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                  <text>EL
ASO

XL

MÉXICO, DOMINGO

===============================~

NuM. 31.

30 DE JULIO DE 1911.

• l

!

11

SENORITAS CARMEN, CONCEPCION, Mli~RCEDES Y DOLORES
FORTUNO Y MIRAMON.
EL MATRIMONIO DE LA PRIMERA DE ESTAS DISTINGUIDAS SEÑORITAS CON EL SEÑOR FRANK, SE VERIFICARÁ EL

5 DEL MES

ENTRANTE. LOS DE LAS SEÑORITAS MERUEDES Y CONCEPCIÓN
EBTAN YA ANUNCIADOS PAB,A FECHAS PR6XIMAS, Y CONSTITUIRÁN, SEGURAMENTE, BRILLANTES NOTAS SOCULES,

�ACTUALtIDADBS

LADRONA DE FLORES

I N G R A T I T U D.

La ingratitud, ese sentimiento social tan arraigado en el alma porque supimos que
humana, ha sido y es tópico imperecedero de poétas, drama- los beneficios creados
turgos y filósofos¡ así Shakespeare, con su lastimosa historia del por ladictadura se de·
Rey Lehar abandonado por sus hijas en la agria soledad del rrumban cuando cae
campo, después de haberles donado en vida sus feudos, des- dictador¡ podrán el
pierta entre nosotros un doloroso sentimiento dramático, resis- esos hombres feroces
tiéndose nuestro entendimiento á creer en semejante indignidad arrancarle la banda
y, sin embargo, la ingratitud de los hijos para con los padres es de General de Divipan de todos los díati. Y si esta historia que destila sangre y
pero jamás podrán borrar de su cuerpo las cicatrices que
hiel, hace que se asomen á nuestros ojos acerbas ;ágrimas, la sión,
le dejaron las balas del invasor.
aventura ocurrida á don Quijote con los galeotes á quienes salEl pueblo mexicano nunca ha sido ingrato con sus héroes: los
vó de oprobiosa cadena y quienes Je pagaron con la más negra
manes
de Hidalgo y de Juárez pueden atestiguarlo, no ~sí los
de las ingratitudes, nos ha::e reir burlescamente por la candorode
Iturbi&lt;le
á quien nunca se ha alabado como Jo merece; pero
sidad del héroe manchego, porque bien sabemos «que hac1:1r bien
esto
á
sido
obra
de furiosos libelistas, de la misma clase de los
á villanos, es como echar agua en el mar. &gt;&gt; Pero cuando el proque
ayer
atacaron
á Lerdo, hoy al General Díaz en sus glorias
tector al dispensar favores, exige de sus protegidos, cierta tácita
militares
y
ahora
mismo
se ensañan contra el señor Madero.
reciprocidad; es más, cuando quiere que sus favorecidos sean i-us
No
intentamos
quemar
sobre la cabeza del ensalzado ni mie3clavos, sus amigos (si cabe .llamarlos así, por cierta flexibilirra,
ni
incienso,
ni
cinamomo,
pero decimoslo porque ¿stá en la
dad del idiúma) ciegos é incondicionales, exigiéndoles á cambio
conciencia
nacional
que
Madero
es el tipo de los héroes. Ya es
de llenarles el estómago siempre harto, pero nunca saciado, la
tiempo
de
acabar
con
las
mentiras
que se vienen acumulando
pérdida de su honor, entonces si algunos de estos abandona á
sobre
este
hombre,
llamándolo
impostor,
falso intrigante, amaquel, no es dable aplicarles el calificativo de ingratos, sino
bicioso
y
presuntuoso
proyectista,
llegándolo
á pintar como á
más bien condenarlos como reos por falta en el cumplimiento
un loco inspirado por los espíritus de los muertos; estas y otras
de un contrato.
Estas reflxiones lai:¡ hacemos al leer una crónica humorística mendacidades por el estilo ya sean hechas por la palabra, por la
referente al suceso ocurrido en la capital onaqueña, en que los escritura ó por el dibujo, acusan á esos hombres de excesivamúsicos se negaron á tocarle diana á un discurso en el que se cali- mente ingratos, si son mexicanos, y de pertinaces sicofantas.
ficaba al General Díaz con dos ó tres epítetos bastante denigran· Madero no es un impostor, porque no ha engañado al pueblo,
tes para su persona, alegando como ra zón suprema que su deco- no es un intrigante porque es un sincero. Las palabras de eate
ro les impedía tocarla, porque sus instrumentos musicales ha- hombre han dado la libertad y la luz á catorce miilones de albían sido obsequiados por el citado General. El cronista de ma- mas. Sus peregrinaciones á través de la República conquistando
rras, que cambia de seudónimos como de corbatas y que confe- 1:ecuaces, sin temores ni vacilaciones, la continuada persecución
samos con toda la franqueza necesaria, que nos parece un escri- oficial y las cárceles que sufrió este indómito, las prédicas detor sincero, pues su pluma siempre á corrido á impulsos de su mocráticas que hizo, abandonar.:.do su hacienda y su familia,
siempre fiel á sus ideas libertarias, enfrentándose valerosamente
estómago, se ase de ese sucedido, como &lt;lb una tabla salvado~a, ante el hombre que como Napoleón «luchó con una sombra y la
para decir con cinismo que todos estamos en el caso úe los d1gnísimos músicos, ya que hemos recibido, cual más, cual me- sombra á sus pif,a cayó vencida,» son condiciones de valor, sinentereza, fé y constancia, que colocan al señor Madero
nos las dádivas que impartían las generosas mauos de don Por- ceridad,
en la categoría de los héroes.
firi~. Suponemos que el comentador al decir todos se refiere á la
Y si procedemos con esta ingratitud para con nuestros héroes,
plutocracia y á la burocracia que fueron las que realmente se olvidando
el sacrificio que hicieron por nuestro bienestar mateaprovecharon de los beneficios de la dictadura, porque el pue- rial y espiritual ¿adonde encontraremos mañana , cuando nuestra
blo solo sufrió despojos, cadenas y desprecios. No culparemos patria esté en peligro, espadas que defiendan su autonomía y
ciertamente, solo al dictador de la corrupción política por me- quién eacrificará su vida por libertarla y pondrá su inteligencia
dio de la dádiva, como quiere el flamante licenciado que escribe al servicio del pueblo para su engrandecimiento, si más tarde en
en un periódico democrático y el cual Licenciado representa vez de recompensas, se le pondrá sobre la cabeza una corona dd
un papel semejante-dicho sea de paso y sin intención dolosa espinas?
-á esos caballos normandos que rei!oplan estrepitosamente haLos procaces escritores. han aprovechado la libertad que les
ciendq sonar sus cascabeles y q~1e tiran de pesados carros cargados de vistosas chucherías ó botellas de espuman te cerveza; dió el señor Madero, para befarlo y escarnecerlo y todo porque
no, los culpa bles son también. aquel!oP que s11. dejaron cohech~r, éste no ha pacificado el país en el término de tres meses, des·
que admitieron el soborno en camb10 de su d1g.mdad, su patno- pués de una revolucion que como el nombre lo indica, lo revol·
tiotismo y su espíritu cívico. Como los mú.sicos de ~axaca, vió en sus instituciones y en su régimen y sin comprender que
unos recibieron las trompetas para tocarle himnos al dictador esa pacificación no se ha llevado á cabo debido en gran parte á
otros consiguieron los flauiines con relativa facilidad, estos con- ellos mismos, sembrando la desconfianza en el ánimo del puetrabajos, aquellos fueron hasta la ignominia por los platillos y~ ~os blo y soliviantando á los partidos políticos y á los prohombres
demás allá s:i les dió el bombo á pesar de estar razgado . y v1eJo. de la revolución con mentiras abyectas cuyo valor se tasa en un
Pero si á estos hombres no se les puede acusar de ingratitud, puñado de pesos.
Pero nosotros como buenos optimistas, creemos que los descapues lOE, presentes otorgados por el dictado~ y los ser_vicios _Prestados por los favorecidos, fueron como un iJ?,tercam~i? ?e 1g~o- rriados volverán á depositar sus confianzas en el caudillo revo·
minias y sirvieron para consolidar el despotismo adm1m~tratlvo lucionario por razones de alto patriotismo y agradecimiefito Y
de uno y para abastecer la despensa de los otros; los que s1 llevan que todos los individuos de todos los bandos se unirán para sal·
en esta ocasión el estigma de ingratos, son aq.uellos que, ~o se var á la patria de la anarquía que l~ es~n prepa~~ndo sus en~limitan á atacar al General Díaz por su gobierno despotlco y migos y, lo que es peor, de una posible mtervenc1on norteameri·
dictatorial y si se quiere hasta sanguinario, sino q~e. c~n una cana.
Entretanto el caudillo de la revolución, dirá como el Dante:
feroz inconsecuencia le lanzan una andanada de mJunas por
sus actos milital'es durante la Intervención. Pudimos arrojarlo Comme é duro calle ¡Cuán duro es el camino!
del poder, en defensa de nuestra libertad y nuestro civismo y
LEOPOLDO ZAMORA.

de los estanquea, en la hierba de los prados, en todos partes.
Con manos temblorosas, precipitamente, Toya cogía todas las
flores que hallaba: lirios, crisantemos, azucenas, violetas, junI
cos¡ todo lo iba amontonado en desorden.
De repente se detuvo: habíase la&lt;,timado los dedos al irá coger
--Oye. Juan, es necesario que ésto no vuelva á repetirse ......
una
rosa muy grande y ahora. procuraba sustraerse las espinas
¿me comprendes? Vivo ó muerto has de traerme al atrevido que
destroza los jardines: de lo contrario, tú daras mejor cuenta .. .... que se clavaran en su carne.
El crujido débil de una puerta que se abría á lo lejos le hizo
-Está bien, señor.
levantar
la cabeza: iluminada por la lu~ de la luna vió, en el esY don Carlos, dueño de la magnífica quinta, donde se levantremo
de
avenida de cipreses, la silueta de un hombre que
taba el chalet más lujoso del pueblo, encendió un cigarro y se avanzabala
sigilosamente.
perdió en la sombría avenida de cipreses.
Tuvo miedo; quiso huir; pensó saltar la tapia : quizás no tenJuan recapacitó un instante: era preciso cojer el ladrón: vivo
dría
tiempo ...... ¿Qué hacer? ¡Ocultarse! ..... y deslizándose enó muerto ...... ; ya que &lt;ion Carlos lo quería ...... vamos; había
tre las flores, arrastrándose casi, llegó al tronco de un ciprés que
que obedecer! ... ...
Allá, bajo los naranjos obscuros, se estendía como un. manto se arropaba en el amplio follaje de una hiedra: allí se introdujo;
cubrióse lb mejor que pudo con las flotantee enredaderas y esde nieve la blancuperó temblando .... .
ra de los juncos floesperó mucho...... .
recidos; á grandes
trechos los rosales,
./
A su lado sonaron
rebosantes de flores
pasos y un hombre,
encendidas, esmalcuya mirada escrutaban los prados de
tadora se fijaba eu
violetas y amapo- /
todos los rincones,
las; los crisantemos
como si busca~e almorados se agrupago, se detuvo frente
ban en fantásticos
al árbol donde ella
machones; junto á
se ocultaba; bajo el
los pensamientos
brazo derecho el
que se desplegeban
hombre traía un
como alas de mari.
~
largo fusil.
posa, se levantaban
Toya cerró los
las azucenas.símboojos; ni respiró silo de la pureza y
quiera.
del amor ideal y salAsí permaneció
picando el flotante
largo rato: la pobre
cortinaje de madremuchacha i;e sentía
selvas, que se desmorir.
colgaba de las ra¡Que martirio!
mas de los árboles,
Aquel
hombre no se
se abrían á los beiría
....
.. estaría ahí
sos dlll sol los susnoche...... y
toda
la
piros azules y las
su
madre
se moriría
campanillas blande
hambre
...... la eecas ..... .
peraba..... .
El gorjeo de los
Pensó salir de su
pájaros se diluía en
escondite,
caer de
11quel ambiente sarodillas,
pedir
perturado de luz y de
don, decir que alla
perfume.
Don ,\fariano Alarcón, del Ateneo de Madrid, fué recibido solemnemente por el Ateneo
no era ladrona, que
de la juventud, de México, la semana pasada.-En la fotografía aparece el
II
su madre se moría .. .
conferensísta, rodeado del subsecretario de Justicia y miembros
que eran pobres ... .
En un tugirio de
de esa sociedad.
que nadie las ayulos afuerae la misedaba .... ..
ria. y el dolor realizaban la más r..orrorosa de sus tragedias.
III
Sobre un lecho de tablas y mal envuelta con una manta raída,
Volvió á escuchar los paeos del hombre que se alejaba por la
una mujer ya anciana flaca, casi sin aliento, con voz apenas
avenida
de cipreces. Después de un largo rato, tímidamente,
perceptibl~, hablaba á 'una muchacha andrajosa que la escuchapoco á poco, fué sacando la cabeza y miró á todes partes ......
ba de rodillas.
¡no había nadie!
-Toya, anda, hija ...... por Dios ...... anda ...... saca las ... ..
Salió del ramaje: lió el montón de flores con un hilo de yedra
flores bonitas..... . y lo que ..... te den ...... trae pan ...... tu y por
eobre la tapia lo arrojó á la calle.
ves ..... tengohambre ..... . la Virgen ..... tevaayudar ...... pePoco
después por el camino lleno de polvo, Toya, la mucharo que ..... no te vean ...... entra .. .. .. como puedas ...... te escha
audrajosa,
se alejaba apresuradamente apretando contra su
pero ...... anda ......
pecho aquel manojo de flores que valían una fortuna ..... .
Y Toya la muchacha afidraJ·osa se levanta; enjngó su llanto
Ya sus ojos no lloraban: una sonrisa de felicidad palpitaba
' de los vestidos; arregló
' un poco su d esgrena
- da cacon un giron
en sm labios: recordaba la pasada aventura; pero ¿que importabellera y salió á la calle.
.
ba? .. .. . ¡Aquel manojo de flores era la vida de su madre!
Las palideces del crepúscolo se estendían por ~l cielo;_la temANTONIO BAUSA B.
blorosa estrella de la tarde desprendia sus refleJos de meve.
Toya marchaba triste y silenciosa, por ei cam!no lleno de polvo
~~
donde quedaban impresas las huellas de sus piés desnu?os. •
Confesarse á menudo.- La camisa.
A poco andar, se detuvo: el chalet de don Carlos arroJaba, orrentes de luz por las ventanas abiertas; adentro se es~uchaban
~isot~das alegres; un piano desataba caeca.d~s de música: en el
A menudo acontece oir esta objeción muy trivial: «Yo no me
mtenor de la quinta no se oía el mener rmd?.
.
confieso sino de tarde en tarde; ¿para qué confesarse tan á meCon habilidad increíble Toya escaló la tapia de ladrillos: una nudo?»
ráfag11. de perfume acarició su rostro: allá abajo ¡se mecían las
Y bien: responded lo que un buen cura á un pobre diablo, que
flores blancas, las flores que élla buscaba.
no quería conferarse porque decía que su alma estaba limpia.
Sin vacilar, de un salto, se plantó al jardín.
ccEs muy difícil, hermano mío, conservar por largo tiempo la
En ese instante apareció la luna brillante, magnífica, pre~- gracia de Dios ein confesarse. Probad á no cambiaros la camisa
diendo su chal de luz en la copa de los árboles, en la snperficie por más de un mer, ya veréis, ¡qué lindura y qué perfumes!"

�ACTUALlIDADES

Porr los Estados.-Ll&amp;s inandaeiones de Llagos.

El puentt! grande, cuando el agua había bajado más de un metro.

leyes física.Ade la creaci6n? ¿Por
qué no les recor1iáis los innumerables misterios de los cielos ..... esos
potentes astros que eternamente
ruedan por espacio sin confines? ...
Quizá aeí el interés renacerá en
vuestros oyentes? ..... .
Despidiéronse luego ambos amigos, y el predicador continu6 pensativo su camino, decidido á no
descuidar los consejos de su sabio
interlocutor. Varios días de~pué~,
el azar los volvi6 á reunir. El predicador fingi6 hallarse profundamente preocupado.
«¿Habl:is fracasadv de nuevo?»
pregunt6 al punto Euler.
«¡ Ah l ya os lo había dicho,» repuso el predicador: «va extinguiénrlose la fe .... .. la fe se ha perdido!
Figuraos que esos desgraciados ( refiriéndose á sus oyentes) no han
respetado ni la santidad del recinto ...... ¡me han aplaudido estrepitosamente! »
¿Qué vasto argumento nos pre.

LAVOZ DE LO CRIADO
Refiérese que habiendo un día
encontrado el célebre fil 6sofo y matemático Euler á un amigo suyo,
predicador ineigne, que del templo
volvía triste y cabizbajo á su casa,
trat6 de inquirir de é~te el motivo
de tan ins6lito abatimiento moral.
cqGran Dios! ya no hay fe,&gt;, contest6le secamente el predicador.
«Considerad,» prosigui6 luego, ccque
después de preparar con cuidado
especial un serm6n destinado á
probar la existencia de Dios. invocando los sentimientos de la concienci:i» ....
«¿No habéis encontrado oyentes?&gt;,
1cNo, al contrario; mucho auditorio, pero .. .. . . no bieu hube empezado mi discurso, ¡todo el mundo
empez6 á bostezar y no pocos terminaron por dormirse!&gt;,
«¿Por qué,? repuso el gran ge6metra, «no ensayáis buscar en las

ensayos lOSdecUa• • •
.
•
•
con su pueblo, enseñó procedimientos ya .conoc1do3 y practlos por otros pueblos) que han sido un escalón para progresos
yores. Por eso desatendió á los pocos teóricos, verdaderos
sos: que le hablaban de programas socialistas, y con raro talto práctico limitó su propaganda á los principios más ele- ·
pntales de una riguroea democracia. Clarn que los principios
lmocráticos aisladamente practicados, son ineficaces para merar el bienestar de los hombres como lo son todos los princios que no van acompañados de correspondencia en la conducpero también es cierto que el conocimietl.to y la práctica de
principios democráticos de gobierno son indispensables den~el régimen moderno de trabajo y que el sentimiento de soliridad que en la democracia se fomenta y educa, es después
ente de los más importantes progresos. Estas notas no tienen
O
objeto que demostrar las cualidades prácticas del carácter
Madero, fundar con hechos ya realizados la confianza que la
ública tiene en el caduillo de la revoluci6n más notable de
historia, por eso ineisto en llamar la atención sobre la senci ·
z ~el programa político con que Madero inició sus trabajos
lí_t1cos. Sufragio Efectivo y No reelecci6n, parecían á las cla~lustradas, un pobrísimo credo, porque todavía no hemos
did? deearraigar de nuestros hábitos el amor de la falsa eloenc1a Y de la vana retórica; porque cuando un hombre escriqueremos que nos divierta, y nos molesta si nos hace pensar;
rque e1;1 las clases ilustradas más que en las otras, está desarrodo el v~r~~ de pereza y degeneración que nos impide con~ucirs con vmlidad y acatar la sencillez y la fuerza. Al contrario, cotod?s los pueblos decadentes, amamos al sofista de aparatoso
guaJe, no ia fuerte inspiración, sino el estilo convencional
I m; llil&gt;\.:tlf

Calle del P. Guerra, cuando el nivel del agua había bajado un poco.

senta la creaci6n para hacer cono·
cer y amar á Dios!
Ha habido un buen viejo que no
tenia otro argumento para acallar
las lenguas impías y criminales
que éste:
1cMirad por todas partes y encon·
traréis por doquiera en la brizna de
yerba, en la flor del prado, ~n el
arroyuelo del campo, en los arbo·
les de la floresta, en las estrellas del
cielo .. . . el nombre del Criador.»
Reconocedle, pue~, y amadle.

-----

EPIGRAMA

El jardín Hidalgo inundado.

Un socarrón mesonero
dijo á un jibado al revés:
«No me neguéis esta vez
que cargastéis delantero.,,
El jibado á esta~ razones
replic6: «Es muy importante
llevar la carga delante
á quien se halla entre ladrones.»

.
!

u1uov. no c,1t:nu que iuauero,
al principio de su propaganda,
hizo un sacrificio con su conciencia, el sacrificio doloroso y noble que hacen los reformadores mientras están en camino de alcanzar el fin que se proponen : no decir todo lo que su alma encierra, no permitir que la indignación desborde prematuramente, reservar la fuerza y defender con prudencia el éxito de la
obra. Por eso al principio no dijo todo lo que pensaba de Porfirio, más cuando el partido estuvo organizado, cuando ya era
el candidato del pueblo, cuando su fuerza era invencible, en
discurso memorable que todos los mexicanos recordamos, por·
que cuando lo leemos nos pareció que por fin la justicia renacía
en la conciencia Nacional, declaró en Orizaba que la responsabilidad de la angustiosa situación de la patria, no pesaba sobre
los científicos, ni sobre los pequeños y salvajeb caciques, sino sobre los hombros cansados del jefe de la Nación, del caudillo de
la Noria y Tuxtepec. Madero por el carácter que ya entonces tenía de símbolo de las aspiraciones populares, debe haber sentido que en aquel instante, era la conciencia moral de su raza y
de su pueblo. Todos sentimos entonces que aquella voz de nuestro caudillo, ya amado, traducía la acusación co11tenida en
nuestras almas: la patria y la historia hablaban por sus labios y
la república entera se sacudió con un extremecimiento de terror
y de odio contra el hombre quien por su perfeccionamiento en
el mal, es acreedor á que se bautice con su nombre, la organización pavorosa que el creó y perfeccionó, el espantable procedimiento de corbardía y de terror: la ley fuga ó la ley de Díaz,
por medio de la cual el sicario y el esbirro matan al prisionero
por la espalda mientras duerme ó mientras camina inerme y
confiado.
(Continuará.)

�Laos homb11es de 1a ~evolueión

FRANCISCO l. MADERO

(*)

~~~~

Estudio psicológico por José Vasconcelos
(CONTINUA,)

Las escuelas granjas estaban
Qu\zá desde entonces advirtió el secreto de su éxit0, porque
destinadas á los hijos de los la. su éxito de er:tonc~s y el de ahora dependen de que ha dicho
bradores y se fundaron en las
haciendas de la familia Madero. Prnn- verdad y ha sido. smce~~ en una época en que todos mienten y
todo~ o~ultan su mtenc1on, porque en nuestras acciones diarias
to los peones de las fincas vecinas soli- Y pn~cipalmente en la vida pública estabamos habituados á la
citaban trabajo en donde podían encontrar educación gratuita para flUS hijos· practica del ~,ngaño; la falsedad era el credo y el sistema del
la oferta de hrfl.zos aumentaba y ést~ hombre á qm~n todoa reco~ocían dotes de estadista. Dos dogI;l~s se an~mciaban en la tribuna y en la prensa, el asesinato po·
.
.,permitía seleccionar el personal. El l~t1co
es disculpable)'.' necesario. La política de doblez es interesultado de la 10strucmon impartida en las escuelas se traduligente y acertada. Vivíamos bajo el reinado indiscutido de la
cí~ prontamente en la mayor pericia del la'
inmoralidad. Todo noble esfuerzo humano
b_nego J: en su aptitud para ganar mejor salaera d.eseo. quimérico y toda pura intención,
rio; ¿quién puede decir el estado de adelanto á
cand1de_z imperdonable. Estas ideas quA eran
q~e el país habría llegado si muchos ricos me.
las comentes eñcuentran explicación fácil no
x1canos emplearan en tareas semejantes su J·utanto en la degradación moral de la raza ~ino
ventud?
·
en su sumisión á un hombre cuyo sistema era
Por el mismo tiempo escribió un folleto so·
constantemente mentir. Pero esta situación
bre la ~onstrucción de una presa que habría de
era
un anacronismo porque contrariaba preci·
beneficiar á toda la comarca. Reunió á los
ilamente
la tendencia dominante en la moral
propietarios y los hizo participar en e8ta emmorlerna.
Aun temiendo cometer el desacato
presa que desgra.ciadamente no pudo llevarse
de
construir
teorias á ia ligera, es curioso oh·
á térmrn~o por diversas causas. Sin embargo,
i;ervar
que
las
necesidades morales de cada
el empeno que en el proyecto se advierte ree~ad
no
se
desarrollan
p!lralelamente sino quivela el deseo imperioso de ser en la vid¡ un
za
de
ac~erdo
con
las
exigencias
sociales; por
factor po_sitivo, de fabricar una obra aunque
este
motivo
cada
época
venera
con
especial casea humilde: un muro ó una idea para reposo
riño diferentes virtudes; ya es la fuerza en los
- ., 4_; l~..d..s,..rl_AJ\_ ln..o_o.n.:•~-- -' ~~~.ia.u.i.o..-r.d..o.
tes?»
,,No, al contrario; mucho auditorio, pero ..... . no bieu hube empezado mi discurso, ¡to&lt;lo el mundo
empezó á bostezar y no pocos ter·
minaron por dormirse!»
cc¿Por qué,? repuso el gran geó·
Calle drl P. Guerra, cuando el nivel del agua había bajado un poco.
metra, cmo ensayáis buscar en las

-----. !

. . . . .· _,_t

, . "!I

1

~

senta la creación para hacer cono·
cer y amar á Diosl
Ha habido un buen viejo que no
tenía otro argumento para acallar
las lenguas impías y criminales
que éste:
«Mirad por todas partes y encon·
traréis por doquiera en la brizna de
yerba en la flor del prado, en el
arroy~elo del campo, en los árbo·
les de la floresta, en las estrellas del
cielo .. . . el nombre del Criador.»
Reconocedle, pue!', y amadle.

-----

EPIGRAMA

El jardín Hidalgo inundado.

Un socarrón mesonero
dijo á un jibado al revés:
«No me neguéis esta vez
que cargastéis delantero.,&gt;
El jibado á esta~ razones
replicó: «Es muy importante
llevar la carga delante
á quien se halla entre ladrones. »

la noticia de que dos ó tres de sus más cercanos partidarios ha- hecho de sonoridades femeninas ó abultado con un énfasis huebían sido encarcelados, yo me llené de cólera y el siguió impa· co. La que se llama á sí misma gente culta, calificaba de tri·
sible discutiendo los asuntos pendientes. En aquel instante lo vial el programa político de Madero, porque su vulgaridad litejuzgué indiferente del dolor ageno, después he rectificado cuan- raria necesitaba para contentarse, de las frases pedantescas y los
do comprendí que su coraz6n estaba más alto; con los dolores bfrecimientos engalanados con retórica curai, contenidos en
más grandes y los sufrimisntos más crueles.
otros programas políticos, entonces en circulación.
Desde la época en que trabajaba en (')oahuila, Madero se puso
Pero el pueblo cuyas necesidade9 son más urgentes y cuyo
en comunicación coñ los periodists.s independientes, buscó co- instinto es más seguro, e~cucha siempre la palabra sencilla, la
rrespondencia con todos los hombres honrados y distinguidos, fórmuh fácil; parece adivinar que ellas encierran el bien que
fundó un pe1iódico, escribió el famoso libro lleno de sinceridad busca. El modesto programa antirreeleccionista se difundió enque toda la República conoce. Después vino á México y fundó tre todas las clases sociales y fué pronto la bandera nacional
el Partido Antirreele.ccionista. Entonces lo vimos en las juntas; contra el régimen del crimen. No sé que ningun político mexide estatura pequeña y aspecto abstraído; poco inclinado á oír cano de nuestros tiempos haya mostrado mejor acierto que Maconsejos extraños; poco afecto á discutir, seguro de sí mismo y dero cuando dijo, en los mismos días en que los intelectuales
de sus planes, meditativo en intervalos y nervioso cuando pien- del porfiriRmo proyectaban reformas de leyes y mil proyectos
sa, como si le viniesen súbitas iluminaciones de conciencia ¡ Da- banales: «No necesitamos por de pronto nuevas leyes, sino cumba emoción de misterio!
plir las existentes,» frase que el pueblo entendió en toda su ver·
dad porque ya había aprendido á odiar á loil farsantes. Era
Madero se había educado en Francia donde todos los que se fruto de una hipocresía nacional buscar el remedio de la sipreocupan de las cuestiones sociales, adoptan en distintas for- tuación más vergonzosa que nuestra historia recuerda , en
mas las teorias reformistas que se han comprendido en el térmi- todas partes, en la legislación, en la reforma de las costumno aún tan vago de socialismo; pero es curioso observar que no bres, en el progreso de la raza, pero nunca se confesaba, (aparobstante e3tos antecedentes de su educacion, cuando Madero te de algunos abnegados periodistas, nunca lo confesó ningún popensó en las reformas que su
lítico) que el mal residía en el
patria demandaba, no le ocutirano y su sistema. Fué Made·
rri6, como habría sucedido á
ro de loe primeros entre los es·
una teoricista, trasplantar de
critores y el primero entre los
golpe los principios 6 las instipolíticos, que desenmascaró to·
tuciones que en aquellos países
dos los males sociales, señalan·
son una garantía del pobrecondo al culpable, al gran malva·
tra el rico, sino que penetrado
do que corrompía á la Nación.
bien, por insthto sociológico
La resolución honrada de Made que cada pueblo debe resoldtiro, lo obligó á declarar, de·
ver sus problemas en su tiempo
safiando todos los peligros, que
y á su manera, comprenrli0
era falsa la teOiía de los adulaque en el estado social de Médores interesados y de los por·
xico, por el atraao en que se
firistas ignorantes, consistente
encuentra la gran masa de su
en declarar que el jefe de la
población y porque esun país
Nación era un hombre extraorcuyo desarrollo económico es
dinario pero que los males pÚ·
incipiente, eran completamenblicos se debían á tal ó cual
te inadaptables las íteorías soministro, á taló cual goberna·
cialistas de gobierno, y por eso
dor y en los últimos años al
en vez de predicar socialismo,
que se dió en llamar grupo cien·
trabaj6 por la democracia; en
tífico. Es cierto que Madero,
vez de hacer ensayos inadecua·
al principio de su propaganda,
dos con su pueblo, enseñó procedimientos ya ~conocido3 y practi· hizo un sacrificio con su conciencia, el sacrificio doloroso y nocadas por otros pueblos) que han sido un escalón para progresos ble que hacen los reformadores mientras están en camino de almayores. Por eso desatendió á los pocos teóricos, verdaderos canzar el fin que se proponen: no decir todo lo que su alma enilusos, que le hablaban de programas socialistas, y con raro ta- . cierra, no permitir que la indignaci6n desborde prematuramenlento práctico limitó su propaganda á los principios más ele- te, reservar la fuerza y defender con prudencia el éxito de la
mentales de una rigurosa democracia. Claro que los principios obra. Por eso al principio no dijo todo lo que pensaba de Pordemocráticos aisladamente practicados, son ineficaces para me- firio, más cuando el partido est uvo organizado, cuando ya era
jorar el bienestar de los hombres como lo son todos los princi- el candidato del pueblo, cuando su fuerza era invencible, en
pios que no van acompañados de correspondencia en la conduc· discurso memorable que todos los mexicanos recordamos, porta; pero también es cierto que el conocimiento y la práctica de que cuando lo leemos nos pareció que por fin Ja justicia renacía
los principios democráticos de gobierno son indispensables den· en la conciencia Nacional, declaró en Orizaba que la responsabitro ~el régimen moderno de trabajo y que el sentimiento de soli- lidad de la angustiosa situación de la patria, no peeaba sobre
daridad que en la democracia se fomenta y educa, es después los científicos, ni sobre los pequeños y salvaje¡, caciques, sino sofuente de los más importanles progresos. Estas notas no tienen bre los hombros cansados del jefe de la Nación, del caudillo de
otro objeto que demostrar las cualidades prácticas del carácter la Noria y Tuxtepec. Madero por el carácter que ya entonces tede Madero, fundar con hechos ya realizados la confianza que la nía de símbolo de las aspiraciones populares, debe haber sentirepública tiene en el caduillo de la revolución más notable de do que en aquel instante, era la conciencia moral de su raza y
su historia, por eso ineisto en llamar la atención sobre la senci · de su pueblo. Todos sentimos entonces que aquella voz de nues·
Hez ~el programa político con que Madero inició sus trabajos tro caudillo, ya amado, traducía la acusaci6n co11tenida en
polí.t1cos. Sufragio Efectivo y No reelección, parecían á las cla- nuestras almas: la patria y la historia hablaban por sus labios y
ses ~lustradas, un pobrísimo credo, porque todavía no hemos la república entera se sacudió con un extremecimiento de terror
podid? desarraigar de nuestros hábitos el amor de la falsa el~- y de odio contra el hombre quien por su perfeccionamiento en
cuencia y de la vana retórica; porque cuando un hombre escri- el mal, es acreedor á que se bautice con su nombre, la organizabe queremos que nos divierta, y nos molesta si nos hace pensar; ci6n pavorosa que el creó y perfeccion6, el espantable procedi·
¡°rque e1;1 las clases ilustradas más que en las o~ras,.está desan:o· miento de corbardía y de terror: la ley fuga ó la ley de Díaz,
lado el v~r!-1~ de pereza y degeneración que nos impide con~ucu- por medio de la cual el sicario y el esbirro matan al prisionero
nos con vrnhdad y acatar la sencillez y la fuerza. Al contrario, co- por la espalda mientras duerme 6 mientras camina inerme y
f0tod?s los p~eblos decadentes, amamos al sofista de apar~toso confiado.
enguaJe, no la fuerte inspiración, sino el estilo convencional
( Cont·inuará.)

***

•

�ECOS DE LA C"ORONACTON DE JORGE V.

LAS FIESTAS DE LA CORONA.CION,

EN MARRUE.: Os.

Aclamacirmes infantiles al rey y á la reina de Inglaterra en el palacio de
cristal.

Ventl de una j,)Ven perteneciente á una de las tribus desleales por un soldado
del Sultán .

El famoso servicio de gracias en la catedral de San Pablo, al cual asistieron los soberanos ingleses. ·

le. de S
rtun:da~ qc anta ~osalia, Baja California .
e nos tfrecc .;alimtemrnte uno de nue~tros su~critcres, p::ra dará conocer :i nuestros lectores esta he:·mo~a fotrgrnfía.

�ACT U AI.tl t&gt;At&gt; ES

.R.CTUAI..tlt&gt;At&gt;ES

LA DEUDA DEL CESAR

con ellos, seguía su paseo el césar. Esforzábase en reconocer sobre todo á los veteranos. Parecía que entre aquellas viejas testas
indagar, lleno de inquietud, una queja, una reclamación
quisiese
Una mañana de 1809 el em perador se paseaba seguido de Beró una palabra ahogadas, tal vez, por la disciplina.
thier, al cual acababa de nombrar
Luego, casi tímidamente, iba
príncipe de Wagram. Estaban á
á los rostros imberbes, observanlo último ::le una conversación
do los pechos sin cruces, las manrespecto del césar.
gas
sin galones, los quintos que
- Puesto que creéis, señor, en
ro había n conseguido aun gloria,
la justici a del procónsul, permique no le ha bían comagrado aun
tidme cite una anécdota. Cuént!empo y sangre bastante; los jótase que uno de los oficiales suvenes, tan altos, tan derechos y
balternos de entonce3, decenario
tan
altivos en las filas como le,s
de una cohorte de la quinta
viejos, pero de color más etJcenlegión, llamado Sextio, estaba
dido, purpúreo, á causa de una
quejoso del césar. Parece que diemoci
ón que dilata ha sus ojos por
cbo soldado llevaba diez años de
e11cima
del emperador, emoción
servicio, durante los cuales había
que ponia en las pupilas fulgores
realizado muchas acciones brieo lugar de miradas.
llantes sin obtener jamás recomSerenada ya la expresión del
µensa. El pueblo, por medio de
rostro,
Ele alejaba, finalmente, Naun abogado, llevó las reclamaciodel regimiento, cuando de
poleón
nes del decenario ante el segundo
Eúbito, á la diestra de la compareunido, y éste censuró al proñía de granaderos del primer bacónsul.
tallón,
junto á la fila tercera, hu· ·-Y ¿qué fué de Sextio?
bo
de
fi jar~e en el guía de la
-El césar le dPjó arrinconado,
un sargento.
derecha,
manteniéndole en su empleo, sin
El emperador, inmóvii y con
que las órdenes del senado Je oblilas mano, siempre en el dorso,
gasen.
miraba profundamente á aquel
-- Injusticia verdadero mente,
hombre.
dijo pemativo el em ~erador.
Tenía en la mente á todos los
Y paseando llegaban cerca de
soldados de su ejército, pero no
una partida de tropa que estaba
encontra ha en su imperial memode maniobras. Rl corond, diviria al que entonces veía.
sando al emperador, mandó batir
Sin embargo, aquella cabeza
tambores y formar en batalla.
hablaba y pen~aba. Si sus cabeNapol eón. seguido del marisllos eran ásperos, secos, salvajes;
cal, penetró en las fila ~.
!:ii
las manchas de pelo de oso que
Reinaba en ésLas una inmovibrotaban
de sus manos y de sus
lidad eorprendentP. El emperadaban
al hombre aspecto
orejas
dor, en medio de ellai'.", mPjor pade
fuerza
bruta,
sus mejillas hunrecía que anduviese en plena
didas,
de
un
pálido
gris, indicasoledad, entre uniformes, entre
ban
en
él
un
hábito
de
reflexiones
emparaliza~ de humanos seres
y
potentes.
Sus
labios,
noble3
clavados en el suelo é inmóviles,
fuertemente yuxtapuestos,eran de
Concepción
Cancino,
qJe entre hileras de soldado!:'. De
un jefe y no de un inferior. Su
simpática actriz de la compañía "Virginia Fábregas."
tiempo en tiempo, Napoleón, con
barba era enérgica; el hueso ma·
las manos echadas atrái:i, parábase
xilar inferior enorme, y la rigidez
contemplando algunas de aquellas cabezas sin aliento, Ein mi- de la columna vertebral acusaba un espíritu· altanero é inflexirada, sin idea.
ble. El emperador volvióse hacia Berthier.
En seguida continuaba lentamente su paEeo, parándose de
- Tu i,oldado romano Sextio, ...... decía por lo bajo.
nuevo, ya un minuto,
Vacilaba en haya un segundo, ante hlarle, en penetrar
otro soldado. Mudo por sí mismo violen-

C'
\
't

tamentP, como tenía por costumbre, en aquella alma. Volvió la
res, desde ahora reconoceréis por teniente al subteniente Noel,
espalda y fuese á hablar al coronel.
y le obedeceréiR en cuanto se refiera al bien del servicio y á la
- ¿Cómo se llama aquel sargento? .... Mirad en la dirección
ejecución de los reglamentos militares. ¡Tambores, ciérrese la.
que o~ rnñalo ...... El guía ......
proclamación!
-Señor, se llama Noel.
En medio de un silencio tal, que podía llamarse el silencio del
-Decidme en seguida, ¿cuántas campañas ha hecho ese homsilencio,
la mano del emperador levantóse con igual calma. De
bre?
la
tempestad
que bullía en el espíritu del regimiento pudo ver--Todas, á partir rlP. la Vendée: ejército de Rhin de Italia
oe
tan
solo
la
convulsión que agitaba la mano con la cual empude Oeste. Batióse en Mantua. en Rivoli, en la Favo;ita en Zu~
coronel, y una palidez creciente en los labios
ñaba
la
espada
rich. No estuvo en Maestricht, por hallarse á la sazón' herido. del soldado, queelpermanecía
inmóvil.
Pero en seguida se encontraba en
- ¡Tambores, ábrase la pro·
Ulm, luego en Austerlitz, J ena,
clamaciónl
Eylau y Friedland. Es hombre
Batieron los tambores.
ejemplar, sencillo, un poco frío,
-Oficiales,
aAÍ efectivos copero estimado de sus camaradas.
mo subalternos, cabos, granaEn la guarnición, les instruye;
deros y tambores, desde ahoen el campo de batalla, les arrasra
reconoceréis por capitán al
tra. Hace diez años que está á
Noel, y le obedeceréis
teniente
mis órdenes; héle propuesto muen
cuanto
se refiera al bien
chas veces para la cruz; pero
del
servicio
y
á la ejecución de
siempre le han olvidado los milosreglamentos
militares. ¡Tamnisterioe. Fuera para mí satisbores,
c
i
é
r
r
e
s e la proclama
facción grandísima que vuestra
ción!
majestad, por fin. ..... .
Batieron nuevamente los tam- ¡ Bast!I. 1- interrumpió el
como la mano del
Entonces
emperador.
emperador
no
volviera á mover- Que venga.
se
ya,
el
anciano
coronel con la
El veterano jefe levantó su
manga del uniforme enjugóse
espada, gritando:
el sudor que inundaba sus me- ¡Sargento Noel!
jillas. Bastaba ya con aquello.
Destacóse un hombre de la
Señora Sara LJhthoff de Taboada, hermosa actriz d~ la compañía
Muestra de emoción tal alivió
compañía de granaderos, cruzó
"Virginia Fábregas."
los
corazones que se encontraintervalo de los batallones con
borea.
paso marcial automático, y detúvose ante el emperador con el ban á punto de estallar. El coronel, adivinando lo que sentían
arma terciada.
los hombre3, mandó romper fi las. Acto continuo partieron do1:1
-La charretera, dijo Napoleón.
mil gritos de 103 batallones, y una avalancha de cabezas enroje·
No había vibración alguna en la voz de césar, y la expresión cidas vociferando rodeaba al emperador, el cual seguía inclinade éste era tan solo la de un hombre honrado que al llegar la do, inmóvil, meditabundo ..
noche paga el jornal á un trabajador.
Comprendía que aun no había hecho bastante. Su justicia era
El coronel hizo una señal, y, atendiéndose á ella, preparóse el imcompleta.
tambor mayor con el bastón en alto.
Con el mismo paso lento fuéae hacia el hombre, que, anonaEntre aquellos dos mil hombres reinaba un gran silencio. Pa- dado, lleno de vergüenza, estaba sentado sobre el morral de un
recía un cuadro de muertos, un regimiento herido, pero firme, camarada con el fusil entre las piernas, la barba apoyada en el
de pie inmóvil.
brazo y baja la cabeza.
- ¡Tambores, ábrase la proclamación!
Entonces Napoleón tarqpoco osó hablar.
Hirió el aire el son de los tambores.
Pero, arrancándose la cruz del pecho, inclinóse, clavándola
- Sargentos, cabos, granadero,i y tambores, ahora reconoce- en el uniforme del nuevo capitán sin decir palabra.
réis por subteniente al sargento Noel, y le obedeceréis en cuanEl capitán ni siquiera alzó los ojos; sin embargo el emperador,
to se refiera al bien al levantar las madel servicio y á la eje· nos, encontróse que
cución de los regh::.- ·est.itban bañadas en
m en tos militarei,1. lágrimas ardientes.
¡Tambores, ciérrese
Solo entonce3 comla proclamación!
prendió el césar que
Resonaron otra vez la deuda de césar eslos tambores.
taba pagada.
Encogido dentro
J. DE ESP ARBES.
de su capote, incli~~
nado como si meditase y pareciendo aún
Un hombre, que se
más pequeño de lo había ca s ad o con
que en realidad era muchas mujeres á un
entre el espacio que tiempo, dió por disdejaban libres los dos culpa, cuando le j uzbatallones, el empe- garon, que lo había
rador alzó casi insen- hecho por ver si ensiblemente la mano. contraba una buena.
Adivinando el coCondenáronlo los
ronel aquella señal jueces, diciendo:
leve, repetía con voz
Será menester que
agitada por el entu- vayas á buscarlas al
siasmo:
otro mundo.
- ¡Tambores,
ábraee la proclamación!
MAXBíA
Los tambores obeLas
órdenes relidecían.
son el fruto
giosas
- Ofic i ales, así
más
principal
de la
Señor
· · en matnmorno
·
· efectivos como su el próAlberto
. d' F ran k, que se unira
Cristo.
Pasión
de
Señor José Ignacio Limantour, cuyo matrimonio
balternos,
c
a
b
os,
ximoC 1a 5 de Agosto con la bella señorita
con la distinguida señorita Virginia lturbide,
armen Fortuño y Miramón
granaderos y tamboS. León Magno.
se verificará la próxima semana.

***

Señor D. Teodoro A. Dehesa.
á quien algunos periódicos designan
como futuro candidato
á la Vice-presidencia de la República.

Señor Licenciado Luis Cabrera,
brillante polemista, que, probablemente
ocupará
la subsecretaría de Gobernación.

General BernardoReyes,
La prensa alarmista que tantos males está causan·
do al país, lanzó la noticia, hace pocos días, deq ue
se trataba de atentar contra la vida del ameritado
general. Afortunadamente todo resultó falso.

�e orrazón

de lV!atrino

CORAZON DE MARINO
L~ aldea se encontraba dormida. Ni siquiera una lu z brillaba Creálo usted ó no, la cosa es así. ..... es cosa de sentir vergüenen tierra. Sobre el ~ar, á lo lejos, la claridad del faro; en el za ... . un corredor de mares .... ., un pirata ..... . ¡Vaya si debo
puertu, los fuegos de los navíos anclados en la rada y en el agua ser tonto l. ... ,,
cc E11 Huma. Nunca acerté á decirle otra coea que:
tr~nquila se bañaba un cielo hormigueante de estr~llas. Nos hace-¡ Bu1mos días, Mey fretta !i&gt;
llabamos en julio.
- ¿Dónde está su b(lrgantin?
«O
cc-¿Córno está usted, eeñorita Mayfretta?
,-Es aq?el más próximo á norntros. Es buque de primera.
«No, nunca nada mne. Sin duda porque no pensaba sino en
V~~onos a bordo. Quiero oontarle aquello, porque el hablar
besarla,
y eso me ponía tonto .. . ,
alivia.
«Esto no es cuento, agregó el capitán, hablando consigo misIba á silbar, señal convenida para que le enviaran su falúa·
' mo, pero ni siquiera sé por qué me meto á contárselo. No hay
le detuve.
;-Puest~ que debo yo volverá tierra, capitán, más vale que más que decir sino que me moría de ganas de besarla y que no
me atrevía; no lo podía. Si algo poderoso me empujaba, 11lgo
COJAmos m1 bote.
Salta~os á l~ embarcaci6n indicada; cada uno empuñó ~u más poderoso me retenía. Nunca he sabido qué cosa era. Una
remo. C1~co.mmutos después estábamos á bordo del cc Meyfret,, vergüenza de todos los diablos. Para ella, más tenía el aire de un
El equipaJe se había acostado. Era el rayar de la media no· perezoso que duerme que de un enamorado que sueña.,,
&lt;(Bueno, cierto día, miré, mientras
che . Amarramos el botbcillo á popa,
varios
jugábamos escondido en un
con el ·objeto de guarecerlo de un ligranero donde guardaban siempre-gero «mistral. ,,
vivas. Otra muchacha la buscaba. Yo
A la claridad del fanal colgante, el
la dije: «Meyfretta, ¿encerrémonos con
capitán colocó doe vasos sobre el
llave?,,
puente, ech6 aguardiente en el os y
«Fué Meyfretta quien cerr6; pero co·
nos sentamos sobre los cordeles de la
roo yo había puesto la mano sobre la
proa, prefiriendo el pleno cielo de ve·
llave al mismo tiempo que ella, sucerano al abrigo del camarote.
dió que mi mano, colocada sobre la
-Hé aquí lo que tengo que decirsuya, cerr6 á un tiempo. Había ejecule.... ce Ella,&gt; era cosechadora de i,.iemtado, sin quererlo, una empresa difípre-vivas y muy entendida. en f~ bricil. Yo no me apartaba, ni ella tam ·
car ramos y coronas. Se llamaba Meypoco. Dejé mi mano sobre la mano de
fretta, y hace de esto cerca de vei11tiMeyfretta.
Y nos quedamos ahí, f'n
cinco años, cuando yo tenía dieciséis
tanto
que
la muchacha trataba de
y ella quince á lo sumo.
abrir por fuera, el uno junto del otrn,
«Habíala conocido en la cosechi1 &lt;le
con las cabezas muy cerca, mi mann
si ampre-vivas, en la cual yo mismo hasin atreverse á estrechar la suya . Sus
bía trabajado varias veces, en un c11mcabellos rubios desmadejados, rozaban
po perteneciente á mi abuelo.,&gt;
los
míos por instantes. Algo me repe·
(cMeyfretta era rubia, tenía frente
tía:
muy amplia y muy lisa sobre la cual
ce-Bésala, pues!. ..... ,,
sus ondas de cabellos relucían al sol;
«Me incliné un poco; más, me pn·
y en cuanto al resto de su rostro, uu
recia
que al abrazarla iba á derrum·
tenia otra cosa que la más llena belle·
barse el techo sobre mi cabeza. ¡Y si
za de juventud que sea dable imagino hubiera sido más que ernl Pero hunar. Muchos j6venes ya pensaban en '
bier11, retirado su mano ...... Y no la
ella. Tenía también, como cosa suya,
besé ...... ,,
el no querer vestirse como señorita del ~
«Pero la situación se hacía embara·
pueblo, como lo hacían por aquel
soea
y yo no sabía como salir del pa·
tiempo nuestras aldeanas. En vez de
zo. Busqué algo que decir y no hallé
los trajes de primera, y de los sombreros cargados de pájaros con los cuales otras creían embellecerse, nada. Al fin dirigí una mirada á las flores que colgaban del te·
llevaba sencillamente, el vestido de algodón listado de azul con cho, despidiendo un fuerte olor, y dije:
ce-Cuántas siempre-vivas hay este año, Meyfrettah&gt;
blanco, y la chaquetilla de percal con flores de nuestras abuelas.
&lt;(Entonces abrí la puerta y Meyfretta vol6, riendose, como un
Un sombrero para el sol, y nada más que los cabellos de som·
bra. Y cuando llegábamos á cobijarnos bajo la enramada, echa- pajarito que canta.,&gt;
«Entonces lleg6 mi tío, el capitán de buque. Mi padre se que·
ba atrás, con brusco movimento de cabeza su gran sombrero de
j6
de mi pereza.,,
paja que, entonces, le colgaba de la espalda, atado con cintas.,,
ce- ¿Y si me lo llevara? dijo el tío.
«Era, como lo. dije, una buenísima chiquilla ...... ,,
« - Llévatelo, dijo mi padre que tenía á su hermano por bue·
«La amé.,,
no
como el pan y capaz de hacerme feliz.i,
«Esa palabra lo dice todo, porque no hay nada de novela en
«Mi
tío me llevó aparte. ,,
lo que cuento. La amé. ¿Cómo decírselo mejor para expresárse·
«¿Qué
tienes, nifio?,&gt;
.
lo bien? Pensaba en ella noche y día Yo no comía para medice-Tantas vueltas me di6 que al fin hube de confesarle m1
tar. Enflaquecí, no trabajaba, ni tampoco me divertía, ni juga- ·
ha palitroque, ni andaba por los cafées, ni de caza con mis tíos.,, amor por Meyfretta y mi deseo de besarla siquiera una vez, lo
&lt;(Le escribía cartas durante un día entero, y por supuesto, no que me daría la vida y la afición al trabajo.,,
c(Mi tío se rió mucho y me dijo:
se las enviaba nunca; las quemaba cuidadosamente después de
«-¿Con que eso era lo que te apenaba tontuelo? Escucha.
habérselas escrito con gran trabajo. A veces, mEI aprendía una
ó dos de memoria, porque encontraba que tenían palabras he- Nunca te llevaré contra tu voluntad. Si un beso debe curarte,
cúrate, y siembra siempre-vivas eternamente. Pero si debes roo·
chas para expresarme; pero no se las recitaba nunca.,&gt;
ce En cuanto á ella, sonreía de lejos con solo verme ...... Pero á rirte de amor, ven á dar la vuelta al mundo conmigo. Eso te ha·
qaién no sonreía ...... Una criatura ...... Y tan felices entonces, rá bien. ,&gt;
«Declaré por supuesto que no partiría.. ... Si no viera á Mey.
con su padre, hábil obrero de tonelería que ganaba mucho, en
. .
aquel buen tiempo para las viñas y los toneles; y era feliz con fretta, por Dios, qué sería de mil,.
«-Al fin, muchacho, ¿lo harás hoy? me decía el tío d1ar1amen·
su madre, una tan buena mujer. ,&gt;
«Y reía, pues, gritfodome de lejos, apenes me divisaba: ccBue- te. Pues no es ta.o difícil abrazar una muchacha hermosa ......
Con un brazo alrededor de la cintura del talle, los labios en la
nos días, Faustino!&gt;, cuantas veces me divisaba.
cqlmbécil! me ponía colorado y apenas si respondía ...... ¿No mejilla y clac . ... .»
c(Se reía, se reía el tío ..... ,&gt;
es cosa de tonto? insisti6 el capitán, mirándome fijamente. Y usce-Usted habla así porque es viejo, respondía, pero yo no me
ted no me creería si le dijera que yo, tal como usted me ve, pa·
sados ya los cuarenta con barba hasta los ojos, se lo juro, soy atrevo á hacerlo. ,&gt;
ccUn día, mi tío me anunció su viaje para más tarde.
más tímido que una muchacha.......... tímido como un pájaro!

-

·~~~-~- ---~----~~~~----~---~~---- ~--~~--~-~========-----

«-Partiré sin haberte visto portarte corno hombre .. .. . .
do. La tierra y el mar olían á mañana. Distinguíase, más lejos
«-Tío, le repliqué, mirándole con aire eatiefecho. Me parece que un rato antes, la risa en el agua . Y la hora vibraba más cerque encontré manera de besar á Meyfretta. »
ca en el espacio ampliado. Lo oscuro del cielo palidecía. Las
«- Veamos el medio. »
estrellas se perdían lentamente, como si recularan. En la línea
«- Le haremos creer á toda la gente que usted me lleva. To- del horizonte, un11 vela tenía ya los colores del día.
dos los parientes y todos los amigos vendrán á decirnos adi6s á
Nos habíamos levantado .....
la casa. Abrazaré á todo el mundo; á los viejos y también á los
«Meyfretta se casó dos años más tarde, ante3 de mi vuelta.,,
j6venes, como ~:ited lo. comprende. »~ Acept6 con aire grave y
«Volvía más desenvuelto y más 6 meno:; consolado cuando le
me propuso avisará m1 madre la partida. Salté de júbilo. Abra- conté la historia alegremente.,,
cé á mi tío para comenzar, y representamos la comedia de la
ce- Pero que diablos, Meyfretta, ¿por qué negarme un beso el
partida: M.i madre llorando me arregl6 el atado.,,
día de la partida? Ella palideci6, la pobre.
«Al siguiente día, como era natural, nuestros parientes y amice- Era que te quería demasia&lt;lo, dijo. Pero olvidémoslo, mi
gos vinieron á decirnos - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - pobre Justino. Eso se me
adiós. Se bebió un vaso de
ha escapado como un grito .. Y ahora, hace ocho días
vino y comenzaron los abraque Meyfretta ha muerto.,, ...
zos. Meyfretta se encontraSe echó á llorar como ni. ba ahí.
((Abracé á las viejas, á las
ño, limpiándose los ojos con
niñas, abracé á los homun pañ.uelo de yerba.,,
bres, mirándola siempre á
ccBusqué palabras de conella con el rabillo del ojo.
suelo pero me salieron torE8taba en el fondo, la últipe~, no enencontraba otras.
ma. Y cuando me acerqué á
Hablé del porvenir. Todo
ella, colorado pero resuelto.
pasa. Era joven todavía. Al- ¡Dios rnío!-retrocedi6 un
gún día podría casarse con
paso y dijo :
una muchacha en plena
juventud, que fuera her
- ¡Oh! n6!
mosa.
«Explicar lo que pasó en Por única respuesta, el
tonces por mí sería imposicapitán sacó del bolsillo una
ble. De golpe quede petrifi cigarrera de paja, bordada,
cado como un mármol y
recuerdo de exportación de
tan frío que abracé á mi
un país lejano y la abrió
madre sin llorar. Todae las
lentamente. Solo contenía
cosas
que
mira
ha
las
veía
co.
...
mo por primera vez. Tenía
=:.::-;:a;
L·;.,;;:-"~ -1
una ramita de siempre- viva.
ce- Ella me la dió al morir ..... ,,
otro aspecto. Y salí del brazo de mi tío sin volverme. ,,
Y la bPsÓ, cnró la cigarrera, y la puso sobre su corazón.
«Cuando estuvimos á bordo:
¡Adiós! me dijo bruscamente.
1c - Vaya, me dijo, que eres tonto ... ... y ahora muchacho veY agregó:
te á tierra. »
ce- Siempre es duro separaree de la madre anciana .. .... ,&gt;
((Miré al muelle, desde el cual nos saludaban todos; ví á mí
En sPguida se 11gachó, cogi6 los dos vasos que no habíamos
madre y tuve ganas de quedarme ; pero ví á Meyfretta y mi cotocado y brindó dPseando: &lt;(Larga vida ..... ,&gt; yen tanto que yo
razón se endureció.
«-Tío, ya están hechoe los adioses, que eran tan duros, y me colocaba el vaso, después de haber bebido, sobre el puente él
por impulso instintivo, tiraba el suyo al mar, con rnovimi~nt~
quedo. Partiremos juntos, al fin y al cabo.,,
arreglado á sus ideas pero infltintivo, Seis meses después los·
ce - Más vale así, me dijo el tío.
'
((Hizo levar anclas y partimos con viento de popa y brisa no- diarios daban como perdido el bergantín ccMeyfret. ,,
¡
Pobre
capitán!
Su
madre,
que
no
sabe
leer,
ignora
todavía
su
reste.»
El capitán se calló. El viento refrescaba. Una banda rosada desgracia. No se la diremos nunca, para que la buena viejecita
iluminaba. por el levante el cielo que había permanecido claro siga esperando al que no volvió ..... .
JUAN AICARD.
toda la noche. Algunos gallos lejanos se respondían, cacarean-

-

=------.;_...-~;....___;._;;.....__. . :.: . . . ___.;·,.;

LA LOCURA BLANCA
.................................................. ···························-

Pobre czarina cándida, czarina de las nieves,
Perla de los alcázares q-::e el Neva gris retrata!
De una paloma casta sobre las alas leves,
Fugáronse de tu alma las ilusiones breves,
Que un tiempo allí reinaron con su risa de plata.

Miras correr la sangre, cual pavoroso río
Que á tue hijos falpica con sus giros confusos?
Oyes el feroz grito del cosaco bravío?
La carcajada tétrica dt:l rzar cruel y sombrío?
El lamento infinito de los hogares rurns?

Los copos caen lentos sobre la blanca estepa.
Tú, inmóvil, silenciosa. -Tus noches de sonámbula
Pasan lentas, solemnes. sin que en rns horas quepa
Un hálito de olvido.-EECuchas de Mazzepa
El corcel fa:fitasmal en la fuga noctámbula?

Pobre czarina blanca !- -Eres un lirio yerto
Alma doliente y pálida del Silencio y del F;ío.
Eres una sibila de algún eiglo ya muerto,
Taumaturga ambulante por un blanco desierto
Evocadora muda de un pasado sombrío.
'

No lloras, no sonríes. -Tu diáfana silueta
Es una blanca vela en el mar de la Sombra.
Y tiemblas como un ave medrosa cuando inquieta
Silba la siberiana ráfaga, que en la escueta
Llanura de las nieves, al restallar te nombra.
Siempre la vista fija, los ojos muy abiertos,
Tus ojos catalépticos, del Báltico al confín,
Siguen de las gaviotas los sesgos de ala inciertos.
¿Piensas que son las almas fugaces de los muertos,
Las almas de los muertos que vienen del Kremlín?

Dicen que de tus labios solo una frase brota
Lenta , ronca y temblante, llégalos á entreab~ir
Como si sollozara tu cándida alma rota
'
Y diese al Desconsuelo su gemebunda nota:
ccMe quisiera morir,,,
México, 22- VII-1911.
BUITRAGO DIAZ.
Nicaragii,ense.

FRANCISCO

�534

DE SOCIEDAD

LA ESCARCELA MILAGROSA

el deber ¡oh Blandio! de dejárselos aumentadas á tus hijos, 6 sobre tí caerá la maldición de tus ascendientes y la cólera de loe
dioses. Si gastas y no adquieres llegará un día en que estas riInfradio, el_viejo ,me:cader, el avaro acaparador de oro, ence- quezas, que á peear de ser inmensas no son inagotables, se acarrado en lo mas recond1to de su morada, entregábase á ese ma- barán y tú saldrás de Burlandia como entró el primer Infraiiio.
-¡Oh, no, padre! Yo amo el oro tanto como tú, yo no quienosear y contar monedas que los cronistas de todas las edades
ro
morir pobre, pero tampoco puedo vivir adorando esas rodenos han descrito como placer de todos los av3:ros.
las
sin gastarlas. Amo la vida y el placer, y por culpa de esas
Entre las temblorosas mauos del decrépito, á las que el conmismas
monedas que el primer Infradio invent6, el placer ha de
tacto del oro parecía haoer comunicado su enfermizo color, pasaban y repasaban monedas acuñadas en todas las épocas y en comprarse con oro. Los dioses quieren castigar en mí la avaritodos los países, hasta en los más remoto 0 , pues hasta ellos ha- cia de mis antecesores. Si me encierro aquí, como tú, adorando
esos tesoro~, moriré en seguida abrazado por los deseos. Si gozo
bía llegado el comercio de Infradio ó de sus antec,sores.
de la vida, yo que soy inútil para el comercio, á mi vejez me veEra de una antigua raza de avaré pobre como un filósofo, ¡oh
ros y desconcienzudos comercian padre! Tú que tienes tanta sabites. Decían las leyendas que el
duría y tantos años, tú que poprimer Infradio establecido en las
sees la clarividencia del que
felices y lejanas tierras de Burva á morir, bufca el medio para
landia, implantó el uso de unos
que yo pueda vivir gozando de la
ladrillos labrados como los que
vida y los placeres sin mermar
después circularon en las ferias de
nuestras
riquezas, sin trabajar paAsiria y que equivalían á las rora aumentarla~. Haz que pos~a
delas que en el templo de Juno
una escarcela milagrosa como la
Moneta se acuñaron después en
de la leyenda que me contaba Al·
Roma. Desde entonces se conociedia. mi nodriza. Una escarcela
ron en Burlandia la esclavitud,
que contenía una moneda de &lt;·ro
las lágrimas y la codicia.
siempre que en ella se metía la
Generación tras generación, los
mano.
Infradios habían ido acumulando
-¡Imposible, hijo, imposiblP,
riquezas. De ellos eran las tierras
imposiblel-exclamaba
el vif'jo
más fértiles, de ellos las trirremes
Infradio, subiendo vacilante la
que hacían el comercio de caboescalera.
taje, las naves que llevaban los
Aquella fortuna reunida á cosproductos de Burlandia á la nueta
de tantos esfuerzos y de tantos
va ciudad fundada por Rómulo,
siglos
se iba á desmoronar sin resobre siete colinas, á la antigua
medio. La obra de los Infradios
Car lago. Para ellos trabaja han
quedaría perdida. Lo que pretencentenares de esclavos, tejiendo
día Blandio era una locura: sutelas para la ciudad de Palas, exprimir el esfuerzo para acumular,
trayendo metales de las entrañas
gastar el tesoro en placeres y que
de la tierra, rodando las enormes
no disminuyese. ¡Imposible! So·
piedras que molían el grano.
]lozante y moribundo cayó en Pl
La ingénita avaricia de los Inlecho. Cuando iba á expirar bri·
fraiios parecía alcanzar á todos
116 triunfante su mirada y llam6
los detalles de su vida.
á Blandio.
Casaban tarde, amaban poco
-He inventado la ernarce!a
y sólo dejaban un sucesor, el immilagrosa,
la que siempre conteo·
prescindible para perpetuar la radrá
una
moneda.
La escarcela seza sin que la fortuna y poderío se
rá nuestro tesoro, que prestarás á
debilitase al dividirse.
los necesitados. La moneda. el
Blandio, el joven y bello Blanpremjo que te den por el présta·
dio, hijo de Infradio, daba un Señora María Luisa Alegre y señor Carlos Fuge, casados últimamente. mo.-E•taba
inventado el rcinte·
mentís á las tradiciones de raza.
rés." Al morir Infradio nació la
Era avaro, sí; pero de la vida, del placer, de la belleza. Para sí
usura.
Blaudio
pudo
gozar
de
la vida sin trabajar para acrecen·
hubiese querido acaparar el amor de todas las doncellas de Bur- tar su capital.--ANTONIO FZ. LEPlNA.
landia que le miraban con tiernos ojos, deslumbradas por su ri11Jl1"1TJ11"11Jl1"1TJ11"1TJ11"1JJTI""
queza y por lo bello de su continente. Para él rólo hubiese querido las caricias de todas las hetarias y cortesanas que escribían
Uu costal lleno.- La pereza.
su nombre en las murallas y competían en mimosidades para
atraerle, picadas por la ambición.
Una mujer que tenía un marido muy holgazán, se rompía los
A su jardín hubiese llevado todas las flores de las lozanas huesos
lavando y planchando ropa ajena para dar de comer á su
quintas que circundan la ciudad. Con sus naves anhelaba recopobre
familia
la mañana decfa á su marido: rqFulanol A
rrer todos los pueblos, viviendo todas las vidas y gustando todos ver si vamos áPor
buscar algún trabajo.i,
los placeref.l.
respondía él: r&lt;Primero hay que almorzar, porque un cosEl oro, el objeto de pasión y desvelo de todus sus antecesores, talYvacío
no se puede sostener.,,
no era para él más que el talismán que obraba todos los mila·
Le daba la mujer el almuerzo, y se atracaba él á más no po·
gros. Quería, ansiaba oro, mucho oro, pero no lo codiciaba por der, echándose después á la bartola en la cama; y cuando vol·
sí, como su padre, sino por lo que con él podía lograr. En esta
vía á reprenderle la eHposa porque no iba al traba.jo: «¿No ves,"
forma había recibido la herencia de avaricia.
respondía el tunante, rcque un costal lleno no se puede doblar?"
Infradio maldecía mil veces á su esposa, una hermosa grif'ga,
se oyen los donaires 6 burlas de Eemejantes haragaculpándola por entero de haber legado á su hijo tal tempera- nesCuando
sería necesario echar mano á un látigo para sacudirles las
mento. Veía disipados sus tesoros, veía perdido para siempre el costillas.
poder de los Infradios.
ccEl ocio,,, dice un refrán muy trillado, cces el padre de todos
El pernr acortó sus días. Cuando iba á morir hizo que Blan- los vicios.,,
dio bajase con él á la cueva donde se amontonaban las monedas,
El ocioso rs un zángano que come á expensas ajenas.
las barras y el polvo de oro, las sedas, las púrpuras, las pedre¡Qué vergüenza ha de paear el ocioso cuando se presente al
rías, y le dijo:
tribunal de Dios para dar cuenta de lo que ...... no ha hecho!
-Ocho generaciones se han sucedido desde que el primer lnTrabajad, trabajad: ésta es la ley que el Criador á impuesto
fradio pisó estas tierras, entonces bárbaras, no trayendo á ellas á toda
la humanidad.
más fortuna que sus brazos. Ocho generaciones han trabajado
Trab11jad, no por miras bajae, sino para ganaros el cielo: allá
sin deecanso para acumular los tesoros que aquí ves. Tú tienes descansaréis
eternamente.

NO ERA CARO

BUEN MODO DE SEÑALAR

Aconteció en una villa, que tenían un
I
hombre para ajusticiar, y como se hubiera muerto el verdugo, fueron á ver á un
saboyano no muy listo, que vivía en el
pueblo y no tenía blanca, ofreciéndole, por
hacer de tal, cuatro ducados, que aceptó
muy contento. A poco tiempo, habiéndosele concluído el dinero, y no teniendo
qué comer, recordando la facilidad con que
había ganado el premio, convocó un día
al pueblo á son de campana, y cuando lo
vió junto, se asom6 y dijo:
- Señores: ya sabéis que por colgará
un hombre el otro día, mEI dísteis cuatro
ducados, ahora que ee me han concluido,
he pensado una cosa, y es que á chico con
grande de vosotros, yo me holgaré de ahorcar todos los de la villa á medio ducado
cada uno. Ya veis, que salís bien libra-¿Sabría usted darme razón de la señora Li·
do~. Y sin embargo, no aceptaron.
vaian, una portera de estos alrededores?

***

RECETA PARA DESATASCAR
UN COCHE SIMON.
Era un coche, (Dios delante)
que arrastrado por dos potros
parecía entre los otros
pobre coche vergonzante.
Y por maldici6n muy cierta
de sus padres (¡hado esquivo!)
iba de estribo en estribo,
ya que no de puerta en puerta.
En un arroyo atascado;
con ruegos el caballero,
con azotes el cochero,
ya por fuerza, ya por grado,
ya por gusto, ya por miedo,
que saliese procuraban:
por recio, que lo mandaban
mi coche quedo que quedo.
Viendo que, no importan nada.
cuantos remedios se hicieron,
delante el coche pm!Íeron
un amero de cebada.
Los caballos, por comer,
de tal manera tiraron,
que tosieron y arrancaron.
-¿Es receta?-No ha de ser.

Un abogado que en defensa de una caufa
se vi6 obligado á leer una pieza que convenía á su cliente, se detenía con frecuencia y daba á entender que la vista no le
ayuda; uno de los jueces, que tenía una
nariz descomunal, dijo, como por ironía:
-¿No hay quien le preste unos anteojos
á ese señor defensor ...
-Necesitaría que S. S. me preste al mismo tiempo sus narices para podérmelos
colocar.
Es de observar que el abogado era chato.
II

***

-La fuente de la felicidad es perpetua
si se la escava siempre.
Marco Aurelio.

- Con mucho gusto, mire usted, es aquella que
le señalo.

MAN ANA LUN}~S

BASADO EN EL HONOR.
Sin duda habrá U d. visto en
los periódicos, con relación á algun remedio, algun anuncio como este: "Si despues de un ensayo, Ud. nos escribe que este
remedio no le ha surtido buenos
efectos, le reembolsaremos i Ud.
su dinero." Pues. nunca hemos
tenido motivo pará hablar de esta manera con relación al remedio designado en este artículo.
En un comercio que se extiende
por todo el mundo, nadie se In
quejado jamás de que nuestro
remedio haya fallado ó ha pedido la devolución de su dinero.
El público nunca murmura de
pan honrado y habilmente elaborado ó de una medicina que
produce los efectos para los
cuales se ha elaborado. La
PR.E PARACION de WAMPOLE

está basada en la lealtad y el honor, y el conocimiento de este
hecho de parte del pueblo, e;: plica f:5U popularidad y gran éxito. No es el resultado de un
suefio ó de una casualidad, sino
de afanosos estudios fundados en
los conocidos principios de la
ciencia médica aplicada. Es tan
sabrosa como la miel y contiene
todos los principios nutritivos y
curativos del Aceite de Hígado
de Bacalao Puro, que extraemos
directamente de los hígados frescos del bacalao, con Jarabe de
Hipofosfitos, Extractos de Malta
y Cerezo Silvestre. Este remedio
ha merecido los elogios de todos
los que lo han empleado en cualquiera de las enfermedades p:::ra
las cuales se recomienda como
alivio y curación. En los caso3
de Escrófula, Anemia, Resfriados
y Tísis, es un específico. "El
Dr. Manuel Dominguez, Profesor
de Medicina en México, dice:
He encontrado la Preparación de
Wampole de acción eficaz, como
reconstituyente. La seguiré empleando con plena confianza en
los casos de su indicación." Oa:ia
dósis es efectiva. En las Botic.1s.

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Es común que los matrimonios
se verifiquen por la sola voluntad de los contrayentes, sin tomar para nada en consideración
las dotes físicas ni el estado de
salud .
Esta última condición debiera
ser de grande importancia y hasta de ley. Figúrese el lector á
quien suponemos padre, que Jno
de sus hijos (hombreó mujer )
va á contraer matrimonio c¿n
un ser enfermo de tuberculosis
que por desgracia abunda tanto'.
Toda la descendencia tiene que
ser tuberculosa y servir de vehículo al contagio de millares de
seres. Los niños de ese matrimonio son anémicos, delgados y
no pocas veces nacen con def ectos orgánicos: jorobados, tuertos, cojos, etc., etc., y todo por
una complacencia ó amor culpables. Debían antes los padres ó
los mismos novios hacer que se
curara el enfermo, pues afortunadamente la ciencia cuenta hoy
con una medicina maravillosa
para combatir ese mal: la"Creosofosfatina;" con ella en poco
tiempo pueden contraer matrimo
nio seguros de que sus pulmones
han sanado, de que su sangre
está pura y de que su generación será sana y robusta.
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todos nuestros lectores recomendarían por humanidad la medicina que dejamos nombrada á los
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              <text>Semanario ilustrado de literatura, historia, bellas artes y variedades. Dedicado a informar las noticias más relevantes de México y el mundo, además era escaparate de todo tipo de comercios, banca e industria pues en él se anunciaban sus servicios.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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