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                  <text>A~o VI.

MÉXICO, DOMINGO

12

DE AGOSTO DE

1906.

NuM. 33.

Eu R.CTO~ F~.R.¡'iCISCO C.R.~OOfiJ.l El'{ "ClJAlJt{TEf"OC, "

Ottarna de autott.:.mexieano est.ttenado haee poeo en el Teat.tto ~enaeirniento.
J&lt;&gt;sé Pacheco, fotógrafo. Premiado en las Exposiclonea Universales de París y Chica¡o.-Protesa,

2.

�-435 -

_ _, J

de negro, como si fuese á un entierro y tiene ínfulas de aristócrata. Es cursi ' fuma
recio y bebe coñac, · hasta embriaga~e. Grita, canta, va ~ las fondas, lo recoge la policía .. .... Allá viene el recatador, el que paga
la m_ulta y se .lo lleva en desYencijado ti·
rruaJe de alqmler: es Monseñor el Lunea,
hijo del Domingo, fastidioso como su padre
y como él, cursi y presuntuoso.

Nota Social.

Exemo. seño t&lt; Reyna ld Tow e 11, nuevo f,'linis tiro de I nglatettt&lt;a,
pottt adot&lt; de la eondeeottaeión de la Ottden d el Baño, que s . 'f,'I , el ~ey Eduattdo,
envía al señot&lt; Geneiral Díaz.

De Otoño.

1

1

Nuestras tardes de Otoño no han resultado
como nos las esperábamos.
Como si fuesen de pleno Yerano han sido
muchas ; algunas como de puro Otoño, eso sí.
Parece que al fin el cielo oye las ardientes
súplicas que de todas las bocas han estado
elevándose, pidiendo agua con angustiosa
queja, y la mejor manera de contestar á aquéllas ha sido descargar algunos aguaceros que
han traído á la tierra el tan ansiado líquido.
¡Cuán desconsoladoras eran ya las noticias
que de todas partes llegaban hasta esta capital!
No parecía sino que toda la República se
había convertido en un solo ser, que clamaba
solicitando agua con que refrescar su sedienta boca, que dirigía afanosm:nente sus miradas por todos los horizontes, buscando una
nubecilla que trajera alguna esperanza, deseando ver al fin ese punto negro al que tanto
temen los marinos, cuando, por su desgracia, lo vislun;bran en alta mar. Y ese punto
negro, esa nubecilla, no aparecía en la bóveda celeste, diáfana, pura, en que cruzaba
un sol abrasador qu e todo lo quemaba. Es
la lluvia la que nos arrulla, mientras dormimos, con sus cancion es monótonas. Los jardines, los follajes, los parterres y loe trastos
de macetas de los corredores y balcones, reciben con gratitud el óbolo. Refrescan sus
matices agostados; cobran como vida nueva,

y 31 amanecer se ostentan lozanas y luciP.ntes las hojas, goteantes y húmedas las ramas, orgullosas y llenas de brilio las flores
nuevas y los capullos t iernos. ¡El amanecer!
Durante toda Ja noche ha llovido ; ince1,antemente, la lluvia ha repicado, tamborileado
á su gusto en n uestros cristales.
El rayo ha zarpeado en el cielo negro y
el viento ha tronch ado ramas tiernas y ha
gemi&lt;lo, como león herido, preso en ios follajes robustos. Aman_ece. Ya el alba preludi:.t su diana de triunfo. La luz temblorosa,
incierta, blonda, inunda todo el cielo, mancha los árboles y prende abalorios de cristal
á los aleros de las carn1:&gt;. La cúpula del templo cercano se anega, regocijada en la claridad
naciente, mientras la campaca da el primer
repique. ¡Domingo! El dia en que el Creador
descansó después de concluída su obra.
El día, para nosotros, de aburrimiento,
pues el Domingo es un día burgués, aburrido. Como que trae, como presea, un hastío
indefinible, una vaga tristeza. Es el día de
la gente del bronce, de la del barrio lodoso y
la casucha mal parada. Ellos gozan. Vedlos
si no, cómo llenan los tranvías de las líneas
foráneas. Allá van, alegres, decididos. Allá
van, con dinero en el bolsillo, el alma dispu~sta al placer, á pasar un Domingo lejos de
la ciudad, lejos del calor asfixiante, del ruido de la metrópoli. Para ellos el Domingo,
Viene este caballero, palabras son todas estas
del Conde Paul ( 4 quien he copiado) vestido

Escasa en acontecimientos sociales ha sido
en nuestra capital, la semana que nos toca
reseñar.
t:-in embargo, ha habido uno qua merere
consignarse, sobre todo, tratándose de una
familia tan ilustre y simpática como la familia Sierra.
Este acontecimiento ha sido el enlace de
Don Santiago K. Sierra, hijo del finado insigne escritor Don Santiago Sierra, con la hella señ orita Doña Maclovia Cruz Aveiro.
Boda por demás simpática que ha 11ido
prendida por el amor, amor que ha com·
vntido en hermosa realidad los ensueños decolor de rosa de tan estimados j6vene11.
Celebróse la nupcial ceremonia religiosa en
la parroquial iglesia de Coyoacán, actua°"""
como padrinos la señora Doña Tarsila G'*'Z
z:í.lez de Rábago, d Lic. Don .Justo SiPm, 1
la señora. Doña Evangelina Sierra de Tabla·
da y Don l\Ianuel Sierra~l\Iéudez, que representaron, respectivamente, á la Sra. Doña LlJi
l\Iayora de Sierra y al Flr. Lic. Don Luis
l\Iéndez.
La novia, cuya esbeltez daba realce á BU '
elegante toilette, lucía con exquisita distinci6n
un bonito vestido~blanco, guarnecido de e~
cajes, constituyendo todo su restante adorno
una diadema de flores de azahar en la cabeza, y lo cierto es que, á no ser de rúbrica
estas simbólicas flores, todo adorno era su·
perfluo en la bella desposada.
Damas y caballeros de honorables familias
de nuestra sociedad concurrieron á presenciar
el acto, no habiendo dependido por cierto de
la voluntad de los ausentes su alejamiento
de aquel recinto, pues, conocidas las simpa·
tías y aprecio de que goza la familia Sierra,
debe éste atribuirse con toda seguridad á cir·
cunstancias ineludibles que les impidieron ir
á ver la santificación de la unión de los novios.
Llegue á éstos mi enhorabuena y sean muy
dichosos, porque se adoran y porque han san·
tificado sus amores ante el altar de Dios
Se habla sotto voce de algunas otras bodas
en el mundo social. EL TIEMPO ! LUSTRADO
se alegra infinito y allá irá él, al templo, A
dejar sus azahares á los pies de la novia afor·
tunada y del noble doncel, vencedor en Ju·
cha galante.
Dar sus nombres, ó sus iniciales, resulta·
ría soso, atrevido tal vez. Esperemos Po·
der decirlo todo: escribir con pluma empapada en esencia de nardo, el ideal romance
de una vida nueva, llena de felicidad, que
principia en el altar lleno de flores y cirios Y
á la diana que entonan los besos nupciales.

Non SOCIAL.-Señor Santiago R . Sierr:i. y señora Maclovia Cruz Aveiro de Sierra , casados últimamente ·-[F ot . de1ar t'1sta Manual Torres.]

SALVADOR TRICIO
Nutrido con el infortunio y alimentado con

J:

el
de la orfandad , creció Salvador Tricio
al • .o de algunas personas de su familia,
recib1e~?º .los imperfectos elem entos de una
educac1on intelectual, en una época de la vida e~ q~e se necesita tanto colocar los sólidos c1m1entos que deben servir de base para
dn l? porvenir lu@har á brazo partido con el
~ o. Entr.ado á la edad competente, pe~no ~ún, mgresó al Seminario Conciliar,
..~de hizo sus estudios secundarios y conclw os, paso, a, l a Escuela N. de Medi0ina
' '
para seguir la carrera de Farmacia.
b Enaquella época h abía adquirido renom re una botica situada en la calle de Tacuba
cuto propietario y profesor era Don José
ansto Bustillos; á su lado se encontraba
t ador, a:prendiendo prácticamente toqu ]' operaciones del laboratorio, en las
sa. ió un aprovechado discípulo.
nc~u~1os sus estudios teóricos y práctis':81 f 1~10 su título de farmacéutico, y el
de' la ust~llos, su protector, lo puso al frente
deeac bo~ica del 1cTompeate,&gt;&gt; establecimiento
leva reditado por su abandouo y qu e Tricio
del nt6 á buena altura, creándole un crédito
que carecía. En seguida compró uno de

i

k,

l!s

Ú,

losestablecimientos deFarmacia másantiguos que había regenteado el inolvidable profPsor Martínez, la «Botica de las Damas.,,
Desde entonces, hace ya bastantes años Tricio, con su laboriosidad, su honrade~ su
. constante en el laboratorio 'y en
permanencia
el despacho del mostrador, la levantó á tal altura, que gozó, con justicia el nombre de 1a
primera botica de la Capital; los médicos el
público, los establecimientos de benefic~ncia y otros, tuvieron una confianza ciega en
sus preparados, y en compensación Salvador
recibía pingües ganancias.
Al lado de esta labor, que absorbió todos
los mejores afios de su vida, se encontraba
el estudio de la química y de la farmacia,
cuyo profundo saber elogiaron los médicos ·
formó parte de la segunda edición de la Far~
macopea Mexicana y fué socio titular de ia
Sociedad Fnrmacéutica Mexicana, en la época
de los Lasso y Herrera, de los González.y
Andrade, de los Río de la Loza y Jiménez
Lauro.
Se unió en matrimonio con una hija del
Rr. Bustillos, modelo de virtud y de bondad·
fué feliz corto tiem po, pues bien tempran~
tuvo la desgracia de perderla; ésta fué una
gota de amargura en su vida, que, según decía siempre, la acibaró. Después la muerte de
su hijita Lupe fué otra gota que hizo más
amargos aún los días de su existencia.

Trici~, entre otras, tuvo una virtud que lo
enaltec10 en extremo; derramó la caridad á
manos llenas i gran parte de su fortuna invirtió
ei:i socorrerá la viud~ y al huérfano; en aliv1~r la pena al n~ce~1tado, en enjugar las lágrm~as d~ , la m1sen a. ¡Bendita sea su memoria, dna~ _los que 11,oren su sepulcro!
~ad re cannoso, lleno sus deberes siempre,
razon ten~rán .en no olvidarlo nunca. La
amoro~a Victona lo llorará siempre.
Amigo fiel y sincero, lo fué hasta la muerte de a9uellos que escogió como . íntimos en
los rr.. e~ores días de su vida; tenemos que llorarlo. siempre, porque para üiempre lo hemos
perdido.
·
Fiel, crey~nt_e, la esperanza de otra vida
c~~solo sus ultimas horas; muchos años sufno .en el orden social con las decepciones de
la vida; en el físico, con una tenaz é incurable enfnmedad que lo agotó por complet
pero esas penas, espinas punzantes de su c~~
rona, fueron los méritos para un cielo que
él, ~on .u na fe ciega,.. esperaba. Sus labios
pahd~cieron, s~s m~J1llas se enfriaron dando
el último
, d beso a. la imagen de Cristo , que no
cay? ~ sus vamlantes manos sino cuando le
falto
·
'd vida para
. , estrecharlo · 1·Que hay a rec1bi o el premio a tanta virtud I
Agosto 8 de 1906.
·
#

DR. M. S. SORIANO.

�-437-

LA GRATITUD

.

Jnm6vil y silenciosa, con los negros y sedosos cabellos esparcidos .s?bre la almohada
de encaje y raso, y el dehc10so abandono de
una. muerta que conserva el calor, la amante
J.ise de Belvedise está reclinada,. ó por mejor deci.r,. reposando de muchas y prolongadas canc1as.
ARTISTAS

Fotografa del art:sta José Pa heco.-Prolesa,
EL ULTIMO EMPERADOR AZTECA y SU COMPAÑERO, EN EL SUPLICIO
(Escena del drama "Cuauhtemoc.")
,
, .
, .

.

«Cuando delante de tus amigas abres los
estuches, en los cuales brilla rica pedrería,
exclaman deslumbradas v celosas:
«¿.Has cogido con lazo fas C'strellas &lt;le una
norhe de Agosto?,i
ce Pero no me he limitado á estos medianos
presentes: quisiste tener también un amante
célebre por su valor: yo me procuré veinte
desafíos terribles, encarnizados y entre la
multitud de juguetes que ador~Jan tu tocaDE 'l'EATHO.

2,

tiste abandonar á París; mi esposa gime
también bajo el peso de mi desvío á los dos
años de mi matrimonio, y hasta ignoro el
nombre de mis tiernos hijos.
«Pero todo esto son pequeñece~, tonterías,
sacrificios que cualquiera haría s6lo por besar tus perfumados cabellos.
«rna cosa me ha sido muy difícil: ser, según tu deseo, el más hermoso y elegante de
los hombres.
ccEn fin, se puede decir, alma mía, que
ninguno de tus caprichos te he. negado por
mi ternura, y eres en todo obedecida por el
más apasionado de tus esclavos.
ccPero, ¡ah! que no fueron infructuosos
estos esfuerzos míos; t6 me arnas, lo sé: me
amas, encauto de mi alma, me adoras.
ccTe veo abandonarte deliciosamente entre
mis brazos, y apretar con ternura tus labios
sobre los míos.
ccEl nombre de Valentín es el único que
hace latir tu hermoso y fiel coraz6n; en tu
generosa gratitud prefieres á todos el amante
que ha sabido merecerte por medio de regalos .Y sacrificios que alegrarían el orgullo de
la dim:a más exigente. ii
Así hablaba Yalentín en su loca alegría
de amar y ser amado, y Lise de Belvedise,
en tanto, dormida, con los ojos ocultos entre los abundantes cabellos, volvi6se un poco hacia su amante y entreabriendo sus rosados labios, balbuce6:
-¡Raoul!
CATULO

.

MENDEZ.

· ·
c·a
a propos1to del proX1mo amversa no de su muert4'..
Publicamos este fotograbado como una remm1scen
1 de la heroicidad del 3·oven Monarca mexicano,
.

espanta á las asiduas_ abejas con el abanico
tle sus puros pensamientos.
Se ha levantado quedo ..... muy quedo.....
y descalza, para aislar el más ligero f!ll)Or,
se dirige envuelta en su vel? de noche-&amp; pe·
queño jardín tapizado de meYe.
Allí ofrece su cabellera rubia á los copos
blanquísimos 9ue caen de_ las estrellas......
f,\onriente, recibe una lluvia de plumo~es.. ..
Y a está convertida en una estatua de hielo...
ya sus cabellos brillan como las miradaá de
la luna; pero su cuerpecito se estre!Ilece, azo.
tado por el frío, y la llama de _la ~ida ya_pa·
lideciendo poco á poco en el rmcon vqgtnal
de su coraz6n de niña ..... . En vano pretende
huír hacia la camita abandonada...... &amp;
tarde ... ... muy tar&lt;ie ...... Se sien.ta a~o~te sobre un tiesto vacío y queda mmo~ doblada la cabeza, semejando un racuno de
azucenas! ...... Entonces se desprende fJtl al·
1na, y sube al cielo con la 6lti_ma olea~ 11~
perfume que exhalan las florec1llas moribun
das.

LA VIEJECITA
I

1

l
1

Afuera, el frío entumía lo~ pajarillo~ ~o.n
toda la crueldad que desplega en las tnstunmas noches de inYierno.
Las flores cabeceaban, cuajadas de estarcha, á merced de un.aire helado y jugue~6n.
Pero en la cabaña bostezaban de sue.no ~
tranquilidad, junto. á nudo~os leños c~s1
carbonizados, la anciana y la idolatrada metecita.
d
.
Esta no apartaba sus gran es OJOS azu1es
de la figura hermosamente humana y llena
de bondad, que la contemplaba rebosando
amor.
¡Tantas cosas había oído en esa velada de
invierno!
.
La abuelita se veía muy bien con sus cabellos blancos como el algod6n y finos como
la seda. Pero ¡cuántos dolor~s ~uvor,que experimentar aquel coraz6n, ~rox1m? a paralizarse eternamente, para cubnr ~e n~eve ª'.J.U~lla cabeza que poco .á ~oco s~ mclmaba baJo
. el peso de noventa mviernos.
.
·Sería preciso padecer tanto. para ostentai
las¿ albeantes guedejas en las sienes? ¿Los sufrimientos debían necesariamente ennegrecer
la vida para envolver co~ lienzos de luna la
rugosa y pensativa freD:te de la. abu~la? ·
¡No! Ella, la niña mimada, idean~ un m~dio eficaz que la convirtiera en ª°:mana sm
necesidad de atravesar por tantos smsabores.
.y qué contenta lo descubri6, allá en su
catecita ceñida con lienzos de sol! ¡Qué~º;presa para la buena madre! ¡Cuánto se ~·ema
al mirar qufl sus grandes crenchas rubias se
habían transformado en cascadas de vellones
blancos como el algod6n y finos como la
seda!
II
Media noche. La cabaña está tranquil~.
El sueño abre cien y cien botones de adormideras que despiden periumes aletarg~dores.
Pero la niña se burla de aquel enJ~mbre
que chupa savia en las corolas de la vida, Y

CONTRASTE

y

III
.A la mañana siguiente, la infe!iz abuela es·
trecha contra su coraz6n á la miia muerta.
Quiere revivirla con sus besos, pero .00
consigue más que deshacer ~os cristal~ 1~:
fanticidas, cruelmente adhendos al cuerpee!
to del ángel.
.
.
«·1".1 a séli,
exclama con un acento
mdescrib~
•
d
bre I·
ti ble de dolor, c&lt;va sé lo que eseas, .P?
11e. de mi. a1roa. .....
• de un golpe qmsiste
Jª
. · rDOti
var toda la escarcha que noventa mvte
..
ban acumulado sobre mis
sienes,, )' "ª'es
J
'
qué caro ha sido para las dos! Duer r ~;~
hermosa estás a~í: el mundo no ~o r~
necerte con su aliento envenenado.·· .. · 1
me, pobre viejecita de mi alma!. .. .. .»

~!er-

R. (WXZA L EZ LLORCA.

PEDRO DE ALVARADO.

Personaje del drama mexicano "Cuauhtemoc,'' representado recien·
temente por la Compañia Fábregas,Cardona.
.
Fot. de José Pacheco.-Profesa,

2.

en
hombre pobre con un espi'ritu brico,.ico
1¡,¡
"
·
,1 hom re ..
todos "s.cntidos es superior
con un espíritu pobre.

ª

l" na de las cosas más alegres que he visto
jamás era un ciprés de cementerio.
Había dos en el osario: uno, el ciprés tris·
te, un ciprés cadáver, flaco, descarnado, nervioso, tan viejo y débil, que cuando el aura
le movía parecía como si temblase y cuando
llovía, dijfrase talmente que llor~ba; y el
otro, alegre, espeso, de terciopelo vestido
ufano y rirgen, todo él model!l,do, tierno
siempre lleno de Yerdor.
Pero lo que le hacía ser alegre, era el enjambre de pajarillos que dormían en :;us brazos y allí anidaban y vivían. Parecía un árbol con palabra y canciones entre aquella
quit-tud, una casa de vecindad cercana á los
nichos, una escuela llena de gritos y de risadas.
Todo el santo día, yendo y viniendo bajaban, subían, iban de Yisita, se holg¡ban,
reñían, se llevaban las noticias del lugar
don'de había panizo y no había cazadores
Yokaban las criaturas, les lavaban las pata~
y les enseñaban gimnasia; reían, lloraban y
se contal)an sus vacilaciones; todo el día ~ra
un teje maneje de pellizcos, de besos y de picotazos; de subir briznas de paja para mullir
los cojines, de meter la cabeza sobre el ala y
espantar las lagartijas.
Al atardecer aumenta la algazara para disputarse una ramita: había una furia de gritos para lograr un toldo de hojas, un guirigay
para conseguir una alcoba; y después, una vez
persignados los pequeños entre los nidos de
las ramas y rezada la oración, el árbol se
queda dormido entre los fuegos fattlos qu~
corrían.
¡Oh, árbol ~legre! En ningún lugar estaban tan seguros como bajo aquel dosel de
dulzura; en ninguno tan respetados por los
hombres como en el mismo osario; en ningn·
no tan contentos como entre aquella paz poblada; siempre ellos con ellos; siempre con
los suyos; siempre llenando la soledad con
su festiva alegría.
Hasta cuando llemban un muerto subía
del ciprés un vuelo de vida.
'

Fotog·afia del artista José Pacheco. -Profern, 2,

VIRGINIA FABREGAS en el personaje azteca "TECUICHPOTZIN'" del drama mexicano "CUAUHTEMOC,"
que pondrá nuevamente en escena la Compañía dramática nacional que actúa en el "Rena.cilDiento," con motivo del próximo aniversario de la muerte del indómito Emperador de Anábuac.

date encuentra sumida en una de esas agra¡~ languideces que siguen siempre al
amor.
Dormida ó no Yalentín la habla ~on ve·
hemencia.
'
Para.merecer, dice, tus tiernas mirad~s
1 us apasionados besos, hice traerte las mas
rí~ntes al~ajas de todas las joyerías de Pamás afamadas tienen orden
de,V as' modistas
u· enir a' preguntarte todas las mañanas si
~ ieres añadir algún nuevo traje á los infini8 que posees.

!1

dor figura una panoplia formada con los
ens~ngrer.tados sables que he traído de los
combates.
«Te di6 el capricho de que fuese célebre
por mi talento y publiqué infinidad ele versos, que son 'seguramente m~j?res por la
grandeza de su ritmo y lo origmal de las
imágenes, que los más sublimes poemas conocidos hasta ahora.
ccPero esto es poco: mi pobre, mi anciana
madre abandonada está en nuestra. antigua
casa d~ la Bretaña, porque tú no me permi-

SANTIAGO

RC'SIÑOL.

�-438f{OTAS OE LlA G~Ar,túA.-AllfOf{SO XIIJ, Ir,tTil'/IO

fi_esta en la_ _que tomaron parte las principa,les f~m t!1as ele Coyoacán .
•-\ipad~maron el acto las señoritas Luisa ~ ordi_ll? _Baclillo, Luz ?\Iaría Ibáñez y
~¡ ana Sic-tlia Y los señores Arturo Ibá11.e:-· Dr.. \ureliano l'rrutia y 1Iairiano Sict!1a.
El. proy,ecto, del cual damos una reprocl;1.cc1on .. es del sieñor Ingeniero R. Urza.m. quien ha recibido felicitaciones nun~ero3as por su trabajo, que ,pone de m.a111~esto las dotes anquitectótii.cas &lt;le dicho
senor.
~a co~strucción de la nueva Gasa de'l
$,enor, 110_ excederá de un año; así es que,
para mediados del entrante. será inaugu:aclo el hermoso templo de Xuestra Senora de,) Carmen.
-:::::..-

---

LOS REYES DE ESPAÑA EN LA GRANJA

El Rey jugando al "Tennis" en el Tiro de Pichón de La Gnnja

CRONICA TEATRAL

"La Desequilibrada," de D. José Echega, ray.-Por Arbeu.-La próxima temporada de ópera.

••

E:l teatro es siemipre el centro á ,que
acuden todas las clases de una poblaoión,
y no puede pasarse por alto lo que en él
ocurre en los días tran8curridos.
Por esto ha,bíamos hecho ya costumbre
dedicar en cada una de n,uestnas ediciones esta sección á los asuntos teatrale3
de la sema1na, íf siguiendo ese hábito, que
habíamos interrumpido, vamos hoy á pasar revista á los espectáculos de esa naturaleza, para dooicaTlea si,quiera sea una
línea q·ue pueida indicar cuá'l ha s1do el
aspecto general ofrecido en la semana
por los col,iseos de la ca¡pital.
En el Renacimiento se ha puesto en escena una obra de D. José Echieganaiy,
"La .Dese1q,uilibrada," la cual ha sido del
agra1do de1l púiblico á ese cdliseo concurrente.
lJa obra, corno de Echegaray, despierta
initerés deside los primeros momentos. interés q'l.le va en aumento en el tnanscurso
del desarrollo, por la intensidad y vigor
ele las situaciones dramáJtica,s.
Analizando fríamlente la obra. podráin
señalárselie inverosimiiitu'Cles, exagieraciones, etc, pero cuando se le ve en el teatro, cae uno bajo la sugestión avasalladora del ilustne dramatul"go y se siente
cl.eslumbraido por los resplandores de sit
I poderosa farutasía, y se aplaude, que no
tiien1 remedio.
El asunto de "La Diese..quilibmda" es.
en ,pocas palalbra~. el siguiente:
Teresina. hija ele un acatrdala·do banquero, está ena.moralda del joven abogado Mat.tricio, C()l1 el que proyecta casarse. Un terrrübil,e rival de éste, descubre á
la joven que el aibogado tiene el propósÍJto de hacer una revielación que comprometerá la fama de honradez de su padre.
y convencida de que por su amor no !."enuncia Mamicio á cum!plir lo que él consi1dera un deiber sagrado, sepárasie de él
y se casa con el que traidoramente ha ido

El Rey acostado uobre el lomo de su caballo "A ppleby"

preparando las cosas para conseguir esto.
Com1prend"' después que su maridb es
un infame qt,,e para gozar libremente de
la fortuna de ella, único fin que persigue, se propone, apTovoohan&lt;do el desequi librio de su temperamento, separarla
del hijo que tiene y recluirla en un manicomio.
&amp;tablada entre ambos una lucha terrfüle, T·eresina huY'e de La casa con su
hijo, y va en b.usca de Maunicio, de cuya noblezia y honraidez da éste una nueva pruebá ha.~iéndola volver á su hogar
en su compañía, no para entregarla indefensa al infatnle esposo, sino para retar á
éste y librarla d~ él.
Del lance sale victorioso el marido,
quien dispuesto á consumar sus planes
inícuos, preséntase traMoramente después de un largo viaje, con el prolJÓSito
de sorprender y reducir á su esposa.
En e-1 último acto, T eresina, vü1da, va
á partir en su yate, pero antes quiere ver
á ,1\fauricio. Cuando éste se presenta, creyendo alcamar la feLiciidad de su ,amor,
ella le descubre que mató á sn esposo,
y que dispuesta á castigarse, lo llama pa~
ra confiarle s.u hijo, á fin de que no sea

e

Don Salvador Tricio, decano de los farmacéuticos mexicanos, en esta capital,
fallecido el 8 de los corrientes.

como ella, sino como eil que en su orfandad ha de servirle de padre.
En la semana volvió á los carteles la
obra "Cuauhtemoc,'' de Doo Tomj.s Domínguez Illanes. La Secnetaría de In1r
trucción Pú1blica y Bellas Airtes compró
á la em1presa del Renacimiento una representaoión de eHa, para quie la viesen
los a'1umnos de las escuelas ofic-iales.
Este heoho ha venido á confirmar la
opiniión de muchos; de que si el drama
no está aipegado fielmente á la verdad
hi~tórica, no ha,y en él tampoco falsedad
tanta. para tacharla de impropia, de in·adecuada, de falsa y otros calificativos
que se le han dado.
En cuanto á la fid elidaid ,del vestuario,
basta ver los grabados que hoy ptJb}ia,,
mos y que. telizmente, están hic•i'lograclos. Tianto los trajes de mexican·JS qu•
visten Virginia, Cardona y otros artistas.
como los de españoles cual el de Pairo
de Alvarndo, representa'do por Man~)
Haro. han merecido elogfog de hi,~tonaclores ,entencli-clos en la materia.

***

En Arbeu continúa la zarzuela de gb
nero grande. poco concurrida. y poniendo
obras 111 u,· conocidas.
",Clco,pátra" fué la {mica nonclad, Y
eso novedad en cierto modo, ofrecida por
la Compañía que dirige La,bracla.
Hacía mucho ,qu,e no sie canta~ .e11
:\f-éxico la "Cleopa.tra :'' tiene mus.ca
agradable. pero no llegó á entusia~ar.
Bastante buena p.ar,ece que ser.Í, oor ~
qne se prepara, la temporada auc habra
de hacer desde el próximo mes .~e Set&gt;,;
tien1 (br,e en el Teatro Arbeu, la ''troupe
fornrnda por l,a empresa Barilli: .
X uestro diario ha ciado ampho.; 1nifor·
mes sobre la Compañía, ocupándose de
sus elementos. repertorJo. etc.
•
Hory ,publicamos los retratos de vanos
de ellos.
De algunos de los artistas que Í,);'113n
el elenco es inútil dar referencia:-. siendo
' de fama universal y re1~.
tta·
como son,
dísimos. tales como el tenor De~Ma ~
el barítono ,1\fagíni-Colertti, la ~ontral.
Virg-Íni Guen-erini y lois dos baJOS tan
Wl'l!i y Gravina.

La. Reina madre, Doña ,María Cristina,
hizo una visita á su hijo, Don Ail.fonª
so, después del matrimonio del :Monarca
y durante la estancia de éste \' de su esposa,.
Doña Victoria Euge1{ra, en La
NUEVA CAPILLAlDEDICADA
GranJa.
A LA
;En los días que ¡permaneció la viud:1
VIRGEN DEL CARMEN ele ~.&lt;\Jlfonso XII. a:I lado de sus hijos, fut'
test1~0 de la elic1clad del reciente matrimomo '.Y paso horas agradables al lado
SE.RiA EJDIFICA!DA E\N LA COLO- de ellos, presenciando las distraccio1\TIIA DE ESTE NOIMBRE. IN'ME- nes á que, en su 'Vida intima, se entregan
dos Soberanos de España.
DIATA A GOYOAtCAiN. '
El Rey, tan apasionado por los deporC~rno la ''Colonia del Carmen," de Co- tes, se. Consagraba á ellos en aquella époyoacan. ha progresado tanto en los úl1 imo~ ca reciente. !' Doña María Cristina ,. ,Domeses, se han hecho indispensa.bles to- ña Victoria 1Eugenia, presenciaban.· sati-5dos los ellementos con que cuentan los fechas, los entretenimientos del ,¡,,fonarcentros :pobl_a d~ de gran importancia, co- ca.
En nuestros grabados ele hoy se ve ·'t
mo establecumentos ele instrucción, mer
cado,_ panques, paseos, y ante todo, una D.on Alfonso XIII ,entregado á estos sa·
lgleis1a, que es lo ,esencia.!, pues son nu- nos entretenimientos, lo mismo que en
merosas las familias católicas que radi- uno de los clichés a¡parece la Reina Yictoria 1Eugenia, cerca ele uno de los cacan en esa Colonia .
,E-1 vecindario &amp;e dió cuenta de esta im- ballos favoritos del regio matrimonio .
periosa neces~dad &lt;y desde luego hizo t~da
clase de gestiones paira la edificación de
una Capi,bla derdicacla á 1la Santísimia VirYa no ha y niños, diremos plagiando .á
gen del Ca,11men, lo 1que se consiguió al Belgas, porque los niños quieren ser homfin.
b~es; ya no. hay hombres, porque se van vol. . ~a construooión de la Caipiilla dió prin- viendo muJeres¡ yn no hay mujeres, porque
c1p10 'hace poco y con motivo ele la colo- se van transformando en ...... hombres por
cación de la primera piedra hubo una no decir la palabra verdadera!
'

La R~ina Victoria dando azúcar á. una yegua, inglesa d~ su propiedad, después de habe
h h
luc1on3:r a la voz; sm montarla.
r1 ec o evo-

La soprano Poli ha hecho los mejores
teatros de Europa y de la A!tnlér-i,ca del
Sur; su última temporada la hizo en el
T~ro Da'l V1erme, de Milán durante el
~do Otoño, Y' posteniorme~te en Porkiga,l, al la,do de De-1\farnhi y del célebre
bárítono N asohmann.
La soprano lírico Adami ,Oorradetti ha
cantado con éxito siempre creciente ,en
los teatros Riegg10, de Turín; Fenice, de
Vtnecia; Costanzi, ,de Roma· Máxi 1110
de Palermo; en lé. Opera, de Río Janeiro'.
Y en ott:os. Es urna magnífica elsa en
Lohengrm, y 1son su es-pecialidacl la Boheme, T?sca, Inis y de'm¡á.s ·del moderno repertono.

La Zepilli. joven

y hellísima, viene de

los Teatros de Monte-Car!(), Nacional, de
~rest, 'Y Opera, de Buenos Aires. Su
lti~a temporada la hizo en los teatros
~~alos del Cairo y de Mejan1clría, ele
"'5JVlO,

La mez~?-sopra,no Tieresia Fe!"r.asis. j0yn tamh1en y mury henmosa, hiw últimam'einte tres temporadas oonsecutivas en
la ScaJ.a. de Milán. dornde em la última
~rada .de carnav:al fué escogida por
e~tor R1cordii, y ,por el rnaie&amp;tro Franc!'ett1 para des.e'111ipeñar una de las prinetpales partes en la "Figfii,a di Jorio.''
:ID! tenor .\ngel Pintucci. aunque novel
en la escena, ha pisa.do ya los primieros
teatros de Italiia y le es.tá re9ervado, se~ratnente, 1111 gl()rioso porvenir, por sus
~celentes cuatiidades v su voz fresca v
S'1tP{aC
,
·
.4ah~wca, de titnbre ,agra,da,bilísimo.
V '&lt;le e9tar ,en los teatros Fenice, ele
benecra; Conservatori(), ele San Peters;rgo; Y en el C0ns.tanzi, ele Roma, donen obtuvo vendaderos triunfos cantando
de mU'cltais óperas dura,nte Ja tempofa ct.a
la carnaval, y muy particularmente en
"Conrdenaició.n ,de Fausto." para ca'l1,taT
1
p~~ua,1 en )f éúco se le 1ha contratado ex-

f

ª.

eso.

El t~nor dra111{1tico ALfr.aclo Cecchi, con
~c3:.riier.a de pnimer orden, gustará exftns' ~manamente en 1Iéxiico, por s,u exv~ima Y bien tim:braida voz de agudos
tllor der~~1ente extraordinarios. Fué el
G' exigido é impuesto por el maestro
"Sib~~no para iestrenar y crea·r su 6pera
er1a."
Agustín Agiieros.

"'
Segovia. - La Reina Victoria asistiendo en la tribuna a' la m's
1 a de campaña.

�•.

- 441 -

-440-

_Los borrones del niño

Atttistas de la. Compañía d e Ope1&lt;a que
aetua1&lt;á p1&lt;Óxitnatnente en A1&lt;betJ.

sé yo que hay quien se encargue de apuntar·
lo en un libro.
¡En un libro! ¿Y para qué?
En mucho tiempo no se atrevió )Ianolín
á preguntarlo, y aun cuando llegó á tal atrevimiento, no logró que le diesen más cxplieacione~.... .. Pero ya se sabía que su padre,
1\ tener noticia de alguna picardigüela del peque110, lejos de enfurecerse, decía con sonrisita irónica y acento muy intencionado:
Bueno, bueno ...... Yaloirán apuntando
en el libro,
Y Manolín, ya resueltamente, preguntó:
- ¿Y para qué?
-Toma; ¿que para qué? Pues para que
cuando ya se vea que no te enmiendas, lle,·arte al infierno y allí que las pngues todas
juntas-replicó el papá.
-¿,En un libro? ¿A puntan en un libro?

ftianolín era un ángel diabólico.
Ya empieza usted á disparatar, me dirá el
lector· pero bien sabe él que de antiguo se di~ qu~ los nenes son unos diahlillos angelicales ó unos ángeles que hacen diabluras . ...
No sin que al decir esto deje de ser la envidia
de los hombres la que inspire tan absurda
ca)iJcación; envidia: sí, porqu~ ¡quién no desearfa ser tan inocente y bienaventurado como ~s hechiceros angelitos diabólicos!
A Manolín nadie lo podía sujetar .... .. Ameaz.1s·
sí. sí. ..... Desacreditados estaban ya
n
todos los monstruos, tios, duendes, ogros,
t~hicos, que la imaginación maternal
h:1bfa ideado para imponer un cierto temorcillo, un si era 6 no supersticioso del traYieso
)

,

I

.1
MARIO ROUSSEL,

GIOVANNI GRADINO,

Barítono.

Primer bajo.

DOCE AÑOS

trari&lt;', moslrábase descompue¡:;to y pálitlt,, ...
Ya no vol \'er.tl ella ú dar á na&lt;lil' al•.·gria,
luz y calor.
De aquí que se impresionara con el pece·
cilio.
¿Por qué hacerlo morir cuando aún hiy
vida en él ..... ?
Y, con todo, dió un brinco y cayó muer·
to ...... una muerte dulce y rencilla. .
La niña seguía pescando, con la grande é
imperturbable seriedad del pescador. Admi·
rablemente bella, con sus grandes ojos fijoli,
sus cabellos rubio-casta11os y sus piernas de
gacela.
Acaso llegará también un día en que~
padezca al pececillo y diga: «.Je ne ~ trai.1 jcrnwi.s que ma .filie R' (l({Oll(Ít á une occupa·
l ion ~i rruelle! ...... »
Pero esos tiernos seotimientos del alma,
florecen sobre la tumba .de todos lose~
disipados, de todas las esperanzas muerta&amp;..
Por tanto, sigue pescando, encantadora
niña!
Pues que sin malicia procedes, Jlevu..a6n
en tí misma un santo derecho.
¡Mata el pececillo y pesca!
PETER ALTENBERG,

«Pescar debe ser una cosa muy aburridora,,
-dijo una señorita, que entendía tanto de
eso como la mayor parte de la&amp; señoritas.
«Si fuera aburridor no lo hiciera yo»-dijo
la niña de cabellos rubio-castaños y piernas
de gacela.
Y permanecía en su puesto, con la grande
é imperturbable seriedad del pescador. Retiraba el pececillo del anzuelo y lo arrojaba á
tierra.
El pececillo moría.
Dejábase ver el JDar, bañado en luz y fulgurante. Olía á praderas y á humeantes corrompidas yerbas palustres. Del hotel llegaba ruido de cuchillos, tenedores y platos.
E~ pececillo bailaba en el suelo una breve
danz~ original como de salvajes ...... y moría.
La nifia seguía pescando con 1a grande é
imperturbable seriedad del p~scador.
"Je ne pennettrais jamais que ma.fille s' rulonnát á une ocC11pation ¡;i cruelle»-dijo una señora que cerca se hallaba sentada.
La niña retiró el pececillo del anzuelo y

GlUSEPPINA PICOLETTI,

Soprano lírico.

de nuevo lo arrojó á tierra, á pocos pasos de
la señora.
El pececillo murió ...... Dió un brinco y
cayó muerto ...... una muerte dulce y sencilla! Hasta se olvidó del baile, y, sin más, se
marchó..... .
«¡Oh! ...... » elijo la dama.
Dorcdan empero en el rostro de la despiadada niña ele cabellos rubio- castaños, una
profunda belleza y una alma futura .... ..
El semblante de la noble dama, por el con-

A:-.ITO NIO MACINI COLETT I ,

Primer banton o absoluto.

TERESINA FEHRAHf,

Primera mezzo-soprano .
ALICE ZEP1LLI,

Soprano ligera.

P_equeñuelo...... ¿Castigos? Sobre que muy
nguros~s y extremosos hubieran sido, por lo
c!oeles mjustos ...... Sabía el muy pícaro fingir ~n temor tal, que pronto infundía compas1on y ~placaba la entereza del juez ...... y
aun con risa confiada y amorosas carantoñas
~nábase á veces hasta raricias que no castigos.
'
~ad.a, Manolín era incorregible.
- Sin emLargo, algo se le dijo que llegó pri·
me'? á preocuparle .... .. y luego casi á atcmom.arle.
tna niñada, diréis, que os va á resultar el
~ que os estoy refiriendo ...... Como que de
?1 !&gt;S se trata, y no me voy á poner yo aquí
ª.discursear metafísicamente, ni he de decir
~:guna de ~sas graves boberías, propias de
neos, re\'1stas y academias.
En fin, sigamos nuestra historia.
Lo que llegó á imponer alg6n respeto á
41an.olfo, fué oírle decir á su padre en cierta
Y notar que lo dijo con suma se-

=i~,

ENZO AOZZANO,

Primer bajo.

VIRGINIA GUERRINI ,

Contralto.

ERNESTINA POLI

RANDA CCIO.

Primera soprano dramático absoluta,

AN GELO PITUCCI,

-Todo esto malo que hace este nifio, ya

Tenor lírico,

- Sí, en un libro.
- ¿,Como mi catón?
- Xo, más grande- replicó el papá.
- ¿Como mi carpeta?
- Mayor ...... en libro mayor ..... . de todos.
Manolín quedó pensativo.
¿Dónde estaría ese libro, y qué diablo era el
encargado de hacer las dichas apuntaciones?
¿Sería libro más grande que los libros que
había en el escritorio de papá? Esta sospecha hizo que Manolín se atreviese á meterse
un día en el escritorio á la hora en que ni su
padre ni los dependiPntes se hallaban en él. ..
y he aquí que halla un libreto, en cuya cubierta se leía: ,,Libro Mnyor. »
.
Este, éste era, sin duda, el libro: existía
este allí ...... Atrevióse ú abrirle Manolín y
¡oh desdicba! El no leía manuscrito ...... pero con borrar todo lo que se veía en aquellas
páginas ......
Coge la goma y el raspador ......
Y en esto se abre la puerta del escritorio ... .
y aparece el padre del atrevido muchacho .. .
- ¿Qué hace usted aquí?-dice con voz te-

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Capilla dedicada á la Virgen del Carmen, en construcción en la l'olonia de este nombre, en Coyoaeán .

rrible a l ver a l nii10 su bido en el tabun·tc y con dos malecones, constrnídos de roca
NUESTROS GRABADO~
puesto junto al escritorio y ante e_) enorme norfídica v ioaliza.
Y EL SEXOR AR:\1.-\.XDO SALCEDO.
librote. Comprendió desde luego lo que el . La dársena no está aún terminada; pepequefio intentaba hacer ..... .
ro los trabajos de ,constrnoción están muy
Manolín , lleno de vergüenza y de temor, adelantados, y actualmente penetr an lo::;
En uno de los números anteriores de este
r ompe á llorar, dejando caer los lagrimones buques hasta su interior.
semanario dijimcs que se había separadotem·
sobre las páginas del li bro ..... .
La dársena contará con doce muelles poralmente del taller de grabados de esta ca•
-Perdón, perdón, dice sintiendo en su de ~cero 'y cuenta con poderosas grúas. sa editorial, el señor Armando Salcejo, i
inocen te alma, á pesar de la iconi:;ciencia in- que ya f,u.ncionan, según se puede ver en cuyo cargo ha estado desde hace tiempoeee
fantil, que ha cometido si n duda una falta uno ele nuestros grabados que del men- departamento.
El motivo de la separación del señor Sal·
grave y le consumía el arrepentimiento.
cionado ,puerto ¡publicamos en otro lu- cedo, fué un convenio que hizo con el Go·
- Perdón, papá; perdón ..... .
gar.
bierno del Estado de San Luis Potosí, para
E ra la primera vez q ue demandaba perLa banca alemana ",\lsterskampf" y el enseñar el arte de fotograbado al señor lladón.
vapor naciona:l "11anuel Herrerías'' fue- nuel García, persona que, después de UD
- ¿Yol verás á hacerlo?
ron los primeros ba11eo:; que entraron ~ rápido aprendizaje, ha quedado al fren*8 de
-No, no .... . .
la dársena,. el 20 y 21 de Junio próximo los talleres similares á los nuestros, de la
- Ven ; bien veo que estás arrepentido.... 1pasaclo, y ,así se ,comunicó oficialmente it "Escuela Industrial Militar" de la Capital de
.
.
Mira, mira, sólo con lágrimas podemos bo- la Secretaría ele Comunicaciones y Obra:; aquel importante Estado.
El señor Salcedo cumplió á satisfacción
rrar lo que el diablo escriba. en el libro Prúblicas. Dichos barrcos se acoderaron
del señor Gobernador Espinosa y Cuevas la
grande.
ti lo !a'T"go rclel muro ele monolitos, en s11 comisión que le fué encomendada, y ha re·
En .efecto, por el lloro· de Manolín la escri- parte ,conoluícla, ·c omo puede verse ,en las gresado á esta Capital trayendo honrosas retura. del libro se había corrido ...... y pre~en- fotoo-rafías adjuntas, -en las cuales tam- ferencias del señer Cuevas.
.
taba do~ enormes borrones.
Nosotros hacemos mérito de esta circUBII·
. hié1tse ven las grúas. trabajando en la descarga de dichos barcos, y los almacene5 tancia, con verdadera satisfacción por ~
,J oSE ZAHOXERO.
tra parte, pues el señor Salcedo es un .
al lado.
fotograbador
cuya labor es bien conocida Y
En la vista general pueden verse los
ahora tenem~s el gusto de anunciará.A!!::
rompe-olas, casi conrc.luídos, los a,lmac~- tros lectores, que contamos ya con m1115--~
nes en constrncción, d muro de monoh · cos clichés obra del señor Salcedo, para
El Puerto de Salina Cruz
' del semanario
.
tos, la dársena y las poderosas draga~ la parte gráfica
.
. son
"General ,D íaz'' 'V '').léxico,'' que actual Los grabados de la presente ediciónal '
su mayor parte factura del señor
ce·
EstJá sufriendo una completa y notah!c mente Ia dragan.- Esta vista está tomaclc1 en
' todos los che
· hés quefeli·
pu•
do,
y
en
lo
suce:ivo
transf orimación el puerto de Salina Crni.. c-n ·n farzo del corriente año, y á la focha. bliquemos serán suyos, por Jo que no9
,las obras están iconsiclerablemen1 e ade1-füse convertido úiltimamente en una ciu ·
citamos sinceramente.
da,d perfe,cta1111ente acondi!cionada en el lantadas.

s

sentido de la habitabilidad, y como puerto de ,mar, son más nobbles aún sus pro·
o-resos pues cuenta en la actttalidacl co11
b
'
una lbahía
amplia, i.segura y arb.
nga da, r

En el año de 1565 fué tajado por primera
vez el primer lápiz plomo del mundo.

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�-445.Llévate esa copa,
no me des más agua .... . .
Pa apagar la sequía que tengo
me tendrías que dar una jarra
cl'aquellas tan limpiar;
que están colgaícas ebajo é las parras ......
d'aqueltas tan fresca¡;
que gotica á gotica trasmanan! ... .. .
Llévate esas flores
que es mú juerte su olor y me daña ..... .
Pa olorcico suave,
aquel que en la güerta de toico se escapa;
..d'aquellos rosales, de aquellos cla,·eles
d'aquellas alábeg,ls '
d'aquellos naranjos, d'aquellos pon'iposos
jazmineros que visten las tapins! ......
Quítame esa rop:t
que el cuerpo m'abrasa! .... ..
P,1 ropica aquella tan asolaíca ......
aquella tan blanca
c'arzaíca me tiene mi madre
en lo hondo del arca!
¡Qué dolor de caeza!
¡Que se calbn t6s esos que cantan!
¡Pa &lt;·oplicas aquellas tan dur.:es
a&lt;¡uellas, á veces, también tan amargas:
aquellas que paecen quejíos de pena
aquellas que paecen risicas del alma!

-444PAGINA ARTISTIC.A.

Higiene y medicina domésticas
Cuadro del arfüta Luna.

Mujeres Roinanas

M I C R I STO

CI)

Parn Cristo nací
á Otislo ruelvo.

LEMA:
,11

Enfrente de mi rnnn, clavado en duro leño
las ansias despertando de mi infantil piedad, '
guardián ele mi inocencia, tef:tigo de mi sueño
se alzaba el viejo Crii;to, un Cristo marfileño '
reliquia veneranda de una lejana edad.
La luz amnrillcnta que junto al Cristo ardía
quebraba en la escultura su tré1nulo fulgor,
y á su reflejo vago la imagen parecía
cadáver insepulto, c¡ue ab~orta el alma mía,
miraba á un tiempo mismo con miedo y con amor.
,
¡Qué bello era mi Cristo! Robre su frente pura
signada por la huella del arte medioeval)
un hálito flotaba venido de la altura
y del marfil lustroso la rándida blancura
prestábale aureola luciente y virginal.
De nieve parecía su cuerpo inanimado,
que de la c1 uz copiaba la rígida tensi6n ·
de nieve el noble rostro de espinas circ~ndado;
y sangre sobre nieve, la herida del c:ostado,
cuyo divino bálsamo di6 vista al Centuri6n.
Cuando al caer la tarde, y al despuntar el día
postrábame de hinojos, del viejo Cristo al pie,
mirando sus congojas con ansia le pedía,
amar como él amaba, sufrir como él sufría,
morir en el tormento por conservar mi fe.
Y mientras á los cielos ingenua y susurrante,
cristalizada en lágrimas subía mi oraci6n,
brillaba de sus ojos el rayo agonizante,
sus labios sonreían, vagaba en su semblante,
del ritmo de la vida la plácida expresi6n.
¡Oh sueños venturosos de amor y de ternura!
¡oh cándidas visiones de la dichosa edad,
en que nutrida el alma de fe sencilla y pura,
un viejo amigo viendo dt&gt;l Cristo en la escultura
contábale mis cuitas con crédula piedad !

( 1) Poesía que ha merecido un prdmio extraordinario en los recientes
Juegos Florales de Córdoba.

Vuestra nostalgia siento, risueüas ilusiones
forjadas en mi mente, del viejo Cristo al pie.
¡(;nán pronto el pecho mío rindi6se á las pasiones
y de mi labio huyeron las tiernas oraciones
que me enseñ6 mi madre para cantar mi fe!
Turbada por la duda la paz de mi conciencia
mi espíritu entre sombras hacia el abismo va. '
De la sagrada imagen hoy tiemblo en la presencia:
marchita para siempre la flor de mi inocencia
mi Cristo marfileño no me sonríe ya.
'
¡Señor, no me abandones! La diestra omnipotentr
c¡ue el ímpetu refrena del virnto y de la mar,
ampare al débil náufrago que las angustias siente
de la infernal vorágine que en torno de llli mente
dc~átasc rugiendo con sordo batallar.

El ilustre Dr. L6pez Argüela de la facul·
tad de Medicina de Granada, r~cetaba para
los enfermos que padecían afecciones nefríticas, un medicamento tan sencillo como eco-

nómico.
Era el cocimiento de flores de haba en la
profl()rci6n dr, seis gramos dr, flores. por cada
vaso de agua, y el enfermo debía tomar cada
día un vaso de este cocimiento.
Desde tiempo inmemorial, los habitantes
~e Calabria y de la parte meridional de Siciha, dond; las aguas son muy selenitosas y el
mal de piedra muy común, se hace uso interno de las flores de habas para analizar las
ARTISTAS qE LA COMPAIIIA DE OPERETA V ZARZUELA
QUE ACTUA EN "ARBEU."

I

I

.
¡Me muero! ¡No tengo
gelepa s1quiá de esperanza!
.
No es con toico y con ello la pena
que más me acobarda
c' al fin y al remate '
. muere descansa
' ......
.
quien
:\lt dolor es morirme tan lejos ......
No ver mi barranca ..... .
no ver á mi novia ... :..
no ver mi guitarra ..... .
Xo sentir el calor de los besos
que mi madre llorando me daba!. .....
Yo quisiera morirme
,
bebiendo aquel la agua ......
I 1ue que uqu, ]las coplicas tan durces
de este 1rneño mortal me espertaran
i pué que el olorcico ,'e los az,1hares
me resucitara!
Díles que me lleYen ...... dílcs que me lleven
aunque llegue ya muerto á mi caHa!......
'
e:' aquella ropica
que en lo hondo del arca
nrzaíca me tiene mi madre
' ......
me la ponga ¡;iquiá de mortaja
¡Que me abrigue mi cuerpo mi tierra! .... ..
¡mi tierra del alma!. ... ..
Y1c1,:xTE

asperezas de los cálculos y facilitar la expulsi6n de éstos, principalmente de las arenillas.
En Calabria, al producirse el acceso, se toman 12 gramos de coles cocidas en un litro
de agua, que se deja reducir á la mitad.

INTIMA
En las noches tediosas y sombrías
buscan su nido en mi cerebro enfermo
pl~gada. el ala, ensangrentada y rota, '
m1s antiguos recuerdos.

Nó vienen como alegres golondrinas
ele la rústica iglesia á los aleros,
trayendo de la rubia primavera
las blandas brisas y los tibios besos.
Vienen como los cíbaros nocturnos
á acurrucarse huraños y siniestros
de la rnina en las musgosas piedras
ó de la vieja torre entre los huecos.

Señor, fní dr los tuyos y á Tí volver anhelo;
:-;oy descarriada oveJ·a (]lle torna á tu redil·
1111 cornzon ansia buscar en Tí, constwlo ......
Para calmar mis ansias, para templar mi duelo,
¡Señor, que me sonría mi Cristo de marfil!
•

.

111

:\rEDI~A.

LAS NUBES
l\Ii adorada locuela me daba de comer y
por la abierta ventana del comedor conte~·
pl~ba yo las mudables arquitecturas que
D10s hace con los vapores, las maravillosas
contracciones de lo imposible.
Y me decía á través de mi contemplaci6n :
ccTodas esas fantasmagorías son casi tan be·
llas como los ojos de mi hermosa adorada
la monstruosa locuela de los Gjos verdes.» '
Y de repente recibí un violento golpe en
la espalda, y oí una voz encantadora la voz
de mi adorada que me decía:
'
- ¿Acabará usted de comerse la sopn, señor mercader de nubes?
-El primer ceril'o se encendi6 por vc·z
primera en 1834.
ARTISTAS DE LA COMPAIIIA DE OPERA QUE ACTUAIU
PROXIMAMENTE .EN ARBEU.

'

¡Qué vengan en buena hora, que no ta1\kn!
¿Por qué no se apresuran? ¡ Los espero!.
¡Hace ya tantos aiios que dormito! .. ....
¡Hace ya tanto tiempo! ......

Aquel que ante mi cuna, clavado en duro leiio,
por el fulgor bañado de moribunda luz,
guardián de mi inocencia, testigo de mi rnefit),
alzaba su imponente contorno marfileño,
trazando con los brazos la sombra de la cruz ......

El negro muro de la hendida tapia
aunque roto y abierto,
'
aún &amp;e mantiene en pie; y en las ojivas
del cHmpanario viejo
si uo hay esquilas que á la misa llamen
al despertar el matinal lucero,
ú :tnuncien la oración al campesino
y h hora del regreso
ú la, muchachas de la azul cisterna
al ¡,astor y al vaquero,
'
i:;i ·"ª no hay campnnitus que repiquen
al llegar del patronato los festejo:::,
hay oquedades hondas y sombrfas
que abrigan en sus obscuros senos
á, las
pardas y siniestras
1 lechuzas
,.
)
a os pa¡aros negros ..... ... .

.J. SAl\IAXIEGO L.

•

~URRIA.
¡De fijo mi madre
las horas mortales llorando se pasa!
Ya sabe la pohre
que naíca en el mundo me sarva,
que me encuentro malico del pecho,
que día por día las juerzas me faltan,
que lo mesmo que luz sin aceite
poquico á poquico mi vida s' apaga......
Yo me pienso que el mal que m'acora,
más bien que en el pecho lo llevo en e1 al rna ......
por golver á mi tierra tan s6lo
son toas mis ansias,
¡y, d'hallarme tan lejos la murria
.. .... me corca y me mata ......

Elena &lt;le la Llata, (Tiple.)

Los niños que nacen en el verano son generalmente más parlanchines, fuertes, sanos
y vivarachos que los que nacen en el invierno.

Alfredo Cecchi, tenor dramático.

�-446-

El Hpttendizaje.
I
-¡Qué feliz soy, Carlos!
Asomada á una ventana, la Marquesa de R....... recost6 su rubia cabeza sobre el hombro de su marido.
-¿De veras, Genoveva?
-¡Ya lo creo! ¡Me encanta todo cuanto procede de tí!
-Exageras, hija mía, exageras.
-¿Por qué te muestras tan escéptico cuando hablas de nuestra
ventura conyugal?
-Porque la mujer es un ser muy complicado, sumamente difícil de comprender.
-Déjate de tonterías y dame un beso.
-Te juro que también me considero en extremo dichoso.
Y era la pura Yrrdad. Hacía tres· años que Uenoveva y Carlos

-El Marqués de R......
.
Genoveva se puso pálida; pero serenándo!-e luego rápidament.
á pesar del golpe que acababa de recibir, salió en unión de su COln~
pañera.
Sin embargo, al llegará la puerta se volvió y miró atentamente
á Luisa Yerneuil.
III
¡Con que Carlos había amado á otr~ mujer antes que á ella! ¡Qué
derrumbamiento de ilusiones! ¡Qué abismo entre ellos de~de aquel
momento!
Genoveva no dijo una palabra á su marido, deseosa de estudiar
á aquel que le había hecho creer que su coraz6n no había palpitado
más que por ella.
Después de haber derramado ocultamente algunas lágrimas, Genoveva se enjugó los ojos.
- ¿Qu( importa?- exclamó. - Eso pertenece al pasado, y ahora
110 me ama más que á mí.
Pero en el fondo de su alma subsistía una curiosidad, subiiatfa
el deseo de conocer á aquella mujer y de averiguar el secreto de la
p1sión que había p~·ofesado á su marido .... , ,
.
Y un día, armandm,e de valor, se dmg10 a casa de la actriz.

nen tallos largos que conservan su flexibilidad, dejándolas ondular al menor movimiento, como si mecidas en la plruita á impulso
del viento, esperasen el momento de ser-cort~.das para componer un ramo ó una corona.
En ese aparente desorden se cuida con esmero de que los matices diversos se realcen mutuamente.
Algunas rosas sin tallos ni hojas forman
corona sobre sombreros planos montauas en
grandes tapapeinetas, 6 se reu~en en grupo
ni costado, con una aigrelte de hojas y capullos. Hay muchos rnmbreros pequeños hec-ho~ con cocas de cinta 6 de crin ligera,
fle:x1 blt&gt; y transparente. Estos sombreritos exigen un peinado bastante hueco y ondulado
en el cual queden como anidados sin que'
'
por ?tl'a parte, resulte la cabeza pesada
y vo-'
J um mosa.
No $e busca hoy la igualdad de color entre el vestido y el sombrero; y si bien en algunos de éstos, wtre Ja variedad de sus colores, hay alguno que, rec~erda el del traje,
en otros no sucede as1, smo que uno azul
turquesa, por ejc1:11plo, se pone con un traje
de color de. berenJena, Y. uno de paja violada,
con un vestido azul marmo. Toda la dificultad
consiste.en elegir _P~ecisamente lo que parezca atrevido y ongmal. Bastaría aclarar (i
obscu~·e~er ~m poco, para que desapareciera
esa ongmah&lt;lad de la combinación.

IV

prevenirse.
Luisa Verneuil miró con sorpresa á la recién llegada.
- ¿Ha sufrido usted mucho?-le preguntó.
- Al contrario, soy la mujer más feliz del mundo.
-Estoy á las órdenes de usted, señora.
V

soprano de la compañía de ópera que actuará
en el Teatro Arbeu próximamente.

GISELLA FERRARI,

habían contraído matrimonio, sin que ni una sola n~be hubiese
eclipsado su felicidad ni obscurecido su vida alegre y sosegada.

II
Un día que madame R. ..... asistió con una de sus primas á una
venta benéfica á la que había acudido todo París, notó la presencia
de una mujer ~orena, hermosa y elegante, que detrás d~ un mostr~dor vendía objetos de diversas clases á sus muchos amigos y admiradores.
-¡Qué mujer tan bonita!-exclamó la Marquesa de R. ..... -'
¿Quién es'.
.
.
.
-Luisa Yerneml, la nueva estrella de la Comedia F:ancesa.
Precisamente al lado de Genoveva hablaba de la actnz un grupo
de caballeros.
-Es una mujer encantadora-exclamó uno de ellos-y de una
conducta irreprochable.
-Será ahora-dijo otro.
-¿Qué quiere usted decir con eso?
-¿No saben ustedes que ha tenido en su vida un drama por demás interesante?
-¡No lo creo!
.,
.,
- Sí, señor; una pas10n por un hombre que tamb1en estaba loco por ella.
-¡Es singular!
. ,
-Hace cuatro ilños que se venfico la ruptura.
-¿Y quién era ese mortal afortunado?

La profesora no tenía más que alabanzas para _su discípu~ 'Ma'
dam e Perrin acudía diariamente á casa de la actriz, c0n obJetAJ d~
g,mar su confianza para averiguar el secreto de su vida íntima.
Al fin, se estableció una profutlda simpatía entre aquellar dí.,u·.
je res.
·
.
Uenoveva no obstante, no podía alejar de su corazón la 1deade
que su marido' había amado á aquella mujer antes que á ella.
Un día, después de la acostumbrada lección , al notar la acent~ada tristeza de la actriz, le suplicó que le confiara la causa de sussm·
sabores.
·
- ¿Para qué? ¡Mis penas no pueden interesar á nadie!
- Sin embargo .... ..
-~í; usted es quiz(t la única mujer que podía compren,dermc...
¿Pero á qué hablarle del hito que llevo en el alma?
-¿Qué luto es ese'?
.
-Un luto muy doloroso, por la muerte de un ser que existe,. d$
una ternura que era el encanto de mi vida. Amaba á un homble¡eneroso, débil, bueno, pero sumamente exaltado, celoso Y tal ve111f
masiado cándido y sensible.
- ¡Como yo!-pensaba Genoveva.
-Ese hombre no supo comprenderme y me hizo sufrir de~
modo extraordinario.
·
1...:i
- ¿Y qué ha sido de él?
-Se casó y dicen que es ieliz. Lo creo, porque era hombre1W1. .
y porque yo le 'enseñé á conocer y apreciar debidamente el code la mujer.
:..
.:&amp;...
Estoy segura de que ante su nueva companera, n~ será víc=tde los arrebatos y de las debilidades que antes le dommaban. ~~
conmigo su aprendizaje.
Luisa Verneuil estaba en lo cierto.
. ...tt~,
-Pero en ese caso, - pensaba Genoveva-ha labrado m1 feh~~
á costa de la dicha ele esa mujei.
.
~
En el momento de separarse para siempr~ de la actriz,. Get&gt;I
va se acercó á ella, le eogió de 1:1 mano y le d1JO con voz agitada
la emoción:
-¡Tengo que pedirle á usted mil perdones!
-¿Perdonarla yo á usted? ¿A santo de qué?
. ~
- El hombre de quien usted me hablaba hace un mstante
sabido hacer dichosa á su compañera, sin duda porque al el 11J1o
sufrirá usted; comprendió lo que hay de bueno y de santo en "'J'.
razón de la mujer.
·
.
~
He venido deseosa de conocerla á usted, quen~nd? .º d
ahou comprendo que debo á usted gran parte de m1 fehc1da ·
la Marquesa de R......
.
coa I
Y Luisa Yerneuil contestó á Genoveva, sin rnmutarse Y
más asombrosa frialdad:
-¡Ya lo sabía!
H. DE FORGE.

Blusa elegflnte para concierto.

ÓRONICA DE LA MODA

BJuq~ para s~ñora de cierta edad.

la ó de {tamine, escogidos en la misma gama
de color.
Por gracioso contraste suelen los rizados
~ el buen tiempo vienen los adornos li- voluminosos acoinpañ&amp;r á sombreros peque• Yvaporosos que recuadran la cara co- ños sobre cabezas jóvenes.
llO In un marco de nubes. Tales son los riPara personas de más edad, los rizados de
. . d, tul, las corbatas de gasa, los boas tul ilusión negro se mezclan con follajes de
. Jllumas 6 de marabut, que este año han raso ó de terciopelo, cuyos reflejos producen
idj aceotados como el anterior, y son más bonito efecto. Los rizados de flores parecen
~os, por lo mismo que esta primave- hechos con crisantemas gigantes 6 enormes
llamoe permanecido hasta el mes de l\Iayo reinas margaritas; pero en realidad, son mofl 11BO de las estolas de piel y las écharpes ñas de cintas muy ligeras, matizadas en· grables.
dación del blanco al gris, ó del blanco al verla loe nuevos rizados hay extraordinaria de pálido, y las lazadas que simulan los pé. , con sola una cualidad común, una talos están replegadas, retorcidas y rizadas cle
1..,_clegofrado que les da aún más ligere- tal modo, que copian la línea y el movimienlll&amp;lldura. Se ven muchos lisos de tul to de esas flores otoñales.
. . ~co, que ensanchan como grandes
Los boas de plumas se tiñen en varios co• lis .-.1.tJrrot, ,Y hacen muy buen maridaje lores. Cada hebra se trabaja por separado,
,._ ondulac10nes castañas ó rubias del desvaneciéndola del obscuro al claro, unas en
,,,.,,Otros están bordados con terciopelo hoja de rosa glaseada con gris claro ó amari._klsfanegro' que produce en cada volante llo pálido; otras en la vanda glaseada con gris
Ylll
firme y bien definida. En otros se azulado.
loteados de felpilla hacia los bordes ó
Hay otros boas que me parecen menos bomás grandes espaciados en dos 6 tres nitos, pero que se pueden aceptar por su noTambién se pone al bordo de los ri- vedad: están teñidos en dos tonos grises, meValenciennes estrecho negro que dio y claro, que alternan cada 20 6 30 centíel tu.l
'
'
metrots.
,so t;s el que priva, destronando al
Re emplea en adornos para el cuello la plu,. a pesar de ser éste más fuerte.
ma de avestruz, y el marabut ligero como
lll: Ji1 lanzados se componen de dos par- pluma de cisne. Sesuelen prolongar en caí\'o ntes ·de debajo se adornan con das de terciopelo negro ó de cinta del color
cometa, y los de encima, que es- del adorno.
lió.....~s Y gofrados hasta hacerlos nuboU11a .-pables, se dejan sin vivo.
· llOvedad qne ha de tener éxito á mi
Los sombreros siguen siendo verdaderos
.a8' ea la de los rizados de tul rubi¿ dora- jardines de flores. No se ponen guirnaldas orII llluv "- '
, wmto efecto sobre trajes de vue- denadas y simétricas, sino que las flores tie-

Entre las te~as nuevas para trajes de verano, frescos y ligeros, os recomiendo unas muselinas Pompadour, de 1. 20 metros de ancho
de fondo blanco apenas rosado, sobre el que
en unas muestras, están salpicadas flores

¡

Traje de organdí para nillas de 9 á 11 afl.os.

�\

Gorras de "sport" 6 de viaje propias para señoras
ó caballeros.

de &lt;'8caramujo, del tamaño de las del fresal
y con follaje \'erde fresco, y en otras, aparecen coronas de rosas diminutas, con el mismo follaje. Con estas telas se pueden hacer
trajes preciosos para señoritas y señoras
j6venes completándolos con fichús drapea·
dos, qu~ se adornan con plegados, malina~ 6
Valenciennes. Los cuerpos de estos traJes
suelen ser fruncidos y recogidos en un ancho
cintur6n de tafetán flexible.
Hay otras muselina~ de tonalidad más sostenida, en que esos mismos ramos están estampados sobre fondo blanco, rayado con
azul celeste y moteado en negro. ~s una novedad que dificilmen~ se aprecia. en una
muestra pequeña: conviene ver la pieza. Estas telas se prestan, por ser rayadas, á adornarlas con cintas 6 Valenciennes, que están
muy de moda, y producen efecto muy agradable.
Para señoras de alguna más edad, hay
muselinas de fondo negro, con ramos de rosas encarnadas y amarillas y ~e «no me ~lvides. » Poniéndose sobre viso de tafetan
blanco se aclaran, por 'su transparencia, y
producen una tonalid~d gris-hierro. Se ad?rnan con cintas de terciopelo negro de vanos
anchos, y tambi~n con en~aje blanco, que l~s
va muy bien. No os aconseJO que las drapeéis
sobre un fondo negro, porque resultan demasiado duras.
.
)lás original que las mnselmas estampadas el cresp6n Pompadour nos ofrece fondos
ma;fil de cierta irregularida?., com~ los. crespones antiguos; pero de ~e¡ido mas ligero,
más transparente. Coronas de r.osas pequeñas envuelven otras dos rosas abiertas y ceno
me olvides,ii atadas con una cinta que propo~·ciona una bonita nota azul. Otras rosas, salpi·
cadas sobre crespones marfil 6 ere.
m\3. en vez de agruparse en corona;, se espacían con regularidad,
teñidas en rosa y malva. Algunas
muestras tienen ramos más grandes y macizo.·, _con fondos d~ f~llajes desvanecidos, apenas 111d1cados, .sobre los cuales d~stacan
mucho las flores. Los trn¡es hecho i con estas telas, en que s6lo
el rosa y malYa destacan, no dan
la impr~si6n de jm·entud de los
de las primeras.

pelas sobre el corselete 6 sobre la falda. Es·
ta forma de tirantes está muy de moda, y se
emplea hasta en los trajes sastre, pero en éstos se dispone de otra manera. En la abertura de la chaqueta se ponen dos franjas de paño pespunteado 6 de s.ida cubierta con bordado, que cruzan sobre el chaleco interior de
guipur6 de encaje. Poco importa que la :faldacorselete pase debajo del «bolero» 6 que esté
reemplazado por un ancho cintur6n liso 6 un
corselete drapeado; el efecto es casi siempre
el mismo, y con esta disposici6n se logra atenuar el contraste, acaso demasiado brusco,
entre las faldas obscuras y las blusas blancas
6 los chalecos.
Parece que la transparencia y flexibili&lt;la1l
de la vuela de seda, no se presta á la, hechura de chaquetita, y, sin embargo, muchos
trajes hechos de esta tela lisa, moteada ó rnyada, tienen una chaquetita por complemento. Con n.Jornos adecuados se logra el so:;tén
que le falta, para lo cual se incrustan gui pu
res gruesos del color de la tela, 6 se frunce
é:;ta sobre un forro liso, se raya con pliegues,
se cubre con bieses de tafetán, con cintas y
aun con trencillas; porque las trencillas de
8ethl brillante se emplean sobre la vuela lo

mismo que sobre el paño, y su tejido
y suelto hace un buen contraste con 1Isr:u111
ra de la tela. A Yeces una cintaesirech frn!:
cida, de un tono más claro ondula a,
de los bordes de la trencill~ y evita 1:n .uno
tría un poco seca de las líneas.
llllDe-

Ko siempre es la chaqueta de la mima
t~la q~e la :fa~da. A veces se combina el
t.rn bnllante o la seda flexible con la vuela'.
l a etamwe. y a veces, no s6lo son difere tesO
lns telas, sino también los colores· rilmb~
ción feliz si se tiene buen gusto ¡;ara el;'·
los. Con u.na falda de vuela de color de .;
na, ar~o111za una chaqueta de tafetán verde
Im peno; con falda de vuela blanca chaqueta de' luisina coral, etc.
'

t4

I

'

I

Hasta ahora no habíamos combinado Jaa
faldas cortas con las chaquetas largas. F.t1to
nos hubiera parecido inarmónico. Y, sin em,
bargo, ahora se ven algunas faldas plegada,
que sólo llegan al tobillo, y cuyas ~ cuar·
tas partes vienen á cubrir los faldones de la
chaqueta. Pero hay q 11e decir que esos W.
dones no forman cañones ni tienen vuelo
sino que bajan ajustados, con abertura ~
medio de la espalda y cayendo rect, s. de
modo que producen un perfil algomaeculinti.
al que dan el carácter las solapas y el cuelli
pequeños y las mangas sastre.

***
Los trajes de estas telas tenues
y casi tram,parentes, suelen tener

faldas de vohntes 6 adornadas con
pliegues de toda:,; clases, bullonados riz1dos 6 entredos, s de VaJen~iennes 6 de punto de París.
l os cuerpos son casi todos drapeados. formando chaquetitas, fichús
y tirantes cruzados. No son raros
ios modelus en que se reunen est:ls tres for.nas; la chaqueta corta,
muy escotada, deja ver un pechero
6 canesú de encaje; un fichú recorre los delanteros y se prolonga
en dos puntas, que se cruzan y
van á fijarse con botores ó escara-

"Toilette" Imperio de batista estampada.

"Toilette" de éolienne para señora de edad,

�</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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