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NuM. 28

NOSTALGIA.
Estudio~fotográfico del artista Emilio Lauge. -!?lateros, x.

�- 355 SobresaJieron una obertura de Wagner,
mae,tro8 c11n/11f'ei;; el Murmullo del Bos/JJB dela6pera Sigf,'ido, clel mismo composiqoe la Sinfonía r, de Beethoven, una de las
producci?1~es, ~egú.n los enten~idos,
4eese ilostre mus1co a quien, eon razon, el
IIIIJldo entero ha concedido la palma de la

:iié

Mal principio de mes.

se de vehículos automóviles; disposición que
va haciéndose muy necesaria.

Junio concluyó sin que en sus últimos días
se verificara acontecimiento de interés, si no Bodas.
es la celebración del día de San Pedro y San
Pablo, que pas6 con sus acostumbradas soHan sido las páginas Josa de la semana.
lemnes ceremonias religiosas.
¡Y qué difícil es asistir á una ceremonia
Una de las cosas profanas más notables de nupcial sin conmoverse religiosamente!
ese día, fueron los festejos efectuadus en la
El matrimonio cristiano tiene fases encanColoni._a de San Pedro de los Pinos, que mm- tadoras, que nada puede igualar.
ca deja pasar sin ellos el día de su santo paLa ley no podrá nunca dar al matrimonio
trono.
esa solemnidad que da la Iglesia. Esta forma
Y. así ha llegado Julio, mes que empieza su nu¡o que confirma la ofrenda del sacrifimal, porque en los pocos días que van de él cio piadoso y en el que pone el sello la bense han registrado ya varios suicidios, pues la dición del sacerdote; son testigos los ángeles
trágica manía sigue extendiéndose, y no po- del cielo y la ratifica el Padre celestial.
cos accidentes desgraciados, entre otros el
Bien se vé cuán propio es que en el acto.
automovilístico que ha &lt;lejado en gravísimo de los esponsales, al ofrecerse el uno al otro
estado al estimable joven Don Francisco de
Landa y Buch, perteneciente á una de las
más distinguidas familias de la sociedad de
México: á la que, como era natural, mucho
.
ha conmovido el triste suceso.
He aquí lo que ocurrió:
A eso del medio día del lunes caminaba
con cierta velocidad por la calle de Patoni el
joven Landa guiando un motociclo, cuando
en sentido cmitrario venía un automóvil dirigido por el chcwj/&lt;'1,,. Rfarral; sin que hasta
ahora haya quedado. explicada satisfactoriamente la causa de lo que sucedió. el caso fué
que ambos.vehículos chocaron, quedando el
guía del motociclo bajo las ruedas del nlllo.
Cuando se acercaron algunas personas para auxiliar al lastimado, éste había perdido
el sentido, presentaba una gran herida en el
cráneo, por donde, así como por 1as narices,
manaba sangre en abundancia, y además se
veía que en todo el cuerpo había recibido
dafios 'de consideración.
Inmediatamente se Je llevó á una botica
de la misma calle, don.de fué examinado; peSR. LIC. DON EMILIÓ PIMENTEL.
ro, como el estado que guardaba Francisco
Reelecto Gobernador del Estado de Oaxaca.
era gravísimo, se le transladó con grandes
cuidados á la casa del seflor Don Ramón Alcázar, situada cerca del lugar del accidente, para siempre amor y fidelidad, al corn;tituiry de allí, á su domicilio de la calle de Li- se en vínculo indisoluble, presida en momento tan sublime y decisivo algo más que
verpool.
Los facultativos que desde luego se encar- el mutuo consentimiento y las fórmulas de
garon de su curación, han manifestado pocas un mero contrato; y en esta parte, á la Iglesia
esperanzas· de salvarlo, lo cual hace suponer cat61ica pertenece el gran bien de disponer á
la triste situación en que se hallan sus afligi- los contrayentes á solicitar los auxilios de la
dos p¡i.dres y demás miembros de la familia. Divinidad para hacer después de la felicidad
De las averiguaciones practicadas hasta y ventura de su unión ele alma y cuerpo duhoy, aparcJce como causante del accidente la rante la vida, que aprovechen las gracias que
le son tan necesarias, y que dipensa el Samisma víctima.
cramento
recibido.
El joven Francisco Landa y un primo
Es
necesario
siempre que el soplo de Dios
suyo, tenían dos motociclos .que usaban muy
á menudo. Ultimamente, según hemos sa- agite los azahares del cabello. Decía hace
bido, se le rompió al del primero uno de los tiempo un escritor: no puede ser el hogar
dos frenos que sirven para detenerlos y pa- bueno, si no ha tenido el templo por vestísado poco tiempo el otro. Su primo y al- bulo. Y es verdad.
gunas otras personas hicieron ver á Francis- · No se destierre á Dios del matrimonio. ya
co el peligro que corría al usar así su máqui- que fué El quien lo instituyó en un princina pero él contestaba siempre que no había pio, y de conformidad con su sabiduría, no
qu~ temer pues tenía conciencia de dominar lo abandonó al capricho de la casualidad
su vehículo, y además creía que, dado el ca- después de la creación del hombre ·á su imaso, le podría detener con los pies, lo cual, á gen y semejanza. No ignorando que el amor
pesar de haberlo logrado otras veces, no pu- es lo verdadero de la vida que hierve en las
do hacer desgraciadamente al encontrarse entrañas de la humanidad; nó ignorando que
éste dP-bía ó conducir el mundo á un apogeo
con el automóvil que le arrolló.
Lo sucedido parece que dará motivo á las ó arrastrarlo rápidamente al sensualismo; veautoridades para reglamentar la velocidad ló sobre su obra y unió con sus pro1&gt;ias macon que deben caminar en la ciudad toda cla- nos al hombre y á la mujer que había crea-

-

..

..

do ; y procedió á ello con una solemnidad de
que la Biblia nos da idea.
Por todo eso es que nada hay como la
alianza de dos esposos cristianos unidos en
una misma esperanza, en un mismo deseo
en una misma regla de conducta y en un~
misma dependencia.
Don Severo Catalina decía: Casarse es dar
la mitad de su alma y tomar otra mitad; si
ambas mitades se adaptan exactamente, he
ahí el Paraíso.

~te él estréllase el escritor de más porllll(JSll imaginación, así como se declara
yeacldo cuando hay que pintar uno de esos
táculos en que la naturaleza ostenta sus
::; para ello necesi.tar~a tintas ?e color~s,
espresiones en· que s1qmera pudiese copiar
dllvaguísimas mezclas ?e. las luce;&lt;; que se
fulMlen, retratar esos pa1saJes que a lo lejos
ae,íuman entre flores y rayos de sol; para
deberla tener el don de aprisionar en
;JUSliD~ la armonía, de hacer que cada una

*"ª

de sus palabras cantara y se desprendiera del
p~pel en fugaces melodías, y en sonoras y en
vibrantes notas que reprodujeran en pequeño
la grandeza de lo descrito.
Wagner y Beethoven siempre tendrán seres que los busquen, que les pidan sus ricos
legados para disfrutar de ellos.
Innecesario es hablar aquí de otros puntos
referentes á esas audiciones· todos han sido
tratados á su tiempo y no n~cesitamos, por lo
~1;to, renovar aquí. el merecido elogio que se
d10 en nuestro d1ano á todos los artistas que
en l?s conciertos han tomado parte.
Solo ~ay que lamentar que el director de
los conciertos, el Maestro Meneses no se haya ª?ordado para nada de los co:iipositores
mexicanos.
Agustín Agüeros.

*
*
*
Estas reflexiones me hacía el miércoles en

la iglesia de Jesús María, mientras el sacerdote bendecía á la Srita. Concepción de la
Fuente y á Rafael Rodríguez, que unidos estaban ya por su puro y mutuo amor.
Los cirios chispeaban alegremente y la orquesta poblaba de tiernas melodías las grandes bovedas, en tanto que los contrayentes
radiaban felicidad envidiable.

***
Días después1 una nueva ceremonia nupcial vino á constituir brillante nota: En la
capilla de Santa Teresa, se unieron en matrimonio, el viernes, la Srita. Asunción Solares y el Lic. Manuel Septién y Co~fo.
La ceremonia fué, como son todas las semejantes, conmovedora. Cuando los novios, con
recogimientp religioso, oraban, arrodillados
en sus reclinatorios afelpados, parecíame
como que Dios formaba un sagrario de alas
de ángel á .aquellos dos espíritus que se confundían en uno solo, á aquellos dos corazones que se elevaban á El por amor.
Y después, en la Sacristía, fuimos todos
los invitados á desear felici&lt;lades á loR nuevos desposados, como lo habíamos hecho
con Conchita y Rafael. ..... ¡Qué locura!. ....
¿Quién desea estrellas para el cielo, ni flores
para el campo?
Los conciertos Meneses.

Los dos últimos conciertos del Arbeu, uno
la tarde ·del domingo y otro la noche de anteayer, superaron con mucho el éxito artístico
que habían proporcionado las anteriores au·
diciones, al magnífico-que no otro título
merece-cuerpo de prófesores y cantantes
qué dirige Don Carlos Meneses.
El que estu escribe, es profano en el~,
pero adorador entusiasta de la buena m~s1·
ea; escápanselc muchas de sus bellezas, p1er·
de muchos de sus detalles, pero lo ·que per·
cibe, lo que &lt;1ueda es bastante para darle esa ·
misteriosa sensación de lo sublime.
No me corresponde hacer crónica de esos
conciertos; cumplió esa misión persona designada especialmente para el caso, per? como deben registrarse aquí las impres10nes
de los sucesos de la semana, hay que tr~ns·
cribir la recibida en el ánimo del cromsta
con la asistencia á esas audiciones, impre·
sión qué, como una última y tenue vibra?i6n,
llega al oído despertando en la memoria .el
espectáculo presenciado.
El programa se compuso como ~i~mpre de
piezas escogidísimas, de compos1c10nes de
esas que es preciso no perder nota,.Pues cada
una trae consigo un encanto, y umdas todas
producen uno de esos conjuntos que en vano
se querrían describir.

reelección significa que no quedará trunca la
obra emprendida, que promete beneficios mayores que los ya hechos; que no quedará esbozado el programa que, sin duda alguna
desarrollará en buena hora; las decantadas l
quezas regionales, hasta poco ha en poten- ,
cial, é intangi~les para todos. ' .
El seüor Licenciado Pimentel, al responder
á los manifestantes, se limitó á ofrecer sencillamente que cumpliría con su deber.
Esta es una gran promesa, harto espinosa
de mantener y que á fuerza de ser falseada
ha llegado á ser trivial y sin valor; pero que
en los labios de quien ha probado ser generoso pagador en materia de ofrecimientos
tiene un valor euepcional, esto es el qu~
siempre debería tener.
'
Porque lo verdaderamente notable de este
acontecimiento y lo que lo aparta y distingue
de ~odos los de su género, qu~ año por año
registra la prensa, es que las manifestaciones
de regocijo por la reelección del señor Pimentel y las demostraciones de afecto hacia él
no se dirigen al gobernante futuro que aú~
es .una incógnita administrativa, so~ial y palít1ca; tampoco las inspira el interés personaNUESTROS LITERATOS

"Cuauhtemoc," de Don Tomás Domlnguez lllanes.

la preciso que alguien despertara &lt;le su
Wundo sueño á l~s dormi~os y los ~icif)se
'8&amp;lar á nuestra vista, ataviados genttlmen:Jecon las galas de la poesía. Preciso era que
;tlgono, pi.aosamente, mostrase en forma ac'ble, las supremas altiveces de aquella rade bronce, cuya más alta representación
88!l en Cuauhtemoc. Si todos los pueeirilizados de la tierra han transladado
podes figuras á la escena, ¿por qué nosmás necesitados que ellqs &lt;le acudirá
~ luego se verá por c¡ué Jo denomiasi-110 lo habíamos hecho? ¿Nos faltaban
ello,...poetas ó héroes? Ni una ni otra
; sobraba indiferencia. Pero no indife. haci~ el pasado, sino hacia el presen'i. i.-08 artistas, cultores de la belleza tieobligación ile educar, aceptada esta paen su término más amplio. Nuestros
. nuestros músicos aman núestra vieja
mas su amor -que no es estéril
~mente porque no puede haber amor
111 • -se apaga. en ellos mismos, no lo
en, no lo avivan y por lo tanto no tie~dores que calienten y que iluminen.
.verdad es, que mucha falta hace una
i6n intensa en las obscuridades de
tierebros de las nueve décimas partes de
compatriota&lt;;. Recurso no ha mu' llamé al hecho de llevar ¡l tablado á
seres ,Y .ciertas cosas, y recurso es. In.a_ le Yfac1l como es el teatro nada tieuaextra·~o que sea en cierto modo
' ya una
. rle mtrmcados p~ic?logismos, ó ya se
rta en un buen domme que enseüe pay sugestivamente, aunque sea á bro-

LA REELECCION
DEL

Gobernador de Oaxaca

---

Grandea man1'festaciones
.
..
de regoc1Jo.

d6nEl teJ&amp;....f
~111 o ha dado cuenta de la reelec~0~nánime, del señor Licenciado
lllricuand ente}, para el período que termidel Grito dO se celebre el primer Centenario
Alienas e Dolores.
se extendió la noticia en la capital

chazos, la primera cartilla tle lectura. Si todo. el mundo supiese hi::;toria, yo sería el
pnr.uero en protestar y condenar las osadías
de las resurrecciones de los grandes hechos.
¿Será osado el señor Domínouez Illanes al
«teatralizar" la figura de Cua~htemoc? Evidentemente que osado foé, pero con éxito.
Tomó el asunto con carifio y supo con su talen~~ bordar en sonoros versos, una epopeya.
Evitó el escollo de presentarnos un Cuauhtemoe casero, escollo muy difícil de sortear
pues entre las bambalinas, limitados en es~
trecho espaci~, con luces eléctricas, con pinturas y cerqmta de nosotros-la distancia
agranda-los héroes se achican y se vuelven
de confianza tanta, que casi los recibimos en
bata y les damos palmaditas en la espalda.
¿Que la obra tiene efectismos? Pues es natural. Estos no son si.no h~jos del mismo asunto, efectista ya en sí. El autor escogió una
figura de a.lto relieve en 6.\.1 expresión más
hiriente, que es la del color. Hidalgo en escena no hubiera resultado como el Cuauhtemoc. El uno viste traje negro y el otro ostenta chillante policromía en telas y plumas·
uno es altivo y fiero, el otro es un filósofo'.
Para impresionar, el primero no tiene más
que sus canas y su testa pensadora, el segundo agita su melena hirsuta é irgue su cobrizo cuerpo. Hidalgo no habla: predica, diserta. Tampoco Cuauhtemoc habla: apostrofa y ruge: Ambos. son d~erentes y son iguales. Les iguala la mmens1dad de sus ideales.
RA1IÓ~ RIVEROLL.

de ese Estado, el contento general estalló en
una manifestación tanto más imponente y
significativa, cuanto que fué improvisada y
tuvo el alto valor de los movimientos sinceros y espontáneos del alma popular.
La Eociedad entera de Oaxaca, pobres y ri. cos, intelectuales y analfabetas, propietarios
industriales, capitalistas, etc., etc., en demo~
crática unión con obreros, empleados y menestrales, allá fueron todos, más que á felicitar al señor Pimentel, á felicitarse por el ase·
guramiento de la situación actual y por la segura realización del porvenir halagüeño que
al .fin se entrevé para el Estado, porque la

DON TOMAS DOMINGUEZ ILLANES,

Autor del drama histórico "Cuaubtemoc," estrenado la pasada semana
con rran éxito, por la compañia F4bregas,Cardooa.

lísimo, el temor de lo que se pueda perder
con el cambio de gobierno ó la esperanza de
l?s favores qu__e este cambio pueda traer consigo.
Todo lo contrario: en esta vez se ha celebrado l~ afirmación de una política conocida y ~stimada en mucho, por la amplitud de
sus muas, lo certero de sus cálculos y lo fe.
cundo de sus resultados.
Las ~mbiciones particulares de un grupo
d~ buro?ratas no so~ capaces de producir mamfestac10nes como esta; se necesita que el interés colectivo de todo un pueblo entre en
acción para producirlas.

La electricidad alimenta el sistema nervioso.
El uso ~P. la electricidad para los que llevan una vida sedentaria, es el ejercicio físico
más cómodo y necesario.
Cuando te fatigues, no te desabrigues.
Los hijos pagan desórdenes de los padres.
Las enfermedades crónicas necesitan un
'
tratamiento crónico.
Poca medicina y mucha higiene son los
secretos de una vida larga y dichos~.
Donde no entran la luz ni el aire entra el
médico seguido.
'

�- 357 -

- 356PLANA DE ARTE

A:'~E&lt;'TO
.\L :-.\l.lR Fl. fl:F. \ ltEG[P

~rrnA nr:

n.: L.\ r~T \ i'l.-1\ PE \".\Ll ..\llt ll.11).

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1.0,- Ax 1,r.:11-:,.:

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DE Y ,11.1..\ D&lt;tl.lll ,

,Í. L.\ J.U:(:.1r,.\ DI:!. Tlif::&gt; 1:r;-1;r11.

EL SU EÑO

EN LA ALTURA

DE

F RAY A NGELIC O .

-¡Oh! sublime panorama!
- ¿No ves que abajo te aclama
Y ensalza la muchedumbre? .

--¡C'uán áspero es el camino!
- Sube, sube, que la tarde
Va á morir.
- El torbellino
Me agobia.
- Y si es tu destino
Luchar ...... ¿qué intentas? ¡ Cobarde!

-Sí, y arriba el trueno estalla
Y el águila me contempla ......
¡Dios está aquí!
-Calla, calla
Y en el infinito templa
Tu sed.
- ¡Oh lucha! ¡Oh batalla!

El vértigo se apodera
Del coraz6n.
-Sube, sube!
- Ten piedad ...... espera ... ... espera ..... .
¡Valor!
-En la obscura esfera
El rayo rompe la nube.
-Sube, sube!
-Es imposible!. .....
-Mira que la noche avanza!
-Puede ser ; pero la horrible
Tempestad .... .... .

- Eternizar tu memoria
En el mundo fué convenio
Que con Dios hice.
¡Victoria!
- Mas tú ... ... ¿quién eres?
-¡La Gloria!
-¿Y yo'? ........ .
- ¿No atinas? ¡El Genio!
.JuL!O FLOREZ.

-¡Ten confianza
Que vas á ver lo invisible!
-Pero por qué, tentadora
Visi6n, eterna, me impulsas
En este abismo?
-Ya es hora!. .. .. .
J unta las manos convulsas
Que está brillando la aurora!
-¡Oh sí! Ya su luz derrama
El sol.
- Estás en la cumbre!

A LEONOR
(EN SU ALBtJM)

Pues 9uieres en versos, leuguaje de flores,
que escnba en tu álbum cantando á una flor
6 sea á tí misma, si faltan colores
'
y luz á mi pluma, perdona Leonor.
Ha dicho un poeta, no sé cual sería
y si él ~o lo dijo, soy yo, y es igual, '
que á mñas y á flores cantar debería
tan s6lo quien pulse laúd de cristal.

Y al fin, geniecillos del cielo hechi
cual son en la tierra la niña y la ttor,
en tanto que existan melifluos jilgueros,
no faltan ni buscan más dülee cantor.
Escaso el idioma, la musa indiscreta,
cobarde el acento: ¿qué tono ensayar?
¿,qué voz y qué notas? .. . Lo ha dicho el poeta:
¡A niñas 6 flores no debo cantar!

i' 'lt 1,1

l.,,

\ 1 1• ,'I: , ll ¡"\\'GC\S.

Y 1 1 ' .

.1 . l.\ 1 1, l \ • . f ,.: 1 . \ ! 1 l

.\ l..\, .\l J• •1:11&gt; 11•1-'" l&gt;LI, ! ,.:\•!\ 11,.

No debo, y no canto; que hacerlo, &amp;elÍ&amp;,
cantando á la niñ~, cantar á la flor.
Recoge ya el álbum, Leonor, ¡algún día
vendrá quien sin li¡a te cante mejor!

FEMINA
¿,Qué culpa tuve, si con ser tu amante,
fuí, cruel amor mío,
Si la noche era obscura, intenso el frío,
Y vino el sueño y me venci6 al instante?. ·
Si culpa tuve, vuelve á mí el semblantei
No indiferente, no con ceño impío
De mí lo apartes; tu perd6n ansío,
Torna por mí, te seguiré anhelante.
Ve la inquietud con que te espero y llamO·
Soy débil, soy mujer, no me acongojes
Dímelo y presto volaré al reclamo.... ··
Mas de tu coraz6n no, no me arrojes,
Que con toda mi alma vo te amo
Y me duele en el alma.que te enojes.
A la cita no

ENRic¡u(FERN ANDEZ~GRANAD&lt;i

u H1 \

Ecos del matrimonio del R ey de E spañ a.

�- 358-

E N EL T IVOLI DEL E L ISEO.-El señor Presidente de l a República, los señor es Ministros de Estado, el señor Embajador
A mericano y u n g r u p o de distingui das damas, presenciando los "saltos" desde l a Tlrbuna d e h onor.

dicionales del protectorado francés, la coronaci6n de Sisowatb, con la imposici6n de las
insignias del poder y la investidura de sobeEL REY DE CAMBODJA rano hechas á nombre de Francia por el Gobernador General de Indo-China, .M. Beau.
Esta ceremonia fué hecha con toda la pomSu coronación.-Viaje á Francia.
pa oficial asiática; pero, no obstante, no lleg6
Ultimamente, á principios del pasado mes á igualar en esplendor á la gran procesión
de Junio, estuvo en Francia el Rey de Cam- pintoresca y fantástica que se organizó para
bodja, Sisowatb. Unos días antes de embar- el día siguiente. A través de una gran cantidad de sus respetuosos súbditos, Sisowath
recorri6 la ciudad, escoltado por príncipes,
ministros, mandarines, etc., y ha cien do uso:
primero, de una litera que se lleva á hombros y que sólo usan en Asia las personas de
alta esfera; después en un carro semejante ít
los que en )léxico Hamamos alegóricos, y por
último, en un soberbio elefante ricamente
enjaezado, montando el cual hizo su entrada
en Palacio.
:~· •
A C TUA L I D A D ES E X TRA NJER AS

pasar revista en el Nuevo Peterhoff á dai
gimientos que volvían de Extremo Ori
y el Emperador Nicolás resolvió llevar
sigo ásu hijito, quien asisti6 á toda la re ·
En nuestro grabado se ve al Czarevilcli

Educación imperial.-EI Czarevitch pasa
-su primera revista.
LAS PIESTAS_DE LA COLONIA AMERICANA,-La tribuna de honor.

carse en Saig6n con direcci6n á Europa, viaje que emprendi6 el 10 de Mayo, se celebraron en Pnom-Penh, la capital de su reino,
solemnes ceremonias con motivo de su exaltaci6n al trono.
El 27 de Abril tuvo lugar, en la sala del
Trono de su Palacio, y conforme á los ritos
religiosos del culto budista y á. las reglas tra-

El Gran Duque Alejandro Nicolaevitch,
presunto heredero de la corona de los czares,
cuenta en la actualidad s6lo dos años dos
meses de nacido, y no obstante su corta edad,
obsérvanse ya ciertas fórmulas en la educaci6n imperial de ese nifiito, á quien sabe Dios
qué porvenir le espera, pues su mañana como Soberano no está bien asegurado.
El 29 de Mayo último, el Czar tenía que

una victoria entre los Emperadores ro-.
cuyo paso saludaban los oficiales dem'8
graduación, se inclinaban muchas &lt;1
venerables y las más humildes se deseu.
el Czarevitch ha pasado, pues, su P
revista.

�- 36o ECOS DEL MATRIMONIO DEL REY DE ESPANA.

La Reina sale de su alojamiento para tomar la carma que la condujo al Templo de San Jerónimo.

NIDOS Y SUEÑOS
Hube de esperar á que la alegre bandada
de avecillas se dispersara, sorprendida por
el ruido de la piedra, y el ramaje de árbol
permaneciera. inm6vil, pues temblaba todavía, agitado por violentos aleteos y derramando una lluvia de hojas blancas sobre la
linfa del arroyo.
Entonces, tan ágilmente como pude, é
hincando mis dedos á manera de garras en
la dura corteza, trepé por el tronco basta llegar á la copa, y, de rama en rama, llegué
al lugar anhelado, en torno del cual mis sueños batirían las alas, cantando también como el cortejo fugitivo.

·de los polluelos, que descansaban sus cabecitas implumes. en la orilla rlel nido y me
miraban de hito en hito, con sus ojos pequeños y fulgurantes, como cuPntas de chaquira.
Y hablaron así:
- ¿Cómo te atreviste á profanar-me decía
el árbol estremeciendo sus ramas, para que
las hojas agitadas diesen el sonido á su vozel más umbroso y elevado sitio de mi copa,
á donde guardo el más amado de mis nidos?
¿No sabes que la ~elicia de los árboles en
Primavera es llamará las aves, incitándolas
con nuestro follaje tupido y reluciente, para
que vengan á abrigarse con nosotros y con. vertirno~, con sus alegres "fermatas, " en
armoniosos instrumentos del gran concierto
de los bosques? Mira,-murmuró elálamo en

ECOS DEL

MATRIMONIO

DEL

REY

tono de consejo-el sol está prbximo á esconderse; el cielo·se ha manchauo por Ocaso con
tintes rojizos, y por Oriente despliega su bandera de azul profundo con heráldicas de plata; el aura de la noche desató ya las alas húmedas, y corno va hasta el confín lejano para despertar á los silfos, cierra, de paso los
cálices de ias flores. ¿No has oído los &lt;iltimos preludios del concierto? ...... ¿no escuchas que estos son los postreros compases del
c.apricho brillante de la selva? Déjame tranquilo; quiero descansar arrullado por esas notas débiles y murientes; desciende hasta la
nrena del suelo, y verás cómo las aves que
ahora giran en torno mío, cantando impaciente~ y ,sor~rendi~as poi: tu presoncia, penetraran a m1 ramaJe, rápidas, como un collar desgranado sobre una copa.
¡.Anda! El Invierno está próximo á su primer aliento, voy á dejar mi manto de racimos pomposos, y en este tiempo pasaré las
noches oyendo sólo á las aguas del arroyo
que en estos días ¡,e quejan mucho: ¡qué frío!
¡qué frío!. .... ¡Anda! Tú estás al fin de la juventud, conw yo al fin de la Primavera¡
abrigas ilusiones, como yo aves, y como me
espera el viento adormecido para que le hable en el idioma de mis pájaros, te espera la
pensativa muchacha, recli.nada en el alféizar
de la ventana, para que le digas cosas vagas,
tristes, extrañas y dulces.
Obscurecía, y el árbol me dijo quedo:
-Joven romántico: vete, parte¡ ¿áquéves
tanto un nido? ¿en qué pi.enEas? Te aguarda
la calle silenciosa: el hueco sombrío de la tapia; el marco luminoso del abierto balc6n; ~
forma diáfana-blanca en la luz, como la vi·
si6n del poeta¡-la estrofa pensada. enlama-

.... . . .. __.,..-'

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DE ESPANA.

l..\~ Al'T•;l! tn.\ lll·'.~ \' H

l'l'l;I.J('(l

!••)!! \'ITO!tL\,

Otro de les regios salones del mismo Palacio.

Sala del Trono del R.eal Palacln de Madrid,

Allí estaba el nido; los rayos del sol resbalaban de hoja en hoja y penetraban hasta él;
chispeaban en los bordes las pajillas, semejando una maraña de hilos de oro suspendida del ramaje y acariciada por el fresco aire
de la tarde.
·
¡Un nido! ¿Quién no se detiene á pensar,
siquiera unos instantes, ante ese hogar agreste, desde donde las aves ¡,aludan á la aurora
y á donde vuelven á recogerse y pían tristemente, cuando el cielo se obscurece y las
misteriosas manos de los ángeles comieuzan
á encender las estrellas?
Yo, pobre muchacho, lleno ele alegres fantasías y de tristes ensueños, corté los lazos
de la realidad, á que mi imaginación estaba
sujeta, y comencé á elevarme, pono á poco,
hacia el mundo de lo maravilloso.
Y el espíritu de Andersen, conocedor de
los rumores de la Naturaleza, sopló á mi
oído, como avezado intérprete, las quejas del
álamo incitado á hablar por el viento, la
eterna charla del arroyo, los gritos de los pá·
juros que ¡,asaban, y el infantil tartamudeo

ECOS DEL ULTIMO ATENTADO ANARQUISTA,

jestad de la noche¡ los besos mudos enviados
en la punta de los dedos.
-¡Ah!-murmuraba mientras yo descen~ía
-me complacen tus nostaJgias, tus confusiones y tus melancolías¡ antes que vuel\'ii In
nieve, torna á ver mi ni.do. ¿Ycrdad que es
muy hermoso abrigar alas?
.
Cuando hube tocado el suelo, me encam1·
né á lo largo de la margen del arroyo, cuyas
aguas arrastraban ya algunas estrellas.
.
Y los tropeles de ondas inquietas, en~abr1·
tados aquí y allá, no cesaban de rep~tmne:
-Corre vuela· como nosotras, npr1sa; la
ventana s~ ha abierto, el ángel ha aparecid_o,
y el cielo azul, sereno, transparente, ~e d1s·
pone Íl recoger vuestros juramentos.

- - - ---·- - ---;--

DON JOSE NAKENS, periodista madrlleiío que ocultó en la redac:clóq
de su periódico, 0 EI Motln," 7 favoreció ca su lu1a i Morrals.

-En la comedia de la vida, el apunt.ador
es el amor propio.
-Es preferible mal gastar el dinero y no
el tiempo ; el dinero puede recuperarse, el
tiempo no.

•
ECOS DBL MATR.IMONIO DEL REY DE ESPAÑA

�•

.,
EL REY DE CAMBODJA EN MARSELLA.- S M. pasea por las calles de la ciudad.

Siempre la Providencia.

-Cierto que en las grandea poblaciones te
nemos que luC"har con la perversidad de cos
tumbres¡ pero son n ás graneles los esfuerzoque hacemos en los pueblos para vencer la
ignorancia, que lleva aparejada la superstici6n
y el fanatismo.
1

Acompañando á una familia, en cuya cm,a
desempeñaba yo el destino de secretario, llegué de Madrid á una aldea de Asturias. Iban
á tomar bafi.os de mar, y tenían alquilada
una casa crrca de él. La dificultad de hacer
conocimiento con aquella gente, en su ma·
yoría pescadores, y la mucha distancia de la
poblaci6n, hicieron que á los pocos días me
aburriera soberanamente. Nunca como entonces eché de menos la compañía de una
buena amistad.
Mi única distracci6n, aparte de mis ocupaciones, era contemplar el hermoso paisaje
que de ,d e la Yentana de mi cuarto se descubría, 6 sentarme sobre alguna empinada y alta roca donde viera las olas estrellarse bajo
mis pies. En esta posici6n un anochecer me
qu•edé dormido, y si una persona caritativa,
advirtiendo mi temeridad, no me despertara,
hubiéralo hecho en las profundas y amargas
aguas de aquel abismo. Quien-tan gran favor me hizo era el cura ele] lugar, hombre en
aquel entonces como de treinta y seis años,
pequeño de cuerpo, moreno y enjuto de ros·
tro, de ojos negros, chiquitos, vivarachos, y
de boca grande sobre hermosa dentadma. _No
carecía de ilustraci6n, y sabía llevar con cierto aire majes.tuoso su vieja y limpia, ropa tt~lar. Después de manifestarle cuán reconocido le quedaba, me dijo:
-So \' yo el que agradezco á Dios se haya
acordado de mí para librar á usted de una
muerte seg_ura.
-Médicos del alma son los sacerdotes, mas
ahora ha sido usted también conmigo médico de1 cuerpo.
-Es verdP.d · esa es nuE!stra misión augusta, y, desgraci~damente, no reconocida por
todos.
-A los sencillos habitantes de esta pequeiía aldea no será á usted tan difícil encarrilarlos por el camino de la verdad.

-Difícil ha de ser á ustedes curar ~
1
enferm.edades del alma.
-Tanto como al médico evitar la enfe
dad reinante de las viru_elas por la higie:
estas gentes, y que ha sido motivo deqne
conozca á usted.
yo
-¿C6mo? ¿'Cn mal ha llegado á sercaUSa
de un bien'?
-Hijo mío-repuso el sacerdote -obra
ele Dios es la naturaleza y todo cuanto' exi~te
:Xo verá usted, entre las infinitas variedad~
que ella encierra, el trazo de una·recta· d~
mismo modo quiere su voluntad sobe~na
guiar {1 la humanidad por medio de evolucio,
nes que, semejantes á las olas de ese grandio,
so océano, subiendo unas veces y bajando
otras, 6 van á romperse en las duras deshaciéndose en copos de blanca ·espuma 6
ya en suaves ondulaciones van decrecien'do
lánguidamente hasta besar las arenas de la
playa. 'Cn fin, como usted bien sabe tiene
ese movimiento, tan elemental, que i cuaJ.
quiera se le alcanza; un fin tienen también
el nacer y el morir, la alegría y el dolor la
riqueza y la miseria, el batallar y el ll08i~·
y en este incesante movimiento, ¿quién q~
sepa elevar su alma con los vuelos de la imaginaci6n, quién se atreve á la horrible blasfemia de pensar d6nde está el mal de tckloesto ni señalar d6nde es el bien? La vida es la
lucha, la inercia e3 la muerte; el que más y
mejor luche está más cerca del cielo, sientt
más cerca de sí á Dios. Ahora diré á UBtlil
el motivo de haberle encontrado en est.e sitio
que no frecuento. Salía yo de paseo á las
cuatro de esta tarde, cuando me dieron avis,
de que en un caserío lejano, una enferma necesitaba los auxilios espirituales; fuí ácumplir
mi debflr1 y al regresar á la igleEia me pareci6 más conveniente venir aquí, por estar
cerca mi casa y pr6xima la horade reoo. germe.
-¿Luego esa enferma padece la viruela?
-Sí, señor; escuche usted: Hace 111IOI
días una pobre niña pedía limosna de á
en c~sa para comprar la medicina queelimdico recet6 á su anciano padre: llegó á U1111
y la dueña de ella, viuda con dos hijas, maa-

Tres miembros

del sirvlclo real llevaodo la escupidera, la copa del
vioo y la espad1 de f, M. Slsowath.

,ló ú é.,tas le Ikvasen algún socorr,). L'l mayor fué, y ei-Ü Lmenn; la otm no obecleci6, y
está agonizando.
-¿Es muy joven?
-Apenas conlar(t diedoch:l aiios. Unos
cinco hace que mmió su padre, dejando á las
tres una regular fortuna ganada en América
á fuerza de trabajo y privaciones. Era estimada de las gentes por su angelical carácter.
Los sacerdotes entendemos la belleza espiritual más que la sensorial; con todo, diré á
usted que se sentía cierta complacencia admirando la singular belleza de la chica.
Acompañé al cura á su casa, y discurriendo en lo que me había dicho, yo me fuí á la
mía.
El día siguiente fué espléndido de luz, rico
de color, y aquellos lindos paisajes se adornaron con sus mejores galas. Caía la tarde.
Los últimos rayos del sol iluminaron tibiamente la superficie de las aguas, y una ligera
brisa, suave como un suspiro amoroso, las
.ondulaba.
Por estrecho senJero que, entre maizales,
conducía rectamente al camposanto, ví aparecer dos hileras de· diminutas luces, que
poco á poco se fueron agrandando hasta que
pude distinguir delante de. ellas un ataúd,
conducido en hombros de cuatro mozos, y
pendiente de él cuatro cintas blancas llerndas
por otras tnntas mozas. Las campanas de la
iglesia, lentamente, anunciaron el fin de una
viiia. El sacerdote, dichas las últimas preces,
vino á saludarme, y señalando con el dedo
índice de la 111ano derecha las alturas, me
dijo:
-Cn alma que subi6 al cielo y que fué
causante de que usted continúe en la tierra.
¡Recemos por ella un Padre nuestro!

FABULAS EN PROSA
EL CUERPO Y LA i'JOMRHA

El cuerpo estaba muy disgustado de la
compañía de la sombra. Caminaba hacia el
Eol, y la sombra le seguía¡ vol vía la espalda
al sol cuando andaba, y la soro bra iba delanV. Se paraba y la sombra también se detenía.
ten día no pudo más, y dijo á la sombra con
tono descortés:

-Retírate de una vez. Quiero estar solo.
-No puedo dejarte: tengo obligaci6n de
ir contigo á donde vayas.
-Me retiraré de tí.
-No lo conseguirás: soy tu compañera de
cadena en este mundo.
-Saldré al sol cuando éste caiga sobre mí
verticalmente desde el cenit.
-Y estaré bajo tus plantas.
- Pasaré siempre en el crepúsculo.
-Y te seguiré disimuladamente rn la pe·
II uni bra.
-Cerraré de noche mis puertas y mi ventana y no encenderé luz en mi alcoba.
-Entonces serás mío por completo y te
estrecharé tan íntimamente, quP. no habrá
un solo punto de tus formas libre ele mi
abrazo.
-Me matarr.
-Y me acostaré al lado ele tu cadá\'cr, ";,'
si te entierran te envokeré en el scpu lcro, y
cuando exhumen tus restos me dividiré en
tantas partes como ellos; y rorlaré con tu
cráneo y haré guardia á tus últimos despojos mientras existan sobre la tierra.
-¿ Y mi alma?
-Esa te abandonará para irse al mundo
de la luz: tú eres esclavo de la sombra.
LA FALSA DELICADEZA.

-¡Sucio! ¿No ves que me estás manchando y me pones perdida?-dijo al rosal la calle enarenada de un jardín.
-¿No te pisan las gentes y no te quejas?
-respondi6 el rosal.-Singular delicadeza la
tuya. Sufres con calma que te manchen con
la suela del calzado, y te ofende que caigan
sobre tí hojas de rosa delicadas y aromáticas.
EL CEREZO.

Cuando Pedro era un chiquillo, le dijo su
abuelo:
-Hoy, que es tu santo, planta un árbol en
la huerta y cuando
seas mayor, te dará
fruto y sombra y será una propiedad.
Perico, que era un
chico obediente,
plant6 un cerezo y
le regaba y cuidaba
con esmero, p e r o
era un desgraciado.
-¿Se sec6 el árbol?
-Al contrario,
prosper6 como nin·
guno ¡ y di6 cerezas
tan ricas q u e e 1
padre del muchacho hizo con ellas El Rey en lo alto de la escalera de
Notre Dame de ta Oarde.
un rega1oal a1caId e:
al año siguiente, Perico no las pudo prob:1r
porque cay6 de soldado: cuando volvi6 á su
pueblo, después d~ roda: por el mundo muchos años era casi un VIeJO, y nunca pudo
evitar qu~ los muchachos se le comieran la
fruta antes de estar madura.
Quiso un año defenderla, y los mozos del
lugar le dieron tal paliza, que quecro baldado para siempre: los mozos que le baldaron,
todos lle,·aban varas del cerezo que plantó.
EL A \'ISl'ERO Y LA COUIE~ A.

EL REV DE CAMBODJA EN MA~SELLA.

EL REY DE CAMBODJA.- Fiestas de la coronación de S. M. Sisowatb.
El Rey pasea en un carro adornado, por la Capital de su reino

0.albaa ca que fueron conducidos de la estación al hotel donde
II hl,e4&amp;roa los danzantes que llevó conslto S. M, Siaowath, ea su
viaje

AniJa{·on las avispas en un corcho de colmena, y revoloteaban sin cernr alrededor, ;•
entraban y salían y defendían su casa &lt;"Omo
hacen las abejas.
-¿Qué os par~ce nu~stra ca"sa?-dijo una
avispa á una abeJa vecma.
-Es de igual construcción y tamaño &lt;1ue
la nuestra; pero, ¿tenéis muchos panales,
cera y miel"?
-¿Qué son cera y miel?
-Son la riqueza que elaboramos con nuestro trabajo.
-~o· nuestra casa está vacía ..... .
-¿Y 'para eso tenéis tanta casa? Yo creo
que os bastaría un agujero.

r

Cuatro de 101 hijos varones de_S. Al. Slsowatb,
Entre el pueblo que produce y el que imíta sin producir, hay la diferencia que entre
el avispero y la colmena.
L.\ BALA Y EL BLAXCO.

-Sí sois perversas y dañinas porinstinto
y gozáis en magullarme-dijo á la bala el
blanco dolorido alzando de mala gana la
bandera que iddicaba el acierto y buena
puntería del tirador.
-¿Qué sería de tí-repuso la aplastada
bala con voz triste-si tuviéramos la mala
intención que nos atribuyes? ¿No sabes que
en las batallas pasamos la mayor parte ent,e
los ejércitos sin hacer ningún daño1 :esistiéndonos á matar? ¿No ves que nos dmgen contra tí, y hacemos todo lo posible por no darte? ::\in nuestra naturaleza pacífica, ¿quedarían muchos hombres? ¿No estarías deshecho?
Y silbaban entre tanto, muchas balas sin
dar nunca en el blanco, pero a cada momento caían ramas heridas, saltaban del suelo
piedras rotas y se desconchaban las paredes.
Ces6 por fin el ejercicio del fuego, sin que
el blanco alzara la bandera por segunda vez.
- ;Te conYences de
tu i~justicia?-le dijo
la bala magullada, ·)

S.

I

EL ~EV SISOWATH EN FRANCIA.
M. vlslla el templo de Ntra. Señora de la Ouarda, en Marsella,

mira cuánto destrozo en todns partes, y qué
intacto te dejan los disparos. Siempre se
han de quejar loa que menos daños sufren.
A nadie respetamos tanto las balas como al
blanco.
JosÉ FER~ANDEZ BRE~fON.

•

La alegría, las tristezas y la c6lera necesitan reposo después de sentirlas, porque consumen mucha fuerza nerviosa.
El uso de los baños de agua fría, prolonga
la vida y evita muchas enfermeda?es.

�ECOS DE LAS

LAS TRES GRACIAS

portándole poco la persona del ahorcado, con
tal que alguien se ahorcara, aceptó el canje,
Allá, en tiempo de enton.ces, un sabio Em- hizo encarcelar al hijo y libertar al padre.
perador di6 la siguiente ley: «A todo extranApenas en el calabozo, el joven dijo á los
jero que viniese á mi corte se le servirá carcelerofl:
un pescado frito; la servidumbre observará
- Saben que antes de morirme tengo derecon cuidado al forastero, que, si después de
haber comido el pescado hasta las espinas, lo cho á pedir tres gracias. Vayan á decir al
voltea para comer el otro lado, deberá ser Emperador que al mommto me mande f.t su.
aprehendido por tan inaudito crimen, y tres hija y á un sacerdote para casarme.
Al Emperador le pareció duro, pero un
días después ahorcado."
Pero la imperial misericordia concedía al Soberano cumple su palabra y no puede viócondenado el derecho de pedir, no siendo la lar las leyes que hace; por otra parte, su hija
·vida, una gracia diaria durante esos tres días se resignaba á ese matrimonio de tres días, y
gracia que sería otorgada al momento.
' como buen padre consintió.
NOTA EXTR A N JERA.

morir contento, que saquen los ojos A los
que vieron á mi padre voltear el pescado.
-Muy bien, dijo el Emperador tu peti ,
ción es muy natural y digna de u~ buen hijo. Que agarren al mayordomo.
-Majestad, no he visto, exclamó muy
apurado el mayordomo; fué el copero.
. Pero éste declaró llora~1d~ que no había
visto nada tampoco, y designo al escanciador
quien á su vez citó al guardián de los vinos~
éste al panadero, que ech6 la culpa al prime;
n.iozo, y así sucesivamente. En definitiva
nadie había visto nada.
'
- Padre, dijo la Princesa: me dirijo á vos
como á un nuevo Salomón: si nadie ha visto
nada, el Conde no es culpable y mi marido
es inocente.
·
La corte comenzó á murmurar, el Emperador frunció el ceño: al oir esto sonrió todos sonrieron.
'
-Sea, pue,; que viva el pícaro inocente.
He mandado colgar ú más de uno que no
había hecho tanto. Pero, en fin, ya que no
está colgado, está cabado.
- Quién sn.be si más tarde este inocente no
eche de menos la horca.

BODAS

REALES.

i
·1i'•;
!;.to

,
...

{
~

EL CARACTER
El carácter es la cualidad más simpática
en el individuo.
Desde que se vive en constante cambio de
opi niones y afectos, es imposible iuspirar
confianza ni aprecio.
.
Quien sostiene hoy una. teoría y la aban·
dona niañana, es muy ligero ó muy tonto.
(1uien ama hoy y olvida mañana, es muy
falso ó muy variable.
Quien cambia á cada instante de manera
de pensar, ¿qué seguridad i11spirarÍI?
Odio á los hombres veletas y no me parecen ni ::;iquiera hombres completos.
Tengo lástima á las mujeres variables que
á cada paso saltan de uno á otro, porque
ellas mismas ultrajan la cualidad mús delicada de su E:exo: la seriedad.
Para st:-r estimado se ha menester perseverancia en la senda que se traz6.
Los grandes caracteres son moles gigantescas que siempre se presentan en el mismo
horizonte, con la misma rigidez de líneas.
Los hombres variables son como la ola:
siempre pérfida y carr.biante.
Desconfiad de la mujer variable.
Desconfiad del hombre sin palabra.
CAHLOS

SAO~.\.

SONETO
Los dos

ENTRE SOBERANOS -Visita del Emperador de Alemn'a á Francisco José, hecha del 6 a.l 7 de J unio último.
r ·upos (el grabado lo forman el Emperador Guillermo II y la Condé"Sa de Wedel, esposa del Embajador de Alemania
en la corte de Viena, y el Bmperador de Austria y Rey de Huagrla, con una distinguida dama de la corle
en grata conversac16n

Habían sido víctimas de ese capricho imEl segundo día, pidi6 el tesoro imperial.
perial varias personas, cuando llega á la cor- La petición era tan indiscreta como la de la
te un Conde acompañado de su hijo.
YÍspera, pero ¿c6mo negar algo al que al día
~e hizo una brillante acogida á los distin- signisnte va á ser colgado'?
guidos huéspedes, y en cumplimiento de la
El Emperador mandó, pues, su dinero v
ley imperial, se sirvió á cada uno de ellos, alhajas al joven, que inmediatamente lo disen medio de la comida, un magnífico pez tribuyó entre1os cortesanos, y como ya en ese
tiempo había en la corte gentes que tenían
frito.
Padre é hijo lo comieron con el mejor ape- la debilidad de gastar el dinero, todos empetito, pe1 o al llegará las espinas, el Conde vol- zaron á interesarse por un joven tan bien
teó el pez fatal. Aprehendido desde luego educado. Al tercer día, el Emperador que
por la servidumbre, fué arrastrado• los pies había dcrmido mal, fué personalment~ á ver
del Emperador, que inmediatamente lo con- al condenado.
- Pídeme la tercera gracia para concedérteden6 á muerte.
Fué tanto el dolor del joven, que suplic6 la y mandarte colgar inmediatamente, poral Emperador lo hiciese morir en lugar de su que tus exigencias comienzan á cansarme.
-Señor, pido como última gracia para
padre; el Soberano, siendo magnánimo é im-

A LA NIÑA AUROR A JUNC O VOICiT

Quien dice Aurora dice reventazón de flores,
efluvio de perfumes, sonrisa de paisajes,
murmullo de fontanas, fulgencia de celajes,
ruptura de arco-iris, desgrane de colores.
Quien dice A urora dice nacientes resplandores,
aurirrosadas perlas, idílicos boscajes,
abanieantes auras, susurro de frondajes,
arrullo de palomas, trinar de ruiseñor es.
Y pues eres Aurora y eres rubia y rosada
cual aquella que rige la piafante cua driga
que á galope conduce su carroza dorada,
te daré con el ritmo de una dulce cantiga
el saludo del ángel al surgir la alborada :
-¡ Dios te salve, oh Aurora, Dios te salve y ben' (diga!
J UAN

Monterrey.

B DELGADO,

__RBGALOs HEcnos A LA RE1NA.-Valioso aderezo, obsequ&gt;8.do por S. A. R. ellPríncipe Enrique de Battenberg.- Diadema. Regalo de la Emperatriz
Eugenia.-Hebilla obsequio' de Miss Stuart.- Brazalete, presente de los hermanos de la Reina.-Alfi.ler de• pecho, regalo de loa· Vizcondesde
'
Clast le. Reach.- Broche-pendiente, regalo de Lord Monen Stephen.- Ricos vasos, obsequio de S. A. R. la Princesa Gustavo Adol fo de Suecia.-Otro
pendiente, obsequio de s . A. Cuch-Behar.-Aderezo, obsequio del Rey Eduardo Y la Reina Alejandra.- Pendiente, obsequio de S. A. R. la Duquesa de Sajonia:Coburgo.-Una parte de Ja ric'l. vajilla, obsequio del Rey de Inglaterra al Rey Alfonso.-Corona de la Reina Victoria, regalo del
Rey Alfon10.-Una de las diademas, obsequio del Rey Alfonso.-El pastel de boda, obsequio del Rey Eduardo.-La carroza real usada por los Reyes despu~a 4e la boda, la misma que ocupaban el día del atentado.

.

�~omance de la ,,ina de España
. enVla
,
Fl or que ei''l"amesis
al alegre )Ianzanares,
¡Dios te dé tanta · Yen turas
como esperanzas nos traes!
Y ,las tendrás, Reina hermosa,
las tendrás cual las soñaste:
que Amor te trajo á Castilla
y Amor nunca viaja en balde;
y cuando roba 'doncellas
á su tierra y á sus padres,
claro está que es para darlas
felicidad que no acabe.
Tú la tendrás, Reina hermosa,
que á formarla serán parte
virtud que de allá trajiste
y esposo que aquí tomaste;
pues la Nación generosa
que hoy te saluda triunfante,
como es tierra de rnlientes,
también de finos amantes ......
Goza, ¡oh, Reina!, de tu dicha
cuanto es dado á los mortales,
y en ella tu Regia mano
la paz de tu pueblo engarce.
No en tus secretas venturas
olvides p(tblicos males,

la señal de que va Espaila
con el bien á desposarse.
Sobre tu cándida frente
no sé qué luces se esparcen;
mas tienen mucho del iris
que calma las tempestades
l-\erenidad y dulzura
en tus bellos ojos laten:
si son del color del cielo,
¿no han de copiar sus bondades'?
Yo no entiendo los resortes
que al mundo llevan y traen,
pero entiendo lo que, unidos,
amor y hermosura valen.
Yo sé que mi Rey te adora,
que es valiente y es constante,
y que á un hombre enamor,1do
no hay peligro que le pare,
ni. hay luz que no le ilumine,
razón que no i::e le alcance,
empl't'sa que no acometa
ni lauro que no le cuadre.
Sé que en sus .1ltos empeños
bien, ¡oh Reina!. has de a.vudarle :
que pues Yictoria te llama~,
no puedes de ello excusarte.
No en vano te ha dado el cielo
alto pensar, pecho amante,
la Historia por consejera
y el Amor por acicate;

lPERSONAJES DE ACTUALIDAD.

l eén Tolstol, cM:ritor ruso, mezclado en el movimiento politice
de su pafs y "leader" del sorlalismo.
De la colteción de postales de Latapi y Brest. Coliseo Viejo, 21 .

Cifra borrada.
Entrelazar tu cifra con la mía
Del árbol verde en la feraz corteza,
Fuera unir tu ventura á mi tristeza,
Anudar mi dolor á tu alegría.
Bien hiciste en borrarlos: quizá un día
Aquel amor que con rigor empieza,
Dueño y señor me hará de una belleza
Que a1nbicionar no puedo todavín.
El rudo ultraje que ámi nombre has hecho
Negándole esa dicha transitoria,
No me produce encono ni despecho.
Porque él alcanzará más alta gloria :
Que lo imprima el amor sobre tu pecho,
Y que lo estampe Dios en tu memoria.
R. ESCOBAR ROA .

EL APRENDIZAJE DE UN FUTURO SOBERANO.-EI Czarevttch, acompañado del Czar Y la .Ctarlna,
pua revista al Regimiento de Viborg.

que con la ajena alegría
debe la propia labrarse,
y no tendrá tu corona
más espléndido diamante
que la gratitud de un Reino
cuando en su cerco la engastes.
Y o no sé qué aguarda á España
en las futuras edad&amp;s,
que de ese enigma sombrío
sólo Dios tiene la llave;
yo no entiendo que resortes
al mundo llevan y traen,
ni qué brisa eleva al uno,
ni qué viento al otro abate.
Mas siento que algo se acerca,
que algo vuela por el aire,
que anuncia para mi Patria
días de próspero avance.
¿En qué el augurio se funda'? ...
Misterios son y señales
de que entienden los poetas
mejor que los.gobernantes.
En el fulgor de unos ojos, •
en la magia de un semblante,
ven ellos lo que no vieran
mil sabios en sus anales.
No sé por qué en ver me obstino
en tus blancos azahares

en la lealtad de mis gentes
roca en que tu paso afiances,
y en otras Reinas que fueron
espejo donde mirarte.
Ya Babrás que hubo en C,"1.stilla
algun;1, tan noble y grande,
que al cabo de cuatro siglos
aún llena nuestros hogares.
Mas no ha menester la mente,
en tan remotas edades,
buscar femeninas glorias
del Trono en que has de sentarte,
que aún le perfuman cautivas,
como violetas la tarde,
la caridad y prudencia
de la que hoy llamaste madre.
Flor que el Támesis envía
al alegre Manzanares,
¡Dios te dé tantas venturas
como esperanzas n@s traes!
¡Nunca obscurecerse mires
cielo á que los ojos alces,
ni rosa que tu cogieres
entre las manos se te aje!
¡Y pasen por tí las horas
ingrávidas y suaves,
como cisnes por el lago,
como aromas por el aire!

AGUA FUERTE

Llora el hombre, y llora y llora,
Y el llanto la faz deslíe;
La carne acaba, y entonces
La-calavera se ríe.

Jn10 FLOIU~Z.
Los que se van,

1.-Traje elegante de hechura:sastre.

CRON ICA DE MODAS
_He.aquí los lindos vestidos de verano que van apareciendo aún

"""cierta t'mn'dez.
lllinan

MENENDEZ y PELAYO.

':t

brt :°
DON MANUEL DEL PALACIO,

ENRIQUE

. pred~En espera ele los linones y los «plumetis»
108 ,fulares, atisuados y los tafetanes con los cuales se con_ibido i1 rnas encantadores detalles y adornos imaginables, guarnecien~ t.... etán con altos volantes de encaje rojo que forman largos
Parn"""' cuyas puntas suben casi hasta las caderas. Esta manera de
lllo di- los v~stidos elegantes les da un aspecto de. cierto «flo~, » colos pmtores, y al mismo tiempo de escogida elegancia, so~• 1 á las toüettes de primavera. Todos los tafetanes son suay 08 Vestidos-col·selete de telas suaves se hacen con frunces en el

llan

l

Distinguido literato español, falle,ldo el dfa 5 de Jaalo último.

alto, desde altura de cuerpo, lo que simula un alto 'cinturón fruncido y al mismo tiempo tendido. Para este modelo conviene evitar muchas co&amp;turas, lo que no hace bien entre los plieguecitos fruncidos.
De la misma forma ,e harán los vestidos de batista para verano.
Para llevarse to&lt;'los los días no hay nada más práctico que el vestido «trotteurn con falda hasta el tobillo aplegadillada, de ccétamine&gt;1 ó
lino sedoso á cuadritos pardos y blancos, azules y blancos ó negro::
y blancos. l'na pechera, á guisa de las de caballero, que se puede lavar, y una torera ó «bolero&gt;1 de una tela parecida á la de la falda, completan el bonito traje juvenil. l'na señora &lt;le cierta edad
reemplazará la torera por una chaqueta con faldón bastante largo
y llevará en vez del sombrero batelero ó el pequeño sombrero de
ala levantada que suele a~ompaiiar casi todo traje de calle, una eapelina de clin ó un sombrero de forma-campana, guarnecido con alas de
ave.
Tengo el más vivo deseo de describir las últimas creaciones de las
modistas, pero, en verdad, me parece que esto es imposible. Hav formas muy grandes y hay otras muy pequeñas. Todos los soml;reros
se hallan ccposados» sobre una combinación, exageradamente alta, de
cabello, sostenidos por bandas de crespón, por peinetas y por postizos.
Cada sombrero es una creación, por separado, según el gusto del momento de la que la compone; esta es la razón por la cual se ven va un
amplio birrete, adornado con flores y lazo de cinta; ya una form'a fan tástica de clin, en cuyos pliegues reposan rosas; ya una capelinade paja de Italia, con ala quebrada todo alrededor, adornada con largas plumas; ya un pequeño redondel guarnecido con grandes nudos de ancha
cinta. Las alas suelen ser, por lo general, mucho más anchas por detrás que por delante; hay pequeños cascos, redondos como una media·
esfera, y sombreros batelero de casco muy alto que se llevarán en
viajes. •
Los modelos de última moda q~1e no se pueden llevar, yendo á pie,
son muy raros. He aquí la capelma ce Duchesse de Bery, » el ((cabriolet» guarnecido con repollos de gasa y cocas de satín al rededor de la
ancha ala, el sombrero ce Directoire» y el turbante ,,Madame de Stael,1,
con adorno que cae sobre el hombro.
Mas, sean grandes ó pPqueños los sombreros, lo que es ante todo
de importancia, consiste en que reposen sobre una ,,segunda ala,, alta
una especie de birrete, que roclea la cabeza por detrás como un cas~
co. Sobre esta ccsegunda ala» las modistas adaptan flores cintas tul
de color ó blanco y por aquí y allá se ven bucles de pelo postizos
dispuestos ~n grupo~, los que no s~lo se pueden comprar de los pé'.
luqueros, smo también en otras tlendas. Antes se trataba de disimular y esconder lo postizo, pero hoy día muchas señoras se quitan
su pelo falso con el sombrero y se empolvan la cara ante todo el
mundo. Esto sí que se llama tener el valor de su opinión. En fin
e~ los sombreros tod~,es ahora fantasía, todo es imprevisto, y po;·
cierto tendremos ocas1on de O&lt;'Uparnos de ello en lo sucesivo.
Además de las formas ele sombrero ya hechas v de los redondeles
de clin .y de paja de Italia que acabamos de mencionar, aprovechan
las modistas galones, que se venden por metro, de clin 6 de imitaeión de crin, llamada crcrinole» y tela de clin con bordado de cordoncillo, con encaje incrustado, que forma r~dondeles enrejados y
está provista de bridas entretejidas para fruncirla á vol;ntad.
En cuanto á flores, las rosas tienen indudablemente el mayor éxito·
sin embargo, también se ven muy bonitas combinaciones de otras flo~
res, por ejemplo, margaritas con vellosillas, flores de lila con alancaespina, reseda con clemátida, la flor de saúco con brezo y acompañado
c?n helech~ ~apilar que sale de graciosos ramilletes, formados de jacmtos, de lmoe &lt;lel valle, de malvas, de campanillas y de alelíes
blancos y color de rosa. Todo esto es &lt;le un aspecto muy bonito.
Las sombrillas muy elegantes están pintadas bordadas ~ incrustadas con legítimos encajes. Entre las de fantasí; las más bonitas son
de lino fino, adornado con rico bordado de ojillos. Se ven con frecuencia las sombrillas de tafetán con borde á muestras.
~Ie~cio~aremos, l?ºr último, . para las, señoras quienes no gustan
salir sm mng(m abrigo, los bomtos paletos de encaje, forrados ó no
forrados, muy cortos, de color negro ó crema ligeros y cómodos 1 así
como el paletó de tafetán á muestrns entretej'idas con ruches de encaje .neg~·o y entredoses correspondientes, una especie de paletó-saco
med10-aJustado por delante que presenta en el dorso un ancho pliegue plano doble.
\'. R.

�- 368-

2.-' 'Toilette" para ceremonias.

EXPLlC ACION DE LOS GRABADOS
Núm. 1.-Este traje, propio para seiiora joven, es de pafio de verano azul marino; falda-justillo con delantero liso; su vuelo se aumenta abajo por medio de un volante en forma guarnecido con bies de
raso; «bolero" corto adornado con un bies de raso y con un cuello
liso, á cuyos bordes se une un volante ondulado de raso. Este «bolero,,&gt; cuyas puntas inferiores se repliegan á guisa de solapa, se abre
sobre un chaleco de paño color camello. El cuello, vuelto, se ribetea
con terciopelo azul. La. manga tiene hechura de bullón y se ciñe al
codo por medio de un brazal, de picos doblados y adornados con raso, y termina por puños de terciopelo. Blui:;a de linón con chorrera
plegada. So~brero de paja trigo, al que guarnecen un drapeado de
muselina de seda del mismo color y una pluma matizada desde el
amarillo al blanco.
.
Ñúm. 2.-La falda de este traje, de tela color beige ligeramente
fruncida en el talle, se guarnece con tiras cortadas en forma y adornadas con 80utoclie y con botones. El mismo adorno se reproduce en
el cuerpo y en las mangasj el cuerpo queda ceñido al talle por un
cinturón de terciopelo mordoré; los delanteros se abren sobre un peto
de bordado; el cuerpos~ guarnece, 3:demás, con patas de tela; sujetas, al parecer, por med10 de botones: las mangas son semilargas,
terminan por volantes de bordado y se adornan con botones.
Núm. 3.-Nuestro modelo se ejecuta en fafetán muselina de color
negro, pero nada se opone á que se copie en otras telas de seda ó Pn
lanilla, ni á que se elija para su confección un tejido de color. La falda
cae suelta, sobre una falda de forro, y termina por un volante guarnecido con bullones sujetos por galones, y con una tira de tafetán
recortado, formando patas; sobre éstas se destacan botones de tafetán. El ((bolero,,, abierto sobre un peto de pana blanca, guarnecido
con roulem1tés de terciopelo negro, deja á la vista un chaleco bordado;

3.-"Toilette," para sefiora de edad.

la parte superior de los delanteros se adorna con un motivo bordado,
que se incrnsta, y al que rodean pequ"lia~ ruchell&amp;i; cstca&lt;lorno, prolong~do por. cima dd hombro. se redondea en la espalda. Las man·
gas son scm1largas, y s-c guarnecen con un rizadito adornado con en·
caje; roclea el talle un cinturón.

- - - - - - -- - - - - -- - - NATURA SORDA

Como cenos vibrantes, coronados de nieve,
Se alzan las negras ondas tapizadas de espuma,
Y bajo el velo enorme de la borrosa bruma,
· )li barco cruje al golpe de la borrasca aleve.
El huracán sacude su gran látigo, en breve,
Y ronco y rebosante de su cólera suma,
De la gaviota eriza la inmaculada pluma
Y á castigar al monstruo que se encrespa, se atreve.
Y se empeña la lucha de los ciegos gigan tes:
El uno trae el soplo y el otro aparta el tumbo;
El rayo vuelca el carro de los truenos sonantes;
Y mientras que se escucha del ciclón el retumbo,
Al cielo alzo, contrito, mis manos suplicantes,
Pero mi barco sigue sin velas y sin rumbo!

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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