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                  <text>A~o VI.

MÉXICO, Do!llrnGO

G DE ~I.\YO

DE

1906.

limo. Sr. Dr. y Maestro Don Ignacio Montes de Oca y Obregón, Obispo de San Luis Potosí y Administrador Apostólico
de la Diócesi de Tamaulipas.
[Copia de llD retrato al óleo, de tamaño natural, ejeontado por el pint-0r roma.no Don Héroulo Eroli].

NuM. 19.

�-

31I -

pués de recorrer victoriosamente esa 6pera el
mundo europeo y americ~.no lleg6 á México
merced -at láboi-ioHo maestro Mario Lambaf!lit
En cuanto al resultado que su primera audición produjo, ya es conocido de los lectores pQr;haberlo relatado, en su cr6nica nuestro diario. Fué un éxito grandioso u~ verdadero suceso lírico.
'

· Er Mes de Maria.

de peana, y de aquel coraz6n inmaculado
desciende un torrente de amor que baña toda la redondez de la tforra. El altar se halla
envuelto en una claridad divina que remeda
un despertar de aurora:
El 6rgano preludia sus gratas armonías y
el incienso, como una ondeante nube, se levanta hasta lamer las altas b6vedas.
Rodeadas de infinita poesía, poesía cristiana, vénse al pie del altar á muchas hermosas niñas, que vestidas de blanco, ceñidas sus frentes con perfumadas guirnaldas y
cubiertas con velos transparentes, sonríen
llenas de cariño y de inocencia, como si fueran ángeles del cielo que por un instante huhieran dejado los eternos pensiles, para en-

perciba su pronto curso por todos aquellos
que permanecen absortos, remontando sus
almas á las regiones de la inmensidad.
Pero...... el sol despide ya sus resplandores, el rocío ha vivificado ya los tallos de las
plant.as y la fresca brisa juguetea y suspira
remedando dulces quejas de amor y de esperanza ..... .
Salgamos...... que tenemos que volver la
vista á otro lado.

Llegó el día primero del florido Mayo, del
mes apacible de tardes hermosas y cielos azu- ·
les.
Y aunque es verdad que la Primavera había comenzado desde principios del gentil
Abril á derramar su búcaro de flores sobre
prados y jardines, y á esmaltar con verdor
de esmeralda los campos ansiosos de luz y de
calor; no ha sido sino basta la llegada de
',
Estreno de "Germania."
Mayo cuando los pensiles tapizados de flores
han emp_ezado á ostentar toda su espléndida
Un notable acontecimiento musical fué el
belleza.
estreno
de la 6pera Gumania en el Teatro
¡Qué multitud de mariposas revolotean
Hidalgo, de esta cahoy por el viento!
pital, la noche del
¡con cuánta ternura
jueves último.
cantan las aves y se
Fué esa la primeacarician al borde ele
ra
de las composisus nidos!
ciones del gran m6No parece sino
sico italiano Alberque la Naturaleza se
to Franchetti, que
viste de gala para
He ejecuta en un escelebrar el mes coneenario mexicano.
sagrado á la Reina
Este autor era hasta
de los ánieles, Emhoy enteramente
peratriz del e i e 1o,
des
eo n oe i d o e n
Madre de Dios y d~
nuestra
escena, y
los hombres.
fl6lo en lo particuDesde los momenlar habíase oído altos en que la aurogo de RU música.
ra, coronada de suaAlberto Franehetves respl a n do r es
ti
es bijo de la ciuabre las puertas del
de Turín, en
dad
oriente, las campadonde
vi6 la luz el
nas dejan escuchar
año de 1860; tiene.
su voz y nos anunpues, precisamente,
cian con sus lenguas
cuarenta
y seis años.
de bronce, que estaHizo
Franchetti
mos en el .Mes de
sus primeros estuMa,-í(L.
dios en Venecia, paLos fieles, hensando
despuésá )lóchidos de alegría,
naco
y
en seguida á
palpitan á impulsos
Alemania, para
de una pasi6n incompleta.rlos en el
Señora Amparo E. de Corral y sus tres hijos, Ramón, Hortensia y Amparo, que se encontraban
tensa, e o r re n, s e
de
familia,
fotografía
del
artista
en
San
Franciseo
California.-(Fragmento
de
un
grupo
Conserva t o r i o d e
precipitan y peneFranciseo L. Clarke, San Diego, 4.
Dres&lt;len. En distran al templo. Estintas
épocas comte está bell i si m o.
Iluminanlo los rayos que penetran al tra- tonar sobre la tierra las alabanzas inmorta- puso algo de música, señalándose entre ello
una ''sinfonía en mí menor,'' que alcanz6 esvés de los cristales y los cirios que luchan les.
pléndido éxito.
Aquellas
almitas,
blancas
también
como
por desterrar las últimas sombras de la n_o.A.traído por los triunfos del teatro, escrisus
vestidos,
llevan
á
la
Virgen
sus
homenache.
El misterio y el recogimiento velan sin jes, homenajes de flores que en apretados bi6 el A1rrael en 1888, cuando contaba ap~descanso en el centro de aquel sagrado recin- haces van á volcar sus urnas llenas de volup- nas 28 años, y al estrenarse su obra el públito: la Fe, teniendo sus ojos vendados, enar- tuosos y delicados perfumes en la estucada co lo proclam6 operista consumado, declarando que esa primera composici6n no era
bola el estandarte de la cruz; la Esperanza gradería del altar de la Inmaculada.
¿Qué madre, al contemplar á su hija en una promesa, sino una plena y vigorosa afirse apoya firmemente sobre la áncora, y la
Caridad muestra sobre su pecho la viva lla- esa hora imponderable, no ha sentido rodar maci6n de genio.
Cuatro años después, en 1892, con ocai;;ión
ma de su amor inextinguible. Las más pri- por su mejilla una lágrirr.a de ¡ratitud y de
del
centenario de Col6n, el joven mae~tro
contento?
¿qué
coraz6n,
por
duro
que
sea,
morosas flores deleitan allí la vista con sus
colores; los más exquisitos perfumes embal- no se ha enternecido ante ese espectáculo tan llev6 á la escena su Ori8toforo Colombo, feliz Y
saman el sagrado ambiente, y las voces más emocionante que s6lo el C~licismo ha po- poderoso melodrama que hizo fortuna en el
teatro. Sucesivamente produjo después Flot
dulces entonan tiernos himnos; pero tan dido presentar?
de
los Alpes en 1894 y El Señor de Pou,-ceai1Cuando
vemos
á
esas
niñas
S"Qbir
la
gratiernos y tan dulces que embriagan y adordería, entonando sus dulces· cánt:,:,0s, una gnac, en 1887.
.
.,
mecen el coraz6n.
A partir de esa época, Franchetti parec10
Allá en el fondo y bajo un cielo tachona- dulcísima sensaci6n se apodera de nosoii:_os,
do de ~strellas y salpicado de querubines, y cuando sus manecitai inocentes deposium entrar en una apatía somnolente por el Arque nadan sumergidos entre blancos celajes, su ofrenda de rosas, nos parece que la Vir- te, y no fué sino basta después de cinco afios
se destaca la más bella, la más pura de todas gen acentúa su sonrisa y sentirnos que una ci0 separaci6n, cuando volvi6 á juntarse con
las criaturas que han salido de las manos del lágrima, lágrima de santa alegría: humede- su ~tente musa la divina Euterpe.
E nces produjo su Germania, la cual se
Eterno, puesto que fué la destinada par3: ser ce nuestros párpados ......
estren
en el ((Scala» de l\filán en 1902. DesLas horas pasan, entre tanto, sm que se
la Madre del Redentor. El mundo le sirve

por el señor Tablada, quien, además les hizo en el t~rreno varias explicaciones; así co- n:era planva del pr&amp;--enil:e número, la co.prua de t11111 ma.gnífioo retirato ad óleo · d&lt;'
ruo también el señor Batres.
En la casa de e~te caballero se sirv:6 el tamaño _:aatiuriélll,, del. Ilimo. Sr. Obisp¿ de
almue;zo Y en la tarde se emprendi6 el re- San Luis Poitoi.51, e3.ecutaido por el a:rtista roona111oi Hérculo Eiroili.
greso a esta Capital.
Pub~~camos hoy varias fotografías de la
El Prellaido _ihálla,se de pie, .revestido
excurs1on, tomadas por uno de los alumnos. de su ropa ep1scop,ail, tett1iendo su mano
dereoha sobre unos lihros 1qule se haH~1n
,¡,**
- - -):o:(- - ·
~n tt:la mesa.
En el peoho ostetnta, tr,es med.allas, y
La noche del estreno de esta 6pera cl
NUESTROS
GRABADOS
pen.den
de su cuello las i:nsig:ruias de Gran
antiguo teatro de la calle de Corchero
C;uz die la Orde:i de Ca.riloi.s III, y el corque hoy es el más amplio y mejor con qu~
doin y medaU~. ce la Acaideania &amp;¡pa.ñocuenta ~ capital, se vi6 casi lleno en todos
Notable obra de art~.-: Una capilla particu- la. Et pélá'~iJdo es 111·otabl-e, y todos los
los dcpal'tamentos y localidades.
!ªr·-:-~n la calle_de Sad1 Carnot, de la arisHabía general entusiasmo, y los verd1tde- ,ocratica Coloma de San Rafael hay una d~ta111es están muiy b.iien estud1iados y
ros dilettantis, tenían vivos deseos de oír la ~ermosa fi~ca ~dificada hace poco 'por su an . dispuestos.
música de esa 6pera famosa, que tanto éxito ~1guo P.ropietano el señor Juan Arzumendi,
Es u111 retrato ve.rda•&lt;leramletiite airtístiha tenido,e~ los teatros de Europa y en los Joven neo que se cduc6 en Europa v vive ac- co. ~n el original fotog1r0Jfico que '.J.OS ha
dela A.menea del Sur.
tualmente en Alemania.
·
s,e:rv1do p~1ra la eijecuóó:n del gr.aiba&lt;lo que
:• En.pocas pal~bl'af!, por no tener tiempo ni
De sentimientos piadosos el señor Arzu- h()1y ,pubhca.mois, pued:ein· leerse i¡je1rfocespamo para mas, duernos que la música es mendi, lo mismo que su familia no sola- t~mente l1QiS títuios, de los lfüiros ,que e-smuy hermosa, y que la obra estuvo perfec- me!lte a!end!6 al buen gusto y co~fort de su trán colocados sobre 1a mesa: san los totament&amp;1ijecutada, sin que se notara en los res1denc1a, ~mo que se preocupó también por mos ~e la1s oh.ras Pa91:ora,les y OratOlrias
artista,s:el menor tropiezo.
la cons~rucc1?n de _una capilla para el culto d'el Prtefado de Satn. Luis Potosí y su
Es una obra qu~ está llamada á conquis- ele la ~ant~s1ma Virgen y la edific6 á todo ve1rsió-:i de Píndaro.
'
tará nuestro público, pues abunda en mati- costo, ha btendo resultado nna verdadera
En el perg,amir.1 0 •que apa-riece desencesdelica&lt;los y en pasajes de gran inspiración. ohra de arte.
rollado oobre la mesa, léese estJe títufo:
1

Ir

·I

1

La excursión á San Juan¡,Teotihuacán.

· ~ decoracione::; son vistosas sobre todo
las del pri?1er acto y las del epílogo.
'
El púbhro aplaudió con entusiasmo á to&lt;l?s los artistas, que dieron pruebas de tener
lncn. conocida y ensayada la obra.

Las excavaciones.

La iglesia parroquial Otil pueblo..

.\~tualmente, el edificio pertenece al_ Li- "Elogio Fúne,bm de Migue'! de Ce.l'Va!ncenc1ado Don José Pe6~ del Valle, quien tes Sélla.'Vedlr,a, por D . I-gnado MOOJtes de
conserY~ la hermosa capilla como una joya Oc~ .Y Obregón, Obispo de Sain Luis Poele arqmtectura y decorado mural.
tosi."
Las fotografías, de las cuales tomamos lo¡¡
iE! Sumo fu.art:ífice Pío X niombr-0 cOJn
Agustín Agüeros.
grabados que hoy ofrecemos á nuestros lec- fecha 12 de :-.fano a,J Ilmo. Sr. Montes
tores, fueron tomadas por el artista señor
- -) :o:(- - Florencio )laya, cuyo taller está ubicado en de.,Oc~, Ad1min11strador Apostólico de la
D1oces1s de Lina,res, qu1e se haHa. v~a.nla calle de San José el Real.
c!les?e la._ muerte del Ilmo. 9r. Dr. D.
Formó e~ señor Maya un álbum con vis- te.
F1Je-mon Fierro.
ta::; fotográficas de la casa del señor Arzumendi, siendo aún de la propiedad de este
- - -)o(- caballero el edificio.
El ~ábado 28 del pasado mes de .\bril, los
De este álbum tomamos el busto de
:!~~no~ '1e la cJa.se ele Atqueología del }In- Cuauhtemoc, que empleamos en uno de
A UN POSTE TELEGRAFICO
. ra N~c1onnl ,_ ~1c~eron una excursión á lai,; nuestr'os anteriores números1 para carátula
g, nw.osas Puamdes de San .ruan Teotibtia- del semanario. Este busto exiEte en la casa
can, pre~1·c1·1c1os por su Joven
·
Profesor el seflor ·
0. q»Josc .Juan Tablada quedei:;clehacealgún que aho_ra ~,s del señor PC;6n · del \' ali e y fué
el que sirVIo de modelo para vaciar la cabe- . iEras ayer muy grande! Tu ramaje
. hern
.
'
, ,....P? se viene
dedicando
con"'gran empeño za del Cui+uhtemoc, de la Reforma.
ostentaba su pompa en el camino
ª tan importantes estudios.
Estud ios fotográficos de Moreno.-El artista como señor que marca su destino'
Los excuri-ionisbs salieron á las siete de fot6grafo señor Antonio Moreno uno de los al pueblo que le rinde vasallaje.
I
E~ tu .~opa, penacho del boscaje,
1: :afi~?ª por el Ferrocarril Mexicano. De más distinguido~ fot6grafos me~icanos que
dtacion de San Juan Teotihuacán al lu- h_ay en la actualidad, nos ha proporcionado canto el Jilguero su cantar divino
n?e. se encuentran los pirámides, hicie- 81empre hermosos estudios de los que es au- tu sombra di6 consuelo al peregrino,
n etov1aJe en &lt;)&lt;'l.rruajP-s que se habían di.s- tor,. para engalanar las páginas de este serna- tu tronco,. freno ~l huracán salvaje.
pues al efecto.
nano.
. Y ~l mu-arte sm hojas, sin Ye1•dores,
rcc~ii~eñor Tabl~da y sus discípulos fueron
Ahora publicamos dos de esos estudios en 8111 mdos Y sin pájaros cantores
Id os Y atendidos por el señor Don Leo- otra página, y podemos asegurar que son de tu grandeza se en~ancha y seño;·ea
O
po
Batr~s, encargado de las excavaciones, los más notables que han salido del taller
Que al erguirte en el monte 6 e~ el llano
y por su h1Jo Salvador.
del
artista.
¡eres
sostén del pensamiento humano
'
La excursion
·, fué muy provechosa para
Retrato del Ilustrísimo Señor Obispo Mon- Y arde en tu sien la chispa de la ideai'
1os alumnos
.
·, convenientemente
preparados tes de Oca y Obreg6n.-Publicamos en la priM. R. BLANCO BELMONTE.

~XCUrSiÓU á C~otibuacán

:r 1

�-

312 -

- 31 3 ci~ría la curiosidad de los demás, y no se en¡an6.

·: HISTORIA DE UNA ONZA
Confieso que vine al mundo con dolor; pero si bien sufrí hondamente al acuñarme, en
cambio tuve la satisfacci6n de ser entre las
monedas la más solicitada y querida.
Salí del troquel hecha una ascua llameante y tentadora, y ha seguido luego mi existencia en medio de las más varias emociones.
Durante mucho tiempo fuí el único símbolo de riqueza, mas andando los años han
ap!:lrec~do otros signos monetarios que han
querido disputarme la primacía.
Circulan por ahí papelotes despreciables á
los cuales los hombres han dado exagerados
valores, que siempre los humanos han querido engañarse con pueriles convencionalismos; pero pese á qui-en pese, yo vivii é altiva
y orgullosa á través de los tiempos.
. Fuí siempre buena, conmigo fné la fortuna, y, sin embargo, la sociedad ha querido
relegarme á una especie de envilecedor ostracismo por medio de los billetes de Bance y
otras añagazas de mal gusto. ¡Oh ingratitud
humana!
Mas dejemos tristes consideraciones que
Sala=de:Armas del Señor Presidente de la República.-Detalle del decorado.
harían brotar lágrimas de mis ojos y consagrémonos á los dulces recuerdos de la vida.
.A la noche siguiente, lle\·6me el joven nos acariciaba deleitosamente, nos hacía
Apenas acuñada, me echaron á la circulatar sobre la mesa, para escucharembe
á una fiesta de placer.
ci6n, y desde entonces, ¡qué de torpeza~ no afortunado
Aquello era una gran francachela, don- nuestro metálico so1,ido; rcndíanos un
han cometido por mí los hombres!, ¡de cuán- de con el oro se derrochaba la salud entre ri- trañable culto, una e~pecie de adoración
tas locuras no he sido origen!, ¡cuántos críligiosa.
y el espumorn rhampa[tne.
menes por mí no se han perpetrado!
· cosMimanjares
Un día ocurrió un hecho que me co
dueño, completamente embriagado,
Nueva, flamante, despidiendo brillantes hubo de ser conducido á su domicilio, y por YÍÓ hondamente.
destellos, apenas echada á la vida, pasé á lo que á mí toca, fuí á parar del bolsillo
Hacía dos 6 treR noches (]Ue no habí
manos de un banquero que me recibió en pa- de aquél á las manos de una desconocida; \'isto á nuestro viejecito. Estábamos
go de un negocio no muy limpio que digami nueva duefia, que junto con otrc dinero me verdaderamente tristeP, cuando una m
oímos fuera de la caja una formidable
mos.
en su monedero.
Permanecí algunos días en una de las in- guard6
A los pocos días adquiri6me un usm·&lt;'ro triesta. Parecía que la cnsa se venía
numerables canastillas que el refnido ban- de manos de aquella mujer que con tan maLas sill,as roda han por el suelo, sentJ
quero guardaba en su caja, entre otras onzas las artes me poseía, en pago de unos intere- romper cristales, jarros y otras mil b
no menos deslumbradoras que yo. Allí vivía
&lt;le los lujosos Ealones, entre gritos, n
feliz, porque al fin y al cabo tenía muchas sesElonerosos.
usurero me colocó cuidadosamente en zas, blasfemias y maldiciones.
compañeras con quienes departir y diYer- su caja, donde nos tenía á todas en cartuchos
Sú bitnmente vimos abrirse la C'aja y 11
de
pavor y asomhro pudimos presenciar
tirme.
hechos.
Pero, ¡ay!, que nunca la felicidad es du- esmeradamente
mo
hombres y mujeres se daban de mof
Aquel hombre flacucho, pálido, desmiradera.
nes,
se arafiaban y se agarraban fuertem
l na 1 1C11e liego el banquero Heno de azo- rriado, caladas sus antiparras, nl'S iba á vi - unos á otros, para poder apodnari:;e ante&amp;
sitar
cada
noche
y
nos
contaba
y
recontaba,
ramitmto, los ojo:,; chii::penuteis y presa de inencandil~dos los ojos, palpitante el corazón, nosotras.
quietanh' precipitaci6n; c·ogifone á\i.dn.mente, con una indefinible sonrisa de placer y de
Por fin, todos los brazos á la vez i;e in
y junto r,on otra&amp; 111one1las, me int10dujo en
&lt;lujeron
en la caja hasta lus codos, con
temor á la vez.
~u l'ÍC&lt;) mo,.edero, no Hin quo yo y wis com- codicioso
Nunca creo haber estado máf:; bien tratada ímpetu y desorden, que las monedas fuf
r,weu,., , dnrnií.ramof' llena:,; dt'! F vorosos
rodando y saltando por el suelo.
que en la casa de aquel viejo cicatero.
...111 ,e..,:
1)10&lt;- ,ní 1 , ~ .1' será 11t, 1osotras'?
Todo fué que falleció nuestro viejo us
á
todas
con
verdadero
nmor,
Tratábanos
Nuestro dueño sali6 precipitadamente, y
después de atravesar calles y más calles, entr6 en una casa de sospechoso aspecto. Subimos; llam6, abrieron y penetramos en un
gran sa16n donde había una mesa cubierta
con un tapete verde.
En derredor de dicha mesa había sentadas
un sinnúmero de personas, las cuales no EC
daban las manos para quitarse el dinero unas
á otras.
A pesar de la mucha concurrencia que
allí había, reinaba tan profundo silencio,
que sobrecogía el ánimo. No se hubiera sentido el aleteo de una mosca.
En medio del afán de despojo que entre
aquellas gentes había, pasé rápidamente de
unos á otros.
Al fin, cuando más solemne era la quietud,
oy6se una fuerte detonaci6n.
Era el banquero, mi amo, que se había
pegado un tiro. ¡Estaba arruinado!
He de confesar que solté algunas lágrimas
de dolor. Al fin y á la postre había sido mi
primer duefio. Era el único tributo que podía dirigir á aquel desdichado.
Se apoder6 de mí un jovencito que por
primera vez había acudido á aquella casa
con el objeto de tentar la suerte con tres 6
cuatro duros que llevaba. Me alegré de pertenecer á aquel locuelo. Siempre las monedas fuimos amantes de los primerizos en el
vicio.
·

., Una banda alegre y gárrula de hermosas
Jovenes rode6 inmediatamente á Edison é hizo suya .la pregunta del repórter. El ran
hombre mtentó defende1-&amp;e, pero al fin fuvo
que con~escender. y empez6 su relato en tos térmmos:
es
- Cuan~o :yo no era más que un pobre vendedor de dianos, que aplanaba calles
.
pregonando mi mercadería tenía 1 y a~1as
llenía de ideas y los bolsill¿s compl~:e~ztae
vacos.
· que el banquero
M UnNdía
S leí en los
, d'ianos
~· . . .se babia encontrado con aue su
?ªJ~sldbelh1erro, que él creía absolutament!
m~'lO a es, habían sido forzadas
Se ag~e~aba que, muy mortifi~ado or este
descubr1m1ento
.,
d ' el banquero había d'ph
1c o que
Sena capaz e dar su alma al diablo
de encontrar el medio de poner sus con dtal
caudales á cubierto del más háb'glrantees
tado.
1 a n-

Otro de los detalles del decorado de la misma Sala de Armas,

r? y sus hijos se disputaban aquella heren- ~is~s encargados de ohligar á las celebridacia amasad,a con sangre y dolor.
es ,a hacer confidencias. Hasta hoy ni ú
m'Cosas mn~ grav.es he presenciado durante reporter ha con~eguido arrancar al gran ~~m~
! larlga existencia, pero sería interminable bre. una .entrevista. Edison ha opuesto una
m1 re ato.
res~stenc1a desesperada á las más astutas tento ~y ya me encuentro bastante vieja. Es- tat1vads con que, para conseguir eso se le ha
yb ~r3stada, he perdido mi brillo y ~s acosa o.
'
pro a e q?e. no tarde mucho en ser expue;Hace ti~m\)O que un repórter al servicio de
~ en las. v1trmas de algún museo á las codiun
gran diano neoyorquino pens6 por
mosas mira.das ,d~l público 6 al examen de
momento
que, má~ feliz que' todos sus cofe~
alg.ún numism2t1eo que verán de m' 1
tenor l0
'
1 o exg~s, había con~egmdo hacer capitular al recald .' : que e_nvuel ve los rasgos hist6ricos citrante enemigo de la publicidad.
e i~u e~nstenc1a material. pero no mi al
Ia ciencia de m' 'd
.'
ma,
Este
repórter
. 1· b1 v1 a, .mis llantos y mis ale.
l'd d había encontrado ,rL Ed'lSOn
grías' mis
por
casua
i a en el sal6n ele una profesioe ic as Y mis dolores.
nal bermty. La conversaci6n de los te t 1·
n
ta d'
r u iaAQUILJ&lt;:f; VARGAR.
dos1 no ,1r o ben abordar el tema de l a v1'da
e gran ~om ~~ Y de sus inventos. El rep6r- - -):o:{- - ter yanqm cog10 la ocasión por los cabellos
Y, en u.n ~o)Jlento dado, dispar6 á quema ro:
pala s1gmente pregunta:
EL PRIMERO YEL ULTIMO
~Sefi~r Edison, ¿por qué no nos cuenta
INVENTO DE EDISON cual
ha sido su primer invento?
Ediso~, que hasta entonces había tomado
parte activa en la conversación, adivinó ellaCsoo~º todos los hombres de acci6n al fa- Z? que se le tendía y se encastill6 en un mumº
amencano
:
hablar·mventor
h
no le gusta 'mucho tismo absoluto.
nico ·fi / as~ p~rece que tiene un terror páPero ~} rep6rter, hombre hábil á todas luces
, os penod1staA, sobre todo á los perio- se sonno; había previsto que su pregunta ex:

"1-t¡Este es mi hombre! - dije para mi's
a11en ros.
y. un instante después me hallaba
.
sencia del millonario que me
en prnmuy afablemente' ei' obJ'e•~
depre~u1;~taba,
no
w
m1 VIS}
-He oído hablar-le dije-de la des · .
que le ha ocurrido; pero yo he inventagdracia
aparato qu
d
o un
r t d 1 d ~ pue e poner en manos de usted
a o o a ro~ que pretenda abrir sus ca'as
;-¿Es ,POS1ble?-exclamó el hombreJ ~·Y
cuan~ p1~e usted por su invento?
. ¿
, - Nl o P.1.do más que la mano de su hiJ·a ú .ca,- e d1Je redondamente.
m
~l banquero abrió unos ojos tremendos
pero acabo por sonreírse.
'
- Eso es imposible - me di' .
dría darle hasta diez 'mil doll~°,;s- ~ero ~ovento fuera realmente eficaz Tend ·ési su mbarlo.
·
1 que pro-Puede pr~barle, si lo cree necesario
~eiiº yo r.io qmero diez, ni cien ni cien. ·~Ü
o ars, smo la mano de su hija
-¡9h! ¿_Insi~te ~sted en eso todavía?
- 81, senor; rnsisto.
·
- Entonces; entonces ...... veremos A te
será menester que ella consienta.
. n s,
-Por sup~esto,- le respondí.
Me pu~e a trabajar inmediatamente·
aquella misma noche quedaba l d ' Y.
aparato en todas las cajas de h ?º oca o m1
banquero tenía en su casa.
ierro que el
Al día siguiente fuí á verlo y co 1
emba
d"
, mo o esP
' me IJeron que estaba en cam
Después de dar un vistazo á las ca~·
9ue hab~a trabajado el día anterior ~a~ .en
mtroduc1r en el dormitorio del ba , e uce
·-¡Hola amigo!-dijo al vermenquhero.
bado.
,
e pro- Sí, señor,--le i~terrumpí,--anoche
después de haberme ido yo, entre las dch~co
la~ ocho ~ cuarto, usted ha querido abrir
caJa gran. e que tiene en su despacho.
-Es Cierto.
-Y se q,ued.6 sin sentido, y sin sentido estaría tod~v1a si no le hubieran auxT
1 d0
-Es cierto.
1a ·
·
abrir sus
.-Bueno,· otra vez que qmera
caJas ......
"'! le expliqué lo que tenía que ha
evitar la descarga eléctrica
cer para
-Ahí
.
.
.
tiene~1 u~tedes, señoras y caballeros, cuál fué m1 pnmer invento, - di. o Edison, dando por terminado su relato. J
, -¿'!- la hija del banquero?- pre unta
tiempo varios de los Jovenes.
.,
g
ron
a un N
- o me casé con ella -dijo Edison
Ento~ces, n_iuy satisf¡cho, frotándo;e las
manos, i_ntervmo el rep6rter.
-Y diga, señor Edison ·n
í
cirnos ahora cuál h 'd ' ¿, º1 . que.rr a deCo
'
a s1 o su u timo mvento?
hn mu?h? g.ust~respondió el grand~
ombre. -M1 ultimo mvento es la hist .
que a&lt;'abo de contaros.
oria

ir

Otro detalle mural de la Sala de Armas del seiior Presidente.

�"
riano, heredero dél ducado de Talavera y
la insanidad de su padre, ama á C
pero su carifio no es correspondido
ésta ha entregado su corazón á GuillellDbj
noble arruinado que no se casa porque
de antemano el desastre que se cernía aoMl
la fortuna del padre ele ~ar~en. T ~
acto primero entre las lagrimas que '*k
Carmen al enterarse de 1n muerte de
dre.
.
En el segundo acto, Carmen, recoaoclda
la madre de Carlos porque la h,a am~ J
recogido, acept~ la mano de .e?~· Toool
anterior 110 e,: sino una exposic10n demuf¡.
do larga del yerdadero di:ama, que ao. •
mienza á desarrollar sus mteresantes ffllltr.
ciones sino drsde el acto tercero, ~n que
encontramos de nuevo en Escoc!a:
qne ya se ha casado, atormenta a ~.
sus celo~ constantes y tenaces, que él
"º croza en irritar. Su estado morboso
;¡u~ oblicrue á Carmen f'i asistirá una.
en que s~be irá en compañí.a de Gu
el presentido rival. De pronto, por ua.4
bio súbito en su modo de pensar, no qUjÍI
ya que vaya su esposa, pero e1?tonces &amp;
ia que desea ir pretextando el !idículo etup
caerían de no hacerlo así, pues ya t?&lt;3oe•
. ben que es de la partida. Hermosís1~~
en verdad, el final de este acto, el mejor) .
la obra. Suenan las trompas de
do el espacio con sus bélicos toques e
macla jubilosa á la juventud alegre Yd
ra y en tanto que Carlos se debate en
ele su madre, anhelante y de.sesperad~,
men atraviesa el jardín segmda del ~
brillante cortejo. d~ cazadores i am
Jacinto Benavente, alto dramaturgo.
que entusiastas y rientes, lanzar~n sus
. , f
- les por lomerÍós y barrancos gritando
el mundo anda engalanado con traJes ae ant disolviendo su alegría en ple!
tasía pues se trata de representar la última m~n el y l ro de fuego que cae del
obra' de la Princesa Savelli; señora de con- baJo lel c 10.:"ana color de oro Efectista
'd
.
todos aque a man
.
v.....
ducta loca que ha ten~ o que vir J0 n
Rostand se muestra aquí Benavente. ~
los amigos de su mando, mor nomano ~ed el sueño de L' Aiglón cuando ~
matado. Carmen, muchacha .hermosa, &lt;lis- tu~rlla de Wagran desfilan soldados eu\j
FUERTE QUE EL AMOR"
tinguida y envidiada, es la rema entre ~d~s ;
ª sangr~ y l~do tremolando
DE
1
las demás. ~s altanera, porqueds: cree l'lqii- de~~:rradas y gloriosas, en tanto ,que.loe•
JACINTO BENAVENTE
eima, pues ignora 9ue su pa i.e . s~ ac~ .ª rines tambores atruenan los amb1tosp
de suicidar, no quen endo sobrevivir.ª lalbru1- sus clJnorosas notas de triunfos y de gu,11,
na y á la deshonra. Carlos, personaJe
se-

sn,..

eam;

CRONICA TEATRAL
"MAS

ª

Buen año húido este para Jacinto Ben~as sÚs obras han alcanzado br1vente. To(l
.,
d Los
ll&amp;nte éxito, que, con ex~pc10n .e
Malhechores del Bien, es muy legíti:o
justificado. En el teatro ~rbeu se aca .ª e
estrenar una de sus últimas produccwn~,
. . 1·to de las mí1s hermosas. Cuan· o
p~r,}t 1a' representación de Más fi~erte que
:tiA.~nol' me dió gran gusto y respué á plenos pul~ones, pues había encontrado al autor del j\Tido Ajeuo.
E l bellísimo C1¡rano de Bel'gerac 1rny
una ~s~ena en la que 'cristián de Xeuvil~te
se burla del genial gas&lt;!ó~1 con ¡yan asomarº.
de los C'adetes que no aCl'~rtan a coD?pren e1
el or ué de que Cy~·ano no castigue son
m~10 lrme el atreYimiento del oea?o B~ron.
Por el momento temen haber .perd~1º :1 su
Cyrano· pero se llenan de satisfa~c1on c~t~ndo lo v~n abofetear al .temerano cap1 an,
. mot.~Ja1
. . su J1ar1 z,monstruosa
y fea.:
que qmEO
•
d'd
y o t:oinu lus ca&lt;lctes, te1111 haber per J º . ''.
poeta'
un 'alto taIento de ob~ervador
.
. .v det b
11ero no no se hab'a
i extraviado·
,
' es a a en¡
t'
. ',
mentánea tras una masa ru ocultac1b~ncu!ºae actualismo. Por fortuna, el
aar
o ~t d"" tes Ralvado el ObStt,1CUlo '
n v
J.
Benave~ e .e an ' ' al able de ello, la
vuelve a lucir. Prueba p, .P I
e el Amot
hemos tenido con ]lfás Juer e qu
'
ha caracterei- trazados co.n 1;11ano
en que y t adamente. sin vac1lacwnes
maestra, acen u
t't en 10 general,
· to
8 La trama es ,l,
m rf rptaeza . te llevada salvo dos escenas; pepe ec men
'
t re e·ai.do la del cuarto ·actot en
ro sobreGtoill
d
o que se res1en e e absolu roen y u erm ·a' d El acto primero pasa
ta falta de verac1 a ·
.
"M .
tillo que posee en Escocia e1 ' a1 ~~~ncl~ª;ndárroa. Es noche de fiesta y todo

¡

(1"

......... .

_. . ·-

Santiag~ Rusiñol, insigne pintor Y literato.

ban4lf

315 -

El último acto tiene mucha semejanza con
La Felicita in 1tn contucio, hondo drama del
-,
genial Roveta1 que nos dió á conocer, si no estamos equivocado&amp;, Teresa l\fariani. En éste
como en aquel, .la compasión puede más que
el amor, paradoJa y ~ad~ más que paradoja.
En la obra del autor.ií:3-h~no, una mujer joven casada con un VleJO viudo que tiene dos .
hijitos, , a á abandonar el hogar para huir
con el amante, cuando se le interponen las
dos criatur~tas llamándola «madre" y buscando el refug10 de sus brazos. Ella, conmovida
los acaricia, besa y llora .. .... y se queda. Así
en la pieza de Benavente, cuando Carmen va
á abandonará su marido, éste se vuelve lo·
co, la confunde con su madre y tomándola la
cabeza, murmura dulcemente, humildemente: ,cmamita, mamita: no me dejes ...... no
me dejes .....•.i, ¡y claro es! el alma femenina
reacciona y ya no se marcha, permanece á
fiU lado y exclama: el alma de la mujer nada vale f'-i no palpita en ella el alma de la·
madre. Y tras estas palabras, hermoso remate de un he11noso drama, cae el telón dejando en el ánimo una profunda huell¡ de
intensa emoción. Xo apliquemos el escalpelo, no profundicemos el problema, ni trate- Excursión de alumnos de la clase de arqueología, del Museo Nacional, á San Juan Teotibuacán.
mos de analizar la continuación, ¿para qué? ...
Una de las Pirámides.
Conformémonos con lo que hemos visto y
Todo
el
mundo
se
volteó
á ver al Rey, y
El Sr. García Cubas, muy conmovido, concréamos en que la abnegación de Carmen durará: la vida es muy triste para que no con- éste sonrió de gozo, recordando á su muy testó con la siguiente alocuci6n:
amada Princesa Ena, la de los cabellos ruSeñor Pretidente y Vocales de la Sociedad
servemos ciertas mentiras y engaños que
piadosamente, la hermosean.
' bios color de oro y ojos azules color de cielo. Astron6mica:-La demostración de aprecio
que he recibido eu esta memorable noche, exEn el psicologismo lleno de. colorido, BeRA)!ÓN RIYEROLL.
cede con mucho á mis merecimientos, los
navente ha denamado sus epigramas reboque en verdad no tienen otro motivo en que
santes de sal ática. Citaremos dos, de carácter
---'---):o:{-- fundarse, que el de haber emprendido y coninkrnacional, si vale la frase: el Marqués de
tinuado mis trabajos en époGas aciagas y por
Ondárroa, pregunta á su amigo el )Iarqués
1\IERECIDA DISTINCION
una senda llena de escollos y dificultades;
de Moraleda, qué gente ha acudido á la fiefimas por fortuna encontré en ese m! camino,
ta que da su mujer en el castillo.
AL S R. GAR CI A CUBAS inteligentes obreros de las ciencias y de las
-Ta9.1bién ha venido Guillermo.
-¡El Emperador!
artes, quienes me estimularon con sus conse-¡No, hombre!
jos y me abrieron las puertas de Rus esclareEl benemérito de nuestra Bibliografía cidas Academias. Mi juvenil imaginación hí-Pues no sería extraño que mi mujer le
Científica, pues son muchas las obras que ha zome ver en éstas, hermosos y fecundos
hubiese invitado.
-Xo, y tampoco que él hubiese venido. publicado sobre Geografía, Cosmografía, His- huertos que, á pesar de hallarse sometidos ·á
. Esta aJusión, á. lo afecto que es el Kaiser á toria y Arqutlología, fué objeto el miércoles la influencia de la atmósfera viciada por las
mtroducn su cuchara en todas las cuestiones último de una gran deroostraci6n de simpa- emanaciones de las discordias civiles, difunes muy picante. Cuando la obra se estrenó tía de parte de la Sociedad Astronómica Me- dían el aroma de sus flores, para purificar el
en )Iadrid, el Rey de España asistió á la re- xicana, la cual quiso significarle lo mucho ambiente de sus recintos y para transi;nitir á
lejanas y extrañas regiones los indicios cierpresentación y también, de paso recibió una que estimaba su labor de cincuenta años.
Esa demostración consistió en hauerle en- tos de nuestra cultura.
indirecta. Es el caso, que en el ~cto tercero,
al hablar Felisa de la volubilidad de los tregado solemnemente una medalla y un diAsí penetré en vuestro ameno verjel, que
ploma en la sesión solemne con que dicha
hombres que concurren á la cacería en Esse
halla resguardado por el límpido fanal de
Sociedad conmemor6 el cuarto eentenario de
cocia, dice:
nuestro
cielo, y en el cual se ven adheridas
la muerte de Cristóbal Colón.
-Yo tengo más miedo á las mujeres de
á
robustos
delicadas y floridas planLa velada estuvo presidida por el señor tas, con la fresno¡;,
~paña, que á las de aquí; pero cuando una
hiedra y la madreselva.
mglesa sale bella y distiguida, lo es de ver- Ingeniero D. Andrés Aldasoro, Subsecret ·Amigos predilectos y discípulas queridas,
dad! Potencia de primer orden por mar v rio de Fomento, quien en frase correcta y que por emblema tenéis aquellas plantas,
porti~m!
• adecuada felicit6 al Sr. García Cubas por sois los sacerdotes y sacerdotisas del augusto
sus trabajos r\ientíficos.
templo en que se da culto reverente á la encantadora Musa de la Astronomía. Al congregaros en esta memorable noche, para h 1nrar la memori&amp; del genio ilustre que &lt;lió á
Castilla un Nuevo Mundo, no habéis echado en olvido los servicios del obrero que recibe de vosotros, lauro de inmenso valor,
como otorgado por la bondad y el cariño.
Para expresaros mi reconocimiento, permitidme que os diga: si véis en el cielo una pequeüa mancha blanquecina, apenas perceptible por la tenuidad de su luz difusa, y á
ella dirigís el telescopio, descubriréis inmensa nebulosa, y entonces, vuestra atenta observación os hará ver: en la nubecilla la pequeñez de mis servicios, y en la prodigiosa
aglomeración de materia cósmica, la magnitud de vuestra noble acción y de mi agradecimiento, que hago extensivo al discípulo
querido que hoy nos preside.-Antonio García Cubas.
Un grupo de cuatro señoritas entregó al señor García Cubas, en nombre de sus discípulos, un álbum de autógrafos en el que constan pensami:-ntos de los obsequiantes.
l\f~y me!ecidas son las distinciones de que
Grupo de alumnos de la clase de Arq ueologfa., del Museo Nacional, presidido por su profesor el poeta
ha sido obJeto el señor García Cubas, y lo feJuan Tablada.
licitamos por eso.

�- 31 7 -

316 -

-Comprendo á mi pesar: mis obras tienen
· también mi cara y mi alma: para los inteligentes, son hermosas¡ para lo, tontos, vulgares. ¿Por qué me has dicho todo esto? Yo
quisiera ,·ivir de la mentira.
-Yerdades hay que se imponen.
-Y que entristecen.
-Mira; la verdad, si fueras guapo, me gustarías mucho más...... Pero aguarda, la Red
me abrasa ...... Voy por lo ccmfo, &gt;1 lo natural
.
'
lo que necesito ..... .
Salió Adela corriendo del estudio y el pintor quedóse en él pensando tristemente: Sí·
las verdades entristecen: son todas ingratas'
nos hacen ver lo grosero que siempre vive co~
nosotros, anteponiéndose á nuestra felicidad.
¡Es tan risueña la mentira! ¡Son tan bellas
las obrao de arte! Mintiendo, acaso sea posible la dicha: el que tras de !\ verdad corre
tiene que ser forzosamente desgraciado, porque hay muy pocas verdades amables. No
obstante, también los soüadores tienen sus
quiebras; sufren cuando la yerdad se les presenta tal cual es: burlona, grosera, maleara·
ch ........ .
¡Qué demonio! Siempre, el soñador lleva
ventaja al realista. Aquél ha soüado, ha vivido con la esperanza ...... poco, sí; pero algo
es algo, un momento es vida.
Adeh volvió con un vaso repleto de agua
cristalina. Los rayos oblicuos del sol crepuscular, que filtraban las sucias claraboyas del
estudio, arrancaban del vaso el Iris multicolor y simbólico. Adela acercó triunfante el
vaso verdadero al pintado, la cara del hom·
bre á la idea luchadora del artista ...... yvenció la verdad. Adela tenía sed¡ bebió mucho,
apuró de un trago el vaso de líquido puro que
emanaba de las rocas ........ .
¡Oh, artista vanidoso é inocente! ¿Qué haces? ¿Por qué te mofas de tí mismo? Si temes
á la verdad, ¿por qué te esfuerzas en repro·
ducirla"?
Mientras Adela bebía, una brocha movida
nerviosamente había trazado sobre el vasodel
lienzo un monigote ridículo: grotesco, feo, es·
tú pido .. ...... .
¡Ilusión, caíste! ¡Tenían pocas plumas tus
pobres alas!
.J o:;t EscOFET.
NOTABLE ÜBR.A DE ARTE.-Capilla particular de la casa que fué del Sr. Juan .&lt;\.rzumendi,
ubicada en Sadi Carnot (ahora propiedad del Lic. reón del Valle).-Fot. Florencio M. Maya, San
José el Real, 17.
---):o:(--que parece despedir ideas. Adela, sentada en
el suelo y acurrucándose con mimo junto al
pintor, mira á éste en silencio, mientras limpia los pinceles abandonados con una toalla
vieja y raícla, disponiéndolos para la batalla
del pensamiento con los colores mudos, cuiPublicamos hov el retrato del c&amp;lebrecom·
CUENTO
positor Camilo Saint-Saens, á propósito de
dadosa y presta.
Alejandro es un hombre feo: solamente suf- su última ópera l.,' Ancétre, que tuvo un
Se trata de Alejandro :Merino, un pintor ojos y su pelo crespo y brillante admiran. gran éxito desde su primera representación.
He aquí el argumento de la nueva ohra,
notable, célebre, y de su Adela, diosa y so- Adela C'S bonita, hermosa como la esperanza
ya
que de su música nada puede decirse a(1n,
berana del gran artista.
de la gloria.
Un estudio coquetón, que liuele constante-Tengo sed, dice ella con ,·oz decaída: porque no llegan ha:-ta nosotros los juicios
de los críticos de allende los mares, únicoe
mente á phltura y á aguarrás, que tiene en que delata la sequedad de su boca.
sus paredes muchos grotescos macacos y taEl pintor la mira con cariño¡ luego, en un que por ahora pueden hablar de la obra, pues
pices de complicado y sólido tejido de estam- momento de embriaguez por su triunfo, i;e- en América no es conocida aún:
&lt;cEl asunto, vibrante, en~rgico, lleno de!:
bre, oculta el idilio, forma un lugarcito en- üala el lienzo y le dice:
movimiento y pasión. puede con&lt;leni-arRe
cantador dc felicidad, donde no hay más flo-¡Bebr!
sigue: · •
res que las pintadas por Alejandro en los
-¡Ay, qué gracia! \'erdad que está muy moLa
acción se desenvuelve en la campili
lienzos; pero donde abundan los divanes ri- bien pintado este vaso de agua¡ pero, hijito, la
corf:a en tiempo de ~apole(m T.
cos, las grandeli1 pipas, los artísticos pebete- ficción no me sirve en estos momentos.
El vrirner acto tiene efc&gt;cto cn un agr~
ros, que hacen evocar la deliciosísima pereza
-¿Por qué?
sitio:
una ermita, dos capillas funerarias d~
oriental.
-Querido mío, exigee de mí una explicaEn la pieza, que es rectangular y de reduci- ción complicada y no estoy segura de salir dicadas, la una Íl los Fabiani y la otra á l011
das dimensiones, contrasta el tacto seguro y muy airosa de mi elocuencia. )lo obstante, Pietra Xera, las dos familias cuyos odios se+
elegante del pintor con los gustos triviales de allá va: sucede con esto lo que con tu rostro, cul~;es ronstituyen el resorte principal de~
una mujer que no entiende de medias tintas que no es fiel reftcljo de tu hermosa alma de acc10n.
1
LeYántas!.' cl Rol. El ermitaño Rafael: u,
y piensa más en los alegres colores de la pa- artista, y ¿qu(· quicrr~"? lo muy claro es lo
leta que en la inspiración feliz que los com- que atrae. Para adivinar el mfrito, pr~ciso clulcc filósofo que representa el elemento re·
concilia&lt;lor, contempla :í sns abejas, c'1p
bina.
es poseer tambi(·n algún mér_ito, que no todos
Alejandro, sentado frente al caballete, tra- tienen, y entre la gente vulgar, mejor se es- inocente labor contrasta con las c61eras Yvet·
baja con la mirada absorta, enfrascada la tima con los ojos que con el pensamiento. ~Ii ganzas de los hombres. Espera á loR reptleatención toda en las líneas purísimas que los boca estú seca; pide agua, agua pura, sin sentantes de las dos familias enemigas pata
pinceles trazan, evocando al arte. Es negra y mistificación artística, agua que aplaque mi intentar una reconciliaci6!1 que solamente~
riza su cabellera de soñador, desordenada, sed natural y muy grosera. Xo me Rirve tu dría hacer fraca..:ar la irreductible- ohitinar16n
de Nunriata.
revuelta, y sus ojos son ele un negro imponente, duro, y brillan con un extraño fulgor vaso.

l..los dos vasos

nutoa óptra 4t Saint·Sat1s

La escena siguiente sirve de presentación
de Jos diversos personajes: t'febaldo, joven
oficial de los ejércitos imperiales, ahijado de
Rafael, jefe de.!os Pietra Xera¡. Margari~a ,"
\'anina dos Jovenes de la tribu Fabum1.
aeomp¡üa&lt;las de Burl'lica, viejo servidor que
ha heredado los rencores de sus amos y que,
cegado. por anti~uas preocup~ciones, atiza
¡08 odios Y capc10samente di.rige el acto de
venganza.· Débese advertir que Tebaldo ama
Ít Margarita, que ésta corresponde á su amor,
v que \'irnina ama también á Tebaldo Rin estar correspt·ndida.
Después de un coro &lt;le homenaje ú los buenos sentimientos del ermitaño, el cliálogo ~e
entabla bajo buenos auspicios; los presente~
se ponen de acuerdo acerca de la fórmula
conciliadora: ceNo más i;e,tdetta en Jo sucesivo·» y no se espera para concluir el pacto,
m¿s que la adhesión· de los jefes Fabiani:
I,eandri, el joven señor, y la abuela Nunciata. Estos se presentan: ella, rígida, amenazadora, anunciada por una melodía larga y
doloroSA. Rafael le implora que deponga lai:;
armas y pide al cielo que le inspire el perdón
en una bella plegaria acentuada por imponentes respuestas del coro. );"unciata permanece inflexible y muda. El ermitaño rnep;a,
los jóvenes y los servidores imploran: cqHas
gracia, sP.ñora!. ..... &gt;1 Pero, nada ... ... el silencio es su respuesta. Y á la interpelación de
Rafael: cc¡,Xo quieres jurar el pcl'dón? ..... »respon&lt;le solamente con un ¡:N"o! implacable. La
anteresora se aleja desdeñando las maldiciones del ermitaño. Todos se dispersan. De
nue,·o, y para siempre, queda pactada la
guerra.
Sin embargo, Tebaldo ha retenido á Margarita. rn dúo juvenil se entabla entre ellos:
confesiones, recuerdos, invencibles espernnzas. Tebaldo queda solo, ebrio de felicidad.
Rafael le aronseja la prudencia en aquellas
regiones á donde todo-las rocas, el césped,
hasta una pequeña yerba- pueden ser una
amenaza y ocultar la muerte.
Cuando queda solo, el ermitaño vuelve á
sus caras abejas, y el acto termina como había comenzado, ron una escena de égloga ~·
de serena paz.
En el acto segundo ef'ltamos en el patio de
la habitación rústica de los Fabiani. )Cs el
crepúsculo. Vanina, presa de tristezas y dolorosos presentimientos, espera el regreso de
Llandri. Bn rumor de lamento surge á lo
lejos, se amplifica y se precisa al fin en un
ranto fúnebre. Traen un cadáver sobre un
l~cho de ramas: es Leandri que ha sido asesinado. Entonces, parecida á Brünnhilde
ante el cuerpo de Siegfried, Xunciata eleva la voz: «¡Silencio todos! Solamente la
abuela tiene el derecho de hablar.&gt;1 Y,
en un monólogo admirable, elogia las virtudes del muerto, y evoca toda la alegría-

Sacristía de la capilla particular de la casa que fué del Sr. Juan Arzumendi.
( Fot. Florencio M. Maya. San José el Real, 17.)

la (mica-que el joven provocaba en su vejei. Después, exaltándose en un tremendo
delirio, lanza el grito fatal: &lt;e¡ Guerra y muerte á los Pietra Xera!» exhala su odio en una
escena de imprecación soberbiamente acentuada por las trágicas interjecciones del coro,
y encarga á \'anina ejecutar el gesto de venganza. La joYen jura...... pero apenas acaba
de pre~tar el juramento, cuando Bursica le revela el nombre del matador de Leandri: Tebaldo.
El tercer acto nos conduce á la ermita de
Hafael; una capilla, una fuente; atmósfera
estival. Margarita, cortando flores, canta sin
palabras la melodía de amor. Las mujeres,
en la fuente, parlotean y comentan la muerte de Leandri. Tebaldo viene á confiarse al
ermitaño¡ :fué en legítima defensa como mató á RU adversario; debería haber huído, pero quiso volver (\ ver á Margarita. Rafael,
protector de sus amores, en una escena de
temura, ofrece á los enamorados que, dentro
de breves instantes, bendecirá su unión.
)..parece, en seguida, la desdichada \'anina, con el alma torturada por la lucha entre
su amor y rn juramento ...... Bursica, que la
espía sin cel'lar, le presenta un fusil, intentando persuaclirla de que clehe apresurar el
acto vengador. Ella vacila, sufre y sn corazón RC oprime aún más cuando las rncei:;
unidas de Tebaldo y )largarita le revelan el
triunfo de su rival. En el instante en qur
El célebre compositor Camilo Saint-Saens.
paRa Nunciata toma el arma homicida. La
De ta t-Olecclón del Repertorio de M~slca Otto &amp; Al ZI • abuela cree que su nieta está lista para la

venganza: Tebaldo se encuentra allí, entre la
enramada, y es preciso tirar ...... Pero \'anina de~fallece y deja caer el fusil :..... l~ntonces, después de un terrible anatema, en un
momento de ciego furor, la antecesora recoge el arma. \'anina corre desesperada para
intentar prevenir á Tebaklo ... ... Suena una
detonación é inmediatamente un grito: Nunciata cree que ha dado muerte al enemigo ...
y es Vanina la que aparece vacilante, herida
en el corazón. Y mientras que la doncella
espira dulcemente,. con la triste alegría ele
su sacrificio de amor, la abuela desaparece :t
lo lejos, implacable como el inexorable destino .......... »

- - -) :o:(---

AUSENCIA
Ella lloraba, ." yo, tri~te, att igido,
sin encontrar consuelo,
¡adiós! una y mil veces le decía
agitando frenftico el pañuelo.
Tre~ años cumplen hoy. De rsoR amor\':;
tan puro~ ·y vrhrmentes ..... .
~ólu queda el recuerdo en lre nosotros,
¡que ef- baf;tante quedar e::;tando ansentef;~
JosÉ CO:\IALLONGA.

�Eseenas de Ja ópet&lt;a "Oe1:1tnanl a, ,. de Ft&lt;anehetti, est11enada et .i ue·•es u' Jt'm
~
v
1
o ¡,ott la Comn
- · que· aetua
, en et Teattto t{idalgo.
.
,.ama
Colección de " LA -~ USICA ITALIANA," Avenida JUÍIII,•

Bu COf,'IBATB DE FuO~ES,-Sitios y eatles donde se eoneent11attán los vehíeulos que eoneuttttan á la fiesta flot&lt;at, desde la gtott leta
"Colón," en la ~efo11ma, hasta la esqui na de me1&lt;eadet1ea ,

�-

fl Gobernador interinodeYucatán

320 -

distingue, con justicia, al Sr. :'IIuñoz Aríztegni, dándole su confianza, que ahora se ve
confirmada con el voto electivo de la Legislatura yucateca.
Xo es el Gohernador interino ele Yucatán
un político veterano, ni un licurgo, pero sí
h.t demostrado ser un hombre honrado, coni.;ecucntc y cr.érgico, y nn ciudadano útil y
progresi~ta, cuidadoso de su buen nombre y
amante de su patria.

No es el Sr. Don Enrique Muñoz Arfategui
hombre que haya bregado en el campo ele la
polítiea ni aspirado al Gobierno.
Ha dicho un periódico que se ha distinguido ó hecho notar en su v:cla laboriosa y honrnda que va al poder c,sin odios ni rencores."
Su nombre ha figurado en el rol de los cargos concejiles, y con la nota bene de cumplido y recto.
La empleomanía no es carrera de su gusto
y sus lícitas especulaciones de mercader y negociante han tenido que ver con los Códigos,
para cumplir sus prescripciones.
Su integridad lo llevó á la dirección del
Banco Yucateco, saliendo del cargo sin rasgaduras ni girones-de honra.
La .Jefatura política de M?rida, es en h

---):o:(-·--

LAS SORTIJAS
~e ha dicho que la mano es como el espejo, donde se refleja el carácter, y que los dedos de la mujer, ''hechos para tocar el alma

321 -

so investir del m~s alto poder á José le en.
ti:egó su anillo. El de Salomón tuvo '1a pro,
piedad de hacerse obedecer"por los espíri!Ua,
Y. Alejandr? el_ Gmnde envió el suyo á Pér.
d1cas para mdicarle que le confiaba el go.
bierno.
Ya en Grecia, el anillo deja de ser un
símbolo, y como objeto . de lujo figura entre
los romanos. En los tiempos austeros laa
esposas lo~ llev~ban ~e hierro, .Y despuk de
la República fue un signo de distinción. ~
caballeros los recibían del Estado y se sabe
la cantidad de ellos eneontrado~ sobre el
eampo de batalla de Cannes.
Los primeros cristiano.:1 lo llevaban en el
?uar~o dedo de la mano dereeha, y en laa
iglesias de Perusa y Apt se veneran los anillos que se dice pertenecieron á la Virgen y
á Hanta Ana.
En la Edad ~Iedia, un simple anillo cam.
biado entre los novios, los obligaba á cum.

A R TE F O TOGRAFICO MEXIC ANO_

DON ENRIQUE Murfoz ARÍZTEGUI. '
Gobernador interino del Estado de Yucatan .

de un célebre pintor, ha sido la; que supo fijar con más Racie~·-.
sortija y la persona que la lle~ _a. "egua
sus indicaciones representaría poseer una fortuna en sortiJfü,, _como
la marque~a clEo Crochant, que ret~nía nada menos, que trescientas
.
sesenta cinco sortijas para cambiarlas todos los dias. .
El coÍor de la pie&lt;lra ha de ;1-~monizar con, el _de la piel, l~s _oJOH
, los cabellos. ;\. una rubia pahda le sentara bie~ la turq~esa, so;
bre ~ma encarnación rosada, las perlas _lucen meJor su onente; a
a morena de cutis blanco le están meJor las esmeraldas, y al lado
los cabellos negros y la tez ardiente, ostentan toda su hermosura
los diamantes v las amatistas.
En Ja impos"ibilidad de poseer muchas joyas, so~. estas las r~g1~~s
,1ue es preciso observar. Hay que escoger las sort!JªS c~ya ,r1~di ~
: nuestro tipo procurando que sean sencillas ) artisbcas.
convenga a
,
, 1
· ·t
d J
lle
Res ecto al modo de usarlas al paseo o as visi as, e Jcn varse. ~ocas ó ninguna de estas j~)'.as; par~ baile y teatro est~n rná~
admitidas, pero siempre con sobnedad. Cuan.do_ se_ ruede mas abu
sar de ellas es en el interior de la casa, en la intimidad, cuanldo n_o
se hace toilette para el vulgo y sólo ha dP, caer sobre la. mano a 11;1~
rada amante del esposo. Porque ha de tene1;3e presente que _l,ts
• jóvenes solteras no deben llevar, á lo sumo, mas que nna sencilla
sortija.
:;a

10

hJ las relaciones entre la

tres hermosas flores bogotanas &lt;iue se conquistaron en nuestra sociedad numerosas simpatías.
Pues bien: el diez de Febrero antes citado, _el Ueneral Reye~,
después de haber pasado toda la mañana trabaJando en _el Paáacio
de Gobierno Ealió á dar su paseo de costumbre, acompanado e su
hija Rofía e~ un lw1deau cerrado. Dirigióse éste al Paseo de Chapinero en 'ios alrededores de Bogotá, y al pasar por _1:1.11 p~nto lltnado Parque de San Diego, el (}eneral Reyes y su hiJa v~eron ,i t~·es
jinetes de aspecto sospechoso, que se dirigieron una tmrada de m,
. ,
tcligencia y siguieron el coche &lt;le c~,rca. ,
Habiendo llamado esto la atenc1on al (,encral Be)el\ o_rdeno a1
cochero que rcgre¡;ara [t la Ciudad; ·:, cuando en cumphm1e~tod d_e
e::;a orden daba la yuelta, los jinetes se ace~·caron,. adelantan os~
uno de ellos para clelC'ner los cahallos, al n11smo tiempo, qu~ sus
,los compañeros, uno por el lado izquierdo y otro por cletras, dispararon sus revólvers sobre el ({eneial Heyes.
. .
·Ocho detol'laciones se oyeron, sin qu_e nna _sola bala hu?1e~c tocado ni al General ni á su distinguida hija, qmen con gran md'._g~1ación pero sin amedrentarse, se encaró con lo~ asaltantes, gnt~ndole~: c,Cdbardes, asesinos,i, durando esta rápida escena tan solo
al()'unos segundos.
. , ,
h ··
ºrasado el estupor natural, el Ge~1eral Hey?s examino a ?ll, /lª,
porque era natural que estuviera henda: ella, a su vez, e_xamm&lt;! ,1 s_u
padre, presa de la mayor aflicción; pero por fortu na, m ,~na n~ oJro
habían sido rozados siquiera por las balas; éstas tan :,olo_ h,1h:n
:üraYesado el ala del sombrero y la bo~. que llcYaba _la senora_ • º~
fía. Ambos exclamaron con el mayor ferYor y gratitu&lt;l al Cwlo.
ºiDios nos ha salndo!))
.
.
.
Efectivamente sólo por un \'er&lt;ladero nnlagro pudieron csca1~1u
con vida el Presidente y su hija, pues de. ~tra manera se hac_e 111creíble que después de ocho disparos, casi a quema-ropa, hubiesen
,
.' · d'
qriedado ile~os.
Los asesinos, que montaban magnífico~ caballos, hu!e~·o~ iap~
mente internándose en los bosques ve?1~os, y el ~1.e~IClc~lte J_ ,·l~
· · vo'lvieron
·
a' la, c1·11,lac
, 11, e11 donde recibieron las fchcttnc1oneR ch
l11Ja
todof'.

:1-

d~

- - - - ) o ( - - --

-

AltlladO contra d Presidente de Colombia
El General Don Rafael Reyes, actual Presidente de la Repúbl_ica
de Colombia, y á quien tuvimos el gus~o de conocer ~n esta Ca,pital
cuando se celebr6 el Congreso Pan-americano, estuvo ª ~rto
recer ámanos ele tres aseeinos que atentaron Cfntra s1.1 YI( a, e
te
Febrero último en los alrededores de Bogota.
.
.
Como es sabi¡lo, Colombia fué víctima de una sangncn~a ,re,, ol;1.ción que duró más de tres aii0s; y cuando al fin se t~rmm o .c ont .'l
' de sus ..Jefes los co lom IJianos
.
h', VH,ta a1 l 1US lC
1lerrota
volviaron
,
'
1
h
l
,
(ieneral Reyes quien por sus dotes ( e onrac ez, en ergía ·v gran cn1 1a
'. que pod'1a. iecons
.
t.1u1r
· el ¡)aís Jv levantar1o te
razón, era el· úmco
postración en que había quedado.
l 190-l
F ue' e1ecto p res1·dente de Ja Rºpt'1blica
,, .
, ;v el 7 de ..\gosto e e
_
tomó posesión de tan alto puesto, rna_t~gurandos~ desde entonces Pª
ra Colombia una época de regeneracion Y. de 01den.
.. : _
'
. lR
t·ató antetodo deumr en estrecho ab1azo ,t to
El (:Jenern
eyes l ,
,
·a , ti de que c·ohdos los colombianos, sin distinción de parti os, a n
· '
boraran en su patriótica obra.
. .
v
. d
es qué motivos pudieron tener los ases1110:;,
., o se comp1en e, pu ,
.
1 d c1·caba toda
para querer privar de la vida á un funcionario que ª e I
t '.
. . de su 1mt ria
· sm
· desear1sar· tm solo momen
entera al se1·v1c10
. o ·'
' · la Aelrnmis
· · t iacion
· ..., Pt_'lbhca por
sin omitir esfuerzos para encarnlar
el mejor camino posible, dadas las desastrosas consecuencias e Iª
pasada revolución.
..
.
artir
El General Reyes es hombre de fam1ha, Y procma co~p
siempre su tiempo entre el cumplimiento de sus debere~ oficiales Y
las delicias del hogar. Así lo contemplamos en esta Capital ~n do[.~]..
""T'
de vivió rorlea&lt;lo de sus tres h1Jas,
r, ma, sof'ia •y Ama1ia, "'

f~lr

Es·ruDIOS

DEL

administración pública de Yucatán el paso
de las Termópilas, y el Sr. ~Iuiioz Aríztegui,
sin alardes, ha llenado sus deberes, desempeñando ese cargo con tino y complacencia del
público y rl Uohierno.
Xo se le conocen apasionamientos, pero
tampoco tibiezas y lenidades.
Sereno, tranquilo y atencioso, trata á todo el mundo con agrado, dándose el lugar
que le corresponde en lo particular y oficialmente.
Ha tenido á su cargo la Tesorería del nuevo Hospital durante la construcción del edificio, la recaudación de donativos y el arreglo de la institución, siCundando, con entera
voluntad, los filantrópicos propósitos del Gobernador, con quien le ligan lazos ele antigua y constante amistad.
El :,r. Molina, que tiene atingencia en
sus escogidos y conocimiento ele los hombres,

ARTISTA ANTONIO MORENO.-Puente d9 San Francisco, 1,

y mostrar el firmamento,"

son la obra plir la palabra de
maestra de la belleza natural.
ley.
Por eso, sin duda, las damas gustan tanto
Desde el Renacimiento, que se perfecciode adornarlos con sortijas, poniendo á con- naron los procedimientos de esmalte, el cin·
tribución los metales más raros, las piedras cel y el grabado tuvieron maestros como
más preciosas y el trabajo delicado del or- Benvenuto Cellini, y la talla del diamante
febre.
permitió lucir con toda su belleza á las pie·
La moda de las sortijas es de las más an - dras.
ti guas &lt;1ue se conocen; sirvieron de símbolos
Hoy, las sortijas no son sólo joyas ricas,
{t la unión y la fuerz,1.
sino también joyas de arte; su elección y moEn Egipto se hacían de hierro y piedra do de llevarlas no dejan de revelar el buen
imán, para representar la atracción ejercida gusto y la elegancia de una mujer.
mutuamente por los casados. Aún en nuesComprar una sortija al azar colocarla en
tros ritos religiosrn;, la sortija de desposorios cualquier &lt;ledo de la mano y 'llevarla siern·
juega un papel importante. Las clases ricaR pre, á toda hora y en todas ocasione¡:, es po·
llevaron la sortija de oro ó cobre; las pobres, co distinguido.
de tierra barnizada, representando el ouzn,
Una mujer elegante no debe nunca llevar
que libraba del "mal de ojo."
~iedras falsas ni joyas en que el valor artís·
La idea de valimiento se encuentra tam- t1co no figure como pri1:cipal elemento.
bién en la antig~~edad. Cuando Faraón quil\Iadama Lauth, nieta de Jo,.ge San rl y es·

d

( *) La segunda casó en Bogot~ con Don Ulpiano Valenzuela, Yla tercera con Don Daniel Holguín,

Don Antonio García Cubas, distinguidofgeógrafo mexicano.

�'
-

322 -

A LA SRA. DOÑ'ASOFIA REYES DE VALENZ

Contra la mano pérfida que pudo
Hasta tí levantar su villanía
,\.lzó la maldición su verbo ~udo
Cab~ el amparo de solemne día.

Y para tí, la loa de los buenos
~¡ f~erte gajo de laurel que can~n
) dicen del valor, vibran serenos
Y excelsa bendición por tí levan~n.

- ~ - ) :o:( - --

HOMENAJE

rle::i_pejada la inteligencia y má:-: límpida y
transparente la memoria. Y si ruedan por el
diáfano velo &lt;lcl firmamento gasas de nubes
·orladas de oro; si variadas y lozanas flores deleitan la vista ,\· perfuman el ambiente; si
al~gres y Yistosos pajarillos describen curvas
eaprichoKas en el espacio azul ó entonan cadenciosos cantos en sus rústicos nidos; si hay
mús luz :\' míu; colores en todos los objetos
que se dibujan en nuestra retina; si encontramos, en fin, más bello que de costumbre
l'Uanto nos rodea, la impresión que nos produce no es solamente estética, sino á la vez
moral. El hombre rstá siempre dispuesto ú
practicar el bien, cuando ve la felicidad y la
hermosura en clenedor suyo. Las gentes del
campo son por lo general de mejor índole
qne las de las ciudades.
.Por esto se ha aconsejado á los legisladores
q UP fijen preceptos relativos al constante comerl'io ele los delincuentes con los objetos bellos de la Xaturaleza. Plántense jardines en
las prisiones, y ¡:obre los beneficios higiénicos
que se producirían, 8e ejercería provechosa.
influencia en el ánimo de los presos: su espíritu, con la continua contemplación de objetos agradables, se nutriría insensiblemente
ele saludables ensefianzas. El aspecto sombrío
y triste de nuestras cárceles, causa de nociva taciturnidad para los malos corazones, sería imbstituído por otro más risuel'io, y los rlc-

A LA SRA. DOÑA SOFIA REYES DE VALENZUEII
No siderales lumbres de :-,ophíaLa que en la fiesta de Platón pregona
La Belleza inmortal,-Yenus pondría
En su frente, ni mirtos de Colona;
No guirnaldas de rosas ceñiría
,\ tenas grave á la gentil matrona,
Xi en danzas de Dyonisos la elegía
Trenzara en vida y yedra su corona.
Es más alto su pn:z y más severo
Cunl conviene al valor, airado y noble,
A la virtud cristiana placentero:
:-;ión le ci11era lauro sin espina,
E~µa1fa cerco de tenace rohle
Y Roma el verde ramo dr lq. encina.
)f AX

Y Febo abrió su flor .......... ..
Los nltos sacerdotes de la Fama
Enviaron sus canciones á la Da1~a
La hermosa, la gentil, la triunfado~a
Blasón de nuestra patria que la ador~.
í Febo abrió su flor .. ......... .

Y surgieron poemas inmortales
Cadencia, y luz y aromas tropi~le~,
Quiero cantar con ellos; noble Dama
Cnguida nolvidable de la Fama. '
.JL'STO

p ASTOR

RÍOS.

--):o:(---

GRILLO.

---):o:(---

Sofía Reyes de Valenzuela
EL 10 DE FEBRERO DE 1906

tiOlVIENAJE
A LA SRA. DOÑA SOFIA REYES DE VALF.NZUELA

:Mírola entre los mirtos y las palma:::.
(. 'uan&lt;lo venciendo clámide r coturno
Sobre la escena avasalló las· almas '
C'on el trágico grito del Xocturno.
El General D. Rifael Reyes, Presidente de Colombia, y su hiJa la señora Sofía Reyes de
Valenzuela, víctimas del atentado á que se refie·
re el texto respe~tivo.

Y luego cuando intrépida, el agravio
.\l noble ge)1itor truec~t (;ln blasonrs,
\' el gesto imperativo de su labio
Conjura de la :\[uerte los bridones.

Cn epílogo sangriento tmo esta tragedia:
a.prehendiclos pocos días después los asesinos,
fueron juzgados y sentenciados ft muerte,
siendo fusilados en el mismo I ugar donde cometieron su horrendo crimen.
La sociedad bogotana quitio tributar uu
homenaje de admiración á la sefiora Sofía
Reyes de Yalenzuela, por la serenidad con
(¡ue se condujo al lado de su amado padre en
los momentos del asalto, y al efecto, pasaron
á Palacio á presentarle sus homenajes y respetos.
Por su parte, el periódico intitul11do El
('orreo Xacional, publicó un número literario, especial, dedicado á la animorn dama, y
en él colaboraron casi todos los poetas residentes en Bogotá.
A continuación reproducimos alguna¡, de
las compm-,iciones consagradas á la sei10ra
Reyes de \'alenzuela, las cuales no dudamos
que s:rán leídas co11 agrado por las muchas
personas que en esta Capital tuvieron amistad con ella.
También publicamos en esta página su retrato y el de su respetable padre.
A éste y á su distinguida hija, les en damos nurstras vivas y respetuosas felicitaciones por haber escapado del incalificahle atentado á que hacemos referencia·

Como á excelsa matrona que sus fueros
De gracia :' juveutnd luee discreta,
Hoy le rinden la espada los guerreros,
Y le ofrenda sus cantos el poeta.
Y. M. Lo:-;uo~o.
- -- ):,o:(- - -

Ala Sra. Doña Sofía Reyes de Valenzuela
Del sueño azul de tu feliz destino
Despiertas al dolor, estremecida
.\1 percibir el áspid homicida
Del crimen, retorcerse en tu camino.
Y vibra el rayo .........
Su furor sanguino
Doma::i, salvando á quien te dió la vida:
Tropezó la centella en su calda
De tu Yirtud con el broquel divino.
Dichosa tú, que del amor, señora
Envuelta en el crepúsculo de amor¡
Que par. en torno y claridades vierte.
Escudas á tu padre, valerosa,
Y de tu fe con la oración radiorn
Disipas lai, tinieblas de la muerte.

Pereordinada heroína en caza impía
Que el diablo urdió para su propio espanto.
El oyó de tu voz en aquel día
Su estigma en vez de súplicas y llanto.
Escudando á tu padre, te cubría
La Yirgen de las NieYes con su manto
Y te dejó por prenda, en tu sombrero.
El rastro ele sns ojos,-un lucero.

' :/z, ~

RAFAEL

./

-

- -):o : ( ~ - -

Para la Sra. Dª Sofía Reyes de Yaleozneli
10 DE FEB~E~O DE 1906

De aquel acto hundamente doloroso

&lt;iue también á la patria hirió este día,
No se puede escribir con sangre fría:
Fué tan traidoramente vergonzoso.
Hi ese atentado sordo y tenebroso
Es para con un hombre cobardía,
Dispararle á una dama es villanía,
Y hablar de efola ruindad lli es decoroso.

•

Esos ...... al Yet' frustrada la. consigna ,
En sus corceles rápidos partieron
Lejps de la serena colombiana;
Y ella de pie en el coch~, airosa y digna,
Aun les grita: cobardes! cuando huyeron,
Con el gentil desdén de una espartana.

Toilette de calle.

LA PRIMAVERA
·l~tamos en la estación más bella del año.
~ éN no se siente regocijado ante la alegría
e ª atura!eza'? Cuando ésta se viste de ga1ª,1Y se atavia con sus más ricas J·oyas y exha as~ mas
' perfumado aliento,· y luce ·'en todo
•
su
brá mas agradabl~ coquetería femenil, ¿haI s~r humano msensible á sus hechizos?
v!agino q.ue no, si exceptuamos á los que se
11 agobiados por padecimientos físicos ó

f

morales de tal manera hondos y m;pantoso~,
que no leF&lt; permitan el libre uso de sus facultades contemplativas. Y aun estos infeliee~
deben de experimentar especial consuelo con
el purísimo ambiente que respiran y con el
risueño espectáculo que ¡.ior todns partei; se
les presenta.
La influencia de la Naturaleza Robre el organismo humano es co::;a fuera de discusión.
Cuando el aire es puro, la respiración se efectúa con mayor facilidad y complacencia, y
funcionan mejor todas las facultades del eRpíritu. Con el fresco de la mañana está más

�lincuentes sentirían menos la falta de la libertad y estarían mejor dispuestos á instruírse
y á mejorarse.
La Primavera ha sido y es fuente inagota·
ble para la fantasía de los poetas&gt;y en todos
los ámbitos del globo es esperada con ansia.
La Primavera es el día festivo de la Naturaleza.
F. .J. Gó~mz Fr.orm,"-.
----)0(----

En h época belicosa que atravesamos, l' ll
esta época en que se encuentran armas de todas clases para destruir fa humanidad material y moralmente&gt; en esta época dr guerra
en todo sentido, no parecerÍl cxtrafio que hn~amos ostentación dv la mejor arma del be-

Traje para señorita.

llo i::cxo, elogiándola y recomendando su uso
conf-tante, para defensa de sus derechos y
bienestar en la. sociedad.
f-;u mejor arma es tan srgurn. y tan fuerie,
que f'abiéndola e,;gri11:ir bie1~, y sob~e todo, Íl
tiempo, el guerrero mas tem1b!e, i_mis audaz
y más fiero, cleponn i;u lanza, mclma la eaiieza, y µicle gracia-:,· rniserir01dia.
¿Qué loca mnnía inva_dc hoy _la.s c~ bezas
femeninas&gt; al querer cle¡ar los pnv1leg1os del
sexo débil , tan hien armado&gt; tan seguro tle
su victoria'?
·.Por qué quieren ceñir el birrete ele ahogado ó de doctor&gt; dej:1rnto las blonrlas y 1aR
flore!\ que tan graciosamente coronan las
blancas sienes de la mujer? .
Los hombres no las contarán como sus
iguales· que no es la ciencia ni el estudio lo
qne da '1a energía del alma, la fuerza del carácter, y de poseer estas altas prendas&gt; la
mujer dejarfa de serlo.
l\luchas no querrán parecerse en nada al
sexo fuerte&gt; ~ preferirán escudarse con su

324 -

debilidad, {¡ tener la terrible responsabilidad
de la fuerza.
Muy pocas qucrrúu hacer el papel de la
dama en un tablero de ajedrez.
Obedecer es mucho mejor, mús fúcil y lllÍlS
dulce que mandar.
II

Vlt&gt;A PllRCibA

Ni envidia&gt; ni desdén, ni odio ni
tranquilo coraz6n y alma tranquila.
puntual acude el suefio á la pupila'
con alas perfumadas en las flores·

'
Hablemos, cara:; lectoras, de vuf)stra mejor
arma; y la que haya olvidado la suya, que la
sin brumas de placeres ni dolores
prepare y la tenga pronta para el cumbate. mi Yida descuidada se asimila
'
La dulzura es el arma más segura y pode- á la suspensa lámpara que oscila
rosa para conquistar todo cuanto apetecéis; yertiendo en torno plácidos fulgores;
puef&lt; f&lt;cd dulces en todo: en el carácter&gt; en
las acciones, en la expresión del rostro&gt; en
ni luces de tesoros me desYelan
las inffoxiones de la voz, en la mirada y la
ni
noche de pobreza me apesara, '
sonrisa.
ni
ajena
gloria ni poder me celan;
Cuando un hombre se deja llevar por la
cólera y se olvi~a de lo que se debe á sí misque cuando, acaso&gt; de la suerte ªVlli
mo&gt; una palabra suave le desarma&gt; y una
favores
v desaires se nivelan
dulce mirada le avergüenza.
"
'
El contraste es la grande elocuencia .,· la ni el rojo ni el az~l van á la cam.
· gran lección de la vida.
l'na dulce sonrisa da las gracias c:on 111ús
H E RIBERTO MIRAV

Guarnición para tocador.

verdad quP una arenga, y una dulce inttPxiím
de voz alcnnza ·mn¡; r¡ue todas las inRtancia~.
Todos los poetas han vestido sus inmo1tales creaciones con el ropaje ele la dulzura.
¿,La música encantaría. i;i no fuese por RU
dulzura y sentimiento?
¿.Ama1:íamos las flores, á no ser por su dulce perfume y ~uave belleza'?
·
El grato ambiente de la Primavera, ¿nn
pan¡ce reanimarnos ron su penetrante belleza·?
' Sí: la dulzura es la mejor arma de la mujer, y la que ejerce nn predominio mayor en
el alma, v con el m-:; nto ele la dulzura i:;e
adorna todo lo que es inmortal.
Ln. dulzura es la más bella de vuestras armas: es el puñalito con mango incrustado de
pedrería, y cuya hoja est~ delicadamente
cincelada.
Sed mansas&gt; aunque tengáis razón para estar resentidas, y mostrad sentimiento; pero
cólera, jamás.

X.

L A FAZ
Cese en el hombre el bélico anlimi
y el arma que empuñó, con fuerte m

para humill ar la frente de su hermano,
conviértase en más útil elemento.
. Lance ra~·os de I'uz el pensarniento;
difunda su dominio soberano&gt;
y erija&gt; en breve&gt; cada pueblo, ufano,
alcázar al saber, trono al talento.
El libro supla á la ·mortal e1-pada;
la honradez y el trabajo á los combatefí
fuentes de llanto y de p~sar profundo.
Yibre la lira, con amor pulsada,
y .á la paz, que es el bien, canten los

himnos de g1oria que repita el mundo.

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              <text>Semanario ilustrado de literatura, historia, bellas artes y variedades. Dedicado a informar las noticias más relevantes de México y el mundo, además era escaparate de todo tipo de comercios, banca e industria pues en él se anunciaban sus servicios.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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