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S~;NOR LIC. DON FRANCISCO LEON DE LA BARR.A, ·
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Ex- Presidente de la R e pública,

Q UE A C ABA · DE ~EGRES~}!_DE EURqP~ ·-

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�Cambios en el Gabinete

de Abril y
•

fantil alegría, ó animadas tal vez por el candor virginal de sus
I
primeros amores, ¿á quién no cautivan? ¿Quién resiste á sus
Mafianae de Abril y Mayo! ¡qué bellas son en nuestro valle gracias.- Y ciertamente, dejando aparte todo lo que esto pueda
de Mexicol ¡qué sucesión de magníficos cuadros se presenta á tener de poético, creo que nada hay tan á prop6sito para la sa·
la vista del observador amante de la naturaleza I El cielo sereno lud y mayor belleza de las jóvenes de nuestra sociedad, que la
y despejado; el horizonte limitado por azules ltlontanas; la ex· vida un poco agitada por los ejercicios físicos en el campo: su
tensa campifia sembrada de pueblecitos y de jardines, dépala· naturaleza se desarrolla prontamente, adquieren agilidad sus
cios, de quintas y de casas de recreo; por todas partes hermosos movimientos, se purifica la sangre al influjo de los aires fresco!!
paisajes, perspectivas encantadoras, florestas delicioEas, ribue- y sanos, y lejos de palidecer los colores del rostro, se limpian y
ños y misteriosos retiros que convid!ln á la felicidad con su si- se avivan más y más. ¿Por qué no adoptan las señoritas este
lencio y apartada soledad.-A la hora en que las flores abren genero de vida? Permaneciendo siempre encerradas en sus casu broche para perfumar el ambiente, la ténue claridad del al· sas, sin salir, visitando únicamente las tiendas de modas y los
ba anuncia en el Oriente la proximidad del nuevo día; y enton- cajones de ropa, marchitan su existencia, se entristecen y fas·
ces lae aves cantan regocijadas e.n sus nidos y comienza el con· tidian, pierden su color y bU salud, -y luego vienen la anemia
cierto animadísimo de la mañana, alegre, entusiasta cual nin· y la clorosis á enflaquecerlas, debilitarlas y matarlas. P6nense
guno; las estrellas del cielo palidecen y se ocultan; tífiese de como las floree que se cultivan en las macetas: el sol lae mal·
grana la cándida nieve del Popocatepe,tl y del Ixtacihuatl; hu· trata, el aire las molesta, están delicadas y mustias, y nada
yen por el ancho firmamento las ligeras nubecillas, sonrosadas pueden resistir. De aquí que una inJisposici6n cualquiera las
y humildes como niños á quienes fuera á sorprender un gran destruya en unas cuantas horas, de aquí esas enfermedades de
señor; y en la tierra todo despierta, todo se mueve, todo apare- nervios, de la sangre, de falta de apetito y de sueño; de aquí
ce revestido de nueva vida y hasta de nuevos colores. Más blan- también que á algunas se les agrie el carácter, que sean por esto
cos y gallardos parecen los edificios, más clara y transparente la inconstantes y caprichosas, que todo se fa~tidien y lo vean con
atmósfera, limpio y purísimo el follaje de los árboles, y el azul desdén 6 indiferencia. Siendo su vida mon6tona, se habitúan á
de las lejanas montañas se ha convertido en un morado oscuro,
ella y huyen del movimiento.
que al recibir las primeras tintas del sol naciente produce exNo todas han de creer esto que digo; pexo es la verdad. La
trafios y varia.dos matices. Sobre la alfombra de los campos vida física influye mucho, de una manera poderosa y acaso de·
brillan en confuso desorden las gotas de rocío, y se apagan, se cisiva, en la vida mNal: si somos perezosos para obrar, lo serán
multiplican 6 se mueven como un enjambre de insectos de cris- también nuestro entendimiento y nuestra imaginación para
tal, inquietos é irritados.
pensar y concebir; si nuestro cuerpo está débil y enfermo, lo esEn los alrededores de la ciudad, en San Cosme, en Chapulte- tarán igualmente nuestras facultades: si á causa de una quietud
pec, en las calzadas del Paseo, y aun en la misma Alameda, es continua y prolongada son torpes nuestros movimientos, nues.
encantador el aspecto que presentan las risuefias mañanas de tro carácter se resenthá de cierta acritud, de cierto fastidio y
Abril. Vénse allí ligeros y gallardos ginetes, bellas y graciosas
aspereza desagradables.
amazonas que animan el magnífico cuadro, ora haciendo alarde
Importa, pues, adoptar y seguir puntua1mente un régimen
de su habilidad en el arte, ora traveseando con sus compañeros que aleje todos sus males; un régimen higiénico propio para el
en momentos de confianza y de alegría, 6 ya recorriendo sim- desarrollo físico y que haga desaparecer la ·blancura mate de las
plemente aquellas pintorescas soledades. Se ven también algu- j6venes en esa encantadora edad en que, como dice un e1:1critor,
nas simpáticas parejas á pie. conversando en el seno de la más «truécase la crisálida efi mariposa, la niña en mújer, y Ee en·
franca: intimidad, tal vez haciendo recuerdos de la nifiez y de trega á los halagos de suaves ensue:fi.os, de vaga dicha y de fan·
la infancia, de los primeros inocentes amores, de la amada y tástico am-0r. »-El movimiento, y no el reposo; largos paseos al ·
ajena patria, los que no han nacido en esta tierra de bendici6n aire libre por nuestras extcmsas calzadas; respirar el fresco
y de cariño. ¡Qué agradables son estos paseos, cuando la amis- y perfumado ambiente matinal, á horas en que el sol no caldea
tad y un tierno afecto les dan sus atractivos! ¡Cuánto se goza la atmósfera todavía; y sobre todo buscar con frecuencia los
con estas distracciones sencillas, con eetas horas de aire fresco y placeres de la equitación, como se hace en Inglaterra, Francia
puro, con estos regocijos de la mafiana y de la naturaleza! Pa· y otros países donde se cuida de la educaci6n física á la par de
rece que nuestra alma se reanima y vivifica; que nuestro cora- la moral: be aquí los medios que deben procurarse para adqui·
zón se abre á las más dulces afecciones de la vida, que nuestros rir el vigor, la frescura y hasta el donaire propios de la edad.
sentimientos se suavizan y fortalecen, que nuestra imaginación,
Acaso repugnará á la timidez y modestia de nuestras jóvenes
en fin, se enciende y adquiere bellos colores, para hermosear esa vida que la higiena les aconseja; su encantadora delicadeza
todos los cuadros de nuestra existencia. ¡Ah! ¿quién no piensa é instintiva pulcritud las hará huír de los ejercicios á caballo;
en el amor y la felicidad al ver retratados el contento y el so- temerán que estos animales sean briosos con ellas y que las fa·
siego en los semblantes de los que allí se pasean? ¿C6mo no aca- tigas de la equitación las perjudiquen. Pero no haya temores:
riciar inmediatamente hermosos ensueños de ventura, ante dos decisión es lo que se necesita, y ya irán viendo que vivían en·
j6venes esposoil que van á aquellos lugares, y hablan de su amor gañadas. El tiempo convida á prolongados paseos ma·tinales, á
y de su dicha ....... ..
juegos y conversaciones al aire libre, á inocefites carreras y tra·
II
vesuras como en la niñez. ¡Que vuelvan los tiempos de la ex·
Uno de los más gratos atractivos que para muchos tienen es- pansi6n y la alegría, de los regocijos infantiles y la tranquila
tas excursiones matinales, es sin duda el que ofrecen las bellas dicha! Dejen nuestras jóvenes de ser señoritas en las primeras
amazonas mexicanas. Ellas, tan esbeltas y graciosas, ¿c6mo no horas de la mafiana y vuelvan á ser nifias: vayan á los paseos,
han de verse bien con el traje de montar? ¿c6mo no ha de ha· rían, corran y derramen á su derredor miradas y sonrisas. - De
her donaire y gentileza en sus movimientos. Vestidas de fresca este modo agr_egarán atractivos y darán mayor encanto á las
y morena holanda, sonrojadas sus mejillas por las caricias del ma:fi.anas de Abril y Mayo.
VICTORIANO AGÚEROS,
airecillo de la mafiana, encendidas sus miradas por cierta in-

Señor Lic. don Pedro Lascuráin, nuevo Srio · de Relac1'ones Extenvres.
,

UNA VENGANZA AMARGA

==----

s~ñor Lic. dun Manuel Ca!ero, nuevo Embajador de México en li. u.·•

Hace ya muchos añoe de lo
qu~ voy á referir; tantos, que di·
f1cilme~te podré reunir en mi
memoria todos los detalles de
aquella historia que nos cont6
don Bruno una noche alrededor
de la mesa del café, donde solíamos pasar ese tiempo que media
entre la salida del teatro y la ho·
ra de recogerse. Todos en aquella época, excepto don Bruno
éramos j6venes, llenos de espe:
ranzas ! de proyectos para el
porvemr, y muy convencidos
de que si el mundo no se había
hecho para que cada cual gozase
en él lo más posible, por lo menos tampoco ee había formado
para sufrir penas y disgustos
que seguramente ninguno de no:
sotros conocía aún.
Don Bruno formaba un verdadero contraste- con nosotros y
quizásdeestemismo contraste~acía lasimpatíaquehaciaélsentiamoEi. Mientras que el mayor de
nosotros no había cumplido aún
los veinticinco, don Bruno había
pasado ya de los sesenta• su ca•
rácter serio y reflexivo ~ntras~ba notablemente con lo expans1vo_y alegre de sus contertulios
Y mientras nuestra posición er~
desahogada, y aun en algunos
opulenta, la suya no parécía pasar de una decorosa medianía.
Por lo demás, su conversaci6n
amena é instructiva y su raro co·
nochpiento del mundo nos pro. pore1onaba eontinull,S lecciones
bien.dignas de ser apro,echadas.' El nuevo Secretario de Relaciones rindiendo la protesta el 9 del actual.
Fot. de EL TIEMPO lLUSTlUDO.

E1, día e~ que sucedió lo que
voy a referir, la cohversaci6n ha.
bía versado sobre ese tema tan
i:ocorrido y jamás agotado, el
amor. Habíanse expuesto mul·
tit ud de teorías. formado proyectos, Y hasta por uno de los pre·
sentes se formuló el axioma de
que el hombre, lo mismo que la
mujer, solo se enamora cuando
qu!ere, como quiere y de quién
quiere, sin admitir que pueda.
llegarse á querer á otra persona
aun contra la voluntad del inta.
resado.
-Pido la palabra-exclam6
don Bruno, al terminar de expo·
neree aquella teoría.
.Y sin e~perar á que se la concediesen, b1edsegurodelinterés con
que habíamos de oírle, comenz6
á hablar con tono reposado.
-Lo que voy á referirles usátedes, am!gos míos, es el capitulo más importante de mi vida
Y con él solo contestaré á la afir~
maci6n que acaba de hacer Luis
afirmaci?n que me parece un po~
co atrev1~a, .aunque muy propia
de sus vemt1ún afios.
Pablo Y yo éramos hermanos
silno ~orla sangre, !al menos po~
el canfio. Nos conocimos en la
cuna, juntos crecimos y juntos
~ompartimos las alegrías y los
Juegos de la nifiez. En el pueblo
~os llamaban los inseparables, y
Jamás e~a palabra fué mejor apli·
c~da. _Sm embargo, nuestras in·
clmac1ones eran completamente
diferentes. Mientras que él solo
pensaba en. vivir siempre en el
pueblo cmdando y mejoran-

�.... . , ~...... --.w ,. - ··-·· '~ -~

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o, ·.

l..ta Semana Santa en lVIéxieo

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su 'hacienda, mis deseos me arrastraban lejos del sitio en que
! nací, sofiando con recorrer el mundo, con hacerme famoso en
cualqúier ramo de la ciencia y con adquirir una posición y una
. fortuna brillante. Arra~trado por estos ideales, al cumplir los
: dit ciruie_v13. 'afios, y
¡pn·viq' el...consenti' miento de mi madre
-mi' padre había
, muerto dos afio s
¡ antes- resolví ·ir á
I
Madrid p·ara empe!
. zar en seno mis estudios ......
Recuerdo perfectamente· la impreRión de tristeza qu\J
me produjo el des:pedirme de Pablo.
Si es yerdad q u e
· existen los presenti mientos, es incueF_tionaJ;&gt;le que yo tu_ve el de que alguna
deFgracÍll .hab_fa' d,e
, ocurrir _á m,i am_ig9
duran.te mi auser~cia; y ~llste.4es verá{1
más adelante si eran
fundados rriis rece'-

l

1 ~o

pueblo, pero constantemento recibía noticias de Pablo y de mi
madre. Esta última me hablaba con frecuencia de una joven
que se había establecido con;su familia en unt1 quinta cerca del
pueblo. Pablo no la nombraba nunca en sus cartas. No sé por
yué este silencio llamaba mi atención,
y cada vez que recibía una carta espe·
raba con curiosidad
que se me diesen en
ella noticias de
aquella Julia que
sin poderlo reme-:ctiar me interesaba.
Por fin, un dia adi·
viné la verdad. Pablo estaba enamorado de Julia. Confie.
so á ustedes que
sentí &amp;lgo de despecho ante la idea de
que mi amigo me
hubiera ocultado
una cosa tan natural, y en este sentile escribí una
carta recriminándole por su conducta:
&lt;
pero
en lugár d~ Ja
"1os. ·, ·
' ~
contestación qué ,esNo voy á refrrir·
·peraba, recibí á los
Je3 las emocioi-i'~~
dos días un telegraque recibí aplegar
La ceremonia del Lavatorio en el templo de San Seb:;stián.-Fot. El Tiempo Ilicstrado.
ma d.e mi madre,
á Madrid. :figúren~· ..
concebido en estos
, se á un aldeani;i; ~acid9 junto al .mar, educado en la escuela del términos: cc Pablo ahogado. Ven en seguida.ii Vi á mi pobre ami. pueblo y acostúmbrado á ir, cuando más, una vez al afio á la ca.- go muerto y lo acompañé hasta el cementerio, y al volverá mi
pital de nü provincfa, que erá Valencia, y comprenderán las casa leí las siguientes líneas que había escrito para mí antes '.de
sensaciones por que pasé desde que entré en Madrid hasta que morir:
· conseguí que Madrid entrara en m1, como suele decirse.
e&lt;Si quieres saber la causa de mi muerte1 pregúntaseloá Julia.
Transcurri6 un año, durar.te el cual no pude volver por mi -Pn.blo.i&gt;
e !

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EM qiA SA. ,1.TA EN lVIEXlCo

I - Ceremonia de la Consagración de los Santos
Oleos en CaceJral.

11. -Vi numento Jel templo de Jesús María.
!11 -.V\ 1n.iinento de1 templo de Santa Catalina de

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::,~na.

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IV. -Monumento de Cat~dral,

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.Los i, jqdas" en las· calles de México ~I sábado de Glor;a.- Fots. El Tiempo llu strq,do.

1

�Aetuatidades

Astualidades

Señor Teniénte Coronel Vito Akssio Robles,
nombrado Subdirector General de Obras Públicas.

Señor Mayor de E. M. E. Etniliauo López Figueroa,
r.uevo Inspector General de Policía.

DAspués de leer esto, para-mí la
ex('l1cación de todo era bien cla·
ra. Mi pobre amigo había caído
en mimos de uua coqueta, que
despuéd de haher jugado con su
cor11zón le había impulsado hasta
el l:!Uic1dio. Aquella misma noche
abandoné el pueblo, pues tenía
miedo de porlerme enr.ontrarfren·
t" á frente con la mujer que me
había arrebatado á mi hermano;
pero en d fondo &lt;le mi alma juré
vengarlo si algún dfa hallaba la
ocasión.
Cinco afí.os delilpués los médicos
me mandaron á Santander para
tomar los bafios de mar. Eocon·
trábame allí hacía quince días, y
una mafiana paseaba con otros
amigos en una lancha cuando vimos otra que, impulsada por una
ola, había zozobrado. No!! dirigimos á ella á fuerza de remos, y
conseguimos salvará dos sefíoras
y al marinero que la tripulaban.
Este hecho trajo naturalmente
una presentación, y entonces conocí á Julia, pues ella y su ma·
dre eran las doR sefioras.
Los afios no habían borrado de
mi memoria el recuerdo de mi
amigo, y todo el horror de su
muerte se presentó de nuevo ante
mí al conocer á la mujer que la
había causado. Mi primer impulso fué el de darme á conocer,
echarle en cara todo lo horrible
de su crimen y arrojarla. al desprecio de todos los presentes. Pero este c11,ati¡o no me pareció bas-

El nuevo Inspector General de Policía rindiendo la protesta
el lunes 8 del actual.

tanta. ¿No podía yo hacer 11lgo mejor? Era joven eutonct1s, m1 prt1·
sencia era agradablP, hllllábame
rodeado de la aureola de u1111 p, •
~ición política quefle ml:l prefled11·
ba y que muchos hubieran euvidiado. ¿Por qué no h11 bía de intentar castiitar á aquella muj"r en
la mi,...ma forma que ella ha.bia
pecado? Tal vez me arrai.:traha sigo de prt-sunción al i1itentarlo;
pero de todas maneras mi resolu·
ci6n estaba formada. y al saltará.
tierra tenía resuelto que ,aquella
mujer llegase á qunermecomo Pablo la había querido á ella.
Desde aquel instante no. me se·
paré un momento de Julia, .y· co·
meneé mi corte sin perdonar ningún detalle ni sacrificio alguno.
Yo, que hasta entonces no me ha·
bía ocupa.do de una. mujer, aprendí la manera de agradar y de ha- ·
cerse el ''indispensable; conseguí
que Ee me echase de menos en los
salones á donde ella concurría para halagar su vanidad, al ver que
el hombre de moda, el que todos
se disputaban, no pensaba más
que en ella y á ella s6lo dedicaba
sus atenciones; procuré asimilarme sus pensamientos y su modo
, de ser, y la ensefié poco á. poco á
amar, hasta que conseguí que su
coraz6n y su cabeza sólo se ocuparan de mí, y por mí latieran y
pensasen.
Condenarán ustedes mi conduc·
ta, seguramente. Lo comprendo;
pero al juzgarme, deben tener pre·

231

se~te gue yo también me conde~o á mí mismo, y que cuanto gracia de .aquella mujer, había causado al mismo tiempo la mía,
mas pienso en lo que entonces hice, ahora que los afios han pa- porque, sm saberlo, la adoraba con todo mi corazón.
sado y que, las canas cubren mi cabeza, más criminal me enY al decir estas palabras se levantó don Bruno y se march6
cuentro. ,¡Ah! si á los veiuticinco afios se viera la vida como á P:ecipitadamente sin despedirse, pero no tan pronto que no pulos sesenta, .¡qué de co~as dejaría uno de hacer, qué diferente diéramos todos observar dos gruesas lágrimas que resbalaban
sería nuestra. conducta!
por sus mejillas.
Pero prosigo mi historia. En los últimos días de Septiembre
LADY BELGRAVIA.
mi conquista estaba terminada. Una noche, poco antes del día
EL DUELO
sefialado para su regreso á Madrid, paseábamos Julia y yo por
la playa, mientras su madre con otras sefiorae conver~aban senAunque el duelo en estos tiempos ha degenerado deede la altadas no muy lejos. Hasta entonces yo no había exigido una
d?claración á Julia da sus sentimientos para conmigo, aunque ta. tragedia de antaño, á la categoría de burlesco sainete de hobien seguro estaba de ellos, y aunque entre los dos existía esa gafio, no por eso ea menos censurable, en cuanto es un desacato á
i.1teligencia tácita que se establece en SPguida entre dos perso· ley positiva divina, á la moral, al derecho natural y á las le·
nas que se aman; pero aquella nochP, delante del mar al quA yes positivas eclesiástica y civil.
La ley positiva divina. prohíbe el duelo en el quinto mandatomé por testigo, y 11:t luz de las estrt1llas, que no11 alu~braban
la ?eclaré mi rne,,tida pasión con tales argumentos que come: miento de la ley de Dios.
La moral y el derecho natural porque aunque no existiere
gu1 convencerla y 01r de su: labios que también me amaba.
Entonces, Ete pa.
aquella prohibición
enseñan que el
rándome d,e e 11 a
bruscam~ntt&gt;, 111 ihombre tiene el deber de com:ervación
ráodole cara á c"ra:
-Era el'.~n, goy perfección, y no
la dij ..-de P11blo;
puede disponer de
más que el amigo,
la vida porque no es
el hermano; aqµel
propietario de ella,
y e~ injusta y a.bsur·
hombre. la adoró á
da la venganza, y
u,¡¡ted, ysin 'P1áséd
deQproporcionada la
pa queª"ª le conde·.
pena con la real ó
nó usted á. la muerte. Sobre su tumba
supuel!ta ofensa in·
' ferida.
juré vengarJe, y hoy
La ley eclesiástica
mi veng1rnza ~stá saprohibe á los católitisfecha, porque yo
cos el batirse en dueno la amo á usted.
lo y cooperar de al·
y usted me ama ft
guna manera á él,
mí, y porque adeaunque sea por acmás deno ser correstos negativos y lo
pondido su amor,
tiene que llevar conprohibe bajo pena de
excomunión, reser·
sigo la idea del deAvada á Su Santidad.
precio de aquel á
quien usted ama.
Finalmente, los c6digos penales de Jae
Mientras yo pronaciones penan conunciaba estas pa.,
mo delito contra.. las
labras pude ver la
personas, el delito
cara de Julia tor·
El señor InspectorlGeneral de Policía, el Teniente Coronel Vito Alessio Robles y Comisarios
de duelo. Por otra
narse pálida como la
y Prefectos Politicos del Distrito Federal.
parte la equidad y
cera; calló un mo(Fot. d El Tiempo Ilustrado)
el sentimiento comento. y luego dijo:
mún, son contrarios
--¿Usted también
creyó. en mi culpa? Está bien, sólo le diré una palabra má'3. P~- al d~elo y su impunidad. La equidad porque en caso de
blo me quiso sin que yo lo supiera; el día en que lo supe, ese a~tonzarse el ?uel? entre caballeros, no puede prohibirse lómismo día le dije que uunca podría quererle; aquella misma tar· gtcameote la rifía o combate entre los obreros teniendo además
éi~e la ventaja s.obr~ aquél, de qu~ es más esp~ntánea, y concude se suicidó. ¿Dónde está mi delito?
-En ninguna parte, según el Código-contesté brutalmente; rrir en ~lla.,ordmanamente, las mrcunstancias agravantes de la
- pero á mis ojos, ante los ojos de este homhre que no la cree, premed1tac10n y la alevosía, que siempre acompafian al duelo.
El duelo además es contrario á la raz6n y al sentido común,
e3e delito tiene un nombre: se llama un asesinato, y usted es la
porque repugna someter el derecho al bárbaro juicio de un heque lo ha cometido.
Al oír estas palabras, J nlia me dirigió nna mirada de un se· cho brutal de fuerza ó de habilidad. Porque es absurdo colocar
gundo, una mirada en la cual lei toda su inocencfa y todo lo el honor en la punta de un florete, en el corte de una espada ó
infame de mi conducta; luego la vi balanqearse un momento, y en el cañ6n de una pistola, ni menos puede inyectarse ni re;tiante!'! de que pudiera acudir á sostenerla cayó pegadamente so· tuirse con una herida dada. 6 recihida, ni borrarse con sangre.
Sobre todo es atrozmente absurdo suponer que la honra se rebre la arena.
para, si el ofendido, sobre la ofensa recibe de su contrario la
yapa de u~a herida.
'
' por qué no me he
- Ahora comprenderán
ustedes, señores,
Además,· que tienen de ordinario una fa.lsaidea del honor y del
casado nunca y por qué mi vida quedó truncada desde entonces valor, 10:1.que se ~edican. á duelistas 6 pa~rinos, y no son pocos
á pesar del brillante porvenir que se me presentaba.
' los caballeros ~~ mdustria ~on el honor hipotecado, que se dedi-'
Y al decir eeto, don Bruno apoyó su cabeza en la mano que· can á la profesion de espadmes, para obtener de la profesi6n 1a
dando sumergido en eus pensamientos.
'
única fuente de ~ngre.sos en su presupuesto de gastos personales.
-¿Pero ella, qué fué de ella?-se atrevió á preguntar Luis al
El honor, meJor dicho la honra, con la cual ordinariamente
cabo.de un rato;- ¿acas9 murió?
confunden ~quél, los duelistas, es cosa persona.lista; y nadie
Don Bruno levantó la cabeza. trietemente.
puede mancillada más que los actos propios deshonrosos.
-Es verdad que no he acabado mi historia. No 1 .Julia no muEl valor no es la impulsión arrebatadora. del irascible, sino la
rió, mejor hubiera sido que muriese.
energía de la voluntad en el máximo de la resistencia heroica.
-¿Pues qué ocurrió?
El valor no sie~pre es activo, hay también el valor pasivo y
-Que al volverá la vida, todos los que la 'rodeábamos pudi- éste se llama resignación, una admira.ble virtud cristiana que
mos ver que había perdido la razón, y ..... ,
a~e,ta voluntari~mente toda~ las resistencias y torturas, una
-¿Y qué?-:preguntamos todos ácoro.
virtud desva.nec1da de los mfieles y de los profesionales del
-Que entonces comp!endí yo también que, al causar la des- duelo.

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Semana teatrral

SEMANA TEATRAL

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'Será cierto que aquí tod.o va de mal en peor, que las dificul: ¡ tades crecen, que ~a estrechez de l~s familias es grande, que es: ¡ tamos, en fin, casi todos los mexicanos con el agua al cuello;
: 1 mae aunque todo ello sea verdad, no lo ee menos que la gente,
: j sin ~uda_para olvidar sus penas, apenas piensa en otra cosa que
.. en d1verttrse y poner al mal tiempo buena cara. Por de pronto,
, ¡ no se tiene más obstáculo que l'embarras de chofa;. Sin hablar
: , del Circo Trevifio, del Frontón, de las novilladas, etc., allí están
abfe~tos más ~e tre~nta salones de cinematógrafo y todos los teatros ele la capital, a los que pronto va á sumarse el Politeama
de la calle de Donceles.
'
l
En el «Principal,» al cabo de quince largos y tdstes días, ha
1
; reaparecido la insu,stituible vestal María Conesa, la única artista
· _: cap.az de mantener y avivar en ese teatro el fuego sacro del en. tusiasmo. Cuando se presentó de
; nuevo el viernes en «La Nifia de
¡ los Besos» y en la «Novela de Ahol r~,i, se le prodigó tal ovación, que
¡ ells curóla mejor que las drogas de
! lqs físi??s, y en pocos minutos le
¡ devolv10 completos el calor, la gra1 cia y la alegría, menoscabados por
I traid?ra dolencia. La .fiUe gatée del
púbhoo mexicano recordará siem·
pre-noR lo dijo-aquella ovación.

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FRANCISCO

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GANDARA.

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La conversión del Maroués de Ripon.
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A consecuencia de haber prohibido el jefe del gabineh: inglés

I

11:l pr?cesión del Santísimo por las calles de LondreH el marqués

I

de R1pón, lord guardasello privado y jefe con el duque de Norfolk del partido católico inglés, presentó la dimisión de su cargo, de3~ués de cincuenta y seis años de vida política.
De origen protestante, fué elegido en mayo de 1870 maestro
de Ia ~ asonaría inglesa, y como tal tuvo que redactar la contestación á la condenación que lanz6 el Papa Pio IX en una
bula contra la masonería en 1874.
¿~ué pasaría en el ánimo del gran maestro? ¿Qué combates
se hbrarian en su alma? ¿Qué efecto le causarian las palabras
de Pío IX? Nadie lo sabe, pero el hecho es que la contestaci6n
que esperaban con impaciencia todos los masones del Reino Uni·
do, fue la dim.isión de s~ cargP y adjuración pocos días después
&lt;iel protestantismo y su rngreso en el seno de la iglesia católica .

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1·.

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Liszt, etc.,-en un concierto preparatorio al examen profesional
de la talentosa ejecutante.
La galan~ería obliga á de?ir, muchas veces sin raz6n, que actos ~e ei,;ta rndole son un trmnfo para el que los celebra. En la
º ?as1?n presente la justicia no1:1 hace afirmar, fuera de todo elog10 h1ver~~l1co, que la se~orita Rivero Noriega ha obtenido su
con~agrac100. Alma sentnble! tt&gt;mperamento de sensitiva, ha
afi~ad~ ,i,u:i facultades sometida á un metodo riguroso y á una
aphcac10n constante. De ello di6 pruebas evidentes, al punto que
en .el teatro de Al varado, no se había oído antes una ovación
m~s ~strepit?sa, parte de la cual corresponde al mentor de la
senor1ta Noriega, el Profesor don César del Castillo.
fa exquisita artista tiene fuerte3 alas para ir lejos y pronto.

1,

***

. Don Gaspar de Alva-qué bien
Las operetas vieneslas están siencuadra su nombre sonoro á este
do
presenciadas y ap audidas por
cumplido tipo de empri&gt;sarios-nos
el México encopetado y elegantfl
¡ ha traido al Teatro Colón una comque llena el Arbeu noche á noche.
pañía dramática bastante aceptaEl espectáculo favorito hace olvidar
¡ ble en la que de~cuella, muchos co·
por unas·breves horas el otro es! l dos por encima de SUR compañepectáculo, el de la lucha cainesca
, ' ros1 el primer actor Miguel Mufioz.
interminable,
fruto maldito y úni, ~J repertorio de su compañia es
co
de
la
revuelta
de 1910.
. i bastante variado y ofrece especial
En
este
período
trágico-bufo de
: : atractivo la representación de vala
dificultosa
vida
nacional,
la múrias obras modernas francesas é ita·
sica
austriaca
debe
parecernos
CO·
! li lianas, que se alternan con las dd
roo
las
operetas
de
Offenbach,
tan
! teatro clásico español, el máa oritristemente célebres en la época:del
1 ; ginal y ameno, elevado y chispeansegundo
imperio en Francia,· ya
j ¡ te, después del griego y del inglés.
que
ellas
fueron
como el canto de
: i Esa musa de oro, fecunda educaorgía
en
que
el
pueblo
francés se
. qora de artistas, ha dado á Mufioz,
precipitó
en
la
vergüenza
de Sedán.
l j: especialmente, la pureza de la dicMás
qu-e
desnudeces
y
patochación, los matices y las tonalidades.
das, más que grotescos an acronis.: ·
t
ccLa Vida es Sueño,» ese inmos, pasos de can-cán y valses fo.
¡ mortal poema filos6fico de Calderiosoe, aquello se compone de ar·
, 1 rón de la Barca, ofreció el sábado
tísticas fiestae, de bellas decoracio· ; á Muñoz un campo abierto á sus
nes, de inocentes pero deliciosas
¡ cualidades excepcionales de recitamajaderías pimentadas á la Pierre
r ! dor, como más antes las luciera
Louys
y, fijarse bien, de mujeres
Emilio
Cabello,
¡ s9rprendiéndonos y arrobándonos
bellas
y
con gracia. (Aqui responbarítono
de
la
Compañía
dé
Opereta
"Esperanza
Iris."
, 1 en ccTraidor, Inconfeso y Mártir,»
de
á
la
evocación
Lolita Vargas,
I donde Zorrilla, canú;r entre los cantores que saben cantar mejor, pone arrullos y armonfos en rada un clavel de Sevilla· á cuyo aroma aspiran un centenar de pollos
,
uno de sus versos musicales. En esa obra, Muñoz cobra la talla y más de una docena de roncos gallos).
El
vestuario,
el
decorado,
la
lujosa
mise
en
scéne
que
tanto
d~ todo un primer actor, de cuerpo entero, no sólo por la facul·
tad apuntada, más aún, por la naturalidad de la acción y la halagan el mád exigente de los 6rganos, prueban la esplendid~z
. ¡ verdad en la expresi6n del afecto y de las pasiones. Así lo he· de la empresa muy en consonancia con los sonantes duros que
' ¡µos visto en su calidad de vagabundo infortunado, que pugna en tan buena lid ha sabido ganarse. Acerca de la orquesta, es
por esconder su secreto, que por un voto dado pretende ocultar justo clecir que pocas veces hemos oido una con tan buenos elesu alcurnia y, empero, en cada actitud, muestra, lo mismo que mentos y tan disciplinada como la que obedece á la briosa ba·
e~ sm I?alabras, aquello de que no puede despojarse: la majes- tu~a del exquisito y talentoso Maestro don Mario Sáncbez.
Vengamos ahora á la revista de las más ~alientes operi&amp;tas. En·
tad, el ·sello altivo y nobilísimo del Rey Don Sebastián, el hetre
las donnas, está por privilegio inatacable nuestra Eepe.ranza
róico rey portugués asombro de su tiempo. En la obra citada
Iris,
que en la ccViuda Alegre)&gt; y más todavía en «La Princesa
t"ambién gan6 muchos aplausos la primera actriz señora Nevarez.
del
Dollar,»:luce,
canta y viste de una manera encantadora. Es·
· Pero donde la labor de Muñoz ha satisfecho plenamente es en
ccJaan José» y en ccLa Vida es sueño.i, En la conmovedora obra peranza, que á su gracia ingénita añade lo que Tirso de· Mo1ina
de Diuenta, en que se asimila por completo el carácter del per- llamaba «la ciencia de los ojosi,, conoce y desarrolla á maravilla
sonaje creado por el dramaturgo, Borrás no le supera en vigor en la escena los secretos de la seducción. Y su ·arte -trasciendede intetpretación. Vive su personaje &lt;letal modo que sin esfuer-· más allá del coraz6n de los personajes del tablado: enamorazo las lágrimas acuden á sus ojos, ó la rabia y el despecho, los no sé si más que momentáneamente--á quienes la ven y á quie·
óe1os y la trizteza se asoman á su semblante y tiemblan ó vaci- nes sienten las caricias de iU vocecita cálida y vibradora. En
la~ 1en sus puñós, como si las penas finjidas fuesen sue propias cuanto á su porte y dicción ha aventajado notablemente. Mu·
cho aprendió del arte que cultiva en los teatros de Europa.
penas'.
Esperanza resulta incomparable en las últimas es,cenas_~e los
: En .el poema calderoniahO se ve que los complicados discrlnieos del teatro clásico han sido para Mnñoz éomo un ejerci- actos segundo y último· de ce La Princesa.» ,:La música _que· ·ella
cio continuo: las piedrecillas de Dem6stenes. El estudio ha coro- canta-que suspira y llora y grita Espéranza- encierra·,lis'·t-res
.

.

pletado a.l actor; su temperamento ardoroso y buen gusto le hari
hecho salvar los escollos. Cuán "bien se oyen de sus labios las ·
sentencias envueltas en ritmo? tersos de admirable ~nncisión; y
cómo suenan grato las endechas suaves 6 los dísticos graves. y
atronadores como rachas de devastador huracán......
'
· El debut de la Compañía Muñoz se hizo con ce EL Tribuno.»
u·no de lós pocos grandes aciertos artísticos en Francia el afio
pasado y que ha valido un nuevo lauro á la alta frente del exquisito, del profundo psicólogo Bourget.
La traducción del francés es de lo mejor qufl suele hacerse al
español de este género de producciones. En cuanto al éxito ha-'
blan elocuentemente la caja de la Contaduría y la caja acústica
del teatro sacudida por aplausos ruidosísimos, sobre todo en la
difícil escena final del" segundo acto.
ccAmores y Amoríos,i, c&lt;Arlequín))
y ccLa Garra,)&gt; con las obras m~n·
ci 0nadas, han sido fü:vadas á eH•e·
na en el Colón, desde el sábado de·
(}lOTia. Las tandas de moda, á las
siett- de a noche, se ven muy concurridas l por familias de la buen a
soC1eclad á las que generalmente se
ofrtcen fábulas poéticas muy· fen ·
cillas y agradables , adornadas con
mucho clair de l11,ne, como ccLa Rima Eterna,» Canci6n de Cuna,,, etc.

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María Luisa Labal, ~iple que d.:bu,tó con.gran éxito en el Teatro Ar' eu.

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de la pasión: deseo, seducción, goce. Y no se mbe ci la
l: I! gamas
cant,an.te triunfa de la mujer ó.ésta de la cantante, porque esun

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sol?·tnunfo el.del amor femenmo expresado con gracia, dolor y
i J funa, alternativamente.
! Cabello es un barítono de primo cartello que tiene ya ganados
' ~or absoluto el favor y las simpatías del público. Su voz de
· t1mb~e hermosísimo é i~po~taci6n segura, y su estilo, cla~o y
a~p¡10, gus~an extraordmaname~te. En la premiére de &lt;cLa Princesa¡, alcanzo una verdadera ovación. Esperanza J él fueron llamad¡0s á em:?ª cinco veces al ~nal del acto segundo, coronán. 1 dos~ la ovacion con la alegre diana pedida á gritos por el soberano.
PQ.diera decirse del dúo final que el público está pendiente de
un cabeUo cuando Espera~za da á besar ai dulce y fogoso baríto·
no sµ cabellera de Beremce. Entonces el frío amor americano
se tor~a meridional, napolitano, cuyo fuego comparable al del
• ! Ve.•mb10, es una brasa que no apagan las aguas del Adriático ...
1
,J qsefina Peral, la de voz voluttata y correcto estilo de canto
ncompa~ada del elega_nt~ y ~impátiéo tenor Pinazo (ya de má~
popularidad que su d1mmutivo) ganan estrepitosos aplausos en
; sus d,úos.
1
Maria Luisa Labal, cuya arquitectura é indumentaria se muestran .a~mirables en ccLa Casta Susana), ha adquirido completo
I do,mm10 de la escen~, lo que aumenta su gallardía y hace lucir
, , mas su doble argentma voz. (Ma-ria Luisa nació en Buenos Aire8, hace tres décadas. )
Con qué pe1;1a me reservo para el pr6ximo número la impre:i1ón del trabaJo de cada uno de los aplaudidos artistas del Arbeu. Y como lo merecen, pronto hablaré de todos porque ahora
falta espacio donde ccmorder el polvo. ,,
Ent.retanto, regocijémonos de poder disfrutar cada noche de
un espectáculo brillante, muy grato al oido y á los ojos.
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Engalana esta págma el retrato de una bella señorita Car.men )livero Noriega, una de las más halagüefi.as promes~a del
arte pianístico en Mexico.
U1,1 público selecto de inteligentes acudió el miércoles último
al teatro -del ·Conservatorio para -deleitarse oy-e.ndo-.Ja fiel interpretación de varios de los .clásicos--Beethoven! Bach., Chopin,
1

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María del Camien Rivero Noriega, pianista que dió--un concierto
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con gran lucimiento.

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Exposieión de A11qtteo1ogía y Etnología.

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DAMIAS

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Vista parcial del Salón de la Exposición en uno de lós Departamentos del Museo Nacional.

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Seí"1orita CAROLINA VEL.AZQURZ y SU:SlKU.RSKI,

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P Pi$ A T l E~lVI P ():$=~;-;~,..:~::·~~
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LA SOB':RBIA DE LA MUJER

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J..;

CHARADAS
La tercera repetida
t-S obra de autor francés,
y en los árboles verás
la segunda prima y tres.
II
Cierto día vi que á un todu
cuatro dos dos muy cortés
un sujeto muy extraño
al pie de mi prima tres.

I

lII
En una prima segunda
está una segunda prima;
fíjate un poco y verás
á la charada vencida.
IV
Vengo de prima dos cuartri
que foé donde cuarta tres
á estudiar todo á la cort@
para poderla ejercer.

LOLA DE ROS

101 .. 101

Verbo, verM, verbo,.verbo, gverbo.
CABALLO

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A la particularidad de una palabra:
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SO-POR~TA.L

'"' '

So-por-tal
So-por-tal
Por-tal
So-por
tal
so '
A la frase-jProglífi.co:
AL PIE DE LA LETRA
Al Jeroglífico:
DAMASCENO.
Al acertijo jeroglffico:
La_ colocación de }os significados es Ct')·
ID_? !ligue:

li ~ ~
P
.as
'Bla~o
A la ChAracla:

·-

Y se verá que se
. puede leer.
PASAJERO:
.,r- ·

PIANO.

en.

Empieza en la casilla número .1 y acaba en la.número 48.

...

Soluciones á los ' pasatiempos insertos
en el número anterior:

mas

pu-

r'

Vocal.
Nota musí~al.
272
Animal.
3 5 83
Verbo.
7 2 3 8. 9
Pobla~i6n.
756493
Verbo.
4 8 3 9 3 9' 7
Verbo (tiempo).
153393· 97 Verbo (tiempo).
·
12345678\-J Flor.
457.2°35.32 En palacio.
3 5' 4 3 9 4.9
Verbo (tiempo).
Nombre de mujer.
45357f)
Apellido.
2 453'2°
Verbo.
2393
.; 1'
5 7 ,5
Conson¡rntf&gt;.
:
3 ¡)
Nota. musical.
9
V.ocal.

JEROGLIFICO COMPRIMIDO

,
•
-grar ' lle - -de
pa- '
,
• •• , y ' '-gue•
•, •• ,
-mar,
me
' ,.
'
'
eo- Tráder.
-~e
~NO~-REZ
.. ,
1-.ue •
'
,
'
~
.
• -RA· PE-' a- •.,é 'con· -lar·'
·pre u,,
.. •
•
•SER·' -a- , "-ven•• 11 a,• ••
' . '
' •r ~ ' qui e-

2

78

Cun estas letras, debidamedte combina·
das, formar el titulo·de una zarzuela cas·
tellana.
·

DE

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LOGOGRIFO NUMERICO

1

V

#

KRE ' .

LAR~

PETRA

, Dofl prima que es una pri1nii
primera segunda primera,
pero aún es más prima tre.~
prima ~egunda tercera.

SALTO

JEROGLIFICO CO~PRDÜDO

• !

Al jeroglifico comprimido:

ANTEOJO.

'

.: ·.,OERNICALO.

'I . ...

li :

.

..

1

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1

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6:

,.,

Al relox de arena numérico:·-"': .. ,,...1 1 •.-· .....

La mujer elebe sab,,r que cuando el hombre funda ufi hoga,r,
no es solamente porque ama á la q·1 bll eeqogido, para señora
. de su ca~a, es porq~e
mcei:ita tener. un hngar
propio, un sitio á donde
junto con el pan de ca, da día, llev11rá RUS afanes. sus ar gustia11, ttistPza~, y Pn,:ontrará un
ser querido que d· besa, ber conRolarle, alf&gt;nt11r·
Je, compr~n&lt;lerle. La
mnj*'r se casa gennal·
mente en ·11uestra tierra
porque Ama &lt;'On torio su
corazón á uu h· mbre y
rle,ea pARltr to1lo d re-to
rle RU vi l,i á su l~do;
paraei h ,,nhre (per 11ádan,e
.¡,.. f&gt;,-to lat1 n ñ , )
, -el Hmor t'S '-0Ct1 1,dar\ü;
imte'- qne él t-srán 1-Ul!l
amb cinne-, su poi;: ición
flO&lt;"Í .I, -u- com,·didadei-.
E • ( \fl primnos • nt11~i11s
mo· del n1,vio, quien
jura q11e durarán tn&lt;la
la vi&lt;ia, pl\i-a rán; rem pril nn ó fa rde p»sa1 án,
an nqu »segure qut1 on
es a1'lí ; p ro si en ,..u J;iogar t-nc11e11tra Hiem pre
un ~ni;!el de p '-'Z q111: 1h)
'"'X'!l;'"' 1., inrpnH1b e, que
no p de l que 1111 ¡,ue
&lt;le t x • ir e11 1&gt;l crazón
·I , r
m&gt;1sruli1,&lt;; si la e"'p ,
t&gt;· p.c1. ,. el , arii1 0 i ·1di ~
pe a hlfl o rqlw ba rn·
:.·, ' }:;
.
hi&lt;l, r•, orc•onar:1 una
1\1 ch~ t ta II q u 1 11 .;m
1,1
t~·t ptHflQt':l, ...¡ '»gri• 1
¡, &gt;&gt; Uf:'
t'· Í S
r
; 1:
ma., "' n 1''lp1\ ho·,, o'.
toncv,: 8 l i. 1 f ·lt-.,J r,1 'l ,¡¡, " n r1 o IP h 'h
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Las t-&gt;Xf'éntrici laaes eil la 111 .,, 111 r,1, " " a 11111
1 11 1 ,
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ual.l· ,.- , i, vit1 1et&lt;.
go semejante á la mostaza que hace má , pwv.ntt el s,, b, r de a~ '
¡ ni111'Nada
1:
d ·.dE'i&lt;¡•1lfarro, hProo~ dicho, aunque sean grandes las salsas.
Casi todas las excentricidades vienen de los Estados U11ido~; !
riqiwz,,Mcle que gozl:I. ; uunca tamf.JuCo mauife¡,,tará mezquindad
. y avaricia, aunque sufra pobreza. Con orden, cou método se lo- tierra nueva con plétora de oro y que sin aholengo hist6riw
1
grará siempre que el interior del hogar pre~ente un aspt-&gt;cto agra- artístico quiere hacerse notar por su extravagancia y por su ri!
dabie; no es por medio del lujo que los aposPntos parecerán be- queza y asombrará las mujeres de la vit·ja Europa cuya distinf
1
llos. E-tos, como la persona de la muj ... r y d~ Jo¡,¡ 1,irvie11tf'e, ción envidia en secreto.
1
ii be
•a,· t&lt;Jer11prtl lirupioe, jamái,1 se Vt rá u1 1 111t , un 11mrn ·6n
Tocio•, 6 rai-i todo!&lt; los accesorios ele la toilette son i~ve11tadoj

.

1

TARJETAS ANAGRAMAS

Formar con estas letraR debidamente
combinadas el nombre de una 6per11 1española. .
'

una mancha; P.a'ra'remediar esto debemos tener siempre á mano '
aguj~, hilo, agua y jab6n en abundancia.
Jamás una mujer coi,sentirá en ciertas familiaridades que vie·
nl:'n_á parar en que se les pier&lt;la el respflto, ni ~e presentará de. lante de su marido con vestidós suciOii y rle•aliñ11Clo•, Pi no quiere que máll pronto éRte
vea caída la aureola que
hacía poético y bello el
ídolo de sus ,maños de
la luna de miel. Aunque
al fin se obscurecPrá é&lt;1ta, la esposa debe tratar
de prolongarla dur11nte
1
elm11yortiempopoi;:ible,
y en su mano ei;:tá el que
suceda, por med io &lt;lf&gt; rn
pruelenei11, su tranquila
ab,wgaci6n y oculto, sacrificios. D;;.be procurar
que con los añoR efle
¡
amnr vehPmente ee con vierta en una a mistacl
tir·rPa y ,, mab1e. la cua I
durar~ to•la la viria; qu "
el marido com pr... nd t
qui' nadie puerlµ tPner
m~q c11riño y mÁRin~e
ré~ por él que la compañ11ra de su Pxistencia;
qnP 110 en&lt;'ue ~tre eri su
cas·~ ja má.., tem u,Qtád s
!'
domé1-ticas, di,.gu. . to y
mole:,1 t1a&lt;1, y quP sepa l
!
1 .
mujer qut&gt; lhi F-i•mprp
ti1H1f&gt; q111:1 sa•'l' fi&lt;'11.r -ns
gn~tns-:a unque sin ha
:
e r 111-, rdf&gt; ele Pll, y t--Í I
que AU ma rido lo ~Pp 11
: '
,1qniPra - en 11 ra.: el , u
dichA domésticá. Ró
. 1!
1
' 1
•·
a~í I~ mnj r ráto11 d11 ••n
. 1 !1 ;
&lt;lrá una felll'id1111 ver "
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I l'll, H! fi.:tici , J ((
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11Fu llllll Ps n u f,,.

!

••
1

'I

�Pa:11a las t&gt;amas

• '"11¡

por las da.mas yankees. Entre loa grabados de modas que vienen de Nueva. York aparece la moda. de llevar sobre la media
de seda. tornasol una enorme liga con lazo y fleco, atravesada.
con un largo pufial. Pero no es esto todo y esas
mujeres de pufial en la
liga, que apareéen por
ese s6lo hecho celosas y
terribles. quieren a.pa·
recer al mismo tiempo
sentimentales y sobre
los 'lindos ·zapatitos de
charol se destaca, como
broche precioso, el retrato del novio 6 del
esposo.
P11ra· dar impresi6n
de·fuerza allí está la co·
1oFal bolsa, que es más
gran&lt;ie que la boh•a de
las alemanai:i, y esto que
parece un colmo da idea
de FU tamafio.
Má~ que una delicarla
MÚJs, se necesita para
lh·vsrlas un maso de
cordel-Lo más curioQo
del c11so es que una bolSR. de tan df'sromunal
tam11fio tienP quP ir ne·
cesariamentPvací11, ¡111P-s
de ot,o modo l'ería im·
posible moveree con su
pei:io.
La mano no ha que·
dado olvidada. La doble
sort,ja. , joya de moda
por excelencia., consti·
tuye el emblema da la
feliüidad y consiste en
dos s01tijas enlazadas
una con otra por medio
·•
de doe sutiles cadeni·ttts.
Elegante traje d visita
'Fuerza es confesar que
en este punto las damas
americanas no se divorciaron de la estética.
El relox de pulsera, sostenido por su comodidad, adquiere
el doble carácter de porte·bonheu,· y sobre su tapa se graban los
aímbolos de los amuletos: una flor 6 un signo del Zodiaco.
Al mismo tiempo que rebuscan y complican de esa manera
los adornos, simplifican los trajes
Una blusa «práctica» que se abrocha sin alfileres ni botones,
anudándose sobre la cintura, un tocado con el cual pretenden

prescindir del sombrero, y que no es más que un trozo de encaje colocado sobre la ca,l¡~a.
::

-·~ l a r e ) El lujo y la ostentácfón en ·el vestir.
}

'.

Decía Jesucristo en el
serm6n de la Montafia,
refiriéndose sin duda alguna, á las sefioras de
entonces y á las que se
esclavizan con las mo·
das, en el porvenir, pre·
sentes en la sabiduría
infinita de Dios, las si·
guientes oportuníeimas
palabras, nunca de mayor actualidad que en
nuefltra época:
((Acerca del vestido,
¿oor qué os habéis de
inquietar? Contemplad
Jo; lirios del campo c6mo crecen y se cubren
de flore:1: ello!! no labran
ni tampoco hilan. Sin
emb11rgo. yo os dign que
ni S11lom6n en medio de
to&lt;la sn glnria se vi~ti6
con tanto primor como
uno de e4os lirios.»
Apren&lt;lan, pUf'S, las
sefioras del lino campestre á contentarse con la
hermosura que Dios les
dió, sin bmcar esos
otros adornos postizos y
fantáPticos que ofrecen
ca~i siempre el sentido
estético, y muchas veces
la modet-tia y hasta el
recato y el pudor, que
es el perfume e~piritual
de la mujer. RecuerModelo da traje de tarde
den aque1la pregunta
de Jesucristo que sonará á sus oídos como un reproche;
ccAceica del vestido, ¿por qué os habéis de inquietar?»
Que una sefi.ora se inquiete por sus impacienciae, por sus de- •
fectos y pecados, pase; pero que le dé más cuidado el pliegue
del vestido y el último figurín, que la limpieza de la conciencia
y el adorno de las virtudes, eso es indigno de una mujer cria- ,
tia.na y hasta de una mujer sensata.

.MODELOS DE BLUSAS

MIATRIIM,0,NIO AL VAPOiR

&lt;tel oa~o &lt;le ~u rutu.ro J&gt;adrC' i,otíttco por
toda palaib,ra l~t!I. IDl .e;entlema.n tomó la
m1,c1,at1v12..
-;.1M1 h iJa,r

~e cuenta cJ.e lliD, ~Tao. comerciante tn·
gtéis, am.igo (le alhor.rar "l ~iill.lUm de
tlem'l)O en todos loo aietos ile ]J¡, Vláa, que
r«iliC~l&gt;ló l a JViisilta ·l!Je un J10,vien que i'ba :t
· pedir~e la mamo de su hija única.
IEI ,pl'élt~dlen:te haíllfa ~!do ya avlsooo

En un resta:ru·am.t de estación die 1le1T0cairrt1 u.n viaj€:ro se dirige con tono mis·

~ r.

-¿Renta,?

terroso ,a, m11r&gt; &lt;fo ,los oo.mair.eros y le di~:
-~Muooo ca&amp;é. Ya l~ o]®Jical'€ á usteld
· el motivo .. . .. Bten; an-ora muoha leahe.
Ya divé á. usted por qw!!.
-Usted dirá--00ntesta el caimrurem espemn&lt;Io la ~xip,lioocion.
-&lt;PU'01S..... es
.fl011Que 'I&gt;IO'Illi:'O
mu,oha
a.z.1lcar.

--'l'l"eschmt111s Ubna,11 ll.Ilua.1.e1.
-/Caliá;cteir!
-'1'1¡,l l·mer,o l .

··-i Amor!

·-PaJalbra de honor.
-1,!Buen ·e.$¡posoT

BASADO EN EL HONOR.
Sin duda habrá Ud. visto en
los periódicos, con relación á algun remedio, algun anuncio como este : "Si despues de un ensayo, Ud. nos escribe que este
remedio no le ha surtido buenos
efectos, le reembolsaremos á Ud.
su dinero." Pues. nunca hemos
tenido motivo pará hablar de esta manera con relación al remedio designado en este artículo.
En un comercio que se extiende
por todo el mundo, nadie se ha
quejado jamás de que nuestro
remedio haya fallado ó ha pedí. do la devolución de su dinero.
El público nunca murmura de
pan honrado y habilmente elaborado 6 de una medicina que
produce los efectos para los
cualés se ha elaborado. La
PREPARACION de WAMPOLE
está basada en la lealtad y el honor, y el conocimiento de este
hecho de parte del pueblo, explica &amp;u popularidad y gran éxito. No es el resultado de un
suefl.o 6 de una casualidad, sino
de afanosos estudios fundados en
los conocidos principios de la
ciencia médica aplicada. Es tan
sabrosa como la miel y contiene
todos los principios nutritivos y
curativos del Aceite de Hígado
de Bacalao Puro, que extraemos
directamente de los hígados frescos del bacalao, con J arabe de
Hipofosfitos, Extractos de Malta
y Cerezo Silvestre. Este remedio
ha merecido los elogios de todos
los que lo han empleado en cualquiera de las enfermedades para
las cuales se recomienda como
alivio y curación. En los casos
de Escrófula, Anemia, Resfriados
y Tísis, es un específico. "El
Dr. Manuel Dominguez, Profesor
de Medicina en México, dice:
He encontrado la Preparación de
Wampole de acción eficaz, como
reconstituyente. La seguiré empleando con plena confianza en
los casos de su indicación." Ca1a
dósis es efectiva. En las Boticas.

--Jto jur&lt;&gt;.
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El

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La fotografía puede ó no
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ser un arte, según la habilidad
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del fotógrafo. Un artista pue.~
de aumentar la belleza de una
bella mujer, haciendo resaltar f +
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ciertas líneas en la composi·
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ción y aumentando ó dismi ·
-+w;
nuyendo la intensidad de la
~
luz y de las sombras.
~
Nosotros somos artistas.
Nuestros trabajos I o de·
muestran.

FOTO GR AFIA

"MARST"

+
+
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w:
+

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[~ NUEvo:MEXJCO, 6

•

MEXICO, D. F.

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Teléfono~: { M~x. Io34 Neri.
Ene. 2995.

Hay elevador continuo,

i1.t.

~

:

·• ··············· ••11:•
=
··~·*···~·-~···~·

¡Oh los Valientes!
No se crea qµe vamos á tratar
de aquellosqu~luchan en el campo de batalla, no, vamos á tratar de tipos que, por desg-racia,
abundan mucho en los dos sexos.
Llega Ud. á una casa en la que
el jefe de familia se eneuentra
con un fuerte eatarro y uri poco
de calentura; a) preguntársele
qué ha hecho para combatir su
enfermedad, contestará: Nada.
yo nunca me curo, no tengo mie·
do á las enfermedades. Y nuestro hombre se queda tan satisfecho como SÍ tal COSa. ,
Quince días más tarde nuestro
héroe no tiene catarro: solo le
ha quedado· una tosecilla seca.
no puede dormir, ha perdido el
apetito y se va adelgazando á
gran prisa; pero como es valien·
te, no quiere curarse. Llega el
día en que nota su esputo con algunos rasgos de sangre y entonces se preocupa algo, llama al
médico y éste le dice con mucha
política que su estado es delicado, que necesita cuidarse y tornar luego la "Creosofosfatina"
líquida,
Es querido lector, que' el valiente, por sus tontas ideas, se
ha vuelto tísico. Si hubiera tomado la misma medicina cuando
comenzó con el catarro. se hubiera curado con menos· de un
pomo, mientras que hoy tendrá
que tomarse varios y está ex·
puesto á contagiará toda su fa.
rnilia.
Los catarros y las toses nunca son inocentes; deben cuidarse
tom:rndo la admirable medicina
que,&lt;lejamos nombrada; con ella
se evita y cura la.Tuberculosis y
todas las enfermedades del pulmón, pecho Y. garganta. Tam·
bien la hay en pastillas.

,

�NOTAS CO MICAS

i.

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)
1'

'
¡
i

l'

!

Un baturro tuvo wecesidad de hacer un
viaje die Matam~as á la Habana, con objeto
de ha..oer ailgrunas compras.
ICumpJ' do ~ móvil que á esa capital 1º
nevara, trató de regr,esar á la ciudad d
los dos ,Ios.
'll}l h-e,011,C o.cul'rl(l t-i'll dom·n,go. La. ellllPre·
•t~· ferrocarrilera h aJbiia dispu,ssto un:a i:oc·
r.ur,siión en ruquel d'a, á lull C11e'Vas die Be
lla:m0&gt;r, y en ta ¡pared ct&lt;et &lt;tes,o,a.oho d Ml1ete·S fij'6 una taJbli,lla en Quf' "'P 1,e1a:
"Haiy billetes d,e id,a y Vll'etlta."
N,uBstro baturo d,el &lt;Jueinto s ooeroo
!i. la taiauilla, y, mUO' serio 'Y muv filliClllado,
excl,aimo:
__.o·ga, gllen 'hommre: 4ieme usted un
hilletlco de vuclta.
-¿ A. d,6nde ,Vtt, u,sc,ed" -lA contesto el
oue se 'hrullaiba en el deSiDOObio.
-·Rldlez, ¡,á onde bJe, d'ir, gilen b 01mbre,
roáis ou,e !i. Matain~ws,
-,'Pu.es enwn.c· s-1dUo el iJS.Qui.111erollevar'á. u,s,ted u,n b;Uete de Ida.
-.¿Oómo de !&lt;ta ! ~ resDOllldló ~1 baturro
ma,f ümmomdo.-,Si YO v,11,e,lv,o ·oar.a Mata'Il·
Za!!!.

-Po" ,lo mismu, tiene que 1hm1.T un btllet,3 de Ida.
,Después de machacar un poco. Y comnrendiendo el de Ja, taiqull-la que naida i:ba
á. ,saicar en Urn¡p10 ucn g,us exolicaiciones,
Ofl&gt;ti6 ,por dieg¡p,aooar el bnt,ete.
y ,111.1,e,s,tro ,ba.tuirro del ,;:uento. mu.y orondo y satisfoo'ho, eocolamO.

-¡No· te \o, "iota" yo, bor:r:(lum, que re·
gresalba para 1Mwtanzais? .•.
'Per o haibra ¡pa¡_!¡'aldo ,el &lt;biUelte ite ida Y
vue,100, ..•.•

- *.
.mn ,un,a ba11berna:
,Joslé Anitonio.--lPutes, '®too, á Illl1 me

cuesta cortarme el pelo un duro, porque l,e
do¡y propinas al b"clTbfTo que, po~ l e r·egu·
¡ar, l rompo dos peines.
G:eo'rglto•.- Te lo creo. po:,que: te pelas
una, vez aa año.

cólera.- ¿Y por qué Francia? Has de sa·
mozalvete, que la primera nación
del mundo, la más bella, la más ilustre,
es AJ.emain•ia.
1Jlll niño, pálido, pet'o'"-Í'eSUA1tO, rep!1oa,:
~Franda y nada m'as que Franeta.
~P.ero tní, pillate. ¿ sa'oes s,!Quier,a dOn·
de N,00. F1ranclaT
1E1 a,lsaio' a,no se irgu1~ 11 ·no d-e .emO:C!6n,
e nrQ\1ecldo el ro.&lt;1tr.o. !u!lle:ura,nt,e ,l a mira·
·&lt;la, y m•ent~as los oom~añeros 1e 0011-

ber,

tem,p,faibum. estup,etaetos, &lt;1esru1Yr-0eb,!lse, da

escolar 11).Insa y ~TannO 11:oL'!&gt;eánd!o&amp;e el
pecino,
- ¡ A&gt;qur.

***
ANECDOT,AS

Un peri6ñ!,co fran,c~s. pUJb11c11 la si·
,gu-'.erute amécdota, qu,e d~ue.sh a: CJUJ~ll vi
vo y pertinall e,s en Ailsaicia, y L ~, • · E&gt; 1
l'e,ru.er-no d,e Franda.
Un 'nspedor ale-min, visitó una esicuie,la en 1,as inme·dla.ciones- d, Str.a,slbu!rgo, Y
viendo en prime'!' término un niño aJ.s,a'ciano de inteliiemte figura. twvo dieseos de
examinarlo.
- ¿Sa,bes geogralffa? dijo con voz graJV'e
el ins:pector.
- Sf. señon·.
-A v€'r. ¿. Culailie,s son las prlncloale.si nac:ones de Euro!Pa?
- T,as ,pr;1D,'Ol~a,L2s n81Clones sOtll: Fr!llllcla .... . .

--¿·Francia?- gril!G e,l alemán, rojo de

...

!lKIUt

&lt;!entro. esta. Fran·

Cia.!

***
Camioob·a n jun,tos dos batiu,r.ros lJIOf
UJila ca,rretera. .ne Tep¡e nte um.o de ~il198
tropie2:,a y :exclaima:
- ¡Ridim, qu&lt;é tr0ft&gt;€Z'ón ! ¡ Si hi v1tto
Ins ·C'Sitre-Mrua,!
·- rPlaw ;a111lma,l, m:ás te v·ailta que, hll·
bie.se,s vis1,o la I&gt;iedr'!II en que, has tr®"
zau!

Una joiven ,asl)irlllllte 3 ti1t&gt;l e ·p·r.~'llntá. .4
un médico:
....,l)icctor, ¿e.s cierto que los hueivos fr,eScos a,c,Jrur·a'Il Ja, voz y favor.ec~n la, emis1611
.die. lo,s sonidos?
-Jndü.dwblemente. F~jc1se usted en la8
g,a,Hi·nas•; en c·uaintQ \l)(l'~'n. ~ ~a.n A. can·
,t,ar.

.

. . . ..

•

,-

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                <text>Semanario ilustrado de literatura, historia, bellas artes y variedades. Dedicado a informar las noticias más relevantes de México y el mundo, además era escaparate de todo tipo de comercios, banca e industria pues en él se anunciaban sus servicios.</text>
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              <text>Agüeros, Victoriano, 1854-1911</text>
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              <text>Semanario ilustrado de literatura, historia, bellas artes y variedades. Dedicado a informar las noticias más relevantes de México y el mundo, además era escaparate de todo tipo de comercios, banca e industria pues en él se anunciaban sus servicios.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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