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                  <text>_,..,...--- ..
J

A~oX.

MÉXICO, DOMINGO

(/

5 DE

JUNIO DE

1910.

PEPITO AR RIO LA.
Prodigioso pianista español, actualmente en México.

NuM. 23.

�-355-

PaE6 el meR poético por excelencia, mes en que las flores, exha]ando suq perfumes, invaden los templos. ~Ros perfum~~ apena, si
llegan á ser un ligero remedo del que despide la rosa mas fragante
que ha existido en el cielo y la tierra: la Virgen Mar:a.
.
A Ella le dedicamos especialmente ese mes que ll eva ror tít ulo
su nombre virginal. Los que ya hemos rrcorrido el camino de la
e:tistencia y hemos mancha,io nuestras almas que antes tenían puríEima blancura, noR complacernos al ver que los niños, criaturas
predilectas del Altísimo, vayan circundados por la aurPola de la inocencia á ofrecerle con su albo traje flores que simbolizan rns tiernoR corazoncitos que también despiden aromaR exqui~itos.
Los niños ante María, que es la Madre común de 1n Humanidad,
son quienes vienen á ser r.uestros intercesores principalPR en la
tierra. Sus oracionPR se elevan hasta el cielo y son recibidas con
agrado en ern mansión de deliciafi.

***

Lo que más admira en este niño precoz es que no es un art~sta
mecánico que Pjecuta las composiciones áfuerza de constante eJercicio. El pequeño pianista siente lo que toca y estudia á los grandeR ejecutantes, teniendo sus predilecciones en cuestión de arte.
Conserva su caracter casi infantil, pero al mismo tiempo parece
un hombre, irngún la manera como se expreEa no sólo de la música, sino de otra clase de estudios.
·
También lee obras literarias y lástima que, por propia confe~i6n
pn blicada en un periódico consagrado á las belias artPs, afirme
que su obra predilecta en este género es ccLos tres mosqueteros» de
Alejandro Dumás.
Generalmente estos niños precoces pasada la época de su dernrrollo artístico prematuro, se estacionan y no progresan.
Hay excepcionef'l, Juanito Manen, el precoz violinista que hace
nños nos vieit6, hoy hombre ya formado, es en Barcelona un gran
compositor y director musical.
Que así pase con el notable Pepito Arriola.

El presente mes reviste un carácter más serio; pero, no por esto,
menos tierno y delicado. J esucrii:to,
el Dios Hombre, nos presenta su Co- ..,:,...~""'}~"".'""'"~j.,...'.{"'··"..,.•..,..,.,:
·-=-.""'.~'••-"'':==
""" , , - - - , . . . , . . . . - - - - - -.....· - razón herido por la ingratitud de los t, ·:., /
.
hombres· pero al mismo tiempo llama
~
á los nec~Ritados, á los afligidos, á. todos aquellos viajeros de. este planeta
que nunca han podido encontrar su
destello de la felicidad completa, ofreciéndoles inefables consuelos. ·

**:1:

.co~~o Pr~sidtt ~ec~~v~ del C~n ·
seJo .,,Jecuhvo e a ce ocie a para as
Ciencias y las Artes)) fué recibido en
una sesi6n solemne el actual Subsecretario de Relaciones, señor don Federico Gamboa .
No llevaba tal carácter; iba rnlamente á recibir un premio á su ta***
lento.
Ajenos completamente á la política
Gamboa realmente Jo ef'l, posee una
parece que no debíamos ocuparnos en
inteligencia privilegiada. Lo tratamos
casi con intimidad, cuando como arasuntos relativos á ella, puesto que,
por lo general, á más de ser enojosoE1,
ticulista literario de un periódico Fe
fastidian soberanamente á los que no
firmaba ccLa Cocardiere.i&gt; Era entusiasta al escribir y nada presuntuoso;
están imbuídos en ella y s6lo quieren
pero'ya revelaba un porvenir brillante.
pasar la vida de una manera tranquila, sea quien fuera el Gobernante que
Siempre comprendimos que en aquella época era su ideal asimilarse algo
así se la hace pasar.
Pero vivimos en el mundo y tenede la literatura francesa. Todos conomos que hablar en estas notas de cada
cen, no s6lo en .México, sino en todm1
semana aunque no sea más que para
lrs países en que se habla la lengua
castellana, sus obras literarias, que rPdejar a~otados en e1las los principalPs
acontecimientos y á título de curiovelan su simpatía por muchos de los
sidad.
.
notables autores franceses, pues ,.¡ n
El domingo hubo en esta capital una
plagiar, cosa que nunca ha hecho
Gamboa, se asimila en mucho á su
manifestación anti-reeleccionista. La.
comitiva parti6 de la plaza principal,
fondo y á su forma.
clirigiéndose los manife&amp;tantes á la caSe nos ha asegurado que en él se ha
lle de Balderas, donde los esperaban
verificado una valiosísima reacción.
en uno de los balcones de la casa c¡ue
Escribi6 obras cuyo nombre no queremos mencionar, en las cua lrs campea
ocupa la redacci6n .de ceEl Progre¡,o Latino» sus dos candidatos para la Prela crudeza de un Zola.
si ciencia y Vicepresidencia dA la Re,,
El mismo Gamboa ha confesado en
pública respectivamente, D. Franciaalguno de sus escritos que cuanao
co I. M~dero y D. Francisco Vázquez
· ..J hahlótcon ese hombre sufrió u"n desG6mez.
encan o.
Repetimos que no queremos mezFederico es digno de ser estudiado
OLGA STEEB
Pn sus obras, por personas cuyo juiclarnos en la cuestión política y simCiO Sea firme J no pueda peligrar,
plemente diremos que esta manifesta- Distinguida pianista norteamericana que he dado
ci6n atrajo á Una multitud de persoun concierto en la Academia Metropolitana.
sintiendo vacilar_ SU espíritu.
En estas notas demasiado c01tas
nas entre verdarleros partidarios de
los ~andidatos y los curiosos que siempre forman la mayoría en es- no hem0s querido hacer una crónica de la récepción que ¡,,e Je
ta cla!le de manifei;taciones, pues el pueblo hace objeto de di ver- hizo en la Sociedad referida. pues ya se ha publicado en nuestra
sión, trátese de la celebración de un fausto acontecimiento ó de un edición diaria y en c,tros periódicos.
Apenas hemos hecho un Psbozo de la personalidad del nuevo
entierro.
Algunos de los que no perdieron nada del el!pectácu]o aseguran Presidente. ¿Es digno de e~e pueeto?
que entre anti-reeleccionistas y curiosos la comitiva ee formó de
Sí, y mucho que lo es. Se cree generalmente que !a Literatura
cerca de treinta mil pereonaEl; otros calculan el:lta cifra exagerada. no es ciencia, aunque e~to purliera ser discutible; pero el mérito
De todos modos podemos asegurar que hubo grande animación.
principal de Gamboa es su competencia notabilísima en asuntos de
Los discursos, algunos de ellos virulentos, los estandartes de los Derecho Internacional, ciencia, por cierto, de las más difíciles y esdistintos grupos, las conversaciones acerca de la posibilidad ó im- cabrosas.
posibilidad del triunfo de los anti- reeleccionistacl sirvieron para dis***
·
traer en algo á los pacíficos habitantes de esta metrópoli, que haNo cabe ducin de que la reina de'las bellas artes, en México, es
ce años que ni de broma, nos ocupamos en esa clase de luchas.
la música.
***
Poi esto no nos llama la atención que con mayor frecuencia que
En nuestros círculos artísticos musicalei, y aun eu los de sim- antes nos visiten verdaderas notabilidades.
ples dilettantti está llamando la atención Pepito Arriola, á quien
Ya hablamos antes de Pepitó Arriola, que maravilla por la rapise le llama el ccniño prodigion por la extraordinaria habilidad y dez con que ha sabido dominar el piano.
exquisit&lt;i arte con que, contando apenas doce años, ejecuta en el
Otra artista del mismo géne1·0 se encuentra actualmente entre
piano piezas que requieren profundos conocimie~tos y que están nosotros.
cruzadas de dificultades hasta para maestros de nota.
Oiga Steeb, después de lo~rar triunfos en varios lugares del exPepito Arriola ha hecho su presentación entre nosotros y ha tranjero, procedente de los Angeles, California, viene á revelarnos
su mérito artístico.
llamado notablemente la atención.

'·

A la hora en que estas lineas
escribimos no podemos saber el
éxito que haya obtenido en la
ce Academia Metropolitana,i, donde debt haber hecho su presentación; pero creemos que el éxito debe haber sido lisonjero,
pues baste decir que el gran Paderewski dijo en alguna ocasión
que la señorita Steeb, que sólo
tiene en la actualidad diecinueve
años, llegará á ser la artista más
notable de la época.

.

Al decir de los escritores de
Francia, era venerado en su nación, porque están convencidos ,
de que el rey que acaba defallecer los conocía á fondo.
P~blicamos hoy algunos grabadós relativos á los funerales
del extinto rey, como últimos
detalles de esa celebración.

***

Cerca de la Pe11itenciaría, en
el peor rumbo que existe en México, debido á los esfuerzos de
los miembros de la Conferencia
del Sagrado Corazón de Jesús,
se leva~1tó una capilla provisional donde todos los domingos se
celebra el Santo Sacrificio, y se
instruye á los niños en la Doctrina Cristiana.
Los deseos de los miembros
de esa capilla provisional consistían en que fuera permanente
y han logrado ver realizado el
principio de sus deseos.
El viernes el Ilmo. señor Arzobispo bendijo la primera piedra de la construcción de esa cad' . ' d' . d'
pilla.
En nuestra e 1c10n 1ana 1mos detalles acerca de esta solemnidad.
EL CRONISTA.

***

Los últimos periódicos ilustrados del extranjero, hacen recuerdos de los funerales del rey
Eduardo de Inglaterra. Fueron
verdaderamente suntuosos.
El rey Eduardo contaba cpn
la simpatía de la generalidad de
las naciones.
Algunos periódicos, no editados en Inglaterra, llegan á llamarlo soberano completo, hermanoso.
Fué siempre estimado de los
que lo rodeaban y aun de aquellosque sólo hablaron con él unos
cuantos minutos.
Los franceses estimaron á
Eduardo VII y juzgan su muerte como dig·na de un duelo nacional.

Señor don Federico Gamboa.

Subsecretario de Relaciones Eiteriores, y uno de nuestros más distinguidos lntelec•
tuales, que ha sido nombrado Presidente del Consejo Ejecutivo de la "Socle·
dad para el Zultlvo, de las Ciencias."

ca sala de las repúblicas americanas, del Palacio nac1on11, durante la rmpc1611 dtl stffor don Jtderlco 6aniboa como Presidentedt la "Soclt4ad para ti cultivo dt Ju e1m1a,."

�-356-357,.;_

NOTA POLITICA.-LA MANIFESTACION ANTIREELECCIONISTA.

LA REOEFOION DEL LIO, DON FEDERICO GAMBOA

Una manifestante arengando al público en las calles del Relox,
CRONICA

POLITICA

Con armas más leales, aunque con no menos encarnizamiento,
procuraba votos para su.i candidados predilectos la primera duqueHa de Nortbumberland. En 1771, cuando su hijo se present6 por
vVestminster ella se propuso conquistar á toda la gentuza de los
mercados, y 'al efecto se presentaba diariamente en Covent Garden,
instalábase en una ventana y, cuando la multitud acudía atraída
por la presencia de tan gran señora, echaba un discur¡o que en
COMO CAZABAN VOTOS LAS ANTIGUAS BELLEZAS INGLESAS.
ocaeiiones duraba horas enteras. De la verbocidad de la ilustre seAunque es la política terreno vedado para nosotros, vamos hoy ñora hácense lenguas todos sus contemporáneos; pero en cuanto
á referirnos á un hecho por entrañar una novedad .
á sus dotes oratorias, según el escritor Walpole podía decirse de
En la manifestaci6n antireeleccionista que se verific6 el domin- ella lo que Carlos II decía de un predicador muy malo y que era
go pasado en esta ciudad, tomaron parte activa algunas damas, muy popular entre sus feligreses: «Sin duda su estupidez se acollegando alguna hasta pronunciar un spee~h . Esto no ha dejado de moda á la estupidez de los que le escucba11.»
llamar la atenci6n. Efectivamente, en México no se ha acostumPero ninguna mujer ha peleado con tanto entusiasn:;,o por el éxibrado esto, pero en otras partes, aun no estando tampoco legal- to de un aspirante á la representación nacional como la linda Geormente autorizadas las mugina, duquesa de Devonsjeres para tomar parte achire. Tanto ella como sus
tiva, las cosas ocurren de
mejores amigas pertenemuy distinta manera.
cían
al partido whig. En
Sirve de ejemplo Ingla1784,present6se
como canterra, donde dejando á un
didato
de
este
partido
por
lado las modernas sufraWeRtminster
el
famoso
Car
gistas, el bello sexo ha delos Fox. La lucha fué emsempeñado con frecuencia
peñadísima; en Covent
un importante papel en
Garden
llegaban á cada
momentos tan críticos para
instante
á
las manos los
la política nacional. En el
vendedores,
partidarios de
siglo XVIII, sobre todo ,
Fox,
y
los
marineros,
delas grandes damas de la
fenRores
de
su
contrario,
y
corte inglesa tenían á gala
la
fuerza
pública
se
veía
demostrar su influencia en
obligada á intervenir á
el resultado de las elecciocada
instante. El candidanes. La famosa &lt;luquesa
to whig llevaba las de perSara de Marlborough se
der; su contrario la había
hizo célebre como maestra
Racado
ya máa de cien vofin este arte. De ella se
tos
de
ventaja,
cuando le
cuentan sucedidos muy
ocurri6 llamar en su ayuda
curiosos.
á las mujeres que militaEn cierta ocasi6n,se preban en el mismo partido.
sent6 como contrincante
La duquesa de Devonsdel candidato apoyado por
hire
y su hermana, la conla duquern, un tal Lord
desa de Duncannon,fueron
Grimston, que muchos
las primeras en acudir. Su
años antes, siendo muchaentrada
en Covent
Garden,
cho, había escrito una coMitin frente á las oficinas de «BI Progreso Latino,)&gt; ~n c~yos balcones estaban los
ostentando
los colores
del
c:i!!dldatos antlreelecclonlstas.
(Fofs. de «Bl Tiempo Ilustrado».)
t•d h'
l
media, tan mala, que al
par I o w ig en os somllegará hombre y volverá
,
breros, en las libreas de
leerla, se apresur6 á destruír la edición. Sara conservaba, sin emsus cocheros y en los arreos de los caballos, fué un acontecimienbargo, un ejemplar de la obra, y cuando llegó el momento oportu- to. No sólo las contiendas políticas, sino las transacciones comerno, hizo por su cuenta una segunda edici6n, en cuya portada puso
la figura de un elefante bailando en la cuerda floja, y al pie un ciales, quedaron en el acto interrumpidas; basta las verduleras
sus cestas p:ua vitorear á las dos damas ...... y para
borrico con corona. Londres entero soltó la carcajada al publicarse abandonaron
coger mejor los peniques que tiraban á pu:ñados .
el libro, y la candidatura del pobre Lord Grimston se hundi6 en el
La duquesa y su hermana no se contentaron con echar discursos·
más espantoso ridículo.
emple~ban
a~gumentos mucho más convincentes, y la hermoe~
La crítica hist6rica ¡:e inclina hoy á creer que no eran los ideaG:eorgma
llego
al extremo de ofrecer un beso á todo el que conceles políticofl, sino los intereses particulares, los que movían á la
diese
su
voto
á
Carlos Fox. No hay que decir que 111 poco tiempo
duquesa á esta lucha electoral. Por lo menos, se sabe que una vez
se
habían
vuelto
las tornas y que el triunfo de los whigs era indudahizo la contra á un candidato por el solo hecho de que la debía
ble. Los contrarios quisieron seguir su ejemplo y llamaron también
dinero.
en su auxilio á sus partidarias de la alta sociedad. Y no hay que

Las mujeres y las elecciones.

Grupo de los principales asistentes (1, Ministro de Italia; 2, Ministro de Cuba; 3, E,a::ibajador de los Estados Unidos;
4 , Ministro de Relaciones; 5, Sr, Gamboa; 6. Sr. Lic, Don Demetrio Sodi, Presidente de la Sociedad.

Fot. al magnesio de El.Tiempo Ilustrado,

EN HONOR DE UN OONSUL

,•
l.

·~s:.
1

.

•

_...
Bajos, Sr. Kosido'V\?ski,
Grupo de concurrent es al b anquet e d e d espedida ofrecido al C6neul de los Países
.
(primer términ 0 á 1a' izquierda), por su pr6ximo v iaje a Europa.

[Fots. de El Tiempo Ilustrado.]

Los manifestantes desfilando frente al Portal de Mercaderes,

�:......358-359-

LO INAGOTAB'LE

,¡

De rodillas delante de la fosa
donde se pudre el mocetón garrido,
la pobre vieja sin moverse paea
la tarde del domingo.
Una tarde otoñal, helada y muda,
de cielo muy azul, campiña yerta,
y un sol amarillento que se muere,
de frío y de tristezas.
·
Una vela amarilla que no alumbra,
se quema, como el alma de la anciana,
cuyos ojos decrépitos no lloran
porgue no tienen lágrimas.
Todas se las tragó la avara tierra
de la tumba del hijo malogrado,
á cuyos pies la hierba está escaldada
con las sales del llanto.
V11gaba por los ámbitos vacíos
del humilde y herboso Cementerio,
el aroma de muerte que despide
la tierra de los muertos.
Volaban por el templo los cernícalos
y rasaban el viejo campanario

Con ser muy entu&lt;iiastas loR recibimientos que en Italia y
Au~tria i;e han hecho á Mr. Roosevelt, han sido ciertamente

que contraerá matrimonio próximamente con el señor de la Cueva.
Fot . Valleto.

que i:ontraerá matrimonio próximamente con la señora de la Rosa.
Fot. Rivoire.

Se hundieron en sus grietas los cer11ícal, s,
y en los huecos del viejo campanario
poco á poco los raudos aviones
se metieron chillando.
Cayó el silencio eobre el pueblo humilde,
murió la tarde y se marchó la alondra,
y la vida le dijo á la ancianita
que estaba ya muy sola.
¡Era preciso abandonar al hijo!
Besó la tumba y apagó la vela,
que derramó sobre la hierba húmeda
dos lágrimas de cera
¡Y dieron todavía otras dos lágrimas
aquellos ojos que estrujó el dolor!
Ni ignoradas ni estériles las dieron:
¡las vimos Dios y yo!

/'

r'
;

l

(

JosÉ l\P~ GABRIEL Y GALVAN.

Una mujer le pregunta á rn marido trin·

cador:
-Sé que cuando ,·as por Yino
Te bebes un trago: Anselmo. D
-Pues le.han engafiado á Vd.
Señorito; es cuando vuelvo.

Señorita Berta de la Pezs,
que contraerá matrimonio el 11 del presente con el Sr. lng. Vlllaseñor.

Durante el segnndo día de su estancia en Parfa, el Sr. Roosevelt visitó por la mañana loe Inválidos y el Museo del Ejército, almorzó con su amigo el barón de Coubertin, estuvo en
el Louvre y recibió en su residencia al ex-presidente Loubet
y á los miembros del Cluh americano, de la Cámara de Comercio y de la colonia yanqui de
París. Por la noche ashiti ó al gran
banquete dA gala que en ~u h1,nor
dió en d Elí,eu el pre:3idrnte Falliere,, J PI) el 4Ue 8ecruzar1ll1aftC·
t uoso,; bríndis entre f'.ste y el uga·
Rajado. De:;pués tlel Lanquete hubo
una velada liternria-mus1cal, en la
que tomaron parte los más celebrado; artistas d.e los primeros teatros
pt]ri:;iense i.
El día 23, el f'x-presidente tomó
posetiió11 de su cargo de miembro
de Ac:i.demia de Cieocias morales

Señora Rebeca de la Rosa,

Señor Arturo de la Cueva,

decir cual fué el regocijo de la plebe al ver el
gran mercado lleno de hermosas y elegantes
damas que, distribuídas en dos grupos, silbábanse mutuamente y se ponían unas á otrns
como hojas de peregil. Pero la duquesa de
Devonshire y sus amigas se habían adelantado, y cuando se hizo el escrutinio, Fox resultó con una mayoría de doscientos treinta y
nueve votos sobre su contrincante.
Aquella noche hubo una gran fiesta en el
palacio de los duques de Devonshire. El candidato triunfante fué llevado en hombros, seguido de una gran bandera con el rótulo: «Al
patriotismo femenino,&gt;i y el príncipe de Ga......_s obsequió á todos los presentes con un
banquE:te, con el que alternaron danzas caro- .
pestres y otras diversiones, prolongándose la
fiesta todo el día y la noche siguiente, hasta las siete de la otra mañana.

ROOSEVELT EN PARI8

Señorita Ana de la Bárcena,
distinguida dama jalisciense que ha contrafdo matrimonio eo esta
caplfal con el señor don Manuel Cañedo.
Fol. Valleto.

los bandos de veloces~aviones
que pasaban chillando.
Y de la plaza del lugar venían
sones del tamboril y castañuelas,
notas de gaita que al hablar de amores
infundían tristeza.
.
¡Cómo bailaba la muchacha alegre
para quien fué belleza vigorosa
lo que era ya bJjo viscosa hierba
montón de carne :rota!
Montón de carne rota que una madre
tuvo un día pegado á sus entrañas,
y espejado en las niñas de sus ojos
y en el centro del alma.
Y ya está allí, des~echo en las tinieblas,
el fu erte hastial de la feliz casita,
el que ganaba el mendruguito blando
que la anciana comía.
U na alondra del páramo vecino
Re pasó en la pared del Camposanto
para beber el rayo agonizante
del frío sol dorado,
y cantó una canción opaca y fría
que ni siquiera le agitó el pechuelo
·que cien mañanas pareció romperrn
modu'lando gorjeos.
¡Sorda elegía que inspiró Natura
junto á la tumba donde el mozo estabn,
que tantas veces, cual la alondra aquella,
le cantó la alborada!

-Pero ¿por quf bebes tanto, Juan?
-¡Calla, rni~fé! ... Es para hogar mis penaR.
-·- ¿Acaso lo consigues?
-Cá, 1lmfé!. .. .. . ¡Las condenás .... . . Raben
nadar!

Mr. Roosevelt saliendo del ministerio de Negocios Extranjeros

eclipsados por el que al ex- presidente de la Rep6blica de los
E-tarlos UnidoR ha &lt;lispemado la capital de Francia.
. En efecto, París ha acogido triunfalmente á su visitante
Ilustre; el mundo oficial le ha recibido con tod0s los honores
que á los soberanos se otorgan, las más altas corpornciones
científicas le han agasajado como sabio eminente y el pueblo
ha 11clllmado en él al gran ciudadano y patriota insigne.
Mr. Roosevelt llegó á París en la mafiana del 21 de abril
último. J~sperábanl e en la estación representantes del presi?ente de la Repúbli ca y del gobierno, el personal de la embaJada de los Estados Unidos, delegados de entidades oficiale,,
muchos individuos de la colonia yanqui y amigos particulare, y un público numr·rosísimo que le tributó una ova ción cariñ().Fa. Después &lt;le l11e presentaciones de rúbrica y de partir
fan11!1armente con !ns personas de su personal nmistad el
e~,-pre;iden.te, á quien acompañaba su hijo Kermi tt, ~e ctirig10 al pal.acio de la embajada norteamericana, en donde le
aguardaban su esposa y su h ija y en donde se celebró un
:~:~;:~a~n~~m~.elA laR cuatro, los sefi oreí de Rooeevelt,
emba jador de los
E;tados Unidos en
Franci a y del de
Franci a en W as hington, visita ron
rn el E líseo al preRidente de la República Sr. Falli eres,
qnien poco después
les devolvió la visita.
Mr. Roosevelt vi~itó I uego a 1 ex presidente Sr. Lou vet y despuée en el
pal11cio de la emhajdda, recibió [¡
l?~ perindistas parisien~eP. Por la noche, con rnsfamilia.,
adstión I te11tro de la
Comedin, en donde
se re present1 ba Oe-

Señor lng. don Salvador Vlllaseilor,
que contraerá matrimonio con la señorita Berta de la Pne,

dipe Ro·i.

Los fotógrafos esperando 111 salida de Mr. Roosevelt del palado de
la embajada de los Estados Unidos.

y políticJs. La ceremonia fué sencillísima y consistió en una

breve salutación del pre,idente, á la qu'e conte,tó el Sr.
Roos1welt con sus i:entidag frases de agradecimiento; en Jo
demás, la rnsi6n fué como las ordinarias de nguella docta
corporación y en ella el académico Sr. Boutroux dió una magnifica cnnferencia sobre sus observaciones é impresiones de
viaje recientemente real izado á los Estados Unidos.
Deede el Instituto
dirigi6rn el Sr. Roofievelt á la Sorbona,
I f'n donde había de
dar una conferencia
:mbre los deberes del
ciudadano en una Re·
pública. El grandioso anfiteatro es ta ha
to ta 1mente lleno,
viéndorn en él á todas
lag eminencias del intelectualismo par i siense, á numerosos
estudiantes y á no pocas señoras. La con ferencia f u é intere·
santísima y en ella
el ex-presidente expuso sus conocidas y
hermosas teorías so·
bre la manera como
debe amarse y servir-

Mr. Roosevelt á la salida de 108' Inválidos.

(Sigue enla pag. 362.)

�LA. PRIMERA JORNA.DA. D EL R E IN AD O DE J O R G E V .

VICTORIA,

JORGE V,

El Consej o prrvado Re u o i d o en e l palacio real la mañana del 7 de mayo

Nuev os Reyes de la Gra n Bretaña,

LA. PROCLAMA.CION DEL NUEVO REY DE INGLA.TERRA

---~~~--~-::

-- --

.... . r' '.
.

..~

~

l t~'
~

2l.

/.

.: j
El Heraldo de su S , M, pidiendo entrada á la ciudad . cerrada p o r un c o , d ó n ,
1• 0 ,.

¡

1 ..... ' ·.

1 '",
1

·-

E l R ey E dua1·d.-, VJJ e n su Je c h o m o rtuo r i o ,

�sino un lar,ro y penoso pasado de estudio y observaci6n y
en el cual l~ constancia y la energía han realizado prodigio(Sigue de la pag. 359.)
sas realidades.
r,,,i Ít lit patria haciendo ?b.ra de paz, de t1:t1bajo, de li?ertad,
Sabido es que en el Sal6n de París son admitidos únicade tolerancia v de J ust1cia. El conferenciante, cuyo discurso mente cuadros de mérito excepcional y del cual juzga un
fué mucha.e; veces interrumpido por gr~ndes aplausos, tuvo jurado especial nombrado oficialmente por el Gobierno Franal final una ovación grandiosa.
cés, por lo que constituye, aun para los pintores de fama co~En los días sucesisagrada, una emv1Yos, el señor Roosevelt
diable victoria,elque
LA MUEHTE DEL REY EDUARDO
ha sido obsequiado con
sean admitid as
un almuerzo por. el
sus obras.
embajador de Francia
Los cuadros de Ri ·
en Washington, cun
vera han sido acepuna r"cepd6n y un es. tndos para la pr6xiplfo,lido banquete por
ma exposici6n, la
el Ayuri.tamiento de
más famosa que se
París· v con otros vaverifica en el mundo
\
rios fest~jos; lH ViRi·
del flrte, alcanzando
tado los principales
un legítimo triunfo.
museos de aquella caltn la exposici6n
pitd, y ha obsequia - •
franco-española d e
do con un a comida;',
laragoza del año pa·
lo~ miembros d e l a
sado, se vieron preUniversidad y del Jn,.
miadas sus productituto. -· S.
ciones en compenten·
----=&gt;3Ecia con las de Sorolla,
Rusiñol y tantos
Un· nuevo triunfo
otros. ¿Será el mexide Diego Rivera.
cano Rivera laureado
"'\ . ~~l
esta yez?
!,:·
Hare algunos meses
L. Z. P.
publicamos en estas
-....-',,,-0--'-rJ,~ginas algunas fotografías de las mejores
En un nido de
producciones del pinágui]ae de los Alpes
tor mexicano Diego
Orientales, encontr6
La rc:lna vluJa Alejandra caloca una rOS!l en las m 1nos de su difunto espost1,
Rivera, que en esa épohace poco un cazador
(Dibujo del natural so•etfdo á la aprobación de 11a reina Alejandra, quien autorizó
ca i-ra discípulo del insu publlcacl6n en «Tb(llustrated London News »)
el esqueleto de un
signe Chicharro y que
niño de unos tres
merecieron, al ser expuestas en una prestigiada exhibici6n años. El hallazgo ha servido para aclarªr el misterio que enmadrileña, el ser premiadas, en competencia con las notabili- volvía la desaparici6n de un niño, hijo de un pastor, ocurri.
dades de toda la península.
da hace seis años.
En esa ocasi6n hacíamos notar con íntima satisfacci611.
-En Zante, una de las islas J6nicas, hay un pozo de pec6mo Diego Rivera habíase hecho admirar. Sus cuadros, fuer- tr61eo conocido desde hace más de 3,000 afios. Herodoto nates concepciones llenas de inspiración y de luminoso c ,l,&gt;ri- cido 484 años antes de la Éra cristiana, lo menciona ya en
do, nos hacen conocer no sJlamente excepcionales aptitudes, sus obras_
HOOSEV&amp;LT EN PAR]S

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LOS FUNERALES DEL REY EDUARDO,

¡ADELANTE!. .....
:::::::::::::::·:::::::::::::::::::::::::::0000::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
I
Y en el vivac, en aquella triste noche del campamento-

frente al enemigo-record6 muchas cosas: sus horas !l,legres
y felices de la niñez, cuando fué estudiante, cuando vivi6 al
lado de sus padres con sus hermanos, cuando salía los domingos con ellos al paseo, á las carreras, y volvía al hogar
cariñoso, y encontraba la sonrisa placentera de su madre y
las caricias tímidac; del Regal6n, del hermano rubio y delicado, con miradas dulces de paloma.
_
Y el valeroso teniente, que en la víspera se estren6 tan brillante en aquel tiroteo de las avanzadas, sinti6 esa vez un cruel
nudo de angustia en la garganta, sinti6 aflojarse su energía
indomable.
Por sí propio no sufría, que su coraz6n era grande; pero,
cuando vi6 el desfile del quinto regimiento y al frente de
su cuarta mir6 con atavíos guerreros al hermano menor, que
quiso tanto, sinti6 su coraz6n de~garrado por la angustia y
sus ojos llenos de lágrimas; sinti6 la pena que aflige á una
madre, cuando ve partirá sns hijos á la guerra¡ y, sin pensar en su conservaci6n, ni en los peligros qne lo amenazarían
al día siguiente, consagr6 por entero su pensamiento al Regal6n, al delicado rubio que vi6 desfilar, gallardo y serel10, de
apuesto subteniente.
¡Pobre! ¡si lo mataran! ¡si lo hirieran de peligro! ¡Cuánto
va á sufrir!
En los barrancos se sentía agonizar, entre tanto el grito de
los centinelas, que se pasaban el número¡ sobre las tiendascolor de chocolate- se extendía, sombrío como un sudario,
t&gt;l cielo tempestuoso. Al resplandor indeciso de las fogatas
Fe veían atravesar, como fantasmas, los centinelas del vivac
que iban de puesto en puesto, alternándose en vigilancia; y,
cuando alguna estrella rompía las densas nubes, á su vago
fn lgor se divisab11 n los fusiles en los pabellones extensos y
alinearlos.
Bajaba de los alterados lomajes un acentuado olor de tierra
húmeda y de hierva pisada, que la artillería esa tarde, al tomar p0sici6n para vivaquear, tronch6 y seg6.
El cacerío fantástico de las tiendas estaba silencioso y s6lo
ee oía, de cuando en cuando, el chasquido de las ramas secas
que alguna imaginaria tronchaba para avivar el fuego.

Al frente se extendía el terreno accidentado, de vasto radio
- escenario que la naturaleza decor6 lo más lúgubrem_ente posible para que se representara allí la horrible tragedia.
A la derecha del río arrastraba, soñoliento, su corriente de
aguas cenagosas, perdiéndose á trechos en su seno angosto,
que amplios cañaverales y 1,eculares pataguas borraban casi
por completo.
Limitaban el horizonte- al otro lado-alamedas sombrías
que, perdidas entre las obscuras nieblas-- sobre el terreuo
sembrado- parecían líneas enemigas, listas para la sorpresa y
el ataque.
El cuadro del campamento adormecido, envuelto en aquel
manto. vaporoso de nieblas, contribufa á impresionar más tristemente el espíritu del oficial.
II
Seguía en sus tristes reflexiones y, evocando tit:mpos y lugares que, fueron trayendo á su memoria acontecimientos
que pasaron, su espíritu se oprimía más y el sueño se alejaba más de sus párpados también.
¡Pobre muchacho! tan dócil, tan tímido! ¡qué vendrá á hacer á estos horribles sitios él, regal6n como una chiquilla,
que nunca se dormía sin que mi madre le arreglara las ropas
del lecho, y ahora hace vida de soldado en campaña., duerme
bajo la tienda y sobre el duro suelo.
¡Pero me admir::i c6mo lo dej6 venir mi madre que lo quería tanto! ¡Ru Regal6n l ¡Maldita guerra!, lleg6 á exclamar lleno de amargura. Y luego, al punto, se desdijo de su pensamiento y trajo á su memoria el recuerdo de su padre, de aquel
batallador incansable, de aquel soldado de bronqe que, almorir en su lecho, bes6 por único crucifijo la cruz de su espada
y pidi6 que le cubrieran con el querido tricolor. Sinti6 un
estremecimiento desde la base del cerebro hasta el extremo
de la médula.
Y record6 aquello que en broma le contaba el veterano á
su mujer. "En los días festivos, cuando enarbolaban el g1orioso tricolor en el cuartel y aquel símbolo de victo,h subía
por la driza, él lo miraba con los ojog humerlecirlos, como
cuando miraba los ojos de su novia con ternura infinita. "
Dando vueltas en su pemamiento á aquellos recuerdo~, hubo de dormirse e.l oficial, teniendo por almohada la mochila

�de su asistente y por único abrigo su capote de campaña. Lo
arrulló el vago rumor que se levantaba del campamento-la
reApiración de esos diez mil brivos que se iban á sacrificar en
aras de la patria y de su gloria.
En aquellas horas de SUPfio nervioso frimte a! enemigo sof~ó muchas cosas y sacudieron su organismo muchas impreHonei".
~a ~atalla ruda en que el valor criollo hizo prodigios ,los
ep1~od10s sangri:ntos, la caída de ews titanes, ruidosa caída
del de-plome al soplo helado de la muerte; y el tricolor, siem·
pre el tricolor querido, que tanto veneró su padre, flameando
allá en el sitio del peligro y de la victoria allá donde él mar·
ch~ha triunfador y magnífico.
'
Despertó, al fin, el vivac y se levantaron las tiendas y,
dando c.umplimiento á las órdenes de la víspera, e!iOpezaron
!os movimientos tácticos, la ocupación de posiciones ventaJf)sas.

III
Apenas el alba empezó á clarear, los borrosos contornos del
panorama, los exploradores de las avanzadas avistaron al enemign, delatándolo la artillería con fusilazos intermitentes
hasta que ésta respondió al aviso con el fuego de sus piezas'
lenlo y ruidoso como el trueno y pavoroso como las amena:
zas de la muerte.
Las pri.°:'eras líneas empezaron su &lt;.le3pliegue con la elegan·
te tranqmhdad de una parada· y si no se hubiera visto caer
' 'se habría creído tal vez estar
a, mue hos soldados en el avance,
presenciando un simulacro.
Detr~s de un ~orro, en perfecto órden, estaba la compafiía
en que iba el temente, y la tropa, de rodillas, con el arma al
b~~z?, esperaba .ansiosa, vibrando en una sola conmoción patnot~ca l~s nerv10s de aquellos leones sedientos de sacrificio y
d~ ~1ctor1a. Las línea~ enemigas, perfectamente obligadas, se
d1st1ngufan por el débil humillo que salía de sus bocas de
fuego, y los núcleos más fuertes se hacían notar por el pinto·
resco to3tar curagua que se sentía.
Era aquello caer á pecho descubierto lidiando brazo á bna·
zo con la muerte, ante su horrible y de:carnada figura, lo que
~acía menester doble fuerza moral de resignación y de coraJe. Caer entre el humo del combate en medio de su confusión, cuando no se vé á quién se hie~e, ni se adivina de dónde vendrá la bala que nos vá á derribar es otra cosa· fácil y
hasta llevadera.
En todo esto pemiaba el teniente en la contracorriente de
sus ideas, pues todos sus sentidos estaban fijos en las faces
del combate; y esa contra-corriente le traía también el recuerdo de su tierno ~ermano que más atrás vendría, si ya no
h~bí~ caído; y experimentaba un extrafio sentimiento de patriotismo exaltado, extraño arranque de morir pronto y una
dolorosa expresión en el alma.
Era el l~ón que c?n coraje de fiera defiende su guarida, al
par que mua con OJOS de llanto á sus hijuelos que el cazador
limpio derribó.
Se oyó .clara, distinta, la voz del capitán, que un:lijero tem·
blor nervioso hacía más enérgica.
- ¡ Pri11;1era com P,añía! á formar en tiradores y sostenes!
Y la mitad part10 al frente. Radiante de valor chispeando
la mi~ad:J. de coraje'. d\ó el teniente ia voz de desplieguo.
. Fue u~ ~vanee horrible entre el nutrido fuego; se oía el si·
nie,tro s1lb1do de las balas, las imprecaciones de los que caían,

el grito de los valientes que se animaban con el mágico ¡Viva
Chile! Y el avance seguía, decidido y firme corno el pa'3o devastador del huracán, impetuoso como el ali~nto de los tita·
nes.
Los altos que se hacían eran para responder al reto de muer·
te que venfo desde el frente en lluvia de balas.
El oficial que en la noche del vivac tuvo debilidades de
mujer y ternuras de madre querendona, ahora sólo tenía miradas de tigre y rugidos de pantera rabiosa.
¡Adelante! muchachos, decía rechinando los dientes.¡ Adelante! y ¡ Viva Chile! Y la línea se movía con las ondulaciones de una cerca de caña&amp; y, como cañas que derriba
un vendaval, c1ían esos veteranos sobre el suelo para fusilar
desde allí al porfiado enemigo.
El teniente, en medio de su arrebato bélico, no perdía su
tranquilidad é, indicando el alza, dirigiendo la disciplina del
fuego, miraba hacia los cerros del contorno, hacia el r;.itio donde debía estar el 5? regimiento; la obsesión de su hermano no
lo '1Pjaba ni aun allí frente al peligro ......
¡Nos flanquean por la izquierda, gritó el sargento de barba
canosa. El oficial comprendió al punto el movimiento del
enemigo y para contenerlo ó rechazarlo, gritó:
¡Al cauce de la izquierda! Adel. .. y su voz se abogó y cayó
de costado, con la garganta bañada en sangre.
Pero el torbellino del avance siguió, y el combate, generalizado con tropa que venía á reforzar aquel punto débil, tuvo
el ruido atronador del terremoto y de la ruina apocalíptica.
El 5? regimiento entró en la lucha y, al desplegarse la
cuarta del Regalón, esos bravos emprendieron un avance fe.
bril, ansiosos de llegar pronto 6 las manos.
Con los ojos un tanto abiertos y ligeramente pálido, marchaba el delicado rubio, sin que el temblor contrajera sus líneaQ, ni el miedo se adelantara en sus miradas.
El oficial herido sintió que sus músculos chispados se afio·
jaban á influencia de la hemorragia; en su mente caótica pasaban, girando en carrera arrebatada, bultos enormPS que
agitaban en el aire banderas negras; su vida se escapaba; sintió frío en las extremidades y perdió la noción del recuerdo;
y ya en su letargo iba á expirar, cuando sintió que lo toma·
ban de la cintura y lo incorporaban en el suelo. Abrió los
ojos agonizantes y, através de las nieblas de la muerte, vió el
rostro de su hermano que, dolorosamente demudado lo miraba.
Una corriente galvánica hizo reunir en un poderoso esfuerzo sus ideas y balbuceó:
-¿Dónde estoy?
-En el combate, aun no ha terminado ...... Aquella natu·
raleza heróica lo recordó todo, y tuvo aun resto de aliento
para preguntar:
-¿Y á tí no te han herido? ¿No? Bueno, bueno, y antes de
desmaya.rae, con el rostro iluminado, pudo articular un último:
-¡Adelante!
A ese alien~o mágico, exhalado por un moribundo, el jóven oficial soltó el cadáver de su hermano y, ahogando un
sollozo, transfigurado, er:í un arranque de patriotismo infinito,
gritó á sus soldados ¡ Adelante! y aquél pufiado de valientes,
lanzando un ¡Viva Chile! se perdió, con su oficial á la cabeza, en el torbellino de la lucha ......
MARGARITA.

~ ~ ====:::::==:::==:::=====:~00~==:::====:::====~ ~

IMPOTENCIA.
(IN liUlTO)

DE NOCHE
La veillrssA 11Rt une vnyegeu-se de nniT, ·· -0 /iateaubriand.

En vano el hombre el júbilo ó la pena
En digno acento á revdar aspira:
Canta, y frustrado el grande esfuerzo mira
Que á morfa] desengaño le condena.
Nunca en la blanda pastoril avena
Toda la rnavidad de amor rnspira,
Ni en las vibrantes cuerdas de la lira
Como en el alma la pasión resuena.
¿Cuándo imitar podrás el gran contento
Del piélago espumoso y selva oscura,
Ni del éter copial' la luz radiante?
Rompe, ¡infeliz! tu mísero instrumento,
Y, mudo en el regazo de natura,
Deja que ella por tí fulgure y cante..
M. A. CARO.
(Oolomblano. J

Ya no mi corazón desasosiegan
Las mágicas visiones de otros días,
Oh Patria! Oh casa! Oh sacras musas mías!
Silencio! unas no son, otras me niegan.
Los gajos del pomar ya no doblegan
Para mí Rus purpúreas ambrosías,
Y del eco de aquellas alegrías
Los dejos melancólicos me llegan.
Dios lo hizo así. Las quejas, el reproch e
Son ceguedad; feliz el que consulta
Oráculos más altos que su duelo;
Que es la vejez viajera de la noche:
Y al paso que la tierra se le oculta
Amigo se abre á su mirada el cielo.
RAFAEL POMBO.
(Colombiano.)

EL RAYO DE LUZ.
(ESOEN AS EV ANGELIOASJ

'Po.rr ~eynés monlaatr.
XI

(CONTINUA,)

Ttrad. del P. tJaime Pons,

s. tJ

P!·isas y ~l temor. d,e llegar; grandemente preocupada del modo
como se mtroducma con el Maestro, caso que tuviera valor para
BA Siempre en aumento ]a muchedumbre q11e
h1blarle..~'enía pleno conven:imie1to de que las poras veces que
llenaba el camino que conduce desde J eru~a.tuvo ocas:ºº ~e verle, le hubre.ra sido de _todo punto imposible deslén á B~tania, con el ir y venir de laR g~nt· .:, plegar los lab1os:,pero en las cucun~tancias actuales, el vehemenco~wenc1das unas1 h~shles otraR, curiosas las
te deseo que sent!a ~e ~alvarle, la h1z? concebir alguna esperanza
mas. Lo extraordmano de aquel acontt&gt;cimien· el~
sobreponerse a s~ misma. Le repetiré, decía hablando consigo
~o l'.abía conmovi~o los ánimos, aun los más misma, las harmoo10°as palabras de Gamaliel, ú otras de los salmd1ferentes. El milagro de la resurrección de
mos, sobre todo aquellas del Hall el: «Bendito sea el que viene e 1
Lázaro circundaba el nombre de Jesús con resplandores sombríos de ultratumba, por mane- el n~rnbre .del Señor\ menos indignas, sin duda, de rn person~.
E-a rnfanti! pr~parac1on la calmaba algún tanto, pues se hacía
ra que todos ha.blahan de El con asombro y aun
con ella }a ilus1on ~e hallarse junto á Jesús: pero apenas hubo
~tl~ condespanto. Y t?jº ello agigantaba en tanto llegado a ~asa de L3Zaro. un brusco acceso de timidez paralizó togra o su reputac10n, que era considerado por
dos sus m10mbros. «No me atrevo á entrar,• diJ'o vuelta á Sar·8
t~dos co_mo un hombre extraordinario, sin par
perma.nbeció
indedcisa uno!]~ instantes en el u~bral de la casa; perr
.
m semeJante, p1osternándose ante El el alma
to1~1ad1~a del pu_eblo, que le aclamaba por su Mesías y Ungido del como 1 a pa~an o por a 1 m~cha gente, cuya mirada curiosa la
Senor. ¡Es el Cnsto! ¡es el Mesías! Tal era la exclamación que bro· molestaba ~n gran ~anera, ~izo un supremo esfuerzo, y atraveel primer pat10 penetro en aquella casa quEI le era ya fa.
taba ~e todos los labios, en los numerosos grupos de los que iban Fa~~o
m1har.
·
y veman.
Después
de
;·ecorrfda la galería an~osta que daba acceso á la gran
A pf:sar de tales _entmiasmos, no era ni coñ mucho segura, ni
s~la
donde
solian
ce ebrarse los convites y las reuniones de famide~mtiva la,conquu,t~ de aquella muchedumbre. AquE&gt;lla fe tan
lia.
Y,
en
el
,momento
preciso en que iba á entrar en ella, vió Sur?1~osa corna gr~n nes,go de derrumbarse al primer choque exte~ana,
hermana
~e Lázaro, que cruzaba por la parte opue.:sana
a
rior que l~ sacud~era. l!.;ra com_o un reguero de luz rozando ligerata,
causandole
~quella
v1~ta
no pequeño sonrojo, pues advirtió
mente la superficie del agua, srn penetrar en la masa: con intrrcabeza con aquel mismo velo blanco con
cept~r .una nube los rayos del sol, todo queda sepultado en e~pe- que ~levaba cubierta la
franJas de oro, que el 1a le tendiera en casa de Simón el f;riFeo.
sas bmeblas. Susana deseaba vivamente_ no mezclarse con aquel
a m ~~~~~:::;;::;;;;;:=;;=;;::=;:;;;.:;;;;;
Apena'! la vió María, le salió
al encuentro radiante de ale·
atropamiento de gente, ni tomar
gría:
parte.en.sus comentarios; así es
que s1gmendo el consejo de su
-¡Qué días tan felices estos;
Susana, dijo á la joven por todo
hermano, esperó algunos días
ha-ta que se hubiera apaciguado
saludo. He procurado evocar en
ellos todos los recuerdos que me
aquella efervescencia. Cuando
son caros; así es que desde que
al~n, se resolvió á emprende{·
me quité el velo de luto, el tuyo
~a J~rna9a, lo hizo muy de manamta, a la salida del sol. Andano se ha apartado de mi cabeza.
ba co~o transfigurada á causa
~~ando, el otro día, Marta refi.:le la mtensa emoción interna
no al Maestro en qué circunsq.ue la dominaba, comunicando
tancias me lo diste, El dijo pa·
cierta palidez á su rostrc ... Desra tí es~as proféticas palabras:
d~ el aliyah, á donde había su«Y yo cucundaré su frente con
una corona de alegría)).
bido_ Gamaliel para orar, la vió
partir ......
- ¡Qué bueno es dijo! Susana
algo confusa. Pero tal vez ignoEra la mañana tranquila y
ra que desde aquel lejano día no
re_splandeciente. En aquellos
he cesado un punto de amarte
c)n~as privilegiados, se pasa ca-Vay.a si lo sabe! ¿Crees, aca~
s! sm transición alguna de los
S?1 que ~ay algo que El ignore?
rigores del invierno á las dulzu·
diJo sonnendo María. ¡Ah, Suras de la primavera; así es que
sa!1a, .me sacó de tan profunda
el día estaba cristalino, y la mis·
mi~ena ! 1Y tú fuiste, precisama luz parecía más ligera y
~ente, la primera que usaste de
~ransparente. Vaporosa neblina
p10dad conmigo!
m~ndaba el orizonte cerrado por
- ¿Me sería posible hablar con
f?lmas parduscas suavizando las
El? insinuó tímidamente la jomeas Y comunicando á todo
aquel panorama árido y triste
ven; porq~e tra!go un encargo
de Gama.bel. Se trata de un
un aspecto dulce y placentero.
asunto grave, y mi hermano deAnd~ba Susana lentamente, harsearía que pudiera hablarle á
monizado su espíritu con aquel
solas.
fresco~ matinal, en perpetuo diáCondújola al punto María á
ogo mterior, sin pronunciar
palabra ni ver casi por donde
t~avés del segundo patio inte·
iba.
nor, y cruzando sus habitaciones particulares y las de Marta
f Con esta disposición de ánimo
llegaron al jardín:
'
ranqueó las dos millas que se~
Kªran á Jerusalén de Betania
- El maestro está allí la diJ'o·
VESTIDO DE . NOCHE
. cuan~o 9ustes,' puesto'
· uctuando su espíritu entre la~
puede,s ir
(MU e. Dausamood, del Palala·Royal),
que Lazaro le deJara al mome~to.

�-366-¿C6mo me presento yo á Él así de sopetón y sin prevenirle?
e.xc1am6 Susana algo azorada. ¡Si no me conoce y quedará sorprendido con mi atrevimiento!
Sonrióla María con esa sonrisidndulgente propia de una hermana mayor:
J[ - ¿Te has figurado, acaso, que Jesús es como nuestros doctores
y maestros? Él no rechaza á nadie de su presencia, sino que acoge
bondadoso á todo el mundo. Véte á hablarle, pues, antes que lleguen las turbas. -( Contim¿ará.)

¿1Qué :lebe enseñarse á la mujer?

Un periódico 10rteamericano, abri6 un concurso cuyo premio 1,e
adjudicaría á quen diera mejor y más atinada respuesta á la pregunta siguiente:
¿Qué debe ensñarse á la mujer?
He aquí la co1testaci6n que mereci6 el premio:
«En primer l~ar una buena y completa educaci6n y una sólida
instrucci6n elen:ental.
~~
Coser, lavar, planchar, bordar y hacer sus vestidos, así como
guisa.r y ser huela repostera.
Para tener hermosos brazos
Decirles que )ara economizar, es preciso gastar menos de lo que
se tiene, pues dE lo contrario se va á la indigencia y á la miseria. ~
Para ser realmente hermoso un brazo, debe disminuir gradualEnseñarles q1e un vestido de lana comprado al contado Yale
mente del hombro al puño y, cuando está perfectamente pro- má!'l que uno deseda cuyo importe se paga á plazos.
porcionado, deRpliega curvas de exquisita gracia; la piel debe estar
Enseñarles á 1,omprar, hacer la cuenta de la cocina y dirigir los
finamente pulida,suave y flexible, teñida con el sonrosado color de
quehaceres de 1: casa.
la salud, el codo bien redondo y lleno de tal manera, que las dos
Hacerles corrprender que un hombre trabajador, sin nada de
depreüones que en esta parte tiene todo brazo, formen hoyuelos.
eleganté ni bienvestido, yale más que una docena de petimetres
Lo primero que debe hacerse es reducir los brazos á sus correctas
imhéciles y vandosos.
proporciones, y nada es mejor para conseguirlo como el ejercicio bien
Despué~ de ionsPguida y realizada esta enseñanza, pueden
ordenado. Es necesario un tratamiento diario y pe1 siEtente para
aprender el piano, la pintura, el
arte de hacer versos, etc., pero
obtener resultado y es mejor asignar cierta hora diaria - después
teniendo siempre presente que estas artes son muy secundarias en
del bañO es preferible.-Los ejercicios que recomiendo eon sellcila educaci6n.
llísimos, pero deben ser hechos
Enseñarles á despreciar las vanidades, á odiar el disimulo y la
estrictamente y con el pensamiento
mentira y cuando llegue el mopuesto en el resultado que ~e demento de casarlai:;, hacbrles comsea obtener. Poneos de pie firme
prender que la felicidad dependey extended los brazos horizontalrá más que de la fortuna 6 posimente; después imagináos que te·
ci6n social de su marido, del ~anéis un gran peso en cada mano:
rácter 6 de las cualidades morales
lentamente llevad este gran peso
de éste.»
hasta. juntar vuestras manos soY es muy cierta esa respuesta,
bre la cabeza y siempre resistiendo
puesto que en las sociedades re·
el peso imaginario sin dejar de
lajadas el ornato es lo principal en
pensar en la misma carga.
la educaci6n de la mujer, y lo
Este ejercicio desarrolla el torque debe ser eminentemente esenneado de loe brazos. Pesos reales,
como mancuernas y clavos, no dacial, lo considera secundario. En
esas sociedades priva la idea del
rían el mismo resultado, pues promercader, desde que la mujer e~
ducen movimientos mecánicos; la
considerada como una prenda,cóimaginaci6n debe ser el estímulo
y deben ponerse los músculos firmo una alhaja destinada á venderse al mejor postor, quien se la
mes, tensos y resistente8.
lleva para adornar su rica casa, y
Otro ejercicio senuillo es e6bar
consiguientemente la desdichada
los brazos fuera en línea recta, á alprocura s6lo engalanarse, antes y
canzar un objeto imaginario y lledespués de casarse, c o n sedas,
varlo hasta el hombro, y luego has..,
piedras preciosas, etc., es decir,.
ta la cabeza, volverlo al hombro y
con lo sensual, lo visible y lo apa·
luego recto hacia atrás. Este ejercicio necesita volver el brazo alagarente: y con nada que descubra
rrar el objeto imaginario para colosu propio valer y lo compruebe
carlo fobre el hombro; €Sto desacon virtudes y méritos, cuales son
rrolla el antebrazo y beneficia el
el candor, la dulzura, la timi·
codo. Estos ejercicios pueden vadez, la gracia, el pudor, la modes·
. riarse hasta lo infinito, deben ser
tia; la sencillez y la naturalidad.
hechos despacio para que resul¿Y así, con tales virtudes y méten. Un aparato de polea esbara- ._L:;.;·~--.;;;.¿-~-----ritos á pesar de la lucha encarni·
to y permite hacer ejercicios vizada y horrible entre el sentimien·
Vestido sastre.
•
to que no envejece y los encantos
gorosos.
Todos los juegos al aire libre
peroonales qui no persisten, subsistirán siempre los hechizos del
son buenas formas de ejercicio, pero las j6venes que se dedican al coraz6n no\iley generoso, y son éstos la fortaleza y el mérito de las
i;port atlético llegan á tener brazos de hombre.
mujeres que 10 son bellas y que á las hermosas las eleva de talmaEl auto-masaje es excelente. Si los brazos están muy fuerte~, emnera, que no )Ueden ser envidiadas por su belleza corporal.
pezad por la parte surerior, oprimiendo la carne con fizrneza, JueEn una pah.bra, conseguiremos en la mujer todas estas preciosí·
go empújese y tuérzase con fuerza hasta llegar al puño y repítase simas y atraymtes cualidades en bien suyo y de la sociedad, sula operaci6n seis veces.
ministrándol! y robusteciéndola en las máximas y prácticas ca·
Para los brazos delgados dará buen resultado un masaje con al- t6licas.
Y esta eduiaci6n, es única y verdadera, porque la religión cató·
guna crema vigorizante y hecho suavemente. Untar la palma de la lica sacó á la rnujer de la abyección de la escla viiud y de la sensua·
mano con la crema, y suave pero vivamente empujar la carne del lidad, para cdocarla en el nivel que le corresponde de dulce y dig·
puño al hombro, trabajandq la crema al mismo tiempo.
La piel requiere especial cuidado en muchos casos. La aspereza na ccmpañen del hombre, acabada obra de Dios.
es causada por dep6sitos que cierran los poros y los que puedt'n
quitarse con agua caliente, jab6n blando y un cepillo suave ó esponja dulce, frotando fuertemente; . si ésto no da efecto, úsese la
piedra p6mez suave--frotando con cuidado y sin irritar ni deFOllar
En la Aveiida del 16 de Septiembre encontrará usted los carros
la piel. Séquense escrupulosamente los brazos y póngase alguna
las siguieites líneas:
pomada. Esto suaviza la piel y el frotamiento estimula la circula- deAtzcapotzaco,
Tacuba, Colonia, Guerrero, Belem, Santa María
ci6n, lo que es muy sano.
(La Rosa), &amp;lnta María (Alameda), San Rafael, Condesa y Roma.
La pasta de almendras suaviza, limpia y blanquea el cutis y es
En las cal:lls de San Agustín, Tiburcio y Ortega, encontrará us·
usada con ventaja, eh vez de jab6n.
.
los carro: de las siguientes líneas:
.
La f6rmula siguiente quita las pecas y las manchas: Jugo de Ji- tedTizapán,
&amp;n Angel, Mixcoac, Tacubaya, Niño Perdido y Penl·
m6n, una onza; b6rax en polvo,' media dracma; azúcar, media drac- tenciaría, Jmrez y Loreto.-CoMPAÑÍA DE TRANVÍAS DE MÉxrcQ.
ma. MézclesP. en una botella y déjese varios días antes de, usarla.

LA AVENTURA DE DON BLAS
(CUENTO VIKJOl

Pues señor ...... era don Bias
el sastre mejor del barrio
según rlecía la gente
'
del pueblo de Picoi- Parcios.
Gozaba en el mismo fama

de valeroso y bizarro

por las mil y una av~1,turas
4ue dijo haber realizado
( d~ ellas nadie fué testigo,)
aila por sus verdes años
en distintas ocasiones '
Y en circunstancias y casos
4ue omito el enumerarlas '
para ir derecho al grano.
( De memoria las sabían
ya todos sus parroquianos
, el cura y el médico '
Y mas
el barbero Y. boticario, '
que en su tienda, casi siempre
be encontraban coQgregados
hablando de lo del pueblo '
de los de arriba y de abnj~,
para así, como decían
alegres matar el rato. '
-Yo, señores,-exclam6
un día don Blas1 ufano
?irigiendo la palabra '
a su auditorio citado:
¡no lo puedo remediar!
.
tengo el genio aeí ...... ¡canastos!
á las buenas, soy muy bueno·
pero á las malas, ¡muy malo!'
Todo el pueblo me conoce
! sabe que don Bias Bravo,
igual sienta las costuras
á un pantalón, que al malvado
9~e de él quisiera burlarse
O Intente faltarle en algo.
-¡Quite usted de ahí, don Bias!
-le respondi6 el boticariopor sus hechos y apellido
es usted dos veces brarn·
¿9uién querrá, pues, ofe~derle,
st al dedillo de la mano
sabe Yª to4n )tl villa

***

RECORTE UD, ESTO

t

su historia y heróicos acto~?
- Pue.3 mire usted, ha~e días
que cuatro mal educados
me están. faltando al resJeto
que me tiene el vecindario.
¡No les doy una paliza
pnr no armar un gran escándalo'
¿,Ha bráse visto cinismo!
·
¿Han visto mayor dernaro!

i A mí, que sólo mi vuz
asust~ 111_ perro y al g:n/,,
Y la s1rv1enta, de mie&lt;lo
me rompe todos los vlato,-! ..... .
-: Vamos á ver ¿quién haría
i,m ser cual yo denodado
lo que haré mañana miF~JO
si Dios quiere, allá á las Ct1atro
marchando solo de aquí
'
hacia el pueblo de Torralbo
'
para tomar la medida
de un abrigo á un parroquian(,?
-Lo que es yo,-le dijo el médirn
aunque estuviese expirando
~n enfermo, allí no iría
sm andar acompañado.
-Pues yo iré; ¡vaya i:;i irfl
Y eso sabiendo que cuatro ·
me buscan para pegarme,
Y que se halla algo lejano
el pueblo.
- ..¡Grfn _Dios, qué arrojo!
--Pues a pie y solito marcho.
Y el que algún resentimiento
tenga conmigo 6 agravio,
·
que me aguarde en el camino
Y sabrá quién es Blas Bravo.

II
A la mañana siguiente
salía de Picos Pardos
don Bias, sereno, arrpgante,
Y con su capa embozado
llevando un grueso bastón
para defensa en la mano.
A la mitad del camino
se hallaría de Torralbo
cuando alegre y eatisfe~ho
Y más envalentonado
ech6 al aire este cant~r
con voz de profundo bajo:

-«Sii~ duda soy más valiente
que el _Cid, 9ortés y Pizarro;
con .m 1 ba~ton en la diestra
nadie me rnterrumpe el paso.,&gt;
Pero ¡ah! que así que acab6
de cantar, mir6 alarmado
como á muy poca distancia
Y en el camino esperándolo ·
se en?o~traban cuatro hombres.
Imagmose en el acto
que ~erían imprudentes
con mtentos poco sanos
y ...... no por miedo sí'que
por no ensuciarse la~ manos
se fué por otra vereda
'
que había á su izquierdo ladn.
Mas j caray! que al recorrer
c?m.~ unos ~recientos pasoe,
smt10 tras s1, que su capa
le cogían fuertes manos
i Y aquí fueron sus gemid~~-,
• ~~1.s ~err?res y sus pasmos!
N t siquiera valor tuvo
ele volver su rostro pálido
para mirar cuántos eran '
los infan_1es desalmados.
. ..-1 ~eJad~e, por Dio~ !-dt'cín.,_~1 ~oª na~1e quiero daño!
¿que quereis hacer conmigo
tfa nta Virgen del Rosario? '
¡Tratarme así,. á mí, que soy
un eastre hurmlde y honrado I
Mae nadie le contestaba
...... ·
pa~a aliviar su quebranto.
As_i est~vo mucho tiempo
el mfehz suspirando
h:1,sta que á Febo saÜr
vto en el Oriente lejano
Y _cual si sus rayos de dro
1d1entos le hubiesen dado
poco á poco su cabeza '
volvió, Y ..... ¡oh, cielo sant« ,I
na ca paz de irritar
·
á una estátua de mármol
lo qu~ miraron rns ojos '
ele r0Ja sangre inyectados·
lo q~e hombres le pareci;ron
con mlentos poco sanos
- c1precei-!
· '
1'P.ran
•
.....,.pequenos
...
~ dt&gt;spues tras de él miranuo
v16 que, su capa a' un ziirza I '
se ha,bia fuerte enrt&gt;dado.
¿Como describir la rabiii
q:1e tu_v~ entonen; Bias Brnvu'.l
Solo dae que furioso
lev:'.~tó el bast6n á Jo aito,
y d1Jo con voz de trueno
al za.'.zal amenazando:
~¡Viv~ DioP, si fuera un homlir,·
¡¡ lo d, Jaba aquí 11pla~tado! !
...

.Jo,é QOEROL BIU,TRL

�-368EXPLICACIONES
Está diluviando, Peyrol6n pasea sin miedo á la lluvia, y un amigo suyo que le había
regalado un paraguas, le dice:
-¿Y el paraguas, amigo Peyro16n?
-¿El paraguas? Me lo he dejado en casa.
¿Quería usted que le saque con este tiempo?

En un tranvía:
El coche está llenó, y un individuo se coloca sobre las rodillas de un eeñor que va sentado.
Este protesta y exclama indignado:
-¡Levántese usted inmediatamente! ¡Me
es~á usted faltaJ).do al respeto 1...... ¡Póngase
usted en mi lugar! ......
Eeo es precisamente lo que yo quisiera.

-Dispense usted-dice tímidamente el
dueño del establecimiento-¿vinos no se escribe con V?
-¡ Espere usted que se seque para juzgar
mi obra!

***

Gede6n sostiene una disputa con un caba-

·~f·\

***
SEGUIDILLAS DE JUAN DEL PUEBLO
La vecina de enfrente
Mira mi casa,
Pero no ve la suya
Que se le abrasa.

-i\ - - ·

Como soy escribano
Sé lo que pasa:
Todos quieren justicia,
No por su casa.

-¿Qué te parece? decía un cómico á un
amigo suyo.-Me hacen proposiciones para ir
á Guatemala de primer galán joven. ¿qué
hago?
-Ir. Sabiendo ya que para fegun&lt;lo no sirves, nada pierdes con hacer la prueba de si
servirás para primero.

***

Un viejo solter6n riñe con su ama de gobierno, que es muy respondona.
-Por último dice aquél muy :furioso--á
usted no le toca hacer más que lo que yo
mando. Yo estoy en mi casa ......
-¿Y qué?-responde tranquilamente la
nrnjer-¿acaso no estoy yo también en su casa de usted?

***
-¿Y qué representa este cuadro?....
-Eso representa el paso del MRr Roj·&gt; por los hebreos.
-Pero ¿d6nde está el mar?
-Se ha retirado.
-¿Y los hebreos?
-Ya pasaron.
-¿Y los egipcios?
-Luego vendrán ......

Lo que abunda no daña,
Dice un proverbio:
¡Pero abunda lo malo
Más que lo bueno!

-¿Qué mal instinto le gui6 á usted á guar·
darse el portamonedas, en lugar de restituírlo?
--El instinto de conservaci6n.

Una vieja muy vieja
Dijo 9.1 pan duro:
Si te pillara en sopas
Y o te aseguro ......

Jlero que le trata de 11ue,rco espín.
-Retire m,ted esa palabra, dice Gedeón.
-No la retiro.
--Me dará usted una satisfacd6n.
- Cuando usted quiera.
- Vamos, añade Gede6n, retire usted algo.
- Bueno, retiraré lo de e¡pín.
- -Corriente.

Gasta la tabernera
Pendientes de oro,
Y el agua de la fuente
Lo paga todo.

'***

PINCELADAS
Un pintor de r6tulos baja de su escalera,
de~pués de escribir: Comercio de binas.

II

***

Y ... pgKDONE V. EL MODO DE SENA LAR.

-Juan, ¿puedo contar contigo?
-Sí.-Mi honor pongo en tus manos.
En el Casino esta tarde
Evaristo me ha insultado;
Ve á desafiarle y le dices.
Que estoy resuelto á matarlo.
-¿Cuáles son tus condiciones?
- A sable, á cuarenta pasos.

***

***

En el estudio de un pintor:
-No puedo más-dice una señora
que se está retratando.-Hace dos horas que estoy quieta como un palo.
-No se mueva usted por Dios.
-Déjeme usted mover los ojos.
-No es posible. Estoy ahora con
elloe. Lo único que he concluído es la
nariz. Muévala usted cuanto guste.

Un joven encontr6 á otro que le había
agraviado una mañana de Enero muy frfa.
Detúvole, y alzaba ya el bast6n para arrearle, cuando una reflexi6n contuvo su brazo- -No le doy á usted de palos-le dijo-por no calentarle las costillas.

I

Una señora muy gorda entra en un
vag6n de primera.
Un viajero malhumorado saca del
bolsillo un cigarro puro de grandes din1ensiones:
- ¿Le molesta á usted el humo, señora?
-No señor, absolutamente nada.
-¡Cómo ha de ser!-murmura el viaJero.
Y vuelve á guardarse el cigarro .....

III

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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