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                  <text>MÉXICO, DmIINGO

28 DE ÜC'fUBRE DE 1906.

C IRCASIANA

NUM. 44

cuad1to de fi, Ltiehet.

�F---=-~~
~

Honores póstumos
Con gran solemnidad se efectuó la noche del miércolea último la
velada que la Academia Mexicana de la Lengua Correspondiente
de la Española, organizó en honor de uno de sus miembros más
conspicuos, del distinguido filólogo Don Rafael Angel de la Peña.
La velada tuvo lugar en el Teatro del Conservatorio Nacional
de Música y á ella asisti6 una concurrencia numerosa, formada en
su mayor parte de literatos, políticos y periodistas, admiradores del
distinguido finado, y fué presidida por el Primer Magistrado de la
República, en compañía del señor Vice- presidente y de los Secretarios de Estado, Lic. Don Ignacio Mariscal (académico), Lic. Don
Justo Sierra (académico) é ingeniero D. Leandro Fernández.
Todos los que leen en el país, han conocido los altos méritos
del sabio que desde en vida subió á
los aposentos de la fama en medio
del respeto y admiración de cuantQs
hablan la lengua española, de la que 4
fué uno de sus más ardientes cultivadores y restauradores, como fué
de la ciencia un fidelísimo amante.
Don Rafael Angel de la Peña,
batallador incansable en la lucha del
perfeccionamiento humano á que
aspiran ineludiblemente los séres de
bien conformado .ierebro, ha dejado )
una estela de ejemplares virtudes
que imitar y que debe resplandecer
con nuevas obras en el océano turbulento de la juventud.
El afortunado que llegó á.hablar
con aquel viejecito simpático, todo
pulcritud, todo enseñanza y h~mildad, alimentado de nobles pasiones
y aureolado de . ingénita bondad;. el
discípulo que v1ó caer de sus lab10s
y lo recogía atónito, el ~aná de su
saber inagotable; .el amigo, el. ~ariente, el desconocido, todos rec1b1e·
ron fructuosas enseñanzas y elocuen
tes consejos de ague! sér superio.r,
quien cumplió su destmo ICI·BAS, sm
llevarse á la tumba un resabio de
amargura, ni .un r~proohe, ni una
queja; ,mtes bien, sm que á su f~e~te oprimiera la corona del martmo,
sintió los ajenos dolores como propios, los dulcificó y murió bendecido.
Las pompas últimas no fueron pa·
ra él un postrero adiós. Significaron
el estás con nosotros, que los griegos
decían á su maestro en los instantes
del eterno viaje.

Dos grandes pérdidas.

mo pasado un crecido número de caballeros con el propósito de
fundar un círculo social que sin duda llenará un gran hueco en la
monotonía de la vida mexicana, hoy por hoy realmente falta de un
centro que, como el que va á establecerse, sirva para honesta.;¡ distracciones, cultivo sano y seguro de conocimientos personale1:1 y
actividad en el trato y cambio de ideas.
Efectivamente, no hay en la época actual un verdadero centro
de sociedad que llene fines tan apetecibles. La existencia de varios
casinos, debida al esfuerzo de las colonias extranjeras y de las de
cuatro ó cinco Estados de la República, responde imperfectamente
á los deseos primitivos de su establecimientc. El J ockey Club, que
hace ya muchos años celebraba soirées, banquetes y bailes para las
familias de sus socios, ahora es un espertatorium durante el día y un
petit Monte-Carlo por la noche.
El Oasino Nacional, que nunca dió fiestas en que figurara el elemento femenino, acaba de morir
víctima de consunción de Baccarat.
La "Sociedad Chihuahuense," siem·
pre tan bien concurrida,y el Club-Té,
círculos á que pertenecieron jóvenes
de las principales familias de Méxi·
oo, decayeron hasta morir de inani·
ción, faltos de quorum monetario. Los
otros clubs ó círculos que subsisten
integrados por elementos heterogé·
neos van camino recto á la desapa·
rición algunos. En fin, parece que
el espíritu de sociabilidad va perdien·
do cuanto gana la afición por todo
género de "sports;" y aunque ambas
cosas tienen sus ventajas, es de pre·
ferirse la fundación de centros de
recreo como el que se proyecta y al
que deseamos prosperidad y augu·
ramos larga vida.

-

Merecido homenaje.

_..

-----------------~=~--=~

A las diez de la mañana de hoy
se celebrará una importante ceremo·
nia, organizada por el señor Cónsul
General de Venezuela, y tendrá lugar
en la casa esquina de la 2 ~ calle de
las Damas y Ortega, que habitó el
ilustre Libertador Simón Bolívar.
Va á descubrirse una placa conme·
morativa,que tendrá la siguiente ins·
cripción:
,
.
"Simón Bohvar, Libertador de
Venezuela, Nueva Granada_, ~cua·
dor Perú y fundador de Bohv1a, ha·
bitó esta casa en el año de 1799. La
Col :mia venezolana residente en Mé·
xico consigna el recuerdJ de este
hecho, por amor y veneración á su

Después de muchos días de engloria."
fermedad han sucumbido dos perso·
Terminado este acto, los ~ nnalidades conspícuas de la sociedad
SR. LIC. D. ALFR EJ?O CHA VERO,
currentes se dirigirán á la Capi~~
metropolitana: el señor Licenciado
.
, .
t el 2 4 del corriente.
de los Reres, en Catedral, para e!ta
Don Alfredo Cha.vero, m:u~rto la noche del 1?-1ércol~s u~t1mo, el sepositar ante los restos del Libertador Hidalgo una corona con
ñor Licenciado Don Emilio Velasco, falleo1do al s1gmente d1a.
leyenda:
.
El uno como historiador, dramaturgo, poeta y político habilí"Los Sud-americanos residentes en México, al inmortal }IJ·
1
simo y el otro como diplomático y jurisconsulto eminentísimo y
dalgo.-28 de Octubre de 1906."
recto, produjeron ob::as dignas de _remembranza. ~u conducta como
El cumplimiento de ambas ofrendas enaltece dignamente e
ciudadanos, debe senala~se ~ las Jóvene.s generac1o_nes para que la
mérito de héroes tan queridos.
imiten amando á la patria sm el platomsmo de los ilusos, pero con
La vuelta del veraneo.
la verdad majestuosa que nace de los hechos del trabajo, de la ela·
'tal las
boración de la máxima y de la prodigalidad en el servicio del ci·
Están regresando á sus elegantes residencias de la capi ' .8•
familias que anualmente, en el verano, ocupan esos ~randes r::uvismo.
Ellos batallaron, lucharon más en la investigación, con el antosos jardines que se llaman Tlalpan, San Angel, M1xcoac,
helo indeficiente de los que buscan la verdad en la experiencia adubaya, Tacuba, etc.
dO8 frUtoS
nada de las cosas y de los hombres, y mostraron después el fruto
Muchas flores nuevas vieron crecer, gustaron de dora carnPo,
de sus afanes en claras y preci,:;as manifestaciones de inteligencia
é iluminaron sus pupilas con los tonos crepusculares del
Laflauque tan dulcemente baña el interior de las almas.
y de laboriosidad.
Sean bien sentidos éimitados mejor los buenos ciudadanos que
Buena preparación para el rudo invierno 9ue se espr~~ á oír el
ta de Pan ha entonado ya el ardoroso preludio que no eJ
se van.
ruido de cascabeles de la nieve.
GANDAfü\.
FRANCISCO
~
Un nuevo círculo social.
el
lunes
próxi·
se
reunieron
En el Teatro del Renacimiento

r

'1

•

'

El eoncurso
dt Dramas
Yeomtdias
. Acaba de dar su fallo

inapelable el jurado calificador que designó la Secretaría de Instrucción
Pública Y Bellas Artes
para conocer de las obra~
dramáticas presentad as
al concurso á que fueron
conv?cados los escritores
mexicanos.
Cinuuenta y e u a t r O
obras para el teatro fueron presentadas, y conforme á las bases del concurso, tres de ellas han
alcanzado, separadamente, el p remio de quinientos pesos. Fueron éstas.
Cere.bro Y Corazón, de ]~
escn tora potosina sefiora
Te!esa Farías de Isassi,
quien. ha hecho un loable
estudio en prosa de caracteres nacionales en un
asunto bien llevado y de
fon do eminentemente
~or~l; El Conde de VillaMdtana, en que su autor, el tantas veces Jau1:3do poeh Rafael de Zayas Enríquez redi·
Vl ve en la ese
·
·
.
,
cundísim Lena 1mgemoso Calderón, al feO
de a uell
ºI?e de Vega Y á otros personajes
8 época de la literatura espafiola~
Micbe1 m
ªJote~i Dei Gloi'iarn, de Alberto
y estud'· uyl'tconocido Y apreciable traductor
1oso i erato.
El ·
Yigil lr~:o lo i~t~graron el Sr. D. José María
Dr
a• ra. Vngrnia Fábregas de Cardona
ni~ Ga~tt Flores, Luis G. Urbina y Anto~
el Sr E ' . gurando como Secretario sin voto
· nrique Fernández Granados.
'

ª
}l1;J/? ª

M

:f~::;

Las obras premiadas que
1f
senlarán próximamente en
e Aª~º del público, se reprepañía dramática es añola
ro r eu por una buena comEL TIEMPO una am~li
't y. entone.es .se dará á los lectores de
sin reservas, debe cele~r:~s: ;~~~~~~~~~~~]¡Je.ro dedsde luego,
,
.
s1mo e1 concurso, desde el momento en ue b
elevó á un crecido núm!o 'd ue~o m~diano, el contingente se
· e .pio uccIOaes en un género que
naturalmente
.d
El gran alie~fu p~1l e~grac1a, tiene en el país pocos cultivadores.
llevará á mucllos' r, pp fder?so estímulo que éstos reciben ahora
,. er ecc10nar sus afi ·
'
d'
'
mon:s, a estu Iar Y. á que
consigan quizá, en no mu le'
mente, dignamente esa altr. Jano porvemr,. ascender bizarrala del beduino Jac~b que sse1m11ª cuestl;aTde la literatura, esa esca,
ama e eatro
L o bra de la Secretaría de I t
·,
· .
tes es una verdadera obra de nlts ~ucc1on Pú bhca r Bellas Arf Xo &lt;ludamos que ella dará satisfactorios
cu urn.
resultad . .
.
os, pern para
que esos resultados sean com let
nacional para la comedia p ~s, ~s preciso crear una escena
mente escrita i
. d ' pues ia literatura dramática simple10 prn uce gran efecto·
'
¡·
sea verdaderamente eficaz en
. lt' pdara que es~ 1teratura
á las tablae.
sus resu
os, es preciso llevarla

d

ª

4

ª

La generosa iniciativa ofici 1
romanos, ha despertado de un prolongad
l:' coámo e1 «desperta feno,&gt; de los
·.
·
.
o sueno 1os autores y ya O 1 d · ,
d 11
.
n os eJara
dormn ...... m en sus propios laureles
bol de raquítico follaje [t que tanto se' i~~ud e e os n~ces1ta vestirse el ár·
0
guante literatura dramática.
e1 parecido de nuestra men.
Nada valdrá mi congratulación al señor ~1' . t.10
el primer paso, firme y seguro en este d.f''. mis
de I1~strucción Pública por
b~rgo, desde mi humilde asiento de incipiente inf;r~~ Y ~ermosís1m? sendero; y sin emtdodr, se la envio, con el convencimiento de que merece la de todos los entusiastas
t ·
.
aman es e las letra
s pa rias.
N u~stro semanario engalana hoy esta plana con los .
En pnmer lugar aparece la Sra. Teresa Farías de I
. iet~at~s de los autores premiados
sassi, siguiéndola por su orden, D. Ra~
fael de Zayas y D. Alberto Michel.

ª

F , G.

�- 621 -

- 620 Prestaron ;:,U ayuda, valiosísima y
muy eficaz, las honorables damas, señoras María Godoy de García, l\Iarfa
Canales de Moneada y algunas otras
pertenecientes como aquéllas á la Con~
gregación del Cate?ismo. A todas ellas,
así como á la soc1eda(l en general, 11a
quedado profundamente :igradecido rl
seflor Pbro. Díaz Barrigo, quien nos FU·
plica lo hagamos constar así, &lt;"&lt;&gt;n:o ¡·Ú·
blica manifestación de agradecimi&lt;'nln.
La simpática fiesta se efectuó en
una Quinta ele Jn. calle &lt;le «Cuatro :,rbolrs, de Jn. propierlad de la 8Pfiora
Yiudn de Alexander, cedida galantemcnt&lt;&gt; nl I fecto. La «Kermesse)) resultú,
eomo tenía que ser, muy animada y divertida. Atendieron los puestos niíiao:
vestidas con grnciosos trajes de fanh1sía.
J~ntrc las infantiles -vendetloras rcco:d.1mos qne se hallaban Celia Díaz, Conchita Villa, ":\Iaría Rernal, l~lenita Puga, Elvir.1 Bnño~, María Luirn \'nrcla,
.Tonqnín y i\fn¡rdalena Z:wnla, )forh
T,,irrañaga, Ro&gt;'ita. fü,rnal. ~Iarí:1 L1 1:_
sa Gómcz Tagle, L, lita Orive, Mmía
Ahumada, y los niños Díaz B.'lrrign,
nlc n:::ada, Bu1nes, Orive y Villa, Pi rr ,
Glorin, Alzún, Castro, Castro y Alzúa,
Castillo, Gentil, Cabtree, Eternocl y
Moreno. Las principales familias de Popotla ~sistie~on á la .Jamaica,
llenando el lugar de la fiesta que pronto fué wsufioente para contener á todos los asistentes.
La presencia de tnn eAtimablcF per¡¡onas tlió grnn renkc al infan·
. .;

Una vista de la ciudad. [ H:ntrada por l~ictoria.J

)&gt;

Ruinas de la Gran A venida

NUESTROS GRABADOS

Circasiana cuadro de N. Siehe1. -No habrá seguramente quien
desconozca 1a 'fama de hermosura de que gozan las mujeres de la
región septentrional del Cáucaso, entre el Mar Negro y el Mar Caspio, que hemos dado en. ll.a~ar Oir~asia,. aunque es.t,e nomb~e no
corresponde á ninguna d1v1s1on política n~ sea expres1on geografica;
pero los que contemplen la hermosa muJer d.el grabado ?e nue~tra
primera plana, no podrán menos de conv~mr en gue, s1 todas laf:
circasianas son así de bellas, la fama no miente, m mucho, menos.
La llegada de los periódicos ilustrados,. cuadro de Calderon.-1..n
mayor de las hermanas suspende sus habituales tareas para e:x!rn1nar los periódicos que más le agradan y que, conserva~d?, aun el
olor á tinta fresca, hojea con verdadero agrado. Las .n~as Jovenes,
ansiosas de saludar al amigo que semanalmente las v1s1t~, esperan
con impaciencia á que la otra termine mirando por e1~cima de _su
hombro con disculpable curiosidad los grabados; y la mas pequeno,.
abandonando los juguetes por breves momentos, contemp}a con tleleite las estampas, que más tarde ó más tempran? acabaran por r,erecer á sus manos si 1a diligencia maternal no tiene la precauc10n
de ponerlos á buen recaudo. •
.
Tal es el asunto del cuadro de Calderón que reproducimos en
Los edificios de la.- Capitanía, del Gobierno marítimo Y del Club naval.
la página 628.
,
"Kermesse" en Popotla. -El domingo próximo.pasado se efectuo til fe~ti val cm·o resulta.do debe haber satisfecho á sus organi~adores,
en Popot1a la ''Kermesse'' de caridad que organizó. el sefior Pbro. parti~ular~ente al caritativo y esforzad.o señor Pbro. Diaz Barriga, que
Don Manuel Díaz Barriga, celoso cape1lan de la Capilla de Nuestr:3- f ué el alma de la fiesta.
.
· M
Señora del Pronto Socorro, con el fin ~e all~garse fondos para su.miEl enlace Abascal-Mariscal.-El joven arquitecto D. .Federico ariscal y Piña, cayó, el m1ércol~s de la
nistrar ropa, etc., á los niños que asisten a las clases de Doctrina.
semana pasada en el lazo de Himeneo.
Eloísa Abascal' fué la que llevó al alt:ir,
satisfecha en su vencimiento, al amigo
Federico.
En 1n, iglesia de Santa Brígida j es
&lt;l.ió la bendici6n nupcial el Ilmo. ~ei.ior
A1arcón Arzobispo de México, asistido
por el R. P. M. Dfaz Rayón; Yante u~
concurso de sus amigos, qu~daron as1
unidos para siempre los destmos de los
nuevos desposados.
.
Padrinos fueron la Sra. OseJ.º de
Abascal y el Sr. Don Alonso Mariscal,
de manos· y de velaci6n, la Sra. Dofia
Juana Pifia de Mariscal Y el Sr. Don
Diego Abasca1.
.
, .
EL TIE)IPO !LUSTRADO, y por el )
en su nombrP. el cronista, e:xpre!ad1 s~1
deseo de que Eloísa ,\ bascal Y :F e erico Mariscal, encuentren. siempre llano
y fácil el sendero de la vida.
.
Los terremotos en Ch'I
'e.-Amplia., .
mente informaron nuestros periadtfs
de los tembloresque en la no~he e ral 17 de Aoosto último, sacudieron ~ 0
te del te1~itorio de Chile, causa~
grandes destrozos y desperfectos en SanEl Teatro de la Victoria., de Valparaíso.

l'_a,:ís. el_ ~residente de Francia, M. F1:1l1ieres, erliprendi6 un nuevo
eligiendo para visitarlo, el departamento de Lot- et- Garonne,
de &lt;londe es natural.
Durante el viaje, se detuvo en Marrr.an&lt;l.e en Tonneins Port8aint-~1arie y Nerac, lugares donde permaneci6 solamPnte los instantes necesarios para recibir los saludos de las autoridades y
pueblo.
. Lle.gado á Agen, se detuvo día y medio, que pasó entre las ma111festac1onPs que á su elevado carácter correspondía que se le hiciesen. La ciudad se engalan6,
y todos los habitantes con extr:iordinario celo adornaron las
fachadas de sus casas. De los
fcstt'jos y ceremonias efectuados
sólo mencionaremos la tradicional escena francesa que rara vez
se omite en fiestas semejantes.
El 29 de Septiembre arrib6
M. Fallieres á Agen, y cuando
llegó á la plaza Jazmín, lo recibió un grupo de niños alumnos
de las escuelas. Desprendióse
del grupo una simpática jovencita, quien le dirigi6 en nombre
de sus camaradas, los cumplimientos de bienvenida usuales.
M. Fallieres la escucb6 con la
cabeza descubierta y con amable y paternal sonrisa, cantesLa Iglesia de la Graoia.
tando á la pequeña oradora con
un cariñoso abrazo. Todos los personajes que presenciaron la escena,
sonreían como sonreía también el Presidente, recordando al simpático M. Loubet, cuyo semblante siempre ofrecía el atractivo.aspecto del hombre sonriente y satisfecho ...... aunque no lo estuviera.

VWJP,

Un fusilado por el Je lito de robo en las r uinas de Valparaíso.

tiogo, la capital; en el importante puerto de \'iLlparaíso y en algunas otras poblaciones.
Val paraí~o fué la ciudad que más sufrió, como puede comprend1·r::e mirando nu&lt;'stros grabados. Gran parte del lado noroeste
de la ciudad, barrio llamado el Almendral, foé destruidl),. Está atraYesada esa parte por una gran arteria central, la calle Yictoria, que
Yino ab:1jo. Las casas cuyas fachadas daban á las calles de la Indc·
pendencia, Uaipu, de la Gran Avenida y del Estero de Jaime,
rnEricron serios desperfectos. Muchos hermosos edificios del centro
de la ciudad, desaparecierQn también. Del ·magnífico teatro de la
\'ictoria, sólo subsisten unos cuantos arcos. En la misma pla1,a, la
suntuosa casa habitación de la riquír,ima chilena Dona Rosa Juana
de Eward, qued6 reducida á escombros. La iglesia de la Gracia, la
de los padres franceses, los conventos de los carmelitas y el del Sagrado Coraz6n, un colegio y varios establecimientos civiles y federales, corrieron la misma suerte y de ellos vénse hoy solamente sus
ruinas.
Los despachos cablegráficos y las relaciones de nuestro corresponsal en Chile, así como las copiadas de los peri6&lt;licos de aquellas
lejanas tierras, habrán dado idea del terremoto; pero una idea ligera
que hoy vienen á completar las ilustraciones que reproducimos y
que nos ponen en actitud de calcular lo que fué la catástrofe de
Chile.
El viaje de M. Falliéres.- Acabando de regresar de Marsella á

EL VIAJE D E

El Pra3idente y su, acompa.ña.ntes mirando la recolección de la uva.
de los viñedos.

M . FALLI E R ES

M. Falliéres escucha la bienvenida que le da en la Plaza Jazmín,
de Agen, una nifla de la.e escuela-a munioipales.

�- 622 -

LA RISTORI
SU VIDA Y SU ESTANCIA FCN MEXICO

Acaba de morir, á la edad de ochenta y cinco años, aquella reina-y soberana de la escena, la incomparable trágica que se llam6
Adelaida Ristori.
Cuando en 1874 se anunci6 que había llegado á México, los
devotos del verdadero arte dramático la saludaron con inusitado entusiasmo.
Los j6venes discípulos de Altamirano y del Dr. Peredo, recurrimos á estos maestros para que nos dieran datos sobre la vida de
la artista privilegiada.
Supimos que naci6 en Cividate, aldea de Frioul, siendo hija
de unos pobres y obscuros comerciantes que la sacaron á la escena,
á la edad de dos meses, en una pieza de Giraud: ((El Preceptor en
apuros.ii
A los cuatro años hacía papeles de niña y á los doce de criadita y de tonta.
A los catorce trabaj6 en el drama ,,Francisca de Rímini,ii de
Silvio Pellico; y escogi6 para su primer beneficio el papel principal en una comedia imitada del francés: ((Los dos fantasmas. ,,
Ingres6 á los quince años en una compañía italtana en la que la
célebre Carlota Marcchionni, que desempeñaba los primeros papelee, le tom6 gran cariño y le di6 muchas y provechosas lecciones.
En 1841 entr6 la Srita: Ristori en una compañía de Parma y
brill6 como una estrella al lado de Antonieta Robotti. Allí despleg6 todas sus grandes facultades y todo su talento, desempeñando
en Livomia los más difíciles papeles de dama joven, porque en
esa época prefería la comedia, sobresaliendo en las piezas de Goldoni.
Gherardi dei Festa, uno de los mejores autores c6micos de Italia, escribi6 expresamente para ella un juguete chispeante intitulado: ((El reino de Adelaida.,i
Aplaudida en la comedia, mostraba su preferencia por el drama y por la tragedia, y al fin,
se decidió á adoptar este género bajo la sabia direcci6n de
Carolina Internari.
Unos amores romancescos,
seguidos de su matrimonio
con el marqués Capranicca
del Grillo, en 1847, interrumpieron por algún tiempo su
carrera dramática y su pasi6n
por el arte se redujo á los teatros de sociedad, en los cuales deslumbraba con sus poderosas facultii des.
Una noble acci6n la nev6
de nuevo á la escena. Trabajaba una noche á beneficio de
un empresario arruinado, y obtuvo tan espléndido triunfo que puso coto á todas las consideraciones y á todos los escrúpulos de familia. Después de formar y de dirigir ella misma una compañía
durante algún tiempo, se co11trat6 con la del excelente actor y empresario, Domeniconi.
Carolina Internari la oblig6 á estudiar los principales papeles del teatro trágico italiano, el de ce Myrrhaii sobre todo., la ((Fedra&gt;•
de esta nueva Rachel.
Desgraciadamente su debut en esa obra maestra de Alfieri,
coincidi6 en Roma, en 1849, con el sitio de aquella ciudad.
El bombardeo hizo que cesaran todos los espectáculos y la eefiora Ristori se convirtió en Hermana de la Caridau y fué á velar y
ácurar á los heridos en los hospitales.
En 1850 volvi6 á la escena. Deslumbradora en ,cMyrrha,i&gt; se
hizo aplaudir en otras tres tragedias del mismo autor: ((Rasismundo,)) "Octavio)) y ,cAntigone.n
Formando parte de una gran coi;upañía Sarda, representaba
cada año varios meses en Turín y recorri6 toda la Italia, siendo
aplaudida con entusiasmo en sus obras favoritas: «l\Iyrrba,» ,&lt;Francisca de Rímini,» crPía de Tolomeo&gt;i y ((l\faría Stuardo».
Esas piezas le dieron también grandes triunfos en París en 1855.
Jamás otra artista extranjera había recibido iguales ovaciones en
Francia. Admitida á trabajar delante de los parisienses algunos días
después á la renombrada Rache], debi6 á este incidente 1ue se redoblara el entusiasmo; porque los fanatismos del público para la
actriz francesa, no turbaron en lo más mínimo el gran éxito de su
rival.
El nombre de la Ristori sonaba en todas las bocas; sus retratos
se vendían con profusi6n por todas partes; el gran Lamartine le
compuso unos versos lindísimos; el Gobierno le hizo brillantes proposiciones para·agregarla á la Comedia francesa y ella, con asombro dé to'.los, tuvo el tacto y el patriotismo de permanecer italiana.
Desde entonces, y por tres años consecutivos, la Ristori daba
en el' teatro Italiano, de París, una temporada dramática y algunas representaciones en los departamentos.
En 1856, el gran lector de Francia y aJ mismo tiempo gran escritor, autor dramático y poeta, Ernesto Legowé, le confi6 su ,,Me-

.. '

déa&gt;J que la Rachel se había negado á representar y que Montanelli tradujo para la Ristori al italiano.
Montanelli le eacribi6 también una obra original «Camma »
que le proporcion6 nuevos y ruidosos triunfos.
'
Soberana de la escena en Italia y en Francia, adquiri6 pronto
~a popularidad europea y fuf recogi~ndo en .todas las capitales
iguales aplausos á los que Pans había sido el pnmero en tributarle
A fines de 18fi7 recibi6 en España la más entusiasta acogida
en París, en la temporada de 1858, con la tragedia ,e] edra )) traducida al italiano, despert6 los más vivos recuerdos de la Rache! y
sali6 triunfante.
. ,,El talento de _la Ristori~decía entonces Vape_reau-es rico y
vanado, pero no tiene analogia con el de la sefiorita Rachel porque la actriz italiana posee tanta vivacidad y expansi6n co~o la
trágica francesa concentraci6n y profundidad. Sin carecer de energía, tiene particularmente esa sensibilidad simpática que los italianos llaman affetto. Dotada sobre todo de una maravillosa flexibilidad, pasa en la misma escena del drama á la comedia, de la alta
trágica al sainete. Se dice que, sencilla y modesta la célebre trágica
es, además, en la vida privada una ejemplar madre de familia.n '
Con tan brillante reputaci6n. se hizo aplaudir por los Reyes·
Guillermo primero la condecor6 en Berlín con la medalla de Cien~
cias y Artes; el Czar de Rusia le regal6 un precioso aderezo, y casi
ei:i todas las Cortes de Europa la agasajaron y obsequiaron espléndidamente.
En los Estados Unidos obtuvo grandes ganancias en 1866 y
más tarde vino á México, donde apareci6 como un deslumbrador
cometa que fascin6 las miradas de los que .nunca apartan sus sojo
del cielo del arte, buscando un astro nuevo.
Enrique de Olavarría y Ferrari, en su magnífica y eruditísima
«Reseña hist6rica del teatro en México, n describe c6mo lleg6 la
gran trágica á esta ciudad, la mañana del 29 de Diciembre de 1874,
después de haber sufrido un descarrilamiento en el ferrocarril de
Veracruz.
Trajo una soberbia Compañía, de la que eran Jefe Director de escena, Cesare Ristori, y segundo director Napoleone Mazziod o1fii ; c o n
todas las decoraciones necesarias y vestuario construído
por Moreau (de París), Sartori ( de Florencia) y Ascoli
(de Roma) .
El abono por veinte funciones costaba en palcos dos cientos cuarenta pes os; en
1un e ta treinta y dos y las
entradas eventuales eran á
diez y ocho pesos palco y á
dos pesos luneta.
Se estren6 con la tragedia ((Medéa, » la noche del jueves 31 de
Biciembre de 1874, siendo muy escasa 1a concurrencia.
Puso en escena: C&lt;Pía de Tolomei,i, «Judith, ,, ,c :María Estuardo,n
((Isabel, Reina de Inglaterra,» "Angelo, tirano de Padua,» ccFedra,))
,cDeborab,n «Renata de F,rancia 6 la noche de San Bartolomé,,,
,c~Iaría Juana 6 la familia del borrach6n, &gt;i ,,María Antonieta,» ((Sor
Teresa,&gt;i c&lt;Lucrecia Borgia, » «Macbeth,» ,,Los locos fingidos,»(comedia), y ((Juana la loca 6 la locura de Amor,n de Manuel Tamayo y
Baus, traducida por Da]]' Ongazo.
Hubiera fracasado para verg-:ienza nuestra si el drama ((María
Antonieta,» en el cual hacía llorar á todo el público,-como dice
bien Olavarria, de quien tomo estos t:irecioeos datos,-,mo hubiese cubierto los gastos de su estancia en la capital, durante el breve tiempo
de cuarenta y cuatro días que estuvo en ella, de la mañana del 29
de Diciembre de 1874 á la noche del 10 de Febrero de 1875.»
Hay que confesarlo; el público prefería ir á reín·e delante de
una trailla de perros sabios que trabajaban en el Teatro Principal,
á extasiarse con la sublime é incomparable trágica.
Como testimonios de admiraci6n de las personas cultas, recibi6
muchos; el Liceo Hidalgo y la Sociedad Filarm6nica le consagraron
una velada en que el maestro Altamirano pronunci6 un magnífico
discurso; recitaron poesías Luis G. Ortiz y Laureana Wright d_e
Kleinhans; cant6 Rosa Palacios y tocaron una fantasía de «La Afn·
cana&gt;i en cuatro pianos y á diez y seis manos, Tomás Le6n, Francisco
Ortega, Julio ltuarte, Francisco Sanromán, Tiburcio Chávez, Felipe Larios, J. Careaga y Pedro Mellet. En la velada de la Sociedad
Filarm6nica se toc6 una hermosa marcha-himno que le dedic6 el
maestro Melesio Morales; pronunci6 un gran discurso Jorge Hammecken y Mejía; Justo Sierra le ley6 una poesía lindísima; otra
José Rosas Moreno; cantaron un dúo de ,cMarino FalierOJ&gt; Rosa
Palacios y Daniel Huerta; Luz ReyJtoso un valse de Alfredo Bablt"&gt;t y toc6 Julio Ituarte, siendo muy aplaudido un capricho de
concierto sobre temas de Aroldo, compuesto por el reputado maestro M:elesio Morales.
La Sociedad Literaria de la Concordia le di6 una velada; en
muchas casas de personas distinguidísimas, se le obsequi6 con conciertos y banquetes, y el maestro Altamirano public6 en el mes de

y

..

-623-

E~ero _de 1875 una serie de_ magníficos artículos fotitulados {(La
~iston,» ce El Teatro en _Méxi~,i, en que no s6lo hace un juicio concienzudo de la gran ª~!1sta, sm? de.las principales obras que puso
en escena. En ellos d1Jo: La Riston es griega.
. Y es la verdad: aquella mujer mereci6 que le dijera ,Justo
Sierra:
Quien quiera conocer vuestros abuelos
Que busque en el pasado
El olímpico polvo de los cielos
En los campos helénicos regado.
La gran trágica se despidi6 del público mexicano el 29 de Febrero de 1875, recitando los siguientes versos:
Dulce paÍi de las flores, mi astro un día
me condujo hasta tí de zona en zona,
para agregar á la corona mía
una hoja del laurel de tu corona.
¡ Ah! si la luz que de tu sol germina
s6lo un instante contemplé en el cielo,
no olvides á la pobre peregrina
que en tu nido de amor detuvo el vuelo.

Gracias, gracias te da la errante artista;
si yo al buscar modesta palma

pude hacer de tu aplauso la conquista,
¡ah! tú también me conquistaste el alma.
¡Adi6s! por siempre adi6s, edén de amores;
dejo al partir, con entusiasmo santo,
mis
en cambio de tus flores
. recuerdos
,
mi corazon en cambio de tu llanto.
)

Los propietarios de la Lonja de México, le regalaron una corona de laurel con cincuenta onzas de oro; sus admiradores entusiastas una medalla de oro, grabada por el inolvidable Sebastián C.
Naval6n, que tiene en el anverso el busto y el nombre dela incomparable trágica y en el reverso la inscripción siguiente:
,d~l entusiasmo al Genio,)) c&lt;México,» "1875.» Ahora se publica
en nuestras páginas el retrato de dicha medalla.
La Ristori siempre conserv6 gratos recuerdos de nuestra patria, y cuando el maestro Altamirano y su señora y Joaquín D.
Casasús con su esposa, la visitaron en ):loma, se l~ anublaron los
ojos y abrazándolos con efusión cariñosa, les dijo: ((Oh, mis amados
amigos de México, ¡yo tengo á ustedes y á su país dentro de este
pobre coraz6n mio, que no porque palpita cansado, deja de ser agradecido!
La gran trágica ha muerto; p:&gt;ro su recuerdo y su gloria no se
extinguirán nunca en el mundo, ni mucho menos en mi patria!
JUAN DE

Dros PEZA.

Dormir bocarriba es antihigiénico.
Y si además se coloca la cabeza demar,,iado alta y se levantan las rodillas, será imposible tener un sueíio reparador.
En esta postura, la sangre afluye al cerebro y se padecen pesadillas; obliga á
la boca á abrirse, haciendo imposible
la respiraci6n.
Dormir sobre el est6mago es también
poco saludable. Entorpece la digesti6n,
la circulaci6n y la respiraci6n nasal.
Durmiendo sobre el lado izquierdo,
se oprime el coraz6n, que es el 6rgano
principal de las mujeres.
Para que el cerebro tenga un descanso perfecto, debe estar el aposento á
obscuras. Esto es muy esencial para la
mujeres de sueño inquieto.

PENSAMIENTOS CHINOS

-Una mujer vana, debe temerse,
porque todo lo sacrificará á su orgullo.
-Una mujer orgullosa, tropieza, porque no puede ver los obstáculos del
camino.

Sra Eloisa Abascal de Mariscal y señor arquitecto Federico Mariscal.
[Contrajeron matrimonio el 7 del corriente en Santa Brígida.J

Cómo deben dormir las mujeres
Corno el sueño constituye una de las funciones importantes de la vi&lt;la, conviene saber las reglas para que aprovechen y sean saludables las horas de reposo.
Nuestra generaci6n trabaja demasiado y rara es la persona que duerme las ocho horas que
exige la higiene.
.
.
.
En las mujeres, sobre todo, la costumbre ele dormll" en mala postura, afecta mfahblernente
los nervios y por lo tanto á la belleza.
. .
Los japoneses no duermen jamás en una hab1tac16n domle haya muebles; un cuarto de paredes desnudas y una esterilla para cama, constituye su alcoba; es una de las razas más fuertes y
saludables del mundo.
Nosotros debemos imitar este ejemplo.
Las cortinas los muebles y la ropa que se suele colgar en los cuartos donde ,ie duerme, son
otros tantos alm~cenes de gérmenes perjudiciales.
.
. .
La camisa de dormir más higiénica es la de algod6n y se la debe usar lo mismo en rnv1erno
que en verano, prescindiendo de las. camisetas de franela.
No se la debe poner nunca debaJo de la alm?hada. durante el día, como es costumbre general hacerlo, sino colgada en un punto donde se aué~ bien.
.
.
La mejor manera de arreglarse el pelo las muJeres para dormir, es en trenzas muy floJas.
Las camas no deben ser demasiado blandas, para que el cuerpo no se hunda en ellas. RoSR, PBRO. MANUEL DIAZ BARRTGA 1
dearse las mujeres de almohadas es nocivo, porque debilita los nervios, impide la ventilaci6n y Organizador de la "kermesse" infantil
en Popotla.
entorpece la circulación.

�COMBA TE DE FLORES EN ~G U A.DAtAJ" Al:tA
so de todos y á todos. sirve de víncuio
por el recuerdo de épicos sacrificioR de
batallas tremendas y de luchas m;~orables,. Flora descorre el velo .de sus
maravillas para presentarlas al aire libre, francas é ingenuas, adorable~, para que cada uno goce con la fruición de
un espectáculo presidido por el dios
Arte.
. ~a Riqueza y la Gracia llegan tamb:en, depuestas las armas del po1lerí11
aliandonando el cetro de la dominación'
olvidadas la,i insignias de su fu1·rz1t {.
de ,u mole secular. poniérnl.. ,e al ¡;crvicio de la. alta belleza, sirvién&lt;l1,le como dóciles pajes pa.ra que H'a más armonio¡;a rn virtud y n.ús encmnlirada
¡;u bondad.
Hay bmbién un im ; nl,o de nc1 mJl"l.1$a.para el ~rabajo del pobn•, p:1ra la
fatiga del cultivador que pacit11tunente se incl'na sobre Pl i;urco y ~obre el
prado que rníts tarde f:e esmalta tle eorolc1s y de cúlices, se cubre &lt;le matic1~
y se satura &lt;le aromas.
·,
. La Epifania prudigiosn. de los pétalo~,
tiene un fondo amable, cándidamente
Automóvil del Sr. Roberto Figuerola.-Ocupantes: Sritas. Ana María y Guadalupe Figuerola y Elena Robles
amable para todos los hombres. :Matiz'

•

'4ujens, Flores y Carruajes
En Guadalajara, ]a jrn,tamentP. llamada Perla de Occidente, se efectuó
poco há una &lt;le esas fiestas en que compiten sobre el mismo cuadro deslumbrante, la belleza, el lujo y el primor.
Y Guadalajara, la vieja ciudad de los
héroes, de los jurisconsultos y de los
literatos, al entrar en ese torneo pudo
ampliamente mostrar el tesoro magnífico &lt;le sus mujeres y de sus flores.
«La fiesta de las flores, como decía
un cronista tapatío al referirse á esa últimamente celehracfa en Guadalajara,
es la. fiesta del color, la fiesta de Helios
y Rhea, que reparten sus galas y sus
claridades en un derroche de arte, al
espíritu colectivo, al alma numeroi;,a de
las multitudes. Es una celebración en
que desaparecen dominados por el prisma encantador del iris, los nombres
harto humanos, harto ruines, harto
egoístas de ricos y pobres.
Bajo el glorioso dosel de un . cielo
inundado por la luz, á influjo de una
heroica. evocación_ que arranca el nplau-

LA JAMAICA EN EL CARMEN.-Puesto de confetti.

LA JAMAICA EN EL CARMEN .-Un puesto y los organizadores de la fiesta.

EL ULTIMO BESO

· Mo1luló una plegaria. y levantó el cadárer.
Los rígidos brazos del niño, por.extraño movimiento, Fe lerantaron también, y las manitas entrelazadas cayeron de golpe&gt; sin
soltar la flor, sobre la boca fría del muerto.
Sonó como un beso.
Y al depositar el cuerpo inanimado de su hijo en el pequeño
ataud, salió de allí volando una mariposa, que rozó con sus alas
los labios de la madre.
¿Fué esa mariposa la flor á la que diera un alma aquel beso, ó
fué el alma del niño, que, convertida en una flor con alas, buscara
aquella escala de amor para volar al Cielo? .........

La pobre madre acab::iha de &lt;'Olocar, regada con e.us lágrimas,
una Hor entre las manos heladas y amarillas de su hijito muerto.
Con un rnlo de finísimos, blancos encajes había cubierto la cuna., tálamo mortuorio de aquel ángel de su a~1or.
_De pi~, ante f.l, con_temp~aba con larga, intensa mira.da, el pequeno cada,·Pr, como s1 qms1era darle nueva vida con el calor de
sus miradas amorosas y tristes.
A su lado veíase un atau&lt;l de exiguas dimensionee., forrado en
blanco raso, con estrellas doradas por adorno.
Oyóse, de pronto, acercúndose, el melancólico tilí11 tilín ele una
campanilla de plata.
Y la pobre madre fijanuo con terror los ojos en la cuna exclamó: rr¡Ya es la hoia!J)
'
Y sollozando, mirando al cielo con amor, murmuró: «¡Adiós
hijo mío!i&gt;
'

F. N. PASOS.
-La inteligencia de la mujer es de azogue; su corazón, de cera.
-Una mujer que no es amada, es como un .papalote con la
cuerda rota; va con el viento hasta caer lentam&lt;&gt;nte.

Au~omóvil del Sr. M;i.nuel Cuesti Gallardo, qn.ien lo dirige; acompañándolo las Sritas. E:lena Gallardo,
Josefina Cuesti y Tofíi Casillas.

[ST{fliw

.ussi.w

ILtSU~ml

rrnmfll
~os
I

Automóvil del Sr. José M. Gómez jr., quien lo ocupa en compañía de las Sritas. Paz Gallardo,
Ana María Cortés y Laura Riestra.

J)l'J fume, línc:1f', 011tlulac:n1w~ t:uarc, Y
delicadas, tenues y vaporos:H',. gra~acimws del color, miradas de mnJer: pta·
far &lt;le nobles frisones; sol, día. entusiasmo ... ... Ese es el combate de flore,."
Y el combate de flores en Guadalajara fué así, esph~ndido.
..
En él tomaron parte y comp1tie1on
('011 las más fragantes flores de aquel'os
jardines, las guapísimas tapatíae.. que
fama. tienen de serlo entre las de loq
otros Estados, y, como era natural, la~
vencieron en la ju,ita.
En el combate sirviendo de portadores á las bellas c~mbatientes &lt;¡ue ádies·
tra y siniestra lanzaban los inofensivos
proyectiles, tomaron parte muchos automóviles entre ellos algunos que lucían mag~ífico adorno floral, como los
que se ven representados por nuestros
grabados.

LA "KERMESSE" BN PoPOTLA.-Pueeto de bufiuelos.

L \ "KERMESSE" EN PoPOTLA,-Puesto de tortas compuestas.

�JAMAICA

-626-

EN

EL
.

.
CANAL DE LA VI G A

(Octubre 7 de 19o6.)

J

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Sr. Lic. D. Ignacio Mariscal

MATHIEU DE FOSSEY
Publicamos hoy el retrato de,este caballero francés que residió en México por muchos
años y escribió y publicó un libro sobre nuestra patria, intitulado «Le Me"-ique. ,,
Por ser de oportunidad reproducimos lo
que respecto á este señor dice el Sr. Lic. Don
Ignacio Mariscal, Ministro de Relaciones Exteriores, en un precioso romance histórico.
En el afio terrible para México
y al declararse la invasión francesa,
en esta hermosa capital vi vía
un súbdito francés que entonces era,
entre otros varios, preceptor de un niño,
de Juárez hijo y que su nombre lleva.
Casado era el francés con mexicana,
su amante y laboriosa compañera
que á su vez educaba algunas nifias
hijas del Benemérito de América.
Venido á la República años an~es
por una torpe y malhadada empresa
de colonización allá en la costa
que el caudaloso Coatzacoalcos riega,
qued6se en el país y á la enseñanza
consagró desde luego sus faenas,
para lo cual brindábale aptitudes
su literaria educación completa.
Mas de genio versátil ú obligado
por causa de salud, su residencia
cambi6 diversas ocasiones, ora
viviendo en esta capital, 6 fuera,
ya en ciudades del Norte, ya en Oaxaca,
a.onde más de tres años una escuela
mantuvo por contrato con los padres
de Cañas y Quiñones, Beltranena,
Mariscal y otros varios, hoy difuntos
con la sola excepción del que esto cuenta.
Conociendo el país mejor que tantos
como escriben sobre él á la ligera,
además de trabajos pedagógicos
compuso con esmero y di6 á la prensa
un libro titulado «Le Mexique»
por Matbieu de Fossey,, (su nombre era) .
En él, como de paso, procuraba
mostrarnos la notoria conveniencia
de recibir con gust.o y entusiasmo
una amistosa intervención francesa,
la cual debía hacernos muy felicf'S
al darnos protección, según se hiciera
con Italia en Europa, levantando
del poder á la cúspide soberbia
á la raza latina ( aunque no abunda
como especie animal en nuestra tierra).

&lt;

¡- -

--

necio~ que ya querían promoverla
acreditando su valor ealvaje
contra gente pacífica indefensa.
En situación tan llena de peligros
una abultada carta de la Argelia '
~leg6,por e~ p~quete inglés de Europa
a .Juarez dmg1da, en su cubierta
?tras vi:3iendo por Fossey escritas
a su paisano y valedor del Sena.
Su texto claramente revelaba
que era espía Fossey, en esa época
del gobierno francés. Así Emmeli~e
denunciaba á su padre' traicionera
por venganza ¡qué horror!-Juárez discreto
no habl6 ni una palabra á su pre;encia '
llam6 á Fossey y, cuana'o estuvo á solas
las cartas entregándole, «Vsted lea»
'
n_o más le dijo.. Atónito el espía, '
sm pocler dommar su gran sorpresa,
tom6 la de Emmeline, su hija cara
distinguiéndola al punto por la letr~.
Apenas comenzada su lectura
pálido el rostro, de amarilla dera,
y con trémula voz, á J uárez dijo:
«Mande Ud. fusilarme, no me arredra
la muerte ya ... mi hija es quien me mata ...
¡Feliz yo si la vida se me abrevia!
Usted, sefior, es padre y me comprende. »«Ya está usted castigado,,, con severa
voz le replica Juárez que ocultaba,
en medio del rigor de aquella escena,
su profunda piedad. 1,Mas cuide en tanto
de obrar con discreción; de otra manera,
usted se entenderá. con la justicia.&gt;&gt;
Parti6 Fossey confuso, y con presteza
de México alejándose, otro clima
busc6 para esconder su amarga pena.
)

Así nos libraría del peligro.
de perecer, y no dejar ni huella
por el yankee invasor, con los e~bates
que de pretexto á Napoleón debieran
servirle algo después para invadirnos
separado de España y de Inglaterra.
El libro de Fossey hall6 fortuna
en la corte imperial, y en consecuencia
La muerte de Ag ripina
&gt;
á más de producirle otras ventajas
puso al autor en relación estrecha'
Contempla el César los confines claros
con alg~n encumbrado personaje,
muelle
tendido sobre pieles rubias,
con qmen pronto entabló correspondencia.
mientras el aire con plumajes raros
De un primer matrimonio á lo que entiendo
' sumisas baten sus esclavas nubias.
Fossey tuvo dos hijas. Una de ellas
Medita en la sentencia de Agripina,
Manuelita llamábáse en Oaxaca1
de
su madre en la muerte atroz y fiera,
Emmeline en su patria y en su lengua.
mientras con mano temblorosa y fina
De vuelta en Europa con la madre,
acaricia la piel de una pantera.
que en breve sucumbió á su mala estrella
Y hay una arruga máf:: sobre su frente
cas6 Emmeline en Francia y residía
'
que
marca lo terrible de la idea,
cuando aquí declarábase la guerra,
y
al
Centurión que espera reverente
C·&gt;n su esposo en Argel.
~
. Su padre' cauto'
con colérica voz le dice- «Sea. »sus cartas remitía más secretas
y parte el Centurión. Y el César queda
de México á París por medio de ella,
muelle
tendido sobre pieles rubias,
en tanto que ella le guardaba oculto
mientras
el aire con plum6n de seda
diabólico rencor, según se cuenta
baten
sus esclavas nubias.
sumisas
por la conducta que Fo::sey llevara
J. SORO~DO.
con la difunta madre de Manuela,
6, como otros dijeron y es posible,
por mezquinas cuestiones de una herencia
6 por cualquiera causa que no importa.
'
.El caso fué que, en la mayor reserva,
alguna de esas cartas Emmeline
interceptó con intención aviesa,
posible contra un padre s6lo cuando
el hijo un negro corazón encierra,
de crímenes capaz en donde anida
sierpe que lo corrompe y lo envenena.
Al recibirse en México el aviso
de que la hostil expedición francesa
sobre esta capital avanzaría
haciendo así del armisticio befa,
con fútiles pretextos que indignaron
al jefe Prim de la espaíi.ola, inmenrn
irritación not6se en los caudillos
del elemento popular y sérias
precauciones tomáronse al instante
para evitar insultos y torpezas
en contra de franceses laboriosos
que el país habitaban por doquiera.
li'elizmente se vi6 que la colonia
con tacto se condujo y con prudencia,
logrando que este pueblo no olvidara
su inclinación simµática por ella.
Con todo, en aquel trance bien se pudo
temer una explosión que de vergüenza
Matbieu de Fossey
nos hubiese cubierto, pues sobraban

ta Amta
. e, Ixtacalco
Familia Adame, que ocupó una art' t"
.
'
y que estaba decorBda con is tea y vistosa 03.noa que semejaba una choza de zacat .
flor Coroaa, que fué muy conocido vecino del C plantas Y fl~res.-Con el fin de retratará laa

rinci

,
e igual a las que se ven en los alrededores d S

:i~J:::.:":t:..·~:':~'iil:~·cipio '" ,..••::.~'::.t.~!::,:! S':!:. ~'f.:;~:':?!t.!:·.:fri[~!"':!.1;~:: ~:·~;:'!~!:~·.¡~:~~'::')~:::.:~.;:
g

J¿A FLOR DEL CANA L

La jovencita que aquí aparece y que llamaba la atención en la ca~ ~e la familia Adame, viste traje típico de las pat ronas de canoa con
91 1ttnna
'
r
Y la enagua .enredada..- [Fotografía de los Sres, Valleto y Cía.]

•

ia que tenemos el gusto de publ'1car y que

EL CHARRO ADA ME

. Llamamos la atención sob
t
. , .~ex1cano, tal como se usaba en p~~a~s e ;!ªJe t1p1co y original del cha.rr o
msurgentes, con la cuera la calzo; fs iempos, tal como lo vistieron los
dad~s y la pistola clásica' que perte:~cr.ni~nga, las _b~tas de campana borJ os_e M. Morelos, Y que es uno de
o !1- g~nerahs1mo de América., Don
Qumta Oorona.-[La fo toarafía esldoes mlassn cos tesoros del museo de la
•
os res. Valleto y Cía.]

�- 628-

(Kaiser.)

(Kaisarina)

!Ja Etnpettatttiz Augusta \/ietottia t1evistando laS:t:t&lt;opas:después de unas maniob:t&lt;as.

l.llega d a d e !os pe:ttiód ieos ilust:t&lt;ados .

Cuadro de A. A. Calffl'ÍI,

La brisa, que al cerra.ir fa noche movía
las nubes comenzaron á tomar un color
Jigeramente
las copas de los árboles, se
cenkiento, la lluz desfa\i1eció. y todo
hahíai
convertido
en ráfagas de viento,
POR
que·dó en silencio, no escUJchiándose más
ca,da
vez
más
frecuentes,
que pasaban silALFONSO M. MALDONADO
que un sordo y prnlongado murmullo
ba1ndo
a.mena,zadoras.
La
obscuridad era
qull se desrvane.cía entre lalS sombras de
completa.
la noche.
TLAX CA LA
Allguno que Qltro relámpago y truenos
Por entre un espes.o bosque de ahue- sordos que se escucha.bain á lo lejos,
huetes ava11z.a,ba lentamente uh grupo a,nunciahan lai próxima t0trmenta,; la muLA ERMITA DE SA}; LOirnr:zo
c0mpuesito de cinco 1personas. Abría la la, caminaba ,con !eruto pa:s.o, y el iI11dio
1
marcha u.n indio joven yi robusto ,que, cli,rigía i,ruquiet1as m.i,radas a,! obscuro cieI
con seguro paso, y no obstarute las tinie- lo . .corno bus.can.do en él la soltución de
bla·s que por mo1rnentos 1Se hacía•n más
La Tempestad
a.lgúµ arduo problema .
densas, sin vacilar entre la.is mi1l a1n.O'oSJtas
o
-Pídelle á Dios,-di jo al jinete,-que
El sel'. desaparecía y las tinieblas co- veredas que cruzaban el bosique, guiaba podamos llegar á Tla:xcafa-antes de que
menzaban á aicer,carse; E1gerai5 sombras á !J.os demás llevando del diestro una mu- el hurad.,n venga ,á tronchar los árboles
se dejabain ver en el Onienite, y mezclán- la soLre la que cabalgaba un ji,nete ~m- del bosque.
..:._Ya n,o tenemos ti,~ -i,¡,o,-agregé. ,\esdose de un1a ,manera indefinible c&lt;Jn. los boz21'lo hasta los ojc1s e,n obscuro ferreruelo: á poca d,isttanicia, pero siempre
ú·Jtimos raiyos del sol, producían esa luz
pt:,és ele algunOIS minnto, ele si le!1CÍl\melancólica y vaga que se lla1t11.ai cre- art:rás del jinete y del guía. camina,ban la ~Ia'1it1tzi lima.
.
citros tres hombres á .pie, que pa,r·e·cía,n
.\nm no habí,11 a,cabaclo ·de pro11:Jnc1ar
pú.sculo. ¡ Hora tllena ele sentimiento y
ele tristeza, hora en que se suls.pira invo- ser cr,iados del1 primero.
est~s pala'bras, cuando comeinzaron á caer
5
-Si no quie res pasar en medio de•l bosgrue.sas gotas de agua, y c1\ viento, de 3·
luntariamente ,por la :ausencia c\,el día!
que la tempestar! qttc se ap,r,oxima. c.aLa brisa, patsaba w::ogñenclo los últimos
min,emos con_J11;11s violenicia,-dijo el in- atándose con inusita1da furia, doblega.~
J,m árboles ha,ciérndoJ.es geirnir a,1 dernperfumes ele las flores y los po·streros
cantos ele fas aves; éJStas r evolotea.han dio.
-¿ Está mtty c1ist1a,n.te rodavía la citt- harfos.
Los' vi~-;
sobre sus nidos, aquéllas cerr:abain con ti..., eros detuvieron el paso
,, ·sobre·
~e
clacl?
cogidos
ele
terror.
y,
buscando
a1&gt;n
go, ·
mi.clez sus péta,los, 'Y. todos los séres en-1\os faltará poco más ele ttna hora
mudecían, corno sobreC&lt;J~iclos ele temor.
refugiarcin tras cie unas ro.cais.
.
ele
camino.
.\ ~ila luz ele los rdá 111pagos ye;an ai;t·
Comenza1ba á sentirse en .Ué'l n.art:uraileza
__.A,pn!1temos c:l paiso.
tarse las ramas ele '1os obscuros p:nos.
~euna espeicie ele recogimiento religioso.
bet1eY los ci111co via,j eros comenz.a,ron á caLas última.is ráfagas ele luz aitravesaban
n:iejanido la negra y encrespa,d'.l c_a desminar más ele prjsa, au,nflue sin aiva,nza,r
el espado oomo aruohais cintas doracla1s en
ra ·de O'iga.nte&amp;co fantasma. Eil r a) O 5115
gran cosia, tanto por las difü:ulitaides cle'l
¡ga,j,abt los robustos ahu,elhuete~. Y
un campo azul; la.is nuibes se coloraoon
terreno, ·que au.mentaban con la obscu- reistos los arrebataba el hurad1n rara es·
en la altura·, y los soberbios montes parida1d de .ta. noohe, como por el carusanrecían esconder sus cimas en la inmenlos contra las rocas.
,cio ,que á todos ¡¡¡gobiaba, con exce•pdón trelt!air
Parecía que dentro idel bosque &lt;los Po"
süclaid.
.
'
Poco después, la,s rafagas se perdieron, del indio.

CUENTOS Y NARRACION ES

1

cuando UleO'aron
•
o
de rosos ejércitos libra:bau1 en:carniiz,z.,tla. el cabaUero y su .rruía,
á
una, plazoleta del bosque ein la que se
bata-Ha.
Truenos es¡pantosos; la 1iuz fosforescen- alzaiba una ~onstruoción tde piedra techa0
te die! •reliám\pia.go i·l umin an1do c&lt;Jn vi vísi- da con vigas, y que pareda ser antiO'ua
ma clariJda.d aquella escena ele de$trt.tc- troj e á la sazón a,banidonia.da. En ·eilla. pea.ullí- netraron los clois viaj•ews cua11do la temción; el fra;go,r del huracán )
dos de los ani,malles salvajes que huían pestad alcwzaba su máxiimurn ele intenaterrorizados, todo contribuia parn au- sidad; peo:o no bien comenzaban á. tomiax
mentar en pánico ,de los viajeros, poco aliento, cuando se des.pUamó sobre elfos
a1costumbmdos, por lo vi Sito, á ,presenciar el edificio, s·epultá111dolos ba,jo sus escom!1a,s terribles ternipestades de la zona tro- bros.
pical.
( Continttatá. )
Aiprovecihan:do un momento ,en que calmó a,lgúin tanto la furia de 1lo s elcme111tos,
el que parecía 51er jefe de la expedición,
dijo, diúgiéndose a11 guíia:
ELEGIA ANTIGUA
-¿ Crees qt1e duire todaivía mucho la
tormenta?
-Po.r lo menos, to,d,a, la 11oche.
Este Yaso &lt;le ungüento y estas flores
-¿ Sería posihle llegar ho~- mismo á
·consagro á Nais, la hija &lt;le Korintos,
TlaX'Cala?
que de su juventud en los albores
-Yo puedo llegar. tú no; y esos-dijo fallecía entre el oro y los amores
e,l i,ndio señalando á los tres cria rt0s que coron:ida de rosas y jacintos; ·
telmlblaiban ,de teirror.-meno,; :
n si
cuyos amantes de opulenta vida
tienes valor para ·seguirá ,pie una media fueron más numerosos que los mismos
ho.rta, más. puedo llevarte á un lugax en heroicos de la bella Tyndarida,
el que, al menos. pasemos la noche á y cuyos flancos, al caer vencida
.
'
cubierto ele i1a lluvia.
se agitaron
en crueles paroxismos
~Oubdense en buena ,h ora los criados,
sobre la blanda púrpura radiante
si nÓ- qttieren sev.uirn·os, y ),a mu la con sonora aún de los calientes besos
ehlos; tú volverás para guiarlos cuando de otro amor, de otros labios, de otro amante.
haya p,a.saJdo fa tennpe'Sta,d. y nosotros, Más bella q\1e el Amor y más brillante
' .
'
a, so1as .en sus rntnnos
excesos
¡ aclelan.te !
que Yenns misma, cuando ~l mar sereno
-Eil caJ111ino está lleno cJ.e peligro::; en
de Cypre en las riberas harmoniosas
una noche corno ésta.
se arroj6 del azul, bajo el ameno
-N'o importa.
bosque sagrado, palpitante el seno
-Puesto que tú lo quieres, yamos.
E1 jefe dió a1lgunas órdenes á l~s cria- desnuda y matinal como las rosas.'
Cypris terrestre en cuyos glaucos ojos
dos, que prefi.riiernn qi~edarse clnncle 'est~ban, y. pocoo 111.omentos de~pués. í. hri110 ~nás puro el rosicler del día
pie y, siguiendo al guíia,. se i,nternó en las y en cuyos labios úvidos y rojos '
fué más punzante el beso v sus antojos
obscuras profonididades del bosq ne.
Habrían q:i.¡ni11~d9 media hora esca,s a aun má~ volubles que en la mar hravía

las olas destrenzadas por el viento.
Doliente y persuasiva c1.1al la inerte
urna ele su sepulGro amarillento,
olorosa como este sacro ungüento
invencible y sensual como la l\Iu~rte.
Su misma tumba exhala olor de rosas
y perfume. ele nardos sus cabellos
im p~egnados. de esencias voluptuosas
respiran la vntud de las piadosas
manos que un día embalsamaron ellos.
A su muerte rasgó sus sienes puras
la amable Venus, y en los procelosos
piélagos de perennes amarguras
el Amor, mensajero de venturas
ha lanzado lamentos espantoso/ .....
• Todo ha muerto ¡divina embriagadora!
con tu muerte bajo este firmamento
pues que en tu asilo la temprana a~rora
no volverá á alumbrar la tentadora
desnudez ele tu cuerpo macilento;
ya no cantan por ella cual solían
los cisnes del Kaystro, y está el lauro
y los mirtos que alegres la ceñían
sin flores ya donde antes florecían
y marchitas las vifias de Epidauro ·
y pasan sin perfumes los verano~
en sus huertos propicios y no alienta
Pomona floreciente en s;s mansanos
'
y su lira de ritmos soberanos
parece en su mudez que se lamenta:
si su lecho nupcial no hubiese sido
fácil á todos en su edad serena
y á todo amor su tibio cuerpo uncido
({recia por ella hubiérase batido
'
como en Ilión ¡sublime! por Helena.
l~l\lAEL

LOPEZ

[ Colombiano. J

�- 630-

- 631 la cabecera de su lecho y que le observe á solas durante quince minutos más, entonces es posible que satisfaga la pregunta.
La exigencia aquella era digna de respeto y encontró apoyo en
Adolfo y Clotilde: saliéronse, pues, todos, y Roberto se sentó junto
á la camita del niño; pero en vez de observar á éste, empezó á hacerse cargo de las molduras de la habitación y de lo suntuoso de
los cortinajes, no sin dirigir de vez en cuando su mirada hacia la
puerta de la estancia.
La curiosidad de la mujer, fortalecida por el interés justísimo de la madre, tiene fuerza avasalladora, y Clotilde, no pudiendo
resistir el deseo de conocer antes que nadie la opinión de Roberto,
de cuyas palabras veía pendiente la vida de su hijo, volvió á entrar
en la estancia, á los pocos instantes, con un pretexto.
- ¿Qué Je parece á usted?, pregunt6 con ansiedad.
-Que está gravísimo porque le han errado la cura, pero que
puede salvarse.
-Sálvemelo usted, por Dios.
-Esos señores no han de conformarse con mi plan curativo.
- No importa: será usted el médico de cabecera desde hoy.
-¿Y qué me dará usted si salvo á su hijo?
-Mi fortuna entera.
Roberto sonrió y acercándose á la dama, le dijo:
- Un beso tan sólo v lo salvaré.
Retrocedió Clotilde s01prendida de tal proposición y en talparaje hecha y mirando con altivez á Roberto, exclamó:
- Caballero: tolero su ofensa porque necesito de sus- servicios,
de lo contrario .....
- No hablemos más de ello: me marcho.
-¡Oh!, no, no: eso nunca: salve usted á mi Luis.
- Por un beso, como Je he dicho.
Por el corazón y por la mente de aquella madre cruzó toda una
tempestad en cinco segun?o~:, acercós~ á Ro?erto, presentóle .~u
mejilla, y tan luego como srntlo en ella los lab10s del doctor, le d1Jo
con energía, retirándose un paso:
-Cumpla usted ahora su palabra.

La verdad es que tampoco éste hizo la más leve indicación
que pudiera interpretarse por un deseo concupiscente.
El día en que el niño .fué dado de alta, condujo Adolfo á Roberto á su despacho y díjole con la mayor efusión:
-Doctor, pida usted cuanto quiera: soy bastante rico para poderle demostrar mi gratitud.
-Gracias, amigo mío; pero mis houorarios están ya satisfechos
con la fama que me ha granjeado la curación.
- Eso no importa: pida usted lo que guste.
- Un apretón de manos y nada más.
Ante aquella generosidad, Alfredo no pudo por menos que
abrir los brazos para estrechar en ellos al salvador de su hijo· pero
la voz de Clotilde paralizó su movimiento, exclamando:
'
- Detente, y en vez de abrazar á ese hombre, extrangúlalo.
- ¿Estás loca?
- No, y vas á convencerte de ello. Su generosidad es hipocresía: se niega á recibir un puñado de oro porque e.dgi6, sin respeto
al dolor de una madre ante el lecho de su hijo moribundo, el pago
anticipado de sus servicios en moneda de mala ley, y aun siento el
contacto de sus impuros labios enrojeciendo de vergüenza mi mejilla.
Hízose inevitable un duelo y éste ee verificó á pistola á la siguiente mañana.
Roberto, herido de gravedad, fué conducido á su casa con las
mayores precauciones.
Dos días estuvo sin conocimiento: al recobrar el sentido y poderse dar cuenta de lo que pasaba á su alrededor, su admiración no
tuvo límites.
.
La enfermera que con tierna solicitud cuidaba de él, era su
mortal enemiga, la altiva Clotilde, auxiliada por Adolfo.
Creyóse presa del delirio y cerró los ojos; pero cuando ya más
sereno llegó á convencerse de la realidad, no pudo menos de preguntar á Clotilde:
- ¿Qué significa esto?
-Silencio y calma como tiene ordenado el médico. Esto significa que después de haber vengado la injuria que usted me hizo
IV
ahora procuramos pagar á usted mi esposo y yo, con cariñosa soli'.
Roberto quedó desde aquel instante de médico de cabecera y citud y caritativos desvelos, la vida de nuestro hijo.
dieron fin las consultas.
Una sonrisa equívoca, pues no se comprendió sifué de gratitud
La reacción no ie hizo esperar en el enfermito que, poco á po- ó de escepticismo, se dibujó en los labios del herido, quien cerró
co al principio y rápidamente deRpués, fué recobrando la salud has- los ojos murmurando:
-La verdad es que por un beso ......
ta entrar en franca convalecencia.
Ni una sola vez, en los treinta días que mediaron hasta el
CAMILO MI LLAN.
completo restablecimiento del niño, se volvieron á encontrar solos
Clotilde y Roberto.

POR UN BESO .......
- -- ~
I

No era Roberto de los de cáscara amarga, y sin embargo, tenía
los cascos á la jineta.
Su imaginación, esencialmente meridional, era exaltada; su
carácter, frívolo y á la vez voluntarioso.
Había curs~do con notable aprovechamiento la medicina, y eso
que todos cuantos le conocían le presagiaban soberbias calabazas:
sus catedráticos habían sido los más chasqueados y la admiración
de éstos crecía de año en año, pues no podían explicarse quP. sin estudiar se gaMse en buena ley notas de sobresaliente.
A no ser que los estudios que Roberto hacía en cátedra con
tres ó cuatro aturdidos com0 él y con unas cuantas actrices de calzón corto, fueran bastantes para industriarlo en la anatomía y demás
ramos de la ciencia ó arte de Galeno.
Ei1o es que contra la opinión de sus catedráticos y hasta á despecho de los mismos, terminó con éxito la carrera y se doctoró en
la facultad.
Y que la sorpresa de sus pr9fesores llegó al escándalo y se demostró con ribetes de indignación cuando el novel émulo de Hipócrates, en fuerza de dar, burla burlando, con el quid de las enfermedades, adquirió reputación colosal y era citado como una verdadera notabilidad.
Quien tenía desalquilado el piso principal-decían aquellos sab~os varones,-no podía tener ojo clínico ni discernimiento patológ1co.

Clotilde. y Adolfo, que nad~b~n en la opulencia, no habían escaseado medio alguno para restituir la salud á aquel pedazo de
entrañas.
sus
No se contentaron con llamar al médico de la casa sino qu
d.esde el tercer día de .la enfermedad, habían pedido la 'concurre~~
cia de otros dos médicos afamados para que celebrasen consult
mañana, tarde y noche. ·
as
La habitación contigua á la del enfermo parecía un laboratori
químico á juzgar por el número y diversidad de frascos bebidat
polvos, pomadas y otros jaropes.
'
',
Pero tan asidua asistencia y tal profusión de medicamentos ha·
bían resultado hasta entonces la carabina de Ambrosio pues la enfermedad seguía siendo incógnita para los doctores y de~tructora para el débil organismo del enfermo.
El hermosísimo rostro de Clotilde, alterado por el insomnio y
escaldado por el llanto, estaba quizás más interesante que nunca
porq1;1e no hay cosa que embellezca tanto á una mujer como eso~
efluv1os del amor maternal, como esos dolores del alma al pie de la
cuna de un hijo enfermo.
Adolfo, no me.n~s _atarazado su corazón, procuraba dominarse
y consolarla, pero mublmente: no hay consuelos para la mujer que
teme por la vida de su hijo.
Una tarde en que al terminar la consulta manifestaron los rabadanes, con todas las precauciones posibles, que allí olía á oveja
muerta, irguióse con severidad Clotilde y le dijo á su esposo:
- Manda llamar al doctor Roberto: supongo que estos
señores no tendrán inconven iente en ello: así habrá una opini6n más en la consulta.
·
Los poutífices de la ciencia tragaron, haciendo un esfuerzo, la bilis que acudió á su garganta y accedieron á la
proposición de la madre. ¿,Qué remedio les quedaba?
Se convino 'fü que á las ocho
de la noche se congregarían allí de
nuevo y se despidieron los doctores
un tanto cariacontecidos.
III

•

1

\

Pero el caso era que Roberto, sin variar de carácter ni
hacer caso de la cruda guena
que los de su oficio l_e d~clararon, bacía su cammo por
senda de flores y que á los dos
años de ejercer la facultad, su
casa era un estuche de preciosidades y no incluyo en el número d~ éstas las demi-mondaines que de vez en cu~ndo
iban á correr en ella sus ,;1¿ergas en compañía de Roberto
y de sus amigos Robe~to er~ para todos un enigma.viviente. Como médico era una emmencia; como hombre, una sima.
Tomando el pulso á un enfermo, era un apóstol de la ciencia;
separada su imaginación del paciente y de su enfermedad, era un
bombre cuya despreocupación le llevaba á los malores ex~raYÍOS.
Pero de igual modo que para curar las dolencias P.sencialmente físicas no tenía rival, para combatir aquellas que tenían complicaciones morales, andaba torpe y desorientado.
La naturaleza y el espíritu no eabían para él juntos en el or¡?anismo humano, y solía decir á menudo que para las enfermedades del alma estaban los sacerdotes; que él sólo combatía las enfermedades del cuerpo.
·
Anomalía que, en lugar de desprestigiarlo, como era lógico, le
dió más crédito y fama, por aquello de que los entes originales son
los que en este mundo suelen tener más aceptación.
Para Roberto el corazón no pasaba de ser una víscera como otra
cualquiera, y los nervios algo así como cuerdas de guitarra que había necesidad de excitar unas veces con cafeína y que calmar otras
con bebidas antiespasmódicas.
II

Clotilde estaba inconsolable.
Su hijo, su pequeño Luis, el que era vida de su alma, yacía
en el lecho presa de la fiebre.
Una semana hacía que la pobre criatura no alegraba con su
hechicera sonrisa el rostro de sus padres.

SiglQs parecieron á Clotilde las
pocas horas que mediaron hasta
que se celebr6 la nueva consulta
con asistencia de Roberto.
Saludó éste al entrar, con la
despreocupación propia de su carácter; pero al fijar sus ojos en Clotilde, se le encandilaron: le pareci6
la~dama belleza de primer orden.
No es posible fijar qué idea pasaría por su mente, pero rehízose
al instante y preguntó por el enfermo. El más empaquetado de los
tres médicos, el de cabecera, fué el
encargado de hacer el diagnóstico
de la enfermedad, el proceso de
ella y la hit;toria del tratamiento
seguido.
Roberto escuchó la relación como quien oye llover, fijando su_s
ojos alternativamente en loR húmedos ojos de Clotilde y en los
belots de la estancia, y cuando su compañero hubo concluido, d1Jo:
- Bien, vamosá ver al paciente.
Penetraron todos en la habitación en que Luis, aletargado, parecía irse por la posta, tom·óle el pulso, le examinó la lengua y ~os
ojos, auscultó su pecho, lo observó sin decir palabra durante diez
minutos y, retirándose con cierta brusquedad, dijo:
-Basta.
- ¿Qué opina usted?, le preguntó el médico de cabecera.
- Nada absolutamente.
Quedáronse sorprendidos sus compañeros ante aquella salida
genial.
-Caballero, dijo Adolfo, creo que está usted en el caso de manifestar su opinión, pues que para eso ha sido llamado.
-Es verdad, pero ........ .
Y volvió á guardar el más profundo silencio. . .
-¿No se atreve usted á manifestarse en oposim6n con nos·
otros?, interrogó el de cabecera.
-No recuerdo ya cuál ha sido el parecer de ustedes: ¡tengo
una memoria tan pícara!
- Pero, en fin, diga usted qué juicio se ha formado de la en.
fermedad y del estado del paciente.
.
,
- Repito que ninguno; pero si ustedes dejan que me siente

Como enf erma,s de amor ó de tristeza
Tienen la gravedad die las- matr~nas
'
t\costunn\bradas á lucir corona'li
r~ntre la admiración de la nobleza.
Tnclinada en silencio i'a cabeza
Y luciendo ante el sol !:.edas niponas,
Adorno son de la,s fluvia,lles zonas ·
Con el prilmor cte sLt imperial belleza.
Cuando remontan su pausado vuelo
Blancas y majestuosa~, por u.n cielo '
Inundado en las luioes pur1purrina •
De occiduo sol, y e11 'J'ibertad se mecer.
Sobre i!os lagos de cristal. ..... parecen
· Surgir del fondo d'e 1as lacas chinas.
1

***
LA U RDENA
Un primoroso amanecter clarea
Los horizontes con su lurmlbre pura,
Se alza un JiiJnino triunfal de ,la 1espe1
•
:
(sura
Y des1piertan 'lo'S rnidos en la a,lde·a.
·En :su dát1cel de setos clamorea
Triste e~ becerro con fiilia.1 ternura
Y la ibérrima. va.ca se a¡presuria
'
De.sateintad·a v ·el corraft1ro&lt;lea.
La ordeñadora de d,esmli&lt;los brazos,
\Ta.ca v becerro entre apretarlos Lazos
l-ne d1el valiladar junto á fa tranc·a
Y Rentada en cUlOlil!.las, con destreza
Co,g-e la ulbre y á. exprimir erurr&gt;ieza
En ihi1iHos de luz la leiohe bla11ca. ·
EmLro TORRES.

.?i-

I

ª

__

LAS ..__
GARZAS

a

Sr. Lic. D. Emilio Velasco, fallecido el 25 del actual.

SE V ENDEN los derechos indisputables á la tercera parte del t erreno situado al P oniente del número 6 de Buenavista, frente al Tívoli del Elíseo.
Espléndida situación, ningún otro lo
iguala. I nforma Andrés Almaraz, San
Femando 44.

�&lt;le todos los &lt;letal les de la "toilette" : en el peinado.
,~un cuando de forgo tiempo
atrasse ha comprendido y aceptado que los trajes deben ser
apropiados {t la ocm,ión lo rn isn10 que los adornos y' demás
rom plemcntos; que los veRtidos
'.le paseo_, Yisita ó de campo, son
1'.ia pro piados para reunionrs,
i-:~11 embargo, en lo que se per:-1i-te es en la primitiva idPa de
Jll'irrnrse lo mismo para toJas
la~ orasiones.
A nndie ~e le ocurriría asistirá una comida con un traje
&lt;le sni-:tre; pero á la mayoría de
fos mujeres les parece muy correcto µeinnrse del mismo modo cuando están vestidas .i.1 est(lo f:n_stre ó en traje de comida,
sm fiJar.:;e que la ''coiffure"
apropiada para una ocasión es
absurda para la otra.
La indiYidL1alidad debe ser
el ~~nto ,Y se11~ de todas ]as que
Paletó para niño~ 6 á, 8 afios.-Paletó para niña
asp.iren a vestir con elegancia:
e 8 a 10 años
Y s1 h~y al~una mujer que ~e siente, atraída por un solo estilo de peinado y permanece i::1en?ole fiel, le aconseJO que solo lo use cuando los trajes se adapten á él y le
vcng:rn l&gt;1en.
·
¿Cómo es posi?le que u~a niña persista e_n !levar peinado bajo con traje escotado
que ~on n~o estilo ~mpeno? ¿No es acaso r1d1culo y chocante? Y no dan gaaas de
llor3:1 ver a UI~a mnJer con su rodete en la corona de la cabeza y sin embargo con una
prec10sa boqmta que parece puesta sobre un pequeño promontorio'?
Puede afirm~rse q~e de cada diez peinados, nueve no se adaptan á la cabeza, ni
~l sombrero, mal traJe de la que lo lleva, y este es un gran inconveniente para el con¡ unto y armonía de la «toilette.&gt;&gt;
l.a individualidad debe primar, pero combinada con el buen sentido y adaptabilidad. Para no tocar los extremos, será bueno sólo adoptar dos estilos eleaantes de
11
'ff
,,
•
b
.c?1 ure_, un_o .r.ara la mnña.na. y salidas á compras, y otro para vestir, pnseo ó
v1s1tas, sm per¡mc10 de tener uno rPservado para los bailes, recepciones y demás
grn.ndes fiestas. También aconsejo que
antes de elegir un sombrero 6 toca, se
piense bien con qué clase de peinado se
va á usar.
No hay razón por qué los sombreros,
gorras y tocas no se adapten tan bien
'.
como los guantes y tapados, y me parece inútil insistir en esto, pues la explicación es clara y salta de suyo con
s6lo mirar lo mal que nos parecen las
cabezas de nue"tras amigas más queri\.
Traje de. Otofio.
das y las mismas nuestras, al verlas reproducidas en los espejos.
El culpable de tot1o esto es el peinaLos peinados de moda
do, que tanta importancia ha tomado
en estos últimos tiempos, y una vez
La mujer que no presta la atenci6n debida al arrealo
yencicla esta dificultad, os aseguro que
de su cabello, desperdicia una de las ventajas naturales
el sombrero 6 la toca se cuidará de
más fáciles de aprovechar para hacer resaltar a-;:m más
q·uedaros bien.
los encantos físicos que posee. Por la perfecci6n del
El instinto innato en la mujer para
traje y del peinado, sobre todo de este último la fransaber elegir aquello que Je queda bien,
cesa, tanto de la aristocracia como de la cla~e media
debe también guiarla cuando arregl~ su
y del pueblo, ha conquistado fama universal por su
cabello é indicarlecuálesmásconvemeuelegancia y gusto.
te según la c&lt;toilette» que va á ponerse.
La mujer que abriga la con ciencia de que en la varieRecomiendo á mis queridas lectoras
dad y abundancia de trajes se encierra el secreto de 1,aque no se dejen llevar ni por la extraber vestir, puede afirmarse que principia á conocer
vagancia 6 exageraci6n, ni por la. deel abecedario de este importantísimo arte, y, por lo
masiada sencillez, porque tod? extre~o
tanto, no sabe apreciar la delicada prosa de su estilo
es vicio, y lo mejor es un térmmo med10
y menos la lírica de su sencillez.
de buen gusto.
.
.
A su vez, á la mujer que se aferra á un solo e!tilo de
La mujer que sabe pe111arse bien de
"toilette, " á un solo juego de joyas y á una sola forma
una manera puede con práctica aprende sombrero, debe considerársele no solamente rudider á hacerio con tanta habilidad de
mental, sino excéntrica. Es probable que no exista
otra, y hasta tener de reserva una terceninguna mujer que haya tmtado de poner en práctica
ra forma.
esta noci6n tan po00 ~eliz y embrionaria; sin embargo,
Paletó de entretiempo para joven
( Continfo en la página 634.)
la mayoría de la~ muJeres lo hacen en el más esencial
de 10 á 12 años.
'

!

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              <text>Semanario ilustrado de literatura, historia, bellas artes y variedades. Dedicado a informar las noticias más relevantes de México y el mundo, además era escaparate de todo tipo de comercios, banca e industria pues en él se anunciaban sus servicios.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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