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~o;;,:;MING0 24

DE SEPTIEIIIBRE DE

1911.

NuM. 39.

=======================================

1•

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1

I

1 .

El señor Presidente de la República y la señora Borneque de de la Barra llegando á la Kermesse
organizada por los alumnos de la Escuela de Agricultura.

�A.etualid&amp;des .

LO QUE NOS CUESTA LA IRA

El levantamiento de los chamulas.-Las ideas de la revolución.
-La herencia del general Díaz.-La labor del próximo gobierno.
'

~~~~~~~~~~~

Pese á los títulos JJamativos y alarmantes con que la prenEa
metropolitana ha anunciado la inrnrrección d&lt;' los indios chamula:i en el lejano Estado de ChinpaP, ~a generalidad del público no se ha dado aún perfecta cuenta de toda la gravedad que
supone ese levantamiento. Al primer movimiento de alarma, ha
sucedido otro de sorpresa, y ahora el asunto amenaza echarse al
olvido, á menos que entren lo~ indios á algún pueblo pasando á
cuchi11o á sus habitantes, para que se rntisfagan eue demandaf.
Estábamos Jª acostumbrados á que los actos de rebeldía estuvieran ciicunscritos á las comarcas típicas de los levantamiP.ntos, laA del yaqui en Sonora y de los mayas, en Yucatán. Estas rebeliones de los desdichados indígenas, siempre perseguidos
y despojados, eran sofocadas con inaudita crueldad, sin esperar
siquiera á oir sus demandas, por justas que fueran y eran irremisiblemente ahogadas por el viejo caudillo, por el héroe de la
paz, y nunca produjeron sino un interés muy exiguo en la opi·
nion pública.
Pero ahora los tiempos han variado; la revolución ha llevado
hasta los últimos rincones de la República una oleada de nuevas
ideas, ofreciendo una oportunidad á todos aquellos ql1.e por
caestion d·e raza ó de clase veían sus intereses vulnerados, para
hacer valer sus derechos. Los asuntos de Morelos, en el fondo,
no tienen otro origen, así como la renovación de las dificultades
en la region del Yaquí.
En la época porfiriana, jamas se hizo nada práctico por el
mejoramiento de las razas indígenas: todo lo contrario. La decidida é inmoral protección del Gobierno á los caciques expoliadores; el despojo permitido, autorizado y aún ayudado de las
propiedades de 10:, indios; la instrucción p{lblica, gratuita y obligatoria, absolutamente fuera del alcance de ellos y ocupada en
la capital en la creación de una risible é inútil escuela de altos
estudios, fueron actos característicos de aquel Gobierno, egoísta
y notoriamente injusto, pues si algunos de nuestros indios, como determinados grupos de otomís, estan degenerados por cul.
pa de los gobiernos anteriores, el pasado, que tanto oro derramó
en el extranjero para sostener su fama de gobierno progresista y
adelantado, tampoco nada hizo por s.u regeneración. Y al lado
de esos otomis, verdaderos parias, están los tarascos, hermosa raza de Jalisco y Michoacán, tan industriosos, honrados, inteligentes y laboriosos y por los cuales tampoco se hizo nada por su
mejoramiento. Razas que ya hubieran desaparecido hace mu·
chos afíos, á no haberlas salvado su maravillosa vitalidad.
Ese fué uno de los más grandes errores del general Díaz, y
uno de los que más han entorpecido ese desenvolvimiento nacional, al que á fuerza , solamente, de rieles y de hilos telegráficos, -no hablemos de las obras de los puertos-quiso hacérsela
grandioso. Error, cuya reparación coni:tituirá una de las tareas
más árduas de los gobiernos futuros. 'fal es la herencia que lega
á la generación actual el hombre que más poder ha tenido en
México, y á quien rodea, todavía, la gratitud ciega de algunos
ciudadanos.
Si la insum.cción de los chamulas fuera aislada y única, y
este problema no fuera el que puede prestntarse en cualquier
momento en otras regiones del país, la importancia de esta

cuestión, puramrnle
local, ~ería muy relati ·
va. Pero al lado de los
cham ulae, en el mismo
Estado de Chiapas, vi·
ve la raza de los Lacandones en un lamentable abandono y atraso que los hace
irreductibles y los tarahuma,es y huicholee, que no tienen más
contacto con los criollos que aquel que les sirve para proporcionarse el aguardiente que los degenera y los pone en condiciones
de verse explotados inicuamente, y cuyas condiciones misera bles
de vida casi son las mismaei, para no citar otras tribus menos
numeroi,aei, como los pápagos, que, por su extremada miseria.
han llegado hasta á ser antropófagoe.
·
Los periódicos que, en general, son muy Jados á rewlver los
problemas nacionalei:, con una ligereza que les es característica ó
siguiendo sus particulares intereses, tratan de explicar los desordenes en la' región de los chamulas atribuyéndolos á las labores
de loe agitadores y demagogos. Es posible que estos factoree no
sean absolutamente despreciables, pero, ¿por qué no ha de pensar.se que puedan existir, como de hecho existen, entre las razas
alejadas de la civilización, algún cerebro bien organizado, un
hombre de suficiente energía y con el necesario amor á sus her·
manos para lanzarlos á la lucha en pos de su mejoramiento, de
las «reivirídicaciones)) que son justas,-hay que decirlo- dela
salvación de los internses de la comunidad y de su raza?
En el fondo, claro es que el problema tiene un orígen económico, pero hay que tener muy presente que también es social y
político. Con mucha justicia se ha llamado á este levantamiento &lt;,guerra de castas,J, porque el indio puro, como estos chamulas, los mayas, los yaquis, etc., sienten un odio profundísimo
por los blancos, muy antiguo, tradicional y, en gran parte, justificado. Y como no se pongan los medios para llevar al ánimo
de los descontentos y adoloridos indios la confianza, la idea de
una justicia equitativa, aboliendo el odioso cacicazgo y nomlmmdo autoridades que no tengan la rapacidad de las antiguas;
como no transija el gobierno y no atie1Jda á sus demandas en lo
que de justo tienen, el problema quedará en pie y el peligro sub·
sistirá indefinidamente. Podrá recurrirse á los medios de reprfpión cruel y odiosa, como en Morelos, conforme á los antiguos
procedimientos y triunfos. Pero este triunfo será momentáneo,
porque esos alardes de .fuerza no pueden ni podrán ser eficaces
para resolver e3ta clase de problemas de una manera permanen·
te y definitiva.
En consecuencia, el gobierno leal y justo que nos espera, debe
atenderá este aviso elocuente que le hacen los indios chamulas,
cuyo pod.er y los de los demá!! indios que están en análogas condiciones, si e3tán en contraposición de los demás, debilitará el
poder del Estado y trabajar enérgica y eficazmente en la creación de una solidaridad nacional.
LUIS

tirantes en proporción á la intensidad d
la ira. Resultado de esto, el calibre de las
arforias disminuye, y siendo entonces la
eangre sometida á mayor presión, su parte
Por que no debemos en colerizamos.
acuosa pasa á los tejidos inmediatos, y los
glóbulos rojos, diluídos en menor cantidad de líquido, parecen ser más numeroEn el cuento de Balzac titulado «La piel
sos cuando 8e examina al miscrocopio, esde zapa" se habla de cierta piel mági ca que
tos glóbulos, faltos de líquido necesario, ó
se encogía un tanto cada vez que su duegranulaciones en toda su superficie.
ñc&gt; expresaba un deseo. Tantos fueron los
Las consecuencias de estas alteraciones
deseos manifestados, que la· piel fué ha rnn terribles. El corazón envía á todas las
ciéndose más y más pequeña, hasta redupartes del cuerpo esta sangre concentrada
cirse á nada. Su dueño entonces no pudo
extraordinariamente rica en glóbulos qu;
desear nada más; el abuso del talismán le
los tejidos aprovechan instantáneamente
hizo quedarse sin él. Una cosa parecida le
la con bustión orgánica se verifica con in~
ocurre al hombre con su propia naturaleza
tensidad casi duplicada, la sensibilidad se
cuando se incomoda. Según un médico comexcita casi en demasía. En tales momenpatriota de Balzac, el doctor FJeury, cad:1
tos el homhre pasa por un exceso devida.
vez que nos dejamos llevar de la ira,• nuesCuando en un momento dado se .vive
tra vitalidad se encoge como la piel de zamás de lo que se debe vivir, el orga-il'i!i\llo
pa del cuento. A cada instante ·de cólera,
entero padece. El excesivo trabajo d~l·cemás aún, á cada momento del mal humor
rero y del corazón durante los momentos
avanza ufi paso la degeneración de nuestro
de ira, es un trabajo perdido, y, lo que es
organismo; nuestras energías se encogen
peor, es un trabajo perjuaicial. Un gasto
hasta que desaparecen por completo.
Laureana Wright de Kleinhans,
de energías en el organismoes perjudicial
11
68tuma,
La ira es una exitación cerebral, mejor
ilustre ~~rta1~!'1;:;i~d~sºtl0ª0
siempre, pero sus perjuicios son más de
diríamo:1 una enfermedad del cerebro. El ha sido odoptada por la secretaria
de I nstrucolón
sentir cuando no se compensan con ninPúbfüa y Bellas Artes.para las escuelas
profesor Lange, de la universidad de Conacionales de señoritas. como tex to
guna utili.fad práctica, como la que resuloficial. Dioha obra es una ooleca!ón de estudios
t d 1t b ·
· L a lra
· es,
penhagufl, ha estudiado sus síntomas y sus
biográ.J:lcos de las mujeres not ables
a e r~ aJ.º CP.rebral ord'mar10.
causas. Según él, toda!:! las emociones son
mexwanss de todas las épocas.
por consiguiente, una enfermedad ptiligrodebidas á alteraciones en la circulación de
sa para los que rodean á la persona irala eangre, y la ira es resultado de una excesiva dilatación de las cunda, pero más peligrosa todavía para el que tiene la desgracia
pequetias arterias del cerebro, que produce lo que podríamos lla- de padecerla.
mar un caso de hiperenervación, una excitación tan excesiva
~~~
como inútil.
A un caballero que se llamaba don N. Velasco, ponía un porEn el hombre encolerizado, las fibras por donde circula la tugues en el sobrescrito.
·
sangre y le forman una suerte de envoltura, se ponen rígidas y
Al muy magnífico señor don N, de Haper asco.

~;~ts:

ZAMORA PLOWES.

El señor Presidente de la República, imponiendo las condecoraciones á los militares, el 16 de Septiembre, en el monumento á Juárez.

�6,z

ACTlJAllIDADES

Puesto de Confetti,

ACTU Alllt&gt; At&gt;ES

Puesto de dulces,
atendidos por distinguidas señoritas de Tacuba.
Aspecto de las tribunas durante la fiesta deportiva.

1 · · · d Barras
·
Los juegos deportivos de la Kermesse: El campeon Ugartechea, lucha greco-romana por alumnos de la escue1a mag1stra Y e1erc1c1os e
·
Fots, de "l!L Tll!MPO ILUSTRADO,"

Asalto de esgrim·a por los alumnos de la escuela Magistral.
Fors. DE

"EL TIEMPO

ILUSTRADO...

�-

..

;

- ,- -

a

~

.Retualidades

11 a eotTtTida de totTos de Covadonga.

condición «sine qua noni&gt; de dirigirlas
yo mismo, los empresarios no pueden
convencerme estando en pie las exigencias de los directores de orquesta.
«Cuando en mi fuero interno adopté
esta rernlución en principio, sentí cinta
contrariedad, cierta huella dolorosa; hoy
me alegro porque nada me inquieta; fu.
mo, paseo, viajo, tomo parte en conciertos, voy á dirigir mis óperas donde ningún compromiso me lo estorba y ......
sohre todo, gozo de excelente salud. Vivo.
«Si no me atajasen tantas restricciones
compondría la «Festa del granoi&gt;. Pero
a~í sería inútil todo trabajo. Decididamente no haré más óperasi&gt;.
La prensa italiana espera, en no largo
plazo, una retractación de sus palabras.
'tl]ll''"'l]ll"',¡¡Tl"'1Jjll"'1Jjll"'1Jjll"'

¡i
;l
'1

El desfile militu del 16 de s~rfürnbre,- Un regi;niento de cb:illerí.1.

Hay necedaclee, decía el abate Voise·
non, que un hombre de talento com ·
praría á cualquier precio.

1 1

• i

i

¡

MASCAGNI SE RETIRA

1.

'•

1

1

1

•

Odiseas de Viajeras
Cuéntase del con·
quistador espafíol.
Vasco Núñezde Balboa, que fué uno de
los aventúresor más
afortunados en torlas sus empreFa~.
Y en efecto, mientras casi todos e1rn
colega11, cada vez
queemprendían nn
viaje tenían que Ju.
char á cada ,Jaso con
los salvajes de aq urilas regiones basta
entonce3 no pisadas
por plantas europeas, él era c11.~i
siempre bien recibi do, y más de una
vez se le confirieron
por los indios honores que parecen cosa de cuento. Al vi·
sitar el territorio del

L1s reinJS que p~e,ifüron l:i fiesti, descendiendo del "breack" del Lic. Pedro del Villar.

Los periódicos italianos dan la noticia. El mismo autor de «Cavallería rusticana» lo ha declarado; quizá en un roo1
mento de mal humor ha jurado no volver
á tscribir ni una nota para los teatros de
ópera. Las trabas conque tropieza para
representar y dirigir personalmente en
ellos sus nuevas obras, los contratos que
cun las empresas ha.n firmado los direc' torea de orquesta exigiendo que nadie
los substituya, ni los propios autores, y
el mismo desaliento que infunde una
iecia lucha, afianza más e.n su ánimo ta·
maña resolución.
&lt;&lt;Cierto, ha dicho Mascagni, que 6ltimamente, me obligué á escribir dos óperas n:uevas, la «Vestiliai&gt; y la «Festa del
grano;» pero estos contratos no tendrán
efecto, porque no se me señaló plazo
parfl, la composición, y porque dada la

.,

..

'"

' i

¡,
!'

El nuevo ministro de Cuba acompañ~do del secretario de lá Legación y _de los int~óductor~s de embajadores,
saliendo de Palacio, después de haber entregado sus credenciales al senor Presidente.

Las alternativas de l.:l tarde.

cacique Caretn , éste
recoaoció su fuerza
y le dió en matrimonio su propia hija, y más tarde, llegando á los dominios del cacique Comagre, hizo éste que
uno de sus hijos saliera á recibir á los
e3pafioles y le, re·
partiese infinidad
de objetos de oro
puro, demostrándoles así el placer con
que eran recibidoQ.
Y no paró ahí la
amabilidad de los
reyezuelos indios.
El mismo hijo de
Comagre, al ver que
los españoles Re disputaban aquel oro,
les indicó elJcamino
que debían tomará
donde encontrarían
el rico metal.

�DE

LAS AVENTURAS DE PERAGALLA
P,migalla, que se moría de hambre, se presentó en la comisrtría.
-S)y el autor del crimen de la calle Michel-dijo al comisario.-Penetré en la portería á las doce de la noche, ¡¡ujeté con
una mano á la portera y con la otra fr11cturé el armario de luna.
Lo llevaron al calabozo.
"
Al día siguiente
el comisa1 io, que no
se deja efigafiar fácilmente, llamó á
Peragalla. y le dijo:
-Eree un farsante, no has cometido
el crimen, pues la
víctima es un hombrb que vive en el
quinto piso y que no
tiene armario de luna. Además, el cri ·
men se cometió á
las doce del día.
¿Por qué mentías?
- Porque tenía
hambre y quería hallar albergue en alguna de esas hermosas cárceles donde
Fe duerme cómodamente y no se come
mal.
-Ya, ya-replicó
el comisario; - inSeñor Lic. Edimdo Novoa .
tentas colarte como
electo Presidente de la Cámara de Diputados. si fueras un crimi·
nal legítimo, y eso
es una verd~dera estafa Lárgate, y que no te vuelva á ver.
Paragalla se fué; pero dos días después, aguijoneado por el
hambre, pensó:
-Puesto que e3 indispensable merecer la cárcel para obtenerla, vamo:1 allá.
Se emboscó en la carretera de Saint Denis. Hacia las doce d~

Señorita Dolores Rubín

y

De soeiedad

SOCIBDAD

la noche, un s~ñor cubierto con un hermoso abrigo de pielei/
pasó por allí. Iba guiando una elegante cbarrete. Peragalla 8al
tó al estribo y hundió la acerada hoja de un puñal en el vientre
del burgués. Registró los bolsillos de su víctima y halló unR
cartera repleta de billetes &lt;le banco.
Peragalla era honrado. No tocó los billetes. Al día siguiente ~f.
presentó ante el comisario y, mostrán~o!e la c.1rtera, se confoó
autor del crimen.
- Aquí estoy dijo,-y esta vez va
df. veras. So y yo
quien he matado á
un hombre en la carretera de Saint De
nis. He aquí su di·
nero: no falta un
solo billtk
-Por lo visto, PR
una id ea fija - le
contt&gt;stó el comi,ario. - ¿De manera
que csda ver, que
rn cometa un crimen piensas present11rte y embrollar
lol'I trabajos de la
policía? Han detfl·
niJo al autor del
crimen de Saint Den i~. Llegas demaFiado tarde. ¡Guardi11sl Echad á esa
hombre á la calle.
Per11galla se retiró. Y ahora vive
Señoi Lic. Andrés Molina Enríquez,
del producto de sus que ha sido internado en la Penitenciaría acusa·
crímenes.
do de delitos políticos.

siente en su pecho una herida
que á sus glorias pondrá fin;
pero su ánimo in vencible
no se rinde ni se abate,
y dirigiendo el combate,
suena siempre su clarín.
Aunque salta á borbotone~
la sangre, con mano fuerte
le lierra el paso á la muerte
y la hace volver atrás;
renueva el toque de nbque,
y la batalla avivando,
cual suprema voz de mando
suena sin cesar jamás.
Sobre la hierba tendido
~in consuelo ni esperan7a,
al ver que su gente avanza,
contiene el dolor atroz;
á su labio ensangrentado
.f..,, 'clava el bé!ico instrumento,
y''vibra siempre en el viento
si) estremécédora voz.
1

Mira éxtenderse los zuavos
por la selva enmarañada;
la po~ición disputada
rronto en su poder caerá.
Extínguese de repente
~1 resonante alarido;
:-u último deber cumplido
ti corneta ha muerto ya.
PABLO

Señor don Antc,nio del Valle
y señnr:i Mari:, del Va lle Bu lnes de del Valle.

1l]l1""1l]l1""1l]l1""1l]l1""1l]ll""

Un lugareño, necesitaba visitar á un infante, y preguntando
el tratamiento que debía darle, supo que al rey se daba el título de majestad, y al príncipe el de alteza; pero nadie pudo decitle palabra del título que se daba á un infante, porque debían
ser tan tontos como él las personas á quienes preguntó. Yo lo
inventaré, dijo, y principió así su arenga:
- Señor: yo espero que vuestra infantería me prott&gt;ja.

Escandón;
Señor Jorge de Parada Y Buch i
que contraerán matrimonio próximamente

--

...,......

DEROULEDE.

Señor don Enriq11e Rosete
y señora Mercedes Mac Gregor de Rosete .

EL CORNt:&lt;:T.-\
Ataque anuncia el cornet:i.
Ni una nube el cielo manch.1;
la carrttera es bien anch :,;
los zuavos cantando v:1n.
Delante se extiende un bo~que
coronando una colina;
de allí el campo se domina ;
los prusianos allí están.
Siempre fué el viejo cornet:i
un camarada valiente;
si apurada ve á la gente,
el primero en la lid es.
Cuenta ya muchos combaks,
y aunque los juzga felices,
lleno está de cicatrices
de la cabeza á lus pies.
Hoy él dirige la dan z:i:
nunca su clarín guerrero
sonó tan vivo y tan fiero
rasgando el aire sutil;
él la esperanza desp¡erta
en el pecho de los bravo5,
y encendió ya de los zuavos
el corazón varonil.
Avanzan á la carrer.1;
el prusiano no se esconde;
el fuego al fuego responde:
ibuena la funciói:t será!
Por fin, á sus compañeros
lanza otro toque el corr¡et:.¡
- ·"¡Arriba! ¡á la bayonet;i!"
En el bosque entraron ya .
El heroico veterano,
á l:i primera embestida

�TEA T ~OS-ACTUAI.tlO.AOE S

TEAT~OS-1.las fiestas italianas

El viaje de Virginia Fábregas al:extranjero. - Un grupo de sus amigos que fueron á despedirla.
D0s escenas de la obra de Rovetta "R,,manticismo," de~em¡,eii.1da p:ir los distingui 'ns .1rtist.1s Dante C:i¡,ell i y Celeste Aid11 Sanchi.

FIN DE LA ESCLAVITUD EN CHINA
---.I

en lo sucesivo compren personas. Las mujeres ylos nifi.os po·
drán emplearse en el servicio doméstico, pero conservando su
condici6n de personas llbres. Los esclavos serán puestos en libertad, y los chinos que tengan criadas compradas, r¡o s6lo han
de darles la libertad
inmediatamente, eino que deberán ca sarlas. El matrimonio será absolutamente libre; se autoriza el matrimonio entre chinos y
tártaros, entre ricos
y pobres, etc. Se
prohibe á los mandarines'chinos comprar hombres para
convertirlos en esclavos.
Esta disposici6n
oficial eefiala una
u neva era en la civi·
lizaci6n del Extre ·
mo Oriente. Ya era
h• ra de que la 111 bor
admirable y vercl»dern mente heroica
&lt;le !ne mi~ioneros
r., istianos, muchos
&lt;le Jos cunles h~n
FPll:1 do con su san·
gre 111. doctrina que
pr.. dic~ han comen zase á dar su fruto.

Gracias á la continua labor de los mieioneros en Extremo
Oriente, se ha llegado á dar un paso
de gigante en la redenci6n de la mu'
jer y del niño, allí
sometidos desde antiguo á 1 a m á s
triste esclavitud.
Ultimamente el
ministro de justicia
de Pekín ha anunciado al Trono que
el ministerio aceptaba la proposición
del virreyTchu-Fu,
prahibiendo la compraventa de las personas. Conviene arlvertir que este vi m y ha sido tildado
siempre de dema silldo afecto á los
europeos y si ngularmente á los que
dirigen las mi~iones.
Con arreglo á esta. proposición, Re
manda que los chinos que tengan mujeres 6 ni ños com.......,....
prados quemen in- ¿En qué se pamediatamente l os
recen
ciertos hechos
contratos de tales
áciert.
o
s pecados?
compras, y se estaEl señor licenciado León d&lt;! la BJrra, el señor Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes, el
En
queson meblecen penas muy
director de la Escuela de Bellas Artes y un grupo de alumnos, e~ el salón en que ha expuesto
ros.
sus
cuadros
el
artista
García
Núñez.Fots.
de
Et
Tiempo
nustrado.
severas para los que
..-,._ _ _ - _ _ _ ____ ,...__ . - - - --:-~..--~ ~-.,~ - -···~--_,..7~- --··;"r~ --.----...--:-- -r--- . -- ------.--- - -- - --

.......

Aspecto del teatro Arbeu, durante el combate de flores.-Fots. de El Tiempo Ilustrado,

~

�660

A CTU ALIIDADES

LA JUSTICIA DE NAPOLEON
Al día sigoiente de la batalla de Austerlitz, un ayudante de
Naµoleón penetró en la tienda imperial con una precipitación
que demuestra en estos casos el anuncio de una noticia importante.
- ¿Qué sncede? - pregunta el emperador, que en aquel mnmento acababa de tomar, i,egún su costumbre, su vasito ue
johani-bey.
- -Señor-respondió el oficial-uno de los soldados del 40 &lt;le
ligeros que más se distinguieron ayer, ha matado á uno de sus

Hes.

rnsiedad, porque conocían de sobra el carácter del emperador.
Desde el sitio en que se encontraba el beodo basta la boca del
¡,rectpicio había próximamente Joce pafO!'l.
-¡ Doce pasos al frente!-gritó Napoleón con la voz más calmo~:L que nunca.
F.:I Foldado empezó á andar, pero al llrgar al precipicio se detu vn.
- ¡ Doce pasos he dicho!
- 8eñor-exclamó el soldado, volviéndose-si doy un paso
mñ, me de~pefio.
-¿De modo-preguntó el emperador con ironía-que os dnill
cuenta de un peligro para vos después de haber apurado cinco
1:11artilloa de vino de seis sueldos, y no os dais cuenta de que
1rnttáis á un hombre habiendo bebido cuatro cuartillos rnlamen
tt-? ¡Qu'l lo fusilen €n el acto!
Un momento después los ecos de los valles repetían el rumor
de 1111·, cle,carga y el cadáver del soldado rodaba hasta el fondo
a. 1 abi~mo.

-¿,No le han fusilado todavía?
- El consE&gt;jo espera conocer las decisiones de V. M. l.
-¿,Pues no me conocen los genere.les que lo forman?
-E~ que ......
- Acabad.
- Señor; el soldado estaba completamente ebrio cuando cometió el crimen . .
-Entonces, exclamó Napoleón después de reflexionar un instante -mtonces de-jadlo dormir.
Napoleón Yolvió la espalda al mensajero de aquella · noNingún nventurero ei::pañol fué jamás tn.n hirn ri&gt;cihido
ticia que resnlta,,
·:
en América como
ba algo trivial Pn
t&gt;l inglés Drake
aq uellascircu nsta11
cuando llegó á lL
cias, y se ocupó &lt;le
costa de California,
unos arduos é i11 en 17 de Junio &lt;lll
trincados p r o b I eli'í79.
mas; pero al día
Aun no ha bfa ,lesiguiente ya estaba
Rem barcado el céleen pie mucho antes
hre piratq, cuan·
del toque de diana..
clo lie!{Ó un indio
- ¡ A ver!- gritó
flll u11a c11noa
á uno de sus ayuP.chan&lt;lo 1d a. i re
uantes-q u e conuna&lt;s plumas romo
tl uzca n á mi presen signo de piiz, y arrocia al . soldado que
jó á In cubierta riel
ayer mató á su jefe.
barco u11a cesta lleUn momento desna de tabaco, escapués, en la explapando después á tonada donde se er,l o r fl m o. Cuatro
,tfas de3p11é Draguía la tienda del
emperador, apareke estableció un
cieron loe rntdados
1·aml'amPntu en la
que daban la guar, o,ta é hizo conR·
truír un tosci) fordia al criminal.
tín &lt;le piedra. 1,a.,a
Este llevaba el
, ustodiar e I caruniforme destroza. "' gamento lllienlr11s
do por efecto de la
1'0 hacían algun11s
ha.talla. Detrás Ee·
repnracionPs en la
guía e n brillante
nave. Poco á poco
grupo una multiInauguraci6n de la biblioteca para obreros "Presidente Le6n cie la Barra." -Grupo de la Mesa
directiva y Je los obreros qu ~c,H1curi ierc1n á la ca emonia.
fueron apareciendotud de oficiales.
indios que miraban
El soldado quirn
caer á lo, pies del emperador, que le h iz &gt; un gest,,, npen:is pP.· :1 s1,mbrados aquel gig1rnteFco buque en el que hubiera podido
cab er toda su tribu. Comprendiendo su asombro. Dr11ke manrceptible, ordenándole que siguiera en pit&gt;.
- Dicen-exclamó con la calma profunda qne era el síntom,t dó hacer algunos disparos al aire, y con aquello llegó á su
mayor de su cólera-que ayer dísteis muerte á vue;tro alférPz. colmo la admir11ción de los pobres indígenas. AquelloR hom·
brPs blancos que sabían hacer fuego en el aire, que mHneEl reo balbuceó algunas excu~as.
-:-Dicen-prosiguió Bonaparte-que esHíbais complttll nwnte j&gt;lban una embarcación grande eomo un pueblo, y llev11b11n
ebno.
trajlls de terciopelo y brillantes corazas, se les debieron repr~sentar como seres sobrenaturales, y dos días después, ,il µ1e
- Así era, Fefior.
-¿,De modo que no os pudísteis dar cuenta de vuestro acto? de la colina, aman ecieron grandes multiturlPs &lt;lEI ~alv11jes ~freciendo plegarias y ~acrificios á aquellos hombres marav1llo-No, eeñor.
eo!'I.
--¿ De qué vino behiRt!'is?
El famorn pirata inglés fué lo bastante noble rarn convrncn·
- Del dfl dieciséis rneldos.
le ; de que no eran dioses. Sin embargo, los indioK no q11eríun
-¿Y qué cantidad?
eepararse de 'el sin mostrar el aprecio en que le tenían y 1,cto ~~­
- Cuatro cuartillo!&gt;.
- ¡ Hola !- dijo- que traigan cinco cuartillos de ,·ino del de ·. guido le proéamaron rey de su país, coronándole con sr,herb1a
á Feis sueldo~.
, diadema tle pluma.
Cuando vinieron con el líquido, el emperador obligó al sol·- ··-···..···············..··········"""''-·"···..············..
da.do á que apur;1se toda aquella cantidad de mo~to y esperó á
Espurina., adi'vino y matemático, advirtió á César que rn guarque surtiese efecto.
- ¡Firmes!- gritó luego; y el soldado se plantó y saludó mi- dase de las cal"ndas de marzo ( día 1~) porque hablan de serle
fun estísimn.~. Eete mismo día, yendo César al Sent1d", e1 c n·
litnmente.
- ¡ Dos pasos á la derecha!
tró al adivino 1 y le dijo riendo:
.
-Ya han llegado las calend11s de marzo, y no he tenido c,111 El soldado, vacilando como en el último grano de la borrach ·l'll , cum pli ó la or1len. El emperador miró entonce'lh&amp;.cia un:\ tratiempo alguno.
- Llegaron, replic6 Espurina, es cierto, pero no pa1,111ron.
cortadura del terreno enque empezaba un abi~mo terrible.
Pocas horas después asesinaron á César.
Las tropas formad as seguían todoa estos detalles con terrible

ORA KE CORONADO......

0,

· ···· ····"'''''''"'' ''''''''' "'''''

11

ANEODO'rAS Y CURlOSIDADES.
Un bibliotecario, encargado de formar
el índice de la biblioteca de su provincia,
dPspués de la extinción de los conventoF&lt;,
encontró un libro hebreo, y no sabiendo
qué título ponerle en el catálogo, ascribió
así:
Itero: un libro cuyo principio está en
el fin.

***

Un médico de alguna fama, pero de

DE LA MULTITUU
Que han usado nuestra preparación ó que la están usando
en la actualidad, jamás hemos
sabido de ninguno que no haya
quedado satisfecho del resultado.
No pretendemos nada que no
haya sido ámpliamente justificado por la experiencia. Al recomendarla á los enfermos no
tenemos más que haoer referen·
cia á sus méritos. Se han obtenido grandes curaciones y de
seguro que se obtendrán muchas
más. No hay y podemos asegurarlo honradamente, ningun otro medicamento, que pueda em·
plear~e con mayor fé y confianza. Alimenta y sostiene las fuer·
zas del enfermo durante esos periodos en que falta el ap.etit.o
y los alimentos no pueden digerirse. Para evitar las falsificaciones ponemos esta marca de
fábrica en cada botella de la,

•

"Preparación de Wampole" y
sin ella ninguna es legítima. Es
tan sabrosa como la miel y contiene los principios nutritivos y
curativos del Aceite de Bacalao
Puro, que extraemos de los hígados frescos del bacalao, con
Jarabe de Hipofosfitos Oompl).es·
to, Malta y Cerezo Silvestr!:).
Tomada antes de las comidas,
aumenta el apet ito, ayuda á' la
digestión, y vuelve á los placer1;is
y tareas del mundo á mucl;los
que habían perdido ya toda esperanza. " El Profesor A~ri.an r
de Garay, dice; Con buen ex1to
he usado la Preparación de Wampole en los Anémicos, Cloróticos, Palúdicos, en la n eurastenia
y en otras enfermedades que de-· ·
jan al organismo débil ·y la san. gre empobrecida, y los enfermos
se han vigorizado y aumentado
en peso." En todas las Boticas.

más orgullo, estuvo ausente de Madrid un
mfls en el verano último. A su rPgreRo habló de 1-u ausencia, en la tertulia, á qnfl
solía asistir, de una manera tan impntinente, que uno de los tertulianos le dijo:
- -Ltt ausencia de usted nos era conocida, porque uno de los periódicoR facultativoR dé la corte, aunque incidentalmente,
nos ha. hablado de ella.
-¡Ah! ¿conqufl lnR peri6dicos han hablado de mi viRje? ¿Y se puede saber qué
es lo qufl han dicho?
-Indudablemente, puesto que están
· todos aquí.
-Véamos, véamos.
-Dice así:
-Seµtiembre 30.-Ha habido una baja
considerable en las defunciones, que Re
cuentan cien menos que las que se registran en el septiembre del afio último.
-Al momento conocimos todos que estaba usted fuera.
-Ya......
Un pobre colono ***
llevaba una cesta

de
peras al dueño de las tierras, que tenía en
iirriendo, y como se entrfltuviese algún
tiempo en el patio de la casa, esperando
que su SPñor se dignase recibirlo, se llegaron á él dos grandísimos monos vestidos á lo militar, que andaban sueltos por
la ca~a, y con una familiaridad asombro-

~EUROSINE PRUNIER
l RECONSTITUYENTE GE.N~RAL
sa ~e lanzaron sobre las peras y se pusieron como buenos.
El labrador, que los vió vestidos con
tanto lujo, no tuvo atrevimiento de oponerse al destrozo que hacían en la fruta
delicada, antes por el contrario, les ofrecía las mejores peras que encontraba, diciendo :
- Cómase usted e!. ta , señorito ; esta es
mucho mejor, señorito; siento muchísimo
señoritos no haber traído más para haber
sar.illdo vuestra voracidad.
Llamóle el amo á FU tiempo y viendo
la fruta erh11da á perder y la ceeta muy
cli.minuida le dijo :

NO OLVIDE Vd.
de empezar mañana
su tratamiento contra el

ARTERIO- ESCLEROSIS
y 1,us síntomas

Tome Vd. las Píldoras
DE

ASCLERINE

laboratorio PRIOU, MENETRIER &amp; Cle
34, des Francs Bourgeois, PARIS

En México:J. LA BABlf, Suc"· &amp;e···
y todas farmacias

- ¡.Qué ha eido esto?
- Señor, repuso el labrador, estando
en el portal han bajado los dos señoritos
hijos de V. S.. se han abalanzado á la ceRt a y con muy buen apetito se han comido
las peras que faltan.
-;.Sabes lo que has hecho bárbaro?
-Sefior, tratarlos con la mayor conE:i·
deración, como cosa al fin de un ca ba ·
llero tan principal, Ein que ellos ee hayan
clignado contestarme siquiera, como e:i
fueran mudos.

***

Se rogaba á un jugador de buena rner·
te, qne sirviese de segundo en un duelo.
-Gané ayer 2,000 duros, contestó, y
me batit ía muy mal ; id á ver al que lo&lt;s
perdió, porque creo se batirá como un demonio.

¡Oh !os \9 aiientes!
No se crea que vamos á tratar
de aquellos que luchan en el campo de batalla, no, vamos á t ratar de tipos que, por desgracia,
abundan mucho en los dos sexos.
Llega Ud. á una casa en la que
el jefe de familia se encuentra
con un fuerte catarro y un poco
de calentura; al preguntársele
qué ha hecho para combatir su
enfermedad, contestará: Nada,
yo nunca me curo, no tengo miedo á las enfermedades. Y nuestro hombre se aueda tan sat isfecho como si tal cosa.
Quince días más tarde nuestro
héroe no tiene catarro ; solo le
ha quedado una tosecilla seca,
no puede dormir, ha perdido el
apetito y se va adelgazando á
gran prisa; pero como es valiente, no quiere curarse. Llega el
día en que nota su esputo con algunos rasgos de sangre y entonces se preocupa algo, llama a l
médico y éste le dice con mucha
política que su estado es delicado, que necesita cuidarse y tomar luego la "Creosofosfatina"
líquida.
Es querido lector, que el valiente, por sus tontas ideas, se
ha vuelto tísico. Si hubiera tomado la misma medicina cuando
comenzó con el catarro, se hubiera curado con me nos de un
pomo, mientras que hoy tendrá
que tomarse varios y está expuesto á contagiará toda su familia. ·
Los catarros y las toses nunca son inocentes ; deben cuidarse
tomando la admirable medicina
que dejamos n ombrada; con ella
se evita y .cura la Tuberculosis y
todas las enfermedades del pulmón, pecho y garganta. Tam·
bien la h ay en pastillas.

�LtA FIESTA NACIONAu.-AGTURulDADES

16 DE SEPTIEMBRE

LA FIESTA NACIONAL
El cañón había cesado de tronar ha-ciendo las ealvas de ordenanz~, para saludar l~ solem1?i?ad nacional que en aquel día se
fest.eJaba.-Las autoridades clVlles y militarei: ya habían pasado
revista á las fuerzas, la3 cuales con sus marciales músicas á la
cabeza se dirigían á los cuarteles.
Todo era animación y bullicio: el movimiento incffante de
aque} hormigu~o humano que se desbordaba desde la plaza á la s
avemdas¡ el rmdo ensordeced~r de los carruajPs que corrían y se
cruzaban por .todas .partes lucien~o sus espléndidos equipaje!';
los adornos v1sto~ís1mos del multicolor emb, nderamiei,to todo
h~cía v~r que el pueblo ent?ro: ciu~adano~ y extranjeros, 'se habrnn umdo todos para fe~te¡ar el amver,ario gloriorn.
Paeaba una ~úsica P?pular¡ E-lyueblo aplaudía, y muchos al
compás de la ~msma la iban s1gmendo; ya lejos y p1::rdiéndose
el eco de la m1em!l, llegaba otra y llenaba el aire con el mido ensordecedor de sus clarines y tamboree, infundiendo en la marn
como un sentimiento marcial, mientras el aplauso expontáneo
q~~ ~aludaba al paso á los viPjos militares evocaba recuerdos pa~r10t1cos de ~atallas a~peramen~e co~batid~s para conquistar Ja
rndepet1den?1~ dtl pa1s\ y de victorias glonosamente conquistadas.-Un vie¡o veterano Jlevaba el ¡.iecho cubierto de medallae
o~orgadas á su valor, y ganada s áfuerza de privaciones y rncrific10P.

Entre la universal emoción y alegría concluyó el dr sfilP, y poco á poco la enorme concurrencia Ee fué retirando vara sus casas
comentando el soberbio Pspectáculo á que había asistido.
II
En una mísera buhardilla por los alrededores de México Ee desarrollaba uns. escrna muy dü:tinta.
Una mujer más que vieja, envejecida por el trabajo y loe dolores, se acercaba á cada rato, á una pobre criatura que toda vez que llegaban hasta ella los ecos de los victorea y de lap
músicas e3tremecía en el mist-ro lecho, no obstante la fü:bre qu~
la atormentaba y la sumía en un estado casi letárgico.
Gruern,i lágrimas se deslizaban por lae mE-jil]al,l de aquella
desgraciada, que, despué3 de enjugarlas doloros:1mente se mesaba con desPsperación los cabello?, contemplando rn i~potencia
de frente á la terrible enfermedad que acoza ba á su criatura.
&lt;'l Dios mio!,, Si ella muere llevadme á mí también. -Sola en el
mundo y abandonada por todos ¿que vá á ser de mí, sin mi
Mercedes?
ccCruel é ingrato padrn, que te abandónó bu yendo de tus caricias. ¿y yó, qué le hice para que nos dPjara en la calle y abandonada~? Nada, si no combatir diariamente ese vicio infame
que le dominaba, que le hacía perder la razón, que nos llevaba
á lll. ruina completa: el juego.
ccH1-1sta mi pad re, mi pobre y buen papá que nos recogió cuando supo nuestro triste abandono, hasta él murió de pena viendono~ tan de,d icbadas,,
((Ya nada. tengo que vender, pues todo se ha consumido en
medicamentos y para el pago de este miserable cuartito al implacable casero.
ccTodos los que viven en la casa ya me han vuelto las espaldas
y yo no puedo, ni debo, molPstarlos más.-Pero de cualquier
manera, aún tuviera que robarlas, necesito naranjas para Mercedes, y no eé donde conseguirlas.i&gt;
Aquella pobre mujer di6 dos ó tres vueltas por la deemantelada habitación y por último se dirigió á un baúl medio vacío.
Allí habían varios papeles, libros viejos, gastados y sin tapas y
algunas ropas madas que no habían llegado á vecder porque
nadie las quería.
De uno de esos libros cayó, al levantarlo, una medalla de
plata, y un grito de sorpresa y de alPgrfa se eEcapó del Pf cho
de aquella mujer. ¿Cómo es que no me rPcordaba de éstú? Es
providencial; aun cuando hoy sea -día de gran fiesta, sieruprA
encontraré alguno que me la compre, y con su producto pod1 é
adquirir Jo que necesita mi enfermita. ¡ Pobre papá, que cuando
nació Mt'rcedes quiso rPgalarle esa medalla con una libreta que
seguramente se la habrá comido la polilla, porque hace de eeo
más de diez afios ! ¡Quién le hubiera dicho, en aquel entonces,
que ese pedazo de plata, que tanto tiempo ha e&amp;tado olvidado
vendría á serme tan útil! Pero dejemos eetos reouerdos que
vuelven más triste, y bajemos á vender esa medalla y comprar

m;

In necesari~; tardaré_ muy poco; suerte .que Mercedes parPce
ahJr.a dormir tranqmla, pues ya no se siente esa gritería y Psa
mus1ca.
La m?jer ee echó un chal á la cabeza y, después de cubrir
muy cu~dadosamente á la P?bre enfermita, abrió la puerta con
cautela a fin de no hacer rmdo y rnlió.
III
Antonia Paula Gutiérrez era una joven muy hermosa bija
única y en canto de su padre que la idolatraba con verdod~ra locura. Con él se había creado, pues su madre murió ~iPndo ella
muy pequeñita, y el padre jamás quirn darle una madmtra
por lo que él mismo se dedicó exclusivamente á su crianza y
educación.
A la edad de diez y ocho años conoció á un mozo muy guapo, y aun cuando el padre no miró con buenos ojos la corte que
éste hacía á su hija, ella concluyó por enamorarse locamente y
aceptar un compromiso que debía serle funef:to.
En vano su padre quiso disuadirla de erns amores, en vano
rogó y hasta amenazó, nada pudo conseguir, y en vista de ello
consintió por fin que Juan García, así se llamaba el mozo se
desposara con su hija.
'
Al principio todo iba muy bien, pero, paeado algún tiempo
Juan García pretextando hoy necesidades de su empleo maña~
na compromisos con amigos, empezó á faltar primero á, lasco·
midas, después l0s días enteros y por fin noches y hasta rnmanas completa~.
Antonia Paula se quejó con su padre de este abandono injus~ificado, pero sin ningún resulta.do, pues el anciano no podía
imponer eu voluntad al yerno. Hizo algunas gestiones para poder saber á ciencia segura la causa de estas frecuentes y prolongadas ausencias de Juan García, y después de muchos pasos y
mucho disimulo, vino á conocer que no mediaban razones de
empleo ni de nPgocios, y que la única causa de dicho abandono
era un vicio de los más graves é incomgibles: Juan García era
un ju~ador de ee~s que n? tienen n:ás ni el ~entido de la dignidad m moderac10n de mnguna clase. Oculto el anciano la des· gracia á su hija Y. pntendió convencer. con sabios razonamientos á su yern~ d~l ma.l camino que había emprendido; pero empezaron las dlsc1dencias, hasta que por último se concluyó con
una compl~ta_rnp~u~a de r~lacione9, y J?an García obligó á su
esporn le s•guiera a ::::lan Lms Poto&amp;í, pomendo así una distancia
~u;¡ grande entre la reüdencia del padre y la de la hija, é impHhendo así que desde h. fecha no pudieran más rii verse ni
ha blarsP.
Pllrnn,n así algunos mPse!', ocaeionando una desesperación
imposible de dernribir en el pobre anciano, hasta que un día
recibió una carta de Antonia Paula en la cual, después de comunicarle que era madre, le hacía saber que el esposo la había
abandonado, despué3 de haberle materialmente vendido deede
el mobiliario y las alhajae, hasta la ropa de uso.
Estaba completamente en la calle, en una ciudad á donde no
conocía á nadie, Y atormentada por la miseria más completa.
El anciano inmediatamente se puso de viaje para. buscará su
hija Y la llevó otra vez á México á donde, en la modesta casita,
se recreaba con su hija y su graciosa nieta.
Pero, como las deEZgracias nunca vienen solas, el anciano al
poco tiempo se enfermó, Y como nunca había tenido gran fortuna sino un modesto pasar, que también se había baetante
mPrmado para syudar á su hija y pagar deudas del ynno, para
ealvar el honor de la hija y de la nieta; así es que á su muerte
dfjó muy poco dinero, que naturalmente muy pronto se concluyó, Y por ello es que vemos á la pobre Antonia Paula y á su hi·
ja 011 la más extremada miseria, áloe diez años desde la muerte
&lt;ltl respectivo padre y abuelo.
IV.

En el mismo momento en que, cerrada cautelosamente la
puerta para no despertará la hijita enferma, Antonia Paula iba
á salir á la calle, un cartero le entregó un aviso. En él se le lla·
maba por su nombre y apellido, y con la indicaci6n tamb: én
del nombre de su finado padre, para que funa á retirar la pri·
mera cuota trimestral de un dividendo de $1,200.00 á que tenia

derecho su hija Mercedes. La pobre mujer se restregó los ojos
creyendo so~ar: hizo leer el avis? por una vecina y aquella le
repitió lo mismo que ella ya hab1a leido: pero Antonia Paula
aún no podía creer á tanta fortuna porque no se imaginaba tampoco de dónde podría provenirle.
Casualmente en ese momento pasaba por allí un Notario Público muy conocido en aquel barrio, y Antonia Paula junto con
la vecina, se dirigieron á él para consultarle. Este señor no tan
solo era él también suscritor en la misma Institución de que
hablaba el aviso, sino que había intervenido en su calidad de
Notario en varias compras de terrenos que la Sociedad había
adquirido para construir casas para sus subrnriptores. Se ofreció, pues, con toda amabilidad á acompañarlas él mismo, al día
siguiente, á la Dirección General de la Institución que estaba establecida en la Avenida J uárez, número 95. Aconsejó al mismo
tiempo á Antonia Paula que buscara entre sus papeles una libreta que llevaba el encabezamiento de ccCaja Nacional Mexicana de Previsión y Casas Populares.,,
Agradeció la pobre mujer con toda la efusión de su corazón
el cortés ofrecimiento que le hacía el Notario, y en la intensa conmoción del momento impuso al mismo de las graves penurias
por que pasaba, y cómo había salido para vender aquella medalla de plata.
«Señora, dijo entonces el Notario, ya que usted ahora tiene
rentas para reembolsarme, permitame, como hoy es día festivo, y usted no puede cobrarlas, que le ofrezca un pequeño anticipo de cien pesos, que ueted mañana, al cobrar su primer dividendo, podrá con toda comodidad devolverme. Pero, agregó,
no venda usted por ningún precio esa medalla; ella es el símbolo de la benéfica Institución á la cual más de un millón de mexicanos ya estamos inscriptos, ¿no ve usted que yo también llevo una igual á la suya en la cadena de mi reloj?
Ls pobre mujer aceptó, llorando de alegría, y al día siguien-

te, cuando en las oficinas de la Caja Nacional de Previsión le
entregaron su dividendo, á la simple presentación de la libreta
que babia encontrado entre aquellos viPjos papele.3, comidos por
la polilla, elevó, en prei:,encia de todos los empleados, y del público que sin cesar entraba y salía, un himno de gratitud á su
padre previsor, que, diez años antes y justamente en el día siguiente á la fiesta nacional, ó sea el diecisiete de Septiembre,
había subscripto á la nietecita por una cuota de dividendo, pa·
gando en los primeros tiempos siete pesos por mes, y después
había completado el pago adelantado por los diez años de subscripción. Ella, en aquel entonces, había considerado como pue·
ril el regalo del anciano, pero hoy ei;taba completamente recreída, pues debía la felicidad y el bienestar á esta humanitaria Institución.
La niña, debido á los cuidados que, naturalmente, la nueva
condición financiera de la mamá permitía,. sanó muy pronto¡ y desde entonces la madre y la hija viven felices y desahogadas con el dividendo trimestral de que están gozando, no caneándose jamás de prPgonar á todos, y por todos lados, los beneficios que les ha aportado la rnbia previsión de su buen padre,
Y lo mejor es que, cuando llPgan las fiestas nacionales, son
ellas las más entusiastas y alegres; en aquel día hacen derroche
de paseos en coche y de bendiciones al padre, pues recuerdan
con gratitud que en eee mismo día, y en el momento más triste
de su vida, la estrella bienhechora de la CAJA NACIONAL MEXICANA DE PREVISIÓN Y CASAS PoPULAREs brilló como un faro l)O·
tente y deslumbrador en el negro cielo de sus desventuras.
Y no cesan jamás de repetir que el ejemplo del buen anciano
debería ser imitado por todos los padres y todos loe ~abuelos,
porque las fortunas y el bienestar fácilmente se pueden: perder,
mie:itras que los dividendos de esta Institución jamás)e destruyen: nos acompañan por toda la vida y nos amparan' contra todas las adversidades.
-

"LA TABACALERA" EN LAS FIESTAS DE COV.ADONGA

El kiosko de "La Tabacalera" en el Parque Español.

Era un excepcional conjunto de verdadera hermosura, el que
presentaron los caprichosos kioskos instalados en el Parque con
motivo de las fiestas organizadas por la qolonia Española en
conmemoración de la Covadonga. La variedad de colores en
las colgaduras, flore~ y demás adornos ofrecía el más encan·
tador efecto, llamando notablemente l~ atención de los concu-

rrentes_ el «puesto,, levantado por la pop~l~,r empresa ci~arrera
denommada «La Tabacalera,,, que no om1t10 gasto de nmguna
especie por pr~se~t~r un chale~ d,e fino y extra.o:di°:ario gusto,
que con toda Justicia le conqmsto generales fehcitac1ones. Este
kiosko con todos sus productos, fué cedido galantemente á «La
Cruz Roja, ,, por el gerente de aquella fábrica Sr. Eugenio Alvarez.

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: BILUH fNHRO 4. 00
VIGfSIMO 0.20 :
+ GRAN REBAJA EN LOS PRECIOS DE PASAJE :
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i•* Lotería Nacional •i*
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SORTEO MENOR NUMERO 710

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Springs,Colo., E. U.A. !
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INHRfSANH A LOS AGRICULTORfS -:.

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Para ti m~ircolu.n dt Octubrt dt

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1 premio de
1 id. de
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2 id. de
20 id. de
26 id. de
326 id. de

•

1911

REPARTO DE PREMIOS:
S 20,000 .............. .............
,, 4,000 .............................
,, 2,000 .............................
,, 1,000 ........... ...................
,,
200 .... .. . . ................
,,
100 .. .... ............... .. ....
,, r 40 .. ..........................

•

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20,000
4,000
2,000 -©
2,000
4,000 Wl
2,600
13,040

+
+

*

APROXIMACIONES:

•

Wl 99 aproximacione~ á la centena &lt;l el número que obtenga el :
•
premio de$ 20,QOO, á $ 20 ca&lt;la una$ 1,980.

*
w: s7s premios vaproximaciones, que importan $51,600 •
•+*
*
······~····
•w:

:

99 aproximacioms á la centena dt-1 número que obtenga el :
Wl
premio de$ 4,000, á $ 20 cada una $ 1,980.

.*•*•*•*•*•*•*•~•*•*•*•*•*•*•
w:

OFICINAS: 5~ DE DONCELES, 121.-MEXICO.

Administrador. PEDRO SANDOVAL Y GUAL

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Con motivo del, SEX!O C~NGRESD INTERNACIONAL DE CULTIVO EN
SECANO, que tendra venficat1vo en Colorado Springs, Colo., los

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MEDIOS QUE DA LA ENSEÑANZA MODERNA PARA EL C~L TIVO EN SECANO :

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Guadala¡ara... . .. . .
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* Durango.
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'y REGRESO

A:;~¡~.!~a

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~ · Cn;d~d de MexICo ..... $
~ Queretaro.. . . . .. .. .. .
Celaya .. .. .. . . .. . ..
Irapuato.. ............. . .

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San Luis Potosí.......
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Tampico... ..... ......
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Saltillo .. : ·.: ·. ·.:::: .' · .'::
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Monterrey...... . .. . .....
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Monclova·.·.·.... .".:.'.:::: :
Barroterán. .. .. . . .. . .

54
52
57
50
50
50

6270

f

55
50 •
115 m

8o 1""
8o •
,

5 •f

f
f

Wl La fecha de venta de estos boletos especiales se limitará única+
mente para l~s trenes qu~ ll~guen á la frontera entre el ee y el 16 de
Wl Octubre, temendo como limite final para el regreso el 31 del mismo

•

t

:

Í~ m~~~a
mayores detalles, ocúrrase á cualquiera de los Agentes en las Í
estaciones indicadas.
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FERROCARRILES N_ACIONALES DE MEXICO.

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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