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                  <text>fl
Ato XII.

MÉxrco, Dm,nNao 10 DE MARzo

DE

1912.

NUM.

ARTE FOTOGR.A FICO

T

•,

EN EL CAJY.I:FO.
Eatudio por R. Soaa,

10.

�Aetualidades .
.FIESTA
I!

'

I
Jedad, quién comprendería,-y aliviaría su t1isteza? ¡Oh Virgen
Allá, en Judea, en ]as risuefias campiñas regadas por el Jor- pura, c6mo no amarte si aún antes de la Pasión y Muerte de tu
dafi, en las esmaltadas ¡naderas que perfuma la flor de Jeric6, Divino Hijo, se sintió traspasado tu coraz6n por los dardos del
en las amenas orillas del mar de Galilea, en los callados montes dolor!
y las tranquilas flor.estas; en aquellas ciudades Jel Oriente llenas
JII
de grandeza y de tradiciones sublimes, donde resonaron las vo·
Jesús ge había hecho hombre 11or ,, IIH r· á-les hombr-es;-y·-por
ces de los profetas y gimieron Ezequiel y Jeremías, -Ja multi· .
amor
á ellos debía igualmente sujet&amp;ree, como lo habían añ'untud sigue á un hombre de aspecto sencillo y majestuoso, qu'0
ciado
los profétae, á todas las amarguraF, á todos los dolores, á
predica 'palabras de amor y de ensefianza que á todos consuetodas
las t1istezas y penas encerradas en este valle de lágrimafl.
lan. Viste la humilde y modesta túnica de los hebreos: son sus
maneras de una naturalidad casi primitiva, tienen sus miradas ¡Admirable prueba de amor que apenas puede concebirse por la
una expresion de dulce ternura que no puede explicarse, y es limitada inteligencia humana! ¿Quién LO se sorprende ante la
su fisonomía espejo limpio de bondad y misericordia. Diríase humildad de este Jmto, ante la complacencia inefable que sienque en la varonil belleza de ese hombre hay a]go divino que lo te su coraz6n cuando E&gt;e s:&gt;mete á la ley común?
Co~ienza su vida pública pidiendo con sencillo candor al
hace extranjero en este mundo.
Bautista
que derrame sobre sus sienes las agua1:1 del Jordán, y
¿Quién es este var6il que recorre sin ceear los lugares más
en
seguida
se comagra á cumplir la misión que le ha dado su
apartados de Judea y que atrae cerca de sí á cuantos le ven?
Padre.
¡Qué
v,ida desde ent6nces! El delicado pt:rfume de la
¿Por qué todos se sienten llenos de confianza á su Jado y le con·
inocencia
virginal
de sus primeros años, había pasado sin Hl'
templan con filial carifio? ¿Qué misterioso atractivo hay en su
palabra, que al mismo tiempo que· regala el oído, conmueve, notado por el mundo, y ahora era preciso que sus virtudes edicautiva y enternece los corazones? Ayer nadie le conocía; · hoy ficasen á los hombres y á los pueblo!'!.
Humildad como la suya jamás se había vhto en Judrn: y su
todos le aman. Se ignora de dónde viene, no se sabe qué misión
pobteza
no podía compararse con la del más infeliz de la tierra.
trae. Pero, ¿qué importa? ¡Ha hecho ya tanto bien, ha conEo·
lado tantos infortunios, ha devuelto el bienestar á tanta·s almas Aquella mansedumbre de sus ojos, aquella tiElrna y dulce exafligidas! ...... Su misi6n debe ser de paz, porque sus palabras presión de sus miradas, aquel acento blando y amororn de rn
envuelven conceptos que jamás se habían oído; ensalza la po· voz que no podía olvidarse una vez oí&lt;lo, todo revelaba á la mulbreza, aconseja el perd6n, da confianza á los tímidos, ensefia la titud el inmenso tesoro de amor y de bondad contenido en el
bondad y la mansedumbre. Los nifios se acercan á él para re· . corazón de Jesús. La sencillez de sus costumbres admiraba y
cibir sus caricias; los desvalidos le piden dulces consuelos y san· .confundía á cuantos las prfsenciaban, y era para los pobres y
.tas bendiciones; los ciegos y los paralíticos solicitan de su mise- los humildes prenda segura del interés qua le inspiraban. Por·
ricordia luz y movimiento, y los que han perdido á un sér que- que El no buscaba la compañía. de los poderosos, ni se detenía
rido van á donde está Jesús para pedirle en medio de amargo en las ciudades, ni Ee acercaba jamás al dintel de , palacios os·
llanto, que .le vuelva la vida y lo saque de la tumba. ¡Y los pro· tentosos; antee al contrario, amaba el campo, la soledad de su
digios se cumplen! El pobre olvida su miseria, el ciego ve, los retiro, el silencio de los desiertos, las s9segadas orillas de los laparalíticos andan, los muertos resucitan..... . ¿Quién es, pues, gos. Agradábale verse rodeado de nifios .inocentes ó de huérfaeste hombre? ¿Por qué las turbas lo aman como á un tierno pa· nos desvalidos; llamaba ~erca de sí á los desamparados, y gus·
dre? ¿Por qué lo buscan y lo ven como su único protector y taba de la conversaci6n de los que tenían una alma sencilla y
candorosa. La casa del pobre era su único refugio.
amigo?
¡Cuántas veces las floridas márgenes del mar de , Galilea le
El pueblp, admirado y sorprendido, recuerda entonces las
vieron
en medio de una turba numerosa, prodigando palabras
promesas de Jehová, aquellas promesas con que por muchos si.
glos le ha consolado en sus desdichas. Recuerda igualmente las de ensefianza! ¡Cuántas veces también, á la caída de la tardeó
solemnes palabras de los profetas de Israel, y por un poderoso al suave resplandor de la luna, iba Jesús por caminos solitarios,
instinto de sus almas sedientas de ventura, todos comprenden seguido de sus discípulos, como un padre acomp8ñado de sus
que aquel 'Var6n es el Mesías por quien suspiraron los patriar- hijos! Y unas veces reclinado en la barca de Pedro, otras en las
cas, los jueces y los reyes ; es el Cordero sin mancilla que esperó calles y alrededores de la ciudad; ya en el ameno campó del la·
David; es el Salvador del pueblo de Dios y del mundo, que vie· brador, ya en la morada humilde del hué1fano; t:n fin, donde
ne á aliviai; las desgracias, á derramar por la tierra inefables quiera que El estaba, tenía siempre para todos consuelos dulcí~iconsuelos, á abrir manantiales de pureza y de gracia para rege· mos y promesas de ventura, que hacían dichosos á cuantos creían
nerar al pecador, á dar, finalmente, dicha eterna y dulcísima á en su palabra. Hacía el bien por donde pasaba, dice el Evangelas almas adoloridas que en El creyeron y en El esperaron- lista.
IV
Aquel hombre es el Hijo de Dios.
II
¡Oh pueblo ingrato, que has tenido la dicha de abrigar en tu
Jesús naci6 en humilde cuna, y s6lo los ángeles del cielo y lo seno al Redentor de la humanidad! ¡Oh pérfida muchedumbre,
pobres de la tierra presenciaron la humildad del dichoso a!ber·, que acompañaste tantas veces á J esúe en sus pElregrinaciones por
gue de Betlem. Allí María, la más pura de todas las vírgenes· el desierto! ¡Oh corazones volubles, que hallásteis el consuelo en
la criatura inmaculáda que en los designios del Eterno f ué des- la predicación de este Justo? ¿Por qué habéis perdido la fe, por
tinada á ser la Madte de Dios, y recibió de Gabriel la sorpren- qué dudáis?
Ayer, todavía ayer resonaban por Jo¡;¡ aires gritos de entusiaedente nueva; allí, en ese establo olvidado del mundo y despremo
y de júbilo. El Hijo de David encontraba á su entrada ei1
ciado de los hombres, María dió á luz al Verbo Encarnado que
venía á salvará los pecadores, al Sefior que había creado los Jerusalén alfombras de flores, palmas de 1riunfo, corazones que
latían de piedad y de amor, rostros risuefios que se anima han
cielos y la tierra, las estrellas y los mares.
El inocente nifio creció y vivi6 en la oscuridad y la pobreza; con su sola presencia. Y hoy ... ... ¿qué son esos gritos de muerpero su venturosa Madre le vi6 desde sus primeros años discu- te que se oyen frente al palacio del gobernador de Judea? ¿Qué
tiendo con los doctores del templo: é inspirado por su amor, le quiere esa muchedumbre que se agita, ebria de sangre, de devi6 también hacer su primer milagro en las bodas de Canaan. sordeh y de maldades?
El pueblo judío no quiere, ya ver en aquel mamo Jesús al
¡Ay l Aquel hijo de sus entrañas no le pertenecía...... Había bajado á la tierra enviado por su Padre, para que ensefiara al hom- prometido de !@rae], al Rey que anunciaron los profetas, al Hibre la fiueva doctrina y le abriera con su muerte en la cruz las jo de Dios que debía bajar de los cielos. ¿D6nde están sus ejér·
citos, dónde su poder, d6nde aquel cetro que ha de dominar al
puertas de la cdestial Jerusalén.
Jesucristo dejó la morada en que se había deslizado su nifiez, mundo? ¿Cuáles son las hazafias de este Rey que se.presenta so·
y fué ai m·undo para predicar por todas partes la verdad y ex: lo en medio de su pueblo, rodeado de pobreza, y que en véz-de
plicar su divina ley: debía entrará las ciudades, recorrer las al- prepararse al combate, se sienta á conversar sobre el reino de
deas; atravesar desiertos, y descansará las eombras de las pal- Dios con los pobres y los desgraciados?- ¡JePús, grita el pueblo
meras ó dormir al arrullo del torrente. M81ía, entre tanto, enfurecido, es un impostor, y debe morir! ¡Que muera crucifi·
queda sola; resignada con su aislamiento, obediente y humilde cado!
¡Oh ceguedad humana, oh maldad inaudita! Jerusalén, Je·
ante los .decretos -de su Señor. ¿Quién la acompafiaría en su so-

Grupo dt! los concurrentes al dia de campo en Xochimilco en honor del señor Schmidt de la Comp- -· T 1 ' fi
..
.,
'
ama e egra ica YTelefomca Mexicana.

ruealen, ¿c6mo has podido olvidar tan pronto la palabra i::erena
hanquila y amorosa de este hombrequetodolo perdonab~? ¿Y~
no recuerd~s que El ha ern,eñado á "lvidar lae iojurias, á amar
á
ene.1tgos, á .hacer el bien sin ostentaci6n ni vanidad? ·No
;s d
n ha ed1fi?ado á la ~ultitud con el ejemplo de eme tir·

1;1 i~

~~:;:~J~;e;

!i~~~l~d~eef~~:~~~

r~ci~~do
J~irJ~:,e:;:1~~:rt~
tumo, el que ha en3ugado muchas lágrimas el que ha venido á
e~~ablecer u~a ley.que será por los eiglos de' los siglos la Falva;1i~ d~·~ª :u~a.mdddi El regeneró á Magdalena, sacó á Lázaro
quit6ª,
e airo e eepulcro, perdonó á la mujer adúltera y
a a muerte su poder. ¿Por qué hoy quieres que muera?...

?8

V
El sacrificio va ii c~mplirse, y pronto las promesas del Dios
d.e Israel y los anunmos de los profetas quedarán sellados para
siempre
J
?ºº 1a sangre del Cordero Inmaculado. - ¿Qoé falta ya?
esucr1sto ha se~brado .en el entendimiento de rudos escad~rfª [ en el corazon.s~nc1llo de algunos hijos del pueblo,Pla se·
m1 a ecunda de su d1vma doctrina: ella fructificará regada por
~~ sangbre y por ~ue lágrimas, para que sea árbol fr~ndoso que
som ra al umverso. El t-jemr,lo de su vida la eficacia de 6lUS
conceptos, e! r~cuerdo de los padecimientos que tuvo en la tierra par~ rrd1mu al hombn•, jamás se olvidarán, ni se borrarán
LUn&lt;'a e os anales del género humano. - Aquí queda ya una
ey Nueva, en la cual la virtud tiene un premio el sacrificio
un~blrecompensa? el entenciimiento una luz purísima é inextingui 13 que le guiará á través de las ti · b]
¡
,
nant' l d
bl
. .
me as, e corazon un maial e no es aspuac1ones, la desgracia una esperanza y un
~~Jsu1 ~
en fin. en. que se encierra la dicha que Dios cone a om re en esta vida y en la que la ha. de seguir
cilodo queda santificado en ella. Los beneficios de la .Redenn se exte~derán por el mundo como las olas de un inmenso
océano, y m1llarts de apóstoles. y discípulos sellarán con su san-

L6,

¡
· .,
re a pr!~IC~CIO~ de e~a celesti:tl doctrina. La familia vaáquen:r c~~" J UJ a, a muJer saldra de su abyección para ser la reidel~v tí.or~.del hogr, y l?s pue~los todos florecerán al amparo
Inst~~í~e io, ~ueb es ab~1rá homontes de luz y de ventura.
1
. consumar :/tbr: ;~~:J~~:~¡ef~~vt~r Santa, Jesús debe
VI
: Allí está, clavado en ignominiosa cruz 11
ndae, cubierto de E&gt;angre, rodeado de inf~m::uªc\~~~~~ de he
no se atrev.e á proclamar su triunfo. ¿Quién le acom afi re que
agonía, quién ha enjugado su rostro, hacia quién vu
la e::~ B~
Los que ayer le llamaban Maestro han h íd
e ve os OJOS
reci.~ieron co~suelos le han abandonado losuqu~' l l~s ~ue lde Ell
vac10n y la vida no se atreven á present~rse en e e en a.ªª ta y dolorosa escena
aquella Fangrien·
11 , , J
..... So' l0 María, Ja I nmaculada
Vir
evo a esús en sus entrafias y vive toda í
. gen que
aq~e!~os momentos la corona'del mártirio· :6~o ~!ªd rlcibir en
rec1b10 del Salvador el perdón de sus ec¡dos
g a ena, _que
pulo a~ado, el tierno amigo de Je~ús p e,tán 'a1t/uan, el d1scí·
s~s últimas palabras, sus últimas miradas y s pa~a recoger
piros.
us pos reros sus¿Quién no ve en esa agonía la agonía del JuQto d l .
y en eso c~adro e~desenJace de un drama que eólo e?E~!rJUStos,
doEcsonlacehbn? ¿Quién nlo ve en eFa muerte la _muerte &lt;le urtii~~?
.
ora en que e sol derrama sobre la tit&gt;rra s
á .
J1entes rayos. Los animales han huíd 0 á
us m s arpos están desiertos t · t 1 ,
eus cavernaR, lo~ camfofüJ' e de los ár,bole.sy r1s eTs, aª
torlltola gime solitada en f'l e~carn
...... o o ca a y desfallece
.
viera pr6xima alguna catástrofe
' como s1 eistu·
El Mártir de la Cruz inclin 1' b
é
,duesplearbdioons, YSupoúrlt~ltima ve~ :al:nc~e e:11~s~~l:b~~e J:º!ªmmoerntye
1mo sus
.
piro es un smpiro de misericoJdia.
VICTORI ANO AGÜEROS.

t

�Panetra1es de Nicnseñotr JVI&amp;nael Solé.

.

A et'aafid&amp;des.
..

148

tura gótica 'y que en medio siglo
de servicios han liLrado de la
muerte por hambre á más de un
millón de franceses."
El coro'' que tardíamente ento·
na parte de la Prensa radical francesa, alcanza por igual á las HijaB
de la Caridad, la admirable fnn·
dación de San Vicente de Paul,
"el hombre que . más Sfl ha parecido á los ángeles," según un co·
lega transµirenaico.
Y sin el más leve reproche á los
rigores dd régimen actual, se reeuerda que fué una Hija de la
C.trid11cl, So(Genoveva de Angers,
la que destinada á prestar servicio
á un leproso, cuyo cuerpo defor·
mado y cuyo ·rostro monstruoso,
inspiraba instintivamente, la más
tremenda repulsión, supo atarse
á los barrotes de la cama del en·
ferroo, para dominar así, aun los
i mpul~os más indomables del ins·
tinto de conservación y no alejar·
se ni un momento del lecho donde
n¡!onizaba aquél~ratacado de la
más espantosa de las enfermeda·
des.
Y poco á poco Ee va levantando
un grito robusto, potente, formidable. en favor de esas Hermanas
y He;manitas que, según Bonna·
fon, ri,·alizan en compartir el imperio del dolor, de la miseria y el
sufrimiE&gt;nto; de esas Hermanas y
Hermanitas que han l0grado el
ejemplo de una compafiéra de linajuila descendencia, de ·. hogar
acaudalado, que recorría las ·ca·
sas de París pidiendo lim?snae,
y al decirla un."ca·
riativo: ,. -¿ Ustedes piden pl\_ra el
con vento? -con tes·
to: - Yo pido para
mis amos.
-Y ¿quiénes son
vuestros amos?
-¡ Los enfermos
y los hambrientoe,
señor!

Los Angeles de la Caridad

'

La "superioridad" acaba de
h11cer pública una Memoria, de
cuyo texto se deduce terminantemente, que las actuales leyes de '
descatolizacion, sin llegar á expulsar del territo,rio francés á las
Hermanas de la Caridad y á las
Hermanitas de los Pobres, restringen de tal modo el desarrollo
de las Comunidades y su funcionamiento futuro, que de no ve·
ni r luego el· remedio eficaz, esas
beneméritas instituciones están
llamadas á desaparecer de Francia, como todo lo condenado á vi·
vir Rin dejarlo crecer ni renovarse.
Y ahora, después de la "razía' '
legislativa anticatólica.,cuando un
serio peligro amenaza la organi·
zación francesa de los ángeles de
In. caridad, es cuando la opinión
alarmada _ee dá cuenta de que,sólo
I
en Francia, las Hermanibs de
los Pobres, dan de comer diaria- '
menta, á 15,500 hambrie¿tos· es·
to 03, mucho má;, de la. ter~era
parte del total ( 40,000) de la·
obra caritativa que en toda Europa realizan las Hermanit0 s.
Y e3 ya la Prensa republicana.
la q~e dá el grito. de alerta y) a que
Asen be, que: ''.,n bueno y meritorio es salvar" las catedrales y los
templo~ artíeticos, m~j·1r y má~
meritorio ha de ser, cuidar de licadamente esos "parterres" de
divinas flores, las más hermosas
del gran jardín de la caridad.,,
Periódicos nada afectos al catoEl sefíor Presi:lente~de la Repú Jica en la Exposición Montenegro =
licismo, recuerdan
que un humilde vicario de provincias
de Pailleur, fundó
en 1840 las Hermanitas de los Pobre!il,
con dos humildísimas mujeres, .Juana
Lamais · y María
'l'ristan, que duran ·
te a1gún tiempo fueron las dos única s
Hermanitas.
Esto ocurrió en
Saint Servaus, dió·
cesis de Rennes y
aunque años después se extendió la
Orden llegando á establecer casas en
Rennés, Dinan ,
Tours y París, la !:&lt;ituación de las Hermanas era tan precaria, que una de
ellas, precisamente
de la resídencia de
París, lleg6 á morir
de hambre.
Tal es el espíritu
de injusticia con
las leyes actuales
que tratan á esas
santas mujeres, que
hay diario ''izquierdista" que tributa r
• 4i
un
homenaje
de«sead- ..._....:.:.=
'·, -~J!a. .............~....;._,-.............
miración
á esos
---·;;;.-----.....:;......-._.,;-...;;;;............;;.á;;..;::::.=i=
res que recuerdan
los santos de fac-

Grupo de asistentes al banquete que el señor Gobernador de Chiapas
amigos el 12 del actual

rx)

ofreció á"sus
-

0000

Pensamientos
Nuestra envidia
dura1 siempre más
que la dicha de
aquellos que envi·
di amos.
La Rochefoucauld.

***
El sabio se aver·
güenz&lt;t de sus defectos; pero no se
a vergüenza de co·
rregirloP.

Confucio

Pocas personas
hay que no tomen
la verdad como una
especie de injuria.
Segiir ·
B~nJicien¿o Ll fusa.-EI cortejo \legando al Tepeyoc.-Monseiior ~lllé en su lecho inortuor'10. L
.
• - a cap,·11a ardiente.

�áetuslidades

EL AOOID:EJNTE

i '

.Aetualidades

y me dijo:-Voy á avisar á mi hija, que está al lado de nues·

tro pobre nifio.
Al cabo de un instantfl Mme. Marechal salió de una habitación
Pasé una noohe atroz. Cuando fué de día cogí el periódico inmediata. Era una mujer todavía joven, de semblante _dulce y
que me acababa de entregar el criado, y ávidamente busqué en melanc61ico. Había debido llorar mucho, porque su_s OJOS estala tercera página la columna de los «Sucesos.» Un grito se esca- ban encendidos y en sus mejillas habían dejado las lágrimas su
pó de mis l1:1bios al apercibir en letra negrita el siguiente epí- brillo.
grafe: «Un niño.aplt1stado por un automóvil.»
-¿Deseabais hablarme, caballero?-murmuró.
~E;tUVd á punto de tirar el periódico. Si no hubiera llegado
La contemplé todavía algunos segundos, con el. corazón opri·
á mis manos, yo no sabría los detalles que precisaban la hora y mido de angustia.
el lugiu del accidente, rii si el niño que había atropellado la
Madama Marechal repitió su pregunta, y respondí balbuceanvíspera en el boulevard de Batignolles había muerto ó vivía.
do:
Dominando mi repugnancia, volví á desplegar el _periódico,
-Soy yo. señora ...... soy yo el que ayer aplastó ... ... sí,/sóy
y~í:
.
yo ........ .
ce Ayer, á las cuatro de la tarde, en el boulevard de BatignoElla dPjó eílcapar un gemido.
lles, un automóvil que marchaba á gran velocidad derribó á un
¡Ah!.:.... Sois vos ......
.
niño de cinco años, continuando su camino, sin que fuese poNo había ninguna cólera en su acento, ni en su semblante m
sible tomar su LÚmero.
en eu actituri nada que denotase repulsión ú odio, sino ?na
«La. pobre criatura fué trasladada al domicilio de eu madre, gran resignación, Jo cual acabó de :rnonadarme. Yo hubtera
Mme. viuda Marechal, 54, calle de las Damas, donde falleció á preferido m furor.
.
.
las pocas horas.,&gt;
.
-Oíd,sefiora,-la dijll-Yo no puedo hacer que lo que ha. ¡;¡1d_o
Durante nn m(·mento quedé anonadado. Desde la víspera ve· no se:t .. y no ignoro que lo que os ve11g.. á proponn no d1sm1nía luchando con
nuirá en nada vues·
la incertidumbre,
tro dc,lor de madre.
con la horrororn verUna madre, ¿no es
dad quetemíaconocierto? no vivl'l 1'l'lá11
cer; pero ¡á costa de
que para su hijo, y
cuánto e~fuerzo!
cuando su hijo ya
Ahora ya no tenía
no existe, nó hay
duda. ¿A qué eepe·
nada tampoco. que
raba para hacer alla con~uelt,. Sin emgo?
bargo.-- quil'iera
¡Y qué iba á hadeciros...... que.....
cer! Ir allá, ll11mar
que..... tomo á µii
á la puerta, asistir
cargo todos los gas. ,
á la dese1.&lt;peración
tos.. . .. la ceremode la madre, eer
nia .... la sepultublanco de su odio ...
ra, que yo cuidaEsto era exponerme·
ré ..... .
á reivindicaciones
Me pareció que
tan inevitables come miraba con sor-.
mo legítima¡¡; pa·
presa, como si no
gar ¿qué?.... Digáme comprendiera..
moslo crudame11te,
Yo seguí balbuceanpnrque dtspués de
do:
todo, ¡ay! nut'stra
-Por supuesto,
miserable naturideque no es esto todo,
za se deja guiar,
Vos misma fijaréis
aún en las circumel.. .. lo ...... eso es,
tanrias más trágila indemnización, la
cas, por el má~ in·
El señor Ministro de Instrucción Pública y la señora Sara P. de Madero, presidiendo una fiesta
suma anual, y mi ,
en la Escuela que dirige la señorita Carmen Marroquín.
noble interé,.
notario ..
De un violento
Verdaderamente,.
golpe del timbre llamé á mi criado.-Haz mi maltta-le dije- la, x1,retión de ,us ojus me deEConcertaba y me callé.
Me mar&lt;"ho.
Ambos teníamos el aspecto de dos per€onas que h11blan Jis- .
E-taba rei-uelto. Nadia adivinaría mi secreto. Con un peco tinto lenguaje. Me cogió de un brazo, arraetrándome hacia el ,
de -habilidad, con algunas distraccioneP, el juego, por ejemplo, interior. Llegarnos á una habitación en que había una camita,
cuya pasión tenía, me 1:,ería fácil arrojar de mi mente aquel te- cuyas cortinas descorrió.
,.
rrible recu·erdo.
Yo no me atrevía á. fijar ]os ojos en mi víctima; pero ella' me
Pensando en Monte Carlo, tomé de mi secreter una gruesa hizo sefias para que me acercara. Yví ¡oh adorable espectácu lo!
suma.
entre multitud de juguetes esparcidoi:1 sobre el lecho, un niño
Luego salí para hacer algunas visitas antes de mi marcha. que sonreía un hermosísimo nifio rnbio, algo palidillo, titl vez;
En aquella fría y clara mafiana de principio de Enero, las ca- pero ¡vivo! sí, ¡vivo!
lles e~taban animadíeimas, el aspecto de las gentes anunciaba
-He leído en los periódicos ...... -murmuré.
fiesta, las campanas tocaban á vuelo y sus vuces parecían salu- Sí; que había muerto, ¿verdad? Ba~tante miedo tuvimos;
dar alegremente al Divino Niño que acababa de nacer .... ..
pero no sufrió más que algunas contusiones ...... El médico que
¡Niños! Yo no veía más que nifios entre la multitud, como acaba de ealir, nos ha tranquilizado.
.
si ellos solos formaran la multitud entera, y al mi~mo tiempo
Me pareció que escapaba de las garras de un monstruo, ó que
pensaba en el otro, en el de la víspera. ¿Cómo sería? ¿Rubio, 8alia de un sut-fio abominable.
'
moreno, gracioso, bonito?
Dije al nifio:
De pronto me detuve; á peear mío había atravesado PI P,ar-¡Qué juguetee tan bonitos! ¿Quién te los ha traído?:
que Monceau y seguido el boulevard de Courcelles.. ... Estaba
-Los Reyes ...... Han venido por el tejado.
muy cerca del lugar .... .....
Fui hacia la chimema, me incline un poco, y, sacando la
Quise retroceder, pero no pude. Una fuerza extrafia me ha- car1er11. de mi bolsillo, hice como que la recogía del bo¡ar.
cia andar, andar siempre ...... A los_pocos minutos, estremecido
-¿Y eRte juguete que no has visto? Mira, qué bonit:o..·.. ;_ T_o;.
por la fiebre, me encontré en frente del número 54 de la ruedes ma ·· · ·· · E~ para tí, para tí.
Dames, una estrecha casa de pobre y triste aspecto. Pregunté á
MAURICIO LEBLANC.
la portera; luego subí hasta el quinto piso y llamé.
-¿Madame Marechal?-pregunté á una mujer anciana que
salió á abrir.
-· .. _-;,~ -- ~
La mujer me hizo pasar á un vestíbulo frío y mal amueblado,

das las más dulces ilusiones de su vida, lae más grata~ espe~¡nzas de su ventura.
T?davía en las tardes siguientes contempló á lo lejos las to,
rrec1llas de la.casa, los árboles del parque, las palomas que vo(NOVELlTA.)
laba~ por encima del tejado y se posaban luego en ]as salientes
El jardín estaba desi~rto, con su hermoso verdor1 sus árbo- cormsas Y molduras de los balcones· y siempre regresaba á su
casa lleno de morta! desaliento.
'
les, sus flores, sus avecillas dormidas en la enramad.._
.
Un día, desapareció del país.
Era una hermosa noche de verano, y paseaban or las an ostas ~ enredadas sendas, entre alfombras y ilanco ~ésped yJc
nast1lloe de laureles y mirto Cármen y R ·
1 d 4' amorados.
'
amiro, os os enaCarmen, ?asada con otro hombre, era virtuosa., honra dí+ ima ·
'
De p~onto se incli~ó el joven hacia una maceta
t'O dos pero n? olvidaba, no podía olvidar.
pensamientos: prendió
, Y cor
¡Olvidar! Toda la vida estamos ocupados en eso mismo en
uno en la rubi8 •cabe·
·- ....
.
olvidar; y tambié~ tollera de su 'amada, y
da la vida se nos apase puso el otro en el
recen
de pronto, como
ojal de la levita.
relámpagos de.luz briY poco d e s p u é s,
llantísima, Ja m'emocuando •volvían á la
ria de lo pasado, aquel
cercana' casa llamados
paeado
que anhelácon vo·z áspera por ]a
bamos olvidar para
madre de Carmen, el
siempre, borrar de
joven halló modo de
nuestra
mente y ·de
ocultarse·detrás de un
nuestro corazón. '
árbol, apoyar sus laCarmen no olvida bios en la ·frente· purí.
ba, no podía olvid.ar;
sima "de la gentil nifia
pero guardaba rns pey murmurar con apa~
as bajo su~ frente
sionado acentó:
siemprtftersa, como un
-¡Te amo! ¡Te amo!
fogo que aparece tranCHmPn sintió en sequilo en la superficie y
guida algo li!Uave, freResconde la muerte 'en
co y .1 perfumado que
su sene
se cefiía á su gargantll:
Y todas las noches
la humilde flor, el dfl·
al recogerse, abría su
licadopeosamieotoque I
libro de miPa, contelnse había de11prendido ¡
plaba aquel seco pende la levita de Ramiro; Í
samiento, y pedía• á
y éste á su vez recogió
Dios que la protegiera
el pensamiento de Caren su amnr.
men.
Una noche, cuando
-Volvamos-dijo la
sañuda tempestad esnifia-que madre me
ta11aba en el espacip,
llama.
anunciáronla que es-¿Hasta cuándo?taba sola en el mundo:
preguntó el joven con
su marido habíamuermdefinible angustia.
to en un ·desaffo ......
-¡Oh, no sé!-res¡Cuán largas horas
pondió la n i fi a •pasó Carmen, vestida
¡Adios ...... hasta que
de negro, en las angosDios quiera!
tas y enarenadas senCarmen amaba á Radas de su jardín, en
miro, quien ]a adoraaquellas sendas que
ba, y sus padres . la
había recorrido tantas
habí~n prometido á
veces con su amado
otro hombre ........ .
Ramiro! Y alretirarse
L.a niña entró en su
á su villa, cúande las
gabinete, y se arrodilló
sombras de la noche
ante un crucifij9, y
llenaban el frondoso
a que 1 pensamiento,
parque, dirigiendo al
aquella linda flor de
cielo uua triste mirasu amado que repre·
da, formulaba esta pleBentaba:esperanzasdulgaria:
císimas y también crue-¡ Dios mío! ¡Deles angustias, ]e impe·
cidme dónde está ·Radía
b .orar·1 "J entonces'
miro!J
·• ~ . ~
a riendo su libro de Señor Licenciado don M
I s' J M'
· · ·
Luego, la obs~inamisa, depositó la flor
anue anc iez armo!, d1stingu1do literato fall~cido el 6 del corriente.
ción de su pensam'iend!t;¡¿~~ págnas, Y confi6 su amor á. la custodia y protección ll b
. .
to en aquel hombre la
ena an de sm1estras ideas la mente y de lúgubres preeagios
el apenado corazón.
'
·

..

***

-¡Dios míol-:-murmuraba entonces, con fé ingenua y sencilla ~~labra.-¡D10s mío! ¿No he puesto mi amor bajo tu proteccion y salvaguardia?

se estremecían baJo el soplo del viento y las ventanas de la
cae:~baparecían envueltas en obscuridad p;of unda ¡Carmen no
a allí!
·
¿.No le h~bia dicho ¡Adiós! la contrariada nifia?
'
re 'U na lágrima brotó- de ·ios ?jos de Ramiro, y el infeliz amante
gresando á su morada, res,gnóse al sufrimiento de ver disipa-

¿Pero había !Duerto ~l amor en el corazón de Ramiro? ¡Ah l
Pues el!a tambté~ moriría, moriría sí, estrechando en' Bus man~s el hbro de misa y la hoja de pensamiento.
..

8 1En li noche siguiente _Ramiro se dirigió, como en la anterior
l~s°s a rededores de l_a villa en que Carmen habitaba: los árbo:
DWI,

***

LI ó I
eg e otofio, la estación melancólica que da color sombrío

~=======:;:================;:=:=======~==-~~~~=~

�A eta&amp;lid&amp;des

Aetaalidades
FIESTA EN LA- ESCUELA NORMAL,-LA KERMESSE.

FIESTA EN LA KSC'UKI.A NORMAL.-TURGOS DE SPORT.

El señor. Ministro de Instrucción Pública presjdiendo la fiesta la mañJna
del domingo.

Puesto de la Banca

Puesto de dulces.

;:.ci

6..las esperanzas más .dulcfs y nieblas de tristeza infinita á las
ilusiones máe halagiiefias.
.
~amiro estaba en su cuarto, solo y·pen¡:ativo, y tenía delante de su vaga mirada un recuerdo del día anteriór¡ la imágen
de Lázaro resudtado por Jesucristo: aquel mutrto que Sd le·
vantaba del sepulcro·á la voz dd amor, había impresionado
hondamente al joven, qua permaneció largo ·tiempo en muda
c.ontemplación ante la yacente figura escutµida en .un bajo re·
heve de antigua iglesia á donde la casualidad, más que la devoci6n, le hubo conducido.
El sol penetraba. por tasgitdas ventanas ojivales, inundando
de brillantes coloreH el s.. grado recinto, y quebrando bus rayos
en el cadá vn de piedra, que parecía" animarse y acudir al lla'º
mado del Maestro......
. E~te recuerdo le_perseguía, le atormentaba sin cesar¡ y ¿qué
s1gmficaba aquel recuerdo?
A los pensamientos de muette sucedieron los del amor, y am~

bos rn uníap y encadenaban: Ramiro sacó de -su ·mesa . de despacho un~ cajita blanca, y de ella tomó cartas uerfumadae, rt·
tratos de. mujnes, rizos uegros y rubios ...... ¡memo1ias de :rmores tan ·efímeros como eoglifiososl
Todo su pasado era mentira, todo estaba envuelto en inmensa
amargura como en tupido velo fúnebre, y el joven ahoga11do
imprecaciones de ira, lanzó al fuego aquellae men;i.orias de ' su
vida.
Mas un sobre diminuto y amarillento cayó fuera de la chime·
nea: Rami~o le cogió, le abri6, y eacó un pemamiento seco y
descolorido .......
- 1Carmenl-exclam6.-¡Carmenl ¡He aq~í la imágen de
Lázaro resucitado que vuelve á presentarse ante mis ojos!
¿Cómo no había pensado en ella, en la niña púdica, en la esposa honrada, en lll Carmen que tanto am6 y que tanto le ama-ba?
¡No sabía que Carmen era libre! Y sin embargo, parecióle

'

==~~ -·

Puesto de conffetl.

La señvrita;Angela Madéro presidiendo ia fiesta la tarde
del domingo.

de3de aquel momento que le llamaba, que el pensamiento de la
La manera de andar y el carácter.
jo~en llegaba, por misterioso modo, y acariciar propios pensarmentos.
-¡Oh! ¡Bendita seas!-exclamó Ramiro.
El carácter del individuo se manifüsta de muchos modos, y
Y partió en la noche del mismo día para el pueblo dC\r.de entre ellos es de nc,~ar la manera de andar [que tenga. Segúu
Carmen habitaba.
esto, se pueden clas1fl.car en cuatro grupo8 estas nuevas formas
del conocimiento del
'.***l
hombre. Los que an·
~... L1s ]:hojas ::amaridan con paso imenullentas caían de los
do y precipitado son
árboles, las monta·
gentes superficiales,
fias tenían sus cumpesimistas, intelec·
bres ceñidas de corotuales, y en las mu·
nasde nieve~, la.~ denjeres indica frivolisas nieblas precursottad. El andar á para.s deli nvierno inunsos cortos, pero desdaban lo!! valles y las
pacio, denota alma
colinas.
sencilla y serena. El
Y R'lmiro, cuando
andanlentamentema·
lleg6 al jardín Je la
nifiesta voluntad y
viUa de Carmen vió á
reflexión, cálculoprosq amada de rodillas
fundo . El paso largo
al pié del mismo áry rápido revela - arbol que había sido
dor,
decisión, tempetestigo de su de"lperamento
de batalla,
dida, de su primero
espíritu de combate.
y último bes o de
a.mor.
Los emprendedores,
Y corrió hacia ella
confiados en sí misUn asalto de Jiu-Jitsu,
con el corazón palpimos, y hombres de
tante de alegría y loe
.
,
.
decisión, caminan
ojos arrasados en dulces lágrimas, y arrodillándose á su lado r~ctos, fiJando el talo~ enérgwame~te en el sutlo: los traidores,
present61a el pensamiento que en aquel inolvidable lllbtaute &lt;l~ d1plomat1co~ y poco t!lnceros describen ondulaciones y curvas
despedida se desprendió de los C1Jbello::1 de la mfiu.
c~ando camrnan ¡ lus melancólicos y sin energías arrastran. los
Y Carme1:1, temblorolla de emoción, abrió su h bro de misa, pu~s¡ los enérgicos llevan ngidas lal:! piernas, y los tímidos van
tom6 el pensamfont, que su amado le of1ecía, devo:11tólo sobre rozaudo las ¡,aredes.
el otro pensamiento que ella guardaba ent1e 111.!! hojas del libro
Observad ~l modo de andar de vuestros amigos para mejor
y 'dej6 caer su mano en las manos trémulas de Ramiro, excla~ conocerlos: srn embargo, hay q11e tomarlo todo cum mica sal-i·s.
mih(io,:-¡GraciaR, DioR mío, ¡,orque habeis gu11rdado y }Jrotegido mi amorl-E. FLORES. '
La puerta falsa destruye la casa. -Segur,

Carreras en bicicleta.

�Aetaalidad'.es

DESDE LEJOS

La Novillada de los Periodistas
L.AS REINAS

:Para EL TIEMPO ILUSTRADO.

Dormita la ciudad ...... Por la ribera
del caudaloso río que la 1'afia,
se destaca imponente la montsfia
de mástiles formados en hilera.
Una luz refulgente rf'verbera
allá en la lejania ...... Es una ex1r11ña
forma de luminosa talaraña
que se extiende s1.1til y placenter11.
Me detengo á gozar de aquel paifaje,
eFcucbando el rumor del oleaje
del río que se cubre de reflejos,
mientras viene á mi mente ensombrecida
el recuerdo más dulce de mi vida:
el de mi único amor que está muy IE&gt;j~i::I

··

Lins LAGOS-Y LAGO~.
Kueva~Orlenn~, ·Febrero de 1912.·

La Cuadrilla l

El actor Beristáin partiendo plaza

h\atla Confsa, Directora de Cambio dé Suertes
Las Reinas en el ruedo

RIMA.S
No. te acuerdas de mí mientras la dicha
halague cariñosa tu existir,.
mientras siembres de rosas tu_ cammo
olvídate de mí!
Pero sí llega el desengaño un di.a
con safía cruel tu corazón á herir
y necesitas de.consuelo
..
entonces ...... acuérdate de mí! .....

DesdP. que en pleno siglo d~ las luces i:e dejó ver sobre las rocas dE( Ma~t111bielle una hndí..1m11 Si-ñura ro lt'ada dt' c1ivm111&lt; res·
µland,ore~ , y dtbajo de sus rosados pits tmp1 zó á brot11r casi
imperceplible raudal de crista1ina~ agua1&lt;, que wuy pronio ~e
convirtió en abundoso manantial, otra s, ñora. wuy orgullosa y
vana que se creía posee~ el dominio de los muudoi., y que ha·
cía ostentación de sus conquistas en la un1v,m111tad y en el colegio, en el hospital y en la academia! e11 el museo y en el laboratorio. en lo profundo de los mar..s y en los i-enos de la tinra,
en los elementos de la atmó,ferll y en los e~pacios donde giran
los 11strü@, atr... vida y arro~antfl salió al eocmmtro a la virgen
humilde de .MI\Rsabielle: le dió un f11rmidable ¡alto/ queriendo
darle mue,te en su mi15mo origen, y borntr i,ara siem11re sue
huellas y la fama de sU!l pretendidos prorligios. E&amp;ta sefi.ora or·
gullosa, presumi,la y vana era la ciencia de-crtiida, q•1e bautizó
al siglo XIX con el luminoso nombre de siglo de la11 luces.
Pt1ro ¿,:ómo hacer des I parecer l11s resplandore~ di vinos que
tran-f,,rmuon tantas veces el espíritu de lll pobre é ignorante
c:.mt.e~ma de Lourd.-s? Mil hombres técnicos acudie.on de re11ente á la br1Jl,rnte y ft'cunda imaginación de li!. org llosa señora. Alucinació11, locura, sugestión, cntalepsi.r,, be aquí el resumen de tius cientificos flillos, que .pronunció con sin igual desf.tchatez y con s,mri11a volteriana, Cúmo qmE&gt;n f)OPee el secreto
revelador de l,,s probltimas más árduos, sin cuidarse siquiera de
e;tudiarlos con detenimiento, c'omo .. n todo tiempo hicieron los
verdaderos sabios. Envió á LourdE&gt;s como men11ajeros suyos á
sus más fanáticos adictos, á los discípulos de Gnll, Mesmer y
Shopenhauer, qui11nes sujetan á la humilde vidente al más riguroso examen, analiz1U1 sus protuherancias craneanas, pero en
ninguna parte hallan el órgano revelador de la locura; in ve~tigan sus afdcciones psíquicts, fa relación de sus vh!ione~, los
sentimientos de su alma recta é inocent&gt;1, y sus palabra~ son
fieles mensajeras del buen orden con que funcionan sus facultades intelectuaiesi á la par que demut-stran evidentemente la
inocencia y sencillez de su alma ang,..Jical; y lo que má!l desconcierta y confunde á los ertl!iados de la orgullosa y de~creída señora, es la inquebrantuble entereza. de á111mo, junto con la
más discreta y snena pru 1en1 ia que manifiesta en i-us palabras
aquélla, al parecer, débil nifü1, que revt&lt;la un alma comciente
del papel importante que iba á de-1empefiar ante el tribunal de
la ciencia, la cual se estrellaría contra i,u entertza, cayendo desmayada y rendida ante sus pies. ·
Es verdad que estos desmayos y rendimientos transit,1rios no
eran suficientes para quede~aµarecina definit1v11mente su arraigado orgullo; por el contrario, de aqu .. Jla co1ifu-i611 del momento sacaría la ciencia bríos para ob~tinarse en su incredulidad
característica; y volviendo á recordar sus modnoae conquistas
é indiscutibles triunfos, se encastillaría da nuevo en la furtaleza
de su soberhia, negando rotunda.mente la realidad de las tan
discutidas ap,nicionef'!; y 11bnndo11a11do por el mome11to con so·
berano desdén á la Stfiora de las apariciones y á su invencible
protagonista, cual dama veleidosa que al verse desechada por
t,\ conocedor de eus miserias, busca nuevos admiradore5 que
f11Scinar con sus po-tizas g11las, busca ella también otro pu11to
de apoyo en qué afianzartie para llevar adelante sus pretendidas
conquiatas; y cual otro Arquímedes, creyó poder remover el
mundo eobrenatural con el detenido análii:,is de la.s aguas llamadas milagrosas, que producían al parecer tan admirablés tfec·
tos.
Llama en su auxilio á la Química, ciencia prodigiosa que,
con la exactitud de sus análhis y la ayuda que 111 pre1-ta el rey
de los instrumentos modernos llamado micrr,scopio, hace caer
bajo su acción maravillosa los cuerp;,s y moléculas mát1 imper·
cep~ibles, y le ordena que analice las aguas de la fuente de Mas·
sab1elle para ver si en sus elementos coni-titutivos existe alguno
q.ue tenga virtud curativa; logrado lo cu11l, las innE&gt;gables cura·
c1o~E'B verificadas con el auxilio de aquellas aguas, habría que
a_tnbuirlas tan sólo á sus propiedades hi&lt;iroterápicas, desapareciendo todo ve4igio de intervención eobrenatural. La ordt·n de
.señora orgullosa se cumplió al insta•ite; y Mr. Latour de
r1e fué en esta ocasión su fiel y devoto ejecutor; quien, con
~ay~r dosis de conciencia de sus pervereas intenciones que de
c1enc1a química, con gran regocijo de su ordenadora y de sus
adeptos, emitió un dictamen oficial, en la cual con'!:!igna que las

t

AspectCJ del tendido de sombra

----==---------- - - ---·

aguas dA Maesabielle contienPn gran cantidad de cloruros de so·
sa de cal y de magnesin; silicatos de cal y de alúmina¡ 6xido ele
hierro¡ ~ulfu.to y carbonato de sosa, ~te: en vititli de cuyo armonio·
so c,mjumo cree y 11.firma «4ue no pasará mucho til'mpo yin que
fa. cieucia médica recon11zca la virtud curativa de aquellas aguas
que veudrian á aumt-ntar la riqueza de los manantiales minera·
les en que tanto abundaba aquel país.»
.
Júbilo inmenso debió cau-ar e!lte dictamen en los alcázares y
círculos de la señora ciencia, pues en su virtud quedaban reduch!ai, á la esfora natural todas las curaciones que se creían pertenecer á i,¡obrenaturales horizont~s; la. incredulidad batió palmas en i.efial de triunfo, y loe resplandores despedidos por la
visión Mai;sabielle se afirmó resueltamente que habfan de8apa·
rec1do como fut&gt;gos fátuos, que alarman por el momento á las
geut~s tímidas, para no dejar huella. alguna de su paso fugaz
sCJbre la tierra. Atií lo publicaron los órganos oficiales de un
Gobierno descreído: que se hallaba muy bien sin recordar los
deberes que impone á todo hombre y á toda socit1dad el supremo L ·gislaJor; y para dar al público mayores pruebas de su
recto proceder, y no se creyera h11.ber procedido de ligero en un
asunto que preocupaba grandemente á los pueblos, creyó un
deber buecar en 1;u apoyo el eabio parecer del notable químico
&lt;le Tolosa Mr. Filhol, encargándole hiciera UIJ nuevo análisis
de las consabidas aguas, cuya virtud curativa est11ba. en litigio.
Y ¡cuál no sería el escándalo farisaico del mundo cientifico al
conocer el dictamen definitivo del doctor Filholl Este ilustre
quírnic,,, PJOfesor de la E~cuela de Medicina de Tolosa y Caba·
llero de la Ligión de Honor, certifi1Jó cchaber analizado el agua
de la Gruta de Lourdea, que considera como agua ordinaria po·
tabie, análoga á la mayor parte de las que existen en las montafias cuyo ~uelo es rico en rocas calcáreas... Los extraordina·
r10s t-fc::ctos-continúa-que, !'.legún se asPgura, se han obtenido
mediante el uso del agua referida no pueden explicarse en manera alguna ... por la naturaleza de las sales que revela el análi.
sis. El agua de que se trata no encierra substancia alguna acti.
va capaz de comunicarle las propiedades terapéuticas determi.
nadas.» E:!ta bomba, lanzada por una eminencia de la ciencia
química eu el muudo científico, produjo una terrible explosión
entre los enemigos de la intervención sobrenatural; explosi6n
que lanzo sus proyectiles á todas las redacciones de periodicos,
que atolondra.dos y eirantes bm1caban alguna salida honroEa
para justificar su conducta, 1:!in que por p1ute alguna pudieran
hallarla.
E..te triunfo solemne, que resonó lleno de majestad y gozo indec1 ble en el campo católico, induju al emperador Napole6n III
á dar orden terminante al ministro de Cultos, al Prefecto de
Tarbes y demás autoridades, parn que se dt'j11se de poner obstRculos á la devoción popuh1r, dando libntad á todo el mundo
para que visitara tl Santuario de Lourdes. La división más espantosa penetró entonces en el terreno cientifico; las curaciones
se multiµlicaban cada día con más pujanza, y mientras unos las
a.tribuían á la hidrot,erapia, otros como Bernhtin aseguraban
er.. n efecto de la psicoterapia, sugesti6n é hipnotismo; Charcot las
atribuyó á psicopatía ó persuación de ser curado, y no faltó
tampoco el novelista Zola que actuando de médico dijera que
esae curaciones eran producidas por los cánticos y soplo curativo que despiden las muchedumbres... Risum teneatisl!!
A todoa esos representantes de la falsa ciencia. replicó Boissarie con este argumentu convincente: «Las llagas que se curandice-cánceres que desaparecen, tísicos que resucitan, enfermedades orgánicas que ce~an como un dolor fugaz, paralíticos que
arrojan sus muletas y ciegos que veo, no }JUeden ser efecto de
la eficacia del agua, ni de la sugestión, ni del hipnotismo, ni
de los soplos curativos.,, Vemos asimismo enfermos cansados
ele hidroterapia como Amalia Gimard; nifios de pecho como
Bouhorts, incapaz de entusiasmo; ciegos desesperanzados de
recobrar la vista como Hersblick, y otros mil que de continuo
e,tán recobrando la salud; viniendo á dar valor definitivo á estíl.s curaciones el tribunal de comprobación formado por médiCJS católicos y anticatólicos, sin cuyo unánime consentimiento
no se extiende allí patente de curaci6n. La iglesia, siempre sabia y prudente, a~í Jo ha determinado para que la impiedad no
pueda alegar derecho alguno á criticar su conducta
WELMAN.

�~~A

LAS:/

DAMAS'"
LLANTO

CHARADAS
I\

CO MBINA CION DR !'UNTOS

JlrnOGLIFJCO C0~1PIUMIDO

+00000

Tercera cuatro se llama
al que tiene mucha guita,
y con primn cuatro astl:lt11n
al pequefio cuando grita;
es mi segunda un pronombre
y todo suelen llamar
al que está atacado y sufre
cierta epidemia mortal.
Primera-dos-tercia-cuatro
Púsose don Justo ayer
porque le gané dos duros
al juego del ajedrez.
II

Cuarta con tercera y otro
tercera prÍ'f!l:a primera
dos tres cuarta, prima dos
en el primera dos tercia.

o oooo• o o
1Joo+oooo
o+oooo

FRA

oo• oo
o. o o o
00000+

ooo+ooo
o o• o oo

ooo• o
• ooo ooo
O+ 0 - 0
00000+00

***
Las soluciones en el próximo número.

S ,luciones á los pasatiempos insertos
en el número anterior:
A la Quisicosa:

Sustituyan los puntos por letras de modo qne leídos los puntos centra.les verti·
calmente den el nombre de una naci6o.
Los demás horizontales, nombres distintos de var6n.

ENEBRO
ENERO

ENEO
ENE
EN
E

***
ROMPECABEZAS

III
Al astro del día (logogrifo)
Tiene mi prima dos tres
tal prima dos de tercera
segunda tres, que á mandarla
voy á la primera tercia.

ASTRO
1 23 4 5

IV

Cuarta primera dos cuarta
primn cuarta dos primera
segunda, tercera cuatro,
cuarta detrás de mi tercia.

OSAS

TORO

R

ORTO

A
R

S
T

S

R

ORTA

OTRA

s

A

s

A
R

·o SAR

A las charadas:

TRIANGULO NUMERICO.

1 2 3 4 5 6 7 8 9 Nombre de varón.
4 2123539
Sirviente.
l 237289
Nombre de varón.
1 2 3 7 8 2

12198
6 5 9 8
3 9 8

35
4

Ordenar y unir estos cuadrados de casillas
para formar un tablero de ajedrez, pero
de modo que, eiguii&gt;ndo la marcha
que indica la ~iguiente línea,

Ohra teatral.
Nombre de rnr6n.
A11im11l.
Licor.
Nota musical.
Li,tra. consona ntr.

Al an~gram11:

***

F JWRRICO
RE CAREOO
l'I~ R IW RIN
DIO N ISIO
· B.\ LT A ASAR
RA Y ~11J N JlO
Bl~RNAR O O
GRIWORI O

T t\ UMf~RICA
1 i 3 4 5 H 7 8 9 Nombre &lt;le muj~r.
8 6 8 7 3 3 7 1? Pronombre. 2?
Río. 3? N, ,ta mui:;irnl
Nombre de mujer
929
Verbo
989
Pronombre
561
Ti.,mpo verbal
872
Tfompo verbal
34 7

I. ZAPATERO.
II. ABORTADO.

***
Al S tito de rnhnllo:

se lea con las Ee~enta y cuatro 'líneas
una máxima

Con la religión, la instrucción y el tra·.
bajo se regeneran los pueblo!!, no con va·
nas promesas de sus gobernantes.

.fas de plata, y sus frentes rugosas, que la calvicie hacia vastas
y claras como lunas.
-El hombre-opin6 el profesor de Antropología-no merece
¡Qué hermosa era la ¡;rince~ital Robadle á la ¡1rimavera los que nadie se moleste por él. Al hombre le quedan múltiples
matices de eus:ro~as pálidae, y ten&lt;lréi::; PU cútis; al mar {meri- rastros y estigmas ne su primitiva animalidad; el hombre es un
dional su azur líquido,~y
-=·
lobo para el hombre, y su
tendréis sus pupilas; á'.la
instinto y ley es la guerra
seda nativa su áureo: y
de todos contra todos por
fino tueón, y tendréis'. la
la existencia, E l hombre
mata de su pelo. Y to·
natural y verdadero es el
mad, (si ~abéis d6nde en·
sal va je, una fiera crimi ·
contrarlas ) las virtudes
nal.
dulces y frescas de una
-El hombre-opin6 el
alma de flor ; la piedad,
profesor de Sociologíala ternura, la generosise encuentra aún en los
dad, el amor ideal hacia
comienzos de su evolu·
todos loR humanos - y
ci6n lenta· y trabajosísi·
tendréis el espíritu celeste
ma, hacia un estado me·
de la princesita hermo!!a.
nos imperfecto que el acEsta perfecci6n era justual. Lo que se hace por
tamente lo que traía muy
mejorar su condici6n,
inquieto al rey su padre.
equivale á soltar un choNo tenía otra hija sino
rrillo de agua duice en
aquella, y habíala conse·
las olas del Océano para
p:uido tarde ya, cuando
desamargarlas. 'fransforllegaba al límite que semaciones incalculables,
para la madurez de la vela acci6n de siglos sin
jez. por lo cual hubiese
cuento, requerirá la obra
anhelado rePguardar con
de remediar en parte las
un fanal á la princesita,
deficiencias de nuestra orelevar a1redeoor suyo pa·
ganizaci6n social presenredes de acero, y sobre tot~. Y ¿quién sabe si mudo, recubrir eu coraz6n
chas de estas deficiencias
tierno, palpitante de pres on irremediable1-? L a
Pentimientos y de emocii&gt;ncia verdadera teme
ciones eagr~das, cor;i la
afirmar demwiado.
triple coraza del cuero b11-El hombre-opin6el
tido del egoísmo, la indinrofesor de Psicología y
ferencia y l.a rnbnbi.a.
Moral-paga con ingratt·
-Pad.re y señor-dijo
tud y á veces h~ con
un día la princesita, cc.lodio el bien que se intengáhdoFe d e 1 cuello del
ta hacerle Su instinto,
Rey.-Si es verdad que
en este particular muchas
me quieres, que ~ese11s
veces acflrt11do1 le dicta
complacnme y ha&lt;'ernie
que es rarfsimo el inter é~,
la vida dichosa, permítey que la baneficenria se
me que la dedique á con,
ejerce, por lo genn11l: con
solar tanta deF~racia coalgún fin útil al milimo
mo debe existir en e 1
bii&gt;nhe&lt;'hor. Y á los bienmundo. No las he viFto.
hPchorte dt&gt;l lodo altruis·
porque tú me rodeaR de
tas, les despr.,cia en el
esplendor y alegría y á mi
fondo de su 11lm::i, poralrededor Pe alza E&gt;l bullique la raz6n 1.. grita: «No
cio de las rieas y lae canserías tú tan inocenta. i&gt;
ciones, pl'lro yo adivino
-El homhri&gt;-opin6 el
que Jo habitual por ahí
prof.. sor de Higit-ne-es
fuera será la desgracia, y
nntt c101t1·a y u11a s11ntina.
que yo podría mitigarla
P,,ra gnardar la salu~.
qui z á e acerrándom~ á
nne-tra ép11ca ad1-la1 tilda
ella.
no ha Pabi&lt;lo di~curdr co-Ni lo imaginei::-grisa mejor qufl lo diBcurri·
tó el rey cnn violl'ncia
do p11r ,,u"stros abuelos:
amantf'.-Nada remediael ai~lamientn, F1-liz Pl
rías, y sufrirías en camElegante peinador,
qu+' puerlf', como nuestra
bio infinito dolor. Cree
en"a111a&lt;i, ,ra princesi ta
en mi experiencia. y vive por encima de la muchedumbre mi,P- habitar Hns de toda i1,f cci6n y de todo rontagio. respirando ai:
rable; vive alta, vive lejos ; ni la mires ni la oigas. ¿No tirnPs fo re á torrentes f'mb11l-am11do y puro, bebiendo agua de roca que
en tu padre? Pue11 ahora mismo van á venir los Fab1os para que conduren cañerías de cristal. Donde se reune gente pobre aceles consultes; IYª verás si su consejo flFtá de 11cuerdo con el mio! cha el ¡:{ermen m:.i léfico, el mortal bacilo.
'
Llegaron, en tfecto, los sabios, y se formaron en semicirculo
El hombre- opinó el profesor de Estética-es la cosa más re·
ante la prince~ita, que contemplaba con cinto asombro sus ca· pul si va que imagrnar1:1e puede, si le faltan condiciones para herras marchitas por el estudio, sus barbas desaliñadas y grises, mosear y robustecer su organiemo desde la nifiez. La educaci6n
sus &lt;&gt;dos hundidos: de párpados abolsados protegidos por las ga· griega era la única raciona]. La muchedumbre menesterosa cau-

)

�Patra las damas.
saría horror á la divina ·princesa si ella tuviese el mal gusto de
S8EREl OOQ-UETER.CA
aproximarse. Que se recre.e en el arte, en la belleza eterna, noble y pura de los cuadros y las estatuas, en la armonía de los
instrumentos, en la cadencia de los versos que se enlazan y se
Cuando se habla de coquetería sobreentiéndese una cualidad
hu yen como parejas de diestros danzadores.... .. Que no ·profane ó un defecto exclusivo de las mujeres.
HUS ojo'! posándol(ls en la ruindad y degradación de las forma s,
Un periodista)ngl és, sin embargo, acaba de hacer un sencillo
en Ja fealdad, en la desproporción, en ] a
experimento demostrativo de que los homchu3ma. :
bres comparten con las mujeres la coquetería
- ¿Has!oído?-advirti6 el Rey á"su hija ,
y aun á veces las superan.
la cual, con los ojos bajos, las manos opriEl experimento no pudo ser más sencillo.
miendo el agitado seno, los labios cerradofil,
Situ6se el periodista en Regent's street deescuchaba la sentencia silenciosamente.
lante de un almacén cuya fachada adornan
Aquella misma noche la anciana nodriza.
l·lúberbias lunas biseladas y observólos ge~tos
de la prin~esita, al acercarse á su cama para
de cuantos pasaban por delante del , stablearreglarle la ropa; advirtió que por las mejicimiento.
llas tersas de la virgen corrían lágrimas abun¿Cuántos hombres, · habíase preguntad o,
dantefl, un río de llanto.
se mirarán durante cinco minutos en e,t, s
-¿Quién te ha hecho mal, niña?-preguncriRtales complacient1&gt;e? ¿Cuántas mujere~?
t6 la vi,jezuela cariñoPamente.
La ide11 era original. El periodista pudo
-Nadie...... Nadie ha querido hacerme
quedar satisfecho de ello. Cuaderno en maPo,
mal. .. ...
como todo buen reportero, anot6 cuidadoi:a-Pues tú lloras ...... Es la primera vez que
mf'nte la actitud de los· transeúntel3.
te veo llorar así.
Y hfl aquí el resultado de esta curiosa y
-Es que estoy infinitam1&gt;nte triste, ama...
ligPra inVPt'ltigación. .
-contestó la princesita.-Y lloro por los maDe cincuenta hombres, dice, que paí:aron
los, por los feos, por los sucios, por los que
durante cinco minutos, diecinueve se miraron
no tienen qué comer.
en los espPjos.
Y sin reprimir las lágrimas, afiadi6:
De cincu1&gt;nta mujeres que deiifilaron } or
_ --También lloro por los sabios ...... Y todelante del almacén en orho minutos, veintidas las noches, ama, he de llorar así. No
dós ~olamente se detuvieron para .miranP.
puedo hacer otra cosa; no me d1&gt;jan asociarPero mientras las ladies y las .misses IJO Fe
me de otro modo al dolor ...... Nadie puede
paraban más que un imtante para _echar;una
impedirme que liore.
ojeada al sombrero 6 al traje, lc,s hombres se
Y la Princesita, en efecto, llor6 Pi11 tregua,
miraban· largamente, con aire ~atisft:cho, coya ap0yada en el barandal de su balcón cuanmo Ri fueran Ad6nises ó Narcisos.
do salía la luna, ya escondiendo el rostro en
Unos rectific11ban la posici6n de sus cor.baBlusa de encaje inglés.
la almohada de encajes, ya arrodillada en RU
ta s, otros se retorcían el bigote y Fe am'gla·
r1&gt;clinatorio para la plegaria nocturna. Nadie
han el pelo.
pudo explicarse en la corte del rey la enfermedad misteriosa que
De todo esto el reportero inglés concluye qne el sexo. fuerte
conflumi6 en un afio á la princesita, d1&gt;macrando su cuerpo y se· es por lo meno'l tan coqueto como el débil y a! mismo tiempo
cando su sangre. Los EZabios, consultados diariamente, amonto- mucho más fatuo.
·
·
naron remedioe sobre remedios, sin ningún fruto. La vi&lt;la de la
................. .........................
.......'. ...................................
Princesita se fundió, se derritió en el hilo de sus lágrimas de
Una obaervación.-«Cuando contemplo el auditorio,1i decía un
amor idPal y de piedad suprema, y hoy eneeñan en los reales vflnerable Pacerdote; ((me pregunto: ¿dónde están los pobre~?
jardines una fuente que dicen formada con ese llanto precioso. Pero cuando cuento las ofrendas, me pregunto: ¿d6nde están los
Los que beben de ella· contraen la locura de hacer el bien .
rico~?
·
Esto canta á las claras esta gran verdBd: ((Se gasta en lujo lo
EMTLIA PARDO BAZAN.
que se deberfa emplear en ejercer la cinidad cristiana. i&gt;
~·

-

* * "'

**•

Hay una epidemia de bauctolerismo en el
Norte de los Es,tados Umuos, que muchos
atribuyen á la: enseñanza objetiva de lo~ claematógrafos eu crím~ne.,;, deldtos y pilla,fa.s menores.

No necesita, el re.y Jorrre, dice un periód,!oo, repetir su conduro de: "f.nglate.r-ra, despiert a . Arriba!" Porqui' Inglaterra i.e ,ha1fa.
al presente demasiado av-ispada.

ANECDOTAS Y CURIOSIDADES
ID! oro es oro siempre, au,11 cuando caiga
en el lodo. dice un orove.l'bio ale.mMJ.

*t *

Parece que las buenas .m:meras son raras
mru; ,bien enrtre las sufrag,ista.s.

----·- --

* **
l&gt;ioe el "Vollm~eituug,'' de Colonia:

***

Aleman.ia ·debe estar satisfecha por t odos
conceptos, de sus maniobras militares de
P.S.te año. ffi-Yraineiia igua,Imente de.be f.'Star
romplacida, auruqu-0 memos q11e Aoleman1a;
()ero en Inglaterra deben pr:evailecer l'i(.ntlrnientos contrarios, porque sus maniobras
han i;ido un fraicaso doloroso, y mloot,ras no
introdiuzca el servlc:lo militar obligatorio,
no ha de .mejorair su ej.rclto.

Un p.eITo exi,s te en BerH.11 que p.ronuncia
su nombre, di-ce sr y illO, y pide 1)an en el

idioma del ,país.

***
En las C&lt;'isas de ,JiuéStP~es- de Viena, el
Gobierno ¡fija el : p1-ecio .de l~ ciruelas pasas.
que s,e s,irven de postre

* **
Una -noticia increíble viene de lowa, y es
Ulll sujeto de ahlá, pidió prestada una
de.ntadu-ra, post!m paira comerse HU pavo de
Día -de Graolas.

que

***

-Ayer publicó este periódico la noticia de que
la noche anterior entraren en mi casa los ladrones, llevándoseme el portamonedas y habiéndose
dejado la cartera con billetes, y vengo á quejarme·
esas noticias no deben publicarse.
'
··-¡ Cómo! ¿No era cierto?
-Por eso mismo. Anoche volvieron á er,tra;
en mi casa los ladrones y se me llevaron la car·
tera~

La verdadera delicia de invitar personas
á oomer, dice IUU solterón, se ex:perLmenta en
el mome.rrto de cerrarse la. puerta tras d
último invdtado.

* * :~
Solamente ht tie!'ra irriga11a por el Go-

hierno de los Estaidoo 1Urui.aos. produjo &lt;:o-

*

?

*

Quién sabe si como re.su.ta.do -de la mcha
eleotora.l i.ng,lesa .que se ha es&gt;taido d€Sano1lando, tenga,mos .q ue ve.r wna Cámara de
los Lores originada del mero 1mfragio ponu1ar.

lares.

Despué:; de que stts mismos barcos de guerra han hecho corirer al Br.aatl tan gra:ve peligro, es ,proba!bJ.e que en lo SllCHq,Jvo vac.&lt;ile

···1:'a.pa., nuestro pro.fesor &lt;!lee que los castores son ,mu,y fi,nn.us.tl'losus. ¿{lué !lacen
los castores?
--.¡I-gnoran&lt;te! No saber eso a tu edaid . . ..
Haoou sombreros. i. No ,ha5 oído uii.\mp1•e haola,1 de los sombrel'os de castoJ'?

El P res.jdente Taift oonsidórase ahora M iz

l&gt;Onque ti.ene un nuevo 1y excelente cocinero,
Y una ~a·ca. nueva y fecundfsima PU leche.

13

Sencillos modelos de blusas lavables.

El espada.-¡ Fuera de aquí too er mundo!
Toos me estorban y quiero estar solo.
Varios torm·os, desde lejos.- Pero si ya está

solo, maestro ... .
. El espada,-;¡Qué he de estar! ¿Pus qué, ese
bicho no es naide? ¡Que me quiten e1· toro!

'UBté

**

;j;

Pipiólez bombero :
---Mi jefe me ha dlicho que le espere aqur.
"Pero me ne. adelantado un poquito y rei;ultn. qu€- no vend,1·¡¡ hasta. dentro de d.nco

horas.
-Hom,b:re, se va usted

***

Eu el Estado de Jv.la¡ssachussetts, aumenu. ri modo .notable los depósitos ne los
bancos ·dl i ahorros, á pesa:r del costo r.h! la
vida, s{~n ,.pre en aumento !\'.egú.n los periódicos. · l
tan ,de

-- -Vamo1;, uo ll• 1·e usted. No es para tanto el dolor -de muelas. Ouando 11. mr me {luelen :n-0 me deseSlpe.ro.

* **

romprair .más.

Los crímenes, magistralmenite reproducidos pt I!' los ci,niemat.ó@rafos, despiertan P.Tl
al8iun0\ 1 j61v.enas i&amp;l des.,eo de o~ter o~ros
P.11 clrc:n ttE'tanc·ias miis rlrnm~tir1u;_

a. mi ca.sa.
-¿Y qué?
.....;Na,&lt;1a, señor ins-pector, -0.ue, como estoy
perdido y no s~ por -Oón-rle a.ndo, vengo a
sabér si estoy a¡qur.

·-Ya lo creo. Comu 1.!Ue, según -dkc s11
donceHa, cuando le duele n á usteld 99 la:s
ri::Un..

***

***

rompañras, señor d.ns.pee,tor. . . . . eso es ... . .
'Y ,ha(!-e dos días que no v0;y

se0has va,J uafas i&gt;n catorce millones ,fo dó-

(lD

NI inspectm.- ¿Qué se le orurre a ustea
aqut á. las tres ;¡fo la mad!'llga,da?
l1ll beodo.---iMirn usted, senor mspeotor ...
yo .soy un per.didio. . . . . no, no es eso; yo
mo he perdido. . . . . . seño1· i,nspector ... . . .
tampoco; a mí me ,han 11erqi&lt;lo las malas

Vn 11erito ha declarado que la aid,mm1stra,ci6n federal de los Esta.dos, Unidos puede
maroha, con trescientos mil,loues tle pesos
a'1 afio, y qu~ los !ferrocwnliles pueden mauejar.se con una econom,ra de mU millones.

a.

a;burr!r •• • •

:,X ·i p-o :l rí:L 0,u tretenermn "n algu,na.
cosa? . .. .

-.No sé ... .. Se me ocune u.na ddea. Vor
:á prender fuego á mf tlenda, para que tenga usted tcupaci6n durante esas horas. Pre-&lt;ilsa.mente es muy vteja y todo en ella lo
tengo ll.,Segurado.

~~-'---~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~-======-~~~---~~~~-!

~ ~ --~.:----:;:---~-;;:,..,:.._~~~~~~-.::...!

�Oe todo un i,oeo.

160

Cantares.

y en, las ll1oches del invierno
se co-rufu,nden y ,se ibesan.

IV
Vimos el soJ que mo1·1a,
juntos. mu¡y juntos los ~os.
¡ hasta el isol se detenia
dállldote el último adir~'

Me

COlllUU ICO COllltUl:&lt;1

desde que lejos esta.s,
son oosos rquo va,11 ,y Vl'lnen,
besos que vienen ·y van.

V .
lI

La. amistad es uua planta
que n·aoe en .los corazouec;
y la siembra una mirada..

El amor y el vino bu'!'UO,
s~,ún .fücen por &lt;llht,
se suben á la ca'beza
poco a poco y sin sentir.

IlI

Nuestros cuerpos se a fA1arnn
pero las altnas se que-dan

VJ

Dos n0,mtnis llevo en P-1 pecho
que nunca se l&gt;orraráu.
la Virgen de la Victoria.
y la Virgiin d,el 'Pila11·.

UNA IDEA AÑEJA Y TONTA.

Se creía antiguamente, que una
medicina era benéfica en propor.
cion á lo repugnante de su sabor
y olor; pero ya sabemos que tal
idea era un disparate. No hay
ninguna razón por la cual la medicina deba ofender á los sentidos más que los alimentos, y por
lo mismo, uno de los triunfo¡;
más grandes que ha alcanzado la
química en los últimos afios, consiste en lo que se puede llamar
la redención del aceite de hígado
de bacalao. Todo el mundo sabe
cuan asqueroso es el sabor y olor
de esta droga en su estado natural, y no es de extrafiarse que hi,
mayoría de la gente declare que
prefiere sufrir la enfermedad á
tomar el aceite de hígado de
bacalao puro. Ahora bien, es
una de las leyes de la naturaleza, que un remedio que es repugnante al olfato y al paladar, y
que tambien revuelve el estómago, no puede producir buenos resultados, pues el organismo se
rebela en su contra y á gritos
pide deshacerse de él. El milagro apetecido se encuentra en la

Vil
Suprime ya ,tus farnle&amp;,
¡ barrio c1e

Con, claveles 'Y l!llb8Jhacas
a.&lt;lornaré mis balcon,es,
pOT(lUe ,pa,\;ará esta tarde
la niña de mis amm:ei,,
NARiCLSO DlAZ DE .IDSOOVAR.

* *"'

'rodavla se eistan puMlcalildo nuevos lihros referentes á ,Napoleón, st.n embargo de
que ya, .nada ¡queda po-r decir ,del Ilustre
corso, que ta1nto ruido metiera ,y tanto.-; millares de seres .humanos dejai'a. teI1Jdidos
por todoH los campos de batal:Ja, fecu.n&lt;lan.do
la. tlei1ra co.n las substancias de sus tuerpos. Y tallllhién se siguen ha'Ciendo ret~.'ltos
·'' estatuas del .Emperador, con más cnt,u'-lasmo que cua.ndo él vlvleNJ..

la Trinidad!

¡ los oJos de tus muJores

ilumina.n mucho .mlis!

¡Oh los Valientes!

Vlll

En-vi'dia :r ca:lumnia juntas
te mrultratan y pprs.1gue,n,
que contTa. las malas lenguas
la tlefensa no es posible.

PREPARACION de WAMPOLE

en la cual tenemos la parte valiosa del aceite, sin los demás elementos. Este moderno y eficaz
remedio es tan sabroso c~mo la
miel y contiene todos los principios curativos del Aceite de
Hígado de Bacalao puro, que extraemos de los hígados frescos
del bacalao, combinados con Jarabe de Hipofosfitos, Malta y
Cerezo Silvestre. Tomado ántes
de los alimentos, evita y cura la
Dispepsia Nerviosa, Afecciones
de los Pulmones y todas las enfermedades que se originan por
las impurezas de la sangre. "El
Sr. Dr. F. Zárraga, Profesor en la
Escuela Nacional de Medicina de
México, dice: He usado la Preparación de Wampole, como tónico
reconstituyente, con muy buen
resultado." Nadie sufre un desengaño con t-sta. En las Boticas.

Mira. que es trlstie, -ch,i¡quHla,
cuain&lt;lo nos 1queremos tanto,
que nos sepa.re la gent&lt;,
y no volver á encontrarnos.

€1 Rttrato dt
los Jf budUos
Nosotros lo hacemos á
co ciencia.
La delicadeza de nuestros
trab jos es la base de nue~tro
ex1to artlstico.

'ÜTiiSªT'
I~ DE NUEVO MEXICO Nº 6.
México, D, F.

Teléfonos:

Erlo. 2995, Mé1. 1034 Nerl.
H 11. Y ELEVADOR ,

No se crea q1.1e vamos á tratar
de aquellos que luchan en el campo de batalla, ' no, vamos á trntar de tipos que, por desgracia,
abundan mucho en los dos sexos.
Llega Ud. á una casa en la que
el jefe de familia se encuentra
con un fuerte e-atarro y up poco
de calentura; al preguntársele
qué ha hecho para combatir su
enfermedad, contéstará: Nada,
yo nunca me curo, 1;10 tengo mie'.o á las enfermedades. Y nues·o hombre se queda .~n satis·rho como si tal cosa.
' uince días más tarde nuestro
·ve no tiene catarro; solo le
quedado una tosecilla seca,
( puede dormir, ha perdido el
pe ' ito y se va adelgazando á
!; r1. , prisa; pero como es valienh, no quiere curnrse. Llega el
cáa en que nota su esputo con algunos rasgos de sangre y entonc:es se preocupa algo, llama al
médico y éste le dice con mucha
nolítíca que su estado es delicado, que necesita cuidarse y tornar luego la "Creosofosfatina" .
''.quida,
Es querido lector, que el valiente, por sus tontas ideas, se
ha vuelto tísico. Si hubiera tomado }a.misma medicina cuando
comenzó con el catarro, se hubiera curado con menos· de un
pomo, mientras que hoy tendrá
que tomarse varios y está ex·
puesto á contagiará toda su familia·.
Los catarros y las toses nunca son inocentes; deben cuidars'!
tomando la admirable médicina
que,dejamos nombrada; con ella
se evita y cura la.Tuberculosis y
todas las enfermedades del pulmón, pecho Y. garganta. Tunbien la hay en pastillas.

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              <text>El Tiempo Ilustrado,  1912. Año 12. No. 10. Marzo</text>
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              <text>Semanario ilustrado de literatura, historia, bellas artes y variedades. Dedicado a informar las noticias más relevantes de México y el mundo, además era escaparate de todo tipo de comercios, banca e industria pues en él se anunciaban sus servicios.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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