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                  <text>fL
MÉXICO, DOMINGO

7 DE

ABRIL DE

1912.

NuM. 14 .

•

, El señotr PtTesidente de le ~epáblie&amp; leyendo su infotrrne en 1&amp; Cám&amp;tra de Diputados
el día 1Q de los eotr.ttientes.

�Domingo de J:(&amp;mos

tecer. ¿Quién no lo desea con ansiti? ¿Quién no susmra un
poco por tener otra vida, otras costumbres· ver otros ot&gt;ietos
y tener distintos pasatiempos?-Las flores qu¿ aquí tenemos ban
sido plantadas y cultivadas en macetas, regadas por asma que
ha traído un sirviente, han estado dtf,mdidas de los ardores del
sol poi; gruesas cortinas de trapo, y ni el rocío de la nocne ha.
fecundado sus cálices, ni la aurora les ha mandado su nnmer
~ese,, ni las brisas de la tarde han agitado blandamente sus delicados pétalos. ¿Qué extrafí.o, pues, que carezcan de oeriume,
de frescura y lozanía? ¿Qué extrafio que sus colores sean nálido~ y que apenas de_sprendidas de sus tallos, cemiencen a. languidecer y á marchitarse? No así las flores del gran jara1n de
la naturaleza:" el calor del sol las fecundiza; el rocío del meto las
~efresca; la luz aviva y enciende sus colores· el manso ,i11tiro
Juega con sus hojitas, y les comunicll anim!l~ión y vida. Allí
~o abierto aún el botón del nardo, del clavel, de la rosa ae Ca.s~
till~, percíbense_Ya sus delicados aroruas; y las mariposas v Jas
abeJas pueden libremente gustar la miel escondida en su !!eno.
En la ciudad jamás vemos la salida del sol, porque acostumnrados á desvelarnos todas las noches en frívolas diversiones. nrolongamos nuestro descanso hasta pasadas las primeras noras de
la mañana; nunca vemos tampoco la poética y melancóuca caí·
da de la tarde, ni escuchamos los trinos melodiosos de 1as avecillas que de ella se despiden, ni contemplamos las capr1cnosas
figuras que nubes de oro, de grana y de violeta forman en nue3tro horizonte. De nada de esto gozamos; todo pasa inadvertido
para nosotros.
En el campo sucede lo contrario, y hasta parece que cambian
nuestr?s condiciones físicas; pues instantáneamente nos sen ti·
mos bien, muy bien: se robustece nuestro cuerpo, se alieeran
nuestros movimientos, y una actividad maravillosa se apodera
de nosotros. Ya no hay en nuestros pasos aquella lentitud perezosa que nos robaba tiempo; ya no tiene nuestro rostro aque·
color ~maril~ento y pálido 9ue nos daba el aspecto de enfermos
anémicos, m en nuestros OJOB hay, por último, aquella enfadosa expresión ,de fastidio y de indiferencia. Todo esto desapare·
ce bajo la saludable ir.fluencia de los aires puros, del aroma de
las flores, de las encantadoras perspectivas que por todas partes
'le ofrecen á nuestra vista: dormimos poco, y nuestro smño es
tranquilo y profundo. Ningún cuadro campestre, ninguno de
sus detalles queremos dejar de examinar.-Entonces, sí, el hombre se contempla rey de la creación, y en medio del silencio que
lo rode!, llega á coi:nprender. que todo ha sido para él, para. su
beneficio y su deleite. Admirado ante la obra de Dios sus labios pronuncian cánticos de gratitud y de alabanza. L~ majesII
Los moradores de las ciudades, donde ~l µolvo ahoga y mo· tad de los bosques y la grandeza imponente de las montafias
lesta, el estru6ndo de los carruajes ensordece, el ruido aleja á los astros que brillan en el cielo, la luna que alumbra el firma:
las golondrinae, y las calles impiden ver el cielo, como las pa· mento, los prodigios de la tierra; todo parece asociarse en feliz
redes de una cárcel, los moradores de las ciudade,s, digo, no sa- oncierto, para recrear su espíritu y alimentarle de elevados y
ben á la verdad lo que es la llegada de la primavera, esta risue· ublimes pensamientos.
fía y pr6diga deidad que es la alegría del campesino; ni conocen
III
tampocp las armonías _con q?e se anuncia, las esplénaidas galas
Los alrededores de México son á propósito para pasar en ellos
con que ~e presenta, m el luJo que desplega durante su reinado
esta
temporada. San Angel y Mixcoac, Tlalpam y Coyoacán•
sobre l~ tierra. Pa.ra eso es necesario estar en el campo, en la
rp.ontafia, en medio de bosques y hondonadas. Aqui j;oooes con sus hnertas y sus jardines, sus hermosas alamedas sus
'igual siempre, y no se diffruta de los goces inocentes¿-sencillos quintas cómodas y elegantes, su cielo trasparente y purí~imo
que ofrece la naturaleza: la agitación COI!tinua eiJ."qfie vivimos convidan siempre á buscar allí un ameno y delicioso retiro. Lo;
no nos permite ver los cambios y tr11,sformacione!J de la tierra en vientos del Ajusco bajan hasta esos verjeles de flores, trayendo
l~s distintas épocas del año; y además, hay otros cuadros y los olo~osos ,perfumes d.e la sierra y la frescura de sus nieves que
:otras escenas que entretienen nuestra atención. Al aire embal- se derriten ya; las avecillas que han mudado de plumaje ensa.·
samado de los campos, parece que preferimos los vapores del yan de nuevo sus cantos, siempre viejos v siempre agradablet! á
vino, del tabaco y del café; á las risueñas y hermosas campifias quien los oye, y todo anuncia una época de ventura y;de:placeres.
¡Ay! al ver todo esto y presenciar los preparativos de las fabordadas de flores, las ridículas y extravagante9 decoraciones
milias
que van á pasar allí algunos meses, ¿cómo no suspirar
de un teatro; al canto melodioso y lleno de misterio .de los pádoméstica, todos los que, como el autor de estas lí·
por
la
vida
j~ros, los irritantes acentos de uha mÚ;sica sensual· y á las honeas,
eetán
lejos
de su hogar y de sus paisajes queridos? ¿cómo
ras de meditación á que convida la soledad de los bosques las
no
lamentar
esta
soledad en que vivimos, esta tristeza que nun·
'
largas conversaciones con gente frívola y vana,
ca
nos
deja,
esta
cansada
monotonía con que se desliza nuestra.
¡Cuán dichosos son en cambio los que viven lejos de estos
existencia?
¿cómo
no
olvidar,
por último, á los que van á decentros populosos, libres de las trabas que á nosotros tanto nos
leitarse
con
las
inocentes
alegrías
del campo, con las sombras
estorban para obrar bien y emplear las hor11s que tenemos de
descanso en honestos entretenimientos! Allí es puro y sano el de los huertos, con el apartamiento silencioso de escondidos so·
aire qne se respira ; las flores convidan á gozar de su perfume· tos?...... ¡Y cuán deliciosamente debe deslizarse allí la vida!
las montafias ofrecen perspectivas majestuosas, y fácilmente s~ Ni teatros ni visitas de cumplimiento, ninguna de las exigencias
encuentran distracciones en las escenas más comunea en los que en la ciudad nos hacen esclavos de los demás, irán á turbar
objetos más sencillos é insignificantes. Ir, pues, á pasa; al cam· allí nuestro reposo: podrán dividirse las horas del día entre el
po la. temporada de primavera, después de haberse fastidiado en estudio y la contemplación, entre la lectura de libros recreati·
la ciudad, es indudablemente el goce mayor que se puede ape- vos y largos paseos por lugares solitarios: se hallará gusto en
I
Hermosa época del afio esta época de la primaveral Ha llegado ya á nuestro hermosísimo valle la estación de las flores y
de las perfumadas brisas, del canto de las aves y de las campestres alegrías. Los vientos, refrescados todavía por las últimas nieves del invierno, llévanse en-sus alas las secas hojas de
los árboles, esas hojas que fueron gala y adorno de la naturaleza; .las ~olondrinas vuelv.en de sus viaj~s, y llenas de alborozo y
de mqmetud buscan el mdo de sus últimos amores, en las ven·
tanaR, en las paredes de las iglesias ó en las escondidas grietas
de las torres; las delicadas plantas de los jardines recobran su
natural vigor y lozanía1 para ostentar después, en medio de sa·
no verdor, rojos y encendidos claveles, blancas azucenas, frescas
marg_aritas y rosas, tulipanes y jacintos; hínchanse las yemas de
los árboles, se cubren de verde alfombra los prados, la corona
de plata de las montañas desaparece cediendo su lugar á vistosas diademas de esmeralda, y todo, en fin, cambia y se trasforma, y renace á una nueva vida.
El cierzo helado despojó á los bosques de su galano follaje·
pero ahora viene la primavera á dárselos floridos y frescos pa~
raque el viajero tenga sombra donde refugiarse del abr¡sado
sol de medio día. Las fértiles campifias, antes tristes amarilleo·
tas, vánse á ver ahora poéticamente engalanadas de diversas y
pintadas flores; los vergeles en que sólo se oían susurros de enfadosos instictos, repetirán en sus altas bóvedas de verdura el
,amoroso gorjeo del ruiseñor, el blando arrullo de la t6rtula; el
alegre.canto .con que otras aves s~luden el nuevo día, y los melanc6hcos trmos con que ~e despiden de la tarde. Las mariposas, encerradas por tanto tiempo en su cárcel, al sentir las tibias
caricias del sol de primavera. saldrán gozosas y ufanas á disfrutar de la existencia, sumergiéndose en verdaderos océanos de
dorada luz, vagando por jardines y llanuras donde liben la miel
exquisita de las flores, y ostentando, en fin, ante grupos de can·
doroaos niños, los colorAs de sus alas, haciendo alarde, al parecer, de su ligereza y dando giros caprichosos á sus vuelos. En
las apartadas soledades donde antes no se percibía ningún perfome, nos regalará ahora el aroma embriagador de la violeta,
del azahar y la mosqueta;; y allí donde había silencio, tristeza
y soledad, reinarán luego el animador bullicio de la naturaleza
la alegría de los pájaros, las múltiples armonías y canticos d¿
la creaci6n.-¿Quién, pues, no se regocija con estos días de esplendorosa luz? ¿Quién no se siente renacer á una nueva vida
cuando á su derrador todo florece y se reanima?
'

'

211

�~et11atos de aett.talidad

· Aett.ta1idades

Grupo de periodistas que se reunió para protestar contra el atentado á "El Heraldo Mexicano."
teriormente los huevos que se emplearon en aquella ceremonia
palatina eran, no solo dorados ni plate:,dos, sino precioódades
artísticas debidas al pincel de famosos pintores.
·
El céleb,e Watteau, por ejemplo. y también Lancret, pintaLa costumbre de loa Huevos de Pascua es general en tod0s los
pueblos cristianos, y parece se: tradición simbólica, desde los ron Huevos de Pascua para el canastillo de los Reyes franceses, y
primeros tiempos de la Iglesia, quizá del cruel tormento que se entre las curio3idades de la biblioteca Je! palacio de Versa.Hes,
coneérvanse todavía lindísimos
bacía sufrir á los mártires de la
huevo'3 pintados que un artista
fe de Jesucristo con los Ova igniinsigne
ofreció á la princesa Victa, 6 huevos de hierro incandes·
toria, de Francia, hija del Rey
cente con que se les abrasaban
Luis XV.
las carnes.
En varias comarcas de BélgiYa en los siglosfXIII y XIV,
ca, las novias dan á sus novios,
en las ciudades popuJoi,as, lo
en el día de Pascua, un ramito
mismo en París que en Roma,
de las más tempranas flores pri,
en Montpeller como en Salamanmaverales; pero en cambio los
ca: al amanecer el Domingo de
novios deben dar á sus novias,
Pascua se reunían los clérigos y
en justa reciprocidad, un Huevo
los estudiantes en la plaza prinde Pascua primorosamente pincipal, formando numerosa comitado y adornado con cintas y
tiva, y precedidos de estandartes
leyendas poéticas y sentimen·
y banderas, tambores y clarines,
tales.
dirigíanse al atrio de la iglesia
Hasta en la cismática Rusia
catedral, cantaban Laudlls, y se
existe
la costumbre de los Huevos
dispersaban por las calles para
de Pascua: los de las.clases popu·
a.:;_=:___ _ ___:....
:::.·.:..
· ·-··"'-'...:.-.------~--.:::.:::.:~
hacer la colecta de los Buevos de
lares son de color, rojos, azules,
Pascua que habían de ser hende.
.. . ..
.
,
"
cidos por el preste en la misa ma·
'. La pohc1ai1mp1d1er,do la mculacion de El Heraldo Mexicano."
amarillos; pero los de las clases
nobles del Imperio, y singular·
yor, y luego los regala han á sus
·
familias, parientes y amigos; y en esta cobtumbre tuvo origen la mente los de la corte, son objetos artísticos de gran valía.
En Polonia, ninguna familia cristiana come huevos durante la
popular frase: Dar los hue1Jos de Pascua.
En el siglo XVII se usaba ya, después de la misa pascual. la Cuaresma, y todas los guardan para el día de Pascua, en que se
presentación de uu canastillo de huevos dorados al monarca, practica la antigua costumbre de la bienvenida: todo jefe de fami·
quien los distribuía á !as dama11 y dignatarios de la corte; y pos- lia, así el noble castellano como el humilde campesino, ofrece en

LA COSTUMBRE DE LOS HUEVOS DE PASCUA

.

'

__ j
Los voluntarios ferrocarrileros ejercitándose en el tiro al blanco en la Escuela de Tiro.

Señor Mayor Nicolás Martínez
Jefe del Estado Mayor del Genernl González Sala~, muerto en la ba·
talla de RelLtno.
el lunes de Pascua un huevo duro
á.c~da una de las personas que le
v1s1ta~, y c~me la mi.tad del regalo de bienvenida, al mi.imo tiempo
que la persona recién llegada come la otra mitad; y esta costum·
bre ha sido conservada en la emig.ración por los polacos nobles y
ricos.
Sabido es, en efecto, que una de
las curiosidades del palacio de
Czartoryski, en París, consistía,
no hace aún muchos afios en la
recepción del lunes de Pas~ua: el
noble Príncipe de Czartoryeki
que recibía la visita de numeroso~
compatricios, como él, desterrados
P?r el Gobierno ruso, estaba de
p1e· á la entrada del salón de ho·
nor de su palacio, ofrecía el tradicional huevo duro á cada una
de las personas que iban á felici·
tarle, partíale en dos mitade?,
acercaba una á sus labios y daba
la otra al recién llegado, quien se
la comía antes de entrar en el sa16n.
Nuestros hijos se alegran del advenimiento de la Pascua, después
de loa tristes días de la Semana
Mayor, en que la Iglesia conmemora la Pasión y Muerte del Redentor del mundo; para ellos es la
Pascua de los hu€vos, de los ricos
huevos de azúcar y caramelo ca·
prichosameitte engalanados ylle·
nos de sabrosos confites.
IBien venida sea la Pascua! Es
)a fiesta de la Resurrección del HiJo de Dios, del Mártir del Gólgota; es la fiesta de la primavera,

Señor Teniente Coronel Ricardo Galván ,
muerto en el combate de Rellano.
Fot. A.M. May a.

qu,e da ~l cielo Fere~irlad augusta
y a la tierra fecundidad vigorosa·
e~ )a fiesta de las auras dulces
tibias que atraen á las golondri·
nas á sus abandonados mdos, que
evocan las flores, que aumentan
los ~fectos del corazón y la fuerza
lummosa de la inteligencia.

y

***

Señor Coronel Alberto Canseco
nombrado nuevo Jefe del Batallón de Za padores.
1

Fot.de El Tiempo nmtrado.

También la fie~ta de los Huevos
de Paecua tiene su leyenda.
En un~ ciudad (cuyo nombre
no mencionan las crónicas) había
h~ce ~uchos años un joven mitnmomo: la mujererabuenayhermosa, Y el marido, un ricacho de
g:an fortuna, la amaba con deli·
no.
Y sin e~bargo, aquella pareja
no era fehz.
. ¿Por qué'? Porque· no tenía hiJ~s, Y habría querido tener una
mdada de pequeñuelos.
.JAh! El hogar doméstico sin
hiJos está muy triste, faltando en
la casa los queridos seres que estrechan los vínculos de amor de
sus padres: la mujer piensa más
de lo debido en lujosas toilettes en
teatr~s, en bailes, y el marido; no
necesitando hacer economías derrocha el dinero en frívolas' dis·
tra?ciones, en banquetes con sus
amigos, en la profunda sima de
las mesas de juego... ..
;: E8to hacía Dionisia el marido
de Matilde: iba todas' las noches
al casino (á un casino de aquella
época, por supuesto), jugaba mucho y perdía siempre· perdía sí
. ' que hast
' ..'
con tanta ' constancia,

�Aetualidades

Y Me.tilde ech6 los brazos al cuell o de Dionisio y con voz conmovida, muy conmovida, le reveló al oído el misterioso secreto ..
Dionisio lanzó una exclamaci6n de alegría, estrech6 con am·
bas manos la cabecita de su mujer, bes6la amorosamente, y díjo:
-¡Cuánto t¡i amo!
A los pocos mases, Matilde era madre de un hermoso nifio y
la felicidad reinaba en la casa del joven matrimon10.
Y, en memoria de aquel dichoso día, todos los 1u1 es de Pñs·
cua regalan á cada pobre que les pide limosna un duro y un
Huevo de Pascua.
EMILIA DE

S**

Horrores de la Guerra.
Miembros de la J un ta del P:.11tido Liberal.

Los Delegarlos dd Partido Liberal saliendo dtl Tt·,,tro Lírico.

Agusanado vivo.
Del Iibrn inédito "Horrores de la Guerra."

Dionisia, que tenía coraz6n de buenos sentimitntos, rf'gistr6sus compañeros de tapete verde, aquf'llo3 mismoA que le ganaban el oro y los billetes de Banco, se asombraban de la tenac1Jad se los bolsillos con mano couvulsa, por si acaso encontraba otra
moneda escondida entre algún
con que le perseguía ince!:antepliegue; mas sólo tenfa aquel
mentt; el adverso destino.
duru,
aquel último duro que le
Dionisio regrt:saba de pésimo
palpaba y acariciaba cou verdahumor á s : caba tn las primeias
dero cleleite.
hul'al'! de la madrugr,da: si esta-Mafiana, hermosa, mafíaba su mujer re"og1da, regañábana
... contest6 á la pubre men·
la 1wr IJO haberle espera.to, y si
diga.
ebtaha esperándole, aunque renY ech6 'á correr hacia otro
dida de sueño y también de anconfitt-ría,
á. fin de que la nifia
siedad, regafiábala más durano
observase
que tenía dinero
mentP. por no habe1se recogido
para
comprar
el Huevo de Pasen la hora de costumbre.
cua y no para darla una limosna.
Así es que la pobre Maiil&lt;le,
Atravf's6 por calles y plazas,
aunque virtuosa y amante, coy
pasó
delante de una iglesia,
mo no obtenía ningún prowcho
en
cuyo
ancho p6,tico, envuelto
de rn docilidad y cristiana resig·
en las sombras de la noche, vió
naci6o, empez6 á moetraree anuua mujer que mecía en su re·
l11jn111za, H8bdlJJe, ntrVÍOS:1, y
gazo
á un mño de pocos meE&gt;es,
wntestaba á Hl urnri&lt;lu con fra ·
y
alargaba
sus descarnadas mases más durae to:lav'a que las
nos hacia lo:i transeunte,:, rn ur·
que él la prodig:1b11 en rn~ accemu rimel o:
•OS de mal butll•,r; y aeí f l!lfia-¡Una limosna por amor de
ron meses y mese~, tramformaDios
y por mi hijo!
do d h, ,gar Jc111 ,é,1irn, :;qu, 1 ho·
Dionisio exuerimentG una r1 ·
gar sin hijo8, en 11·on11la d~ ditcia sacudida en su c0razón y pa·
cordia y .1-&gt;erpt'ttJ&lt;, &lt;li -gu,t11.
róse un mom,mto á contemplar
La nocb~ de P t1F&lt;'t1&gt;1
R•s:11á aquella i,,feliz madrn que pe·
rreccion, el incorregible Dionisio
día una limosna por Dios y por
acord6iae de que todos los afios
BU hijo
1egalaba á PU mujer, en la ma·
-¿Yo derrocho una furtu1 a
d,ugada dtl luneti, el Huevo de
en el fango de lo~ vicio¡., y hay
l'n.scua, un enorme huevo de conmadrt'S que no tienen pan, y hay
fileria., repleto de caramt-lo" y
niños inocentes que dP&gt;Í dlec• 11
pastillas, y adornado con liudos
de hambre? ¡ No, por D¡osl
dibujos aleg6ricos y finos colo·
Ai,í exclamó Dionieio1 y sa·
res; y !'Or tiada del mu1 duque·
rando
del bnbillo el dur(l que
1ía intf'.rrumpir entonCt'S aque·
destinaba
al tra,liciollal HUtVO
lla su antigua costumbre.
de
Pascun
para
ob,eqniar á FU
Mas al salir de la casa de jueespo~a
Matilde,
le puso en la
go, después de haber perdido somano
trémula
de
la m€1J&lt;l1ga, á
hre el tapete venlt' un buen pe·
quien
dijo
es,as
palabras:
dnzo de su fortui,a, observó que
-Tome usteci, pobre madre,
f6lo t~mía en el bolsi'lo una mopor
Dios y por su hijo ..... y re·
11e&lt;ia, un duro, f'l ú timo que hace
por
mi.
bía sido re;petado por su mala
suerte.
f
-¿Cómo no te has acoetado?
Er11u las dil z de la no&lt; hP, y ~
-preguntó
Dionisioentrando t n
las confiterías estaban abiert:.is
·
su
casa
á
la
buena Matilde.
aún¡ mas cuando fuéáent1ar en ~
-Porque
...
.. . porque ...... ¿ea·
una de las mt1jores para combes
que
tengo
que revelarte un
prar con aquel duro el Huevo de
secreto?-respondi6le
rn mujer.
Pascua, una pobre nifi.a de ocho
-¡Ah,
ya!
¿PienEias
en que
afios, al mismo tiempo que le
mañana
es
lunes
,.le
Pascua
y es·
ofrecía un ramito de violetas y ja·
parabas
el
regalito
mfo?
cintos, pidióle,con voz lastimera
-No, no es f'SO ......
una limosna para m mamá, que
Señor don Fema r do Iglesias Calderón
-¿Puel!! qué el!!, Matildt?
Presidente del Centro Directivo del Partido Liberal.
esta.ha enferma.

El sitio pueeto á la ciudad de Cuautla entraba en su quinto
día, pavoroso como los cuatro anteriores. Las calles de la histórica población hedían ya á sepultura entreabierta, porque los
cadáveres se pudrían en ellas, toda vez que era imposible que
fueran levantados, ni por los federales, porque aquellos heroicos
333 dragones del 5° Regimiento á penas si se daban abasto para
contener los ataques de 103 revolucionarios¡ ni por estos, porque
no se atrevían, por ninguna causa, á introducirse en los lugares
vigilados.por los leales servidores del Gobierno.
Cuautla era, pues, un sitio de desolaci6n y de angustia. Sus
caea1.1, poco tiempo antes hermoseadas exteriormente con motivo
del Centenario de la. Independencia, veíanse ahora medio destmídas por el choque de millares de proyectiles, 6 por la explo·
si6n de centenares de bombas de dinamita, y presentaban., por
lo tanto, el lúgubre aspecto de ruinas recientemente encaladas.
• Sus calles, solas, abandonadas, sombrías, mostraban en su pa·
vimento trágicos manchones de sangre fresca, y, de trecho en
trecho, como para :i.centuar aquel cuadro de muerte y_ de amar·

gura, los incendios alzaban el brillo de sus llamas, más pavoro·
sas aún al destacarse lívidas en medio de una atmósfera caldea·
da por un sol ardiente, por un sol terri ble, por un sol cuyos ra·
yoe quemaban casi tanto como las lenguas de fuego que se le·
vantaban de los edificios incendiados.
Todo era pavor y tristeza en la ciudad inmortalizada por el
gran Morelos. La guarnici6n que la defendía, casi ya exhausta
por cuatro días de lucha sangrienta, encontr~base, no obstante,
todavía dispuesta-orgullosa en medio desu debilida.d-á reptt·
ler una vez más, el empuje de los tres mil revolucionarios de
Zapata, y éstos, en cambio, seguros, al recordar su número, de
que tardeó temprano, la hermosa ciudad suriana, caería en su·
poder, preparábanse á intentar un nuevo asalto sobre la gloriosa
~j
y desolada ciudad.
Sitiados y sitiadores estaban, pues, dispuestos á que de nueva
cuenta la muerte cirniera sus alas negras sobre aqut1l campo de
fratricidas odios, á que de nuevo los alarid-0s de angustia vibraran en aquella atmósfera deletérea, á que otra vez la sangre se
encharcara en aquellas calles, ahítas ya del líquido rojo, líquido
que saldría á borbotoIJes de las abiertas líendas... .. . ¡Oh, la
guerra ei; el más terrible de los azotes que puede 1tfügir á un
pueblo, y Cuautla estaba enteramente agobiada por tan terrible
calamidad. La lucha entablada en la épica ciudad suriana no
llevaba trazas de terminar sino con el aniquilamiento de una de
las dos fuerzas enemigas!. .....

***

º"

••••••••••••• •

•••••• •

fJJ

Serían las once de la mañana· de aquel día, ( 17 ~de mayo de
1911 ;) cuando un grupo como de ochenta revolucionarios 1:1e decidi6 á asaltar la poblaci6n siguiendo la hilera de cci.llt,ll que
desemboca directamente en la Phza del Mercad0, punto del que
pensaban apoderarse· los rebeldes. Avanzando con toda Cll-Uteü1,
primero por los cañaverales y en seguida por las callejuelal!l suburbianas, sitios que se hallaban indefensos debido á lo pequeño de la p-uarnici6n ~federal, los za patistas "llegaron á posesionarse de una calle que sólo dista cuatro ó cinco cuadras del punto de que deseaban aduefiarse. Pero de allí no lograron padar.
Un pelot6n,iformado por.diez dragones, salió con audacia á su
encuentro, y se?e.ntabl6 inmediatamente un rudisimo combate.

•••••• 1 ••••••••••••

Comisionados de Paz en San Antonio, Texas, con el señor Licenciado Emilio Vázquez Gómez,

�Teatttos

Teatrros

como todos sus compañeroe del 5?, bien apellidado de ORO,
prefirió luchar sin defensa alguna, á retroceder un solo paso,
así es que con todo valor se arrodilló en ~edio. del arroyo, y
continuó su terrible duelo con el revolucionano oculto en la
próxima esquina.
El rebelde al ver vendido, puede decirse, á su enemigo, sonrió burlona~ente y tendiendo su carabina, hizo fuego ...... pero
erró el tiro; entodces el dragón echóse el maüsser á la cara y
disparó también; una bala atravesó el ala del anch? sombrero
del maderista, á pesar de haberse ocultado éste rápidamente al
hacer fuego el impávido federal.
¡Hubo un momento de honda espectación! El maderista, carabina en mano espiaba atentamente al dragón, mientras que
éste, con el maüsser tendido, esperaba solamente el momento
en que se asomara su enemigo para disparar sobre él.. .... Movióse el rebelde, y un nuevo proyectil arranc_ó el ~oncreto de la
esquina, bafiando de cal el rostro d~l revoluc1onar10. ~l federal,
que con aquel cartucho había agotado su «parada)), sm retroceder, como casi lo exigían las circunstancias, para volverá poner
su arma en aptitud de servirle, sacó tranquilamente un &lt;&lt;carga,
dor)) y lo introdujo en la recámara de la carabina. Es!a operación fué ej ..cmtadá con toda prontitud; pero por rápidamente
que hubiese sido llevarla á c~bo, el ma?erista supo ap~ovecharse
de la ocasión que se le ofrec1a, y, tendiendo su carabina, apun·
tó con precisión y disparó ...... El estoico soldado, que en aquellos momAnto:i iba á echarse de nnevo el fusil á la cara, ya no
pudo hacerlo, sino que abrió los brazos, dió un gAmido bronco
y cayó de espaldas sobre bl pavimento. ¡El rebelde, por su parte, lanzó un alegre grito de triunfo: se había salvado de un enemigo terriblemente peligroso! ......
Y continuó el combate por cerca de seis horas; pero por más
que se empefiaron los asaltantes, no l?graron hacer ~etroce,der á
los defensores, y, al fin, aquellos tuvieron que replegarse a sus
posiciones.
En la noche, á la hora del descanso, el revolucionario refería
á sus compafieros el peligro que había corrido al batirse con el
bravo federal.

•

Teatro Col6n.-Virginia ~evarez.

Los maderistas, fiados en su número. pretendieron arrollará los
federales pero é3tos se sostuvieron Ptl sus posiciones, rechazan·
do varia~ veces á los grupos más audaces que llegaron á atrever·
se á desafiar osadamente el fu ego del enemigo.
Oonvenddos, por fin, los revolucionariOíl de que no harían
retroceder jamás al pequeño grupo de dragones, variaron enton·
ce; de táctica, y, ocultándose en los huecos de las pu~rtas, en
las esquinas de las calles, en los postes de la luz eléctrica, empezaron á di,parar sobre los soldados leales, procurando hacer
blanco á toda cm,ta, pensando que de esa manera acabarían por
destruirlos á todos, uno á uno, y entonces podrían entrar ellos
al sitio ambicionado.
Pero se equivocaron redondamente. Lo3 federales, al notar el
cambio ds táctica de los enemigos, hicieron otro tanto, y procurando desde ese instante guarecerse también con los sitios que
les brindaban algún abrigo, pusieron todo su esmero en que sus
disparos hicieran siempre víctimas en las filas contrarias.
Entonces la lucha cambió de faz: bien puede decir~e que se
convirtió en una serie de combates singulares y terriblee. Cada
federal ó cada revolucionario había elegido inconscientemente á
su rival y disparaba sobre él, procurando á la vez, y por cuantos medios le sugería su ingenio, libertarse de los tiros que se le
dirigían.
En meJio ele aquella ordenada confusión (valga la fras~) un
revolucionario de los que más se habían adelantado ha~1a los
feder,1les, diósc cuenta de que un dragón, apenas prolegid? con
el marco de una puerta, le hacía fuego, procurando rectificar
con toda conciencia su puntería. El rebelde, que á su vez separapetaba con la esquina de la calle, 8acaba, de cuando en cuando, parte del cuerµo solamente, y hacía fuego _sobre el dragón
con absoluta calma, buscando el bliLnco con OJO certero y cop
tranquilo pulso.
.
.
Diez ó doce veces se habrían disparado ya los dos enemigos,
sin que hubiera resultado alguno, cuando el dragón, en su inmoderado deseo de avanzar salió de la puerta que lo defendía y
caminó violentamente unos cuantos metros hacia adelante.
Esto fué su perdición, porque en el lugar á que había llegado
no existían ni puertas, ni ventanas, ni postes; la calle esta~a
limitada por una enorme barda, sin hueco de ninguna es::&gt;ecie
que pudiera servir de refugio; pero el federal no vaciló, bravo

217

otro valientemer.te, esa misma madrugada, por la pequeña guar·
nición federal:
Con la alegria propia del que se ve triunfante, y á la vez libre
de graves peligros, á lo menos por algún tiempo, el maderista,
á la vanguardia de los suyos, ·penetró tranquilamente en la devastada ,ciudad.
Precisamente por el camino que tenían que recorrer aquellos
hombres para, llegar al punto de reunión, hallábase la calle donde había tenido lugar la escar11muza del día anterior, así es que,
al desembocar en ella, el revolucionario lanzó una mirada al sitio en que había estado su fltlemigo de la víspera. Allí pudo ver
el euerpo del federal, tendido boca arriba, en la misma posición
en que había caído veinticuatro horas antes. Aquel cadáver que
había recibido el sol, el terrible sol de Ouautla, el formidable
sol1del Sur, durante tan largo tiempo, debía estar ya caei en
putrefacción porque es bien conocido que el calor de aquellas
ª?rasada~ regiones, descompone rápidamente las materia.. orgánICas. Bien sabía. esto el revolucionario, no ob~tante, cuando 8e
en.contró·como á ·Unos diez pasos del cuerpo del que fué su enemigo, una curiosidad maleana lo impelió á aproximarse todavía
más.
:-¿Dónde le pegaría yo?-se preguntaba el rebelde mientras
Re iba.acercando al cadáver. - Sólo recuerdo que apunté al bulto ...... ¡La cosa no efltaba para menos!. ..... Sin embargo, estoy
seguro de haberlo herido en un !'litio dt'mal'liado noble ......
Y haciéndose estas lúgubrPs refl.f'xiones, llegó hasta donde estaba el cuerpo, y vió ..... ¡Más le valiera no haberse acercado! ...
El revolucionario, con los ojos enormemente abiertos, hasta el
grado de querer rnltarse de l'lUB órbitas, diose cuenta de una cosa,mac~bra, de una cosa horrible, de una cosfl que hizo que se
l~ paralizara la sangre en las venas y dejara de latirle e! corazon ...... .
Boca arriba, con los ojo"! semicerrados, yacía el cuerpo del
federal con un agujero en mitad de la frente. Por la boca de la
herida y.en medio de coágulos de sangre negrusca y hedionda,
apa~ecía parte de la ma!la encdálica, y entre aquel asqueroso
conJunto de sesos y de sangre, una millonada de gusanos, peqaefios, blancuzcos, horriblefl, se movían, entran&lt;lo y saliendo

***

Teatro Arbeu.-Esperanza Iris.

El día siguiente, á eso de las diPz de la mañ1ma, la part_ida
de que formgba parte el revolucionario que había m11tado al
dragón, recibía orden de entrar en Cuautla, cuyo sitio habías.ido

por la e~pnntof111 oq1wcliid; y como para. que 11quf'llo t.raFraE&gt;ara
lo;.i l111d.., &lt;lt- lo triig en, el hon.bre que yi,crn cara 111 ~ol y con
el cer, bro ·1t,truz do, nu tFh1ba nllle,t .. todttv1a. ' ¡Bit'11 lu probaba t-l qu"' u1111 de ·UR I razos, el d,reC'ho, si- leva111aha di- cuando en cua do, c1 ,mo i-i el agnnizanti- qu sii-r11 am,ncar dti eu
frent.- aq1Hh1 c..,a 4ue 1.. hacía 1111 to 111. J. .. ..
.El r"'volu,·io ario, al ver 114u¡.,Jlo, si, ,tió q11e ~U!l CH bellos r:e
n1z ,b .,, y, 1111!' ' c, ,rro un gemido bronc1, s111 1ó de su garganta...
Cerro e, to11c1-s l s &lt;•j, s f.mra ya no V&lt;-t niá"", f't'TO no ¡,ud,endo
arra,1car...... del pt-nsam e11t1, 11q11el lúgubre C'Uadro, vo!viólos á
abr,r 11erv1,,sam .. nte, y ei·hán 10:ie 111 car11bin11 á la cara disparó
sobre el de.. ve1 ,turado fi-dernl. .. ......
~l cu~rpo &lt;le ~ste qued6 ya deti ,11tiv111nentA inmóvil y el rPvoluc1011a;H&gt;, co.n a bou~ seca, &lt;'On el ro11tro borri blerrrente pálido
y ~n fno ternble corriéndole vor t1,do el cuerpo, siguió su camino .....
Es fama que pocos días despué~, un rebeld e era separado de
las filas por haber perdido la raz6n.
( Rigurosamente hist6rico. )
ALBERTO HERRERA.
1

~º~

LAS OBRAS DE MOLIERE

Teatro Col6n.-Miguel Muñoz.

Teatro María Guerrero.· -Maríil Cavallé.
Fol . (ribc

El Mikado ha prohibido con todo rigor las obras de Moliére
en el Japón, porqu~ con ellas se quebrantan los cimientos del
orden social. «Las trapisondas de Scapin» son un intolerable
atentado contra la autoridad paterna, en un país donde la creencia filial es deber sagrado más que virtud. La mujer debe total
a~s?luta obedien~ia al marido, sin que ni aun la voz le sea per~
:°1tida, y en Mohér~ hay mujeres 9~~ gritan y hasta que enianan al_esposo. El cnado debe sum1s10n. al amo, y en Moliére
~ay criados que qra, ya! Por todos estos motivos y otros de
igual trascendencia y alcance se declaró en entredicho al revo·
lucionario autor de comedias. El Japón revolucionario inno.
'
'
vador y ta1, no qmere
que se vean minados
los susodichos
cimientos sociales, y para lograrlo lo mismo ahorca á Kotok11 y
sus compafieros que promulga «reformas" como esta si no miente un diario inglés.
'

�\

Teattros

"218

FEMENINAS

LA LUCHA POR LA IIDA

Con frecuencia se publican noticias de i ucesos novel1311co~, en
los cuales algún modesto músico, humilde obrero 6 vendedor
de periódicos, se ve
repentinamente tll·
cumbrado por un Cll·
µricho de la fortu·
na.
En cambio se suele guardar;[silencio
acerca de otras novelas sociales, ' de más
profundas enseñanzas quizás, en las cua·
leí!, gente mimada
durante mucho tiempo por la fortuna,
gente que vivió en
la» altas cumbres so·
ciales, cayó en la miseria.
De una novela de
éstas pudiéramos dar
hoy extensa reseña;
si no nos lo vedara la
discreción. Concrete·
mos el argumento en
una sencilla noticia,
qu13 no hurtamos á
la publicidad por sn
el caso enaltticedor
Ahora t'H &lt;lama
para la persona inte·
francesa acaba de re·
Teatro Princi~al.-Mada Higares.
resada.
cibir la cinta del Mé.
Se trata de una se·
rito agrícola en Fran·
cia. Parece genAralmente que el cullivo de la tirrra e;; extrnfio ñorita aristo~rática, descendit&gt;nte de una ilustre y nobilísima
á las muj~res. Se olvida que, sin duda, en la a-ntigü~da&lt;l-d~bió familia, que ~e mcuentra en un conocido hotel madrilefio, pres·
tando servicio como humi1dísima
Fer una delicada manecita de mucriada.
Alguna eefiora de las que
jer la primera que &lt;lepositó una BP,f,
ecuentan
aquel hotel ha podido
milla en "l surco abierto tin la tieenl'o1 tr: r.-e sorpr, ndida c1 n la
rra par~ hacerla g· rrninar. mienpresencia de la sirvi, nte dti sito
tras los boro brell i-t· t:,ll trt'ga han 6,
linaje,
cuya cara no le fuestl d08rolas luchas, llis guerras y las cacenocida,
y·camb.iar con elia rápido
rías.
diálogo:
La labor agrícola E&gt;S labor de mu-Pero ¡usted! ... ¡U~ted aquil
j"r, salvo en las durati tareaHque
¡Con ese traje! ..... .
s1mpl1fican las máquinas ó las
En efecto. Se trataba dE&gt; la ni1 •
gri:tndes labranza~. E.-tán unidns á
ta de la duquesa, señora di' grsn
111 agricultura mil µ~quefias indusfortuna, que fué muy conocida en
tria.. y mil p11eientes cuidados que
Madrid, y llamó la atenci6n por
rt&gt;,,l-1ma11 la sutileza de la mujer.
su riqueza, especialmente p( r ~us
En Inglaterra, Holanda, Italia y
trenes.
A ema,iia, entrP otros países, exisAzares de la suerte y noveleeras
ten e~cu~las d" agricultura que pro ·
circumtancias hicieron sufrir á tBIII
ducen excelente re::1ultado y cuyae
noble familia graves quebranti e.
,.nMPfi.linzas se relacionan estrechaLa
ruina se ensefioreó eobre los
m... nte con el arte decorativo.
que fueron dominios podnofo~.
E.~ rle aplaudir quE&gt; las damas
Y al llegar á la pubertad los ac·
11.lient... 11 est-, a.fieión á la vida agrítuales descendientes de la gran Ca·
c,,la, fuente de un 11ano panteismo,
sa
se han encontrado en plena mi·
qu... habria de vivificar los espíritus
eeria.
y las razas. PuEis como dijo TolsLa nieta de la rica duqueFa, jo·
toi tm «Ana Karenine,» al retratar
ven, trabajadora, honrada, ha te·
la tristeza de la vida en las grande,
nido necesidad dt- ganllr con ,eA·
ciudade:;; ts en el campo, en el le·
fuerzo el sustento de cada día. Y
no de la Naturaleza, en la tierrfl ,
con la frente levantada, digna y
ccdonde hemos de hallar la reeududorosa, sin sentir vergüE&gt;nza an·
rrección y la vida.»
te la desgracia presente, no ha ve·
cilado en aceptar una plaza de ca·
marera en un aristocrático hotel
Una orquesta. formada exclusimadrilefio, segura deque el tra~a·
vamente por mujeres está en esjo enaltece.
Teatro
Pri
ncipal.
AmpJro
Romo.
to, momentos causando las delicias
Y digna y sPncilla, acE&gt;ptará á
de los amantes de la buena mú:;ica
aristocrática
las propinas que la ofrf'Z·
d
iario
esta
camarera
en lo:1 principales coliseos de Europa, en una toitrnée arLísti_ca.
Es la música la primera de las bellas artes que se han atrevido can los deecendientes de los que frecuentar(ln la capa de su
á cultivar las mujeres; en el seno de la intimidad, en el miste· abuela.
rio, quizás, como disculpándose de atreverse á salir de los oficios doméjticos á que se las dAdicaba.

Loe enemigos del feminismo van siendo batidos en todas sus
trincheras. Hace poco sdfaq f'IA ha abierto en Londresuna expo'
sición de inventoe femeninoi:t, y las damas
no se han limitado á
presE&gt;ntar los mil objetos de uso diario
que Rimplifican y dan·
comodidad en las fae·
nas domésticae, como
la\'adoras, máquinas
de picar. ·ek, sino
que han abordado las
difíciies invenciones
de máquinas movidas
á vapor 6 por electricidad, instrumentos
gunreros y de deportes.
Se h11bía dicho que
las muj .. res no inven·
taban nada, y ya se
ha dado una prueba
de los inventos feme·
ninos, bien probados
ya Pn Pl terre110 de la
fantasía.

f

-~~~}j

.,

:1

~~--"'.·"""""~......:..J,

***

S e ffo'r . to lie r m inia P ére~ d .;

,-·

r eon.
F"t, :\lt111k,

-

�~~A LAS,/

DAMAS .

LA irnn:R EDUCADORA SOCIAL
PARTIOULAR_IDA2J DE UNA FA.LABRA.

RELOJ DE ARENA NUMJrnICO

Afélfesis y Apóeope silábleas,

A ve de rapiña.
Enfermo peligroso.
Sport agradable.
Dios nos libre de él.
Verbo.
Río importantísimo.
96 7
Animal doméstico.
32
Nota musical.
H78
Mineral.
5467
Dignidad india.
17342
Alimento.
6 7 4 l 2 ;{
Enfermedad grave.
:&amp; 3 1 5 8 8 7 Antiguo poeta e3pafiol.
1 2 4 5 6 :&amp; 3 ~ Util para fumadores.
6 7 3 4 5 1 '2 3 9 Industrial.

1234567 89
l 9823569
1762357
6 9823 7
62473
45 8 9

Hallar una palabra que se compone de las tres sílabas siguientes:

PREPOSICION
I
INSEPARABLE I

PREPOSICION

ADJETIVO:
(Tgual, semejante)

PROPIA

1

que expresa PÓRTICO.
Eita palabra tiene la particularidad que eegún se le van quitando sílnbas de delante
ó detrás, van quedando otros significarlos que HprPsan:
Pórtico .... ........... .......

1

l~ 2·~ 3?

,
Zaguan..............
...... ...... 1 2n. 3ª.

~---- -· ____ __
____ --3~

~ Adjetivo........
- . .. .. ...., . . . . . .. .

1- Frase J eroglífic.:&gt;,

1

······ ·········· ... ... , Pórtico
1~ 2i_i. 1 .. ......... Adormec1miPnto
Prep11sici6n inRPprtrnhle
- 1~ 1 ..........
l~L 21.l 3? 1

2-Jeroglífico.

L,is soluciones á los pasatiempos en el
próximo número.

Suluciones á los pasatiempos insertos
en el número anterior:
A las charadaE:

3-Acertij,, J ernglífico.

I. Caricatura.

II. Tenor.
III. Americana.
Al rombo numérico:
Colocar los tres precedentes sig11ificados de manera que se pueda leer jeroglíficamente, con ellos, una palabra caste·
llana.

***

FRANCISCO.
Al jeroglífico comprimido:
TRASTORNADA.
A la com¡:;osición jeroglífica:

CHARADA

PROPAGANDA.

Prima tercia es un árbol,
tercia ~ólo negación
y ¡:rima dos lo hace el ave
al tialir del cascarón.
Con lo dicho anteriormente
queda demostrado ya
ser el todo un instrumento
que á mí me gusta tocar.

- A la tarjeta anagrama:
«La verdad sospechoea.,,-Alarcón.
Al acr6stico:
SALMERON.
A la prosa charadística:

.T EROG LIFICO

•
JO

o

TEODOMIRA.
A la combinación.

1

LORO.

con.tenido en el¡corazón de una ma&lt;ire digna de su misión. Necesita valor, porqut&gt; con mucha f1f'cueucia~obra á exprnsas de
ella misma; paciencia, porque rn empresa no termina nunca,
pereeverancia, porque su acrión rncial ce mirnza al pie de la cuna de sus hijos, la conti, úa sin interrupción y rn iufl.u nrin
se nota, no sólo en las
·
grandes decisiones que
debe tmer en lo referer.te á la escuela, á la carrera, á los establecimirntos de instrucci6n; sino
tarn bién efi esos mil detalles de la vida, causas
segundas que hacen de
nuestras existencias lo
que son. Estemos seguros de que el día en que
la familia responda al fin
que se propuso Cristo, al
fundar la familia cristiana, nuestra patria no
volverá á estar enferma,
sino que recuperará su
vigor de otros tiempos,
su puesto entre las naciones y el porvenir de nuestros hijos, como el de la
sociedad, sino tal como
puede desearlo nuestro
coraz6n de patriotas y de
cristianos.
Debajo de la sociedad
política hay la doméstica, de bajo de la patria la
familia. Lo primero depende tan radicalm~te
de lo segundo, que los
progre ·
sos y
la decaden.
Modelo de blusa de tira bordada
cia de
la una es tan indisolublemente unidos á los
progresos y decadencia de la otra. El río de
la vida social brota de la vida doméstica,
la familia es la fuente, lfrota de la patria. Una sociedad compuesta de familias
pervertidas por la inteligencia, corrompidas
por el corazón, enfermizas por la sangre. será siempre una sociedad miserable, dispuesta á la servidumbre, pronta á la degradación,
poJ grande que sea á la superioridad de sus
leyes y Pl genio de sus invenciones. Se hahri multiplicado la corrupción por la corrupci6n, el vicio por el vicio, y esos seres
ya pervertidos al salir de la familia, Ee con·
vierten en criminales al entrar en la sociedad, tendréis una sociedad en decadencia;
· una sociedad sumida en la barbarie.
Por el contrario, euponed en la sociedad
""'--'••u-.., todas las familias semPjiintes á fuentes vivas
vP1rtiendo doctrinas sin erroreF, costumbres
sin depravación, i:angre limpia de toda corrupción. el rPsultrtdo sná una gennacióñ,
grande, fuerte por la inteligPncia, grande y
fuerte por el coraz6n, grande y funte por la
sangre,
Pa~reR y ma&lt;ires ne familfa,cumplid vuestra misión, para no preparará vuestros hijos
una vida enojosa, negra y rastrera.

La influencia de la madre e&lt;lucadora no se detiene en los límite~ de su hogar. Quizás sin darse cuenta de la importancia
considerable de sus enseñanzas, ha trabajado para la Sociedad educando
hijos para la lucha de la
vida, haciéndolos capaces de aumentar el patrimonio de las tradiciones
y de ser los depositarios
de las virtudes domésticas.
Toda la fuerza vital &lt;ie
un país, su prosperidad,
eu honor, su grandeza
nacional radican en ger·
men en la familia, y se
fe~undizan por la educa·
ción. La madre apartlctentonces más grande en
·,u papel, porque más allá
~
'í de sus hijos que crecen
~~
puede ver la patria que
confía en ellos y los espera.
Ella es la proveedora
de sus fuerzas vivas, de
sus anhelos.de progreso,
de esas vastas organizaciones que tienen por oh·
jeto la dicha del pueblo
y aseguran su duraci6n.
Gloriosa y á la vez humilde t!! esta misión, y
precisamen·
Elegante blusa de raso.
te por
que
fué olvidada hay tantos malos quA crecen
sin cesar, desvastan nuestro organismo social y comprometen la seguridad del maña·
na.
Tienen, pues, la madre una empresa su·
blime que llevar á cabo. Su acción es de una
importancia inmensa, y los efectos de su in·
fluencia se extienden indefinidamente, se
ramifican, se prolongan en el porvenir y
afectan los intereses generales del género humano.
¡Ah, qué patria tan hermosa tendríamos
si todas las mujeres quisieran aceptar su rt&gt;s·
ponsabilidad y penetrarse del principio evidente, de que tanto vale la familia, tanto
vale la sociedad 1 ¡Si comprendieran que tienen en sus manos la ealvación, la reg~nera·
ción, la redención. Bastaría que dieran á Ja ·
patria caracteres y, convencidas de que nada ''l'.l!twA'(f.N.\'ll.,.,,,~,,.,
es tan hermoso ni tan bueno, como esto, para la grandeza de una naci6n, prepararle
hombres y mujeres de valer, qu1i no teman
de la carga de una familia nnmeroFa, ni los
cuidados de una profesión que exige esfuer·
zos animosos.
¿Cµándo sabrán, pueP, las madres, ver almas en los niños que nacen, es decir, es·
fuerzos, luz para lo porvenir?
Nadie, excepto Dios puede apreciar el tesoro de ternura y de inteligente solicitud
Blusa estilo irlandés.

~=

$::

0

M. B. C.

�Parra las damas.

222

¿Todas las mujeres son iguales?

Alemana: Sentimental, llorona, amante de la música y enemiga de los animales, especialmente del gato.
Francesa: Elegante, zalamera, imperativa y voluble.
Según un sabio alemán, el doctor Shultz, n© todas las mujeInglesa: Testaruda, sentimental y amante de los animalee, esres son igúales físicamente consideradas. El clima, las costum· pecialmeJ1te del perro.
bres J los alimento.:::, influyen de una manera eficacísima en la
Española: Celosa, akgre, imitadora y enfadadiza.
constituci6n del cuerpo · Mextcana: Despreocufemenino, y de creer al pada, ind6mita, orgusabio aiemán, un régi· llosa y burlona.
men a.limenlicio puede
Norteamericuna: Ca-.
hacer de una bella una rácter independiente,
fea y viceversa.
amante del sport y del
El doctor Shultz ha peligro.
Japonesa: Tímida,
hecho el siguiente estado comparativo:
acariciadora é inafntil.
Italiana: Soñadora,
Alemana: corazón 1
y fantástica.
idealista
kil6gramo; cerebro 25
gramos, hígado 1 kiloX.
gramo y medio; Qabe·
llos, 70 centímetros;pies
30centímetros; (!) nariz, aplastada; manos
grandes.
Frar;,cesa: coraz6n,
300 gramos; cerebro,
900: hígado, 1 kilo y 10 .
gramos; ca bello~, 65 centímetros; pies, 30 centí·
metros ecomo la al~maI.-Ama el hogar EO·
na) ; nariz, respingosa; bre todas las cosas, y á
manos largas.
..
tu esposo como á tí mis·
EsTXJ,ñol.as: coraz6n, ·1 ma.
kilogramo y medio; ceII.-No le ocultarás
rebro, 600 gramos; hí· ninguno de tus pensa·
gado, 900; cabellos, 75 mientos y tratarás de
centímetros; nariz corta adivinar los suyos.
y fina; pies, 15centíme·
III.· En los conflictros; manos, pequeñitas tos de la vida domésti·
y gordas.
ca, defiende 6 disculpa
Inglesa: corazón, 420 al que no tenga ,raz6n,
gramos; cerebro, 1 kilo; pero sin dár1,ela.
IV.-Vigila, sin es·· •
hígado, 2 kilos y medio;
cabellos, 35 á 40 centí- piar, sé activa, sin esmetros, pies, 40 centí- trépito; ama, sin zala_metros; nariz, acaballa- merías, y en vez de castigar, pArdona.
da; manos, flacas.
V.-Haz por comMexicana: coraz6n, 1
kilogramo 400; cerebro, partir las grandes penas
900 gramos; hígado, de tu esposo, sin hacer·
410; cabellos, 1 metro; le partícipe de tus nipit&gt;s, 16 centímetros; ~ias contrariedade1:1.
VI-Destruye los ce·
nariz corta y sen11ual;
manos perfectae. Esta· los en cuanto !!.parezcan
en tu coraz6n. con el
tura, 1.60.
· Norteamericana: cora- amor y la confianza.
VII.--Quiere á tus
z6n, 425 gramos; cerebro 1 kilo 25 gramos; padres políticos como
hígado,·· 2 kilos; cabe- una verdadera bija; prollo~, 80 centímetros; cura que lo~ tuyo~ quienariz ·fina y recta; pies, ran á tu es¡.,oso como
25 1·entímetr11¡1¡ ma11os, un hijo prAdilecto.
huA"'Udits. ' Es ta tura,
VIII.-J»más, ni en
en broma, ¡.,ermitas que
I.70.
.Japonesa: c11raz6n. 225 t&lt;e deí'&lt;conozcan en tu
gramo~; &lt;'erebro, 150; hogar la aut,,ridad conbíga 10; 600; c11 bel lo·, 2 yugal.
IX. -Si tienes hijos.
mt&gt;tro~; pies, 10 centím· tros; mano"', peque- e!.lfuérzate porque el pa·
ñit., s y gordas. Estatu- dre sea tan querido y
respetado como la mara: 1.10.
Traje de mañana.
Elegante traje de casa.
4-ustriac(I,; coraz6n. 1 dre; y l'i no los tuvie·
kilogramo; cerebro, 800 res, esmérate en reemgramos; hígado 2 kilos; cabellos, 65 centímetros; nariz, gordita plazar los gorjeos de los nifios por inceEantes y sanas ale"y respingona; pies, 25 centímetros; manos, gruesas y grandes. grías.
X. -No olvidéis nunca que la buena esposa, para ser felfi ha
Estatura, 1. 70.
Itlliana: coraz6n, 950 gramos; cerebro, 550; hígado, 1 16.lo- de saber regir su casa con economía y prudencia, y cuidar de
gramo· cabellos, 75 centímetros; nariz fina; pies, 20 centíme- los suyos con incansable v ammoso celo, logrando ver an cada
tros; ~anos aristocráticas. Estatura, 1. 60.
dolor un necesario contra!lte á la fugaz dicha humana, y en el
Esto asegura e! doctor Shultz en lo que respecta á la parte fj.- bienestar un suave preludio á las mil contrariedades y tristezas
sica. Veamos lo que dice de sus cualidades características. de la vida.

Cantares

II

1Mle d.ls-oo en la {l,es¡ped!da.
,e,l naroo qu-e te ¡p,edf,
¡y;a está ma-reh¡to !Y ~ln vida
a.J verse lejos éle tfi,!

Nunca .! la luna en'Vld1~
y ho,y con ,el alma la envidio,
¡~Jla mirará. tu.s lágri.ma.s
IF vert tu sa;crificlo!

-~El decálogo
de la esposa

•

NO SCRA USTED ,
engafl.ado. Que siempre hay fu.
Herias y fraudes en abundancia,
es cosa que todo el mundo sabe;
pero rara vez ó nunca se encc.entra que una importante casa
comercial los cometa, sea cual
fuere la clase de su giro. No
puede haber éxito permanente de
alguna clase, cuando esté basado en la mala fé ó engafio. Los
que intenten los fraudes, son
sencillamente tontos y pronto
sufren el castigo que se merecen. Sin embargo, hay muchas
personas que temen comprar
ciertos artículos anunciados por
temor de ser embaucados y engallados; especialmente se resisten á dar confianza á las manifestaciones que se publican sobre
los méritos de ciertas medicinas.
El eficaz remedio denominado la
PREPARACJON de W AMPOLE
es un artículo que se puede comprar con tanta seguridad y garantía.cómo la harina; artefactos de
seda ó algodón, siempre que proéedan de una fábrica con reconocida reputación. No nos con vendría exagerar de manera alguna
sus buenas cualidades ó representarla como con las que no le
correspondan; pero tampoco necesitamos de tal ardid. Es tan
sabrosa como la miel y contiene
todos los principios nutritivos y
curativos de} .Aceite de Hígado
de Bacalao Puro, combinados con
Jarabe de- Hipofosfitos Compuesto, Extractos de Malta y Cerezo
Silvestre, y cuan valiosa debe ser
tal combinación de estos importantes reactivos medicinales, es
éosa patente á todo el mundo.
Es de inapreciable valor en casos
de Anemia, Insomnio, Mala Di·
gestión, Afecciones de la Sangre
Ylos Pulmones. "El Dr. Fernando López, de México, dice: Tengo
el gusto de decirles, que considero la. Preparación de Wampole de
mucha •utilidad, para •restaurar
el organismo por su fácil asimilación." De venta en las Boticas.

m

V

Llora:ndo tJe llamo I!. :voces,
¡J}ero te llamo y no Ile¡g•a s;
¡q_ ué foJ os -d€1b'es h.a!Uart'C,
,pue's Hor-0 y no m,e r.onS\Ue'la~!

***
.(

¡·A¡y, qué stlenclo tan !!rande.
es este que me rod'€ia ! ,
¡ hasta el mismo IVi,ento ca1111.
1.X&gt;r no initenum1plr mi pen:i!

í"Es.tá igual m1 poibre nido,
igual lo encu 0 ntra.n mis ojo·s,
¡,p ero como fanas tú,
S1€Jllto QU·e me falta todo!

EL BUS·ILIS

CID! ,honorruMe RosaMI, célebre abogaxlo
raidi.cal, escri1b¡6 un artícufo que o¡jallá 1e'G'"&gt;eran los radica1es taJllllbién de otros par·Se1s. Dice·:
··s.e grita oontra. las mon1as, los réli·
,g!osos, qos sa.oerdo:tes; sie 'tes eseu¡pe en
,Ia .cara, ,pret®dlend'O e~d·a.r.s,e, con la voluntad PolPUJlar que asalta á la !lgll•esda.; se
·g rita qtte• sean para st,ean¡pr,e an¡quifa&lt;Los
~os asi10ts, oonw-entos y fas •eSiCiielas de religi.c,sos y s,e v·r·eternde y se quiere qu,e s,e
1
les niegue e'1 derecllo d,e ·educar. ·
IS\lJponga.mos que s.e sa/1,ga V'elllCe&lt;tores -en
esta .ca.mi!)aña; pero c,e.rrados los oomen·
tos, lais ·escue,las reliigiosa1s, desteTra~o de
-eso,s lugar,es el traJbajo y la oouicactón,
¿ se ha p,ensaido ta,l vez en o,tros wsnos,
oonJvtenws, en otraiS ,escue1la$.'en su subgtf·
tuición dond•e• ·Se pueda a,co,g·e r tanta muche,dumbre de njño,s y n iñas a:bandona·aos
en la ca.JI.e?
"Hé aqu.t el if'ondo de la a.rgwmentaclón,
bé a¡qut la parte más graive y ,&lt;lelfo"a;d-a.."

CRI Mt·NAL
INDIFERENCIA!
A la composici6n, alumbrado y postura artísticas de cada
retrato, damos la atenci6n individual necesaria para así ha·
cer un estudio de la más atrae.
tiva personalidad. Por eso
agradan nuestros retratos.
FOfOGRAFIA

Marst
1~ de Nuevo México No. 6

Tel. Mex. 1034 Neri
Ericsson 2995
México, D. F.
Sírvase tomar el elevador.

Es una verdadera desgracia la
criminal indiferencia con que al·
gunos padres de familia dejan
crecer descoloridos, débiles y ra·
quíticos á sus hijos sin compren·
der que labran su desgracia y la
de otros muchos seres al dejar
su naturaleza sin defensa alguna contra las enfermedades, pero muy especialmente contra la
temible Tuberculosis. La Ciencia cuenta hoy con reme d i os
asombrosos para evitarlo y
ocupa el primer Jugar la medicina llamada "Creosofo!-fatina/'
que no solamente purifica la sangre, dá' fuerzas, cría carnes y mejora las funciones digestivas. sino que, salva á' más del 80% de
los tísicos en el primero y segun·
do períodos.
Para los enfermos del pulmón,
pecho ó garganta, nada se ha co.
nocido tan clic:áz.

�1

~

1

oterta Nac·

~

,..,

'º11éJ/....,

Oficinas: 5a. Donceles 121.
Tel. Ericsson 224 7

México, D. F.

Sorteo Extraordinario, 40, con Premio Principal de

Para el Domingo 5 de ·•ayo de 1912.
Alas 9 A. M.
3,439 pr.. mios, aproximaciones y reintegros que
importan ......................................... ..... $549,550 00
Billete entero . . . . . . . . .. . .. . . .. .. . .. . .. ... .. .. .. .. .. ..
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OTROS SORTEOS
Miércoles 17 de Abril. Con premio prmcipal de S 30,000.00
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Vigésimo.............. . ................. ... ........ .. .
Miércoles 8 de Mayo-Con premio principal de $ 20 000 UO
B!ll~t~ entero............... .. ....... .......... ......
' 4.00
V1ges1mo..... .... ....... ....... ........... .........
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Miércoles 10 y 24 de Abril.-Con [Jrémio ¡irincipal de ............................................ $ 10,000.00
Btllete entero............. .... . .. . .. .. .. .. .. .. .. .. .. ..
2 Oo
Vigésimo........ . . .. . .. .. .. .. . . .. . . .. .. . . .. .. .. . ..
O lü
Lunes y Viernes premio principal de .............. $ 1 000 Oo
Billete entero................... .. .. .. . .. .. . .. . ..
' O. 25
Quinto.................................. .. ...... .....
0.05

Jla .Sedería mejor surrida v1a9uevendemásbarato!
CARLOS ARELLAND YCIA.ME.XICD .

• . • • •Y 1CON Ei.L MIAZO DAN1DO
'1

Ultima:m~nte, el &lt;1Istlngu1&lt;J:o escritor ca·
tólilco y .miemlw'o del Instituto de Fran.tcia,
Eurl,qu.e Joliy, tfu.é rec1'bido En a,ud:encia
Por Pfo X. De~ués d,e lhaiber haibfado d·e
l•a rege,n.eraJción caibóltca que se está n~
va.n&lt;lo á &lt;ialbo, eSIJ}ec1allu:nlente ie,n lMl gran&lt;l,e.s c¡ulclad.es de Franic!a, Su Santida.d aña·
d,i6: 'Wo confalfnoo con llll..nigiún a.coofoci·
miento extraordinario; no ¡pretenidemos ni
hlacer ni aflcan.zar milagro.s.. J.. calda &lt;lfa
basta su ¡prO[&gt;io rufán. Ll€.'Vare,mos, á caJbo
los des'ignios Id-e• iDios por la acc¡ón continua oo los saoerdoteis aOibre los fiel~ Y
,nor la uilllón OOD1Staiite de los fieles enitre

sir."
Si ]as naic;on,es catól'cais han d~ Hbrar.

yrugo d-e l,a, ,masonerf,a, ser'd por la
ry ¡pontlica d•e tos católicos.
no todo híC d:e-Cfll'0Clair libl'a'd'o á 1,a
¡prQfVÍ&lt;lente die Dios.
¿O es que 'los cat6ftcos pretenxloo s,eguir
p!Jácidamente sesteailido el a1•:rullo die un
tienestar econ6imko, egci.ata, que ene:rva
,siu, aoción: y esteirLliza la oibra social y r,e-

se &lt;lel
~tón
Que
e.cción

1

social

&lt;tentor.a.? .••..•
¡ Has.ta

cu'Ml~O vamo.s á. s,e',guir iIIJdcifen-

l!'il1S a-ntJe, Jois a,vances ~,e la ilIIII&gt;' e,dad y ~,e

~a,

NW10Iucjón social, Slin OTganlzaciones ca·

,tf&gt;Jm,s g¡wfi,ei,entes pa.ra ~ooor á. las ar·

mu anni,qutcas, ¡y sln p,,enSiaJ debi'daimente organ1iada, para. pualV'ertzar el error.
la. elllVldia. y 1,11¡ cal'l.l,mnia, que lfOil fa arti1lerílal gruesa de ilos diarlos so,litlarizados
~· t la dleivoclón de las S€1Ctais.
1Bien esiOO. la oonm.anza. en mos, 1111 e®e-

,Nl,IJ¡Za sen sm :o,rmidencla, stn la. _OUi8:l e'l
trllmfo· es lirn¡posfül.e; pero no está cJ,eds,
sino. que antes es justo 8 n«Je1Sarlo que
obr.émos tamt¡,én to•s catói.tcos, ~n Muel

antiguo refrán oaste'Ilano que eDJC!erra en
sintesis toda ,fa filosofía de la accie&gt;n so·
cla.l cr1sttam,a.: "A DtOlS rogando y oon el
.maz.o dando."

BAI.JMIES Y EiL ?ROTElSTANT1E
1M1R. GUISOT

iIDsti,mula.i!lo •Ba,tmes por ta Ieictura de 1a
oibrai &lt;l·e JM. Gu1sot sob're la eivi]'zta1ción
de ,E uropa é inldigna.do, po,r la injusticia
con qUie trata á la. ig,lesla. católica, esori·
lb,¡,6: ''lfill proteSita'lltlsmo OOlllllt)arado con et
ca.tolilcismo en sus rE1~aciooes con la ci·
wmzación euroip,ea" que fu'~ tra:diooida 1nmediatann,ente en fra.m,és cy fu111d6 ,su ream·
taclón al dtro, laido de los l'lr¡neos. Es és·
ta una de la,s me,jo1'1€1S Olbras .uue se ban es·
crlto solbre el pnooeisfan.ti,smo, ry, al leer·
fa, q.ueda uno a!S'Omlbraldo al yer la con·
oe¡pclón sintéstica. de los necihos h!stór!coa
,y de la maroha i)rogreslva d,e fas nacioDI~.

í©lla fué un go,l¡p,e. mortal paira el pr.ote,stan,tismo y ,a un ho¡y dta se ¡pulblican anual·
mente ,en A:lem¡a,nia ceintena:res ,de mH1a~s de \follll~s ~l'OidnncienJdo owpfltulos
'énteros del gran Ubro ae Ba'tme,s . .Amn no
5e conterut6 con ooimbatir oor ~scrlto á
Gulzot: se va á Pa11&amp;s, q&gt;ide 3Jlldienicia a
aquel eS&lt;lritor y entaibla con él -vPvia dlrou··
sión. En medio de ella le dice Guisot:
"Ust d es Baim1es.-1Sí, le contesta.; y he
-Yemído a.qm para OOil!Veinoorle •ele la fwls~
1181&lt;1 del ;prote.stantimoo ,y vierdia.d del catontclsmo.-Tiiene usted mucha ra,~n, repli·
c6 Guisot; ,pero yo no ¡puedo creer.-lEstJá
:t&gt;l.en; luego es iprooiso reoon.ooeir Que 1a
0

1

te es un don de Dlos.

LA ORACION DE lA TARDE EN ALTAMl~
iEI ca¡¡&gt;itián está sohre ,c,UÍMel'ta, oon el
rel-0\1 en :la ma:no, eSJ)ia.nJdo. en sil€ooi0 el
•t.msitanite preciso oo qoo el dJsco d,el so-1 ~a·
rece toca.r en I.ais ,a:gua;s y flota.r un m,omen·
to antes de is,ume,rgir.se po:r com¡pQE'llo. Alzai de pxoiilllo la v.o~ y dioe:
-¡Señores, la OII'aic!On ! .....
'f()'da;s 1ais .coruversa,ciones oesan; loa jutgio·s que.tlain en sus¡penso; lo.s mairi.nerO'I
arrogan a1 mrur eil cigairrillo enoen'&lt;lldO tilaama, se quitan s,oo ¡gorras de ,1ana. y van A
airrodillaJme junto a1 pialo ma;y,ol!', El DJ4.!
joven de el'los ai'bll'e su lilbro die oracton~ 1
canta. el "Avie, Ma:ría Stel11a" y Jas Jeta.nfas,
en un tomio üe.rno, quejuimhroso ry grave.
Las ti'nie1blas van á. bajiair s01b-re las o1as
y a enrvotrer en sa ·ob:sc111ridaid peligirosa el
camino del b,uque y la· vid~ die tanitos seree
quie n,o uen,en ma.s ifwvor que la Pravid&gt;eD·
eta, ni otJro a~a;r.o que e'! 11\IV.i:siblle a1Ue lo•
so.st! elli0 S10ibre las o1a.JS.
Si la OO'lalCl'6n llJO hwblera. nacido con el
hombre, haibria s~o in.rventa.da a,lli por los
hollllbres que se ven soloo. oon sus v,e:nes·
m1,em.to'S y su debilidad, enf.r.ente diel a¡!l,i9111~~ 1
ele!. cle1o en que s:e p!erdelll sus mtrad-a.s, 1· ·
del alb!.&amp;'IIlo &lt;le Jo,s m11111ee, d~l qu,e s6lO una
Jirá,g!,I embairoa.ción Io·s sep,a.ra., al nug:dO
~a,nto:so de las ola.s, á. iJ.¡jS g,olJ¡pes del r!en·.
to que hace dar una nota parecida A un
g01II11do á. cada ouerda; en 1a'S ¡pro:x,Jmf,d,##
die 1lal n,oiclhe que ag,rooda los pe1lgT-0s Y nrut·
trip1tca los t:elm'Oll'es.
A. dt:: Lamarttne

�</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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