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ASo XL

MÉXICO, DOMINGO

6 DE

AGOSTO DE

1911.

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1

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8ENORITA ACACIA GUERRA,
Estrella del Teatro Principal.

NuM. 32.

�ACTU AllIDADES

539

1

1

"

LA CONCIENCIA Y LAS ELECCIONES
~~

Se dice que la conciencia es la facultad que tiene el boro bre
&lt;le contemplar lo que pasa en él, de ~er espedador de sí mismo los rechaza y los ha
y que ?ª algo así como un e;;p¡,jo que llevamos dentro de norn- señalado con el estigtros mismos, en el que se reflejan nuestras accioneR. Caín erran- ma Je la ignominia y
t? y .maldito, más bien que de la presencia de Jehová, huye de la conciencia nacional
s1 mismo, atenaceado por su conciencia, como si llevara dentro nos dice que comete·
un eterno ac~Fador q~e, implacable, lo persigue y l\facbetb al ver ríamos un crimen de
sus manos siempre tmtaa en sangre, «que no lavarían todas las lesa patria si los volaguas del oceáno inmenso,,&gt; es perseguido constantemente por su viéramos á admitir en
conciencia que le grita: «l\facbeth no duermas que mataste al el seno del gobierno?
,
sueño.» Y cuando nueRtra conciencia absuelve ó comlena nues- Ahora ~sos hombres levantan las heridas alas y pretenden votros actos, es en virtud de lo" sentimientos que la norman.
las hacia las regiones de donde bajaron á impulsos de las balas
Ahora e~ costumbre entre nuestros hombres públicos, ya es- rev?lucionarias; pero esos ímpetus los conducirán fatalmente
tén en el pmáculo 6 en la picota, juRti6carse ó formar un pro- hacia el fracaso Y estarán condenados por la conciencia naciograma político ampara.dos Aiempre bajo la sacramental frase ceba- n~l, al ostracismo vitalicio. Aún antes de que la revolución
ré esto y lo otro, según me lo dicte la conciencia.» Así el ladrón triunfara, cuando e~tos hombres se creí~n inmunes, amparados
para j~stificar su'&lt; ~urto?, y el asPRino para justificar 8us críme- por las bayonetas siempre leales al gobierno constituido· en las
nea, dice que loa hizo, obedeciendo al dictado de su conciencia· épocas más fastuosas de la dictadura, ya estaban derr~tadoi,
sí, de su conciencia malvada, de sus perversos instintos de su~ porque su servilismo y su poco amor al pueblo y á la patria'
criminales pasiones. que al i,er introspeccionados por malva· habíanse infiltrado en la conciencia nacional, y esta los tení~
do, los encuentran jmtificables en gran manera y de todo pun· señalados con su dedo siempre justo é inexorable.
_Son est~s momentos de sal_vaci6n ó a~iqui)aruiento ,de lapa·
to ~erdonable~ .. Los hombres á quien~s c?nocemos como 8anguinanos, como v10ladores de la constitución y como azote de la · tria, e~ v1speras de las elecciones pres1dencialeP, penodo asaz
libertad d~l pensamiento, nos ofrecen que nos gobernarán con- angustioso, porque en .e! van á jugar las pasioncillal'l, los odios,
forme al dictado de su conciencia. ¡Bravo y sólido gobierno se los rencores Y las amb1c10nes personalet&lt;. Que a hora mismo ha
nos espera!
comenzado_ l_a lucha, lo pru~?ª~ las cal~mnias desenfrenadas y
. El General ~iaz foé déspota hasta en las postrimerías de su go· el me~cant1hsmo de l~s penod1cos; no importa qu~ _el país no
~1ern_o y lo calificamos como tal, á despecho de sus furiosos par- est~ aun .1el todo pacificado;_ ~~ el momento prop1c10 par11 la
t1dar1os, al recordar su plañidero manifiesto, cuando imploraba sat1sfacc1on ?e la voraz amb1c1on de muchos y no importa que
del pueblo que dejara su bélica actitud, prometiendo que deja· estas causas rnfl.uyan. para que no se prepare debidamente el
ría e! po?er, cuando su conciencia se lo dictara. Seguramente su t~~·reno para las_ ele~c1on~s orden~dae. Los enemigns de la naconc1enc1a nunca rechazó sus tiránicoi; procederes, pues creyó, ó c~on ng?tan ,s? ,i~teligenc1a Y exprunen su ~erebro pensando me·
que er!n necei;arios para la tranquilidad del país, á quien había dws líc1~os o il~citos, par~ no ,·eral caud11lo d~ la r.ivolución
que FOJuzgar con mano férra ó que eran indispenrnbles para col- elevado a la primera magistratura de ln. República por el voto
mar sus ambiciones poderosas. El que mata ó roba ó comete al- popular. ~or es~ el pueblo, entendiéndose por pueblo no solo
gún otro ddito, ~i su. conciencia condena éstos, es muy difícil el proletar1ad~, sino los ?ombres de tod~s las cl111&gt;es s?ciales que
que vuelva á delmqmr, pues aquella será su implacable acusa. forman el conJunto de c1_udadanos consc10ntes y patriotas, debe
dora; pero cuando su vida entera es una continua sucesión de estar aler~a y pesar, meditar serenamente á sus c(l,ndidatm,, antes
delitos, es porque su conciencia no los rechaza, sino que, por el de depositar su voto en las urnas electorales.
contrario, los admite y los aplaude agradecida. El manifiesto del
Hasta ahora, solamente dos candidatos han surgido á la pa·
General Díaz, como otras declaraciones de algunos próceres d1; la ,lestra política, armados de todas armas, y dispuestos á luchar
política, en vez de cauear una impresión agradable en los leyentes, para alcanzar el favor del pueblo y ellos son Francisco I :Madeaon éstas otras tantas pruebas de acusación que hacen patente el ro y Berna·rdo Reyes. :Xo se necesita ser profeta ni vidente para
desp?tis?J-? de sus autores. ¡1:{?mhres,quimo gobier~an con la ley a~,rmar qu~ el pri~er? ve?cerá al eegundo, ya porque la opiy la Justicia, que no dan fac1bdadt&gt;s a la democracia, que no son nwn pública se mclma a favor de aquel, ya porque se tenga
atentos á la 1.-y sociológica de la renovación como vitalidad de una poca de de~confianza en éste. En puridad de verdad, á uno
un pueblo, que no dan garantías á la prensa, sino que lo hacen le estorba un algo la cárabina y al otro un mucho la espada;
en virtud de los dictados de su conciencia! Si al menos esas pero con la circunstancia de que la carabina no es de Madero
conciencias fueran inmaculada8, tendríamos la esperanza de te- sino de algunos de sus partidarioe, quienes fácilmente la deja·
ner un gobierno probo y justo.
rán una vez que salga electo su candidato, en tanto que la es·
Afortunadamente la conciencia del General Díaz está muy le- pada de Reyes, de su exclusiva propiedad, forjada en acero y
joij de nosotros, material y espiritualmente y de las otras ya ten- hierro, algo así como un presente de la dictadura, es muy di·
dremos oportunidad de hablar en otra ocasión.
fícil de romper en el yunque del civilismo .
. Los pueblo~ ig~al que l?s hombres también tienen f\U concienNo importa que los enemigos del caudillo lo delatefl al pueblo
cia; un~ ~onC1enc1a coltctlva, en~rme, de gran fuerza aplastadora como incapaz de gobernar y lo tachen de incompetente y débil:
que casi fliempre marcha con el mismo compáH y que generalmen- la conciencia del pueblo vé en el señor Madero al hombre in·
te juz~a de sus .Pr?pias acciones y las de los demás, con gran maculado é idóneo para establecer un gobierno justo y demo·
moralidad y cnter10 sa~o. Podrá haber en .u,n_ P:Ueblo divi~~ón crático; es más: sabe que cualquier gebernante, por más compe·
de p~rec~res, en las acciones obscura!', de d1fic1l rnterpretac1on, tente que sea, á no ser que quiera convertir á la República en
no d1luc1dadas t~d~~Íll; per? en las franc.amente gener~sas ó Y~- un lago de sangre, tropezará, en los primeros meses de su go·
tu~erables, la opmion yúbhca ?1á.1cha siempre al umsono, s1· bierno, con grandes dificultades, ya que después de 35 años de
g_uie~?º el recto y po81tivo ca~mo de la verdad; aplaud? la ins- dictadura, en que el general Díaz tenfa en i,us manos todas las
t1t_uc10n de casas de bene_ficencrn, presta apoyo al desvalido, ad- riendas del poder, no hay un hombre de suficiente experiencia,
mir.a la valentía, d~sprec1a al cobarde y honra al héroe. ¿Cómo es á no ser que la haya logrado copiando los procedimientos del
posible, según decires, que los explotadores del pueblo, los ini- dictador.
En cuanto al general Reyes, tiene algunos partidarios, todos
cuos enemigos de }a patria, los _dolosos e~caladores del poder,
pretend~n re~onq~1starlo .Y ca,m~nen con mse~uros p_aeos hacia ellos personalistas y si á ésto se agrega que la opinión pública
a reacc16n, s1 no tienen m un ap1ce de popularidad, s1 el pueblo lo califica de muy apegado al militarismo y lo acusa de haber

e!'

1

1

Solemne glorificadón de Hidalgo, con motivo del centenario del fusilamiento
del padre de la patria.

gobernado al E::itado de :X uevo León cun los procedimientos v
el éxito de don Porfirio, re9uJta que en la contienda elector~!
quedará vencido irremisiblerr.mte, porque la participación al
poder supone la capacidad moral de ejercerlo y cuando esta ful·
ta, aquella perece naturalmente. La capacidad moral de Reyes
ha muerto en virtud de circunstancias que sería largo de enu·
merar.
. Po~ último, hay un tercer grupo qu~ pudiéramos llamar ccpart1ilanoR de la acefalía.,, Para éstos no sirven ni Reyes ni Madero
ni nadie y como Di6genes, andan buscando tenazmente al horn:
bre sin encontrarlo. Ellos ifidudablemente pretenden que se diga
ele! pueblo mexicano lo que Catilina decía del romano: es ,mn
cuerpo sin cabeza y una cabeza sin cuerpo.»
LEOPOLDO ZAMORA.

-------- -----UNOS COMUNISTAS A EXPENSAS AJENAS.
'Juéntase que se presentaron, no ha mucho tiempo, á un gran
millonario judío, .-1 harón de Rothf-chid, algunos comunistas
hambrientos, exigiéni!ole el repnrto de sns inmensos teForos.
«Está bien», replicó el judío Y i,11c:111d11 la cuenta de lo que

les había de tocar, si se hiciese
el reparto social
Señor Ingeniero don Manuel Castro, muerto
la semana pasada.
de sus bienes ,
dió una peseta á
cada uno de aqueJlo3 pobrrs didéndoles:
ccTomad esta pf'seta, y no lo digáis á nadie; porque i,.i vienen
todos los demás hombres del mundu á reclamar bU parte, os
aseguro que no os tocaría tanto.,,
¿Sabéis qué es el comunismo, alias socialismo?
El sistema de aquellos que quisieran vivirá expensas ajenas.

LA VIRTUD ES EL RASERO DE DIOS
Trataba Napoleón I de colgar un cuadro en la pared, y no alcanzando al clavo en que tenfa que suspenderlo uuo de sus oficiales le dijo:
'
ccA ver, Sefior, lo colgaré yo, que soy más grande que Yuestra
)!iijestad. »
·
,,:No,)) co.ntestó Napoleón, ccserás más alto; p"romás grande, nó.,&gt;
Hay qmen_ es grande del~nte de los ~ombres y muy pequefio
d~lante de D10s; al contrario, hay _quien es despreciable á los
OJOS del mundo, y es grande á los OJOS de Dios.
La virtud es el rasero con que mide Dios, y lo único que él
recompensa en la otra vida.

Kermesse en el Colegio de las Vizcainas,-Señoritas que atendieron los puestos.

�ACTU.R.1.tIDADBS

.R. CTU .R.I.tlt&gt;.R.t&gt;ES

El banquete ofrecido á los papeleros por la prensa
de la capital
1

1

1

Los llegados á última hora y que no pudieron entrar.
Grupo de comensales.

Plisaron veinte afios.
El hijo del labrador tenía cien
vacas y la buena educaci6n reci·
bida; el hijo del rico propietario
8e había quedado sin vacas, pe10
se~uia muy mal educado.
.
La buena educaci6n es el mejor
tesoro que los padre3 pueden legar
á flUB hijos.
Pero todo sistema educath'o
está falseado si no tiene por base
la religión.
.
Gaume dice: «La ciencia sin la
religi6n es un libro al cual fué
arrancado el principio y el fin.»

Los papéleros desfilando rumbo al
Frontón.
· Las reinas festejando las proezas de
los papeleros en el ruedo.

Cien vacas
y una buena educación
Un rico propietario dej6 á su
hijo cien vacas y una mala educación; en cambio un pob;e labrador se sacrific6 por educar á
su hijo, y por toda herencia pudo
dejarle una vaca.

A la hora del banquete.

�'

llos hombtres de 1&amp; ~evolueión.-Llitetratutra

FRANCISCO l. MADERO

ganizar el gohi.erno no recurrirían sino á lo.s medios legales y así
que la República
, medios
,
, en efecto bastan• y }1a. vea que esto~
b.r,Í nn basta do siempre, vo1vera a .levantarse llena de indigoac1on,por su pasado, para maldecir al hombre que huyó muy
t:i.r~iamente! de~pué.3 de que deshonr6 la raza y la patria la esp:cie y la h•stona.
.,
Lo_ que ~e juzga debilidad en la conducta actual de Madero es
la ,ev1de~c1a de s~ re~peto al derecho y las opiniones de los demac; y ~1 esta rectitud se ha mantenido tan firme en los momento~ presentes que. Ff~ ve~daderamente críticos, es legitimo presum r que ella segu1ra inspirando al gobernante. Ya he dicho en el
curso de este artículo que necesitamos modificar nuestras ideas
re-pPcto de lo que debe ser un gobernante. Estamo(tan babi-

5'43

tuados. al tipo tuxtepecano, ignorante y teotarudo. que los actos
d_e gobierno de un hombre franco y civilizado prÓducen descon·
cierto.
·
Sin embargo, e~ innegable que la civilización ha triunfado contra el tuxtepecamsmo. El pais ha entrado defioitivamente por
la senda que trazan la Argentina y Chile las naciones modernas de la A~érica latina. Durante much~s años ha luchado
un pueblo sufrt~o y te~az! nuestras masas trabajadoras han labrado la potencia econom1ca de una patria, la cultura se ha impue~to penosa~ente. E~ México ha habido y hay pueblo, ha
hab~Jo y habra clase3 directoras. Hoy, por primera vez, puede
d.ed1rse con confianza que dentro de unos meses tendremos Pre·
s1dente.
'

Estudio psicológico por José Vasconcelos
(CONCLUYE.)

nu,..ci~ P,Hfirin Dínz la pre~idencia y renunciaré yo á mis de-,
rcchos. Se celthrarán nuevas elecciones para designar al nuevo
gobierno de la República.,&gt;
Vino el triunfo, que es más peligrosa prueba que todas las
tribulaciones y supo mostrarse dueño de su ambici6n en todos
loA instantes; conservando igual serenidad, y el mismo espíritu
&lt;le jnsticia. No vino atropellando vencidos como hubieran querido alguno, corazones con hiel, vino con los brazos abiertoe como un redentor, con el alma puesta en el deber, con la conciencia. m~s 11.lta que su gloria. Es tendencia natural de las almas vigorosa~, la inclinación afectuosa hacia el débil. Mas el contacto
con los hnmildes ofrece el peligro de que
ablanda y dulcifica el temperamento, en
cambio, la oposición al fuerte, la rebeli6n
contra todo lo que es obstáculo ó poder
injusto, desarrollan la firmeza y la vitali·
dad. Lo que tiene siquiera la apariencia
de injusto estorbo incita á la deetrucción.
Es más dificil ser moderado con los poderosos que con los débiles, porque eato último es natural y · lo primero contrario n
cierto impulso primitivo y sano de vigor y
de individualidad. Y he aquí por qué et!
admirable en Madero la ponderación con
que ha venido usando de su poder en los
casos en que ha podido ejercitarlo libremente y cuando lo ha ejercitado contra los
fuerte1,1, conservándose dentro de la más
e-tricta justicia social y conveniencia p11lítica del momento. Un gobernante no ha
ele proceder como lo quieren los impul ·
so-i del sentimiento individual, sino en la
forma que mejor garantice las complPjas
necesid11des colectivas. En esa virtud Madero ha sido prudente al cambiar de pro·
ced:miertoR según los males que combate;
la revolución armada contra la opresión
La revoluci6ncomenzó confraca~os. He·
militar ó la evolución pacífica. pero firme
roico ejemplo de rebeldía fué la def.-n~a de
cuando el medio se amold~ á ella.
la familia Serdán y atrevidos desafíoR n.l
_ . .
.
Sé que hay mucboR impacientes que
poder, los ataques de G6mez Palacio y PaSenor L1Cenc1ado Jose Vasconcelo.s.
aun
siendo amigos de )ladero Je censuran
rral; más bien pronto se creyó que todos
lo
que
llaman
su
debilidad,
yo be sido uno de ellos, muchas
los audaces habían sido extermmados y que el país recobraba
su paz vergonzosa. Solamente el heroico Estado de Chihuahua vece~, pero estos juicios son precipitados y para convencerse de
contimi6 la lucha, con fe igual á la del caurlillo demócrata, y allí ello basta comparar la situación actual con Ja de hace seiA mese juntaron en las llanuras desoladas, el alma de la justicia, que ses para ad\'ertir un progreso incalculable. No juzguemos taro·
era M&lt;idero, y la fuerza generosa que aportaban los combatien- poco por casos singulares sino por períodos sucecivos y veremos
tes. ¿C!ómo se manejó en la guerra? Dígalo el episodio de Casas que el adelanto es seguro y llevado á termino con una sereni·
Grandes, cuando preea de uno de esos terrores pánicos que na- dad que es la mejor garantia de que habran de realizarse los pro·
·
cen de las equivocaciones ó de las sorpresas, el ejército de la li- grei::os que exigirá el. porvenir.
En
la
actual
situ11ción
difícil
que
es
consecuencia
obligad1t dPI
bertad se desbandaba después de la derrota, él se puso enfrente
de los que corrían, los arengó, los increp6, los contuvo final- movimiento :revolucionario, los hombres que aún tienen ensom·
mente, asegurando la retirada y la conservación del núcleo de brecida la conciencia por las opiniones ddl porfirismo. decl1rn111,
sus fuerzafl. :Más tarde el mismo día, con la grandeZl &lt;le los fingiéndose alarmadoe, que es preciso ser cruel y que Madero dt!hombres que no miran comprometidos sus ideales porque l,L rea· be fusilar: pero Madaro no padece esos pavores de déspota que
lidad los mutile, rindi6 el parte de la batalla, diciéndo: Ha ~ido tantas víctimas costaron á la República en el régimen pasado
una derrota completa que será para nosotros una gran ent-t'íian- D:istrozó las leyes cuando se trataba de libertar, cuando }a!! le·
yes eran una justificación de las infamia!' de la tiranía, pero no
z:t. En lo de adelante seremos más precavidos.
las
violará en perjuicio de sus enemigos personales. ni en contr~
Apenas iniciadas las ge,tiones para celebrar la paz, volvió el
de
los
que vencidos caen en manos del Gobierno. Ya lo declaro
político á demostrar su tino preciso lanzando á la naci6n y al
tirano esta propuesta generosa: ccLa guerra debe terminar, re· desde su retiro de Tehuacán, que para restablecer el orden Y or·

Dc:bido á que supo atinar en
el· descubrimiento de las nece·
Fida,les s0 cialefl: y poner en obra los medios de remediarlas, el éxito más ruidoso
fué pramiando su empresa y cuando ocurrió su encarcelamiento,y el fraude venció
en la última de las farzas electorales del
porfirismo,todo el país entró en un pPrÍO·
do de rencor yde dula ... ¿el apóstol de progreso yde paz, el demócrata puro, el héroe cív;co, iba á acatar los hecho~ consumarlo!-?
¿iba á ofrecer la otra mejilla para el escarnio? ¿O serfo, ror ventura, de los reformadores que creen en el
poder santo de la fuerza al servicio del
bien? Trágica lucha debe haberse librarlo
en la conciencia del héroe en los tristes
días en que se preparaba la revolución.
E,cuchaba Al caudillo la voz flombría del
país humillado, la dignidad de una r11za
hacía sonar un rumor de venganza; reclamos de la conciencia colectiva que no suenan, sino para los que penetran más allá
de lo que los sentidos del cuerpo &lt;lt·jnn
perciba-. Madero adivinó la resolución de
su pueblo y dirigió en silencio los prepa·
rativos, mientras el tirano y !a corle de·
rrochaban el tesoro público en festejos dPs·
lumbrantes. Acaso el horror de 111 lucha
futricida, el temor de los estériles sacri fi.
cios, alguna vez lo hicieron vacilar; e·llls
vacilaciones, si las tuvo las guardó parn sí
y se dedicó con entereza á su deber, á la
acción, á la lucha, al sacrificio y también,
él sabía porqué, casi lo leyó en el porrenir, á la victoria.

,t

EN LA PL,\Yr\
La plen:imar blanquea en las rompit'nt~s
muy á lo lejos. Las hinchadas olas
111 pie del vertical acantilado
espumean y hierven en las ro.:as
q,1e bruñe la resaca; y allá arriba,
cara al viento, la joven pescadora,
sobre la frente alzando entrambas manos
contempla el horizonte. Ya está próxim:t '
la luna de equinoccio, tiemoo infow,to
PJrJ el marino en las normandas costas.
La gente está en el mar, y el atrevid:i
pe~cador, á quien ella en deliciosa
noche de abril dejó que la abrazara,
partió, chorreando la encerad:, lona
del amplio capotón, para la pesca
lejana del arenque. Ni una sola
de aquellas baros regresó aún al puerto.
Ella aguarda solícita y ansiosa,
sobre el duro peñón el pie descalzo,
dando la saya al viento que la azota,
Y que, batiendo su arrogante seno
bajo la obscura blusa de cretona, '
marca y moldea los turgentes globos,
mientras las leves alas de su toca
hace latir cual mariposa blanca.
Sobre los ojos una mano, y la otra
en la curva cadera, ¡cuál resalta
su gallarda apostura! Hay en las ondas
de sus negros cabellos los reflejos
de las alas del cuervo; y sus hermosas
pupilas, á pesar de su tostada
tez, Y sus trenzas rígidas y toscas
como cables de un barco, son azules
cual flor del cardo que en la arena brota.
Valiente hija del mar, que una mañana
vi ~n la playa normanda, ya me enojan
París, el bulevar, los discreteos
de álbum y las beldades á la moda.
A mis muertos amores, que cenizas
dejan, cuando el recuerdo los evoca
entre mis dedos trémulos, prefiero
el dulcísimo ensueño, la ilusoria
visión, que me inspiraste. En la mar brava
me vi, luchando sobre la alta proa
con ta borrasca enfurecida; y era
el rudo pescador, que á tierra torna
por tí .... Lejos, muy lejos, ves mi vela,
Y dudas si será blanca gaviota;
ma~ pronto nuestro mástil al sol brilla,
Y exclamación brotando iubilosa
de),~ond~ pechn al labio: "¡Es él I" exclam:,s.
1Ama1nad! ¡amainad!'' Rápida voga
por sí misma la barca. Ya la quilla

las duras guija:; de la orilla roza.
Echo me al agua: indiferente dejo
q11e al cabrestante de la playa corran
mis camaradas á sacar la nao.
Por el talle gentil, con ansia:; locas,
te ,1g:mo, y aunque fiera te resistes,
mis labios buscan tu entreabiert:t boca,
y est,tmpo en ella un ósculo empapado
en las saladas brisas de las olas.
FRANCISCO COPÉE.

Señor don Alberto García Granados
nuevo Secretario de Gobernación. '

AL PASO DEL TREN.
Párase el tren: es la estación de Sevres.
Tranquilo en mi vagón, entre los labios
el cigarrillo, miro afuera, y veo
junto á la puerta rústica, que paso
da al andén, tres hermanas casi iguales;
igual cabello tras la oreja echado,
igual sombrero con las misma¡ flores,
idénticos vestidos de verano,
y el mismo aspecto de alegría franca

Y natural candor. Brilla el relámpago
del Júbilo en su rostro; charlan, ríen,
Y las tres, la sombrilla enarbolando,
saludan á su padre, un señor grueso,
con pobladas patillas, ya entrecano,
que se apea del tren, lleno de polvo,
con cinco ó seis paquetes bajo el brazo.
Le da al guardabarrera su billete
Y recibe amoroso los halagos '
~e s.us hijas, que le hacen mil preguntas,
librandolo de cajas y de fardos
con solícito afán. En las mayores
se apoya, y marcha satisfecho, ufano
diciendo en su interior: "Todo esto e~ mío."

Silba el tren, se estremece, y parte rápido,
Y yo, siguiendo mi camino, pienso:
¡Gente buena y pacífica! En el campo,
en una de esas quintas feliz vive.,
El padre es comerciante acomodado.
Pasan aquí seis meses. Están ahora
los previsores cónyuges pensando
que á la niña mayor le llegó el tiempo
de buscarle acomodo. ¡ Y fuera acaso
la dicha para mí, si ellos quisieran!
Yo. todos los domingos. en verano
vendría á verles en el trer.. Saldrían
á la estación. Saludos, agasajos
regocijo cordial; puesta la mesa '
para el almuerzo sobre el cesped blando
en el jardín. Enrtramos en la quinta;
un sombrero de paja, que allí guardo,
me pongo, y una blusa. Mientras trae
el melón la doncella, y el canasto
de las botel111s mi futuro suegro
hacia la huerta y los parrales v~mo~
los novios y las bellas hermanitas
'
que nos hacen sufrir de vez en cuando
malignas pullas. Cada cual, con tiento,
lleva, de blanca loza, enorme plato
que ornan flores azules, y lo llena
de fruta sasonada y verdes pámpanos.
Ese ensueño feliz, cuán asequible
cuán fácil es! Quizás; para lograrlo:
apearse del tren bastante fuera.
Per~, .n.o, ino! Cuando concibo y trazo
ese 1d1ho burgués, la mejor parte
para mí he recogido. Innecesario
es todo lo demás; á ello reuuncio.
¿ln_terrumpir mi viaje? i Ni pensarlo!
Mas que la posesión vale el deseo·
loco soy, si prosigo acariciando '
fugitiva ilusión, que arde y se apaga
como este cigarrillo entre mis labios.
FRANCISCO COPEE.

�544

A C TU AllIDADES

ACTUAllID ADES

545

L03 MONOS.-UN BUEN EJEMPLO.

día y nuestro buen hombre, despertando, se levanto para emprender nuevamente su camino.
Más ¡cuál no fué su sorpresa y dolor cuando cayó en la cuenEl insigne r:iiervo de Dios, el venerable Don Juan Bosco contó ta de la falta de sus gorros! Est11ba desesperado.
uoll vez este cuento á sus niños:
En aquel momento levanta casualmPnte los ojos y- divisa á los
Ua mercachifle, llevando al hombro eu buhonería repleta de señores monos con su gorro enca$quetado hasta las orejas.
mil chucherías, viajaba de uno á otro pueblo para despacharlas.
&lt;C¡Ob!&gt;, grita entonces, «he aquí los bribonzuelos¡i, y comienza
Una vez entre otras fué sorprendido por la noche antes de llegar á lanzar piedra'&gt; para obligarlo.:1 a devolver su mercadería; pero
Acierta ciudad. Era
·
los monos, saltando
en verano; brillaba ¡------------·------------------- de rama en· ra'lla,
en el cielo la pálida
maldito el caso que
luna, y el mercader,
le hacían.
caneado por el largo
DAspués de alguviaje, resolvió desna':! horas de in6ticanear en el suelo á
les esfuerzos, el polos pies de un árbol
bre hombre no sagigantesco.
biendo yn á qué reY para proteger
cureo a cu di r, se
su cabeza contra la.
echa las manos á los
humedad de la nocabellos como un
che, abre la buho ·
desesperado y arronerfa, saca uno de
j L rabiosamente al
los gorros de dor ·
~uelo el gorro, que
mir que llevaba en
aun tenía en la caabundancia, se lo
heza. V is to aquel
encasqueta en la caacto, los monos le
bezft basta las orPjns
imitan v en un abrir
el ~e duerme co1uo
y cerrar de ojos una
un bendito. Aquel
! luvia de gorros cae
pari1je era la pat,ia
sobre el angustiado
de los monos, de lod
mercachifle.
cuales estaban atesY el buen Padre
ta,la11 las ramas de
F&gt;acaba después su
aquel árbol. Los
moralt-ja. Y o tamru o nos, visto a J
bién o~ la quiero sahombre con el gorro
c:u, lectores míos.
en la cabeza, impulLos hombres son
sados por su instincomo los mono,:
to natural, quieren
imibm lo que ven
imitarlo. ¿Y qué hah11cer por otros; y
cen? Empieza uno
Fuerzas revolucionarias-en Pozos, Guanajuato.
más fácilmente imide ellos á bajar pian
tan lo malo que lo
piano al suelo, escarba con sus patitas en la buhonería i:aca un bueno.-Atened, pue,1, primero, á no ser piedra de tropiezo ó de
gorro, se lo acomoda en la cabeza. y vuelve á subir al árbol. J;~n- escándal~ para alguno de vuestros hermanos, porque deberíais
tonce:1 los monos, unos tras otros, hacen lo mismo, y no se acaba dar cuenta del mal que ellos por causa vuestra hubieren hecho. Y
el juego hasta que ya no queda un solo gorro. El mercachifle dor- no es cosa. muy envidiable esa de cargarsercon pecados ajenos,
mía sabrosamente, y los monos, por vez primera durmieron aque- cuan el o tal vez el fardo de los vuestros es harto pe~ado ......
lla. noche con su flamante sombrerito.
Begundo, os diré con el apóstol San Pablo: ((Dad buen ejemEntre tanto se acercaba á más andar la mañana y emptza ha plo en toda obra á todos.,,
á tefiir el oriente la sonrosada aurora, precursora del astro del
E~te es medio muy¡sencillo y muy eficaz para hacer el bien.
Que todos os vean confesaros, comulgar,
rezar y practicar todos :os deberes del buen
cristiano; y vuestro ejemplo atraerá á los
demás como el imán atrae al hierro.......

Recepción ofrecida por el señor encargado de Negocios de la Argentina, á sus amistades, con motivo de su próximo regreso á su patria,

M,mifestaci6F1 en Iturbide Guanajuato; el dí~ 14 d~l.presente, en honor de Madero,
con motivo de la llegada de1 com1s10nado de paz.

Manuel Vertíz, Comisionado de paz
en el Estado de Guanajuato.

¡

1,

�VIDA

TEATRAL

-...

TER.T~OS

~~-

«Lo

VIF.,JO,»

de ~lfa1'celino Dávalos, y «LA

ÜASA EN ÜRDEN,»

de Pinero: en el Arbeu -P01· los·demás 1 eatro8'

,1,8 caas en .orden, es 1:na encan:tadora comedia del celebrado
MI segunda mujer. Como en esta obra. La .casa en orden
,.oeJa la opinión que el autor tiene de la ,est'ra:da s~ie&lt;lad in. . , p!ntanldo de mano maestra la intransigencia de las fór~ eoolaITes que, se.,"11n el a,Uitor, se oponen cruelmente al
~alll,o. de los mis elervados sentimientos del alma.
IAlurora., .prlncipa.J protagcn'sta oe la oibra, es una señora
T__.ay ,menos extremosa Y exaltada. Luchando como ella cono eu propio na.cim:ento, sufre vejaciones y humi,tlaciones de la
",eute bien nacida.'' Pe·r o por fcr;t,una para ella, su .generosidaid
,enoe al fin, y ¡tutti conten,ti !
1Ji1 ese-ID1Peño de "La casa en orden fué discreto, como s:empre to es · en toda.s las o:bra·s que lI11terpreta la ,estudiosa compdfa ~regas.
Vfrg'nia, tan henmosa como siempre, hizo una Aurora encantadc)ra¡,· ga.ntndose los a,plausos del vúblico, Tos que compartió con
tlar'..ta Utfuoff, Gerardo Nieva, Gallé y Solares.
~ c}e

***

!El Colón ha abierto nuevamente sus puertas, inaug·urando una
temporada de oper.ta. La compañía, formad\l con algunos de
loa elementos dispersos del Lírico, del Principal y de otros teatros, se propone seguir explotand1, las operetas vienesas, gustad¡a. ya hasta la saciedad por nuestro público.
Las principales figuras de la nueva compañía, Amparo Garrido y el barítono Serazzi, hacen prever que la campaña tenga
algún éxito. Sin embargo, si la empresa no toma empeño en for·
mar un cuadro lírico más completo, más seleccionado y numeroso, y ai ae atiene únicamente á poner en escena manoseadas
obru como •La Viuda Alegre,, • El Conde de Luxemburgo• y
11
El Encanto de un Vals,• no será muy brillante la temporada
del Colón, á p~sar de la magnífica situación de ese coliseo.

***

Allan Perkins, antiguo actor de la compañía dramática de
Marfa·Guerrero y Fernando Díaz de Mendoza, es uno de los autores españoles de género cllico que buscan los éxitos recurriendo á. loa procedimientos cursis de excitar el sentimentafümo del
p11blico. En ''La bala perdía,'' estrenada el últill:!o. sábado eu el

,47

Principal, se explota la desgracia de una familia que se vé aban
donada por su jefe, gracias al encanto de los ojos de una "cocotte". Naturalmente, las gestione8 de la hija y de un amigo,
encaminadas á hacer volver al redil al padre de&amp;carriado, tienen
un éxito completo, con gran aplauso de la vigé~ima parte d_e los.
espectadores; los demás aburriéndose soberanamente ó dcd1cán·
&lt;lose á "chotearla despiadadamente.
No me explico cómo la empresa del Principal, en vista de estos
fracaso¡¡, no llega á convencerse de que su público pide otra cosa; que todo aquello que no sean "coupplets,'' tangos y despliP-·
gue de vistosos trajes y decoraciones, es completamente inútil
para atraérselo.
LUIS ~A,'MORA .PIJOWES.
., resp1e.nctec1ente, pe.recia una c1uctao oe mz en tll "'ºPª"''v,
té corazón no palpitaba con fuerza al encontrarse en medio
11el cuadro único por su fantru-ía y por su vibración exótica I
medio de aquella multitud, Tokimatzu buscaba con ojos
osus á su novio.
Quién sería capaz-·pensaba-de no gritará pulmón lleno,
con todo su ser, el glorioso bansai?
La multitud, arremolinada en torno de la estación esperaba febricente Ja hora de llegada de
la Guardia Imperial que iba presurosa á llenar
Joq claros del Ejército!de Nogi en Porht Arlhur.
Corrían por todas partes personas que condu9ían obsequios para Joseoldadoe, y ee oía grito1c1,
enea I goe, frases carifiosas y a.legres, en medio
de un tumulto eimpático que tocaba cierto límite discreto del desorden.
Sobre su Kuruma, Tokimatzu, de pie, á la
luz de las antorchas y al resplandor de las lin1ernas que parpadeaban, su figura pálida de eobusalto en ]a espera de su amado, apar(cía como la evocación de una heroina de los tiempos
de Saigo, brava y hermosa como la cantaron ]os
pOP-tas. Su mirada se perdía en lontana~za,

i

·¡

Teatro Arbeu.-"Lo viejo."-Aurora, señora Fábregas, Leoncio,
señor Nieva G. y Eugenia, señora Martínez.

Teatro Arbeu.-"Lo viejo."--Aurora, señora Fábregas y Leoncio,
señor Nieva.

En el grupo pequefüsimo de a.ruto.res draimát'cos nacionales,
iMarcelino Dáivalos ccupa un dis·t'ngu do puestc. En M,éxlco, ser
aurtor ·es a:lgo asi ccmo ser héroe. Quien entre nosotrcs adopta Y
per.sigue un . ideal artístico, quien luicha á brazo pantido en contra de esa ind,'ierencia del públ'co que en muchos ca:sos toma t n:tes ;róniccs. q1,ien su:bordir.a todos .sus actos á la realización de
m:¡.a. ~.afinada la·bo: a-rtística. merece, €n cualquier par.te, una cordial est mac:ón, y en )léxico, una ju.sta adm'ración. Varias 01':lras
draanáitica,s lo hacen acreedor á un sincero a~lauso. No son ellas
perfectas; no a:lcanzarán, las ya esc:itas, la :rnmortalid-ad. Marc€dino Th1valos. sin e,m.bargo, ha tratado de llenar con sius obras
la inna:nsa y descor.soladora lagm1a del teaotro nac'ona.1 contemporáneo.
¿,Por qué tuvo la mala idea de escrib·r "Lo Viejo"? Dávalos.
ha hecho .siümpre la.bor de poe,ta. En sus obras, la pintura psicológ'ca de los caracteres y la técnica del procedimirnto. d sta muoho de ser lmpec.a1b,le; perc, en cambio, ellas se cara,cte.r·zan,
en ger,eral, ¡:or una 'gra.n fre·sicura poét'ca, por unas ideas expresadas en b.rillamte y suge~tiva fo·ma. Por eso en "Lo Viejo," obra
si,mi'Jóllca, :l\fa,rc€1lino Dá:vaks se Iia sal'do de s•u prc1Pia esfe.ra de
acción y en lo único que lo reconocemos es en aquellas escasas
escenas. como la final del primer acto, en que la poe,sfa del J.eng,uaje y de la idea. nos ha,::e olv'&lt;lar las dras eSICenas.
Las obrais ~mb10J 'cas son eX(!es"'.vaimenite escabrosas. Cuando el autor .simboliza en los pe.rsonajes esicén:cos alguna idea,
casi sirn1,pre incurre en e·l descuido de la l)Sicologfa de ellos, cesa
que no puede pasarse por nlto, porque al fin y al icabo, son personajes que siguen una acción humana y por lo tanto, deben es0ta.r r'guro5amente alJ)egadrs á c'ertall leyes. E,ste es uno de los
,máis oulminantes defectos de "Lo Viejo." En ciertas ocasiones antója.nse los personajes muñecos que hablan cosas que ne sienten, que no piensan y cuya presencia en la eS1Ce·na, bien puede
ser substituida por la de un fonógrafo.

Y el señor Dáva;Jos tampoco estu.vo feliz en la elección del
símbolo. En la v:da nacional contemporánea, hubiera podido en.
contrar más de un tema intere,sante en que pudiera desp]car
un muoho de sus propias idea·s ; en que hubiera heoho verdadera
labor de dramwturgo, reconstruyeilldo eseenais, que por faJita de
daitos ó por cualquiera otra ca,usa, fueran poco conoc·daa; creando, tcuna.ndo elementos en la v'da misma, caira,c,teres únicos, no
hadendo la1bor biografi1a, sino esenclaITmenite e.rtlstica; 6, ya
qlul csta1ba, resuel)¡to á simbCtlizar toda una época, hubiera igualmente ,pod''&lt;lo tomar como ba.se alguna 'dea per.sonal, un tema
enteramente subjerti.vc:, en Yez de recurrir, como s!, fuera lo 1ínl·
co d'¡gno de qu1é echar mano, á la manoseada idea de ha,blar de
"aquel arquitecto q\le no vió nunca, ni resipe,tó jrumA.s, la fel!cldad
rr los ,nte:eses de sus cib.rero.s; que cuando sus !!!Uibord:nados
diéron.se cuenita de la inju.st',cia de la opresión, protestaren .con·
&lt;tra e1 t:rano, derrocá:ndCllo, á pesar de que éil querfa transigir,
cuando ihwbose tlarlo cuenta, demasiado tairde, de la grawedad
de la. si;tu-ación." Ecr shrbclo, no s'.e\llll!}re es claro en el 011'1'90
de la representación. Él púb'lico se encuentra á menudo perplejo,
no s.aibiendo declfrar el m'gma ~ como e.stA en el secreto da
que .Ja: obra es slm!b~J'ca y Q'lle los personajes quleren deci.r otra
, -eersa le la que dicen. restmese á ('Xpl"carse la .shtuación fllilS8
e, g•ún el argumento a;parente, cosa, po,r otra parite, dtf(cll de
a'!canza·r.
W
En suma, puede decirse de "Lo Viejo," que e,s una obra inopor·
,tuna, porque el pocc t'empo que ha transcurrido de·spués de los
acc,nitecimirntos l}Cllftkos ú1.Umos, :m.pide hacer obra verdadera·
mene j·u.frticiera. y dei:aifo11tunada, por el poco acierto que tll'VO
el autor en la elecc'ón del tema y en el desarrollo de la aoc!6n,
Pero esite es un fracaso que no debe desalentar a. mi buen
amigo Marcelino Dá¡\&gt;:alos. Sus obra,s anteriores son suficie1ite'll'ente buena&lt;S para justificar su :bien adquirida fama. Y
e.s que pronto se relhará de este desgradado suceso.

:---='"·~

securo

Acacia Guerra, en Sangre y Arena.

Acacia Guerra, en El Húsar de la Guai dia.

�El Banzai de Hiranuma

Sl Ba. n"zai d e tlirr a ntt m a

····-················ ··.·· ···· ······ ..·············· ...... :·:.:::~.:=.::.:::00-00:::·:::·.::·········~·················:················-···········-·····--·····-

Después de los primero, golpes de la Escuadra de Togo erratizado en el Jiji, con Ja9 frases de Víctor Hugo á la guerra
dos alguno~, otros tan formidables como un mazazo en ei cere- llamando á SU'!
6
parciales al odio, á la guerra. '
bro, el Japon se reconcentraba como en un tanteo de sus fuer·
En casa de Tokimatzu, mientras sus hermanos Tama-Kc
zas.
Kin,
danzaban al son de los lánguidos acordes del shamiee!
La duda pasó como una flecha envenenada apocando por un
se había trabado más de una vez esta cuestión de principios e'
~omento los caracteres. Pero el estudio de la situación fué rala que ~1 pintor no se daba á :os razonamientos airados de eo.º8
p1da Y se llegó á un convencimiento Eereno: Portb Arthur como contrad1ctoreB.
lo había propalado la estrategia europea, era invencible p~r mar.
Y entonces Tokimatzu intervenía aplacando á sus hermanos
Entonces comenzó la verdadera ejecución del auténtico plan y dnndo una escusa á su novio.
de guerra, con todas sus vastas ramificaciones que abarcaban
Ba~m1ke er~ un el~g~nte. Nadie llevaba como él, con tanto
ttna es!era de acción tan amplia, ni siquiera sofiada por los má~ donaire,
su kimono gris forrado en seda, ni calzaba ghetas de
advertidos
madera más fina ni tabis más inmaculados que los suyos.
La cabeza est1ba llena d6 ideas nuevas recojidas en los libros
europeos Y. en m~s dP un viaje p~r Estados Unidos. Er1 un j6·
ven de tremta anos, vehemente, ilu~trado, soberbio de su superioridad intelectual. Dominaba sin contrapeso en casa de laa
tre'! gheisha@, una de las ~uales ap~nas fri_sa~a loq 14 afíos y ya
OPFnrrollaba las danza~ mas complicadas, imitando á maravilla
lo~ jPstos trágicos del má'! grande de los actores clásicos del Ja.
pón, Danguero. Cuan.io Kin bailaba estas dan·
zas guerreraP el artista treta ba de disuadirla á enmendar r umbos y le aconsejaba dirigir sus facultarle;¡ al estudio de los poemas.
~ ,,
\t\ Y entonces él le declamaba E&gt;nfáticamente ésf
, te, sobre el amor : «En mi corazón, el amor corre
.~ / ' ~ i_mpetuosamente como al pie de la montafia un
"\ :y
~,
torrente oculto entre el bosque.,,
-·1 .
/
- ¡Oh!-yo amo á la guerra y canto como Sa·
~~ 1~-~de Ya~o á la guerre~a Ecnperatri_z y ugol ¡Cómo
• (;.(; ,
traducia aquella m•.meca los sentim1ento3 de una
~ .~. 1
épo~a tan lejana! Su mímica era diablesca y fe·
d¡' •. ,'
roz en algunos pasajes y uno sentía, viéndola
.., : ~:
danzar, que surgía la figura trágica de la Empet
1 t,11
ratriz de Corea!
a 1 "
-¡Oh!-decíaal fi n.Bazuske -dirigiéodose
dose; el éxodo de Tokio era como un caudaloso
,1 1
á 'fokimatzu- esta muchacha me fatiga con so.a
río cuya corriente generosa arrastraba un torren~\..
danzas militares. Y luego, no se oye hablar eino
te de almas templadas en las sublimes ensefian1_ \ -~
~
de la guerra; de manera que á nuestra vista se
za8 del samurai.
' } • - r',
:._;
extiende á todas horas una siniestra mancha de
El espíritu caballeresco venía á golpear carifiof v ,'
· sangre. Más de una vez he arrojado con rabia los
samente el alma guerrera; el yamato-damMhi, flo r
:,\
~iónceles empapados en rojo. Y en alguna oca1
cuyo perfume se esparce á través de VE&gt;inticinco
p
,t.
1,1 n, por una aberración del sentido pict6rioo,
siglos de Ja historia de aquel pueblo, venía de
intenté pintar ramas de cereza en flor con los tonuevo á inspirar la moral de los caballeros co11
nos del punzó.
.
las máximas cortantes del Bushido. Y por todafl
_.,,
J
Bazuske había hecho Ja caricatura del patriopart~s, coro? en los tiempos del jóven guerrero
tismo en un cuadro de tristeza abrumadora : un
Wak1zaba Jibel, había madres que despedían á '\....x
soldado que volvía de la guerra, con la frente
sus hijos con esta frase: crMorireis seguramente.
~~ ~-::__,,
abatida, ba jo el peso de la vergüenza al no haber
Este ea mi último adióslJJ
encontrado la muerte An lo~ rampas de batalla;
Estos jóvenes guerreros, antes de tomar la ruta que les indi- nn solda·lo que :-e ha bfa quedado t:in hogar, Bin padres, sin her·
caba el honor, y que ninguna otra autoridad r~glaba dentro de m:ino~, su prole aventada por la &lt;le1:olac1ón y E&gt;l hambre. Miran·
la conciencia nacional, eran despedidos con la fiesta sencillfom:i clo 1-u ca~n. &lt;lrsie1b1, ese· ~oldado mo~traba en i;u frente la arru·
de los amigos íntimos que les llevaban vitoreándoles al son de ga do'oro-a del que !IP¡ra á una co~a horripilante, que ie coje de
una banda de músicos infantiles, á la estación ferroviaria.
f:orpre"a en una revelacióu que ilumina una vida, abriendo á la
Rodeados de sus parientes y amigos de barrio-eBta fiesta d,, lnz un c~rebro a.pagado ....
otomadachis, como se llama en lengua nipona á los amigos, tenfo
Aquel cuadro, digno del piocel ne Hoku~ai, no había sido
un carácter moral tan grande dentro de Bus proporciones limita· c ,111Jtrendid11 por otra perFona que_Tokima~zu la guardadora del
das, que el observador no podía sino deducir de ellos útiJe,, ¡:, creto y de la cruel ironía.
ensefianzae.
Y un día que Bazu~ke hacía alarde de sn despego profundo á
h milicia, llaroffda por él con los epítetos de asesi na y pretoria·
11'.1. _T11kimatzu le echó en cara su arranque '1e audaci&lt;1 para ex·
Los hermanos de Tokimatzu, la gheisha más europeizada de h1b1r unn obra imultante de la idea patriótica.
-Aquí no hay nadie que comprenda e3o ...... - contestó Ba·
Yokohama, y, al decir de todos los turista~, la mujer mn~
zu:kP.
fotografiada en el mundo; los hermanos de la graciosa ToKi·
-Y yó ..... ?
matzu, también habían sido llamados al servicio militu.
Ah! Tú eres una occidental, influí&lt;la &lt;lfl les ideas europeas.
Eran hijos de un samurai , de esa casta destronada de militarf's pensionados por el mismo l\Iikado, quien hiciera cernr en Tus mismos ademanefl &lt;le modelo, ta n celehrado:1 en el mundo,
1868, al cerrar la época feudal, el poder omnímodo de aque- son de una europea. Tú no ti('ne:-1 sino E&gt;l kimono japone11.. ..... .
Dulcemente rebatía Tokimatzn la~ idea!! de su novio, demo~·
llos arrogantea señores.
trándole
que ella era tan patriot:t como la más porfiada eamura1.
El mayor de aquellos muchachos, Terutak,,, era un taimado
nipón de cabeza redonda y de ojos pequeñísimos, de cabPllera
tenaz, de mirar esquivo; y el otro, Minoru era la ingenuiclad personificada del muchacho travieso y ligero en su sencilh ~im·
Por donde se iba en aqnel tiempo de los cerezos, que esparcían
patía.
en tnda la extensión de Yokohama la poei;ía de la flor sagrada
Llevaban el apellido Hirose, de uno de los héroet-J de Porth en el estremecimieuto de la primavera; por donde uno iba nose
Arthur. Amaban la guerra y se exaltaban al pensar que lueg,, oía otra paJabra que Jade Porth Arthur; se hablaba, se canta·
marcharían al frente. Odiaban al novio de Tokimatzu, al pintor ba, se decía con el pensamiento, se veía escrita en las rosas que
Bazuskt-, laureado en los salones artísticos de Tokio, porque era llevaban pendientes de los cabellos y que temblaban como una
un socialista de la escuela del ajitador Osaki que había estigma- promesa sobre el peinado de las gheishas. A la caida del sol pa·

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***

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saban cantando himnos de guerra las procesiones de nifios ves- tar á los kurumayas que corrían desbocados arrastrando sus co·
tidos de generales y almirantes, con sus patillitas y bigotes pos- checitos.
tisoe, con sus espadas desenvainadas, graves, como hombres
Una incontable procesión había partido del Parque de los Cegrandes, que hubieran aprendido á conciencia el patriotismo, rezos que cimbraban sus rumas cargadas de flores, como en un
qne lo sintiera.n por manera extrafia al oír su ¡banz,1i! al sentir saludo á los patriotas.
loa acordes de eu canci6n que evocaba el pasado, dando la imTodo lo feérico que la imaginación de un artista pudiere con·
resi6n de un desfile de slwgunes, daimios y samurayes, lenta, cebir resultaría pálido como cuadro descriptivo de aquella ma·
~lemne rodeando la litera del Mikado, cerrada á los ojos de nifestación estupenda. Millares de hombres, mujeres y niños,
loa simples mortales; ó al ver agitarse sus símbolos de guerra, agitaban banderas, símbolos, linternas y de todos los puntos de
rojos que temblaban con su aleteo de victoria en los ador- la ciudad convergían comites de ciudadanos con sus bandas de
nit~ de papel, en las linternas, en las banderas, y que pa· músico.; que entonaban himnos cantados en coro por la multitud
recfan tomar vida propia en los momentos en que esos niños delirante.
cantaban á. la futura victoria de Porth Arthur diciendo que ere!
Se ascendía un poco la pequeña montaña en cuya cima HiraJap6n estaba muy bien.en la guerra,)) que todos decían que era numa, resplandeciente, parecía una ciudad de luz en el espacio.
el primero en bravura, que todoR deseaban dar su vida á la Pa·
¡Qué corazón no palpitaba con fuerza al encontrarse en medio
tria y saludar, al morir, al Sol Levanteln Y el estribillo repe- d3 nque.l cuadro único por su fantruiía y por su vibración exótica!
tía:' «Todos dicen que eatá muy bien ·y que es el primero en el
En medio de aquella multitud, Tokimatzu buscaba con ojos
orbe enteroln
anhelosos á su novio.
Los ecos de estas canciones infantiles al caer la tardE&gt;, esle
-¿Quién sería capaz- -pensaba-de no gritará pulmón lleno,
saludo al Sol, que tenía toda la belleza dramá.
con todo su ser, el glorioso bansai?
tica de un cuadro que podría pintarse pero que
.
La multitud, arremolinada en torno de la es1
es imposible describir, evocaba enlos que vagá~
~-~Jv:j'I~~
tación esperaba febricente la hora de llegada de
bamos por aquellas tierras el recuerdo de la Pa - '
;;"' · ·
la Guardia Imperial que iba presurosa á llenar
tria lejana y nublaba nuestros ojos......
.
¡ , it((~_á·
·
lo" claros del Ejército:de Nogi en Porht Arlhur.
El eco de las palabras de los futuros solda- •
Corrían por todas partes personas quecondudoe se perdía, ee cruzaba; la vibración de laH
~
9ía n obsequios para los rnldados, y ee oía gritot1,
voces infantiles rasgaba con sus notas agudas el . ~
..-... ef.i.ft'1;_- ~ , enea Igos, frases carifioEas y alegres, en medio
e~pacio; y el coro de voces vagl\ba á la luz ele .. ..·-;-_. ·~"';/•, - i!li
ele un tumulto Bimpático que tocaba cierto lí·
las estrellas, y del mar á la montaña no E-e oía ~
mite discreto del desorden:
.
sino la candorosa caución, que cantada por los
•
.r
•
11 . •
Sobre su Kuruma, Tokimatzu, de pie, á la
nifios al morir el Sol había de repercutir t-n el
·
·
'lf,
luz de las antorchas y al resplandor de lae lincorazón de los guerreros y decirles con la ing~CJ ., ,.. ~· · · ternas que parpadeaban, su figura pálida de sonnidad del patriotismo que el «Japón e.:,tal&gt;a r t::' ~ · .)
.
., brn,ulto en la espera de su amado, aparecía co·
muy bien ...... queera el primero In
'
·
mo la evocación de una heroina de los tiempos
de ~aigo, brava y hermosa como la cantaron los
·~_l
_Ul
;~.. .
poetas. Su mirada se perdía en lontananza,
El alma de Bazuske permanecía fría á todo
H,helando traspasar las sombras profundas tras
e.ate esplendor, á este refinamiento de la cuerda
de aquel cuadro de luz y de armonía nacional.
patri6tica que no le había cojido jamás con ni11-¡Obl- pensó de pronto-esto es más terri·
gano de sus sagrados entretenimientos.
~
ble de lo que me imaginaba. Si él no viene es
Un día, en aquellas amargas horas dti e,¡,era
'1~
.
un traidor ......
de la victoria de Porth Arthur, después de hat,
.
Un banzai espantable resonó en el.espacio,
ber marchado al frente los jóvenes Hirosé, y d,1
· 1
"
/
confundiéndose con los quejidos asmáticos de

·.aft"'a.'*

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J'-~N
_-·-.-·,..,'·.~-,~_ .

haberles
acompañado
á la estación
en urni
·.f
la máquina
arrastraba
mada
proc~sión
de otomadachis;
despué:3
de:,11i
h:i,
tren
cargadoque
de gloria
..... peno!'amente aquel
her escuchado, haciéndoles el ~írculo de la gloY el delirio de aquella multitud enloquecida
ria. con todas las banderas en alto, el juramenhacía vibrar el aire, electrizando con su frenesí
to de morir por la patria, Tokimatzu volvió á
la atmósfera.
hablar á su novio de este sagrado deber.
Tokimatzu extendió como una sacerdotiza sus
-Tú deberás partir bien pronto--díjole. Las
.. 1
brazos desnudos para saludar, y su cuello torprimeras falanges de bravos ya han subido en
, · &gt;neado y blanco y flexible como el de un cisne,
la montafia de 203 metros. Ya ves, el mismo
doblábase á ratos entristecido .....
viejecito Nakamura arrastrándose con sus piernas de valetudiEl pen~amiento de la afrenta invadía todo su ser, que se renario ba escalado la cima moscovita para caer entre sus 8olda- velaba como en una protesta de raza.
dos. Todos los ancianos y las mujeres, si fuere menester, caerán
--i Nó! esto es imposible.-Romped las filas, marchad, gritó
como ellos en defensa del Sol Levante!
á su kurumaya, volved, pronto!
El pintor movía su cabeza pensativa.
No quería ver más; tuvo vergüenza de seguh contemplando
De pronto, tomando las manos de su n?via, perfiladas como aquella gloria de su raza, sola, abandonada de su amorl
o.n marfil de Kiote, díjole que creía en el ideal, en el amor, en
Se sintió invadida de una pena tan honda, que por primera
una patria universal.
vez en su vida experimentó el deseo de cantar á gritos su desTokimatzu le miró espantado.
gracia en la soledad de la noche.
- ¿Acaso no amas la patria del Mikado, de tu familia, del heLat1 flores de cerezo que arrastraba el viento, pasaban acariroico Salgo, de tu novia?
ciando la. frente de la gheisha en aquella carrera loca de los
-Oh si mucho hasta el delirio; pero detesto la guerra .. ... kurumayae.
Querría' m~rchar m'uy lejot1 para no oir hablar de estas matanzas
-¡ Qué largo caminol-exclam6 la gheisha al entrar al vestíbulo de su casa, donde iluminaba
la linterna el nombre de
aacrflegas.... ..
.
Un rayo de esperanza venía luego á iluminar el corazón de In. Tokimatzu en caracteres clásicos.
gheisba.
8obre E&gt;l tatami, en el mismo sitio preferido de los amantes y
-Bazuske no has visto jamás el banzai de Hiranuma. Todo!', en el que se juraran tantas veces amor, encontró una deflpedida
hasta los ext~anjeros que tanto nos odian, se sien~en conmov!- del pintor, tierna, respetuorn, poniendo al tiempo como mediados al ver pasar nuestros soldados bajo los arcos tn?nfales? y v1- dor y al mar de por medio de dos corazones que se amaban á
bran eus corazones al unísono de los nuestros, al ou el grito sa· pesar de todo .....
grado de banzail Ven mañana conmigo, te Jo ruego......
Tokimatzu recorrió febrilmente las líneas nerviosas de BazusLa gheifha tomó su shami@en y cantó á media voz un poema de ke, y arrugando entre sus dedos &lt;.lelicados la carta del viajero que ,
otofio. Su cuello Ee doblaba eobre el hombro d~ su amado bai· huía de la horripilante guerra, cay6 cubriéndose el rostro sobre
buceando; c&lt;cuando en otoño, pienso que todo tiene su fin como el tntami.
las hojas secas que caen todo me inspira la tristeza. No es para
Había algo más allá de la Patria que ella no había compren·
mí sola qne llega el otofio; porque yo siento la tristeza al escu- dido hasta enlonces ......
cbar el canto de loFJ insectos.»
Su llanto, dulce como el rumor de la brisa primavera} que
esparcía. las flores de cerezo, agitaba su cuerpo en una débil p1d-A Hira.n.ima, pronto!
pits.ción de maripo~a herida ......
-Ayakol-se oía eu todos los contornos de Yokohama, gri·
Yokohama, (Japón).-ANGEL C. ESPEJO.

11

***

,¡

��ANECD01.1AS Y UURIOSIDADES
Acosado por la sed, eütró un cazador en
busca de agua, en una cabafia de pastores donde encontró á una pobre vieja,
abuela de seis chiquillos tan sucios y mal
perjeñados como ella que, colocados en
círculo, se entretenían.en pasar de mano
en mano un mugriento jarro. El infortunado eediento, qoe era bastante escrupuloso, vaciló un instante, al observar esta
evolución, pero como le apremiaba la necesidad, pidió la vasija. Una vez en rn
poder la aplicó á sus labios por un pequeño portillo, presumiendo que tal vez por
allí no habrían bebido ni la vieja ni sus
nietos. Aquella familia se deshizo en
aplausos viéndole beber, y preguntando
el cazador la causa de aquel regocijo, la
vieja ie contestó:-Tiene usted el mismo
gusto que nosotros. Por ese por'illo bebe·
mos todos en casa. Nuestro hombre salió
de la cabaña pensando echar por la boca.
algo más que el agua que había podido beber.

-¿Cuántos desafíos ha tenido usted?
-Cuatro. ¡Cuatro hombres muertos!
- ¿Y á los cuatro los dejó usted tendidos?
--¡Qu1ál Han ido muriendo de enfermedades.

***
UN PERRO BARBERO.
Cayó un borracho en medio del arroyo
no pudiendo resistir el peso del vino que
había conseguido acomodar en su estóruago; y su perro, que le seguía á pvca dis·
tancia, se le aproximó y principió á lamerle cariñosamente la cara.
Nuestro hombre, que creía estar en otra
parte, se volvió con algún trabajo y haciéndole una mueca estrafalaria, dijo:
-Maestro, déjéme bigote.

***

Y NO ERA ANDA LUZ.
Cuenta ,JoEefo una cosa notable de la
habilidad y fuerza de un romano, y es que
i-iguiendo á un judio, lo agarró por el talón, lo levant6 en alto y lo Jlev6 de aquel
modo, vivo á su general.

***

Le echan á ueted 10 menos cincuenta
oños, le decían á una cómica célebre.
-Pues le aseguro á usted, contestó con
mucha gracia, que si me los echan no los
tomo.

-·Hombre, querría saber nadar, para poder vi·
viren esa ciudad tan rica.
- Pero si en esa ciudad no hay río ....
- No importa; he oído decir que allí todos nadan en la opulencia.

mas presente para la primera vacante que
ocurra en tu categoría.
El magistrado se retiró lleno de esperanza y confiado en la palabra del soberano; mas viendo que pasaban un mes y
otro mes: y que no se le reponía, volvió á
la presencia de S. M., que le sali6 al encuentro con aire de satisfacción.
--Ya tengo un cargo, le dijo, que te
vendrá como de molde para salir de apuros.
- ¿Y puede saberse cuál es, señor? observ6 el magistrado con timidez.
-Sí; vas á tomar posesión de una canongía en Tolosa.
-Señor, tengo una pequeña dificultad;
soy casado con ocho hijos.
-¡Vaya, vaya! repuso elrey volviéndole la espalda. Si te andas con esos escrú ·
pulos, en tu vida conseguirás colocarte.

***
Decía Arí~toteles qu.e la hermosura ei,
la mejor carta de recomendación.
Preguntándole otra vez:
-¿Qué es lo que más pronto enveject?
respondió: el beneficio.

-----

***

UNA DIFICULTAD PEQUEÑA.
Un magistrado, cargado de a:fí.os y hombre de gran reputación en el foro francés,
se presentó un día á Enrique n~, que le
recibió con la mayor benevolencrn.
--¿Qué deseas? le preguntó el rey.
-Señor, hace dos años que estoy cesante y mi familia está pereciendo.
-Es muy justo que pidas y te tendre-

El admirador. - Es usted un hombre de mucho talento.
El autor, enfatuado.-Amigo, siento no poder
decirlo mismo de usted. Le juzgo de distinto
modo.
- No importa. Los hombres nos equivocamos
con frecuencia. Seguramente los dos estamos
equivocados esta vez.

LO QUE HARA.
Una mujer compra una máquina de coser por el trabajo que
ejecuta y no como un mueble.
Un hombre lleva un relox para
que le indique la hora y no como inversión de un capital sobrante, y el mismo principio se
sigue en el caso de enfermedad.
Xecesitamos la medicina 6 el
tratamiento que alivia y cura.
El tratamiento de una enfermedad no admite empirismos. La
gente tiene derecho á saber lo
que es una medicina y sus efectos antes de tomarla. Debe haber dejado conocidos antecedentes de beneficios en casos idfnticos, mía serie de curaciones que
prueben sus méritos é inspiren
confianza. Precisamente porque
tiene tales antecedentes, es que la
PREPARACION de WAMPOLE
se compra y emplea sin vacilaciones 6 dudas. Sn buena fama es
la sólida base en que se cimenta
la f é del público y el buen nombre tiene que ganarlo por buenos
resultados. Para los fines parn
los cuales se recomieIHla, es leal,
eficaz y práctica, hace l)recisamente lo que tiene l\l. derecho
á esperar de ella. Es tan sabrosa
como la miel y contiene todos
los principios 1iutritiYos y curativos del Aceite de Hígado de
Bacalao Puro, combinados con
Jarabe de llipofostitos Compuesto, Extractos ele )falta y Cerezo
Silvestre. )lerece la más plena
confianza en casos de Anemia,
Escrófula, Debilidad X erviosa y
General, Influenza, Impurezas de
la Sangre y Afecciones Agotantes. ''El Dr. )Ianuel Carmena Y
Valle, Ex-Director ele.la Escuela
Xacional de )Ieclicina de :.\léxico,
dice: Conozco y em1)leo su preparación en todos los casos en
que es necesario reparar las fuerzas del organismo; teniendo la
ventaja de que los enfermos Y
aun los nifios la toman sin repugnancia." Xadie sufre un desengafio con esta. En las Boticas.

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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