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                  <text>fL,
A&amp;o XI.

MÉXICO,

DOMINJO

========================aa===========

18 DE

,JUNlO Di.

1911.

NoM. 25.

============~============================
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S. M. EL REY JORGE V,
QUE SE CORONARÁ EN LONDRES RL DÍA

22

DE LOS CORRIENTES.

1

!

1.

I'11

¡I
.1

- .. - ~· J

�AGTUAllIOAOSS

Disponemos hoy de po.
co espacio para hacer todas la reflexiones que á cualquiera pudieran ocurrirse; pero el hecho es l!Ue no en esta. semana, sino' en todas las anteriores he·
mos observado en nuestro país una transformaci6r. que, si á nosotros nos ha pasmado, más pasmará á las naciones extranjeras.
El México, dominado por el Ge·
neral Díaz, hoy es casi dominado
por don Fra.nc18co l. Madero.
Se asegura que ha.y leyt:s bist6·
ricas y en esta 1Secci6n no quere·
moa discuLir ese punto; pero el
hecho es que es11. súbita transfor·
maci6n nos ha pasmado.
·
¡En seis meses transformaci6u
tan completa!
¿No hay muchos motivos J1arn
pensar en lo que son las vicisitudes de la vida?

***

disquisici6n casi perfecta de todo lo .fecundo eo. sus labor~s. º ,
Siempre lo 'hemos dicho, y lo repetiremos ~asta el c~nsanc10.
Esta secci6n no tiene en lo absoluto, caracter político; -pero
pe presta á determinada's observaciones sociales.
¡Qué hermoso será si la paz se
restaura por completo, contemplar á nuestros obreroR dedicados
al trabajo en cada uno de los ramos que le competen! ¡Qué subli·
me la obra del agricultor, tomando la azada y restañando las he·
ridas que sufrieran las plantas!
¡Cuán encantador escuchar, no en
esta capital, porque ha~ta acá no
llegaron los horrores de la guerra,
en alguna provincia., en algún
pueblecito las conversaciones pacíficas~ los cantos tranquilos, que
ensanchan el alma para buenos
fines!
Todo parece que ha pasado,
pero todavía hay mucho que enmendar, que corregir.
Mientras exista la escuela sin
Dios, seguirá el peligro y en esto
debe fijarse mucho el gobierno
superviniente. La enseñanza laica, indudablemente que fué la
, que mat6 al anterior gobierno;
mejor dicho, con la emeñanza
laica, él mismo se suicid6, pnes
no supo enseñarle en sus escuelas
el verdadero re::.peto á la autori·
dad.

Pues bien, dejemos la cosa en
paz.
Ya hubiera sido el General
Díaz, ya el mismo señor Madero
el que arreglase la paz efectiva,
todos debíamos inclioarnos anttt
el einblema que representa la
oliva.
¡Sí! La paz debe existir en t-1
alma, en el hogar, en las nacio·
nes y Dios se sirve de distintos y
diversos instrumentos para que
la llevemos á cabo.
Es el momento i,upremo parn.
Con toda solemnidad se celebr6
en los templos de la capital la
México; es el momento en el cual.
fiesta del «Corpus Christi. »
todos debemos contribuír parn
lograr el bien de nue~tra pat1i11.
Esta fiesta es una de las m~s
¿Y de qué manerasA logrn est1,'?
solemnes, pues en ella se recuerda
¡Ah! Lo hemos dicho much'ls I
el grandioso Sacramento de la
Eucaristía.
veces.
¡Cuantas veces habremos reci·
Para legrar la paz es necesario,
antes que todo, que fios amemo,bido en nuestros pechos de una.
los uno3 á los otros. Para lograr
manera indigna la hostia sacro·
la paz, se necesita un vigor admi·
Señora doña Mercedez &lt;;,onzález Treviño, madrt! de don
eanta!. .....
rable, para alejarse de las malas
Francisco l. Madero.
. En estos momentos de prueba
pasiones que nos invaden.
para, la naci6n elevemos nuesEn suma: el nuevo Gobierno puede hacer, 6 mejor dicho, lo· tra~ plegarias al Rey de la Paz, á Aquél que tanto nos ama, que
grar bienes de valor infinito para nuestra naci6n. Cada :i:ninis· quiso quedarse con nosorros, basta el fin de los siglos.
terio tiene sus funciones y cada ministerio, en su esfera de ac·
Que El haga que entre nosotros renazca la tranquilidad.
ci6n puede, fijándose en los bienes que procura lograr, hacer una
EL CRONISTA.

***

El domingo último el ~eñor Madero, en unión de algunos personajes de la política actual, estuvo en San Angel á revistar las tropas
revolucion:1ri.'.ls al mando del general Almazán, que en la fotografil figura á ll izquierda del señor Madero.

ECOS DE LA ENT 3..ADA A MEXIOO DEL SENOR .MADERO

El señor Madero y el ingeniero Hay, en el tren que llegaron
á México.

El señor Presidente interino, el señor Madero y su señora
en uno de los salones presidenciales.

Los amigos de don Juan Sánchez Azcona se unieron la semana pasada en fraternal banquete para festejar al popular periodista.

�l,

Banquete en honott del señott llie. fttaneiseo u. de la Batttta, Pttesidente de la ~epábliea.

lYJanifestaeión popo1att en lYiixeoae en eonttta del pttefeeto Saa vedtra

1

1,

tas cualidades morales
que posee, explican
que este homenaje haya sido extremadamente cordial y carifioso.
Muy satisfechos deben estar los organiz11dores de esta fiesta por,
el éxito obtenido.

!.

~

"MULTICOLOR"
Este semanario, oi rigiclo por nuestro ami.
go Mario Vitoria, ha
demostrado qub no es
necesario recurrir al
chisteob"ceno para con
quistar el favor de los
lectores. La oeman&lt;la
que el público ha hecho de los últimos r,úros, en que se hace gala de sano humorismo,

M u e h o tiempo
hacía que venían
distinguiéndose las
autoridades políticas del pintorerno
pueblecito de Mixcoac, por sus atentatorias medidas de
gobierno y su mala
administración. En
esh época, en que
1o s vecinos saben
ya pedir lo que desean y lo que necesitan, es un anacronismo e 1 sostenimiento de autoridad~s semejantes. Por
eso se hizo inevita·

1

•

HEHOlSMO
Una de las más simpáticas notas sociale3
de la pasada semana,
fué, sin duda, el han·
quete ofrecido al eeñor
de la Barra por un numeroso grupo de sus
antiguos condiscípulos.
El señor Lic. de la
Barra, es un perfecto
caballero y su cortesfa
cuacterística y las al-

Ya preparado el campo de batalla
vibra el clarín, retumban los cañones
y á ruda lid se entregan dos naciones
lr,nzándose torrentes de metralla.
Con terrible furor la bomba estalla,
vomitando explosivos á montones,
y soldados valientes cual leones
defienden con arrojo la muralla.
Mas llega el enemigo, y su bandera
iza triunfante sobre el asta erguida
mientras el pueblo grita: ¡Muera! ¡Muera!
que si la poca tropa fué vencida
y toda aniquilada en lucha fiera
aun queda en la ciudad gente con viua.

lo prueba suficientemente.
Felicitamos al
señor Vitoria de la
manera más cordial por este éxito,
que revela que el
popular director
de c&lt; Multicolor» co·
noce los gustos y
tendencias del pú ·
blico metropolitano.
La felicidad estriba en querer ser
lo que se e~. Erasmo.
Más está la felicidad en la manera de ver las cosas
que en las cosas
mismas. ·- liveiss.
La felicidad es
el fruto del árbol
de la sabiduría.-Caron.

b'e una manif..:sla·
ción d1-1 protesta en
contra de la permanencifl en la Prefec·
tur,1 &lt;le Mixcoac del
señ11r Saavedra.
De ·graciadamen·
te, este señor, haciendo gala del poco tacto que siempre lo ha caracteri·
zado, intent6 reprimir dicha manifesta ci6n por medios
odioJ-011, lo que originó que degenera·
ra en un verdader" m·,t:n

�El Señor Don Manuel Bonilla, Ministro de Comunicaciones.
-··•·········•···:.:.:_:_::;;.:.:.:.:_:_:_:_:_:_:_:_:_:_:;;:.::_:;_:_:_:_:_:_:_:_:_:_'._'._:_:_:_::.:'.:'.:'.'.:::'.:'::::::::::::::"00•00".".".".C.".".".'.".".".".'.".".".".".:-::::::::::·:·:·:::;;:;;;········:;;;;;;;;;;;;;;;;;;:;:~·················
DA.TOS BIOGRAFICOS,

•

El sefior Bonilla, encargado desde hace pocos días de la importante cartera de Comunicaciones, es un hombre relativamente joven, (tiene cuarenta y cuatro años de edad) posee una gran
inteligencia, una amplia cultura y es estrictamente honrado. Estas cualidades, consideradas ai,ladamente, inútil sería encomüirlas, porque no Aerían suficientes para gHantizar un éxito apreciable en los trabajos administrativos, si no se hiciera notar que el
ingeuiero Bonilla e3tá dotado de una gran energía y firmez,1 de
voluntad. Cualidades éstas, que han resaltado durante toda i:u
vida, como lo comprueba su título profesional, adquirido en la.
Escuela de Scranton, Pen., E. U. A. Los conocimientos adquiridos en este plantel fueron adquiridos por él en é;:iocas acillgas,
pue3 sus atenciones no le permitían dedicar todo su tiempo á ~eguir sus estudios. Sólo á fuerza de tenaz trabajo, robando horas
al sueño, pudo, al fin, conquistar el ansiado titulo.
Ha sido Regidor del Ayuntamiento de Culiacán, Contador de
la Tesorería General del Estado de Sioaloa. Ministro Sur,P.rnunferario del Supremo Tribunal de Justicia y Visitador de Haciend11,
habiendo descubierto muchos desfalcos en laa oficinas que inspeccion6 durante el desempeño de e~te cargo.
El sefi.or ingeniero Bonilla fué Administrador de la Fábrica
ce El Coloso» de los sefi.ores Redo y Compañía, de Culiacán, en vida del Senador don Joaquín Redo y desempefi.o también la Dirección general de la Compañía Naviera del Pacífico, habiendo
sido él quien consign6 á las autoridades judiciales de Mazatlán
un grao fraude que descubri6 en una operación de compra-venta
de carbón, asunto que después sirvió de pretexto á las persecuciones que se le hicieron por motivos políticos.
El ingeniero Bonilla había permanecido ajeno en Sinaloa á
las cuestiones políticas locales y generales; pero al aproximarse
la inauguración de la Administración Redo, el hoy Ministro de
Comunicaciones renunció el cargo de Visitador de Hacienda en
el Estado, como una protesta de inconformidad con el regimen
que se iniciaba, y con el propósito de alejarse de los puestos público,i que había servido. Este acto de dignidad le valió que se
le señalara como enemigo del gobierno de don Diego Redo, con
la marcha del cual no estaba efectivamente de acuerdo, y al preeentarse en Culicán el señor don Francisco I. Madero jr., en su
gira. de propaganda, se fundó el Club Antirreeleccionista de Sinaloa en Enero de 1910, siendo el señor Bonilla electo Presidente de ese centro que debía dirigir los trabajos políticos en todo
el E~tado. Coincidió ésto-con un compromiso que había. contraí&lt;lo el ingeniero Bonilla con el señor don Andrés Avendaño, propietario del ccCorreo de la tarde» de Mazatlán , de poner se al
frente de ese importante diario de la , costa del Pacífico, que
siempre se había mostrado independiente y que había hecho
un R. vigorosa campafia en contra de la candidatura Redo. La acti ·
tud del periódico y la fundación del Club Antirreeleccionista de
Mazatlán, atrajeron sobre el señor Bonilla la c6ler11 del Gobierno de Redo y aun d€1 Gobierno Federal y determinaron su priflión el 21 de mayo del año próximo pasado, tomándose como
pretexto el hecho de haber sido absuelta, bajo la Administración
Redo, la persona que fué acusada por el señor Bonilla de haber
defraudado una fuerte suma á la Compañía Naviera del Pacífico
en la operación 'de carbón á que antes se ha hecho referencia.
Estas persecuciones hicieron popular al actual Ministro de Comunicari:ones, que contó coo un nuevo título para. la P~timflr.i6n
del pneblo ~in11loemP, pues antes sele re~petaba por su lvrnrndJz,

por la pureza de su conducta y por la sincerid~d que ~residía _á
todos sus actos. Al salir de la cárcel de Mazatl~~ el senor BomJla, después de seis largos meses de inju~ta prisión, .er~ ti caudillo popular de Sin.aloa y el jefe reconom:._
do del mov1m1ento ª.ntirr~eleccionista. Todo el elemento del senor Madero estab~ hsto para la lucha armada y el señor Bonilla estuvo co.ntemendo
por cuantos medios estuvieron á su mano la revoluc1ór;, hasta.
que por fin estalló ésta y tuvo que salir huyendo ?e las pers~cuciooes del Gobernador Redo, el 25 de marzo anterior._ Poster1.ormente se supo que ese día _iba á 1:1er ~~?arcado el senor Bom,Ua
en el &lt;eTampico,i, con destmo á la pr1s1on de San Juan de Ulua.
El señor Bonilla vino á. México con la esperanza de llegará
arreglos de paz con el Gobierno, pero nada pudo lograr en la co~ferencia que tuvo con el gener~l. J?íaz y .con alguno de sus m1ni,tros, y en vista de esto se dmg1ó á Cmdad Juárez, en donde
se uni6 con el señor Madero, que estaba al frente -de la. ~evolución. Tomada esta plaza y celebrada la paz, fué com_mo?ado
por el mismo sefior Madero para restablecer las comu01cac1ones
y pacificar los Estados de Sinaloa y Sonor~ y . atravesando l~s
Estados Ui1idos, penetr6 por ~ogales al ter_ritorio de la R~púbhca. Los jefes maderistas de i:;onora, lo mismo que el heneral
Luis E. Torres, con quienes conferenció llegarJn á un acue~do
para suspender las hostilidades y habiendo dado por cumphda
su misión en ese Estado, se internó á Sinaloa en donde debía de
vencer mayores resistencias y dificulJade~.
.
.
El 23 de mayo anterior se presento el mgemero Bornll~ frente á Culiacán que estaba sitiado por las fuerzas maderistas Y
después de varias pláticas que resultaron infructuosas, se resolvió el ataque de la ciudad en virtud de que tanto el Gob~r~ador
Redo como los jefes federales que defendían la plaza, resistieron
entrar en arreglos, pretextando desconocer los tratados de paz
celebrados en Ciudad Juárez. Cualiacán fué tomado por asalto el
día 2 de junio después de cuatro días de combate, durante los cua·
les los maderistas de11alojaron á las tropas del gobierno de todos
y cada uno de los fortines que defendían. _El Gobernador ~edo
fué encontrado en las oficinas de la Agencia del Banco Occ1dental de México desde donde envió su renuncia al Congreso del
Estado, la cu;l le fué aceptada desde luego, habiendo sido nombrado Gobernador Interino de Sinaloa el señor licenciado don
Celso Gaxiola Rojo por acuerdo habido entre los Jefes de la revoluci6n y los Diputados de la Legislatura.
Instituido el gobierno constitucionalmente en la Capital del
Estado, el sefior Bonilla se dirigi6 á Mazatlán donde fué recibido triunfalmente por el pueblo y por las fuerzas maderistas,
que ya habían ocupado la plaza, al retirarse el día primero del
actual la guarnición federal que estaba á las órdenea del CNonel
José R. Moreno. Antes de retirase de Sinaloa el señor Bonilla,
dejó organizadas todas las autoridades y quedó nombrada una
junta de guerra que está encargada de formar la hoja de servi·
cios de cada uno de los revolucionarios, y licenciar á los que no
quieran continuar en el servicio; organizar un cuerpo de Rurales
para la seguridad del Estado y servir de intermediaria entre el
gobierno y los elementos de la revoluci6n.
El señor Bonilla viene á ocupar el Ministerio de Comunicaciones y Obras Públicas para el que fu é nombrado por el Presidente st-ñol' de la Barra, puesto que también sirvi6 en el Gabinet"
Provi~innal organizado por el señor Madero á raíz de la rendiciÓP.
de Ciudn.d Jnnrez.

Señor Licenciado Benjamín Pesado y Señora doña Dolores M~ndrag6n de Pesado,
que contrajeron matrimonio el día 10 de los comentes.

Señor don Miguel Sa~ricolea y Señ?ra d~ña Leonor Payr6 de Sarrico!ea,
que c;e unieron e11 m:itrnron10 la pns~d:t ~em:ina.
L1 g --h

(¡

Mrx'co clel Gene··nl Eern 11 do T:eye~. - FJ rnhllro PF)'e.rPnllo Pl TrPn -m Frilor Goher-rrdnl" lle: 1 ni Ff rito

( 1: J r n .fr mb1 ,~

de r Jul"s polítlr rP,

�432

Ell lYIAT~IJVIOf4IO FS~f4ANOEZ SASTELtllO-lWEfiOIA

DEI.l EXT~RNJE~O

El_ día 1O de los corrientes tuvo verificati vo el matri.
mo~10 del se~o~ arquitecto don Enrique Ftrnández Ca~tello con la d1stmguida eeñorita María Mendía.
Como era de esperarse, dados los méritos personales
n~ los ~ontrayentes y su alta posición social, el acto ma·
t~1~on.1~I revistió caracteres de verdadera elegancia y
rhstrncton. El señ?r Feroándes Castel!ó, un perfecto c11ball~ro, Y la eefí.on_ta. Men?ia, distinguidísima y de pe·
regrina _belleza, rec1b1eron rnnumerables felicitaciones de
sus amistades del gran mundo.

CRONICA DK PARIS

~ón&gt;~"V\.S\b

Himno del Congreso Eucaristico.-A Cristo Jesús.
Canlemos al amor de los amores
'
. cantemos al Señor.
Dws está aquí! Venid, adoradores
~doraremos á Cristo Redentor'.
Gloria á Cristo J esú.sl Cielos y tierra
bendecid al Señor.
Honor Y gl_oria á Tí. Rey de la gloria·
a.mor por siemprt á Tí, Dios del amo;.
Oh lu.z de nue3tras almas! Oh rey de la!! victorias!
Oh yida _de la vida Y Amor de todo amor!
.
A T1, Senor, canta~os, oh Dios de nuestras glorias!
Tu .~ombre bendecimos, oh Cristo Redentor!
Qm~n co~o Tú, Dios nuestro? Tú reinas y Tú impera~.
Aqu1 te siente.el alma; la fe te adora aquí.
Señ.or de los eJércitosl bendice tus banderas.
Amo_r de lo_s que triunfan! condúcelas á Tí.
Gloria á Cri.sto Jesús! Cielos y tierra
bendecid alSeñor.
Honor Y gl_oria á Tí, Rey de la gloria; ·
amor por siempre á Tí, Dios del 11mor.
PRAY RESTITUTO DEL

VALLE, Agustino.

M!~i~~:1tºe1ayo.
fité escogido por el eminente literato don Marcalino
entre otros mucho~ que se preseuta.ron á concurdo.

••

4B

dor Tr11,in-el que tle hoy má:1 será tristemente célebre en los
anales dt' la navegación aérea-fué, por extraña coincidencia, el
que pude contemplar mejor. Y al verler girar con vuelo perezo·
LA CARRERA DE LA MUERTE.
so
y tambaleante á pocos metros de nosotros, confieso que tuve
(INSTANTANEA)
un momento de miedo y llegué á sentir como un escalofrío que
..... La curiosidad, ei debt&gt;r profesional, mis entusiasmos lo-· bien pudo ser la sensación de un presentimiento. Yo lo seguí
cos y juveniles por todo lo que constituye una consagración de con ojos de ansiedad en su marcha en semicírculo y dPscendienlos adelantos de la ciencia me llevaron allí al cam pí) de aviación do paulatinamente-como ave que tiene heridas RUS alas-hacia
el fondo donde se
deissy-les-Mouli·
halla el cam¡ o de
neaux,dondevein·
aviación, y me este audaces se hatremecí pensando
bían inscripto paque podía haber
ra. la conquista del
("aido entre nosoaire, trazando. en
tw:-1 y cansar dosurco invisible la
cen:is de víctiruta imaginaria de
mas ..... .
París á Madrid,
De súbito-rnpunto de llegada
rían las mis y medel concurso orgadia -- desapareci6
nizado por el Petit
completamente de
Pnrisien.
1n•.estra
vista la
Era domingo y
i,ilueta de aquella.
la madrugada no
ave gigantesca que
rn presentaba mu y
pasó casi rozándo·
propicia.
nos,
y 01mos un
El cielo estaba
clamor lejano, co·
nuboso y amenamo un ¡ay! prozab1t lluvia; esa
longado proferido
lluvia menuda y
por
la inmen@a
molesta que os azomultitud extendita el rostro y emda en el llano, ca·
papa vuestros vessi tocando al mistidos y cala vuesmo campo deaviatros huesos cunnci6n.
Kos miramos
do excursi onáis
todos aterrados
por el campo en
adivinando que
las mañanas grises
El aviador Tr.1in, que :il c:ier con su aparato en el aeródromo de lssy- les-Molineaux mató
acababa de ocurrir
al mini~tro de la Guerra, M. Berteaux, é hirió gravemente al Presidente
de primavera. Pedel
Consejo,
M.
Monis.
•
una catástrofe. Es
ro el pueblo de
inconcebible, es
Parísama con delirio los díasdefiesta. Domingo y concurso de aviación, aquello era insesato, pero fué fatal; y habiendo podido evitarse con menos
para los parisiensee miel sobre hojuelas. Y allí se abocó todo Pa- imprudencia y mejor organización-¡siempre lo mismol--la treris, sin miedo á la amenazante llovizna ni al aire frío y mole,to menda desgracia vino á cubrir de sangre y de duelo aquel camde la madrugada, como un alud que se despeña, como un 1ío po de alegría, donde momeó.to3 antes el pueblo de Parí!', tan
caudaloso que se desborda. De los cuatro puntos cardinales de fanático de sus glorias patrias, acababa de aplaudir con entula gran urbe surgieron legiones interminables de hombres y mu- siasmo frenético la audacia de los que, con razón ó sin ella, prejeres y á pie los más y en coche ó ferrocarril los más afortuna- tenden haber vencido las últimas resistencias del aire contra las
dos, todos se precipitaron al lugar de cita, invadiendo como una conquistas de la humana ciencia.
¿Por qué el presidente del consejo de ministro3, el ministro
tromba todos los alrededores del inmenso círculo que limitaba
el vastísimo recinto desde el cual los avilldores debían hacer rns de la guerra que han sido las víctimas de la fatalidad en esa te·
rrible catástrofe, se hallaban en el
evoluciones y lanzarse al espacio.
sitio
reservado exclusivarr.ente á
También yo seguí la turbamullos aviadores, es decir, en la pista
ta, buscando sitio donde colocarrlel campo de experimentación?
me en el punto señalado de anteNo tiene exp!icaci6n plamible.
mano para 103 invitado3 de la
Murió
el uno y quedó gravemente
prensa. Pero todo estaha tomado
herido el otro por haber quebranpor asalto. De nada sirvieron Jo;
tado los preceptos de un reglacordones de la policía, las alammento necesariamente rigmoso
bradas que habían de constituír
acaso ellos mismos ayudaron
que
la linea divisoria entre el público
á confeccionar. ¡Sarcasmo mara·
y los funcionarios y periodistaQ.
bro de la suerte que se ríe de las
En vano protestamos algunos; napreviciones humanas! ¿Os acor·
die nos escuch6. Por fin, medio ií.
ciáis
del pobre Pierre Curie, el
gatas, resbalando por aquí, dando
Fabio tan grande como mode~to,
traqpie,es por allá, y corriendo el
&lt;lfscubridor del radium? Murió
riesgo de que me aplastaran los
aplastado bajo las ruedas de un
caballos de la guardia republicaM. 8.!rte:iuz [X] Ministro de la Guerra del Gobierne, francés,
carromato al querer atravesar im·
na, pude llegar á lo alto de una
muerto en la catástrofe.
prudentemente la calle cuando
planicie que hormigueaba de gené!lta se hallaba obstruída por inte y desde la cual apenas si me
era dable distinguir allá en lo hondo los blancos perfiles de los finidad de vehículos. Berteaux ha sucumbido también por im·
prurlencia temeraria ..... .
aeroplanos preparados para la carrera.
Al bajar de nuevo al llano para regresará Parí~, después de
En estás condiciones, metidos los pies en el bllrro, t,rni,,ndo
enfrente una muralla de intrusos ( de intru~a!', rnbre toe!~, con aquella visión siniestra que todavía perdura en mí como un resus anchos y piramidales sombreros que cubrfan todo el inme- cuerdo de inenarrable tristeza, me descubrí con re~peto ante t-1
diato horizonte visible) y detrás otra muralla de bárbaros inva- coche de ambulancia que llevaba los restos inanimados de aquel
sorea que me tuvieron durante una hora prieto como en un tor· hombre, muerto tan horriblemente y tan sin gloria en la máR
nill? sln dejarme desplegar los brazos, vi pasar rápidamente por estúpida y cruel de las tragedias.
encima de mi cabeza los único3 cuatro aeroplanos que llegaron
A. VINARDEL ROIG.
á ~omar el vuelo en dirección á Angulema, punto terminus de.la
P11rÍR. Mn~·o 1911.
prtmPra etapa. Pero el qninto 11,P.roplano, montiufo por el av 1a·

�JUAN DE LA BRE'I'E

MI PARROCO Y MI TIO
Novela premiada por la Academia FrancesR
Traaucci6n autorizada, hecha sobre la 166'-' edicion, por Juan Mateo~. Presbitero. Ilustraciones
de B:, Vulliemin. Con licenci1:1,
(CONTINUA)

CLOTILDE FÉROS

VIDA TEATRAL

tual mente tiene y cuyo lugar Jeberi..i. encJntr.u s J en algún tra ·
tro foráneo. Además, véanse los éxitos ilfl las compañías horno·
géneas y bien organizadas, como la de B 1laguer, «á pesar de la
l'ituación. »

Lo~ artistas de nuestros teatros.·-&lt;c MF.XICO AL DIA,» en el "Principal."
No part!ce sino que el espíritu revolucionario se ha infiltrado
en todos lados, y hasta en la gente de teatro se notan tendenEl solo anuncio en los carteles del teatro Principal de una
cia~ á las disgregacione~, á las f uga\'J, á las organizaciones de · obra escrita sobre asuntos nacionales de actualidad, llev6 á ese
última hora. Ayer fué la clausura del &lt;cVirgini,a Fábregas» y la coliseo una numerosa concurrencia, que nos hizo recordar los
desbandada de la compañía de zarzuela del empresario Ancira· huenos tiempos en que los estrenos de la tanda eran un verdadespués la organizaciór,, de la del teatro Colón con elementos qu~ dero acontecimiento.
d~
conocido~ se hacen poco apetecible3; y, ahora, rnn las
cd1éxico nl día,, es una obra que nada tiene absolutn.mflnte de
tnqumuelas relativas al derecho de ocupación del &lt;cArbeu», que particular: algunas escenas en que ee pretende ridiculizar algupor fortuna, no han tenido prácticamente resultado. Pero to~ nos tipo,; capitolinos, como diputados, pelados de pulquerín. y pedos. estos graciosos acontecimientos, bastante insignificantes, han timetres de barrio, y que solo coneiguieron hacerlo á medias los
tenido por actorP.s á las buenas gentes que todo el público cono, a.utores, porque en escenas de esta naturaleza, no se requiere soce de años atrás. Es curioso, en verdad, que una Compañía lamente conocer de cerca al tipo que se quiere caricaturizar, sique se reorga?i.z~,para emprender ~ructíferas campañas, no pro- no también poseer una buena dosis de gracia. Y, francamente,
c~re la adqms1c1on de algunos artistas nuevos para el público y todo tienen los peladitos de la zarzuela, menos gracia. Agréguese
fiJe solamente sus miradas en el grupito de los parásitos del arte á esto, que el señor Capella, autor del libreto, ha intercalado,
que parece sentarán sus reales entre nosotros per secula seculorum. con chocante frecuencia, escenas sevillanas y tangos y coplas, rxLas el?presas teatrales y, en general, todos aquellos que ex- temporáneas é insulsas, siu duda por no perder la costumbre.
ponen dmero en la explotación de espectáculos públicos, parece
Los autores de la múnica, maestros Uranga y Gamón, tuvie4ue están resueltos á salir del paso-«mientras dure esta situa· ron mejor fortuna. Las partes musicales de «México ai día ,, si n
ción,» dicen ellos-haciendo desembolsos insignificantes y apro- ser cosa del otro jueves, son agradables.
'
vechando esos servicios insignificantes de artistas mediocres v
Lástima es que los autores mexicanos de género chico, que
trashumantes. Y ésto constituye un fatal error, como es fácil d.e por ser del país y por tener, algunos de ellos, méritos bien com·
comprobar con solo observar un poco las claudicantes tempora- probados, son los indicados para acometer empresas de e,ta nadas del «Pri11cipal» y o.el &lt;cColón1,, cuyas empresas sostienen turaleza, no se les hubiera ocurrido hacer alguna cosa semejantt&gt;.
compañías indignas de los coliseos que ocupan, sin embargo de
,J u,to es consignar la feliz interpretaci6n de los pelados. rle Gaque el teatro primeramente citado tiene sobrados elementos pe vilane~ y Otero, y la propiedad coa que la empresa montó la. ohra..
cuniarios para contratar mejore:i artistas, rehusando los que acLUrs ZAMORA PLOWES.

***

P~:º

- ¡E11, hijita, ea! Cálmese un poco - me dijo apartándome por la cabezil. á. c0ntrapelo y despeinándose como en los mejores
tiempos.-Sí, exactamente, la imaginación ha hecho de las susuavemente.
--Tiene usted razón-repuse metiendo el pañut-lo en el bolt'i· ya~, RPina.
-No es cosa de la fanta1:1ía, sino del corazón, estoy1enamorallo.-Tres meses hace que oigo constantrs exhortacione~ á portarme con calma en todas las circunstancias, y esta Pr. la fecha &lt;la, señor cura.
-¿Eq posible? ¡Ta.n joven todavía, tan jovefi?
en que, como usted ve, no he sacado el menor pro\'echo de mis
--Precisamente, ¿acaso es un obstáculo el ser joven!
lecciones. Almorcemos, pues, señor cura.
Le repito á usted que me muero de amor por el señor de Con·
Me quité los guantes y el manto de viaje, y por una ele eFas
bruscas transiciones que venía padeciendo hacía una tem pora- prat.
-¡Ah! ¿Conque es él?
.
da me puse á reír, mientras me sentaba alegremente á la mesa.
-¿Me toma usted por una cabeza de chorlito? por una veleta,
:_Luego hablaremos, cuando hayamos :fortalecido un poco el
estómago, porque al menos yo, señor cura, estoy muerta de ~eñor cura. - exclamé.
-Pero entonces, Reinecita, en vez de morirse, ¿por qué no se
hambre.
casa usted con el primo de quien está tan enamorada?
-¡Pobre de mí, que casi no tengo que ofrecerle á usted!
-Eso sería lo más lógico; pero tengo la deEgracia de no gus·
Aquí hay alubias, que me gustan lo indecible, y pan carnro,
tarle.
·
que es para mí delicioso.
Ta 1\ extraño lfl pareció al anciano mi aserto, que por algunos
-¿Pero usted no habrá venido sola, verdad?
- ¡Calla! ¡Es cierto! El ama de gobierno se ha quedado tan segunilns se queiló como petrificado.
- ¡Impo&lt;1ihle! -- me dijo con tal acento de convicción, que
plantada en el coche detrás de la iglesia. Mande usted á buscar·
no
pude menos rle echarme á reír.
la, señor cura, y díganle que recoja mi sombrero, perdido entre
el ramaje del jardín.
El párroco salió á dar órdenes y volvió á sentarse frente á mí.
Mientras comía yo con excelente apetito, á pesar de mi exaltaci6n y de mis penas, él se olvidaba de continuar su desayuno y
me contemplaba con mal disimulada admiración.
- Estoy más guapa; ¿no es así, señor cura?
-¡Hum!. ..... Un poco, Reina.
-Si me fuera á confesar ahora, ¡qué pecados tan gordos habría de decirle! Ya no son los pecadillos de otras veces que ust1:1d conoce.
Y sin dejar de comer, le conté mis vanidosas com~l~cencias.
mis impresiones, trajes. é ideas recientemente adqumdas. El
reía, tomaba uno tras otro polvos de rapé y me contemplaba sonriente. sin pensar ~iquiera en reñirme.
.
- ¿No e$taré en el camino del infierno, señor cura?
- ¡Oh! No tanto, hijita querida. ¡Cosas de la edad! ¡Pobre JU·
ventud!
-Sí, ¡buena juventud me dé Dios! Si pudiese usted leer en el
fondo de mi alma ...... Ya le escribí á usted que estoy hecha una
planta vieja y agostada. Pues es cierto.
-Nadie lo diría, Reina.
-De ello hablaremos al instante, señor cura, y usted lo
vert
Cuando hube saciado mi hambre, la criada quitó la meea, encenriió una buena fogata y el cura y yo nos eentamos cada uno
en un extremo del hogar.
-Vamos á ver Reina· hablemos ahora formalmenk ¿Qué
'
'
tiene usted que decirme?
Alargué un pie acercándole á lo. llama del fogón y respon·lí
tranquilamente:
-No ~ólo no me c¡niere, Fino que ama con tlelirio á otra m11·
-S•ñor cura de mi alma, mil muero.
. j r; está enamoru&lt;lítimo de Blanca, mi prima., y la ha pedido 1:1,
El anciano, un poco sobrecogido. cerró hruw1mente la C~J L
matrimonio.
de rnpé en la que iba á introducir Rus dedo?.
A continuación le referí los últimos rncesos ocurridos en I l
-Nn tiene usted cara de e~o. hijita.
.
p,1 \'ni mis descuhrimientoEt, mi ceguera junt&lt;' con las cavilacio
-¡ Cómo! ¿No ve usted qué apagados tengo los OJOS Y qué nes
Juno, y terminé el relato llorando á lágrima viva, porqu ·
de~coloridos los labios?
en realidad sentía una pena que me destrozaba el alma.
-Al contrario Reina· los labios de usted están bien rojo~, Y
El cura, que no habla logrado resolverse á creer. seriament•;
' salud.
' Y ¿de qué se muere ?ste d?. .
el semblante irradia
en mis penas y lamentaciones, Ee puso consternadís1.~o. Ace~cn
Antes de satisfacer esta pregunta eché una mirada á m1 alre- !'U sil11t á la mía, y tomándome de la manoemprend10 con ahm·
dedor, pensando e!l que la palabra' pronta á _salir de mis labios
co In tarea de tranquilizarme.
no babia resonado jamás en el miserable reCinto de aqu:lla hu-Su prima de usted vncila; tal vez no llegue á efectuarse el
milde sala; palabra tan ajena de aquel sitio, que el anti~uo re ·
cflsa
mit&gt;nto.
loj de pesas que ee alzaba en un rincón y las i rná~enes ptadoEa ~
-Y ¿qué importa ei él la ama? ¿Por ventura se puede amar
colgada!! en las paredes, se dejarían caer sobre m1 cabeza. en u"
dos vPcee?
arrebato de extrañeza y de indignación.
-No ~ería el primer caso, hijita..
-¿No me contesta usted, Reina?
¡ Oh! No lo creo; me parece horrible. ¡Qué de~graciada soy, se
-Sí, eeñor cura; me muero de amor.
.
..
El reloj, las imágenes y los muebles conserv~ron su 1~mov1h· ñor. cura!
¿Le ha dicho 8 mted algo su tío?
dad, y hasta el cura no hizo más que dar un hgero respmgo.
(Continuará).
-¡Vaya! Lo que me ha.bfa figurado-dijo pe!l~n,foPe la mimo
~~~~~~~~~~~~~ ~~--~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~- ¡

d;

1

�IJA RJVIEftAZA

El gentío se fué desparramando como nube . ...

Sonaron las campanadas del medio día y de allí á poco la
puerta comenzó á despedir, en oleadas de marea humana, la
muchedumbre cansada y silenciosa que componía el personal
de los talltres. Nadie hablaba, no hacía el varón caso de la mujer, ni buscaba la muchacha el halago del mozo, ni el niño se
&lt;letenía á jugar. Los fuertes parecían rendidos, los jórenes avejentados, los viejos medio muertos. ¡Casta dos veces oprimida
por la ignorancia propia y el egoísmo ajeno!
El gentío se fué desparramando como nube que el viento fracciona y de,vanece: paeó primero en turbas, luego en grupos y
después en parejas que calladamente solían dividirse sin despedida ni saludo, tomando unoa el camino de su casa, entrando
otros en ventorrillos y tabernas, diseminándose y perdiéndose,
confundidos todos y sorbidos todos por la agitada circulación
del arrabal.
Uno de los últimos que sálieron fué Gaspar Santigós, álias el
«Grande" ó «Gasparón," porque era de tremendas fuerzas, muy
alto y muy fornido. Hacíanle simpático el semblante apacible,
la frente despejada, el mirar franco; y era tan corpulento que
parecía Hércules con blusa.
Echó á andar por la sombra de una tapia, cruzó dos ó tres calles, atravesó una plaza y, metiéndose por pasadizos y solares
para acortar ditancias, vino á desembocar en un paseo de olmos
gigantescos cuyo ramaje se entrelazaba formando bóveda de sombra, bajo la cual le esperaba, sentada en un tronco derribado, una mujer joven, limpia y gracioea, que tenía delante una
cetsta, al lado un perro y en el regazo un nifio. Corrió el animal
hacia su amo, el pequeñuelo alargó las manecitas, y mientras el
hombre sacaba de la cesta y partía la dorada libreta, ella sin dejar de mirarle, apartó á un lado la ensalada, sacó la botella del
tinto, la servilleta, las cucharas de palo, y sobre el hondo plato
de loza blanca, con ribete azul volcó el puchero de cocido amarill ento y humeante.
Cuando sonaron á lo lejos las campanadas de «vueltai&gt; echó, el
último trago, lió un pi tillo, dió un beso al nifio, arrojó al perro
el mendrugo, y, oprimiendo rápidamente á la muchacha como
un avaro que palpa eu tesoro, tomó el ramino de la fábrica.
Transpuso la puerta, cruzó un patio lleno de pilas de lingotes
de hierro, y entró en una nave larga y anchurosa, iluminada
por ventana tras cuyos vidrios empañados se adivinaban muros
ennegrecidos, montones de carbón, chisporroteo de fraguas, y
altas chimeneas que en nubes muy densas lanzaban á borbotones el humo pPsado y polvoriento de la hulla. En lo alto y á lo
largo de la nave corría en complicadas líneas un número incalculable de aceros re!Jcientes, hierros bruñidos, palancas, vástago:1 y ruedas unidas por correas, que subían, bajaban, se retorcían cruzándo3e, y giraban vertiginosamente como miembros
locos de un organismo vivo en que nada pudiera detenerae sin que
el conjunto se paralizara. El piso entarimado temblaba con la
trepidación del vapor, cuyoe resoplidos se escuchaban cercanos;
y &lt;lP. otrrt'I ta!IP.reQ, 1lebilitn:lo p1r Pl '"'Cerío y 1n. &lt;li•tnnciR, "fl·

nía rumor de herrajes g,ilpeatlos y zumbido de máquinas mez.
ciado á canto3 de mujeres.
Al término de aquella nave había otra igual y, rnlvando un
patio que las separaba, había entre ambas un puentecillo estrecho de madera, junto al cual giraba sobre su eje la enorme rueda de un colosal volante.
Cuando iba Gasparón por la mitad del puentécillo, vió que de
la segunda nave llegaba un aprendiz corriendo, c"On tal ímpetu,
y tan lanzado á la carrera, que ya no podía detener!::e. Sin tiempo para retroceder, y adivinando que no cabrían los dos en el
angosto pasadizo, «Gasparón,i&gt; encogiendo el cuerpo, se hizo un
lado: llegó el muchacho como un rallo, se desvió mal, sufrió el
encontronazo y cayó de bruces, quedando casi fuera clel tablón
estrecho que formaba el piso, suspendido sobre el abismo, y sin
lugar á donde sentarse. ccGasparón" más cuidadoso del peligro
ajeno que del propio, le tendió la mano; y el chico, cegado por
el miedo, se agarró á ella con tal fuerza y tal ansia, que hizo vacilar al obrero. Este. al perder el equilibrio, ins1.inti vamente,
para recobrarlo haciendo contrapeso, ech6 hacia atrás el otro
brazo puesto en alto, y alcanzándole un radio del volante le par·
tió el hueso por más arriba de la mano. El muchacho dijo luego que, á pesar del terror, oyó un crujido como cuando rn parte
una astilla de un hachazo. Pero aun tuvo aquel hombre fuerza
y serenidad para retroceder algunos pasos; arrastró al chico, y
al dejarlo en salvo sobre el piso de la nave, cayó rendido á la
violencia del dolor.
Recogiéronle sus compañeros, y por no tener enfermería en la
fábrica, le llevaron sentado en una silla al hospital cercano, donde aquella misma tarde hubo que desarticularle el codo.
La convalecencia fué larga: en ella se gastaron, primero los
ahorros; luego el préstamo tomado sobre la ropa domingu 0 ra, la
capa de él y el mantón de ella ; después algún socorro de camaradas y vecinos, y por último, un donativo de la Caja de resistenc¿a en huelgas. En nuevo trabajo no había que pensar, porque
el brazo perdido era el derecho.
Cuarenta y tantos días despufs de la de@gracia, la mujn de
GaS'po,rón se presentó á la pagaduría de la fábrica.
Era una habitación pequeña dividida por un tabique de madera y tela metálica con ventanillos, tras los cuales se veía un
señor viejo, bien vestido, de camisa limpia y leyendo un periódico, sentado junto á una caja de caudalee. Cerca de él, al alcance de su vista, había dos hombres que de pie y encorvados
escribían en unos grandes libros puestos sobre pupitres de pino.
-¿Qué traes tú por aqui? dijo uno &lt;le los escribientes al acercarse la mujer.
- ;.Cómo ha quedado G(l,spa1'ón? preguntó el otro.
-Pues, ¡cómo ha de quedar! manco.
- ¿Y á qué vienes?
- A cobrar.
Uno de aquellos hombres tomó un cuaderno y comenzó á paFnr hoj 0 fl, mnrmnrnncln:

437

-Gaapar ...... G.aspar .....
.,
..
--¡ Buen consuelo! ser perros ocho horas en vez de nueve.
-Está por Sant1gos. Nave de taladros, secc1on segunda, d1Jo
-Aumento de jornal.
.
la mujer.
·
-Y en seguida suben ellos la ropa, el pan, la casa ...... s1 pu-E~ verdad: Gaspar Santigós, aquí está.
di1-r11n ...... ¡hasta el aire tafa ban!
·-Ese es, añadió ella suspirando.
Entonce~ se oyó una voz que no había sonado aún : un~ voz
El escribiente se puso á hacer números en una cuartilla de que &lt;lelataba un cuerpo chico y una voluntad monstruo.
.
papel, y sin alzar la vista preguntó:
-.-\ quí no hPmos venido á discutir, sino á vengarnos. ¿Tenéis
- ¿Había cobrado la semana antecoraje? Sí, ó nó? Yo sé dónde hay tres
rior?
cartuchos de dinamita, de á dos kilos
-Sí, Eeñor.
y medio; uno para el almacén de mode-Pues son ...... deben ser ......
los, que es lo que más vale; otro para la
Entonces el caballero de la camisa
casa del amo, por la parte de atráei, donlimpia soltó el periódico y sin mirará
de tiene la familia ... ... v el otro para
la mujer pregunt6:
cuando haga falta. Echamos rnerte, y
- ¿Qué día fué eso?
á quien le toque, va y lo pode.
-IBI 20 pasado: Miércoles, á las dos,
Uh silencio prolongado siguió á la hoconte~tó ella tristemrnte.
rrible proposición. A unos les asustaba
-Pues poca duda cabe, repmo el .~ala idea del estrago; á otros el castigo;
ballero· lunes uno; martes, doe; miercon la voluntad, casi tonos fueron cómcoles ... '. .. dos'dfas y medio, que á cuaplice~· ninguno dijo: «Yo me atrevo. i,
tro y media de jornal. .... . ~on once pe' i&gt; d'10'
De 'pronto se levanto' "Gasparon,
setas con veinticinco cént1mos.-Y se
dos chupadas al pitillo y, colocándo,e
volvió de espaldas.
bajo la débil claridad de la. lámpara paSacó el dependiente una e~portilla de
ra que le leyeran en el rostro lo inquela c~ja, contó el dinero y sin .~ás conbrantable de la resolución, habló de esver~ación hizo la entrega. Saho lloranta manera:
do la muchacha; y aun se oía el ruid&lt;,
-Todo eso ea inútil, ó es infame.
de sus paso!?, cuando el caballero de la.
¿Montepío ni pensiones, con dinero de
cami~a limpia dijo severamente:
ellos? Estáis rnñando. ¿Huelga? ¿Para
-No se le olvide apuntar que «Gasqué? ¿Para hocicar en cuanto falta el pan
.
,
parón es bajai,.
en casa, quedar empeñados y volver al
Cuando los obreros supieron que a
trabajo? Lo de los cartuchos, ea una Fal((Gasparóni&gt; se le habían pagad0 «d?s"
vajada de cobardes: ¡ por cuenta mía no
días y medio, corri~ sobre sus tugurios
se asesina á nadie! Dejad á mi cargo la
y agitó sus cabezas viento .de tempestad.
venganza, que será buena y larga ..... .
La iniquidad llam6 á la na.
Unos refunfuñando, y otros de buen
R-:uniéronse los delegados de los grugrado; por miedo los pusilánimes, y los
po~, hubo Junta una noche en la taberexaltados porque en los ojos de ccGaspana del «Francés," y, para completo
róoi, adivinaron algo tremendo y misteconocimiento del carn, se citó también
rioso, todos accedieron á su ruego; y
al pobre manco. ,
.
la reunión se disolvió en seguida, Eemt!ccGasparórnr conto su desgraCia con la
jante á una de esas tormentas que llemayor naturalidad, mostró el muñón
''ªº en su seno el rayo y no lo lanzan á
cicatrizado lleno de costurones, y lue·
la tierra.
go mientras duró la reünión , no dt-jó
Al día siguiente, Gasparón se puso á
&lt;le' molestar á los amigos pidiendo,que
pedir limosna al pie de la soberbia caFa
le desliaran cigarrillos, porque aun no
d,mde vivía el fabricante. Allí eFtá
e~taba acostumbrado á valerse con una
siempre junto á la verja de remates do1ml11 mano.
rados, cerca de una ventana tras cuyos
Una lámpara sucia, que apenas daba
cristales caen en amplios pliegues 101-1
luz ardía inútilmente, sin alumbrar el
cortinajes de seda: allí se le ve de rnl á
cu~rto. Casi no se veían cuerpos, ni fisol, mostrando el muñón cicatrizado,
guras, ni rostros. Las voces parecían Gasparón, más cuidados?.del peligro ajeno que del pro· destacándose el bulto haraposo de rn
pio, le tend10 una mano .... .
8alir de entre sombras, como protestas
cuerpo sobre la fachada de mármol , y
llevando siempre colgado al cuello un
y amenazas anónimas.
..
, .
-Llevo cincuenta y dos años de tal.ler, d1Jo .el que hablo,pr~- cartelillo en que i;e leen estas palabras: "Inutilizado en la fámero, y sé más que vosotros; porque he. recorndo muc~aa fabr,1- brica de don Martín Peña) va. i&gt;
cas; entré á las doce ....... Siempre he dicho que lo J:?eJor ~ena
Súplicas, amenazas, ofertas para, que se retire,. cuanto se ha
((obligarlesii á sostener á los que ya no. pueden trabaJar. 81 no, intentado ha sido en balde. Allí esta cuando el rico, nuevo SP·
ñor del feudalismo moderno, sale á sus placeres y á sus agim-;
ya lo veie,; callos en las ma~?s y la tripa vacía.
. ..
-Yo, con menos años, d1Jo otro, tengo más e:x;penenc1~. po- cuando su esposa vuelve de rezar, y cuando sus hijas van á F;i nernos de acuerdo, guardar secreto y estropearles el material, la rnos envueltas en primoroEas galaei.
mano de obra, la herramienta, todo lo que se pued,a; _perder
Aquel mendigo en la puerta de aquel palacio, es una afn ntn.
tiempo, fundir mal, tejer peor. En un año no queda fabnca con vi va ...... Y es también una. tremenda profecía.
La mano con que pidf', parece que amenaza.
crédito.
-Ni obrero con p:m.
.
.
-¡Las ocho horai;J excl~maron varios al mismo tiempo.
JACINTO o CTAno PI CON.

�• :J

~"A
lASt/
DAMAS\
CON LA MALETA EN LA MANO

inspiraci6n. Recomitndo á mis. lectoras que no desechen la primera ocasi6n que se les presente parrl visitar la tierra &lt;lel Sü)
cumo pintorescamente la dtmominan los habitantes del poi~. '
La. llegada al puerto de Argel e:3 de un efecto mágico, eobre un
fondu dd más puro azul se destacan cerros y colinas, esbelta11
palmera,1 y la ciudad blanc 1, con sus casas de. mármol, que pRrectin precipitarse ha~ta d mar. La mezquita, amenazan&lt;lo
ruina, y los grupos de cabilas hasta en la cima nebulo~n d1-l
Djurdjura, complttan el panorama, que sin exagerar puede llamarse ideal.
A1uella luz única, la vcgetaci6n exuberante, el clima de una
dulzura sin igual, y las flores, sobre todo, laH flores, producen en
Hl alma del viajero una sensaci6n
de dolor ante la idea de tener que
marcharse y abandonar un vergel en el cual parece imposible
pensar en algo.que no sea hende·
cir al Todopodero~o.
La vida moderñ.a está íntimamP,nte unida al movimiento per1,ttuo; no hay más remedio que
,;¡,guir la corriente, en la seguridad de que si proporciona moles·
tias, tiene innumerables com·
pensaciones.

De3de hace algunos años se ha generalizado tanto la afici6n á
viajar, que casi podría decirse que se ha convertido en manía
Yo ?rep que todas las cosas tJenen supo~ .qué y que nada su~
cede srn una causa que lo motive. La facilidad y extraordinarias comodidades con que hoy se viaja han contribuido indudablemente, á desarrollar esta fiebre de movimiento que nos domi·
n-a; y no podemos negar, aunque los señores mayores opinen en
contra, que tiene muchos encantos.
Hay una época en el año, marca la por la C'.)~[u11bre, en la
cual es preciso marcharse de Ma.
drid, después de sufrir los indi~pensables preparativos para recoger la caea, enfundar lo que no Fe
guarda, enviar á sitio seguro las
cosas de valor y, por último, hacer un equipaje monumental. Toílo esto basta para despojar al más
deseado viaje de sus mayores eucanto.:i.
La mujer moderna debe aprenrler á presindir de necesidades inútiles que la impidan tomar el tren
ó el autom6vil sin previa meditaci6n.
Es tan bonito hablar, á la hora
de almorzar, de un monumento
artístico 6 de un sitio pintoresco,
y que el padre, marido 6 hermaLA CONFESION
no, diga: «El tren sale á las dos:
SUS COf,ISOSIJ.OS
tenemos hora y media para pre:
pararnos. ¿Quieres que vayRmos
Uua señora protestante iba á
á vasar allí un par de días?» Hace
ver con frecuencia al Cardenal de
cincuenta años nadie se hubie~e
Cheverus, con el objetó de confiaratrevido á formular semejante dele sus penas. Díjole un día que lo
seo, y pobre del que hubiera dique más le repugnaba en la reli·
cho algo en ese sentido. Irreme.
gión católica y se oponía á que la
diablemeote, el calificativo de loco
abrazase era la confesi6n.
hubiera pesado toda la vida sobre
«No, señora», le respondió el
sus actos. Hoy se piensa de muy
Cardenal con amable_sonrisa; '&lt; US·
distinta manera. La mujer no deted no tiene por la confesión tan·
be ser una dificultad que se interta repugnancia como se cree; u¡;ponga para la realizaci6n de eFas
ted experimenta por el contrario
excursiones impremeditadai., llesu necesidad, porque hace ya
nas de indescriptible atractivo.
mucho tiempo, que ein saberlo,
Guy de Maupassant F'e expresa
se confiesa conmigo. La confede este modo para justificar su desi6n no es otra cosa que la confi ·
seo de interrumpir la monotonía
dencia de las penas ó angustias
de la vida con frecuentes viajes.
de conciencia GUe usted quiere ha·
El viaje es una especie de puer·
cerme para recibir mis consejos.•
UN MODKLO ELEGANTE,
ta por la cual se sale de la realidad Lo ha exhibido en París recientemente la bella artista Mtle. Renouardt
Hay quienes creen que la conconocida para pemetrar en la reay ha sido muy celebrado por su caprichosa originalidad
' fesi6n es algo muy penoso: ¿sabéis
lidad inexplorada, que Femeja un
y por su arte irreprochable.
por qué?
sueño. «¡La e,taci6n! ¡El puerto!
Porque no se confie,an nunca
Un tren que silba, d humo de la locomotora que se precipita en ó lo hacen muy raras veces. Nada hay tan consolador como el
el espacio; un gran vapor nue lentawente surca el mar para per· confesarse; pues, ¿no encuentra consuelo un hijo en &lt;lesahrgar
derse en el horizonte, en busca de países ignorados!
en el coraz6n de ~~ padre sus cuitas y amargurn~?
«¿Quifo puede ver ésto sin estremecerse de envidia, sin sentir
Probad, y no soto encontraréi.:i en la confe~ión un remedio
deRpertar en su alma d deseo vehemente de viajar?,,
para vuestros males morales, sino un manantial inagotable de
No e.:i p0~ible dudar de la influencia benéfica, en el orden mo- consuelos di vinos.
ral y meterial, de los viajei:i.
Bieu ~ecía un buen vejete, 9ue Dios tenga en su gloria: «Cuan·
Contemplando la obra de la creaei6n, Fe levanta t-1 coraz6n do me siento presa de anguflttae:, acudo a la confeü6n y me en·
hacia el cielo, y admirando la obra de los hombres la inteligen- cuentro al instanto aliviado.»
cia se decarrolla, ¡e aprende á sentir el arte y se adquiere un tesoro de recuerdos que con el transcurso del tiempo adquiere un
valor inapreciable, porque proporcionan á la abuelita el medio
-Comenzad con reflexi6n, seouid
con actividad concluid con
0
de retener cerca de sí á sus nieteciHos, mientras escuchan con las perseverancia.-Levis.
'
boquitas entreabiertas, sin pestañear, las narraciones fabulo.,as
-La. felicidad puede existir en la misma alicci6n. - Joubert.
de grandes viajes y pequeñas excursionee:.
-:N~ h~~ lectura, no hay conversación, no hay eepectáculo,
Este invierno último estuvo de moda ir á pasar los días más por ms1g01ficantes que parezcan que no nos puedan instrufr en
fríos en Argel, y por esta vez la diosa caprichosa tuvo una feliz algo, e:i se les dedica atenci6n. '

"'f~~

_,....~~

COMO PIENSAN ''ELLAS''
PREGUNTA

¿Qué virtud preferfría usted que poseyera
el hombre que es su esposo ó el que usted deSf.ara que lo fuese?
MAS RESPUESTAS

Yo deseo que el hombre que ha de unir
i-us rlestinos á lo~ míos, posea estas virtu&lt;l~.,;: Que sea (!iscreto y noble, al mismo
ti-imµo que va!iente; que sepa amar con 11ecutiv.unente, como si todos los días dci
¡;u vida fuera.u el día en que pidió mi mn1\1&gt;; y que por último, no quiero-como
vul~armente se dice--que sea cacique.
Isabel Méndez.
Dti!'e, rfa que el hombre que eligiera por
e~ 1,oso fuera ante todo muy bueno y que
~u amor por mí ocupara todo su pema111i.-nto.
No ambiciono riquezas, pues no creo
que ésta~ den la felicidad. Por mi parte
a1uaría verdaderamente y sería muy buena para el feliz mortal que se atreviera tan
solo á ser bueno y á amarme m1,1cho.
Berta Roberst.
Qui~iera para esposo un joven que reunina. tantas cualidades, que francamente,
1:on-idtro imposible encontrarlo.
He aquí las principales: que posea una
e luca.ción perfecta, que sea bondadoso,
oimµático, presumido, pero jamás afemi11ado, valiente, decidido, que me quiera
mucho, que prefiera morir antes que dejarse dominar por nadie y muchísimo menos por una mujer; pues para mí é.:tos últimos son tan despreciables, que no encuentro con qué compararlos. Que ame á
su patria tanto como quisiera que me amara á mi y asimismo siempre estuviera dispuesto á defenderla con las armas.
¿Encontraré ese hombre-ideal que posea siquiera ese bellísimo conjunto? Lo
dudo y tanto, que prefiero morir soltera
antes que ir en su busca. - María Beltrán.
Tres cosas deseo en el hombre con quien
he de unir mi destino.
Instrucción, ilustraci6n y educación.
¿No se desprenden de éstas todas las bellaH cualidades?
Yo sabré amarle y hacerme amar.
.~farcela.
¡Qué feliz sería si Dios me diera uu ma·
rictito que fuera inteligente, fino, todo un
caballero y que me quisiera murho parJ
yo quererlo más! De no reunir e¡:as condiciones prefiero quedarme soltera, porque sería muy doloroso para mí, elegir
para esposo un hombre de existencia bo·
cbornoi,a.
Y ya que por pedir no queda, también
lo quiero muy simpático ......
Ondina.
~----.

-

ANEuDUi1AS Y CURIOSIIJ!UES.

COMO PIENSAN ''El.LOS"

ECHA, ECHA.
PREGUNTA
Refería un andaluz, que al pasar la di i·
gencia por el puente de ...... se había caído
¿Qué virtud preferiría usted que poseyera l11
al rfo, pereciendo las catorce personas que m1,jer que es su esposa ó la que uslecl deseara
iban dentro, sin salvarse una sola.
que lo fuese?
- ¿Y las han sacado? preguntaba uno ile
MAS RKSPUESTAS
sus o'yentes.
- IAh! sí: sí, contestó el andaluz; lo
Una mujer que ame con todo el anmenos han sacado veinte y do,:.
helo posible á rn marido, que ~eµa son , eírle ingenuamente cutndu éste llega á
su hogar después del penorn trabajo del
SIEMPRE LA VERDAD,
día, y sobre todo que lo ayude y lo ani·
"Cuando está Ud. en duda dime en los momentos criticas de la Yiila
ga la verda&lt;l.." Fué un expericonyugal, sería mi único ideal. Si á lo
mentado y viejo diplom1itico el
que antecede se le pudiera añadir t11mque así dijo á un principiante en
bién una mediana belleza f:sira, bu1-n11
la carrera. La mentira puede
cultura y reconocida moralidad, rom1,lepasar tn algunas cosas pero no
taría mis sueños. Será mucho pedir, 1,ero
en los negocios. El fraude y ende no encontrar una compañera tal cual
ga!1o á menudo son ventajosos
menciono, pensaría seriamente el provt&gt;rmientras se ocultan; pero tarde
bio ó el adagio que dice:
ó temprano se descubrirán, y en''Antei de que te cases
tonces viene el fracaso, y el casmira bien lo que hi:ces.,,
tigo. Lo mejor y más seguro es
el decir la verdad en todo tiemTucos.
po, pues de esta manera se
hace uno de amigos constantes
y de una reputación que siempre vale cien centavos por peso,
Las virtudes que ha de reunir mi elegí·
donde quiera que uno ofrezca eda han de ser: en primer lugar me ha de
fectos en venta. Estamos en siquerer mucho, sin que llegue al extrt·mo
tuación de afirmar modestamende la pasión; que no fea celosa, pues ten·
te, que sobre esta base descango el convencimiento de que en un hog:1r
sa la universal popularidad de la
donde existan celos no puede haber ftlicidad; que no sea coqut1ta: ha de estar muy
PREPARACION de WAMPOLE
al
corriente de los quehaceres domésticl,S,
El público ha descubierto que
inteligente, de carácter alegre, i,ociable y
.esta medicina es exactamente lo
por último que no exagere las modas.
que pretende ser, y que produce
los resultados que siempre hemos
Copa S.
pretendido. Con toéla franqueza
se ha dado á conocer su naturaleza. Es tan sabrosa como la
Quiero que la mujer que el destino me
miel y contiene todos los princidé por compañera no sea dilapidadora· que
pios nutritivos y curativos del
sea inteligente á la vez qut; modesta;' que
Aceite de Hígado de Bacalao
anhele siempre participar al igual que yo
Puro, combinados con Jarabe de
de mi alegría, mi trabajo y mis penas, aunHipofosfitos Compuesto, Extracque yo no quiera; que sea capaz de alentartos de Malta y Cerezo Silvestre.
me en las contrariedades y de desarmarm e
Estos elementos forman una comde mi enojo con una sola mirada ó una sonbinación de suprema excelencia
risa dibujada sobre la flor de sns labios; que
y méritos medicinales. Ningun
le guste la poesía; que tenga un alto ser,tiremedio ha tenido tal éxito en
miento de dignidad; que sea bella, tierna
los casos de Influenza, Pérdida
y que me ame mucho, muchfoimo; ern le
de Carnes, Debilidad y Mal Esbasta para ser el ángel hueno y adora ble á
tado do los Kervios, asi como toquien yo tenga.siempre la dicha de rendir
das las afecciones que proceden
el tributo de mi ferviente veneraci6n · la
de Sangre Impura. "El Sr. Dr.
dueña de quien jamás me quitaré los bl~nPorfirio Parra, Profesor de )fe.
dos grillos de amante e,clavo; la reina de
dicina en México, dice: La Preun hogar donde nunca se !)Onga el astro de
paración de Wampole está comla paz y el cariño.
puesta de los principios nutritiAsí el matrimonio será para mí la reavos del Aceite de Bacalao, Malta,
lizaci6n constante de mis sueños y no lo
Hipofosfitos y Cerezo Silvestre.
que es con harta frecuencia: realidad conEn las personas debilitadas esta
vertida en espinas y abrojos, después de
medicina me ha servido perfecesfumada la ilusi6n primera.
tamente." En todas las Boticas.
Arturo Fernández.

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Sorteos ordinarios de . . 12,000
Se verifican los domingos.

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PREMIO MAYOR DE $1,000

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premio de $50,000, á $30 cada una, $2,970; 99
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S34,000; 199 premios de s100, $19,900; 99 aproxímaciones á la centena del número que obtenga el

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Qué hacer cuando se padece de ane·
mia, cloro~ís ó falta de colores, cuando se e~tá debilitado por abusos de
toda clase, privaciones, enfermedades, exceso de trabajo. Cuando se tiene leucorrea ó flujo blanco, cuando
la menstruación se efectúa lentamente, penosamente, irregularmente:
nada otro sino tonificarse y regenerarse la sangre por el hierro y acudir
al único ferruginoso cuya reputación
sea universal, al verdadero HIERRO
BRAVAIS en gotas concentradas,

SI VALIERAN LAS SUPERCHERIAS

A un caballero, que había cometido un
pecado gordo, le impuso su confesor la penitencia de visitar una ermita con los pies
descalzos.
El penitente, con la excusa de mayor
mortificación, pidió que se le conmutase
la pena, en la de hacer la viüta calzado,
µero poniendo en las botas piedras pequeñas ó garbanzos dos ó tres &lt;lías, y de e~ta
manera hizo la visita á la ermita sin novedad.

Se moría un pobre hombre, lleno de
trampas y de deudas y cuando estaba caEOi
en los últimos momentos, uno de sus más
implacables acreedores, que lo supo, se fué
corriendo á la casa del enfermo, y se le
presentó delante pidiendo el pago de crédit@.
-¡Hombre, por Dios, déjame morir
en paz! dijo el enfermo con voz expiran te.
-¡Q¡¡e te deje morir! contest6 el otro
impasible; no, no, tú no morirás basta que
no me pagues. ¡Cómo! ¿me crees tan simple1 que te sufra esta nueva jugada?
Un pobre novicio encontró e! medio de
dar aealto á la despensa en que estaban
guardados unos lomos y unas lenguas
para la comida del día siguirnte. Los p1 imeros los encontró en muy buen estado1y
i,;e los llevó, pero las lenguas le pareció que
e~taban µasadas y las dejó en su lugar.
Tocio basta entonces marchaba perfectamente, pero el maestro de novicios vigilaba mucho y lo sorprendió en el claustro
antes de llegar á su dormitorio.
Enterado del caso1y después de haberlo
reprendido como merecía, le dijo:
-Y puesto ya en el lance ¿cómo dejó
usted ahí lo demás?
-Señor, respondió el novicio, por quitarme de malas lenguas.
Viendo un cojo venir hacia él un joro-

hado, le dijo para burlarse:-¿Traes alguna noticia en la balija?-Sois vos, dijo el
jorobado, un poco picado, quien debti saber las noticias, pues andáis siempre de
un lado para otro.

.!•*•~•*•*·~·~·~·~·~
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dencia con comerciantes
ses de habla españo la?
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sus productos por otros
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                <text>Semanario ilustrado de literatura, historia, bellas artes y variedades. Dedicado a informar las noticias más relevantes de México y el mundo, además era escaparate de todo tipo de comercios, banca e industria pues en él se anunciaban sus servicios.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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