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                  <text>fL
A~o XI.

MÉXICO, DOMINGO

13

DE ÁGOSTO DE

1911.

NuM. 33.

HOMENAJE DEL :b:JERCITO AL C. PRESIDENTE DE LA R~PUBLICA.

• 1

'===~==================~==-

============~======== =========

LOS SEÑORES DE LA BARRA, MADERO Y REYES, ·RODEADOS DE UN GRUPO DISTINGUIDO DE MILITARES.
Fots. de «EL TIEMPO ILUSTRADO.»

�ACTUAuIDADES

LA ENTREGA DE BANDERA.
~cm&gt;~

ti

La solemne fiesta verificada el último domingo, con motivo
de la entrega de la insignia nacional al 32° Batall6n, dará pábulo en tiempos posteriores, para que, los que historien esta
época victoriosa, hagan sobre ella sabrosos comentarios y la
vean, ya como precursora de algunos notables acontecimientos 6
sim.plemente com~ term6metro de la opini6n pública.
En efecto, allí se pudo apreciar que la popularidad del señor
Madero, asaz menguada, al decir de sus detractores, se conserva
todavía en estado latente y su persona es objeto todavía de múltiples y continuadas manifestaciones de simpatía y agrado por
parte del pueblo, lo cual demuestra que éstti, como á raíz del
triunfo de la revoluci6n, aún tiene confianza en la honrada sapiencia de su héroe.
Paladinamente confesamos nosotroE1, que creímos en la desaparición de la popularidad del héroe, porque tuvimos la candorosidad de juzgar á priori sobre ella, en vista de los informes de
la prensa, la que en todos los tonos, del reposado con tintes pér·
fidos, al virulento y procaz así lo proclama~a diaria y semanariamente; pero para juzgar de los sucesos políticos, hay que ha·
cer lo que el doctor concienzudo hace con el enfermo; estudiar
las causas de la dolencia, auscultar met6dicamente la opini6n
pública, sin darles crédito á las comadres de vecindad, de quienes se desecharan en todo caso, los remedios caseros y al fin de
cuPntas, hacer á posteriori, el diagnóstico acertado.
Porque las comadres que pululan en esta gran casa de vecindad, que en este caso, son ciertos peri6dicos, no son justas ni
sinceras, ni imparciales y sus gritos de~templados y mentiras
convencionales, solo son para mover á escándalo, unoe con fines
políticos subversivos y otros por afán de lucro. Así el periodista X, que ayer publicaba un peri6dico manchado con el cieno de
los vicios aristocráticos y que más de una vez recibi6 eQ sus espaldas el condigno caE&gt;-tigo por sus intemperancias, para después
ser elevado (¡oh irrisi6n !) á la categoría de padre de la patria
comprando bochornosamente su silencio, hoy que el viejo
dispensador del pan cotidiano vive nostálgico en las playas europeas, se vuelve político, por aquel refrán que dice, que á río
revuelto, ganancia de pescadores. Otros dos periodistas, políticos que pertenecen al grupo de los eternos fracasados, que fueron constantemente favorecidos por la dictadura, de cuyo pié
se aferraron, como les fuera negada la mano, de las cuatro y
cincuenta y nueve minutos á las cinco de la tarde, hora en que
se presenta la renuncia presideneial, se tornan en revoluciona·
rios y loan al caudil!o de la revoluci6n con epítetos rimbombantes; pero como éste declara. sinceramente que durante su gobierno futuro imperará el reinado de la justicia y ellos son los primeros en reconocer la rectitud de sus intencionee, buscan con
ávidos ojos un nuevo dictador, porque ellos no pueden vivir
dentro del régimen de la justicia, sino en el del libertinaje y la
.,
corrupmon.
Y de esta ma.nera, e!!a pren!'la lo es todo, menos el eepejo en
donde se refleje la opini6n p~blica, plácida y serenamente. Por
esto creímos candorosamentA, que la fortuna, que burla al más
diestro, había retirado sus favores al caudillo; pero éste ha demostrado sagazmente, en los ú ltimos acontecimientos, que en
políticos achaques, del triunfo á la caída no hay más que un pa·
so y que en los sucesos de la misma índole un instante de vacilaci6n 6 d.e energía, lo decide todo. Ahí están como ejemplo su
noble y líberal carta al Licenciado González Garza y Pu firme
resoluci6n contra la ingerencia del Licenciado Emilio Vázquez
G6mez en los asuntos públicos, que dieron un mentís á la diaria labor demoledora de los peri6dicos capitolinos contra su
indiscutible popularidad.
Pero hemos dejado la fiesta y es justo volver á ella. Ahora
parece que la caprichosa moda, exije que se definan cie1tas actitudes políticas y se den á conocer las opiniones personales, en
torno de las mesas oficiales, donde se 1,irven banquetee y se di·
cen los brindis que al día eiguiente devorará, con famélicas an·

sias, la incansable curiosidad. El speech y
el toa6t, de que son
tan afectos lo'l políticos norte·americanos, han tenido franca entrada entre nosotros; moda que fué
indudablemente
inventada por algún
s(ltil político, que puede ser peligrosa para los impetuosos
y poco serenos y que sin embargo es de suma utilidad, para
conocer la psicología de las personas y de las colectividadee porqúe el est6mago saciado, es fácil á las más francas expan~iones
espirituales y el vino dá lugar al libre exparcimiento de las ideas
siempre que no sea con intemperancia, pues de lo contrario e~
inminente la repetición del caso, de risible recordación, ocurrido á cierto señor militar.
En el banquete que nos ocupa, entre un pavo trujado y una
sal~de müitaire.platillos del día, según el menú confeccionado y
rociados con vmos no muy generosos, el señor Madero con su
característica franqueza, expres6 algunas ideas, no del agrado
del elemento militar.
El punto tratado por el señor Madero, es en gran manera discutible y materia opinable, favorable ó adversamente al sentido
que le di6 el caudillo. No es de la indole de estas crónicas discutir dicho punto; dejem6sle para las notas editoriales. Pero si
les recordamos á los protestantes, los conflictos habidos en Francia entre los militares y el gobforno constituido, ~uando aquellos se negaron á violentar al clero, con motivo de la separación
de la Iglesia yel Estado. Entonces aquellos supeditaron su deber militará su fé religiosa. En materia política deben ocu1rir
casos semejantes.
.
El General Reyes también ech6 su cuarto á espadas. No po·
driamos condensar aquí lo que dijo el General, porque franca·
mente lo ignoramos, si el General Díaz lo bacía todo llorando, su
émulo todo lo hace callando; sus manifiestos, sus proclamas,
sus discursos y sus contestaciones, son de una ambiguedad tal,
que el espíritu de los que los leen queda perplejo y sin fija orientación. Palabras, palabras, palabrae,. .... y sin embargo, siguien·
do el pensamiento de Hamlet, hay en ellas, más filosofía de lo
Oue se cree. Ellas pintan ostensiblemente su caracter vanidoso,
su ambici6n, su indecisi6n para afrontar las situaciones dificiles,
su espíritu movedizo y su inmoderada presunción. Al ver su
porte bizarro, recordamos otras épocas. ¡Cuantas veces, le vimos
cruzar las avenidas de la Capital con marcial actitud, abiertas
las anchas fosas nasales, como aspirando el acre olor de la pol·
vora y seguido de los pilletes que lo aclamaban sin cesar! Aho·
ra á pesar de sus trajes confeccionados en París, su elegante bas·
t6n de carey y su plumífero sombrero, la multitud le hace de·
mostracion€s de desagrado. Y ee que la verdad al fin y al cabo,
se abre camino, á pesar de todas las trabas ima· inables y de las
caretas de terciopelo, con que se cubren ciertos individuos.
Si Madero no existiera seguramente se habría aplaudido á Re·
yes. Madero es franco, humilde, amigo del pueblo, incansable
luchador, diplomático y sus buenas intenciones son reconocidas
por propias y extraños. Reyes es ambicioso, farsante, militaris·
ta, despota é impulsivo y sus intenciones son conocidas, pues
siempre prestó apoyo incondicional á la dictadura.
No importa pues que el General Reyes baya sido alabado en
el banquete repetido, por el elemento militar, la Nación loco·
noce de sobra y entre los futuros Presidentes de la República,
su personalidad pasará á la categoría de las nondescriptas.
LEOPOLDO ZAMORA.

El señor Presidente entregando al

32Q

Batallón su bandera.

El señor Presidente arengando al ejército.

�.R.CTU.R.llID ..R.DES
ACTU Al.llDAD:es

La mesa de honor en el Lunch ofrecido al señor de la Barra,

Cada cual cosecha lo que ha ·sembra·do
El «Almanaqua de la familia cristiana nos trae esta
anécdota muy interesente:
.
.
El señor don Evari1:to C, deseoso, srn du~a, de subir
por medio de la revolución á un puesto púbhc_o muy elei
vado, arengaba cierto día al popul~cho e_xcitándole. a
comunismo. «La tierra,)) decía, «ha 6ldo criada por Dios
para todos los hombres, y no para algunos solamente.

Dios es dueño único de la .tierra, y él á nadie á cedido su de- que irme.&gt;&gt; rcHágame usted el favor de mostrarme su escritura
recho de propieda~. Si alguno _pretende tener tal derecho, que de propiedad, ó de irse. ¿No nos ha dicho usted hace quince
nos ensafle la escritura que Dios le ha dado, y creeremos en días, que mientras uno no nos presente la escritura de proeu derecho. »
piedad que Dios mismo le haya
dado, no le hemos de caeer? Por
Entre los oyentes había un
hombre del pueblo, llamado Anlo mismo, ó muéetreme usted la
tonio, á quien este discurso veescritura de Dios, ó desocupe esta
nía muy á propósito. Tenía en
mi casa.))
arriendo una casa que pertenecía
Y pone la mano en el maprecisamente al elocuente orador
chete.
y se dijo para sí:
Evaristo, viendo lo serio que
rrPor lo que oigo, he sido yo
se ponía su deudor, se fué en el
muy necio pagando el arriendo
acto á llevar su queja amarguíá don Evaristo. Nada debo ni
sima á un amigo suyo:
nada pagaré de hoy en adelante.
«¡Ha visto usted,» le dijo, celo
Al cabo de unos quince días
que es esa gente! Deseoso de
se presenta don Evaristo en la .
mejorar la suerte de loa pobres,
casa que habita Antonio, y se
les dije el otro día que Dios haEaludan los dos muy corté3bía creado la tierra para todo el
mente.
mundo, y no para uuos ricos
«¿Y para dónde, don Evarissolamente. .Pero no me imagito?" pregunta Antonio.
naba que ese hombre sacara se«Pues hasta aquí, no más,»
mejante argumento contra mí.
contesta el cahallero. «Vengo por
FigúreE&lt;e que voy á pedir á Anel arriendo de la casa.))
tonio el arriendo de mi casa, y
rr¿De qué casa?»
me dice que si no le presento la
«De ésta, de mi casa.))
escritura de propiedad que Dios
ce Y ¿de qué arriendo?))
me ha hecho, no me paga. Y
«Pues, ya sabe que estos úllipor poco me da con el machete
mo11 cinco meses no me ha paen la cabeza.
gado el arriendo. No me apuré
El amigo le contestó: «Pues,
en venir á cobrarlo, por cuanto
¿no ve usted que cada uno cosebien sé con qué exactitud usted
cha lo que ha sembrado?))
siempre me ha pagado.))
Muchos declaman contra la
Y sacando en papel: «Aquí»,
propiedad cuando se trata de role dice, «está el recibo ya firmabar lo ajeno; pbro cuando han
do por mí.»
de poner la mano en su bolsillo,
Ant::mio toma el papel y lo
¡ah! entonces la propiedad es almira, y pregunta nuevamente:
go sagrado. Casi siempre uno de
rcPero, señor, ¿de qué casa y
los móviles principales de las
de qué arriendo me quiere usted '
persecusiones que los m a 1o a
hablar? Yo no lo entiendo. i,
mueven á la Iglesia y á las órde11 Déjese ahora de bromas, y
nes religiosas, es ese de robar!es
págueme. Ya sabe con qué fidesus bienes.
lidad usted siempre me ha paEste fué el móvil de las viogado, y .... ... me debe todavía El señor don Alberto García Granados, nuev~ Ministr? de Gobernación, lencias del protestantismo, que,
estos últimos cinco meses.J,
en el acto de la protesta ante el senor Presidente.
.. -_..,:; según el protestante Cobbet, ha
ce Pues, de veras, señor, yo no
sido una historia de incontinenlo entiendo:no sé de qué cosa, ni de qué arriendo usted me habla.&gt;&gt; cias Y robos; éste fué el móvil de las últimas [persecuciones de
Entonces Evaristo se pone serio:
Francia.
«Hágame usted el favor de pagarme, y luego, porque tengo

+-----

J

-· -- del
Desfile

329

.

. pose~~ona
· do del monumento de la Independencia.
batallón, después de r~cibir su bandera.-El pu. bhco
FOTS, DE "EL TIEMPO ILUSTRADO.

Los soldados "lonchando" en Anzures.

�tAquí no hay más gallo que yoI"

''¡Aquí no hay más gallo que yo!''

559

S6lo l.es pedía el más completo sigilo y que el día siguiente
concurriera cada cual armado á 1 1 d
¡¡ á
competente en la materia. Ciprianillo se sentó y aguardo' porque
·í
d
b
pe ea e ga os, la cual asis- como era. natural, se esperaba para dar comienzo á la ri:ñ.a á la,
tir a, como e costum re, el gobernador. Luego se vería quién
eran hombres y
e3 llegada del gobernador. Llegó por fin con un gallito inglés, legíq u i é ne s no lo ¡--=-------~--- -----=-~===--timo, debajo de
eran .. . . Mucho
cada lada de la
silencio, eso sí,
«ruanai&gt; (3) y
y no confiar el
cuando su señoplan ni á la alría ech6 en la
mohada, c o m o
cancha su primer
que se iba á juanimalito, salt6
garlacll,beza.¿PeCiprianillo al
ro en qué consis·
medio del redon.,
del y amartillado
tía ese plan?
Hé-;quí lo que
su revólver dij&lt;&gt;,
Ciprianillo, conacogotando algo·
vertido en capobernador:
ral de la pr6xima
-Preso, y seconspiraci6n de
pa que aquí no
Capacho, · había
hay más gallo
resuelto no decirque yo!
le á alma nacida.
-Viva Cipria-Ya veránno! - gritaron,
dijo y pidiendo
disparando sus
armas, los amiotra copa, la del
estribo, agregó :
gos del nuevo ca-Hasta mañana
udillo, quien
¿eh?
quedaba de hecho proclamanEstaba al día
do gobernador de
siguiente mu y
Capacho.
alegre y concu"
rrida la cancha
¡Preso, y sepa que aquí no hay más gallo que yo!.
-Ya no era
de gallos. A las
Ciprianillo, sino
dos, 11eg6 Ci~rianillo bien fresco y chapeado, y después de mi,
Cipriano--termirar con autoridad á su alrederor se sofirío, limpiándose la bo- no pronto con la tormenta el dolor de paso para Popayán.
ca coq. la manga: ~staban todos sue nifios, no faltaba ni uIJo 80•
E. RODRIGUEz MENDOZA.
lo, como que también eran buenos gallos, escogidos por persona
(3) Manta.

ª

Como eomenzó la vida polítiea de Ciprriano Gastrro.
Le apunta el bozo y sus ojos retintos y agresivos, le daban un
E~ d?ftor abri6, una piña que perfumó apetitosamente la
hab1tac10n construida con bambúes, gruesos como una viga, y aspecto resuelto de mucho dispuesto á todo con tal de sacarle en
enorme3 hojas de palmera, y dijo afirmando los codos en las ro- Cupacho el cuaterno de la lotería.
dillas:
'fenía ha,ta "niñas" que lo adoraban en silencio por su fama
. -·He conocido mucho á Cipriano Castro. Le decían ·&lt;Cipria· de gastador, galante y pendenciero.
Además, tenía gallos de pelea. Y los tenía en resuelto contramllo)&gt; ... : .. Era naranjo cuando lo traté por primera vez en el
punto con los del Gobernador, que también concurría en persopuebl~cito de Capacho, donde yo ejercía entonces ...
Me rnter?s? aquel noved~so preámbulo narrativo y me acer· no al reñidero, llevando hasta dos gallos de peeeuezo colorado
qué á 103 VIaJeros que, cammo de Popayán, hacían alto con «za- bajo la «ruana.»
En Capacho, la autoridad era entonces conservadora, como
marms» ( 1) y todo mientras paeaba la tormenta que en ese ins·
el Gobierno, y Qiprianillo, cuyo prestigio !oral aumentaba de
tante pegaba fuerte y feo.
I?flaban los truenos su voz de persona acatarrada y de mal día en día, era á su vez tanto ó más rojo que el pescuezo de los
gemo y los rayos caían, desgajando aguacates y palmeras como g11llos del señor gobernador.
Quince ó veinte adeptos incondicionale~, perpetuamente aboen plena ccTempestad»-me refiero á la zarzuela, natural~ente.
nados á los derroches de
La posada que nos alber·
aguardiente de caña que
gaba estaba casi al fondo de
hacía el héroe en ciernes,
una quebrada y á través de
lo seguían á sol y á somlas ramao mal unidas que
bra. Le bebían los vientos
formaban sus paredes, po·
y
lo declaraban hombre ca·
dian verse perfectamente
paz, llegado el caso, de
cómo caían la lluvia y los
«trancarlei&gt; al gobernador
rayos en el monte cuajado
de Capacho 6 á quien se
de helechos, orquídias y
atravesara por delante.
serpientes que podían Eer
No se equivocaban los
objetos de buena joyAría y
feligreses de Ciprianillo,
piedras finas, si no fueran
quien, cada vez que divisa·
tan venenosas y mal intenba al gobernador, empezacionadas.
·
ba á escupir por el colmillo
y á echar un caño de humo por cada ventanilla.
Cipriano, según el docFumaba mucho, bueno y
tor, era oriundo de San
tan fuerte, que llegaba á
Faustino ó de algún otro
&lt;lar golpe en el pecho.
santo tranquilo, sin gran
Se sentía el hombre más
rol en los nego cios celes·
importante de Capacho.
tiales, y modestamente ins·
Lo era: maneja ha plata,
talado con su parroquia en
mujer, bestia ensillada y
la frontera de Colombia y
machete de una mano de
Venezuela.
ancho.
. )/ ..
De mediano, Ciprianillo
• /!
·, J.. (
Nada le faltaba; á no ser
había trabajado en una re·
¡t ~
una
revolución de encargo
cua que transportaba carga
que
le permitiera Ealir á
y otros enseres al río Zucanchaaunque fuera de
lia; pero antes de mucho,
gallos ......
y ya con recua propia, saY al hablar así, secreteándose con su gente, en el cafetín ....
¡Era una desconsideralió á correr el mundo, que
ción
la de su partido, pa·
es ancho y grande.
El chico era muy «chispaii, como dicen por allá, y antes de ea.rse tantos meses sin armar una trifulca!
Por desgracia. tanto en Caracae, la capital, como en Capacho,
mucho pudo decir como el maulino de acá de estas tierras:
el lugarejo lejano, se continuaba gozando de la paz y gloria del
"En los tiempos de rodeo
Sefior.
soy de aquellos sin cotejo:
«CachifosiJ! (2).-decía por los jefes liberales el futuro héroe
ensillo una manca vieja,
de
la victoria.-Se los ha tragado la tierra y no hay quién dé
flaca que no importa un bleo;
con ellos!
sobre á caballo toreo
porque soy completo huaso;
Le hacía, pues, mucha falta una revolución y se cansaba de
para tomar vaso á vaso
esperar.
soy el tirado con onda,
La revolución no venía ó venía retrasada ..... Tendría, que
en mi montura redonda
lanzaroe por su cuenta. No había más remedio. ¿O querían qu~
á lo arriero cargo lazo."
&amp;e llevara toda la vida esperando? No podía aguardar más. Ni
Ya en Capacho, Ciprianillo i;e interesó por la política; dijo era patriótico porque tenía pensado regenerarlo todo y hacer las
que él era rojo,-acaso para desteñir con su color sectario los co,as bien y de nuevos. Corretearía á los extranjeros que, según
sombreos del mulato, - y compró trabuco y macheta de cuatro él, sólo servían para llevarse haciendo reclamaciones y si, en efec·
dedos de ancho, de los que suelen cortar un rifle de un mando· to llegaba ¡ah! se llamaría así, de un hilo: «Cipriano Castro,
ble.
Presidente Constitucional y Regenerador de Venezuela.i&gt;
En seguida, se puso un guarapón de jipijapa en la cabeza y
Regristr6 bien el gaznate de su trabuco, compró algunos más
se miró en el espejo de una barbería: se encontr6 bien, guapo y y prepáró su gente. ¿Para qué?
buen mozo. Parecía un gamonal y antes de mucho sería de una
«Ya verían», si también era un «cachifoJ&gt;, como esos generales
vez comandante y coronel.
liberales á quienes nadie lograba ver el polvo!
Qué le faltaba ! Tenía mulas de carga y gallos de pelea y cuaY al hablar así, secreiéandose con su gente, en el cafetín , pa·
tro 6 cinco botellazos bien pegados habían asentado del todo su sado á aguardiente de caña y humo de tabaco fuerte, volvía á
fama de mat6n. Sería general. Compr6 bestia y montura Y en escupir por el colmillo para envalentonar más á sus circunstan·
un ¡ay Jesús! aprendi6 á leer, por que, la verdad ha de decir.;e, tes medio intoxicados.
el mulatillo era, rnalmente, muy «chispa».

***

( 1) Especie de pantalón de mor.tar, de cuero de buey.

(2)

Niños, pequeñuelos insignificantes.

***

***

UNA PUESTA DE SOL
En lejanas, espléndidas riberas
que ~!ando besa el mar siempre en reposo,
elevandose al cielo dos palmeras
en él columpian su penacho airo~o.
Como un nabab, que en siesta perezosa
el soñoliento esoíritu regala
sobre la arena de ct&gt;lor de r~sa
duerme á su sombra un tigre de Bengala.
Y como en el terrestre Paraíso
á los erguidos troncos, dos serpi;ntes
les ~an, tornasolando el fugaz viso,
espirarles de luz resplandecientes.
En un golfo tranquilo, allí cercano,
que selva secular orla á s\i antojo
un bizatino alcázar alza ufano '
sus torres, de ladrillo azul y rojo.
. Negros cisnes, abriendo el ala obscura
a la caricia de las brisas grata,
dan al agua movible bordadura
al pie dr la soberbia escalinata.
El horizonte es limpio, ilimitado;
Y no vibra en el claro firmamento
nada más que el latir acompasado
de las palma:- mecidas por el viento.
De pronto, sobre el cielo de Occidente
Rok, el ave fantástica, se eleva;
arde en su pico el sol resplandeciente·
haces de rayos, en las garras lleva. '
Desciende brillador sobre su pecho
el astro-rey, antorcha del espacio,
entre un raudal, en chispas mil dehecho
de oro Y de fuego, de ámbar y topacio. '
Sobre las leves nubes ondulantes

'

cual Niágara de luz, vierte sus ondas,
y esparce entre relámpagos vibrantes
rotos jirones de encendidas blondas.
Y allá en el septentrión, donde brumoso,
extiende ya el ocaso su penumbra,
yérguese Orión, el lóbrego coloso,
y sus miembros atléticos encumbra.
Certero cazador, el arco tiende
con diestra audaz; dos pasos se adelanta,
la silvadora flecha el aire hiende,
y al ave Rok traspasa la garganta.
El ave Rok, las alas sacudiendo,
baja rodando al mar, como una tromba,
cae desplomado el sol , y al choque horrendo
su disco estalla cual abierta bomba.
En volutas de luz la inmensa hoguera
hasta el cenit sus ráfagas envía,
y al punto vuelven de la azul esfera
en lluvia torrencial de pedrería.
El fúlgido raudal, en lontananza
cubre la tierra de inflamada alfonbra,
y una última explosión al viento lanza
torbellinos de púrpura y de sombra.
La noche, apoderándose del cielo,
entenebrese su ámbito profundo,
y su manto de negro terciopelo
cubre la muda soledad del mundo.
LECOMTE

DE LISLE.

BEATRIZ

=

¡Gloria y honor al alma soñadora,
que audaz del imposible se enamora·
la que hacia su quimérica esperanza'
por el sendero del dolor avanza
del deleite vulgar despreciadora'!
I Feliz quien tiene en poco
las que, para avivar sus regocijos,
brotan en su camino flores bellas
Y en el sereno azul los ojos fijos, '
el brazo extiende temerario y Joco
para coger ufano las estrellas!
Con sonrisa de diosa
le sonríe belleza mist&amp;riosa
oculta á los profanos;
atentas á su anhelo,
las estrellas Je vienen á las manos·
á su clamor los ángeles contestan '
Y axilio dan á su atrevido vuelo· '
los lirios del Edén, flores del cieÍo
sus cálices le prestan,
'

Beatriz abre un mundo misterioso
á quien la toma por divina hermana
á quien lucha sin tregua ni reposo '
Y cuanto más padece y más se afa~a
se juzga más dichoso;
'
á quien no cede hasta tocar Ja cima
'
Y cual raptor osado y victorioso
á lao puertas del cielo se aproxima.
¡Gloria y:honor al almaºsoñadora
que audaz del imposible se. enamora!
VICTOR!DE LAPRADE.

�ACTlJAiilt&gt;ADBS

SOCIAllBS

iCIERTOS CRITICOS!........

puloso prosodista en las sílabas tercera y cuarta y en las cuarta
y quinta. En la palabra celeones» el autor usa de la c&lt;sinéresis» con
lo cual queda completa la medida, resultando un octosílabo perDesde que fueron conocidas entre nosotros las obras de Anto- fecto.
nio de Valbuena (Miguel de Escalada) obras eruditísimas y con
Así por el estilo sigue midiendo ccGil Bla,'3» varios versos de
notable acopio de sal ática para la crítica, invadi6 á nuestra re· Dávalos ¡N6! ¡No crea que los versoR se miden con popotel
pública literaria una serie de criticastros que quisieron imitar. á
Antes que todo hay qué tener un oído natural para la ver.sificaValbuena y en vez de hacer uso de los «valbuenismos» hicie- ción y este oído se perfecciona conociendo las reglas de la prrsoron uso de las «valbuenadas», como dijera un
dia y las figuras ó licencias, que ella concede.
inteligente escritor sudamericano.
Midiendo como c&lt;Gil Bias», cualquiera comRabia pasado ya la moda de esta clase de
posición viene por tierra.
críticos; pero todavía quedan algunos audaces,
Así, por ejemplo, mediría ccEl Vértigo» de
que con el sistema de las «valbuenadas,, son
Núñez de Arce:
capaces de intentar hacer pedazos una oda de
«Guar ne cien do de u na rí a»
un Fray Luis de Le6n.
(9 sílabas)
Estrenóse ha poco en «Arbeu&gt;, el drama «Lo
Viejo» de Marcelino Dávalos.
ce La en tra da in cier ta y an gos ta,,
Los cronistas juiciosos la analizaron; señarII sílabas)
laron sus cualidades y defectos y consideraron !
á Dávalos como un autor dramático de porccSo bre un pe ñ6n de la cos ta»
venir.
(9 sílabas)
Pero á última hora le sale á Dá valos un
«Que bate el mar no che y di a»
crítico que con el seud6nimo de «Gil Blas»,
desde el peri6dico ccMulticolor», dizque abo,
( 10 sílabas;
gando por los fueros de la Gramática y de la
Y mal que le pese á «Gil Blas todos esos
M.étrica, trata de demostrar que Dávalos, ni
versos son octosílabos.
es literato, ni posee oído poético.
Ni al ernritor Dá.valos, ni á su crítico los
'
Una muestra bastará para conocer lo que
hemos tratado per sonalmente y si hemos esvale «Gil Blas» como crítico.
crito estas lín~as es abogando por los fueros
En una de tantas décimas de Dávalos, «Gil
Señor don Francisco A. Cov.'.lrrubi.'.ls, de la Gramática.
B\as»censura el siguiente verso, midiéndolo así:
candidato popular al gobierno del
Emilio de Arriola.

«En.a le te o rumo ro so»

Estado de Guanajuato.

Asegura con énfasis que este verso tiene nueve sílabas en vez
de ocho. ¿No le dió Dios oído á «Gil Blas» para comprender que
la cuarta y quinta sílabas se unen en virtud de la «sinéresis?
Juzga que tiene también nueve sílabas el siguiente:
«Fama es que entre aquellos leones»
¿Sabe «Gil Blas» lo que es «sinalefa?»
Pueti sabiéndolo no le será difícil comprender que de esta fi.
gura hace uso el autor, sin que se lo pueda tildar el más escru·

Grupo de distinguidos concurrentes á la Kermesse de los vascos,

1l]ll""1JJll1'"1l]ll""1l]ll""1l]ll""1]JW'"

Ir por lana-Paradero fina l.
Cuatro masones, yendo de viaje, se encuentran á la entrada
de un pueblo, muy cerca del templo, con un monaguillo que
jugaba á la pelota.
«Oye, chico», le dice uno de ellos, «¿qué casa es esta tan grande?»
«Esa no es casa»; le conteata el monaguillo, «sino que es la
iglesia.»
cc¿Y el señor cura», le preguntó o{ro con sarcástica risa, «está
muy gordo?»
«¡Pues no lo ha de estar! como es un señor de tan morigeradas costumbres, es muy sano y robusto.»
«¡Mirad que tonto!» dice uno de 103 masones. «¿Cómo te llamas?»
ccYo no me llamo, sino que me llaman.»
Incomodados los masones por verse bnrlados por un chico,
exclama el que hasta entonces no había hablado:
«¿Sabes tú, niño, adónde van á parar los bribones?»
ccSí, primero á la masonería, y después al infierno». Y se metió corriendo en el templo.
.
Muy atinadas respuestas las del monaguillo. Para los que viven mal, y se burlan de Dios, de su Iglesia y de sus ministros, el
paradero final es- ¡terrible verdad!-el infierno.

Señoritas que ater.dieron un puesto de confetti en la Kermesse de los vascos.

UNA ANEODOTA
es PRECISO CREER
Cuenta. un buen Padre esta curiosa anécdota:
c,Yendo de viaje, en el mismo
rlepartamento de un coche público, un abogado y un jovencito,
al pasar frente de una iglesia, éste
quitándose el rnmbrero se eantiguó.
«Sin duda, amigo mío, eres
muy devoto, » le dijo el abogado.
~sí señor», contestó el nifio, y
me estoy preparando para hacer
la primera Comunión. »
«¡Ah! ¡ya! y ¿qué te enseña el
cura?
c,Ahora nos exp!ica los misterios.»
cc¡Los misterios!. ..... ya he olvidado tales cosas, como te sucederá á tí dentro de pocos años.»
11No, caballero, jamas olvidaré
los misterios de la Santísima Trinidad, de la Encarnación y de la
Redención.&gt;,
cc¿La Trinidad?»
«Sí señor; un solo Dios en tres
Personas.&gt;,
«Pero ¿comprendes tú esto, amiguito?,;
Señorita Carmen Fortuño y señor don Alberto Frnnk,
«Tres cosas hay que considerar
firmando el acta matrimonial.
respecto en los misterio!!: sabre
«Todo lo que me refieres son 'consejos; yo sólo creo lo que
comprendo:»
creer y comprender: yo sé y creo pero no comprendo; lo, cual
sólo se consiguirá en el cielo.» '

c,¡Oh, caballero! Ya que usted
sólo cree lo que comprende, dígame usted: ¿por que su dedo se
mueve cuando usted habla?»
«Por mi voluntad imprime un
movimiento al nervio que corresponde al dedo.»
11Pero ¿de qué manera se hace
que .su volundad influya en el
nervio?»
«Eso se hace... . eso se hace .. .»
&lt;,¿Comprende usted c6mo?»
«¡ Oh, sí, lo comprendo!»
«Pu~s bien, ya que usted lo
comprende, dígame usted, ¿por
qué queriéndolo usted mueve Al
dedo y no puede mover la oreja?»
El abogado, viéndose apurado,
á falta de argumento balbuci6:
ccDéjametranquilo, amiguito; eres
tú demasiado joven para darme
una lección.
Hay muchos que afectan no
creer en la palabra de Dios; pero
son muy crédulos á las palabras
de unos impostores que, sin ton ni
son, declaman contra las verdades más sagradas .... ..
Por no ser creyentes, se han
vuelto crédulos.
Se cumple en ellos lo que dljo
un gran genio, que la supertición
ocupa el lugar que deja vacío
la fe.
Son unos insensatos dignos de
nuestro desprecio ...... y de nuestras plegarias.
Pedid que el Señor los ilumine.

Señor Licenciado dc,n David Lazo y señorita Consuelo de Urquiza, que contraerán matrimonio el último de los corriente
en la Capilla del Sagrado Corazón.
s,

-·----·--------·-..-~---

-~.....,,..._

_______ ___________ _
..

.

..,.,....,..._

�Aetualid&amp;d Polítie&amp;

CLODOVEO

TEAT~OS

LA M I S A

EL PECADO

UN PALU R DO

Clodoveo, rey de los
franco!1, al oír por primera vez el relato de
la Pasión de Jeeucristo, y al considerar los
dolores y lo9 oprobios
que sufrió cuando fué
atado en el huerto,azo·
tado en el pretorio y
crucificado en el Calvario, se exaltó, é irguiendo su noble cabeza y poniendo m
mano en el puño de
su Pspada, dijo con fi e·
reza :« ¡Ah ! ¡si hubiera
vo estado allá con mi:i
francos!»
¡Bellas palabras que
denotaban el nobleorgullo del recién convertido, el cual aun no
~ospechaba que Jesús
no hubiera tenido necesidad de su espada
parn defenderse de los
judíos!
Yo creo que si muchos cristianos de ahora se hubiesen encontrado presentes en Je.
rúsalen durante aquella tragedia, habrfan
sido los primeros en
crucificar al Hijo de
Dio3. ¡Los veo quecometen tan fácilmente
el pecado mortal!
¡Ingratos! sabedlo
bien: el pecado es el
verdugo que ha dado
la muerte á Jesús; y
el pecador es el más
desapiadado de lo s
hombres.

Mientras tocaban á
misa, un día de fieata,
decía un palurdo que
había aprendido 1m
moral en la taberna:
«Yo, desde que me casé
no he ido más á mita.,&gt;
Uno de los que le
oyeron tenía un perro
acurrucado á su lado;
y dándole una palma·
dita en la cabeza, dijo
con mucho gracejo á
aquel majadero que se
gloriaba de no ir á
misa: «Este perro tampoco ha ido nunca;
con que, en eso todavía te gana.. »
Rióse la gente de la
salida, y el mentecato
se quedó con la boca
abierta, sin saber qué
replicar. Pero de fijo
no le vendría más la
gana de gloriarse de
su calaverada.
Así habría que con·
testar á los cristianos
de la ralea de ese palurdo.
,¡¡l1"'"11jl1""11Jl1""11Jll""

Los turc os
Respeto en los templos.

Ultimo retrato del señor General Reyes.-Fot. de

11Jl1""11J11""11Jl1""11Jll""W

Un balance-Pedriscos.
/."''

/·

No ha mucho tiempo que el arzobispo
de París dijo á un amigo suyo comerciante:
((Cerrad vuestros almacenes en los días festivos, y si en el balance de fin de año veis
que hay pérdida, yo os la compensaré¡ pe·
ro si hay una ganancia mayor que antes,
vos me la daréis á mí.»
El comerciante, contento, cerró los almacenes todos los días de fiesta. Pero,
¿Qué sucedió? Que tuvo que dar al arzobispo diez mil francoa: era el exceso de la
ganancia de aquel año.
En la ley antigua Dios tenía mandado
que se apedrease á los que trabajaban el
Sábado, que para los judíos era el día de
guardar.
¡Oh! ¡si se debiera apedrear ahora á los
que no santifican el día domingo ...... !
Pero si no apedrean los hombres, apedrea siempre la justicia de Dios, ya en esta
vida, ya en la otra.
.
.
En esta vida : con pednscos que Dios
lanza desde el cielo: enfermedades, desgra·
cias, malas cosechas, muerte.
En la otra: con otra clase de pedriscos, que
llueven siempre y punzan como clavos, des·
garran como espadas,abrasan como fuego ...

./

Dícese que los turcos, cuando empren·
, den su peregrinación
religiosa, conservan en
ella tal composturaque
se parecen á una com·
pafiía de monjes. Y
cuando se hallan ante
El Tiempo flustmclo.
!-' l sepulcro de Mahoma, no hablan, ni
escupen, ni toAen, ni miran á una y otra
parte; y al salir de aquel templo, por n_o
dar las espaldas al sepulcro, van cam1·
nafido hacia atrás como los cangrejos; de
donde resulta que algunos de aquellos fanáticos dan tal testarada en el suelo, que
por mucho tiempo conservan un recuerdo
de la romería.
Es, á la verdad que digamos, algo bochornoso que los turcos nos den ejemplo
del respeto que debemos á los templos.
Yo be visto á muchos cristianos en la
iglesia hablar, reir, mirar acá y acullá, que·
dar siempre de pie ó sentados, permanecer
mudos, distraídos, sin formular una plegaria.
Y bien, ¿sabéis cómo los tildo yo á estos
tales?
Hombres sin fe, que merecerían ser arro·
jados del templo á latigazos.
Así arrojó un tiempo Jesús á los profa·
nadores.
~

Un modelo de cartas conyugales
Señor Licenciado don Rafael Díaz lturbide,
nombrado oficial mayor
del Ministerio de Gobernación.

Una joven esposa eEcribia á su marido
ausente:
c(Tomo la pluma para escribirte, porque
nada tengo que hacer, y co~cluyo la carta
porque nada tengo que deCITte. ,&gt;

UNPROBLEMA YUN4 INCOG-

«No, no: éstos á mi parecer,
no lo son tanto como los que
descuidan el. gran negocio de su
alma ...... ,,
Y siguió hablando el tío Pellejo mucho más, intercalando á
menudo esas terribles palabras:
.~fuerte, Juicio, Infierno, que él
pronunciaba con tono misterioso; y es fama que tales palabras
hicieron sobre el alma de Pelagato el efecto de unos varapalos
sobre las espaldas.
Y dicen que con el escozor de
esas palabras reflexionó un tantico ese joven travieso ... ...
Aquí huelgan los comentarios.

NITA.

Erase el tío Rastrojo un hombre de mala catadura, embebido
en las ideas socialistas. Fanfarr6n como ningún otro, en8artaba disparates á cual más dispa·
ratado. Un día hablaba con mucho desparpajo sobre el capital y
el interés, la repartición de los
bienes, la igualdad .... y con ín fulas de doctor daba uor reRuelto
el problema y dt:spéjada la inc6gnita.
Acertó á oírle un buen campe·
sino, chistoso, sin vergüenza,
cortado á la antigua, que no debía saber mucho ni de problemas
CONTRA LA GUERRA, EL ROni de incógnitas.
SARIO.
Después de haber soportado
un tantico las majaderías que
Había dos familias vecinas de
vomitaba Raetrojo, soltóle á la
muy divereas ideas y sentimiencara este flechazo: (q:M:ala lentos. En la una se rezaba todos los
gua! El probiema es que salves
días €1 rosario, en la otra se jura·
tu alma, y la incógnita que cumba., disputaba, maldecía y á meplas con la ley de Dios.,&gt;
nudo volaban palos.
Se armó una contienda, se
((¿Para qué sirve el rosario?,i
cambiaron razones, se dieron y
preguntó un día con tono burlón
se cambiaron garrotazos, se romal vecino despreocupado al buen
pieron crismas.... y no supimos
cristiano; ¿de qué mal os cura?
más. Probablemente no volvería
¿tal vez de peste, hambre ó de
Rastrojo á hablar más ni de proguerra?,,
blemas ni de incógnitas.
Respondió el buen hombre:
No dejaba de tener mucha ra((De peste, de hambre y de
zón el buen campesino.
guerra.»
Este es el gran problema: la
((¿De guerra también?,1
3alvaci6n del a l m a. Quien no
«Pues sí, sefior; porque, mienacierta á resolverlo bien, pasará,
tras nosotros rezamos vosotros
Carmen Catalá, bella actriz de la compañía Balaguer, que celebró
á buen seguro, un mal rato derenegáis y refifs y os rompeis la
su beneficio en el "Virginia Fábregas," el último martes.
lante del Examinador Supremo,
crisma, luego es cierto que noy será reprobado...... Y tras la
sotros estamos en paz y vosotros
reprobación vendrá la condenación. Y la incógnita para resolver n guerra.» Rezad en vuestras casas todas las nochei! el santo roeste gran problema no puede ser otra que tll cumplimiento exac- sario: es una práctica que, á fuer de buenos cristianos, no debéis
to de la ley de Dios. No hay leymás perfecta, como que ha sido dejar. No conozco otro medio más fácil para atraer sobre el ho·
escrita por el dedo del Soberano Legislador. Ahí está condensado gar las bendiciones del cielo.
todo lo que puede hacer al hombre feliz eu esta vida y bienavenY os encarezco que al rezar el Avemaría os fijéis de modo
turRdo en la otra.
·
particular sobre estas palabras: c&lt;Ruega por nosotros pecadores,
. Vea, pues, cada cual de despejar bien esta incógnita, y tendrá ahora y en la hora de nuestra muerte. »
bien resuelto el problema y derecho á un premio eterno.
A la verdad, que será gran consuelo para vosotros en la hora
suprema de la ago- -- - nía, el haber rezado
EL MAS CRIMINAL Y
tantas veces en la
EL MAS NECIO.
vida esa petición .
El tío Pellejo decia un día á BU SO·
brino Pelagato, un
pícaro de tomo y lomo: c(¿A que no me
adivinas cuál es el
más criminal de los
hombres?,,
Pelagato, después
de mucho cavilar,
no acertó en la res·
puesta. Enton ces
repuso Pellejo, sacudiendo su blanca
cabeza:
((El que comete
un. pecado mortal,
pues el pecado es un
crimen delante de
Dios.,1
cr¿Y cuáles son los
más tontos de los
hombres?,1
c,Los que han perdido la luz de la razón.»

A N Ec D oT A c URI OS A.

TEATRO ARBEU.-" La ley de Karma."-Ultima escena del acto l.

En la célebre batalla de Bailen, pidió un francée la vida á un español,
que sabía batirse como un héroe, pero
que por lo demás no
le sobraba nada de
inteligencia.
- Francés, le contestó el ibero, pídeme lo que quierae,
que soy generoso y
te lo concederé, pero pedirme á mí la
vida cuando tú eres
el vencido, ya conoces que eso no te
lo debo conceder,
porque es pedir gollerias.

�El Emperador de Alen1.ania
Nunca olvidaré los tres días que con la pareja imperial aleCreo que estuve temblorosa y muy cortada, pero hice mi remana pasé en el castiHo de Sigmaringen, el antiguo castillo de verencia con tanto entusiasmo y agitación, que el Emperador se
los Hohenzollern, á: orillas del Danubio, no lejos del lago Cos- ri6 y la Reina le dijo: esta niñita se encuentra en un momento
tanz~, perteneciente hoy día á la familia del Kronprinz de Ru· interesante de su vida, no ha dormido en toda la noche pensanma~1.a. Los r~yes rl:manos habían llegado previamente para do en el honor que la esperaba.
recibirá aus imperiales huéspedes. La mansi6n real se hacía
cc¿Por qué?» preguntó el emperador en inglés, sonriendo aleestrecha, pues gran número de príncipes y princesas de Alema· gremente. Esta joven ha conocido ya muchos hombres notablee
nia, con el príncipe y la princesa Leopoldo de Hohenzollern se más grandes y más notables que yo. También ha visto Empe~
encontraban reunidos allí, movidos por extrafia mezcla de ~ie- radores, de modo es que uno más 6 menos no puede hacerle im.
do y de agrado al mismo tiempo ante la honra de conocer al presi6n. Me dicen, sefiora, que cuando nifia ha gozado usted
Emperador relacionado con muchos de ellos por algún lazo le- del raro privilegio de pasar algunas veladas eh casa de Víctor
jano.
Rugo, ¿qué puede pues, impresiouarla en mi presencia habienTan luego como entré al departamento destinado para mí en biendo estado en presencia del Genio?
el ca~tJllo, encontré un programa completo de las fiestas que
Como no pudiera yo atinar con la respuesta, el Emperador
eeguman á la_ llegada dél Emperador, con indicaciones exactas continu6: ccnunca habría creído usted que tiene sobre mí una
sobre los vestidos que deberían llevarse en la estaci6n y durante superioridad que le envidio. He visto todo lo que vale !a pena
la noche.
de verse, pero no á Víctor Hugo ni á un verdadero genio litera·
L~ inmensa muchedumbre de príncipes, oficiales y altos per· rio. ¿Estaba muy encorvado por los años? ¿Hablaba claramen·
sonaJfS hallados al día siguiente en la estaci6n me hizo perder te? ¿Cuáles eran sus tópicos favoritos?
la es~eranza de dirigir, siquiera una mirada al Emperador, pe·
En este momento había recobrado mi sangre fría por comple·
ro m1 buena estrella
to; la Reina me son·
quiso que pudiera
"11 reía y el Emperador
divisar por entre el
JI Reguía hablando.
hombro de una alte·
Interrumpía casi ca·
za real y la manga
da frase, interrogande un húsar, la pádo, en tono afirmativo, por ejemplo:
lida figura imperial,
cc¿No me €(!Uivoco
su frío semblante,
al pensar?........ lo
sus llameantes ojos
que significa «no
y su rígida. boca.
puedo equivocarLe seguía la ero peme. » Y mordía su
ra triz cuya risa solabio inferior hasta
nora oía cerca de
dejar se fialados sus
mí, miE&gt;ntras los bedientee en él y consos y saludos iban
tinu0: «Usted eecriy venían. Nos diribe en francés, ¿ver·
gimos á la eecalinadad?» al fin concluita para verlo subir
rá por escribir en su
al carruaje y ealupropia lengua. Se
dar á la concurren·
que le gusta escribir
cía. Después de un
francés y hablar in·
corto paseo, cuando
glés; por eso me he
la noche empeeaba
dirigido á usted en
á esparciar sus somla lengua más agra·
bras, me p a r e c i 6
dable para la conmás extraordinariaversaci6n 6 por lo
mente pálido que al
menos una de las
principio; no se diPalacio Real de Berlin,
más agradables.,,
buj6 ni una sonrisa
11El inglés gana
en sus labios al dirigir su mirada á la alegre multitud, cuyas manifestaciones pa· terreno rápidamente como lenguaje de lae cortes» dije.
Un rápido movimient0 del entrecejo me indic6 qoe entraba
recían no impresionarle, pero su mirada parecía hacer vibrar
en
terreno prohibido y el Emperador cort6 la conversación di·
cada nervio.
Lleva\&gt;a uniforme negro, con botones blancos, de metal, y ador- ciendo: ccMañana hablaremos de París, de literatura y de usted.
nos de plata; su yelmo, también negro, estaba bordado con platn. Ahora tengo que recibirá toda la gente que me espera, entrelos
La emperatriz vestía de blanco. Seguimos la proce:si6n en me· cuales tengo amigos y conocidos,» y se march6 rápidamente.
Mientras tanto había perdido de vista á nuestra Reina á quien
dio del estampido del cañ6n , el rosonar de las campanas y el clamoreo humano, ascendiendo por las estrechas calles de ia ciudad quería dar las gracias por haber llamado la atenci6n del Empe·
rador sobre mi persona. Vagaba por entre la multitud cuando
hacia el castillo que la coronaba, profundamente iluminado.
Los huéspedes imperiales comieron en privado con les prínri· sentí un golpecito en el hombro. Era mi Reina que quería prepes presentes en el castillo; pero, á las nueve, todos fuímos á to· sentarme á la Emperatriz.
Hay algo de frerno y genuino en ella, que hace recordará las
mar nuestros lugares en la sala de recepci6n, mientras el coraz6n
noe latía con fuerza y los ojos centellaban de impaciencia y se sencillas herofoas celebradas por ios poétas alemanes en cantos
dirigían á menudo, hacia la puerta por donde el real cortejo de- y baladas; díjome antes de partir que mi Reina le enviaría la
traducci6n de mis baladas rumanas, pues le deleita el folklore.
bía entrar.
Luego se retiró por entre la muchedumbre que habría paso
Recordé en aquellos momentos que yo era la única represen·
tante de la raza latina y refrené mis preguntas y mis movimien- respetuosamente.
Un príncipe rne pregunt6 si había visto el ;diamante que la
tos. Las damas de honor y los oficiales me trataron muy amaEmperatriz lleva en el pelo; diamante que fué encontrado en el
blemente y, me bicioron colocar junto á la puerta.
El primer Chambelan golpea el suelo tres veces con una vari- sombrero de Napole6n I después de la batalla de Waterloo.
Seguí á la Emperatriz y traté en vano de ver el gran diamanlla de oro: eigue un gran silencio, luego se abre la puerta, r
aparece el Emperador de Alemania, llevando del brazo á la Rei· te. Su Majestad iba á llegar á la puerta y á desaparecer cuando
na de Rumania. Vestía deslumbrante uniforme blanco de mili- al volverse. me vi6 y exclam6 con asombrosa intenci6n: Ahora
tar que contrastaba con la cinta carmesí de la Orden de Ruma- usted desea ver mis joyas, venga sin temor delante de mí: Estas
nia. Su mirada era radiante, aunque severa su faz serena. Nue- perlas son hermosas, pero demasiado grandes; mire este drnroan·
. .
va ocasi6n de admirar sus ojos relampageantes que descubrirían te, siempre lo llevo puesto».
Al día siguiente del:lperté con la conciencia de que algo musita·
su inc6gnito. Le siguen, la Emperatriz y nuestro Rey, á quienes
apenas tengo tiempo de dirigir una mirada, pues, el Emperador do había sucedido é iba á suceder. Una hora más tarde me paseaba
á oriilas del Danubio y lo observaba deslizándose apaciblemente.
y la Reina, se han detenido frente á nosotros.

81 Empettadott de .Alemania.
Me. dirigí á. la Avenida de los Príncipes, donde los Soberanos, el momento más grande de su existencia: de lo contrario Su
prí~cipes, prmcesas, g~neraleB, e_decanes y damas se paseaban ~ia~e~tad habría v)sto la mía ayer y hoy. Nuestras coronas son
luciendo toda una variedad. de mdumentaria. La Emperatriz invisibles¡ solo e~isten en la imaginaci6n, así, poseemos riqueves~ía una delgada blus~ gns de mafiana y el Emperador un zas, palamos y remos fuera del alcance de la vista de los mortatra.Je de caza; _hablaban a cada uno que se detenía á saludar 6 les.
hacer reverenma.
«Y así no estará usted expueata á perderlos)&gt;, dijo el EmperaLa. E~p~r~triz m; preg_unt6 sonrie~te c6mo había empezado d?r. ccPero hablando en serio, ¿piensa quedarse de poéta toda la
e~ día; 1,1 v1.~1tando o comiendo. Ha?iendo contestado que lo úl- vida 6 pasará esa enfermedad? Considero un ser ridículo á una
timo, ~e d1Jo: ccP~rece usted demasia'.:lo sana y razonable para mujer que escribe.»
llegar a ser un poeta muerto de hambre)&gt;. El Emperador estaba . ccY~ me había dicho que á su Majestad no le gm,taba las mude muy buen humor. mostrando los árboles, dando consejos so- Jeres mtelecLuales y que solo les concedía el desempeño de los
bre la crian.za de perros,_ atravesando el .l?rado para coger algu- asuntos domésticos.»
nas flores i,ilvestres. Senalándomelas, d1Jo: «No valen tanto co·
. «-No basta ese extremo; las intelectuales son peligrorns y demo sus laureles pero son muy bonitas. Ahora dígame la verdad bieran l~evar hoz.al para. que no mordieran. Pero ¿cree usted que
¿hl\ estado usted refrescando sus laureles á la orilla del río?)&gt;
una mu¡er necesita ser rntelectual para escribir? Por el contra-

Guillermo 11, emperador de Alemania.

,f

En la tarde recorrimos en carruaje las hermosas selvas que
rodean á Sigmaringen. En medio del silencio del bosque nos
sorprendió el sonido de trompetas y vimos pasar un grupo de
ginetes en medio de lol:l cua.les calbagaba el Emperador un corc1il negro. Llevaba el uniforme de los Húsares de la Muerte.
Otra vez, vi aquella expresió11 resuelta y la miraba refulgente de
su pupila, perdida en la lejanía de la selva. Parecía una estatua
de piedra., una imágen del Hado.
Después supe que había recibido malas noticias de una huelga de obreros en Westfalia.
Pero á la hora del té. en el museo del castillo, noté que el
Emperador había cambiado de ropa, de semblante y de humor.
La sala estaba adornada con vitrinas que contenían maravillas
del arte antiguo coleccionadas por el gusto esquisito del que fué
príncipe de Hohenzollern. Guillermo II demostr6 vastos conocimientos en materias que corresponden á los anticuarios y á los
conocedores. Era enteramente diferente del Em1,1erador á quien
había visto en la mañana , de aquel imponente ginete negro de
la selva, sin embargo, para un observador minucioso, la dureza
de la mirada se mantenía velada solo á ratos.
..&lt;e Le hice una broma sobre aquellos laureles, esta mañana» me
d1Jn al acercarse á mí «y á prop6sito, ¿donde está la famosa co~ona? He sufrido una decepci6n en cuanto llegué me dijeron que
1ha á cc,nocer á un ser extraordinario, una joven que no es ni
reina ni princel:'a, pero que usa corona, una corona de laureles
dada por la Academia Francesa y cuando espero ver una real
corona de laurel, por la primera vez en mi vida, he aquí á la joven en cuesti6n, que se atreve á mostrarse sin nada en la cabeza,
en la noche, y con sombreros sin gracia en el día, ¿d6nde está
esa corona? la cuelga usted á la cabecera de su cama 6 á la ventana para que la admiren los transeuntes?».
«-St-ñor, contesté, los Emperadores y los Reyes usan coronas
en grandes ocasiones, pero los poétas no pueden h~cerlo ni en

La emperatriz de Alemania.
rio: la in~eligencia de la mujer consiste en evitar el rídiculo y en
p_arecer bie!l. Ahora, puede una mujer que escribe continuar
siendo bomta? Los gestos, la acti~ud de una mujer que escribe,
vencen t?dos sus esfuerzos estéticos. ¿Padrá mostrarse bonita
una muJer que arr?ga el entrecejo para perseguir una idea 6
concentrar su atenc16n? Ahora, usted es muy inteligente. más
d,e lo que puede e~perarse de una mujer que escribe. Usted esta a~10ra ta1;1 sonriente, tan fría, tan inafectada como si yo no
hubi~ra hendo sus más altas nociones de mujer, talvez su amor
prop10».-!cNo lo tengo señor, pero sí firmes convicciunes que
na~a podra destruír».-:&lt;De t~dos modoe, tien_e ueted muy buen
caracter y ~o es presumi~a m pretenciosa. Voy á hacerle algu.
nas ?onces1ones: ~a música ~ la pintura pueden hacer la existenm~ de una muJer ~uy feliz y útil para su familia; concederé
tam_b1én que una m u¡er no sale de su sexo siendo poéta: las
mu~eres no son razonables, tampoco lo son los poéta~. Tanto las
muJeres co~o. los poétas han nacido para confortar y alentar la
alegría de VlVlr. Bueno, puede usted quedarse siendo poéta sin
exasperarme completamente)&gt;,
'
«~Agradezco á su Majesta? su gracioso permiso» .
R1ose el Emperador y explicó la conversaci6n á la Emperatriz
que prometi6 darle á leer las baladas rumanas.
'
En la comida brind6: con sonora y metálica voz que hizo vibrar todos los corazones allí presentes.
Antes de la partida de sus Majestades fui á despedirme: ccLe
deseo buena sue~te Y, ~.onto~es de coronas de laureles que le cubran hasta l~s. ceJaBJ&gt;,~dJJO Gu~llermo II. «N6, dijo la Emperatriz,
«le deseo fehc1dad ,en cualquiera forma que quiera gozarla». Be~é las .manos y sah. ~fochas veces he encontrado á los viajeros
1m~enales pero en nrnguna parte como en esta ocasión he podido Juzgar l? que hay de extraño y admirable en el Emperador
de Alemania.
H. VACARESCO.

�~~A· LASt//

l

DAMAS\

LA FALDA PANTALON

del antifaz ...... como las damas del reinado de Enrique III de
Francia.
Ya hemos visto que á pesar de la opinión y defensa de BranSe la ha desairado por ..... . desairada. Si á este importante de- tome, Berthelot, Poincaré, Toulouse y otros, la tendencia á
fecto ~e atienen los que la censuran, díganlo y serán respetados; implantlu el uso de la novísima y hombruna prenda ccpartida
pero s1 el asombro y los ataques se fundan en considerarla in- por gala en do~», ha sido tímida. Más vale así.
moral, fijense antes en lo atrevida que también se muestra la
Pero hay algo más, que es de gran actualidad y, en mi hucasquivana introductora de la prenda en cuesti6n. ¿Pues qué la milde sentir, de baetante importancia, igualmente.
falda ceñida y pavorosa ( que tiene algo del «traje conciso-'del
N~ e~toy bien enterada de cómo result~ría Margarita de
primer figurín del Paraíso1i ) no es peor que la falda-pantalón? Va\01s v1et1endo calzas; no me causan buena impresión las pinNo be visto puesta la tal falda; sin embargo, bastan las bue- tur9s de odalisca, persafl, moriscas ...... tampoco me convencen
nas fotografías para poderla juzlos encomios tributados á las dos
gar. Insisto en que hallo fea basta
Ca barrús, J oFefina y Teresa y á
la que pasa por bonita, como feas
las madamas Tallien y HaU:elin
también me parecen las más bo' diciendo que estaban ideales at/
nitas mujeres así vestidas y retra·
viadaR de tal gui~a. Cuando pien·
ta das.
so en Jorge Sand, no me agrado
Además, aun cuando esto tamfigurármela vestida de hombre;
poco le importa á nadie, ya que
como tampoco me parece bien
la opini6n es mía, diré que me
que no lo pasen mal, en punta
inspiran aversi6n las modas muy
á modas, aquellas que ponen los
masculinas en toda fémina.
puntos á los usos atenienses y á
Pero hallo, insisto, más contralas desnudeces gazées..... .
ria al recato que la misma falda-Menos mal-hay quien dice
pantalón, la saya de hoy, trans-si bajo gapas y muselinas apaparente ó nó, y siempre angosta,
reciera el pantal6n raso, ya que
con suu arri~sgadas exigencias de
esto no es peor que la falda trapoca 6 casi ninguna ropa interior,
bada.
amén del acompañamiento. igualNo es posible negar que la falda
mente usado, de blusa 6 corpiño
constituye una de las mayores
caladísimos, alguno de los cuales,
rnciedades, y que es peligrosa y
casi todos, van contra las reglas
mole~ta. Pero....... ¡hay tantas
mág elementales d'11 pudor.
otras cosas no menos imprescinAsí es que dispuestas, y bien
dibles é igualmente fastidiosas y
dispuestas, á protestar, hágase
nocivas!
( que es ((hacer luzn) extensivo el
Debemos aplaudir el decreto
e.;crúpulo á esas otras hecburaR
que ein empacho ni rebozo dió
que dibujan las fotmas con igual
lord Spenier, prohibiendo á las
y censurable fidelidad que ~i las
damas inglesas que llevaran falda
telas estuvieran empapa.das e:..
trabada en las ceremonias de la
agua.
corte.
Muri6 la almela, es eyidente y
Mas ya que la mujer ha dado
es una suerte. Mas exclamemos
en vestirse según la viene en ga·
teniendo en cuenta que cede los
na, tenga, al menos, en cuenta
muertos únicamente lo bueoo1i:
que, deseoEa de encantar, _puede
¡No era lo peor! .. " . Digámoslo,
desencantar.
no recordando tan solo modas
Hay otros detalles importantee.
pasadas, sino pensando en lais acMe explicaré:
tuales, tan ó más atrevidas que
El tacón muy alto, el zapato
las ceñidas y vaporosas del Direcmuy bajo (tanto que su de~cote
torio.
rivaliza con el dEl corpiño) ......
Si el asombro fuese le que debe
aspirando á ser el gran atra'ctivo
Vestido para tarde, por Beir.
ser y á donde debe ir, no impede ((los bajos,,1 y la brillante herarían tanto muchas modas, ni
billa obscureciendo, si es osten·
muchas gentes. Aparte reflexiones b:tratitas, es lo cierto que aun tosa, la claridad del buen gusto, es calzado que no queda, secuando de,de Suecia el doctor Berg sostE&gt;nga que la falda-pan- gún debiera quedar, para ir en carruaje ó de soirée, sino que
talón ((es vestido ideal é higiénico para las mujeres,11 estas se atraviern calles y paseos en unión de la media calada, á fin de
hacen suecas.
que los pies vayan recogiendo todo el polvo que ta.les caminatas
Aunque muchas presumidas se sacrifiquen ante lo de «la bue- les proporcionan.
na forma es el todo,i.. .... , no únicamente en negocios que son ó
¡Desencanto!
no de Estado ...... también cifran grandes afanes en procurar
Hay más, puesto que no hay muchas mujeres que pisen bien:
que la forma de la falda sea ((una acusona,i, merecedora, como hay cada tacón torcido que ¡ay! ¡ay! aparta todo piropo, y ee
((la señorita que falta á su compañera», según reza en los cole- un nuevo fracaso. ·
gios un infantil libro de urbanidad, de severísima censura. Y
Antes podía disimularse este ...... desastre; ahora, impoeible.
en fin, que, por el momento, la mujer que es moderna, la mu- Los pies van tan exhibidos con la falda ceñida y eEcasa, como
jer que se cree europea, se ciñe por completo á lo ceñido.
podrían ir con la falda-pantalón.
'
¿No sabe ella eso de que la poesía, la ilusión y el recato, es
Las damas y damitas muy metidas en su falda y en el mu_n·
tan lindo como enhebrar perlas finas?
do; las de los zapatos impropios, exagerados, con hebillas Vl!3·
El hilo de oro de las delicadezas brilla y favorece mucho.
tosas, tllcones descomunales y torcidos, abundan y taconean que
La falda actual no es airosa tampoco. Nadie se llame á enga- es una pena.
ño. La falda-pantalón, defiende algo más el pudor que la estre·
¡TaconeR torcidos! He ahí una de las torceduras que más des·
cha y transparente que desde hace veinticuatro meses impera, y ilusionan. No es posible si existen delicadezas de espíritu, que
con la cual no fuera malo que mucbae buenas volvieran al uso
(Concluye en la pág. 567.)

..

ANECDOTAS Y UURIOSIDADES
Uu boticario de un pueblo, que se había
en cargado de un enfermo que estaba deshauciado, le envió la medicina en un fras·
quito, y puso en un papel:
-Menearlo bien cuando lo vaya á tomar.
Al día siguiente fué á ver el efecto del
medicamento; y salió á recibir al boticario
un criado, derramando lágrimas.
-¿Qué...... está peor? ¿ha tomado la
medicina.

LA CONFIANZA
dijo un sabio, es una planta de
lento desarrollo. La gente tiene
fé en las cosas que vé, y hablando en sentido general tiene
razón. Lo que á veces se llama
f é ciega no es f é de ninguna manera, pues debe haber una razón
y hechos para tener en qué fundarse. Por ejemplo, en lo que respecta á una medicina ó remedio,
la gente pregunta "¿Ha curado á
otros? ¿Se han aliviado con ella
algunos casos semejantes al mio?
¿Vá en armonía con los descubrimientos de la ciencia moderna
y están sus antecedentes al abri·
go de toda sospecha ? En tal caso, es digno de confianza, y si al.
guna vez me encuentro atacado
de alguno de los males para los
cuales se recomienda, ocurriré á
él en la plena confianza de que
me podrá aliviar." Estos son los
fundamentos que han dado á la
PREPARACION de WAMPOLE
su alta reputación entre los médicos así como entre todos los
puehlos civilizados. Este eficaz
remedio es tan sabroso como la
miel y contiene los principios nutritivos y curativos del Aceite de
Hígado de Bacalao Puro, que extrMmos de los hígados frescos
del bacalao, combinados con Ilipofosfitos, Malta y Cerezo Silvestre. Con toda prontitud elimina
los freídos venenosos que engcn ·
dran la enfermedad y las demás
materias tóxicas que se encuentran en el organismo; desarrolla
l~n fuerte apetito y buena digestión, y es infalible en Postración
-que sigue á las Fiebres, Tísis
y Enfermedades Agotantes. "El
Sr. Dr. Demetrio Mejía, Profesor
en la Escuela K. de Medicina de
México, dice : Mi juicio respecto
á la Preparación de Wampole se
halla robustecido de tiempo atril~, concediendo á dicha prepa~·ac1ón todo el mérito y tofü¡, la
importancia que en realidad tiene
en la terapéutica." El desengaílo es imposible. En las Boticas.

-Sí, señor, pero como usted puso en el
rapelito que 113 meneáramos bien, en una de
las sacudidas que le pegámos, bastante violan ta, para que hiciera la medicina más
eft cto, ha espirado.

***

Proponían á un estudiante dos casamientos¡ el uno de una joven ignorante
con cinco mil duros de dote, y el otro de
una sabia con cuatro mil.
El joven, nada tonto, escogi6 la ignorante, diciendo:
-Vengan los cinco mil duros, que yo
no he hallado hasta ahora entre una sabia

***

Se moría una mujer: que durante diez
años, como diez siglos, había dado á su
marido, una vida de perros, haciéndole
pasar en este mundo el purgatorio.
-¡Ah! malvado! le decía en los últimos
momentos, apenas habré cerrado los ojoP,
cuando ya te habrás casado.
-¿Con quién quieres que me ca~e yo
ahora? mujer, dí, ¿con quién? preguntaba
el marido que no había pemado en E.emejante cosa.
-Cásate con el diablo, contestó la mujer con furor.
-Eso no es posible, dijo el marido, ¿no
veR que estoy casado con su bija, y lo pro·
hiben los cánones?

LA FALDA PANTALON
núm. 566.]
la ilusión y el amor se bagan suptiri0res
al efecto que ese defecto produce. Eso de
afear el donaire, no es el mejor modo de
embellecer la vida.
Quiere decir que debemos señalar más
de un fracaso:
El de la falda-pantalón, el de las y los
que se asustan por esta y no por la otra·
el de cuantas á todo trance quieren Ju~
cir sus pies y sus pasos, sin detenerse á
pensar que, en muchísimas ocasiones
unos y otros están pidiendo más vuelo
largura en la falda, menos tac6n y no tanta hebilla en el calzado, y doble coquetería en el andar.
La ilusión va donde va lo bello.
Desencantar es fracasar.
SALOME NUÑEZ y TOPETE.
[Sigue de la página

- Sobre todo, joven, separe mi cabellera con
cuidado, para que quede la raya al centro.
-Comprendo entre el cua1to y quinto cabello.

y una ignorante, diferencia de valor, que
monte diez duros.

***

Observando un cura de aldea que los
gorriones le comían la mayor parte del trigo que tenía en su granero, trató de remediar este mal poniendo para espantarlos
una grande escoba en el centro del montón, disfrazada con una levita de inco·
mensurables faldones y el mayor y mál:l
imponente de sus sombreros.
Fiado en esta idea feliz, descuidó por
algún tiempo sus visitas al granero, ha6ta
que al fin subió, más que por recelo, por
gozar un rato del buen resultado de su e:s·
trategia. Pero ¡oh desdicha! No sólo el
montón había menguado horrorosamente,
sino que los desvergonzados animales rn
habían atrevido á hacer sus nidos en los
bolsillos de la levita.

***

-¡Muchacha! haz~e al señor un pozo
de chocolate; decía un ricachón castellano á su criada al recibir en su casa á un
miñ6n aragonés, que ignoraba ese dietie en
Castilla la Vieja el nombre de pozos 6 pocillos á las jícaras. El aragonés se apresuró á contestará su patr6n con la mayor
cortesía:
-Gracias, gracias, señores. No hay que
moleetarse tanto. Yo con ~n cubo tengo
bastante.

J

CRIMINAL •
IN DI FER EN CIA!
Es una verdadera desgracia la
criminal indiferencia con que algunos padres de familia de.ian
crecer descoloridos, débiles y r::t·
quíticos á sus hijos sin comprender que labran su desgracia y la
de otros muchos seres al dejar
su naturaleza sin defensa alguna contra las enfermedades, pe.
ro muy especialmente contra la
temible Tuberculosis. La Ciencia cuenta hoy con remedios
asombrosos para evitarlo y
ocupa el primer lugar la medicina llamada ''Creosofosfatina, ''
que no solamente purifica la sangre, dá fuerzas, cría carnes y mejora las funciones digestivas, sino que, salva á más del 80 % de
los tísicos en el primero y segundo períodos.
Para los enfermos del pulmón
pecho ó garganta, nada se ha co~
nocido tan eficáz.

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LOTERIA NACIONAl..
:*
•

SORTEO MAYOR NUM . 85 DE

•

NO

I$ 50,000$1
:

Para el Miércoles 23 de Agosto de 1911

:

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DISTRIBUOION :

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premio de $ 50,000. . ......... $ 50,000
premio de $ 10 000. . .. . ..... $ 10,000
premio de $ 5,000
....... ,, 5,000
premios ele $ 1,000 . . . . . . ... . ,, 5,000
premioi, de $ 200 . . . . . . ... . .. ,, 34.000
premios de $ 100 .... . ...... . .. , 19,900
aproximacione3 á la centena del
número que obtenga el premio de $ 50,0011, á $ 30 cada
un:• .. . ..... . ......... . . . .. .. , 2,970
aprox.irn .tc io ne:i á la centena del
número que obtenga el premil) de$ 10,üll(), á $ ~O cc1da
una ... ... . .... . .......... . . ,.

2,9-0
,

DEJE DE

OBTENER

*

TODO

:

+

*

NUMERO

:

+

DE

:

*

:

+
:

W':

+

*
+

THE AMERICAN COMPANY

: 575 premios y aproximaciones, queJmportan $129,840 :

+ los lunes yviernes, INVARIABLEMENTE, Sorteos con
+
* PREMIO MAYOR DE $ 1,GGO
:

Administrador. PEDRO SANDOVAL Y GUAL.

PORQUE c~da edición contiene artículos
mteresantes, prácticus Y úti·
tes Que lo mstruirim y ent
tendrán.
re,
PORQUE trata todos sus temas de
modo tan filosófic? y origi~~
que se en_s~1:chara su mirada
y le perm1t1ran considerar los
asuntos de (10y y de ayer de
un modo mas elevado y bajo
una nueva faz.
PORQUE cada edición contiene varios
poemas selectos, .cuentos cor·
tos y . ensayos hterarios que
le ~~ran un entretenimiento
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PORQUE es la que se imprime con may.or. elegancia y se ilustra con
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a la vista tanto como á Ja in.
teligencia.
PORQUE es ve.rdad_eramente ';La Revis·
ta sm Rival," pues á más de
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I

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              <text>Semanario ilustrado de literatura, historia, bellas artes y variedades. Dedicado a informar las noticias más relevantes de México y el mundo, además era escaparate de todo tipo de comercios, banca e industria pues en él se anunciaban sus servicios.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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