<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="3150" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/3150?output=omeka-xml" accessDate="2026-06-10T18:57:23-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="1579">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/20/3150/El_Tiempo_ilustrado._1906._Vol._6_No._20._Mayo._2000200323ocr.pdf</src>
      <authentication>e4bb802ea602eb099a4b6e4ab3e92760</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="115398">
                  <text>9"

(

A~o VI.

• MÉx1co, DoMixGo 13

I

DE

MAvo

DE

1906.

NUM. 20.

Bl señotr Oenetra l oíaz y so esposa la señora d oña Cat&lt;men ~ omet&lt;o Rubio de Díaz, salie n do de la Tt&lt;ipona de t1-onoi&lt;,
después de la fiesta flot&lt;al, la mañana del domingo ú l timo.
Fotorrafia ctel Sr. Frank L. üarke. " American Photo Art ~ludio," San l)lego, 6, Méx

�Sra. Amparo E. de Corral, esposa del Sr. Vicepresidente~deJJa República. rFot. Clarke. San Diego, 6 ¡

México tiene, como ninguna ciudad del
mundo, espléndidos díasprimaverales, y la
costumbre que se va ya estableciendo de cl'lebrar por estos meses combates de flores, está
en perfecta armonía con lo que exige la entrada de la más hermosa estación del año.
En efecto, la dulzura de nuestro clima, la
profusión de flores en campos y jardines, el
c1elo siempre sereno y azul, y hasta las primeras lluvias que comienzan á refrescar la
atmósfera, piden como necesario complemento esas expansiones alegres y entusiastas, en
que, convirtiéndose en proyectiles las rosas
y los nardos, los claveles y los jazmines, dan
,1;,.J.i.nuestro gran paseo un carácter pintoresco
y animado.
La Primavera, por otra parte, es digna de
que se le haga este ealudo, merece ese home~aje que con gusto le tributamos todos. Sa·

lidos apenas del aterido invierno en que
suelen abundar los días nublados y t;istes, vemos llegar gozosos esta estación florida llena
de luz y de per[umes, de ambiente saturado
de oxígeno, ~ en que respiramos á plenos pulmones un aire saludable que nos devuelye
las energías perdidas, la alegría y el contento.
Saliendo al campo, se goza de un espectáculo verdaderamente encantador. Los árboles, ayer desnudos de follaje, hinchan sus
yemas, y un renuevo tierno y, erde como la
esmeralda, comienza á cubrirlos en todas sus
ramas. _El suelo vése tapizado ~e fina yerba,
como s1 una alfombra se hubiese extendido
sobre él; y en las huertas y jardines los arbustos están cuajados de botones, q~e pronto se abren al influjo del sol primaveral.
Todo es,. en fin, renacimiento y alegría;
y por doquiera la Naturaleza se ostenta rica
y pródiga en sus dones.

Por eso estas fiestas de las flores son tan
generales y constantes allí donde la Primavera es más hermosa, más brillante más
espléndida. En Niza nunca dejan d~ celebrarse, y los libros y revistas abundan en
descripciom;s de esos célebres combates en
que las mujeres hermosas compiten co~ las
flores, en que los ricos y los elegantes hacen
ostentación de sus lujosos trenes, y en que
las damas lucen sus magníficas joyas y sus
toilettes vistosas y de buen gusto. ·
Acertada ha sido, pues, la idea de celebrar
cada año, en nuestra capital, esas incruentas
batallas de flores, esa exhibición del buen
gusto en el adorno de los carruojes pues
aquí, donde también abundan aquéll~s con
inagotable ¡,rofusión, y donde las mujeres
son igualmente lindas y elegantes, disponiéndose además de p:1seos tan amplios y tan
hermosos como la gran cal1.ada del Rosque
ele Chapultepec, puede dar;;e ú dicha fiesta
todo el desarrollo y lucimiento de que es
susceptible.
Por fortuna, en esto sí no puede decirce que
el público acoge con frialdad é indiferencia
la iniciativa oficial. Todo lo contrario: la
acoge y la secundo ton entusiasmo. Cada
vez es mnyor el número &lt;le lo:- carruajes que
se adornan y entran en el concurso para
disputarse los prernim,. C'nda año es también
más crecida y compacta la multitud que, ya
ú pie, ya en coches ¡iarticulares ó de alquiler,
acude á presenciar h fie:c:ta.
Las calles se llenan de genb: de todas las
clases sociales. )Iih•s de sillas se colocan á
lo largo de la A rcnitla J uárez~ así c;omo también en las banquel~ que circundan una
gran parte de las &lt;:alzadas ó calles del Bosque de Chapultepec: y este año, siendo insuficientes las sillas, se construyeron tribu·
nas especiales en todo el frente del antiguo
Hospicio de Pobres. ¡Y todo se veía ocupado,
lleno de una multitud que aclamaba á los
que habían tomado parte en el concurso!
Los trajes claros, ó de tintas 13uaves, que
en su inmensa mayoría vestían las señoritas
y niñas, daban ú esa t·ompacta multitud un
aspedo risueilo y \'ii·:tom
Contribuyó también á dar extraordinaria
animacióná la ciudad, el adorno de casas y
fachadas muchas de las cuales, además de
un sinnúmero de banderos de colores, de
guirnaldas de mw,go y de festones vistosos y
variados, ostentaban una profusa instala·
ción de luz eléctrica, que por la noche les da·
ba un aspecto fantástico y brillante.
No ea decible el entusiasmo con que todo
el mundo se preparó á ir al combate de flo·
res. Desde las nueve de la mañana, las ca·
Hes veíanse surcada~ por multitud de fami·
lias, que lucían sus mejores trajes y que se
encaminaban á las calles de Plateros y San
.Francisco, á la Alameda, Avenida J uárez 6
bien á los primeros tramOi ele la Calzada de
la Reforma.
Rólo se perro itía la entrada {t dichas calles,
á los carruajes que debían tomar parte en el
concurso. Los demás se instalaron en las es·
quinas para que desde allí pudieran ver sus
dueños ú ocupantts el brillante destile.
Como es costumbre en las fiestas de igual
género celebradas en el extranjero, se habían
ofrecido premios á los carruajes mejor enga·
lanados, y el buen gusto de los mexicanos
cuando se trata de adornos combinados con

Señoras de Reimbeck y de Romero Dusmet, y señorita Mercedes McGregor.

csms pret.:iadas galas de la Xaturaleza, puso
en grave compromiso al jurado, , pues muchos coches hubo merecedores de premios.
En la tribuna especial que se levant6 en el
Pabellón Moriílco, se instaló un grupo de distinguidas y elegantes damas de la alta sociedad, presididas por la señora Doña Carmen
Romero Rubio de Díaz, esposa del señor
Presidente de la República, que fué quitin
reparti6 los premios otorgados.
Aquí deberíamos hacer una descripción de
los vehículos adornados, ó por lo menos, de
los que obtuvieron premios; pero, además de
qne esa descripción la publicó ya EL TIEMPO
diario, ocuparía varias páginas de nue1-tro
semanario, y de ellas no podemos disponer.
Bástenos decir que los adornos de los coches, automóviles y bicicletas, así como de
algunos carros de casas comerciales, fueron
muy vistosos y artísticos, notándose el mismo· esmero y buen gusto que otros años.
Llamaron la atención: una jaula de canarios, ó sea un cochecillo en que se veían apri·
sionados, tras las rejas de una gran jaula, varios hermosos niños, primorosamente vestido~; un coche con doble tiro y del estilo de
los que lucen en las afamadas fiestas florales
valencianas; las hermosas y distinguidas sefioritas Catalina Escandón y Mercedes Berriozábal se presentaron en un faeton adornado con el mejor gusto; otro carruaje
semejante y que también llamabalaatención
como el anterior, mas por la belleza de sus
ocupantes que por el adorno, fué el de la señorita MercedP,S Cuevas á quien acompañaba
la señorita Laura Garamendi. Estos dos carruajes parecían pregoneros de la fiesta de
las flores y de la hermosura. Hubo un coche cuyo original adorno compuesto únicamente de hortensias, agradó mucho á los
miles de espectadores que presenciaron el
concurso. En una primorosa canastilla en
que quedó transformado su cochecito. iban las

señoritas l\IoránY i Mariscal; la familia Reqnena ocupó otra victorh, artí~ticamente engalanada, y así otras innúmeras personas en
automóviles y coches abiertos.
Vieron gran lucimiento, tanto al certamen
de la mañana como al combate de la tarde,
varios magníficos Mnil-coachs tirados por dobles tiros de briosos frisones, guiados admirabh·mente por caballeros de la goma y ocupados por hermosas damas de vaporosos trajes, que con sombrillas ele ricos encajes de colores procuraban cubrirse del sol y ...... librarse también de las impertinentes cámaras
de los fotógrafos y de los perCumados proyectiles f!Ue á su paso se les lanzaban. Se distinguió uno del Ayuntamiento (fuera de concurso) y que estaba adornado con azáleas y
tuberosas.

De~pués de una tregua se reanudó la lucha en nuestro petit bmllevard.
El entusiasmo que allí reinó fué muy justificado; pues el aspec~o que presentaban las
calles O!:-tentando el brillo de sus luces centuplicadas, lllfombradas de bellas y olorosas
flores, 1a animación y el calor con que los
combatientes ~e lanzaban los inofensivos proyectiles, el gentío que los estimulaba y aplaudía y los claros y elegantes trajes de las damas, que al par de los colores de las flores extendían una alegre nota sobre todo el conjunto, contribuyeron á dejar gratísimo recuerdo
de esta fiesta y deseos de reproducirla tan
pronto como se presente una ocasión.
Flora ha de haber quedado, pues, más que
satisfecha por el tributo que le herr,os rendido los mexicanos.
Agustín Agüer os.

El Combate.
En Chapultepec, al pie del altivo y gallardo Castillo, á la sombra de nue'!OS verdosos
árboles que t-Ub~tituyen los antiguos canosos
ahuehuetes, de los que pocos quedan; por
su amplia calzada, al borde del laguillo
que parece gota de rocío sobre esmeraldina
hoja; allí fué donde, por la tarde, entre
aplausos, vivas, y bulHcioso clamoreo, se trabó con rudo encarnizamiento la batalla. La
lucha duró dos horas, durante las cuales se
dispararon millones de ramos.
El acopio de olorosos proyectiles que llevaban los combatientes parecía inagotable,
y sin embargo, fué tan reñida la batalla que
~uchos carecieron bien pronto de municiones.
La profusión de flores fué tal, que en lJre·
visión de que pudieran faltar, no sólo se pusieron á contribución las huertas del Valle,
sino también los jardines de Jalapa, Orizaba,
Córdoba y otros puntos de donde se remitieron aquellas en gran cantidad.

-

- -):o:(-

-

-

PENSAMIENTOS
- Los amigos, familia que nosotros escogemos.
- Dos especies de mujeres: las unas quieren tener hermosos trajes para estar lindas;
las otras quieren ser lindas para te11cr buenos trajes.
- En la vida, como en el paseo, la mujer
debe apoyarse en nn hombre un poco más
alto que ella.
- El mundo y el matrimonio se parecen á
un baile en que hay pocos caballeros.
-Hay muchos demoledores, pocos alba11iles y ningún arquitecto.
-Un hombre malo sólo tiene FU propia
maldad; un hombre débil tiene la maldad de
todos los que le rodean y dominan.

�...

-

MAYO

•

Pláceme este Mayo de madrugadas frescas y alegres y crepúsculos. cárdenos y opulentos,
de tnediosdías cálidos y noches plácidas y tibias, en las cuales, á lo lejos, sobre el diáfano moaré salpicado de puntos .de oro, arden las instantáneaEllamara'3as del relámpago,
como señales de guerra en un campamento, como indicaciones de la pr6xima batalla de
la lluvia que vendrá á calmar la sed inmensa de la tierra abrasada, y á enjoyar y adornar, con menudos collares de brillantes, con sartas de chaquiras, con golJJeS de abalorio,
hondas y rosas que se estremecen de dicha si una oleada de viento las acaricia en el bochorno de la :siesta, cuando lacias y tostadas se entregan á la paz del sueño, sin que por
la impasible mar del firmamento cruce ni el ala de gaviota de una nube blanca.
Y me place y lo quiero, porque se me antoja un gallardo adolescente, soñador romántico que gusta de rimar las endechas de la brisa y el ronde] mon6tono de la fontana:
los arpegios de los pájaros y los múltiples crescendos de esa mágica orquesta de la selva; trovero de lo blanco y de lo puro, que con la risa infantil en sus labios de efebo, sin
sentir la picaz6n de la juventud, goza aún haciendo que las campanas charlen alegremente, á la salida del sol y á la caída de la tarde, cuando de la tierra se alza una divina
emanaci6n de rosas y de los ramajes surge una aria gigantesca y melodiosa, cortada por
el piar &lt;le las golondrinas que se columpian en el viento; por las palomas que zurean su
doliente estribillo; por los zanates que chillan,
acercándose á retratar sus plumajes de ébano
en los cristales de agua; por los gorriones que
ensayan sus dúos de amor en el nido; por los
carpinteros que fingen trémolos bajos, golpeando las cortezas llenas de vigorosos brotes, y por los clarines que ensayan la nota
aguda, vibrante, épica, triunfal en ese concierto grandioso de la Naturaleza.
Es el mes poeta que enamorado de lo níveo, da pábulo á sus aficiones de artista, ensayando la apoteosis de la blancura. Por eso
cuaja de azahares las ramas de los naranjos;
· r/lil/¡
11
lo que vuela, lo que asciende, lo que
dejando al estío que dore el sazonado fruto,
1,
lf¡/~, .tf.h
.,t
11
no lleva en las alas la mancha de
y por eso llama á la capilla blanca, cuando
,
ningima miseri~, ni el lazo de nin
1
el fresco viento de la tarde despeja la em ·
l\'i. · gún delito. Y ahí también: [tlos pi
briaguez producida por la siesta, en la poéti11
de aquel boceto. divino, de aq
1 1
ca hora del crepúsculo, á los cultos de la In, . ' ,.·
cuadro sorprendielo en la visi6n
f¡lri
maculada; ahí donde la Virgen de Nazaret,
!'
.Jacob, 6 en los estupendos vuelos dt
11 ri 1
en lo alto del altar, resplandeciente por el
11 1
¡¡ if
águila de Juan el evangelista, agru
1
estuco y el oro, se destaca vaporosa, ideal,
I
pa el símbolo de la inocencia y
entre las nubes blancas del incienso, que asemblema de la pureza: almas blal\'i
cienden en caprichosas volutas, como si tencas y flores blancas; niñas que ofrecen primorosos búcaros de il
diendo sus frágiles redes, sus impalpables
res, como la nieve inhollada, como el ~·ell6n sin sangre: r
gasas, quisieran llevar al devoto á la excelsa
reinas, lirios, resedás, chícharos, azaleas, nardos, gardeni ·s, aza
regi6n del éxtasis, por los divinos rumbos
res, cuanto &lt;'rece en tiestos y jardines, cuanto de la fecundidad dt
del ensuefio, lejos, muy lejos de los fangos
la madr~ tierra surge como para esa ofrenda blanca, reverente, triun·
de la vida, á donde s6lo impera lo que sube,
fadora, mefablemente grata y dulcemente misericordio~a, hec
cuando el 6rgano.vibra una de sus plegarias místicas, como si todas esas almitas cándidas, que están humildes de rodillas, en~
lestial arrobo, en ese instante de dulces coloqt~ios con la Yirgen
Madre, le pidieran una nueva redenci6n para esta vieja huma·
nidad.
Mes artista y poeta que representa la adolescei1cia del año, no
tiene las locuras infantiles de Febrero, ni los ardores de Julio, ni
las tempestades de Agosto, ni los tristes hastíos de Noviembre; sino
el encanto de la fuerza y la simpatía de la nobleza. Pone en 188:
gargantas de los alados tenores poemas nuevos; impulsa los retoños en los tr?ncos ; hincha y revienta los capullor., cuaja las yem
\
y pone canciones de amor en los nidos y ansias de vuelo en l
alas. Y si toda esta inmensa palpitaci6n de vida no acelerara !
ritmo de la sangre y diera alegría al coraz6n; si todo ese emp
h~rcúleo de la Naturaleza no se transformara en salud para elen·
fermo, con la sana aspiraci6n del oxígeno y la vivificante cariOÍI;'.
del sol, y en consuelo para el triste, es aún piadoso con el que BU"fre, porque siempre le habla de juventud, que es esperanza y vida.
Para el labriego, para el pobre que, en la soledad del campo, 118
inclina al sureo, dejando la semilla q_ue ha de mostrar en el otofi.O
la blonda espiga, tiene, en sus primeros días, la promesa de ~
lluvia, cuando sobre el terso cristal del horizonte empieza á dt
Concejal, Ingeniero D. Ignacio L. de la Barra,
bujar nubecillas blancas, como si escarmenara copos de impoluto
uno de los organizadores de la fiesta floral.

algod6n; y más tarde, cuando los calores de Junio se aproximan, el himno sonoro y alegre del primer aguacero, que raya el cobalto del cielo y
cae sobre la tierra madre, abrasada
por el sol, condrtiéndola en un inmenso pebetero, de donde se alza una
deliciosa fragancia húmeda, que tonifica el espíritu en el ser pensante y pone un júbilo salvaje en la bestia. Y para los que sufren, para los
que lloran, si creen, les habla en el templo de
otros mundos y otras cosas, de la esperanza que
fortifica y de la resignaci6n que ayuda, del amor
que alienta y de la misericordia que exalta; de
todos los supremos consuelos. que puede recibir
el alma angustiada en los cultos de Mayo, estrofas blancas de una poesía enteramente conmo-vedora y casta, rimada por ángeles y rosas, por inocencias y purezas. Y si no creen, si el tremr.ndo pulpo del siglo ha chupado la $avia de la fe, haciendo de los corazones. bagazos, y dejando una profunda soledad interna, despliega ante ellos la pomposidad de su vigor, hace alar-

~

f

!

¡y

1

l·
1

S, E. la eef'lora de Nobili, esposa de S. E, el Ministro de!ltalia.- [Fot.~Clarke, San Diego, 6.)

�-

2:It -

:verso que vibra en el
alma, virgen, inmaculado, sin pringas de
fango, perdura b'l e~
mente blanco, y con el
primer~l amor sencillo
y casto con que nmamos á :nuestros hijos.
Almas tristes, almas
sangrantes en el yfa.
crucis de la existencia,
detened'de la orla de
la capa·, tí este Mayo
arfoita y"poeta; no permitáis al gentil mancebo que huya; porque
si cuando él llt·gue no
os toca dP su profusión de 'rosas un pétalo; porque si de su des·
bordamiento de perfumes no os corresponde
una fragancia; porque
si de 1as estrofas de
sus divinos cultos 'no
repercute en vosotras
una vibración, Mayo
se habrá ido, se habrá
ido para siempre, ~
habrá ido para no volver nunca, y seréis las
vencidas, las irreme·
diablemente derrota·
das almas muertas pa·
' dicha, sm
. espera la
ranza de resurrección.
EDUARDO

Seftoras Sofía Romero Rubio de Elízaga. y Sofía Osio de Landa y Escandón.

,·

.,

J. C'JRREA.

CABEZAS ASIRIAS;
Yo adoro las cabezas"asirias.
Las cabezas pensativas de grandes bucles
obscuros y undivagos que caen en dos bandas
sobre las frentes limpias.
Yo adoro las cabezas asirias.
Las cabezas de ojos hechos á escrutar los
Libros, de ojos inmensos y sagrados, de ojos
obscuros y apacibles, coronados por cejas
lucientes que, sobre ellos, parecen dos alas de
águila abiertas sobre dos abismos de inmensos ensueños.
Yo adoro las cabezas asiria~.
Las cabezas de nariz ideal, cuyo perfil divinamente curvo parece desvanecerse.... Desvanecerse. De bocas leves, de labios delgados, hechas á cantar el salmo, á gritar el
apóstrofe de Isaías, á murmurar el simbólico versículo de Daniel, á gemir las elegíaR
formidables de Job ......
Yo adoro las cabezas asirias.
Las cabezas de barba sedeña y rizada, que
se parte en dos, de barba que se recorta breve sobre la tez mate y fina...... Las cabezas
dignas del camafeo de esmeralda, que desdeñosas del tiempo, se inclinan mudas sobre
el Pentateuco y recuerdan las glorias de Salom6n, las pompas de Jeroboan, las tristezas de David, las neurosis de David ........ .
Yo adoro las cabezas asirias.
En nombre de los viej ·s reyes que usaban
la tiara y barba de canelones y alargaban sus
ojos con pintura y cabalgaban en bueyes y
tenían la definitiva frialdad de la muerte....
E~ n~mbre de los patriarcas beduinos cuyas
h1Jas iban á la fuente, soñadoras, al fulgor
de los occidentes pomposos de la tierra de
los Ben-Israel. ..... En nombre de los Profetas Mayores, los Jueces, ungidos del Señor...
Y en nombre de Cristo, el &lt;le la tristeza au·
gusta y serena. augusta y serena, augusta y
serena.
AMADO XERYO.

\

Concejales, set\ores Don Luis Torres Rivas, Ingeniero Don Guillermo He~edia y Doctor Don Luis E. Ruiz.

PAGINAS LOCAS
FUEGOS FATUOS

Dicen que por la noche, fuegos fatuos
De los sepulcros brotan,
Y que eso son las almas, que aletean
Chispeando entre la sombra;
Que la cárcel helada del sepulcro
Inquietas abandonan,
Y salen á buscar almas gemelas
Porque se encuentran solas ......

¡Tu cuerpo es un sepulcro! Sale tu alma
Con ambición inmensa,
Por tus azules ojos de zafiro
Cuando el amor chispea;
~o encuentra lo que busca y retrocede
Para encerrar su pena,
En la cárcel ardiente de tu cuerpo
Como en prisión perpetua ..... .

¡ Ay de las pobres almas, cual la tuya
Centro: Don Fernando Pimentel y Fagoa.ga.Derecha: Don Ignacio Carranza.. - Izquierda:
Don Carlos Garza Cortina..-Dr . Don Donaciano
Morales.

CA~TA~Cllll.10

Las flores que me mandaste
Perdieron tinte y frescura;
Pero su olor á recuerdo
No lo ha perdido ninguna.

Que inquietas aletean,
Y como fuegos fatuos que se extinguen
A su prisión regresan!
¡Pobre de la esperanza que se agota
1\Iuriendo en la tiniebla ..... .
¡Ay de las ilusiones que se apagan!
¡Son aves que no vuelan!
ALEJANDRO

México.

D. AINSLIE.

�,.

ductor:&lt;le una 6 de un grnpo de reinas hlondin~s~ 6~ morenas, era saludado por una
salva de aplausos de lo:,; concunente~ quehencbían las aceras _r por los cahalleroa
que asomaban apenas L'n los balcones y )u
tribunas. y eran bañadas en una lluvia d
fiores y constdadas por un enjambre de papelillos que danzabnn en el viento, se~
jando nubes ele micropétalas mariposas volubles. Las triunfadoras contestaban arrojando
lo alto puliados de las llores de que lle,·a.___.,.....,..
colmados su:-: l'arruajes, ó hendiendo rl &amp;1°1f&amp;N
con serpentinas que se prendían como lazos de:,
omor di' un balcún (t un carruaje; y entonces
los apla UROS atronn,ban, creciendo en fragor ju·
biloso y desencadenándose en rauda y loca
faga d&lt;' alegría exultante. Los caballos enj
za dos de gala y arzonados con haces de floier,
piafaban de entusiasmo y se encabritaban
el féneo puño de sus domadores, y aran
ban así, lenta y briosamente, prestando co
SU8 corbetas y relinchos impetuosos mí1s
lor al tlcsfile glorioso de las reinas aclamada&amp;J
El ciclo ar.u! púlido, en hebrado de rand
,h• n11hcb viajera~, atenuaba los ra~·os del
4ue domba apena8 la orla de lo:- cortina'
la. fimbria de los trajes blondados, irisaba
:;cda:; y los terciopelos, hacía brillar en ten
cambiantes las joyas, los diamantes, las
as, las esmeraldaH :v los rubíes, y dan
rielando en el oro de los abanicos prcsu
mente agitados. en el ágata de los mangos
lo:; impertinentes, en el carey de las pein
y las agujas sostenedoras de las pesadas
:;as de las cabelleraR y de los frescos sombre
rns lioridm:.......
·

m

COMBATE DE FLORES
Fragmentes de una novela de Rub~Jt ,\\, Campos.

El combate de flores de ese otoño
estaba en todo i-u esplenrlor. La gran
avenidn habíase,c)1galanado como nunca para ser teatro de la bella fiesta, que
no por ser otoñal era menos suntuosa
en la ostentaci6n ttoral de nuestra sempiterna primavera.
Había flore!? para deslumbrar á una primayera del ~or~e ; la~
dos alas de edificios de la angosta avenida hencl11da dr carruaJes estaban cuajadas de florés desde los frisos hasta los cornisamentos, subían á los arquitrabes se adherían á los capiteleE, empenacha han
los frontones, descen'dían de las crests,s en ondas floridas como cabelleras de driaclas flotantes al viento y se prendían en haces, en
coronas, bajo las aljabas de banderas fr~ternalmente unidas. Los
mástile:-1 empavesados con estandartes umversale~, aparecían también floridos cual si fuesen varas de nardos; y s1 las flores subían
así hasta. el azul del cielo, descendían en una lluvia no interrumpida
de los balcones de las lucernas, de las tribunas y las terrazas henchidas de muj~rcs bellas, pues por un torneo dichoso quisie1:on
decorar solamente mujeres hermosas ese año y ese día la avemda
durante la batalla floral; y así la primera fila de todos los balcones
era de mujeres j6venes y bellas, y detrás veíase á los caballer?s que
las servían, preparándoles y pasándoles constante~ente ramilletes
y serpentinas, proveyéndolas de paquetes de conjetti.
• Y en la vía, sobre el asfalto policromizado con una allombrn de
pétalos v papel picado, los carrnajes enguirnaldados, blasonados de_
flores reales de las flores imperiales de nuestros verjeles edénicos,
eran búcaro~ de flores vivas, de flores de carne, de mujeres hechiceras y primorosamente ataviadas, p~es si el torn~o en loH balcones
henchidos de hermosas era armomosamente umforme.. en los earruajes-cra inflexiblemente seleccionad~. Para b~tallar con. laR bcllaR
sitiadas, las sitiadoras, en su carrera triunfal baJO la lluna de proyectiles forestales, tenían que llevarse la palll?a en galla~·día y conquistar en su carro po1·s~ her.mosura y por la riqueza y prnnor. de sus
trenes, el premio y la n ctorm; y así el pa!o de cada carruaJe con-

***

La liesta por excelencia ele expectación,
Üetita contemplativa, en la que no gozan s'
los ojos, en la que no se impresionan los
dos porque no son precisas fanfanias
i;ubyugar el espíritu de la~ multitudes, e
eía 'Cn esplendor í1 la hora meridiana..\tluí
tarruajes retardados en batallar. como
tuerzos en una acción campal, y n ue,·as gui
naldas de flores frescas descendían ~obre
bellas combatientes, cnal si una i1wisihle ro
da de amorcillos danzara en el \'iento, re
lando el&lt;• loH halcones :í loR canunje¡.; y ch• k

Entrt-~la:,;' l&gt;londm; 1h• tu &lt;'ort ina
'1'11 man~ á rato:- su dorso a~oma'
~la.no luciente y a.labastrina
Como el plumaje de una paloma
Tras el hilado brillante y fino
tiue forma el agua, la aguja. mue,·t·,
Y en su pañuelo ele blanco linn
Dibuja llores color de nieve.
El ágil clnende del aguacero
Toca en los vidrio:i incomodado,
O ha~e que suene su pie ligero
Como un martillo sobre el tejado.
Ya en tus oídos risas desgrana,
Ya con las bolas de sus granizo¡;
~lata en los tiestos de porcelana
Tus crisantemos de blondos rizo:-:.
Al fin vencida por sus intento~
Dejas tu aguja que pinta ttore¡;
Y vuelYes todos tus pensamiento:-:
.\1 paraíso ele los nmores.
Atrincherado tras mi vi&lt;lriem
Yo un primoroso libro leía:
YPrlaine lleno de fe sincera
Y quejumbroRa melancolí:t.

Srita. Magdalena Chavero.

carrnajt~ Íl los lmleones, men~ajero:; de lo~ donl's ttorale:;, indecisos en al¡ucl torneo de Uracias. La nrnclwdumbrc expe&lt;'tant&lt;' repleg(1hase con diticultad en las aceras, oprimiéndose y rel'ihiendo en sui; rostros &lt;'l Yaho de los caballos ardorosos que,
obligados [i andar lentamente, initábanse sofrenados y cloma«los. rna alegría intensa brillaba en todo~ los ojm; y sonreía l'II
todos los lahius.

***

Y en el interludio de tantos carnutjcs que se disputl\ban el
•il'f'min •· &lt;·n Jo:; &lt;¡m· la~ bellas habían desfilado en trenes sun-

", ,.. tompniiadas de hermosas damas, menos hermosas, si11
~mb.1, ~o, que ellas; como netas ele pasaje del poema fugado del
¡nse • trnmfal, l'Omo notas enantes y vivaces. mariposeaban pe·
queito~ tílhuris, cabriolés, cabs, que llevaban una sola dama
• ,1110 t,n búcaro de flores una ~ola hada, y zigzngueaban tirados
pur jnqt.itas clr sangre pura, por poneyr: de alzada &lt;le onngro~,
entre lo::. 1·a1TunjPs &lt;"nrga&lt;lo:-: l'On el dnke peso dl' tanta,; 111ujen·:]&gt;rf'&lt;'iosas.

---•o•-----

LA BORDADORA
.\compa.iiada por un lloro:;o
:-;usmTo de hoja:-: prima\'erall'H,
En su castillo del Xorte uml.n·oso
La lluvia tiende sui,; grbe:s c·hales.
Con sus madeja.s de fina lana
&lt;&gt;culta el aire tenue y ligero,
Y en el cuadrado de 1-11 ventana
Teje cmbntidofl color &lt;le acero.

Srita. Amparo Corral.

Concejal, Lic. D. José lt Aspe,
uno de los más empeñosos organizadorel
del "Combate de Floree."

(Fo•. Clarkt, San
Di~e-o. 6,)

Y el mismo (lucnclc cabccicmn
l &gt;e ojos lucientes de tra,·esura
&lt;~ue con sus artes paró tu mano
Quitó los ojos de mi lectura.
A tí tornados, mirf tu cuello,
Las frescas rosa:; dr tus mejillas
Y las agujas de tu cabello
~lús relucientes l!Ue las ga\'illae:.
~fin~ tus hrazos, tersos ~· f-lojo~,
En tus rodillas abandonaclo~,
Y tus am:rntes y dulce:- ojos
Por d anobo tran¡.;figuradoi;.
Al brillo entonce:- de un muelo sut- fw
l'l•ns(. &lt;'11 las manos llenas de done•;:,
En un semblante puro y risll(·íio
Y en los bordados de los ni po1wfl.
Y deslumbrado por tu IJellt-r.a
&lt;!ue mÍII:, realzas con tu decoro
En el brocado de mi tristeza
Bordé ilusiones &lt;·olor de oro.
Sra. l lisa R. de Luengas

Ernt.N REBOLLEDO.

�El ingenio de Alfonso Karr

LA VIRGEN MARIA EN MAYO
Los perfumados aires de Mayo han empujado las
puertas de los templos, las han abierto de par en
par, y por ellas han penetrado todas las flores de los jardines y todos los aromas de la Naturaleza, la alegría de
la tierra y la hermosura de los cielos.
Las viejas catedrales, los pequeños oratorios de los
eonventos y colegios, las sencillas iglesias de los pueblos, somíen con la sonrisa que les prestan las flores, y
el culto cristiano parece bañarse en auras de juventud y
de esperanza.
La imagen ele la Purísima \'irgen se alza bajo rico
dosel azul y blanco; mil luces la envuelven en místicos
resplandores; mil y mil flores exhalan á sus pies el aromático aliento de Rus corolas y languidecen de amores
OAf,1,AS OIST l ~GUIOAS,

,1
1

.
~·" Í .., t... t
;,¡_'.'

,.

\;c.'

J;. fi, •

.i\..

'· .

:

""'t

Bert~ra Luz· A. de González Cosío.
/&gt;

:

- ·'l"\

' /: .., ~ '-fnte }a eterna
Elor inmaculada de .Jertsé.
, ~.,.. Llenase el sagratlorre&amp;~t,iÍíl:l fieles, y la Señora es
• • saludada con la tierna 1\}.~ción del Ave¡ ofrécensele
,/t..:.:ie obsequios, o_cúpas.e ~ . 1ftht
.rf!,~ép contemplar sus sobera~ nas excele.ncrns, y .~ ooe;¡J~tedra de Verdad se prego~~ nan sus divin~sbeíle'z!ls~~~·icordias infinitas.
~. Luego, rasga el espacio ~~lla melodía que poco á
•;. 1'
poco se va enriquee:iendo e1fl'utridos acordes y armonías plenísirnas que se dilatan _por to&lt;lo el templo y se

'

-q

g~,1!\{lí~~1~

desgajan en infinitas notas de sonora esplendidez, halagando los oídos, arrullando los corazones, cayendo sobre
las almas cual pétalos desprendidos del florido manzano
Un grupo de niñas-virgencitas vestidas de blan~
se acercan al altar y ofrecen á la Reina del Cielo al par
que frescas rosas, sus vidas inocentes. Y todo el 'pueblo.
canta:
(&lt;Venid y vamos todos
con flores á porfía ...... ,1
(( Yo, flor del)ampo y lirio de los valles.11 Tal dice de
sí María en aquel ingenuo y amoroso libro que Salomón
llam6 Cantar de los Cantam. Allí parece como que se
complace el Eterno en reunir todo cuanto de dulce
florido y delicado crearon sus omnipotentes lr.lanos, y
con ello compara las perfecciones de su
Hija Santísima. ¡PerfeccionPs amables
que á Dios deleitaron!
Oíd , oíd su voz, no ya terrible como el
huracán que conmueve el desierto y troncha los cedros del Líbano, sino tranquila
y suave tomo el céfiro elel Carmelo.
Dícele que es hermosa y que no hay
mancha en Ella, que es ,rnerto cerrado y
fuente sellada y pozo de aguas vivas. Que
sus ojos Ron corno de paloma; que sus la·
b:os, hilo de carmín, destilan mieles y
dulces coloquios. Sus sienes las compara
á pedazos de granada entreJas guedejas de
su cabello; su cuello á torre de marfil, Rll
talle á la palmera: Recréase con el olor
que de sus vestidos brota, olor de nardo,
de sándalo, de mirra...... Llámala azucena entre espinas, fruta de dulzuras, her·
mosa como la luna, escogida como el so~
su amada entre todas las doncellas, su pa·
loma ......
cc¡Cuán hermosa eres, amiga mía, esposa, cuán hermosa eres!
Levántate-continúa- y ven.
Porque pasó la lluvia y el invierno huyó.
Los capullos de las flores se abrea eo
nuestra tierra: ya ha venido el tiempo de
la poda, y la voz de la t6rtola s&lt;· oye en
nuestros campos.
Levántate, pues, hermosa nifia·, y ven.
Tu voz es dulce ...... tu vista amable ...•
Sí, el invierno ha huído. Y ahora, ri·
sueño, se nos ofrece Mayo, el mes de las
flores, y el mes que todos los corazones se
vuelven á su Madre sin mancha, el mes
de María.
·
~e ha llenado el mundo de flores, los corazones de
consuelo y los labios de loores á la Reina Purísima ......
La profecía de la bendita Virgen sigue cumpliéndoAe:
Todas la8 generacione8 me lla.ma1'án bienaventi,rada.
- - - -)o(--

-

.

BLANCA Y NEGRO
Cn negro eRtaba medio agazapado en el muelle
de la Barceloneta. Las piernas le pendían al ras del
agu_'.1, la cabeza la tenía apoyada en una gran arg?"
lla Y al costa&lt;lo tenía un rubo todo lleno de carbón
'.
&lt;le piedra.
,
Era un negro negrísimo largo como un d1a negro: flaco y hu~sudo, y por toda vestimenta llevaba_
unos pantalones de hilo y una chamarreta ~zul que,
abierta por el pecho, dejaba ver lai:: costillas una
por una. ·
,
Los que van ú menudo al muelle veian
todo el día nl negro rodando por entrenie·
dias de los fardos de las pacas de algodón ele los mont¿nes de trigo Y de las lda' :petr6leo; al medio día; ad orm1'ta o_
tas de
á la sombra ele una barraca o de un~ roa
china. Al caer la tarde se le veía haciendo

De los artículos de Alfonso Karrpuede re;
cogerse 'abundan~ c.osecba de ingeniosída~es ·
pensanúentos satíncos, p11fundos Y deh~dos é imágeues brillantes .. .... Alfonso Karr
ha ~ministrado u1genio á mqchos que ne- lo
tenían, y aúi;i lo· signe ~umini~tranrlo á l~s
que no le tienen. En lo tocan~e a fras~s y d1chos agtulos, el autor de Les guepes ha f$1do objeto de un verdaaero saqueo.
Léanse algunos rasgos &lt;le su felicísimo ingenio.
(c¡La felicidad! Es ei;a éafa tan riente, de
pajizo techo, manchada el&lt;¿ musgo y rodeada
de flores. Permaneoed délante de ella; si penetráis en st1 interior, no lfl. veréis.
-Saber que a~ --sabe lo que se sabe, y saber que no se fiabe ]o que no se sabe: esa rs
la sabiduría .
- l~l tamaño de la.s ~E-tatuas dj$minuye
cuando nos alejamos deellaf:l¡ el de lM per.sonns cuando nos ncercamofl.
-Una. mujer; e1·, un sal6n, tS uua flor en
un ramo; en su cnsa es ella todp el ramo.
-El castigo de aquellos que han amado
con o:Jxceso h )ás mujeres, es amarlas siempre.
-No honr,1r á la vejez es destruir por la
mañana la casa en que tenemos que dormir
por la noche.
- Yivirnos en una .Arcadia poco honrada,
en donde el robo se rjerce- bajo la forma prudente del comercio.
-N'Q hay medio vergonzoso que no sea empleado para ádquirir dinero; esto depe~dede
qué por v'ergoQzoso que sea ese medio, es
1ví,; vergonioso no t~ner dinero.
~Se ha 11.b.mado edad de oro nla edad en
/}; que el oro era, desconocido.
-Los. h9mbres en general se casan para en'\,....
Automóvil del sei\or Diputado Don Vicente Luengas.
trar en la caso.; las mujeres para salir de ella.
-La vanidad es la esp~ma del orgullo.
de lágl1mas&gt; ~n la otra figma bhmca, toda
t:1!08, tambaleándose como un barco, yendo
-S6lo con añadir algunos cascabeles al gode una taberna á otra, con el cubo de carbón, llena de. har.ina.
rro de la libertad, se le' convierte en el g~mo
que jamás abandonaba. Por la noche, vaya
d(} la locura.
n ted á saber d6nde dormiría.
-Xada ocurre en la \'ida ni como i::e teme
Xo moviéndose, como no se movía del
n'i como se espera.
puerto, parecía que algún barco se le había
~
-Los amigos insignificantes suelen ser los
dejado allí en el muelle, ó que había llegado
h¡,que nos pli'ijt.an mayores i::ervicios. »
andando, 6 que se había perdido, 6 que no
:~\\\
::sabía dónde estaba.
1
P.\RA LAS ~ I:EtAS 'J
~ \
- - - ) :o :(
Sin oficio, su n,odo de ganarse la arrastrada vida em nadar, zambullirse hasta el honEs un rosado. tiite sobre la fresca y cándi- J
UNA v A. 1..,iosA. A. Y u nA
dón de aquellas aguas, hasta el lecho de inda
mejilla·
es
un~
he~·fnosa
aurora
que
es1/11 \
mundicias y fango á donde sólo llegan las
plende sobre el cielo de la frente; es un 1
clragas, y sacar de allí carbón &lt;le pierlra.
claror
de luná ~n los t;ranquHos y .~oñadore~
D..Juan Silva, arfoita fotógr fo, ha. recoA cada zambullida no sacaba más que un
ojos.
Es
el
meJor
adorno
de
las
nmas.
Las
l'J'ido
gran parte del país, tomando interetizoncPjo, y muchas veces ni eso; en cada viabesa
dulcement~
con
$u
beso
de
arcángel
santes
vü,tas para su importante colección de
je submarino, si estaba de suerte, ganaba dos
inviolado,
las
cubr~
con
sus
al~~
color
de
l'Q¡,,a
postales,
ú tres céntimos, y al llegar la noche, si haDe las fiestns Hornles tomú numerosaR fo.
hía llenado bien el cubo, ipohrc npgro! gana- y las aduerme con smgular carmo en un lecho
de
nácar
y
1:o~~clet.
.
.
_
.
tografias,
algunas de las cuales publicamos
ba cinco ó seis reales.
Pudor quiere decir, para u~a mna, senci- en este n(uncro. La Ya liosa a.yucla que i::e sirAt¡uel día lo había llenado con colmo ."
el!' vió prestarno,:, nos obligó ú eo, re::-ponder con
lo tenía al lado ; y como ya era al anochecer llez en el porte .Y en el vestido, . cand?r
1; 1~to. e,:tas línea,: iiUS hnenos servicio,:. El Sr. Hilcorazón,
pureza
mm~culada_
de
pensam
.r_ no había sido agua todo lo qnc había belndo, estaba medio agazapado, sin poder ya Pudor quiere dooir mge_nu~d~d de e:;:pmtu, va rs originnrio de Panal. Chihnahun.
·
&lt;·on el cubo, cuando ví lo siguiente: Pas6 una humildad de carácter, Yll'gm1dad del alma:
alma
riente
y
tranquila
como
un
lago
en
una
mujer peinada con bandolina y blanqueada la
(':lra; y viendo al negro borracho, quiso darle mañanita de San Juan.
m pudor es virtud angelic,~1 1 que r~ah:n y
una broma. Primero le di6 un puntapié. y
abrillanta
la belleza ele las 111 ñas sens1 bles y
se echó á reir.
que
riega
ele
flore~ ¡.;onrosadas la .:Pndn 1lr 1-,n
1
El negro quiso alzarf:P 1 ~- 110 pudo d&lt; ninexistir.
guna manern.
El pudor es un pájaro divino, quead\tl'rn11·
Después le tiró de los cabello~ .......\' ,·rncon
su canto m~lancólico los pen:::am1cnto~
i.,ra á reir mientraR el otro se defendía.
negros
y malvados, los p1•nsan;i.cntos torrns
~ por último1 se le ocuniú la gran idPa.
\'
macabros,
como eso,: otros pnpros 11ol'tll r\ e aquel cubo, áquel montón de i::udore~.
i10,: que presagia!: e) mal Y,gra_z1!a11 parnro(le an~ustias )' de peligros, único cnpi tal ele
aquel mfeliz borraeho, y ¿qué hace? le agarra sos á favor de la tm1ehla. J!.l divino pudon•,,
Y le tira al mar.. .... )' venga moriTf\e de rü,a. una rosa místicA que perfuma 1.1 akobu dn11 ..El negro, no pudiendo moverse, no Ré· qu(· de duermen la s niüas invioladas.
EL pudor verdadero es el n~ejor emblema
d1Jo e1~ la lengua de su tierra; por último, f:c
&lt;lel
amor inocente. El amor sm pudor es un
levanto, &lt;¡uiso hechar mano al cubo, y nrransarca¡,mo
del verdadero amor ..... .
có. del pecho un sollozo tan hondo que á las
'
Los
ojos
en el cielo, las manos juntas en
mismas aguas enternecía.
Pero ella, ríe que reirás. Y el negro, llora actitud de orar, y sobre las mejillas las sonrosadas tintas del pudor, he allí el trasunto
que llora.
de
la virginidad, de la santa inocencia, del
Y nada más doloroso y triste que el conDon Juan Silva, artista fotógrafo.
candor.-X.
traste de aquella figura negra, llena la cara

---

1

1 ,(

r

\

�Esta edición, consagrada á la última kit
de Primavera que organizó el Ayunta•
de Ciudad, ha tenido, por razón nat~ 1111
ocu parse en su texto y en su infol'lllli.
gráfica, de jóvenes hermorns, de damaa ¡.
tinguidas, de flores, de juventud, de amtt
lo indicado era que no faltaran los poet1
las página· del semanario. Ellos, que Cllfu'
á la virtud, á la belleza femenina, á la(¡.
res, á todo lo uoble, á todo lo digno ~
bían quedar excluidos del grupo de'
que honran las columnas de EL TIEMPO

t'J

'l'RADO.

SE QUERELLABAN LAS FLORES ....
DE «CRÓTALOS.»
Y así rimó sus quejas el lirio: «¡ Estoy muy triste!
porque este blanco traje con que el Señor me viste
no es el más eucarístico, ni el más inmaculado
¡He visto algo más blanco!n
Y el mirto enrojecido, temblando de coraje
me dijo: ((Ya la púrpura sangrienta de mi traje
ha sido superada por otra. ¡Estoy celoso!
¡He visto algo más roj~!».. ... .

' 1-

Crispando sus arterias la viuda pasionaria
gemía: «¡No es tan negra mi ropa fur1eraria!
Y tengo inmensa C\nvidia, y tengo horribles celos
porque hay algo más negro.,,

Y la magnolia histérica que lenta se consume
lloraba la derrota de su triunfal perfume
diciendo: «Ya no impera la esencia de mi cáliz!
¡Hay algo más süaYe!&gt;1 .... ..

···· ···· ··· ········· ····· ·· ······ ··· ·· ·· ············ ·· ··· ······· ··· ··· ····· ······
Oh pobres derrotadas! Depongan sus agravios
L¡Ue mi Sultana pasa! Y el rojo de sus labios,
la sombra de sus ojos, su aliento y i;;u blancura
Ron siempre más hermosos que todas vuestras túnicas!
,JoRÉ

F. ELIZONDO.

Loe poetas José F . Elizondo y José J uan
Tablada.

.ANORAN Z A
Con .José .J uan Tablada la pedrería
derram6se en estuches y escaparates;
y tiembla La Esmeraldn porque en un díadomingo- ('ircularon diez mil quilates.

..

E ra alegre la musa porque era joven;
Virgo Potens cantaban las primaveras;
nadie hablaba de "\Yagner ni de Beetboven,
de Gnomos, de Nirvanas, ni de Quimeras.

¡Qué cantidad de piedras finas y bellas
entre garras sutiles de oros varios!
Parece que ha querido tallar estrellas,
para desesperanza de lapidarios.

Los rubís nos los daban las amapolas;
las húmedas lechugas, las esmeraldas;
y nácares-de Lupes, Conchas y Lolaslos piecitos desnudos entre laR faldas.

Allá en mis mocedades de Santa Anita,
a.domaba á mis novias con flor ele naho.
á las l1oras fE'Stivas de nuestra cita,
Rin saber que existieran piedras del Cabo.

Hoy todos los muehachos se han vuelto torvos,
no conocen la risa que el alma alegra;
beben hiel de vampiros, á breves sorbof-,
y se han empecatado de Misa Negra.

Los tímidos poetas de aquel en.tonce
daban besos de veras en frescas bocas;
para el amor no había pecho de bronce,
;:ino suspiros gratos y ri~as loCS1s.
(~ué bien se deslizaba la ancha canoa
por el canal, y cómo con la guitarra
alegraba á las chicas Pepe Gamboa,
ú quien curaba el pecho Porfirio Parra.

1Iandarines del ve1so, lo han lapidado
gemas que no vieron ni los asirios ... .. .
¡Cuándo será que pueda, Virgen del prado,
mil'arles en tus campos, cortando lirio:;!

1•011

¿'J'e sonríes, Pedancio'? ..... . Pues valen mucho,
· )' con ellos me gusta_beber cerveza;
me quieren y les quiero¡ me llaman Chucho,
y soy la nota alegre de su tristeza.
JESUS

E.

_,¡;_.ij-~~1
:~~;~~~ {//IJ

/4°,(ft¡

V[ ,1\\
t,1¡

'

--

1
~)

~)
I

.

•~

•

El wals preludia su cancwn pnmcra,
La luz irradia con fulgores de astro,
Ondula la flotante cabellera
y se estremece el ~cno ?e ala~astro.
Las miradas el extas1s refle1an ,
Las aduerme el deleite, y entre tanto
Las flautas vierten su amoroso. canto
y los \'iolines trémulos se queJan.
¡Sola tú! ¡Rola tú, pl~1lt:l so~bría,
En la penumbra ~el s~lon ~onmda,
Dejas correr tu m1stenosa vida
Empapada de triste nostalgía! .
Dile tus ansias al nocturno nento.
y él que sus alas Ít los silfos roba,
Irá í¡ azotar con fúnebre lamento
Las desiertas penumbras de tu alcoba.
Tu akoba de follaje, junto al río,
Donde_ las blancas ninfas se baiiabm1
Y al ht1ndiffe en la onda salpicaban
Tus pétalos fragantes de rocío.
Donde tembló tu virginal regazo
('uando viste, las lianas temblorosa;:,
.Juntarse en el delirio de un abrazo
En úsl:ulo ;:ensual las blancas rosas.

Con hatchüs embriagarse la amapola
Y la trágica flor de los abrojos
Extender anhelante su corola
Como dos labios trémulos y rojos!
¿Lo has olvidado? A la caricia leYe
Del viento los perfumes respondían,
Las corolas de p6rfido y de nieve
Sus pálidos estambres erigían ..... .
I bn el sátiro en pos de su blancura.
Bef-al,a la ontla el rei:;plandor febeo,
Y brota ha en la. trémula espesura
El canto vibrador del himeneo!
Ya ibas á amar pero, falaz, traidora,
La noche te adurmi6 con su belefio.
Y al despertar temblando ele tu sueño
~o encontraste ni sol, ni luz, ni aurorn.

Y desde entonces de la sala umhro!'a
Jrn el tedio, tu Yida se recata.
Y tu dolor, Begonia silenciosa,
Dice con voz oculta y misteriosa
Tu follaje de sombras y de plata!

==e=.:========-=========

JosÉ Jl'A:'.11 TABLADA.

FIDELIDAD
11 BHdtllo t outl'tras.

¡,Qu{· lmsca:;, púber trepadora, alrededor del
\'tejo tronco herido por el rayo en el corazón, y
f!Cir el tiempo injuriado en su corteza áspera'?
¡,(Jué busras, dí, en la ruina sin follaje, en que
~onoro resuene, como una lira, el viento; sin
hrnzos siq11iel'a en que algún ave nocturna hagn
su torvo nido de punzantes abrojos? ......
¡Cómo tiendes tus tentáculos finos con suave
lentitud de enamorada tímida para ir cubriendo
su desnudez de pordiosero de vida eon tus larga.~, largas guirnaldas de hojitas nuevas y rojas
florecillas de centro de oro! ¡C6mo te he visto.
año por año, ir vistiendo á ese viejo profeta de
lo efímero ele Ja vida, desde la tierra que aún
lo sustenta por misericordia, hasta haberlo empenachado, en esta última primavera, con el
glorioso airón de tus guías fndecisas, ya sin
apo)·o, que se tienden ora al viento desmadejadas en gozo de1·nante 1..... ..
Pa.•ajera será tu gloria si quisiste encumbrarte apretándote al vetusto tronco de eRe heraldo
de muerte para aspirar más aire y beber más
sol; para levantarte en el cristal del espacio y
ser vista de lejos, de muy lejos, los días limpios
en que pasean por el campo las parejas de enamorados-las' manos en las manos, los ojos en
los ojos, y luego lo'3 labios en los labios, bajo la
luz que se desbarata en doble arco de iris sobre
)88 nubes que coronan las nieveR de las cimaR
implacables.. _...
--¿Te guiaba el amor'? «¡Ah! no, el amor se
oculta como la yioleta, para perfumar la vida. "
. ~¿Te guiaba la ambici6n? «¡Ah! no, la amb1c1on se arrastra como el reptil, para trepar las
cumbres."
- ¿.Te guiaba la va.nidad'? ci¡ ..\h! no. la vanida~ busca lo más alto para exhibirse mejor, y
.
mas alto que el viejo tronco era el poste próximo del herrado camino, por donde miro pasar frecuentemente un loco turbión ele llamas
Y de humo.,,
«Xo, no,. no; me empujaba el placer de vivir; de apurar la vida
Pf?nto y bien, con toda mi savia, con todos mis tallos, con to~aR
~is hojas, con todas mis flores y sentir mi cabellera suelta á todos lo:.
vientos, al fulgor ten\le clP las'mañanas rlc rosa pálida,"al oro rnn-

dente de loi;; mcdioi:; días, al lau1po
violáceo de hu; tardes melancólica::;.
Quería mi parte de vida entera, sin
muti lacionrs, y él me la dió.11
_ e&lt; El viejo tronco cruje ya desplomú n.closc. eK verdad; pero yo soy feliz, morin~ sobre su polvo como vid
para (.! en pie¡ feliz, feliz, feliz. El
prestó {1 mi anhelo juvenil toda 8U
&lt;·ntereza; yo c·ubri d·~ alegría priman:ral sus despojo:; desamparado:-. S?\ una. fl~r~cilla .si; vestre ,;in
nomhre para los hombres: pero el YieJo, m1 n eJo, 1111 huen eompaiicro en lo_ fugaz del tiempo, rn~ ha l'.auti_zndo con un .~0~1bre
qu!'rne ha dicho mm· quedo, baJo el follaJe que le arroJe a lm,
hombro::: desnudos como un manto último, para él, de caridad; con
un nombre dulce que me repi te c·l t'('O, ánrea voz amada que se
aleja despidiéndose. Todavía, todada él, al crujir desmoronándo~r me lo repite moribundo: FI 1&gt;ELWA n !,,
'
.J1·:~r~ E. YALE~Zl'EL\ .

A UNA MARIPOSA
¡Cómo del sol te miro á los rigores
ir y venir ~obre pintadas flores,
ebria &lt;le yanidad y de alegría,
luciendo el iris todo en tus colore:.,;
v chupando ú las· rosas su ambrosía!
· )[as ¡qué obscura y qué frágil tu victoria!
¡ De nada sil'\'e ser joven y bella!
Llega la racha ...... ¡y acabó tu gloria!
Xo dejaste en el viento ni una huella
ni perdura el recuerdo de tu historia!
¡Qué grande semejanza, rngabunda.
ha.y en tu vida ociosa é infecunda
y la de esas mujeres vanidosas,
que del mundo en la loca barahúnda
viven tnn Rólo para ser hermosaf:!
Eor.rnno .J. COHREA.

�LA FE

J~l mar~iri0 por ella,.se padece·,
héroes engendra, triunfos atesora,
,r sintirndola &lt;;.}! J1ombre se cngmndcer.
Ycnce en la 110\ilo Ud duda traidora
y á través de los siglos aparcee,

nunca 'vencida) sicmpra vencedon1.

El Arbol y sus Renuevos .

Prendió Febo su veste luminosa
del cielo por lós ntnplios mitadores1
y entre nubes de esp1éndidos fulgores
surgió de Dios la majestad grandiosa¡
Sobre la human,a grey tendió amorosa. ~
la mirada de vívidos fulgores
y á comteroplar sus íntimos dolores
la dulcísima voz gimió anheloSá:
iJ J' 1
-¡Yo verteré mi ~mor sobre tu herida,
y calmaré tu intensa desventtlra
dando á tu afán lo que ein mi no alcanza!-

LA CARIDAD
É ~j,...,..-: -

JI~..,.

¡Oh, santa Caridad! ¡Oh amor triunfante!
[que e¡; caTidad ambr] 'a- ~uien le_ plugo
brindarnos con su flor d~ e\erJJO ¡ngo
de.que es la humanidad abeja amante.

SccEso LUE~GO.

El suave olor que de tu cáliz brota
~ 1 sabé llegar hasta la pena i~nota
,
1\, embalsamando elJuto;y..H1. pobreza;

r

LA.CUNA VACIA

J~

Naciste, cuando el Verb'o agonizante
nos libertaba de expiatorio yugo&gt;
y perdón para el hombre, su vérdugo.
en la cruz demandaba suplicante.

Y del cielo una estrella desprendida, 111
cristalizó del alma en la clausura ·la
y el hombre prorrumpió:-¡Salve, Esperanza!

l

Sefl.ora Clara Mariscal de Morán y sus tres simpáticas bijas.

Y á entei'ld.E)r ~e diTigén mis desvelos
si rsrmayor la grandeza dé los cielos

ó es "mayc r que lo:, cielos tu grandeza.

Bajaron los ángeles;
besaron su rostro,
y cantando á su oído &lt;lijeron:
-Vente con nosotrot.
Vió el niño á los ángeles
de su cuna en torno,
y extendiendo los brazos les dijo:
-:Me Yoy con voso~
Batieron los ángeles
sus alas de oro;
suspendieron al niño en sus braZ&lt;ll,
y se fueron todos.
De la aurnra pálida
la luz fugitiva
alumbró á la. mañana siguiente
la cuna Yacía.

.Jamás, al Yerte, carcomido (ronco,
la voz olvido de mi caro padre,
que triste, en medio de sus tiernos hijos.
dijo una tarde:
-¿Mirásteis, niños, la lozana pompa
de aquel frondoso y elevado sauce,
á cuya planta multitud de tiernos
vástagos nacen?
Pues bien, muy presto formarán un bosque.
tupidas ramas desplegando el aire,
los que ahora brotan en delgado mimbre,
•
trémulo y frágil.
Mas ¡ay! entonces notaréis que el árbol,
adorno y gala del frondoso valle,
sus hojas pierde, su cabeza inclina.. ,
sécase y cae.
Queridas prendas: los endebles tallo8
que ser aspiran encumbrados sauces,
y el viejo:tronco que la muerte aguarda,
son nuestra imagen.

Carruaje del sefl.or Don Antonio Villalobos.
(Este vehículo se volcó en el Empedradillo, resultando
lesionadas las sefloritas que lo ocupaban.)

PENSAMIENTOS

- La mujer solamente es esposa y viuda
con dignidad una sola vez.
--La lectura, ¡encantadora ausencia de la
vida y de sí mismo!
-Los mendigos roban á los pobres.
-Es preciso canali:Mtr la caridad.

Luis CORDERO.

',

RA,ró~ A. URBANO.

.,

- - -) :-0 :(--.+-

SUSPIROS
Por ella Eólo el corazón del poeta
tiene cantes de amor. Por ella tiene
lal]uz del rayo en noches tempestuosas,
la)uz del cielo en días esplendentes.
¡Bendita sea la Belleza eterl1a
que el alma del mortal ensalza y muevl:'!
Por encontrar la idea que la iuarda ,
la forma que en su seno la contiene.
el poeta cruza el mar, el valle, el monte ;
eual águila caudal los aires hiende.
¿En el amor la encuentra de su patria'?. .....
Ru pecho estalla, y con fervor, vidente,

El Doctor Don Eduardo Liceaga. y una de las
sefl.oritas sus bijas, de regreso del
comba.te de Flores.
!Tnstantánea de Clarke. San Diego, 6. )

~u lira tiene cantos de Tírteo,
y el fuego sacro del honor enriende,
¿La encuentra en el Sefl.01? ... Estalla en himnos.
¿La encuentra en la mujer? ... 1 stalla en fiebres.

VrcTOR BALAGUER.

Sra. de Pimentel Y Fagoaga,

Carruaje de la familia Lieves.

(Fot. Clarke. San Diego, 6.)

•

�de 1111e~tra vida. El al111a ('l\l}ll'('tHl1· PI¡
In esperanza, :-:u :,;0111hm, la pn·f·t·ch•:
y al tin :-:ólo la mira_ ht memoria.

---):o:{---

LA NOCHE
IRA SANTA
Cuando ~e elevan ídolos dl' arcilla
eo1wiertr en :-:ombra lo que alumbr t.
~· oprinH• .'t la verdad lo que d~slumbrn
.,· ea&lt;' la ,·irtud que no se humilla;
" ;;l'

l'llanuo ú toclo se &lt;lobla la ro(lilla
y HL salint lanza en la penulllhra
lo que se arrastra Íl lo que au.daz se enc_um lira.
lo que se esconde {1 lo qur ;;wmpre br~lla;
cuando pérfida lllano apaga artera
lo quc la noche .'t clarear as¡,i ra,
lo (]lle en la frente fulgurante rspt•rn:

:-;uJtana del 111islt&gt;rio, lo:- !"Pt11brnclui.
La 1uiclw Yi:-:k de· luduo:-o Pll&lt;':tj1·.
( 'ci::a. to,lo n1111or 1•11 d ho~l'ajc
Y sn:-: ma:,;n:-: c~fuman lo::. ('ollado~.
Las píilidn:- e;;trella:-: f'nn 1wrndo:y tr(.mulo:- jazmine;;. !'-u plunrnj,·
El pújaro acunu(·a e111·l rnnwj&lt;i
Y se aduermen la~ florci,; en lo:-: 1·ra,ll$
!-iilenciosa ,. Rutil !-ielcnc lluc,·r
:-;obre los Úanos :-:u ful¡wr de 11i1·w
)!ientras c·eloRo em1 lanzn un aulli1lo,
Y conmo,·ienclo la l'Xteni;ión de~iertn
( 'lava RU &lt;·otTO pico en C'nme mm·rtJ1
l"n ave noc·tt11·1~tl clnndo un ~rainitlo.

1·trn11&lt;lo al ara de 1&gt;io:- llega la mofo.
¡que se convierta l'l1 látigo la lira
y se 1·onricrta en hofctÍlll la r:-trofa!
Js)t.U:L l~'.'iHJIJl"f: ,\ B(.'l '.\J E&lt;t\.

- -- - ) o ( - - - -

EL GRITO DEL DOLOR
.\ 1 dogal del tormento encacl~nado.
apenas de mi nyer i::oy un 1-efleJo; ..
lleno de juventud nw encuentro VlCJ&lt;&gt;.
y en In cdnd del vigor (':-to,r po~trado! !
1,:1 túfü del plater, 11u1w:1 ngotadu
rcbo:-;a miPJ.... ,· :'t lo nwjor lo dejo:
que de la tienl:ia ¡;J fallo ~- el eonscjo
:1 olvido y 1-olr(lacl n1e han tonclcnaclo .
.\nte tu altar, ~eí1or. 111i fe obra,
en la duda cobarde que me fü,nltn,
la pa;: que en mí :-ns l,icnadanzas obra;
calma, :-,eilor, la fiebre que me asalta,
ú arráncame la vida que me sobra,
Íl vuélveme la vida que me falta!!!
,\WOXIO (3 IULO.

---):o:(---

LA SOMBRA
Al desperl.ar el sol de la 1_n~ñana
se proyecta la sombra del vrnJero.
precediendo su paso en el sendero.
embellecido por ht luz temprana.
Cuando llega á la cumbre soberana
clesde donde ilumina al orbe entero,
con profundo cansancio el pasajero
re dei.npareecr la :-:omhra vana. J

,

_,

Setiora Concepción Z. de Amerlinck.
Fot. Clarkt,

�</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="20">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2949">
                <text>El Tiempo ilustrado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3358">
                <text>Semanario ilustrado de literatura, historia, bellas artes y variedades. Dedicado a informar las noticias más relevantes de México y el mundo, además era escaparate de todo tipo de comercios, banca e industria pues en él se anunciaban sus servicios.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="82580">
            <text>El Tiempo Ilustrado</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="82582">
            <text>1906</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="53">
        <name>Año</name>
        <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="82583">
            <text>6</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="82584">
            <text>20</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="82585">
            <text>Mayo</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="82586">
            <text>13</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="82600">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752901&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="82581">
              <text>El Tiempo Ilustrado,  1906. Año 6. No. 20. Mayo</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="89">
          <name>Accrual Periodicity</name>
          <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="82587">
              <text>Semanal</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="82588">
              <text>Agüeros, Victoriano, 1854-1911</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="82589">
              <text>Publicaciones periódicas</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="82590">
              <text>México</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="82591">
              <text>Literatura mexicana</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="82592">
              <text>Semanario ilustrado de literatura, historia, bellas artes y variedades. Dedicado a informar las noticias más relevantes de México y el mundo, además era escaparate de todo tipo de comercios, banca e industria pues en él se anunciaban sus servicios.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="82593">
              <text>Talleres Tipográficos de El Tiempo</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="82594">
              <text>1906-05-13</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="82595">
              <text>Revista</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="82596">
              <text>text/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="82597">
              <text>2000200323</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="82598">
              <text>Fondo Hemeroteca</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="82599">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="38">
          <name>Coverage</name>
          <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="82601">
              <text>México)</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="82602">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="82603">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="445">
      <name>Combate de flores</name>
    </tag>
    <tag tagId="295">
      <name>Cuentos</name>
    </tag>
    <tag tagId="10858">
      <name>Fragmentos de Novela</name>
    </tag>
    <tag tagId="3071">
      <name>Poesía</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
