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                  <text>ARoX.

MÉXICO, DOMINGO

26

DE J UNIO DE

1910.

NuM. 26.

.,., ....,
&lt;

¡•

SEÑOR LICENCIADO DON JUSTO SIERRA,

.

Secretario~de'., Instrucción Pública y Bellas Artes. Prominente literato que ha sido electo Presidente
de la Academia Mexicana de la Lengua, Correspondiente de la Real de Madrid.
(Fot. de «El Tiempo Ilustrado» tomada et martes último.)

�Estas notaR tienen que Fer diminutqR y por lo mi1smo. no nos poUna de las fiesta~. si no la más n0table de nne&lt;:lra Religión, es &lt;lemos extenoPr en todoR los detalleR. en todas las minuciosidades
indudablemente la que ~e refiere al Precur,ior del MPsías.
el desarrollo de nuestra lengua.
San Juan Bautist11. á quien el mismo Jesucristo lo señ.aló como queElexige
Sr. Sierra ha figurado siempre como amante de laR bPJlaR
el mejor varón, nacido de mujer, es el tipo de la penitencia y del letras y parece que trata &lt;lP- dar vida nueva á nurstra Acade~1ia
cumplimiento del deber.
que langui4ece. El mismo ha confesado que á veces no ha podido
Llevaba una vida austera y con voz tonante anunciaba que ya asi~tir á las sesiones; pero como Presidente se enmPndará.
vendría el Redentor, el que debía Ralvar á tod:is las n11ciones.
Esperamos que el señor Sierra, con su talento literario, sabrá
Algunos lo creían el verdadero Mesías; pero él proclamaba. siemcomprender
la obra
pre «que no era digno de
dP.
sus
anteCPROrPS
V
desatar la. corrPA. del zapato, del Dios Hombre.)) qne. como ell0e::, iil
Hasta temPmoR incu- habla.r de nuestra
rrir en nn:i falta de reR· hE&gt;rmm,a lengua se fi ·
peto al h11blar &lt;le a¡:;un- jaban en i;,u nrecioso
tos tan s11gr::irlOP, t:in no- lema: «Limpia, fija y
da er,plendor. »
blPfl. tan nobilüdmo~ .
Hay r.int:iR exnreF&gt;io***«sport» teSigne el
neR en la Sa2rllda RFr.ritnra QUP, á los ojos rirndo adPptoi:; entre
de un mt~ndano, pare- nMotro;; y á fe &lt;1ue
cen pr0fanaF; pero pr- hay razón para p)lo.
nf\t.rándol::iR el a 1m a, c,Un «sport» que vigoricP., que ponga el
quérlMP- abiFmada.
¿Hablar &lt;le cosas tan cuerpo TY'áR robusto,
terrenales, al referí rse al y aun el de 1:,imple
Hombre Dio~? ¿,Habl:ir div· rFión es útil.
Rl ánimo sr. siente
ha~ta del calzado v &lt;le
todo aquello que ex.iRtP después máR deepieren Pl mun&lt;lo delezna ble? tc. más apto piira go0
Hé aquí lo admirable bernar la carne mi e·
rabie
que
se
nos
re·
del misterio.
Al venir Jesucristo al ¡ vela e o n suma fremundo se sujetó á todas CUPncia.
En 1a Acarlemia
nueRtras miserias.
Metropolitan:t hubo
Sr. Coronel Samuel Oarcla Cuéllar,
¿,Qué necesidad tenía una fiestade esgrima.
Sr. Teniente Coronel don Porfirio Dfaz, hijo,
nombrado Ioapector General de Pollcfa en substitución del SU Padre , que es una
Los notablPS tira- ascendido á Jefe del Estado Mayor del Presidente de la ttepúbll·
Brigadier don Félix Dfaz,
misma persona con El, dores eapafíoles, se·
ca. por el nombramltnlo M Sr. García Cuéllar.
de que su Hijo · hiciere
ñores José M. Asen·
uso de aquello que los hombres habían formado con los objetos cio
y Julio M. Castelló la organizaron dedicándola á los jefes y c,fi.criados por El?
ciales de nuestro ejército y á la Colonia española. Hubo asaltos re·
En el misterio de la Redención vemos cosas e3tupendai;i.
ñidísimos, estando forma'la la presideneia por los señores Carlos
San Juan Bautista se nos presenta comó un mo&lt;lelo. Pudiérarn Rincón Gallarrlo, ~arqués del Valle, Ricardo :Merignac y Frandecir, en nuestro pobre lenguaje, que fué en esta tierra el mimado cisco Vélez (jr.) La Banda de Zapadores amenizó la fiesta.
de Jesucristo.
***
Simplemente por consignar un hecho, aunque no simpaticemos
civilizaPaulatinamente, debido á las corrientes de la llamada
con su origen, tenemos que hablar de la co·
ción moderna, se van alejando de nosotros
locación de la primera columna del monucostumbres sencillísimas y tradicionales que
mento consagrado á Don Benito J uárez.
en r.ada pugnan con el progreso.
Sábese bien lo que hemos expuesto en los
Desde mucho antes de aparecer el alba, el
años que lleva nuestra publicación, respecto
día 24 de Junio, las músicas lanzaban f:US
de su personalidad histórica, y verdadera·
alegres notas en los bafios públicos. Todos
mente seríamos prevaricadores si tan sólo
ellos ostentaban rústicos adornos y nuestro
porquehoysepienr,a en erigirle un monumen·
pueblo acudía gozoso á_sumergirse en las alto consagráEemos el más pequefio elogio á
berca@, desde muy temprano, sin peligro de
aquél á quien se dedica.
exponerse á una enfermedad. pues la noche
Esto no obsta para que hablemos del méri·
prece&lt;lentP- no ee 'había libado con excern el
to artístico de su arquitectura. Es de estilo hemaléfico licor, como ahora. En los establecilénico puro y el proyecto revela la proporción
mientos balnearios se hacían rifas, ,e regalay ::irmonía que han de revelar su conjunto.
ban «jabonee de olor,» se premiaba á los más
Los juicios emitidos por arquitectos compe·
hábileR nadadores y el día se pasaba en me-·
tentes le son sumamente favorables al autor.
dio del má~ puro regocijo.
La colocación de la primera columna fué
Por nuestras calles veíamos multitud de dipresenciada por el señor PresidE)nte de la Re·
minutoR militares, luciendo orgullosos el
pública.
schac6 6 el kepí, la espada, el sable y los enor***
mes bigotazos con que los adornaban sus pa·
Una nota simpática lo es siempre cuando
dres. Hoy, en los bafios públicos, apenas
dos séres ante. el altar .~e jurari amor., respeto
queda un recuerdo de esa fiesta tradicional.
mutuo y fidelidad, umendose con el rndisolu·
Antes en sólo dos días quedaba agotado en
ble lazo del matrimonio.
nuestras jugueterías el inmenso arsenal de
El sábado de la semana antepasada reci·
arreos militares para los pequeñuelos.
bieron la bendición nupcial en la parroquia
Hoy se exhibe algo en sus escaparates; y
de Tlalpan, el señor Mayor de Ingenieros
el resto queda reservado para el año próximo,
d~n José Fem~ndo A~alos y la estimable, por
S. A. R. el D11que de Montpensler,
en el cual se observará mayor frialdad, para
mil títulos, Snta. Ehsa de la Portilla.
actualmente huésped de la ciudad y en cuyo honor ofreció
estas inocentes diversiones.
uoa fiesta campestre en Jalpa, el Sr. Gobernador del Distrito,
El adorno floral y la iluminación del tem·
plo fueron espléndidoH.
Por mayoría absoluta de votos fué elegido
El señor cura don Manuel María Dávalos fué quien bendijo la
Director de la Academia Mexicana de la Lengua, correspondiente simpática par"ja, siendo pa~rinos _de manos de los nuevos desposa·
de la Real Española, el señor Líe. Don Justo Sierra, actual Minis- dos el señor Coronel lon Miguel Ruelas y su esposa, la sefiora do·
tro de Instrucción Pública y Bellas Artes. '

·-

ñ~ Clara Rosa Gamboa. La
misa de velación fné celebra·
da por el Vicario señor Presbítero Naralón, apadrinando
este acto la sefiora Emma
Troncoso, vda. de la Portilla
Y don Alberto de la Portilla
m~dre Y hermano de la hoy
senora de Avalos.
~a concurrencia fué distinguida, Y-~na buena orquesta:
desempeno la parte musical.
Una santa tranquilidad en
el hogar, la unión perfecta y
el amor recíproco é inalterable deseamos para ambos esposos. E~to que llamamos
deseos casi son pTedicciones
pue~ conocemos las buena~
cualidades que les adornan.

VIDA: SOCIAL
ENLACE GONZALEZ DE LA V

,
EGA-PINA.

P~, o~·ganizada por los propietanos d.e esa finca sedan quillermode Landa y~~~
.cai:don Y, su esposa la sefiora
dona Sofia Osio de Landa
Hubo u~ jaripeo que estuvo mu1 ~1:,imado. En seguida ~e ~~sito la finca y después
se sirvio un almuerzo
Como la fiesta tenf~ un ca:
ráct.er típico nacional bailara~
un Jarabe tapatío la sen-o' ..t
A·El
na .
na ena Algara y Landero
co? un elegantísimo traje de
china po_blana y el señor :don
Carlos Rmcón Gallardo vestido de charro.
·
"

*

**

.

,,

¿H ª?laremos de política?
No ti~ne objeto. Solam~nte consignaremos los nuevos
nombramientos que han 11 .
mado la atención eñ esa fa
semana-que eacaba de pa;,.,,ar.
El s~no~ oronel don Samuel Garcia Cuellar ha. sido
nom br~1º i Inspector Gene1:al
de_ Pohcia, ~p:sustitución d 1
smor don Félix Díaz. . e
El ~eñor Teniente Coronel
Porfirio
. Díaz reéibio' ·e1 nombramiento .fo Jefe del Esta:d 0
Mayor.
_Creemos que estos nombramientos han siclo acertado·s.

***

En estos días también se
ef~ctuó .otro enlace: el d~l
senor Lic. don Luis Gonzá·
lez de la Vega Y la señorita
Guadalupe Peña.
Se ~elebró en la capilla del
Arzo?ispado y como en el
a~1tEmor el adorno de la capilla fné notable por su belleza Y la concurrencia selecta.
~~s deseamos igualmente
felicidad completa.

1

***

En honor del duque de
Montpensier se efectuó una
fiesta en la hacienda de Xal-

1

tos desposados señor tic 6 b
· on~::: :: ::

~~ CRONISTA&gt;

--~

~:!~u~ :::::~P~~adalupe Piña, después de ta

TLALPAN.-ENLACE AVALOS-DE LA
PORTILLA,

***

***

tos contravenrcs mavor :José 1 1f .
nos de uelación, durante la cére:!~~~~s¡,ñ~rlfa
de la Portilla y sus padrl·
0
. s.

,

de El Tiempo Ilustrado.

�..
R ,C T U A lll O .R. O E S

OE SPO~T

LA ERECCION

DEL

MONUMENTO

A

JUAREZ

LA MAÑ"ANA DE SAN JUAN
A GONZALO ESTEVA y

CUEV ,A:S.

tleaada del Señor Presidente á la 111a111eda &lt;en seaundo ttr1111no ti señor
Uitepmldtnte v el Tnaenlero de la Barra. 1

tos; los que padecen, se levantan vueltos á la vida; y la dorada luz de tus cabellos siembra de lentejuelas y monedas de
oro el verde obscuro de los campos, el fondo de los ríos y la
pequeña mesa de madera pobre en que se desayunan los huhildes, bebiendo un tarro de espumosa leche, mientras la vaca muge en el establo. ¡ Ah! Yo quisiera mirarte así cuando
eres virgen, y besar las mejillas de Ninón ...... ¡sus mejillas
de sonrosado terciopelo y sus hombros de raso blanco!

***

mo111ento de la colomlón de la primera columna ,een el Señor Presidente
se ve al Ultepmldente v á los ministros Sierra v monna.)

-Vamos. le dijo, llevaremos un Monitor para hacer barcos
de pa.pel y lPs cortaremos las alas á las moscas para que sirvan de marinero~.
Y Carlos y Gabriel salieron muy quedito para no despertar
á su mamá, que fStaba enferma. Como era día de fiesta, el
campo estaba solo. Los peones y trabajadores dormían la
siesta en sus cabafias. Gabriel y Carlos no pasaron por la tien·
da, para no ser vistos y corrieron á todo escape por el campo.
Muy en breve llegaron á la presa.
No había nadie: ni
un peón, ni una
oveja. Carlos cortó en pedazos el
Monitor é hizo dos
barco,;, tan grandes como los navíos de Guatemala. Las p o b r e s
moscas, que iban
sin alas y cautivas
en una caja de
obleas, tripularon
humildemtnte las
em barcacio ne s.
Por de-gracia, la
víspera h a b i a n
limpiado la presa y estaba el agua
un (JOCO baja. Gabriel no la alcanzaba COI) sus manos. Car!os, que
era el mayor, le
dijo:

Cuando llegas,
¡oh matíanita de
San Juan! recuerdo una vieja historia que tú sabPs
y que ni tú ni yo
podr.mos olvidar.
¿Te acuerdas? Ln.
hacienda e n q u o
yo e~taba poraque- .
llos días, era muy
grande; con muchas fanPgas de tie·
na sembrada R é
incontables cabPzas deganado. Allí
está el c as e r ó n,
preredido de u n
patio con su fuen te en medio. Allá
está la c a p i 11 a .
Lejos, bajo las rnmas colgantes &lt;le
los grand es sau ces, está la presa
eu que van á abrevarse los rebaños.
- Déjame á mí
Vista desde una alque soy más gran11spetto 11enm1 dtl 1u11ar tn 11ut st levanta el monumento, ti dla dt la tolotatlón dt la primera columna.
tura y á distancia,
de. Pe r o Carlos
se diría que la pretampoco la alcansa es la enorme pupila azul de algún gigante, tendido
zaba. Trep6 entonces sobre el pretil de piedra, levantaná laR bartola sobre el césped. ¡Y qué honda es la presa!
do las plantas de la tierra; alargó el brazo é iba á tocar el
¡Tú lo f"aoes ..... . !
agua y á dejar en e11a el barco, cuando, perdiendo el equiliGabriel y Carlos jugaban comunmer.te en el jardín.-Gabtio, cayó al trahquilo seno de las ondas. Gabriel lanzó un
briel tenía ~eis afl0s. Carlos, siete. Pero un día, la madre de
agudo grito. Rompiéndose las uñas con las piedras, rasgándoCrabriel y de Carlos cayó en cama, y no hubo quien vigilara
se la ropa, á viva fuerza, logró también encaramarse sobre la
sus alegres correrías. Era el día de San Juan. Cuando empecornisa, teniendo casi todo el busto sobre el agua. Las ondas
zaba á declinar la tarde, Gabriel dijo á Carlos:
se agitaban todavía. Adentro estaba Carlos. De súbito, apa-Mira, mamá duerme y ya hemos roto nuestros fusiles. Varece en la superficie, con la cara amoratada, arrojando agua·
mos á la presa. Si mamá nos rifle, le diremos que estábamos
por la nariz y por la boca.
jugando en el jadín. Carlos, que era el mayor, tuvo algunos
- ¡Hermano 1¡ hermano I
escrúpulos ligeros..i. Pero el delito no era tan enorme, y ade¡Ven acá! ¡ven acá! No quiero que te mueras.
más, los,dos sabían que la presa estaba adornada con grandes
.Nadie oía. Los niños pedían socorro, estremeciendo el aire
cañaverales y ramos de zempazúchil. ¡Era día de San Juan!
(Concluye en la página 410.)

h, .

&amp;npo de cont~rrentu i la fiesta deportiva ofrecida por los uar1m1s1as espalioles 11se11c10 Veastmo. Fots. de EL TIEMPO ILusTRAlli&gt;.

'

�.AOTU.R.1110.AOES

VIO.A

tos señores Presidente v:uicmesidente de la República y ministros. em1, Sima y• monna, cturantn1 act(oticialen)I monumento QUt se erige á !}uárez en la Jllameda

SOCIALt

6rua,o de conmrtl!tu al baile del euib "'Jlor de tls," verificado la noct,t del mlbcolts último en la Sala Humen.
Fot. «El Tiempo Ilustrado)

Edifici·o tn Que se vtrlffmá la a,rovwaaa Exposición !Japonesa 4ue se abrirá tn uta ciudad con motivo dtl t entenario dt la tndMndmia. .,.
(Este edificio, situado en la Colonia de Santa Maria, está destinado para el Musco Nacional de Historia N1tural,J
Pots. de El Ti11mpo lluslrado.

EL COMETA DE HALLEY Y LOS VALROSANOS,
(Véase el articulo rela tivo.)

�-408-

--409-

EL REGR..]]SO DE LA EXFEDIOION OHAROOT

.LA 0 .ATASTRUFE DEL SUBMARINO "PLUVIOSE"

~

..

1

Fotografla del submarino tomada en Calals, en los momtntos de entrar al puerto después·de una de sus s.lldas cotidianas.

CRONICA EXTRANJERA.

Las costumbres de aquel maravilloso valle Jombarci.o son intere·
Regreso de la expedición Charcot
santísimas pur la forma artíeitica en
que se exteriorizan y desarrollan.
.Se encuentran ya de regreso en
Son los valrosanos gente apegadíFrancia los valientes exploradores
sima á sus tradiciones, en las que la
'
, el
que á bordo
de un pequeño nav10,
superstici6n ocupa Jugar preferenccPourquoi- Pas,, (¿Por qué no?)-emte, y á nadie extrañará, por ta~to,
prendieron una expedici6n al Polo
que ante el anuncio del cataclismo
Sur.
que había de producir el anunciado
Veinte y dos meses se emplearon
fen6meno celeste hayan recurrid~ á
por el Doctor Cbarcot y sus intrépisus curiosos conjuros, celebrados sm
dos compañeros; durante ellos pasa- et estado mayor de la expedición álbordodel «Pourquol-Pas». en el puerto interrupci6n todas las noches desde
ron grandes penalidades, expuestos
de Saint Pierre, en Ouernesey.-Los esposos Cbarcot y su blJa Mónica.
el 1? de mayo. hasta el 191 y que
á grandes peligros, pero de todo saconsieten en recorrer las calles con
lieron avantes y hoy, sastisfechos y orgulloso.a, muestran los impor- antorchaA-Yestrellas de cart6n, entonando cantos,á cuya terminaci6n
tantes resultados geográficos de su hermosa y dif[cil exploración.
la emprenden á tiros al aire. Ignoramos c6mo acabarían esas extra·
Son estos el descubrimiento y fijaci6n de muchos lugares y da- vagantes manifestaciones del miedo, pero creemos no aviinturar mutos minuciosos que han permitido establecer la carta de una gran cho al asegurar que en la madruga·cta del 19, trocáronse l_os llantos
porci6n, basta hoy imprecisa del contorno continental antártico. en júbilo y los cantos fúnebres en alegres canciones y prnt?res~os
Y gracias á la exploración francesa se han fijado los límite.'! del bailes, iluminados con expléndido sol, fertilizador del poético rm·
continente antártico por el lado del Pacífico oriental. Muchos otros c6n italiano,. copioso de flores de color brillante y perfume suave.
felices resultados se han recogido, pero de ellos hablaremos con
más extensi6n en nuestra edici6n diaria.
Por ahora nos limitamos á dar algunas curiosas é interesantes
La catástrofe del submarino "Pluviose."
fotografías acerca de tan importante acontecimiento.
Están al tanto nuestros lectores de la horrible catástrofe ocurrida en el Canal de la Mancha entre el submarino francés ccPluviose"
y el navío ccPas-de-Calais» q;e, habiendo chocado, produjo el hunEl Cometa Halley y los valrosanos.
dimiento del primero, en el que pereci6 toda su tripulaci6n. .
Por todas partes infundi6 grandes temores el famoso cometa de
En EL TIEMPO hemos hablado extensamente de este triste
Halley temores que en alguno., ! ugares-no escasos, por cierto-mo- acontecimiento que tan honda sensaci6n produjera no s61o en Fra~tivaron conjuros, rogativas, procesiones y otros actos en los que cia, sino en el mundo entero. Las fotografías que hoy reprod~cilas gentes sencillas, que las hay en todas partes, pedían al ctelo mos vienen á completar esa información y dan idea de la terr~ble
misericordia.
catástrofe. Unas de esas trágicas fotografías fueron tomadas ms,
Entre ellas debemos mencionará los habitantes del Valdi Rose, tantáneamente por un pasajero inglés del c&lt;Pas-de-Calais». 'l'an
cuya actitud inspir6 á un artista, Don Ricardo Pellegrini, el di- pronto como el choque se produjo se lanzaron al mar los botes de
~ujo que en otro lugar reproducimos en fotograbado.
salvamento, que se dirigieron al submarino que asomaba apenas un

***

***

,

-,

extremo fuera pe! agua. Pero, en unos cuantos minutos el «Pluvio~~,, se h~~dió por completo y en. el lugar donde había desaparecido
t1~l~ se v10 una gran capa de aceite de nafta, proveniente de un deposito reventado del submarino. ·
·

*** de Holanda.
La princesita -Juliana,
· Durante los últimos días de mayo y primero de junio los habitantes d? ~msterdá~ ~e han sentido las gentes más felice~ del mundo. Rec1b1eron la vi_sita de su futura soberana, la pequeña Juliana que, en ?n afio y un mes de edad, ha comenzado á hacer su
papel de .p~mcesa her.edera,con un viaje oficial por su futuro reino.
La f~m1ha real se mstalo en un palacio que está en el coraz6n
de la ciudad .Y e~ derredor ~el cual se ha de11b_ordado, durante una
se'f~na, la musitada alegna de esa poblaci6n tradicionalmente
placida.
. Uno de .los n~meros más simpáticos fué la manifestación que hiCieron vano~ millares de niños á las 9 de la mañana del primer día
de la estancia en Amsterdán de la Real familia. A las aclamaciones asomaron al balcón la r?ina Guillermina y el príncipe consorte, q~e ~ueron muy aplaudidos, pero el entusiasmo llegó á lo in?escnptibl~ cuando los manifestantes vieron aparecer en el balc6n
ª un~ nodriza que llev~?ª á la august?i, nena. En esos momentos se
opero una transform~cion en la abizarrada multitud infantil: brotaron colores e_n una rn~sperada floración, colores que empezaron_á'
ond~:ar en fiuJo y refluJo mte los ojos de la reina encantada y de
la n~na qu~ de seguro tende!ía sus ~anec_itas, atraída por aquel
oleaJe multicolor. Para. reahzar esa mgemosa manifestaci6n cada
uno de los och_o mil niños agitó, á una señal convenida, una espe-

cíe de .sombri1111 co.n tiras de µ~pel rojo, blanco, azul, i;in olvidar
el nacional an~ranJado .. ProdúJose entonces un pequeño incidente
qu_e transfo~mo Pl entusiasmo, ya muy vivo, en un verdadero deli:';º· L_a rema, que había t_~mado ?n los brazos á s~ hijita, la volvi? hacia su pueblo y. le dio la pmnera lecci6n en el arte de ser
pn~ce~a. To~ando su manita la hizo tirar un beso á la multitud
haciéndola tomar el gesto y la graciosa actitud que ella acostum:
bra en esos casos.

--------

DICES BIEN .....
_Dices bien ¡o~ Señora! mi dolor es poesía,
mis amarguras tienen una arcana belleza·
hay grandiosos mirajes en mi melancolía '
Y es fecunda y solemne mi secular triste~a.
Porque llevo en el alma la mejor hidalguía·
porque es \Je alto abolengo mi espiritual nobl~za
Y porque el dulce mote de la heráldica mía
'
lo to~1é de los can_tos de la Naturaleza.
.As_i, no he conocido ni odios ni rencores;
m1 vi.da es ~pacible como un ramo de flores.
en mi eilpíntu fulgen mil ideales dispersos. '. .....
Y ª?nque ~ay poh:o en mi frente y en mis plantas espinas
aqu1 en Il;l _alma piadosa, como aves divinas,
'
cantan plac1damente, llenos de amor, mis versos!
México, 15-6-910.

MANUEL

Jil\fENEZ DE SANDI.

r-·- - - - - - - ----·-

"'· ·~~

l

El «Pourquol-Pas» ante las montañas de la tierra de Oraham.

/

...

·'

BI buque explorador durante una Invernada.

El "Pluv1ose " hundléndose, poco antes de su desaparición definitiva,
La capa aceitosa bajo la cual desapareció el submarino.

�LA MAÑANA DE SAN JUAN.
(Concluye de ia página 405.)

dí . uno Gabriel se inclinaba cada
con sus gritos; no acu a n~~~día ias manos.
vez más sobre las aguas y
.
-Acércate hermanito, yo te e~t1ro.' al muro de la prt'lrn;
,
d . y aprox1ma1se
Carlos q_nena na ar
hundía De pronto, St'I
ma · y apoyado en
Pero ya Je faltaban las fuerzas, ya se
.
d
asió Carlos una ra , .
movieron las on a~ Y
· .1 alzó una mano: Gabrie11a
ella logró ponerse J?nto al preti Yui~o el pobre niño levantar
apretó con las .mamtas suyas, \qb,- cado medio cuerpo de
8
por los itire, á su herman,o lque a~e~~esª piedras de la presa.
las agu11s y se agarraba ª as s daban apretando la blanGabriel rstaba rojo Y sus manos su
1 ·
ca manecita del hermano. .
d
......:.·Si no puedo sacarte! ¡81 no pue o.I . negros, muy
y 'carios Yolvía á hundirse, y con sus OJOS_
abiertos, le pedía socorré\ h h ho? Te daré mi cajita de
-¡No seas malo! ¿Qu e e ec e te gu~ta tanto. ¡Sáca·
soldados y Pl molino de marmaJa qu
meGabriel
de aquí!
.
te' y estirando más el cuerpo
lloraba nerv10samen
de ¡:u hermanito moribund~ le, ~~~a~á' ¡Mamá! ¡No quiero
-¡Noquieroquetemueras . , a ·
.
que se muera!
d
· y ambos gritaban, exclaman 1uego.
. --¡No_nos oyen! i No. nos oyeFI r ué no me oyes?
-¡Santo ai;igel de m1 ,guarda. ¿P~eq Las ventanas se iluy entretanto, fu,é ,cayencl,o~\~oc adre que besaban á sus
3
minaban en el cas.eno. Alh a
en el cielo. Diríase que
hijos. Fueron sal~endo las Titret manitas enlazadas que no
miraban la tr.aged1a de aque ~s rrss estrellas no podían ayu·
qu~rían soltarse Y se soltaban. y ª f 'as y están muy altas!
darles, ¡porque las estrellas rnn muy n

°

1~f

G b .· 1 caían sobre la cabeza de
Las lágrimas am~rga~ de a Il~ á cara apretándose las
,
su hermano. Se veían J?ntos, caia
manos, y uno iba á. momse!
d más· voy á morirme.
-Suelta, hermamto, y~ no pue es .. t •Axilio'
-¡Todavía no!, ¡To.davia 1:0 ~ ¡S?c~~~~1a \erm~nito!
- -¡Toma! voy a deJart~ m: rnloJ. ~ des~ bolsillo el dimi·
y con la mano que tem~, h bre s1c do el Año Nuevo! i Cuán.
nuto reloj de oro q_ue le ha _1an r:~:n:o en este pequeño reloj
tos meses h~bía pensado sm1tfuvo no quería acostarse. Para
de oro! El d1a en q~e al fif h d 'Gabriel miraba con asom·
dormir, lo puso baJo su a m~ :ia~~ca en que giraban poco á
bro sus dos tap~s, la muestr el instantero que, nerviosamenpoco las manec1tas. negras. Y ás con la salida del estrecho círte, corría, corría, sm dJr rm a siete años como Carlos, tamculo. Y decía:-¡,Cuan
e~g
rol-No pobre niño; no
bién me cempraran un reloJ ~e o .1 relo'J· Tu hermanito
· t e atl os, y ya tienes
· tumba es muy
cumples aún sie
é 1 e iere? La
se muere y te lo dej~. ¿Par\i\o~a
quue es .
obscura, y no se pu~dte ver á darte i"ni reloj; toma, berma-¡Toma, hermam o, voy

°

nito!

·

e aflojaron y las bocas se

y las manitas, ya m~radt~ ~o tenían lo~ niños fuerzas en

dieron un beso desde l~J?S~ . Ya se abren las aguas, C?·
sus pulmones para pedu tocorro. rocesión cuando la Hostia .
mo se abre la .muchedu~ r\:a.fn por un segundo, sobre la
pasa. Ya se cierran y S? o ~ cabellos rubios!
onda azul, un bucle lacio dd'
'ón del caserío trQpezando,
Gabriel soltó á c?rrer en uecci ., n No di ~mos ya más:
cayendo sobre las piedrasl que lo ~e~:ró· ya es~ba frío, tan
'
do el cuerpo de Car os se enco
cuanque la madre, al besar1o, que dó muerta·
frío

***

.

. de San J uan I Tu blanco traje de novia t'iene
:Oh mañamta
ta~bién manchas de sangre!
GUTIERREZ NAJERA.
MANUEL

"

Pf'.X_::..

~

.
dt ocbo mil, dan la blmtnlda Ala 11r1nm1ta, agitando antt los llatconu dt i,ataclo otras tantas sombrillas dt cintas.
tos niños dt Hmsttrdan, tn numero

La desgracia de ser Millonario
Hablad á un pobre, ó ·á una persona tan solo medianamente acomodada, de las desventuras dal archi-millonario, de esa
«poco apetecible vida del ricoi&gt; de que hablaba al morir el
fundador de los Vanderbilts, y es bien seguro que vuestro
interlocutor os dirigirá una sonrisa irónica.
Sin duda, su r:&gt;ensamiento en tales instantes será el de todo
preconizador del impuesto sobre la. renta. Decid á éste que es
un gravámen irritante y os contestará: «Dadme la renta y pagaré el impuesto con mucho gusto. »--Para las gentes que así
opinan todo cuanto se les exponga acerca de las abrumadoras
cargas de la gran riqueza, e~ hablar por hablar; á ellas no habrá quien las convenza de que las molestias y disguetos del
multi-millonario son cosa muy llevadera.
Y es que, probablemente, cuando el hombre pobre recons·
truye en su imaginación la exi~tencia del Midas moderno, se
acerca tanto á la realidad, como si cualquiera de nosotros quisiéramos formarnos idea de las costumbres y ocupaciones diariaR de un sant6n del interior del Ri:ff.
.
.
Fuera curioso oír á uno de esos individuo3 que no tuvieron
nunca la suerte de ver reunidos cien duros, la descripción de
la vida de un archimillonario, según él se la finje.
El desheredad0 de la fortuna ve al Oreso en la posesión efectiva de todo su dinero; cree que tiene los millones de duros distribuídos en los bancos; que las arcas de hierro de su despacho
revientan de puro abarrotadas de oro y billetes. Naturalmente, si el Creso dispone de todo ese dinero, ¿qué puede apetecer
en flste bajo mun~o que no tenga en el acto? Bástate, en efecto, 11.tiborrarse los bolsillos de monedas ó llenar un cheque, y
el Hada de la Riqueza le presentará cuanto le venga en gana.
Podrá viajar donde le plazca, cómodamente arrellanado en su
butaca del sleeping, tendrá docenas de servidores prontos á doblegarse á sus caprichos, mujeres hermosas, ricos manjares,
magníficos palacios y expléndidos mus~os de arte.
¿Qué cuidados ni que preocupaciones graves habrán de
amargar los minuios de quien, con la varit.a mágica de un libro talonario, transforma á su voluntad, el triste valle de lágrimas, que es la vida, en un paraíso continuo &lt;le deliciaEt.
Y, sin embargo, nada hay más dista}rle de la realidad que
esa co~cepción de la existencia de un Creso. Sin negar que la
gran nqueza es cosa muy agradable y apetecible, curioseemos
un poco el vivi~ cotidiano de un multimillonario, de uno de
esos Reyes del acero, del petróleo ó ele los ferrocarriles, cuyos
rostros nos son hoy familiares merced á las publicaciones ilustradas norteamericanas.
·
Hasta cierto punto es cierto que todo aumento de ingresos
trae consigo un acrecimiento de bienestar, siempre que el usufruc~uario no necesite, para que los ingresos se sostengan,
contmuar trabajando. La posesión de unos cuantos cientos de
miles, celosamente guardados, da á su poseedor un sentimien-

to de seguridad y de independencia que, después de todo, es lo
mejor que puede proporcionar la riqueza. En los tiempos actuales aun el mismo archimillonario puede hacer vida tranquila, ya que lo colosal de otras fortunas quizá llegue á obscurecer
el brillo de la suya propia. Por consecuencia, si ede millonario
no ha llegado á disfrutar de los honores de la celebridad, es
todavía posible que pueda ser t&gt;nteramente autónomo y verse
libre en absoluto de preocupaciones; sobre todo si se amolda
al viejo proverbio según el cual «las riquezas consisten en desear lo que se tiene, no en desear lo que no se tiene.»
Pero lo que no ha logrado ni logrará jamás ningún multimillonario, aunque tenga cien millones de duros, es llegar al
punto donde mayor cantidad de dinero da mayor suma de
goces. El Creso, por ilimitados que sean sus tesoros, no puede comer más que el poseedor de cien mil duros, ni es probable que duerma mejor; le será dado construfr palacios más
suntuosos y viajar con mayor lujo; pero sus moradas no serán en definitiva más habitables ni sus viajes más placenteros
ó provechosos que el hogar relativa mente modesto 6 la joma·
dll tranquila de.rico en pequeña escala.
No es, pues, la vida de goces á todo trance lo que sirve 6
puede servir de estímulo al millonario en su lucha para aumentar sus riquezas.: El único goce positivo que quizá consi·
ga aumentar con el acrecer de la fortuna, y sin duda este es
el verdadero a.cicate impulsador, es esa e!lpecie de placer sub·
jetivo que engendra en el hombre la conciencia de su fuerza.
Ahí está sin duda todo lo que proporciona en realidad el
medio centenar ó el centenar de millones: un agradable senti ·
miento de fuerza; poder que se puede hacer "entir en todos
los grandes mercados bursátiles del mundo, en la arena política y en las diversas esferas sociales.
Et multimillonario puede satisfacer sus ansias de poder de
muchos modos; ya escalando altos puestos oficiales; ya haciéndose árbitro de la Hacienda pública de algún país económicamente averiado; ya abriendo á la civilización, por medio
rle 10'8 ferrocarriles, regiones enteras del planeta, aún semisalvajes; ya haciendo surgir en desiertas estepac, ciudade3 riquísimas_; ya entregando donativos para la fundación de instituciones docentes, de beneficencia ó científicas; ya salvando la
vida comercial de su patria, en una gran crisis, por medio de
unos cuantos millones arrojados al abismo bursátil. Todo esto, y mucho más que tiene en su mano el archimillonario, y
que puede llevará cabo, si quiere hacer sentir su fuerza, seria,
en verdad, muy alagüeño, de no tener la medalla su reverso
correspondiente.- En primer lugar, yerra quien supone que
el Creso puede disponer en cualquier momento de grandes cantidades de dinero. Es claro que poseerá siempre lo que sus millones representan; pero ~i se tiene .en cuenta su modo ordina·
rio de v_ivir, serán rara~ las ocasiones en que su provisión de
fondos «á la manoi&gt; exceda de Jo que tenga guardado en la ga·
veta cualquier obrero económico.-La encantadora visión de
los millones amontonados por el Creso en los sótanos de un

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Banco 6 entre los férreos blindajes de un~ caja d.e caudales, es
de todo punto natural en el hombre que solo posee unos c~an·
tos cientos de duros y que los conserva ~uar?~dos en una _mstituci6n del ahorro, ó quizá en un cal~et1_n _vieJo. Pero _el m1p~nario no guarda nunca su dinero; es md1v1duo ~emasiado av1Rado para desaprovechar los intereses de Un capl~al, estancár
dolo donde sea infecundo para él y para los demas. Por esd e
vemos aplicar la dinámica de su fortuna á ,empresas d~, t do
énero, á la construcción de víae férrea~~ a la fundac10n _de
~ompañías fabriles Ó de líneas de navegac10n_, á r_~poblar rrg10nes desoladas y desiertas, á sostener la cot1zac10n de v:3- ors
que faltos de un apoyo financiero poderoso, se deeprec1ar an
aca;reando la ruina de millares de personas modeetas..
De ahí que al archimillonario no le sea haced~ro disponer
á cualquier hora de una suma conside:able de dmero, RIIl exponerse á sufrir la pérdida correspondiente.
. d
En relación con el número y complejidad de tan varia os
intereses están las preocupaciones y los sobr~saltos de su po·
seedor. El archimillonario, hombre de ne_goc10s, n? puede ol·
vidar ni un solo momento que tiene formidables nv_ales ace·
chanclo sus menores descuidos para vencerle. Presidente de

..---- - ------- ------

....

tru.sts ó simple director de compañía in~ustrial, su celo y ac~
tividad deben permanecer siempre despier~os, prontos á la de
fensa de los enormes intereses comprometidos e~ lademresa.
No es raro que tenga que abandonar las c~m.odida es e su
hogar tranquilo para dirigirse en ~n tren ~apido al ~~~e1o
opuesto del país, ó del p~~Reta, s1. es preciso, con o Je o ~
robustecer una combinac1on financiera, de apl~star á un coro
petidor desleal ó de protejer algún pu~to dé~il puesto en peli ro por el cur.,o general de los negamos. As1, cuando ~emos
af multimillonario atravesando como una flecha el ~ontmer:r
en un tren de lujo, es seguro que ex~la~amos: «¡Como se i·
vierte esa gente! ¡Qué vida tan envidiable la suy~l. ..... ,&gt; Y
sin embargo, bien pudiera apost.arse que e?, cada men caso~
lleva el archimillonario los nervios en tens10n, el cer!~ro hi1
cho un volcán y la más profunda an~i,edad en su esp r~tu._
multimillonario Harriman, que murio no hace -~ucho~ ~nos
en los Estados Unidos, padecía una gr_ave ~f~ccion nerv10sa,
que se agravaba indefectiblemente en los viaJeS. No obstan_te,
Harriman disfrutaba de contados días de reposo en el ano.
Sus compatriotas le denominaban el «hombre-locomotora».
Hubo un momento en que, cediendo á los ruegos de RU espo·

------- ---~-·--

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.

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_________!

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el untuoso padre de almas que bmca un donativo para su fun- .
sa, oy6 el consejo de los médicos y fuése á descansar dos meses á cierta lejana posesión rústica.. Pero no pudo realizar sus
daci6n benéfica; el eterno cesante que va en pos de una .credencial 6 de una limosna; el descubridor de incunables que
propósitoe. A cada momento acudían á consultarle los direcacaba de realizar el hallazgo de un original de Cervantes ó de
tores de las grandes empresas ferroviarias, los presidentes de
Shakespeare y va á ofrecerlo por diez 6 doce mil duros; la nilas Cámaras de Comercio, los magnates de la alta Banca. Y
Harriman se entregaba á un concienzudo estudio de los comña de agradable palmito, garras de. prensa y voz de sirena,
plicadísimos problemas que le eran sometidoe. Cuando reque se acerca al Creso con siniestros designios; y, pór último,
greRó á Nueva York fué para morir de poetración nerviosa.
el pobre vergonzante, 6 mejor dicho desvergonzado en absoEl Creso moderno no puede vivir de ?tra suerte; la vigilanluto, que llega á pedir dinero sin más raz6n que rn necesidad.
cia y el trabajo mental permanentes son el precio de su suPara hacer levantar este cerco puesto á la riqut-za no basta
siempre la habilidad de un secretario con una buena mano
premacía. Vive en estado de perpetua desconfianza, de celosa defensiva, eternamente apercibido á rechazar los ataques
derecha. Porque á veces los sitiadores traen cartas expresivas
de sus mismos colegas del millón, ó de los que envidian su
de antiguos amigos del millonario. 6 son ellos mismos los
notoriedad. A veces, cuando ocurre un desequilibrio brusco
viejos amigos del rico; en otras ocasiones necesitan verle para ·
asuntos políticos inaplazables; y comó estas gentes políticas
en el mundo de los negocios, ha de prepararse á protejer sus
son malas para enemistarse con ellas, no hay medio de desaiintereses á cualquier precio, y para ello arroja millones y más
millones al mercado bursátil para impedir la baj~ de las co~.
rarlas con un cortés portazo.
tizaciones en sus stocks de valores, de igual suerte que el geY no eólo en su despacho donde es hostigado el hombrtl
neral sacrifica en determinado momento un entero cuerpo de
«inmensamente» rico; los ataques á su bolFa son continuos t-n
ejército para ganar una batalla.
el casino, en las comidas QE' gala, en los sarao 3 y excursiom·s,
Tales son las ocasiones en que un hombre cien veces milloy hasta cuando sienta á su misma mesa á personas extrañas.
nario puede encontrarse, de pronto, sin dinero contante y soEs que ese individuo tiene lo que todo el mundo ansía poseer,
nante á su inmediata disposición. Durante el famoso pánico
y esto le convierte en blanco de ajenos apetitos, siendo por lo
de 1906, una de la'! más grandes perturbaciones sufridas por
general los más voraces, aquellos que nacen de pechos amigos.
el mercado bursátil norteamericano, fueron numerosos los
No es pues, extraño, que el Creso llegue á ser un excéptico·
multimillonarios yankees que hubieron de pignorar sus proque no crea en la amistad, ni en el amor ni en la verdader~
piedades, sus mobiliarios y hasta las joyas de sus mujeres,
necesidad; que viva en perpetua intranquilidad y en perpetua
para salvar~e de una ruina total. ¿Conocen estas hondas ansequedad de alma; que desconfíe de todo y de todos.
gustias de la riqueza el modesto empleado ó el obrero?
¿Y es esto realmente vivir bien? ¿No será preferible la meY si de ellas descendemos á las simples molestias de ser
diocridad econ6mica á la opulencia llena de· acechanzas cuirico, veremos que también abundan en la existencia del muldados, sinsabores y desengaños? El autor del presente a'rtfoutimillonario las pequeñas contrariedades engendradas por ese
lo pregunt6 una vez á un archimillonario de esos que llevan
estado de superioridad econémica. Por de pronto, el Creso
en la América del Norte la designación de Reyes: «¿A qué hono tiene vida privada; ni un minuto de tranquilo aislamiento;
ra, ó á qué minuto del día se siente usted verdaderamente soel repórter es su enemigo perpetuo é implacable; donde quielo y puede entregarse á sus propios pensamiento!:i?» Y el hom- ·
ra que esté el millonario ó doquiera se dirija, le observa 6 le
bre inmensamente rico le respondi6: «Cuando me afeito.&gt;&gt;
sigue la multitud como si fuera un raro ejemplar zoológico;
La verdad, yo creo que la gran riqueza: no vale el precio
los periódicos divulgan todos sus momentos, la fotografía insque por ella se paga. ¿Para qué sirve poseer palacios y quintantánea le sorprende hasta en aquellas posiciones más antas y cazaderos, si no se tiene tiempo de di~frutarlo~? ¿Para
tiestéticas del cuerpo humano; el curioseo público penetra
qué afanarsf en coleccionar las más exquisitas obras de arte
hasta su dormitorio, hasta el último rincón de su cocina, y de
si jamás se dispone de media hora libre que dedi.car á su co1i~
todo se entera y de t0do hace comentario callejero, exageran·
templación? ¿Para qué construírse un hogar si sus goces ape&lt;lo lo malo y empequeñeciendo lo bueno. Re comprende pernas pueden ser paladeados?
·
fectamente que millonarios como Rockefeller rn hayan visto
Triunfa el rico en la Bolsa ó en altas ero presas financieras
obligados á rodear su casa de retiro con una guardia de homó mercantiles, y bien· puede estar seg'o.ro de que el éxito ha de
bres armados y con consigna severísima respecto á todo intruser empañado por el aliento venenoso de la maledicencia· da
so. Y se comrrende que otros Cresas lleven siempre detrás de
á manos llenas al necesitado, y éste no se lo agradece pofque
ellos un destacamento de policías ¡.;articulare~, encargados de
cree que la dádiva no es si no restitución· sus caridades son
evitar interviews al vuelo y sablazos.
J.iura vanidad; sus donativos á la enseñan~a, á la ciencia ó al
Esto de la petición de dinero ó de destinos, del pordio.seo
culto, ostentación ridícula ........
regular y constante á que es sometido un multimillonario,
, Al a_rchimillonario no le re~ta, p~es, otra s~tisfacción que
constituye quizá la mayol! molestia del rico. La antesala del
esta, s1 ello puede ser una satisfacc1on: que millones de commultimillonario ofrece un aspecto curioso. Allí figuran siempatriotas snyos le crean feliz en máximo grado y le envidien.
pre el gacetillero de mirada excrutadora y de lápiz indiEcreto:
MERTON H. FORRESTER.
.........__........

_

�r , - -- --

EL RAYO

DE

LUZ.

(ESCENAS EVANGEL.TOAS )

Po!' ~eynés monlatttr.

....

•

'

Trrad. del P. Jaime Pons, S J

palm as y atronando los aires con rítmicas aclamaciones semejantes
Tra~sc~rrier~n J~rg.os ;lía~ q.ue Su.sa1;a ;,asó o~ci l;nd~ ~ntr~ I~ al rumor de inmenso oleaje cuando el vendaval entumece las olas
admiración y la alegría. Como vivía sumamente retirada, no oía y las estrella contra los peñones de la costa. Era un espectáculo
hablar fuera de casa de Jesús de Nazareth, lo cual indicaba, á su · realmente incomparable el que ofrecía la ladera del monte en aqueparecer, que no se t;amaba complot al~?ºº ~ontra El. ~mp!eaba llo, instantes: percibíanse ya los ecos del ({Hosanna al hij0 de Da·
largas horas en escudriñar con suma d1hgencia las Escrituras, en vid! ¡Bendito sea el que viene en el nombre del Señor !» Y cada
fra se del sagrado cántico era coreada con el grito subli1.p.e: ¡Halleespecial los Profetas y los Salmos.
Sonreía Gamaliel al observar aquel redoblado ardor por el estu- ln Iah!
El corazón de Susana latía con inusitáda agitación cual si luchadio cuya causa adivinaba, y en los pasajes difíciles, les servía de
intérprete. Gracias á este socorro, el antiguo texto hebreo, que só- ra por salírsele del· pecho. Aquel rey á quien se había preparado
tan magnífica entfada, no podía eer
lo los sabios lograban descifrar de cootro que Jesús de Nazareth. Mas ¿córrido no tenía para ellos secretos. Enmo podía ser aquello? ¿Volvía otra
tre el estudio, el Templo y la sinagovez á Jerusalen? ¡Ah! sí: volvía, pero
ga transcurrían rápidamente las secomo un conquistador. ¡Sin duda que
manas, gozando de relativa paz. A deera esto lo que no le quiso revelar! Al
cir verdad sólo vivía de esperanzas.
fin triunfaba y reinaba. Todo ef orgu·
Algún tiempo después de los sucello hereditario de su raza se despert6
sos que acabamos de relatar, hallánpotente en su corazón con aquel soplo
dose ella en el aliyah, con el precioso
de victoria. Sin poder contener su en·
rollo de Isaías en·las manos, notó un
tusiasmo, aclamó también ella á aquel
extraordinario movimiento que la disRey bendito entre todos los reyes y al
trajo de la lectura. E.n aquellas casas
cual sólo faltaba á su juicio aquella
orientales, el techo distaba solo alguaureola de gloria humana. Le había
nos metros del piso de las calles: así
contemplado santo, misericordioso y
és'que Susana po~ía domi_nar.el bulliamable; ah ora contemplaba ya al
cio que en ellas remaba, sm dificultad
triunfador en quien tantas veces ha·
alguna. Avecinábase ya la Pascua, Y.
bía soñado. Jerusalen acogía con ruicomo de costumbre, afl.'uían á la ·Ciudosos aplausos al Rey digno de ella y
dad Santa millares y millares de exle aclamaba. como á su Mesías y á su
tranjeros· pero las idas y venidas de
Cristo. Asociándose Susana al común
aquella n'iañana de abril no se pareregocijo, decía en alta voz : ({Mira que
cían en nada á las de otros días. Reiviene á tí tu rey lleno de mansedum·
naba una sobreexcitación inusitada y.
bre. En aquellos días sal~ará de pla·
realmente extraordinaria: corridas precer la tierra y batirán palmas las islas:
cipitadas, llamamientos guturales.
todas la~ naciones de la tierra son an·
¡Cualquiera diría que nos hallamos en
te El como un pequeño grano de are·
el corazón de Galilea! dijo para sí Suna.» Y entretanto las voces de los ni·
sana. En realidad de verdad, la inños resonaban m ás argentinas, en
mensa mayoría del pueblo que transiaquel cielo luminoso, mecidas sobre
taba á la ~azón por las calles que ella
las alas del triunfal ({¡Hosanna al Hi·
dominaba parecía extranjero,
puesto
.
jo de David! ¡Bendito sea el que vie·
que hablaba ~l lengµaJe, menos.art?O·
ne en nombre del Señor!,,
nioso y más aspero de las provmc1~s.
Era realmente El quien iba acer·
Ya dijil41os que la morada de Gamahel
cándose por momentos. A vista de pá·
~e hallaba situada junto al palacio de
jaro, apenas distaba ya un centenar
Herodes, tocando c a s i al soberbio
de pasos. Venía montado en un polli·
puente Real que unía á Sión con el
no-la montura familiar de aquel país,
Moria y dominando completamente
- en actitud humilde y amabilísima,
los valles y los arrabalee, . hasta las
sin que se trasluciera en su semblante
primeras vertientes d~l ~fonte Olivete,
la menor ~eñal de orgullosa satisfac·
que con su verdor cemc1ento daba una
ción, tan natural en un Rey que se ve
nota alegre á la aridez extraordinaria L.-----~-------·--- -aclamado por su pueblo, con aquella
de los alrededores de Jerusalen.
Notó Susana, con no pequeña admiración, que casJ todo e} mun- su mirada insondable que parecía penetrar los más secretos plie·
do cortaba ramos de olivo, como en la fiesta de los Tabernaculoe, gues del corazón, y descubrir tras aquel velo de exterior alegría pro·
.
y se encaminaba hacia lo alto del~ colina, e? medí? d.e un entu- fundos abitimos de tristeza y agonía.
Estaba con todo demasiado alegre Susana y fuera de sí para re·
siasmo delirante y atronando los all'es con ,gritos y cant1.cos qu~ d~ban á aquel abigarrado conjunto un aspecto de fiesta mdescnpti- parar en aquella triíiteza. Veía realizados sus dor~dos ensueños.
ble .... Salió del aliyah colocándose junto á la balaustrada de la Mas de pronto sintióst avergonzada de hallarse á solas, cual si fue·
azotea pero sentóse en el suelo para disimular su presencia á un ra espectadora de aquel triunfo, sin tomar en él parte activa. De~·
nume;oso grupo de Jerosolimitanos, que en aqu~l ins~an_te avanza- graciadamente no tenía tiempo de ir á cortar ramos de laurel y ohba hacia su casa, acosado por otro grupo de fanseos 1mtados que vo en las pendientes de la colina. El maestro se acercaba; er.~ ya
apostrofaban al pueblo, lanzando pestes é imprecaciones contra demasiado tarde. No había , ni en su casa, ni en todos aquellos
alrededores, jardín alguno, puesto fue los judíos no solían cultivar·
.
aquellos ignorantes y ~alditos.
Hacia la parte super1011 del monte de los Oh vos, una nube de pol- los en Jerusalen, si se exceptúa el celebrado jardín de las rosas.
vo sen.alaba la llegada de otra muchedumbre que subía desde Be- A pesar de todo bajó precipitadamente s la puerta de su casa, de·
tania y Bethfage. Al poco rato habíanse juntado los grupos y la ·seosa de que la viera Jesús al pasar, aunque defiprovista de todo
alegre procesión empezó á descender hacia la ciudad, agitando las adorno.
0

l '

(CONTINUA,)

)

-·,,..

La angosta calle, embaldosada de mármol blanco, se hallaba á la
sazón rebosando de gente regocijada y en traje de fiesta, con sus pesados turbantes listados en la cabeza y las manos llenas de flores y
palmas. Era aquella una escena oriental sumamente pintoresca y de
singular encanto por su novedad y rareza. Movíase con gran dificultad aquella apiñada muchedumbre que obstruía completamente
las calles: mas pronto distinguió Susana, con inefable regocijo de
·su alma á sus dos amigas de Betania, á quienes envió por señas un
rariñoso y expresivo saludo. En medio de las dos venía otra mujer
de fieonomía divinamente bella que de cuando en cuando volvía
flUS ojos hacia Jesús con expresión de amor indescriptible. Era maje3tuosa como una 10ina al par que sencilla, con la cándida sencillez
de un niño. Sus purfaimos 0jos centelleaban con tan sublime ternura, que no acertaba
Susana á'apartar su mirnda de aquel ro~tro
11ngelical y divi n o.
A¡ enas pudo poner~e
ni habla con Marta la·
1•rPguntó en voz baja:
-¿Quién viene con
v'1 sotras?
Marta le contestó:
-La
madre de Je1
¡l sú º·
Adelantórn al punto
Susana como instintivamente, hacia la más
virginal, la más amable de todas las mujeres, inclinóse ante
ella con graciosa timiUltlmos modelos de sombreros.
dez, y según el uso de
la época, la. saludó con
un be3o. Después, con un gesto &lt;le encantadora humildad, mostrándole sus manos vacías:
-~adre, le dijo, nada tengo con que contribuír al triunfo de
nuestro Rey. Hubiera deseado arrojará sus plantas todas las rosas
de Sar6n y las palmas todas de En Gaddi, pero ha sido tan intensa la emoción que ha embargado todo mi sér, que no estuvo en mi
mano pensar en nada. Ahí está Jesús ...... y yo nada tengo con
qué festeja r su triunfo.
Y aquélla, que en las bodas de Canán obtuvo de su divino Hijo
el primer milagro para acrecentar la inocente alegría de los e1&lt;poso3
'! convidado:,, consoló la candorosa angmtia de la joven sonriéndolii dulcemente y diciéndola:
-El sólo pide nuestros corazones.
( Continuará. )
1

EL VERDADERO PUDDING INGLES
EL MODO DE HAC E R LO.

extiende un trozo de tela de hilo, blanca y muy limpia, atándola
perfectamente al molde. La misión de la tela 'y la masa de harina
no es otra que conservar al pudding su aroma camcterístico.
Viene luego la tercera face de la importante operación, la cocción del pudding, para la cual hay también reglas tradicionales de
las que hay que cuidar mucho de no apartarse. El molde debe estar constantemente bañado en agua hirviendo, sin que deje de cocer su contenido durante tres horas. Para ello ee requiere una marmita de gran tamaño que debe llenarse de agua hirviendo para
poder colocar el molde dentro. Viene hacer una especie de rañomaría, pero hay que tener cuidado de cambiar de vez en cuando el
agua hirviendo á fin de que el molde no deje de estar sometido á
::;u influencia, al menos basta tres cuartas partes de su altura.
Cocido el pudding, todavía no ha llegado la hora de prabarlo.
Hay que dejarlo en el molde durante tres ó cuatro días por lo
menoe, y cuando al fin se vaya á comer, es preciso calentarlo un
poco por el mismo procedimiento que se empleó para cocerlo, es decír, teniéndolo en agua hirviendo durante hora y media. Transcurrida ésta, ha llegado el momento de probar !a famoE&gt;a torta. Al
Fervirla á la mesa, se quita el trapo y la pasta de harina que la cu·
brPn, y se vacía el molde sobre un trapo &lt;'aliente.
El pudding ofrece entonces aspecto verdaderamente apetitoso ·
pero aun no está todo hecho. Es preciso espolvorearlo con azúcar'
clavar en el centro una ramita de acebo, procurando que tPnga al~
gún fruto, y derramar tobre todo ello una copa de coñac á la que
i,e prenderá fue6o. Todos estos detalles son tradícionalt-s · no se
puede prescindir de ellos. Hecho así, el pudding resultará ~xquisi·
to y Fatisfará al más exigente.
.
Tal es el verdadero modo, ó mejor decir, el único modo de ha·
cer el pudding. No hay ningún otro procedimiento, por más que
digan algunos libros de cocina. Cualquiera otra preparación será
una torta de paeas más ó menos gustosa, pero en manera alguna
un pudding, y mucho menos un pudding inglés de Navid~d.
~WeHUMILDAD, PUREZA, CARIDAD

?,'odas las virtudes son del agrado de la. Santítiima Virgen, de
qmen todas fuernn ornamento; pero hay algunas de su predilección
como la humildad, la pureza y la caridad.
'
Por la humildad se sometió como esclava á la voluntad del Se·
ñor; por la pureza llegó'á conversar familiarmente con los ángeles
y mereci6 ser Madre de Dios; por la caridad siguió á Je~ús hasta el
Calvario, y, ya que no pudo morir con El en la Cruz, Ee ofreció como víctima con El y fué crucificada en su espíritu para aplacar la
divina justicia y atraer sobre los hombres la divina misericordia.
Estas y las demás virtudes crecían prodigiosamente sobre su raíz
que es la fe, por la cual, al decir de Santa Isabel, la Santísima Vir~
gen fué bienaventurada.
Si queremo~, pues, honrar debidamente á nuestra buena Madre
ofrezc~mosla ~uestro co.razón a~ornado de humildad, de pureza y
de candad.-r V. Santiago, Obispo &lt;le Sautander.

---3E- Divers0s modos deen1utarse

El pudding es en Inglaterra casi una institución nacional; no se
comprende al pueblo inglés sin pudding; como no se comprende á
Londres sin sus nieblas. Esta torta ó pastel tradicional no se hace
nunca, por consiguiente, sino con un respeto y atención que convierten su confección en un rito, casi en un sacerdocio.
Lo mismo las familias más pobres que la sociedad máF.1 elegar,te,
tienen en las islas Británicas su pudding de Navidad, es decir,
el pudding por excelencia, cosa exquisita que requiere, para
ser perfecta, una porción de ingredientes distintos y una preparación escrupolosísima.
Ante todo se toma una libra de pasas de ~ álaga y se tiene mucho cuidado de quitarles las pepitas. Se necesita también otra libra de pasas de Corinto cuidadosamente limpias, y una libra más
de Esmirna, sometidas á la misma limpieza. Hace falta además
media libra de corteza confitada de limón y de naranja, que se corta en trocitos muy pequeños, una cucharada grande de gengibre
en polvo; una nuez noscada rallada; un cuarterón de arina, tres
de miga de pan, otro cuarterón de almendras mondadas y cortadai:; en pedacitos, y, por último, una libra de grasa de riñones de
buey, bien fresca y reducida también á trozos muy pequeños.
fütos ingredientes son indispeneables; con sólo que falte uno de
ellos, el puddin no será un pudding verdadero. Una vez reunidos, empieza la parte delicada de la operación.
Se mezcla cuidadosamente todo lo antedicho en una terrina grande y se añade una copa de vino de Oporto, ocho huevos batidos,
?na copa de coñac y leche en cantidad bastante para que lodos los
Ingrediente¡, formen una pasta blanda y bien unida.
. Con esta pasta se llena hasta el borde un molde de pudding, pre·
v1a~ente untado de manteca, y se cubre con una masa hecha con
ha:ma y agua cuya consistencia debe aproximarse á la que se requi~re parll la confección de galletas. sobre esta pasta protectora se

En Siria se lleva el luto de azu 1 ctlestP.
En Egipto, color de hoja seca ó ama rillento.
En Etiopía, blanco ó cenicient&lt;•.
En la India, encarnado muy vivo.
E n 1a China, az.ul
muy oscuro.
En Europa, América , Japón, ele., negro.
¿Cuél es la causa de
esta disconformidad en
los colores? ..
El luto de color azul
celeste denota el lugar
ó sitio que se desea para los muertos.
El ha.fa secarepresenta el fin de la vida,
porque las p 1a n tas
cuando se marchitan
ó mueren se vuelven
amarillentas.
El ceniciento repte·
Ultlmos modelos de sombrreos.
sen ta e I color de la
tierra del sepulcro.
El blanco, la pureza de vida del difunto.
El encarnado, el fuego en que se consumió la vida del difunto.
El azul oscnro el ,:olor del quinto cielo, á donde quieren ir los elegidos.
El negro, la privación de la luz y la vida.

�..

,

En1bellecin1iento de la Ciudad.
Desde hace algunos años ha sido práctica en ]as gran·
des Ciudades Europeas y Americanas alejar las resi·
dencias de los centros de negocios, procurando de esta
manera hacer las habitaciones más cómodas y sobre·
todo más higiénicas.
No podía substraerse México de esa influencia salu·
dable y apenas pudo ponerse en práctica la idea, comenzó á tener vida cuando antes había fracasado ó la
había tenido muy endeble.
A mediados del siglo pasarlo, se hici&lt;3ron las primeras experiencias con la Colonia de los Arquitectos,

ción de las Colonias con procedimientos modernos, y
surgió la C~lonia que en sus principios era conocida
con el nombre de Colonia Americana, y dió la idea del
resultado que se obtenía con trazar calles y urbanizarlas antes de que se construye;·an los edificios. Así se
formó la elegante Colonia Juárez.
El .impulso estaba dado: el Ayuntamiento ,y el Consejo Superior de Salubridad prohibieron nuevas Colonias, si no se sujetaban á un plan bien estudiado de
saneamiento, dotación de agua y pavimentación:
La Colonia, Roma aceptó los requisitos exigidos por

COLONIA ROMA

Crucero de las calles Orizab .. y LJurango.

después con la de San ta María, y más tarde con las de
Buenavista y Guerrero; pero esos proyectos no estaban
planteados sobre bases sólida¡, y modernas; se trataba
en ellos &lt;le Colonias que recibían aliento del esfuerzo
individual y se dejaba á la acción Municipal, el que
hubiera servicios públicos, y el qre se realizaran las
obras de urbanizadón indispensables para el Grecimien ·
to y prosperidad de las Colonias.
Por mucho tiempo ni la Colonia de San Cosrne, ni la
de San Rafael, nila de Guerrero, fueron otra cosa que
un- agrµpamiento de construcciones humildes y, debí·
do al notable aumento de población en la Ciudad, esos
lugares hubieron de poblarse y las construcciones ad·
quirieron otro aspecto, hasta el extremo de contarse
algunas verdaderamente notables.por su arquitectura.
Llegó por fin la época de que se planteara la .forma·

las autoridadeti y siguió eJ ejemplo
la Colonia de la
1.
Condesa.
En breve tiempo la brimera concluyó las obras ne·
cesarías de embellecimiento que le dan lugar promi·
nen te entre todas ellas.
Los edificios en ella 1~vantados obedecen á ]os últi·
mos consejos de la ciencia higiénica de las habita~io·
nes; su aspecto arquitectónieo embellece esa parte de
la ciudad.
Como comprobación damos á la estampa el crucero
de dos de las principales avenidas de la Colonia Roma.
Un estudio formado con datos oficiales tomados de
las oficip.as recaudadoras demuestra que el producto
anual de los impuestos causados en la Colonia Roma,
pasa de $80,000 y que el valor de la:s fincas urbanas es
·de más de 10.000,000.
'

.

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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