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                  <text>EL
A~oX.

Mtxwo,

DOMINGO

30 DE ÜCTUBRE

DE

1910.

NuM. 44

.ARTE .FOTOGRAFIOO

· 11
1

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======

-- - -- ----- -

«PUESTA DE SOL&gt;&gt;
e111dloldt[mstro rotógraro:don
Ulctor o. Ctón, btd10 dtsdt ~!I~·
1ros talltns i las) p. •~

-

�-731-

/

-730-

NUPCI.R.llES

¿,_(i,.S

r
l~
1

Cuarenta y seis actores forman su compañía y el repertorio
Terminaron las sesiones de la Semana Católica Social y realse compone de más de veinto obras.
·
mente podemos decir que en ellas se trataron cuestiones de altí¡Ojalá y entre ellas haya siquiera una que no sea de fondo
sima importancia.
El aumeñto del salario á los obreros, su moralización, los mé· inmoral!
***
todos que se _deben observar para el cultivo de las plantas, los
Sigue en México despertándose el entusiasmo taurófilo.
medios para. sus enfermedades, porque también las padecen,
Se habla de Gaona, de Segura, de López y Lombardini y por
la manera de destrufr los parásitos y muchos asuntos que sola·
último de Freg.
mente atañen .á la cuestión material.
¡Cuán discutidas son las aptitudes de estos toreros!
Pero lo más notable de estas sesiones ha sido la cuestión de
Unos dicrn que Gaona no es buen matador; otros que tiene
abrir al-obrero un campo magnifico para su regeneración.
e~cuela.
Abtse habló de los principales elementos del trabajo; pero buena
Da Srgura bastas los mismos taurófilos confiesan que comeantes que todo se planteó · el problema, siempre interesante, tió la mayor barbaridad al emprender esa carrera, que además
siempre candente, los deberes y derechos recíprocos entre los de ¡:er peligroea no convenía á la clase sodal á que pertenece y
patrones y los obreros.
.
más aún disponiendo de abundantes recursos para pasar su vi·
Se citaron las admirables encíclicas de S. S. León XIII y
tranquilamente(!)
principalmente las que por las palabras latinas con que empie· da López
y Lombardini cuentan con bimpatías entre los aman·
zan, se tilulan ccRerum Novarum» y ((de con~itione opificum,,.
les
&lt;le
esas
lide~.
En ellas se ven retratadas de una manera notabilísima las re·
En realidad rnn arrojados y valientes; pero lástima grande eR
laciones entre el sirviente y el amo.
que llenos de vigor y juventud no hayan dedicado sus fuerzas á
Al inaugurarse la «Semana Católica Social» no.se pensó en la ce·
algo máA provechoso.
lebración del Centenario de la iniciaHoy Freg ebtá llamando la aten·
ción de nuestra Independencia; pero
~U! , · /
ción.
parece que era un número que debía
~'
¡Qué desgracia!
haberse inclµído en el programa.
::5us aptitudes son inútiles para el
A
En todos los conferencistas hemos
progreso de la Nación!
visto buena fe, entusiasmo por el
~ \\
No tenemos grandes artista, no
bien de nues.'tra patria. Esto regoci~ · \ \\ contamos con literatos verdadera·
ja, esto hace comprender que todavía
'
\_
\
1
mente notables.
En cambio, contamos con excelen·
· arde eh nuestros pechos la llama del ..::.·
\
patriotismo, no de ese patriotismo ,, (
:~
tes ~oreroF. ¿No es esto risible'?
estéril que .consiste tan B?lo_ en la pat \\ ,,
labreria, smo un patriotismo que
·
Tuvimos el miérco1es pasado un
procura llegar al sumo bien, guiado
temporalito regular.
por las doctrinas sapientísimas del
Cerca de las si et.e de la noche nues·
Autor de todo lo creado.
tras ca1les, se veían casi inundadas
por las lluvias.
***
Los trenes se detuvieron á cama
Pasemos á otro asunto.
El señor coronel don Rafael Eguía
de un rayo que cayó en Necaxa; la
Lfa, Jefe del Regimiento de Artillería
luz eléctrica Ee interrumpió y esa
Ligera, fué obsequiado por los jefes
noche parecía algo así como una de
y oficiales de dicho regimiento con
la época del virreynato.
1'no que otro establecimiento roer·
una notable exhibición atlética.
Era el día .del santo del señor
cantil estaba alumbrado con gas.
Los demás tuvieron que servirse de
Eglifa Liz y con ese motivo se orgavelas de parafina.
nizó la fiesta.
En medio de todo un caso co·
H~ aquí los números del progra·
¡A las carreras:
mo éste hace comprender lo que ee
ma:
Primero.-Asalto á sable entre los
la Omnipotencia Divina y lo poco que valemos los hombres.
tenientes Manuel García León y Gonzalo Vizcaíno.
Un rayo detiene el movimiento de toda una ciudad.
Segundo_.:.Lucba de jiu-jitsu entre loe jóvenes Joaqufo Eguía
Y todavía nos ensoberbecemos con los descubrimientos mo·
Liz (jr. ) -é·Ignaci&lt;&gt;. Cárdenas.
Tercero. -11:cha greco-romana por los tenientes Manuel G. derno2.
No hay duda que hombres como Franklin han sabido detener
Ruiz y Manuel García de León..
el r¡iyo en la acerada punta de un mástil; pero los pararrayos só·
Cuarto. - Asalto á florete entre el señor coronel Egufa Liz y Jo sirven para una limitada extensión.
el mayor Mario E. Santa Fé.
No en todas partes se colocan los pararrayoe.
Quinto.-Demostración de jiu-jitsu y kuauzu, por los tenien·
***
tes Manuel H. Ruiz é Ignacio Cárdenas.
Continúa en Portugal el parn de la Monarquía á la República.
Sexto.- Lucha del cable, por dos grupos de oficiales.
Todo sistema de Gobierno es bueno con tal que sea bien lle·
Séptimo. - Varios partidos de pelota.
Amenizó la fiesta la banda de artillería y se efectuó el depor- vado.
Que no sean exagerados en el jacobinismo; que concedan la
te en el salón de gimnasia con que cuenta el regimiento referí· libertad bien entendida y así progresará esa nueva república.
do .
"***
***
Una idea bastante digna ele elogio ha partido del señor Coro·
Nos vuelve á visi.tar Sarah Bernhardt:
nel de Artillería, don Rafael Eguía Liz.
Siempre hemos lamentado que esta artista se dedique la ma·
Va á fundarse un orfeón para la clase de tropa.
.
yor parte de las veces á un género no chico, como .hoy se dice,
El soldado aun en tiempo de paz tiene sus fatigae, sus eJO·
sino alto, temlencioso en.su fines altamente inmora.les.
Sin embargo, Sarah Bernhardt es admirable en su labor artís· sabores.
Justo es que tenga momentos de solaz.
La música ejerce poderosísima influencia en el ánimo.
tica.
·
Cuenta sesenta afí.os y todavía están E&gt;US facultade s llenas de
Muchas veces inspira al valor, á la abnegación, á la ternura.
brío.
.
Aun las bestias se dominan con ella.
Hay obras en que verdaderamente pasma.
Así -lo dijo Cicerón:
La jira artística de la Bernardt comenzará en Chicago el 31 de
"Bestire cantu flectuntur. "
EL CRONISTA.
octubre y comprenderá las principales ciudades de los Estados
Unidos, Canadá, Cuba y México.

e .")

~\

1

***

Señor don E~ilio Bazet y señora María C. de Bazet,

Señor don Antonio Arrieta y señora María F. de Arrieta,

que han contraído matrimonio últimamente.

Senor
- Ed. y anprate y señora Graciela P. de Vanprate,

Señor Lic. Armando Ostos y señora Ana María L. de Ostos,

que han contraído matrimonio últimamente.
FotB. Pach.

�-732---

Vlt&gt;A ]Vlll.tITA~
CU Lt TO CA TOLtlCO

LA VIDA y LA MUERTE.
N todos los que aman la vida y temen la muerte poseen en
su i:teri'or la savia fecunda nutridora de la salud. Abundan las
almas muertas, cuya
existencia es bien lamentable, aun cuando
revistan exterioresapariencias de fresca belle·
za corporal. Esos hombres y mujeres cuya
existencia no tiene finalidad alguna, que
actúan en el mundo
por impresi6n, que
II parentando una gran
voluntad carecen de
entueiasmo, no siendo
sus transitorias exal·
taciones exteriores otra
com sino ímpetus concupiscentes; esas gen·
tes para las cuales no
hay virtud, ni honra·
dez, ni mérito consti·
tuyen una verdadera
impedimenta del pro·
greso. Odian y terr:en
la muerte, desprecian
y malgastan la vida.
Lucha de'fuerza con el cable entre varios
Con ellas no hday que
•
oficiales.
contar para na a gran·
de y duradero; es precieo descartarlas en absoluto como valor social al intentar cual·
quiéra empresa útil y generosa.
.
·En cambio es indispensable que se agrupen y asomen los er
píritus perpetuamente juveniles, los que saben llorar ante a
.
muerte los que saben sonreír ante la vida.
Cuando nos descubrimos al paso de un cadáv.er, rendimos un .

tributo al sér que desaparece; nos despedimos ¡¡&gt;ara .siempre en la
tierra de un espíritu ·que fué, salud~ndo el m1ster10 de su tránsito que al más escéptico hace med1tar.
Un escritor no hace muchos días, pedía en un art1~ulo que
nos inclináse~os todos ante e! misterio de la maternidad, de
igual modo que nos
.,
mueve á tierno amor
la presencia &lt;le un .débil niño. Las almas sanas y buenas han
aplaudido de todo co·
raz6n esta. idea, porq ne
participan de tan bellos sentimiento~.
Si el dolor no desaparecerá del mundo jamás ¿por qué nos esforzamos en hacerlo soportable, combatiendo
denodadamente las enfermedades que lo producen y propagan mil
veces más temibles que
la muerte?
De esta nece,idad
imperiosa nad6 la beneficencia. El enfermo es un niño inerme
y dolorido. Los pue:
blos que no aman m
protejen á los niños ,
·,t,._
•
•
.
todos, no saben cuidar ~Asait;'d7bo7éñtre-°el Ten_ientl" Garcra R.•.11z
ni salvar á los enferY el p¡iisano Franosco Rego.
mos Es más una de la
·'
.
. ·· f ·
m
d d i el de se ceban más las.epidemias e;; 1a rn anciai co .
e. a es on
de las inf-e:lice3 criat1m s. una causa-po
~1f!:fi:
mayoría de las dolencias r?dn~~gt!oeas. E
. y menosprecio h acia
. 1os~.amma
. les provoca, J .en .mas... co11·
desdén
. Ante la vida y la muerte, los sne, mas rns1grnnc1111 ·
secuencias.
. fl
·
¡ mun&lt;lo
te~ son los que ejercen mayor m uencia en e
.
1

~!~!~:n~~

~:~~

. EPISODIO HISTORICO
·- -·-

días precedentes1 atravesados
por las balas eepañolas.
-Magnífico to ro-grit6 .el
Empeza:ba el año 1815.
más joven de aquellos infelices;
Bogotá estaba de;plácemes, 6.
entusiasmado por la actitud de
mejor dicho, parecia estarlo,
la fiera y olvidando po~ comporque atada forzosamente al capleto su triste situaci6n.
rro de la vieja füpaña, la obliEra un jovencito de mediana
gaba á sonreír siempre que sue
estatura, delgado, imberbe, casi
hijos sufrían un descalabro, en
un nino.
su lucha constante por desuncirParece que olvidas el espec·
la &lt;le su fatal coyunda.
táculo&lt;le ayer, le dijo otro pri·
El ejército patriota acababa de
sionero con acento grave,-parece que te olvidas que ese especsufrir una derrota,· y era justo
que' lds descendientes de Cortés
táculo que te recuerdo se re·
y de Pizarro celebraban tan fauspetirá mafiana con alguno de
to acontecimiento. ·
nosotros, y que tu alegría le bafos toros han sido en todo
ce daño á tus compañeros de
tiempo la fiesta de los españoprisi6n.
le~, y en aquella ocasi6n la fie-¿Y por qué?
reza de·las bestias correspondía
- ¡ Por qué! - ¿No adivinas
dignamente al festejo y al carácque eea fiesta confirma nuestr.a
t~r de 103 festejadores.
muerte, y que mañana tal vez
Cada una de ellas respiraba
te tocará tu turno?
~angre por las ventanas contraí·
-Y bien-repuso el joven,
&lt;las de sus húmedas narice@.
i::acudiendo casi alegre sus pesaHabía también otra raz6n pados grillos - mientras llega eee
raque los picadores se esmeramafiana, es preciso pasar las
cen en la elecci6n de las fieras;
hora@ que faltan lo rnr.jor posid general Mo'rillo iba á preble.
eenciar aquella fiesta, y en los
Y volvi6 la cabeza hacia la
momentos de que hablamos, el
plaza.
caudillo español ocupaba el más
El oficial de guardia oía.silenvistoso palco, levantado en un
cioeo aquel diálogo á través de_
ángulo de la plaza principal; y
la reja.
·
se encontraba rodeado de lo más
El toro estaba en la misma
noble de la hermosa capital.
actitud amenazadora. Cada toEl primer bicho acaba de pi·
rero sacaba un pretexto de lo
sar la arena, y los capeadores se
imposible para no ser el primero
en medirse con aquella fiera.
extremecieron bajo los trajes de
grana,··como tiembla el alambre
-¡Toreros cobardes! - grit6
al roce del objeto que lo palpa.
de nuevo el joven, desde la reja.
-Si el ger:eral Morillo me conHabía raz6n para ello: las agudas astas del fiero animal que
"
cediera "la mercJ!d que le pi,
aparecía en escena, bien podían
Grupos de obreras á las puertas de la Basílica.
diera, le torearía ese animal sin
hacer extremecer al lidiador, cocapa y con los grillos que tengo
mo infundían espanto al atrevido jaguar en medio de la dehe~a. puestos. El oficial que oy6 esto, se aproxim6 á la reja.
La bestia tendi6 $U mjrada impregnada de sangre por todo el
-¿Quiere usted que le haga en su nombre esa indicaci6n al
ámbito de la plaza,.ocupada ·por tres mil espectadores de ambos general?-preguni6 al joven.
(
sexos, disemin~os en palcos y ven~anas, avanz6 algunos paso,
-Hágala usted si le agrada, sefior oficial, contest6 aquél con
en el cuadrilátero desierto, se detuvo luego, cav6 la tierra con su su habitual buen humor.
hendido casco, azot6 sus flancos con la nerviosa cola, y tembloEl oficial se ausent6 más que de prisa hacia el palco del caurosos sus potentes músculos por la rabia que la poseía, esper6 dillo español, y volviendo al poco rato, ,llamó al prisionero y le
impaciente el momento de la lucha, volviendo su poderosa cer-. dijo:
viz hacia todos Jos pun- _ ~ - · ~- - ~- ~ - - - - Su excelencia ha
tos donde veía el más Ji·
dado su palabra de congero movimiento·.
cederle la merced qne
Once prisioneros pa·
ueted pide, pero debe
triutns c:ondenados á ]11.
toreaniin
capa y con dos
pena capital, sin fórmupares
de
grillos
en vez
la de juicio, contemvla·
de
uno.
ban, al través de la g1 ue-Estoy &lt;lispue~to:
sa reja de su prisi6n, al
mande usted que . me
soberbio cuadrúpedo,
J)OJlgan el otro.
que así desafiaba áaque-¡Pero estás loQo!lla inmensa multitud,
le
dijeron á una tocios
pareciendo a n un c i ar
sus compañeros de priuna muerte segura a 1
si6n.-Esa es una.muerque tuviera la audacia
te segura..
&lt;le medirse con éL '.
-¡Va y al-contestó
Tres días antes esos
el interpelado Qon so
prisioneros eran catorberbio acento-ro o r ir
ce pero destinados tampor
morir, ¿90 es lo misbién á servir de espec·
mo en loa. cuernos de
t~culo, á la ve~ que de
un toro que atravesado
~J~mplo á la multitud,
por
cuatro balas? De
a cabeza por día; tres de
hoy
á
mañana ¿cuál es
ellos habían cumplido
la diferencia?
su. misi6n en aqµella
Momentoe 1 despué~ el
tn1sma pla~a, cayendo
Detalle
de
la
procesión
en
la
funcióñ
ddlicada
á
la
Sma.
Virg~n
de
Guadalupe,
por
la
prisionero
se encontraba
Uno .á uno ·en los trts
Prensa católica, obreros y artesanos.
en medio de la plaza,
'

,,

�-735"Sü TIEffiPO'' Bf4 llOS ESTADOS
"El.a TIEfv1{PO" Bf-1 uOS ESTADOS

ECOS DEL OENTEN.ARIO

1
f

,

·I

1

t.tt

~!I

&gt;1

n:
,1

1!

general-le contestó el prisioneJURA DEL PATRONATO
con dos parea de grillos cruzaro-usted me h~ ofrecido una
dos sosteniendo la bandera en la
merced y no es esa la que yo
mano derecha y un delgado baspido.
.
t6n á la altura de la otra, que
-¿Cuál es, pues?-replic6 el
le servía de levísimo apoyo.
caudillo espafiol.
En aquel instante .el silencio
-La vida y libertad de mis
se hizo sepulcral.
diez compafíeros de prisión,-.
Parecía que una plancha de
repuso el prisionero con tran:
pl11mo cowprimía todos los c&lt;'quilo acento.
.
razones, no obstante lo endure-¡Imposiblel-contestó Mo·
cido que estaban en aquella épo·
rillo casi soberbio.
ca de sangre y de exterminio.
-Pues que se me vuelva á
La conmiseraci6n hacia aquel
mi prisión-replicó el joven con
infortunado joven se reflt&gt;ja bfl
aire casi sereno. Quiero vivir
en la fümnomía de los tres mil
con mis compafieros ó mor;r
espectadores de aquel drama que
con ellos.
pronto iba á convertirse en tra·
-¡La. libertad! ¡La libertad
gedia. y un sordo murmullo de
de todos!-grit6 la multitud
reprobación siguió á aquel ~ilencon ronco y amenazador acento.
cio de poco antes, corriendo por
Morillo frunció el ceño y miró
aquella multitud, como una oncon desdén al populacho.
da de amenaza que iba á cho-La libertad, sefior, la liber·
car en el palco del caudillo es~
tad - suplicaron las damas que
pafio!.
rodeaban á Morillo.
La figura del prisionero se de,-¡Imposible! replicó Morillo,
tacaba única en aquel plano dealgo calmado por el acento fe·
sierto de la plaza, elevándose en
menino de aquellas súplicas.
la imaginación de los espectad0-Deseo la libertad de esos
res á proporciones gigantescas.
prisioneros porque así lo has
Era la estatua del valor her6iprometido-dijo al oído del ge·
co que desafiaba la muerte con
neral una preciosa morena con
la.sonrisa en los labios.
quien él había estado hablando
Morillo mismo que pemó, al
antee.
aceptar la proposición del pri8ioVeinte minutos después los
nero, proporcionará la sociedad
diez prisioneros estaban en liberbogotana un espectáculo semetad, y el entusiasmo de los bojante al que distraía los ocios de
gotanos llegaba al delirio.
los césares romanoe; Morillo
El joven prisionero fu é de~mismo, decimoe, se conmovió
pués el general José Ramón
al contemplar desde su palco á Vista:del frontispicio de la Catedral cte:Morelia il~~inada la noche del 9 Escobar..
aquel joven imberbe, clavado en
de octubre de 1910, con motivo d«:_ la renovac10n de la Jura del
medio de la plaza por el peso de
. Patronato de Nuestra Senora de Guadalupe. _ __....,
--..-oc~
los grillos, que abrumaban su
FEMINISMO CATOLICO
cuerpo débil,extenuado por lo exiguo de la ración, pálido por la
sombra del cautiverio, y cruzó por su mente la idea de revocar
Somos decididos partidarios del feminismo; pero partidarios,
la orden, pero ya era tarde.
.
La fiera se lanzó como un rayo ·sobre la presa que se le entre- eso sí, del feminismo en la acepción noble de la palabra, esto
gaba maniatada para servir de pasto á s-q furor.
es, del feminismo católico, del femini~mo que s¡ mueve alredePero el joven con a,lmirable sangra fria, evitó los dos prime- dor del círculo de la verdad.
ros choques con un breve movimiento de su cuerpo, y al tercero
Nada mejor,, para hacer resaltar nuestro modo de pensar so·
bre el particular, q~e
clavó con mano segura el dardo que llevaba en la cerviz de
Lra nscribir las s1·
su terrible ad veraario.
guientes palabras del
La fiera huy6 braSoberano Pontífice
mando de dolor y
Pío X dirigidas á la
de rabia en dirección
sefioritas
.,1· C ami 1a
al palco de Morillo.
Theimer,
propagan
El entusiasmo rayó
dista
del
feminismo,
en frenesí.
·
en una entrevista que
El prisionero seenla dispensó:
contró, sin saber có·
a) Aprobaci6~ ~el
mo, clavado sobre las
movimiento"fennn1s·
cabezas d e aquella
ta, siemprei;que no
multitud que lo acla·
se oponga á la moral
maba loca de alegría.
cristiana, porque la
Las damas le lan ·
Iglesia aprueba todo
zaba.n desde sus pallo
que tienda á elevar
cos las flores más exel nivel intelectual Y
quisitas y sus más rimoral de la humani·
cos pendientes.
dad.
Los caballeros le
Con excepción
tiraban sus sombre·
de la teoloofa, la mu·
ros, y sus bolsas rejer puede e;tudiar to·
pleta~ de plata y oro,
das laq cieticias, I~
y con mil dificulta·
abogacía
y la. medi·
des logró por fin que
cina, para cuidar á
le condujeran frente
laR mujeres .Y _á dlo~
al palco de Mori1lo.
nifios. También 6
. - Te concedo l a
be dedirn·se á la en·
libertad le gritó Mo·
tillo desde lo alto.
Vista de la fachada
de la Catedral de Morelia, iluminada la nocheFots.
delaedíaJosé
9 de
octub_re de 1910.
señanza, porque la
.
lrfa. Padilla.
- Un momento,

l

ilh)

'.:___;..-~~~~~~-~~~~~~~-===========================~-----==

Vistas del "Mirador Allende ," en eI paseo Cl aussen, Mazatlan,
· '
.· ·inaugurado con- motivo de! Centenario- de la Jndep en denc1a.
mujer . es la pr~~era educadora ele los niños de su casa. d ~uyo e3 el cuidado de los enfermos, de los que suften de los
c). Tiene tambien ancho campo en el ejercicio de la caridad
e mcuentes, suya la protección de nifios y mujereil.
'
úbhc.a: toda vez que ~l cuidado de los pobres es una profesi6n
En esta grande obra común á todas las mujeres deberían
emenma por excelencia, y en la
ellas unirse é ingerriarse para
q~e la beneficencia pública de. hallar los medios necernrios á
biera emplear muchas mujeres.
fin &lt;le poner en práctica este de. ~) .Pero en lo que no debe
ber de su apostolado: la caridad
rns1stir la mujer es en el ramo
social.))
de la política.
--·
........00...........
....... "
No debe ser ni elector ni diputado, puesto que los hom LA EOUCACION DEL NIÑO
bres perturban ya demasiado los
parlamentos.
El nifio mimado ·es enemigo
Debe limitarse á educar á sus
mortal de la autoridad y del reshijos y despertar en ellos la conpeto. Si supieran las madres tociencia de los deberes cívicos
do el mal que hacen con un conabsteniéndose en absoluto de in~
sentimiento exagerado, serían
fluír en las discordias de los
menos extremosas.
partidos políticos.
Hay mil maneras de mimar
A una delegaci6n de la «Unió11
á los niños: con una inconsidede señoras católicas dd Italia J&gt;
~~da exageración de elogios, deel Santo Padre dijo textualme¿Jandolos s!tisfacer todos sus guste las siguientes palabras:
tos y caprichos. Esto origina el
«Después q ne Dios crió al
desarrollo de dos funestos dehomb.r~~ cri~ á la mujer y fijó
fectog infantiles: la pereza y el
su. m1s10n, a saber, que fuera ,
orgullo,
compañPra, alivio y consuelo
. El niño.mi~ado es una espedel hombre:
cie de ammahllo domesticado
Por tanto es un error querer
que recurre á artimañas para lo·
defender que los derechos de la
grar cuanto desea. Ea un error
mujer son los mismos que los
creer que los pequeños carecen
del hombre.
·
de defectos. .Fenelón escribió:
En la guerra y en la asamblea
«Considerar, c6mo' desde tierna
legislativa la mujer está· fuera
edad, buscan los niños á-las gen.
de su esfera y su presencia en
tes que los halagan y huyen de
dla sería la desesperación y ruila~ que los cohiben, cómo saben
na de la sociedad.
gntar unas veces y enmudecer
Destinada por compañera del
otras :~ara o.btener lo que dehombre, la mujer debe de que~ean, como tienen ya sus artimadar en esa posición, bajo el po·
nas, sus celos y sus envidias.Ji
der de~ amor y afecto de~hom bre,
San Agustín, tratando de la
pero siempre bajo su poder.
e~ucaci6n infantil, dice: «Ví un
¡Cuán errado, anda, pues, ese
mño celoso, que aun no sabía
extraviado feminismo que se
hablar, Y Y.ª con la carita páliempeña en corregir la obra de
da Y los OJOS enojados miraba
EL DR. ROQUE SAENZ PEÑA ,
Dios! Es como si un artesano
huraño á otro niño que maquisiese
enmendar
el rumbo al
maba con él.)) La necesidad de
movimiento
del universo.
PRESIDENTE ELECTO DE LA REPUBLICA ARGENTINA.
. El Dr. Sáenz Peña, q_uien C?menzó su carrera política siendo aún mu
ser.enérgico al educar un nifio la
, La Sagrada Escritura, y espe· Joven, es un~ de los mas emmentes estadistas de la América Latini reconocieron desde la antigüec1almente San Pablo en tres de Ha d.esempenado much~s ~arg?s gubernamentales y diplomáticos co~ dad. Ante todo, afirma un filó·
RU
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, .
la brillantez que le ha drstrngu1do siempre Y cuando fué electo estaba
, s ep s o as, a a energ1ca · representando á su patiia como Enviado Extraord'n
··
1 ·
sofo, procúresequela vidadel nimente de la dependencia que la Plenipotenciario en Italia y Suiza
ano Y Mrmstro fio sea frugal, sus vesticlos senmujer tiene del hombre, de rn
.
.' . .
.
cillos, porque nada hay ta.n fácil
amor, de su cooperaci6n, pero no dice por otra parte que debe com~ la. vanidad infantil ~n el vesti:, y no se les deje nunca en
la oc10s1dad. Hay que aleJar á los mñ0s de toda adulación' ha·
ser esclava de sus caprichos.
Mas los deberes de la mujer. no están limitados aLhogar: tie- ce.~ que ~engan respeto y no tolerarles ni el menor capricho' Los
ne ~demás una gran misión social, una parte en cada ob;a de m~1os mimados, son los que dan mayor trabajo á los edu~adores, y.sucede con frecuenma que los esfuerzos de éstos son inútiles.
caridad.

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Llegando al H.tpodromo.
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�-738NHJSA AlYIE~ICAN.A

LA VIRGEN DE LAS AMERICAS.
I

¡Oh! ¡Bendito mil veces
r.l Dios de las bondades, que en el mundo
quiso verter de su Eternal Belleza
un pálido destello, ·
y con la ciencia de su amor profundo,
con el poder de Artista Soberano
crió lo puro, lo ideal, lo bello,
y derramó con generosa mano
de la natura en la extensión inmern:11
armonías, perfumes y colores,
pálida luz y ardientes resplandores,
vida inmortal que palpitando pien~11 !
Canta, América hermosa,
la canción de tus brisas tropicales
al que formó ~us amplios horizontes, .
cubrió de nieve tus altivos montes,
dió á tus ríos sus diáfanos cristales,
moduló de tus bosques la armonía,
t'egó en tus valles luz y poesía,
y no contento de belleza tanta,
con arte más sublime,
con más dulce ternura,
con un amor que al serafín encanta
tomó el pincel, y transladando al lienzo
de la tierra y del cielo la hermosura ,
¡te dió el retrato de su Madre Santa!
Y tú, dichosa Patria, ven y admira:
pí:~a, contempla, adora
la bondad de tu Dios; y á tu Señora
consagra el himno que el amor inspira ,
juntando de tus aves vocingleras
las rústicas tonadas
al sol;,erbio rumor de tus cascadas
y al arrullo del mar en tus ribera~.
¿Quién penetra de Dios en los secretos?
¿Quién mide de su amor lo inmensurable?
¿Quién juzga sus altíeimos decretos?
Dichosa Patria mía,
canta, contempla, adora ..... ,
¡T{1 fuiste, al t1onreír la bella aurora
de América feliz, predestinada
para gozar del cielo las delicias,
para sentir de cerca las caricias
del amor de MARIA INMACULADA!
II

1

l'

Mae, ¿qué pl egaria escucho,
que arruUada del mar por los rumore~,
al dulce imperio de una voz lt&gt; jan3,
pasa las puertas de la augusta Roma,
y cual rauda paloma
viene á buscar la cumbre Vaticana?
Es misterioso ruego,
canto de amor sublime
formado al soplo de divino fuego,
mística nota que en los aires gime,
concierto de melífiuas vibraciones
que del arpa de tiernos corazones
supo arrancar el genio sobrehumano
de un amor más inmenso
que el inmenso océano.
¡Despierta corazón! Es la armonfo.
de esa voz amorosa
que en la región de América dichosa
oíste repetir á los oteros:
la voz de los pastores
que apacientan de Cristo los corderos.
¡Ah! Ya la escucho preludiar el canto
que entre sus notas lleva
todo el amor que hasta su Madre eleva
el Colombino Mundo, en homenaje
de ardiente fe y humilde vaeallaje.
A los pie! del Pastor de los pastores
se derrama en purísimos raudales,
cual concierto de dulces ruisefiores,

la canción de las brisas tropicales,
la plegaria ferviente,
el suspiro de amor de un Contin ente
I
que pide por·Señora
á la Virgen de Anáhuác moradora,
á la que amante quiso
bajar del Paraíso
para ser de su América en el cielo
Astro de Amor y Aurora de consuelo.
Oye el Pastor la dulce melodía
del canto de los místicos pastoreF,
brilla en su frente un rayo de alt&gt;gría,
y enternecido les responde: «SEA!
¡y al mundo dA Colón el mundo vea
postrado ante María!))

III
Y el momento llegó. ¡Grabe la Historia
en página inmortal, de tanta gloria
el sagrado recuerdo !
Y vo!!otros, ardientes querubines,
que en la mansión del celeetial palaci o
el trono de zafiro y de topacio
e3táis guardando de la Virgen pura,
y en éxtasis de amor embebecidos,
contempláis de su rostro la hermosura,
Bajad á. nuestra tierra,
á Méjico volad, que allí se encierra
la dulce imagen que el pincel divino
¡:;upo trazar sobre grosero ayate
para alegrar las penas del camino,
para animar al hombre efi el combate.
Circundad el retrato prodigioso,
llevadle á nuestra Virgen sonriente
los suspiros, las lágrim~s, los cantos
de los pastores santos;
la fé, el delirio, la pasión ardiente
de un mundo que la adora,
y postrado á sus plantas virginales,
en cántico de ritmos eternales
la !}roclama su augusta Protectora.
Brisas del mar, que en incansable vuelo
peregrináis de un mundo al otro mundo,
bajo el azul del encumbrado cielo,
sobre el azul del piélago profundo,
rozando con las alas juguetonas
las espumantes ondas del Atlántico,
llevad, llevad mi fervoroso cántico
á las floridas zonas
en que mi dulce Patria se reclina;
volad del Tepeyac á la colina ,
y presentad á la amorosa Madre
de los hijos ausentes la terneza,
al compás de la mágica grandeza
del poema mariano
que alegre canta el mundo americano.
Y tú, Reina del cielo,
de los labios de Dios pura sonrisa,
del humano dolor dulce consuelo,
del desierto del mundo fresca brisa,
perfume de los místicos vergeles,
luz de apacible aurora,
ternura del amor, mi1ü de las mieles,
Virgen, Madre, Señora
de un mundo que á tí debe los laure]e3
con que ciñe tu frente encantadora,
Contempla enternicida
á una raza gentil, que agradecida
de 1.u divino amor á la ternura
y al dulce encantó de tu amable sombra,
entusiasta te jura
ser para siempre de tus pies alfombra.
Oye los ruegos que en su trova end eeha,
y vierte de tus mafios dadivosas
so~re esos pueblos que tu amor estrecha
lluvia de olivas y de frescas rosas.
Baje la paz á bendecir sus playas,
acaricie la Gloria sus blasone&lt;J,
no escuchen sus gigantes atalayas
el infausto clamor de la discordia;
¡tierras hermanas son! Que las naciones

DE
las miren siempre en fraternal concordia
enlazar sus invictos pabellones.
Que el esplén&lt;lido sol en su carrera
alumbre campos de doradas mieses
y hogares en que rt'ine la armonía,
mientras el canto de la Fe gloriosa
sube á la azul esfera ,
repitiendo en su eterna melodía:
REINA, MADRE, MARIA,
¡á tu América salva que en ti espera!
Roma, 27 de septiembre de 1910.
Lurs ALTAMIRANO BULNES.
Al umno del t'Ontiflcio Colegio ~fo Latino Americano.

Nota.- Esta composición fué escrita por el Au·
tor con motivo de la extensión del patronato de la
Santísima Virgen de Guadalupe, á toda la Amé·
rica Latina.

DULCE Y SABROSA
Cariñosamente á D. Federico Oa•hot,

Este era un manza.110
Que en una huerta se elevaba ufano;
O-tentando orgulloso,
El fruto de su sa\'i a, primor0so.
Suspendida3 del cuello,
Mil pomas verdes de contorno bello,
Se manchaban de rojo, lentamente,
A los besos de un sol, seco y ardiente.
Entre aquella reunión, verde y selecta,
Había escogido yo una predilecta
De bisoños perfiles,
Como una niña de catorce abrilee.
Todas las tardes, al pasar, rriiraba
Si mi poma escogida, maduraba.
Al alcance preciso de mi mano,
La acariciaba siempre, con insano
Deseo de comerla,
Y así, en agraz, morderla ;
Pero me detenía,
Esperando con fe su lozanía.
Una tarde caliente, bochornosa,
Lleno de sed rabiosa,
Fuí á buscar mi manzana
Con la intención malsana
De comérmela así: ágria ó amarga.
Allí estaba mi poma: dura carga
Para el núbil manzano, cuyos brazos
De cansancio caían á pedazos.
j Oh Dioses In mortales
A los hombres propicios en sus males!
¿Quién ha venido á visitar mi poma
De cutis verde y atrayente aroma?
Su limpia piel de suave terciopelo
Que fuera. mi desvelo,
Contemplo ahora rota y destrozada:
¡Verde epid ermis de carmín pintada!
¡ Dos hilera!! de heridas
De pufial afilado, muy hundida:::,
De cuyos labios diminutos brota,
De blanca sangre cristalina gota!
De un tirón la de~cuelgo; con coraje
Y con furia sal vaje,
Hundo mis dientes esperando ansioso
Gustar el ágri o líquido sabroso .... ..
Y al sentir en mi boca
Ya deshecha la fécula, que toca
Mi paladar dormido,
Me estremezco gustoso y sorprendido ... "·
¡ La poma estaba dulce, estaba buena!
¡Dulce y sabrosa, como fruta ajena!
¡1\diviné que tú, la habías mordido!
A. AVILA.
Durango á 12 de octubre de 1910.
FRANCISCO

FLORES EN LAS HABITACIONES.

TO~OS

Conservaréis mucho tiempo plantas frc:scas en una habitac:ón,
si tenéis cuidado de regarlas una 6 dos veces por semana, de lavar:sus:hojas cada ocho días, y regarlas cada quince con agua
que'!!contenga en disolución, una cucharaditit de sulfato de hieª
rro por cada litro de agua. La luz es tan
indispensable á las plantas como el aire, el
sol y el agua.
Se conserva mucho tiempo la frernura de
las flores cortadas, poniendo sus tallos en
agua caliente.

L~ vida mundana tiene mil atractivos, ¡,ero sucede que]ave·
ces se echan de menos esas pequeñas satisfacciones que dan tanto rncanto á la vida
rústica. Amamos las flores, el follaje, porque
sun como el encanto de la naturaleza creado para servir á nue.3tro adorno.
A pesar de la exigibilidad de las habitaciones en las ciudades, muchas poseen su
jardín rle invierno, donde crecen las planSIXTO V Y LA NOBLEZA
tas pref.iridas, las que forman parte de nues·
tra intimidad y que, siendo á menudo obLos padres de Sixto V eran muy pobre~,
sequios, nos hablan de amistades y recuer·
y él mismo fné pastor siendo nifio.
dos simpáticos. Su papel es importante en
Un religioso franciscano, preulado de
nuestra existencia, porque en los ,iías de
su viveza, le ensefió las primeras letras, y
gala, en las recepciones, son el elemento
habiendo entrado en aquel instituto y vesornamental más gustado en la casa.
tido
el sayal de san Francisco, lleg6 á ser
En toda estación, el salón debe tener
Obispo,
Cardenal y Papa.
flores. El medio día suministra en invierno
no le faltaron aduladores que
Entonces
la flora radiosa que los climas templados
le buscaron entronques con 18.s familias
dan en la primavera. Las rosas rompen con
más ricaR de Ancona, su patria, y con
sus matice:J vivos la monotonía un poco fría
los más nobles de Italia. Un día se le
rle los follajes. En las grandes comidas, las
presentó un caballero que tenía su misflores deben, indispensablemente, mezclar·
mo nombre y apellido, diciéndole que
se triunfalmente al brillo de la vajilla y á
eran primos, creyendo con eso adular
los mil reflejos de la cristalería. Damos á
al Papa. Pero Sixto V le respondió sonlas flores un precio inestimable. Lisonjean
riéndose:
nuestra coquetería, sabemos de me moría su
-¿Ha guarda.do usted borregos?
lengqaje, y son muchas veces elocuentes
Luis Freg,
-No, beatísimo Padre.
divisas.
Aplaudido diestro mexicano que ha recibido
- Pues yo sí - respondió el Papa, Evitad á las flores las corrientes de aire, la alternati,ya de matador de toros,. e~ la Plaza
fuí pastor de ganado antes de Eerlo de alde sol de medio día, el calor fuerte y la "El Toreo , alcanzando un gran ex1to.
mas, y no sé qué gusto tiene usted sienmucha humedad. Dadles aire durante la
do
marqués
y
tan
noble,
en querer emparentar con la familia
noche, pero tener cuidado, e~ Jnvieri:io, de pre~ervarlos de las
de
un
antiguo
pastor
de
borregos.
heladas, por medio de lienzos o cubmlas de paJa.

ESCENAS POPULARES A VISTA DE PAJARO

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�·-741-

DESDE lYII TIE~~.R.

DESDE MI TIERRA
li

Ella conoce los amores de Floridor; ella conoce á la muchacha
morena de ojos de fu ego, y en los crepúsculos, después de las
horas de la ruda labor, ella los ha llevado hasta la ribera opues·
ta, detrás de cuyas montañas parecía caer desfallecido el sol ante
la belleza de aquellos ojo3 que llamaban á la noche.
Para ella no había secretos; para ella eran conocidas todas
sus conversacione3, y estremec:ióse de continuo ante el ardor
de la sangre moza que, el calor de sus almas apasionadae, hacía
vibrar sus cuerpos entumecidos, por el atardecer con vibraciones
de pasión y de fuego.
C11.da vez que Floridor partía con su carga mento, en la empi·
nada cima donde estaba la modesta casita, se divisaba una falda
corta que, mecida, por el aire, semejaba despedir con adioses
tristes al que se alejaba singlando con bríos para ganar una sonrisa y un poco de pan. Aquella figura de formas musculosas y tostadas, con el color de bronce y fuerza. del acero, se alejaba sobre
la balsa que debía traerla por la tarde carga.da con el peso de sus
pensamientos. Porque Floridor pensaba; µensaba con ruda inteligencia y sus ideae eran teatro de su cerebro como fogata!!
1:mormes cuy11 luz lo deslumbra. Tenía ideas trágicas llenas de hiel, deses¡wradas como amor sin e,i¡,erirnza; su alma buena,
tflrRa c0mo la superficie del
gr1111 río, la encontraba él
11IÍ::-rno uegra y llena de
t-ir,uusidades, como cadena. de montes impeoet.rahles, ii,ternado!: en la sombra. Et amor, que todo lo
tran~forma y lo cambia,
llegó á. convertir su vida
antes tranquila en una zo·
zobra amarga que lo devo ·
rnba en silencio. Pero nunca ante los ojos de la luga·
r, ña dejó de sonreírse, y
parecía avergonzarse ante
ella en su interior de aquel
rlolor oculto que, como he·
rida abierta bajo la carne
é invisible para los ojos
rxtrafios, él se empPñaba
en ocultar á la muchacha
con rnnrisas que mentían
tanto cuanto era su falsa
felicidad. Desde el día que
empezó á construir su ca~ita sobre aquella eminenAquella figura de formas musculares y tostadas se alejaba sobre la balsa....
cia que se internaba en las
aguas: desde que la vió
el aire de la costa, vibra con surnrro de desierto en la soledad acercarse para interrumpir su trabajo con una sonrisa don?e le·
de aquella playa enorme. majestuosamente envuelta en leves yó él toda unR historia de vehemencias ocultas y de amores mea·
espejismos. Del confuso apiñamiento de deemanteladas habita- !izados, sintió tram-formarse su calma interior en una constante
ciones emerge la pequeña iglesia que, desde lejoe, se de~taca agitación q11e era pre! udio de tormenta, como en el mar empieza
como un manchón obscuro sobre el fondo verde de las colinas 111 tempestad por mcresparse las olas. Por ella supo que iba á ~er
riberanas. Sin campar.ario, cubierta por una capa de pátina que su vecina, que vida {¡ la orilla de la línea con su m~d re ya anma·
le da tornos de reliquia antigua y de añorns recuerdos, sencilla na. que tenfon un despachito con cuyo producto vivían deFaho·
y majestuosamente asentada eobre la alta base de piedra, parPce gadamente porque los parroquianos abundaban y eran ~~iduos
dominar con humilde grandeza el vasto estuario que á lo !Pjos visitantes &lt;le «La Cantina del Ferrocarril», todos lu~ cammeros,
se pierde en cinta de plata cortada de parte á parte por el gran trahrrjndores de las fábricas y barracas cercanas á la vía.
-Mi vecino,-le había dicho.-ya sabe, pues; aquí á la me·
puP• te de celebridad americana.
Más cercn del río y en la punta.de tierra que n:ás se internn din cuadra tiene una. servidora, Floridor ..... .
Y los ojos &lt;le mirar pofundo, negros como el carboncillo de las
en la superficie con tonos acerados del agua, estaba la casa de
Floridor, el pasador de leña de una á otra ribera. Construída locomotoras con que sus manos se teñían de continuo, fueron á
por él mismo con los restos de maderas que le dieron los parro- despertar en el pasador de leña emociones desconocidas para el
quianofl, parece haberse detenido momentáneamente en aquella muchacho que empezaba, á lo que con toda razón llaman, á lu·
punt-l alta que se interna suavemente para ser beeada vor las char por la vida. La vió alejarse, y al andar sus caderas parecían
aguas qne allí semejan estar adormecidas. Como nota de luz en de curvas pronunciadas con tintes de tentación, mecerse en o~·
aquella ~spera cima crecen unas cuantas flores silvestres las que, dulaciones que incitaban á acariciarlas. La falda roja, de la.DI·
e·, ,mo echadas á rodar por la cuesta que guía hacia el río, van !la delgada, apenas podía resistir aquel desborde de juventud
á coronar de colores la gran balsa acarreadora. Amarrada á un exuberante, y apretada á la carne dura, pero con flexibilidades
añoso tronco, 61timo ve¡,tigio de la frondosa vegetación de otros de eerpiente, semejaba á la piel delgadísima donde se transpa·
tiempos, arrasada ahora por el lamer constante y lento de la rentaba la sangre.
Desde entonces frecuentó la compañía de 111 lugarefia y de su
corriente, parece dei;cansar tranquila y satisfecha de las continuas travesíae, mecida en suaves ondulaciones y como acaricia- madre en «La Cantina del Ferrocarril». Por la noche, á la luz
rla constantemente por las hojas y pétalos caídos que van ori· cie la lámpara de parafina, en el despacho lleno de humo y de
I hrndo la tierra amarillenta, muévese con mujeril coquetería rumores de voces gruesas y durae, fué aprendiendo entre copa Y
cuando la mano fuerte del patrón la requiere para el trabajo. copa, la dura lección de la taberna. Los ojos de Juana, como

DeslizándoEe por la ancha playa arenosa y borJeando los ranchos, va lentamtmte el Bío-Bío á perderse en el mar, que se ve
desde €l pueblo, reflejando en su superficie, agujereada por millones de pequefios remolinoE', las laderll.s pintorescas de aquellas tierras heroicas y de grandes proezae.
En la falda de los cerros cercanos, que van á morir con brusca ondulación en la ribera, se esconden los peq uefios palacios,
separados por una calle ancha y polvorienta de la línea de casitas
pobres que corre paralela á la vía, la que se pierde á lo lejos en
multitud de curvas caprichosas. El pobre caserío, como adormido sobre un último refugio, engalana sue muros de tablas con
enredaderas de madreselvae, y sobre el corto terreno que se detiene bruscamente en el brillante acero de los rieles, crecen ra·
quíticas la humilde flor de la cala y la pintoresca yedra. Los
trenes pasan dejando atrás largas y negras espirales de humo que
van á envolver á los chicos de pechos desnudos y cabellos desgreñados que, en loca algazara, corren en pos de lo, que es á los
µocos momentos un enorme y lejano remolino de polvo. Vuelven cansados á tenderse en la. arena que, tocada levemente ¡•or

g;;-"*"~

-·

1

ascuas encendidas, brillaban en un rincón con resplandores raros, profundos y magnetizadores, y ya tarde, cuando Floridor
se dirigía á su casita de solitario que, como un fantasma, se destac 1ba 1;obre el florido picacho en un fondo de cielo estrellado
, ver a, cada paso, en cada resplador nocturno, aquellas'
Je parecia
sombras que iluminaban más que la luz y que él llamaba «los
ojos de mi Nana». Entonces, desda la línea por donde caminaba.
con paso tardo, dirigía la vista adusta y sañuda á los pequeños
palacios, en cuyas ventanas brillaba la luz y á través de cuyos
vidrios empañados se adivinaba el calor que conforta la carue.
Y su~ pie:1 parecían arañar la tierrra y oprimirla con su fiereza
á travé:i de la ojota delgada que ~ilenciaba sus pai:oe.

-Nada, ya no, si no es nada.
-Díme ¿quieres? díme.
-Es que la Peta va á estrenar un vestido para la Parnua· se
lo regaló Pancho. ¡Vieras si está orgullosa! Ese negro tontón que
va todas las noches me ofreció uno también y yo le dije quÍ nn,
que tu me ibas á regalar uno y que se dejara para siempre de
sus leseras ...... ¡Pero tú no vas á tener cómo!
Sí tengo, Juana, sí tengo. Verás.... ... Hiciste bien en decirle
eso. Para tí tengo de todo, de todo ..... .
La miró como no la había miiado nunca. Aquel mirar era un
arma y ella sonrió, que es la manera que tienen las mujeres de
desarmará los hombres. Pero, aquélla mirada continuó imperturbable clavada allí robre 1© que él llamaba amorosamente «los
ojos de mi Nana", queriendo leer con su ruda perspicacia de
hombre ignorante ese hondo misterio que i:e oculta tras los njoA
ele la muj r y que na&lt;lie ha podido descifrar. Y por 11qne118s

-¿Qué tirnes, Floridor?
-Nada, Juana; ¿no ves que estoy cnntento?
-No, ya hacía rato que te e~taba mirando det&gt;dP. n.lLí nrrihn.
mientras arreglabas la bal·
·
J
rn, y te veía mu y trili te, y
¡¡¡¡¡¡¡¡;¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡j;;¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡:;;:=::r~=~~:;:::;~======~
· i.u¡:piraba~ también.
ij
-No, si no tengo na&lt;la.
.:, .
Y sus ojo~ fueron á clavar~e ron brillo inusita&lt;lo en t'I
11 g,an puente que corta ha t-1
, 1
horizrmte y dónde una ¡w1: queñísima línea moví ble
; 1
avanzaha ,1 trm qne H la
i distancia parecía un juguetE&gt;.
· , Al impul~o de sus hrazos
I nervudos la balsa se alejó de
! j la cuesta florida y tomó la
corriente. El sol tocaba ca,-i
los boldos y coligües que c,&gt;ronaban la colina opuesta y
la tarde con su adorme&lt;:imiento de crepúsculo de ve·
rano empapó las almas º'"'
los enamorados, en la me·
lancolía que precede á la
muerte de la luz. · Entonce:-1
· él empezó á hablar rudamen te, á ocultar aquel escondid,,
dolor del alma que la mujer
RJDada adivina siempre.
-Si no es nada; sería un
t,1nto si estuviera triste estando contigo. Suspiraba
pOPque hoy me causó el trabajo: ¡había tantísima lefia!
1
¡unos palos enormes! Y ya
sabes, yo solo, y tenía que
¡ estar aquí á esta hora...... .
ll
Sin notarlo, él mismo fué á quedar rr.uy cerca de la puerta donde se agrupaban lo5hombres ....
, A ver: ¿qué habrías dicho si
no hubiera venido?
La miró tiernamente con sus ojos pardos, de mirar sencillo transformaciones rápidas de los momentos de bruscas exaltacio11 y bueno, p·ro en cuyo fondo parecían brillar destellos de in·
nes del espíritu se tornó repentina~en te cariñoso y llenó á la
lugareña de halagos de niño.
, quietud.
--Tendrás tu vestido, mi J uanita. ¿De qué color te gueta: la•¡ -¿Qué habrías dicho?
-Que trabajabas demasiado. Er.tonces te habría e-perado, te cre, azul, rosado?..... ... Rosado ¿no es cierto? Te vas á ver tan
habría iirreglado tu pieza. Pero, mira: entra mucho viento por dije. La Peta se va á condenar de rabia ...... Me quieres mucho
las rendija~· tienea el cuarto vacío, ni ropa casi.. .. .. ¿Qué haces ¿no es cierto?
1~ pl11 t·~ qu~ ganas? ...... Podías arreglar tu cuartito. Yo me enPasó el brazo al rededor del cuello moreno de la moza y hundió la cabeza ardiente en los cabellos negroe. La balsa se mecía
carf!n de dejártelo como un chiche.
¡Qué hacía él la plata! ¡Ohl aquel era un golpe dado en plena quietamente sobre el agua que reflejaba las primeras eEtrella~.
I
alma; aquello era el bien hecho desconocida.mente, era el i:aüri-No se te dé nada. Esta otra semana to lo traigo. Si me pa·
ficio anónimo bajo los andrajos y la carne fr10lenta. ¡Qué hacía rece verte ...... Para año nuevo salimos juntos ¿no?
, 1 él la plata! Y en la noche ella no lo había visto arrojar el fruto
Bueno, Floridor. ¡Qué bueno eres( ¡1'e quiero bien harto!
de su esfuerzo sobre la mesa grasienta para pagar las copas de Pero, ya es tarde; volvamos ..... .
:, él de todos. Y ella no lo había visto tirar chaucha tras chaucha
-No, si no es tarde. No importa, un ratito más. Tu madre
c~ntrn loe vasos izruesos que rnnaban como una risa ...... Si !odo no te dice nada: ¡y aunque te dijera!
era &lt;cpn ellai&gt;: ¡qué le importaba á él no tener ropa para cubrirse,
Y como el golpe repentino ~el ánimo transforma el espíri1u y
fii un trozo de madera seca que taparn. las rend1Jas para enca&lt;le- lo mece en una espec10 de ebriedad moral, la muchacha ·se asmnar el aire tibio en la casucbita que parecía querer emprmder tó al verá Floridor cambiado de pronto en un ebrio que no había bebido.
tl vuelo desde la eminencia florida!
-Vamos, Floridor, ¿quieres?
-Soy muy pobre, Juana, es cierto. .
- ¿Entonces no te pagan por tu trabaJo?
- -To~avía no, mi hijita. Oye, el, vestido lo quieres rosado,
- Sí, un poco....... guardo algo, y lo demás, lo demás para ¿no es merto? ... ... ¡Ah! sí, rosado, s1 y ...... ¿de dónde lo saco?
¿De ... ... ? ¡Ah! sí, ya sé. ¿Me quieres harto?
comer...... .
- Sí, Floridor.
Ella pareció arrepentirse de algo que iba á decir. Bajó la vista
y se quedó en actitud pensativa mientras una. de eus manos caía
-El vestido para la Pascua...... . Esta otra semana ya. ¡No
importa! Pero, Ri él te lo trae no se lo recibas ¿no?
l~nguidamente para hundirse en el agua turbrn.
-¡Por Dios! claro.
- .. .. .. ¿Que.'?

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~743-

DESDE lVll TIB~F(J:L

Eeos de la Exposieión Ganadetta

--¡Ah! ¡Conmigo se las viera!
De una última brazada dada con una fuerza enorme por la
tensión de los acerados nervios, la balsa ee estrelló contra la su·
bida. Entonces pareció volverá sus ojos la calma perdida y juntos subieron hasta el cuartito del pasador de leña donde se despidieron con un beso.

1l
1

I

do su alma apacible y aquella noche no fué á «La Cantina del
Ferrocarril» á dejar sobre la mesii grasi1mta el fruto de su esfuerzo, ni á tirar sus chauchas contra los vasos grueeos que sonaban
como una risa,.. ·

El día de Pascua llegó lujurioso de luz y de colore•. El aire
tibio empezó desde la mañana á mecer coquetamente la s bandeEl verano principiaba ya á teñir las riberas del color de la es- rillas y guirnaldas de avellanos que adornaban la entrada de la
peranza. El río iba á perderse en una lejanía azul, sin brumas humilde iglesia de Lourdes. De la salida de misa, y entre el poly 8in fondo, como un claro y luminoso abismo donde morían villo que se elevaba desde el camino seco, brillaban los vestidos
sus aguas. Los cerros riberanos cortaban el cielo con sus tonos claros y tieso3 bajo la negrura de los mantos recogidos mfaticaverdes en líneas marcadas· iSobre el azul con reflejos del cercano mente bajo los rostros donde los ojos irradiaban luz.
mar. Todo revivía al soplo de los primeros colores y el hlancor
Desde medio día la alegría llenaba ya todas las casitas ribede lo3 pequeños palacios hacia el fondo de la e,pesa ramazón de ranas y desde adentro salían, para perderse en el aire ardiente
pinos, álamos y zarzas como una pincelada brillante en aquel el eco de las guitarras y los palmoteos incitantes y los animoso~
cuarlro de la hermosa tierra.
gritos. «La Can tina del Ferrocarril&gt;&gt; desborda ha entusiasmos y
El alma de Floridor era un punto negro en aquel resurgimien- ataviadas sus paredes exteriores con ramas de arrayanes y flúres
tl) de todas las energías naturales y humanas, Ya no podía ale- de copihue, atraía los pasos de cuanto mozo pasaba cerca de
grarse al cruzar la dulce corriente del Bíc-Bío porque' la prome ella. Floridor vagaba por allí cerca temeroso de acercarse con
"ª hecha á la lugareña ocupaba toda su alma. Había ido has- las manos vacías y el alma triste hasta el despachito donde tanta el pueblo, había recorrido las tiendas, y el comercio bullicioso tas veces soñó sueños tan hermosos que debían durar lo que el
y el movimiento de la ciudad habían llevado un sacudimiento ' humo de los cigarros y la luz del candil que á ca.da instante se
de cataclismo hasta sus nervios excitados. ¡Había ido tnn pocas apagaba con el viento fuerte ... ... Escondido tras los árboles que .
veces á Concepción! ¡Había dejado tan rara vez la orilla de las orillaban el rio veía con una onda mirada de tristeza cómo á
aguas amantes y tra11quilasl. .... .
travér- del hueco de la puerta y sobre el fondo negro se veían
Preguntó por uh vestido de percal y le di jeron un precio que volar los pañuelos ron ondulaciones de caricias. Algo lo atraía
lo asustó. ¡Todo estab&lt;1. rv.uy caro; el-cambio muy bajo!.. . Y él y sin notarlo él mismo fué á quedar muy cerca de la puerta
fio entendía nada de esto f Sólo estaba cierto de que no le alcan- donde se agrupaban los hombres. Una vez allí se asustó de su
zaba el dinero para comprar el vestido rosado ·prometido á su osadía, pero se reanimó instintivamente cuando adentro resonaJuana. Huyó de aquel ruido que lo aturdía y al llegar á la ca- ron !as guitarras y las arpas en un concierto de tentadora alesucbita, que desde la altura dominaba el estuario, se téndió so- gría ......
bre el suelo que verdiaba ya con los primeros pastos. ¿De dónde
¿Lo adivino? ¡Tal vez! Asomó la cabeza por entre los hombros
sacaría él el prometido obsequio? Cómo cumpliría su promesa?.. de los que se agrupaban en la entrada palmoteando y sintió un
Entonces, en su frente se hizo la primera arruga honda, como la golpe de maza en el cerebro. ¡No supo de sí! Sólo oyó el (!'rito
primera cuehillada del deetino que lo impulsaba á la maldad. de Mron y vislumbró dos figuras que abrazadas bebían
el
¡Si él penetrara por la noche en una de aqueilas casas hermoeas mismo vaso. ¡Una de ellas parecía una rosa de primavera. con
y obtuviera dinero, mucho ó poco dinero para compra:t li di- su traje rosado que oprimía las carnes duramente! ...... Saltó con
cha!... Ella no lo sabría: ella sería feliz y teudría para la Pas. . . , fiereza de león herido por sobre las guitarras, los .vasos y las mu·
cua el ambicionado vestido. Sería una vez, una sola vez, y des· jeres que .con voces chillonas huyeron despavorid~, y, arranpués ... después seguiría siendo bueno como lo había sido ha sta cando,á tirones la falda que parecía retener las queridas formas
entonces. Y la duda de todas las almas tocó también la suya y la arro)6 con una lluvia de golpes terribles sobre el rostro del
pensó si ella no sería merecedora de semejante sacrificio. Le ha- usurpador de su único cariño.
bía parecido ver una nueva manera de ser entre ella y el tontón
Un manojo de flores pisoteadas, besadas por un rayo de sol,
aquel que le había ofrecido el vestido. No; no !o haría; espera- quedaron en la pieza cuando Floridor se alejó respetado .por el
ría y se convencería de su cariño en caso de que ella se confor· Filencio de los hombres y seguido por las sonrisas de las mujemara. ¡Le había dicho que lo quería tanto!. .. En aquella lucha, res que afuera comentaban lo sucedido.
á la que no estaba acostumbrado porque nunca le asaltó la idea
de tomar lo ajeno, se sentía desfallecer y al mirar la corriente
Ya la casita de Floridor emprendió el vuelo desde la eminen·
apacible y acariciadora que ocultaba en su aparente manse· cía florida y ya no-Vafl las.JI.ores silvestres á coronar de colores
dumbre su traidora profundidad, el sentimiento de hundirse en la gran balsa acarreadora. El pasador de leña la dirigió una tar·
aquellas aguas invadió su cerebro como la última esperanza. Por de hasta la ribera opuesta y lo único que resta como un lPjano
eso se levantó repentinamente y, como queriendo arrancar de su recuerdo de su vivir de pobre son -unos trozos de madera seca
cabeza aquellas ideas de morirá que tan á menudo recurrimos que han rodado por la áspera cuesta como buscando las tranqui·
en la vida, se pasó las manos por los ojos húmedos y se extasió las aguas para seguir á su dueño.
.
mirando el tardío crepúsculo que tenía el cielo y las agu11 s lejaEl paisaje de la tierra hermosa sigue todavía tranquilo punas con color de sangre. ¡Ah! si él no hubiera am, jado su dine- ro, dominando las alm~s con las lejanías azules:del tpar, el tinte
ro por la noche para beneficio de la mujer querida tal vez ahnra verde de los álamos y pinos, y el color plomiz0, del río que se
tendría para hacerla feliz! El día siguiente era ya el día de Pascua, aduerme bajo las caricias del más limpio de los ci6los.
el día premetido por él para el regocijo y para la ofrenda. ¿Por
E. DE LA BARRA ORELLA .
qué estaba tranquilo? La calma de la naturaleza había domina-

RAZA DURHAM

«Centenario,i: tortte de diez y ocho meses del Ganado de la Hacienda de
San Juan Bautista, Tepexpam y Anexas, formada con Vacas Zamoranas y
cruza de Inglaterra, Canadá y Estados Unidos.

e;

HEROINA
A la berofoa mlcboacana Oertrudls Bocanegra de Laso de la Vet;a,

¿Olvidarte?, ..... ¡Jamás!. ..... Tu nombre irradia
Puro en el cielo de la patria mía;
¡Que en tu esforzado corazón ardía
Del heroísmo el fuego celestial!
Y sintiendo de Hidalgo y de Morelos
En tu pecho la cólera divina,
¡Noble te alzaste cual soberbia encina
Que resiste al furor del huracán!
¿Olvidarte?. ..... ¡Jamás! ¡Ilustre dama
Que á México enalteces con tu glori'al
¡Los mármoles merec~s de la H i~toria ...
Y de Homero y de Píndaro el laudl
¡Márt.ir fuiste sublime! Con tu sangre
Que en Pátzcúaro vertió el feroz realista,
Tu corazón magnánimo conquista
¡Paz para tí; para nosotros, luz!

Con tu alma de vident!'), eoñadora
De lo ideal al mundo te elevaEte;
Y en arrebol de gloria contemplaste
De México bañado el porvenir ......
l ntusiasta, de Hidalgo y de Morelos
Con patrio arrojo penetraste al templo ......
¡Magnífico, sublime fué tu ejemplo!
¡Digna eres del pincel y del buril I
¡Heroína!. ..... ¡GER'rRUDIS BocANEGRA
DE LASO DE LA VEGA! ¡Ilmtre dama!
¡Tú en el altar de Hidalgo. Allendt&gt;, Aldama ,
--Honra de tu país-debes estar!
¡Tú, oo~ Leona Vicario y con la egr¡,gia.
Noble Josefa Ortiz, de alta, menioria,
¡ De hoy en más en el mundo de la gloria
Cual aetro fulguroso brillarás!
MANUEL GARCIA ROJAS.
Tacámbaro, 25 de septiembre de 1910.

TRABAJOS PROPlOS PARA LA MUJER

PARA SER BELLA

En los Estados Unidos, hay cinco millones de mujeres obreras, las cuales dos millones son americanas, un millón hijas de
emigrantes, y otro millón recién llegadas al país. Todas las cuales se dedican á la agricultura, y la mayoría de las lavanderas
son negras. El número &lt;le las que se ocupan del servicio doméstico, alcanzan escasamente el 'Jeis por ciento del total. Las alemanas trabajan principalmente en las oficinas y las francesas en
las modas, en especial de sombreros. Taquígra.fas hay unas cien
mil y modistas unas ochenta mil. En conjunto, puede calcularse que el once por ciento de las mujeres que viven en los Estados Unidos, trahajan para ganarse la vida.
En Francia la proporción de mujeres obreras, con relación á
los hombres es de veinticinco por ciento eri. agricultura; treinta
y cinco por ~iento en el comercio; sesenta! siete por ciento .en
el servicio doméstico, y treinta y tres por ciento en las profes10nes liberales. En fábricas y talleres hay doscientas noventa y
siete mil setecientas mujeres, por dos millones trescientos cincuenta mil ochocientos diez y nueve hombres; pero en lae industrias domésticas soprepujan aquéllas á éstos; pues se cu.entan
novecientas seis mil quinientas doce mujeres, por seiscientos
setenta y nueve mil quinientos setenta y ocho hombres. En los
establecimientos de ropa bay c~nco ve?es más. obreras que ~breros, y también hay más en las mdustr1as textiles. En las primeras se cuentan trescientas ochenta y un mil, y en las segundas
treinta y un mil.
, En el J apón, las tres quintas par.tes de los destinos1 en las
fabricas, son desempeñados por muJeres, y pue~e decn:se que
ellas son exclusivamente las que se ocupan de las 1hdustnas textiles.
En Inglaterra, hay en la actualidad. cinco mil101:es, quinientas mil obreras. Ademáa de los dos millones de cnadas; ochocientas sesenta y siete mil tejedoras; novecientas tres mil modistas y sastres; ochenta mil qui.nientos. comer~iantes y cien mil
campesinas; hay cincuenta Y. eme~ mil sete.cientas ochenta y
cuatro oficinistas, y cuatro mil músicos y actrices, setenta y nueve mil enfermeras y doscientas noventa y dos doctoras.

Mme. Line Cavalieri, que á decir verdad, es una de las más
hermosas mujeres «in the world», acaba de ¡,ublicar en un
diario piirisiense sesenta y cinco folletines so.bre ccL' art d' etre
belle,&gt;.
Allí se leen cosas muy interesantes, curiosas como éstas:
ccEl mes en que las mujeres son más hermorns, es el mes de
abril.
«Cuando llueve, ealid sin paraguas, y andad durante dos ó tres
horas bajo el aguacero. Después tomad un baño caliente.
«Poned agua de lluvia en una botella ó basija cualquiera y laváos con ella la cara.
«No crucéis jamás las piernas; no os sonéis con violencia ni
menos con estrépito, y pasead diariamente al eol con los cabellos sueltos, cayendo sobre la espalda.
«Frotad muchas veces el cuero cabelludo con la extremidad
de vuestros dedos.
«No os riáis muy amenudo si no queréis tener arrugas. Llevad
siempre medias de lana ; pero nunca las uséis caladas. n
Lina Cavalieri, ha dado á las amantes de la belleza, millar&lt;'s
de preceptos de esta especie. Pero haría muy bien en decir que
ccL'art d'etre belle» es una de las artee que necesitan más dispo·
siciones naturales para alcanzar su objeto. Porque estoy aeguro
que 11i la misma Lina observa las mismas prescripciones que tan
severamente dicta.
No es menos verd11.dero que h belleza es, por decirlo así, todo
un trabajo.
Una «profesional beautyn ee somete á un método riguroso no
comé de esto, no bebe de aquello, tiene largas entrevistas co~ el
médico, con el masajista, con el «pedícuro», con el ((manícuron.
Se levanta á buena hora para no engordar; hace ejercicio y ~e
dedica al deporte para permanecer flexiblP, y no se acuesta, si no después de haberse puesto una mascarilla de caucho para retratar las arrugas.
Es, ciertamente, desgraciada una mujer hermosa. A sus ojos
no es más que una crisálida., y solamente los demás la ven como
una mariposa .

�-744-

.
LA ESPONJICULTURA.

'l'odo este estudio á sido llevlldo á cabo
nor dos entusiastas franceses, los señoreg
Dubois y Allemand-Martin, en el laboratorio que tienen estableéido en Sfax, TúnE&gt;z.

De hoy en adelante se cultivará la esponja lo mismo que el maíz y las papas:
aunque, para hablar con más propiedad,
RN EL HIPOOROMO
debemo~ decir que al igual de los ostiones,
puesto que la esponja es un organismo
animal.
Lo, experimentos hechos en el Mediterráneo demuestran que la cultura se intentará con grandes probabilidade,; de --'-0._.-...i...::....L.,i..,
buen éxito en la s costas francerns, y no
quedará confinado á las playas de Túnez. --~-_.;;,...._.
como se temi6 cuando fué descubie1ta la.
posibilidad de esta empresa.
~~
Se han llevado ya esponjas de las ribera,; )l
tunecinas á las de Francia, y se han tra!'l·
.!
plantado allí, y nada tiene de aventurada
la prediceí6n de que dentro de pocos años\ 11.
la pesca dA e~ponjas tendrá un gran incre·
mento. debiJo al nuevo método.
Las investigaciones hechas recientemen ·
te sobre este asunto, han convencido de
que se pueden multiplicar las esponjas por
rrH•dio de :a «fisi6n,i, esto es. de la divisi6n de una celdilla ú organismo ·en nuevas celdillas ú organismo~. y que también
.
~e reduce por medio de larvas originndas --=en las mismas esponjas, por perlazo,; que
de ellas se desprenden, 6 por esponjas jó·
ven es.
Fragmentos de esponjas transportados
-Hombre, ¿qué daríamos á los caballos para
á otrn localidad, sanan completamente en . que corrieran como los de don Guillermo Landa?
- Pues gasolina, que es lo que les echan á
el término de tres meses, y después comienzan á crecer. Las fracciones irregula- los de su automóvil.
res pronto toman la forma esférica y 11u8e asegura que el resultado ha Eido la
mentan má'l de veinte veces de volumf'n
en el transcurso de cuatro á cinco afi.os. creaci6n de una nueva ciencia intitulada
El crecimiento es lento durante los prime- «esponjiculturai•, en la que si se siguen riros doce meses, á causa del tiempo que ~e gurosamente los principios establecidosr or
tequiere para que sane el fragmento arran· los fundadores.mencionados, proporcionacado del cuerpo principal para E&gt;l tras- rá bu1&gt;nas fortunas á los diligentes que se
dediquen al negocio, tanto en Francia coplante.
P»rPce que algo se altera por el cultivo mo en Túnez, pues el producto será ma. yor en tamaño, de mejores_condiciones y
se co~echará con más fa cilidad.
LIOS EltEQqNT"'"' PN l.JOS PSTtiOO'Damos la noticia. por lo que rnlga, y
llamamos sobre ella la atención de aqu,-llos de nue~tro~ lectorl:'S que habita11 ,,,1
lugares donde se t-xplota la industria e.~·
¡1011jer11, para. que hagan Jos emayo3 cu
rre:s¡iondientes.

J

'
,,,

,,.
11'

CONSUMO DE CARNE
Los australianos figuran en primer lugar en el consumo de carne, con 262 libras
por persona. Los americanos vienen en segundo lugar con 185 libras ·por persona.
En Europa es mucho menor 'el consu·
mo, siendo el término medio anual por
persona m los principales países, el ~iguiente: Reino Unido. 121 libras; Alemania, 115; Francia, 79; Dinamarca, 76;
Bélgica, 70; y SuPcia, 62.

***

Rn un Juzgado:
Un usurero espera turno para entrar 6n
el despacho.
l)pspuéR de tres horas da espera dice
al alguacil:
-¿,Cuándo me tocará el turno?
-Pronto. Hay todavía otro ladr6ri ant0s que usted .

***

PRO DUCCION DE ORO EN 1909
La producci6n mundial de (\ro dnrante
Pl año de 1909 ascendió á $457,567. 280.
lo que~i~nifica un aumento de $14.132, 753
¡;:obre el pr.oducto_del año anterior. El
Transvaal fi¡;rura en primer lugar &lt;&gt;on ......
8151,900,000, contra $145,819,016 • n
1908. Los Estados UnidoR conservan H:
segun&lt;lo puesto; con $96,500,000, contra
$94,560,000 en el año anterior. Con excepci6n de uno ó dos paíse~. todo~ los
productores del preciow metal acni::an aumento sobre 1908.

***

¿Por qué Ee lev:mta usJed tan tarde?-le
preguntan á Gi,deóa.
-Porque dunmo muy d· spar·io y neresito mucho más tiempo pnra descan°ar.
¡OH, L.iA Al'/llSTAD!

***

[Los transeuntes.]- ¿Ves ese señor? Ha
llegado de México hace un rato. Se le conoce
porque en todo Tepatitlán no hay un pollo
tan distinguido.

Un abogado que tiene que ddenrler tier
ta causa, se descuida uu poco y llega :ilg ,
trnl c i la Audirncia.
..
-~e conoce que se levanta u-ted tarde
-le diee el Presidente de Debates.
·
-::;í, stñor-contesta -Si yo pu&lt;li1-ra
desquitarme durante lae yista".· ma.druga· .
ría más.

Entre bohemios:
- ¡Querido, e!&gt;toy desesperado!
¡Ni un centavo, ni una prenda que poel carácter del tejido de la esponja¡ pero
se ignora aún ei la alteración es de tal na- nérmel Voy á tener que salir desnudo á
turaleza que pueda modificar el valor la calle.
--.:...¡ Vaya, hombre, te olvidas que está s
mercantil del producto, en favor6 en concubierto de deudas!
tra.

-Caramba, don Casto. ¿usted por aquí?
¡Cómo se alegrarán mis niños cuando Jo se·
pan!
-¿Por qué?
--¡Hombre, como siempre les lleva usted al·
guna chuchería!

***

En un examen de Historia Sagrada:
-¿De qué estaba lleno el Paraíso?
-De alabarderos

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              <text>Semanario ilustrado de literatura, historia, bellas artes y variedades. Dedicado a informar las noticias más relevantes de México y el mundo, además era escaparate de todo tipo de comercios, banca e industria pues en él se anunciaban sus servicios.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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