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                  <text>fl
A~o XI.

MÉXICO, DOMINGO

5 DE

NOVIEMBRE DE

1911.

REGINA VICARINO,
notabilísima soprano ligero de la compañia de ópera que actúa en el Arbeu,

NuM. 45.

�Aetaalidades
(A CALEFACCION DE ANTAÑO

Un año de revoluoión.-La labor della' prensa y la opinión pública.
Los señores Madero y Pino Suárez,
electos Presidente y Vicepresidente de la República.

Hace ya un año que la revoluci6n estall6 en los campos de
Chihuahua. Doce largos meses han transcurrido de zozobras y
de inquietudes. El movimiento revolucionario localizado en t~n
principio en la parte norte de la República hubo de propagarse,
primero lentamentll por los Estados fronterizos, después, con la
violencia conque explota un barril de p6lvora., por el sur. Los
combates diarios, los incendios de poblaciones enteras, el profuso derramamiento de sangre, los horrores todos. de la guerra,
con sus inevitables y gravísimas consecuencias como son el paralizamiento de las transacciones comerciales, la suspensi6n de
las labores agrícolas y, en general, el aniquilamiento de las actividades nacionales, han llevado al país á un estado, que si
bien es mucho menos alarmante de lo que dicen personas interesadas, no deja de ser delicado. En honor de la verdad la revoluci6n mexicana no ha traído las graves consecuencias que eran
de preeverse: las instituciones administrativas no han sido des·
integradas y los organismos sociales siguen funcionando satiefactoriamente. Apenas si en aquellas ha habido alguna!: refor·
mas cuya benéfica influencia ya empezamos á notar y en estos
algún desequilibrio de escasa importancia, como se reconocerá
muy pronto.
Pero no pasarán muchos meses para que el país pueda reaar·
cirse con creces de los sacrificios hechos, toda vez que las libertades:políticas alcanzadas gracias á la revoluci6n y el cambio de
los procedimientos antiguos de Gobierno por los venideros, sin
exclusivismos, bien intencionados, leales y encaminados á conseguir un progreso positivo y no uno efectista, son bienes inapreciables. Los antiguos problemas nacionalee, sociales y econ6micos, que con tanto egoísmo descuid6 el pasado gobierno y que
constituyen los más serios factores dt1 descontento y verdader11s
rémoras del adelanto nacional, esta vez tendrán que resolverse,
si no de una manera definitiva, sí por lo menos se iniciará rn
resoluci6n, pues de otra suerte la paz no será efectiva, necesi·
tándose del ejército para sostenerla de una manera artificial, como en .los antiguos tiempos porfirianos, subsistiendo las mismas
causas de un descontento, en la mayor parte de los casos, muy
explicable.
Muy digna de notarse es la actitud asumida por la prensa en
los doce meses de revolucién. De cuantos peri6dicos se publican
en la c~pital, y no hablo de los de los Estados por ocuparse gene·

ralmente de asuntos locales. uno que otro ha siuo de una manera leal y franca, afecto al nuevo estado de co.md. La mayo ria de
ellos, embosadamente y con toda perfidia, unes, haciendo gala de
&lt;lesfachates los otros, han atacado la obra rtvoluciona1ia y cu·
bierto de injur:as al señor Madero. Que persiguieron, persiguen
y seguirán persiguiendo fines bastardos, lo diga la opinión ¡,ública, pues aunque mucha parte de ella se deja engañar por las
mentiras impresas, la mayoría tiene mejor sentido. Basta ob
servar la campaña que en contra del señor Madero ha bec·ho la
prensa, en forma más 6 menos virulenta y el recibimiehto que
se le ha hecho en la estaci6n de la Colonia al presidente electo
de la República, entusiasta, sincero y espontáneo, para comprender que la labor de esa parte de la prensa ha sido infructo·
sa esta vez. No puede darse tarea más antipatri6tica que la de
engañar al p1.blico; bueno está que los peri6dicos sometan los
actos del gobierno y de los hombres públicos á una severa censura; que cuando su opini6n es contraria á la de los hombres
que estan en el poder, siempre que sea sincera y honrada, la expongan con rudeza y aún con crueldad, pero, generalmente, hun
mentido á sabiendas, usando de procedimit ntos indrnoro~os y
explotando hechos cuya ve1dadera significaci6n conocen ello,,
mejor que nadie.
En realidad la personalidad del señor Madero ee ha agrand11·
do con este sistema. Mejor es que el entusiasmo primitivo se vea
hoy substituido por un sentimiento mt-nos arrebatarlo é irrt-flexivo.
Ahora la situación ha variado: según la solemne declarnción
de la Cámara son Pre~idente y Vicepre,ádente de la República
los señores Madero y Pino Suárez. y por lo tanto, cualqu:eia fa!·
ta de respeto que Ee cometiera seria intolerable. La personalidiid
de los dos mandatarios está suficientemente discutida y es
no solamen\e inútil perseverar en eEia tarea sino antipatriótico. Para que la marcha del futuro Gobierno no tropiece con
obstáculos inútiles es preciso que se deje de eeguir haciendo
labor personalista, para consagraree á la crítica serena y dei:apasionada de los actos del Gobierno, que, en cualquier sentido
en que se verifique, será moralizadora, útil y patriótica. Sea·
mos elemento de unión y de adelanto y no de obstrucci6n ~istemática.
LUIS ZAMORA PLOWES.

Los antiguos griegos y ro·
manos, poco preparados contra los fríos, se calentaban al
rededor de braseros: de!'pués
vinieron las chimeneas; después las eatufas, los caloríferos de aire caliente, de agua
hirviendo y de gas.
Durante mucho siglos eran
las chimeneas anchas y espaciosas, y las familias numero·
sas y sus huéspedes se agru·
paban bajo eu amplia campa·
na. Esas chimeneas inmen ·
sas calentaban bastante mal.
Las Memorias de los reye~ de
Frar.cia Luis XIII y Luis
XIV nos dicen que el prime·
ro se veía obligado á poner
su silla al sol, y que el segundo apelaba al ejercicio para
entrar en calor.
La correspondencia de «Maciama», la madre del Reg1mte,
nos entera de que en 1695 el
vir,o y el agua se hPl!I ban en
la meea de Luis XIV y habiendo experimentado los inconvenientes de las chimeneas
grandes, sus arquitectos las
redujeron de proporciones
que dieron resultados preferi ·
bles. En efecto, las primeras
tostaban materialmente á los
que estaban cerca y no daban
ningún calor á los que esta
ban más lejos; muy al contrario, su6 pies y sus piernas se
helaban por la gran corriente &lt;le aire que producía el tiro d~l amplio hogar.

747
Eran muy artísticas, pero
muy poco prácticas.

La protesta del Ministro de Gobernación.
El señor Lic. Rafael Hernández, acompañado del señor Subsecretario de
Gobernación Lic. Federico González Garza y del señor General Banda·
ia, momentos después de prestar la protesta de ley ante el señor Presidente interino de la Repúbiicá en el Palacio Nacional.

PREPARACION CIENTIFlCA
El profesor Brieger, famoso químico director del Instituto de Medicina de Berlín,
estaba una mañana en su laboratorio muy atareado en
medio de sus retortas, alambiques y frascos de todas clases y tamaños, cuando acert6
á ir á visitarle un médico distinguido. Este se:interesó vivamente por conocer el experimento curioso á que el profe~or se aplicaba con tan ta
atenci6n. El gran químico estaba inclinado ante un hornillo y vigilaba un recipiente
cerrado envuelto en dema
hum!lreda.
-¡Oh! doctor Brieger-exclam6 el visitante-siempre
ocupado en vuestros estudios
micro orgánicoR.
El profesor no constest6.
-Apuesto á que estais hervir unos micrococos.-No.
Entoncee serán&lt;CSOnococos?
-No.
-¡Diablo! Se trata sin duda de «spiroquios", de los que
tratábais tan admirabl&amp;mente
en vuestra última memoria
de la Academia ......
-Pues me doy por vencido; vos me explicaréis de qué
clase de microbios se trata.
-De ninguna, amigo mio.
Se trata de unas salchichas
que estoy cociendo para mi
almuerzo.

¡1,

Señor Carlos Carrera
y señora Concepción Stampa de Cairera.

Señor Pedro L. Montemayor
y señora Ana María Charles Sánchez de Montemayor.

�lla disttribueión de pttemios en el Teattro Attbeu

lla inaugutraeión de la tempo11ada de eatrttettas.

RAREZAS DE LOS TERREMOTOS

1

La concurrencia de la elegante fiesta del domingo en el Hipódrc,mo de la Condesa.

A~OR
POU~ CBLILIE (j!UI

749

Los derrumbamientos de casas durante temblores de tierra,
siguen leyes ya conocidas. Una casa se inclinará siempre, al
caer, por la fachada que tenga más puertas y ventanas y nunca
del lado en que los muros no están debilitados por huecos de
ninguna claise. Las paredes cuya dírecci6n resulte paralela á la
del movimiento sísmico, son las que cuentan con mayore3 probabilidades de permanecer incólumes, y en el caso de que se
abra alguna grieta en ellas, puede asegurarse que seguirá de abajo á arriba la línea de las puertas y ventanas.
En la América del Sur existen comarcas que tienen el envidiable privilegio de permanecer inmunes contra los terremotos
aun en el caso de que éstos agiten violentamente las regiones
circunvecinas.
A causa de esta propiedad, conocen los indígenas á estas comarcas con el nombre de ccpuente3 del terremoto», porque suponen que )03 movimientos sísmico3 se de~lizan bajo ellas al igual
que los ríos bajo los puentes.
Los terremotos producen un efecto más terrorífico y espeluznante que nunca cuando el observador viaja en ferrocarril. El
espectáculo resulta verdaderamente aterrador. Cada trepidaci6n
se presenta en la forma de una ondulaci6n de los rieles, dando
al terreno un aspecto de mar agitado por un regular oleaje. Como quiera que este movimiento camina con mucha más velocidad que los más rápidos expresos, la vía se asemeja eñ aquel
momento á una enorme serpiente que camina con rapidez y gi·
gantescos movimtentos vermicularee.

Los terremotos ocurridos recientemente en Calabria y en Asia,
han hecho reco~dar algunas ra,rezas verdaderamente curiosas que
á veces a.companan á esos f~nomenos. Asi el que deva~t6 la isla
de Jamaica en 1692, produJo en las costas el curioso fon6meno
de alejar el mar á 11na dis.tancia de más de dos kil6metros salvo en Pi~c.o, en donde retrocedi6 más de cuatro, sin que v~l viese a su sitio normal hasta después de tres horas. Abri6se la tie·
rra y en las profundas grietas cayeron centenares de personas
sin que fuera posible auxiliarlas, porque inmediatamente volviernn á cerrar.se aquellas.
T11l vez el acontecimiento más horroroso que se registr6 en
aquel momento, fué el ver c6mo unos hombreli! caídos en una
grieta, salieron nuevamente á la sup9rficie terrestre arrastrados
por un torrente de agua hirviendo.
A consecuencia de los humos sulfurosos que brotaban de la
tierra, una terrible dolen?ia invadi6 á los indígenas, cam,ando
la muerte de unas dos mil personas.
Curiosísimo {ué el accidente ocurrido durante un terremoto en
Causa Nova (Calabria), El terreno en que Fe asentaba la poblaci6n, descend16 nueve metros, sin que se derrumbara una sola
casa. En otros puntos se ha observado que la superficie terrestre
ha avanzado 6 retrocedido unos dos metroe.
Aunque pare3ca increíble, resulta que en la cima de las mon ·
tañas es mucho menos apreciable el fen6meno que en los valles.
Asi, cuando hace veinticuatro años ocurri6 un violento terremoto en Virginia (Estados Unidos), apenas se not6 en las minas,
en tanto que en la superficie caus6 innumerables estragos.
Se ha observado que lo mismo que ios movimientos sísmicos,
Una mujer enferma envi6 á llamar al médico, y después
las balas tienen el máximum de velocidad á. la partida y la van que la hubo visitado, le ofrecio una gallina. En saliendo el
perdiendo á medida que se alejan de.1 punto donde se iniciaron. médico de allí, la pidi6 á la criada y se la llev6.
En los países donde son frecuentes los terremotos la gente se
Después que se levant6 la mujer de aquella clolencia, coningenia para hacer construcciones capaces de resistir fuertes t6 sus gallinas, y preguntando por la que le faltaba, como le
movimientos sfsmicos. En el .Tap6n, por ejemplo, muchos edi- dijesen que la había llevado el médico, santigu6se diciendo:
ficios tienen cimientos que descan8an sobre enormes perdigones
-¡Válgame Dios, infinitas veces que se me perdió esta gallide acero. Cuando ocurre un terremoto, resbala el edificio ente· na, la dí al diablo y nunca la tom6; una vez que la prometí
ro sobre los perdigones, sin peligro de ninguna clase.
ai médico me he quedado sin ella.

/

Era el atardecer
y entre las verdes frondas
que murmuran mecid.as por. el aura,
brillaba de la luz débil refleJO.
Era esa pálida hora
en que la noche llega,
cuando el sol que se apaga amarillento
se despide besando la campiña.
La sombra iba extendiendo
su manto de negrura,
en el cielo brotaban encendidas,
parpadeantes estrellas vesperales.
Una onda misteriosa
á Natura envolvía,
era algo que cantaba tenuem.ente
el himno del amor y de la vida.
Por el jardín ameno
y bajo la arboleda
que convida fantástica al ens~~ño
y hrinda paz y perfumado asilo,
vagaban placenteros,
estrechamente unidos,
los cantores de ese poema eterno
que cambia personajes y es el mismo.
No sé c6mo mi planta
condújome á ese sitio,
.
.
á mí, que triste y solo, 1~ ex1etenc1a
cruzaba indiferente y fatigado.
No sé c6mo yo vine
á ese verjel florido,
donde lentos pasaban los amantes,
donde se oían rumores de caricias
y en medio del perfume
de las fragantes flores,
que exhalaban amor y poesía,
flotaban languideces de pasi6n.

•

u' AlffiE,

S6lo sé que del fondo
de mi pecho, escaparon
los amargos pesares de un ayer
borrándose el pasado para mí.
Solo sé que á mis ojos
brill6 nueva eeperanza,
.
y que quise cantar ese ~oema,
que eseribe Amor cambiando personaJes.
MARIANO LEON y ORTIZ.
Noviembre de 1911.

A

FA~BIO
Al señolf SeJ:fnalfdo CaldeJ:fón

A tí, Fabio, unos cuantos con.sejos .
quiero darte, que te harán la enstencia
llevadera, pues encierran la ciencia
aprendida en el mundo por los viejos.
Sé cauto en el hablar y en discusiones
jamás con gritos convencer pretendas
y mide tu &lt;lec.ir,. que nunc~ ~fendas
ni personas m aJenas convicciones.
Cua.ndo alguno te hable, siempre atento
escúchale hasta el fin, y en tu semblante
no le muestres cansancio 6 mal talante,
que él se irá satisfecho y tú contento.
Cuando te pidan opini6n, sincero,
piénsala bien y dala con reposo,
no te hagas de rogar, ni presuntuoso
muestres de tu saber, galas primero.
Y en fin, para concluir, Fahio querido,
como fruto á lo escrito yo te pido
que recuerdes que el hombre con la lengua
alcanza en esta vida: honra 6 mengua.
MARIANO LEON y ORTIZ.
México, Noviembre de 1911.

�LA CORTE DE AMOR DE LA REINA DE LOS TUEGOS "FLORA.LES DE COVADONGA

--------.

~eñoritas Clara ~1orán,
Señoritas Eu¡¡:enie Dandini,

~ane Garda Pin,entel,
Su
Josefina Chico.
- =
Concepción Or~e¡;¡;a,
Guadalupe cu-,.ves
y
Luz oarcia,
l outchl•
Señoritas {&gt;. ne Maria Lascuráin y
Yova Hor ll
Señorita Dolores Collado,

llt~rttas Guadalupe Garda Pltnentel,

tlior¡ta• Guadalupe Romero de Terrerns,
ta• Dolare~ de Lascuráin y Landa,
Señori t a Pall. García,

Mercedes de M, Campos,
A m a da M o •á r, ,
Josefina Torne!,
M .. gdal&lt;ena Chayero,

-

E l ena Urqui za,
.viaria Díoz ,·i v1-1 nco,

�~AS OERA.S DEL G-:a~TRO N ACION .AL.

Una de flás máf bellas esculturas que adornan el nuevo teatro.

Bellísi:no Pegaso, obra póstuma de Querol.

a

.JmpÓrtaóte grieta producida en la fachada-del teatro por uno de los úitimos te mblo_\

re·s. Se han tomado ya las medidas conducentes p;ua remediar estos desperfectos.

Este. diagrama da un.1 iJt'a de los i~ portantes hundimientos habiJos en la fábrica. En
el se pue~.en ob~erv:ir los desmvtle; en ca_da uno de los ángulos del teatro con
la txpres1on de las fechas en que se produ¡eron y las causas que los motiv~ron.

�754

uas ob.rras del teattto ~aeiona1.

VIDA TEATRAL
~__:_~--================-..~~========~==-~.LA ESTRELLA

DE LA OPERA EN

AREEU.

Una so~pres~ inaudita, má3 gust~d~ y deleitosa por la prolon- lor, tales son en parte la~ determinantes de ese fen6meno que va
gada abstrnenc1a de escuchar en Mex1co buenos conjuntos líri- en raudo giro á la gloria.
No ha 1,ndo dable admirarla únicamente en Lucín personsje
cos, ha p1ovocado la presentación en el Teatro Arbeu de la ya
que comprende y que siente, logrando despertar en alto grado
eminente soprano ligero. señorita Regina Vicarino.
Nacida el año de 1887 en Nueva York é hija de padres fran - lo emotivo en cada uno de quien la oye.
En «Lucfan no es s6lo la cantante que acaricia con delicioEa.s
ceses, suR primeros años transcurrieron en un ambiente mitad
saj6n mitad ladino, lo que cor.tribuye á explicar el extraordi- fioritture, es más e, la actriz inteligente y seductora que nos sa·
nario desarrollo de sus facultades por un cultivo tenaz y enér- cude con los crispamientos del calosfrío, cuando ya perdida su
gico á la vez atemperado por una. sensibilidad exquisita propicia razón, como Ofelia, «de3hoja flores y ca1,tando pasu,,, en el ária
del delirio.
á los ensueños del ideal.
Nos ha bastado oír á la señorita Vicarino en el papel siempre
Cualidad más extraña cada día es esa- cantante y atriz que
contribuirá á labrar el sitio de
tierno y doloroso de Lucia, paesa encantadora Regina.
ra formu}ar un ~resagio que ya
LA OPERA EN ARBB:U.
Allá pronto lo ,eremos
antes paso encubierto entre las
F. G.
mayas del entusiasmo y de la
galantería en las recias colum~~~
nas del diarismo americano:
«Regina real Queen Song.» No
hurta.roo~ nada de la idea, la
YO SIEMPRE COMO EN
acrecentamos ~í en este vaticiLA MISMA SALA
nio: Regina Vic:irino reinará
antes de muy poco tiempo como
Ciceron y PompPyo quisleron
la !'Ouerana de más extensos do·
cerciorane un día de r:si era verminiosen el artb del bell canto.
dad lo que rn poncleraba de la
Caminando poco á roc'l ha·
magnificencia de Lúculo.
cia el ocaso la Sembrich y la TeEncontráronse con él en la
trazzini, esas dos estrellas des·
plaz I pública, y le dijt&gt;ron que
rrendidlls de la constelaci6n de
irían á cenar á su .casa, con la
Hércules, no sabemos que exiscondici6n de que no había de dar
ta hoy cantante mejor preparada
instrucciones á sus criados, ni
para rnscitar el d~slumbramien·
encargarles preparativos ni gasto y la convencida ad m ir a \OS extraordin11rios.
ción.
Conform6se Lúculo y s6lo les
Alternando en el Mar,hattan de
pidi6
permiso para 'decir á ~us
Nueva York con la afortun:1da
criado:i
la sala en donde quería
diva que tanto aplaudimos aquí:
que
se
siryiebe
la cena.
hace Reis año~, cr,mpartía:i por
- Estamos conformes,· di jo
igual los triunfos la Tetrazzini y
CiCt-r(,n.
la Vioarino. durante la tempoLúculo llam6 á un eEclavo y
rada del último invierno. No
le
dijo:
puede decirse que la Reina Joven
-l{sta
noche cenaremos en el
ganar:a entonces un nombre y
¡;:alón
de
Apulo.
una maciza reputación, porque
Llegada la hora, se pre~entaya los había alcanzado tres años
ron
Ciceron y Pompeyo, y se queantes, en su gira triunfal por
daron
maravillados y absortos al
Milán, Florencia, Viena y otras
contemplar
la imponderable
ciudades italianas.
suntnosidad
de
una cena que deCreció su prestigio, se acrebi6
costar
sumas
inmensa!'I.
cent6 su incipiente fama, cuan-¿Qué es esto? dijo Cicer6n;
do en su propio país pis6 los
una cena semejante no ha poteatros á donde es dado llegar
Regina Vicarino, en "Lucía."
dido
disponP.rse sin que tú dieses
solo á los consagrados por la
órdenes
para ello, y entonces ·
diosa fortuna.
¿Y por qué tan inmitada y rápida co11sagraci6n, á los 23 años? has ffl.ltado á tu palabra de no decir nada.
- Estás engañado, contestú Lúculo. En mi casa, cada una de
Basta escuchar el portentoso canto de la Vicarino para eatisfalas
ealas de comer tiene su gasto señalado, y cuando previne á
cer eEta interrogaci6n. El ditirámbico elogio se excederá por
mi
familia
que sirviesen la cena en la sala de Apolo ya sabía
apasionado y sin e,obargo, dejará algunas á las que de pronto
'
el crítico no podrá llegar. Así como al pie de un abismo sem- muy bien lo que había de costar.
brado en sus bordes de frescas azucenas, se detendrá y no mi·
rará al fondo para embriagarse con los efluvios emanados de las
U N VIAJE A LA LU NA
pristinas corolas.
Irresistibles al análisis fisio. psíquico son las prendas revela¿Cuánto costaría un viaje á la luna? Un americano, que sin
doras del genio. Podrá hablarse de la educación de esas prenduda
no debe tener muchas ocupaciones urgentes, seha entrete·
dae, del perfeccionamiento auxiliado por agentes del arte 6 de
nido
en
hacer el cálculo de lo que costaría un billete de la tierra
la ciencia, más no es siempre atinado el juicio que se emite
acerca de los dones que provienen de lo alto como para ccevocar á la luna en el caso de que existiera una línea ferrea que la enlo divino por medio de lo humano, según la expresi6n goethina. lazase con nue3tro planeta.
Para ello ha tenido en cuenta las tarifas de los ferrocarriles
Quien todavía no haya oído y visto á la Vicarino calificará
americanos
y los kil6metros que nos separan de nuestro eatétite.
estas divagaciones de hiptrbólicas. Con todo, no llegan á tanto
El billete costaría 4. 650. 000 francos y cegún las tarifas alema·
para los que de tal satisfacci6n se ufanen.
Un estudio met6dico conforme á una didáctica sapientísima; nas, 250. 000.
Suponiendo que el tren marchase á raz6n de 60 kil6metros
una gracia ingénita superlativa, una voz extensísima de timbre
por
hora, el viaje duraría dos millones quinientas mil horas 6
con transparencias y eonoridades de cristal; una ductilidad ex·
'
traordinaria de los órganos del mecanismo; y, especialmente, sean doscientos ochenta y cinco años.
Dado el tiempo y el costo de esta expedici6n, ¡á cualquiera
una inspiraci6n peregrina por lo precoz, cuando como la Vicarino no ha sacrificado su coraz6n en las ardientes fraguas del do· se le ocurre hacer á la luna un viajecito de recreo!
Algunas de las más importantes cuarteaduras de los muros y cimientos del teatro.

�Teatrros -Llos arrtistas de la ópetta

ASTUCIA DE BARBERO
Hubo un caballero, que fué
el terror de todo:&gt; los barberofl,
por la suma dificultad de afeifarlo bien. Era hombre que hubiera quitado la vida al barbno
que le hubiese dejado un pelo en
la cara; y además, cega ha de cólera por la menor raFcadura; de
mnnera, que los pobres barberos se llegaban á él temblando.
Pero como pagaba muy bien, el
maestro de la tienda no quería
perder aquf-1 parroquiano.
Lleg6 por fin el caso &lt;le q11e
ninguno de los oficiales &lt;le la barbería quiso ir á afeicarlo. Prnsentóse en tal sazón al mae-tro
un barbero muy tuno, á quit'n.
noticiaron el raro humor del 110minado caballero y su altivo genio.
-Aunque ese bl)mbre Fea el
dP-monio, repuso el tunante, Je
aft'itHé como yo quisiere.
Efectivamente, se prest-ntó C'n
casa del señor indigesto, el cun 1,
lu1&gt;go que lo vi6, se le puso á mirar de hito en bito, maravillado
de su crecida estatura, y &lt;lel
cierto aire desembarazado, qne
comunica el haber corrido mundo, y le dijo:
--¿Amigo, sabes cuan dificultoso es afeitarme?
-Sí señor, le respondió, pero
sé también, que mi habilidad es
mil veces mayor que vuestra delicadeza.

Eugenio Battain.
tenor dramático 2bsoluto.

.Retaalida.des
Sin darle más tiempo, le acomodó los paños, dispuso sus navajas, y empezó á afeitarle con la
mayor suavidad y ligereza, tanto
que parecía que la navaja no tocaba en la piel: pero de tanto en
tanto, se paraba, y alzaba al cielo
los 0jos, como pidiendo favor.
Sorprendido el caballero deaquellas demostraciones, le preguntó:
--¿Acostumbras áorar cuando
afeitas?
-En todas ocasiones es buena
la oración, respondi6 el barbero.
-Pues yo mando, replic6 el
caballero enojado, que dejes el
rezo para otro tiempo.
-No puedo, repuso el barbero, por-i.ie á Dios se ha de pedir
cuando hay necesidad.
-Pero hombre, continuó t-1
caballero en el mismo tono, ¿qué
necesidad urgente tienes ahora
de rogar á Dios?
-Supuesto que quereis que lo
diga, dijo el mancebo, sabed que
tengo una vehemente tentación
de degollaros, y pido al SPñnr,
que me dé fuerzas para resistirla.
-Retírate, pues, al instantP,
gritó enfurecido el caballero, que
no quiero acabarme de afeitar.
Fuese el barbero y dijo á su
maestro:
-Me asegurfü;teis que aquel
caballero no permitía que le quedaee un pelo en el rostro, y le
acabo de dejar con la mitad de
la barba. Id á verlo i,i gustais.

- Di0s me ~orrija.
Un cochero, con quien disputaba un día
..
'
1e d1¡0:
-¿Qué Dios os corrija decís? ¿Pues no
le costaría menos trabajo el haceros de
nuevo?

***

-¡Ah, Toribiol ¡Toribiol que mal haces en beber, decian á un borracho: el vino te hizo tropezar á cada paso con los
guardacantones.
-Teequivocas, no hago mal en beber,
lo que hago mal, es andar cuando he bebido.

-ii

***

...
-¡

Un contratista de provisiones escribía á
un comerciante de lanas:
-Mañana iré á verte y comerémos
junto~.
·
-Muchas gracias, respondi6 el otro·
aprecio infinito la atención, pero mañan¡
no estaré en casa.

***

Quejábase un litigante de que un juez
gastaba
más, de lo que tenía:
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Una mujer compra una máquin~ de coser por el trabajo que
eJecuta y no como un mueble.
Un hombre lleva un relox para
que le indique la hora y no como inversión de un capital sob_rante, y el mismo principio se
sigue en el caso de enfermedad.
Necesitamos la medicina 6 el
tratamiento que alivia y cura.
El trata.miento de una enfermedad no admite empirismos. La
gente tiene derecho á saber lo
que es una medicina y sus efectos antes de tomarla. Debe haber dejado conocidos antecedentes de beneficios en casos idfnticos, una serie de curaciones que
prueben sus méritos é inspiren
confianza. Precisamente porque
tiene tales antecedentes~es que la
PREPARACION de WAMPOLE
se compra y emplea sin vacilaciones 6 dudas. Su buena fama es
la sólida base en que se cimenta
la fé del público y el buen nomhrr. tjene aue 2"anarlo por buenos

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*'*

--

Un jóven, que babfa sido educfldo f'n
cflsa de! 616sofo Zenon volvi6 á la compañía de su padre, que le pregunt6 al momento:
·-¿.Qué has aprendido de bueno en caFa
del :filósofo?
-P1esto lo sabrás, padre mío respon'
dió el jóven y lue~o calló.
Irritado el padre de su silencio que
graduó de tácita confesión de su io~orancia, le dijo:
º
-Pícaro, perrliste el tiampo, y en vano
gasté tanto para educarte.
Al mismo tiempo lo maltrató de ohm.·
pero el jóven recibió sumisamente el ca/
tigo, y cuando advirtió sosegada la cólera
de su padre, le dijo son dulzura:
-:-He aquí, señor como no he perdido
el tiempo en la escuela de Zenón pues he
aprendido á sufrir pacientemente la cólera y mal tratamiento de mi padrt&gt; si n
'
quejarme de su injusticia.

***

Un caballero b1et6n tenía un carácter
tan_sombrío, y era tan lacónico y tan poco habl_ad?r~ qu~ jamás tomab11 la pnlabra
~..-

EugeniJ Mi racle, bajo.

Giusepe Picco, Barítono.

Alegres obreros paseando por el lago del Parque de Balbuena.
Fots. de El Tiempo Ilustrado.

...

...

Señor general don Eduardo Paz, comisionado para pacificar el Estado de Tabasco.

�ANECDOTA8 VílTTRTOSJDADES.
Un príncipe se hurlaba de uno de sus
cortesanof:l, que le había Eervido en muchas embajadas.
-Desengáfiate; le decía, no puedes ne·
gar que te pareces á un buey.
--Yo no sé á quién me parezco, respondi6 el corte~ano; pero he tenido el honor
de representaros en muchas ocasiones.

***

,...._.:--~

Efectivamente, se presf'n o en
casa del sefior indigesto, el cu:i 1,
luPgo que lo vi 6, se le puso lÍ. rnirar de hito en bito, maravillado
de su crecida estaturn, y del
cierto aire desembarazado, que
comunica el haber corrido mundo, y le dijo:
-·¿Amigo, sabes cuan dificultoso es afeitarme?
- Sí señor, le respondió, pero
sé también, que mi habilidad es
mil veces mayor que vuestra delicadeza:

Eugenio Battain,
tenor dramático 2bsoluto.

diga, dijo el mancebo, sabed que
tengo una vehemente tentación
de degollaros, y pido al Sf'ñnr,
que me dé fuerzas para resietirla.
-Retírate, pues, al instante,
grit6 enfurecido el caballero, que
no quiero acabarme de afeitar.
Fuese el barbero y dijo á su
maestro:
-Me aseguráe;teis que aquel
caballero no permitía que le quedase un pelo en el rostro, y le
acabo de dejar con la mitad de
la barba. Id á verlo ei gustais.

Pepe, era corcohado y enteramente contrahecho, y como hombre de talento, que
conocía sus defectos, acostumbraba decir
cuando se enojaba:
- Di0s me corrija.
Un cochero, con quien disputaba un día
le dijo:
'
-¿Qué Dios os corrija decís? ¿Pues no
le costaría menos trabajo el haceros de
nuevo?

***

-¡Ah, Toribiol ¡Toribio! que mal haces en beber, decian á un borracho: el vino te hizo tropezar á cada paso con los
guardacantones.
-Te equivocas, no hago mal en beber,
lo que hago mal, es andar cuando he be·
bid o.

***

Un contratista de provisiones escribía á
un comerciante de lanas:
-Mañana iré á verte y comerémos
junto~.
·
-Muchas gracias, respondió el otro·
aprecio infinito la atenci6n, pero mafian;
no estaré en casa.

***
Quejáb!ise un litigante de que un juez
gastaba más de lo que tenía:
-¿Esto de d6nde sale? dijo á otro
amigo.
- De lo que entra, le contest6.
-No pudieran hacer eso sus ¡asados,
esclam6 el dolorido.
-No, amigo, dijo el otro; pero lo hacen sus presentes.

***
-¿Qué hace el pan cuando Jo cortan?
- Disminuir.
-¿Qué es aquello que, cuando más se
quita, más grande es?
-El agujero.
-¿Qién es aquel que si no lo matau no
está contento?
-El hambre.
-¿En qué se parecen las mujeres hermosas á los abogados?
-En el buen parecer.

***

Después de dar las gracias al señor Presidente interino de la República, por las atenciones que para ellos tuvo durante los meses.que dc:sempeñó 1&gt;u elevado encargo, los fotógrafos organizaron un banquete en un céntrico restaurant-Estuvieron reunidos los señores Ezequiel Alvarez Tost11do, de "El
Mundo Ilustrado;" Manuel Ramos, de "El País;" Isaac Moreno, de "El Demócrata;" Samuel Tinoco, de "La Semana Ilustrada;" Agustín V. Casasola
y Abraham Lupercio de "El Imparcial;" Jerónimo Hernández, de "Nueva Era;" Victor O. Leon. de EL TIEMPO ILUSTRADO; Rodolfo Toquero, de
"El Heraldo Mexicano;" Antonio Garduño, de "El Diario," Míguel Casasola, de "El Ahuizote;" Ezequiel Carrasco, de "Revista de Revistas," YAn·
tonio Melhado, de "El Amigo del Hogar.

Convidaron á cenar en Madrid á un fo.
rastE:~º, y le pusieron rábanos al principio.
D1¡0 el convidado:-En mi tierra loe rábanes se ponen al fin.
- Y aquí también respondi6 el que le
convidaba.

***

Pasando un laredPmenio junto á nn Fe·
pulcro, dícese que divis6 un ei::pPctrn v
corriendo á él con lanza enristr11cla lA ¡¡;Jitó:
-Aguarda infeliz, y morirás sPgunda
vez á mi mano.

***

-Qué diferencia hay, decía J::i preciorn
duquesita Julia entre mi y un relnj.
-Sefiora, la contef1t6 un litnato. el rP·
loj nos recuerda las hor&amp;i;:¡ vos lo haréis
olvidar.

LO QUE HARA.
Una mujer compra una máquina de coser por el trabajo que
ejecuta y no como un mueble.
Un hombre lleva un relox para
que le indique la hora y no como inversión de un capital sobrante, y el mismo principio se
sigue en el caso de enfermedad.
Necesitamos la medicina ó el
tratamiento que alivia y cura.
El tratamiento de una enfermedad no admite empirismos. La
gente tiene derecho á saber lo
que es una medicina 'Y sus efectos antes de tomarla. Debe h¡iber dejado conocidos antecedentes de beneficios en casos idénticos, una serie de curaciones que
prueben sus méritos é inspiren
c?nfianza. Precisamen~e porque
tiene tales antecedentes, es que la
PREPARACION de W AMPO LE
se compra y emplea sin vacilaciones ó dudas. Su buena fama es
la sólida base en que se cimenta
la fé del público y el buen nombre tiene que ganarlo por buenos
resultados. Para los fines para
los cuales se recomienda, es leal,
eficaz y práctica, hace precisamente lo que tiene U d. derecho
á esperar de ella. Es tan sabrosa
como la miel y contiene todos
los principios nutritivos y curativos del Aceite de Hígado de
Bacalao Puro, combinados con
J arabe de Hipofosfitos Compuesto, Extractos de Malta y Cerezo
Silvestre. Merece la más plena
confianza en casos de Anemia,
Escrófula, Debilidad ::N'erviosa y
Genéral, Influenza, Impurezas de
la Sangre y Afecciones Agotantes. "El Dr. Manuel Carmona y
Valle, Ex-Director de la Escuela
Nacional de Medicina de México,
dice: Conozco y empleo su preparación en todos los casos en
que es necesario reparar las fuerzas del organismo; teniendo la
ventaja de que los enfermos y
aun los niños la toman sin repugnancia." Nadie sufre un desengaño con esta. En las Boticas.

***

Un vifjo. {¡ qui1m nrP¡zuntaron que C'6mo hnhfa vivido tanto, rei&gt;pondi6:
-NunC'a Pstuve en pie pudiendo e;:blr
Fentado; me caEé muy tarde; enviude f Pm·
prano, y no me torné á cai;ar. He aquí el
i::ecreto.

:1-**
AsiRtían á un enfermo unas mujeres
muy ff11s; las vi6, y dijo á ms amigo!':
-SPñores. me muero.
-;.Por qué? le pn•guntaron.
-Porgue hP. leido en muchos lihrrf!
que á la hora de la muerte se ven visionP/
¡ah! y las veo espantoi;:as.
'

***
Un jóven, que habfa sido educado Fn
r.asa dP! filósofo Zenon volvi6 á la compañía. de su padre, que le pregunt6 al momento:
·-¿,Qué has aprendido de bueno en carn
del filósofo?
-PJesto lo sabrás, padre mfo, respondió el j6ven y lueJo calló.
Irritado el padre de su silencio, que
gradu6 de tácita confesi6n de su ÍP'noran·
0
cía, le dijo:
-Picaro, perrliste el tiampo, y en vano
gasté tanto para educarte.
Al mismo tiempo lo maltrat6 de obra·
pero el j6ven recibió sumisamente el cas'.
tigo, y cuando advirti6 sosegada la cólera
de su padre, le dijo son dulzura:
-;-He aquí, sefior como no he perdido
el tiempo en la escuela de Zenón pues he
aprendido á sufrir pacientemente la c6lera y mal tratamiento de mi padrr sin
quejarme de su injusticia.
'

***

Un caballero b1et6n tenía un carácter
tan sombrío, y era tan lacónico y tan po·
co hablador, que jamás tomaba la palabra
ni contestaba otra cosa que monoE-ílii.bo,.
La princern de ...... que lo &lt;'onvidó un
día~ com~r, estaba tan persuadi'da de que
era 1mpo,1ble hacerle hablar, que dt&gt;Fwfió
sobre ello á otro de m 3 comen.ale", Mr.
de Couten, teniente coronel de la g11ardi11
euiza, ho~bre de talento, que act-p16 el
desafio, dispuesto á salirse con la s11 r:i.
El suizo se colocó al lado dc:l brt-tór1 y
princi 1&gt;ió por hacerle plato.
'
-¿Qué sopa queréis? le dijo:
- -Arroz.
¿Qué vino preferís?
-Blanco.
qtra porción de preguntas ignnh s, c,b.
tuv1eMn respuPslas por el mismo e,-tilo.
-Sefior, continu6 el milita1 · creo que
sois natural de Saint-Malo. '

-Sí.
- ¿E3 verdad que esa ciudad está guardada por perros?

-Sí.
- ¡Oh! es cosa muy singular!
- Más lo es ver al rey de Francia guardado por suizos.
- ¡ Ah, princeEal dijo el oficial· bien
veis que le he hecho hablar.
'

�De todo an poeo

Gastaba mucho dinero un eE-tudiante
con una .dama llamada Prudencia , y como cootmuamente estuviese molestando
al padre pidiendo y más pidiendo, camado ya de tanta sangría de bolsillo le envió á decir que mirase como gastaba 1 porque iba destruyendo la casa, y aca baría
con ella si no obraba con prudencia.
-No sé, señor, respondió, para qué
Fon tantas reprensiopes cuando no las merezco porque pu.edo asegurar á usterl, á fe
de hombre d~ bien, que la casi se pódrá
arruinar,·pero no por culpa mía, pueH no
gasto un cuarto ·que no sea con Prudencia, como_mted ~e .acon"seja.

que todas las noches les dáis á comer rábanos y queso?
-Cierto es, respondió el mayordomo
con temor.
~Pues yo os mando, que ue aquí adelante, les déis uria noche rábanos y queso
para q~e no coman E&gt;iempre lo mismo'.
¡ Pobrec1llos! tenían razón

***
Despidió un parroquiano al sastre y al
barber? que le rnrvían, y preguntándole
el tL&lt;illvo, respondió:
-Dti~pido al sastre porque rapa mucho
y al bHbera porque rapa poco.
'

***
BUEN CONSEJO

E,taban unoslachones de3quiciando \11111.
J'Uerta. para robar lo que había en la c:1s:1;
si ,,tiólo el dmño, que de estúpid o ttnÍa
algo y 3UO algos. Asomóse á una ventann..
y Je4 &lt;lijo: ·
-Señores; de aquí á un rato podéi,;
vol ver porque 11hora. no I stamo:l aún acos·
tadufl, y os podemo3 oír.

***

-¿Qué diferencia hay, entre lo bueno y
Jo bl'llo?
Fontenelle, á quien se bacía esta pre·
gunt11, contestó:
- 1'1 bueno necesita prueba\ lobello no.

-Me ha dado usted ei azúcar con albayalde.
-Creí que l.: gustaban á usted las cosas poco
:izucar:tdas.

Enrique IV, viendo que su sastre ;,.
tr.1ía uu libro con algunos reglamentos y
rnáxi mas de estadística, que había couJpuesto, dijo á uno de sus cortesanos:
- Quo llamen luego á mi chanciller, para que me corte un vestido, pues mi ~a~tre
quiere hacer ordenanzas.

***

Decía un holgazan, que solo tres hem·
~~~~~~~~~!!!-~~~~11 bras había buenae:
/
-La cama; la olla y la bota.

r

***

e;

***

Decia cierto ho.mbre chistoso,· que una
de las pocos cosas buenas quP, ter,fan loi!
casados era la esperauza de enviudar.

·~·~·~·~·~·~·~·~·*

A uno que estaba gravemente enfermo
le acomejaban sus amigos que se reconc{
liñse con su enemigo, y habiendo conseguido convencerlo, se lo llevaron y lo
abrazó con grandes demostraciones de cariño.
Dieron después el parabien al enfermo
por aquel acto de edificación, y él respon·
dió:
-Cuanto pude hice porque se le pegase
el tabardillo, y no lo conseguí: paciencia.

***

Preguntaban á un filósofo, qué cosa
atormentaba más el entendimiento dtl
hombre, y él respondió:
-El haber de vivir y tratar con necios.

11

***
Vi dejaremos contenta.
Si de,ea una postura especial, seguiremos fielmente rns indicaciones.
Producimos lo último y mejor en
retratos.
La simple inspección de nue,tros
trabajos le demostrará el co noci·
miento profundo de nueEtro art

0
•

FOTOGRRFIA "MARST."
1~

de Nuevo México, 6.

Tel. Méx. 10341 Neri.

Eric. 2995.- México, D. F.

lá1" Sírvase Ud. tomar el Elevador.

***

. Prometió un letrad.o á un labrador, que
le daha un doblon, Je enseñaría á ¡,lei·
1~~r de forma que siempre venciese: ofre('Jo!o labr?dor, y el letrado dijo:
--Niega siempre y venc;erás siempre.
-Luago le pidió el doblon y el labraJvr dijo:
--Nit&gt;go haberlo prometido.
--Ese remedio no sirve contra mí.
-Ent6nce$ ta?'lpoco debo pagar, puesto que no gano siempre.

H

Un gobernador de provincia escribió á
Tiberio, aconsejándole que aumentase los
impuestos de su territorio, porque el pueblo estaba rico. Respondióle Tiberio.
-El buen pastor debe esquilar sus corderos, pero no desollarlos.

I

***'

Un sujeto se desper~ó uuamañana muy
temprano, llamó á su criado, y le dijo:
- - Pascual mira. si e::: de día.
El criado abrió la ventana y respondió:
-Señor, no se ve nada .
-Majadero, replicó el amo enfadado
yo lo creo; pero enciende una luz y lo ve'.
ras mejor.

***
Se quejaban unos pajes á cierto caballero fCOnómico, de que Iio lfls daba el mayordomo para cenar otra cosa que rábanos
y queso. Enterado de la queja, mando llamar al mayordomo, y le dijo muy eno- .,r
jado:
ic
-¿Es verdad, como dicen estos pajes,

Pobres Niños .....

Es común que los matrimonios
se verifiquen por la sola voluntad de los contrayentes, sin tomar para nada en consideración
las dotes físicas ni el estado de
salud.
Esta última condición debiera
ser de grande importancia y hasta .de ley. Figúrese el lector, á
quien suponemos padre, que uno
de ~us hijos (hombre~ mujer,)
va a contraer matrimonio con
un ser enfermo de tuberculosis,
::iue por desgracia abunda tanto.
Toda la descendencia tiene que
ser tuberculosa y servir de vehículo al contagio de millares de
seres. Los niños de ese matrimcnio son anémicos, delgados y
no pocas veces nacen con defectos orgánicos: jorobados, tuertos, cojo::;, etc., etc., y todo por
una complacefü'.ia ó amor culpables. Debían antes los padres ó
los mismos novios hacer que se
curara el enfermo, pues a fortunadamente la ciencia cuenta hoy
con una medicina marn.vinosa
para combatir ese mal: la· 'Crcosofosfatina;" con ella en poco
tiempo pueden contrae!' matrimo
nio seguros de que sus pulmones
han sanado, de que su sangre
está pura y de que su generación será sana y robusta. ·
Si TI()( )mbiera tanto egoísmo,
todos nuestros 1ectores recomendarían por humanidad la medicina que dejamos nombrada á los
débiles, anémicos y á los enfermos del pulmón, pecho y gargan-

ta.
,.•r

j

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                <text>Semanario ilustrado de literatura, historia, bellas artes y variedades. Dedicado a informar las noticias más relevantes de México y el mundo, además era escaparate de todo tipo de comercios, banca e industria pues en él se anunciaban sus servicios.</text>
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              <text>Semanario ilustrado de literatura, historia, bellas artes y variedades. Dedicado a informar las noticias más relevantes de México y el mundo, además era escaparate de todo tipo de comercios, banca e industria pues en él se anunciaban sus servicios.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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