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==·x=r=oo='=D=º-MI=N=º=
º =l=?=n=
E=J=UL=IO=-.D=
E=1=90=6=.==a;;:;;;;-=====================N=uM=.==
27=

TUVENTUD,

BELLEZA,

VIRTUD.

Señorita Concepción Arrangóiz .
Fot.:de Antonio Moreno. Puente de San Francisco, 1,

�..,-.L.tS.-REPRESENTANTES EXTRANJEROS.
•. " •¡_ llt 11 'IV. •tt'l

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r ,· Nlad I

Suicidios femeninos.

El suicidio está á la orden del. dí~. . Los
casos tan repetidos que han acaecido ultimamente no causarían asombro en Inglaterra,
en los'Estados "(;nidos 6 en París; pero en
México se hace sumaménte notable esa fu- .
nesta moda.
, .
y lo peor de todo ei.::, que en estos ultimas
dí as se ha podido obsérvar un .síntoma todavía más terrible de esa revoluc16n dcsconso-.
ladora.
. . .
,
bí
La. manía del sU1ci&lt;l10, que solo ha a atacado á los individuos del sexo .fuerte, ha p~netrado también en el santuar10 de la debilidad y dé la belleza.
,cEl mal de Werther, decía ~a ~oco U?
cronista no contagia sino á imagmac10nes y1vas, á f;entes meditabundas y á corazones 1_nflamados. » y como las pasiones de la m~Jer
son más fuertes que las del hombre ( qmzás
porque tiene que reprimirlas c?nst3:n~em~nte
6 porque su oraanizaci6n es mas privilegiada
que la nuestr~ para sentir). de. allí, que
mientras el amor, los celos, el od10, no suelen llevar al hombre más. que á co~eter acciones ridículas y mezqumas, Ias mas veces
conducen á la mujer á resoluciones extremas
y espantosas, que denuncian un grado ~e
exaltaci6n á que 110 puede llegar el sexo
masculino.
Considérern;e, pues, los estr3:gos que ca_uaría el suicidio si por desgracia se ex ten die'

ra como enfermedad epidémica en el bel!
sexo.
'd
La misma antigüedad pagan~, .c~n sus 1 eas
estoicas que presentaban el smc1d10 coro~ un
remedio natural para las penas de la _v~d~,
s6lo cuenta numerosos ejemplos de smci~1u
de hombres y pocos, muy pocos, en las mu3eres y estos pocos, les parecían rn~y notables.
Pero los mismos romanos estoicos no .~abrían deificado, como á Lucrecia, que, abnendose el seno eón su puñal, leg~ba su venganza al primer Bruto y libert~ba á Roma. del
yugo de los tiranos; á la mu3er que poi un
amor no correspondido, 6 por celos 6 por
miseria se hubiera dado la mue~te. Ellos,
que pr~ferían el sacrificio de la vida al de la
dignidad personal, hubieran creído .que era
dejar ésta muy mal parada, matándose por
tan poca cosa com? e_s u_n amante.
. Vino al fin el cnstiamsmo, y desde entonces el suicidio qued6 relegado al rango_ de los
crímenes más verg?nzos?s. Y. desprec~ab.les.
La religi6n de Cnsto dn•:i,mza el,sufrlmie~to y condena la &lt;iesesperac10n. ¿Como, pue.,
ha podido penetrar esa triste. l?cura en una
sociedad eminentemente cr1st1ana como la
nuestra, en la que está causando tan tremendos estragos'?

co11 la;; mel.&gt;cJía.., dt•l ge11ial l hq,in F.l ,

t1 • •· l't
,
tnO • 1 '• 1 CtT d
P·r~l~dios de l~s Sonatas, ele la Marcha Fúnebre y d'e los ~entimentales Nocturn.oe que
le valieron ser llamado el poeta del_p,ano.
. Con motivo del estreno del Chopm en México, el maestro dire_ctor y concertad?r de la
compañía Lambard1, Don Fulgenz10 _Guerrieri, escribi6 un artículo que apa_rec16 en
el último 11úmero de la elegante revista mensual Arte y Letras y el cual creemos co~~e·
niente extractar, por ser de todas las op1mones que con motivo .del estren? del a~lode
Orefice se han publicado aq_u~, _la mas com·
pleta y acertada; á nuestro 3mc10.
He aquí c6mo se expresa el maestro Guenieri:
((El primer episodio acae~e en Polonia, el
día de Navidad; los campesmos cantan. aJegremente, patinan,do, so~re el lago. Chopm,
presa de melancoha rntima y profunda? presagio doloroso de su vida truncada, ~e1a vo,
lar su espíritu en pos de Stella, rl ideal de
su amor dulce y puro.
.
El segundo cuadro tiene, lugar. en una Yl·
lla pr6xima á, París, en la epoca mm~~al ~
que el geni,J &lt;lictaba páginas serenas e .1116Jll·
radas Y el amor de Flora, ar?oroso y vibrante le sonreía en las noches prnuaveral,:,ti, ¡,la·
"Chopin."
te~das ¡orla luna.
El tercero, lo presenta en Mallare~~ ner·
La compaiiía de 6pera italiana que trabaja
Yioso enfermo huésped de una 11 ano10n De·
en Orrin ha estrenado una 6pera arreglada
ra v'Hwubre) 'en que se exaltan sus krroll!i
por un c~mpositur italiano, Giacomo Orefice, g . o

ºAS DEL "CI \.'B HlPICO MlLlTAH" DEDICAD
LAS CARRE "'J

noetumos, dictándole páginas trágicas y, don-

de Jorge San&lt;l, que se empeñ6 en seguirlo,
le sorprendi6 á menudo en la triste soledad
de su gabinete ele trabajo, con los cabellos
• erizados. las pupilas fijas y hundidas, refiriendo visiones horribles y macabras.
El cuarto cuadro pinta el último instante
de su vi&lt;la, cuando, abandonado &lt;le Flora,
vuelve á hablar ii Rtella, su primer amor,
que Je habla una vez más de la patria lejana,
q_qe dulcifica sus anhelos postreros, ·Y que varim. en sn tumba la urna piadosa que contiene tierra polonesa, de esa Polonia idolatrada: cuyos dolores había sabido cantar el µoeta músico con notas inmortales...... Y Chopin muere hañado por la luz que el sol le en'ffa como último homenaje. mientras voces
Bimb6licas &lt;le millones de almas, no nacidas
iúo, aclaman é inmortalizan en himnos triunfi.1es su g.-an espí~itu.

Barón de Wedel,
representante de Noruega.

sa, fruto sensual y refinado del medio parisiense.
El hermano, el anhelo de terminar la vida
y la ambici6n del más allá.

Por razones de orden estético, muy fácilmente eomprensibles, los autores habrían
eompromentido el éxito de la labor, presen·
tando en escena personajes vi vientes contPrr.pnráneos de Chopin; el escollo serio y difícil
.r~~' no ob-tante, vencido, condensando y
11mbolizanclo esos personajes, que influyeron
tanto en 1,11 vidn, en los siguientes:
«Ello,)) el amigo fiel y afectuoso, cuya alma labi en todas ocasiones simpáticamente
al par del alma &lt;le Chopsn.
«Ste)la,» el nmor primero, la joven polaca,
pura. mgrn u:1, poétic'n.
«Florn,n l:t am:rntc apn~ionncla :v vnlnptno·

•

"

Mr. Frederic Wallingford Whilrige,
representante de¡ los Estados Unidos.

,tGrazia, ,, criatura gentil, cuya trágica muerte provoca una terrible crisis de desesperaci6n al infortunado Chopin.
En torno de e:tas .figuras principales, fine·
túan armoniosamente, los campesinos polacos, los pescadores de l\fallorca, que cantan
el firmamento sereno de su isla, los amigos
de Grazia, dispuestos siempre á ofrecei: flores
y tributos al buen Fritz.

***

***

AS Al GEN ltHAL DIAZ.
J

S, A. R. el Príncipe Luis Honorato Carlcs,
heredero de Mónaco.

Excmo. Sr. D. Eusebio Machain,
representante del Paraguay.

Solamente un músico puede comprender
cuán formidable tarea de P.reparaci6n ha sido necesaria para seleccionar, amalgamar y
fundir tantos materiales musicales y poéticos; para hacer posible en conjunto orquestal, elementos radicalmente pianistas; para
disponer las partes vocales á manera de no
falsear la forma mel6dica primitiva. S61o
un músico puede apreciar exactamente la
absoluta conciencia artística del maestro
Orefice, quien frente á frente del coloso, se
habrá sentido enano débil, sin derecho algu·
no de agregar un s6lo compás á las comp()siciones del genio, sirviéndose .fielmente hasta
·en los detalles más mínimos, del material
chopiniano con escrupulosidad verdadera~
mente plausible.i,
Agustín Agüeros.

El Taller de Grabado de "El Tiempo"
Está interinamente á cargo del señor
Manuel Laguna, mientras cumple una licencia que se le concedió al señor Armando Salcedo, terminada la cual volverá á su puesto el señor Salcedo.
El Administrador de "El Tiempo,"

Dionlalo G011z6lez.

f

\

•

.
Fol. de "El

TIEMPO

ILUSTRAoo"
'

Excmo. Sr. D. Crisanto Medina,
representante de Nicaragua •

La Reina de España en traje de de3posada.

General Dalstein, , 1 "-::'
representante de'l¡"°~pú]?lica France1a,

�-

340-

-

EL ATENTADO CONTRA. LOS SOBERA1' 1S DE

'\

1'ADO CONTRA

34í

LOS REYES

DE ESPAÑA.

,.. "

El momento de la exploslón.-Pánlct entre la multltud.-La carroza real antes de que cayera uno de los caballos d,j t¡ro, que resultó herido de muerte.

LA CAUCION

Púsose á reir el Rey, y después de .u n
instante de reflexión, contestó con tono :rol d
nico: «Tres días te concedo; pero no o ,v1 es
que si. cumplido el plazo, no vuelve.s a p~recer, 'tu amigo toma tu lugar, y te deJO
libre. i,
Su amigo lo abraza en silencio Y. va111á entregarse al tirano, mientras se a1eJa i , eros;
Antes de la tercera aurora había enlazado a
· y vo lvia
' ya de
su hermana con su nov10,
1 1 f 1
prisa antes que ".enciera e. p azo ata. '
Pero una contmua lluvia pone obstaculo
á la rapidez de su marcha, los raudales de
las montañas conviértense en torrentes, y
,
arroyos hay que forman ~1os.
. .
Apoyado sobre su baston de viaJe, Meros,
[i la margen de un río, ve de r~pente la av~nida, rompe el puente que uma ambas on1

('rRADUCCIOX DE SHILLER. )

r

Meros esconde un puñal baj~ ~u capa se
introduce en el palacio de Dioms10 de Suacusa · los satélites lo prenden y lo cargan de
' ((¿Qué habnas
' h ec
ho con ese puna
-1?.n
grillos.
le pregunta el Prinoipe enfu~ecido.
.
-¡Hubiera librado á la ciudad de un tirano!
-¡ Pagarás ese deseo ~u la cru~!
,
-Pronto estoy á mom y no pido perd~d,
pero dígnate con?e~er~e un favor: tres d1as
de plazo para umr a ro~ ?ermana ??n su no:
vio. Mi amigo me servira de cauc1on,
Sl
falto á mi palabra, podrás vengarte en el.

r,

ADRID y
LAS F'IEST A S REALES DE M

Jlas y se desploman los arcos con el
del trueno.
Apesadumbrado de. tal obstácul0i •
vanamente sobre la orilla; no hay balll
se arriesgue á dejar la orilla para
donde sus deseos lo llaman; no hay
ro que haeia él se dirija, y el torrente
como un mar.
11
1 tAndo
Cae sobre la orilla Y ora evan
manos al cielo.
b
«¡Oh Dios, allana esas aguas
·El t1·empo corre el sol llega {da
¡
,
éd
su camino; si va más _allá,_ llerr
tarde para salvará m1 am1go.» '8
El furor de las olas no hace m .
l 1
empujll
mentar las aguas, Y as 1?ras ti
horas...... M~ros no ;1acila. más 1
arroja en mecho del no iurioso,

BL ATENTADO DE LA CALL,E 1'vlAYOR.

111 el primer grabado se ve la carroia real tirada por dos mulas, asl fué conducida á Palado desde la calle Mayor. Los demás clichés reproducen
·
lnstanUneH fotográficas tomadas momentos despuh de la explosl6n.

1

dientemente con él.. ... . Dios le concede la
victoria.
Ha alcanzado la opuesta orilla, precipita
BUS pasos dando gracias al cielo ...... cuando
de repente, de entre lo más espesó de la malea, una cuadrilla de bandoleros se le echa
encima, ávida de sangre, y le cierra el paso
eon clavas amenazadoras.
-¿Quéesloquede mí queréis? ¡No poseo
~ que mi vida, y se la debo al rey, á mi
amigo que corro á salvar .. .... !i, Así dice, se
apodera de la clava del primero que se le
acerca; tres bandoleros caen bajo sus golpes
Yhuyen los demás.
dJI sol es ardiente, ~Ieros siente que las roas se le doblan rotas por el cansancio. ¡Oh
tú, ~ue me has salvado de las manos de los
'-inoe Y del furor del río, me dejarás perec:,r, falt3:ndo á la confianza de mi amigo!
,Q~é 01go? ¿será un arroyo el que me
~c1a ese dulce murmullo? Se para, escude , un alegre y bullicioso raudal ha brotado
~pefia vecina; el viajero se agacha y
y su cuerpo ardiente.
del ~l so~, echando sus miradas á través
'lllas O ªJe, dibuja sobre el camino las forde los ~r?oles con sombras gigantescas;
~~os v1a¡eros, no tarda Meros en pasar•! ~ta hte, pero oye que dicen entre ellos:
la · ora lo ponen en la cruz. i,
agu¡· desesperación le da alas el temor le
CIJsa.Jonea aún ... ... Al :fin las t~rres de SiraPron~parecen á los rayos del sol poniente;
encuentra á Filostrato , el :fiel g\1ardián
de su casa
~·H , que le reconoce y se estremece.
I uye pronto! ya no queda tiempo para

lu

~I cad.ver del anarquista Mateo Morrals, autor del atentado, expuesto á la exblblcióo pública
por las autorlgad&lt;S de Madrl4,

La corrida en honor de los Soberanos, verltlcada el dla 2 del aies .......

salvar á tu amigo; salva al menos tu vida .. ..
En este momento expira; de hora en hora te
esperaba sin perder la esperanza, y las chan ·
zas del tirano no habían podido turbar su
confianza en tí. i,
-¡ Pues, bien si no puedo salvarlo, compartiré al menos su suerte: que el sanguinario
tirano no pueda decir que el amigo ha engañado al amigo; que hiera á dos víctimas y
crea todavía en la virtud.)&gt;
El sol se ponía cuando Meros 1legaba á las
puertas de la ciudad; columbra el cadalso y
la multitud que lo rodea; ya levantabawcn
una cuerda á su amigo para ponerlo en la
cruz. «¡Detente, verdugo, aquí estoy; ei,e
hombre era mi caución!»
El pueblo se queda admirado ......... Los
dos amigos se abrazan llorando; mitad de
alegría y mitad de dolor; nadie puede quedar insensible ante semejante espectáculo; el
mismo rey oye con emoción la sorprendente
noticia, y los hace comparecer ante su trono.
Durante largo rato loscontemp1a, asombrado. ,,Vuestra conducta ha subyugado micorazón ...... Yo también tengo una gracia que
pediros. Dignáo~ admitirme en vuestr!l. unión
y nuestros tres corazones no formen más que
uno.¡,

Cuando andaba de caza por los bosques, distraído por el recuerdo
de laR doradas trenzas de
su mujer, fué acometido
por un jabalí que le atravesó con sus afilados colmillos.
Allí está, tan pálido como un manojo de jazmines, tendido sobre la cama ensangrenta&lt;la.
Alrededor de la cama
están llorando tres mujer
res: la madre, la hermana
y la esposa.
-Vamos corriendo dice la madre- á casa del
nigrnmántico, que vive
retirado en lo más recóndito de los bosques. Nadie más que ~l puede hacer un bálsamo que cure
ú mi hijo.
Cando llegaron á casa
del nigromántico, éste les
habló así:
-Puedo daros un bálsamo que cure al Príncipe; pero es preciso que
me deis en· pago de ese
bálsamo: tú, la madre, tu
brazo derecho; tú, la hermana, tu mano blanca,
con el anillo en el dedo,
y tú, la eRposa, tu trenza
dorada.
La madre dijo:- ¿Nada más que eso?- Y &lt;lió
su brazo derecho.
La hermana dijo :-- Toma mi mano blanca con
el anillo en el dedo.
Pero la esposa dijo sollozando:-¡ Ay! ¿.Tendré
que cortar mi trenza dorada? ..... No puedo dar mi
trenza dorada.
Y el nigromántico se
quedó con su bálsamo. Y
el Príncipe murió.

Allí están las trPs mujeres llorando junto
al cadáver.
'
La madre, llora sosteniendo la cabeza de
su hijo querido.
La hermana, llora á los pies del Príncipe.
Y la esposa, llora junto al corazón. ¡.Junto al corazón que palpitó con un amor tan
tierno por sus trenzas doradas!
Y en el sitio en que lloraba la madre .. .. . .
brotó un hermoso río de ondas inmortales
el cual está corriendo todavía.
'
Donde lloraba la hermana, brotó un manantial.
Pero donde lloraba la esposa se formó un
charquito, que se secó en cuanto le dió el
sol.
MARÍA

A

UN A

KRYSTNADA .

MARil?OSA

Sientes el alfiler que te atraviesa
Y en lenta convulsión la vida exhalas,
l\Ias la muerte que en m~sera pavesa
Todo lo torna, á tí te deja ilesa:
¡Xo destruye ni el polvo de tus alas!
- Dime ¿por qué la virgen su hermosura
No guarda como tú, cuando en la calma
LEYENDA RUSA
De la muerte reposa?
-Porque impura
El Príncipe, el joven Príncipe, tan her- Va al crisol de la negra sepultura,
moso como un Rey, está mortalmente he- Y yo vengo de allí, ¡yo soy el alma!
rido.
J ULIO FLOREZ.

�INFORMACION ORAFICA DEL ATeNTADO CONTRA LOS REYES
DE ESPAfilA.

- 342 -

LAS BODAS REALES.-REPRESENTANT.ES EXTRA.

Jen~ro Chamorro y su mujer, dueños del ventorro
de los Jaraíces, donde fué reconocido
el anarquista.
El anarquista Mateo Morrals.
(De retrato reciente.)
S. A. R. Jorga Federico, Príncipe de Galea,
heredero de la Corona de la Gran Bretalla,

S. A. I. El G-ran Duque Wladimiro,
representante dél ('zar de Rusia.

S. A. R, Alberto Leopoldo,
Príncipe heredero de Bélgit!a

Mateo Morrals, retrato tomado después
de muerto.

Posición que ocupaba ~l cuerpo del guarda Vega.

/

I

S. A. R. el Príncipe Federico Enrique de Prusia,
hermano del Emperador.

S. A. R. el Príncipe Tomás Alberto de Saboya,
Duque de Génova, representante.de Italia.

S. A. R. el Príncipe Eugenio, Duque de Nericit,
heredero de la Corona de Suecia.

Lugar y postura. en que cayó el anarquista
Morrals al 1uicidarse.

V1rruus DE u EXPLOSION.-José María Zapata, corneta del regimiento de Wad-Ras, herido.La Marquesa de Tolosa, muerta.-Luis Saavedra Pérez, sargento del rpismo regimiento, herido.
-:Soldados del mismo cuerpo y el guardia de orden público Pedro Crispín Rodríguez, en la Clínica del Buen Suceso, heridos.

\

)
1

1
!

S. A. R, el Príncipe Alberto de Prusia,
representante de Alemania.

Excmo. Sr. D. Manuel Rendón,
representante del Ecuador.

S. A. R. el Príncipe Constantino, Duque de Espada,
heredero de la Co'rona de Grecia,

Pranciec~ López, palafrenero de Palacio, y Antonio Calvo González (muertos) .-Lorenzo Navalón, cabo de cornetas· Jacinto Monjas Teniente de
aegur1dad ,heridos), - Fructuoso Vega, asesinado por Morrals; Don Juan del Hoyo, Juez de Tor.rejón que instruyó las primeras diligencias,

�- 34S -

- 344-

/•

•'

¡

""

.

ELI .RTBt{T.ROO .Rt{.Rtl(j?UIST.R COt{T~.R LIOS ~BYES OE ESP.Rt{.R.,

El rnornento ptteeiso de la explosión. - De instantánea tomada en la extttemidad de la ealle fllayott,
El eattttuaie de p:ttirnett téttmino, en el gttabado, p1&lt;eeedía á la ea:ttttoza :tteal, que no se d istingue pott habett quedado envuelta ,
entt&lt;e la nube de hurno.

AL PARTIR

Y tu voz, y tus labios y tus ojos,
Oh niña idolatrada,
Nada valen mirando la hermosura
Que encierras en el alma!

(EN EL .Ü,¡fü~I DE ADRTANA . )

Pretendes que el coplero infortunado
Que en la liza un laurel no ha conquistado,
Deje en tu álbum tan humilde ofrenda,
¿No sabes que las cuerdas de mi lira
Sólo guardan la nota que su,·pira? ......
¡Hallé tantos abrojos en mi senda!
Y tú mereces perfumadas flores,
Endechas de inspirados trovadores,
Que no te puedo dar, niña hechicera;
Mas si albergue me ofreces generosa,
Que se abra en el pensil la pobre rosa
Emblema fiel de mi amistad sincera
Que te volviera á ver quiso el destino,
Estrella que surgiste en mi camino,
Pronto voy á partir, ya la mañana,
Haces de luz enciende en el Levente,
En este oasis descansé un instante,
Es preciso partir; adiós, Adriana!

MADRIGAL
Es tu voz la cascada más hermosa
De bélicos acordes,
Oyendo el madrigal de tus palabras
Callan los ruiseñores.
Alza á los cielos el sin par poema
De tus divinos ojos,
Y mira, las estrellas palidecen
Y empáñanse sus oros,
Deja que admiren mirthos y gladiolas
El rojo de tus labios,
Y escucha, las gladiolas y los mirthos
Se quedan suspirando.

INGENUA
{INEDITA,)

Me dicen que estás triste, que del tedio
El manto abrumador cubrió tu alma,
Que ha dejado en tu frente soñadora
Sus ósculos de nieve la nostalgia;
Que tú eres bondad y eres ternura,
Anhelas las caricias de la Pálida;
No temas, hallarás en tu camino
Muchas flores hermosas, flores albas,
Que en homenaje te darán aromas
Que en sus nectarios de alabastro guardan;
Mientras Favonio cruzará los bosques
Besando los plumajes de esmeralda
Y Floreal en los prados y jardines
Dejando irá claveles de escarlata.
Oh tú, la que inspiraste los primeros
Ensueños sonrosados de mi infancia,
Que no olvidé jamás aunque el destino
Con rumbos muy distantes me llevara,
Engasta en las tinieblas de mi vida
El poema de luz de tu mirada,
Con el 4ilo de gasa de un ensueño
Permíteme que prenda una esperanza.

PAISAJES
Los nimbus triunfan de los cirrus, Uueye,
Y semejan las gotas en los nardos
Perlas de luz en cálices de nieve; ·-- _,. , ,.,::

La golondrina en el vecino alero
Hacude su plumaje,
Y en las hojas del verde limonero
Prende una araña su plateado encaje.
Disipa el sol las postrimeras brumas,
En el arroyo juegan las espumas,
En el naranjo brotan los azahares,
Hay lirios que se miran con rubores
En el espejo de la linfa pura,
Y un tordo que se posa entre las flores,
Es botón de azabache en es&lt;L albura.
Difunden los rosales sus aromas,
El so1 muere entre nubes, anochece,
lln grupo de palomas
Bajo los velos de zafir se mece,
Murmuran los frondosos abeduki,
Se tiñe el cielo de topacio y gualda,
Y una alondra parece entre los tules
Broche de oro en el manto dfl esmeralda.
MA~UEL

ROCHA y CHA:MBRE.

LA CAMPANA
¡Oh campana, lenta como la agonía,
cuánta poesía
.
brindas al ensueüo que tu ,·oz despierta,
¡oh! tu son que canta la melancolía
y el silencio tibio de la tarde muerta!
Con voz plañidera, gutural y grave
al nacer nos cantas, y al morir nos lloras,
como canta el ave
á soles difuntos y á nuevas auror~s,
y aún después de muertos, en dolientes sones,
en las pensativas solitarias horas,
piedad de nosotros por los corazones
que sufren, imploras.
E:mLio BOBADILLA,

ELI .RTBf,lT.R.00 .R.t{All(j?UIST.R COt{TllA LIOS ~EYES OE ESP.R.~.R..

Después de la explosión.-El ~ey y la ~ eina deseienden de la ea1&lt;1&lt;oza :tteal pa1&lt;a oeupa:tt el e a :ttl'UaJe que l os eonduJo á Pataeio

EL CORBATIN
Aquel día-un domingo delicioso del mes
deJulio-Lagrappe, á quien el médico mayor
había dado permiso para que prescindiera del
cor?&amp;tín, á causa de un divieso que le había
sahdo en la nuca, se presentó' en el cuerpo de
guardia despufs de haber comido su rancho.
-¡Vengo á pedir licencia para salir!-dijo.
El sargento de guardia lo miró atentame11te y exclamó:
-¡Media vuelta! ¿Por qué no lleva usted
corbatín'?
-El médico me ha dispensado llevarlo
porque me duele el pescuezo.
-No se puede salir á la calle sin corbatín.
Nada me importa lo (]Ue diga.el médico mayor.
El soldado corrió á ponerse el corbatín y
salió del cuartel.
No había dado aún cien pasos, cuando se
ercontró de manos á boca con "!ll médico del
regimiento.
-¿No eres tú el que tiene un divieso en
la nuca?- le preguntó el doctor.
- El mismo.
. -d~No te he dicho que, sobre todo, prescm 1eras del corbatín?
-Sí, señor. Pero el sargento me ha obligado á que me lo ponga.
. -¡~l sargento! ¿Y quién es él para contranar mis órdenes? ¿Te curará el día que tengas un ántrax? ¡Quítate inmediatamente ese
corbatín!
Lbaagrappe obedeció en el acto y se metió el
cor . ~ín en el bolsillo.
·
Dmgióse á la plaza donde había mucha
gednte! ~ntre la que figuraban varios grupos
e nnhtares.
aquel momento, la música del batallón
pe a la marcha de ((El Profeta,,) que Lagrap+....:~ puso á escuchar poseído del mayor en"'11118.mto.

u!h

Una voz que le heló de espanto, le hizo
volver la cara.
Quedóse el infeliz aterrorizado al ver al coronel, que á poca distancia fumaba un magnífico cigarro en un círculo de oficiales.
El coronel le dijo con voz de trueno:
-¿.Por qué va usted sin corbatín?
.Ifacía dos aíios que el pobre Lagrappe estaba en el rt'gimiento, y era aquella la primera vez que iha á hablar con el coronel.
Semejante suceso le privaba de todo movimiento.
Lagrappe, que no acertaba á pronunciar
ni una sola palabra, sacó del bolsillo el corbatín y se lo presentó á su jefe.
Semejante actitud desencadenó una horrible tempestad.
Creyendo que el soldado quería hacerse el
imbécil y refrescarse el cuello á causa del
excesivo calor que reinaba, el coronel no
pmlo ocultar su indignación; después de haber reñido con extraordinaria crndeza á Lagrappe, se dirigió á sus oficiales, á los cuales
les dijo:
- ¿A dónde iríamos á parar si en las guarniciones los soldados salieran á la calle sin
corbatín'?
Acto continuo se acercó á Lagrappe.
-Póngase usted inmediatamente el corbatín.
El soldado obedeció sin pérdida de tiempo y muerto de miedo.
-¡ Media vuelta!-rugió el coronel.
Lagrappe ejecutó el movimiento ordenado.
-Diríjase usted inmediatamente al cuartel, donde quedará usted arrestado durante
quince días.
Lagrappe entró al cuartel en el mismo
momento en que el médico mayor se retiraba
á su casa, desp11és de haber hecho su visita
de ordenanza.
Al verá Lagrappe no dijo más que esto:
-¡Otra vez!
El soldado se echó á temblar de nuevo, y
fuera de sí exclamó:

- ¡No tengo yo la culpa! ......
- ¡Basta! ¡Esto es ya demasiado! ¡Esto
es intolerable!
-Pero, señor ......
-Ind udablementeJ trataª ele burlarte de
mí. ¿No sabes que estás obligado á obedecer
mis órdenes?
- Lo sf.
-Pues no lo parece.
-Sin embargo .........
-¡ Nada! ¡Nada! Sufrirás quince días de
arresto por haberme desobedecido, y mañana te presentarás á la hora de mi visita.
Lagrappe quiso ju::;tificarse, achacando su
acto de indisciplina sanitaria al mandato expreso del coronel; pero no le fué posible pronunciar una sola sílaba
- Fuera ese corb 1tín!-gritaba el médico.-¡ Fuera ese corbatín! Eres un canalla, un
perdido que no haces caso de mis Ranos consejos!
-¡Pero el coronel! .........
- ¡Xo hay coronel que valga! En materia
de enfermedades, no manda nadie aquí más
que yo.
La voz del médico mayor tronaba bajo las
bóvedas del cuartel como una salva de artillería.
El desdichado Lagrappe se vió precisado á
renunciar á su defensa, sin duda para no
agravar lo terrible de su situación.
Le constaba, que si hacía una denuncia en
regla, l"iabía de ealir aún mur:ho peor librado,
y quizás con alg(u1 aumento de pena sobre
las que el médico y el coronel le habían impuesto.
Aquella misma tarde empezó á cumplir su
condena.
Y cuando hubo cumplido sus quince días
de arresto por haberse quitado el corbatín,
empezó á cumplir los otros quince por habérselo puesto.
JoRGF.

COURTELINE.

�- 346-

Enlaces y festejos Reales
Con motivo del reciente matrimonio del
Rey Alfonso, creemos de oportunidad, siquiera sea muy á la ligera, dar 1J,na reseña de las
fiestas celebradas en Madrid á prop6sito de
hodas reales.
Las más principales tu vieron Iugar en 1569,
al casarse Don Felipe U con' su cuarta mujer, Doña Ana de Asturia.
-~
'1
Los festejos que se celebraron, fueron tan
suntn osos y tan espléndidos, que llamaron
justamente la atención de propios y extrafios. Verdad es que Madrid, por aquel entonces, estaba decidido á sobresalir en magnificencia y. esplendor en sus febtejos, comri
Corte nueva que era, pues había empezado á
serlo en Abril de 1561, fecha en que el místico monarca transladó la Corte desde Toledo
á Madrid.
Antes de ser Corte Madrid, claro está que
no era esta villa la llamada á presenciar las

347 -

les huhiese enturbiado la alegría el decreto mujer de Uar1os
que transladaba la Corte á Valladolid. No · de gala desde lue,
obstante, como este ligero contratiempo duró de Mayo, en que la
{¡ pesar de no ser aqr
J.!lllY poco, en 22 de Agosto de 1612 M~drid
y
volvió á tener fiestas de boda por el a3uste menos de fiestas de L"
El primer Borbón ql;
.t,
de laE capitulaciones matrimoniales entre la
...-i: se
[nfanta Doña Ana y el Rey de Francia Luis comenzando la dinastfa , "
XIII. El Príncipe heredero, que era aquel llamó Felipe de Anjcu. ~LMi-pri. ··~ ,.i~tos
alegre i11ge,1io que después se llamó Felipe de bodas realf's que l\ladricl celebró, empeIV, vió entrar en Madrid el 19 de Noviem- zaron el 27 de Diciembre de 1714, fecha en
bre de 1615 {\ Doña Isabel de Borbón, su que entró la Reina. Doña Isabel &lt;le Furneaio
'
primera esposa, y se festejó aquella entrada segunda mujer de Don Felipe.
Celebráronse también fiestas de bodas reay aquellas bodas con tal lucimiento y esplendidez, que parecía presagiar el alegre y des- les el 27 ele Diciembre de 1727 por los despilfarrador reinado que había de venir con posorios de la Infanta Doi1a l\laría Ana Vicaquel Príncipe. A estas fiestas siguieron toria con el Príncipe del Brasil, y en 27 de
otras por unas bodas que al fin no se llevaron Octubre de 1739, por el enlace del lnfMnte
á efecto. Eran las que pensaban contraer la ])on Luis con Doña Luisa Isabel, hija dtl
Infanta Doña María. con el Príncipe de Gales, Rey de Francia Luis XV.
Durante los catorce años del reinado de
y aunque no se casó, no por eso se suspendieron las fiestas, que duraron desde el 22 Don Fernando VI, sólo una vez se celebraron fiestas de bodas reales; cuando en 12 de
de Marzo de 1622 hasta el 21 de Agosto.
Felipe IV, ya Rey y viudo, contrajo se- Abril de 1750 casó su hermana, la Infanta

"' que, con el eat&lt;ácte11 de in\litados unos y de t&lt;ep t&lt;esentantes de sus t&lt;espeetivos Cobi e1&lt;nos ott&lt;oS,
asistie11on á las bod as del ~ey Fllfonso XIII.

S. A. R. la Infanta. María de la Paz, tía del Rey.-S. A. R. la Infanta Eulalia, tía del Soberano.-S. A. R. la Princ€Sa Andrew de Grecia.
S . A. R. la P rincesa Alejandra de Teck.

so XIII. Cuatro días de fiesta tuvieron lugar
en Madrid, desde el 28 -de Septiembre hasta
el 1~ de Octubre de 181G, á propósito de la entfflda de Doña :'.'.laría Isabel de Braganza, segunda mujer de Fernando YII, y otros tantos duraron las que dieron principio el 20
de Septiembre de 1819, cuando el Rey contrajo las terceras nupcias con Doña María
Josefa Amalia de Hajonia; pero más espléndidas y entusiastas fueron las que se celebraron el 11 de Septiembre de 1829, cuando
entró en Madrid la Reina Doña María Cristina, cuarta mujer de Don Fernando YII y
abuela del malogrado Don Alfonso XII.
Como particularidad rle aquellos festejos,
citaremos al Ayuntamiento de ~ladrid, que
el que entonces administraba la villa, mandó imprimir un lujosísimo programa con
l!lQgníficas láminas de arco~, obeliscos y ale-

-

LAS BODAS DEL REY DE ESPANA.

~Durante el

La Reina Victoria Eugenia llega á la Iglesia de San Jerónimo
el día del matrimonio.

bodas de Reyes y Príncipes; sin embargio,
con grandes fiestas celebró los matrimon}. os
del Rey Don Enrique III con Doña Cata 1na
de Gante y del Infante Don Fernando Con
Doña Le~nor, la Ricahembm, verificados en
un mismo día. Pero desde 1561, que ya fué
Corte definitiva de España-con s6lo el pequeño intenalo que medió entre los años de
1600 y 1608 en que FelipeIII transladó la
Corte á Yall~dolid primero y volvió á fijar~a
en Madrid por último,-la villa de Madnd
ha presenciado una porción de bodas reales,
que vamos á enumerar con motivo de la que
acaba de celebrarse.
Des-pués de las fiestas ele las últimas bo&lt;las de FP!ipe II, las primeras que presenció
Madrid fueron las de su hijo Don Felipe III
con Dofia Margarita de Austria. Empezaron
el 24 de Octubre de 1599, y hubieran durado acaso tanto como las del último matriwonio de su padre, si á los madrileños no

El Rey Alfonso á bordo del 1.ren en que hizo el viaje para ir al encuentro
de su futura.
Lo despiden la Reina Cristina, las Infantas y el Príncipe de Baviera,

S~bo[!

gundas nupcias en 1649 con su sobrina Do-. Doña María Antonia con el Duque de
ña Mariana de Austria, y al entrar dicha Durante el rE¡inado del Rey de Napo e.s,
Reina en Madrid hubo fiestas esplendidfoi- que al irá España tomó el nombr~ deCarlo&amp;
mas, pues ya el Rey, galante y poeta, tenía á III Madrid no presenció ni festeJÓmás bola Corte divertida, alegre y derrochadora, das' que las del Príncipe Don Carlos con Doque en asunto de fiestas no ha sido aventa- ña María Luisa de Parma · la del Infante I)oD
Gabriel con Doí1a María Victoria de Po~
jada por ninguna ..
En 18 de UiciP.mbre de 1662, rn cele~raron gal y la de la Infanta Doña Carlota ,JoaqUlfiestas de bodas regias con motivo de las ca- na 'c0n el Príncipe del Brasil. EL Rey
pitulaciones matrimoniales de la Infanta Carlos IV había casado, como queda die o,
Doña Margarita con el Emperador Don Leo- de Príncipe, con Doiia María Luisa,
· rante el reinado de éstos, tampoc? se ve lis
poldo de Austria.
Después de las tiestas suntuosas y verda- caron más fiestas de bodas regias que d
deramente espléndidas del reinado de Felipe que tuvieron' lugar el 18 de Septiembre de~
IV vinieron las de Carlos II, pobres fiestns, l 804, con motivo de los Jo bles_ enlaces A .
según lm, cronistas, con motivo de su enlace Príncipe Don Fernando con Duna. Ma?"
con Doña :María Luisa, sobrina de Luis XIV tonia dé Nápoles y de la Infant~ Dona f ,
ría con el Príncipe Don Francisco, que ue
de Francia.
después
Francisco I de Nápo1es.
ró~
No obstante la pobreza de estos festejos, al
Llegamos
á
los
reinados
de
los
P
Alfondesembarcar en el Ferrol en 11 de Abril de
1690 Doña Mariana de Neuburg, :3egunda ascendientes del actual monarca Don

reinado de Doña Isabel II,
Maidrid ha presenciado las siguientes bodas
reales:
En 1? de Octubre de 1846, la de esta Reina con su primo el Infante Don Francisco de
As{s; la de la Iufanta Doña Luisa Fernanda
can el Duque de Montpensier, de cuyos matrimonios fueron fruto Don Alfonso XII y
Doña María de las Mercedes; la actua llnfanta D~ña Isabel con el Conde de Girgenti,
hermano de Francisco II, último Rey ele
Nípoles.
En el reinado de Alfonso XII, padre del actoal sobt·rano, :Madrid celebró con inusitada
pompa y solemnida~ el primer enlace de
• el Rey, altamente democrático, con la infanta Doña :María de las Mercedes de Orleans,
el 23 de Enero de 1878, enlace que duró muy
J&gt;?CO tiempo, así como el segundo matrimoruo que contrajo el 29 de Novrembre de 18,9
con la bella y virtuosísima Princesa Doña
Maria Cristina Deseada, actual Reina Madre.
~urante el período de la regencia de la
Rema Doña María Cristina Madricl presenei6 la hoda de la malogracld Princesa de .\s-

turias Doña María &lt;le las l\Iercedes con el
Infante Don Carlos &lt;le Borbón. Por especiales circunstancias, los festejos celebrados con
tal motivo carecieron de importancia.
Después de la coronación de Don Alfonso
XIII, el enlace reciente de la Infanta Doli.a
María Teresa con su primo el Infante Don
Fernando de Baviera, fué solemnizado á más
de las fiestas palatinas de rigor, con bonitas
iluminaciones en los edificios públicos y
brillantes recepciones en el Ayuntamiento y
otros di rnrsos festejos.
Reseñar, ni au n á la ligera, los festejos que
Madrid ha hecho en cada una de las referirlas
festividades, sería obra sumamente prolija.
Algunas hay, las verificadas en el reinado de
Felipe IY, por ejemplo, cuyas reseñas se nos
han transmitido con tal copia de pormenores,
que no bastaría un tomo para reproducirlas.

PRIMAVERAL
¿La sientes venir, hermana mía, La sientes
llegar? Es la Primavera, 11 que esclarece el
día, la que abrillanta los cielos. ¿.Xo sientes
los murmullos de amor que levanta á su paso? ¿No mirae cómo se hincha y esponja la
tierra para dar salida á la hierba y á. la flor
que palpitan en su seno? Escucha en silencio, ¿no llega hasta tí, de los nidos, la mistf'riosa canción? ¿En los cielos no miras brillar
las estrellas?
Es ella, hermana mía, ella, la hermosa
PrimaYera, la que lleva el peplo azul salpicado de luces y la frente coronada de flores; la
que camina en medio de un nimbo de divinas claridades y ahuyenta del corazón la
sombra del dolor.
¿No la sientes venir? Es la vida, hermana
mía, y es el placer. A su paso huyen las noches sombrías y los negros pesares, los días
que lloran el abandono del sol con llanto

triste, lento, permanente, como lloran los que
han visto hundirse en una fosa todas sus esperanzas. A su paso, la flor rompe rn broche
:v deja escapar el secreto de en perfume, las
ramas palpitan y se e~tremecen, porque viven y sienten, aman y gozan, y hasta el color de los ciel_os se hace transparente para dejar que la mirada extática y embebecida penetre en el seno misterioso de las quimera~,
de los ensuefios y ele las ilusiones.
¡Oh hermana! todo siente, todo goza, todo
canta! 8ólo tu frente se inclina bajo el peso
del dolor, sólo tu boca guarda el rictus fatal
que marca el cleclo &lt;le la cle!:'gra~ia y conser"ª la trágica contracción del rnllozo rn él dolor supremo; sólo tus 0jos vierten lágrimas
que caen lentas, perdmables, con la tenacidad de lo fatal, con el desconsuelo de lo
irremediable. Dime, hermana, ¿por qué sufres y lloras, cuando todo á tu derredor se
alegra y canta?
-Porque esa tierra que hoy se hincha, orgullosa y estremecida, para dar paso á la
hierba y á la fl.or, se abrió también un día
negra, implacable, fría, para sepultar al hijo
ele mis entrañas, cuya ausencia lloro desde
entonces; porque ese cielo transparente y azul
que contempla la mirada extática y embebecida, guarda entre su seno misterioso, como
quimera, como sueño, como ilusión, el alma
del hijo mío que huy&amp; de la tierra para no
Yerlo jamás. D(,jame con mi tristeza, hermana mía, deja que esta PrimaYera que estalla
en explosión de lucel:l, perfumes y colores,
tenga para rn í lo ensombrecido de la norhe
y el frío y el silencio de muerte con que viste los campos el Invierno; deja que llore,
porque con ese llanto riego mis penas para
que broten las tristes flores del recuerdo; porque ron n is lágrimas, quiero formar escala de
dolor para ascrnder hasta Dios y pedirle la
inmema felicidad de ver y acariciar de nuevo al hijo de mis entrafias .........
1

MARY

FAITH.

.i:

Y:
t

S. A. R. el Príncipe Andrés de Grecia.-S . A. R. el Príncipe Alberto de Flandes, padrino de la boda - El Archiduque Francisco Fernando
'
heredero de la Corona de Austria·Hungría.-S. A. R. Don Luis Felipe, Duque de Braganza, Príncipe heredero de Portug~l.

�- 349-

.....~

La calle está desierta,

CUENTOS MEXICANOS
LlOS 005 ~IVALIES

Había en la Escuela de :\Iedicina dos nótabilidades entre los cursantes de sexto año:
uno aseguraba que con tRI que le avisaran
tres día~ antr.s de que el enfermo muriera,
s~ comprometía á garantizar la vida del paciente¡ y el otro decía: todavía tres meses después de muerto un individuo me comprometo á resucitarlo.
'
Semejant~s aseveraciones causaban una
verdadera sensación entre los ignorantes y

ventajas pecuniarias, practicando sus respec·
ti vos sistemas.
La tesis de Quijas, cuando presentó su examen general, varió sobre las íntimas relaciones del alma con el sistema nervioso y arguyó
que sosteniendo en el enfermo levantado y
alegre el espíritu. garantizaba que eran las
enfermedades impotentes contra la poderosísima influencia del alma, la que siempre
triunfaría de la materia, cuidando únicamente de mantener al enfermo por un esfuerzo
de habilidad metafísica del médico, en un
ambiente de ilusiones y esperanzas arrobadoras.
La tesis de Pereira se fundó en el principio de no sé qué autor, que dijo:
De todo lo creado nada perece y sólo sufre

El atentado eonttta los ~eyes de España.

,

.

•.
~

\.

...
l

interesados en la sucesió.
otros en la substitución d
bres ¡ ó marido, si eran h
á Quijas y el enfermo sr
las madres acudía~1 al méd1c., ,efor
ui~!
1
enraba. son los mismo~ proced~mie1nos que
los &lt;lemas y con el nnsmo vano éxito que
ellos, pretextando cuando sucumbía el en- ·
fermo, que el aviso había sido extemporáneo
6_que no se habían obedecido sus preseripc10nes. Los que más empeño tenían en omitir el aviso al médico Quijas, eran los herederos.
Pereira sí prosper6 de una manera admirable, pero no por haber resucitado á. los
muertos, sino precisamente para que no los
reviviera, pues los viudos de ambos sexos
cansados ya del cónyuge difunto, quería~
cuanto antes substituírlo y ministraban á
Per~ira cuantiosos obsequios para que no cometiera la tontera de devolver la vida al difunto ó á la difunta á solicitud ele sus padres
y los herederos, temerosos de ver de nuev¿
al test3;dor r~cobrando sus bienes, se apresuraban a gratificará Pereira para que no fuera á hacer una barbaridad.
Rolamente acudían á Pereira solicitando
l~ ':'ida para sus hijos las madres afligidas,
y siempre eludía éste toda ingerencia en el
ast~nto, a~egando infinidad de pretextos, pues
es 1mpos1ble devolver la vida cuando no se
es el Autor de ella.
Ic+NOTCS.

LA REINA DE ESPAÑA
Hacia el mes de Agosto de 1903, un perió
dico de Madrid abrió en sus columnas un
concurso para saber cuál era la Princesa que
tenía má.-, probabilidades de ser la elegida en
matrimonio por el Rey Alfonso XIII.
La votación del público dió el resultado
siguiente:

YotnnteA.

Hildegarde de Baviera................. ... 400
Anunciación de Baviera......... .... .. ... 108
Ena de Battenberg...................... ..
14
Thyra de Dinamarca......... . . . . . . . .. . .. 245
Margarita de Connaught.... . .. . . .. . .. ... 1,231
Alicia de Albany........... .. ... .. . . . ... ... 8.53
Beatriz de Sajonia-Coburgo......... . .. 945
Patricia de Connaught............ ... .. . ..
28
Total......... 3,914
La Princesa que menos votos obtuvo en el
sufragio, Ena de Battenberg, es, precisamente, la que se ha casado con el Rey de España Alfonso XII.I.

Algunas reglas útiles
DESPUES J&gt;E LA EXPLOSION.-En primer término aparece el caballo de la carroza real, victima de la bomba.

Pran objeto de la mofa de sus compañeros de
colegio, quienes los calificaban de visionarios
y locos rematados. Pero era tanto el convencimiento que cada corifeo tenía por su respectivo sistema, que muchos llegaron á dudar de si aquellos Cagliostros de nuevo cuño
habrían, en efecto, encontrado la manera de
prolongar indefinidamente la vida, el uno impidiendo la muerte, el otro devolviendo la
vida. El uno decía, indignado: yo soy mejor
que ese charlatán, porque no los dejo morir;
y el otro aseguraba que su rival era un tonto,
puesto que los que por falta de aviso oportuno perecieran, él los resucitaría, que era mucho mejor, y además, á él le parecía que bien
podrían todos tener el gusto de morirse, pues
al fin y al cabo él les devolvería la vida.
Quién sabe cuál de los dos tendría más

transformaciones metafísicas, físicas y químicas, y, pc,r lo mismo, con solución de oro
puro, que es el alma de todo, inyectada en el
cadáver, éste recobra la vida siempre que conserve alguna aptitud circulatoria en sus ve.nas y arterias.
La junta calificadora aprobó á los dos y los
declaró capaces para ejercer la nobilísima facultad de la Medicina, porque aunque ilusos
en lo relativo á sus tesis, eran ambos de verd¡1dero talento y de sólida instrucci6n; y armados ambos con sus mapeados y pintorescos
títulos, se radicaron el uno en Mazatlán y el
otro en Yeracruz, para no hacerse malaobra.
Quijas no prosperó, porque ningún enfermo creía que se iba á morir y como se debía
dar aviso tres días antes de morir, resulwba
que, 6 les sorprendía la muerte á los deudos

No tomes alcohol por gusto, y cuando
quieras usarlo, consulta al médico.
No te fíes de los aperitivos, son venenos
disfrazados.
El trabajo físico es indispensable para que
funcionen bien todas las partes del cuerpo,
El 6rgano que no funciona, se atrofía.
Aquel que se abriga mucho, se enfenna
con más frecuencia que el que usa poca ropa.
Acuéstate y levántate temprano.
El mundo e.s de los que se levanwn temprano.
Enferman más los placeres que los dolores.
Cuesta menos evitar una enfermedad, que
cmarb.
Siete horas de sueño son suficientes para
reparar las fuerzas por lo general.
Los niños duermen más y los viejos menos
que los adultos.

La luna blanca y el ambiente puro,
Callada la ciudad, y en lo distante,
Entre penumbras, la ventana abierta,
Como una mancha roja y fulgUl'ante
En la medto:a obscuridad Jel muro
Hay esplendores rápidos, chispea
En medio de las sombras rnisteriorns
Una línea de plata que blanquea
Los incie1tos contornos de la::; cos:is;
En el confín remoto, centdlca
La cúpula del templo, eelwlta y alta,
Y tras la currn rígida dd monte
t •na serl'na cla ridR&lt;l esmalta
La palidez aiul del horizontr.
¡Qué triste es ese vah.'! Y ton qu( a11h1 lo
Efcucho su cadencia fugitiYa
Mientras se pone mi alma pensativa
A contemplar el cielo!
Me hundo en el de ensueños imposiblcH,
Olvido el libro que en la mesa, abie1to,
Me convida el estudio,
Y oigo armonías dulces y apacibles,
Cual si tocasen arpas invisibles,
Pn celestial preludio;
Besos que estallan y en el aire aspiran,
.\.las que tiemblan y el follaje rozan,
Oíd, son mis recuerdos que. suspiran;
Oíd, son mis tristezas que sollozan!

t \

\. -

~-,.~
-~

Lentamente
sobre el lienzo borroso del paisaje
va muriendo la tarde ..... .
La bruma es la tristeza del crepúsculo.
Tristemente,
sollozan en la lira de los vientos
su canción los misterios ..... .
En el los va mi amor hecho jirones ..... .

.I

~

LIENZOS

'
IAXIMO 60RKI, céletre novelista polaco y uno de los jefes
.i ,artldo revolucionarlo ruso. Ultfmamente vfsit6 los Estados Unidos
1C011pañado de una mujer á quien pretendió hacer pasar
por su esposa.

Yo...... med ito ..... .
y cruzan por mi mente los recuenlos

cual bandada de pájaros siniestros.... .... .
,JUi,TO

P.\STOH RIOB.

LA CRUZ DEL SUR
Cuando las earabelas voladoras
al fin trazaron sobre el mar sus huellas,
fueron rasgando por delante de ellas
la inmensidad con sus audaces proras.
Entonces, Dios, en las nocturnas horas,
tras del misterio de las tardes bellas,
una Cruz dibujó con cuatro estrellas
sobre el lienzo en que pinta sus auroras ...
Brilló la Cruz como argentado broche
que la punta de un velo suspendiese
dejando ver radiantes simbolismos.
¡Hoy, sobre el paño negro de la noche,
prendida se le vé como si fuese
la condecoración de los abismos! ..... .

De la colección de p~stales de l.t "Mercería del Coliseo.·•

.Jo~É SA~TOS CHOCANO.

SALMO DE AMOR
He visto florecer tu imagen en mi mente
como un nenúfar en la linfa azul.
He visto tu alma flotando en el :firmamen to de tus ojos como un vapor de oro y plata.
He sentido tu bondad en la caricia alada
de tu acento y en la expresi6n familiar de tu
mano. Y te he amado sin exaltaciones, con
;
éxtasis, con un amor tranquilo y mudo, digno de tu belleza olímpica. Lejos de tí, te
miro tras el prisma del recuerdo. Beso la
frescura de tus manos en el cáliz de las rosas
nuevas. Bebo tu aliento con las almas primaverales de las madreselvas. Con la argen- M16UEL ECHEOARAY, autor de "Caridad," comedla que ha obtenido
tada luz de la luna me aniego en la luz apacio!xfto en las representaciones que de ella ha hecho 61tlmamente
en el "Renacimiento" la compañia Fábregas-Cardona.
ble de tus ojos. l\Ie llega tu acento en la noche silenciosa, en la queja lejana de algún
Esa es mi juventud que desfallece,
piano, en el vago trino de algún pájaro que el
Es
mi ilusión que canta;
amor desvela, en el ritmo sonriente de un surtidor oculto en el frondáje lleno de sombra. Mi primer desengaño que aparece
Cerca de tí, mi respeto te forma ':m al- Y mi primer amor que se levant'a.
Ese es el mismo vals que nos deda:
tar ante el cual se arrodillan todos mis enEl
alma en primavera tiene efluvi0s
sueños, todas mis esperanzas, todas mis ternuras. Me parecen una alucinación de mi Que no tornan, amáos todavía!
delirio anhelante, y creo que vas á desv~ne- La. dicha pasa y el dolor agobia ........ .
certe ante mí como un sueño. Pero me muas, Y yo besaba los cabellos rubios
Y los ojos azules de mi novia.
me hablas y me escuchas ...... .
Tu cuerpo es una azucena en que vibra
LGIS l'RBIN;\.
tu alma como un rayo ele luz.
G un,LERMO EorARDO SYMONDS.

'"'

Respira aire puro, que es el alimento de la
sangre.
Bebe agua que no tenpa color, olor ni
sabor.
-- ... ~ _
Come poca carne y muchas legumbres.
De comida á comida deben pasar cuando
menos cuatro hori\s.
Alimento mal masticado, es mal digerido.
Asea tu cuerpo, asea tu casa, y cuida que
estén siempre limpios los utensilios de la
cocina.

ANOCHECIENDO
DESDE MI VENTANA
FRAGME¡\TO
¡Qué triste es ese vals! ...... Suena lejano,
Desfallecido, lento;
Surge fresco y sonoro del piano,
Y derrama en la clámide del viento
Sus notas de cristal, vivas y aladas,
Que aegan, como aves fatigadas,
En busca de un asilo, á mi aposento.

¿Me quieres? ..... que tu acento me lo diga
Ante aquel sol que muere en el ocaso!
Tú que mitigas mi pesar ...... ¡mitiga
Esta fiebre vOl'az en que me abraso!
Tembló su labio y balbuceó: ¡Lo juro!
Sus tachonadas puertas entreabría
La muda noche en la extensión vacía;
Y en mi espírtu lóbrego y obscuro .... ..
En aquel mismo instante amanecía!
,JL'LIO FLOREZ.

HENIUK IBSEN, escritor dramático noruego, fallecido últlmamentc•
Colección de Postales de Latapi y Bert. Coliseo Viejo, 25,

�-

351 -

Traje de "soirée" color marfil y tul de fantasía, orlado con encajes y bordado de plata -Elegante abrigo de terciopelo color marfil guarnecido
de encajes y armiño.-Traje de paseo.
'
'

COIO SE CONCERTO EL MATRIMONIO
DE

D. FELIPE V DE BORBON
Muerto Carlos II de Austria, fué procla-

mado Rey de España Don Felipe V de Borb6n, Dm¡ue de Anjou, h ijo del Gran Delfín
de Francia Don Luis y de Doña María Ana
Cristin~ Victoria de Baviera, nitcto del Rey
de Francia Luis XIY y primer váf;tago de la
ilustre Casa de Borb6n en España.
Hizo su entrada en esta nación el 28 de
Enero de 1í Ol y en Madrid el 18 de Febrero
del mismo año.
A t:m joven Rey, pues entonces no contaba más que diecisiete años, como nacido el
19 de Diciembre de 1683, se trat6 á poco de
~rle una ilustre compañera, intervinien~ de una manera muy directa en este asunto su abuelo el Rey Cristianísimo.
Proyect6se que fuese ésta la ,\rchiduc¡uesa
de ~u~tria Doüa María Josefa;. no habiemlo
ten~d.o lugar el enlace por las pretemiones
poht1cas del Emperador, su padre, que fueron el origen de la oposici6n íi tn l pro_yl'cto.
F.ntonces Fe trat6 el de la PrinC'em Doila ?IInrfa Luisa Gabriela de Fa boya, hija del e11to1111'S Duque reinante Yíctor .\ madeo lI v
herm~na de la DuqU&lt; sa de Borrro1ia Dc,n'a
María . Adelaida, la que con su t-grande intl~encia en la Corte franceEa arr&lt;'gló l'l C'tu,annento.
. Acordado definitivamente que éste ~e rtnuasc, el Rey Don Felipe Y partic:ip6 su deDAMAS QUE ASISTIERON A LAS BODAS REALE~.

LAS BODAS DEL ~EY ALFONSOY EL ATENTADO DE LA C~L~E MAYOR;-Salida de la pareja Real del Lemplo de San Jerón imo, después de la ceremonil,
- La Pn,n~esa Ena 11,eg~. al te~P.1,~ de Sa.n Jeron1m~.-Salon de Porcelana del Rea l Palacio de Madrid.-La carroza del Rey Alfonso, rumbo í
Sa n Jeron1 m.o.-Salon Gaspa rm1 del mismo Pala cio.-Dos escenas del atentado, antes y después de la explosión de la bomba -La carroZI
de los Príncipes! en los momentos de .llegar á. ~an Jerón imo.-Llegada de la Princesa Ena á Madrid.-la futura Reina con templa la Ciudad
desde la ventanilla del carro en que hizo el v1aJe.-La Iglesia de San Jerónimo.-EI Príncipe y la Pri ncesa de Gales.

.

.

Duquesa de Norfolk.

su alojamiento y donde fué espléndidamente
cisión al Consejo de Estado por clec·reto dr
tratado por los Oficiales de S. A. R.
1~ de l\Iayo de 1701, mandando á este alto
El lujo y ostentaci6n con que se recibió al
Cuerpo consultivo le propusiera la persona
Embajador de España fué grande, enviando
nüs iclónea para que con el carácter de Emlos Príncipes de Cario-nan el
bajador extraordinario se transladase á la sus{ carrozas
. Amadeo su hijo, los demáso Prí11ci'
nnc1pe
P
Corte de Turín á fin de solicitar oficialmente
pes de la Real familia y los Caballeros de la
la mano de 1a indicada Princesa, y ajustar y
Orden de la Anunciatta, siendo el del acomfirmar las correspondientes Capitulaciones
pañamiento en esta forma :
matrimoniales.
Antes de la salida lleg6 el Conde &lt;le Alex
Publicado este tratado, se celebr6 en la vide guardias, el cual venía del Ejér~
Capitán
l la de :\Iadrid con luminarias durante cuacito,
y
en
nombre del Duque de Saboya, que
tro noches.
Dada contestación por el Consejo á la con- se hallaba en campaña, á cumplimentar á la
Reina de Espalia y entregarle el miignífico
sulta. hecha por S. ir., se nombró por Empresente ele un collar de perlas guarnecido de
bajador extraordinario cerca del Duque de
diamantes y esmeraldas.
Saboya, con fecha 4 del mismo mes de ~laAclemús de este regalo, recibi6 uno de su
yo, á Don Carlos Homodei y Pacheco, l\Iaraugusta
alJUela, ccnsistente en un retrato del
q ués de Castel-Rodrigo y de Almonacid y
Rey
Don
Felipe V, también con cerco de
Ucntil-hombre de Cámara de S. 1\1.
Partió de Madrid dicho Embajador, diri- brillantes, y en una a}quilla ó guarda.joyas
¡i:i~ndose á Milán y desde este punto á 'J'u- ele gran valor llena de ricas curiosidades v
otro del Embajador de España que era 'u;1
1 ín, en cuya Corte fué hospedado en el Palacio del Duque de Saboya, con el que tmtó cofrecillo en el cual se encerrab~n una choco&gt;' arregló las Capitulaciones matrimoniales latcr ~ ;,· dos tazas de oro con algunas piecid Rey de Espafia, que se firmaron el :2;-3 ch zm, de China, guarnecidas con filigrana del
.l ulio por la futura Reina :\faría Luisa de mismo metnl.
L:l.,; tie~tru; nupciales fueron suntnoi,;:1s· peH 1boya, el Duque Víctor Amadeo, ]a Duro no entramos á detallarlas, porque nu:stro
que~a Ana de Orleans, madre de la Reina,
.oujcto ha siclo ciará conocer c6mo se concertó
~11 abuela la Duquesa María Rrntista, y el
el matrimollio del primer vástago .de la ca$a
~larqués de Castel-Rodrigo. Y como testigos,
de lforb 11 en España, ya que nue8tl'O:,; lc'CtoManuel Filiberto y :\Iaría Catalina ele Este,
l'('S conocl'n la historia, desde sus preliminaPríncipes de Carignan; sµ~ hijos A madco,
res, del matri111onio del último vástarr,
rei0
~Iaría é Isabel de Saboya; el Príncipe Made
la
misma
car,;a,
Su
1\Iajestad
el
Rev
nante
nuel \'ele-Gardi, Gran Canciller de Baboya,
llon ,\lfom;o XIII.
•
nombrado Curador; el Príncipe &lt;le ~Iasserano; el iiarqnés de Este; Don Carlos 1JbimaDAMAS QUE ASISTIERON A LAS BODAS REALES.
1w, iiarquPS de Piaoelle; Don Carlos Filiberto de Este, y el Secretario de S. A. R,
~larqués de H:in TomáR.
Estas Capitulaciones fueron remitida:,; ú
H. ~l. Cat6lica, que las n.probó y firmó el K
lle Agosto.
Existiendo parentesco entre el Rey d0 Espaila y la Prince!3a su prometida, se pidió,
con anterioridad á la estipulaci6n ele las C:tpitulaciones, á Su S,llltidad el Papa Ck:mcnte XI la correspondiente Di·']&gt;fn.sr1, que f ué
concedida por Breve de 29 de ,Julio.
El 8 de 8epticmbre, el tlforqué:i de Castt'lllodrigo hizo su solemne entrada pública en
la dudad de Turín, siendo recibido (das tres
de la tarde por el ::\largués ele la Piedra, Caballero de la Orden de la .\nunciatta, .v e]
Conde Rubi, Introductor de Embajadores,
los que en una carroza de la pertenencia de Su
Alteza Real el Duque de Saboya le condujeLady W, Cecil, compatriota de la Reina.
!'on al Palacio que le estaba preparado para

�·EL

ULTIMO

INCENDIO

31512 EN

CHIHUAHUA.

Las bodegas de la estación del Central, después del incendio.
Fotografía "El Gran Lente." Chihuahua. Aldama, 1 ¡ 16,

CRISTIANIA
El noruego es cortés y fino, pero un poco
seco. Sus montañas han modelado su carácter rudo y franco. Es modesto y muy amante de la libertad. Yo he visto á este pueblo
en el momento más crítico de su historia, y
le he visto discreto, silencioso, dueño de sí
mismo, dispuesto á la guerra antes que ceder
en lo que él cree atentatorio á su autonomía.
He-hablado con personas de todas las clases sociales (admitiendo que en Noruega, el
país más democrático del mundo, haya clases sociales), y he advertido en todas ellas
una cultura poco común. En Noruega todo
el mundo habla inglés, y muchos el francés
y el alemán. Hablando unu con alguien, no
se puede saber qué puesto ocupa en la vida
social. El cochero, el comerciante, el mozo
de cuerda conocen á fondo la geografía de su
país, y á cada paso sacan de su obra para
ilustrar al forastero que les .pregunta sobre
algún lugar distante.
Es un pueblo muy hospitalario. Acoge al
extranjero con un calor y una franqueza que
asombran. Por lo que á mí se refiere, no tengo sino palabras de agradecimiento. Nunca
olvidaré la simpatía con que me invit6 Bjornson, el gran poeta noruego, á pasar unos
días en su casa de campo, en la intimidad
de su familia. ¡Qué sencillez qué bondad y
qué modestia de hombre! "Xo olvidaré tampoco la caliente acogida de la Prensa .... .... .
En estas notas rápidas é incoherentes, escritas entre dos trenes, no pretendo reflejar
mis impresiones; que son!mnchas y muy va·
rias; s6lo diré dos palabras de la mujer noruega. Por lo que toca á lo físico, suele ser
alta, de cabellos de oro 6 castaños, ojos muy
azules 6 garzos, de andar rápido y firme, su
hablar es dulce, musical y vibrante. Por lo
que toca á lo moral, su instrucci6n es libre
y vasta, habla dos 6 tres lenguas, viaja mu-

cho, y ~ola lee de todo, rn al teatro desde los
diez :1J1os y asiste á obras como Ln comedia
del amor, de Ibsen, que es una sátira tremenda contra el matrimonio. A la vez, es
ingenua, sin pizca de malicia. El -sport á
que se entn;ga durante el invierno, impide
que en ella la pasión despierte precozmente.
Se parece á la norte-americana, á quien imita
en muchas cosas. Es menos sofiadora que
la sueca y más personal é independiente.
Durante la representaci6n de ,llaría Stuart,
de Bjornson, en el Teatro Nacional, presencié el más deslumbrante espectáculo que
puede ofrecer la belleza femenina. Las butacas parecían un campo d~ oro y de nieve, salpicado ,ie campanillas azules. Las cabelleras
de oro brillaban sobre el mármol de los hombros entre ojos de pórfido.
En vano buscaba yo una mujer fea 6 escuálida, todas tenían una hermosura \leslumbrante. Aquellas mujeres, al parecer de
hielo, se enternecían, lloraban en las peripecias de la infortunada Reina de Escocia. Y
qué hondamente melanc6licas brillaban aquellas pupilas humedecidas por las lágrimas.
Eran como cielos andaluces con llm·ia.
Me despido de la risuefia capital noruega
con pena; siempre echaré de menos sus verdes cercanías bañadas de luz, sus colinas
suaves y ondulantes y sufio,·d tranquilo como un lago y grande como un mar.
Emuo BOBADILLA.

EN LA TARDE

Ya el sol se hundió tras la empinada cima
de los montes, pero aún sus últimos rayos
iluminan el espacio, fingiendo vivísimos incendios. Las nubes del ocaso, teñidas de grana 6 violeta, parecen el manto real del astro
desaparecido, manto que aún flota en el cielo cuando la majestad de su dueño ya es ida,
EL

Ul.,Tll\10

como s~bre la los~ de los sepulcros de los reyes se tiende la purpura bordada de oro que
ostenta esct1dos, lentas y coronas.
'
Y mientras las nubes palidecen y se deco.
]oran, suena el toque de Anyelus recordando á los hombres que la oración es el tributo
debido á una majestad cuyo manto real no
pierde jamás el brillo soberano &lt;le la púrpura.
LUis G-CTIERREZ YAL\'ERDE.

C~EPUSCULO
AL SEÑOR JUAN SA LAZAR.

¿Por qué cuando las horas
tranquilas van corriendo,
Por qué cuando el crepúsculo
comjenza á declinar,
Las almas que están tristes
y mudas padeciendo,'
En esa hora !:tublime
se suelen reanimar?
¿Por qué el color rojizo
del bello vespertino.
Enciende en los espíritus
misántropos de amor,
Admiración extática
abriéndoles camino,
A disipar sus nr.gros
momentos de dolor'?
¿Por qué Naturaleza
convida al contemplarle,
Para olvidar las penas
que encierra el coraz6n'?
Porque ella es la creadora,
porque á ella hay que admirarle,
Porque ella siro boliza
da voluntad de Dios."
MAXUEL R. MERCADO.
México, .Junio 25 de 1906.

INCENDIO EN CHIHl.'AHUA.

Aspecto de las bodegas del Fen·ocarri(Centi·al, cuando eran devoradas por el fuego.
Fotografía de Ignacio M, Chávez. Chihuahua,

•

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