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                  <text>fL
A~o

XII.

MÉXICO, DOMINGO

21

DE E:trnRO DE

191~.

NuM. 3.

NUEST~OS P~ELt.R.OOS.

'

I

1
1

,,

.

. j
1

limo.:señor Dr. y Mtro. don Leopoldo Ruíz y Flores, Arzobispo de Michoacán.
(Fotografia tomada momentos después de su coossgración en la Catedral de Morelia,)
J, M. Padilla, foto.

�R.etualidades

LOS VIAJES.

..........•..•.•
,... ...........
(y~~~~
,

Son las ocho de la mañana de la víspera del día de Reyes ....
Pepito va á dar principio á la importante operación de desayunarse para ir luego á la escuela.
Sonrosada aun su faz por las matinales abluciones, con el ca·
bello reluciente y artfsticamente peinado por su mamá, y la
servilleta anudada tras la eabeza y rodeando su barbilla cual si
hubiera de ser afeitado, el hombrecillo parte con sus diminutos
dedos los tiernos bizcochos, que va sumergiendo en el pocillo
de hirviente chocolate .. . .
¡ Qué guapo está Pepito! Ojos azules, cándida frente, sonrosados labios sombreados por ligera capa de chocolate... Para
su mamá es uno de los ratos más felices del día el del desayuno
de su pequeñuelo . . ..
Extasiada, recrea en él su mirada cariños~, que relampaguea
de intensa dicha y con la sonrisa en los labios escucha las feli·
ces ocurrencias de Pepito, para contárselas después fielmente á
su marido.. . .
•
¡ Y hoy si qne está ocurrente! ¡ Como que esta noche tiene
que poner sus zapatitos debajo de la chimenea !-sin dejar por
eso de llevar con frecuencia á su boca la cucharita de plata que
le regalara su madrina, hace á su mamá preguntas sin fin:
-Mamaíta . .. .
- ¡Hijito!
-¿Vendrán 101:1 Reyes?
-¡Cómo no!
- ¿Y si se olvidaran?
- ¡No tengas cuidado; no se olvidarán!
-Y ¿cómo se las arreglan para pasar algunas chimeneas sin
entrar?
- Porque las conocen muy bien. . .. Y saben los nombres de
los niños. . . . ¡No ves que todo lo saben !
-¿Pues entonces sabrán que lo que yo quiero este año es un
aereoplanó? .... ¡ Ya sabes, una de esas cosas que vuelan haciendo fox .... fox ! .. . .
--¿Quién lo duda?
-¡Y . ... me lo traerán?
-¡Según .. . . eso depende . . . !
Pepito intranquilo, interrumpe su desayuno y con la cucharilla en alto, pregunta con ansiedad:
- ¿De qué depende? .. . .
-De que tú quieras mucho al Niño Jesús.
-¡ Pues no le he de querer! - dice Pepito con aire que no da
lugar á duda alguna de su sinceridad.
- ¿Y por qué le quieres tanto?
Con encantadora espontaneidad P epito se levanta, enlaza sus
bracitos al cuello de su madre, y responde :
- ¡ Porque me ha dado una mamá tan buena! . ...
¿Quién d11da quePepito tendrá el a ereoplano deseado? ... . Mil
que ansiara los hubiera log rado con eiltas palabras .
Y la prueba está en que apenas Pepito había salido para la
escuela, su mamá se puso el sombrero y se lanzó á la calle en
busca del codiciado juguete.
- ¡Qué lástima- se decía mientras caminaba, que nuestramo·
desta fortuna no nos permita poner á Pepito en un buen colegio
donde pudiera desarrollar sus buenalil disposiciones! ¿Qué no
hubieran logrado de su corazón sencillo, bueno y lleno de entusiasmo, maestros instruidos y sólidamente cristianos?
Menos mal que según informes, que más de una vez se había
procurado la mamá de Pepito, en la escuela neutra á que acudía su hijito, se respetaba la neutralidad! Y mientras no se des·
truyera su obra, ella se comprometía á hacer de su hijo un cris·
tiano práctico y sin tacha.
En tanto Pepifo con su acostumbrada formalidad atendía sin
perder palabra á las explicaciones de su maestra.
Era esta todavía muy joven, quería deveras á sus discípulos
y ellos le correspondían con igual cariño.
Pero ¡ quién había de pensarlo, era rabi~sa librepensad?ral
Si hasta entonces no había hablado á sus discípulos de Gahleo

y de la noche de San Bartolomé, era sin duda, porque leía en
sus cándidos ojuelos que no le entendían una palabra. Mas si
se ofreciera nna ocasión de librar á aquellas almitas de añejas
preocupaciones no la desperdiciaría.
Y fué lo que ocurrió precisamente aquella mañana, cuando un
. rapazuelo sin pedir la palabra, gritó:
- Señorita ¡J uanito dice que si los Reyes vinieran á traer ju.
guetes, que se les vería!
Al oír tal cosa la clase entera tembló cual si escuchara horrenda blasfemia. De todas las bocas se escapó un ¡¡oh!! de re·
probación.
La joven maestra aguardó á que se calmara la indignación
popular. Las miradas de todos se apartaron de Juanito, que
confundido bajaba la cabeza y se volvieron á la maestra. Ella
con la más dulce sonrisa, con melíflua voz, les dijo.
-Mis querídisimos niños, Juanito tiene razón ... . Los Reyes
Magos no existen.
-Pues á mí, protestó uno de los pequeños, me trajeron el
año pasado un caballo mecánico.
-¡ Y á mi un tambor! . .. . dijo otro.
-¡ Y á mí una caja de bombones!
La maestrita soltó una carcajada.
-;Niños, niños! dijo, si no hubierais dormido como un lirón,
hubierais visto que todas estas cosas tan bonitas os las regalaban vuestros papás. Vamos á ver, tontillos, ¡ cómo se arregla·
rían los Magos para pasar por los tubos de las chimeneas! ¡Uf!
. . ¡ Bonitos se pondrían!
Los más de los pequeñuelos, con la inconstancia y la volubi·
lidad propia de sus años se echaron á reír al imaginarse á los
Reyes con el aspecto de limpia chimeneas.
Pero algunos, que veían desvanecerse sus ensueños poéticos
y un mundo tan hermosoi sintieron como si en sus jóvenes al·
mas se desmembrara algo muy grande!
¡Qué triste fué la comida en casa de Pepito!
Quien solfa alegrarla con su charla, inagotable, que era Pepito,
estaba serio y taciturno. Y el que otros dias recibía los postre.
con una salva de aplausos, vió poner en la mesa un hermoso bizs
cocho, recién sacado del horno, sin inmutarse más que si fuera
de mármol.
Sus papás se preguntaban con la vista ¡qué enigma era aquel!
Pero no acertaban á adivinarlo.
La solución la obtuvo su mamá cuando al acostará Pepito, le
preguntó:
-iPero, vamos á ver, Pepito, no te acuerdas?
- ¿De qu é mamaíta?
- De poner tus za patitos debajo de la chimenea para que te
los llenen los Reyes.
No pudo acabarla frase; como torrente largo tiempo represado, la indignación de Pepito rompió los diques . De sus ojos
brotaron lágrimas ardientes. Y comenzó á sollozar.
-¿Qué tiel)es, hijo mío? ¿Dime .... qué te pasa?
Muchas veces tuvo que repetir estas preguntas la cariñosa
madre, para lograr que entre sollozos exclamara Pepito:
-;-La maestra .. . .. nos ha dicho .... que los Reyes Magos no
existen .....
,-¡Sí que existen, hijo mío!....... Han entendido mal lo que os
dijo la maestra!
,-¡No, no! Yo he entendido bien. !No existen los Reyes! Son
·
nuestros papás los que.... .
No pudo decir más, le ahogaban las lágrimas.
Sus dapás se miraron con honda tristeza.
¡ Cómo no! Aquello sig nificaba algo más que una íntima dicha
arrebatada á ella y á su hijito: era la negra duda que comenza·
ba á filtrarse en la tierna alma de Pepito. Y entonces compren·
dieron aterrados el daño irreparable que en una·alma cándida é
inocente puede hacer la palabra de un maestro impío.

""" '1'T

inútil el esfuerzo ;
el que nunca hu hiera tomado agua no
s a b ria distinguir
nunca los sabores
de los diferentes vinos .
La base no se im·
provisa, por ern rn
pasa junto á lo grande sin notarlo; como los que cruzan
por el lado de la fe.
licidad y no la ven.
Tal vez dentro de
algunos añois la mayoría de los que toman un va por harán
acopio de ideas, entusiasmos, impulsos é ideales que
contribuyan al progreso nacional.

Este mes es el de
los viajes en auto·
móvil, á pesar del
tiempo variable,
pero la moda así lo
indica y se la obe·
dece.
La manía de los
viajes está en pleno
esplendor, en auto
los más poderosos;
por el camino de
hierro los que no
pueden mal gastar
más que corto rato.
T (\ d o s anhelan
ver lo nuevo y de
ahí el incansable
movimientoquetra- ta de vi~itar h0sta
los amigos ó conocidos más lejano3.
Un animal extraño
Reproduzco unas
frases de La Bruye·
re, que tienen siem ·
pre actualiadad:
Señor Lic. d1m Julio García,
Eo una ocasión
"Hay que satirizar
nombrado recientemente Subse:rétario de Relaciones Exte~iores.
cierto impío, homá esa gente que nunbre ligero y auda z,
ca está en reposo, curiosos de conocer ambientes nuevos por me- se presentó al Padre Houdin de la compañíafde Jesús, y le dijo:
dio de largo3 viajes, de los cuales no hacen relación alguna ni
&lt;,Padre, aquí tiene usted un ateo. ))
hacen memoria de ellos, que no llevan apuntes de lo intereean·
«¿Dónde está?))
te que ven y que van para mirar expresamente, y que no ven na&lt;,Aquí, yo soy. ¿No me ve usted?))
da, que no se aperciben más que de alguna que otra torre nueva
Retrocede como espantado el jesuita, y tomando un antEOjo
ó c,1mpanario y pasan por ríos cuyos nombres desconocen, ni lo que halla á mano, mira de pies á cabeza al insensato joven.
preguntan al atravesarlos; que salen de su patria para volver á
«¿Qué hace usted Padre?,,
ella sin haber aportado nada útil; que les agrada estar ausentes
«Contemplo, responde, ,cá ese animal ex traño que llaman ateo,
por el gusto de que se sepa que vienen de
que aun no conocía ...... ,,
.
muy lejanos paises y que anhelan que los
Corrido el pillo, con las palabras desextrañen los suyos.
preciativas del religioso, desapareció cuIndudablemente que los viajes traen
bierto de vergüenza.
grandes ventajas; pero es cierto que si
A la verdad, no se concibe cómo puede
aprovechan muy pocos de ellos, porque
haber hombres ateos: es necesario que hatoman el cambio como una vista panoráyan perdido la raz6n.
mica que se borra con la misma priea que
Pero de seguro no hay ateos en el tranuna película.
ce de la muerte: á veces hasta los remorLa cauea está en la educación. ¿Cómo
dimientos tardíos de esta última hora
puede gozar un museo el que no haya esmanifiestan la existencia de un Dios justo.
tudiado ui conozca el mérito de lo que encierra lHJUf&gt;l edificio? Sin preparación f S

J UAN DE T OURELLES.

Señor Lic. don José R. Aspe,
nuevo Mn.istro Plenipotenciario de México
en Italia.

Señor Lic. don Justo Sierra,
nuevo Ministro Plenipotenciario de México
en España.

Señor don Ernesto Fern ández Arteaga
nombrado Ministro residente en Hondur;s
( De un retrato antiguo).

�Aetaa1idades

Oe Soeiedad.

37

ESCUELAS D OMI NI C AL E~ PAHA OBREROS.

La señora doña Sara P. de Madero y damas que conrnrrieron á la
fiesta inaugural de las escuelas dominicales para obreros.

La señora de Madero y sus acompañantes, presidiendo la fiesta de
inauguración celebrada en el teatro del Conservatorio.

EL lVIAL FRANCES.

En la parte más religiosa la población crect, mientras que Ja¡:
poblaciones menos católicas comienzan á ser atacadas del «mal
francés», esto es, de la despoblación.
La despoblación creciente, sus causas y sus remedios.
El remedio de la Francia está únicamente en el restableci·
miento de la religión, única que pt1ede indicar la razón de la
Las últimas estadísticas oficiales de este país Ron aterradoras. vida.
Los franceses, bajo la influencia sectaria marchan á la total
¡ Desgraciados de los esposos que no comprenden la santidad
decadencia nacional, según lo hafi declarado M. Folloville en el de su estado, porque acumularán falta sobre falta y la rendición
reciente congreso de la natalidad franceea. El mal que los ·aque- de cuentas ~erá un dfa muy terrible para ellos!
ja no desvasta solamente á las capitales sino que devora hasta
¿Por qué hay tantos matrimonios en Francia que no frecuenlos.campos. Algunos de los departamentos descristianizados se tan más los sacramentos? Es porque ellos no se consideran dig·
parecen á esos árboles gigantescos que la tempestad ha herido y ños de aproximarse al altar, porque no tienen valor para poner
deRpojado de verde follaje.
término á una serie de infamias de donde les viene un entorpeciLa Alemania y la Francia tenían eu 1850 la misma poblac;ón. miento moral, un profundo letargo para todas las cosas del alma.
de treinta y cinco millones de
Ellos no tienen dnecho para
habitantes cada una. Hoy Frandespreciar á las criaturas que la
cia tiene treinta y nueve miilones
miseria arrastra en el lodo, pory Alemania sesenta y dos!
que sus faltas son ptores que las
de esas desgraciadas sin tener sus
En 1897 el número de falleciexcusas.
mientos ha sobrepujado en más
Allí donde las ideas y las prácde veinte mil al número de naciticas religio~as permanecen flore·
mientos habiendo nacido treinta
cientes, las familias son numeroy tres mil nifios menos que en
sae, y el sentimiento del deber
i906.
cumplido, aun á costa de grandes
Y esto pasa sin que haya habiesfuerzos, reina f'Il el hogar dodo epidemia, ni guerra, ni azote
méstico, y los esposos pueden mialguno, en una época en que la
rarse sin rnnrojarse.
ciencia se muestra orgullosa de
La enseñanza laica está dando
prolongar y proteger la vida husus frutos. Ella ha producido
mana.
esos millones de apaches, de maSe han propuesto numerosos
tiimonios estériles, de invertiremedios, abaratando la vida, gedos, que los degradan ante el
neralizando la higiene, establemundo.
ciendo la gimnástica obligatoria,
Sólo el día en que la Francia
pensionando á las familias que
baya vuelto á su vieja fe, á su
tienen más de tres hijos, facilitanvieja dignidad católica, recobrará
do el trabajo á los obreros, dismiGrupo de militares vencedores en el primer concurso organizado su gran corazón y los hogares se
nuyendo los impuestos, impo¡;or el Club Hípico Militar.
poblarán de bellos niños, como
niendo impuesto á los célibes,
antaño. -C. B.
llamando á los emigrantes, pero todo ha sido en vano.
La razón de ese fracaso es que los legisladores franceses no pueden remediar un mal que ellos mismos han causado con sus imEn Laponia, todos los habitantea de aquella glacial región,
pías doctrinas.
visten de idéntica manera, y el observador más perspicaz.y exEse mal no proviene de raza, que cuando era católica se ropro- perimentado no es nunca capaz de distinguir á primera vista,
ducía frondosamente. Bajo Luis XIV la Francia poseía un cua- un hombre de una mujer. Llevan todos, sin distinción de serenta y uno por ciento de la población total de las grandes po- xos ni edades, pantalones ajustados, medias-gruesas de piel
tencias. En el Canadá sesenta mil franceses católicos se convir- y zapatos puntiagudos. Además el cabello largo es ornamento
tieron al cabo de cien afios en dieciocho millones de habitantes. que usan los lapones de uno y otro 6exo.
La causa de la despoblación es la moral laica. La prueba es
que .esa disminuciGn de natalidad no se acelera todavía más gra- ¿Que tal, mi querido enfermo, qué tal nos encontramos
cias á los d~partamentos franceses que permanecen creyentes. hoy?
El mismo hecho se observa en Bélgica.
- Eso es lo que le iba á preguntar á usted.

~'f~

***

M·1 trimonio Icaza-Cabrera.-Los contrayentes durante la ceremonia
nupcial en Santa Brígida.

NUPCIALES.

Matrimonio Kuhn·Couttolene.--Un detalle durante la misa de vela·
ción. [Parroquia del Sagrado Corazón.}

erguida y el continente altanero. La majestad real parecía ser su
elemento, una majestad «importante,» dice Saint-Simón. Después de lavarse las manos con la servilleta mojada, que le ofreDos matrimonios elegantes se han celebrado en esta semana, cían ( después de examinarla bien, se entiende), el capellán de
constituyendo las notas sociales más salieñtes de ella.
palacio bendecía los manjares; el rey se sentaba al fin.
En el templo de Santa Brígida contrajeron matrimonio la be«Generalmente comía solo, sin ceremonia. Toda;la vajilla era
lla señorita ~arfa Cabrera, y el joven don JoEé Ignacio !caza y de oro. La Princesa palatina, madre del duque de Orleans, que
Ca macho.
fué más tarde Regente, afirma haber visto á Su Majestad comer
Por otra parte, en la Parroquia del Sagrado Corazón, de la cuatro platos llenos de diferentes sopas, un faisan entero, una
Colonia Roma, se unieron la bella
gran perdiz, un gran plato de enseñorita Virginia Couttolene, de
salada, grandes rebanadas de jadistinguida familia de Puf'bla, y
món y de carnero con salsa de ajo,
el joven don LeonardoKhun, apre·
un plato de pastas y además fruciable miembro de la colonia 111€tas
y huevos duros.
mana.
«Tanta
comida no le aprovechaA ambos matrimonios concurrieba;
tenía
malos dientes y tragaba
ron numerosas familias de nuestra
con
glotonería
mascando mal. Sus
buena sociedad, con cuyo concurvértigos,
indigestiones,
reumatisso, tuvieron mayor realce las ceremo,
mal
de
piedra,
gota
y
catarros,
monias.
son conocidos; continuamente había que sangrarlo y purgarlo, y en
esos
días llamados de media dieta,
LUIS XIV
no comía más que un caldo suculento con tostadas, una sopa de pichones y tres pollos asados.»
Los siguientes fragmentos de
&lt;,La pompa y la limpieza de la
&lt;cNos Loisirs» son la evocación ue
comida
real e3taban lejos de ser imun curiosísimo momento de la vida
pecables,
si se tiene en cuenta que
real en Versalles.
en los primeros años del reinado
ce En los bajos del Hospital de
de Luis XIV no se conocían los teVersalles, llamado entonces el
nedores. La cuchara sólo servía pa«grand commun, &gt;&gt; ee habían instara
las sopas; en cuanto á los guisalado las cocinas. En las habtaciodos, se comían sencillamente con
nes situadas debajo de éstas se alolos dedos, lo mismo que las salsas
jaban los oficiales y la servidumbre
y las legumbres.»
de palacio, más de 1500 personas.
Los
novios
Leonardo
Kuhn
y
Virginia
Couttolene
después
Y;;é'~"&lt;::&gt;
En este número, la tercera parte
de la ceremonia de su enlace.
'
El de rnis pecados
pertenecían á la cocina y serviFOTS . DE "fa TIEMPO IL USTRADO."
dumbre.
Pregunta el médico á un enfermo
~&lt;Utia vez la. sefial dada, la comida, ó como decían entonceE" la
pr6x
imo
á
morir
de
una
enfermedad
que el facultativo no acier«viande du r01J&gt; (la carne del rey), salía de este piso bajo, cru- ta á descifrar: «¿Qué dolores tiene usted?,,
za~a la calle para llegar al palacio y des1.més de recorrer cinco ó
El enfermo: «No tengo más que un dolor. »
seis piezas, llegaba á .la habitación donde la mesa estaba puesta.
e,¿
Y cuál es?» se apresura á preguntar el médico creyendo desEste paseo de la c?m1da ~eal cons~ituía una ceremonia oficial y cubrir
la enfermedad.
'
era costumbre de ia gente descubrirse ante tal procesión incli&lt;cEI
de
mis
pecados,»
contesta
el
paciente.
nándose; y poco faltaba para arrodillarse.
'
. Este es el dolor que habéis de sentir siempre. El pr,)feta Da&lt;:Los que han visitado el palacio de Versalles pueden fá cilmenvid
lloraba día y noche sus pecados hasta decir: «Fueron para
te 1ma!!'marse el espectáculo; el rey tomaba las comidas en su
mí mis lágrimas el pan del día y d; la noche ...... »
h~bitación, frente á l~ ventana central desde la cual se ve la AveY}osotros que ha?ríais me.recido mil veces el infierno, ¿no
mda ~e Parírs. Anuncrnba Ja comida con gran ceremonia.
habtis de llorar también?
«Lms Xlv, como es sabido, no era alto; por eso usaba altos tay pedid con vuestras lágrimas {\ Dios que os preserve
cones y monumental peluca; su andar era admirable; la cabeza deLlorad
caer eh pecado mortal.
1

�El mar ha tentado siempre la codicia humana· y el caso no
es de hoy, sino muy antiguo, como lo prueban aquellos versos
de uno de nuestros poetas clásicos.
"La codicia en las manos de la suerte se arroja al mar: la fra á

las espaldas, y la ambición se rie de la muerte.''
A~n no hace mucho tiempo que un sabio profesor de la Univers~dad de Bruselas nos anunciaba que había descubierto el
med10 de extraer el oro que en suspemión contienen las aguas
marinas.
¿De dónde procedio ese oro? ......... : el mar combate de continuo rocas y montañas que lo encierran, y en sus aguas hay
P.ºr lo tanto, partículae, infinitesimales ó poco menos del' pre·
01oso metal.
La teoría del sabio Belga fué una de tantas brillantes teorías
que ?º obtienen pract~ca é .inm~diata confirmación, y el oro
contmúa en las agu.as, mtang1ble e inexplorable, hasta la fecha.
Pero en cambio encierra la líquida llanura multitud de buques náufragos, y entre ellos los hay y los hubo bien provistoi;i .
abarrotados casi, de espléndidos tesormJ.
'
::~ Recientemente se han encontrado lingotes de plata en las
blondas arenas del puerto de Gouberville, lingotes que á no dudar, proceden de los navíos que combatieron en la batalla célebre de la Hougue.
Sabiendo que en el mar yacen fabulosas riquezas, nadie se
extrañará de que un día ú otro se constituyan sociedades dedi·
Ciidas á extraerlas en aqueilos mismos lugares donde se perdieron.
Se uso para el objeto un aparato que se llama hidroscopio,
una especie de anteojo gigantesco, destinado á explorar el suelo marino; el cuerpo dal instrumento no es sino mi tuvo metálico de gran diámetro, en cuyo extremo inferior se acumula un
sistema de · lentes, reflectores y lámparas eléctricai;i, mientras
el superior] se.afirma á un pontón, á una gabarra, ó á un buque
cualquiera.
El hidroscopio funciona como una draga excavadora de aire
comprimido;' es en esencia, una bomba que aspira del lecho
del mar, agua,:arena, piedras, (fango, moluscos y vegetales;
las substancias aspiradas caen en un tamiz, que deja escapar el agua y examinar con todo detenimiento el resto. Inutil

Grupo de c0ncurrentes al banquete
ofrecido por el señor don Ernesto Pugibet, á un grupo de sus amistades,
en la Ville des Roses.
Fot Sosa y Meiidoza.

creo añadir que la de operarse :siempre sobre las costas 6 en
parajes de limitada profundidad que viene á ser lo mism o.
En España existen los famosos galeones de la bahía de Vigo;
todos habrán oído hablar de ellos, y aun sabrán que en diferen·
tes ocasiones se ha intentado explorarloi;i, aunque infructuosamente. En 1702 cuando aún éramos grandes y fuertes cuando el
sol no se ponía en nuestros dominios llegó, á Espafia una flota procedente de América, y Cdrgada de las riquezas que durante tres años, se habían extraído de las minas de oro y plata; evaluábase aquella carga en 700 millones muy corridos:
navíos militares escoltaban á los galeones pero al llegará Vigo
fué atacado el convoy por una escuadra anglo-holandesa, que
mandaba Sir George Rook, y llevando nosotros en la acción la
peor parte, decidieron nuestros marinos echar á pique los galeones, para que sus tesoros no aprovecharan al vencedor.
Y esta es la hora en que aún duermen en el fondo del mar
los 700 millones.
En cambio, una compafiia británica trabaja .ahora con éxito
er. el sal va mento de la fragata inglesa Lutín, que el año de
1793 se fué á pique en la costa holandesa á no mucha distancia de Terschelling.
La fragata Lutín llevaba 30 millones de lingotes de plata y de
oro; se han salvado ya 2.500.000 francos, y el resto continúa
hundido en el fango á diez metros de profundidad, aunque el
ingeniero director de la maniobra confía en sacarlo á luz.
Junto á estos tesoros indudables, tesoros en cierto modo
conucidos por saber P.l nombre del buque que los conducía y el
lugar en que se hundió hay también tesoros fabulosos y fantás·
ticos, inventados por una imaginación exaltada, y populariza.
dos más tarde por la 'leyenda.
Entre Cuba y Puerto Rico, por ejemplo, pretenJe la tradición que ti fondo del mar se halla sembrado de oro, plata y
piedras preciosas, procedente de los naufragios de muchos buques españoles que se fueron á pique en pleno siglo XVII.
¿Habrá historia más romántica y novelesca que la de los te·
soros del Mary- Dier?
En 1835 había fondeado el Mary-Dier en el Callao; el ejército chileno invadía el Perú, y el puerto perur.no no tenía un

La soprano Blanca Fox y el tenor Amadi en la escena final de ''Favorita."

VIDA TEATRAL
f:Atnft:frftr:ttft

«MIGNON,» en el Colón.-- La pianista hú.ngarn Yolanda Mé1'0, en el Arbeu.

Concbt¡•c en la pagi1,a39.

El escritor argentino don Manuel Ugarte, que dará en breve dos c0n·
ferencias sobre la unión latino-americana.
El escritor aparece acompañado por unos jóvenes normalistas.'
Fol. de "Et 1'ieinpo ltmt1·ailo"

Hacía ya más de seis años que el público metropolitano no sa·
boreaba la deliciosa partitura del maestro Thomas. Desde aquella inolvidable época, en la que Luisa Tetrazzini y L;viaBerlen~
di cantaron en el Arbeu "Mignbn, '' todas las empresas se habían
aostenido de hacerla figurar en sus repertorios.
Esta semana se cantó esta ópera ea el Colón, con un éxito
bastante incompleto, debido, principalmente, á que el público
gusta demasiado de la música vigorosa, siendo realmente extraordinario el caso en que la música delicada y poco melódica ~es. pierte grandes entm1iasmos. Si bien es verdad que las localidades fueron totalmente ocupadas por el público la noche del pa·
sado martes, comenzó á notarse la indiferencia de la concurren·
cía desde que la orquesta, dirigida con la habilidad de costumbre
por el maestro del Castillo, tocó la bellísima introducción.
Y la actitud reservada y fría del público siguió hasta el fü1al,
por cierto inj 1stificadamente, pues si bien el desempeño de "Mig·
non'' no fué absolutamente bueno, fué muy discreto. El _tenor
Amadi canto apasionadamente el papel de Guillermo y hubo de
bisar, á las repetidas instancias del público, la deliciosa ro·
manza del cuarto acto. Blanca Fox tuvo oportunidad de lucir su
espléndida voz. En más de una ocasión los buenos aficionados
prorrumpieron en calurosos aplausos, contrastando su entusias·
mo con la marcada indiferencia del resto del auditorio. El bajo
Crety, al que hemos aplaudido otras veces, como en el "Barbero
de Sevilla'' y "Fausto'', no estuvo lo afortunado que hubiera si·
do de desearse en su parte de Lotario.
No obstante la apatía general, "Mignon" nos hubiera dejado
gratos recuerdos si no hubiera la empresa encomendado á la se·
ñora Zavaski la parte de Felina. Pero con esta artista no puede
haber tiempo posible. En las anteriores funciones ha substituido
con bastante mala fortuna á la señorita Vicarino; en "Madame
Butterfly" hizo patente su inferioridad respecto de aquélla. Pero
esta vez el fracaso que ha tenido en la obra de Thomas ha col·
mado la medida. Durante toda la obra el público sufrió los desaciertos de la artista, aún más desafinada la noche del martes que
las .anteriores, hasta el punto de protestar ruidosamente en los
momentos en que, no sabemos por qué causa, quedóse suspensa
dos ó tres veces en la polaca del tercer acto.
No e3 posible exigir que la Vicarino cante todas las noches,
pero el público ha demostrado con su abstención de concurrir al
Colón la5 noches en que canta una artista de tan mediocres facultades, un desagrado que debe preocupar á la empresa.

***

El viejo y destartalado teatro que ha llegado á adquirir no sa-

hemos que aspecto simpático á traves de tantas temporadas difíciles de olvidar ha abierto una vez más sus'puertas á una alta
' húngara
.
artista, la pianist-\
Yolanda Méro.
.
.
Estas temporadas, ya se sabe, no se caracter1.zan por lo animadas toda vez que el público selecto es en 1.éxico muy escaso.
Esta v~z, como era de preveerse, el teatro estuvo casi)~desierto.
La Srita. Méro, es una acabada artist a; sus facultades excepcionales y aqmirable técnica, hacen de ella una alta personalidad del mundo artístico, como lo comprobó rotunda~eate
la noche del martes pasado. Desde un priD;cipio se ?º~quistó la
admiración y simpatías del selecto audito!10 que as1~tió al concierto por su personalísima manera de mterpretac1ón de los
grandes maestros.
. .
La brevedad de esta crónica nos impide, como quisiéramos,
extendernos más. Baste á nuestros lectores saber por ahora qne
esta exquisita artista húngara hizo prodigios de técnica, de cla·
ridad é inspiración, interp!etando desde Heymann, Merkler Y
Dohnany hasta llegará "El Sueño de amor, " el lnocturno Desdur, para finalizar con una Rapsodia de Liszt.
.
El público que asistió á la velada, compuesto ~e .mús!cos, .de
artistas, de "dilletantis," premió la labor de la d1sbngmda pianista con nutridos aplausos.

LOS TESOROS DEL MAR.
Co11cluye de la página 38,

mal buque de guerra que lo defendiera. Angustiados y llenos
de sobresalto los más ricos habitantes de la ciudad, temerosos
de perder sus riquezas, suplicaron al capítan del barcn inglés
que se las guardara: y el Mary-Dfor se llenó de alhajas, de mo·
nadas de oro, de perlas y brillantes, de zafiros, de esmeraldas
y rubíes.
Sucedió lo que era de esperar; el marino inglés en un mal
cuarto de hora ( malo ........ para los peruanos, se entiende,)
levó anclas y se march6 á ocultar su botín en la isla Cocos s1tuada frente á Panamá, pero cuando trató de abandonarla .un
huracán formidable estrelló, al Mary-Dier, sobre los a~rec.1fes
sin que ni uno de los hombres que los tripulaban cons1gmera
ss.lvarae.
La isla guarda un secreto: ¿hbbrá entre mis lectores alguno
que quiera descubrirlo?

�Ctróniea Exttranjetra.

Ctróniea Exttranjetra

41

EL VIAJB; DE LOS R&amp;YES INGLESES A LA INDIA.

1

1

1

Viaje de los reyes Ingleses á la India.

Llegada de los soberanos á Delhi, bajo el ricó parasol imperial bordado de &lt;·ro: detrás el virrey lord Hardinge y su hija. .

El sherit lee el discurso de bienvenida á los soberanos, en el muelle
de Bombay, donde se levantó un pabellón para recibirá su desembarque
·
á los reales viajeros.

Las bellas pans1enses quieren sangre
Las luchas brutales de los pugilistas negros, yanquis é iñgleses, en las que mana: sangre y los hombres caen derrocados como bueyes bs_j~ un golpe de maza, tal es hoy día el deleite de
las bellas par1s1enses, lo que hace furor en la «élite» de la hermo~ura y de la elegancia femenina.
El famoso Pelican: Club de Londres, ha arrendado en París la
sala Wagran para que los franceses vean luchar en ella á los
más rnlvsjes 'de los bóxeadore¡¡· y no son los franceses los que
se han entusiasmado, sino las f;ancc&gt;sas.
Las par~sienses se parecen por el nuevo sangriento espectáculo. Han, visto á .un blanco molido á puñetazos por un, negro en
en la ~as. sangrienta lucha 9ue se puede desear; -han visto al
c~mpeon rnglé~ Hinry Shearrng derrotado por · el negro califorman0 Sam Mac Ve~, Jo han :visto arrastrándose á sus pies para
que lo retratarno, :::rn poder apenas re~ollar, con una herida en
l~ frente abie:rta por e! puñetazo d.el negro. Las elegantes de Pans confies~n 1_ngenuamente que asisten á estos espectáculos porq.ue nece31tan algo que las divierta y las interese; porque nt-ces1tau una lucl;ia de verdad. DePpués de uno de estos combates á
puñetazos, &lt;iL'Illustration)) decía: c&lt;No fué bastante brutal, no
corri6 la sangre.11 Exactam·ente lo nfomo repiten las ·herhiorns
espectadora@.
.
.
Todo el París elegante estaba presmte el día de la lucha del
negro y del ihglé;:.. Los precios se subieron, porque se prometía
que el espectáculo sería sangriento y toda la gen.te «chíc)i tomó
localidades .Y asisti6 en traje de etiqu.eta. En las primeras filas
tornaron .ª~1e~to doscfentas m_ujeres, las que necesitaban algo
que las d1v1rtiese .y las entretuviese. . ... .
·
Con alegría de todos, : al se1;undo encuentro· ya corrio la sangre. Al cuarto, -Harry.Shearing rodaba por el suelo y no podía
levantarse. 1.C6mo aplaudía el público, 'y en especial las hermosas de lag primeras filas!,
-¡Magní.fico golpe! gritaban.-jMagnífico golpe!
:
-La lástim.a -.d.ecían algunas-;-es que no ·ha durado más que
uoa hora.

Bautizo d(uaa nueva Infanta de España.
Miembr0s de la fami lia real española en la solemnidad del bautizo de
1a•infanta María C ristina, nueva hija de los reyes de España, nacida el 12
•
de diciembre.

Después de un almuerzp en el Palacio del gobern~dor de Bombay,
sir George Clarke y lady Clarke acom pañan á los ~oberanos
á su automóvil.

Todavía más emocionante para la sociedad parisieme fué la
sesión en que el _Cllmpe6n Tommy Burns venci6 al sudafricano
Smith. Lai mujeres gozaron entonces como nunca.
- j Bravo, bravísimo!- gritaban las lindas espectadoras al V&lt; r
que rlos veces sPguidas, de otros tantos puñetazos, hacía Burns
brotar la Aangre de la cara de rn contrincante.
- ¡Acábale de una vez!_-Bramaban otras poniéndo!e de pie.
Burns e1-quivaba admirablemeute los golpes de su contrario
y éste se retiraba poco á poco.
'
-jCobardel-exclamaban las admiradoras de Burns sentadas
.en la primera fila.
De un puñetazo magüitrn,l el campe6n derribó á rn contrario
cuan largo era. En el colmo de su -entus~asmo, sus admiradoras
chillaban con más .fuerza que nunca:
-¡Acaba con él, acaba con él!
Repetimos que las que así se expre~aban á la vista de la sangre y de las c,mtusione~, eran las más elegantes damas de París, las más distinguida!", la rccréme,1i Cansadas de los deportes
franceses, necesitaban ver algo más real, más terrible. Cuando
se cansen también de ésto, ¿qué será lo que pueda divertir)a5 y
entretenerlas?

LA PUERTA ES ESTRECHA
«,Señor cura,)) decía en cierta ocasi6n al venerable párroco de
Ar~ un hombre grueso y colorado y cuyo aspecto contrastaba
con la palidez y demacración del buen sacerdote, «cuento con
U..tPd para que me lleve al cü,Io, y para conseguirlo me agarraré á RU FOtan~. ))'
.
«No haga Usted tal cosa, amigo mío, replicó el cura rnnrien do, «pues la entrada.del ·!)ielo'es muy estrecha y nos quedaría·
mos los dos á:la pu.erta. )J
.¡Ah estuvo rµuy gracioso.el buen cural Y habló muy bien: la
puerta del cielo es angosta, y para pasar por ella hay que haceree
pequeño por la humildad y qelgado pór la niortificaci6n, es de· ·
cir, hay que humillarse y_mortificar~e. · ·

..--- - ·- - -- - -----. --,--..,,=--------- -

La guerra lta_lo,turca.
Las tropas italianas marchando sobre las dunas, hacia Tadjourah , el 13 de diciemb1e último.

�43

llOS AGlJADO~ES DE llllVIA

• •'
J

••

..

·1·

(Apuntamientos por Ricar _o Palma,)

Los proveed~res á domicilio de agua, ó aguateros, como, con do, e~ como quien dice de ayer por la m11ñana.
mejor índole filológica dicen los argentinos, constituyeron e11
Los aguadores festejaban · anualmente, en la igle&amp;ia de· Sa!i
Lima un gremio sujeto á pragmática ó reglamentación, gremio Francisco, á San Benito, patrón del gremio, y era para ellos ese
que. á Dios gracias ha muerto desde ha casi medio siglo. y sin .día de ancho jolgorio.
e3peranza de resurrección, pues como dice un poeta:
'
'Al incorporarse un aguador en el gremio entregaba cuatro pe·
'
sos al alcalde para fondos de la asociación. al incre·mento de
Aquel que dijo á Láza.ró·: ¡levanta!
los cuales contribuía semanalmente ·con la cuota de un real
no ha vuelto en los eepulcros á llamar.
de plata.
También esta'ban obligados los del gremio á regar cada sibaCuando fundó Pizarro la ciudad tenían los vecinos que ocudo, de cuatro á cinco de la' tarde, la plaza Mayor y las plazuepar un doméstico pa- las de S11n Francisco, Santo Domingo, la Merced y San Agustín.
ra que, en grandes
Cuando desapareció el gobierno monárquico y vino l~ repú·
cántaros de barro, blica con sus furolerías de igualdad democrática, el gremió de
trajesen, del río al ho- aguadores se convirtió en potencia política par~ los actos elec·
gar, el refrigerante é cionarios. El alcalde se convirtió en personaje mimado por ,los
imprescindible líqui- caudillos. El que contaba con el gremio, tenía asegurad,o el
do.
triunfo en las elecciones parroquiales de la capital de la RepÚ·
Tan I uego como la blica. La disciplina era ~na maravilla, pues nadie osaba hacer
trata de negros se ge- la más ligera observación á un mandato del alcalde. Al ingresar
neralizó, las perrnnas en el gremio, todos los asociados hahían prestado juramento de
:icomodadas q uisie- ciega obediencia. Eso sí era autocracia y Bo pampirolada como
ron consumir mejor la del Czar de Rusia.
agua que la del cauce
Hubo en Lim a, por los afios de 18150, un caballero acaudaladel río, y mandaban do, al que bautizaremos con el nombre de D. José Francisco,
un esclavo, caballero pero muy metido siempre en belenes de poHtica, el cual calculó
en un asno que sus- que el hombre que consiguiera hacerse dueño de los aguadores
tentaba un par de pi- sería siempre el mimado por los magnates de palacio, lo que se
pas. á proveerse de llama una potencia. Nuestro politiquero se convirtió en pafio de
agua clarísima en la lágrimas para los del gremio, que, en cualquiera tribulaci6n
Piedra Liea y otras doméstica, acudían á él
vertientes vecinas á y con frecuencia los
la ciudad. Cuando en salvaba de ir á la cárcel
1650 se erigió, con por borrachos y pendengasto de ochenta mil cieros. El era obligado
pesos, la pila monu- padrino de bautizo de
mental, que aún perdura, en la plaza Mayor, se aEociaron los retoños, y, por suquince ó veinte negros .libertos, organizando greini@ para pro- puesto, que oiempre teveer de agua á los vecinos, asignando el precio de medio real nía compadre alcalde.
de plata por cada viaje. Un viaje.. de agua constaba de dos pipM. Tuteaba á todos 1os
Desde sus primeros tiempos se singularizaron los aguadores aguadores y hasta les
por la desvergüenza de su vocabulario, tanto que era como re- daba monises para que,
frán para las buenas madres limeñas el reprender á sus hijos á su salud, bebiesen co·
diciendo: «Callen, nifios, que por las lisuras que dicen, me pa- pas en la pulpería.
recen aguadores.,,
En una ocasión viéLos del am):mlante gremio se anunciaban con el tintineo de ronse varios aguadores
una campanilla que sonaba á cada paso del. asno, y conforme á complicados en un juisu 'pragmática ó reglamento estaban obligados á consagrar, quin· cio por pecado de hurto.
cenalmente, una tarde á la matanza de perros callejeros que no Don J oeé Francisco se
ostentaran un collerín, obtenido por su's dueños de la. autoridad puso en movimiento, y
de policía, previo el pago de dos pesos~ Barato era el seguro de . después de recia fatiga,
vida, siendo el mes de Diciembre·el designado para renovación consiguió que el juez
de la póliza, digo,, argolla.
. '.
sobreseyera la causa, deLa matanza la efectuaban 'los. agqadores armados de gruesa jando á todos los acutranca con contera de plomo; y en esa tarde era horrible y re- sadores en libertad de
pugnante el espectáculo que ofrecían las calles de Liwa. Fué repetir la hazafia. El
después de la batalla de la Palma, esto es, en 1856 ó 57, cuando gremio agradecido, y sin que diecrepara voto, noml&gt;ró á Don
el bocadillo de carne envenenada substituyó al feroz garrote, José Francisco aguador honorario, distinción que á nadie se hasistema que no admitía privilegiadas excepciones caninas. Igual- bía hasta entonces acordado.
dad ante la ley de muerte: tan perro era el chusco como el miLos sábados á las tres ds la tarde, se congregaban los aguadomado falderito. Quien deseaba salvará su doméstico cancerbero, res al rededor de la gran pila de la plaza. A nuestro politiquero
tenía que vivir averiguando, por el aguador de la casa, cuándo se le veía paseando delante de la·arquería del portal de Botone·
era día del bocadillo, á fin de tener encerrado al ladrador. Cuan- ros, y cuando, al pasar lista gritaba el alcalde:-¡José Francisco:
do dej6 de funcionar el gremio, quedaron los perros en Lima aguador honorariol,-nunca dej6 de oírse la voz que contestaba:
como moros sin señor y libres de todo smto.
-¡Presente, señor alcaldel-y cumplido el deber disciplinario,
El establecimiento de la perrera municipal, reforma que aplau- se iba paso entre paso para. su casa.

.

Despuée de la lista discutían sus asunti·
llos los asociados, y terminada)a junta, empezaba el regadío de la plaza..
.
,
La acción de los aguadores en la vida pohtica era la siguiente: desde la víspe_ra ~~! dia
designado por la ley para la const1tuc10n de
las mesas de distrito, que debían recibir el
sufragio de los ciudadanoe, los aguadores se
congregaban en algún caserón viejo, dejando
á los partidos contendientes en lib~rtad para
la lucha. Los aguadores, en su encierro, eran
sólo un cuerpo de expectativa ó de reserva,
que había paeado las horas consumando
aguardiente y butifarras hasta que les llega·
ba la noticia de que el partido popular ó de
oposki6n al gobierno había triunfado ó estaba en vía de apoderarse de la parroquia de
San Marcelo, por ejemplo. Efie era el instan·
te en que aparecía D. José Francieco, revólver en mano, y gritando:-¡ A tomar la mern
de San Marcelo!-¡A San Marcelo, mucha-

AUTOMOVILES QUE SALTAN Y QUE VUELAN

i.

i·

'

)

chos! ¡Viva el gobierno!,- repetfa el alc!lde con un énfasis que se prestaba á esta d1spa~atada traducción criolla.: ccMuchachos?
ª'luí n.o hay más Dios que Mahoma y m1
compadre D. J osé Francisco, que es su pro·
feta. &gt;&gt;
Y garrote en mano, daga ó puñal, al cinto,
en medio de espantosa gritería y a carrera
abierta se lanzaban los doscientos negros
a()'uado~es sobre los ocupantes de la plazue1t que tras ligerísima resistencia y un par
d~ cab~zas rotas, ponían pies en polvoro~a.
¡Victoria por los aguadores .. .. y por el gobiérno!
A Dios gracias, desde hace casi cu~renta
años en el eleccionario de las parroqmas no
corr~ ya sangre. Embolismos y trampas pacificas en las ánforas han reemplazado al democrático garrote de los aguadores, gremio
que ya no es más que uno de tantos recuerdos tradicionales.

comprimido que produzca el mismo efecto, es,~eci~, que lance
el automóvil al aire eP el momento oportuno e 1mp1da todo choque brusco al volver al suelo.
.
E l invento de Farman es muy diferente; se trata dE1 la aph?a·
ción al automóvil de un mecanismo parecido al de su máquma
voladora. En la trasera. del vehículo coloca un propulsor que
funcion a por un motor propio y obra en el aire de la misma
manera que el propulsor dP. un buque en el agua; aumentando
notablemente la rapidez. Un autom6vil ordinario provisto de
este propulsor, puede tener doble velocidad de la que tiene; un
automóvil de carreras podría llegar á hacer 200 kilómetros por
hora. Aunque rea lmente el automóvil así modificado no haría
otra cosa que correr por el suelo,
al que en él fuese le parecería
que iba volando, pues el propulsor aumentaría la velocidad pre·
cisamente el doble.

La última pslabra en el automovilismo, es el automóvil de
caza, que puede saltar una valla ó un foso, un arroyo ó un maciso de arbustos, con la misma facilidad que un caballo. Teníamos ya el automf:ivil de tracción que podía subir y bajar colinas y pasar arroyos y pantanos; teníamos también la máquina
inventada por Henry Farman, el campeón de la navegaci6n aérea, que ha dotado de alas á su
automóvil y puede volar sobre
el suelo. El automóvil de caza,
inventado por el yanqui Carle- ·
ton Webb, reune todas estas
condiciones y otras mucho más
notables. El chauffeur mueve la
palanca y el automóvil avanza
sin detenerse ante ningún obstáculo; puede levantarse sobre
las ruedas posteriores y saltar,
sin la menor sacudida, todo lo
que se le ponga por delante. Se
La indulgencia.
dirá que un automóvil que salta
en el aire, al caer quedará desJuan VII, rey de Portugal,
trozado; pero todo está previsto.
. . era demasiado indulgente. Cier·
En el momento de saltar, t&gt;l
to día le presentaron, para que
chauffeur mueve la palanca en
firmara, la sentencia de muerte
sentido contrario haciendo que
" ' de un hombre que reincidi6 en
salgan bajo la caja del vehículo
en otro crimen después de haenormes muelles que dan al conber sido indultado por horrible
junto la elasticidad necesaria pa ·
asesinato.
raque caiga sin ningún choque
«No le indultéis,,, dijo el Conbrusco y pueda seguir corriendo
de dos Arcos; echa cometido un
como si nada le hubiese ocucrimf'll demasiado infame.
rrido.
«¿Uno?» dijo el rey. «Ha coEl esqueleto del automóvil de
metido dos.&gt;&gt;
caza es, á la vez que muy fuer«No, sefior, uno solo. El sete, sumamente ligero. fütá consLUIS FREG
gundo !o cometió vuestra Matruido con tubos de acero, y el
m dom iugo pasado sufrió nua teniule corn ada. de uno de los toros li·
J.estad, porque no debía perdomecanismo para saltar consiste
d iados en el coso de la Co ndesa Lit I ogicli&gt; J'ué parecida á l a que rnfriií
nar el primero á un gran crimien una serie.de muelles muy sóel inolvidable para la afición mexic:,1ni Antonio Montes . Los ruéclicos
na!.,, Avosotros, padres,'madres,
lidos. Mientras el automóvil va
que lo asi:1te11 e~peran que sanará dentro de algunos me~e~.
oíd lo que os dice Dios: Qui parcorriendo por terreno llano, los
cet virgae, odit filium suum : Quien
muelles permanecen recogídos, sin prestar ningún servicio, pe· no usa, cuando sea menester, el palo para con su hijo, le odia,
ro en el momento en que se toca la palanca, salen con gran fuer- porque lo deja para su mal crecer vicioso y malo.
za levantando el coche en el aire por encima del obstáculo que
Ya sabéis que por palo se entienden los castigos, las reprense oponga á su marcha.
siones, las amonestaciones, etc.
Apenas hecho el invento, ya piensa su autor en modificarlo
¡Cuántos hijos se pierd,en por la mala educaci6n de sus paventajosamente, sustituyendo los muelles por un aparato de aire dres! Estos responderán de las almas de ellos.

-· - -

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._

·- ..

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··-··-----

- ·--

�~~A lAStº

JUVENTUD HEROICA.

· O~MAs···
PLUMA DE MUJER.

, Venid viejos re~uerdos; batíd las níveas alas,
TraeJ toda la gloria del tiempo que corrió·
Venid al viejo bosque Y haced que vuestra~ galas
Deslumbren á quien antes jamás las contempló.

Venid con vuestros ecos trayendo á la memoria
Lr&gt;s hechos que adormece el tiempo que se fué
Haced que el mundo advierta las ráfagas de gloria
Que el Padre de la Patria desde su trono ve.

Sabía que sus hermanos en lucha que horroriza
Con esforzado aliento b1egaban sin cejar
Y entonces aquí mismo, también entró á la liza
La sangre de sus venas dejando derramar.
¡Quisiera de las auras la melodiosa rima
Cuando las frondas mueve con ecos de laud!
i Quisiera del zenzontle el canto que sublima
Para cantar tus glorias, excelsa juventud f.

Haced vibrar las frondas de viejos ahuehuetes
:'e.stigo~ inmutables de hazañas mil y mil,
EntreteJed con flores vistosos ramilletes
Para alfombrar la planta de juventud viril.

Entonces con que ritmo melódico y sonoro
Los ecos de tu gloria habría de pregonar ......
Con que grandeza entonces con que arrullo canoro
Tus infantiles glorias habría de proclamar ... ...

De juventud heroica que siente por lae venas
Cor~er sangre de fuego que sal;&gt;e prodigar,
Da Juventud heroica que no sufre cadenas
Porque es la descendiente de Escutia y de Melgar.

Tus fastos ya gloriosos, pregonan con vehemencia
Tu esfuerzo poderoso para vencer aquí
Y armada con el brío que dan honor y ciencia
Te llevas de nosotro¡¡ la admiración por tí.
('1

Aquí bajo la fronda del viejo bosque umbrío
DondE) su ruda imagen el rey nahoa grabó
De la niñez heroica con muy pobre atavío'
La cuna humilde Y blanca tranquila se meció.

Aquí creció su aliento nutriéndose fecundo
Con nobles ensefíanzas que marcan ~l deber
Deber que suele á.veces mostrar altivo al mundo
Que un niño, por Ja Patria, gigante puede ser.

•

•

von que recog1m1ento se pasa hoja tras hoja;
Con que fervor se admira la fe que te animó
En las tremendas horas de llanto y de congoja
Que aquel sol de 6eptiembre iluminar osó.

El Dios de las Victorias tu firme planta mueve
Porque jamás supiste temer ni vacilar:
Con la razón. dominas al infortunio aleve
Con tu valor indómito lo sabes abajar.

:ru

¿Quién no recuerda acaso la página más bella
Que de 1.a historia patria se vino aquí á esculpir?
¿Y qmén no mira, entonces, en el autor de ella
El brazo que se yergue marcando el porvenir?

¿-~uién es el que ha dudado en horas de decaimiento?
¿Qmén no ha confiado siempre en esa juventud?
¿No es ella de la Patria el más firme cimiento?
¿N es ella la que eneefia á odiar la esclavitud?

_nunca te domeñas ni cedes al halago,
Ni deJas que se embote tu aliento varonil·
El hombre languidece en el momento aci~go
Porque el halago trunca su calidad viril.
Tu sabes que de todas las más nobles virtudes
La más preciada y grande radica en el valor
El da todo el esfuerzo que tu jamás eludes '
Para vencer á todas, pues él es la mayor.

°

¿No es ella la que altiva opuso por escudo
Contra enemigo hierro su ánimo infantilJ
¿No es ella la que enseña que en el peligro rudo
Es cuanio debe el hombre mostrarse más viril?

Por eso cuando inquieta sintió la extrafia planta
Hollando de su bosque el místico vergel
Se irguió como las ondas que el huracán levanta
Para cefiir su frente de mirto y de laurel.

Es tan intenso y hondo el alto sentimiento
Que dentro de tu pecho le guardas al deber,
Que nunca lo razona tu altivo pensamiento
Y solo tu alma grande lo sabe comprender.
¡Bendita sé! Recoge el trémulo murmullo
Que surge de las almas que bien saben amar ......
Las almas que saludan con inefable orgullo
A los Hermanos dignos de Escutia y de Melgar.
.~1éxico, diciembre de 1911.
EDUARDo1NORIEGA.

::=:==============----=~~....._--~----=====---~~~~~~~~
------------ - - - - - --- - - -- ~------....;.:_-~ '

abatida, con.la cara entre las manos y todo el cuerpo Eacudido
por la angustia del llanto. De intento había procurado quedar·
se sola para aquel.adiós doloroso en el cual gemían todas las
ENTRE MADRES
memorias clel reciente drama ...... Cuando sintió en la escalera
Es plácida la noche en que esta mujer:aoda lentamente un rumor de pasos importunos, se arrancó con valiente esfuerzo de
camino blanco bordeado de casas. Estas casas, asomadas al ca· aquella cruel delectación en que yacía, y de puntillas,j queda·
mino, est~n cerradas y silenciosa~; están dormidas. La noche; mente, como quien pirn en recinto sagrado, fu é entornando las
coronada de estrellas, puertas y recorriendo
q u i et a y hermorn, las habitaciones con
también parece dormi- una suprema mirada
da en los brazos del es- de despedida.!
La llave giró en su
pacio azul. Late la vida del valle con un in- mano tembloros:t con
tenso latido misterio- . un chirrido ~gudo coso, amasado de cuchi- mo!(una queja, y la
cheos de hojas y gorjas mujer creyó que había
de ag'.la, y late el co- dejado guardadas para
razón de la caminante si empre las úl tim as
con el apremiante la· huellas de la página
más triste de su vida...
tido de la emoción.
Pero he aquí que
Es que la mujer ha
buscado con la mirada otra mano indiferente
una casa de aquel ca- había abierto aquella
mino que anda lenta· puerta cerrada con tan
mente, y la ha encon - profundo respeto, y
trado con los balcones otra madre feliz había
abiertos de par en par, entrado triunfalmente
desbordante de luz, co· por aquellas desiertas
mo única nota de vida habitaciones, mecienen aquella hilera de do en sus brazos á un
P.dificios muertos ..... . niño sano y reciente;
Precisamente la mujer he aquí que la densa
pensó encontrar vivas atmósfera de suspiros
todas las casas menos que había sido aventa·
aquélla.. ... Aquélla no da por las carcajadas
podía figurán,ela más sonoras, y el penetranque con las puertas en- te aroma de las flores
tornadaR y las habita- marchitas había que·
cione~ dee ier1.as. Se tl ado vencido por la
figuraba que la voz que gloria odorante de las
o~ara alzarse en aque- flores lozanas ......
La mujer, que desde
lla soledad hallaría un
eco lastimorn, y que aba jo contempla con
siempre, en aquel re, avidez penosa esta in·
cinto abandonado, flo· mensa trafüform11ci ón
taría como postrer ji- de la casa que fué surón de una tragedia. ya. no eabe todavía
una densa atmósfera qué clase de felicidad
de suspiros y un pene· es la que se desborda
trante aroma de flores en risas y en luz y en
marchitas .. ....
flores, por aque l l os
¡ Pero no era así; la balcones que ella cerró
casa estaba bien viva y un día, piadosamente,
bien despierta, llena como quien cierra los
de luz poblada de ru- ojos á un cadáver.
mores gratos!
Y cuando desd e el
Al acercarEe más la blanco camino se sien·
peregrina ha visto en te poseída de ansiosa
el balcón saliente unas curiosidad de saberlo,
macetas que asoman por el balcón lumino·
Vestido para señorita joven .
entre !os hierros hojas so y fl orido se escapa
Modelo de abrigo de terciopelo.
y flores de plantas pri- un blando cantar...... .
mororns, y ha sentido dentro del salón risas , y rharlas alegres. ¡Es la madre feliz que arrulla al niño desvelado!
Llegando J a al borde de esta casa feliz, la viajera ha cru zado los
Entonces, la pobre madre desgraciada, que no estrecha en sus
brazo~sobre su corazón palpitante de sorprern, y se ha detenido brazos cruzados más que un corazón palpitante de pena, sien te
á contemplar despacio, con inexplicable sentimiento de despe- que su despecho por aquella felicidad que invade y domina el
cho y de ternura, el aspecto risuefio de aquella morada que fué lugar de .sus desconsolados recuerdos, se deshace en un arroyo
suya y que abandonó en día fatal, empujada por el destino.
de lágrimas ..... Ya todo ee ternura generosa en el alma de esta
Recordaba aquella última hora de despedida, cuando, ya des- mujer, porque el cantar que allá arriba se mece entre flores pre·
halajadas las habitaciones, ella se había sentado sobre la tarima gonando la dicha de otra mujer, es el santo cantar de una bueque el tillo formaba en el umbral ele la hcmda alcoba donde el na madre...... -No ha sido profanado el nido que guarda la pániñ.o Ip.ur~6.
gina más tirste de una vida. El dolor sublime perdona á la suUoa desolación inmensa había caído en aquel momento enci- blime alegría, y la solitaria viajera sigue su camino lentamente.
ma de su alma. No sabía cuánto tiempo habfa permanecido allí
CONCHA ESPINA DE SERNA.

�Patra. las t:&gt;amas.
¡

&gt;

LA TIRANIA DE LA MODA

Y ya lanzada la idea, acéptela quien quiera.

..La pga para la defensa del decoro femenino está esperando
que una alma elevada, libre y: superior á las preocupaciones soTan tirana es que ha necesitado obtener un privilegio exclu- ciales, se atreva á lanzar el grito de independencia contra la tisivo de incompatibilidad con Ja molestia, á causa, claro, de la ranía de la moda ex tranjera. Surja pronto esa alma elevada. Su
mujer, para que pudiera ser tolerada.
,, .
.
. grito Berá patriótico y será bien aceptado hasta· en beneficio de
'•Lo que es moda, no incomoda: ' ' y satisfechas con este axio- la tsté~ica fdmenina, porque por desgraciada que saliera la moma suntuario, van las pobres víctimas de h moda arrastrando da mexicana, ¿1legaría á ser tan ridícula y molesta como las
sus cadenas por la calle; unas veces con faldas «entrevés, » que modas de ·París?
no las dejan andar; otras con tacos tan exagerados que las obligan á andar en constante equilibrio; otras, con unos sombreros
SBC~BTOs t:&gt;e TOCAºº~
tan descomunales que han obligado á la municipalidad á pemar
Hay tres especies de piel: la que requiere Jas abluciones con
..
en abrir con toda ur.. agua fría:, aquella á la
.
cual conviene el agua
.?
:~:~ci;ar~u~:~s p::~~~
muy caliente, y .finalcircular libremente las mente, la que no neceseñoras que se ernon- sita agua. (El agua no
den debajo de ellos; hervida es s i e m pre
otras van torturadas, mala.)
martirizadas cruelLas m:ujeres muy
mente cpn corsés im~ elegantes y las grandes
posibles que las defor- artistas que han l"a biman, quelasenferman, d o conservar la belleza
que las obligan á per- de su rostro hasta una
manecer rígidas 6 vio- edad muy avanzada,
lentamente dobladas ... usan recetas propias v
Pero las pobres víc- no emplean jamás el
timas tienen dos razo- agua.
nes poderosísimas paAdelina Patti, la fara sufrir sin protestar mosa cantantA, hoy
estos continuados tor- baronesa de Cadersmentos: primera, qt~e trom, hace veinticinco
es moda, y «lo que es años que no usa Al
. moda, no incomoda,ii agua p&amp;ra la cara. Se
y segunda, que lamo- frota el rmitro con una
da viene de Parfo. ¡Oh crema fabricada por
París! y qué seducción su dama de compañía
tan amable ejerce la y que f'e dice hecha FeVilla Luminiére sobre gún 11n11 fórmula &lt;lel
las mujeres!
siglo XVIII. Esta. fór¿Cómo no recibi r las mula parece ser la simodas por molestas, guiente:
por incómodas que
1 dracma de tintura
sean, si vienen de Pa- de b1mjuí.
rís?
1 dracma de esencia
¿Quién tiene inde- de limón.
pendencia sufi cien t'e
1 onza de espíritu de
para aceptar la patente vino muy puro ..
de ((mal gusto, i, opo8 onzas de agua de
niéndose á lo que de rosas.
París nos envían esos
E&amp;ta mezcla será inadmirables modistos, corporada.
esos maravillosos greCaetigándola vivamios que irradian por mente á la CPTR virgen
todo el mundo lae lu- y al blanco &lt;le ballena,
ces de la elegancia y el ilerrP.tidos al baño de
buen tono que alum- María, tanto como sea
bran el camino triun- necesario basta profa l de la moda i~pe- ducir una eterna espurante? .....
mo..a.
Pues, sí; ha habido
Empleada por mey hay quien se atreve dio de un ligero maeaá :,ceptar esa patente je. el efecto es marade mal gusto. Y no es villo•o. Por supuesto
Modelo de abrigo de pieles
una sola, son muchas :
Vestido de calle pJra señ0rita.
que la crema es absoson las señoras de Bar- lutamente inofensiva.
celona que han constituído una Liga para la defensa del decoro
POR UN SOMBRERO.
femenino, que tiene por objeto oponerse y, más que oponerse,
rechazar las modas por costosas, por molestas para la mujer, y
Hallándose en un teatro de la calle Market de Filadelfia, el
crear, en cambio, una moda c6moda, higiénica, elegante, econóescultor Emile Edwards, ocurrió que enfrente del asiento que
mica y, sobre todo, nacional.
ocupaba había una mujer con un enorme sombrero puesto que
fü el grito de rebelión que lanzan las señoras de Barcelona le
impedía ver la escena.
contra la moda parisiense; ea el grito de libertad contra e,a tiEn forma cortés, el escultor se dirigió á la dama suplicándole
ranía insoportable. Y esta actitud de las damas de Barcelona,
se lo quitara; pero al notar que ésta no le hacía caso alguno,
que
lo confesamos públicamente, nos parece altamente simpática y
se
lo
arrancó de la cabeza y lo hizo pedazos.
merecedora de ser imitada.
Antes
de que los acomodadores del teatro pudieran llegar
¿Se atreverían las damas mexicanas á hacer otro tanto? Aquí
adonde
estaba
Edwards, quedaba ya muy poco del sombrero.
donde la elegancia y la belleza, enaltecidas por el buen gusto,
Como
consecuencia
de ese acto, el escultor Emile Edwards
son cualidades inseparables de la mujer) sería el colmo de la
dlstinción, d61 chic, del buen gusto, una moda nacional, un a fué arrojado del teatro, arrestado en la estación· de polícia y retenido bajo .5anza de $ 800, hasta vista ulterior del caso el juemoda netamente mexicana!
ves próximo.

__________
,

:;:;-)'?,;-'- ~;~~~J·;;i,t-

-

a
her visto en sueño á un niño que debí_
hallarse en su oratorio y al cual no co
nocía
ni de nombre todavía; perc;, estaba
Cuando los moros hubieron invadido á
seguro
de conocerle si se lo pre~,entaban .
España, de tal mo¡fo quedaron mezcladas
Conforme á las sefias que él dio, pronto
las poblaciones cristiana s con las musullo encontraron en el patio, y conducido á
manas, que les er~ ~uy difícil á los homsu
presencia acaricióle, dióle algu1;1os conbres de diversa rehg1on reconocerse, faltos
i:ejos
y le envió á jugar. Era precisamencomo estaban de una señal exteri or que
te el mismo.
dii-tinguiera á unos ele otros.
Don Bosco dijo entonces: «Ese niño aún
F ué preciso bus?ar dicha ~e~al, hacien·
no
ha hecho el Pjercicio de la buena muerdo que á simple vista los cristianos se rete.
No le perdáis de vista; que se confie·
conocieran y pudiesen de este mo lo presse no hay que perder ,tiempo.,i
.
tarse ~yuda.
! IEl catequismo tomo el asunto con mterés y muy oportunamente; pues á poco
el
~i'ño, á consecuencia de una caída, era
BASADO EN EL HONOR.
llevado á la cama, y horas después morí.a
Sin duda habrá Ud. visto en
sin haber dado la menor señal de conocilos periódicos, con relación á almiento· pero en la mañana del mismo día
gun remedio, alguu anuncio cohabía Jr~cibido con excelentes disposicio·
mo este: "Si despues de un ennes los santos eacramentos.
sayo, Ud. nos es?t·ib~ que este
Amigos míos, yo no soy un don Bosco
***
remedio no le ha surtido buenos
para
predeciros el día de la muerte; pero
No hay que perder tiempo- Un aviso. creo no
efectos le reembolsaremos §. U d.
'
.
equivocarme si digo que dentro
su dinero." P ues: nunca liemos
de poco moriréis.
tenido motivo para hablar de esEl venerable don Bosco dijo un día haTal vez sea éste un aviso de Dios para
ta manera con relación al remeque
os preparéis y arregléis las cuentas
dio designado en este artículo.
que
ltenéis
pendientes con Dios, que es
En un comercio que se extiende
vuestro gran acreedor.
por todo el mundo, n_adie se ha
Traed bien á la memoria que mueren
quejado jamás de qt\e nuestr_o
cada
día de noventa á cien mil personas ;
remedio haya fallado o ha pediy
¿no
podríais vosotros, cuando menos lo
do la devolución de su dinero.
pensáis,
formar parte de ese gran número?
El público nunca murmura de
pctn honrado y habilmente elaborado ó de una medicina que
produce los efectos para los
cuales se ha elaborado. La

El bigote.-.Otras señales.

PREPARACION de WAMPOLE

está basada en la lealtad y el honor, y el conocimiento de este
hecho de parte del pueblo, explica ~u popularidad y gran éxit o. No es el resultado de un
suefio 6 de una casualidad, sino
de afanosos estudios fundados en
los conocidos principios de la
ciencia médica aplicada. Es tan
sabrosa como la miel y contiene
todos los principios nutrit ivos y
curativos del Aceite de Hígado
de Bacalao Puro, que extraemos
directamente de los hígados frescos del bacalao, con J arahe de
Hipofosfitos, Extractos de :Mal~a
y Cerezo Silvestre. Este remecho
ha merecido los elogios de todos
los que lo han empleado en cualquiera de las enferm~dad.es p::ira
las cuales se recomienda como
alivio y curación. En los cttsos
de Escrófula, Anemia, Resfriados
y Tísis, es un específico. " El
Dr. Manuel Dominguez, Profesor
de Medicina en México, dice :
He encontrado la Preparación de
Wampole de acción eficaz, como
reconstituyent e. La seguiré_empleando con plena confianza en
los casos de su indicación." Cada
dósis es efectiva. En las Boticas.

Quedó al fin resuelto que SA dejaría?
crecer debajo de la nariz una línea ho.rizontal de pelos, y debajo de los lab10s
también un manojito perpendicular de
pelos, que darían al conjunto la figura de
una cruz.
¡Vaya! ¡la curiosa invención!
Hay otra señal por la cual se conoce al
cristiano: es la señal de la cruz.
El buen cristiano no deja nunca de hacerla cuando Fe levanta 6 se acuesta, cuando se f:Ítltlta á comer, cuando empieza su
rezo ó su trabajo ó estudio, cuando se encuentra en tentacionAs ó peligros.
Este acto da un buen rum bo á todas
nuestras obrasj es como el timón que guía
la nave.
Hechas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, 1108 Rerán alt~mente meritorias, y nos valdrán l~ c.ont1n.ua asistencia de la Santísi ma Trimdad.

EL DEBER.
Al cumplimiento exacto del
deber, es á lo que debe aspirar
t odo corazón bien puesto; hay
muchas clases de deberes, per0
entre éstos, uno de los más importantes, y t al vez el más de3cuidado, es el que tenemos de
procurar la conservación y mejoramiento de la especie.
Hay hombres que, consumiendo todas sus energías en el desempeño de sus d iarias obligaciones, se sienten contentos y
creen no tener nada que reprocharse. Ellos est án equívocados
si descuidan la salud y olvidan
q ue es necesario ser fuerte para
poder crear un hogar feliz. iPobre de aquel que engendre seres
débiles y que solo sirvan para inspirar lástima! Su memoria no
será respetada por propios ni extraños.
Si Ud. se siente fatigado del
pulmón ó pecho por el exceso de
t rabajo, debe atenderse inmediatamente. Podemos recomendar como el mejor remedio y preventivo para la tuberculosis, la
"Creosofosfatina."

�I

·~•@+w:•~·~·*•*•*•**•~•*•~•*•*•*•*•*•~•*•*·~·~·*•*•*•*••*•*•
ZAFATER·IA DEL ElLEF ANTE

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V

1

Un incrédulo--Los misterios.

«Yo no puedo persuadirme de que tengamos alma», dijo un joven libertino á un
i;acerdote.
«Y ¿por qué?» le contest6 éste.
«Porque no puedo verla.»
«¡ Bien! vamos á ver. ¿Piensa usted?»
«Sí, que pienso.»
«¿Piensa usted en algo en este instante?,,
«Sí, pienso en una cosa.»
«¡Babi Yo no lo creo.»
«¿Por qué no lo cree?&gt;&gt;
ce Porgue no veo el pensamiento de Ud.»
Bsto fué un rayo de luz para la inteligencia de aquel joven, que no dud6 ya de
la existencia de su alma.
Se creen muchas cosas que no se ven. y
¿por qué no habríamos de creer en los
misterios de la fe, cuando es la miRma
Verdad infalible quien nos los enrnña?

***

Los anteojos verdes.-- Buen resultado.
Erase que se era un pobre jornalero, el
cual tenía un borrico. Como no te11ía pasto verde para darle, sino paja y virutas,
di~curri6 en su magín un medio muy curiorn para que el borrico comiera y no se
muriera de hambre. Y ¿qué hizo el buen
hombre?
Se fué á la ciudad, compr6 un par de
grandes antiparras verdes, y se las puso
al borrico. Dicen-yo no salgo fiador de
la verdad-- que el animal, engañado por
la. ilusi6n, comía y mascaba de lo lindo
paja y virutas como si fuera alfalfa.

Soy de parecer que á veces nos vendrían
bien también á nosotros un par de gafas
que nos hicieron parecer du~ce lo amargo
y gustoso lo desabrido.
Porque muy á menucio Dios para nuestro bien LOS manda comer un paú muy
duro, amasado con lágrimas, y no3 bri"da
un brevaje muy amargo. extracto de acíbar.
En estos casos, lectores míos, poneos
un par de gafas; las mismas que aconsejaba un venerable Padre á un penitente:
Considerad, por amor de Dios, lo amargo
como dulce, y todo os parecerá dulce.
Este medio ha dado espléndidos resultados.

día por lo menos veinte millones &lt;le vr·
vientes.
Pero no se crea que estos microbios son
perjudiciales al cuerpo humano;· al contrario, son su gran defensa contra otios
microbios.
Hay terribles combates de microbios en
el cuerpo humano.
Los microbios, por ejemplo, de la leche
matan á los microbios del c6lera, y este
sangriento combate, más furioso que to·
dos los de los rusos y japonese", termina
en una hora, en que millones de bacterios
han devorado á millones de bacilo3.
¿Infeliz del hombre si el ejército invasor de los microbios ha vencido al ejército
defensor de esta ciudadela que &amp;e llama
hombre! En un momento quedará destruído, es decir, morirá.
Microbios. --·Otros bichos.
¿En qué habéis pensado al leer esto? En
nada tal vez.
Y bien, habrías podido pemar in la
gran
miseria y debilidad del hombre, que
Tomamos de un peri6dico:
puede ser presa de esos séres imperceptiUu gramo de quello Gruyére contiene bles que se llaman microbios. Invisibles
90,000 microbios. Si el queso es viejo, auxiliares de la muerte, ellos minan sor·
esta cantidad se duplica y algunas veces damente nuestra existencia. Nuestro cuerllega á un mill6n de microbios en la can- po está invadido por ellos, como un tiemtidad ordinaria de un pedazo de queso de po el de Hércules por ese enjambre de
Gruyére. En la leche y en otras especies pigmeos de que nos habla la Mitología.
de querns no hay tanta cantidad de dichos
Habría.is podido pPns11r también en los
animales, pero es incalculable su número. otros bichos que se cebarán en vuestro caEn las bebidas, sobre todo en el vina- dáver en el lúgubre recinto del sepulcro ...
gre, y en las demás comidas, viene á ha¡Oh, debilidad del hombre!
ber como la mitad del número que en
el queso; pero como la cantidad del resto
de la comida es muy grande comparativamente del queso. y la atm6sfera está atesAgente exclusivo de «EJ. TiemlllJO Ilue,
tada de microbios, según el cálculo de los trado» en Saltillo, Co,;i h 1.1..t~(I., l;lt;(Í.QC' Fran.
doctores Weigman y Zwirn, devoramos al cisco A, Medrana.

f~

�</text>
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                <text>Semanario ilustrado de literatura, historia, bellas artes y variedades. Dedicado a informar las noticias más relevantes de México y el mundo, además era escaparate de todo tipo de comercios, banca e industria pues en él se anunciaban sus servicios.</text>
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              <text>Semanario ilustrado de literatura, historia, bellas artes y variedades. Dedicado a informar las noticias más relevantes de México y el mundo, además era escaparate de todo tipo de comercios, banca e industria pues en él se anunciaban sus servicios.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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