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                  <text>fL
=A=&amp;=o=X=IJ=.=--===========:=~M;'.;É'.:X:':ICO, DOMINGO

NuM. 4.

28 DE Et.ERO DE 1912.

I.dl A~TJSTA SEÑO~ITA 81J8f4A lYID{,

euya Exposieión de auadttos:se abttittá al páblieo el 19 de Feb11e110 pttóximo.
l!'ot. de "Et Tif1111JO Utt8ll'Ctclo"

�•

Vida Soeial.

Así en la tierrrra .....
La discusión llevaba camino de ser interminable.
Los contertulio¡¡ de mi tía estaban in_flamados de espíritu beli·
coso, y Jo mismo el refunfuñador ex-intendente Sr. Vacas, que
·el melffluo doctor Férnandez, que el bonísimo P. Capellán y que
mi insignificante persona, no dábamos paz á la lengua en la tarea de controvertir acerca de lo que cualquier novelista folletinesco intitulara pomposamente "misterios del corazón.''
--La resignación es cosa santa-·observaba dulcemente el P.
Sapellán.
·
--La desesperación es sentimiento disculpable en los que
sienten vibrar, entre los estremecimientos del cuerpo, los nervios, tirantes como cuerdas de una arpa pulsada por el dolor-·
exclamó el émulo de Galeno y de Esculapio.
--La resignación suele ser la hipocresía de los débiles para
sentir y para protestar--gruño el ex-Intendenle, chupando un
descomunal tabaco.
--¿Resignarse no es tanto como inclinar la cabeza bendiciendo
la voluntad de Dios?-·pregunté suavemente Da. Rafaela, la
simpatica ama de llaves de la casa de C~rdenns.
-Comprendo--insinué yo·· la resignación triste, como epitafio
escrito por la vida ante el espejo roto de otra vida truncada; lo
que no comprendo es que en la reeignación haya alegrfa y en el
llanto amargo gratitud sincera ......
--Tiene razón, pollo·-asintió el Doctor;--tu teorfa es humana.
Convino en ello el Sr. Vacas; formularon protestas el P. Capellán y Da. Rafaela, y, al cabo, mi tía, que nos habfa estado
escuchando sin pronunciar palabra, dejó reposar un momento
los bolillos, que no descansaban casi nunca entre sus ágiles de·
dos, y exclamo:
--Se han empeñado ustedes en una discusión inf:rntil, y ile de
tratarles como á niños; así, pues, va de cuento.
A pesar del respeto y del afecto que á sus contertulios merecía Da. Antonia, hubo gestos de asombro ante tan brusca salida,
y an poco estuvo que el ex· Intendente no se arrancase renegando de la forma poco parlamentaria con que la señora de Cárdenas ponía punto á los debates.
Tras breve pausa, comenzó á decir la narradora.

***
-Cuento y cuento como que era el Rey más grande, más noble,
más bueno y más justo de todos los reyes; y este Monarca ten fa
P.ntre sus súbditos á un caudillo esforzado, inteligente y puado·
noroso, que por sus altas prendas fué siempre objeto de señaladas muestras del real aprecio. Dióle ascensos repetidos; concedióle todo linaje de honores y de recompensas; favorecióle
otórgándole por esposa á una de las damas más bellas y más
dignas de la corte; apadrinó al hijo único que nació de aquel
enlace; y tantos y tan frecuentes fueron los dones regios, que
contarlo sarfa tan imposible como contar por menudo las lágrimas de cristal que se han necesitado para formar la inmensidad
de los mares.
Como es natural--prosiguió diciendo mi tía,-·la gratitud del
caudillo fué tan ilimitada como puede ser, dado lo estrecho del
sentimiento humano. Celo, abnegación, sacrificios, cuanto es
dable hacer á una criatura hizo por su Rey el valeroso luchador,
y si no hizo más fué porque no supo. Andando el tiempo, llegó
un mvmento de prueba. En apartados dominios del vasto imperio
de aquel soberano, ¡,,ndaban soiiviantados los súbditos, y sentíanse menesterosos de un gobernador que con mano firme los
dirigiera y con el ejemplo los estimulara para guerrear y vencer
contra huestes enemigas que de continuo hacían irrupciones y
saqueos pcir aquel territorio.
Allá fué, investido de plenos poderes, el protegido del gran
Monarca, y allá establecióse con su familia, comenzando á admi-

nistrar con prudencia, á pelear con bravura y á ganar victoria~ y
. comarcas para su egregio señor.
Má&lt;;··añadio suspirando la señora de Cárdenas··ya es sabido
que son pocos los que alcanzan las cimas de la perfección ...... 1
El ex-Intendente, el Doctor y yo interrumpimos el relato con
toses muy expresivas.
,;
-Cuiden esos catarros, señores"· exclamó sonri'3ndo la vest~~a
dama,-·y luego continuó :·-El hechr fué que el Generalfsimo'de
los reales ejércitos durmioee, como vulgarmente se dice, en Jós
1
laureles, y aun cuando siguio sirviendo á su Monarca, no demostró tanto celo como en un principio.
Llegaron ¿cómo no? á la corte noticias de la tibieza que el bizarro caudillo sentfa en el cumplimiento de eu deber. Cuando
se trataba de dañará un favorito, .la envidia y la murmuración
cuentan con medios de comunicación infinitamente más rápidos
que los de la telegrafía eléctrica.
Disgustóse el Soberano con las nuevas que le dieron; benigno siempre, y siempre dispuesto á la indulgencia, achacó aquellas faltas de su predilecto súbdito á distracciónee nacidas de
los cuidados qne un esposo y un padre debe á su' compañera y
á su hijo. Y pensando en que así era, envió hasta el Generalísi·
mo á un mensajero con el encargo de traer á la corte al unigé·
nito y á la esposa del insigne caudillo. El mensajero llevaba
una carta del Monarca que decía así:
"Venga á mí tu mujer y tu pequeñuelo; aquí vivirán á mi am .
paro haciendo votos por el mejor éxito de tu empresa; nada les
faltará. Conságrate por entero á mi servicio, y cuando hallas
cumplido por completo tu misión en esos mis dominios, yo
mismo iré á llevarte á los objetos de tu cariño ó dispondré que
venga&amp; á reunirte ce,n ellos .... ''
El Generalísimo-siguió mi parienta-obedeció el mandato re·
gio, y en su obediencia, aparte de la consideración de creer que
se había hecho acreedor á castigo, hubo gratitud jubilosa, gratitud nacida de lo más puro del alma, al considerar que los seres
amados de su corazón estaban para en adelante bajo la mejor de
las tutelas y á cubierto de todo riesgo ......
--Perdor,e, señora mfa··interrurnpió el doctor Férnandez,··
si n;e permito observar que un rey tal como el que usted nos
pinta, sólo existe en Al país de las consejas, donde Aladino impera con su maravillosa lámpara y donde los palacios de pedrería se abren al conjuro de un Sésamo mágico ... ;,.
•• Y yo añadió , ·habló el ex-Intendente--que todos qui9iéramos estar en el caso de ese fantástico Generalísimo, para que
nos cayeran semejantes brevas .....
• - Y yo hago constar· murmuré impaciente- ·que aún nos falta por saber el final del cuento .....
•• Que dicho sea de paso-- apuntó burlonamente el Doctor- re·
sulta más so sito que un huevo sin sal.. ....
--Pues si ustedes me lo permiten-·concluyó la señora de Cárdenas--les diré que ni el Monarca que se les antoja tan ideal, ni
el caudillo cuya suerte les parece tan envidiable, son productós •
de voluptuosidades imaginativas, y sí seres que están al alcan ce de nuestras almas. Volvámosla al reino de la eternidad y en
él encontraremos al Rey de reyes; bajemos la vista á la ruindad
de la tierra, y en cada hombre que se ve privado de su esposa y
de sus hijos encontraremos al caudillo de esta historia.
Y ahora--·dijo Da. Antocia- -comprenderán ustedes cómo
nuestro infortunado amigo, el coronel Bravo, se resigna sin desesperación con la desgracia que le abruma. Lo que para uste·
des resulta envidiable y apreciable, dispuesto por un Soberano
de la tierra, debe ser, como es para el coronel Bravo·, más dulce
y más consolador cuando emana de la misericordia del cielo.
M. R. BLANCO·BELMONTE.

IMPRUDENCIA TEMERARIA

51

lavar en casa, se exhibe á los ojo&amp; de los maliciosos ~or !ndis·
creci6n de servidores faltos de seso 6 sobrados de dafilna mtenci6n. No los inculpemos. Tengamos la franqueza de reconocer
En los grandes centros de poblaci6n, y muy señaladamente y de proclamar que los poco avisados somos noso~ros.
en las pequeñas localidades, es frecnentíeimo oir relatos críticos
A nadie se le ocurrirá discutir á voces en med10 de la calle
de dichos y de hechos referentes á tal 6 cual familia.
respecto á la dote de una hija, al casa~iento Je un hijo, 6 á la
En tales relatos, abultados en tercio y quinto, y desfigurados molestia que un pariente 6 amigo ocasiona.
al correr de boca en bo·
Y, sin embargo, los
ca, palpita un fondo de
Un matriruonio elegante.
que de ello se recatan
verdad arrancado á la
no se guardan para exrealidad de la vida.
presarse con libertad
Ese fondo está formado
dentro de la casa, sin
por detalles de orden
parar mientes en que
verdaderamente íntilos que en la casa habimo, por juicios salidos
tan no son por igual
de labios del padre, por
acreedores á la confian·
observacionesformulaza, ni por ende fieles
das por Ja e9posa, por
depositarios de lo que
ideas reveladoras de un
se quiere guardar en
criterio más 6 meno.'!
secreto.
sano, y por apreciacio·
¿Habrá qué decir el
nes lógicas 6 absurdas.
medio
único de evitar
¿Quién reveló esos
estos
disgustos
y de po·
detalles? ¿Qué oído rener
coto
á
estas
decogi6 con fidelidad fo.
masías?
nográfica los términos
No hay manera de
de un debate familiar?
obtener
una servidum¿Qué lengua los llev6
bre
que,
por defecto fíal terreno del dominio
sico
6
por
exquisitez
público? ¿Por qué caumoral,
sea
sorda,
ciega
sa, frases nacidas en
y
muda
para
cuanto
el secreto del hogar roentra por la vista y por
daron por el arroyo, se
el oido y puede ealir de
enlodaron por el fango
los labio?. Peroen nuesde la plaza y sirvieron
tra mano está el impode pasto á Ja maledieensatez reflenernos
cencia? ¿Dónde está el
xiva y moderaci6n pruresponsable de que esdente.
to suceda?
Para lograrlo basta y
, Sin gran esfuerzo, y
sobra con tener en
a poco que ce mire, hacuenta que es muy dillaremos que el reo y ·
fícil
que otro tenga la
la causa eficiente de tade que estadiscreci6n
les daños está en no,mos faltos, y que es
otros mismos, dentro
muy fácil que el criado
de nuestro propio raadicto,
mientras está á
rácter y unido á nues·
nuestro servicio, sea
tra naturaleza.
tornavoz desleal tanlue·
La imprudencia, ef':t
go como deje nuestra
hija de la vebemencia
casa para servir en la
en el pensamiento y de
&lt;le
un amigo 6 enemigo,
la intemperancia en h
ante el cual aparecereexpresión, es el origen
mos en caricatura por
del mal que deploraaquellos actos 6 frases
mos.
que requirieron, para
Personas discretas y
i;er realizados 6 dichos
prudentísimas no se
la ausencia absoluta d~
recat!\n para manifes·
personas extrañas.
tar en alta voz sus más
ARACELI.
reservados juicios en
presencia de los sir-~~
vientes. Acaso-como las antiguas patricias
romanas-entienden que el sirviente de hoy,
RETIRA ESE POLLO.
como el esclavo de ayer, no es un hombre,
sujeto á todos 103 bajos apetitos y á todas las
ruines pasiones, que le impulsan á la calumUn jefe revolucionario está almorzando,
nia, á la murmuraci6n y á la venganza innocuando
su criado le dice: «Señor, un huelguisble de los mismos que le dan el pan que es su
ta
pregunta
por Vd.»
sustento y el albergue en que halla:amparo
nQue
entre;
pero antes trae los rábanos y
y· descanso reparador.
El templo de la Enseñanza durante el
retira eee pollo.»
Aventurar observaciones ante los criados matrimonio de la Sri ta. Guadalupe Gar·
¡Oh¡ ¡supiera el pobre pueblo cuanto le es·
es exponerse á que esas observaciones, por cía Elguero y el Sr. Enrique L. Cor.
quilman
esos que en nombre de la libertad
i~reflexi6n 6 por otro m6vil peor, sean repe· cuera.- Retrato de la desposada.
fraternidad é igualdad le roban la fé del alm~
t1das y comentadas fuera del recinto del que
y la plata del bolsillo! Ved c6mo medran á
nunca debieron salir. Y esto, que reimlta altamente pernicioeo
en ~odo tiempo y lugar, es funestísimo en poblaciones de eEcaso expensas de los bobos. El pueblo para ellos no es sino un escal6n para subir sobre el pedestal de la gloria .... .La ambici6n
vecmdario, donde se convive en la misma sociedad, donde los es
la furia que los domina.
conocimientos se imponen y donde el trato es inevitable.
en esto, cnando oís á ciertos charlatanes propalar ideas
Pensad
Trastornos dolorosos en la familia, diferencias de triterio en
subversivas
...... y también en esas otras palabras del siervo de
punto á intereses y materias sociales, menudencias infinitas de
Dios,
el
venerable
Don Bosco: c&lt;Con ideas revolucionarias no se
orden doméstico, toda la ropa sucia, qu6 16gicamente se debe llega al cielo.»

�A eto ali dad es

Aetoalidades

El Junior Club en la Escuela de .Agricultura.

EXCVRSION 08; LOS ALUMNOS DEL MUSEO NACIONAL,

w,w,w,w,

Tribunas para los invitados,

Stand donde se hicieron los ejercicios.

Nuevo Museo Histórico en la casa que habitó el señor Cura Mo·
relos en Morel ia, en el que se conservan algunas reliquias de él.

Los excursionistas en el interior de la. Capilla Expiatoria
del Cerro de las Campanas en Quérétaro.

El domingo pasado se verificaron con gran lucimiento, en la Escuela N. de Agricultura, los Juegos Olímpicos orr:inizados ¡:or el Junior C lub, y
que no habían podido verificarse antes por circunstancias especiales. La fiesta estuvo muy CClncurrida y alca11.zó muy lisonjero éxito.

SOCIETÉ ÁCADÉMIQUE n'HISTOIRE INTERNATIONALE
e~. / ,/ .,

c;)f, ,,p . ,
.•• L
,
.., #
a-.//,1/,
j/dJ
.
';;;Z/.eda,ia,,.co,ycn,m,rmen/-.cváV..ux,,.,:t«, . 7/"Jaáúr(y'C)l_./f, - -l.% -/~fu

.

50,Boulevard S~ Jacques, 50. PAR IS
·V· -- ~

~d. .¡f) ~
. .ir~, · d,-L /@
//lkt
fa/
Pedt. .'el. .a. ~Vlettr.· ...//°.{¡ ~Jl'Wáa{/bm?4T1&amp;?Uht?ci,t,k-fj1Ó,uú'1ú111tatr'

CD~ :o~ 911,J~J'
,~

,a,,-~

e~

Exteriordei Tc:mplo de Santa Clara en Querétaro, que iba á ser destrui·
do para ampliar el terreno donde se construye la catedral de dicha ciudad.

Los excursionistas en el lugar por donde pasaron las fuerza s
Republicanas. con lo que terminó el sitio de Querétaro.

Inauguració n : de un g itnnasio en l a Escuela§de Ingen ier:Js,

- -~~l.daL-~t!.,.:LLu*""'~~_/
&amp;: '.'.'___

~-~~~~~-~Ji!út.~;f~cee . . .~(9/~

(/ ,~-=

~ 0'...ú....;J.,..~, '

){~,k

5/'-';'&gt;«.&lt; •

El señor Ministro d~ Instrucción Pública y el señor Director
de la Escuela de Ingenieros á la hora del lunch.
Diploma correspondiente á la:medalla de oro otorgadara I conocido historiógrafo señor Lic. do n Genaro García
por la Sociedad Academica de Historia Internacional de París.

Grnpo de estudiantes que asistieron al acto.

! i~~f;l:ti~ ~~~i~u~!'a~ f~if~~,
~~gse· 1ii~ruc~~o~t
lllicaJ1 ~ giou a sio Y pelu.qtiería,in ~talados recientemente en el.departamento que ocupa eu
º
es
se e arro116 un progrnma deportivo Y term1116 el acto ofrec1ondo una copa de ehampag .

1

el Pa1!~{~~~t;~~~!1
ue al señor Ministro .

1

vo

1

�54

Aetaalidades
Aetaalidades

Granóes artistas falsificaóores y~ran~es Museos esfafaóos.

tes del antiguo testamento. La falsedad de los manusc~itos fué
descubierta á tiempo por un francés, sin duda menos dispuesto
La falsificación de obras de arte no esi cosa de hoy. Cuando el que los inglese3 á gastar dinero por poder añadir algunas JínPas
arte griego estaba en su apogeo había en Grecia artistas notables á la Biblia. Hasta el especialista hebreo del museo británico fué
que se dedicaban á falsificar obras de Apeles y de Fidias. An· engañado por el hábil fa lsificado.. El IQismo Shapira había ven·
dando los tiempos, eminencias artísticas como Miguel Angel, dido poco antes por ochenta mil francos una colección de ceráentre los escultores, y Andrea del Sarto, entre los pintores, no mica mohabita falsificada al emperador de Alemania.
Pero la falsificación más extraña de nuestros tiempos es la del
creían rebajaBe dedicándose á falsificaciones del mismo género.
griego Constantino Simonides, de quien con razón se ha dicho
De Miguel Angel se sabe que
que no ha tenido rival en el arte
intencionadamente e u te rró Hu
de
la caligrafía ni en los estumagnifico Hércules niño para
.
dios
paleográficos. Algunos de
que tomase aspecto de antigüelos manuscritos que vendió eran
dad, y á su debido tiempo lo deauténticos, pues, como el mismo
senterró,lo envi6 á Roma y lo exdecía, para falsificar los veinti·
. puso como un tesoro de los tiemcinco mil manuscritos con que
pos clásicos recientemente desse presentó en Londres tendría
cubierto. El cardenal Riario ~e
que haber Yivido más años que
dejó engañar y compró la estaMatusalén. Sin embargo, lamatua, pero cuando se descubrió el
yor
parte de ellos eran falso~: pa·
fraude fué devuelta al escultor,
el aspecto de antiguos
ra
darles
joven y sin gloria todavía en
habían sido previamente lavaaquel entonces. Enterado de to·
dos con sumo de tabaco.
do ello, Césat Borgia fué á busNotable es también el caso del
car al escultor á su estudio y
esultor
Bastianini, algunas de
comprendiendo que aquel artiscuyas obras :figuraron hasta hata sería algún día famoso, Je
ce poco en el Louvre como del
compró el Hérculee por poco dinero.
renacimiento italiano. El talBastianini
era un pobre muchacho
El nuevo comprador sabía
que copiaba con :fidelidaci bustos
muy bien lo que se hacía, y tan
Estudiantes de las Escuelas de Ingenieros y Bellas Artes con el poe.
pronto como Miguel Angel ad- ta Manuel Ugarte, á quien le fueron á presentar su adhesión con mo- y bajo-relieves del siglo XV, sin
propóeito de engañar á nadie.
quirió fama reven:lió la escultu- tivo de las declaraciones que publicó el distinguiáo argentino.
Los anticuarios eran los que
ra al duque de Urbino por una
Fot. de El Tiempo Ilnstrdo.
compraban sus copias por unas
cantidad exhorbitante.
·
cuantas
liras y luego las vendían
r. Otro caso histórico es el retrato de León X por Rafael. Habiendo sido preRtado el cuadro por unos días á Cosme de Médi· por miles de francos, como si fuesen esculturas antiguas. El go·
cis, quedó éste tan encantado, que inmediatamente encargó una bierno frances pagó por una 13,600 francos y la puso en el Loucopia á Andrés del Sarto, copia tan perfecta que cuando estuvo vre junto á una obra .de Miguel Angel, creyéndola antigua.
Entonces lleg6 por primera vez todo esto á oídos de Bastiani.
terminada engañó al mismo Julio Romano, que había colaborani,
que inme:liatamente reclamó sus derechos de autor, y ocudo en el original con Rafael. Todavía hoy, los. grandes críticos
rrió
una cosa verdaderamente singular. Todos los inteligendel arte no están conformes sobre si Cosme de Médicis devolvió
de impostor al joven artista, censurando su atre·
tes
tacharon
el original ó si entregó la copia.
vimiento
por
querer atribuirae obra tan notable, y el mismo
fo célebre falsificación de Shapira estuvo á punto de costar
francé3
que
compró
el busto en Florencia volvió altá y amenazó
al museo británico veinticinco millones de~francos, precio que
dicha~institución se disponía á pagar por unas supuestas varian- al escultor por haber dicho semejante bla8femia artística. Por
fin, todo terminó gracias á un italiano que tuvo la magnífica

idea de hacer fotografiar al empl~ado de la fábric,a de tabacos en
la misma postura para comparar luego la fotografia.con el busto.
El parecido era tan exacto qu ~ tofos comprend~eron _la ver·
dad del c1so. Sucedido, como este y como el todav1a reciente de
la tiara de S::1itaferneF1, obligan á decir 'JOn
Saint füuve que "la última palabra d13l arte hay que buscarla en los faleificadores.»

que ha cogido la costumbre de arrancarle pelos del bigote. Basta
que lo vea ocupado ó hablando con un amigo para que ehtre Y
le diga con la mayor naturalidad del mundo:
-Papá ... vengo á ... eso. - Y se sube á una silla, para P~?er
realizar cómodamente la cruenta operacion.
El celo paternal reviste diversas formas.
Así como hay padres que creen que l'a.?ue·
na educación consiste en atar á los h1JOB á
la pata de una cama y darles con una z~pa·
LO.::; OH100S
tilla en la cabeza existen otros que le dicen
á
usted con mucha naturalidad:
Tudo padre debe de mostrarse car;ficrn
cJn sus hijos porque para eso es padre.
-A lo~ niños no es preciso castigarles
Pero no todos siguen esta línea de conpara que adquier,an .dot.~s de respeto. Por
ducta, y hay algunos que entran en su casa
mi parte educo a mi hiJo de una manera
de3esperados, y Jo primero que hacen es coespecial: cuando quiere romper un cachagerá un chico por el cogote y decirle:
rro ó hacer un agujero, ó morderá la n?u-¿Ha estudiado usted la lección? ¿Sabe
chacha, yo le dejo, y cuando se ha s~hdo
usted quién fué Isabel la Católica? Diga uscon la suya, hace usted de él l.o que qmer~,
ted. algo sobre la dominación de los godos ...
porque es muy dócil. Ayer ~1 Antolin quiPronto, antes que lP. rompa á usted la caso pintar de negro á la abuelita, y yo no me
beza!.... Los niños que tienen padres asíCno
opuse. Cinco minutos después, .estaba tan
pueden crecer ni romper los pantalones con
tranquilo como estoy yo ahora. Nuestra ma ·
confianza, y viven tristes y flacuchos como
Señ0r Senador Francisco Albistegu1,
la fortuna nos ha lleva&lt;lo más de una vez á
fallecido el 22 de los corrientes.
103 gatos cuando se mojan. A lo mejor i:ie les
casa de don Basilio, que vive bajo la ~li!Or·
pregunta: -¡¿Qué tienes, Manolín? ¿Estás
me pesadumbre de tres chiquillos indomamalito? Y el interpelado:Contesta:-T1mgo un bulto en este lado. bles · desJe la mañana á la noche viven sobre su pap~, y uno se
- ¿De alguna caída?
le si~nta sobre de las rodillas, otro se monta á horcaJadas sobre
-No, señor; de mi papá que medió ayer una patada.
sus hombros, y el tercero se sube encima de sus dos hermanos p~- ,
Hemos conocido á un padre que cuando no tenía que hacer, ra dominar la situación en absoluto: de suerte que don B~s1ho
cogía á su hijo por las piernas y lo fregaba todo con jabón y es· desaparece bajo su prole, y no puede escribir, ni hacer piti.llos,
tropajo, porqu'El era persona muy aseada; después lo P?n~a á se- ni afeitarse. -¿Está el señor visible?-preguntamos en e1erta
car, y aunque el chico gritase pidiendo socorro, él se limitaba á ocasión á la criada.-No, señor; dijo ella.
decir sentenciosamente:
.
- ¿Pues qué le pasa?
-·¿No es mi hijo? Pues hago de él lo que me parece.
-Está debajo de los nifios, y no puede ver á nadie. .
Con esos padres tremebundos contrastan otros de sentimientos
A todo esto, don Basilio se considera el hombre más feliz del
dulces y de ternura infinita, padres de mantequilla, que duermen mundo.
con sus hijos y están diciéndoles á cada rato:
¡Allá él! -L. T.
- ¿Quién te quiere á tí, cielo de la casa?
A ver, muérdele á tu papá en la barbita....
Más ..... más fuerte ..... ¡Ay, qué niño tan
mono!
Lo3 niños se acostumbran á hacer todo
i
!
lo que quieren, y á lo mejor entran en la sala cuando hay visita, en estos términos:
-Con el permiso de ustedes, voy á arreglar este asunto.
,
Y entra en la cocina,para decir á la criada: Anda, Isidora, no lleves la contraria á
Candidito¡ dE:ja que te pegue con el palo,
porque si no, va á coger .una rabieta y puede ponerse malito. Como padre benévolo y
cariñoso, uno que conocemos hace ~año~.
Tiene un hijo que parece una sombrerera y

.

El señotr Ptre sidente ep Xieo,

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#1:

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Grupo de.concurrentes á un banquete ofrecido á don Gust.wo Madero por varios amigos, y que se efectuó días pasados en el Tívoli del Elíseo,
Fot Sosa y Mendoza, ·

-----------------------~----------------........- ,~ ..

__..~

El domingo próximo pasado el acaudalado español señor don Iñ igo Nor1ega, ofreció al señor Presidente de la Re·
pública, don Francisco I. Madero y á
otras distinguidas personas un espléndido banquete en la Hacienda de Xico,
que explota la Compañía Agrícola de
Xico.
En nuestras fotografías se ven al!se ñor Presidente de la República y .al señor Noriega en la escalinata ge Ja Ha·
cienda y á la señora de Madero rodeada
de algunas damas que la acompañaron.

'

�57

Aetoa1idades

Aetoa1idades

BXCU~S1or,¡ 081..t safio~ P~BSIDBl"iTEI A SAr,¡ tJUAr,¡ TSOT I¡,iUACAr,¡.

coadttos de la señorrit&amp; Elena lYiix.
~

Desceudiendo ·de la Pirámide del Sol.

Crisantemos.

1'

'J

~

Composición del natural.

·..

.

'"' f"'.'.

~

Claveles."

Al pie de la Pirámide del S_ol.

En la casa de los sacerdotes.

Reparto de ropa á los niños pobres, hecho el dcmingo últimº en et Teatro del Conservatorio.

Amapola~.

' - _.., . ..

Banquete á la policía en Mixcoac·.- El señor Gobernador de Dbtrito
presidiendo la mesa de honor. .

�Un cuadro rival

de l a ''M ona L.isa. ''

Desde que «Mona Lisa)) desapareció tan
misteriosamente del Louvre, las autoridades de ese museo de fama mundial están
tomando multitud de precauciones para
salvar de una suerte igual la otra obra
maestra de Leonardo da Vinci.
Eita pintura, igualmente estimada por
los conocedores del arte pero opacada por
la enorm~ fama de «Mona Lisa» ó «La Joconde» como es conocida en el mundo entero, es un retrato ideal de Lucrecia Crevelli, la hermosa poetiza Lombarda que
inspiró á da Vinci durante su juventud.
Debido á la banda de metal que adorna
la frente, la pintura es llamada ((La Belle
Ferronniere. ii En esta obra Leonardo ejecutó tales maravillas en ese par de ojos
admirables que es difícil precisar si tienen
menos influencia que la sonrisa de «l\fona
Lisa.1&gt;
Los admiradores del gran Lomb&amp;rdo
siempre han dividido su atención entre
«Mona Lisaii y «La Belle Ferroniere&gt;&gt; observándolos durante horas enteras enloquecidos ante esa sonrisa y esos ojos y
después escribiéndoles cartas de amor.
Estas cartas de amor á los retrJtos de

bellezas italiauas que descansan en sus
tumbas desde hace trescientos años son
abiertns y leídas por -ke__ autoridades del
Louvre; á uno de estos en'amorados se le
atribuye el robo de «Mona Lisa.1&gt;
Desde la desaparición de esta C1bra maestra se han multiplicado las visitas y cartas
á ((La Belle Ferronniere&gt;&gt; y la conducta de
algunos de esos admiradores es tan fanática que ha sido necesario vigilar la pintura durante dfa y noche-asimismo se ha
prohibido acercaroe demasiado á ella.Cuando Leonardo da Vinci pintó á Lucrecia aún era un primitivo-Todavía no
descubría los efectos de la luz y la atmó5fera. Cuando pintó á la poetiza era un
pagano&gt;cuando pintó á ((Mona LisaJ&gt;era
un místico.
-No es menos maravillo:,o en concepción
ó ejFlcución el retrato de Lucrecia que el
de c,L'l. Joconde. » Simplenlente es más su·
til, más difícil de en tender.
El público, voluble como siempre, est á
perdiendo rápidamente el interés sobre la
pérdida de ((Mona Lisa)&gt;y ccLa Belle Ferroniere,&gt; está ocupando su lugar.

"La belle Ferronniere"
Célebre mrndro de J,eonardo de Vinri,

DAMAS CONTRABANDISTAS.
En las aduanas de Dover, Inglaterra ha
sido necesario establecer un cuerpo de inRpectores denominado «Dog Squacli&gt; con el
fin de evitar el contrabando de perros. Los
miembros de ese cuerpo esperan llegar (i
ser unos expertos y notar á primera vista
la diferencia entre un perro y un niño. En
las nochee obscuras y de neblina sus oídos
les ayudarán muchísimo.
He aquí el caso que se registró hace poco en e5a Aduana:
Del Yapor procedente de Calais d~scicnde una arrogante se fiora ricamente ataviada y seguida de una doncella que carga
cuidadosamente en sus brazos lo que parece ser un niño lujosamente vestido de encajes.
((Señora,» dice el inspector atentamentr,
«¿ha declarado Ud. el bulto que carga la
doncella?))
«Caballero&gt;)) contesta indignada la dama, ccmi doncella carga á mi bebé, á rni
hijo.»
(( ~'1il perdones)) replica el in5pector, prrn
como la doncella sigue á su señora y e,t:t
allí cerca da un pellizco tremendo v con
gran habilidad al bulto que lleva l~ doncella« y ¡Bow, wow!» dice el «bebé.&gt;&gt;
No queda más remedio á. la seííora que
pagar al Gobierno Británico los derechos
sobre su valioso perro francés.

COSAS VIEJAS.
Yo busco con ansia las cosas añejas_
que cubre del tiempo polvoso capuz, .,
los cascos mellados con ásperas cejas,
las férreas tizonas con puños en cruz. ·~·
Pesadas gualdrapas de pieles bermejas;
dalmáticas mustias con gemas sin luz,
y en sándalos hechas his arcas tan ritjas
que ha.siglos guardaron las perlasdeOrmuz
Adoro los vasos que huelen á incienso,
me encantan los cuentos de brujas que pienso

oyendo consejas del suelo e3pañol;
y es fin de mi anhelo de gocss sencillos
vagar en las torres de viejos castillos
que baña amorosa la lumbre del sol.
,JAVIER

SORONDO.

FRASES DE ORO.
Todos saben que la excelencia de la raza, la fuerza del pueblo, se deb~ sobre todo
á la suerte de la mujer.
El nifio debe más á su madre que.Íl i:, u
mismo padre. Somos y seremos eternamente deudores de las mujeres.
Para los hombres rnnsatos la. mode~tia.
es el primer atractivo en una miijer bor¡j ta; sólo los necios prefieren la coqueterí_a.
Una dama contrabandista.

Pe las mujeres~_-®ltlfJ.P3dre ama con _.
deeinterés.-Ricardo Soler..

~RALAS(/
DAMAS'
El corsé á través de los siglos.

Desde entonces formó parte del atavío femenino la baequiña de
terciopelo con armadura de hierro y varillas de madera, asta ó
metal. La moda, de dichos instrumentos de tortura duró algunos sigloe. En vano importó á la Italia María de Médicis el po·
lizón que abultaba las caderas. y el corsé ballenado, que rectificaba. el resto: t0dos los retratos de la época basta Luis XV Y
XVI de Francia, dejari adivinar la prernncia de las ccarmaduras
de busto.»
En tiempos de Catalina de Médicis, e&amp;ta estética del corsé em·
peoraba aún, alcanzando el verdadero máximun de fealdad.
Veamo8 como nos describe á esta dama
cierto cronista de la época: «Catalina hallá·
base aprisionada en su cárcel-ballena; los
pliegue3 de las faldas caían rígidos; asemejábanse las mangas á dos grandes alas negras;
su pequeña manteleta y su blanquísimo
cuello de lechuguilla le daban la apariencia
de un gran insecto.»
En verdad que no hubiera podidoideam,
nada más incómodo, rígido y feo, que aquellos corsés; probablemente, excedieron en
incomodidad á los corsés de hierro, llevados
algunos años más tarde.
El traje de Cristina de Francia represen·
ta ya una ligera modificación beneficiosa
en la forma del corsé, aunque sin duda alguna, debía conservar el artefacto car:&lt;i toda
su anterior rigidez, y esto mismo ce observa
en los corsés de las centurias siguientes.
Rousseau habla en los más duros términos
de ccesos cuerpos armados con ballenas, ha·
jo los cuales disimulan sus for::nas, en vez
de realzarlas, las caprichosas mujeres.)&gt; Y
se cree que los anatemas del filósofo no fueron extraños á las mejoras introducidas en
el corsé tornándole prenda llevadera y sen·
cilla de forma, tal era el corsé en boga du·
rante el siglo XVIII y que lleva el nombre
ele ccCorps de Dame» origen .acaso de fa palabra corsé.1&gt;

La tantas yeces mencionada «noche de los tiempos,».frase q ne
pndríaU1os sustituir por la ya menos usada de las &lt;&lt;brumas de
lae etlades prehistóricas,» envuelve todo lo relativo Ít la forma
primitiva ctel corsé. Seignoraen .absolutocómo fueron y de qué
f~cron los primeros cefiido_res de torsos femeninos. De lo único
que se tiene seguridad, porque en la mujer palpitó siempre, el
mismo sentimento de coquetería, es de que el coné existió en
lati más remotas edades. Tamb;én ee pudiera garantizar, dada la psiquis del i:;exo bello, que el cors_; varió constantemente de
forma á partir de su aparición, y que sus
materiales de construcci6n debieron ser tan
varios como rudos, empleándose ya las fibras vegefales, ya el lino 6 el bocací, ya las
acreditadas barbas de ballena.
No ha existido prenda de indumentaria
femenina más censurada y anatematizada
que el corsé. Pero, es lo cierto, que el corsé sobrevive á los peores ataques, debido
principalmente, á que, hoy por hoy, la confección de ese artefacto y su adecuada adaptación á cada tipo femenino han llegado
á constituir una ciencia, depurándose de
paso el perfeccionamiento artístico.
Contemplando ahora algunos modelos de
corsés antiguos se comprende, no obstante,
con cuánta justicia se ha abominado de
esa prenda, en otros tiempos verdadero
aparato de tortura sin la más remota semejanza con las sutiles y elegantes obras maestras de la moderna cc,rsetiére.
El ceñidor de lino dá idea de una de las
más elmentales formas de corsé, usada aún
hoy por la mujer del campo en algunos países de Asia y en el Norte de Afric11. Fué el
corsé de las hetairas y de las bailarinas de
Gades; es el mismo corsé de las almeas, de
las bayaderas, de las Fátimas y Zoraidas
que pueblan los harenes de Oriente.
Si las mujeres griegas y romanas no conocieron el corsé verdaderamente tal, usaron algo que se le asemejaba y que lleYÓ
lC1s nombres expresivos de' strophion, stetrodesmis, toenia, zona, fasllares; etc. Consistían
aquellos corsés, por lo general, en vendas
de hilo, y aún de cuero fino, destinadas á
sujetar el pecho y á comprimirlo en la medida reclamada por el concepto de la belleza
femenina dominante en aquellas épocas.
No es admisible que, durante la Edad
Media, cuando los vestidos de las mujeres
modelaban las formas hasta la cintura, renunciasen las hijas de Eva al deseo de apa·
recer esbeltas. De ahí que pueda observarse
en todas las estatuas de dicha época, que
las damas usaban, ó bien dos trajes f'upnpuestos y artísticamente apretados, ó bien
una especie de ju,tillo que dibujaba rn
busto defde el cuello hasta la cintura. Lit
cota atrevida (tal es el nombre de la prenda en cuestión,) moldeaba perfectamente
el busto sin comprimirlo.
Pero al llegar el siglo XIV, y con moti ro
de haberse empezado á adoptt r el desrote
(Isabel de Baviera, mujer de Carlos VT de
Fra-,cia, abus_aba grandemente, de c1ichn
mo_Ja,) el corsé flexible viene á ¡,er sustit,JÍ·
do por el corsé reforzado con va1illas meti'tlicas ó ballenas.
Mc,delc, de abrigo de paño.

-------..____

:....

-·

·---~---·---~ -

UNA MISA DE ALBA .

Era en los primeroR días del imperio. La
ví~pera de una gran festividad, un teniente
general invitó á cenar en su casa á varios oficiales de su misma graduación y á un mariscal de Francia. El bafiquete y la algazara
se prolongaron hasta cerca del amanecer.
Al retirarse á descansar, dijo uno de los comr.nsales, al oír tañer la campana: «Puesto
que es dfa festivo vamos á miea antes de
acostarnos, » y se encaminaron á la iglesia
ele San Roque.
Después de una noche de orgía y de regocijo, se puede comprender la escasa reverencia con que se presentarían los alegres
camaradas eu la casa del Señor.
Mas' he aquí que de repente aparece un
hombre de pequeña estatura que iba como
amortajado en un largo capote, que les interpela con acento breve é imperioso: «Lo que
eAtáis haciendo no está bien .... Cuando se
viene á la iglesia se debe tener en ella toda la
corrección y compostura que un lugar sagrado i:e merece. ¡Respeto y silencio, señorei,.!»
El hombre pequeño del capote grnnde,
r.ra nada menos que el emperador Napoleón
I, que hacía una ronda en la iglesia de San
R·ique de París. Este hecho tan Eencillo al
parecer, puede ser más elocuente que mucho3 sermones sobre la santidad de nuestra¡¡ iglesias y el respeto que se les debe.
.... ___ .,.

__________ ___
.

�60

lla Moda á t.t1avés de los tiempos.

186o- 1861

61

ua lVIoda á trravés de los tiempos.

1865 1865

1869 - 1870

Pocas cosas hay tan mudables como la Moda. Véase si n6, la serie de modificaciones que ha sufrido en medio siolo y que están
r~presen_ta~as en los_curiosos grabados que hoy ofrecemos á los lectores de «El Tiempo Ilustrado. » Comienzan con c;inoliria q~e
hizo decir a un escritor de aquel tiempo: La muje1· comienza á ocupar rnucho lugar en el mundo, como lo prueba la crinolina. En ~ues-

1:

1903

1905

1909

1908

se juzg6 bdispensable para rnstener la parte posterior del vestido y sobre todo la gran cantidad de tela que se usaba . El peinado
fué variando también, y después las cachemiras en excesiva cantidad que se usaban en los vestidos se aprovecharon -;&gt;ara hacer
túnicas ú otras cosas, cuando no se aprovechaban para convertirlas en carpetas de mesa, fundas de piano 6 cortinas. En 1886, la
silueta femenina empez6 á afinarse y á alargarse y bajar el talle, y la Moda hizo que la cantidad de tela que había diEeminado por
arriba, se acumu1ara en la parte inferior. Vinieron las colas, tan pesadas y molestae, por el año 1890, como fueran los polizo·
nes anteriores. Más tarde, hacia 1893, el exceso de tela se revel6 en las mangas de globo, que llegaron á adquirir enormes propor·
ciones. Esta nueva moda apaieci6 repentinamente y lleg6 á ser semacional, increíble, extravagante hasta la locura. Posteriormen·
te, mud6 la moda de la falda, adoptando la forma de campana, de paraguas 6 de embudo, y de 2 m. 25 de amplitud que tenía.
lleg6 á alcanzar 6 6 7 metros de diámetro. Con el nuevo siglo vinieron nuevas modificaciones que fueron tendiendo sucesivamente
á la pureza de la línea. Nuestros grabados. representan las variaciones que en el vestido, peinado, sombrero, etc., ha tenido la Mo·
da en la primera década del siglo XX y los lectores podrán ver, para terminar, algunos modelos de vestidos sastres, de -(lltima
creación, estilo que ha resultado sumamente c6modo y práctico. ¡Qué diferencia con las crinolinas de hace cincuenta y tantos años!
.. ........... ......................................

~

==-~~~~~~~~~~

1876

18&amp;:l

1885-1886

tros grabados no solamente se ven las variaciones en el vestido, sino también en los sombreros peinados so~brillas v en una
P.alabra, todos los d~talles que c_ompletan la «toilette.» Esa moda antiestética se prolong6 hasta' 186E, fecha en que la·~iioda evolu·
e1on6 un poco, declmando la cnnolii1a, Y apareciendo poco después la falda doble superpuesta. En 1874 apareci6 el poliz6n, que

1895
-- ~

-?"""""'~

-

- -- -- --

1899 --1 900
-

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1910-1912

1910-1912

1910-1912

r9ro-1912

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1• w• n.."-'""

PASATIENIPOS
LAS NIEBLAS EN LONDRES
CHARADA
En el mar segunda prirna;
segunda tercia en el mar,
y el todo de esta charada
en el campo lo hailarás.

QUISICOSA
por Ramón Botellla.

Fórmese una lista con catorce apellidos
muy usales, que al mismo tiempo indican
nombres de otras tantas plantas, y tomando una letra de cada uno se leerá verticalmente el nombre de una capital que á la
vez está formada de nombre y apellido de
varón.

***
JEROGLIFICO COMPRIMID O
por l\Iassanet.

, _,_R_E--~P-A_N_uco
____ ,

CHARADA8
por •r orres.

Mi prirnem es una letra,
mi cuai·ta letra también ·;
es otra let ra mi dos
y es otra letra mi t?-es : ·
ninguna es letra de cambio
ni letra para poner
música ningún· maes tro ....
y en cuanto al todo diré
que es nombre de un personaje
que t odos conocen bien.
T rabajos de pi·im_a y dos
suele:, hacerse en la g-uerra
y en la tierra y en el agua
andan segunda y te1·cera.
Te1·cera es propia del tiempo
de lluvias, fríos y nieblas.
Está dos veces segunda
en Roma, y para que sepas
lo que es el todo, te advierto
que suelen tener orejas
y en ellas se ponen plantas
que sólo la sangre rieg,a.

La~ snluciores en el próximo 1,úmcro.

- - - -- - ·- --- - ANEUlJ Or1, AIS
LCGOGRIFO NUMERICO
p ,r Guillermo Ramo s.

6

36
15 1

36 21
3 723 4
34 5 627
1234 5 67
34 5 34 5

15 63 1
2731
312
27
2

Número romano.
Pronombre.
Nombre de mujer.
Objeto.
~stado individual.
Nombre de clown.
Nombre de varón.
Aumentativo.
Diminutivo.
En música y en exámen.
Adverbio.
Negación.
Consonante.

***
JE ROGLIF ICO COM P RIMID O
por Massanet .

C EM
T

LERMA

ROMBO
pot· Mo re no.

o
o oo
o oo o o
o oo
o
Substituir los ceros por letras de m odo
que se pueda leer horizontal y verticalmente; 1? Consonante. 2° En alg unas zarzuelas. 30 Nombre de varón. 40 En las
poesías. 50 Vocal.

El célebre marino Juan Bart envió á su
hijo á dar cuenta de un a victoria al Rey
Luis XIV. Enterado el Monarca de que
el joven también había tomado parte en
la batalla, haciéndose notar por su arrojo,
le dijo:
-·¿Que premio quieres .... ? ¿Una char.re·
terra ó una pensión?
--Ambas cosas son buenas-·le coqtestó
el muchacho .
·
Y el Rey le concedió las dos.

***
Cuando cayó Isabel II sus amigos políticos trataron de pasar en seguida la
fronte ra é in ternars e en Francia y el Gobierno constituido había ordenado que se
les exig iera á todos el nombre y la profe.
eón haciéndoles firmar.
Al pasar el señor Ríos Rosas le preguntaro n :
--¿Cómo se llama usted?
-- F rancisco Ríos Rosas.
-· ¿P rofesión?
--Literato.
- · Firme usted.
Un andaluz que espera el turno, oyó lo
q ue dijo Ríos Rosas y contestó al ser interrog ado:
-·¿Cómo se llama usted?
- -José Gordiyo.
...¿Profesión?
--Literato.
- • F irme usted.
•. Zi, pero er cazo é que.... no zé ecribí.

***

E n una tertulia.
- - Lo que es yo·-dice un joven·· si me
llego á casar y me molesta mi suegra, la
hago inil pedazos.
--¿De veras?--le dice un banquero que
está arto de su mujer.
-- Sf señcr,

--Pues, ¿quiere usted aceptar la mano
de mi hija?
En un tribunal.
El acusado tiene ochenta años y el pre.
siden te le dice que ha sido condenado á
veinte años de cárcel.
·-¡Muchas gracias, señor presidente, no
esperaba yo vivir tanto tiempo!

***

En una fotogragía.
El fotógrafo.-- ¿Quiere usted el retrato
tamaño americano.
El payo ( con ingenidad) .•¡Hombre! Si
es por el mismo dinero, hagálo del g randor de los pantalones.

***

Cuentan de Quevedo, que al llegar un
día al Alcázar de Felipe IV, recibióle el
Rey diciéndole:
·- Venga un verso Quevedo, venga ahora mismo.
- • Dáme pié para ello, Señor-contestó
el poeta .
··Toma el mío, replicó el Rey alargándole el suyo.
Quevedo arrodillóse, tomó en la mano
el pie real y dijo en seguida:
En esta humilde postura
Dais á entender ¡Oh Señor!
Que yo soy el herrador
Y Vos la cabalgadura.

***

El árabe Hatemtaz era considerado como uno de los más bondadosos de su
época. Preguntáronle si había conocido á
un hombre de corazón más noble que él
y reRpondió:
·· Un día encontré en el campo á un pobre que había hecho haces de leña para
quemar. Díjele por que no iba á casa de
H atem taz, donde se repartían grandes regalos á todo el '}Ue lo visitaba, y me conteRtó :- E l que puede comer con su trabajo
no quiere deber favores á nadie. Este
hombre-añadió el árabe bondadoso-tiene
un corazón más noble que el mío.

***

Nuevo Diccionario.
" Calumniar" - Mancharse mucho, para
salpicar un poco al prójimo.

***

En el andén:
- Conductor, ¿dónde está el departa· ·
mento de señoras solas?
- Señora está lleno. P ero aquí hay otro
enteramente vacío. Si quiere usted estar
seg ura de viajar sola, no tiene más que
ponerse á la portezuela hasta la salida.

***
Un niño observa una caja sobre la cual
se lee el sig uiente letrero :

Pensi6n para caballos.
- Dime mamá, ¿les caballos van á la
pensión para aprender?
- Seguramente. ·
El niño reflexionando:
- ¡Ah! Ahora comprendo por qué los
caballos no son burros.

Lo que son y lo que ocurre con ell~s

destrozá ndose en sus esfuerzos por salir
de allí. En la oscuridad, un os cuantos
carruajes habían chocado entre sí atropellado á los peatones, y á causa de lo resbaladizo del pavimento, los coches no habían
podido contener á sus caballerías. Del
suceso resultaron 16 heridos, la mayor
parte de lo. cuales murier on pocas horas
más tarde.
No sor. estas víctimas por accidente las
úni cas que cama la niebla. Infiltrándose

¿Quién no ha oído hablar de las nieblas
de Londres? Londres, construido en un a
r egión h ú meda y á orillas de un gran río,
es por excelencia la capital de las nieblas.
Se calcula que detide 1892 hasta la fecha,
la capital de Inglaterra ha sufrido cada
inviernO' de ·98 á 160 días de niebla, pero
ae una niebla especial, reforzada, por deLUNA DE MIEL,
cirlo así, con el humo que vomitan millares de chimeneas de fabrica; una niebla
que con razón se ha hecho más fam orn
que la torre 'de Londre¡;i, la abadía de
' Westminster ó la catedral de San Pablo.
Nada tan triste y ex trafio como el aspecto de la gran metr ópoli británica en
un día de niebla. Desde las ventanas del
hotel, el extranjero contempla con asombro una masa de vapores grisáceos ó amarillentos, que dejan apenas penetrar la luz
del sol, y en medio de los cuales se deeta·
can á lo lejos las luces de gas. ó los focos
eléctricos rodeados de un halo que parece
suavizar la luz del mismo modo que la
bruma misma amortigua los sonidos. Las
figuras de los transeuntes y de los vehfo ulos que circulan lentamente, llevados los
caballos del diestro por sus conductores,
surgen de pronto entre la niebla como si. luetas de gigantes; al pie de las fuen tes y
de los monumentos brillan hoguera¡;:, y
-Mi querido Gast6n, hénos aquí unidos )ara
muchachos desarrapadoA, antorcha en toda la vida, nada ni nadie podrá . . . . . . . .
mano, se ofrecen á conducir á los tran ·
seuntes extra viados.
Nieblas galantes y trágicas
Algunas de estas nieblas ha n alcanzado
celebridad. Tal fué la de 1783, precii:am ente el día que Jorge III ha bía elegido
para hacer su en ~rada en la City, El a com·
pañamiento aconsejó al rey que volviese
atrás, pero él r espondió : ' 'Ya echaremCls
á la niebla; tal vez levante, y aclarn el
día" Y en efecto, la niebla levantó al
poco rato como cortesana galante. Tam bién es celebre el día del cumpleafios de
la reina Victoria, de 1832. E l cielo, muy
nublado desde el amanacer, oscureció máA
y más á m edida que avanzaba el día, y
á las doce estaba tan oscuro cnal si fuera
de noche; á menos de diez metros ho se
distinguían los cordones de l uces que adornaban los edificios públicos.
Pero la niebia más famosa, aunque de
una fama bien triste, es la del 11 de febrero de 1873. En este día por la tarde,
un grupo de transeuntes se arriesgó á cruzar la plaza de Trafaigar, enteramente
sumergida en capas de niebla. Nunca lo
hubierañ hecho. De pronto, de las profundidades de aquella masa de vapores,
sali er on desgarradores gritos ; acudieron
los " police:nen, " y con ayuda de sus linternas pudieron ver un inform e montón
de coches, carros h ombres y caballerías
que rodaban por el suelo aplastándose y

ya buscado la manera de combatirlo.
H asta a hora , el procedimiento más acertado fué uno que se propuso en 1884, y
que consistía en destruir la niebla por
medio de descargas eléctricas; pero los re·
¡:ultados de los ensayos que al efecto se
hicieron. fueron ca~i n ulos.

Episodios cómicos.

... , ,Más no todo es triste y sombrío en las
nieblas londinenses; sus crónicas registran
más de un incidente divertido.
Se cita, por ejemplo, elcaeo de un tran ·
seunte q ue en medio de la niebla creyó
ver á otra persona que i ba á tropezar con
él, y en el m omento de extender la mano
para detenerla, tocó el frío cristal de un
escaparate sobre el cual se reflejaba su
propia imagen. En otra ocasión, cierta
dama, viendo que un h ombre seguía infistentemente sus pasos creyó que se trataba de un mendigo y le dió una limosna
el supuasto pobre era nada menos que un
miembro de la cámara de los lores. La
escena más frecuente e&amp; Ja de una persona
g ue, al oír de un p olicía la recomen dación, de q ue no abandone su acera derecha, se está horas y horas andando sin
llegar á su caeia ..... . .. y dando vueltas á
una manzana como los guardias de una
conocida zarzuela.
Una carrera en la niebla.

El 21 de enero de 1865, d urante una de
las nieblas m ás densas que ha habido en
Londres, dos jóvenes de carácter alegre
apostaron una pequeña cantidad á ver
quien llegaba antes al extremo opuesto de
In, capital. A los pocos pasos uno de los
contendientes tropezó con un coche de
punto y casi se destrozó la cara. E l otro
to mó el partido de correr gritando: «¡F uego!, ¡Fuego!», pero eso no le impidió tro·
pezar con un chiq uillo q ue, alumbrado
con una antorcha, guiaba á un caballero
anciano. El viejo propinó al corredor U:i:ia
reg ular paliza; pero aquél siguió corriendo hasta llegar á un sitio donde lucían algunns hoguera~. Allí le i nformaron de
que estaba precisamente en el sitio opuesto de donde quería llegar, é iba á empren- . ...... . separarnos!
der de nuevo la marcha cuando un guarda
le detuvo acusándole de lad rón. E l corre~or quiso explicarse, pero el policía le di·
JO : «Entonces, ¿qué es eso que lleva usted
en las vías respiratorias, estos densos vapo
en la mano?,, En rn lucha eon el ca ballero
res cargados de hum o de fábrica, Sfl df'teranciano, q~e resultó ser un general, el jominan mil peligrosas enfermedades pulven le babia arr ebatado inconscientemenmonías, pleurecias, laringites gravisimas.
te el bastón, un hermoso bastón de ébano
La niebla recoge y lleva á los pulmones
de sus victimas, todos los miasmas y mi- co~ pufio de oro y las iniciales del propietario. Por más q ue protestó de su inocencrobios de que está saturado el ambiente
cia, el infeliz fué á la cárcel y su adversade la gran capital. Los médicos ingleses rio ganó la apuesta.
atribuyen á la niebla el 25 por ciento de
También fué chistoso lo ocurrido dulas defunciones que ocurren en Londres
rante la niebla del 15 de noviembre de
durante el invierno. Si á esto se une q ue
1855 á un muchacho de los que se ofrecen
el meteoro cuesta á la capital m il libras
á g uiar á los transe untes. El chiquillo
di arias por aumento de alumbrado, se
ofreció sus servicios á una señorita que
comprenderá que más de una vez se halos aceptó al punto; algunos metro~ más

I

�Vatdedades.
tas reglas sobre la prudencia que daba un .
viejo muy prudente:
Antes de hablar, meditad bien lo que
vais á decir.
.
No os metáis en camisa de once varas,
es decir, no os metáis en asuntos que no
os importan.
No toméis una determinaci6n seria sino
después de tres días de reflexi6n.
Por último, preguntaos si lo que vais á
hacer,·no os caueará ningún remordimiento cuando os encontréis á punto de morir.
La mujer, aunque débil, es la columna
de hierro en que se apoya la felicidad del
hogar. -Encarnaci6n Pardo.
, ,,

***·

1

lI
;\: ·.- __ _
r-LA SEÑORA: Está bien. ¿Me reprochas.m,
lujo y te niegas á pagar la cuenta del sombrero 1
que acabo de estrenar?..... Pues, prefiero morir y
me echo por la ventana.

allá, dos alemanes que vieron brillar la
antorcha entre la niebla pusiéronse á seguirla. Algo más adelante, una señora y
su bljo que se considera han perdidos se
unieron á los alemanes. Después fué un
un perro que había perdido á su amo y
con el instinto propio de su especie se unió
á aquel grupo de seres humanos; más tarde un niño que se había perdido en su
camino al colegio; luego~ •un caritativo
caballero y una muchacha que vendía
floree, á la cual había encontrado llorando en el umbral de una casa; más allá un
par de vagos que por no tener 'otra ocupación siguieron á la comitiva.
La extraña procesión llegó por fin al aitio donde iba la señorita, que había ajustado á su guía en la módica .suma de 80
céntimos. En aquel momento una ráfaga
de aire disipó un tanto la niebla, y júzguese del asombro del muchacho al ver
que por tan poco dinei:o había conducido
nada menos que á veintinu~ve personas y
un perro á través de las tinieblas y dificultades de una niebla de Londres.

Una madre nunca podrá convencerse &lt;le
que existe el desdén en los hijos. ., ,
.Agente exclusivo de «El Tiemp.; Ilus~
tracto» en Saltillo, Coahuila, señor Fran
cisco .A., Medrano,

--./.;.

~t(

.

....

Un robo.-La prudencia.
Daba un caballero un banquete en su
casa, y aunque todos los convidados debían ser personas decentes, sin embargo
uno de ellos se escondió un cubierto en el
bolsillo.
El dueño de la casa, que no era ciego,
observó la acción y calló; pero deseando
al mismo tiempo recuperar lo robado ain
dar un escándalo , cogió otro cubierto y lo
escondió.
Poco después el criado enca;rgado de la
mesa los echó de menos, y principió á entrar y salir buscándolos por todas partes
sin decir palabra.
,
e&lt;Toma, descuidado», l~ dijo entonces el
dueño, dándole el cubierto; «el señor N...
te dará el otro, porque lo hemos hecho só- ,
lo para probarte.ii
¡Ah! la prudencia, amigos míos, e: la
virtud de los viejos .....
Los jóvenes obran siempre con precipitación, á tontas y á locas, y no hay que
extrañar que sus obras tengan siempre mal
resultado. Aprended bien de memoria es-

3- . . . . . Ah ! iQue sorpresa! Decididamente
soy un imbécil; estos inmensos sombreros de
moda tienen su mérit11; sirven de paracaidas y
pueden ser verdaderos salvavidas.

2-.EL MARIDO. ¡ Y vivi~;en. un quinto piso ..... !
Malditas casas estas que construyen ahora· . no
voy á llegará tiempo, ¡Dios mío, Dios mío . .'..... !
!Socorro; que me quedo viudo!

. LO QUE HARA.
· Una mujer compra una.máquina de coser por el trabajo que
ejecuta y no como un mueble.
Un hombre lleva -qn relox . para
que le indique la hora y no como -,inversión de un capital sobrante, y el mismo principio so
sigue en ·el caso de enfermedad.
Necesitamos la medicina ó el
tratamiento que . alivia y cura.
El tratamiento de una enfermedad' no admite empirismos. La
gente tiene derecho á saber lo
que es una medicina y sus efectos antes de tomarla. Debe haber I dejado conocidos antéceclell tes de beneficios en. casos idfnticos, una·serie de curaciones que
prueben sus méritos é inspiren
confianza. Precisamente porque
tiene t'~les antecedentes, e.s que la
PREPARACION de WAMPOLE
se compra y emplea sin vacilaciones ó dudas. Su buena fama es
la sólida base en que se cimenta
la fé d~l público y el buen nombre tiene que ganarlo. por buenos
resultados. Para los fines pam
los c1rnles se recomienda, es leal,
eficaz· y práctica, hace precisalnente lo que tiene Ud. derecho
á esperar'de ella. Es tan sabrosa
como la miel y contiene todos
los principios nutritivos y curativos del ·Aceite · de Hígado de
Bacalao Puro, combinados con
., Jarabe de Hi11ofosfitos Compuesto; Extractos de ,Malta. y Cerezo
Silyestye. , Merece la más J)lena
confianza en ,casos · de Anemia,
E,scrófula, Debili~ad S erviosa y
General,Jnfluen~a, Impurezas de
·la S~ngrc y, Afecciones, Agotantes. ''El Dr. Ma:J:\uel Carmona y
,. Vane; Ex-Director de la Escuela
, Nacional ,de Medicina de México,
dice : ·Conoz'eo y .. empleo su preparación,·en. todos 'los casos en
que es necesario reparar las fuerzas del organismo ; teniendo la
ventaja de que los enfermos y
aun los niños la toman sin repugnancia." Nadíe sufre un desengafio con esta. En ·las~Boticas.

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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