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EL
A~o X.

MÉXICO, DOMINGO

================================

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4 DE

Dwu,;~fBRE DI!:

1910.

.LA AOTUA.LIDAD TEATRAL

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'fEA'I'RO.FABREGAS.-LA

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SEÑOR NIEVA EN «1n,:rnrLw DE UN PRINCIPE,»

OBRA POH lU, $l&lt;}XOR ABELAlWÜ FERN.A.NDEZ AHIAS, CüHONl&lt;}L DE ESPAÑA EN MEXICO.

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1

NUM. 49

�-8II-

-810-

N, U PCI.R.LlES

..

Parece que tenace la paz, interrumpida en un corto lapso de"'WrCea; número 8, Eligio Cast.añón; número 9, Fernando Peza·
tiempo.
número 10, Ramón Sotres, y número 13, Víctor Baeza Gutiérrez'.
Estas pequeñas interrupciones son perjudiciales porque interLos jóvenes Joaquín Palacio~, Ricardo Rojas y Enrique Roceptan el verdadero progreso.
mero no se presentaron para tomar parte.
¿Por fines políticos Fe qui~r.e sacrificará la .Patria?
Desde un principio tomaron la delantera los jóvenes Ruiz y No es e~ t.erreno en que v1v1mos; son los .lazos que nos unen Medrano la que conservaron pos ba&amp;tonte tiempo. El primero
por la Religión, la lengua y las costumbres.
que llegó á M~xico fué Ruiz, quien fué recibido eón aplaurns
¡Acábese esto!
entusiastas. Después de éste llegaron Ramírez y Medrano.
Nuestro Señor Jesucristo vino á predicar la paz y la guerra, al
El triunfo de la Escuela Magistral faé de esta manera:
mismo tiempo.
De los diez corredores que tnmaron parte llegaron al punto
La paz de homb~e á hombre. Una verdadera fraternirl.ad en la que se había. designado como final de la carrera los alumnoe de
cual, múluamente no3 ayudáramos, no3 prot1&gt;giéramo3 y nos dis· la Es('uela Mngistral, que dirige el señor Merignac. A la llegada
culpáramos en nuestr0s propio~ errores.
·
de los vencedores se procPdió á entregaTles los premios conqui~taLa guerra sí; la guerra contra el propio individuo, esto es: el dos. A Ruiz se. le dió un re1oj de oro; á Ramírez una copa de pladominio de las pnsione~ como son el rencor. la venganza, los ma- ta y á Medrano un reloj y cadena de plata. El profesor Merignac
los hábito~, todo aque- '
·
obEequió á los invitallo que no puede condoe con un 1 un e; h
&lt;lucirnos á nuestro
champagne.
buen último fin.
**.;:
¡Qué hermosa es la
Y a está echando
doctrina en la cual se
profundas raíces en
predica .la paz, para
México el «sport.&gt;, El
lossemf-Jantes y la guelunes i::e inauguró el
rra á sí mü-mo.
club atlético "Guillo mo de Landa y EsEn la toma de posecnnd6n ,J, que será de
sión del Primer Magisdicado á la claee obrctrado de la Nación y el
ra. El señor Goberra·
Vicepresidente de ella
dor dd Distrito tienf'
no debeatenderseásus
err;pf'ño en fo~entllf
personalidades en
f'~1a clase de f'jercicio~.
sí.
que cfütnen el ánimo
Dígaseloqueeequiey con&lt;ervan la Falucl.
ra el Sr. General Díaz,
.11:1 mismo señor Gol ernos ha tenido durante
I a&lt;l0r presidió el a1·to
muchos años en pllz.
de la inauguración. En
El que esto ernribe
Yalbuena, donde sent
desearía todavía algo
á construír el pa rque
popular, se construirá
más; pero quizá no es
el tiempo señalado por
un gimnasio semejante
los deeignioe de la Pro·
al dd nClub Atlético. i&gt;
videntia.
Rn la inauguración
Señorita Victoria Ducoing y Parrodi,
Señor don Horacio Díaz Rugama,
hubo varios ejercicios,
E 1 señor General
Díaz no ha ~ido un inque contraerán matrimonio próximament(en esta capital.
que ejecuta ron l&lt; s
tolerantt\ un hombn
alumnos del profeEor
·que derriba templos, que pone una cortapisa al culto católico. Piian y varios asáltos de jiu--jitsu y ju-du.
Por el contrario, conforme á las-leyes de esta República, deja,
aunque to&lt;lavfamuy deficientes, algunas libntades ~ los ea•ólicos.
Comenzamos á sentir un notable descenso en la temperatura.
Su nueva toma de posesión &lt;lel Gobierno, tiene que agradar- Insistimos en afirmar que este tiempo se presta mucho para ejernos, no por adularlo; pero, lo decimos con franqueza: ¿quién po- cer la caridad. En las casas de la clase acomodada, en las noehes
dría su1&gt;stituírlo?
hay estufas ú otra:clase de caloríferos. El amo de la casa abrigado
Terminaremos esta nota de una manera quizá rara, y decimos convenientemente, sentado en un acojinado sillón; sus pies sobre
rara, porque quizá narlie se ha atrevido á exponerla:
una mullida alfombra, saborea una taza de excelente té y aspira el
El señor General Díaz puede completar su obra grandio~a &lt;le humo de una deliciosa breva. En cambio en los hogares donde
la paz, ordenando, ó mejor dicho iniciando, la idea de que en las reina la miseria, los niños, casi desnudos, se acmrucan &amp;l lado de
escuelas nacionales se enseñe la religión.
·
su madre, pidiéndole un calor que ella misma desearía para ~í.
Llegamos á decir, quizá algo atrevidamente, que en ellas se enYa se acerca el tiempo de las po~adas ......... Pl!rec.e mentira!
señe la que profesen los alumnos.
Una piñatita &lt;le unos cuantos centavos, ufi miserable puñado de
La mayoría d~ los alumnos preferiría la católica; los otros cacahuates hacen felices á eso~ pobrecitos niño~, qne en su irreque profesaran distintas, rnrían atraídos á ella.
flexiva voluntad, sienten 1 l)Odremos dfcirlo'así, una inocmteen·
Entendemos que en los Estados Unidos, se sigue este sistema. vidia, un deseo de poseer lo que á ellos no les ha tocado, quizá
por culpa de sus padres. Dios Hijo ¿c6mo naci6? En un ¡¡esebre,
Continúa el &lt;&lt;Sport» útil, atrayendo á muchos corifeos.
sufriendo los rigons del frío. Era ¡ no encontram0s una expreEl domingo se efectuó, imitando lo que en la Historia se co- sión que algo pueda. expresal' nuestra ideal Sin embargo, dire·
noce con el nombre de «La carrera de Maratón» una diversión mos esto: El Hijo de Dios, como niño, sufrió todos los rig0res
verdaderamente higiénica. Esta carrera fué á pié.
de la inclemencia en lo moral y en lo füico. Ya después, (perEl lugar fijado para la partid11. fué el puente de Churubusco. dona Sefior que me atreva á pensar y examinar tus sublimes
A las siete y cuarenta minutos partieron diez jóvenes.
designios), fué el protect0r decidido de la nifüz, de la edad de la
La partida debía efectuarrn de Churubusco á esta capital.
inocencia y por eso dijo: «Dejad que los niñoJ se acerquen á rob
Ya conocen nuestros lectores de la edición diaria, quienes fueRe habla de la juventud que es el primer factor del progreso
ron los que triunfaron en las carreras; y aunque estas notas en cualquier nación. Sea en buena hora. Si esa juventud recibi6
son simplemente de apreciación, vamos á detallar la manera co· una educación verdaderamente religiosa hará feliz á la patrie.
mo se efectuaron y. quienes fueron los campeones.
Atráigase á los niños, primeramente con la enseñanza dela verLos jóvenes que se presentaron en esta carrera á la hora de dadtra doctrina. Como pequeño aliciente dénseles obeequios, un
salida fueron los siguientes; número 1, Juan A. Ruiz; número juguetito, una estampila, cualquier cosa que se Je3 dé con ver2, Juan Medrano; número 3, Gustavo Ramfrez; número 4, Ro- &lt;ladero afecto, con verdadera caridad atrae sus corazoncit.os, pnm
berto Allen; número 6, Enrique Brunet; número 7, Alfredo la consecuci6n del bien.--El CRONISTA.

***

Señora Enriqueta Vallejo de Paredes
que ha contraído matrimonio con el señor ManJel Paredes.

Señora Aurelia B~rrios Góf!1eZ d_e Guillén y señor Al_perto Guillén,
que contraieron matnmon10 el 26 de noviembre último.

***

\

***

La desposad~ se~ora Aurelia Barr!os Gó1.~ez de G_uillén, y ~u cort~, formada por las señoritas Dolores Miranda, Concepción de Gara
Mana Vtllegas, Ana Marta Lebn¡a, Gabnela Galvan, Luisa Pardo, Ana María Rodríguez Borbolla é Isabel de Garay.
Y,

�-813-

-812-

oe

AC~U AI..tIO ROES

RECTIFICACION

A •• LA HISTORIA DE. UN MINERO QUE LLEGO A CONDE"
Hemos recibido la siguiente carta:
"Gasa de i1sted, Noviernbre 24 de: 1910:
Señor Licenciado Don Victo1·iano Agüeros, Director del Serna·
nario EL TIEMPO ILUSTRADO.
Presente.
Muy señ01· mío :
·Suplico á usted se sirva publica1· en su interesante semanario la
rectiftcaci6n que acompaño, al cuento "La Historia de un Minero que
Lleg6 á Conde,'' subscrita p01· el seño1· Rafael Heliodoro Valle.
Anticipa á usted las gracias su afmo. y atto. se1·vid01·. Por sí y en
representa!Ji6n de los demás descendientes de Don Antonio de Obreg6n y A lcocer.
LUIS

'1

I'

..

' .

LÜDERT.»

He aquí ahora las rectificaciones:
EL autor de este cuento fué sorprendido sin duda, aceptando
como ciertos hechos que pretende atribuir al señor don Antonio
de Obregón y .Alcacer, los cuales ataca1ían su memoria ei fueran
cxeídos.
~
Dice el señor Valle: ((El Conde de Valenciana vivía en 1810,
y como el fastuoso Alonso &lt;le la Villaseca se le recuerda por sus
regalos de emperador. Ese año obsequió un candil de plata ma·
ciza á la Virgen de los remedios. etc. ,&gt;-Agrega en otro párrafo:
«Una mañana de Marzo de 1790: toda satinada de sol, el señor
Conde iba en su elegante carruaje blasonado, á oír la misa de
ocho á la Profesa. Las calles de Plateros estaban anega.das de oro
matutino, un oro cansado, como de Champán que hirvió.» etc.
Para probar como debemos, que todo fué un cuento, copiamos
el acta de defunción del Conde: «En el año del Señor de mil setecientos ochenta y seis, á veintisiete de Agosto,. volvió su alma
á Dios Nuestro Señor, el Señor Conde de Valenciana Don Antonio de Obregón y Alcocer, español, casado con D0ña Guadalupe
Barrera y Torrescano, de aquí : recibió los Santos Sacramrntbs,
e enterró de Cruz Alta, Miea y Vigilia en el Convento de Sau

Pedro Alcántara.-I porque conste lo firmé.-B. Gph. Joachin
Carrillo.-Rúbrica.-Al margen: El Señor Conde de Valenciana
Don Antonio de Obregón y Alcocer.--"Gn sello que dice: «Juz•
gado EcleEiástico Je Guanajuato. n-Resulta que habiendo muerto el Conde en 1786, no pudo salir en coche en 1790 ni hacer
restituciones, ni regalar un candil en 1810 á la Virgen de los
Remedies.
Las circunstancias nos obligan á publicar una ligera biografía
de nuestro ilmtre antepasado.
El sefior don Antonio de Obregón y Alcacer, fué descendiente del caballero Burgalés Don Bernardino de Obregón; fundador
en el siglo XVI de la caritativa legión que conserva su nombre.
«La historia de Valenciana, así como la de la Veta Vizcaína,
dice Mr. Ward, nos fué primero narrada por Humboldt, pero
con el tiempo casi se ha olvidado, y conviene por lo tanto re-.
cordar que e~ta mina se encuentra situada al Norte de la población de Gua'r:ajuato, sobre un tramo de la Veta Madre, que después de haber sido ligeramente explorada hacia fines del siglo
XVI, se le abandonó como de ninguna e~pectativa, hasta el afio
de 1760, en que el señor Obregón, joven español de poca fortuna, resolvió txplorar la veta sobre una de eitas localidades en ·
las que se le había considnado «emborrasradai&gt; ó destruída de
minerales ricos. Durante sei~ años per,istió en trabajar en el ~itio elegido, con una peneverancia sostenida únicamente por el ·
presentimiento de que iba á labrar su fortuna. En 1767, habiendo agotado sus propios recursos, así como la paciencia de aquellos
que de vez en cuando se los habían facilitado, á manera de avfo,
formó sociedad con un mercader de Rayas, llamado Otero, empmiando, según se dice, con sus propias manos, las herramientas
del minero, hasta el año de 1768, en el que los labrados, habiendo llegado á la profundidad de ochenta mttros, la veta repentinamente comenzó á producir enormes masas de frutos ricoe;&gt;i
cuyos productos fueron Pmpleados en gran parte en la construcción de Templos, Hospitales y obras de ra1idad. Tiene
claramente explicado ya el eeñor Valle, por las autorizadas relaciones del sabio Barón Don Alejandro de Humboldt y Mr.
Ward; como y con que elementos trabajó don Antonio de Obregón y Alcocn, la mina &lt;le Valenciairn y también el noble empleo
que dió á rn riquern. aquel carit·itivo caballero.

. _E, peramos que lo ex pues~ basta para dar una

idea exacta al polvos ?e pulir. Basta servirFe de él una vez á la semana. Véa. s,por Valle, sobre .la P:rsonahdad moral de don Antonio de Obre- se el metodo que debe emplearse: Después de lavadas y secas
g?n Y Alcocer, qmen a más del título de Conde desempeñó va- las manos, se cepillan las ufias, se cortan las que están largas y se
rios cargos h~nod~,cosy recibió_ múltiples distin~iones; para pro- curvan dulcemente, pasando la lima de medo que siga los conbar la gran e~_t1mac1on á que se hizo acreedorporsusvirtudes recor- tornoE&gt; deL dedo.
·
daremoslo dicho en las
'
Esto
h
e
c
h
o
, se
crónicas de la época,
aprieta la piel que crelamentando su muerte:
ce en los contornos de
ccFué verdadero padre
los dedos con el mandel pueblo de Guana·
go de la lima, que será
juato, cuyas abundaná propó~ito para eso,
te3 lágrimas baña run
úe hueso, acero 6 fSt asu cadáver; como ju,;.
ma. Los peqmños peto tributo de gratitud ·i,
dazos de piel que se lehomenaje que recibe
vantan á los lados de
la memoria de lo;; rilos dedos se cortan decos, solamente cuando
licadamen te. Se ex:fueron buenos.
ti.ende un poco de rojo
Deseamos que el 11ucon los polvos de pulir
tor del cuento fantásy se termina con el
tico, y no hi~tórico,
empleo del pulidor.'
comprenda que no es·
Las uñas se limpian
tuvo feliz al elegir cofácilmente después del
mo persona.je de avenlavado de las manos
turas a I respetable
coti agua caliente. ToConde de Valenciana.
da uña partida debe
, ~oo~
ser limada y no arrancada; la piel que·crece
HIGIENE Y BELLEZA
bajo ellas apretada sin
cortarla.
Un tocador bien
No se deben emplear
montado necesita el esjamás para estas opetuche para las uñas
raciofies más que insque contenga los instrumentos de acero 6
trumtntus necernrio~,
de concha.
ósea: unas tijeras deEl jugo de limón es
rechaEi, dos pares curexcelente para impedir
vas, una para cada
que crezca la piel y
El Mae~tro Merignac y los alumnos de la Escuela Magistral 'señores Medrano Ramírez
mano, un pulidor, un
Y Ru1z, vencedores en tercero, segundo y p1 imer lugar e~ la carrera " Maratón" de
pule y abrillanta las
bote de rojo y otro de
cuarenta kilómetros.
uñas.

Llegada de Ruiz, primer lugar en la carrera "Maratón" de 40 kilómetros.
· (3 h. 5 m.) á la Escuela Magistral.
El señor Gobernador del Distrito don Guillermo de Landa y Escadón en la inauguración del Club Atlético de Obreros, que lleva su nombre

SPO~T

J uan A. Ruiz, vence~or de la carrera, recibiendo el primer premio
consistente en un relox de oro.

�ACTUAI.tIOAO POlJITIC.R.

Ctróniea B:xttranjetra.

NUEVA YORK.-Detalles de la gran procesión que fué parte de las granJiosas ce1emoni:is de

la

cons.'.lgraci0n de la Catedr;d de San Patricio.

Consagración de la Catedral de San Patricio)n Nueva~York. El Congreso Eucarístico Internacional de Montreal, Canadá.

El señor General don Porfirio Díaz reelecto por sexta vez Presibente Constitucional de la Repúbli_ca Mexicana, después de prestar la prote~ta
•
'
regresa al Palacio Nacional con su Estado Mayor y guardias.

t
·d · 1 pero que por no h1iberse concluído su
Fachad(del nuevo edificio de la Cámara.óde Oip~tadosd,.1dceºntduee.deenbiloa' Pc!l~!~;epl:oefi¡~eiai d~leP~,!~i~,d~ Minería.
construcc1 n, segun SE
,

Public~rnos varias fotografías de las cere~onias que se YerifiCon motivo del Cungreso Internacional Eucarístico se han cecaron últimamente en Nueva York, con motivo de la consagra- lebrado en l\lontreal (Canadá) fiestas religiosas de una magniri6n de la Catedral de San Patrifwencia y grandiosidad extraorcio. Este acto tan solemne es, sin
clina,
ia~. El Papa había enviado
duda, lo más grande qu_e, en el
como
delegado al cardenal Vaterreno Religioso- Católico, ha
nutelli
y ciento cincuenta arzopresenciado el Nuevo Mundo, ya
bispos
y
obispos, y un número
por la eminencia de los perwnafieles de todo el muninmenso
de
jes que asistieron á la ceremodo
acudieron
á aquella capital
nia, ya por ser la Catedral de
para
tomar
parte
en la asamblea
San Patricio, el primer templo
á
laE
soJemnidades
que
6
asistir
cat6lico de América en belleza
con ocasión de ésta habían de
de arquitectura y en:tamaño. El
efectuarse.
Cardenal Vannutelli, como De·
El día de la apertura del Conlegado del Papa, el Cardenal
greso, monseñor Vanutelli entró
Gibbons, Primado de la Iglesia
en la catedral de San Jaime baCatólica en los Estados Unidos,
jo palio, escoltado por los zuael Cardenal Logue, Primado de
vos pontificios canadienses y seIrlanda; Monseñor Falconio,Deguido de un brillantísimo corteMOÑTREAL,, ~ANADA.- El Card~nal V,,nnutel\i, presidiendo el jo. En la seei6n inaugural, deslegado Apostólico, y cuarenta
Obispos más tomaron parte en Congreso Eucanst1co, por encargo especial de S. S. P10 X.
pués que el príncipe de Croy huesta ceremonia. El Arzobispo
bo leído el breve pontificio nomdel Estado de New York, Monseñor John M. Farley, ofició en brando delegado al citado cardenal y pronunciado éste el discurso
la ceremonia de Consagración y fué suyo también el estupendo de apertura, el Congre3o acordó enviar al rey Jorge V un telegrasermón que oyeron más de 15,000 creyentes católicos. Tal fué la ma expre,ándole la lealtad de sus súbdit9s católicos reunidos
solemnidad que revistió este notable acto que su memoria será en Montreal y dándole las gracias por la modificación introduconservada por los buenos católicos del Estado de Xew York.
cida en la fórmula del juramento regio.

Cogreso Eucarístico Internacional de ,\fontreal.-Misa al aire libre celebrada el día de la procesión de la Encaristía y que fué oída por 500. 000 fieles.

�Ctróniea E~ttranjetra

El ejército francés de Afrka, hnn:,d11 con •1rgros dtl Senegal, escuchan
con irreprochable actitud militar, la lectura de un parte.

Entre las ceremonias más solemnes, merecen citarse principalmeute la bendición dada por el legado á 900.000 nifios, la
misa al aire libre que oyeron medio millón de fieles y la procesión
que se celebró después de ésta como terminación del~Congreso y
en la que figuraron 500.000 peraonae. Detrás de las fuerzae de
policía de la ciudad, de los bomberos, de los zuavos pontificios
y de innumerables flociedades, órdene3 y congregaciones, iban
l. 200 monaguillos, 1. 000 sacerdote3 coa sobrepelliz, 800 revestidos con sus ornamentos sacerdotáles, los delegados episcopales
y los canónigos; seguía el imponente grupo de los 150 prelados,
de pontifical y 300 zuavos pontificio~ dando guardia de honor
al Santísimo Sacramento; iba luego bajo palio el cardenal legado llevando la custodia, y cerraba la procesión un grupo numerosísimo formado por cardenales, el arzobi~po de Montreal, los
protonotarios apostólicos, el representante del gobernador general, los ministrosJ los miembros del parlamento, etc. Al llegar
al parque Mauce, monsefior Vanutelli subió á una elevada tri·
buna, y cuando se extinguieron las últimas notas del Tantum e:r- 1
go, entonado por centenares de miles de voces, bendijo á aquella multitud inmensa.
,
El espetáculo fué grandioso, imponenfe, indescriptible.

Ctróniea

El famoso escritor Pi&lt;!rre Loti. cnpitán de navio, es hed10 comandante
de la Legión de Honor, á bordo del acorazado francés "Patrie."

A LA MEMORIA DE MANUEL JOSE OTHON.
Para«EL TIEMPO ILUSTRADO,»

¡Calma! ¡Calma! .... Ni duerme, ni se ha muerto
fl¡1spertado ha del suefio de la vida.
El surcó en raudo vuelo nuestra noohe,
pas6 feliz á la región clarísima.
Shelley.

Cumple á mi deber como admirador y paieano del inolvidable·
poeta potoúno l\Ianuel.José Othón, consagrar en este dfa unrespetuoso tributo á su memoria y depositar ante el altar de su recuerdo, una modesta pero cariño3a corona de siemprevivas.
Han transcurrido cuatro afios desde su sentida muerte y no
se olvida ni se olvidará nunca, así lo deseamos para honra de
nuestra Patria, al poeta amado y á sus inmortales obras.
Siendo un deber de patriotismo honrará nuei,tros muertos
ilustres, orgullezcámonos de hacerlo con quien fué un hombre
moderno penetrado de la importancia de nuestra cultura; quien
unió á la nobleza de su nacimiento la nobleza del espíritu, y que
teniendo sed de belleza, fué á la par insigne poeta y dramaturgo;
quien hizo de su vida una obra de arte, viendo siempre en la

El nuevo Ministerio francés, reunido en cons&lt;:jo bajo la presidencia de M. Briand.

Exttr&amp;njerra

poesía el compendio de todo lo
noble y sublime: amor, esper!lnza, bondad, consuelo y juventud.
Alleguemos flores á rn tumba, porque él amó á la l\ladre
Naturaleza como el pájaro it
su nido, porque á ella c&lt;m,:agró sus ingénuos y perfumado~
cantos.
Quien 9omo Manm-1 Jo1-é
Othón cruzó rápidamente por
In, s~nda de la vida, dejó en lus
que desde pequtños le co110cimos y amamos, una huella
invulnerable. Cumplido caballero, de corazón cri~tiano, nnb1e y elevado, ene! cuál encontró eco todo lo grande y magnánimo, forzqsamente había &lt;le
dejarnos un gratísimo é im perecedero i:~cuerdo.
¡Ya habrá el romero de !flbelleza alcanzado la luz eterna!
F.

gerado el costo de esta culee,1ción úpica en el mundo, debemos tener prernnte que el doc·
tor Stersker, que fué quien la
formó, desembolsó crecidas su
mas para conseguir algunas
de las mariposas que en :ella
figuran.
: Una de las más caras fué, E-in
duda alguna, una mariposa de
Sierra · Leona, cuya captura
exigió el envío de una expedición que la buscó durante
dos años en la costa occidental de Africa, único punto &lt;le!
globo donde este insecto habita.
El doctor Ster,ker y suacompañantes exploraron durante mucho tiempo los bos·
ques africanos. Cuando logra·
ron cazar la ansiada maripoea
habían gastado algo más de
10.000 dollars.

FRAGA.

México, Noviembre 28 de
1910.

EN EL IXTACIHUATL
MARIPOSA RARA
El l\Iuseo de Historia natural de Nueva York harecibido
como lega&lt;io una co 1ección de
maripo~as valuad11s en cinco
millones de pesos. Esta colección consta de 2-50,000 ejemplares.
Para que no nos parezca exa-

El Prínd;Je Nupolcón y la Princesa Clementina, hija del finado Rey
Leopoldo de Bélgica,
que se unieron en matrimonio en el castillo de Moncalieri, Italia.

-No suba usted, hombre.
La aPcensión es peligro~a.
- Para mí no. Yo he llegad o sin novedad á la cúspide
del Mont-Blanc.
-Pues yo tengo miedo, no
obstante haber llegado á otro
monte más terrible, muchas
veces.
-¿A cuál monte?
-Al monte de Piedad.

RELIQUIAS NAPOLEÓNICAS.-EI redingole gris de Napoleón-La principal vitrina de la colección que guarda en Bruselas el Príncipe Víctor-Napoleón.

�-818-

-819-

TSAT~OS

Vida Teatral
El gusto por la opereta. -Y fff)A
A LFCTREy EN&lt;'ANTO l&gt;E(lNVALS,
en el Arbeu.-EL IDILiu DE UN
PRrncrp¡;;, en fl Fábreg.as.

TEAT~OS
uidoso que han tenido siempre
entre nosotros las compafiías de
opereta. El género alegre y bulJi.
cioso, que caracteriza á esta clase
de espectáculos, se amolda maravillosamente á nuestra idiosincracia artística. No la opereta
antigua, cuy0s procedimientos
, chocan ya abiertamente con la
manera de ser actual del públiro,
no, sino la moderna, un tanto
Patírica, un algo sentimental, sin
llegar nunca á enternecer ridículamente y cuya música gustamos con la sonrisa en los labios,
tan sugestiva, tan ligera como
una pompa de jabón, alegre y
delicada. Por eso es que los emprfsarios, como los actuales que ·
explotan el Arbeu, que presentan compafiías del género indicado, homogéneas, con artistas
tan aceptablee-algunos verda·
&lt;leras notabilidades como SegiBarba-es seguro que hacen en
México negocios tan redondo~.

El teatro, ya como escuela de
moral y de buenas costumbreEZ,
ó como elevación cultural y artística, no pasa de ser entre nosotros, especialmente en lo últi·
mo, una bella y plácida teoría.
Preciso es entender que no se
refiere el cronista al pequeño grupo que con tantotrabajosostiene11lgunas veces infructuosamentel'ls temporadas de concierto y de
alto drama. Nuestro público medio acude al teatro con un e~¡.,íritu poco exigente, relativamente, y con el único fin de solazarse, con la esperanza de gozar amplia y francamente, sin que por
un solo momento se vea entur·
biada su alegría-un tanto inoHe aquí, pues, que el sirnpá·
cente é ingenua-por pe ns atico baritono catalán y su commientos hondos óelucubraciones
pañía han conquistado, sin troestéticas que seguramente amarpiE&gt;zos, ni vacilaciones, todo el ca·
garían su diversión. Por eso es
riño de un público apasionado
que este público se muestra tan
que busca todas las oportunidaretraído cuando algún trágico
des para patentizarlo Cariño que
notable nos visita; cisu espanta·
se traduce no sólo en esas ovacio·
ble realismo y la desconsoladora.
nes que sólo oyen los artistas que
realidad de las obras de su refügan á constituírse en ídolos,
pertorio,)&gt; como dicen las buesino en algo más práctico y. signas gentes, lo hacen sufrir y le
nificativo: en una corriente cauquitan el suefio plácido y trandalosa de pesos fuertes que desquilo: Sin embargo, hace este
emboca en las arcas de la conta·
"El Idilio de un· Príncipe."-Carlos Enrique (señor Nieva G.)
bueno y honrado público una
duría, con gran contentamiento
y el Ministro (señor Leonardo)
concesión: se emociona y enterdel sefi.or empresario. Y es de
en una de las escenas principales de la obra.
nece hasta las lágrimas, cuando
admirar la atmósfera de acritud,
el personaje de alguna comedia
el aspecto de reproche y saña del
cursi, después de atroces sufrimientos, vé sobre su cabeza el cie· mónstruo de mil cabezas, cuando el cronista, llevado de su afán
lo de la dicha eterna y en la tierra el reinado de la virtud, como en de crítica, un tanto inoportuno é indiscreto, comenta algún punaquella edad de oro de que nos habla el ilustre manchego. Atortu- tillo negro,--¡ la casaca morada y el pantalón verde del bailarín
nadamente, esas ideas van convirtiéndose µoco á poco; ya en t'S- de la &lt;(Viuda!J1-de muy nimia importancia: biliosos rostros, sontos tiempos frívolos, ni aun eso les hace aflojar los nervios. E::&lt;to risas despreciativas, miradas torvas y desconfiadas ......
por lo que respecta alteatro romántico; pero, ¿pudiera. decirme alLa famoea y la ya tan conocida opereta de Lehar fué el
guiendeeseccgrospuprincipal acontecí·
bliCJ&gt; f.i !'Íenta y co:n-:::·~;.;¡¡¡¡¡¡¡¡::--=-t=:::;;;¡¡::¡::::::;
miento de la semaprl'llrle en toda 1-1.1
n a. S u delicioea
Rublime intPnsidad
música, ya que es
el furor de Otelo (i
¡;iJbada con gran
la trágica melan&lt;'olía
pl"E&gt;cisión, aún con
de Hamlet? ¿Quién
variaciones de su tíf'e ha asomado denpica invenii va, por
tro del alma del Algolfos y maritornes,
calde de Zalamea?
fué oída con gran de·
No hemos llegado á
leite, con entusi11sese envidiable estamo inusitado. La
do de'cultura.
interpretación nada
~h~ra Jo'que pridejó que desear en
va es el género amacuanto á los princi~
ble, reidor, plácido;
pales intérpretes;
el que nos hace reír,
lástima es que las
el.que baña nuestr,1
masas corale1:1, defiespíritu con dulces
ci entemente VE&gt;stiemociones. Por e,0
das, tengan poco vael principal talento
lor. Pero bien se
de los Quintero ha
puede hacer la vissido el de ser oportuta gorda en esa mi·
nistas, el de haber
nucia-¡relativa !creado una literntu ·
cuando se tiene el
ra , AD-HO&lt;' para el
tiempo CQntado pame.dio n.,mbientP.
ra admirar á las
Todo esto que esÉTOILEs. Luisa Ve·
cribo me ha1; sido
l a compartió, casi
inspirado en el éxito
por igual, los aplau''· El Idilio de un Príncipe."-Acto 11. Una de las ~scenas culminantes.

***

--=:

so~ del numero.:-í,imo público que lle
ticar amargamente la educaci6n que en
naba el teatro, con Emilio Sagi-Bar·aquellos países se imparte á los prínciba. Y, por cierto, muy merecidam&lt;::npes, no debiendo buscarse sin embargo
te, pues, además de cantar su parte
el secreto de su gran po¡mlaridad en las
con AMORE y arte exquii:ito, la dijo irresimpatías que despiertan las desdichas
prochablemente; como no lo hemos visdel heredero de la corona, sino en E&gt;l
to á ninguna de las r11últiple., intérpreambiente simpátic9 de cordialidad ei-tes de la coqueta y bullanguera viuda.
tudiantil que envuelve casi toda la obr11;
Bmquells, que de casta le viene lo arpues sabido es con qué complacencia é
ti11ta, la señorita Díaz: y el tenorcito
interés es vistQ en Alemania todo lo que
Alarcón complelaron el conjunto de
á los estudiantes concierne.
muy discreta y plausible ,manera.
Es preciso decir que el éxito alcanzaccEl ensuefio de un vals,)) de O.,car
do por icEl Idilio de un Príncipe)) en el
Straus, también vieja conocida nuestra,
Ffl bregas: débese no solamente á la be·
n.nnque con distinto título, marcó taml],,za de la obra, sino también al s, ñor
bién su tránsito por la escen'l del Arbeu,
Cónsul de Espafia, puesto que su arrecon la aprobación de un público nume¡(o, e3crito castizamente, es de lo meroso y elegante que aplaudió !lin re~erj,1r que puede darrn.
rn~ su brilJante y rica presentación.
El público salió después de la repreSi bim la obra y su deFempeño no
H"'11taC"ión poseído de una impresión
despertó, en lo general, el interé~ qu ·
c,,mplPja; en las caras se reflejaban el
s~ espf raba, eea por su inferioridad madegconsuelo, ciertá impreri6n tierna y
ní fiesta resptcto á las anteriormente
1Mlancólica, producida por los fugaces
amorf'S del príncipe Carlos Enrique, la
representadas ó por cualquiera otra ca11sa, la verdad que el públi00 8Upo flJ'l'l'·
R· rnpatía despertada por los rubios f&gt;B·
ciar dehi,lamente algunos detallei&gt;, dig
t11diaut.e@, de hirsutas cabelleras y fe·
nos de un caluroso aplauso. La lal ,or
i1 tia el nis rortros y cuyos penramientos
de Sagi-Barba, como siempre, m11g,,í
,e di\'i,1Pn por igual las muchachas bofie,t La señorita Garrido muy diFcrd:1
nitas y los bocks de cerveza. La obra
y muy hella y Margarita Vela, comoen
l'ué desempefiada por la TROUPE df'I
((L·i. Piincesa del Dollar,J&gt; encantó al
ccFábregae," con la propiedad y discrE&gt;Sdiora ALliíJe L1ú1,
público con su gracia fina, delicadísi- artista que ha hecho su presentación en el Te,1t10 Líiico. ción á que nos tiene acostumbrados ern
homogénea compafiia.
ma, deliciosa; el cronista, al asegurarlo
de MOTU PROPIO, refleja, ademáe, el senVirginia Fábregas, muy linda con su
tir general. Un aplauso aún á la vis cómica de Banquells y Na· toca Jo de muchaeha alemana, supo amoldar, á maravilla, sus fa.
cultade, artísticas al caracter alegre, picaresco y apasionado de la
varro.
locuaz Kety. Su papel, á pesar de su importancia, no es el prinDon Abelardo Fernández Ariae, es muy ventajosamente conoci- cipal de e3ta obra, y, sin embargo, la hermosa actriz conquist6
do por el público como comediógrafo de altos vuelos. Sus obras, los mejores aplausos-cosa prevista-con su talento y dominio
caracterizadas siempre por altos pensamientos y tendencias le- de la escena. Gerardo Nieva muy bien en su simpático papel de
vantadas y moralizadoras, constituyen en México la mejor pro- Carlos Enrique. Su labor concienzuda merece un aplauso, especialmente en los primeros actos. El señor Nieva E, con verdadeducción teatral.
Ahora nos ha dado á conocer, efectuando un cuidadoso arre- ra intuici6n artística, desempeñó de magnífica manera la parte
glo á la escena española, una vieja y popularísima comedia ale- de Kelman. ·En la escena de este viejo cervecero con el prínr.ipP,
mana. Esta obra, que fué representada hace algunos años en el Tta · en el cuarto acto, arrancó nutridos aplaueos del público intelige1,tro Hidalgo por una Compañía alemana, en el idioma en que te. Como siempre, la escena. irreprochable. Y hasta la semana
fué escrita, ha 1oido para el público un verdadero estreno. El ob- que viene, en que nos hará reír á mandíbula batiente ciEl Aujeto principal que 1ersiguió el autor fué probablemente el. cri- tomóvil. n--Lrrn ZAMORA PLOWES.

. ***

"El Idilio de un Príncipe.''-Kety [señora Fábregas] aclamada por los estudiantes.

�--820-

Castellana

OULIAOAN.
.

En e.l risuefi~ Ori~nte, con majestad que asombra,
con la mdolenc1a altiva de espléndido sultán
del valle reclinado sobre la verde alfombra '
contémplace orgulloso el viPjo Culiacán. '

.

-Prendido á su turbante de oro y de esmeralda,
ful~ura un FOl de fuego cual vívido joyel,
.Y gigantescas cumulus se agrupan á su e8palda
-formando en torno suyo blanquísimo alquicel.

'

--

.
1

A veces, de mañana, cuando la luz discreta
r.im pe de las nebli:ias el transparente tul
ele Culiacán rttrata la colosal silueta
'
hasta e~fumar la cima en el espacio azul.

SALVADOR
'

--

.

Le abanican su frente encinas milenarias·
sobre su testa Pl rayo se cimbra aterrador, '
.Y cuentan que en un tiempo las l,iete Lnrninarias
RU alcázar alumbraban con cárdeno fulgor.

.

.

-1

--

--

.

.

:
¡

i
•

.

EN TODAS PARTES
-En vano me resisto á la e'l'iden-cia:
Desde el astro hasta el átomo infecundo
Una mano inmortal gobierna el muudo
Y un fér lo vivifica con su esencia.
En vano, por buír de rn presencia,
LflH ojos á la luz cierro iracundo:
MPjnr Jo veo, con terror profundo,
Rn el fondo leal de mi conciencia.
Doquiera ¡oh Dios! que audaz me precipite
Tu Hér, de todo 8ér límite y centro,
Lo eterno agota y llena lo infinito;
En el mundo, en el alma ¡fuera y dentro!
¡Ay! Cuanto más te encuentro, más te evito!
Y cuanto más te evito más te encuentro!
FEDERICO

-;4¡i /

. . / ¡ ·77,

1

J ./ l /

RUEDA.
,

/ '!

Tenemos preparado un entusiasta recibimienAgradezco en nombre de mis soldados vuesto á las tropas de vuestro digno mando que vie· tra previsión. Las palomas ¿guisadas eh?
nen á defendernos de los antirreeleccioni:;tas.
El Coronel.
Multitud de palomas, etc., etc.-El Alcalde.

."

-¡Ameme V., bella Irene, y pondre todas mis
fuerzas para defenderla de los antirreeleccionis·
ta!&gt;! .... ¡De Madero inclusive!
- ¡¡Guasón!!

.

¿Sabes por qué del corazón h!!mano
Suelo á veces dudar?
Porque la pena así como la dicha,
Puede en breve olvidar.

Y por intensa que la dicha fu ese,
Si en el cielo del bien
Cruza una nube, ni vestigios quedan
De aquél hermoso Edén,

'

.

'
'

'

r

,

.

En otro tiempo en valles y collados,
En otoño, en invierno, ein cesar
En mis cantos clamaba: «¡Oh primavera!
De nuevo ven tus selvas á hermo=ear:
Pronto, muy pronto! ...... » Hoy digo en vez l)oro¡:,11:
¡Oh no retornes, primavera h&amp;rmo~a!i&gt;

Antes de que me vaya, mi pecho enternecid&lt;i,
te
dice como el bardo: «quiero en la sombrn entrar,
l
«tengo una grande, inmensa necesidad de olvido"
Adios! Allá me aguarda la rnmbra del hogar!
AGTTSTÍN LANUZ A.
(Valle de Santiago)

.

1

Crujen bajo mis pies las secas hojas:
Mas cuando reverdezcan ¿dó estaré?
¿Dónde el saludo alegre, penetrantr,
De la primera golondrina oiré?
Lejos ¡ay! lejos de la amada mía
Perdida para siempre mi alegría!

--

-,...oc~

11
1

--

1

i

11

Por eso apenas á explicarme alcanzo
Qué me dá más pavor:
La brevedad del sueño de la dicha.,
Lo fugaz del dolor!

Quién eabe que tremendos y horribles catacliRmos
tu inconmovible base han he(ho estremecer,
y qué remotos génesis. qué rudos paroxismos
de la Naturaleza habrás Jlf•gado á ver!
Mi.espíritu cansado, ante tu vi,t, evoca
dulces memorias i&lt;la1:1 del suelo en que nací,
en que dejé á jirones mi alma en cada rora
y eternamente vive como obsesión en mí.

1

Y aunque el pesar que lágrimas arranca
Sea caro al corazón;
Si el ave canta y brilfa el sol risueño,
Se olvida la aflicción.

--

Quién sabe, oh monte excelso, qué Polifemo ingente
por desmedradas grietas tus flancos empujó,
como soberbia ola de un mar de lava hirviente
que el soplo de los sigloR quizas petrificó!

.

.

--

El caudaloso Lerma por las campiñas rueda,
bafiando con sus ondas las plantas del titán
y su corriente turbia parece que remeda
'
la pavonada boja de un fiero yatiigán.

.

1

RIMAS

--

1

'I

~ºº~

-

La lumbre del Ocaso en sus gargantas borda
extraños arabeEcos de tonos carmesís
y el rápido torrente que airado rn de~borda
desgránale collares de aljófar y rubíes,
'

li \

lta euestión del día

--

De la pobreza de tu t,erencia triste
sólo he querido, ¡oh madre! tu rosario,
sus cuentas me recuerdan el calvario
que en tu vida de penas recorriE-te.
Donde los dedos al rez,r pusiste,
como quien ora á Dios ante el rnntuarlo,
en mis horas de enfermo solitario
voy poniendo los besos que me dist1:1.
Tus cristales prismáticos y 01,cur,&gt;~, collar de cuentas y de besos puros,
me cifien al dormir círculo bello.
Y de mi humilde lecho en el abrigo,
me parece que tú duermes conmigo
con los brazos uncidos á mi cuello.

(A. RAFAEL RUIZ RIVERA)•

1,

'

-82r-

EL ROSARIO DE MI MADRE

---

;

f".

-

..

.

lYf U Sa

-

.,.,

.

'

¡Vano iifán! C0mo pierden su verdura,
Tornarán rnlva y seto á florecer,
¿,Qué les importa mi dolo1·? La viola
Me hará con su fragancia padfcer.
Df bo entonces partir: á mi querida
¡ Amós! dii é ...... mas ¿qué será mi vida?

.

.

¿Ves el ma1? En sus onclas Fe de~hace
Del sol la luz intenrn;
Pero en su se·10 do la perla yac6',
Reii,a la noche densa.

,,

Yo el m11r rny: en oleaje siempre airado
Bulle mi pensamiento;
Y 03 mi canción, del EOI rayo dorado
Que en él brilla un momento.

1

Con luz de amor y dicha se engalana
Tal vez el canto mío:
Mas sangre el corazón o~ulto mana,
Silencioso, sómbtfo..~
GBIEER.

-· ... ---.

..
.

'

'

•

BALART.

. .--·---.

- Usted se viene conmigo por sospechoso. ¿Pro·
fesión de usted?
-Escritor festivo.
-¡Vago!
-¿Cómo vago?
-¡A ver! ¡Un hombre que solo escribe los días de
fiesta!

..

--

'

-Mi parecer es que mientras el Gobierno persista en eso de conceder reelecciones á los Ministros, Gobernadores, etc., no lograremos más sino que se levanten polvaredas preñadas de átomos de insurreección en rerjuicio de buenos dudada·
nos, como pongo por caso V., V....
- ¡ Muy bien !!
- ¡ Muy bien !!
•

1

- Por fin se ha arreglad~ eso de la paz?
-No sé. Eso... .. el Ministro de la Guerra· ~-No, si hablo de la Paz; de aquella barbia·
na que le dió á usted tanto que hacer.

-Porque, supóngase usted que llegan aquí
Madero y los revoltosos y empiezan á disrarar
proyectiles. Usted ¿qué hará?
-¿Yo? Salir como los proyectiles.
-¿Cómo?
- ¡ Disparado, hombre, disparado!

-¿Qué bultos son esos?
-¡Dése preso'.i!
-Pero hombres! Si todos los 1tños los lle·
vo al venir el invierno y todos ellos, salvo
este, sin novedad!

�-822-

-823PA~A l..tAS t&gt;Afv'{AS

A LAS CASADAS.
La perfección no existe en el hombre como tampoco en la mujer.
¿Por qué exigir de vuestios maridos mayores perfecciones que
las que les están en derecho de pedir á sus mujeres?
Sois acaso perfectas? No necesitaréis para convenceros,-por
poco que seais sinceras con vosotras mismas-de que, si poseéis
cualidades inmejorables, no por ello os halláis exentas de defec·
tos.
Mirad en torno vuestro y veréis que es propio de todas las mujeres...... Pues bien; lo mismo ocurre con los hombres. Vuestros
maridos, cualesquiera que sean, .no pueden ser;verfectos porque
pertenecen á la humanidad; tendrán defectos que os diei;r,usten,
y aun sus defectos son los que ante todo llamarán vuestra atención. Pero tendrán asimismo cualidades, y éstas cualidades s6lo
las descubriréis poco á poco, estudiándo)o¡,,
Esta mezcla de cualidades y defectos constituye la individua-

LOS MANIQUIES

La manera más seiura de ser bien atendida. es la de ir con una
marchanta ya conrcida en la cai-11, y esa buena compañía es
abrirá todas las puertai,. Después de penetrar en el ccsancto sancToda mujer que va á París quiere visitar los establecirnienlos torum» ( otra sala semejante á la primera,) y de sentarse en có&lt;le los grandes costureros, aquellos dictadores que dan impul-o modas butacas, empieza con mucho misterio, la presentación de
á Madame la Mode y la lanzan toda ataviada para la conquista, las modas. El vestido ó el abrigo no se enseña en la mano, 1:foo
como Minerva, saliendo armada del cerebro de Jópiter.
es adosado por un maniquí.
La que pisa, por vez primera, el umbral de una de las casas
Los maniquíes son un puro producto de la capital franceEa
afamadas, de nombre consagrado por la elegancia mundial, son en 8U más viva expresión, el "artículo de París. "
'
piensa, quizás, que encontrará allí una exhiFiguraos que escogen para el caso á las
ARTISTAS ELEGANTES
bici6n de trajes suntuosos, que hará una
muchachas más bonitas, mejor formadas y
variada coleccióñ de ((toilettes)) admirables,
con más garbo que encontrarse pueden en
cubiertos de vaporosos encajes, ó de brillan·
este centro único de arle y de graci11; las
tes avalorios, un generoso surtido de donde
oue concentran efi su perrnna tod,, el chic
escoger libremente. 6 regocijarse con una
de .la gran metrópoli.
visión de lujo y de arte.
Iopecablemente peinadas y calzarlai:, lleSu imaginaci6n inexperta se había forjavan por única vestimenta un ajustadísimo
do un sueño de:r_nagnificencia, ·y en su cantraje 1·rincesa, de raso negro 6 grif', tscotador esperaba vagamente entrever en los sado y sin mangas. Sobre ese jourrenu S')
lones de venta de la Maison Paquin, de Caechan rápidamente el vestido que ha de
llot Samrs, de Beers 6 de Doucet. algo que
mostrarse al comprador, y con la majestad
se aproximara á la cueva de los\esnros de
&lt;le una reina y gracia de una artista f'e p,tRimb 1d, en las "Mil y una noches. "
se11n ante los ojos encantados de la e~trñn·
¡Más ¡ay! qué desengaño!
jera; dan vueltas, se dejan admirar de frenAl penetrar en mi mansión del decantatr, de lado, de lejos, de cerca, saludan, C'arlo ((grandfaiseur,i&gt; lo que se ve es una sala
minan; hacen valer todos los buenos pun·
bien puesta, con muebles ricos y snio1;,
tos dAl traje, hasta que facinada, la visitancon algunos cuadros en la pared, firmados
te pide 11n vestido idéntico, confiada en que
por pintores célebres, ó en un pedestal unct
lucirá así tbisI_no, llevándolo ella.
e5tatua de mármol ó un vaso enorme de
La vanidad humana es tal y las mujeres
preciosa cerámica. Sobre una bonita mesa
somos tan ciegas que solemos olvidarnos de
habrá unos peri6dicos ilustrados, figurine,
que el efecto del mismo traje no es igual
que se encuentran en el gabinete de cualpara todits las que lo adoptan; y sucede que
quier mujer de gusto; habrá flores por docuando una matrona que pesa cien kilos i,:e
quier, cortinas tenues velando la luz de las
manda hacer un traje que le había parecido
ventanas, costosas colgaduras y mullidas
1111 rnefio cuando lo llevaba un maniquí e~~
alfombras.
bel to, con talle :flexible y líneas ondeantf s
En ninguna parte se notará indicios del
se sorprende al darse cuenta de que en elln
comercio de la modista.
no luce tanto.
.
Una joven de porte distinguido, veslida
((Ce n' est pas le chapeau, c' est la téte» de·
con sencilla elegancia y absoluta corrección,
cía suspirando, la Montaland, cuando comsale al encuentro de la visitante y pregunta,
pr.endía que el mismo sombrero no le quecon finura, el objeto que la trae.
&lt;l11 ba ya como en años anteiiores.
Y he aquí que en lugar de inspeccionar,
Las saladísimas maniquíes hncen vencler
hay que poner el verbo en la v0z paeiva:
el doble á las caeas que las emplean. Pero
una es inspeccionada.
pobrecitas, su vida no es todo lo envidiaCon una mirada expertísima, la astuta
bie que parece á primera vista: sufrén co11
doncella cala el personaje que entra.
el rigor de la estaci6n, pues fütán conderniSi el aspecto. de la visitante da la impreclas á vestirse contra el calendario.
sión de ser una persona elegante 6 adineraEn verano se pasan los días probfodose
da juzgará que vale la pena de enseñarle la
trajes de paño, mantos de terciopelo y abrimercañcta:, y la clasificará como presunta
gos de pieles; en invierno, se despliegan las
Mili~. Delza.
cliente: pasará al próximo salón donde se
modas estivales y, con la nieve en los árbo·
.
.
ocuparán debidame.nte de ella.
les y el hielo en el lago del Boi~, las ir,feli·
Si la indumentaria de la que llega no promete, la Joven rntro- ces se ponen y se quitan, de sol á sombra, muselinas transpa
d uctora de marchantes hallará alguna disculpa para no moatrar- rentes, gasas y olanes.
le ni un bot6n.
Pero no por eso pierden su alegría ni el brillo de sus jóvrnes
aj~
'
Se explica.
füas casas pagan crecidos sueldos á ~i?ujantes de mérito, .se
Alguna de ellas tienen fama de belleza y de elegancia. El día
de,viven por crear modelos nuevos y ongrnales, y no están dis- del "Grand Prix," en las carreras de Longchamp 6 de Ohantilly
puestos á enstñarlos á cualquiera costurera, que, so pretexto de las más bellas maniquíes van vestidas regiamente en un carruaj 1
comprar un vestido, pasa en revista las novedades exclusivas de de lujo¡ no llevan anuncio pero son conocidas; todo e: mundo
la temporada para imitarlas, á renglón s~g~1ido.
.
se fija en ellas y su triunfo es el triunfo de la caea de modas
O bien 03 una dama de gustos ambiciosos y bolea enJuta que las envía y costea su "toilette" y su t,ren . .
quien pr~tende cerciorarse de lo que llevará en la estaci6n veniBLANCHE z. DE BARALT
dera para mandarlo á imitar por una costurerilla que trabaj9,

dos eran. Los primeroR choques son doloroso:1, y á veces violentos, resultando de ellos querellas, reproches, y, en ocasiones, 1 upturas. Entonces es cuando las recién caeadas vierten más lágrimas y cuand&lt;i confían á sus madres sus de~ilusiones.
-¡Ah, no era esto lo que yo había soñado!
Claro está, pero el error estriba en que se os dej6 soñar algo
muy distinto; el error estriba en que no se os di6 del matrimonio la única idea exacta que os hubiera reparad'o á estos primeros desengaños. Y si las madres son prudente¡,, todas podrán
contestará semejantes confesiones:
¡Hija mía, lo que á tí te sucede, me sucedi6 á mí también!
Tuve las mismas ilusiones, experimenté idénticos desengaños,
vertí las mismas lágrima!', confié á mi madre las mismas penas,
y mi madre me contest6 lo que yo te contesto hoy: Eso pasará
pronto. Hasta ahora, ni tu marido ni tú os conocíais. No os
veíais el uno al otro sino al través del prisma de vuestras ilusiones. Ahora os podréis conocer mejor: él verá que tú no eres una
perfección, tú te darás cuenta de que tu marido no fué hecho expresamente para tí.

MODAR FA RISIENSES

1

bajo su dirección.
Si no fuera por el olfato fino d~ l~ cortés doncella en el sal~n
de recibo, muchos de los establecimientos de la Ruede la Pa1x
tendrían que retirarae de los negorios. Lo8 nue\·os modrlos son
tesoros y hay ~ue protegerlo~.

TOILETTES elegantes, lucidas en las últimas carreras.

lidad de cada uno de nosotros. Las cualidades y viceversa. P~,eden manifestarse con más ó menos defectos y de esta var1ac10n
resulta la divergencia de caracteres.
, ,
.
En todo caso, puede el homb~e tener mas o menos f~ltas, y sm
embargo, resuJtar .un buen marido, capaz de hacer feliz á ~u mujer. Porque s1 úmcamente un hombre perfecto p~ede se1. buen
marido, jamás mujer algu,n~, ~esde 9ue la humamdad existe en
la tierra ha poseído ese femx 1mpos1ble de encontrar.
Todo; los hombres tienen cualidades y defectos, y lo mismo
todas las mujeres.
.
.
Sin embargo, -0asi todos es~s hombres y muJeres tienen condiciones para ser buenos maridos y buenas muJeres.
He aquí brevemente e?'plic~da la forma que toman las cosas
relacionadas con el matrimon10.
Después del período1 durante el cual ambos esposos obran mo·
vidos rincipalmente por el deseo d0 ~gradarse-período que,
pued/en ciertos casos, durar toda la vida, - se produce, generalmente, una crisis bastante penosa ~e atravesar.
.
Al no hallarse ya dulcificados, suav1zad?s, mol~eados los caractei'es por el deseo de agradar, surg~n de 1mprov1so sus defectos
y causa tanta mayor sorpresa y emoción cuanto menos rnspecha-

- La neutralidad entre dos amigas que no lo son entre sí, lle·
ga á ser insoRtenible; hay que &lt;lecidfrRe por una rle ella.Ró per
der las &lt;los.

_____ _
...

Marid?s de est~ eE:ptcie no ~xü,ten. Pero ambo@, á pesar de
algunas irregularidades de caracter, de algunas fantasíaei podéis
ser felicísim?s ju~t?s...... Ya lo ves c6D;1o me llevo Y? co~ tupadre ...... ¡Quién dma hoy que hubo un tiempo-el primer año de
casados,-en que no hacía sino llorar y aun me lamentaba de habrrme casado con élJ ¿Cómo se ha producido este cambio? Muy
sencillamente; cada .uno de nosotros ha puesto un poco de su parte; nos hemos estudia.:io mutuamente y hemos comprendido que
nuestros recíprocos defectos pueden perfectamente armonizarse.
Ya no me ofendo de una palabra dura 6 viva, porque eé que ei
sale de la boca, no pinte de su corazón. Tu paJre, á su vez se
ha amoldado á mis gustos, y aun á mis manías ......... y ya 'ves
cuán felices somos. Se han limitado las asperezas de nuestros caracteres por el poder irresistible de ia costumbre, y por mutuas
cc,ncesiones. Lo mismo ocurrirá en tu casa, y en breve plazo si
los dos os lo proponéis resueltamente.
'
~~~~

. Poulets Jricassée.- Cortar pollitos cru~os, paF~rlos al agua tibia, hacerlos cocer en una Aalsa veloutee, afíaclir cebollitas y
setas, y unirlo con yemas ele huevo.
·
·

'

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.

TARJETAS POSTALES DE AÑO NUEVO
UNA BUENA OPORTUNIDAD PARA NUESTROS LECTORES
Acércase ya el fin del año de 1910 y todos discuNosotros proponemos. á nuestro~ favorecedores las
rren en la mejor y más elegante manera de hacer sus bellas y estéticas postales en oleograffas, que editafelicitaciones de Año Nuevo por la próxima entrada mos con motivo del Centenario, y· de las que para el
del 191L
fin indicado tenemos una corta existencia.
La casa editora de EL'l'IEMPo lLusTRADo, anticipánEn el reverso de.la tarjeta, en el 1ugar destinado
do~e á los depara la corresREPUBLIOA MEXICANA
seos que sus
pondencia, im.
lectores pueTarjeta Postal conmemorativa del primer
primire.mos, al
dan tener á ese
·CENTENARIO DE LA INDEPENDENCIA
¡
gustó del interespecto, les
1
resado y como
/........ ,......................
ofrece una
Correspondencia
Olreccién; .
se advierte en
oportunidad
el facsímile, el
sin igual, faci ·
nombre y la feli tándoles la
................... ...... · . ........... licitación, demanera de ha·
jando la otra
cer unas eleparte destinagantes felicitada á la direcciones de año
......... . ............ ción.
nuevo que reuEstas tarjenan las cuali·
tas represendades de novetan, á colore~,
dad, a1·te, disMéxico, 19 de hero de 1911._
varios episotinción, p1'0pÍe· ·
dios históricos,
dady ba1·atum.
. . . ... ... ....... ... .. ..... ... .... tales como La
En efecto, 1as
Proclama.ción
anticuadas tarjetas de visita con fechas impresas ó de la Indeprndencia, El Asalto de. Granaditas, La
dibujitos de gusto dudoso; las casi siempre ridícul,s Misa insurgente, La aprehensión de Allende, Moretarjetas de fin ó de principio de año; los cheques al los en Cuautla, El Perdón de Bravo, Entrada deJ
portador por trecientos sesenta y cinco días de feli- Ejército Trigarante en México.
cidad etc., etc., todo cae ya en desuso y una persona
Nuesfros p1·ecios no pit'eden sm· más módicos, pues
de buen gusto no debe incurrir en una de ·esas vul- ofrecemo8 estas a1·tísticas tarfetas 8urtidas, con el nom·
garidades para enviar felicitaciones á sns amigos ó b1·e, felicitación y feclut irrp1·esos, á '$5. 00 ciento,· y sin
conocidos.
impresión, á $8 . 7/'i ciento.
Nuestros
subscriptores de los Estados agregarán $0.10

¡ 11.,..

- -- ·-·· ··· ·· ·····-·

·· ..... . ____________ ··

·· ··- -····-ic · · · · ·-- ------ ----- · -

diez centavos

para porte y
certi fi.cación
postales.
Todo pedido hágase á
la Administración de
EL TIEMPO,
1~ de Meso·
nes 18, Ap.
3711, Teléfonos: 103 Eric
sson y 626
Mexicana.

Don Agustín de lturbide, al frent~ del Ejército de las Tres
Garantías, entra triunfalmente á México, el 27 de septiembre
de 182 1, consumando así la Independencia Nac ional.

I

El Generalísimo don José María Morelos, después de rechazar
el indulto que le ofrecía don Féli x María Calleja, rompe el sitio
de Cuautla.

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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