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                  <text>EL
A~o XI.

MÉXJ CO, DOMINGO

9 DE

ABRIL DE

1911.

Nu:r.1. 15.

'
.

¡===================
CRISTO ATADO A LA COLUMNA

Cuadro de Antonio Fabré~,

11

�LA GRAN SEMANA
No parece mucho el tiempo que, en cada afio, dedica la Igle·
sia al recuerdo de los grandes misterios que se realizaron para la
redención del género humaoo.
El mundo, engolfado constantemente en sus pasatiempos y
diversiones, cuya vida se desliza entre un ruido ensordecedor,
cuyas afanosas tareas, en que los hombree procuran con cons·
tafl.cia mejorar, respectivamente, la posición, no dejan, por lo
común, el sosiego y la tranquilidad que se · requiere para dedicarse á la meditación de las grandes verdades, sobre las cuales
reposan nuestras creencias, la paz·del presente y la felicidad futura. No es mucho, puee, que la Iglesia, cada afio, convoque á
sus hijos durante el tiempo cuadragésimo, por medio de las exhortaciones y obras·-sati~factoriaF, á prepara. su espíritu á la
meditación de los grandes misterios que se oonmemoran en la
gran semana, semana única 'en la que, por decirlo así, derrama
nuestra Santa Madre la Iglesia sus más ricos tesoros, é impe·
netra de su Divino Fundador las gracias necesarias para ilustrnr
y santificar las almas de sus hijos, desplegando los velo, del
templo para mostrarnos toda la . gloria de Dios y las bellezas de
nuestra Santa Religión.
·
Si fuera posible, en la estrechez de este escrito, examinar to·
das las bellezas litúrgicas contenidas en las ceremonias desple·
gadas en estos días, la belleza de sus ritos y la oportunidad de
los salmos elegidos, para recitar en los Divinos Oficios, veríamos
con cuánto acierto lo ha di~puesto todo esta piadosa madre áfin
de conducir suavemente, día á día, el espíritu y prepararlo á la
meditación de aquellas grandes verdades con que, rn cada afio,
trata de renovar el fervor y de sembrar las virtudes en el corazón de sus hijos. En efecto, el Domingo llamado de Ramos n&lt;·S
recuerda la entrada triunfal de Jesús en Jerusalen, donde fué
recibido con &lt;cHosannas» y gritos de alegría y, según 001:1 refiere
el texto sagrado, á pesar de la forma humilde en que el Hijo de
Dios iba, cabalgando sobre un jumento, el pueblo tendía ~us
vestidos, para formarle alfombra y con ramas en las manos, cla·
maba en tumultuosa voz: &lt;e Hosanna al hijo de David. Bendito
8 ea el que viene en el nombre del Sefior,» exclamaciones con las

El Tiempo Ilusttrado

cuales reconocían su origen real y su d!v~~a misión. Y aqu~ no
ocurre observar, cuán mud~_ble es l~ oprn10n popular: ese mismo
pueblo que aclamaba al HIJO de Dios, hecho h?mbre y lo reconocía como enviado de Dios, antes de que termrnarn la semana,
gritaba frenético ante el palacio de Pil~tos: «¡Quítalo ~e nuestra
vista! ¡Que muera crucificado!» Despued. dt:: esto, na~ie ?ebe extrañar que los ídolos popula~~s ,e conviertan, en mas 0 menos
tiempo en obJeto de execrac10n.
Desde la entrada de Jesúo en Jerurnlen, hasta cumplida su
pasi ón y muerte, _la Histor!a. nos enseña que el rrHosanna» y el
«Crucificado,) se vienen rep1t1endo en todas las épocas y en todos
los oueblos: tal es la condici6n humana.
,.
El Evangelio, que la Iglesia nos propone en los santos días,
es la narración de la pasión y muerte de nuestro Divino Redentor, tomada de los cuatro Evangelistas, actores y testigos pre·
senciales de estos grandes hechos.
Si todos los pueblos celebran entusiastas los aniversarios de
aquellos hfchos que se relacionan con su existencia, ó aconte·
cimientos memorables dignos de ser recordados, ¡con cuánta razón la Iglesia presenta á la consideración de eus fieles hijos, el
recuerdo de los grandes misterios que se realizaron por el Hijo
rle Dios, hecho hombre, para la redención del género humano!
Ju to es, pues, que escuchado con docilidad el llamamiento que
esta Santa Madre nos hace, comagremos estos santoe días, después da purificadas-nuestras almas, á la meditaci6n de los grandes misterios que ~n ellos se recuerdan, asistiendo con fervorosa devoción á la celebración de los Divinos Oficios, á fin de que
nuestra compostura, en los templos, contribuya eficazmente al
bnen ejemplo de aquéllos que, distraídos del cumplimiento de
sus deberes, sean atraídos al redil, del cual parecen alejadotl.
Entreguémonos, por completo, en el retiro y en el silencio, á la.
medit»ción de estas grandes verdade¡;:, que la Iglesia pone á nuestra \·ista; y nuestras almas, regeneradas y fortificadas con estas
santa~ meditaciones, v~iverár. á adquirir nueva fuerza para pelear las batallas de la vida y para renovar el espíritu en las rnn·
bis prácticas que el Cateci~mo nos enseña.
0

El sermón de la Mo'.ltañ:i.

~~-===================::~======================--~-

El bautismo en el Jordán.

ri nturn s naturales ll e la ighsta '1e la Pa z de Dusselclorf, obra ele Ecluarclo ele Gebhardt .

LA F..A~SION DE JESUCRISTO
El día d~ sus exces!~os ,dolores, que lengua no hay que los
p_ueda explicar, ¿ll~ma:s dia de alegría de él? Y no alegría fingida y de fuera, mas d1cese, en el día de la alegría del corazón
de él ¡Oh, alegría de los ángeles, y río del deleite de ellos en
cuya faz ellos desean mirar, y de cuyas sobrepujantes ondas ~llus
son embestidos, viéndose dentro de tí, nadando en tu dulcedumbre tan sobrada. ¿Y de qué se alegra tu corazón en el día de tus
trabajos?
¿De qué te alegras entre. los azotes, clavos, deshonra y muE&gt;r·
, te? ¿Por ven~ura no te lastiman? Lastímante, cierto, y más á t.í,
que á otro nmguno, pues tu complexión era más delicada.
.Mas por que te lastiman más nuestras lástimas, quieres tú sufr¡~ de muy buena gana las tuyas, porque con aquellos dolore!i
quitabas los nuestros.
Tú eres el que dijiste á tus Apóstoles, antes de la Paéión: Con
dese.o he deseado comer es~.. Pásciia con vosotros antes que padezca.
Y ~ú er~e el que ant~s d1J1ste: Fuego vine á traer á la tierra ·qvé
quiero smo qutJ se encienda?
'&amp;
Con Bautismo tengo de ser bautizado ¿cómo vivo en estrechura hasta qu~ se ponga en efecto? El fuego de amor de tí, que en
nosotros qmeres que arda hasta encendernos y transformarnos
abrasarnos y que°:arnos lo 9~e somos en tí, tú Jo soplas con la~
mercedes que tu vida nos hiciste y nos hace arder con la muerte que por nosotros pasaste.
¿Y _quién hubiera que te amara ~i tú no murieras de amor por
da~ v1~a á lo~ qu: por no amarte están muertm,?
¿Quién sera len~ tan húm.edo y frío que viéndote á tí árbt,l
verde, del cual quien como vive, ser encendido en la cruz y d brasa do con fuego de tori:nentos que té daban y del amor con que
tú pad_~cías, ~o se encienda en amarte aun hasta la muerte?
¿Quien sera tan porfiado que se defiend11. de tu porfiad~ requesta ~n que tras no~ anduviste desde que naciste del viE&gt;nt1 e
la V trgen, y te tomo en sus brazos, y te reclinó en el pesebre
asta que las mismas manos y brazos te tomaron cuando te qui'.
taron muerto d.e la cruz y fuiste encerrado en el Santo Sepulcro
como en otro vientre?
'
. Abrasástete por que no quedásemos fríos Lloraste
riéramos. Padeci~te, porque descamásemos; .y fuiste bait~~;~~
con el derramamiento de tu sangre, porque nosotros fuésemos
lavados de nuestras maldades· y dices Sen~or ·Co'm .
. '
,
&amp;
o vivo en est h h
rec ur~ asta que este batttismo se acabe? Dando á entender cuá
encendido deseo tenías de nuestro remedio, aunque sabías qu~

ge

te había de costar la vida. Y corno el esposo de3ea el día de su
desposorio para gozarse, tú deseas el día de tu Pasión para sacarnos con tus penas de nuestros trabajos.
Una hora, Sefior, se te hacía mil años por haber de morir por
· nos.otros. Y _pues lo que se desea trae gozo cuando es cumplido,
º.~ es maravilla que Ee llam~ día de tu alegría, el día de tu Pas10n, pues .era deseado por tí; y aunque el dolor de aquel día fué
muy excesivo, de manera que en tu persona se diga: Oh vosctros tod.os los que pasáis por el camino, atended y ved si ha; dolor
que se 1guale con el mío.
De manera que más amaste que sufriste y más pudo tu amor
que e} de~amor de los sayones que te ato~mentaban; y por ·esto
quedo vencedor tu amor y como llama viva no pudiéronla apag~r los ríos grandes. Por lo cual, aunque los tormentos te daban
tnsteza y dolor, muy de verdad, tu amor se holgaba del bien
que de allí nos venia.
Pues e~ es~e día salid,, hijas de Sión, ( que son las ánimas que
atalayan a Dios por fe) a ver al Rey que con sus dolores va á
hacer la paz ~eseada. Y. entre todos sus atavíos de desposorio
que lleva, mirad á la gmrn~lda de espinas. y si alguno dijere,
nuevos atavíos de despo~ono son estos: por guirnalda, lastimera
corona; por atavíos de pies y ma?os, clavos agudos que se los
traspasan y rompen; ?zotes por cinta; los cabellos pegados y enrubiados con su propia sangre; y la sagrada barba arrancada y
la cama ,blanda
que
.
, á los desposados suelen dar, con mueh'os
o1ores, t ornase en aspera cruz puesta en lugar do d · t' ·
ban los malhechores....
'
n e JUS iciaNo hay cosa más lejos ~e desposorio que todo lo que aquí parece. Mas no es de maravilla tanta novedad, pues el des osado
Yel modo ~e despoear, todo es nuevo. Cristo es hombre ~uevo
porque es sm pecado y porque es Dios y Homb
d , '
con nowtros, feos pobres y llenos de males no re, yd . espo!:larn
U
'
t
para eJarnos en
e os, mas para ma ar nuestros males y darnos sus bienes.
Y por esta obr~ tan excelente y de tanto amor en a uel día
obrada, llama Cristo á este día su día cuando d'
E
gelio: Ahrnham, nuestro padre se goz6 para ver le.e e .~;ngnzóse. Mas ¿Por qué se gozó? ¿Por ventura de lmosi a iat y ~wt ~ y
te ' t
·
·
zo es O risc~a~, o~mentobs de Cnsto?
Cierto ei, haber sido la tristeza de
ns o an que astaba para hacer entristecer .
1 .
mucha alegría que tuviese.
a cua qmera por

J~ 1

1
1

1.

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1

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• 1
1 1

JI
1

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1

JUAN DE AVILA.
(Apóstol de Andalucía. )

MAESTRO

" Siempre estoy con vosotros," cuadro de Willy Spatz.

�El

T i empo

l l ustrrado
E l T i empo

EOCE HOlY.rO
áb
Grave majestuosa, cual los ritos de la antigua .ley, ostent ase el ra!dioso templo de Salomón, descollando g¡ga,nte entre los
mi' s~berbios edificios de Jesusalen, elevando al Cle.o los 6!1b(
tos. elegantES capiteles de sus torres de ~ármol de Corrn o,
maban fantásticos vislumbres al refie¡ar el sol en ellas el
fur~e;[e de su luz meridiana. Sagrado recinto b~jo cuyas arca~as
había Salomón desplegado los vuelos de s.: i;abiduría; donde 10 • .
numerables reyes doblaron su rodilla a~te el Santo Ta_ber~áculo
y donde aun parecían unirse las plegarias del pue~lo Jl;id10á los
lanmentos é imprecaciones de los profetae. Acusación viva y re-

1

, d 1 ma ores infamias y sacrilegios¡» la
te tiempo «el pa1ron
ª·~s /profetas elegida por Dios entre
0
ciudad Eanta. de ~ ;~ar como fruto de bendición¡ en la cual
todas las nac1~nes e1 ª ie¡~ªaltos designios de la Providencia y
habían de r.ea~1zarse os m nturos0s para la humanidad preva.
los acontec1m1entods..dmás v~por completo el carácter tradicional
ricad ora' veía per 1 . o casi andezas. la sar. tidad que loa libros
de sus pasadas glorias grá 10' sa:erdot&lt;s y levita,, la hacían
del viejo t:st~ment? ~x:r~:~ exte;ioridadee i y de aquel culto saéstos cons,stir en
imponían al pueblo veneraci?n y resgrado, cuyas cere d ba sino cela estéril pompa de sus r1tos.i)
peto rnntoEJ, no que a
TI

Pf

Ilu s ttr a d o

t,

r
h:O~as

. .
,
mil opuestos senderos, cruzando valles Y
Por d1stmta;ori1~:s: veíanse aparecer aquí Y/llá ¡n1um:rfble:
o-rupos de forasteros, que acu ian
e~u.a en
~ 1 b la memorable Pascua de los Az1mos, ence e rar
d. ·
1t
I
tonando sagrados cánticos a1 ,visar e emp o
to al que faludaban con muestras de verda~:~o 'regoci jo, esperanzando ver en él al Dernado
de las geotes.
.
. ., d I
Todo era movimiento y vida; ag~ta~1on e . os
me radores y advenedizos de SJOn indicaba bien
claramente que se pre1:1entaban todos á ce)e?rar
111 una de sus religiosas y más solemnes fest1v1da·
de~. y á medida que las muche~umbres se agi:u·
pa ban rn gruesas oladas, encamwándose al port:co del templo para oír anunciar el culto
la
Pascua, comenzaba ácorrer de boca en boc~ smm ·
tro rumor sobre los sucesos días antes acaecidos en
Ja pP.rsona de un profeta que se decía el Mesías
prometido; á quienes uno'3 veneraban eom~ á va·
rón jmto y santo y otros tenían por hechicero y
seclJctor de las turbas.
.,
.
Je:ÚB, Hijo de Dio~, que baJo del cielo para
abrirnos las puertas del Paraíso, cerradas por la
clf'sobediencia de nuestros primeros padreE; el Santn Predicador de Galilea que, durante tres afios
divulgó subljtnes divinas e~señanzas, curó enf.er·
mos resucito muertos y deJo por todas partes rncl1-lebles huellas de su poder y misericordia infinita aparece como blaefemo y perturbador del or·
d~n merced á las arterías y malvereaciones de los
f11ri:eoe, quienes llenos de rabia y de furor. soliviantaron los ánimos del populacho necio é ignorante maqui nando con inaudita perfidia la muerte
del Justo á quien días antes acogieron con ramas de oliva y salvas de entusiasmo y alegría.
Confuso vocerío
De la ciudad los ánimos conturba,
Y en tumultuosa turba
Hierve el pueblo judío;
Mas desgarrando el viento
Cual de inmenso dolor ronco lamento,
O alarido de cólera apresada,
Clamor de trompa funeral ahoga
La grita de la plebe alborozada;
Y en lo alto de la acrópolis enhiesta
Flámula negra al populacho advierte
Que crin,en sentenció la sinagoga
Con sentencia de muerte
"Ecce Horno"- " He aquí al hombre que se dice Rey de los judíos."
La muchedumbre del popular gentío, gano~a de
ver
el &lt;le~enlace de las horribles maquinaciones
renne, que condenaba las depravadas costumbres de aquel puetramadas
contra
Jesús,
comeozaba á agolparee junto á las aveniblo fanático, degenerado y corrompido. Testigo delator de
das
del
palacio
de
Pi
latos,
formando innumerables corrillos, los
las pasiones y violencias de aquella raza envilecida que gemía
cuales
alentados
«con
increíble
calor ardimieoto de razonfs y
como dice un eeeritor místico, «más que bajo la tiranía de sus
demo;traeión
de
ademanes»
por
los
magistrados y doctores de la
dominadores, ba jo la férula de sus errores monstruosos y de sus
ley, desestimaron la propuesta del preeidente, libertando á Bacrimen es abominables. i&gt;
Israel, el pueblo de los grandes destinos, en el que estaban, rrabás y condenando á J eeús. Pilatos, juu romano, débil y cobarcomo dice San Pablo, las promeeas más venturoeas, pasaba de, atormentado por los remordimientos de su espíritu, que co·
entonces par uno de eeos períodos críticos de ruina y decadencia nocía la inocencia del divino Reo, cede vergonzosamente á las iná que suelen llegar las naciones cuando, renegando de sus creen- justas y malvadas exigencias de los acusadoreEJ, por no malquiscias, de su Dios y hasta de rn dignidad, se entregan á la mó, tarse con los miembros del consejo y por acallar los gritos del
licie y al desenfreno de las pasiones, constituyéndoee víctimas pueblo amotinado; y sin querer manchar sus labios con el nomdel servilismo más degradante.
bre del «Profeta impostor de Gali1ea» le presenta al populacho
Roma, la dominadora del mundo, había logrado, gracias á escarnecido y vilipendiado, diciendo: «He aquí al Hombre que se
su política despótica y artera, anular casi por completo el poder dice Rey de los judíos. i, La multitud frenética é inhumana rucivil y religioso de la nación judía, y á pesar del fanatismo y ge y se agita como apresada fiera; y excitados sus instintos sanprestigio de los miembros del Sanhf.drín, que disponían á su guinarios con las palabras del indeciso Pilatos, excfama con
antojo del elemento popular, la independencia del pueblo israe- horrible gritería: «Crucifícale, crucifíca le. Caiga su sangre sobre
lita se acercaba al término de su existencia y al período histórico nuestra frente. J&gt; ¡Pueblo perjuro y descreído! Sobre tí recaerá la
de su completa ruina. Jerusalen en cuyo templo habían losan- sentencia formidable del enorme deicidio que cometes y el grito
tiguos judíos adorado á. Dios en espíritu y en verdad, era por es- atronador de ¡¡muera!! que vibra maldiciente en los espacios,
será eterno baldón que para siempre infame tu memoria.

-~-- ----..,......-- -1

!~

?~

de los limoneros y
naranjos, que entra
bosquecillos de lirios, azucenas, jazmines y violetas,
cubrían las pequeñas riberas del Cedron, descollando
sobre 1a s flores
frondosas higueras
y corpulentas palmas; al lado de los
humbroEos platanares que hacían un
contraste,1bien marca~ o, con .las mezquinas tapias coronadas de espinos y
los em¡Jolvados olivares, dejando ver
en sus llanuras las
siembras y hortalizas de los hebreos.

JERUSALEN
Lo puética y antiquísima ciudad
santa llamada comunmente ciudaó
ele David, debió su
fundación de S.1cerdo&lt;:io Melchisedech,
que la denomin ó
Salem, voz hebraica
que eigni.fica Paz;
vaticina.do a,í, que
en ella tendría lugar
el sacrificio del caivador del muodo,
por el cual, se hada
la paz entre el cielo
y la tierra, entre
Dios y el hombre.
En Jerusalen se
reflejó toda la magnificencia y la sabt·
duría del Rey Salomón y la gloria y
majMad del Altísimo en su granrlio-

~,~-~

Lasentencia~e
Jesús

S?dt~6mpllAo,
don1e
Pondo Pilatos lavándose las manos.-Cuadro de Remb~andt, grabado por Baude.
s1 1 e rea
.-:,anret.a
de la Alianza. De
,
¡
Por lo curiosa y
aquel suntuoso y renombrado lugar, no quedaron mas que as oportuna vamos á publicar la sentencia que conden6 á muerreedificaciones de Zorobabel y los últimos reparos .de ~sdras Y te al Hij~ de Dios, docun:iento que se conservó durante largo
Nehemías único recuerdo de aquellos celebrarlos Jardmes que tiempo en el Archivo d~ S1mancas:
perfumar~n las galanas rosas de Jaricó y loe blancos azahares
ccArchivo general de Simancas.-Asuntos de Estado.-Legajo

Pilatos entrega á Jesús.

�El Tiempo Ilusttfado

El Tiempo I1ustt1ado

LA ESCALA SANTA

847. --Róma, número 1.-Copia de la sentencia pronunciada
por Pilatos contra Cristo nuestro Señor, de~cubierta en la ciudad
de Aquilea en los Abruzos, el año 1580, en las ruin.as de un temUna de las más fuertes emociones que experimenta el cristiano
pl?.-Esta ba encerrada en un tubo de hierro, escrita en pergaque visita las maravillas de la Ciudad Eterna, es la escala santa
mmo con caracteres hebraicos, y ha sido interpretada así:
«En.el año.XVII de Tiberio .César, Emperador romano y Mo- que fué traída, según se cuenta, de Jerusalen, por la piadoFa
narca rnvencible de todo el universo, en la olimpiada CXXI en !Cmperatriz Elena.
Perteneció al palacio de PilatoR, y sus anchos peldalios fueron
el año cuatro veceg MCXLVII de la creación del mundo, según
el cálculo de los hebreos en el año CXXIII del Imperio roman0 pirndos por los sagrados piés de Jesús en las idas y venidas de
y CDXXVII de la vuelta del cautiverio de Babilonia siendo su pasión, en las tristes horas del infame juicio y la inaudita
Cónsules Lucio Pisino, Pontífice romano¡ Mauricio Sár.rico, Pro- traici6n.
La alta y amplia escalera de mármol, ocupa el centro de un
curador de_la Invencible. y Valerio P11.lestino, Gobernador de
la Judea; siendo füigente y Gobernador de la. ciudad de Jerusa- edificio que la cubre y protege, al lado de la vetusta basílir,a de
len FJavio cuarto, PresidenSan Juan Laterano, residente gratissimus; siendo Gocia de los papas durante tohernador de la baja Galilea
da la Edad Media, y hasta
Poncio Pilato; Anás y Caila inauguraci6n del Vaticafás, Patriarca y gran Sacerno. No se permite su ascen&lt;lote, siendo guardián del
si{,n má~ que de rodillat1, y
Templo Ales Macios y siPn·
tanta ha sido la piedad de los
do centuriones de l~s Cónfieles que, viendo que Ee gasta
sules romanos Quinto Corá fuerza de subirla, la piedra
nelio Sublimo y Sexto Pomde los escaloneE&gt;, Fe ha recupilio Rugo; el XX V de Marbierto el mármol con gruesas
zo.
tablas de roble, dejando de
Yo Poncio Pila to, reprecuando en cuando, una pesentante del Imperio romaqueña abertura, con tapa de
no en este Palacio de Larchi
fuerte cristal, que descubre á
nuestra residencia, juzgo
la vista dPl creyente la subli~ondeno á la pena de muerme reliquia.
te á .Jesús, llamado Cristo
Tantn. es la. piedad que insNazareno, del país de Galipira este monumento, y tal el
lea, hombre de la ley moeai.
1udor rdigio!'o de los millarf's
ca, sedicioso contra el emde peregrinos que acuden de
per~dor Tiberio Céear, y en
todas partes de la cristiandad
razon de lo expuesto decido
para subir de rodillas el tra- .
que sufrirá sobre la Cruz co~antificado por el Salvayecto
mo culpable de haber re~nidor del mundo, que las auto- ·
do numerosos ricos é indiridades han tenido que renogentes, no cesando de provar
varias veces la cubierta
~ocar tumultos en toda Gade
roble,
gastada por el peso
hl.ea; diciéndose Hijo · de
y
el
roce
dt los fieles.
.
Dws Y Rey de Israel ameEl día del J ueves Santo,
nazando con Ja ruin~ á Je.1a muchedumbre adquiere
rusalen Y el Imperio sagraenormes pi'oporcione8; una
do, negando el tributo á Cé)arga
cola de hombres y musar, osando entrar con Pal¡eres
de
todas edades y de
mas Y en triunfo seguido
todos los países llena la plapor la multitud 'como un
zoleta de San Juan Laterano
Príncipe, en Ja diudad y en
el templo divino.
y rodea el baptisterio de Constantino, e8perando turno pa«~or estas razone~. ordeno mi centurión Quinto
r~ ascender Jºº humilde espíritu y corazon •)ontrito, los esC~rnelio que conduzca púcalones consagrados por los
blicamente J.'Or Ia ciudad
de .J erusalen, con los ladroL V . . . .
.
divinos pié!'.
nes homicidas á Jesuc . t
a eromca limpia el rostro de Jesús.-Cuadro de Rubens.
Después de pisar la tierra
t d
,
ns o,
,
de Palestina, no sé de nada
~a~Jo~aª~~~ado\vestido de púrpura y coronado de eFpinas lle- mas
conmovedor para una alma fervorosa
á loq malhech:;e/e sus hombro~, á fin de que sirva de Pje~ plo ', En lo alto de las gradas Ee halla una c~pilla llamada Sancta.

LA VERONIO.A
Las calles de Jerusalén, cuajadas de inmenso gentío, parecían
anunciar un gran acontecimiento, y por todas partes se empujaban unos á otros, como se empujan y chocan las olas del mar
en la borrasca. ¿Cuál será la causa de tanto desasosiego? ¿Por
qué la multitud grita furihunda y frenética? ¿Qué vértigo se ha
apoderado del populacho, de las legiones romanas y de los principales magnates, que parece precursor de un gran desastre?
El murmullo crece; hombres , mujeres y niños se dirigen fuerll de las puertas de la ciudad: el grito de muerte pasa de boca
efi boca, y cien mil ecos resuenan en el eapacio, como una asamblea de los infiernos. Oyese á lo lejos un clarín, y entonces se

ta&lt;lo; cubríale el cuerpo una túnica de púrpura toda manchada
por el lodo que le arrojaba el populacho vil; de su cuello pen·
&lt;lían unos cordeles; sobre sus hombros llevaba dos maderos
puestos en forma de cruz, que era en aquel tiempo el suplicio
de los criminales; y sobre su cabeza, brillante como una aureola
de luz, se distinguía una corona, no como la que llevan los reye~ de la tierra, sino una corona de agudas espinas. Su continente es hermoso y apacible: sus miradas radiantes vagan por
la desenfrenada muchedumbre, y no es irritación ni c6lera lo
que revelan: en cambio de tantos ultrajes, injurias y sarcasmos,
brilla en sus ojos un destello de misericordia hacia sus verdugos.
Un alarido lastimero lanzado por una mujer, se oye entre el
clamoreo del impío vulgo: todos guardan eilencio á la presencia
de tanto dolor: aquellos hombres feroces que como hienae van

y

ª

PºJ

ha:r ~~d::~;:rtn
l~prrt~ hoy denominada Antoniua é irán
permanecerá
ama o a vano, donde, después de crucificado
del castigo reseexrvpaudeost~ slu Cu~r~o eln la Cruz, como espectácul¿
,
a os cr1m10a es
((Sera colocada l C J · · .
guas heb .
~n a ruz. a s1gmente inscripción en las tres len go: j e,,us
gneg~y latma . .En hebreo: Aloi olisidin! En gríeccAsimismoº o~~o:~ n latín: Jr.~us Nazárenns, Rex Judeonim.
sea su clas
amoA .que ninguna peraona cualquiera que
ejercida en ~d~s: te~erariar~tn}e oponerse á la justicia por nos
nos y los heb u r1~or, seg n ?S Jecretos y leyes de los roma.
dos á los qu reo~ ba¡o p~na de rncurrir en los castigos reservaccHan
e se msurrecc10nen con el Imperio.
p confirmado esta sentencia·
Be,~c~~/ªB1:i:t~~~t!e isra~ld: R.&lt;tbán Daniel, SPgundo, Juan,
p
,
, res1 an.
e, or e1 gran sacerdote: Ra bán Ju das Bo
~ ,
(( Por los fariseos: R 11 t s· ;
'
·
nca,alon:
Boncerissili.
o e ' imon, Daniel, Braban, Mordagín,

~~~ª;.

«Por el !I?perio Y el Presidente de Roma·
Amostro S1ho, notario judicial.
· Lucio Sextill o y
«Por los gentiles: Nostán y Reotenán. »

' nn~t~rnrn, do?d~. está un ~ntiquísmo y milagroso altar, único
vedstig~o del pr1mit1vo palac10 laterano, una obra maestra de arte
Y e nqueza
.
S Ali'
_ i se enc?entra una imagen
famo~a que repre3enta á Nuestro
enori conocida por el nombre ''aquerotipa" . Dice la lPyenda
~~e eb cua_dro es un. retrato Y que no fué pintado por mano de
m ye, erno _por prnceles de ángeles.
La/magen mspua gran veneraciób desde hace muchos sigloQ
~i!~l\~~mpos de pública calamidad se lleva en proce$i6n por i~

.....,....~~

BLANCHE

z.

DE 13A RAL'f.

ICn las enfermedades n0 8 I
é'
. ~ ament is de e~tar condenados á la
inacción- or
de celo. L~ p1~i:!:¡~ªt1~::c:a suple con ventaja todas ~as obras
y !odo el que lleva bien su c centos de. que carecen loE&gt; ~1sc1mo!l,
cnsto. -Snn Alfonso de Ligor~~z, predica con elocuencia á .Jesu-

***

El único sufrimiento qu
f fi
se acepta y se sobrelleva
e san I ca es el que voluntaria mente
voluntad de Dios y sereiion
or.. Sed del todo obedientes á la
'
por o mismo santos de primer orden.
Abate Chevalier.

ªf

Jesús encuentra á la Verónb.
a 15ita y empuja la arremolinada muchedumbre. La guHdia
pretoriana se presenta: sus cascos y capacetes despiden reflejos

de cenicienta luz, heridos por los rayos del sol que apenas pueden alumbrar un bosque de espadas y lanzas que desembocaba
por una de las calles de la capital.
Avanza la guardia pretoriana, y el aire resuena. con las voces
de 1muera el criminal! ¡muera el impío! ¡perezca el enemigo
del César!
Y todos se empinan, se chocan, se empujan, por ver al que
llaman criminal y gozarse en su amargura. Dos hombres con
las manos atadas á las espaldas van caminando entre la turba
de sayones y soldados .del César: son criminales; pero la estúpida muchedumbre no hace alto en ellos, y curiosa dirige la vista
recorriendo la cohorte romana.
-¡Ahí viene! gritan de repente, ¡él es!
Y vuelve á de3encadenarse la turba furibunda y á lan zar grit os y voces impías y desesperadas.
Un joven de cabellera algo rubia, y bello corno la imagen de
bienaventuranza , se presenta, cárdeno el rostro y ensangren-

á cebarae efi la sangre de un justo, &lt;tUedan mudos ante una hermosa matrona que se acerca con la angustia en el rostro, lágrim'.l.s en los ojos, y en el alma e.l más agudo dolor.
.
Los sayones le dejan paso libre; acércase á la víctima, y 1ebosando amor y compaRión, despliega un lienzo, y empapa en
él el sudor y la sangre del augusto Redentor, el cual recomp1ms6 acci6n tan laudable, dejando la imagen de su rostro estampada en aquel lienzo de la piadosa Ver6nica.
Otras mujeres de Si6n ;:¡.compañan las lágrimas de las de la
heroí na, y el hombre que va á morir las alienta y consuela en
~ u~ angustia!'.
La. multitud arranca con fuerza á la santa mujer del lado de
la víctima, y dando nuevo curso á su furor, mándase continuar
la m11reha á los verdugos al lugar del suplicio. Todo el pueblo
le sigue: quédase desierta la ciudad, y únicamente se ve atrave~ar por sombrías y solitarias calles algún otro galileo C(ln la fren·
te inclinada, que marcha huyendo de la carrera qua conduce sl
lugar del cruento sacri ficio.
FR. L. DE P.

�Bl T i empo Il ustttado

B l T i empo llustrrado

JESUS ENCUENTRA A LAS SANTAS MUJERES

aniquilamiento de su perEona y voluntad á que se había sorne·
tido, pensaba tan s6lo en aquel pueblo de '}Uien era la vfotima,
Aranzando hacia. el Gólgota, oíanse en pos de los condena- de quien iba á recibir la muert.e. En el símbolo de su última
dos, amargos llantos y lamentaciones. Un grito de inmensa pie· frase profetizaba para Israel cal1tmidadf!S próximas é inevitadad se elevaba del ¡:,ueblo, del corazón de las mujeres sobre todo. bles. El árbol verde ~' joven era Jesús, El mismo; el 'árbol" seco
.Jesús se volvió hacia ellas:
y moribundo, la nación que así lo rehusaba. 8i el inocente acu-Hijas de Jerusalén, les dijo, no lloréis por mí; llorad por sado de falsario, de blasfemo y de rebelión contra la autoridad
,·osotras y por vuestros hijos. Porque llegarán días en que se pagana era tratado de aquella suerte, ¿c6mo había de serlo desdirá: ¡Felices las estériles, las entrafias que no concibieron, los pué¡i aquel pueblo criminal'y deicida, que intentará romper el
pechos que no amamantaron! Entonce3 se gritará á las monta- yugo y que encontrará su destrucción bajo el hierro y el fuego
ñas: ¡Caed sobre nosotros! y á las colinas: ¡Cubridnosl
de los romano3? Estos son los vengadores de·Dios; nadie les
«Si así se trata al árbol verde, ¿qué se hará con el seco?n
conjurará; uno solo pudría hacerlo, y éste es el mismo á quien
Jesús se olvidaba de sí mismo, de sus horribles padecimien- esa raza, ciega por el odio 1 va á hacer matar en el más afrento·
tos y dolores, para devoker p1ieda~ por piedad. En el completo SO de los patíbulos.
EL P.WRf~ DfDOX.

..
.

,-

r·
¡
·.~·

Je~ús es ayudado por el Cirineo.

Jesús es despojado de su:; vestiduras.

JESUS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS

Jesús encuentra á las santas mujeres.

;)'a el cuerpo del Divino Redentor era una pura llaga, y puede th·cirse que no había espacio en aquella humanidad eantísima donde la barbarie de los verdugos, la safia de los jueces y la
hi pocreisfa d~ los fariseos no hubiese dejado seña.les sangrientas
del odio que le inspiraba el Justo de los justos.
En el acto de la flagelación, Jesús había tenido que suJrir la
v. . rgiienza de la desnudez. Aquel cuerpo inmaculado y ,puro,
aqul:!1111. carne impecable, que en la noche anterior había El entregado á los hombres ¡Jara que les sirdera de alimento espiritual hasta el fin de los siglos, tenía que ser macerada, vilipendiada; objeto, en fin, de los mayores ultrajes que ha podido
co11cebir lll rruf'ldad humana.
Pero los tormentos materiales que sufrió Jesús, los azotes, las
e!lpinas, Jos golpe~, las bofetadas y las caídas con el instrumen·
to del suplicio, ¿pneden compararse con el inmenso dolor de
ver su cuerpo 8antísimo despojado de sm vestidos y expuesto á
las mirada9 de una multitud infame y corrompida para quien

.

los crímenes de .Barrabás eran prefnibles á los milagros de Jesús?
Todas las burlas, todas las infamia@, todas las vergüenzas
caían juntas sobre el Cordero Divino en el momento en que los
brutales sayones le arrancaban la túnica y le dejaban sl pie de
la afrentosa Cruz, desnudo, tembloroso y cubierto con l.1 éecar·
lata de su Aangre; pero allí esperaba el instante en que aquella •
desnudez se elevase á lo alto del patí~ulo, y clavado y alanceado pudiera mostrar al mundo cómo la carne humana, unida á
la divinidad, en vez de ser asiento de la concupiscencia, era P.l
manjar exquisito de las alma@.
Dej6 en Ja tierra sus vestiduras, ,y dP.snudo y horriblemente
llagado subi6 á la Cruz. Quería El que aquel infinito rlesamparo
del Criador sirviese de ejemplo y de consuelo á todas las criatu- ,
ras humanas. .Ni eran posibles padecimientos más crueles ni
muerte más vergonzosa.
¿Quién desde entonces puede quejarse de las miserias de la
vida? El hombre- Dios, desnudo al nacer en las pajas de un pesebre y desnudo al morir en la cumbre del Calvuio, ha cerrado
la boca á todos los infortunios y ha abierto el camino del cielo
A todos los que se llaman desheredados de la fortuna.

�ª

E 1 Ti e m p o 11 t1 s t tf d O

-

El Tiempo

Ilostrrado

desprecio que hacemos de vueotro ~acrificio y amor inmenso; somos pródigos del precio infinito d e vuestra
sangre preciosa, y,
como talei, acudimos á Vos en demand!\ de perd6n,
presentándoos
n u e s t r o doloroso
arrepentimiento.
Haced que tengamos la dicha de oír
,le \'Uestra divina
boca, en este día de
perdón y de tan
grandes misericordia~, 11quellas benditas y sublimes pa·
labras que por todos pronunciásteis
en el sagrado madero de la cruz: «¡¡Padre, pE'!dónalos porque no saben lo que
h11cen 1!1,-H. N.

259

- Sitio.
-Esta sed misteriosa del H i jo de
Dios en la Cruzdice un gran orador
-fué ya re,·elada á
la mujer de Samaria cuando le t.abló
a.sí' junto al pozo &lt;le
Sichen: .Mullier, da
mihi bibere.
Es la sed de su
amor que no se sacia. Es el deseo ardiente de la salvaci6n de la Humanidad que gusta sa.bo·
rear los pastos venenosos del vicio ......
Todavía el Redentor clama:
-Tengo sed.
Tiene sed de co·
razones noblesi: en
los cuales brille la
virtud como las PS·
trellas en el cielo.
Tiene sed de justi~~
cia .
SITIO
.J es ú s ve á los
El descendimiento de la Cruz.-Cuadro de Jacobo Robusti llamado el Tintoreto.
~oml bres apedgadols
El que humedece
a as cosas e a
los campos con la lluvia, el que alegra las flores con las gotas de tierra, avaros, comidos por malas P~.s~o~e~, .v grita :
rocío1 exclamó desde las alturas de la Cruz, donde era atormen-Sitio.
.....:-.e
ta~o por la crueldad de implacables verdugo,:
.
J VIERA

Han transcurrido siglos desde que se cometi6 en la ciudad de
Jerusalen el crimen más horroroso que registra la historia, el
suceao más inaudito que han presenciado los sigloR, no i:ólo á la
luz de la fe, sino también á la del humano entendimiento. Crimen cometido por los mismos poderes públicos y al que, en vano quisieron darle colorido legal ó ejecuci6n de justicia, en cuyo sumarísimo proseso rebosan la injusticia, la inifluidad, las
infracciones más groseras del enjuiciamiento y la crueldad más
encarnizada.
Cargado de oprobios, de ultrajes y de heridas, las más dolorosa~, hicieron morir en un patíbulo, entre dos malhechores, á un
hombre llamado Jesús, calificado por los mismos que presenciaron la muerte, de «var6n justo» que había colmado de beneficios extraordinarios á los habitantes de aquella comarca de Galile3, y que por su vida inmaculada y doctrinas desconocida en
el mundo, llevaba tus de sí las turbas del pueblo, que admiraban
aquellos principios de pureza, de paz, mansedumbre y misericordia; un hombre que había llamado á doce pobres pescadores, hijos del pueblo, que fueron sus primeros prosélitos y a.p6stoles
de sus doctrinas; y, sin embargo, este mismo pueblo, á quien

Jesús en brazos de su Santísima Madre.

�Bl Tiempo Ilustrrado

.

.

- - - -- - -

LA MUERTE DE CRISTO
7 DE ABRIL DEL ANO 29
Delante d·el Pretorio, que el sol dora en su lumbre,
agitase una inmensa y ardiente muche&lt;lumbre '
que quiere sangre huimana co,n júbilo beber;
dragón de ciien mil bocas con truenos de marea,
de un drama paivoroso la víctima c•lfatea
y qulét'fl1le las garras famélicas tender.

Pilato,s gi' me: "¡Vedlo sumiso y flagelado;
!bastante con s.u afrenta borró ya su pecaao; ·
Hbradle del martirio, libradle del dolor!
¿Cuál es tu reino, oh Cristo '( " prosigue gemebundo.
"Mi reino no es el reino profano de este mundo",
Jesús gime con boca que finge un Mrio en flor.'

• Aquel mar estallante de pechos exaltados,
de fréntes e,noendidas, de brazos levainrtados,
Pi latos el hipócrita pretende encadenar;
·pero el tumulto crece, la turba se impacienta,
y asaltará el. Pretorio la muchedumbre hambrienta
~i la esperada víc~ima le quieren ocultar.

"¡Pilatos, crucifícalo!" prorrumpe el mar humano;
más Rey no haty en la tierra que el César soberano;
quien bu,sca el bien á Cristo, busca á Tiberio el mal,"
Ya Poneio sueña verse caído de su cumbre,
y á un último recurso se acoge: era costumbre
de libertar, por Pascua, la vtida á un cl"iminal.

En ·vano .e,n la tribuna les muestra el presidente
el cuerpo flagelado de Cristo el inocente
dicié,ndoles: "¡Ya os baste,n sv,s llac-as de do•lor!"
' De espinas traspasado, Jesús humi,lde calla
oyendo el griterío febril de la canalla
t :n que en sv,s pe1chos prenda la chis·pa del amor.

Y así á la p1lebe dice: "Se otorga á tu de.seo
por la gloriosa Pascua, brinda-r pe·rdón á un r,eo;
¿quién, Bar-abbá ó el Cristo, merece tu perdón?"
"¡Qué muera Cristo!''¡ ru·ge la enorme bestia humana,
y el grito e1nto·nces dado, retumbará mañana
como un pregón eterno de opro1bio y de baldón.

.
Ya fué e,ntre el oleaje del pueblo embravecido

iAI crimen entregado, los bárbaros tropeles
lo ins,u ltan, lo flagela1n, lo C'iñen de cordeles,
lo huellan y lo escupen girando de él en pos;
y va la atroz canaHa de cólera encendida,
á golpes furibundos llevando enardecijda
por las tro1nantes calles la excelsitud de un dios.
Lo cargan del madero y á dos hose()(; ladrones,
y bajo inmensa lluvia de hirvientes maldiclones
emprenden del Calvanio la cúspide fatal.
Je!'usalen enteno, del sol bajo la lumbre,
engrosa el río humano y asciende has.ta la cumbre
para mrrar la muerte de Aquel que es irnnorta'I.

"Ha poco, de tu re'no pisando los umbrales, ,
Jerusa lén al paso te echó palmas tniunfales
para con regia pompa glorificar tu sér.
Una nevada clámide de brillo sobera1no
también sobre los hombros te colgará mi mano
para que así deslumbre más alto tu poder."
1

a

• "¿Nada, Jesús, respondes
mi admirado aoento?"
Y luego airado clama con súb1'to ardimiento:
"De nuevo ante Pilatos llevadlo en procesión;
no hay cu,lpa en un estulto; llevadlo á ~u presencia,
que él es quien puede solo dictarle la sentencia
~·i la merece el mísero que vive si·n razón."
Calló A,n;tipas, y en clámide nevada revestJido,
de nuevo hacia el Pretorio Jesús es conducido
sin que la turba nuble lo santo de su paz;
lo mismo en torno suiyo la infame soldadesca
que el popular estruendo de la ola canallesca,
lo Insultan co.n sus iras y escúpeníe á la faz.
Pilatos, al mirarlo tornar ante su planta,
tenlíendo que juzgarlo, de sí mismo se espanta,
porque el motín ya sube cual rápida invasión:
no i,nduce de sí propio qué hacer con la conciencia
sabiendo que es de Cristo preclara la inocencia
y que ante Dios .mer,ece la gracl'a del perdón .

.
Pilatos, sordo al grito de su conoienc.ia inj'usta,

sabe que si perdona, desde la Roma augusta
el César lo derroca de su árbitro poder;
culpar á Jesucristo conturba su vehemencia
Y entonces hace al pueblo que dicte su sente~c'ia
Y que tan grande crimen se lance á cometer.
Y el pueblo, que esperaba de Cristo los favores
milagros que le diesen riquezas y esplendores
''
Y ,no obraron favores sus má~imas de luz
porque Jesús perezca con voz inmensa' clama
y la treme·nda plebe retumbadora brama
'
pidiendo que al Dios-Hombre lo enclaven en , 1a cru:t.

.

1

entrega el v'll político la presa virginal;
y al son de un gniiterío que el bronce co.nmoiviera,
cien mil zanpas se extienden con ímpetus de fiera
para rasgar IJs carnes del hombre ce·lestial.

Ante la burla infame, Jesús baja lo.s ojos,
por la humildad vestidos, por el tormento rojos, •
por la modestia llenos de noble majestad.
Nada de Cristo dicen los labios inspirados;
unidos penmanecen cual pétalos cerrados,
y orlada la cabeza de excelsa idealidad.

Herodes no lo juzga traidor ni deli,ncuiente,
Y tiene Poncio el alto poder omn1ipotente
para librar su vida del trágico sufrir; . .
pero á Jesús lo aclaman Señor de la Judea,
y aquel que ante Tiberio Señor y Rey se crea,
por agradar .al César en cruz debe morir.

,,

á la hora en que echa el día la raya de Ja tard'e

"Se dice en Pa:lestlina, por voz de los impíos,
que llamaste el Dios-Hombre y el Rey de los judíos .
y que mHagros hace tu dulce inspiracfón.
¿ EA dónde están tu ejército, tus lanzas y caballos?
¿En dónde tu corona, tu cetro y tus vasallos?
¿ En qué tablas grabaste tu nueva relligión?

..

~~~11\~

JESUS ES CONDENADO A MUERTE

E,n la ascensión penosa le a&amp;"Uda ·el Cfr\lineo,
y va entre 9niiteríos la plebe con ed reo
para en las altas rocas nacer la ejecución;
V'zln, giulardias del Sinedrio, levitas, centurioines,
ascribas y extranjeros de exóticas reg,'ones
en un abigarrado y horrísono montón.
Entre tan duras pruebas y ent,re martinio tanto,
un grupo de mujeres tain sólo vierte llanto:
son la Di'Vliina Madne del Hombre de la 1ie;
Juana, mujer de Cusa, que absorta ve la es~,na;
María de Cleofas; la hermosa Magdalena,
y la de Juan que es madre, la egregia Salomé.
Llegado á las alturas enclavan al Cruciario
con trágico martl:llo de golpe funerario
que va i,nviita,ndo, lejos, los cuerv,os á venir;
se rasgan los excelsos tejidos musculares
y ensangrentadas brHla,n, cual dos rosas pal~ares
1as manos que han escrito la ley del porvenir. '
La sed dando á su boca tormentos infin~t-os
"¡Sed tengo!", Cristo exclama con lab\io.s y; marchitos,
y riegan sus dos pétalos con átomos de hiel.
Ali verlo así, lo infama la inmunda patulea
la que la cruz sublime sacrUega apedrea,
'
¡,y aun siendo vil Y apóstata, la que perdOlna E.I !

.

¡Oh, multitud de perros! iOh, muchedumbre brarva
de hienas, que riendo contemplas cómo acaba
entre sus lacios párpados el resto de la luZ'
repárt-ete sus ropas, legi ón que das espanto·
su taleth y su cíngulo, su túnica y su ma:nto, '
y aulla cual los lobos en toN10 de fa Cruz!
Ya los voraces grazna,ndo se avecinan
y, oual ciudad flota·nte, su giro arremoi'inan
sobre el sa1n griento . ~~ndo de obscura claridad.
I Huyamos de verg11enza con paso tan vi()IJento
que_ nuestros viles cráneos se estrellen contra el viento
Y borrese del mundo la infame Humanidad!
SALVADOR RUEDA.
Habana. 1910.
1

.,

•

madre hay. que, bi pudiera, no quitara de sí· y de 1,u hijo bs padecimientos y los pusiera en su e.3r.}avo? l\fa., ;,i tan embriagada. .
estás que no quieres separar esto3 tormento~ ni de tu Corazón
Dice el Evangelista, que e3taba junto á la Cruz de J e3ÚS su ni de tu Hijo, al meno.3, Stñora, úneme á ello,, aunque indignísimo, para que Tú y tu Hijo sintáis el consuelo de tener un
Madre.
. .. ... .. ........... .. . ... ...... .. .... . .... .. ... .. ..... .. ... ... . ... .... .... .. compañero en las penas.
¡Oh Señora mía! ¿Dónde estabas? ¿Por ventura solamente jun¡Oh, Sefioral ¿Por qué no me concedes lo que te ¡,ido'? 81 te
to á la Cruz? Ante3 bien, en la misma Cruz con tu Hijo e3tabas
crucificach. Pero con esta diferencia, que El tenía crucificado ofendí, por justicia debo ser herido; hiere, pues, mi corazón. Y
Al Cuerpo y 'l'ú el alma. Y las heridas eBparcidas por todo su si te he servido, ahora pido por única recompensa, heridas. Tú
siempre tan dadivosa conmigo, ¿por qué ahora te muestras
Cuerpo estaban todas unidas en tu corazón.
. .... . ·········································· ·· ··· ·· ····················· .. avara?
¡Oh Sefiora ! ¿P~ra qué fuiste á sacrificarte por nosotrcs'? ¿Aca¡Advierte, Sefioru, que no te pido el
sol ni las estrellas, te pido heridas! Porque es vergonzoso é ig11&lt;,minioso para
mí verá mi Señor Jetús tan herido y
á tí, Señora, herida como El, y que yo,
~iervo vilísimo, sn.lga ile1,H1 en este trancr. Pero ciertamente, yo eé lo que he
de t,acer: ó me concederás lo que pido
al verme postrado á tus plautat:1 con ge·
midos contínuos é inceEantes lágrimas,
ó ~i, para que me vaya me castigas, yo
permaneceré firme, sufriendo el azote
hasta quedar hecho una llagit, pues ya
si bes que yo no quiero de tí bino heridas.
Y si en vez de castigo me quieres hacer caricias, también perseveraré coustante y recibiré tu~ cariciae, y tus ca
\' ricias heri'rán de.amor mi corazón. l\1as,
si permaneces como insensible y no ine
dices nada, entonce:.! mi éorazóri quedará herido de trieteza y de dolor y no
me apartaré de tu lado sin herida.
SAN BUENAVENTüRA.
~

Lavándose el hip.ócnita sus manos de cobarde,

á la presencia augusta de Herodes conducido
para que el gran tetrarca lo mande procesar;
y al verlo el endiosado señor de GaHiea,
la mofa entr,e sus labios veloz relampaguea
é irónico y riente le empieza á preguntar:

- - -----· ·------

A LA VIRGEN DE LOS DOLORES

~~~

• 1

. 26 1

E) T i e m p o 11 u s t 11 a do

1

De.;de entonces p~ocuraba Pilato3 soltarle; pero fueron tan grandes los cla·
mores y alaridos de loi judíos pidiéndo que fuese crucificado, y tantos los
espantos que le µusieron diciéndole que
~i no le condenaba se mostrarla enemigo de César, que·como hombre flaco y
pusilánime y mal juez, se dejó vencer
de lí'I. obstinación y podía de ellos y fe
determinó á dar la sentencia contra el
inocente por no caer en de$gracia de
su Príncipe. Y puesto caso que la mujer de Pilatos avisó á su marido que mirase lo que hacía y no condenase al
Señor, porque era justo y sin culpa, y
que ella en sue~os había padecido
aquella noche grandes visiones y mole~tias por esta causa (las cuales es de
creer que Dios le avisó para más ju~ti·
ficar su muerte y para que todo géneb
de personas diesen testimonio de su ino ·
cencia,) estaba ya tan amedrentado y
cobarde Pilatos, que la mujer no fuf
parte para estorbar que sentado en su
tribunal y lavándose las manos (como
usaban los judíos) para m'ostrar que en
L:i Santísima Virgen al pie de la ·cruz.
aquella muerte no tenía culpa, no condescendiese con su petici6n y-entregase
so no nos bastaba la Pasión del Hijo si no era crucificada la Maclrt:? a.l Sefior ~ la voluntad de ellos y librase á Ba'rrabás. t;entado,
·················· ······ ···. ······· ... ······ .. .. .. ... . ............ . .... . µues, el Presidente en su tribunal, dió final sentencia en aquella
¡Oh Virgen, traspasada de dolor! Hiere nuestros corazones y causa, y luego cargaron sobrd las espalda::1 del Salvador, molirenueva en ellos tu Pasión y la de tu );lijo. Une tu herido Cora- rlas y despedazadas con azo tes, el madero de la Cruz (como sozón al nuestro á fin de que seamos á un tiempo mismo heridos lían hacerlo con otros condenados á aquel suplicio, ) en el cual
iban todos los pecados del mundo; y el Señor, con suma obecon tus heridas.
.... ··· ·········· ·········· ························ ............. .. ........ .. diencia y amor, le abrazó y comenzó á caminar con él, como
¡Oh, Señora, si no quieres darme tu Hijo Crucificado ni tu otro verdadero Isaac con leña en los hombros, al lugar del saherido Coraz6n, ruégote me concedas, al menos, sus heridas, crificio.
P. PEDRO DE RIV ADENEIRA.
contumelias y oprobios y los que Tú en tí sientes! Pues, ¿qué

�El Tiempo llustrrado

Bl Tiempo llt.tstirado
1

A JESUCRISTO CRUCIFICADO
CANCTON
lr.ocente Cor,dero
en tu sangre bañado,
con que del mundo los pecados quitas,
del robusto madero
po,r los brazos colgad&amp;
abiertos, .¡,ue abrazarme $01 le Itas;
ya que humHde marchitas
la color y hermosura
á la muerte vecino;

que sean perdonados:
ac,uérdate, Señor, de mis pecados.
Aquí, donde das muestras
de manirroto y largo
con las palmas abiertas con los olavoa;
aquí donde tú muestras,
y ofr,eces mi descaro o;
aquí donde redimes los esclavOi,
donde ,por todos cabos
misericordia brotas,
y el generoso pecho
no queda satisfecho,
hasta que el cuerpo de la sangre a~otas;

Po r más que el peso gr:i.vo
de mi el.lipa se siente
cargar sobre mi corvo y fiaco cue,llo,
que tu yugo suawe
sacudió inobediente,
C!Uedando en nueva s-ujec16n por ello;
por más que eJ suelo huello
con pasos tan cansados,
alcanzarte conflo;
que pues, por el bien mío
tienes los soberanos ples c7avacos
en un madero firme,
seguro voy que no podr,ás huírme.

neiparibels con el nuevo testamento.
Si á todos has mandado
cuantos presentoa tienes
tambl!n an~ tus ojos me presento.
Y cuando en un momento
l la Madre Hijo mandas,
aJ Dlscipulo Madre, ,
el Espínltu al Padre;
¿c6mo entre tanltas ma,nda&amp;
eer mi desgradia puede
tan.ta, q~ sólo yo vacio quede?
Miradme, que soy hijo,
Cf~ por mi lnobedlencla
Junumente pod,r6ls deahe.redarme.
Ya tiu palaibra di Jo

que hallaría clemencia,
siempre que á tí IVOWiHe A pruentar,me.
Aqut quiero abr.iza·rme
á los p&lt;ies de e.ta cama
donde estás e~irando,
que &amp;i como demando
oyes 4a voz Jlor,ou que te llama,
grande v,e,nit&gt;ura espero,
pile$ siendo hlljo quedare heredero.
Por testimonio ·p ido
l cuantos te eatln viendo,
cómo leste tiempo bajas la cab.eza;
seña1 que has concedido
lo qtre te e,Stoy 13ldiendo,
como srempre egpe:re de tu, largueza.

¡Oh, admirable grandeza!
¡Caridad verdadera!
Qu.e c&lt;&gt;mo sea cierto
que hasta el testador muerto,
no tiene el testamento fuerza entera,
tan generooo eres,
que, porque todo se confirme, mueres.
Canoión, de aquí no paso.
Las lágrimas sucedan,
en vez de la$ palabras quii t6 queda.n;
que ésto n~ pide el lastinieso caso,
no contenltos agora
cuando la TLer,ra, el ~ ry el Cielo llora.
Fr. Luis de León.

MARIA EN LA RESURREOOION

1
Era de la alborada
La misteriosa hora
En que el primer reflejo
De la naciente 1aurora,
Ilumina suave
El firmamer.,o azul:
Y vagas y 1perdidas
En cán&lt;lidos celajes,
Nubecillas ligeras
Como leve.s e,ncajes,
Da'n á el oriente velo
De transp,arente tul.
De 'Va.¡x&gt;rosa nieb1a
Einvutlta en ~I sllidario,
Siin r,ccordar la san,gre
Vertida en el Calvario,
Tranqudla en su victoria
Dormía Jerus·aten,
Cer-cada .ele jardines,
C&lt;&gt;ronad,a de flores,
No re.celando, ¡aiy triste!
Las penas, tos no11rores,
Que amena~am:do e..taba,n
Su terrena·! edén.

LA CRUCIFIXIÓN.

a,ntes que el alma soberana y pura
parta para salvarme
vuelve los mansos ojos á mirarme.
Ya que el amo,r inmenso
con lilti,mo r,egalo
,rompe de esa grandeza l,1s cortinas,

Y con dolor intenso,
arri·mado á ese palo,

ta cabeza rodeada con espinas
hacia la Madre inclinas
"Y qtte la llfoz despides '
bien de entrañas reales,
Y las culpas y males
de ese l'061tro divino,
i la ;randeza de tu padre -pide.

aquí, Redentor, CfUIÍ'ero,
venir á tu justicia yo el primero.
Aquí quiero que mires
un pecador metido
en la ciega pasión de sus errores;
que no temo te aire11
en mirarte ofendido,
pues abogando estás por pecadoraa¡
que las culpas mayo~es
son las Que más deolaran
tu noble ,peoho $3nto,
de que te precias tanto·
'
pues cuando las más gravl'!s
se ~eparan,
en, más tu sangre em,pleas,
Y ~ás con tu clemencia te recrea~.

Seguro, vo.y, Días mío,
de que el bien o.ue deseo
tengo siempre de hallar e:n tu clemencia ;
de ese corazón frío

a que

º'ª"º

'
veo

ya
,por las ventanas de ese cuerip. abierto,
que está tan descubierto,
qllie un ladrón maniatado
QU'e lo ha contigo á a.olas
en dos palabras solas
te lo tiene robado·
'
Y s,I esperamos, ·l~ego

de aqu1 bien poco 'le acert~ril un cie{lo,
A bue,n tiempo he llegado ¡
pues es cuando tus bienee

La estrella precursora
del alba aparecía;
Radia,nte, hermosa y pura,
Vertiendo de alegría
Tesoros con sus rayos
De mágico fulgo,r.
Y mi'! llfece.s m'ás bertas
Que el astro de consuelo,
Sola con sus pesares,
E,nvuelta en blanco 'Velo
Una mujer lloraba
A:bsorta tln su d&lt;&gt;lor.
Era la 1Madre amante,
Amant,e y desolada,
Sin quejas en los labios,
S.l,n luz e,n 1a mirada,
'&gt;esgarrado su pecho
De horrlb1e padeoer;
Que al Ir hacia el ise-puloro
Donde JesQ.s yacía,
Auoumblendo :. &amp;u larga,
Cruelísl,ma agonía
A·I pie de un ~ejo o,llvo
Si,n fuerza fuE A caer.

¡ Ay deshojada flo,r de mi esperanza!
;Je1sús, dulce Jesús! ¡Hijo adorado!
1Jiorando murmuraba.

Y gola

ien la camplr.a
Cual ave en C!I desierto,
A través de su llain'to
Mirando estaiba ,el !huerto,
Oo el hijo de su ~lma
Sepu,ltado qued6.
j'Ay Madre sin 1ventura !
¡Ay i111io deshojado!
i Cuánt.\ mortal herida
Su pecho des,garMdo
En .Ja pasión cruenta
Humilde recibió!

Y en el azul espacio, con an{lustia
Fijando ¡pobre M,adre:, las miradas,
Buscaba de su amor la eterna fuente:
¡El alma de ,u a1mal

. . . ...

¿Es Jesús qu1ien del fondo del sepulcro,
Vencedor de la muerte se tevan,ta,
Y tiende con amor hacia ,Maria
&amp;us man&lt;&gt;f; traspasadas?
¡ El es! su frente, como el sol hermosa,
Que punzantes espinas desgarraban,
Lewes señales muestra, y más que el día
Con ruz brillante Irradia.
A!nte el fulgor divino que le cerca
Palidece la clara luz del alba;
Y en su sonrisa la creación entera
Recibe nuevas galas.

n
Ya de le,e arrebol puro y suave
Se iba tiñendo el resplando,r de, alba,
Y las nubes sus mágicos perfíles
Con oro dibuja!Yan.
Ya las nores bordadas de rocío,
Al sentirse mee-idas por las auras
Misterio:as leyendas d, otras flores
Temhla,ndo reco,rdaba,n.
!Mientras dejaban el temp,lado nido
Las aves, y reu,111i&lt;las en bandadas,
Con armo,niosoa trinos al Eiterno,
Cantando sa1udaban.
Ya la ciiudad deicida s,: her,mosura
Cual perezosa, lánguida sultana
1Most,raba al f'eP")landor del nuevo día
Feliz y de1BCuidad2.
en

tanto

ae
'\

··· ··

. ...

¿ Mas qué gloriosa aparición divina,
Ante sus ojos súbito se alza?
¿ Es Jesús quien la mira sonri,endo,
O el mismo afán la engaña?

En su ainigustioso duele,
A veces anhelante,
1Miraba al redor suyo
Buscando quien amante
Llorase como ella
Ai "Mártir" de la Cruz;
Mas nada se veía,
Y apenas se escuohaba.n.
Perdidas en las hojas,
Las brisas que vagaban.
¡.Solame,nte Maria
Velaba por JesQa! ! !

Más ¡ay! que

... . .. ... ...

ador.naba
(el mundo

Con sus mh bellaa y r,adia,nites g;i.las,
La Madr,e S'ln co,ns.u,e,lo. aus dolore,s,
Mostraba con sus lágrimas.
¡Ay clar&lt;1 estrella de mi amor perdida!

¡Madre!, parece, que sus labios dicen,
Mientras la Virgen trémula, admirada
¡Hijo! quiso deoir, pero 1n'i un eco
sall6 de su garganta.
1

Tendió los brazos con delirio amante,
Sin encontrar gemidos nl palabras,
Y e,n éxtasis dulcísimo mirando
Al Hijo de su alma.

un

S~1tplro,
Sin brotar de sus labi&lt;&gt;&lt;s ni
Sobre el cés,ped florido arNdillada,
,,
A Jesús contempló muda y temblando
De amor y de esperanza.
¡

.. . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . .

~

Entre tanto, co-n púrpura briJJ;inte ?

'¡

La luz en el Oriente sei auml'ritaba;
Y dorados reflejos reoibía,n .
Los valles y montañas.

:
1
~

¡

Vaporoso perfume que se eleva.
~elámpago fugaz, nube que pasa,
~esús despareció, ¿por qué tan pronto
T,e deja, Virgen santa?

X.

i

I

�ESCENAS

IDA DE JESUS..

l.

1

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El Redentor c on 1~

de bendecir ú una rnuje1·.

.

Je•ú• e• tentado por el deinonio en ol Deaterto,

..

,._ a d e ~fe.rta y ~tJaría.
Jesús en ca ..

Kl Nino Jesús Y los sacerdot.es del templo,,

dl'..lto: a,

Je•ú• deapi~rta á lda apóatole•,

�266

El Tiempo Ilustttado

El Tiempo Itus trr ado.

el poderoso incentivo del ma.l, yaabe el gran. esfuerzo ~ue. nece·

EL ROSTRO DE JESUS. - SU ASPECTO MORAL Y FISICO sita hacer un mortal para librarse. de sus co~tmuas exc1tac1ones·

La psicología moral de Jesucristo, estudiada en los E~ange·
lios se presta á consideraciones de gran alcance, para los Jueces
La fisonomía del Redentor del mundo, tal como la conocemo~ y l~s educadoree. Jesús en su clarividencia profunda del corapor haberla visto en multitud de grabados, en loa c~adros pia· z6n humano, sabía que hay pecados 6 vicios. que llevan. en sí
dosos y en las pinturas clásicas, es la fisonomí~ ideal que, miamos la penitencia, y á los cuales pon~}ímites la propia. Napor instituci6n religiosa, se nos presenta á los OJOS del airo, turaleza reduciéndolos á la menor expres10n por la morbosidad,
cuando evocamos 6 invocamos su nombre como símbolo del su· el hastío 6 el cansancio. Estos pecados son los del amor, el sen.
premo bien y de las más altas virtu.des.
.
sualismo y las flaquezas del coraz6n humano. Jesús rnostrábase
Jtsús debi6 tener un rostro parecido al que le atribuye el arte clemente con estas faltas y se inclinaba al perd6n ante el menor
cristiano. E, la verdadera representaci6n de sus divinas cualida· síntom!I. de arrepentimiento, como sucedi6 con la Magdalena:. el
des. La faz enjuta y pálidll suavemente angulosa, con aquella hijo pródigo y la mujer adúltera. &lt;CTÚ has amado mucho,» le d1¡0,
expresi6n de beatitud dulcemente ascética, reveladora ~e unas que es como decir: ((Tú has sufrido bastante,» porque esta. clase
costumbres sencillas y de un carácter blando y compa~1vo. La de pecados llevan en si el castigo de una zozobra con~inua y un
barba fina, serlo3a y poco pronunciada, sin afectaci6n ni aliño,
desencraño perenne. Pero hay otros pecados más tembles y más
pero sin descuido notable, como de un var6n que no neceº
daíiinos á la sociea ita esfuerzo de
dad; hay vicios pocuidado para con·
derosos que no tie·
servar su aspecto
nen limite sefialado
majestuoso. El gra~
en su apogeo, y que
quid de la armonía
abandonadoa á l!Í
estética en los detamismos van en pro·
lles de su rostro,
gresi6n creciente y
e~tá en que aparezadquieren más preca bello sin afectaponderancia cuanto
ción de adornos y
más tiempo arraicnmposturas. Una
gan en el coraz6n,
fi.;onomía que refledominándolo por
je como propia y
completo.
Estos vinatural la expre·
cios
son:
la
sed de
si6n noble de un
oro,
el
afán
de ricarácter puro, ha de
quezas,
la
explotaser como pinta el
ci6n del hombre por
rostro de Jesús la
el hombre, el orgu·
iconografía cristiallo, la vanidad, la
na: un rostro de fachipocresía: el egoís·
cioneil escuetas, sin
mo,en una palabra;
11 i n gú n accesorio
el egoísmo y la am·
extremado; un ros·
bici6n, cuyas tentro evangélico, en
dencias no recono·
fin, como se dice
cen limite ni freno.
del tipo de hombre
Contra esoil males
que profesa la virque no llevan en si
tud sin aspavientos
un valladar que se
de gazmofiería, que
oponga á su desen·
no se escandaliza
freno. Jesucristo se
del mal y lo comba·
mostr6 severo im·
te serenamente con
dulce persuaci6n y
placable, y no cesa·
sin ascos, á estilo
ba de predicar con·
del médico que se
tra la codicia y con·
acerca al doliente y
tra la intemperanJesucristo er. brazos de su madre.-Cuadro del Tiziano y Palma el joven.
le cura la!! llagas
cia. S6lo una vez
por si midmo, sin
. .
los judíos vieron á
temor al contagio, porque se siente con el alma vigorosa y el cuer· Cristo mitado é irrascible. Fué cuando expuls6 á los mercada·
po sano. En las figuras de Cristo, idealizadas por los más célebres res del templo. üontra el pecado de la ambici6n desmedida y del
pintores, nótase cierta unidad de carácter, cierta analogía de ex- orgullo, _Jesús exhor~ba á todos al ejercicio de la caridad y de
presi6n que acusa un extraordinario parecido, un acuerdo uná· la humildad, con obJeto de poner diques al torrente avasalla·
nime de los artistas en la interpretación fisonómica de un alma dor de las más fuertes pasiones humanas.
pura, bondadosa y omnisciente.
La caridad y la humildad eran los temas de su predicsci6n
Casi todas las imágimes de Cristo en la pintura cláeica recuer- constante; porque en estas dos.vir_t~dea no hay el peligro de que
&lt;lan 6 parecen basarse en un solo tipo, que es el de un modelo ~or exceso lleguen á ser perJud1ciales á la sociedad; porque
originario, el que se 'hall6 en las c11tacumbas de San Calixto. siendo el hombre n~turalmente egoísta y vanidoso, todo cuanto
Los diferentes pintor~s cristianos le º.~n el mismo aspecto en la s~ haga por combatir estas dos propensiones humanas, no lograCllra, con algunas variantes de e1pres1on. Rafael le imprime ges· ra .nunca que e~ ho~bre colectivo sea totalmente altruista y huto profano y juvenil; el Giotto lo pinta con más virilidad· el ~ilde, porq.ue ~amas podrá ser vencido del todo en la natualeza
Correggio le .da una exp:esi6n angustiosa; el Ticiano lo preumana el 1~strn~o que nos hace mirar más por el bien propio
s~nta su~estivo Y, enérgico;, Leonardo _de Vinci le presta un que por el b10n a¡eno. Por eso Jesús, en su sabiduría infinita,
aire apacible y atildado; Guido de Rem y también los pin- pens6 q~e el hombre nunca seria bastante caritativo ni se des·
tore3 _esp~ñoles lo hacen más bello y demacrado, con un aire prendaria de todo su orgullo vano, ni de todo su egoísmo. No
d_e mist1c1smo encantador. Fray Angélico lo dota de una expre- hay t~mor de que la mayoría de los hombres se desprendan de
st_ó~n beatífi~a y dulce; Miguel Angel le pinta un rostro casi lam- s~s riquezas. Varones como San Francisco de Asís son y serán
pmo y atlé~ico como las figuras musculosas de la Capilla Sixti- s10mpre grandes excepciones de la regla general de la condici6n
na,; y los pmtores flamencos lo retratan con verdadera fisono- humana. Por eso _no hay ni ~uede haber plétora de hombres
mta de Ap6stol.
c?n mucha vocaci6n de candad Y sacrificio· como hay por
Mas e~ t_odas e~tas imá~enes de Cristo, resalta la ex.celsitud 0 Jemplo, plétora de vocaciones para ser concej~l gobnnador 6
del Ser dlVlno, el hombre rnmaculado y :nisericordioso que per- repre~entante de la patria; pues para esta últi~a clase de abdon~ una fal~a por9ue sabe las luchas que el coraz6n humano negaciones.no se requieren estímulos de ningún género
sostiene constgo mismo para ob3erva.r una conducta medianaEl estudio del carácter moral de Jesús sería una f~ente de
mente buena. El Ser augusto que ve el interior de las al.
grandes Y profundas reflexiones; porque el coraz6n del Divino
°!ª~, el que reune á la. suprema bondad la sabiduría infinita, es Maestro es una inmens'idad d · t d
·.
e vir u es, nunca bastante admira·
log1co que sea compasivo y tolerante, porque conoce eu su orígen d
as por el hombre.
P. GIRALT.

JESUS PUESTO

EN EL

SEPULCRO

RESURRECCION DEL SE~OR.

Xo clareaban todavía bs primeras luces del alba del DominMuerto Jesús, .José, var6n distinguido de Arimatea, 1,Jidi6 licencia á Pilatos para recoger el cuerpo del Redentor, y la obtuvo. go ........ .
.Jemcri,;to, Sefior de la muerte y de la vida, cumpliendo la
En uni6n con Nicodemo, también discípulo de Cristo, bajó
el cuerpo de .Je5Ú~ del madero en que estaba clavado, lo bañó promesa que les había hecho á los suyos, como prueba suprema
en las especies aromáticas y le amortaj6 con lienzos, según la de rn~ palabras, de resucitar al tercer día, une su alma 11antí·
costumbre de sepultar de los judíos. Había en el lugar de la sim,t á su cuerpo, comunicándole las dotes de claridad, impa.si·
crucifixióa un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, y como hilidad, ngilidad y sutileza. Y, removiendo la losa del sepulera la víspera del sábado de los judíos y este sepulcro estaba cerca, cro, salP. de é-te, resucitado y triunfante; y va á su Santísima
Madre, que llora aún su
ahí sepult6 á .J e3Ús.
amarga soledad; y se
Realmente, en estos
muestra á Magdalena y
hechos encuentra más
lmgo á las santas muargumentos de medita·
jeres, que han venido de
'ción la pieoad que lit
madrugada al sepulcro
ciencia. Jesús m u e r e
á ungir su cuerpo con
por lo~ hom hres. y la
aromas; y luego á Pe·
tierra ti·mbla c, ,mo iü
dro y áJnan, y á los de
un infierno de remord i ·
Emaus, y á los demás
mientos la agi1ar:1; i-l
»p6stoles, y por fin á
cielo se obQcurt'Ct' cumo
toJos loa diecf pu los, y
avergonzado del deicirepetidas veces durandio, y un p11gann. el
te cuarenta díae.
Centurión: más digno
de la gracia. divin·t que
El triunfo de loa eneel pueblo eFcog;ido, cunmigos de Jesucristo ha
fiesa, inducido p ,r la.
durado unas pocas hofuerza de los· hecho&lt;&gt;,
ras.
lo que Strauss y PU vul·
La ~inagoga Jo había
gamador Pn la Europa
crucificado,
escarnecilatma, Renán, hao ne·
do y muerto; había he·
gano en fuerza de hip6cho sellar el sepulcro y
tesis y deducciones en
poner guardias junto á
que á menudo se da
I
é~te.
Des can s a b a. ya
tormento á la razón y
ufana de su victoria sogarrote vil á laR regla-!
b1 e J, sús.
de la 16gica más univerResucitado Cr is t o,
salmente recibidas.
e¡;:a
muerte, e~e ruído
Pero es lo cierto que
de
rn momentáneo
,Jesús en el sepulcro ha
triunfo, esos sallos y
µue~to mayores dificulesot; guardias, no han
tades á la llamada cienservido
sino para hacer
cia moderna que JesúR
vergonzoea
la demás
crucificado, y aún que
rrota
de
ella,
y
más
e@·
J e~ús transformando las
tupenda
y
má!!
patente
leyes de la naturaleza,
la divinid~ c1 de J esucomo soberano de ella,
cristo, de su doctrina y
en los milagros. Porque
de su obra.
José de Arimatea, eris·
tiano oculto por miedo
Es la historia desde
á los judíos antes de la
entonces
siempre igual,
crucifixi6o, se convierde las persecuciones....
te en cristiano público
Ellos, los perseguido·
después de ella, y no
res,
cantan victoria, pa·
s6lo acude á Pilatos pa·
recen
duefíos de la sira pedirle el cuerpo de
tuaci6n
...... J esucriato,
Cristo, sino que en la
t&gt;Scarnecido, injuriado,
Jesús puesto en el sepulcro.
misma ciudad deicida
sacrificado en su persolleva. á cabo el deBcen·
na
y
en
su
Iglesia,
parece
que
al
fin
ya
e~tá
vencido ......
dimiento y el entierro á continuaci6n. Porque los deicidas piden
embargo,
pasa
corto
tiempo
.......
Ellos
han desaparecido
Sin
á Pilatos guardias para el sepulcro, y Pilatos, t{po moral reproducidísimo en estos tiempos, fe las concede, y á pesar de los dei- de la historia, y si por acaso conserva sus nombres, es para excidas, empefiados más que nadie en descubrir cualquier super· cecrarlos ... ... Mientras á Jesúa y á su Iglesia la persecución ha
chería, y de los soldados, obligados por el deber de disciplina á servido s6lo de nuevo testimonio de que su obra es inmortal, es
vigilar para satisfacci6n de los deicidas: el sepulcro aparece va- invencible, es divina.
Veinte siglos han pasado, y ea idéntica la historia: Herodes,
cío: es que Jesucristo había resucitado al tercer día, según las
los Emperadores romanos, hasta el ap6stata Juliano que
Pilatos,
Escrituras.
•
¡Misterios de la fe, impenetrable á la. ciencia! ¡Vana ciencia muere exclamando «¡venciste, Galileo!i&gt; los heresiarcas, hasta
que pasa afios y años buscando el origen del hombre y se empe· la revoluci6n francesa y Napoleón que muere confesando á Crislia en que se crean sus hip6tesia sobre nuestra descendencia del to, hasta el liberalismo contemporáneo que no ha durado un simono, y niega el testimonio de los hechos, dado por loa ap6s· glo, y cuyos hombres en presencia de la eternidad, vuelven á El
toles y evangelistas, cuando este testimonio no anda en armonía sus ojos, han triunfado, pero ha sido un momento; y su triunfo
no ha $ido sino un crisol para demostrar los quilates del oro di·
con los extravíos de su raz6nl
vino de la obra y de la doctrina de Cristo.
DA'MIAN ISERN.
Nuestra confianza que se apoya en la palabra de Jesús, ¡oo
prevalecerán!
aparece, pues, confirmada, además, en una expe·
Los cuadros que reproducimos en este número, se deben á los
artistas más reputados, como podrán advertir nuestros lectore3 riencia ya veinte veces secular.
por el arte de la composici6n de ellos y las firmas que los cal·
Como para Crir::to, como para su Iglesia, asi para el cristiano,
za.n. Para lograr esto, hemos hecho esfuerzos que esperamos
la
tribulación es e6lo prueba, es el momento de tribulaci6n que
sean apreciados.

~...,_

�• .J

268

__

El Tiempo Ilast:trado.

,El Tiempo llost:trado

,.

----------

•
prepar11. el i111fün~0 gvzc&gt;, erl d comba.te que· prepara el triunfo sJs de alguno que vefiía 4acia donde ella estaba, y vi6 á J ceú t!
es la inmolación. p()r el sacrificio de lo que hay de humano y d~ pero no le conoció. Díjole el Señor: ((Mujer, ¿por qué lloras y á
• · terreno en nosotros, para renacerá lo divino y celestial que Dios quién buscas?i&gt; ¡Oh, deseo de su alma! ¿Y por qué preguntas á
la gracia nos da aquí, y nos dará en la eternidad por la gloria. esta mujer por qué llora y á quién busca? Ella. poco ante!l, había visto colgada de un madero su esperanza, y ¿díceles tú ago·
Cristo Resucitado es, pues, el fundamento de nuestra fe y ha ra por qué llora? Ella, tres día antes, había visto tus manos eagradas, con las cuales muchas veces tú la bendecías, y tus sande serlo de nuestras inmortales esperanzas.
·
tos pies, los cuales otro tiempo había besado y ungido, y con
- - -- - - los cuales había hallado el remedio de sus culpas, cosidos á un
pttlo, y tú, que eres su dofor, ¿le preguntas por qué llora?
:_J ESUS Y LA MAGDALE N A

·

Pº;

FR. PEDRO

MALON DE CHAIDE.

Semblanza de Jesucristo

Las representaciones de ''La Pasión'' en Oberammergau.
Kn el año 1633, declaróse en los valles del Tiról bávaro una
espantosa peste que diezmó las poblaciones de todas las ciudades y aldeas de la región; el pueblo de Oberammergnu habíase
salvado-, sin embargo, del azote y para evitar todo contagio, las
autoridades establecieron un cordón sanitario, cortando riguro·
semente toda comunicación con el exterior. Sucedió, empero,
quti un hijo del pueblo que trab11jaba en Eschenlche, en donde
la pt-ste bacía estragos, logró á favor de la noche penetrar en
Oberam.llergau ; tres di.as después, moría victima de la terrible
enfermedad y con él sucumbían, por la misma cam:a, cuarenta
· de sus paieanos.
Los habitantei: del pueblo, creyendo que quizás un piadoso
, voto porlía apla!)ar la cólera. celeste, reuniéroose en asamblea solemne y acordaron representar todos los afios la paei6n de Jesús
' si Dios les libraba de la horrible plaga. Atendió el Señor sus vo·
tm;, pues inmediatamente cesó la epidemia, y desde entónces se
dieron auuaimente y despu és, por atendibles razones, cada diPz
añns, las repre-entaciones que tanta fama han dado á Oberam -

mergau y que periódicamente llevan á aquel pi~toresco pueblecito millares y millares de forasteros de todo el mundo.
Esas representaciones efectuábanse, en un priuci,¡.,io; en un tablado construido á lo largo del muro dela iglei::ia y al aire libre;
después levantóse un escenario de mayores proporcionei:; en uri '
prado de las afueras del pueblo; finalmente en 1900 construyóe.e
el teatro actual. C9mpónese éste de un gran tablado de cuaren ta metros de ancho por más de treinta de profundidad, en medio del cual álzase una construcción en forma de templo corintio, que viene á ser un segundo escenario para los cuadros vivos
del Antiguo Testamento, de que luego hablaremo11, y pa1a ciertas escenas de la Pasión, como la Cena, la Otación en el monte
de los Olivos, etc.; á ambos lados de este escenario ha y dos '
grandes pórticos que figuran las puertas de Jeruealén y tocando
con ellos, á la derecha del espectador, la casa de Anás y á la izquierda til palacio de Pilato.
Toda esta parte del teatro está al aire libre, lo mismo que J~
primera mitad de la sala del público; la otra mitad de ésfa está

uBl:iHAMMH;RGA.U.- Lt\.~ Rl:tPRESENTACIONES DE &lt;lL~ PASION EN l9Io »

(u

ccBajo el peso de la Cruz se a re d
.
P,1ra nosotros Jo;¡ mortales ) n e el eamrno del cielo. ir
lo i deberes y los sufrimientos' /eso de la Cruz es el trabajo,
Tener fuerza y ánimo a
e cuerpo Y del espíritu.
res y pesares de la vida ~ora sopo:t:r con resignación los dolo·
al prójimo; amando y 3 :taª1º1, l.os padres, á la fami lia y
be ahí el ideal del cristia!smn. 0 á Dios hasta la última hora :
.
o, "ese es el camino del cielo.,&gt;
RICARDO IBARLUCEA.

S l'Hl:-.. CH' ALES PE~SONAJES )

J

;e

La Virgen María (Otilia Zwink.)

Jesús de Nazareth ( Antonio Lang.)

' (De foto 11:ra fí as de F . •a ,.uc k ~ann, d e Munich,)

�El Tiempo I1t1st11ado.

El Tiempo Ilustrrado .

Oberammergau.-Las representaciones de «La Pasión» (1910.)

Oberammergau-Las representaciones de

«LH

L0:3 PltTXCil'.H,ES PERSONA,rns.

LOS PRINCIPá.LES .AC1'0'rnS E~ LA LXTO!IDA D.

,

..·•.
Otilia Zwíng, hija del pintor del pueblo, que representó el papel
de la Virgen Maria.

La señorita María Mayer, que representó el papel
de María Magdalena.

El alfarero Antonio Lang, que representó el papel de Jesús de Nazareth.

El plomero A. Bierling, que representó el papel del apóstol San Juan.

El pintor Juan Zwing, que representó el papel
de Judas lscariote.

El herrero Jacobo R~tz. director de los coros, herrando el a!&gt;no en que
Jesus hace su entrada en Jerusalén

(De foto¡raflas de F. Bruckmaoo, A. o., de Muolcb,)

'

(D • fotografias de F. Bruck1uann, de Munich.)

Pasión&gt;&gt; en

1910.

�. 272

El Tiempo Ilust.rrado .
El Tiempo 1losbrrado

cuhierta. La sala puede contener cuatro mil espectadores. mente como un conjunto, consiguen efectos de un vigor dramáEl texto de la 'Pasión, tal co~o hoy.se represe~ta, es d~l P. A. tico impon&lt;lerable, rayanos, en algunos momento!!, en lo
Daisenherg, quien respetó loma~ ~os1ble el antiguo, casi toma- .sublime.-R.
do del mismo Evangelio, y termino Ru labor en 1860; un ma~s---F~~~~
tro de escuela del pueblo llamado Dodl~r compuso la ~úsica.
para los corot1, que, en estas rtipresf:'ntac1ones, desem~ena~ un
JESUCR ISTO
papel análogo al que desempeñaban en la 1mtigua tragedia griega.
La Pasión comprende casi todo el NueYo Testa~1ento y alguUna nota de aetualida:f ao el d11arna del Calva11io.
nos episodios del Antiguo, represenbdo~ por rned10 de cua&lt;lros
vivos cuyos asuntos ofrecen alguna analogía con las e$cenas de
Bl)rrad ese nombre, y no os explicaréis la Historia, ni la Cro·
aquél á las cuales preceden. Ai,i, por ejemplo, antes de reprenología
ni 111. fecha de vµestro nacimiento. .
,
senta; la e3cena en que el Gran Consejo judaico, presidido por
Negad peso y =nedida al Evangelio, y veréis q~e n~ tend~an
Anás y Caifás, decide la pér~ida de ,Jesús, represéntase en cuadro vivo el complot de los h1Jos dP ,Jncob contra su herm~no Jo- má, pe o de autoridad los anal e~ d.e l~s p~eblofl, m mas ;lled1~a
de certidumbre la ex1stenc1a
sé, á quien arrojan á una cisde vuestros ídolos: los ídolos
terna; y antes de la de~e~p~del Paganismo, sean griegos
ración de Judas, el fratricidio
ó
romanos, llámense Hornede.Caín.
ros
6 Virgilios, Dem6stenes 6
El eRpectácuio, que se diviCicerones.
de en diez y ocho actos ó esLlamadla lo que queráiR,
cenas y un pr6logo, empitiza
.Jeeucri~to siempre será l,,
por la entrada de Jesús en J?.
que foé, y nunca dejará de
rusa-len¡ lo:1 momentos mas
i-er
lo que es: Dios y Redenculminantes y que más hon ·
tor.
da impre11i6n producen son:
Desfilad hoy delante de su
la. Cena 1 Cristo ante Pilato¡:,
Cruz todos los habitantes del
Pilatolil tr11,tando de salvar á
o'rbe, que todos estáis repreCristo la coronación de espisentados, 6 para decirlo en
nas l~ crucifixión, la muerte
puridad, todos sois actores en
y el'descendimient~dela cruz.
el «Drama del Calvario.i,
Las representaciones, que
¿Qué decís? ....... Ya escuduran desde las ocho de l1l
cho vuestro diálogo y ya me
. niafi.ana. hasta las seis de la
cansa el oír siempre lo mistarde, con un solo intermedio
de dos horas para comer, se
mo. ¿Por qué no labéis camefectúan todos los domingos
biado siquiera el sonido de
y dia.s de fiesta. y por exceplas palabras? Suenan las vu~sen algunos días laboratras lo mismo que las de He.1 ci6n
bles desde mayo á ~eptiern ·
rodi&gt;P y Pilatos, y lo mismo
bre inclusive. Y si en uno de
que las de los Escribas y Fa1
1
los dfas señ.alados hay más
r1s~o·, y lo mismo que las de
1
aficionados de los que caben
.Judas y las de todo3 los Juen el teatro, la función se re·
díol'.
pite al día siguiente para lo~
«¿Decís que está loco?» An·
que no han podido verla f:'l
1ed que vosotros se lo dijeron
a.nterior.
·
.va en su miemo rostro divino
El número de perwnas que
y con más excusable valentía.
toman parte en estas repre«¿Le llamáis blasfemo porsentaciones es de unas 700 y
que ee hace Hijo de Dios?»
todas e 11 as absolutamente,
l'ues no le llamáis pada de
desde el primer actor al más
nuevo; muchas veces lo eecu·
modesto comparsa y al último
chn1on RUS oidos.
1
:.• vi olí 11 , son habitantes de
Renán, Nietzsche, Harnac l:
Oberamroergau: ciento cin·
1
y Loisy,-los cómicos de m1 :•, 1 cuenta des"m peñan papelei; ,
da-no lo hacen mejor que
mb 6 meno~ importantes;
Anás y Caifás, aunque tiene11
::uatroci,::ntos. hombres, mu.
La resurección de la ltija de Jairo. (fragmento), cuadro de Edu ..rdo Gebhardt
mucha más gracia que .Judas
jeres y niñqs, son figurantes;
y
el :Mal Ladr6n.
las demás forman el coro y la orquesta.
Algo nuevo, sin embargo, se advierte en el ,cDrama del CalLas decoracione~, en número de cnarenta y 1.&lt;eis han sido eje- v~rio»; como _si dijéramos un arrPglo de la nueva escuela reli cutadas por un pintor decorador de Yíena; las má~ de ellas son g1osa-mode;mst~: para gasto de cierto público que no es re.crpehermosísimas. Los trajes han sido dibujados por el profesor dé tnble por mas pubhco que sea. Egta nota de actual1&lt;l11d tiene
dibujo de la escuela del pueblo, quien se ha inspirado en la'! mucha gracia, _pbro. remuchísima gracia. Y es que al final de la
obras más recientes que tratan de la inrlumentaria de la época y obra, como quien dice, ~l ~nal de lo~ si~los y próximos al cu·
los lugares en que se desarrolló la Pasión de Xuestro Señor. ~eta Halley, ~ale uh C07!1-1co y nos dice: &lt;,Señores: el protago
El reparto de 101&lt; ptipeles e:c hacen por un consf'jo de 24 indi- msta. es un, rmto; Jesucristo. ~o ha existido» ....... .
Cae el telon; av~nzan _las t1~10blas; el mundo se queda á ob.,.
viduo[i, elegicl,:s r.or ~uerte entre lo~ habitantes ciel pueblo¡ y una
vez aquéllos d1stnbu11lot1 y aprendidos por los respectivos acto- curas; pero Je~ucristo dirá quién e~ cu~~do venga á representsr
res, comienzan, con mucha anticipaci6n, los ensayos rarciales e~ otro drama, no el papel de reo aJusticJado, sino el de ,Juez de
primero y luego l0i generales ~n el teatro. En alguno¡;; carns los v1vofl y muertos.
papeles son desempefiadoA vario,; años por los mismo,i inclfri.
.rnAY FLORENCIO DEL NIÑO JESUS
duo11; así, el escultor .J. Mayr repment6 el de Cristo en 1870
Carmelita descalzo.
'
.--,
1880 y 1890, y el ,alfarero Antonio Lang: que lo representa e..,t¿
afio, lo desempeño ya en 1900.
L, resurrección de la . hija de Jairo.- Pablicamos p 11 e~t
, ·
R pagma
f ragmento de un pr1m_oroso cnadro del célebre pintor, Eduardo
u,n
Es difícil formarse t~?ª. idea ?el entusiasmo con que trabajan
.. ,
todo~ los qu~ en la Pas1on mterv1enen ¡ más difícil es aún figurar- (Tebhardt. En él se admira tanto el arte en la co
mpols1c1on como
Pe, sm .ver el espetáculo, la perfección corl que interpretan sus la expreEión y ·lodbien acabado de las figuras ,que reve
an una
t ra guia a por verdadera inspiraci' n y
, marespectivos papeles. Aquello~ aldeanos, ind~1striales humildes no ·maes
6
1gust o mas
·t
e
,
·
e
d . excasi todos ellos ( en s? mayoria escultores de imágenes religiosas qu1.R1 o. orno Fe Yera, hemos procurado que las
de madera), se convierten en actores eminentes, y así parcial- hechae pornuestros grabados, sean de cuadros repdrod ucc1ones
a:tísticos.
ve~ a eramente

.
l

º".

.. ...,,

213

XIETo.-No.
ABUELA.-¿No lo sientes?
NIETo.-No lo siento.
ABUELA. -Si te preguntasen: "S61o de tí depende tenerla 6 no
LA ABUELA.-EL NIETO
tenerla; re3ponde ¿qué prefieres?» ¿Que contestarías?
NrnTo.-Tomaria mi sombrero y me marcharía.
Ln abuela está en su cuarto, que da á unos jnrdines sentada junto á
ABUEL:\..-Pues
..... . empieza por quitártelo.
ln ventana, lee un libro con cubiertas de paño negro, y de cuando
NIETO.--¡Ah!
Dispensa,
abuelita. Laco'3tumbre ... El casino, ..
en cuando interrumpe su lectura para contemplar los gorriones que
¿No
me
guardas
rencor?
(Se
desc1¿bre.)
ncuden á picotear las migas de pan que ella les pone en el alféizar
ABuELA
..
-No.
Si
s6lo
tuviese
que echarte en cara tu falta cle
todos los días. Entra su nieto con el sombrero puesto.
rr!Speto, aun me consideraría muy dichosa. 1Pobre muchacho!
NIETo.-Buenos día¡¡, abuelita.
¡ Pobre Pedro mío!
AsUELA.-¡Hola! ¿Eres tú? Buenos día,1, muchacho.
NrnTo.-¡Oh, abuelita! ¡No te pongas así!
Nrnro.-¿Cómo, enceABUELA. -E~cúcbamt&gt;.
rrada en tu cuarto con un
• - -- -..........~,,.--- - - NIETO. --Te escuchP,
tiempo tan hermoso?
"',
1 pero no me rifias.
ABUELA.-¡Ob, no! He
ABUELA. - Me tienes
salido y ahora mismo he
, muy apenada.
\
vuelto.
.N1ET0.-Haces mal en
Nu:To.-¿Y d6ncle haH
entristecerte; ya sabes
estado? Apuesto que en
cuánto te quiero.
la iglPsia, como siempre.
ARUELA.-Más te quieABUELA. -Me parece
ro yo. Por esto me gustaque en Semana Santa . ...
ría verte ...
NIETO. - Santa 6 110
NIETO. - ¿ Seguir las
santa, es el caso que P.n
huellas de San Luis Gonella eE-tá'3 siempre. L·-1 Sezaga?
mana Santa dura para. ti
AsuELA.--No.
todo el año. ¡Todo, Jo,,
NIETO. - No lo niedías á la iglesia!
gue~. ¿Te gustaría que yo
ABUELA. - Ya lo creo;
fuese devoto, y devoto
y varia~ veces al día .
ob~nvante?
NIETO.-¿Y por qué
ABUELA.--No, por Jo
vas tanto?
menos que lo fueses de
ABUELA.-Voy por los
repente.
que nunca van.
Nrn'l'O. -¡C6mol
NIETO. - ¿Lo dices por
ABUELA. - No te pido
mí?
que te confiese3.
ABUELA. -No, por el
NIETo.-Ya me lo penieto de la vecina.
diríar:::.
NIETo.-Considerando
ABUELA.-Pero podrías
esto, yo debería ser un :1
siquiera ir á misa loe doperfecci6n, u n a perla
mingos.... , á la que quieazul; porque una dP. clo~:
r11s. ¡Las hay tan cortas!
6 tu:1 oraciones me n pr11En una palabra; que te
vecban, 6 no; si lo primevie1 an en la iglesia.
ro, debiera ver~e por lo
NIETO. - ¡Ya sal i 6
menos exteriormente, p
aquello! ¡Para fJllP. me
que por dentro ..... y si
vieran! ¿De modo quet6lo segundo ..... .
lo para la gente, para la
ABU.i,;La. -Te aproverespetabilidad social, pacharán.
ra ealvar las apariencias?
NrnTo.-¿Cuándo?
¡Valiente modo de entenABUELA. - Más a.J eder los deberes religiosos,
lante.
abuelita!
Nrnro. -¿Cuando me
ABUELA.-A las pobres
habré muerto?
fllroa R como la suya no
ABUELA (mirándnle
les pido más que aquello
1,tuy seria. )-Quizás sí.
que pueden dar; y al fin
NIETO. -No estás muy
y al cabo, entiendo que
"Dejad á los niños que vengan á mí."
alegre que digamos.
valen más las apariencias
ABUELA.-No tengo
que nada. Sí, prefiero
empeño en estarlo.
un hombre que vaya á la iglesia á uno que no ponga en ellas los
Niti:TO. - Es verdad; s6lo piensas en estar triste. ¡Oh! La reli- pie~.
gi6n tiene esto de horribl e, que no mueve á la risa!
NrnTo. - ¿Aunque ese hombre no recb?
ABUELA. -·Te equivocas; lo que me entristece es tu irreligi6n,
ABUELA.-Aunque no rece.
pues la religi6n s61o alegria me produce.
NrnT,1. - ¿Y aunque en la iglesia piense en otras cosae, en coNrETo. -¿Mi irreligión? En verdad que la religi6n es cosa pa- ~as profanas.
ra mí indiferente.
ABUELA. --Aun así.
ABUELA ..... Por desgracia.
NrnTo. - ¡Ohl ¿Pero si ofendo á Dios?
NlE-ro. -- ¿Preferirías que fuera un ateo furibundo?
ABUELA. --Le ofenderás menos que no asistiendo al temp]().
ABUELa.-Tal vez lo prpferiría ; á Jos furibundos, por lo me- Por imperfecto que sea; por poco que baga, el acto será. meritono:;, ee les puede convertir, y cuando esto se logra, la conver- rio á los ojos de Dios. No puedes figurarte hasta qué punto Dios
si6n es absoluta, al paso que á !ns otros .... .
e3 tt,lernnte.
NIETo.-¿Qué quieres, abuelita? Siento en el alma disgustarNIETo.-Puede serlo; yo soy más exigente que él, desde el
te, pero hny que tomarme tal como soy; no seré nunca 11i un re· punto de vista de mi dignidad humana y de la propia estimabelde ni un blasfemo ..... No... .. no estoy por los extremoP.
ción, y no iré á la igle,ia basta el día en que estaré en condicioABUET,A.-N0 estás por nad:i.
nes de rezar como tú, es decir, perfectamente convencido. Pero
XIETO.-Es verdad; no tengo fti, no todo el mundo puede te- mientras continúe siendo como soy, Dios no me tendrá.
nerla.
ABUELA. - ¡No digas estas cosas!
ABUELA. - Pero ¿no sientes siquiera el no tenerla?
NIETO. - Es que las pienso.

!

�274

El Ti e mpo llustrrado.
AC UAllIDADES

ABUELA.-Pues no las pienses.
yendo de la lluvia he entrado -en una iglesia, en horas en que
NIETO.-Esto se dice muy fácilmente. Además, te lo confie- no hay misas, s61~ he visto ( dos 6 tres infelices que parecían
so, todas esas cosas me son indiferentes, pero indiferentes hasta jugar.al escondite detrás de l~s colu~nas. .
.
un punto tal que no puedes formarte de ello idea.
ABUELA. -Porque no has mirado bien;yosiemprehe visto muABUELA.-¡Oh, Dios mío!
cha gen te en las iglesias á todas h?ras. Date una vu~lta por N~esNrnTo. -¡ Dios, la vida futura, la inmortalidad del almR, el in- tra Sefiora de las Victoria, y te edificarás. Eres un mfio y no dices
fierno, el paraíso, el purgatorio, nuestra sama madre la Iglesia, más que barbariJades. ¿Preter..de~ ser .la F~ancia tintera? ¡Me bael S.mto Padre!. . .. Todas estas son cosas ante las 'cuales me in- rias rrlír si tuviese gan11s, con tu iglesia asilo de los desarrapados
clino con respeto, pero en las cuales no pienso una vez al año y v de los ~ontosl Quisiera que hubieses estado ayer en San Felipe;
dti hu; que prescindo sin remordimiento ..... No diré que sea yo cierto que hi.bía pobres, ¡oh, muchos! que se sienten allí en su
un dechado de perfecciones y de bondades, pero sí afirmo que casa· también había allí cocineros, criados ...
110 soy malo y que no daño ni disgusto á nadie.
N;ETO.-¿Qué van á hacer allí?
ABUELA.-Me di~gustas á mí.
ABUELA. -Aprender á servirnos, porque tanta paciencia neceNIETO. -( afectuosnmente. ) -¡Oh, pero tú eres mi buena abueli- si ran ellos para soportarnos á nosotros como nosotros para aguanta, y contigo nada reza!
tarles á ellos. Pero adeAdemás, haga uno lo
más había mujeres de
que haga, á los padres
todas
clases y condil'iem pre se les disgusta;
ciones,
millonarias,
esta es la vida. Si los
marquesafil,
mene~trapadres no tuvieran hilas,
en
1
uta
das
unas,
jos, gozarían de una fe.
con
trajes
de
color
de
licidad absoluta.
rosa
otras,
sombrero
de
ABUELA.-¿Pero qué
diez
luises
y
cofias
de
hay que hacer para que
diez sueldos. Todas
te conviertas en otro
aquellas
gentes habían
hombre, en un hombre
pagado su silla para
nuevo?
oír al P. Roque, cuyo
NIE'I'O.-No soy yo
Eerm6n te habría intequien pueda decírtelo.
resado y quizás enmenABUELA. - Rezo tandado,
aunque hagas
to, que Dios al fin me
esa
mueca.
Y en cuanescuchará.
to
á
los
hombres,
que,
NIETO. - ¿Lo crees
según tú, no van á la
así? .
iglesia, también los haABUELA.-Estoy sebía,
y no pocos, y te
gura de ello.
quedarais
admirado si
NIETo. - Veremos.
te
los
nombrase:
homABUELA.--No lo vebres de mundo, polítiré yo porque soy decos, magistrados, senamasiado vit&gt;ja, ...
dores, militares, escriá no ser que los muertores.
tos ..., lo que no es imNrnro. - Iríancomo
posible.
se va al .teatro á oír al
Nrnro.-Pero en retenor. ¡La moda!
sumen, ¿que hallas en
ABUELA. -No creo
mí de censurable?
que
fuese ésta la única
ABUELA. - Que no
rnz6n
de su presencia
quieras creer, que no
allí, porque se quedatengas el deseo 6, en su
ron después del serdefecto, el remord imón para las oracionefil
miento ... 6 á lo menos
finales
y la bendición.
el pesar, un pesar lige8i
hubieses
estado allí
ro de no tener las crete habrías sorprendi do
encias de tu abuela.
&lt;le ver c6mo hacían la
He aquí lo que apesaseñal
de la cruz manos
dumbra.
que
estrechas
en las caNIETO. - Mi padre y
rreras de caballos y en
mi tío no sou más crislos teatros. Todo el
tianos que yo.
,.
.
mundo va á la iglesia,
ABUELA. - y bien lo
Jesu~ y la Samaritana.
pobre niño mío, en un
sienten.
momento dado; cada
NIETO. -¿Cuándo?
cual
tiene
su
hora
marcada
en
el
«despertadori,
y que suena más 6
ABUELA.-Algunas veces.
menos
tarde.
También
t6
irás
pronto
á
la
parroquia;
te lo predigo.
NrnTo.-No muchas.
NIETo.-No lo creas.
ABUELA.-Más de las que te figuras. Preoc6pales la raz6n de
ABUELA. -Sí, y más pronto de lo que te imaginas.
la vida, y tu padre, á medida que los afios pasan se inquieta
NIETo.-¿Quién me obligará á ello?
por el porvenir.
ABUELA.-Yo. Irás con motivo de mi entierro. Dentro de
NIE'ro.-Lo que prueba que se hace viejo y que se entristece. ocho días cumplo ochenta y tres afio~. ¡Vaya si irás á la iglesia!
Cuando yo tenga sus cincuenta y cinco años entonces será ocasi6n de ir á ví:iperi1.s. Además, á todo el mundo le pasa lo mis- E. irás detr~s de mí con el eo0; brero en la mano, y antes del pr6x1mo Dommgo de Ramos rociarás mi cuerpo con agua bendita.
mo; yo no soy una excepción, soy toda la Francia, el mundo
NrETO.-¿A qué hablar de esto? ¿Qué quieres que te conteste
entero. Porque, en suma, querida abuelita, yo no quisiera moahora'.
.~º es leal ~acerme pensar en tu urnerte para hablarme
lestarte ni abusar de mi superioridad, porque te quiero mucho
de
rehg1on:
mismo que la carta forzada de los prestidi, ita.r µorque tu fe es tan conmovedora como inofensiva ... , pero dores. PuestaeP lalocuestión
en t&gt;ste terreno nada puedo contestar¿.11uieres decirme. aparte de la misa de moda de: domingo, la
te.
Es
como
habl~r
á
la
gente
del desquite y de la bandera; con
d~ la una, á quién se ve en las iglesias? A nadie; únicamente á
esto
se
pone
térmmc
de
repente
á cualquier discusi6n.
pobres, que se calientan en invierno y toman el fresco en veraABUEI:A,
-Calla
y
dame
un
beso.
Eres execra ble y sin em barno; aocineras, gentes de ínfima categoría; y siempre mujeres,
go
te
quiero;
al
fin
y
al
cabo
·eres
mi
nieto. ¿Ves ese libro mío
nunca hombres, 6 muy pocos, y aun éstos viejos gotosos, que
cubierto
de
paño
negro,
del
que
tanto
te burlas, con su goma
tienen un pie en la sepultura: hombres que Y,ª no son de este
estampas que no de.jan que se cierre bien?
mundo. Recuerdo que las pocas, poquísimas veces en que, hu- y sus
NIETo.-Sí.

LA APERTURA

275

DE LAS CAMA RAS

El señor rresidente de la República General don Porfirio Díaz, en la apertura del XXV9 Congreso de la Unión, el

19

del corriente.

---------,---------=~-----

Interior de la nueva Cámara de Diputados el día de la apertura del Congreso.
Fot1, de • EL TIEMPO ILUSTRADO.''

�LAS

-

MATER DOLOROSA.

FELICITACIONES AL SENOR PRESIDENTE

A la s~ñora Carmen Rornero Rublo de D~az

(Inédita.)

El Consejo de GJbicrno del Distrito Federal y el Ayuntamiento de la
Ciud.1d, van á presentar sus felicitaciones.
ABUELA.

El Gral. don .\\anuel MonJragón, Jd= del D~partarnento de A1U:e·
ria, en la Secretaría de Guerra, y otros jefes militares.

-Es mi

«Imitación de Jern·
cristo.)&gt; Pue~bien, te
jugaré una mala pa·
sada; á mi muerte te
lo legaré, y tengo la
seguridad de que lo
guardarás con el ma·
yor cuidado. Y día
llegará en que lo lee·
rás; más adelante,
cuando seas; viejo tú
también....
Lo leerás llorando;
buscarás en vano el
sonido de mi voz ... , .
querrás recordar ..... .
¡Cuántos recuerdos!
¡CuántaA lamentaciones! Te s~ntirás
invadido por una ola
de amargura y ya no
estarás á tiempo. Digo mal, sí estarás á
tiempo, porque parn
e&lt;:to eiempre se está.
¡Cómo amarás entonces! ¡Cómo me in-

..

~

Grupo de Generales del Ejérdto Mexicano, después de"las felicitacione~.

1

;,.

,.·

•

••

;

~~

d.:mnizarás de lo que
me haces sentir ahora! Te compadezco,
hijo mío, s 61 o de
pensar cuánto ~ufrirás por haberme he
cho sufrir. Me pedirás pnd6n, que des·
de este instante te
concedo. Pero c r e e
que en Francia la
gente va todavía á la
iglesia, tanto y más
que á Folies Bergeres. La iglesia está
ahí, con sus puertas
abierta~ para todo el
mundo; es la casa, la
habitación, la estancia en donde se refu·
gia el alma dolorida.
La iglesia es la mi·
tad, cuando menos,
de la patria. ¡Ea,
1
adiós, hijo mío!

l

Oh cuánta. pena siento, bendita Madre mía,
mirando en ese rostro las huellas del pesar,
yo siento~ que sientes, comprendo tu agonía,
y tengo el alma llena de tal melancolía
al ver que en nada puedo tus penas aliviar.

Perdóname, Sefiora, si el mundo corrompido
mi creencia arrebatando de tí me Eepar6,
fuí débil á pasiones, mas nunca descreído,
perdona, pues, Señora, al hombre arrepentido
perdona, Madre, al hijo que ayer te abandonó!

Señora, en tí he cr.eído, te quiero cifgamente
mi madre desde nifio me encaminó al altar,
del duelo de esa Mártir, tú fuíste confidente
es justo, pues, ¡oh Virgen! que venga re\·erente,
arrepentido y triste tus gracias á implorar.

Olvida mis flaquezas y vúelveme consuelo,
inmensa cual tu pena, es la que sufro yo,
es mucho lo que sufro, es tal mi horrible duelo,
que sólo tu amor busco, es todo lo que anhelo
tu amor y esa esperanza que el mundo me robó.

Yo se que ante tus plantas ¡oh Virgen c11riño.0 al
en un lejano día mi madre me llevó,
rezó la pobrecita, muy pálida y lloroFa
por mi. pidió una gracia, ¡oh Mater DoloroFal
¿qué fué lo que mi madre llorando te pidió?

Sufrí muchos tormentos en el combate rudo,
muy grande fué )11, prueba, tremendo mi sufrir,
mas nunca fui vencido, ni se humilló mi escudo
en vuelos rorrascosos el vendaba! no pudo
con sus empujes fieros mis creencias extinguir.

Tal vez que conservaras eterna mi inocenóa
tal vez eso te dijo la madre de mi amor,
que siempre me guardaras muy limpia mi conriencia
que nunca permitieras la vil maledicencia
perfidias y miserias del mundo engafiador.

Hoy vengo á tus altares después de muchos afios
con el amor de niño que ayer te comagré,
enfermo y conmovido hoy subo eEtos peldaños
trayéndote de ofrenda ¡tan sólo desengaños!
y en ellos, Madre Santa, mi fe . .... Madre, mi fe!

Tal vez aquella anciana llorando te pedía
que nunca, nunca ¡oh Madre! me fueses á ohi.Jar,
que fue,es mi esperanza, mi fe: mi única guía,
y E-Í el Dolor artero mi coraz6n hería
me hicieras á tu reino los ojos levantar.

Extiende á mí tus brazos, eé compasiva y pía
guarda en mi cerebro, Señora, murha luz,
ya i.:abes que te quiero, doliente Madre mía,
derrama por mí el llanto que derramaste un día
al verá Jesucristo morir sobre la Cruz!
y

SALVADOR

ALVAREZ

c.

CO J,• ~lllí.1.NO.

Habana. - 1909.

En la muerte de Ja Señora doña Leonor del Valle de Peón Contreras.
(z de é:lbril de 1911)

E. Lavedán,
de Is Academia! france sa

EN LA MUERTE DEL REDENTOR

DESPUES DEL . ENTIERRO

¿Qu6 má1 te puedo dart. ... iQué es lo que quieres1 . . . .

Que llore más? ... . Señor! .... no tengo llanto!
Si ausente yo, llamaste al padre mío;
si el arbusto pomposo de la vida
de mi hermano tronchaste; si el vacío
hiciste casi en mi heredad querida

Alamemo ria rl emimadre.

Ayer, Señor, en la extensión inmensa
del mar azul, azul la lontananza
y allí cayendo como lluvia intensa
~ayos de sel, promesas de esper:inza.

[Imitación de Onofre Minzoni.]

Cuando Jesús en su última agonía
Uunmovi6 de la tierra el fundamento,
DP. su ignor1:1da tumba sofioliento
Entre sombras y horror Adán salía:

¿por qué, Señor, quisiste cuando apenas
aliviabas mi antigua desventura,
mis horas tristes, sí, pero serenas
hur.dir en una nueva sepultura?

Rayos de luz y de ilusión! . ... y luego
un hogar que amoroso me ofrecía
después del malestar, blando sosiego
en el regazo de la madre mía!

Alz1do en pie, los ojos revolvía
Lleno .de admiración y sin aliento,
Preguntando ¿quién era el que Fangricnto
Del árbol de la cruz así pendía?

¿Por qué no recordando mis enojos,
por qué, dime, Señor, no permitiste
que ojos que se miraron en mis ojos
me dieran un adiós último y triste?

y unas horas después, cuando la r1ave
que á fa orilla me trajo aun permanece
anclada sobre la ola que con suave
arrullo al tosco maderamen mece;

Cuando lo supo, su cabello cano
Arranca, y llanto de amargura viert~:
Ultraja el rostro con su yerta m:mo:
A eu mujer clamando se convierte
Con voz que el monte ensordeció y el llanoSeñor Teniente Coronel don MJnuel Salamanca, 1Yo por tí he dado á mi Sefior la muerte!
Director del Museo de Artillería, que ha fallecido en esta"capital.
J. J. PESADO.

277

t«usa Castellana.

ACTUAI.tIDADES

miro cómo de mi raudo se aleja
sobre el obscuro mar de lo infinito
todo cuanto buscaba y que hoy me deja
solo en la playa en la que en vano grito

_Ultiryio retrato d~l . Ca;. don Enrique Angelini,
... Co.nsul de Mex1co en Roma, que ha fallecido
recientemente en la capital italiana.

Señorl Señor! ¿Qué te hice que así hieres
el corazón que lastimaste tanto? ·

No lo sé .... ¡Ay! ..... ¿qué te hice que así hieres
el corazón que lastimaste tanto? ....
~Qu6 más te puedo darl.. .. iQué es lo que quieres! . .. .

¿Que llore más?.... Señor! .... ¡No tengo llanto ....
,

Señora doña Leonor del Valle, viuda
de Peón Contreras.

Distinguida. dama. yuca.teca, espo~a que fué i11l
eminente escritor don José Peón Conireras, faJleold .. el domingo último en eeta capital.

Abril 3 de

191 r.

JOSÉ

PEON DEL VALLE.

�ACTO AllIDADES

ARGENTINA Y

De la ~evolueión

MEXICO

México, manifestó el Señor Martínez, hubiera cubierto satillfecho con su bandera los despoJ· os mortales del ilustre maestro
, éste por nuestro país el más profundo afecto, y lti'
pues sent1a
Una simpática ceremonia de confraternidad.
comunicó el beneficio de sus enseñanzas. El señor don JaUn grupo de intelectuales de México ha rendido culto á la me · cinto S. García, Encargado de Negocios de la Argentina, hizo
moria &lt;lf'l sabio eduresaltar los rasgos
cador argentino don
prominentes de 1
Domingo Fausto
gran
sanjuanino,reSarmiento, ce 1e firiéndose
también
brándose aquí, al
á
la
defensa
que himisruo tiempo que
zo
México
en
París
en la Argentina, el
en
la.
época
rle
la
Centenario del naejecución
de
Maxitalicio de aquel inmi liano.
signe educador.
La fiesta f ué preLa fieeta que se
sidida
por el menverificó en la E~cuedir,lomáticionado
la Nacional Primaco
y
por
d nuevo
ria «Presidente SarMinii-tro d e los·
miento,)) de Guadatrucción Pública y
lupe Hidalgo, el luArtPs, JicPnBellas
nes tres de este mes,
ciado
don
Jorge Vt·
por iniciativa de la
ra
K~tafiol,
recitanDirerción General
do los niñoR comde Educación Priposiciones alusiva'!
maria de! Distrito
al
acto y entonando,
Frderal, es uu símal
final, el himno
bolo de unión entre
nacional
argentino.
dos pueblos herma~~
no•.
EL 1o c a 1 lucía
adornos muy elegantes, figurando
e.n primer término
un busto de SarEl Señor Encargado .~e N~go~ios de la República Argentina r1] y el nuevo Secretario de Instruc·
miento y laa bandec1on Publica y Bellas Artes, [2] presidiendo la ceremonia.
l!!lli'lt3
Son por demás
ras de diversas Reinteresantes las no·
públicas de la América del Sur y de México. en fraternal abrazo ticias que vamos á consignar sobre los lugares en donde se con·
como simbolizandoJla labor de Sarmiento que abogó úempr~ servan las reliquias más notables relativas á la PaEión y Muerpor la. causa de la ~nión latino-americana.
te del Divino Redentor.
El i::efi.or don Miguel F. Martínez Director Geneial de EducaLas reliquias más nota.bles de la Pasión, rnn las siguientes:
ción Primaria, dijo en su dieeurrn que Sarmiento antes de moColumnas del Templo de Jesús.-Constantino PI grande hizo
rir recomendó rn cubrieirn su ataúd con las band~ras del Para- transladar á Roma doce columnas del hermorn!templo que había
guay, Chile y Perú, uniéndolas á la de Argentina. Tambi én en Jeruoalen á. la muerte &lt;le Je~ús, y en donde el Redentor

Las reliquias
~e la Pasión

1

!

disputó á la edad de doce años con los &lt;lectores de la ley. cirnano1,1, en España, en la Bas!lica del Escorial, y en Italia, en
A pesar del transcurso del tiempo, hoy día se ven en Roma la Iglesia de San Márcos de Venecia.
Azotes. -Se veneran en la Catedral de Anagui y en la igle~ia
ocho columnas debajo de la cúpula del Vaticano, dos en el altar
de San Mauricio, dentro de la capilla del Santísimo, y una en de Santa María, in via lata en Roma.
Corona de espinas. - Se venera en la. Santa Capilla de Parí~,
la Cámara interior de la capilla della Piotá.
Columnas del velo del templo. -El velo del templo de .J eru- pero sin espinas, las cuales han sido distribuídas por to&lt;la la
salen, que se rasgó en dos partes al morir Nuestro Divino Sal· cri~tiandad.
En !forna reciben para espinas veneración pública, en el Vavador, era sostenido por dos columnas
en San Juan de Letrán y en las iglesias de San Márcos
ticano,
Las dos se conservan hoy en la Basílica de San Juan de
y Smta Práxedes.
Letrán en Roma.
En España son muchas las igleeias en donde se guar dan ta n
Mesa de la cena.-La me~a en que .JeEÚs imtituyó el Sacra·
.
mento del Altar, se conserva en la Basílica de San J uau de preciosas reliquia1,1.
En el Escorial se ven Pnce; Barcelona venera vanae, Alcalá
Letrán.
Platos de la Cena. -Hay uno en la Iglesia Catedral de Génova. una, y en el célebre Santuario de Montserrat se guardan d.os.
ColumnJs de lo3 imperios.-Se conservan en la Iglesia del
Cáliz.-El cáliz de que Jesús se sirvi6 al instituír el SacraSanto Sepulcro, en Jemento del Altar, se
rusalen.
conserva en España
Santa Faz.-La tra·
en la Basílica l\1etroclici6n comun es que
politana de Valencia.
fueron tres las imágeCenáculo.--Tan sants que quedaron en
grado lugar se encuenel velo de la Verónica;
tra hoy en poder de
pero son muchas la!!
los turcos; pero los
que se veneran en la
cristianos pueden visiciistiandad. Las au tarlo, y ganar las in·
té11ticas son: la que se
dulgencias concedidas
v•n• ra en Roma en la
por los romanos Pon·
fü.síli ca de San Petífices á cuantos lo vidn,; en E~pañ~ enla
siten.
ciudarl de Jaen, y en
El dinero de J úda&lt;i.
Venecia en la Iglesia
-De las monedas que
de San Marcos.
recibió Júdas porvenPuertaJ udiciaria.der á Jesús, se con·
Aún se ven en Jerusaservan tres en la Calen restos de la Puerta
tedral de Génova y
El ejército del cabecilla Orozco, en .iúmero de seiscientos hombres, en posesión
por donde pasó el Saluna en la Basílica de
de la vía del ferrocarril, cerca de Ciudad Juárez.
vad.or yendo al GalSanta Cruz de Jerusavano.
len en Roma.
Columna de la Sentencía. - Frente á la Puerta .Judiciaria Fe
Getsemaní. -El Huerto de Getsemani donde oró Jesú,, se encuentra bajo la custodia de los hijos clel Patriarda Asís, en Je· ve hoy, guardada por los Padres Franciscanos, la columna en
donde, según la tradición, fué colocada la sentencia de muerte
rusa len.
Cuerda con que fué atado Jesús.~Se conservan trozos de ella . del Divino Salvador.
Vestidos de J esús.-La túnica. incomútil se conserva en Tréen la Basílica del Escorial, en España, y en la Catedral de Anaveris, ciudad de Alemania. El manto se conserva en varias par·
gui, en Italia.
Casa de Anás. - Ocupa hoy su lugar una iglesia y un conven · tes de la cristiandad.
La Santa Cruz. -Se conservan partes insignes en las .Ba~ílito ocupado por monjas armenias.
.
Casa de Caifáe.-Hay una Iglesia en el lugar en que estuvo, cas de San Pedro y Santa Cruz de Jerusalen, en Roma. En la
ocupada por armenios. En ella se conserva el calabozo en que CatEdral de Anagui hay un pedazo en el cual se ve uno de los
agujeros que se hicierou al crucificará Jesús.
estuvo prern Jesús.
Clavos. -La tradición emeña que fueron tres y !'e co111,errnn
Pretorio de Pilatos.-En el lugar m donde estuvo, hay un
cuartel ocupado por tropas turcas; pero los fieles pueden vi,;i tar- 1-n San.ta Cruz de Jerusalen en Roma, y en la Capilla del Palacio Real de Madrid.
lo. ganando indulgenc·a plenaria orando allí.
Lit-nzos que cubrieron al Señor e,t~ndo en la Cruz -- Se &lt; on·
Escala Smta. -Tiene 28 gradas y se conserva en Roma. LoR
Fnvan
t&gt;n San Juan de Letrán y en San :Mnrcos de la dudad de
fieles la suben de rodillas.
Columna de flagelación.-Se haya di~tribuída E&gt;n v11 ri11~ por- Hom:t.
Sangre y agua. --E!:' de fe que cJel costn1lo de Nue~tro Divino
ciones que secon,,erYan en Jerusalen, en la. capilla delo; F an-

1

l:
1

279

!

11

Un treo del Ferrocarril Central, después de haber sido atacado por los rebeldes.

Las alumnas de la escuela oficial de Guadalupe Hidalgo "Presidente Sarmiento," entonaodo el himoo argentino.
m;

"'-º"'*"""'"

�DB LA MULTITUkJ
Que han usado nuestra preparación 6 que la están usando
en la actualidad, jamás hemos
sabido de ninguno que no haya
quedado satisfecho del resultado.
No pretendemos nada que no
haya sido ámpliamente justificado por la experiencia. Al recomendarla á los enfermos no
tenemos más que haoor referencia á sus méritos. Se han obtenido grandes curaciones y de
seguro que se obtendrán muchas
más. No hay y podemos asegurarlo honradamente, ningun otro medicamento, que ]JUeda emplearse con mayor fé y confianza. Alimenta y sostiene las fuerzas del enfermo durante e~os periodos en que falta el apetito
y los alimentos no pueden digerirse. Para evitar las falsificaciones ponemos esta marca de
fübrica en cada botella de la,

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Salvador @alió sangre y sgua: se exponen á la pública veneración en la ciudad
de Roma, parte de la sangre y agua que
salió de su divino co1&gt;tado después de
muerto, y en la Basílica de San Juan de
Letrán: en la de San Marcos se expone un
velo que se embebió en la misma sangre
y agua.
Lanza.-Se conserva sin punta en San
Pedro de Roma. La punta, según afirma
el Papa Benedicto XVI, desde el tiempo
de San Luis se conserva en la Santa Ca pilla de Pari~.
Santo Sepulcro. -Permanece en Jeru Ralen. Muchas iglesias se glorian de tenn
pequefia~ partes de tan gloriorn monumento.

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Contra la neurs stenia, la debilidad del
sistema nervioso, contra el agotamiento
de las fuerzas vitales, existe un remedio
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médicas del mundo entero, véndese en todas las farmacias.

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de Garay, dice ; Con buen éxito
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1,1 lll(,ro,lo Rit-o lrn t11rnrlu ,.¡cuto~ &lt;k 'J 11el1nulumM d~•pu(:.~ quu ta Op1•rHci ..u halifu. 11·a-

ra..-..;,tllo;u11a prueha nuu1·a pa~:i(la. p,,r· cna1c1tl,l·r
11 tru 1116tod11. Para u~ar t-12\h~tmlo HH~,.... no e:-.
, 11ect':,,i~trio qnt- Vd. \"~nga :l 1ui 1.tlui 11a. 1'1 9 11 0 yo

"ªf" a casa &lt;le Vd.

ruede "rr 11satl&lt;1 p1·1, a1la-

111c11lu ~i a el cu noci rnient o tlo Sll1' a 1n ig-o:-, 11 a .'(

111ti 11,o~. Nin 1;1ín otro 111(.tuuo ba "'"" 111.ado
l,al •st11,dn '1,· perfecci611 lJIIO ¡,ue,Ju s(· r 1·11 ·. 1a,t,, 1t11·cot,une ute al que lo l'a{i usar .lawlu ""ª
co1:iplot.. Ratisfacr,i6 n •in la i11tPrvt11c11 11 it&lt;•
11ua u~roern pe,rsona. :w uii11s r\c 1\iarfa. .-.xpe·
,·icnel , co11 toda claRe de q 11euradurns. 111111 .. .,.
,·ho mi~ serviulus de iur.stimable valor {1 1111\a
persuna q119bracla.
Me siento ¡1 l 1· 11 a·
mente, j11stili1111d11 nl
,!rol!• qnr 11l11¡:Í111 ntrn
,nétod;¡ rN·lhe ¡,,k~
ahllanzas de t· .. \11 .. 1
munou civih1.H,1t, enmo las que tL :.:! lit•·

gan en la. diaria. coi·respoode11cia. Esta&amp;
gentes no &lt;liceu: .. ,, stoy coutentfsimo em1
mi bragnrro" 6 "Et

rsTRfiliífi,o

f de 111 Enfermedades qae re1oltaa de 1111
Por las PÍLDORAS de

APHODINE DAVID

r,urg~nte no drástico, no teniendo
os mcon _vementes de los purgalntes s11Jmos' acibar,escamónea
Ja apa,. se_né. etc., co n cuyo uso el
estreil1m1~nto no tarda en b11cerse
mas pertrnaz.
!,-8 AFODINA DAVID DO provoca
01
náuseas, .ni . Cól icos. Puede
prolongarse s m mcon venieotc su
empleo hasta que se restablezcan
normal meo te las fun ciones.
D'C.DAVID,RAll1.1T-:,;:;;;ourbevolceu11Parfa,

Depo1ítario1 en

ír.dXIC6:

J. LAb!últ 1uc•• y CI•

hrag-uerc, ed t1írnodo

r rctl,-ne 11, i q:.r,lira·
dura," si u,i que dicen: •·J,;sto)- 1·omp•etanwntll 1·11 radn l 1:11
1•'. Ll. KllU{PATl&lt;ICK
ton¡;.. ll!'C68111art d u
11s:1r •1: á~ bragucr!Js." \'d . cierta11:ente, rtu·
sl'ará eRtar incluldv e11 &lt;ll 1íltin,o 11Íl1111·ro.
l~ntr~ J.,ij qu~ hfLll ~ido c11r1ulo8 pvr .. 1111(10·
'111 Kit-.. ,e~tán: Sr. ~'ranCÍ8CO R. :!(irlq1at.1·1 ~k.
1·;0 .J &lt;;. rta. Cost... P. o. BóX 20x h'.11,J.('sto n. Ja·
i.1a.h•a. que~1rn&lt;1ura PRCroLal pur .; afíoH::,;r.

A

n-

1111,i•· Mtrete Hun .,., Cht.ra29t•. , ·ioufnc::o~. ('11 ·
l1a. q11t'ltrad1~ra. u:tc r utwl po r .; aii,)f;.; ~ r . Fr:11~·
1·i, co
l' Rfo~. Alta111i1·a ~:ir,, 'l\u11plro. f,fr .
xito, :,;:.,...nto &lt;lo ~c:.;uru .. ; :::i r l&lt;a11uí1• Paeheco.

,t.,

,:al'&lt;&gt; rte la U11i611. jnntn al Pfl.t'adero tia 11t1l
1i1arn. C11h111111ii11;; 8r. };. ~\ · Phil llps. lb. n,,.

livarA\'elltl"', [ -tt111u tlo (Jol()n, ReJ).d OPt111a-

111á ca¡,,ta,.de lnhnren; Sr. ~1"rtin L;lrl'H.hurn,
rr.c1&lt;'111l:, tlt, ,laml Gr,mdl'. E"t. de ('¡.ha,lln".
1•' . 1·. C. H . • l •nrunl,('o, M(.xico, c¡uehratlurn 1:"o"otal l"'l' o 1'IIOR )' montando :í cat.:,llo; :-Ir.
) Jill{rn l{11i,. F11ro en e! Puerto dd .Mari11l, P1 ·
11ar &lt;1el Río. Cul1a, 0m·ado á tos fi9 aiios rlo
c,lad &lt;les¡,116s de 6 aii,,~ &lt;le sufri i::Ji,mto; Sra.
A. L Surg-~un,Ilo&lt;·aR del Toro, Rop. de P1mam:1; nn uilio &lt;,u n quebl'adura do n:wimlcnt u;
. ,·l :1r. l&lt;'mnuiscc, Alzugaray, San Frnnci.,co42,
Vitln de .1.lfonso XII, Caha., edacl G5 M1 n¡;,
Pida U,t. mi últiwo libro suhro la 1111c•tiradura, tis•·rito de un mu,lo que todos 11u1·&lt;la n cn m·
prender y sabflr tanto acerca 1le la qnebradu
ca como ur: méclico puede &lt;!e,·irled. Vd. no de·
he retrasarse en un aoun to rl.A tan ¡;ran i mpu t·,
tanela á. Sll B[ENt,;STAR FISICO r SEXUAL.
su quebradura. P.mpeorará gradualmente r al·
gtín tifa ca.u~ará á Vd. una grave moles tia· Durante los 30 dfas aiguientes, á contar rl.e esta
techa.. enviaré, 1i!Jre de gastos, una. prueha do
mi 111(,todo que cura ií. tanto!! milc11, En~C;.(Ui·
da Vd. debe escribir anteadl1 r&lt;'tira.r esta ,,ferta. á 111, s iguiente dirección: l&gt;R. WM. 8. RWE
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              <text>Semanario ilustrado de literatura, historia, bellas artes y variedades. Dedicado a informar las noticias más relevantes de México y el mundo, además era escaparate de todo tipo de comercios, banca e industria pues en él se anunciaban sus servicios.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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