
Un_ii. • ))laña.na ·.del mes de Mayo, el nadie gusta ser. sorprendido en sus in~
al}uela~re '.a~tu.vo~más. concurrido; a ·las timidades), y llamé a la muchacha.
· Todo lo supe, ningún detalle I eséapó

�COSMOS

de mi curiosidad. Aquel extraordinario
movimiento de comadres tenía por causa
la llegada de una forastera; la castellana
feliz de aquel castillo,orgul~o del pueblo,
de carcomidas almenas Y ruinosas torres,

LA REALIDAD QUE VUELVE

radas. Testigo mudo de una edad sen;ii·
bárbara que pasó para no volver, serviale la hiedra de verdugo y las aves no:·
turnas le afrentaban. Sabía de memon~
la tradición -romántica, la popular leyen

1341

escuchar suspiros ténues y rumurosas ricabeza y entreabierta la. boca para dejar
sas a través de los ventanales.
pasar libre un suspiro muy hondo. Y al
] amás pudo soñar la fantasía lugar
terminar su relación y despedirse, obse·
tan pintoresco, ribera tan poética como
sionada por su idea, deslumbrado su polaen que el castillo se asentaba; aquel embre cerebro por las magnificencias que
plazamiento se debía, sin duda, más que
había visto, se alejó repitiendo: iMaña,
a un ceñudo guerrero medioeval, al ca- qué suerte!
pricho de una altiva matrona de blanca
Confieso que lq charla de aquella mu·
tez y ojos de terciopelo.
chacha me había interesado. La joven
En el fondo del valle el río, serpean te,
castellana poseía, sin duda, un poder
canta amores saltando las piedrezuelas
atrayente extraordinario, pues, aun sin
que oponen .a su paso. obstáculos sin núconocerla, mi pensamiento iba hacia ella,
mero, y esmalta con su espuma las oriy al caer de la tarde, dirigí mi paseo a
llas bordeadas de flor~s y arbustos; en la
la mansíón feliz que daba albergue a bevertiente de la sierra una vegetación lleza tan ponderada.
bravía cubre con verde manto las grandes
En vano pasé y torné a pasar miran·
qutbraduras del terreno, el aire embalsado las estrechas ojivas que rompían l_a
mado enerva los sentidos, y, saturada el
monotonía de los rojizos torreone$; inútil1
alma de tanta placidez y de tanta belleza,
mente escudriñé el patío de honor a tra·
vuela por el espacio buscando un Infinito,
vés de la espesa enram~da, y entré en
aún más allá, otro mundo exento de amarJ
mi
casa contrariado y mohino por no haguras.
ber podido contemplar el elegante busto
¿Quién pintará aquel valle alumbrado de la desconocida dama.
por los purísim0s cambiantes de un cielo
Sorpresa inenarrable me produjo la
que se enciende en violeta y se torna en
lectura de una esquela timbrada que hacarmín, y luego en oro, y, más tarde, en
llé sobre mi mesa. El señor conde me
cataratas de luz, de blanca luz, ema·
rogaba que fuese por su casa al día sinadas de un sol espléndido y radiante
guiente para ver a su hija y rncargarm~
que asciende erí el cenit ahuyentando los de dirigir su curación.
ténues vapores que, cual sutil cendal,
iFiguráos mi asombro!
cubre las crestas de los montes?
Llegó a la hora fijada: creo innecesaiTodo allí convidaba a vivir! iTodo rio encareceros mi puntualidad.
era bello!
De noble faz y arrogante catadllra, muy
Nunca el señor se había dignado visi •
cuidada la barba encanécida,ojos inquietar la hacienda, cuidadosamente restautos y escrutadores, sombreados por esperada, en su interior. Conocíanle las gensas cejas, afable y reposado al hablar: tal
tes del país por las muchas limosnas que era el conde.
hacía en su nombre el señor cura,cuando
Visitáhale ya de muchos años un maes·
el invierno paralizaba los trabajos y el
cierzo enervaba los cuerpos: sabían que tro mío muy querido que, al conocer el
era un Creso; sabían que era bueno. Es- pueblo a donde iba, le habló de mi exis·
tencia en él convaleciendo de una afee·
to bastaba.
' Por eso, al tener noticia de su llegada,, cjón pasada, Como ·son los maestros pahabíanse agitado y, olvidando su exis- dres cariñosísimos, que ven reproducir
tencia vegetativa, todas las conversacio- en otro cerebro cultivado por ellos, las
nes convergían a él y todas las miradas ideas que cuidadosamente sembraron, habl6 de mí, como los padres hablan de sus
eran para su castillo.
hijos.
Ved por qué fuí llamado.-Ya sé
A«ompañaba al señor una hija muy
me
dijo
el conde--que mi hija está hejoven,
alhajada
como
una
princesa
y
her·
Por sus mejillas, frescas y rojas, resbalaron dos lágrimas.
mosa como un ángel. Era el padre un rida de muerte, que la Ciencia es impoanciano que inspiraba respeto; la don- tente y sus f'SÍUerzos inútiles para domi·
·
t
s
y
en
nar esta enfermedad temible que siega
da
de
aquellas
rumas
pm
oresca
'
.en las que los buhos Y los murciélagos
cella un sér que inspiraba cariño.
la callada noche, recorriendo las fro~das
en flor millares de existencias; pero usted
encontraban refugio ~de su agrado. .
Nada más sabía la pelirrubia moza que
Ya conocía el castillo. Su severa s1l_ue- perfumadas, perdido entre los frutec1d~ se quedó en la plaza con la mirada fija, puede levantar su espíritu, ocultar a sus
ta recortándose en el fon.do &lt;le UD: c1el.o árboles que rodeaban al coloso, torna~ luciendo unos brazos tostados y robustos, ojos la sima que ""ante sus plantas se
.az'ul cobalto, atraía casi siempre mis m1- el pE;nsamiento hacia el pasa:do Y ere a con las manos enlazadas por detrás de la abre, hacerla confiar en una curación
tanto más deseada cuanto es ~ás imposi-

¡

'

)

(

.1

�I342

COSMOS

· LA REALIDAD QUE VUELVE

ble; eso sí, doctor, eso lo ~spero, e_so -~s precioso mohín-Mi enfermedad es poca
¡de, sí·' pero ahora
me s1eato
todo lo que le pido. Yo cre1 que m1 h1¡a cosa:
.
t
nimosa en este nncón encan. ase salvaría de ese estigma fatal _d~ la fa- fuerte
milia de su madre Y la hice via¡ar y la do de un verdadero paraíso. 1Usted co~
he instruido: háblele usted, en con~ecuen- sus consejos Y su ciencia me devolver
cia. Ya que no pueda ser el médico que la salud perdida! ¿Qué hermosa es la .s~cura, sea usted, al menos, el sacerdote que lud, verdad? Seis mese_s llev~
suphc10
constante; medicina, m~ecc1on, a .casa
consuela,
•
.
¿cómo olvidar aquella tarde plácida Y_ tempranito, ni bailes, nt teatros. 1Qué
.
. table es el maestro de usted ....
serena? ¿ Cómo no recordar a~uella figu- msopor
d t d t Me
ra no soñada, a tal extremo impresa en Y cuánto le quierq a pesar e o o. 'd
ha promet1 o
mi retina que
'"""""&gt;F__...,.-,75'"sJ:sJ 1 .que aquí me
aún hoy,
1
t \ pondría sana
cuando ce·
/ . y robusta corrando los
ojos evoca mi
mo esas mu·
(
chachotas de
memoria, se
piel curtida
me presenta
por el viento
como entony el sol, que
ces la ví?
, se levantan
Alta, morecon la aurora
na, delgada
mas no flaca,
y cruzane:5t~s
campos ág1·
de ojos inmenles éomo corsos, de sereno
zas. ¿Tam mirar, de dibién usted me
minuta boca
lo asegura?
que plegaba
Bueno, confío
una triste
en su palabra.
sonrisa, de
iEstar sana ...
mano breve Y
que dicha! iSi
de piel exanusted su piera!
güe y transparente, se
He tenido mis
apareció a mis
desalientos,
mis horas de
ojos cubierta
desmayo: he
con lujosa bacreído que iba
ta granate de
a morir; he
crespón,
soñado que
adornada con
me veía enencajes y gasas. La nevuelta en un
d, con la mirada fija e'f el ~spacio.'.. cual si ante ella
vestido blan·
gra ca.b ellera
.... que o flotara la visión de la dicha sonada
rizada, ro·
co, fría, inerte cubierta
deando su
, d
frente como marco de ébano,, hacia is- de azahares y.rosas, regada ~or lágrimas
tacar en las mejillas el carmm de la e- ardientes de mi padre, aunque yo n~ que·
ría morirme, no; no quería. La e~1ste~~rfPobre niña! iPobre planta agostada cia es muy dulce Y muy amable. 1Sen_a
~
• 1
una injusticia del cielo malograr una v1·
en plena florescencia.
da
apenas comenzada!
Brotó la simpatía entre nosotros como
surge el relámpago en las nube~. El con- . Después de un brev:e silenc~o, ?uran:
de sonrió satisfecho Y al poco tiempo n~s te el que parecía reflex10nar, anad1ó dul
dejó en la terraza charlando como ami- cemente:
-Yo no he gustado eso que debe s~r
gos antiguos.
.
-IBah!-me dijo la joven haciendo un placer extraño, razón y finalidad de la v1·

?e

;:1
.1

r343

da de los seres y de los mundos: la ley
versos más gallardos y al músico sus me de lo creado.
lodías más sentidas.
-Ya la veo-continuó con voz··solemYo ví en Venecia surcar el gran canal
ne y elevando sus ojos al firmamento, velado por encajes de mágico dibujo.,-yo la una góndola blanca, en la que iban dos
veo en la fl0r que se balancea extremeci- jóvenes mirándose de cerca y hablando
da al soplo de la brisa; en el cristal de embebecidos, sin fijarse en la canturia
escarcha, que se fu:ide al contacto de un del remero, y, al contemplarlos, sentí en
rayo de sol; en el cabrilleo de los astros, mis párpados el ,fuego de una lágri'ma.
que allá en la altura parpadean siguien· De pie, en una azotea seviHana, poblada
do el curso ignorado que les señala una de jazmines y claveles, una mujer, detez
mano invisible y poderosa; en la ola ri- morena y de rasgados ojos árabes, agitazada de espuma, que corre humilde a des- ba, sonriendo, su p'añuelo blanco, mivanecerse en la menuda arena, vencida rando a alguien que por la. angosta casu arrogancia. Yo la he visto en la abe- llejuela se alejaba. Hé ahí, me di je, una
ja, que construye su celda y alimenta sus mujer feliz .... , y sentí en el fondo del
alma no ser ella.
•
ninfas; en el sanguinario felino, que amaPero todo en el mundo llega, doctor.
manta a sus cachorros; en el arrullo triste y armonioso de la paloma, siempre En el reloj del tiempo ha de sonar la hoamante, Y·hasta en la dura ~oca, que se ra de mi dicha y entonces no envidiaré a
trueca en cristal, fundida por el beso ar- las náyades que juguetean bajo las ondas,
diente de la madre tierra. La atracción, ni a las ninfas, por quien las flores lan •
guidecen, ni a la gentil pareja de Vene el amor. iEsa es la ley eterna!
cia,
ni a la hermosa morena de la florida
Amo a mi padre; amo el recuerdo de
azotea
sevillana. iYo seré algún día la
aquella santa mujer, mi madre, apenas
conocida; me deleitan mis · libros y me heroína de una novela viviente; yo tenarroba la música y la contemplación del dré también quien murmure en mi oído
mundo me fascina; pero hay algo en mi dulces endechas de amor inextinguible!
Cesó de hablar la hermosa joven, sin
alma que no sé definir, un anhelo constante de adormecer mi espíritu en un duda fatigada, y quedó con la mirada fija
éxtasis que ine transporta no sé a dónde, en el espacio, cual si ante ella flotara la
visión de la dicha soñada.
olvidada de mí misma y de la realidad
Yo veía agitarse su pecho con movique me rodea: un ensueño cuajado de se·mientos
desiguales 'y moverse sus labios
res, increador y de emociones no sentisi
hablasen
aún, cuando de pronto
como
das, que se resuelve en llanto y me cauhizo una inspiración penosa, estallando
sa placer y amargura a la par.
una tos ronca y sofocante, de corta
¿Qué ansío? ¿ Qué deseo? iYo misma en
duración.
·
no lo sé! En mis ensueños vanos ora soy
Apartó de su boca el' pañuelo, de· fina
la nereida, que en el fondo de la rizada
linfa murmura con su lengua de cristal batista, y me mostró, temblando, una
mancha de rojo rutilante.
cánticos misteriosos; ora la encantada
-¿Qué es eso?-pregunté torpemente
ninfa, por quien suspiran en el bosque azorado.
• la's flores y las brisas; ya creo ser la da·.
Y ella, con voz llorosa, rebosando
ma de belleza no igualada, a cuyos pies
amargura, me contestó.
se postran rendidos guerreros invenci-Nada, doctor. iLa realidad que
bles; ya la musa, que inspira al poeta sus vuelve!

�LA MUJER ESPAHOLA EN LOS TOROS

__.

LA MUJER ESP ANOLA EN LOS TOROS
Por A. DE MIRABAL

1

'.1

1345

pines, Y enmarcando
I~ cara-donde sus
OJOS negros destellan·
-'-a las blondas leves
de la mantilla de encajes, o entre los madroños rojos del tocado de las manolas del
2 de Mayo.
Va a los toros, Com o aquellas nobles
darn~s ante cuya prese11c1a los currutacos
dE:-1 808 daban lecciones de toreo; como
aquella Amaranta
enamorada de Pepe·
.Hillo, como aquellas
bravas chisperas que
f-e burlaban de l rey
Las majas del siglo XX. Presidiendo el desfile. ¿osé, la rnujer•.espanola de hoy, tiene un
.
.
rinconcito
de su espíde miles de seres que ríen, charlan, grin·,tu dest1 nado al aloJ· amiento d e su entutan, alboro!an_, asaltando los coches Y
s1.asmo ~::ir los toros, Y cuando va al ten futos Y aqm tenéis el interminable desfid_1do, ávida d~ presenciar la nces Y valene de los amantes del espectáculo viril
tlas. temeranas,-ioh pobre m d
(ue por unas horas, han olvidado todo tran¡era , ót'
o a ex) ex ica!-se aferra a su tocado
O que no sea la corrida.
~sfan&lt;:_I Y pasa envuelta eu los plifgues
Para la fie~ta d'el valor, de la belleza
e panolón bordado de flores, y adorna
Y de 1~ gracia, puede decirse que he- !as crenchas de su pe lo con claveles ro·
~os de1ad_o todo nuestro españolismo clá- ]OS.
sico:. para ese momento de tmoción, de
i Pero cómo observar a nuestra mujer
g~ntileza y de tragedia, se puede asegu rar que hemos hecho
reserva de lo único
que nadie ha podido
arrebatarnos todavía:
para este instante de
luz,. de alegría y de
·pasión, i bien demos·
trado está! es para
cuando conservamos
1?do lo que es exclu·
s.1vo de la España cas-

he aquí: que desde la víspera, y constituye la protesta la salsa de la
cuando un día de corrida se vida.
aproxima, y la corrida es de
***
tronío, se respira en este Ma·
¿No conocéis el cuadro soberanamen·
drid, en la villa jaranera y reidora, el
te típico y colorista de un día de toros
ambiente de la torería.
Nos inunda de su luz el sol: hace ca· en Madrid? ¿No imagináis por ventura
lor: nos sentimos invadidos de esa laxitud típica que llamamos galvana; y sólo
nos sacude un tanto
la pasión que hemos de poner en las
discusiones taurófi ·
las, mantenid~s agri tos en las terrazas
de los cafés, de estos
cafés que en plena
calle de Alcalá son
nuestro centro d e
reunión y de parada.
En las esquinas
destacan entre los
colores nacionales,
los nombres de los
maestros, de los Ji·
tiza.
diadores que cautiY es ahora, cuando
van y exaltan a la
Las majas del siglo XX. Entrando a la plaza.
nu~stra mujer, esta
afición; por las ca.
tnu3er española garlles, vocean los vend
'
dedores el programa oficial de la fiesta ccn esas tardes primaverales y esplendentes bosa fi
nombre, pelo y lámina de los toros que en que el centro de la ciudad vibra, y e te ~ na, e te~ maavalancha, el paso de los carruajes qu g Yt'l orena, pálida y
han de correrse; y en las expendedurías de
se dirigen al circo?
en 1 , aparece como
boletos la cola se impacienta y protesta,
Pues aquí tenéis el conjunto mági Carmen, vestida de
que el protestar de algo es muy e$pañol
·
Sedas, calcada de cha-

Las majas del siglo XX. En el tendido .

�COSMO~

en las gradas del circo, en el antepecho
de los palcos, o allá en los confines de la
barrera?
No. Cuando la mtíjer española descu·
bre toda su psiGología, es después de la
fiesta.
Terminó el espectáculo.
Flotando en el aire, apagados, mudos,
imperceptibles, adivinados o recordados
má'l bien en la imaginación, están aún
los ecos de los aplausos y de los vítores
que estallaron en la plaza. Retiñen sus
oídos los acordes flamencos ·y jaraneros
de los pasodobles bulliciosos: quedan aún
guardados en sus pupilas los lances de
sobresalto y de emoción: late todavía su
corazón con acalo,ramientos de m1 ansia
incomprensible: y desfilan. ante su memo·
ria todos los accidentes de la lidia: las
músicas del paseo; los airones flotantes
en los tricornios de los alguacilillos; el
toro; la sangre; la ovación.
TiF&gt;nen aún presente-como si aún lo
vieran -todo el aspecto de la plaza, y
contemplan el fulgurar de la plata, los
colores egregios de los trajes de luces,
el revolar de las flámulas rojas, el cabrilleo del acero que esgrimía el matador,
la mancha carmín con que la sangre pintó la arena. Y como una .corona de alegría, aquel círculo polícromo de los pañolones tendidos· sobre la barandilla de
los palcos, con los largos flecos d.e seda
colgando trémulos como sutiles hilos de
luz.
¿ Regresa gozosa nuestra mujer del
circo? Trae alegría sí, pero P.S una ale-

gría melancólica. Basta mirarla para
comprenderla. Reclinada en 'los cojines
de su coche, tendida en la calesa o en el
auto, en el desfile lento de tanto altar Je
belleza, se la contempla sonriente, pero
sus ojos, miran con un cansado mirar de
calentura.
Regresan fati~adas, torturadas. Sus
cuerpos femeninos, sus leves cuerpos su·
tiles, sufrieron estremecimientos nervio·
sos continuos durante la tarde. Muchas
veces, las breves blancas manos enguantadas, se aferrraron al abanico, mientras
su alma sintió horror: la caída aparatosa
&lt;le un picador; el' riesgo de un torero; la
misma muerte de un caballo, sacudió su
sensibilidad y las conmovió honda.mente.
Y aún dura la impresión terrible: aún
tiemblan bajo el raso crujiente de la blusa; aún sus labios conservan el ardor, la
palidez y la contracción, y aunque ríen,
y en sus gargantas desnudas oscilan los
collares de perlas, su risa obedece al impulso de una extraña inquietud, la inquietud hija de la presencia del peligro
pasado.
Pero le añoran. Piensan en cuándo será el día en que han de tornar al circo
otra vez; cuándo ha de volver la mantilla de encaje a orlar la caca gitana y los
claveles a ser adorno del pecho, rendi·
dos y aromados junto al descote, y cuándo también, a su paso por entre los gru·
pos de vuf'lta de la plaza, han de oír los
férvidos elogios a su hermosura, elogios
que e~tán faltos tan sólo de una capa
g-rana, que se tienda a sus pies para que
pase la maja. . . . . .
·

LAS TRAGEDIAS DEL MAR
Nada más interesante y conmovedor que la lucha del hombre con los elementos, yen este concepto, ocupa el primer lugar el reto dirigido a los vientos, las olas, los escollos. y las tem·
pestades por el audaz marino que se aventur.a en el piélago, despreciando los peligros
que sin cesar amagan su existencia. En esta dramática relación se traza a grandes
rasgos la historia de las catástrofes más célebres ocurridas desde la antigüedad
para terminar con la que será inolvidable por sus aterradoras proporciones.

I

roble y n .. deado de triple co·
raza debía. tener el pecho quien
por vez primera se entregó en
frágil leño al sañudo piélago ...
decía Horacio, doliéndose del arrojo de
los mortales, para quienes nada hay que
les sea arduo. Acongojábase ei poeta venusino por un corto viaje de su amigo
Virgilio, desde Ostia a Atenas, y al pensar en ello ofreceríanse tal vez a su memoria las reminiscencias de la Odisea,
cuando el poderoso Neptuno, echando
mano al tridente, conturbaba el Ponto y
hacía que ba¡o las horrendas olas zozobrara la balsa en que Ulises navegaba
en demanda de su patria tierra.
Mas nada podía detener en su temerario empeño a los hombres que, afanosos
de riquezas, se confiaban a los vientos y
los remos para que los llevaran a lejanas
costas donde trocar por oro y preciosas
esencias, plantas, pieles y marfil, las telas, los vasos y las armas que Fenicia y
Grecia fabricaban.
En vano era que los dioses irritados
enviaran terribles tempestades contra los
insensatos que así provocaban su cólera,
intentando arrancarles, como Prometeo
el del fuego, el dominio del agua; podía
más la codicia que el temor, y mientras
las naves griegas llegaban conJ~sónala
Cólquida, y con Ulises a las mismas coumnas de Hércules, los capitanes feni •
E

cios osaban adelantarse aún más allá pa·
ra navegar al Norte hasta las tenebrosas
islas de los caledenios, y al Sur basta
las costas donde hierven por tl!l calor las
aguas.
Tragábase el mar millares de naves
cuando cruzaban éstas por los escollos
acroceráunicos, cuando desafiando las
horribles vorág-ines de Caribdis y de Es·
cila, osaban lanzarse del mar [ónico al
Tirreno, cuando cruzaban desde la fértil
ribera italiana a las áridas Sirtes, cuando se aventuraban por el Ponto Euxino
y penetraban hasta el país de los rudos
cimerianos; no habían de faltar hombres
que desafiaran todos los azares del piéla·
g-o mientras brillasen en el cielo las es·
trellas que guiab2n a los pilotos, los astros serenos desde donde Cástor y Pólux
señalaban su ruta a los navegantes.
El mar era sagrado para los helenos;
los dioses protectores de Grecia impedirían que fuese profanada · por los bárbaros; mil doscientos siete naves persas, al
mando de Jerjes, entre ellas las más veleras de Fenicia y de Sidón, aparecían
henchidas de guerreros ante las costas
del Peloponeso; interrogada la Pitonisa
de Delfos, contestaba a los helenos que
dirigieran sus ruegos a los vientos; hiciéronse sacrificios a Bóreas, a Oricia y
Tyax, y desatada por ellos horrenda
tempestad, estrelláronse contra las rocas

�COSMOS

LAS TRAGEDIAS DEL MAH.
r349

rocaciones, especialmente la del' Carmelas naves del rey Jerjes, hundiéronse las pás del acrecentamiento naval, pagábalo, .Y cuan?º los náuf~agos consegu_í~n bernadc r de Cuba, Pánfilo d.e Narvaez.
más, y durante tres días y tres noches se, naturalmente, mayor tributo a los enJ~IIr con vida dt!l_ terrible trance, dm- De aquellos es pan to,os desastres nos
lucharon las trirremes persas contra el furecidos elementos. La navegación n~ianse e? procesión a los san~uanos, queda fehaciente testimonio en los Nauhuracán, perdiéndose con ellas sinnúme· · contaba ni de mucho entonces con 1oJlonde de1aban como recuerdo piadosas .frag'io.r de Alva1· Ntítiez, Cabeza de Vaca,
ro de hombres y riquezas .
auxilios' que habían d~ prestar ~osterior~in~uras o ex·votos, barq uichu~los, o bien · que logró salvarse con tres o cuatro es.
Surcaban después de un extremo a otro mente la brújula y los progresos dE la ashac1an celebrar solemnes ofic10s, aparte pañoles más, después de haber visto desel mar Latino las navés cartaginesas, tronomía y de la meteorología.
~e ~uand_o 1evantah~n nuevos templos o · aparecer en el seno de las olas a cente·
egipcias y romanas, y sólo podría titunnquec1a.n con valiosos presentes a los nares de sus desventurados compañeros,
larse dueño de su imperio el pueblo que
y no hay ciertamente aventuras que en
***
ue ya existían.
más poderoso fuese por mar. Sangrien·
A esos votos se debe la soberbia cate· punto a maravillosas excedan a las de
tos combates sostuvieron en sus aguas
Inmensos adelantos alcanzó la marin ral de Mallorca, cuya erección prometió aquellos navegantes. Arrojados por la
las escuadras ,de la República del Tíber ya desde los primeros tiempos de 1 ·rey don Jain:ie I, el Conquistador, al tempestad a: las costas de la Florida,
y la República del Africa; no pocas ga • Edad Media. Fué aquella la época d erse sorprendid_o por una horrenda tem· reaparecieron Alvar Núñez y sus compaleras naufragaron, insaciables siempre las grandes expediciones mercantiles, o stad al encamrnarse-desde Salou a la ñeros, al caho de nueve años, en la ribelos monstruos del abismo.
ganizadas por las ciudades hanseáticas l~ de ~que! nombre, Y se debe ta~bién ra del Pacífico, después de haber cruzaY aún no bastaba que los vientos y las del inmenso tráfico de Venecia Génov 1gles1a llamada de Santa Mana del do por infinidad de pueblos salvajes, coolas destruyeran las naves; ardían tam- y Barcelona de las exploraciones de ilagro, en Tarrag::&gt;nR, cuando de regre· nocido todo linaje de tormrntos y atra •
bién éstas
'
Africa po de aquella expedición, y ya a la vista vesado, sin darse cuenta de que fuera un
por el fue-- -.. ,tif'i
los portu la antigua ciudaJ romana, sobrevino caudaloso río, las bocas del· Mississ·ippi.
De un naufragio debemos hablar· aho·
go griego o
~ ··
g u e s e s ro temporal que amenazaba con el to·
por los esNunca ha I naufragio de las naves, hasta que de ra, siguiendo el orden cronológico, que
pejos ustobían surca úbito, Y como milagrosamente, se sere· constituyó para España uno de los :más
rios, inven·
do los ma 6 el cielo, recobraron su calma las em· espantosos desastres de su historia; :nos
ció n de 1
res tanta ravecidas olas y pudieron así librarse referimos a la inmensa pérdida de la que
se llamó la Invencible Armada, destinada
sabio Arembarca e la ~uerte los conquistadores.
a abatir el poderío inglés.
químides.
ciones,
Habíaacucomo lo
Nunca había surcado hasta entonces el
marinos s
mulado la
Océano más formidable flota: 152 naves,
* **
c 1 en c I a
mostraban
decir que el mar es igual a bordo de las cuales iban 22 . 000 hom~
egipcia y
temerari o ra todos y sirve de tumba, lo mismo a bres. Anunciada su formación desde ha·
griega in·
como nun s más poderosos reyes, que a los más cía larguísimo tiempo, diose tiempo al
ca, oc u mil des pescadores. Pocos naufragios, enemigo para que se preparara, para Jo
menso número de li •
r rían es sde este punto de vista, en la Edad cual, entre otras, apeló, - j dato curioso!
bros en la
pan toso derna, son más trágicos que el de la -a la publicación de un periódico, el
ilustre ciunaufragio derosa escuadra con que el Emperador Engiish Mercury, el primero que aparedad funda·
que daba rlos V se aprestaba a la conquista de ció en la Gran Bretaña, destinado a man·
da por Alelugar a qu gel. Desembarcadas ya las tropas, le- tener encendido el entusiasmo patrio.
jandro pa·
Neptuno manda a los elementos que sepulten en el mar la nave
los pueblo ntose un furioso Nordeste que hizo
Felipe II y con él toda'España funda·
ra hacerla
de Ulises. (Tapiz del Escorial]
más casti ocar las naves unas contra otras o las ron las más risueñas esperanzas en el
capital del
gados su 'zo estrellar contra las rocas de la cos· resultado de la expedición, olvidando
mundo; abrig1base en su arsenal la es· pusiesen la existencia de seres maléficos,; Andrés Doria, contra cuyo parecer se que en todo tiempo nos había sido concuadra romana, que conducía a Julio Cé- como las sirenas delos antiguos. Eran pér bía llevado a cabo la empresa, asegu- trario el mar; nadie quería acordarse del
sar, pronto rendido a los sortilegios de la · fidas hada e, como la cantada por Enriqú ba no haber atravesado en su larga vi
desastre de Carlos V en Argel, de otro
serpiente del Nilo; los alejandrinos se Heine·cuando naufragó la escuacra de de marino, tormenta tan horrorosa. desastre ccurrido al duque de Medinacedispusieron a defender a su legítimo rey, rey Haroldo en ' los mares del Norte; eran eembarcaron por fin los soldadas en las li en Trípoli, de la escuadra entera que
Tolomeo; corría peligro de caer en sus terribles gigantes de poderosa fuerza, co· as naves que no fueron destruidas, y no muchos años antes había quedado semanos la escuadra y César mandó entre· mo aquel Adamástor, convertido en Cab nuevo en alta mar, otra borrasca com· pultada, al vol ver de los Países Bajos,
garla a las llamas; grande fué el peligro, Tormentario por Tetis para librarse de tó la obra nefasta, log-rando a duras en el fondo del abismo, y con ella la coy tuvo que salvarse él mismo a nado, sus amorosos requerimientos.
nas ganar tierra el Emperador, y con lección de maravillosas pinturas recogi·
sosteniendo con la siniestra mano un roLos marinos cristianos invocaron con· Hernán Cortés, conquistador de Mé- da por Carlos V en Ilalia y Flandes.
llo de papiros: eran los Comentarios, y tra las tempestades la intervención de co, que formaba parte, aunque obscu. Esa expedición de la .Invencible, fué
así quedó destruida la escuadra cesaris- 'cielo, y se hizo costumbre prometer do· tnente, de la expedición.
.sm embargo, una sucesión de reveses.
ta, sacrificada al hechizo de Cleopatra.
naciones, penitencias y otros votos para Luctuosa como pocas fué a su vez la Ya al poco tiempo de salir fué la escuaCayó Roma y levantáronse nuevqs alcanzar de la misericordia divina el sal· rn_ada que, bajo aquel mismo reinado, dra, puesta bajo el mando del ir.epto duim¡::e1 ic s; conquistas y comercio exigíanvamento. Impetrábase, sobre todo, el so· hzara a las costas de la Florida el go- que de Medina·Sidonia,' desbaratada por
mayores aumentos de buques, y a com ·corro de la Virgen, bajo sus distintas ad·
un huracán, a la altura del cabo Finiste1

.

�COSMOS

re. Refugiáronse las na ves en la Coruña y reanudaron su marcha a las tres semanas; los pilotos equivocaron el rumb i
y la escuadra fué de aquí para allá, sin
saberse dónde se encontraba.
Debía la Invencible recalar en Dunquerque, donde esperaba Alejando Far
nesio con 25.000 veteranos, pero la navegación era lentísima, y parn esperar a
los buques rezagados se le ocurrió al de
Medina-Sidonia anclar cerca de Calais,
No conocía la costa; a media noche hubo
grande alarma a causa de haber lanzado
los ingleses unos brulotes que cayeron en
medio de la escuadra; cortaron los capi·
tanes las amarras para evitar el peligro y
salvar&lt;:e en alta mar, pero con la obscuridad y la precipitación de las maniobras
chocaron unas galeras con otras; por fin
se pudo continuar la marcha, hostilizados los pesados buques españoies por las
embarcaciones inglesas, y al llegar a las
bocas del Escalda fuéronse a pique algunos de ellos por efecto del venda val.
Habíanse perdido hasta entonces quince galeras y 5.000 hombres, y MedinaSidonia dió orden de retirada. HuyPndo
la ex Invencible de la persecución de los
ingleses, remontase nada menos que hasta el grupo de la:s islas Oreadas, al Norte de la Gran Bretaña, y bajó luego por
el Oeste; la tempestad arrojó contra las
costas de Irlanda a diez y siete ~alerns.
Otros buques se estrellaron contra la&lt;:
costas de Escocia, y cuando por fin consiguió la expedición llegar de vuelta a
Santander, sólo contaba con 56 galeras.
El mar se había tragado el resto d e la
I,wenci/Jle. Oquendo, que se había sal vado, de igual manera que Lope de Ve
ga, se suicidó; Medina-Sidonia se ence·
rró e11 su casa, y Felipe II se consoló' fi.
Josóficamente del desastre con aquella
frase tantas veces .sacada a colación en
las historias.
De aquella desdichada expedición queda un singular recuerdo: el nombre de
Calvados, dado a un departamento francés del canal de la Mancha, por haber
aparecido en aqueltas playas un trozo de
la popa de una galera española con dicha
inscripción ( probablemente mal interpretada, pues dirfa, tal vez, Calvador) .'
Otro resto, a lo que se supone, es u11 galeón que se hundió cerca de Tubermory,
a cuyo bordo parece iba el dinero para

I

los gastos de /,i Invencible. Está cubier
to pur varios metros de agua y dos o tres
de limo y se está trabajando actualmente
para ponerlo a flote. Hasta la fecha se
han extraído algunas bandejas de plata,
una cajita con escudos y ducados, un
mortero de bronce, y !cosa singular!, dos
enormes campanas. Abríga~·e la seguri·
dad de que en el castillo de proa debe
habn grandes arcas llenas de oro y plata acuñada, destinadas a las compras de
víverrs y·a las pagas de las tripulaciones. Será cierto o no, pero se ha constituido para rescatar tales tescros una 50ciedad que cuenta con muchos accionistas.
Triunfante Inglaterra en el dominio de
los mares, --sobre los españoles, portuguese~, holandeses y franceses,-fué natural que tuviera que deplorar más nau fragios que las demás naciones. ya que
contaba con mayor número de buques y
emprendía navegaciones a todos I os
océanos del mundo, aparte de lo cual ya
se pudo dar por sentado, desde entonce~.
que lo&lt;; marinos ingle~es, harto orgullosos de su poderío marítimo, que l¡s ha ·
cía prorrumpir en el famoso himno: Rule
Britanni,z over waves (manda Britania
sobre las olas), eran los que pagaban con
más frecuentes catástrofts su patriótica
presur.ción
España, en cambio, apenas si tenía
marina, mas aun a~í, tan contraria se
mostraba la suerte que ni aún se libraba n
de las más lamentables contingencias los
pocos buques que habían quedado.
Alboreaba el siglo XVIII cuando esta·
liaba la guerra llamada de Sucesión. Esta·
han las costas españolas bloqueadas por
las escuadras anglo-holandesac;, y con la
amiga y aliada Francia esperaba España
con ansia unos galeones, cargados de
cie,,tos de millones y de preciosas mercan·
cías, que procedentes · de América, y al
mando del conde de Velasco, debían des·
embarcar en Cádiz.
El almirante francés Cbateau-Renault
salió de Brest, con una escuadra de
quince velero~. para escoltar el convoy,
al cual encontró en Canarias; pero )os
anglo· holandeses, muy superiores en nú
mero, descubrieron los galeones, J¡,s
persiguieron y no tuvieron más I emedio
Velasco y Chateau·Renault que meter
se en Vigo, cuya bahía fortificaron, des·

LAS TRAGEDIAS DEL MAR

1351

p11és de cerrarla con cadenas. Pero el inglés no se
&lt;lió por burlado; atacó los
galeones españoles y las
fragatas francesas, después
de romper las cadenas, y
Velasco entonces, viéndo!'e
perdido. prefirió echar a pique sus barcos, con t.::idos
los tesoros que llevaban, antes de que cayeran en p::&lt;ler del enemigo.
Y desde entonces han si·
do en gran número las empresas constituí das par a
«explotar&gt; los galeones de
Vigo, por más que hasta el
presente el mar no parece
La escuadra catalano-aragooesa de Jaime I el Conquistador,
dispuesto a soltar su preluchando con la tempestad a la vista de Tarragona.
sa, que representa una for·
tuna nacional.
.
Citemos ahora entre los naufragios ba a caballo eFl el mar y llegaba nadanmás dramáticos del siglo XVIII el del do hasta la emb,¡ucación.
barco Saint Geran ( 1744), en el cual se
Bien cono:idos son los naufragios de
inspi ró Bernardino de Saint Pierre para las fragatas francesas Astrolabio y Bníe:-crib1r Pa/Jlo y Virg'iniz; el buque cho· iula, que al mantio de La Perouse emcó contra unos arrecifes, cerca de la isla prendieron el viaje de circunnavegación
de Francia (hoy Reunión) y se hundió, del globo (1783); nada se supo de su pacon muerte de más de cien personas; en radero, transcurrido el plazo en que se
1752 se incendiaba y naufragaba la fra- esperaba recibir noticias, y en su consegata de guerra Príncipe, cerca de la cos· cuencia se dispuso fueran en su busca
ta del Brasil, pereciendo gran número varias expediciones, hasta qufl en 1826
supo el capitán inglés Dillon que las dos
de tripulantes y soldados; en 1763 nau
fragaba en la playa de bahía de la Ta- fragatas habían naufragado en la isla de
bla (cabo de Buena Esperanza) el barco Vanibro.
Más dramático que ninguno de lo~ anholandés Jong-- Tliomas, dándose el caso
singular de haber sido salvados muchos teriores fué, sin embargo, el naufragio
marineros por un soldado que se lanza· de la fragata de guerra Medusa, en 1816,
inmortalizado por Geri·
cault en su famoso cua
dro y popularizado por
Euge nio Sue en su nove·
la La Sala111a11dra . El
buque, que se dirigía al
Senegal, estaba bajo el
.....
mando de un tal M. Duroys de Chaumareys, antiguo teniente de navío
antes de la Revolución,
y emigrado durante veinticinco años, que pasó
sitmpre en tierra. Tan
ignoran te como ligero, se
asesoraba de un oficial
Salida del Tita11ic de Southampton para Nue\'a York, en
su primero y último viaje.
extranjero llarr.ado Ri·

�1352

COSMOS

chefort, para no dejar traslucir por
completo su .ineptitud. Ello fué que por
su terquedad e impericia el barco fué
a chocar contra los bajos del banco de
Arguin; no bas.tando las seis canoas de
a bordo para contener a los 400 hombres de la ~ffdusa, con~'truyóse una balsa que tenía 20 metros de largo por 7
de ancho; lo que ocurrió luego fué espantoso: quedaron en la fragata 17 hombres, - condenados a morir; las seis canoas, una de las cuales ocupaba Chau·
mareys con su familia, remolcaron al
principio la balsa, pero no tardaron en
largarse cada una por su cuenta.
Como la balsa llevaba mucho peso,
hubo que arrojar· al agua muchos barriles de harina, con lo cual las provisiones quedaron reducidas a un saco de galleta mojada, seis barricas de vino y dos
de agua. Sobr~vino por la noche una ho·
rrible tempestad, y se cayeron al mar
más de veinte hombres; La noche siguiente fné más espantosa aún, y cuantos no
podían colocarse en el centro de la balsa
caían al agua; era tan1:o el hacinamiento
en dicho ·sitio, que muchos hombres murieron asfixiados bajo el peso de los
otro&lt;;; los soldados y marineros, desfa.
llecidos de hambre y sedientos., se embo·
rracharon y se rebelaron contralos oficiales, trabándose un combate horrible en el
que perecieron sesenta homhxes, Sólo
sobrevivfan otros sesenta y comenzaron
las escenas de canibalismo; siendo comí ·
dos los cadáveres. Al cuarto día hubo
doce muertos más; por la noche repitióse la matanza; y sólo quedaban vivos
treinta náufragos, heridQs en su mayo·
ría y la mitad locos. Se acordó arrojar
al mar· a los· heridos y enfermos, entre
los cuales se hallaba la &lt;::antinera, y todos fueron pa5to de los tiburones. Al cabo de algunos días un buque francés recogió a los· náufragos, reducidos a quince
por la muerte.
Envióse una goleta pa°ra socorrer a
los 17 desgraciados que· habían sido
ab:¡'n donados a bordo de la Medusa, y ·
sólo se encontraron tres; los que habían
huído con las canoas, se salvaron casi
todos, Chaumareys fué llamado a Francia; se le expulsó de la armada y fué
castiiado a tres años de casti"llo.
No volvió a registrarse ningún r.aufragio de las espantosas proporciones del

susodicho hasta 1824, en que ocurrió el
incendio y pérdida .de la fragata inglesa
Kent, con 524 soldados, marineros y pasajeros a bordo. Hallábase el buque a la
altura de Penmarck, alejado 80 millas
de tierra, cuando se inflamó una barrica
de aguardiente, en la bodega, a causa
de haberse desfondado y acercádose a
ella un oficial con un farol. Perecieron
muchos en el entrepuente, sofocados por
el humo, y ya se daban todos por perdi·
dos cuando afortunadamente acertó a
pasar el brick Ca111bria, de 200 toneladas, que acudió en auxilio. El salva·
mento se llevó a cabo de una manera admirable, a tenor de la ley del mar; pri ·
mero las mujeres y los niños, después
los soldados, luego los marineros y por
fin los oficiales y el capitán. Lo maravilloso fué que cupieran cerca de 600 persc)Ilas a bordo del Cambria.
Recordemos ahora, entre muchisimos
otros menos importantes, el naufragio
de la fragata inglesa Anfítrite (1833), a
la vista del puertO' de Boloña (Francia),
con m·uerte de las mujeres y niños que
cor.duda, como deportados, a Sydney, y
de la mayoría de la t, ipulación; de la
corbeta de guerra francesa Mame, en la
costa de Argelia (1841), con 'muerte de
52 hombres; de la goleta, también de
guerra francesa, Doris, que zozobró en
el canal de Brest (1845), ahogándose 35
marineros; de la fragata Semillante, de
jg-uales condiciones, ida a pique en las
Bo.cas de Bo.vifacio (1855), con cerca de
300 víctimas, soldados destinados a Crimea; del vapor inglés London en el gol ·
fo de Vizcaya ( 1866), en cuya catástro·
fe perecieron más de 50 personas; del
vapor Northfleet. pasado por ojo, cerca
de Douvres, por un buque desconocido;
conducía emig-rantes: observóse riguro·
samente la ley del mar, por la rnergía
del capitán, y perecieron más de 300
personas; del trasatlántico Atlántic, que
navegando de Liverpool a Nueva York
(Abril de 1873) chocó contra las rocas
del Mar, cerca de Halifax (Canadá),
pereciendo en el naufragio 547 de los
976 pasajeros y tripulantes que llevaba;
por cierto qne, según otras versiones, no
fueron dichas rocas, sino un icebe,-!f el
causante de la catástrofe; del acorazado
alemán Grosur· Kurfúrst, embestido en
unas evoluciones practicadas en el mar

LAS TRAGEDIAS DEL MAR

I

353

&lt;iel Norte por el también aco
razado Kcenz°lf Willtelm; se abo·
.garon 269 marinos 1879); del
vapor mercante inglés Teu·
Jón, estrellado contra unas rocas cerca de Aguilhas (cabo
de Buena Esperanza), en el
-cual murieron 260 pasajeros
y marineros.

e

**•
Llegamos y a a nuestros
días y pJr desgracia son harto
numerosas las catástrofes deque tendremos que hacer menMontaña
ción, aun refiriéndonos tan sólo a las más trágicas.
Fecha luctuosa para España es la del
IO de Marzo de 1895:en este díanau·
fragó, sin dejar rastro, sin quedar el

Posición que tomó el Titánic al hundirse
en el mar. La maquinaria del coloso
produjo en aquel supremo instante
un estruendo tan horrísono que
pudo oírse a muchos kilómetros.

de hielo flotando en el inar junto a las costas
de Terranova.

más leve vestigio de cómo se produjo la
desgracia, el crucero Reina Re!{ente, que
regresaba de Tánger a Cádiz. Supúsose
que, arrollado por el temporal y agrava.
da su situación por su carencia de con·
diciones marineras, habíase hundido en
el mar, en los bajos de la Aceitera. Todos ·perecieron: má:; de 400 personas.
El ·mismo año se perdió, frente a Lov:estof, el vapor alemán Elba, con pérdida de 400 vidas; en 1896 naufragó a
la vista de Ushaut el vapor inglés Drum
mond Castle, del cual siniestro resultaron
unos 250 muertos; en 1898 chocaba el
vapor correo trasatlántico francés Bot/1"·
![ogne con un iceber!f y se iba a pique y
morían 500 de las parsonas que llevaba
a: bordo.
En 1902 el vapor inglés Re![u/urabordaba de noche, a la altura de Dungeness, el vapor español Enero v lo echa'·
b_a a pique, ahogándose toda "ta tripulación, menos dos marineros.
Horrible_ fué el naufragio del vapor
norte americano S/(lcttm, a su salida de
Nueva York (1904). Conducía gran nú ·
mero. d:- _niños de. las escuelas _municipales; rn1c1óse un incendio que hizo estallar las calderas y perecieron ahogadas
más de 500 personas.
El 4 de Agosto de 1906, frente a las
costas de Cartagena, embarrancaba en
los bajos de las Hormigas el trasat~ántico italiano Sirio. L levaba 900 pasa¡eros, con la marinería, y perecieron
más de 250. El pailebot Joven Mijuel
al mando de D. Vicente Bohigas, salvó
más de 300.

�1354

COSMOS

En 1907 se iba a pique en la'&gt; rompientes de Hood, en Holanda, el vapor
Berlín, ahogándose 140 personas. Al año
siguiente se perdía en el Bajo Podrido
( Coruña) el vapor pesquero Unión, ahogándcse toda la tripulación menos un
grumete, y en el transcurso de Octubre
se hundía en el antepuerto de Esmirna el
vapor Stambul, pereciendo ahogados 145
pasajeros.
En 1910 naufraga entre Punta Arenas
y Coronel (Argentina) el vapor Lima,
que conducía 282 pasajeros, de los que
se ahogaron muchos, y vuela el acorazado francés Jena, con gran número de
víctimas. El 17 de Enero de 1911, en
ag-uas de Kiel, se va a pique el submari,
no alemán U. J*; el 25 de Septiembre,
en Tolón, volaba el acorazado Liberté,
ocasionando la pérdida de más de 300
vidas.
Sería interminable esta rapidísima enu-·
meración si tuviéramos que dar cuenta,
no de todos, sino tan sólo de los más importantes siniestros ocurridos, siendo de
notar la relativa frecuencia con q ne tienen que lamentarse terribles siniestros
en los buques de las armadas; recordemos el terrible hundimiento del acorazado inglés Camperdown, a causa de una
mala maniobra ordenada por el almirante, en aguas de Levante, y el de la propia clase Serpcnt, en la costa del Ferrol,
con pérdida de 300 vidas, y tantos otros
de buques pertenecientes a distintas nacionalidades.
No haremos ahora más que mencionar,
de paso, el gran número de naufragios
ocurridos en las 'regiones polares, todos
ellos verdadernmente _horrib!es, pero estaba reservado a nuestros días registrar
la mayor catástrofe conocida: tal es la
del Titánic, el buque de mayor tonelaje
construído hasta el presente: 46,382, con
cabida para 3,500 personas.
Llevaba instaladas en su interior cuantas comodidades podía exigir el más refinado con./ort: gimnasio, tennis, baños
ele vapor y eléctricof, piscina, café turco,
café ruso, biblioteca de 30,000 vols., salones de baile; obra maestra, en una palabra, de la arquitectura nava.J. Podía
anclar, con sus máquinas de triple expaus,ón y de turbinas, 25,5 n,1dos por
hora. Medía 291 metros de eslora por '3 0
de mangn, y 30,70 de puntal, desde la

quilla al camarote del capitán. Estaba
destinado a hacer el servicio de Sout·
hampton a Nueva York, empleando para
ello tan sólo 4 días y horas.
Había salido de Southampton, para
emprender su primer viaje, el día 10 de
Abril de 1912 y llevaba a bordo 2, 358
personas. Eran las once y cuarenta de
la noche del 14, domingo, y hallábase a
300 millas de Terranova cuando chocó el
Titánic con un iceberg de los que tanto
abundan en aquel paraje, llamado por lo
mismo &lt;el cementerio del Océano.»
En un principio no se dió importancia
a lo ocurrido y los pasajeros creyeron
que se trataba de un incidente sin consecuencias, tanto qne hasta al cabo de
diez minutos no dió orden el capitán
Smith de pedir auxilio por la telegrafía
sin hilos. Lbimóse a los pasajeros que
dormían, pues había otros despiertos en
el salón de recepciones, donde una música tocaba alegres piezas; se proveyó de
sal va vidas a los hombres y se procedió
al salvamento en los botes, comenzando
por las mujeres y los.niños, segú.n la ley
del mar. Dos horas y veinticinco minutos después del choque, hundióse en el
mar la inmensa mole. Desgraciadanie11te, con tanto lujo y tantas comodidades
no llevaba el Titánic el número preciso
de botes, de manera que sólo se pudieron
salvar 723, o sea el 30 por 100, perecien·
do 1,635 personas.
La demanda de socorro enviada por la
telegrafía sin hilos fué recibida por algu
nos vapores que se hallaban a bastantes
millas de distancia; los supervivientes
fueron recogidos por el vapor Carpatlu'a,
que llegó al lugar de la catástrofe al cabo de cuatro horas. Aunque es natural
se produjura algún desorden, es innega·
ble se procedió, en generar, con admirable serenidad y se cumplió la «ley del
mar.»
Cuén tam:e detalles verdaderamente macabros: de un puerto vecino salió un b,w
co cargado de ataúdes para el lugar del
desastre; muchos de los náufrag-os. pro·
vistos de salvavidas, que lograron flotar,
perecieron helados en muy pocas horas.
pues la noche, clara y calmosa, sin una
ola que rizara la nítida superficie del mar,
era intensamente fría.
No parece que a pesar de los admira·
bles actos de sacrificio realizados se pro·

LAS TRAGEDIAS DEL MAR

cediera con todo como hubiera debido
procederse; muchas canoas, capaces pa ra ochenta personas, sólo llevaban veinticinco, sin que se prestara auxilio a los
que con desesperados gritos lo pedían.
Censuróse que con fines mercantiles, y
para batir el record de la velocidad se
navegara tan al Norte, desatendiendose

•

•I

1355

la advertencia, oportunamente recibida,
de que se acercaban bancos de hit lo. Como a bordo iban muchos millonarios,
las riquezas desaparecidas son inmensas.
Murieron todos los pobres maquinistas~;
fogoneros, .a quienes no se dió avirn cli,
la catástrofe que por instantes se avecinaba.

�PAISAJES CUBANOS

p AISAJES CUBANOS

LA PESCA TRAGIOA
POR E JUARDO ZAMACOIS

al romper barre la corriente mundial del G~lfla aurora, unas veces a Stream, corriente formidable, peregrina
las seis otras a las sie- de todas las latitudes, que pare~e llevar
te seg~n la estación, consigo alguna recóndita inquietud del
sa'le de la bahía de la planeta: U na vez allí, el vaporcillo se
. . ,
Habana el remolcador detiene, Y sobre el albo~oto de aquellas
que arrastra mar adentro la gigantesca olas andariegas, los tnpulantes de la
.gabarra donde los carros encargados de gabarra a bren unas compu:rtas: Y el
la limpieza fueron amontonando, durante agua invade rápidamente el mtenor del
,el lento transcurso de
enorme lanchón, venla noche, los detritus
- ciclo bajo pesadumbre
.de la capital.
tanta; éste va tumbánEl vaporcillo avandose hasta que, de
za intrépido, repi·
pronto, el promont~tiendo ante las olas,
rio de basuras, vest1.con su movimiento de
fl generosamente de
popa a proa, una. es· '
oro por el sol, se re;;;pecie de .voluntano~a .
quebraja y descon_:afirmación, y su chicierta, pierde su equimenea humeante tralibrio y cae al mar; la
za un brochazo blancaída es terminante,
-co en la alegría azul
a plomo. Después el
Echando el anzuelo.
de la mañana. Tras
remolcador, d a n do
él, a corta distancia,
una airos! mPdia vuelva la ga b arra: apare~e medio hundi- ta, emprende el regreso a la bahía, Y l~ ga.da, como jadeante, baJo. el p1:so. de las barra, completamente deslastrada, bn nea
basuras que el sol n~c1ente _P)nta de alegre Ygrotesca sobre las aguas,con u.na
amarillo: y aquellas 111n:1und1cias for- alegría de animal que vuelve del trabaJo.
man una pirámide de vanos metros de
Las ¡~mundicias quedan allí vaheando
altitud, un a modo de pe~ón flotante, al sol un aliento de muerte, Y poco a po-cachazudo, entre la inmensidad verdosa co van dispersándose, azotada~ por la
del Océano Y la canción esplendor~sa, impaciencia nerviosa del oleaie y del
hecha con añil Y diama:1tes, del cielo viento· algunas desaparecen pronto en el
tropical.
abism~· las demás, arrastradas por las
El remolcador camina algunos mo· ondas filantes, derivan hacia .el Nort;,
mentos paralelamente a la costa,.xende- tendiendo sobre el mar un cammo pesh·
reza luego su rumbo hacia el sitio que fero, de muchós kilómetros.
IARIAMENTE,

1357

ces el cristal de las
aguas tranquilas, de·
jaban tras sí un rastro de espumas; se
hundían, volvían a la
superficie, trastorna do¡; por el regocijo de
su digestión; algunos
se a pro xi m a b a n a
nuestro esquife, cua_l
si adivinasen que alli
también había un a
presa. Inclinados sobre la borda los veíamos pasar suspendi. dos en la penumbra.
El tiburón, fatigado, se deja izar.
verdean te del abismo,
con
sus cabezas achaLos tiburones no faltan nunca a este
copioso festín; llegan en legiones, y allí tadas y enormes, el formidable timón de
es donde los marineros, conocedores de su cola y sus grandes aletas pectorales. '
dotadas de supremo vigor. La muerte nos
sus mañas, acuden a pescarlos.
rondaba,
y esto me producía la exquisita
Allá también fuimos nosotros, embar·
emoción
de
terror que inspiran las sicados en un botecillo de doce pies de es· mas.
lora. Eramos cinco. Arriase la vela, y ·
situados a barlovento para evitar las · Al decir de los pescadores familiarizaemanaciones malsanas de las basuras, dos con ellos, los había de muchas clacomenzamos a preparar los anzuelos. El ses: zorros, cornudos, dientuzos, pintacalor no molestaba aún; la brisa maña- rrojos, alecrines, cabezas de batea ....
1:era, fresca, retozona, peinaba con sus etcétera, toda una nomenclatura gráfica.
y colorista, que seguramente no figura
ágiles dedos la crestería espumeante de
en
ningún tratado de Historia Natural.
las olas; lejos, a una distancia mayor de
Los
anzuelos, cebados con doradas
seis millas, aparecían los bélicos perfiles
del Morro y de la Cabaña, y más allá, carnazas, flotaban a una profundidad de
hacia poniente, el pintoresco caserío ha- quince o veinte metros, y aquellas carnabanero, tendido gozosamente a lo largo zas, irizadas extrañamente por la luz, tenían la alegría triunfal de las esmeralde la plaza, bajo la magnificencia relidas.
Los marineros nos aconsejaban:
giosa del sol.
-Cuando
un tiburón &lt;pica&gt; hay que
Un silencio absoluto rodeaba nuestra
barquilla; pe'1ueña,
blanca, frágil, mecién·
&lt;lose rítmicamente SO·
bre el abismo como
una cuna . .Los terribles escualos, reyes
del mar Caribe, a cuya v.::iracidad va uni •
da una fiera leyenda
de sangre, voltigea·
ban a nuestro alrededor como revolcándose entre los montones
de basura: sus aletas
dorsales, b~uñidas por
la lu~, al cortar velo·
El momento más dramático de la lucha.

�COSMOS

«darle cordel&gt;, porque el animal, al sen· tras sí; luego, apenas sentimos que aquel
tirse herido, se hunde instantáneamente, primer impulso de fuga cesaba, todos, a
y es inútil y temerario sujetarlo. Y aña- la vez, empezamos a recobrar el cordel,
el enemigo, trastornado por el dolor,
dían:
-Son muchos los pescadores que por volvía a la superficie; el botecillo, sin
no hacerlo así fueron precipitados al embargo, oscilaba rudamente bajo el esfuerzo de nuestros pies. Ya el tiburón
mar .... y no volvieron.
Estas historias t'rágicas, sin gritos, estaba muy cerca, y sus aletas yacían
desarrolladas en el silencio-silencio de abiertas, en gesto de súplica, cuando
infinito-del Océano, exacerbaban mi reaccionó; la claridad diurna le había
inquietud. Arrodillados sobre las bordas despertado. Dió un coletazo formidable
temblequeantes del bote, todos mirába- y tornó a hundirse. Lo dejamos ir. Así,
mos hacia el abismo, el alma entera cobardemente, permitiéndole marchan e
puesta en las carnazas verdEs y brillan- unas veces y tirando de él otras, consetes. Los escualos se acercaban a ellas, guimos fatigarlo.
Miré a mis compañeros: les hallé graalejábanse lentamente, volvían de m1evo,
ves,
los labios contraídos, el ceño adus·
fluctuando quizás entre su glotonería
to, cual si
inexhausta
aquel due·
y el presen
lo a muer1:imiento de
te verdadeun peligro.
ro compro·
Nadie hametiese su
blaba a
dignidad;
bordo. Los
mascullamontones
banlos maúltimos
rineros pa·
de basura,
labras
inarrastrasultantes,
dos por el
y con el
.Golf-Stre·
dorso de
am, dessus
manos
apare ci e·
velludas
ron en el
restañahorizonte;
Arni.ncando los dientes a la presa.
ban el su·
el viento
dor que
se había
«echado»; cegaba la luz; abrasaba el sol; empapaban sus frentes. Era algo primiya no se veía la costa; una luminosidad tivo, sanguinario, evocador de los comindescriptible, genuinamente tropical, bates del hombre ancestral.
flotaba sobre la superficie reverberadora,
Mucho tiempo duró la pelea. Al cabo,
con reverberación furiosa del Océano dor- merced a terribles esfuerz9s, el animal
fué izado casi a la altura de la borda. El
mido.
Transcurrió otra hora, de angustiosa drama iba a tocar a desenlazarse. Mien·
espera; los tiburones no se iban, pero tras todos, agarrados al cordel del an·
tampoco parecían propicios al ataque. zuelo, resistíamos los esfuerzos de la
¿ Q ué extraño recelo agitaba sus cerebros víctima, un marinero levantó entre sus
brazos nervudos una barra de hierro,
obscuros? ....
De pronto, uno de ellos, el más gran· aguzada en forma de lanza, y esgrimiénde, se decidió; yo le ví' acercarse veloz· dola cual si fuera un arpón, la clavó en
mente, dar una media vuelta que puso el cráneo del escualo. Hubo un chirriar
en un instante al sol la blancura de su de huesos rotos, pero el hierro entró
vientre, y cómo en su bocaza, defendida apenas; el segundo y el tercer golpe tam·
por una triple fila de dientes, se apaga- bién fueron infructuosos. Loco de dolor,
ba la luz verde de la carnaza mortal. el tiburón se defendía, amenazando
Inmediatamente el animal se hundió; arrastrar el liviano bote tras sí, y su co·
más de cien metros de cuerda se llevó la azotaba furiosamente las aguas, levan·

PAISAJES CUBANOS

tando remolinos_ espumosos; todos estábamos empapa?os en agua Y sudor, anhelantes. congestionados bajo el sol, que
ech;iba sobre nuestras espaldas su abrazo de fuego.
La barra d~ hierro, al fin, perforó los
huesos dt.l a111mal, que quedó suspendido ~e ella como &lt;le una mén~ula. Otro
~annero, entre tanto, le rompía los
d_1e~tes con u_n~ maza. Pero los extremec1m1entos ago_mcos del tiburón son temibles; _era preciso desarmarle. Salieron a
reluc;1r los cuchillos y, en un santiamén
le cortamos la cola Y las aletas, de don~
de .aseguran los chinos que se obtiene un
cal do excelente.
No olvidaré nunca la expresión de
aquel]~ cabezota enorme, en cuya bocaza
d~sq~1Jara~a por los golpes Y en sus
o¡os m,móviles, amarillentos, la mQerte
extend1a su majestad lívida. Después, la

r359

presa, viva aún, se hundió en el abismo.
Enardecidos por el buen éxito del com bate, prepararnos de nuevo los anzuelos
Y esperamos . . La sutrte tornó a favore '.
cernos; cobramos otra pieza.
A las tres de la tarde, tras nueve horas de lucha, vol víamos a tierra tosta·
dos _por el sol. Y la agria reverb~ración
manna. El viento cantaba en la hincha·
da ve.lcJ, y el bote inclinábase gallardo
sol:,.re una de s~s bandas; las ag uas murmu¡eaban apacibles bajo el timón
Todos íbamos contentos, cual s.i aquellas escenas de sangre hub iesen servido
de recreo a esa fiera que los h h
aun l
á
om res,
os m ~ mansos, llevan dentro. y es
que, repartida como se halla nuestra naturaleza entre las emociones antagóni •
cas d~l ~mor y la Muerte, no sabemosqué
nos d1v1erte más: si un placer o un peligro.

�BELLEZAS DE NUESTRO PAIS

GUANA_JU·A TO
\

·i'

,·5~ k2!1 N numeros a~terior,es_ hemos 1e·

~ "'

dicado algunas pagma~ a cm·
dades de tal importancia como
..
Guadalajara, Veracruz Yotras.
Hoy vamos a ofrecer a nuestros
~¡, lectores algunos breves apun·
.' tes sobre Guanajuato, que e.n nuestro concepto, es una de la~ c1?dades
más pintorescas de la repubhca.
Las calles en extremo acciden~~a.s, la
elegancia de un buen número de ed1f1c10s y
los variados sitios de recreo co!1.que cuenta Guanajuato dan moti~o suf1_c;ente para
que el viajero sienta ~na 1mpres10n altamente grata al visitar la cmdad.
'."l .i

Encuéntrase situada esta ciudad en la_parte O de la sierra de su nombre y la m1s!l;a
sier;a parece que comunica a la poblac10n
toda su natural belleza. Entre la~ fotografías que publicamos con este articulo hay
algunas que dan perfecta idea del ~specto
poético de la ciudad a que nos referimos.

más elegantes de la ·república. Este teatro
es relativamente de construcción moderna
y ha merecido calurosos elogios de las personas más competentes que han visitado
Guanajuato.
Los templos dela Valenciana y de la Compañía son igualmente de citarse come edi·
ficios de severa y magnífica arquitectura.
Debemos así mismo recordar la fachada
del templo de San Diego que es una artística obra y los templos de San Clemente y de
Tepetapa.
Otras construcciones hay que !laman con
· justicia la atención del viajero, y no las ano-

¡;

1361

castillo. Mem·orable también es el Méson de
S. Pedro, como los son los barreños dados
en la cañada del Marfil para hacer daño al
ejército de Calleja cuando iba a er.trar por
esa vía al Colegio del Estado.
Como sitios históricos visitados siempre
por loe «touristas» que llegan a Guanajuato,
debemos mencionar igualmente la Casa de
Moneda, el Fuerte o Cima del Cerro de San
Miguel; los terrenos de Cuevas y Puenteci·
llas y las casas donde se alojaron Humbold,
Juárez y Maximiliano.
Cuenta Guanaju1110 con algunos monumentos públicos levantados en distintas épo-

..

Como obras dignas de
atención especial por su
a r q u i t ectuta, son ~e
mencionarse el Palacio
d1.,.e""'1......,,c=-o-n-g-re_s_o_,-:q-:-·u'·e corresponde p~rfecta·
mentente a su objeto Y el te~tro Juarez, fa·
moso por ser uno de los mas hermosos y
EDIFICIOS
NO TABLES

,

,..

Palacio del Congreso.

!amos por falta de espacio; pero en las ilus- cas. Los principales que podemos citar son
traciones que en estas mismas páginas publicamos, podrán darse cabal cuenta nues- los dedicados a Hidalgo y a la Paz, obras escultóricas modernas que relativamente no
tros lectores de lo que omitimos.
carecen de mérito.
Entre los edificios y sitios históricos que tiene
Guanajuato, ha y q u e
mencionar en primer
:-,te-rm-1,...·n-·o_e_l_f-.a-m_o_.so castillo de Granaditas,
memorable por haberse desarrollado en él
uno de los más conocidos episodios de los
albores de nuestra Independencia. Más adelante, damos algunos datos acerca de este
LUGARES
HISTORICOS

Por su especial bel!eza son dignos de visitarse álgu~os sitios, tales
__ ______. como la hermosa Presa
de Ja Olla, la de la Esperanza, y los jard_i·
nes públicos cultivados con mucho esmero.
Las presas de la Olla y de la Esperanza,
además de su importancia como obras ele
utilidad pública, ofrecen a la población beLUGARES
PINTORESCOS

Panorama Oriente.
6

�1362

COSMOS
BELLEZAS DE NUESTRO PAIS

llísimos sitios de recreo que las familias saben aprovechar acudiendo a ellos los días
festivos y organizando muy gratos paseos.
La buena sociedad de

LA SOCIEDAD
Guanajuato es digna,
GUANAJUAT,ENSE por todos conceptos,de

gran aprecio. Formada por personas de positiva cultura y de
exquisita educación constituye la mejor belleza de la pintoresca capital. La clase media es así mismo altamente estimable. En
ella se encuentran hombres de verdadero
valer por su intelec- ·
tualidad, por sus amplios conocimientos y
por · su laboriosidad
reconocida. Las damas guanajuatenses
son en extremo simpáticas; la belleza ha
sido pródiga con ellas;
reunen todas delicadas dotes y no pocas
virtudes.
La clase popular es
también muy digna
de estimación. Gente
laboriosa y honrada,
dedica su vida al trabajo de las minas o al
de la agricultura.
1_ _.:___ _ _--J

Escenario del Teatro Jnárez.

cialmente montañ9so; pasan por este Dü:trito los ríos .de Guanajuato, de Molineros y
otros de.menor'importancia; se habla en é
el castellano y el otomí; los productos agrícolas no son muy abundantes por ser las
tierras de mala calidad con excepción de las
vegas de los ríos; en cambio, las minas han
sido y son de altísima importancia, y pasnn
de 100 las que están en explotación, pertenecientes a los minerales de la La Luz,·Ovejera, Puertecito, Santa Ana, Valenciana, Cata, Mellado, Rayas, Santa Rosa, La Fragua,
Sirena, Peregrina y otras; la industria de la
gente pobre es la de
la loza vidriada y ccrriente; en cuanto a
los demás establecimientos industriales,
son los comunes; en
la cañada de Pastita,
abajo de la Presa de
Mata, está situada la
Planta de la Fuerza
electro-motriz del Río
Duero, transportada a
Guanajuato por una
línea de 169 kilómetros de longitud; el comercio es bastante activo; cuenta el Distrito
con varias vías de comunicación, si eHdo
las principales las del
Ferrocarril Central y
de San Gregario; hay
vías telegráficas y telefónicas que lo ligan
con el resto del Estado y d~ la República.

Continuamos el presente artículo con algunas noticias de interés geográfico, manifestando antes de
seguir adelante, que
la mayor parte de los
DATOS HISTORICOS
datos que constan en
estas líneas, los hemos tomado del DicLa reg-ión que hoy
Tipos de Gnanajuato.
cionario de Geografía,
Una aguadora.
forma el Estado de
Historia y Biografía
Guanajuato, tuvo por
primitivos pobladores
Mexicanas, original de los Sres. Alberto Leduc, doctor Luis Lara Pardo y Carlos Rou- a los otomíes.No hay noticia de otra raza más
magnac, autoridades dignas de alta estima antigua en este territorio. Losotomíes estuvieren en guerra casi continua con las tribus
Por todos conceptos.
comarcanas, especialmente con los tarascos
y los mexica, resultando unas veces venceEl distrito de Guana- dores y otras vencidos. A la llegada de los
DATOS
juato tiene una extensión españoles la región estaba aún habitada por
GEOGRAFICOS de 288 kilómetros cua- los otomíes. Existía entonces en Yuriria~,...._~---' drados y cuenta con .... púndaro una población éle seis mil indios
~.3()(j habitantes, distribuidos en la ciudad,
gobernados por un cacique que después de
minerales, congregaciones, hacien- su conversión al cristianismo se llamó D
denas los
y ranchos; ocupa la parte O. de la Siede Sesa. Los primeros españoles que
rra de Guanajuato, que pertenece al Distri- Alonso·
to en su casi totalidad y es por lo tanto esen- penetraron a Territorio de Guanajuato fueron los conquistadores de Acámbaro, a las

�IJP4

COSMOS

órdenes del cacique D. Nicolás Montañez de
San Luis, por el año de 1526. En 1531 penetró Nuño de Guzmán por Pénjamo hasta
las inmediaciones de Guanajuato, agregando esos territorios a sus conquistas. Los
otomíes opusieron gran resistencia a los españoles y fueron víctimas de crueldades sin
cuento, hasta que se retiraron a las montañas. D. Vasco de Quiroga, obispo de Michoacán, fué quien primero se &lt;lió a~recorrer
esa región fundando pueblos y atrayéndose
a los indios, que habían huido de los españoles. En 1598 el general D. Rodrigo del
Río hizo las paces, a nombre del rey, con

BELLEZAS DE NUESTRO PAIS

mo que en toda la Nueva España, el régimen municipal, estando los pueblos de Guanajuato sujetos al alcalde mayor de Celaya.
En 1785, bajo el gobierno de Felipe VI, se
dividié el territorio de Nueva España en
doce intendencias, una de las cuales fué
Guanajuato, siendo la cabecera la ciudad de
este. nombre. Consumada la independencia,
la constitución de 1824 dividió el país" en 19
Estados, uno de ellos el de Guanajuato, cuya jurisdicción era casi la misma q~e la de
la antigua intendencia. Durante los gobiernos centrales así como bajo el gobierno de
Maximiliano, Guanajuato fué uno de los

Pre~a de la Olla.

Estatua de la Paz.

las tribus indias, obligándose a darles sustento y vestido, a cambio de que ellos se sometieran. Este trato valió al general el hábito de Santiag-o que le fué conferido por el
monarca español. Por los años. de 1599 a
1603 se formaron los pueblos principales de
esa región, reduciéndose a congregaciones
los indios errantes. El virrey D. Gaspar de
Zúñiga y Acevedo ~ombró un comisionado
que escogió los lugares para fijar las cabe.ceras, y desde entonces quedaron definitivamente establecidas las ciudade~ villas y pueblos que hoy existen. Durante los
gobiernos de los monarcas españoles Carlos
1, Felipe II y Felipe IJI, se observó, lo mis-

más ricos departamentos. La constitución
de 1857 dejó al Estado su antiguo territorio,
segregándole Contepec y Santa Ana Maya,
que pasaron a Michoaéán; en cambio, Sierra Gorda, que había pasado a jurisdicción
de Michoacán volvió a Guanajuato. La intendencia de este nombre y después el Estado han ocupado sitio prominente en la
historia de la Independencia, de la Reforma
y de la Intervención. En territorio guanajuatense se han registrado 2C5 hechos de
armas desde la conquista hasta nuestros
días, siendo las silluientes las de 'mayor
importancia: 1526: Expediciones de D. Nicolás Montañez y Toma de Acimbaro; 4 de

Presa de Es;:ieranza,

�COSMOS
BELLEZAS DE NUESTRO PAIS

Octubre de 1528, batalla: de Nuño de Guz::- guerra de Reforma -se libraron muy sanmán contra tarascos y huachichiles, des- grientos combates en el Estado, siendo
pués de la cual fué atormentado y muerto los principales: la de Salamanca, ganada
el caudillo Tzintzicha o Caltzontzin; 17 de por Osollo contra Parrodi el 10 de Marzo
Julio de 1766, pronunciamiento en Guana- de 1858; la de Tierrasblancas, que perdió el
juato contra las alcabalas, al grito de "Viva general Mejía; la de la Magdalena donde
el rey y muera el mal gobierno!"; 28 de quedó mutilado el general Osollo; la ocúpaSeptiembre de 1810, Hidalgo, después del ción de Guanajuato por Zuazua el 28 de Fegrito de Dolores, que fué dado también en brero de 1859; la ocupación de la misma
territorio Guanajuatense, ataca la capital de ciudad por Miramón el 25 de Julio del misla intendencia y tras desesperada resis- mo año; la batalla de Silao el 19 de Noviemtencia se apodera de la ciudad; 28 de No- bre; la de Estancia de las Vacas en 18 del
viémbre de 1810, Allende se retira de Gua- mismo mes; la se¡runda batalla de Silao en
najunto y Calleja y Flon, se apoderan de que Miramón fué completamente derrotado,
la ciudad, cometienel 10 de Agosto del
da· atrocidades inaumismo año y en la
di t.n; Campañas del
cual pereció el genefamoso guerrillero
ral reaccionario FranAlbino García de 1811
cis.co Pacheco. Juárez
a 1813; Pronunciaestableció por .unos
miento en favor del
días su gobierno en
plan de la Acordada
Guanajuato, de do!:de
en 23 de Enero de
se retiró el 12 de Fe1829; Batalla del Gabrero de 1858. La sanllinero, el 13 de Sepción de· las leyes de
tiembre de 1832; BaReforma se efectuó en
talla d~ Guanajuato,
el
Estado en 6 de Sepentre Bustamante, fetiembre de 1860. La
derálísta,y Arista, proguerra de inter"Yennunciado por «relición comenzó en el
gión y fueros», el 9 de
Estado con la entrada
Agosto de 1833; el 11
de los ·franceses, el 8
del mismo mes, nuede Diciembre de 1862.
vo combate en Silao,
Las batallas principaterminando con la deles en este período
rrota cle Arista; Profueron: la del general
nunciamiento del geBazaine contra Toroneral Paredes, secunManuel en Valle de
dando el de Jarauta,
-Santiago,el 30 de Ene·
el 5 de Septiembre de
ro de 1864. Acción de
1847; PronunciamienYuriria contra los co·
to de Pacheco en Guaroneles
republicanos
najuato, por el estaRonda y Hernández, y
blecí miento en México
muerte del coronel
de una monarquía con
Hernández el 16 de
príncipe extranjero;
Tipos de Guanajuato.
Aguador.
Agosto de 1864. Toma
e1 8 de Enero de 1848,
d e Guanajuato por
ocupación de GuanaRincón
y An·
juato por los generales Doblado y Paredes tillón el 19 de Enero de 1867.Gallardo
El mismo día
y el padre Jarauta que se había pronuncia- tomaron Salamanca Franco y Bermúdez, y
do contra el tratado de Guadalupe; la ciu- en la noche · derrotó Bermúdez al coro·
dad fué recobrada el 18 de Julio de 1848 por ne! Jesús Rodríguez, el último jefe impe·
los generales Bustamante y Lombardini; rialista
que en el Estado quedaba. Batalla
dos pronunciamientos de Leonardo Márquez de Las Capillitas,
contra el jefe imperialista
en Sierra Gorda, en 1848; Pronunciamiento Castillo,
que
había
salido de Querétaro a
del general Draga en San Miguel, en favor proteger a Miramón después
que éste fué
dpl plan del Hospicio de Guadalajara, el 27 derrotado en San Jacinto pordeEscobedo;
en
de Octubre de 1852. La revolución de Ayu- este combate pereció el general republica·
tla se inició en el Estado'· con la entrada a no Herrera y Cairo. Hubo además, multi·
Salamanoa de D. Vicente Ramírez. El jura- tud de encuentros de menor importancia,
mento de la constitución rn efectuó en el pues el Estado fué campo de actividad de
Estado el 24 de Marzo de 1857. Dur~nty la muchas guerrillas y contraguerrillas en esa

Tune! Porfirio Díaz {entrada.)

Castillo de Granaditas.

•,

"' .

�1368

COSMOS

época. Al triunfo de la causa republicana, D. Bartolo Alvarez, cronista; D. Benigno
el primer gobernador constitucional fué D. Bustam¡¡nte, ingeniero y gobernante; D.
León Guzmán. La ciudad de Guanajuato es Carlos Montes de Oca, gobernante; D. Cade origen antiquísimo. Su nombre en taras- si miro Chowell, que murió heroicamente en
co y según Septien y Marmolejo, fué pues- la guerra de independencia; D. Francisco
to por los tarascos a ese lugar, por haber Robles, fundador de la casa de Moneda: el
encontrado er.. lo que hoy se llama el Cerro general Francisco Pacheco; D. Francisco de
del Meco, dos piedras en figura de ranas. La P. Liceaga, médico; D. Francisco González
ciudad se conoció como posesión de los es- Cos, poeta; D. José Ignacio Bartoloche, mapañoles en 1534, en que fué dado el terreno temático; D. José M. Bustamante, naturaal soldado conquistador Rodrig-o de Váz- list?; D. José Ignacio Alvarez, historiádor;
qu.ez, por eLvirrey D. Antonio de Mendoza. , · D. J.osé. M. Cos, insurgente; D. José María
Comenzó a poblarse por los años de 1548 a Chico, insurg-ente; el historiador del mismo
1550, cuan lo fueron descubiertas las bo- nombre; D. Juan Valle, poeta ciego; D. Juan
nanzas de San BernaAntonio de Riaño,
bé ·y Rayas. En 1658
que era intendente al
el virrey D. Francisco
proclamarse la independencia y que mu·
Fernández de la Cueva, duque de Alburrió en la defensa de
querque, mandó al
Granaditas; D. Lucas
Lic. D. Antonio de LaAlamán, historiador y
ra y Mogrovejo, para
político; D. Luis Roque estableciera el
bles Pezuela, ingenie·
Real de Minas. Guaro; el general Manuel
naj uato, como se ha
Robles Pezuela; D.
dicho, desempeñó
Octavio Muñoz Ledo,
muy importante papel
abqgado y gobernan·
durante l~ guerra de
te; D. Pedro Lascuala independencia. Era
rain y Retana, fundauna de las poblaciones
dor de! Colegio del Esen que se encontraban
tado; D. Pedro Reg-il,
ramas de la conspiraorad0r notable; D. Ra·
ción acaudillada por
fael Dávalos, ingenie·
Hidalgo. Fué la priro, que sirvió a la cau·
sa de la independen·
mera ciudad de que se
apoderaron I o s incia, D. Manuel de Sar·
surgentes, y .fué teadan et a, filántropo.
tro de las matanzas
Fueron también hijos
ordenadas más tarde
notables del Estado:
por Calleja y Flon.
D. Manuel Muñoz Le·
Fué asiento del godo, D. Manuel Silíceo
bierno federal durany D. José M. lzquier·
te la .g-uerra de Refordo, jurisconsultos; el
ma. Fué visitada tamgeneral Francisco Z.
bién por ~aximiliano
Mena; D. Francisco
durante su gobierno.
Ramírez, limosnero
En el año de 1905 su- Tipos de Guanajuato.
Barretero.
mayor de Maximilia·
frió una terrible inunno; D. Francisco Onta·
daci&lt;5n que ocasionó muchas víctimas y pér- ñón y D. Francisco Carrillo, que murieron
didas muy considerables, para cuyo alivio se fusilados durante la guerra de intervención;
hizo una colecta. nacional. Para impedir que D. José María de Jesús Diez Sollano, primer
tales calamidades se repitieran, el gobierno obispo; D. Tomás Barón y Morales, segundo
del Estado construyó un gran túnel, llamado' obispo; el general Octavio Rosado; el Lic.
«Porfirio Díaz», el cual se concluyó en Mayo Antonio García, ministro de Comonfort; el
de 1908. Entre las personas más notables Lic. José Linares, ministro de Maximiliano;
que vieron la primera luz en Guanajuato, se los generales Miguel Echegaray y Luis Y
citan: D. Andrés Prudencio de la Fuente, li- Pedro Cortázar; el Lic. Genaro Raygosa; el
terato; D. Antonio Obreg-ón y Alcocer, mi- arquitecto D. Francisco Eduardo Tres Gue·
nero; D. Antonio Obregón y Barre, mine- rras, D. Manuel Bocaneg-ra, haciendista Y
ro; D. Antonio Pérez Gálvez, minero; D. gobernante; D. Rómulo Betancourt, obispO
Antonio Bibriesca, abogado y gobernante; de Campeche; el general D. Doroteo Vera
D. ·Albino Torres, abogado y gobernante; Quintana; D. Vicente Fernández, químico;

BELLEZAS DE NUESTRO PAIS

D. Antonio Morán, que fué plenipotenciario
de Maximiliano para tratar negocios de la
iglesia con Monseñor Meglia, nuncio apostólico; el Lic. Manuel Lizardi, abogado; el
Dr. José M. Luis Mora, historiador y diplomático; D. Antonio Taboada, muerto heroicamente en la guerra de intervención; D.
Manuel Doblado, diplomático. muy distinguido, autor del convenio de la Soledad; el
sabio jesuita D. Pedro José Márquez; Doña
Beatriz de Tapia, que cedió a los indios de
Apaseo grandes extensiones de terrenos
regados; los tres guerrilleros ·insurgentes
Ortiz, Encarnación, Francisco y Matías; D.
Ignacio Allende y D. Juan y D. Ignacio Aldama; el general insürgente D. Tomás Moreno; el general · Florentino Antillón. Muchos otros nombres podrían citarse, pues
Guanajuato ha sido fecundo en personas notables.
Hicimos alusión al principio de este artículo del
histórico castillo de Gra--,.-.,.,.,,.,~--, naditas. Refiriéndose a
este edificio dicen lo siguiente los autores
que antes hemos mencionado:
En este edificio construido en la ciudad
de Guanajuato, se desarrollaron episodios
~uy interesantes durante los primeros tiempos de la guerra de independencia. Fué tomado por las fuerzas de Hidalgo el 28 de
Septiembre de 1810. Al acercarse Hidalgo,
el intendente Riaño trató de hacer de la
Alhóndig-a uno de los puntos de defensa de
la ciudad. Rechazada por Riaño la propuesta de rendición hecha por Hidalgo, comenzó
el ataque. Los independientes rodearon completamente la..fortaleza, a la que se llegaba

j

CASTILLO DE
GRANADITAS

1369

por una empinada cuesta en la cual se había improvisado una trinchera. Defendía
esta trinchera Gilberto Riaño, el hijo del intendente, en tanto que otra trinchera, en la
calle de los Pocitos, estaba defendida por
el capitán Pedro Telmo Primo. El intendente, que se encontraba en la alhóndiga, vió
que la trinchera de los Pocitos estaba en
grave peligro y salió a reforzarla. Al regresar a su puesto, recibió una bala en un oj0,
que le causó la muerte. Este suceso introdujo gran confusión y desconcierto entre
los ~efensores de la fortaleza, pues algunos·
se disputaban el mando, Una gran multitud
de independientes, desde las azoteas y cuestas vecinas arrojaban gran cantidad de piedras sobre los defensores que se encontraban en las azoteas de la alhóndiga. Por fin
los defensores de las trincheras, agobiados
por el número, se retiraron a la fortaleza,
en la que se encerraron. Los defensores de
esta hacían fuego nutridísimo sobre los asaltanteJ, .quienes no c~jaban, sin embargo.
. Por ultimo, y tras diversas tentativas infructuosas, un joven operario de la mina de
Mellado llamado Mariano y a quien llamaban •el Píprla», se puso una losa en la espalda y llegó a la puerta del castillo, a la que
puso fuego. Por allí se precipitaron 1as masas enfurecidas de insurgentes,. y la matanza fué indescriptible. r:sta matanza tuvo repetición poco después, cuando Calleja y Flon
se apoderaron de Guanajuato, el 25 de Noviembre de 1810. El castillo de Granaditas
es también notable porque en sus cuatro
ángulos fueron colocadas en jaulas de hierro, las cabezas de Hidalgo, Allende, Aldama y Jiménez, y allí permáneeieron hasta
1821, en que fueron trasladadas a la ermita
de San Sebastián. ·

�LORD NORTHCLIFFE
50. ooo

LORD NORTH~LIFFE
cualquier lado que se Eve~ing- Ncws, considerado por los invuelva la vista, lo m'is- gleses como el primer periódico de la
mo en el campo de la tarde; el Londot/, Mag-azine, etc.
.
política que en el de las
Para dar una idea de la obra gigantesca
letras, se buscará en va- de este rey del periodismo basta decir
no una personalidad que que los perió.dicos fundados por él repre·
pueda compararsE: con Alfredo Harms· sentan un capital de más de 250 millones
worth. En su especie, digám0slo así, es de pesetas; que en conjunto distribuyen
un hombre sin par. Hay .monarcas que diariamente cinco millones de ejemplares
pueden dictar su voy que los ingresos de
luntad a millones de
la empresa asciensúbditos, pero sólo
den a medio millón
existe un hombre en
por día, sin contar la
el mundo que todas
publicidad.
las mañanas puede
Estos datos queencauzar las opiniodarían incompletos
nes de varios millosi no abordás~mos el
nes de conciudadalado industrial de la
nos.
empresa. Hace seis
Este hombre exaños, Lord N orth •
t r ao r din ario, es
cliffe, cuyos periódiHarmsworth, Lord
cos consumían ya 25'
Northcliffe. Propiemillones de pesetas
tario del Times, el
en papel, decidió ser
más influyente de los
su propio . proveedor
periódicos del mun de tan capital artído entero, ha funda·
culo y rápido· en el
do hasta medio cenejecutar como en el
tenar de publicacio·
concebir, compró en
nes c o ti d i a nas o
el centro de la isla
periódicos de reputaLord Northcliffe.
de Terranova 5.500
ción mundial mukilómetros cuadrachos de ellos: el Daily Mail, el díario dos de selvas vírgenes, pobladas de osos,
de más circulación de las · islas Britá- lobos y castores. Antes de transcurrir
nicas; el Dai!y Mirror, el más impor· cuatro años, Lord N orthcliffe inaugura tante de los diarios ilustrados, con una ba en el corazón de aquellas selvas inex·
tirada normal de ochoc"ientos cincuenta ploradas una fábrica modelo de pasta de
mil ejemplares y que en ocasiones memo- papel, la más grande del mundo; 25.000
rab'es ha llegado a l~ estupenda cifra de caballos de vapor movían las máquinas
dos ¡¡¡iliones y medio de números; el que cada veinticuatro horas devoraban

1371

árboles para devolverlos conver250.000 pesetas para el vuelo Londrestidos en pulpa o µ&amp;sta de papel, o sea un
Manch.-ster, otra suma igual para el circonsumo anual de 16 millones de troncuito aéreo de la Gran Bretaña, dos glocos y una producción de 48.000 tonelariosos trofeos que se llevaron los france·
dac; dt-&gt; µulpa de madera y 60.000 de pa ~es Paulham y Beaumont, y 250.000
pel pre~to para pasar a las 111áquinas de
pesetas más que ofrece ahora al primer
1mµnm1r.
aviador que cruce e l At lántico.
Mientras se formaba la fábrica mons¿A qué edad siIJtió despertarse su votruo, un ejército de obreros edificaba en
sus inmediaciones una ciudad capaz para cación, el rriayor propietario de peri 6dicc,s del mundo? iA los catorce año,! Pero
3.000 habitantes-el efectivo del perso110 se crea que a aquella edad soñaba denal de la empresa-y un segundo ejército
butar como repórter o en algún modesto
construía 33 kilómetros de línea férrea
rincón
de la Redacción dP. u11 periódi co,
µara µoner la ciudad y la fábrica en co·
110. Quería ya dir igir. El ún ico cargo
municación con el puerto má,, próximo. ·
que le convenía era el ele director y puSimultáneamente el infatigable perio·
blicó un periód ico semanal dedicado a
dista cons.truía en Gravesend, en la dessus compañeros de colegio, manuscrito
embocadura del Támesis una fábrica caal principio y má.; tarde impreso.
paz de transformar en papel la pasta d€
Estos comienzos de Alfredo Harms· .
Terranova, a razón- de 5.000 toneladas
worth, el que más adelante había de osmensuales. Para completar su ohra, para
tentar el título de Lord Northcliffe, deverse libre de co·ncursos. extraños, pamuec;tran las cualidades que habfan de
ra ser completamente dueño de sí mismo
conducirle ¡;l é¡ito: la intrepidez de las
no le faltaba sino fabricarse la tinta de
imprenta, cuyo consumo importaba más ideas, el contagío del optimismo, el arte
de conc;icer a su público y de apoyarse
de un millón al año, y no tai-dó•n crear
en
palancas útiles para ponerle en movila fábrica necesaria, acabando así )a evo- miento.
lución del formidali&gt;le organismo hacia la
Aquel su primer periódico, The Schoot
independencia absoluta.
Mag-azine fué un éxito y hasta publicó
Este hombre cuya carrera se distingue
por una serie casi constante de triunfos, y numerosos extraor~inarios, pero el periodismo no gustaba a la familia de Alfredo.
que ha enriquecido a todos los que le han
Sus
padres querían dedicarle a la abogaseguido en sus empresas, ha creado, sin
pno
un editor le ofreció la dirección
cía,
embargo, con deliberado propósito un
de un periódico escolar y la aceptó. A los
periódico cuya posesión no le envidiarán
diez y siete años ganaba cinco mil pesenunca los creadons de negocios iun periót8s como director. A los veintidós años
dico para ciegos impreso en caracteres
quiso volar con sus pro pia!'. alas y funBraille! El gran industrial que gasta 40
dó un periódico ~emana! A nswcts, con
millones en-hacer surgir una fábrica del
arreglo a un plan nuevo. No poseía más
seno de una selva virgen se complace en
capital que nueve mil duros escasos y los
publicar, con pérdida, un semanario que
permite a unos cuantos mitlan:s de ciegos aventuró en la empresa. Si fracasaba,
era su ruina completa, pero el éxito sicomunicarse con el mundo exterior!
g.uió sonriéndole. A las pocas semanas
Mecenas'de la aviación, cuyo porvenir
presintió, ha contribuido en gr .. n mane· vendía cien mil ejemplares, y a pesar de
todas las imitaciones y competencias,
ra a sus progresos organizando concurAnswcrs sigue publicándose y vendién
sos dotados de premios tentadores: &lt;lose muy bien.

�LA TRIBU YAQºUI DE SONORA
1 373

LA TRIBU Y AQlTI DE SONORA
.
.

En la contienel maderismo en
da fratricida que
Sonora, comba·
ha ensangrentatió al lado del
do I os campos
hoy General D.
de Sonora,ha toLuis Medina
mado una ·parte
Barrón, de quien
muy activa la
era compadre y
tribu Yaqui degran amigo.
mostrando una
Por ser de ac·
vez más su catualidad publi·
rácter altivo y
camos algunas
y su espíritu intípicas escenas
domable y guede dicha tribu,
rrero que. ha daque desde tiem·
do origen !t tanpo inmemorial,
tas leyendas.
por atavismo,
En la batalla
sitmpre ha sido
que se libró en
em migo irreconSanta Rosa, los
ciliable del Yori
días 9, IO y II
(blanco) .como
de Mayo del pre- 1
llama despecti
sente año, los
vamente al que
indios yaquis
no Ps de su raza.
combatieron ru El ya qui es de
damente,habiencarácter reser·
do perecido muvado, por no de·
e h os de ellos,
cir hosco, cruel y
junto eón su jefe
vengativo y por
el indio Luis
luengos años ha
Soldado yaqui.
Bule, el cual tecausado en este
nía el grado de
Estado de Sono·
Mayor, que le fué conferido por el Go- ra multitud de depredaciones en vidas é
bie'rno del General don Porfirio Díaz.
intere«es.
M. A. LóPEZ,
Luis Bule, era un yáqui de valor temerario, que durante la campaña contra
Guaymas, Sonora, Méxicc,

Indi~ yaquí lava.ndo su ropa.

Rebeldes yaquís penetrand o en Hermosíllo.

�1374

COSMOS

;~~~~IQN

:![e~TiFr~~
Po,. f.

J. BROCA

HORNO ELECTRICO PARA LA PREPARACION DE LOS METALES
PARTIENDO DE LOS MINERA.LES

E

r. r

Yaquis de la escolta de Luis Bule.

r ' STE horno,- ideado por G. von
el Ll
Schatzl, 1' cuya descripción tomamos de una impJrtantísima revista téc·
nica alemana, conviene para la producción directa de los metales partiendo de
los minerales (zinc, antimonio, etc.) pa·
ra la preparación del acero ordinario o
de aceros especiales, para lá producción
de aleaciones muy ricas; destinadas a la
preparación de aceros especiales, y, fi.
nalmente, para la calcinación de la mag.
nesita y otras substancias análogas.

Consiste este horno en un anillo hue·
co, 2, con revestimiento básico y que
puede girar en torno de un eje horizon·
ti!, 1; este anillo se halla provisto de
una serie de electrodos, 3, dispuestos en
todas las circunferencfas y conectados
entre sí por contactos; esos electrodos se
hallan formados por carbones, o por car·
bones y armaduras metálicas, cuando no
son de acero de forma de bloques, cilin·
dros, etc.; por- otra parte, dos o varios
electrodos de forma de vástagos, 10, pe-

14

India yaqui á la puerta de su choza.

Flg. 1.-Corte vertical del horno,
perpendicularmente al tje.

Flg. 2 -Corle transvtrsal del horno
sistema Schatzt

�1376

COSMOS

netran en el espacio hueco exi~tentE: en angular está el agujero ~e colada, 15:
el interior del anillo: están dispuestos que sirve para la evacuación de Ja~ es
oblícuamente con relación a1 eje _del hor- carias y, mediante un ligero mov1m1ento
no; mediante cremalleras, acc1ónan.los de rotación impreso al horno, para la codirectamente los aparatos de regula:1ón lada del metal fundido.
adomática, 12; pueden estar acoplados
Puestos los electrodos 10 en ~ircui~o,
en paralelo o en serie.
y no estándola los electrqdos g1ratonos
El horno anular lleva una corona den- 3, se forma un arco eléctrico en.tre los
tada, 4, por medio de la cual puede h~- extremos de los electrodos 10 y la supercérsele girar. Los electrodos, 3, que g1· ficie de la carga, y se produce una ~ran
ran con el anillo, están' conectados ª. la cantidad de calor superficial. La cornen·
canalización eléctrica por una lámma te pasa entonces d~ uno de los electro·
que forma muelle.
..
dos 10 al otro, a través de la carga fun·
Delante del anillo que forma el horno, dida.
hay un zócalo, 8, que se puede hacer
Si se pone en circuito 13.s dos. clases de
avanzar o retroceder sobre ~ue~as, 6, electrodos, 3 y ro, se obtiene una producpor medio de una varilla helicoidal, 7; ción de calórico en gran masa, en forma
este zócalo lleva una parte cilíndrica, ?• de abanico, por cambiar contínuamente
que forma saliente y. cuya superficie la dirección de la corriente con la rota·
opuesta al canal de fus1?n posee un re· ción del horno anular.·
vestimiento ácido, y cierra esta canal
Esto ·permite adal:)tar el, sis~ema de
cuando se hace rodar el zócalo con el
tratamiento
a las condiciones existentes,
horno. Los dos electrodos, 10, de ~orma
la
estructura
de la materi,a qu~ s~ tra·
a
de varilla, atraviesan la parte saliente,
ta de fundir, ahorrar energia _el ectnca Y
•
Entre
esos
electrodos
es~á
la
tolva
de
9
carga, 13, cerrada por n:ied10 de 1;1na ta- realizar una gran homogeneidad en la
pa y que sirve para la mtrod_ucc16n del carga.
Se puede construir ese horno de manemineraL La pared, 9, lleva igualmente
un tubo de salida, 14, colocado entre los ra que el zócalc quede fijo, y provi_sto de
dispositivos de regulación, 12. En un un dispositivo hidráulico que permita repunto conveniente de la pared del horno . peler el horno anular.

--

INDUSTRIA

IN.V ENTO NOTABLE

..

UNA REVOLUCION EN LA INDUSTRIA TEXTIL
DE NUESTRO CORRESPONSAL EN MADRID

I

fabricante español, el Sr. Ca·
s_ablanca, cuya representación los procedimientos mecánicos empleatiene el senador Sr. Rahola, dos para lograr los fines aludidos, cuál
acaba de hacer un invento no· es la rueca (conocida ya desde los tiemtabilísimo, merced al cual la fabricación pos bíblicos) no hemos sabido salir del
de tejidos, ha adquirido una simplifica- perjuicio de llegar a aquel grado de fi·
nura, más que, también como la rueca,
ción admirable.
por
sucesivos estirajes repetidos cuantas
Hasta hoy, y aun hoy, descansa toda
veces sean menester.
la teoría
del hilado,
N u es (o sea la
tros trenes
formación
de estirade un hílo
je, actuande longitud
do de má·
indefinida
quina en
por la reumáquina,
nión de vacombinánrias fibras
dose con
de longitud
ellas sucelimitada)
sivas soen el prinbre pos icipio fun ·
ciones de
damen tal
unas misde lograr
mas fibras
como ope·•
sobre las
ración prePresentación oficial del mecanismo.
otras, ¿qué
via el tores sino la
imitación
cido entre sí de varias fibras, su paraleli··
zación completa, por deslizamiento de de los variados movimientos de los deunas en contacto con las demás, conjun- dos, de ambas manos, al actuar en la ruetamente con el estirado del manojo ini- ca; para lograr la metó~ica paralelizacial, con ellas formado, hasta detenerse ción de las fibras, al mismo tiempo que
al grado de finura requerido. Y tal vez el adelgazamiento del &lt;embrión» de hilo
que con las mismas inicialmente formaabstraídos, de generación en generación, remos?
Por el origen de donde se derivan todos
La manen~ de actuar de estos trenes,
N

7

�COSMOS

INDUSTRIA

,~en!e uno, ya que los otros quedan suses bien conocida para que podamos dis- cíes coincidentes, la protege, interposi •
t1_tuJ1dos
por la doble tela sin fin de «finas
de
la
&lt;i:mecha&gt;
entre
estas
dos
aprición
pensarnos de describirlos con mayor deta·
pieb es»
· ·
sionándola
suavemente,
durante
parte
de
cuya pos1c16n
aparece ocultar
d
.
'
lle; pero si se ha de hacer notar la falta
aJo unas adecuadas envolventes de
de semejanza entre el procedimiento me· la trayectoria que recorre llevada por el
p ~ncha, debidamente empavonada u
cánico y el manual don~ estriba la di- mismo movimiento conjunto de aquéllas,
del
que
ha
de
participar
desde
luego,
daoxidada
al fu~go, que dan al cor.junto un
ficultad por hallar cuantos procedimienaspecto
.
senc11lo, limpio Y elegante al
su
completo
contacto
con
ambas;
es
do
tos de simplificación se ha intentado.
mismo tiempo.
Para que las fibras puedan deslizarse decir, sigue su camino toda la agrupaE-s verdaderamente notable ob
entre ellas mismas, con nuestro procedi- ción de fibras conducidas, bajo la tu\ela
cómo 1
fi b
servar
de
su
envolvente
a
su
idéntica
velocidad,
d
1
ó a~
~as . salen correctamente
miento de hoy, es preciso que no les fa!·
/ c mo o alo1am1ento que se les prote el apoyo mientras lo verifiquen, y é~te que es, desde luego, completamente uni·
1ga, durante parte del trayecto ue
se lo regateamos de tal modo al ofrecer- forme y regular. · Las fibras viajan así,
les
separa de la bobina de alimentaci¿n
podríamos
decir,
materinlmente
«acosta·
les como a tales solo puntos de tangenp~ra
presentarse al único cilindro que la~
en
toda
su
longitud,
entre
aquellas
das&gt;
cia con las generatrices de escasos cilindros,que si no contásemos, con que, entre des superficies, sin que entre éstas se a s_orbe en cantidad Proporcional a la re·
ellas, por solo éontacto se auxilian y se ejerza una opresión t~ l que pueda dificu l- ~acuJn entre las velocidades tange~ciales de
sfe y 1e las «finas fieles&gt;' en forma de
sostienen con relativa facilidad, aquel des· tar en ningún caso el deslizamiento de las
te
as sm fin . ~s evidente que según 'sea
si
una
o
varias
de
ellas,
por
ejem
µlo,
fibras
lizamiento sería· tanto menos impractica·
·sufriesen esta reclamación de velocidades
,
ble, cuanto
una trae · sultará la reclam21ción entre el' a,51 red fib
,
numero
menos fueción exter·
e ra~ atra1das por «el cilindro Y las
seelnúme·
na.
~ro;or~10nadas por !as telas alimentadoro de fibras
La hila· as as1 re~ultará la relación entre el núque inte·
tura mo · mero del hilo producido y la de la mecha,
grasen el
derna,
tal
haz,en ela·
como
segu·
boración.
ramente la
Y aquí
ha soñado
del invento
el señor
del Sr. Ca·
Casablan·
sablanca .
ca, y talco·
El Sr.
mo la ve,
Casablan·
al adver·
ca, no les
tirse de los
regatea Joq
resultados
puntos de
de la reali·
apoyo, no
dad, con ·
las obliga •
sistirá e
Banquete en honor del inventor.
a ha e er
los proce·
equilibrios
de un cilindro a otro, sino, antes muy al dimientos, por ahora, de nuestras actua·
contrari.o, quando por las operaciones les máquinas, en cuanto tienden a li111
previas, ya conocidas, considera el haz piar las fibras, a disgnl{adas y a paralt
o manojo de fibras inicial (del que se pro· /izarlas en parte, pero ya desde aquí, n
pone alcanzar el hilo de la numeración o más preocupación, que ·la de obtener e
firmeza requerida) relativamente parali- torcido definitivo y directo en las máqui
z&lt;1do, es decir, presentándose la longitud nas de hilatura propiamente•dichas, de
de aquéllos en el mismo sentido del eje · bidamente reformadas, ya sean éstas d
ideal del hilo, interpone el haz, «mec:ha&gt; uso de anillo, sean aun las legendaria
•
o cinta procedente del rodete, uso o bote ·solfacthings.
Aparentemente y sin examinar en d
donde esté dispuesto, entre d9s superfi·
talle,
la máquina inventada por el señ
cies en contactQ y en movimiento, de.fi·
na piel, que fo.rman parte o están, mej0r Casablanca, no ofrece en su aspecto n
dicho, dispuestas a manera de tela sin da que la distinga de las conocidas, pe
fin, coincidentes (durante su movimiento no es difícil, al extremar un poco
«unísono&gt; y en el mismo sentido) por atención, advertir que faltan los cili
una de sus caras. Las caras o superfi- dros rayados; es decir, se percibe iínic

f

1 379

l1az o cinta suministrada en igualdad de
tiempo.
E~ta rel~ción cuando presi;nciamos el
func10nam1ento del notable invento .
, · 1 , Y 110 ad vertimos
' era
del núm · 80 al num
1
en a producción, así obtenida def t
alguno que alterase en ·Jo más ~, . eclo
bondad d 1
immo a
.
e a mecha de su procedencia
siendo
_velocidad de los husos la nor~
mal practica en estos casos, de unas
7, 200 vueltas por minuto Y el ,
d
numero
del anill
I do, o corre or, el corrientemente
emp ~a o para la obtención de núm
de hílo, similares.
eros
t D~shecho ya el encanto.producido por
an rnesperada sorpresa queda , .
t l
•
umcamen. e e. vehemente deseo de obtener una
exp_licac16n clara, en el terreno técnico
rac1o_nal, sobre lo sometido a observac'óY.
Y qmzá con anterioridad habríase juz~á~
do como un. cuento de hadas, ya que otras
veces yo mismo pude haberme planteado
:!e¡~obl~ma Y proc!-lré siempre distraere mismo por Juzgarlo ·inverosímil.

!ª

�SECCION HISTORICA

SECCION HISTORICA

Los Apellidos Españoles
POR F. PRIETO KEMPER

En virtud de la conversión al cristiaapellido, o nombre hereditario
de familia, es de creación rela- nismo, se contrajo el hábito de tomar el
tivamente moderna, pues ape- nombre del santo patrón bajo el cual se
nas data de fines del siglo XII colocaba la persona que recibía el bauo principios del XIII, según los autores tismo, de lo que a poco se siguió un
que merecen mayor crédito. La historia caos inextricable, pues sucedió necesade los primeros pueblos orientales, tales· riamente que había muchas personas
como los persas, los asirios, los babilo· que llevaban el nombre del mismo santo
nios, los fenicios, los egipcios, etc., no patrón, y entonces se pensó seriamente
nos ofrece ninguna huella de nombres de en poner remedio al mal, creando los
familia, aunque algunas veces encontrn- nombres propios herediiarios, o sean los
mos entre ellos nombres de raza y de di- apellidos, y se adoptaron primero en las
nastías, derivados del autor verdadero o clases elevadas, según la condición de
supuesto de la raza. Entre los hebreos cada cual.
cada individuo no llevaba más de un
Al estudiar los apellidos españoles, lo
nombre, casi siempre significativo, y los mismo que los de cualquiera otro país
diferenciaban de sus homónimos aña • europeo, er.contramos que todos ellos
diendo a su nombre la expresión de «hi- reconocen principalmente uno de estos
jo de fulano o zutano», es decir el del cinco orígenes: el del bautismo (nombre
padre. El primer nombre de familia que de santo patrón), el de localidades, el
encontramos en ese pueblo es el de los de alguna dignidad u oficio, el de alguMacabeos, dos siglos antes de Cristo.
na ocupación, o el de algún apodo.
Los. griegos llevaban también un solo
Como ejemplo de lo.i nombres bautis·
nombre. Entre los latinos vemos que en males tenemos algunos que se han tras·
los primeros tiempos llevaban nada más tnitido y se conservan puros, como Raque un nombre, como Romulus, Remus, fael, Lucas, Gabriel, Manuel, y otros
Fastulus, etc., pero después usaron dos varios, y muchos a los que se ha agre·
y hasta tres.
gado desinencia patronímica, como es,
En los tiempos antiguos de la Galia ez. oz, etc., que significan «hijo de».
y de la Germania se sirviP.ron, para desigEntre esas desinencias tenemos las
nar a los hombres y a las agregaciones celto·hispánicas ES, como en Valdés,
de individuos, de palabras característi- hijo de Waldo; IS, como Peris, hijo de
cas que expresaban el rango, el carác- Pero, síncopa de Pedro. Las desinenter, los defectos y los vicios de aquellos cias modernas, éuscaras, o ibéricas, co·
a quienes eran aplicados. Otro tanto pa- mo EZ, de un uso muy generalizado, y
só en la Península Ibérica, sistema que que encontramos en Ibañez, hijo de
puede llamarse universa! y que hasta en Iban, o mejor de I van, según se escrilas tribus salvajes del Nuevo Mundo es- bía antes el nombre de Juan. Ibañez y
tá en vigor en nuestros días.
Juanes son el mismo apellido, y signifi -

• •

L

.

can hijo de Juan. Tenemos la desinencia
contracta en Z, como en Bonifaz, hijo
de Bonifacio; en IZ, como en Ruiz, hijo
de Rui, derivado de Rodrigo; en OZ,
como en Muñoz, hijo de ~fonio; en UZ,
como en Ferrúz, hijo de Ferrando, corruptela de Fernando.
Entre las desinencias patronímicas vas·
cuences debemos citar una en ENA, que
encontramos en Michelena, Miguelena,
Miquelena, que es el mismo apellido,
procedentes de Michael, hoy Miguel; y
la desinencia en ANA, que encontramos
en Lorenzana, hijo de Lorenzo.
Portugal, Castilla, Aragón, Zaragoza,
Salamanca, etc., son apellidos geográficos, como bien claro se ve.
Conde, Duque, Príncipe son apelati •
vos procedentes de dignidades políticas
y nobiliarias; como Coror,el, Capitán,
Alférez, lo sqn de militares; Monje, de
dignidad religiosa; Escribano y Abogado, de profesiones; Labrador, Carretero,
Carpintero, de ocupaciones privadas.
Muchos apellidos se derivan de obje·
tos, cosas o substancias, como Platas,
Fierro, de minerales; Olmos, Peral, Manzano, Robles, ~ebollar, Rebolledo, Naranjo, Piña, Romero, etc., de origen ve·
getal. Toro, Vaca, Becerro, Conejo, Gato, Aguilar, Aguilera, Gavilán, etc.,' son
tomados de animales. Parrillas, Espada, nombres de utensilios.
Hay apellidos que denotan parentesco, como Sobrino, Nieto.
Otros proceden de adjetivos, como
Gallardo, Hermoso, que den"tan belle·
za; como Calvo, que denota defecto; como Blanco, Prieto, Rojo, Rubio, Moreno, que denotan colores; como Redondo,
Cuadro, Cuadrado, que denotan formas;
u ordinales, como Segundo.
Tenemos muchos apellidos que se deri van de apodos, como Cabeza de Vaca,

y probablemente Delgado, Mantecón,
Culebra y otros de animales ya citados
tienen ese origen.
Comunes son también entre nosotros
los apellidos tomados de edificios, como
Iglesias, Casas, Cabañas, Palacios; o de
parte· de esos edificios, como Torres,
Puertas, Cuadras, etc .. aunque no lo son
tanto como los patronímicos antes men ·
cionados, principalmente los acabados
en ez, como López, Pérez, Gómez, Jiménez, Gutiérrez, Sánchez, etc., que son
los que se encuentran con mayor frecuencia.
Es muy común creer que la partícula
de antepuesta al apellido es signo de nobleza, lo que en muchos casos es erróneo. Así cuando se trató de Fulano del
Río, no quiso designarse más que a un
Fulano que vivía cerca del río, y es como si se dijera: «Fulano, ese que está
cerca o junto al río&gt;. Otro tanto pasa con
de la Puente, del Valle, del Monte de la
Sierra, del Molino.
Hay entre nosotros una costumbre que
de seguro hemos tomado de los latinos,
y que mucho llama la atención de los extranjeros, sobre todo a los &lt;le la raza anglo-sajona, y es la de añadir al apellido
paterno el materno, lo que muchas veces se hace cuando padre e hijo llevan el
mismo nombre bautismal, evitando añadir «Junior&gt; o «hijo&gt;, apéndice que tiene su razón de ser mientras hijo y padre
viven, y que deja de estar justificado
cuando el progenitor desaparece.
Eso es, en realidad, un homenaje que
se rinde a la madre, y revela la alta estima en que la tenemos los de la raza es·
pañola, estimación que bien se merece,
porque, sin agraviar a las mujeres de las
demás naciones, puede asegurarse que
muy pocas de ellas, si es que hay algunas. están a la altura de estas a quienes
debemos el ser.

'

�LITERATURA
pique, porque no quiero que se burle ese
morros d'haba de mí. .. Por vélo debajo de
mí, daría ... cuanto me pedisen ... ¿Le parece a usté que le ofrezcamos una cantidá al

juez?
EL ABOGADO (horrorizado).-Por Dios,
baje Ud. la voz .... Si el juez supiera que
ha pasado por la mente de Ud. tal pensamiento ....
EL RATOLÍN.-No es pensamiento, es dicisi6n. Estoy dicidido.
EL ABOGADO.-iNü haga Ud. tal! ... Mire
usted que es el juez más recto que he visto.
Ni la política, ni el deseo de ascender en su
carrera, ni las dádivas, pesan bastante en

FESTIVA

LA RATOLINA.-Quc un Ratolín no recu-

la nunca ....

EL RATOLÍN.-Es ve,-da. ¡Pus alante!
LA RATOLINA.-Usté cumpla su obligación y ganamos el pleito . ...
EL RATOLíN.-¡Y ganamos!. ..
EL ABOGADO.-Será la primera causa injusta que defenderé... Pero a sabiendas de
que es porque van a sentenciarla en contra...
LA RATOLINA.-¿Apuesta usté una docena de perdices a que ganamos el pleito y a
que lo ganamos por comprar al juez?...
EL ABOGADO. -Apostadas, pero, por
Dios, hablen del juez, en ese sentido, de
modo que nadie lo oiga ...

LAS PERDICES
CUENTO BATURRO EN DOS ACTOS
:Por ENRIQUE GONZALEZ FIOL

PERSONAJES
EL ABOGADO. EL RATOLÍN, cacique de un lugar6n; hombre testarudo, amigo.ele pleitos y arbi·
trario en extremo. LA RATOLINA, su mujer, más lista que una ardilla.
:(..a acción en la cabeza de un partido judicial, en casa del ABOGADO.

ACTO PRIMERO

•

EL ABOGADO.-Les hablo a Uds. con to- primera instancia, lo van a perder también ..
da lealtad. En veinte años de ejercicio de Desistiend&lt;! se ahorrarán gastos y pisgusmi profesión no me remuerde la conciencia tos ....
de haber engañado, a sabiendas, a ningún
LA RATOLINA.-¡Ah! ¿Y se va asalir con.
cliente mío ....
la suya el sastras del contrario? No, en
EL RATOLÍN (aparte).-(Sí, sí... Cuénta- mis días.
selo a tu abuela, que a mí... ¡Ya comeríais
EL RATOLÍN.-De modo que usté se dice
vusotros los abogaus si no engañáseis!. .. )
abogo.u y amigo mío, y m' aconseja que no·
EL ABOGADO.-Y si no he engañado a alante un paso más.... y que me deje chanadie ....
far por el contrario, y que consienta en ser
LA RATOLINA.-(Porque no habrás po- la burla del lugar... Y luego en vísperas de
día .... )
elecciones ya no se acordará usté de la lealEL ABOGADO.-Menos había de engañar tá... Al contrario, t6o será pidirme que ha~ UJ., que es amigo mío muy querido, y ga trapacerías para sacar diputau al candiJefe de nuestros correligionarios en su pue- dato que usté apadrine ...
blo, como yo lo soy de los de este distrito.
EL ABOGADO (un poco corrido).-CréaEL RATOLÍN (atajándole).-Giieno, y del me Ud. que si yo viese un medio de echarle
pleito, ¿qué me dice usté?
la zancadilla a la parte contraria, lo pondría
EL ABOGADO.-Pues a eso iba. Después en práctica en seguida. Pero.... aunque lo
de estudiado el asunto y de haber ahondado encontrara, el juez que tenemos lo echaría
en su entraña, yo les aconsejo a ustedes a pique todo. Es más listo que el hambre.
que se conformen con haberlo perdido en
EL RATOLÍN.-Mire usté, yo no litigo por
el Juzgado municipal, porque aquí, en el de lo que valga la tierra, sino por tesón, por

su ánimo para hacerle inclinar el fiel de la
balanza hacia el lado que no le marque su
conciencia. Es incorruptible.
EL RATOLÍN.-Ya será menos ....
EL ABOGADO.-Mire Ud. si le conozco...
Si _le hicieran Uds. semejante propuesta, en
primer lugar es posible que ~alieran por el
balcón, pero si salían por la puerta, es seguro que era para perder el pleito, aunque
tuvieran Uds. la razón que no tienen, aunque en justicia debieran Uds. ganarlo. Aun
asistiéndoles el derecho, perderían Uds. el
pleito .. ..
LA RATOLINA.-iAh! ¿Sí?... Pus alanle
con los faroles. : ..
EL RATOLÍN (que empezaba a ceder).
-Qué ices tú?

ACTO SEGUNDO
EL RATOLÍN. (Entra sonriendo socarronamwte en el despacho del Abogado).¿Lo ve usté, so cobarde? ¿Ve usté como himos ganau el pleito? Ha perdiu usté una

docena de perdices.
EL ABOGADO.-Lo que no veo es CÓ·
mo hemos ganado. . . . ¡Sentencia más. injusta!. ...
LA RATOLINA.- ¿Pus sabe usté por qué
himos ganau?

.

EL ABOGADO.-Ya he dicho que no . . 1
LA RATOLINA.-Pus no haciéndole caso

a usté.
EL ABOGADO.-¿Cómo? .
EL RATOLÍN.-Hay muchos modos de
,¡

�COSMOS

hacer que un juez listo y honrau deje de
serlo y ha~a una injusticia.
,
LA RATOLINA.-¿No nos dec1a usté que
aunque tuviésemos la razón, el juez sería
capaz de sc:1tenciar en contra nuestra si
tratábamos de comprálo con regalos o con
dinero?

docena de perdices y las mandé con un propio y una esquelica al juez. La esqueiica
decía que sabidores los firmantes de que Je
gustaban mucho las perdices y de que no
podía comerlas siempre que le apetecían,
por tener mucha familia, le mandábamos
aquéllas pa que, sentenciara en favor de los

Mt:'DA""5 DE

\. ,O')f&lt;\05
r .,

f legancias Semeniles

,

t

Por fa marquesa Rosalinba

:1
Rt

¡•~-- .~

I __""_

I

Ro nuevo debe_ría traernos m~das nuevas ....
pero, en realidad, no es as1. Las innovaciones corresponden a los cambios de es·
tación, y por esto, al empezar el invierno
se iniciaron los nuevo's modelos, que ya conocen
mis buenas lectoras, tanto porque en crónica anterior hablamos suficientemente de ellos, cuanto por·
que estando ya la mayor •parte de la nuevas creaciones parisienses en pleno uso entre nosotras, nada
podría decir que no fuera ya sabido.
Respecto a lo que venga después, a la moda que
en breve substituirá a la del momento, ¿quién puede
ave11turarse ~ anuncíarla, pronosticando las ideas
Que habrán de lanzar los artistas de la elegancia
en los trajes .... ?

.....
EL ABOGADO. -Y así es de celoso de su
honorabilidad...
EL RATOLÍN.-Pus, ¿quié usté saber, de
una vez, por qué himos ganau? Por una
docena de perdices que le mandamos aye_r
al juez incorrutible y celoso de su honon-

lidá.
. EL ABOGADO.-¿Es posible?
LA RATOLINA.-Fué idea mía. Cogí la

firmantes, y le prometíamos otras tantas si
venía a gusto nuestro la sentencia...
EL ABOGADO.-¡Parece imposible!
LA RATOLINA,-Pus es muy fácil .... Es
que, en la esquela, mi mariu no firmó con
su nombre y apellidos ...
EL ABOGADO.-Pues, ¿con cuáles?
LA RATOLI~A.-¡Con los del contrario!

Es verdad que la moda tiene en .Ja actualidad
tendencias marcadas que fijan el camino de los modistos; bien sabemos que éstos pretenden a todo
trance imponer determinadas líneas a la «silueta»;
pero también sabemos que no siempre las creaciones .
que se aceptélj por los grandes almacenes de modas
tienen aceptación entre las damas, y que por lo
mismo, aunque haya una tendencia especial entre
los modistos, no se puede ac;egurar nada respecto a
las modas que surgirán en breve.
De desearse es que, como hasta ahora, las. seño·
ras que estiman en primer término su dignidad, re·
ch~cen toda innovación que tienda a crear usos en
pugna con el decoro. Si esto se sigue haciendo, la
moda realzará la femenil belleza sin que la virtud
tenga que· huir avergonzada.

.... .

·,

o • . .

•·

..

�COSMOS

1386

gunas cartitas de subs·
criptoras de
los estados,
que me piden
descripciones
de trajes pro·
pios de la es·
tación.
Constituye
un hermoso
modelo un tra·
je estilo sastre, con el
cuerpo en for·
ma de blusa,
con escote s i·
mu lado, muy
abierto por el
frente. Los
vivos de este
escote son de
mus e 1 in a
bl anca d ra -

~~~i\f EL

cierra por detrás con un gran lazo y lar·
gas bandas. Una camelia blanca coloca·
da en el frente produce un bello efecto
de color. La fa lda, sencillísima, se junta
en la cintura y está c_ruzada por dos
grandes flecos de encajes de Ale.neón q_ue
cuelgan de una cinta de muselma f;ns.
Este traje E-S propio únicamente para
salir por la mañana y cuando el tiem
po es bonancible.
En cuanto
a abrigos, Cl·
taré uno de
terciopelo de
brocado, en
forma de ki·
mono, Se cru·
za por el fren·
te, y está dra·
peado sobre
la cadera izquierda, don·
de se asegura.
El cuello y la
espalda apa·
recen cubier·
tos con una fi.
nísima piel de
zorro.

***

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Abrigos para salida de noche.

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~ j'. ~

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Respecto a
la moda en los
niños, poco
ha variado en
estos últimos
meses, salvo en
aquello que exige
imperiosamente la
estación. Los tra·

1

~:~~tpa::

~;~ i ~t

::n:as son ajustadas, largas y sin abertl~·
ños muy pequeños,
ras. Un cinturón del mismo género •del vesti·
f6,
vienen ahora muy
do se drapea en la cintura, cayendo graci'osa' ·
abrigadores ,. sin que
mente por detrás. La falda cruzada por de·
esto sea motivo para
9
·• que pierdan su· natural
lante,está ribeteada en las orillas y muy li·
geramente drapeada.
amplitud y soltura, a fin
Otro traje muy gracioso puedo citar y r'l
~
de que las criaturitas
es como sigue: de muselina gris de seda
puedan m~ver~e des~hogada·
y encajes de Alencón, al estilo «segundo '"""-\_
Il:e~te y este~ a_s1 en me1orns con·
imperio&gt;. El cuerpo de fichú se cruza al
"
d1c1ones de h1g1ene.
frente y está guarnecido con un fleco
Los abrigos más en boga para
plegado. La manga corta, drapeada sen- los niños son los de terciopelo, los de
cillamente, termina en un cinturón a astracán,' y como de lujo, los de pieles .
pliegues de tafetán &lt;hojas de rosa&gt;, que
Véanse los modelos en estas páginas,

i

./f , ,

)!

EL ESCRITORIO

I

ha de ser el escritorio de
El escritorio es, en suma, el mármol
una dama? ¿Para qué se ha de sobre el cual los antiguos señalaban con
~
emplear?
piedra blanca o con piedra negra sus
A estas dos preguntas senci- días, según que fueren éstos buenos o
llas e indiscretas hemos
malos.
de responder, sin omitir
Práctico y cómodo es el &lt;bu.
detalle alguno, para comreau&gt;, ya sea americano, ya de
pletar el estudio de esa
fantasía, &lt;secretaire» o «bon exis tencia compleja y laheur du jour». En todo caso va
boriosa que es la de la verprovisto de cajoncitos que se
dadera dueña de la casa.
cierran con llave, y que están
El escritorio podría redivididos interiormente en va·
ducirse a ser una mesita
rios compartimientos, que facide estilo, sobre la que se
I itan la clasificación de los diencontrara todo lo necesaversos documentos.
rio para escribir: un di·
Para apoyar los pies, dispónminuto tintero y una
ga,e un cojín grande, de pluleve pluma, o para
ma, forrado de viejopaño de
mayor sencillez, un
Beauvais, de colores apagados.
moderno estilógra El escritorio se complemen·
fo, papel, sobres,
ta
con uno de esos minúsculos
lacres, etc . . Na
bargueños modernos que se
da extraordinario,
cierran por sí mismos, y que
pero sí todo lo inforrados de cuero de Rusia
dispensable para la
constituyen un adorno, y al
cuotidiana labor
mi~mo tiempo son utilísique durante algu·
mos para conservar las
nos minutos nos recartas
que han de estar
tiene, absortas, soal abrigo de toda
bre las cifras de
indiscreción.
nuestras cuentas, o
Sobre el escrito,
sobreloscuadernos
Cuerpo para traje de mañana.
1 io se coloca una
de memorias y sogtuesa plancha de
bre la correspondencia privada, que son cristal, cuyo objeto es .el de proteger la
los íntimos confidentes de nuestras pe- madera o el cuero contra las manchas de
nas o de nuestras alegrías.
tinta o de agua. Luego, va guarneciénÓMO

�1388

ELEGANCIAS FEMENINAS

COSMOS

&lt;lose el mueble con las cien indispensa· ocasiones, para quien· puede hacerlo, rebles monadas que constituyen el comple- &lt;lactar sus memorias.
to ajuar del escritor: las tablillas de pie¿ Cuál 'es la verdadera elegancia del
dra blanca o de pizarra, sobre las cuales
papel · de cartas? ....
se apunta una indicación o unas
La ··moda cambia con
señas, provisionalmente, aguartanta frecuencia, que
dando a tener tiempo de pasarlas
bien puede ocurrir que
al cuaderno que les corresponde;
la actual, en el momenel tintero doble, en el que hay tin~ to de escribir estas lí •
ta de dos colores, azul y negra; el
neas, sea ya vieja cuanpesacartas; una bandeja estrecha
do ellas se den a la puy alargada, sobre la que se reciblicidad. Ya sea de co·
ben las tarjetas y las éartas; un
lor de marfil o blanco,
platillo especial para los lápices;
..
ya grueso y fuerte, o
un caballete en miniatura _Para l~s ,~·;::.
delicado y transparenmangos de pluma; la triple caJa
te, de tela o de perga •
p~ra los sellos; el c?frecito inge·f
mino, ha de lleyar siem •
111osameF1te construido en que /:"··
pre un signo perpetuo,
se guardan los papeles de cartas%/ '&gt;
algo personal e invay las tarjetas; el «bloc&gt;
?i'
riable que le preste una
de telegramas; el «né·
··
distinción única. Ini·
cessaire del lacre, con
ciales, anagrama o disu lamparilla, su lacre
visa, han de conservar·
en bolitas, su cucharilla '
se siempre. El sobre no
de plata, y su sello con
debe llevar inicial ni
iniciales o con divisa.
anagrama de ninguna
En el interior ·del esclase, y ha de ser de un
critorio hay una pequematiz perfectamente
ña biblioteca, en donde
único y unitorme.
se ordenan las di versas
Ya sabemos la clase
al{endas; la de las cuende
papel que hemos de
tas de la casa; la de las
usar. Pensemos ahora
cuentas particulares; el
en lo que sobre él hemos de
carnet de las visitas,cla·
escribir,
y en el modo de essificadas por días de recribirlo.
cepción; el' libro de señas, por orden ·
Hay cartas difíciles de esalfabético; los indicadores de calles,
hibir por muy diversas raetcétera ....
. zones. U na correspondencia
No' faltarán el reloj artísco y el bú·
reducida a dos o tres· oca caro de cristal para las flores, detalles
siones solemnes, aniversaque cómpletarán este conjunto armorios, nacimientos, pésames,
nioso, que constituyen la paz y el desprimero de año, felicitacio·
canso necesarios para nuestras horas
nes, etcétera .. . , no tiene na·
de trabajo.
da de divertido. Pero, sin embargo, y a p,esar de su falta
¿cuát'ha de ser este trabajo? ....
de amenidad, siempre hay
Comparar los ingresos con los gasmedio de . llevarla a cabo
tos, esforzándose el establecer el equievitando el empleo de esa .selibrio del presupuesto; escribir las
rie de fórmulas y de lugares
cartas; anotar impresiones serias de
comunes, que hacen de tales
lectura; anotar los hechos más im·
cartas verdaderos pecados li·
p1rtantes de la vida de la familia; coterarios .
piar recetas escogidas; clasificar las
Modelo
del doctor; examinar los trabajos que para invierno.
Esto no quiere decir que
hacen los niños en su colegio o bajo
caigamos en el defecto conla tutela de sus profesores..... Y en trario de pretender escribir cartas mo·

1389

I

La moda en los
niños revela el
buen gusto de las
-madres de fami-

lia
Véase lo que
acerca de esta parta de la moda decimos en nuestra
crónica.

/]J·

Un modelo original para traje de calle.

delos, empleando palabras e imágenes
co~pletamente nuevas, y creando por
decirlo así un estilo epistolar exclusi-

Tres elegantes modelos para niños.

vament~ ,nuestro. Se correría el riesgo
d~ s~r nd1cula,. Y esto es aú n peor que ser
tnv1al. Lo meJor es que, en la redac-

�1390

COSMOS

ci6n de tales cartas, dejemos hablar ex·
clusvame nte a nuestro coraz6n, Y escribamos sencillamente, aquellas frases
que puestas en la contingencia _d~ hal~l~r,
en lugar de estar en la de escribir, dinamos, sintiéndolas.
.
Hay una circun~tancia que ~1empre
atribuimos a la casualidad, y que a pesar de ella se nos hace habitual, Y e_s la
costumbre de no responder jamás a t1_empo las cartas que recibimos. Ko escnb~mos jamás las conocidas frases de «Sm
tiempo para más ... » «Para no perder el
correo .. ,}) «Como me abruman hoy las
ocupaciones .. _}) «Se me acaba e_l pape!·· ,l\
y otras ingc nuidades por el estilo .. Diga:
mos la verdad de nuestro descmdo,_ ~·
tenemos con la persona a quien nos dmgimos suficiente confianza para hacerlo

así, Y de otro modo no digamos nada.
Pero huyamos de los embustes que, des·
de el momento en que por adelantad.o no
encuentra crédito, equi"'.alen ~n cierto
modo a una falta de cons1derac16n.
Las cartas pueden clasificarse en dos
grupos: cartas de amigas Y cartas de
cumplido. A unos y otras heroos de responder sin dilaci6n.
Para terminar. ¿En d6nde hem?s de
colocar el escritorio? ... En el nnc6n
más apartado y más tranquilo de nuestro interior.
Si disponemos de una habita~i6n, se
coloca en ella; y si no, el «boud_o1r» es el
lugar más indicado para refugiarnos en
nuestros momentos de labor, de cálculo
y de estudio.

Las más bonitas y sólidas
pompas de jabón
rARA que las pompas de jabón puedan

resistir cerca de dos días sin desha·
J
cerse, basta que preparéis la siguiente solución: doce onzas-tened en cu~nta
que una onza tiene cerca de 28 gramos-de
agua, mezclada con seis o siete onzas de
glicerina, y tres de polvos de jabón de los
que se emplean para afeitarse.
Con esta solución, sin fatigarse mucho el
cerebro, podréis consegu\r verdaderas maravillas.
Inflad una pompa y dejadla caer sobre un
platillo de cristal en el que hayáis vertido
un poco de vinagre con sosa común.
La bolita quedará como suspendida sobre
el plato y parecerá que se sostiene sin ningún apoyo.
Podréis también cubrir un plato, o
cualquier otro recipiente, con una pompa
que os dará la impresión de una tapadera.
~tCon un poco de práctica se puede hacer
pasar en el recipiente y atravesando las
pompas de jabón pequeños objetos y, finalmente, introducir una vela encendida.
Para obtener imitaciones de perlas o de
cabezas de alfileres basta la siguiente solu-

ción: Procuraos una varita de celuloide y
dos onzas de vinagre fuerte; introducid la
varita de celuloide en una botella que tenga
el cuello largo, vertiendo en ella el vinagre
mezélado con polvos de jabón.
Dejad que repose la mixtura por un día o
dos, lo que necesite el celuloide para disolverse. Si la solución resulta blanca es que
es demasiado líquida. Para ser eficaz la
mezcla tendrá que ser espesa, gomosa.
Para hacer la pompa usad el mismo canutillo de que os hayáis servido en las otras
pruebas, teniendo mucho cuidado de no
exagerar sus dimensiones.
Disolviéndoles en cola de pescado con
amoniaco obtendréis fácilmente la imitación
de las perlas.
Cuando se•usen soluciones a base de celuloide es preciso tener cuidado de no acercar el recipiente a ninguna ~lama, porque el
celuloide es muy inflamable.
He aquí, pues, un gracioso entretenimiemto, que sin peligro alguno puede ocupar
vuestros ocios.
Y sobre lo sencillo del descubrimiento
añadid que no os proporciona g-asto alg-uno.

�GUILLERMO

1393

GUILLERMO
VALS PARA PIANO
Especial para COSMOS

Por LUIS ORTIZ

al

.7'.r/;,

l-lna ve.,r,

!/

s

8

�PARA LOS AGRICULTORES

VITALIDAD DE LAS SEMILLAS
tiempo durante el cual
las semillas de hortalizas
conservan su vitalidad es
variable, dependiendo en
primer lugar de su composición química; segun·
do, de las condiciones climatológicas ba- ,
jo las cuales se cosecharon; tercero, de la
mayor o menor humedad del aire en que
fueron almacenadas y cuarto,· de la propia ventilación de los sacos o paquetes.
En climas cálidos donde el aire es muy
húmedo, a veces, semillas perfectamente
frescas pierden su vitalidad al fin del
primer año, mientras que en secciones
secas y en latitudes altas, pueden, con
poca5 excepciones, usarse con toda seguridad en la segunda estación. La causa
primaría, sin embargo, de la diferencia
en período de duración de las fuerzas de
desarrollo de la semilla, depende principalmente de la diferencia en su composición química.
L

Prueba de .Semillas
Cuando se desea determinar la vitali •
dad de una semilla, debe hacerse siem·
pre la prueba contando lotes de un ciento de semillas, tales como son, buenas,
malas, e indiferentes: todavía es mejor,
tomar varios lotes de un ciento de semillas de cada variedad, para que un lote
pueda servir para probar el otro. En to·
dos; estos casos, el experimentador debe
tener una muestra de otro lote de la misma variedad de semilla que haya adquirido por un conducto distinto, del cual

ya conoce la verdadera vitalidad: éste
servirá como un medio o standard para
juzgar la exactitud de la prueba. La
prueba de vitalidad se puede hacer de
varias maneras, siendo la más segura la
de la tierra; una tierra areno-arcillosa en
macetas anchas o en bandejas, bien colocadas respecto al calor y humedad, o,
todavía mejor, la semilla sembrada en la
tierra en un invernáculo.
Otro método de probar semillas es ha·
ciéndolas germinar en telas de franela
suspendida sobre bateas con agua, con
la que la franela se humedece por atrae·
ción capilar. Por este procedimiento, se
puede hacer también una prueba, excepto para la berenjena, pimienta y otras
semillas que requieran calor, pero la
prueba con franela es engañosa, pues
muchas semillas germinarán, aunque no
podrán hacer mayor desarrollo por fal·
ta de fuerza vital, Tales semillas con
la prueba de franela se consideran como
buenas, mientras que en la prueba de la
tierra no ocurrirá así, pues nunca apare·
cerían sobre la superficie, siendo demasiado débiles para forzar su camino a
través del suelo.
Una prueba parecida a la de la franela
se puede hacer colocando las semillas
entre dos pedazos de algodón, cada uno
de una pulgada de grueso por tres o cuatro pulgadas de ancho, los que se conservan constantemente húmedos y cerca de
una estufa o al sol, para que el agua no
se ponga fría. Las semillas en las que
predomina el aceite, como las de coles,
coliflores y nabos, deben tener, cuando

r395

se _cosechen al principio, si se hace esto
condiciones de excesiva humedad bajo
baJo condiciones secas y están bien lim·
las cuales se coge y cura, y la humedad
pias, una vitalidad por término medio de
ochenta a noventa y cinco por ciento, El absorbida durante el viaje por el Océano.
La lechuga, escarola, apio y tomate,
segundo año el porcentaje baja a setenta
y ochenta por.ciento; el tercer año a se- como son semillas difíciles de separar las
senta y setenta por ciento y así en la es- buenas de las malas, rara vez tienen una
cala descendente a nada, después de sie- vitalidad d~ más de 80%. La lechuga y
escarola, sm embargo, conservan bien la
te u ocho años.
. Las semillas de zanahoria, perejil, es- cualidad germinatíva, bajando no más
prnaca o chirivía se afectan mucho por de 10% por año, por tres o cuatro años,
las condiciones en que se recog-en, y con después de lo cual bajan rápidamente a
respecto a la limpieza o separación de la nada. El apio y el tomate tienen menos
semiJla buena de la mala, después de fuerza vital.
_Los guisantes, cogidos a mano y bien
la tnlla. El primer año germinan de 70
a 80%; el segundo año de 50 a 60%· el cribados deben tener una vitalidad el
tercer año de 40 a 30% y el cuarto ;ño primer año, si se cogen en tiempo seco,
se pueden considerar sin valor.
de 95%, el segundo año 80%, el tercer
E l pepino, melón calabaza y sandía año 60%, después de los cuales se echa·
re~uieren mucho cuidado al coger la se- rán a perder tan rápidamente que no
milla y lavarla, para impedir que brote tendrán valor. Las habichuelas se dañan
dura~te el procedimiento, y, cuando es· más fácilmente que los guisantes, pues
tán bien lavadas y secas, tienen el pri • maduran más tarde y en tiempo menos
mer año una vitalidad de 80 a 90%; el favorable para que se sequen, y están en
segundo año de 70 a 75%; el tercer año una vaina muy jugosa. Las habichuelas
de 60 a 70%, disminuyendo más en un d~ vaina (amarilla) son muy delicadas,
pero cuando se cogen en buenas condiperíodo de cinco a seis años .
~a semilla de pimienta, berenjena y ciones y a mano, tendrán una vitalidad
quimbombó es muy débil en fuerza vital de 90 a 95%. Sin embargo se deterioran
Y _rara. vez muestra más de 70% de ger- rápidamente a 80% el seguno año, a 60%
minación el primer año y con frecuencia el tercer año y el cuarto a 65%.
el segundo año la mitad o menos. La seUn pequeño porcentaje de vitalidad
milla de remolacha, que contiene de tres en semillas europeas o americanas n~
a cinco gérmenes en cada cápsula con indica necesariamente edad, sino,' fre·
f:ecuencia desarrollará 300 brotes ~o r un cuen~e~ente, que la semilla maduró bajo
ciento de semillas, pero después de un cond1cwnes no favorables. Ningún properíodo de cuatro años el porcentaje de d~ct?r de semilla podría garantizar la
vitalidad bajará a un 25%. Las semillas vitalidad de la semilla vencida por él,
de cebolla y puerro producidas en Amé- pues no puede regular las condiciones de
rica varían de 70 a 90% en vitalidad el la siembra con respecto a la naturaleza
primer año, bajando a 60% el segundo y del suelo, preparación del mismo, condiª. 30% el tercero. Estas semillas produ- ción ~nterior, abono que se le ha aplicacidas en Inglaterra y Francia cuando se do, tiempo y modo de sembrar, inmuniimportan, rara vez tienen un~ vitalidad dad de las moscas y larvas al tiempo de
de dos terceras partes del porcentaje a"e brotar, condiciones de humedad y tempe·
la americana. Frecuentemente se ha vis- ratura.
to que la mejor semilla de puerro inglesa
Aunque la v ital idad es de mucha imha mostrado una vitalidad de 25%. El
portancia, todavía es mayor la pureza.
rábano, si es de procedencia americana,
La falta de vitalidad es muchas veces
tendrá una vi talidad de 90 a 95% el prÍ·
debido a al~una condición desfavorable,
mer año, y disminuirá ro% por cuatro o
pues un agricultor frecuentemente obtiecinco años. Si es de Europa, rara vez
ne éxito mientras que otro no, con semitiene más de 70% de vitalidad el primer
lla tomada del mismo saco. Además una
año, con frecuencia no más de 50%, y el
vitalidad pequeñ~ de una semilla r~cién
segundo año frecuentemente baja a 25%,
cosechada, el resultado de condiciones
Y algunas veces menos, por razón de las
climatológicas, está fuera del poder hu-

�COSMOS

mano, y, de vez en cuando, hay que
aceptar, tanto por el productor de semilla como por el comerciante y agricultor,
semilla de vitalidad defectuosa. No sucede así con la impureza, pues, si una
semilla se muestra que no tiene vitalidad, se puede hacer una nueva compra y

repetir otra vez la siembra a los pocos
días; pero la semilla impura es más en·
gañosa, pues después se ve que la aten·
ción y el trabajo que se le han dado han
sido inútiles. De los dos males, la falta
de vitalidad o la semilla impura, el primero es el menor.
•

Páginas Cómicas

El Vfojante de
Muñecas

,O

¿.;;:.
~

}.,._.,-~·-:s

• x:

-Acuérdate, Julio, que en esta maleta llevas
las caaezas de mayor tamaño para el vagón.

-Vamos a preparar la combinación antes de
que llegue algún viajero.

-iMuy bien! Ya tenemos dispuestas las cabezas más gordas; ahora sólo fa lta colocarlas debida·
mente para que pasemos la noche de la mejor manera posible ....

�COSMOS

LOS DINAMITEROS RUSOS
AVENTURAS DE JOSÉ ROULETABILLE

NOVELA DE GASTON LEROUX
Traducción especial para "COSMOS'', de María L. Tapia.
-¡Vaya, ya están ustedes bien abrigaditas, y creo que no habrán de sentir en lo más mínimo los
rigores de la temperatura! ..

-¡A otro departamento, caballeros! En éste no hay sitio ni quietud bastante para conciliar el sueño .. ¡ya lo están ustedes viendo!

( CONTINUACIÓN)

Ya fuera, el repórter trató de traquilizarse, de recobrar un tanto su sangre
fría. Era posible que hubiera sido mortal su error!. ... Vaya! cómo dudarlo ya
ahora? .... El arseniato de sosa conti111taba . ... Hizo un esfuerzo sobrehumano
para vencer momentáneamente el horror
que le causaba pensar: la muerte de Mi·
guel Nikolaievitch fué indebida, era inocente! .... y para no pensar sino en las
co nsecuencias inmediatas que era necesario evitar .... si se quería evitar alguna
nueva catástrofe ... . Ah! el asesino no
de~cansaba! .... Y ahora, qué tarea! . . ..
qué hecatombe si hubiera logrado triun·
far!. ... Hubieran muerto irremisiblemente el gent&gt;ral, Matrena Petrovna, Na tacha
'Y él Rouletabille! (Este casi se hubiera
alegrado de que triunfase, por lo que a
sí mismo le concernía) ... . y .... y Kou Priane! Koupriane que había quedado de
Venir a almorzar . . .. qué golpe el de los
nihilistas! . ... era espléndid0! . ... monu·
mental!. ... Roulttabille comprendía ahora por qué no habían vacilado en envenenar a todo el mundo a la vez: Koupriane
estaba entre ellos/, ...
Miguel Nikolaievitch hubiera quedado
\rengado!

El golpe había fallado esa vez, pero
ahora, qué cosas no eran de esperarse?
Desde el momento en que Miguel Nikolaievitch no había sido culpable, tal como él se lo ltabía imaginado, Rouletabille
caía en un abismo insondable.
A dónde ir? Desde bacía algunos ins·
tan tes daba vueltas alrededor de la Rotonda que sirve de paseo a este barrio y
que es el más bello adorno de Aptiekarski-pereoulok. Daba vueltas sin saber a
qué atenerse, sin parar, sin que viera ni
comprendiera nada. Como un caballo
asmático da de vueltas con sus caballos
de madera, así giraba con su pensamiento que parecía igualmente de madera.
Cuando se golpeó la frente le pareció
que tocaba una bola de boj. Rouletabille
no parecía ser ya Rouletabille.

XIII

Las bombas vivientes.
Por verdadera casualidad-pues la casual idad parecía guiar sus pasos-regre- .
s6 a la datcha. El desorden era allí general. La guardia había sido duplicad:i.
Llamados los amigos del general por

�COSMOS

Trebassof mismo, éstos acudieron a vi·
sitar a los dos envenenados, llenando la
casa con sus alabanzas y protestas de
cariño. Entretanto un doctorcillo del po·
puloso barrio de Vassili Ostrow, llevado
por la policía había venido a tranquili·
)izarlos a todos. La policía no logró ha·
llar en sus domicilios a los médicos de
cabecera del general, pero anunciaba que
vendrían dentro de poco tiempo dos cele·
bridades médicas a quienes habían lla·
mado. Mientras tanto habían llevado a
aquel doctorcillo que era alegre y char·
latán como una urraca. Sin e.mbargo,
mucho que hacer le había dado Matrena
Petrovna, que se vió tan mala que su
esposo Feodor Feodorovitch temblaba
aún .... &lt;por la primera vez de su vida&gt;,
según afirmaba el excelente Iván Petra·
vitch.
El repórter no pudo menos de asom·
brarse al no ver a Natacha ni en el cuarto de Matrena ni en el del general Trebassof. Preguntó a Matrena dónde estaba
su hijastra y Matrena le miró con rostro
de espanto. Cuando se hallaron solos le
dijo:
--No lo sé, no sabemos en dónde es·
tará. Casi inmediatamente después de
que salísteis desapareció y no la hemos
vuelto a ver. El General preguntó por
ella repetidas ocasiones y me he visto
obligada a responderle que Koupriane
quiso que le acompañara para poner en
claro con él ciertos detalles necesarios de
todo lo que ha pasado ....
-Pues no está con Koupriane,-dijo
Roi.Jletabille.
-Dónde estará? Esta desaparición es
más que extraña por tratarse del estado
en que nos hallamos .... en que está su
padre .... Dios míol Pero dejadme, hijo
mío .... me ahogo .... me sofoco! ...
Rouletabille hizo que viniera el doctor
y salió del cuarto. Había venido con la
intención de Yisitar pieza por pieza, pedazo por pedazo, para darse cuenta de lapo·
sibilidad de penetrar a ella por algún lu·
gar que él no hubiera descubierto aún! ...
lugar por el cual se hubiera deslizado el
que había continuado paseándose por la
datcha con el veneno. Pero he aquí que
un hecho nuevo se presentaba ante él y
cuya importancia superaba a la de todo
lo demás: la desaparición de Natacha.
Ah! cómo maldijo su ignorancia de la

lengua rusa .... y luego que ninguno de
aquellos hombres de Koupriane sabía ni
una jota de francés. Al fin logró averi·
guar algo con Ermolai. El intendente
había visto un momento a Natacha, fue·
ra de la reja, mirando hacia el camino a
derecha e izquierda .... y luego, lo llamaron de orden del gen~ral y no pudo ave·
riguar nada más .... Fué todo lo que el
repórter pudo comprender más de los
ademanes que de las palabras de Er·
molai.
Lo malo era que el crepúsculo era ya
tan osuro, que le hubiera sido imposible
al repórter seguir la ligera pista de Na·
tacha. Pero era cierto que la joven se
había marchado en un momento semejan·
te? Inmediatamente después del inciden·
te del veneno? Aun antes de saber si su
padre y su madrasta estaban ya fuera de
peligro? Si Natacha era inocente, como
quería creerlo él, esta actitud era prodigiosamente incomprensible pues no era
posible que ignorara la joven que las
sospechas de Koupriane iban a quedar
singularmente fortalecidas después de
esto. El repórter tenía gran interés en
verla inmediatamente, el más !{rande inte·
rés por todos, sobre todo ahora que los
nihilistas parecían precipitar su:; atenta·
dos, el más grande interés por ella y por
él que estaba i!{ual111ente amenazado de
muerte, para entenderse con ella para re·
novarle la proposición que le hiciera al·
gunos minutos antes del envenamiento y
de cuya proposición ella no quiso ni oír
hablar por compasión hacia él o por des·
confianza. Dónde estaba Na tacha? Pen·
só que era fácil que hubiera tratado de
regresar a ver a Annouchka, y creyó te·
ner razones suficientes para pensar en és·
to, ya sea que ella fuese inocente o cul·
pablP.. Pero en dónde se hallaba An·
nouchka? Quién hubiera podido decirle?
Gounsowski tal vez? Rouletabille subió
a un isvo que pasaba vacío de regreso de
la Punta y dió la dirección particular
de Gounsowski. Ni siquiera le esperaba
seguramente .... Pero se equivocó, por·
que le esperaba. Había pasado algún
tiempo después de que hubo terminado
de comer.
Gounsowski y su esposa jugaban una
partida de damas a la luz de una Iámpa·
ra. Rouletabille apenas hubo entrado al
salón, reconoció el cráneo luciente del

LOS DINAMITEROS RUSOS

terrible .hon:ibre. Gounsowski vino en su
b?sca, mclmándose, muy cortés Y ten- vió un peón :liciendo:-Me permitís; me
tocaba Jugar y no quiero perder este juediéndole sus manos regordetas. Le pre· go.
•
sentó a la señora Gounsowski que vestía
Roulstabille
se
atrevió
a poner su mauna bata de seda negra aderezada con
no
,sobre
el
puño
grasoso
y peludo que
mu~has alhajas. Tenía la tez manchada saha de la manga.
Y OJos magníficos; desbordaba como su
:-Ou~ acabáis de decir? Cómo hubié·
e~poso, gras~:-Se os esperaba, señor,- ra1s
podido prever?
dl]o ella haciendo monerías tímidamente
:-Porque es preciso preverlo todo, -·reY con el encanto de una dama un poco
m~dura pero que procura hacerse la chi, plicó Gounsowski ofreciéndole cigarros
quita. y como el joven repórter contes- hay que preverlo todo desde el moment~
en .que Mataiew Iza sido substituido :Por
tara excusándose:-Ohl si sabemos que Przemkof.
es usted. persona muy ocupada, señor
-Y q~é ?-preguntó con inquietud
Rouletab!lle; mi esposo no me habla sino
Rouletab11Ie recordando la escena del
de ~~s! Sabíamo~ de antemano que acabana1s por venir ~ visitarlo. Siempre fuete en la capilla de los gardavois.
ac~ban fodos por venir a una invitación de . -Pues que este Priemkof, aquí para
vu marzdo!-~oncluyó ella con su sonrisa mte! nos-y se inclinó ligeramente hacia
e.I ?ido del repórter-no vale pan,. la poY su tono de importancia.
R.ou(etabille al escuchar la última fra- h~1a de Koupriane más que Mataiew
se smt1~ un extremecimiento. Sintió mie· mismo .. . . es muy peligroso .... también.
do, tenia que confesarlo, ante aquellas Cuando supe que reemplazaba a Mataiew
dos figuras atrozmente banales Y en el en la datcha .de las Islas, me figuré todas
· fondo de aquel horrible saloncito bur- esas ~e~grac1as .... Mas como ello no es
de m1 mcumbencia, verdad? Koupriane
gués.
pu~o
haberme dicho: «Ocupaos de lo que
La mujer añadió:
os
tmport~!.
· · · &gt; Hice demasiado cuan-Pero debéis haber cenado muy mal
a causa del enoioso asunto de la casa dei do le prev!ne contra las bombas vivientes.
general Trebassof? Pasad, vamos al co- ~e. han sido anunciadas por el mismo
md1cador que nos hizo aprehender a
medor, Paiaost l
-Ah! estáis enterada? .... -interrogó aquel!as dos bombas vivientes (mujeres,
sabéis) que se dirigían al
Rouletabille.-Pero no, no, gracias, no p~r si no
tnbuna~
m1htar
·de Cronstadt después de
apetezco nada! Sabéis, pues lo que ha
la rebelión de la flota. Recordadle esto
pasado?
'
porque Je hará reflexionar, en verdad. y~
~Si hubiéseis venido a comer, tal vez no
soy
un buen hombre; sé que habla él
lzub~~ra Pasado nada absolutamente, sabéis?
muy
mal de mí; pero yo no se lo deseo·
-;-d1Jo con tranquilidad Gounsowski vol·
viendo-~ tomar asiento sobre sus mulli- para mí está el interés del Imperio ant~
dos coi.mes y poniéndose a contemplar y sobre toda~ las cosas. Yo no trataría
por encima de sus anteojos la partida de con. vos de ninguna de estas cosas si no
supiera que el Czar os honra con su fa.
d~mas que habían interrumpido, y añavor. Por ello os he invitado a cenar. Al
dr?:-En fin, hay que felicitar a Koucenar, se charla. Pero no habéis venido!
pnane ~or no haberse dejado dominar
Y en t~nto que vos cenábais por allí y
por el miedo!
Para Gounsowski no había nada que q?e Pnemkof vigilaba la datcha, ha sucedido «ese enojoso incidente&gt; de que os
le preocupara sino Koupriane! La vida o
hablaba
ha poco la señora Gounsowski
muerte de Trebassof le importaban a la
Rouletabille,
a pesar de las insinuacio:
verdad, bien poco. Tan sólo los pa'sos Y
nes
~e
la
señora
de Gounsowski no había
hechos del prefecto de policía tenían el
querido
tomar
asiento;
arrebató brutald~n de conmoverlo. Dió orden a una
mente la tabaquera de las manos del . f
c~iada que pasaba a la sazón por aquella
pieza sm producir más ruido que una de la Okrana, mientras éste le ofrecía c/;a~
~ombra, de que aproximase a la mesa de rros ... detalle de hospitalidad que, cuanJuego _otra más pequeña conteniendo za- do menos por el momento, le exasperaba
kousk1s Y botellas de champagne, y mo- de una ~anera atroz; porque lo que el
otro dec1a no venía sino a aumentar

!~

�COSMOS

LOS DINAMITEROS RUSOS
1403

las tinieblas en que se debatía desde
algunas horas antes. No comprendía
bien más que una cosa: y era que un individuo llamado Priemkof, del q_ue jamás
oyera hablar antes, y lo mismo que Mataiew, contribuía a la pérdida del general
y estaban gozando de la confianza de
Koupriane para la vigilancia de la datcha de las Islas. Pero era necesario adv~rtir de ello a Koupriane inmediata·
mente.
-Pero cómo es posible que no lo ha·
yáis hecho ya, vos mismo, señor Goun·
sowski? Por qué habéis esperado hasta
hablarme a mí? Esto es inexplicable!
-Permitidme! permitidme!-dijo el
otro sonriendo beatíficamente detrás de
sus espejuelos,-no es lo mismo ....
-No, no; no es la misma cosa ....
-apoyó la dama del vestido negro y de
las brillantes alhajas,-hablamos de esto
entre amigos, cenando .... cenando, 5Í. ••
y a un amigo que no es de la policía ....
Nosotros no denunciamos a nadie .. ..
-Es preciso recomendaros que seais
razonable .... pero sentáos-insisti6 una
vez más Gounsowski encendiendo su puro ... . -sed razonable! Acaban de envenenarlo y van a tomar un poco de tiem· .
po para respirar antes de intentar otra
cosa! . ... Y luego, ese veneno me hace
pensar en que acaso han renunciado a
las bombas vivientes .... Por otra parte,
lo que ha de suceder sucede, no es verdad?
-Sí, sí-asintió la gruesa señora-la
policía nunca ha impedido que se realice
lo que ha de suceder; pero hablemos de
Priemkof, confidencialmente, se entien·
de, entre amigos ...•
-Cierto, y aun hay que deciros toda·
vía-murmuró indolentementeGounsowski-que vale más no hacer conocer a
Koupriane que por mí habéis obtenido
estos datos, porque entonces, fijáos bien,
él no os creería, o más bien dicho, no me
creería. . . . He aquí por qué hemos to
mado el pretexto de una comida o de fumar un cigarro; entretanto, nosotros ha·
blamos de una cosa o de otra y vos ha réis de nuestras palabras el uso que os
acomode. . . . Pero para que conserven su
valor, os repito, es necesario, de todo
punto necesario, que os calléis el origen!
-Dici~ndo esto, a través de sus lentes,
Gounsowski quemaba con su mirada a

Rouletabille y era la primera vez que el
rep6rter veía bien aquella mirada; nunca
hubiera sospechado en ella tanto fue·
gol. ... -Priemkof-continuó en voz baja Gounsowski, mientras tosía, escupiendo en .su pañuelo de cuadros de color, ha sido empleado mío y nos hemos sepa·
rado no muy de acuerdo, por culpa suya,
hay que decirlo. Después ha obtenido la
confianza de Koupriane, diciendo horro·
res de nosotros.
-Oh! pero todo lo que ha dicho no
son sino historias, habladurías de cria·
dos .... -agregó la grue!'a dama, haciendo girar los grandes y negros ojos furiosos, magníficos -Habladurías de las
cuales se nos ha hecho justicia en la corte ciertamente .... La señora Daquin, la
esposa del primer cocinero de Su Majesjestad, a quien conocéis indudablemente,
y el sobrino de la segunda dama de honor de la emperatriz, que está en muy
buenas relaciones con su tía nos lo han
dicho; cuentos de criados que hubieran
podido desacreditarnos y que no han
producido ningún efecto en el ánimo de
Su Majestad, por quien daríamos la vida,
os Lo juro! Pues bien, ya comprendéis
por qué con sólo que vayáis a decir a
Koupriane: &lt;Gaspadin Gounsovski me
ha hablado mal de Priemkof!&gt; no querría escuchar ni una palabra más y sin
embargo, Priemkof está en el complot de
las bombas vivientes .... es todo lo que
os puedo decir .... Al menos estaba en
él cuando no se había puesto aún en juego el veneno; aquí para ínter nos, eso
del veneno es de admirar; .no parece provenir de fuera de casa, en tanto que las
bombas sí, tal como he tenido el gusto
de decíroslo antes, y Priemkof anda en
él!
-Sí, sí-afirmó la señora Gounsouwski-está obligado a andar en él! También
se han contado a su respecto historias
de criados; todos pueden, como él mismo, hacer circular cuentos de esa naturaleza, la cosa no es difícil. . . . Priemkof
está obligado, no tiene más remedio q ue
dar garantías, que marchar con todas las
ge.ntes de Annouchka.
-Koupriane, ese queripo Koupriane,
-interrumpió Gounsowski, turbado li geramente al oír a su mujer pronun..:iar
el nombre de Annouchka-Koupriane
debería comprender que esta vez es de

todo punto indispensable para p . k f
que el asunt
d
nem o
creéis en ella todavía!
.
to
o que e coronado por el éxi- sowski confidencialment;-repl1c6, Goun, pues de lo contrario p · k
e¡. el o1do, con
definitivamente Perdido'
rtem o.f está horrible tono burlón
repórter en la escale que izo saltar al
. -Priemkof se da ~uent d
ra.
fectamenter
a e ello pery ahora era Priemk ff
.
las copas~p::tf&lt;.° la _señora llenando después de Mataiewl pº .. : .l. Pnemkof
arec1a e al ·
es todo cuanto os oupnane no lo_ sabe, que i'ba a tener que ,combaf
J,oven
bastante? L d á podemos decir! Es todos los revoluc·
.
no solo a
.
,
1onanos
sm
criados ..· .. o em s son habladurías de po11c1a rusa
AG
? a to d a a
a K
. .. .
ounsovsk1 mism '
. oupnane, a todos !
p
o ....
Sí! en verdad sí era dem .
a9uello para Roul;tabille· as1ado todo c1so atacar primeram~~t~ · er~ era pre1
b1!le estaba harto! Ah' '.. . . Rouleta- a ese Priemkof Y á
ba mas activo,
Q ,
sus ombas vivien
cnados Y de bomba : ~sos cue:itos de tes
extrañas
t
·
·
·
·
ue
. d oras eran aq 11. ' ern·b! es Y a t erro-·
mes esas hist . s v1v1entes; esos chis· nza
· '
onas susurrad
mterior de modestos b
as en aquel hilismo Y de la pul~ ,as aventuras del niº 1c1a
rusa I K
·
vincia ·
·.
. urgueses de pro- Gounsowski emple
b
. oupnane y
.
' esas combrnac1ones poJít:co
r
a an a un h b
pesar de saber que h h'
om re a
~~acas, de las cuales sólo aparee.fa ef
los revolucionarios Y a ia pertene~ido a
grotesco, en tan to que el l d
.
• que era amigo de
ble, el de prisión, el de Sib .· a o tern- ellos; el nihilismo por
labozos h
er 1a, el de ca- ra ba como uno de J su parte' con~1.d e·
, orcas, desapariciones dest'
rros, muertes
. .
'
ie- breque pertenecía ~sj:uyo~ ~-aquel bomcelosamene oru~~rtJtnos, bp~rmanecía tan que éste hallábase e 1 polic1~; de modo
.
, an ien guard d
n a necesidad d ·
e JU ·
a o gar a dos cartas traba.
que Jamás se hablaba de él' T d
eso era el colmo de lo horribl o e, todo por la policía v otras Jando unas veces
por los revoluciobuen puro y &lt;una co .
e. entre un narios· de una.y d
'
e otra p t t ·
ñor Rouletabille
pita de am~ete, se· mostrarse
satisfech
ar ~ eo1an que
.
os, suced1e1a 1
pagnel
&gt; y
~a que no.tomáis cham- suce d iera,
porque
a
él
le
. o que
d
. .. . . .
u necesario beber ant
t' era preciso dar
~ e partir, brindar a la salud de I d es garantías ' da, "rrara
, 11 zas a unos
t
nos de I
os ueSo1amente Jos imbe' . 1
Y o ros.
vez á a casa, prometerles el volver una
ct es como G· 6
d e¡a b an coger, o acababa
ap _n se
que~ s, cuantas veces lo desearan ya
tados por Azef a I
n por ser e1ecu.
uerza
de
to
letabill:aps:destdaba abierta para él. Rou- un, Pnemkof, jugando a dos rpezas; pero
0
.
arse cuenta de q
b
cartas, ten abierta para todo el m
ue esta a dna la fortuna de . .
v1v1r largo f
nara todo
undo .. · para todos .. un Gounsowski morirí
i:mpo, Y
.,
s aquellos que tenían unad 1
c1on que hac
e a- en su Jecho con tod I a tranqu ilamente
1
dío al
Er, a gu::io que enviar a presi- religión.
os os socorros de la
.' a muerte o al olvido N'
vo1 en las escaleras
... t ~n gardaSin embarg-o,
JOl'enes Y sinceros
.
etener el ,
o en los pórticos para
co,·a~&lt;-O·
.
nes recu bzertos
d. ,.] ·
.
impetu de los visitantes
.
.
e atna11ttla son l,
d.
.
anza os
: ::tl;:b;/n la c~sa de Gounsowskí ~~~ misteriosamente e!l ¡,
ruso . no sabenª r1.ª!'r1.ºz noche del misre r
un ª':11go, Y él estaba siem- terio
•
'
{J)/ e van
1
importa poco, pues ellos no .
' . mas ,es
odí~
ªs;;:~~r d~u::i~ier servicio, se en una explosión de ti:
piden szno morir
Acom -6 ¡
bombas vivientes/
zo y de amor: son las
a; Roul~~:bil~e ~~pórter hasta la escalede A
i a a atreverse a hablaruand O nnouchka
¡
' para 11 egar a Natacha
*A* *t' k .
e otro le d · · d
'
En
el
extremo
de
ular sonrisa:
IJo e repente con sinRouletabille se apari61e arski-pereulok,
el carruaje de Koup . para de¡ar pasar
pbropósi to, seg-uís creyendo en Nata
que sal' d I
~~au~?
· casa d1?.1 padrecito Alnane
.
ia
e a
-Creeré en el!, ,
.
cibir
al
joven
hizo
d
;x1s,
el
cual
al
aperondi6
ª. ,iasta monrl-le resal mismo t' e ener el coche, grionfieso con énfasis Rouletabil le;-pero tándole
. 1
iempo que . d . ,
que en este· momento no sé dó • vio entamente a la da t eha.
:,e trig1a
Pue da estar
n
-Viitlad en;o·n~~s la bahía de la L z (I) Proceso de la rebelió d
. . . . y ve d
d .
ac1t
nes en Cronstadt d 011 d n e las guarni'cioOI
a ec1rme mañana si tlos Juvenes
..,
cuyos' ,1, , e fueron arrestadas

:r

~t·

t'

~;:~r

er)

¡;!

'

pec1ios eran bombas.

�COSMOS

LOS DINAMITEROS RUSOS

ci~Se ha marchado de nuevo, Excelen·
todo a su alrededor. Hablaban del tiem-Cómo?
po que había hecho, de la dulzura de la
xis?
·
esta
S'r P
h
'd
1
éd'
Sí -respondió Koupnane-y h bía
noche y de la dulzura del crepúsculo, ha1.
ero
a
tra1
o
ya
a
os
m
1
•
'
. d 1 Todo lo que os a
blaban de la sombra bajo los abedules y
cos .... . .
v~z os he cog1
había previsto ha suKoupriane oprimió hasta romperlos, los otros árboles, de golfos radiantes de
d1c~o, 1todo cu~n o tenéis noticias de los
los puños de Rouletabille:
ced1do Y vos·····
a muy
luces de oro, de la frescura de las olas y
.
A
pósito una cos
-Los
médicos
están
ahíl
..
..
de
la suavidad de la primavera del Norenf~rmos?
prbo de e~contrar a Kister
curiosa .. · · aca O
-Pero la generala está mejor,-conti- te; hablaban de todo eso, mientras Kouen la avenida Nevsky.
nuó Ermolai que nada comprendía de priane murmuraba: «iAsesinos!&gt; Sin em-El médico?
aquella emoción;-el General va a reci- bargo era necesario tomar una resolución
,
d los médicos de Trebassof,
birlos, yo mismo los conduciré a donde y esto era lo terrible: un movimiento fal -S1, uno e
, d a uno de
está
la barinial ... .
so, una torpeza sería un aviso para los
en busca del cual he eny1_aó o de traerlo
-Dónde están? . .. .
. .
t es con la m1s1 n
otros y todo saltaría! Era probable que,
mis inspec or ,
compañero de
bajo la levita llevasen bombas, era se·
-Esperan en el salón ....
.
l d t ha as1 como a su
a a a c '
L. hk f Pues bien,
-Oh! Excelencia, sangre fría! sangre guro; aquellos dos hombree; eran dos bom·
c~t~e~to~l n1º:1t~~n ~fdo ~~isados; ni slifría y tal vez no esté todo perdido .... bas vivientes/ Su pecho, al respirar debía
-suplicó el repórter.
m ,e
,
1 ue ha pasado en a
hacer subir y bajar la muerte y su cora •
quiera sab1an º. ~ pues al inspector.
R ou Ieta b'll
K oupnane
·
d es 1·izan zón apoyábase ya en la explosión!
I e y
se
datcha, no han vis od que ha.ya enconhábilmente en el jardín; Ermolai le si·
Arriba se oía un rápido remover de
Tengo la esper~nza \tro doctor y que
gue.
muebles,
pasos y murmullos de voces;
trado en el cammo ª. lo haya enviado a
-Ahí?-pregunta Koupriane.
en vista de la urgencia
las sombras pasaban detrás de los vi·
-Ahí,-contesta Ermolai.
drios iluminados. Rápidamente Koupriala quinta.
d'ó
-~toz. toz.
Desde el sitio donde se hallan, a tra· ne interrogó a Ermolai, quien le hizo saEs lo que ha sucedido-resp?\1
letab11le ~l ~och~ro.gritó Koupriane.
vés de la galería pueden ver a los su pues- ber que los amigos del General estaban
Rouletabi!le, que. se habbía~gp~e:~o :~~::~
-Estáis ocol. cos si llegamos como tos médicos.
con él aún. En cuanto a los dos médicos
Estaremos o •
d ¡ t la
·
t áhdo - 5 m em
'
"d
men e p
. balleros no hayan s1 o
-Nosotros vamos a a .é an ar
Estos están sentados en dos sillones no hacía ni dos minutos que habían lle·
que esos dos ca
h hecho saber en la locos!··
En tanto que st hay una uno al lado del otro, en un sitio de lasa- gado; el doctor de Vassili Ostrow había"dos pues se a
T
prevem
,
d 1 General re- cattst~\~~d
11
· · una sola .... una sola l.... la desde donde pueden verlo todo en las se marchado pronto, diciendo que nada
datcha que los docto;::ba: en su casa, pro. 00 ere·~~~ perderla .... lleguem~s piezas y en una parte del jardín que quequedaba que hacer desde el momento que
bassof no se encon
isado a otros dos y si . qu tranquilamente, como ami· da frente a ellos y desde donde pueden
dos celebridades de la Facultad médica
vuestros agentes han ª:tro se presenta- despacio ~b~n que el general está fuera oírlo todo. Una ventana que se hubiera
se encontraban ahí; sin embargo, a pesar
q ue de un momento a
gos q~e s
abierto sobre su cabeza en el piso supe· de tal celebridad, aquellos dos cabal/e·
rian.
.
habilidad que tenemos rior habría hecho llegar hasta ellos su ros dieron dos nombres que nadie con0Koupriane sobresaltase. .
h n de pe igr,o._
-La umca protes que los supuestos ruido; no podía sorprendérseles por nin- cía. Koupriane pensó entonces que el tal
. Litchkof Y K1ster no .ª
-Pero s1
... 1
Kister, quien es l~ de llega~an osa no debía estar tao gún lado y en cambio ellos podían ver tal doctor era indudablemente un cóm ·
abandado su dom1c1hoL.itchkof me lo ha
médicos!····
ca hubiera terminado! todas las puertas. Hablaban tranquila· plice. Lo más urgente era prevenir a las
acaba de encontrar ª. .fi é t ?
a
~unto
porque
~dido por lo del veneno, mente, en voz baja, natural y mirando personas que se encontraban arriba con
afirmado! .... Qué s1gn1 ca. s -~. Roule·
Pnemko~:/º?re
sión por los cabellos, haciá el frente; parecían jóvenes. Uno de el General, pues el peligro más inminente
0
0
1
-Podríais decirme-:-pros1g~1 e-cómo
habrá
habrá encontrado tao ellos tenía el rostro pálido, dulce y son- estaba en que alguno bajara a buscar a
tabille, que s~ntía ,.vemr qe~i;~ rabéis enP:ro fe izme; e sus médicos¡
riente y largos cabellos dorados; el otro, los médicos para conducirlos cerca de los
se llama ese mspe~tor a 'd'
?
v1olentamen e a
d 11
a los me icos.
I datchal En el un rostro anguloso, fisonomía grave, in- enfermos, o que el General mismo descargapd~
-Hemos l(egadoda d a vuestro co~ flexible, nariz de águila y usaba lentes; cendiera. Evidentemente, ellos no espe·
- nemekofª,mua: hombre en quien puenombre del cielo or en~ los caballos; si los dos vestían largas levitas negras ce· raban sino eso, esperaban morir casi en
do tener la mayor confianza.
chero q~e detenfa aqu~ la villa seremos rradas sobre sus pechos tranquilos.
sus brazos, estar seguros esta vez de que
:!&lt; * *
los médicos. est n Y~~s a matar al Gene• Koupriane y el repórter, seguidos de no se les escaparía! Koupriane ordenó a
Ermolai, marchaban con grandes pre· Ermolai que subiera a la galería y que
. d K priane vuela hacia nosotros quienes va
El carrua¡e e ou d' ha llegado, Y
ral!
cauciones, avanzando sobre la yerba del dirigiéndose muy naturalmente a ellos
I I last La noche tar ia
as s .r el desierto camino, parece que
-Tenéis razón!····
d ye! iardín; ocultos por la escalera de madera desde el dintel del salón, les dijera muy
solos, po
.
llegar a las estrellas;
y Koupriane, moderando su ar b~:tias Que cond1:1cía a la galería y por la florida naturalmente también, muy naturalmenlos caballos quieren llos es ligero como . de su cochero, y éste el_ de su~os de rampa, hall~banse cerca de ellos lo b~s- te, que iba a ver si ya podía acompañarel coche detrá5 1d~c~ero inclinado s~~re hacen detener el car~ua¡e no leJ E mol · tan te para oir lo que hablaban, Koupna· los cerca de la barinia; una vez que suuna plum.a, y e c brazos como si qms1e· datcha casi silenciosamente.
r
ne prestó el oído, ávido de las palabras biera advertiría a los de arriba que nada
ellos, extiende los
,
Ahl hermosa avanza.
·
t
ro
1
s
en
el
vac10.
·
'
de
los dos ¡'óvenes que hubieran podido debían hacer hasta que Koupriane se prera 1anzar o
d
z acurruca·
-Dónde está Priemkof?- m er
er ricos de días que vivir y que morirían sentara; después, Ermolai bajaría dicien·
che 1 hermosa noche e pa '
.d d
~~ a l~s bordes del Neva, cuya serem a Koupriane,
de tan horrible muerte, destruyéndolo do a los dos señores: &lt;Dentro de un minuto si no os es molesto .... &gt;
· t o al padre Ale-Qué tal! habéis vis

ºt

vienen a turbar aquellos fogosos caballos
lanzados al galopp~ · k ft
un hombre
O
Priemkof! nem • • • • •
d
deGounsowski l debí sospec.har, d!~P:;~
-murmura con rabia Koupnane b'll . ·
de Rouleta I e.
de las 1explicaciones
llegaremos a t'iemp o?
PeVro d~ep~~sdentro del carruaje exitan·
an
· ando a los caballos:
do al coc~e~, a~im Más pronto, dourak.'
-Scartl can···· 1 bombas vivien·
~legart\:ánntee~ ~~;alf¡~ 0 antes de lle·
tes·?···· Aht he ahí Elaguín!
ga5r ·
de ·orilla a orilla como si no hu·
a
sostener su carrtra
~iera puentes pare~ oído atento, parecen
insensata. Con .ó el ruido de las bom~sperar
la explosit nliar de un momento a
b
s que van1 a ·es
ón que sarcásticamen t e_se
otro, la exp osi
de la noche hipócrita
prepara ebn ~l r~~ía mirada de las estre·
y dulce, a¡o
Has. De/sron~t(detente)-ordena Rou·

ª

Ít¡~

ª

ª

·

ª

f ·,

ª

ª

~~

~ ~~

ª

�COSMOS

1406

d. ó hasta su pabellón
Ermolai retroce .1
1 ostensiy se dirigió tranquila, n?rmla ~rena del
h 'endo crug1r a
blemente, ac1
.
pasos llenos de
d
b ·0 sus tnmes
sen ero aJ
al ería. era un homnaturalidad, hasta lag d'ó .y además te. r nte·' compren
l
.
1
bre rnte ige
f , extraordinaria, a
nía una sangre . na rtante intendente
sangre fría de un \~:~a tranquilidad sud~ campo. Con e~e la galería, pasó ante
b1ó la escalera . l
alabras que de·
el salón, pronunct\tsi~o. Las sombras,
bía Y subió al pnmt p s quedaron inmóa través de las ve~ ~na los rumores cesaviles de pronto Y .º os 'do sobre el pi·
lvió a 01rse rm
.
.
ron; no vo.
. do y aquel s(1b1to siso, ni nn ligero rm d '
éd.icos levantalencio hizo que los hos ~eO'O cruzáronse
ran la cabeza al tele ºm' bio"' repentino en
. adas· ague ca
.
sus
mir del· piso
. supeno
· r era peligroso.
las cosas
Koupriane murmuró:
- Torpes!

h b'
pañeros a tan
El General Y su\1co~l saber que se
recibido el golpe; s ?
pronta a explo·
hallaban so?re un\m1~~· felimente Er1
tar, les habia ~~ra ~ªen 'seguida dicien·
.
rec10 casi
mable sonrisa de
mola1 reapa
do a los doctores con a
criado de buena casa:
. no os es
-Un minuto, caballeros, s1
molesto.. . .
'lidad con naturaliy esto, con tranqu1
'
dad admirables.
. ..
.,
abellón para dmg1rse
Volv10 a su P t ban Koupriane Y
después a donde .es ªdo sobre el pasto;
Rouletab!lle, camt~:í: muy dueño de sí,
Rouletab1lle, muy K ' · ne estaba ner·
·10 como oupna
tan
tran9-m
. t o, decía al prefecto de po·
vioso
e mqu1e
licía:
.
ronto. Para mí,
-Es preciso obrar "! P n a sospechar
esos dos señores
plan?
alguna cosa. , · ·
,
, 1 que acaba de ocurnrseme,
-:-.He aqu1 .º e -haremos decender al
-d110 Koupnan '
de servicio haGeneral por. ladesf:1:::a por la ventana
ciéndole s~hr e
cha con ayuda de
del salonc1to de Nata Matrena Petrovna
una sábana. Luego, !los mientras se havendrá a hablar cdo:1he para distraerlos
1
d
•
e os he ic o,
ce o qu
1 se pone fuera e pe
mientras el G~~er~atrena baja al jardín.,
ligro· en segm ª
·
los fus1·
'
y llama
a m is .hombres qutenes
larán desde leios.

;;~::z:n

LOS DINAMITEROS RUSOS

_y la casa salta y con e11 os los ami·

gos del g'.nern!

11Os también escapa,

I
alera dee serv1c10
· · y que hsal-Que
rntenten
por ª. ese,
rás del General...
ay
ten al i::i.rdm detl
· cosa'· y decir que·
ua qmer
que ensayar e 'b
al alcance de mi
tengo a esos bn ones

rn,ólve&lt;l
de ponec en p,ác-Vuestco plan"º;' e la pue&lt;ta del
tica si?o en el~a~o h: q~ue da al salón,

ª ac1

salonc1to de
esté cerrada.

'
veo desde aquí .... !

-Est~terra~~~ :el obrador, a donde

-Y si ª ~ue
á i ualmente c;_er.tada
y eso
da la escalerilla,
g no podéis verlo.
I Ión est
sobre e sa
..d. '1 Ob ador está abierta 1
-La puerta e
r
-dijo Ermolai. ó
juramento pero
.
idalanz
se repuso.
1
Koupriane
un .
casi
en segu
-La
2:eneraIa, a l bajar a hablar es,

~

cerrará la pue~ta. di'o el repórter;- su
f¡
e despertar
-Imposible.
J
á m ás que nun·
Ca'
· ... anz'.3Deiadme
ob ra r , tengo un plan.
desean
s
-Cuál?
el tiempo sino de ejecutar·
l O puedo d ecir;
-No tengo
· ''os médicos han
lo, no os
Sólo que es pre·
,
esperado demasiad~.·
están todos; que
ciso que suba ª onñe como si fuera un

d~

Ennolai me acompa
familiar .d~ la ~a;;~!
.
-Subire c~ os vean sospecharán sien·
-En cuan cto de policía.
do vos el
iesde el moment~ que vean
-Vamo · ningún inconvemente padra
que no tengo
á que na a
tarme a ellos, cre~r n
or
pr~sra más deben imagmarse que
sé.
~a p~sado tengo que estar aqut.
lo qu~ céis mal.
el
-Ea
s mi' deber' tengo que
· t estar
te 1 con
G
I hasta el último ms an ·
1
enera b'Il
alzó los hombros ante
Roulei~1
eo heroísmo, pero no se de·
aquel pe %rostir· era necesario qu.e su
tuvo a disc1;1 r¡ en práctica inmediata•
plan se0 p~sie minutos después no ha·
mente: cmc;ontón de ruinas, de muer·
bría smo.~n n la datcha de las Islas.,

~~e

t

~

tos Y ~"~b~f,: sin embacgo, pen~a~e'.•
R~u ef
te tranquilo. En pnncipi~,
ad~ira~~~1~o que iba a morir; la
habi~
. de salvación que le queda
ca
hip
!~~ts
s.ang~e
ha, res1 ia Por completo
.6 y enenla su
pac1enc1a
fría durante la acc1 n

~

unt:

de las bombas vivientes .... Tendrían
' un poco d e pac1enc1a.
·
· ?
aun

vocaba: cuando se levantaba para poner
en práctica su pensamiento, el enviado
Rouletabille; eo el momeoto en que el
de Koupriane, Ermolai, lúgubre y misgrupo llegaba a la escalera de la galería.
terioso llegó hasta ella, al fijar en él su
el intendente, repitiendo su lección dijo mirada, lo había comprendido todo; las
en voz alta:
bombas vivientes se hallaban en Ja casa!
-Oh, el General os espera, ExcelenMientras Ermolai hablaba, un profuncia! Me ha re~omendado que os hiciera
do terror se apoderaba de todos, el golsubic inmediatameote a donde se halla;
ya se encuentrn bien lo mismo que la pe había sido terrible! .... Al principio,
ella misma, Matrena Petrovna, envuelta
barinia,
en la bata de casa de Feodor, en la cual
Cuando todos estuvieron en la galería
violentamente se había envuelto, daba
agregó:
la idea de una loca, tal era el espanto
-La generala va a recibir ahora misque se veía en su cara. Cuando Ermomo también a estos señores, que podrán lai salió, el General que sabía que ella
comprobar que ya está fuera de peligro.
no temblaba sino por él, quiso tranqui lizarla y en medio de un espantoso siY pasaron los tres saludando vaga- lencio había redordado en algunas palamente, Koupriane y Rouletabille, a los
bras lo inútil de las pasadas tentativas,
dos gaspadines que se distinguían en el
pero ella movía la cabeza, movía la cafondo del salón. El momento
K
· era decisi·
beza y temblaba, temblaba de miedo por
va;
y al reconocer a oupnane los dos él, mientras lo contemplaba, sintiéndose
nihilistas podían, como Jo pensara el re·
morir porque nada podía intentar, allí
pórter, creerse descubiertos y precipitar
arriba de las bombas vivientes, sino a
la catástrofe. Sin embargo, Ermolai, esperar a que estallaran!
Koupriane y Rouletabille subieron la esEn cuanto a los amigos del General
calera del primer piso como autómatas,
todos
eran presa de un extraordinario
sin poder mirar detrás de sí, pero te·
pánico, sus piernas temblaban y por un
miéndolo todo, creyendo a cada momen·
to oír un estruendo formidable .... Na· instante sintiéronse incapaces de moverda se movió.
se. El alegre consejero del imperio, I van
Petrovitch, ya no pensaba en sus cban ·
Ermolai, por orden de Rouletabille,
zas y la atroz perspectiva de qrla mezcla
bajó inmediatamente con la indiferencia
desagradable» que iba a producirse den ·
y tranquilidad de antes, y ellos se entro de poco, lo tenía menos alegre que
contraron en el cuarto de la generala:
todo el mundo estaba allí, era una asam- en los hermosos días pasados en casa de
Cubat. Y el pobre Tadeo Tchichinikof
hlea de espectros.
,
,
.
estaba más blanco que la nieve que cuHe aqu1 lo que hab1a pasado arnba bre los campos de la vieja Lituania en
mientras se desarrollaban los anteriores la época de las cazas de invierno; uno
acontecimientos : Si los médicos se en- más que no volvería otra vez a la «tiacon traban todavía en la sala, si no se les ga&gt; y que no haría por su culpa cañohabía recibido inmediatamente, en una near los establecimientos de los farmaPalabra, si la catástrofe se retardaba céuticos por los j&gt;rúta.f.fs enamorados del
hasta entofolces, era una vez más a Ma- matchai .. .. Atanasia Georgevitch mistrena Petrovna a quien se debía, a su mo no estaba muy satisfecho y su buen
amor siempre en acecho, a su instinto semblante había desaparecido, como si
superior de perra de guarda. Aquellos
su estómago no pudiera digerir su últi ·
dos médicos, de los cn:tles ignoraba el
mo gastronómico bocado, pero esto en
nombre, que !legaban tan tarde, y la pre. realidad, no era sino la primera impre.
j cipitada partida del locuaz doctorcillo de sión que siempre es emocionante; no se
V~s!ili Ostrnw, todo en fü,, no la trnn- puede saber así, de pronto, que se tiene
Qu1l1zaban; antes de deJarlos subir a que morir, que se va a morir en una
do~de estaba el General, había decidido mezcla des:igradable, sin que el corazón
baiar ella misma a donde se hallaban pa- deje de latir un instante; las palabras de
ra sondearles y he aquí que no se equj. Ermolai, pues, cambiaron en estatuas de
cera a aquellos amables gaspadines; pe.
Ermolai precedía a Koupriane y a

�ANUNCIOS
1408

COSMOS

de él su alta talla, sin duda a travé~ del
a poco los corazones am!g~s vol·
, el que todos se arroiarar.
ro· poco
piso, propoma
uestos a romperse
n a comenzar sus mov1m1entos
.
.
d •
v1ero
dos Y las palabras volvieron a por la ventana, exp
triste conseJero.d. e
acosmlpabªr:s para discutir lo!: medios de a lgún miembro. El
1 t0·
su
.
·
table ' en clar6 este proyec t odabsolutamente
ondrían al alsa1vac1"6n con mcoherenc1a no
·
ba a t
es
en
cayen
o,
se
P
'd
mvoca
a, pu
los nihilistas, que atra1 os
tanto que Matrena Petrovna
.
d ba a
la Virgen María mientras_. ayu a ble cancel d7d a la ventana harían de ell~s
1 ov1·
Por e ru1 o
Feodor Feodorovitch a cemrst ~ut s\n
adines con un so o m
polvo
de
gasp
T
h'
h'
'kof
que
no en·
de ordenanza y a abrocharse.e cm u~f '
. t Tadeo c ic 1111
el
General
quería
monr
de
um
orm1en
o.
haba
toda
la
culpa
a
pues
contraba nada, ec
1· ' de no ha·
.
los de la po 1c1a
me.
· f
a salvarlos· por
Atanasio Georgevitch con los o¡os ue- Koupnane y a
ber
inventado
algo
par
d las órbitas Y el torso enc?r.v~do, qué no se apoderaban de 1os m'h"listas?
~
á).
~~moe si quisiera oculta~ a los ~1
( Continuar ·
que se encontraban prec1samen e e

ht~~j~

ESTO ES ORO
Así nos dicen varios de los mineros que han adquirido el libro

LOS SISTEMAS DE

CIANURACION
APLICADOS A LA
EXPLOTACION DE MINERALES DE ORO Y PLATA
POR

MANUEL MA TEOS ORTIZ
La opinión de los que conocen esta obra ha justificado el prólogo que
figura al frente del libro y que dice así:
''Como secretos de los dioses, revelados solamente a los elegidos: como palabra sagrada que conocen no
más los iniciados; como manifestaciones diabólicas, compradas al precio de la uanquilidad del alma en una
vida ultraterrestre: así fueron tenidos y conservados durante largos siglos los conocimientos relativos a la extracción
de los metales
fiar,
ampliamente
y con preciosos,
élaridad. Que este libro, que con satisfacción lanzamos al público, se propone ruono~ra·
Y la Química, el hada bienhechora de los tiempos modernos, la ,1ue avara de dominio intelectual. pasa.
como efluvio de Primavera, susurrand o secretos al oído del experimentador; la que ha gustado de encubrirse
por mucho tiempo con el bizarro y aterrorizante ropaje del hechicero y del preparador de 1ósigos, y alojádose
con extraña preferencia en la altura de la torre conventual o en el sótano del castillo nobilia, io: el hada maripo.
seante que inspirara encontrar entre espirales de gases, re burbujear de líquidos y crepitar de hornos, la Piedra
filQsofal y el Elixir de larga vida, fué la creadora del periodo misterioso qae apuntamos. Necesitóse del genio
gigantesco de los Lavoisier y de los Berthellot, de los Dumas y de los Boussingault. Para que la volubl~ diosa se
desposara con el humano anhelo. Desde entonces, a la claridad radiante de una aurora de regenernción. el
espíritu científico descorrió el velo del misterio y arrebatando de su alto sitio a la Magia y a la Alquimia. fué a
darles sitio en el augusto ten1plo de la Historia.
.
._
Una raza fuerte, descendiente, en su origen, de la culta 'Inglaterra: la misma que ahora lo es de ,odas
los países civilizados del Planeta y que tanto intensificara, desde muy temprano, el luchar por su existencia,
destacó de entre las conquistas de la Química, las que se refieren a la extracción de los metales preciosos, para
hacer con ellas un solo cuerpo de investigación,- de doctrina. Los primitivos resultados de su labor. si bie11
mediocres, satisficieron en mucho sus necesidades inmediatas, y el beneplácito por esta satisfacción identificó
a la raza con el deseo de posesión sin límites de esos metales, al calor de la ambición y del e~oísmo con , ue
1
convino en caracterizarse desde luego. Absorbió la savia de su propio suelo: agotó la~ riquezas maravillosas
de California; fué a Alasb sobre gruesa alfombra de cadáveres a extraer tesoros fabulosos; ha extendirlo una
red asfixiante de líneas protectoras de fundos mineros por sobre las ricas !Urgencias de la libre América y con
su genio emprendedor sin miedo acabaría por realizar sus sueños de posesionarse de todo el oro del planeta
para satisfacer su ansb de dominio mundial. si los medios fáciles y baratos de-explotación minera continuaran
siendo
hermosaundesecreto,
Castilla.densamente velado por las dificultades que el idioma inglés ofre¡;e a los pueblos del habla
La Metalurgia de los metales preciosos, especialmente del oro s ele la plata. ha avanzado prodigiosamente, al grado de confiarse a las propias fuerzas de la naturaleza, casi por entero, la obra de extracción.
Dar a conocer uno de los sistemas metalúrgicos. el llamado de Cianuraci,ín, el más moderno y ventajoso
bajo todos conceptos. es el objeto de esta obra. que encarecemos al estudio de los hombres de capital y de aqu~llos que desearen obtener pingües salarios, poniendo al ~ervicio de las R'rand~s empresas mineras las firmes
enseñanzas relativas a dicho sistema, que con indiscutible facilidad se adquirirán en este trabajo.
Nuestra Casa Editora, más que obra comercial. hace obra patriótica al patrocinar la difusión de los
numerosos y muy útiles conocimientos debidos a la práctica larga e inteligente 4ue en importantes haciendas
de beneficio ha efectuado el Sr, '.Wateos. autor de este libro.
Nuestra Casa Editora, s i no contara con el apuntado timbre de satisfacción. añadiría que es ella la
Primera
que en
M~xico,
y quizá en el Continente Americano, da a luz libros dj! la índole y del supremo alcance
del
presente,
esc,·itos
en castella110.
No nos detendremos a analizar la obra del Sr. Mateos. l3&amp;ste,í los dos hechos apuntados para hacer su
presentación. El público se convencerá de que por la claridad de exposición y por el acertado plan con que Jia
sido concebida, podría ponerse en manos de un escolar.
Ojalá no nos equivoquemos al creer que con ella prestamos un eminente servicio a la riqueza pública
de los pueblos hispanoamericanos. Quedarían. así, compensados los esfuerzos que se ha impúesto. ·•
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              <text>Cosmos Magazine Mensual, 1914. Año 2. Tomo 4. No. 23. Enero</text>
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              <text>Revista mensual con información ilustrada de la República y el mundo. Incluye notas sobre música, poesía, deportes, bibliografía, diplomacia, agricultura recomendaciones para el hogar, sección femenina e infantil.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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