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                  <text>AÑO

X.

MÉXICO, DOMINGO

14 DE

AGOSTO DE

1910.

NuM. 33.

Ir
11

f

/ ·

J

--===; =====================================

= = === =

EXCELENTISIMO SEÑOR MARQUES DE POLAVIEJA,

Capitán General del Ejército Español,
que ha sido nombrado por el rey Alfonso XIII Embajador Especial y Jefe de la Delegación
Española, en los festejos del Centenario de la Independencia mexicana.

�ACTUAllIOADES

Natural ·es que nos preocupe el conflicto actu ,l de Estiaña
y la Santa Sede.
. ·
. ..
España fué nuestra madre en el. sentido &lt;le que nos etv1ltz6 con la luz del Evangelio, apartando á nuestros antecesores de la idolatría y tantas costumbres ajenae á un país verdaderamente civilizado.
·
La Ig\esia es la madre universal y los que nos la dieron á
conocer, hoy se alejan de ,,su amoroso seno. .
La cuesti6n actual de JLspaña puede reducirse á este punto.
Abunda el clero en la península ibérica, el clero no paga
contribuciones·1 pero en cambio recibe sueldos del Estado.
Esto es todo el motivo de las turbulencias: el dinero.
Se dice que el clero no trabaja .y por lo mismo no tiene dererho á la soldada. Se le quiere equiparar á un grupo de
holgazanes que viv~n á c~stillas d~l erario. . .
Quisiéramos ver a un diputado a cortes, eJerc1endo el cargo
de cura de almas.
Se le vería levantarse antes del alba para ordenar los asun·
tos cte su ministerio· decir la misa en la cual encomienda á
todos sus hermanos, 'aunque sean s~s enemigos; estudiar los
puntos del serm6n que tiene que precticar;_sentarse en un confesc,nario para absolver las culpas y dulcificar las penas del
penitente; llevar el viático á apestados, á los que p~de?en de
enfermedades contagiosas; emprender muchas veces a pie1 lar·
gas distancias para dar el último consuelo al que se aleJa de
este valle de miserias.
¡Cuánta holgazanería! ¡No merece un hombre de es?s que
réciba un mendrugo del Gobierno! El cura, convertido en
diputado á cortes emprendería obras de notable magnitud.
Procuraría antes que todo figurar, hacerse notable, congraciarse con algún Ministro de influencia, asistirá todos los
banquetes y fiestas que se le ofreciesen y ver por el bien del
pueblo ........ solamente de pala~ra. Hemos puesto coro.o
ejemplo al cura. Las 6rdenes religiosas tiene~ ,raegos sublimes, de los cuales nos ocuparemoi:: en otra ocas1on.

blica y su es¡.,osa, así como varios representantes de g,il11ernos
extranjeros de nuestra República.
Llam6 la atención la toilette de la señora de C6logan.

***

En el templo d}J .Jesús María, varias señorita~ concibieron
la idea de enseñará las sirvientas de eEta. capital, lo principal: la Doctrina Cristbna y el cumplimiento de los clebere,;
de su estado.
Estas señoritas, con verdadera abnegaci6n, son c11teq11ista·
para tantas pobtes mujeres, que ignoran hasta los rudi1mnto,.,
de la Religi6n.
· No se limitan las señoritas expre~adas á explicarles la tf:O·
ría, eino que aplicándola, las instruyen en sus dtberes dom é..
ticos.
Obras de esta clase son muy meritorias ante Dios y an\1·
la sociedad, pues ésta contará con criados fielrs que ve'en por
el honor y el bienestar de la familia á quirn Eirv_en.

***

El domingo se visti6 el «Centro Astuariano)) de gala.
La fiesta que en él se efectuaba ha dt-jado gratísi 111os recuerdos.
.
Asistieron al baile personas distinguidaEl, prooomina11Jo
en su mayoría el bello sexo.
Tanto el decorado como la iluminaci6n del sal6n fueron t-s
pléndidos.
A las doce de la noche se sirvi6 un lunch-champagne1 Se
reunieron en dicho Centro las principales familias de la Culonia Española.

***

En la residencia del sefior Ministro de España hubo el lunes una agradable reuni6n.
.
El señor Ministro, que cuenta con muchas simpatías entre
nosotros, invit6 á una comida á un grupo d( personas de su
amistad.
¡
-~
El adorno de la m~sa fué exquisito. Multitud de violetis
se diseminaron artÍ'3ticamente en los manteles, así como al
pie de los candelabro!:1 de plata. ·
·
Asisti6 á esta comida el señor Vicepresidente de la Repú-

1

Las congregaciones marianas residente5 e~ e1-ta capital in
vitaron á algunas de loe EstadoE&gt;, para un1rs1: en estred111
abrazo celebrando las glorias de María.
El programa que publicamos en nuestra edición diaria ·rn
cumpli6 exactamente.
En el colegio de ,cMascaroneS,JJ llamado así vulgarmente,
sb sirvi6 un suculento banquete.
.
Varios de los j6venes asistentes hicieron uso de la ralal&gt;ra.
¡Que esos j6venes sigan siempre ~l. buen can'.i~o y ~lO se
desvíen de él alimentando en su espm lulas pern1c1osas ideas
que por todas partes se difunden!

***

Los muchos asuntos de que hemos tenido que hablar y 1-l
poco espacio de que podemos disponer, nos han obligad u ú
dedicar á cada uno minúscula nota.
. .
.
Sigamos, pues.
Varios comerciantes part1dar10s del Sr. Corral, lo obsequrn·
ron con un banquete en el «Hotel del Jardín.))
Fué un banquete sencillo sin asomos de etiqueta.
En EL TIEMPO diaro publicamos textual, porque nueslro
rep6rter lo tom6 taquigráficamente, el speech del rnñor Don
Juan de Mata Contreras y de esa pieza oratoria hicimos justificados elogios, a~í como de su autor, persona que ha s¡¡IJi·
do formarse mediante esfuerzo ¡.,ersonal; pero creemos de ju~·
ticia también referirnos aquí á los demás oradores del han·
que1.e, por habernos visto obligados á hacer s6lo unn líger.t
alusi6n á sus brindis, en la cr6nira publicada en EL TIE~J ro
del lunee, por premura y por falta de espacio, pues ll'n Íllml i;
excesivo material.
Pronunciaron bríndis loe señores doctor Seniss6o, 11rqui·
tecto don Dante Cussi, poeta don Manuel Bermejo, ~eüor don
Urbano Balmaceda y por rngunda vez el Sr. Bermejo.
En síntesis, estos señores expre!'arN1 la i&lt;lea, ahsolutamen·
te generalizada, de que la popularidad ~el Sr. Corral, cor.lJI;
hombre público, va en aumento progree1vv, ~ ¡ este tema loe
desarrollado en distinta forma por cada uno de los oiadvres.
Todos estuvieron felices en sus peroraciones.
·

G.

Gillo,v,

Jln,o. y Rmo. Sr. Dr. D. IgnAcio Montes de Oca y Obre gón

, Obiu o de San Luis Potosi.

Arzobispo de An1equera.

que concurrirán en nombre propio al Con8rtsO Euc~ristlco, ~re se reunirá

1n

montreal, Cénidá, en seplífmbre próximo.

repre&amp;entacionesl teatraleP, conciertos veladaR literarias, etc., etc.
'
Fi Lo demás disuena con las miraf'j del Cpngreso que van á celebrar.

LoR tres son cultísimos y creemos que sus
atinadas obeervaciones han de servir de mucha ayuda, para los nobles fines que pereigue eee Congreso.
·

EL CRONISTA.

***

***

***

Hemos dicho vari~s veces, y no nos cansaremos de repetirlo, que el coraz6n de la mujer mexica~a, cuando es bien ~~ri- ·
gido, constituye el .Pro.totipo de la_ can~a.d, de l.a.abnegac1on.
El domingo se distribuyeron mil qmrnentos Juguete1:1 entre
los niños pobres de San Angel, con lo cual debe haberse agradado mucho á la Virgen Santísima, bajo la advocaci6n de
Nuestra Señora del Carmen, pues aunque estas caridades á
veces más tienen por fondo la 'filantropía, que no la caridad,
los que practican aquélla están más pr6ximos á practicar és·
ta, que los egoístas.
.
.
Es hermoso socorrer al hambriento y vestir al desnudo ;
pero como complemento de la caridad que debe ejercerse con
los niños sin duda que no hay uno más poético que el de
obsequia;les con algo que no s6lo l~s. calme el ha~bre y el
frío, sino que los recree, que los d1v1erta, en med10 de las
penalidades cotjdianas que les agobian.
Huchas veces habréis visto á niños desarrapados, harapientos, fija su mirada en el escaparate de una mercería, que
contiene objetos más valiosos para elloil que un mendrugo de
pan. Preferirían ayunar un día entero, por poseer m;ia pelota un fusil un autom6vil en miniatura ....... ..
'¡Quizá el' día en que se hizo el reparto de juguetes en San
Angel, al anochecer ~n las miserables ca~as de e~os pobres
niños no había un alimento con que terminar el dia!
¡Pero el niño tocaba su corneta, la niña abrazaba á su muñeca y aquellos obsequios, siquiera por momentos, les hacían
olvidar el hambre y la desnudez!. ...... ..

Jlmo Y Rmo Ar. Dr. D. Eulogio

1
1

Sábese que pr6ximamente 1-e celebrnrí.
en e&lt;;ta capital un CongreRo de Ec:tudiantes.
Lo'! congresos siempre demandan gastoR
y loR P.Rtudiantes procuran allegám los por
to&lt;lo~ los mPdiof'.
Con este fin los de la ERcuela de Ingenieros oqrnnizaron una novillada.
No noR p:nece conveniente que los que
tratan de cultivar su coraz6n y su inteligencia organicen espectáculos de esta clase,
por noble que F&gt;ea el objeto que se proponen.
Las novilladas no ofrecen ta n serioR ne·
ligros como las corridas de toros; pero deRpiertan cierta a:fici6n á esa rnlvaje diverFi6n en la que se maltrata injustamente á
un animal, para después darle la muerte,
Re sacrifican víctimas inocente~1, como el caballo, que puiiiera dar lecciones de nobleza Sr. Pbro. Don Man uel Fulcheri,
á más de cuatro séres humanos, y se expoRector del Seminario Conciliar de México,
ne la vida del sér á cuyo servicio puso el
que concurrirá en reresentaclón del señor JlrOmnipotente todas las demás criaturas.
:iobispo de mtxlco. al Congreso Eucarisllto de m~ntreal.
Organicen en buena hora los estudiante¡::,

-&gt;,........-~

3:0:E- ~

.--

Efectos del tabaco
Un médico inglés reuni6 ochenta y tres
muchachos fumadores de nueve á quince
años de edad, y después de 'Jujetarlos á un
escrupuloso exa::nen de varios meees, dedujo que el organismo de veintisiete de ellos
eFtaba seriamente atacado; veintid6R psdecfan de circulación desordenada de la sangre, malas digestiones, palpitaciones y una
marcada 11:fici6n á las bebidas espirituosafl ·
doce arrojaban, además, sangre por las na~
rices con mucha frecuencia; diez de los demás padecían desvelos; otros doce tenían
gangrena en las membranaR mucosas. El
doctor los estuvo curando i-in resultado favorable, mientras no renunciaron al tabaco
y todoRse puilieron buenos en cuanto deja~
ron de fumar.

***

Han sido nombrados con el carácter de delegados al Con·
greso Cat6lico que se celebrará en e.l Ca~adá. el Ilmo. Sr.
Arzobispo de Antequera, D. Eulog10 G1llow, el limo. Sr.
Obispo de San 'Luis Potosí, D. Igna cio MonteR de Oca y Obre·
g6n y el Sr. Pbro. Dr. D. Ma~rnel Fulcheri, Dinictor del Se·
minMio Conciliílr de Psta c:ipit:i l.

tas Jlsociaclonu marianas reunidas en cordial lbanauete; en el
Tnslltuto Científico (mascarones) el domingo último.

tos limos. Sres. mora':v Rldolll rodeados de los miembros de las
_
Congregaciones marianas, duputs del banquete.

�...

-516- '

ACTO All I OAOE S

A CTU AuIOAOES

l·1.

.. 1

'

Señor Capitán don J:eandro Ptxa,
que contraerá matrimonio el dia 20 del corriente con la
Señorita Esther Torres.

',

~~.~ .0'···
\.·,,¡,, ,, •

.

Fot. de M. Torres.

.

USOS DEL GUANTE

I

.-~~~-

·_

'J\(.~~-,~i
.._

Fot A. Garduüo.

El pintor mexicano Jllbuto ruster,
autor del cuadro alegórico «La Paz» que será, obsequiado
al señor Presideate de la República por un grapo
de capitalistas,

'

~4,..!

'

Señorita Estber torm,
que contraerá matrimonio el dla 20 del corriente con el
señor Capitán don Leandro Peza.

h.r.' -~:

lnstantánta dtl banquttt o1mido por varios commiantts metropolitanos, tn l)onor dtl señor don Ramón Corral, para 1tllcilar10: po,:su: triunfo tn la lucba electoral.

6rupo:dt concumntt(al uanQUlltl orreclclotportetuñor( cmnci: tic.: c1ontC!ctul( man cm, asimilado dtl. trttunalL mm1ar,táL1os 1mp1tac1os dt hit,
( Fots. de El Tiempo Ilustrado. 1

Entre los americanos, está extendida la costumbre de quitarse el guante de la mano derecha para saludar, ó por lo menos dicen:
«Excuse my glove.»
Nuestros antepasados observaban igual costumbre, pues era
muy general la frase: ((Salvo el guante.&gt;i
Para la calle y las visitas, los hombres llevan guantes obscuros, predominando los tonos gris ((b(ligeii y moreno rojizo.
El traje de etiqueta exige
el guante blanco.
Damas· y caballeros que se
estiman, deben procurar portar siempre guante de irreprochable limpieza.

El uso del guante no fÓlo es una prescripción de la morfa.,
sino que también puede coosiderar3e como un ailador higié·
nico.
Las damas pueden llevar guantes casi siemprf, ya obscuros
para los trajes sastre, rn los
paseos de mañana y con l11s
«toilettesi&gt; de calle en general,
ya claros para visitas de no.
chP, ya el irreprochable guan.
te blanco para el teatr0, bai.
les, veladas y recepcione•.
Las mujeres que tienen ma·
nmi muy bellas, las lucen deF·
nudas á menudo, y no es de
vituperarse. Difícilmente i::e
resignaría una mujer que p&lt;i·
see mafioR tersas y suave",
blnncas, boyueladás, provi~tas de uñas brillantes, rosadas y trasparenteo, á ocultarlns siempre bajo la impenetrable cubierta de cabritilla ó
piel dP Suecia. Pero las que
,le~grn.ciadamente, tienen mall08 feas, deben usar el guante sin excepción. Una mann ·
bien formada, luce desnud:i
~u belleza: una mano enguan·
trvla siempre es elegante.
Si vueetras manofl, sPñor~,
son hP.rmosas, el guante la::;
prott&gt;jerá eon tra la intem pt&gt;riP, conservándolas pálida~ y
ter,,as. Si son feas, el guante
las ocultará dii'lcretamente.
Usad, pues, guantesen la mayoría de los caso!'.
En cuanto á los caballero~,
deben calzan;e ei guante para
salir á la calle, para ir al pa·
seo, baile y teatro. Cuando se
va á una comida, se descalza
hasta el momento de ir á la
me1-a.
En la audiencia de una autoridad superior, el hombre
mAusoleo del Potta Don ~uan de DlosPna.
se presenta con las manos Obra del escultor Italiano Augusto Volpl, costeada por los e~hñoles residentes en Mérito, codesnudas.
·
.
mo prueba de cariño al sentido bardo mexicano que amó tanto á España.

-=~rr~
LA SONRISA
Se ha dicho que la sonri:,a
es el termómetro de las cualidades del corazón, y que es
preciso desconfiar de las personas que se sonríen con falsedad 6 no se ríen nunca.
Hay sonrisas que anuncian
la bondad, la dulzura y la
amabilidad, y otras que revfl!an la ironía, el sarcasmo y
el insulto: la modestia, el
candor y la inocencia po::;een
una sonrh.:ia'falsa y repugnante, que ofende la mirada y
rechaza la confianza.
La sonrisa no debe de ser
nunca exagerada, porque se·
ría entonces ridícula: una
sonrisa estudiada y habitual ·
acR ba con el tiempo por modificar1la expresión del rostro,
abre surcos y desenvuelve
arrugas que alteran la fisono-

mía.
La sonrisa ijS el complemento de los atractivos de la
fisonomía y es para el · rostro
lo que el calor para las flores
y un sello de sol para un
paisaje.

�-518- .
ACTO AlllDAOES

a e Tu a 11.1 o A os s
que acaban de suicidarse. Son mucho más numerosos de lo
l.me parece, por desgracia, y su enfermedad es real.
La neurastenia ó neurosis, paoviene de un exceso de traba:b:sta es la enfermedad más!de moda.
jo físico, intelectual ó moral, eate último particularmente.
Tal vez ignoran ustedes qu~ lo más elegante-ahora en ParÍH
Aun cuando su
es neurasténico....
nombre
sea de fe.
por tal medio pue·
cha
reciente,
la enden I os hombres
fermedad
no
tiene
adopl~r aptitudes
nada de nueva.
lángidas, y con los
Casi podemos depárpados muy CllÍcir que es tan viedos, hacerse intrja como el mundo;
re~antes; y tam¡io.
no hay más difec o se salvlln del
rencia que se la cocontagio las mujenocía con o t r os
res.
nombres a n tes :
En cuanto á los
neurosiemo, irrijóvenes, des pu éH
tabilidad Ctrebral,
de afeitarse bien i,[
agotamiento 11 erbigote, van cnmivioso, etc. Pero ja nando como vi emás
ha si do tan
jos, tomando airt&gt;s
frecuente ni tie ha
de personas m u y
visto tan extendicansadas ...... &lt;.¡ ueda como en nues.
riendo parecer llntrc1
época. Y esta
cianos a n t e H de
univer.:;al propa_tiempo, solamen·
gación es debida
te consiguen haciertam füte á las
cerse ridículo!'! y
condicwnes
actuaque las gentes fui·les d~ nuestra exis·
males rían en sus
te ocia.
barbas; pero ellos
Vi vimos -en me·
se satisfacen con
•i-•f.
dio
de una... ansiellamar la atención.
.
Hnlace
Loza¡no•Noriega.
dad.
de Una Sobre•
No pueden proexitación de todos
nunciar largas fra- J:a novia, señorita maria Iulsa norlega firmando el contrato civil. rDe ple, el novio, Sr. ;ranclsco [ozano Tnsausfl el
:Juez señor Brlseño. v los padres de los contraventes, señor Dr. tomh nir11~4 v D~n;:iuan touM Jllcalde.J
los minutos, sea
ces ¡los pobrecitos!
para
defendernos,
y hablan por me·
sea para lograr nuestros fines. Los síntomas del estado neu·
dio de monosílabos, abreviando las palabras sobrado largas ...
rasténico son numerosos, y¡vc1rían según cada individuo. Sin
les digo á ustedes que es muy digna de ver.5e esta nueva geneambargo, alguno3 de ellos, que vamos áJindicar, predominan
ración, que tampoco honor hace á la raza francesa, de genio
por su frecuencia y
tÍLn vivo y alegre.
su intencidad sienPero es a ee la
do coneidera&lt;los
moda, que tiene
como verdadero,,
muy poco que alaestigmas de la enbar de continuo!...
fermedad. Hay que
Dejemos e3os á
poner en primera
un lado y hableI í ne a la cefalalrno, un poco de
gia6 mal da ca belos verdaderos neu za continuo, conra~ténicos, d e los

LA NEURASTENIA

existencia, obligándole muchas veces á
sistiendo en unapensaci6ñ de pesadez, secambiar da profesión.
mejante á la qué 'proviene de un eombrero
Por otra parte, sus facultades intelecmuy pesado: sí{ llama «casco neurasténituales se perturban y disminuyen proco. '' Re deja sén tir más fuerte este dolor
fundamente, siéndole _imposible fijar RU
en la frente y la~ sienes y, sobre totlo, en
atención por mucho tiempo sobre un obla nuca. Aparee~ por la mañana, cuando
jeto, ni determinar nada que demande el
nos despertamos, y se calma ordinaria
empleo de una voluntad firme. ,
mente después del almuerzo. Por el conVive bajo el peso de una inquietud
trario, el trabajo intelectual , el ruido, las
perpetua sobre su salud, creyéndose ataemociones le agravan, dando lugar con
cado de todas las enfermedades de que
frecuencia á vértigos, zumbidos de oídos
oye hablar.
y d.e~vanecimientos.
F.l decaimiento, los desalientos acomEl «insomnio» es tan insistente como
¡,añadmi de las ideas más negras se apola e 1falalgia. No puede dormir el enferderan por completo del paciente: &amp;u camo más que dos ó tres horas por la noche,
rácter cambia, se queja continuamente
ptlro con sueño ligero ó interrumpido,
de todo, volviéndose triste é irrascible,
concluyendo por amodorrarse en la.macayendo después con frecuencia en una
drugada ; pero un ruido cualquiera lo desmelancolía profunda.
pierta y se levanta cansado ó más abatido
Es un crimen mostrarse áeperos y crue ·
que al acostarse.
.
les con estoa pobres enfermos, como haLa «di@pepsia» gastrointestina lacompa&lt;en algunos. Muy al contrario, debemos
íia siempre á la neurastenia, con todos
tratarlos con afabilidad y estima ayu~us fenómenos habituales, disminución
dándoles para que se curen.
'
&lt;lel apetito, sesación de pesadez despuéti
de lat-J comidas, calor que sube á la cara,
~000~
hinchazón del estómago, estreñimiento
-¡ Ocho días sondándorrie la herida!
pertinaz .....
¡No sabe usted, doctor, lo que me hace
Los síntomas característicos más espe·
sufrir!
ciales de esta neurosis son una depresión
Sr. Prof. Dr. t . t. Rowt. p~esldente de la :Rcademia
-A ver si encontramos la bala.
mental y física muy cornsiderable, y falJlmerlcana de tlenclas Sociales y Politlm que l)a
-¡Perohombre! ¿Por qué no me lo dijo
tando en absoluto la voluntad y la enerbecl!O imporlantis estudios agrícolas en los
Esta4os 4e :Jalisco t ljldalgo•
el primer día?¡ La bala la tengo en el bolgía. Se cansa el neurasténico por el mesillo del chaleco!
nor eafuerzo. Para cualquier trabajo, que
--No crea usted que soy tan tonto como parezco.
podía ejecutar antes de un solo golpe, nece3Íta descansar va-De ninguna manera; esto sería demasiado.
rias veces. Esta debilidad produce gran perturbación en su

***

-1

Sr, Lic. O

Luis G. Pardo

Ministro Plenlpoteoclarlo de Mélico ea Ciuatemtla, que ha
ulldo rumbo á la Rep6blka de Cblle. como jefe de la
Delegación extraordinaria de México á las fies•
t11 del Centenario de la Independencia Cbllena.

Sr. D. Ger11.1Éln Bullu

Sr. D, Antonio Ma!t~n Riv.,ro
Mlnhtr, Pl!llooten:iarlo que lué de Cub1 en Métlc,, que ha
sallh para la t11bana para ponerse á dlsp,siclój de su
gobierno.

Secretarlo de la Embajada, de Métlco en
Washington, que ha salldo el miércoles 6111·
mo para los Estados Unidos, despnés de pasar'
una breve temporada de vacaciones entre nosotros

- • -,. .;_';'t_ ' -

~eguo~3

6rupo de señoritas que enstñan la Doctrina trlsllana Yeducan en sus Jaboru á varias sirvientas. en el t emplo de :Jesús maria.

--

�- 533-

RCTlJ RllIO.R.DES

Señor Presidente ,e la Repitblica es mibido
ior la comisión de alumnos de :Jurisprudencia, organixadores de tas carreras.

EN EL HIPODR.OMO DE PERALYILLO -€1

Srita, listh,:r Huidnoho d., Azua,

que ba sido nombrada miembro del Coo,ejo Superior de
l!ducarlón Pública.
·

El escultor mexicano 1.r idtncio L

NE-ava,

que ha sido agraelado con las Palmas de Ofldal de Aca·
demlas por el Gobierno francés.

Hrita. u,,1,,rea"" Rubio A ·vila,

primera señorita qoe se ba "inscrito en la Escuela N. de
Ingenieros para seguir la carrera de metalurrlsta.

Tácito dice:
.
"Muri6 Julia, encerrada hacía tiempo por su padre Augusto en la isla Pa.ndataria, á causa de su inmoralidad. "
'ºJulia tampoco fué la ds:sordena&lt;la bacante; que la cróniEn latín se lee:
, ca escandalo3a de
"ob impudicitiam
Roma nos trae
t&lt;"'JESTA DE LOS V ASCCS
olim á patre Audescrito. "
gusto in Padataria
"Macrobio nos
ínsula clausa. "
da un retrato suyo,
Fignra6s lectocon sombras y luree
cómo Eería la .
Cefl humanas, deshija,
para que un
cribiéndola como
padre tan carifiouna sefiora muy
so como el ilustre
culta, muy buena,
emperador, la desmuypr6diga, muv
terra-e y sumie¡:e
amante del hijo.' '
en
una prisi6n !
"En una socie¡Y en a:iuellos
dad libre, elegantiempos &lt;le tan pote, refinada como
cos escrúpulos, en
la sociedad de ln.
á la moral!
cuanto
Francia con tempo·
Continúa Tá ciránea, Julia huto: '•Julia dur,mte
biera sido univerrn matrimonio con
salmente admira·
Agripa,
falt6 á la
da."
fe
conyu11,al
y rn
Esto ha dicho
cómrilice SP-m¡.,roFerrero ni Buenos
nio Graco, fu é rr:ás ·
Aires, en Roma y
tnrrl
e munto por ·
en París.
orden
de Tiberio. "
Veamos si es
"Casada con este
cierto.
último también le
lifLeamoR á lo¡:¡
fué
i 11fiel y '1'1 berio
grandes historiala
hizo
morir de
dores de Roma y
miembros del eentro Hsturlano, á cuya inlcialiV4 y act;vld4d se debe la regocillda erJ dl fü,tJs v pm;criJ:.d. á que
t,a
llegado
este
eentro
regional.
h·,mbre
en
su &lt;lespersonajes..

· JULIA Y

Clegada de concurrentes al Jjipódromo

TIBERIO

Grupos de cincumntts al baile ofmldo por el een1ro Jlsturiano de mtxlco.

Fots. de El Tiempo flust, ado

tas reinas de tas carreras (Srtas. eiena Walter, lsabel de 6arav, e~ncepción de 6arav, maría Sorondo, marta Partange, Jlna maria t ebriia v eoncepción mc&amp;regor.)

'

tiegada de tas reinas de tas carreras organizadas por tos estudiantts de
:iurisprudmta, á beneficio del eongmo de Estudiantes.

miembros del etub t;ipico Jrands 111

�-535-

- 534-

.R.CTUAL\IOAO ES
fué uno de la Condesa.
Colocado este singular simulacro en la
iglesia del Buen Suceso ó Servitas de Madrid, se movieron algunos devotos á fun dar una cofradía ó con gregaci6n de Nuestra
Sefíom delaSoledadque
se instaló ei 21 de Mayo de 1.567, y propngóse muy luego por varioll pueblos de E$pañ a; y he aquí el origen de q~e la VirgPn
de las Angustias, de lo8
Dolores y de la Soledad
vistan, en lugar del
traje hebreo propio, el
de uua dama castellan a
del siglo xv1.

El manto oe la Do·
lorosa.
La reina Isabel de
la Paz, tercera espoi,a
&lt;l.e Felipe II, trajo de
Francia un cuadro que
representaba á nueslr11
Señora de la Solednrl
6 de las Angustias, é
hizo labrar, á su imita
ción, otra imagen de
busto, ó por mejor decir; cabeza y mano~ solamente. EstP. trabajo
se encargó á Gas par de
Becerra, célebre escultor de aquella épqca,
pintor y arquitecto dicípulo de Miguel An·
gel.
Empeñóse la Condesa viuda de Urefia,
camarera de la Reina, en que se 'le vistiera el traje ele vinda
de rnanto y toca que ella
traía; y el primer ve~tido que se le pmo ,

\

- -También sonrÍt&gt;n
los ángelei:i,;y se agrada María, y se com¡,lnce .Jesús benditr.
¿Hasta cuándo sen mos pusilánimee?

SOCIEDAD DE ALUMN O S DE LA. ESCUELAN, OR BELLAS ARTES,

Bm11rgu m~ralu, Stmtario.

::iost de ::iem lbarra. Pmidtntt.

grandes histor1a -dores de Rom a y
personajes.

LOS REFIN AM tENTOS DEL HOGAR

¿No presen timos cuando penetramos por pri mera vez en una
casa si ha brá comunidad de gustos y aun de simpatías entre
nosotros mismos y quien la habita? Lo mismo que nuestro
Tenemos verdaderament 9 el dón de esparcirnos á nuest ro
· carácter se revala necesaalreded or y la facultad de
riamente por n uestra acticomunicar á todo lo que
LA REAPERT CJ RA DEL MU S E O NACI O NAL.
tud y nuestra fisonomía, lo
no3 rodea la huella revelamismo que el sillón sobre
dora de nuestra femii1i dad.
el cual tenemos costumbre
La mujer, que es la insde sentarnos, conserva la
piradora del hogar, arregla
huella de nuestras formas,
eoberanamente el orden , lo
así también nuestra menconfortable y el adorno.
talidad se revela según los .
Somos demasiado ~xigen objet0s que nos rodean.
te, para todo lo que dehe
Nuestros muebles, nuestros
figurar en ese cuadro ord ibibelots, nu estro lujo, la
nario de nuestras evoluciodecoración en que aparecenes. Nada aparece allí que
mos á los ojos de las gentes.
no lisonjee nuestros gustos
que vienen á visitarnoP,
secretos ó nuestros caprison como el complemento
chos. Nuestra casa es un
de nuestro arreglo persopoco el museo de nuestras
nal. Merecen, pues, á este
fantasías.
respecto, fi jar nuestra atenAsí es que la organizata vigi lan cia .
ción de ei:ios locales donde
debe agradarnos vivir fuera de la restricción c6moda
y confortablemente en el
lujo que nos conviene, evoRobaron en ciertR. ocacan sin cesar y á pesar
sión á un individuo, y un
nuestro nuestra origi nal iamigo del robado fu(, á
dad y distinción.
contar el hecho á un insY, es natural que nos ropector de policía.
Dtpartan1ent~ dt Etnología. - Exbiblción de objetos de lndumentaría v cMllxaclón indígena, á
las que i,ay dedicadas varias salas del entresuelo.
deemos en ese templo de
- Sefior, acaba de comenuestra existencia de repoterse un robo- le dijo.
so, ternura é intimidad de todas las cosas que nos son más
Y el inspector añadió con rnlicitud bastante epigramática :
dulces á la vista, al tacto y al espíritu .
- Que me den parte.

11111andro 3. !:eón, tuomo.

?

-==:
miem:

Uista general dtl antiguo ¡a,din, conuertldo boy en exbll!iclón dt monolitos arqueológicos.
_ francisco moc1m1ma, UocaJ.

Jtrnando Romaneo, Vocal.

3orge Quin, Uocal.

""

�-537-

-53&amp;-

ACTU Al.tIDAOES

A.CTUAI.tIOAOES

LA REAFERTURA DEL MUSEO N AOION AL·

LA REAPERTURA DEL _MUSEO N AOION AL,
r.,,,~lr .,r:---,.~

-,,..,~-

~

--~~

t

..
Departam1nto de ljistorla.-Exblbiclón dt los catruaJes de maximlllano y del
lit D, Btnlto ~uártz v de algunos otros objetos de la época del imperio de aquel.

Deputalfleuto de ljlstorla. - Exblbiclón de obittos dt la tpoca dtl Emperador
maxtmmano.

Departamento de ljlstorla. 6a1eria de vtmvts de llueva España y obft1os y
documentos de la época de la lndtptndencta.

DepartJntento de ljlst~rla. - Sala de la Tndeiendencta, en la que se en:u111tran
,. 11 ...., objetos de ljldalgo, mm1os, 6umm, 1turbtde, ttc. etc.

,.
Dtputa111ento de lilstorla -nuevo gran salón con retratos dlvmos y las colee~
clono dt monedas, mttallas y decoraciones mmtam.

•

Departaminto de Hrq11eologia.-Salón de 1tto1101Uos, 1H1 fondo se vt la amplia·
clón del antiguo SAión, con parte de 10 que M Jldntlnistraclón de tomos.)
( Fots. de E l Tiempo llultrado. )

Departamento dt Hrqueo109la. -Salón de cerámica, Exblblclón de oblttos de el·
umzaclón zapotm, clasificados por el Sr. D. &amp;eopol«o Batru.

Departamento dt Hrqueologla. - Sección de Códices y reproduceionu de pitias .
arqueológicas mexicanas qut se consman en museos extranltros.

Departamrnto de Hrte lndustrlal Retrospectivo. -Exblblclón de porctlanas y ple.
zas dlvmas.

Departamento dt Hrte lndustrial Retrospectivo. - Serle de vitrinas con objetos
diversos y 9Utrla de retratos.

De;artall!ento de Jlrté Industrial lMrospt:ttvo.-!ln lote de muebles y cuadros
dlueraos.

Departaminto dt Hrte Tndnsltlal Rdrosp:clivo. - Exbiblcl~n de muebles e tndumentarla

Fots. de El Tiempo Ilustrado.

�-539-

úA EST~.ATRGENIA
-¿Sí? ¿,Qu~ apuei:-tuR?
... El autor no sabe lo que apostaron, mas sí que gan6 el
galán, pues se trataba de su propio retrato, que ella, por ha- ·
lagarlo, le había pedido días atrás, y que le trafa ahora, im preso en papel del~aclo y recortado en forma re~onda.
Amelia observ6 e:; el reverso una larga dedicatoria, que
pndo leer á la luz del crepúsculo. El valor literario de tal dedicatoria no era grande, pero .conio expresi ra ha de ha her t":,ido algún significado, á juzg 1r por h emoci6n &lt;lo la novi",
quien permaneci6 muda por alguMs inst rntl:'s, y en seguida
sinti6 humedecerse sus ojos.
En el relicario que llevaba RURpendido del cn&lt;illo, 102 aman tes colocaron la imagen.
- ¿Lo guardarás siemprll sobre tn rorazón?
- Aun después de muerta: balbuce6 la nifía, temblorosa.
Este paseo sell6 el dulce pacto, y, 111 volva Juan ú la ciu dad, venía en el tren silb,tn&lt;lo la c 1nción de Fausto á ~fargarita, sin dejar de ver, á través de la ventanill,1 , c6mo brillaban las estrellas s)brcl la negra b6veda del cielo. E11trctanto,
la muchacha, tan pronto corno lleg6 á la casa, se arnlanzó á
la tía Marta, exclamando:
- ¡Ah, madrina.! Kos amamos con loctm1, la vida es un
paraíso!
Y se ponía á bailar como un ángel que tuviera alas en lo,
pies.

***
Desde entonces, se est:i.b1eci6 un sistema de vL,itas que no
fué muy frecuente, á cau.;a de ciertos escrúpulos de las tías
de Amelía, de quienes ésta dépendía. Pero en el campo podían verse, regularmente, unn. Vf'Z á h semana; de manera
que la vida de ambos qu cl6 dividida en períodos de ocho en
ocho día,:. Todos los amante, se pasan el tiempo pensando en
unos cuantos momentos dQ felicida,J; d a.mor, como alguien
ha dicho, e, una comedia en que los entreactos duran más
que los actos.
¡Ay, cuán trist~s actos tienen á v e ·s nitas comedias, y cómo el desenlace suele fio correspondf'r á las primeras t-scenas!
Jua n era dietraído por idiosincráci:1, y un ma rtes - día fatal- -al salir de la ~asa y retirar de su cartera una copia de
no sé qué versos románticos, dej6 cae-, sin apercibirse de ello,
un pequeño sobre color de rosa.
A.hora bien, Amelía er,1 una encantadora c1&lt;atura, con un
número infinito de buenas cualidades, pero un poco somhriament~ celosa. No ignorab:1 que ap:&gt;derarse de aquella cubierta. cons1ituía una acción en extremo mala, pero su curiosidad podía. más que elk así pues, recogió el bultito y corrió
á examinarlo á lugar seguro.
La pobre joven palideci6. El sobrescrito tenía. esta leyenda:
De Julia. La escritura era de Juan. D,mtro, un rizo rubio.
Amelia tenía castaño el pelo.
Se apoy6 sobr.a la mesa de noche, ocultltnd0 el lindo rostro
entre las manos. Después, estall6 en sollozos.
0

..

nar el almuerzo, condujo á su nueva amiga ~erca del piano,
se juraba in mente arrojar un puñado de cemzas so.bre su_ pasado, y rendir, al fin, la cerviz al ~lul?e. yugo, s1 la lmda
Amelia consentía en admitirlo en su mtun~dad .
La s mujeres tienen en ~os oj.os una especie de rayos :X:, ~~n
los cuales penetran en el mter~or del homb~e, y .ven s1 á e-te
le pasa por la imaginaci6n la idea del matn momo. Juan del
Caso, medio calvo, medio rico, elegar:ite, tomando agua de Te, huacán en vez de vino, estaba prec1s~r,nente en el ,momento
sicol6gico. La bella así lo comprend10,} a pode!and~se en
~inco minutos del infortunado, no lo deJo despechrse s11;1 haberlo antes cubierto de flores, aturdido con su locuac1dad,
netizado con miradas avasalladora~...... de tal suerte que
:ª~ía · Marta, aquella noche se acost6 _safofecba de haher
puesto en contacto dos corazones que, sm duda alguna, habían nacido para comprenderse.

,,
1,
~

***

Naturalmente, el cariño del sobrino fué en aument~, Y las
.· ·t d 1 Sr del Caso á la fi nca campestre no escaseaban,
, 1s1 as e ·
·
1· ·b d · ·t
dándose la casualidad de que siempre que Ame 1a 1 a .e ~?s1 a,
se presentara J uan, llenas de dulc~s las boleas.. El 1d1li.o se
:· . longaba y era necesario fonnahzar las relac10nes._ ,Cierta
1?ae en que se organiz6 una gira por la Cañad&amp;, su,rg.10 el solemne juramento. pigamo~ de una vez que los. :end1cos , ~u:
cesos cuyas peripecias vemmos r~latando, ocun ían en 1 L1 l
esa moderna ciudad que fue ha•ta hace poco un pueble~~:de tapias intermi~able~ cercando huertas c~r~o ,selvas;
Todo f'l mundo desearía alcanzar una larga vida, perat ª ;
donde la gente es hosp1talan a y los t~rnales exquH t?º·
,
die quisiera llegar á viejo. Esto precisamentedle 1suc{ . \ a
Aquella tarde el cielo estaba despeJado, y el amb1rnte, t1 J uan del Caso, quien ya pasaba, s~guramente, e os : e1~1 ~
bio La docefla de perwnas que componían la caravana, 111
y cinco años y había vivido por cmcuenta. Aunq~e reftr c
re ~eso, se había adelantado á los en~morad?s, y éstos. sutario al mat1\monio, no por eso desdeñaba ~. la muJerd á as
b_g do por el Calvario-que les parec10 el Ohm po;-:se &lt;le.tumu 'eres mejor dicho puesto que en cada h1Ja de Eva ~scuv~: ~on á descanzar al pie de un árbol, junto á la vie¡a ca pilla.
brí~ alg~na c:ialidad digna de se,· adorada; Y así se d~shzaba
que domina la -barranca.
.
.
C
Con las manos enlazadas, miraron hacia el hon zo1:le. o·
su existencia, en espera de la criatura i~~al que reumera to.
da'l las ,ma.lidaries y lo subyugara defimtivamente.
, .
zaba á declinar el día y sobre un fondo nar~n)ado, SE'
Pue, bien. esa oportunidad se le pre,seot6 durante la ultima
~1~racabaº la serranía de Aj~sco. En la lla1:ura, se d1stmgu1an
primavera. Invitado á comer p')r su t.1a ~} rta, excelente e:e~,:· amente á traves del follaje de los encmos )' frJsno~, las
flora cuya atiñgencia por hacer la COnJUllClon de las ~lnts geve;edas que conducen á las fábricas cercanas. Nmgun r umr·,
mel~s la hacfa inestimable, y quien veraneaba en cier a ~o. 1 es el amortiguado por la distancia, del cárcamo de ce • a
3
blaci6n del Di~trito, toc6!e de compañ~ra endla d e__ a M:~t~r~;
; ~~ª , turbaba el absoluto reposo de la naturaler.a.
cio"a joven por cierto ahijada de bautismo e 0na
¡• ·
\n;elia, vestida con un t raj: a,ml c~.lest~, al ?~ello una ca:
clenilla de oro de la que pend1a un re11cano, .terciado el reb~:, (~1ien Ju~n en un momento, le atribuyó toh ~ las _per ec~idn es de los 'ánO'·les. La primer sonrisa de est~ e~tra1~a apr
zo de seda sobre un hombro, estaba seductora, con SUB he1
rici61~ demostró á nuestro héroe una cu1t,ura d1st1ngmdf) a
1~·10so~ ojos oscuros, su naricilla respingada y su boca :resca y
sabro~1 plática que en seg niil.a ª~?os entahlaron, l~ reve ~ un
.
coraz6n tierno y sensible. Decididamente, Ameha- ~Rt
Jugos!¡rnesto á que no trajiste lo que dijimos, i11sinu6, zalallamaba- era una tortolilla tímida y amor~sa; pensamie? ~,
mera.

f~

La Estratagen1.a~

1

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~ ~p:a~ra~u~n~v~a~m
:p:i~r~o~,~b~a~st=a=n=te==e=n=te=r;n=ec=e=d=o=r.==C=u=a=n=d=o=,=al==t=e1=n=u=·================================~ ====~ ~====:::::==::-

***

La siguiente entrevista con Del Ca~o, fué brave.
Habiendo llegado el infeliz á la hora del té, infusi6n que
es preciso tomar aun frente á las más horribles catástrofes,
Arnelia asistió á la merienda, más poi· deferencia á la casa en
que se hallaba, que por su propio gusto. Pero en la primera
oportunidad, se dirigió al conquistador.
- Aquí tiene Ud. un sobre que clej6 el otro día ......
Y antes de que pudiera rtiponersr. de su espanto, le lanzó,
con Yoz firme, el reto clásico de la ruptura:
- Espero mañana mismo todas mis cartas; las de Ud. irán
neto continuo. En cuanto á su retrato ... ...
.Juan no articulaba una palabra. Amelia tom6 el guardapelo, lo abrió brmcamente, y arrancando la fotografía, la hizo añicos, esparciendo los menudos fragmentos en el aire.
Y, sin más, desapareci6.

***

Yiridor, escéptico y todo lo que se quiera, este D. Ju~n
111oderno, sintió el golpe tan hondamente, com0 si SP. hubicr:1.
tratado de su primera. impresi6n amorosa, en los días ele st1
adolescencia. ¿Valdrá tanto el último amor como E:'l primern'?
Voll'i6 al Car~; volvió al Br¡r; volvió al Club. Siempre se li:t·
hía aburri1lo en e;os centros, mas nunca como ahor:1. Entro
tanta gente que al notarlo reserrncl o, so :lleJaba des leliosn,
P.~perimentabll, la helada sensación de la rnl•clad, máR toda\'la que entre las cuatro paredes de su enarto del hotel. El
l )eor desierto es la multiturl indiferede; el peor silencio, el ele
1
os co1a.zones.
·

-

¡Julia! ¿Qué valía .Tulla, ni di z Julia~, en cambio de una
Amelia?
Y no había siquiera logar á explicaciones, pues la ofendida,
inmediRtamente, había partido para la hacienda de sus tías,
rionde toda comunicaci6n era imposible, y ele dbnde sabe
Dios cuándo vokería.
Volvió, sin1-mbargo. despué , rieclosmeses, y.Juansupoque
comPnz·iba á frecuentar la sociedad. Para algo han de servrr
las Notai Sociales y Personales que publican los peri6dicos.
El pobr&lt;J diablo re~orrfo tristem¡.nte una mañana, al desayunarse. las columnas, cada día mág informatiras y menos
liter.1rias, del Imparcial, cuando tropez6 con la noticia de una.
kermesse pr6xima, en la que debía figurnr nada menos que
rn ex- prometida.
A sus oído3 había llegado, para su mayor tormento, la.noticia
&lt;le que tenía un rival, y un rival jo,·en, inteligente y apuesto, á
quien quizá no le fuera pro ligiosamente difícil trastornar una
cabecita de veinte años, cuyos iizo-1 oscuros nada tenían que
envidiar, de seguro, á no importa qué otros rizos más claros.
Juan quiso aventurar una audaz jugada, ye\ día de la fies ta, por pronta providencia, se pue0 su levita mPjor cortnda,
se hizo arreglar y peinar el cabe.llo ála última moda, y, como
si eso no fuera ya bastant se ri~6 el bigote á lo Guillermo I [.
Hecho lo cual, corri6 al tranvía y no t!.mló en verse en me·
dio del barrullo de una jamaiea animadísima. Por todas partes alegria., risas, juegos. Pas6 r&lt;Jvista, febrilmente, á los diferentes puestos; por fin, á la entrada de una gruta hábilmente fingida, y entre un grupo de hadas y hechiceras, di4ingui6 á la cel0sa, blanca de carr., blanca de traje, Anvuelta en
una nube vaporosa, como deben estar las verdaderas magas.
Un caballero, á su lado, le hablaba vivamente, mientras ella,
con la vista baja, atendía al dije de oro colgado de su cuell,,,
con el cual jugaba entre los dedos.
Juan tuvo paciencia todavía para esperar su turno. Se acercó temeroso1 humilde, acongojado.
- ¿C6mo le va á Ud., Amelía?
- Juan, ¿c6mo le va á Ud?
Y lás palabras y preguntas banales siguieron su curso. Ella
no paroofa preocupada; lejos de eso!
- ¿Se ha divertido Ud. mucho esta tarde?
-Bastante, Juan, y Ud?
0

,

····· ······················· ···· · . .......... .. ........... .......... .. .... ...

-- ¿Quién es el señor que tanto hablaba con Ud?
- ... Fulano- ( Aquí el nombre, que ya conocía Juan, de .. .
el otro.)
- ¿ Le simpatiza á usted?
-La verdad, sí. Es muy fino, y tiene unas ocurrancias
muy graciosas. Mi madrina fo aprecia mucho.
Juan sudaba. Se descubri6 la cabeza, y se pai:-6 un pañuelo de seda por la frente. El relicario brillaba sobre su i ·.m:icu 1ado asiento, entre encajes blancos como la pureza.
- Amelía, prorrumpi6 al fin el bendito señor, perdone Ud.
si soy impertinente, pero dese" que me diga con toda franqueza, si despues ele aquel día ha vuelto Ud. á guardar algún
ott'&lt;&gt; retrato en el mismo sitio.
- ¿Porqué ha de ser Ud. impertinente? Si á Ud. le interesa
este detalle .. .....
-¡¡Me interesa! !
- ... le confieso que, en efecto, después de haber despedazado aquel recuerdo de Ud. (¡Dios mío, qué loca fuí!) no
pude consolarme sino hasta traer otro. ¡Qué quiere Ud. ! Las
mujeres no podemos vivir sin amar.
-Amelia.. ... permítame Ud. el guardapelo.
Aprovechando un momento en. que la multitud se apiñaba
del la.do contrario del puesto al en que ellos estaban, la joven
se in..Jin6 hacia adelante, dejando á su adorador abrir por sí
mismo la caja del secreto.
Como ella lo había dicho, ahí estaba un retrato ... ... ¡el retrato :iuténtico del propio Juan del Caso, tal como él lo había
colocado, camino de Las Fuentes, al pie de la ermita!
Esto Ira inYerosímil. La hechicera exp1ic6 el hechizo, rién
do~e:
- li: l retrato que destruf.era una reproducci6n, hecha por
mí mismn., riel que Uél me había dado. Este es el original...
;el de h dedicatoria!

***

l\romleja: no hay que rnr distraído. La felicidad suele depender ne un rizo, á vecPs de un cabello. Que lo sucedido á
Juan del Caso sirrn de ejemplo á todos los que se encuentren
eu el. caso :l o J nm.
EDMUNDO DE LA PORTI LLA.

�-521-

-540-

A C Tú .A JJ l O A .O

lVIUSR CA.STELtLtAf-tA

ULTTMA PALABRA

DELIRIO
I
En un charco de sangre, allí estabas te~&lt;lida.,
Para siempre callada, para siempre dorm1&lt;l_a,
Con lo'l o¡'os abiertos muy abierto, ...... abiertos,
' como mu~n
·
1°8 rnue it 0 ·'
"
y mirándome siempre
Sin amor y sin odio, sin placer m amargura,
Cm sutil ironía y, á la vez, con ternura.

II

A solas en su lecho de amargura,
Juan con miradas suplicantes, ora:
Ofredda á Dios la bárbara tortura
Del cáncer que la lengua le devora.
Una visión fantástica y soro bría
Rompió á deshora su angm.tioso sueño:
D~ la tremenda amputación el día,
Los cuervos filos, el letal beleño, · , ·
y ya es verdad: de est?d(antil cortejo
Seguido, se adelanta. el CITUJa~o;
El medroso, quirúrgico apareJo
Previene ya su ejercitada mano.

El puñal en mi diestra todavía ~u meaba i
Pt&gt;ro ya á mis oídos el furor no .gntab~ i
y crecía el espanto, y la angustia crema, '
y humeaba en mi diestra el puñal todavia.
Con vaho candente de tu sangre ardorosa,.
De tu sangre de virgen, de tu sangre de d10rn!

Con voz que apenas la emoción disfraza,
¡Amigol-dice-por salvarte ac~do:
Fomenta el mal quien el rem~~10 aplaza;
Fuerza es quedar, mientras v1v1eres, mundo.

III
·Cómo fué .. .... ? ¿quién lo sabe, si lo ignoro yo_mismo,
.F~é ascensión á la cumbre? ¿fué_ de~censo al abismo?
~ólo sé que en tus ojos ví otros OJOS impreso.\
Que sentí entre tus labios el _calo~ de o.tras besos,
y entre sombras y dudas mi razon agitada,
Q~ise hallar á tu sangr~ otra sangre me;clada., .
Y, al vengar mis agrav10s y entresar~e a la muerte,
,
Hasta el último instante, hasta el ultimo, ~erte,
y ver cuál se borraban en tus y~rtus d~,spOJOS
. "
La impresión de esos labios, la impres10n de esos OJ )~,
y en 'tus ojos ya muertos, y en tus labios ya frío~,
Para eiempre dejarte la impresión de los míos!.·····. '

IV
Era ya media Mche, y en la ob,~ura alameda
Murmuraban las hojas con voz débil¡ queda,
Mientras dulce y tranquila, tras finís1~n velo
Dti neblina, la luna, se elevaba e? el cielo.
. .. .
-¡Cuán hermosa es la vida! ... cuan hermosa!. ··:-d1J 1ote.
-Sí, la vida es hermosa;-contesté--pero es triste
Que se acabe t¡¡,n pronto......
.
d
y segmmos andan o,
Tú, pensando en la vida; yo, en la muerte pensando!

¿Algo tu afecto encomendar desea?
Atento escucho: de decirlo es hora ......
-¡Cristo alabado para siempre sea!Balbuce .Juan ;-y el cirujano llora.
.JosE .TOAQUIN CASAS.
Colombiano.

EL CALUJY.[NIADOR
·Quién eres tú que blandes en la sombra
Pa~·a matar mi honor, acero aleve?
·Qué rencor infernal tu saña mueve
~uando á espaldas de mí tu voz me nombra?
¿Pieni,aa que me anonada ó me asombra
Maldad que á tánto, pérfida se atreve?
Fuerza será que mis enojos cebe,
Tu pecho hollando como vil alfombra.

Si fueras hombre, al fin, cap_az. un día
De conocer tu infamia y sonroJarte,
Tu delito mayor perdonaría;

V

-Sí la muerte, la muerte .... -mur~uré; Y ,tsusta.da.
Te par~ste, y me viste con medrosa. mHada;
y en tus ojos tan grandes, en tu~ OJOS tan bello~,.
Ví brillar, más que nunca, la m1_r,ada de aquello~,
y en mi fiebre inextinta de pas10n Y locura,
R~corrióme la suave sensación de frescura
.
Del que asciende á las cumbres? de~ciende al ª?1smo; ?
y después ...... ¿quién lo sabe, s1 lo ignoro yo mismo . ...

Mas no puedo, aunque quiera~ perdonarte,
Porque siendo reptil, á sangre fna,
Por bien de los demás, debo aplastarte.
ANTONIO ARNAO
Espaiiol.

LA ESPIGA

VI
En un eharco de sangre, allí estabas te~dida,
Para siempre callada, para siempre dorro1d_a,
Con los ojos abiertos, muy ahie_rtos · · · · · abie:rt~:;i,
y mirándome siempre corno mua.n los muerto::&lt;,
Sin amor y i:;in odio, sin dulzor m amargura,
Con sutil ironía y, á la vez, con ternura.

VII
Todavía en mi diestra e! puñal ~umeaba.;
Per!l y11. ÍL mis oídos el foror no gnta ba;
y crecía la angu-tia, .Y el e,:pirnto creJia,,
y hum e3 b11. en mi die,tra el pufütl toda~l!l....... .
~la8, --ioh dicha qu e en med(o.de mi cnmen surgiern! \1 cli-jar en tus labioii mi concia po!'-trern,
.
'\ ,, oue al fin se borraban, en tus yerto:, despoJ ·~·
1 ·1 '
'
·
1 ·
. ' tJ Sil' OJO"
L:1 impresión de sn8 lab10P, a 1m¡n·es1o_n e.
y en tm ojos ya muertos, y en ~~s labios yn r ~·,
·
e quedaba la imrnes1on de los míos .......
P,na s1ernpr
J. GUERRA CASTRO.

tí ",'

Mexicano.

El golpe de la hoz sobre la P.s~iga
repercute en el cielo; porque el cielo
hace del trigo el 'Pªn que calma. e_l duelo
y hace la hostia qµe el pesar mitiga.
El codiciado pan de blanda miga
y la hostia ritual son, sobre el suelo,
trasuntos de ese Dios que da consuelo.
al mismo que lo insulta y que lo hostiga.
En el campo la es~iga que s.e mece

~ compás de las m.ús1ca.ci del viento

. pr·e hacia el cielo ern doblarse crece.
~1em
Heraldo el trigo de ventura Y c~lm 3 ,
cuando no es hostia, es pan: el al1mentf,
cuando no para el cuerpo, para el alma.
JOSÉ

SANTOS CHOCANO.
Peruano.

tierro. " Triste es recordar estas miserias, que afligieron á
Augusto ; y manchan la memoria de una dama, tan elevada
por 1:u posición.
Pero la verdad ante todo.
Venga otro célebre historiador, Suetonio.
Transcribo la traducción fiel de su texto lacónico y difícil:
"Augusto casó con Seribonia. De ella también divorció,
indignado, según
escribe, de la perversidad de sus
costumb1 e:1, ''
" De Seribonia, tuvo á Julia; de Livía no
tuvo hijos. "
''AJ ulia la hiºzo casar con;Marco Agriapa, y de
é:ito.s tuvo tres
11ietos; Cayo, Ludo y Arípe; y dos
nietas, Julia y
Agripina."
"A la hija y
las nietas de tal
modo las.educó,
que vistiesen lana y la trabajaD . José Canalejas.
Presideote del Coosejo de Miolstros de· España, á quien
sen; ~esj :prohise debe la actual crisis polftlto,religiosa, que
bió hablar ó haagita á los partidos de aquella oaclóo,
cer algo ocultamente y comunicarse con los de fuera." ''Sin embarg~fué en estoldesafortunad0. "
··
A las Julia, hi ja y nieta, "contaminadas con todos los vicios, '' las relegó. ''
¿Queréi~ lectores más testimonios?
Aquí tstán; los de Séneca, el incorruptible; de Plinio, el voraz historiador; de Sidor.i, patricio, senador, santo.
Despu é:; de Jo:; citados, todos los posteriores unánimefl.
N? 0$ posib1e rehabilitará la desventurada hija de Augns·
to m oresentarla Cl,mo en ninguna i::ociedad, ni en la de ::5odoma !
·

E X T ~ J:l f,l JE~ A

· ¿Y tu tercer mari&lt;lo, Tiberiof .
Está juzgado ya para siempre
He aquí todo el resúmen de todos cuantos han escrito á cerca del viejo infame de Capri, resúmen hecho por el escritor
más erudito del siglo diez y siete, Cornelio Alapides. A los
nueve años alabó á su padre en la tribuna de los Rost ros.
Era valiente suldado y gran capitán. Fué avaro, envidioso, violentí~imo,
crédulo hasta la
necedad y cruelí simo hasta con
sus parientee,nietos, nuera y ma'1 .
dre.
1.
Su lujuria e,f
pantaba: no e,;
posible des c r ibirla.
Fué benigno
con los cri:stianos
y colocó á Jesu·
cristo entre los
dioses. ·
Fué uno de los
mayores!polí ticos del mundo;
su di visa era: "no
sabe gobernar el
Sr, l.iarcía P riet,.,.
que no sabe disiMinistro de Relaciooes del Gabinete español, á quieo
mular. " i
ba tocado tratar con el Vaticano la cuestióo susSe manchó con
citada coo motivo de la cuestlóo rellgio!&amp;.
\ricios horribles.
Esto dice la historia. Ilustre Ferrerr, emplead mt-jor vues
·ro talento.
¡Dejad á los tiranos bajo el peso de la maldición histérica!
.r. :&amp;. VIÑAS.

~~~
.-No!:tej[fiea del amigo que no hayas experimentado tú
un~mo.
Son muchGs los que aconsejan y pocos los que aciertar.
Al pobre muchas cosas le faltan, al avariento todae.
El que_ hace mal, espere otro tal.

�-523-

--522-

,

ACTU Alt IOAOES

EL PRIMERO A LOGRAR

bolo de todo esfuerzo. Y todo esto, que el mundo entero es
una a:xioma, es entre nosotros una verdad que rompe las retinas! La necesitamos aquí, para defender nuestra causa, para mantener nuestras posiciones, para sostener nuestras
obras, para rechazar tantos ataques y para. salvar tanto decoro.

ft'.[USA CA.STEl..lltAN,A
.

HABLA ESPAÑA
á sus hijas las Repúblicas Hispano-Americanas.

Todos lo? pub\icietas y pensadores católico, que militan en
nuestras filas convienen 8in disctepancia alguna en )a confir~~~
mación de esta clara verdad: que el más grande de los baluarLOS PIES Y EL CALZADO
tes de catolicismo está hoy en la prensa
.
EN ESPAÑA
diaria, y que es esa prensa diaria el más
grande de los factores de la idea católica
'
·
El pie rnporta el peso del cuerpo y hay
en el mundo moderno!
q11r. tener esto en cuenta para dPjarle toda
Ni el libro, ni las cátedrar,,, ni la lribu~u fuerza y libertad, no deformándolú co11
nu, ni la escuela, ni el púlpito, ni la ai:ociaciones, nada han merecido tantos e'.oel calzado de que pronto hablaré que imgio~ é ir.dicaciones como factor eficient...
pide la circulación de la sangre.
El frío de los pies es una verdadera en_v fecundo á la par de la prema di,nia !
feriu edad. A rie~go de escandalizará nuesUna luz meridiana se ha hecho ya en to·
dos los entendimientos super.iores; una
tras lectoras, debemos decir que el frío se
produce por la evaporación que sigue de
corycepción unánime ha nacido en todos
los corazones ansiosos del predominio de
la traspiración.
Hay siempre en los pies esa propensión
la fe y de la religión! Dentro de las peá los enfriamientos. El mejor modo de
culiaridades de la vida de las sociedade.~
preeentes; dentro de las relatividades de
prevenirlos es llevar el calzado un poco
grande y dos pares de medias, las primeios medios que exigen las necesidades actuale,; la gran ambición del catolicismo debe
ras de lana.
hoy ser la buena prerisa; el apoyo de su
En Rusia se emplea para la frialdad de
eco diario por todos los rincones, el preslos pies, un medio sencillo; envolverlos en
tigio de su palabra escrita por todas partes! emiclmnte co31da.dt "Bimtnld3"' tn 1a Ptau dt tms papel de eeda después de puesta la me&lt;lia.
El mundo se ha descristianizado por la
dt madrld, al pasar dt multta at terctr toro
Estos mismos remedios contra el frío
publicidad del error; su redención tiene
dt ta corrida utrmcada ti dom1n3010 dt :Julio último.
Eon contra los sabañonee, que se producen
que iniciarse por una gran publicidad de
l"Bltnutntda" mtbl6 dos puntazos.)
por la mala circulación. Pueden emplearla verdad y el bien. Y ese cometido corresse, también, las friccione, fuertes de alponde por t&gt;xcelencia al diario, más que á
cohol. Cuando se ·hacen ampollas en lo:i pies, se frotan con
cualquier otro medio de propa6anda ó de enseñanza! ~
aguardiente y se llevan medias de hilo y calzado blanco-.
Sin el apoyo de un gran órgano en la prensa diaria, tod~s
PMa los callos es buena la pulpa de limón aplicada un rato:
lae demás obras no son, por cierto, infecundas, pero son lende5pués es fácil cortarlos. No se deben usar jamás ligas cirtas, tardías y limitadas. Un gran diario católico es en cambio
culares que impidan la circulación. La media se sujeta de la
la base de todas ellas y su más grande vehículo y estímulo. Por
liga del corsé, ó si no se lleva cor~é1 se pondrán pendientes de
eso la buena prensa debe ser Ja atención preforente entre toun cinturón.
das b.s empresas inspiradas; debe ser como el asta y el sím-

TRISTE .EXPE·RIFNCIA
1*

C?noz~o tu inconst~nci~ y tus favores;

ª

YO soy la Madre que á todos os ama
P~eblos de fértil verjel dBl Ocarn;
'
Causa.me orgullo saber vuestra fama,
Gozo inefable seguir vuestro paso.
Yo os en~~ñé la Virtud, con ejemplo
De,abnegac10n y heroísmo f Pcundo~
Y a venerar al Señor en el Templo'
En el lenguaje más alto del mundo.
Yo os df el tesón y ~os ~mpttus grandes
De este leon que en mis cod1re, rampa
Para _explorar los hespéricos Andes '
Y el impoluto verdor de la Pampa.
Yo fuí, jihete en alígeros potros
En vuest~·o suel? ~sembrarla Fapiencia. ;
y al cultivar m1 simiente vosotros
Fru tos 1ogras_
' te1s
· de varia ''opulencia.
Y así con fuga y ardor juveniles
o~ desatásteis en ciegos tropeleR,
Hoy en la paz de lozanos pensiles
Nobres coronas segáis de laureles.

Y; sin vesti_gios guardar de acrimonia,
Yo por la antigua batalla frenética
Rrondíos solar en Cantabria y Vas~onia
Calpe Y la Gótica Marca y la Bética. '
i._r y alzo hasta Dios, de vosotro3 ufana

Porque la Gloria alcancéis merecida. '
Una tan pura oración castellana
Cual la que.alcé para daros la vida.
AN'f ONIO DE

~·

EN MEJXICO

ZAYAS.

A COLOMBIA

y ªJeno tu favor Y'ª tu mconetancia
i ~undo falaz! en mi escondida e~tanci'a

N, temo envidias 11i apetezco honore 3.
Vano eres tú cuando derramas florei'
Al paso de la próspera arrogancia;
Vano en tu orgullo y vano en tu jactancia
Y _van7 en tu d_esdén y en tus ren&lt;'oreF.
.. 1A1. al he~hizo que al engaño pre~tiis,
I Necios! un tiempo, éxtasis oímos
Tu~ d~lces cantos~ rnmor de fiestas;
Muy tarde conociéodote, ndvertimos
~?e no vales las ansias que nos cur.¡.:taR
N I f:labes devolver.lo que te dimoF !
Jos:k .JOAQUJN CASAS.
rcolombiano.]

~~
TRIUNFAL
A JUAN B- DELGADO.
entre los árcades de Roma, Alicandro Epírótíco.
Ceñida la coraza lanzando resplandores
Y el espadín de oro prendido al talabarte
errabas por los campos miríficos del Art~
en pos de una guirnalda de inmarcesibles'flores.
Luchast~ bravamente, muy hondos sinsabores
en toda la Jornada lograron asaltarte·
1e~fuerzo torpe .Y vano! Tu límpido ~standarte
flotaba por encima de todos los dolores.
y _al fin, venc_iste, ¡oh bardo! israelitas nubes,
tus pasos condnJeron al Pindo á donde subes .
aun cuando fieros rujan los tigres de la inquina.

Pas~or: tañe tu flauta. No pienses más en penas;
tus lí;1cos pend?nes coronan las almenas
del celebre Castillo de la inmortal Cristina.

en la celebración del Centenario de su lndeplndencia

J.

SOBREYRA

ORTIZ.

Julio, 25 de 1910.
Para 1&lt;EI Tiempo Ilustrado,»

Noble Y bella Colombi1t: en este día
Que es para tí de inmarcesible gloria
~e admiración_ y ardiente simpatía
'le consagra m1 pecho una memoria.
.YO que nuncá tu cielo he contemplado

Nt me extasié jamás con tus bellezas
En el alma un altar te he levantado '
y admiro de tus héroes las proezas.
D Y hoy que á mí llega el jubiloso acento
~ tus amant7::; hijos .... . , hoy que escucha
Mi oído, palpitar hasta en el viento
El eco de una gigantesca lucha ......
Hoy que cumples un siglo de "er libre
Al .travé:i de las ondas del océan~
'
i M1 acento quiero que sonoro Yib;e
Por el heroico pueblo colombiano!
Bella Y noble Colombia: en e3te día
gn que celebraR tu esplendente o-loria
º admiración y ardiente simp,~ía '
Te comagró una férvida memoria.
JUAN

CASTRO.

México, D. F., julio 20 de 1910.

€1 11ov11tero :Jost Jllvartz, ti «ttlll;., c~gldi al dar uu cambio dt rodillas al quinto toro dt la noulllada unificada ti domtnoo último 111 la Plaza dt •€1 torto »
lllo.l)
(rotoorafia tomada el mHrcolts tn ta enftrmtria dt la ~laxa.)

·

--- -

le~r~daE!~ª ~o~s!~ fué IeídUa ~?r su autor en una velada ce.te·ar 1 . a n por 1~ nion Ibero Americana, para fesl eA pnm~r centenario de la Independencia de la Repu'bl 1ca rgentma.
.

FIOOION
Cantando amores el pecho
la ~ente de ensueños presa '
Y tu boca que me besa
c?n porfía,
vtda mía!
Perfumti suav~ en tu lecho
calma en la pálida alcoba '
Y á lo lejos ...... dulce trova
voluptuosa,
que embelesa.
Dos negruras que cintilan
en tus ojos delirantes,
Y entre tus brazos amantes
reclinada
mi tristeza.
Mis manos tiemblan, vaoilan
por tu cuerpo satinado
Y el Amor desenfrenado
te sujeta
P.on rudeza.
Y mientras vaga la luna
por el ob~curo infinito
mwúchase dtbil grito ' ·
d:- alegría,
nda mía!
R. MAR'fINEZ.
México, julio de 1910.

�r· · .

L~ "- - ~!~!t..

la belleza. en u .. a. mujer con la cual queremos cui,urno~. ó, por lo
menos la belleza demasiado evidente, el género de hermosura de la
cual la gente habla y que figura en los e1'!caparates de los fotóO'rafos.
La generali~ad de hs mujeres bellas, tiene ~n estilo propio ,"'un RP·
SUS VERDADgROS ENCANTOS
pecto favorito: pero ellas no pueden ser perfectas. Se arrojan rnbrc
L'\ elección de una espo~a es un asunto que no concluye nunca. nosotros. nos deslumbran, nos casan con ellas y sigue un períorlo
Esto puede parecer inmornl, pero lo que quiero decir. se tornará en elµ, éxtasi!:l. La gente nos envidia y continúa envidiándonos. A] cabo
·
de cierto tiempo noH
seguida más claro. Inenvidiamos á nosot10~
numerables boro bres
mhmoP, p'or Jo que
han vivido, han hech·,
( norntros fuímos a ver.
todoA los ex peri mentu,;
Porque la impeifecposibles, Rin embargo,
ción, la ii1evitable imKUcede á cada momenJlf'l fección ( en un ca~o
to que no son ni mác;
recuerdo '1ue era un:1
instruído¡,, ni más
sonrisa), se pn se111a
cuerdos. Ee como unii.
Fólo visible para nofo·
cascada de agua, si se
tros, se vuelve nuestro
quiere una comparaprivilegio espECial. m
ción.
aquí la excelente ra·
A cada rato hay que
zón: ninguna belleza es
volverse y advertir esos
tal para su esposo.
lugares comunes siemPero con la mujer
pre más comunes, que
fea, la verdaderamente
nos siguen. Es un defea, sucedetodo locon·
ber, lo único que Je
trario. Al principio, su
qut1da al hombre. Y
fealdad noR causa in·
con este motivo, acepvencible repugnancia.
tan un consejo de pruArrostrémosla. Poco
denria que nada tiene
después apa,yecen en
qne ver con Ji.,s espoFaS.
medio de eeas violen·
ccProcur¡¡.&lt;l. descuid i:ir
tas discordias, algunos
alguno3 de vuestros dehechos insignificantef,
beres para consuelo de
pequeños fragmento8
vuestra vejez.&gt;i ¡ Hay
llrmoniosoi,:, tímida
tantas otras cosaR que
tnnura de la rnnriFB,
hacPr, cuando se PS joternura que noR guiña
ven!
y rn a paga; ó bien, en
Ahora, la esposa que
la·mirada hay algllde
un individuo Je veinRt&gt;ductor que nos atrae.
tio~ho ó veintinu eve
DeFcubrimoR en la ca·
aftos se obstina en el1&gt;hellera onélulacione!'
gir, es una joven de
que Ele nos habían es·
veintiún añoi, 6 mecnpndo; ó e11 tal partr
1\0!I, sin expAriencia,
de la oreja Ulll\ falta
s umamente bonita.,
de dei,proporción qur
graciosa, elegante, pernoR i,:orpr1&gt;nde y n~~
rncnnta. E~tos hech1·
fe~rn , pero sin ser exillll.L.
w¡.¡ Fon nuestros.
Em pr.ro, no es nPOb!'ervamos que no
ce,ario continua·r ln,
~., mira á nuestra mu·
descripción: nu estro
jt·r ~in cierta conm,oj.. ven lector la compleciún; pero mien•.r11s la
taríi fácilmente por sí
hern10sura de la bello
mismo, según i;u vro·
Ps un goce común ¡,uJ'II
pio ideal, los jóvenes
t11duR los que la c·on·
tienen por principio
templan, únicamentr
no~otros encont1a!ll01'
naturn 1 i,u ideal pecu ·
lía r, y el4 siem prP el
en
nuestra querida Y
Nld1s .\og;:es .,\Jr.il~s, ;,l,1rla Emili11 López y úon~ái(Z Cus,o y Luz ,i\undugóo, qu~ bklerun
mic,mo. Notad que no
fea
~t-posa la belleza, Y
recientemente su prl mera comunión,
me propongo repetir
más de la que se ne·
las charlas de cerebros
ce~ita, encontratno3 bellezas exquisitas, pues todas ellas ~on nues·
senile:i, pues en su mayor parle é,los son aún más tontos que los
tras, son nuestro hallazgo, nuestro tesoro.
locos á quienes reprueban.
Abordemos ahora la cuestión de la edad. Aunque los jóvene_R no
TonaJ, por ejemplo, esta afirmación, que cela belleza pMn. ii Jj~~- q nierm itdmitirlo, es muy fácil casarse con una mujer dema~1ado
to esto es abrnrdo: todo el mund o ~abe perfectamente que á medi- joven. El matrimonio ha sido definido por un negocio tonto en que
da que avanzan los año~, eó!o' toma la b~ll l"'za coloridos más mar- un hombre desembaraza á otro de su hija ; pero esta no eb una_ra·
cados. Y esta otra: ,cLa belleza no es tino 'superficiab Esto e, fan- zón para que ese negocio imparte también la carga de la e&lt;lucac16ll
tásticamente falso: hay belleza que va más hondo, y, además, ¿por de la nifia. Si nuestra concepción de la dicha consiste en tener 611
ventura es la mujer come un globo de niños, que muestra simple- derredor nuestro algo bonito, inocente é importuno, algo quepo·
1rnmte la sL1perfic1e? Oír pronunciar á un bom bre ese proverbio, es demos querer y hacer feliz, es preferible desde. cualquier puuto d~
reconocerlo en Reguida como una especie de Vl&gt;Z fonográfi ca. La gra- vista, un conejo domesticado. Lo peor que éste puede hacer esro~r
cia fundamental y duradera de la mujer, va hasta el esque'eto: no nuestto calzado. He conocido varios casos de esposas adolescente..
µueJe tener lindas facciones, sin un cráneo_hermoso, como no po- Su vida empezaba siempre como un idilio, de una manara encsn:
dría ser hermosa, sin un carácter agradable.
tadora: la más tierna solicitud de un lado, la más radiante adora
Hay, sin embargo, una excelente razón para que no busquemos

lancólicos que no s?specha con cuanta profusión los vicios ~e apegan
·,
, • •al otro
1 sexo. Si •somos posaderos
..' dueñm, de casas de pension
o JOrn~ ero~, se co?vierten esas debilidades evidente·3 en una fuerza
pero solo en femeJantes casoe.
Para un ?ombre ~e letras-por si acaso lo fuese el lector-es una
c~Fa élemas1ado ternbl_e.. A cada rato él es pasado en revista ace1.'ill~do,. abotonado: criticado y amonestarlo. Toda la casa h¡~t •l ·
•&lt;lia;cr1tor10,
' te ªt-'ne ·
· d e'3· transformada en un
. mecanismo impecabltmen
om~ngtt . o, 1m"?aculado, reluciente. Pero conocéis la parábol¡ ¿
loR siete demomos.
e
Concl~yámoR 1 rernmiendo. La mujer en la cual rn dt-tiene llllfR·
tr~ elecc1op. debe Fer fea, tan fea como podamos encontrarJ 11 • de la
1,11i:irna edad ó mayo~ que nosotro~; privada de todos los tale~tos
de ·todos
mundanos,
µobre-á ca usa del reºrpeto
l l lo:; encantos
,
.
. '}lley
110, ( e iemos a nosotros rrnsmos-y dotada de relat1'va i'ndi·f
·
, , J 1 · d
erenc1a
para e UJO . e rn ca_sa. Estoy seguro de que 11ing6n joven tomnrá
en cuen,t~ mis consPJos; pero basta que los baya dado, acom añado de ~,olld_as rnzone:i, y ~~¡ vez antes que transeurrau algunofañoi;
rne Fera brindada la ocas10n de recordar á ews imprudentes
los hayan desdeñado.
que
¡Ah! Otra cosa: casi la olvidaba. Nunca J'amás baJ·o n' ,
,
rngun
pre t H · t,u, deb''
e1scasa_;os con una ni.ña, cuyos ,trajes yblma11i,:eabro1:~a11 en la espalda, a menos que no podáis of1ecerle una ó dos sirv1entaF.
·
H. G. WELLS.

LA ELECCIONjDE ESPOSA.

........,..............o~~

HIGIENE Y BELLEZA
. I:os baños tibios ó templados que se toman como un medio de
l11g1ene, rnn lo3 recomen.dados para la belleza y r1&gt;ciben tamh' ,
el nombre de_ baños de aseo. Su temperatura v~ría de 28 á 35º ,;e~
r_a~te e~te ~ano se nota una calma de los movimientos respira¡ori~s
) el coraz~n, que paree~ conducir dulcemente al suefio.
~~ carnuio, la ~~sorcion cutánea y la secreción renal parecen adqu~m toda su act1.v1.dad, c~mo lo atestigua el quA, por e~pacio de
un~. hora e) orgamsmo se sienta mucho mt&gt;jor. Los efectos de e•e
~&gt;llno, consHlera.do desde _el punto de vista de )a higiene, convien~n
ª.}ºªº el mundo, ?ualqmera que sea el temperamento y Ja profeEn_on; pero e~ _part1cul~; para los temperamentos irritables nerVestido de tarde para. primaver l
vrn,os, l~s nmos ~ los Jovenes que están en la edad del crecim1ent&lt;'.
tMII~. Marcelle Prloce, del Teatro Variedades.)
Despues ~si bano se debe descansar y evitar la impresión del frío
porque la piel q?eda, durante algún tiempo muv impresionable '
ció~ por el otro, hasta que un in~idente fútil, una cortadura al dnr11 , c0n Pl rPlig·o d(\ rr srri r c hni::t::i ra"::ioai;d.iez ó&lt;¡nincr ho•nl
afeitarse, ó un papel extraviado, revelaba debajo de su barnjz al
h~mbre y su vtrdadera naturaleza, gesticulando, produciendo htH
roas &lt;lesa11trosas consecuenciaEi. Sólo urr santo experimentado puede currer el rieFgo de ca,aree con una adolescente, y aun en est E.
c~so no ~ejarán &lt;le ser sospechadas sús intenciones. La esporn idi ..
hca suministra el tema de las lecturas amenas: pero en la práctica
~e parece la vida idílica demasiado á una cena que sólo se compu-·
ne de postres. Un hombre ordinario, al cabo de algún tiempo, se
can~a rfe la má s radiante adoración.
H~ ~bservado que el joven caeado con una mujer muy joveu,
cont1nt11t 11mándola de todo corazón y pa~a sus ratos de ocio en hacer co~fidencias conyugales á la mujer de otro. Sí, en nuestra épor~ de Juventud exub~rantfi, los consejos de la experiencia tienen algun valor, .conviene el casamiento con una mujer de más edad que
~osotros, siempre que querramos casarnos por necesidad de la vida.
, ¡mes que de t-ste punto tratamos, he vivido mucho tiemµo y
doy el resultado de minuciosas observaciones. Estoy persuadido de
qu~~l~ esposa ideal es, invariable y desgraciadamente, una viuda.
Evitad los gm,tos y encantos mundanos. Las inclinaciones rncia1 d~struyeron la felicidad del paraíso. E~tos gustos tienen tenenc:ias á desarrollarse exageradamente en la mujer. Un magneti~O rersonal, despojado de discernimiento, es acaso el defecto más
emible que una mujer pueda poseer. Crrnmos ba1'ernas casado
con la única mujer del mundo, y vemos que nos casamos con uni
co~o hay muchaA. En vez de crearnos un hogar, la esposa nos or~amza algo que tiene de museo etnográfico y de asilo pasa jt-'ro.
. uestra ca~a está invadida por una confusi6n de tazas de té de oblfl~s sin conexión, y de criaturas extrañas, de las que nadie por ria. d~centPment~ ocuparse y que no parecen ocuparse de si lllisltrramos por las habitaciones, tropezando contra per~onajts
~x ravsgantes, ó recibienclo las confidencias de convirlados cándi 0~ que no nos conocen. Los días en que la esposa mundana. no
recibP, frecuenta las recepciones en casa de otras. No nit&gt;go que la
gente encantadora eea tal, que su compañía no deba ser solicitada·
esta solicitud en el casamiento es una cuestión muy diferente:
or fin, debo insistir en este punto: que los jóvenes no se &lt;llln
~~~nt; de l.~ verdad en lo que se refiere á los talentos y á los més _erne~rnos. Llega un día en que á la bsposa dotada de la madivenndad _de conocimientos se le acaba su repertorio. «Vita
~ªi ar~ brev1s,,, por lo menos en lo relativo á'las artes de la 11iña.
n 6.lt1.mo punto: vigilad á la joven á quien queráis pedir lama110 para 1nfom1aros acerca de sus cualidades de economía y de
as'
Vestido de Noche.
eo. La javtm.tp4 ~st,á tafi llena de poesía y de sentimientos meMlle Mata,Harl, del Teatro Odeon.
I

t

f

m;e,

}lep

lt

0

0

�Nuestras tarietas de la lndependencia
SU GRAN DEMANDA NOS TIENE SATISFECHOS

EL VALLE DE
~a gu~daña en )a mano derecha, mandó
a un pmt?r la quitara la guadaña y én rn
JOSAFAT
lugar pusiese una llave de oro.
En un sitio en que la
Pregu.ntado qué significaba la llave de oro
tajada explanada domina respondió:
.
'
ignoradas profundidades
- Signifiqa que la muerte es la que nos ha
y abismos, hay gran nú - de abrir lasJpuertas del cielo.
mero de aspilleras practiAsí consideran los justos la muerte con
radas en el muro que rollave
~e oro, porq?e la muerte ~s para' ellos
&lt;lea la ciudad.-MiradmensaJera
de gloria y felicidad.
nos dijo el religioso señalando una de aquéllas y
siguiendo su indicación,
miré.
¡Ah! ¡Qué abismo tan _ NADAS DE SAN JUAN DE LA CRUZ
B~trañq se abría á mis
Soy nada-Nada puedo. -Nada valgo. pies! ¡Era el valle de Jo- Nada merezco- -Nada se me debe.-Nada
:;afatl
.
de nada se queja.- Nada, de nada se ofende'.
Por la estrecha aspille- - Nada, de nada se admira.-Nada de nad
ralo cont_emplé ...... En sé turba. - Xa&lt;la, para nada vale ~ada d ~
lo más b?JO, en sus últi- prec~a. nada ambiciona, nada pide, na~sa
mos rep_hegues, el seco le- considera, nada envidia, nada Je incom d
c:tio del Cedr6n; en la ver- - -Nada, _de nada participa, nada eostien~
.... Sí: 'pero lnbrán de dormir In~ dos juntos en una misma cama.
tJe~te de enfrente, una es- nada se apega, de nada se escandaliza, ~a-No importa: llámeme á las 4.
pecie de monumento~ ~x- da apresura, nada juzga ni condena- -Nada
traños y tristes, las tumbas de Absalon y nada le apena, nada tiene, nada desea, nad~
ANECDOTAS Y CURIOSIDADES de Josafat.
teme--Nada, no le choca nada.-Nada por
~rns allá una sole&lt;lad que parece co~tinua- toda: ,partes, nada en todo. -Porqne en esLa Doctrina cristiana enReña l:,s obi·11s de ción de la Fnnta rx pln11:1 d:1 y ... .. . 11 '1 1·rr/lr,,//p,- ta bien 11_v~ntura&lt;la Nada gusta el alma paz
divina porqu e reducida á Na&lt;lll
1nisericordia con los necesitados y orDio, 1~ t,; toJdo e11 todai; las co~ai:. '
1lena que se respete en loR pobre" la
P_ersooa de Jesucristo: «Lo quA hicieres para alguno de los pobre~,
lo haces para mí.,,
MODO D~ OBTENER CLAVEEn cambio el liberalismo m"s
wanzado comienza ya á decir sin re;::
LES DURANTE EL I NVIERNO.
t~zo, que á los pobre~ hay que dejar- .;::.,:,;
Cuando los gajos del clavel em·, hay que extermrnarlos: porque ._-::..::.
piezan á crecer, es decir' en verano ,
'?º una raza vil y degenerada, y unfl -:
se cortan y se ponen en tierra. Desremora del progreso de la humani·
dad.
pués de cuatro ó cinco semanas todos estos gajos tienen raíz; entonces
Como quiera que sea, los que nada esperan en otra vida, quieren
se colocan en macetas de 16á 20cen·
1ener su cielo acá: y poco les im pnrtí.metros de diámetro, se ponen en
lan las miserias y Jsgrimas de los
hilera y se tapan con un lienzo co ¡,obres: pero los que esperan recomlocado sobre estacasJ para protegerla¡:, del aire.
pensa eterna se mueven á socorrer á
En otoño, cuando em rieza el frío
los necesitados, aguardando algo más
i.;e guardan en un invernadero ó e~
~uelaalabanzaygratituddeloshom .
r1
bres. ¡Pobres! Escoged entre estas - Me olvidaba el col~crem . .. . ¡diablo de granos!
una pieza que tenga ventanas del
dos Doctrinas: y mirad cuál es para vm,o- no de muerlo.s. Tumbas y más tumbas hasta lado del Fol. Pronto brotan las flore¡:,, que
·
tros más favorable y cuál más dañosa .. . .. .. el infinito, idénticas todas é innumerables duran todo el invierno.
como las arena!! de la!playas, y con aspecto tal
**
de abandono y definitivo·
REFUGIO DE PECADORES
olvido, que parece impo¡Qué gran confianza es para los pecadores sible que una resurrecque deEean salir de pecado, saber que tienen ción venga á abrirlas
abo~ada á la que venci6 todo el pecado! nunca.
¡Qué trizteza máR proI que Jamás fué cautiva del común enemigo
funda
y á la vez qué hon aquel!
'
·
·
¡I.b ª a quien rnvocan y suplican que los da poesía! En aquellos
· · de Satanás!
y tre de Ia t'iraní.ª y cautiyerio
lugares proféticos bajo el
citoo.dos los espín tus celestiales, y aquel ejér- tapiz efímero de yerbaR y
está~n~umerable de ángeles bienaventurados, floreq silvestres, se oc11 lfiU R .sm duda ufanos y gloriosos, por ver á
ta la irrevocable mue1te
ñor euia ~ Señora, Madre de su Rey y Se- y el juicio de Di os .....
cia; tan rica de dones, tan adornada de gra,
-Apuntes de un peregrino.
que't:n col~ada de privilegios divinos, y
rísi as .tuv1e~on su origen de ei;,ta su pu***
LA LLAVE DE ORO
ce rna ;.hmpís1ma Concepción. Por esto di,.
8
. San Carlos BorromPo,
tantn
icente Ferrer, que en el mismo ins(¡
aqu:i)en ~ue fué concebida la Virgen, todas viendo en su casa un cuadro, en que estaba pinQ , ·d
,
, ·
fiesta as Jera;quías celestiales hicieron gran tado
un esqueleto con gro. ue rna o mas estup1do! en vez de llamarme á mí ha llamado ni neen el cielo. - (Ri'¡m(l.~n~irni S. F. )

METAMORFOSIS

,

ª¡

El Cura D. Miguel Hidalgo proclama la Independencia Nacional en Dolores, .
á la madrugada del 16 de Septiembre de 1810, no obstante que no tenla termlnafos aún

los preparativos para la revolución.

1

El Cral. D. Agustfn de lturblde, al frente del ejército de las Tres Oarantlll.
entra triunfalmente en la ciudad de México, -el Z7 de Septiembre de 1821, 1111
mando asf la Independencia Naclonál.

Pocos días llevamos de haber puesto á la, venta las bien acabadas tarjetas postales en que, con fidelidad
histórica y exquisito arte se representan los más salientes episodios de nuestra Independencia; y, sin embargo,
ya nos tememos no poder atender todos los pedidos que nos hagan nuestros suscritores de los Estados, pues la
demanda ha sido enorme.
Ciertamente nos habíamos supuesto que tan pronto como fueran conocidas estas tarjetas, nos lloveríart pe·
didos de ellas, pero no pensamos que éstos fueran tantos y tan inmediatos. Nuestras tarjetas se recomiendan
·por sí solas, y debido á esto tiene que suceder-ya lo estamos comprobando-que mientrns más colecciones sa·
len de nuestra Administración más son los -pedidos que se nos hacen, pues desde luego las buscan cuantos ven
una de estas tarjetas y admiran el arte de las composicio1,1es que reproducen los más patéticos epieodios de la
guerra de eniancipación, y lo bien acabado de la edición a colores, hecha por una· de las más reputadas casases·
pecialistas de Zuri'ch, Suiza. Así es como los mismos compradores, al mostrarlas ó al hacerlas circular nos han
hecho una eficacísima propaganda que debemos agradecerles.
.
'fenemoR, pues, que llamar la ateneión de nuestros suscritores para que nos hagan sus pedidos inmediat~·
mente, pues los que no se apresuren corren el riesgo de no poder adquirir tan preciosas oleograffas que constl·
tuyen la novedad artístka del día.
Para que nuestros lectores tengan presente la serie de cuadros que reproducirnos, repetimos la siguiente lista:
1. Prodarnación de la Independencia en Dolores, por Adrián Urzueta. 2. Toma de la Alhóndiga de Grr
naditas, por Anto.nio Cor~~s.-3. Misa insurgente en el Monte .~e las Ornees, por Félix .Parra.-4. Apr~hei
sión de Allende, por Adnan Urzueta.--5. Morelos rompe el sitio de Cuautla, por Damel del Valle.-6. J
perdón de Bravo, por Daniel del Valle. --7. Guerrero rechaza el indulto de su padre, por Félix Parra. -8. Jtur·
bide entra en México con el Ejército de las Tres Garantías, por Antonio Cortés.
Estas tarjetas, que sólo. se venderán por colecciones, estarán á dispoRición del público á los precios siguientes:

•

Una wlección en la capital.... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ...... .. .. $0.80
Una colección en los Estados (franco de porte) ... . . ....... : ..... $0.90
A nuestros agentes y á todo el que nos haga pedidos al por mayor, les haremos un descuento. Pidan nuefl'
1
1

tra circular relativa.

Todo pedido hágase á la Administración de "El Tiempo," 1!"' de Mesones 18. Apartado 379. Teléfonos: 103 EriCSSº~
y 626 Mexicana.

*

~-r

.~

�-528universal, pues á todos se encomia: el arrepentimiento parece inqtil; el; egoísmo digno
de honor; las pasiones se legitiman; la moral
austera resulta estéril y vana; suenan á hueco las nociones cat6licas del pecado y de su
expiaci6n, de la penitencia y del Purgatorio;
parece que se impone la beatitud inmedita
de cualquier alma.
Hay que reaccionar contra ese ab~so:
aplaudirá los discretos que en sus testamentos proccriben cccoronas y flores, paradas militares y discursos hueros. &gt;&gt;
Todo cristiano debe vivir y morir penitente y á todo cristiano debernoo acompañarle á
la última morada rogando por él é impetrando mit;ericordia. -C. E.

EL AEROSTATO

Entre locos arrebatos
del pueblo que lanza voces,
raegan el aire veloces
los grotescos aerostatos.
Al subir, en raudo vuelo,
los figurones gigantes
parecen genios triunfantes
que intentan llegar al cielo,
Y arriba, junto á la nube,
el inflado figurón
es monarca ó campeón
que sobre los pueblos sube.

tener manchas le disgusta
por esa raz6n le asusta
llevar ·erí los trajes, cola.

***
En la fábric1 de sillas
hay empleado un mozuelo,
que lleva todos los libros
y hace todos los asientos.

-¿Y tu hijo, qué es de él?
¿Le tienes ya colocado?
-Está en el Banco, empleado,
haciendo niiiy buen papel.

0 0 ~ 0 EN LOS PUEBLOS CIVILIZADOS.

J ·~

2

1
( .

4

EPIGRAMAS

Mas cuando tr11s breve rato
desciende desde la altura
la gigantesca figura
del volador aerostato;
Entre befa y griterío
mira el vulgo ccin afán .
que el monarca 6 capitán
E!, ... un pellejo vacío.
Así. arrostrando el desprecio,
hay quien nos engaña un rato;
y ese, arr.iba es aerostato, .
y aba jo s1em pre es un necio!
•
M. R. BLANCO BELMONTE.

**

*
LOS DISCURSOS SOBRE
LAS TUMBAS
Tal incremento han tomado (máxime en
el extranjero) que el tal elogio fúnebre parece
una ceremonia obligatoria, hasta en el sepe·
lio de un recien nacido.'. ....
Esto es falta de sentido cristiano: alabar á
los muertos en ve~ de rogar por ellos . .'... X
de este abuso se siguen varios de~6rdenes morales. El hombre tiende á creer en la virtud

E~tá flaco porque lleva
diez y seis años cesante,
y dice no ve al mi.nistro,
porque le ~iemblan las carnes.

***

Su fortuna no r,oporta
tanto gaEito como tiene,
no sólo debe bastante:
gasta más de lo que debe.

***

-- Modelaste en esa pieza
sólo la espalda y el pecho,
es decir, que lo que has hecho
ni tiene pies ni cabez2.

-Hace un calor sin igual!
¡qué sudar! vivo abrasado.
-Si parece que ha llegado
la liqitidación social.

***

- ¡Acabo de comer peces!
-Y eso, que tiene de an6malo?
-Pues que me dan cien patás
en la boca del est6mago.

***

Una mujer muy chismosa
usa camisas tan largas,
que á veces suele meterse
en camisa de once vara,,.

***
A la.carpintera Lola

Cayeron en una tina
llena de resina, dos,
y se llevaron en los
trajes, bastante resina.
Cuando de allí les sacaron
intentaron pelear;
los quisieron separar,
pero los dos se pegaron.
JosÉ M~ SOLJS Y MONTORO,

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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