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A~o XJJ.

MÉXICO, DOMINGO

14

DE ENERO DE

191~.

Jv\. aria (onesa.

MARIA

CONESA.

NuM. ~-

�19

A etualidades

, BA.NQVETE OFRECIDO POR EL SEÑOR PRESIDENTE AL H. CUERPO DIPLOMATICO,

Chapado á la antigua, bonachón y dicharachero, don Domin·
go era un viejo ~riollo adinerado, cuyas aficiones favoritae, la
rifia de gallos y las carreras, le habían consumido parte de su
hacienda.
En su antigua quinta del camino de Sorchantres, vivía retirado del mundanal ruido, sin más compafiía que la &lt;lel negro
cocinero y un mocetón achinado que servía de mandadero y
mucamo, de jardinero y caballerizo, según se nece~itaran rns
servicios para algunas de esas tareas domésticas.
Muy de tarde en tarde, don Domingo bacía atar el tilbury y
salía á la ciudad á visitar sus innumerables compadres ó á formalizar alguna apuesta con sus viejos amigos para las riñas que
se celebraban casi todos los domingos en su quinta.
Una tarde, hace de esto más de veinticinco años, llegó á casa
de visita. Era un día canicular, sofocante, de verdadero fuego.
EL gran patio embaldosado de piedra gris, parecía que cmtelleaba á los rayos del sol, sin que sirvieran para atemperar sus
ardores, las glicinas y madreselvas que formaban . una e,pecie
de verdoso toldo junto á las puertas de las habitaciones.
En medio del patio se alzaba como un granítico monumento
el colonial aljibe1 con su armazón de hierro, adornada de arabesco!:! y en la que los geranios habían encontrado asidero para
trepar á mansalva y dar una nota de frescura, como un oasis
en medio de aquel descampado en el que brotaba fuego.
El zumbido adormecedor de los insectos, la quietud de aque·
lla hora de la siesta, invitaba más al deEcanso que á recibir visitas, por más democráticas que fueran, y aunque se tratase del
buen don Domingo, quien al atrave~ar el zaguán hacía oir sus
consabidos:
-Ave María Purísima. ¿No hay nadie en esta casa? ¿Cómo
está, comadre?
,
Aquella tarde la conversación giró al rededor de los 3bligados
temas: riñas de gallos y caballos.
No sé cómo, poco á poco, se :formalizó una apuesta sobre no
recuerdo qué punto en di,,cusión. El hecho es que se convino
en jugar un par de botellae de cerveza y en el acto los dueños
de casa que habían salido perdier.do, mandaron á !a sirvienta
al almacén de la esquina con encargo de traer dos de aquellos
antiguos porrones de barro: único envase conocido entonces del
rubio y refrescante licor.
-Dícele que te las dé bien frescas.
-Sí señor. Las tienen en el zótano.
No se conocía por aquel entonces ni asomos de hielo.
El aljibe era la mejor heladera, y colocadas las botellas en el
grueso balde de madera aduelada, un barrilito de Málaga, descendieron pausadamente al fondo del pozo, dirigiendo la opera ción el mismo don Domingo.
-Bueno, compadres, voy hasta el centro á hacer algunas diligencias y á la tardecita vuelvo para tomar las cervezas.
-Hasta~luego, don Domingo, no vaya á faltar. Müe que lo
esperamos.
-¡ Qué esperanza, comaare, si soy el ganador! A las cinco
vuelvo ..... Cuidado con las botellas.
-Vaya, no más, compadre. Verá qué fresca va á estar.
Y don Domingo subió complacido á su tilbury y al trote Ele
perdió por la calle, desierta, rumbo al centro.
Nosotros, á quienes cuando llegaban visitas, nos confinaban
en las.últimas piezas con la severísima consigna de no hacer
irrupción en el patio ni en la eala, supimos por la sirvienta que
en el aljibe estaban las dos botellas de cerveza, esperando el
momento del sacrificio libatorio.

Julio, el mayor de los tres hermanos, concibió una idea soberbia. Apenas enunciada fué aprobada por unanimidad. En
el acto se distribuyeron los cargos, como se hace en un ejército
para acometer algun'll ar&lt;lua operación de guerra. Yo estaba encargado de distraer la atención de mi madre y procurar quepa· ·
eara al segundo patio. Mi hermafio Ernesto debía entretener lo
mejor que podía á mi vieja tía ven cuanto á Julio ...... que lo
dejaf:len no más. El iba á llevará cabo, la gloriosa empma.
En cuanto á papá roncaba deliciosamente en un sillón de viaje, ·en la fresca penumbra de su escritorio, el diario caído á un
lado, el gato ronreando apaciblemente entre sus piernas.

....................... . ..... ········ .... .. . ....... .... . ········ ······
A las cinco en punto don Domingo llegaba sudoroso y coloradote, hacién&lt;losele agua la boca á la idea acariciadora y reconfort.mte de que muy en breve iba á saborear la fresca crrve·
za que desde su ausencia se helaba en el fondo del aljibe.
Hizo palmas, que más bien parecían aplamos de victoria.
Mi padre despertó sobresaltado. El gato pegó un brinco. La
sirvienta corrió á ver quién entraba, y poco á poco, como á la
voz de un conjuro, el patio que había sido baldeado profmiamente y que perfumaban las glicihas y madreselva~, invitando
á disfrutar de su frernura, se vió animado de voces y rirni;:.
·-A ver, comadre, haga traer el!os vasos. Apareció la criada
con la bran bandeja de plata y los varns inmaculado,,.
Don Domingo, ayudado pcr mi padre, elevaba reposada y
alegremente, brillándole los ojos de satisfacción, el pesado balde.
-¡Ajajá!
Un último eefuerzo y apareció en el brocal el barrilito, des
bord'.indose el agua fresca y cristalina por los aros de hierro,
mientras en el fondo se oía el chapoteo que prcducían las gotas
perdidas.
-A ver, compadre, venga ese tirabuzón.
¡Pum!. ..... ¡Pum!. .....
Las dos botellas quedaron descorchadas.
Don Domingo ·aferró una de ellas y mi padre la otra.
Inclinadas sobre los vasos iban á verter el precioso líquido.

·········· ··· · ...... . ··········· ·· .... . ... ········· ....... ..... ..... .
No son para descritas la estupefacción, la rabia, la de5esperaci6n de don Domingo; ia seriedad de mi padre y las carcajadas de mi madre y de mi buena tía.
Aquello no era cerveza ...... era agua, mucha agua, coloreada
apenas con un poco del primitivo líquido que encerraban las
botellas .. ....
Don Domingo, después de un rato, acabó por reírse. Era el
único recurso que le quedaba.
-¿Pero cómo ha sido esto?
En el fondo, nosotros bebíamos de prisa la cerveza que Julio
había hecho pasar prolijamente á un jarro de la cocina. El cambio se había hecho sin que nadie lo advirtiera. Luego había llenado con agua las botellas, las había vuelto á tapar, disponiendo prolijamente los alambres y la laminilla de plomo que envolvía los cuellos de los porrones.
Mi madre lo compzendió todo, conociéndonos como nos ·conocía.
Aquella noche no cenamos y fuimoa á dormir mucho antes
de lo acostumbrado.
Don Domingo se vió obligado, af menos por ese día, á quedarse sin cerveza.
ANTONIO

E. MORELLI.

Los lugares de honor: señora de Cólogan, señor Presidente Madero, señ:ira de Pino Suárez, señor Ministro de F1ancia Lefaivre.

DELA VIDA
Un florecimiento de ilusiones

Y nos sentimos alegres, abiertos á la idealidad que llega á
nosotros y nos envuelve en sus promesas de venturas, en sus
ensoñaciones delicadas, en sus nobilísimos deseos de recrearnos
el espíritu con la seductora ilusión de los lindos ojos que nos .
miraron afables y risuefios.
.
Rimeros del ideal vamos por la incertidumbre de la vida
esperando siempre la noble quimera que nunca llega.. . Y cuan~
do nos engañamos creyendo admirarla en unos ojos de pureza
y de gloria, nos vence y tortura la idea de que pueda hallarse
la sofiadafelicidad en
la tierra .....

¿No habéis sentido momentáneamente una plácida emoción
de ternura que evocaba en vuestros anhelos la acariciadora mirada de los ojos amados? Misterioso é ingente poder del cariño
que tan hondo llega á los ensueños del alma! Es una emoción
delicada y serena; un
madrigal que rutila
luminoso en dos pensativos ojos;es la sonrisa que es flor de gracia e n t re femeniles
labios entreabiertos.
Cuando veis pasar,
andando menudamente, ágil y esbelta,
una figura que es primor de gentileza ;
cuando cruza rápida
la adorable evocación
de idealidades nuestrn.s, surge en el recuerdo como un flo recimiento de ilusiones, los pensatirns
ojos que miran acariciantes...... Y entonces la emoción plácida, serena, de alegría
ingenua, parece un
consuelo y una esperanza á las sensible
inquietudes que son
Los lugares de lvrnor: señor Embajador Wilson, señora de Madero, señor Ministro de España
poesía de anhelo de
Cólogan, señora de Calero.
las genWes almad.

T, S. Ciutlérrez.

-¿Qué es indispensable para que un
hombre coma segunda vez en un día?
- Haber comido la
primera.
~¿Por qué causa
el famoso Aníbal tenía solo un ojo?
-Porque era tuerto.
-¿Cuál es el hombre de bien que mira
á su mujer con malos
ojos?
-El que los tiene
enfermos.
-¿Por qué siegan
los hombres los prados?
-Porque no saben
segar ellos mismos.

�Ila manifestaeión en pttó de la pttensa Hbtte.

la atenei6n que el
de esos graves caballeros y señoras á
quienes s-qs ·dolencias les obliga á ser
todo oídos para enterarse de lo qu_e: pasa en escena.

Teatro ~ara sordos

La manifestación contra la prensa alármista: Iós maniféstantes-organiz-ándose"'en·el monumentt á Juárez.

Fotografía en que se ve la indiferencia con que (los mismos manifestantes~vieronl!a: fracasada protesta contra la: prensa.-Fols.:ae "Et 1'ie1n1Jo Ilustl'cul-0•'

21

Varias empresas
teatrales de Nueva
York han tenido
una feliz iniciativa'
que seguramente
dará -ila vuelta al
mundo. Han reservado una fila de bu·
,. I
tacas para las per·
Mas vale paJaro
eonas que padecen
de sordiira, cuyos
en mano .... :
·•
asientos están pro- -- .J
vistos de un pequeUn andaluz filé
í\o aparato llamado
« Acusticol, i&gt; m u y
un día á casa de ún
parecido al receptor
maestro de esc.uela,
de Toledo y le·rogó
telefónico. E~, en
~ ,que le prestas'e·cinreali&lt;la~, u-n teléfocuenta ducados. El
no, tan p~rÍéccionado, de placas vibra·
maestro, coín pla1&lt;loras de tan gran
ciente, sacó de .,su
~onoridad, que el
cómoda una bolsit
oído más rebelde
donde tenía dicha
puede petcibir clacantidad en pesetas'
ramente la más iny se la entregó al
signifi cante nota
andal uz, el cual la
dicha ó cantada.
guardó en el bol$illO
En los teatros donsin contar las mo·
· Los manifestantes á su paso por la Avenida J uárez.
de i;e ha '·colocado
nedas. El maestro
esta clase de aparaentonces le pidió la
tos los asientos son muy buscados por los sordos, y es de ver la bolsa con pretexto de rectificar la cuenta, y la volvió á guardar
extraordinaria atención que prestan á lo que pasa en la escena y en la cómoda.
el júbilo con que aplauden, satisfechos de poder disfrutar como
- ¡ Qué! ¿ya no me presta usted esa cantidad? dijo el andaluz.'
los demás mortales de los incidentes del espectáculo, que antes
- Un hombre qµe toma el dinero que le prestan sin contarle,
s6lo percibían de modo iucompleto. Esta idea generosa ha im- repuso el maestro, prueba hasta la evidencia que no tiene intenpulsa~o á un empresario yanqui á construír un teatro exclusiva- ción de pagarlo, por consiguiente, dispense usted que quiera conmente para sordo_s, persuadido de que no hay público que preste servar eñ mi poder una cantidad que no quiero perder.

Los manifestantes desfilando por la Avenida de San Francisco.

I
1
'

�un t1:1iunfo del Pa1:1tido Católieo -El Ayu'ntamiento de Toluea.

Aetualidades

22

be, para evitar la comezón que el burro
padece en la piel á caur~a del polvo y de la
caspa que naturalmente se Je produce.
Sin raz6n se le maltrata á este animal,
y por falta de buen sentido Je parte de
quien le castiga; bastaría reflexionar que
es un burro, para explicar.se sin ira que
cometa ciertos excesos ó caiga en algunas
faltas, que desde luego podrá comprenderse que son involuntarias y originadas de
su poco talento.
Por si lo dicho fuera poco para ponderar las ventajas de los asnos y discul pH r
sus defectos, hemos de añadir que se alimenta con las plantas más espinosas y ásperas de los campos; que come la paja y
los restos de las verduras que dejan 6 desprecian los demás anímale~. resultando su
manutención al alcance de lae familias

\
f

(

REPARTO DE ROPA A LOS NIÑOS POBRES 1
Señnr Ingeniero Manuel Medina Garduño.
Gobetnador Constitucional del Estado de México.

Lo que valen los asnos.
Más que por convencimiento, por preocupación y por rutina, se da poca importancia á los servicios importantísimos que
prestan los asnos en las casas de labor y
en donde quiera que hay necesidad de erriple~r animales de cargas.
Cierto .que sus grandes orejas y poco esbelta conformación le hacen aparecer me·
nos hermoso y útil que el caballo, á cuyo
mismo género pertenece; pero no por eso
es despreciable ni pierden mérito sus buenas cualidades. En loe animales domésticos no tanto ha de mirar el labrador la
belleza de las formas cuanto las aptitudes
para el trabajo y la economía de su manutención.
El burro ó asno es verdadero modelo de
animalee trabajadores, pacientes y sufridos, agregando á su fuerza y resistencia
incomparables una sobriedad á toda prueba. Trabaja mucho y como poco, se quiere
mayor ventaja?
De joven, cuando es buche y hasta siendo después asnillo, «no piensa» más que
en retozar; pero cuando llega á la edad
adulta es muy «reflexivoi, y reposado en
sus ademanes y movimientos. Con admirable paciencia permanece horas .y horas
con la carga sobre sus ,lomos sin exhalar
una queja ·ni:mostrarse malhumorado. Si
se revuelca á veces con ,la ca.rga, culpa suele ser del amo que no)e .limpia como de1

SPíior Jesús M~ Hernández.

Señor don Antonio Barbabcsa,
Presidente Municipal de Túluca.

Señor Mariano Garduño.

· En las últimas elec:iiones d61 Ayuntamiento
de la ciudad de Toluca. fué sonado el triunfo
que, sobre los partidos cóntmdientes, alcanz6 el
Partido Católico Nacional, cuyos candidatos resultaron electos para integrar el cuerpo concejil de la capital del Estado. Hoy damos á conocer
á los vencedores, personas todas bien conocidas
en la sociedad toluqueña.

no por amor del dueño, sino por el afán
de descansar ó de llegar al pesebre, y si se
interpreta así habrá que convenir que obra
con todo el juicio y la cordura de que.es
capaz un burro, aventajando en ello á muchos señoritos que en todas partes se hallan bien menos en su casa, á la cual regresan siempre malhumorados y mohínos.

~~

ANECDOTA.
Un plantador americano, y no tonto,
según verán más adelante nuestros lectores, echó de menos en su caea una, cruz de
oro de mucho valor. Sospechando que el
autor del robo debía ser alguno de,los negros bozales que acababa de compra:r, ideó
para descubrirlo la siguiente ingeniosa treta: convocó á sus esclavos, y después de
1 eferirles el suceso, añadi6 en tono ,, solemne:
-Movida por mis ruegos y oraciones la
Un detalle del repa1 to.
gran serpiente que adoráis, y que,adivina
las cosas más ocultas, me ha revelado en
más pobres. Sirve para montar, para car-. la noche pasada que el ladrón se haHa engay para el tiro; su docidilidad y_su P!:1· tre vosotros, y que deberé conocerlo en
ciencia le hace casi insustituíble en las no- una plumita que le habrá nacido en la
rias; ara bien en los terrenos ligero?, y sabe punta de la nariz.
mostrar su cariño á la casa del amo aligeOír estas palabras, llevarse uno de loe
rando el paso· espontáneamente cuando negros. la mano á la ante dicha prominenvuelve hacia ella.
cia, y fl,plicarle su dueño un puntapié á
Esto último dicen algunos que lo hace, cuenta de cuentas, fué una mbma ,coea.

1

l

1

Señor José Díaz González.

Señor Francisco de P. S.uárez.

Señor
Vicente Cordero Montes de Oca.
;

i

-~!

"·

Grupo de damas que efectuó la distribución .

· Puesto de bolsit:is de colación.

Señor Félix Castro.

Señor Rafael Barbabosa.

Señor Leopoldo Vilches.

�Llos Atttistas de la Opetta.

IJos Atrtistas del Ptrine~pal y del lVfe:xieano.
- - - -- -- - - - - - - -

Rosita Arriaga, del ·mexicano .

Artistas·'del teatro mexicano.

la Moda y el Divorc'.o.

Por los t~aJros metro~olitanos.
,: . '.·,1;---

81:lnc:i S.w:i~ki
-:-"""""'~--=·~,~

"'
11

El tenor Amadi.
Regina Vicarino.

El maestro l¡nacio del Castillo.

Sign&lt; r Sig: ldl, empmr.rio,

Artist¡is &lt;l~ todos los géneroR
ocupan ··1os tflatros de la metr6poli. En"tre ellos figuran algunas
estrella~; cantantes de mérito,
:1 rtista~ incipientes unos, vif&gt;jo¡,
lobo~ oe. la eFcena otros; actorcillos de tre~ al cuarto.
En el Col6n, las tres figuras
nrincip·\les, ya consagradas pc,r
loR aplausos calurosos del público, son la soprano Regina Vicarino, de voz de oro y magnífir,,t
escuela de canto; el joven y tnlentoso maestro del Ca~tillo, cu·
yas innegables cualidades artís·
ticas serán justipreciadas dentro
de pocos meses por públicos extranjeros y el irreprochable barítono Píceo.
En el teatro Principal siguen
interpretando las piececillas de
género chicoi como en años anteriores el popular Gavilanes.
Eduardo Pastor y la inimitable
y simpática característica Etelvina Rodríguez. Entre las tiples,
sigue figurando con beneplácito
rlel publico de este teatro la be11a. Acacia Guerra, la que puede
figurar entre las mejorss arfütas de su género, por su hermosura y cualidades de .actriz. El
público, que bmca en las tan·
iias algo más que el couplet y el
tango, ha prodigado sue aplausos y así lo seguirá haciendo,
seguramimte, á Acacia Guerra.
Con justicia sigue siendo la imprescindible de los tand6filos, María. C, ,nesa, cosa natural dada la juguetona·graP-ia, sus arlmirables dotes en el baile espa·
ñol y ~n ángP-1, como se dice en argot ~.evillano. Herminia Quiles, muy Rpreciable
tiple c6mica, que
ha tenido algunos triunfos EO ·
·nados, completa
la eimpática trinidad de tiples
del Principál.
En la modesta
compañía dramática que actúa
· Arbtas del teatro mexi- en el Col6n, descano.
de luego figura el
viejo actor Coss,
siguiendo recibiendo nme3tras de aprobaci6n, como en tantas temporadas anterio·
re~. Completa el cuadro Rosita Arriaga y
otros artistas de menor cuantía.
Las fotografías que publicamos en nuestras página:A podrán dar idea á nuestros
lectoree de las cualidades físicas de las tiples del María Guerrero.

Caso curioso de divorcio en
Alemania. Los alemanes, como
se sabe, son muy snios. Un esposo ha entablado demanda de
divorcio porque su cara esposa,
( ¡carísimal) se ha sometido á un
régimen rigurosísimo para adelgazar. No podía la buena sefiora
lucir los vestidos estrechos que
estilan 11hora y se propuso quitarse carnes empleando una m1&gt;dicaci6n que en tres meses la hizo perder 15 kilos. Pero estomayormente no le importaba al
marido.
-No es que haya adelgazado
--decfa en su demanda;-es que
ha echado un humor de todos
los demonios, porque ha perdido el est6mago y se ha puesto
nerviosa. neurasténica, imoport.able. ·
Y el tribunal ha dado la raz6n
ni marido, declarando que celo
físico y lo moral de la demanda
han sido alterados efectivamente, y no por uña enfermedad in~\'itable, sino por obra y gracia
&lt;le su propia voluntad .»
Se dice que el esposo e~tá loco
de contento. ¡Claro! No tiene
que aguirntar las intemperan ·
das insufribles de su mujer, ni
pagar las cuentas de los vestidos.... estrechos, pero caros.
SUCESO VERIDICO PROBABLE.
Un letrado de la audiencia de Valladolid, dt"fendía uno de esos pleitos no muy
claros al torpe ojo de "'-~- , --'·· .
los profanos: tl abogado C'rey6 conducente
una dilaci6n para dar
mno fuerza á su alegato ; pero el presidente,
qua no lo enteudía de
la. misma manera , le
ri,convino con la vulgar frase de:
---Al g, ano, al grano, ~eñor dtfensor.
Este lo mir6 con
\
mucha rnrenidad, y
det&lt;pu és de una breve Joaquín Coss, del
pama contestó:
mexicano.
-Paja y grano nece~ita el tribunal, excelentí8imo' ~eñor.
Luego continu6 su defem a con una admirable circunspecci6n.
~

-Don Enrique, rey de Castilla, acos·
tumbraba decir que temía más las maldicioneo de su pueblo que las armas de'"sus
enemigos.
·

Herminia Quiles. ·
.......

,....

• .,

, ...... ~·....

~

-¡..

-

_......_ .................

-- ,_..

_________ _____-~---__,,.,..
,...

.

�llos Rrrtistas del Prrineipal.

Etelvina Rodríguez.

Eduardo Pastor.

La heroína francesa del hacha

mendo hachazo dejó en el sitio
al abanderado.
La desmoralización de lastropas asaltautes al ver abatido su
pabellón fué completa·. L:is tropas de Carlos se retiraron re·
nunc_i~ndo á invadir la part~ sept~ntnonal de Francia, y pocos
d13s después Luis XI entraba
en la ciudad en medio de las
aclamaciones de sus heroicos defensores. El estandarte tomado
•fue llevado á la r,apilla de Santa
Angandra, patrona de la misma
Juana, á quien desde entonces
conoció todo el mundo con el sobr~nombre de ((Hachette,, ó Ha- chita.

Juana Hachette y su Fiesta.

Dentro de poco, á fines del
presente mes, la ciudad de Beauvais, Francia, celebrará la fiesta
con quP, anualmente recuerda á
la figura más saliente de su his·
toria, á la heroína Juana Hachette. Una curiosa ceremonia
en que las mujeres, y habland¿
con más exactitud, las jóvenes
desempeñan el ~rincipal papel:
trae á la memoria de los vecinos
deiBeauvais el 26 de junio de cada, año la hazaña de la qnt, podnamos llamar la María Pita
francesa.
Et afio 1472,...cuando Carlos el
Temerario se sublevó contra
Luis ~I, una de las primera§
poblaciones de que quiso apoderarse fué Beauvais. Los habitantes de la ciudad, fieles á sumon_arca, _hicieron una heroica resistencia, en la que tomaron part~ hasta las mujeres y los nifioe.
Sin embargo, los insurgentes lleva b~n la de ganar, y uno de los
oficiales de Carlos el Temerario
había conseguido plantar el pabellón de los buques de Borgofia '
en la muralla , cuando una joven, Juana Laisne, armada de
una pequeña hacha de cocina se
lanzó ,sobre el estandarte l O
arranco con sus propias manos
. Yá renglón seguido, de un tre)

Francisco Gavilanes.

27

llos Atrtist&amp;s del 1Yiarría (}aetttrerro.

estatua á su hé~oína, y la plaza en que se encuentra e3 teatro de
. la parte más importante de esta fiesta. Al acercarse el solemne
d[a la ·plaza se convierte en una verdadera feria: colócanse
en ella a~ientos para el público y se levanta una tribuna para
las autoridades. La tarde del día 25 fügan á la plaza algunas
:..
piezas de artillería,
= - --- - -= ~
1 con las que se hacen
salvas para anun1 ciar que la ((fete de
l' asaut" ha comenzado. A la mañan11.
siguiente la ciudad
entera aparece en·
galanada con colgaduras y gallardete~;
vuelven á dispararee los cañones y el
pueblo se entregaba
á toda clase de regocijos.
Pero la verdadera
solemnidad no comienzahasta las tres
de la tarde, hora en
que la procesión es·
tablecida por Luis
XI sale de la catedral en dirección al
· monumento de J uana Hachette. Gran
número de jóvenes
vestidas de blanco
Anita Sánchez.
figuran en la comí·
tiva; en ella va tam bién t-1 relicario de Santa Angadrema, llevado á hombros por cuatro mujeres coronadas de flores, y detrás marchan cincuenta 6
fiesenta niñas, vestidas igualmente de blanco, escoltando el estan·
darte borgofi6n, trofeo tomado por la heroína. Hasta hace cosa
de cuarenta años se sacaba en procesión el pabellón auténtico de
Carlos el Temerario, de seda blanca sembrada de grandes floro·
nes; pero el temor de que cualquier accidente estropease la reliquia fué causa ide,que se hiciese una reprodución, que es la que

Luis X r., supo recompepsar
~qu~lla ª?cton heroica, no con
rnút1les cmtajos y medallat1 1:&lt;ino dec~arando á la ciudad' de
Beauva1e exenta de ciertos tributos, _dotando á Juana para quA
pudiese casarse y concediendo á
ella Y á su marido el privi!Pgio
de no tener que . psgar derecho
d_e puertas, tributos ni contribución d_e ninguna clase, fuese
cua~qu1era la ocupaci6n á qu~ se
dedicasen y el punto de Francia
~onde se establecieran. Ademá 8
ordenó al rey que todos los años
se celebrase la fiesta de Sanra
Angadrema con una solemne
procesi6n: en la cual las mujeres
¿e la ciudad tendrían derecho á
ir. delante de los hombres, inmedrn ta mente detrás del clero.
En efecto, desde entonces celebra Beauvais esta solemnidad
En 1851 la ciudad· levantó UDá·

Leopoldo Berbtáin;

Isabel S!lavedra,

-·~.~------··__

,_,__,,_ ~ , . . , . . _ .

hoy se. emplea en esta ~o.lemnidad, y que por ci:-;to~ está ya tan
de~colorida como el or1gmaL Al llegar la proces10u a la plaza to·
dos los que en ella figuran se sitúan al rededor de la estatua, que
en un momento queda cubierta de flores y coronas de laurel. Las
jóvenes vestidas ·de blanco se acercan entre tanto á uno de los
cañones y entonces empi~za la parte más caracterMica de
1a ceremonia. La
tradición exige que
en ese día Fe disparen cien cnñones en
honor de Juana Ha·
chette y que los dh;paros sean hechos ·
precisamente por f&lt;
manos femeninas. ··
Una por una, en riguroso turno, ague- •
llas muchachas, á
quienes su blanco
atavío dá el aspecto
de antiguas vestales, van acercándose al cañ6n v haciendo fuego.· Desgraciadamente para
la seriedad de la fies·
ta, esta parte de ella
da siempre lugar á
incidentes cómicos.
La mayor parte de
las jóvenes ae echan
á temblar en cuanto
María Caballé.
les llega la vez de
hacer de artilleras, •
y muchas necesitan.que el jefe de pieza les repita tres ó cuatro ve·
ceE las instrucciones para dispar'ar. Nurica falta algún paisano
oficioso, que queriéndoselas echar de entendido se coloca porgalantería donde no debe y sale con la cara negra ó el pelo chamuscado. La fiesta no termina con esto, sino que dura una semana,
dúránte la cual se celebran conciertos al aire libre, exposiclones
de ganados, carrera de bicicletas, concursos gimnásticos y!otras
. divf'.lrsiones por el estilo.

______

JuHa Pacello.

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~epatttieión de Espadas.

Aetualidades

PEUGROS DE lOS

maniobra de los aparatos á personas suma·
CINEMATOGRAFOS.
mente jóvenes que no
conocen el oficio en modo alguno.
Lt boga que han alPor tales moti vos, re·
canzado los cinematórnl vióse no permití r el
grafo~ tiene por conse·
empleo en lo~ cinematócuencia ~ultiplicar los
grafos
en público más
peligros de su exbirique
de
personas
que tención. Las película~ que
gan autorización en rese emplean para repre·
. gla. Esta se consigue tan
sentar escenas en movisolo después de un rigumiento: son muy comroso examen en el cual
bus.tible3 y aquellos que
i:e
interroga al candidalas emplean ó manioto
acerca
de lo referente
bran son con mucha
á
las
.
repre~entaciones.
frecuencia incompe~enAdemas, no puede extes ó demasiado jóvenes
hibirrn aparato cinemapara comprender cuá~tográfico
alguno como
to se exponen ellos misno
se
baya
exhibido á
mos y á cuánto exponen
los
inspeetores
y éstos
á los espectadora~ si lleno
lo
hayan
comprobagan á olvidar las prerlo y admitido. Finalcauciones necesarias.
mente,
no se antoriza
Los muchos y graves
ninguna
instalación ciincendios ocurridos han
nematográfica
en local
llamado la atención de
cuyas entradas y ~alidas
las autoridades sobre esEl señor Presidente entregando su espad~ á un nuevo oficial.
no estén dispuestas de
te género de espectácumodo
si llega el ca·
los hoy popularísimos. En Nueva York, donde se han repetido so, pueda escapar inmediataménte el público. que,
Se han impuesto
estos incendios, á consecuencia de la alarm\\ del público, la mu- reglamentos especiales para la construcción de los aparatos á fin
nicipalidad ha tomado medida3 serias para evitarlos. Bueno fue- de poner al espectador completamente, á salvo de explosiones,
ra seguir en todas partes el mismo ejemplo. En Nueva York se de humo ó de fuego. Ya era hora de que se proveyese á ello
cuentan en la actualidad 180 cinematógrafos y se ha echado de después de tantas desgracias personales.
ver que el 90 por ciento de ellos serán dirigidos por personas in~~
capaces en absoluto y que un 70 por ciento de las tales Iii aun
Hablaba un adulador con una persona á quienes necesitaba.
saben leer las instrucciones impresas á que es preciso atenerse. E-.,ta le dijo que había leído un libro; y él, por adularla, exclamó:
Se ha comprobado asimismo que frecuentement':l se confía la
-¡Qué habilidad tan rara saber leer!

El Presidente de la República visitó el jueves las obras del desagüe del Valle. Nuestros fotógrafos tomaron las presentes vistas,
que representan los momentos principales de la excursión.

29

�Aetua1idades

~~A .LAS(
DAMAS'
C·RONICA DE MODAS
Los rnmbreros de fieltro blando, 'Yª de matices vivos, ya de
lana~ obscuras, triunfan en e-tos momento&lt;', y la variedad de
sus formaP, debida á su flexibilidad, entra por mucho en su
éxi to 1 porque cada cual puede arrugar el sombrero á su gusto,
darle la forma que mejor le parece y encontrar la que mejor
sienta á su fisonomía. De aquí surgen las sorpresas que cada
día se ven en la constante persecuci6n de una idea nueva y personal para la adaptación de estos fieltros. Fácil es dar á un

sible á los cambios nerviosos: la mano.
Son ya muchos los médicos que estudian
y comparan estos signos para formular el
LO Q.UE SE LEE EN ELLAS.
diagnóstico y hasta para conocer la propensión del individuo á tal ó cual padeciNo hay signo más seguro para conocer miento.
el estado de ~alud de una persona que los
La piel de la palma de la mano ~s. un
que presenta la parte del cuerpo más sen- si(l'no de gran valor para la medicina.
C~ando aparece so,nrosada es indicio de
salud, de pureza de sa?gre; flxcesivamen.
te roja, indica tendencias á la apopl egía y
á la hemorragia cerebral; suave y sedosa
4
.
\
augura el reuma 6 la gota, húmeda, sig·
nifica que el individuo debe moderarse en
el traba jo mental 6 en los placeref'. Los
vicios traen eiempre como resultado la
frialdad y la humedad de las palmas, so'
bre todo cuando la fuerza nervio~a está
agotada.
(• .
Para las enfermedades del hígado y las
r
afecciones biliosas no hay síntomas más
seguros que los que ofrecen las manos.
La proximidad de una enfermedad cualquiera puede observarse en las manos aun
antes de que el paciente se dé cuenta de
ella. Ante todo es digno de notarse que
las formas de las líneas principales co·
rresponde al e~tado físico y mental del
individuo. La línea de vida, que rodea la
base del pulgar, no presagia por su longitud una larga vida, pero registra por lo
menos la intensidad vital del organismo,
y las líneas de la cabeza, del corazón y de
la salud muestran si el individuo goza de
buena ealud y puede llegar á una edad
Coro nel Felipe Angeles,
avanzada.
nuevo Director del C olegio Militar,

Las manos y las enfermedades.

tr~r·za de lana gruern, ya del color qel fielt~o, ya de otro que
contraste con él. Se vende11 hechos, pero es facilísimo y más
econ6mico hacerlos en cal:'a.
Las plumas siguen siendo un adorn~ elegantísimo de los ~om·
breros, y hay que pont!r en primer término, como á reinas, las
plumas de avestruz; pero en vez de colocarlas como el año pa·
sado, blandamente acastadas sobre los sombreros y alargando
negligentemente sus garbas, se las coloca ahora formando grupos y penachos 6 levantadas en altas paletas. Se les da el movimiento conveniente armándolas ·con alambre. As1 alam bradaf',
las plumas lloronas tienen sus oarbas anudadas en los dos ter·cios de su longitud y tres veces éfrieHercio de su cabeza, y co-

~~

\

f

)

CRONICA DE MODAS
(Concluye de la ¡;ág. 30.)

mismo sombrero do3 6 tres 11spectos diferentes. Basta abollarle
hoy de distinta manera qne ayer, y llevarle un día sin adorno,
prender en él otro día una pluma, para convertirle, sucesivamente, en forma de sombrare de vestir, destinado á completar
el traje de tarde para visitas.
Los fieltros terciopelo y los flamencos son los que están más
de .:noda. A veces son de doble cara ; la superior obscura, y la
inferior clara, con lo cual sientan muy bien á la cara. Claro es
que la idea ha nacido de la gran moda que alcanzan este año
las telas de dos caras. Los hay gris topo con reverso coral, pardo nutria 6 castaño con reverso gamuza, negro con azul marino
y hasta blanco con reverso anaranjado. Estos fieltros cuestan
de veinte á cuarenta francos.
Los fi.eltroii lisos merinos son más bar.atos, y con ellos se hacen sombreros muy graciosos si están arrugados con acierto. El
fieltro de pelo se lleva también mucho.
El adorno más de rµoda para estos fieltros es el cord6n 6 la

mo el alambre ~e encorva al~í en forma de cuyado, la cabeza resulta muy nutrida y volumrno~a , · haciendo contraste con el resto de la pluma. Se colocan estas plumas con. la cabeza hacia la
parte posterior del sombrero pa:'.ra que. se acentúe su hechura tirada hacia atráfl. Se hacen también plumas de avesiruz mo~tadas en forma de pequeñas somfbrillas que cubren la copa del
sombrero. La sombrilla constit!uye un casquete más 6 menos
boro beado, según es más ó mén'fs 'alta la copa que han de cubrir.
Al lado de las largas plumas.de avestruz, se ven otras cartas
enrolladas en espiral, que se coló'can en racimos, se las reun~
al pie de las paletas altas.ó se~las pone en forma de ramos desordenados, a.un.que este últimcl'tiene, en realidad, poca gracia.
Las plumas de fantasía son innumerables, formando alas
paletas 6 cuchillos. Muchas de estas últimas tienen una mitad
lisa y la otra plumón de buitre imitando «aigrette. ,,
Se ven también muchas alas y paletas formadas con grandes
(Concluye en la pág. 31. )

plumas de ciime, lisas, y en el centro plumas pequeñas de cuello de gallo, pegadr.s del revés para dar un aspecto más hueco.
Hay alas en forma de palmas, como las alas pedales que tienen
casi el aspecto de un guante sin dedos, para niño ( más grande),
las alas raquetas, anchas y rerlondas, y otras,
. La jerga, el buriel, la ratina, el terciopelo de lana y paño,
son este invierno las telas de los trajes sastre clásicos. Para de·
cidir entre una y otra comparad sus cualidades respectivaa.
Las jergas que se fabrican este afio rnn de canutillo grueso,
lisas y borrosas, Cflmo algunas «cheviottes. i&gt; Resisten admirablemente á la lluvia y al barro, y son telas prácticas por excelencia para los traje3 de calle y de r,aseo. Ofrece además la jerga una ventaja muy apreciada por las que tienen la virtud 6 la
necesidad de ser econ6micas, y es la de no pasar de moda. Lo
está más 6 menos, oero ae lleva siempre.
Ei buriel tiene cualidades prácticas análogas á las de la jerga,
pero la moda no lo acepta siempre, y además, como tela de fan.
tasia, es mucho más cara.
Tarr~ bién lo son el terciodelo de lana y la ratina, y nadie puede predecir si su éxito será duradero 6 efímero, y en cambio
tienen el atractivo de que se hacen con ellos trajes muy bonitos
realzados con adornos de seda mate 6 brillante, que consiste~
en franjas en forma, cuello~, carteras y solapas. Así combinados estos trajes, visten lo bastante para constituir trajes de tarde
·
y de visitas de intimidad.
Tan resMente como la jerga. menos caro y más fácil de trabajar que el terciopelo de lana y la ratina, el paño tiene los votos
de aquellas personas prácticas que quieren que un mismo ves,
tido les sirva para todaB las horas del día. ü n traje de paño se
puede llevar lo mismo para hacer compras por la mañana que
para hacer visitas por la tarde.
Señaladas las telas, os diré una palabra respecto de las hechuras. Las faldas siendo sumamente estrechas, pero en un ochenta por ciento de los modelos aparecen amplificadas por medio

Señor don Mario Méndez,
110:11!:rado Director General de Telégrafos.

un:detalle singular: cuando la pa 1ma
de la:mano es muy grande los_ die1,tes I e
pican rápidamente.
La mano cubierta de una verdadera recl
de rayas que se entrecruzan en todas direcciolll:ls indican un temperamento nuvioso y enfermizo : es la mano de los locos. Esto no quiere d(Cir que el que la
tenga asi haya de volverse loco por pre·
cisi6n; pero sí que debe tener mucho cuidado para evitar cualquier terrible deEenlace.

de una túnica. En cuanto á las chaquetas, las hechuras son variadísimas. Apenas se ve alguna chaqueta corta. Las aldetas,
empalmadas ó no, se alargan hasta diez 6 quínce centímetros
por encima de la rodilla. Muchas tienen el cierre del cuello muy
alto, lo cual les da un aspecto confortable y muy de invierno,
sobre todo cuando el cuello es de pieles. Las manggs son llirgas
y rectas, verdaderas mangas de prendas de hombre. Debemos
feli~itar~os por ello, porqu.e ni las mangas ensanchadas por
abaJo, m las m~ngas :fruncidas bajo un puño y formando bullón
hueco! de las que se ven algunos ejemplares, sustituyen con
ventaJa á las rectas.
En general, se puede decir que nunca se mostró la moda más
c~prichosa Y, variada. Parece que tiene declarada la guerra á la
simetría. 81 el delantero de una falda es recto, la espalda es de
dos trozos, y simula una especie de túnica con ancho dobladillo y tal vez unida á la falda, en los costados, por medio de botones. Con frecuencia, el paño de la espalda en vez de ser plano, tiene cerca de la cintura algunos gruesos frunces cosa á que
no se prestan todas las telas, y aun las que á ello ~e prestan,
han de estar ayudadas por los lastradores para tender los frun·
ces é impedir que se ahuequen.
Las medias túnicas figuran en muchos de estos trajee ni pespunteadas á la falda, ni tan por completo separadas de 'ella que
se salgan de su sitio á cualquier movimiento, sino sujetas de
~recho en trecho por algunos puntos bridas que les dejen cierto
Juego.
También las chaquetas participan del afán de romper la simetría, y se ven muchas con los delanteros ampliamente cruzados con botones en la solapa que monta en el cierre, al costado.
Suelen tener también en la parte inferior una ·franja en forma
más alta detrás ~ue ?el~nte en muchos modelos, y recta e¿
otros, como un Jareton o ancho dobladillo. Otras veces no es
un? ~ranja sin.o ~os superpuestas, como si fueran dos pliegues de
rehg1osa. Casi siempre estas franjas son de la misma tela que la
chaqueta; pero también se hacen de terciopelo, de seda mate 6
raso, que tienen el aspecto de arreglo de una chaqueta corta.

V. DE CASTELFIDO.

/
(

�Aetaalidades

PERCANCES DE AUTOMOVILISTAS REGIOS.

o

&lt;le Bélgica; Ja historia &lt;le sus percances llenaría un tomo. ·
En ciert11. ocasión, el a ütomóvi I
de Leopoldo se rompió en el camino de Ledf'.'ghem, y como tl chauf·
fer viese acercarse á un agente de
policía le dijo:
-Haga usted el favor de buscar·
me un caballo para que lleve hasta
el pueblo el automóvil de su majestad.
'
-¿El automóvil de quién?--preguntó el policía.
·
-De su majestad, del rey de los
belgafl.
El iigente quedó un momento
pen~ativo, y luego, con aire de persona que no se deja engañar fácilrntntP- dijo:
-Todos los chauffeurs dicen lo
mi,mo. Vaya usted y busque el cab dl1,.

En nuestros días, desde el k:oisn
al empérador de China, todos los
jefes de Estado del mundo usan el
automóvil. Como es natural, su c,1·
lidad de soberanos ó príncipes no
evita que estén expuestosá los mismos percrnptls que loH demás automovilistas; ape11as h~brá un solo
miembro de familia real que no haya Rufrido alguno.
El rey de Inglaterra, que durante- ocho años ha sido un verdadero
entu:-ia.sta del automóvil, es tal vez
el que menos peripecias ha parndo,
lo cual hA bla muy alto en favor de
sus chauff-urs. Su único percance
de alguna importancia ocurrió en
el otoño de 1906, al ir á !ad camiras de cahal.os, cuando el automóvil derribó á un transt-unte y le produjo algunas leai,me~. El duque de
Cunnaught no ha tenido tant11, suerte. Un día que salía de Edimburgo,
En un ho@pital de locos de In·
donde había estado ¡.&gt;rl'Sf'ncianrlo
glaterra, algunos de ellos, que se
una revista, su automóvil chocó
haliaban convalPciPntes, se qtiejac&lt;mtra un carromato y quedó desron al director de lama la 1-opa que
troz·,do, ~alienrlo el duque con al~e les daba, y é1-te ericargó al mé
gun11s hPrida~ graveti.
dico que rn a~t-gural'e del fundan;¡ más atrevido de los automomento de la queja, para lo cual
viliilta~ ngio:,; es el duque de los
pa~ó á la cocina, en dondf' hnvía
Abruzos. Hace ~eis añ .. s Ee dedicó
una desmesurada caldera. De real dt&gt;por1e aut11movili-ta con gran
nente uno de lol'&lt; loco~ más fomientu,iasmo, y habiendo comprado
do8 se acnca á él, y mirándole con
un automóvil muy ligl'ro, el conde
ojos de~eur11j»dos que anunciaban
Loa matadores Gaova y Pa~tor. las figuras salientes de nuestra
un vrinci pio de acceso, le dijo:
'Col tteletti lA &lt;lesatió á una carn:ra.
E,;ta se celebró en noviembre del
actuaiidad taurina.
-D, ct"r, t-Stáis gordo y guapo,
»ñ, de 1902 entre Turín y Bnlonia. El tiempo estaba húmedo y y creo que echándoos en la~marmita sald1á una excelente soel "uelo re~baladizo. Cuando iba á cirn kilómetros por hora, el pa ..... Hagamo3 la prurba. t;.• . · .
automóvil dAI riuque de los A bruzos p11tinó en una curva muy
bus comp~ñ~ros apoyaron la, rnrrenri11, y acorralaron a_) mébru,ca. y fué á pegar contra una piedra kilométrica. Júzguese dico para ecbarle¿á cocer, cuando é', r, n la mayor seremdad,
cómo seria el g,,lpe cuando la µiedra saltó vola.ndo y f1,é á pa- J... s ref'pondi6:
•;!,\,
.
·
rar
á
1rd,1ta.
metros.
~.,r
R11,
·ut&gt;sto,
el
automóvil
qfüdó
hecho
-Detenéos
un
poeo:
la
idea
e
rn111·
ingeniosa
Y oporfurn1;
1
1 0 vo Y fné un v, r la.11ero milagro que el duque sa liese t-in má~ pero ¿,,o advertíH~que mis vestidos ~cha1ía11 á perder el caldo?
avería que una h·~ión en una pierna.
Ante todas co~as ; s precirn quo me los quite; aguardadme, pues,
La ¡nirn fmt vez qu·· el príncipA heredero ne Grecia quiso guíar quA al in~tante estaré de vuelta.
u11 »Utamóvtl estu,vo á punto de mat:ir,e. B 1j,1ba un c:101:no en
El Hgumento satisfizo á los loros. y el c!octor tuvo la dicha
cu~sta bastante ra
de que le dej11sm
pida, cuando f'I vesal ir de la cocina,
híc.ulo se desvió á
sin que se obRtinau ., lado y rayó en
Ff'n en ser FUS ayuuna cu11eta d~ dc1R
das de cámara.
m•itro~ rle profunrlid»d Cuando recogieron al príncip ... ,
estaba sin corn·ciRf•fiérense, de un
miento y con la c:i.cochero que tuvo
ra y el cuello lln1os
de heridas. Dos
Felipe IV, llamado
el ca talán, cosas
amigos que l e
muy prontas. Vi·
acompañaban Raliehiendo del Escorial
ron también llen•·S
á Madrid S.M., hade ht-ridas y c0nt11bía nevado mucho,
siones, y por si todo
estaba mak, el caesto no era bastanmir.o, y en un paso
te, los caballos de
peligroso, dijo:
un coche donde venía la esposa del
- Apéese V. M.
No quiso Felipe
príncipe, se espanIV bajarse, y á potaron al ver caer el
automóvil y estuco volcó el coche.
Salió el rey y oyó
vieron á punto de
&lt;leci r a.l ca talán:
despeñarse con el
-Me alegro, vicarruaje y su pro·
ve Dioti.
pietaria.
- ¿De qué te ale-·
De todos los reyes
actuales, el primero ~•.;:..;1:~~~;;!;~~~~~~!!!!~~!'!!!!!'!!!!!!!!!l~~!!!!!!!-;;~~~:2S!fil!l:L_..:..J gras pícaro?
-De que Vuesque montó en autoBanquete ofrecido por un grupo de empleados del Banco Nacional al señor don Luis Uhink,
tra Majestad no se
móvil fué Leepoldo
cajero de esa institución .
haya lastimado~

=

.:~

0

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              <text>Agüeros, Victoriano, 1854-1911</text>
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              <text>Literatura mexicana</text>
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          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
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              <text>Semanario ilustrado de literatura, historia, bellas artes y variedades. Dedicado a informar las noticias más relevantes de México y el mundo, además era escaparate de todo tipo de comercios, banca e industria pues en él se anunciaban sus servicios.</text>
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              <text>Talleres Tipográficos de El Tiempo</text>
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              <text>1912-01-14</text>
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          <name>Identifier</name>
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          <name>Source</name>
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              <text>Fondo Hemeroteca</text>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Manifestación en pro a la prensa libre</name>
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      <name>Manos y enfermedades</name>
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      <name>Moda</name>
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      <name>Peligros de los cinematógrafos</name>
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      <name>Teatro para sordos</name>
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