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...

NUM. 24;

Ell Ul.tTif{O EfdPE~.R.00~ AZTECA
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'J"
lT,

' : ·EN'l'E

F P.·

SE CONMEMORARA EL ANIVERSARIO DE SU wlUERTE

·,al que sirvió para vaciar la estatua del monumento erigido al héroe, en la .Reforma.- (Aotonlo Maya, fotógrafo, San José el .Rul, 16 ¡

�Por Tlalpan.
El ardoroso sol, ese sol cruel que, dejando
caer á plomo ígneos rayos que parecen saetas
candentes, amenaza abrasar la ciudad, ha
hecho que los habitantes de esta buena metrópo~i se vayan á bmcar sombra y frescura,
al mismo tiempo que sanas diversiones y ratos de esparcimiento en los campos, ~n los
risueños pueblecillos que bordan el valle de
México y que se tienden al pie de la gigantesca cordillera que nos cerca por el Sur y por
el Oeste.
Entre ellos está Tlalpan, la linda, la apacible Tlalpan, que se recuesta muellemente
con sus cármenes encantados y floridos, en
la falda anchurosa del escarpado y brumoso
Ajusco.
Pero Tlalpan, muy concurrida, muy animada, muy alegre antes, está hoy triste y si.lenciosa; está de duelo.
.
La desaparición del mundo de los vivos
del hijo único de un m_atrimonio. allí ~u:'·
apreciado y muy quendo allí, tiene afligidas á las familias.
Por eso, á pesar de la animación que se
ha pretendido darle con una .feria que en
Tl11,lpan se celebra, esa hermosa villa, fresca,
sombría, que se esconde entre los ~osques
como .ttn nido de alondras y que encierra en.
su seno casas magníficas con huertos llenos
de manzanos, de perales y de castaños y para mí recuerdos dulcísimos que me hacen
amar ese sitio con predilección, está en la ·
actualidnd callada, demasiado tranquila .....
De allí, y tal vez sólo por el momento, pero así es, han desaparecido los paseos, l~s
goces de la vida, los trajes alegres, los festines y loH bailes.
¡El helado hálito de la muerte que por allí
pasó, tiene entumecidos los corazones y las
energías!

Un concierto.

Er limo. Sr. Solla no, Obispo que fué de león.
El 7 del corriente se cnmplieron 25 nños de
haber fallecido el Ilmo. Sr. Dr. D. José María Díez de Sollano, Obispo que fué de León
y á quien se llamó el BORROMEO MEXICANO por su ardiente é inagotable caridad,
no menos que por otras excelsas virtudes
que lo adornaban.
Había nacido en ~au Miguel de Allende
el 25 de Noviembre de 1820, é hizo sus estudios en la misma ciudad, en el Reminario
de l\forelia y en la "Cniversidad de esta capital. Se ordenó de Presbítero el 1° de Junio
de 1844.
Fué Cura del Sagrario de México y Rector del Seminario.
El Sr. Pío IX le preconizó primer Obispo
de León el 19 de Marzo de 1883, y fué consagrado por el Ilffio. Sr. Ramírez el 12 de
Julio del mismo año.
Este Ilmo. Prelado, cuya memoria es bendecida en León, fué un pastor en quien resplandecieron las Yirtudes .r las dotes de un
verdadero apóstol, que supo denamar el
bien por todas partes con una prodigalidad
casi sin ejemplo entre nosotros. -Escuelas
y colegios, iglesias y ejercicios piado~o~, celo por la integridad de la doctnna cristiana,
es~lep~or para el culto djvino, asistencia

Señorita Ana María Charles Sánchez,
notable pianista presentada~aJ:público:en[el
Teatro Arbeu, la noche del viernes último, por su
profesor, el Maestro Luis Moctezuma.
La señorita Charles Sánchez obtuvo nn:triunfo
y de_hoy más puede llamársele "virtuosa."

á los desamparadoi; y ú los pobreH, luz á los
ignorantes, en todo se ocupaba, ÍL todo atendía aquel humilde" la.borioi,o Prelado, que
merece llamarse C&lt;'i. l ,1 ·
.ticano.
11 1 Refiérese que en r 1 jubilnso1tiern1,o de h
declaraci6n clc,gm:ítH'a de b Imnac•1lada

Con mucho público y muchos apla~ ll
rclebró el viernes, por la noche, un C011CJ81'~
to en ,\ rbeu.
Luis ~Ioctezuma presentó. en él, al pú~
co, á una discípula avcntaJada, la seil°'*
Ana María Charles Kánchez.
Entre las obras más conocidas, figura~\
obertura Dtw Prei.~ch iitz. &lt;le \\'eber, qll\ ~
mo nunca , obtuvo una interpretación.
.
ta.dora por la fin urn y t!·~n~parencia C?n
la ejecutó la Onf1esta, dtr1g1.da por.J_uháaÍi
rrillo· el Concterto op. Hi, de (,neg, ~i
melo:lía larga y sencillo acompañ
enloyueció, más que sie_mpre, á gran
del público; Lu., p,.el11rl10.\ 21, 15 y
Chopin, cada vez más hermosos, con
bleza de su inspiración; sn Nocturn? 5,
de las obras de ese célebre compositor~
más me seducen por el misticismo peneM
te y el arte tan noble que. lo inspira, Y
Estudios del mismo, muy rntere.sa~tes ~
tema, muy difíciles @on sus variaciones.
Menos conocidas eran otras obr~: q~
ejecutaron: Ln Camprmella, de Liszt,
obertura Leorwm de Beethoven. G
mucho, y fuerod aplaudidos. hasta ser
cionados los ejecutantes; la Sr1ta. Char~
la primera, y la orquesta P?r la segun ,;
El resultado fué, en con3unto, un.
y, fraccionándolo, u~ triunfo de Juli.An
rrillo y otro de la Snta. Charles, el que
c6 uno muy grande, muy legítimo, desu
fesor D. Luis Moctezuma.
.
Reciban todos tres mis parabienes, q
go extensivos á los profesores de laorq

fué de creerse, pues el famoso autoP ha recorrido todos los géneros.
A diferencia de lo que suele sucederá otros
escritores que pretenden en vano servir para
todos los géneros, á Yictoriano Sardou el escribir comedias no le ha impedido triunfar
en el drama. Su fecundidad es grande y sus
setenta v cuatro años no le han detenido. Es
lo que s~ llama un hombre de teatro: sabe
interesar al público, sorprenderle y deleitarle no siempre con recursos de buena ley,
~ro sí con ese artificio escénico que suele
deslumhrar á la gran masa de los espectadores.
Desde las comedí ·s de costumbres y de
observari6n como N,,1,.~tros Intimo/:!, Nuestro¡¡
Bue110~ Aldeanos y Dirorciémonos, ha subido á
las cúspides de la tragedia en la To.~ca, y llegado hasta el melodrama en Theodora.
Y si es cierto aquello de que todos los géneros son buenos, menos el género aburrido,
por excelentes deben tenerse el cómico, el
trágico y el melodramático cuando se manejan con la habilidad y picardía en que tanto
sobresale Sardon.
Sin embargo de que La Pi.,te no revela una
111111u·,·a nuera, sabemos, sí, que pertenece al
género menos frecuentado en estos últimos
tiempos, por el ilustre autor.
!-u argumento es original y es interesante.
l~n él aparece uno de los mil episodios-con.ffil'l01&lt;, ~i queréis-que pueden surgir después de un divorcio seguido de segundas
nupcias.
El protagonista de la obra ha contraído
matrimonio con una dama divorciada. Cree
en la virtud de su mujer, pero, el día menos
pensado, como aquí decimos, tropieza con la
prueba de la infidelidad de su esposa. Acude,
para vengar la afrenta, al seductor, al ladrón
de su honra, y se encuentra con esta respuesta inesperada:
-Puede usted dormir tranquilo, puede
usted eontiuuar fiando de ]a lealtad &lt;le su
compañera de existencia ...... 1No existe motivo para que pretenda usted arrancarme la.
vida!
-¿Y estas cartas?
-Son mías; pero ha olvidado usted mirar
su fecha: ¡1897! Y en 1897 su esposa era
aún la mujer de otro. Lógicamente pensando,
este asunto sólo interesa á ese primer marido,
y usted no tiene derecho á exigir reparaciones por ofensas que no ha recibido.
El protagonista recoge las cartas, las mira
Ylas remira cien veces, y confuso y desconcertado, afia.de:
-De todas suertes ......
-¿Qué?
-Para mí hay ......
-¡Nada! Es una cuesti6n que sólo importa á su des~racia&lt;lo antecesor.

oculta á su m1rido una falta cometida antes
de su matrimonio.
La traducci6n de L(/ Pistr, que pronto veremos en el Renacimiento montada con la
propiedad y lujo que allí ~e acostumbran ha
sido hecha por nuestro compafiero e~ la
prensa, Don .José P. Micoló.
Agustín A¡iüeros.

CONFORMIDAD
A Benjamín Romo.
(In6dita.)
.\1 contemplarme pobre, la tristeza
suele un poco afligirme, y por la mente,
como una tentación, pasa insolentt
la mágica visión de la riqueza.
D~l .Poder me deslumbra la grandeza,
amb1c10110 un laurel para mi frente,
busco el oro .... mas luego dócilmente
nie)vo á cargar la cruz de mi pobreza.
S1 al verme pobre, humilde y olvi&lt;la&lt;lo
las calumnias me a.cosan, ¡ qué sería.
si fuera rico, fuerte v admirado I
P ensando así el espíritu se e..~pande
y con júbilo inmenso se gloría
ele que mi pequeñez sea tan grande!

___J. Correa.
_

Eduardo
._,

LIED
EL MAESTRO LUIS MOCTEZUMA,

Te dije anoche, bajo el milagro de un
vasto cielo florecido como un jardín:
-¡ Cuán pequeño es el mundo cuando
á nuestro amor .se compara!
Oyendo los ruiseñores, permaneciste á
mi lado hasta ,que llegó el alba; y al despedirte sollozando, dejaste entre mis manos tu pequeño dedal de marfil.
Te ·alejaste, y contigo se fué la primavera ...
;,.1urió nuestro amor porque todo ha de
morir. . . El torreón ve languidecer la
hiedra. y la hie,dra lozana busca un nuevo torreón.
:.foí:s tarde, en el retiro de una floresta
ele pinos, para a·huyentar el frío, hice un
auto de fe con nuestras cartas de amor.
Extinguiéronse las llamas sobre el -suelo húmedo de la floresta; y con las cei1izas llené el fondo de tu dedal de marfil.
Eugenio de Castro.

eminente pianista organizador del concierto del
viernes último, dado en el Teatro Arbeu,
y en el que se distinguieron,
la sell.orita. Ana. María. Charles Sánchez,
discípula. del señor Moctuzuma., y el Maestro
Julián Carrillo, célebre violinista, que dirigió en
la vela.da. la. orquesta. del Conservatorio.

Cuéntase que, cuando se ensayaba La Pi8le, en el Varietés, decía Sardou á todo el que

quería oírle:
- Después de tantos años de llevar obras
al teatro, creo haber adquirido el derecho de
escribir una comedia ligera, alegre, rápida,
en la que sólo he procurado divertirme yo .....
y ver si puedo divertir al público.
Y añadía:
-Es una obra de acción, y sin embargo,
contiene ... no pienso decir una tesis, porque
odio les gros mots, una indicación: la de que
hay mentiras piadosas; y entre ellas ninguna más respetable que la de una mujer que

,l

En vísperas de estreno.
Anuncia la compañía de Virginia Fá~
que pronto pondrá en escena, traduc1 .
castellano, una nueva obra de Sardon.
I
•.
p rÍ~
c uando se estrenó esta ourr en
Frbrer' ·
-lijtrclll
nlf/J1''.l ~~e
1

,;, ·

ª

M. con un1f

r.

•

·

~

""RANZ

v. LISZT, F. F.

/

CHOPIN, KARL VoN WEBER, célebres compositores interpretados en el con(}ierto del viernes.
De la coleccmn del Repertorio de Música .. Otto y Arzoz ...

�. 7' '

IV
Cuando al día sig1;1iente los juguetones rayos del sol entraron por las rimdijas del gi¡binete, juntamente con los gozosos trinos de Jet
pájaros que saludaban el amanecer, ent'On
ronse á la linda criatura, inmóvil sobre
cama, con uno de sus desnudos brazos
tendido íuera de las sábanas, mientra8
delicada cabeza, ex{rnime y yerta, se inclin
pri.::adamente bacía las ya mustias florrs.
Estas habían consumado su venganza:
Yenenoso gas carbónico que exhalan d
la noche, las bahía librado de la rival d
belleza.
MELCHOR

TARDE DE LLUVIA
Para Emilio Ponce de Le6n.
Afuera, la lluvia tenaz, monótona, i
hable.
,\dentro, el saloncito azul, tibio y ~
mado.
El piano abierto y, á un lado, sobre
mesilla de múrmol, variai- piezas musical
cuyas portadas se alcanzaban á leer los n
bres de Cbopin y de W&lt;&gt;hcr.
é'erca de la ye,ntann, una eolumnita
alabastro so-ten iendo una fuente llena &lt;l
sas.
..,.*~!.·,·

ULTIMO RETRATO DE LA SEFIORA VIRGINIA FABREGAS DE CARDONA.-La bella actriz sufrió
la pasada semana un accidente, que por fortuna no tuvo fatales consecuencias.
La seliora Fábregas y su hermana la seliorita Barragán iban en automóvil,
cuando chocó el vehículo con un tren eléctrico. La artista resultó lesionada levemente
y la sefíorita Barragán no sufrió dafio alguno.
(Fot. de\ Inteligente artista Emilio Lange.J

La Venganza de las Flores
I
Era encantadom aquella criatura, cuyo
cuerpo delicado y blanco parecía hecho de
pétalos de rosa.
Su cabecita, pequeña y dulce, estaba adornada por espléndida cabellera rubia, que jun. tamente con aquellos ojos azules y melancólicos, con aquella sonriente boca que se dibujaba bajo la correcta naricilla y con aquel
cuello alabastrino é impecable que se erguía
entre un mar de gasas y terciopelos, sedas y
encajes, causaba en el ánimo una impresión
tierna, sencilla, algo así como la contemplación de una blanca azucena sobre el campo
obscuro, algo como la impresión visual de
esas irisadas espumas que á veces cabalgan
sobre las•crm,tas de las olas, amenazando deshacerse y pulverizars-e á cada instante.
II '
La niña marchaba sonriente por el campo
una hermosa tarde de primavera, en que el
sol, ya en su ocaso, teñía de rosa las lejanas
nieves de la sierra y pintaba el horizonte con
arreboles de fuego y sangre.
La joven, al pasear, cortaba incesantemen-

te margaritas y~violetas, primaveras y alelíes
salvajes, azules campanillas y blancas correhuelas, que iban formando un inmenso brazado de peuetrante olor. Y entonando una
alegre canción, daba voz á la soledad augusta de los campos, que con su silencio preparábanse para el suefio general de la Naturaleza.

III
Cansada ya la niña de la excursión hecha
á través de las praderas, se retiró á su gabinete para descansar del fatigoso día.
Colocó las flores al lado de su almohada,
desciñó de su cuerpo la flotante bata, deshizo
sue rubias trenzas y reclinó su gracioso cuerpo sobre el blando lecho, que la recibió amorosamente.
Entre tanto, las m&amp;rgaritas bajaban sus
blancas corolas llenas de vergüenza, las violetas escondían sus moribundos pétalos tras
los lívidos de las campanillas, que llenas de
amargura se apretaban contra las correhuelas
pálidas de envidia, pues todas ellas eran
menos hermosas que la joven durmiendo.
Hablaron las flores en ese misterioso idioma que sólo comprenden ellas y las mariposas, pusiéronse de acuerdo tras larga discusi6n, y quedó acordada una venganza tan
terrible, como lo son todas las de liis hPll"'"
mortifica
, sr
· , •r 1....

"1~

Carlos leía.
]~lena lo escuchah:1 con mrrrcada atenr'
A&lt;'ababn.n 'de ,·orificar su ,·i,ije. de ho&lt;l~P
1-c hahbn instalado en aqul'l nido ,ic fe
cidatl.
La Jimia loR halJía ol,ligallo ú c¡nl'llarsc
ca¡:n, ~· lrn\,ían decid ido pa~n r l:t t:mlc
~·e1Hlo 1111 cuento ele h:icln~. escrito por 1111
qué pnctll, en magnífico..; \'n:-os.
Ese cuento era 1111 poc111a, t-n r·I qtw ~P
terfa que un príncipe rubio)' una lirnl:i ¡&gt;
cesita estaban pri::;ioneros en nn palacio
p6rtido y rristn lt·~.
r na hada envidiosa. los ha.bí,1 llevado
encerrándolos bajo siete lla \'es. Pero ell
la salita clel alcázar, eran felices porq
amaban y bien bubicr:. podi&lt;lo el hada
berles dejado abiertas las puertas de or
la seguridad de que nunca intentarían t
sarlas.
Estaban privados de volverá eus pa
de \'er nuevamente el cielo de sus res
patrias, de pasear por bosques y j
habían perdido la libertad, pero les qu
en cambio, el amor, y el amor era su fel'
más grande ..... .

Carlos interrumpió la ledura y sus '
cruzaron con los de Elena, que, á su V
jaba en él sus miradas con indescriptib
canto.
Este poema, dijo él, es nuestra prop'
toria, es el poema de esta tarde.
Esta salita es el palacio encantadoq
sirve de cárcel, y la lluvia, esa lluvia.
minable que entonii. su monótona can
los cristales, es el hada que se ha atre
privarnos de nuestro diario paseo.
Pero, ¿qué importa?...... puede la
continuar, que siga entonando su eter
lodía; no podrá nunca esfumar nuestra
porque la felicidad se ha hospedado
siempre entre nosotros.
Elena no respondió, pero hablaro
ella sus ojos grandes y negros que sab
rar con indefinible encanto.

... :;¡ j¡ 'ii~~i~·~~g~-i~. 'ii;¿;~~d~· ¡·¡~·;¡"
,mtf)T'QT)'l"

,

su ranr&gt;if-'1 ir: nral-&gt;~1'1~
ei0;;ZA

~lioteca~L!Ub~ DE EBfA~A.-Algunas vistas de Madrid y otros puntos relacionados con el matrimonio del Rey Alfonso XIII
"Nac1ona~es (~adrid).c;z,.
~1an. El ·

9~1le de Alc~lá (~adrid).-

Banco Español (Madrid).
San Ildefonso. (Fu@te de las Ranas).
' ctual res1denc1a de SS. MM.)- Vista desde San Isidro (Madrid) .
·
•
·

•

�I
I
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294

1
1

L,a digni~ad ,co1:dU(~e como por la ma.
no a la muJer a eJerc1tar todas las virtu
des. Una mujer &lt;ligna, y no orgullosa e·
mo la quieren los socialistas, cuida mocho su reputación y procura por cuantU·
' a' su a1canee que nadie tenos
med.,os estan
ga nada que rep:·ocharle.
De la mujer que tiene dignidad y n
orgullo, las acciones son siempre noble~
siempre leales y puras, y siempre buenas'
La envidia no tiene entrada en su cora:
zón ; á todos ama, á todos respeta, con
todos es tolerante, y compadece á tos
clesdichaclos.
El carácter de la mujer digna es dulce
es af.tble, es tolerante; el de la mujer or~
g-n_llos~, _por el contrario, es vano, superficial e intolerante; de todo se disgusta,
nada le agrada, y ·cree que todas las demás mnjeres, aunque reconozca en ellas
muchas virtudes. le son inferiores en todo, y esto es debido á que el orgnlio ofus.
ca y envanece ...
Procurad, pues, queridas amigas mías,
abrigar en vuestro corazón. como en un
cerrado relicario, la amabilísima v noble
virtu,&lt;I de la dignidad, y huid cotÍ horror
ele la vanidad y el orgullo.

A UN CLAUDICANTE
(Inédita.)

NUESTRO

PAis-Tlax:cala. Triple calzada. Uno de los puntos má~ pintorescos de los alrededores
de la ciudad.
Fot. del señor Carlos Tovar y Salas.

Pianista guatemalteco
Hace pocas semanas estuvo en esta capital el señ.or D. R. A. Castillo, profesor de
piano y distinguido compositor, muy conocido y estimado en su patria, Guatemala, en

donde daba clases á jóvenes de las principales familias de aquella ciudad.
Su objeto, al venir á México, fué radicarse
aquí, para proseguir sus estudios musicales,
y con ese objeto, el señor Ministro de Guatemala en México, Coronel Don Francisco
Orla, lo presentó en varios círculos sociales.
El señor Castillo, desgraciadamente, tuvo
que salir de México de una manera intempestiva, á causa de la muerte de su señora
madre, y es probabl~ que esa desgracia le
impida volver á México, como eran ,sus deseos.
Entre tanto, se ha publicado en esta capital,
y de ella hemos recibido un ejemplar, una
mazurca, compuesta por el señ.or Castillo,
que tiene por título" Acuarela Musical," dedicada á la autora de un gracioso cuadro.....
Para dar á conocer á tan distinguido artista publicamos hoy su retrato.

Enrique I bsen, folleciclo últfrnamente.

Ni env.idia ni rencor el pecho siente;
ni el odio con sus cóleras me embaiga.
ni ajena dicha la quietud amarga
de mi existir, que corre ma.nsameme
A,1 bajar de la vida la pendente,
quité de mis pasiones esa car¡¡a
y la ruta que fuera triste y larga,
mírola corta, plá,cida y sonriente.
Rompa tu corazón del W1.Saillaje
con la envidia y el odio, la cadena¡_
vence con el perdón al que te ultraje
y un placer gozara!S, noble 'Y' arcano,
como al sufrir con la desg,racia ajen:i
y al gozar con la dicha del hermano.
Eduardo J. Correa.

La muerte

del célebre dramaturgo noruego, ha enlutado á la literatura universal.-[Los dos
retratos qne publicamos corresponden á diferentes épocas de su vida.)

pcnsamicnt&lt;&gt; ,h~ que en esta hnrn. había de
tener tu apl't&gt;bación, 1 us c01m,jos .v tus ~i111 patías. ¡Cu(rnto no alcgmrían su~ rntos ele
soledad!
Roberto, para convencer á su tía de que la
culpa era toda de Rosita y no suya, refiri6
lo ocurrido aquella tarde.
-Cierto que ha sido una contráriedad; pero no lo ha sentido ella menos ,¡ue tú. Si lo
hubieras tornado á broma, si lo huhieras sufrido con paciencia, ¿no estaríais más contento·? ¡Yálgame Dios! En el poco tiempo
que hemos de vivir en este valle de lágrimas.
¿no podemos ayudarnos unos á otros en lo
posible? Xo podemos, en absoluto, ordenar
!a sit~1ación de los demás; pero sí podemos
m~mr mucho, con la experiencia que se ad9mere á medida que vamos haciéndonos YieJOS, en la felicidad de nuestros hermanos y

procura,rles paz y tranc¡uilidn&lt;l. Esto, que es
un deber de caridad, tratfodose &lt;le cualquiera de nuestros prójimos, lo es mucho más
cuando se trata de personas á las cuales estamos unidos por los lazos del parentesco.
Roherto comprendía que su tía tenía razón.
Casi diariamente veía en sus paseos un
ejemplo de felicidad conyugal que podía servirá (.1 y ú Rosita de Rermón y de a,·iso.
Llamaba la atención de Roberto el aire ele
felicidad que se leía siempre en el rostro de
su amigo Guillermo Yergara y de su mujer.
('uando ib,t Ít visitarlos, se aclmiraba &lt;le ver
lo agradablemente que se estaba en aquella
casa, tan humilde, pero donde reinaba la más
franca alegría, y no podía menos que compararla con la suya, tan fría, y en donde sólo se veían rostros serios y displicenteR.
A pesar de que los tiempos eran malos, el

EL ORGULLO

Lic. Manuel Estrada Cabr9ra,
Presidente def la República de Guatemala.
El seflor Estrada Cabrera repele en estos momentos con toda energía el movimiento revolucionario que ha estallado en la vecina República.
Según las últimas informaciones, el Gobierno
guatemalteco ha. conseguido sofocar la revolución
en sus principio• y hay proba.biliiades de que la
paz renazca en el territorio.

Seflor Don Javier Arrangóiz,
nombrado últimamente Tesorero General
Nación, por renuncia que de e~e puesto bilO
setíor¡ Ingeniero Zamacona é Inclán.. El t8'd
Arrangóiz tiene grandes méritos y e~ digno de )a

.de:

·

iia.nza q1

t&gt;.

}e ba di

Je, J ,.. 1.,i1 r:lO,

LA FROJY-rESA
( Cl'E.'&gt;'fO l NDJO )

I

-;

;, ...;ndole un ~ ... b - _omo , r¡\:., ..;... tn.¡.ief1a ; 1
1 :
aprobación ¡.:et.eral del pats, E-1 seflor Arranelo
es, ála vez, Director ue la Escuf&gt;la de ' omer nde'
~"tre los estudiante" d, 1 r1~ ,, t' ne gt'II
"\tías .

A.M.

El sol ha traspuesto las altas montalias del
Kailos ( l ).
El astro del día abandona su estrado á la
reina ele la noche, y los p:í.liclos rayos de la
luna se descomponen en pleteados l'amhinntes sobre la tnsa superficie del Sind (2) .
Rirac, el poderoRo príncipe de .Mittán (B) ,
recorre prei::nroso los anchor; salones de su
palacio; refiC'ja en sus movimientos la irresolución; aclivínase el dolor en su semblante.
Lo;:¡ rriados le contemplan Ít su paso ron
expresión amarga.. La bella Djora, la hija
idolatrada de Sirac, se muere; y los i-irrrnx
juntan lai- manos y dirigen plegarias por t:n
s·ilud á Brahama (-1- ), á quien consideran
omnipotente.
Los mérlicos todos de La.dale (5 ) han acuc1.ido junto al lecho Je la enferma, y su cienc·1a ha zozobrado ante lo extraño del mal· no
hay hierbas en las alturas del Everest (6) ni
en los llanos de Pencljab (7) que puedan aliviar dolencia tan rara.
Re muere, han dicho lo!; magos. Morirá,
han formulado los empíricos; y Sirac, el hom-

- -- - -

La mujer orgullosa es soberbia, la mujer digna es modesta y humilde. A la primera la desesperan, Ja atormentan y la
hacen sufrir mucho los percances de la
vida. Un cambio de situaieión, un paso de
la opulencia á la pobreza la conduce algunas veces hasta la locura del suicidio,
tan común en estos tiempos en que la incredulidad y el escepücismo ofuscan aun
á las inteligencias más privilegiada'S.
La mujer digna, la que permanece firme en sus creen :ias religiosais, suí
paciencia las penalidades de la vid . y los
cambios y eventualidades de la f una,
y para ella lo ncismo e.s vivfr en la e 1 ·lencia qne en la pobreza ..•

trabajo escaso, y de que el propietario, ca11sado de amen'azarlos, había decido echarlos
d!l la casa si no pagaban los atrasos que le
debían, Guillermo y su esposa eran felices.
Roberto, que estaba enterado de su triste situación, los compadecía sinceramente, pero
poco podía hacer en su favor. Un dfo, en que,
como ele costumbre, entró á visitarlos, quedó
agradablemente sorprendido al Yerlos ocupados en contar cierta cantidad de dinero que
l&lt;!s hn bía legado un pariente lejano. Esto
aliviaba providencialmente á la ft.liz pnreja
&lt;le todo cuidado en lo futuro. Eran tan felices con su herencia inesperada, qm• Roberto
no pudo mcnrn:i, á pesar de sus desdichas,
de participar de su alegría.
Todo e~to vino [t su imngi nn&lt;"iím cuando
su tía conclu)·ó de hablar. Si Dios-se dijo
-rnvió tal clicha á c·a:;a de mi amigo, ¿,por
qué me he de clesesperar'?
Con estos pensamientos, llespidiéndosc tle
hi anciann, Aé marchó á su l'n~a, nbraznn&lt;lo
nl entrar íi su mujer, mirntras con un rst1·cmecimiento rccordab:t el tiempo que habfa
pa-ado, sin que la pobre Ro1::ita sintiese su
i-ensible corazón confortado ron ningunR seJial exterior ele rnrilio.
-¿Con que al fin se ha serado este diluvio?
-dijo.-Ahora sí que es un lmen fuego el
que hay aquí. Oye, Rosita, has el té, que
después quiero que te acompañes y cantes
aquellas canciones que aprendiste para mí.
Hesita, temblando de emoción, le devolvió el abrazo.
-¡Oh Roberto! ¡si iulieras un poco mnR
de paciencia conmigo! confieso que no me
he portado como debía; pero &lt;le hoy más yo
prometo llenar bien mis obligaciones.
c......Y yo, mujercita mía, he sido exigente
en extremo; pero si me perdonas, Yolveremos n empezar nnestra luna de miel, que
durará, con la ayu(ht &lt;le Dios, mientras vivamos.
Desde aquel día, todo fué paz y encanto
en aquella casa, caminando los dos á través
de la paciencia y de la indulgellcia, virtudes
hermosísimas y necesarias para vivir tranquilos )" hacf'f felices á loR que nos rodean.

r

')S

del último Congreso Internacional de Medicina verificado en Lisboa,

( ) ~1ontes del llimalay11.- ( ) Río del lndostáa.-(.3) Ciudad dtl Jndostáu -(4) Idolo dt: la
,ndía.- (5) Región del lndostán.- ( 6) Monte del
Himalt.ya. - ( 7) Región del Iodostán,

�LA ARISTOCRACIA DEL CIELO
( ESCENA DRAMATICA)
PE~SOfiAS: Una niña.-Aut&lt;ot&lt;a,- 1'/lat&lt;ía.

Introducción 6 lugar de la e,cena.

l ',1a 11 i iía.

Yo, que quiero estar serena
aunque tengo mucho miedo,
voy á describir, si puedo,
aquí el lugar de la escena.
EL finiir la realidad
en esto, todo es cnestión
ele un poqnito de ilusión
y de buena voluntad. ( Breve pansa. )
Allá en el fondo, entre brumas ( A
la izquierda del &lt;'spectador. )
que evapora el sol ele rstío,
las olas del mar bravío
con su corona de es¡.iumaF.
Ese proceloso rnar
que allá extenderse se Ye
llega de esta roca al pie ( A la izquierda. )
y aquí se viene á estrellar.
A la izquierda hay una sima
mal oculta. entre el ramaje;
llega hasta aquí el oleaje
cuando la mar se echa encima.

Xo os choqne mi prcten~i{,n,
pues no son \'anos antojos:
¡&lt;·c1Tarl, cerrad bien los ojos
,. abrid bien el corazó11 !.....
·xada más mi afecto ansía,
nunque os encargo también
que ..... para que salga bien
recéis un Avemaría. (Se retirn.)

A la. dereclm, allú )¡.jt&gt;:-,
y micntrnf.l el i;ol f.lc ¡iotH',
que i-:c ha11 de ver, i;:e ~u p11n· ,

(le ef'c ~o! á los rcfü·jof.l,
ra~as de enormes altnraR,
montañas de minerales,
v talleres :industriales
)' grandes manufacturaR:
las metalurgias cantábricaR
con mil maquinarias feas
y nn bosque de chimeneas
en un infierno de fábricas. ( P.111s.1. )
Ya va á declinar el día .....
La sombra este sitio llcnn,
que es Folitario, y la escena
pasa entre Aurora y )lada.
Que oigáis á Aurora deseo,
pues no lo ha de hacer si II gracia:
es Je la alta ari:,-;tocraci:l
." está aquí de veraneo.
La otra es una pobre obrer.L
:l quien arrastra el dolor
hasta irá.. ... Pero es mrjor
que ella misma lo refiera ..
¡,Y sauéis cómo serú
111íts cmnpleta la ilusión,
de qué modo la emoción
por grados aurnentarú'?
tii oís los ecos sagrados
eon que Dios el alma llena
&gt;' os i 111agináis la escena
con lo:; ojol' bien cerrados.

L1sso~, PoRTUGAL.- A propósito dnl último Congreso Médico Internacional.

Pero fuerza es alejarme.....
de este sitio ..... El tiempo pasa
y quizás estén en casa
alarmados por no hallarme.....
Xo lejos dejé mi coche ...... (\'a hacia el fondo.)
Alguien llega ...... ¿Si por mí
vendrftn? ¡Siento estar aquí!
sola &gt;' ya á boca de noche!
rna joven viene acá ..... (.Mira á la
derecha. )
Por la vereda desciende .....
Y al verme aquí se sorprende..... .
¡Y hU)'e! ... ¡,ero ¿,por qué huirá'? .. ..

MONOLOGO
A urom.

;

Nif'lo Luis Arcaraz Gordón. - Fotografía de.l sefior Emilio Lange, especialista en retratos infantiles.
(El n.ifío Luis es párvulo ~e la Escuela Normal para Profesoras.)

f .

El sol se hunde allá en la mnr
que viene, con furia loen ,
:t estrellarse en esta roca
e;isi perpendicular.
Abismo profundo y hondo (Se
acerca á la izquierda. )
un paso más que avanzara
-¡pobre de mí! - ¡me est·ellara
allú en la¡: lastras del fondo!
¡Como ahora empiezo la vida, (Retrocede.)
me causa espanto la muerte.
¡Cuán Pnvidiable es mi suerte!
¡To&lt;~ á gozar me convida! .....
Esta cobta se reviste
de su m:ts precioso a&lt;lorno .... .
Tedo me sonríe en torno .... .
Y sin embargo ..... ¡estoy tri:,te!
¡Rtifro t111 anhelo profundo!
¡ Empicr.o á sentir, Dios mío,
&lt;·I i11~oportable hastío
de Jo,-fdices delmnndo! ..... ( Pnu,n.)
¡ l'mq ue na.Ja me distrne,
llle hallo. c11 este instante mismo,
1-oln , .il horclc de este abismo
que p:irece queme atrae! (Pam:11 .)
¿, Y qué me puede faltar?
¡..\ lgo 111e faltn, Señor!
¡Y es amor, si. puro amor! .....
¡ Debe ser tan dulce amar! (Pau~a. )
Y o sov Hija de María
y....._:__con vergüenza lo digoa un íi mi J esús no obligo;
¡ ,·o no sé amar todavía!
I&gt;orquc ..... amar no es deleitarse
en la muelle ociosidad
que ha.l::iga mi vanid::id,
¡n 11ia r es sacrificarse! ( Pan:,:a..)
Yo sé bien que hay quien no goza
dt&gt; &lt;'st:1 vida. los encantos.
¡y al recordar que son tantos,
l'l alma se me destroza!
.\,¡uí rnismo hay un enjn111hre, (St!ñab ú la den:cha. )
&lt;·11,·o ,·i,·ir no es vivir.....
¡'{yo no sé qué es sufrir
1, i t&lt;&gt;1wr frío ni hambre!
[ 11:l sola alhaja, unn,
d1: n1i continuo derroche,
1111:t pulsera ó un hrochc
r,•prC'senta h fortuna
,
111· cualquier pobre..... ¿,Y qu&lt;'rn·
h-ner los cielos propicios
Hi no hago más sacrificios?
¿,Por qué no hacerlos? ¿,Por qué'?
Mas la limosna es un don
que no basta al desdichado,
y así, á más de mi cuidado,
, _ &lt;laré mi corazón ..... ( Pausa.)

DIALOGO
l'/l&amp;t&lt;Ía, AUt&lt;Ot&lt;a.

¡Detente!... ¡Detente! ¡Ven! (Ya á
su encuentro. )
Ko ttmas ..... Estoy yo sola. (Trayéndola al proscenio.)
( Rojacomounaamapola (Aparte.)
• se ¡.ione..... Pero también
palidece!) Yen .... ¡No temas! ( Alto. )
Dígame lo que le pasa .... ( Al tomarle la mano.)
¡Pero hija! ¡Tu mano abrasa! (Tocándole la frente.)
¡Pero hija! ¡Tu frente quema!
¡Estás febril l .. ( ¡Compasión ( Aparte. )
me da! ..... ¡A respirar no acierta!)
Dime ..... ( Alto. )
Jfu ría.
¡Tengo el alma muerta!
Y partido el corazón!
¡Ah! ..... No, por la Virgen pura,
no, no quiero saber nada! ( Llora
y solloza. )
Aurora. (¡Debe ser muy der;graciada! ( Aparte. )
¡Y es preciosa la criatura! )
Bien sé que el dolor es ciego ( Alto.)
y ciega al s1;;r afligido .....
Pues ..... ¡por la Virgen lo pido,
por la Virgen te lo ruego!
¿Qué buscas aquí á estas horas?
M11ría. ¡Qué busco! ¡Busco la muerte!
Aurora. ¡Tan desgraciada es tu suerte!
¿,Por quécallas'?.. ¿Porqué lloras? ..
María. ¡No hay suerte como la mía! (Sollozando. )
Aurora. ¿Qué quieres'? (Con carifio.)
María.
¡Morir quisiera!
Áurora. ¿Quién eres? (Con interés creciente. )
María.
Soy una obrera.
Aurora. ¿Cómo te llamas?
.~fai4r
, t ra. ¡~ ombre benditi

Á Ul'O)CI.

illarío.

CINTRA, PoRTUGAL.-A propósito del Congreso Médico lnternacional. ··

¡Y que yo

lll'f-honro!
No &lt;ligas tal.
,1Ja ,.ír,. ¡Ac¡uí vine por mi mal!
A11rora. ¡Ella aquí te enea minó! .....
l~l la de amor hace gala ( Al':iriciándola.)
y las tormentas serena .....
María. ¡Lted debe ser muy buena (Calmándose.)
y yo soy maln. 1nuy mala.
.lllrorn.
A11,.om . ¡\'amos..... cálniatc ..... respira!
¡Ay, hija, quién de las dos
es mejor, lo sahc Dio:::!
JJ11 rí11.
¡Dios que está aquí ,v que nos mira.
Por la \'irgen y por Cristo
desahoga en mí tu pena .....
Mo rí11. ¡Ah! como es usted tan buena
ya á sus ruego~ no rc&gt;'istn.
Pues la \'irgen 11w dcparn (Transición. )
Aurum.
sus cariños maternales,
MllrÍa.
voy á contarle mis males
como si me confesara. ( Pausa. )
Pobre bracero mi padre
de esa gran cuenca minera,
nuestra Provide11cia era
y mi amor y el de mi madre.
Eran sus santos ensueños
con el sudor de su frente,
Aurnm.
dar un porvenir decente
,llaría.
á mis hermanos pequeños ..... ,
Mas ..... no puedo seguir. no .....
(Rompe á llorar.)
.Aurura. ¿.Por qué, hija mía'?
María. (Se repone y prosigue.) ¿Por qué·?
Un día ..... al trabiijo fué .....
¡Del trabajo no volvió! (Sombría. )
Poco hacía que sus brazos
A11(or11.
l\1e estrechahan á su seno,
y ..... la explosión de un ba.rreno
Jfnrír1.
hizo su cuerpo pedazos,
que ..... palpitantes aún
en dos espuertas echaron
y después .. ... los arrojaron
allá.. ... ¡¡en forn común!!
Mi pobre madre que.16
sin amparo, sin hogar .....
¡ciega de tanto llorar!
¡Cómo voy á quedar yo! (Llora. )
¡Dios mío! ¡Ya no me asombro
ÁllTO/'U.
de tus penas!
Jfaríu. (Reponiéndo.,e.) ¡Dios lo 4ni~o!
Pero aún hay más ..... ¡Fué preciso
poner al trabajo el hombro!
Auroru. ¡Pobre niña!
Por su mal,
.María.
Aurom.
en fábricas y talleres
los niños y las mujeres .
ganan un pobre jornal.
¡Mi exiguo jornal no llega
con ahorros infinitos
María.
para mis tres hermanitos
y mi pobre madre ..... ciega!
Pero ¡hay, en tan cruel tormento,

A11mrn.

y aun tra hajando á destajo,

mientras tenemos trabajo .....
...
c::i1-i tenemos contento!
~fa~ ..... con lenguaje brutal
el patrón que e::, una fiera,
dijo h::icc lm rnes:-¡Todos fuern!
¡Ya para nadie hay jornal!
¡Y, de~de entonces, no acierto
{¡ decir lo que he sufrido!. .. ..
¡~i sé cómo hemos vivido! .... .
¡~¡ sé cómo no hemos muerto!
¡Ah! ¡Tu relato me aterra!
¡Tal situación no me explico!
¿Qne' l rnce e1·.
neo?.......
(Interrumpiéndola) ¿Qué hace el
(rico'?
¡Pi&amp;nr al que está por tierra!
¡ Del Yil egoísmo lleno
hoy el rico es un tirano,
que en vez de darnos la mano
nos hunde más en el c;eno!
l'crmíteme que reclamP. ......
¡ l .a que reclama es mi honra ( Muy
exaltada.)
ó mi pública deshonra
por un infame, un infame!
¡;\le quedaba el peor trago
que apurar! ... Un gran ... . minero
me ofreció mucho dinero
pero de mi honor en pago.
¡Canalla! (Con indignación. )
Sí, y que se halla
en donde el dinero abunda.
¡Cuándo será que se hunda
la aristocracia canalla!
Cien VP.ces me amenazó
y cien veces resistí
diciéndole: )foerta, ¡sí!
pero deshonrada, ¡no!
¡Frases sublimes, divinas!
¡Ah! ¡Ven, déjeme abrazarla!
¿Para qué? ..... ¡voy á mancharla
con el polvo de las minas!
Al recordarlo, b calma (Tram;ición.)
pierdo ..... ¡1\Ie enciendo en coraje!
¡Los pobres manchan el traje,
los ricos manchan el alma!
Hoy de su triunfo mentido
el infame se ha jactado.... .
Y ..... la gente me ha mirado.....
Y ..... ¡la gente i,e ha reído!
iNi esa mentida deshonra (Arranque de dolor.)
sufre mi pesar profundo!
¿.Qué voy á hacer yo en el mundo
sin padre, sin pan, sin honra?
Desprecia t se insulto rudo,
&gt;', pues estás inocente,
¡alza muy alta la frente
que tu inocencia es tu escudo!
Clama al cielo .....
(Interrumpiéndola.) ¡No se clama
cuando el cielo se echa encima!
¡No! Se viene aquí ... á esta sima ...

�302

L

{Sombría y enérgica.)
y se pone fin al drama!
Aurora. ¡ Qué horror! Pero ¿estás en tí?
María.
¡ Yasí ! Perdón á Dios pido .. (Transición.)
Un sueño ... Un vértigo ha sido ...
¡ Estaba fuera de mí!
Diabólica sugestión
se apoderó de mi mente....... {Muy
conmovida.)
¡ Dios clemente! ¡ Dios clemente !
¡ Habrá para mí perdón l
A'urorci. ¡No lo hade haber, hija mía! (Trayéndola á sí.)
No hagas mi pecho pedazos ...
¿Quién te arroja ahora en mis brazos ....
sino la Virgen María? (La abraza.)
La Virgen de los Dolores
es la que te salva ahora,
¡ la Virgen perdón implora
por todos los pecadores! (Pausa.)
Maríct . ¡ No ha mucho cuando tenía (Calmándose.)
yo más puro el corazón
fuí de la Congregación
de las hijas de María! .....
Am·ora. ¡Lo ves! Si aunque no te cuadre
y execres mi pompa vana.
tú eres mi hermana, mi hermana,
pues María es nuestra Madre. (La
vuelve á abrazar.)
JJfaría.
Yo rezaba su Rosario,
seguía el camino derecho
y defendía mi pecho
con su azul escapula.río.
Mas ... á entibiarme empecé,
y Ella de mí se alejó
quizá.. . el ahogo creció ....
y al fin me desesperé
Y ... ¡ oh Madre! ¡ Pensé dejar [Levanta en sus manos el I osario y
el escapulario.]
aquí tu santo rosario
y tu azul escapulario
antes de arrojarme al mar!
Aurorci. ¡ Eso pensaste! ... ¡ Qué horror!
María.
Pensaba dejarlos y
no llevarlos sobre mí...
¡ por respeto y por amor!
Mi cadáver al hallar
que dijeran no quería:
-¡ Ved, era Hija de María
y no la pudo salvar!
Aurora. (¡Oh, qué corazón tan bello!)
(Aparte.)
¡ Oh, que bueno eres, Dios mío!
(Alto.)
Dame esas prendas que ansío
enlazarlas á tu cuello. (Lo hace.)
¡ Con ellas más bella estás !
¡Más fuerte está el corazón l
¡ Son prendas de salvación
que no has de dejar jamás !
María.
Nunca.... Mas .... ¡ Mi pena es mu(Con desaliento.)
cha!
Aurorci. ¿Por qué, si Dios de tí cuida?
María.
¡ Porque volver á la vida
¡ ay l es volver á la lucha!
Aurorct. Vendrán días más serenos,
fuerza es que ánimo recobres.
María.
¡ Ay¡ ¡ Quién piensa ya en los pobres!
Aurora. ¿Qué quién? Pues los ricos buenos r
María.
¡Tantos son! (Con amargura.)
Aurora. No serán tantos
como yo-misma quisiera.... ('l'ransición.)
¿Pero qué? ¿La clase obrera
es una raza de santos?
Por ventura, ¿sois vosotros
modelos de caridad?
¡Vamos .... dime la verdad! ....
María.
¡ Ni vosotros ni nosotros!
-Aurora. A los hijos del trabajo
también el vicio derriba;
sí, corrupción hay arriba,
mas .... ¿no hay corrupción abajo?
María.
¡Sí!
Aurora. ¡Toda hipérbole es poca,
más que hombres son alimañas,
con el odio en las entrañas
y la blasfemia en la boca!
María.
¡Es verdad! En sempiterno
horror y cruel cinismo,
cada casa es un abismo,
cada taller un infierno.

Hay entre muchos .... bolonios,
de hombres legiones enteras
que son peores que las fieras
y que los mismos demonios.
Mas ¿quién los lleva al Calvarío
(Transición.)
con incesante martirio?
¿Quién exalta hasta el delirio
al infeliz proletario? (enard1ciéndose cada vez más.)
¡Esa clase que en derroches
locos vive alegremente,
y salpica nuestra, frente
con el lodo de sus coches! ... .
Atirora. ¡Vamos, te pasas de lista! .. ..
Ma1'ía. En la fábrica se aprende (Dolorosa
ironía.)
mucho .... Allí mucho se vende
El Motín y El Socialista.
Y ... ¡tienen razón! ¿Y espero (Transición, energía.)
que al triunfar la democracia
barrerá esa aristocracia
de la sangre y el dinero I
Aurora. Y serán más los que gimen
de este mundc en el abismo
y nos traerá el anarquismo
la aristocracia del crimen!

Aur01·a.

María.
Aurora.

María.

Aurora.
María.

Aurora.
María.
Au1'01'(t,

María.
Au rora.

El Ilmo. y Rmo. señor JJr. y Maestro Don José
de Jesús Díez de Sollano y Dávalos,
Dignísimo Obispo que fué de la Diócesi de León.
El virtuo~o Prelado falleció el día 7 de Junio
de 1881.
Honramos las columnas de este semanario
publicando el retrato ·
del virtuoso y sabio pastor de alma¡¡,
con motivo del vigésimo quinto aniversario
de su muerte.
¡Crímenes, los vuestros!.... ¡Oh!
(Vehemencia creciente.)
¿Y no os castigará Cristo?
¡ yo, yo misma lo he visto
y los he sufrido yo!
Nuestro afán os causa enojos
y miráis indiferentes
el sudor de nuestras frentes,
el llanto de nuestros ojos !
¿Nuestra sangre os hace falta?
¡ Pues con horrible presión
nos prensáis el corazón
hasta que la sangre salta!
Cuando se ahuyenten las sombras
lo veréis .... ¡Quizá mañana!
¡Pisáis sangre, sangre humana
al pisar vuestras alfombras !
De cien abusos testigo
·ya no hay nada que me asombre .. ..
Aurora. ¡Yo también de Dios en nombre
esos abusos maldigo
Mas ... tu colera se exbala (Con cariño.)
porque aún te dura la pena.. ..
María. ¡Usted debe ser muy buena (Transición.)

Marfri.

y yo soy mala, muy mala!
¡La que tan gran compasión
á manifestar se atreve,
aunque aristócrata, debe
tener muy buen corazón!
Vamos .... Ven que ya es de noebe
Aunque aristócrata, espero
'
que me querrás; ahora quiero
llevarme á tu madre en coche.
Mas .•.. ya sabes, hija mía,
que tu conato frustrado
es pecado, un gran pecado
que odia la Virgen María.
¿Te confesarás?
Mañana;
que á mucho Jesús me obliga.
En mí tendrás una amiga,
en mí tendrás una hermana.
No la pena te taladre
con anhelos infinitos,
tu madre y tus hermanitos
en mí tendrán una madre.
¡Oh! ¡Gracias! Saber querría
cómo mi libertadora
se llama.
Me llamo Aurora.
¡Aurora del alma mía! (Estrechando
sus manos.)
¿Con qué le podré pagar'?
Siendo buena.
¿Y cómo nó?
Y .... tú serás reina
¡Yo!
"Servirá Dios es reinar.''
Tú si de Dios con la gracia
practicas humilde el bien,
pertenecerás también
á la gran aristocracia:
la que de la juventud
es el adorno mejor,
aristocracia de amor,
de piedad y de virtud ....... [Transición.]
Todo aquí no ha de acabar,
Dios hizo al grande y al chico,
Dios hizo al pobre y al rico
y á todos ha de juzgar.
Dará del triunfo la palma
al que goza y al que gime
si realizan la sublime
aristocracia del alma.
Su único y eterno anhelo
es que tras santa porfía,
todos formen algún día
la aristocracia del cielo.
Sí, del prójimo en abono,
guardan del Señor las leyes,
todos serán allí Reyes,
todos tendrán allá trono ...
Animo, pues transitoria
es la pena de la vida,
y Dios con dicha convida,
que será eterna en la gloria.
De celestes resplandores
será al fin nuestra morada
gracias á la Inmaculada
y Virgen de los Dolores;
y así, con mutuo consuelo
aumenteremos las dos
la aristocracia de Dios,
¡la aristocracia del cielo!

SAJ.

NOTA CURI9SA

Después de un iu1c10 sensacional, el
Tribunal de Belmon t (E. U. A.) ha con·
clenado á mue:rte á un indi viduo llamado
Scherres y á su hij o, acusados de haber
robado v asesinado con la ayuda de u11
perro. á •m1 honrado com erciante. Lo que
hay de curioso en el asu'llto, es que . el
desgraciado can, después de ha:ber sido
convicto de complicidad, ha quedado
sentenciado á sufrir la misma pena.

***

.

Cuando una mujer casada, pub~1c~ en Por·
tugal 'obras literarias sin consentimiento ~e
su esposo, la ley autoriza á h,te para un di·
Yorcio inmediato.

Las señoritas y sus adornos
(le tt lflln publicado recientemente en lns Estados Unidos,)

,El más hermoso ado1~no ~n la mujer es
la limpieza. Ser pura y limpia de cuerpo, de
sentimientos, de ah!1a, es una h~rmosura característica. Un antiguo proverb10 y que mmca perderá su valor, dice: La..l impieza .vi~ne
después de la piedad. Esta limpieza s~gn~fica pureza física: mental y moral. El s1gmfi'*1o original ~e ' . sai10)1 y «santo,,,
es el mismo, los etimolog1Ftas nos lo
diren.
La limpieza respecto á nuestro
cuerpo es uno de los deberes de la
vida, porque el cuerpo es un templo consagrado á Dios. La limpieza
es un deber absolutamente perEonal. El respeto á sí mismo obliga á
que ustedes se preocupen empleen
tanto tiempo en la limpieza de su
pemina como en sus adornos.
Quiere que piensen seriamente
cuánto influye el asunto de la apariencia personal y el vestir en el ca-

extravagante conquista admiración éi respeto.
Después de todo, vor,;otras necesitáis mantener vuestro propio miramiento y tener una
conciencia pura y limpia.
l'n in feliz intermediario ~e puede entontrar entre la extravagancia y la excesiva economía en el vestir. La economía es una Yirtud que se &lt;lebe prncticar, pero no se debe
llevar al grado de economizar en la ropa limpia é indispensable. La experiencia os puede

r

rácter.
El cultivar la belleza de la persona y vestirse únicamente por satisfacer la vanidad, el orgullo, el
amorá la. ostentación, es un error.
Para cultivar la hermosura, ser
limpia, vefaltir convenientemente
oonelobjeto de dar charme al mun- 1 ,
do, al hogar, á los amigos, es recomendable. \'estirse g a s ta n d o
más allá de sus propios esfuerzos,
no @ólo es una locura, una necedad,
sino también una maldad. lJstedes
no tienen derecho para gastar lo
qne no es de ustedes; deber sus trajee, estar endeudadas mientras que
gastáis pródiga.mente en vuestros
vestidos, 6 hacer que vuestro sastre espere el dinero que le debéis,
por el cual os ha dado su tiem po y
su trabajo. Hacer estas cosas es
peor que tomar .fiado. No es justo,
porque causáis á otros pérdidas y
sufrimientos por vuestras locuras.
Obráis cuerdamr nte no mantenien~o hábitos de disipación, y si
trazá!s un plan de gastos en conformidad con el dinero para vestir~ según los medios y circunstan~~e que podáis disponer en con1urmtdad á la pensión que os dan
TUestros padres ó á la renta que
IX! ~f?,porcionen vuestros medios,
así tré1s aprendiendo el verdadero
valor de la vida.
F.st.a e!! una edad imperiosa y hay
ali{ el peligro de volverse vanas,
~ y avaras. «No debemosco,• este es un precepto qu e dcl:mDlos tener si~mpre presente. De· ~ pensar seriamente en su sigo. Vosotros estarfü codiciano los bienes del vecino si eRtáis
comprando cosa¡, que no poMis tener 6 si estáis tratando &lt;le ímita1·
~anarnente los costosos traJ·es ele las m uy rir ~. ,.,.1 ~l e adoptar las modas sencillas
. y
fltop,a 1 ~ i rnestros medios y condición.
~ a.~piraciones no podemos a,yurlarnos
fehC(;,. á estar contenta1:1; ningún medio

d

Matiné
,lecir que con el fin lle inspirar rc:::peto y consideración, debéis vestir con limpieza, pero
jamás adornada con excc¡;o,
,, tifo gusta mirará Elena, clet'Ín, un amigo.
-Es tan atrayen te; no es exactamente her-

moFa¡ pero es tan exquisitaII)ente limpia,
que es como una rosa después de una llovizna. Todo á su alrededor es tan frt-sco y delicado!)!
Esta exquisita delicadeza de apariencia cada cual h1 puede poseer. No descuidar el baño diario, cuidar del cabello di1 ntes v uñas
es algo esencial para el bue1; aspecto"de un~
niña. Debe ser en ella. peculiar 1ambién el
tener su ropa interior tan fresca y limpia como sus trajes y sombreros.
En la vida rle ocupación debéis
comw~nder que necesitáis trajes á
1°ropos1to para esas horas. Una ni1 a con una falda sencilla y limpia y
una cl1aqueta de color obscuro, con
un sombrero muy sencillo y severo en su estilo, bien colocado, guantes y calzado limpios, demuestran
su sentido común. Pero si, por el
contrario, su vestido ts ,,pesado,, y
su sombrero sobrecargado de plumas y adornos, juzgaremos sin duda, que sus facultades mentales no
están en muy buen estado.
La sencillez debe ser el adorno
característico de la niña. La juventud por sí .es un encanto que se
muestra meJor con pocos adornos.
X o cometáis la falta de creer que los
ª~!orno~ caros .hacen buena impre:-;1on. ün vestido de material durable y bueno, hecho de una manera sencil la y de un color obscuro
e~ de m~jor gusto que o~ro de supe:
nor calidad, de color vivo ó hecho
ít la últin:ia moda, que pasa luego.
El material, el corte, la corrección
en .l~s líneas, son lo~ principales requuntos para un traJe. Otro punto
&lt;JUe hay que estudiar es vuestra figura y adaptar la moda como le
com·iene, evitando cuan to sea llamativo y extravagante. No es una
señal de inteligencia ser excént rica
en el Yestir. Las mujeres que tienen más éxito en la vida social
profesi?nal ú ocupada, compren:
den la importancia de vestir cuidad.osa.mente, de una manera propia,
s1gu1endo la moda, pero jamás exagerada.
Emerson, el sabio filósofo nos
dice: cela convicción de que estamos
perfectamente bien vestidas nos da
la sensación de una íntima tranquilidad.,,
E l vestirse. bien no nos debe poner presumidas; nos hace más desenvueltas; Hentimos con confianza y serenidad aparecer más elegantes Pn nuestras maneras porque nos
pone Ít salvo que nos miren en menos. 1-,er presumidas por nuestros
trajes es una falta grave. [na niña
bien educada viste convenientemente¡ cuando deja su pieza no piensa
mas que en sus adornos.
. En Francia, donde el arte de vestir ha llegado al perfeccionamiento
lm, niíias son eni;eñadas desde st~
niñez que los p-uantes y calzados
nuevo~ son los ac·cesorios mfis importantes en
el vestir, pues en estos detalles es donde se
conoce ft ~a mt!jer bien vestida y formada.
E.r: Aménc~, siento decirlo, las más de las
mnas despilfarran el dinero y sólo piensan

�304
en sus vestidos y calzados usados cuando se"
~oncluyen; lo cual l_es da un aspecto de un
1mperdonable descuido.
Pue&lt;lo aila&lt;lir una palabra acerca de la
omisión de alhajas en una pers01ia, que es
del mejor gusto en una niña. La niña que
se viste bien evita los adornos, salvo las :flores; evita el uso de esencia:; ó fragancias fuertes. l:n cutis fresco, pum)' limpio, mante·
11ido as&lt;'ado por un continuo llf'CJ &lt;lel jabón,
no necesita añadir ninguna c:;encia. En i-11llla , cunlquicra. de PStos ngregado:; de la toi/ett1'. de una. lllt1j1 r :;ugierc una obervaciún
cludm,a !!obre d, llidado d\' un bniiu dinrio.,1
1

- - - ) : o :(-

--

CRO NI CA DE LA MODA
Con el lujo creciente dt• lodos los acee1-orios de la toilette femenina, lodo es pretexto para gastar. Las elegantes 110·
¡:e sirven ya más del porla-monc·
das de cuero, sino ele bolsns de oro
ó al menos de plata dorada. El ,aco de mano de tafilete es ree1n ¡,l:1 ·
:cado por una bolsilla de mallas de
oro ó de plata, muy ancha y larg:i.
que representa siempre un gran rnlor aunque no esté enriquecida 1·011
pe~lrerías· así lo t-xige la últi111:i
111oda. P¡ra mayor seguridad, el saquito tiene arriba una cadena que
se sujeta al rederlor de la mufü•l':t
por medio de un aro de oro,. una
especie de pul~era de srgur1da cl,
lo que no es inútil, porque ya rnú s
de tres mil bolsas y porta-mon edas
que se llevan sólo en la mano, han
t:-ido robadas en los días antes de
Afio Nuevo en los grandes alniacenes de París. También hay que
confesar que esta manera de llevn r
el dinero e.~ algo ligera y prirece que
se quiere facilitar el trn bajo de los
laclront&gt;s.
Las sottijris están ahora, más que
11unca, en boga. Se llevan en to&lt;l, ·s
los dedos; son de forma est1ccha
hasta muy ancha, con engarces exagerados; condición es de que estas
joyas senn de gra.n valor y que aco111pañe_n una toilette de mucha ele·
gancrn.
El pendiente ha ree.~1plazado al
broche y se' lleva !amb~en en collares. El ~ot11er, ennquec1d? con _P&lt;'I'·
las y piedras preciosas, tiene ~1empre mucho éxito y algu.n?S Joyeros I arisienses h~n adqumdo una
reputación especial por la man(:'n1,
de combinar las perlas con los l'll·
bíes, las amatistas y la,; turquesas,
el topacio con el zafiro, e!c·, ~te.,
sobre montaduras de platrna o de
plata oxidada.
Pero sobre todo,. los collares, ¡,;on
los que adornan v1st~sa?1ente a todas las señoras y senontas elegantes. He aquí los collares ~e perla¡,;,
legítimas 6 falsas, de sardon~cas le·
chosas ) de malaquitas, de lómces. dP,
cristales ele cua, zo de co or ros i o
verde pálido, de esmalte de to!10.,
azul-turquesa ú ópalo y los bomtoi,;
collares de cornlc:; rosa. Todos ~on
muy lindos para )aS' jóvenes señoritas.
.
Los volumino:;os peinados exigen
peine.tas, agujas decorativas Y gra pones para sujetar el cabello relJ,·l ·
de. Estos objetos se hac~n de concha, muy guarnecida co~ lmdos embutidos formando rositas y otras
flores. 'No olvidemos tampo?o la
t,·ousse con encantadores obJetos,
los unos cada vez más artísticos que
los otros.

,

Con las mangas cortas, la pulsera se presenta con timidez, como ele poca importancia, de un trabajo calad.o y de una finura en
verdad admirables.
En el-ta estación, en que se-sale sin abrigo,
son estbs indicaciones indudablemente de
utilidad. Añadiremos que se lleva el reloj.
siendo pequeño y bonito á la vista en el
8oluer y, si es gra11de, es~ondido en el n1erpo dP] Yestido ó en rl cintnrón. Ya herno~
·dicho cn-otraocasión qucf&gt;n general lo,; ~omhrf&gt;J'08 sonó muy grand es muy adornado:,;, ele
din y d~ ¡,ajn calada, ó ;n u.v prqueñof-. For1nan, sin embargo, tina rxcepcióu las 1·;1¡ ,1·linas ele din blanca. ó dr paja de arro,, ntn·Yidamcnte levantadas á ca.da lado, parcci&lt;·ndo grandes alas de ave, bajo las eua kf' :ce
hallan clis¡rnestns rnorn1cs grnprn, ch· tlc•rcs
que rcllla !un en guirna lelas por debajo de ]p:,;
borclec.

J.os moil&lt;·rnos abrigo:; de prima, era

~P II

de tafetán á muestras de flores entretejid
tle forma-estola; se su ben á voluntad s
los hombros ó se lleva:11 graciosamente caíd:
hasta la altura
de la cmturn:' son prenclaSe
d
, f.
fantasia, e ecbvamente, muy elegantes
sus tres volantilos de tafetán y de musern
&lt;le se.da. Tam~ién se _hacen largas écharpe:~:
cncaJe, ~uselrna y cinta de raso ricamente
g_uarnec1das con volantP.s y bordado. Se continua llevando el corto paletó-saco. Es mi
gmcioso, práctico y _juvenil. Se hace de!
lnr&lt;'s muy claros, sm mut&gt;stras, con cul'!lo
de piel dt· Suecia, . bordado ó adornado con
un fi.no ornato ele hilo de oro y de pespuntes
de el 1ferentes colores.
. l-,e .1 !eva. el trnjc-sast_r~ ron nrncha pre.
d11t,cc1011. Como guarmc10nes i:-e :q,lil'an ci
él modernos bordados, ht-chos rnbrc fue~
tPjido~ de algodón y en loi; cual&lt;·s ~e hnlhnt
cc;m hrnaclos el oro con pu·las, lentejuelas de
nacar y .1zab:whr. Las blusas va11 adornadns
con roset_as de terciopelo ó de ci11•
tas de d1feren!es colores, muchas
veces muy clulloues, pero gracio.
samen te mezclados. 8e adaptan l'Btas ros~·tac; sobre el ciene de losde,:
Jan teros y en los abofellados de Lia
mangas. También se emplea mucho como adorno el tul-blonda¡
Xo solamente se ·componen de él
~ombreros enteros, sino también
r~poll~s y nud0s que duran poquk
811110 tiempo, porque e,;e tul 1.'Stt,,,
si i1,'.lpalpable.
Las faldas son siempie llanaien
el a.lto, muy amplias en el bajo y
largas por delante. Para los tra;a
de vestir se suele adoptar con p.,
ferencia el cuerpo de rorto ~
Este cuerpo termi11;1 con un altii
cinturón drapeado de sed:,. «Lil
tyi, ó de otra seda suave. )AW
cuerpo se llama cuerpo uRernlut
ción.,, No se sabe por qué, pneses
bien moderno y no recuerda en ~
da los terribles arontecimie~
que han marcado el fin del rein
de Luis XVI.
Se puede llevar]este cuerpo en
calle lo mismo como un «bole
Exige guantes largos de piel
Suecia ó de hilo á causa de sus
gas. Aquí podemos e~coger, po
corresuondiendo á la moda de
mangns cortas, los almacenes
ofrecen guantes largos de to IOI!
matices y colores v de diforeu
tonos de hlanco. Las Eeñoras
gantes suelen llevar mucho, en
ta prjma \'f&gt;ra, guantes negros d~
nísima piel.
·

b'

NOTAS CURIOSAS
~o bajan de veinte los vol
y picos de crAter volcánico q

~ucuentran agrupados al
de la ciudad de Quito, capital
Ecuador, Sud-América. Uno
l'llos, el Cotopaxi, es consid
como el volcán más regula
acti ,·o del mundo.

**

* de todo
La tárjeta de visita
en China, es un pedazo de
rojo }~ oblongo, de ·cuatro p
das de ancho por ocho de I
con el nombre de la per~o11a en
tras negras.

***

Elegante toliette de calle

La sangre recorre el cuerpo '1tj
mano en 22 segundos. 'Cnagota~
sangre viaja, ordinariamente, en
circulación por el cuerpo, 61,
millas en un año.

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