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fL
A!o XII.

MÉXICO, DOMINGO

ESTATU. A

25 DE

FEBRERO DE

191~.

NuM. 8.

DE-WASHINGTON

E sta tua d el li bertador Geor ge W a shington.
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'

LA CUARESMA.

I

La religi6n, madre a,morosa del hom~re, maestr~ de la. na~u·
raleza, atenta siempre a establecer poéticas armomas y s1gmfi·
cativos contrastes, ha colocado los santos días de la Cuaresma
en la más bella estaci6n del año; las horas de grave meditación
y de tristeza después de las de !ocas alegrías; los momentos d_e
melanc61icos recuerdos en medio de la pompa y esplendor pr1maverales. Pasaron las hermosas fiestas de Noche Buena, con
sus bulliciosas Posadas y sus goces inocentes y puros ; pas6 tam·
bién el Carnaval, esa dfrersión peligrosa en todo tiempo y hoy
peligrosísima para la moral y las buenas costumbres; pasaron
esas horas de entusiasmo freoético, y hoy ha llegado la Cua·
resm11 el tiempo de la abstinencia y de la mortificación, de la
penit~ncia y de los pensamientos piadosos.
La Cuaresma es quizá la época más simpática del año, por·
que sus días tristes y tranquilos traen á la memoria recuerdos
muy queridos para los corazones cristianos; porque cada una de
sus horas y de sus cP.remonias en los temploP, causan en el alma
cierta dulce melancolía que trae consuelos inefables. Es la épor.a de las fiestas del hogar y de la familia, de las lecturas piado·
sas presididas por nuestra madre, de las pláticas con el sacer·
dote de la fe y de la sencillez candorosas de la infancia. Es la
époda en que asistimos al templo diariamente á pronunciar
nuestras oraciones, en que el interior de la iglesia trasciende á
delicioso incienso, en que los niños hacen su primera comuni6u
y van á buscar al campo y á los jardines flores frescas y oloro·
sas para pont,r en los altares. Es, en fin, la época de la meditaci6n y el recogimiento; de los grandes desengaños, pero también
de los mayores consuelos.
La religi6n nos recuerda desde el primer día de la Cuaresma
que del polvo salimos y al polvo hemos de volver, como si qui·
siera con este recuerdo poner en nuestra alma el germen de una
fecunda y saludable tristeza. Ilusiones de amor y de gloria, as·
piraciones al bienestar y á la riqueza, satisfacciones y complacencias del espíritu; todo se apaga y se desvanece ante esa voz
severa que proclama nuestra pequeñez. Nace entonces la re·
flexi6n en nuestro espíritu; y coñ los ojos de la imaginación ve·
mos pasar unas en pos de otras á la vista de Dios todas las ge·
neraciones, y unos en pos de otros todos los pueblos, según la
enérgica frase del Marqués de Valdegamas. ¿Qué ha quedado
de ellos, en efecto? Reyes y guerreros, artistas y poetas, sacerdotes y magistrados, conquistadores y esclavos; todos yacen
convertidos en polvo miserable, todos están olvidados en la memoria de los hombres.
II
En estos tiempos en que poco se cree y se tiene fe en Dios;
en que se ha echado á un lado la religi6n para. no oír sus advertencias; en que todos procuran hacer alarde de un necio es·
cepticismo fundado sólo en la ignorancia, es difícil que la ense·
fianza benéfica de la Cuaresma dé algunos buenos frutos, atra·
yendo á los hombres al interior de los templos. ¿Quién tiene
hoy valor de aparecer hijo de la religi6n, ante una sociedad
donde abundan los desdichados que no quieren ya creer? ¿D6n·
de están esos ánimos fuertes y valerosoe que desafíen las burlas
de l~ impiedad, haciendo alarde de sus creencias y de su fe?
¿Qué se hicieron los que en otro tiempo confesaban pública·
mente la piedad de su alma, y se entusiasmaban defendiendo
sus sentimientos religiosos?...... .. . ¡Ay! triste es decirlo: han
desaparecido, 6 los pocos que quedan no son como los que en
tiempos anteriores salían á la defensa de rns creencias. Hoy,
empéfianse muchos en fingir ante los demás lo que no son; ocultantsus ideas religiosas, ó con un cinismo vergonzoeo ultrajan y
escarnecen lo que acaso tienen grabado en el alma, lo que sin
duda aman, veneran y practican en el interior de sus hogares,
lejos de las miradas del mundo. La mujer, s6lo la mujer es la
de siempre: e6lo ella conserva inc6lume en su espíritu aquella
fe sencilla que la consuela y fortifica en sus dolores; s6lo ella
. ama el templo y se prosterna humildemente ante la Virgen, pi·

díéndole mercedes; s6lo ella escucha con respeto la modesta
plática del sacerdote, y es puntual en asi..,;tir á las solemnidades
rtligiorns. ¡Profanaci6n ina udital Nosotroi:; los hombres tena·
mos quehaceres más importantes; á nosotros nos falta tiempo
para ocuparnos en prácticas piadosas. En vez de leer algo de
religi6n leemos los peri6dicos del día; en vez de asistir á algu·
na iglesia á oír el Evangelio, vamos al billar, ·al café, á las redacci-ones de peri6dicos en busca de enredos urdidos por la maledicencia; en vez de meditar un rato sobre el empleo que damos á los días de nuestra existencia, pensamos en los goces de
mañana, en los frivolos amores de ayer1 en las diversiones que
nos esperan y nos ofrece el mundo. He aquí por qué en nuestros templos jamás se ve una concurrencia numerorn ele hombres y por qué muchas veces los que allí se ven, pertenecen
s6lo 'al pueblo, á la clase pobre, á esa gente infeliz y desprecia·
da que acude á pedirá Dios remedio á sus males, sin avergonzarse de hacerlo, ni preocuparse por la s burlas de los incrédu·
los. Y en verdad, no se comprende la crnsa de este aielamiento
y frialdad de los hombres. La religión cristiana es madre tan
amoro~a y tan buena, tan hermoso y consolador es creer; tan
naturales son en el alma los sentimientos religiosos y de piedad,
que no es posible dejar de desear los tesoros de gracia del catolicismo en medio de las miserias que nos afligl'll en la vida.
Digan lo que quieran los impíos: lo cierto es que llegan días
en la existencia del hombre en que se siente un hastío profun110 hacia todo lo que nos ofrece la sociedad, sus diversiones, sus
placeres, el lujo, las comodidades, el bienestar; en que el trato
con los hombres nos fae.tidia, el bullicio del mundo nos molesta, las seducciones del vicio nos repugnan y horrorizan; en que
se desea, en fin, el olvido, el silencio, la· paz y la soledad del
retiro. Pues bien·: ¿qué hacer entonces, sino acudir al seno ca·
riñoso de la religi6n? ¿D6nde ir, sino á las melanc6licas soledadPs de un templo cristiano?...... ¡Dichosos los que todavía
creen! ¡Felices los que sienten latir un coraz6n alimentado por
la fe y las esperanzas de los primeros años ......

III
Acaso se dirá por algunos que el abandono en que van quedando los templos, es indicio seguro de las raíces que ha echado en nuestra sociedad la ilustración del siglo XIX. Acaso ~e
dirá que están en su postrer agonía las preocupaciones del fana·
tismo religioso; y que si las señoras asisten á las iglesias en ma·
yor número que los hombres, es porque entre ellas no se ha extendido todavía la luz de la filosofía moderna. Pero se engañan
lamentablemente los que eso creen. No: no se debe á la igno·
rancia el que la mujer abrigue aún en su alma la piadosa fe que
meci6 su cuna; no se debe á la il11straci6n del siglo el alejamiento de los hombres. Se debe á otra cosa: se debe á la indo·
lencia, hija de ciertas injustificables preocupaciones, con que
vemos lo que más debía interesarnos: el cultivo esmerado de
nuestro espíritu al influjo bienhechor de la religi6n, y cierto
temor de parecer sumisos y creyentes en una época en que todos
blasonan de incrédulos y escépticos; es la tibieza de nuestro
carácter voluble y caprichoso, que nos impide hacer lo que tal
vez deseamos ardientemente; es, elj suma, la indiferencia en
materias religiosas, que nos ha invadido y que casi nos domina
ya. A lo cual hay que agregar la desconfianza q_ue abrigamos
de que sean bien vistos por los demás los actos de nuestra fe y
de nuestro respeto á Dios. ¡Cuántos, por ejemplo, tóman ceniza
con la mayor devoci6n en los templos, y se borra11 la cruz antes de salir á la calle, mientras muchas señoritas se pasean á la
mitad del día por los lugares más concurridos sin mortificarse
ni avergonzarse de llevar en sus blancas frentes el sagrado signo
de la redenci6n!
¿Qué significa este contraste? Significa que hoy nos dan
ejemplo de valor y de entereza las mismas á quienes con nues·
tro orgullo apellidamvs ignorantes y fanáticas, nosotros los
hombres ilustrados del siglo XIX!
VIC'fORIANO AGUEROS.

Aetu&amp;lidades

!!5

Un Rasgo de García Moreno.

do al Excmo sefior Presidente. AdemáP V. E. me ha inferido
una injuria al sospechar de mi honrade~; yo, que be sido y soy
h~m?re de hon?r, que nun.ca he faltado á mi palabra, al cumP.h~mento de mis compromisos, tanto privados como públicos y
c1V1les, en una palabra, Excmo, Señor: en donde me paro yo
Esta gloria de la América Latina á quien han tratado de oomo honrado, nadie puede pararse.
,
.
'
ec11psar por ente~o l?s sectarios enemigos de la Iglesia, era, co-Celebro muchí~imo señor don Fulano, pero me hará usted
mo se sabe, un JUrisconrnlto consumado y un gran carácter el favor de traerme sus testimoniales mañana á estas horas. ·
pero para el mundo y sus secuaces tenía un gran defecto: el se~
Al día siguiente rPgres6 á Palacio don Fulano con las escritu·
observante CAT6Lico, APOST6uco, ROMANO y PIADOSO. Contamos ras, Y. después de ojearlas García Moreno ( quien había seguido
el cuento como nos lo conta1:on.
· eP_tud1ándolas por las copias de la viuda,) le dijo al honrado:Estando de Presidente, se le acerca un día en Palacio una se- Bien, Dr. F.; comprendo que las escrituras son inconmovibles
ñora que pertenecía á una de las más respetables familias de invulnerables; pero Dios Nuestro Sf'ñor que todo lo vé (y ai
Quito, y le dice:
d.~cir esto, fijó la mirada e?bre el Fulano' con aquella penetra~
Señor Presidente: vengo en demanda de justicia que me nie- c1on que le era característica y que el otro no pudo resistir
ga.n Jos J~~ces y A_bog~dos. Fulano, á quien encomendé la ad· pues baj6 la vista y palideci6,) lo juzgará á usted. .
'
mm1strac1on _de m1H b10nes cuando quedé viuda, me exigi6 tras·
El Fiilano, vuelto de la sorpresa, jur6 y protestG que era ino·
paso .por escritura púhlica de mis
cente, que se Je calumniaba, etc.,
propiedades, para podtirlas admi- rrb~,-;:;:,--t.-_::,,,_,,...,.,,..,.........,...._.....,..._ _
etc., pero G,.rcía Moreno era un
nii-trar con mayor ÍMcilidad y de.
hombre que penPtraba en el infenderlas contra la avaricia de un
terior de sus semejantes, y haqía
pariente, quien entabl6 un juicio ···
comprendiclo que :a viuda tenía
contra la mortuoria de mi esposo
la razón y la justicia ante Dioi,i, y
para apodnarl'e de ellos. Y conel abogado las tenía ante 18 ley.
fiaba, señor P,esidente, en la hon·
García Mor1mo dl-'j6 pasar algu·
rad'"z de Ful.a.no, y todo anduvo
nas semanas sin diuse por notifiá _pl-'dir da boca, habiendo ganacado del aimnto. Unl día que se
do él el pl~ ito, y me pagaba ha~ ta
hallaba rodeado de algunos ami·
hace pocos mt-St'S las rentas de
gos di~cutiendo sobre el im pue~to
mis bienes, aunque dir.ha Tf'nta
predial y las bellas fincaA q110 pa·
venia mH1,gna11do RPn8iblemente
ga.ban poca cosa, Re volvi6 á uno
de do¡., afio~ á esta fecha. En días
de los prei:;entes, y le dijo: ¿conopasa&lt;los, viendo yo que no me
ce usted la finca de F ......?
pagaba ya, y adt-más destiando
-C6mo no, Excmo. Señor., es
di ..poner de una de miR fincas pa·
una.finca bellísima y muy valiosa.
ra una obra de caridad, le exigí
-¿Cuáuto valdrá? ¿Sabe usted
el pago y las escrituras de mis finsi la quisina vendn ...... ?
cas, el cual me contest6 con risa
-Lo ignoro, Excelencia, pero...
sard6nica que nada me dt-bía y
-Me hará ustt&gt;d un servicio
que las finca~ que yo llamaba
en irla á ver con Zutano, y desmías, eran de él, y que si no el
pués de cerciorarse de su bondad,
aceptaba .voluntariamente un a
proponerle compra por dinero al
miserable pensión, como gracia
contado. Pero trate UAted de conpodía ejecutarlo. No han valid¿
seguir el precio más b»jo posible,
r~egos, ni amenazas, .ni lágrimas,
y que Zutano esté presente, y ojalá
m evocarle la memoria de mi esalgún otro amigo de usted cuan·
po~_o, á quien parecía tenerle gran
do traten el asunto del negocio
cariño. Nada, señor Presidente,
para que haya testigos y no m~
nada me ha valido. Me he dirigipida más á mí si me conviene
do á todo~ 1oR abogados más nocomprarla.
·
tables de Quito, he hablado con
Ya el lector se figurará que es·
Jueces y Magistrados, todos me
tuvo bien cumplido el deseo de S.
han deshauciado en vista de estas
E., habiendo pasado á la hacien·
egcrituras y la respetabilidad de
da de F. los tres encargados, y
Fulano.
después de minucioso examen de
Ilmo. y Rmo. Señor don Tomás Pío Boggiani,
-Déjeme usted, señora, esos
ella, le propusieron compra reciDelegado Apostólico de S.S. Pío X.
documentos, y vuelva dentro de
biendo
en contestación una' ne6atercero día,· estudiaré el asunto,
runica fotografía que ha sido posihle tomar del nuevo representante
de S. S Pfo. X, pues aunque nuestros fotógrafos lo han intentado varias tiva más redonda que uná calaY haré cuanto pueda por usted. veces, se ha op_uesto el Ihuo. Sr. Boggia111. La fotografía que reprodultaza.
-Dios Nuestro Señor lo ilu- ~/~c°asJ~t~~!t1r~s~:N~~~~~ ~:~:!n~~~al!r elseñor delegado de laBaLos enviados insistieron, y llemine á usted, señor Presidente,
garon á ofrecer un 20 por 100
Ylogre salvar algo para esta pobre viuda.
menos de la suma exagerada que F. exigía en caso de resolver
. -García Moreno quedó bastante impresionado con la ante- á desprenderse de la finca tan codiciada. No recordamos si era
nor relaci6n, porque conocía de tiempo atrás, tanto á la E1:fiora algo así como doscientos mil pe~os en plata. Sea de ello lo que
demandante, como al Fulano demandado, á quien reconocía fuere, sup? .García Moreno lo sucedido, y 6, los pocos días envió
gya?des dotes de ~bogado, p~ro también de vivo. Una ojeada otrcs com1S1onados para proponer compra de la hacienda.
rap1da por lae escnturas, basto para que se convenciera que leE~tos fueron trata.dos lo mismo que los anteriort&gt;s, y las pregalmente era imposible deshacer la inícua trama urdida y sal- tens1011es de F. subieron de punto, puesto que subi6 el precio
var los biene3 de la viuda. Cavil6 algún tanto, y luegd como en un 30 por 100, pretextando que aun así era muy barata
movido por una inspiración de lo Alto llamó á su Edec¡n y le por los rendimientos anualt&gt;s que producía.
'
envi6 con una esquela adonde el Ful~no, citándolo á Palacio
García Moreno hizo declaraci6n jurada á todos sus comi'"ioesa misma tarde.
nados sobre el asunto, y luego al Jefe del Catastro de fincas
No se hizo esperar el mencionado caballero de industria y raíces, respecto á la suma que bajo juramento habíale declara·
García Moreno, después de saludarlo cortésmente le llev6 á 'su d? su dueño para el efecto de pagar la contribuci6n correspon.
despacho privado, y, sin rodeos, le echó en cara ~u infamia y diente.
le exigi6 la devoluci6n de los bienes de la viuda.
Hizo llamai:_ á Palacio al Fidano, y le dijo :
.
, F'_ul~no _Re 1P;vant6 como se yergue la serpiente azotada, y ne·
- U.ited, senor D. F., me ha dicho que se considera el homgo ~ pies JUnt1llas la trama, declarando que 1011 bienes eran bien bre m.á~ honrado del ~mndo, que jamás ha faltado á su palahabidos, y ~agados religiosamente á la viuda, quien había mal- b_ra m a sus compromisos, y sin embar!{o, tengo la pena de de·
ga.~tado el dmero, como podía probarlo con las escritura.s pÚ· cirle que es usted un estafador en grande escala ...... No se sulbhcas que reposaban en su poder, las cuales dejarían convencí·
Sigue en la página 119. !

~-~-----=

l

t

�'

De soeiedad.-Blegantes matttimonios.
Aetua1idades.

I

17

lhauguración de la Estatua á Jorge Washington.

La tribun 1 oficial.

''EL JUEGO DEL POLO"

Señor Luciano Wiechers y señorita Ana Rull
que contrajeron matrimonio recientemente.

Detalle de la ceremonia en el Templo
de Santa Tcresa.

Señor Thos. Burns y señorita María Luisa Ortiz, que se unieron en:matrimonio la semana pasada.-Grupo de concurrentes al banquete de bodas.

Momento de la inauguración.

Pau; pero hasta 1891 permaneció dicho juego en el más inex
plicable olvido.
Fué efitonces cuando el conde de la Rochefoucauld consiO'uió
Como el tennis y el golf en el campo, como el bridge en los salones, el juego del polo ha adquirido ya carta de naturaleza en· fundar en Bagatelle un Polo-Club, que á fuerza de ~elosos ~mi·
dados pudo hacer prosperar. Hoy el juego indio hace furor en·
España. Los importantes partidos que se juegan en el Hi- tre
los ricos, que es un sport muy caro.
pódromo de Madrid, y los que se verifican en l::lan Ildefonso,
El polo se juega en un terreno rectangular, de 275 metros de
demuestran que el polo es uno de los sports que obt:ene la preferencia entre alguno~ madrileños. Será interesante por esto dar largo por 183 de ancho, con piso de buena tierra blanda semalgunas noticias de este juego, que no es, como pudiera supo- brada ~e hierba, cuida~osamente entretenida con siegas'y riegos rac10nales. Es preciso que sea absolutamente liso, y que tonerse, invención de nuestros días.
Dice una leyenda oriental que el juego del polo nació en el dos los destrozos causados por los cascos de los poneyr, sean
'
reparados inmediatamente.
caletre de un infeliz indio condenado á muerte, que habiendo
Los
poneys
deben
tener
como
alzada
máxima
1,48
metros.
Se
logrado curar con su invonto el aburrimiento de su soberano, el
adquieren
en
Mongolia,
Túnez
y
Argelia;
pero
los
mejores
perrajah, se vió rico, poderoso y
primer ministro, é iñ.dultado,
tenecen á una raza especial que
no hay que decirlo, de la pena
han crearlo los ganaderos inglecapital;- condición precisa para t·
ses. Según sus condiciones y
todo lo demás.
preparación, se venden desde
Es verdad que el permiso de 1 :
3,000 hasta 10,000 y aun 12,000
seguir viviendo le duró poco al ·,.
francos. En Espafia se produpobre inventor del polo.
¡,
cen buenas jacas de polo.
Figúrese el lector que se perHay que tener en cuenta que
mitió ganar al rajah, y éste, que
sea cualquiera la habilidad de
no quiso aguantar semejante
un jugador de polo, un poney de
humillación, tomó la cabeza del
buena clase le da una evidente
indio por bola, é hizo con lamasuperioridad sobre sus contrinza un goal definitivo en la nuca
cantes. Para poder seguir una
del pobrete.
•
partida es necesario tener por lo
Pero el polo estaba inventado, )f:
menos cuatro poneys.
y su fama se engrandeció de día
Después de un largo aprendien día.
zaje en el manejo del stick (maFerdussi, el poeta de las rosas,
za) y de la jaca, el novicio pracasegura que el shah Afrasiab le
tica aún el juego durante algún
divertía mucho ser árbitro del
tiempo antes de tomar parte en
juego de cho_qrin; juego muy separtidas formales.
mejante al del polo que hoy coEl polo ground, ó campo del
nocemos. Una miniatura que
juego,
está circundado pór una
se conserva en el British Muvalla de 30 centímetros de altuseum da fe de ello.
ra,· que la bola no debe franLos indios, como se sabe, son
quear
bajo la pena de ser recojinetes muy notables. Viéndogida
y
entregada al árbitro (amles hacer alardes de precisión y
pere).
arrojo, comprendieron los ingleEn cada uno de los extremos
ses el partido que podría sacarse
del campo se encuentnan los dos
del varonil deporte.
postes (.qoals ), distantt!s uno de
El nombre de polu se convirotra
7,50 metros.
tió en polo, y en 1860, ya con
reglas 'establecidas, oficiales inEl árbitro arroja la bola en
gleses hicieron los primeros
medio del campo, donde se engoals.
cuentran los dos bandos ( teams),
En todos los regimientos de
de cuatro jinetes cada uno, lleaquellas colonias se desarrolló la
vando sobre blancas cami:aas
afición, y no tardó en llegar á
bandas de diferentes colores.
la Metrópoli.
Colocado un team frente al
Hasta 1880 el polo no se acliotro, con tres jinetes en fila y
mató en Francia. Algunos tímiEstatua :il·libertador Jorge Washington, ob~equiada por la
capitán (back) á retaguardia,
Colonia Americana á la ciudad de México,
dos ensayos se realizaron en
al hacer la sefial el árbitro se dicon motivo del centenario de nuestra Independencia,
rigen hacia la bola y con las.

�\

1

·- . ·-

I

18

Festival en hono11 de la seño11a JVJadetro.

mazas tratan de llevarla al campo del contrario, hasta hacerla
pasar por los goals. El partido dura reglamentariamente una
hora, sin contar los
descansos, y se divide
en series de diez minutos. Entre cada diez
se descansan cinco minutos, y se cambian
1as j a c as; pues por
reeistentes
que fuesen,
no podrían
tomar p11rte
en do3 series
seguidas.
Como en el
fuut-brtll, cada jugada
_de polo tiene
su arlversario determi-

·- -

. ·- -

--

..... ~. ·--

-

··-·. ··- ~ -

-

.R.et:oalidades

á su adversario de ningún modo. Todas estas faltas, entre otras,
se cuentan en perjuicio del team que las ha cometido; hay algu-

Fiesta de Aniverrsatrio en la Eseoela de Agrrieolt:orra.

I I

9

ENVIO
A Lupe.

Del hUfrtecillo ignorado
donde brotan mis quimeras,
tomé las flores primeras
de un clavel disciplinado;
son los versos que, extasiado
mi pensamiento te envía.
y si tú, clemente y pía,
los guardas en tu memoria,
¡ para qué quiere más gloria
mi altanera fantasía!
JAVIER

SO RONDO.

•

Coro

de ejercicios militares.

nas que dan lugar á suE:pender el juego y á apuntur un tanto.
La característica del jugo, hermoso,
aunque violPnto, eE: queexigeuna absoluta disciplina, una completa obediencia á la&lt;i óraenes del capitán.
Un jugador hñbil en é~te, puede
comprometer Pl triunfo de su bando,
si procede ¡wgún su caprirho. Aparte
de la 11gilidad y la sangre fría, e¡:a ley
de obediencia hace dt&gt;I polo una excelente gimnasia para un pueblo.

Reinas de l:t Fiesta.

Un Rasgo de García Moreno.
f('o11 cl11yt d e la págini 115. )

fura usted, que las pruebas las tengo en ia man,,; hGlas aquí, dijo, mostrándole loj documentos arriba mencionados.
D.!FidanG se quedó como si le hubiera caí'Jo
un rayo, trat6 de disculparse, pero Gar JÍa Moreno lo contuvo con una miradc1q ue le penetró

PENSAMIENTOS
l;,a mujer no suele tenn caráctFr
hafólta que
secaf'a; antPM tiene,
'
gen~ra l m .. nt~,. t-1
que su novio quiere,
ó PI qu"' á
su ma&lt;l,e le
acomoda.
. P.

.

Coro· patriótico "La Paz."

I

nado, pero el papel principal corresponde
al capitán. Mientras dirige la partida, dando órdenes que deben de obedecerse instantáneamente, debe defender sus goals.
Tiene, pues, que atender á todo, á las faltas de sus contrarios y á las de su campo,
y si se ofrece la ocasión, con su carga brillante atacar al enemigo en sus mismos
goals.
Las reglas principales del juego son las
siguientes: un jugador puede dar encontronazos á su adversario, colocarlo off sidt
(fuera de sitio), p@ro no puede eoganLa Sra. Sara P. de Madero acompañada, de la Sra. Directora
charlo con la maza para evitar que dé á la
de la Escuela de Artes y Oficios, presidiendo la fiesta.
bola, á menos que ésta se encuentre entre
ambos ó detrás del contrario. No debe pegar con la maza á las
En sabiendo la pasión dominante de alguno, se
jacas contrarias, ni dar á la bola cuando salte al aire, ni tocar seguro de agradarle. -Pascal.

No hagamos juramento", pero ob:::emoil
cual si los
hu bi é r amos hecho.
-Rochpe·
dre.
La mejor
escuela del
nifio es la
madre.
puede estar

1

1,

Juego de los Listones.

hasta el alma, y con voz enérgica le dijo:
' - Ha estado usted, señor D. F., el hombre más honrado del
l!,'cuador, estafándole al Tesoro de la Nación, durante diez años
una suma quf calculo en tantos miles de pesos. Oiga usted ; es~
ta suma estará pagada. dentro de tres días, y paga usted, además, h deuda de la vmda N., ó le hago seguir un juicio por
estafa, y lo destierro del país por infame.
No hubo réplica; antes del tercer día, la Nación y la viuda
N. habían recibido las sumas que el hombre más honrado del
Ecuador había so:ñado dejará sus descendientes.
Este hecho fué poco divulgado, por la caridad que siempre
tuvo García Moreno con sus prófugos. .

Corredores en Bicicleta.

·-,

··i". J

El vencedor de.las carreras en bicicletas premiado

- --~·--------,.. . . -.- ·-·-

�E:xposieión Niontenegtro.

120

Retrato de los niños Alonso y Fernando Regil.

La moral de tres por tres.
Tres pocos y tres machos funestos al bom·
bre':
Saber poco. Hablar mucho.
Tener poco. Gastar mucho.
Valer poco. Presumir mucho.
Tres muchos recompensados por otros tres:
Mucho estudio.
Mucha ciencia.
Mucha honradez. Mucha paz.
Mucha reflexi6n. Mucha sabiduría.

Página arrtístiea.

I2I

" Guadalajara. ''

1res buenos médicos:
Los doctores Dieta, Alegría y Trabajo.
Tres cualidades para ser jeliz:
La paciencia para soportar los malei::.
El temor· de Dios para soportar los vicios.
Lit calma del coraz6n para wportar las
flaquezas del pr6jimo.
Para vivir en paz:
Escucha ...... , observa ...... ,· calla . .. .

" AB ,~. NDONADOS.' '

~

..

Cuadro de John Charlton, exhibido en la Academia Real de Londres.

J UEGO DE PRENDA 8,

-

Dibujo de H. H. Flere.

. r,&lt;

,-r-- ~,

!.. ~ ___:

�Ctróniea Bxtrran~erra.

122

Ctróniea Ext11anjetra

•

OONSFLRAOION DE FRINOIFES

El jefe del movimiento mnnarq•1ista, Pc1:va
Couceiro, en Calais.

Den .V\iguel de Braganza em!x1rcánjose
rumbo á Douvres.

CRONIC'A EXTRANJERA

DJn ,V\:rnuel, de Portugal, llegando al hotel
Lord Warden, en Douvres.

***

Al regresar de su via je á las Indias el Rey Jorge V y la Reina María permanecieron en la Lila de Malta durante tres días,
siendo muy festejados por la poblaci6n isltña y por los buques
de guerra que se encontraban anclaJo:s, entre ellos, varios acorazados franceses. El RHy visitó el buque insignia Danton y distribuyó varias condecoraciones entre los marinos franceses.
E::1tos ft1stejo., tuvieron una nota triste por las noticias recibidas de Egipto en que se comunicaba 1a muerte del Duque de
Fife, á consecuencia de
una pleuresía que adquirió al naufragar el
buque Delhi.

L~ curiosidad de los fotógr,d&lt;ls-que son los mejores memorist~s y los cronistas más indL~cretos rle la actualidad-despoja imp1amenteá losgrandessuce~os político~del ambiente misterioso que
los rodeaba en otros tiP-mpo.,. Elex Rey Manuel de.Portugal lo supo ya por experie 1cia dura.nte una época bien dulorusa de su
vida : es él, sin duda, en la hi.,toria de ]03 soberanos el primero
que al verse obligádo á
abandonar su remo no
pud&lt;, evitar que el objfltivo de una cámara oficiosa fotografiara su al.
ceceo
coba, desordenada todavía por la rapidf'z de la
Ni
partidaymo,trando aun
en las alfomhras y en
los sillones las rre11das
Se lee en una corresde ropa que usara en la
pon&lt;iencia particular de
noche auterior al día
«Le Matin:»
fatal.
«Con la proximidad
Otra hábil ifidii::credP- lCls grandes cal, ,res,
ción de 1.. s reµ6rt er·curio., ísimas órdenes
fotógrafos consiste en la
mi1itares aparecen, así
revelación úitimamente
f'll Inglaterra, como en
hecha de un nuevo prolaA posesiones britániyecto que el Rey Macas.
nuel abriga. En efecto,
La semana última, en
hace pocos días el exel campo militar de Al-·
Soberano de Pllrtugal y
der~hot, el Comandante
su primo don Miguel de
prohibi6 á su rf'gimien·
Braganza tuvieron una
to encerarse los bigotes,
entrevista en el Hotel
porque, á su modo de
Lord Warden, cuya
ver, les daba una rabioentrevista parece haber
sa similitud á veletas.
sido sugerida y preparaEl Comandimtedel reAlcob:i hist6rfca ?el hotel Lord Warden: en el rincón, la mesa., iluminada por dos velas,
gimiento de York-andda por el conspirador
donde fue firmado el pacto entr~ don Manuel y don Miguel de Braganza.
l,qncaster, en Blwckportugués Pai va Coucei ·
ro, j~fe del movimiento
down, emitió, á su ve1,,
monarquista. Los dos personajes se encerraron en una pequeña antes de ayer, una orden que prohibe á ·rns soldados poseer gaalcoba tapizada de rojo y permanecieron allí por algún tiempo. tas 6 perras.
Despué~ de su partida fueron encontradas en la mesilla del cuarPero lo más original del caso es la orden que acaba de dar el
to dos bujías prendidas, papeles desgarrados y qu13mados y un Comandante U. W. Evans, del Regimiento de Zapadores núrr.esecante que tenía las huellas de una de las dos firmas que de- ro 3, acantonado en Bombay. Héla aquí, ta l como sali6 á la luz
bieron haber sido escritas al pie del pacto ó documento secreto pública en los muros de la caserna:
que consigo llevaron los nobles portugueses. De todos estos deccA los oficiales casados y á los conscriptoR del Regimiento de
tall,es se desprende que la conferencia tuvo por objeto la renun- Zapadores número 3:
cia de don Miguel de sus derechos 9J trono, revelándose así una
Cuando, próximos á 103 calores estivales, nos apercibimos para
rivalidad dinástica hoy que el gobierno republicano lucha con aban donar la Primavera, el amor se apodera de un modo parti
grandes dificultades.
cularísimo del coraz6fl de los jóvenes; por cuya raz6n deseo ex-

gatas, ni mujeres ....

123

poner claramente mis opiniones respecto al matrimonio en mi
10. Venera y ama sobre toda las cosas á tu suegra: acuérdate
regimiento.
que á ella debes tu dicha conyugal.
El proverbio que dice:
Los dirigidos á la esposa son originales de Carmen Sylva, reiLos Coroneles deben casarse.
.na de Rumanía, y dicen así textualmente:
Los Comandantes pueden casarse.
1? No originarás la primera disputa, pero si es inevitable, luLos Capitanes no deberían casarse.
cha con valor. Salir victoriosa de la primera riña doméstica pueLos oficiales subalterno3 no deben casarse, es la expre~ión d~ equivalerá elevarte, en lo futuro, en la opinión de tu marido.
exacta de mi modo
2? No olvidarásque
de pensar relativo al
te has casado con un
EL RftY JORGft V H:N MALTA.
matrimonio en el
hombre y no con un
ejército.
diot'. Por lo tanto,
La vida en Pooba
no te sorprendan smi
y en Kirkee es muy
fragil idades.
apremiante, y todo
3? No bables siemoficial casado es caupre de dinero á tu
i;a de un aumf'nto en
marido Procura más
el gaeto de la comida.
bien 1irregl11rte ton lo
Además, es muy
que él te dé.
justo qne el marido
4? 81 crees que tu
se mues1re cuidado~o
mi,r do carece de code su dama y la cour11 zón, r• cunda que
sagre una gran part~
tiene un efi't6rmgo.
de HU tiempo. Los c11 ~ ;;.
A¡,t- lando pi-ri;ii·trn·
pitaneti y los oficialei:;
tem, nte á su f'!ltÓm11sub.dternos que ·dego con manjarf'1- bien
b,rn conocer perf,cta condiment11doi;i, te¡..emente á sus subordi rá, al cabo, mái,1 fánados, trabajar y jucil toearle al coraz6n.
gar con ellos, no tie5? Una vez, de
nen la lícita libertad
cuando en cuando,
que se rt-quiere para
pero no muy á m€contraer nupcias.
nudo, le dt-jarás la
En otros lugares
última palabra. Esto
no sucede lo mismo.
le lisonjeará y no te
Un Capitán no vive
hará ningún daño.
con sus subalternos,
6? Los periódicos
Llegada del vapor "Melina" al puerto de La Valette conduciendo á los soberanos británicos.
y no teniendo por lo
los letrás por entero,
tanto, la comida de
sin limitarte á las
que goz:rn los que hemos apuntado anteriormente, necEsitan de historias de sociedad y de escándalos. Tu marido se sorprendeun interior y perciben, por consiguiente, un sueldo más elevado. rá agradablemente al ver que puede hablar contigo de asuntos
Por todas estas razones, á partir desde hoy, el capitán ó generales y hasta de política.
subalterno que determine contraer matrimonio, pedirá al mis7? No 1:;erás descortés aunque regañes con tu esposo. No olmo tiempo, la autorización debida, para cambiar de guarnición. vides que en algunas ocasiones le creíste poco menos que un se- U. W Evans, Comandante del Regimiento de Zapadores, 3. midios.
8 De vez en cuando permitirás que tu marido vea que saMandamientos
be algo más que tú,
reconociendo que no
matrimoniales.
eres completamente
inf.t lihle.
Ll)S siguientl's, di9? Si tu espoi:;o rs
rigidos al esposo, son
in tt-ligente, serás su
originales de un filóamiga; si no lo Cf',
sofo alemán, éuyo ·
e:erás á un tiempo
nombre i,e ignora:
amiga y comejera.
1? Evita toda con10. Estimarás á los
trover.,,ia verbal. Aunparientes de tu marique fueses el prínci
do, y PE1pecialmen1 c
pe de los oradores,
á su madre. Ten ¡nesiempre serás vensente
que ella le amacido .
ba wucho tiempo an2? No olvidPs jatei; qua tú.
más que tecarn-.te con
coco
una mujer, no con un
ángel.
En una peluque1 fa
3° No rehuses á tu
d., barrio.
mujer el dinero que
El barbero tiene la.
te pida ; roba, si e.;
manía de contar sui,;
preciso, un pedazo de
· penas á los parropan.
quianos,
4? Si observas que
-En fin - decía
tu mujer no te ama
días pasados á un
lo bastante, acuérdabuen hombre, áquien
~e d_el amor que le
La Revista en la plaza de Palacio: los marinos franceses desfilando ante la tribuna real.
razuraba hacía más
inspiran los ·trajes y
de media hora-pónlas joyas.
·
gase ustéd en mi lu5? Deja siempre á tu mujer la última palabra.
gar. ¿Qué haría usted con un individuo que le hubiera dado
6? No leas libros que ella no pueda leer sin gusto.
semejantes motivos de queja?
7? No muestres nun ca espíritu lógico.
El parroquiano, feroz:
3~) Dile á tu mujer que es la más bella de las nacidas y que
-Lo .condenaría á que usted lo afeitara.
tú P-r&amp;A indigno de ella.
9? Si tu mujer es estúpida, procura no ser más estúpido que ella.

�~1'A lASt/

PASATIEl\1IPOS

DAMAS .

El tocador de una novia
12345
f5 2 1 2
321
23

I
Cuarta-rrimera-t er cera.
en un prima-cuarta halló
un prima-cuarta-tercera
entre una mata que vió
de tres-segunda-tercera.

5
5 4
345
4 1 2 3

Eu sus manos lo tomó,
y un examen dos-tercera
de él hizo, mas lo dejó
todo de que lo supiera
álguien, y se retiró.

l

••••
•• •
• ••• ••
•••

Dos-tres-cuarta, hoy dos-tercera
el primera- dos-tres·cuarta
¿lleva mucha tres-primera?

ROMBOS.

o

o o •

o o

o o •

o o

o •

•

•

........

o

Al mt&gt;tagrama:

.Religiosa.
Pronombre.
Consonante.
Nota musical.
Comestible:
En los carruajes.
Pueblo ca_!;lán.

RAN~ RAMA, RADA, RAB~ R~
ZA, RATA, RAYA, RAÑA, RAFA, RAPA.
A la cadena:

o •

.

f.•

III

•
•••••••

Ave.

..

A mí todo, que es de un-tres,
el mar que por allí pasa
casi la segunda-tres.

o •

Soluciones á los pasatiempos imertos
en el número anterior:

Arbusto.

COPA
OLOR
POLO
AROMOSO
CUADRADOS.
,.
OLAS
SALA
Il
I
OSADIAS
•
INDO
11
ADAN
SONROJO
ORIL
.J IR O
OLOROSO
Sm,tituír los puntos por letras de modo
ODAS ·
que hurizoutal y verticalmente d_igan: En
SACO
el primer cuadrado: mineral, uem po de
ve, bo, tiempo de verbo, tiempo de ver?º·
os os
En el segundo: fl,,r, numbre de varon,
tiempo de verbo, pla1Jta.

12343

II
•

***

· LOGOGRIFO NUMEIUCO.

CHARADAS.

o

• • . ,:;
• • • ••
••••
••••

o o.º ·º
o o •

o•

A las Chararll:ls:
I.-A)10R.

o o

•

JEROGLIFICO COMPRIMIDO.

o

Roriz mtal y verticalmente, sustituye~rlo los puntos por letras: se leerá: ,en
el 1?; consonantP; un óxido; putrefacc1on ;
nombre de mujer; pintor español, ( n. '
1568, m. 1G25); río en L~~on~a, y _let:·a.
En el 2?, letra ; astro; provmc1a; apellido
conocido; líquido, verbo y vocal.

l

·- _,.150015010

1

II. -MORADO.

Al .Jen·glífico colllprimido:
TRASTEO.

Al Logogrifo numerico:
Las soluciones en el próximo número

RAMON.

El Salto de Caballo:

n ESPH\ANZR CARIDAD
a..-----1--uu........_...___ _

~t

.PRUDlNCH\ ,JÚ5TIC.11\
ro~'fRL\: 'Z R 1'ENP1.AN2A

U..:~---J.--

JEROGLIFICO.

EPITAFIO.
Aquí yace el caballero
Bien molido y mal andante
A quien llev6 Rocinante
Por uno y otro sendero.
Sancho Panza, P.l majadero
Yace también junto á él,
Escudero el más fiel
Que vió el trato de Escudero.

Es muy difícil aconsejar tocante á este respecto ; pero ein embargo, daré una idea sobre lo que dicen en el extra11jero.
Antes que nada, dicen que ha de tenerse una esrPcie de Fachets para en él guardar la motera, cajitas de polvos, boL,itaE&gt;, etc.
Para estar el sachets
perfumado se le ponen
raíces de Vetiver y una
muñequita conteniendo
polvos verdaderos de violeta que estén impregnados de esencia encontrada; en igual cantidad se
ponen ambos perfumee;
esto es mucho más exquisito que cualquiera
otra agua de olor que Ee
busque.
Ahora se venden uno_,
«sachets» esrJeciales que
están muy de moda y
que tal vez la juventud
los prefiera á lo que llaman «upper ten»; puede11
encargarlo si mejo1 les
parece.
Muchas perfuman la
ropa limpia y para ello
hay que escoger un olor
sumamente delicado; las
muchachas usan dos procedimientos: 6 echan µolvos odoríferos 6 unas hojas de florei-; éstas tienen
Ja desventaja de que se
marchitan y cambia entonces el perfume que de
e11 as emanan, que se
siente como viejo.
Una receta recomendable es la que sigue: «se
mezclan diez onzas de
hojas secas de alhuzema,
trea onzas de benjuí pulverizado y seis onzas de
polvos de Ohipré. Todo
e~to se mezcla y se le
\;,
añade de!'!p-q_és media
rlracma de aceite de alhuzemai&gt;.
Vestido de calle
Esto se coloca en una
bolsa forrada con muselina, y después con feda y se mete entre
• la ropa, cerrado, el escaparate, naturalmente que el olor se ad·
hiere á los objetos de vestir.
Para ponerse en los lugares que sudan mucho, como debajo
riel brazo, nos advierte una joven griega que lo más práctico es
hacer una preparación de «baking sorla)) y de polvos de talco.
Primero se lava uno con agua y jabón y. después se ponen los
polvos antedichos; como jabón para estos casos es bueno el amarillo, porque contiene álcali en pequeña cantidad; frotarse un
poco con alcohol es conveniente, porque es antiséptico, y, por
último, se usan los polvoe á que me he referido.
Como en los 1míses cálidos se suda mucho, bueno es conocer
estas recetas que son baratísimas y están, pues, al alcance de
todo el mundo. Se pu~cle probar para ver si nos sientan, como
lo garantiza la jovencita del país de Haydée.

'

Los oídos son dos y la boca es una, para enseñarnos que del&gt;emos oír mucho yhablar poco.--Zen6n.

El telar

de lsis

Has de saber primeramente que Isis fué y es, eo mi concepto, la más hermosa de las diosas. Osiris, su marido, aunque
sabio y poderoso, algunas veces se sentía herido de celos por
ella, porque solamt&gt;nte en sus amores se parecen los dioses á los
mortales. El palacio de la divina esposa era de plata y eHaba
situado en la más alta
.
montaña de la Luna, desde la cual se dirigía frecuentemente al Sol, fuente de la eterna iuz, y en
donde Ooiris tenia su pa·
lacio de oro, que ciega
con su esplendor á los
hombres que se atreven
á mirarlo.
Una vez, los dioses no
cuentan por dfas, mientras se hallaba con él bajo el techo del dorado
palacio, I~is fijó por casualidad sus ujos en Ion·
tananza, en el extremo
límite del universo, yvió
pasar á Indra con un
ejército de monos cabalgando en sendas águilas .
El amigo de las cosas vivientes, así es llamado
In&lt;ira, r1-gresaba victorioso de la última gufllra
con el odiuBo Ra.. aka,
seguido del héroe .Rama
y de Sita, su espo~a, la
más b~lla de las mujeres
después de L,is.
Lá esposa de Osiris se
incorporó, y del'ciñéndose el cinturón de estrellas,
lo agitó ealudando á Sita:
saludo á que correspondió Rama agitando á su
vez el lucientf3 escudo.
De pronto, entre el ejército en marcha y la divina pareja del palacio de
oro se interpuso algo que
parecía la noche é impedía completamente la visión; mas no era la nochE&gt;,
Blusa de encaje inglés.
sino Oairis que arrugaba
el ceño.
El asunto de su conversación en aquel momento era tal cual
s6 lo á los dioses corresponde. Mas Osiris se levantó y dijo majeatuo~amente:
- RPgresa á tu morada. Yo solo emprenderé el trabajo. Para
hacer una criatura completamE&gt;nte feliz no nece,ito de tu ayuda.
Isis tenía los ojos tan grande~ como los de la sagrada vaca y
al mismo tiempo dulces. Volvióse sonriente de cara á su señor
y, poniéndose en pie, le dijo :
- Te saludo, Osiris; sólo te digo hasta más ver, porque sé que
no tardarás en llamarme: impMible es que sin mi ayuda hagas
una criatura c0mpletamente feliz.
- Veremos, dijo el dios.
La esposa regre,6 á su palacio de plata sobre los montes de
la Luna, y sentándose en la cima de la torre más alta, se inclin6
sobre su telar.
En la mente de Osiris se agitaban grandes ideas: tal era el esfunio de m voluntad, que en la bóveda celeste las estrellas temblaron y algunas se desprendieron y cayeron. Isis · las vió caer

�Patra las damas.

126

dfsdo su torre, pero nada dijo 1 y siguió tranquilamente bordando.
Muy pronto apareció delante del disco solar un punto negr.o
que fué creciendo paulatinamente hasta alcanzar mayores d1mesiones que la luns..
.
!sis supo que aquello era un nuevo mun~o, un gigantesco
planeta que arrojó su sombra sobre su palacio, demostrá~ddole
cuánto era el enoJO e1
dios su esposo. Mas
prosiguió bordando su
telar.
Poco á poco, de la.
masa confusa del nuevo planeta se destacaron montañas y mares:
ríos y torren tes. Despué~ vió algo que se
agitaba y se paróasombrada. El primer hom·
bre atónito, abría sus
ojo~ al Sol en ~eñ.al de
tácito reconomm1ento
á la fu ente común del
calor y de la vida. Y
en torno suyo floreció
la tierra y se cubrió de
selvas y de prados, Y
se Jlen6 de toda clase
de a'lim11les.
Y f&gt;l hombre se sentía feliz y no se cansaba dii contt-mplar con
ojos llenos de asombro
aquellas dP.~conoc,das
bellezas. E !sis oyó á
través de la atmó~fera,
como fragor de trueno
lejano, una carcajada
de burla:
-¿He tenido necesidad de tu ayuda?
Mira una criatura perfectamente feliz.
Pero !sis se inclinó
silenciosa sobre su telar. Esperaba.
No pasó m u c h o
tiempo sin realizarse
una transformación en
el primer hombre: tor·
nóse melancólico y se
pasaba días enteros á
la orilla del río, absorto y aburrido. Y mientras Isis obse1vaba con
alborozo este caro bio,
la bóveda celeste volvióse á estremecerse,
por lo que Isis conoció
· que la inteligencia
creadora de Osiris se
consagraba de nuevo
al trabajo. Y he aquí
que la Tierra, hasta
entonces maea gris y
fría, fulguró en mil
colores: las montañas
Elegante traje de "satin"
se tiñeron de púrpura,
los valles de verde, el
mar de azul y las nubes de innumerables tintas. Y el hombre
palmoteó de alegría, siµtiéndose curado y feliz nu~vamente.
Jsis se sonrió desde su torre del argentado palacio.
Mas en breve el hombre se cansó de los colores, y presa de la
misma apatía, recorrió suspirando y desconsol~do el mundo. Y
otra vez se oyó el trueno de la voluntad del D10s Creador, y á
la vez se vió al hombre parar el oído y escuchar:,su sembl~nte
irradió de gozo y por pri~era vez tuvo la percepc1.on del somdo:
el viento le murmuraba ignotas armonías, . y música eran e~ movimiento de las hojas, el rumor de los arroyuelos los variados
trinos de las aves en el bosque. _El ho1;1bre era fehz..
Entonces Isis se puso pensativa, y a pesar de admirar el genio de su divino esposo, dijo para sí:

l.·

r

-Calor Movimiento. Sonido, Luz, no existen más elementos
..
de belleza'y todos los tiene el mundo. . .
Si el hombre sintiese de nuevo el fastid10, Om1s tendría necesidad de acudirá ella. La aguja seguía bordando la plateada
,
h b( d
tela.
y el hombre fué feliz largo tiempo ; parecia que no a ia _e
aburrirse ya más. Pero Ieis no era impaciente y 'resistía en e1!encio las sonrisas
,
,del
Sol. Espero, espero, y
por fin vió señales de
otro cambio en el hom ·
bre. Los sonidos se hi·
cieron familiares á su
oído, la costumbre lo
hizo indiferente al chirrido del grillo como
al canto dd ruiseñor,
como al rugido del
mar. Fué languide·
ciendo y se arrojó de·
solado en las riberas
del río, permaneciendo inmóvil.
!sis, movida á compasión, quiso ha bl~r:
-Señor mío, tu criatura está agonizando.
Osiris, compren·
diéndola, calló: no po·
dfa hacer nada más.
-¿Hii de ayudarte?,
preguntó ella.
Pero Osiris, sobrado
org11llot:o, no contestó.
Entonces L,is dió la
última punta á su tela
argentada, form6 con
ella un rollo cintilante, y lo arrojó al espacio, de manera que
cayese junto al hombre. Y éste, al oír el
rumor de ia caída, levantó la cabeza y contempl6. ¡Oh, maravilla! Una mujer, la
mujer primera, se reclinó sobre él para socorrerle. Le tendió la
mano. El la tomó, in·
corporóse, y desde entonces no sintió jamás
el falltidio y fué eternamente dichoso.

~~
Pensamientos
Una cabeza bien orgaizada se aviene á todas las almohadas que
le depara la fortuna.
El sueño de la dicha
es una dicha real.
¿Qué es de nuestra
Traje de piel de ·'ratón"
alma cuando dormimos? Yo creo que se va á su país, y que muchas veces no ha
regresado aún cuando ee levanta su dueño.
La conciencia es el huésped más benigno, ó el más inc6modo.
Un alfilerazo es una herida si toca á una cicatriz.
El amor filial es como una letra de cambio librada por al
abuelo contra el hijo, en provecho de los nietos. - NicoLAY.
La familia es la patria pequeña; la patria es la familia agrandada.

Graciosa ocurrencia- Hablar poco.

Iguales

Encontrándose San Francisco de Sales
en París, acudieron murhas señoras de
distinci6n á visitarle, y cada una con una
dificultad que proponerle.
Una le pedía un dictamen; otra. otro ;
y todas á un mismo tiempo. No sabiendo
el Santo á cuál atender, les dijo á todas:
"Ahora bien, señoras: yo iré satiefaciendo á todas vuestras pre¡1:untas, con tal
que me respondáis á ésta: ¿Qué os parece
que se sacará de una concurrei1cia en donde todos hablan y nadie atiendt?"
Viéronse las señoras un poco sorprendidas de la pregunta, y enmudecieron todas, como cuando una multitud de ranas
grita descompasadamente en un estanque,
y en cuanto se tira una piedra, se zambullen y callan.
¡Oh! eso de hablar mucho, es un defecto harto común.
Y ésta era una queja del Eclesiástico,
el cual decía: " Los necios tienen el corazón en la boca, porque hablan á trochemoche ...... "
¡Y comete tantas faltas quien habla mucho! No es esta sentencia mía, siho del
Esoíritu Santo.
San Pablo da este aviso á Timoteo:
"Noli esse ~erbo8us-No quieras ser charlatán. "
Habla poco: nunca te arrepentirás de
haber callado.
San Bernardo nos dice: "Antes de hablar pesa tus palabras sobre las balanzas ¡
de Jesús, pensanrlo cómo hablaría, cómo
se expresaría Jeeús en esta circunstancia,
en tal otra, etc. : en suma, toda palabra
antei; de pronunciarla." dice el, "bis veniat
ad limam qua,r,i acl linguam--pase primero
dos veces por la línea antes de pasar por
la lengua."
El preceptor de un príncipe le toma la
lección de Historia.
- ¿Qué me dice V. A. acerca del emperador Calígula.
El príncipe no contesta.
- Perfectamente, señor - exclama el
cortesano.--Cuanto menos me hable de
ese emperador, tanto mejor.

-Necesito dinero, pero quiero ser generoso con usted. Si me paga la mitarl ele
lo que me debe, le perdono la otra mitad.
-Hombre, también nece~ito-dinero yo,
pero á generorn nadie me., ga na . · ¿U,tPd
me perdona la mitad de la~ deuda? Pero
yo le perdono la otra mitad.

!.a célebre imagen drl Señor de los Corazones
que se venera en Huajuápam y que libró
á la pobiación de pefecer en el sitio
de ' 1812. cuyo primer centenario
se celebrará el 23 de Julio
de este año.

El andaluz embarcado

Tom filósofo. - Prohibición de carnes.
Un pequeño periódico de Luxemburgo
contenía últimamente el cai;io de un buen
campel'lino, llegado un día viernes á Bruselas. ERt.e bravo hombre, cristiano excelente, pero de un carácter vivo y jovial,
P.staba acompañado de un peno, su fiel
Tom.
Al medio día entró en la primera poi::ada que encontró á su paso y se puso á ia
mesa. Se trajo primeramente un gran pedazo de carne asada.
Un cahallero de bigotes largm1 y barba
espe~a, dPspués de habPrlo trinchado,
quiso servir un pedazo al ciimpesino.
«Gracias, graciaR. » dijo ést.e, «¿no sabe
usted que hoy es viernes? Ni por todo el
oro del mundo comería carne. J&gt;
«¿Cómo?J&gt; replicó el caballero, llamando
la atención de todos loR comensales, «¿cómo, amigo mío? ¿Usted está tan atra@ado?
Se ve quP. viene del campo. Dígame, ¿piensa que Dios se preocupa de si come ustPd
carneó pescado? Nosotros que eomos'.fi·
lósofoR tenemos ideas más altas y eleva·
das. Vamos, acepte este bocado,»
El buen hombre tomó el pedazo y lo
puso en su plato. LuPgo, volviendo la cabeza: «Tom, Tom, » gritó, y el perro de un
salto fué á sus pies: y le presentó el pedazo de carne que el perro engulló en un
abrir y cerrar de ojos.
cc¡Oh! ¡oh!» dijo el filósofo, cr¿qué hace
usted?»
ccEscuche, señor,nespondió el otro con
gran calma, ({no nos disgm;;temos. Quería
saber si Toro era filósofo. Veo que lo es y
que no se mquieta más que Ul'lted del vierne~ y de los preceptos de la Iglesia. J&gt;
Hubo un estiillido general de risas á
expensas del pretendido filósofo, el cual
se fué corrido y avergonzado.
¡ Qué bella lección!
En cuanto á vosotroe, lectoreR mios, no
queráis ser tan filósofos como Tom, pero
sí, buenos cristianos que cumplen con los
mandatos de la Iglesia, y buenos hijos
que obedecen á las órdenes de su Madre.
Por otra parte, el ayuno es necesario
para vencer las pasiones.
Nuestro Señor dice que el demonio de
la concupiscencia no se vence sino con el
ayuno y la oración.
San Ambrosio dice: «El ayuno es el
fund amento de la caetidad.,&gt;
Permítasenos también estas preguntas:
¿No tenéis pecados que ex piar?... ... ¿Cuál
es vuestra penitencia?...... ¿Y con la vida
regalona que lleváis, ten.éis pretensiones
de ir al cielo?......
La contestación para vosotros.

***

Un andaluz se había embarcado, en
en tiempo de guerra, en un navío francés.
Como el Capitán se dispusiera para trabar combate con un navío inglé3, advirti6 que el andaluz estaba temblando de
pies á cabP,za.
- ¡Qué! ¿Tembláis, señor pasa jero?-le
interrogó.
- ¡Yo temblar! -contestó el andaluz.
El albordaje es un juego para mí; sino
que el cuerpo me conoce y se extremece
del peligro á que va á exponerle mi valor.

***

- -Yo, dice una señora, tengo la costumbre de hacer mis visitas cuando el tiempo
Entre vecinos de mesa redonda:
está muy hermoso.
Nadie me hará cre€r que un cuchillo
- Siempre es más agradable.
y un tenedor puestos en cruz traigan des-Sí, porque cuando hace buen.tiempo, gracia.
la gente á quien va una á visitar está de
- Es claro, eso es una estupidez. Un
paseo.
salero volcado, ya es otra cosa.

Una voluminosa señora entra en el
tren; donde ocupa doble asiento.
- Yo creía-dice un viajero á su vecino
de al lado- que los tranvías no se habían
hecho para los elefantes.
La robusta señora, que lo había oido,
le replica:
- Caballero, el tranvía es como el arca
de Noé, recibe á. todos los animales, desde los elefantes hasta los asnos.
El excesivo apresuramiento para remunerar un beneficio es una muestra de ingratitud. ·- La Rochejoucauld.

�De todo un poeo.

Un hombre muy listo que afirma donde
le ap1·ieta el zapato.

Un descubrimiento.
El mejor amigo de la calvicie es el sombrero.
Un anat6mico alemán dice que la caída

prem11tura del cabello se debe en gran parte itl U!\O del sombrero.
E l bulho enferma y pierde jugo nutritivo por falta de aire.
Los peores sombreros son los de castor.
Los de paja, en verano, no impidenlacirculación del aire y no atacan á la raíz capilar.
Por eso, dice el anatómico, se nota que
nunca empieza en verano la caída del pelo, ó se suspende si estaba iniciada.
Recomienda el doctor que ¡.e usen soro·
breros flexibles cuyas paredes sean muy
pornsas.
- ¡ Dios mío! ¡ Que todo en el mundo teng~
Y que todos los días se haga un lavado cabello, todo hasta la sopa! ¡Todo menos mt
capilar con un desinfectante, con lo que respetailbísima cabeza!
~e evitará la caída del cabello.
Ya lo saben los calvos ...... ; pero á los
Con rosas de Andalucía ,
calvos no les hacen falta estas prácticas.
Nieves de Sierra Nevada.
Ya lo saben los que no quieran serlo:
lavarse cuidadosa.mente y usar sombreros
III.
porosos.
Te reja, con ser de hierro,
Y tendréis siempre pelo.
Acaso me compadezca,
Al verme ronda que ronda,
Sin que te asomes siquiera.

Cantares

UN CAMBIO
equitativo. Incuestionablement3
se Tealizan fuertes sumas de dinero por las especulaciones más
sencillas; pero las grandes fortunas proceden de los negocios
legítimos y de buena fé, en
que los efectos proporcionados
valen el precio p3g~do. Cier~os
afamados hombres de negocios
han acumulado sus millones enteramente de esta manera. Exact os y fieles en todo contrato ó
compromiso, gozan de la confianza del público y dominan
un comercio que no pueden alcanzar los competidores tramposos y de mala fé. A lo largo no
paga engafiar á otros. Un fars'..tnte puede anunciarse con un
ruido semejante al sonido de mil
cornetas, pero pronto se le llega
á conocer. Los fabricantes de la
PREPARACmN de WAMPOLE
siempre han obrado bajo principios muy distintos. Antes de
ofrecerla al público, se cercioraron perfectamente de sus méritos
y solo entonces permitieron qt:e
sn nombre se diera á la estampa.
Al público se le ase~uraron l~s
resultados, y eiicontro que lo dicho era la verdad. Hoy la gente
le tiene fé como la tiene el'. la.
l)alabra de un amigo probado y
de toda confianza. Es tan sabrosa como la miel y contiene todos
los wincipios nutritivos y cura~
tivos del Aceite de Hígado de
Bacalao Puro, con Jarabe de Hipofosfltos, Extractos de Malta y
Cerezo Silvestre. Ayuda á la digestión, arroja las Impurezas do
hi, Sangre y cura la ~\nemia, E¡¡crófula, Debilidad, Liu.fatismo,
Tísis, y todas las Enfermedades
Demacrantes. "El Dr. Ramon
Macias, Profesor en la Escuela
Naciona1 de Medicina de México,
dice: He usado la Preparación de
Wampole con buenos resultados
y la seguiré aplicando com0 eficaz para enfermedades del pecho
y de los nervios." El desenga~
ño es imposible. En ias BoticHs.

I.
Nunca lloré y ahora lloro
Por culpa de tu desdén,
Que t11mbié11 lloran los hombres
Si se empeña una mujer.

n.
Dios ha mezclado en tu cara,

IV.
En sabiendo que me quieres,
Ya no quiero saber más,
Qne quien más sabe no sabe
El contento que me das.

V.
No hay árbol que me dé sombra,
Ni fuente que me dé agua,
Ni cielo que me dé sol,
Ni amor que me dé esperanza.

VI.
La. limoma que yo pido
E~ limosna de esperanzas,
¡ Mt1 aeerco á todati las puertas
Y todas tstán cerradas!
KARCISO

DIAZ DE ESCOVAR.

EL DEBER.
La fotografía puede óne ser un
artelsegún la habilidad del fotógrafo
Un artista puede aumentar la be·
!laza de una bella mujer, hacíendo
resaltar ciertas líneas en la composición yaumentando ódisminuyen· f
do la intensidad de la lux y de las
sombras.
Nosotros somos artistas. Hues·
Iros trabajos lo demuestran.

Fotografía

"M~HST"
1~ DE NUEVO MEXICO Nº 6.
M éxi co , D. F .

Teléfonos:
Erío. 2995. Mé•. 1034 Ne,i.
Hay ele,ador continuo.

Al cumplimiento exacto del
deber, es á lo que debe aspirar
todo corazón bien puesto; hay
muchas clases de deberes, pero
entre éstos, uno de los más importantes, y tal vez el más descuidado, es el que tenemos de
procurar la conservación y mejoramiento de la especie.
Hay hombres que, consumiendo t odas sus energías en el desempeño de sus diarias obligaciones, se sient en contentos y
creen no tener nada que reprochar se. Ellos están equívocados
si descuidan la salud y olvidan
que es necesario ser fuerte para
podercrear un hogar feliz. ¡Pobre de aquel que engendre seres
débiles y que solo sir van para inspirar lástima! Su memoria no
será respetada por propios ni extraños.
Si Ud. se siente fatigado del
pulmón ó pecho por el exceso de
trabajo, debe atenderse inmediatamente. Podemos recomendar como el mejor remedio y preventivo para la tuberculosis, ia
"Creosofosfatina. "

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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