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                  <text>A:&amp;o VI.

MÉXICO, Do:m~GO

20

DE MAYO DE

1906.

DECREPITUD

NuM. 21.

�-243-

,1 Únposibl,, á por no alcanzar mi saber y fuer-

Santo Domingo se aferran en que ellos son
quienes en su Catedral conservan los restos
del descubridor de América.
~ En cuanto á la edad de Colón se ignora,
pero parece i probable r¡ue al tiempo ele su
muerte contaba setenta años.

·as más adelante.
" Estas sencillas elocuentes J?alabras que pronunciaba entonces en medio del abandono,
mostraban su desmedida lealtad.
Rus males se exacerbaban, y aunque varias
re;es lo intentó, no logró tener una entrevjsta con los soberanos. Su es~er~úza se fundaba en la justicia y magnarnm1dad de Dofia

del hombre más extraordinario y que mayor observante en las cosas de la religión, que en
influencia ha tenido en los destinos de la los ayunos y en rezar el oficio di_v_ino, pudiera ser tenido por profesor en rehg10n: tan e~e·
humanidad.
Unus era( 1111u1dus; dus S1'nl, aü iste;fuere:
migo de juramen!os y blasfem)aS que yo JU·
Cómo
era
Cristóbal
Colón.
ro que jamás le v1 echar otro ¡u,ra1:11e!1to que
Hoy se conmemora, en México con la glapor San Fernando, y cuan"do mas .;mtad? se
Al10ra
que
dedicamos
esta
sección
.
al
recial indiferencia con que vemos todo lo verdaderamente digno y verdaderament~ gran- cuerdo del insigne almirante descubridor de hallaba con alguno, era su reprens10? d_ecirl~:
dioso el enarto centenario de la tr1stís11na América, nos parece oportuno dar una des- os doy {t Dios, porque hrnísteis ésto o d1¡íste1s
aquéllo. Si alguna vez tenía
' de aquel hombre admuerte
que escribir, no probaba la
mirable, con junto de las más
pluma sin escribir estas pala·
grandes cualidades, y que lué
bras : Jesus c1nn l'r! aria .,it ,wbi,
«digno según la feliz expresión
in via; y con tan buena letra,
de un célebre escritor, de ir á
que
bastara para ganar de
personificar el mundo antiguo
comer.&gt;i
·
en ese otro mundo desconoNunca se piutó de Culón un
cido que él iba á pisar antes
rntrato durante su vida, de
que nadie, y de llevar á esos
manera que cuantas figuras
hombres de otra raza las vircorren
con el nombre del al·
tudes del viejo continente, •
mirante
no n1erecen confiansin uno solo de sus vicios. n
'
za alguna.
No es ciertamente un hombre tan grande como lué CrisCómo ocurrió la muerte
tóbal Colón quien necesita recuerdos patentes de nuestra
de Col6n.
admiración: él vive siempre
en nuestra memoria: su historia es transmitida fié! y lumiLa fortuna le perseguía.
nosa en el transcurso de los siHabía hecho el gran Colón
glos y su magna obra, obra
un viaje lleno de contratiemque no ha sido ni será igualapos, de peli gros, de Santo
da lo ha hecho inmortal. PeDomingo á Espafi a; y al fin.
ro'. .. la gratitud, y la admirael i de Xoviembre, enfermo
cióná aquel que fuéinstrumende gota y con su triste n~vc
to de la Providencia para realiestropeada y llena de avenas,
zar sus designios, nos obligaba
arribaba al puerto de San L(,á consagrarle un tributo, un
car.
homenaje siquiera que fuese
Nadie sa.lió ú recibirle; su
como eco de la gran armonía
llegada pasó inadvertida. Co·
que despiertan en nuestra allón, que era por naturaleza
ma el respeto y la admiración
arrebatado {, irritable, pero
que sentimos por los hombres
con un corazón generoso y he·
privilegiados que fueron dignévolo con que sabía domi·
nos de la elección de Dios.
nar la irritabilidad de su ge·
«¿Qué empresa podría ser
nio, no se abandonó á accef=O
igualada dice uno de nuesalguno de cólera, y, acompa·
tros escritores (*) . á la que
ñado de su hijo y de su hc_r·
1
acometió Colón? El hombre
n1ano, proslgui6 á Sev.illa s1n
que fuese dotado con la mishacer carn y buscando sólo
ma inteligencrn y la mISma
un reposo, á su h.rga serie de
energía del ilustre genovés,
trabajos.
¿en qué podría emplear una
Pero la fortuna le perseguía.
'
y otra que no·Je sobrasen amEn Sevilla nuevas afliccio·
M. Curié, que descubrió el radio, ayudado en sus investigaciones científic.as por
bas? En retratarnos al descu- su esposa Madame Curié quien aparece en el grabado acompafiada del sabio, en su nes en vez del merecido des·
'
'
laboratorio.
canso que buscaba fué lo que
bridor del nuevo mundo, íbamos á decir; pero el dedo de
encontró aquel hombre, !len.o
la Providencia nos señala sobre la superficie cripción de su persona, copiando lo dicho de ambición, es verdad, pero de una amb&gt;·
de nuestro globo el gigante inmenso de Améri- por su propio hijo Don Fernando. [*]
ción noble y magnífica.
.
ca tocando casi am.bos polos, cubierto de
«Fué el almirante, dice, hombre de bien
Sus negocios desde su prisión andaban mal
W:a vegetación rica y lozana, poblado por formada y más que mediana estatura; la cara y no obstante que era dueflo de incalculables
millones de habitantes en gran parte ilustra- larga, las mejillas un poco altas, sin declinar riquezas, hubo veces en que, .como él mismo
dos y que conocen y alaban al verdadero á gordo ó macilento; la nariz aguileña, los decía, no tenía ni con qué pagar el gasto de
Dios. He aquí la obra de Colón; ella nos da ojos blancos, blanco, de color encendido; en una posada.
la única escala posible para medir su gran- su mocedad tuvo el cabello blondo, pero de
Sus enfermedades impidiéronle pasará la
30 afios ya lo tenía blanuo; en el comer y be- corte y sólo se comunicó con los reyes por
deza."
Por e~o, aunque no se bagan ceremonias ber y en el adorno de su persona era muy medio de cartas, cartas que no tuvieron ninconmemorativas, como veladas y concursos, modesto y continente; afable en la conversa- guna contestación, y que, acaso, ni fueron
la gloria de Cristóbal Colón no sufre los ri- ción con los extraños y con los de casa muy leídas.
gores del olvido, y brillará siempre como la agradable, con modestia y gravedad. Fué tan
Colón encontraba indiferencia por todas
partes.
-Yo he ser~id.o á sus altezas con tanta diligen·
f*] Citado porDonJoaquín Garcíalcazbalceta,
(') Don José María Roa Bárcena. Estudio so- "Biografía de Colón," de donde tomamos la ma· cia y amor, como y,,,&amp;¡ que por ganar el para!·
bre el carácter de Colón.
yor parte de los datos de este artículo.
so; ~ si en algo ha habido falta, habrá sid-0 por
¡20 de Mayo de 19061

Isabel,
,
Pero la fortuna le persegma.
Aquella gran mujer, protectora de Colón
en sus empresas, estaba senamente enferma
v el 26 de Noviembre de 1504 perdió Espafia á su soberana. Pérdida que fu é también
irreparable para Colón cuyo carifio para su
protectora era sólo comparable con el ele ésta
á su prot•gido.
En Mayo de 1505, logró al fin el almimnte pru:ar á Segovia donde á la sazón Se encon·
traba la corte.
.\llí fu é donde dióse cabal cuenta de la
falta que le hacia la católica Doña Isabel.
Fernando le recibió bien, aunque con mu• cha frialdad ; y Colón, á pesar de sus empeños y humillaciones, no logró nada del que
fué esposo de su amable protectora.
Cristóbal Colón no pedía mucho, quería
únicamente que se le restituy'esen sus empleos
de virrey y almirante de las Indias, pero el
monarca no estaba dispuesto á otorgárselos
de nuevo.
Sometióse el negocio al examen de la
".Junta de Descargos," mas como los deseos
del rey eran bien conocidos, nadie se atrevió
á contrariarlos. Fernando no se preocupaba,
pues conocía bien que la muerte vendría
pronto á librarle de aquel importuno, y, así,
siguió indiferente.
Tales desengañ os acabaron por agravar los
males de Colón . Cayó en cama y todavía,
desde el lecho del dolor, dirigió al rey otra
petición, la última . En ella ya no pedía favor para sí, solicitaba que se diese á su hijo
D. Diego el gobierno de que él había sido
despojado.
Pero Fernando seguía indiferente.
Al fin, Colón conoció que el ingrato sobe!'lno no había de hacerle justicia, cesó de
importunarl e y guardó silencio.
Pero no pudo por mucho tiempo ,levorar
así s~ J?&lt;lSadumbre; volvióle la esperanza, lo
1lumn!o por un momento y vino á encender
el nah1·0 fuego de su indom able espíritu.
¡La E,pemnza! füe sublime espejismo que

...

Agustín Agüeeos.

---):o:(---

El suplicio de un avaro
·

,\1UERTE DE

M.

ÜURIE.-Caminaba

abstraído en

sus idea:s científicas y fue derribado por un
carro que le destrozó el cráneo .

nos presenta tras rn prisma engañador, pagadas con creces todas nuestras luchas y fatigas;
que sostiene á los flagelados por la injusticia y
á los desheredados de la fortuna; que ilumina
los antros de los inmundos calabozos y aparta la ammga desesperación de tantos infelices que gimen bajo el peso de cruentos infortunios, no abandonó nunca á Colón.
Los Príncipes D. Felipe y D" Juana venían á tomar posesión de su reino de Castilla y la corte salió á recibirlos. El almirante envió á su hermano D. Bartolomé para
cumplimentarlos y les dirígió una carta manifestándoles que sus enfermedades no le permitían ir á felicitarles en. persona, pero que
así como esperaba de ellos la restitución de sus
honores y dignidades, también se atrevía á
asegurarles que, á pesar de hallarse por entonces cruelmente atorl'l'lentado de sus males,
aún podría prestarles servicios que nadie
.igualaría. Este fué el último arranque de
aquella imaginación entusii.sta que, en el lecho de muorte, le bacía expresarse como si
aún pudiese contar con muchos años de juventud y vigor. D. Bartolomé fué muy bien
recibido por los Príncipes, quienes le dieron
grandes esperanzas.
Entre tanto, tocaba á su térmjno la carrera
mortal de Cristóbal Colón.
Agravados sus males, trató de arreglar sus
negocios. Otorgó un Codicilio en que confirmaba In. disposición testamentaria que anteriormente había ordenado para vinculación
de sus Estados y dignidades, manifestando
en este último acto la misma solicitud que
había tenido durante toda su vida de perpetuar su nombre ilustre.
Arreglado su testamento y cumplidos todos los deberes de humanidad y justicia en
la tierra, volvió todos sus pensamientos hacia el cielo. Recibió los sacramentos como
verdadem católico, y rodeado di, su hijo D.
Diego y ele unos cuantos amigos, espirll con
pocos dolores al parecer, y con la mayor resignación cristiana, el 20 de Mayo de 1506.
Las últimas palabras de Colón, fueron ii,
;nanus tuas Domine, coni11iendv. 8J)iritu., 11ieuu.
¡e En tus 1nanos, Señor, enco1uiendo n1i alma. &gt;J
Sus restos, que por entonces se depositaron
en el Convento de San Francisco de aquella
ciudad, fueron transladados seis aüos después
al Monasterio de li1 Cartuja, de las Cuevas de
Sevilla, donde el Rey Fernando mandó lernntar más adelante un magoífico mausoleo ron
\,¡ memorable inscripción:

~l urió un hombre que había sido muy avaro, y llegó como todos los mortales á la laguna Estigia, que le era forzoso atravesar á
bordo de la barca ele Caronte.
Exigióle éste el precio del pasaje, según
costumbre, pero el avaro, que ni aun después
de muerto había dejado de serlo, para eludir
~l pago t_iróse de cabeza á la laguna y la pasó
a nado.

La sorpresa del infernal barquero fué tan
grande, que se quedó extático y sin fuerzas
para oponerse á aquella gravísima trasgresión
de leyes.
Entre las almas que esperaban su turno
para pasará la orilla opuesta se levantó un
espantoso clamor, y todo el infierno se conmovió al saber la estupenda noticia.
Pusiéronse los jueces á deliberar acerca de
la pena proporcionada á un delito de tan peli~rosas consecuencias para las rentas del
reino.
¿Se le encadenaría á la roca en unión de

Prometeo? ¿Se le arrojaría. al precipicio donde sufren su pena las hijas de Danae? ¿Se le
oblig_aría á ayudar á Sisifo en su perpetua y
estén! faena?...... .
·
1
-¡Xo -d ijo Minos- Eso es muy poco· hay
que pensar en un suplicio mucho más duro
y terrible.
-¿Cuál?-preguntaron Eeaque y Radamanto.

- Arrojémosle de aquí y que vuelva al
mundo, para que vea cómo derrochan sus
herederos las riquezas que él amontonó.
- - - ) :o : { - - . CAN'T'ARCILLO

¡Cómo te podría engaiiar
Si nunca me encuentro solo:
Que tu amor está conm igo
Y puede contarte todo!

Castilla y á León
~uero inundo di6 Col6n.lJ

«,\

~4

~

.

Autor dr&amp;mático espaf\ol.

De aquel lugar fueron translacladas sus l"Cnizas el año de 1536 á la isla de Santo Domingo, teatro de los descubrimientos del almirante, v cuando aquella isla fu é cedida ú
loti franceses en 1795, se volvieron á exhumar para transladarlas á Cuba.
De Cuba fueron tramladadas después ,,
.España donde reposan actualmente.
Sin embargo, los habitantes de la isla de

Autor dramático español.

�-245-

AMERIOA
ORIGEN DE ESTE NOMBRE

La historia de los hombres grandes que
han existido en el mundo, nos hace ver que
el destino más fatal es casi siempre el patrimonio que reciben en recompensa de sus inmensos sacrificios é ilustres acciones. Esto lo
encontramos patente en las biografías de Homero, Tasso, Cervantes y otros muchos; mas
por ahora nos contentamos con hacerlo notar
en la ingratitud con que se permitió aplicar
16 Nuevo Mundo el nombre de una persona
que no tenía más mérito que ser un regular
dibujante de cartas geográficas, cuando se de. bia haber eternizado de esa manera el nombre de Crist6bal Col6n.
Nuestras regiones privilegiadas, que han

conquistar con s~ auxilio, sino que en España se le veía de puerta en puerta mendigar
el influjo de los nobles ante los Reyes Cat61icos Fernando é Isabel, para llevar á cabo
una de las empresas más importantes que
han presenciado los hombres.
Sería largo referir aquí las dotes del más
célebre viajero marítimo, y las obras á que
con tanto acierto di6 cima; excusándonos por
otra parte el hacerlo, {a historia de Col6n que
con tal maestría escribi6 Washington Irving.
Las personas que no la conozcan harán bien
en leer allí hechos interesantes, descritos con
verdad, elocuencia é interés.
Hablando de Américo Vespucio, cuyo nombre tom6 nuestro Continente, decimos, que ni
su talento, ni su instrucci6n, ni descubrimiento alguno, ni obra de importancia, le
hicieron merecer que llegara su memoria basta nosotros.
Este ilaliano, natural de Florencia, se embarc6 en uni6n de otros muchos aventureros.

fué autor de un suceso digno de ref •
solamente la casualidad ha hecho (!lle
se hable de un hombre tan obscuro d
su vida, y tan mentado después de su
te, no obstante su ningún título á ello
La ingratitud en este punto de parte.de
contemporáneos de Co16n, no provino ¡
quiere, más que ~e un descuido; perok.
hemos gozado mas que aquellos delos
de la obra del ilustre descubridor SOl!MI
veces más reprensibles por el ol~ido
él tenemos. En cada capital de l11s Re
de América debía haber un monumento
gido á aquel á cuyos heroicos esfuel"7.08
deudores de l-0 más ventajoso de e
seemos: pero si se exceptúa unaestat111
sal de mármol que se halla en la fac
Capitolio de íV ashington, no sabelllCI
suntuoso recuerdo haya en todo el Con
te del hombre que obligó á Isabel la
ca á sacar de la idolatría á millones de
graciados.

ma inocente es tan culpable como si quisiera engafiar 'y seducir á los ángeles; es un
Luzbel.
Leed y meditad.
- - - - : )-o-(:----

Los hijos de los ricos
l'uenta Qúevedo que en el departamento
que ocu¡.,an en el infierno los que se condenan por dejar rico.s Íl sus hijos, oyó decir ú
uno de e-tos desdwhados:
· Ay de mí, que no tuve día sosegado en
la ~tra vida, ni comí, ni vestí, por hacerme
un mayorazgo, y después de hecho por aumentarle, y en haciéndole, 11:e morí sin mét.licos, por no gastar dinero, y apenas espiré,
mi hijo se enjug6 las lágrimas con ellos, y
cierto de que había de estar en el infierno,
ni me dijo misas, ni cumplió manda mía· y
permita Dios que aquí, para más pena 'le
vea desperdiciar lo que yo afané.
'
Y replic61e el diablo:
- Sabed que Re tiene por refrán en el mund ·: ((¡Dichoso el que ti1,ne á RU padre en el
infierno!,,
---):o:(---

UNA TARDE
Terminada está la paciente tarea clel día
caluroso. Circundado de sui:l doce escoaidos
lentamente camina Cristo por los d~·ado;
campos de ondulante trigo. Le besan el rostro los apacibles rayos del sol. ¡Qué majestad
reside en aquella frente que revela mayor serenidad que las más esbeltas estatuas de la
Grecia! En sus mejilla¡; hermosas mézclanse
el carmín y la palidez como los colores de la
madre perla. Sus rizos de azabache ondean
sobre sus hombros. Como el ropaje gracioso
que atavía á los ángeles de Fray Angélico
son sus vestiduras.
·
'
Aquel invicto amor que arde dentro su pecho, se trasluce como vivos resplandores á
t~vés de una capa de alaba~tro inmaculado.
Mientras que las flores inclinan sus cabezas
para rendi.rle homenaje, Cristo, con acentos
tan melod10sos como las palpitaciones de arpas e6licas, comunica al hombre los profundos misterios del Divino Amor.
T\YMTJ~f--.

'fO){ÁS

(Pbro.)

~minario Conciliar. )ff xico.
- - - ) :,o:(---

PU E RTO

HABANA.- Monumento á los estudiantes.

surtido á Europa de lo más exquisito que posee de productos minerales y vegetales, en
cambio de la cultura y religión de pus países
civilizados, debían llevar el nombre &lt;le Colonia 6 Colombia, en vez del de América, que
no reconoce origen alguno digno de recuerdo.
Cristóbal Col6n fué hombre que por muchos afios tuvo la idea de la existencia de
otro mundo fuera del Continente viejo; y sus
razones, que para todos los que le escuchaban eran sofismas, formaban en su imaginaci6n casi una evidencia, á tal grado, que cuando hablaba de sus pretendidos descubrimientos, más parecía estar inspirado de Dios, que
dominado de humano raciocinio. La obra del
inmortal /ffmovés no fué, como tantas otras
de su gém,:o, un hallazgo casual, sino una
cosa prevista y tan segura para él, que hubiera dado su vida antes que ir atrás en sus
pesquisas. Tal era la fe que tenia en sus proyectos, que no s6lo recorrió varias cortes rogando á los soberanos le admitiesen las ricas
y extensas comarcas que podía descubrir y

HABANA. - Avenida de las Palmas.

con Ojeda, que de España partió para el N uevo-Mundo en 1497; ~sto es, cinco años después de haber descubierto C'ol6n las Antillas. Vespucio, que antes de su salida de la
Península era un simple escribiente dotado
de laboriosidad, formaba apuntes diarios de
cuanto observaba en sus viajes. Por mar dibujaba la ruta que llevaba la embarcación v
por tierra mapas de los lugares que él iba~.;_
corriendo.
Las cartas geográficas del florentino, trabajadas con alguna exactitud y aliño, eran llevadas á España, y vendidae, como todo lo que
pertenecía al Nuevo-Mundo, {i, precio considerable. Los que venían á visitar las nuevas
posesiones, solicitaban las cartas marítimas
de Vespucio, y el nombre que las daban de
Américas, fué pasando insensiblemente de un
sencillo dibujo basta aplicarse al territorio á
que ellas guiaban; raz6n por que hoy tenemos
el nombre de América aplicado á un Continente en que el individuo que así se llamaba
no descubrió una isla, no di6 una batalla, ni

LA INOCE'NCIA
Leed y meditad:
L'n ángel y un alm,a inocente se
tran en un camino. El ángel la saluda,
do:
- Arii6s, hermana mía.
Y el alma le puede responder:
-Adi6s, hermano mío.
.
Un ángel y un alma inocente atra
dintel de una carn: el ángel le cede el
el alma entra la primera.
Si viérais en una visi6n un ángel Y
ma inocente, los confundirías, coro&lt;&gt;
íunden dos rayos de sol.
.
Entre dos hermanas, una que es.
y otra que no lo es, hay la mis~a
que entre un ángel y nn demonio.
La caída de un alma inocente es taDtrosa como la caída de Luzbel.
El que intenta engañar y srducir á

Es una tarde de suicida, el viento
Ha&lt;'e temblar la fráo-il hojarasca
. Y á lo lejos Tetumb~ la borrasca'
Con ecofi de rugido y de lamento.

VERACRUZ.-Un carro de la limpia asaltado por los zopilotes, en plena vía pública.

Amo á lo5 caballeros medioevales
que lleva1\rn la cruz en sns pendones;
f adoro las hist6ricas regiones
que guardan del pasado las señales.

TIPOS DE COLOMBIA

A título de curiosidad publicamos la fotografía que nos fué remitida por un amigo
nuestro, residente hoy en Bogotá..
Representa ella,. á juzgar por el tipo, un
de esos habitantes de las tierras altas
grupo
)' á los pueblos caducos ya cansados
ele Cundinamarca y BoyaGá, departamentos
que prestan á mis versos empolvados
de los más al Oriente de la República colomel aroma impalpable de lo viejo.
biana.
JosÉ l\1. COLLAXTER.
La guerra los sorprendería en sus montañas y; dejando á un lado la vida apacible del
hogar, volarían llenos de entusiasmo bélico
---):o:(--á. engrosar las filas que sostenían la bandera
de
sus ideales. Eso pasa en Colombia· no
LA OPINtON
bien vibra el clarín llamando los hombr~s á
·la guerra, y cada cual, sintiéndose un solda(Soneto inédito de Federico Balart)
do del deber, acude á la Gita; dice adi6s á su
madre, á la esposa 6 á los hijos y se tercia el
fusil del guerrero. De un día para otro quedan organizados los batallones, que luego cruKo fundes, no, tu gloria ¡oh Timoteo!
zan el país combatiendo á todas horas y
En la opini6n del vulgo, mal regida,
también los ve luchar el lomo enorme de los
Siempre servil, al éxito atenida,
mares. Xada intimida á estos soldados! Así
Y al prop6sito nunca ni al deseo ..... .
vemm, que el General "Cribe 'Cribe, vencido
Ella di6 á Octavio bélico trofeo
en la eruela campafia que terminara en PatoY á )Iarco Antonio escarneció en la huida; 11eg ro, el encuentro más recio que la América del Sur ha presenciado, presentara conseElla ador6 á Ner6n el parricida;
cutivamente treinta combates en las pampas
Ella encerró por loco á Galileo!
de Bolívar h~sta capi~ular en Nerlandia, y
Sin que de vicio ni virtud se acuerde
que en el Tohma, al Rur de Colombia, día á
Si vencedor, de lauros te engalana,
'
día lucharan á. muerte las fuerzas gobi1'1i'!!.isY, si vencido, pertinaz te muerde.
tas del General Pompilio Gutiérrez con las
dd guerrillero famoso Ram6n Marín .
Tal es, en suma, la jm;ticia humana.
Es bien heterogéneo el grupo que hoy preVicla del hombre malo: juega, y pierde:
se Ye al blanco p1w .gang¡ al mestisentamos:
Yida del hombre bueno: juega, ~· gana.

Amo el clásico infolio donde escrito
dej6 el Abate los primeros ritos;
el amargo sabor del vino añejo;

. Silencio! no se escucha ni un acento.
S~mbral todo lo enturbia la nevasca.
Gime, rota en el árbol, la vardasca.
.\lgo hay clr sepulrral reeogimirnto!

El campo solo, ln vcrc&lt;la angostn
Del poniente la cinta nnaranjacln
Como en el mar la linea de la costa.
. Ay! como en esa soledad ansío
una mirada
\ un corazón que lata con el mío!
DIEGO ClUB.K

lp hálito de amor,

(Colombiano )

- -- ):o:(-

--

DEL PASADO
. Yo admiro las antiguas catedrales,
piedras donde la fe guardó sus dones·
Y adoro los heráldicos blasones
'
de los viejos castillos sefioriales.

VERA.CRU:&amp;.-Un costado del transporte "Vigilancia," que se incendió últimamente.

Fot. Jaime A. PaslOr.

�zo Y, casi, al legítimo indio boyacense. Luce
uno enorme sable y altas polainas· otro tercia su revólver: mtiestra el otro bot~s de campaña, y empuñan dos de ellos con cierta indolencia, el terrible machete' arma tan familiar á los guerreros de las r~voluciones colombianas. Todos hacen ostentaci6n de algún arreo militar, tratando de imitar lastropas regulares, y así saben entrar victoriosos
y mostrarse á las moza¡; del pueblo.
En las guerras de Colombia ptesentan los
can:pamen~os un aspecto pintoresco bajo el
punto. de vista d.e razas y de trajes. Desde
los hombres rubios, hasta los africanos más
puros; e.l i~d!o y el mestizo; el mulato y todos los md1v1duos en que ¡;e adivina el completo cruzamiento de las tres razas que poblaron este Continente.
La democracia ha ido muy hondo en ese
país, y aunque se conserva en las
ciudades el a!Jego á todas esas costu~bres de )a madre España y se
cu_1da del brillo de ciertos pcrga,1mnos que acreditan de nobleza Í\
.-.
las familias, en el pueblo bajo, en
la clase obrera y aun en la media
clase, han desaparecido esos escrúpulos de raza y todos se confunden
y siguen
. esa evolución lenta inconsciente, que hace surgir nuevos
pueblos.
Las 1:ecciones de Colombia, separadas unas ele otras por masas
de cordillera, conservan el carácter peculiar de su clima v de su
suelo, y así cada una ticn¿ su tipo
especial, con acento y costnm bres
diferentes. El Cauca, la tierra de
Isaacs, con su natumlez:l esplendorosa, imponente, es asiento d,i
h raza más viril de Colombia, b
que ha dado á su país pel'sonalidades más salientes. Con pmezrr
se conservan allí en ciertos punto::;
las t res razas pobladoras de América, ~le todas se encuentra y por
doqmera el cruzamiento fecundo
de ellas. El hin.neo, habitante ele
la ciudad, predomina, como que
8U número va con su superioricLtd
por encima de tocio; el negro tiene sus agrupacioneH en las orillas
del Cauca, en los bosques ard ientes é insalubres, y el indio en las
montafias frías. Pero Ja tenrlencia
es á la reducción de ec:;hs familias
por el Cl'UZfl' ~ ·, , , :, it¡ nuo, y
de nllí,
mdC' t&gt;l paic:;aje es
:mheihi,,, ilu1111w1do JJc&gt;r un sol
lleno rlc h1iJlro .•ha l'(llnz111o ese
pw•hlr, ..;uro ()lH' tanto p, :a en
¡11:- dr~ti 110!' ck su ¡i.tí
•\ntio1111ía, t".~t· d&amp;_partamento montaüoso
t'olo('fl.&lt; lo r·, •l1H&gt; en el corazón de Colombia,
v1í'n~ luego, con miis de su millón de habitantes. Se conserva allí pura y vigorosa la
raza blanca, que de manera asombrosa se
multiplica ; lor,; hijos i;e cuentan por docenas,
y algÍln ,·injerc ha dicho una ,·ez, refiriéndose á la razn, que en ciertos pueblos se
creía en plenoR centros europeos.
De una. rom1jlexión robusta, alegres, ru. uios, trabaj11.dorcrs y de exageraciones graciosas, tienc!'1 mucho del carácter andaluz. La
lucha ron la montaña los ha hecho fuertes,
y la Yida en los riscos, demasiado andariegos; ellos acabarÍln por poblar á Colombia.
Hoy son más de treinta mil los que van
aprovechando los fértiles terrenos del Cauca,
su vecino.
En Cundinarnarca y Boyacá,-sólo imperan dos razas y su mezcla: la conquistadora.
y la conquistada. En sus sabanas extensas
y de un clima deliciosamente frío, la población es bien densa y en esas antiplanicies,
allá como recogida en el seno &lt;le la Patria,
está Bogotá, la ciudad intelectual por éxcelencia, que ha si~&lt;? llam3:da la Atenrt!i Americana.
)

Estas reflexiones nos las lrn sugerido la vis- Chiara hlammi, hija de un viejo p
ta del grupo de guerreros de esa tierra, que muy estimado en Nápoles, que muri6:
les es tan querida y que hoy, gracias al im- nadero en el Borgo di Santo llorado
pulso de un gobernante nuevo, ve iniciada ciudad entera.
'
su era firme de paz y de verdadero progreso.
Madurada al sol que dora las uvas
Con el furor del incendio sopló el huracán rre del Greco y las naranjas de So
de la g~1erra durante tres años, sobre el sue- belleza de la signora Chiara floreci6
lo de Colombia, de 1899 á 1902, y tal vez su esplendor.
los huesos de esos héroes sin nombre quedaEl profe~or Giacomo Sedeschi
ron blanqueando en la pampa. Pero de los cierto, que su mujer es tan virtuosa
escombros, del cansancio, surge como el .fé- lla. _Sa?e, por lo demás, cuán fuerte:
nix el espíritu de concordia y viene la época sentimiento del honor femeni no en ]á¡
iniciada por el General Reyes, que se llama lias de bandidos. Pero también es m
.de RECONSTRUCCIÓN :XACIÓNAL, no le hace no ignora las inqu1 etudes y los d
que todavía apunten contra él sus armas mi~ntos á que está sujeta la natural~
unos pobres fanáticos. El ha de salir avante muJeres.
en su obra!
Así, hubo ele inquietarse un poco
día en que Ascanio Raniere, de :\Ii]~
EME,
había establecido de sastre en la p
:\Iartiri, adquirió el hábito
cuentar su casa.
t
~scanio ~ra ~uen mo~
•
y siemprti r1sue110.
Por cierto que la hija del
co Mammi, el panadero
era demasiado buena n
para olvidar sus deberes
milanés. Y sin embargo,
prefería hacer sus visitas ,
coronata cuando el doctor
ausente.
Cierto día, que el pro!
viú á su alojamiento más
no que de costumbre, so
ú Ascanio á los pies de
La signora se alejó con
tranquilo de una diosa y
púsose de p ·e de un salto.
Giacomo 1:-edeschi se a
á t i, aparentando la más
licitud.
-Amigo mío, le dijo,
usted está enfermo. Ha h
ted bien en venir á verm
médico, y corno tal, mi
calmar las miserias hum
tcd está muy enfermo, no
gue usted ; pero muy enf
rostro de usted arde como
Tiene usted mucho dolor de
za.; Ul)n jaqueca terrible, ·
alguna ..¡Qué bien ha hec
en venir {t verme! Usted
raba con impaciencia, ¿no
dad? ¡Qué dolor de ca
espantoso!
Y así hablando, el viejo,'
como un buey gabino, em
Ascanio á su gabinete de
tas
y le obliga á sentarse
Tipos naciobales colombianos.
ilustre canapé, sobre el q
bían pasado cincuenta a
enfermedades napolitanas. Y teniénd
LA SIGNORA CHIARA
metido, prosiguió:
- Ea, veo lo que es; dolor de muelas;
El profesor Giacomo Sedeschi, de Nnpoles, es eso! A usted le duelen horriblemen
es un practicante renom brado en esa ciudad. muelas.
Su casa, de olor penetrante, está si tuacla cerY así diciendo, saca de su estuche uu
ca de la Incoronata y es frecuentada por to- me gatillo, le abre á Ascanio por fuerza
da clase de personas, particularmente por las ca, y de un tirón le arranca su mejor
hermosas muchachas que venden en Santa
Y Ascanio huye escupiendo sangre á
Lucía los frutos del mar. Nuestro profesor rros, mientras el profesor Giacomo S
expende drogas para tocias las enfermedades, grita con alegría feroz:
no desdeüa arrancar muelas picadas, es no-¡Qué hermoso diente! ¡Pero que he
table para cosE}r, después de los días de fies- so, qué hermosísimo diente!
ta, la pi'e~tajeada de los valientes, y sabe usar
del dialecto de -la costa, mezclado al latín de
AXA'I'O LE
escuela, para tranquilizar á sus clientas tendidas en .el más enorme, más cojo, más cru- --):o:(jiclor y más grasiento canapé que existe en
ciudad marítima alguna del Universo.
C ANTARCILLO
Es un hombre de talla pequeña; rostro lleno, con ojuelos verdes y nariz que desciende
hacia una boca sinuosa. Tiene los hombros
redondo.s y el vientre puntiagudo, y sus pierDicen que quieres á un pob,·e.. ·...
nas flacas hacen recordar las antiguas atela¿Y miran pobre al que te ama?
nas.
Es porque nunca han mirado
Giacomo casóse, ya tarde, con ,fa joven
La caja fuerte de mi alma!

--

-247-

NUESTROS GRABADOS
El Padre Martin.-Publicamos el retrato de
este sabio y virtuoso Padre, General de la
Compañía de Jesús, recientemente fallecido.
Xaci6 el Padre Martín. en Burgos; ingresó
{t la Orden ú los dieciocho afios de edad; profe~ó en el año de 1881, desempeñando el pues.to de coadjutor del P,ld re Anderledy, General entonces de la Compañía; al morir el
Padre .\.nderledy, designó al Padre Martín en
su testamento, como Yicario General de la
Orden.
En Octubre de 1892, fué elegido General
de la ('ompa11ía. de .Jesús.
Muriíi joven aún el Padre l\Iartín y todavía se cspera.ba mucho de su excepcional talento.
Al morir, notnbrú \'icario Ueneral al Padre Ruggero Freddi.
luerte de un sabio.-El cable transmitió
con su habitua ! laconismo, la siguiente noticia:
Paríb, Abril 20.·-EI profesor Pierre Curié,
que en colaboración con su esposa descubrió
el nuevo elemento químico llamado radio,
f ué atropellado por nn carretón en la Plaza
Dauphinc y murió á conseeuencia de las lesiones recibidas.
Vno ele nuestros grabados reproduce el
momento trágico de la muerte de Curié.
Vistas de la Habana.-En otra plana verán
nuestros lectores dos vistas de la Habana.
.[ na que reprrsenta el hermoso sitio denominado Avenida de las Palmas y otra en que
aparece reproducido uno de los monumentos
que perpetúan la memoria de los patriotas
que sucumbieron durante la lucha &lt;le la independencia. El monumento que copia el
grabado, fué erigido en honor de los estudiantes que perecieron en aquella época.
Yeracruz.-También publicamos un graba·
do de Yeracruz, reproduciendo uno de los
carros de la limpia de Ciudad, asaltado por
los zopilotes, animales que abundan en el
Puerto y á los cuales hay que respetar por lo
benéfico que son para la salubridad pública;
hacen lai veces de eolectores de inmundicias
y materias descompuestas, las que recogen
y devoran previniendo así, de manera inconsciente, el desarrollo de cierta¡:¡ enfermedades
y el envenenamiento dr la atmósfera.
- - - ) : o : (-

-

CON MOTIVO DEL 4° CENTENARIO
DE LA MUERTE

DE fRTSCOBJI[

eocon

[Del Libro Americano " Relieves"]

El Gen io Encadenado.
¡Mirad al Genio!. .. En la prisi6n obscura
el sol de su pupila centellea,
Y en su cerebro audaz surge la idea
de una visión de trágica amargura ..... .
l¡a incertidumbre su razón tortura,

que de la envidia el estandarte ondea,
Y~~ la atroz calumnia ya la tea
qmere manchar su olímpica figura ......
¡}fas no será!. .. que aun en la corte vana
una Isabel grandiosa y soberana
tus grillol? romperá, Genio profundo ;
Yhará ele tus cadenas de dolores
¡un nimbo de inmortales resplandore8,
un lampo inmenso que ilumine el mundo! ...
Isabel la Católica

La gentil y magnífica princesa,
vencedora en Granada incomparable,

la augusta reina,-genio inquebrantable,une á otro genio su ínclita. firmeza.
Tuya es también la temeraria empresa,
y ves allá en el piélago insondable
la tierra preciosísima, inefable,
que hará mayor tu gloria y tu grandeza ......
¡Oh Isabel! tu corona diamantina,
tus anillos, tu cetro y cruz divina
empeñar qtüeres, para tu alta hazaña
de hallar un muncJo y convertir infieles ...
¡Y conquistaste un mundo, y tus laureles
ornan la frente de la heroica España!

Tu frente en que la luz del genio brilla
cíñese ya inmortales aureolas
en tu Paso al Oeste, do tremolas
el estandarte egregio de Castilla.
Vences audaz tormentas y huracanes,
y te lanzas al cabo, ¡oh Magallanes!,
al ) far del Sur, cual nauta sin segundo.
Y aunque en Mactán es tu última proeza
y el fin no miras de tu heroica empresa......
¡fuiste el primero en circundar el mundo!

FÉLIX ~IARTINEZ DOLZ.
12 de Octubre de 92.
-

-

-

)o(- - -

Ufil SABIO ESPECIAll

El Padre Martín, General de la Compa!Ha de
Jesúa, fallecido últimamente.

El Prior de la Rá bida
¿Yeis ese fraile en cuyos ojos brilla
fulgor del cielo, que en su frente pura
muestra de su alma la inviolada albura,
de dulce y plácida expresión sencilla'?......

¡Es el mentor que al Genio maravilla,
es ángel que consuela su amargura,
que en sus ·sublime., sueños de locura
se abisma para gloria ele Castilla!
Tu inmenso corazón, tu pensamiento
presintieron el gran descubrimiento:
¡tu ideal fijo allá en la lejanía!. .....
Y bendices al Genio sin segundo,
para que surja del Atlante un mundo,
¡un mundo nuevo de inmo.rtal valía!

Vasco Núñez de Balboa
Apuesto caballero y esforzado,
marcial figura y juvenil semblante
de helénico perfil, alma gigante,
alta estatura, y seductor y osado.
Caudillo experto, intrépido soldado,
marino aurlaz, de glorias anhelante
para tí y para España, el mar de Atlente
cruzas en un tonel. ..... ¡Oh adelantado,

Era Ramón un sabio,
ele los de tres al cuarto, que decía,
siempre que el pobre despegaba el labio,
alguna tontería:
mas ponderando á todos su importancia
hizo pasar por ciencia la ignorancia.
He aquí un ejemplo. Ayer doña Tomasa,
dama de pergaminos y doblones,
se quejaba con él de que su casa
la estaban clestru:,rendo los ratone8,
sin que ya le Yaliera
tener gatos y trampa y ratonera.
Entonces se levanta de repente
el sabio huero, y dándose en la frente
un golpe con la mano,
enfático pronuncia esta sentencia:
-El ratón eis astuto, pero en vano
querrá lucbar la astucia con la ciencia.
-¿Habrá medio?-Señora,
¡hay mil! ¡La aplicación el vulgo ignora!
At6nita miró doña Tomasa
á aquel de ciencia colosal prodigio,
que aüade :-En e::,ta casa
no L1Uedará ni de ratón vestigio,.
pues ya, con mi talento,
encontré el sin igual procedimiento.
- ¿Cuál es?- Por la atmrción, señora, trato,
de echar sobre el cuadrúpedo felino
á ese intruso y malévolo inquilino. ,
-Y ¿qué es feli,w?- ¡El gato!
-¡Yal. .. - Un pedazo de imán se le coloca
al gato por encima del garguero,
se forran los ratones con acero,
y sin querer se vienen á su boca.
¡Oh! ¡la ciencia es la luz! ¡el genio crea!
¡Sublime aplicación! ¡sublime idea!
Dice doña Tomasa:-Esas razones
demuestran un saber extraordinario;
pero me ocurre ... -¿.Qué?-¡Las opiniones! ..
Para poner el forro á los ratones,
coger uno por uno es necesario,
lo que exige á mi ver mucha paciencia:
y entonces, don Ramón, sobra la ciencia,
sobra el acero y el imán y el gato.
-No es culpa del que inventa,
una dificultad que se presenta.

···· ······················· ............ ....... .......... .
----)o(---PACIBT\ICIA.

cuántos peligros temerario arrostras!
y al descubrir un OCÉANO, postras
tu altiva frente y tu alma soberana! ......

Y ¿cuál el premio al fin de tu grandeza?
¡Ah! en un cadalso tu gentil cabeza
cae ¡l furor de la injusticia humana!
Hernando de Magallanes
Cual banda de gaviotas, tu flotilla
de cinco carabelas españolas
surcando va las cristalinas olas
hacia el país, del orbe maravilla ..... .

Paciencia es virtud bendita
Qu~ el hombre gasta en gran copia:
Quien no ejercita la propia
La del prójimo ejercita.
FEDERICO BALART.

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~arionalPs, l'Oll el de,.:filr dr un Cnt•rpo de Ej{,rri to .
Hubo otro,.: actos ral&lt;·ados c•n lo:pro~ranuts de hace mul'ho,; aitos; p ro,
:1 pcs:,r &lt;le RU falta de nove&lt;lnd , Jn,,
tiest.'ls ele c~a fecha despiertan el cntusia~mo de los patriotas rnexicnnos y
1•11 el clía mencionado hay gran n11ima.ri6n en la l'n pital, no f" 1tan do, tomo en este ailo ~ucedió, un l'l'~lllar
1·ontingentc de población f1otank.
E: desfile clcl C'ucrpo tie Ej{,r,·ito ,.:t•
,·crificó en las condicione:-- nornmlt·:-: ,.
clr~p...rtú el e11tusinsmo popu la 1·.
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(,rupos de personas ele todas 1:1,.:
1·lases sociales ;:e situaron en las at·era.~
Y awteus r otras se estaeionaron en lo~
iialc·onrs. 'eon objeto de pr&lt;',.:c11l'in r eI
paso rle las fuerzai:-.
~
·
. ~nestros fotógrafos tomaron imp1·t··
s1one, de los dif&lt;'rentcs dc::llles del
ile¡.:file y nhor.1 publicamos va'rias \'Í:-·
tas que reproducen las foto&lt;rrafías- rl',.:.
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pechva¡.:.

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~t'l'Olllll

'l' wrr:, donclt&gt; nací, lll i fo :,;cnci lln
lh• LÍ :1guarclnha. en su ilusión e1rntenl,1,
La paz l'eennda rn que el deber ali&lt;'nh,
La IPy triunfanl1• 1•11 qu(' el derN:ho lirill:t.
~l:1s la venlnd ante el Cl'l'Or ;:p h un,ila:
tí, gimi(•ndn, h Yi rtnd :,;e ausenta:
Y yo rendido al golpe que te afrenta,
:,.;;'1ufn1go soy l'J1 tencbrorn orilla .
l)l,

¡,\y! ¡Cuántns vecL·s, como hicn posln•ro,
En 111i acerbo dolor, bni::qnf. el olvido
Para dormirme en RU imlulcnte abrazo!

Ya que es \'ano ese afán. y nnda ei::pero,
Ti&lt;·rra donde 1rncí. sólo te pido
(~ue 111c &lt;l1•jes n1orir en tu rt•gazo.

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Desfile de la Columna de Honor el día 5 del actual.-Diferentes"detalles del paso de las.fuerzas por las calles de·la ciudad.-En el centro del grupo
de grabados hay uno que representa el momento en que pasa la. colÜmna frente á Palacio Nacional.-El Sefior Presidente de la República, acompafiado
de sus Ministros, presencia el desfile.

�-251-

.MATRI MONIO SIGLO XX
T

Cuando Pedro Labriche pen:,;aba en su
destino, lo encontraba tan maravilloso como
incomprensible. Sólo reconocía: que había
influído en él la casualidad y las circunstancias. En el caso en que se hallaba, parecía
no existir más que el capricho del homhre
menos caprichoso que hubiese&gt; comerciado en
la Cité de Londres.
En 1879 entró Pedro en clase de preceptor
en casa de James Lawrcnce Willoughby, uno
de los más formidables especuladores que negocian entre Saint-Paul, London, Brigde, la
Bauca y el Stock Exchange.
En América, Willoup;hby hubiera sido el
rey de los te.t.
Pedro debía &lt;lar lecciones de francés, de
dibujo y de pintura á los hijos del millonario.
·
El preceptor pertenecía á una familia
arruinada y poseía por toda fortuna un fajo
de obligaciones que valía unos sesenta mil
francos y producía una renta de dos mil .
Pedro no se habría preocupado de los ín -

l'e::;olvió dejarle en paz. [&gt;eclro se I illlitaba {1
mirar d ereojo á miss Elena, y procuraba evitará toda costa su presencia. La hija del millonario, por su parte, se ocupaba del preceptor mucho menos qne de su perro ó de
su automóvil.
Cna tarde, ck::;pués de terminada:,; hu; lecciones, recibió orden de presentar~e ante
James Lawrence, el cual le dijo:
-Veo que no ha cesado el ridículo y que
ha enflaquecido usted de un modo extraordinario. ¿Qué voy Íl hacer de usted'? •
- Lo que;uste&lt;l quiera-murmud&gt; Pedro.
-Sin embargo, creo que mi actitud ......
-~í, la actitud es buena. Pero l'::-to 110
puede seguir así, es preriso que termine de
una manera ú otra.
-Tiene usted razún. Comprendo qut&gt; cle&gt;l,o
partir.
-Creo lo mismo, ·" eso qur Hiento grandes
simpatías por usted, cosa que me sorprende,
dada mi manera de ¡.:er. Es menester que
salga usted de la situación de mendigo en
que se encuentra, ta,nto má¡.:, cuanto que de- ·
seo saber si es usted hombre de empuje y de
valor. Según tengo entendido, posee usted
los restos de su antiguo patrimonio. ¿,A cnúnto asciendrn'?

rata le presagiaba la ruina. Pedro ;;e conture;;uelto.
-¡Supongo que he perdido!--exclamó.
-:so· habría usted prospera&lt;lo en el oficio
&lt;le angur- rcpmo \rilloughby con aire truhancsco. -~o, a.migo mío; ha ¡ranado U!--krl al go más de lo &lt;¡uc yo había previsto. Poser
n¡.:tcd exactaniente tl'rinta v dos mil lihras.
Puede usted ,·ivir como· un yriltle,nw1 y
rasat·se eon mi hija, :í la que he aconsejado
que ame á usted ·" ha seguido mi ronsejo.
.\l pobre Pedro le co¡.:t(&gt; gran trabajo no
clcsmay · rse de alegría. :-\e easó con Elena r
aceptó lm; beneficios de su suerte, sin com prender cínno ha hía podido farnrecerle la
fOl'tunn.

"º y supo dar á su fisonomía un aspecto

l \'

.J ame:; La\\'rence no contó la a\'entura mús
que á su hermano .\ ugusto, euando éste regresó dr Rtt famosa expedición á lejanas tienaR, á donde había ido en l&gt;mca de variaH
minas de&gt; oro, de plata y de cobre. Al E=Orprenderse Augusto el&lt;' que .fameR hubiese
dacio la mano de su hija á un francés arruinado, el millonario exclamó:
-A prsar ck todo, so.,· un pirata hon-

,.--=-------~.':".,----._
-----~
;

PA!:!EOS QUE PRONTO DESAP.rnECERAN.-Oc la Viga á Santa Anita. Detalles del Canal.

SAN FRANCISCO CALIFORNIA, DESTRUIDO.- Fragmento de la gran Avenida del Mercado después de la catástrofe.-Estado en ·que, com? otra~ 'fo!°es
quedó una de las principales calles del barrio del Mercado.-Ruinas de la casa del Ayuntamiento después del temblor. Costo 20 mi1
de pesos, se construyó en 20 años y fué destruída en 20 segundos.-Grupo de edificios destruídos.- El templo de "El Salvador." Estado. ~n. que I O
los temblores y las llamaA.- El Mercado y la 5~ Calle después del terremoto y del fuego. Al fondo se ve el edificio del per1ód1co
"The Call."-Arco monumental de la Universidad de Stanford, destruido por el terremoto.

tiruo:- sentimientos&lt;le sus hué:-pedes :,i no hu-.\ sesenta lll i I fr:1111 os-conü•st(, Pl'tlr&lt;&gt;
l)iese sido por miss Elena, tle la que tu\'o la con asombro.
debilidad de enamorarse locamente
-¿.Dil,poni blt·i-:!
Miss Elena era una mujer extremadamen-Sí, seiior.
te hermosa. El preceptor, sin creer que la
-¿En buenos títulos'?
ideal inglesa pudiese dignarse dirigirle una
- IJe la Deuda del Estado.
mirada compasiva, sufrió las consecuencias
-Tengo en planta una especulaeiún made la ley del amor.
ravillosa- añadió ,Yilloughby- no exenta
Willougbby, que era hombre muy avisado, de grandes peligros. ¿Quiere usted arriesgar
lo notó cierto día y llamó á Pedro á su des- en ella su dinero? Dentro de un mes no tenpacho.
drá usted ni un céntimo ó poseerá usted
-¿Por qué se pone usted en ridfoulo?-lc veinticinco mil libras. Dígame sí ó no. En
dijo á boca de jarro.-Le tenía á usted para caso afirmativo, vaya usted \ buscar sus tíque diese lecciones de francés y de dibujo á tulos; en caso negativo, vaya usted á hacer
mis hijos, y no para que éstos se burlen de su equipaje.
~sted. Indudablemente lo harán así si sigue
Pedro, cuya sorpresa había ido en aumensiendo tan estúpido, y me veré obligado á to, contestó resueltamente:
despedirlo.
-Cono en busca de mis títulos.
-Perfectamente. Se&gt;pa usted que se trata
. Pedro comprendió que la observación era
echar la rmertc á cara ó cruz: la libertad
de
Justa y no contestó nada. Su silencio no desó la ruina.
agrad~ á Willoughby, el cual dijo:
Pedro subió precipitadamente la escalera,
-81 miss Elena lo nota, la situación de usted en esta casa sería insostenible. Déjese us- sacó su peculio de un cajón y volvió á poted de tonterías y procure modificar en ab- nerlo en manos de James L.&lt;twrence, el cual
lo metió en una carta de ruero.
soluto su conducta.
8i esta advertencia produjo extraordinario
lII
deeto en el ánimo de Pedro, no amenguó
en lo ~ás mínimo su pasión por miss Elena.
Pasó un mes. \\'illoughby había ciado orL-0 ~m~o que procuró fué· ocultar mejor suí-1 den (1 Pedro de que pusiera término á. sus
sentimiento~.
relaciones. Le trataba con gran consideración
y dehió contar una historia fabulosa á mies
11
Elena, toda vez que ésta lr puso ,fo pronto
muy buena cara al preceptor. .\l cabo del
Transcunieron seis ú siete meses. El amor mes, .James Lawrmcc ,·olriú (1 llamar ú
&lt;le Pedro había aumentado consi&lt;lerablemen- Pedro.
~· El preceptor había enflaquecido v en sus
- ¡La operación está realizada!-!~ dijo en
0
Jos b~illaba el resplandor de la fiebi·e. Pero tono glacial.
su actitud era tan correcta, que \Yilloughby
Pedro se echó á temblar. El rostro del pi-

rudo. Esl' 111111:hatl10 me h.1 1-a Irndo la rida. Cuando ha&lt;'r 1111 nws le llarn(. (1 1ni
dcsp:1eho e:-taba yo ('Oll el agua al cu 110.
Tenía que ,·encer {, nwrir .,· me hallaba di~puesto Íl todo, con el revólver l,it&gt;n (•argado.
Había hecho frente al pago cfo ot"l1ocic1,t::i:-:
mil lihras. ¡rna friolera! Xo tenía (1 nadie :t
quien aeudir, en la sf'guridad ck que todo
el mundo me hubiera vuelto la espalda.
Además, ignoraba tu paradero. Bi1jo c:ualquier pretexto vendí todas mis joyas ." cuantos objetos de arte poseía. La gente aseguraba que estaba completamente arruinado :,·
que no pagaría mis deudas. )Iis acreedores
se disponían á arrojarse sobre mí para. deYorarmc las entr,,iias. Tenía en perspcct.iv:1 tres
vencimientos, uno de diez mil, otro de seis
y otro ele cinco mil libras. Me faltaban (rnicamente dos mil. Entonces me a('ordé del
preceptor, al que decidí á que arrieFgara todo
cuanto poseía. El francés no vaciló y me cntr(•gó su peculio. Al día siguiente pngu(.
hasta el último jr1rthi,1g. Tenía un mes de
espera, durante el cual hice comprns colosales y pedidos i1werosímilcs, que &lt;lohlahan
mi fortuna.
¿,-Xo crees que tlcliín arrojar un111- migaja~
ú In inocente criatma quu me había sal rndo
sin Fa berlo'?

- - - )-o-0-o-(- - CANTARCILLO
Llamaste insulto :í una broma
Y en pena me diste un bei:.o ...
Apresta el código, nh1a,
Te vengo á ins'ultar de nuevo.

�-252-

- 2 53-

ditas fibras de mi ser. Er~ k~n pequeña! y sobre su frente de án¡el
rn había estampado la 1msena sus profundas huellas.
· ~in otro abrigo que el ropnjl ele bruma,; que ú manera de sudario el viejo invierno arroja compasivo sobre los cuerpos entumeritlos ele los desheredados, aquella criatura &lt;'TU uno no mús de los
mil lare3 de sPr&lt;'s infelices que arrastra la onda humana en su eterno flujo ~- refi njo en la contienda sin cuartel por la ex iste11cia.
T11mbién ella, [1 tan tempnum edacl, hrn,caba el sustrnto colidinno venclienclo ccrillns ÍI IM viandante:-, estacionacl:1 , ya f'll lOR
¡iu~ntes, ya {t la entrada de !ns Pi-tacioncs del forrocrtrril · subterráneo. Y en in vit&gt;rnO corno en verano. orn abrnrnadn por los rigorosos calores del estío, orn azotada por las helndns rúfog.1s im'Pmales
reconí:-t ,-in cl1·sr·anso las interminable,; avenidas ú el in tri1wailo la'.
lH'ri nto ele callej uela,- sin salida &lt;l&lt;" lrt ('it_1¡.
-¿.Ticnrs ha m hre'? -- le ¡n·C'¡tnn té.
-~í. sciior.
-¿,Tienes frío'?
- l~s lo mismo, sciior; cuamlo como nlgnna l'O:-a Sl' me quita
el frío.
Hambre ...... Frí, 1...... ¡Y pensar que hay tantos sercfl en el m undo &lt;¡ne no saben, que no les importa saber lo qne ~sos terribles vocablos significan!
,\ 1 lado de la ma11sitm del potentado exhibe la miseri::t sus despojos. En ninguna ci udad del mundo es más notable el contraste
entre los dos polos opuestos de la vida; ll:caso P.orque al lí, más que
en ninguna otrr parte, se hallan en tan inmediato contacto los extremos.
Y ('11 tanto que la conducía de la mano quC' estrechaba lrt mía en
hu::;ca &lt;le calor, me elijo:
-¡.X ecesita el señor unos fósforos·?
-~í, \ºO;Y á comprnrte aJgunos. Péro dime: ¡.cómo l&lt;' llama1-'?
-CinclerC'lla.
-¿,Tienes padres? ¿.En dónde vives?
- \' ivo,- me respond ió,- con u n anciano á quien llamo padre.
Ha.ce al()'unos años muri6 mi madre, y entonces él, que &lt;le tiempo
atrAs vi;ía con nosotros, me recogió. Ko he conocido á mi padre.
-¿.Y r n qué traba ja el buen anciano?
•
- l~l va no puede trabajar, _po rque está, muy viejo y muy enfermo.
Yo-agt:eg6 con acento que revelaba la satisfacción que ·aquello le
causaba-trabajo por los dos.
:......¡Cúmo! ¿Puedes tú ganar el sustento de ambos?
-Sí vendiendo cerillas,-repuso.- Yendo, cuando tengo buena
fortun;, tres docenas de cajas al día. Cada una vale un peniq~e.
Entoncm,, clonñnada por el Mbito ele ofrecer su prqneña mercan ·
cía, exclamó:
.
- ¿Quisiera usted comprarme una caja'? Son muy buen~s mis
fósforos, muy buenos. Hoy no he podido Yender sino media doeena. L1s días de niebla-ngregé, con acento ahogado por las lá·
grimas-no son buenos para el negocio.
-¿.Y cuánto ganas vendiendo cerillas?-la pregunté.
--¡Ah ! -exclam6 ingenuamente,-gano dos peniques en ~oce-·
na, y cuando alcanzo á vender tres docenas, hago una ganancia de
medio chelín y con esto nos mantenemos el :mciano y yo.
-¿.Y el arriendo'? ¿.Y el vestido?-6xclam(, alarmado ante seme·
jante perspectiva.
-Poco á poco,-repuso,-los escar::os muebles que poseíamos han
0

ALREDEDORES DE LA CAPITAL.-R umbo á Santa Anita.
Fot. de "El TIEI\PO ILU~Tl!ADO." '

CINDERELLA
Ln nieula enn .idve ,-úbitrrmente la gigantesca metrópoli, ~u11wrgi{·ndola en la más negra y misteriosa noche.
Ru aparición repentina, rápido cambio de decontci6n en el grandioso escenario de la moderna Babilonia inglesa, se me hace i11l·o111·
patible, por lo brusco del contraste, co11 el diáfano azul de la mañana.
LP11tamente, procurando orientarme á la opaca luz d1• lo~ nwC'heros de ga::i, amortiguada por las densas sábanas de brnma, encamino
mis pasos hacia la Avenida de ~orthnmberlan&lt;l.
Al través &lt;le lns sombnis, alcanzo á distinguir apenas la ele algú n
transeunte que, como yo, adelanta penosamente en rn camino, y el
débil fulgor ele luc~cill~s que titil_an_ en me··ij
dio de la calle, me 111d1ca la proxnmdad de ·
algún carruaje cuyos caballos, cegados por
esa picantez peculiar de In nicbln. no pueden
continuar su carrera.
¡Oh Londres! JCl recu~rdo del tiempo que
he vivido en (u seno, perdido en medio de la
muchedumbre, aislado en medio de tus sei1milloncs ele seres humanos, no se horrará jamás de mi memoria!
Tus brumas han penetrado lo más hondo
lle mi espíritu y han dejado en él una como
sombra de tristeza que nada podrá disi p:n.
Como ú tí ¡oh misteriosa capital de Albi(m !
las nieblas de la nostalgia, negra corno !ns
alns del enervo, acariciaron mis sienes í· hicieron en mi espíritu la noch&lt;' ¡rlacinl dl·l
hastío.

i.do á parar á la cusa de empeño. Las es1:asas prendas de vebtir t¡Ul'
tenemos las lavo yo misma por las noches cuando regreso temprano á casa.
. ¿,En qué parte de la ciudad vi\'es?
-En el barrio de Whilechapel, muy lejos, del otro lado del Támesis.
Fácilmente pudiera adivinarlo: allá, del otro lado del agua, como ~l·
dice en Londres, donde se albergan millares de infelices · donde se
guarecen los rateros y los criminales; entre esa multitud de miserables, de desheredados, t¡ue se consideran dichosos cuando poseen un
organillo destemplado, y después de reconer las calles noche y dí:t,
tocando los aires en boga, logran ganar una moneda ele cobre.'
Allí, en donde una comida ele tres platos, con carne de perro ó dl'
gato, que no siempre l~ h~y de caballo, vale dos peniques; allí, doncl1'
el que no hn estado SHJU1era una \'ez no puede decir que ha Yisto el
monstruo de la miseria cara á cara; en donde sólo se ven rostros dl';
macrados y agriados por la pobreza; allí, donde muchos que debieran
haber ido no van nunca; allí, en fin, donde f:e maldice de las humanas injusticias y se comprende que, á las veces, la humanidad lance
rugidos de fiera encadenada.
-¿ Y vienes á pie desde tan lejos?
-Sí, señor. Son muy caros los ómnibus. :\le' vengo raminando
desde allá, y me me! vo Jo mismo :\le entretengo ofreciendo mis cr·
rillas {1 las gente:; que pasan, y cuando vendo algunas me pongo tan
1lichosa, que me olvido del hamure, no siento la fatiga, .r pic•11so únicamente en el aneia110 que espera ansio::;o mi regre¡.;o.
La niebla i-e hahhi lli,-ipmln un tanto cuando llegan1os í1 lit JHll'rllt
de mi hokl.
- Toma-la dij1\ po11ienclo en su pcqueita rnano una pieza tle doc-l'
pe11i1¡ue;.-'-IÍl'llljHC que pase;; por aquí, entra(, iremos juntoH ,Í ea:-a
1lel past1·l1·ro. Lo;; do111ing-ns tr &lt;'Olltprnr{· trna l'aja de cerillaH pm una
motwlh Í!!tlll 1 :'t l:1 qu&lt;• t1· he daclo ho~·l'ohrl'l'il!:1. !.a, l:tg: i1ua~ 11 uLl.iru11 ::;u~ granuc:; uju::; azule:- y pro·

fundos como el mar, como el inmen::;u piélago que me ::;epuraba de mi
patria.
-Hasta la vista. me dijo en voz baja.-Contaré á papá que tenemos un amigo. Ya S'j ha marchado la. niebla.
Y con la niebla, como si sólo hubiese siclo una visión, que bien lo
hubiese yo deseado, desapareció en breve al otro extremo de la ca1le.
Empero, no había r,:ido una visión. Todavía quedábame en la mano la imprC'siún del frío de la :-;uya, penetrada por los besos ele] invierno; y, ú donde quiera lllte Yolvía los ojos, pnrecíame distingui r
clos puntos de un azul luminoso.
l~ra que la luz &lt;le su angélica miracla había quedado apri::;io11ada
en mis pupilas con todo :-n resplandor de inocencia, ele ingenuidad
y lle tern ura.

----):o:(--.

'

LAS MUJERES Y LA HISTORIA

-«Las mujeres - decía el terrible Barbey d' ,\.urévilly-cuan&lt;lo :-e
. ocupan en escribir historia, i-610 saben tomarla por el lado 6dco.
11Todas las tentativas de las historiadoras me dan razón. Xing1111:t
ohra, clcsde htR Co11,údNatio11e., dr /o.~ ¡1ri,1cipale.~ .,11c1'150., rlc lu Hrn,l11 l'ÍÍJ11, de ~lnH'. ele Stael, hasta In J-fi.~lotirr de tri H1:fon¡¡,1, por 11llll'
('oignet. y la Hecolutió11 dr 1848, por Daniel Stern, pnecle eomparar1-,e 6 au n acercarse (1 la;; obras de Agustín Thicrzy, ~1ichclet _v Fu~tel de Coulnngl'.
1,¿Por qu{,"?
«Porque el espíritu femeni no. aunque. muy l'ttlti\'ado. 110 parl'l'l'
que tuviera las cualidades del filósofo ó del pintor, que son la~ &lt;·nali&lt;l:icles esenciales del histori"aclor.
II Filfo,ofo, porque {·ste aeoge todofl los textos con l'I c::,ee¡,t il'i:-1110
nrcl·snrio, y luego, elevándu1-e por encima tfo los hl'ehos, ex trae 1h1·1lo:,; l'1 e:-píritu. Pintor, porque eon a~·nda de los textos, hay rptl'
n•;;11cita r l'l pasnclo .\· porq uc C'sta imaginnciún creadora exige u11 y¡.
gm _\· una i11luiciún qtw no ¡,o;;&lt;'e In mujer.
1&lt;l'l'l'O i-i bs hi1-toriaclor:1¡.; son dl' ~rgundo 0rden, h.1.1· auto1as d1•
1111111111·i11., q11e oc11p:1n 1•! ¡,rimn ¡nwsto entre los am·nloti~tai- y lu;o;
1,ií,gi·:il ll:-'. ,,
0

···· ······ ····························· · ··········· · ·····

~o obstante la lentitud de mis pa~o~, por
poco doy con migo en• tierra al tropezn r con
nn cuerpo que obstruye el andén.
Llega á mi oído una débil queja, mezcla
confusa ele hambre, de dolor, de frío ...... !
Inclínome, y al favor de la incierta luz de
una cerilla distingo apenas las demacradas
facciones de una criatura, una niña de diez
años á lo más, que yace caída en medio del
arroyo.
. .
. .
Imposible descnb1r el centmuento de com·
pasión que hizo vibrar haEta las más recón·

ALREDEDORES DE LA C.\.PITAL.-Alameda de Guadalupe Hidalgo. .

Fol. de "EL TIEMPO ILUSTRA

DO "
•

.. ~ cos DEL CoMBATE DE FLORES.-Carruaje de los 8res. "San Jen,is,'.'-La impvrtantc negocia_ción, represen t2da por &amp;us _PrópiE 1_a1iu Je,s inteligen tes Jovenes hermanos San Jenis, á quienes el mundo elegante de la U~p1tal debe muc~o ~~ el sent~do de que ~llos! los Sr~s San_ J ~ms, b:in in1roducido
co1 t 1 h oportunid:1.".l ha nuev.i.s m,das en cuanto á sombreros masculrnos, esta negoc1ac1on, repetimos, contnbuyo al meior lucimiento del último Coro.
bate Flo~al, con un magnífico carruaje adornado primoroeamente y en f'l q')e pasearon ~urante el desfile de vehículos los ~res. Guillermo y At:tonio
San Jems y las señor as Rosario Sansores ce e~n Jenis )' S¡¡1-a Santo Tomas de San Jems.
. El carruaje llamó poderosamente la atención, y á esto se debe que ahora publiquemos la reproducción de una copia fotográfica del vehículo, que
.
iba tirado por cuatro soberbios caballos de gran alzada,. de lo~ cuales ,sol.amente un tronc~ se ve en el grabad_o.
.
,
.
_L~s Sres. San Jenis han sabido conquistarsE las s1mpatiasdel publico, C?mo comerciantes, por la efi&lt;'acia con que atienden a su clientela y por la
eupenor1dad de la mercancía que siempre tienen á disposición de sus consum1do1es_.
.
.
. Son también perfectos caballeros y hombres de iniciativa, lo que aumenta el mteres que han sabido despertar en esta Capital, hacia los e 11tablecimientos. de su propiedad
,
.
. .
.
Tienen establecidas varias casas, en donde expenden magmficos sombreros, siendo las prmcipales, la de San Francisco y la del Refugio, atendidas
personalmente po¡ los '4ermanos San Jenis.

�- 2

55Y con mi pensamiento digo á solas:
Para llorar ¡qué sones tan dolientes!
Para dormir ¡qué lecho tan profundo!

T ORMENTO
Profunda lobreguez la noche alcanza
iue enluta pavorosa el firmamento,
Y arrebatado en tumbo turbulento
J~l mar su grito :t las tinieblas lanza.
&lt;

¡.\(del sueüo feliz de Ja esperanza!
J&gt;e triste nave sobre el roto asiento,
Al azote fatídico del viento
O la revuelta con furor ava1;za.

PAGINA INTIMA
Me aparecia rn 111111 actitud
• nii;mátion. que l)Od!a supo·

11e1·,e caRi hostil, lntundiént\0111 0 nn malestar semejante

:í aq,rnl que clan los presentirnleutos fnucsw~ ..... .

(iAllRlEL D' ANNO NZJO,

Ante tu recuerdo, como ante un féretro,
permaneceré breves instantes en aparente actitud piadosa. Inútilmente procurr descubrir, durante largas noches, en el misterio de
tus ojos, una sola mirada elocuente.
Inm6vil y silenciosa como un múrmol, pasabas las horas muertas, fijo~
los ojos en un solo punto del aire, como si contemplaras en el llire el continuo caer de una flor invisible. Jamús
en la quietud de tu vida vibró siquiera
el más fugaz trino de risas. De la ale(7ría
º , como de un rostro. visto en f-UCi'íos, tenías apenas vagas sospechas.
En tu adolescencia quizás fuiste alegre,
quizás reíste con fref;ca risa infantil ; y
acaso, desde entonces, una rigide1.
misteriosa. cayó en tu rostro. En Yano muchas veces quise explicarme el
m¿tivo de tus días severos. A este fin
labré en el silencio verdaderai:; joyaR
de astucia, sin éxito. Siem]Jre fuiste
impenetrable á mis suspicacias, hermética v fría. i,;;6lo la música poblaba
el i:;ileneio ele tu:; nocheR. ) [is SÚplicas
fueron ta"mbién inútileR. Caían en el
silencio de tu eorazón como las hojao
secas en la,; ciF:ternas calladas. Sin
embargo, te nmaba. Sentía iior tí una
obscura pasión , una pasión dolorosa
romo una gema ri'ega, ávida de brillar
bajo la caricia de tus ojos indifcrenteF.
Tú también me amabas [tal vez intcm,amente]. pero tu amor, oculto en
Jo ruús rec6ntlito de tn alma, siempre
me fué cleseonocido. Lo escondías sigilosamente como un objeto peligrorn
v fatal. )Iis ternuras de enamorarlo
iograban R61o de tí respuestas pueriles.
frases incoherentes, breves palabra~.
Cn día no lejano, el fastidio entró de
improviso en mi coraz6n ; el fastidio
del minero 11ue se empeiia en pcrsPrruir una reta de oro imposible, y al
tin, perdido el júbilo, sale. de la obscuridad de la mina, con las fatigadm,
manos vacías. El olvido vino luego.
Dejé ele verte algún tiempo, y eomo
ele cualquier otro amorío trivial , con- ·
~ervo únicamente de tu amor memorias triviales. :'.\Jemorias que vienen al
caso en la vana corriente de mis día~
·actu~les al escucbllr una media noche,
en un piano distante, una música llena ele evocaciones; 6 bien en la mañana de un domingo, cuando de visita
al cementerio donde duermen unos
huesos yueridos, me pongo á contemplar cierto múrmol muy púlido, símnlo 1le la muerte, que permanece

les tanto se habla , se escribe no existen.
pues bajo la sombra del párp¡do los queª'*
recen negros de noche son pardos verdes
grises obscuros de día.
'
El
ojo
pardo
claro
indica
afecto
sensibili___ ___:,) :o :( - -dad, ternu.ra, y mientras más p/onunciado
Rea el matiz, más profundas serán esas cualiEL COLOR DE LOS OJOS dades.
No son así los ojos que ofrecen un negro
me~lico, pues éstos atestiguan falta de senEs difícil, verdaderamente difícil, distin- timientos delicados, energía de carácter y
geI.1tileza.
guir bien el color de los ojo~.
LoR ojos negros, por ejemplo, de los cuaLos ojos color de ámbar son raros, y aunque son bellos, indican inconstancia y
engaño.
Los grandes y límpidos ojos azules
indican generalmente un temperamento alegre y feliz, y los que los poseen
tienen inclinación por la música, la
danza, la pintura, etc. Dotados de sentimi~ntos vivos, aman á los niíioe y
son ávidos de los placeres.

bajo el irónico cielo azul. en una sobria actitud impasible.
. \ LEJA?,DRO CARTA~.

- - - -) o(- -- -

Crece el asombro en el instante dmo ·
'
J~stÍl el cielo sin astros, ;udo, inerte ......
Y ya pnra la gente r¡ue a(7oniza

Cubre-mesa boidado.

&lt;'l dibujo hasta los minuto:- de trabajo que
tuvo.

El excéntrico nrtista inglés \\"histler, no
ciaba nun&lt;·a pro]Jina .
En cierta oca~ión, obligado ú darla á un
sirviente miope, le regaló unos len tes que tenía en casa de un pariente suyo.
Pero vean ustedes lo pnrticular dd caso:
Que los crista.le~ et-taha11 rotos.
~ - - ~\:o:(- - - -

La selva obscura.

l'ara el qnc vió de¡.;parecer la aurora
lluc iluminaba de ¡.;u ,·ida el cielo
,: clc.l~ nol'hc rn el opnco velo '
;\o &lt;itn!-ll nna ci&lt;trclla bri lladora;

M ISE R IAS
HOoL13RES CELEBRES
Tamagno, el gran tenor, oufría el
mal J e la tacaíiería, y fueron diversas
las prueba¡.; que durante su vida dió
ele ello.
Entre otras muchas, un eolega in·
gl(.s cuenta que estando en un hotel
de Moscou, guardábase todas las ~
iiana.Rel resto &lt;le la \'ela de esteann
que todas las noches ponían entera et
la palmatoria de su nwi::a de noche
.\l l'aho de dos me3es i:;e fu é de la gra
ciudad rnRa, y como propina úni
regalú al cama, ero los sesenta y un
l·rtho:- de vela &lt;pie oe había guardado.
Del gran Paganini cuéntase que
fuerza de importunará un vended?r
de ta bacos donde solía cornprnr el,
consiguió qur. le rrgalasc media dore·
na de cajai:; varías de ciganos puroi;;d
alto precio,·y al marcharse ele Londres
regaló dichas cajas, perfectamen te cenadas v llenas de rollos ele papel &lt;le
diarios; también como única propina,
ú los distintos mozos del hotel que ha·
bían interYenido en su servicio.
c;ustavo Doré dió una vez, . asim.is·
mo, una propina del todo :lusor1a,
p~ro que al agraciado resulto mayor
de lo que nunca osara esperar.. Er~ un
billete de veinticinco francos d1buJado
ú grandes rasgos, que u,i ingléi;
compró por doble de su valor nominn.l en buenas monedas de plata. Hay
que advertir que el mozo estaba deses·
pera.do porque había pagado P?r Doré
seis 6 siete francos el día anterior. De
modo que Re cobró, por lo menos, con

• &gt;las l~ega, eomo en alas de un conjuro,
l n gemido supremo, y profetiza
El abismo insondable de 1a muerte.

, !'ara el que solo ,. kin defensa llora,
F,rrabundo en tl píu amo clel duelo
l'.arn tan!o ma rtirio. guarda el st1cl~¡
l 11 refu~o de pa7. ron~olaclorn :

Hay una selva tlon&lt;le nunca avanza
:--us fulgorer; el sol; allí la obscura
Rombra no abriga un árbol florecido .. ....
Allí repoHa muda l~ esperanza;
~fas el que muerta mua su ventura
El amparo allí encuentra del olYiclo'.

CALMA
¡Oh mar serena, ,Y pma, y eri~talin:, 1
!falla rn tí mi dolor paz y consuelo.
:--i de tu espuma el irisado velo
Robre la playa trémulo se inclina.

Te mue\'e suspirante ventoli11a ;
Y tus onda~, azules como el cielo,

ITacen soñar á- mi infinito anhelo
Hitmos gloriosos y quietud divina.
Oigo el rumor, que gime, de tus olas·
~liro tu seno ub1broso, en que te siente;
j[uy lejos de los hálitos del munrlo ......

.fAcrxTo

Gt.:TlERHEZ C'oLL.

- - ) : o :(- - -

LOS TRES BESOS
:i'iño mimado, en mi modesta cuna
por la primera vez besé Ít mi madrr.,
y tras del beso en inocente risa
se desbord6 mi júbilo inefable.
.Joven fogoso, de mi tierna esposa
besé la frente con cariño grande.
y al peso de dulcísimo deleite
mi cabeza inclin6 deliquio suave.
Posé los labios con ternura excelsa
de mi hija en el púdico semblante.
). brot6 de mis ojos una lúgrima
al fuerte impulso del amor ele padre.
¡Osculos dulces, de la eterna fuente
del cariño, brotados en rau&lt;lalcf.
purísimos, en ellos conducidme.
allú, donde el amor jamás ~e arnbc!
H.\F.\EL

('r,::-;1cERoi:: r

Yn.t..\HR~:.,1,.

!~

Traje de calle .

Mangas de Novedad.

Sombrero de paseo para señora joven.

�te, habiéu&lt;lose asociado des1mé8 á U.:
Carter. La firma social era Sarah r.e
C?, siendo
ella la principal , coinoJ era
.
ra1 y JUSto.
En 177'1. publicó Clementina Reid
rio en Yirginia, que favorecía la ca'OIJ&amp;"
nial y hería seriamente á los reali~
mios después se publicó otro diario Y
~endía los intereses de la Corona,
nora LI. Boyle, usando el nombre del
ele ht seiiora Reid, que se llamaba y.
Gaz~etle, pero que vivió poco tiempo
cli?ri?s fueron public~d~s en el
\' 1ll1a~~bl_1rgo. El d1ano Colonia fnhl
mer penod1co en que se publicó el W
Independencia ele los Estados [nid&lt;l!,

Las mujeres en el periodismo
El primer diario que se ha impreso en el
mundo fué establecido y redactado por una
mujer: Isabel ) la11et, en Londref:. 17:21 , ha(·e casi dos siglo,:.
En Rll artículo primero decía que lm bía
establecido un diario para ahorrar al público
1a mitad de la impertinencia que contiene el
cliario ordinario.
~Iuy conforme con la. índole &lt;le la mu jt'r
~u diario fué reformador.
· '
El primer periódico publicauo en América, de &lt;]UC tengamos conocimiento, fu{, el
.lfo~.~adw~.sett8 Oozitew11l Xe1r.~ {,e/el'.
Después de la muerte del redactor, la viu&lt;la lo dirigió del modo más espiritual por
dos ú tres años.
Pué el único diario que no suspendiú su
publicación cuando Boston fué sitiado por
los inglesee. El nombre· de la viuda crn' \ larg,trita t'raper.
En 1772 Rhotle lsland publii:í&gt; :-u pri1Ul'l'
&lt;l iario. Fué propietaria y di rectorn .\ m
F'ranklin.. IW:t y sus dos hijas hncí:tn la
l'Oll1J)OSición y el tiro lo hacÍ.an su::. :;i rvientcs. Í /t historia no.;; dice que por su rapid(' Z
y corrección fué nombr.t&lt;ia im presor.t de la
eolonia, provcyend1&gt; &lt;le follc;to,;, et·. , [1 la,.;
oficinas coloniales.
'l'clmbién imprimió las leyes culoniale::; sol&gt;r,i damas, ele 340 páginas.
En 1773 publicó l sa.bel TinNtlw , y lo dirigió, un diario en Charleston. l bpuf:; dl'
la revolución fué su directora Ana Tinioth\'.
y fo(· nombradn, impresora rlel A\1,cclo, cu.1:1;
puesto ocupó diez y siete años.
)laría Chouch publicó un diario en Charle-ton por ei:;a misma época, en oposición especial contra el acta &lt;le ~ello~. Dcspu(,s e~-

.;f

P'6

- - -- ).o(- -ua pe qu e ña ~ebeea

Publica~~os el retrato de la simpí
Rebeca, h1Ja del señor Coronel E·
hermanita del joven Edmundo al
la fü,¡·twla .NaYal. La pequei¡a R~be(,a
prodigio d~ de~arrollo, como f;e \'t&gt;rá
retrato, si :-e tiene en c;uenta :-u corta
- - -10 ( - - --P ENS AMI EN TOS

Niña Rebeca Elizondo, hija del Coronel del
mismo apellido.

talib·iú ~u di;1rio l ' I\ ~alern ~lass, :· continuú pul,lil':u1dolo por rnrios níiof:.
l•:n 177(i i111pri1niú en \e\\'porL un periúd ico k,m, h (~udda rd, el i rigiéndolo liúuiln,en-

-- El mejor piano del Mundo
•
•

• )luchos se pasan la vida matando&amp;
po, y cuando menos 1o piensan, \iene
los mata.
La desesperación es uno de tiuestl'Qi
n's errores.

Hervir Ít Dios por mera convenienciá¡
servirle en ma1wra alguna.

es el· -·-• ''BLUTHNE

UNICOS REPRESENTANTES EN LA REPUBUCA, OTTO Y ARZOZ, 1ª CALLE 5 DE MAYONU
u:

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CI)

l~L ~rn.rnR !U~PEHTORIO DE}1lD:ilC.\ Dl~ TODA8 CL.\Slt:--.

\'~H'A CA~A Ql.'R TIENE CATALO(iO .\PlWB,\DO DE ~n!~lCA.,.H.ELIC3ll&gt;:--A POH EL lL~lü. ~R. ARZOBISPO DE
Mandamos catálogos álquien los pida, gratis: Dírección postal, Apartado)úm.:J4.

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              <text>Semanario ilustrado de literatura, historia, bellas artes y variedades. Dedicado a informar las noticias más relevantes de México y el mundo, además era escaparate de todo tipo de comercios, banca e industria pues en él se anunciaban sus servicios.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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