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                  <text>fL
AAo XI.

MÉxrno.

DOMINGO

26

DE NOVIEMBRE DE

1911.

Nmr. 48.

-

SENORITA JOSEFINA LLAMOSA,
quien contraerá matrimonio q~ntro d!i! breve~ dfa~ ~on el &amp;eñpr Lic~n~ifl.PP Bravo :J3~tapcoµrt,

�. Aetualidedes

LOS GEMELOS

Lo que pretende Reyes.-El primer Gabinete
Maderista.

El t6pico del día, la cuesti6n palpitante, lo que tiene los ánimos sobresaltados y las imaginaciones calenturientae, son los
vientos de fronda que corren por ahí, soplados por los peri6tlicos diarios y que recogen é hinchan los pesimistas, para hacerlos pasto de su volandera chismografía. La contrarevoluci6n vreparada y armada por el General Reyes, según el sentir de los
partidarios de éste, es inminente y fatal y no está lejano el día
en que veamos dibujarse la expresiva silueta del bravo General,
sobre las terrazas del Castillo de Chapultepec, concediendo entrevistas sobre democracia á un novísimo Creelman, 6 bien di:
rigiendo negligentemente la mirada desde el Caballero Alto, sobre la ciudad muerta y arraEada por los vengativos ímpetus de
las hordas negras!
La verdad es que no parece sino que el General Reyee, es la
manzana de la discordia, entremetida en nuestro país para dificultar todo progreso y consolidaci6n nacional, porque 8i bien Jo
que intenta crasamente el General Fracaso entra en la categoria
de las locuras, ciertamente es que esta misma locura puede traer
á la patria adolorida, la anarquía más e~tupenda que pudiera
contemplarse en país algune, si el Gobierno no toma con mano
de hierro las providencias necesarias para evitarla. NoEotros
creíamos que la ambici6n-patrimonio de todos los hombresera lo único que hacía cometer al General sus desacatos; pero
ahora en vista de las convulsiones que sufre la Nación y que
creemos serán las postreras, firmemente creemos que el General
Reyes, obra con el m6vil de sus pasiones desatadas y con el de·
seo de nngarse de las befa11 y el escarnio de que fué certero
blanco. Con la divisa de «ó César ó nada)) el General Reyes (tipo
de tragedia ó de sainete?) pretende debilitar el Gobierno dt-1 !le·
fl.or Madero, esperando la ocasión en que la volubilidad del pueblo tan experimentada por él, haga. derramar pródigamente á su
alrededor los favores de su popularidad, que alguna vez obtuvo
pasajeramente. Vana, candorosa, ingénua esperanza! Los héroes
(y más siendo de cartón) cuando pierden el favor del pueblo si
acaso vuelven á recuperarlo no no es precisamente con actos antipatrióticos, ni provocaciones superficiales, que tienen, además,
el demérito de haber sido forjados cuando la patria tiene hambre y sed de paz.
Entre tanto, y ahora mismo, ya comienza á dejal'Se oír el fatídico crascitar del cuervo del Norte, que parece actchar el mo·
mento oportuno, en que deba regalarse con los despojo5 de la
Patria, asesinada por sus propios hijos!

lero, que también desempeña sus funcio. nes de Primer Mini s·
tro, es un nombre inteligente, capaz, bien
equilibrado,sereno. Su
esfera de acción es muy extensa y así lo ha demostrado acupando sucesivamente las carteras de Fomento, Justicia y Relaciones
Exteriores. Ciertamente que el st-ñor Calero ha dejado á su paso por dichos Ministerios, landables huellas. Seguramente que
si se aprueba la ley sobre inamovilidad de empleados Federales,
ño tendrá efecto en las dependencias del Ministerio de Justicia,
pues el Eeñor Calero, hizo un cambio completo en el personal
de empleados, cambio que aplaudimos de veras, atento siempre
á la ley sociológica de la renov1ci6n, de la que es afecto sobremanera en todo órden de ideas tal vez por seguir la frase danunziana «Rinovarse 6 morire.»
El señor Don Abraham González, Secretario de Gobernación,
es un revolucionario de buena cepa, probo, bien intencionado y
conocedor de lo~ hombre~ y durante su corta administración como Gobernador Constitucional de Chihuahua ha dado buenas
pruebas de su aptitud política y administrativa. Desgraciadamente el pueblo chihuahuense lo reclama para que rija sua des·
tinos y el sefior Madero probablemente se vera privado de rn
valiosa cooperaci6n.
Del señor González Salas Ministro de Guerra y Marina, se di ce que se ha hecho impopular con motivo de la debatida cuestión zapatista y se agregaque laopiniónpública, esa imaginaria
opini6n pública, tan llevada y traída su estos últimos tiempos
y que á veces se emplea como azote, como gato de siete colas
paar flagelará los hombres públicos, lo rechaza abiertamente.
Cierto es que en la Cámara de Diputados fué siseado; pero este
siseo fué reflejo de la opinión pública? No por parte de los Diputado~, pues estos en manera alguna representan al pueblo de
hecho y no por parte de la galería que ademas de su reducido
número, esta formada por un público curioso, burlón y apasionado. Lo quA hay es que la opini6n pública la pueden formar
actualmente á su manera ó un periódico ó un grupo reducido de
personas.
Al señor Ingeniero Manuel B@nilla Ministro de Comunicaciones, tambien se le ha formado una atmósfera hostil de todo
punto injustificada. Afortunadamente la gente sensata, no hace
aprecio de esos insulsos ataqnes y burlas, que vé por mero pa·
satiempo. Se censura al señor Bonilla que use corbata verdeó
Los gobiernos fuertes, los hacen los gabinetes competentes. roja, se le critican versos apócrifos, se le ridiculiza como mal
Si no se tiene uuo de gran capacidad moral, respetable ante la literato ó como cursi redomado; pero jamás se tacha su labor coopini6n pública, y azás idoneo, de nada servi'rála organización mo Secretario de Estado, pues la Secretaría que es á su car~o
de grandes cuerpos de policía, ni destacamentos de sabuesos y marcha digna y perfectamente.
Sherlock Holmes, para procurar que la tstabilidad de la RepúLa única tacha que ce les pudiera poner á los sefiores Ernesto
blica no sea perturbada, ni registrar hasta el último escondrijo Madero y Ra!ael Hernández, Secretarios de Hacienda y Fornen·
para descubrir complots y maquinaciones revolucionarios. La to respectivamente, es su parenteeco con e! señor Presidente de
contrarcvoluci6n vendrá indudable, indefectible, fatalmente, si la República, pues el nepolit,mo aunque á veces sea justificado,
el Gobierno por sus actos se hace impopular y este se halla ac- se presta Eiempre á torcidas interpretaciones. Por lo demás los
tualmente en manos del Presidente de la República, con el con- señores Madero y Hernández 11on personas gratas á la Naci6~,
sejo de sus Secretarios de Estado.
• inteligentes honradas y que tienen la gran cualidad de ser riEl Gabinete del sefior Madero, posiblemente Iio está consti- gurosamente serios.
.
tuido por notables estadistas, ni talentos organizadores de priSería inconsecuencia examinar las personalidades de los Mimer 6rden, porque para ello, habría que armarse de la linternl:!, nistros ;restantes ya que estos son nuevos en la cosa pública, re·
de Diógenes para de!cubrirlos; pero dadas laa condiciones de vándonos nuestro juicio para mejor ocasión.
nuestro medio político, llena en su mayoría nuestras aspiraciones. El señor Secretario de Relacio11es, Licenciado Manuel CaJACINTO.

Los condes de Ligneville y de Autricourt, hermanos gemelos y deECendientE&gt;s
de una de las cuatro
familias de la antigua
caballería de Lorena,
tenían una stmejanza
tal, que cuando vestían, por dive,tir,e,
un traje igual, sus criados los equivoca han.
Cierto día se divirtieron con una escenb
en extremo graciol:la.
Ligneville m a n d ó
venir á un barbero; ee
hizo afeitar un lado, y
después, á pretexto de
una urgencia, se fué
al aposento inmediato.
Su hermano le esperaba allí, y poniéndose
la bata de Ligneville,
como igualmente el
pafio de afeitar, fué á
sentarse en el puesto
de su hermano.
El barbero, sin reparar en la mudanza,
fu é á afeitar el otro lado, pero ¡cuál sería su
sorpresa, cuando vi6
que en un instante le
había vuelto á crecer
la barba.
Confuso en extremo, mira y vueJ.v13 á
mirar aquel hombre,
sin atreverse á tocarle,
y no dudando fuese

f

El señor Licenciado Pino Suárez,' Vicepresidente de la República, saliendo de la
Cámara de diputados, después de protestar,

79,
algún demonio que
había tomado la figura del conde de Ligne·
villa, da un grito y cae
desmayado.
Acuden t o d o s los
criados y mientras le
prodigan los auxilios
oporturios)ara hacerle
volver en sí, Autricourt vuelve á su cuarto y Ligneville, medio
afeitado, vuelve á ocuoar su puesto.
· Ya repuesto el barbero, encuentra al conde ocupando el asiento, y lo halla. confor·
me él lo había dejado.
Entonces se sorprende
nuevamente; cree un
suefio cuanto h a bí a
pasado y no 50 convenció de la verdad hasta
que vió á los. dos-hermanos juntos.
No menos que la semejanza, la simpatía
correlacionaba á eEtos
dos gemelos: siempre
padecieron iguales enfermedades; sus dolores eran idénticos, y
su conducta y sus suefios enteramente iguales.
· Ambos padecieron
una fiebre lenta que
los llev6 á la sepultura en un mismo día
y hora, á Ligneville
en Francia y Autricourt en Baviera.

***

El señor Vicepresidente llegando á Palac!o, en cuyo sal.ón amari.llo se cfectu.ó_una ceremonia con la asistencia-del.señor
Presidente, su gabmete y diversas com1s10nes,

�Aetualidades-Llos Sttbseetretatrios de Estado.
llitetrattttr&amp;

797

:r:~ ·-· .. .

TENEERAX
La noche muy negra,
El viento muy frio. Sobre la metrópoli
La peste exhalaba su vaho de huesa.Las rachas heladas,
De muerte agoreras,
Silbaban burlonas cual si fuesen brujas
Que del aquelarre maldito volvieran.Dentro de la casa la pálida novia
Tendía las alas, dejando la tierra.El estaba solo, solo en la Negrura. dentro de la Angustia pavorosa y fría,

Llorando á la puerta.-

Cruzó un alarido de madre el Silencio . cruzó la Negrura, se detuvo el viento

Cruzó el alarido como una ave negra.'
Después sonó un tiro, brillo un fogonazo que rasgo la noche
Como un ave roja y siniestra.
'

JY.1:IS VERSOS
¿Porqué tus negros ojos inspiran mis poesías
gravando en sus estrofas las suaves armonías
que encierran sus abismos de esencia espiritual,
Y vierten en sus líneas escuetas y sombrías
tu alma toda entera con solo tu mirar ...... ?.
Porque tus labios rojo!! inspiren en mis versos
las notas más sublimes en tonos tan diversos
haciendo de mi estrofa un canto celestial
y vibran en mis versos tan rítmicos y tersoil
las voces más divinas del coro angelical.. .... ?
En fin, porqué en mis versos palpita tu alegría
tornándose mi estrofa tan pálida y sombría
Si brota de tus ojos el llanto y el pesar ...... ?
-Mis versos son tu alma que vuela hacia la mía
y surge de mis labios trocados en poesía.
ALFREDO RENOHAW DE OREA.

Las rachas heladas cortaron su vuelo;
Mas después burlona!!, macabras, aviesas
Hasta el lecho mortuorio llegaron
Por ver cual yacía como un muerto lirio la pálida muerta.-

Señor Lic. don Bartolomé Carbajal y Rosas,
Relaciones.
Señor Lic. don Federico González Garza,
Gobernación.

Las brujas fatídicas, las rachas heladas
Am~molinaron el polvo y la arena,
Danzaron su ronda,
Sobre el cuerpo inmóvil del pobre poeta¡
Mientras roja corría la sangre
Como una blasfemia.. -

Señor Lic. don Jesús Flores Magón,
Justicia.
Señor Lic. don Franc!sco Díaz Lon bardo,
Fomento.

FRANCisco BUITRAGO DIAZ.

Señor Lic. don Jaime Gurza,
Hacienda.
Señor lng. don Alberto Pani,
Instrucción Pública y Bellas Artes.
Señor Ingeniero don Manuel Urquidi,
Comunicaciones.

POU~ CBLtüB 2Ul tl'AifllB,

Señor General don Manuel Plata,
Guerra y Marina.

'

Dice el anciano:
De engaños fué mi corazón herido
y llevo el alma triste y dolorida,
Amor es la quimera de la vida
que muere entre las sombras del olvido.
El joven dice:
De mis años en el cristal brillante
contemplo la sonrisa de mi amada,
iluminada mi senda su mirada
y creo en el Amor con fe constante.
Y concluye el poeta:
Amor, bella palabra, dulce nombre,
escrito estás en las fragantes flores,
el céfiro te eleva en sus rumores
y te pronuncia palpitando el hombre.
Cuando en los ojos el Amor fulgura
es que sueña la mente vago anhelo,
y Amor lucen los astros en el cielo
y canta Amor el ave en la espe!!ura.
Amor brota del pecho al suspirar
á los labi&lt;,s asoma en la sonrisa,
y gime Amor la perfumada brisa
y ruge Amor también el ancho mar.
Amor es como faro de ilusiones
que alumbra con destello luminoso,
ese fantasma azul y misterioso
que habita del ensueño en las regiones,
cuando sonriente juventud lo mira
se vuelve realidad que Amor inspira;
pero la yerta ancianidad no alcanza,
¡que se trueque siquiera en esperanza!
Noviembre de 1911.
MARIANO LEON y ORTIZ.

Señor General don Victoriano Huerta,
cuyo último brindis, en el que protestó su lealtad al gobierno
constituido, ha causado una favorable impresión.

A

TI, SEÑOR.
Al ~- P. José ~. Catrtraón s, u.

Cruzando la existencia una alma pía,
muertas las juveniles ilusiones,
en continuo luchar, fin ambiciones
descansar olvidando ella quería.
La paz buscaba y por doquier veía
la negra ingratitud, viles traicione~,
el odio envenenando corazones
y encubriéndolo todo hipocresía.
Crímenes, vicio, llanto y desventura,
la maldad imperando inicuamente
y por otros sufriendo el inocente.
No quiso ya mirar tanta amargura,
los ojos leyantó y al ver el cielo
cifró en amarte ¡oh Dios! todo su anhelo.
MARIANO LEON y ORTIZ.
Né~ico, Noviembre de 1911.

•

�lVIR.T~IffiOftIOS

¡r··
'

.

,

. '

POR
A. H. BORDEN .
•

.

. .~

L.OS PROGRESOS DEL AUTO

.

' .

. . 1

.. '
·~·,::·.
' , ..

/ .__ . -

'

Señorita Angela Bringas y de Ja Torre,
Señor Licenciad;, don Ricardo Couto,
.
distinguidos jóvenes pertenecientes á prominentes familias de Orízaba, quienes contraerán matrimonio en esa ciudad el 29 de los comentes.

No es de creer, por varias y obvias razones, que el automóvil tal suma es una. bagatela. De aquí que solo en el distrito de
IIPgue _á suplantar nunca. el ferrocarril para cortas distancias, Nueva York, corran más de 200,000 autom6viles, es decir,
pno s1 ha llegado á preocupará las compañias ferrocarrileras más carruajes automáticos que almas hay en una gran ciusuburbanas, especialmente, y acaso solamente, en las grandes dad, y que prestan un servicio excelente con el buen afirmado
urbes de los Estados Unidos.
de las carreteras y el aefaltado de las calles, n.o sólo entre los
El número actual de automóviles es fabuloso y el tránsito grandes centros y los hogares, sino para los negocios mismos
entre las grandes ciu'
dadas las grandes disdades y los distritos
tancias de esas ciudarurales que les cercan,
des monstruos.
que bahía llegado á es·
Para largos viajes se
tar monopolizado por
está extendiendo tam ·
la locomo,tora, va
bién mucho el automósiendo conquistado rávil. Centenares de perpidamente por el auto·
sonas viven á cien y á
móvil. Y ello es lógi doscientas millas de
co. Quien conozca á
los grandes centros,
fondo el carácter yandistancia que salvan
qui, su vida, sus aeti·
en una ó dos horas de
vidades; así como la
un viaje cómodo y
peculiaridad sinRular
agradabilísimo. En los
ele sus grandes centros,
días de invierno, con
comprenderá que el
lluvias y nevadas, la
automóvil es una nedistancia entre la escesiilad. Disponer en
tación y el hogar es de
cualquier momento de
lo más molesto que
un vehículo veloz es
pueda imaginarse El
'·
ventaja tal que nadie
viaje directo desde la
apreciará sin duda cocochera á la oficina en
mo la aprecia el nor·
un automóvil que dia·
teamericano. De ahí
pone de calentador auque millares de homtomático y de más
bres de negocios y
Automóvil inglés con cocina , comedor y dormitorio.
comodidades que el
profesionales que vimejor pullman es induven á treinta y á cuarenta millas de distancia de las urbes en dablemente preferible al tren con pllsajeros incómodoe, con codonde tienen sus negocios no resistan las desesperantss tablillas nQcidos importunos, con trasbordes de trene2 y tranvías y esdel los itinerarios de trenes. ¡Aguardar quince y veinte roinu· peras en los andenel".
tos en una estación! ¿Qué yanqui lo aguanta? Y lai:s detenciones
Y es cierto que la cm,tumbre del automóvil destierra. el uso
de los tranvías, las paradas de los trenes y de loe elevados y los del ferrocarril. Esa libertad omnímoda que se goza viajando en
torbellinos de la multitud en las plazas públicas?
un vehículo propio y rápido no es comparable á ninguna otra.
Añádase á e!!to que lo más probable
Los millonarios americanos que poseen
es que el hombre que ha trabajado
varios automóviles, suelen hacerse pre·
ocho 6 diez horas febrilmente tenga que
ceder ó seguir de otros coches con sus
vi11j11r hora ú hora y media de pie en
servidores. Para giras al campo es una
una plataforma sin poder leer el periógran comodidad que no satisface el fedico 6 las cotizacionee de última .born
rrocarril. El grabado primero de esta
ni releer su c(memorandum&gt;,; que las
página, por ejemplo, reproduce un corestricciones gubernativas sobre la veche con dormitorios para cuatro perlocidad de las locomotoras en los dis·
sonas, cocina con refrigerador y come·
tritos urbanos obligan á los trenes á
dor, pudiendo alcanzar una velocidad
guardar una marcha desesperadamen·
de 75 millas por hora. El segundo grate moderada, que loe; millares de crubado corresponde á un automóvil que
ces, de ((swiches,)) obligan á paradns
ofrece la particularidad monta.ble y
tan frecuentes que ningún tren pasa de
desmonta.ble de convertirse en casa. Es
las veinte millas por hora hasta que
muy propio para disfrutar de las deentra en línea abierta., y se comprende·
licias de la selva duran.te varias semará que el automóvil sea una verdade·
nas como aquí se acostumbra, lejos
ra. solución. No hay que estar pPn·
del enloquecimiento delas grandes ciudiente del reloj para saber si se podrá
dades. Tiene dormitorios, cocina y saó no alcanzar tal ó cual tren, tal 6 cual
lón para cuatro personas, pero puede
vapor, no hay que ser esclavo del ho·
conducir cómodamente dieciséis y, al
rario ferrocarrilero. ¡ Cuántas veces tras
desmontarse, darles á todas alojamiento
una carrera por entre el bullicio de
cómodo. Su máximum de velocidad es
una plaza se llega al muelle ó á la es·
de 65 millas por hora, no menos que
tación en el preciso momento en que
cualquier ferrocarril.
el vapor zarpa 6 el tren parte!
La construcción de esos coches se haTodo ello sin contar las ventajas hi·
ce sie~pre bajo planos eepeciales. Se
giénicas y el placer de un viaje al aire
ha batido con ellos el record de la cubiabierto, sólo, sin impujones ni moles·
cación, excediendo en mucho álas
tias que el automóvil evita y que, ade·
ravillas que con frecuencia admira.Automóvil convertido en cas'.l de campo.
más, llega antes.
moa en las construcciones navales.
Mucho ha contribuido al asombroso
Puede asegurarse que no hay una. pulJesarrollo de la industria de automóviles la podularidad de sus g~da cúbica sin objeto. El coche cuyo cuerpo central reproduúltimos tipos y la democracia de PUS precios. Hoy se adquiere c1mo~ en el tercer lugar de esta página, es un modelo de consun automóvil por $300, para t.res peraonas, paga~eros a pla· trucc1?nes de esta índole. S? propietaria, la famosa actriz y mizos, como ae compra una máqurna de coser, un fonografo, etc. ; llonana. Mrs. Anna Held, v1aJa en él con mucha frecuencia. El
es decir lo mismo que hace pocos afi.os costaba una motom· comedor, como puede verse, es espléndido y completo. Anna
cleta. Para. un hombre de negocios, un médico, un arquitecto, Held suele hacer con este:coche viajes muy largos. Va iempre
11

ma-

Señ()r don Joaquín Jurado

y

señora Maria del Castillo de Jur:idn.

�.. ,.

800

--· ~

...

,,.

1

~

- - --

- ........ _ _

,..,

'-•

La cocina con ruedas dd Emper.:dor d.: Alem,ini.1.

Un niño que no puede hablar á su padre.
Un caso de herencia extraordinario.
La millonaria Ann Held, almorzando en su automóvil.

801

llos ptrogtresos del aoto

llos ptrogttesos del a.uto

Auto de N.it Goodwing, con sleeping y toilett.

precedida por otro coche en el q lle van su mayordomo y dos trasl~da de un paraje á otro según las perspectivas que desea s11
camareras, quienes preparan y adquieren cuanto ella desea. capricho.
El invento es como sigue. Trálase de un autom6vil lancha 6
Cuando ?mpr~nde viajes de varios días se hace seguir de su
para
expresarnos mejor, de:un automóvil conectado á una l~n~
autom6v1l-cocma en el cual no falta nada de cuanto pudiera
cha,
de
tan sencilla man'era, que el lector se extrañará de no
necesitar el chie.f más exigente.
El grabado que sigue es modelo de confort para cortos viajes. habérsele ocurrido antes, si es que realmente nunca se le babia
Su propietaria, la millonaria Mrs Maxine Elliott, declara que ocurrido. El bote está amarrado ante la rampa que parte de la
se ha olvidado por completo de las trepidaciones ferrocartileras, cochera, y dispone de dos ranuras paralelas para que las ruedas
de las paradas dese!!perantes de los conductores y de los negros del auto entren en ellas y lo coloquen en la posición exacta que
es necesaria para que una transmisi6n una el eje del vehículo
de los pullman.
Un justo apreciador de las ventajab del autom6vil, es el Empe· con el de la hélice, al tiempo que el coche ee levanta un tanto
al efecto de que las
rador de Alemania.
ruedas giren en el
Posee una hermo~a • .•. •· · ·
- .
~...
"""'
vacío. La lancha así
c~lecci6n de automó- ' · · ~
impulsada,
toma
vlle2, no tan nume·
·
- ~ • lt ,J;,.
una gran velocidad
rosa como suelen
y se dirije á EU mue·
serlo las de sellos
'
,\
',
lle, en donde otra
·.
postales, pero de
rampa parecida á la
más valor. El co·
·
de la cochera faci·
che-cocina que sue·
li 1a el paso á la tie·
le seguir á su tou·
rrn firme.
ring-car y que re·
P!4ra salvar el in·
producimos interior
conveniente que
y exteriormente, da
pre,enta la diferenuna idea eeacta del
cia de nivel del agua
adelanto conseguipor la marea, el
do en esta clase de
bol e dispone de vál·
construcciones.
vuln.s que al abrirse
Ningún hotel posee
ó cerrarse permiten
una cocina m á a
hallar el nivel exac·
completa ni más
que seque
deeea,
c6moda. Estas co· i..:.:.-'-'-:...::.:=::..:....---'-'~~====~=~====----l~::.--==;.;.._-.,---=-_;.¡¡" to
operación
se
ciaas con ruedas
hace durante el via·
Touring·car
de
lujo,
de
Mrs.
Maxine
Elliott.
pueden y deben adje, ya que el nivel
quirir la misma velocidad que el coche que las precede, que no 1rn dstiene más que del agua es conocido. Al llegar á la orilla se desprende la trans·
en el momento preciso de servir la mesa. El Kaiser sírvese por misión que lo retenía, y el auto sigue su camino.
De cuantas maravillas nos admiran en las modernas construc·
lo común de su tren de automóviles cuando asiste á las ma·
ciones
de los cochea para ferrocarriles, ninguna resistirá las que
niobras militares, yendo seguido, adem~s del coche-cocina, del
á
diario
se inventan para automóviles. Solo cuando el aeropla·
6mnibus en donde va el servicio del Emperador.
no
surque
firms los airtis aparecerán otras mayores, porque las
Pero la última novedad y progreso en automóviles acaba de
exigencias
serán también mayores dado el problema del peso,
aparecer en Chicago. Mejor podríamos referirio como excentriy el cerebro del hombre tendrá que luchar en una esfera de ac·
cidad, porque s6lo en muy raros casos tendrá aplicación el nue·
vo modelo. Un millonario de Chicago tenía dei;;de tiempo ha el tividad de5conocida basta ahora.
Mas, por hoy, no puede negarse que de cuantas industrias
caprichoso deseo de vivir en pleno lago de Michigan, para dis·
modernas
han admirado al mundo con su portentoso progreso,
frutar de una soledad y un silencio absolutos á lo cual tenía un
la
del
automóvil
ha rebasado ya las esperanzas que en ella ee
derecho indiscutible. Su ilusión era una casita flotante, si bien
tenían
cifradas.
anclada para evitar todo lo posible el vaivén del oleaje, pero
había un problema previo que resolver por qué quería nada
menos que poder trasladarse de la casa al despacho en autom6·
á un enfermo, para que lo asistiese, una muj~r
vil, problema que preocup6 á más de un ingeniero, dado que la queTrajeron
sabía
hacer
muy buenas conservas, y habiéndoselo di·
cosa no era de fácil resoluci6n sin el auxilio de un invento. El
cho,
respondi6:
oro, sin embargo, aguza tanto la inteligencia de los hombres
-Pues que me conserve la vida, que no be mene~ter otra
que se invent6 para el excéntrico Jo que necesit4ba, hecho lo
por ahora.
CllR l coni•fruyó IR ra¡:R flotante veril11dero p11 lario Rcu6tico que

--~-J:~~~-i
,
.
:
.
1· .
-

·------..

Interior del automóvil co(ina, del Kaiser.

todos los esfuerzos posible~, y por más qutl fuera inmenso el cariño que ít t:tu padre le tenía, no podría hablarle.
Los médicos encargados de observar tan notable caso, asegu·
ran que las condiciones físicas y mentales del nifio no presentan
la menor anomalía. Las leyes de la herencia son la única explicación po3ible para este fenómeno. 'foda sensación puede pro·
ducir un cambio físico; lo mismo la cólera que la alegría dan á
nuestro rostro distintas expresiones, y cuando la sensación lle·
ga á su colmo, estos cambios pueden hacerse permanentes y oca·
sionar perturbaciones orgánicas. En el presente caso, la ira de
la madre y su re3olución de no hablar al marido causaron una
perturbación en su sistema nervioso, y esta perturbaci6n, transmitida al sistema nervioso del niño, debe influir en ciertos ner·
vios, que, relacionados con la laringe, le impiden hablar apenas
sus pensamientos se encaminan hacia la idea de su padre, sin
que la fuerza de voluntad sea suficiente para contrarrestar la in·
fluencia de los cen·
tros nerviosos tan
extrañamente afectados.

Una criatura, un inocente uiño de diez años está siendo ahora objeto de la atención de todos los médicos de todos los filó·
sofos de los Esta1os Unidos. Semejante en todo á cualquier otro
niño, gracioso, juguetón, inteligente, fuerte y risuefio, eEte niño
se queda mudo apenas se ve ea presencia Je su padre aunque
puede hablar perfectamente á cualquier otra persona. '
Ni los ruegos, ni los castigos, han logrado que este niño hable
al hombre que le dió el sér. Y no es que tenga miedo á su pa·
pre, ni que éste le haya jamás amenazado ni castigado para merecer tan cruel venganza. Según' los hombres de ciencia, se tra·
ta solamente de un
ejemplo curiosísimo
de influencia prena·
tal.
~-&lt;.r-Seis meses antes
de que este niño
viniese al mundo,
EL ERROCARRIL
su madre iuvo un11.
seria disputa con el
MAS ALTO
marido por cualquier pequeñez do·
mé!tica. Su e!tado
Presumen los suinervioso hizo que lo.
zos de su ferrocarril
buena señora diese
,le la J ungfrau, y
á la cosa m6s im·
todavía más de la
portancia de la que
línea de Gornerrealmente tenía, y
graft, que sube á
en aquellos momen·
3.019 metros; pero
tos de c6lera juró
Eli bien es cierto que
que jamás volvería
ésta en la más eleá dirigir la palabra á.
vada de Europa, no
su esposo. Cosa sinpuede competir con
gular: desde aquel
la línea de Oroya
momento, y á pesar
Mrs. Tyler Morse, que ha olvidado ya el uso del ferrocarril.
en el Perú, llamada
de las súplicas de
Ferrocarril Central.
su marido, la muEl
punto
culminante
de
esta
línea
está
en
la
mitad del tunél de
jer no volvi6 á hablarle hasta que nació el nifio. Entonces, coC'1.ldera,
y
se
encuentra
á
4.
780
metros
sobre
el nivel del mar,
mo si despertase de un saeño, la esposa recobr6 su jovialidad,
casi
á
la
altura
del
Mont
Blanc.
ecb6 al olvido su amenaza y continuó siendo para él la mujer
Este ferrocarril, que permite pasar en ocho horas desde un
carifiosa y comunicativa que había sido eiempre.
clima
tropical (8 grados al Sur del Ecuador) á la regi6n de las
La buena armonía del matrimonio creció al aumentarse la fanieves
perpetuas. es uno de los más maravillosos del universo.
milia con aquel niño, objeto del carifio materno y del orgullo
Tiene
de
extención 222 kilómetros, cada uno de los cuales se ha
de su p11dre. Pero he aquí que cuando el chiquitín empezó á
bajado
en
su construcci6n de un mill6n de francos de costo. No
pronunciar las primeras palabras, se observ6 que se dirigía siemhaciéndose
Ul!O del carbón. para la locomoci6n de este ferrocarril
pre á su madre, como si le estuviese vedado hablar al padre.
pues
sus
maquinas
marchan por petr6leo, y las pendientes son
Por algún tiempo, el fenómeno permaneció inex1,1liC$\ble para
tan
continuas,
que
puede
descender un tren sin el auxilio de la
todo el mundo, excepto para la mujer, que comen~ó á sospechar
máquina
desde
la
salida
del
tunél; al nivel del mar, recorre de
la verdad. Deseando encontrar un remedio) rog6 al niño que saesta
suerte
una
distancia
de
170 kilómetros sin gastar un cénludase á su padre cada vez que le viese entrar en la casa, y, en
efecto, el niño se llegaba alegremente al autor de sus días le mi- timo.
~-&lt;.r-raba sonriendo y ...... nada más; de sus labios no salía el menor
Un jugador perdi6 cuanto dinero tenía en la noche de Navi·
sonido.
dad,
y á la mañana siguientei cuando los amigos, que ignoraEntonces la afligida madre recurrió á la11 amenazas y después
ban
el
suceso, le daban las buenas Pascuas, les respondía:
á los castigos. Todo lo sufri6 el niño en silencio, y solo cuando
-Así
las tengan ustedes.
los golpea le dolieron, confes6 á su madre que aunque hiciera

y

f

�I

VIDA TEATRAL
POR L.A. OPERA
~ida, Lu,cía, Tosca, Rigoletto, Fausto, Traviata, Trovador, fuerzo y el cansancio que por la confianza de que á estas alturas
Baile de Mascaras, Cavallería Rusticana y Payasos. He aquí las ( 2, 100 metros) brille siempre igual el bronce de su garganta.
óperas ~epresentada, ha~ta ahora por el simpático cuadro lírico
En tonas las obras ha cantado con buena fortuna, pero lo redramático de Arbeu, que tanto y con justicia ha merecido los fa. cordamos especialmente en Aida, Traviata, Tosca, Payasos y
Yores del público.
Fau~to.
CorrP. por ahí una grata noticia: se han contratado ya por la
¡ Ah! canta la cavatina Salve dimora, casta, como mandan los
cumplida empresa
cánones, esto es,
Sigaldi- Amaya
como la escribi6
nuevos elementos
Gounod, y por la
que contribuirán
. fidelidad y exquigrandemente á
sitez, B atta i n
prolongar la temarranca una ovaporada, pues de
ción en ese conoseguir con los que
cidísimo trozo.
hoy se cuentan, se
Vengamos ahocorre el riesgo de
ra con Píceo, un
suspender las repico de oro ciertapresentaciones,
mente, como dedado el incesante
cía desde su platea
trabajo encomenuna linda sefiora,
dado sobre todo al
en la primera de
tenor Battain y al
Payasos. Después
barítono Picco.
del admirablepr6Ojalá que á la
logn, qne Picco devez se refuercen
clama y canta con
los coros y se les
toda la. intuici6n
haga estudiar un
de un artista sepoco más. Sin ei
vero, es de espe·
talento de Nacho
rarse que labren el
Castillo y sus esconsiguiente epifuerzos como di·
logo tantos aficiorector ¡oirfamos
nados que en cada
unas cosas!
reuni6n e u r si ó
Es ya res judicurai á medias ,
cata-como dicen
destrozan ese belos juris-que Rello pasaje leoncagina Vfocarino es
valir,o. La verdad
una prodigiosa
se impone un mucantante cuyos do·
tis ...... no absoluto.
minios se extien La única obra
den cada día, y espíritus inteligen en que Píceo no
com·ence es en Rites le auguran que
goleuo, es u::: paen el cielo de su
pel ..... vicepresiarte esplenderorn
denc;al, muy difíjRmás se pondrá
cil, y Picco desel Rol.
conoce los detalles
La arrogancia
más importantes,
de Carlos V en el
amén de la poca
zenit de su podepotencia de su
río fué diaculpahien impostada y
ble.y ¿qué diremos
voz.
dulcísima
de ladiva eI.JcantaLa señora Frery,
dora que apenas
una Aida impeca·
ha tramontado las
b 1e , ardorosa y
frescas colinas de
sentimental,
carela aurora y ya surce de un órgano
gfl aceleradamente
eeguro, pero com·
hacia el glorioso
pensan sus agudos
mediodía?
brillantísimos y
Los críticos exiACACIA GUERRA,
sostenidos
de que
gE&gt;ntes-y vaya si
Jos hay- concuerbella primera tiple del Principal, que sigue conquistando grandes aplausos.
tanto gusta el gros
public . Además ,
dan en sus juicios
viste
con
propiedad
y
está
siempre
atenta
á
la
acción, dos cosas
y en sus presagios respecto de esta peregrina norteamericana de
que
olvidan
mucho
los
artistas
del
tablado.
La
escuela de canto
alma ítalo-francesa, por igual graciosa y dulce, lo mismo fuerte
de la señora Frery-dentro del método francés, del cual n.o soen la pasión que frágil y tenue en los ensuefios.
Materia será de un extenso artículo el comento que haremos mos partidarios-es muy apreciable. Los bajos Cre~y y Miracle
más tarde á la interpretación que hemos visto y oído, sentido y están constante:nente á buena altura. Ambos trabaJan con em·
gozado de Lucía, Gilda, Violeta y aun del airoso pajecillo Os- peño y lucimiento. Apuntamos Rigoletto, Aida, Lucía y Baile
de Máscaras. Queremos olvidarnos de un cierto Mefist6feles.
ear, por la Viccarino, siempre Regina.
De intento dejamos para mejor ocasión la tarea- ardua de v~Battain, tenor elegante, conocedor á conciencia de la1:1 obras
que canta con esa su voz de raegos netamente masculinos aun ra.s-de ocuparno3 de nuestros apreciables paisanos. El prop?s1en los pasajes más agudos y dulces, se ha captado sinceras eim- to de la empresa por despertar en ellos una segura emulación
patías. Se sabe mucho de sus descuidos y volubilidades, se la - al lado de artistas completos, es por cierto muy loable, ~~ro .tal
menta que á las veces confíe demasiado en el brillo de su voz, y empefio lo resienten los dileUanti. Esa política de conc1hac16n
así se le oye á las veces enronquecida y vacilante en las notas deba sobrevenir después de la Reforma y de una Guerra de Tres
graves ó en las cadencias á fior di labro, quizá menos por el es- 6 más afios.

T e a t tt o s.-S o e i a 1 e s
EN UN TREN l-1:LECTRICO
BLI COLIECCIOfUSTR.

En París, las seis de la tarde.-En el tren que va ...... á ..... .
¡ poco importa! Basta saber que ese tren es

boletos. Me diréis que hubiera sido más sencillo hacer pagar su
aeiento al señor; de acuerdo, pero como ya ha abonado el im·
porte nadie lo obliga á reincidir, presentando el boleto justifica·
tivo, lo que no quiere, de ninguna manera, dE&gt;jar de hacerlo.
El revisador tiene razón de insistir; el señor no teme tampoco
al dedicari:e en busca del penoso boleto.
Las diez de la noche. Continúa la sesión.
Las once y media. Se puede calcular en
600 los papanatas que contemplan al sefi.or,
al revisador y al tren.
Las doce de la noche. El sefior se levanta, se golpea la frente exclama:-¡Eurekal
El revisador, creyéndose insultado en el
ejercicio de sus funciones, se aprontó á hacer proceso verbal; pero no tie:r.e tiempo,
pues el sefior &amp;bre su gran cartera. ¡Oh
e~tuporl en ella hay un boleto, uno solo.
El revisador lo examina. E i el bueno, el
que correspondeal día.
Ji~I revisador lo rompe en la extremidad
y parte con la conciencia tranquila por
haber cumplido con su deber.
El sefior, libre por fin, se gana á su pró·
ximo domicilio. La muchedumbre se dispersa.
Ahora se establece una cuestión: ¿por
qué eee señor no rompía los boletos?
¡Dios mío!. .. muy sencillo, los coleccionaba. -EDUARD BIGOT.

de tracción eléctrica y, aunque fuera á vapor no ofrecería ningún inconveniente pa·
ra el asunto de que se trata.
Ei vehículo se detiene delante de la estaci6n. Intrépidos viajeros penetran en el
tren, una vez efectuada esta operación, el
conductor vuelve á partir, con el tren, se
entiende.
En la plataforma: gente cualquiera. En
el interior: gente como la de la plataforma.
Un sefior, ~entado, con su gran cartera en
las rodillas, come ...... co11 los ojmi, á una
cortés viajera sentada delante de él. E~e
señor, que no llama la atención, parece que
tiene los bolsillos llenos de papas debido á
que éstos están rellenos.
-Hay sitio, exclamó el guardatrén.
A esta «llamada al pueblo» cada uno Paca el dinero necesario y recibe en cambio
uno ó dos papelee unicolores ó multicolores,
según el trayecto que recorre.
Todos los boletos llevan esta indicaciqn:
r, Este billete debe ser ¡resentado oumdo se
solicite y debe destruirse al bajar del tren.))
De repente, como una flor doblándose Señor li~enciado Ignacio Bravo Betancourt,
EL LADRON Y EL MEDlCO
bajo el pe3o de una mariposa, sube miencuyo matrimonio con la señorita Josefina
Llamosa está ya anunciado,
tras el tren camina, un revisador. Con esa
Un médico de Londres, de mucha repolítica exquisita que nos legó el gran siglo, ese importante funcionario exija el bolefo de cada viajero y putaci6n, y muy rico, fué un día á. percibir una cantidad bastante considerable en billetes de banco y en oro.
le saca un pedacito.
Cuando volvía á su casa úon el dinero, le detuvo en la calle
Cuando llega delante del sefior de los bolsillos hipertrofiados,
el revisador, con un gesto donde transpira toda la autoridad de un hombre tan apresurado que casi no podía echar el aliento,
quien le suplicó fuese á visitará su mujer, que estaba con un
que estií revestido, pide el papel que da derecho á viajar.
ataque
tan violento que exigía un remedio muy pronto, ofreEl señor, con una sonrisa, registra uno de sus famoses bolsillos y presenta al revisador un boleto que en seguida es recha- ciéndole una guinea por aquella sola visita. El médico, que era
muy avaro, aceptó la proposición, y dijo
zado por é,te con di•gusto. ¡ Estremecéos,
al hombre que echase á andar y le dirihonrada gente!. .....
giese.
E:1te boleto no es del día y no coincide
Con efecto, llegaron á una rasa en una
con los números del carnet del gu udacalle escullada, subieron al pi@o tercero y
trén.
entraron en un cuarto cuya puerta cerró in¿Fra u le?...... ¡ no l ...... nueva sonrisa del
mediatamente el conductor. Después, prestñor y desaparici6n de su diestra en la
sentando al médico con una mano una pisprofundidad de su bolsillo. Pre~entación
tola y emefiándole con la otra una bolea
de un segundo boleto rehusado. Sucesivavacía y abierta, le dijo:
mente, tres, cuatro, cinco, diez, veinte,
-Esta es mi mujer; tuvo un ataque que
treinta boletos sufren la misma snerte. Sipui:o en el estado en que la veis ; vos sois
la
lencio profundo, el horror desfigure el semuno ne nuestros más famosos médicos, y
blante del guardatren.
yo Fé que ninguno puede curarla como vos,
Mientras que el tren corre á través de los
pues acabáis de tomar en cierta parte el recoches y los automóviles, el sefior, siemmedio que ella necesita ; aplicádrnle, pues,
pre con el mismo gesto maquinal y tran·
inmediatamente si no queréis que yo os
quilo, presenta nuevos boletos al revisaaplique dos píldoras d~ plomo que se hador, que siempre los rechaza sin piedad.
yan en esta pistola.
Se ve que el bolsillo izquierdo del señor
El buen doctor hizo algunos gestos, pese desinfla y que las papas de que habláro obedeció. Ech6, pues, en la bolsa abierbamos recientemente, no son sino boletos
ta las guinea!! que llevaba y procuró salen reserva desde hace meses, afi.os tal vez;
var
los billetes; pero el ladrón, que lo coal si11mcio mortuorio se sucede un dulce
noció.
le dijo:
cuchicheo al cual parece participar el tren,
-No es justo que hagáis gratis una cuque salta en sus resortes.
' raci6n tan feliz; ya sabéis que os prometí
El revisador está descolorido, el señor
nna guinea ;soy hombre de honor; tomadla.
está ro~ado y sonriente: y no es ya un boPero yo sé muy bien que tenéis en el bolsileto que aparece, sino familias enteras. de
llo unas recetas sumamente eficaces para
boletos, ¿qué digo famflias? ... ¡colomas,
evitar la recaída del mal que acabáis de cumultitude:1! El sobretodo del sefior ha
rar: hacedme el gusto de entregármelas.
vuelto á tomar poco á poco su aspecto norCarlos P-rJ:wé,
El médico no tuvo más remedio que dar
mal, los bolsillos están vacíos, pero quedel Teatro Lírico,. quien aca~a de celebrar
los billeteF, y entonces el ladr6n, ocultando
dan los de la levita, del pant11.lón J del chasu función de gracia.
la pistola debajo de la capa, le sacó del
leco Su conteuicto comienza á desparra·
no metiese ruido, y le dejó en la esquina
cuarto,
diciéndole
que
maroe en un conjunto azul verde, rojo, naranjo, amarillo, etc.;
los vi"jeros abandonan co~ pesar al revisadar, pues han llega- de una calle, mandándole se abstuviese de seguirle.
El bribón escapó sin duda á buscar habitación en otro barrio.
do á la esta0i6n.
Las nueve de la noche. Alrededor del tren, la gente mira al
señor imperturbablemente rosado y son~iente, di~trib~yendo
uno á uno, al revisador, cada vez más pálido, una mfimdad de

�Aetualidades
Aetualidades.

UNA BUENA VISITA

Era un hornbre alto, barbudo, andrajoso, un gitano indudablemente. Deslurn brado por la claridad del pleno día nada deb!~ distinguir en aquel aposento oscuro; y antes de e~trar, vaHaber sido joven y bella, haber tenido ojos llenos de vfreza cilo un poco,
Y. como un sol el cútis, haber piado por el camino como una ave'Pero Luciano se había puesto en pie. La figura del extrafio
c1lla ..... y volverse u na vieja que casi ya ni se menea, que ape- visitan te nada bueno le auguraba.
nas habla ... ... ¡oh, pobre madre anciana! ·
---¿Qué se le ofrece á usted?-preguntó adelantándose dos
Luciana la c o n-1
·
_.,.._.....,
parns hacia la puert.emplaba. Recién
ta.
llegado al suelo na'"
Al oír aquella voz
f!
.!
tal, de!!pués de algu¡
extremecióse el desnos años de ausenconocido. In dudacia, ¡cuán cambiada
blemente creyó al
VE&gt;Ía á la buena de su
meterse alli que no
anciana madre!
había nadie, y su priEvocaba recuer·
mer movimiento fué
,los. A los ~esenta
darse á la fuga.
nfios, aun era ella vi.Pero entre él y la
varacha, y á eu hijo
puerta estaba LuciaLucia.no, que tenía
no, y de nuevo claya sus cuarenta y
maba la voz de éste,
cinco, le contaba bis·
entonces ya alterada:
torias infantiles y le
-He preguntado
hacía recomendacio- ...,x."J~
á usted qué es lo que
nea como si se trata- ·
se le ofrece.
sede un chiquillo:
-¿Qué se me ofre·
«Ponte el sobretodo,
ce? ¡ Tu pellejo l muchacho, que e 1
respondi6 el gitano1
tiempo está fresco.
sacando un cuchillo
¿ Piensas en tomar
de la faltriquera. los g u antes? Que
¡Déjame el paso liguardes compostura
bre ó ponte en guardonde vayas.»
dia!
Asimismo, , si el
i -1 Ah 1 ¡ ladrón!
cuadragenario no
, , 1,· ¿Con que venías á
era dócil, levantaba
1 robar?-·exclamó Lu.,
ciano sin retroceder
ella la mano con ade·
' · j un paso. ¿Creías enmán resuelto ¡ oh !
.. ; contrar Rola á una
¡sí! su ma110 surcada
VÍf\ja, ¿eh?
de venae, que al caer
-¡Paso l-repiti6
no hubiera aplastado
el bandido, agachanuna mosca y decíado la cabeza como tile: «Aguarda, rena·
gre que se prepara á
cuajoi,.
dar un ealto.
¡Oh! ¡aquel ,,rena-¿Paso? Sí, en secuajo»! ¡Qué no dieguida, entre dos gen·
ra Luciano por oírsedar mes.
la disparar aun
-Pues bien, ¡to·
cuando sólo fu es e
mal
por vez última! En
Lucia.no s6lo tuvo
cuanto á la guantatiempo de dar un
da, la recibiera con
salto atrás. El vaga·
más gusto que la mehundo se le echaba
jor de las caricias.
encima cuchillo en
Pero la mamá iba
mano. Por fortuna
á cumplir los ocben·
tenía que habérselas
ta y dos, y ya nada
con un adversario
la conmovía ni nada
más fuerte.
era capaz de ponerla
Luciano no hizo
furiosa. Ni aun el demás que saltar, co·
cirla su hijo: «Vaya,
ger uno de los nudo·
mamá, tiene usted la
sos bastones que ha·
nariz como grano de
Señor don Alfredo Ramos Martínez. nombrado Subdirector de la Escuela Nacional de Bellas
bfa junto al sill6n,
tabacoi&gt;. No, no se
Artes,
encargado
del
departamento
de
pintura.
en los cuales se apo·
enfadaba, ni enviayaba su madre, y
ba. ya mirada alguna
con
él
dar
un
golpe
que
paralizó
el
braz)
que
blandía el arma.
fulminante á su irrespetuoso chico. Inclinada en su sillón del
-1Ahl ¡así, así! -exclam6-Yo seré quien te deje sin aliento
tiempo del imperio, incapaz de dar un paso por sí sola, toleraba
cuanto le dijesen, y, si un rayo hubiese caído en la casa, no con· ¡misera.ble! ¡carne de presidio! ¡aguarda un poco!
Y Luciano apaleaba al ladrón que tan imprudentemente sele
moviera mucho más) la infeliz que los cisnes ya de,dorados del
había
metido en la casa.
sill6n, cuya cabeza se doblaba pensativa en ademan de llorar el
Entregado á semejante tarea, de súbito hrnzó un grito:
ccotro tiempo&gt;,, el «otro tiempoii para siempre desaparecido.
-¡Mamá!
Y cesando efi su vapuleo, pareció que los ojos le salies~n de
Una tarde de verano, m 1entras madre é hijo dormitaban en la
sala, cuyos postigos se habían cerrado á causa de las moscas, las órbitas al ver un prodigio que le llenaba de emoción Y
movióee un ruído sospechoso en la pr6xima estancia. Dijérase asombro.
Efectivamente, era milagro ó algo parecido.
que alguien andaba por allí con paso furtivo. ¿Quién iba de tal
modo por la casa? Todos los criados debían de hallarse haciendo C: La anciana. madre se había levantado sola, «como en otro
la siesta, según la apetec~da co3tumbre gascona. Luciano volvió tiempo»; «como en otro tiempo», había andado»; «como en otro
la cabeza para ver quien se aproximaba; y abriéndose la puerta tiempo» levantaba su mano; y ella, que ya ni sabía hablar, rugía
con aire amenazador, dirigiéndose al bandido.
u avemente dibuj6se en el umbral una silueta inesperada.
1

***

805

-¡Renacuajo! ¿Te atreves á tocar á mi chico? ¡Aguarda! ra un espacio de tiempo más 6 menos breve. Una vez que ha
¡a¡?uardal
pa8ado el efecto de la droga, lo único que se experimenta es
Y, á su vez, ~egaba, pre?ipitábase, se rejuvenecía, se volvía una sensación de horribla variedad, generalmente en el estomafuerte. por eflp~c1.o de un mmuto, viendo en peligro á rn hijo. Lo go, la cual produce un desasosirgo que solo se calma repitiendo
que mngún medico pudo lograr, lo había hecho aquella sacudi- la dosis de narcótico.
da repentina, devolviendo á la impotente madre los músculoe
Probablemente, la droga que más extrafíos efectos produce
la palabra, toda su energía de los treinta años.
' en la mente humana es el hachich, que se obtiene del cañamo
- 10h! ¡mamá! ¡Mi pobre mamá curada!-exclamó Luciano
indio, y cuenta con muchos partidarios en los países orientales.
cayendo ante ella de rodillas y besándole las manos surcadas d¿ Lo más curioso de este ingrediente, es que hace creer al que lo
azuladas venas.
coma todo cuanto se le dioe. Si es un árabe, bastaría decirle
El gitano, juzgándose dichoso con aquella tregua, puso pies que es sultán para que inmediatamente se pavonée entre los suen polvorosa.
yos y ordene con despótico acento ejecutará sus enemigos. DíPero ¿qué importaba su fuga? Luciano sólo veía á su madre, gasele que es un gallo, y cantará y cacareará como pudiera haá aquella mujer que, antes de abandonar el mundo, había podi- cerlo el más gallardo señor de gallinero. Se cita el caso de dos
do hacer siquiera un último acto de madre; y dos lágrimas de yanquis que quisieron experimentar en sí mismos Jos efectos
ternura brillaron en sus oj'.lti.
,
del hachich; á uno de ellos se le
-·¡Mi valerosa madrel-dijo,
dijo que era una locomotora, y
estrechando contra su coraz6n á
empezó á resoplar y á silvar, cola octop-enaria. -¿Con que es cier·
rriendo con toda la velocidad &lt;le
to que be podido oír á usted hasus piernas en torno de un meblando en voz alta, que he podisa, hasta que cayó rendido de fa.
do verla andar sin bastón y levantiga. Al otro so le hizo creer que
tar la mano para pegar, como en
estaba muerto, y &amp;in pari,rse en'
otro tiempo? ¡Ah! ¡bendito 1:ea el
barras empez6 á dar instruccb..1ee
ladrón! ¡En buena hora vino! ¡Sipara su propio entierro.
ga usted andando, manténgase
También hay quien gusta Je tousted firme! ¡Póngase usted furio·
mar cocaína, aunque esta sustansa, madre mía! ¡Oh! ¡se lo ruE&gt;go!
cia. no adormece ni sugiere agraPero ella, bajando la cn beza,
dable:1 pensamientos, sino que
volvió á encorvarse, recobró el
pone al paciente en un estado de
aspecto de cosilla quebrada. Con
fem bloroso atontamiento muy pacorto paso y apoyándose en la pa·
recido á los primeros síntomas de
red, regresó á su asiento, y dFjánla intoxicación por la estricnina.
dose caer en él, apenas pudo bulPero el más singular de los narbucer estas palabras, dirigiéndose
cóticos es el que podríamos llaá su muchacho:
mar á la vez el más artístico de
-Esos gitanos... ¡qué pl11gal ...
lo~ venenos, el bot6n del mezcal,
Corre el cerrojo, chico ..... Y que
e•pecie de cactus que crece en las
no salgas sin sobretodo; pues haproximidades del Río Grande, al
ce fresco.
sur de los Estados Cnidos. Cuan·
do se masca uno de estos botones
1Cuán hermoso fué oír de 1,ue1:e ven escenas de brillantísimos
vo aquella. frase!
colorfs, junto á las cuales resultan
Pero fué la última. Cinco mi·
pálidas y deslucidas las tintas de
nutos después la octogenaria ~e
la aurora boreal y de la puesta del
hallaba sumida en nuevo letargo
sol. Los indios kionas usaban
en su sillón con cisnes desdoramucho en otro tiempo este narcódos; y pronto aquel letargo había
tico, cuyas extraordinarias prode agravarse, tomando otro nom·
piedades refiere en los términos
bre que hace extremecer el corasiguientes un hombre de ciencia
z6n de los hijos. ¡Pobres madres
que tuvo el capricho de expe1iancianas!
Señor Lic. don Cecilio A. Rovelo,
mentarlas:
Pero Luciano se sentía dichodirector del Museo Nacional de Arqueología.
((Cuando masqué el cuarto bo·
so, muy dichoso por haber vuel·
Habiendo taniño Yerifleati vo en dfaa paFa,tos el onoró.is lc;o de este
t'
l
t'
to á verá su madre completamen·
distinguido hl1toriador y arqueólogo, R.us nuru~rMas amistades le rlnon mezca , presen oseme una se·
dieron justo homenaje tie estimac11fo y r~speto .. Unimns nue•tros vorie de visiontS deliciosas, tales cote viva, «como en otro tiempo»; y
tos á los que con el motivo antes eitacto re,•ibló el 8•fio1· Rovelo Y es·
1.
1 h
d · Ú
al terminar la siesta los criados,
peramos qu11 por mucho titt111po continúe rigiendo sabiamente la im·
mo Jam11S as a goza O nmg n
portante lnstituuión de la Qll,&lt;; es hoy ~irector.
ser humano en condicioned nordió á uno de ellos la siguiente or·
males. Un panorama inmenso y
den:
-Vete á la bodega, torna una botella de buen vino añejo; y hermoso', cambiando constantemente, con variedad infinita de
si todavía encueutras en el camino un campamento de gitano~, colores y formas, pasaba rápidamente ante mí. Creo que he exdásela de mi parte á un mocetón barbudo ·y andrajoso que ha perimentado grandes placeres en muchas ocasiones anteriorel! á
aquella, pero Jo que aquella noche disfruté na único en la histenido á bien hacernos una visita.
toria de mi vida. Los colores de los objetos eran maravillosos,
JUAN RAMEAU.
como los colores del espectro, pero intensificados como si se viesen á la más fuerte luz del sol, y en cuanto á las escenas, pareEFECTOS CURIOSOS DE NARCOTICOS
cíanme: unas dibujos de tapicería; otras, grupos de seres hum11nos danzando procesiones, etc., y otras, encantadoras escenas de
la naturaleza.,,
{! láudano, el hachih, el mezcal.
EXTRAVAGANCIAS MACABRAS.

La natcoticomanía se extiende más cada vez. La costumbre
de fumar opio empieza á extenderse por Europa, y de día en
día aumentan también los aficionados á beber láudano.
Cuando se empieza á tomar láudano como bebida, no se le
encuentra cualidad ninguna que justifique su empleo, pero pronto el cerebro empieza á concebir extrafios pemamientos, unidos
á la agradable seguridad de poder tener constantemente las más
admirables ideas. A medida que la afición al láudano aumenta
en el individuo éste siente como si su persona se elevase hasta
las nubes y desde allí contemplase á este mísero mundo sintiéndose completamente fuera de él. Por supuesto que esto sólo du-

Algunas perrnnas han tenido la extraña ocurrencia de dii.po·
ner extravagantemente de su cuerpo para después de eu muerte.
Así, un francés manifestó en su testamento el deseo de que se
hiciese con eus huesos un juego de ajedrez. Un yanqui dispuso
que curtierafi su piel y que hiciesen de ella un tambor que había de ser tocado con baquetas hechas con los huesos de las
piernas; y un asesino inglés leg6 á sus hijos los dedos de la mano con que había cometido el crimen, porque aquellas reliquias
podrían hacerles cada día más amantes de la honradez, al considerar como aquellos dedos lo habían llevado á él á la cárcel y
á sus hijos á la miseria.

�806

A\liaeión.-De Todo un Poeo.

Aviaeión.-De Todo un Poeo.

La concurrencia en las tribunas.
Un aeroplano en los momentos de partir.

ANECDOTAS Y CURIOSIDADES.
LAS MADRES
debieran saber. Con la mayor
parte de las niílas, sus tribulaciones proceden de la falta de nutrición, tanto en caEdad como en
cantidad. Hoy dia se denomina
esta condición por el térmitto de
Anemia; pero las palabras no alteran los hechos. Existen miles
de nifias en esta condición ; algunas de ellas están en la edad
de los misteriosos cambios que
conducen al completo desanollo
y necesitan especial cuidado.
Muchas sucumben en este periodo tan crítico y la historia
de tales pérdidas es la más triste en el curso de la vida. Un
tratamiento conveniente podría
haber salvado Ít la mayor parte
de estos tesoros de sus padres, si
las madres hubieren sabido de la
PREPARACION de }VAMPOLE
y la hubieren administrado á sus
hijas, con el resultado de que habrían llegado á ser mujeres fuertes y sanas. Es tan sabrosa como
la miel y contiene todos los principios nut ritivos y curati vos del
Aceite de Hígado de Bacalao
Puro, que extraemos de los hígados frescos del bacalao, combinados con J arnbe de Hipofosfitos
Compuesto, Extractos de Malta
y Cerezo Silvestre. Para lograr
el desarrollo de nifios pálidos,
raquíticos y demacrados y especialmente aquellos que padecen
Anemia, Escrófula, Raquitismo
ó Enfermedades de los Huesos y
la Sangre, no tiene igual, pues
sus propriedades tónicas son excelentes. '' El Sr. Dr. José M.
Guijosa, do México, dice : He
empleado su Prep1,ración de
Wampole en una Seliorita que
presentaba atgunos síntomas inquietantes en ~i aparato respiratorio y ctesde el primer frasco
comenzó á notarse ali vio marcado, habiendo desaparecido toda
huella de enfermedad al terminar el sexto frasco." Nadie
sufre un desengafio con esta.
De venta en todas las Boticas.

Mis Quimby en su monoplano.

Miss Moissant eri el espacio.

NO l'AS CURIOSAS
El doctor alemán Brunhuber ha dado
á la estampa un libro sobre el periodismo
contemporáneo.
. En él se consigna que el primer veriódico semanal en Alemania fué la «Gazeta
de Strasburgo,» en 1609· en Inglaterra el
ccDaily Courant,» en 1702, y en Fran~ia,
el «Journal de Parí@,» en 1777.
Para formarse idea de la rapidez con
que antafio se hacía. el servicio de informa~i6~; baste. saber que el terremoto que
se smtio en Lisboa el primero de noviero·
bre de 1755 no fué conocido por la prensa
de , Londres hasta «veintiocho día.e» despues.
A! lado. de este ejemplo presenta el
ccDaily Maili&gt; aquel su «record» de informaci6n que realizó en noviembre de 1903
publicando á los veintisiete minutos» d~
pronunciado un discurso de Chamberlain
en Manchester.

***

Un día, no hace mucho, llegó á París
enfermo, un norteamericano multimillo:
na.~io. Padec~a. de una neuralgfa aguda,
canficada de incurable por los facultativos
de su país. Sus indagaciones pusiéronle
en manos de un especialista electroterapéutico, y sometido á su tratamiento acabó por sentirse cura.do y satisfecho. '
Su satisfacción paró en agradecimiento

- Es.e bulto que tiene usted en la cabeza indica
un ca~acter brutal y feroz.
-~1, señor fren.ólogo; el carácter de mi mujer:
M~ tiró un plato a la cabeza y me ha salido ese
chichón.

expresivo. Cuando el médico, que era el
doctor Doyen, entraba en sospecha que
el enfermo fuera olvi~adizo, encontrórn
un día con un sobre misterioso que 1e sacó de apuros. _Dentro del sobre iba una
carta del americano reconocido y con ella

¡Oh los Valientes!
No se crea que vamos á tratar
de aquellos que luchan en el campo de batalla, no, vamos á tratar de tipos que, por desgracia
abundan mucho en los dos sexos'.
1=,lega Ud. á una casa en la que
el Jefe de familia se encuentra
con un fuerte catarro y un poco
de, calentura; al preguntársele
que ha hecho para combatir su
enfermedad, contestará: Nada,
yo nunca me curo, no tengo miedo á las enfermedades. Y nuestro hombre se queda tan satisfecho como si tal cosa.
Quince días más tarde nuestro
héroe no tiene catarro; solo le
ha quedado una tosecilla seca,
no puede dormir, ha perdido el
apetito . y se va adelgazando á
gran prisa; pero como es valiente, no quiere curarse. Llega el
día en que nota su esputo con algunos rasgos de sangre y entonces se preocupa algo, llama al
médico y éste le dice con mucha
política que su estado es delicado, que necesita cuidarse y tomar luego la ''Creosofosfatina''
líquida.
Es querido lector, que el valiente, por sus tontas ideas, se
ha vuelto tísico. Si hubiera tomado la misma medicina cuando
comenzó con el catarro, se hubiera curado con menos de un
pomo, mientras que hoy tendrá
que tomarse varios y está expuesto á contagiará toda su familia.
Los catarros y las toses nunca son inocentes; deben cuidarse
tomando la admirable medicina
que dejamos nombrada; con ella
se evita y ~cura la Tuberculosis y
todas las enfermedades del pul·
món, pecho y garganta. , Tambien la hay en pastillas.

un cheque po_r, valor de 100,000 francos y
el ~eta de ces1on de un palacio que este
último poseía e~ el Arco del Triunfo, y
que estaba apreciado en un millón
ce Mot de la fin».
.·
Los tribunales de Párís entienden ahor~ en una causa que el mismo norteame·
ncano ha promo~ido contra Doyen, para
que éste le restituya el palacio y el dinero, por no haberle curado completamente ..... · Porque le ha vuelto á doler la
cabeza.

***
Inglaterra es el país de las costumbres
extrafi~s i la q~e está establecida en Henley
desde ti.empo mroemorial no es de las menos cunosas.
Días pasados reuníanRe en fraternal
banquete loa co.ncejales de aquel ¡;&gt;ueblo
!• como es de ngor, sirvieron champafi~
a los comensales en unas copas estrechas
d_e 90 centímetros de altura. Es obligator10. apurar la copa de un trago, y si alguien no puede consE&gt;guirlo los coperos
vací~n el contenido sobre la. pechera de la
camisa del mal bebedor.
¡Felizmente, existen en Inglaterra coEturobres más encantadoras!
_

daron ~olos el prior y el concinero. Los
subordrnados no podían ser liOenos pero
con todo, el prio! le echaba de auto~idad,
Y, se daba ~anta importancia como si tuviei,e deba Jo de sus órdenes cincuenta ó se·
senta reverendos.
Un día, que el lego se había caneado
ya ~e. ta~ta impertinencia y de tan poca
fam1ba_ndad, le dijo:
-Mire, padre, cómo manda y cómo
m~ trata, ~orque si me hace m'uchas lo
qmto de pnor.
'
-1!neolentel un lego quitarme á mí
de pnor. Querría ver cómo.
- Yéndome del convento, padre deján.
dole solo.
'

***
Durante la guerra de loe franceses en
un convmto de una ciudad pequeña, que-

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individual necesaria para así

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hacer un estudio de la más

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atractiva personalidad. Por
eso agradan nuestros retratos.
FOTOGRAFIA

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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