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                  <text>AÑO

X.

MÉXICO, DOMINGO

19 DE JUNIO DE 1910.

S. M. LA REINA MARIA,
,,

•

Nueva Soberana del Imperio Británico.

NuM. 2,5.

�-38¡¿Mañana?
encajes. Una dama verdaderament 1
• .
.
Mañana, si es tan juicioso com 1
1
co!llpren~erá que la gloria del muºndºo r:sve a en sus conversaciones, ~n p~ñuelo en el cual ¡0 más not:bt e!anie Y. dtsbngmda llevará
mas glona que Jaque proporciona la . t ptvo, nada, y que no hay hmp1eza y el perfume delicadísi 1 e ...ea ~l riqueza de la tela, la
Como prenda de amor el 1:1° ca~i suti , que la rodea.
~s~a .deseamos principalmenle á vir ~- ·
,
t; e~e mno, cuyo corazon parece gran papel. ¿Qué joven n~ ui~nuelo Juega, desde muy antiguo,
latir a impulsos de los buenos
sen 1m1entoa.
que c?gió en las manos des~ a~o~a~:tre_ sus recuderdos el pañuelo
favorita?
, impregna o en su esencia
Como nota simpática, especialmente para nosotros, aunque pudiera despertar la simpatía general, apuntamos· la celebración del
2? aniversario de la Sociedad «Dionisio González,» celebración que
se efectuó el 1l del presente.
Ya en nuestra edición diaria dimos detalles del festival y hoy vamos á hacer algunas reflexiones acerca de los motivos por los cuales esa asociación nos atrae y por lo que debiera atraer á muchos.
Esta asociación puede decirse que comtituye una familia, una
familia unida.
Se ha formado en nuestras oficinas, y derimos nuestras porque
casi las consideramos de nuestia propie·
dad por el cariño que les profesamos.
Nació la sociedad «Dionisio González, »
sin hacer ruido.
Sus miembros fundadorés sólo se propusieron impartirse mútua ayuda, sin
ostentación de cualquiera especie.
En una familia, los que á ella pertenecen se tratan diariamente, se refieren
sus penas y sus alegrías y se consultan ó
felicitan mutuamente.
En las sociedades mutualistas ee tro·
pieza con la dificultad de reunirse sus
miembros, tan sólo los días de sesión ó,
por si acaso, en el encuentro cnsual de
algunos ó por la amistad particular que
los ligue, independientemente, de los fines que persigue la rnciedad.
En la asociación ccDionisio González,»
ese tropiezo ha quedado rnlvado.
Esa sociedad es un verdadero reflejo de
la familia. Los miembros que la constituyen trabajan unidos cotidianamente, y
de esta manera forzosamente tienen que
estrecharse más los lazos de la fraternidad.
En ella, examinando desde el empleado superior, hasta el más humilde de
EL TIEMPO, se observa la unión, la unión
para el logro del bien, y al decir al principio de esta nota que esa asociación también debía despertar simpatías, aun de
los extraños á ella, pensamos que las FO·
ciedades de esta índole, si como ésta llevan un recto camino, son benéficas á la
Patria, y de tanta trascendencia quepo·
dríamos asegurar que su semilla, aunque
diminuta, se esparce para producir ópimos fmtos en el mundo entero.

jo y valentía; otros desean que se le fusile sin piedad ni miserictw
día; el de aquí, lo califica de héroe; el de más allá de alt~cinado ó
ambicioso. Lo cierto es que estas «bolas» que no revoluc10nes nos
perjudican.
Digamos como el poeta:
«¡Qué delicada vida la del que huye
Del mundanal rüido .............. ,,

***

Ya se aproxima la celtbración dei centenario de la iniciación de
nuestra independencia.
Parece que no se ha meditado bien el
plan: que todo se quiere hacer reflexi6n.
Una de las ideas originales por cierto;
roas de una originalidad curiosa, es la de
reconstruír la parroquia de Dolores dándole un aspecto casi igual al que tuviera
al lanzarse por el cura de Dolores el grito
de Independencia.
¿No es fácil creer que esta reconstrucción, mejor dicho, esa casi destrucci6n
indica un retroceso?
La magnífica parroquia de Dolores,
qutJ algún estulto é ignorante escritor lla·
mara ''capillita,'' es una obra de arte,
que si en los tiempos del cura Hidal~o
no podía ser llamada capilla, mucho
menos ahora que ha ido paulatinamente
mejorándose en su aspecto y en todo lo
que concierne á la parte artística.
Hoy se quiere que ese templo ee pre·
sente lo mismo que en el año de 1910.
Curioso es ese plan é imposible parece¡
que en cabeza humana pueda caber ta1
maño delirio.
¿Queremos que todo nos recuerde b¡
iniciación de nuestra Independencia?
Así como en Dolores, se quiere retrogradar, quitémos en nuestras capitalt,
toda la belleza que han adquirido en~
transcurso de un siglo.
Que, á los automóviles,'bicicletas, 1
nes eléctricos y otros vehículos se les d
truya y sigamos recorriendo las vías p
blicas á pie, ó en un viejo simón; que
alumbrado eléctrico sea substituido
el petróleo.
En suma, estos señores que á voces
cen que nuestro progreso material es i
dubitable desean presentar la ciudad
Dolores Hidalgo como un modelo de
***
Estalliarte de la Sociedad «Dlonlslo 6onúlez, » formada por
trasos.
Dimos en nuestra edición diaria la
empleados de «El tiempo.»
Este centenario ha dado lugar á e
crónica de esta velada, que se efectuó en
.
geraciones y ridiculeses.
el «Salón de las Floree,,. Hablamos del
Hay quien piense que el próximo 15 de Se¡,tiembre ya no ha
regocijo de los socios al estrenar su estandarte, de los discursos,
analfabetas.
Las damas mexicanas van á enseñar á leerá nues
números de concierto y piezas dramáticas que formaron el progra·
pueblo.
roa, así como de los obsequios que las sociedades «Empleados de
Si en un siglo: con las escuelas del Gobierno y con las particu
Comercio)) y «Obreros Libres» hicieron al apadrinar el acto á sus
re·3 todavía andamos muy atrasados ¿qué pasará en unos cuan
hermanos de la sociedad «Dionieio González)l. ·
Omitimos sin embargo por un olvido, la descripción del hermo- días?
Si, por acaso, y es mucho decir, quinientas damas se dedican
so cuadro, obsequio de la sociedad «Obreros Libresi,.
constancia
á enseñará leer cada una á un individuo, tendré
Es un trabajo artístico ejecutado á pluma, con bellas alegorías,
unos quinientos que leen de corrido para leer el periódico chis •
ostentando la siguiente leyenda:
«RECU!i:RDO DE LA SOCIEDAD ccÜBREROS LIBRES,, Á LA H. «Drmnsro so ó pornográfico y no para estudiar todo lo que pueda condu
GONZÁLEzi,, EN EL ACTO DE APADRINAR SU R. EsTANDAR'rE LA NOCHE los al ejercicio de la democracia.
DE LA CELEBRACIÓN DE su 2? ANIVERSAJ.tIO. - México 11 de Junio de
***
1910.1, Veremos los progresos de esa agrupación en el presente año
Continúa siendo agasajado Pepito Arriol:,i.
El señor Pnisidente de la República, como otros soberanos
social.
mundo civilizado lo recibió en su residencia de Chapultepec.
***
Realmente lá gloria artística á tan corta edad debe ser sumaD'.I
Aunque no ~s casi de nuestra incumbencia tenemos que hablar
te
seductora. Quién más, quién menos, todos desean el triunfo
de cuestiones políticas, pues los últimos acontecimientos andan de
boca en boca y acerca de ellos lanzan sus opiniones los hombres este mísero planeta.
Muchos hombree mueren y su gloria se reduce á una lápida
maduros, los jóvenes, los marimachos, los mocosuelos y hasta los
algún
monumento co11memorativo que ya de nada les sirve.
analfabetas, que necesitan de un lector para enterarse de cómo an·
Otros
son elogiados y elevados en vida, cuando ya están ca
dan los asuntos políticos en nuestra República. Ya Zúñiga y Mi·
dos de la lucha por adquirir esa gloria deleznable y que ya no
rancia quedó olvidado.
satisface.
Hoy se fijan las miradas en don Francisco Madero. ·
¡Qué pobre(somos en esta vida!
Unos creen que se le debe erigir una estátua en vida, por su arro-

***

l'I

t' l.
Sobre la pérdida de unpañuel l
inmortal tragedia. Nadie que h:ye:!~ídooe /~,mOotrlta,1,~hakespeare su
,
e o o escuchado Ja
• ·--...,.
o~era de Verdi podría olvidar los
·.~~.
g:1tos del desesperado mozo, pi·
"
~iendo el pañuelo arrebatado , ¡
rnocente é infeliz Desdémona..ª
Después de esta digresión pre·
¿untarán, con justicia muchas lecto_ras: ¿como debe ser el pafiuelo?
VIt~almente ya lo dejo explicad¿
- dice una dama elegante·- ero
descenderemos á Jos detall~s. P
El pañuelo de diario, el que se
us~
?ontínuamente, debe ser de
qc)n tinúa entre nosotros el enfims1ma
batista blanca, sin más
tus~asmo por la aviadón.
adorn?s.q~e
sus festones ó jaretón
En estos últimos días el s y las im~iales de la dueña bordarton Fdipe Lebrija ha hecho enor
das también en blanco ó realce
bas de felices resultados con
~ada de adorno y colores en .los
reo plano ce Ber¡10t,"
·
en terrenos
pan~elos: basta con las iniciade1 rancho de Valbuena
les, o meJor aún, una sola inicial
, El sefi~r Lebrijano es.solamende e s as letras largas y sencilla;
te u~ afie1onado, pues además de
que son tan elegantes.
ser Inventor de un modelo de
reoplan
aePa~a mucho vestir, para saloh' ,
en uno de los viajes que
n_es, lmdos pañuelitos de encajes
,izo a uropa obtuvo en París el
siern.rre blancos, que·son verdade~
titulo de .«piloto de globos. i1
ras Joyas.. Lo¡;i hay . que cuestan
Ahí m1s~o hizo su práctica y
rnuc?os miles de pesetas. Los de
e~ Alemania efectuó una ascenencaJe y de aguja en fino "hos1on en globo libre.
la~d"' son los más ricos y distinMuy pronto, pues, hará su prigmdos.
mera ascensión en el «Bl&amp;riot,)l
Juegan papel muy importante
EL CRONISTA.
el perf~me en los pañuelos; hasta
las rr:uJeres que no perfuman su
rlo p a llevan siempre esencia en
LOS PAÑUELOS
e los.
Ac:oni:iejo á las lectoras un 80_
10 p~rfome en la "toilette". Ha
Los det~lles de la ''toilette' ' son
que ~mpregnar vestidos, lencerí!
los g~andes reveladores de la eley
panuelos en ese perfume único·
J pero
ga~ma de la mujer. El guante 1
.ide un modo tan tenue qu'
~anuelo, la bota, el perfume 'tinueoa mesa dtmtioa d I
s_e
espa!za
con delicadeza, co~ ide:
as esas cosas, insignificante's al Pmldente, ear1os
e " Soctedlld
6onzáltz.»
are
, ~mndl; Ulce·Pm Idente,
Jlntonto «D1on1s10
Ji Bár I t
hdad,
r por decirlo así· como se
cer,
encierran
la
m
.
'"'ez;
eontador,
Jlgustín
€lltaño·,
.
c
"'
uorero,
ffliguel
JI.
6onP
portancia
ayor ImPro·semtarlo, 1:uisSecretarlo,
Jlrmando Salcedo;
d~sprende el débil perfume de I
E
.
f. OtUez.
v~oleta.
a
l pafiuelo es una de las prenda
,
gus~os artísticos de su dueña.
s en que mas se observan Jos el frasco de la esencia que se
fi Para esto, lo mejor es comprar
~o, ma! cerrado, entre la ropf;e ere, mJy concentrada, y guardar81 se encuentran un pañuelo 1
determinar el caráter de su du ~n a calle, un observador;podrá casi 1mp~egna de olores y, como bris1ue sf . e'3eden perfumar. El aire se
El pañu IOd
ena.
encaJes y blondas.
per urna a, presta su esencia á
·,
e e una mujer rica vul
d
cton, estará recargado de b d d gar, eseosa de llamar la atener a os, con perfumes fuertes y anchos
Reu~iéronse los antiguos alu
dl
.
.
Greg~no, en el Tívoli del Elis:noe e extrngmdo colegio de San
para rnaugurar la sociedad forma~
~ = .. . ,. .
da por sus descendientes
, Esta sociedad pierde y.a su ca- '.
racter.
LJs hijos de los gregorianos no !
pue en tener I os recuerdos que
s~s pad:es.conservaron de aquel
P.Aablec1m1ento.
~~ ~uflde ser ni un reflejo de Ja
prim1t1va.

ª

***

di~~!~

E'

...........ººº~

~ECUE~OO

.

DE LA SOCIEDAD 'ºOBREROS llBRES ··
H."DIONfS!O GONZALEZ'

1

Obsequio de la Sociedad «Obreros l:lbm."
tintero ofrecido como Prtsente á la Sociedad por la de «".:mpleados de 11
Pots. de El Tiempo llustrado
.,.ommfo i&gt;
'

�-388MEXIOO MUDERNO

EDIFICIOS QUE SE INAUGURARAN EN EL CENTENARIO.
(ESTADO .ACTUAL,)

Vista de la nueva Escu!la Norm.al para Profesores.

Vista exterior del Manicomio Oeneral de la Castañeda.

Una boda parisiense en Arlés.
El día. 5 de este
mes efectuóse en
Arlé3 la boda de la
· Sra. de CbevignéBichoffsheim, reina
del felibrige provenzal, con el poeta parisiense Francisco
de Croisset. Este
iicontecimiento ha
sido solemnizado en
11quella ciudad con
grandes fiestas.
Primeramente celebróse ~n la alcaldía el matrimonio
civil, en el que el alcalde Sr. Granauq
pronunció- un discurso en provenzal
y otro en francés, el
primero dedicado á
la novia y el i,egundo al novio. Fueron
testigos, por parte
de éste, el prefecto
de Vaucluse, Sr. Bellendy rn represen-

Uno de los patios del nuevo Manicomio.

·¡

--,-.
I

.

ll

Fachada del nuevo edificio de la Secretarla de Ouerra y Marina, construido donde es1aba
la Administración Oeneral de Correo~.

tación del Sr. Claretie y el célebre
poeta Juan RicheJJÍD, y por parte de
aquélla, el ilu~tre
vate Federico :Mistral y Pablo Marietón.
Desde la alcaldía,
dirigióse la comitiva
á la iglesia de San
Trofimo; Croisset
daba el brazo á la
Sra. de Richepín y
Mistral llevaba del
suyo á la novia. En
to d o el t:ra,yecto,
una multitud inmensa aclamó con
delirante entusiasmo á los recién casados y á sus acom·
pañantes.
El arcipreste de
San Trofimo bendi·
jo la unión; durante la ceremonia religiosa, los famosos
r:antores de Saint
Gervais y la orquesta de instrumentos

Conjunto de ¡abellooes de la nueva Escuela Normal.
Fots. de El Tiempo Ilustrado.

n.111iguos ejfCU far,1n notablPs corn po~iciones. Era 11 cerra ele ó 11ficionados que fle afanan por conquistar un campeonato
las ~Oi de la tarde cuando 103 novios y los invitado", 11elama- . más .1 menos importante.
dos mcPsañtemente por el pueblo, sentáronse á la mern para
Por. punto general, los andarines son gente joven y vigorocelPhrar la comida de bodas.
sa y las carreras que efectúan, dejando aparte las expedicioTerminado el banquete, hubo corrida de toros, renovándo- nes de los globe trotters, son relativamente cortas. De aquí que
se allí las ovaciones á los novios, á Mistral y á Richepín; y Rea de admirar la hazafia realizada por el yanqui Eduardo
por la noche disparóse un castillo de fuegos artificiales en el Weston, hombre de setenta años, que recientemente ha atraRórlano y se celebró un gran baile al aire libre.
vP.sado á pie el continente ame_ricano de~de Los Angeles (CaComo dice, acertadamente, un periódico de París de donde lifornia) hasta Nueva York. adonde llegó el día 2 de este mes
tomamos Psta explicación, fué aquel un hermoso día para la después de haber recorrido los 5,000 kilómetros que separan
unión de las lenguas de oil y de oc.
á aquellas ciudades en 88 días, es decir, habiendo andado,
por término medio, á una velocidad de 63 kilómetros por día.
A su llegada á Nueva York, Eduardo Weston fué recibido
UN ANDARIN J~,fOTAEL.EJ
por varias delegaciones de clubs atléticos y llevado en triur,fo
á las Casas Consistoriales. En la página 396 de esta edición
publicamos un grabado que representa al anciano andarín en
Continuamehte publican los peri_ódicos noticias de andari- la última etapa de su marcha. Nadie al verle diría que ha reanes célebres. Unas veces son globe trotters que dan á pie la lizado una de las mayores hazañas que registran los anales de
vuelta al mundo para ganar alguna apuesta ó si.mplemente las carreras A pie; su aspecto y su porte no revelan el cansan·
para ver tierras sin gastar un céntimo; otras son profesionales cio natural después de tan extraordinaria caminata.

DAMAS DISTINGUIDAS

1

I.
SRIT.A.. MA.RIA LUISA ITURBIDE

Paticµ'e la nueva Secretarla de Ouerra,

Corredores de la nueva Secretarla de Ouerra.

~================~'.:::================================::::::::======================Fo=t=.d=e=E=L=T=IE=H=P=O=IL=U=ST=R=AO=O=.====::::!

I

SRITA. VIRGINIA ITURBIDE

Q ue han partido en viaje de recreo á Europa, en uni6n de su familia,

�-390-391-

BELLAS ARTES
ce El Tiempo Ilustrado,&gt;&gt; at~nto siemprci á reflejar en sus pági nas el movimiento artís1ico mundial, se complace en reproducir las pinturas muralts Pjfcutadas por PI ilustre y laureado pintor español Enrique Simoni,t, P.ll
una de las salas de lo criminal del
nuevo edificio del Palacio de J usticia de Barcelona.
Tres cuadros alegóricos: el nerecho romano, el can6nico y rl 1il.flrítimo, decoran esta s¡¡,la; merccien
do los más entusiásticos aplam,os
de cuantos han tenido la fortuna
de admirarles, por la grandiosidad
de los asuntos, lo irreprochable
del dibujo; el acierto en la com posición y la brillantez del colo rido.

I:iecorte usted esto.

BELLAS ARTES

En la Avenida dd 16 de Septiembre encontrará usted los
carros de las siguientes líneas:
Atzcapotzalco, Tacuba, Col onia, Guerrero, Belem, Santa María (La Rosa), Santa María (Alameda), San Rafael, Condesa y
Roma.
En las calles de San Agustín,
Tiburcio y Ortega, encontrará usted los carros de las siguientes líneas:
Tizapán, San Angel, Mixcoac,
Tacubaya, Niño Perdido y Penitenciaría, Juárez y Loreto.- CoM- .
PAÑÍA DE TRA NVÍAS DE MÉXICO.

DE LAS MUJERl!:S

R~ra vez convienen los hombres y las mujeres sobre el mérito
de una mujer; sus intereses son
los mismos; y las mujeres no se
Las Fiestas de San José Oriol.
agradan. unas á otras por los mis·
mos atractivos que placen á los
hombres. Mil circunstancias que
Como complemento de las fiesencienden en éstos las grandes
tas que en Ro::na se celebraron hasimpatías, engendrañ en ellas la
ce un año con motivo de la canoaversión
y la antipatía.
nizaci6n del beato José Oriol, BarAlgunas
jóvenes desconocen to·
celona, de donde fué hijo preclaro
cias
las
ventajas
de una feliz natu ·
el gran taumaturgo, ha celebrarlo
raleza,
pues
desdeñan
y malogran
recientemente otras que han dacio
esos
dones
del
cielo,
tan
raros y
ocasión á que se manifestaran en
tan
frágiles,
adoptando
man
erlls
todo su esplendor los sentimienafectadas
y
falsa
imitación;
todas
tos religiosos de la inmenrn masus actitudes son fingidas y hasta
yoría de nuestros conciudadanos.
el sonido de la voz es imitado. Se
Comenzaron .estas fiestas con la
componen,
se retocan, se mira n
conducci6n solemne de las reli·
y
no
están á su gusto si
al
espejo,
quías del Santo desde la iglesia
El aviador mexlcao'o ~lituel LebriJe,
no se alejan todo lo posible de su
del Pino, en donde se guardan, á
que ha hecho muy buenas pruebas de avlaclóo eo Valbueoa coo uo urop:ano
natural. Por eso gustar. menos.
la Catedral; en la basílica celebró«Bleriot,»
-El adorno es arbitrario; la,
se un triduo y varias funciones
belleza
es poca cosa más real y
religiosas á las que puso término la grandiosa procesión orga- ·
más independiente de la moda, del gusto 6 de la opinión.
nizada para devolver aquellas reliquias al templo de donde
-Una mujer bonita con las cualidades de un hombre di~crese h1,1.bían dado.
to, es de un trato delicioso, reune el mérito de los dos sexoi'l.

BARCELONA

EL

DERECHO MARITIMO

BELLAS ARTES
,.

°E·SIMOIO •

"'·~

r-

EL DERECHO ROMANO

........_·__ ,., Jd

Cuadro mural de Enrique Sirnonet pintado para el Palacio de Justi cia de Barcelona.
EL DERECHO CANONICO
Cuadros pintados por el pintor Enrique Sirnonet para el Palacio de Justic ia de Barcelona,

�-392-

LOS P ESC .A DORES
.:::::::::::::::::::::::::::::::::·.::::·::::·:::. 0000:: . ,..,.... ······=·····

,,

La noche caía rápidamente rnbre el lago de Tiberiades; millares de estrellas resplandecían ardientes en el cielo negro y
se reflejaban temblorosas en las aguas. Una ténue claridarl
blanquesina coronaba corno un nimbo pálido las sombrías y
boscosas montañas del Herunn, de Cafa.rnaum y de Betsaida ;
v una fresca brisa cargada con los penetrantes aromas del hazahar, de los tamarindos y de las yerbas silvestres, venía de
lo alto de las colina's.
En la calma profunda del anochecn, escuchábahse tan sólo
los plañideros balidos que se escapaban de los. apriscos, el ·,
lento y acompasado rumor de los remos de alguna barca
pescadora que surcaba el lago, el eordo cuchicheo de las olas
mordiendo las riberas.
Jtn una playa estrecha y arenosa, hacia las márgenes de htierras de Felipo frente á
Magdala y Tiberiades, había algunos hombres reu nidos alrededor de una foga.. . ,/
t.l. No lejos de ellos veíase,
emergiendo de los cañaverales de la orilla, la negra silueta de una barca.
Los rojizos resplandores
del foego iluminaban 1o ,1
rostros atezados y curtidos
por la intemperie, de aque·
llos hombres, sus robustos
cuerpos cubiertos de pi"le•
de carnero y de andrajosas
y desgarradasltúnicas de telas groseras. Ca~i todos eran
jóvenes; y, á juzgar por las
redes que estaban tPndidas
á su lado, pe,cadores d e
aquellos contornos.
Hablaban en voz baja, con
rápidas frases, como consultando unos con otros algo
grave que los preocupase extrañamente, mientras iban
tendiendo al calor del fuego
algunos trozos de carne de
pescado.
De pronto uno de ellos,
hombre de frente estrecha
y gruesas facciones, que permanecía con la mano en la
mejilla y la mirada perdida
en un punto indefinido, dijo
con voz áspera y breve en la
que vibraba una sorda irritación, volviendo el rostro
hacia sus compañeros:
- ¿Por qué lo persiguen
siempre? Todos dicen que es
elhijo de David, el Rabbí
verdadero, el que nosotros
los pobres esperamos desde '
hace ta~tos años. ¡Qué mal
lfls hace! ¿No resucitó á la
hija de J airo, no ba sanado á los ciegos de nacimiento, á los
leprosos, no nos ha cumpli~o lo que nos dijo aquella mañana
cuando nos llamó en Betsaide?
- Ahdrés-dijo otro de los pescadores, cuya cabeza principiaba á encanecer- tú no sabes de esto, porque no has estado en J erusalen. Lo persiguen porque allá, en la 1.-inagoga,
lea ha dicho que de nada sn vían las abluciones; que era ne·
cesario principiar por lavarse los pecados. No lo entienden,
no quieren entenderlo; lo persiguen porque arrojó á los mercaderes del templo, porque ellós no pueden hacer milagros! ..
- Sí Pedro, dices. verdad, lo persiguen porque le tienen
envidi¡ -terminó el que antes había hablado clavando su mirada vaga y ardiente en el fuego.
Un adolescente de negros ójos dilatados en los que brillaba
un inteneo resplandor, dijo entonces con voz baja,· inclinándose al oído del que llamaran Andrés.
- Yo estaba presente en Cafarn aunn cuando vino el centurión á pedirle que devolviese la salud á su hijo. ¡ C6mo brillaba su rostro de ~legrfa cuando le dijo que se fuese á su ca-

sa y allá encontraría lo que habfa venido á buscar! Con qu f
sonrisa nos dijo: «Ha tenido fe, y por eso ha sido escuchado,»
y desde entonces yo lo r-igo! ....... .
- Sí Juan tenemos que seguirlo hasta el fin de nuestra
vida, dijo Pedro alzando lentamente los ojos al cielo.
Y Andrés agregó con voz ahogada, como hablándose á 1&lt;Í
mismo:
-Desde que estoy con El, me parece que no sintiera ni i,l
hambre ni el frío, ni la sed ; todo es alegría para mí. En la
casa de mi padre, cuando todos hablan, no puedo escuclrn r
lo que dicen, porque sólo pienso en Él. A veces cuan~o est~y
sólo de,noche, en la barca, me parece que lo veo venu hacia
mí, 'en la obscuridad, como si estuviera vivo..... ¡Qué extrañ o
es todo esto!
Mient ras And rés hablaba
así le escuch:i ban todos ahsortos, co mo bebiendo ávidamente sus palabras; sólo
Pedro se había cubierto l:.t
frente con las manos pareciendo meditar al mismo
tiempo que escuchaba .
Por fin alzó el rostro dou.•; rlf-l brillabiin las lágrimas, y
dijo con voz temblorosa:
--¡Cómo ha cambiado tocio para nosotros ahora! Antes de conocerle éramos como ciegos q ue íbamos á
tirntas llenos de temor y de
1risteza . ¡Y ahora! ... .. ahora tenemos ojos para verle,
manos para ayudarle y pies
para. seguirle. Aun me pa-· rPce ve r'l o aquella noche
aquí en el lago .. .. ¡Con qué
majestad terrible avanzaba,
rodeado de luz y de rayos,
Robre las aguas, en medio de
la tempestad! ¡Qué éramos
nosotros, qué el mar y el cielo ante aquella grandeza!...
Aun me p a r e ce escuchar
aquPlla.s palabras que nos
hicieron estremecer, cuando
me llamó y yo fuí hacia él
i-obre las ola!". Jamás olviJ aré cuando me levantó hacia sí entre las aguaf', con
una inmensa fuerza y me
dijo: «Hombre d e poca fe
¿por qné has dudado? Desde ese instante á nada temo
sobre la tierra; mi éuerpo,
mi alma, mi vida, son suyos para siempre!... ...
Mientras Pedro hablaba,
los demás guardaban e.ile11cio é inclinaban la cabeza
absorbidos por el recuern o
del miln gro De pronto se estremecieron ; rápidiis piFadas rernnaban hacia el lado de las colinas. Una figura alta y blanca
avanzaba hacia los pescadores. Todos la contemplaban con
temerosa mirada. Un hombre joven aún, vestido con una
blanca túnica de paño burdo orlada de azul, estaba frente á
ellos; una especie de turbante de lino atado á la frente cubría le
la cabeza poblada de largofl y ensortijados cabellos castaños
que le caían á la espalda y sobre el pecho. En su rostro moreno
y enflaquecido, resplandecían intensamente sus grandes ojus
tenebrosos que irradiaban la tristeza , la dulzura y el ensuefí.o. Una corta barba nazarena, de ese tinte rojizo que suele
tomar el cabello expuesto siempre á la intemperie, rodeábale
el óvalo de la cara; en sus labios entreabiertos había una expresión grave, misteriosa, llena de. melancolía y de bondad.
De pie, frente á los pescadores parecía interrogarles... . y de
pronto les dijo con una voz clara.y musical, serena y fi rme:
-¿De qué habláis? Tardaron un instante en responder, como consultándmrn con
la mirada., y por fin Pedro dijo con una voz apagada:

- 393-De Vos, maestro; de los milagros. Nos preguntábamos
á su encuentro pidiéndole, con grandes lamentos, que lo sopor qué os peraeguían siempre.
corriese. Entonces el hombre sacó varias monedas y se las
El, mientras Pedro hablaba, sonreía dulcemente, como si
&lt;lió. Pasó el t iempo, y una vez que el hombre rico estaba posupiese todo aquello; por fi n replicó:
seído del vino, tuvo una gran riña con uno de sus compañe- ¿No sabéis que nadie es profeta en la tierra en que ha na·
ros, y sacando del cinto un puñal se lo hundió en el corazón
cid o?
á su adveraario. Después huyó. El p0bre había presenciado
Después de estas palabras, envolvió á todos en una larga .
oculto la reyerta; y entonces fuese donde yacía el cadáver,
mirada dolorosa y profunda, impregnada de compasión y de
to:,rió el cuchillo, que estaba clavado en el pecho del muerto,
ternura, y se sentó no lejos de ellos, mirando el lago que esguardólo entre sus vestidos y se tiñó de sangre l&amp;. túnica. Al
taba al frente. Inclinó la cabeza sobre el pecho, y pareció
día siguiente, lo tomaron los soldados; y como confesara que
avismarse en sue reflexiones.
él había sido el asesino, fué crucificado y murió en los torLos pescadores habían callado; contemplaban 6jamentP,
men~os sin decir una palabra. Maestro, ¿qué decir de la virtud
con los ojos agrandados y
de esehombre?
una expresión de viva anr:ff: -------:::-::--= =--:-:--~;---=-=:-,-::;:=:-== = ~~ ---,=_..,,::-- ,
Jesús guardaba silencio.
gustia pintada en los semY Juan dijo:
blantes, la inmóvil figura
-Había una vez en Fedel Maestro que meditaba.
nicia un comerciante que
Al frente las negras aguas
traficaba en telas de seda
del lago teñíanse poco á poy de púrpura. Mucha era
co de largas franjas de una
RU fortuna , y se creía'feliz.
·luz blanca y moved iza que
Una vez tuvo que hacer un
daba á las olas al eFparcirvia je á Tiro para traer merse un siniestro color violácancías. Su esposa y gran
ceo; la luna roja y enorme
número de am igos fueron á
subía lentamente tras de
despedirlo á la orilla clel
las montañas de Gerghe~:i .
mar con grandes demostraDe pronto el Maestro .i Iciones de tristeza; pero la
zó la cabeza volviendo dfl
esposa alegrábase en el fon su abstracción; y, como si
do de ilU corazón por el
hablara co nsigo mismc,,
via je, porque no lo amaba
murmuró suavemente:
y deseaba quedar Ji bre de
-¿Cuál i,erá la virtud
él; y los amigos sólo lo
más grata á los ojos del Se(]Uerían por bU dinero. La
fior?
tarde e~taba fría y tempesDespuéa clavó la mirada
t ilosa., el mar agitado y
penttrante é interrogadora
sombrío. Cuando, por fin,
en los pescadores.
se em harcó en el e~quife
Ellos guardaban silencio,
qne debía Jh,varlo al navío,
meditando al parecer sobre
to&lt;loR se retiraron rápidaaq uella pregunta.
J
mente. En la playa desierPor fi n, Ptdro dijo:
1
ta sólo qued6 mirando el
-Maestro ¿os acordáis
mar y el buque que se perde la mujercananea?- Ella
día. entre las olas, el perro
vino á Vos en demanda de
tiel de la casa en quien nasalud de su hijo y vos la
die había reparado. Las
rechaz3steis una vez: Vol olas habían crecido y un
vió nuevamente, y con lá furioim viento de tempesgrimas en los ojos os suplitad agitaba las aguas. Ya
caba que la atendiérais;
la noche había caído, cuannosotros os pedimos que la
do el perro se lanzó de lo
escucháseis y nos contesalto de las rocae al mar patásteis : «Yo no soy enviado
ra seguir á su amo á quien
sino á las ovejas perdidas
rreyó
en peligro de perecer.
de la casa de I srael». Por
Pero
la
tempestad fué en
fin llegó hasta Vos. Aún la
aumento,
el cielo se puso
veo á vuestros pies, cuando
y el animal eigui ó
negro;
en medio de los sollozos os
siempre en la obscuridad ,
pedía que la socorriérais y l!.!§~~==~~bié!~~!!!!!!~~~~~i====·--~-~
,
...i...,~~
sobre el mar, luchando con
vosnadadecíais. Despuésle
las olas que lo llevaban lec.lijísteis: «Aguarda que se sacien los hijos. No parece bien toju::; dtda orilla. Al fin las fuerzas se agotaron y pereció sin que
mar el pan de los hijos para dárselo á los perros». Y ella os
su amo supiese jamás que había muert'o por salvarlo.
contestó: «Es verdad, señor, pero á lo menos, los cachorrillos
Juan guard6 silencio clavando en el Mnestro su mirada que
comen debajo de la mesa las migajas que dejan caer los hijos.&gt;)
interrogaba ...... Entonces Jesús volvió lentamente su rostro
Y entonces, Vos, qu,e queráis probar su virtud le dijisteis al
triste y severo hacia los pescadores, y, posando en ellos la mifin: «¡Oh! mujer, grande es tu fe; hágase lo que deseasJJ. Y su
rada de sus ojos profundos, húmedos de lágrimas dijo:
hijo se salvó. Esa mujer tenía la fe y la humildad del Señor.
- He allí la abnegación ignorada, y, á veces estéril de los
DesJ&gt;Ués de este relato, el Maestro callaba contemplando,
humildes, de lo.s inocentes y los pobres, qu~ son daros al
al parecer, la claridad de la luna que rielaba en las inquietas
Sefior.
olas del la.go. Andrés dijo entonces:
Y sus palabras resonaron claras y armoniosas en el dulce
-Sefí.or, yo conocí á un hombre en Idumea que tenía mu'3ilencio de la noche.
chos rebaños y dinero. Como en nada trabajaba, por ser granYa la luna había salido por completo tras de las colinas "
de su fortuna sólo pensaba en gozar de la vida y en divel'tirsu ~ran ~isco rojizo bogaba en la atmósfera dorada y vapo~·ose. Una vez, un hombre pobre que estaba inválido para el
sa, 1lummando todo el valle de. Galilea.
trabajo y no tenía como alimentar á su mujer enferma, corri6
F EDERICO GANA G.

�•

- 395-

-394-

¡ unto de vista, aunque &lt;on

ROOSEVEL'T

menos sagacida~,. i:e parece
mucho á los rohticos france-

(Juioio del historiador italiano
Guillermo Ferrero.)

••

Roo,evelt es una mez h
singular de cualidades opue,tas.
-Soy un bárbnro, Sr.· f t&gt;rrero, me dijo un día des pues
de haberme moi;trado la hel'
mosa colecci6n de fusi:es que
le han servido · para sus ca t:e
rías de Africa.
Este hombre tiene una aílci6n viYísima á los ejer,icio~
1·iolentos á los sport.~ µeligrn·
Ros, á la ~aturaleza salraje, :',
todo lo que parece oponerst:
más á la idea de una civiliznci6n refinada. Pero ese bárli·,ro es también un hombre de
alta v fina cultura; un intefrcltuil, •como se dice en Europa,
un scholar, según dicen en los
:B.:stados Unidos. Su cultura
y su pasión por la lectura Eon
~xtraordinarias; lee sin cesar
en todos los momentos des·
ocupados que no consagra ~l
Rport; con asombrosa rnp1dez, y gracias á su excelente
m"moria, retiene una parte
considerable de lo que lee. Su
gusto por las ideas generales
me asombr6, sobre todo, en
un hijo de un país cuyo principal defecto eR precisamente
carecer de i de as genera lPR.
Buena 6 mala, ese cazador de
fieraR tiene su filrn:;ofía de la
vida y del mundo, y de~de t·Re

eomo 11111arA Roosmtt á new York.
!Caricatura del .,Judie..)

ses.
·r' .
No es, pues, d1 1c11 comprender por qué u~ bom bre
dotado de tan extrano temperamento se preocupa ta_nt.o
del grande y eterno c~n~~?to
de lo que se llama la e1v1hzaci6n y el estado de las cos·
tumbres que se de~ne como
barbarie. Ese cor,flhdo l~ llern en ~í mismo hasta cierto
punto. Pero la sociedad en
que· vi Ye, de la cual es una de
I as mayores figuras, debía
también á cada mome,nto, hace, le sentir hasta que punto
ese gran problema es ~n problt'ma vivo, eterno, umver~~l.
Lo que llama más. la atenc10~
en la joven Aménca al obse_r ·
rndor europeo q_ue lle~a srn
ideas preconcebidas, favora1,les 6 contrarias, es la_mez?la
&lt;le elementos contrad1~tonos
c¡ue componen á esa soc1~dad.
~e encuentran allí mezc1a~oR
con las exuberancias de la JU.
Yei1tud, los signos de una ve·
Í"z precoz; jon·n en algunas
cosas. América es en otras
más vieja que la vieja Europa; si hay un país en que
pueda estudiarse el Po d_e r
c\('structor de la civilizac16n
que, sin embargo, conserva
todavía tan rico tesoro de
energía p r i m i ti Y a ' ese es
América..
Habría mucho~ ejemplos

......_ ·~~~-=-c-~=====-~~--:c,:,~~~~~ff:fir:frliiiii-.iiiiiiii-.

e1 ex,Pretldente de los eitados Unidos en ma dtl ministro del Tnterlor de 101 Palses Batos, en Rotterdam
(En la partt Interior, abajo dt mr. Roosmll uist á su bija y Ala Izquierda de tsta á Stl bllo,)

que citar; me limitaré á uno solo, el que tanto ha llamado la
desde el fondo del corazón le he deseado que .;u optimismo no
atenci6n del bárbaro Roosevelt: la dísminúci6n de los nacile prepare decepciones. Pero no estoy muy' seguro de que ese
mientos. He oído á menudo en Francia, á los admiradores &lt;le
optimismo pueda llegar á ser una :filosofía universal de la vi·
la joven América, quejarse de que en Francia «envejecida)) no
da, buena para todos los países y para todas las épocas.
aumenta la poblaci6n. Y las estadísticas habían revelado ya
1910.
GUILLERMO FERRERO.
que la po b laci6n
americana disminuiMONTEVIDEO-FIESTA EN LA LEGACION ARGENTINA .
ría en vez de aumentar, si Europa fio deslA FUNDACION
cargara en ese inmenso continente su exDE BUENOS AIRES
c es o de poblaci6n.
Pero los números 110
dan nunca más que
Cu,dro de Moreno Carbone·o
un a pálida imágen
En el zaguán del
de los grandes fen6precioso
estudio que
menos de la vida.
ha
edificado
reciefi-La vida ameritrn1ente
D.
José,
y
cana está organizada
que
muchos
años
disde un modo tan com frute, está expuesto
plicado, es tan cara y
el cuadro eneargado
tan rápicla, que la;
al mM estro para el caclases medias y bajas
bildo bonaerense.
tienen una creciente
Como pieza de mo- ·
dificultad para edusaico
encaja el gran
car sus niños. Faltan
lienzo
en la estancia
tiempo, dinero yacaque
con
la disposici6n
rn también abnegay
decorado,
con los
ción.
accesorios,
armadu
Ro os e v el t tiene
ras,
sillas,
españolas
muy clara conciencia
de jinetear, espadas
&lt;le este estado de code cinco palmos y fi sas. Le dije un día
no
lazo de empufiaque me parecía ver
se ha convertidura,
en la joven América
El Dr. Sáenz Peña, futuro presidente de 111 República Ar11entloe, esperando la llegada del
do en característico
caracteres de v e j e z
presidente de la República de Uruguay
zaguán de la morada
prematura ......-Tiede un cinco-centista.
11e Vd. raz6n- me contestó. Es un gmn error llamar, como
Parece que los personajes de la composición, contemporáhacen en Europa á cada instante, «paísea jóvenes)) á los de
neos del gran Carlos V. y del tenebroso Felipe II, tienen la
América. La expresión no es clara y se presta á coufusione~.
ca::;a dispuesta para el regreso de su expedici6n á las indias
En realidad, la América ba sido y está todavía poblada por
del Nuevo Mundo.
europeos, que vienen de países de vieja civilización y que con·
Antes ele examinar la obra del artista, resulta conveniente
tinúan allá la vieja civilización.
é instructivo dedicar unos minutos de contem placi6n al marco
-Usted e~ un gran historiador, - me dijo al despedirnos-de oro apagado y puro renacimiento e~pañol, que en bien trapero demasiado escéptico y pesimista.
zado cartel n.visa lo siguiente: ·
0omprendí muy bien lo que quería decir con esa frase, y
« El súbndo clh 11 de .Junio de 18GO, el gener:tl J uan de (:a·

LA.

FUNDA.CION

DE

BUEN' Os AJRRS

(Cuadro hecho por el pintor español Moreno Carbonero, por encargo del M uniciplo de la capital argentina.)

�Cerca, el caballo de ·Gar.1y, de raza andalnza, mostr~fi.do en
ray, con los G3 soldados 1·ohlaclore~ después de haber nomla montura el pistol6n de rueda y la bolsa de mumc.iones;
brado los alcaldes ordinarios y regidores, fueron á la plaza.
está piafando y ten-ido del brid?n por un i~1dio mocon con
pública marcada en lit. traz.1, y ayudaron á alzar un palo y
guillapi de cuero de ven~~o, pmtado de ro10 y negro, por ?ª·
madero por Royo público y concejil para que sirviera de ármisa; á la cintura, el chmpá y la bolea; .en la cabeza, la crnbol d,; justicia, y ante el estandarte r¡,a\ y la cru z ech6 ma·
cha de plumas, y va armado de arco y flechas.
no :l b esp~da y cort6 yerbas y tir6 cuchilladas, por lo que
Asoma después al frente de los suyos, Alonso de Vera y
nadie le contradijo, y tocando el madero con la espada tom6
Arag6n, capitán de la gente de á eab.allo, cara de perro según
poscf.:iún 1::n nombre drl Rey de España Don Felipe II, lele decían á él duramente sus subordmados.
,·:tninndo acfa Pedro ele Xerez, ernribano público del cabildo
Están los jinetes con mosquetes, largas lanzas, y a1guno
y gobernaci6n. »
aparece de punta en blanco.
No menos curioso que esta leyenda es la del pergamino que
Lejos, sobre las turbias aguas del Plata, ~e. Ye ~nclado el
aquellos fieros primitivos colonizadores clavaran al madero,
«San Crist6bal,» en el que fueron los exped1c10nar10s desde
y que, bajo una cruz, decía:
Asunci6n y en d que ocho días después embarcaron el pa«Ninguna persona sea osado á le quitar vatir ni mudar so
rlre Rivadeneira y el capitán de la gente de á caba11o para
pena de muerte natural, así lo provey6 y rdlncló el general
'
dar cuenta [t Felipe
Juan de Garay.
•
II de la nueYa fun«Pedro de Xerez esdac·i6n.
cribano público del
Viste Juan de Ga,cabildo y gobernaray calza'3 atacada~,
ci6n, ] 1 días del mes
borgoñota y medrn
ele Junio de 1850
armadura de empanilOS.&gt;&gt;
vonado negro ; cruza
Convenientemente
el peto la banda carpreparados por la f'
mesí con fleco de
anteriores 1,eye ndas
oro que acusa la capasamos á examinar
teg~ría de capitán
el asunto desarrollageneral.
do en el hist6rico
El tipo es de vas·
cuadro.
co. con la barba reEs el momento en
coÍ-tada por los lados,
que el re e io Yejete
según moda que paJuan de Garay desr&lt;'cía adoptada por
ea rga tres tajos sobró
caudillos e o m o el
el leño para la progran duque de Alb~.
clamación en nomVivían en gran mibró del Rey.
seria
los soldados de
~fochas per.;onajes Barcelona. -Proml6n ctltbrada para trasladar las reliquias de $an !)ost Oriol dtsdt la eattdral á la lgltsla del Pino. aquellos tiempos;
rodean al general en
pero en los actos oficiales y en las grandes ceremonias oculla solemni&lt;lad del acto. A la izquierda el padre Rivadeneira.
taban la pobreza, y en la indumentaria, si alguna vez raida,
superior de los franciscanos, tiene la cruz alzada, y cerc.a del
siempre hacían alardes de lujo. Y así aparecen en el cuadro
religioso, el regidor que actúa de alférez, tremola bandera al
de Moreno Carbonero, con vestimentas deslucidas por las camnombrar al Rey.
.
pañas; pero que por el corte y la riqueza, de las 3.estrozadas
. Más, al fondo, en elegantísima y severa figura, con capa tertelas debieron costar muy buenas rublas a sus pose,edor~s..
ciada a la andaluza aparece el joven Alcalde D. Alomio Mar·
Dentro de la manera más apretada del maestro esta la tecm.ca
t~l de Guzmán, se;illano y único entre los expedicionarios
del cuadro que revela verdadero afán y gran cariño en la eJeque pudiera ostentar el d~n ante su nombre.
cución. La' nota es limpia y luminosa; el dibujo, fir~e; la
Los arcabuceros y soldados de primer tér¡nino tienen qui·
composici6n, natural, y el fondo, panorámico. El e~tud10 del
tadas las armas que dejaron para el trabajo ae plantar el Roasunto y de los personajes ha costado seguramente a Moreno
l!?, y detrás, un anciano de negra vestimenta es el superviCarbonero un horror de consultas y lecturas. Muchos.pt-rfiles,
vie:1te de la expedición Mendoza realizada cuarenta años an ·
y detalles matines de esta obra me confirman la creencia de que
tes. Figura este personaje entre los de Garay, para señalar el
Moreno Carbonero vivi6 con Carlos V. y los Felipes Reyes.
sitio de la antigua poblaci6n que destruyeron los indios queAsí cuando le veo no dejo de exclamar, asombrado:
.
randíes. En segundo plano varios soldados, algunos mesti-¡ Qué bien conservadito está don José, á pesar de los si_.
zos, hijos de los guerreros que acompañaron á Mendoza y se
glos que cuenta!... ...
casaron con mozas indias. A la derecba de la composici6n, en
Sea enhorabuena por la terminaci6n de la hermosa obra,
primer término, están dos perros de los que, según nadie igy
á
otra.
nora, nuuca faltan en todo festejo público.

,,

Hrlh.- Boda dt 1a señora ehtvlgne·Blcboflsbeln, reina dt Wlbrlgt provenzal, con
'francisco erolsset. - ta comitiva, al frtntt de la cual va la novia, dtl brazo del
gran poda mistral, st encamina á la lgltsla dt San troflmo, para ctltbrar la
cm111o~Ja rtllBJosa.

"'

El andarín yanqui Eduardo Wtston, dt 70 años. que mlenttmcnte ba morrillo i
ple, en u dias, los s,ooo kll6mttros q•t uparaa á 101 Hngtlts reanrornlaJ dt
nuva York. - ,oto9rar1a tomada durante la última etapa, antes dt negar ílnue·
va York.

RAYO DE LUZ.
!ESCENAS EVANGELICAS )
(CONT11"UA,)

Porr ~eynés monlaurr.

Ttrad. del P. tJaime Pons,

s

ú

jera, y cesará luego que se extingan los últimos ecos del triunfo
que le ha proporcionado el estupendo· milagro que obró. Y adeos corazones amantes hallan si.empre en sí mismos más ¿,qué va á conseguir con una muerte prematura? Si quiere de
inagotables recursos de esperanza. La entrevista veras perpetuar s-c obra en el mundo. es preciso que le im prima
que acababa de te·ner Susana con Jesús dejaba en- más vigoro110 impulso. Como ves, Smana, por más que nos empetrever con sobrada claridad, cuál sería el éxito que ñemos en lo contrario, Jesús de Nazareth resulta para nosot ros u11
tendría la misión del Maestro. Sabía la joven, por misterio. Que es un gran profeta, no cabe dudarlo: ¡Es además ti
lo que acababa de oír de sus labios, que ccEl tenía Mesías? Aquí eRtá el enigma. ¿Por qué no le preguntaste qué con ·
que beber el cáliz de su padre» pero ¿qué género de cepto tenía de· sí mismo?
- ¿Y quién se atreve á preguntar ,&lt;quién sois á un hombre que
cáliz era éste? ¿Sería muy amargo? ¡Iba por otra
,e
llama á sí mismo el Camino, la Verdad y la Vida? Ya me diparte esta predicción acompañada de tantas otraR á
jo
bien claro qup no me hallaba en disposici6n de entender mu cual más obscuras y misteriosas!.. .... ccQue resucitaría drf:r,ué:i de
chas cosas: yo presumo quepasu muerte, que les llamaría otra
ra dentro de breves días nos prevez á su lado, que nadi¡i sería
. para revelaciones sorprendenteF,
capaz de arrebatarles la alegría
puesto que me certificó que más
en que se vería entonces inunadelante las entenderfa y que
dada su alma.&gt;&gt; Hablaba.de muercuando fuere levantado de la tie1ey su lenguaje parecía más bien
rra me atraería así con sus resindicar la vida! ......
plandores ..... . ¡ Cuando fuere leA medida que iba avanzando
vantado de la tierra! ... ... ¿ComSusana por la ruta de Jerusalen,
prendes tú esas· palabras, herlos últimos reflejos del crepúscumano? Sin duda querrán signilo vespertino iban desaparecienficar el día en que entrará en po-·
do envueltos en las sombras de
sesi6n de su reino. Es preciso
la noche. Por más sincero que
que muera como todos nosotros·
'
'•
fuera el deseo que la animaba de
mas ¿qué prodigios acompañará~
consagrarse á la obra del Maesy seguirán á su muerte? Veretro, es indudable que veía la comos cosas estupendas; pero dessa muy entre sombras sin que
pués nos será devuelto más granatinara á penetrar, ni mucho
de y dichoso de lo que antes era.
menos, los secretos designios de
Nos consagraremos en to ne es
la divina providencia. Ni ¿c6mo
coro pletamente á su servicio
hubiera podido ella sondearlos
¿verdad, Gamaliel? Ya sea s~
entonces, cuar.do nosotros, dei-obra gloriosa, ya sea obscura tú
.
' '
pués de veinte siglos de maravil o mismo
que yo, te entregarás
llas que ha obrado Jesucristo en .
á ella sin reserva.
la fundación y establecimiento
- Y con más razón aún si El side su grande obra, todavía nos
gue tus consejos, intem 1mpi6Jovemos forzados á venerarlos? Y
sé de Arimatea, que entraba racuenta que lo que á nosotros nos
diante de alegría.lLa paz reine en
es dado contemplar en su granesta casa, maestro. Lázaro me ha
dioso y armónico conjunto, apaencargado que te a visara que Jerecía en detalle y fraccionario á
súshaabandonadoá Betania para
los contemporáneos de Jesús;
retirarse á una ciudad de la otra
por manera que los mismos apósparte del desierto, cuyo nombre
toles, habituales testigos de las
se ignora todavía. Los sacerdotes
maravillosas obras del Maestro,
espumean de rabia; pues ven que
no llegaron á comprbnderlas hass~·
le~ ha. escapado la presa, y á
ta después que el «Espíritu Santi es a qmen debemos agradecer
to les hubo enseñado toda la
tan sigular beneficio.
verdad.,,
- ¡Seha salvado! exclam6 GaGamaliel había escuchado
Vestido sastre.
maliel;
lanzando un suspiro de
muy atentamente el relato de
satisfacción.
Susana. Aquellas proviEiones
-No me figurab~ yo ciert~mente habe~ ~~nado la partida, dijo
sombrías, y, más aún, aquella voluntaria aceptación de la muerte,
Smana,
toda ru bonzada. Ni palabra me d1Jo acerca de si Ee alejaparecíanle cosa sumamente extra.fía en un joven como Jesús de Naría
6
no
de Jerm,11len; aunque bien pudiera suceder que me hubiezareth; atribuyéndolo á pasajero estueiasmo, propio de sus cortos
ra
equivocado
en todo lo demás : me hallaba tan turbada que ni siaños, y á esa especie de misterioso atractivo que ejerce sobre cierquiera
entendí
muchas de sus palabras..
t1s naturalezas privilegiadas el completo sacrificio de sí mismo.
Gamaliel sonri6 con muestras de arrogante satisfacci6n.
«No me cabe duda, dijo á Susana, de que el joven Maestro se ve
-El consejo se asienta á la mesa de los tiabios, y el hombre
ya, por adelantado, envuelto por los resplandores de la gloria. Esos
afianza
su reputaci6n cuanto mayor es el respeto. que profesa á los
séres angélicos no debieran jamás envejecer. Hay en el sacrificio de
anci~nos.
Nada tendrá que temer el joven profeta, mientras peruna juventud pura y generosa tan sublime poesía, que nada en el
mundo es capaz de igualarla. Sólo aquellos que poseen el instinto manezca fiel á las advertencias de Gamaliel. ¡Ea! bebamos E:n su
de lo bello saben·apreciar esas cosas. Es ley univerBal y constante honor la primera copa. Siento aligerada mi alma de un enorme pede la humanidad, que la muerte heroica consagra al que la arros- so. ¡Deseaba tanto salvarle! Y lo deseaba primero por 111 d, ,pués
t~a con valor. ¡Diehosos aquellos á quienes coge en la flor de la por vosotros y también por mí mismo. Hay f las veces ~bs,•t-ños
vida! Me persuado con todo que esa exaltaci6n de Jesús será pasa- que se nos imponen con imperio irresistible, y además ......

XII

L

�-398ParÓEe uuos :ustanlts, y rt::bosando de noble sa~idacción, añadió:
-S~sana sentía vehementes deseos de que cuando yo reposara,
adormido por el sueño de la muerte, pudieras tu decir: Gamaliel
salvó á Jesús de Nazareth ......
Y cuando el vino, semejante al oro derretido, rebosaba espumo··
so por el borde de las flamantes copas, el gran rabino, rezadas las
preces de costumbre, exclamó elevando al cielo sus ojos: ccBendito
seas, Señor, tú que reflejas en nuei,,tras mentes el resplandor de tu
soberana inteligencia, tú que nos enseñas á discernir la luz de las
tinieblas y á combatir el error con los deetellos de tu verdad. Una
y ~il veces seas bendito por haberme inspirado la .idea de salvar á
un mocen~e ~ por haberme inclinado á amará aquel que, sin sospecharlo s1q?iera,. me ha d~sencasti!lado de mi orgullo; y á amarle
llO como qmera srno como a m~ mismo, ...... .
~lús que á mí mismo, añadió muy pensativo.
( Continuará. ) .

Los príncipes de la moda

Alphonse ~audet, hablando dei Duque de l\Iorny, medio hermano dij Na,poleo_n I.II y el hombre más elegante del segundo Imperio
'
hace &lt;le el el s1gmente retrato:
1
• &lt; ~adie sabía ?1ejor q_ue él presentarse en sociedad, atravesar con
~-1g~1dad un salo?, s;1?1r sonriendo á la tribuna, dar un aspect.o se11~ a las cosas ma~ futiles, tr~tar ligeramente las cosas graves; el
re.. umen de su. actitud en la _vida era una distinción paradoja. No
obstante sus crncuenta y se~s años era aún hermoso, poseía una
hermo&amp;ura hecha. de elegancia y de proporción, donde la gracia del
c&lt;dandy» se fortalecía por algo del semblante- nadie como él sabía
llevar el frac.,,
'
Ha.y .en ,e! carácter de estos prí_ncipes de la moda algo magnético
que atr.ie .e impone. S,m hasta cierto punto artistas que agradan
de por sí. Como el sol, bastan con mostrarse.
L! gente seria pretende desdeñar las pettuenece:,, y de I egueñeces se hace la vida.
Ji;[ talento del director de la moda es sabAr
dar gran importancia á lo que no la tiene en
realidad .Y hacer que luego todos acaten su
modo de ver.
Espiritualiza la moda y amolda á su manera la opinién.
cc¡Ahimé!J) ¿Quién llevará el tim6n de la
barca, h_oy que no tenemos ya ni á Sngán en
París, m á Gales en ~ondres? ¿Algunos actores, algun?R nobles? Hay muchos cieihlmente, pero mnguno lleva el prestigio, el dominio absoluto del par que acaba de pasar.
M~s yeo, ya tarde, que he salido de mi
provmc1a. En la sección dedicada á la mujer he hablado de hombres. Pido mil perdu·
nes á mis lectoras.
Quizás ellas contarán el cuento :si les in,
'
teresa, a
sus esposos, o, tal vez si los
hombre~
son curiosos ( y no creo que las hijas de Eva
tengan el monopolio completo de la curiosid~d ), habrá alguno que otro que eche una
OJeada sobre estas líneas.
BL.\NCHE z. DE BARALT.

Hllce tres meres murió el Príncipe de Sagán, y ahora desaparece Eduardo de Inglaterra, el que fué como Príncipe de Gales y como rey inglés, durante medio siglo el árbitro
de todas las elegancias, el Petronio mo&lt;lnno
cuyo gusto se ª?eptaba sin discusión, cuyo;
gestos eran copiados por toda una sociedad
por toda una civilización.
'
El Príncipe de Sagán dejó de existirá una
edad muy avanzada, pero hasta el fin mantuvo firme el estandarte de la moda que tan
11lto había llevado en Francia durante toda
su época, siendo el rey sin corona en una república, cuyos primeros ciudadanos aceptaron sumisos y leales sus menores voluntades
como mandatos. Su título parü,iense «le roi
d1.1 chic;J&gt; queda sin heredero.
'
Asimismo el de Eduardo VII. El trono jn.
glé:1 pronto halla un n.uevo soberano, pero
Jorge V, con los tres remos de la Gran Bretaña y el Imperio de India no hereda el dominio del buen tono incontestable de que fué
DE LAS MUJERES
monarca absoluto su padre.
No me parece tanto tiempo, y sin embargo, ha pasado ya, que Sagán y Gales no te. Rara vez convi~nen los hombres y las mu·
nían más que mostrarse en París para qne
Jeres sobre el mérito.de una mujer; y sus intereses no son los mismos; y las mujeres no
los ccdandys)) tomasen nota del menor detalle
de su inctumentaria para reproducirlo acto
se agra,dan por los mis?1o~ atractivos que
continuo; tan es verdad que la imitación e;
pla~en a los ho1!1bres. Mil Circunstancias que
una de las más inequívocas manifestaciones
t:ncienden en estos las grandes simpatías
de la admiración.
engendran en ellas la aversión y la antipatía'.
Un día se le antoj6 á Sagán gastar mon6cu***
lo y llevar en guisa de cadena una cinta de
Algunas jóvenes desconocen todas las venmoaré negro: los que siguieron ese ejemplo
tajas de una feliz naturaleza, pues desdeñay
han sido legión, y es portentoso el número
y
malogran esos dones del cielo tan raros n
de respetables burgueses que han padecido
tan
frá~il~s, .~doptando mane:aa afectadas
desde aquel día de una afección de la vista
Y. falsa 11mtac1on; todas sus actitudes son finque imponía la necesidad de usar un solo
gidas y hasta el sonido de la voz es imitado.
cristal.
Vestido de noche
Se componen, se retocan, se miran al espejo
Un día de lluvia, en las carreras de Epsom
Mlle. Jane Sabrler. del Renacimiento, de Parls,
Y n~ están á su gusto si no se alejan todo l¿
el Príncipe de Gales, que era «The glass of
p
asible de su natural. Por eso gustan menos.
fashion an? the mould oJ forro,)) como Hamlet, dobló, para no enfangarse el baJo ?el pantalon; ~ no tar?ó la juventud dorada. en enro·
** es poca cosa más real y más
· la belleza
llar el dobladillo del pantalon en dias de lluvia ... y también de ~ol . El ado~no es arb'Itrano;
Apenas hace un mes, leí en una revista inglesa que s M p" · mdepend1ente de la moda, del gusto ó de la opinión.
. . 1
t t
1 .
,
. .' ara
d1s!mu
ar un an o su corpu enc1a, no llevaba ya el saco ni el chauna muJer
. b?~ita,
. con las cualidades de un hombre discreto, es
gue abotonado;
, , de. ahí. la solapa larga de
. los nuevos modelos con
un so1o boton o ~m nmguno, con un ºJªl á cada lado y dos botones de un trato dehc10so; reune el mérito de los dos sexos.
orn_amentales suJetos por un cordonc1to, como unos gemelos de
.
***
~ Juzgar de una mujer por su bell eza, por su juventud por rn
puno.
1
Quizá sea este capricho uno de los últimos decretos que hava la _ a l!vez )'. :ms desdenes, se .diría que sólo un héroe sería ~apaz de
su amor; pero, Hn embargo, se enamora de un enano feo
zado el. soberan_o que en estas cuestiones !egislaba sin consu.ltar ~I conse~u.ir
y estup1do.
Parlamento y sm temor de ser desobedecido por sus propios súbditos y los del resto del orbe:
.
***
Lo esencial para una mujer no es tener un director sino vivir de
Es curioso el imperio que ejercen ciertos espíritus Sin que
.d d h , .
.
b' .
.
sea
'
una perso~a l1 a ero1ca; m un sa 10 m nece-,ariamente un pode- una manera que no lo necesite.
roso de la tierra, surge un hombre que excita la admiracio'n de
,
b
t'
.
~us
~a neutralidad entre dos amig:s que no lo son entre sí lle a r
cont em_Poraneos,. que sa e ves irse _impecablemente, agradará todas
ser
rnsostenible; hay que decidirse por una de ellas ó perde~ las~ot
las m_uJeres, decir c?n _tact? la meJo~ palabra en el momento justo
que tie~e modales d1stmgu1dos y fáciles, que es generoso, chispean~
L
.
**
bretª muJeres son extremadas: eon mejores ó peores que los homfo, cortes-y que recoge el concurrn de la opinión pública lle
do á ser el fav?rito de toda una sociedad, el modelo que tod¿s ap,:~:
rlen .. Tal ha s1~0 en. Espafia don.Juan de Austria.; en Francia, el
Las mujeres sienten más honaa~ente que los hombres el amor;
Mamcal de Rich~heu; en Italia, César Borgia; en Inglaterra
el duque de Buckmgham y más tarde Brummel, Ragán, Gales. ' per~ no van tan lejos en amistad.
81 las mujeres no se aman, es por culpa de los hombres,

ANECDOTAS Y CURIOSIDADES
EL DECALOGO DE LA HIGIENE

He aquí diez preceptos que toda persona
cuidadosa de su salud debe observar escrupulosamente:
I. No respirar nunca por la boca.
II. Evitar las atmósferas viciadae de los
sitios públicos.
III. No escupir.
IV. Practicar la gimnasia durante un
cuarto de hora todos loe días.
V. No beber agua fría estando sudoroso.
VI. Trabajar con las ventanas abiertas
mientras el buen tiempo lo permita, y en
invierno renovar periódicamente el aire de la
estancia.
Enjuagarae la boca al acostarse y al despertar.
VIII. Limpiar la dentadura por medio del
enjuague después de las comidas.
IX. No apoyar el cuerpo sobre la mesa
cuando se está escribieado.

X. Permanecer al aire lib1e todo el tiemJJO
posible.
LA PIEL DEL OSO
Un orn gigantesco moraba en lo espeso de
un bosque. Huberto y Eustaquio, dos cazadores noveles, oyeron hablar de él y ,;e dijeron:
-Pronto le tendremos en nuestro poder.
Desde entonces todos los días iban al bosque á acechar al oso. Vclvían luego á la posada, y aunque no tenían dinero, gastaban,
triunfaban y bebían del mejor vino.
-La piel del oso-decían al posadero- será muy sidiciente á pagar nuestros gastos.
Un día recorrían, como de costumbre, el
bosque; vieron adelantarse hacía ellos el oso ...
Huberto se echó la escopeta á la cara; pero
el terror le hizo errar el tiro y trepó aceleradamente á un árbol.
Eustaquio, cuya escopeta no dió lumbre,
se arrojó al suelo y,. conteniendo el aliento,
se hizo el muerto. Vino el oso á olfatearle la

boca., la nariz y las orejas, y después se alejó 1dn hacerle mal alguno.
Bajóse del árbol entonces Huberto, y dijo
chanceándose á su camarada:
--Cuéntame lo que el oso te decía al oído.
-Me ha dicho que jarnás debe venderse la
piel del oso antes de rnatar al animal.

***
A UN RICO
¿Quién te ha dado tu hacienda ó tu 8inero?
O son el fruto del trabajo honrado,
O el ha her que tu padre te ha legado,
O el botín de un ladrón ó un usurero.
Ri el dinero que das al pordiosero
Te lo dió tu sudor, te has sublimado;
Si es herencia, ¡cuán bien la has empleado!
Si es un robo, ¡mal quedas, caballero!
Yo be visto un lobo que de carne abito,
Dejó comer los restos de un cabrito,
A un perro rufo que presenció su robo.
Deja, ¡oh ric0!, comer lo que te sobre,
Porque algo más que un perro será un pobre
Y tú no querrás ser menos que un lobo.

LA CUENTA DEL S.A.STRE·
_ _ ___.._...... ~~·=
.. ··=·" ='·= ===
EN EL CABO DE BUENA ESPERANZA [HISTORICO.J

•

1.-Adios, amigo John, cómo va e! negocio de diamantes?
- Psé, así, así .... me acordé de usted y vengo á
pagarle la ropa .... ¿Tiene usted la cuenta?

2.

¡Ahí está la cuenta! .... ¡Qué calor amigo John .. !
[Qué barbaridad.] Son dos mil novecientos pesos!

3.-iTome usted, tome usted, pero me parece carJ!
-¿caro? nada de eso, amigo J0hn, y gracias .... ~

4. - ¡Vaya una cuenta! ...

5.... :Esto es peor que la cuenta ... . ! ¡Mucho peor!

6.-j ........ . ...... !

*

***

**
* '

*

7· i , .:.. , ...• , . !

( El león reflexionando.) A este pobre le han sa.
queado, seamos cordescendientes.

MAS ESTO QUE LO OTRO
La perfección cristiana exige cada día de
no,otros, que:
Vaya más allá la humildad que las humillaciones;
Más la paciencia que las cruces;
Más la obediencia que las órdenes;
Más los hechos que las .palabras;
MáP la voluntad que las acciones;
Más el cuidado del alma que el del cuerpo;
Más el interés por ser santos que por estar
sanoa.

8. -¡ Después de todo, si no llega á ser una á lo
Gonzalo de Córdoba, no lo cuento!

�PARA SABER SI UNA AGUA
ES POTABLE
I

Se limpia perfectamente una botella de
cristal blanco transparente y se llena hasta
sus tres cuartas partes del agua que se vaya á
analizar. Luego se echa una cucharada pequeña de azúcar cande machacada, se tapa
herméticamente la botella y se deja durante
cuar\)nta y ocho horas en un sitio donde haga calor. Transcurrido dicho tiempo, Fi el
agua presenta copos pequeños 6 tiene aspecto
lechoso, es señal'de que no sirve para bebida.
Si por el contrario, permanece incolorn y
transparente, puede beberse con
toda confianza, porque no encierra materias impuras nocivas rara la. :¡alud.
II .
También puede hacerse lo siguiente:
Se llena un vaso y se echa una
pulgada de permanganato de pu·
tasa, sin agitar el líquido. Si HP.
pone de color vinoso obscuro 6
castaño, es señal que no es buena
el agua. Cuanto más fuerte sea el
color que tome, más peligro ofrece para la salud.
NO SE TOCAR. .....
En un wagón:
Dos viajeros hablan de sus habilidades, y uno de ellos di&lt;,e:
-·Yo toco el violín algo regular
y nada más.
--¿De veras?
- Sí, piezas escogidas.
- ·¿Toca usted á Rossini?
-No; ya le he dicho á ustecl
que nó loco más que el viol\n.

***
NO SABE LLORAR ....
Enseñan á una niñita de sei~
ai~ma muñeca preciosa, y ],:
decían:
-VeH, monina? Mira qué bu···
na eH la muñequita: no sabe llorar ......
-Ah! dijo la niña: porque nn
está viva. Si tuvie¡;e vida, tam bién lloraría ......

***

Se quita la humedad de las paredes dándoles
un par de manos de la composición siguiente: Parafina, 5 partes en peso; alquitrán, 15
ídem. Kn el alquitrán calentado á una tero-

cas son estas acciones atmosféricas en la
grand'es poblaciones, sobre todo si hay fábricas.

***

Un día dijo Federico el Grande á su médico:
-Dímela verdad: ¿cuánt0s hombres has
matado durante tu carrera?
-Señor,-contestó el médico, - unos trescientos mil menos que vuestra majestad.

***

En un hotel:
-Pero usted me pone en la cuenta una cama y cinco pesos por ella, cuando le consta que á falta de sitio,
he tenido que dormir en el billar.
-Pues por eso mismo, caballero. Ya sabe usted que los billares se pagan á tostón por hora.

***
PRECAUCIONES CONTRA
LA TEMPESTAD

¡' .
1

***

da en un recipiente largo, de suerte que la cal
ests bien expuesta al aire. Pésese bien y colóquese en el recinto que se trata de examinar. Déjesela en él 24 horas. Pasado este
tiempo se la vuelve á pesar. Si el aumento
de peso no excede de un gramo, el ambiente
es sano; si el peso ha aumentado cinco ó seis
gramos, será señal de que el ambiente es húmedo y pellgros0.

No se deben cerrar herméticamente las ventanas como suele
hacerse al acercarse un a tempestad , sino dejarse entreabiertas
para dar paso al fl.uído eléctrico
~i llegase á la casa. No se debe
tampoco permanecer delante de
las ventanas, ni en los corredore\ ni junto á las chimeneas. Si
la tronada sorprendiese fuera de
casa, debe ponerse la persona en
medio del camino, á igual distancia de los árboles que haya á ambos lados. Si fuera en campo, se
debe permanecer en él. Si en coche, y el caballo tuviese miedo á
los truenos, debe volverlo del lado opuesto al de la tormenta. Es
útil abrigarse bajo una haya de
anchas hojas, hasta el fin de la
tormenta. Se ha observado que este árbol no es herido por el rayo.

***

En el teatro de cierta capital de
tercer orden, se representa un melodrama en el que ha de salir á
escena una cuadrilla de bandidos. Y en el cartel, después del
reparto dela obra, aparece la indicaci6n siguiente:
«Los papeles de ladrones estarán á cargo de distinguidos aficionados de esta localidad."

EL PARAGUAS Y LA BRU-Señor! Papá me ha prometido cuatro reales si t~ngo buenas noJULA.
tas en el boletín. Póngamelas usted y le daré la mitad.
Todo el mundo usa paragua8
pero pocos sabrán que tienen en él un pode- pera tura moderada se funde la parafina, moroso elrctroimán.
viendo la masa. Para emplear esta pintura,
EL RO~AL DE LA CIENCIA
Más de una vez los hombres de ciencia han Ee pone la vasija que la contiene al baño mahab)ado del magnet~smo de los paraguas, pe- l'ía, y cuando llega á los 40° 6 50º centígraAntes cle abrirse en el rosal la rosa,
ro sm duda la cuestión parecía demasiado ri- clus se aplica á los puntos humedos con una
En la raíz se encuentra detenida
dícula 6 muy balaladí para ocuparse de ella. brocha.
Y va subiendo al presentir la vida
El año pasado el eminente profesor SilviaPor
la fi.hra clel tallo misteriosa.
***
no P. Thornpson presentó á la Real InstituAl contacto del 11gua bulliciosa
EL AIRE DE LONDRES
ción ingles~, un trabajo, en el que demostraCobra vigor su savia comprimida,
ba que casi todos los paraguas son extraordiFama de blanquísima tiene la nieve de
Y en brillante capullo convertida,
naria!llente magnéticos, hasta el punto de Londres. Pero la realidad es más impura que
Brinda
á la luz su esencia deliciosa.
que s1 una persona que lleva un paragua~ la fama. Un galón de agua de nieve recién
Antes
de despertar á la 1-xistencia
abi~rto. pasa por d~lante de un escaparate de caída y derretida, ·es decir; 4, 54 litros, anaLa idea que enardece el sentimiento
u~ _opt1~0, las .aguJas de todas las brújulas se lizada &lt;lió este resultado:
Se agita en la raíz de la conciencia.
dmgen mmed1atamente hacia él.
Substancias s6lidas, especialY por igual y fiel procedimiento
El fenómeno es tan curioso como fácil de
mente hollín....... . .. .. . 19,647 gramos.
Van
brotando las flores de la ciencia
comprobar.
Diversas substancias disuelDel
oculto
rosal del pensamiento.
tas...... ............... ..... 0,780 :,
***
Amoniaco libre... ............ .. 0,004 ,,
CONTRA_ LA HUMEDAD
Amoniaco orgánico. ... ........ 0,006 ,,
Sal ordinaria.................... O, 086 ,,
DIRIMIR CONTIENDAS
La humedad en las habitaciones. -Para co- Acidosulfúrico ......... ... .. ., 0,218 ,,
nocer si. una habitaci6n es húmeda, y por y por tanto por metro cúbico de agua 4, 750
Juan se bati6 con Ernesto
lo tanto msalubre, puede utilizarse el siguien- gramos de cuerpos extraños.
Y el ojo izquierdo perdió;
te procedimiento:
.
Aquí se ve también cuánto purifican el
El honor quedó en su p~1~sto,
Póngase medio kilo de cal viva pulveriza- aire las \luvias y las nieves, y cuán higiéniPero el ojo de Juan no.

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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