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                  <text>AAo VI.

MÉXICO, DOMINGO

26

DE AGOSTO DE

1906.

Antonio Magini Coletti en el papel de Falstaf.

�Los observadores y la crítica de estos tiempos.

•

hechos, la verdad de cuanto he asentado;
pero qtw estas líneas sean á guisa de aviso
preventivo de la intención Fana que abrigamos porque el nfán de observación se traduzca en juicios críticos imparciales, para
que el mundo, el mundo 'donde elaboran, y
al que se deben los cror.istas, los aplauda y
no los desprecie.
Contra esos espíritus superiores que callan
cuando debieran de hablar y hablan siempre
que debieran enmudecer, se debe estar á la
defensiva.
Y si en una cabeza de chorlito todo aturdimiento é imprudencia, se coloca una cantidad enorme de términos inútiles-léxico de
difícil facilidad adquirido en un día coleccionando cuanto raro y novísimo vocablo consignan las extranjeras revistas-; si agrega-

Uno de los artículos de primera necesidad
entre las filas del mal llamado Cuarto Poder
es, sin ducta alguna, el crítico el cronista
crítico. quien haga_ saber con r~zones, y razones exputlstas con método, claridad y buen
tono, cuanto digno de saberse sea en materia
social, en el orden político, en achaques literarios, en fin.
Se ha dado por lo general mediana importancia á un papel que en si tiene motivos de
sobra para atraer consideración; pero en los
tiempos actuales abundan los razonamientos
para justificar el desdén con que los cronistas
son vistos.
Y efectivamente¡ los que ahora suponen
levantar por encima de todas las conciéncias
el estandarte de una misión, sólo enarbolan
el gallardete sucio y mal pintado de su egoís- .
mo.
Muchos años transcurrirán para que nazca un émulo digno de Gutiérrez Nájera
aquel vidente de serena inteligencia, de es~
píritu sensible, de ternura de n:ño, que tan
bonitas cosas nos contaba, que entretenía
nuestra imaginación, empapando nuestra
gran entraña de los mismos afectos y emociones que á la suya conmovían.
Aquel amado poeta, aquel cronista ingenioso y sutilísimo, que envidiosamente cumplió la sentencia de jfenandro, no dejó por
desgracia ni un buen discípulo. Todos los
apóstoles de aquel samaritano de la verdad
y del cariño, del dolor y de la lucha, de la
delicadeza y de la fuerza, se tornaron Judas.
Y que mucho que esto haya de lamentarse,
si no pocos de aquellos que comunicaban su
intelecto con el prodigioso de Gutiérrez Nájera, como él han poseído facultades para el
arte de bien decir, menos todavía, eso sí,
que los &lt;le su fraternal maestro. Por una rara
conjunción han alimentá.dola sus espíritus,
junto con una facultad extraordinaria de asimilación, un deseo vehemente de encontrar
defectos ó motivos de censura en todo. Esto
no es difícil para el que observa con mirada
de pensador 6 de sociólogo, pero no cuela en
el artífice obligado á dulcificar todos los
manjares, aun los más ácidos, á gusto del
lector. Si ya sabemos que hasta el padre de
la luz tiene manchas, aunque desconozcamos
su origen de composición, quizá maravillosa,
porque la formen riquezas cósmicas de superior destino, ¿á qué ese prurito, ese afán
inmoderado de censurar cuanto se hace ó
deja de hacerse?
Inquirir, escudriñar y buscar despiadadamente la razón de todos los casos, para seguir un proceso y dictar siempre una sentencia condenatoria, es convertir la vida en una
operación aritmética, es consagrarse á una
resta antipática en vez de dedicarse á vivir la
vida, que es amar y perdonar.
Dignos de todo aplauso son, por lo contrario, los muy contados literatos que con honrada reflexión observan la entrafia de lascosas para encontrar por doquiera materia de
estudio y campo en que ejercitar sus depuradas facultades perceptivas, consiguiendo
así deleitar el ánimo de sus lectores.
No es ahora la más propicia ocasión para
puntualizar con ejemplos de personas y de

hospital de salud donde se curan corazones
y que se llama «Almns y Cárme,ies.,,
Y como no quiero ser un retrasado para
hablar a~ora de ese te~oro ya descubie$por
los Aladmos de la poesía española ni deseo
ant~ciparme al aco1:tec~?Iiento l.ite;arioique
dara pauta la publtcac1on de Lira Libre. pláceme sólo ser el primero en anunciarla ~o
me he deleitado ya aspirando los efl.uvilX!
más ricos de ese búcaro con que saludari
Valenzuela el mes de la Patria.
FRANCISCO

,1,
fl_
r1 ••• . . . .·

GANDAIU,.

J~1i1

DELECTACION
Oh qué feliz amor, amada mía,
Al que le basta amar, y amando crece,
Amante á quien la amada se aparece,
Como luna en la noche X sol de día.
El mundo es un espejo de alegría
Porque en él tu mirada resplandece,
Y en cada cosa bella me parece
Hallar, en tu alabanza, una armonía.
E~toy como prendado de una estrt'lla,
Y no temo los celos ni el desvío:
.Mi amor está en los ojos, eres be~la,
Toda mi alma te mira, y entretanto
Que yo no ciegue, durará el encanto.
¡Oh qué feliz amor el amor mío!
RICARDO

Sr. D. Baltasar Estupinián, Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario
de El Salvador ante nuestro Gobierno.

mos muchos conocimientos innecesarios y
observaciones desagradables 1 un adarme de
lógi~a ,&lt;doméstica» y una ton elada de inoporturndad, ya se tendrá un crítico .:¡ue daño
hará, claro que sí, pero infinitamente menos
que si la maldad y la envidia no fueran los
determinantes de sus nechos.
Y si por un momento llegan á seducir ~
tres 6 cuatro ilusos, la~ observaciones de cr;nistas críti?os tan mal forjados, recuérdese,
como ~a dicho el genial Manuel Reina, que
«Siempre tuvo el cobarde audaz mirada1
Piel sedosa y brillante la pantera
Y resplandores la traidora espada. n

"Lira Libre."
Frescas aún de la tinta de imprenta que
tanto halaga la membrana pituitaria ~cabo
de ver las últimas pruebas del segundo libro
de versos de Chucho Valenzuela1 r&lt;Lira Libre,» donde viven-y que vivan por mucho
tiempo-sus vástagos intelectuales menores.
Meno~es en edad, pero tan legítimos como
los primeros, esos que habitan el magnífico

GOMEZ ROBELO.

LIED
Los suspiros son aire
y van al aire.
Las lágrimas son agua
.
y van al mar;
·
Dime, mujer, cuando el amor St' olviéli
¿Sabes á dónde va?

llEiSIDE ('{&lt;nas DIPllOr,'IATICAS· -Ed 1'f'1e1os
.
d e 1&amp; Etnbaiad&amp; de Est d
•
&amp; os I.J nidos de Atnétriea y da 1&amp; l.tegae ion
"
d e Cuba.

ataaplo de San Jip6lito

Fotografías de .. EL TIEMPO ILUSTRADO."

~esideúcias diplomáticas

w obras de reparncióu y orna-

to 9ue se están ejecutando en el
~o ~el hermoso Templo de San
ffip6hto han despertado el interés
de las _personas áfectas á la con ~&amp;1i16n de los monumentos antiguos por el bajo relieve que forma parte del antiguo muro que
limitaba el atrio.
. ~umentó este interés la creen~ ~~ndada en que se estuvo al
C:pio, de que iba á ser derrito e~ todo su perímetro, el munif~ndo, para substituirlo por
una teja de hierro.
Ita un error falto de base este
pues los RR. PP. que tienen á Sl~
C2rgo la custodia del Templo no
=~n un. solo momentd en
Jr 111, parte esencial del muro, que e~ l! .que constituye el
~ o hlstonco, es decir, el baJOlbeve correspondiente á la es~ lila de las calles donde se enubi~da la I~lesia.
consulto la meJora material
desub8n
. la cerca antigua por
1 u¡r
1lna
· en i::;;ierna, pero. cons~rvando
can~..t caso el baJo rehevd de
na.
monum~nto histórico real ha la .erecc1on del Templo Y
~ relieve es alusivo á la
ino • lae la &lt;c~oche Triste» así col[~ «Leyenda del Labrador y
Luis ~m~,&gt;, según el erudito D.
Nohanzalez Obregón.
plo de remos Ja ,histori.a del Temlllliev 8an Hipolito ni del bajo
no d e, por falta de espacio· pero
esaparecerá éste.
'

&gt;

Los representantes de las naciones extranjeras han transladado la
mayor parte de las LegacioneE&gt; á
magnífic.os edificios modnnos 'de
la Coloma Americana.
Se. han concentrado las Residencias Diplomáticas en aquel se1 lecto. centro de población, en donde vive la mayoría de extranjeros
acomodados que residen en t re
nosotros y no pocas delas familias
&lt;le nuf~tra socíedad elegante.
Publicamos en este número las
· facba~as de los edificios de la
EmbaJadaAmericanaydetodasla~
Legaciones de los países amigos.
He aquí su uqicación:
Legación &lt;le Austria-Ilungría
.Avenid.a del Cong:eso, n? 1,8l4'.
-Bélgicli, calle Liverpool nº
1, 615. China, Fuentes
te~, n? 2.- E&amp;paña, 3~ calle de
~mamarca, n? 420. Esta Legación .cambió últimamente su resi~e~cia á la A.venida Prim. El edificio que publi'camos es el antiguo que ~?upó por algún tiempo
la Legac1on española en Dinamarca. - Francia. Avenida del
~rogr~so n? 1.,833.-Gran Bretana~ ; ~ de L1Verpool, n? 1, 605.
Pro:u~am.ente se transladará esta
Legac10n a la A venida Pari's nº
' ·
:)r:6')
. --Guatemala, calle del Eliseo
n? 23. -Italia, 3.' de Berlí; 11 0 '
602. - } apón' calle 1~l de Ham b~¡.~
go; 11 • 1.-Cuba, calle de los
G.uardas ~ no pertenece á la Coloma ~m.encana).
Proximamente publicar e m os
grabados .de las Legaciones no
comprendidas en este número.

Brot;~~

&amp;tra;

cu!::

ma-

--·
TEMPLO DE SAN

HIPOLITO.

�- 468del espíritu excelso de su difunto amo y bro
tó de ellas á torr~ntes la luz, que en vida y
trato de Don QmJote solamente apareci6ante
su escudero tal cual vez filtrada por esta ren.
dija ó por aquel mechinal. Y á punto que
Sancho Panza, como el inocente porquero
ó cabrerizo á quien de súbito se le introdujese
en la cámara real adornada con todo el eg.
plendor de la corte, y ugnaba por satisfacer á
un tiempo todos lós impulsos de la curiosidad
estimulada por tan magnífico y desusado espectáculo, viniéronle á la memoria les pru.
&lt;lentísimas razones con que Don Quijote ya ·
moribundo, atajó el piadoso y fingido d~ariar del propio Sancho y del bachiller 8an.
són, diciendo:
«Señores, vámonos poco á poco, pues ya
en los nidos de antaño no hay pájaros oga.
ño .... . ;i&gt; y acordándose de tales palabras
aumentósele el duelo y la aflicción la redobló
á Sancho, trocándosele verdaderamente en
raudales los ojos y en hirviente fragua el pecho. Y no hablando, que para ello no estaba,
sino discurriendo sin forma de lenguaje, razonó tales proposiciones que el historiador no
puede lealmente pasarlas en silencio de modo
alguno ni tampoco apuntarlas con el desorden co~ que Sancho las imaginó.
- Fortísimo trance- pern,aba Sancho-debe de ser este de la muerte que da cordura á
los locos y enloquece á los cuerdos, 6pormejor decir que trastueca todas las cosas de eu
natural ~er y estado, porque, según discurro,
en esto de la locura y de la cordura todos he·
mos de echarnos un canto en el bolso, pues
si la locura fuese dolores, en cada casa ha·
bría voces· así como dicen: btirláos del loco
en casa q{1e él se os burlará en la plam, pu·
diera decirse también : burláos del l~ en
vida y él se os burlará en la m_uerte. Ni
tengo por bien averiguada locura, sm~ an~
la mala ventura de mi pobre amo, a qwen
por mi fo si h ubiese justicia en el mundo,
Edi ficio de l e. L ega c ión de Guatemala
Fot. de EL T IEMPO I LU5TIIADO
no había de asignársele más parte de looo
quiera por el diligente y sagaz Cide H~mete que la que de. ello nos, toca á t~dos como de
Benengeli , obró en ~1 alma del pobre villano poetas y músicos, segun ~l re!ran_; ~rque en
uno de esos maravillosos efectos que obra los tiempos que he servido~ nu senor Don
siempre el dolor intenso en el ádmo de loe Quijote, Dios y yo y el r?c10 sabemos cou
Cuentan los famosos é inéditos anales de hombres, por muy simples y cortos que sean ; cuántos trabajos y penalidades, solnm~nte
la Mancha, de donde el príncipe de los inge- y fué avivándole y de~ándole en un !nomento en dos ó tres contadas ocasiones, le he~
nios Miguel de Cervantes Saavedra, entresacó las potencias todas, lnzole ver con mcompa- proceder como loco de remate, pero e~ mn·
el tt{étano de su imperecedero libro, que tan rable y diversa claridad muchas de las ~osas guna como furioso insensato : pues s1 ~ 6
pronto como el Ingenioso Hidaigo recibió que antaño sólo confusamente acertara a en- cual vez montó en cólera, muy merectda·
cristiana sepultura en el cementerio de su h~- trever su limitada comprensión. Abriéronse mente fué que no es~á b~en ~l fuego ar.be las
gar, con gran sentimiento de propios y adm1- ante su espantada consideración las puertas estopas, ni es la paciencia virtud de ai.balleraci6n de extraños que llegaron á saber la
edificante muerte del caballero, y aun muy
antes que sobre el frío cuerpo de éste cayera
la Josa en que se grabó el epitafio comp~est~
por el bachiller Sansón Carrasco, 1:e~u ose a
su vivienda Sancho Panza, el fid8hsimo escudero, para aliviar la congoja que e~ e~ pecho le reventaba, dejando correr las lag.n m!s
y vagar el raciocinio, pues por expen enc1a
conocía la Yirtud lenitiva de aquéllas y de
éste en toda aflicción de ánimo.
Solo consigo mismo, denibóse en un poyo
de los que á ambos lados de ~u puerta ha~ía
y sobre el cual dejáronse olvidada las muJeres, con las prisas del entierro, un~. regular
brazada de esparto fino hecho atad1JOS para
divertir el tiempo y ocupar las manos en el
trabajo de la pleita, del que, por lo común,
sacan para sus pobres alfileres las aldeanas
manchegas. No reparó Sancho ~anza en ~o
áspero y desabrido del cabezal, smo que sm
ser poderoso á otra cosa, apoy6 la frente sobre el reseco esparto y no tardó en humedecerlo con las lágrimas que abundantemente
le corrían por las mejillas prietas y por las
barbas foscas, y ya en gran parte entrepeladas por no decir rucias.
Lloraba el cqitado escudero la muerte. de
su señor y dejaba escapar del pecho suspn os
tan hondos que las mismas piedras del poyo
se ablandaran y el aridísimo esparto se volvieAntiguo Edific io de la Legación de EspañaF,ot. de EL TIEMPO ILUS'IRA'°'
ra suave como borra de seda. Aquel ronc_o y
lamenta ble sollozo por nadie escuchado, m s1RESI DENCIAS DIPLOMATJCAS EN

O ,

ta orfandad de Sancho Panza

I

MEXICO.

JOB andantes: y bien corta cuenta es la de

dos 6 tres encolerizamientos ó berrinches de
JD8l'C8. en tan largo decurso. Por donde me

resta ahora sino recoger las armas de mi señor, puesto que ni el bachiller Sansón Can asco ha escrito sobre ellas el famoso letrero que mi amo tenía siempre en la boca y en
presupuesto de que ni las ventas son castillos, ni princesas las mozas de cántaro ni
gigantes y andriagos los molinos de vi ... ~to·
es decir, con más plática del mundo que mi
sefior, lanzarme á la vida aventurera donde
si llego á granjear otra ínsula Barat~ria no
seré tan necio que la deje perder.
'
Y lo hizo como lo dijo. Ya se había aclarado su semblante y todo él sonreía como conviene á quien acaba de tomar una re~oluéión
altí ima y de la mayor gravedad; no de otra
suerte debió de salir Aquiles de sus naves para
vengar la muerte de su amigo Petrocolo que
como salió Sancho Panza de su corral llevando del cabestro al rucio, á quien p~r lo
sufrido y valeroso, disfrutaba de mucho más
provecho que rocinan~ para el andantesco
ejercicio. Salió, pues, de eu casa, como dijo
y echó á andar hacia la de Don Quijote, en
donde ya la sobrina y el ama, con Sanchica,
Teresa y otras mujeres, ocupá.banse en el
inventario de las prendas pertenecientes á

uado que la verdadera locura le atacó
restos últimos días, cuando dió en decir
ue él ya no era Don Quijote sino Alonso
iuijano el Bueno, con aquellos severísimos
y cristiano3 discursos que al señor licenciado
le parecían de perlas, y que á mí, en verdad,
no me henchían el ojo, ni aun rebozados en
la poca I obreza que en estos últimos tiempos
de aventuras he logrado arrebañar y que mi
düunto amo liberalmente ffe manda en su
testamento, bien sabe Dios que ni el interés
me movió, ni tampoco la codicia, pues quien
por elln venga á ser rico, verse h~ en. may~r
peligro. Y al presente se me antoJa d1scurm
que cuantos daban de sandio y de mentecato
á mi sefior, ~í que lo eran verdaderamente,
yá más villanos y ruines hasta dejárselo de
sobra; y ahora veo bien claramente, como al
través de tarlatanas y sedazos, que con el esfuerzo de mi señor, de no haber estado sujeto á la desdichti, puesto me hubiera en lugares á donde nunca pensó ni pudo llegar la
necedad de los envidiosos; y no que ahora,
con estas pocas blanquillas que honradamente pude granjear en estos últimos tiempos, apenas sí podré comprar un zagalejo á
mi mujer Teresa, un guardapiés á Sanchica,
amén un fam oso compañero al pobre rucio
cuya cansada vejez empareje con la jnven·
tud del otro para ir alzando, binando. Dios
pabe si terciando el pegujal, por donde quien
se vió gobernando una tan floreciente ínsula como la Barataria; y juzgando con no menos desparpajo que el Rey Salomón los casos
más difíciles de la judicatura, veráse nuevamente destripando terrenos en el invierno y
atando gavillas en el estío) y descamondando
6 podando cepas en el otoño, como un simple rústico de los que no han visto el mundo
sino por un agu,ero, mientrns que el mundo
queda infestado, como de malas yerbas, de
princesas forzadas y gigantes forzadores, de
malandrines y follonPS, de viudas menesterosa.q, de tuertoR por enderezar, de agra vioR
por satisfacer. Tengo para mí que el demonio debió de hacer esta jugarreta á mi amo
en los postreTOs instantes de su \'ida, que solamente el propio enemigo, de quien Dios
nos libre, fuera capaz de persuadir al señor
Don Quijote á que dejase de ganar los reinos
6los imperios á que por su fuerte brazo se
h~ciera acreedor mejorándome á mí por mis
dilatados servicios cuando menos con el gobierno de alguna provincia de las que caen á
la parte Poniente del Catay, si ya no era en
loe fértiles campos de Mesopotamia, donde
podía espaciarse el ·rucio muy á su sabor y
en donde según he oído decir, nunca deja de
dar el trigo á más de doscientas fanegas por
una. Y sin mirar á. esto, ¿cómo podría templal'l!e la cólera natural de mi amo con el
ejercicio pastoril, tan apartado y desemejante• de su humor) ni cómo J\'O mismo he de re~1gnarmc con este negro Yivir del pegujalero,
1londe más son lnR falta'&gt; que laR sobras, y
las ham brrs que las hartur&lt;1s'? Que, á fe mía,
n•g,tlo como el de las ollas de mi sefwr el
duque y de mi señora la duqne~a, y de gansos Y capones como los de Carnachfl el rico,
n~ lo:.; vieron mis ojos en cuarenta y cinco
anos de vidn. labradore~ca; y si bien es verdad que e11 la raballería andantr por lo co~1ún n1ás i-on las ganancias de :palos y puuadas que d(• otra cosa, tampoco faltan ha~lazgos de maletines con moneda pajiza. De
~ cual toncluyo que ai:í como decía mi senor que en los nitlos de antafio no hay pájaros C'gaño) así digo Y.º, que pájaro viejo no
entra en Jaula, y en tri bunal ele mi propio
decreto, que mi muo se dejú Jo más importa~te en el tintero y á mí dejóme á media
miel en todo ('Ste negocio ele la caballería; y
COtno, según se me alcanza, para su eficaz
desempeño no son menester grandes luces,
de que gracias á Dios no estoy sobrado, no

RESIDEN CIAS

cinchas del rucio. Pero avínole mal 13 suel'te, que á pocos pasos que &lt;lió fuera del lugar,
topó con una alborozada cuadrilla de muchachos que madrugaban á buscar nidos, y como
le vieron á sancho Panza todo el aparato
guerrero de su difunto señor, tomóles muy
luego una gran alegría, y tras de la chacota,
como es de rigor entre los muchachos, vinieron los denuestos y tras de los denuestos
las pedradas. Sancho Panza, conociendo qué
clase de malandrines y sabios encantadores
eran aquellos, hizo costilla y espoleó reciamente al rucio hasta ponPrse donde no llegaban las pedradas.
Y va no se ha vuelto á saber de él. Para
sus inauditas hazañas no ha habido otro Cicle Hamete Benengeli, ni los anales de la
Mancha añaden cosa de valor á lo dic})o.
Sólo, por mi parte, puedo afirmaros que
todos vQSotros y yo, más de una vez andando
por el mundo, hemos creído ver aquí y allá
al Caballero de la Triste Fip-ura en la suya
natural y legítima. Pues bien; no lo creáis.
Sabed, y muy en _secreto os lo digo, que
aquel á. quien vísteis no era, no, el Ingenioso

DIPLOMA TIC'AS

E:N MEXIC O ,

J

fül!! !

);$)

Edificio d e l a Legación de F r a ncia.

Don Quijote, y á punto llegó Sancho_ que las
mujeres trataban del empleo que hubieran de
darse á las armas del caballero, puesto que
ninguna cosa dejó mandada éste en tal res·
pecto. La cogió al vuelo 8ancho y decla~ó,
juró y perjuró que las armas eran ~s_pecial
donativq que muy secre~amente le h1C1era a
él mismo su señor repetidas veces, y que por
ellas venía con el rucio, pues fuera de la memoria del dinero, que en pocos días se despende, no conservaba o(ra alguna de su senor. Convinieron en ello muy gustosas el
arr.a y la sobrina, no queriendo conservar
aquellos enojosos testigos de la locura de Don
Quijote, y recogidas las armas y cargadas sobre el rucio tornóse á su vivienda ~ancho, y
por no ser ;10tado de nadie á realizar su caballeresco designio, tanto como por recoger
en la alforja los dineros y camisas que según
la sabia previsión del ventero, no debían faltar á los caballeros andantes, dejó pasal'
aquella noche, y muy antes 9,~e desper~~an
las mujeres con el n1ayor sigilo escurnosb
hacia la ct;aclra, sacó al rucio como pudo
mejor, ajustóse al cuerpo algunas piezas ele
la quijotesca armadura, y .. ....
La del alba sería cuando Sancho Panza
salió de su vivienda, tan contento, tan gallardo y alborozado por verse ya armado de
caballero, que el gozo le reventaba por las

Hidalgo; era Sancho Panza con el hábito de
D-9n Quijote.
F R AXCISCO

NAy ARRO y LEDESMA.

1

PLEGARIA
No te pido, Señor, que no ambiciono,
Los grandes dones que á los sabios diste;
Ni el poder con que pródigo investiste
Al Soberano poseedor de un trono.
No la gloria fugaz, que no perdono
A quien iluso por tenerla insiste;

Xi la riqueza que oropeles viste
Y enervantes placeres y abandono.
Lo que pido, ~eñor, lo que yo t¡uiero,
De tu grandeza lo único que imploro,
Es la dicha mayor porque yo muno,

La mayor dicha porque sufro y lloro;
¡Amor de los amores que venero!
¡El amor de la virgen que yo adoro!
.Jo.AQUIX

.Mérida, Yucatán.

OSORNO.

�-

470 -

ta Catastrofe de Valpara(se

- 471 ]a~ Gobierno, el edificio de Correos la

BoJ511 arlcrnfts de multitud ,le conventos

'

~'

:YALPARAIS •.-Vista general del Puerto.

La::; catástrofes se suceden á las catást.roi
y parece qne se eslabonan en una ~
de mtnor á mayor para que sea más terrib]
su efecto sobre el ánimo.
e
_Fué prirnero l~ expl?sión ~el grisu en las
mrnas do ComTJC'res, maudita dee:gracia, de
hor:orMos accidente;'\ circunstancias y epi.
s?~10s, que n~_pnrecmn P,oder ser suJ)eladoe
fac1lmente. "\ 1110 dei-pue:s la erupción del
1:erclugo de J&gt;ompeyr1, como llamó al Veaubio
Aln.rc6n, C'ansando deFgracias sin cuento ¡
toda la comarca que se dilata ú los pies de
su f.ttíd ico cono.
Y cuando el Yesubio comenzaba apenas
á refrenar sus destrnctores ímpetus la flore.
ccntísima ciudad y gran puerto de SanFJan.
cisco California se ve destruido en dos ter.
ceras partrs.
Sería menester la imaginación de un Dante, decía un cronista hablando de la catástrofe californiana, no ya para describir Bino
para formarse idea de la grandeza del desaa.
tre y de sus mil desgarradores episodios de
muertes, heridas, pánico, etc.
Pa~ó el incendio. como pasó el terremoto
y pronto la potencia de los Estados Unid~
ha empezado á restaurar la destruida ciudad·
pero antes de que veamos á ésta resurgir d~
sus ruinas, he aquí que de apartadíaima
costa de la América Septentrional, sobre el
mar Pacífico, vienen ecos de otra tremenda
catástrofe. El jueves 16 un temblor de tiena que duró varios minutos, derribó multitud de caRas en Yalparaíso.
Calles magníficns de Foberhios edifi~
como las de fümeralda y Conde], desaparecieron · casi inRtantáncamente.
El kneno en que se asienta el Valle del:Pá·
roí.~o, que es lo que significa Valparaíso, es
mny dl'sigual, )' así sucedió como en la metrópoli del Pad6co, que los edificios mú
clendoF, deRtruidos por el terremoto, cafan
sobre los m{is hajnf', que el terremoto babia
re~petndo y los destruía á su vez, ni más ni
menos que si fueran unos y otros castillitoa
de naipes sobre los que sopla un nifio pall
verlos caer.
Y sobre c_ste terror proclújose instantáneamente otro: el incendio, C'ausado, sin duda,
por lo mismo que produjo el que en San
Francisco ayudó al terremoto á destruir la
«ciudad del oro.»
Valparaíso limita al Norte con la provin·
@ia de Aconcagua, al Este con la misma Y11
de Santiago, al Sur con esta última y al Oeste con el Pacífico.
Este puerto, que es el más importante~
la costa del Pacífico, tiene 350,000 babf.
tantes.
.
La bahía de Valparaíso es de forma semi·
circular y capaz de acomodar gran número
de barcos. Aunque bien abrigada portresde
sus lados, queda completamente abierta P,11'
el cuarto, ocasionando esto gran molesüa
para lo:; buques en la época del aJio que 108
Yientos soplan de este lado.
La ciudad ocupa pintoresca situación.
La pai;,t.e más populosa de ella es un an·
tiguo barrio rural denominado Alr_nen~raL
En este sitio hay hermosas casas y .Jardmea.
La ciudad se halla edificada al pie de loe
cerros, sobre éstos y en las inmediaciones del
mar. Su parte :dta está habitada en su rn~·
yor parte por extranjeros, que han construl·
do allí hermosas casas.
Valparaíso es la poblaci6n más europea de
Chile; sus edificios más unifor.mes Y el~
tes que los de Santiago, la capital de l!
pública. La policía de seguridad. e_stá .J&gt;81':
fectamente organizada y la ~un.1c1pal1
despliega mucho celo por la hmpieza é
giene públicas.
Entre los edificios más notables se enc?en·
tran la Aduana, los cuarteles de la policía,,

t

magníficas iglesi1ts, hospitales y espacioso;
t,atros.
Las tienrlas, librerías, almacenes y mercerías, con grandes vidrieras á la francesa,
acreditan con el lujo de sus anaqueles y la
riqueza y variedad de sus artículos, la abundancia del consumo.
El cementerio, que se encuentra en uno
de lo;; cerros más pintorescos de Yalparaíso,
reune á la elegancia y buena distribución de
lOII monumentos, las mejores condiciones higi6nicas.
Divídese la ciudatl en dos partes llamadas
el Puerto y Pl Almendral. Aquélla es la más
americana; ésta, la más europea y es la más
populosa.
Los habitante~de Yalparaíso, á pesar de
su aire grave y reservado, propio de todos los
chilenos, tienen el espíritu de sociabilidad
propia de los hijos de los pueblos que han
llega 10 á un avanzado grado de cultura, y su
hospitalidad asidu~ infatigable1 abre al extranjero todas las puertas.
En invierno, los grandes propietarios, los
ministros: los altos fnncionorios, diariamente dan banquetes y reuniones; con la aristocracia quiere emular la clase media, y hasta
las familias de humilde posición pagan su
tributo ú la costumbre ó la moda.
Hay en Valparaíso una abundancia extraordinaria de carr_uajes.
En los meses de verano las familias ricas
emigran á Yifia del Mar, pintoresca poblaci6n de elegantes chalets suizos y de cottages
ingleses, y de cnya hermosura, que obliga á
meditar gozando, s6lo el pincel y los colores
podrían ser intérpretes. Yiñas del Mar, se~n los cablegramas, fué completamente
aestruida.
Una nota simpática de la sociedad, nos6lo de Valparaíso, sino de hchilena en general, es la que hace notar en los siguientes
términos Don Anselmo de la Portilla y Villegas, en un estudio sobre b República chi·
lena:
·
"Desde que.se pisa por primera vez el sue·
lo de Chile-dice-es fácil conocer que en
ningún pueblo de América, si exceptuamos
los Estados Unidos, está tan arraigado, CO·
mo en éste el sentimiento religioso, y tien.e
más elocuentes manifestaciones la piedad. Y
ea que aquí nunca ha sido manchada en el
lodo de las discordias civiles la blanca túnica de la religión, ni ésta ha llevado á los
campos de batalla su bandera.
Templos grandiosos, aunque no tanto como los de México, procesiones deslumbra·
doras de pompa sagrada, trajes y prácticas
monacales que yo no conocía, detienen y suspenden al viajero á cada paso, y le llevan la
memoria al pasado.
Siempre ha sido la fe el más bello atributo de la mujer; y aquí, como en México y
too~ la América española, las oraciones más
fervientes salen del corazón de las morenas
beldades, que de hinojos en el pavim1mto de
la Ca~ral y envueltas en negro ropaje, vi ven leJos del mundo horas enter!tS."
Y·ya que así habrán de encont:arse en es·
tos aflictivos momentos los simpáticos chilenos,. unimos nuestras preces á las suyas para
pedir al Ser Supremo haga cesar las calamidades que los agobian.
A. A.

V ALPARAiso.-Calle Condal

VALPARAiso.-Calle Esmeralda.

1.
1

Al hombre que merece llamarse hombre,

f le con?&lt;'e en las señales siguientes: Suced~

hqueqmera, se mantiene inquebrantable. Ni
&amp;ye del peligro ni lo busca sin necesídad.
~umilde en l¡ grandeza y fuerte en la as4e:1dad: Antepone la justicia al bienes~; Y
~lona. Cuida mucho de su reputacion,
Pltrimoni~ de sus hijos; pero sin exceso de
amor propio. Y si no es sabio, ama el Faber
Yl'espeta la sabiduría.

VALPARAJso.-Cuartel General de Bomberos.

�-472
RÉSlDÉNCIAS DI·PLOMATICAS EN

~

MEXICO.

- 473 -

La Cost eña

Fábulas.

---------·---·····-·-···--·······---·····-···-············--···-------······--····-----··-------···--·--·····-----··---------..--- ...·----,-'

Del sol la luz que la besó indecisa
Le dió el moreno de su faz radiante
Puso un hilo de perlas fulgurante '
La mar entre el carmín de su sonrisa.

·,

Dióle su alada vaguedad la brisa
Y la palmera su esbeltez, galante,
Y se esponja su seno palpitante
Bajo el blanco linón de su camisa.

Un día una mariposa,
de alas doradas y negra~,
sin siquiera Faludarla
se po~6 en una violeta.
La tlor ofon&lt;lióse al verse
trntad,1 de tal manera,
y a,í, envueltas en aroma,
al aire soltó sus quejas :
-¡Qué mal educada está~,
mari pos.1 volandera!
Por ventura, ¿te has creído
(fUC yo soy alguna berza?
Yo RO.Y la flor más graciosa
que brota sobre la tierl'a;
no hay J)erfumc coJ110 el mío,
ni soy :fingi"la ni necia,
y aunque soy linda me oculto
entre las rústicas yerbas.
No me importa estar al lado
de ortigas ni de verbenas,
porque carezco de orgullo
que humilde soy y modesta.
Adorno soy del cabello
de las hermosas doncellas,
soy nn recuerdo marchita;
seca ya, curo los reumas ... .. .
¡Cuántas veces de un amor
todo pasión y violencia
queda tan sólo en memoria
ramo de mustias violetas!
Yo no cambio, soy la misma,
siempre amable, siempre bella;
hombres y mujeres, todos
me buscan y me desean ..... .
¿Qué entiendes tú, mariposa,
de ciertas delicadezas? .. ... .
La mariposa responde:
-¡Caramba! ¡cuánta morlestia!

***
En el fandango

PAISAJES

DEL ESTADO DE GUERRERO

El Estero

Con el cántaro

Del centenario bosque en la espesura
Abre la enormidad &lt;le su pupila
Como límpido espejo que cintila
Entre florido marco de verdura.

Por la vereda que conduce al río
Bajo las palmas de imperial belleza,
Con el cántaro puesto en la cabeza
Pasa luciendo su gallardo brío.

La luz que baja de ignota altura
Vierte en sus aguas claridad tranquila
Y de la fronda incomparable oscila
Sobre él la inmensa cabellera obscura.

Puede arrojarlo con cualquier desvío,
Pero es tal su equilibrio y su destreza,
Que se desliza con sin par presteza
Por la vereda que conduce al río.

La remera piragua corno un sueño
Cruza veloz por su Qristal risueño
Y va á perderse en la lejana orilla,

Llega y se hunde en.las azules aguas
Y muestra al recogerse las enaguas
De sus formas de diosa el poderío,

l\Iientras alerta el tigre agazapado
Acecha entre los juncos al venado
Y en el alto manglar juega la ardilla.

Regresando á lucir su gentileza
Con el cántaro lleno en la cabeza,
Por la vereda que conduce al río.

Crece el rumor al retumbar sonoro
En la hueca tarima el zapateo
Y ella luce su grácil contoneo
De los aplausos entre el.almo coro.
Ya es en la «Zamba» ó en el alegre «Toro»
En los que triunfa como en un torneo,
Despertando al bailar todo el deseo
Que pudiera expresar un Yo te adoro.
Se mueve y gira con gentil donaire
Al compás de la música, y al aire
Flotan sus brazos como dos banderas.
Y es un encanto en el vaivén sin frenos
La agitación de sus vibrantes senos,
Y el rítmico ondular de sus caderas.

LA CORTE: DEL LEDO.

Las Jícaras de Olinalá
Rojas por dentro cual sangdentas flores,
Aprisionan del sol las llamaradas
Y por fuera, entre líneas plateadas,
Se revisten de todos los colores.
Matiz y brillantez son su!! primores
Y no las tortolillas nacaradas
Ni el león azul de crines enlptadas
En qu·e cándidos sueñan sus pintores.
Mas aumenta su mágica poesía
Este letrero: Magdalena mía,
En fondo azul con caracteres de oro,
Y á veces son la realidad de un sueño
Si una á decirnos va Sino á mi due,1o,
Y otra dice á su yez ¡Cuánto te adoro!

fümro TORRE:4.

EL MURCIELAGO
Hacían las aves álos cuadrúpedos unnen·
· carnizada guerra en la que tan pronto {,.-to~
como aquéllas obtenían la vic~orin. El mur:
ciéla(}'o atento cada vez al éxito de la bata
Jla ~ ~olocaba siempre al lado de ]os \'eOr
do~es: entre las aves se llamaba ave, entre 08
cuadrúpedos ratón. Pero llegóse al fi~ á un
acuerdo amistoso entre aro bos parti? 08, Y
qued6 descubierta la falsedad del murciélago,
que fué despreciado y repelido por ambas
partes.

MEXIr,O.

¿,

LA ffiARIPDSA Y LA VIOLETA.

Del almo sol un perennal reflejn ......
Habla y un dulce perezoso dejo
Timbra su voz ::il suprimir la e11e.

MUSADELSUE

EN

[Del poeta italiano 8alustri. [*]

Es un ensueño de ideal ventura
Por candorosa, por ardiente y pura
Cual si prendido al corazón tuviese

Edificio de la Legación del Japón.

RESIDENCIAS DIPLOMATICAS

El rey del bosque, el león,
dijo un día á su leona:
-Tú, la honradez en persona,
¿no sientes indignación
admitiendo á ese animal,
vaca de pésima fama,
y honrándola como á dama
de nuestra corte real?
-:-Dices bien, y lt1 dcplorola leona conte~tó.
Mas, ¿.qu(. culpa tengo yo?
¿Xo es ella esposa del toro
tan ilustre como viejo,
á quien hiciste llamar,
Y á quirn quisiste nombrar
))residente del Consejo ..... .'?
Por respeto. la sopórto
Ú ~ll voluntad real. .....
-Pues vas á ver cómo el mal
nhorn. por lo sano corto.

--

~1.n ~no•de sus últimos números publici Ln
liata 1'ta~~ tnteresante artículo dedicado al fabu-

r1~º

Pt el
Trilusa, anagrama de Salustri, qnr
l'li• ªP" ido _del poeta . Acerca de él, Juan [Jo-,~~ tan a fondo conoce la literatura itali:l"E r1be lo siguiente:
'rnrínn Mi.lán como en Roma, en Génova como er.
Pl 111u· [rilu~a es aclamado en los salones; todc
0
llllet~ quiere oírle decir sus fábulas, y desde
fabn¡¡:;mo de la Península al c,tro, los versos rtrl
Snac1o andan lo mismo en los labios de lns rrha~e~·aue
1 en los, de los ignorant"!s. El periódico
eritor· 0 de veh1culo á la fama de este joven rs'}•t.aa' vez d~ publicar sus fábulas ~n las re•loe peJ~trac1ones, Trilusa ha preferido darlos
JL•o,aen, 1cos diarios La Tribuna, La Stampa
Cl'e'ee di8 atore Romano, publicaciones las tres
~
PU~n l_os versos del poeta, cuya firma
dtr1phcar_ ó ~uadruplicar la tirada de
e esos ~llanos.''

ª

r

eaaiqJ::

:

Edificio de la Legación de China.

Y el león, fiero y sañudo
publicó en el mismo día '
una ley que proscribía
• á todo animal cornudo.
No hubo cuernos, es mu\' cierto
en aquella real mansión:
'
:Mas de entonces al león
llamau el ccrey del desierto».
EL PUERCO.

Un puerco á ciertas vaca¡;; dijo un &lt;lía:
·-Eeta indecente vida me da enoJ·o·
'
voy a, ponerme el f rae, lente en el ojo,
ga1'&lt;lenia en el ojal, y en compafiía
voy á vivir de gente
que vosotras más limpia .v más decente.
Y d;cho y hecho, aquella misma noche
el cerdo abandonó la patria dehesa,
y Vfstido cual dijo, tom6 un coche,
y nl té se fué que daba una condesa.
Yiéraisle allí con distinguido porte,
decir galanterías delicadas,
como cualquier gomoso de la corte;

Fot. de EL T IEM~O ILUSTRADO.

allí bai16, cantó, dijo epigramas
y .flirleó con cuatro ó cinco dam~s ......
¡Mas, ay!, ni una semana hubo pasado
cuando el cochino voki6 á su pmdo. '
-:_¡Cómo!-dicen las vacas. -¿De regreso'.)
¿,"No te gusta la corte, según eso'?
-¡Bah!-contestó el marrano{¡ la larga, quizá, me habituaría
al uso cortesano;
pero mucho, en verdad, me costarfa
acostumbrarme á tanta porqnería.

----- El que en los príncipes fía
y á la cumbre del poder
por el favor va subiendo,
mire cómo asienta el pie.
Por escaleras de vich-io
sube el privado míts fiel,
y es fácil, cuando descienda,
ó deRlizar ó romper.
Tir8o.

�- 474I

LA BARCA
I
Todos conocen la vieja hfslori~; A los ancianos les cuesta lágrimas; n !ns ¡ove_nes: sys-.
piro!". El vi,·nto la trae en sus que¡as y as
olas Pn sus ecos ..... ·

***
Al.1rO'aba mudrns tardes mis paseos hasta
la e, t~eíia ensenada, bordean_d~ la ar~~a que
el ~alr barría con su dulce rn1ven, dr¡andole
flecos de espuma.
bí
a
ClaYada entre cuatro peñascos ha a un'.
barca rota. mejor dijera: un esc¡ueleto /e bai A vec~s me paré á conternpl.llr a; una
~~de me senté á su lado. y atraído por su
Jedad transcurri6 más de una hora.
so Al e .'bo de unos días, la barca rota y yo
.
·
8 y con todo el reséramos íntimos
amigo..
l'quia de
aque11 a red1
Peto que. me inspiraba
mar le mterrogue, .. · .. · de ese
• mo o que se
'
.
. atlas que ·dpord sua, las cosas mamm
.
interroga
gestiones especiales nos parecen gua1 a 01as
de secretos .. ··..
, L
1
'lo
·Quién pudo traerte aqm? as Oas, so
l as¿ o1as. En tu abandono leo la derrot~.
t lv1daron
1
Xo envejeciste en la Paya
Y eO
·
108- hombres tan ingra Los con las co_sast v1e'
d e ¡oven
·
vez luchaste
Yla furrn
d t te sal.'as., .t·d
,'
.
ahí que as e umcud 10 contra est~s iocas y .. En tu decrebada como gladiador exangue
a·
pitnd ha,r todavía un gesto de trage i~ ..
y YOI \;Í muchas tanles n. sentarme ¡u

-

f
:Mariuja y el marino se contaron muchas
·Esta barca!. ..... Mía fué ..... m1a u~·: ..?
-1. Por qué está aquí, tan sola y ta!1 .vieJª¡ veces sus ternuras al borde de las aguas¡ Iaa
¿ ¡a y v1eJa.
· · la ba1·ca 1· ·1Solo "• vteJO yo . a()'uas tuvieron envidia. Y una torménta le
-¡Ro
q~it6 á Mariuja el novio. .
1
¡Qt~é ?S ii~1p0Ie't~t ::psr~~~~i··~~·~:uta junto
¡Pobre niíia, viuda de amores! Se le traa.
Y sm omn
d d de espu- torn6 la cabeza. Y fué aquella noche, ari de
á. las olas, por la arena bor. ea' a ;
.
obscura y así de horrible, la en que Mariuja
. en la leJanrn gns como corri6 á la barca de su padre, soltó la ama.
mas,. y lo ví perder~e
fantasma de peso.di 11 a.
rra y se lanzó, á fuerza de ren~o, entre las
II
crestas de las ola~, para buscar a ,su ama~te,
El huracán bramaba con fi ereza · El mar El mar, compas1vo,. ~.&amp; la tra~o también.
1e- ¡Quién sabe si l\Iarrn¡a y d piloto tend~
' las olas, que sacudían
cncabritaba
, su me
ador
allá dentro: donde cuentan que h~y la corte
nu de uieve salpicandd? el c~sT~uI'~:~ocio~ del dios de los océanos, un palacio de CO!I·
Las mujeres encen ian cera ' .
. h
nes. los hombres callaban; en su s1lenc10 a- les!.... ..
. ' 1 barca d
Al otro día, el mar escup10 a
e
bía 'más terror que en los lamentos y congoccYicent6n.» y allí, en l~ ensenada, _duerme
jas.En torno d e 1os apare¡'os se acurrucaban su pena, panza arriba, sm que nadie la. to-

------'

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'l

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475

I

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1

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;,·t~

á l:i barca.
.,
1on' \,re·
s ví acerca.rse n un 1 '
·
Un,\. &lt;¡e c11·,l.,
' t · chos h
C-1minaha bordeando la playa, ): a. ie n.a11.
·
..
·. b sus pies con 1 , ei,:puma cru¡1ente mo¡a ·ª¡ . 'b d scalzo· te"º homenaje. Er,1 forme o, 1 a e . Í l
la melena. rizosa y blanca co;110 pie e e
ar:ni;io· los brazos &lt;lesnud?s; el torax de coloso ni'edio á la intemperie.
. 1 b .
. '
, . y más hacia a. a1Lo ví acercarse, mas
, . ' lenta
, u'J · · se aproximo
,ca. Me oculk .1; vie~0 .
clav6 en tierra.
mente con unc10n re11g1osa, t. 1 manos
.
, ·11 , ult6 la· cara en re as
las rod 1 as Y oc
d d
l'an hilos de
Por las rendijas de sus e os sa 1,

;,fa

LA GRUTA

PARA BOLA

ºi

Era la voz de un pescador que le llamaba
desde ~u barquilla.
-¿, Y por qué,-pregunt6-no he de seguir
esa
luz bienhechora? Soy un Yiajero y me he
Un peregri no volvía presuroso á su patria extraviado.
desde lejanas tierras, y su coraz6n estaba lle- ¡Luz bienchora!-interrumpe el pescano de dulce esperanza. Hacía mucho tiempo dor,-¿así
¡:e llama el engaíioso reflejo que,
que no veía á sus padres ni hermanos, y por
en
un
pantano, conduce al hombre á
nacido
• aceleraba cada vez más su paso. Pero
su
perdición?
Materias subterráneas y mahallindose aún en la montaña, le sorprendi6
ligna"
engendran
en las fétidas lagunas esos
la noche¡ noche obscura que no le permitía
vapor;s
nocturnos
forman el brillo de
ver el báculo que llevaba en la mano, y cuan- luces esplendentes. que
Héla aquí c6mo vacila
~ baj6 de la ~um bre y lleg6 al valle, perdi6 errante.
tanda y vago de un lado á otro.... .. y esAsí habló el pe~cador y en el mismo instaba muy triste y lloraba. u¡ Ah!, si encon- tante
se desv:meció el engañoso fuego fatuo.
llaae un hombre que me sacase de mi error . El fuego
fatuo se apag6, y el cansado peYIDe mostrase el camino verdadero, ¡cuánto
reíl'rino
dió
gracias al pescador, de tocio coralle lo &amp;gradecería mi corazón !i,
z6~,
porc¡ue
le había salvado la vida. Prro
Mientras el perdido peregrino estaba de
el
pei-cador
~ontestó
diciendo: «¿Cómo dejaeste lllodo llerio de duda y desaliento, he
que ve. brillará lo lejos una luz vacilany su reflejo le anima.
- ¡Bendita r:.eas,-exclama,-luz mensaje11 de paz! Tú me anuncias la proximidad
de se~ humanos; tu débil reflejo me parece
1111
~10 de las tinieblas de la noche tan
~ como la luz de la aurora.
. Enton~ se adelanta con paso resuelto h:i ~aqneUa luz ~ue ve brillar en lontananza,
llu}rRtP1tl(IV 1~
eJaeree ver ya la mano q'ue lo lleva. Pero ¡ah!
~ fuego fatuo nacido en un pantano, que
UN ~Ul1ER.O E:t.TR_AO~DJ·
~ sobre l_a superficie tranc¡uila, pe~o peNflRIO P~Rli U
~ ,· del rmsmo. El peregnno cammaba
16 Dtc)éPTIEMBRt
De .el borde de un abismo.
lente ~J)ent; oye una voz que le dice: ,cDelldedor.vas a perecer. 11 Párase y mira á su

·-

tota t1:~·c:i~:~ía historia, historia sinie~tra,
. da por. 1azos de luto y ruina á. otra h1stohga

¡ ..

ATOY.. c.- El fondo del gran salón, distante un kilómetro de la entrada.
Fotografía tomada con magnesio por el artista Juan D. Vasallo, de Córd. ba .

lágÉ\n~~~~r de aquel hombre tenía el ama_r~o
sie()'o de los dolores hondos y remotosd :;u
so º
de e"'as pena!:&gt; que se o.como an
pena
era
ulanapuebl~n
y la bruman; que llenan
en una y

ria;~::1bre se alz6 del suelo, temb,foroslo,dyc
.
teñía el crepuscu o
mir6 al hor~zo~t~t~ueYo.seguí 8U mirar vago.
cyolaosrísaesnt~~~:io: los. dos mucho tiempo. Laos
· te se oborraron
Ptintas bermejas del horizon
y las olas
'
El mar se puso negr
.,
co a poco.
, contarnos misal deshacerse, comenzaron a
terios.
l ·1 c1·0·
Me decidí á romrr e SI en .
-¡Buen hombre. . , 1
. tras violenEl desconocido volv10 a cara,
ta sacudida de· sus músculos.
.,
'énl
-¡ Qmen,.~m
·p~lpaba los bolsillos:
~!~ pa~~c10 qu. ' busc6 una arma. Los
qmza smt1,) tem?r \emibles que las penas,
t y el instinto rehombres son mas
porque matan de pron dolor haga la vichaza la muerte aunque e
(la despreciable.
·1·
e
.,
tranqm
izars .
Al ver m1. cata dt1ra parecio
.
d
él-di¡·o
-1·Ql1.
. con aire reposa o.
-¿Kois manno?
-Aquí todos lo somos.·· .. ·
-Tenéis aspecto de s~r un bravo ......
-Nunca he tenido miedo .. · .. ·.
-¿No naufragáistes alguna vez?
-Muchas......
?
-¿Acaso esta barca fué vuestra

DEL

. . do un "t.epexcuintle."
Julb Sánchez. que descubrió la gruta deldAtoya; :ie:t;;:e:n el interior de la irruta,
,Los ebjetos que lo rodean son lo3 encontra os po
1)a tit

d viejo
gran des v Clll.co~-· I.,os labios del mfü,
murmuraban, entre tembelequeo e pena,
la misma relaci6n.
11 . 'Í de obsFué una noche como a.que a, ,as
l bramaba
&lt;l .
cura Y as1' de l1orrible·' el huracan
tamb°ién. las olas sacudían su me eFa' meve salpidando el caserío pescador.. ue a ~
che en que se trag6 el mar para siempre .1
1 ·· Q. Yicent6n i&gt;
llJ.'Qu~é~ era ctVic~nt6n?1, L' n hombre ele bien,
ca tal para el trabajo y cabal para. l~s perF~,
1'T
tenía otra prole que .MarrnJa, '1 orna::-. .i., O
11 d J playa· sus
ullo de su vida; el orgu o e
g_
í
de
tan
neoros
un• abismo:
OJOS paree an,
b
,
·1 ten
,
t
de
amores
un
¡oven
p1
o o.
él cayo, muer o
,

t

;1f

ª . '

que porque es sagrada, Porque en e
nen' des almas un ~epulcr~. temp1arla. Dlll-Por eso «Vicenton» va a co~ mo anteut,
chas tardes y reza devoto.meo co
altar! ..... ·

***
· · hbtoria. A los
Todos conocen ~a ~ie¡a. :' los ·6vene8, ~
cianos les cuesta lagrimas' ,1. ·usl quejas Y
piros. El viento la trae en s
olas en sus ecos.·····
AXGEL

ALCALDE.

:llÍ

iit1PfKADº

tLI

rá un hombre á otro hombre en el error y
no le 1poslr,ná el buen camino? A Dios tr.nemos ambos que dar gracias; yo, porque me
ha escogido por instrumento suyo para ha ·
certe este beneficio; tú porque lo dispuso de
manera que yo me hallase en este momento
en el lago, dentro de mi barquilla."
El pescador salt6 entonces de ésta y acompañó al peregrino hasta que le dejó en el
camino que conducía á la casadesuspadres.
Aq1:él-camin6 entonces con ánimo y pronto
vió brillará lo lejos, entre los árboles, la luz
de su hogar con resplandor fijo (, invariable,
lo cual le regocijó doblemente, porque para
llegar all[ había tenido que luchar con peligros .r errores.
Llamó y se abrió la puertecilla y un momcn to después entre lágrimas de alegría, olYi&lt;laba en los brazos de sus padres y hermanos las amarguras de la ausencia y las molestias y riesgos del camino.
Dichoso el que, como el peregrino de la.
1•n.ní.bola, se aparta de los peligros á que le
arrastran los fuegos fatuos &lt;le la falsa ciencia
y de las pasiones, y se deja llevar á donde
\'Ca y conozca la luz brillante y fija ele la verdad y rle la virtud, que le conducen á su verd:ulero hogai:. donde encuentra la paz y el
descanso perdurables.

- -- Xo clebe uno avergonzarse de preguntar lo
que ignore.
El sabio conoce al ignorante porque él ha
si&lt;lo ignorante; pero éste no puede juzgar á
aquél porque nunca ha sido sabio.

�__. 477 RESIDEN CIAS

.

•

"O

&gt;
Ci)

DIPLOMATICAS EN

MEXICO.

EL TERREMOTO DE VALPARAISO.

vasto cielo florecido como un jardin: ¡Cuán
pequeño es el mundo cuando se le compara
á nuestro amor!
Oyendo los ruiseñores, permancci¡;te á mi
lado hasta que_ llegó el alba; y al despedirte
sollozando, deJaste entre mis roanos tu pequeño dedal de marfil.
Te a~~jaste y contigo se fué la primavera ...
Muno nuestro amor, porque todo ha de
morir ..... .
El torreón ve languidecer la hiedra y la
hiedra lozana busca un nuevo torreón.'
Más tarde, en el
retiro de una floresta de pinos, para
ahuyenta, el frío,
hice un auto de fe
con nuestras cartas
de amor.
Extinguié ron se
las llamas sobre el
Fuelo húmedo de las
flores; y con las cenizas, llené eUonclo
de tu dedal de marfil.

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EN EL MAR

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El navío rompe
el agua, ro m p e ,
rompe. El cielo está azul. La noche
plácida. Brilla á lo
· -- - - - - -- - - · - - ' - -- - - - - -:.:::....;;........_ _ _ _ __.!;
lejos una luz roja,
La brisa sopla fresLegación de At.!stria ~Hungría .--Fot. de El TiE,\IPO lLUSTRADO.
ca, saludable. Y el
mar está en calma, el viejo mar sonoro, el
JOYAS PORTUGUESAS
lírico mar.
(be EUGENIO DE CASTRO.¡
Somos cuatro. Un joven, los ojos verdes y
trágicos. Cna dama, los ojos azules, alemana, del Rhin de las baladas, junto á su espo1.-LAS HILANDERAS.
so alto y serio. Yo leo á Reine.
Esta noche el ruido de la máquina parece
Una doncella y una viejecita están himás
tenue. 1\os rode1 la honda poesía del
ndo.
mar. La noche está llena de un encanto dulLa doncella vestida de blanco.
ce, bajo el silencio de las estrellas. La brisa
La viejecita vestida de negro.
se
queja lánguidamente en las jarcias. Brilla
El huso de la una es de cri::tal; el de la otra
la
luna sobre las aguas sonámbulas. El na15 de madera de ciprés.
vío
rompe el agua, rompe, rompe.
La doncella hila y canta; la viejecita hila
La dama abre el piano y toca un aire de
7 llora.
Tannha118er. La música se esparce, febril y
Es media noche.
profunda,
como hecha de muelos resentiLos pozos toman la comunión de la luna.
y
de
imposibles deReos.
mientos
La doncella hila las sábanas para mis boEl
pensativo
joven se acerca al piano. Bridas, la viejecita hila mi mortaja.
ojos
un
reproche doloroso. La dice
lla
en
sus
. ~ ?oncella hila despacio: el huso de la
algo y ella alza los ojos y le responde queda:YieJecita corre ligero.
-Doncella que está.s hilando laN .,ába,w-'! pa- mente en alemán :
-Ah! tú no i;abe.s! .... . .
ra mi8 bocla.5, hila, hila de prisa, q11e estoy deEl joven se aleja más pensativo que mm'608o de rlormír coii mi.s amore.~.
ca.
La música Rigue vibrando en el piano,
El huso de la una es de cristal; el de la
llorosa
y trémula.
otra de madera ele ciprér,.
Súbito,
un grito rompe la serenidad de la
-.Vi~iecitn que f.,tá.~ l,i/r111do mi mortaja, hihora.
El
navío
detiene su marcha. El r,iano
1.a, hila 11Hís de~1mcio, no lenga8 pri~a. Bie,i ves
ca.Ha.
Se
hace
una
confusa alarn,a. l.'n homq~ soy rrwy Joren y apegado IÍ la vida. .Mi noagua!
El
pensativo
joven de los ojos
bre
al
111.a es yraciuso como las ¡)(dm.etos y lll i al11w
verdes
y
trágicos,
se
ha
lanzado
al mar.
bl.anca corno la 1,o.stia. Acué.state á durmit, ,naElla dobla la cabeza. ~e lleva el pañuelo
tiana conli nua rá.~ ......
á los ojos. Su esposo la pregunta:
¡Amaneció!
-¿Lloras?
El río que pasa en el paisaje, pasa vagaro- No, tengo sueño.
80la, exánime, cansado de haber andado toda
El navío prosigue su marcha. Y el mar
noche.
está en calma, el viejo mar sonoro, el lírico
Lah. viejecita, infatigable, acabó su obra: esmar.
tá 1lanclo mi mortaja.
fü!ILJ..\.XO HERNAXDEZ.
En cuanto á la doncella, se adormeció:
quedó á medias su tarea.
':{ su ~uso de cristal está partido en el sueNo por tener cofres llenos
lº·d~n migajas: migajas que parecen lágrimas
la
riqueza se mantiene,
1amantes caídos de una diadema ......
que no es rico el que más tiene,
11.-LIED.
sino el que ha menester menos.
Tirso.
Te dije una noche bajo el milagro de un

El almirante chileno señor Montt.

SONETO
(A LA SEÑORITA MERCEDES GODOY) (*).
Ayer la bri¡::a en tierra mexicana.
be:;ó su frente al columpiar su cuna·
pero hoy tiene mi Patria la fortuna'
de verla entre sus hijas, soberana.
Con sus pupilas corazones gana
que al Infinito el Sentimiento aduna
y hay en su rostro un rayo de la luna
que aparece en la esfera americana.
En la dulce expresión de su semblante
y en su mirada tierna y soñadora

un alma se adivina, suplicante.
¡Oh México! tn acierto me enamora:
no has podido mandar flor más fragante
ni más bella y gentil embajadora!
PROSPERO

PICHARDO.

(Floiimel.)

(*) En el número de la revista habanera "El
Mundo Ilustrado," correspondiente al 12 del corriente Agosto, encontramos este Soneto del escri.
tor Pichardo y que acompaña á un retrato de la
señorita. Mercedes Godoy, que publica di..:ho periódico en su "Crónica Elegante."
L a señorita Mercedes Godoy es hija del señor
José L. Godoy, Ministro de México en Cuba.

La hacienda
viene de padres y deudos,
pero la buena mnjtr
viene de mano del cielo.

Lope.

Señora de Monlt, esposa del almirante del mismo apellldo
lesionada por los escombros de su resldencla
'
ea Valparafso.
'

•

�-479bras. 1\Ias, sorprendido por aqu&lt;olla espléndi.
da claridad, así habló á la mujer que ante Bf
veía:
- ¡Oh! tú, la más herm.osa mujer que ha
visitado lon antros de m1 reino, te conjuro
Era un colegial del Seminario de Pamplopor el tiempo, mi hermano, á que me digas
na, de los más ejernpl~res y á la vez de los
(¡nién eres, q~é pretendes y cuál es la CllUBa
mái, despejados y graciosos.
.
,
de tu presencia en estos lugares del misterio
Tenfa el inocente pían de obsequrnr el d1:1
y del olvido. :e? que estás preparada para
de su cumpleaños á dos de sus con?isfrpul?8,
hacer un sacnfic10. pues no otra cosa revela
amio-os íntimo:;; .v al efecto, el cha .anten~r
ri:a leña y e~e altar dispuestos de tal manera.
el1(:;rgó á un amigo externo le traJese ~e1s
¿Pero dónde está la víctima, ó la ofrenda? ¿O
pasteJe¡; de á me&lt;li~ real, m~a bo.tella de
es acaso que en esa resplandeciente urna de
J eréz v un paquetlto de cigarrillos 8ll,~m,~,
oro que traes en las manos Yienen deposita.
dándole esta orden precisa:
.
Ji.;A.N ALBrzr.
dos los riquísimos inciensos de la Arabia 6
''.Al i:.onar las diez ele la noche en el relnJ
los suaves perfu t1es del Oriente?
Presbítero.
de la torre del Seminario, ed1aré una l'Uerda
--So y, - con testó la visión,º .
de la ventana de mi cuarto:
la h i j a predilecta de la
El tet&lt;t&lt;emoto de Valpat&lt;aiso,
sé puntual, ata bien el asa
luz; yo inspiré í1 Homero
de la cesta de los encargos,
sus e a n tos inmortales¡ á
y yo me en tenderé con ella.''
,\ ristóteles enseñé la ciencia·
Efectivamente, al dar las
en el pecho de Alejandro en~
diez en el re1oj de la torre, el
cendí la llama del heroísmo·
colegial echó la cuerda desguié al Dante por la f~
de la \'entana de su cuarto,
inmensidad de los es}Jlleios
que estaba en el segundo pipara que arribara al cielo;
so· el externo que fué tam' muy puntual,
'
lloré con el Petrarca; posé
bién
ato a su
mis labios con beso amoroso
extremidad el asa de la &lt;'~Sen la frente de Colón, de C,o.
ta y ésta empezó á subu·.
pérnico y de Halileo; reí con
P~ro ... el señor Rector haCervantes, maldije á Voltaibía salido, como de costumre; Fulton, Marconi, Pa,bre, á dar una vuelta por los
teur,
son mis elegidos. Yo
tránsitos, á la hora de acossoy la Sibila del Progreso!
tarse los rolegi-ales, Y por
Esto diciendo, encendi6
casualidad estaba junto á
ln hoguera y abrió la res·
la ventana del primer piso,
plandeciente urn a . Pero
perpendicula: á la del cole
¡misterio! en ella no se con-.
gial en cuestión, cua!1d? la
tenía ni el aloe, ni la-mirra,
cestita subía por alh: msni el incienso: lo que allí ha·
tintivamente sacó los brazos,
Ma era una masa infonnede
se apoderó del contrabando,
cerebros
humanos!
soltó la cuerda y acto con.tí--Yo,--continuó diciendo
nuo subió al segundo p1rn
aquella extraña muj er,para sorprender al pícaro copresentéme un día ante Tar·
legial. 1\las éste, ~l ,·e: qn e
quino
para venderle los nuela cesta no subía, 1magrnose
ve libros que contenían los
lo sucedido; tiró la cuerda
destinos de Ro ma ; pero
por la ve~tan~ para que no
aqw·l
insensato prín cipt&gt;,
fuese test1momo de su trav~avaro
como la mayor parte
sura, se metió en la cama sm
de los mandatarios, prefiri6
desnudarse por no perd~r
el oro y la plata al engran·
tiempo, y se hizo e~ dormidecimiento y la dicha de .su
do teniendo el cn1daclo de
Imperio. Fueron desprecia·
ap~gar con salí va el pa~il.o
dos
aquellos libros y queu.é
de la vela para mayor d1s1seis
de ellos, á la mane11
mulo.
que hoy quemaré estos ~ rcApenas había pamdo un
bros en holocausto al bien;
minuto cuando el füctor enen
ellos se ha contenido mfi.s
tró encendió luz y le llamó.
sabiduría que en aquellos b_'.__¡Fulano .... .. Fulan?}
bros y los destinos del mun-Gomg ... qué ... quien ...
do
e;taban pendientes de su
qué hay ... y se frotaba los
acción.
Estos son los cere·
ojos, como q~e si le costara
bros
de
todos
esos genios que
· tra.bajo espabilarse.
han predicado la . verdad,
- ¿Parece que estaba usµero llne no han sido escu·
ted en un sueño muy prochados; de to d os aquellcMI
1
fundo?
que han cons11grado !~ener-Sí señor: estaba soñangías de su inteligenc1a i la
do.
ciencia; pero no han encon·
- ¿Pues qué soñaba ustrado apoyo para coronar SllB
ted?
esfuerzos; de todos a9u~
St&lt;.
Get&lt;tnán
~ieseo,
Pt&lt;esidente
de
la
~epúbliea
de
Chile.
- Pues soñaba que estaba
que en aras de la patria,•·
yo i;:acando una alma del
pirados en el mas .noble 1
urgatorio con una cuerda;
bello
altruísmo,
han
sacrificado s~ vida.
pero el demonio sacó las mano¡; por una venVISION
Jocó en seguida aquella masa gr1sát a ta,cptana, cor-tó la cuerda ..
y la pobre alma ha
forme sobre el altar, y muy In.ego, ~ concfJ&amp;·
quedado otra vez en pns1ones.
to de las llamas, los cerebros madiaron
Do;mía
el
o-enio
de
las
sombras
en
lo
más
El señor Rector, que casi nun.ca se reía,
mantina luz que disipó las sombras.. brosalió del cuarto riéndose estrep1!osamente¡ espeso de la. ;el Ya. Sintió su sueño perturba; De aquellos restos de aquellas cemzas
b ., registró la cesta y encontro pasteles, do por el rugido de lo!:l leones y do los leopar- i
. '
tó
un canto armornoso,
y un ave de inmacu·
.
1~i~ha cigarro!-' y una esquelita &lt;lel externo rlos, y agitó sus negras alas y su oscura calada bla11cura se elevó piadiosa en el esP~.
:n ue'le decía al colegial:. '.'Ahí te rnando bellera.
. ,
' · o de1ClUJVo
De pronto vió que se acercaba hacia e1 una hasta perderse en el azu1 punsim
lo ~ie me encargaste; te fehc1to en tu cum¡Era el fénix de la verdad!
pleaños ,Y deseo pases el día alegremente con mujer coronada de estrellas y hermosa como
. "
tus amigos.
..
, la luz de un amanecer de Pnmavera.
M1Gt:EL RoMAX PESA.
Incorporóse el genio en su lecho de rocas
Al leer esto el señor Rector, cl1JO para_ s1:
Presbítero.
y
tembló
en
las
alturas
la
luz
ante
las
som- Por lo visto, maüana es su cumpleanos.

U Diablo en ti Seminario

:·11~0

0FIOIN A S D E

¡Pobre chico! pensando pasar un día alegre,
.
lo "ª á pasar triste.
Al día siguiente, al ~a)1r ele la. cla~e de la
mañana el famoso coleguíl 1 cabizbaJO y meditabundo entra en su cuarto y encuentra
una bandeja con dos doce:1as de variados pa~tcles y una tarjeta del senor Rector, en CU) o
reverso decía:
''Pase usted. un buen día, y no tenga pena· yo le perdono la travesura de trata.rme
'
. ,,
de demomo.
.
y así f ué a¡¡uel un día de lo¡; m.ás fehce¡;
de su carrera para el gracioso c0leg1al.

"E L

T OREO ,"

s _ A.

1

/

•

/

/

Fachada del edificio en donde se hallan las oficinas.- Departamento del público .

Ea

Jatfa Empresa de "El Toreo"
S. A .

La nueva empresa de «El Toreo" S. A.,
que tan espléndidamente inauguró las oficinas que ha establecido en la céntrica Avenida de la Independencia, se ha hecho dueña
de la situación taurina en México, cosa que
es de celebrar, pues cuenta con poderosos
elementos que redundarán en bien de la

afici6n.
Su capital de 8500,000.00, representado por
6,000 acciones de $100 está amplísimamen-

te garantizado con una propiedad ra.íz de primer orden, como es una colosal construcción
de hierro y mampostería en una extensión
de terreno de más de 18,000 metros cuadrados, ~ituado en el punto de más porvenir en
la Capital, teniendo en conjunto ( construcción y terreno) un valor mayor que el capital social, valor que en el transcurso de unos
cuanto años será del doble, no habiendo por
lo tanto otro negocio que presente mayores
segurid~des para una inversión de dinero,
lo que acredita la gran aceptación que han
tenido sus bonos, pues apenas se han empezado los trabajos: ya se cotizan con un
premio considerable y con dificultad se consiguen en el mercado.

,f

Oficinas de la Mesa:Directiva.

Por otra parte, como las acciones de ,,El
Toreo" además de la extrao,dinaria garantía
material y las utilidades que les correl'lponden tienen el derecho de entrada á l.a plaza,
resulta que al fin del año social habrán 'recibido un dividendo que ningún negocio con
i,emejante garantía puede repartir. '.'i'.t...... i
La próxima temporada será sin duda la
mejor que se haya visto en l\Iéxico, pues se
reunirán los toreros de más fama, como son:
Fuentes, Montes, «Bombita,,, que ,ra están
contratados, aparte de otros que están comprometidos con «El Toreo," quien los tiene
como una sorpresa, que será del agrado del
público y que se reserva la empresa para el
momento oportuno. Esto, unido á la calidad
del ganado, que será en una gran parte importado de España, pues ya se han comprado y pagado corridas completas de Moreno
Santamaría, Concha y Sierra, Peñalver, Benjumea y Marqués del Saltillo, de las cuales
unas ya están en l\Iéxico y d resto sale de
España el día 29, constituirá, como hemos
dicho antes, una gran temporada.
A principios de Octubre se empezará ésta
en la vieja plaza «México» que al:¡uiló c&lt;El
Toreo,, al popular ex-empresario D. Ramón López, según escritura pública que se
firmó ante el Notario D. Ramón Ruiz, no
sin haber tenido «El Toreo» que proceder de
una manera enérgica contra D. Ramón.
Se dará una serie de corridas baratas con
diestros conocidos unos y desconocidos otros;
pero todos de las simpatías del público y
con variados carteles, y después se inaugurará la nueva plaza con la gran temporada
que, como se decía antes, será notable y á
precios reducidos.

�•

Traje de lienzo.

CRONICA DE LA MODA

encaje. Y en algunos cuerpos ocupan uno y
otro tanto lugar, que la misma tela del vestido aparece apenas empleada. Ya os he indicado la gran variedad de tirantes y fichús
que la moda ofrece. Hay chaquetas formadas á manera ele estola por la espalda, ancha
por los hombros, escotada en el cuello y estrechada hacia la cintura, que parece caer libremente; delanteros cortos y flotante!:: las
completan, y á wces una quilla de .soutaches
cruzarlos 6 una pasamanería calada une la
espalda á los delanteros. Otras veces, delanteros y espalda quedan enteramente sueltos,
y si no se levantan al menor movimiento, es
. porque están sujetos al guipur con plomos
invisiblt·s. Trencillas. galones de fantasía,
franjas repinzadas, plegaditos, bieses, hileras
&lt;le botoncitos. todos los adornos que queráis
imagi11ar, se emplean en los contornos de
esas chaquetitas cortas; las dividen en paños
y dejan escaso lngu para la tela lisa. Casi
siempre esos aclornos son del color de la tela.
A veces se ,ubrayan los bordes qon un galón
bordado sobre un fondo claro con dibujo japonés; pero nunca se emplean adornos vistosos ni galones de colores (]Ue formen gran
contraste. En general, se evitan las incrustaciones de guipur 6 de encaje en esos «boleros» destinados á combinarse con blusas del
mismo guipur 6 encaje, ámenos que uno ú
otro sean bastante diferentes de los de la
blusa, para que no se confundiln con ella y
marquen preciso y claro el contorno, sostenidos por sttripx ó galones.
Hay que advertir, además, que ec,tas incrustaciones se aproximan, en general, á la
tonalidad del vestido: serán blancas sobre
los grises claros, crema sob1e los fondos marfil 6 biscuit, teñidas en el color de la tela
cuando éste es un sosteniJo.
Se hacen estas chaquetas con todas las tetts y de todos los colores. Lai,; mangas suelen ser de la tela del vestido, cuando el color
es algo obscuro, y de encaje 6 guipur cuando el vestido tiene un matiz medio 6 claro.
Y hablo de mangaic;, acaso con poca propiedad, porque son más bien pelerinas, gracias
á los amplios volantes que caen encima del
bullón del guipur y casi lo tapan.
Es raro ver l,Jm:as de un blanco de lienzo,
á menos que estiin destinadas á trajes de fondo blanco, rayado, cuadriculado 6 moteado,
gris, negro 6 azul marino. Fuera ,'e ese caso,
lo más general-es hacerlas en crudo ó crema.

Los guipures y encajes animan con su nota clara los trajes de todas las épocas: en el
invierno, los hemos llevado combinados con
las pieles y los terciopelos obscu~·os, cuyos
reflejos profundos avaloran los relieves de su
dibujo y los arabescos de sus guirnaldas; han
bordeado con anchos volantes espumosos y
flexibles los vestidos de gasa y los de raso
liberty; han incrustado con sus :o:iedallon~s
el cresp6n de la China y el radrnm; han
adornado los fichús, las chaquetitas y las
bertas, unidos á plegados de tul 6 de muse. lina, destinados á sostenerlos.
Llega el verano, y apenas se encuentra ~raje en que el encaje y el guipur no constituyan el adorno principa~. l'na corbata 6 una
chorrera. bordeados de irlanda ú orleados con
un plegadito de val,enci?11:nes, anima hasta
los trajes «sastre» mas clas1cos.
El ((sastre-modista,» muy de moda para
trajes de tarde, lleva chalecos, can~sús ~ pecheros y caídas de mangas de gmpur o de

· La irlanda, el crespón, el guipur de lllltl.
el tul ~ordauo, las imitaciones de Alen
Argentan, se reunen á veces en una
blusa; p~ro, por regla general, se comb:
los enca¡es gruesos, de gran relieve con I
t~las de gr~no apretado, opaco, q~e tiene~
cierta &lt;'Ons1stencrn, co~110 )os lienzos y ¡,iqués,
en tanto que los enca¡es ligeros y transparen.
tes armomzan con las vuelas. sean de lan
seda 6 algod6n, con los fulares los
los lo';Liúna.s, los tafetanes de fa~tasía, los or~
gand1s y las muselinas de color.
De prop6sito he omitido en esta enumeraci6n el linón blanco, porque se asocia con

Jº6

sur¡;

Cuello con apliraciones ..

los bordadoi::, los encajes y los guipures de
todaii clases. En los trajes de lana y de~
la blusa y las mangas de encaje no sons1em·
pre de la misma clase; se ven mangas dra·
peadas de tul bortlado realzado con irlanda,
ó pequinadas con entredoses de irlanda 1
valenciennes alternados, mientras la blusa,
6 lo que de ella se puede vtr bajo la cbaqlleta, es de irlanda, de dibujos p~que~os
destacan sobre una malla fina, o gu1rnal
de grandes Hores que dibujan las líneas bastar te regulares de canesús, tirantes, etc.
"Cn adorno que en su nueva forma, COJI!·
pletamente original, ha tenido verdadero:·
0
to, es el tul, un tul de algod6n muy ,
apenas teñido en crema, que se une perfectamente con los trajes de organ?Í 6 de ~u·
selina de flores, cuyas estampac10n~ destt
necidas, nubosas, recuerdan al tafetá~
tas estampaciones ramean el fondo de
do para que haga buen efecto al cortarlo ólll
un encaje ó un entredós incrustado, cu7:
dibujos resultarían confusos al lado de
la tela, en tanto que las franjas d~ t •
centímetro y medio, separadas Po~ ID~
los claros, intercalados entre los phegutt

t

1:

Blusa con aplicaciones.

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              <text>Semanario ilustrado de literatura, historia, bellas artes y variedades. Dedicado a informar las noticias más relevantes de México y el mundo, además era escaparate de todo tipo de comercios, banca e industria pues en él se anunciaban sus servicios.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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