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                  <text>EL
A~oX.

M ÉXICO, DOMINGO

23

DE Ó CTUBRE DE

1910.

NuM. 43

MEXIOO EN EL EXTRANJERO

=============~=====,==~==,============================================

---:1:- - -- - - -

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L A SRTA. AMELIA SME.RDOU, HIJA DEL CONSUL MEXICANO EN TRIESTE, AUSTRIA, REPRESENTANDO .A

LA P.A.'l'lUA,

EN LA FIES'l'A OON QUE SE CONMEMORO ET, CENTENARIO DE LA TNDEPBNDENCIA MEXICANA.,

�-714-

Ell GENTENA~IO EN Eu EXTJ:p:q·'1t:JERO.

Hemos tenido una nota verdaderamente simpática en eata semana.
Al estilo de lo qn0 se hace en Europa, hemos tenido tan el Seminario Conciliar, de esta arquidiócesi, lo que se llama «Semana
Católica)),
En las t,e~iones que se efectúan Ee tratan de puntos sociales,
relacionados íntimamente con la religión.
En la presente semana se ha tratado de un punto de altísimo
interés social: el salario de lo~ obreros.
Los oradores abogaron, en su mayoría, porque se les aumente el salario; otros han opinado, por que antes que todo se les
procure moralizarlos.
En nuestro concepto los patrones y los sirvientea tienen derecho¡:; y deberes recíprocos. El patrón tiene el derecho de que se
le sirva conforme al contrato escrito ó verbal que hayan efectuado; el sirviente que se le pague lo justo.
En cuanto á las obligaciones mutuas, por demás está decir
que el patrón debe de amar á sus sirvientes, tratarlos con decoro
y nunca humillarlos; los sirvien'tes, por su parte deben ser amantes y fieles servidores de sus amos.
En esto consiste la relación entre superiores é inferiores.
Su Santidad León XIII en su Encíclica »De conditione opificum» dilucidó admirablemente esta cuestión.

***

i

Ha muerto uno de les famosos bandidos, el apodadp «Santa·
nón, » quien con sus gavillas de facinerosos por todas partes co
metía tropelías incali ficables.
¿Qué es lo qu'! está pasandci?
¿Por qué no se piensa ~n que el Decálogo, que es ley divina
constituye la ley universal, puesto que Dios es el Rey del Universo?
Hombres como Santanón, m;nca acuden al templo, para recibir no sólo la enseñanza de la divina doctrina, que nos encanta por sus ideas de amor y sacrificio, sino porque además
moralizan, no con otros sistemas que los del amor, de la caridad.
En los diarios de imformación se refier_en los distintos episo·
dios de este infeliz. Nosotros con toda la fe de nuestro corazón
pedimos al Señor de las Misericordias que ese ser degradado por
sí mismo, en sus últimos instantes haya tenido un momento de
arrepentimiento.
Otros hablan de su falso valor, de sus audaces campañas; pero lo mismo que decimos de Santanón, que figuró en estos últimos tiempos como un temible bandido, diremos del hombre
virtuoso.
¡Que l.Jios lo haya acogido en su seno!

1
1

***
Siguen estrechándose las relaciones mercantiles entre México
et,.,. propósito de Santanón tenemos que anotar algo curioso: don
y las nacion~s extranjeras.
Los miembros de la excursión que salieron ya para Manza- Salvador Díaz Mirón, excelente poeta en otros tiempos, deadnillo con objeto de embarcarse rumbo á eu paÍE&gt;, fueron invi- que escribió sus ccLascas» no sólo se volvió partidario del deca
t1tdos por la «Cámara de Comercio de México» á una reu~ión en dentismo, si no que llegó á superarlo en su disímbola expr~sión,
car,ii jerigonza.
·
la que fué servido un banquete.
Pues bien, el poeta, semejante á don Quijote, va á acabar
Se eligió para ello el restaurant de Cbapultepec.
El banquete fué ofrecido por el Presidente de la Cámara. se- con aquel bandido, ccva á deEfacer entuertosii y en suma ¿qué
hizo?
ñor don Leopoldo Gouf.
En los bríndis que se siguieron hubo ideas levantadas acerca
No logró su propósito, .
de la cordialidad que reina entre los dos pueblos representados
No logró encontrar'3e con Santanón.
Don Quijote so:: deeenga,ñó al fin á la hora de su muerte.
en la reunión y como decíamos antes se habló del notable inter·
¡Ojalá y a~í le pase á Díaz Mirón!
cambio comercial de ambos países.
Apártese del decadentismo, vuelva á emprender los vuelo¡; &lt;le
Terminó el banquete á las cuatr&lt;? de la tarde.
su primer numen poético, que nos encantaban por su virilidad,
por su energía y sonoridad.
***
Queremos ver en Díaz Mirón al león sensible, al águila que
En la casa del señor Barón Rickthofen, Encargado de NPgose
cierne con todo valor por lo8 aires. Queremos más: que tn
cios de Alemania, fueron obsequiados con un lunch varios de
sus nuevas composicioneE, dándoles la forma que tuvieron 111~
sus amistades.
Reinó, como siempre pasa en estos casos, la mayor cordiali- primeras, alabe á Aquel que le dió inteligencia tan notable que
llegó á desarrollar en otras épocas, en sublimés versos con las
dad, siendo muy bien atendidos los concurrentes.
En México ya se va observando que nos vamos volviendo más ideas que expuso p·or aquellos tiempos en estética forma podrí_a
asegurarse que era el más notable de los poetas hispano-¡¡mensociales.
Conste que los extranjeros son los que nos están dando el canos.
ejemplo.
***
La humanidad se ha preocupado desde hace tiempo, por encontrar una lengua universal, que si no destruye por completo
la confusión de lenguas que hubiera cuando lo:; hombres soberbios quisieron edificar la Torre de Babel, por lo menos disminuir sm efectos.
El c,volapükii, que perseguía estos fines hizo fiasco; el ccesperanto)) en estos momentos está comiguiendo una multitud de
prosélitos
No nos introduciremos en la cuebtión lingüística que no atañe.á esta sección.
Simplemente diremos que la ccFrata Rondo Esperantista)), ó
¡,ea en nuestro leal flaber y entender ccSociedad Fraternal Esperantista)) se transladó á otro local, ó sea en la misma calle en que
se encuentran nuestras oficinas y celebró una sesión inaugural
en la cual reinaron el mayor entusiasmo y la mayor animación. .
Sigan en su estudio, que de todas maneras eerá provechoso.
El estudio de las lenguas muertas, de las vivas y aun de las de
invención es una preciosa gimnasia de la inteligencia.
Publicamos hoy un grupo de las perrnnas que asistieron á
esa sesión.

1·

Vista general de Trieste, Austria.

LAS FIESTAS EN TRIESTE, AUSTRIA
Ourno si el viento a~itand~ las onda,s del mar trajese en sus alas
e~ murmullo de músicas leJanas, as1 repercutió en esta remota
cm~ad el eco entusi_asta de las gloriosas fiestas mexicanas.
Era ~115 de Septiembre y haciendo á un lado la nostalgia de
)a patn~ ausente, a~egróse mi corazón entrando en el regociJado recrnto en que iba á festejarse el primer Centenario de la
Independencia de México.
A ce~ebrarlo habíanse reunido allí muchas personas entre las
cual:s ~1gur.aban :n prim~rn. línea el _ilustre señor ccPodestá» y
su distinguid~ senora, la msigne poetisa austriaca señora Lacrom,a, Y el Presidente de la Cámara de Comercio y los honorables
Consules de las Repúblic~.s americanas y los .representantes de
la_prensa y altas perconahdades de la banca, comercio é industria Y para dar _más, ~ncanto á la fiesta, bellísimas y elegantes
damas de es~a Hmpatica y hospitalaria Trieste.
!,os º;gamzadore,s ~e la fiesta, el.honorable, laborioso y digno
senor Consul de Mex1co en esta ciudad, profesor José Smerdou
su amable y elegante espo~a y su bellísima hija, haciendo per~
fectame~te los honores., recibían á los señores invitados.
.
El salon e5taba radiant~ de luz, en el escenario bellamente
adorn~do .con plantas mexicanas y banderas tricolores y bombiJlas electn?ª.", se destacaban los retratos de Hidalgo, del President_e, Po'.f1r_w_ Díaz y del Emperador Francisco José.
Dio prm~ip10 el co~cierto tocando magistralmente la señorita
Blanca Banson, el Himno Nacional Mexicano el cual fué escuchado ~on gran respeto por la concurrencia y calurosamente
aplaudido.
Ej_ecutó despué,, en 1-l violín, el célebre artista conocido en
México, señor Cesare Barison.
Cantó después algunas bellas romanzas la rnfiora Amalia Volpato Carbonaro y vino Pntónces la gradosa niña Laura Smerdo11
la cual con su albo ri&gt;paje y su cabellera rubia parecía un ángei'.

Al Teatro ccColón» es al que acuden actualmente lar, familias de nuestra sociedad.
.
Ahí no penetra el llamado c,género chico», ahí se presentan
obras modernas y delicadas, sin adulterarlas, como lo hacen algunos directores de escena, que cambian el chiste lleno de gracia, por un .chiste obscer,o.
¿Morirá el ccgénero chico))?
Quizá; pero creemos que habrá tiempo para ello.
Hay en España autores, como los hermanos Quintero y otros
que escriben obras dramáticas llenas de sal y á ve.ces, hasta con
un fondo moral; pero ya no tenemos, en zatzuela obras del género llamado ccgrande)).
Cuando una compañía de este género, quiere presentar sus espectáculos, tiene que recurrir al repertori@ antiguo.
Y ¡triste es decirlo!
Ya casi ni aun á los niños leR agradan los inocente:; chistes del
leguito de ccLos Madgyares)); ccEl Milagro de la Virgen» produce
sueño á nuestros adolescentes.
El ccgénero chico)) nos ha invadido como epidemia.
Si á esto se llama progreso, que venga Dios y lo diga
EL CRONISTA.

Al~goria p;;triótica para la tiesta con que se celebró el centenario en
el Consulado-mexicano de Trieste . .,.

~i"aerad~dperta~1ente como un án~el recitó la inspirada poesía de
z , &lt; a rJa)) con una elegancia
·,
· .
arrebató al auditorio
' de.~preswn. Y sentimiento que
,
,
, que 1a ap1au 10 entusiasmado
.
d 1º~~le despues el turno al inteligente joven Gilb~rto Cre¡;po
ue
erna y}ste en pura y correcta lengua italiana µronunció
nd \scursd' iscurso en el cual se hacía un breve rela•o hi~tórico e gran ioso suceso que se conmemoraba, discurfo en eÍ cual
h~blabd cfn grand~ amor y elogio de los héroes de aquel día
º or1~so, ª.,os .que dieron en holocausto sus vidas para formar
nues ra nac10n !~dependiente y del que vivo ahora mantiene la
paz y la prosperidad de la República El calor el t .
el brío y la entonación adecuad·a con .que tal J·ove'n endus1asmn,
pres'0
d' '
.
ora or·se ex., , sorpd~en 10 Y entus1asm6 al selecto concurso que lo aplau.d10 Y sa 1u o enoantado.
Er:f·~nt~df, de pi~ Y extraordinariamente conmovido escuchó
1
;ª~~b1le
marciales y magníficosacorde5, la palabra incom. ~ e . Imn? cantado por un primoroso grupo de mexicP. nos,
y niñas que, vest1'dos. de bl aneo con sus
.
b dmnos
t · Jovencitos
1
as rico ores, con.sus cabelleras riza das repreEentando á rn
pa ria, c~ntaron emoc1onados con toda el alma.
Frenéticamente aplaudidos tuvieron ue re eti 1 H'1
el. e'ntusiasmo del público llegó al delirioq cuan~o !1 eCón,
y
x1cano, tomando la bande l h'
d' 1
' med
ra, a izo on u ar S&lt;ibre las cabezas
inf n 1
an J es anzan o aquel grito inmeoFo que en f se rr ismo d'
resona~a en.todo el ámbito. de la República y el cual f~é re
do a_qui, poi un coro entusiasta, ardiente, ensordecedor: p
Viva la Independencia Nacional!
Viva México!
Y ahora cómo concluiré esta crónica?
......................... ,, la concluyo en ~i..~~·~~t~'á'-1"h't"i ...... .
chahdo toddavía en ~i mente el compás cadencios~ de af!gc~~
Y encanta ora música del baile.

J·'

~!

ºrf H~

ªf.

::°º
eti~

º1:

Un mex icano de pa~o por Trieste.

Trie,te, 16 ne Septiembre ele 1910.

�ACTO AUIDADES

Salón de sesiones de la Semana Católica Social, en el Sem'nario Conciliéir de México.

Grupo de personas concurrentes á la fiesta de despedida, ofrecida en S. An~el por el Encargado de Negocios de Alemania al Embajador
alemán señor Karl Buenz.
'

·--- ·.¡.1~·~--.-.-..·~:'·.......-. -- . . . . x . ! ~·· ""'· -~..- ...~ . ~ - .
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1

-

Miembro~ de la '·F:ata Rondo Esperantista de México" (Reunión fraternal de esperantistas,) inaugurada el domingo último.

Asistentes al banquete ofrecido por la Cámara Nacional de Com.e~~io 111 Baron Osaki.y comerciantes nipones que han tomado parte en la
Expos1c10n Japonesa.

�·--

-719ll&amp; Poesía en 1&amp; J,.listorria

ACTU.R.llID.R.OBS

001~ FRANCISCO JAVIER MINA.
INSIGNE CAMPl!ON DE LA INDEPENDENCIA MEXICANA,

I

Al Sr. Lt~. don Victoriano Agüeros.

J.

1!
El Ministro de Fomento inaugura la Socied~d de Veterinar(os,.
formada por los alumnos de la Escuela de Agncultura y Vetermana.

LA MUJER EN ·EL HOGA~

:Meciéndose en la~ n,guas del Golf.&gt;, nllá á lo lejos
f'e ven, al desg1jarse del alba l11s reflejo,,
bogar entre la niebla. cua,J ¡.,ájaros marinos
]ns buques y goletas, bajeles peregrinos,
que arrostran del Océano Pl ímpetu iracundo
pllr vt&gt;r h playa amena, feliz, del NuP.1·0 l\Iundo.
l.as \'elas se dilatan, los mástiles c'ulrni nan,
y allá, sobre cubierta, los mílit"s se empinan
á vt-r l&amp;. línea obscura que marca el horizonte
cual lomo caprichoso de alguna selva 6 monte
que extiende entre las nubes su cima coronad11,
de P.t&lt;irnas rnma.zones v nieve inmaculada.
Ya llegan, y rompie.ndo la bruma densa y fría,

Mesa Directiva de la Sociedad de Veterinarios, establecida ~n I~ Es·
cuela Nacional de Agricultura, por los alumnos de Vetennana.

mentos amargos que atraviesan para conseguir la subsistencia
diaria,
'd
•d
d I
Al hombre se le hace menos pesada la vi a, s1 espues e ~
ruda labor cotidiana, al regreEOar á su hogar, halla br~zos cariñosos que lo estrechen y rostros f:!onrientes que lo est1m~len Y
cuidados que lo enamoren, porque, dígase lo que se qmera, le
gusta que lo traten bien, que lo respeten y que le agradezcan
sus servicios.
. .
Es verdad que pe3a sobre él la obligaci?n ~~prescmd1bl~ de
sostenElr á su familia, pero como es~ obh~ac10n es d~mas1ado
pesada, conviene aligerarla en lo posible,. s1 no p~odu~1,endo co·
mo él si colocándolo por medio del cammo, en s1tuacion de no
cansa~se jamás y de esforzarse siempre porque los suyos estén
bien, que es la'suprema dicha de los buenos por naturaleza, Y
de los que por el amor se hacen buenos.
I

La madre de familia que desee cumplir estrictamente con su
rleber está obligada á distri buír sus afect~s entre su esposo Y. sus
hijoi:, sPgún los merecimientos y neces.1dades de .cada quien,
pero siempre teniendo presente que el primero es digno de t~da
atención, no tanto nor ser el jefe del hogar, cuanto. P?~que s1 él
enferma, es la familia la que resistirá el mayor perJmc10, ?esde
Juego que carecerá de pan que el padre le aporta por med10 de
su trabajo.
.
Podrá parecer egoísta esta idea, y si ~e le qmere tom&amp;r co~o
tal, puerle harerse así; pues nuestro obJeto es llamar la ~tenc10n
de no pocns esrosas que se preocupan Pº?º de s:is mandos, de
su'l penlH', rle sus congojas, y que demasiado ex1ge?!ed, desean
que produzra, F-in cuidarse de endulzar con su carmo los mo·

DON FRANCISCO JAVIER MINA,

-¿Quiés que entremos á oir esto?
-Lo que quieras, con tal que nos sent~mos. Estoy reventado de dar güeltas por ah 1.

-¡Pues siñor, aquí se aburre uno sober:.inamentef ¡lástima de din~ro! Ya se van pare·
ciendo éstos al ciego de m1 pueblo. ¡No, pues
como me hagan sacar el genio! ....

-· Y esto ¿empezeará pronto? Porque me es·
tá entrando un sueño! ....
-Pienso que sí, porque ya se están preparando los músicos, y ya pasa de la hora.

-[¡Vaya, vaya! Ya 111~ pare~e J~masia~~.]
¿En qué quedamos, empieza esto u nos ¡¡;uel·
ven el dinero! ¡Porque .... ya es abusar.····

-Pues é:;teduermecomoun lirón_. ¡Co!11Pª,;
dre, no te duermas, que_!~ gente se impac1ent~
y esto tié que emprenc1p1ar pronto.

--¡Gracias á Dios que han templau!. ¡Chi,
co, Emitirio, espavilate, que ya emp1esa la
fiesta!

-~~===========================~~===-~~---

se puebla de rumores la olímpica bahía
do el Santander di:rrama eopiosos sus raudales
de perlas y zafiros, turque•as y corales.
Los cables se distienden, las ancla'l culebrean
hnndiéndose en las olas que hirvientes forcejean
y corren á estrellarse con tumbos re~onantes
en morros y peüascos de cúspides gógantes.
Drspréndense los hotes, y al soplo_ de los vieritos
arriban á la c 1sta con raudos mov1m·entos,
llevando en sus e 1trañas un grupo de le6nes
q lle clavan en la arena sus mágicos pendones_. ,
¿Qué icleal, ó qué d.-li,io de encantos hechiceros
impulsa á ese pui1ado de antiguos cabafüros
á alzar eh mundo ignotl) su cántico de guerra
que llt&gt;na las alturas los rnar~s y la tierrfl?
¿Quién eR, ó cuál d nombre del héroe ft cuyo mando
la América levántase, sus gl1,rias pr,·gonandu?
Oíd lo que la Fama, sonando cual tormenta,
de un ínclito mancebo á todo el mundo cuenta:
sn cuna fué Navarra; y allá do el Pirineo,
cual agrio cenobita de albPant&lt;J solideo,
Re yergue majestuoso, perdiéndose. en la ali ura.
sus ásperos picachos de frente enhiesta y pura;
allá do descendiendo trás rocas y entre valles,
des~uél11ase sinuoso el viejo Roncesvalle~, (l )
c rntána°ole á los hombres la hazaña gigantea
dP.l vasco incontrastable, terrible en la pelea;
allá donde perenne, triunfal, vibra este canto
que encierr11. en sus estrofas un noble orgullo ;:anto:
«el friunfo sobre un bosque de lanzas poder~sas;
celos cucirpos de los franco3 110 caben en la~ fJ~as;
WÜno de los tres grandes pasos~ carreteras que, á !_ravé, de los Pi·
rineos, comunican á España con Franoa,. y donde por_ el_ ª,no 778, las aguerridas huestes de Cario magno cayeron baJo el golpe fo1 m1dable de las lanzas
vascongadas. N.A.

c(.,u sangre aquí corrió c:nal rojo 111:i.r l1i1·1·i··nt•·,
ccen tanto, que sus huesos, blanqueando et.emamellt ·,
«molidoe hablarán, diciéndole al humano:
«aquí cayó el ejército del Cérnr Carlomagno,-,,
c1nri6 fo.U adolescencia, cual corre entre juncales
la fuente clara y pura de límpidos crietale~:
am6 la Libertad, y en medio á las montañas,
oyendo de sus padres las épicas hazaña,i,
nutrió su grande espíritu, .su espíritu sincero,
con savia de eBpartano, con fe de caballero.
En día nefasto huellan las águilas de Francia
la tiP1Ta do se alzara la indómita Numancia,
entonces el Navarro, con hechos sobrehumanos
a~om bra al extranjero, confunde á los tiranos.
Sediento de justicia y odiando el despotismo,
arriba.al Nuevo Mundo, buscando á su heroísmo
un campo grande, inmenso, do crujen las cadenas
de un pueblo, que ha tres siglos devora h'&gt;rribles penas.
II.
Después de durás pruebas, traiciones y pesares,
bregando con los hombres, luchando con los maree,
diYisa al enemigo que aguza sus supones
cual tigre en el hierbaje de viejas ramazones;
mas vedlo, ya camina cual tromba poderosa
que sube del Océano y avanza estrepitosa
coniendo por llanuras y vastas soledade3;
caen á su presencia los pueblos y ciu&lt;lades;
y heráldicos castillos flanqueados de bastiones
se rinden entregándole sus llaves y cañones.
Atónito el magfiate que á nombre de la Eepaña
regía los vastos feudos de aquesta Nueva España,
mand6, que con encono sus fieros capitane3
salieran á dar caza á Mina y sus titanes
que impávidos, serenos, marchaban al Bajío,
burlando del gobierno la saña y poderío.
Peotillos (1) se alza augusto cual épica memoria
de aquellos días heroicos, de aquella edad de gloria:
allí, como los griegos de antiguas narraciones,
lucharon los de Mina, marcando en sus blasones
haz~ña que fulgura cual astro reluciente
y ciñe de mi Patria, la noble, altiva frente.
León y Guanajuato y el Fuerte del Sombrero,
recuerdan los prodigios de aquel audaz guerrero,
quP. s6lo con doscientos intrépidos soldados
batió á millares de hombres perfectamente armados.
Su voz atronadora, terrífica en la guerra,
S'l escucha en las gargantas y cuencas de la sierra,
en tanto, que arrogante su olímpica figura
corona los peñascos de luz radiosa y pura.
IJI.
.
(Jgante era su espíritu; y en él no halló cabida
ni el miedo Yergonzo~o ni infamia maldecirla;
y en triunfos y reveses. nobleza derrochando,
VPncía á sus enemigo.s su vida perdonando.
Indómito en la guerra, jamás m la victoria
manch6 con negra sangre rn límpida memoria,
que si .. mpre dulce y bueno; valiente y generorn,
mostró por sus virtudes ser rígido y celoso.
Impávido á la hora suprema del martirio,
murió por lo que en vida formaba su delirio:
La Libertad augusta, la dignidad humana
Yejada por lo., déspotas en tierra americana.

IV.
Loor al héroe insigne! Loor, cariño y gloria
al genio que en la albura sublime de la Historia
grab6 con llamaradas de sol en agonía
rn espléndida Epopeya de honor y bizarría ..... !
Loor al noble mártir, que lejos de RU Espaíia,
bregando como bueno, cayó en la tierra extraña!
qué digo extrafia tierra! si el genio. el hProím10,
no caben en los lindes que marca el egoísmo:
•
rayó en la tierra amada do tiene por altares
los pechos de sus hijos, do entónanle los mares
un himno cuyos sones homéricos, profundoi:;,
son lazos con que se atan dos pueblos y dos mundoR ... !! !
.Jaral, 22 de Agosto de 1910.
RAFAEL

RUIZ RIVERA.

[1] 3,000 realistas, perfectamente armados y disciplinados, á las órdenes de Armiñán, fueron derrotados, el 15 de Junio de 1817, en la Hacienda
de Peotillos, por el intrépido don Francisco Javier Mina, quien sólo contaba
con poco más de 200 hombres.

�-720~

-721-

TSR.T~OS Y A~TISTAS

"El.l T1EffiPO"

LA OIT .A FIA DOSA.

1

quejas ni lágrimas con que desahugarse ; á su hija, sentada en el
suelo á sus plantas, agarrada con las dos manos á una de las suyas, llorando en silencio, con el hondo silencio de los grandes
I
desconsuelos, y á las dos mujeres, otra también juvenil, y la res- Hola Brígida.
tante de pelo blanco hermana y sobrina de la duefia de la casa
-Adiós, Genara.
'
que de pie junto á ella contemplaba~
-¿Dónde SA va por aquí?
TEATRO COLON
el lógubre cuadro, acometidas de
-En casa la sefiá Braulia, que me
igual pena y sin fuerzas más que pa·
llama á escape.
·
ra participar de la común.
-Pues allá me encamino yo: á mí
--¿Qué hay? ¿Qué ocurre?
me tié citá lo mismo.
Todas las vecinas hacían la misma
- Y á mi también, y vestía de luto.
pregunta, estupefactas al trasponer
-¿Pa qué será, tan de repente?
t-1 umbral de la cocina; luego, E:in esPues su marido se ha ido ayer tarde
perar la repuesta, co:tl. la confianza
á la ciudad. Lo vió mi chico, y dice
del trato frecut.nte en un pueblo pe·
que iba como si le pasara algo.
queño, adelantaban basta el grupo
-No sé ná. ¿Y tu, sabes algo?
brutcamente iluminadas por una
-Tampoco. Conque si quiere!I
idea sombría, preguntando con anseguiremos juntas, puesto que vamos
i-iedacl:
al mesmo sitio.
-¿C6mo? ¡Quizá el hijo!......
- ¡ La Petral Adiós mujer.
Ninguna se atrevía, á concluír la
-¡Hola, Brígidal ¡Hola, Genara!
, regunta a11te el redublamiento del
-¿Vas á casa de la señá Braulia?
&lt;lolor de las mujeres que lloraban y
-Sí. ¿Y vosotras?
de l11s miradas loca de la señora
- También. ¿Y tú sabes lo que es?
Braulia, trémula á pesar de los esMe da mala espina.
fuerzos que hacía para contenerMe.
- Yo no 5e más sino que nos ha
Una t ras otra juntas tres á veces, lle·
mandao recao á mí y la Antonia, y
g ,ron las diez, doce convecinas aviá ll\ Josefa, pa que vayamos á escasadas, de luto todas con la viva cupe con ella.
riosidad en el semblante, refrenarla
-Pues no va á quedar en el puepoT el dolor de que eran testigoP. Al
blo ni una mujer á la que no haya
cabo la señora Braulia, que no con·
citao.
testaba á los sucesivos saludos sino
-1 Y vaya una hora que ha escocon sus ojos mudos y extraviadoP,
gio, las siete de la mañana!
tan insensible al parecer á la presen·
-No se ha cordao que la que má~
cía de las co:nadres como á las lágri·
y la que menos de nosotras tenemos
mas de sus deudos, se levantó de su
nuestras obligaciones.
asiento de paja, y con voz ahogada
-Claro está.
exclamó balbuceando:
- ¡En fin, ya veremos lo que nos
-¡Gracias, gracias! Os he llama·
quiere, con largarnos en seguida!
do á todas, porque á todaR os necesi·
- - Eso es.
to ..... .. Una oraci6n de todas no.o·
-¡ Pues vayamos!
Prudencia Griffel,
tras juntas, de todas las madres del
II
Aplaµdida primera actriz, que ha celebrado con gran éxito
pueblo, Dios la acogerá con su mise·
Bastaba entrar en la cocina para
su beneficio,
ricordia ...... Bias, mi hijo-y su voz
adivinar en aquella casa una gran
enronqueci6 - á pesar de haberle
desolación, un dolor inmenso qu'e no conseguían conlrarrebtar las criado como buen cristiano. se ha olvidado de que lo era, se le
tres notas plácidas y alegres de la pieza: la viva llamarada de los ha olvidado : ha dos días mat6 á un oficial de su regimiento por
sarmiento0 , chisporroteando en la hoguera del fogón y subiendo no se que celos y en este momento Je estarán fusilando ¡Oh,
luego en manojos de
'
pidamosi pidamos
chispas por la ancha
MATRIMONIO DE UNA ARTISTA.
por su alma, que es
lo único que pode·
chimenea de cammos hacer por él !
pana, orillada en su
Y vencida, al ca·
vasar de una hilera
bo, la estatua apa·
de purheros boca
rente cay6 al suelo
abajo; el tierno rasin sentido.
paz de tres afios,
durmiendo tranquiA. P. N.
lo, recostarla la ca·
~~
beza sobre el brazo
derecho, en uno de
los poyos de piedra
Le pr, guntaron
fronteros á la lumá un portero !!i efta·
bre, y el rubio gato,.
ba su amo en casa Y
hecho una rosca, f'lll
co11test6 que no.
el otro poyo, acari-¿ Cuándo vol ·
ciado también por
verá?
1.'l grato aliento de
-Cuando el amo
las brasas.
ma nda diga que no
Ni una gota de eses1á en casa, no Fti
ta calma llegaba al
sabe cuándo vol·
&lt;l.esolado grupo de
verá.
las personas vesti das de negro, á la
Arist6teles, prín·
Feñora Braulia, rícipe de los fil6éofos
gida, fría, cadavégriegos, recomienda
rica, los ojos llenos
á los jueces y ma·
de espanto bajo el
gistrados que pro·
peso de uno de esos
hiban el baile á la
dolores 1=ecos y muta actriz mexicana y profesora de declamación, señorita Maria Eugenia Torres y el señor don
juventud.
elos que no hallan
Francisco Meléndez, con quien ha contraído matrimonio.

EN .IJOS ESTADOS

Monumento g Capilla

~idades ó Escuelas católicas,
el hecho de haberse
Inaugurados en elSemlouloCooformado
y e:alido de f llos
clllar de Tulaoclngo, para con·
lo~ héroes antes citados y
memorar el Ceoten1rlo de la
los grandes patriotas que
l11dependenela naclooal.
vertillron su sangre por la
Patria, y el héroe que c ,n
El amor á la Patria que
la paz ha levantado á su
late en el coraz6n de todo
naci6n á un estado de ri·
ciudadano, digno hijo de la
queza
y prosperidad f:lore·
naci6n que la vi6 nacer, escientes.
Los Colegios y Setá siempre ennoblecido por
minarios Cat6l1cos 110 po·
el amor á la Religi6n. Esdían olvidar los gra ndes
tos dos amores unidos han
&lt;'jem¡ilos de patriotismo
formado los más grandes
11ue
IPI' dieron sus hijos im.
patriotas. Los mayores hé·
Luírl, s en las doctrinas
roes de todos los tiempos
q11e ell s mismos les prohan siclo los hombres relidigaban,
y que tan aptos
g osos, cualquiera que haFon,
como
enseña la histo·
ya sido la Religi6n que haria,
pllm
formar héroes.
yan prof . . sado. Tanta fuer·
l'e•o no teniendo enemigos
za ~e dan el uno al otr,,,
Íl q,,i... nes combatir, ni pe,¡ue ,iempre SA ha visto que
lí~ro•;i, ni vidas que expo·
el amor á la Patria se halla
nt&gt;r corno aquéllos, consa ·
más arraigado en los homgrará11 s11s fuerzas á dedi bres que tienen en sus alcar I equefios recuerdos suma.¡ más arraigadas las ere·
blimados por el amor, en
encias religiosas, y vice·
testimonio
de gratitud á
versa. Ejemplo palpable
los héroes que, exponienque confirma. esta verdad
do su vida y vertiendo su
nos dan lo.; héroe, de nues~Mgre,
.dieron al país en
tra independencia. ¿,Habrá
que
nacieron,
libertad, inalguno que merezra mejor
1!Ppendenda,
y
dando con
el título de verdadero pasn
,·a
or
y
1m
mue1te
una
triota mexicano queHidalPatria
á
sus
hijos,
les
exogo, Morelos. Matamoroq,
neraron del tributo que al
Jturbide? y ¿habrá aún entut
r ajeno debían. m Se·
tre los héroes mexicanos
rninario de Tulancingo no
alguno más ri'ligioso que
podía menos de dar prueba
.-stos héroes iniciadores,
de
su patriotismo y de su
proseguidores y consumarimot·
á los héroes que se
dores de nuestra Indepenllaman padres de la Patria.
dencia?
._
Llenos de este tierno sentiNo es de extrañar, pues,
Capilla del Seminario de Tu lancingo.
miento sus alumnos conque el fuego sagrado del .
. .. .
currieron con su pequeño
amor á la Patria virn más encendido en los pechos qne albergan trnhaJO clu1g1dos por su muy digno Vice-Rector el pre,;ibítero don
en su~ corazones el fuego aun más srnto de la Religión. Por eso C.tr!os. Verf~, á le,:anta~· dos monumento~ que atestigüen E&lt;U reco·
e, que el verdadero patriotismo se encuentra más vivo en los Co nocun,~nto y gratitud a los héroes de la Ind... pendencia de nue,l~gios Católico~, en donde las almas de sus mMadores aspiran tra Patria. En el centro del monumento se destacn,l:, hrl n imacren
~iempre el perfume de la divina Religión. Y, si es verdad que de de N~es~ra Seño~·a &lt;l eGuada]?peperfectamente imiiaday he~ha
la abundancia de los sentimientos del corazón hablan las accio- con d1mmuta" piedras de vanadog colores. A su d~rec]n é iznes exteriores, muy alto proclaman el ardor del patriotismn de quierda, respectivamente, los representant&lt;ls de la Religión y del
esos centros de educaci6n católica, llámense Seminarios Univer- l'oder Ch·il, significando la concordia de estas dos autoridades y
11

***

***

Inauguración dd Seminario de Tulancingo.

•

�"81.1 TlE)VIPO"

EN. ltOS EST.At&gt;OS

"El.t TIEf«PO" EN. ltOS EST.A.DOS

u amor á la Virgen Mexicana, verdadera Libertadora de esta Sol eitá en el cemrv enviando los r&lt;tyos ele RU luz á los planetas
nación. En otro3 dos cuadros más pequeño.;;, trabajados lo mis- de forma esférica que giran en su reiedor, Martr, Tierra, Vemo que los anteriores, se ven nus, Mercurio, J upiter, Sa~ el pscudo del Ilmo. SE&gt;ñor turno, Urano y Neptuno. En
Obispo ele la Diócesi, y el pa· medio del cielo un poco más
¡¡o del cometa Halley.
~ próximo al iiltar,después una
\ .
Entrando en la Capilla Fe hermosa paloQ'.la blanca con
~
ye d,e frente en ~l único al- las ala'l extendidas figura
tar la hermosa imagen gde del E:,píritu Santo , traba.Jada
\ Nucst, a Señora María Auxi- con pi e d ritas sumamente
liadora. En el. centro de la blancas, una clara boya ·con
pared del lado derecho se en- cristale3 de eolor. En las pa·
cuentra el escudo mexicano redes de la capilla se leen
teniendo (debajo en grandes hermosos versitos escritos en
,:llracteres la inscripción «En grandes letrai;,, como éste: Ave
ncasión del primer Centenario Maris stella, Ul'i Mater alma,
. ele la Independencia, 16 de Atque semper Virgq, Felix cali
• Septiembre de 19101,. En el porta. También se lfie: A ve
centro depa pared d·e la iz. María gratia, plena, etc. Se
quierd~ están formadas, con ven también en el cielo de la
brillantes y lucientes piedri- capilla las dos Tablas de la
tas, las .insignias episcopales: Ley con los diez mandamien una mitra unatcruz un bá- tos, advirtiendo que no hay
culo y u~l:cáliz, l~yéndostJ pintura alguna en la capilla
debajo: El Seminario dedica f ni en el monumento, _que. to1·,t1 1ecuerclo al Ilmo. señor il do está hecho- con piedntas
Obispo Doctor don Juan He- · de va:ios colores y con riscos
rrera y Piñ·t como señal de de mi.nas.
gratitud. Sobrn· su portada, ·)'
ARNULFO SOSA.
en la parte interiÓr,se lee: Ora
D
.
e .
et Lrtbora Yléndose á sus la- xd
Cap1tan D. Ale¡anjro Sanchez,
Senor, bro. D. Luis M. ortes,
.
. ··1
,.
_ f é Senor
Jefe Político de Cuitzeo de Abasolo.
":;Cura de Cuitzeo de Abasolo.
dos dos hermo~os Jarrones Ja- l~.1 El corazon del hombre u
poneses perfectamente imita- )f,\creado par11. ser el santuario
dos sostenie 1do simbólicas azucenas. En el cielo de Ia capilhi \Wf de la virtud, y con frecuencia no es más que el refugio del vi,r.g&amp;n se efltrJ. se vé el Sol con todo RU Sistema Planetario, el 'cio.-Sanial Dubay.

ti ~~...,....__

_ " ..

.

1:

.1

1

·'

Nuevo Hospital Civil "Guerrero," de Chilpancingo, Estado de Guerrero.-Proyectado y con~tr~ido durank la aLtual admin istración
del Gobernador don Damián Flores.

EL CENTENARIO EN LA PATRIA DE HIDALGO.

bautismal de Hidalgo, condujo ésfa de Cuit.zeo hasta la estación
del fell'ocarril, dicha11 s,ñoritas cubrie1on de flores la caja que
contenía la reliquia, Yistieron sus cuerpos de luto, adornaron
Con gran entusiasmo se han celebrado lae fiestas del Centena· con paños negros las puertas y balcones de sus casas y en triste
rio en el pueb1o de Cuitzeo de los Naranjos, hoy de Abasolo lu- procesión acompañaron la fuente hasta el lugar de la partida.
gar donde el Padre de la Patria recibió las aguas bautism~les.
. Lo mismo hicieron todos los vednos f'in excepción y muy par~eina n.llí una intensa devoción hacia Hidalgo, y todos los ha· ticularmente el sefior Cura y el señor Jefe Político, que no pub1tantes se unen para honrar su memoria y ensalzar sus hechoi,. dieron contener las llágrirnas cuando vieron que para siempre
Como existe la particularidad de que Cuitzeo está ubicado en la dejaban de poseer d precioso é histórico objeto. Ambos 1eñores
misma e~tensa llanura donde se encue.~tran Péfljamo, Corralejo son eminentemente progresistas y aman á su pueblo de verdad.
y San Vicente, punto éste en que nac10 nuestro Libertador to- En el Centenario inauguráronse un reloj y un panteón públicos.
dos los vecinos conservan fresca y vívida la tradición de que ~llí
~º ~º~
bajo aquel cielo, en medio de aquellos cerros y sobre aquél fe~
EL "HOSPITAL GUERRERO," DE CHILPANCINGO.
ráz terreno, Hidalgo vió transcurrir plácidamente los primeros
años de su vida, que al fin había de sacrificar en aras de la Jn.
dependencia de eu patria.
El señor don Damián Flores, con la actividad, el celo y el enNo es extraño, así, que viejos y niños, hombres y mujeres, in· tusiasmo que viene demostrando desde que se hizo cargo del go·
diquen con precisión al viajero los sitios todos de aquella:región, bierno del Estado de Guerrero, acaba de llevar á cabo una meen que se desarrolló algún hecho relacionado más ó menos direc- jora importantísima y de gran utilidad pública: la construcción
tamente con la guerra de insurrección, en general y con Hidalgo de un magnífico hospital en Chilpancingo.
en particular. Empapados de este modo en nue~tro pasado los
Antes de ahora, la capital del Estado había carecido rle un e~cuitzeños son consiguientemente patriotas de corazón y ama'ntes tablecimiento tan necesario come ese, en el cual los pobre", los
sinceros de nuee.tros héroes.
desamparados y los infelices encontraran abrigo y curnción á sus
Estas apreciable3 cualidades han sido fomentadas con gran dolencias. El señor Flores ha llenado esa necesidad, dotanrlo á
~rdor por el señor Jefe Político de Cuitzeo, Capitán don Ale· Chilpancingo de una institnci61t benéfica, que perpetuará su
¡andro Sánchez, y por el señor Cura de esa Parroquia, Presbítero recuerdo de buen gobernante.
don Luis M. Cortés, que siempre se unbn y trabajan de acuerdo
El edificio·se ha levantado desde los cimiento?, l)qjo la inmeen la celebración de las fiestas nacionales. Esta feliz concordia diata inspección y vigilancia del señor Gobernador. E.~ de romhace que la Sociedad entera tome participación en ellas, buena trucción sólida y adecuada, tiene todos los departamentos indit1·
prueba de lo cual es la fotografía con que ilustramos eatas pági· pensables para una institución de su clase, y aparte de la gran
na~, donde aparece una estudiantina formada especialmente con utilidad que va á prestará los menesterosos, constituirá un be·
f'Se ohjeto y de la que son miembros las señoritas María de Jesús, llo elemento de ornato para la ciudad. La obra ha costado .... ..
1\ltngracia, María de los Dolores y Josefina Rivera; María y Jo- $101,397. 25 cs. Por primera vez tiene Chilpancingo un esta bl, CÍ·
r· fina Bravo; Kloísa, Domitila, Manuela, Agripina y Luisa Ne· miento de esa clase; puE&gt;s el señor Flores se preocupó de llenar
'rt-t&lt;&gt;; Rosario y Msnía Pérez; Concepción Vaca; Mil burga Saave- una imperiosa necesidad, y no ha descanFado hRsta no ver rPa !idrll y María de la Vega.
zada tan importante mejora. Esta se inauguró el 17 ,lf'l pasado,
. Estas y otras señoritas tuvieron un bellísimo rasgo que da como uno de los números del progrnma con que fué Ct&gt;lelm1do 111
1d..,a ele su amor á la patria y sus reliquias: cuando la Comisión primer Centenario ele nueRtra indepe ndrncia. Envi11mof: al infa
nombrada por el Museo Xacional para traerá México la fuente tigable y pat1iota gobernante nuestras sincerag felicitacione,.

.

JURA DEL FATR':JNATO EN LOS E3TADOS

I:

i
1

ESTUDIANTINA DE SEÑORITAS DE CUITZEO DE ABASÓLO.
. ,.
,
Señoritas Maria de Jesús Rivera. María Bravo,· Eloísa Negrete, Josefina Bra'vo, nomitila Negrete; Ro,sario Pérez, Concepcióh. Vaca, Al_ta·
gracia Rivera, María de los Dolores Rivera, Mil burga ·Saavedra, Manuela Negrete, Agripina Negrete, Mana de la Vega, Josefina Rivera, Luisa
Negrete y María Pérez.

Desfile popular inf.intil, organizado por la Liga (.;atólico-patriótica de Tcnancingo, e! 12 de octubre de 19 10.

�'~

1Caba11osT 1cabal1osT

1

1,,
1
1

Cada vtz.quti se 11bría la puerta. de la cuadra entraba por el!»
traído por una ráfaga de tempestad, el mismo grito terrible co'.
reado por un emordecedor clamo1eo:
-¡Caballos! ¡CabaJlo3!
Lo_, pobres animales veían penetrar entonces dos ó tres hombres H.tcundo~ que enjaezaban un par de jacos y se los llevaban
renegando de las re3es. Parece que el ganado apretaba de un
modo tr~meodo. No se había visto nunca co~a igual. Caballo
que salía al r:dondel, c_aballo que rodaba en el acto por la arena.
Y todos los bichos lo mismo. Los monos sabios no se daban abasto para retirar penc;s y echar espuertas de tierra sobre los charcos de sangre.
·
·
, ~pelotona~o3 en la cuadra, aguardaban su turno diez ó doce
[?siles con crmes y cola. Do.ha pena verlo,. Los había viejos y
Jovenes, pero todos macilento·, angulosos, pelados en los huesos, dobláhdoseles las patas, los ojos tristes y vidriosos revelando unos los años y otros las t&gt;nfermefades incurables.' Siempre
que se abrja la puerta, aquella legión inmóvil y silenciosa se extremecía, se enrizaba, levantaba la cabezota y se arremolinaba
estrechándose, sin fuerzas para cocear. El ·grito de ¡caballos'!
¡caballos! penetraba entonces como una tromba · era un grito con
ganas. Las orejas poníame en el acto de punt¡ y hácia delante,
los mozos deshacían el enredijo á voces, á montones y á linternaz~sJ: una ó &lt;los YÍCtimas salían á remolque para el lugar del
sacrificio.
El lugar permanecía en soclego despues. Cerrada la puerta
t?r~aba la calma á la cuadra siquiera fuese una calma fatídica y
sm1estra y todas las ancas quedaban sudorosas, todo3 los brazuelos t 0 mblando, todas las crines enrizadas. El rumor de tempestad que penetraba por !a puerta cada vez que se habría llenaba de espanto á las bestias; su instinto les hacía presagiar la

am) int&lt;lrvinier.i en n·11Ja
Cuando el caballo se hiz,i
viejo 6 se hizo inútil rn le
vendi6 fríamente. Era una.
rueda de una máquina y
al quedar inservible se subtituyó JJUr ot, a. Prnce:;u l:rud y h,·
gico de una antigua esclavitud perdurab 'p.
Todos los jaco3 congregados al azar en la cuadra p11t'cipaba11
de la misma mala suerte, todos eran igu,i,imente pari ,s. Alguni
vez, muy pocas, el caballo, el amigo máR íntimo, co 1 el µerro,
del hombre, el que comparte con él adrn:iidades y des lichas,
sal váadole la
vida con su ligereza, hn,ya un
dueño que comprenda el noble
corazón escondido en el pecho del paquidermo y el cor.'
ce! de la bermosá etapa juvenil logra un
pesebre caritat ivo cuando la
cerYiz se humilla y 1oscorvejo·
nes se el e fo rman. Pero de
ordinario 1o s
palos continuos
m~~
.
de los días de
Ninguno de aquellos pencos enfermos que allí aguardaba su tur- trabajo tienen
no había deja- por recompensa últiwa el abandono, y bue:1a µrueba de la in
.
.
d o de prestar gratitud dábala el pelotón de las bc·stias dei:tinadas al eserificio,
~ u servicios a1 esperando el cuerno dt-1 toro.
h,1mbre. Cada
Desde que empezó la corrida habían rnlido de la cuadra vacual Rignificaba rios caballos; ninguno volv íii . SemPjant s desaparicio nes sig·
una fuerza ex- nificaban otras tantas bajaq. Dábase el caso, á veces, de quf' los
plotada mien- mozos, mugrientos y rnlpicados de sangre, jurando y perjurando, reunfanse á enjaezar dos ótres pencos átodo e~cape. ::\'adir:: que·
t ras persis1ió
igual y potente, ría entonces dejuse encinchar y se renovaba t-1 pataJ..o y los in·
11ii• ntrns fu é 1en tos de rebelión, inútil protesta contra una sentencia ya de·
út 1, ~i ·, qut1 , l crt·tada.
¡Cn.ballo:;I ¡caballos! El Grito lúgubre rrecfa como un oleaje
co r nzó u del
de pleamar y salvaba puerta·, y mur11s.
Eo el redondel había de dPsa1-roll11rse
una escena terrible; Ee adivinaba el pánico, el de:concierto. Todos los ojo, aterrados de aquellas c1bezot11s se volvían á
l &gt;S lados: bfücaban un hueco por donde
huír. Lleváronse dos tordos ro&lt;ladM que
apenas podían teneree en pie, cargaron l ue·
go con un alazán en los huesos, sacaron de
seguida una jaca maniática que se deftin·
dió bravamente y un machucho zapat11
ca!li ciego. Entre salida y salida cesaba de
súbito el estruendo ele muchedumbre. ~u·
cediéndose un silencio sepulcral, absolu·
to, como si la plaza se hubiere vaciad,&gt; de
}'ron to.
Entonces, en 103 ratos de reporn, lln c¡ue
por fuera no se oía el clamoreo de h mu
chedumbre ni el grito fatídico, la duule
fila de animales, temblorosa é inquieta,
tornaba á la inmovilidad y alguno más
Pxpansivo apoyaba su cuello en el del
camarada próximo, pareciendo entera·
mente quP, le hablaba algo en voz ba·
0

ja. ¡Quién sabe! Acarn una despedida,
tal vez un recuerdo de los tiempos pasados; quizásbirvieron juntos en lamümaparada de coches. Los últimos instantes son
siempresolernnes. La muerte e3 igual parc1 un paquidermo que pal'a un hombre:
e; la vida &lt;] ue se vá.
A~í f'alieron unos tras otros de la cuadra rasi todos los animale3. El grito in~acia ble no se extinguía nunca: ¡caballos!
¡cahallosl .Kl contratista se haJlaba dernsµerado, fuera de juicio. Con muchas corridaR como aquéll&gt;t rn arruinaba. Xo recurda ha en lo que llevaba vi vid.o otra tarde tan tremenda. Cada bicho llevaba hecho
más daño que un ciclón.
Un c:'lballo, uno rn!,o qutdó t&gt;n la cuadra, medio tambaleándose. Había sic.lo testigo de
la par11da de !03 derna-¡ su agonía era el resumen del espanto de los otros. La puerta Fe
abrió. Lle~aban por él, pero no penetró entonces el grito i,mplacable. Temblando rnlió
arr111,tn1do µor ~l ~ono sabio, m?ntó sobre sus costillas un picador y ¡oh asombro! la rienda no le encamino al redondel, smo fuera de la plaza. Estaba destinado á César á la apo- ·
teof:i.; dt- l vencedor.
'
Y cinco minutos después trot!iba el pobre caballo por la calle, con un picador á cue~tas,
meando fuerzas de flaqueza para correr y relinchando de alegría.
ALFONSO PEREZ NIEV.A.

LA HEVOLCION DE PORTUGAL el pueblo portugués en lo tocante al comt&gt;rc¡o el esclavo &lt;le la
Tres &lt;lías de combate bastaron para derrocará un trono secuLi r Una f milia, comput-sta de dos hombres y dos mujeres,
emprendieron la fuga, con
muy remotas esperanzas
&lt;le poder regresará su patria.
El origen de la revolución es conocido, pero no
las causas primordiales de
ella. La República no mejorará la ~itu-aci6fi el e 1
país. Puri;ugal está· enfermiza, lo mismo que Es¡ aña, debido á las consecu~ncias de su antigua
grandeza. España ha tenido más fuerzas de poder
salir de esa crisis que Portugal. Las riquez~s venida, de las colonias inunrlaron el pequeño paÍH y lo
emp,,brccieron. El pueblo
olvidó la costumbre de
trabajar y se volvi6 pobre
y miserable. Las riquezas
~e m~lgastaron de una manf'ra loca en cosas snpérfluas é inútiles, como en
edilicio~ ,untuo~os. Una
prutba de ese de,;pilfarro
se manifiesta en el convenio palacio ele Mafra, que
e ,~tó cien millones de pe
sos, tenien&lt;lo hoy día tal
vez el triple valor. Fué
edificado en los años de
mil setecientos tninta y
uno. El pueblo no ha eacado ningún provecho de
ese edificio. Lo mismo ha
Manuel 11, Réy derrocado de Portugal. pasado con Versalles y el
Escorial. en Jo tocante á
los pueblos francés y español. ¡Una ?stentáció~ de. un f~usto
exagerado, mientras que el pueblo gemia en )a m1~,erial
Uno-i 14 año8 antes de que comenzara la ed1fica?10n de Maf~a,
cometió el Gobierno portugués un erro~ políuco econ6m~co
&lt;le la mayor gravedad. Portu~al sufr~ aun las. consecuencias
de ,i,q ,&gt;elJa Mta. Aludirnos· al conven~o com~rcial llamado de
Metlrnence, celebrado en el año de m1l setcc1entos tres, entre
Portugal y la Oran Bretafia. Desde entonces hasta la fecha, es

~ran Bretaña. Por un jornal exiguo cultivan los viñeros de las
riberas del Douro y Minho las viñ~s, y el inglés se aprovecha
de la co~echa. En t~do el país domina- el capital británico.
Las riquezas 1 vemdas de Jas colonias, dejaron sólo una "cosa»,
Y es~ fué la avidez por aquéll~s .. Dicha avid~z, creció tanto, que
acabo de matar ~odos los sentim1.entos ~orales. El principio fué
el de obtener "drnero por cualqmer med10J1. La comecuencia fu é
una r&lt;corrupcióm ilimitada, y esta es la enfermedad principal de
la cual adolece el país. De todo lo malo que ha pasado en Portng~l se debe culpará la falta de probidad. La república no acabara con aquella falta; y menos en Portugal, cuya masa popular
no es bastante adel~ntada para esa forma de Gobierno. Lo~ que
pueden ser republicanos, son ta n acostumbrados á una moral
tan _floja_y han tenido de ver tanto con bancarrotas &lt;le estado.
CODJUr~c1~mes, fra~des, sociedades secretas, qne .e apartarán de
sus op1mones antigua~. ¿Se podrá sostener la repúblira? Los
ensaros que se han hecho en los paísi-s latinrs con la forma te·
pubhcana han sufrido siempre un fracaso. O se regrfSah:i á, la
Jl!-Ona.rquía, 6 ee producía una rariratura. Exc?¡,tuamos ú Francia, si es que. se puede ~o~tener allí la r,i¡,úlilica, pero !'Se j)ílls
no eR tan Jatm~ como Espafi.a, Italia y Portugal.
·
Un déspota ilustrado snía tal vez de m:ís
utilidad par a Portugal que un Pre,id en te republicano.
Por ese motivo foil .. ¡
ase~inato de Don Carlos, una dt&gt;!-gracia pa·
ra el pueblo portu.
gués. No pr,r el dPS·
graciarlo y obeso rey,
·que fué el autor del
escándalo, referente á
las joyas de la corona,
iúno por el hecho que
desaparecier" con é 1
también .su ministro
Franco. Franco era el
único hombre que pudiera haber salvado á
Portugal; pues seguía
desde años el camino D~. Teotilo. Braga, catedrático de la Univer.
s1dad de Lisboa , que ha sido designado paque debía co~,ducir á rala presidencia de la República de Portugal.
1a regenerac10n de 1
pueblo portuguée.
Aseguro que lo que acabó de desfondar el tonel fué el inaudito despojo cometido por la Rein a viuda Amelia de Orleam,
en el tesoro público, y el regalo de un collar de un valor de dos
millones y medio de francos, que hizo el Rey Manuel á una bai larina ele apellido Gay Deslys.- C. B.

�UN PRIMOROSO EQUIPO DE NOVIA
Si :í una muj..-r recatRda y hacendosa que cifra todo su noble
orgullo Pn el cuidado de su hogar y la crianza de sus hijos se le
da á Pscogn entre un tesoro de joyas y un equipo de ropa blanca,
no será la elección dudosa.
Pueden los brillantes y las perlas tentar la vanidad femenina,
pero jamás constituirán el supremo anhelo de la honestitad. En
cambio, los blanquísimos cendale3 y los níveos lienzos, que son
la primera vestidura del cuerpo humano y el agente más activo
de la limpieza después del agua, no han de faltar nunca en el
ajuar casero de toda mujer verdaderamente digna de nombre
.
tan poético.
Y esta loable afición á la ropa blanca, lo misrpo y con igual
intensidad se nota en la mujer aristocrática que en la plebeya,
pues basta ser mujer para sentirla. Con efecto, ningún adorño
más preciado ni que más satisfaga interiormente á las mujere3
que el de la ropa blanca, cuya finura y tejido se presta maraviI lo·amente á mantener constantemente el cuerpo en perfecto estado de lim ¡.,ieza.
El olor á colada, el indefinible y grato perfume de la mpa
lim pía tR el ar, ma que mejor sienta á toda mujer, que en vano
intentaría disimular la sucieJad qe su.cuerpo con todas las esencia• que de la Arabia trajeron las mod as para deleite del olfato.
Desde los finos ó bastos, pero siempre limpios: pafiales en que
fa madrA cuid»doFa envuelve á sus hijos, hasta las elegantPs
ch11mbra s y peinadores de batista con que la dama cubre su
bu to »l rnltar del lecho, comr,rende la ropa blanca una innumerab'e rnriedad de µrendas, ya para directo uso personal, ya
I ara el URPo cotidiano, ya para el reposo 1tocturno ó para el rnr\'icio de mes.1, que constituyen un verdadero arsenal doméstico.
Nq es de nu stra época tan sólo el solícito interés que demuestra la mujer por la ropa bl mcu, ó 1-e,t aquella en cnyo tejirlo
Pntr,m exclusivamente las diftrentei c'usei: de la planta textil
l am•da lino. En tod, ,s 1iernpo~. nu·1 en los más rPmotos y en

las civilizaciones antiguas, tuvieron el hoy el
cáñamo gra ndísima importancia en el cmercio
de todos los países, y fué la rueca el ceb de la
virtud en manos de la mujer hone~ta.
No era entonces ocupaci6n plebeya l de hilar e1 copo. sino que hij Hs de reyes se inpleaban, sin desdoro de su alcurnia, en la 1rea de
hacer por sus manos las telas con queiabían
de cubrir su cutrpo.
La industria, con sus adelantos, ha tansrormado por completo las condiciones y )stumbres social e~, pero siempre será honrosrocupa ción de manos femeninas la de realzar::on lo&lt;i
primore3 del arte lo que constituye el 1ás pre
ciado tesoro de un hogar: la ropa blanc
Mas con todo y ser la ropa blanca urartículo carnro y personal de primera mce~ida, ó mejor dicho, de necesidad imprescindible, no está el arte cstPrra·
do de sus dominios; antes bien, en ellos encuentra Pl bun gusto
multiplicadas ocasiones de manifestarse, y la habilidad dl;~ dedos femeniles, m.2.tivos infinitos de lucir los delicados µm ores
dela aguja. Calados, trencillas, encajes, bordados, doblad'os, el
8innúmero de combinaciones hijas del arte de la costur.tienen
en la ropa blanca un campo vastísimo para mostrar la ,riedad
de sus especies.
Prendas de ropa blanca hay en el día, cuyo valor soera al
de las joyas más preciadas; pues en éstas el mérito artísbo, que
indudablemente tienen, radica en el orfebre, y sólo porm continuada posesión adquieren la estima que el recuerdo leqirest.a;
pero la ropa blanca es generalmente labor familiar y Cfera en
que las manos de personas queridas se ocuparon con ca;ño durante días y días hasta dPjar en ella la traza de su amO)ea actividad.
Lo más conveniente para una joven que se prepara áconstituír familia ap~rte, es hacerse las ropas en la ca sa patera; pero
cuando por cualquier motivo, ya sea por falta de tiemp ó por
gusto de obtener de una vez y á menos costo la infinlad de
prendas que constituyen un equipo, es imposible rpafürlo en
el hogar, no hay más remedio que confi ar la tarea á los brado·
re,; dedicados á su corte y costura.
En esta especialidad hay actualmente Yerdaderas mmvillas
artísticas de labor, tanto á mano como á máquina, quevienen
á complementar el conjunto de prendas hechas poco á peo por
la joven recién salida del colegio.
El equipo de novia, ó sea el total de prendas de ropablanca
de que dispone la que está próxima á cont1 aer matrimoio, varía en calidad y número según sea la posición social de a pro·
metida; y cuando esta cuenta con holgados bienes de lrtuna,
PS de rigor que exponga el equipo en uno de los salon1 de la
ca sa paterna, para que los parientes y amigos acudan á erlo, al
·mismo tiempo que entre prenda y prenda se ostentan loregalos
hechos á los novi os.
El equipo es la preocu¡1ación constante de la prometia de;de

Caeeta de la Mojer. ·
ternos algunos modelos de nueva hechllra, que con destino á una
opulenta familia mexicana, acaba de 0onfeccionar la casa Rosich,
de Barcelona, una de las más acreditádas por su,acierto en estos
trabajos.
RepreEenta el dibujo núm. 4 unas elegantes enaguas de nan .
sú, cuyo volante, tableado á mano, forma fondos á ('Uad:ros de
entredose~ de guipur, y iemata en una puntilla de igual clase.
El núm. 1 da idea de otras enagu3:.s de igual tela con · yolant· R
de t~bletas onduladas, entre las.que se intercalan . triángulos
constituidos por finos bordados á mano, en el centro-de los cua·
let&lt; destacan unos ramos al realce. Forma el bajo de dicho vo·
]ante una ancha puntilla tableada de la misma tela que las ena gua!-!. El núm. 5 representa también otras enaguas cuyo volante
á picos está formado por entredós de puntillas Valencieneti y
b11rdad0s naturales alternados, terminando con una ,espléndida
pu .tilla también de Valencienes. m núm. 1 es una camisa dt!
día con v0lante3 de batista de hilo, con Pl delantero á picos, en
cuyo, centros se ven unos caprichosos ramos bordados al realce.
4. Enaguas de nansú, con volante 5. Enaguas con volante á picos Va·
rematados por un rico encaje estilo Duquesa que rodea todo él
de entredoses y puntillo guipur. · lenciennes Y.bordados naturales.
cuello de la misma. m núm 3 PS otra camirn para uso diurno,
de igual forma y
que se fi ja por ambas fa milias el día de la boda. Las finas telas, clase, con delnndesenvueltas en blanquísimas ondas, van convirtiéndose t n cor- teros de entredotadas prendas entre los ágiles dedus de la co~turera, y por algu- ses, Valencien ·
nos días el tic- tac ele la máquina de coser resuena como cant o nes y bordado
nupcial por todos los ámbitos de la casa.
natural remntn ·
No hay joven próxima á contraer matrimonio que no prefiera do µor pas~- ci11 ·
sacrificar sus caprichos al deseo de ostentar un equipo de novia tas en sus p:1 • 1es
nutrido, primoroso y elegante. Seguramente que ninguna ,ería superiorPs éinfe·
capaz de desmentir esta afirmaci6n, ya que la ropa blanca es riores. m núm
para las mujeres hacendosas lo que el agua para los peces: un 6 es una riquísielemento indispensable de vida al que posponen toda otra afi- ma cam is:i dP.
ción 6 rnnidad.
noche condEd•n ·
Se comprende, pues, que la conf1:cción de ropa blanca, impor· tero combi nado
1ante en todas las época~, se vaya convirtiendo de unos años acá de e,,tredós y t,, en verdadero arte, que ha Jrgratlo aunar la riqueza c11n el buen bletas y cutl 111
gusto, resultando algunas de cs'.as lab,,res verdadt-ras joyas.
superpue-t,1 d,:
No dudamos que satisfará á nues:ras lectoras tl l!Ue viesen- hordado füche ·
liPu á ma,,o. ro·
deado de i,ncho
tncajH IJuquesa.
Finalmente. el
núm. 2 ts , tra
camisa de día
que forma juego
con la »nteriormente descrita .
constituyendo el 7. Enaguas de nansú, con volante ()ndulado, her.
mosos bordados á mano y ramitos al realce.
delantero una se·
rie, d e tabletas
onduladas, á los lados de las que se extienden los mismos er.Ga·
jes Duquesa del número 6, rematando en el centro en una tspecie
de escarapela de cintas de raso.
Por la novedad del dibujo, el buen gusto de los encajes, }¡¡ ri
queza de las telas empleadas en su confección y el irreprochable
corte de todas las prendas, es verdaderamente notable el equipo
que ofrecemos en estas páginas á la admiración de nuestras lectoras.

'

i
1

l.
r y 2 . Camisas guarnecidas de encaje duquesa .
3 Camisa guarnecida de encaje Valencienn es.
Equipo de novia confeccionado por la casa Rosica, en Barcelona, según encargo de una opulenta familia mexicana.
Distínguense todas las prendas que constituyen tan primoroso equipo por el exquisito arte y suprema elegancia de su delicada labor.

-

'~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

6. Camisa de noche, con delantero de entredós Duques~ y elegante
cuello Richelieu, bordado á mano y rodeado de ancho encaJe Duquesa.

No sé si ha sido Ruskin quien ha afirmado que hacer sonreír
es un privilegio que los dioses diciernen. Provocar la risa
estridente, homérica, pue.de conseguirlo cualquiEir per.;ona, v
aun cualquier objeto, con el contraste entre el accideute y las 1;ye, de la razón, que es el gran secr'.:)to de lo cómico. HilCPr ll o·
rar es más fácil aún.; cualquier mano poco piadosa 1i t-ne en rn
porler la clave de las lágrimas. Pero hacer fulgir en el irili ese dt&gt;s .
tello que denota el contento, conseguir que h boca s~ contraiga
dulcemente, que la pupila se dilate como ante un hermoso panoriuna, provocar la explosión del bienestar sin fruncimiento ni
~acudida ia, eso no puede conseguirlo sino lo que es fuente de plac~res humildes, lo que lleva en su interior el sello del bien. El
niño que prorrumpe ~n risotadas ante lo deforme, chillón y grot• seo, sonríe á los páJaros, á las florei:, al cielo tachonado .de es ·
trellas. Aristófanes, pintando en sus tramoyas á la Filosoffo cabalgando en su tronco de fresno, provQ9a las carcajadas de los
libertos: solamente Menandro, mostrando las humanas flaquezas, sin encono ni grosería, evocaba la plácida sonrisa en los rostros de los ciudadanos de la libre Atenas.

1

1

1

�N&lt; VELA DE INVIFO·&lt;lNO

fieles pueden todavía venerarlos en Bolsen11, en la misma iglesia donde tuvo In·
gar el pr(idigio.
-El gran pintor Rafael escogió el milflgro de Bolsena para asunto de uno de
FUR más hPl]os frescos en las "Stanz1s del
Vaticano" .

***

DE FLOR EN FLOR
Si no pensamos en la eternidad, 110 por
no ser á menudo advertidos con tristes
f'Xper-if'ncias sobre la nada de todaE1 lascoSMS de lll tierra. Nada lo prueha mPjor que
la muerte de su príncipe 80berano dl-l la
fürra. Su nacimiento y su mérito lo hacían ocupar , tanto lugar en el mundo,
que IJ.-g;; ban muchos á imaginarse naturalmt-n_te qu1i estaba asido á él de unll
m1rnera más fuerte que los demás. Et
CAPITULO 2
a,ombro
que cau,a su muerte á Psta claEn casa de !et señom é hijct de Mediopelo.
CAPITULO 1v
se &lt;le gente~, es una prueba de que está "Lo lita mía: Tu Pepín también irá al extranjero
En una lujosa casa de huéspedes.
comunmente
eri este error 1sin advertir- y recorrerá los mejores hoteles de las principales
' 'Pepin de mi vida: mamá se empeña en llevarcapitales del mundo, hasta dar con el imán de su
se.
-Bo~suet.
me al extranjero, y m~ moriré de pena sin verte
1
-'

hasta marzo y sin saber si me de¡ará t'SCribirte
desde alguno de los suntuosos hoteles donde pa,
remos.

Los años que traen tantas cosas, nos
traen también otras que son buenas; ellos
nos hacen mirar con.una atención más esMILAGROS EUCARlSTICOS
crupulosa el cumplimiento de nuestros
deberes el que la que suele tenerae en la
En el n.ño de 1264 aconteció en Barcelo- juventud. Examinándolos más cerca del
na, pequtña ciudad de los E,tados Ponti- día .de la cuenta, se conoce mejor su imficioi,:, un milagro del cual se habló mucho portancia. -Bossuet
y que decidió al Papa Urbano IV á instituír la festividad y procesión ~olemne del
Una devoción que no consista eino en
Sautísimo Sacramento: de la que se estaba cierto orden y aireglo de prácticas,no pue·
tratando hacía ya unos veinte años.
de nPg11rse que será una cosa muy superfiUn sacadote, mientras estaba celebran- cial y de la ,mal nadie puede darse por
do la mif,a de la igleoia de Santa Cristina, satbfecho. Pues aunque el arreglo sea buei,:e entretuvo despué~ de la consagración no, llevado hasta ciert &gt; punto, v que no
e11 una culpable duda sobre la Presencia haya de deEcuidarse, se &lt;lebe suponer un
r.-a l. Re11entinamente el vino conEagrado fondo más sólido. y este fondo debe ser un
toUJÓ 111. fvrma y el color de la Eangre: ern- amor verdadero de la penitencia, un celo
piez, á hervir, salta por encima de los bor- ardiente de la gloria de Dios, una caridad
des del cáliz, cubre el corporal de dilatadas manchas de sangre, y cae hasta
.. 11 los escalones de mármol de la peana
del altar ... El sacerdote, asutStado, echa
á correr, refiere lo que acaba de pasar,
ac:viese de todas partes, y averiguado
el hecho, corren á prevenir al Sobtrano
Poutífice que Fe encontraba á la sazón
á poca di~tancia de allí, en Orvieto. El
Papa envió un delfigado y muchos otros
prelados para asegurarse del hecho; y
una solemue proce1-ión, á la que asistió
el pueblo, trajo á la catedral de Or- ' ·
vieto el corporal divinamente ensangrentado, que todavía en la actualidad
se venera allí, y que es conocido en
todo Italia con el nombre de "Sacro
Corporal e'' hallándose colocado en un
magnífico relicario.
Las manchas, un poco desleídas ya
por el tiempo, presentan, si no todas,
CAPITULO 3&lt;&gt;
'En Zihuatanejo el Alto.
por lo menos las más krandes, el perfil
Pepítt. ¡Ella aquí! y á esto llama el extranjero, lamade la c11beza del Salvador. 'Los escalones
má de Lolita?
colorados por la milagrosa Sangre fue.
Lolita. ¡Cielos, él ! y esto cree Pepín que es una de
ron igualmente puestos aparte, y los
las principales capitales del mundo?

•

existencia."

tierna con el prójimo. una humildad sincera, una dedicaci6o iuv1olable á nuestros
deben·s, una sumisión entera á la:1 6rdeuei;
de la Providencia. Ahora bien, todo esto
puede practicarse auo en el mismo tiempo
en que no sea posible método alguno; 1JUes
es evidente que por poco que una puoona
sea fiel á la gracia, puede observar gran
parte de eetas virtudes, por ejemplo, el
tiempo de enfermedad y aun entonces mejor, 1 ue~ hay menos mezcla de amor pro·
pio que en tiempo de balud.--Bourda/one.

***

Pasando Luis XIV por Reims en 1666
fué arengado por el alca.ide, el cual, pri:·
sentándole unas botellas de vino y unas
peras exquisitas, le dijo: « Señor, ofreci:·
mos á V. M. nuestro vino, nuestras peras
y nuestros corazones, que es lo mejor
que tenemos aquí.,, El rey le dió u11
golpecito en el hombro, diciéndole:
«Así me gustan á mí las arengas.»

***

Corona de dignidad es la vejez, que
se hallará en los caminos de justicia.
Así como en el fuego es probada la
plata, el oro y la hornaza: asi pruEba el
Señor los corazones.
El que menosprecia al pobre iostilta
á su Hacedur, y el que se alegra de la
ruina de otro, no quedará sin castigo. .
Más aprovecha una reprensión al
prudente, que cien golpes al necio.

***

Un mendigo guitarrero, medio borra·
cho, está escandalizando á altas horas
de la noche.
Se le acerca un municipal:
-Acompáñeme usted-le dice.
- Con mucho gusto- responde el
pobre, disponiendo la guitarra.-¿Qué
va usted á cantar?

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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