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                  <text>A~o VI.

:MÉxwo,

Do~lINGO

29

DE ABRIL DE

1906.

NUM. 18.

•

EL HOGAR: DE UN LABRIEGO RUSO.
Cuadro de lván.

�-

295 -

blancas alas. De allí remontará el Yuelo des- · Tal paNljc de la vida de Beethoven fué
pués. con las manos llenas de presentes, á la sin duda el qur inspiró y sirvió de asunto á
desolada ~an Francisco, donde las lágrimas !-\chi veninger para su gran cuadro que hov
de algunos de los que sufren, se convertirán , reprocl ucimos.
·
al secarse, en santas bendiciones.
Habrá en el Eliseo bandas militares, or- --}o(- -questas, bailes, i'estautants, cantinaEl, juegos
tle spo,.t, funciones teatrales, etc., y se dirigirá una invitación al comercio, á las autoridades, á las compafiías de teatro, nacionales y extranjeras, que actúan en la capital, á
De •'Cardos y Lirios."
los principales centros artísticos y al pú blico en general, para que contribu van ·á esta
obra buena y simpática. ·
· • ..,.. ~ J
l·na inmensa agua gris, inmóvil muerta
,
'
¡Xuestra entusiasta felicitaeión para....;~ so brP un 1ugubre
páramo tendida; '
simpático grupo que :· briga e11 su ser la~ e:-;- á trechos, de algas lívidas cubierta,
peranzas para el porvenir y en cu~·as manos ni un árbol, ni una flor, todo sin vida,
l'Stá el mañana &lt;le nuestro querido ~léxico!
¡toclo sin alma en la extensión desierta!
"Cn punto blanco eobre el agua muda,
A g u s tín A güer os.
sobre aquella agua de esplendor desnuda
se ve brillar en el confín lejano:
- -- )o( - -es una p;arza inconsolable, viuda,
emerge como un lirio del pantano.
·
BnthDY&amp;n sorprendido por una tempestad queEntre
aquella agua, y en lo más distante.
esa ave tacituma en qué medita?
•
Xo ha sacudido el ala un solo instante.
~abido es que cuando el gran Beetho\'en y allí parece un YiYo interrogante
·
esrrihía sus sonatas ó sinfonías, el maestro que interroga ft la hóveda infinita!

LA GRAN TRISTEZA

•

Rubias y Moren.as.

Ha poco una hermosa joven fué destituída
de la compañía dramática de Lillian Russell por ...... ser morena, pues que la directora afirma que pura que sea bella una mujer
debe ser alta y rubia.
Natura,lmente que esto causó sensación y
planteó de nuevo la cuestión de sobre si es
la mujer rubia ó la de pelo negro la que debe llevar la supremacía de la belleza en el
mundo.
Lil1ian Rusi;ell, que es una bella rubia
americana, dijo que le parecía que las mujeres de pelo negro, elevándolas Ct pesar de este
placentero reconocimiento, no son las mujeres más bellas. " Está por demás reiterar
lo que ya he dicho á este respecto, agregó;
es mejor tomar las reglas en general que en
particular, las cuales, refiriéndose á las mujeres de E::;paña é Italia, dan un excelente
apoyo á su argumento.
"Hay pocas mujeres bc&gt;llas en Italia y España. La razón ele e8t11 es que las señoritas
de Italia ó Espafin , en laflordesu edad, son
aún tan jóvenei,; corno meramente bonitas,
pero no bellas mujeres. .\ los diez y seis años
están ya en su apogeo, (t los veinte comien~an á declinar, y á los veinticinco ya no tienen atractivos.
: 'Aun conce&lt;lienclo el rápido desarrollo de
las mujeres de los trópicos, está fuera 4e duda que un talle esbelto de una muchacha de
diez y seis años, merece el calificativo de la
hermosura. Demasiado bonita, pero con una
belleza que equivale con relación á ésta, lo
que un renuevo con relación á un roble, ó la
lucesita de una estrella comparada con la luz
del sol.''
Pero, una eélebre crítica americana, Blitz,.
que discutió sobre la belleza de las 11:ujeres
en las páginas de una revista, nos proporciona varias opinione!l C'Ontrarias, entre ellaK
la de Rosa Guerrero, hermosura española de
pelo negro y que ha cautivado á I?rnchos ron
Sus ojos, esos ojos
Dilatados cual mares sin riberas,
Esos ojos tan negros y tan grandei;
Con pestañas tan grandes y tan negra~ .....
como la de Iniplacabl(', de NcrYo.
Pues bien, la Guerrero dice: «Las rnbias rnn
raramente hellaf', pero generalmente bonitas. Esto es reconocido. n
Lillian contesta; mas por mucho que diga,
por mucho que piense, por mucho que cavile, nunca dejarán de ser encantos y atractivos cual ningunos; el contraste que producen el cabello color ele azabache y una
piel blanca con dientes de perla en medio de
unos labios color de rosa, unas brillantes mejillas de color vivo y unos ojos negros fascinadore!l. ¿.\ qué puede compararse una
mirada de ojos negros'? ¿qu' én resiste una
de esas arrebatadoras miradai,'?
'Cna rubia será graciosa y bonita, pero
una mujer con el brillo de negro diamante
en sus ojos, el lucimiento á toda rapidez, favorecido con los rayos de un sol color de fuego, despejada, arrebatadora ; es hechicera, y,
ese es el tipo de la morena.
En cuanto á gracia no dejan de tener, y
rn ucha. las trigueñas.
Cuéntase que al repartir Dior, todos los do-

" ...... l\Ie despertó una mus1ca: uno de;
nes con que ha favorecido á los mortales, á
última hora se presentaron solicitando au- esos pianos callejeros. Salí de mi cuarto
diencia las mujeres rubias, con la idea de re- llegué hasta las habitaciones de la parte ~
clamar su parte en el botín, y...... Dios les ja del pala.cío; me asomé á un balcón de
que dan á esa calle estrecha, de casas ~
preguntó:
-¿Qué es lo que queréis'? Ya os be dado bres ...... Desde que era yo rriuy niño no reel oro de vuestros cabellos, he retratado el cordaba haberme asomado á esa calle....,.
cielo en vuestros ojos, qué cosa, pues, os que- Siempre me pareció obscura y triste. PeR)
hoy es un día tan hermoso como de verano:,
da que desear.
El sol lo alegraba todo; el piano callejero ~
-Y ellas contestaron: grada, Señor.
- Imposible, dijo el Creador, se la han naba con música alegre; unos chiq~
bailaban ; la gente hacfa corro, 1eía; can~
llevado toda las morenas ......
• ha también al aire de la música .....
Una ópera de costumbres mexicanas.
A los balcones, abiertos de par en par,
asomaba la gente; frente á los nuestros hay
Acaba de poneree en la escena de uno de uno todo lleno de plantas y de fl ores,
los teatros de Washington y después pa~ará su persiana tupida de enredaderas y ja.
á Nueva York, una ópera cómica, música de de canarios, que se alegran también ~on
Raymond Hubbell y letra de :Miss Clara Dris- bullicio de la calle y repican sus trinos 'a
coll, dama texana muy conocida en México, dos ......
y de ::\Ir. Roberto B. Rrnith, autor del de
Pasó un vendedor de flores, con HU bo
c(Fautana. n
co cargado de rosales, de daYeles, de
Esto no tendría mucho interés para nos- mas .... .. f nas muchachas le llaman d
otros si no fuera porque la ópera de Miss Cla- el balcón florido, y contratan la compra
ra se llama c&lt;La )Iexicana" y el libreto es de una maceta de clavel&lt;'s, entre mil agud
costumbres tropicales de nuestro suelo.
y dichos picantes ...... Xo conviene el preci
La escena pasa en Cuerna.vaca y los prili- el vendedor las increpa; ellas le re¡.pond
cipales personajes de la obra son:
con donaire; la gente ríe, yo también, y e
Tbomas Q. Reabrook, quien desempefla vío á Yicente á que reparta unas pesetas
un empleo de corredor de Wall f-treet, y tre los músicos y los chicos que bailan,
quien mientras se encuentra en México por para que compre Ja maceta de rlavelcs y
sus negocios de minas, se llega á ver en la envíe Íl las muchachas, sin decir quién
grandes aprieto . con un capitán del ejército envía, para que sueñen con olg(m enamo
mexicano, debido á su extraordinario pare- do misterioso ......
ddo con un revolucionario.
Y todos se alborozan m[u;, y la calle se U
El deber del capitán es capturar al revo- na de ruidos alegres de música, de trinar
lucionario; pero es más dado á los placeres canarios, de reir de 1muchachas y de chiq
del amor mejor que á los de la guerra, y em- llos..... Es la vida, que alegra en un día
plea la mayor parte de su tiempo enamoran- Jlayo la calle obscura de las casm; viejas
do á la novia del verdadero jefe de los des- pobres; alegra también mi alma que, an ·
eontento8, quien lleva el traje masculino sa de vida , SE' abre de par en par, como
para poder seguir ú su amante, Rodrigo Cor- viejo balcón rlc nuestro palacio, que yo
tínez.
había abierto desde nii\o ......... n
L11s decoraciones de &lt;,)Iexicananson extremadamente pintorescas: representa la primera rl mercado de Cuemavaca; la segunda Una fiesta estudiantil.
la hacienda de D. Rodrigo, y la tercera los
famosos jardines de Borda de Cuernavaca.
Xo obstante que no fueron entre los me
La última decoración es particularmente be- canos residentes en San Francisco Califomi
lla: es una fiel repres1-ntación del gran lago ni muchas las víctimas, ni cuantiosas I
de los jardines de Borda.
pérdidas sufridas por ellos con la horren
En cuanto al mérito artístico dicen los catástrofe, el simpático grupo de estudian
americanos que la música es excelente, pero á iniciativa de los de leyes, organizan u
que el libreto tendrá que corregirse total- fiesta monstruo cuyos productos se destin
mente, pues en lo general es débil y los diá- rán á soconer á aquéllos.
logos en su mayor parte execrables. Dos de
A nadie ha sorprendido que tan noble
los números musicales, "Iwas suposingn y levantada idea haya brotado de lm:: abogad
"rnited we3tand,» prometen ser el furor de en ciernes, ele los futuros galenos é ingen'
la temporada. En particular, «rnited wes- ros, pues desde muy remotos tiempos, el
tand,, es una marcha muy bella y ((pegajosa. ,, tudiante ha simbolizado siempre, junto
nl was suposing» es un hermoso vali-.
la alegría y el talento, los caros sentimien
de amor á sus semejantes y el más patrióti
El estteno de anoche.
celo.
En la obra de Jacinto Benavente, "Jlás
Las fiestas estudiantiles son siempre a
fuerte que el amor ..... '' que se ha de haber didas con entusiasmo y cariño (recuérd
~strenado anoche en el Arbeu, hay un pasa- el festival de la Preparatoria hace tres a
¡e muy hermoso que tal vez no esté frn~ra de justamente); por lo cual es de csperar~e Q.
lugar incluirlo aquí.
los que hoy, á más de representar la cienc1
El enfermo duque de Talavera cuenta en las locuras de la juventud y el buen hum
~l cuar~? acto, á su madre y á su esposa, la toman la bella representación de la carid
1IDpreswn agradable que le ha producido han de tener el mejor éxito en su empr
una mañana de sol, un piano callejero qur
La fiesta proyectacla será probablem
se detuvo á tocar ante las ventanas de su pa- en el Tívoli del Eliseo, sitio sobre el cual el
lacios.
gel ele Caridad ha tendido ya otra:- reces

Jéi

L A.S

~Ol!tu111hrali,1 trazar una especie de ~1,e,w,.10, acomodado al asunto escogido; con dio
no se proponía manifestar por medio de mr.1,o~Ílll:! el pensamiento que las hizo brotar:
u_mcamente pretendía qur. la &lt;.&gt;sccna que imag!naba despertase y sostuviese su in8pirar16n.
En una ocasión, ci;tanclo Beethoven en el
cam¡&gt;&lt;?~refiere uno de sus biógrafos, le sorprend10 una tempe~tad. Beethown, impasible, re ?etuvo y permaneció allí unos mon~entos sm hacer caso de que el agua en fo (¡
cantaros ~· trai:;pasaba Hl~ Yestidos. l J en11,a
en su maleta la so11alct &lt;'11 fo 111e1wr que acabab~ &lt;~; componer, la cua.'l á renglón seguido .
corng10. Fut después el ilustre sinfonista á
1
·asa &lt;le Bigot tlonlle somif ndosc mostr6 la
i,;onata, CU)'O original se veia lleno &lt;le ra~paduras •1u&lt;· aún l'f:taba mojada.

ERUPCIONES DEL V IEIUBIO.-Lluvia de cenizas.

,h e t.ribte, responde: Alguna tarde
en que rasgabas el azul de Enero
con tu amante feliz haciendo alarde
de tu blancura, el cazador cobnrde
hirió de muerte a l dulce c:ompai\ero'!

,

O fué que al pie del saucedal frondoso.
clonde con él soñabas y dormías,
al recio empuje de huracán furioso,
rodó en las sombras el alado esposo
:-,obre las secas hojamscas frías?
O fué &lt;1ue huyó el ingrato, abandonando
nido y am01 1 por otras compaliera;:.
.v tú, cansada de buscarlo, amando ·
eomo siempre, lo esperas sollozando
6 perdida la fe .. .... -"ª no lo espera~'.?

Dime: Bajo la nada de l?s cielo:-- 1
alguna noclw la tormenta impía

cayó sobre el juncal, y entre los velos
de la niebla, sin vida tus polluelos
flotaron sobre el agua .... .. al otro día?
Por qué ocultas ahora la cabeza
en el rincón del ala entumecida?
¡Oh, cuán solos estamos!... Ye, ya empieza
á anochecer: ¡Qué iguales nuestras vidas!....
Xuestra desolación! .... .. Xuestra tristeza!
Por qué callas? La tarde espira, llueYe,
y la lluvia tenaz deslustra y moja
tu acolchado plumón de raso y nieve.
¡Huérfano soy!. ..
La garza no se mueve ..... .
,v el sol, ha muerto entre su fragua roja!
JU,IO

f

LOREZ.

(C..olombiano.

- --

- )o ( - - - -

C Of11. S EJ OS
Antes que así como á las tiernas hojas
tus ilusiones queme el seco estío,
darte quiero un consejo, ahijado mío,
que mi llanto me dicta y mis congojas.
Bailado en áurea luz y tintas rojas.
cielo parece el mundo; pero es río ·

Cuadro di¡ Glovaeobino

que arrastrará con ímpetu bravío
tu corazón al mar, si en él te ru:rojas.
Ya en la negra estrechez, va en el regalo
si anhelas dicha -y paz, trata; sereno,
'
al mundo, como á un loco, con el palo·
.
'
no busques propio bien en dafio ajeno·
'
&lt;luda del bueno, y sin fiar dt'l malo.
no te alejes del malo ni dPl bueno.
lIERIBER'fO M JRA\"ALLES.

- - - ) :o:{-----

O ANT A R
Si hablan de tí desvergüenzas
~lira con lástima el dolo,
Que á tanto se atraYen
Las alma~ hechas de lodc,.

�- 296-

297 tran todo lo que quieren: joyas, porta
das llenos de escudos, carteras llenas dt
lletes ele banco y mil cosas más.
Sin embargo, no queriendo pasar por~
Jondrado ni por vhiionario, se contentó~
decir en voz alta, seguro de uo engañarse.
-:--En t~do caso, por lo m~nos,. tend}'á ~
q_umce mil.francoR ......... si~ qumce o veiii¡
sm duda mnguna ........ veras lo que te~
Contentos con la perspectiva de los fil
mil duros, ninguno de los dos se aventllJ.'6
Yariar la cifra, contentándose con hacer ¡p.
yectos y con acariciar ensueiios. Por lo p- ,
to, era necesario mejorar la tienda. Duraat I
:ilgunos momento~ no se trató entre ellosj:
no de la futura instalación. Los quince llli
francos serían una mina inagotable.
,\l mi:-;rno tiempo, el elogio del tío ToD!iJ
brotaba de sus labios entre cálculos 11Utlle$.
cos y entre palabras de esperanza. El oldi
do
que comenzabar1 Íl sepultar su pro¡j
pasado, sepultaba al mismo tiempo el
do del difunto.
Lo que siento-decía la mujer-es no
ner ni un retrato.
· ·
-El mejor de la familia-decía el ma •
Y durante algunos días no comieron
bocado de buen pan, ni se lleYaron á sus
hios una copa de buen vino, sin murm
-¡Pobre tío! ...... ¡~i (.l eEtuviese aquf!.
-¡Qué contento se pondría, en ef~to!
Figurú ban8e al buen Yi&lt;::jo trahajai,do
ra ellos, economizando para ellos, v~vi
virtuosamente entre pri rnciones y trh,t
,· esa nue,,a vi:-:ión les enternecía de una
i1era singular. El árbol del amor renllció
pronto en el alma del marido.
·
.\ veces, rr.ientras sug imaginaciones
&lt;·al.mn eas~illos en el aire, Rus manos r.e u
estrechamente&gt;, formando entl'e ambos un
zo carifioso.
.\ la horn de comer, ¡,or la tarde, l?s o·
&lt;le la sefiora llenábanse de lúgiimns &lt;)U:t
su marido decía lernntnndo su voz: ¡
-¡A. la :-alu&lt;l del tío!
j
Simonnot c·bmcnzaha, sin embargo; ÍL
('er seriamente HlS dtlculoi;, conrenc:ién
de que loi; &lt;1uince &lt;&gt; Yeinte 1~1il franeos:no
rían inagotaJ5les. J~ra, pues, net1Cst1~0
muy juiciorn¡.; y no eonsiderar la herenci
no como el principio de la fortuua. ·
La mujer lHtbla.ba ~'ª de &lt;'omprar una •
da en los grandes « ho11 le,·ard:-."
El marido la dijo:
- Me parece que &lt;·onrs d&lt;;&gt;11iasiado,
Ella respondió:
-Pero, y despué:- de todo, ¿.por qué no
de Fer sino Yeinte mil, los francos de la
rencia'?
El se puso {t recapa&lt;:itar sin atreYerse í1
eil' nada: pero su drseo :' su imap:inR

en

HABANA.-\fonumento:erigido á los estudiantes muertos en la guerra. ·

EL TIO TOMAS
El señor y la seiiora Simonnot :-e quedaron estupefactos cuando alguien les trajo, una
mañana, la noticia de que el tío Tomás acababa de morir, dejándoles su fortuna como
herencia. Ambos habían conservado un recuerdo tan vago del tal tío, que tuvieron necesidad de hacer un esfuerzo para acordarse
del pobre trapero, con el cual los había ligado un parentesco lejano.
Pasada la primera impresión , marido y
mujer se miraron moviendo la cabeza. El
hombre hizo una mueca de desdén, y dijo:
-Por insignificante que sea, sit'mpre es
preciso convenir en que esa herencia es una
ganga. Figúrate, por ejemplo, que no s~an
sino cien francos; eso nos bastará para pmtar de nuevo la relojería, para pagar la compostura de las lámparas de gas. del almacén
y para hacer las otras reparac10nes en que
pensamos desde hace tiempo.
Poco á poco lm, recuerdos de la señora
Simonnot fueron aclarándose. Acordóse del
tío Tomás, que vivía siempre cual un oso,
lejos de su familia, que lo miraba con el más
profundo desprecio, y calculó que había
muerto á los ochenta años. de edad.
- Sin duda el oficio de trapero- dijo al
fin-no debe ser muy productivo; mas, á
pesar de todo, ¿si hubiese trabajado toda. su
vida? ...... ¿si, como es probable, no hubiese
gastado ca:;i nada? ...... porque esa gente come con tres cuartos.
-En todo caso-dijo el marido-la idea
el~ legllr. su crfortuna» no deja de tener gracia.
Pero la mujer seguía haciendo cálG,ulos:
- Supongamos, por ejemplo, que no sean
más que ........ .
Y después de v~cilar un moment~, 7om.o
si la cifra le pareciese enorme, ternnno diciendo:
- ¡Cuatro ó cinco mil francos!
El marido alzó desdeñosamente los hombros· pero cuando hubo reflexionado bien,
com~nzó á sonreir y dijo con una alegría
brusca:
--¡Caramba! pues si en efecto hubiera :-sido
tan económico como tú crees ........ .
-¡Ah! lo que es eso, sin duda. . .
-Pues entonces ...... con esos vieJos maniáticos uno no sabe Íl qué atenerse ... pero....
Sus palabras tepfon tal. ac_ento dej grnyedad profunda y sus movimientos sugenan

tan altm, esperanza¡.;, que la mujer interrnm
pió de nuevo, diciendo:
-.\ tí se te figura, pues ........ .
Pero él no se atrevió á responder categóricamente y sólo dijo:
-~o, yo no me atrevo á asegurar nada ...
lJero ..... en fin ..... ¿,No leíste hace poco tiempo lo que decía el ((Petit Journal'?n Pues dt&gt;cía que un hombre como el tío Tomfoi, un
viejo trapero, había encontrado doce cubiertos de plata en un montón de basura ......
.\rnbos comenzaron á miran;e con ojos en
cuyas pupilas brillaba ya el reflejo del oro.
-¡Oh!-dijo al fin la sc11ora Rimonnottú me espantas ......... Mira que si la herencia fuese de veinte mil francos! ........ .
-¿,Y por qué no'? Esos viejos avaros SU&lt;'len ser mu,v ricos.

11
Al día siguiente, el relojero despertó muy
frmprano ú :-u mujer para decirle:
- ¿.Sabes·? .Ahora me acuerdo de haber leído hace un año, en un periódico cualquiera.
que un trapero había muerto dejando, bajo
su colchón de·paja, veinte mil francos en oro,
sí, en oro purísimo.
El oficio del tío Tomás comenzaba ya á
parecerles noble y respetable.
-:Xadie sabe-continuó el señor Kimonnot-lo que son los traperos. Ellos encuen-

cledan 1·omo su urnjer: ((¿Por qué no han de
ser sino veinte mil?&gt;•
-¡Al fin y al cabo, era 'll1 noble trapero!
- Y-sus gestos terribles evoeaban la., figura
' ,le un trapero que huhirs~ dominado Íl la humanidad.

ese viejo oso me• inspiró siempre
nna gran desconfianza.
-Lo cierto-concluyó diciendo el marido-es que 110 tenemos
mús remedio que aguantar. Hemos sido ,·íctimas de un robo mis&lt;'rable y nada más.
111
Los ::::limonnot, en cfeeto, recibieron con resignaciún el dinero,
El Jía lijado -por el nota rio para la apertu- contentándose con cambiar de cara &lt;le! te~tamrnto, llegú al !in, )' los señores sa, con estalileeer una relojería alSimonnot supieron qur rl tío TomiÍ.s les ch·- go m~or en nn barrio elegante y
jahn reinticinco mil francos.
l·On gannr diariamente el doble
.\mhos se volvieron algo púlido::1: pern de lo que siempre• haliínn ~anndo.
rmrn&lt;lo llep:aw11 (, ~11 ea~a. el marido no pu- 1&gt;man te nnH'hos me:,;, s ni siqnil',lo ronte1wr:-c:
ra pronu1wiarun &lt;'1 nombre del
-Y:t lo ye¡; elijo -Yeinticinco mil fran- difunto tío; pero t'!l el fondo i-iemcos nada niás ..... .
pre pens:u on en él &lt;'nn rencor.
La mujer se npelotú en un sillún :-in rc:-- .\lguno,; n1ios mú~ tarcle, Simonpond1;r una paJa bm. En toi:ees, t'I re~ojel'l I not Je:-; contaha ú :-:us an1igos por
plantos&lt;' frcntr a ella y contrnuo. moviendo la noche, á la hora del clominú, la
ferozmente los brazos:
hvcnda dl' &lt;'SP abomina.ble tío
-¡Yrinticinco mil francos, es decir, cinc·o Tomú:-; que los dt·spojú (t ellos del
mil 1luros! ...... rn homhn' &lt;tll&lt;' recogía por- clinero que l&lt;'s coi rcsµontlfa parn
tamonedaf: y joyas todos los días...... . un ir ú embonaclwr~&lt;' con nmt mnlhombre que no tenía necesidad dC' gastar titucl clP ¡rente perdida.
mucho ...... porque, en efo·to, no tt'nía nece.JK\:\ H1mm.\c-11.
"i&lt;lad dr mida ...... ¿.Qu? haría con su clinero'? ...... estoy seguro ele que en vez ele guarclarlo iba con mujeres. .r que en vez &lt;le trahaj11r se emborrachaba...... Sí, tu tío era un
perdido ...... ¿Quieres que tr diga? Pues hien,
si estuviera l'ÍYo, ahora mi:-;mo iría yo á meterle
, en el hociro su!- veinticinco mil porque(De un libro recientemente publicado en Parls.)
nas ..... .
Luego se ('alrnú, .,· bajando algo la voz, siHe tenitlo oportunidad de oir Íl
guió diciendo:
Lamartine en 1848. Lo he oído
-¿,Ya lo ves·? Torlos los miemlffos de tu diez veces en el hotel de Yilla Y
familia han sido unos marranos. Tú eres en el Palacio Borhón, es derir, ei1
una excepción; pero los demás fueron unos circunstancias solemnes.
verdaderos granujas. Confiesa que la conHasta entonces YO había escuducta del tío Tomás era horrible y á los chado á todos los inaestros de la palabra y
OC'henta años ¡caramba! es necesario hacerse había podido apreciar la altivez de Berryer;
respetar, ya que no por sí mismo, al menos la magnificencia y el desdén de Guizot; la
por sus parientes, ¿.no es verdad?
frase amenazadora de :'.\Iontalambert; la acti-Sí-eontest6 la mujer- yo reconozco tud de )fichel ( De Bourges); la precisión
que no tP falta razón; pero bien r,:ahes que cautivadora de Thiers; la clarid,1d de Dufaure; la palabra llena de colorido de
Ledrus Rollin; la riqueza de efectos de Yíctor Ilugo¡ la ironía de
\"íctor (.'ousin y la abundancia de
.Julio Fabre. ·
.\quí se me escapan muchos
nombres.
Lamartinc los superabaá todos
por el hechizo y p~· la grandeza
de su frase.
El 4 de :\layo, día de la apertu·
ra de la Constituyente, subió á la
tribuna y defendió t·on calor los
actos del Gobierno pro v i sor i o,
aquella dictadura benigna &lt;le sesenta días, contra la cua.l se alzaron las serpientes ele los arrabales
r los ga:1"os del capitolio. Toda
la sala estaba en éxtasü, Y la Asam ·
hlea. sin ningnria protesta, acabó
por declarar que el Gobierno pro:
Yisorio hahía merecido el b:en de
la Patria.
~o quisiera engolfarme en querellas de partido: i:;in embargo,
me ha sido necesario hacer \'Sa
corta excnréón histórica p a r a
marcar la rvolución de la tisonomía del poeta. Como personaje
polítit•o, Lamartinc se ha mezclado en los asuntos públicoe golanwntc cuatro años, del 2~ de Febrero al :2 de Dic-icmbre. Desde
el día que siguió ú la noche siniestra, ft la noche del crimen, como
ha dicho otro gran poeta, vol \'i6
:l la vida privada, entregándose ú
otras tareas.
Rejuvenecido, t'ncontrando el
vigor &lt;le su juventud, se entrega
á la más asombrosa labor literaria
HABANA.-El Morró.

ta 1obreza dt [amartint

1

1

1

,.
""

HABANA,- Entrada de la Bahía.

HABANA.-Calle del Obispo.

á que se haya entregado nunca un hombre
tle estudio. En menos &lt;le diez y seis años trabajó con la sola mira de pagar sus deudas-en sesenta vclúmenes en octavo, escritas en
su bello estilo, transparente como el cristal
de roca.-Hay de todo en esa obra: páginas
de historia, novelas, crítica, confüfencias íntimas, es decir, los esfuerzos de un benedicti•
no. En fin, para acabar el diseño de su personalidad política, relataré uno ó dos hechos
que demostrarán la heroicidad de su conducta. en los primeros años del segundo. Imperio.
:Xo dejó de protestar, ni por un momento,
eontra el golpe de Estado. A ese respecto, su
opini(m era idéntita á la de ilichelet, Edgar.
Qninet y Alejandro Dumas.
l 'alurosamente, envió sus votos de simpatía á la roca de Guernesey. Cien , eces se ha
citarlo el matrimonio nustavo Nadaud, que
prefería una invitación á casa de la Princesa
~Iatilde á una ~imple comida en la pequeña
habitación de la calle Vill-1' Eveque; pero
años antes de la emisión de este epigrama,
Lamartine había hrcho constar su oposición.
'Cn poco antes del 2 de Diciembre, se hizo
cargo de la dirección y redacci(m de El País,
entonces diario republicano, y tomó como
compaüero á :'II. .\rturo de la Gueronniere,
quien aseguraba que nunca podría hacer buenas migas con Luis Bonaparte. .Al día siguiente del sangriento suceso, rl Yizconde,
eambianrlo bruscamente de actitud, se volvió hncia el sol que se levantaba, consiguiendo una curul en el Senado y luego un puesto en la Embajada de Constantinopla. Inmediatamente l\L de la Guerónniere recibió de
Saint Point la siguiente esqueia, de la. cual
circularon en París 10. 000 ejemplares:
«Saint Pont, Gde Diciembre de 1851.
Señor:

El pa~ado nos juntó; el presente nos separa. El porvenir no nos reunirá uu9.i:~a.
LA)fARTL\'E.))

Por esa época, en uno tle sus viajes á Pa·
rí:-;, el autor de .Jo.selín fué á pasar la velada
en car,:a de unos antiguos amigos que perte-

�- 2()8 -

299 -

LA ACTIVIDAD DEL VESUEIO
.\L POETA \IÁ,- XOTARLI~ llE FR.\Xl'T.\

tista), fué aplaudido en su dicharachero Rafael; la Arérnlo hizo bien la ::\Jariana. " Ribas
estuvo discreto en el antipático pa.pel del
protagonista.
. ~c.n~e .olvidaba decir que hay un personaJC ep1sod1co, el Don Antolín, que es tan bueno, bueno bueno que sólo los ha de haber así
en el cielo ........ .

I&lt;'ácil ei- ~nponer el embarazo del Director.
¡Al poetll rná¡,; notable! ;.Y qnifo era ese? El
funcionario, acogiéndose {1 la \'Oz de las cien
trompetas de la Fama, envió la misiva á ca,-a
de Bem, ger; pero el viejo cancionista saltando en su silla, devolvi6 el pliego, excl¡mando:
-Llevad eso inmediatamente á Yícto1·
Hugo, Plaza Real.
Pero Yíctor Rugo, movido por un sentim!ento análogo, se dió apenas el tiempo de
leer la dirección, y dijo:
-Llevad eso sin retardo á la calle de \'ille
L' Eveque, casa ele Larnartine.
.Por su parte, Lamartine devolYió el pliego
J1aciéndolo llevar de nueyo á casa del auto;·
. de Hemmii. Eti fin, el susodicho pliego pare. cfa-"quemar lo~ &lt;ledos ele los que lo tocaban.
Sadie q'\]ería recibirlo. LamaFtine fué el primerq en ~mitir una idea salvadora:
~ ~...:..El poeta más notable de Francia es quiz.í el,.de} futuro, el poeta de mafiana.
Y e~ verdad, ¿quién puede asegurar que
no tix1ste un lfomero, un Yirgilio un Dante
ó un~Shakespeare en los brazos de' su nodri1.ll, en Breta iia ó en ({onesa?

***

, El martes en el mismo coliseo se represento una obra _del teatro antiguo que debió haberse anunciado: ccTrozos selectos de La Vida es Sueño» y no como la bautizó &amp;U autor
~al f_ué el número de cortes, de tajos y de mu~
hlac1ones de t?da especie que sufrió la pobre
obra calderomana, primera obra clúsica ,que
nos dan en esta temporada. Las razones de ,
po~ qué se l~iz?. es_o las ignoro; pero sea de
q~1e11 sea la 1mc1ativa, demuestra un 1:entinnento absurdo del arte.
Además,_ los artista~ españoles, á quienes
hemos elogiado cumphdameute otras e casiones, ó no entienden el arte de Calderón de
la Barca ó lo entienden de un modo caprichoso.
En suma: la representación de ((La Vida
es Sue~oi, fué un lunar que ojalá no tenga
companeros.

PITILJBEHT A NDEBRAND.

- - -):o:(- - -

Avm,I

CRONICA TEATRAL

Porl

"Buena Gente" y " La Vida es Sueño" en
Arbeu.-La ópera en Hidalgo.-Las novedades
del Renacimiento.

t~·:~;rJr:J... ,f,#··

- -

--- ----

PL.\NO DE NAPOLES.

11ecían á la nobleza ,r que vivían en la calle
Saint-Dominiquc. Después de la comida
una joven le presentó al poeta un álbum ro~
gándole que escribiera en él cualquier cosa
con su firma.
Es preciso no olvidar que era aquella la
época en que Xapoleón III había alcanzado
el apogeo de su gloria; la época en que el
Conde &lt;le Postoret, el propio mandatario de
Enrique \', se alió al Gobierno, aceptando
una curul de Senador, con treinta mil francos por año de sueldo, y en que el l\farqués
de Rochejacquelein, el que lleva el más aristocrático de todos los nombres, hizo lo mismo que el Conde &lt;le Postoret, por una cantidad igual.
El Peregrino de Saint-Point tomó el á\-

\

(
La última erupción.

bum ,. sobre una de sus blancas página¡,;
l'ribi():

l'~-

"Señora:
l(Permitidme que oi; deje aquí un Yer:,;o
en extremo hermoso, y que, puedo decirlo.
es de ocasi6n: sinceramPnte puedo alabar ese
Yerso, tanto más cuanto que no es mío:

•

Chacnm baise, en tremblant, la main qui nous
[enchaine.
l..A)IA.RTINE."

I\quel obrero del futuro que un día debía
proclamar la República, am6 siempre á los
Borbones y les sirvió brillantemente l'orno
soldarlo y como apologista ]foco.
Todo el mundo recuerda la elegía á prop6sito del asesinato del Duque de Berry; ü)do el mundo ha leído las bellas estancias rnbre el nacimiento del Duque de Bur&lt;ieos el
hijo del milagro. Se presumía que con el ti~mpo el autor de esas estrofas aladas
llegaría á ser Embajador del Rey
de Francia en Roma, pero el destino arregló las cosas de otra manera. A pesar ele todo, Carlos X
sentía una viYa estimación por el
cantor de su hijo y &lt;le su nieto -:,r
manifestó su predilección por(,]
de una manera real
Con motiYo &lt;le su consagraci6n
el Rey hizo llamar una 111a iinna
á ~I. Corbiere, en ese entonces
Ministro de Instrucción PúLlica.
-Señor Ministro-le dijo'-hacedme una lista ele diez escritore~
modelos, á los cuales creáis se les
pueda conceder la cruz de la Legión de Honor.
A la P.1añana siguiente, Su Ex-

celcncia presentó la lista que s¡• }e pedía. En
los candidatos estaban Lamartine y Víct
llugo.
.
Carlos X tomó el papel, lo examinó, lo~
yó ron muchísima ateución, y luego, toro
do una ph1ma, borró los dos nombres q
acabamos &lt;le citar, ron gran asomhro del .
nistro.
-Pero. sire ..... .
-Reñor de Corbiere, si tacho esos dos no
bres es porque los reservo para algo mejoi
~[. Jl. de La1nartine y Yíc-tor Rugo me
een una mención particular.
.
Bello rasgo de parte del viejo rey, que I
duclahlemente gustará á nuestros lectores.
EXTRE POETAR
t; n día del año de 1846 llegó á una ofici1
postal un pliego sellado ron cera roja, pr
ciente del Exhnnjero y con esta direcc16n:

La novedad teatral de la semana ha sido
"Buena Gente, i) drama en cuatro actos de
t:antiago Rusiñol, estrenado el sábado antepasado por l~ compañía d~l Arbeu y repetido en este mismo, el dommgo y jueves últimos.
, La nueva obra del alabado escritor catalan, que fué vertida al castellano con cariño
.Y esmero por D. Gregorio Martínez Sierra
ha causad.o en nuestro público una grand~
pero expheahle impresión de entusiasmo v
agrado.
·
A nuestro entender, ((Buena Gent€&gt;&gt; es un
urama e~encia_lmente efectista y nos atreYeríamos a. decir popular. Cierto que tiene
odtras cuahda&lt;les, pero eRas se señalan entre toas. La concepción del asunto el desarrollo
de la acción, la forma del diál~go y la misma naturaleza ele los caracteres son de los
que entusiasman al público en masa y producen efecto en los concurrentes todos sean
de lunetas, palcos ó galerías.
'
Las obras de Benavente el más conspicuo
D' Annunzio y de
representante de lbsen
~I~terli~k en el tea~;º espafiol, según el
crítico Go~ez de Andmo; las comedias de los
~lvar~z Q~1?tero, melancólicas y patética~
dnas) satmcas y re~ocijadas otrasj y, laie Linares Astray, epigramáticas é ingenio;evelan :primore~ de análisis que delei. n a determmado publico· l)ero hny otro que
aesos retinam1entos
·
' la impresión Yiprefiere
gorosa Y decidida. De esta clar,e concurrr
~fcho público á nuestros teatros y er,tn exl ea el alborozo loco pro,Tocado ·J)Or "Buena . (',en t e,)I pmtura
·
cscenogrú11,•a de grnn
r~i;ve que entusiasma con r;us efectos y cuy rdactura acusa e] talento V el ll"UStO &lt;le Ull
veY'adero artista
·
'"'
..
.¡.ase ahora cuúl es el asunto: El pro1agoms!a es un avaro sin más afección qne la
qtaue tiene á Hl dinero) anti1)ático y nialo bai,;:•
•
f ser re.PU.J81\"0.
Cr.sado
con una •de sus an igu~g BlrYientes porque "supo &lt;JU e sabía economizar .y cUI·d ar de 1a casa » no ha
~
.
h..
temdo
lJO ª!~uno Y dtcide sacar 'de la Inclusa á
una mna · pe1·0 no con e1 mstmto
. .
generoso

C,ltcción del Repertorio de .\\úsica Ctto &amp; Arzoz.

de__servirla de padre, sino más bien para
utilizarse económicamente de sus servicios.
Los parientes del avariento Bautista que
pretenden, con codicia inaudita, ser lo; únicos herederos, empiezan á mortificar ú Mariana, la inclusera, desde que entra á la casa. Cuando la pobre muchacha llega á la
flor de la edad, su desYcntura aumenta, pues
el repugnante avaro siente deseos sensuales
por ella y como no puede vencer la resistencia de su virtud, se venga mortificándola con
lo que puede.
La situación es dificilísim~, los males son
muchos, y ¿.el remedio? ¿,la redención'? ¿de
dónde pueden venir? Rusiñol se sirve del remedio ....... del amor.
Entre la caterva de esa buena gente de los
parientes de Bautista, que se le parecen mucho en los defectos, hay uno que es completamente distinto de toda su parentela· bueno
noble, alegre y animoso. RafMl, este es Sl;
nombre, se enamora de la infeliz Mariana y
, dose con ella, la libra de las garras' d·eJ
casan
aquel vampiro.
La virtud triunfante y el castigo del malvado vienen á completar el cáracter populru y
efectista de este drama, que tanto ha intereRado por sus vigorosas situaciones.
FuPntes ( que debió haber hecho el Bau-

el;

~:s;

El gran eré.ter del volcán,

Mascagni, autor de "Cavalleria Rusticana"

•

•

W. A. Mozart, en los principios de su aa.rrera
artística.

Al fin, después de transferirse varias veces
el debut de la Compañía de ópera, ésta se
presentó!ª noche deJ)ueves 19, siryiendo para esa pnmera f_unc10n obras de )Iascagni y
r_,eoncavallo; las mseparables 11Cavalleria Rusticana&gt;) y «Payasos. "
Después, sucesivamente, han subido á los
c~rteles &lt;cLucía, ,i ,cBaile de )Iáscaras," crFavorita&gt;, y "Don Pascuale.&gt;)
La impresión que la compañía Lambardi
ha causado entre los dilettanti es la de que es
u~ _c~adro muy completo, homogéneo y bien
dmg1do. En él sobresalen, cosa rara las segundas partes y, pásmense ustedes, los
coros.
El maestro Guerrieri es un buen conocedor
de la música italiana. De las partes principales hasta hoy se han lucido la soprano
A?elina P~dovani, la mezzo-soprano absoluto
Pia Roluth Salto y los barítonos Bachetta y
Antola.
·
El éxito de la temporada parece será bueno
El Renacimiento ha vuelto á sus buenas
épocas; e~ las funciones vespertinas no hay
un palco sm ocupar, estando también tomadas gran ~úmer~ de butacas; y los espectadores no tienen smo bravos y palmadas para los intérpretes de las obras que se poaen
en escena. En este teatro las novedades han
sido el estreno d~ la obra ~e Capus «4s dos
escuelas,&gt;) traducida por J. J. Gamboa drama muy francés _que no satisfizo sino e~1 parte, y la presentac1on de nueyos artistas· J.)0,1;1suelo Luján y Enriq?e Chtho:ff. La p;imer.a
es ya bastante conocida por haber pertenecirl_o hasta hace poco á la compañía de Fraúc1sco Fuentesj en cuanto á Ghthoff principiante mexicano, es una esperan~ para
nu~stro teatro. l:'n poco amanerado si se
qmere, no por eso deja de ser artista, puesto
~¡ue todo lo que es arte le apasiona. El primer papel hecho por él ha sido el de Gon:alo en la obrita. de Linares Astray ,&lt;Porque
~!," en la cual realizó l:'hthoff el su eré~ d' eMiúie.
S1 hubo exageraciones en su labor1 :r si alguna vez bordeó los linderos de 10 1:idícuio
todo se le perdonó en gracia de que pus~
todo cuan!o estuvo de su parte.
.
El público que adora á ,·irginia Fábregas
! que alent? ~ Pancho Cardona, ha otorgado
Justamente a lhthoff el beneplácito &lt;le su simpatía. Ello t:.s premio merecido para el talento y los buenos deseos del novel artista.
AGUSTIN

AGtEROS.

�·-

.
VISTA PANORAMIC

ca eatástroft

dt

San rrancisco eaufornia

La Humanidad está de duel : un importante centro de población ha sido aniquilado por efecto de un terremoto, y la ohm destructora del sacudimiento la continuó el fuego arrasando la mayor parte de la Ciudad de San
Francisco California.
Otras de las localidades de menor importancia comprendidas dentro de la
zona que abarcó el fenómeno seísmico, sufrieron también perjuicios de consideración que significan pérdidas de vidas, pero en menor escala que las
ocasionadas por los derrumbes y la acción del de\'orador elemento en '.'.El
París del Continente Americano," como llamaban á aquel puerto los hIJOS
de los Estados Unidos.
El cable y el hilo telecrráfico nos han transmitido informaciones completas de la terrible catástr~fe, y día á día llegan las ratificaciones y rectificaciones de noticia anteriores, angm,tiando al mundo entero con los detalle$
ele la situación ens que se encuentran los supervivientes del Riniestro y con
la relación de incidentes ocurridos durante los momentos suprflmos, á la,:
víctimas que perecieron entre los escombros 6 abrasadas por el fuego.
Ha habido informes que horrorizan, como el que se refiere á un grupo
de perros sorprendidos posteriormente en los momentos en que cksenterraban los cadáveres humanos medio cubiertos por lo:,; escombros á lo largo
e.l e las Colinas Rusa y del Telégrafo, en la playa Norte: los hambriento:,; canes devoraban los cuerpos en estado de -;asi putrefacción.
El incidente de la lluvia que se desató sobre la población en rl'.linas, du rante la noche; del último lunes y parte del siguiente día, \'iniendo á agravar
la situación de los refugiados en lo5 campamentos ele auxilio, ha produci&lt;lo
un estremecimiento de dolorosa angustia entre la humanidad civilizada que
desde la foc ha del tremendo suceso está en constante expectación.
Afortunadamente las últimas informaciones rectifican la scifra&gt;- &lt;lr víctimas y parece que el'número de personas qm• 1wrecier0n e~ mucho menor &lt;le
lo que al principio se calculó.
.
.,
Respecto á lai:. pérdidas materiales, parec·e que no ha ha])l(lo exagrmc1on,

SAN FRANCISCo.-P arapeto ó F uerte en las alturas de Sutro.

&amp;ANOISOO CALIFORNIA

~iguit·rnlo lul'go liat'i:t (•I l~stt&gt;, se ven lns rninas tlcl magnífico edificio de•
a Je la calle Califo rnia..\llí las llamas empezaban (1 destruir las parct·stilo
¡róti&lt;·o el "California \'ntional llank," y las de los edificios del Banco
otes de que llegaran los uinamiteros. ~in embargo, ?stos se abrit·&lt;ll'
Lond
rei:. y ~an l;rancisco, Primer Banco :Xacional, primer Banco ('anaaso hasta los cimientos, llevando las cargas de algodón pólvora, sin
df&gt;n~L' de Comercio, Banco de Lond1es, P[u·ís y América, y el Banco de Aruéeral calor intenso que S&lt;:J sentía
carga tuvo que ser colocada con tanta prisa y la mecha de tal modo, rica hritúnica del Norte, en la calle Sancom. El edificio del Banco uOera explosión no fué enteramente f-latisfaeto ria, en la, experta opinión ele man American Bankins,» también en la calle de California, es otro de lor,;
nüs notables, cle~truídos en esta parte.
rtilleros.
Han sido presa de las llamas los teatros siguientes: el ,,California Hotl'l
res hombres fueron quiMes llernron á cabo toda esta tarea, y l'Uan&lt;lo terron su trabajo ~- la d utlad entró en calma por primera vez clespu{·s ele and Theatre,&gt;, ci(irau Opera House,&gt;&gt; c&lt;Columbia,» cc1hjestic» y «Central.u
Entre las espléndidas casas de alquiler clestruídas, figuran: en la calle
horas, se retiraron 'tranquilamente, sin hacer el mrnm alarde &lt;le 8U
U-eary,
la «Augustine,)) "Alejandría,&gt; y «Yictoria¡,, en la calle Sutter, la ccPleaia.
ay un Jugar en ~an l&lt;'r tlncisco que el terremoto dejó 'intado, en el que santon," cc\Yaldcck» y ccG,ranacla;n en la calle Pine, la c,Colonial,i, "Loma
\'ist.aii ,v ccBuena Yista;» en la calle Ellis, la «Duffering,» «Hamilton,"
cayó tma chime1rna, ni se sintió el efecto drl temblor.
"Ellis,i, ,,Royal," «Hart,» ccAscot" )' ((Rt. Catarine¡» en la calle Offery, la
.\.ctualmente. ha renacido la esperanza entre lor,; refugiad
ste lugar es Aliatraz.
Gate;» reciben con regularidad auxilios; cuenlan con alojami
pesar de que la isla estú cubierta de edificios, C'himenea:- ,r ftwrte:,;, to- ccEugeM Knox," «8t. George,&gt;, ,,Ramoni• y ccGotham;,, en la calle Taylor, la
«Abbey;1, en la calle Esdy, «St. Abbot," c&lt;Ford;» ea la calle Turk, la «Nenalcs; tienen lechos improvisados, mantas con que abri
le ladrillo, no 1&lt;ufrieron aqrn'-llos u1;a ¡.;ola cuarteaclura."
therlans;&gt;• en la calle Burk, la ,cRavoy;» y en la calle Buch, la ccPl~·mouth.,,
otros elementos de auxilio que les han siclo proporcionados.
~an Francisco era afamado por sus excelentes l'estaura,itB, y muchos
La parte moral de las desventuradas víctimas, debe ser toda
aquí una lista completa ele loR principales edifieios destruídos:
tle ello~ eran conocidos por todos los turistas de lo~ Estados l'niclos y por
sobre todo, por la de aq uellas que han perd ido deudos, ya
perecido en la catástrofe, ya porque no los rncuentren, pues las ciudad aparece completamente clernstada del lado \'orte al lado ~u,·. los extranjeroi. Entre los que han quedado transformados en ruinas, ~e
cursal dr la l'asa de :\Coneda de loR Estados Unidos, de In c¡ue damos cuentan «Pup" y «Mechants,&gt;, en la calle ~tockton: el ccPoodle Dog,n
dan di:-,persas aún.
eproductión,
situada en la quinta calle, cerca tle ,rarket. 110 fué des- uno de los más elegantes ,v adornados de los Estados [nidos: ,,Zincands»
Gran número ele personas han salido &lt;le la población en bt
a, pero sufriú corn,iderablemente.
y ccFiesta," en la calle Market; el famoso ccPalace Grill,» t'n el Hotel Pay amparo más eficacefol.
dos cuadras de distancia al Oeste de la (.'a:,;a de :\Ioneda, S(' rncontraha lacio, y otros mnchoR ,.e.~tr111m,1t.&lt; repartidos en toda la parte antigua de
~evo edificio de ( 'orreos, que fné terminado hace cerea e.le :,;eis mese:,;, :--an Francisco.
*'"*
costo fu{· de Sl.000,000 y que ha quedado completamente dc&gt;struído.
Respcrto á la parte salvada &lt;le la dudad,
En la unión de las calles Kearne,v, 1Iarket y &lt;+eary. se encontraba el
adelante. en la Rección de los negocios, se encontraban muchos edifi - gran edificio del periódico Call, que era el más alto de todos los dr la ciudicen lo f-liguiente:
ntiguos c¡uc ahora :ra no existe;1.
· ,,Toda la parte oriental de la Avenida \'an Xesr-:, defo.de la
dad; frente á él se Ye el edificio del E.ramina, y hacia el Xorte ele éste,
hotel
Occidental, en la calle ~Iontgomer_v, que durante mucho tiempo en el lado opue¡,to de la calle Market, estaba el edificio del Ch,·o,1icle, mohasta la &lt;'alle de (heenwich, fué demolida en una extensi ón de
dC' fo ndo, por más que la ma)·or parte de los &lt;'&lt;lificios allí sit 1~entro de reunión de los oficiales del ejército que visitn han á ~an derno edificio de diez pisos, que tenía una adición de diez ,v seis pies, que
hiesen :-ido aún tocados Riquiera por el fuego. La .henida V &lt;:!seo, ha desaparecido completamente, lo mismo que l,t institución e:,;- estaba en consirncciím.
c1da por. sl filántropo James Lick, y la nntigna ca,:a Hnss, t•l \'eva&lt;ia
rntenunente demolida .
l~n la actualidad, la situación de los refn~iado:,; es menos mala y la C'iuclacl
·_y
el _e&lt;l,ficin llayforf, ,-ituaclo
la eRc¡uina de las cnlks , rontgomery
"ne la .\ venida de uelolden GatC'11 hada l'l Xorte, las llamas
&lt;&gt;mpicza
á normalizar:-,•.
•forma, de diPz pisos clP elemción.
t0&lt;lo el ancho de la callr en nn sitio. Fuf rn el Palacio "~¡,rec

pues :,;e confirman los tlato3 suministrado:- deade lo:,; primeros
ble en cuanto al monto de aquellas, que se hace ascender {da
ma' ele closcien tos millones de dólares.
La parte más hermosa f importante de la ciudad quedó
destruída.
La sección comercial, en toda su extensión, fué destruída
te. Los derrumbes ocasionados por los temblores primero, el
y la clemoliciór, intencional más tarde, proYocada por la di
prevenir la propagación del devorador elemento, acabaron con
te,)) «Market 8treet, ,, el Barrio Chino )' otros sitios de los más
de la ciudad.

***

en

Conservatorio en el Parque de "Golden Gate."

"Cliff House" y vista de la playa.

Calle del Mercado, mirando hacia el Este. El edificio de primer término
es el Hotel Palacio, que fué completamente destruído.

�V1STAS

DESAN

302-

FRANCISCO CALIFORNIA.

Palacio del Ay~ntamiento, destruido completamente.

lnconfenienda del "lf1odernismo"
ne un bit~n esnito artículo qu·•

intitula
uLas ~[odernista,,, u cid qu&lt;' ('s autora la cinma
que en Espaüa escribe ( 011 el pSPttdónimo rk
uRilvia,)) tmnamo;; el siguiente fragmento:
«Pero ...... (el rnoderni11mo. como tanta::;
i,:p

0

,r- -

1

Casa de Moneda de los Estados Unidos.

¡,Pam qué 1wg,1rlo'? 1lay, desgral'iaclarncntl',
al~u1rns j6venes que c:reen aplicable el mod(·rnismo, al mríteter, á la condición, á las maneras y ú las costumbres &lt;le la mujer, como
si estas co~as depenrlieran del c,tpricho conw
n n traje, un mueble ó un bil&gt;elot, y no c,;tuvieran basada11 en fundamento., m!1s RÍll idn:,;
~- l'('spetables.
:-;u antigüedad, lejos ele ser un rleferto, es

.J uzgamo:~ er:a motla pasaj(•rn; pc·ro,JW
no, inspiran sus pobres adeptas
eom pasiún.
Porque los errorcr: &lt;le la, moJ.a duran
· y otra nueva los &lt;·orrip:e completamente,
ro no se cambia ele condiciones morales
KC muela de sombrero ú de peinado, y la
cont.r.i. h íbito, qu,, afean su alma, d'
tn'nt,. lo~ra. l\' ·r,brar la~ eualicLule, perd'
c3o

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Misión de Dolores. Edifi.oio construido hace cien años por los espaf!.oles.
Resistió el temblor y la acción del fuego.

Kiosco en el Pargue de "Golden Gate."

otras co:,;m,, tiene ::;u pero) esta an·r:-:iún á lu
ya conocido que le caracteriza, no se limita á
las galas y adornos, 11ino que invadr otras esferas en las que no es prudente dejar penC"trar á la Yersátil diosa de la moda. Hay algo
que debe ser inaccesible :t los antojos del capricho.
Me refiern ¡'¡ !ns ideas ~- í1 la,; eostnm hrcs.

la garantía de lo que valen. :-\u permanencia
es la sanci6n de su bondad.

Tan antiguo como la humanidad es el amor
maternal, ¿vamos :l considerarlo ridículo 6 de
mal gusto porc1ue hace ya muchos siglos que
existe'?
¡Su ridículo modo de ser, nos ciaría risa si
1111 nos inspirara ,·cr&lt;ladera lástima!

l

('Uando el de11engaíio la ha('e e(·harlas de
nos.
Este 111oclN11i.~mu 1lehe combatirsr. co
una epidemia: aisla.ndo los focos de in!
ci6n, porque sabido es el adagio castell
que nos advierte que !orlo -~~ ¡)('ga, menos
hermosma. ''

•

- l.

Estación del Embarcadero.

Interior de un "resbaurant" chino.

~

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&gt;
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~

..,.)

V
V

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�304 · ·
-

A U110G RAFO DEL UESO UBRlDOR
DE LA

FOTOGRAFIA A COLORES

DE

l'n :-l'llo que dic&lt;':-··Faenltad de ('i\'ncins
de París.- Laboratorio ele Tnvrstig:H"ionc:[Física] en la Korbonn.-8efior:-.'.\foacabáis
dl' cnnnmicar el honor que ha tenido (1 hie11
hacerme la Asociación Cientítlm ~!1•xicann
': Leo poi do Hío de la Loza,·· &lt;'ontiri{·nclrnne E&gt;l
nombramiPnto de Socio Honorario. Os rnego transmitáis á mi nombre mit- simpatías ú
esta Sociedad, (le In l[lll' soi:- cll'legnclo, ." nfrec·erl(' las i-;egnrirlades ·" la exprrsiún ck rni
reconocí miento. ·
'· Heci bi&lt;l rn i al ta e·orn,iclerac·i{111.-U. U1,¡,-

t

FACULTÉ DES SCJENCES
PARIS

LABORATOIRE Il~S RECHERCHE8 (Pbysique)

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305 -

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A LA SORBONNE

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man1.

( E:-:te 11utógraí11 pcrlCllL'e&lt;· al descruhri&lt;lor
ek la Fotografía :1 &lt;·olores y ú quil'n se &lt;lelw11
los mÍls notahks tra hnjos :-:ohre l:1 111al&lt;'ri:1
por e'l alto :rn.ílisis. )

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El capítulo dt la ftlicidad

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Eran las cuatro de hl tardl' ele un día frío
y lluvioso, y' Matilde, sola, recostada mús

que sentada en cómodo sillón, se aburría soberanamente. Pidió un libro, pero ni sus
ojos querían fijarse en ay_uellas imbolutas púginas, ni su imaginación se avenía á detener~e en las extravagantes peripecias de aquella
novela: los primeros sentían deseos de entornarse ; la segunda de revoloteará su antojo.
Cerró el libro; intentó levantarse, mas como
1-i fuerza superior la domi.na.sP, -vol viú Íl l\)·
mar la misma po9
éOfiolíenta y aburrida.
¡Cuán tri~tc és la soledad!,-pensaba Matild_ -y cuán dichosos aquellos que tienen
en qu{· ocuparse! Felices los que ignoran el
fastidio del aburrimiento,-decía: y su memoria evocó el recuerdo de aquel des~raciarlo
Luis XI.
Llamó de nueYo ,, se hizo traer un diario;
quería leer la 11Yida· Social,» quizá esto logra,fa distraerla. ¡Ofrecen tantos contrastes! Los
que vienen de regreso y los que vienen por
primera vez, alegrando hogareR ronocidos:
los que se van ú Europa ú á pro,·incias y los
que se van para siempre; la invitación para
un banquete y el anuncio de un l'esti rnl de
caridad; todo junto, en confusión, tTisteza y
álegría, recuerdos y esperanzas, tra¡;;unto real
al fin y al cabo de la humana Yida.
¡Cuántas veces dos líneas encierran un poe ma, una elegía 6 un idilio! Y cuando la imaginación n.o quiere detenerse mucho tiempo
en una idea, qu{· lectura mejor que la de esas
noticias, estilo telegráfico, que Pn diez minutos nos participan cuanto de notable ocurre
en la haute, en la c,·rme social!
\'ino el diario, y sin embargo, ~lat.ildr no
hiw ningún movimiento para abrirlo, qurdó
en i-ill falda .'° :-ns ojos medio cernHIPs continuaron girando en sus 6rbitaH, pero sin deknerse rn los objetos más que hrr,·es minutos.
En uno 1le rstos paseos oculare~, ." ,.;in ~al&gt;er tómo levó: "A lai,; perwnas utri lati r,,s,"
¡,e1·11 los ~jm; perpzorns saltaron del &lt;li:trio ú
los eri;;talr::; del L&gt;alcún. :-\in &lt;'mli,tr~o, cll.1 l1abía lddo algo que recordalm á J.n caridad, y
t•omo esta h,j,1 pn'&lt;lilcl'ta dPl cielo no ~olpea
&lt;'11 rnno lo:-: juveniles c·orazone;;, ~latild&lt;· RP
a!'crrú al hakón .,· l,uscú las pa ]aura,.; d i,;traí damentl' leírlaR. Tarclú rn hallarla:-:, que .í
re&lt;·rs ruestu &lt;lar con el camino ele] bie11, pero
:11 fin le~·ó: 11.\ las prrsona~ l'Hritlltivai::.-l"nn
señora viuda con hijos, imposibilitada parn
tanto trabajo. soliritn. un apoyo ck las personas ct&lt;' hnen corazón. Calle tal, número ta11 tos."

~·

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;¿Próp- ,~'-

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ti~~..-.

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Conlinuación del autógrafo de Lippmam.

pno yo .,· {·sla ...... y un golpe cl1· t,¡s t·ort", &lt;·1

AUTOGR~Fo DE

LtPP~IAM.- Ca1ta dirigida á la "Sociedad Río de la Loza" aceptando el

nombramiento de Socio Honorario de la agrupación.

Matilcle quedó pensatirn un rato: su mira-

da, lejos de rugar como antes, estaba fija en
un sitio que no veía porque su imaginación
L'Staba irn·entariando el cuartucho en donde
aquella desgraciada familia vida. Pasó la
mano por su frente y un «¿.~· por quf no ir?,),
epilogó cuanto en breYes momentm- pcn~arn
In aristocrática clama.
Comenzaron entonces las perpleji&lt;ladp¡;_
¿Haría preparar el carruaje? ~o; el cochcrn eí' muy hablador y 1111 tanto taimado, lo
que era exponerse no sólo ú qne toda la serYÍ&lt;lumbre snpiera el !anee, sino á que fuera
rnurmuracia la risita: lo mejor :-ería.tonrnr un
rarrnaje de alquiler. ¿,Qué vestirlo sr pon clrín"! El má::- sr1willo, que no era Llelicado
insultar (t la pobrc•za. ¿.l~u{, podría necesitar
ar1uella pebre Beiiora ·" su:-: tiernos hijo¡.;'! Cinco, 1liez, vdntP ¡.w~os ...... ¡qui(·n !-abe! Para
los que &lt;'Stán acostum hrados ú estrec·hecc,:.
diez Jll':-.u,; :-1· le" antoja una fnrt11na. En fitt,
unn ,·&lt;·,. allí. rkcid ir&lt;·.
LlamÍ&gt; ú :--\\ donl'clla, ln &lt;JU(' ltt• sin :.;orpn',:a s&lt;• entt-rú el&lt;· que :t ¡,c"ar dd mal ti&lt;'lll¡&gt;o.
In ,.;eiiorn ilm .í salir. La .1.n1d{1 {¡ w:-tir:-:e,
01wra('i{,n qul' c·ontm Ht eo,;1lut1)1re rerilfr{¡
('Oll rnpidPz y trns un «n1el\"O pronto," ~latil dc abandonó el alirigado hogar, alegre como
l'hiquilla que rn (1 cometer una tra,·ei:urn.
¡\. 'uúnto tardó el coclll' r·n salvar la distaneia que la t-eparabn de la desgraciada familia, tiempo que empleú In dama en fantasear ele lo lin&lt;io! Kentía ú la par inesisti-

ble curiosidau (, innato temor: em la primera
vez que, sustrayéndose al elevado medio social en que vivía, se bajaba para llegar hasta
el tugurio del pobre y desvalido.
Lleg6: una vecina que la acompafiaba,
abrió la puerta del cuartucho, ante la 11ue
Matilde quedú como petrifica&lt;ia. La lucha
entre el bienestar y la pobreza, la comodidad
ignorante de las lacerías sociales y la aterra.ctora miseria., duró poco: la dama penetró re:meltamente en la destartalada habitación,
dándose cuenta entonces ele que en el suelo
y en un mal jergún yacía una pobre mujer,
joven aún, con un niño junto Ít ell~ y m~~eerca á otros doR, uno como de unos dos
niios que. &lt;'cha,lo en el i.:anto suelo, dormía,
apovanclo su rnbia cabecita en un brazo de
la 1iiaclre, ':,' el otro, sentado también. en frío
pa vimm1to, jng,tba con u no,: pedacitos de
rartún.
Trat.ó la buena mujer, al Yer ú Matilde, de
i11eorpornn~e. pero fné e11 vano, porqtw Ja.q
fuer,.as c!P aquel t'tterpo estaban agotaclaR: .v
entonc'e:s C'On voz desfallecida .v 1·ave·rno;;a,.Y
hablar tardo ,. acompasado c·omo quien tie11e r¡ur haet'l' \111 e:-fuerzo para a pnderars:- de
idras que se va11, fn{, eontnnclt) sus cU1t~11 •
Cinco meseH hada que había tiued~do_ vm·
&lt;la: aJ principio S&lt;' empleú como H!'(''.'tenta.
después se tuv-0 &lt;1uc quedar en casa y ~n ca·
mn: &lt;lm;pufs ya no sabía có11lo Yivía 111 ella
ni ¡.;ui-; hijo!-. Todavía el mayor, menos mal;
va ú las otras piezas y picle algo y Re lo dan,
)

0

-E~ verdad 11uc no hay nada. igual entre
hombres-repitió el dios, suspirando.
Después de un rato pensó:
-Yo, que soy un dios, ¿.por qué no podría
l'rear un ser que fuese entre los hombres lo .
que es el loto entre las flores? ¡l :oto: te mando que te transforme¡; en una virgen: ven y
ponte delantr de mí!
La onrla se estremeció tan ligeramente L"Omo si fuera rozada por el ala de una golondrina: la 11od1c se iluniin6: la luna brilló
con ni:1yor intensidad: los ruiseiiores que
cantaba11, aumentaron la fuerza. de sus trinos v ,kspués se callaron. Y el hechizo se
reali~ó: cll'lante de Krichna :-t' puso de pie el
loto, con figura humana.
mdios mism.o quedó admirado di' mirar
:-n obra.
-En's la Hor del lngo-dijo:-sé de:-cle
ahora la flor dr mi ¡wnsamiento. llabla .
La joven cmpezú {¡ hablar eon una v~z ta11
dulce l'Olllo nrnrmuran los blancos peütlos
del loto, acaric·iadm: por la liri,;n d1' rc'rano,
{, por el beso ele los céfiros.
¡Kl'íior! )le trocaste en un s&lt;·r ,·ivo. l'L•ro • &lt;··clúnde mr 1nan1larú,- c1ue ,·im ahora·?
.\t·ufrdate, Keñor, que, t·uando fuí una. flor,
tPrnhlahu. cerran,lo mis p{.talo:- al menor
riento. Temía las llurias irn¡wtnosas y lrn;
tt,mporales, tnwnos y relámpagos, y hnt-ttl.
los ardiente,: rayos ele! sol. Tú mP hat- ord&lt;'·
nado qnc sea la encarnación de un loto i pe' o· no lw perdiuo por ('So mi anti~ua naturall'za y en este 1110mento, ~ciior, te,no ft la
tien\i' ,. (1 todo lo que le pertene&lt;'e. ¿.Dónde·
quiC'rc'~ que husqul' mi moracln"?
.
Kri1·h11a cliri.,ió
su inteligente umatla
~
, hat·ia In,; c·~trl'lln:-: prn:sÍ&gt; un rato.,· clespue:- pn•:runtÍI:
-,.&lt;lt1i,·1'l'S ·iyir ('ncima tle los nwntes·?
-.\ llí hay nil're ·'" hac·e frío ...... Ten:ro
11tit'clo.
-J&gt;u1·t-...... le &lt;"un:-truin'· 1·11 l'I l'ondo dd
lago, 1111 pal.wio de l'l'i~ta l.
.
-En lo profun(lo de fas agua:- S&lt;' ag,tnn
:-i&lt;'rpes ·" otros monstrn~&gt;::; q,ne_ nll' e:;pantnn.
- ¿,(¿uiPr&lt;'s llanmas sm lumtcs?
- 1·Oh , Keftor! Los hura1·anes •y las templ':-t:ulcs atraYie¡.;an la1-1 llanuras como rcbaiio,; t&gt;al vajes.
-¿.&lt; ¿ué ha&lt;"er l'ontigo, Hor Pncarnadu.'? ¡.\h ~
En lns un·t&gt;rnas del Elora Yi \'en unos ,;anto;;
&lt;·remitas ...... ¿.Deseas morar h•jos del lllllllclo. C'll una grnta solitaria·?
--.\ llí reina la ob:-cmidac.1, :,.;p1ior; trngo
111ivtlu.
Kridrn n sc;itéise ¡;obn' una pieclra, apornndo su frente &lt;'11 su 0111nipotentr mano.
· La jorcn ante í·I. f;t•guía 1111 pil', tt·111blnro:-:a ,. &lt;·obnrdr.
101-1

rdato.
l~l rnrnzón de jlatilde latía con ,·iolcnein:
su scn:--ibilida,I exquisita, su a.mor de mad n•.
la hicieron adivinar las angustias ele aquella
infl'liz, ,, di:;puesta (t abreviar 1a ,·isitn, no
por ella; sino por la enforma, la pr&lt;'~untú rc¡;ueJtnmente:
,.Y con cuánto cr&lt;'e usted c1tlc podría rl'lllediar su situaciím'?
-¡qué sf yo,-contestó la infeliz: can·C&lt;·mos de todo, pero si puctiei-e Jc,,,antanne .Y
trabajar! ..... .
--Está bicn·-re1)lieó
~latilcle- í11terin
e:;'
.l
• ,
tose logra, y esto sl' lo¡uaní. pronto 81 a sus
dolencias físicas no tienen que agregar las
morales, se11alando ú usted un peso diario.
.\hí van quince díar- aclrlantado:-:: pa:-a&lt;los •
t·Rto:-, yo YOl verf..
Y sin querer escbuchar ni frases de agru&lt;lecimiento 11i bendiciones, ~Iatilde salió a I
patio y á los breves instantes el coche lle\·{,ln
á su cómodo albergue. harto distinto. por
· ,·ierto, flel que acababa de abandonar.
.
Al preguntar HU amante esposo por 11~11·
había salido con una tarde tan fea y á }lle,
~Iatilde, acen:ándo::;e ú sí, á la única hija qtw
..¡ cielo le diera, radiante de alegría, contesti'i:
. "~lira tú, qué cosa ra,ra: fuí :í una vi:::itn
para dar ,. 11H• lle,·{, mucho más de lo qui·
di1•ra... ·
- ~o te eomprendo- clijo el espo:-;o.
-Pue,- la explicación e; fácil: llevr 1111 poco de felicidad á un lugar l'Ombatido. y 111('
si&lt;·nto mucho más feliz que antes &lt;le ,:alir el&lt;'
&lt;'fü5a. ¡Cuántos gnoran la safü,fa(·ción qu,·
proporcionan á la dicha ajena!
Desde aquel día, ~!atilde tiene el1 sus
gastos un capítulo mús titulado: «De la feli1·idad,11 capítulo que le proporeioni.l. goce:~Uá¡.; pu.ros que (·ualqniera de los &lt;ll'i-'.ina&lt;lo:a las fmolict adt•s.

BENDITA SEAS
Et- una clam noche de luna ; el grande• ,v
sabio Kriehna, sumido en profundo,; pen:-:antirntos Re decía á sí mismo:
.
-~Ie ' parecía que el ~10mbrc ('nt l a c_natum rnús hermosa de la tierra, ~· me equ1rnl'aha .•\quí ei;toy mirando una ttor de loto, qu&lt;'
se balan&lt;'ea moYicla por el ~opio templado ct&lt;'
la noche. ¡Cuánto más bella rs que todo:- los
de111ÍIF :;eres Yivos~ :-:uR p?taJo¡.; acaban ch·
al&gt;rir:-e bajo la luz plateada d~· l~ luna. L:t
adrnim .,· no p1wdo apartar rn1s OJO:- dL· &lt;·.-;la
Hor ..... .

Entn· t:111to, la amora t•nqwz{• ú adarnr &lt;'I

.

..,., . \ .. '):;.. . , ,.~ .

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......

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Facsímil del sobre que contenía la carta de Lippmam.

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1·ielo por el Oriente. La superficie del lago s1·
tornó dorada, así como la1- palml'ra;; v bambúes. Lfü; garzas rosadas, las grnllni:; ñzules ·"
los chines bla1wos, oyéronse en ,·oro armn11io,-o sobre las aguas; los pavones y gengalis, en las ,;ch-as; y á esta sinfonía de la "Naturalrza sp unió luego el sonido de euerda1tendidas ::;ol,rc una roncha marin,1, : rompañado ele un canto humano.
Kridrna pareeií&gt; despertar;;e, y dijo:
-Es el poeta \ralmii::ki, que ~aluda la ,:alida del sol.
De repente abrifronse las cortinas de flnr('¡.;
rosadas que ostentaban las lianas ,. ít la orilla &lt;lel lago apareció \\'almiski. ·
.\1 \'&lt;'r al loto encarnado, su 111(1i-ica (·ei-ú:
la concha se deslizó kntamcnk U&lt;' su mano;
sus brazos ta;-·eron ú lo largo &lt;lel &lt;'Ucrpo, Y
quedó mudo, como si Krichna le hubi se
transformado en uno de los úrbolv:&lt; que erecíau cerca del lago.
El dios se alegró al ver que su ohm prnducía tal admiración, y dijo:
-Dmipiértate, \ralmiski, y habla.
\\'aln,iski balbuceó:
- ...... ¡,Amo!
~e acordaba de esta sola palabra, y no hallaba otra.
La cara de Krichna expr~i-o una alegría
radiante.
,
-Hija encantadora, he hallado al tin una
morada digna de tí; morará¡; en el &lt;'1 ,razón riel
poeta.
\\'almiski repitiú p&lt;1r s&lt;'gundn ,·&lt;·z.
- ...... ¡Amo¡
La voluntad del podero:--o Kriehna, t&gt;l llcseo de la diYinidad, empujaba á la virgen hacia el córazón del poeta. El dio:- hizo de modo que &lt;:ste :-e tornase diáfano y transparente
como el cristal. Hermosa como un día de verano, tranquila como el agua dPI Ganges, la
virgen penetraba en el santuario destinado.
~úhitamente, al mirar en lo profondo del &lt;'Orazón de Walmiski, su rostro palidrció v
quedó helado por el esp,rnto.
Kriclma, asombrado, preguntó:
-¿Temes también al corazón del poeta·?
-~efior-re:-pondió la joven-¿cuál es la
morada en donde he de ,·i\'ir? En ese corazón
he visto lo mismo; las nerndas cumbn•s de
los monte:-, profundas ag;nas llenas de :-eres
cxtmiio:&lt;, llanura¡.; t·on lrnra&lt;·ane.~ y tempes-

306 -

taeh·~ y la~ cave1·1111~ :&lt;on1bría~: todo lo que
fPmo. :-;l,Jior.
f&gt;&lt;'ro t•I bueno y 1-,abio Krichna, respondiú:
-¡ ( '.í !mate. flor PIH·arnada ! ~i hay en el
rorazím de \\'alrni~ki nieve:&lt; solitaria,-, s(· tí,
la 1,ri:-a templada &lt;fo la 1,rirnavera 1mra fundirlas; si hay agua:,; profun&lt;las, s{, tú la perla
que descansa en Pl fondo de las ondaR; si hay
dl·sicrto~ áridos, siembra en ellos laR flures
de la l'cliei&lt;la&lt;l; :,;i hay carernas so111brías, sí·
tÍl el rayo de ,ol en ia obhcuridad.
Y \\'almi~ki, que -entre tanto había r('('O·
lirado la palahra, a,ia&lt;liíi:
-¡ Bt·rnlitit ~ca~!

-

-

i;J

):o:(---

NUESTROS GRABADOS
El hogar de un labriego ruso.-l~n la pri111l'm plana de esta l'dició11 aparece un grabado
que reprodm·c t,na de las obras ele Irán,
pintor 11otahlc lJlll' nació en IXl i en E~chwillPr, Departamento de Mosela, y muriú
haee pocoi:: años. Cuando concluyó su edu&lt;·ación en las escuelas de su pueblo, Re pai;6
á París contm la l'oluntad de su familia, que
quería que entrarn en .el servido civil, y empezú {1 c:&lt;tudi r con Dclarochc. En 18.t:) ,·isitú la Rusia ·" algunos afios después cxhihib vario!&lt; bosquejos de aquel pafo. A1 principio. :-&lt;' dedicéi Íl pintar retratos y cuadro, de
costumbres semejantes á nuestro "Labriego
Husn,'' que tan hábilmente ha grabado ~Ir.
H. l'. Bell.
~u primera contribución al i-;alón fué en
IK4:2, y deRdc entonces hasta rn55, continuó
enviando :-us obras á aquel centro artístico.
En la Exposición Internacional &lt;le 18.,5
exhibió ,u '')lnrist'al Xey Protegiendo la

, ~ :-:.;;:.;. ·~7~
&gt;

Durante la guerra rnsa fué enviado oficial
mente Íl la ~rimea, y e11 1837 exhibió "11
A:,;~lto de la forre de 11a.lakoff, ·' uno de l!Ui
meJores cnadror,;., destinado [t \ ' erealles
que rt&gt;prei;cnta una &lt;le las páginns más
11ante~ de la l.1ist.oria de las gucn as modernaH. Jtn la s1gmente guerra italiana su pin.
('el fur llamado otra vez á ilustra1: laa vief:
torias de l-:iofü,rino y de )fagenta. Todo é
nrnndo artí:-tieo re!'onoee su delicado gusto

r.:

L

•

l' !

Facsímil de la firma de Beethoven.

sus \'igorosos toques y sus \'astos conoeimieu-,
to~.
Fué recolllpensado con la cinta oficial delt
Legión de Honor. en 1AGi.
Vistas de la Habana.-Publicamos ,•ar'
,,.istas foto,gráficas de la Habana, que segtlll!
mente seran del agrado ele nuestros lectores.
Cna de ellas representa la calle del O~
po, que es la principal de las vías públi~
de la ciudad. Otra de ellas l'S la rcprodUOli
ción de uno de los monumentos levantadeít
ú los insurrectos c1ue perecieron durante 1gucrra ele i1Hlependencia; hay otro monumento en este mismo número, levantado a.
memoria de los cRtu&lt;liantes detimas de la
misma gnena.
Verún también nuei,:tros lectores el Morro,
en &lt;lo::; cliferrntes grabados, y la. Avenida de
las Palmai:;, que es el paseo pre&lt;l ilecto rle los ha bitan tes de 11
ífnbana.
La erupción del Vesubio.-En
11na de las planas de esta edi·
ci6n, s&lt;' encuentra nn plano
la Cindad de Xúpoles. que pu·
hlic·amos á propúsito de la eru¡r.
ciún del Vesubio y comn complemento de la información grl
fü·a que prineipiamo~ en anterior edición .
.f untnmente eon el plano en·
rnntrará el lector un grabado
que reprl';;enta el gran cráter del
rnlc:'tn \' otra \'ista ele la erup:1·ií1n última.

Trajes y sombreros de primavera.-Lo primero que ha:\' que pcn~ar al en.cargar un.ve:&lt;tidu es el uso ft C) ne se le dcstma. A pnmc'
. parece una el e esas vcrra vista,
este conSl'JO
dade~ evidentes á que era tan atkionado Perogrullo, y, sin en~b~rgo, ¡cuá1~~as lamcntacione::: suelen ~egmr a una elecc10n poco nwditada, en que se adoptó una tela nueva ó un
modelo original, sin peni;ar en que un \'Cstido muy ú propósito para llevarlo en casa. no
lo sería para la calle, ya porque parece demasiado d aro ó clemnsiaclo ligero. .rn porqt1('
la originalidad ele su forma se hace notar
m:',s &lt;le lo que conviene!
Si queréis evitar c,;tas desagradables con secuencia:,; r esas estériles lamentacioneR,
~doptad un· traje sastre sencillo y sobrio.
rn sombrero de primavera con alegre:, flore:,;:
y una écha,·¡,e ligera de plumm; ó de gasa k
acompafian 1·011 una elegancia diRcreta, y Rin
más que cambiar lo:- accesorios, taks rolllo Capa automóvil, con guarnición de cuero.- Chaholas, cinturón. cuello, somurero y sombrir¡ueta de piel teñida, P.ara automóvil.
lla, el traje servirú para la tarde, lo mismo
t;O], contm~ta agmdablemente con "bolero" que para la maiiana.
Algunos vestidos de 111n .rnr ri&lt;1 ueza so 11, frac ele tafetán brillante rayado, todo con
1&lt;i11 embargo, tan prácticos para la tarde co- plie~uet'i!os. Escarapelas ele t~n-eiopelo negro
mo1o es un traje sastre para la ma11ana. siem- recuadrando el chaleco, prenchdas con un hppre que su matiz obscuro Jo¡;; haga ¡1asar in- tón azul pálido. Esto~ botones, y el cuello &lt;le
advertidos.
en!'aJ· e antiauo
orlado con valenciennei:;,
o
.
, serían
Los vestidos negro~ están en este ca~o. y la¡,; únicas notas claras de un traJe as1.
Puede ser la falda de terciopelo ó ele ::;eda
armonizan perfectamente con los reflejos clorado11 de una cabellera rubia; con frecuc1wia obscura, y el cuerpo, de guipm 6 de encaje.
He hacen de dos telas diferentes, combinan- oculto !)ajo un pequefio abrigo ele no veda el.
do el negro mate con el brillante ú &lt;:l a trrcio- que eompletaría el traje.
pelado.
l1na fnl&lt;la &lt;l&lt;' nespón ele la China, plegadoPanl la::; bhu,a,; l:-C em¡,lea11 lo:- mú1; Jll'Ct'io
,-os encajes de Irlanda: ;;e !meen también blu:-m; drnpeudas de gasa culnertas por completo
de punto de Alern;on. de punto de agujH, ,lt•
punto de Francia ú otro:-, .clejando un pequ&lt;'iio \'Seote sin \'iso.
TrajeH así, se ponc11 lv lll.iRmu por la tnrd1·
que por la noche, para comidas ele confianw.
:-obre todo :-i los &lt;·uer¡Jos, por medio de un
pl'to movibk, pueden &lt;'Seot:nRE' [1 rnluntad.

- - - --)n(---CANTA HES

~I i r[111&lt; lome cn:111wra&lt;la
)Je 1l:nnn1-tr '':\Ii lucern"
¡ B1•111li10 ~c·a tu rarilio
(lu" n111·n 1,rillar lo 1wgrn!

EL DESASTRE EN LAs MINAS DE COURRIEREs.-Los dos mineros salvados, después de haber permanecido veinte
;,...
días en el fondo de la mina.
..Se les condecoró y nuestro :grabado es reproducción de una fotografía tomada momentos despué3 del acto de im-.
posición de las condecoraciones.
v ... " ... -

.\ lerta por tu ea mino
l'alcula rm1d10 tuH paso;;;
~o te líe$, que las YÍrnl'll1'
:--&lt;· orultan. pam hat'cl' dnfü&gt;.

Mananita, con manga pelerina .

::;uelto, tle la mi:-ma tela que C"'mplete el tra]l'. Los adorno:.; de {,ste :-uelen :-er volantitos
l'run eidos 6 plegados rrgularrnente, que, ot'lados eon un virn, ondulan todo alrededor v
se mezclan en un &lt;·onjunto~agradable &lt;·on ¿,1
gui¡rnr í, ton el l'Hl'aje, á menudo cortado por
rizaditos, por fruncidos de tcrl''opclo, por cintas estrcehas ó por una' felpilla aterciopelada.
I~n este adomo se) pue,1en ~ utilizar encajes
antiguos. clisimulando eJ"des~astc q11c ya tt'ngan.

,:,**
Ko Ol-' hablaré ele lm(adornos para traje:&lt; de
lana, vorque no hab{,is· de tener otras dificultades &lt;1trn la ele la elección entre su multitud.
Lo:.; pespunte~, los pliegueR y lai,; pinza~
eocidas son los adornos más práctirns ,¡ue
podfis elegir. los substituyen también lai,:
escalai; de .,011/rctlu·, bieses ele tafetán, de raso{¡
de pana, los st,·a11.s de pafio ó las trencilla~
ele seda flexible, con lai- que se aclorna n1u r
graciosamente la parte de ahajo del vestido.
Figuran tambi(,n entre los adornos los volantes lisos cortados en forma, los bullonados y rizados, que ofrecen grandes recursoi;
y Yariaclas combinaeionei:;, porque se hacen
e·on toda chisl' de telas; las franjas füas, de
lunilla igual al Yestido, rayadas con pc•spuntes Íl rnbiertas con un ligel'o dibujo dr

E,-tc :u10 ,;t' llernrú 1utwlio el cachemir y
la vuela, telas Jlexil,les .'llll' ,.~ pliegan y s1•
drapean sobre l'llCrpos ªJustados, mo(kla~i&lt;l."
el busto. \' se adorna!1 l·on cuellos-bertas o tirante~. qtw 111odifkan h~ lí1;ea ,le l?s hombrOf'. ~e prestan muy l)leI~ n los_ pheg~m, y
frunce:- de lPs trajes lrnperw y lhredorw: t•l
encaje ~· el gni 1rn r son ,-u,; natmale,. at~ornos.
ltizados ,le gasa. hullo~u1dos ;le t~n·H&gt;pl'lo.
\'olank:- dolill's dl' raso lt lll'rty o ,·ann!¡ l11wa:&lt;
d&lt;' ,·ale1wil'nne:- onduhtdo, r\•t·undran ln:- ('ane~ú:,;, bonkm1 la" l'h.tqtll'ta:- ;-· &lt;·11mpo1w1I
adornos ligero:- Y ra ¡ ,oro1-n,-.
Los traje:- ele seda tiexible ó de t:tfotún.
:rnnque 11,ft,_ &lt;le re~tir, ,;oH l'erdatlenu.11&lt;!11tt·.
prádicos, porque su,·e!1 e11 toda:.;. ?ea~\Olll'S:
dentro ,le· ea;;a 1•11 un ch,, &lt;le rrt·epl'wn, t·n una
venta de Carídad, en nn (.'onci~1:tn ~le t¡~rdl', · Vestido con canesú aplegadillo, para Jovencitas
de 12 á 14 años. De tela blanca también para
1 , 11 una Kxpo,-iciún 11'- dnnclP rn1s a ,-alrr ya
primera comunión.
&lt;I&lt;• llü('lw .,· ;', la qtw dd,?is ll&lt;-',·:11· el palrtú

�- 308 Era, en ,·prclacl, un desgral'iado
pobre como ello1-, pue~ no ten~
que la piel 1wlada sobre los huesos.
Si hubiera tenido pdos l'll la p
:-;in ducln no hubiera &gt;'ido tan mi
hit•.
~¡ su piel no hubiera sido tan m'
rabie, seguramente no se le rerían q
huesos.
Y si hubiera tenido algo 111ás que)a
piel, sin duela que hubiera siclo has
te fuerte para atrapar 1·on qué alimea.
tarse.
Pero como no tenía pelos y con II
pohre piel sobre los hm•so~. era en v~
dad un pobre gato.

.,u¡,lacl11: lm.; \'i\'o~ 1le tc&gt;rciopelu, ele

tafetún L'scoc~s &lt;&gt; de&gt; pa1io daru: uno:-;
que dan la vuelta ú todo el vestido.
titro:-; que se detienen en los hordl's dPI
delantal, otro8 que :,.;(' extiernlc11 en lo:-;
trozos füo:,; que separan las tabla:,; de
una falda. Franja:-; tle pana, de tafetán
Íl de terciopelo. se ponen :-;obre tela:,;
muy diferentes de ellas, ~' adornan la
gasa, el ,mli11111 {¡ el encaje de un elegante traje de noche, de igual modo qUt·
el cachemir í, la vuela de un traje de
tnrde.

Empiezan á parecer los sombreros tlc
paja ó ele crin. casi todos de color ob:,;curo. IJay sombreritos de crin negra,
mu.v le,·antaclos por 1111 lado, cuyo casco,
tle- ni tura media, vn. rodeado por una
guirnalda de hiedra ele un verde tallo:
ft la derecha una rosa de gasa de plata,
111edio oculta entre las bojas.
~e llevan tambi(·n sombreros grandes
1·011 los trajes de sastre, pero han ele
estar atlornados eon Rohriedad. Una
gran capclina de• paja gris hierro pucdr
!leYar tres rnoiíai,; grancleF, por &lt;letrfo.;
otra~ dos ob:.;curas, una gris cid mi:,.;mo
&lt;·olor que d ;:om hrern, .r la otra azul viejo: ~;:tos 1los colores neutros ~- di:,;t:reto,;
servirún ele fornlo [1 una tereC'ra moi't.t
dr tl'n-iopclo cereza nrn.r delicado.
I•:ntre lo:,; somlireroi,; de cncnje {1 &lt;le
g-uipur lo:,; hay para In noche, ele guipm
de 1rlnn&lt;ln, knclido ú clrapeaclo en conil&gt;inaciún l'On ¡_(asa &lt;le oni (, &lt;·on bullonaclos de tl'rciopelu obscuro.
Tnmhi(·n se \'en somhrero::- cubiertos
dt' fino ralencien ne:,; t•on hu llonaclo:,.;
diminuto:-; ele ter&lt;'iopelo rosa {¡ mnnclarina, y l'Oll grnci,.;os rizado:- c!P encaj1·
11u1· atrnYil':-an la n)p:t.Y pare&lt;·&lt;•n c·11s:u1( harl.,
lú• r,·-.:1111ien: tanto Sl' u:-;nn !u:; 80111·
,n•rns p •quciíos l'Ol11ll los ¡.:ranclei,. l&gt;e
111 qlll' :,;1 hu.re rs del ju;:to medio.
.\¡,art de !(is im·,·itables tnpapeirwtn-. 11,, 1 w .1dornos dúl"itos ni forn1as
•1ui· 1·st{11 ~·s¡wl'ialnw11te de moda.

Los pobres son liueno,; y ~e ayudit
los unos :t los otms.
Los pobres ele mw~tro cuento r-.
júron,;e al encontrar el gato, y no Pllít
saron en comérselo; por el contrario;
dieron un poco tle tocino que les t¡
1,ían ciado ú ellos por caridad.
El gat,1, después dli hnhPr 001111
ed1ú ú andar 1lelante de ellos y losci
dujo ú una \'il·ja choza al&gt;and~macld.
lla hía l'll t•l la dos asicntoi; v u
d1illlE'l\l':l,

S!'!):llll pudil'l'Oll

\'t'J'

al

trar 'A~ merred ú 1111 ra•rn 111: 1nnn ....
,.~
tle:,.;a¡mretié, (•n ;:cguidn.
Y ti gato clesn¡,areciú c·on !'! rnyu
1una.
( 'uandu Sl' eneo11traro11 en las ti,'
1,la:-. d1·lank de In thimcnl'a 1wgm, q
la an:,;e11eia del fuego hacía 111úi-. 11
t•.1darfo. dijl'ron:
-¡.\h! :-ii tuvi,~r.uno;:aunque uo
ra 111 ,:-: qut• al~unn~ tizorw~ ...... ¡H
tanto l'río! ...... ~,·rí:t lnrcno pas ,r
la no ·hP, al lado dd ho¡ra1·, enutá1
110~ hi~tmia~.
1\•rn no ha liía l\l!'go 1·11 la 1·hillll'
p1,rc¡u1&gt;, co1110 !te dirho, n.111 dos
hre:-;, tan pol,n•,.;. ,¡m· 111&gt; tt:11ía111
al 1so l u tn 111rn t&lt;' .

0

-- -- )"( - - --

El Tesoro de los Pobres.
l l,Ll1í,1 1111a n·z. ya no reeuenlo 1~11 qui·
¡mí", dus pohres, ta.ntll, que no po~d.111
nad,1: pero nacla tle nncla.
~o tenían pan que ponl'l' en la al,w&lt;'nn. ni alaecna l'l1 que poner el pan.
~o tenían easa para poner la ahwt·nn, ni te1T1·110 donrle constrnir una
l'HS!l.

~¡ hubieran tenido un poco &lt;ll• tcrrPpodrían ha her gnnado con qui'· construir una ea:::a.
Teniendo 1•af-a, hubieran podido tolrn·ar la alacena.
Y ;:i hubieran tenido :tlac·1·11a, :-;1•g11rnu1L·nk qn&lt;· l'll u110 &lt;&gt; cualquiPm de ,-u:-;
rnwon(•s hul1i1·ra11 encontrarlo un pL'&lt;la-

110.

w c[p pan.
1'1•rn co1110 1111 tenían ni terre110, ni casa, 11i
ai:H'l'IHI, ni ¡,a11: l'l':lll verdademmeut&lt;' pobres.

*** de
echaban

Lo 11uc míls
rneno;:. no na el
Hino la ea~a.
Porque ele p:111 siempre encontraban alg(m
Jl\l'll&lt;lrugo que Jlcvar1-c r, la 1,oca. y ¡\ Vl'l't·s
1111 pol'O 1h• to&lt;'ino y ha;:ta un poco ele sidra.
Pern huhiernn 1m•ferido a.vunar siempre.
~abit'rHlo qtw tt&gt;nían una ,·a:-m donde podrían
quemar 1tlguna h·iía y e1mYersn r al lado ch·
las brasas.
Porque lo 111ejor q1w hay t'll el mundo,
pai1.

"Toilette" de calle.
111uel10 111('jor IJU(' ¡·0111l'r: es ser dtwño d"
euatro rnmos, sin lo:-: nrah•:,; 11110 no es 111ús

hestia l.'IT:ll11l'.
Y aquellos pohres, se con~icleraban 111ús
puhn~:- que 11111H',t ci11rnntl' ln !loche ele un.,
¡rran liesta, t ri:-t1· no,·h&lt;\ para &lt;•!los. f'ole1111w
.,· ah·gre para otro:- &lt;Jlll' lt~nían furgo 1·11 la
tlti1111'1ll'a y la olln pue:-;ta !'.ll la lumlirl'.
CJl\C UIÚI.

l~r, el talllino por el c¡uc ilnt11 lautelltamlo
su th·sgrnciada rnerl!•. 1'tH:ontrnron un pohrt·
gato que 111n11llahn.

1k prn11 to. clo:,; :1~¡;11a;:
el f,&gt;ndo del ho3ar, dos hernw~\S
&lt;·u 1:,.; ,Ulr:trilla~ co1110 1·1 oro.
Y 1•1 ,·i,•ju :-;e frotú aleg1c1ut'ntc
111:uw~. diviL·trdo {1 ~u 111ujer:
-;.\11t:1s l'Sl' lwrnwso e· &gt;lor'?
S1 qlll' lo 11oto-nspo1.'.lió la v
j,1, ,. :dargaha las 1w111os hne1a PI fu
, _:_~llpla llll ]111('0 .,· 1·! ruego f.l' ft
'
,·arn.
-\o-respondió Pl nrnridu-:-c :1
haría de111asiado pront,•.
Y ~e miraron a.leg•PS ante :tt(ll~
,J,,s tizones, tan relueient~~- &lt;_[111' In
ron olYidar :-;us pa~adas rn1st·rrni-.
Tod,t la noche e~tuvil'ron ni lado
la chimenea 1·un las mnnos cxtend'
hada :u1ndlas a:-tnns. &lt;¡Ul', relnd~n
1110 dos luises y &lt;pll' se¡ru1,111 ar«h~
sin &lt;·on~n111irse.
Y 1·ua11do Jleaó la rnafürna, lo~
hres, que hahía; pasado stlfü-ft'd:os
rifo la uoelte, \'Íeron 1·11 &lt;'l fondo.
1'11imc11ea al pohre gato q\w 11 1111
t'llll Hts arand1·s oju:-: 1k ~&gt; r&lt;1.
Enlo1wes 1·t~11prrrnl,;·r11n que el n·tl~j
aquello:-; 11jo:,.; cm l'l f1t(•go qui· lo:,; hah1a
lentatlo torh la no(·lw.
Y PI gato les 11ijo:
- ''La iln:,.;ií,11 c~ «·l tPs11re1dt• lo~ puh
1
~

.r u:-- Hw111·:P1~.

·

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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