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                  <text>fl
Ate XII.

MÉXIOO, DOlllINGO

28 DE

ABRIL DE

1912.

FIESTA EN. HONOR DEL EJERCITO MEXICANO

El señor Presidente de la República presidiendo el aoto oficial.
Fot. ch ltL TUCMPO TLU9TR.ADO.

NuM. 17.

�A

TEATROS
I

,.

El teatro! espectáculo risuefio y moralizador cuando está bien
encaminado; escuela de costumbres, que lo mismo sirve ó puede servir para reprobar y corregir las malas, que para f@rmar
las buenas; palenque difícil en que luchan todos los sentimien·
toe y toda!!! las pasiones, y en que el triunfo corresponde á quien
mejor sabe mover los secretos resortes del corazón humano; pie·
dra. de toque, por último, que sirve para enternecer el 'lima.
fortalecer la voluntad, encender nobles propósitos, é infundir
elevadas y generosas aspiraciones.
Ante ciertas escenas trágicas y ante algunos cuadi:os dramáti ·
cos, dibujados por un talento vigoroso, brota en el corazón del
espectador la maravillosa fuente del sentimiento, rica, limpia,
y fecunda como el claro manantial que sale del Reno de una mon·
tafia despué@ del sacudimiento de un terremoto.
No todos los espectáculos teatrales causan en quienes los con·
templan una misma imoresi6n, ni despiertan idénticos ¡:,ensamientos. Diversas son las emociones que embargan los ánimos,
. cuando se ven en la escena episodios y circunetancias de la vida
humana. Mas no por eso debe desconocerse que aquellos son
caai siempre saludables á la manera de ser moral de cada uno.
Raral! veces se obtiene como fruto de un espectáculo teatral un
pent!lamiento impuro, una idea perversa., ó un propósito de faltar y envilecer el corazón.
.
. .
Adviértase, sin embargo, que al expresarnos así, nos referimos á aquellas personas que buscan en la escena algo más que
un frívolo pasatiempo; no á las que asisten á los coliseos llevadas de una vanidad pueril; ni menos á las que-buscan en los espectáculos un incentivo á sus pasiones. El hombre sensato, oh·
servador y estudioso acude á esos centros de reunión, para re·
coger un dato que le sirva de base á sus reflexiones y estudios:
va allí para conocer las tendencias del arte dramático contero·
poráneo, los progresos que en él se alcanzan, y también la ma·
nera con que son recibidas por el público ciertas alusiones picantes, ciertos rasgos de ingenio y de carácter con que los auto·
res suelen adornar sus producciones. Todo esto forma un conjun·
to de accidentes especiales que eon de inestimable prticio para
quien sigue atentamente la marcha de una sociedad.
II

En México, por desgracia, tiempo ha que los espectáculos tea·
trales que se ofrecen á nuestro público, se hallan en una triste
decadencia. Y de aquí que la representaci6n de obras dramática11 no tenga ya para la generalidad el interés que debería tener;
un interés filos6fico, literario y social.
Opera bufa y zarzuela, dramas y comedias que no logran con·
mover el corazón de una manera profunda y saludable; circos
donde se ven prodigios de habilidad y destreza, que sólo sirven
para ejercitar eficazmente los nervios: he aquí lo único que nos
ofrecen los teatros, desde hace algún tiempo.
La buena comedia, la comedia que hace sentir y meditar;
lol! QUadros de costumbres que corrigen divirtiendo: el sainete
lleno de donaire y de gracia, salpicado de sátiras y de ironías
de buena ley, de chistes oportunos y decorosos, todo esto parece
quedado proscrito para siempre de la escena de nuestros teatros.
Hubo un tiempo, todavía no muy lejano, en que el movimiento dramático fué notable y fecundo entre no11otro11. La literatura. nacional recogió Terdaderas joyas, que hoy guarda y comerva. con predilección. El sefior Pe6n Contreras, poeta lírico de
gran aliento, con eua dramas caballerescos é interesantes, con
sus hermbso1 cuajros, sus gallardas figuras~engalanado Y..rJl~!·
zado todo ooo,\ln&amp;-versiflcaei6n espléndida-restauró en momen·
to feliz la escena mexicana, recordando los tiempos en que Rodríguez Galván y Fernando Calder6n ensayaban la formación
de un teatro 11encialmente nacional.
. ..;:;:._ .... . - . J _ .

. _... , . ..

-

- •... . . -

Entonces, no s61o los literatos y los poetas se sintieron esti·
mulados para escribir, sino que el público dando una prueba
elocuente de buen gusto y basta de patriotismo, acudía con entusiasmo á aplaudir las producciones del ingenio mexicano, prefiriéndolas á veces á las de autores extranjnos.
Hoy, nada de esto sucede: en vano se ecfuerzan las empresas;
en vano se ponen en ePc11na las obras que más deberían intere1,ar á nuestro público. Unl indiferencia glacial cae sobre el entusiasmo que muestran los actores y algunos amigos del arte.
No hay crítica dramática, y esta falta constituye también otra
de las causas de decadencia de los espectáculos : teatrales.
Y es lástima, porque éstos no deben faltar en t'na sociedad
culta y de buen gusto, pues el teatro es hoy uno de los medios
más usados, y no flabemos si más necesarios y eficaces, para in·
fundir en los individuos gennosos sentimientos y nobl"s aspira·
cioMs. Repres11ntándose en lis tablas escenas de estricta mora·
lidad y de jui,ticia, en la cuales quede enaltecida la virtud y humillado el vicio; poniendo á la vista del espectador cuadros en
que haya luchas de innegable tra!lcendencia moral, y una pin·
tura exacta de lo ridículo y censurable que se nota en las cos·
tumbres: encaminando, finalmPDte, todos Jos atractivos de una
representación dramática al mejoramiento de la sociedad y del
individuo: tal es la manera de que el teatro llene sati~factoriamente PU objeto en nuestros días, romo lo ll11nó en la época ya
lejana de Calder6n y de Lope, de Tirso de Molina y de nuestro
insigne Alarcón.
Y con las representaciones teatrales, no sólo se conE:eguiría este gran bien, cosa ya bastante importante para ser tomada en
cuenta, sino que habría también motivo para que la literatura
dramática progresase entre nosotros, ó por lo menos diera algunas sefiales de vida. Porque es triste y palpable el decaimiento
literario á que hemos llegado.
,
Ningún libro nuevo, ningunos estudios de crítica ó de ,histo·
ria, ningún drama ni comedia, que comunique animació~ y vida á nuestro teatro; nada, en fin, que dé indicios de que aquí se
trabaja intelectualmente, y se procura ir adelante en el sendero
de la instrucción y del buen gu~to. La rutina, la imitación, el
falseamiento de todo lo bello y de todo lo bueno: he aquí lo úni·
co .que tenemos. Tiempo hace que nos hemos conformado con
cuanto nos viene de allende los mues: leemos libros, novelas
y versos de autores extranjeros: en nue11tros teatros se represen·
tan obras de autores espafioles, ó traducidas del francés; los establecimientos tipográficos reproducen obras de otros países, y
así todo lo demás: nada nacional, nada nuevo nada que tenga
el sello de nuestras co6tumbres y de nuestro modo de ser.
Pi:oviene esto en gran parte de la apatía y pureza denuesto
carácter no menos que de la inconstancia y mal gusto del pÚ·
blico; y sobre todo de la facilidad que se encuentra en satisfacer
las neces!dades literarias, echando mano de lo que ofrecen lite·
raturas extrafi.as. Una compafiía dramática; por ejemplo, ¿para
qué ha de representar una obra nueva &lt;le autor mexicano, de
éxito dudoso, si tiene á su alcance todas las de Echegaray, de
Blasco y de otros autores reputados, qne sabe que han de ser
aplaudidas? Y á su vez, un escritor nacional, ¿para qné se ha
de afanar en producir un drama ó una comedia, si tiene la se·
guridad de que jamás la verá representada en las tablas? .....

III
Y no H diga que el público mexicano ha carecido de buena
escuela para formar su gusto.
En dit!ltintal! épocas han visitado nuestra escena excelentes
compafíías dramáticas, y desde la que dirigía la eminente arti11·
ta Adelaida Rigtori, hasta las que últimamente han trabajado
en nuestro Teatro Nacional, y de las cuales formaban parte Sa·
rah Bernhardt, Coquelin, Emanuel y Virginia Reiter, todas
ellas nos han dado á conocer las obras más selectas del reperto·

e:fa ali dad es

rio contemporánso. Afios atrás, vinieron también el actor espa~ol don José Valero, la sefiora Tessero y doña María Rodríguez
sm contar otras muchas compafiías de segundo orden pero n~
escasa~ de m~rito, que obrnquiaron á nuestro público c~n repre·
sentac1ones d1gnas de su cultura. .
·
~ Pu~sº!en: la influencia q~e esos bien ordenados espectáculos
han .eJerc1do en nuet tro público para formar su buen gusto, no
ha sido tan eficaz m t11n extensa como á primera vista pudiera
creerse, lo cual se con.firma con observar que en muchos casos no
era el amor al arte, smo la moda y la vanidad las que obliga·
~an á muchos á asistir á nuestro Cofüeo.
'
~ Las repre~entacio.nes de dramas y comedias pertenecientes á
los bu~nos tiempos del teatro espa:ñul, parecen haber pasado ya
para siempre entre nosotros, pues ni el público asiste á ellas con
g~sto Y con entuf:liasmo, ni las empresas se atreven ya á anun,
Ciarlas en sus cartelas, temerosas de un triste fracaso.
{Qu€l11mentable y rá~id.a decadencia la del arte dramático!
¡Como.se desconsuela el ammo al ver desiertos nuestros coliseos
cuando en ellos trabaja una compa:ñía de verso y henchidos de
compacta concurrencia cuando ee representan' zarzuelas! Por·

que en estas aficiones del público está el secreto de Jo que no
sucede. Muri~ron en México, al parecer, el buen drama y 1!
buen3: comedia..Acabaron aquellas reuniones animadas en ue
la soCiedad mexicana aplaudía con estrépito la obra dA aliú
poeta espa:ñol 6 nacional, porque i»probaba la idea encerrada e~
él, compre~día la combinaci6n y trama de las ei,cenas, ei buen
o~den seguido en .el desarrollo de la acción, y sabía estimar las
d1ficultade-1 vencidas.
Terrible y decisiv3: es la prueba porque está pasando en estos
moll?-entos nuestra literatura dramática. Y lo peor es que e
medio d~ est~ desventura n~ queda siquiera el consuel¿ de qu:
una cosa meJor venga á 1mst1tuír la hon11sta diversión que antes
se buscab~ en el teatro; no. Lo que aquí triunfa ahora es lo frívolo, lo. hgero, lo que no tiene importancia alguna ni para la
moral DI para el arte.
El teatro morirá para siempre en México, si á ·tiempo no vie·
ne un redentor que lo salve del abismo donde está próximo á
caer.
VICTORIANO AGÜEROS.
189i.

LOS COLORES DEL MAR

lo largo de una gran porción de la costa de California. Tod a la
bahía de Santa Cruz tomó aquel extraiio matiz de tir. ta que a
"=Lo
do !foetas ~e han eD:pefiado en decir que el mar es profun- cabo de al~ú~ tiempo' dtsapareció de improviso. En este ca,o
y tául,. Y 81 en lo primero pueden tener razón en lo segundo el ennegremm1ento fué producido por millones de millones de
·"""·"'
~ no es n siempre en lo c'ierto. E n las costas
·
arenoeas y cenago- microscópicvs animalillos.
I
El
tint~
rojizo
que
toma
á
veces
el
Mar
Rojo
c~l ...debe su
sas as aguas pari&gt;cen obscuras y donde no hay cieno ni arena
nombre.
tiene,
u_na
causa
semejante.
El
agua
se
cubre
de unas
e¡di9s, Par! encontrar el. mar azul hay que ir al Medialgas
m1croscop1cas
que
en
conjunto
dan
á
la
superficie
el san
.
. as Antillas. La comente del Golfo ese gran río
guineo matiz.
•
marít1mo eten veces
,
mayor que el AmaAntiguamente se
zonas es azul como
suponía que el Mar
el cielo y ofrece un
Amarillo de China
raro contraste con
llamado así por la
ellverrf or del resto
amarillez d e s u s
del Atlántico á traaguas, toma este covés del cual se deslor por efecto del
liza. ¿Mas, por qué
cieno que arrastra
es azul la CO!'riente
el río que desembodel golfo'y el océano
ca en él, pero. la
septentrional , verciencia moderna ha
de? A esto podemos
demostrado que toresponder que el
do se debe á los
azul del agua del
diminutos organis·
mar está en razón
mosque lo pueblan.
constante con la
Por una cauaa aun
cantidad de sal que
no explicada, las.
con ti en e. En los
aguas del océano se
trópico.:,¡ la· tremen.
ponen blancas como
da evaporación que
la leche en grandes
produce el sol hace
ex t en si ones. En
que el agua Eea muMarzo de 1904, los
cho más ~alada que
pasaj eros de un buen las latitudes al·
que japonés que iba
tas. Treinta grados
de Hon-Kong á Yo·
al Norte y al Sur
koama vieron con
del Ecuador, las
sorpresa una nocha
que navegaba ·por
aguas de los océaInterior del Sagrario Metropolitano durante las Honras Fúnebres por el eter d
nos del mundo son de Monseñor Manuel Solé, Canónigo Penitenciario de la Basílica de Nuestra Señ;~ d:s~:=~alupe, un mar de nieve.
La superficie de
d&lt;, uMnáazullleáxdquisifallecido el 3 de marzo del corriente año,
t o.
sa
e eslas aguas no era
.
opaca y fosforescentas.latitudes el ~zul se torna verde hasta alcanzar en los oceános t . t í
ártico Y ~ntárt1co .un tono verde, tan fuerte como el azul e, den1an el mi&amp;mo aspecto que una región nevada y su blancu-·
es umbraba. ~l fenómeno duró seis horas caui,ando gran ·
de l~s regiones .tropicales. El extraordinario color azul del
arma
á los pasaJeros: los cuales no pudieron dormir en toda
Mediterráneo tiene dos causas: en primer lugar se debe á los 1a noche.
pocos ríos .grandes que desembocan en él y en segundo lugar á
que el Mediterráneo se ha~la casi rodeado de tierra y como el sol
~~
caldea mucho ~u superfic1~ la evaporación es muy grande. Las
aguas .del Mediterráneo tienen más peso y más sal que las dE1l
EN UNA}TIENDA DE PUEBLO
Atlántico. El verde y el azul no son los únicos colores del mar.
E~ Enero de 1909, se observó una faja de agua amarilla de tres
millas de anchura que se deslizaba paralela á. la corriente del
- Muchacha: véndeme si tienes una copa de re.fino.
g?lfo. Llegaba desde el cabo Florida al cabo Hatteras y se debía
- Refino si hay, pero copa no.
~in duda á algún tre~endo levantamiento de la corteza terrestre
- Pu.es lléname la boca que es la medida justa.
e .natu~aleza volcámca, probablemente. El color amarillo dur6
-¿Tiene usted un mecatito?
varios diaa.
- ¿Para qué?
Hace nueve afios próximamente el mar se puso casi negro á
- Para amarr~rle el pescue~o, no sea que se salga la medida·

;;1

ie~~á:e: 6

~!.

•I
• !

�Fttnetr&amp;les del uie. Jttáttez lYI&amp;z&amp;,

Fttnetfales del llie. Jt.tátfez IVI&amp;z&amp;

261

I
La Capilla ardiente en la Cámara de Diputados.

Sr. Lic. [). Benito Juárez Maza, Gobernador de OaAaca, t el 21 del actual .

El cortejo fúnebre saliendo de la Cámara de Diputados.

'~

fI

1

al~v&lt;&gt;r alejarse lo que h.ahía creído u1;1. encerado. 1En otra ocaAMPERE
si6n, hallándose exammando un gmJarro ~n uno dP los puent*'.s
• En Lyon, ciudad donde na?i? el célebre físico _Ampére, se ha. del Sena, se acord6 que tenía que i~ al Instituto, y sa~6 el re)?l·
Al ver que se hacia ~arde, ap~esuro el paso, se guardo el,gmJa·
constituído un comité para er1g1rle un mo~umento. .
rro
en el bolsillo y tir6 el reloJ al rfo.1
Ampére, á quien se le suele llamar el pr1~er. «legislador». de
U
na vez que asiistía á una soirée, tuvo que sahr ael F~l6n para
la electricidad, fué sin &lt;li~puta un gran eab10, sm el cual quizás
una 'necesidad urno existiese la in·
,....,..~~~
gente,
y al volver
dustriaeléctricamo·
.
hizo
su
en t r;a,d_a
derna; á él puede
'
triunfal
con
una.ta·
decirse que se le depadera
debajo,
del
ben el telégrafo, el ·
brazo. El clac se lo
teléfono y todas las
babia dejado en el
aplieaciones indussitio
de donde acatriales de la electribaba
de Ealir.]
cidad, por cuya. ra·
Un día encontr6
z6n nadie tiene más
á una señora amiga
merecida. una esta·
suya,
cu y o..' s-em·
tua.
hiante denotaba un
Pero si Ampére
profundo pesar.
era sabio, hay que
-¿Qné le sucede?
reconocer que . era
-pregunt6 elsabio.
un sabio terrible-¿No lo sabía usm e n t e distraído.
ted? He perdido á
S u s distracciones
mi padre.
son proverbiales:
El grande hombre
siempre embebido
reflexion6 un insen sus cálculos oltante, aunqueindu·
vida ha á veces dondahlemente
no le
de se hallaba y no
preocupaba
la
pena
siempre daba la im·
de
su
amiga.
Las
portancia neces~ria
corrientes eléctricas
¡ lo que decía.
se cruzaban en su
En la escuela po·
~El
cadáver
del
Licenciado
Juárez"llegando
á
la
Cámara
de
Diputados.
espíritu. Pero halit,cnica, despuésde
bía que separarse y
acabar una demos_
.
.
repuso:-No se apure; quizás~ encuentre
..
traci6n en el encerado, borraba casi siempre l~s cifras con el p~· decir"algo,!y.Ampére
.
fíuelo y, en cambio, se guardaba ~l. trapo de~tmado á este servi- usted otro.
¡Ojalá que las distracciones del ilustre sab10 no den alas á.
cio no sin hacerle prestar el serv1c10 del panuelo.
Ca4ntase que una vez se detuvo detrás d~ un coche y 110 puso nuestros cacos, sobre todo cacos de tranvías, que, alguna vez Y
á resolver una ecuaci6n en la tersa. superfio~e del vehículo, culo mái que algunas ,equivocan la cartera ?e su ves~~...con el mal e·
_!!;:_'...,
oochero arre6 al caballo de pronto, Y. el sabio se qued6 at6mto tín de la vecina o los morlacos del veciJ?-o.

Para qúé tanto apujo -

I

.

;,-e-=·~..-=======================:;;. ..=.=..=
--===·-- ~=======.:...:::._-~

-

Soldados de Guelatao haciendo guardia en la tumba del Lic. Juárez. , ·

los rieles, produciendo catástrofes lamentables que no se pagan
con media nora ~anada en el trayecto?
-. El noctor Pankhurst aconsej6 la observancia de la cuaresma.,
El doctor Panknurst, un buen editorialista del ccEvening J our- como un remedio para la enfermedad de h1 agitación tan arrai·
nal,» de Nueva York, escribe sobre lo innecesario que es para ·':., gada en Nueva York, á ver si se van acostumbrando poco á.po·
losamericanoslavico á la quietud.
da de velocidad que
Pero para esa gen.
usan para todo.
te no vale ni cuaDice que el ameresma ni nada. Coricano ha adquirido
,,
rren como unos de·
el «vicio» de la rapi·
sesperados y seguidez .que . parll nada
rán corrieudo.
le sirve,· sola.mente
~~
para aparecer riArcadia en Europa
dículo algunas ve .
cee 6 para romperse
Bulgaria es casi
una pierna 6 rorouna nueva Arcadia.
pérsela á los otros.
Actualmenteapenas
Qué necesidad,
hay allí una faminor ejemplo, tiene
Ha que no tenga un
trozo de tierra cul·
un señor gordo de
eut&gt;ir ds dos en dos
tiva.ble en la que
los escalones de un
trabaja y de la cual
elevado para tomar
saca su sustento.
el tren que viene,
Los grandes procua.ndo nada dos
pietarios son caili
minutos están padesconocidos. Los
sando trenes y más
ricos son muy pocos
trenPsque lo pueden
y casi todos son exconducir sin pérditranjeros 6 descienden de gente de fueda de tiempo?
y los que andan
ra del paíe, pero
nor las calles lleninguno puede ser
vá.ndose de frente á
El cortejo_llegando:a11Pante6n Francés.
considerado capitalista si se compara
todo el mundo en •
ca.rrera. despworida~ con el objeto:deJlle11,1,r .á su :oficina, donde su for tuna con otras de los demás países europeos.
van á arrel1enarse en un Rill6n y estirar los ,pies sobre Ja mesa, . ;; fos pequefios propietarios que constituyen la inmensa mayo¿están obligadoa á proceder así?
· ~ , -~ ría de la poblaci6n han nacido labradores, y viven como ta.les,
De qué Vo:\le qttci l H tr,m1l que , corren entre Nu~va York v conténtanse con una comida frugal y gastan en todo tiempo zaCh cag" niyan aurn1rlt'ldo su velocl iad en ,un ·veinticinco por marras dé piel de sus ganados, sin más variaci6n que en invier·
ttento cua.nJo eata velocidad á menulo hace saltar los trenes de - no llevan la lana hacia.adentro y en vera.no hacia fuera.

�Fiesta en honorr del Bjé11eito lVfe:xieano
bfllo en d,..sordPn cayendo por la espalda e:xcl11maha en actitud de súplica y
co~ un acento tiernísimo:
-1Pedrto!.. . ... ¡ PPd,ro!..... ¿K~F~ tú?
¡ Dio- mio! ... ¡ 0-,voh·e.1111~ lt- con l,1611 .. ..
¡81111 Vicf'llt.- F, rr• r. intt."IC• d,. ¡,,,, 11,í.. ..
que ya 110 puedo niÍl· I
"' D· epué;11le ei-t11s p,.J11hrai; caía en .· h, tracción pr-funchi. ha~t8 qu"' 1lt&gt;r,t11pa1ecía por dii-tint·l derrotero ó lleg11ba 111
puer10 el huque q11e había ll11ma.to su
atención, lleva11do á su ánimo un deeengaño mál'l, pueA no na el que e1-pnflbs.
Uonciuht n111ch l'1 v.-,·qi 1u•r que.lHH'
ilormid11 ~obr.. la ,nena, ó n,ÍI ... lu .. 11 1 1 •
tiirgada, !lin i;.-ntir 4u"' 111, ,,Jai- 111 s11l1 icahan con i:u bhllll'» ei,p11m11.
f Loq m11rineros 111 C• ~í"" ..,, hr~zo·. ~·
con til m»yor re,i¡wto la ll.-v11l1111, á u, 11
pohrA c11b11fia q11., la ,.n\'ia ,l.- 11,i'n,
To los en t!I Grao lH prori ·ga li1111 ] ,..
mayores atenci11nt-s, pa1tían c·o,, el_,. HI
poh,e ali1ue11lo y la yu, 11111 , c11111111t u111,
hnm1111a.
Me impre-innó tanto aquella ele~ Vf-n·
tur1ula. que procuré in,l,·g-r lo• r.f.-t11l 'e,.
Momento del I lleg:ida d..l señor Presidente
de la Rcpúbli~a al Teatro Ar beu.

DICHAS PERDIDAS
[La esperanza e5 un surño de
--felicidad, su rcaliwción un des·
pertar d1chusc, su pérdida es la
muerte.]
Marieta era un11. hella jo,·en, hij'l &lt;le

unos marinnos de Valencia, qut- h11bita·
ban en t-1 Grao: muy cerca &lt;~el ¡,ihturtisco Cabafial, donde la conoc1mo'! un verano que pssamo1:1 en aquella hermosa
playa. Tocias las tardes se veía á la pobre'·muchacta sent11da. en liis roras más
altas del ca ho de Francia, con los ojos
fij;\s eii el h&lt;irizc,nte, a,zitándos6 conv~lsivameute cuando algún huqne se d.1Ftinguía en lontananza. .St&gt;gÚn ~e i~a
acercando al pllt'rto, ba Jª ha la mfeh z
muy dt&gt;t-pacio hacia la phiya Pin pP~dnle de vista. ni un minuto. Allí, al pie de
las olas se arrodillaba, sin cuidar1-e de
que las aguas la azota ?ªn el r~str? y mo~
jaban sus pobres ve~.tidos de md1ana .....
Con las manos elevadas al cielo y til ca-

1

_..

Aspecto que presentaba el escenario durante la fiesta.

l::.i scñJf hc:.lJcntc prc::.i..iit:11Jv l.i lle~ta.

de su historill y hé aqní t-1 origPn dP. im
pacífica y si11gul11~ loc~ra, ó más ?ien !'U
monomanía reducida II ef p~rar siempre
la vuelta del amado de su alma.
lf Era una débil ex1t!tencia so11lt&gt;nida por
la esperanza.
.
Ma.rieta amaba á Pedro casi desde la
infancia· eran vecinos, y se habían cria·
do junt~s, siendo novios desde uiños,
alentado y aprobado su carifio por los
padres de ambos, quemirabanaqutl inocente y puro amor como una felicidad.
El era un apuesto y gentil mancebo,
inteligente y honrado; ella una joven
muy bella, morena, con cabello y ojos
negros como el azabache, con alma ardiente y apasionada, como lo son en ge·
neral todas las valencianas.
Su boda estaba decretada por las dos
familias para el día en que M11rie~ cumpliera los veinte afios y Pedrn volviera. de
un viaje al Brasil que había emprendido
el buque mercante en que servía como
contramaestre.
Mateo no tenía más hija que Marieta;
en ella había puesto todas sus esperan·

l·'~~~~~~~~~~~=============================================
j

-

•

Aetualidades
zas de fetfoiqad, mucho más cuando muri6 su mujer, cifrando tas que la rodeaban, parecía. una flor tan bella como sus hermaen su atfliufa hij~ todos los afectos tiernoe de 1u alma.
nas, y adornada con el aroma bendito de la virtud y la purísiLo propio les ·sucfdía á los ancianos padres de Pedro; era su ma e~encia del primer amor.
único hijo, ama~a á M&lt;1.rieta, y e~to bastaba para que la con1eiLa primavera ;as6, llegó el otofio, secando con sus ardientes
dem1en ya como 'de 111 familia. Por su
parte, la· joven, que era un ángHI de dulApertura de las clases en la Escuela N de Jurisprudencia
zura y lia bondad, distribuía su tiAmpo y
su~ atenciones entre una y otra familia,
la suya' yJa de su adorado, asistiendo
con el mayor e!'mero y con igual carifio
á su padre que á los de su novio.
, . Durante el largo invierno se reunían
alrededor del hogar: los vit-jos se ocupapan en tejer la~ redes que les i:ervían para lá pesca, y Marieta rec:-isí11 la ropa de
sus futuros su*'gros, y preparaba la que
debía llenar 1:&lt;u canat!tilla de boda.
Sm1 converi1aciones se reducían sit&gt;mprti á un mismo tema. á la i,reparación
da su boda, y á qu~ todo estuviera dispuesto para cuand.o llegase Pecho del
Bra~il, que el pobre estaría luch1mdo
constantt-merite cor. las ol11s en m.-dio de
lo~ rig,1res de un mar ernbrnveci,lo, so·
ti.ando también con aqutil dichoso himeneo, en el que cifraba todas sus esperan·
zas tie dichas futuras.
M~rieta, animada por la esperanza de
su próxima ft&lt;licidad, no tomaha parte
en las diversiones de sus compafieras y
amigas: jamá~ iba á los bailes que se or·
ganiz11ban los domingos en Cabafial, y
lo~ jóvenes marineros y pescadores del
Grao, quA sab ían l'lUi1 amorfa, ]a salu&lt;laEl señor Ministro de Instrucción y el señor Director de la Escuela, presidiendo el acto,
ban comci á la promPtida de su comp~fie·
ro Pe,lro, el contr:ima.,stre d""l &lt;c811n ViCel'lte.11 El buque debía ll"'gn á Valencia en el mes de Mayo, y rayos las preciosas flores del jardinillo de los dos amantes; las
Marieta tenía ya todo dispUt'~to en su modet11o hogar: la primo- hojafl cayeron marchitas de los árboles, arrastrándolas el vendaroAa canastilla de la ropa bl11nca, atatia cofi cintas d11 colores, ba!; pasó el otofio y el invierno, sin que la desolada familia relo~ vestidoi, d~ novia, y las aves y ewbuchados que debían ser- cibiera noticias de Pedro.
vir p11ra la comida tie hoda.
Los colores sonroeados de la salud y de la felicidad desapareLas flores de su jardín esta han en todo su esplendor: Marieta cieron de las mejillas de Marieta: sus negros ojos vagaban erran·
tes con melancólica tristeza, y cada tarHuelga en la. Escuela de Artes y Oficios
de, cuando al volver de la playa, su paseo cotidiano, encontraba á los ancianos
acurrucados junto al hogar, exclamaba
llorando amargamente:
- ¡Nadie! ¡Pedro no viene! ¡El «San
Vicente Ferrer&gt;; se ha perdido! ...... ¡Y
habrá perecido en el mar! ¡Pobre Pedro
de mi alma!
'
Y presa de convulsivos sol1ozos, sin
poder contener la pena que la embargaba, iba á encerrarse en su cuarto, ocultando sus lágrimas y su dolor á losancianos, que no. sufrían menos que ella.
Mateo subía diariamente á Valencia á
pedir noticias en la casa consignataria,
volviendo siempre cabizbajo y triste. Nadie le daba razón; se ignoraba el parade•
ro del rrSan Vicente Ferrer,» buque mercante que pertenecía á una Compafíía
particular, que había salido para el Brasil hacía dos afios, y se le esperaba inútilmente.
Varias repúblicas americanas estaban
en guerra con el Brasil y muchos buques I
piratas rncorrían las aguas del Río de
Janeiro, no siendo extrafí.o que hubiera
sido apresado por unos 6 por otros.
Pasaron aún otros dos afios, y los pobres viejos fueron muriendo de pesar
uno tras otro. S6lo Marieta, animada
por la esperanza, preciosa flor del alma
Grupo de alumnas huelguistas.
que no se marchita nunca, que está siempre verde como el laurel, ostentando sus
las cuidaba con afán; era un jardinillo pequefio que rodeaba su lozanas hojas, conservó s~ vida. Di6 piadosa sepultura á sus paalquería del Cabafial, había sido plantado por su amante antes dres, coloc6 flores en su tumba: todas las de su jardinillo las de·
de m1ncharse, y ya e~taba en flor. sin que Pedro hubiera vuelto. dicaba á este piadoso deber, distribuyéndolas entre el altar de
Fresca como las azucenas que cultivaba con tanto esmero la San Vicente.Ferrar, que tenía en su cuarto, y las tumbas de los
gentil Marieta, y modesta como las fragante! y humildei viole-

.

[Si¡ue en la pá¡lna 2()6.]

�T e'a ttr

r Habiendo dado
reprises la mayor
parte de los tea.
tros durante la última sen1ana, es fácil hablar de el'a@ rápidamente. En Arbeu
han continuado las operetas vienesas divirtiendo al numeroso y
distinguido público que asi1ste al coliseo de San Felipe Neri.
«La Casta Susana» lleva ya su docenita de repre3entaciones,
y tiene trazas de suceder en el éxito á la famosa ceViuda Alegre.»
El miércole3 se puso cefo, Princesa del Dollar,)) en una función
especial, á beneficio de la Cruz Roja, y ante una concurrencia
verdaderam11nte Felecta, vestida de
r~gurosa etiqueta. Parece quA se repetirá esta fiesta. de caridad: fljalá que
así sea, pues bien se n6ceeita hacer
algo por nuestros !hermanos que se
despedazan actualmente en una gne·
rra estúpida é infame.
La compafi.ía de Esperanza Iris
ha triunfado y es justo 'iue, para
corresponder á esta buena acogida,
s~leccione cada día más su repertor10 y procure ofrecernos, !!in perjui·
cio de las obras aus'triacas, ya indis'·
pensabltis, algo más fino y espiritual
que debe haber y que buscando se
encontrará.
. Muñoz, en el Col6n, ha puesto
((Puebla de las Mujeres,,&gt; bajo cuyo
feo nombre los celebrados hermanos
Quintero han tenido á bien pintar
un nuevo cuadro de costumbres andaluzas, lleno de naturalidad y de
esa gracia inocente propia de los autores del «Centenario.,, No están
mal estas piezas, que saben á pasti·
llas dP- goma, entre platillos tales
como las picantes operetas de que
hemos hecho mención, y los terri·
bles dramas quA suele darnos la em·
presa Gaspar de Alba. Puebla, con
otras comedias de su género, forma
los programas de las funciones de
moda-ya sabéis, á las siete de la
noche, buena concurrencia, nada de
desvelada y poco precio.

quien celebró su primer recital de piano á~mediados de la i:ema·
na, en un sal6n de buenas condic)ones acúeticas, la Academia
Metropolitana.
·
Leonor fué presentada por su "maeetro, don Pedro Ogaz6n,
quien descubrió que había en ella desde temprana edad, lama·
dera con que se hacen los artis as 'de verdad, y se conPagr6 á ta·
llar y pulimentar esaJmadera. El result11do no se hizo espersr.
Perseverante en el trabajo, pot su origen teutón, bien revelado
en su cabellera rubia!yJen su¡ ojos azulPs, mas con un alma netamente latina, que tuvo al ,1acer en México, donde siempre ha
dominado el sentimiento, la clebutante supo revelará isu escogíd,) auclitorio, en f'I cual ee veía al sefi.or Presidente Madero, el raro talento de que ei,tá dotada.
~ El pr{\grama comprendía desde
Bach basta T11using, y cons11graba
toda su segunda parte al ~enial y
nunca bien ponderado Cbopm.
II Leonor apareció algo turb~da, y
la emoción de ven1e en públtco por
primera vez se advertia en su etm·
blantf'!, siempre son~it&gt;nte. y abo~a
casi adusto. Ptiro la PJt&gt;cuci6n la am·
m6 pronto, y aun t~vo la amabilidad
de ejecutar tres piezas más de las
anunciadas: el ((Danubio Azul,,&gt; la
ccMarcba Militar,,&gt; de Schubert, y
• ,,El ContrabaIJdista,» de Schumann·
Liszt.~t"""1 j
- Precisi6n en los movimientos, do:inio de la!! proporciones, sobriedad
en los fuertes y expresi6n fiel de la
idea interpretada, tales son las cua·
lidades más salientes de la nueva
virtuosa, á quien enviamos nuestraa
calurol"as ftlliciteciones, fobre todo
por f'!l Noctnrno c mo11 y el E.tudio
ges dur, ambos del divino polaco.

***

De intento hemos dejado para ter·
minar, una referencia á lo qu~ ha
constituí do el acontecimiento teatral
de la semana.
Aludimos á la tragedia del norue
go Ibsen, que á su apa.rici6n conmo·
vi6 tan profundamente al público de
todo el mundo, y que sacudiría los
***
nervios má1:1 bien templados.
El fracasado Hotel de Ventas, &lt;le la
«Los E8pectrosi&gt; es una pieza qut,
calle de Doncelee, se ha convertido,
se ve una vez y nunca se o!vida. Se
por arte de un alarife, en un verdadero teatro, bajo el nom bl'e consa· Señorita Leonor Boesch, que cdebró su primer recital de piano ve una vez, porque dos sería impo,i·
ble. Es aquello una 11ngu5tia ince·
grado por la fama, de Xicotencatl.
en la Academia Metropolitana con gran lucimiento.
¡_¡ante, que comienza al levantarse el
En el interior se ha querido hacer
arquitectura indígena, como en la fachada se quiso hacer art tel6n y no termina sino en la postrer escena del último acto.
nouveau, aunque menos de,afortunadamente adentro que afue- Se sale del teatro con un nudo en la gargant11, presa de mortal
ra, y los motivos «aztecas» dan al sal6n un sello muy origin.al. congoja. Pero ya recibida la tremenda lecci6n, la gente queda
En sitio tan mexicano, fuerza era una compañía mexicana, y satisfecha y no se propone 'volver á asistir al cruel tormento.
No exagerarnos. Para todos aquellos que desconc•zcan este
be aquí porqué se han reunido ahí varios artistas nacionales de
drsma,
tan bien interpretado eo México hace algunos afio&amp;
buena voluntad y han constituido nada menos que uoa compa·
por
una
comµañ.ía italiana, haremos una síntesis de eu argu·
nía de 6pera italiana, la cual lleva ya dos audiciones, con 1:1us
mento.
&lt;cLos
pecados de los padres pasarán á los hi(1s,» dice
dos éxitos correspondi1mtPs: ccAida» y ((Rigoletto.»
·
, rLos nombres de los artistas son bien conocidos: Millane~, Al- una ley ineludible, fatal é implacable. s.obre ~s~ fatalldad ~lltá
varez de la Cuadra., Auaya, Torres Ovando. Todós, cual más, construida la obra. Un mariuo alcoh6hco, vicioso, de pésima
cual menos, cumplen airosamente, y á veces estos modestos cul.. conducta, y que sin embargo pasa en sociedad por hombre h?n·
tivadores del arte, en ciertos pasages que les son familiares, su- rado, gracias, sobre todo, al cuidado perseverante de su muJer,
peran á cantantes extranjeros que suelen aparecer entre noso- se cuida poco de la educación de Omildo, su hijo, qui~n ee alejado desde su tiarna edad de la casa paterna, ¡:,or g~eu6n de 11u
tros precedidos de bombos y platillo1.
propia madre, Elena de Alving, para evitarle el mal eJemplo. Os·
¡Adelante, amigos!
valdo, en efecto, no conserva de su progenito;, á la vuelta de los
***
Tenemos también que hacer menci6n especial, ya que de com- afios, más que el recuerdo de que un día .l~ h~10 fumar en aE9~epatriota» nuestros se trata, de la graciosa sefiorita Leonor Bcesch, rosa pipa, cau~ándole náuseas, Jo cual dmrt16 bastante al ,1eJO.

0$

Osvaldo pasa largo tiempo en París, estudiando pintura, y en
Desde el punto d~ vista del arte dramático, «Los Espectros»
el!t~ato frecuent~ de aquel mundo especial de los artistais en la son un modelo de pieza bien hecha. Los acontecimientos Ee su·
capital de Franma. Al fin, ~uelve al hogar, en la fría y nebulo- c~den ahí co~ una.J6gica per!.. cta, simplemente, casi sin artifiea,N?ruega, curo aspecto tmte afecta profundamente el sistema c10, Y.cada s1tuac1on, cada mcidente nuevo, sirve para poner
nerv1030, por cierto .Yª casi agotad,&gt;, del muchacho. La torpeza de r.eheve. algún rasgo de carácter de los per@onsjes, y para con·
de su palabra, su dificultad para andar, un temblor convulsivo ducir hacia el desenlace, la tesis moral que forma el fondo de la
de sus manos, no
obra y que constitu·
pasan inadvertidos
ye, como la llama·
para la madre, ni
mos a 1 prin,ci pio,
para su buen conseuna tremenda lecjero, el pastor Manción. Esta lección
derá; quienes com.
consiste en que, paprAnden la grave·
ra i{Ue el matrimodad de la situaci6n.
nio sea feliz y satisPor su parte, el jofaga no solamente
ven pintor se desesPl rarácter de instipera de no poder
tuci6n social y de
trabaj ar, y sin espe8acran1ento religio,
ranza1:1 ni ilusión also, sino los mandaguna, se entrega á
tos elevadí~imo.e de
fu~a.r y á beber,
la conservacióp de
haciendo partícipe
la especie, debé baá su propia madre
sarse no en u'n acuerde confidencias hodo de' interesés, ni
rrorosas sobre su ca·
siquiera 'en la elecrácter y sus teorías.
ción recíproca de
El sacerdote,colocados corazoneP, ~ino
do en otro punto de
en la fuerza y la savista, se escandaliza
lud de los contrade aquellas conver·
yentes. IIay verdasaciones so b re el
des amargas, pero
a mor libre y la ale·
es preciso conocer·
gría de vivir, tal
la~, porque de su igcomo se le entiende
norancia 6 su desen el cerebro del mun.
conocimiento
de •
do,» pero Oovaldo
TEATRO COLON.-"Los Espectros." Escena final dtl segundu actv.
pende nada menos
DO le hace caso, y
,
que el porvenir del
continúa atormentando á la autora de sus días.
genero humano.-En cuanto á la interpretación · fuerza es decir
R~gina, al servicio;d,e la ca~a, tiene también un origen turbio, t1egún la frase consa rada, que el actor Mufioz, ~n el penoso pa.~
Y baJo una figura gramosa y unos modales recatados encierra pel de Osvaldo, rayo7á grande altura. IIemos conocido á un en~n temp?ra~ento muy poco inclinado á la sencilla via'a domés- f~rmo verdadero de ataxia locomotriz, y sus síntomas son idéntica. Se 1luJ1ona por marchar á París, en com¡,afi.ía de su men- ticos á los que revela este tipo de la moderna dramática. Sin
gua~o patron,. más al saber los vínculos de ¡¡angra que á ambos embargo, debemos observar que en el primer acto exagera algo
los ligan, se mega á
sus condiciones
continuará su lado,
~¡¡¡:;;:¡,-----~,,.,,,...,.,..,,ij morbosas, haciendo
no eintiéndose con
increíble que su esvocaci6n de enfertado pudiera conmera, seg ú n sus
fundirse con el que
propias palabras, y
causaran las fatigas
se va sola, sin una
de un viaje, c0mo se
lágrima, ni un suspretende en uno de
piro. ¡fa ley de helos diálogos.
rencia se verifica en
Requena muy disella, y su perdición
creto en su ingénuo
será efecto d e s u
sacerdote, y Soto,
origen!
feliz en el viejo pa·
Son Je una elodre de RPgina 'que
cuencia desoladora
interviene en la aclas escenas en que
ci6n, y de quien no
la madre hace serhablamos anteriorv i r á su vástago
mente por no pro·
champagoe y más
longar demasiado
chempagne, y la úlPsta revista.
tima, en que el abuZIG-ZAG.
so de la morfina rinde al fin la pobre
naturaleza, caduca
desdeel nacer, eQpiEn la caaa
rando á la vista de
aquella á quien re·
..,.,.. )
procha haberle da·
La sefiora toma
do la vida. Después
una
cocinera nueva.
Fachada del nuevo Teatro Xicotencatl.
de una noche som- ¿ Tiene usted
bría, y extinguida.
,
novio?
la luz de la lá~para, comienzan á filtrar,e por las rendijas de la
-81, sefiora-contesta la fámula-pero no tenga usted cuidav.entana los primeros rayos de. la aurora. El sol, que no se ve do, el pobrecito come muy poco.
. Btno de tarde en tarde en las latitudes escandinavas, al cabo apa·
~~ce. Osvaldo,. cuya agonía se ha prolongado ya demasiado, per***
1be la lu~ rad111ntP., y en un grito ePpantoso, que el a&lt;'tor Mufioz
--Mozo, esta mantequilla está vieja y poco limpia. Acabo de
crolong~ 1mpfamen~e, exclama: ¡Mad1e, dame el sol! y SUCUDl· encontrarle un cabello.
e, Víctima del atavismo y su degeneración.
-Pues, eefior, no eerá muy vieja si todavía tiene cabellos.

~--~

�~66

Inaagurraeión del GentJ:To .Rstarriano
DAMAS

~~-----~-

.....

...--

·-

Vista de la fachada del Centro Asturiano, en la 311&lt; calle cie Tacuba.

DICHAS PERDIDAS
Angulo del Salón de Recepciones.
fS1gue de la página 263.]

La esperanza, esa flor inmarchitable que nos ofrece la dicha,
pohres viejos. Lis tardes, ya lo hemos dicho, las pasaba en rn
roca predi1l'Cta, cun los 11jos fijos en el horizonte, cootem plando es el hilo invi.:,ible y misterioso que so!tiene la frágil existencia
el mar y ei:1pt&gt;r1u1·'0 d huque, que no 11.,g,ha nunca.
de la infortuoadli. M11rieta.
Ha.n pas1Jd11 diez 11fi ·s. P.-&lt;lro no ba vu .. ho nt volverá, y, Pin ··························· .............. ........ ········ ·····················
embargo, 11ú11 la. ei:!iJtir11nz, so,1tiene aq11eila. frág• 1ex1ste11cia. Su ················ ·· ··· ··· .. ... . 1••······· .... ··· ··················· ············
cuer¡.,u lánguid,, y march tu ba µer.l1Jo tocia ~u lozanÍll, la beHace poco he Fabido que la encontraron muerta una mafüna
lleza fí11iea h i td1ap11rdciJ11, y p ,rece, más bien que una forma en las rocas donde acostumbraba á sentarioe. ¡Infeliz! La espehumana, ·un esqueleto 11.nimá,lo por un espírim vigoroso que ranza la sostuvo sin rluiia hai;ta aquel momento: cuando la pn·
luchit. c11n la U1&gt;1t.-ria. E1amor y la esµeranza, esos dos senti· di6, vi6 sus dichas perdidas y se eutreg6 en brazos de la muerte.
m1ento:1 t11n b llo·, son el e¡e subrt1 que gira su mis"rahle máFAUSTINA SÁEZ DE MELGAR.
quina de hu, sos, 1 orque li1. carne ha de::.aparecido: la piel, tostada por el Rol y t 1
000
aire, lel mar, ylo.- cabelJo,1 fl ,tando por
En un examen
la espalllit, son l, s
únicos signo, que
-¿Qué di@tancia
presenta 1a furma
hay de la tierra al
humana.
sol?
En Valencia la
-Treinta y siete
conocen por Ja lora
millones de leguas.
del Cabafial, y, 11in
-¿C6mo ha haembargo, no está lollad o usted esa dis·
ca; el espíritu se re,
tancia?
fleja animado y vi·
--Demonio, enor·
vo en s u s negros
me!
ojos: está monoma000
niaca nada más; todo lo supedita á una
En el restaurant
idea, y no ve mis
queaquello. Notie- Qué hay, Paco?
ne acci6n, ni volun·
-Pues,
sefíor,
tad, y todo lo que
que
me
duelen
los
hace uno y otro día
ojos.
invariablemente es
-¿Tienes con·
bajar á la playa á
juntivitis?.
esperar la fügada
-No, sefior, ¿pe·
del «Saa Vicente,»
ro
quiere usted que
que ha de conducir
se
la
preparen?
Vista parcial del Salón-Comedor.
á su amado Pedro.

Señorita L UC[A NUNE8,
!l'ot. Maok,

�PASATIEl'JIPOS
LA PRIMERA DAMA DE FRANCIA
ROMBO NUMERICO
1
1
34
1 2 3
79

2
3
4
5

89
6

Vocal.
3
Dl'l ave
4 3
Nnmhre de mujer.
7 89
Idem. de Vllt6n.
6 7 8 9 I,l.
de id.
7g 9
Id.
de id.
769
A~a
4 6
Nnmbre de varó11.
9
Vocal
1
4
6
6
5
6

CHARADAS
I

Hoy me han dado para tí
est11 primera dos tres.
•.
-!Esa todo para mí!
¿Quién te la ha dado?
- La InéE!.
-¿Tu tienf&gt;s eeguridad
en lo que dices, Antonio?
-¡fühl Que me lleve un demonio
si un dos falto á la verdad.
-Prima segunda tercera
Inés há un afio que ha muerto.
-¿Qué Inés?
.
-!Hombre, la del huerto!
¡81 yo hablo de Ja estanque!ª'
II
Tercia tercera el de Edmunda.,
hombre bonachón Y.honra.do,
á su sefiora ha matado
porque tercera segunda.
Tres tres un hombre que vale;
le llaman.tres trea el todo;
hace su oficio de un modo
que no hay nadie que le iguale.
Tres cinco huyó; la justicia,
buscábalo con ahinco,
bajo un dos dos cuarta cinco
hallóle. ¡Cuánta impericia!
Y aunque no le tercia cuarta.
primera cuatro en la audiencia
pide la pronta sentencia
por el crimen de la Marta.

METAT ESIS-J EROG LIFICO
S11luciones á los pasatiempos in11erlos
Sustituir las treB sig,uientes figuras por en el número anterior:
letra.:i, que ea uni6n .del &amp;ignifica&lt;;l.o que
Al Ap6cope agorítmico:
hay á continuación, expresen:
1? ID.
++ CRITERIO
2? I M.
Dar una opinión anteB de que suceda.
Ddl mismo modo que loe romanoe rela colila
dujeron
la palitbra "cuatro" (quatuor) 6
Esta palabra se metamorfosea ~n otra,
las
letras
IV y la palabra "nueve" (no·
ocupando el tercer lugar·en vez d!ll segunvem) á las letrae IX, debe admitirl:!e que
do, la. letra equivalente á la figura gruesa, las palabras "cuarenta y nueve" la reduz·
·
que exp1esa:
can á IL y "cuatrocientos noventa y nue++
CRITERIO,
ve" y "novecientos noventa y nueve" i
Daño 6 menooc11.bo.
'· las letras ID y IM respectivamente.
1:(•. NU MERICA
Al Logogrifo numérico:
1 2 3 4 5 6 7 8 Apellido,
ROSITA.
1 ~ 5 2 3 -4: 7
Gran fabulista.
1 23 4 56
Apellido.
A las Charadas:
1 2o4 2
Nombre de mujer.
I. ENAMORADIZA. II. ASESINO.
1 2 4 ::l
Ape1liJo.
III.
Mariano. IV. ESCRIBIENTE.
1 23
P11.rte del globo.
37
Nüta mús1cal.
A la tarjeta anagrama:
1
Coosonante.
LA CARA DE DIOS.
l 5
Nüta mul:!ical.
2 62
Nombre de mujer.
Al jeroglífico musical fugarístico doble
3 26 2
Animal·
comprimido:
JEROGLIFICO
l 2 3 5 ;¿
Numbra de mujer.
DOpaciano.
1.2 3 .5 6 2
Znzut:la.
REstituto.
1~,¡, 3•5 2¿0 2
Nombre de mujer.
Millán.
'' 1 7 4 7 3 5 2 Nombre d~ mujer.
JOW!Jd
F Abricia.no.
La:i.,soluciooes.e.n~el,pr6x!mo número.
SOiedad
LAdislao.
Sindulfo.
ARTIMANA
Al Jeroglífico comprimido:
TRASTEO.
A un refrán. -Artificio jeroglífico:

Vals uaJ~wo~

+

+

,Fuerte

-

¿Cómo DAD de estar colocados los precedentes fragmentos jeroglíficoe para que
me pueda leerJcon ellos una palabra castellana? :... . ... .,

QUIEN TE CUBRE
TE DES
Al Jeroglífico: .
.El casamiento es para pensado, so pena
de tener después pesares, pues quien me·
nos lo piensa más expuelilto está á un fa·
neBto desenlace, como la experiencia nOI
en1efia dema1iado número dt vece1.

Aun cuando madame Falliéres es la esposa del Presidente de
la República Francesa 6 sea la primera dama del paíFI, como llaman en E•tados Uni,
dos á la st-ñora del primer magistrado, muy
poco eB sabido sobre
ella que no pueda reasumirse en unas pocas
líneas: excelente duefia de casa, esposa y
madre: estos habían
sido sus principales
papeles en la vida, y
los ha de~ern pt&gt;:f'í.ado
á la perfección. Pero
hoy tiene otra parte
-es la esposa del pre·
sidente.
Si no le hubiera to, r.adn en suerte á M.
Falliéres ser presidente de la Rt&gt;pública,
madame Falliéres se
habría id o de este
mundo al otro, de
acuerdo con el modo
de en de la mayoría
de 1as ,,burgeoísPs,»
desconocida, salvo para su peqUt·fio círculo
de ínti moa amigos. Pero el ht&gt;cho de ser la
espoea del "representante» de Francia, despiert?i la curio~idad general por saber alguna
co;1a sobre ella.
,...
Madame Falliéres,
durant1:1 los siete años
que es tu\' o en el
palacio de l Senado,
siempre ha evitado la
publicidad todo cuan·
to ha. !!ido posible, sistema que conti11úa
ahora en el Elfi;eo. Es
muy modetsta y retira·
da, excelentes cualidades cuando no 1:1e lle,
van al extremo; y es
un hecho bien sabido,
que en la época de la
eltcci6n de su ePpo1:10
no f&gt;Xistía una snla fo.
togr11fía de ella. Espe·
remo1, 1Jin embargo,
que pronto ~abrá dar
con el feliz término'
Traje de paseo para sel\'orita.
medio, porque, en verI
dad, si no fu era. poi
ca1uale1 aparicioneB públicae con su esposo, Francia olvidaría
•u exi1tencia. Es deber suyo hacerse popular, y nunca lo podrá
~~guir á menoil que se mantenga efl contacto con el pue
~

.

A.un cuando e11 fáoil eriticar la persona de intencionefl meno!
tn•ro1111, dtibt reconocime que la poaicióo de espolila del prei!Í·
nte no II por cierto fácil, y no siempre deseable. Hay -venta-

jas, no hay duda, pero también. muchas desventajas. Primero
que todo viene la satisfacci6n que la más modesta de las muje·
ree, no puede dejar de tener, cuando está casada con el hombre
que ha sido llamado á presidir los destinos de Francia. durante
siete afio3. Pero, para equilibrar esto, ó mejor dicho. contraha·
lancearlo, está el gran inconveniente de no tener posición oficial.
,,~!adame Falliéres,, es su título y no "la presidente» (forma
de lisonja que los re'
/TA
publicanos galantes
nunca va c ii a n en
"{_-()
usar).
'~~ 7
Como representante
!////
~
de Francia, y no como
///~ %
M. Falliéres, el presi~~~~
ie es recibido por los
monarcas extranjeros.
Su espolila, empero,
no teniendo posición
oficial, no J&gt; u e d e
acumpafiarle á lBs cortes extrar,jna~; y por
otra parte, los monarcas al vit-itar Francia
no e~tán en nit gún
concepto obligados á
verla; pero nunca ha.
habido un 1,oberano lo
ba~tatJte df&gt;scortée pa·
ra. no haberle hecho el
honor de una visita.
En el palacio del senado, como tambiéu
f&gt;n el Elíseo, madame
Fall1éres ha dirigido
siempre su rasa de la
manna más cuidado·
sa. Ei-to por cieito no
es ningun concf&gt;pto necesario; pero es uno de
los placeres de que no
puede priv11rse ...... v
si la etiqueta no lo
prc,hibiera, híaal mer·
cado con t-U cocinera.
Un cambio hizo en
el E1í~eo que ha sido gr11ndemente criti·
cado. El chef, que se
había convertido en
una especie de institucion tim bien conocida
como el cochero dd
lord m11yor, fué re·
emplazado por una.
cocinera de l1t ama de
casa gaFcona. Eoto, no
Eólo rt-ducirá los gas·
tüs de la caea, sino que
permite á la dut-fia
conocer los más ínti·
mo~ miste1 ios de la cocina,
Antes de su ca1:1amiento, madama FaModelo de traje de calie.
lliéres era mademoiselle Jeanne Besson, «la bel1a. Jeanne Besson ,, como era cono; cida en la aldea de Mézin. Su caeamiento fué mirado con gran
di@gusto por eus padre3, que no estaban conformes enteramente
con las opiniones avanzadas del joven novio. Porque M. Fallié:es es, y siempre ha. ~ido, un republicano puro y leal, y lo era
1gualm.ente hasta en una época en que semejante declaración
era peh¡roia.

�Patfa las Damas
· Sin embargo, madama Falliéres llev6 á cabo su deseo, y es
La casa de una pereona 'á menudo revera el carácter de ella
innecesario afiadir que nunca ha tenido que lamentar su elec· tanto como su traje lo demuestra. Pero en el caso de madam~
ción.
F11lliéres-esto es, en cuanto concierne al Elfaeo-es diferente.
Aun cuando es tan grande su de11afecto por las cerPmClnias El Elíseo es una especie de hotel donde rel!idirá durante siete
, nu1;1ca ha permitido que intervenga en nada quA pudiera obsta~ afios; y la misma observaci6n puede aplicarte á la otra residen.
cuhzar el avance de su esposo. Su primera consideración es cía oficial del presidente, Rambouillet. Bara conocer -el szusto
siempre para él, y EU conFagraci6n de toda la vida es admirable. personal de madame Falliéres hay que ir á su casa de campo en
Nadie eabe qu, agonías sufre ella cada vez que el Preeidente sa- L'lupillon: es la sencillez personificada.
le del Elíseo. .
.
.
.
. Como sus predecesores, los Lou bPtF, los Falliéres son del mb
~Quién ~abe si algún vil anarquista no se preeentará en su ca- · humilde origen, y se enorgullecen de ello. Los honores no los
mmo y lo matará? c&lt;Como si alguno tuviera la intención de ase· hao dañado, pertenecen á esa catf&gt;goría de personas que se ven
sinar á nueat.ro querido presidPnte.,, insinúa
cubiertas de honores, y, sin embargo, nada
un amigo. «Sin embar20, Carnotfuémuerto.»
les causa mayor placer que hablar de sus
Todas las mafíanas después de un deFa·
queridos campesinos gasconee.
yuno temprano el presidente eale á dar un
Qué satisfechos, orgullosos y contentos
páseo á pie de dos h-0ras, caminando á paso
están estos campesinos en la actualidad cuanrápido. Considera este ejercicio una cura pa·
do piPn!'l11n que un hijo de su suelo ha sido
ra la corpulimcia con que se encuentra amellam1vio á regir los destinos de la nación!
nazado. Es absolutamente imposible sep;uir.
-Mi ahuelo era un herrero de aldea, no
le á la par, porque camina C'&gt;D suma velocise cans11 de decir M. Falliéres.
dad. Al volver á trabajar áJas diez, general·
, Aunque el presidente no vive ya en Mémente con un calor febril, encuentra á su eszi n, no ha roto por eso los lazos que lo ligan
posa que siempre lo despide, esperando an·
á dicho lugRr. Cada vez que vuelve á Lousiosamente su vuelta, para ver al mismo tiempillon M det.iflne allí para verá sus «~migos,»
po que se cambie ropa. Sfl aterra por temor
Cllmo él l,1s llama: lefíadores, v11rios comerde que pudiera tomar un' re~frío.
éi11.ntes dnf'ños de humildes negocios ·Y ' su
El vínculo de familia. del prflRidente confiPl b,n bero, que siempre tuvo el honor de.
siste de un hijo y una hija y dos sobrinos,
cortar y l'Uidar el pelo preRidencial.
pero generalmente hay varios convidad ns al
La regi6n que rodea á Lonpillon es encan·
lunch y á la comida. Si el anfitri6n se haya
tadora-un hermoso Jugarcito tranquilo, fa·
amPnazado de corpul1&gt;ncia, no PB de aPommoso aho·a como el punto donde el prPsi,
brarse cuando uno 1iene oportunidad de ver
dente ha pasado la mayor parte de su vida.
su generosa mesa. Pero debe recordar~e que
La caPa i:ie eleva en la cima de una colina,
es gasc6n. la Gascuñ11. es la patria de los gour dePñe donde puede tenerse nna vista preciomands. Hay allí trufaF, aves cPbadaP, uvas
Aa de toda la comarca, brillante, ·verde y
y otras frutas en abundancia, y Pl vino de la
fra'lca; y Cllmo la aldea · más próxima eRtá
posesión del presidente en Loupillon esa pu·
distante, M. Falliéres goza de sus viñas. ¡C6·
ciado por todos.
mo extrañan los Falliére~ los hermosos árEl misterioso per,:onaje en la cai;,11, df-l pre)
boles y viñas de Loupillonl ¡Cómo anhelan
sidente es su hija, Mllme. Anne F1111iéres,
verse
libres de la ciudad y de todos los lazos
1
e
qua ha pasado la F.1dad da veinticinco sños y
de .lB vida pública!
sin embargo permanece soltera! Unos dicen
' Y Eiin ero bargo en el campo se levantan á
que ha sido contrariada en el amor y otros
la miPma hora, temprano, y generalmente
o
·~
o
que deseaba tomar el velo, pero puede ser
madsme Falliéres acompa:fia. á su esposo en
o
que no baya una palabra de verdad en las dos
.. ,~.·
[IUQ
paSPOS matinalPB.
,"•: ,..6"•}
,
afirmacíone!!.
En Loupillon Mr. y Mme. Falliéres han
Ciertamente que loe aFuntoR del Estado se
aco~tu mhrado siempre tener las puertas abiE&gt;r·
hubieran complicado si la hija del pr sidentas de su ra1,1á. Un periodista francés que fué
te hubiese Pido monja. Es bondadosa, sin
allí á e~cribir sus impre~iones, en la época
embargo, suficientemente inteligente, y de·
má,. 6 mPnos de su elección preeiidencial, re·
dica buena parte de su tiempo á la caridad.
fiere el asombro que le caus6 cuando el coLa lectura es su gran pa~i6n, y en el CAID{)O
chero qufl lo condujo desde la estaci6n á la
ha pasado días enteros devorando los libros
caAa, le dijo: «Entre nomás, porque todo el
más áridos.
mundo Jo hace.»
Los dos principales compañeros del presi·
Entre los amigos de campo de Falliéree,
denie son su hijo André y M. Jean Lanes,
está absolutamente reconocido que los trajes
su.secretario. En v~rdad, andan con tanta
de París deben ser abandonado!!. Un periofrecuencia juntos estos tres que los ingenios
dif.,ta extranjero que vino á Loupillon tom6
de Montmartre los han bautizado así: ccLe
al prePidente. debido á eso, por un rampesi·
president, son fils et L' Ane.» El padre eetá
no, y le habl6 como á tal. Pero el último no
naturalmente muy orgulloso de PU hijo, que
pidió excusa alguna, y tiene placer en rela·
ha pasado brillantes exámeneR como bachi·
tar e,qta broma. contra-ria á su. persona.
ller, y qne generalmente es descrito como
Aun cuando los Falliéres cuentan con nu·
«un hombre de porvenir.» M. Jean Lanes es
Vestido de "tira bordada', para niña.
mProeos amigos, lo aga.Eajan lo menos pola mano derecha del presidente, la pnsona
sible.
todopoderosa que decide, á pesar de las introducciones que pueHay cierto número de recepciones oficiales, las que se han
da traer el visitante, quien entrará ó no en el Elíseo.
&lt;;onvertido ca8i fn &lt;(fftef» necfonaies, y que para un extranjero
En la época de su elección M. Falliéres declar6 su intención especia1men1e i;on e:xt, aordinariamrnte in1ereFant es. En inviH·
de seguir el ejemplo de Roosevelt, esto es, de recibir á los ricos no i,e dan dos 6 tres bailes, y la cClncurrencia es siempre brifüny pobres igualmente. Pero M. Lanes ha declarado otra cosa. te. A pesar de sus numeros(ls dPberes oficiales, que tanto le deEl presidente está quizás menos fatigado con este sistema, pero esgradan: consigue á veées f@rabullirse sin ser notada y vifit~r
si tuviera más visitantes sería ciertRmente más popular.
á los más p(; bres de París. Una perFClna indiEcreta ]a vió eahr
Pero volviendo á madame Falliéres diré que eu desafecto por una vez acompefüida por una cr:ada llevando una gr1m canasta.
la ostentaci6n se da á conocer de suyo en muchos conreptoP. füta indiECJeta J e1sor a eFrnd6 la :roticia, y el mundo, natu·
Vestida con un sencillo pero elegante traje negro, 6 al menoR de ralmente. sac6 la conclueión de que iba al mercado. Ama fn·
un color oscuro, parece más delgada de lo que realmente es. Aun trafíablemente á los pobres. ¡Qué adquisici6n hubiera eido f'n
en las ocaeiones que tiene que agasajará la realeza, no uea joy&gt;e. u11a pam quia de camJ o! e, mo todll s las penonas públicat1 que
-Nunca las he tenido, dice, por qué voy á tenerlas Bhora?
valen alguna. coea; los Falliéres tienen rns enemigos, á peEar. de
Como dlle:fia de la casa no es muy exp11nsiva, aunque políti- todo lo que el mundo pueda decir, pero nadie puede echar una
ca, y generalmente su principal'"tópico de conversación es su mirada dentro de esta pfquf-:tla caea sin deFcubrir l11s 1111118 cus·
esposo.
lidades que adornan á los due:fioi de ella.-GRACE ELLISON.

.,

....

...

0

......

...

...-.

~

......

~

!NECDOTA.S YCURIOSID ADES
rDos ~amonardos reñ.fan aicalora,da'lilJen·
t.e. En el lfur-0r de la disputa ~e el aman·
t~ la oadena de SU reloa y fa tira por fa
·ventana, dicie,ndo·
--Quier o que veas el ea.so que hag-0 de
tus regafos. :Entonces ella &lt;::oJe el relod
· y hace con él la ll1is.ma Ol)'€1l'adón.

LA CONFIANZA
dijo un sabio, es una planta de
lento desarrollo. La gente tiene
f é en las cosas que vé, y hablando en sentido general tiene
razón. Lo que á veces se llama
f é ciega no es f é de ninguna manera, pues debe haber una razón
y hechos para tener en qué fundarse. Por ejemplo, en lo que respecta á una medicina ó remedio,
la gente pregunta "¿Ha curado á
otros ? ¿Se han aliviado con ella
algunos casos semejantes al mio?
¿Vá en armonía con los descubrimientos de la ciencia moderna
y están sus antecedentes al abrigo de toda sospecha ? En tal caso, es digno de confianza, y si alguna vez me encuentro atacado
de alguno de los males para los
cuales se recomienda, ocurriré á
él en la plena. confianza de que
me podrá aliviar." Estos son los
fundamentos que han dado á la
PREPARACION de WAMPOLE
su alta reputación entre los médicos así como entre todos los
puehlos civilizados. Este eficaz
remedio es tan sabroso como la .
miel y contiene los principios nutritivos y curativos del Aceite de
Hígado de Bacalao Puro, que extraemos de los hígados frescos
del bacalao, combinados con Hipofosfitos, Malta y Cerezo Silvestre. Con toda prontitud elimina
los ácidos venenosos que engendran la enfermedad y las demás
materias tóxicas que se encuentran en el organismo ; desarrolla
un fuerte apetito y buena digestión, y es infalible en Postración
-que sigue á las Fiebres, Tísis
y Enfermedades Agotantes. "El
Sr. Dr. Demetrio Mejía, Profesor
en la Escuela N. de Medicina de
México, dice: Mi juicio respecto
á la Preparación de Wampole se
halla robustecido de tiempo atráz, concediendo á dicha preparación todo el mérito y toda la
importancia que en realidad tiene
_en la terapéutica." El desengano es imposible. En las Boticas.

- ¿,Por qué tiras mi reloj? dijo él.
-:Pam quie el que encuentre la cadena,
di,jo la. muj~r furiosa, seipa ita hora- l que
se la ha. hwlla.do

.Culéntaise d·e Felipe n una aiventura, que,
.áten(Udo su ca'rá.cter a.rt'.000 !T severo, nos
tomamos mucho t 1empo para creer": Díoose
qure haHá.nd,ose un dfa e1ioo ,mc,nairca en el
Escor.ial, sin comitiva '! sin n!nguna in·
i.ig,nia que Je diese d r&lt;::onor&lt;::er,, entró un pa•r
tiou.Jar, et! ou.a:1 &lt;::oanenz6 á ·1nterro,garle
se,nci11a1I1J€1J1te aoell'Ca de las par,ticula:rida·
des die algunos cuadros que ornaban 1a.s
ga;leria1s. El r,e¡y s atislfizo con Ta ma)yor
c•o,rdioailidad á. sus pre¡gunta.s. Agradecido
el desconooid o A. tanta bond.ad, dijo a~
marcllarse:

-Caballero, vivo en tal parte y me

na..-

mo f.ufano de tal: si alguna vez l)a-sá.is pOl'
mf puebilo y iquel'éls Ir a. w-rme, os rprometo daroSI á probar un buen 'Vino.
--Os lo agrade~o, dijo entonces el riey.
En ouanto a. mr, me Mllllllo Felipe n, rey
de Es,pruña. SI alg,¡ín dfa pasáis por M.adTid, ldme a. ver , que Y&lt;&gt; os da.lié, á probar
·m ~o,r vino todavfa que el Q.ue pod,ll.s tener en VlH''Str.a, bode:a.

**•
&lt;Felilpe, iDuqoo de •BongofYa, tenfa lfa cos·
tumbre de tUsfra:zar se 1y 4e ;re.oorr~ l()l9
i!lgones rpa:ra ver lo que ilecl&amp; el puebl-0.
Ún'ff~.a. ()IJ'6' 4 un hombre quie ha.blabai mal
de él. kpenais este deSigirac'ad-o recon01Ciró
1 s11 prln&lt;llpe, ee or,ey6 perdido; pero Fe,.
Upe, rooonOICiéllldolo, loe dijo:
··-•No haibles Jam'a.trl de los l)l'lnd pe1. ,Si
drie€1S bien de ellos, ·mi,e111tes : si dices mal.
te exvones A su '1'0S'enrtlmiento.

Pobres Niños....;.
Es común que los matrimonios
se verifiquen por la sola '-'~luntad de los contrayentes, sin tomar para nada en consideración
las dotes físicas ni el estado de
salud.
Esta última cond1ción debiera
ser de grande importancia y hasta .de ley. Figúrese el lector, á
qme_n suponemos padre, que un.o
de sus hijos (hombre ó mujer,)
va á contraer matrimonio con
un ser enfermo de tuberculosis1
que por desgracia abunda tanto.
,Toda la descendencia tiene gue
ser tuberculosa y servir de vehícul~\al contagio de millares&amp;,
se'res. Los niños de ese matrimonio son a~émicos, delgados y
no pocas veces ílacen con defec·
.tos orgánicos: jorobádos, tuertos, cojos, etc., etc., y todo por
una complacend a ó amor culpa·
bles. Debían antes los padres ó
los mismos· novios hacer que se
curara el enfermo, pues afortu-.
nadamente la ciencia cuenta hoy
con una medicina · maravillosa
para combatir ese ipal:Ja "Creosofosfatina;" con ella en poco
tiempo pueden contraer matrimo
nio seguros de que sus ptihloñes·
han sanado, de que su 1?angre·
está pura y de que su genera;
ción· será sana y robusta.
Si. ncd1ubiera tanto egoísmo,
todos nuestros lectores recomendarían· por humanidad4,la medicina que dejamos nombrada á los
débiles, anémicos y á los enfermos del-puhr.3n, pecho y gargan': 1

/

�HallG una. •sposa mur nel,
encontré un. a.migo bueno,
y u:na euegra qu.e ,era san1t111 ...
I vaya una suerte que tenco!

CANTARES

¡M,e 'p ongo a. habla:r eon la luna
y hllgo preguintas al i:;oJ,
,eomo 11i eUo,s ccmprend'esen
taa fa.tl.glU111as de amor!

,Narciso Díaz: d·c Escovar.

•••
:Don J111&amp;n Vil de Portugal, pasaba reiv:,s-

®n ,m i camino tu nombre
e1,,1aste esicrito en el po11vo.
., lo ·be!Sé arrodi!ilaido.
con l!Agr.lmas· oo lO·S ojoo

!Fara embM'earme contigo
ten·gio un ,batquillo we1ero,

.

,¡ cuando e!lteimo11 á. bor1cfo
,verás si suefíaJs y sueño.

',.l.J.·

1'0. presumes de lbontta.
ella presiume d e cuarto•.
tffl el juego de la vida.
la~ ricas 1Sale.ñ:. ga.na.ndbl
HlllY solterOn ¡que 11e a.susta
si le h!tb'lam de nmtrtrnonio,
'$ a. la. postre ;viene A. da:r
con el del'loohO de todo1.

y

Yo he sona.do una muderJ
'la, aofl.'6 tan pel'fecta.,

qoo 11.0 encuentre 'POr el mun,ao

muJer que se 1e p a ~

ta

a.

uni3l escuadra ¡que fondeaba. en el

puerto de Lisfb,oa; eil almira.nte se a.1)'l'oweoh6 de tan propicia ocaisi6n para propon€-r
el asca:i..so de- un joven ruarclla marina
mni¡ aventajaido en tu carrera,
-Setior, le decia el al,mlrante a,1 rey:
e1 V. M. se d'gna. conceder alguna grada,
tengo el honor d ~ indicarle &amp;~te j orven co·
mo el más acreedor de todos.
-¿ Y qu,é te parece que ae le haga.?pregunto Don Juan.
-®l desea.r~a qu,e V. M. 11~ 'lllgnue lu.·
eerlo segundo teniente.
--''¡01 ¡lo rapazuedo 'Maroto! exelam6
ol rey: ¡ non tein sido feíto primc11ro, 6
quiere que lo falsa segundo! non, non;
t,l!safo prime¡ro, fálsafo• priimelrG, y qu•
se ld·oi por muffto sa.tlsfelto."

***
HUIMOR,IS1MO YANQUI

Un nortea.mericano 1111.mado Wilder, Mtual-mfl!l,tie de paso an L9(ii.¡¡. ha r.reri·

do á las damas de la buena soc!edad fn·
gJesa, varias historietas, que- h&amp;n hechO
sus deU&lt;:tas
Una de estas arrecd~tas que fa prenca.
,b:ritá.nica ha reprodu,cido, es la siguiente:
"Clerto dta, ,viendo á. un lhombr-3 ahogar,se,-,efiere el jijj'.ortunado diso;pulo M
!M,a rk Twain,-le pregunté a.si:
-¿ C6mo se llaima usted ? ¿rCuál e1 su
,profesión? ¿,D6nd,e trabaja?
••Aqu~ d,e.sesperaido, cre¡yendo qoo 19
t rataba de salvarle, me di6 las señas (lile
le pedfa. Y ,l uego se hundl6 en el &amp;P,
..Pero yo, lejos de darle aiyuda, con1 '
casa de su pairono y le dije:
-·"Oaiballero, solicito la plazi· de 111\ •
emp.Ieado de usted que acaba de a.h,oga.rtl9·
- "lmpo-sible, amigo ,m:o.
-"¿Por qué!
-"Pol'&lt;lue otro más diligente, ha 1trbstltuido y,a, A. ese pobre hombre.
·-"¿.?As dil!genté? /.Qu'én es?
-!'EJ. que lo edh6 a,l rio."

•••
Un ca.b-Allero rv~stido ent~ra.mente de ae,
gro, y con gaisa en, el sombrero, f~ detf"
n.ido en ,}a calle por uno die sus ami(OI·
-¡Dic,s :ntol pu.u ¿A ~uién ha perdido
ustrd? le pre.g ata. el amigo.
-¿Yo? No ihe perdido lf n'3A'lie; es qU4
me he que-daAio v,ludo

•'

t

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              <text>Semanario ilustrado de literatura, historia, bellas artes y variedades. Dedicado a informar las noticias más relevantes de México y el mundo, además era escaparate de todo tipo de comercios, banca e industria pues en él se anunciaban sus servicios.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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