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AS-o XL

MÉXICO, DOMINGO 8 DE Ü CTUBRE DE 1911.
===============================~==

NuM. 41.

1

P.OI

ESTHER SCOZZI,
estrella de la Compañia italiana que actúa en el Teatro Mexicano1
1a

"b

�OE SOCHSORO

1111, , u , , 1 ,..,, , 111 ,,. 11 ,. , h\\ \,

fASCINAN

LAS SERPIENTES

. Está muy extendida la creencia ?e qu~ las serpientes pueden
faecmar a su presa para apod _
f' •1
e
~a;se mas . ac1 me~te de ella, y
s a creencia no so1O se encuentra entre el vulgo, sino también
entre los naturalistas; de és tos ·
unos, l.a creen debida á ef:l u vio~
?ªr?otlcos o~ros á una influencia
opt1ca P.arec1da al hipnotismo; y
h11y quienes suponen que todo
ello no es f!lás que consecuencia
d~ I~ temeridad de los animalillos
v1ct1mas del ofidio.
'I'odas esa~ opini6nes son igualmente . eqmvocadas; observaciones .re?iente.3 hechas con ofidios
de d1stmtas esp.ecies, prueban que
no hay.tal fascrnaci6n, y que, al
c?ntrano, el reptil evita y teme
siempre ,el. ver.:ie frente á frente
c~n su v1chma.
Por regla general, Ja serpiente
ª?:ovesha el momento en que el
paJaro o el pequeño mamífero que
ha de ~ervirl.e de almuerzo esté á
poc, d1stancta suya.
Entonces levanta poco á poco
la cabeza, se aproxima sin ruido hasta tener la presaáau alean·
ce, Y en un movimiento rápido
como. un papirotazo, le tira un
mord~sc?, retirándo::e en seguida.
La victn:~a procura invariable~e~te huir, pero el veneno surte
r.i p1damente su tfecto, y el pe-

queño animal, atontado y sin
fue~zas, empieza á dar vueltas y
salt1tos en torno de su enemigo
Estos movimientos de la víctim~
son los q_ue h.~n hecho pensar en
una fascmac1on hipn6tica á los
observadores que, por lo rápido,
no habían echado de ver el pri.
mer ataque.
.Lo general es que el ofidio
mien~ra~ observa atentamente á.
su victima, levante á veces la
cabeza para morderla otra vez.
pero nunca lo hace hasta que l~
ve enteramente desfallecida. entondces se apodera definitiva:rien·
t e e cilla.
Los colmillos 6 ganchos venenísos d~ estos reptiles no tienen
ra ce~, smo que terminan en un
saquillo de veneno y están unidos. á la mandíbula por medio
de hgaduras que les permite moverse. Esta disposici6n dificult
que el anif!lal pueda asegurar
presa al primer mordisco
. E! reptil se contenta, por cons~g~iente, con morderla ligera y
r ~1damente, para inyectarle el
ven~n~, Y después espera á ue
v1ct1ma pierda las fuerzas pira
adcerse dueño de ella óin necesid a de lucha.

I

Las elecciones primarias.-La huida del general Re.yes:El nuevo Gobierno.
~~~~
Desde el triunfo de la Revolución y la salida del poder del ge- el libre ejercicio del
neral Díaz, día á día se presentan gravísimos problemas socia- sufragio. Claro es que
les Y políticos, desarrollándose de continuo acontecimientos de las dudas y las inla más alta importancia. Pero ninguno de ellos tiene en la vida decisiones materiales
nacional la altísima trascendencia y significación de las eleccio- presentadas en el ci r·
nes primarias de Psesidente y Vicepresidente, verificadas el do- so de las elecciones,
mingo pasado. Desde luego la primera impresión ha sido de fueron muy frecuentes.
sorpresa: aun para los más optimistas, los desórdenes necesa- Pero los resultados alcanzados han eido sorprendentes y tanr~am_ente tenían que registrarse en las casillas electorales, y no to más satisfactorios cuanto que en las condiciones en que
ha sido poca la estupefacción de aquellos enemigos del candida- se encontraba la inmensa mayoría de los habitantes de la Re.
to pop_ular que lanzaron la terrible profecfa: "las elecciones, si púb.lica. de ignorancia en las prácticas electorales y profunda
se verifican en la fecha fijada, constituirán ó un descarado frau- exc1tac1ón del ánimo, apenas si en alguna de las casillas de la
de ó u~a sangrienta tragedia," al propio tiempo que elevaban capital hubo alguna fricción; el telégrafo se ha encargado de
memoriales á la representación nacional, pidiendo, "inspirados transmitirnos la noticia de que en los Estados de la Federación
en el más puro patriotismo," la prórroga de las elecciones. Y ni las elecciones se verificaron de igual suerte. Hacía treinta y cinc~
ha habido fraude, ni tragedia. Cuando más ha habido sainete años que los ciudadanos mexicanos no habían tenido una oportu·
que _no podríamos decir que ha sido regocijado, porque, si bie~ ni dad semejante para significar su opinión en materia polltica, en
es cierto que las escenas divertidas abundaron, como aquellas en la forma del voto, y era:de verse el domingo pasado cómo en
que aparece el protagonista oculto entre los pliegues de un zara· tropel acudió el pueblo á manifestar su voluntad. Los padro·
pe y en la que se hace inscribir en los registros del vapor con el nes acusan un dato interesante: muchas de las personas que
nombre de Genaro Freyes, la acción de la petipiesa se deseo• por sus condiciones sociales y económicas fuera de presumir
vuelve en tal atmósfera de indignidades y deslealtades, que al tienen la cultura necesaria para considerarlos como ciudada·
cabo y al fin se siente cierta sensación de desagrado, mezclada nos conscientes de sus derechos, se abstuvieron de ir á deposicon el regocijo natural que pr0duce su fin.
tar su voto, creo yo que por · negligencia, y en cambio, la
Dejémonos, pues, de tomar en consideración la influencia que gente pobre, los humildes y los desheredados de la fortuna, con
pu~o haber. ~enido en la poHtica mexicana el general Reyeti, gran entusiasmo y llevando sus firmes convicciones, apresurá·
quien defimt1vamente se verá alejado, en absoluto, de ella. En banse á inquirir la ubicación de su casilla, el procedimiento que
cuanto á ~us partidarios, la actitud postrera de su jefe los obli- tenían q11e seguir para votar por tal ó cual candidato, para de·
gará~ reflexionar serenamente sobre lo inútil de su abnegada positar finalmente rsu boleta, contentos de haber hecho uso de
adhesión á un hombre que no la merece, y lo estéril que han sido uno de sus más hermosos derechos.
sus esfuerzos, los que pueden y deben ser aprovechados en un
Los reeultados inmediatos nacidos de las circunstancias en
distinto campo de acción.
que se verificaron las elecciones, ya se estan sintiendo. El señor
El señor Vera Estañol, autor de un memorial á la Cámara de Madero, en reciente brindis, ha anunciado que fuera de nuestras
Diputados, gemelo del otro, se ha conducido en esta ocasión de fronteras se han recibido con general satisfacción las noticias
distinta. suerte. El jefe del llamado partido popular evolucionista relativas, y en los mercados extranjero9 se cotizan los valores
no ha declarado que se cometen atropellos en sus personas y las mexicanos en halagüeñas condiciones, notándose desde luego,
de sus partidarios por las autoridades, y no ee ha ausentado del entre los financieros, comerciantes, exportadores y productores
país, por no estar garantizados por el Gobierno. ni su vida, ni en generel, una marcadísima tendencia á entablar relaciones
sus intereses. Cuando el licenciado Vera Estañol presenció la comerciales é invertir capitales en un pueblo que tales pruebas
legalidad que presidió las elecciones; cuando observé el orden ha dado de ser progresista y civilizado.
perfecto que reinó en tedas p~rtes; cuando tuvo la prueba más
Y este hermoso acontecimiento será el que marque el principio
elocuente que podía presentarse de que su profecía fué lanzada de la nueva era. El gobierno que nos espera, elevado por el voto
sin fundamento de ninguna naturaleza, declaró, contestando á unánime de los ciudadanos de la República, tiene plena concien.
preguntas especiales de un periodista, que las elecciones prima- cia de sus deberes y obligaciones, y supuesto que ha merecido la
rias verificadas el domingo anterior, deberían considerarse per- confianza del pueblo, todos sus actos estarán de acuerdo con las
fectamente legítimas. Es verdad que tal declaración fué hecha necesidades nacionales, siendo un celoso_ defensor y administracon algunas reservas, é insinuando el señor Vera Estaño! que se dor de los intereses públicos. Tenemos derecho á esperar que
habían cometido alguna.a irregularidades, "aunque de poca im- así sea, y mientras no haya una causa poderosa para dudar y des•
portancia." De cualquier modo, las palabras del letrado, por pro• confiar, - que no la habrá, debemos estar seguros de ello-de·
venir de un contrario político, son altamente significativas.
bemos tener fe en un gobierno integrado por loli hombres que li·
Cualquiera que haya observado las elecciones, no estando di· bremente ha elegido el pueblo.
rectamente interesado en negarlo, confesará sin ambajes de nin·
LUIS ZAMORA PLOWES.
gún género, la aptitud que tienen todas las clases sociales para

1:

t

~~~A\"~
. Observando un orador de la antigua Grecia, que le aplaudía la
muchedumbre, dijo:
- Por dc,gracia ¿se me ha escapado algu:.a tontería?

j

Los señores !sita y:su corte de amor.

�•

~~ EN HONOR DEL SEROR LIC. PINO SUAREZ.-El señor Pino Suárez, presidiendo uOI de las mesas de honor en compañia de los señores Madero (Gustavo), Sala, Urquldl, y Coslo Ronlo,

El señor •on Francisco l, Madero,· ocupando Jos lugares de honor con los señores Ministro Bonilla, Iglesias Calderón, Oonzález Garza y Moheno,
F.OTS, DE

"EL TIEMPO ILUSTRADO,"

Oru~o '.e perlo~ls!as que asistieron al tacqu :te del señor Pino Suim, aaflguo periodista

Fots. Je El Tiempo T¡uslrado,

�r: . , . ·-·. ···---·-·· -·

__,. t - - -

-

-

&lt; t:

(

.,

.,

686

DE u EX T~Af,hJE~O

MACLEAN EL SECUESTRADO

EL PELIGRO DE LOS OFICIALES

HONRADEZ DE LAS MUJERES

EL SECRETO DE LA SIMPATIA

ALGUNAS ANECDOTAS

Siempre que hay una guerra se habla de la gran mortalidad
Sir Harry Maclean, de quien tanto se habl6 días pasados con que causan las balas entre los oficiales y generales de los ejérci·
motivo de su cautiverio por el bandido marroquí, el Raisuli, es tos beligerantes.
En estos días, y con motivo de los sucesos de Marruecos se
uno de los pucos aventureros que han llegado á alcanzar alto
ha observado que la mayor parte de los heridos por los m~ros
rango, fortuna y honores.
Hace treinta años era subteniente en un regimiento de infan· son jefes franceses, dando con ello lugar á que en la oficialidad
se procurase convencer á sus generales de la conveniencia de que
tería de guarnici6n en Gibraltar.
Un día atraves6 el estrecho con objeto de ver Marruecos, y allí no expongan su vida inútilmente.
La extrafiesa causada por el hecho de que los moros tiren, no
encontr6 su suerte.
á
los
soldados, sino á los que los mandan, debiera desaparecer,
En aquella época el sultán de Marruecos se encontraba de·
seoso de reformar el país. Una de las ideas que consider6 más pues ee ha repetido constantemente y en todos los tiarnpos, puoportunas fué la de instruir el ejército; poniéndolo á la altura diendo asegurarse que hoy en día depende el éxito de las batallas del número de ~buenos tira·
de los de las naciones más ade·
dores
que tiene cada ejército.
lantadas. Confi6 sus deseos á sir
Durante
la guerra hisµanoaJohn Drurnmond, hoy ministro
mericana, lou yanquis, entre los
de Inglaterra er. Tánger, y éste
cuales había excelentes tirado·
habl6 de Maclean, el cual inmeres, pusieron fuera de combate á
diatamente qued6 al servicio del
de oficiales españole@,
infinidad
sultán.
y
una
de
esas
terribles ernopetas,
Eoseñ6 álas tropas marroquíes
el sargento Mac Euarney, del'
á tirar al blanco y las instruy6;
9? regimiento vi6 á gran distanpero hizo algo más, que fué gacia
que un jefe montado en un
narse poco á poco las simpatías
ceballo
gris vigilaba las fortifi y la confianza del emperador
caciones de Santiago de Cuba.
hasta el punto de que á los poSe ecb6 el rifle á la cara, apret6
cos años su influencia era tan
el gatillo y la bala fué á dar en
grande que le hizo el personaje
el blanco.
más importante de cuantos roPoco después supo el oscuro
I deaban al sultán.
soldado
que había herido al ge·
Uno de los episodios notables
neral
Linares
que tenía el man·
de su vida ocurri6 acompaf.an·
do
de
la
plaza.
do á su señor en un viaje desde
Cuando rusos y japoneses an ·
Marrakesh á Rabat.
daban
en lucha, se vi6 la supeEl jefe era un hombre de edad
rioridad
de los tiradores rusos
y bastante debilitado; efecto de
que,
en
Pieng-Yang,
Puerto Ar·
una marcha forzada á través del
turo
y
Mukden
privaron
á las
Atlas, se puso gravemente en·
filas
niponas
de
considerable
núfermo y muri6 en el camino.
mero
de
oficiales;
para
ello
usa·
La muerte d~ un soberano en
han los tiradores moscovitas len·
Marruecos es siempre motivo de
tes
telesc6picas adosadas á sus
revoluciones, pues los que se
poderosos
rifles.
creen con derecho á ocupar el
Los generales Yehinobe, Tae·
trono se levantan con sus parti·
kagagi y otros varios fueron hedarios. La situaci6n delkaid Ma·
ridos por las balas enemigas que
clean era por lo tanto bastante
estaban asechando sin cesar &amp;u
crítica.
presa.
;
Decidi6 ocultar la muerte del
En Filipinas los yanquis persultán hasta que el hijo favori·
dieron por la misma causa á uno
to de éste fuese proclamado.
de sus mejores y más bravos ge·
El cadáver, cubierto con sus
nerales, Mr. Dawton, quien con
Las maniobras mílitares francesas, paso de un vado por los zuavos
magníficos ropajes ,;erde y oro,
su arrogante figura ofrecía un
durante las maniobras del Este.
pintadas las mejillas, abiertos
blanco excelente.
los ojo, y bien sujeto, para ~acer
.
Nada
drcimos
de
los
boers,
pues
su fama de hábiles tiradorres
creer que el sultan estaba vivo, continuo el v1aJe der.tro ~e su
litera con las cortinas casi corridas y dándole celosa guardia pa· es univerrn~.
Para terminar nuestro artículo recordaremos que durante la
ra impedir que nadie pretendiese hablar al sobera~,º·
.
durante
la guerra de Africa de 1800, el bravo gf:neral Prirn era
De noche, por un agujero de la murall~, .se me~10 con la lite·
el
punto
de mira de todos los fusiles marroquíes.
ra y la comitiva en Rabat, donde le fué fac1l continuar ocultanEsto
no
es de extrañar dada la proverbial valentía de aquel
do la muerte, hasta que fué proclamado el emperador act~al.
general,
pero
su verdadera causa se encarg6 de descubrirla el
Su iufluencia, primero con el padre y después con el hiJo, ha
propio
Muley
Albar, quien en una conferencia con O'Donell le
hecho que se crie más enemigos que amigos en Marruecos. Máe
aconsej6
que
no
fuera tan arriesgado su compañero, porque los
de una bala ha pasado rozando sus o~dos en alguna revist~, aunrifeños
apuntaban
siempre á una placa, llena de diamantes, que
que entre los militares goza de gran simpatía. Ha aprendido los
malos resultados de la excesiva hospitalidad, y á ser muy caut.o llevaba el heroico Prim sobre su sencillo uniforme.
Cuando supo el de los Castillejos la generoe,a advertencia del
en tomar el café que sirven después de comer en c~sa ~e los mi·
moro,
contestó con lacónica contestaci6n:
nistros. El kaid es un hombre dotado de extraordinaria fuerza
&lt;
,La
bala
que me ha &lt;le matar no se ha fundido todavía. )) .
muscular. En cierta ocasl6n oy6 á varios oficiales de la guardia
Diez
años
de~pués, el 27 de dici~mbre de 18~~' ~q~el á qmen
.
que conversaban, y uno de ellos decía:
habían
respetado
las balas de los rifeñoe, perec10 v1c.t1ma debaSi los ingleses vienen, los espantaremos como s1 fueran moscas.
las
fundidas
por
el
odio de algunos asesinos compatriotas suyos.
El kaid tranquilamente se dirigi6 al que había hablado y le
dijo:
-Usted es un valiente.-Y le alarg6 la mano para saludarle.
Entonces ) cocriendo
la mano dentro de la suya, la apret6• hasta
t,
.
Para quitar la pereza á un niño, le decía su padre:
el punto de hacer saltar sangre, y que el moro prorrumpiera en
- Uno que madrug6 mucho hall6 un bolsillo eñ" el caro1110.
alaridos.
-Padre contest6 el muchacho máa &lt;lebi6 madrugar el que lo
-Bien, amigo-le dijo entonces--recuerde si~mpre que en
perdí
6. '
Inglaterra hay unos cuantos millones dE}.moscas Jgu~les á mí.
1

•

•

~========================================--~~~~

�OE SOCIEDAD

688

OE SOCIBOAO

parte á las c1 1 atro ...... y ha!'ta ~,Sa hora na.
LJ\ HIJA
GUARDA AGUJAS
da. .. :~· hay más de mil mttros de aquí' á la
Htac1on: ..... los empl.eados v~rán que se
(CUEfl,TO.)
han equivocado de agu¡a y se detendrán .....
Se oye un silbido largo y prolongado; se
d mecánico sabe su oficio ...... lo conozcó
el tren número 16 que llega á todo vapor.
Hl detendrá á tiempo. Me destituirán, ·pe1o
P~dro Cambremer corre á la palanca éolo·
l\farta no será aplastada, y nadie moriró.
carla á alguno3 pasos de su garita, la coge,
Esto .f ué pensado en un Fegundo, y el
y con un esfuerzo hace dar vuelta al disco
de-graciado iba á apoyar la palanca, cunn·
indicador que debe anunciar al mecánico
do un silbido prolongado vibró en sus oí,loP.
que conduce el tren que la vía está li bre.
El sonido venía del lad~ de la estaci6n y
Pero en seguida, al darse vuelta, aµerciCa:nbreD':1er tenía la suficiente experiencia
be entre los rieles, ocupada'en juntar el oro
para equivocarse. Era un convoy que parque M. de Tinchebray ha dejado caer, á su
tía , un convoy puesto ya en la vía de1;cenhija que volvía á ver, después de haberle
dente. El convoy iba á encontrar indefecti·
advertido que ee acercaba un tren.
hlemente el tren montante, desviado por la
El mecánico no había apercibido á la nifalta del guarda agujas. y se puede figurar lo
ña, F6lo veía que el indicador anunciaba
que debe ser una colisi611 entre dos locomovía libre.
·
torns marchando en sentido inverw.
Veinte segundos más y la nifia iba á ser
-¡ Ah! murmnr6 Cambremer con una
desµedazada; Marta estaba á veinte pasos
voz ahogada, había olvidado....... hay hoy
de Chambremer, y la locomotora' no tenía
nn tren. especial. para Etampes, á las 2 y
que correr más que treinta metros para lle55 ...... ¡6venes neos que van á la caza .....
gar á la aguja.
,,Para que esos señores se diviertan es
El monstruo de hierro se acercaba y la
preciso que mi hija muera, exclam6 con
Señor
Leandro
A.
Payr6,
niña no lo oía, pues, el viento-una violenmatrimonio con la señora María del Rosa· una carcajada de risa loca. No ..... no ......
h brisa del norte-soplaba en sentido contra- cuyo
rio Maldonado, se verificó el 4 de los corrientes. eso no se puede ...... su vida no vale la de
rio.
Marta ......
La nifia había olvidado las recomendaEsta
yez
todavía
puso
las dos manos sobre la barra de hierro.
ciones de su padre y no pensaba más que en alcanzar al extran·
pa.sado
otro
segund~.
No le quedaban más que cuatro
Había
jero que acababa de perder voluntariamente su oro. Siguiendo
tras él, se bajaba á cada instante para juntar los luises esparci- para decidirse.
Pero ya estaba decidido.
do3 en la vía.
Cerró
los ojos para no ver pasar los que acababa de condenar
Aun c'.lando el mecánico hubiese apercibido á la niña no teá un espantoso fin, y comenzó á hacer peso para cambiar los
nía tiempo para detener la marcha. S6lo un hombre podía torieles movibles.
vía salvar la. vida á Marta.
La locomotora no estaba más que á diez metros de la aguja.
Ese hombre era Pedro Chambremer.
El tren descendiendo se acercaba rápidamente. Se le oía ro- ·
Si, como era su deber, maniobraba la aguja de modo que mandar. En ese momento, el mecá·
tuviera el tren en vía libre, su
nico que guh1ha el convoy hncfa
hija estaba ·perdida. Pero de él
~ilbar la. locomotora p,:ira ad ver·
dependía innz:1rlo en los otros
tir al gua·rdaa~njq~.
riele\ y así asrgura la salvaci6n
Tal vez había pre~• nt'd11 el
de M.arta.
peligro.
Pero cometía un crimen, pues
A Cambremer le parecía q11e
el convoy desviaclo debía enconlos silbidos de la locomotora le
trar ob;.táculos contra-los cuales
&lt;lec·ían: ¿Qué te han hecho este s
Fe e,trellaría. Salvando á su hijóvenes que vns á matar? Y ei::0s
ja, Pedro encamina á cien perpH&lt;lreR y esas madres que e~ta
sona.~ á una muerte segura.
tarde ll orarán (1 sus hijoe, ¿no
L') sabía. No podía hacer catt,ndrás piedad &lt;le ello~?
lllll' á ~ u conciencia que le gritaY, como dudase todavfo, el ·
ba: ,,S i haces eso, serás un asechifle lanz6 dos llamada~ mú1s
sino. &gt;)
Pstridentes que las otras y Cnm·
Pero también dejar aplastar á
bremer . crey6 que le gritaba:
Marta era un asesinato, ¡y qu é
¡ AFe~inol ¡Asesino!
ll SPRinato!
Entonces sus manos solt~ron
,
C.11nbremer veía el cuerpo '
la palanca y' su boca roJrmu10:
Rangriento de rn querida hija y
- Ko .... no ..... no pui &lt;l1, .. ...
sn mano pesada á pesa.r de él soMarta perdóname ...... Todo ha·
bre la palanca. Que apoyara un
hfo. acabado. Mantenido 1obre
poco más y d tren cambiaba de
111. buena vía, el tren mont11nte
rieles, pasando sin tocarla. LA
hnhía pasado.
q11edab11n tal ve? diez segundos
La Fangrc inocente de Martn
pnra escoger entre la vida de la ·
ihn {1 derramnrse por el dolnrc&gt;H 1
11i íia. y la de los viajeros.
lv-roi~mo df'. sn padrt&gt;, dfl gu:11·
Lo que pas6 entonces por la ·
ch,ngujas mártir del deber.
Cambremer tmo el rnlor tlc
cnbeza de Cambremer, es lo que
un poeta ha llamado ,da tempesIDll'll T.
Quería volver á v,r torlOYÍ:t
tad ele en cráneo)),
una ,·ez á rn hija ant&lt;·s que la
f,,e pnreció que se volvía loco.
P!dirlo, temblando, con la miramáq11ina 111 uniquiln~e.
.
E.-taba ele pie sobre el pa~n¡o-1
cla feroz, los dedos crispados sode la locomotora, con la cahez:i
brP. e.3a barra de hierro donde es·
tn b 1. suf':pendida la existencia de ·
inclinada para examin:1r un oh·
jeto que acaba &lt;le enrontror, Y
~n, tri, contemplaba la máq uina
no rarecía rn~ppr.har f'l rf l•gto. .
que ,e nclelantaba. amenazadora,
Cambremer, Joco de ,io'or,
y creía ver una bestia feroz arrofranqueó de un ~~incn. ln ví.a
JándoFe rnbre su pree:a.
descendiente y corr:o hacia la niRepentinamente una idea atra- _,
'
ba mas
' '8rr an · ,
ña que no espera
Señorita María del Rosario Maldon:ido,
vesó como un relámpago por su
cuyo
maJrimo11io
con
el,
señor
don
Leandro
A.
Payró,
se
verificó
carla i la muerte, pues la má·
cerebro alucinado ·y se dijo:
·
1 1
el 4 de los ·corrientes,
Son las tres...... el tren 69

DEL

bellas piezas amarillas que d
quina estaba rnbre el la. Dics perFefinr ha dejado caer ..... ni su tarrnitío que Martas~ diera vuelta.
jeta que he encontrado también
Vi6 al mi~mo tiempo á rn padre
~obre
la vía ...... Su nombre está
qne !ti tendía los brazos y al trf n
e,crito ...... y yo no sé leer más
qu~ iba á matarla; juntó rns 1naque en letra grande ...... pero .....
rncitas y cay6 de rodill11s p:ira
he deletreado la mitad ..... tú irás
aguardará la muerte rezan&lt;lo.
ha
entregarle las piezas, ¿no es
-¡Acuéstate! le grit6 su pn&lt;l1e
verdad,
padre?
con una voz terrible.
-Sí, iré, murmur6 Ca:mbreAl mismo tiempo la locomc,tc.ra
mer, y será preciso que me &lt;liga ...
le arrebat6 la vista de su l1ij~.
El fin de la frarn Ee perdi6 en
¿Iha á volver á encontrarla vira?
el
ruido.
Si M,rta se acostaba y permaEl
tr~n especial pasaba, llevan·
necía inm 6vil el tren pa,aría ~odo á los alegres viajeros que
brP. ella sin tocarla.
ignoraban el peligro que habían
Cuando su padre volvi6 á verl:i
corrido.
PSla ba tendida entre los dos rieF. nu BOISGOBEY.
lni, con el rostro contra la tierrn ,
- - --- ·~ - los dos brazos extendidos y sin
mrwerse.
LOS LIBROS FRiVOLOS
-¡ Muerta! murmur6 el deegrncinclo guardaagujas. ¡ Dios mfo!
UNA BUENA LECCION.
¡Har.ed que no e;té más que he
rida!
Corri6 á ella y se inclin6 para
Un pobre hombre era muy afitomarla en sus brazo?, cuando la
cionadp á la lectura de libros frí.
niíia levant6 la cabeza.
volos.
Sus ojos sonrieron y sus rnPjiCierto día le reconvino· su espolla~ ni aun habían palidecido.
rn por esta mala costumbre.
En un instante se levant6 y sol·
1CN0 te inquietes por eson·, contó al cuello de su padre.
testó; «¿qué mal crees tú que me
-¡Ah! padre, decía ella, !qué
puedan hacer? Yo me olvido al
miedo me has dado! Pero Cambrepoco tiempo de haberlos leido.&gt;)
mer no respondia, la alegría le so,cPapá&gt;i, le dijo su hija que estafoca ha.
ba
escuchando la conversación
Señor Ingeniero don Heron Rodrí&lt;rnez y Señor:i María de la
-Yo sabfa muy bien que ha«¿qué comimos el domingo pasaLuz Desentis ce Rodríguez.
bía que acostarse, decía la niña.
do?,&gt;
Tu amigo el chauffeur me lo ha.
El
pa,lre,
rnrprendido,
no
sabía
qué responder, y concluy6
dicho á menudo. Una vez se salv6 así. ..... No llores, pa.,lrr, 1~0
con
rl
ecir
qne
no
se
acordabn.
tengo nada ..... ee decir ..... tengo los oídos aturdidos..... á cama
((Bien está», exclam6 la hija, ((no os acordáis, y sin embargo,
del ruido que hacían los coches que pasaban sobre mí.
esa
comida os aliment6. );
Y r.omo su padre la oprimiese contra su coraz6n sin decir una
Esa rnncilla. réplica hizo Fonreir al padre. Abra z6 á rn hija, y
palabra, Marta continu6:
- No he perdido la cabeza, pue3, ya lo ves, no he soltado las desde entonces renunci6 á lecturas funestas y perniciosas.

Señor don Edua~Jo Fernández Guerra y S.tñüra lfda
lnurreta de Ft:rnández Guerra.

Seiior don Ern~sto Vt'lasco y Señora Mer~edes Fortuño
Miramon de Velasco.

�TEAT~tJS

•,•

.

~

... ..,

' ,,
~~

.....

.

,·

en cada nota su alma italiana y es inquietante, cálida y aromática con la salsedumbre de su mar Mediterráneo ......
. Toda Europa ha conocido á Eugéne Fougére que viene á decirnos en otoño canciones locuelas de la primavera. En París, la urbe de los music-halls y de los cafés-chantant~, fué
una de las predilectas. Hace quince años una legi6n de erotómonos, la ploclamaron su gatée. Complaciéndose menos en la
picardía en la elegancia y en la desenvoltura de la Fougért&gt;1
afinaron sus membranas pituitarias delante de su hermosa, de
su misteriosa juventud. Ella fué la representación sensible sus·
citada por los órganos alfac-iales de aquellos erotómanoa.
Más ¡ay! la fuente de juvencio no refresca yá ese bouquet de lilas que-Eegún la leyenda galante - embriagó alguna vez al
mismo Príncipe de Gales, arbiter-:-elegantiarum. Y sin embargo,
algo del femenil aroma exhala de la seda y los encajes, que atavían á la Fougére.
Otros números agradables ofrece la Compañfa Molasso á los
que me referiré en mejor ocasión. Se habla de divertidas pan·
tomimas que se representarán en la pr6xima semana, dando
así variedad al espectáculo. Esta noche se hará el estreno de
((La H,ja del Mandarin» pantomima de gran aparato en que trabaja toda la Compañía.

F. G.

"' .

LA POPULAR

MARIA

CONESA

VIDA TEATRAL
LA TROUPPE DE MOLA8SO
Al disciplinado escuadrón de
B.tlaguer ha substituído en el Teatro Mexicano, actualmente único
refugio del arte, un cuadro coi.mopolita de variedades, sugestivas todas y ninguna tan novedosa y atrayente como la representación mímico-lírico coreográfica
de escenas bufas ó tragi-cómicas,
originales de G. Molasso.
Este interesantísimo tipo italiano es el jefe de la trouppe como director y como l' uomo d' al denaro,
l' impresario. Las gentes sujetas á
su férula elogian sus cualidades
de corrección y exacto cumpli miento. Me corresponde decir alguna cosa de su rara ductibilidad
como artista ya que en su género
lo es y muy completo.
En ((La Sonámbula» y en «El
Amor del Apache», creaciones suyas, con música de Daniel Doré,
muéstrase un mímico admirable por el gesto vivaz, la mirada atenta y profunda y t&gt;l
movimiento exacto, fácil y adecuado.
En la actitud, en la gesticula.ción, en los fulgores de la miritda , muestra una singular facultad persuasiva y un desbordamiento persoual que- ficticio ó
subjetivo- es subyugador. Exagerar la mímica sin ridiculizarla,

Harriett Kook, de la compañía Molasso en "La Sonámbula."

he allí la característica del bloque italiano. El má1mol de Molasso es excelente y por eso el cincel y el martillo del estudio, han
formado la escultura al golpear
en la masa . Vivo de fantasía y rico de emotividad, está en constante tensión pasional, lo que
contribuiría. grandemente á for·
mar de Molasso un actor dramático capaz de expresarlo y tras·
mitirlo todo. Es también notable
su ligereza de bailarín. Su cuer·
po flexiblemente educado, cuan·
to baila «á toda cuerdai,, zum·
ha como un gran inEecto volador
al que apenas se miran los contor·
nos cuando gira.
En La Sonámbula, cuadro gra·
cioso de Pu vis de Chávanne.\ con
sus ribetee dramáticos al final, ~e
destacan después de Molasrn dos
figurillas de Tanagra, su hijita
Serina, una niña de hechicero
semblante donde duermen toda·
vía los ensueños. Muerta ha poco
su madre, Serina abandonó á los
trece años las aulas para seguir la
carrera de su progenitor. Apenas
ha trabajado en dos ciudades,
Nuevo York y México y ya sabe
ganarse la mar de aplausos la ca·
riria ragazzeta.
Es la otra figura una ameri·
cana joven y linda y se llama
Heriot Hoch. Es la ,Sonámbula

Giovanni Molasso , en "El amor del Apache" una de
sus más sugestivas creaci0nes.
y un fuerte amor como el de Annabel Lee guia todo3 sus pasos.

Su cuerpo es cuasi un tratado de estatuaria, ¡que ya quisieran
para texto los alumnos de la Academia de San Carlos!
&lt;&lt;Al amor del Apache» ha gustado sobremanera.
El asunto mantenido por no escaso interés de dramático realismo, ee de3arrolla en el más puro (impuro debiera decir) medio ambiente de Montmagtre.
En la labor mímica hace pendant con Molasso, Miss Maryou
Naylor, de carne frágil como Ligeia, como ella, habla. Cl\nta y
grita en cada fulgor bengalino de sus ojos relampagueantes.
Las miradas se clavan y el aplauso se dedica preferentemente
en el Mexicano á Esther Scozzi, bellísima botonesa que va entrando á la plenitud de la vida. Artista de ópera y opereta,
donde el arte es verdad, es posedora de una magnífica escuela
de canto. El Conservatorio de Bolonia sabe mucho de sus.talen·
tos y más sabe - quien la oye - de su ardoroso temperamento
meridional.
La voz no es muy extensa ni 1·obusta, más bll cambio, está
bien impostada y destila del par.al de su garganta~?lcecom? la
~iel. Más que la voz, Yale la animación para emitirla, el mspirado ardor de que cada palabra la satura.
Sus actitudes son irreprochables, y cuando al cantar, empapados ele ensueño bullen sus ojoa color de cla~o. café ?ºm~ las
uvae en la frondosa viña, yo siento de cerca la tiede he/eme dime
bouche..... .
La Scozzi apasiona y avasalla porque pone en cada palabra Y

'¡

. '

Eugene· Frugere, fa tTIO $;i coupletista excéntrica francesa ·

�.TEATROS

EL

RECORDS ESTRAMBOTICOS.

-¡Oh: Jcl mudv más i;e111:illo. i\Iurie1·un Je iuLlige~tión por
, haber.,e cebado en los cadáveres de los caballos.
~-¡Demonio! Murieron también mis caballos. ¿Qné les pn,6?
En Gourden habita un señor Du pent que mantiene el «record»
-Pues que n.1 V,)lver del entierro de mi señor, vuei:tro padre,
Je los 1ompedorPs de nueces; rompe 2844 por hora.
encontráronse la casa hecha un mar de Eama!.'I. Un cirio ha.nía
!fo Londres Mr. Clooks mantiene el «recordi&gt;de los peladore3 preudido fu ego en ella.
de patatas; pela 14 kilos en ·siete minutos.
-¡Cielos! ¡Muerto mi padre!
Ludwig Wolfang, en Berlín, fuma 19 cigarros en dos horas
-Se ~e había olyid:do ya. Efectivamente muri6 del dolor que
sin beber ni escupir.
' le produJo Yer á mi senora, vuestra madre, caer asesinada por
Luis Ballaert, en Bruselas, mantiene el «record&gt;i de la lentitud el ma yordomo, que huy6 llevándose consigo vuestra fortuna .
haciendo durar un cigarro dos horas.
'
Como se ve, basta administrar las noticias con destreza.
L'&gt;wney, americano abre 104 ostras en cuatro minutos.
- - - -- - - - - - La señora Dublé, frances!l., hace 2007 sandwiches en diez y
AMI M . A D HE.
nueve horas.
Miss Caraet compra en 84 minutos un objeto, con su rnrres·
En medio del derrumbe de mi ventura,
pondiente factura, en cada almacen de modas de las dos calles
sobre las tristes ruinas de mi existencia,
má9 ·comerciales de Londres,
como el símbolo santo de mi creencia,
co mo el cáliz abierto de la flor pura,
CUIDADO CON LAS EMOCIONES
Tu imagen ~e levanta dulce y bendita,
y es tu mirada suave, púdica y bella,
T11l es el aviso que debiera fijarse en todas las esquina~. A ca·
como el tenue reflejo de alguna 6strella
tia momento se señalan accidente3 lamentables por no haberse
que en el azul leja.no tiembla y palpita.
publicado una advertencia de la que en nuestra época hay gran
En la rruz dolorosa de mis martirios
nece•i&lt;lad .
se enredan los recuerdos de tus ternuras,
Hace poco un comerciante muri6 repentinamente ante un
como en los cementerios r;e ven los lirios
movimi,mto popular excesivamente ruidoso, y una manifestaen las cruces que guardan las sepultura~.
Y cuando alguna pena tritura mi alma
ci6n en favor del descanso dominical convirtiose para él en el
y á la Virgen piadosa quiero rogarle,
repo,o eterno. Poco antes sucumbi6 un hombre político en una
e3 tu faz amorosa de austera calma,
reunión pública, y se anuncia ahora la muerte de un ciudadala que ante mí contem plo para implorarle.
no, á quien di6 el golpe fatal la alegría súbita de haberle caído
l~s el recuerdo santo de tu cariño
un premio rle la lotería.
que en la noche de mi alma su luz levanta,
De estos incidentes puede sacarse la conclusi6n de que es preinmaculado y puro como el armiño,
ciso velar un poco los sucesos. La.s noticias sean buenas 6 ma·
como la voz del ángel que á Dios le canta.
las, no deben aeestarse con la fuerza de un martinete de fragua.
Y á tiempo que conouelas mis sinsabores
Con tiento, con mucho tiento. VueltaR y rodeos al empezar, y
y haces ec') á mi largo, triste lamento,
lue&gt;go la verdad. Recuérdese la vieja historia del criado húngaes más hondo y amargo mi sentimiento
ro que fué á reunirse con su joven amo.
al pensar que te he dado crueles &lt;lolore~!
- -¿Qué bay de nnevo en ca~a?
SOLRDAD GONZALIJ;Z ESCOBAR
-Nana, sefior .... ¡ Ah! si. Vuestros dos cuervos han muert o.
s. . pLicmbre ,l e rnt 1.
--¡Caramba! ¿Cómo fu é?

AR BOL
CONCLUYE DEL N U M. 38.

El hablaba, hablaba febrilmente. Hablaba del amor, de mis- m:&gt; uno de esos perrillos á quienes se les arroja al agua y supliteriosas coineidencias que contribuyen á la aproximación de se- can humildemente con sus ojillos húmedos que no se les vuelva
res que se aman. Yo apenas lo escuchaba, pensando cómo co- á arrojar.
- Pero que le pasa, Donato - le dije, procurando de!cubrirle
nocer su secreto.
-¿Y por qué habla de amor?-le pregunté con dulzura. ¿Por el rostro y acariciándole con ternura en loe cabellos.- ¿Está en ·
qué no habla de tantas otra s cosas agradables? l\Iire, ¡qué lindo fermo? ......
Tenía el rostro cubierto de lágrimas y sollozaba á grandes rncrep6sculo!- añadí, señalando el sol que se perdía t ras de las
llozos deFaarradores. No respondi6, no pudo hablar. Se limit6
Jej11m1s cumbres de los cerros.
- -Hablo del amor-dijo él -porque es lo único que me inte- á cogerm: una mano y apretarla con~r~ sus meji_llas. Yo guardé
silencio esperando que paeara e::ita crisis de nervios. Poco á poresa en la vida.
- ¿Y quién es ahora el objeto de su amor?-lepregunlé bru~- co los rnllozos y los estremecimientos se hicieron más lentos,
más surtves, hasta que concluy6 por un llanto tranquilo.
camente.
--¿Pero diga qué le pasa?-le pregunt é de nuevo.
Llegábamoa en ese momento al bosque de peumos. Algunas
¿Está usted enojada?- pregunt6 á su vez.
11.ves silvestres emprendieron el vuelo al sentir nuestros pasos.
- ¿Pt'ro por qué?
El bosque estaba silencioso. Llegaban desde muy lejos los ru i-Por lo Je esta tarde ..... ¿Y don Guillermo, qué dice?
dos de la vida que debía de bullir en otras parte3 ....... .. Créeme
-¿Pero, qué quiere u~ted que diga?---le pregunté con fingid.o
que en ese instante me latía el coraz6n como si de su respueEta.
asombro.
depetidiera mi vida 6 mi muerte .......
- ¿No me matará? ¿No me arrojará de su casa?
El se detuvo asombrado y mirando con unos ojos f'XLrnños
.En fse instante sinti6 el eonido de tu voz, en el corredor, que
que me dieron miedo, dijo:
-¡Bah! ¿entonces usted no lo sabe? ¿Por qué se hace la que preguntaba á no sé quién Ei habían visto á Dona to.
-¡Ve ueted! ..... me dijo con espanto.-Me busca para matar·
no comprende?
me.
¡No ee vaya usted de mi lado, por favor! ¡Defiéndame us-No comprendo nada-le repliqué.
- ¡Es curioso!-dijo, como si meditara.-¿Entortces no fnbe ted!
-Pero si nadie piensa hacerle nada á usted, si no ha pasado
que yo la amo á usted?
nada!
..... repliqué, procurando reír.
,
-Sí, ya sé que usted me quiere como puede querer á una
¡Entonces
no
le
ha
contado!
..
....
¿l'ero
esta
usted segura
madre ó á una tía vieja . ....... .
- -Pero no .. .interrumpi6me bruscamente.-Yo la amo á usted que no me matará?
Al cabo de un mo~ento logré tranquilizarlo un poco y salí
con amor de amante, yo la amo .... .....
para
hacerle traer su comida. Recordarás que te dije que Dona·
No le dejé continuar.
to
estaba
enfermo y decidimos que al día siguiente saldrí~ con- ¿Está usted loco? ¿No ve usted que ese es un sentimit'nto
tigo
para
Santiago por temor de que se agravara, y d~spues fueque me ofende? ¿No ve usted que soy una vieja, una abuela? ....
Yo no puedo no debo permitir que usted me ponga en ridículo ra imposible trasladarlo y atenderlo por buenos médicos ......
de ese modo,' que usted se burle de mí ~an cruelmente. ¿Y, ese ... y'-~~~-~~ .tod~ ·l·~. q~~ ·t~~·í¡ q~~ -~~~t~-~te:: ·..
h~·. p~~
es el modo con que me paga todo el cariño que yo le tengo a usted? ........ Créame que voy á tomar inmediatamente serias me- sado ... Después vino, tú lo sabes, su primera crisis de locura declarada ... el ridículo para mí ante el mundo. El pobre procl~didas ........ .
Me det uve porque tenía una expresi6n tal de angustia, de su- maba á gritos á quien quería oírlo, que yo era su hada, que el
frimiento de consternaci6n, en sus pálidas facciones, que me me amaba q~e yo lo amaba, qt~e juntos nos completábamos! .. .
caus6 esp'anto y remordimiento haber sido tan dura para él. Ví ¡qué sé yo'!... Y el mundo tuvo una diversi6n, ri6 de la aventuque quiso balbucear algo y que no pudo..... Yo volví la espa)- ra dolorosa en que la peor parte la he llevado yo ...... no tant~,
da y me alejé con pasos .rápidos hacia la casa! Pensaba, Ee'.1c1- no lo creas, por el ridículo que .me atr~e, como por. ~os .~entl·
llamente, guardar silencio y desat~11derme de t~do lo ocurndo, mientos delicados que pi.:;otea rnconscie~temente, _mi ~lus10n de
con la seguridad de que con ~ste sistei:na lo hana volve~ al ver- cariño de un sentimiento tierno para m1 alma solitaria; tan sodadero camino, ya que consideraba simplemente de~v1ado rn litaria 'en este mundo, de banalidades y egoísmos .. ....
(Guard6 Eilencio. El marido se desperez6 con lentitud en rn
afecto debido quizás á no sé qué misteriosas auto-sugestiones. P11 asiento
y se limitó á decir con indiferencia :-,cEn fin, todo ha
sa.ron las horas y yo estaba más 6 menos tranquila im aginando
terminado.
El pobre está ya en la casa de Orates ... .. » Ella se
que muy pronto volvE:lrÍa á recobrar el tranquilo afecto de ese
mordi6
los
labios
y quedó silenciosa, con la vista fi ja, dura , obs11iño para mí ya tan querido. Pero llegaste tú, cerrada la noche son6 la campa.n a que debía de reunirnos en el comedor y tinada. Al cabo de un momento se abri6 la puerta y la voz de
Do¿ato no apareci6. Se le hizo buscar por la sirviente y no Sll la sirviente anunci6:)
-La señorita secretaria de la Liga .........
le encontraba por ninguna parte. Entonces tú me preguntaste:
La señora contest6 con ademán austero :
-¿Qué será de este niño?
-Hágala pasar.
Yo respondí, fingiendo indiferencia:
La sirviente dijo:
-No sé... no le he visto en toda la tarde, desde la hora del
- La espera á usted en el escritorio.
almuerzo ........ .
- -Bueno, voy.
-¿Cómo es eso?-me dijiste con cierta dureza.- Tienes ('11 tu
III
casa un huésped y no te preocupas de él para nada ... ¿Y si le
ocurre algún contratiempo? ¿Y si está enfermo?
Pocos momentos después, en el pequeño. escritorio, seve~o, caLa idea de que pudiera haberle ocurrido algo, me llen6 el al- si monacal, se oía la voz de la señ~ra presidenta de la L1gn de
ma de espanto. Hasta cruz6 rá¡,idamente por mi espíritu la iden. Animales que dictaba á su secretana_:
de un posible suicidio. Le ví flotar..en las aguas. muert~s de~ es-Es preciso que el Supremo Gobierno conceda fondos para
tanque con el rostro pálido, las meJillas desencaJadas, ilumrna- atender la suerte de los pobres animal~~ desvalidoe ......
do débilmente por la luna.
.
La stñorita secretaria se detuvo, y d1Jo:
-Tienes raz6n- le dije-voy á ver yo misma lo que ocurrt&gt;.
-¿Sabe que esta pluma escribe m~lJ
,
Hazte servir mientras tanto la comida y no te alarmes sin motivo.
-¡ Pues, cámbiela por otra! -rephco la voz fna y amtera de
Corrí desolada al cuarto de Donato. La puerta estaba cerradn. la señora presidenta.
. .,
. .
Golpeo. Nadie respondi6. Entonces, empujé y penetré en la
La secretaria cambi6 la pluma y s1gmo escrib.1endo ..
pieza. Estaba completamente á obscuras.
-Es precirn feñores, que .. .... los pobres ammale~ .... .
-¿Donato?-pregunté.
Por un mom~nto no se oy6 en la estancia nada más que el
Una especie de gemido sordo parti6 desde el fondo del lecho. ruido de una pluma sobre el papel. La seño_ra ha ?ía 9uedacl_o
- ¡Donato!-volví á repetir con voz de terror. Ence~dí luz y en•imismada con la vista más dulce, como s1 sonriera a una v1miré ávidamente en el lecho. Allí estaba ...... ¡y en que estado, sió~ lt&gt;jana e~ la que estuvies~ sumergida su imaginaci6n.
Dios mío! .... Tenía la cabeza oculta bajo las ropas y su cuerpo
Santiago de Chile, 1910.
F. SANTIVAN.
se ovillaba, insignificafite, estremecido por un temblor loco; co-

t~~·o:i; ·q~~·

00

:-

Los chivos en el b:iile de los apaches.

tos chivos en el baile de los argentinos.

�~~A

LAS//

DAMAS \

CRONICA DE PARIS

fo1ma japonesa; un entredós de plata oxidada de veinte centímetros de a~cho gu~rnece e~ final_de la falda, con objeto de que
pese y se pliegue bien; encima tiene una túnica de tul gordo
Estamos en un período de transición y ya nueslras toilettes bordado con sedas formando grandes rosas de. realce, y
e~tivales par e cen
'
como uniendo unas
casi demodées, auná
otras caautillos de
que en realidad socristal
ensartados en
lo estén un poquito
cordón de plata: en
ajadas. El calor exla espalda se recoge
cepcional de Pste
el vuelo con dos
11ño nos hace olvigrandes botones,de
dar que llegó sepcristal tallado, colotiembre, y nos incados sobre el cinduce á prolongar
turón de terciopeel reinado de batís
lo negro.
tas y flores; pero
El s0bretodo, innuestro afán de va·
di.spensable aunque
riar constantemenel termómetro marte de vestidos y el
que 40 grados · á la
deseo de adquirir
sombra, puede ser
las primeras novede gasa negra con
dades de otoño, nos
borlas de azabache.
da ánimo y valor
L a s mesalinas
para abandonar los
reaparecen de nuedeliciosos tejidos de
vo, solas ó combihilo, substituyénnadas con garns,
dolos por otros de
sobre todo si son de
lana menos alegres
tonos claros.
y de más abrigo.
Los cinturones,
Las que carecen de
abandonados d u energías para sacrirante algún -tiempo~
ficarse en aras de la
parece que cada día
moda, suRpiran por
tienen más partidala deseada aparirios, lo que me hación de esos días
ce creer que durafríos y lluviosos que
rán todo el invierpreceden al invierno.
no, sin pensar que
Los de cuero de
su coquetería puetodos colores, clai::e1:1
de satisfacerse fin
y formas, servirán
recurrir al extremo
para las faldas de
dt una señora que
la n a ó terciopelo
se pre1:entó ( no recon· blusa de bati~cuerdo qué día de '
ta. · Los de se&lt;la anu
estos últimos en
dados sobre un cosque el calor era hot:tdo con caídas de'rrible) á las cinco
i,iguales re~atado,
de la tarde en el Capor monument~l
sino de Biarritz con
borla de pasaman"un gabán de nutria
ria, están indicado:i
para 1os vebtidos
hasta el suelo, man·
couturiére. Hay
g u i to y toque de
otros que pueden
Chinchilla. Ahora
servir para distintienen nuestras eletos vestidos; pero
gantes mil mona·
por su aspecto dedas que completen
masiado llamafr.o
su toilette otoñal y
conviene dedicarJ05
que no 1as EOfoá uno Eolo, y ern
t¡uen.
que esté primorosaLos tailleurs de EeTRAJE DE VISITA,
mente hecho, y que
da en tonos obscude linón blanco, bordado y guarnecido de encajes. Tul negro.
no sea el destinado
ros son muy boniá diario. Se trata. de
tos y relativamente frescos; para los tes íntimos nada tan á propósito como un una faja de terciopelo negro, de 20 centímetros de ancho, fo·
vestido de Grépe de Chine violeta de Niza, rodeado de pluma rrada de moire rojo cereza con un borde que rnbresalga dos· centímetros, y como remate un fleco de bolitas de pasamanería ne·
de cisne en el mismo tono.
El tafetán está haciendo furor para los trajes de media esta- gra. Se pliega alrededor de la cintura, y sin hacer lazo ni nudo
ción; adornados con terciopelo para imprimirles cierta nota un se deja caer detrás formando una sola caída.
Esto, como todo lo nuevo, hay que estudiarlo y adoptarlo_con
poco chilloua de muy buen gusto. El siguiente modelo podrá
dar una idea bastante exacta de las últimas creaciones del fa. grandes precauciones, pues la línea que divide Jo e;1~raordmaria mente chic de la vulgaridad más aterradora es casi 1mpercep·
moso artista Soulié.
Vestido entero, corto, no muy estrecho y ligeramente escota- ti ble.
do, de tafetán rose b.mgale; un terciopelo negro dibuja el escote,
LA CONDESA D' ARMONVILLE.
rodea el talle y sirve de borde inferior á las mangas cortas de

ANECDOTAS Y CURIOSIDADES.
Un hombre de esos que sólo sirven para
estar de plantón en la calle, y que acostumbraba comer de.gorra en algunas caeafl,
supo que un conomdo suyo casaba una hija, dándole cien mil duros de dote. Presentóse en su casa á la hora de comer y le
dijo:
-Señor don Tadeo, tengo que comunicar á ufterl urí negocio que le valdrá cincuenta mil duroe; pero para ello es necesario tomar alg6n tiempo.
Oyendo esto don Tadeo, convidóle á comer al instante, dejando para después el
asunto.
-Bueno va esto, pensó el pícaro miran·
do con gula los preparat,ivoR.
Acabada la romida dijo el amo:
-Cuando quieras puedes instruírme del
negocio.
-Me han dicho que ca¡¡H usted su hija
dándole cien mil cluros; cásela usted con:
migo, que me contentaré con la mitad, y
a~í ganará cincuenta mil duros en un instante.
La contestación de esta salida de pié de
banco, no fué paliza como era de esperar,
pero e~ porque el tunante tenía unas piernas, que difícilmente aicanzarían las varas de avellano.

***
Dos hombres, que el domingo 6ltimo
habían comicio mucho y bebido más en
una taberna de las afoera~, i::e pa.eaban
por la Ronda, proponiéndose apuestas
m6tuamentP, para pagar el gasto de los
dos, que aF cendía á cuarenta reales.
-Yo 11puesto los cuarenta, dijo uno de
ello!!, al llegar al portillo de Valencia, y
otros cuarenta encima para beber un trag.o de lo tinto, que ganaré, i:,i el ciego que
tienes sentado en ese b,inco, dice tu nombre sin hablarle una palabra.
-Acepto la apuesta, dijo el segundo, y
manos á la obra.
-Toma este alfiler, acércate despacio,
de modo que no nos oiga, y púnzale en la
mano.
Dicho y hecho; cogió el alfiler, se acer·
có al pobre ciego y le aplicó la punta has·
ta que le obligó á exclamar:
- ¡Ah ladrón!
- ¿He ganado ó no? dijo el primero.

***
El famoso inglés Clarke, vivió muchos
años en la mayor pobreza, con una pasión
exagerada por los libros, pero sin dinero
para comprarlos, y sin amigos que se los
prestasen.
. Esto es tan exacto, que cifjrto día, habiendo enviado á pedir uno que necesitaba, su amigo le contestó:
•"
- ~l libro que me pedís no sale de mi
c~~a Ja~ás, pero ei en él queréis leer, po·
d~1s vemr seguro de que seréis bien recibido,

Poco tiempo después, estando los dos
amigos en el campo envió el del libro á
decir á Clarke, que le prestase por favor
los fuelles de su cocina, porque se habían
extraviado los suyos y no podía encender
la chimenea.
Clarke contestó:
--Los fuelles que me pedís no salen de
mi casa jamás; pero podréis estar soplando
en ella, si queréis venir, todo el día, Eegu·
roJde que seréis bien recibido.

LAS CRIATURAS
deberían estar medianamente gordas y criar grasa á medida que la
consumen ; pues la grasa es un
combustible y su consumo produce fuerzas. Las criaturas delgadas, aun cuando lleguen á la edad de 18 ó 20 años, corren peligro de contraer la tísis ú otra enfermedad agotante. Es una cosa
espantosa cuando reflexionamos
sebre el número de criaturas de
ambos sexos, quienes mueren por
mala asimilación de sus alimentos. El alimento, aunque se tome en abundancia, no los nutre,
no cria grasa ni imparte fuerzas.
Para evitar este mal, para curarlo, para salvar las criatnras que
las madres acarician, y los simpáticos muchachos y muchachas
que principian á mirar al mundo con ojos llenos de esperanzan
y ambición, debe emplearse la
PREPARACION de W AMPOLE
Su éxito, es cosa decidida y re-

suelta. Miles de personas le deben su vida y salud. Es tan sabrosa como la miel y contiene
todos los principios curatívos
del Aceite de Hígado de Bacalao puro, combinados con J arabe de Hipofosfitos Compuesto, Extractos de Malta y Cerezo
Silvestre. Para la reposición de
niños pálidos, que sufren de Anemia, Escrófula, Raquitismo y En ·
fermedades de los Huesos y la
Sangre, nada hay tan bueno como nuestra preparación. "El Sr.
Dn. M. Sánchez Rodríguez, Director de la Casa Amiga de la
Obrera de México, dice: La Preparacíon de Wampole me ha dado los mejores resultados en los
ni:ños á quienes la apliqué, á
pesar de lo avanzado de su enfermedad están ya perfectamente
curados, habiendo desaparecido
las escrófulas que la terrible anemia les produjera y su estado general es de lo más satisfactorio."
Eficaz desde la primera dósis.
Nadie sufre un desengaño con
esta. De venta en las Boticas.

***
En el año 1837 vivía en ... .. un valentón
de bigote retorcido, Cilmorristo, pendenciero y perdonavidal', de esos que cobran
derecho por dejar salir á la calle de noche,
y que son el coco de los solteros lugareños
y Al gallo de )lls princesas del estropajo.
La tiranía de este hombre, que podría
llamarse Ju11n Sin-miedo, se dejaba ya
caer con tal peso sobre los mozos, que dos
de elloP, no pudiendo sufrirla, se resolvieron acabar con ella de una manera estrepito~a.
Al efecto le esperaron una noche junto
á la puerta de su caila, los do!:', por rnpueslo prevenidos de sus respectivas 11r·
mas, á saber: el primero un t11mbor con
RUS estopas y el segundo una jeringa de
formHs descomunal!\S.
- Dan las doce de la noche, llega el valentón, y gritan los mozos:
- ¡Muere, traidor!
Al mismo tiempo el del tambor da un
golpe imitando el disparo de un cañón de
treinta y seis, y enciende las estopas para
que semejasen fogonazos.
A su vez el de la jeringa dispara sobre
el valentón dos libras de agua teñida de
almazarrón, y que se parecía á la sangre
como un huevo á otro.
-¡Dios sea conmigo! exclamó el valentón, cayendo de espaldas; luego cuando
aproximaron una luz, y iie vió cubierto de
aquel líquido encarnado, pro~iguió con
voz desfallecida:
·
-Estoy muerto, he perdido toda la san·
gre, y apemas podré vivir algunos minutos. ¡Dios mío! lo menos me han dispara do veinte tiros, y se desmayó.
Al día siguiente había desaparecido del
pueblo.

***
Publio Escipión, llamado el Emiliano
fué un día á visitar al poeta Ennio qu¿
hallándose indudablemente oc:upaa'o le
envió á decir con su esclava que no e;taba en casa. Conoció Escipión la mentira
'
pero fingió creerla y se retiró.
Andando el tiempo, fué Ennio á carn
de Escipión, llegó á la puerta y preguntó:
--¿Está Escipión en casa?
-No, no estoy, contestó él mismo desde dentro, con voz robusta.
-¿Cómo es posible? repuso asombrado
el poeta Ennio. Pues qué ¿no es acaso tu
voz la que estoy oyendo? ¿quieres burlarte de mi?
.-¡Vaya un hombre ~ste! dijo Eecipión
gntando; el otro día crei que no estaba en
su casa sólo porque su esclava me lo dijo
y hoy no qui ere creer que no estoy en l~
mía, siendo yo mismo el que lo asf'gura.

***
-¿Es cierto que todos los tuertos lo son
porque quieren?
- Sí, porque en sacándose el ojo, ya no
son tuertos.

�696

De Todo un Poeo
t

i

***

Si existe alguna felicidad pura sobre la
tierra, es la que produce el hacer bien á
sus semejantes, sin niogún interé.3, y si
algunos se encuentran con medios para
hacer este bien, Eon seguramente los reye@.
Carlos III, trabajando ufi Jía en su
despaoho, llamó á su servidumbre y nadie
acudi~~ se ª??rcó entonces á una puerta,
la abno, y v10 á uno de sus pajes dormido
so?re un diván con un sueño de diez y
se1~ años, que causaba envidia. El rey
qu1s? despertarle, pero vi endo qu':l del
bols1llo del chaleco se le caía al ¡.,aje un
papel, lo tomó y Jo leyó.
Decía aeí:
((_Querido hijo mío: desde que pnr el infl UJO ~e ese gran s~ñor estás er1 palacio, y
me y1enes socorriendo con la parte de
propinas que te corresponde, t us dos pobres hermanas y yo hemos salido de la
esp:i.nto•a miseria en que nos dejai:;te, y
tenemos pan que comer y ropa con que
ª?rigarnos. ¡Ay! hijo mio, yo ·te doy gra·
c1_as por la b.ondad de tu corazón: y te bendigo como al mejor y más amante de los
hijos.,,
El rey leyó esta carta y se enterneció
sobre man era, y le faltó muy poco para
llorar ; tomó un cartucho con algunos dobloneta, lo colocó con mucho cnida&lt;lo en
el bolsillo del chaleco del paje y se retiró.
Luego que ee repuso de la emoción que
le había ca usado el raego de nmor filial Je

Pobres

r~ i~os .....

Es común que los matrimonios
se verifiquen por la sola voluntad de los contrayentes, sin tomar para nada en consideración
las dotes físicas ni el estado d8
salud.
Esta última condición debiera
ser de grande importancia y has.
ta de ley. Figúrese el lector, á
quien suponemos padre, que uno
de sus hijos (hombre ó mujer, )
va á contraer matrimonio con
un ser enfermo de tuberculosis,
::iue por desgracia abunda tanto.
Tuda la descendencia tiene que
ser tuberculosa y servir de vehículo al contagio de millares de
seres. Los niños de ese matrimcnio son anémicos, delgados y
no pocas veces nacen con defectos orgánicos: jorobados, tuertos, cojos, etc., etc., y todo por
una complacencia ó amor culpables. Debían antes los padres ó
los mismos novios hacer que se
curara el enfermo, pues afortunadamente la ciencia cuenta. hoy
con una medicina maravi1lcsa
para combatir ese mal: la· 'Crcosofosfatina;" con ella en poco
tiempo pueden contraer matrimo
nio seguros de que sus pulmones
han sanado, de que su sangre
-está pura y de que su generación será sana y robusta.
Si noc:mbiera bnto egoísmo,
todos nuestros lectores recomendarían por humanidad la medicina que dejamos nombrada á los
débiles, anémicos y á los enfermos del pulmón, pecho y garganta.

su paje, llamó tan fuerte que le despertó. por s1,ber la resolución que en él
,
·o í ? l dºº l
d
recayo '·
- ¿ orm as. e JJO e rey con ulzur¡¡ . . 'Pero el a:e3fro oracior cambia11d 0 d
· pente
,
- ¡·Señor
. , senor,
per&lt;l'on l
de entonación y' de asunto excle re-,
-No tiembles, continu6 diciendo el rey. enardecido.
'
amo
-S~ñor, n_~ he pod)do resistir.
.
. ~¡ Oh senado. supremo! el despreciable
El 1ey se no, y h_amendo cº.T?º que m1- ht1g10 de un asno llama vuestra atención
raba _el c?aleco del Joven, le d1¡0 :
y no os la llama la importancia..dela vid~
-¿Q~e llev~s en el chaleco?
de un hombre!
Esta reconvenci6n produjo tal , efecto
El pa¡ e l_Je,vo á él la mano, s~c6 el.dinero, lo m1~0 con asombro, y fiJando en que no se distrajeron más: escucharo i
el r~y sus o¡os ~spantados, cayó en el sue · irresistible orador, y el reo fué absu
lo sm po?e~ articular ':1.ºª palabra.
e
- -¿Qne tienes? Je d1¡0 el rey cada vtz
más enternecido; vamos, dí.
Vínole al encuentro un día al rey don
- Señor, contestó el joven llorando de- Alonso, un caballero, llamado Luis Puche
be haber alguno que me quiere pe;der, muy cubierto ~e luto, y con el hábito d~
porque este dinero no es mío y yo no ~é hombre muy tr!ste; el rey le preguntó:
como ha venido á mi bólsillo: pero Jo ju-¿Por qué vienes tan triste y tan cu
ro, rnñor, soy inocente.
biert() de luto?
- ¿Y quién crees tú que puede pen•ar
-Señor, ha muerto mi cµña&lt;la.
en pe~dert.e? ¿No tienes una madre, que
-Antes me parece que debías estar aleneces1ta dmero oara aliment ar á f'-US lli- gre por su muerte; porque muriendo tu
jos? ¿Pues por q·ué no ha de ser Dios Pl cuñada, resucita tu hermano, y se levanta
q_ue te envía e3e dinero, no para perderte de los muertos.
smo para socorrerla? ¿Crees tú que á Jo 8
EdtO dijo el rey, porque era aquella muque obran bien los puede olvidar jamá:,? jer tan brava, intolerable y mal condicio- Conozco en esas palabras, dijo el jo- nada, que sin duda mientras vivió el ma
ven, que es vuestra ma.jesta&lt;l en esta oca- rido se pudo contar por muerto. '
sión, la mano de Dios que ~ocorre á rní
***
pobre madre: gracias, gracias, señor.
Veíase en lo antiguo, en Roma, unsun·
-Oye, le dijo Carlos III, la mano de tuoso edificio, en que se había grabado
Dios para hacer bien se une lo mismo al con letras de oro eeta inscripción, en un
brazo de un rey que al brazo de un jnr- sitio destinado al efecto.
nalero, cualquiera que sea el instrumenPasajero, suspende el paso y advierte el
to, siempre el impulso, la acci6n, es de portentoso milagro que se encierra aquí: Un
Dio!'. Envía ese dinero á tu madre, y dila marido y una mujer, que no tienen discordias
que yo cuido de ella y &lt;le tí.
ni contiendas.
¡Era un sepulcro!

*
**

***

Defendiendo DemósteneE&gt;, padre de la
elocuencia, á un hombre que iba á str

NEUROSINE P RUNIER
RECONSTITUYENTE GEN!iliAL

condenado á. la pena capital, algunos de
los jueces se divertían entre sí, en conver-

¡,;aciooes que alarmaron al elor,uente orador.
Conocien'..lo entonce!', que la oratorii1
se1ía inútil en un país de eordo$, trató de
llamar la atención de los jueces, y lo ronsiguió, refiriendo un cuento que er.lazó con
su asunto, y es el siguiente:
Un aldeauo, alquiló su asno á un ¡,asajero, principiando la jornada junto¡,, el
pa:iajero en el jumento y el dueño á ¡,iP.
Como era en el estío, y la hora de medio·
día, el sol incomodaba demasiado, hasta
el extremo de haber de apearse el que iba
montado, acogiéndofie á la sombra del asno. Viendo esto el alquilador, dijo:
-Eso no, huen pasajero, que yo el ju·
mento alquilé, pero la sombra no; y siendo esto así, apártate de ella y déjamela.
-No estás en lo justo, replic6 el otro,
porque si el asno no puede apartarse de
su sombra, cuando yo pagué su r.lquiler
también pagué su 1,ombra.
-Hé aquí, dijo Demóstenes, entablado
un pleito entre dos partes que van al tribunal, sosteniendo cada cual su derecho,
y confiando en su justicia y en la imparcialidad de los jueces.
Entre tanto, los que esto escuchaban,
habían dejado de hablar, y atentos y
silenciosos, no podían ocultar el interés
que tomaban en el pleito del jumento, ni
la extraordinaria curiosidad que· tenían

~tº·

***

Dos abogados sin pleitos se entretenían
en .mentir en la puerta de la l\Udienciu:
- Chico, J uanito, dijo u.no de ellos, ¿ves
aquella hormiga que se está paseando en
lo más alto de la torre de Santa Cruz?
. J uahito abre sus ojos, mira, vuelve á
mirar y dice con aplomo: ·
-Me ganas, Pedro, no la veo; pero,
amigo mío, es cierto lo que dicee, porque
la. oigo andar.

Dos sintomas característicos
DF:L

ARTE RI 0-ES·CLEROSIS

(1) Vaso saliente y 1inoo10 al oivcl de las sienes.
(2) Barras coa dilatación de los peqoeooa vasos del semblante.

\ln. remedio, un. s o\ o

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