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                  <text>fL
.
.\~O

XII.

Nm1. 9. :

Mfarco, Dm,nNao 3 DE MARZO DE 1912.

ARTE FOTOGRAFIOO
1.

:

iI

: 1

RIO DEL CUPATITZIO.
Eetudfo por A, Cerrillo.

"'-.......

-

�.Aetualidades

I
Hay en el hombr,e un sentimiento innato de amor hacia un
ser·superior y perfecto, que incesantemente le impulsa á tribu·
tarle ardientes y sinceras adoraciones. A él eleva los himnos de
su gratitud cuando la felicidad baja á su pecho y el bienestar le
rodea, y á él también acude con sus plegarias en deUlanda de
consuelo cuando se siente agobiado por el infortunio. Adán, en
el paraíso,. gozando del inapreciable tesoro de una inocencia sin
límites, obedecía á la necesidad de recoger su espíritu un mo·
mento para entonar hermosos cánticos de alabanza al Criador;
y más tarde, cuando la perfidia del ángel de las tinieblas consi·
guió su primer triunfo, y nuestros primeros padres y sus des·
cendientes comenzaron á experimentar extrafias angustias y dolores, aquel sentimiento se avivó rápidamente, hasta manifestarse en inocentes sacrificios de mansos y blancos corderos: así
era como los hombres primitivos, ignorantes y sencillos, mos·
traban al Ser Supremo su gratitud y su amor. Sin emba1go,
poco á poco fueron olvidándose de su verdadero Dios; pero aun
entonces, deseosos de acudir á su ser poderoso que lo:i protegiera, formaron ídolos: adoraron los objetos que. cautivaban BUS
sentidos, haciéndose así merecedores del terrible castigo del di·
luvio. Sus regeneradoras aguas, caídas del cielo con singular
profusión, infondieron en los hombres sentimientos de profun·
do amor y de piedad, transcurriendo de este modo muchos siglos, sin que el temor de Dios se extinguiera en sus corazom·s
ardientes. ,Entre tanto el género humano crecía, formábanse fa.
milias inruensae y pueblos numerosos; se eLsanchaban ésto~
más y más, invadían las selvas, y las tribus atravesaban las
montañas, :yendo siempre en busca de tierras férliles y pintorescas. Muchos de estos pueblos volvieron á olvidarse de DioB,
tornáronse en gentiles y paganos, y adoraron divinidades creada~ á su antojo. Hubo, en pero, una nación que se mantuvo
fiel al único Sefior del Universo, y con la cual se dignó formar
alianza. Los patriarcas, con ella, parece como que aseguraron
para siempre su dichosa prosperidad, cerrando su corazón con
la llave preciosa de la fe, para que jamás penetraran en él profanos sentimientos.
Vinieron otros tiempes y costumbres, y comenzó una era nue
va. para la humanidad: la civilización derramaba sus Jucfü por
todo el universo, y las moI1tañas y los mares eran atravesados
por numerosos guerreros: en Grecia se cultivaban los entendi·
mientos, florecían las artes, las ciencias y las letras, y había fi.
lós 1fos, poetas y oradores que derramaban la ilustración en las
masas. Mas ¿qué cosa se ocultaba detrás de todo esto? L'l ·civi ·
lización griega, si bien atendía á las diversas necesidades del
pueblo, si bien cuidaba de su ilustración y su cultura, no guiaba
á los hombres por el recto sendero de la verdad: ficciones más ó
menos poéticas eran la' base y el objeto de las creencias reinan·
tes, y una filosofía no del todo vana, arreglaba los deberes de
los individuos y las costumbres de las eociedades. Así nació en
Grecia la mitología, y al cautivará unos y avasallar á otros con
sus multiplicadas formas, engendró el malestar que siguió des·
pués, el abandono, la licencia. y los repugnantes excerns que
fueron el escándalo del mundo. ¿De qué servía al pueblo hele·
no el genio de sus poetas, lo p~udencia y severidad de sus legisladores, la inspiración de sus artistas, si á la influencia de ellos
se sobreponían la corrupción de las costumbres, la falEedad de
sentimientos y el envilecimiento en todo?
·
Dirigiendo la vista á la Roma de aquel .tiempo, ú la antigua
orgullosa señora del mundo, encontramos igualmente el reinado
absoluto de las pasiones, el materialismo dominando las almae
el desenfreno impulsando á todos á la satisfacción de grosero;
apetitos: no había allí ni sentimientos delicados ni aspiraciones
nobles y elevadas: todo era asquerosa y repugnante sensualidad ·
sólo se renoía cu.lto á ídolos y dioees inmorales; y se extendían:
en fin, por doqmera, y por doquiera sembraban el desorde·1 el
imperio del paganismo con todos sus horrores, el dominio' de
de las pasiones con todos sus inmundos caracteres.
.En otros templos, no sólo habían llegado hasta el refinamiento la inmoralidad, la corrupción y la abyección, ~ino que ade·
más, la luz de la cultura no había. aún derramado sobre ellos sus
benéficoa resplandores: las disbadai:s co=tumbres y los instinto¡,
feroces de alguna~ razas, eran cons~cuencias naturales del aislamiento en que vivian, y especialmente de su negra ignorancia y
1

de sus sangrientas y continuas guerras. Los bardos de la antigua Escocia, hasta Oesian, no lograron nunca disipar con la
melancolía y la dulzura de sus cantos los instintos guerreros y
el amor á los combates en que se abrasaba su pueblo: los trovadores y los poetas tampoco pudieron desterrar del seno de las
familias del Norte las poéticas pero absurdas supersticiones q~e
detenían sn mejoramiento; y era que ellos mismos, no obstante
poseer una alma privilegiada, estaban contagiados de idénticos
error~s ..,En las Galia~ se practicaba con singulares prerrogativas
la rehg10n d? los druidas; y ésta, aún más que los ritos salvajes,
fomentaba vivamente con la pomporn majestad de sus numerosa~ ceremonias, los instintos y las c1&gt;stumbres depravadas de los
hab\tantefl de los ~os9ues, no cuid~ n&lt;lo en manera alguna del
cultivo del entendimiento y del corazón.

JI
E?tre tanto, habia llegado la hora de regenerar al mundo: Je·
suc.nst?,. rodeado de espl~n.d~r, apareció sobre la tierra, y, sol
de Justicia y de verdad, dünpo con rn presencia las negras som·
lm,s en que la prolongada noche dt-1 paganismo la había tenido
en\'uelta: su moral santa y pura estrechó con vínculos de amor
las soci~,dades y l~s familias; inspiró á los corazones creyentes,
Pncend1,o el e~tus1asmo de los soldados de la cruz, para ir; corno
Pablo, a predicar por todo el mundo; y fioalmente, hizo que los
pecadore:; ~r!epentidos, ya consolados y perdonados, abandona·
rau las dehc~a.s de la !ida. para ir á buscar, ó Jaignoradagloria
&lt;l? o~curo m1s10nero, o 19:s austeridades de la penitencia en meª!º de callados desiertos y de solitarias cavernas. Así, por mecho de la t~rnura y del amor, penetró el cristianismo en los pai·
se, más leJanos, en los más ocultos y aislauos territorios: con·
q~i1-tó el corazón d_el hombre, brindándole una felicidad y un
bienestar d?rnonoc1dos, y uniendo al mismo tiempo á los pueblo,; de la tierra con el dulce vínculo de la concordia y de la fra.
ternidad.
Hé aquí el origen de las sociedades cristianas de esas fami·
liaH i_nmensas y numerosas en, que la religión d~ Jesucristo era
qut-nda y respetada: ella atendía á las necesidades de todos
co~solaba á los d_esgra~iados y á los huédanos, inspiraba á l&lt; ~
artistas sus _cr;lac10nes mmortales, protegía las ciencias y las le·
tras, J presidia, en una palabra, el sorprenJente movimiento
del genero humano. Increíhle parece, pues, que una religión tan
pura, tan santa y tan benéfica, hubiese tenido entonces y tenga
todavía hoy t~rri?les y !uriosos enemigos. Los emperadores romanos la ~ers1gmeron sm descanso durante muchos siglos con
todo el od10 y el rencor que un corazón perverso puede abrigar
contra Jo· bueno: lanzaron sobre los que la predicaban tremendas a~enaz~s y ,castigos, fomentaron el paganismo y el desorden
para Impedir a:31 el. deearrollo de una creencia que se abría paso
por entre la abyecc1.ón más. vergonzosa: ni un solo día dejaron
de derramar en el mrco la mocente sangre de los mártires. Pero
al fin llegó la hora del triunfo y ctel regocijo: Constantino entró
á ~orna, ~erribó los ídolos, destruyó los profanos templos, cerro pasa mm pre las puertas del anfiteatro y sobre las ruinas de
aquella ciudad desnaturalizada, plantó el ~standarte santo de la
c~uz. Ya entonces la barq~illa del cristianismo pudo flotar plácidamente sobre el océano mme~so del mundo, impulsada por
el suav~ y amoroso ~oder de la fe de los hombres. Sin embargo,
en )~s tiempos sucesivos no faltaron filósofos que siguieron com ·
batiendola; mas sus ataques fueron vanos, porque en nada rnen·
guaron el amor, el respeto y la veneración que la humanidad le
tributaba.
III
En el siglo pasado, terribles y multiplicados fueron los ata·
ques contra el catol~~ismo. Voltaire y Rousseau, precursores fu·
nestos de la revoluc1on francesa, pretendieron derribar con su
filosofí~ i_mpía,. su. sátira ven~n?,sa, S? i.ronía corrosiva y amar·
ga, el soltdo ed1fic10 de la rehg1on cnetiana, ese templo gran dio·
so y ~terno ante el cual se habían estrellado la rabia y las p6r·
secuc1ones de los emperadores romanos. Pero el furioso hura·
cán levantado por aquellos filósofos, no logró ni un momento
hacer zozob~ar barquilla de. Pedro, que en ésta como en otras
vecee, quedo trrnnfa~te de la ira. de los _h~m~res. El propósito
que se formara Voltaue-destrmr el cnst1amsmo por medio del

!ª

ridículo--'causó estragos lamentablER en las sociedades de en- cer el bien, lleno de ardor y entusiasmo elevadísimos· le"ant'
.
' ' gene·
o su
tonces: muc~~s, deslu~brados por el genio de aquel hombre voz en me d.10 del lú gub_re}1'lencio. y d~l desfallecimiento
perverso, qmsie~on segun sus prer.eptos. ya lanzando dicterios ral. «Cantemos esta relig10n sublime sm miedo-exclamó·-dE:contra el !ostro mmaculado de la religión,· ya afiliándose entre fendámoslah contra las burlads y mofas d~ la impiedad; de~os á
sus enemigos para no aparecer enemigos de ella. ·Triste est d c?nocer )_' aga.mos va.1er to as sus gracias y bellezas, como se
el de un :pueblo que se avergüenza de sus creencia~ é, que fá~il~ hizo en tiempo de Juhano; y puesto que un nuevo siglo parecímente deJa á otros ultrajarlas! Sin embargo, Voltaire quedó bur- . do en la sofistería á aquel ha vuelto á producir contra nuest
lado en su~ d~seos; como quedarán siempre burlados los que altares unos imultos nada dese,mPjantes á los de aquella é 0 ~~s
pretend~n 1mita~lo. El decía: aplastemos al infanie. y aun se atre· en_ipleemos contra los falsos filosofos de esta época moder~a el
vía á s.e~a.lar la epoca en que debería consumars~ la obra que mismo gé~ero de apolo~ía q_ue ya emplearon con tan buen éxito
había m1ciado y comenzado; y ya vemos que el cristianismo bri- l~s Gregonos y los Apolmanos contra los Máximos y los Liballa en todo su esplendor; gra~de Y. majestuo~o siempie, respeta- mos.&gt;&gt;
do, ~mado, firme en la~ ~onc1encias de .;us hijos.
Chateaubriand comprendió desde luego la grandiosa ' misión
Cierto es que la perniciosa semilla del siglo XVIII dió sus quo quería de~empefiar: no desconoció ni sus peligros ni sus difrutos, frutos amargos y 1;11ortale~, que eerán Ja eterna de~hot1ra ficultades. Iba á ponerse frent~ á frent~ de una falange de men.
del género humano. Nació la retidos filosofos, cuyas únicas arvolución; brotó de las ruinas de
mas eran.la ~urla, Ja sátira y la
las sociedades cristianas esa sermala fe: iba a llevar la voz en depiente .honible de mil cabezas
fenea 1e u_na caUEa santa, pero á
que con rabia feroz derramó el
la eazon vista con odio; iba á haveneno de la maldad en las al
bl~r en ~ombre de la religión
mas de los hombres: azotó enfumisma Y a combatir por ella con
recida la fe y la piedad del puebrío Y con valor heroico en el
blo,dearibó altares y monarquías,
campo á que le llevaran. La Ju.
profanó las tradiciones y se burló
cha debía ser sgitadísima y tre.
de la virtud...... Hubo un momenda.-Apareció en efecto el
mento en que pareció sucumbir
Genio del Cristianismo, llenando
la obra de Cristo por tantos siglos
de alborozo á los católicos y de ira
respetada, en que parecieron perY de despechq á los partidarios
derse para siempre las preciosas
de la revolución. El libro ca'usó
garantías en que descansaba la
una sensación extraordinaria y
s~ciedad,en que ésta parecía perel triunfo del autor fué completo:
dida en una noche oscura sin luz
todos leían aquél con interés
ni brújula que mostrasen ~¡ camibuscando ansiosos los dulcísimo~
no único de salvación. Los filó
c?muelos que encerraban sus pásofvs, sn medio del desorden
gmas: las almas que recordaban
arengaban á las masas excitand;
ho~r,orizadas los males de la revosus pasiones, escarneciendo con
1uc10fl,encontraban deleites regainfames concept.0s la religión de
lad.os en su galano estilo; y por
J?sucristo, cuyos dulces y armo·
último, en todas las conciencias
mosos cantoa no ·resonaban ya
renació la antigua fe, el mismo
bajo las bóvedas de los templos·
amor Y veneración al cristianisla~ muchedumbres, lleuas de
mo. He aquí por qué puede decir
ror por aquellos discuBos infer~e q~e á Chat.eaubriand debe
nales, se lanzaban ebrias de sanFrancia el restablecimiento de
gre y de ira contra todo lo que
i,us creencias religiosas. Por lo
antes habían respetado y venerademás, véase lo que él mismo dido; y el pueblo en masa, desene~, en la Defensa de su obra, refifrenado á la vista de tanto escán·
r1endose al magnífico éxito que
dalo, cometía por todas partes los
obtuvo_: «Tómese un pasaje impío
más atrocPs y vergonzosos delicualqu~e~a Y compúlsesele con
t?s...... ¡Crisis fatal q11.e anuno~ro rebg10so del Genio del Cristiaciaba la disolución de todos los
Señor D~n J. ~a~ón Jbarrola, que celebró sus bodas de oro de
nismu sobre el mismo asunto y
vínculos soeiales después de aque.
Ingeniero Civil Y Arquitecto
Véase la pág. 135
nos atrevemos~ d:cir que el ~ellas tremendas conmociones, des. i
gundo neutrah7.ara, cuando no
pués do aquellos dolores y der.
·
destruya, el pernicioso efecto del
aquella~ lágrimasl-La agi.tación fué disminuyendo ul fin: ¡~ta· primero: ¡tal f_uerza tiene l_a pura y sencilla verdad com arada
ban saciados todos, y :¡:,rec1so era que acabara la inmunda orgía
con la más bnllan~e. mentira! .Por. ejemplo, Voltaire se 6urla á
la sangr.ienta ~ inf~.me bacanal. Había llegado el hastío, y con é'1 . menudo de _los rehg1osos, pues bien, póngase al lado de su
una serie de mq~1etudes de_voradoras, de remordimientos crue- burl~scas, pmtu¡as el fragm~nto s?bre las misiones ó en el u!
les. Al ~uego ardiente de la impiedad y de la irreligión habíanse se p~nta a las or?enes ~osp1talams socorriendo al viaºero\n
c?n~um1do en a9uellas almas envilecidas todos los buenos sf'n· me.d10 de los desiertos, o el capítulo en que se describ~ á los
tim1ente&gt;s: tan solo había en ellas ruioas, cenizas ...... resultado rra1les comagrándoee al servicio de los hospitales asistiend ,
O
final del desenfreno de sus pasiones.
·ª
o~ apestados en las bafios 6 acompafiando al cad~lso á
El ,cristi~nismo; al po~o tJempo, vino á re~tafiar tantas heri- minal; Y á fe mía que la ironía quedará sin fuerza al unau? cndas, a !eed1ficar tan.tas mst1tuciones convP.rtida s en ru inaP, á las _burlas ~e convertirán tal vez en lágrimas. A lo! re r~ciue
comumcar nuevo ahe~to y nueva vida á aquella eociedad que de ignorancia qu~ se han hecho al clero cristiano dad p
es
parec~a muer~a para siempre. El cristianismo, en fin, devolvió puesJa los inmensos trabajos que hubieron de ~mpren~~~ rfi;
l~ savia pur_ís1ma de la moral y de la fe á los pueblos que habían monJes para conservar los manuscritos de la antigüedad. si se
sido contagiados por la revolución.
les acusa de barbarie y de mal gusto, presentad por tod; respuest~ las obras de Fenelon y de Bossuet; y si os ob ·etan al
IV
nas pmturas grotescas y ridículas de los ángeles y de Jlos Fan~~contestad
y ,oponed
. t•1amsmo
.
f d los efectos sublimes del cns
en Ja'
Empe:o, fuerz~ era v~lver la vida á aquella sociedad moribun- Parte d ra1ll~.1ca
e 1a poesía, de la elocuencia. v de las bellas
da,. re.a~unarla é rnfun~1rle nuevo aliento con dulces ensuefios artee, y_vere1s cuál se desvanece al punto la funesia impresión
de fehcidad; presentar a su vista la s bellezas dé la fe y de Ja es- que pud1er~n.?aber prod_ucido las fátiras y los earcasmos.JJ
peranza, hablándole en un lenguajirnrmonioso y poético · recrea .
A la apanc10n del. Genio del Cristianismo se levantaron or tola, en fin, con. risu.efios ~ apacibles cuadros de ·bienestar pa{a das partes exclamaciones de desagrado y de enojo l
a_
conmoverla e mspuarle ideas nuevas, y n uevae ,aspira'Ciones los que habían dafiado los corazones y se gozaban'e;~~~rf~Jor
~fobo un ~ombre en Francia que así lo comprendió: el ilustre
en tanto que los hombres de buena fe y recto espíritu volvían ~1
inmortal vizconde de Chateaubriand. Animado·del deseo de ha-

fu:

é

Sigue en la p6gina 135,

�.A eto

ali dad es

SOLEMNE TE :D,EpM EN LA . CATEDRAL
El domingo último se efectúo en. la Oatedral Metropolitana ' la solemne ceremonia de
. Te Deum en acci6n .de· gracias por
el feliz arxibo á esta CA.pita! de Mons: Tomás Pío Boggi'a.ni, Delegado · Apost6lico de S. S. ~l Papa en .la República Mexicana.

-·

A et o a) i da des
y la humareda que sali6 de tan diminuto cuerpo, no dejó de no-

minista, en(l!:110,, una ~(lmi~nc;I:a pa~i re~I;l~·z ai t1D proyecto de
ley que otorgaba a fas mujeres el derecho al voto fué rechazadª
por 299 votos contra 190. ·-- · '
Una diputación :
compuesta &lt;le varios
miembros del Parlameno, someti6 al Presidente una solicitud
subscripta por numerosas firmas~ en que.se · ·
pedía el sufragio universal.
Posteriormente á unit
comisi6n femenina deseosa de saber el efrcy levantándose, pro- to que producirían sus
sigui6 su camino.
reivindicaciones en la
Pero he aquí que vida política, Mister
entre las nubes que el Asquith contestó que
viento arremolinaba el gobierno había oben torno á su cabeza servado hasta entonces
deshilachándose entre una conducta neutral .
los pelos de su barba, en el asunto y qur, E'Il
vi6 venir en direcci6n lo sucesivo, p~ocedería
á él un mosquito, todo de igual modo; las fealas, que empez6 á dar ministas podían obte·
vueltas junto á sus ner de una·mayoríade
sienes.
la Cámara de los Co- ·
Era un aeroplano, munes la introducción
Señor don Gustavo A. Madero,
que, muy á su pesar, de una enmienda en
Nombrndo Embajador Especial en el Japón,
i&lt;eguía la dirección que la ley proyectada, ex- Señor LiceRciado don Miguel Díáz Lombardo
para dar las gracias al Gobierno del M1kado
le
imponÍ
. nt~· t ena·iendO 1a apl'!Ca- Ex-Secretario de Inst. Pútilica y Bellas Artes
por la. Emhaj,na. Especial aue envió á México
.
a e1 v1e
que ha sido nombrado l\liniRtro Plenipotenciario
en el Centeuario de nuestra Independencia.
El gigante lo esqui- ci6n á las mujeres. El
de México en: Francia.
vó de un manotazo, presidente, en nombre
pero el mosquito volvió á cosquillearie la oreja: tir6le un segun- del gobierno, di6 á la Comiid6n la seguridad de que aceptaría la ,
do· manotazo, pero tan bien tirado esta vez, que lo cogi6 de lle- decisi6n asi formulada.
no. Luego sopló en su mano para limpiarla de los desechos de
El ministerio, por 6rgano de su jefe, ·declara como se ve que
11las, antenas y patitas que en ella quedaron pegados.
carece de opini6n sobre el particular. El hech~ es por d~más
- ¡Vaya qué bichos más iwper·
..singular y anómalo. Pero si el mitine~tes h~y en esta tie~ral,--murp o L I TI o A
· nisterio carece de parecer, los mi- .
mu~o rascandose la orep.
nistros tienen el suyo, y ya es de
Y en cuatro zancadas,--ya es sa; ¡, ,' ! /
pública notoriedad que la mayoría ,
bido que todo gigante que se rt&gt;spede los miembros del Gabinete brita, viaja con botas que á cada zantánico se inclinan ante el voto de
cada hacen siete leguas de camino,
,/
las mujeres. La minoría, á la cual
--3e volvi6 á la tierra·de los giganMr. Asquith pertenece, opiÚa en
tes.
sentido opuesto.
APELES MESTRE.
··,._;:_,

EL GIGANTE .

tar un hormigueo especial que le produjeron las balas al rebotar en sus labios, dejándole cierto sabor desagradable.
..
--¡Qué asco! --exclam6, escupiendo á
diestra y siniestra.-¡También éste es un
b i ch o venenoso-Y,
¡clac!, d es pu é a de
a¡.,lastarlo entre sus dedos, lo tir6 al. agua,
donde se sumergió en
un abrir y cerrar de
ojos.

Deseoso de visitar países desconocidos, vino de su tierra un
gigante.
Andando, andando, vi6 de súbito dos líneas plateadas, relucientes como dos hilos de tela de araña, que paralelamente se
extendían á sus piés, atravesando llanuras y contorneando montaíías hasta perderse de vista.
El gigante mira ha esto con profunda extrafüza,
y pensaba:
((¿No se diría que dos .diminutos caracoles han
caminado muy juntitos, dejando tras ellos una
doble estela de plata?-.. ,. Pero ¿c6mo hubieran podido recorrer . tan largo trecho sin acercarse ni
apartarse un punto el uno delotrv?.... .. ., ¡Esmaravillosoli&gt;
En estas reflexiones estaba engolfado cuando
oyó lPjos, muy 11-jos, un silbido prolongado, y
vió avanzará lo largo de la doble línea argenteada
un gusanillo negro que,-dada su excesiva pequeii.ez. - corría vertiginornmente.
El. gigante lo miraba correr, con . gran curiosidad y observ6 que de su hociquito, que llevaba
mu; ievantado, salía. una humareda inextinguible
que' se extendía detráf: de él cual. blanca cabellera.
- -¡Vaya un animnli o curioso!-pensó. -Y 3ga-

~
--'-1·.

La comisión del Cabildo en espera del
sefjor Delegado Apostólico.

Al acto, organizádo por el Cabildo de Méxi_
xico, asistieron Monseñor Boggiani, Su !Ex
celencia Ilustrísima. Don José Mora y del
Río, Arzobi~po de México, todos los señon·s
Can6nigos de la Catedral, el Vicario General
de la Sagrada Mitra, miembros del clero regular y secular y una representaci6n del 8eminario C0nciliar.
Concluido el Te Deum se celebró el Santo
Sacrificio de la Misa en que, antes del Evangelio, se hi cieron voto, vor la prosperidad de

/
¡

'~
1

.. .....::___

.,

~

El voto femenino en Inglaterra.
chándose, lo tom6 muy cuidadomente en sus manos, y se lo acerc6 á los ojos. El gusanillo silb6 desesperadamente, y lanz6 un chorrillo de un líquido caliente y apestoso que se le meti6 por las narices.
- Es una cucaracha venenosal- exclam6 el gigante,-y la arroj6 al suelo, donde se hizo mil pe. &lt;lazos .
. Pas61.e el pie por encima, sin dejar rastro de
· ella, y prosigui6 su camino.
Llegado que hubo á la orilla del mar, sent6se
en un acantilado, y vi6 cruzar m\jy á lo lejos,
mar adentro, otro'animalillo para él desconocido.
E ra como un pececillo que se escurría á flote de
agua en línea recta, sin sumergirse; su concha, dura, al parecer, - era negra, y sobre su lomo ~e
erguían como unas púas de forma rara.
El señor Delegado Apostólico entrando á!Catedral.
Deeipués de haberlo observado por buen espacio
la IglesiaCat6lica, S. S. Pío X y por Monseñor 'Boggian.i, quien de tiempo cop. mucha atenci6n, alargó el brazo mar allá y cogi6
asisti6 á la ceremonia vistiendo el traje de su alta Dignidad Ecle- entre sus dedos el; animalillo, con el fin de exa,minarlo detenidamente. Pero no~bien se lo había colocado en la palma de la
siástica.
mano, el acorazado,-que no era otra cosa aquel bicho náutico,
-le
ciispar6 una andanada con todas las baterías de estribor.
Si no desearas mucho, hasta lás cosas pequeñas te parecerían
grandes.-PLAT6N.
Ei gigante, á pesar de la sorpresa que le causaron el estrépito

,'

•

..

X.

•1

�/
Aetaalidades.

TRABAJO FEMENINO

Aetaalidades

tudes empeñadas en la dificultad de vencer y presentadas con
la gracia de la debilidad.
La mujer que pinta «La Bachillera,, es seductora, porque sufre, lucha, batalla sin cesar, ama el estudio y,aunqueá menudo es vencida en la trinchera, nada la descorazona y vuelve de nuevo al ataque como
el i;oldado más ardiente.
De estas duras prnebas salen al fin tri un·
fante, con un carácter bien templado y
un atractivo conmovedor, porque ha gas·
1,1do sus esca$aS fuerzas y ha tenido múlti¡.;les sacrificios para ponerse al lado dtl
hombre, como su igual.
Una carrera es una serie no interrumpida de Facrificios, por eso no hay qu6
ue,alentar á la que la emprende, sino alrntarla con palabras y con indulgencia.

BOOAS DE ORO DE UN INIIENIERO
[Véase la página 131 ]
El martes 27 del pasado el Sr. Don J. Ram6n Ibarrola fué
obrnquiado en el Tívoli del Elíseo con un banquete con motivo
del -50? aniversario
de su examen profe,
sional de Ingeniero
Civil y Arquitecto.
El Señor Manuel
Alvarez, en cariñoso
brindis ofreci6 la co·
rnicia é hizo la biografía del Sr. IbarroJa.
Sus estudios preparatorios los hizo
en el Colegio Franco-1\lexicano, bajo la
dirección del licenciado don Luis Mén-

Es el asunto del día el trabajo de las mujeres, siendo un problema que aun no se ha resuelto, unos
opinan que debe s6lo sujetarse al hogar;
y otros que puede entrar en la· lid mundial como camarada del hombre.
Pór eso debe leerse con especial atenci6n el libro de. la señora Gabriela Rével,
titulado «La Bachillera.»
No es de una literatura descolorida ni
tiene el gusto de las aventura8 mps ó menos arbitrarias, sino que es una deseripci6n de los e1,tados de alma nuevoi;,, al drama que se·desarrolla en la vida cotidiana,
donde se desenvuelve el porvenir de multitud de mujt1res que quieren ganarse la
..
vida con probidad, con valor y con hon·
radez.
Los gatos de Londre~.
-~.~,
La autora alcanza ciertanotoriedad porque no cesa de preocuparseporlascarreraF,
Srgún un peri6dico inglés, Londres po·
aunque sean difícilea; pues por medio de
see do~cientos mil gatos. Necesítanse para
ellas luchan las más pobre@, aquellas indela 11limentaci6n de los mininoR no meno&amp;
pendientes que quieren organizar su medio
de ciento setenta caballos al día; Existen
de existencia, sin contar con el marido
para :iquellas carnicerías especiales Cat'8
problemático que tal vez no llegue nunca.
rneat-rnen, las cuales, para ~ervir á ¡:.us
La escritora, en una serie de artículos,
parroquiano1,1, cortan la carne de cab!lllo
ec,tudia valientemente las diversas profesioá pedacitos, que enfilan en pequeños pa·
nes á que puede dedicar.. e la mujer.
litoR de madera.
No ca be durla que la ruta universitaria
Y así venden la carne á los dueños de
ofrece obstáculos i&lt;in cesar, y el peligro de
Señor. Lic. don Manuel Alarcón
los gatos. Hállanse estos industriale@, en
no llenarla debidamente; pero rinde granNuevo Subsecretario de Justicia.
las calles de Londres,con un cesto al brazo,
des servicios á l~ legión de conquistadores
que provistos de un sonajero, agitan sin
del porvenir que, antes de lt brar batallas sobre las posiciones cesar,cuyo sonido conocen todos los gatos de la gran metrópoli.
ocupadas hasta el presente casi exclusivamente por los homApenas perciben los descendientes de J!icifuz yZapirón el tinbres, reúnen sus energías y acopian sus esfuerzos en inciertos tineo de h1.s campanillas,se agitan mayando compungidamente,
resultados.
hasta que una mano piadosa se compadece de ellos y les da la
Por supuesto, que al demostrar tal valentía presenta sus vir- anhelada pitanza de costumbre.

-----·---~

~

dtz.

•

son las grandiosas obras del Desagiie. Fué miembro del Ins,
tituto Americano de Ingenieros de Minas, donde fué admitido por aclamación. Doctor en ciencias de la Universidad de Pen,
sylvania, Miembro fundador de la Asociación de Ingenieros
civiles y Arquitectos de México.
Inspector del ll'e.
rrocarril Nacional,
y explor6 la líma
de Veracruz á Jala,
pa.

El poder del
cristianismo.
Sigue de la pág. 131.

seno de la religión
avergonzados de sus
errores y ha~ta EOr·
prendido~ de haber
podido o 1vi d a r á
una madre tan buena y amorosa. -«Al
observar-· decía Chateaubriand .. este sín·
toma de una gran
mudanza en la opini6n, háse alarmado
el espíritu del so·
fisma, creyendo y Señor Lic. don José M. Pino Suárez, nombrado
recelando queseacer- Secretario de Instrucción Pública y Bellas Artes
case ya el término
de su tan largo imperio. Ha recurrido, pues, á todas sus armas y
baterías y adoptado toda especie de formas y disfraces hasta encubrirse con el manto de la religi6n misma para atacar una obra
consagrada á defenderla." Pero todo fué inútil: renació en Francia
con todo su esplendor el sentimiento cristiano, y la pompa del
~ulto y el amor tributados á la Divinidad, fueron la única contestación d11.da por el pueblo á los esfuorzos de la filosofía incrédula.
De entonces acá han vuelto á renovarse los mismos ataques
contra el cristianismo: siendo de notar, que en nuestros días no
s6lo son lanzados por una filosofía atea, sino muy principalmente por la ciencia, que envanecida de sus progresos y sus
triunfos sobre la materia, intenta destruir por su base la firme
columna de las tradiciones relig~osas, exglicando. á s~ manera
los misterios q u e
.
Dios no ha qµerido
revelarno3. I gua ].
mente hay que obPervar que ninguno
de esos ataques es
nuevo, pues si tal
parecen, debido es
únicamente el ropaje:con que se presen·
ian revestidos. Y a
en otros tiempos han
sido formulados por
1
los enemigos de la
1 Iglesia y victoriosa• mente contestados
¡,or hijos insignes
uel catolicismo.
Nuestra religión
es eterna como su
Divino Fundador, y
pese á los filósofos
impíos, ella brillará
~iempre con pompa
y e:iplendor so b r e
Jos destinos de la
humanidad.

Los estudios para
ingeniero top6grafo
los hizo en el antiguo
Colegio de San Jacin to, obteniendo el
título de ingeniero
el 25 de Febrero de
1862. Los estudios
de ingeniero civil y
S:iior Lic. don Jesús Flores Magón,
arquitecto en la Aca
nnevo Secretario de Gobernacíón.
demia Nacional de
Bellas Artes, bajo la direcci6n del Profesor Cavallari.
Recién recibido fué á los Estados Unidos á estudiar la fa·
bricación del acero, viviendo algún tiempo en Pensy1vania. Estuvo en las principales acererías y fábricas de puentes.
Comisionado de México en la Exposici6n Universal de Nueva Orleans, donde construy6 el Pabellón Morisco que después
se armó en la Alameda de México. Construy6 el faro de Tampico é hizo un proyecto para Veracruz.
Form6 el proyecto y dirigi6 la construcción de las instalaciones hidráulicas para la luz eléctrica de Puebla.
Hizo la exploración y estudios para un camino carretero de
Moralia al Océano Pacifi00 á la- Barra de Zacatula.
Estudió y llev6 á cabo la reglamentaci6n de las aguas de
San Bartolo. Estuvo comisionado pa
ra el estudio y k
glamentación de las
aguas del Nazas,
habiendo formado
el reglamento de ...
1895.
Represent6á México en los Congre,
Ros de Irrigaci6n de
Denver, los Ange
les y Alburquerque.
En el Congreso de
Ferrocarriles de
Washington. .Fué
Delgado de México
para el estudio de
la presalnteroacional de "El Paso_ll
En la Comisi6n ele
Límites fl. u v ia lr.s
con los E5tados TJ .
nidos.
Como Director de
lit Comisi6n Hidro•
gráfica tiene pro·
yectadas .v a r i a s
obras de gran importancia, que se
e3tán fjecutando y
otras que ya vemos
- .
·.. • ¡
terminadas, como
Señor Lic. don Jesús González, nuevo Subsecrébrio de Gobernación.

VICTORIANO

AGtEROS.

�o

. 136

A etaalid&amp;-des

COMIDA A LOS PRESOS EN TAOUEA

El Jefe Político de Tacub:t prseidiendo la comida.·

Corrección

de

El

alcaide, Sr. R.· Aragón [X] y empleados de la:.:árccl sirviendo la comid:!

lavar con sangre de martirio, y había un pecado que apenas en
lo humano si podía alcanzar perdón.
- Ello fué-comenzó á decir la .tía-hace algunos afios; ni
tantos que no conociera el, telégrafo~eléctrico, ni,tan J?OCOs ~:?e
ya estuviera depurado, y a salvo de todo error o eqmvocac10n
el postrer trámite que se sigue para aplicar la última pena al
reo condenado á muerte por la justicia de los hombres.
En la fecha á que mi relato se remorita, Luis de Herrero era
lo que vulgarmente se di~e el oji!o de~e?ho del pundonoroso .é
ilustre general Peñaflor, a la sazon Mnustro de Guerra. El capitán Herrero era el niño mimado del Ministro de la Uuerra. E!
hombre de confianza para ·aquella~ empresas que requerían audacia o inteligencia: sagacidad ó de_sprecio de la vida.
.
Por su adhesión al veterano Peñaflor, por s~ acti-~idad infatigable por su caballerosidad exquisita y hasta por las nob~ezas
de sus 'atolondramientos juveniles,· Herrero era queridísimo, ya
no de su jefe superior, sino de todos cuantos le rode&lt;1ban . .
Fué por entonces cuando nuestra pacífica Córdoba .se conmovió una mañana con la noticia del atentado de que había sido
víctima el coronel del regimiento que prestabaserviciosde guarnición en esta plaza;
Un sargento, en arrebato de locura determinada por los celos,
dió muerte á su coronel. Conv~cto y confeso el reo, prontamen.te quedó juz~ado en juicio sumarüdmo; el consejo de guerra lo
'condenó á se~ pasado por las armas. La ejecución había de verificarse en plazo brevísimo.
.
.
No había tiempo que perder Desde el Obispo hasta el último
d.e los vecinos de la ciudad, todos alzamos nuestras voces implorando clemencia para el i-eo, todos solicitamos el indulto del
sargento Guevara.
-¿Luego el sargento Guevara-insinuó el ex-intendente Sr.
Vacas-es el sacerdote el cual nosotros conocimos y cuya muerte lamentamos?
- Nada de eso, amigo mío- repuso D~ Antonia. - Hágame
la merced de escuchar con paciencia, y pronto estará al ~bo de
la historia.

erratas..

Cuando mi tía, con acento tembloroso, nos comunicó la noticia del atroz suplicio y de la horrible muerte del P. Guevara,
todos, sin decírnoslo, penEamos á la vez lo que en ~Ita voz pen·
só el ex-intendente Sr. Vacas: ¡Tenía cara de mártir! ·
Yo no creo que se nazca teniendo cara de criminal ó de sábio,
de caudillo glorioso ó de traidor cobarde; no creo .en los "tipos"
de las escuelas criminalistas, y he negado que las almas se aso,
men á los semblantes por las ventanas de los ojos. Sin emb~rgo, siempre pensé y creí que el ·p, Guevara tenía rostro de martir.
Había en su semblante, pálido como el semblante de un
Cristo exangüe, la expresión dolorosamente resignada que. se
adivina en los sombríos lienzos de Ribera; había en sus pupilas
hundidas y subrayadas por obscurísimo livor, algo así como l~s
chispas de la hoguera que el sacrificio ~nciende, y en la hu.mi!,
de mansedumbre de la palabra del misionero, y en ~a nob1lís1ma caridad que resplandecía en todos sus actos, aspuabase algo
suavemente triste como aroma de pasionaria, algo como el per·
fume de las místicas flores de santidad que la fé hace brotar entre la sangre del martirio.
-Todos-exclamó el Dr. Fernández-llevamos dentro una
novela ó un sainete, una comedia ó un drama, y, t::&gt;dos, exte·
riorizándolas ó no exteriorizándPlas, vivimos en las escenas y
en las páginas de esa obra que se encierra en un rincón oculto
de nuP,stro sér donde el sentimiento tiene su biblioteca. Ahora
bien-prosiguió el perspicuo Galeno-yo he sospechado siempre que en el interior del P. Guevara vivía una tragedia con todos 1ms horrores.
-So~pechaba usted bien - interrumpió la señora de Cárdenas. - En la vida del que fué bizarro capitán D. Luis de Herre·
ro había una mancha sangrienta, que el P. Guevara acaba de

EXPOSIOION EN. UN.A. . ESCUELA

'.·

Detalle5 de la,Exposición de trabajos manuales en la Escuela Josefa Ortiz de Dominguez.

)

Aetaalidades.

13,7

-Las gestiones
2.0GO MILLAS 'EN A UTOMOVIL
'del capitán Herreque se practicaron
ro, y, gracias á las
en demanda del ininfluencias que se
dulto-prosiguió la
atravesaron y gra·
narradora-dieron,
cias á las muchas
por dicha ó por dessimpatías de que
disfrutaba la famigracia (no se espanten de la dislia de Luis, pudo
yuntiva, señores)
echarse tierra al
el resultado apeteasunto.... Y ahora
cido. El Consejo de
empieza algo inconMinistros, reunido
cebible,algo quepaen la noche víspera
ra muchos resultará
de la ejecución del
estupendo.
sargento Guevara,
El sargento Gueacordó conmutarle
vara dejó una viula pena, estimando
ria, enferma y poque existían cirbre, y dejó un pe·
cunstancias atettueñuelo sin amparo.
nuantes y teniendo
en cuenta la briLuis de Herrero,
liante hoja de sercon abnegación rnvicios del condenablime, se dedi~ó á
do.
cuidar á la enferma,
A las once de la
granjeándose el
noche quedó otorafecto de aquella
gado el indulto, y
infeliz criatura, y
luego, un día, tomó
á las once y minutos, al volver el gepor espo"a á la viuneral Peñaflor al
Llegada á México del automóvil que hizo el c:imino de Los Angeles á México en 6o días
&lt;la &lt;lel ajusticiado y
adoptó por hijo al
Ministerio de l a
Guerra, dió orden á Luis de Herrero para que telt&gt;grafi.á~e á huérfano del sargento.-Espóso por esposoi padre por padreCórdoba manda11&lt;lo suspender la ejecución y noticiando el in- exclamó el doctor Fernández- El capitán era hombre condulto.
1ciencia.
Al salir el capitán '.Herrero del de3pacho del Ministro, dióse I - Pocos meses des¡,ués del ca~amiento-continuó la señora
&lt;le manos á boca con su asistente, que, con el mayor recato, le , de·Cár&lt;lenas-la viuda de Guevara falleció bendiciendo á su
hizo entrega de un perfumado billetito.
segundo esposo, al cual antes había perdonado la imprudencia
Herrero, que era de suyo vehemente, sin detenerse, 8e plantó que costó la vida al primer marido. Luis de Herrero, después
en la calle, tomó el primer coche que halló al paso y se enea- de hncer donaci6n de su pingüe caudal en favor de su hijo adopminó á una aristocrática tertulia, en la que estaba aguardándo- ti vo, ingresó en el Seminario, recibió las Ordenes Sagradas, prolé la dueña y señora de sus pensamientos. La cita era decisiva: fesó como misionero y pidió y obtuvo la venia para marchará
se trata ha de la presentación del
las regiones asiáticas á difundir
novio i la familia de la _que pronlas verdades y las enseñanzas del
to había de ser de un modo ofiEvangelio......
.
cial la prometida del gallardo ca-~¿En qué quedamos?-obserpitán.
·
vé conf~~o.-¿Quién ha sufri~o
Cambiando ternezas) con su
el martmo y ha muerto en Asia
amada, haciendo con discreción
proclamando la fe católica, el cay con ingenio la conquista d.i loa
pitán Herrero ó el padre Guevafuturos suegro~, pasó Herrero la
ra ......... ?
velada retirándose á su hogar de
-Si me hubieses dejado consoltero' con las primeras luces del
cluír-exclam6 mi tía-ya estarías enterado de que al hacer IJ.
alba y durmiendo á pierna suelta
hasta bien entrada la mañana.
Luis su profesión religiosa conCuando el áspero vozarrón del
siguió, por especial favor, poder
asi5tente despertó al capitán·, un
1 :usar de por vida el apellido del
horror inmenso, de horror sin líjsfortunado sargento Guevara.
·mites, pasó por su alma, paralizó
Para; el capitán Herrero era deber
su pensamiento y heló su sangre.
de conciencia lograr que el apeLocamente, atropelladamente,
llido de su víctima mereciese las
con el cabello erizado, con el esbendiciones y respetos ganados
pant0 en las pupilas y con la depor el padre Guevara en una
RPSperación en el pecho, corrió a~
existencia ejemplar y en uua
Ministerio.
munte heroica.
Eq su amorosa precipitación
-;-R~su~lta;11ente ~dmiro á don
olvid0se la noche antes de teleLms- msmuo el exmtendente.Ji:l, como todos, incurrió en erragrafiar el indulto del sargento
Guevara. Cuando se dió cuenta
ta al escribir el libro qe la vida.
de su crimioai olvido, era dema-Cierto que sí-concluyó la
st-ñora de Cárdenas. - Pero no tosiado tarde para repararlo. A las
~iete de la mañana el ~argento
do~, cual el venerable padre GueGuevara había sido fu silado en
vara, tienen fuerza de volunlad
las murallas de Córdoba... . .
bastante para corregir, en su páIÍubo una gran pi;u~a. Luego,
gina postrera, las erratas del libro
con voz. triste, continuó mi tía:
de la vida.
M. R. BLANCO BELMONTE.
- No existía entonces l:l costum.bre que hoy exiete, de no
efectuarse Pjecución alguna sin
00000
q.11P. anteA se reciba el telegrama
El alarde de fral,lqueza es una
denegando el indulto. E-ta falta
Et mecánico y el chauffer indicando en el map.1 la ruta
ele las máscaras de la hipocre·
se invocó para disculpar la falta
seguida por el automóvii
sía.

�138

CtTÓniea ExttTajerra.

CRONICA EXrrRANJERA
· Hace treinta años, el 16 de Fdbrero do 1881, una expedición
francesa bajo las órdenes del Gral. Flatters cuyo peraonal con9·
taba del CapitG.n Ma.sson, el Sub-teniente Dianous, los Ingenieros Roche, Beroi.ger, el Dr. Guiard y otras perwnas, fué sor·
prandida y exterminada en los pozos de Tadjeoon Soudan
francé3 sin que las tropas francesas lograran averiguar quienes
fu~ron 103 asesinos y por lo tant0 aprehenderlos y castigarlos.
Hace pocos días que el Sub-teniente Sigonney siguiendo las
órdenes del Capitán Charlet se dirigió á explorar el Oasis de
Djrnet y á posesionarse de él contrariando las pretensiones de
las autoridades turcas de Fezzan que creían tener derecho á su
¡.,o~esión.
·
. En dicho Oasis fué sorprendido el campamento de d' Eteil:'Ai
que fué el autor directo de la tragedia en que perdieron la vida
el Gral. Flatters y demás miembros de la expedición.
Nuestro grabado representa al Cheikh ó Jefe Eteis3i y á dos
de sus eegundos.

Ctróniea E:xttTanjerra.

plarmente. Considerando las consecuencias de una inútil obstinación y convencido, por otra parte, que no contaba con el
apoyo del pueblo de Massalit para soportar la guerra, i\ndoko
avisó á su huesped que su presencia no era grata en sus dorni·
nios.
Nue3tro grabado representa la llegada del Sultán vencido á
Aheche, capital de Ouadai, donde rn unió con sus esposas y
hermanas para dirigirse á Fort-Lamy donde será desterrado recibiendo una pensión de mil francos mensuales del gobierno
frances.

~-·

Evocaci ón de un Drama A frican q .
/

sun"lisí6n de un Sultán,

/

=-;~

. ¡

***

El salvamento de los restos del Maine, crucero norteamericano hundido por una explosión en la Bahía de la Habana en el
afio de 1898 es un triunfo de la Ingeniería moderna.
La Bahía de la Habana es profunda; y si se tiene en cuenta
el peso enorme del crucero y los efectos de la explosión en su
hundimiento, será fácil imaginarse las dificultades con que se
tropezó para poner á flote esa masa de ruiñas.
Las obras hañ costado $ 900,000 oro, pero no importa, se ha
realizado un prodigio y se ha reconquistado el Maine.
Varios millonarios yankees han llegado á ofrecer un millón
de dólares por los restos del crucero para exponerlo de cindad
Ddspués de varios afios de luchas. Doudmourah el Sultán de en ciudad ó para venderlo en fragmentos como ee vendían en
Ou11dai, el Gran Imperio Negro, se ha rendido á Francia.
Waterloo las reliquias del ocaso de Napoleón, pero el MinistePara qué el Sultán se rindiera ha sido necesario para el Coro- rio de Marina de Washington ha desechado todas las propues·
nel francés Largeau, tEiner al mismo tiempo que una gran pa- tas y el Maine seguirá perteneciendo al Tio Samu-el.
·
ciencia diplomática. gran tenacidad · y energía. Refugiado en
Massabit, donde el Sultan Andoko le daba asilo, Doudmourah
hibía escapado á la persecución de las tropas francesas.
En sabiendo la pasión dominante de alguno, se puede eEta r
Fué preciso advertirá Anduko que si no expulsaba de sus do- seguro de agradarle. -Pasc:i.l.
minios al Sultán de Ouadai, se le castigaría pronta y ejem·
11 mejor escuela del niño es la madre. -Mechtlet.

,'
,,

l:
1

j

***

·---··----

EXHUMAOTON DEL "MAINE"

El acorazaJo americano "M:iine''

4 flote en la BJh ía de la Habana.

El "cheikh" Eteissi. Jefe de la tribu Hoggars que exterminó á !J
expedición Flatter; hace 30 años.
·

Doqdmourah, antiguo Sultán de Ouad,ii que acaba de rendirse
á: Francia.

UNA CONSULTA.

triste consignar que los cuidados que tri butan á los enfermos
confiados á su vigilancia ~ uelen estar en razón con directa de las
propinas que reciben. Los más pobres son las mayores vícti·
mas en este caso.
Si la propina es mal, como lo es evidentemente, pertenece al
número de los males indestructibles y fatales. Nadie acertará á
suprimirla. Reglamentarla es lo más que podrá hacerse.
La propina responde á una irregularidad ó desviación en el
orden económico, que la costumbre colocó en el nivel de lascosas normales. Dicen que tiende á desaparecer en 103 países del
Norte. En los de Mediodía seguirá arraigándose y acrecentándose.

u;;.ep0rter-p;risiense ha tenido la 'cúriosidacld1""hi'lormar á
sus lectore, de la opinión que acerca de las propinas profesan
as diferentes entidades que ordinariamente la reciben con son·
risa más ó meno3 die3tra, correcta ó atinada.
El asunto es de los que pueden incluirse en la categoría de
lloe candentes de esta época del año. Las respuestas obtenidas
por el interrogador hao sido para. todos los gustos, porque mientras uoo3 quieren la supresión de las propinas, otros piden que
subsistan y otros que ambas cosas permanezcan, aun cuando evidentemente se contradigan por flagrante modo.
L1s damas, rancias, por lo general, que en los teatros despo·
jan á las señoras de sus abrigos, manguitos demás accesorio~,
h_an declarado que nada apetecen de la pública generosidad,
s10mpre y cuando que se las asigne salario fijo. Pero no obstante la declaración, recibirán de muy buena gana cuantas finezas
benévolamente se las otorguen.
Estas damas experimentadas son de las que aspiran á lo necesario en pri'mer término, y ~n segundo lugar á lo superfluo; y
ª!anta.jan en previsión á la hormiga laboriorn, diligente y pre·
v1sora.
Los camareros de cafés y restaurants, menos condiciones, desean que la propina persiF.ta indefinidamente. Eocuéntranse
satisfechos del público y d.e los b!meficios que alcanzan de sus
largu~zas, pero se lamentan amargamente del proceder de los
patronos, el cual consideran por demás arbitrario y abusivo.
Eti efecto, los patronos sustraen de la sumas total de las propi·
nas ciertos gastos que debieran sufragar individualmente, como
son, entre otros, la sustitución de la vajilla rota; el costo del pa·
p~l y sobre3 que consumen los parroquianos: el de los mondad1ente3 y el de las cerillas, y hasta el .de los vigilante i nocturnos
que custodian los e3tableciniientos. Tal proceder es, en efecto,
abu~ivo. A la corporación de .camarerosasiste cabalderecho pa·
rala queja. Ningún economista heterodoxo y hortodoxo se
atrevería á aprobar semejante: proceder de parte de los patrono 3.
.O;rJ. c lteg,n ía de trab.tj idora3 perteneciente á loi dos sex·&gt;3
PLde también el ·manteni miento de las propinas; trátase de 103
enfermero3 y ·enfermeras en ho3pitales y sanatorios, cuyo3 emo·
lumentos soh insuficientes para las necesidades de la vida. Es

110 QUE PIBf'i{SAfl LlAS lVIAO~ES
Las madres, cuando sus hijos son pequefios, suspiran porque
crezcan; creen que ellas gozarán de la vida, rodeadas de ese
elemento amado que sabrá comprenderlas mejor.
Después pasan Jos años y no resulta lo que ellas imaginaron;
el espíritu independiente arrastra á los hijos y ellas sufren en
secreto y echan de menos aquellos alegres días de la infancia
en que la esperanza ha sucedido á la melancolía,
Cuando son grandes pasean y llegan tarde ; la madre, atenta
al menor ruido, no puede dormir; vigila la entrada de la oveja
&lt;leFcarri.ada y á menudo solloza en su habitación, exclamando:
~-¿Por qué no se quedaría todavía chiquito?;,
Su ternura está constantemente alarmada, porque esas almas
ya no se inclinan en su regazo para murmurar sus quejas, sino
qu'l vierten su pesadumbre en corazones extrafios.
, El mundo e3 todo para el joven, olvidado en aquella madre
smta es la única que nada. exige, que todo lo ofrece y que
oculta sus lágrimas para no hacerlo sentir.
Vuelan lo~ años; el joven ya ha sufrido; entonces respeta y
ami mejor á la que le &lt;lió el ser; pero, ya es tá de prestado
aquella sombra viviente, dulce, ~ndulgente y c·ariñosa. Cuando
ella recoge las indulgencias y el amor de la familia, que tanta
abnega~üón le h1 co.3tado se evapora como una nube ei::a madre
adorada ante sus hijos llenos de desolación.

�PASA TIEl'JIPOS
RAYOS DE SOL

I~L ASTRO DEL DIA
LOGROGRIFO

QUISICOSA.
_Arbol pequeño de madera olorosa.

5212

3545

1

4

1

2

Quitándole una letra al precedente significado, t&gt;xpre~ará:
Mes

2

5435

4

3

1

2

2

4

4

5431

...

-

54 3 1

"

-

••

u

**

CHARADAS
1rnr Pnsto1·.

I

Quitándole á é:;tfl otra, dará:
Rey de Etolia y Caledonia
Substrayéndole á esta otra, dará:

5214

.¡¡

Substituír los números por las letras
Nombre de una consonante
que les corresponden del todo, p&gt;ara que se
pueda leer.
Otra sustracción de una letra, y tendreEn la S, líneas orizontales: Constelacio- mos:
nes boreales. -Ascención de los astros por
Pre pos ici6n propia
el horizonte. - ( Bernardo y Diego de)
Y finalmente, quitándole otra letra,
padre é hijo, amhos pintores. en vit~la,
quedará:
que vivieron en Sevilla en el Siglo XVI, Levante
Líneas verticales: Metal precioso. - Cuadrúpedo hembra indígena de los países
fríos y montuosos.
ANAGRAMA,
En la O líneas horizontales: Constela+0000000
'
.
ci6n.-Adjetivo femenino.-Lineas Verti0+000000
cale~: Antigua ciudad del Asia Menor,
00+00000
cerca de Adana. - Marisco.
ooo+oooo
En la L, línea horizontal: Verbo, atre0000+000
verse, emprender algu°:a cosa con . atreooooofoo
vimiento. - Línea vertical: Especie de
000000+0
planta medicinal.
0000000+
El todo que, como se verá, consta de cinSustituir los ceros y pufitos por letras
co letras, expresa:
para que se lean horizontalmente y ~~·la
CUERPO CELESTE
linea de puntos ocho nombres de v1non.

***

Pepe, f:igue mi const&gt;jo
que no irás mál en tu vida;
tiened bnerrn cuarta dos
y 110 eres ya un lila ;
cuatro primera tercera.
con la gente adinerada
y no digas que eres todo
ni por nadie ni por nada.

II
Junto á la isla tres, dos
y prima segunda cuatro

de un velero bergantín
que se le llamaba ((Rápido,»
estaba prima tres cuarta
un marinero insoleLte
que fragu6 una rendición
que hubo todo felizmente.
Las soluciones en el pr6ximo número.

***

Soluciones á los pasatiempos insertos
en el número anterior:
A las charadas:

SALTO DE CABALLO.

I. TEMEROSO.
II. CABAÑA.
III. GUADIANA.

ron

y

.'
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SOL
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pue · -me- ,-gión

A los Rombos:

A

se

-nanti

-ge-

'
-jo

Al .Jeroglífico: .
Nada es la nobleza del nacimiento, sin
las virt udes del corazón.
Al logogrifo numérico.
ROSAL.
A los cuadrados:
MIC A

I BAS

CASA

ASAS

RO S A
OTON
S O 1 I
A N I S

Al J eroglífico comprimido:
TDILIO.

Pequeña en cierto modo, como rayito del sol de la bondad, es
la virtud de la benevolencia, virtud que, á semejanza del áureo
Es cierto desgraciadamente, que en la vida abunda más lo hilo de luz solar, rae sobre lo~ defectillos humanos, los bruñe
y los vi~te con brillanteces tales que, sin disfrazarlos, los hace
malo que l¿ bueno; también es cierto que eil mucho urayor l!l · aparecer
menos feos.
número de las personas desagradables qu-e t&gt; l de laRagrada.ble~.
,
;
La.fuerza
de la benevolencia no consiste en 8U gt&gt;nernsidad;
Pero no es menos cierto que hay mucho bui:mo d~sconoc1do y
consiste
muy
en que, con rli,rrPción fir.í irnn, ni
mucho malo por co- miente ·ni tratasingularmente
de ennoce~.
gañar.
Son incontables las
Las person;..s que se
personas buena~, vi rmueven
áimpuliso, de
tuosas ydignascieafee- malquerencia~,
comto que no disfrutan d'P. . plácense de poner rle
de nuestra sim patía manifiesto, casi ~iem por sus asperr zaH de
carácter y por la adu!&lt;- pre exagerándolos, los
n nares 6 defectos del
tez y severidad de su~ Jprójimo.
juicios sobre todo y so·
Las;que obran mobre todos.
vidas:por
afanes bené¿E~acaso prtf&lt;lribl~
volos,
no
han de dar
la adulación oficiosa.
y
no
dan
en
el extreque por lo común es
·mo opuesto.
máscara de la hipocreConozcamos á fondo
~ ia?... ...
las
debilidades y las
Nada de eso.
imperfecciones humaPero convengamos nas, y por lo mismo
en que todas 6 casi to- que las conocemos,
das Jas señora s, ¡,or procuremos encontrarexentas que estén del les
disculpa.
pecadillo de la vaniComprobemos por
dad , sienten el noble
experiencia
propia que
deseo de ser bien reel
mundo,
cual
grancibidas, de verse afadiosa
moneda
troqueblemente tratadas, y
de saber que se lai; lada por el Creador,
estima en lo que valen tiene anverso y reverv de estar convencidas so1 y hecha la como
;le que su presencia en ·probacióñ, apliquémocualquier parte es mo· nos á mirarla por su
Li vo de !-ittisfacción por cara más favorahle.
¿Verdad que nos
cua ntos las rodean.
¿Cómo se alc:mz,1 du~lemucho cercior11rese hermoso ideal, que, nos de que se ha inen i;urna, ea s6lo el terpretado tvrcidamen
¡.mmio á una exquisi- te un dicho nuestro ó
ta educación d.el fen- un acto desprovistos
de mitlicia y acaso lletimiento?.. ....
No hacen falta gran;- nos de nobie- deseo?.. .
~I
des sacrificios, m he- ¿81? Pues por lo que
roísmos sobrehuma- nos du11le, calculemos
nos, ni abnegac-ione:; ·lo que dolerá á los deextraordiMrias. Bas- má~ que juzguemos
ta, lisa ·y llanamente, desfavorablemente lo
con otorgar á todos lo que hablan 6 ejecutan,
quP. de todos deseamos tal vez con afanes tan
Rinceros y honrados ...~ e-e, I
recibir.
Partt que se nos tra- cual loe nuestros.
tP, con benevolencia,
Cuando nos juzguen
iseamos i:iempre bené- erróneamente, no sin·
volas. Bien entendido tamos rencor contra
que la benevolencia no nuestros jueces, y tenTraje de recepción para señorita
estriba en cerrar los gamos valor suñciente
ojos para no ver Jo que para rlisculparsu eguies reprobable y mere- v@caci6n y para olvi·
Traje de paseú
ce y debe ser reprobado. En el cielo de las almas honradas·hay · darla. Esto es lo que
por voluntad divina un sol e3plendoroso : la bondad. A-l calor
desearíamos que hicieran con nuestros errores. Esto es, en fin
de ese astro rutilante nacen, crecen y se desarrollan, florecien· el secreto de la benevolt}ncia.
·· , '
do y dando sazonados frutos, esas grandes virtudes que Ee 11~Pára las grandes faltas, para los mom entos supremos de la
man justicia , lealtad: abnegaci6n, paciencia, generosidad y heroísmo, virtudes que, por lo general, proporcionan como úni- vida, se necésita de la clemencia y de la piedad; ·para las moca recompensa á quien las practica la hermosa satisfacci6n que lestias, alfilera zos y desazones minúsculos á que nos expone· el
trato cotidiano, .no tenemos derecho á pedir más que lo que teemana de la serenidad del deber cumplido.
nemos el deber de dar: benevolencia.

....

~/

�Parra las damas.

11 trava~ura. de un niñJ, el aturdimiento de una jovencita,
h ligereza. de una señora ó la indiscreción de una anciana son,
para algunos, groserías, falta~.de educación, defectos i~tolerables y sin embargo, una sonnsa amable, una advertencia afectuo31a bastarían para.que el que claudicó se apresurase á ofrecerno's excusas de arrepentimiento leal.
En la intransigencia, antes que rectitud de carácter, suele haber la vanidad de pasar por observador sagaz y por persona
·
instruidísima y educadísima.
En la tolerancia cariñosa hay un perdón que no h11milla,
una limosna que J.a virtud hace, eECondiendo la mano, á los más
.
débiles ó á los más ignorantes.
¡Cuánto mejor y cuánto más caritativo es rectificar hábilmente un error, que abochornar á una señorita 6 á una señora por
unn distracción ó un olvido nada trascendentales! ...... De un
modoganaremo:iamistad y gratitud; del otro
nos expondremos á
á desdenes y á repre~alias. ,
Además, la benevolencia resulta la piedr,1 de toque que per·
mite aquilatar la elevación en el pensar, la
delicadeza en el sentir y el grado de edu·
ración de los que forman la sociedad en
quA vivimos.
Habrá quien observe que la benevolencia
t-R innata, y que se
nace benévola ó no be·
névola, como se nace
morena, rubia ó trigueña.
Verdad es que el .
temperamento influye
mucho en la mayor ó
menor tolerancia de
criterio. Mas no cal!e
desconocer que~ -be'nevolencia s~ auquiere
por fuerza de ·costumbre bien disciplinada.
. Quieren mis lectora s un modelo en qué
aprender tolerancia pa·
, . . '?
ra con el proJ1mo
...... .
Míreme en el espejo
de sus procederes co·
mo madres, si lo son,
ó en el espejo de cualquier madre buena, si
es que no han sentido
el alborozo de la maternidad.
La madre buena y
'.:liscreta conoce, aun
cuando no los diga,
los grados de belleza
física, entendimiento
y virtud de sus hijos.
Con blanduridad
aparente, pero con se·
veridad inflexible, en·
cauza y corrige lqs de·
fectos que nota en sus
pequeñuelos, y sin em·
bargo, al reprenderlos
Elegante abrigo de paño
lo hace siempre ha·
llando en su fuero interno disculpa para el goloso, para el alborotad?r, para el hol·
gazancíllo · corrige perdonando, y perdona olvidando la falta.
Al castigo' va unida la caricia; al regaño, la frase toda dulz1;1ra,
y los niños, con inconsciencia consciente, conocen y repiten
que su madre es muy bondadosa.
.
.
Seamos, pue~, como ~sas.madres q~e á medida que enveJe·
cen se van sintiendo mas dispuestas a ~xcusar las faltas de los

demáe; seamos como son las abuelitas que, á modo del sol de
invierno, embellecen con su sonrisa los campos yermos y las
almas Ein flores.
ARACELI.

00000

AFEITES PERJUDICIALES
Sometidas al examen de un Jurado de químicos las porque·
rías empleadas por damas y galanes para
embellecerse el físico y
taparse los arañazos
del tiempo, el verAdicto resultante ha sido
terrible. Si el tenorio
de cuarenta y pico diciembres que resiste á
jubilarse supiese que
la tintura que se da
para taparse lo rucio
de su cabellera tiene
sales de plomo ó cobre,
se le pondrían los pelos de punta. Pues a1,í
es, y poco á poco la
cabeza va absorviendo
el veneno y contrae,
el que no pasaba de
necio muy calificacio,
una vesania impulsiva,
demostrando la ~inraz6n del refrán que afirma que ningún tonto
se vuelve loco.
Los depilatorios que
usanlasmujeresbarbudas tienen cianuros
alcalinos que suelen
jugar muy malas partidas, y compuestos
arseniales, á los que el
más valiente les vuelve la espalda.
Como hay en las
mujeres grandísima
modestía,á muchas les
trae descontenta su fi.
sonomía de tal modo,
que el que pusiese un
almacén de caras nue·
vas haría un dineral.
Etio no es posible,y las
descontentas se envuelven la faz en una
masa blanquecina, en
cuya composición en·
tran dos peri,onajes de
malas entrañas: el carbonato de plomo y el
subnitrato de bismuto.
Para tetíirse la. cejas
de color ntigro es preciso apechugar con el
Vestido de calle
antimonio y se entra
á las consecuencias, y
es d e advertir que
.
.
según refieren serios tratados d_e Patología y Toxicología, ha
habido casos de ceguera debido á estos afeites, y en ellos tienen
también su origen bastantes neuralgias de esas que resisten á
todo tratamiento. No sería importuno el que uno de nuestros
químicos de primera fila, con la autoridad de. 8U ciencia, avisase á las que se dan mano de g:3-to y las pr?pmase un.a buena
jabonadura científica que las quitase el barntz y las deJase más
claras que el agua .

-- ~--- :; ;. ,-'

Consejos japoneses

Doblar la punta superi or derecha de la
tarjeta, significa «despedida ;» la de la iz quierda, «visita;» la inferior derecha, ccfe·
licitaciones;,&gt; la izquierda, ccpé~ame;1, do·
blar sus dos puntas superiores quiere
decir «comida ;i&gt; las dos inferíore,, ccbaile11
doblar las dos puntas superiores, «entierro.»
-Doblar un poco por la dencha , i:aralelamente al lad o vertical, «recomendación ;n
esto mismo por la parteizquierda, ((excusa. »

Poiciones sucesivas el folleto lleva ba ya
el título de Historia de John Bull.
John Bull era el nombre popular que se
aplicaba á lord Bulingbroke, ministro &lt;lA
la rllina Ana, en la época de la publicación
del folleto. Solía llamársele :mtes Bullin·
gbrook. Bull, en inglés Aignifica toro, y
en 171 5 los adversarios del ministro trarn rnn de rirlieulizarle en un escrito llomado Ox rt.nd Bnll (buey y toro).
Los ingleses son aficionadísimos á
abreviar en la
converBación · todo nombre largn.
y de ahí que á
Saint John Bulingbroke Je lh1.maron John Bnll.
El autor de la
obra de ou e Rfl
trata crey6se du rante algún tiempo que había sido el c é le bre
Swif; pere hoy
está!perfectamente d em osrtad o
(IUe fué J oh n
Arbutnoth. .Y,
por lo tanto, la
gloria de la invención no co. rrPRponde á I nQ'laterra, sino á
Escocia.

Las madres japonesas cuanqo caean
una hija, la aconsejan de la manera siguiente:
Desde el momento que seas casada,
dejas de ser mi hija.
Obedecerás en adelante á tus suegros
como hasta hora has obedecido á tus padres.
Tu esposo será tu wlo dui ño.
Serás humilde
y limpia.
La estricta obediencia de una
mujer á su marido es la más noble virtud que se
puede poseer.
Serás siempre
amable con tu
suegra, por q u e
andando el tiempo serás suegra
tú también .
No serás nunca celosa, porque
así matarías la
afición de tu marido hacia tí.
Si tu rrrarido
comete una injusticia, no por .
eso la has de cometer tú. Sé paciente, ten calma
y háblale noblemente.
Salvaos el alma
No hables demasiado, no has
, Un petulante, .
bles mal de tus
muy confiado de
vecinos y dí
fÍ mismo, acari·
siempre la ver·
ciaba en su ma·
dad.
gín ensueños de
Levántate temBaile de Máscaras celebrado en casa del señor Ingeniero Don Antonio Rivas Mercado,
gloria, honores,
el 20 de Febrero último.
prano, acuéstate
riquezas ... Mien.
tarde, no duer-.
tras un día con mas siestas, bebe poco y hasta los cm·
Doblarla desde el vertice supedor iz - fiaba sus proyectos á un amigo algo burcuenta años no visites reuniones públicas. quierdo hasta la mitad del lado opuesto, lón, este ie dijo:
No consultes jamás con las adivinado- ((cita;» el doblez desde el ángulo supnior
«Precirnmente, yo he conocido á un furas ni consientas que te digan la buena- derecho á la mitad del lado de enfrente, lano, joven robusto y de gran porvenir, el
ventura.
n1ega ti va.»
cual forjaba en su mente iguales proyecSerás económica en la administraci6n
Doblada verticalmente por mitad, ccde- tos ...... »
de tu casa.
»¿Y qué?»
safio;» enteramente negra, «luto riguroso; »
No frecuentes el teatro con gente de con orla negra, e.medio luto;» con uua
((Murió.»
más edad que la tuya.
esquina enlutada, «alivio d6 luto. »
Esta'última palabra fué para ese petuNo te vistas nunca de colores vivos llalante como. un jarro de agua en un brase·
mativos. Al contrario, siempre has de
ro de fuego.
vestir modesta., sencillamente.
Yo á estos granujas quisiera decirles:
A cada uno lo suyo
Si tu padre es rico, no ha¡¡:as jamás
Pensad, pensad en salvar vuestras almas.
alusión á sus riquezas delante de la fami·
Así lo repetía á menudo un buen cura
lia de tu esposo.
El nombre de John Bull, tipo imagin a- con mucho gracejo y una voz que destilario de la raza inglesa, tiene su nacimiento ba miel, á aquellos de sus feligreses que
en lo siguiente:
se desvivían por los negocios de esta tieEn 1712 apareció en Londres un folleto rra: cc¡ Salvaos el alma, hijos míos!»
El lenguaje de la tarjeta
satírico, que pintaba los sucesos &lt;lel año
. 1 anterior y que tenía cuatro figuraP, que
He aquí el lenguaje convencional que representaban á Luis XIV, España, Ro·
~Á\~
en sociedad se da á los pliegues 6 doble- landa é Inglaterra. A e~te último país le
Mejor es la novela que empieza que la
ces de la tarjeta:
simbolizaba John Bull, y por ello en las que acaba. -Montesquié.

.....,....~

�De todo an poe?o.

144

Cantares
I.
Cuando me das alegrías
solo duran un momento,
pero si me das pesares
me haces sufrir mucho tiempo.

Il.
Las nubes se'van y el campo
lo ilúmina .el nuevo sol;
pero' sus rayos no llegan
á al um braí· mi corai6n

III.
A la ,Virgen le he rogado
se compadezca de mí,
que en- un loco no .h ay pecado
y yo estoy loco por tí,
pero loco rematado

SIEMPRE LA VERDAD.
"Cuando estú U d. en duda diga la verdad." Fué un exoerimentado y 'viejo diplomiitico el
que así dijo á un principiante en
la carrera. La mentira puede
pasar en algunas cosas pero no
en los negocios. El fraude y engaño á menudo son ventajosos
mientra,s se ocultan; pe r~ tardo
ó temprano se descubrirán, y en,
tonces viene el fra&lt;:aso, y el castigo. Lo mejor y mús seguro es
el decir la verdad en todo tiempo, pues de esta manera so
hace uno de amigos constantes
y de una reputación que siem,
pre vale cien centavos por peso,
donde quiera que uno ofrezca efectos en venta. Estamos en situación de afirmar modestamente, que sobre esta base clescansa la universal popularidad de la
PREPARACION de W AMPO LE
El público ha descubierto que
esta medicina es exactamente lo
que pretende ser, y que produce
los resultados que siempre hemos
pretendido. Con toda franqueza
se ha dado á conocer su naturaleza. Es tan sabrosa como la
miel y contiene todos los principios nutritivos y curativos del
Aceite de Hígado de Bacalao
Puro, combinados con Jarabe de
Hipofosfitos Compuesto, Extractos de Malta y Cerezo Silvestre.
Estos elementos forman una ,combinación de suprema excelencia
y méritos medicinales. Ningun
remedio ha tenido tal éxito 1m
los casos de Influenza, Pérdida
de Carnei:;, Debilidad y Mal Estado de los N errios, asi como todas las afecciones que proceden
de Sangre lmpura. "El Sr. Dr.
Porfirio Parra, Profe:-;or ele )Iedicina eu México, dice: La Preparación de Wampole está compuesta de los principios nutritivos del Aceite de Bacalao, Malta,
Hipofosfitos y Cerezo Silvestre.
En las personas debilitadas esta
medicina me ha. servido perfectamente." En todas las Boticas.

IV.
El cielo me parecía
como un espejo muy grande,
y en el centro dos estrellas
que eran tus ojos mirándome.
V

IX.
Pensé al conocer tu engaño
que la herida era de muerte,
!me acariciaron tus ojos
y me curé de repente!

---·---

Narciso Díaz de Escavar.

'

Tu cariño me hizo malo
pero si llego á olvidarte
el aprender á ser bueno
qué trabajo va á costarme.

Ramillete de Proverbios
•

VI.
A la fuente de mi calle
no vengas, niña, por agua,
que la mezcla con tu llanto
y me sabe muy amarga.

VII.
Mi cariño soñé muerto
y al ver tu olvido revive...
¡ojalá se hubiese muerto!

VIII.
Antes con verte soñaba
pero aquel tiempo ha pasado
y ahora me privo de verte
¡,or no llevar desengaños.

j

l

La palabra buena resplandece como
un brillante en una sortija.
El coraz6n del loco está sobre su lengua; la lengua del sabio está en su co·
razón.
Si las mujeres supieran que había una
co3a curiosa en el cielo, hallarían una escala de mano para subir á ver qué cosa
era aquello.
¿Quieres averiguar un secreto? Pregún·
taselo al niño, al loco, al borracho, á la
mujer.
A una raposa le preguntaron: «¿Quién
es tu testigo»? «Mi rabo,,&gt; respondi6 aquella.
Preguntáronle á un pez: cc¿Tienes notieias del mar?,&gt; Respondió: ccMuch3:s, pero
tengo la boca llena de agua. i&gt; ,
Un día el burro comenz6 á rebuznar, y
le dijeron: «¡qué voz tan bella¡,&gt; Desde
entonces ha rebuznado siempre.
Si no puedes llegará hacerte rico, acércate cuando menos á un hombre rico.
No hay árbol que no sea sacudido por
el viento.
El que ha visto una serpiente f:U asusta hasta de ver un palo negro. Y F.'i no,
que lo digan los toreros.

----·

,,

f ~-Reconocer que estaba uno equívoco
:iyer es hacerle saber al mundo que es uno
más sabio hoy que lo que era ayer.

CRIMINAL •
IN DI FE REN CIA!
Es una,verdadera desgracia·la
criminal indiferencia con que algunos padres de familia dejan
crecer descoloridos, débiles y raquíticos á sus hijos sin comprender que labran su desgracia y la
de otros muchos seres al dejar
su naturaleza sin defensa alguna contra las enfermedades, pero muy especialmente contra la
temible Tuberculosis. La Ciencia cuenta hoy con remedios
asombro sos para evitarlo y
ocupa el primer lugar la medicina llamada ''Creosofosfatina, ''
que no solamente purifica la sangre, dá fuerzas, cría carnes y mejora las funciones digestivas, sino que, salva á más del 80 %de
los tísicos en el primero y segundo períodos. - •
Para los enfermos del pulmón/
pecho ó garganta, nada se ha conocido tan eficáz.
·
'

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              <text>El Tiempo Ilustrado,  1912. Año 12. No. 9. Marzo</text>
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              <text>Semanario ilustrado de literatura, historia, bellas artes y variedades. Dedicado a informar las noticias más relevantes de México y el mundo, además era escaparate de todo tipo de comercios, banca e industria pues en él se anunciaban sus servicios.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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