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ASo XI.

MÉXICO, DOMINGO

15 DE

ÜCTUBRE DE

1911.

NoM. 42.

SEROR LICENCIADO DON VICTORIANO AGUEiios
' ilustre periodista y escritor, fundador y director de "El Tiempo", fallecido, en París el 8 de los corrientes.
l'ot. tomad&lt;t en San Sebastia1i, Espmia.

�O n tiomenaje.

On tiomenage.

RECONOCIMIENTO

labor que harán quienes tengan la capacidad necesaria para hacerlo y de la que yo carezco.

***

La obra del señor Agüeras tiene dos aspectos, siendo la misLa noticia del fallecimiento de nuestro inolvidable Director
ha producido una impresi6n penosa en todo el pail!. En nuestr~ ma en el fondo. Es i~ual~ente admirable esta obra, en su 88 .
Redacci6n se ~an recibid~ centenares de cartas J telegramas en pec~o p~ramente periodístico, y en el religioso y literario.
Srn hipérbole, puede afirmarse que fué el Sr. Agüeros en sus
los que los amigos y admiradores del señor Agüeros que fueron
ú_ltimos
años, la. personalidad más conspicua de la pr~nsa namucho~, manifiestan un sincero pesar, y que dem~estran pal·
uo.nal.
En M~x1co, el título de periodista lo lleva ahora cualpablemente, una vez más, cuán respetada querida y admirada
quiera. Ba~ta 1?.gresar á la redacci6n de un peri6dico busrando
era aquella personalidad conspicua.
'
A nuestros colegas que se han apresurado á asociarse á nues· un modus vivenai, paia tener de~e?ho de llevai: el título, y 80•
tro dolor; á sus amigos que nos han enviado sus condolenciara; · hre todo en esta ~po~a de merant1l!smo en que nmgún ideal guia
á todos aquellos que no.s han demostrado de alguna manera l~ los pasos del per1od1sta; en la que todos sus esfuerzm1 carecen de
pena que les ha producido la tremenda desgracia les estamos la nobleza que ~~racte~iz6 á los de .los. ~scritores de mejores tiempo~ . .El Sr. A~ueros siempre pers.1gmo fines nobles y jamás fl.a.
profundamente reconocidos.
'
que6 un solo rnstante. De firmís1mas convicciones no Je arredraron jamás ni persecuciones, ni violencias. Fué e~ sus afios de
= =~ ~= =
peri?~ista, que fué su vida toda, el esforzado paladín de la
Just1c1a y del honor. Dotado·de la caballerosidad más perfecta
y poseyendo grandes cualidades morales, siempre combatió ai
déspota, al malvado, al hip6crita, con la correcci6n más concluída. Nunca su pluma se manchó con el dicterio, ni con la
La idea de la muerte, que en cualquier momento produce en amenaza, ni con el insulto, ni cuando en aquellas ocasiones en
el ánimo la más honda impresi6n que podemos recibir, en esta que los hierros. de Ja prisión se abrieron ante él, y en las que el
ocasi6n nos llena de una amargura nacida, no 1wlamente del uso del l~nguaJe v10lento podría tener una expiicaci6n, ya que
no una disculpa. Y no se crea que por eso sus campañas care·
afecto' profundísimo que sentimos los amigos del señor don
cían
de energía: basta recordar que fué su pluma un verdadero
Victoriano Agüeros por él, sino por las circunstancias en que
azote de la administraci6n del general González y que en tiemse produjo el luctuoso acontecimiento. La muerte, cautelosa y
pos mucho menos alejados, siempre fué un periodista de op(\siartera, sorprendi6 á un luchador, que habiendo consagrado toda
ci6n, conservanrlo su independencia de criterio y de acci6n
una vida de honradez é inteligencia á una altísima labor, mere·
consciente de los gravísimos riesgos que corrían su libertad
cía, más que ningún otro, ver deslizar años de una apacible ve·
sus intereses. Pero él, tenía conciencia de su deber. Nunca"ª
jez, rodeado de todos los suyos, y en medio de las comodidades
ponderará bastante el altísimo mérito de una conducta 8emejanque había alcanzado después de tantos años de lucha y de trate. No es esta la ocasi6n de mencionar de ciertas cosas· sin
bajo.
embargo, aquél que conozca un poco de cerca el actual e~tado
Es verdaderamente raro el caso en que inmediatamente que del periodismo nacional, ¡cuántos hombres puede presentar inocurre la muerte de un hombre, se pueda, sin temor de incurrir
corruptibles; cuántos que no sean venales; cuántos que puedan
en elogios exagerados 6 en apasiona~os é injustos reproches, dar ser comparados con este campe6n de la verdad, con este heroico
una opini6n de su personalidad, amplia, serena y justiciera.
paladín de la justicia!
.Nuestros juicios sobre los muertos han menester de un espacio
Por eso la prensa mexicana está de duelo. La muerte del Sr.
de tiempo prudente, para producirse, siempre que deseemos. Agüeros no ha sido suficientemente llorada por todos aquéllos
que nuestro cariño &amp; nuestro odio, nuestras pasiones todas, no que ven en el periodista al hombre que debe sacrificarse en ares
ofusquen nuestro espíritu. Además, los actos del hombre nece·
de sus ideales.
sitan ser indispensablemente depurados en el crisol del tiempo,
En las páginas de este número, encontrarán los lectores de
cuando sus contemporáneo::; compartan con él la misma suerte; este peri6dico un artículo en el que expone el Sr. Agüeros sus
cuando el polvo del olvido haya sepultado rencores, envidias y ideas personales respecto del periodismo y en ellas también ha·
afectos. Por lo tanto, á nadie menos que á mi, toca emitir un Jlarán algunos trozos literarios, en los que pueden admirar 111 •
juicio sobre la personalidad del señor Agüeros, toda vez que escritor profundo y al literato de altos vuelos, que mereci6 ser
siempre me ligó á él una respetuosa y sincera amistad, y ahora, nombrado socio de la Academia Mexicana de la Lengua, corresque ha desaparecido dela tierra, tengo por su memoria una pro· pondiente de la Real de Madrid. En esas páginas, arrancadas al
funda veneraci6n. Y eso sin contar con que sus relevantes mé- acaso de sus "Cartas Literarias,"' podrán, quienes las lean, ~n·
ritos merecen un panegirista de altos vuelos, que pudiera de tirse conmovidos por la ternura que reflejan esas líneas; inun·
una manera digna, acometer una tart'a de tal wagnitud.
darse de dulce emoci6n con los conceptos de amor, de nobleza
Pero hay una raz6n que pudiera hacerme desviar un poco de de ideas, de alteza de miras, de mansedumbre y sentimientos
mis firmes prop6sitos, además del legitimo deseo de consagrar cristianos que encierran esas bella.; páginas, que constituyen la
algunos renglones al ilustre muerto. La vida del señor Agüeros mEljor semblanza que pudiera darse de la noble y hermosa alma
fué tan pura, tan transparente, que no es necesario que concu- de Don Victoriano Agüeros, cuya muerte hoy lloramos.
rran las circunstancias que he apuntado, para que, á raiz de !'IU
LUIS ZAMORA PLOWES.
muerte pueda , desde luPgo, hacerse un cumplido elogio de él,

Un luchador que desaparece

y

Un rasgo de la vida del señor Lic. don Victoriano Agüeros.
Conmuévese en las aulas el corazón de la juventud cuando
el Profesor de historia relata con vivos colores los sufrimientos que
en edades pasadas agobiaron á los hombres de letras; Maimone·
des y Rogerio Bacón en la edad media; Fray Luis de León y
Galileo en la época moderna; Sil vio Pellico y tantos otros, en
tiempos relativamente recientes; y se dice con un tono de con·
vencimiento que provoca burlona sonrisa en los labios de la ve·
jez: ¡Felices de nosotros que hemos nacido en mejores tiempos!
felices s(, porque venidos en una época en que domina el principio de la libertad del pensamiento, conquistado en medio de los
horrores de la Revolución Francesa de 1789, y propagada en el vie·
jo Continente por la vencedora espada de. Napoleón I, ahora po·

demos, sin que tirano alguno nos lo impida,
ideas por medio de la palabra y del libro.
En México, agregan algunoEI ilu1rns, tenemos una de las Constituciones más liberales del mundo, y según los artfcuios 6° Y 7o,
de e1la, nadie puede impedir la libre emisión de las ideas. ~n la
cátedra, en la tribuna, en el periódico, en el fo1leto y en libro,
podemos exponer libremente lo ::¡ue pensamos y lo que sentimos
acerca de la marcha religiosa, polftica social ó literaria en nuestra querida patria, sin los temores y desazones de pasadas
épocas.
Para que se vea lo que tienen de cierto estas opiniones, voy á
referir un simple rasgo de la vida del señor Agüeros, cuyo rela•

F. BARRERA LAVALLE.

�I.aitetratatra

701

700

EL

EL DIA

PERIODISMO

DE LA
- ------

1

La publicación del presente artículo y del siguiente, escojidos
entre los artículos sueltos que forman un tomo de las obras del
señor Agüeros, obedece á. nuestro deseos de honrar su memoria
enalteciendo sus admirables méritos de escritor católico y pe~
riodísta.
l.

La prensa! ¿Quién no ha oldo alguna vez los pomposos elogios
que de e~la ~a.n hecho mucho_s hombres notables dejnuestro tiemp_o? ~Quién 1g~ora _las entusiastas frases que los trabajos del pe•
ri_od1smo hall: mspir11:do á J&gt;oetas y oradores, á pollticos y estadistas?- -Su mfluenc1a, umversalmente reconocida, no se detiene
ante ningún obstát.:ulo: todo lo'estudia y analiza, lo examina y
lo discute; todo cae bajo su mirada. ~nvestigadora y penetrante.
Los gobiernos la temen: la. halagan unas veces, y otras descon·
flan de que extravíe los sentimientos del pueblo, ora haciéndole
comprender sus verdaderos intereses, ora poniéndole á la vista.
secretas falta~ é imperdonables lijerezas; ya animándole á las
luchas que exigen el decoro y la dignidad, ya inspirándole odio
hacia los que son sus persegnidores y verdugos. De aquí que estén siempre atentos á sus _exigencia:~ é indi~aciones; de aquí que
se tome en cuenta su sentir, y estudien r discutan sus consejos·
de aquí, por último, ese empeño decidido en ahogar su voz cuan!
do sólo reinan el abuso, la ambición desenfrena.da y la arbitra·
rieda.d.
La prensa, mejor que ninguna. otra cosa, refleja fielmente los
sentimientos y aspiraciones de una sociedad, sus vicios y sus
flaqueza.e, sus virtudes y sus costumbres . En ella encuentran
eco todas las no~les y generosas ideas, todos los benéficos y
grandes propósitos. Presta su apoyo á la pobreza y la indigen·
cia., anima á los que luchan sin esperanza., investiga las ne•
ceeidades de loe pueblos y se interesa en su progreso y en su
bienestar. Busca y señala los medios para que la industria se
perfeccione, se ensanche el progreso y prospere la agricultura;
contribuye con su estímulo halagador al adelanto y lucimiento
de las bellas artes y de la.e letras; se regocija con las fiestas y
triunfos del trabajo; y de igual manera participa de las alegrías
y de los pesares del pueblo. En una palabra, la prensa. es sin
duja el centinela más avanzado de la civilización moderna, la. que
puede anunciará la sociedad los peligros que la amenazan y se·
ñalar el origen y la raíz de que provienen. ¡ Cuánto bien puede
hacer, si está dirigida por un criterio sano y juicioso, por una
concie:icia recta y honrada! ¡ Cuántos males puede evitar con
sus consejos, con su previsión; y qué impulso tan eficaz puede
imprimir á las obras de la verdad y de la justicia! Es el vehlculo
más á propósito parala propagación de un buen principio, para
que éste circule entre las maus y para que todos le den acogida
en sus hogares.
Animada la prensa del noble deseo de decir siempre la verdad,
sus palabras deben tener la sinceridad y la franqueza. sin que
nunca las pasiones vulgares ni las preocupaciones influyan en
los juicios que tengan que formarse de las cosas: sus criticas
deberán inspirarse constantemente en los preceptos de la imparcialidad y la justicia, procurando en todos los casos corregir y
enseñar, estimular y preever. Porque hay algo de augusto 1 de
generoso y el6vado en la misión del periodista: está éste colocado, por decirlo así, en cierta altura que domina la sociedad, y
desde la cual ve los sucesos, los errores, los vicios y pasiones
que ee agitan en su seno, semejantes á. las tempestades que se
desatan sobre el mar. El periodismo es entonces como roca inamovible que ,:drve de baluarte al escritor público, para que en él
pueda hacer con calma sus observaciones, y ver lo que no ven
los demás. Su deber ha de consistir en conjurar los peligros, eR
señalar el mejor camino, en predicar la concordia y aconsejar la
fraternidad. Por lo demás, ya se deja entend~r que el lengua.je
de la prensa debe ser digno y caballeroso, propio de todo magis·
terio llamado á ejercer influencia en la opinión y en los eenti·
mientas de las masas. En sus palabras debe verse la voz de.la
verdad; y no la de las pasiones humanas; la del deseo de hacer
bien, y no la de la injusticia y la de la maledicencia; pues sólo
así estarán revestidas de una autoridad que nada podrá destruir.
II

El periodismo en México, á mi juicio, se halla desde hace al·
gunos años en un estado completo de decadencia, digno por muchos títulos de lamentarse. ¿Qué se han hecho aquellos atletas
vigorosos de nuestra prensa, Pesado, Roa Bárcena , Portilla, que

PURISIMA

desde las columnas. de La Cruz, La Sociedad y la Iberia, iluatn·
ban todas las cuestione~ con calma y caballerosidad notables?
¿ Qué fruto ha dado el e3e~plo de_ estos escritores, que siem re
respetaron ~ sus adversarios, tuvieron un estilo moderado y
ble, y se retiraron del palenque sin dejar una sola enemistad?oCome_ncemos ~or _reconocer que todos los que hoy se dedican
en ~éx1co al periodismo_, con raras y honrosísimas excepciones
no tienen fo~mada una idea exacta de lo que es y debe ser 8~
const~nte obJeto: pocas ~eces entran á esta carrera llevandt' un
esc?g1do ca1;1dal de conocimientos y de buen sentido, de obser•
vaciones atmadas y de estudios prácticos de la vida social.Créen unos 9.ue _con hablar mal siempre del Gobierno, con ensalzar la. Const1tuc16n y las Leyes de Reforma con criticar · todos
lo~ h~cho!i que caen bajo su dominioi se cu~plen los primeros
prm~1pales deberes del periodista. Creen otros que es precie!
elogiarlo todo, para. halagar y complacerá los poderosoe,'en
d~b1da corresponde0:c1a á beneficios y empleos que de ellos re·
~1ben; que las cuee~1ones más árduas y trascendentales para los
mt~reses de la patr1_a, deben tratarse con ligereza y desenfado,
á .fm :3.e que el púbhco vea que un periodista sabe más que un
d1p~tado, y que resuelve las cosas más pronto que el Congreso;
en fm, que baata _ce~eurar y elogiar como y cuando conviene,
para hace_r ~el per10~1smo el eco de la opinión pública.
. ¡La op1.món pública! 4Cuándo la prensa se inspira en ella?
G9.ué ocasiones procura a3ust~rse á sus exigencias, á sus nece·
c1dade.s, á sus deseos, traduciendo claramente sus varias mani•
festac1onee?-Unas vec~s reprueban los periódicos lo que todo
el m.undo apla1;1de ; conviértense otras en órganos de intereses
par~1culares, sm ~tender á la utilidad ni al buen nombre de la
eoc~edad ~n q~e vive~; ya los vemos empeñados en sostener die·
cus1?nee mút1le11, olv!dándose de cuestiones de positiva impor•
tanc1a_; ya se entreti~nen en asuntos que sólo pueden tener
atractivo p~ra determma&lt;lo número de individuos. Además de
esto, el. estilo que. e~p.lean algunos periódicos es altamente in·
c?nve~1ente y perJud1c1al .al crédito mismo de la prensa. Las
d1ecus1?nea pocas veces siguen un orden natural y lógico; pocas
veces ~e.nen un bue!! fin, pues cuando los contendientes. empie·
zan á 1mtaree, comienzan también á dejarse guiar por la mala
!e, y truncan las. f~ases de su contrario, alteran sus conceptos,
mterpretan de d1stmto modo sus ideas; y concluyen por ineul·
tarse mútuamente si lee falta ya la razón. Muestran empeflo en
sacar á luz el no~bre y las opinione~ políticas y religiosas de
cada uno, como e1 fuesen parte esencial para la polémica; y de
aquí las faltas de caballerosa lealtad que tantas amarguras traen
á la vida del periodismo.
A estas hay que agregar las escaseces, las mortificaciones y
los co~prom1soe en que m1;1chas veces se ven envueltos los que
se ded1~an á aquella profesión. L0s amigos del escritor le rodean
y le exigen que hable en éste ó aquel sentido de tal asunto sin
consul.t ar para n~da su opinión particular ni atender á lo' que
prescriben el sent!do común ó el buen gusto. Y lo más curioso
es 9ue aunque quiera complacer á todos, jamás logra dejarlos
s~tisfecho~.-Algunés hay tan débiles, que abdican con frecuen•
c1a des~ libertad ~e.pensar, que eecriben lo que no sienten, y
que emiten ¡;us opm1?nee conforme al gusto y dictámen de per•
sonae ext~añas, ó ~1en par~ no herir las euceptibilidades del
amor propio y conquistarse simpatías, ó bien para no exponerse
á futuras críticas y tener más tarde derecho de cobrar en recompensa determinado número de elogios. Pero los que hucen esto,
se olvidan del desprestigio que semejante sistema puede traerlee.
y de .la :perniciosa ~nfluencia que sus palabras pueden tener en
el criterio del púbhco. Lo extravían y lo engañan, y lo obligan
muchas veces á juzgar sin acierto.
Conviene, por lo mismo, que los escritores públicos mediten
en la importancia del papel que desempeñan en la sociedad: es
honroso y elevado, y deben, por esta razón, hacerse dignos de
él, ennoblecerlo con sus tr~bajos y revestirlo de la mayor de·
cencia y caballerosídad. Nunca es bueno descender al terreno de
la diatriba y del insulto personal, porque esto, léjos de traer él
triunfo en una polémica, de ser útil y conveniente, denota solo
carencia de razón y de sentimielltos generosos. Las discUBionee
de la prensa deben ser tranquilas y serenas, nunca apasionacl118
ni ardientes. Nada hay tan bello como estas batallas del enten•
dimiento, an que la victoria corresponde al que la merece, por
haberla bu~cado con la luz de la lógica, de ia verdad y de laju,...
ticia.

E

Pluma de oro ha menester quien ·
d d'
gunae palabras de alabanzas y de jd~lf;aá le !Car en rste dfa al•
á la vírgen más pura entre todas las vfrgen:em:ircu ada María,
e!ti~.eo, á la que es luz, aroma y orna~en:O
1
¡ María, la criatura sin ·mancilla en .
1E
' mdeªeylore~ p~o~igdiosl; M~rfa la destinada
~entt:1e~J¡~:ód:~~
princ1p10 e os tiempo~ para 9 1
dº
•
la doncella castfeima, junto á cuya pe~re!/f: /ec~a d~ su amor;
montes es sombra y mancha obscura· flor l°;lpla meve de los
del Señor; criatura admirable en quie~ la h/edi~~d: del 1huerto
~aa~: a
ra p~ede ver la triple aureola de la v{rgen,
3
mártir; Marfa, María, la que nos quitó la r d
01 Y e 0
y nos s_ostiene y fortifica en las luchas dfar::: d:r::t: .aec:~ ,
~e; ¿quién podrá cantar tus glorias con acento digno de;;? a D~s-

~:~~: fe~~=

:!/ci!

~~1~

::r~

:d~-

1:ees~~~:~n\~f~~ªt! I!:~~o:~~o~~~a t! :~r;!~n!Q~ue1t~{duz~;
tendrá en sus escondidos secretos la suave y angél~ a coní·
con que d b
¡
.
1ca armon a
e e enea zaree á la bienaventurada Madre de D'108?... .
11

Es~ escogida criatura saldría á su ve~ del gran árbol del ge
~~rge :,~~n~it eedría comdo un tierno y delicado renuevo, henchí:
va ora Y e perenne gracia.
Pero el hombre estaba manchado: sobre su frente llevaba el
~ello de la falta que· lo habfa arroja.do de la mansión de delicia.e
ci~ para.feo; Y e~ta triste herencia, que se trasmitiría de genera.. n en generación hasta que se agotaran todas la.a fuentes de la
vid~ seria íuna pe~pétuaseñal de impureza para los hijos de Adan.
4 po r.a servir de tabernáculo al hijo de Dios una mu·er en
set~r~ aquella fatal Y triste sei'ial? ¿Podría perJitir el
0 r e .o a.e 1a~ cosas, que el que se habfa de sentar con El
~feel trono de los cielos, so estuviera libre de aquella ley terri·
ó que pe~aría eternamente sobre todas las criaturas? .. .. La
~~ze~t~e resiste á _crE:el.o, .Y la obra de la Redención habría teni·
nc~s un prmc1pio imperfecto. No; era preciso que la vír·
!:n/u~sta de cuyo seno habfa de salir el Hijo de Dios el Re
y : ~:d e dm~n~o Y el Salvador de los hombres eetuvies~ limpi;
1
concebido
. .e. . o o pecado, tal como la mente de Dios la había

O~t:~

.á

Mjeterio dulce Y con~olador, garantfa cierta de que la humam a e0:contraría remedio á sus malee, triunfaría de la muerte
verfa abiertas para siempre las puertas del cielo! . . . .
y

IV
La hermosura de la vírgen de Judea no puede com ararse con
Lo_s corazones creyentes y la.a almas de fé se recreaban en
la ~e la m~~ fresca rosa ni con la apacible gallardía ae1 suave
mo esto lmo de los valles. Las azucenas son ás eros abro·o~ considerar la ~oncepciót?- inmaculada de Marfa: todos hallaban
para su pl_anta. La n~ciente y risueña aurora no
di no trJno ~:~ala1o deleite en e~a idea dulcfeima, don que sólo á ella le fué
:~ es:a cr1at?ra bellfs1ma y celestial. De los más sencnfos episo· vid: ~o~ª~:ah del.~ri;dor,. Y que supo conservar intacto toda su
1
1
ios e ~u. vida se desprende un aroma rico y embria ador al
i!;:;!~~~:al0: :e~c~~
c~al qu1s1eran semejarse los perfumes más exquieit~s d¡ la . martiri? de qu.!:é !;n:!
se:te figloddeJó ~e ser una idea piadosa, para ocupar un r!ugo
tierra . ...
m
s e "'Va o Y digno. El santo Pontífice Pío IX va.ron en ttien
~arfa, la D;láS bella y la de xnayores encantos sobre todas las
muJeree, ¿qu1én_podrá deecribirte? ¿Dónde está el pintor ue se- el .m~ld~/atólico recon9ció una misión eagrad~, declaró ~ ad·
pa trasladar al l~enzo la gentil y acabada esbeltez de tu ia.etfsi· mir~ et dogma.~e. la Inmaculada Concepción de ?..arfa que las
,.
:\cuerpo? ¿Quién podrá expresar con inspirado pincel el rubor gen es o as reclbleron con alborozo y un.ción
.
8(,
porque
él
venfa
á
llenar
un
vac(o
que
en'at(a
mucho
tiem o
e u 11:1aneo rostro, la .humildad de tu honesta y dulce mirada la
expres1ón, en fin, de bienaventuranza, que por designio de Dios ~a en .todos !os co!azonee;. él iba á alegrará loe cielos, á satit
~ac;. Jnstads 1mpac1encías, á traer hácia el mundo las bendiciones
te hacía a~orable y adorada? . .. .
~ ios Y e 1a excelsa. Señora, á quien las almas todas adoran
d ~os artistas más famosos apénas pudieron pisar los umbrales
e a verdad. Rafael J Murillo y Fra. Angélico con haber le a· sm cesar.
[ untrodigio se ha cumplido después de aquella definición
do~! m~ndo obras admirables, inspiradas en el' recuerdo y e! la
me itac1ón de la hermosura de María, no alcanzaMn el triunfo so emn sima:. (•). el amor· Y la devoción á Maria han crecido en
de darnos á conocer un trasunto fiel de aquella criatura sin i ual !1!°a:~ or~ caióhco, como si nuevo fuego hubiese encendido las
, se ª'!1 evantado suntuosos y magníficos tem los ara
gala del orbe, estrella del cielo, y motivo de regocijo para ido~
honrfar~a Y: btr1butarla todo género de homenajes. la.e fa!ma: vi
l os corazones.
ven e1ices ajo su amparo y po d
.
'
•
¿Qué podrán decir de ella entónces estos pobres y pálidos con
ealza.n y se bendicen.!
1' . . rd º1q111era se proclaman, se en.
as
g
onas
e
a
Inmaculada
ceptoe?
•
Este Dogma es deade entónces y 1
rá · ·
.
ciado.
floron de la Rer1gt'ón de C r1sto,
'· o ysemanantial
siempre,fecundo
neo y prede
.
III
gracia y de v:enturas perennes para toda la cristiandad.
~a hum~nidad pecadora no pudo ni debió luchar nunca con la
VICTORIANO AGÜEROS
desesperación. Desde el primer instante del delito tuvo un alivio
Y un. consuelo; y el a.nuncio de una ventura plena ,eanimó sus
rbat1das fuerzas, haciéndole concebir dulcísimas esperanzas• fué
(*) En presencia de 50 Cardenales 42 A b"
.
,
rzo 11s~os, Y 92 Ob!~pos. fu.e
a promesa de un Redentor Divino, que había de nacer del ~eno definido el Dogma el g de Diciembre d~ 185
cana.
4
en
a
inmensa
Bas1hca
Vat1·
de una azucena celeste, llamada María.
.

fe

:r~~::."

Banquete ofrecido por la Aso~iación del Colegio Militar en honor de la nueva M o· .
. ·For. os "EL TIEMPO ILUSTRADO."
esa irectiva.

�CARTAS L.ITERARIAS
-

DEL SENOR LICENCIADO DON VICTORIANO AGÜEROS .
.............................. ,&lt;a&gt;,&lt;w&gt;t•

Como un postrer homenaje al aeiior A1ñeros, «EL TIEMPO
ILUSTRADO» tiene el alto honor de publicar hoy •n sua p6fl~
111 un trozo de las «Cartas Literarias,• por tu
que tanto&amp; y justos elogios reclbl6 el lluatre ncrltor, hoy des·
aparecido. l!o la Imposibilidad de dar 4 coaour á nuestras lec·
lores ese admirable trabajo en toJa II a111plltud, reprodurlmos solamente no trozo de la Carta 3a, la que, como todas
las demás, debencoosldeaars1 como una nllosa joya literaria,

... ...... Y bien: ¿qu~ libro satisface todos mis deseos? ¿cuál es el
que ca~m~ esta impacie~te avidez que me devora y que presenta á mi vista cuadros mas numerosos y variados? Es uno solo:
su estilo es majestuoso y sublime, elevado y magnífico¡ tierno
unas veces como el canto de armoniosas aves dulce como los
acentos de la arpa e6lica, y otras reposado y ~olemne como la
voz de los ancianos: ora lastimero y desgarrador, semejante á

blan todo3 los dolores, todas las dichas de la tierra y se escuchan ~ambién las más dulces é íntimas _efusiones del' amor y de
la amistad.
.Pero, sobre todo, el ánimo queda embargado y el entendimiento bUspenso, cuando se considera la Biblia como monumento literario: hay en sue resplandecientes páginas desde el
más tierno y conmovedor idilio hasta la más terrible de las tra-

Grupo de las reinas Y personas que tomaron p:ute en la fiesta organizada por la .Liga Anti-alcoh6lic;,

truft:s que dirigía á los
grandes? ¿Quién le en~~ñ6 á formular aquellas exclamaciones tristes y sombrías como la.
misma tumba, que todavía hoy hacen estremecer y temblar? ......
Y los legieladores ¿en
dónde se inspiran para
formar las buenas y
prudentes leyes que rigen á los pueblos? Y
los poetas, estos cantores eternos de las obras
del Creador ¿en donde
aprenden á dar armo·
nía y expresión d~licarla á sus estrofas? Y los
historiadores ¿á d6nde
van cuando quieren
imprimir á sus narraciones energía y ma·
jestad?
La Biblia es la historia de la humanidad
.
va~t o e' mmenso
pano-'

Mes:i directiva de b Lig~ Anti-.1Lohólka.

rama donde están utra tadas sus alegrías y
sus tristezas, sus dolores y sus esperan zui,
sus faltas y su redenci6n. Leyendo sus páginas, asistimos primeramente llenos de
asombro á la obra portentosa de la creaci6n:
nue~tra alma se sor·
prende y se recrea al
mismo tiempo con )as
magníficas y extraordi narias e5cenas descritas de un solo :rasgo
por aquelloe verafoulos sencillos, breves y
elocuentes. Después,
cuando vemos á nuestros primeros pad~es
gozando en el paraíso,
una suave ternura y
una blanda t risteza se
apoderan de nuestro
corazón: aqví derramamos las primeras

Fiesta religiosa en el S:igrario Metropolitano en conmemoraci6n del aniversmio de la fundación de los clubs cat61icos de obreros.

los gritos de la ad versi&lt;lad, ora su:i.ve y apacible como las brisas gedias; desde el himno guerrero más ardiente hasta la más triste
de la tarde 6 los inocentes cantos de los nifios;-libro que es la y dePgarradora de las elegías; desde los cantos más melodiosos
fuente misteriosa donde la humanidad bebe sin cesar las Ealu- y suaves hasta la epopeya más elevada y sublime. Ni Homero
dables aguas de una moral pura, y cuyos menores conceptos son ni Virgilio, ni el Dante, ni el Tasso, ni Shakespeare, ni otros
por sí mismos c6digos perfectísimos de amor y de enseñanza: á grandes poetaa, ofrecen en sus obras las maravillas que enconél van los poetas que quieren conmover con sus cánticos y los ar- trrmos en la Biblia: ¿quién ha igualado jamás ]a btlla y conmo·
tistas sofiadores que buscan la inspiraci6u en la belleza y la ver· vedora historia de ,José y sus hermanos la de Tobías y de rns
dad. De él dice Lamartine que son sus caracteres estrellas, y sus padres? ¿cuándo la epopeya de los hombres ha llegado á la al·
páginas firmamentos. * ¡La Biblia! ........ monumento sagrado y tura en que está colocado ·el heroísmo sublime de los Macabeos?
eterno construido por las manos mismas de Dios¡ luz purísima ¿Qué idilio de los buc6licos más célebres podrá. compararse ron
é inextinguible que guía los pasos de la humanidad; faro con· los risueños y apacibles cuadros de Ruth y de Booz, de Tobías
solador de los corazones que creen, conjunto de verdades y gran- y de Sara, de Isaac y de Rebeca? y finalmer.te ¿d6nde están las
diosas bellezas, origen de vigoro,3as inspiraciones y manantial tragedias dignas de colocarse al lado de las que abundan en las
de santísimos consuelos ... .. Allí están estampadas por el inspi- Escrituras SaLtas, tales como la de Dina y de Atalfa?....... En
rado genio de Moisés las verdades hist6ricas y científicas más este libro por excelencia ee inspiraron Rafael y Murillo yara
admirables; verdades que el orgullo de los adelantos modernos, pintar sus vírgenes de sonrosada tez, sus ángeles y sus niños;
queriendo, s6lo ha confirmado; allí están referidos con maravi- en él busc6 también Miguel Angel sus colores para adID;irar p~rllo~a concisi6n, así el origen del mundo y de los hombres, co· petuamente al mundo con su fresco inmortal de la Capilla 81~mo las galas de que se revistió la naturaleza para deleitar á nues· tina. ¿Y de d6nde si no de la Biblia tom6 Bossuet su elocuencia
tros padres desde el primer instante de su sér; allí están los más para hablarnos de los misterios del sepulcro?* ¿En d6nde a~renatrevidos vuelos del pemiamiento y las conmociones y tempes· di6 aquel lenguaje severo y majestuoso con que tantas ocasiones
tades que experimentar puede la inteligencia humana; allí ha· conmovi6 á su auditorio? ¿Quién le inspiraba los solemnes ap6s·

* CurFO de Literntura.

• Alusión á sus Oráciones Fúnebres.

Las reinas de la fi esta premiando á los vencedores de los juegos sportivos.
Fots. de El Tiempo Ilustrado.

El señor de la Barra recibiendo el diploma que lo acre.
dita P.esidente honorario de la Liga.

�I.litetratotra.

Llitetratorra.

;,:._

Un grupo de conc,mentes á la Kermesse Italiana.-En primer término
la distinguida artista Celeste Aída Zauchi,

lágrimas por la dicha que perdimos, y aquí también comenza·
mos á experimentar los transportes dulcísimos de la esperanza
al ver que un Redentor Divino vendrá á salvarnos. Pasan aque·
llos días de desconsuelo y de tristeza: lloramos sobre el cadáver
del inocente Abel; nos dirigimos á Dios implorando justicia y
misericordia para el fratricida y presenciamos con espanto el
tremendo espectáculo del diluvio, en que se desataron las catara·
tas del cielo y se abrieron los manantiales del abi.rmo. Llegamos á
los felices tiempoe de los patriarcas, y ya aquí es tal el embeleso
que se apodera de nosotros, que nos asociamos del todo á las
inocentes costumbres de los moradores de los campos: recorremos los bosques y las montafias cuidando del dócil rebafio, y
rendidos de fatiga por el sol del dai'ierio, nos retiramos á descansar sosegadamente á las orillas de un arroyo, allí, donde la
sombra de la palmera ó el rumor del torrente nos hacen bnscar
las agradables delicias de un sueño tranquilo. Vamos en seguida
á la montafia á presenciar los inocentes sacrificios que las familias hacen al Sefior, y por las tardes nos acercamos á las fuentes
en donde dos jóvenes sencillos sienten nacer sus primeros amo·
res. Aquí están los de Isaac y Rebeca, de Jacob y de Raquel, y
aquí aliamos también la tierníeima historia de Jose y sus her·
manos. ¡Qué perfidia la de éstos, junto á la mansa humildad
del primero! ¡ Qué corazón el suyo, tan firme en la virtud, que
rechaza poderosas tentaciones y sufre humildemente larga é injusta cautividad! Pero nada es tan tierno, nada tan conmovedor, como aquella extrafia manera de darse á conocer á loR in·
gratos que le vendieron. «José- dice Chateaubriand-llorando
á la vista de sus ingratos hermanos y del joven é inocente Ben·
jamín; ese modo de pedir noticias de un padre, esa adorable
sencillez y esa mezcla de amargura y de agrado, son corns inefables: naturalmente vienen las lágrimas á los ojos, y se siente
uno conmovido á llorar con José.,&gt;* Ciertamente, no existe una
historia semejante á la que aquí nos ofrece la Biblia; porque
¿dónde podrán buscarse más encantadora sencilles, más amor y
resignación, más humildad y justicia?
Muerto el gran rey de Egipto, protector de .José·y su familia,
una bárbara opresión cae sobre la privilegiada descendencia de

* Genio del Cristianismo.

El señor Presidente, la señora Borneque de de la Barra y el señor
Conde Masiglia, Ministro de Italia, en el Tívoli.

.Jacob: pero aparece luego Moisé3, el Gran Legialador de los hebreod, que trae de Dios la grandiosa misión de salvar á su pueblo: el va á arrebatarlo de la esrlavitud en que gime, y á guiarlo
á través de las aguas de los mares y de las soledades del desierto: el va á ser su legislador, SJ. padre amoroso que velará por la
impaciente multitud: hará brotar fuentes de agua pura del seno
de las rocas y por él lloverá del cielo sabrosíaimo maná: él consolará á los descontentos, dará confianza á los tímidos, orará
por los pecadores y los ingratos. Tal es Moisés: profecia vlva de
Jesucristo que anuncia á la humanidad los sacrificios, la santidad y el amor con que ha de regenerar al mundo el Salvador de
los hombres. Moisés solo es toda la historia del pueblo hebreo:
por eso cuando se medita en él, sentimos singular respeto Y. ve·
neración hacia su memoria y contemplamos su figura grandiosa
y radiante de esplendor entre las brumas de los pasados tiem·
pos--Deapués de coutinuas guerras y tribulaciones sin cuento,
el pueblo de Dios conquista al fin la tierra prometida: á las fa·
tigas del desierto, á las inquietudes de los combates, al mal~star
de una peregrinación prolongada, suceden la paz y el sosiego.
Empero, pronto las familias empiezan á dividirse, el culto ~e
Jehová á olvidaroe, sangrientas guerras á encenderse. Saúl, pnmer rey de Israel, persigue con odio incomprensible al msns.o
y dulce David: sube este al trono, y tiene qué mand~r pereegu1·
dores aun contra su mismo hijo: aquí oímos los gemidos de 1m
dolor inmenso de su dolor inmenso deipués de su caída, y presenciamos las maravillas que obran en él la penitencia y el arrep1mtimiento: y aquí vemos igualmente cómo, bajo ~l reina.do de
Salomón, un pueblo creyente y agradecido le!anta a S? Dios el
más grandioso y rico templo que jamás han visto los ~1glos. ~~­
tre tanto, ¡qué hermoso es considerar que aquella nación prm·
legiada, ora esté bajo las cadenas del pecado, ora desfallezcan rn
fe y su esperanza, confía en qiie llegará al fin el Redentor pro·
metido, el re.y Salvador de Israel y del mundo, el vengador uP.
tantas humillaciones sufridas, de tantos pesares y amargura~!
Los profetas lo anuncian con sus solemnes cantos, con sus fúne·
bres y tremendas imprecaciones: las ciudades se preparan á re·
cibirlo, los pecadores á implorar su perdón ......
En Betlern en pobre y oscura gruta, nace el autor de la Ley
Nueva el reg~nerador del hombre, el que trae del cielo tesoros

de gracia y de amor para d~rr~marlos sobre. la tierra. Hé aquí
que ha llega~o ya el cu~phmiento de las divinas promesas; oíd
ahora á Je?u8, ,presenciad sus .obras; no habrá ya sangrien.
tos sacrilicws; él será la víctima de paz y de amor· no
habrá ya odios entre los hombres y los pueblos: él será el dulce
vínculo de concordia 9ue los unirá á todos; no habrá ya tinie·
bias y horrores: él sera sol de verdad y maaantial purísimo de
s11grados afectos: una moral celestial y divina va á reair el mundo. Jemcristo, con sólo su venida, desquicia los te~plos de la
id0latría y de la malciad, y con su muerte en el Calvario sella
para siem)í)re el pacto de eterno amor entre el Criador y la criatura.
Después de las admirables y sublimes páginas del Evangelio
hallamos la narración sencilla de los «Hechos de los Apóstoles;;&gt;
las ccEpístolas» del gran San Pablo, figura sin igual en la historia por su conversión milagrosa á la fe de Cristo después dti haberla perseguido, por su arrojo en dar la luz del cielo á las nacione~ y á 103 reyt:s, por su abnegación incomparable para predicará los gentiles la verdad, y en una palabra, por su elocuen·
cia, su i;,abiduría y su virtud. ¡Qué doctrina hay en su~ carta;i
tan llenas de unción y amor al género humano! ¡ Qué clarida('¡
y sencillez en sus conceptos! ¡ Qué justicia en sus conceptof:l !
¡Cuánta µroiundidad y convicción resplandecen en las instrucciones que da á sus discípulos.! ..... El es verdaderamente el intérprete más grande de los preceptos de .Jesús, el varón más penetrado del espíritu de Dios, para ser el mensajero que deberá
llevar á los confines de la tierra la simiente precioea de la moral evangélica.
Con el Apocalipsis de San Juan, visión profética de los últimos tiempos, se cierra la última página de la Biblia: ahí están
nuestro destino, nuestra postrera esperanza, la promesa fioal de
la Divinidad!. .....
Hay en la Biblia algunas páginas que son como preciosas perlas que adornan la narración, como diamantes engastados en el
libro para hacerlo más rasplandeciente, á manera de las valioeas
joyas que hacen deslumbrador y magnífico el lujoso traje de una
reina: página'! que conmueven el espíritu profundamonte, así
por la exquisita y rica poe3fa que contienen. por la sana y útil
filosofía que enseñan, como por su estilo elvado y noble, y las
gratas delicias que halla el corazón en eu lec~ura. En Isaac, .Jo-

sé y Tobías tenemos el tipo de los buenoR hijos; el de la excelen·
te esposa en Esther, Rut y Raquel; en .Judit el de la mujer valerosa y heroica que ealva la nación haber Je tremenda catástrofe,
Y por último, en. David están personificados el arrepentimiento,
el dolor del pecado, el poder de la penitencia. El libro de los Salmos es un prodigio eterno de piedad y de amor: contiene los
ª?ª"es y delicados acentos de una arpa melodiosa y las inspiraciones más atrevidas que jamás hayan brotado en la imaginación
de un poeta; contiene los lamentos del pecador arrepentido que
pide misericordia y justicia, y los himnos de amor, de gratitud
y de admiración hacia el Criador y sus obr11s; contiene, en suma,
confesiones y amenazas, promesas y recuerdos, alabanzas y dulce abnegación. David canta, llora, gime desconsoladamente; ve
su corazón manchado por el delito, y eleva al Señor sus oraciones en holocausto humilde de su arrepentimiento y su dolor:
sube á las montañas, desciende á los abismoe de la tierra y de
los mares, paséase por los espacios infinitos del firmamento, y
donde quiera halla escrito el nombre y la omnipotencia del Señor: las estrellas y los brillantes mundos son joyas preciosas que
adornan y enriquecen su manto; penetra á los bosques, y une á
sus misteriosos rumores, al canto de las aves, al correr apacible
rle las corrientes, las voces adoloridas que estallan en su angustiado pecho. ¡ Qué armonías brotan P.ntonees del arpa de DaYid !
¡qué elE&gt;vación da á sus ideas, qué dulzura á su11 palabraei, qué
inefable sencillez á las imágenes de su maravilloso lenguajel-Los libros de Salomón resplandecen todos por la sabiduría que
Jehová c~ncedi6 pródigamente al hijo amado de su siervo David:
aparte del admirable Cantar de lo1S Cantares, que es el himno epi·
talámico más suave, apasionado y hermoso que existe en las
lenguas de los hombre~, para eterna enseñanza de la humanidad,
los libros d., los Proverbios, del Eclesiastés, de la Sabiduría y del
Eclesiástico: sus seuteecia:1 son breves y justas; eficaces sus consejos; verdaderos, conmovedores y profondos los preceptos que
contienen acerca de la familia, del amor, de la amistad del trabajo y del órden.
Acaso pu~de decirse que lm1 sabios Libros de Salomón, aunque anteriores al Evangelio, son uoa continuación, una ampliación y desarrollo más extensos de la divina moral que después,
vino á prerlicar .Jeaucristo; porque ¿r10 es extrafio y maravilloso
encontrar en ellos, al mismo tiempo que un tan profundo cono-

Grupo de distinguidas señoritas de la colonia italiana que atendieron los puestos de la Kermesse.
Fu1s. ele Et 1ie111¡10 fltu¡/radn

�Ldtettatutra.

Ld tetra t utr a.

cimiento del coraz6n humano, máximas idéntic&amp;.s á las del sejos &lt;lel padre, cuánta previsión y bondad! La madre de 'f
Evangelio, doctrinas cuya esencia parece estar tomada de lae ?ías, afligida y llena de temor por su prolongada ausencia opalabras mismas de Jesús?
iba, á sentar todos los días, como dice la Biblia cerca del ca71,J110Be
Isaías y Jeremías son los profetas más inRpirados de Dios: e~ lrt ~zm.a
· d~.una co l"ina, desde donde podía ver' á larga d;stanci~
"
elocue~tee y melancólicos, de afecciones tieroísimas y de manso si venia su .1:iJo: su e~poso la consuel~! dirigiéndole aquellas pay humilde corazón, sus acentos resuenan en las montaña.s, en labras carmosas, t1ern~s, y tranquilizadoras á las cuales ces6 la
las ca,:ernas, en las calles y alrededores de la ciudad, ya para nui~lre de Uorw· y ,qe aquieto.* ~ntre. tanto, Tobías camina acama_nunciar ~l pue?lo tremendas catástrofes, castigo de sus ingra· panado de_l ángel, que le prod_iga srn cesar los más cariñosos cuit1tudes é rnfiJ.ehdades, ya para exhortarlo á. vol vPr al camino dados: recibe por esporn á la mocente Sara y vuelve con ella á
del bien y de la fe; predicen el tristísimo cam,iverio lle Babilo- la casa paterna, trayendo el bienestar y la alegría. El perro
nia, las guerras con los países extranjero¡¡, laR humilli1eioneR y anuncia la llega.da del joven, pisa este el umbral de la humilde
desdichas de Israel, la ruina de Jerum!em y de su templo. ¡Q11.é C\b1füi y sui pa(lres le reciben en sus brazos, trémulos de inedolorosag ~on siemfable gozo. Después
pre la'! voces ele los
cuando llega Sara
profetas! ¡ De qué
la dicha de la santa
melancolía infinita
familia ee compleestán llenas! Jere.
ta: el ángel se desmías, sentado triscubre, sonríe, de
temente en la moncontento, y despletaña, frente á las
gando sus blanquíamadas ruinas de
i;imas alas se remonla ciudad de Dio!'I,
ta al cielo; el palanza aquellas la·
triarca, su esposa y
mentaciones amar
~ us hijos quedan
guísimas y eternas
maravillados y conque no han vuelto á
fusos ante aquella
oir los siglos y que
nueva gracia del
se verán siempre f'n
Sefior.-Hay en es·
el curso de los tien •
ta. apacible y senpos como la má~ Yicilla narraci6n cierva, Ja más patética,
to perfume delicado
la más sublime ex,
rle inocencia que
pre~ión del dolor y
conmueve plácidalas lágrimas.
mente nuestra alPara darte unn
ma, y no sé por qué
idea da otras partes
al I e e r 1a loe re·
de la Biblia, voy á
cuerdos de la infancopiar en seguida
ci11 se despiertan en
las páginas que es·
nosotros: la imagen
cribí hace algunos
de nuestra madre,
años en mi libro de
de nuestro amor
memorias despué~
bendito, aparecen
de haber leido por
en nuestra mente
primera vez las Sanpara conmovernos
tas E:icrituras: he
y trasportarnos á
buscado esas pági ·
mejoree días. Que·
nas íntimas, deseorlé unmomentapen·
so de que conozca~
~ntirn y triste, mumis impresiones de
do ante los cuadros
entonceP, aunque
que me presentaba
J:~ B1 blia: parecíadebo advertirte que
rne e$tar en lugaree
en ellas no están
fielmante expresa·
que yo babia cono·
cido durante lofl
das. Hélas aquí:
primeros afios de
"En lrt tarde. mi vida, oirun len·
Hoy be leido en mi
gu:.ije que ya otra11
cuarto, rodeado de
vece8 hahía oido, y
t1ilencio v de sosie·
aun preeenciar algu·
go, los Libros de
Ill\S escenas en que
Esdras, de Tobías,
Una :ictriz c:it:ilanúminente,
yo había figurado:
de .J udith, de E:i·
Margarita Xirgu en ''La dama de las camelias'' y en "La reyna Jove"
tal · era la verdad
ther y gran parte
con que aquellas
del de Job. Aún
siento en mi pecho las profundas emociones que en él han pro- hermosas páginas arrebataban mi imaginación. - El Libro de
ducido tanta belleza, tanta bondad, tanta ternura ..... He oido, Judíth, también bello y admirable, es un poema, una epope·
por decirlo así, las tranquilaB conversaciones'de los padris de ya magnífica del valor y el heroísmo: la virtuo~a viu&lt;la, la
Tobías, y he caminado con éste, en compafi.fa del ángel, por las ver en peligro la lib,ertad de su patria, se f!iente animada de
montañas y las risuefias campifi.as; he recorrido con Judith los un sentimiento noble, abandona los tranquilos goces del ~ogar
campamentos del Pjército de Israel y presenciado la trágica muer- doméstico y ataviada de hermosas galas, se arroja en med1~ de
·te de Hoioferne¡..¡ he estado en la brillante corte de Asuero y me los peligros que a.caso le esperan en el campamento e~em1go:
han conmovido las dolorosas angustias, los hábiles trabajos brillan en su semblante una serenidad y nobleza altís1mae, Y
de Esther para calmar Ja ira de su esposo y libertar á su pue- con estas solas armas logra llegar hasta Holofernes: su~yugado
blo de una ley inicua; por último, he.escuchado lleno de terror él por su hermosura, ,Judith puede consumar en seguida, con
gran sorpresa de ambos ejércitos, la meritoria obra de salvar á
y recogimiento los de~garradores lamentos del santo .Job .....
((El libro de Tobías es harmoso como el amor de Ja familia y su pueblo. - Finalmente, en el Libro de Esther be ha~lado sen·
los suaves afectos paternales: sus palabras respiran inocencia, timientos más suaves y delicados que me han conmovido extra·
sus páginas dulcísima ternura: vernos allí á dos amorosos y pru- fia y profundamente: la inocencia candor?!!ª de Esther,. su bon·
dentes ancianos que cifran su felicidad en amar y temer al Se· dad y su prudencia; la fe de que están ammados sus OJO!! Y su
ñor. El hijo que el cielo les di6 para regocijo de sus días, parte frente, la sencillez de su alma y la piedad de su co~az6n, hacen
á cobrar la deuda acompartado de un ángel que se oculta bajo la de ella un tipo acabado de singulares virtudes. El mismo Asuero
figura de un gallardo mancebo: ¡cuánta unción hay en los con·
* Tob., cap, Xl, vers. 5 y 6.-Cap. V, ver. 28.

y

1

•.

'

,.

e3poso, rey déspota y sensual, se siente conmovido ante tan-

de terror oyendo salir dci su llagada boca aquellas palabrati de

ta belleza y tant~ bo_n?ad, y tórna~e. de sanguinario y cruel, en indignación y de ira que ~ólo una impaciencia moment!Ínea pu·
'uez prudente y JUst1e1ero: una religión pura y divina obra esta día inspirar; en suma, parecíame que sobre mí caian las dolo-

,n1aravilla.

«¡El Libro de Job!. ..... ¿Qué podré decir de tan sublimes páginas? ¿C6mo expresar la ardiente admiraci6n que siento hacia
el inmortal pastor de la Idumea, esta encarnación viva del dolor
y la esperanza, de la abnegación y de la fe? Job, poeta sin igual
en la historia, conocedor profundísimo del coraz6n humano es
un var6n hijo predilecto de Dios, purificado en el sagrado crisol
de tremendas y doloro$aB pruebas: su virtud es firme como las
encinas seculares que tienen SUB raíces en lo más profundo de
la tierra: su resignación incomparable entristece y espanta al
mismo tiempo porque hace ver á los hombres la debilidad de
sus fuerzas y la nada de su poder. Soberano del pensamiento
intérprete inspirado de los misterios de nuestra fé, maestro eter~
no de la humanidad, su cátedra es un estercolero inmundo, su
trono un lecho pestilente y hediondo en cuyo derredor solo ee
respiran miasmas deletérnos: de sus adoloridos labios salen como rayos de fuego aquellas sentencias que espantan, aqnellas
exclamacionee que admiran, aquellos apóstrofe, que hielan la
eangre en nuestras venas. Examina la vida del horribre desde
que es concebido en el vientre de la mujer hasta que su cuerpo
se confunde con los polvos del sepulcro: invePtiga los secretos
de su corazón, saca á luz sus miserias y sus virtudes, sus ingratitudes y sus errores: se estudia él mismo, y con melanc61ica
sencillez nos revela sus goces de niño, las comodidades que le
di6 la riqueza, sus vacilaciones y eus dudas: mas de súbito, e,pantado del atrevimiento con que se ha elevado {t regiones de
desconocidos misterios, lleno de terror por las blasfemias que
han pronunciado sus labios, calla y gime con el gemido del
arrepefitimiento, prorrumpiendo en seguida en ardientes alabanzas al señor su Dios. ¡Qué pintura hace entonces de la Bondad Divina y de sus obras! ¡cuál describe las humanas mirnrias
y la pequefiez de la criatura 1•.••••
«El Libro de .Job es una elegía inmensa y dolorosa, que parece dictada por la conciencia de la humanidad: está empapada
de BUS tristezas infinitas y de sus lágrimas; por eso nos conmueve tan hondamente. Yo sentía al leerla no sé qué inesplicables
emociones que me afligían y me consolaban á la vez: mi espíritu se fortalecía y regeneraba con aquella luz purísima de las
palabras de Job; latía mi coraz6n de tristeza y pesadumbre al
ver que el que bahía eido opulento y feliz patriarca yacía ahora
en lecho inmundo, roído de asquerosos gusanos: me extremecía

rosas tribulaciones tlel justo y que era mi alma la que sostenía
el formidable peso de tan abrumadoras penas ....... 1Pobre .Job,
sublime mártir del género humano! yo he llorado con tus des·
venturas y padecido con tus lágrimas: he contemplado lleno de
admiración y de sorpresa tus her6icos imfrimientos, tu virtud
inquebrantable y sin igual que triunf6 de tantas pruebas ..... .
«Cuando Job, agobiado bajo el peso de sus amarguras, calum·
niado por sus amigos, reprendido por su mujer misma, comien·
za á sentir que su fe vacila, que su inteligencia se ofusca y la esperanza le abandona, la blasfemia quiere salir de eus l11bios, sin
que basten ya á tranquilizarlo el poder y los consuelos de la re·
signaci6n. Pero entonces una voz misteriosa, severa, la voz del
mismo Dios, se escucha de súbito en los aires: el Criador reprende al hombre y le muestra su debilidad y su flaqueza. (c¿D6nde
estabas tú-le dice-cuando yo echaba los cimientos de la tie·
rra? ¿Sabes quién tiró sus medidas 6 quién extendió sobre eHa
la primera cuerda? ¿Quién puso diques al mar, cuando se derra·
maba por fuera, como quien sale de su madre? ......... Encerréle
dentro de los límites fijados por mí, y púsele cerrojos y compuertas, y dije: hasta aquí llegarás, y no pasarás más adelante; y
aquí quebrantarás tus cansadas olas. ¿Eres tú acaso el que haces
aparecerá su tiempo el lucero de la mafiana, á resplandecer el
de la tarde sobre los habitantes de la tierra? ......» Job, sorpren·
dido y admirado cierra los ojos y se confiesa culpa ble. «Yo que
be hablado tan inconsiderablemente-exclama-¿qué es lo que
puedo responder? Nada. Cerraré mi boca con mi mano ...... Me
acuso á mí mismo, y hago penitencia envuelto en polvo y ceniza.»* Y el poema acaba con esta confesi6n sincera, con esta humildad edificante, con este arrepentimiento sublime ...... La
prueba acaba y Job recibe el premio de las tribulaciones que el
Señor le había ,nandaclv.
¿Hay por ventura en algún libro humano este maravilloso
lenguaje? El pensamiento y la imaginación más privilegiados
¿han podido elevarse alguna vez ha:ita las regiones en que flota
el espíritu de Job? ¿qué pecho ha lanzado nunca aquellas quejas, ni cantado las magnificencias del universo:como lo ha hecho
él solo? ...... »
• Job., cap. XXX Vlll, vers.
34.-Cap. XLII, vers. 6.

4 1 51 8, rn,

TI

y

32.-Cap. XXXIX, vers.

0

TEATRO LIRICO.-·"La Presi A[egre".-Lo~ personajes polít!~os q~e toman parte en est~ obra.;--De izquierda á derecha: Bernardo Reyes,
Zúñiga y Miranda, de la Barra, Francisco Madero, Em1ho Vazquez Gomez, Francisco Vazquez Gómez y Chucho Urueta.

�708

DE SOCIBDRD

DOMESTICACION ·DE LOS ELEfANTES EN AFRICA

/
¡·

RECUERDO DE UNA COSTUMBRE HORRIBLE

Asunto muy controvertido hoy día es el de la domesticación , C~nocida ~s ~a costumbre india, hoy Yª. desaparecida gracias
del elefante de Africa: mientras unos afirman la ini:iociabilidad a la 10fl?enc1a mgl~sa, de quemar á las v1Udas de los grandes
d~l paquidermo africano, otros recuerdan que los cartagines su- personaJes cuando estos morían. Lo que ya no es tan conocido
pieron domesticarlo, pues el ejército de Anibal los contaba en es que los indostanes acostumbraban á conmemorar el «sutín cohue_n n~mer~. Los padres d_el Espíritu Santo, dejando que los mo llamaban á esta fúnebre ceremofiia, por medio de una e~erte
sabios d1scutieeen, emprendieron la domesticación del elefante -de lápidas.
.
joven, y la han conseguido. En 1897 6 1898 fué cnando los miCada lápida alta conmemora la muerte de un rajá mientras
sionero.a obtuvieron los primero resultados, y continu6se tan las pequeñas recuerdan la de una mujer 6 un niilo de la casa
buen eJemplo. Los alemanes, en sus colonias han adiestrado real. En la parte superior de la lápida aparece el retrato 6 coPa
alguno:; animalel'. En el Congo belga, ello es ya una industria ssi, del rajá fallecido, y debajo de él las efigies de todas las perquA va desarrollándose todos los días.
sonas y animales sacrificados en el funeral. Porque no eran s61o
En el primer trimestre del año actual fueron á ponerse en fila las viudas las que se quemaban, sino también los portasombriocho elefantes jóvenes capturados aumentando el número de llaQ, los esclavos, los caballos y los elefanfes. En una de esas lá·
los veintidos que se encontraban '
pida, hay nada menos que seya en ella. Al pronto, los ani. , - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - ~ senta y cuatro figuras. Las lápimale, salvajes padecian en su
das· se levmtan junto á un río
cautiverio, pero no tardaron en
cuyos peces gozan de la mayor
someterae, y su educación es
consideración, en la creencia de
muy rápida.
que cada uno de ellos contiene
En los territorios ingleses del
el almll. de un rajá difunto.
Uganda también se adiestra á
algunos de esos paquidermos;
~~
pero de allí, sobre el particular,
NAPOLEON Y LA TOLERANCIA
tenemos hoy pocas noticias.
Para combatir la rápida des·
trucción de los elefantes de AfriPRACTICA.
. ca. se ha fundado en Francia una
i,ociedad muy poco conoeida,con
la defiominaci6n de «Les Amis
He aquí un trozo de la arende l'éléphant.» Si logra estimuga
dirigida por Bona parte, en felar y desarrollar la domesticabrero
de 1801, á un grupo de tri·
ción de dicho animal y convertir
bun(\s,
y que parece dirigida á
la raza en útil en vez de ser no·
los
actuales
gobernantes de Francfra á las plantaciones, como lo
cia:
es todavía en muchas comarcas,
«¡Los sacerdotes! ¿Y puede un
habrá hecho más por la conaergobierno captarse la voluntad
vnci6n de la especie, que todas
de un pueblo cuyas opiniones
las apremiantes censuras dirigireligiosos persigue al mismo
das á la raza implacable de los
tiempo? Y como la mayoría de
cazadores.
los franceses es cat6lica, ¿es poFalta saber si los elefantes
sible que yo contrarié á esa ma·
arrancados á la vida libre de los
yoria?
bosques, encadenados y emplea«Diez años hac( que se llama
dos en las faenas que la pica de
á ese pueblo libre y sobf:rano, y
los cornac les obliga, encontraya es hora de que lo sea en rea·
rán que sus amigos llevan su
Jidad; gritais: ((¡Viva la liber·
amor demaeiado lejos.
tad ! ¡ Viva el humanitarismo!»,
WlNIOClftN
y ese pueblo libre no puede ir
libremente á misa, ¡y el gobier·
UN SER ANTITETICO
no «humanitario» arranca del
Señorita María Luisa Bon y,
,,...
seno de sus hogareree, enviándoquien contraerá matrimonio próximamente con el señor don
le3 al destierro, á ancianos de
Un joven, que cree que es muy
Alfredo Islas.
ochenta afi.osl Es preciso dar á
distinguido renegar de todo y
mostrarse siempre aburrido y displicie1.1te se hallaba tomando las palabras su verdadero significativo, y aunque se me tache de
fanático, deseo que los religiosos sean tolerados y que la mayo·
ce·veza con un conocido en uno de los cafés de París.
- ¿Qué le paea á usted? - le preguntaba éste al verle con ría d:i la naci6n.uo sea exceptuada de ese principio de tolerancia»
aquella actitud de di•gusto que le era peculiar.
~~
- Que me aburro extraordinariamente.
-Eso consiste en que siempre anda usted solo.
UNA CIUDAD POLIGLOTA.
- Soy enemigo de 1a sociedad, soy antisocial.
- D&lt;lbía ui:;ted echar.e una novia y casarse.
Tan curiosa población se llama Epertes, y está enclavada en
-Soy amimatrimonial.
Hungría.
Con razón puede denominársela la Babel m~d~r~a,
-Dedíquese á la política, preséntese cliputado.
pues se habla en ella, corrientemente, nada menos que seis 1d10- Soy anti parlamentnrio.
mas distinto3, más una serie interminable de dialectos y argots.
-V11ya usted á los teatros.
Los 15. 000 habitantes ele Epertes son completos linguistaB, ?
-Sov antiliterario.
ee lo curioso del caso que todo el mundo se entiende á maravi·
- Púes diviértase usted con los amigos.
lla. En un mismo establecimiento público se suele oir hablar ~l
- No acabe u~ted. ¡ Antipático, ya lo veo!
mismo tiempo seis 6 siete idiomas, aunque no sea mayor el nu·
mero de individuos que alli se encuentren.
~~
El cosmopolitismo de la original ciudad se debe en pRrte á la
Haciendo el retrato de una señorita hermosa, el célebre pintor presencia casi continua de turistas extranjeroe, aunque la
Rigrnd, obsen·6 que la joyen comprimía ridículamente los labios dadera causa se halla en las variadas nacionalidades de los a·
con el deseo exagerado de que st~ boca pareciese muy pequeña. bitantes. Dando· un paseo por Epertes puede observarse q~e en
una misma calle figura la tienda de un panadero húngar~ Junto
Cansado el pintor de aquella monería, la dijo:
-Señorita, no os canséis más, si es que os gusta eso, yo os á la carnicería de un ilirio y ésta al lado de una farmacia aus·
triaca, una. mercería rusa, '6· de un bazar francés 6 italiano.
.intaré sin boca.

v;:·

n

-¡Caramba!
-¿Se ofende usted?
-No, pero...
-Yo soy así; no me quedo
con nada dentro del cuerpo, don
Trinitario; la franqueza ante todo. En seis meses se ha qnedadp usted como una momia; arras·
tra los pies al andar, se tambalea; en fin, que me equivoque,
pero creo que me va usted á hacer gastar pronto unas pesetillas
en coche. Cuídese usted, cuídese
usted, don Trinitario.
Otros no dejan paEar nada que
se refiere á la indamentaria de sus
amigos.
-¿C;aracolos! ¡Vaya un chaleco, Ciriacol
-¿Te gusta?
-Tenía que volver á nacer
para llevar semejante adefei,io.
¿Cuánto te ha costado; con hechura y todo, dos pesetas?
-¡No t!into, hombre!
-Pues no habrá sido mucho
más, aunque tú eso del precio
te importa poco, ¿verdad?
-No eé por qué.

LOS INGENUOS
Hay muchas personas que alardean de proceder con sinceridad y llaneza de
eer ingenuos y·leales en !iU trato; cuando en realidad, no son otra cosa qu~ individuos faltos de educación y pobres de entendimiento: vulgo, brutoE.
Constantemente les oíwios repetir frases por el eetilo: cqA franqueza nadie me
gana!» «1 Yo no me muerdo la lengua!» cq Me pinto solo para decir verdaded!1,
y otra serie de ralabras con las cuales quieren dar á conocer su idiosincracia su
espe!3ial cualidad tle exteriorizar los pensamientos sin el más tenue velo d~ hipocresía.
A la palabra acompaña en estos individuos una acción correspondiente.
«¡Saluda, hombrnb&gt;, dicen á un amigo que ha tenido la desgracia de pesar
junto á uno de éstos sin haberle visto; y al mismo tiempo que le avisan de viva
voz, suelen arrimarle un b1Jstonazo en una pierna ó en un hombro, elevándole
á la categoría de purpurado. Otros dan prueba de su presencia, franqueza 6 cariño, apabullando el sombrero del amigo y metiédosele hasta el cuello, 6 bien
tapando los ojos de su víctima fuertemente con las manoi:i, y dejándole en una
~ituaci6n incómoda y desairada hasta tanto que se averigua el nombre y seña de
la fiera.
Si temibles son por la acción, por la palabra resultan funestos.
Cuando un ingenuo conversa con otro de igual manera de ser, á las primeras
einceridades suelen romperse la crisma; por el contrario, si el amigo sincero coge por su cuenta á una persona prudente y educada, le hace víctima al momento de su franqueza.
-Desengáñese, señor Piltrafas, la paga que usted disfruta no le sirve ni para
coger un constipado.
-¡ !
-Créame, le hablo con el corazón. ¡Cobro veinte duros más que usted, tengo s6lo un hijo, y los últimos días de mes el eet6mago nos llama parricidas!
-Seamos francos, señor Piltrafas; hombre soy que llama al pan, pan; al vino, vino. Me causa usted verdadera lástima. ¿Por qué han de llevar sus niñas
sombrero, no pudiendo?
-¡ 1
-Además, ¿no conoce usted el refrán que dice: c&lt;Aunque la mona se vista
de seda ...... »
-¡¡ !!
-Ellas no tendrán un céntimo; pero fea&amp; la verdad, sefiorPiltrafas, lo son
á contento.
-¡¡11
-Mi pequeño. que tiene la gracia por arrobas, suele llamar á sus niñas panecillos largos. ·
Entre estos ingenuos los hay especialistas.
Dedícanse muchos con preferencia á soltar verdades á los enfermos.
.
.
-¿Qué es e~o, don Trinitario?.
-Nada, un catarrito que, gramas á Dios, va desapareciendo.
-¿Catarrito? Sí, sí; la vejera don Trinitario, la vejera.
-Es posible.
-Y tanto. Mire usted aunque ofenda, soy capaz de decir una verdad á mipadre que se levantara d~ la tumba. El otro día vi á usted eo el entierro del
~~re, Cartulina, dije á un amigo mio: ccBien' pronto vamos á llevar al mismo
sitio a don Trinifario.»

�710

/

l.aOS

lNGENUos

-Ciriaco, ya me conoces; si te ofendes, como si te alegras. Yo
le digo la verdad al gran turco. Tú no pagas á nadie, esto losa·
ben hasta en Marruecos; y si no, dime; ¿que sueldo ó renta tie·
nes?
Hay también muchos que atacan directamente al físico; y á
las primeras palabrae que se cruzan con alguno, le sacan á relucir cuantos defectos tenga.
-¡Vaya usted con Dios, don Indalecio!
-¡Adiós, Fanegas! Voy muy de prisa á la oficina; me espera
el jefe.
Pues como abra usted el compás, ya está allí Menudas piernas gasta usted; ee parecen á los palos del telégrafo. La verdad
don Indalencio, usted ya me conoce de sobra, soy incapaz de
meutir. Cada vez que le contemplo me admiro de que haya ha·
bido mujer capaz de unirse á usted. Yo seré feo y raro: pero me
gana usted, don Indalencio. ¡Qué pesufiasl Podía usted prestarlas á la marina de guerra para el transporta de materiales á Cauta. Sus ojos son dos huevos pasados por agua; la cabeza, un bote de pimientos riojanos; en fin, que es usted un bicho, don Indalencio;
Lo cierto es que estos ingenuos abundan y mortifican. Todos
conocemol!I algún. ejemplar, y su duro meollo les dicta constantemente esa serie de brutalidades, sin darse cuenta de que se les
huye nomo á mulo coceador, tolerándoles tamañas groserías por
la umanidad de concepto que tenemos formado acerca de su
persona cuantos les conocemos.
Todos están marcados física y moralmente como brutos que
pertenecen á la misma ganadería. Suelen ser de buena estatura,
de burda presencia, gruesos. El color no hace al caso, mas por
lo ragular son morenos. Como complemento de su indumentaria llevan pesado garrote, con pufio de asta de siervo, y con él
suelen á modo de pisón golpear fuertemente el suelo, árbole:i, fachadas de los edificios y, an general, cuanto está al alcance de

CONTEMPLACION
Ruinoso patio.-En el enhiesto muro
prendida cual festón la enredadera,
que al entrar, junto al pozo es la primera
en destacarse por su verde obscuro
y por su aroma delicado y puro.
Altos fresnos copudos, en hilera
yerguen su altiva fronda, hacia la vera
del camino á mi pueblo el más seguro.
Desde el cerro á la falda el caserío,
y serpenteando entre la g~ama el río ....
Un crepúsculo de oro, suavemente
bañando con su luz yertas montañas,
un recuerdo tristísimo en mi mente,
y un inmenso dolor en mis entraña!-.....
ANGEL J. GARRIDO.
México¡ Octubre de II de 1911,
~1ljll"'~1l]ll"'

LA DADlVADEL CIEGO
Perdón si acaso tu altivez de diosa
viene á ofender el rústico labriego
no sé dulce canción, pero sí el ruego,
que vierte de la rima sonorosa.
Supe de tu poder, allá en la umbrosa
montaña donde habito, y quise luego
unas flores traerte, pobn ciego.···
de las que hay en los campos y en mi choza ,.
Aquí están; los más rojos son claveles,
los más blancos, son místicos jazmines ....
Azahares,'y .... hojas de laureles,
que al asomar el sol en los confines,
como pude corté de los vergeles
no más bellos jamás que tus jardines. . . !
ANGEL J. GARRIDO,
México, Octubre 12 de 1911.

su ariete. Sus aficiones suelen ser la caza y los toros· detestan la
música y todas las bellas artes;.sus platosf~voritos: 'el arroz con
pollo y los callos y caracoles. Sm estar afiliados á ningún partido, piensan siempre mal de las clases pudientes y elevadas
siendo receptáculos. donde se almacenan .las más extravagant~
y absurdas calummas. Dotados de excesivo amor propio, care·
cen de la más elemental cultura, y hablan de todo: de lo divino
y de lo humano, insultando desde el primer momento que notan la menor muestra de desconformidad en el que ha tenido la
prudencia de escucharles. ¿No conocéis á ninguno?
Hay ingenuos que sablean, pero sin salirse jamás del molde
sin dejar ni un instante de ser sinc~os......
'
-Don Epifanio, estoy sin un céntimo, y pensando en quién
me podría prestar cinco duros, me acordé de usted. Yo bien sé
que es unted hombre de puño en rostro; pero ¡caracoles! tiene
usted bien cubierto el rifi6n y carece de hijos, por lo menos que
yo sepa¡ ¡jal, ¡jal
-¡!
-Usted me perdonará esta franqueza¡ pobre soy, pero digo
lo que siento aunque después me ahorquen. El adelantarme usted cinco duros es lo mismo que si yo diera esta colilla al trapero¡ sobre todo, don Epifanio, la verdad es siempre la verdad
y jamás salió de mi boca otra cosa. Usted en uno de esos chan:
chullos de ladrillos ó cal, gana más dinero que tiene el Banco...
························· .... ····················································
Claro es que á estos ingenuos se les suele contestar algo pare- .
cido á lo que un amigo mío dijo hace pocos días á uno que lt,
pedía unas pesetas, al mismo tiempo que le zahería abueando
de su llaneza y poca doblez,
-A franqueza, franqueza. La sinceridad obliga. No le pres·
to á usted esos cinco duros porque no me da la gana.
R.

DE COMO HAGO LOS DRAMAS.
Por José Ecbegaray.

Escojo una "pasión," tomo una "idea,"
un problema, un carácter .... y lo infundo,
cual densa dinamita, en lo profundo
de un "personaje" que mi mente crea;
la ·•trama" al personaje le rodea
de unos cuantos muñecos, que en el mundo,
ó se revuelcan en el cieno inmundo,
ó se calientan á la luz tebea.
La mecha enciendo; el fuego se propaga;
el cartucho revienta sin remedio,
y el "actor principal,, es quien lo paga.
Aunque á veces también, en este asedio
que al arte pongo y que al instinto halaga,
me coge la explosión de medio á medio.

~~

¿DONDE?.....
Te busco en los fulgores de la luna
En los rubios celajes del poniente,
En el blando murmullo de la fuente
Que solitaria entre el boscaje llora.
En los trigales que el verano dora
Y el vi,mto mece en la campiña riente
Entre las crespas olas del torrente,
De la esquila en la nota gemidora.
En el sopio que cruza la enramada
Y agita apenas el plumón del nido,
En el canto del ave enamorada,
Y hasta en las soledades del olvido.
¿Dónde te hallas visión idolatrada
Que busca el corazón? dónde te has ido?
JOAQUIN RESTREPO TAMA YO.
(C:olomblano.)

VELASCO PA.JARES.

LAS MARIPOSAS
En enjambre feliz vuelan gozosas
las mariposas blancas sobre el mar.
¡Oh, mariposas, blancas mariposas!
¿Cuándo, como voláis, podré volar?
Tú, mi adorada, hermosa bayadera,
de ojos tan negros cual ningunos ví,
¿sabes á dónde revolando fuera,
á ser posible ti vuelo para mí?
Cruzando los jardines y los huertos,
sin detenerme ante ninguna flor,
fuera á besar tus labios entreabiertos,
y en ellos á morir, ebrio de amcir.
TEOFILO GAUTIER.

~~

LA CASITA BLANCA
Jamás, jamás olvido
nuestro campestre nido,
nuestra casita blanca, muy pequeña,
p;iro muy apasible y muy risueña:
ni su Ven us de yeso deslustrada
que entre verdes arbustos escondía
su desnudez ajada;
ni el sol, que lll suave declinar del día,
á través de los vidrios parecía
ojo enorme del cielo esplendoroso,
que atisbaba curioso
nuestras largas comidas silenciosos,
derramando sus vivos resplandores
sobre el blanco mantel y las vistosas
cortinas de colores.
CARLOS BAUDELAIRE,

ANEODOTAS Y CURIOSIDADES.
LO QUE ES LA IMAGINACION.
APUNTES DE MI CARTERA

Estaba tomando baños de mar, y un
día muy cerca ya de la orilla, obl!iervé
qu~ se había apoderado de los bañistas un
espanto indecible, hasta el ~strem?, de
que muchas señoras se volviesen a sus

NO SCRA USTED

engafiado. Que siempre hay ~Herias y fraudes en abundancia,
es cosa que todo el mundo sabe;
pero rara vez ó nunca se enc1..1entra que una importante casa
comercial los cometa, sea cual
fuere la clase de su giro. No
puede haber éxito permanente do
alguna clase, cuando esté basado en la mala fé ó engafio. Los
que intenten los fraudes, son
sencillamente tontos y pronto
sufren el castigo que se merecen. Sin embargo, hay muchas
personas ~ue temen . comprar
ciertos art1culos anunciades por
temor de srr embaucados y engañados · especialmente se resisten á da~· confianza á las manifestaciones que se. publican. ~obre
los méritos de ciertas medicmas.
El eficaz remedio denominado la
PREPARACION de WAMPOLE
es un artículo que se puede com·
prar con tanta seguridad y garantía como la harina, artefactos de
seda ó algodó!l, siempre que procedan de una fábrica con reconocida reputación. No nos convendría. exagerar de manera alguna
sus bnenas cualidades 6 representarla como con las que no le
correspondan; pero tampoco necesitamos de tal ardid. Es tan
sabrosa como la miel y contiene
todos los principios nutritivos y
curativos del Aceite de Hígado
de Bacalao Puro, combinados con
Jarabe de Hipofosfitos Compuesto, Extractos de Malta y Cerezo
Silvestre, y cuan valiosa d~be ser
tal combinación de estos importantes reactivos medicinales, es
cosa patente á todo el mundo.
Es de inapreciable v~lor en cas~s
de Anemia, Insomnio, Mala D1·
gestión, Afecciones de la Sangre
y los Pulmones: "El Dr. Fernando López, de }léxico, dice: Tengo
el gusto de decirles, que considero la Preparación de Wampole de
mucha utilidad, para restaurar
el organismo por su fácil asimilación." De venta en las Boticas.

alojamientos, sin haberse bañado en el
mar, y lo que es más, sin pensar volverá
él en su vida.
-¿Cuál es la causa de este desorden?
pregunté á unas Reñoras amigas, que se
volvían horrorizadas.
-Qué ha de ser, que acabamos de preRenciar la escena más espantosa que puede imaginarse.
-Véamos, véamos, dije yo eon una
curioflidad escitada hasta el último grado.
--Figúrei:e usted, que cuando la mayor
parte de nuestros compañeros estaban bañándose ó disponiéndose á imitarlos, de
repente se ha oído salir del fondo de las
aguas una voz horroroza, que gritaba: ¡Mi
pierna! ¡mi pierna!
-Por un momento han dejado de pal·
pitar los corazones, y como pur instinto,
todas las miradas se han dirigido al punto
de donde salía la voz. Un pobre bañista
se veía luchar con las ola'l en la mayor
desesperación; solo tenia una pierna. A
los dos minutos la horrible verdad se sabía por todos, un tiburón había cogido la
pierna del desgraciado joven, y se la había
engullido como si fuera un merengue.
Esta relación me pareció tan extraña,
tan inexplicable que redoblé el paso.
El bañista continuaba diciendo: ,
-¡ Mi pierna! ¡que he perdido mi pierna!
La consternación ~o podía ser mayor¡
los espectadores no solo temían lanzarse
al agua para ir nadando á socorrerá aquel
infeliz sino que temían meterse en las
lanch¡s creyendo que la lancha y la tri·
pulaci6n podían ser absorbidas de una bo·
canada por el terrible monstruo.
Aquella situación no ~odía. dura~, y ~o
duró; á poco rato el bañista, impelido sm
duda por las olas, lleg6 á la playa.
-¿Qué le ha sucedido á usted con su
pierna, le dije con voz fuerte, cuando la
distancia era tal, que podía ser oído.
-QuQ .la be perdido para siempre.
-¡ Perderla! pues qué ¿se _Pierde una
pierna en el mar como se pudieran perder
unos calzoncillos.
-Es que la mía era ...
-Prosiga usted.
-De palo.
Una carcajada general, fué la contestación.
En efecto, era un oficial retirado, que
había perdido la suya en el s~tio de Mo_rella, y había tenido el capricho de ponerse á nadar con la de madera.

***
-¿Cuál es la comida q,u~ n? se .~uede
digerir, aunque sea de fac1l d1gestlon.
-La. que no se come.
-¿Cuáles son lienzos más difíciles de
romper?
-Los de la muralla.
¿Hay algún medio de laer con fruto,
aunque no ee entienda lo que se lee?
-Abre un libro, pon en él, peras, higos ó algún otro fruto de la tierra; lee después y leeráco snfruto.

***

Un necio hacía acostar á su ayuda de
cámara, y le preguntaba:
-Domingo, ¿estoy dormido?
-Sí, señor.
-Bueno; pero si no me duermo, dímelo, no me engañes.

***
No atreviéndose Alcihiades, por su mu·
cha timidez, á hablar al pueblo. Sócrates
le animó con la siguiente reflexión.
-¿Tenéis á un zapatero por persona
que pueda imponer respeto?
-Ciertamente que no, recibió Alcibia·
des.
-Y un pregonero, y un carpintero,
añadió Sócrates, ¿son gentes muy temibles?
-No las tengo por tales dijo Alcibiades.
-Pues bien, continuó Sócrates,- pasad
revista á todos los oficios, y ved ahí las
gentes que componen el pueblo de Atenas.
-Si de cada uno en particular no hacéis caso; ¿por qué los teméis cuando están juntos?

***

Entre un amigo nuestro y el portero
del señor N, se entabló ayer el diálogo siguiente:
-¿Está en casa el señor N?
-Sí'., señor ...... pero ......
-¿Con que no está visible?
-Sí, señor ...... pero ..... , mire usted,
el señor tiene trazas de morirse.
-¡Dios mío!
-Sí, todo eso pasa en este momento.
. . . .
. . . . . . . . . . .
1. . . . . . . . . . . . . ..

CRIMINAL ·
IN DI FERENCIA!
,Es una verdadera desgracia la ·
criminal indiferencia con que algunos padres de familia dejan
crecer descoloridos, débiles y raquíticos á sus hijos sin comprender que labran su desgracia y la
de otros muchos seres al dejar
su naturaleza sin defensa alguna contra las enfermedades, pe.
ro muy especialmente contra la
temible Tuberculosis. La Ciencia cuenta hoy con remedios
asombrosos para evitarlo y
ocupa el primer lugar la medicina llamada "Creosofosfatina,"
que no solamente purifica la sangre, dá fuerzas, cría carnes y mejora las funciones digestivas, sino que, salva á más del 80 % de
los tísicos en el primero y segundo períodos.
Para los enfermos del pulmón,
pecho ó garganta, nada se ha conocido tan eficáz.

J

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6,000 ................................ ,, 6,000 ~
3,000 ............ .. ............... .. ,, 3,000
1,000........ .. .................. ,, 2,000 ~
500 ......................... .. .... ,, 3,000
200 ................................ ,, 6,000 :
100 ................. ............. .. ,, 2,000 ~
60 ........ ........... :... ...... . ,, 19,560

1 premio de$
1 íd. de,,
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DE $30,000 i

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APROXIMACIONES:

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99 aproximaciones á la centena del premio
de $30,000 á $30 cada una .. ............ $
:
99 aproximaciones á la centena del premio
•
de $6, 000 á $30 cada una ................ ,,
~ 199 terminaciones de á $12 para los números
cuyas dos últimas cifras sean iguales á
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las 2 fütimas del número que obtenga
:
el premio de $30,0UO................. .. ..... ,,
784 premio!!, aproximaciones y terminaciones$
~

: Entero ... . . $ 6.00
•
:

GRAN REBAJA EN LOS PRECIOS DE PASAJE

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A

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-:· INURtSANU A LOS AGRICULTORts -:.

Con motivo del. SEX!O C~NGRESO INTERNACIONAL DE CULTIVO El

:

~

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+
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~ y &lt;lemas rnteresados puedan concurrir a las Conferencias que se
+ efectuarán
en dicho Co~greso en los días 16 al de Octubre próxi~
mo, y las cuales versara_n sobre
20

~

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MEDIOS QUE DA LA ENSENANZA MODERNA PARA EL CtlLTIVO EN SECANO

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• . D e: . . . 'y RKG RE SO.
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Mon.eda
Amer1rana

CtL.d~d de Mextco .... . $
Queretaro.. .. . .. .. ...
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lrapuato............... . .

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Guadalajara.... . . ,

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Aguascaltentes........

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2,388
79,888 :

Vigésimo .. .. . , $ 0.30 :

OFICINAS:· 6~ DE DONCELES, 121.-MEXICO.
~
Administrador. PEDRO SANDOVAL Y GUAL. :

~-·~·~·~·~·~·~·~·~·-·~·~·~·~·

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+ SECANO, que tendra venficatlvo en Colorado Springs, Colo., los

2,970 ~

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Chihuahua.... .. ... ...
San Luis Potosi. . . . . . .
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Tampico......... . .. .
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Monclova... . ...... . . . . .
Barroterán. .. . . .. . .. .

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70
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+
La fecha de venta de estos boletos especiales se limitará única- 1
~ mente para los trenes que lleguen á la frontera entre el
+ Octubre, teniendo como límite final para el regreso el 31 dely elmismode +
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11

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•

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16

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Para mayores detalles, ocúrrase á cualquiera de los Agentes en las • .
estaciones indicadas.

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o

§ Análisis de orinas, esputos, pus, etc.

Departamento
1
de contratos I 8
o

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Juan B. Calderón,

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de la Facultad de México, Químico

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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