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fL
A~o XI.

1.

MÉXICO, DOMINGO

TIPOS

2 DE Juuo

DE

1911.

DESAPARECIDOS

¡HORCHATA , CHIA, Y LIMON!

NuM.~ - .~ ..~

�.,

A CTU A I.tlt&gt; A t&gt;BS

~NfiTA~ VE LA SEt\ANA
-

4,9

MATRIMONIO ELEGANTE
........

- ...... '

Si hay algo más simQue el Gral. Díaz tuvo méritos indiscutiblee, b~jo c~erto res.
bólico de la poesía, de pecto nadie pod rá negarlo; pero la paz era muy d1scut1ble.
todo aquello que encierra el amor en eus distintas formas, de
Vi~o la revolución y con ella todos su~ h~~rores. No puede
todo lo que puede concentrar nuestros pensamientos, de todo comprender cualquiera el ideal q1;e se p~r~1gmo en ella.
lo que pueda revelar el dolor ó la alegría, sin duda que nadie
Unos descontentos con el antiguo reg1men, de buena fe to.
disputará la supremacía de la flor. Las flores en sus pétalos tie- maban Ías armae, para derrocarlo; o~ros, que no medra~~n en
nen cambiantes pr~cio~ísimos. Unos son rojos que revelan amor, él, vislumbraron que en el nuevo .Gobier~o podrían adqurn~,alotros blancos, que mdIGan la pureza; hay pétalos multicolores en gún puesto público. Muchos se mtroduJeron en la revoluc1on:
los cuales se encuentra simbolizada la mezcla de las paeiones. ¿por qué? Por lo que distingu_ió "S~ncho Po!o" en su n~;ela
Atalgradohallegado la imaginación del hombre que existe una ''1'1 Bola" estableciendo la d1ferenc1a que existe entre la bopequaña flor que se llamó de la
'____
la'' y ''la revolución. " ¡Cuántos
"Pasióh. " En ella con fe sencilla
~~
de los llamados insurrectos, ni sise encuentran casi todos los imtru~
quiera habrán sabido el fin por
mentos con que se atormentara al
el cual peleaban!
"'
¡Iban á la ''bola" y nada más!
Redentor de la Humanidad. Algunos hasta llegan á creer que sus
Pero Dios se sirve Je todo.
pétalos morados simbolizan la tú
Realmente en el Gobierno del
I
nica que le pusieran c6mo á ''rey
Gral. Díaz se registraron actos que
de burlas."
\
hasta indignan; mas en la vida no
¿Qué significa esto?
hay hombres perfectos.
Simplemente que las flores nos
Nos encontramos actualmente
dan una poética idea de lo que
en una situación en la que todos,
nos pasa en eata vida, tan llena de
olvidando lo pasado, debe m os
penalidades, y con variados goces,
\ coadyuvar al logro del bienestar de
aunque escasos.
\ nuestra patria.
Quienquiera que sea el que rija
El eximio poeta español José Seligas, fué el cantor inimitable de
los futuros destinos de México es
las flores.
nuestro deber reepetarlo y aun su¡Ahl ¡Cómo las amaba!
jetamos á él en todo aquello qne no
Sentía.se inspirado ante una azupugne con nuestra conciencia.
cena, ó un clavel y para todas en¿Qué desearíamos todos para
contraba un símil, una metáfora
nueRtra patria?..... .
apropiada, que siempre encerraba
La unión, la verdadera uni6n,
bellezas incontables.
para conseguir un verdadero pro·
También aquí tuvimos un gran
greso estable.
cantor de las flores.
Acábense las rencillas; acábense
Jo8é Rosas en sus apólogos tarolos rencores.
bién se sentía entusiasmado ante
e8as admirables obras salidas de la
Terminó el mes del Sagrado Co·
razón de Jesús.
mano del Omnipotente y en versos
de corte eeocillo; pero de exquisita
¡Ah! El Hijo de Dios compren·
fluidez, hacía latir los corazones, á
•
de como nadie las amarguras de
impulsos de nobles sentimientos.
, ""ívi
//
todas las naciones, de todos los ho¿Por qué se adornan los hogares,
•""
/
gares, de todos los individuos que
desde los más elevados, hasta los
", '
/
habitamos este globo, que apenas
más humildes, con flores de más
.... _
____.,.es una muestra de la omnipotencia
f, menos valía?
Señora doña Dolores Yermo viuda de Borbolla,
divina.
¡Ah! Porque sus perfumes se ext el 25 del mes actual.
¿Qué será la verdadera paz, que
respetahilfsima dama fué un dechado de virtudes. Practicó
únicamente puede existir en el cie·
Panden' Su vista recrea y alegra al la. Esta
c"rldad uristiana de una manera ndmirable, consal('rándo8e toda
alma , en medio de tantas vicisitu- ella á aliviar los dolorea Ylas mleerias humanas. Visita ha a~ldna·
lo ó en un corazón que aspira á
mente los bospi•a.les y Jugares de refugio, especialmente el bospt11
á '}?
des de la vida.
tal ile San Juan de Dios.repartiendo consuelos y esperanzas. ( uan ·
egar e
tos la trataron, supieron quererla y estimarla.
Somos frágile,i, caemos á cada
Tuvimos el domingo un combate
parn¡ pero procuremos levantarnos.
de flores. Realmente no tuvo el brillo que otros anterioreF.
Que la última lucha habida en nue,tra patria nos conduzca
¿En qué consistió?
al lugar donde no sólo no existe el dolor, sino una ETERNA "FºE·
Después de las últimas revueltas muchas familias temían y LICfDAD.
con razón que se cometieran algunos atropellos, algunos desmanos del populacho. No los hubo, en realidad.
Todos los periódicos hablan de la aviación, reconociendo su
Por otra parte, se eligió para celebrarlo, la época, en que ya transcendencia.
había pasado la Primavera.
En efecto: s0lo con recordar que el tren más rápido tarda des·
Y por último, .aunque haya triunfado la revolución, por lí- de Madrid á Bu;gos unas nueve horas, y que Vedrineshizo este
cita 'que sea, siembra en muchos hogares miseria Y lu to.
recorrido en menos de tres, queda abierto un gran cauce para la
Hubo alguna animación; se escucharon vivas al jefe de la re- fantasía del poeta, y para hablar de proyecios modificadores de
volución triunfante ; pero fsperamos que cuando ya la paz quecte Ja vida humana.
La casualidad ha hecho que casi al mismo tiempo que triun.
completamente restabl€cida veamos lucir las flores con más esplendor y qne nos envíen su hálito precioso, que nos embriaga faba el ingenio francés en Madrid, el dirigible Torres Quevedo,
dulcemente y Bos hace pensar en algo muy elevado.
inventado por un español ilustre, ganara en París un premio de
,5000 francos. Francia y España han aparecido ahora unidas rn
la obra del progreso.
Siempre hemos abogado por la paz. ¿Nuestra paz será ficticia?
No son inútiles estas experiencias, como algunos pretenden,
¿Tendremos que lamentar en nuestra naci6n otra revuelta como sino, por el contrario, altamente instructivas y provecl:.oEas.
la. que acaba de pasar?
Habrían. de servir sólo de estímulo á las inteligencias perezo·
Al Gral. Díaz, llam6sele el héroe de la paz y en sus últimos sas y de acicate p~ra la lucha e? el palenque científico, y sus re·
años comprendi6 que aquella paz, era puramente relativa, pues sulta~os serían siemp_re plausibles, aun prescindiendo d? las
se ha visto palpablemente que la paz sostenida con dinero, con ventaJas que se obtuvieran con la práctica de los perfecc10na·
amenazas y aun con golpes efectivos, no puede ser durable.
mientos introducidos en los aparatos.
EL CRONISTA.

La distinguida señorita Josefina Calo y el
señor don Ignacio Calo, se presentaron para
contraer m1trimonio, ante el señor Juez del Registro Civil.
La ceremonia, á la que asistieron algunas
personas de nuestra mejor sociedad, amigas de
los contrayentes, se verificó en la casa número
35 del Paseo de la Reforma, residencia del señor don Donaciano Calo.
El acta fué firmada por la señora Luz Caire
de Calo y los señores Ignacio Calo, Juan Roustand, Salvador Gua.darrama y J osé L. Gómez.

~~ti~(&lt;-UNA SIMPATICA MANIFESTACION

Señor Ignacio Calo,
que contraerá mairimonio con la señorita
Josefina Calo.

El año 1900, el señor Licenciado don Francisco L. de la Barra, actual Presidente interino
de la 'República, fué profesor de Lógica en la
Escuela Nacional Preparatoria.
Un grupo de sus antigos alumnos de la citada cátedra, hoy, la mayor parte de ellos, profesionistas, quisieron significar al antiguo maestro su adhesión y respeto, y al efecto se reunieron el domingo antepasado en el alcazar de
Chapultepec.
En la fotografía publicada en esta página
aparecen el señor Presidente de la República y
el grupo de sus antiguos discípulos.

Señorita Josefina Calo,
que contraerá matrimonio con el señor
Ignacio Calo.

***

***

***

***

Grupo del señor Presidente interino:de la República, licenciado de la Barra, y de sus antiguos dicípulos.

\

�I.ta fiesta de las Flo11es

L-a Fiesta de las Flores
IMPRESIONES
..................:,.'.'·'·'·'·'·'::.'.:.:::.::.:,.:.:.:::.:,.:,.:.:.::,:.,,:.:.:.,,.'.:.:.:.:.:.:::.,,,.,:::::::::::~.:::,·o o·OO,·.·.·.:·:.:·:.........:,:::·:,·::·::::::::::·······················::::::::::~··

El combate de flores verificado el domingo retropróximo ha
dado pábulo á que los periódicos diarios lo comenten , cantando
himnos á la democracia, por ser la primera fiesta que ha tenido

ó un banquete oficial de los que. apenas recogía co~ famélicos
oidos uno que otro acorde de«La viuda alegre,,&gt; y se retiraba luede
á su casa tan contento, pintan su candoro:idad y la ingenuidad go

lugar dentro de un ambiente de libertad, y en la que han tomado parte todos los elementos que forman el llamado pueblo.
Los pueblos, como los hombres, tienen su niñez, su juventud,

sus sentimientos, parecidos á los del niño que se di vierte contemplando las pompas de jabón que se revientan en el eepacio. Ahora, nuestro pueblo está en la juventud¡ sus arrestos y su bizarrías

•

su madurez y su decrepitud. En la época de la dictadura nues. tro pueblo estaba en la niñez: su asombro infantil ante las fiestas semi- reales, su muda expectación frente á las mansiones palaciegas, cuan.do se verificaba algún baile de extricta selección,

asaltando los trenes y enfrentándose con los escaparates, su afán
de acometividad y sus gritos destemplados con acompañamiefi·
tos de hojalata lo acusan de joven recién salido de la pubertad,
locuelo y patarato. ¿Llegará este pueblo algún dfa á la madurez?

Por eso este conjunto de proá los pies de los revolucionarios,
letarios, menestrales y horteras,
junto con las gardenias de Jalaal tomar participación un tanto
pa. Pensamientos hubo pocos.
atrevida en la fiesta de '.'.ayer,
arrojando flores á las damas en·
copetadas, cara á cara, y dicién·
doles piroposá las, á su entender,
Tres fiestas de las flores tene·
hermosas, ha tenido todas las exmos en México ya consagradas
pansiones de la juventud que sapor la costumbre: el combate de
le á recorrer el mundo en un día
flores, como bienvenida á la prisereno y claro, después de enciemavera, el viernes de Dolores,
rros y privacionee. Antañ.o, en
cuyo teatro es la pestilente acelos combates :florales el pueblo
quia llamada con demasiada beguardaba una actitud, en gene·
nevolencia,canalde Santa Anita,
ral, respetuosa, cuando no hay, por último, la de las amapobía un chusco lleno de sana alelas, de carácter místico y religio·
gría que se atrevía á romper la
'.!O¡ pues bien, todas ellas van en
armonía expectante proclamada
completa decadencia y tienden á
de una manera implícita por el
desaparecer. ¿Por qué? Porque
elemento oficial.
todas estas fiestas deberían ser
De esta guisa, el pueblo estaba
de carácter eminent.emente nacondenado á ver y oír, y de vez
nional, y deberían tender á un
en cuando, según la simpatía de
bien ético ó estético, religioso 6
cada quien ante el guardián del
comercial¡ pero faltando todos
orden público, se les dt:jaba esestos requisitos y haciendo esas
cojer alguna flor marchita caída
fiestas por mera diversión, unas y
en el arroyo. En cambio, las daotras para prestarle culto á Ba·
mas, en sus charolados coches
co, irremisiblemente desaparecombatían con verdadero sigilo,
ceran, como han desaparecido
tanta era su abstención de acotantas otras que ahora echamos
metividad, tal vez por el t emo.r
de menos.
de deshacer sus prendidas toiEn México tenemos verdadelettes, mientras los caballeros
ro culto por ia~ flores. Aquel
empirotados en sus breaks, con
que espíe 6 husmee á traves de
sus chisteras de quiensabe cuan·
las puertas y ventanas de cualtos reflejos, guiaban sus cabaquiera habitación por más hullos con toda la parsimonia de un .cochero de casa grat1de. ¿Se- mild~ 9ue sea, verá los tiestos cargados de flores y percibirá el
ría esta seriedad producto de la dictadura?
exq.u~sito aro~a que ellas despiden; pero este culto si bien PS
Francamente, no sabemos qué preferir. en e~t.as fiestas ?ª~i espm_tual ~n c1e!to modo, no trae aparejado ninguna utilidad
nacionales· si la austeridad cortesana antigua o el gorro frigio practica m mucho menos artística y religiosa.
encasquet¡do á las orejas del pueblo, como. sucede hoy día.
Si las flores prestan algún servicio social siendo de terceros
No queremos decír que estuviera deslucido el combate; como en las lid.es de amor y de ~ehículo al travi~so Cupido, ampa·
siempre, se derramaron las canastas desbordantes de .~ores, se rando baJo su corolas las ligas de la amistad y sosteniendo en
prodigaron las peonías blancas y
los espíritus olvidadizos el reenea.ruadas, los jacintos y mag·
cuerdo de los muertos ¿que munolias perfumados, arrojados
cho que tambien rindiésemos
por aristocráticas manos, el Ji.
culto á las plantas, que tambien
río, al que según decires, jamás
dán flores, y que son de verdanudo imitar Salomón con todas
dera utilidad en las ciencias y
sus riquezas, las dalias netaen las artes? ( aunque á- veces
mente mexicanas y las crisanson dañ.inas: hay blancas flores
temas y margaritas que eran disque dan el opio y la «belladoparados con la misma. tranquina,, es peligrosa en ciertas ocalidad con qu e se dispara un 30
siones) pero de ninguna mane-30, en plena revolución.
ra ameritarían todas estas cuaPor la noche, á la lu z de los
lidades de plantas y flores que
loquillos, se podría.cantar como
se les consagrara alguna fiesta
el poeta:
nacional en estas épocas, no digamos por nosotro!', que ni si¿Ves mil luces cintilantes,
quiera
por los pueblos más civitan brillantes cual coquetas,
lizado:i
de la tierra, pues ello
núnca fijas, siempre errantes?
implicaría
una cultura de la
l Es que vuelan las violetas!
que desgraciadamente estamol:!
muy lejos.
En el fragor del combate pu¿Por qué no instituímos la
dimos también distinguir algufiesta de los árboles? En estos
nos girasoles y heliotropos, que
al decir de los botánicos y según
tiempos en que se talon los bosques sin compasión ni modera·
indican sus nombres, siempre
ción, en que se derrumban esos
dan su cara al sol naci ente¡ vipalacios siempre verdes, organimos asimismo flores de calabaza, trepadoras y enredadoras,
zando esa fiesta cumpliríamos
muchas lilas, algunos narcizos,
cada quien con uno de los re·
Y fué tan popular la fiel!ta, que
quisitos del proverbio árabe:
plantar un árbol.
en c6mica combinación con las
florE&gt;s, iban y venían los lechuguinos en contubernio con ajos y
LEOPOLDO ZAMORA.
cebollas.
Los claveles rojos emblemas
del expirante reyismo ya no
iban prendidos en las solapas de
los caballeros, sino que volaban

***

�~ , c: "' C: ....

--·------,.

...... - - - - - - - - ~ - - - - - - - ~ -

TEAT~OS
CANTARES

VII
Me lo dijo el Padre Cura:
-No mires más esos &lt;'jos
que es tu perdición segura.

I

VIII
Dijate de muchachas,
que estás muy viejo,
y el ave no hace nidos
en arbol seco.

Te acercas cuando no puedo
ayudarte en el camine,
¡qué tarde nos encontramos!
¡qué tarde nos conocimoel

II
-¡ Alerta!-dicen tus ojos.
--¡Alerta estoyl-les contesto
¡mas si empiezan el ataq11e
yo sé que no me defiendo I
III
Se ha disgustado conmigo
una rosa muy bonita,
porque le ensefié tu cara .... .
¡y está llorando de envidia!

ENRIQUE DE NIEVA.

VIDA TEATRAL
_,....~~-

Vfrginia Fáb1·egas en el Arbeu.-

«LA TIERRA DEL soL, »

en el Principal.

to de esta clase de obras. De la pintura demasiado vivida de seres repulsi~os, por otra parte harto insignificantes, y de eu acumulación, poco artística, deben huir los verdaderos autores dramáticos.
La interpretaci6n de Hacía la dicha fné muy discreta Virginia
Fábregas muy bian en el papel de Gloria. El gesto doluroso, el
ademan desesperado sobrismente artístico, lo realiz6 Virginia con gran aplau' ~ _ ...
so de la concurrencia Todos los artís-~, '-:.t ,()
tas cumplieron, distinguiéndose, espeI l "~._
cialmente,
Gerardo Nieva, Galé y Váz·
,
f';l
.~
ig
quez.

El arte dramático, que desatentado y perdido andaba por estas comarcas, tiene ya un refugio: el Arbeu. Los carteles de
espectáculos no brindan -ya solamente al público saint:tillos y
piececitas de género chico, que si bien llenan un hueco coneiderable en las tendencias de una gran parte del público, no son
suficientes para satisfacer las ansias de un arte más elevado que
animan á un grupo considerable de
gente culta.
Virginia Fábregas, con muy buen
tino, sigue llevando á la práctica su
nunca bien ponderado afán de hacer
conocer á sus c0mpatriotas las últimas
novedades dramáticas. En la semana
\"' l,
Singular tino han revelado Perrin
actual ha estrenado tres obras: Hacia la
y Palacios y el maestro Ca lleja produdicha,de L6pez Pinillos, La luna de miel,
ciendo obras de género chico, del género
de Emilio Mario y La danza de la muerte,
de ,, El Paí.~ de las Hadas» y &lt;&lt; Lrl Tierra
de L6pez Barbadillo y Cu.stodio. ¡Un
del sol,&gt;. Un libreto gracioso, bien salverdadero tour de force!
pimentado y unos cuantos números de
El señor L6pez Pinillos, Parmeno, ha
música alegre y retozona, constituyen
trasladado á la escena, con bastante tael ideal de los tandófilos. Asi, pues, de·
lento, algunas costumbres madrileñas,
ben de estar de plácemes ahora. La
bastante poco simpáticas. Hacia la ditierra del sol, abunda en chistes de cierto
cha, es una comedia que, en cuanto á
ingenio-andaluces, e3 claro.-algunos
la técnica del procedimiento, nada de·
demasiado
subidos de color y en tan·
jaque desear. Los acontecimientos se
gos, cancioncilla@, bailes orientale~,. se·
suceden facilmente y el desarrollo de
villanos y hasta fantásti cos. En suma:
ellos produce en el público un gran inuna joya, ...... gophir.
terés. Esto, por si solo, ya es un mériEl público la recibió alborozado.
to bastante apreciable, si bien el arguAplaudi6 entusiasmado é hizo repetir
mento no fü precisamente original,
la noche del estreno todos los .números
aunque esté revestido con una forma
novedoaa.
Je música: lo que significa un exitazo,
y, en honor de la verdad, justificado.
Pero en mi humilde concepto, el auEl primer cuadro muy gracioso y bien
tor de Hacta la dicha, acumul6 sobrahecho, tiene una serenata c6mica muy
damente los colores sombríos, sin ninbonita; los números de las viejas ricas,
guna necesidad. Para rodear á Gloria,
de los abanicos y de los vinos, muy
muchacha huérfana , cuya desgracia la
agra.dablee. Los mejorés aplausos fue·
ha obligado á aceptar el refugio ofreciron dedicados á Soledad Alvarez, muy
do por unos malos parientes, de una
guapa y bien vestida y á la hermosa
atm6sfera acre y desapasible, no era
Acacia Guerra, en el lindo preg6n de
indispensable rodearla de tantos persolos claveles.
najes ediosos. ' El lascivo, el colérico, el
Bonitas decoraciones y bonitos trajes.
soi¿tener, el egoísta, el vicioso, el malvado, todos tienen un digno represenLUIS ZAMORA PLOWES.
tante en esta comedia. Y hasta los dos
1JJT""1JJT""1JJT""1JJT""1JJT""1JJT""
Soledad Alvarez en "La tierra del sol."
únicc,J personajes que hubieran podido
Un pedante, que como en todo lo
ser simpático:i, el artista bohemio Cesar
demás no era fuerte en la Mitología,
Galan, cuya conducta en la primera mitad de la obra hace inex- solía confundir á Morfeo, dios del st~eño con Orfeom célebre
'
plicable sus últimos generosos arranques! y el viejo acomodati- músico de los tiempos mitol6gicos.
cio y degenerado Finito, que se nos muestra un borracho re·
- ¡Qué noche tan delisiosa he tenido! decía una mañana;
pugnante en el último acto, tienden á ensombrwir el ambiente toda ella la he pasado en brazo3 de Orfeo.
de la casa maldita. Se me dirá que todos estos tipos existen en
- Con M, dijo uno de sus amigos.
Ja vida real y hasta abundantemente; que el autor ha copiado
- Tienes raz6n, Orfeom.
fielmente de la naturaleza. Pe.ro ahí esta justamente el defec·
lll Bravo!!!
~

IX
Te pondré asedio formal
y probaré mi constancia,
porque las plazas más fuertes
poquito á poco se ganan.

,

X

Nifio, no presumas más
y deja la calle á otro,
que no naci6 esa mujer
para quien vale tan poco.

IV
Capullito de Mayo,
que feliz eres,
luciendo en ese pecho
de rosa y nieve.

~~li:re-

LIMPIEZA Y CONFESION

V

Cuando se asoma al balc6n
mi morena antequerana,
se paran los pajarillos
y repican las campanas.

VI
No hay terciopelo suave,
ni hay nieve como la nieve
de esa manita tan blanca
que no quieres que te bese.

Soledad Alvarez en el papel de "El Jerez."

Un patán mugriento y andrajoso nunca se lavaba ni manos, ni cara: era horrible el verle.
«Y ¿por qué no se limpia usted?,&gt;
«Patroncito,&gt;i contest6, «¿por qué me
he de limpiar, si luego hl:l de ensuciarme de nuevo?1i
¡Ah! ¡16gica de loco rematado!
Y bien, mis cuerdos lectores, cuidad
bien que ésta no sea también vueetra
16gica, cuando decfs:
«¿Por qué me he de confesar, si luego he de caer en las mismas faltas?,&gt;

***

0

-

[l

TEATRO ARBEU.-"Haeia la dicha."
Gloria, señora Fábregas, y César, señor G. Nieva.

TEATRO ARBEU.-"Hacia la dicha."
Finito, señor Vázquez, y César, señor G. Nieva.

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Cosas idas.-- La Fiesta de San Juan en Pane
_.....................................::·::························:;;:::::.::::::::::::::::::::::::::::::::::::::;:::::::::::"'' ' ' ' ' ' ' ' ' '''''"'''"''"'''''""''"""'"''''Como huracanes-de dos mulas de va-por-pasaban los tranvías madrugadores rumbo al Z6calo, sonando los cascabeles de
las colleras y las desafinadas cornetas de los aurigas. Los simones de velada, con los faroles encendidos, por olvido, al paeo

De «La Pastora,)) escapábase el apetitoso tufillo de los bizcochos recién sacados del horno, y un poco más lelos, ruido de tumulto chocar de cajones llenos de dinero, impelidos con violencia'. arrastre de alpargatas, vocería de viejas y maritornes, y
'
constante pedrisca de panes volcados de
gra~~ M~~ h~~ fumM rimfilm
olorosos y tibios, en la panadería.
Nosotros, los alumn?s de segundo año,
de dos en dos; en camiseta, el cuello del
saquito, lí:vantado; colgada al brazo la
toalla, y envueltos en un peri6dico, los
calzones de baño; medio adormilados
todavía, pero contentos, recorríamos media ciudad y buen trecho de calzada
polvorienta, para asistir á la más amena
de las clases que figuraban en el Pro3pecto del Colegio Mariano-para niño~.
pupilaje,-la clase de nataci6n, á cargo
de un pobre prefecto hecho garabato por
crudelísimo reumatismo, más miope que
un ojo de aguja, y tuberculoso hasta los
tuétanos.
Cada viernes, y an verano, practicá·
bamos- con vejigas, por supuesto,-y
en la alberca Pane, las lecciones te6ricas
que él nos diera, y nos hacía aprender de
memoria, usando un cuadernillo que tenía en el forro la efigie de un buzo. Ahí
en esas aguas públicas, tragando litros,
aprendimos muchas cosas de las que se
escriben en los libros.

r~--~~--~---------------~----~
,,

desigual de un fris6n ciego y nr, un tordillo enano con tumbos
de ebrio, claudicaba para rendir en la pen!iión. '
En las esquinas, junto á uno de esos calderos de lata en for~a de casa, se desayunaban en pie cargadores y arteeanos, ingiriendo hasta medio litro de infusi6n de cafe clarinete ó de hojas
de naranjo, reforzadas con «aguardiente de arder.&gt;&gt;
Mucho movimianto en el barrio: voceaban los indígenas vendeaores de mantequillas; transitaban largas recuas cargadas de
m~rillos y ventrudas ollas, y lentos pollinos que dejaban tras sí
el mtenso olor de la cebolla, que era su carga. Requemadas indias de dientes blancos, y pies desnudos y
arracadas de plata, con grandes sombreros
de palma echados hacia atrás, y el chico
á cuestas, liado en el rebozo, pasaban al
trote menudo, llena de mojados claveles
de chinampa su batea de palo barnizado.
El jaletinero, con la tijera al hombro y
vacío el cajoncillo de su nocturna mercancía, ayudaba al mozo de cordel de una
tamalera, á dejar por tierra la olla enorme
y caliente, vendada con sábanas como algún hidr6pico salido del baño, 6 á la
guisa de algún emperador azteca listo pa·
ra el entierro.
Aquí sonaban los botes del rocinante de
un lechero, allá ofrecía sus camotes un
vendedor queretano, y, entre tanto, las
campanas se hacían añicos á fuerza de re·
piques, tan inquietas, alegres y vocingleras
en las torres, como en sus jaulas los pajaritos, á los que ponían nuevo alpiste y
agua limpia, en cierta ventana donde, recién regados, alegraban las rejas vetustae,
los tiestos en flor.

***

•
Mexico, socLOl'ogicamente,
de cuerpo entero, sin velos de nin·
guna clase, al natural, se muestra en los balnearios.
El padre que tomaba de la muñeca al chicuelo tembloroso, de
dolorosa flacura, al chicuelo que gimoteaba, para lanzarlo de un
er,npellón á la cuchilla, diciendo:-¡Aprenda á ser hombre! Ya
no le tiene miedo ni á las piezas obscuras ni á los perros sin bozal, y es. preciso que no le haga ascos al agua fría; ese padre daba
u.na lección sobre como algunos entienden el valor en la infan·
I

•

•

Cia.

El señor gordo que pedía su jab6n color de rosa y lo guarda-

***

En tanto que unos le
limaban, rebajaban, rebanaban, calaban y pulían los callos, 6 entregaban 1os contraídos
-pies á la mano experla de un criado e3pecialista en cantería ; en
tanto que unos hacían cristos con las bala11, otros se vaciaban en
~ pelo ambos frasquitos de la bao deja, el del agua de olor y'el
del aceite aromatizado con jazmín de tlapalería.
Eso era el público de agua fría, el público despreocupado, el
imprudente, el que está creyendo que la vida retoña y se juega
con lo, enfriamientos, y el clima de México se presta á hacer
locuras; por otros departamento3 del balneario, desfilaban per·
sonas tan timoratas y conservadoras, como
percudidas; la falange del agua tibia , del 1I
baño de aseo trimestral, la acompañada 1'
por doméstico con petaquilla repleta de '
paños, f ricci6n de alcohol alcanforado, peto
de franela, parche poroso y demás precauciones en caso de nublado, 6 baja inesperada de la temperatura.

***

***

En esa hora contrastaban la virginidad
dorada de la luz y el polvo barredizo que
las porteras levantan cc1n torpes escohas; lo azul del cielo y lo
tenebroso de algunas acceeorias que arrojaban á la calle el aire
confinado de una ergástula; lo encendido de flores y frondas, y
lo amarillo de gentes anémicas, rebujadas en viejas mantas,
sucias, fumando ya antes del deeayuno .... ., En esa hora en que
pétalos y alas pregonan las alegrías de la m1ñana, acentuaban
su fúnebre aspecto ventrudas damas de luctuosa enagua llena de
lamparones; esteáricas beatas, de nariz episcopal y diente verde; quintañonas vírgenes de hueso duro y largo, ojo torcido y
acre gesto, ya de vuelta de la misa de alba.

cudidas y haciendo rehilete, por falta de toalla, y coincidía su
ausencia con la pérdida de un cinturón y un par de zapatos, era
saludable enseñanza sobre los piratas de agua dulce ... .. .
Por el estanque, como por la vida-que es un piélago de lágrimas, sin ropa,-desfilaba un buen número de ejemplares;
gentes que hacían el muerto, y tímidos que no se soltaban de la
cuerda; señoritos seguidos de mozo con cesta y muda de lino, é
infelices que se revestían muy despacio, para no deshacer las camibetas, que parecían,
no de punto de media,
sino de punto de Alez6n, por lo caladas ;
mientras unos hacían
monerías entre dos
aguas, otros, sofocados,
escupiendo bueyes de
gargarismo , pujando ,
derrochando hercúlea
energía, pataleaban para no hundirse, sostenidos por la barbilla por
un maestro de natación.
-¡Nado como un lin·
gote de iridio!. .....
-¡ Harta práctica,
don Práxedes, y dentro
de tre:1 meses, ni la
espuma le vemos !

ha devot~~ente, y antes de meterse al agua tomaba un trago de
la escur!1d1za de la regadera y se hacía una cruz en el pecho:con
la recogida de un charco, y antes de hundirse, tanteaba la tem·
peratu.ra del eleme~to con la p~nJ~ del pie, ése daba muda con·
ferencia sobre las ideas espec1ahs1mas que sobre hidroterapia
profesa una gran mayoría.
'
Aque! otro pelado, de manos aceitosas, pies fangoeos y pig·
mento color de betún en los repliegues de la piel· el que nadaba como anguila, el que se echaba desde el relox 'el que sacaba
del fondo monedas y bar:i.tijas y se secaba uomo Íos perros, á sa·

B.ijaban del tranvía descubierto, suelto
el pelo, varias damas; unas con niños de
respeto, otras con acompañamiento de marido, muchas perfectamente solas; llevaban petaquillas todas ellas, con peine, ce·
pillo, polvera, alumbre, alcohol, vaselina,
pomada, tuétano, unto, yemas de huevo,
la mar de cosméticos y adobos para el pelo
y para la piel.. ....
-¿Yo? ¿Acaso no lo sabes, chico? Tú eres
nuevo en la casa. Pa mí el ruso, que pago
doble; vinagre aromático, jab6n fino y una
polla batida!
Y arrastrando la bata pecho de t6rtola, y
luciendo al sol del jardín la rubia melena
gaditana, atravesaba, sembrando el silencio
y los comentarios después, una chica á quien
cierto señor que iba á curarse de una noche
onomástica, con surprise party y lunch
champafia, le decía:
-Adi6s, presunta Venus, que vas á surgir arrobadora de las
espumas.
Y se soltaba cantando: ¡Y al veer .... en la inmensa llanura
del maar !...... con esa propensión de los ebrios á declararse n~utas 6 personajes de ((Marina,)) cerca de los charcos ó de los sifones, de todo lo que sea ó contenga líquidos.
Seguido del Administrador, del encargado del pespa?ho, del
Jefe de Movimiento del Circuito de Baños, de varios amigos, del

boleador, del que daba el masaje y del encargado de la cantina,
caminaba despacio, olímpico, altanero, un alto personaje ......
- ¡E~ el que ha tomado para él solo el turco!-decían las gentes absortas, creyendo que ese baño era algo extraoriental, célico, despampanante, de las mil y una noches ... ...
Afuera, en la calle, las lecciones seguían; familias enteras esperaban los carros de tracci6n animal; las señoras, con toallas
á la espalda, escurriendo hebras de agua de
largas cabelleras 6 de
irrisorias colitas de rata;
trascendiendo á velutina
6 á agua de toronjil;
unas chapeadas de mo·
rado e n 1os ~carrillos,
otras más amarillas qne
antes de enjabonarse.
Algunos parecían haber
surgido, no de un estanque de placer, sino de la
Estigia, eran las enferm as que, después de
ofrecer un criadito más
á sus amistades, 6 de escapar de algo grave, ha·
cían su -primera visita al
baño público.

***

A un paso, envuella11
en humazo denso, al
amor de toldos deshilachados, en negros y ro· 1
tos anafes, con manos
toscas llenas de anillos
de cobre y de coyol, revolvían sus fritangas
&lt;Clas chimoleras,» y en me~illa empapa.da, de palo blanco, llenaba sus barrilitos de colores el pulquero de la acera.
--Parnn charros, que aquí hay agua ...... y no de tina ......
Por prescripción facultativa, habían tomado nn baño largo
algunos de los presentes, y perfectamente «Koeipes,)) sentían una
acometida del apetito desordenado, de la gula, y echando á perder el programa curativo, á dos manos, doblado el cuerpo para
no manchar la falda ó el pantal6n, se batían con un taco minero
6 con una torta compuesta, compuesta de
queso de puerco y miserere .... ... ¡Lecci6n
de higiene popular!
Parejas tiernas que cuchicheaban á la
sombra de un árbol; dieimulada entrega
de monedas del galán á la dama; él se va
11! estanque; ella, al tibio con ropa ..... así
comenzaban muchos idilios: con un baño .. ....
El baño para mucha gente de poca entidad, asume el carácter de una ceremonia
ca~i religiosa, de una abluci6n previa para
grandes empresas .. .... desconfiad de la gata
puerca por atavismo, que, sin motivo apa·
I
rente, se despercude, algo solemne trae entre manos ...... por eso se llama «gata, » por
1rn horror al agua.
Tan es así, que solo el día de San Juan,
y eso por rendir culto á viejísimas supera·
ticiones, por fomentar 61 crecimiento de la
mata de pelo, por dejar al diablo entre las
hebras del estropajo y tener la garantía de
no morir ahogadas ni ccpor bebedizo,» solo
ese día de músicas de cuerda, de peritas re·
galadas, de jab6n dorado, de aguas de olore3 y de flores, y de general remojo, se
quedan vacías las cocinas y cuartos de la
azotea; ellas se ponen ropa limpia, andan
con ella todo el día, y la guarda'n al siguiente, «para cuando de nuevo se ofrezca.»
El día de San Juan daba Pane interesantísimas lecciones de
costumbres populares; muchos clientes, ese día, del balneario.
aunque fuesen buenos nadadores, morían ahogados en agua miel;
que en ella, ni con hules se sale á flote.
¡Pane .... .. 1 Parece que va á clausurarse el popular balneario,
que, en honor de la verdad y para orgullo de la capital, había
perdido muchú de su importancia: habla muy en favor de la

�higiene pública, que
todo el mundo se ·
bañe en casa; á Pane lo llorarán, no
ror sus tinas, sino
por rns tinacales de
los días de San Juan
y de San Pedro, todos aquellos percudidos que, una vez
al año, se clavaban
en la cuchilla, todos esos á quienee
hoy tienen que remitir por cordillera
l o s gendarme~, al

baño gratis, para
prevenir el tifo. ·
-Adiós, Pane,
hasta el viernes,digamos ahora, como los alumnos del
Colegio Mariano,
cuando el Prefecto.
Profesor denatación
teórica, gritaba:
- ¡ .3eñores ! ¡ A
formar, de dos tn
fondo, marchen!. ...
¿No olvidan toalla
alguna?
Angel del Ca mpo.

.~

1\' ..
.,_.

Un Consejo de Ministros celebrado junto al lecho de M. Monis, jefe del Gabinete francés
que acaba de dimitir.

Exposición Int~rnacionll deTurín de~19n.~
!Vista parcial.

A VIRGILIO
¡Virgilio! ¡Mi poeta! ¡Mi divino maestro!
De la ciudad huyamos, que con trago sinie.stro
con sus marmóreos brazos, abiertas las pupilas,
del turbio Sena oprime las ondas intranquilas;
Lutecia, en tus edades humilde, y que hoy, haciendo
rodar sus mil cuadrigas con formidable estruendo:
lanza, doquier su imagen esclarecida asoma,
más claridad que Atenas, y más clamor que Roma.
Para ti, que en las selvas, filtrado entre las ramas,
tu verso, cual rocío benéfico, derramas,
para tí, cuyo numen llena, al soñar, mi mente,
hallé un rinc6n, do ríe la hierba floreciente.
Entre Bue y el cerca.no Meud6n- y cuando digo
Meudón, entiende Tibur, ¡oh cariñoso amigo!hay un púdico valle, que duerme reclinado
en las pendientes faldas de uno y otro collado;
albergue delicioso de tímidos amantes,
lleno de aguas dormidas y ramas ondulantes,
donde en vano sus hondas cavernas y enramadas
hiere el sol meridiano con flechas inflamadas.
Por tí busqué ese albergue, ufano, satisfecho,
en los ojos la aurora, y el amor en el pecho;
por tí busqué ese albergue, ron la mujer que sabe
de todos mis secretos la misteriosa clave,
la que, conmigo á solas, en la selva bravía,
~ i yo fuera su Galo, mi Lícoris sería.
Flor guarda ella en el alma de sin igual pureza,
el amor inefable de la Naturaleza!
Ama, como nosotros, los ecos adormidos,
y el piar, en las ramas, de los cultos nidos;
y en el fondo del valle, al crepúsculo vago:
las cumbres reflejadas en el cristal del lago;
y cuando el tibio ocaso ya su arrebol marchita,
los pantanos que el paso del caminante irrita;
y el antro enmarañado de caprichosa hiedra,
boca deforme que abre mandíbulas de piedra;
y los montes, los prados, los vergeles amenos,
los amplios horizontes, de resplandores llenos!
Pues la englantina, ¡oh, vate!, ya rompe el tierno broche,
iremos, si tú quieres, iremos cada noche;
sin turbar de las sombras el plácido quietismo,
iremos los tres juntos, 6 los dos, que es lo mismo,
á aquellas soledades, y entre los verdes ramos
quizás sus misteriosos secretos sorprendamos.
Donde el bosque clarea, donde el árbol nudoso
perfil toma, en la sombra, humano y espantoso
dejando que en el musgo se apague, hecha ceniza,

. "
Protagonistas de la nueva ópera~r«s·b
1 ena.
En medio aparece la famosa Cavalieri.

la hoguera abandonada, que ya el pastor no atiza,
oyendo sus cantares perderse en la espesura:
á los lunares rayos, 6 en la tiniebla obscura,
y mirando á hurtadillas, serán nuestro recreo
los sátiros, que imita danzando Alfesibeo.
~~~~-+~~~~-

SON AMBULAS
Amo á las enlutadas, las rubias enlutadas,
Las lentas enlutadas. de faz pálida y seria:
Son como margaritas por el capuz nimbadas
De una 16brega noche de llanto y de miseria.
Las amo ávido y místico. Cuando contemplo alguna
Que va con lento paso, los ojos siempre fijos
En expectral recuerdo, quisiérala hacer una
Madona de mis ritos carnales y prolijos.
Son como mis tristezas, silenciosas y hondas,
Como mis desventuras, nobles, graves, serenas.
No ríen, para ellas murieron las Giocondas,
Ni llor&amp;.n, elegiacas, como las Magdalenas.
Las amo porque al oro de sus ducales teEtas
Juntan la lobreguez claustral, sus luengos mantos,
Y esos son los colores que llevan en las fiestas
De mi espíritu enfermo, mie sueños y mis cantos.
Porque en los desvaríos de mi mente insenEata
Soñé en ungirme todo con Bus áureas melenas,
Soñé en poner de un ósculo la mácula escarlata
En su estelar blancura de castas azucenas.
Anhelé de sus bocas un sollozo de angustia,
Sin cantar á Bus almas del amor la lisonja;
Anhelé la morbosa lascivia, rosa mustia,
De un eremita antiguo flagelando á una monja.
Asilan bajo el ala funeraria del manto,
Morbidece3 de Aspasias, ir de sacerdotisas
El azul infinito de sus ojos sin llanto
Tiene éxtasis videntes de angustias profefüas.
Cuando las insaciables fauces del cementerio
Con el vaho del túmulo, aduerman mi delirio,
Si veis bajo la luna, todo enigma y misterio,
La cabellera rubia, la faz color de cirio,
Ir silenciosa y lenta una bella enlutada
Con. los ojos azules muy tristes y muy fijos,
Decid: c,Esa es el alma de un loco va extraviada
Tras de alguna quimera de sus su~ños proiijos. »
México, 22 junio 1911.
FRANCISCO BUITRAGO
Nicaragüense.

DIAZ,

1.

,

EL ASUNTO MARROQUI.-El gran visir Gladui, que ha caído en desgracia.

�EL AR TE DEL COMEDIANTE.
MEMORIAS DE COQUELIN [AINE.]
(Coquelin Ainé era más que un cómico célebre: era escritor. He aqui algunos fragmentos
de un entretenido y curioso estudio que consagró á su arte,
en el cual se analiza ingeniosamente á si mismo.)
.............................. ~ · · · · · ·..........................

. Ciertos críticos me han reprochado amargamente el que quiNada de ab~oluto debe haber en el teatro; sin embago, hay mil
siera invadir el género serio. Por ese lado, mi conciencia de ar- maneras de dirigir, medir, extinguir, según la situación, esta fi.
tista está tranquila. Sólo he representado los papeles que he po· jeza de la mirada, que re.comiendo á quien quiera o_írme. El ojo
dido reprPsentar. ¿Acaso me han visto hacer los de efiamorados? debe estar siempre en acción; pero puede escuchar sm que lo paNunca JEAN DAC1ER es un carácter. ¿Es por ventura un enamo- rezca; puede que no parezca escuchar en absoluto. Por ej~mplo,
rado EL TROVADOR DE CRÉMONA? Piro no lo aman; es jorobado. si tenéis que representar, en MADEMOISELLE DE LA SEIGLTERE, la
¿Y CHAllHLLAc? Es un original, es una especie de apóstol con bi- esce~1a en que el marqués recibe, en presencia del abogado Desgotes que espía un momento de locura moralizando a~esinos y á tournelles, la carta que éste le ha enviado, es presiso que Desquien sólo se llE:ga á amar en el desenlace. Ei! un papel de apos- tournelles, finja ignorar lo significa ese papel; pero es necesario
tura y diceión, no de paRión ni entusiasmo. Y GRINGOIRE, el que estudie en la fisonomía del marqué~ la impresión que su lecdesgraciado poeta de3tinado á la horca. ¿es quizá un enamorado? tura produce. Cada vez, pues, que el marqués tiene la nariz en-¡No es hermoso! es la palabra que recoje á la primeramira- cima del papel, el abogado, con inteligente mirada, lo observa á
rada de la dama.
hurtadillas ó más bien leé y parece decir:
Ahí estoy, pues, en mi elemento y si logro hacerme amar en
-¡ Pues bien! ¿ qué pensais de eso, señor marqués?
seguida, buena parte toman en ello la poesia y la compasión.
Si el marqués, por el contrario, furioso suspende su lectura y
Es porque canto, porque me transformo ..... s los ojos de la mira al abogado, la mirada de éste lle hace vaga, el párpado se
hermosa, se entiende.
extasía como en un ensueño, persiguiendo tal vt&gt;z una idea que
Hay actore3 que se dedioan á la prosa; los hay que prefieren se evapora hacia el cielo, ó quizí alguna mosca que pasa, y,
el lirismo: mi ambición es ser de los últicuanto más se irrita el marqué1,1, tanto mamos. Tal vez se debe esto en gran parte á
yor debe ser la apariencia de inocencia y
mis amigo~ poetaíl. ¡Tantas veces me han
serenidad en la mirada de su adversario.
confiado sm versos para recitarlos! Yacafütudiad vuestro papel, penetrad en la
so el más culpable es el más lírico de topiel
de vuestro personaje; pero al entrar
dos, el buen maestro Banville, padre de mi
no
abdiquéis. Conservad la dirección,
allí
Gringoire, cuyo divino SÓCRATES y cuyas
Que
vuestro
SEGUNDO sÉR llore ó ría, que se
aladas estrofas he tenido la dicha de hacer
exalte hasta la locura, que sufra ha:ita la
aplaudir.
muerte ... pero siempre bajo la vigilancia
Una palabra ahora sobre la fisonomía
de vuestro primer sér, siempre impasible
del actor en la escena. Es la mirada la que
y dentro de los límites que ha deliberado
la resume; ella es la luz, la transparencia
y prescrito de antemano.
la vida. Allí es donde el público os quiere
Debéis encontrar la expresión una vez
descifrar: mostraros en ella por entero. Si
por
todas : á vos os toca regularla de madejais la mirada sin expr~sión, distraída,
nera
que podáis cogerla idéntica á vuestro
vaga, errátil, el público se ·desorienta, no
tipo,
dónde y cuándo os agrade. El comesabe dónde está y se pregunta:
diante
no debe perder nunca la conciencia
-¡Hola! Parece que no está escuchan·
de
sí
mismo.
Es falso, es ridículo pensar
do .. .... ¿Qué le pasa? ...... Observa la sa·
que
el
colmo
del
arte consi1&gt;ta en olvidar
la ...... ¿A quién estará mirando? ...... ¡Ah!
se
ésta
delante
del público. Si os inque
es á aquella señora del palco ...... Ahora
Coquelín (Ainé.)
dentificáis con vuestro papel hasta el punmira los frisos ..... ¡Cáspita!si habrá in·
to de preguotaros ¿quién es esa gente? al
cendio !-Y mientras el público se hace esas y otras re.flexioneil, verá los espectadore3, y de no .iaber á dónde estáis: no sois un
¿en qué queda la pieza? Suponed que vais á relatar algo: que actor sino un loco.
vuestra mirada ESTÉ VIENDO lo que contáis y el público lo verá
Y un loco peligroso. ¡Figuraos á Harpagón que la emprende
reflejado en vuestra mirada. Es ésta la razón porqne no debéis
contra
los asistentes de la orquesta y les exige la pronta devolununcil. hacer un relato estando de perfil. Si lo empezáis de perfil,
ción
de
su muy amado cofre! El arte, lo repito no es identificahaciendo frente á vuestro interlocutor, tratad de volveros poco á ción, sino
representación.
poco bácia el público; vuestros ojos se fijarán en un punto del
El famoso axioma: "Si quieres hacermP. llorar, llora tú", no
que no deberán separarse, pues es ahí donde veis fo lque e1,tais
contando. Esa mirada fija mantiene suspenso al público sobre es, pues, aplicable al cómico. Si lloráis de veras, bien pudiera
lo que decis. Lo que vais á decir está allí antes de que llegue á aconteceros que os devolvieran un eco de sonoras carcajadas,
vuestros labios, y la palabra solamente hará penetrar después pues el dolor hace muecas. Comprendo que un joven, debutan·
en la atención del espectador el rasgo revelado ya por la mirada. te, pierda la concieficia de sí mismo; inquieto por su propia suer·
Esta fijeza no debe ser menor cuando escucbais. Si vuestra te, confunde las emociones peraonales con las que tiene que ex·
mirada no sigue lo que dice vuestro interlocutor, el público no prePar; eso me ha sucedido á mí como á todo mundo y no me
da importancia álo que no escucbais voz mismo con atención, ó desagrada recordarlo, pues tenía diecisiete años. Pisaba la esce·
na por primera vez y representaba PAUVRE JACQUEs: Pauvre Jac·
bien quedará estrañado de vuestra indiferencia.
ques
es un infeliz músico que pierde la razón á consecuencia de
¿Quién podría soportar que Horacio diera la espalda al público durante las imprecaci()nes de Camila? Ya me sé yo lo que un amor desgraciado. (Se ve ya mi tendencia á los papeles dra·
más de alguno podrá decir sobre eatos EFEC'ros DE ESPALDAS. máticos). La emoción. me ahogaba. Representé, sin embargo,
Hay ciertos actores, muy bien dotados plásticamente, que tienen hice llorar mucho .... pero entre bastidores me sentí mal.. .. Es
particular afición á tales efecto?, la espalda tiene medios de ex- una historia de conscripto y nada más. Si algo semPjante me
presarse: se encoje, se enderza, se encorva y hasta puede parecer sucediera ahora, me consideraría deshonrado. Un cómico expe que escucha; pero, cuando una amante exasperada os lanza al rimentado debe estar á cubierto de estos accidentes.
rostro treinta versos de insultos formidables, el público no quieBien eé que hay eminentes artistas que refutan esta teoría.
re ver la expresión de vuestra espalda; no será en ella en donde Recuerdo una repuesta muy al caso· dada por una dama inglesa
leerá el movimiento creciente de sorpresa, indignación, cólera, á la señora Ristori, que sostenía que para poder reptesentar bien
hasta el paroxismo en que se desencadenará el asesinato. No lo- una cosa era preciso sentirla en realidad.
grareis jamás que vuestra espalda tenga tantos recur,ios como d
-Sin embargo, dijo Miss I.. .. . ¿cuándo muere Ud. en la es·
ojo para expresar esos matices, y el público, á la vista de vues- cena?
tra espalda, creerá que os burlais francamente de Corneille ó de
Evidentemente, la señora Ristori no moría, hacía como si tal
la concurrencia.
y lo hacía muy bien, pues lo había estudiado perfectamente: ha-

BI..t .R.~TE t&gt;EI..t CON{Et&gt;I.R.f4TE

bía compuesto, fijado y arregla?º su muerte .de antema.no y la do, Coquelin, y que tu soberbia amistad no quería colocar á una
prudente distancia de las obras maestras. Pero ya no tengo va·
re¡.,etía á las mil maravillas, temendo su propia cabeza viva.
lor
para reprochartelo hoy y siento bien que no encont~aremos
COQUELI N (AINE)
ya de ews comediantes fervientes cuyo defecto es admirar demasiado lo que tienen que decir.
.
¡Ah!
qué
intrépido
amigo
eras!
Te
estimaban
los hombres de
UNAMOS Á ESTA PÁGINA EL CONMOVEDOR ADIÓS LLEVADO Á LA
TUMBA DE CoQUKLIN POR MR. EDMOND RosTAND ...... EsTA Estado y yo sé porqué: se conmovían, encantaban y_deslumbra·
CONMOVEDORA CEREMONIA TENÍA POR MARCO LA CASA DE RE· ban por lo que les exigías sin ces~r, nu~ca para tí, inempre p_ara
TIRO DE LOS CÓMICOS, FUNDADA POR EL ARTJSTA, LA VIEJA los demás, y por todas las cosas Justas o buenas que tu v_oz 1.m·
IGLESIA y lt.:L PEQUKÑO DE COUILLY. PRONUNCIARON HERMOSOS periosa y alegre los obligabas é ejecutar. Loe que han eJermdo
DISCURSOS LOS SEÑORES RoBER'l' DE FLERS, POR LA 80CIEDAD el poder te han amado porque conocían en todo lo que les peDE AUTORES ADOLPHE BRISSON, POR LA CRÍTICA, J ULES días tu magnífico desinteréd.
· Ah! ·Y ese hombre vivía¡ IY está ahí! ¡Que duerma en este
'DEL
'r EA'fRO FRA~CES,
' GAIL·
CLARETIE, EN' REPRESENTACION
he~mos~
jardín. Sus viejos cómicos l? g?ardan. Y loe p_oetas
HARH y LOURENCON, AMIGOS DEL DIFUNTO, Y DU·JARDIN·
colocado
cerca de él, en el atauq, a mas de un perso011.Je so'han
BEAUMENTZ, Á NOMBRE DEL GOBIERNO. DESPUÉS, EL PO~TA
EDMOND R,STAND HIZO USO DE LA PALABRA EN ESTOS TER· ñado al que acaban de renunciar darle vida. . .
¡ Adiós, amigo mío! No me cosolaré. ~as hoJas cte~ poema que
MINOS:
te había dado conmovido por verte estimarlo en mas de lo que
¡Ah· Cómo siento hoy no haber sido ejercitado por la noble y yo podía comprender, esas hojas que tocabas aún en la maftana
cruel ~arrera del periodisco para encontrar. en un momento, ,en de tu muerte y á las cuale3 me has hecho el honor de ?eber tus
las peores desgracias, las palabras que necesito! Pero. Y? i;?Y solo últimas alegrías, esas hojas son tuyas ; son tuyas, es decir, a~ora,
capaz de ser un amigo desesperado que no sabe disc1plmar su de tu hijo Juan. Cuando llorando la~ encuentre en medio de
dolor. Por otra parte, todos los q?e 3:quí lloran y que saben en tus papeles, él solo decidirá, de su destmo.
,
qué circunstancias más e~traordmarias ee 11;e ~a arrancado al
dias,
1· AdióQ,, amigo mío' á quien tanto debo! Hace1algunos
, ,
mejor de los amigos y al mas grande ent.re los mterpretes, no p~r- en ese hermoso teatro al que habías dado tu esp en dor. ve1a
a
mitirían que yo tuviera la fuerza suficiente para darle ufi adios tus jóvenes compañero¡¡ ensay~r .Y agru pa~se alrededor _de un l_u ·
demasiado largo.
.
.
gar vacío que te esperaba. Hacia ese vac10 que cambiaba. misSí· Coquelin fué un artista de gemo respland~Ciente. A esta ho- teriosamente de lugar según la marcha de la ernena, _hacia ese
ras; lo están diciendo Moliére y Beaumarchais; Rugo ~ Ba!lo· vacío en que nuestra imaginación_levantada ya tu. querida y gloville le agradecen el haber sido Don César de Bazan y Gn~goire. riosa silueta se lanzaban las miradas y las réplicas. Ahora, la
Pero aún más maravillosa que el arte de e~ta. voz, fue la fe de su vida de los 'que te han amado ~e asemeja á este triste ensayo;
alma, la convicción heroica con que Coquel_m mterpreta una ?bra. nos agitamos y hay allí, en med10 de nosotros, un vacío del que
Y, cuando entre nuestras pobreti prod~cc10.nes con~emporaneas jamás podremos dPjar de hablar.
adoptadas una la servía con una conciencia entus1as~a; no po·
E DMOND ROSTAND.
día sufrir qué 'se dudara de ella: la imponía co~ pasión. ¡~h,
De
la Academia Francesa. )
(
Dios mio! yo conozco muchas obras que tú admirabas demasia·

***

La Campaña Electoral en Qyerétaro.
En estos tiempos
en que los asuntos
políticos son el platillo del día, no pue·
den e xi m i r s e de
tratarlos loa miamos
periódicos ilustra·
dos cuyos fines son
diferentes de los de
loR diarios políticoinformativos.
Pero &lt;cEL TIEMPO
ILUSTRADO)&gt; siempre
ha sido agano á es·
tas notas, y en este
caFo, por efecto de
1a fuerza de las cir·
cunstancias, · se con·
creta á dar cuenta
en esta edición de
que la campaña po·
lítica en Querétaro
se anuncia refiida.
Por una parte, el
candidato oficia 1,
conforme al antiguo
sistema, mantendrá su nombre en la lisa,
mientra el candidato del pueblo será sostenido por éste.

El candidato popular es el señor licenciado don Juan
N. Frías, distinguido jurisconsulto ·
queretano y uno de
los hombres más
populares en el Es·
tado.
Publicamos en
esta misma páp.ina
su retrato, así como
el grupo de la comi ·
sión nombrada por
el «Partido Democrático Queretano»
que postuló al señor Frias. Esa comisión vino deQuerétaro á la capital
con el objeto deconI
ferenciar con los señores don Francisco I. Madero, jefe
supremo de?la revolución y licenciado
ñon F rancisco de la Barra, Presidente de la
Redública. El señor Madero y el señor de la
Bam, recibieron á los comisionados. El señor Frias conferenció con el señor Madero.

�JUAN DE LA BRETE

~1'A LAS /

MI PARROCO Y MI TIO

DAMAS '

Novela premiada por la Academia Francesa
Traáucción autorizada, hecha sobre la 166~ edición, por Ju.e n Mateos, Presbitero. Ilustraciones
de E, Vulliemin. Con licencit:1,
(CO NTlNUA)

tal su elevación, que der.tro de la berlina
no era posible colocarla. Los sombreros,
chiquitos verdaderas monadas que recor·
daban lo~ grandes, pero reuniendo la gracia de que aquéllos carecen. Las ~normes
pamelas de ala plana, muy atractivas pa·
ra la gente joven, y 01308 ot.r~s en forma de
caperuza, también muy or1g10ales.
Después de todo esto? se_p~esenta ahora
una nueva forma, de dimens10nes colosales. Por delante tres plat, recuerda los cascos romanoe, avanzando sobre la frente;
lueao al ala bastante ancha, se añade una
.,, colocada
'
· atras,
' complt
copa,
hacia
e an d o
la línea fuyante el adorno, que parece
querer escaparse. Su perfil es extraño y
deuroutnnt; pero como se atreverán muy
pocas á ponérselo, es probable que lleg~e
á ser consagrado por la suprema elegancia.
Las cintas vuelven á recuperar su puesto sobre todo en los sombreros de mañan~. Las flores siguen· la fa~ta.s~a d~ la es·
tación, y son gigantescas o ~1hput10nses.
El término medio no se admite.

CRONICA DE PARIS

Comprendí perfectamente su idea; pero el buen anciano pretamente, añadiendo: «¡Visita tenemos!» y, eegundos después,
dicaba en desierto. Mis pocos años no me permitían apreciar el
entraban en la pieza el amigo del señor de Pavol y su secretario
fundamento de sus ra zones, y aferrada á mi modo de ver, me de embajada.
decía que e:r1 materia de amarguras nada podía compararse á las
No i;é por qué este empleo se me representaba inseparablede un amor desgraciado.
mente unido á la vejez y á la calvicie. Con todo eso, el señor de
-Si la parroquia del füvol quedara vacante algún día, tal
Kerveloch no sólo carecía de tales defectos, sino que excepto
vez aceptara con gusto trasladarme á ella¡ sólo que ei,a mudanFranci~co I, era el hombre de continente más hermoso y señoza no depende de mí.
ril, que habré visto en mi vida.
-Lo sé; pero mi tío conoce mucho al señor obispo y podrá
Al aparecer en el salón, me asaltó la idea de que aquella caconseguir ese traslado.
beza albergaba proyectos matrimoniales. Tenía treinta años, su
El cura me acompañó, en mi regreso, hasta C...... , y cua ndo
estatura era tan elevada., que Pablo, junto á él, pareció transme vió a0omodada en el elegante landó de mi tío, exclamó:
formarse en un pigmeo; en la expresión de su rostro brillaban
-Adiós, Reinecita. Espero que tenga usted un viaje feliz, y
de tal modo la inteligencia y la altivez, que ni á primera. ni á
desde luego más agradable que el que pudiera hacer en la calesa
Eegunda vista le hubiera otorgado nadie la aureola de la santide Juan. Lleva usted u11 excelente carruaje.
dad. Bastante frío, pero en extremo cortés, tenía porte y moda-Pronto me verá usted en una espléndida quinta,-le repliles de gran personaje, acompañados de tal desembarazo, que al
qué. -Pienso hacer varias novenas para que se nos vaya al cielo instante subyugaron á Blanca.
el párroco de Pavol. Al fin y al cabo es un pensamiento caritaE l ilu,,tre visitante contempló á mi prima con evidentes setivo, porque su excesiva edad le da mucho g_ue padecer. Enton- ñales &lt;le admiraces tendrá usted una hermoea iglesia con su púlpito, señor cura, ción¡ y, cuando,
y no como quiera, sino un gran púlpito.
al levantarsú moLos caballos partieron y yo me incliné tlobre la portezueb del mentos antes de
estribo para seguir mirando á mi párroco que me saludaba con su partida, le ví
la J.Oano, sin acordartle de ponerse el sombrero, á causa de la re- de pie junto á ella,
gocijada esperanza que había invadido su corazón.
noté con ci€rta secreta alegría, que
XVII
era imposible haEsta visita del párroco sólo me produjo un alivio pasajero.
llar una pareja meDesvanecióse rápidamente el efecto saludable de sus palabras jorproporcionada.
y volví á mis negras ideas; por lo quifmi tío, aunque ren~gando
Todos los presecretamente de las mujeres, de las sobrinas, de sus caprichos y sentes debieron de
mala cabeza, comenzó á hablar de llevarme ~ P::i,rís en comp~- pensar como yo,
ñía de Blanca. Pero, vor fortuna, los acontec1m1entos se prec1- porque el se m ·
pitar0n.
. .,
.
hiante de Pablo se
A los pocos días, el señor de Pavol rec1bi.o car!a de un_amigo mostró sombrío al
que le pedía permiso para )levar á la q~unta a u~ senor de dejarnos. Juno toKerveloch, primo suyo y antiguo secretario de embaJada..
có diez veces seConte~tó mi tío, con diligente cortesía, que tendría muc~o guidas el Ultirno
gusto en recibir á tan ilustre visitante é invitarle á almorzar, sm pP-nsarniento de
ocurrírsele tal vez que de ese modo preparaba el acontecimiento Weber, ú otra pieque, dando al traste con sus antiguos planes, debía resucitarme za igualmenteabuá la alegría y á la esperanza.
rrida, señal eviAl tercer día -me sobran motivos para acordarme eterna- dente de hallarse
mente de esa f~cha, célebre en los fastos de mi vida,-hacía un
embargada por alguna grave inquietud; y, entretant'.&gt;, mi tío
tiempo malísimo.
nos observaba con semblante receloso y burlón.
Según nuestra costumbre, estábamos reunidos en el salón.
El diplomático vino, al día siguiente, áalmorzar, invitado por
Blanca, sentada al pie del hogar, se mostraba pensativa y conmi tío; tres días después pidió la mano de Blanca; y habrían
testaba con monosílabos á Pablo. Este tozudo enamor11.do, no pasado dos semanas, cuando escribí al cura:
pudiendo sopottar su destierro, había reaparecido en el Pavol á
«Mi querido párroco: El hombre es un animalucho voluble,
las cuarenta y ocho horas. Mi tío leía su diario y yo me había
movedizo, caprichoso; una veleta que gira, obedeciendo á los
refugiado en el hueco de una ventana.
antojos de la imaginación y de las circunstancias. Cuando digo
Tan pronto trabajaba con nervioso ardor, porque me gustaban
«el hombrei, quiero decir el género humano, entdro y verdadero,
en extremo los trabajos de aguja, como me ponía á contemplar porque mi persona es hoy el susodicho animalejo.
el cielo cubierto de nubarrones y la lluvia que caía sin cesar, ó
«Ya no estoy desesperada; ya se me han quitado las ganas de
escuchaba los bramidos del viento, ese viento de noviembre que
morirme. Ahora el sol vuelve á brillar tan esplendoroso como
lanza gritos tan quejumbrosos. Me sentía fatigada, triste, sin
en mis mejores días; veo en lontananza goces y prosperidades
sombra de presentimiento feliz, no obstante acercároeme en aquel
sin cuento¡ me parece que el universo hace bien en existir y que
momento la mayor ventura imaginable, al trote presuroso de la muerte es una monstruosidad de la naturaleza.
do~ hermosos caballos.
«Blanca SP. casa, señor cura: Blanca se casa con el conde de
De minuto en minuto, y á hurtadillas, echaba un vistazo á
Kerveloch. Y si viera usted qué hermosa pareja hacen los futuPablo, sorprendiéndole siempre en extática contemplación de
ros contrayentes ...... Parecen nacidos el uno para el otro. ¡Oh!
mi prima con tal expresión de embebecimiento, que me daban
pemar que ha faltado el grue.so de una línea, un punto, una
ganas de estrangularle.
,
.
nonada para que el marido fuera Pablo de Conprat!.. .... ¡Un
«¡Qué cara de tonto pone, -me decia,-con eEos OJazos tan
hombre, á quien no quería y á quien tilda Je glotón! ¡Vaya un
fijos, tan embotado~! Sí, pero, á es~r yo en lugar de Blanca, y
rf'paro ! ¿No es natural comer mucho cuando se tiene buen ape·
mirarme él de la misma manera, sm duda había de parecerme
ti to?-Si me pregunta usted cómo se han mudado tan de repen·
simpático y guapetón como nunca. ¡Oh necedad é inconsecuente las cosas en el Pavol, á duras penas podría satisfacerle á uscia humanas!i&gt;
ted. Estoy trastornada, y todo lo que puedo decirle es que un
Y clavé la aguja en la madera del bastidor con tal rahia, que
día
espléndido, un día felicísimo,-llovía á torrentes, pero no
se partió en dos mitades.
importa,-un día digo, de los más lisonjeros augurios, llegó á
En aquel momento oímos el ruido de un carruaje que i.:e aproésta el señor de Kerveloch acompañado de un amigo de mi tío.
ximaba á la quinta. Dobló mi tío el diario, Juno escuchó aten-

( Continuará).

Siempre que visito un gran taller se me
figura que la fantasía de los ~odistos ya
no puede crear nada nuevo sm hacer un
cambio radical de estilo; pero hasta el pre·
sente, sidmpre me he equivocado. Confi~so
sinceramente que ahora de:.eo ( y conmigo
muchas personas de buen gueto) que su
imaginación no se det~nga en la carrera
emprendida por el cammo de las extravagancias ( de mal tono,) porque .como la
esperanza es lo último GUe se pierde, yo
cifro la mía en la. confianza de que al final
de ern vereda estrecha y tortu osa; . donde
tantas veces han t ropezado y ca1do, en·
cuentren campo ancho y abierto que les
ofrezc&amp;. ideaA nuevas para descansar de_ las
fatigas pasadas. Si mi esperanza se realiza,
ya serán poca'! las horas m~las. El verano
se llevará estrecheces y floJedades, y para
el próximo otoño un cambio total de la
moda nos ofrecerá algo muy bonito. Los
artistas piensan como los µoliticos. El otro
día me decía uno quizá el único que no
va al corriente: «Es necesario dejarlos llega r hasta el final, que el público, harto de
excentricidades venga á mí, y entonces.
mis modeloe, ~on su exquisita elegancia,
serán unánimemente proclamados. »

CONDESA

D' ARMONVILLE.

Los que perseveran saben que nada se
mueve para moverse, sino llegar.
Srmto Tornás.

•

Vestido de calle "Marion."
Los vestidos, por el momen~o, hast~ que
llegue la reacción deseada, siguen 'lie~do
estrechos por abajo Y. anch?s por amba.
L réve du jour es abohr los cmturo nee. Las
faÍdas, en un costado ó en el ?e~tro, todas
n sobre otra falda de d1stmto color.
se a bre
.
l'
.,
t
Un detalle nuevo y bomto: empiecemen
del delantero sube hasta desca~sar sobre
los hombros, y la parte superior de las
mangas parece hecha de un solo pedazo
desde el cuello. Se v~n mucho~ menos
cuerpos sin cuello; casi todos lo tienen de
tul Jh.o ó point d' esprit. ,
Para los tailleurs, ademas de Ias tel.as de
dos caras se ma con preferencia. á mnguna otra el surah grosses cótes, más nuevo
que el liberty y de mejo~ resu.ltado ..La mez·
cla del bolero y el estilo Duecto~10 .ºº ha
tenido éxito, sin duda por ser mdtspen:
sable una figura especial para llevar es~ toilette. Las mangas muy largas, con vu~hllos
de encaje que casi cubren la mano, mcluso en las blusas de batista.
Antes de terminar diré algo de sombre·
r0s. Y a he descrito le bonnet drapé, }ª toque
ligera adornada con un gran lazo o fanta·
sía d~ pluma, tan pira~idal, que sólo l.a
aparición de coches abierto~ la ha permi·
tido alternar con sus companer0s; pues es

a

Vestido de soirée "Griseldis."

Vestido de soirée " Messaline."

�ANECD011AS Y UURIOSIDADES
-

JUSTO CASTIGO ES QUE SEA
ENGAÑADO EL ENGAÑADOR
Un labrador llevó al mercado una carga
de leña, y encima un gallo. Dando vueltas, y voceando que te vocearás porlas calles, al fin se la compr6 un escribano en
diez rea.lee.
El escribano era listo, y dijo para 1,í: á
este labriego le puedo armar un pleito, y

DE LA MULTITW
Que han usado nuestra preparación ó que la están usando
en la actualidad, jamás hemos
sabido de ninguno que no haya
quedado satisfecho del resultado.
No pretendemos nada que no
haya sido ámpliamente justificado por la experiencia. Al recomendarla á los enfermos no
tenemos más que haoer referencia á sus méritos. Se han obtenido grandes curaciones y de
seguro que se obtendrán muchas
más. No hay y podemos asegurarlo honradamente, ningun otro medicamento, que pueda emplearse con mayor fé y confianza, Alimenta y sostiene las fuerzas del enfermo durante esos periodos en que falta el apetito
y los alimentos no pueden digerirse. Para evitar las falsificaciones ponemos esta marca de
fábrica en cada botella de la,

"Preparación de Wampole" y
sin ella ninguna es legítima. Es
tan sabrosa como la miel y contiene los principios nutritivos y
curativos del Aceite de Bacalao
Puro, que extraemos de los hígados frescos del bacalao, con
Jarabe de Hipofosfitos Compuesto, Malta y Cerezo Silvestre.
Tomada antes de las comidas,
aumenta el apetito, ayuda á la
digestión, y vuelve á los placeres
y tareas del mundo á muchos
que habian perdido ya toda espl:lranza. " El Profesor Adrian
de Garay, dice; Con buen éxito
he usad.o la Preparación de Wampole en los Anémicos, Cloróticos, Palúdicos, en la neurastenia
y en otras enfermedades que de·
jan al organismo débil y la sangre empobrecida, y los enfermos
se han vigorizado y aumentado
en peso.'' En todas las Boticas.

-

- S:,

zón, son suyos lo uno y lo otro, y no hay
pleito.
Y es claro que por cuatro reales, que
vale el gallo, me gario los diez duros de la
apuesta, y hago ver al mismo tiempo, que
á veces sabe más un labrador, que un
escribano.

~.--,

NO HAY MAL QUE POR BIEN
NO VENGA

~~~ · .·

-El día que le entregue á usted mi hija, depo·
sitaré diez mil duros en el Banco.
-¿Y no:Sería mejor que me entregase usted á
mí el dinero y depositase en el Banco á su hija?

a demás de no pagarle la leña, me quedaré
con el gallo y con la borrica.

D ,)S estudiantes, que habían sido condiscípulos en una universidad, y que hacía
muchos años no se habían visto, se encontraron en una calle por casulidad.
-¡Hola, Perico! ¿cómo te va? dijo el
uno.
-Muy bien, Antonio: me casé después
que concluímos la carrera.
-Buena noticia.
- -No muy buena, porque era una mujer
perversa.
-Mala noticia.
-No muy mala, porque me trajo de dote
cuatro mil duros.
-Buena noticia.
-No muy buena, porque empleé ese
dinero en carneros y se han muerto de
viruela.
-Mala noticia
-No muy mala, porque he vendido las
pieles y he sacado más de lo que ellos me
habían costado.
-Buena noticia.
-No muy buena, porque llevé el dinero
á casa y la casa se quemó.
-Mala noticia.
-No tan mala, porque en ella eE:taba
mi mujer, y se quemó también.

-Buen hombre, le dijo antes de pagarle; usted ha subido sólo la leña y se guarda
e: gallo, cuando yo he comprado la carga
y lo que estaba en ella.
-Lo que yo voceaba es la leña y no el
gallo, repuso el labrador, y no ha podido
suted comprar lo que yo no vendía. Porque habéis de saber que el labrador no era
tonto.
-Yo digo, contestó el escribano, que en
esa cuestión podremos tener razón el uno
y el otro, pero desde luego hay en ella un
pleito, y el juez decidirá.
-¡ Pleito! gritó con malicia el labrador,
cá, no lo crea usted; si la razón está de mi
parte.
-No sea usted simple buen hombre;
aquí hay un pleito y sobre ello apuesto
diez duros contra su borrica.
-Acepto, contestó el labrador
Y he aquí que los dos llegaron á la presencia del juez.
El e1:;cribano dijo:
-El señor vendía una carga de leña; yo
la he comprado, y es el caso que en ella había un gallo. Ahora bien, para averiguar
¡;j rnlo es mía la leña, ó si lo son á la vez
la lef.a y el gallo, claro es que debe haber
un pleito.
-Yo digo, respondió el labrador, que •~
el Fefior ha comprado la carga y en ella
estaba el gallo; por consiguiente tiene ra- ~

*•*+w:•~·~·~·~·~·*.·

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TARIFA POR UN MENSAJERO

-¿A quién anuncio?
-Al marqués de Canario y conde de ta Alon dra y á su esposa la señora baronesa del Mochuelo
y vizcondeza del Aguila,
El ujier, [alzando la voz]-1Cuatro pájaros
que vic:nen convertidos en dos personas!
'

.~·~·~·~·*·~·wi+~··~··
~
~

y

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�</text>
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                <text>Semanario ilustrado de literatura, historia, bellas artes y variedades. Dedicado a informar las noticias más relevantes de México y el mundo, además era escaparate de todo tipo de comercios, banca e industria pues en él se anunciaban sus servicios.</text>
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              <text>Semanario ilustrado de literatura, historia, bellas artes y variedades. Dedicado a informar las noticias más relevantes de México y el mundo, además era escaparate de todo tipo de comercios, banca e industria pues en él se anunciaban sus servicios.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Campaña Electoral en Querétaro</name>
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      <name>Combate de flores</name>
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      <name>Teatro</name>
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