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                  <text>:¡

1

·'
ARoX.

MÉXICO, DOMINGO

7 DE

AGOSTO DE

1910.

NuM. 32. ,

TIPOS NACIONALES

..

.

,. :r~...,,.,., ,.·.

EL TLACHIQUERO.
Estudio fotográ fico de A, Carrillo.
;1

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1,
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1

�-499- _

RCTU RllIDADES

V.IDA MILITAR
INAUGURACION DEL PICADERO NACIONAL .

•

r·

-~·

Atravesamos carla día los cat6licos por una situaci6n verdaderamente difícil.
L!l.s naciones que s6lo creen que su porvenir consiste en el
progreso material, desconocen la autoridad en materia &lt;le religión y quieren postergar á la Iglesia, quieren postergarla como en otros tiempos lo hicieron los herei,iarcas.
Si .abemos que el Papa es la cabeza visible de Je~ucristo;
si él como único soberano del mundo, aun de aquellos que
desconocen 6 ignoran la verdadera doctrina ¿cómo es posible
que las naciones que pertenecen al mundo católico se rebelen
contra la suprema autoridad de la tierra?
Años há España se erguía victoriosa y con la victoria mayor que se puede conseguir.
Santos, sabiofl, héroes, verdaderos artistas producía, y esa
santidad, esa sabiduría, ese arte fueron el fruto más preciado de sus proezas.
,
A esa naci6n debi6se la difusi6n del Evangelio. Nosotros
sin ella hubiéramos perecido y hoy nos causa pena y horror
el decirlo!......
.
España quiere reconquistar su legítima gloria con una falea.
¿Es posible que un .Canalejas pueda competir en virtud y
ciencia con tantos soberanos que supieron extender sus reinos á la sombra de la Religi6n?
¿Es posible que en ese reino donde ya quiere penetrar la
anarquía Ee piense en progre@ar concediendo la libertad al
mal y restringiendo la que conduce al bien?
Esperemos.
Quizá en España llegue á formarse una república, no tan
efímera como la de Castelar.
¡Entonces se recordarán con tristeza los buenos tiempos de
1
los reyes!

***
Hay que recibir en esta vida las penas; casi siempre hay
consuelo después de ellas.
Los vascos residentes eri México son cat6licos '.m su mayoría y el domingo pr6ximo pasado celebraron la fiesta del gran
San Ignacio de Loyola, ese hombre cuya figura se perpetúa,
digámoslo así, en cada uno de sus hijos; ese hombre que fund6 la «Compañía de Jesús,1&gt; tan temida y calumniada por los
malos.
Temida, porque conocen su saber; calumniada porque odian
su virtud.
Los vaiecos veneran á su patrono y celebraron su fiesta con
um solemne funciófl religiosa.
La parte profana se efectu6 en el Tívoli del Elíseo.
Hubo kermesse y distracciones inocentes.
San Ignacio. el autor admirable del «Libro de Ejercicios,1&gt;
nunca prohibi6 las recrear.iones lícitas.
Y por lo mismo los vascos celebraron su fiesta, sin violar
las leyee divinas.

'·Pll.tria qne tienes en tus mayo1es
pr6ceree dignos de eterna edad,
¡cánta á los.héroes que allá en Dolores
dieron el grito de libertad!
· Para muestra basta un bot6n.
Si se quiere hacer es¡.,lender la gloria de la IndepenJencin
hágase un canto verdaderamente épico.
'
Hay pocos Bocanegras. Ha.v muchos Vanegas Arroyos.

***

Ahora que está pr6xima la celebraci6n &lt;le las fiestas del
Centenario de la iniciaci6n de nuei:tra independencia, con más
pena se debía. recordar el fur:ilamiento de rn iniciador.
. Hidalgo tendrá todos los defectos que se quiera; pero legít~mamente le corresponde el título de Padre de la Independencia, desde el momento en que si él no hubitra dado principio n1
·levantamiento, quizá todavía estaríamos sometido~ á la tutela
&lt;le España. El 31 del pasado hubo una manifei:;taci6n en su
honor. Multitud de coronas se enviaron á sus restos lo cual
como sabemos, tiene algo de profano; pero hay al'mas po;·
desgracia, que ignoran 6 han olvidado, que para los que ~meren no hay mejor obsequio que la oraci6n.
En la. noche de ese día hubo en la ((Academia Metropolitana» una velada, no fúnebre por cierto. Hubo música nada triste. Así manifiest11, su duelo h humanidad, de estos tiempos.
A vece3 tenemos que introducir en estas notas los proloquios
vulp;art;S, que no carecen de ingenio:
·
C&lt;Al que se muere, lo entierran.»

***

Las alumnas del c,Colegio de las Vizcaína~», conocido con
este nombre yulgar, celebraron las fiestas de su santo patrono, San Ignacio de Loyola.
Hubo una funci6n religiosa y por la tarde una lucida ker·
messe. En el amplio patio principal ::;e imtalaron los puestos
y el regocijo fué general.
En ese plantel, no ob3tante las vicisituJes por las cuales
ha atravesado, hay algo bueno.
Las alumnas se distinguen en la confección &lt;le trabajmi ma
nuales, pero es plantel laico y ... ¡mejor no hablemo:i de ello!

Jlrlilltm probando un mortm de tiro rá 1tdo slsttma mondragón - 1
Pohgono dt s. titiaro.
' ,tn t

, EL lY.'.'.CA TRIMONIO
El. m~trimonio es· el act~-más tmscendental de la vida y por
cons1gmen~e el que menos Re medita.
El. amor ilustrado es la única puerta qne da paso al matrimonio.
,
El ~mor interes.ado ~o es amor: los matrimonios que origina, mas que ma~nmomos son &lt;&lt;negocios)).
En el fruto m1st?o de semejantes uniones parece como que
re ptsentan la rmndad y la miseria de su origen: casi todos
os lJOS del .cálculo ~on raquíticos y escrofuloso~.
D~ cfd~ diez matru~onios en que llega á establecerse la armen a eliz que constituye el encanto de la vida, nueve de-

6uardras pmldtntialts 4ue timaron i,arte en la fiesta ae tnaugurattón
&lt;lel Picadtro nacional.

ben este resultado á la «casualidad ». Esos diez que describimo,; suponen noventa que no son afortunados.
E~ un error ((buscar)) á la mujer que ha de ser propia: ésta
debe «encontrarReJ&gt;.
El orgullo del amor, es una de las pocas especies del orgullo noble sobre la tierra.
Ese orgullo es el m~yor obstáculo contra los celos. .
Los celos de la muJer proceden ordinariamente del des.pecho; l?s del hombre son hijos del egoísmo.
. La mfidelida~ 9ue se disfraza con los halagos, es perfidia, supone malicia «de dentroi&gt;; declara que se ha pervertido la cabeza y el coraz6n.
El divorcio es el recurso heroico de las ~!mas pequeñas.

EN HONOR DE

***

Preocupa mucho á nuestro gobierno el perfeccionamiento
del ejército.
Para sostener la paz, es necesario estar preparados para h
&lt;lefensa, en. caso de ~na guerra. Amigos de muchos años y
que se han Jurado amistad eterna, por cualquier incidente muchas veces se convierten en enemigoR irreconciliables.
Nuestro ejército cuenta con miembro valientes. como bue110~ soldados d~ á pie y con ?uenos jinete:; también; ,pero necesitan perfeccionarse y al efecto, se ha establecido un «pica&lt;lero» en el cual se hagan ejercicios en las cabalgaduras, ya
i,alvando ob::!táculo:i, ya emprendiendo cam~ras á distancias
determinadas.
***
¡TristP necesidad' es que loe pueblos tengan que u car de esHan llegado á esta capital las estatuas que se colocarán en
' j tos medio::! para defender su derechos! Pero es una necesidad
la columna que se levanta en el Paseo de la Reforma.
imprescindibh¡.
L&lt;t del inic:iador de la Independencia Sr. Cura D. Miguel
l
Mient:as no se obedezca la ley de Dios, que es el amor á toHidalgo y Costilla es de mármol de una sola pieza y mide
daslascnaturas, los hombres y las naciones serán de~confia·dos.
cerca de tres metros.
¿Cuándo será efectivo el desarme general? ¿Cuándo reinará
¿Será exacto el parecido, no obstante la preciosa labor arh paz universal?
tMica?
Parece que será en un tiempo cuya distancia se nos escapa.
Decimos esto, porque todavía se disputa acerca de cuál es
Pero
tiene que llegar.
·
el auténtico retrato del Padre de lll Patria.
***
Examinen bien esto, nuei:;tros historiadores.
Rubén Darío viene á pre5enciar las fiestas del centenario
Se cantará en el Centenario el Himno Nacional, adulterade
la iniciaci6n de nuestra independencia, comisinnado por
do.
Nicaragua,
y á quedarse con nosotros, como Ministro &lt;le esa
El '•Himno del Centenario" ha estado de desgracia.
República.
No se encontró uno que sirviera para el caso.
¡Bien venido Rubén Darío! ¡Bien venido como hombre de
Sin embargo, un diario de eeta capital nos presenta unos cutalento innegable, como hombre de mérito literario como G6nyo autor de la letra es el Sr. D. C. Junco de la Vega, caligor:i, con todo y sus múltiples defectos!
'
·ficando esa composici6n como notable.
,
Venia
en
buena
hora!
De la parte musical original del Sr. Gariel, no podemos ju·zLo esperábamos con anaia para que tratara á nuestros degar, pues se necesitaría escucharla por un buen ejecutante; pecader,tistas, ya no imitadores suyos, sino casi sus rivales.
,
·
ro sí de la literaria.
El poeta se va á quedar estupefacto, al examinar los frutos
Juzguen nuestros lectores.
de
su obra. - EL CRONISTA.
Dice así el coro que precede á las estrofas:

6rupo dt los prlnclpalu concumntu al l!anquttt ofmldo tn bonor dtl señor D. €nr14ut e. Cml, srmtarlo dt Rtlaclonrs or el Sr 6
•
pml&lt;ltnte dtl Supremo tribunal mmtar.
'P
• ral. D. 6n9or1~ 1Mz, Ulct-

Fots · de El Tiempo Ilustrado·

�_:.500- '

'

-501--;- .

l

11

ACTUAl.tIOAOES

ACTUALtIOADES

LA KEHMESSE DEL CARMEN EN SAN ANGEL,

I.A KERMESSE DEL CARMEN EN SAN ANGEL ,
-

I

Dulces.

L a Banca,

"P11tsto" attncliclo i,or la Sra. eortés clt Puga y las Sritas. 6uadalupt Jllvam: IM,
maria Elena Obregón, maria de la tux Rangel y tux y maría Puga,

La conversión del ~arqués de Ripón.
A consecuencia de haber prohibido el jefe del gabinete inglés la procesión del Santísimo por las calles de Londres, el
. marqués de Ripón, lord guardasello privado y jefe con el duque de Norfolk del partido católico inglés, presentó la dimisión de su cargo, después de cincuenta y seis años ele vida
política.
De origen protestante, fué elegido en mayo de 1870 gran

•'Pnuto·' atendido por las Sras. Utrtlz de Orvañanos, Emllla U. ele Ballmá y las
Srltas. Rosa y :Josdina Brayn y euaclalupe Utrllx.

maestro de la masonería inglesa, y como tal tuvo q{!e redac·
tar la contestación á la condenación que lanzó el papa Pío
IX en una bula contra la masonería en 1874.
¿Qué pasaría en el ánimo del gran maestre? ¿Qué combates
se librarían en su alma? ¿Qué efecto le causarían las palabras
de Pío IX? Nadie lo sabe, pero el hecho es que la contesta¡ ción, que esperaban con.impaciencia todos los masones del
Reino Unido, fué la dimisión de su cargo, presentada el 1?
de septiembre, y la abjuración pocos días despuég Jel protestantismo y su ingreso en el seno de la iglesia católica.

Tómbola,

&lt;.:onffetti.

"l'uuto" atendido por la Sra. Euisa l'. deJHrmano y¡1as
Srttas, Dtffis v J;an.

"Puesto" atendido ior la Sra. enrriqueta R. ele 6avosso y las Sritas. maría
Escalante, Bota vJfurora Sáyago maría de la tuz murguía y Jlllcia 6avosso.

" Fresas y Té."

Con ffetti,

"Puesto" atendido por las Sras. muía t . dtJmurguJa y tmoba ele murguia y las srttas. margarita Reyes Rttana, Beatriz (luliano, eármen, 6uadalupe ~ maria de la
tuz murgula y maria Piña.
Fots. de E(Tiempo Ilustrado.

"Puesto" atendido ior ,as Sras. dt:P1zarro

v ele torttna

y las Sritas. eármen y tuz Urquiaga

v €Armen y margarita Pizarro.
Fots. de El Tiempo Ilustrado

�AGCION, CATOLllC.A

PREGUNTAS YRESPUES·
TAS .DEL CATECISMO.

EL ASILO DE LA PAZ.-CASA DE CUNA CATOLICA.

'

.

aln...c'iltfi •!Xi 1•11 • =ten=,
CASA

o~

OUNA (:)ATOt1c.t.,

Fechada dél edificio.

Patio y jurdía interior,

Los dormitorios rnn por ahora suficientes para el número
de asilados: en ellos se ven varias cunas y camitas cubiertas
de cortina'l blancas, donde duermen el sueño de la inocencia
DJs señoritas c tritati vas, D.oña Magdalena Gómez y D0fia
aquella, criaturas arrebatadas al arroyo. Este asilo, como el
Elisa Margarita Berrueco•, con una abgrano de mostaza de que habla el EvangPnegación y celo que mucho las enaltece,
lio.
e~tá llamado á engrandecerse, pues la
fundaron hace algún tiempo en la 51~ cacaridad que lo sostiene y lo alimenta, es
l e de la Mosqueta número 57, una Casa
fecund&lt;t. Prueba de ello es que hace poro
de Cuna, rara recoger niños pobres, á
Fe c Jlocó la primera piedra del edifi9io que
quienes criar y rodear de cuidados en I&lt; s
va á construirse en las cercanías de Cbaprimeros años de su vida.
pultcpec, siendo 8padrinado ese act'l por
Para dicha fundación no han contndo
dama, distinguidas de nuestra sociedad,
con más elementos que los,que les ha proal frente de las cuales figura la señora do·
porcionado la caridad de algunas persoñt Citrmen Romero Rubio de Díaz, espo·
nas generosas; pero esos elementos han
s.1 del señor Presidente de la Repúblicn.
sido tan bien aprovechado11, y adminisAlgún periód;co, malamente informado,
trado.; con tal orden y economía, que con
dijo que las fundadoras contaban con l, ,s
ellos h,1 podido sostenerse el establecimien ·
f ..ndos suficientes para la. construcción del
to, en el cual se da abiigo, amparo y
nuevo edificio. Esto es inexacto; no cnen·
crianza á má.s de veinticinco niños de amtan más que con lo que ya hemos dicho:
bo3 sexos.
con los donativos de personas carita.ti vas.
Hace pocos días tuvimos la satitfacción .
Ha~ta ahora, la suscrición que se ha abierde visitar e~ta «Casa de Cuna Católica,» y
'
to monta á muy poco, y por esto, antes
gratamente impTesionados ante los pro·
de terminar las presentes líneas, nos p r·
~
&lt;ligios que hace la caridad, quisirnos dar- ~,~-~~
mitimos suplicará nuestros lectores se sirla á conocer á nuestros lectores, y al efec· ~ {........ ~ ~ . , . ,4f~itA
van contribuir con su óbohJ, ya en una soto, mandamos tomar unas fotografías de
la vez, 6 ya mensualmente pára ayuda de
su exter;or, dormitorios, •ete.
los ga~tos de construcción del nuevo Asilo.
Reinan en el Asilo la limpieza, la hiLas cuotas podrán ser enviadas á una
giene y el aseo más completos; todos los
de las fundadoras, la Eeñorita Magdalenit
niños gozan de perfecta salud; tienen sus
Gómez, 3~ calle de la Luna número 85, ó
trajecitos adecuados, y en sus semblantes
remitirle una nota para que ella mande
Alta r del oratorio,
que revelan sálud, se retratan el contento
recogerlas, mediante el recibo respectivo.
y la alegría. Adoran á las señoritaf fun~-u·.......--dadoras, quiene3 los tratan cou el amor y la ternura de una
--Venturoso premio de la virtud es ser aborr,cido de .los
madre; se agrupan alrededor de ellas como polluelos, acari·
viciosos. -(Séneca.)
ciándolas y sonriéndoles con sonrisas de ángel. ¡Es un cUa·
-- No hay que fingir torpezas: la franqueza es la mcjPr didro verdaderamente· conmovedor!
plomacia. - Cainbaceres.

Casa de Cuna Católica "El Asilo de la Paz"

..

·rit~i

He aquí como los verdaderos
católicos de España interpretan
las cuestiones sociales, en el siguiente cue.;tionario de preguntai- y respuestaFJ que ha merecido
aproba&lt;:ión del Ilmo. ~eñnr obispo de Santander.
Pregunta.-¿Quién más pera
contra el primer mandamiento?
Respue~ta.-El que se buda
de la religión, lee libros malo~
cree en adivinos, v. gr., ,echa la~
cartafl, usa del espiritismo, y los
que á rnbiendas profesan los
errores de ia civilización moder·
na fi del liberalismo.
P. - ¿ltn qué consiste el libera fümo?
R.--En deFentenderae de Dios
y dP. su iglesia, en todo ó en parte, para el gobierno de los pueblos.
P. -¿En qué principios se
fn ""ª?
R ~ En los errores de la revolnl'ión francesa, ásaber : la rnbera nía nacional, libertad de pensar, de conciencia, de imprenta,
d~ 1·11señanza, de cultos separaciún de Ja iglesia del est;Ldo, etc.
P.-¿Qué consecuencias salen
df' :,hí?
R. - Escuelns laicas ó sin Dio.:,
matrimonio civil, periódicos impí .. s ó deshonestos, usuras sin
t~sa, odio y desprecio de la iglesrn, de sus leyes, de sus ministros y de las órdenes religioi::ai&gt;,
Ufürpación de todos sus bienes

EN MEMORIA DE HlDALGO.

Y la violación de todas las leyes
divinas y humanas.
P. -Esto supuesto, ¿Sle puede ser liberal?
R.~ N~, padre; porque el Ji.
bera!Jsmo es pecado, por lo mismo que es un sistema lleno de
errores y está condenado varias
veces, y últimamente por el papa
León XIII, el 20 de junio de
1888, llamando á sus partidarios
imitadores de Lucifer.
P.-Pero ¿no hay un liberalismo bueno, llamado católico?
R. -Así lo dicen algunos; pero
en realidad, no hay liberalismo
bueno ni católico.
P.-¿Qué dice de esto el papa
Pío IX?
R.-Que su doctrina está basada en perniciosísimos principios y que son mucho más peligrosos y falsos que los enemigos
francos.
P.-¿Qué conducta han de observar los católicos con un gobierno liberal?
R.-Si está en pacífica posesión, sufrirlo con paciencia, acudirá la oración y trabajar todos
unidos, bajo la dirección de los
obispos, para el triunfo de la
verdad, de la justicia y de Ja
iglesia.
P.--Entonces la iglesia ¿puede meterse en polític11?
R.-Nosolamentepuede, sino
que debe, cuando ésta se roza
con la fe, moral, costum bretr
justicia y salvación de las almas'·
pero en asuntos meramente tem-'
porales, deja á cada uno seguir
ta señ_orita 6uadaluoe llldalgo y eostllla, descendiente de D. ffli9ue1 J¡ldalgo.
1'Joto9raf1a tomada el domingo, durante la manifestación, ante 1a tumba del b~roe.) lo que le parezca mejor.

0

il l!IJ~ fE

'

\

\

\

\\

&lt;:unas pare los niños asilados,

Fols . de El Tiempo ll11slrado.

6ru,o de pmonu. 4MI tomarott parte en la manlfutaciótt organizada por el diario antlmelmlonista, «€1 eonstuuclonal, » cuyo e.tandarte
figura á la cabeza de los manifestantes.

�mes Tennant pudo corroborar impensadamente la noticia, porque
en las cercanías de Trincomali
vió ostras comestibles de enonue
tamaño, una de las cuales medía
más de veintisiete centímetros de
largo por la mitad de ancho.
Mas p o r extraordinarias que
parezcan semejantes dimensiones,
las sobrepujan las ostras de Puerto Lincoln, 1:1n Australia del sur,
que son las mayores del mundo
entre las especies comestibles. Estas tienen el tamaño y la forma de
un plato grande. La concha de
algunas mide más de treinta centímetros de diámetro, y sin embargo, la ostra llena casi su vivienda.
En aquella región es muy fre
cuente servirá los que tienen huen
apetito, una ostra frita con manteca 6 con huevos y miga de pan.
En cuanto á la :finura del gusto,
las ostras gigantes de Puerto Lincoln son famosas hasta en aquel
país de refinamientos, y una sola
baE.ia para saciar el apetito del
más glotón.

P.-¿Es enemigo de la iglesia
todo gobierno liberal?
R.-Sin duda ninguna, y por
eso pecan mortalmente los que á
sabiendas ayQdan con su voto ó
influjo al triunfo de los candidatos liberales, haciéndonos además
cómplices de las leyes inícuas y
contrarias á la iglesia, votadas por
sus protegidofl.
P.-¿El liberalismo va unido á
alguna forma de gobierno?
R.-No, padre; puede una monarquía ser liberal, y católica una
república, según los principios
con que gobierna.
P.-Entonces ¿no es lo mismo
ser republicano que liberal?
R.-No, padre; aunque hoy
&lt;lía, de ordinario, alardean de ser
liberales, impíos y hostiles á la
iglesia.
P.-¿Y qué debemos decir dt&gt;
fos masones?
R.-Que son los liberales más
avanzados y excomulgados ya por
la iglesia.
Hasta aquí el catecismo. ·
A la luz de estas doctrinas tan
claras y al alcance de todo el mundo se puede juzgar el valor del liberalismo y de la mesticería. ·
"Qui haber aures audiendi, audiat. "

-----3:o:E- ----

.OSTRAS GIGANTESCAS
Plinio dice que según los hislo ·
riadores de la expedición de Alejandro, se eñcontraron ostras de
treinta centímetros de diámetro en
os mares de la India, y Eir Ja-

,

Uno4e los "puutos" 4e la kermesse en el toteglo 4e 1as¡u1zca1nas.

LO QUE ES LA VIDA
El instante vrnidero .... ..
Ya es ilegado ...... ya pase ..... .
De futuro fué esperanza.
De presente desengaño.
Y ya pasado es dolor.
De fugitivos instantes
Compuesta la vida está;
Por eso el hombre en la tierra
Vive sólo de esperanzas, .
Desengafíos y pesar.
(R. B., f:,F.)

lYllJSA CASTEl.tl.tAN,A

Canto á Españ.a
I

Elogio de Castilla
¡Oh!, las cúbicas torres en la pll z de la villa,
¡Oh!, las áridas lomas yel panzudo batán.
¡Oh!, severo paisaje del solar de Castilla.
con tus diáfanos cielos y tu tierra amarill,1
.
y ambiente inmenso, como para un inmenso atín.
Silueta de mancebo, que cuando el su·co labra4
del claro azul recortas tu agraria majestad ;
torreones cenicientos al borde de las abras;
rebaños resonantes y trémulos de cabras
que en la apacible tarde volvéis á la ciutlad ......
Toledo altiva y pr6cer, Vallad ..lid. Segoda,
Avila cinta en torres, ascético Escorial;
Burgos, la del Cid, cuya viril tristeza agob·a.
¡Oh, tierra de Castilla, te quiero como á novia!
A mi esquivez complaces, y en tí está bien mi mal.

II

Las historias viejas
Vástago de mi tiempo y de mi gf&gt;ntf,
amo al siglo cual es: irreverente,
razonador, nervioso y altanero.
¡No más ritos, ni dogmas, ni consejas,
ni plegarias, ni espíritu!
... Sí; pero
me gustan, madre, tus historias viejas.
¡No me lleves al pie del deslabrado
muro; no me llevéis junto al o~ado
castillo en ruinas, en cuyas bermfjas
torres canta el misterio del pasado.
porque me gustan las historias viej ,s!
Que si murió Isabel eñ una estancia;
que si el Rey don Fernando, al ir á Francia
por su bella germana,
veló en la otra; que si doña Juana,
~·a loca de remate,
hizo aquí algún sublime disparate
de amor, pern~ando en su archiduqu~ hermo-o,
(lUe si Carlo~, el César poderoso,
con sus damasquinadas armaduras
estremeció estas cámaras obscura,,
ó que si en el nocturno
~ilencio don Felipe, el taciturno,
á la de Eboli espió tras estas rejas. .
¡ No, no me digáis tal, si embebeciclo
mirarme no queréis; que estoy perdido
de amores ¡ay! por las historias viejas!

III

Por qué vine á Castilla

61'11PO lk a1um11u del eoleglo de tas Ulzcalnas, que tomaron parte en las fiestas 4t los vascos en honor 4t

s.

fgnaclo de toyola

Por estas viejas historii.s
y en pos de tus sahtas glorias,
de tus áureas tradiciones
vine, madrr., á tu regazo,
trayendo versos, que es lazo,
que ata b~en los corazones.

En mi alma sólo tenfa
esencia de poesía,
que fué tuya1 pues en tí,
con un ímpetu filial ,
la redoma de cristal
de mis ensueños vertí.
Desde entonces, madre, están
más juntos tu afán, mi afán
de alteza, nuestros anhulos
comunes y mi Morelos
y tu trágico Guzmán.
Desde entonces, sifi iiral
ierguen, en pabellón
de un gran iris fraternal,
tu castillo y mi no11al
y mi águila y tu le6n.
Fe

É igual pe an en el fiel
que tanto amor mide y surr,a,
tu broquel y mi broquel,
la mitra de Moctezuma
y las joyas de Isabel.
0

IV.

Visión
Y ahora, madre, tus bel las
miradas vuelve hacia aquellas
riberas de tus amores:
verás un orto de estrellas
y un ímpetu de condores.
De México á la Argentina
corre una escala divina
que cifra un himno potente,
y cada patria latina
lleva un lucero.en la frenk
Cuba se duerme al rumor·
del tibio mar que la besa
en un perenne verdor,
y es como una gran promesa
que ha de ser una gran flor.
México ensaya su~ vuelos
de gran águila caudal
en tres gradas sin igual
del altor de sus anheloe:
costa, meseta ce1üral
y cumbres de eternos hielos.
Centro-América es un nido
de seis aves; es un haz
de seis flores guarnecido,
cuyo perfume escondido
sólo brotará en la paz.
Tiene América del Sur,
como un gran símbolo augur,
la forma de un corBzón,
Su, testa roza el azur
y de nubes es su airón.
Nueve naciones allí
con número zahorí
tu inmortalidad pregonan.
18on nueve musas que abonan
tu ensueño y viven por tí!
Y toda~, ¡oh, n1adre, to las!
al celebrar hoy 11us bodas,
brillan con tu mismo sol,
lucen tus fastos soberbios
y r~lpitan con t11s nervio,
y cantan en español.
AMADO

NERVO.

�-506I

IJA flESTA t&gt;Ell fUEGO

LA FIESTA DEL FUEGO
La ciudad está de fiesta. No siempre lo está á lo que cuentan las crónicas y mis ojos han visto en lo que llevo de vida
en ella. La ciudad es triste. Enclavada sobre el lomo monstruoso del gran Ande, la ciudad en que vivo vive una vida
d.e sue~o. y de taciturnez; apacible vivir de agua mansa, apacible v1m de grey dócil y buena: eeta es caei una virtud, sin
asomo de paradoja. . ·
Que es triete la ciudad, lo dicen sus noches, lo cantan sus
crepúsculo¡¡, lo murmuran sus mismos habitantes de allende
el. mar y de la tierra propios, que veo pasar por las calles inclinadas, y que se me antoja pensar van con no sé que dejo
de pesadumbre; pesadumbre que sale apenas á los rostl'os como la de las personas que mueren de tisis; esto es á mis cjos
d_el ~lm~ casi una virtud. Y, repito sin asomo de paradoja,
e1r. noma.
Es~ribo al amor del quinqué, cuando la ciudad está casi
d.orm1da y soplan afuera ráfagas heladas. Y queriendo decir muchas cosas, expresar muchos sentimientos, hablar de
muchos sueños, todas se van muriendo a! lle6ar á los labios,
donde parece acaban las ondas del lago tranquilo de mi alma
cu.~ndo en sus aguas qui etas, cae el e,queleto de un pensamiento medroso 6 la hoj,i. seca de la flor maravillo~a de un
sueño que rn deshojándose, al rnplo de no eé qué fría racha

fuego. Tal vez ellos en su sensibilidad salvaje, escuchan la
emoción íntima del cornbuatible sometido á la consunción, ó
en las vagas y enormes pupil!ls, ebrias del sol del campo y de
la melancolía de la sierra, .recojan para sus horas de descanso,-porque también deben soñar,-el secreto dol0roso del
paisaje en el atardecer. Pollinos, lanudos y sumisas, afirmo
que tienen una alma, que no sé qué empedernido naturalista,
encerrado entre las páginas de un libro, se empeña en demostrarme; puede ser una alma mucho más noble que la apocada
del pulpero de la esquina,-y es lo más cruel del naturalista,
--alma más eentimental y emotiva que la del primer .caballero ó señorita que pase por la acera del frente.

***

El fuego crepita. Es el día de San Juan. Bueiias y gratas
horas de la infancia, ¿dónde estáis? Dónde todo eso, bello, divinamente hermoso que colmó de felicidad la era gloriosa de
mi niñez? Pavesas, humo.
Gloria al juoco. Se me antoja que esta frase la van musitando todos los lábioP. Hay en verdad, tal como me lo ha anunciado un amigo natural del pafo, una alegría que llena todos
los espíritus. Más que para engañar el frío que Facude los
cmirpofl, estaRgrandes hogueras prendidas en la calle pública,
ó que por una costumbre, creo que obedecen á la nEceeidad

hoguera las cabecitao joviales de los muchachos del barrio,
congregados jubilosamente, son hermanas del fuego que ere·
pita y de las cosas buenas y sonrientes.
Los principales autores de la fiesta del fuego que ha llovido
alegría en toda la ciudad, son las gentes indígenas que rodean
las hogueras y ias atizan con el empeño con que se atiza un
sueño. Ellas, durante el lento correr de los día~, las semanas
y los meses, fueron paciente y noblemente formando alrededor de su choza, de los barrios bajos, el montón de combustihle, que ahora, en media hora, en un minuto, el pr0digio
diil fuego entrega á mejor vida. Tal vez durante la negA.eión que hay de fecha á fecha, de aniversario á aniver~ario, ellas tuvieron una ilu~ión, un sueño; ver llegar el día
de San Juan para entregarse gozosamente á la fiesta del fuego
que prepararon sus manos rudae, hechas por el dolor Y ah0ra ro&lt;lean la hoguera que canta y crt&gt;pita. Yo les veo a brirlo3

gó muchas flores que eran la alegría y el sol del jardín sin
primavera de mi vida. Muy triste debe estar la casa antigua
y sola y en ella sólo ahora llenarán las sombras de la noche
las habitaciones vacías; y la fuente, la vieja fuente sonora,
rezará melancólica por todos los que han sido, entre sus graves galerías. Sólo la figura severa de mi padre, el más noble
de todos los hombres, velará en el sombrío corredor predilecto, el último sueño de su vida ......
Día de S.10 Juan, día de fiesta en la ciudad lejana. Cuanflo siendo niños jugarnos al caballito de palo con cara de colores que nos hizo la madre. Y en las noches el corro de muchachos en la vecindad gritaba alegremente:
''Por las barbas de San Juan,
dános queso, dános dulce, dános pan,
triqui, triqui, triqui, tran ......
Buen día de San J um en la éra gloriosa de la niñez; cuan-

J

\

...... Alrededor de las hogueras la gente se agita ......
\'

.. ........ Las car;1van:;s ,iacientes y flemáticas de los pollir.os ...... ..

espiritual, fría, p1y Dios! tanto cual la 1ne ahora, en la avenida, sopla entre la arboleda.
La ciudad e~tá de fiesta. Y es la fiesta del fuego. Hace media hora no má~, yo me he engañado amableme1Jte, haciendo
lo que los otros, ,onriendo á la visión de las granderlíam~radaP, entre los grupos de gente popular, en esta ó aquesa calle,
y así abriendo un paréntesis al florecimiento interior, sonriendo como lo hacen los demás, me he engañado amablemente.
Desde temprano antes de que el Eol principiase á florecer. á
entreabrir i;u ro~al fantástico del poniente, he tornado del
brazo á mi amigo, un poeta joven como yo, soñador é inge·
nuo y á la w ntura nos hemos dejado ir, sil enciosos á trechos,
á trechos parleros, por no sé qué barrios. Con placer hemos
aguzado los sentidos al ligero movimiento que como un sacudir de alas, creíamos ver, tomaba la ciudad por momentos.
Y ha blando de amor, de vanas quimeras, de cosas tri viales 6
de proyectos para el porvenir, hemo., ido á parar, allá abajo,
en las afueras de la ciudad. Hay, es cierto, un movimiento
en las calles, que toman otro aspecto que el cuotidiano del vivir siempre igual y sin acontecimientos. Y detenidos en una
esquina nos Llistraemos en v.-r las carayanaA pacientes y fl,,.
máticas de los pollinos que entran µor ·las avenidas, las ca bezas gachas, sobre Jo, lumos unas cargas enormes de comhn~ti ble, que van dt&gt;jando de trecho en trecho, para tomar después á sus cuadras, cabe las chozas de los alrededores. Y s0n
acreedores y dignos de elogios, esos joviales animales, que como asevera mi amigo, tienen una buena parte en la fiesta del

de poner frente á los ojos, de continuo abiertos sobre la blancura de la nieve 6 el tono andecino de las lomafl, el milagro
vivi ente del fuego. La hoguera vive una vida inten sa. Es como un alma que se consume en sí mi~ma. Es en sí una vida
en la plenitud de EU energía. Desde la superficie de la tierra
negra., donde la mano áspera del indígena acumuló el com·
bustible, se alza la.llama triunfal, crepitante.y sonora. El fuego canta. A veces se paraliza le llam a, antes movible y frágil,
como si le faltase la vida. En otrns tiene movilidades de i:-er·
piente, se levanta airo~11, se mantiene Fobre su propia fuerza
6 se arrastra desesperadamente rual i::i la ¡.:acudiese un instinto de locura. Es la llama voluble como una mujer. Tan voluble y frágil que al soplo de un pem:tmiento grave puede ha c-rla inclinarse. Es lu z también la llam:i, y voluble y frágil
t'S como la mujer, la alegría de la tierra.
Al rededor de lao hogueras la gente se agita. Desde los bal cones de las casae, en cuyas paredes el refüjar vago de la¡.¡
I lamas dibuja fantasmas, las muchachas miran el fuego érepitante, sonoro. De todas partes han acudido en tropeles lois
muchacho~; y place ver la alegría infantil, plenamente acorde con los preceptos de la natur~leza, cantar como el fueg,, canta; sin saber que lo hace, sin. pensar en que es efíme1;0
el canto como la vida de una flor. •Uno ríe y la carcajada vibrante llena toda la callt&gt; ; otro ealta, aquél corre, el de más
allá medita , en actitud d1Ecreta, la pilatuna del día próximo.
La alegría infantil se deshoja así, como un ramillete Je roFas
frescas, en el c0ncierto de los hombree. Y al rededor de la

ojos enormes y dolientes, sobre las llamas rojas. Les veo acercaree, fijar las pupilas melancólica&lt;, en h llamarada que Re
consume, con tal desesper,wión en su aparente apacibilidad,
así cual si quisiesen poner entre sus almas, todo ese fuego,
para los densos frío s de las largas noches de invierno. Por eso
mueven y remueven la hoguera, que alza hacia el espacio, la
maravilla voluble y ondeante de la llama.
Desde los balcones las muchachas miran la hoguera, en la
fiesta de su consunción, sin pensar que tras la ligera y ardiente llama, sól9 quedan las pavesas, cenicientas, cenicientas.

***

La ciudad está de fiesta y es la fiesta del fuego; día de alg&lt;1zara, cuando después del rPgocijo, la abuela nos cuent·t
cuentos fantáoticoe, mientras la mano blanca y rugosa &lt;lá
vueltas al huso y los ojos opacos se abren serenamente hacia
_la tierra. La amada ¿dónde está? Qué hará á esta hora? El
padra, la madre, la hermana, qué se hicieron? Dónde lascosas bellas qua aromaron la infancia, la casa vetusta, los co~redore., Uenos de misterio, las habitaciones desierta.s. el vie·
l~ patio, la fuente, el jardín y las almas, de sus dueños, sus
vidas, hs a.JmiiRde sus co~as? Dónde están?.....
.Día de S.m Juan, en mi ciudad lejana. Debe estar muy
triste la casa antigua y sola donde la muerte, ¡ay, Dios! se-

do se corre la maceta de alfeñique en la campiña, cuando se
pide queso, cuando se pide pan, y después de los cuentos de
la abuela, se juega á la pizigaña-pizigaña, se queda el alma
infantil dulcemente dormida en una infüüta felicidad. Muy
triste debe de estar la ca'la antigua y sola y en ella sólo la vieja fuente se lamentará por todos los que han sido entre sus
ohscuras galerías.
&lt;:}loria al fouco. La ciudad está de fiesta. Giran las gentes
alrededor de las hogueras y de los balcones, miran las muchachas el fuego consumirse, como se consume un sueño de amor.
Yo miro todo eso engañándome amablemente con la alegría
de los otros. Ahora el fuego ha concluído y las calles con sus
manchas negras, afectan la forma de grandes cintas hechas
de las pieles de tigres fabulosos. Mañana la ciudad estará, co·
mo de continuo, triste. Será como una agua mansa, será como
un campo apacible; estará en su propia virtud ......
Y mientras en mi habitación, engaño mi tri steza y distrai.
go mi insomnio, pienso cuán dulce me es, en mi soledad, lejos de las cosa; más amadas del corazón, ajeno al paisaje que
ine rodea, prender la hoguera del recuerdo y &lt;lPjarla que arda, que arqa hastn. consumirse, al amor del Jeñu santo del en sueño.
J. M.

PERLAZA.

�{"

ufia caña de hisopo, aplicósela á la boca. Jesús, sin exhalar la menor queja, aplicó á eH-a sus labi?s y chupó el. vinagre.
·El cielo había E'·scuchado bemgno aquel gnto: cc¡Tengo sed!» y la
hij,i deJ.os profetas seguía contemplando cosas inviFibles. Atrav~s~ndo
espesas tinieblas, bajó un rayo de luz sobre Jesús, próximo á exhalar ya el último suspiro. Numerosas figuras luminosas
se empujaban mútuamente en aquel sur&lt; o
de oro: los puros ele corazón, lo~ mansos, los
misericordiosos, los
hambrientos y sed.entos
de justicia, todos los que,
nl andar ele l0s siglos,
habían &lt;le amar á Jesús
más que á sí mismos, y
Yivir y morir bendiciendo su no m b re. Cada
uno de ellós dirigía una
:-úplica al Salvador mo1i bu ndo. Era como una
acción de gracias que la
tierra hacia Aquel que
ciaba la ,·ida por su res·
r,11 te. E 1 r a ,. o de luz
de·cendía lentamente á
lo largo de la cruz, hasta posarse sobre el gru·
pode mujeres que llon,ban junto á ella, incluso
Susana, á la cual envolvió, circundándola de
un nimbo resplandeciente. Aquel rayo de
mística luz, era como el
llamamiento tterno del
Salvador-llamamiento
que dirige á todos,-y
la respuesta feliz &lt;le los
que le contestan: c,Héme
aquí, que vengo.,&gt; Estaba Susana admirada de
cómo, sin sospecharlo
· · ¡;;iq uiera, por el cari:ño
i que había profesado al
Maestro, había ella andado siempre por la senVtstldo para comida.
da luminosa.. Aquel di·
vino atractivo lo bahía
experimentado ¡.ior primera Vf&gt;Z en Kourn Eddin, al oír brotar celestial 1,:abiduría. de aquello~ benditos labios que ahora mezclaban
~u última plegaria con el estertor de la agop~a; se ~abían aun:enta&lt;lo más y más al contemplar aquellos ¿u1c1s1mos OJO~, .cuya mefa·
ble ternura 110 pudieron apagar los mas atroces snphc10s, y llrgaba á su colmo al escuchar los urofundos latidos de aquel corazón
purísimo que levantaba SU pecho con SU$ últimos espasmos, arrastranrlo tr~s i,í, como rescate de sus dolores, innumerables almas
por Él redimidas .....
' Y cerrarlos los ojos, con el rostro blanquísimo de virginal albor,
Susana dejaba su alma en libertad completa para que fuera en seguimiento del Rayo de luz ......

·ras

· ·EL RAYO DE .LUZ.
IESOEN AS EV ANGELIOAS)

Porr· ~eynés monlaurr.
Tres cruces se destacaban sobre el nublado cielo; pero Susana
no divisaba más que una, aquella en que agonizab:1 el dulce Maestro. Tenía Jesús la cabeza inclinada sobre el pecho, y á pesar de
que su cuerpo era todo una llagi que lo cubrfa de pies á cabez~, no
impirab i horror; pero estaba tan lívido, que se preguntó Susana
con espanto si habría muert') ya. Nunca se hubiera ella imaginado
todo lll horripilante de aquel espectáculo. El cuerpo, desgarrado
por los azotes y las espinas, sangraba sobre el madero de la cruz;
los pies y manos , taladrados y fijos con enorme3 clavos, goteaban
lentamente, y al chocar contra la roca las largas gotas de sangre,
producían un ligero ruido que ahrmdaba cada vez más en el alma de Susana el abismo de su desolación. Con
todo y hallarse muy cerca de la cruz,
apenas lograba divisarle, t·m espPsas
se habían vuelto las tinieblas que cubrían toda la tierra. Como deseaba
t-lla ardientemente contemplar el ro-tro de Jesús, se acercó más al santo
madero y levantó con ansiedad los
ojos, notando entonces c6mo, á través
de las lágrimas y de la sangre, la mirada divina estaba fija sobre ella, cual
si fuera una bendición y hacimiento
de gracias.
No lejos d&lt;i allí y formando nn gru
po repulsivo estaban Hanán, Kaifás,
SamllfÜ Isachar, los Kanteros y los
Phabi. No satisfechos aún con haber
con,eguido de I gobernador romano
que le crucificara, al verle ahor?. clavado en el infame madero, in•lef,..nso
'y á merced de su odio reconcen:rado,
se entretenían E'n burlarse de su mi.,ma agonía. A la sazón estaban dieiendo sarcásticamente:
((A otros ha salvarlo, y no pue~e
¡;;alvarse á sí mismo: si es rey de I-rael
b»je ahora de la cruz, y creeremos
en él.
«El pone su confianza en Dio,: pues
si Dios le am·t far.to, líbrele ahora., ya
que él mismo decía: Yo soy el Hijo
de Dios.»
Expe,imentó Susana un violento
ex1r,mecimiento al oír estas palabras.
¿D6nde había ella oído aquellas mismas frase~? Prodújose en su interior
un silencio imponente que suele precedn á las grandes crisis morales, un
silencio pareciJ0 al que se cernía sobre el caos cuando rewnó en él la voz
del Altísimo que ·hizo brotar de repente la lui con su onrnipotcute
palabra.
Y una voz moribunda resonó en la~ qucbr.1Ju,as d,l monte:
((¡Dios mío!¡ Dios mío! ¿Por qué me has aban&lt;lonado?i,
Sobre aquel cao, de incertidumbre y espanto en que se hallaba
envuelta el alma de Sn•a11a, brilló por fin un esplendoroso rayo de
luz etf:rnal. Apareció a11tc sus ojos, tscrito con caracteres de fuego,
Pl Salmll XXI. cuy,, primer versículo acababa de pr,munciar Cristo moribundo. IJ:ra aquel t&gt;l Salmo mesiánico por excelencia. Todo
quedó entonces p ,tente á sus ojos: aquel hombre befado, insultado
y escarnecido, cuyos dolores inenarrables había canhdo el profeta
David. ¡era el Mesías! ¡ el hijo de Dios! ¡Todo Israel en peso se había equivocado lastimosamente, cegado por su orgullo y ambición!
El único reinado que debía establecer sobre la tierra el Ungido del
Dios, era el reinado sobre las almas. Cayó Susana de rodillas, y en

Ttrad. del P. Jaime Pons.

s

J

actitud de adoración profunda, repetía estas palabras: «¡E:1 el l\Iesías! ¡ Bll Hijo de Dios!» Y dominada de santo terror¡ iba recitando pausadamente, uno tras otro, los siguientes versículos:
c,Tod·os los qu~ miran, hacen mofa de mí con palabras y con meneos de cabez1, diciendo ..... »
Por una coincidencia verdaderamente terrible y singular, oyó~e
en aquel mismo instante la voz sarcás•ica de Hanán, que proseguía
inconscientemente el versículo profético:
«Esperaba en el Señor; qtte le libre de nuestras manos, sáJyele;
ya que tanto le ama. »--Y la hija de los grande:! doctores rabinos,
tomó otra vez el hilo del Salmo interrumpido:
ccMe veo cercado de una manada de
bestias feroces; me tiene sitiado una
turbade malignos que quiere perderme.
((Han tala3rado mis manos y mis
¡,ies, pudiendo contarse uno por uno
todos mis huesos.»
Aquel cuerpo de~garrado que tenía
ante sus ojos, realizaba por modo sorprendente, cada una de aquellas palabras.
A vista de los soldados, que en aquel
momento se repartían los despojos del
condenado, y echaban suertes sobre
la túnicn, concluyó -ella con e~tas palabra~: ((Repurtlei·on entre ~í mis Yestii;!uras, y sortearon mi túnica.»
El velo del misterio rMgó,e rntera·
mente ante los 0jos de ¡.;usa na, que ~e
hallaba ií pccos pasos de la cruz. · Libre ya de todo temor y de~aliento. vi6
resplandecer con fulgores de ultr,,tum·
ba toda,, las cosas que ante8 ~e le ha·
bían presE'ntado sum:imente obscuraE.
l ss mismas tinieblas de que ,e ha11aba rodeada, le parecieron esplendororn luz. Aquelliis tinieblas no mm otra
rosa quP los pl'csdos y crímenes de
todos los hnm bre~: las blasfemias, las
imprecaciones. el orgullo y la impnr¡,za, h maldad y E'l f-ngaño, la c,gue·
ra ,·ol,rr ,taria de los débilt&gt;s. la chser
ción de los cohardel-; en una palabra,
tocias las bajeza¡;,, tod~ s li1s ign,,minias,
todas las infamias a.. la. h1,manidad.
Y toda!:! esai,; horrendas maldades si:
ho bían amontonado como aquellas nubes tempe~tuosa~ que cubrían el cielo,
precipitándose sobre el Gran Mártir,
camándole cada nna de ellas un tormento E-Sprcial. Jesús se había aban·
donado á todas ellas, las había 11ceptado toda•, entregándose á
muerte por destruír el pecado. Para esto 1 principalmente, había .1d
venido nl mundo. para romper las cadenas que le ·sujetaban á la
maldad, rescatarle de la ominosa esclavitud de Satanás, y devolver
la ,·erdader11 libertad á su pueblo y á todos los pueblos de la
ticri·a.
Él. la pureza peraonificada, se hallaba cubierto de vergonzos:i.
ignominia: estremecíase todo su cuerp,o con la violenda del dol~r;
su c 1beza dolorida, se levantaba y volvía á caer pesadamente, Hn
que pudiera reclinarla en parte alg'una·; sus grandes ojos abiertos
parecían demandar un socorro imposible; de pronto lanzaron sus
moribundos labios este grito desgarrador: «¡Tengo 1:1ed!»
¡Ah! ¡demasiado acerbos eran los dolores que sufría, pa_ra qur.
viniera á exacerbarlos más todavía otro nuevo suplicio! Uno de los
soldados, empapando en vinagre una esponja y envolviéndola "

ln.

'l'odas las imprecaciones habían, á la sazón, enmudecido; los
enemigos se alejaban tristes y pensativos, dándose, algunos de ellos,
?;olpes de pecho y repitiendo : ((Verdaderamente f&gt;Ste holl!bre era el
Hijo de Dios.» Al pie de la cruz sólo quedaban María, la~ adre de
,Jesús, María Magdalena, Juan, el amado discípulo, y algunas otras
mujeres. fubana, sólo veía á Jesús.
.
Con el corazón anegado en el dobr de su Maestro, aungue 1~uininada ya y confortada con los resplandores ele ~a fe, quena ~a Joven en medio de sus lágrimas entonar al monbundo un himno
'
. da de
de amor
divino que meciera 'su agonía. La postrera mira
Cristo sólo divisó l-lnte sí á los que le amaban; pero deseaba adeinás Susana que Él se durmiera en la cruz plácidamente, escuchanrlo las más dulces palabras que pudiera ~~r de sí la tierra; palabras
d'l eterna paz, de confianza tn su obra d1vrn,a ~ de ~upremo des?anso. Mas en medio de todo se consideraba a s1 1msma demasiado
pequeñi,t y miserable para llegarse hasta el corazón .de Dios.. Persuadida de su absoluta impotencia, tomó en sus lab10s las mismas
palabras de Tsaías, y dijo en voz baja y pausada:
c,Tiende tu vista alrededor tuyo, y mira; tod~s e;os ::e h_~n cont(regado parn venir á tí; vendrán de lejos tus h1Jos, y tus h1Jas acudirán á tí de todas partes.
,cAlumhradas con tu luz, caminarán las gentes y los reyes al resplandor de tµ 1):J.Pimiento.

c&lt;A tí vendrán y se po,lrarán en tu presencia los hijos de aquellos que te abatieron, y besarán las huellas de tus plantas todos los
que te insultaron.»
Con profunda adoración be,6 Susana los pies ensangrentados.
Había nombrado el triunfo y la gloria: sólo le restaba una fme
para concluir.
Un postrer estremecimiento convulsivo conmovió el cuerpo de
Cristo moribundo. Entonces, con el profeta, Susana hizo llegar á
oídos de a,quel que rn partía ya de este mundo, la única palabra
digna de m:
ce¡ Mira á tu alrededor! Vendrán á Tí con el amor de sus mejores
,
días... ..
cq Vendrán á Tí rebosando juventud, con el amor de lo, rec-iéh
el esposad O!' ••..•. ,,

LAS

MUTB:RB:S

DB:L

PORVENIR

L1 situación actual de las mujeres y las averiguaciones de~ q.o.
podrán ser en el porvenir, &lt;lió hace poco tema interei,ante á He,
Arlur .ToneA, en un discurso en el Waldorf Hotel, al final d.t un
banquete ofrecido por las damas periodistas inglesas.
La inconstancia y el carácter variable de los hombres y de las
mujeres han dado siempre materia á algunas discusione!l; pero ellos
rnn males de orden general tan viejos como el mismo amor. Las visitas del orado!' fueron más lejos. La mujer de Bruto le parecía
nn perfecto modelo, ya no tenemos bastante con una Porcia, dij,o:
Dos ti posdemujerescontando á Porcia, le parecían dignas de atención.
((La mujer, agregó atrevidamente, es semf'jante á los demás ~éres
animados. Todo medio produce rápida é invariablemente tipos que
están con él en perfecta harmonía. Ahora la mujer cambia co11stantemente en relación á su c&lt;medio ambiente.» Obstrvaciones pe1sonales vienen entonces
á corroborar las vistas del orador. c&lt;En·
contrábame, dice, en
la primavera paFiida,
en Marruecos. Cada
noche, clespué~ de mi
paseo, pasaba. para
Pntrar en mi hogar,
frente á la carn de un
gran señor del país,
antiguo jefe del gobierno caído. Se había establecido con
rns mujeres y, al cruzar la callP, entreveía
á esas maj_eres gordas, enormf&gt;s, panzonafl, de fa ce-iones curtidafl, riendo ,it·trás
de los visillos con
aire maligno.
lgnoranteP, tontM,
arterafl, puFrile,, viejas antes de tiempo.
i&lt;on i:::emt&gt;ja ntes á. animales. Dado el medio
ambiente, he aquí la
mujer que debía producir.»
En el periodismo,
como en laA otraPprnf~Kiomsi nte' e1:t11a lt-!'l,
ganan terreno; ri\'alizan con no~otrn· , y
no ,otrosllt!rnrogemos
bien. T11mbié11 tn la
noYela son numnoFa•. JoneR &lt;lrpl ,ra la
desaparición en la vi·
da real, de tipos crea·
dos por JeaneAui:ten,
las Doras y Agnée de
Vestido de mailane,
Dickens, laAmelia de
Mackera, laMrs. Poyser de George Elliot. Desarrolla en seguida la frase de Ruskin: ,rEl
mundo progresa únicamente por la razón de la fuerza silencioFa que
está en él&gt;i; y muy preo,cupado c0n sa~er basta qué punto la naturaleza está dispuesta a nu estras proprns fuerzas», declara que el
tipo de mujer que excita especialmente su simpatía es Porcia, la
mujer de Bruto. «Espero, dijo, que la naturnleza se interesará en
la cue~tión y continuará produciendo ~orcias. » ¡SuE'ño encantador,
feliz perspectiva! Entre tantas producciones generosa~ de la naturaleza, las más raras ·no son, sin embargo, sino los Brutos.-A. B.

�Postales conmemorativas · de la Independencia·.
EL C'ENTENARIO Y LOS ARTISTAS MEXI~ANOS.
Se han recibido ya las hennoeas tarjetas postales á colores fo!ma- nes dignas de toda confianza; y si á esto se agregan l~s ampfüe y
das por varios reputado:; arti,itas para con:°emorar el Centenar10 dP. bien detalladas leyendas qúe cada postal ostenta en tipos claros y
la proclamación de nUPstra Independencia, y man~adas h~cer ex- legibles puestas al pie en un pequeño márgen, se c?mpr.enderá lo
que ant~s decimos, aBto es, la gran s~gnificación que !ienen estas tarpresamente ffi, una de las más afamadas cas~s de Z~r!ch, ~~iza. "
Estas tarjetas que estarán á la venta en ,a Admin1strac1on de El jetas desde el punto de vista educativo. En cuanto a su arte bastaTiempo" al preci~ de $0.80, ( oche,nt~ centa~os) 1~ colección desde m~- rá ver una de las muestra s que hemos publicad? antes de ahora 6
ñana1 son de un grnn valur art1st1co, estan suJetas en su composi- la que aparece con estas lírieae. En todas hay umaad Yarmo_ní_a,de
compos1e1on,
ción á la veramplias persdad. histórica,
~
pectiva~, proy tienen por
· ,:
t"
porción en la
tanto, ine stifi gu,ra, y, lo
mable sign;fi
¡
que 11uestros
caciGn clt·~de el
le ctores sólo
punto de vista
podrán apre,
educativo. Los
ciar viéndola~,
nombres de los
gran VÍVPZa y
·.,A\11\ores de lllfi
brillan tez de
fe' . clladn s que · e
colorido.
,;' r,:e produ cP~ ,
La colección,
señordl F élix:
segú
n hemo~
Parra. Anto1110
Jicho, consta
Corté,, A&lt;l1i.á11
de ocho cuadros
Unzueta v Daque compren·
niel del Volle,
de,·con sus más
aqtistas tod ct:i
~alientes deta·
de gran cultulles, todo el cira, Fon una aclo d~ laguerra
rantía, no rn71o
de Indepenpor Pl renomdenr:ia, desde
bre de qu&lt;i ya
su proclama·
gozan co m'o
ción en Doloprofesorei de
res por el sefior
la Academia
cura
D. Miguel
Nacional de
Hidalgo y Cos·
Bellas Art.e s
"==~====================" tilla, el 16 de
sino tambi én ---- .
€t €1ércilo 1nsurgtnft ovt mlsil tn e1 montt dt IH trucis, t_l 30 dt Octubrt dt 1s10, momtntos iltttts 4t romptr
septiembre de
por pertenecer
sus futgos sobrt los. rtilllstas.
1810,
hasta su
á la más alta
.
institución especialista en historia pat_ria, al Museo Nac.10nal ~e. Ar- consumación. Estas tarjetai::, que sólo se v~nde~án .por colecclones, es·
queología, Historia y Etnología. Debido a e~to han temdo fac1hdad tarán á disposición del públi co á los precios siguientes:
Una colección en l3 carital. .. .. .: .. .... .. ... .............. $ O. 80
y ocasión para. consultar documentos de la epoca, y depurar lo qu~
Una co)ección en los Estados (franco de poi te) ·: .... $ 0.90
autores poco escrupulosos dicen en obras que trata? de la IndepenA nuestros agentes y á todo el que nos haga ~ed1dos al P?r ma·
dencia. La indumentaria de los diferentes personaJeS es d~ absoluta
fidelidad, y, por consiguiente, de un marcado Ra~or.de epoca, los yor les haremos un descuento. Pidan nuestra cucular relativa.
T~do pedido hágase á la Administr,aci6n de "El Tiempo" 1~ de Meso·
lugare3 ó teatro·donde se desarrollaron los acon~ec1mientos s~ h~n
compuesto teniendo á la vista fotografías fehacientes y descr1pc10- nes 18. Apartado 379. Teléfonos: 103 Ericsson, y 626 Mexicana.

¡

I

1

I

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1

ANECDOTAS Y CURIOSIDADES
EL SUICIDIO
- ¿Qué harías si te vieses abrumado de trabajo!'! y miserias sin esperanza humana?
- Sería cuestión de buscar una horca.
--No hombre que obrarías muy mal.
-Otros lo han hecho en tales aprietoe.
-Pero otros no lo han he.::ho y han obrado mejor.
.
--¿Sería µorque eran cobardes y no tenían
valor para suicidarse?
-Al contrario: era porque· tenían más valor que los suici das; mayor fortaleza se ne·
cesita para sufrir hasta la muerte que para.
matarse. ¿Quién alaba : á los viles suicidas?
Lo mejor que de ellos se dice es que estaban
loco 1.
-Pero ¿no vale la pena de matarse el ahorrme tanto padecimiento?
-No: porque cometiendo el suicida un
grande crimen contra la ley de Dios, y un
enorme escándalo, pasa luego de las penas de
esta vida á las del infierno, que son mucho
peores y duran eternamente. Y si tan insoportables fuesen que los demonios te inspirasenque te ahorcases, díles que se ahorquen
ell(ls ya que e.stán hechos á los tizonazos.
LA MEJOR HORA DE TRABAJAR
Un psicólogo alemán ha preguntado á Ya·
rias personas en qué momento del, día les era
más fácil el trabajo intelectual, resi;ltando
182 partidarios de la mañana, 133 de la noche y so!amente seis de la tarde: 43 han manifestado que no observaban diferencias ÍIO·
!&amp;bles y 28 han declarado que trabajan con
la misma facilidad á cualquier hora.M. Marsh ha consultado muclias biografías para conocer las horas favoritas de los
~bios y literatos, recogiendo · las siguientes
C)fras por 100: seis mañana á 'dos tarde, 34;
srete á doce noche, i2; después de media noc~e, 6; mañana y tarde, 17; mañana y noche, 4; tarde y noche·, 3; todo el día, 23.

fingirse el marido enfermo y a visar al párroco para el Viático, y al refugio para el soco·
. rro dé costumbre.
Al llegar el párroco, con el Señor, y multitud de fieles, y pronunciar las palabras de
Ritual: ((La paz sea con esta casa y todos sus
habitadores», observó el aspecto terrorífico y
los njos espantables del fingido enfermo .. .
¡Justicia de Dios! Había éste querido pronunciar algunas palabras, respondiendo á las
oraciones del cura; y con horror había notado la pérdida del uso de la palabra ... ..
Saltó desesperado del camastro: espantó á
toda la gente que en vano pretendía calmarle..
La mujer confesó allí su culpa y pidió perdón ... ... Pero el desventurado no ha recobrado, que sepamos, el habla en adelante ...

***
UN BUEN BAROMETRO
Las campanas de las iglesias, además de
llamará los fieles, también hacen muy bien
de barómetro.
La explicación es sencilla. Siendo la atmósfera el conductor exclusivo del sonido,
claro ei!tá que la intensidad y calidad del sonido, tal como lo percibimo~, depende del estado del medio que lo conduce.
Según esto, si se ,9ye, por la noche el tañ ido con mucha claridad, es señal do que el

¡OH! EL 0100.

***

108,

El Oenerallslmo

o Ignacio Allende
'

es aprehendido en Acatlta de Baján por el traidor igoaclo Ellzondo, el 21 de marzo de 1811, despué~ de breve
defensa, en la cual quedó muerto O. lndaleclo, hijo de aquel héroe,

(De ta colecc16n de tarjetas postales á colores que se venderán eo la Admón. de "EL TIEMPO,")

(Cuadro de Adrl6n Uniueta,)

11.-Uénem~

***

LA ROSA DE NAVIDAD
Las flores no son producto de la primavera y del veranu. Algunas muy. bonitas, sólo
se abren en el invierno, y.las hay que parecen enorgullecerse mostrando su corola entre
la blanca nieve.
.
Tal es la rof'a de Navidad, que florece en
los paíseb del Norte entre Noviembre y Marzo. Como en su época de floración entra la
Navidad, no' es ·raro verla abierta en ese día,
y de aquí el nombre que se le ha dado; pero
no se trata de' uha rosa verdadera, sino de un
helé boro.
Su tal)'.laño es el de una rosa ordinaria.,
pero hay una variedad de quince centímetros
de diámetro.
Con frecuencia, ee encuentran bajo la blan ca sabana sus flores abiertas.
Llevad estas flores nacidas entre Ja nieve
á una habitación caliente, y veréis cómo se
marchitan rápidamente, asfixiadas por el calor. Si ~e quiere que duren, hay que temirlas un rato en agua fría para que vayan arostumbrándoee á la nueva temperat ura.

***

FARSA ESCARMENTADA
H~bita~a en Madrid, no hace mucho, un
~~tr1mo010 escaso de dinero y de temor de
U~ día de Nochebuena, hallándose sin ce
na ni lumbrt&gt;, idearon la sacrílega farsa de

&lt;lía siguiente será húmedo ó llu vioRo puesto
que el aire muy cargado de humeilad trasmi te mejor el sonido que el airn seco.
Otro tanto puerle decirse de la atmó~fera
denea y la atmóeferc.1 ligera: aquélla condure
al sonido mejor que ésta, y así A] tafiido &lt;lH
las cam panas llega con más claridad al ofdo
cuando el barómetro está alto.
Hay gentes de campo que se rigen por los
, toques de campana. En Lebekke ( Bélgic11)
hay unas rampanaR pequtñas que los de allí
l laman campanas de agun, porque cuando rn
tañido se oye con claridad desde el pueblo,
E-S seguro que va á llover.

!. - ¡Qué desgracia es ser soida! ¡ Arreglare mos el
acuático!

¡.¡* 9 ~ste cacharro de petróleo.

EL LUTO EN ROJO
'
En Los honores de fo r.orte. libro escrito por
Alienor de Poi tiers en 1435, se dice ex pre·
samente que el rey de Francia vestía de rojo
cuando ébtaba de luto.
Esta moda fu é adoptada más tarde en ERpaña. Hacia la segunda mitad dt&gt;l eiglo XV,
los PríncipeR&lt;le la sa ngre vestían de r.egro
para aeistir á los funeraiPRde los reyeP, pno
una vez terminados los oficios, r,onía nse trajes &lt;l e color dA pú rpura que debían usar ha, ta la terminació n del luto.

111.-¡ ¡¡Socorro !! ! ¡¡¡Que me inflamo!!! ¡¡¡Auxilio!!! ....

�-512-

LOS HOJY.1BR·ES TERRIBLES,

r

~

l

r

·1.-¿Cómo se há retrasado el toque de fagina un minuto?
-Un descuido mi coronel. ...
-A Banderas, inmediatamente á Banderas.

2 . - ··· ····

El nombredeJohn Bnll, tipoima·
ginario de la raza .ingle.Fa tiene i,u
nacimiento en lo sigu~ente:
En 1712 apareció en Lo.odres un
folleto satírico, que pintaba lo~ sucesos del año anterior y que tenía
cuatro figura~, que representaban á
Luis XIV, España, Holanda é Inglaterra. A este último país le simbolizaba John Bull, y por ello en las ediciones sucesivas el folleto llevaba ya
el título de Historia de John Bull.
John Bull era el nombre popu·
l:1r que se aplicaba á lord Buling·
broke, ministro de la reina Ana, en
la época de la publicación del folleto. Solía llamársele antes Bulling,
brook. BuH, en inglés, significa toro,
-¿Cómo es que llegas un cuarto de hora más tarde?
y en 1715 los adversarios del minis-Perdona, mujercita mía, los asuntos de ser ....
tro trataron de ridiculizarle en un
-¿Vicio? .... ¡Sin postres!
criesto llamado ccOx and bull (buey Y'
toro).
CIENCIAS HISTORICAS
Los ingleses son aficionados á abreviar en
Debe ser todo hit--toriólogo:
la conversación todo nombre largo y de ahí
Un buen paleógrafo, arqne6logo,
:¡ue á Saint John Bullingbruke le llamaron
Heráldico, numismático.
Jobn Bull.
Etnógrafo, diplomático,
El autor de la obra de que se trata crey6,n
durante algún tiempo que había sido el céle~pigrafista y filólogo.
bre Swif; pero hoy e;;tá perfectamente d, mu~***
trado que fué Coho Arbutnoth. Y, por tanto, la gloria de la invención no cc ·rresponde
MANOS DE MUJER
á Inglaterra, sino á Escocia.

LA CASA EN QUE NACI
¡Oh casa en que nací, nido sagrado
Dopde el recuerdo de mi infancia ei:;tn.,
Tú no eres la que fuiste: te han cambiado;
No te conozco ya! .... ..
El alto mirador donde aún te asonrns
Otras cosas, soberbia, á domin~r,
Ya no alegran los nidos de palomas
Del viejo palomar.
Verdad que como emblema del orgullo
Aún se alza, siempre enhiesto, el mirador;
Pero le falta el soñoliento arruyo,
Simbolo de amor .....
Tan sólo ese rosal, cuya verdura
Trepa enlazada al tronco del jRzmín,
Aún cubre con soberbia colgadura
Las tapias del jardín.
El mismo ese es, el mismo que antes era:
Del tiempo y del invierno vencedor,
Siempre vQ.elve Á lucir en Primavera
Su manto de verdor.
Reconozco su antigua lozanía,
Sus flores de adorable suavidad ......
T,as flores son de las que yo cogía
En mi dichosa edad.
(C.)

Manos de damas honestas
Pocas brillan en las fiestas.
Mano de mujer aseada,
O buele á jabón 6 á nada.
Manos duras por debajo
Que hacer le dan al trabajo.
Las manos con relumbrones
No 'saben pegar botones.
Mano que saluda abierta
Abre del alma la puerta.
Las manos con abanico
Buscan las manos del rico.
Mano suave y perfumada
La casa tiene tirada.
La roano que dulce oprime
Hace que el hombre la estime.
Mano que nunca ha cosido
Jamás encuentra marido.
La mano que bojea novela
Por la cocina no cuela.
Mano picada de aguja
Estrecha, pero no estruja.
La mano siempre en la lumbre
A nadie da pesadumbre.
Manos que saben de modas
Pocas hacen buenas bodas.

Sabido es que Napoleó~ I no se
mostraba muy .delicado en cuanto á
las expresiones que usaba para con
los dignatarios del imperio y con sus
propios parientes. La palabra gana·
che (zoquete) fué uno de 8~8 epÍte·
tos favoritos y un día llegó á em·
plearla á propósito del emperador de
Austria, padre de su esposa María
Luisa y eq presencia de ésta.
La emperatriz, que no estaba del
todo fuerte en el idioma fraucée, pre·
guntó luego á Talleyrand lo que sig·
nificaba la palabra ganache, con lo
cual puso en no poco aprieto al hábil
diplomático.
--Ganache- contestó éste visible·
mente perturbado-ta una persona
que ...... escribe bien .... un buen
orador ...
Pero la venganza-voluntaria óic·
voluntaria-le alcanzó pocos días des·
pués. 'falleyrand había de pronunciar un gran
discurso en presencia de la corte, y al termi·
nar le dijo María Luisa en alta voz, coroo im·
pulsada por la más grande admiración:
-En ':erdad, Talleyrand, usted es ((le plus
gran ganache de France!JJ

***

MICROSCe&gt;P ICAS
IMPOSIBLES

Ni en el volcán busques nieve,
ni gratitud en los hombres,
ni constancia·en las mujeres;
Que antes que en hembras constancia
ó gratitud en los hambre3,
encuentras nieve entre llamas.

***

Una chocita en la aldea
una blanca chimenea,
rojo fuego, amor fecundo,
un chicuelo que nos llame
y una mujer que nos ame ......
¡qué mayor dicha en el mundo!

***

En el mundo lloran todos:
la mujer cuando han de verla
y el hombre cuando está solo.

***

Es l::i. vida luchar en lucha fiera
y es la victoria para el hombre honrado
que se abraza á su fé noble y sincera
como un atleta á su broquel dorado.

,,;1::::: ***

Como a@aricias á un perro,
ese perro te defiende;¡
como protejas á un hombre
el hombre querra morderte.

�</text>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Conversión del Marqués de Ripón</name>
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